{"id":18046,"date":"2022-11-19T08:02:56","date_gmt":"2022-11-19T07:02:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=18046"},"modified":"2022-08-09T22:11:30","modified_gmt":"2022-08-09T20:11:30","slug":"sembraron-con-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/","title":{"rendered":"Sembraron con amor"},"content":{"rendered":"<h2>Llegada de las Hijas de la Caridad a Madrid: <em>3 de septiembre de 1800<\/em><\/h2>\n<p><strong>I. Situaci\u00f3n de la Inclusa de Madrid<\/strong><\/p>\n<p>En plena celebraci\u00f3n jubilar del a\u00f1o 2000 se cumpli\u00f3 el bicentenario de la presencia de las Hijas de la Caridad en Madrid. Se trata de una efem\u00e9rides gloriosa en la Historia de la Compa\u00f1\u00eda y de la Iglesia de Madrid. Las circunstancias de su llegada hay que situarlas dentro del desa\u00adrrollo de la gran Ley de Beneficencia promulgada por el rey Carlos III a finales del siglo XVIII, bajo el movimiento de la Ilustraci\u00f3n. Espa\u00f1a viv\u00eda entonces condiciones pol\u00edticas, sociales y religiosas muy distintas a las actuales.<\/p>\n<p>Las Instituciones ben\u00e9ficas hab\u00edan sido creadas en su mayor\u00eda por la Igle\u00adsia, pero con el desarrollo progresivo de la Ley de Beneficencia, en tiempos de Carlos IV, sucesor de Carlos III, pasan a ser protegidas por el Estado. Tal es el caso de la Inclusa de Madrid, para cuyo servicio son llamadas las Hijas de la Caridad en septiembre de 1800. Madrid ten\u00eda entonces alrededor de 200.000 habitantes, muchas familias numerosas en situaci\u00f3n de pobreza que no pod\u00edan mantener y cuidar a sus hijos, muchas madres solteras o viudas, v\u00edctimas de la necesidad o la ignorancia y pocas instituciones ben\u00e9ficas para la acogida de los ni\u00f1os abandonados.<\/p>\n<p>La instituci\u00f3n que m\u00e1s ni\u00f1os acog\u00eda era la Inclusa, ubicada en la Puerta del Sol con salida a la calle Preciados. Esta instituci\u00f3n se hab\u00eda fundado en1567 por la cofrad\u00eda de Ntra. Sra. de la Soledad y de las Angustias y que en sus inicios se ubic\u00f3 en el convento de la Victoria. Su finalidad era recoger y acoger a los ni\u00f1os abandonados de Madrid, bajo la direcci\u00f3n de una Junta de Damas, asociaci\u00f3n protectora cuyo objetivo era proporcionar a los ni\u00f1os buena crianza y educaci\u00f3n.<span id='easy-footnote-1-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-1-18046' title='HERN\u00c1NDEZ, M.&lt;sup&gt;a&lt;\/sup&gt; Carmen: &lt;em&gt;Las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a, &lt;\/em&gt;Ed. CEME, Salamanca 1989, pp. 161-166; Cf. tambi\u00e9n: MAS, Nicol\u00e1s: &lt;em&gt;Notas para las Hijas de la Caridad, &lt;\/em&gt;Ed. CEME, Sala\u00admanca 1988, p. 13.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Desde el a\u00f1o 1672 gozaba de la protecci\u00f3n real y ten\u00eda asignaci\u00f3n de rentas, empleados dependientes del Consejo de Casti\u00adlla<span id='easy-footnote-2-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-2-18046' title='EL CONSEJO DE CASTILLA o Consejo Real era un organismo corporativo de orden pol\u00edtico ad\u00administrativo, con autoridad propia y anterior al r\u00e9gimen constitucional. Lo ten\u00edan los reyes espa\u00ad\u00f1oles como \u00f3rgano pol\u00edtico de asesoramiento, aprobaci\u00f3n y control en determinados asuntos po\u00adl\u00edticos y administrativos. Fue instituido por Fernando III, como ayuda en la resoluci\u00f3n de asuntos graves. Inicialmente estuvo formado por Doce sabios (prelados y nobles), llamados oidores de San Fernando y se llam\u00f3 Consejo Real; con el paso del tiempo &lt;em&gt;se &lt;\/em&gt;le dio el nombre de Consejo de Castilla. Este Consejo dio su visto bueno y aprobaci\u00f3n al establecimiento en Madrid de las Hijas de la Caridad.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> con un juez protector. En esa fecha ces\u00f3 en la direcci\u00f3n y administra\u00adci\u00f3n de la casa de exp\u00f3sitos o Inclusa, la congregaci\u00f3n del Convento de la Victoria.<\/p>\n<p>Econ\u00f3micamente se manten\u00eda con la asignaci\u00f3n de rentas establecidas por el Consejo de Castilla y limosnas y donaciones de algunos bienhecho\u00adres. Con el paso del tiempo la administraci\u00f3n se fue viciando, fueron au\u00admentando los ni\u00f1os de forma desmesurada, las amas encargadas de ama\u00admantar a los beb\u00e9s discriminaban en la alimentaci\u00f3n y cuidados a los que no eran hijos suyos y la situaci\u00f3n lleg\u00f3 a ser deplorable y calamitosa.<\/p>\n<p>En estas circunstancias el rey Carlos IV decidi\u00f3, mediante real orden pro\u00admulgada el 3 de septiembre de 1799, poner la direcci\u00f3n de la Inclusa bajo la tutela y protecci\u00f3n de la Junta de Se\u00f1oras de Honor y M\u00e9rito de la Corte, de\u00adclarando solemnemente la protecci\u00f3n oficial y real sobre la instituci\u00f3n. Man\u00addaba dentro de la organizaci\u00f3n de la casa, el juez protector para todos los asuntos contenciosos.<span id='easy-footnote-3-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-3-18046' title='Pasucal Madoz: &lt;em&gt;Diccionario geogr\u00e1fico&amp;#8230; Tomo de Madrid&lt;\/em&gt;, apartado \u00abBeneficencia p\u00fablica\u00bb. Inclusa y Colegio de La Paz, pp. 875 y ss.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Se nombr\u00f3 presidenta de la Junta de Se\u00f1oras de Honor y M\u00e9rito a la con\u00addesa de Trull\u00e1s y Torreplana, D\u00f1a. Francisca Mar\u00eda D\u00e1vila y Carrillo de Al\u00adbornoz, viuda del general Ricardos. Esta ilustre se\u00f1ora asumi\u00f3 con dedica\u00adci\u00f3n y celo la direcci\u00f3n y gobierno de la Inclusa. Pronto se dio cuenta de la situaci\u00f3n de abandono y decidi\u00f3 solicitar a las Hijas de la Caridad para que se hiciesen cargo de los ni\u00f1os y organizaci\u00f3n de la instituci\u00f3n, ya que era una de las peor organizadas del Reino. As\u00ed consta en el Acta de la Junta de Damas del 19 de julio de 1799, dirigida al arzobispo de Toledo, de cuya Archidi\u00f3cesis depend\u00eda Madrid, que en aquel entonces s\u00f3lo contaba con un obispo auxiliar:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa Inclusa de esta corte tiene la desgracia de ser, tal vez, la peor organizada de toda Espa\u00f1a y en la que m\u00e1s ni\u00f1os mueren, como se ve por los estados (estad\u00edsticas) que los respectivos obis\u00adpos han dirigido al Consejo de Castilla, comparados con el que han presentado aqu\u00ed los mismos que gobiernan esta Inclusa y cuyo original remitimos a VE., en el que habr\u00e1 notado con asom\u00adbro, que aqu\u00ed la p\u00e9rdida mortal de ni\u00f1os llega al noventa y seis por ciento\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-4-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-4-18046' title='MAS, Nicol\u00e1s: &lt;em&gt;Notas&amp;#8230; o. c., &lt;\/em&gt;p. 13.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La situaci\u00f3n no pod\u00eda ser m\u00e1s penosa: hacinamiento de los ni\u00f1os, aban\u00addono higi\u00e9nico y sanitario, mala alimentaci\u00f3n, alta mortandad y deficiente organizaci\u00f3n. La Junta de Damas acuerda lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abCreemos resultar\u00eda de gran utilidad a la Inclusa traer cuatro o seis Hijas de la Caridad, o sea hospitalarias, de las que tan bue\u00adnos frutos se han logrado en los establecimientos de L\u00e9rida, Reus y Barbastro, con cuya asistencia han experimentado los ni\u00f1os y enfermos de aquellas casas de Misericordia las mayores ventajas. Persuadida la Junta de lo mucho que convienen \u00e9stas para el es\u00adtablecimiento de la nueva Inclusa y del m\u00e9todo que van a poner en ella, pide a su majestad Carlos IV el permiso correspondiente para que vengan\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El edificio de la Inclusa, situado entonces en la Puerta del Sol, entre las calles Preciados y del Carmen, no reun\u00eda las condiciones requeridas para atender bien a los ni\u00f1os. Se estaba construyendo un nuevo edificio en la calle Mes\u00f3n de Paredes y se pensaba ya en el traslado, pero no se realiz\u00f3 hasta el a\u00f1o 1807.<\/p>\n<p>Las razones que llevan a las Damas a solicitar Hijas de la Caridad para atender la Inclusa de Madrid est\u00e1n muy bien expuestas en las actas de sus reuniones y acuerdos:<\/p>\n<ul>\n<li>Expectativas de mejora para los ni\u00f1os.<\/li>\n<li>Fama de buen hacer en la atenci\u00f3n prestada a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos y de\u00adsatendidos en L\u00e9rida, Reus y Barbastro.<\/li>\n<li>Convicci\u00f3n y persuasi\u00f3n de la Junta en torno a la conveniencia y necesidad de confiar los ni\u00f1os de la Inclusa de Madrid a las Hijas de la Caridad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Con esta convicci\u00f3n la Junta de Damas escribe su solicitud el 9 de no\u00adviembre de 1789 al rey Carlos IV, juntamente con la Sociedad Econ\u00f3mica de Madrid, pidiendo a las Hijas de la Caridad. Entre tanto la presidenta Sra. Condesa de Trull\u00e1s gestion\u00f3 la posibilidad ante el P. Jos\u00e9 Murillo, cualifica\u00addo y celoso misionero Pa\u00fal que a la saz\u00f3n se encontraba en Madrid ocupado en predicar misiones y dar ejercicios a sacerdotes del Arzobispado de Tole\u00addo. La Real Orden de aprobaci\u00f3n no se hizo esperar; el 11 de noviembre de 1799 se promulg\u00f3 en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPersuadido su Majestad de los buenos frutos que resultar\u00e1 a la Inclusa de la Corte que est\u00e1 a cargo de la Junta, en lo bien asis\u00adtidos que estar\u00e1n los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, si se encargan las hospita\u00adlarias o Hijas de la Caridad, establecidas en L\u00e9rida, Reus y Bar\u00adbastro, ha venido su Majestad en conceder a la Junta de Se\u00f1oras el Real permiso que su celo activo solicita, para que, de las tres casas expresadas, vengan a la Inclusa de Madrid cuatro o seis Hijas de la Caridad y se encarguen del cuidado de ella bajo la di\u00adrecci\u00f3n inmediata de la misma Junta y en los t\u00e9rminos que van a establecerse. Lo que de R.O. participo con esta fecha al goberna\u00addor del Consejo de Castilla para que expida las correspondientes \u00f3rdenes al efecto y de aviso a V E. Para su inteligencia y gobier\u00adno de la Junta de Se\u00f1oras\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Esta Real orden est\u00e1 firmada en San Lorenzo del Escorial a 11 de no\u00adviembre de 1799. No era f\u00e1cil atender la petici\u00f3n, dada la situaci\u00f3n de dis\u00adpersi\u00f3n y supresi\u00f3n de las Hijas de la Caridad en Francia a causa de la Re\u00advoluci\u00f3n francesa y el incipiente establecimiento en Espa\u00f1a. S\u00f3lo exist\u00edan tres comunidades: L\u00e9rida, Reus y Barbastro; pocas vocaciones, gran distan\u00adcia y dificultad de comunicaci\u00f3n entre Madrid y las ciudades con comuni\u00addades establecidas&#8230; Era muy notoria en aquella \u00e9poca la dificultad de co\u00admunicaci\u00f3n a larga distancia por la lentitud de correos, viajes en calesa o di\u00adligencia y ausencia de tel\u00e9fonos.<\/p>\n<p><strong>2. Las Hijas de la Caridad en la Inclusa: Primera Comunidad de Madrid<\/strong><\/p>\n<p>El P. Jos\u00e9 Murillo que conoc\u00eda la situaci\u00f3n de urgencia de la Inclusa, se apresur\u00f3 a transmitir a sor Manuela Lecina, Superiora o Visitadora provin\u00adcial, y al P. Felipe Sobi\u00e9s, director de las hermanas y Visitador de los misio\u00adneros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, la terrible situaci\u00f3n de abandono y mortalidad experimentada por los ni\u00f1os. Record\u00f3 con fuerza la frase de su fundador: <em>\u00abHemos de correr a socorrer las necesidades de los pobres como a apagar un fuego\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n de sor Manuela Lecina resonaba sin cesar la consigna de San Vicente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abDios siente complacencia por el servicio que hac\u00e9is a estos ni\u00f1os, as\u00ed como se cuida de sus balbuceos e incluso de sus gritos y sus llantos: Cada uno de esos gritos llena el coraz\u00f3n de Dios de confusi\u00f3n, y vosotras, mis queridas hermanas, cuando procur\u00e1is calmar sus gritos haci\u00e9ndoles lo que necesitan por amor de Dios y por honrar la infancia de Nuestro Se\u00f1or, \u00bfno est\u00e1is dando con\u00adsuelo a Dios&#8230; estas peque\u00f1as criaturas que dan a Dios una ala\u00adbanza perfecta y en las que la bondad de Dios se goza tanto&#8230; ?\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-5-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-5-18046' title='S. VICENTE DE PA\u00daL: &lt;em&gt;Corr. a las H.C., &lt;\/em&gt;Ed. CEME, Salamanca 1983, p. 117, n\u00fams. 222-223.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Y conscientes de que el servicio de los pobres debe ser preferido a todo, el P. Felipe Sobi\u00e9s y sor Manuela Lecina se re\u00fanen en Barbastro para estu\u00addiar y discernir la llamada de la Inclusa de Madrid. Es evidente y urgente la situaci\u00f3n de necesidad, pero \u00bfde d\u00f3nde sacar seis hermanas preparadas para este servicio?&#8230; Despu\u00e9s de dialogar y rezar pidiendo a Dios la luz de su Es\u00adp\u00edritu, deciden que la Comunidad fundadora de las Hijas de la Caridad en Madrid est\u00e9 formada por las siguientes hermanas:<\/p>\n<p>Sor Manuela Lecina Aguas, natural de Besians (Huesca) con 40 a\u00f1os cumplidos. De familia muy cristiana y sobrina del padre Juli\u00e1n Lacambra de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, fue de las seis primeras postulantes enviadas a Par\u00eds por el P. Fernando Nualart. Realizado su postulantado en la casa de Caridad de Narbona (Francia), ingres\u00f3 en la Compa\u00f1\u00eda el 25 de agosto de 1782. Terminado su tiempo del seminario en la Casa Madre de Par\u00eds, fue destinada en febrero de 1783 al hospicio \u00abPetites Maisons\u00bb de Par\u00eds, cuyo emplazamiento estaba en lugar muy pr\u00f3ximo a la actual Casa Madre.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a Barcelona el 26 de mayo de 1790 en compa\u00f1\u00eda de la asistenta General sor Juana David y de otras cuatro compa\u00f1eras que hab\u00edan partido con ella en 1782. En Barcelona, en el hospital de la Santa Cruz, fue la res\u00adponsable de organizar el departamento de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos y cuando se plante\u00f3 el conflicto entre la fidelidad a sus Reglas o el seguimiento de las normas establecidas por los administradores, opt\u00f3 siempre por la fidelidad, vi\u00e9ndose obligada, por esta causa, a abandonar el hospital de Barcelona el 24 de julio de 1792. Sali\u00f3 del mismo, con sor Juana David y las dem\u00e1s herma\u00adnas y postulantes que permanecieron fieles.<\/p>\n<p>De camino hacia Barbastro prepar\u00f3 la fundaci\u00f3n del hospital de Santa Mar\u00eda de L\u00e9rida (1792) y el 16 de octubre del mismo a\u00f1o establece la co\u00admunidad en Barbastro y abre las Escuelas de San Vicente de Pa\u00fal. A la muer\u00adte de sor Juana David, acaecida en Reus el d\u00eda 17 de julio de 1793, la suce\u00addi\u00f3 como Visitadora de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a. Maestra de es\u00adcuela y formadora de postulantes y hermanas en los comienzos, se dedic\u00f3 de lleno a su misi\u00f3n, manifestando siempre gran amor a su vocaci\u00f3n, fidelidad exquisita al esp\u00edritu vicenciano expresado en las Reglas y dedicaci\u00f3n incon\u00addicional a los pobres.<\/p>\n<p>Fue la persona responsable designada por el P. Felipe Sobi\u00e9s para esta\u00adblecer la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en Madrid. Ten\u00eda 17 a\u00f1os de vocaci\u00f3n, conocimiento y experiencia de verdadera Hija de la Caridad. Sab\u00eda del trato a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos desde su estancia en el hospital de la Santa Cruz de Barcelona y pose\u00eda amplia cultura y dotes de buena administradora, tal como se refleja en los cuadernos de su contabilidad que cuidadosamente conservamos.<\/p>\n<p>Con ella vino a fundar en Madrid, sor Rosa Grau, natural de Palautorde\u00adra (Barcelona). Ten\u00eda 31 a\u00f1os de edad y 9 de vocaci\u00f3n. Hab\u00eda entrado en la Compa\u00f1\u00eda en Barcelona en el hospital de la Santa Cruz. All\u00ed conoci\u00f3 a las hermanas cuando fue a curarse un dedo y en contacto con ellas sinti\u00f3 la Ha\u00admada de Dios. En Barcelona, en el contacto directo con Dios, la comunidad y los pobres realiz\u00f3 su postulantado y formaci\u00f3n inicial del seminario, orien\u00adtada y dirigida por sor Juana David y sor Manuela Lecina. Cuando la Co\u00admunidad sali\u00f3 del hospital de la Santa Cruz de Barcelona sor Rosa Grau fue destinada a L\u00e9rida con sor Mar\u00eda Esperanza Blanc, sor Mar\u00eda Paula Puig y sor Antonia Burgon, para establecer la Compa\u00f1\u00eda en aquel hospital al servi\u00adcio de los enfermos y ni\u00f1os exp\u00f3sitos.<\/p>\n<p>Sor Rosa Grau tambi\u00e9n ten\u00eda experiencia de servicio a los ni\u00f1os cuando fue designada para la Inclusa de Madrid. Era una hermana de buen esp\u00edritu, humilde, trabajadora, educada y amante de la compa\u00f1\u00eda y de los pobres. Su nombre consta en el Libro de Oro de la Compa\u00f1\u00eda y en los libros que reco\u00adgen la historia del hospital de L\u00e9rida. El obispo de esta ciudad la ten\u00eda en gran estima por ser una Hija de la Caridad espiritual, amante de los pobres y entregada totalmente a su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Junto a estas dos hermanas, consideradas como los pilares del estableci\u00admiento de las Hijas de la Caridad en Madrid, vinieron otras cuatro m\u00e1s j\u00f3venes:<\/p>\n<p>Sor Basilia Lecina Aquas, de 31 a\u00f1os de edad y tres de vocaci\u00f3n. Era her\u00admana de sor Manuela y hab\u00eda sido formada por ella.<\/p>\n<p>Sor Tomasa Casal, natural de Barbastro, de 20 a\u00f1os de edad y uno de vo\u00adcaci\u00f3n. Tambi\u00e9n hab\u00eda sido formada por sor Manuela en la comunidad de Barbastro. Pas\u00f3 su vida dedicada totalmente a los ni\u00f1os de la Inclusa, donde muri\u00f3 el 20 de abril de 1830.<\/p>\n<p>Sor Cecilia Campos, natural de Barbastro, de 25 a\u00f1os de edad y 5 de vo\u00adcaci\u00f3n. Hab\u00eda ingresado en la Compa\u00f1\u00eda en la comunidad de Barbastro y fue formada en el esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n por sor Manuela Lecina. Trabaj\u00f3 con dedicaci\u00f3n y entrega en los comienzos y dej\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda el 20 de sep\u00adtiembre de 1818.<\/p>\n<p>Sor Narcisa Banqu\u00e9, natural de Barbastro de 19 a\u00f1os de edad y uno de vocaci\u00f3n. Hab\u00eda ingresado en la Compa\u00f1\u00eda en la comunidad de Barbastro en 1799 y fue recibida y formada en el esp\u00edritu y carisma de la Compa\u00f1\u00eda por sor Manuela Lecina. Tambi\u00e9n trabaj\u00f3 con solicitud y dedicaci\u00f3n a los ni\u00f1os en los primeros a\u00f1os de su vocaci\u00f3n, pero el 28 de septiembre de 1818 dej\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda y se volvi\u00f3 a su casa.<span id='easy-footnote-6-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-6-18046' title='Datos tomados de los cat\u00e1logos de la Provincia espa\u00f1ola de las Hijas de la Caridad.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Antes de emprender el viaje hacia Madrid era necesario conocerse bien y precisar detalles y sobre todo, tener muy claro el servicio que iban a realizar y el esp\u00edritu que las deb\u00eda animar. Con este fin el padre Felipe Sobi\u00e9s se tras\u00adlad\u00f3 a Barbastro y all\u00ed les coment\u00f3 y explic\u00f3 la primera traducci\u00f3n espa\u00f1o\u00adla de las Reglas particulares, manuscrita y todav\u00eda sin imprimir, para las her\u00admanas empleadas en los hospicios de ni\u00f1os exp\u00f3sitos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLas Hijas de la Caridad empleadas en las Inclusas de ni\u00f1os exp\u00f3sitos, pensar\u00e1n a menudo en la gran dicha que tienen de ser llamadas por Dios a un empleo tan santo y divino, pues se dirige a cooperar con el mismo Dios a la salvaci\u00f3n de alma y cuerpo de esos pobres inocentes, los cuales sin su socorro morir\u00edan tal vez en el duro suelo sin bautismo; o si escapasen de estos riesgos, vi\u00advir\u00edan mal, morir\u00edan desastrosamente por falta de buena educa\u00adci\u00f3n e instrucci\u00f3n&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Su oficio es servir al Ni\u00f1o Jes\u00fas en la persona de cada ni\u00f1o que cr\u00edan, que en esto tienen la dicha de hacer lo que la Stma. Vir\u00adgen hac\u00eda a su amado Hijo, y por cuanto asegura el mismo Se\u00f1or que el servicio que se hace al m\u00e1s peque\u00f1o de los suyos se le hace a s\u00ed mismo, seg\u00fan esto, har\u00e1n lo posible por amar a esas pobres criaturas con tanto cuidado y respeto como si fuesen la misma persona de nuestro Se\u00f1or&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Respetar\u00e1n los reglamentos del Centro y servir\u00e1n a los ni\u00f1os con respeto y devoci\u00f3n, como si un \u00e1ngel se lo ordenara, como or\u00adden\u00f3 a San Jos\u00e9 llevar a Egipto al Ni\u00f1o Jes\u00fas y cuidarle all\u00ed.. Pe\u00addir\u00e1n al Se\u00f1or la gracia de saber desempe\u00f1ar bien el oficio&#8230; Pon\u00addr\u00e1n especial cuidado con los reci\u00e9n destetados, los m\u00e1s chiquiti\u00adnes y delicados&#8230; Cuando lleguen a los cinco a\u00f1os les aplicar\u00e1n a aprender a leer y al catecismo&#8230; guardando en todo el orden y la manera prescritos por la Superiora&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Y as\u00ed uno tras otro, sor Manuela Lecina y el P. Felipe Sobi\u00e9s fueron co\u00admentando los 35 art\u00edculos que componen las Reglas particulares de las her\u00admanas dedicadas a los exp\u00f3sitos, traducci\u00f3n y transmisi\u00f3n del esp\u00edritu de los Fundadores que reflejan delicada sensibilidad y profundo respeto a la perso\u00adna de los ni\u00f1os. Preparadas las hermanas para emprender esta nueva funda\u00adci\u00f3n, el P. Felipe Sobi\u00e9s desde Barbastro, escribe a la Sra. Condesa de Tru\u00adIl\u00e1s el 20 de agosto de 1800, anunciando el env\u00edo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abMuy Sra. m\u00eda de mi mayor respeto <\/em>y <em>veneraci\u00f3n: tengo la sa\u00adtisfacci\u00f3n de haber llegado el d\u00eda y momento de la partida de las seis Hijas de la Caridad con el Sr Morillo, para Madrid, a fin de satisfacer los piadosos deseos de entrambas Majestades, y santos fines que V.E. con las dem\u00e1s Sras. de esa Iltre. Sociedad (verda\u00adderamente de Caridad) se han propuesto, solicitando el estableci\u00admiento de ellas, en la capital del Reino. Yo bien conozco que los instrumentos son d\u00e9biles para tan dif\u00edcil empresa, m\u00e1s tambi\u00e9n s\u00e9 que el Se\u00f1or suele escogerlos y servirse de ellos para sus grandes obras, para que nadie le dispute su gloria. Con todo no puedo negar que me sirve del mayor consuelo y me da la m\u00e1s firme con\u00adfianza de que, el Se\u00f1or derramar\u00e1 sus bendiciones sobre ese Es\u00adtablecimiento, la buena disposici\u00f3n de las hermanas, prontas y fervorosas a sacrificar hasta su vida para conservarla a esas po\u00adbres criaturas. Por otra parte se corrobora mi esperanza, conside\u00adrando que as\u00ed como nuestro padre San Vicente, por medio de aquella nobil\u00edsima Compa\u00f1\u00eda de Damas de la Caridad, con el au\u00adxilio de las Hijas de la Caridad, conserv\u00f3 la vida de tan gran n\u00fa\u00admero de ni\u00f1os que perec\u00edan en Par\u00eds; as\u00ed la divina Providencia, parece que con los mismos medios, en nuestros d\u00edas quiere conservar la vida de tantos ni\u00f1os en la Inclusa de Madrid. Quiera el Se\u00f1or que no queden frustradas mis esperanzas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Por \u00faltimo E.S. para afianzar m\u00e1s el feliz \u00e9xito de ese nuevo Establecimiento, s\u00f3lo me queda el suplicar a V.E. y a todas las Sras. de esa nobil\u00edsima Junta, que se sirva tomar con modo espe\u00adcial bajo su protecci\u00f3n, esas Hermanas de la Caridad, y siervas de los pobres&#8230;<\/em>\u00ab<span id='easy-footnote-7-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-7-18046' title='AICP (Archivo de la Inclusa y Colegio de La Paz): &lt;em&gt;Documentos de la Fundaci\u00f3n y Estable\u00adcimiento de las H.C, &lt;\/em&gt;conservados en el archivo regional de la CAM.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Partieron de Barbastro rumbo a Zaragoza acompa\u00f1adas por el P. Jos\u00e9 Mu\u00adrillo y un hermano coadjutor, en calidad de mayordomos de los dos coches de caballos o calesas en los que hicieron el viaje. Por las anotaciones y cuen\u00adtas del P. Morillo entregadas a la Junta de Damas a su llegada a Madrid, co\u00adnocemos el itinerario:<\/p>\n<p>Desde Barbastro fueron a Zaragoza donde se encomendaron a la Virgen del Pilar y compraron para el viaje pan, chocolate, jam\u00f3n, arroz, garbanzos y otros alimentos por valor de 152 reales de vell\u00f3n equivalentes a 7,6 duros de la \u00e9poca. De Zaragoza a Madrid siguieron por Longares, Daroca, Tortue\u00adra, Moranj\u00f3n, Torremocha, Turiana, Guadalajara y Alcal\u00e1 de Henares a Ma\u00addrid.<\/p>\n<p>A vista de las paradas realizadas en las Ventas o pensiones del camino, parece que tardaron 10 d\u00edas en realizar el viaje, con parada de un d\u00eda com\u00adpleto en Calatayud que les cost\u00f3 10 duros o 200 reales de vell\u00f3n. Repuestas las fuerzas, los caleseros, mayordomos y hermanas, continuaron su viaje a Madrid donde llegaron el d\u00eda 3 de septiembre de 1800. Ese mismo d\u00eda, des\u00adpu\u00e9s de ofrecer a la Virgen de Atocha su Comunidad y misi\u00f3n, se les dio po\u00adsesi\u00f3n de la Inclusa y comenzaron su servicio.<span id='easy-footnote-8-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-8-18046' title='HERN\u00c1NDEZ, &lt;em&gt;Mar\u00eda &lt;\/em&gt;Carmen: &lt;em&gt;Las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a (1790-1856), Salamanca &lt;\/em&gt;1988, Ed. CEME, pp. 163-164.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p><strong>3. Servicio realizado por las hermanas<\/strong><\/p>\n<p>El P. Sobi\u00e9s en su reuni\u00f3n y motivaci\u00f3n de Barbastro hab\u00eda asegurado a las hermanas la bendici\u00f3n de Dios para esta nueva obra. En sus palabras de despedida les hab\u00eda dicho: <em>\u00abEl Se\u00f1or derramar\u00e1 sus bendiciones sobre este establecimiento\u00bb. <\/em>Y as\u00ed fue. Desde su llegada las hermanas experimentaron la fuerza del Esp\u00edritu de Dios que impulsaba su trabajo y animaba su misi\u00f3n. La Sra. Condesa del Montijo, secretaria de la Junta de Damas, comunicaba al obispo auxiliar de Madrid y al arzobispo de Toledo la llegada de las hermanas con alegr\u00eda y grandes esperanzas. Esta comunicaci\u00f3n se hizo el d\u00eda 8 de septiembre de 1800. Se conserva una relaci\u00f3n de esta secretaria, con fecha 24 de octubre de 1800, en la que expone el n\u00famero de ni\u00f1os que aten\u00add\u00edan y c\u00f3mo se encontraron la Inclusa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEl n\u00famero de ni\u00f1os que han entrado en la Inclusa, desde el 1 de octubre de 1799 hasta el 30 de septiembre de este a\u00f1o 1800 en esta Real Casa de la Inclusa, es de 1.169 criaturas, m\u00e1s las 1.300 que hab\u00eda, resultaban 2.469, de las que han fallecido en casa y fuera de ella 1.010. Han sido entregadas a sus padres 124 y remi\u00adtidos al Colegio de Desamparados 62, por lo que ascienden a 1.196 criaturas, quedando hasta la fecha, al cargo de la Casa 1.273.<\/em><span id='easy-footnote-9-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-9-18046' title='MAS, Nicol\u00e1s: &lt;em&gt;Notas&amp;#8230;, o. c., &lt;\/em&gt;p. 15.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Esta era la situaci\u00f3n al mes siguiente de la llegada de las hermanas: 1.273 ni\u00f1os, hacinamiento, falta de luz, de espacio, de alimentos, de condiciones higi\u00e9nicas y sanitarias&#8230; Las hermanas y especialmente sor Manuela y sor Rosa, solicitan insistentemente a la Junta de Damas un edificio mejor acon\u00addicionado, con m\u00e1s luz, m\u00e1s espacios, cunas y camas para los ni\u00f1os, y ca\u00adpacidad para establecer escuelas de p\u00e1rvulos&#8230; En septiembre de 1801 sor Manuela Lecina, consigui\u00f3 realizar el traslado desde la primitiva Inclusa de la Puerta del Sol hasta el edificio llamado \u00abGalera Vieja\u00bb, ubicado en la calle del Soldado, ahora Barbieri, en el barrio de Barquillo.<\/p>\n<p>Previamente, ya en el mes de abril de 1801, la presidenta de la Junta hab\u00eda pedido un refuerzo de cuatro hermanas m\u00e1s al padre Felipe Sobi\u00e9s. De mo\u00admento s\u00f3lo se pudo enviar a sor \u00c1ngela desde Barbastro a Madrid, que aca\u00adbaba de ingresar en la Compa\u00f1\u00eda. En meses sucesivos, hasta 1802, se logr\u00f3 el refuerzo de otras seis hermanas. As\u00ed lo hace constar la condesa de Trull\u00e1s presidenta de la Junta, en un informe escrito desde el palacio del Buen Re\u00adtiro el d\u00eda 22 de marzo de 1802, dirigido al primer ministro, Exmo. Sr. D. Pedro Cevallos, en el que propone la necesidad de crear en Madrid y en Ca\u00adlatayud un seminario o noviciado para la formaci\u00f3n de las hermanas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abExmo. Sr.: En cumplimiento de la orden del Rey que me ha co\u00admunicado VE. con fecha de 22 de febrero pr\u00f3ximo pasado&#8230; Debo decir, que si se considera c\u00f3mo han venido las Hijas de la Cari\u00addad a la Inclusa de Madrid, parece que no hay nada que a\u00f1adir para formalizar en ella su establecimiento, pues han venido en virtud de un decreto del Rey, pasado a su Superior por el Gobierno del Consejo de Castilla.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Pero si esta providencia de S. M se quiere que sea durable se hace preciso establecer una Casa de Noviciado en donde se vayan criando aquellos sujetos que puedan sostener este establecimien\u00adto y todos aquellos a que el Gobierno las destine.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Para poder manifestar con evidencia que sin el noviciado no se pueden mirar como establecidas s\u00f3lida y durablemente las Hijas de la Caridad ni en esta Inclusa ni en ninguna de las casas que est\u00e1n a su cuidado en el Reino, har\u00e9 presente, que aunque en L\u00e9\u00adrida, Reus y Barbastro ya las tienen, las rentas de dichas casas son tan cortas que apenas suministran la precisa manutenci\u00f3n de los individuos necesarios para la servidumbre de los hospitales de las dos primeras ciudades y las escuelas en la de Barbastro&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Nada prueba m\u00e1s la excelencia de las m\u00e1ximas que les incul\u00adc\u00f3 su Santo fundador, que ver c\u00f3mo se conserva su esp\u00edritu en Es\u00adpa\u00f1a, en donde no tienen noviciado, cosa tan esencial que sin \u00e9l no puede ni existir ni prosperar este establecimiento&#8230; En el novi\u00adciado es donde puede probarse si la vocaci\u00f3n es verdadera, si est\u00e1n tan muertas al mundo y a sus pasiones, que lleven con gusto un trabajo tan \u00edmprobo y que sostienen con constancia y firmeza, sin embargo de que aun los Votos simples que hacen no son sino por un a\u00f1o, al cabo del cual pueden salirse si quieren, y no hay ejemplar de que ninguna haya salido. El tiempo de su prueba dura cinco a\u00f1os&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>&#8230;Para formalizar el establecimiento de las Hijas de la Cari\u00addad en la Inclusa de Madrid, es preciso que haya un plantel en donde se formen sujetos propios para desempe\u00f1ar las obligacio\u00adnes que con tanto acierto ejercen en ella; esto es tanto m\u00e1s con\u00adveniente, cuanto haciendo ver la experiencia de lo \u00fatiles que son en los pueblos en que se hallan establecidas, hay otros muchos que las desean&#8230; En la Inclusa tenemos doce, y apenas son sufi\u00adcientes, pues se hallan empleadas dos en la cocina, en donde hacen la comida para las amas y para ellas; cuatro, por lo menos, para las salas, como que no faltan ni de d\u00eda ni de noche; una para el lavadero; otras dos para provisora y enfermera; una que tiene el cuidado de sentar todos los ni\u00f1os que entran y salen&#8230; otra para cuidar los bautizos hasta que se destinan a las amas; y la Supe\u00adriora que lleva el gobierno de todo y vigila en que cumplan con sus encargados con la mayor exactitud&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Sentado pues, que para poder formalizar el establecimiento de las Hijas de la Caridad en esta Inclusa (y aun en las dem\u00e1s ciudades del Reino) es necesario empezar por establecer un No\u00adviciado&#8230; Si S.M. quiere establecerlo en alguna ciudad de pro\u00advincia, ella nos puede indicar medios; pero si resuelve fundarlo en Madrid, puede indicar algunos&#8230; Toda pretendienta se recibe sin dote, pero la costumbre de los noviciados de Francia, que son los que deben servir de norma (pues aqu\u00ed nunca los ha ha\u00adbido) han de llevar una porci\u00f3n de ropa, y si son de fuera, de\u00adpositar el dinero que cueste el volverlas a su Patria si salen de la casa&#8230;\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-10-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-10-18046' title='A.M.I. (Archivo del Ministerio de Justicia), Religiosas. Secci\u00f3n Hijas de la Caridad. Lega\u00adjo 3.754. Exp. 12.350.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La condesa de Trull\u00e1s estaba bien informada y conoc\u00eda muy bien la vida de las hermanas. Trata de convencer al rey Carlos IV sobre la necesidad de establecer un seminario o noviciado para que las hermanas se formen y pue\u00addan atender a todos los necesitados acogidos en las Casas de Beneficencia. Cuando escribe esto, ya la Inclusa ha experimentado un traslado en busca de mejores condiciones de habitabilidad para los ni\u00f1os y las \u00abamas\u00bb encarga\u00addas de amamantar a sus hijos y a otros privados de la propia madre. El tras\u00adlado se hab\u00eda realizado los d\u00edas 2 y 3 de septiembre de 1801, sin bulla y sin llamar la atenci\u00f3n. Las v\u00edsperas de la mudanza fueron seis hermanas a pre\u00adparar todo. Al d\u00eda siguiente se unieron las otras cuatro, con los enfermos y los ni\u00f1os enfermos en coche de caballos. Las \u00abamas\u00bb fueron a pie con sus ni\u00f1os, unas a una hora y otras a otra. Hab\u00eda 40 amas y algunos ni\u00f1os eran dados a mujeres de pueblos cercanos para su lactancia.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os despu\u00e9s en 1807, se realiz\u00f3 un nuevo traslado a la calle Mes\u00f3n de Paredes, n.\u00b0 77, tambi\u00e9n con paz, serenidad, discreci\u00f3n y con el mismo procedimiento. Cuatro d\u00edas antes de la mudanza fueron las hermanas para prepararlo todo con el mayordomo del coche de caballos y el portero. De 10 \u00e1 12 de la ma\u00f1ana y de 4 \u00e1 6 de la tarde la casa estuvo abierta para que el p\u00fablico la pudiera visitar; esto durante los cuatro d\u00edas previos a la lle\u00adgada de los ni\u00f1os. Era una forma de ofrecer informaci\u00f3n y de suscitar cola\u00adboraci\u00f3n. Tambi\u00e9n se avis\u00f3 al diario <em>La Gaceta de Madrid. <\/em>Hoy hubi\u00e9ramos llamado a estas sesiones de apertura e informaci\u00f3n atendidas por dos her\u00admanas <em>\u00abJornadas de puertas abiertas\u00bb. <\/em>Fue una forma de crear mentalidad de acogida, en el barrio de Lavapi\u00e9s y de hacer ver a la gente que la casa y la Instituci\u00f3n era de Madrid y para los ni\u00f1os necesitados de Madrid.<\/p>\n<p>En los libros de actas de la Junta de Se\u00f1oras se lee lo siguiente sobre el traslado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa mudanza se dispuso con la mayor tranquilidad. Las amas, que han mejorado los m\u00e9todos, est\u00e1n muy contentas y todos estos milagros se deben, en gran parte, al incansable celo y cuidado de las Hijas de la Caridad y a la actividad de las Se\u00f1oras. Entre los ni\u00f1os de pecho, unos permanec\u00edan en la Inclusa, para lo que ya en 1801 ten\u00edan cuarenta amas y, otros, eran dados a lactar en los pueblos. Incumb\u00eda a las hermanas el cuidado de los unos y de los otros, en forma correspondiente a cada secci\u00f3n, y ni m\u00e1s ni menos de todos los del destete, hasta los seis a\u00f1os, en que los ni\u00f1os pa\u00adsaban al Colegio de los Desamparados y las ni\u00f1as al Colegio de La Paz. Para los mayorcitos se abri\u00f3 en la Inclusa una escuela de p\u00e1rvulos\u00bb<\/em>.<span id='easy-footnote-11-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-11-18046' title='MAS, &lt;em&gt;Nicol\u00e1s: Notas.o. c., &lt;\/em&gt;p. 16.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Sobre el servicio realizado por las hermanas disponemos de otro testi\u00admonio muy valioso conservado en el Archivo Diocesano de Toledo, junto a unos oficios enviados al arzobispo de Toledo por las se\u00f1oras de la Junta. Se trata de un informe del m\u00e9dico director de la Inclusa, que indica el estado de las criaturas y la actuaci\u00f3n de las hermanas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; Una de las causas m\u00e1s poderosas que he observado con\u00adtribuyen a la destrucci\u00f3n de los reci\u00e9n nacidos depositados en la Inclusa, es la necesidad de tenerlos que llevar en todo tiempo a la parroquia de San Lorenzo para bautizarlos con la debida solem\u00adnidad. La experiencia ha acreditado que durante la rigurosa esta\u00adci\u00f3n del invierno, la mayor parte de las criaturas llegan a la casa penetrados de fr\u00edo, amoratadas, consumidas en el estado de una muerte aparente, y muy pr\u00f3ximos a perecer. El celo y cuidado de las Hermanas de la Caridad hacen recobrar la vida a estos ange\u00adlitos por medio de friegas y el suave calor que les comunican en su propio regazo al lado de los braseros.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Muchas veces, como yo le he visto, se han tenido que emplear muchas horas al efecto, y cuando se necesitaba continuar esta operaci\u00f3n por m\u00e1s tiempo, o tenerles entre mantillas calientes, abrigados en sus camas, se pierde el fruto de tan \u00edmprobo traba\u00adjo, en el momento que se sacan a la calle para llevarlos a la pa\u00adrroquia.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Semejante proceder contrario a la raz\u00f3n y humanidad, est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la sana moral; pues que la piedad de nuestra madre la Iglesia ha dispensado siempre hasta sus mismos preceptos cuando han sido incompatibles con la salud temporal de sus fieles&#8230;\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-12-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-12-18046' title='A.D.T. (Archivo Diocesano de Toledo). Legajo: &lt;em&gt;Hijas de la Caridad de la Inclusa de Ma\u00addrid.&lt;\/em&gt;'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>A partir de febrero de 1802, la condesa de Trull\u00e1s, consciente del bien re\u00adalizado por las hermanas, propone al primer ministro y al Rey la necesidad de establecer un seminario o noviciado sostenido con rentas asignadas por el Estado para dar solidez y firmeza al establecimiento de las Hijas de la Cari\u00addad en Madrid y en Espa\u00f1a. Con este fin escribe a la Superiora General sor Antonia Deleau solicitando hermanas formadoras que por causa de la revo\u00adluci\u00f3n francesa no pueden venir.<\/p>\n<p>Ella insiste machaconamente ante el Superior General, el Rey, el papa P\u00edo VII y cuantas personalidades cre\u00eda podr\u00edan tener influencia, hasta lograr que en marzo de 1803 se iniciase el Real Noviciado de Madrid con la finalidad de formar en \u00e9l a todas las Hijas de la Caridad que deb\u00edan ir destinadas a los centros de beneficencia del Reino. No fueron f\u00e1ciles los comienzos del se\u00adminario o noviciado de Madrid. Sor Manuela Lecina sufri\u00f3 mucho cuando su compa\u00f1era sor Luc\u00eda Revent\u00f3s puso al noviciado bajo la dependencia del arzobispo de Toledo, apart\u00e1ndose de la dependencia del sucesor de san Vi\u00adcente, en un cisma que afect\u00f3 s\u00f3lo a dos comunidades, repitiendo la expe\u00adriencia vivida por las hermanas en Francia desde 1804 a 1815.<\/p>\n<p>Por ello y ante la situaci\u00f3n de confusi\u00f3n creada en Madrid, se continu\u00f3 la formaci\u00f3n inicial en L\u00e9rida, Pamplona, y posteriormente en Valencia, hasta que sor Luc\u00eda Revent\u00f3s y sus compa\u00f1eras reconocieron su error y pidieran su adhesi\u00f3n de nuevo a la Compa\u00f1\u00eda en 1818.<\/p>\n<p>La entrada de las Hijas de la Caridad en la Inclusa de Madrid el 3 de sep\u00adtiembre de 1800, marca una fecha trascendental para el Instituto y para la Beneficencia p\u00fablica en nuestra Patria.<span id='easy-footnote-13-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-13-18046' title='MAS, Nicol\u00e1s: &lt;em&gt;Notas&amp;#8230;, o. c., &lt;\/em&gt;p. 15'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Su acci\u00f3n fue valorada y reconoci\u00adda por el Rey, por las se\u00f1oras de la nobleza que integraban la Junta de Damas de Honor y M\u00e9rito, por las autoridades civiles y eclesi\u00e1sticas y sobre todo por el pueblo llano y sencillo. Todos a una fueron solicitando Hijas de la Ca\u00adridad para los establecimientos de beneficencia p\u00fablica o privada. Este re\u00adconocimiento social hizo posible su extensi\u00f3n por todas las provincias de Es\u00adpa\u00f1a, a lo largo del s. XIX. Y a lo largo de las contiendas laicas y antirreli\u00adgiosas del siglo XIX, siempre fueron respetadas las Hijas de la Caridad de la Inclusa. No sucedi\u00f3 as\u00ed en 1936 que fueron de las primeras comunidades ex\u00adpulsadas del servicio a los ni\u00f1os. No obstante haciendo un recorrido por la prensa y publicaciones de los siglos XIX y XX, encontramos abundantes testimonios de reconocimiento social a favor de su misi\u00f3n de educaci\u00f3n y pro\u00admoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los testimonios descritos manifiestan el servicio realizado por las her\u00admanas en doble direcci\u00f3n: acogida, cari\u00f1o, cuidado y ternura a nivel huma\u00adno, y promoci\u00f3n cultural y espiritual. La calidad y los efectos del servicio prestado son reconocidos por las se\u00f1oras y los m\u00e9dicos en los informes pre\u00adsentados al Sr. Arzobispo de Toledo y a su Majestad el Rey:<\/p>\n<ul>\n<li>Disminuci\u00f3n inmediata de la mortalidad.<\/li>\n<li>Defensa de la vida y promoci\u00f3n de la misma en todas sus facetas. Mejoras en la higiene.<\/li>\n<li>Mejoras en los espacios dedicados a los ni\u00f1os y a las \u00abamas\u00bb: luz, orden, limpieza, calor&#8230;<\/li>\n<li>Mejoras considerables en la alimentaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Mejoras en los m\u00e9todos de lactancia utilizados por las amas. Creaci\u00f3n de la Escuela de p\u00e1rvulos&#8230;<\/li>\n<li>Permiso para tener capilla propia y poder bautizar all\u00ed a los ni\u00f1os como anexo de la parroquia de San Lorenzo, a fin de evitar el fr\u00edo en el in\u00advierno y el excesivo calor en el verano.<\/li>\n<li>Mejoras en la educaci\u00f3n traslad\u00e1ndose el colegio de La Paz al lado de la Inclusa, con entrada directa por la calle Embajadores.<\/li>\n<li>Apertura de la Instituci\u00f3n al barrio, recibiendo en el colegio de La Paz ni\u00f1as del entorno como alumnas externas.<\/li>\n<li>Creaci\u00f3n del obrador y talleres para poder ofrecer un oficio a los ni\u00f1os y ni\u00f1as acogidos.<\/li>\n<li>Clases de m\u00fasica y artes liberales una vez finalizada la guerra de la In\u00addependencia.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>4. Ecos art\u00edsticos y reconocimiento social<\/strong><\/p>\n<p>En el Madrid de 1800 caus\u00f3 impacto la presencia de aquellas hermanas, su misi\u00f3n de sembradoras de vida en gratuidad, sin m\u00e1s recompensa que la satisfacci\u00f3n de saberse amadas por Dios y la de ser transmisoras de su mi\u00adsericordia y ternura entre los ni\u00f1os pobres y abandonados. La revista de la Ilustraci\u00f3n Cat\u00f3lica ha recogido en preciosos grabados el eco del pueblo ex\u00adpresado por los artistas:<\/p>\n<p>El grabado m\u00e1s antiguo data de 1801. Fue realizado por Francisco Mun\u00adtaner, catal\u00e1n afincado en Madrid y grabadista destacado de la \u00e9poca. En una litograf\u00eda titulada San Vicente de Pa\u00fal, representa a San Vicente de pie, re\u00advestido con roquete blanco y nimbado por radiante aureola de luz. En la mano derecha sostiene el libro de las Reglas que entrega a sor Manuela Le\u00adcina situada a su derecha de rodillas. Sor Manuela a la vez que recoge de manos de San Vicente las Reglas, dirige su mirada hacia el rostro del Santo Fundador mientras sostiene con la mano izquierda el brazo de una ni\u00f1a de la clase de p\u00e1rvulos. Al lado izquierdo de San Vicente est\u00e1 tambi\u00e9n de rodillas sor Rosa Grau sosteniendo un beb\u00e9 en mantillas. La escena refleja la misi\u00f3n educadora de sor Manuela como maestra y organizadora de las escuelas de p\u00e1rvulos de la Inclusa y las clases del Colegio de La Paz.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n manifiesta la labor realizada por las hermanas, en la persona de sor Rosa Grau, que sostiene en sus brazos un ni\u00f1o vestido, aseado y recos\u00adtado sobre su hombro izquierdo en actitud maternal. Ambas hermanas visten el delantal de servicio y trabajo. La escena refleja tambi\u00e9n la fidelidad al es\u00adp\u00edritu legado por San Vicente, la fidelidad a las Reglas y la fidelidad a la mi\u00adsi\u00f3n de servicio realizado: acogida, cuidado, educaci\u00f3n, cari\u00f1o, ternura y promoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al fondo del grabado de Muntaner, en el lado derecho de San Vicente y en el \u00e1ngulo superior izquierdo, aparece la silueta del antiguo hospital de In\u00adcurables de Madrid al que llega un enfermo transportado en parihuela, la am\u00adbulancia de la \u00e9poca, y una hermana de tama\u00f1o muy reducido le espera con la puerta ablerta. El artista ha representado el deseo y la esperaza del hospi\u00adtal de Incurables de tener en el futuro Hijas de la Caridad al servicio de los enfermos, acontecimiento hecho realidad en el a\u00f1o 1816. En el \u00e1ngulo su\u00adperior derecho se representa la silueta y entrada de la Inclusa, lugar de la ac\u00adci\u00f3n vicenciana representada en el grabado.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n la condesa de Trull\u00e1s afirmaba repetidamente que <em>\u00abnada prueba m\u00e1s la excelencia de las m\u00e1ximas que les inculc\u00f3 su santo Funda\u00addor, que ver c\u00f3mo se conserva su esp\u00edritu en Espa\u00f1a\u00bb. <\/em>Esta piadosa se\u00f1ora estaba convencida de ello y probablemente fuera ella quien encarg\u00f3 a Mun\u00adtaner la plancha de cobre que sirvi\u00f3 para multiplicar su grabado y preciosa litograf\u00eda.<\/p>\n<p>La revista de la Ilustraci\u00f3n Cat\u00f3lica recoge otra bonita escena de dos her\u00admanas rezando de rodillas con unos ni\u00f1os en la iglesia del barrio, con la gente popular del entorno: ni\u00f1os y ancianos. Las hermanas formaban parte de la vida del barrio tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n y pr\u00e1cticas de piedad. En el gra\u00adbado ellas destacan por su recogimiento y devoci\u00f3n mientras realizan su ora\u00adci\u00f3n en un banco casi debajo del p\u00falpito, en la parroquia del barrio. El t\u00edtu\u00adlo del grabado: <em>\u00abEn la Iglesia <\/em>y <em>con el pueblo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Otro eco de la misi\u00f3n realizada por las hermanas en la Inclusa de Madrid est\u00e1 bell\u00edsimamente representado en un cuadro pintado hacia 1830 con mo\u00adtivo de la fiesta de la traslaci\u00f3n de las reliquias de San Vicente de Pa\u00fal. El cuadro lleva por titulo <em>\u00abLa gloria de San Vicente en sus obras\u00bb.Es <\/em>de autor an\u00f3nimo y de profundo valor simb\u00f3lico. San Vicente aparece en el centro, glorioso, entre nubes y portando una gran estola al cuello. Alrededor del santo Fundador se representan en \u00f3valos m\u00e1s o menos regulares todas las obras vicencianas: misiones, seminarios, escuelas, hospitales, inclusas, Damas de la Caridad, etc&#8230; La m\u00e1s pr\u00f3xima f\u00edsicamente al Santo es la re\u00adpresentaci\u00f3n del servicio realizado entre los ni\u00f1os abandonados.<\/p>\n<p>El artista ha recogido una escena de contraste fuerte e impactante: en la calle junto al torno sobre el que se le\u00eda la inscripci\u00f3n \u00abaqu\u00ed se dejan los ni\u00f1os\u00bb, el rostro lleno de angustia de una madre joven vestida de negro que no ha tenido m\u00e1s remedio que abandonar a su hijo en el torno de la Inclusa. Al otro lado, el pintor del cuadro se toma la licencia de romper y rasgar el muro, para dejarnos ver lo que ocurr\u00eda dentro de la sala de acogida de los ni\u00f1os. Otra mujer, una Hija de la Caridad, acoge con brazos temblorosos y mirada llena de cari\u00f1o al ni\u00f1o abandonado por su madre al otro lado del torno. La hermana lo estrecha junto a su pecho, le envuelve con su delantal y contempla en silencio su llanto viendo en su rostro a Jes\u00fas de Nazaret. De\u00adtr\u00e1s de la hermana, el pintor ha representado un sagrario abierto y vac\u00edo para damos a entender la experiencia de fe de la hermana y la consigna de San Vicente: \u00abdejar a Dios por Dios cuando las urgentes necesidades de los po\u00adbres lo exijan\u00bb. M\u00e1s de una vez las hermanas debieron, como en tiempo de los Fundadores, dejar al Dios de la oraci\u00f3n, al Dios del sagrario para encon\u00adtrarle vivo en el ni\u00f1o abandonado que acog\u00edan en sus brazos. Estaban ha\u00adciendo vida las ense\u00f1anzas de San Vicente y contemplando a Jesucristo en el pobre.<\/p>\n<p><strong>5. Superaci\u00f3n de dificultades<\/strong><\/p>\n<p>La historia de las Hijas de la Caridad de la Inclusa a lo largo de su bi\u00adcentenario, es como un serial de gozosas aventuras bajo el lema: <em>\u00abLas difi\u00adcultades superadas abren caminos de promoci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La primera dificultad que se encuentra sor Manuela Lecina y sus compa\u00ad\u00f1eras es la situaci\u00f3n de abandono y desorden de la Instituci\u00f3n. Ponen solu\u00adci\u00f3n buscando medios, m\u00e1s espacios, mejores condiciones sanitarias, nuevos m\u00e9todos de crianza de los ni\u00f1os y educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra dificultad o escollo notorio es haber iniciado el servicio sin una con\u00adtrata o convenio s\u00f3lido que especificase derechos y deberes de las hermanas y de la Junta de Se\u00f1oras. Ante la situaci\u00f3n de abandono de los ni\u00f1os preva\u00adleci\u00f3 la urgencia del coraz\u00f3n sobre la seguridad de las condiciones legales o jur\u00eddicas. Fueron fieles a la consigna de S. Vicente: \u00abEl servicio de los po\u00adbres debe ser preferido a todo\u00bb, y m\u00e1s cuando la vida est\u00e1 en peligro. Pasado un a\u00f1o de presencia y servicio en la Inclusa, el P. Jos\u00e9 Murillo presenta, el 7 de enero de 1802, entre otras cuestiones, la necesidad de formalizar un convenio o contrata con las hermanas. La solicitud se dirige al primer mi\u00adnistro Exmo. Sr. D. Pedro Cevallos. A la vez la condesa de Trull\u00e1s piensa en la necesidad de un seminario o noviciado en Madrid y por su cuenta realiza gestiones ante el papa P\u00edo VII, el rey Carlos IV, la Superiora General de las Hijas de la Caridad, sor Antonia Deleau, el Director de las hermanas en Es\u00adpa\u00f1a, P. Felipe Sobi\u00e9s, el arzobispo de Toledo y cuantas personas cre\u00eda pod\u00ed\u00adan ejercer alguna influencia sobre el tema. Su machacona insistencia, su temperamento dominante y su experiencia sobre el establecimiento de las Salesas en Madrid, provocaron ingerencias innecesarias y graves interferen\u00adcias en la vida de las hermanas. Se gan\u00f3 la amistad y voluntad de sor Luc\u00eda Revent\u00f3s que vino de Reus para ser directora del seminario, pero arrastrada por las ideas de la Condesa y por su af\u00e1n de protagonismo e independencia logr\u00f3 separar la Casa Real Noviciado de las del resto de la Compa\u00f1\u00eda po\u00adni\u00e9ndola bajo la direcci\u00f3n del arzobispo de Toledo. Desde 1806 hasta 1818, sor Manuela se sinti\u00f3 en el deber de respetar y hubo de retirar su autoridad sobre aquella comunidad para evitar conflictos y la consiguiente falta de tes\u00adtimonio evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>Pero dadO que el rey Carlos IV a propuesta de la Sra. Condesa de Trull\u00e1s hab\u00eda establecido una escritura de contrata \u00fanica para la Inclusa y el novicia\u00addo, fue preciso el permanente ejercicio de la paciencia, prudencia y caridad por parte de sor Manuela y comunidad hacia las hermanas del noviciado que se ubicaron en la calle San Agust\u00edn n.\u00b0 3, a partir de 1807. A causa de los constantes sufrimientos sor Manuela enferm\u00f3 y terminada la guerra de la In\u00addependencia se traslad\u00f3 a Barbastro con su hermana sor Basilia donde hizo imprimir la primera edici\u00f3n de las Reglas en espa\u00f1ol (a\u00f1o 1815), cuya tra\u00adducci\u00f3n gozaba de la autorizaci\u00f3n y visto bueno del Consejo de Castilla.<span id='easy-footnote-14-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-14-18046' title='A.M.J. (Archivo del Ministerio de Justicia). Religiosas. Secci\u00f3n Hijas de la Caridad. Lega\u00adjo 3754; Exp. 12.350.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La fidelidad en medio de la paciencia, la oraci\u00f3n constante y la con\u00adfianza en la Divina Providencia produjeron sus frutos ya que en 1818, las hermanas del Real Noviciado, tal como lo reconoci\u00f3 S.M. Carlos IV, vol\u00advieron al redil de la unidad en el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda. Sor Manuela muri\u00f3 ese mismo a\u00f1o, el 24 de julio, consciente de que el grano de trigo que se entierra en el surco se pudre y muere para dar el fruto de una nueva vida en espiga lozana y firme. Sus ojos mortales no vieron la vuelta al redil, pero desde la otra orilla, en la eternidad, celebr\u00f3 la comuni\u00f3n frater\u00adna en la fe, la obediencia y la fidelidad al esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n conteni\u00addo en las Reglas.<\/p>\n<p>A estas dificultades no peque\u00f1as que pudieron hundir el establecimiento de la Compa\u00f1\u00eda en Espa\u00f1a, se a\u00f1adieron las pruebas y calamidades de la guerra. Transcribimos a continuaci\u00f3n la descripci\u00f3n que hace el P. Nicol\u00e1s M\u00e1s de la situaci\u00f3n de la Inclusa durante la invasi\u00f3n francesa:<\/p>\n<p>Fue angustioso su estado por falta de recursos y notable aumento de cria\u00adturas. En su visita a la Inclusa del rey Jos\u00e9 Bonaparte I, en 25 de febrero de 1809, manifest\u00f3 <em>\u00abque estaba muy complacido del aseo, limpieza y asisten\u00adcia a los ni\u00f1os y ni\u00f1as de los dos establecimientos, a los cuales ofreci\u00f3 su soberana protecci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, el 9 de marzo, la Sra. Vicepresidenta recibi\u00f3 de Palacio un oficio que dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; Entre tanto que Su Majestad realiza los medios de benefi\u00adcencia ilustrada a favor de un establecimiento tan recomendable como el de ni\u00f1os exp\u00f3sitos y ni\u00f1as del Colegio de La Paz, no quie\u00adre diferir un instante el acreditar con un corto y pronto rasgo el gran inter\u00e9s que le merecen y lo sumamente satisfecho que ha que\u00addado al ver el orden y aseo que, gracias a V.E. y sus dignas com\u00adpa\u00f1eras, reinan en aquellas casas. Me ha encargado, pues, que prevenga, como lo ejecuto en esta fecha, al encargado de los rea\u00adles almacenes de la F\u00e1brica de Guadalajara tenga a disposici\u00f3n de V.E. las sargas que necesitan para vestir completamente las ni\u00f1as, maestras y amas\u00bb.<span id='easy-footnote-15-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-15-18046' title='&lt;\/em&gt;VARGAS, Pedro: &lt;em&gt;Historia de las H.C. en Espa\u00f1a, &lt;\/em&gt;Ed. Restringida, Madrid 1996, pp. 154-156.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pero la situaci\u00f3n lleg\u00f3 a tal extremo que, en diciembre de aquel mismo a\u00f1o, fue menester vender los vasos sagrados y se comunic\u00f3 a la Junta de Se\u00ad\u00f1oras:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abOrdeno al Colector para que, reservados tres c\u00e1lices, dos co\u00adpones <\/em>y <em>la custodia, pasasen la dem\u00e1s plata a la Casa de Mone\u00adda, lo que habi\u00e9ndose ejecutado, result\u00f3 el peso de ciento seis marcos, que a raz\u00f3n de ciento cuarenta y ocho reales cada uno, importa quince mil setenta y tres reales, que satisfar\u00edan en met\u00e1\u00adlico a la mayor brevedad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En medio de tales apuros, cada d\u00eda mayores a causa de la guerra, trataron las Autoridades de acrecent\u00e1rselos, mandando a la Inclusa los ni\u00f1os del Hos\u00adpicio. Aunque la Junta con fecha de 9 de abril de 1812, \u00abcontestaba que ello era imposible, y que no hab\u00eda camas ni espacio, adem\u00e1s de falta de medios de sustento para acogerlos&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y tanto aumentaron los ni\u00f1os de la Inclusa que la Junta de se\u00f1oras se vio obligada a pedir locales en la escuela P\u00eda del Avapi\u00e9s, entonces desocupada, trasladando a ella los ni\u00f1os por alg\u00fan tiempo, en beneficio de su salud y mayor trabajo para las hermanas.<\/p>\n<p>Al evacuar las tropas francesas, en agosto de 1812, y abandonar la Corte, se vio la casa privada del socorro de pan y carne, que diariamente le daba el Gobierno franc\u00e9s de las provisiones del ej\u00e9rcito, sin cuyo socorro hubieran perecido y, tan apurada era la situaci\u00f3n de la casa, que en diciembre se acu\u00addi\u00f3 a la caridad p\u00fablica por medio de la prensa.<\/p>\n<p>Pero fue en mayo de 1813 cuando la penuria se extrem\u00f3 de tal manera que las Se\u00f1oras pensaron tener que abandonar los ni\u00f1os. En la sesi\u00f3n de la Junta del d\u00eda 19 de diciembre de 1813 se dej\u00f3 en acta: \u00abLa Junta, angustiada de la grand\u00edsima escasez que hay en la Inclusa y colegio, como la enorme deuda de sus dependientes a quienes se est\u00e1 debiendo cuatro a\u00f1os de salario, m\u00e1s de qui\u00adnientos mil reales a las amas de afuera, sin contar las deudas a los abastecedo\u00adres, desnudos y hambrientos los ni\u00f1os y ni\u00f1as de ambos establecimientos, que por falta de subsistencia, fallecieron el a\u00f1o pasado mil ochocientos sesenta y cuatro y hasta fin de abril del presente han muerto doscientos cuatro&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Son de suponer las amarguras de las hermanas en tales circunstancias, pues se refiere a ellas, en 1817, sor Rosa Grau cuando afirmaba:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abRaz\u00f3n de lo que tengo percibido de lo que las hermanas traba\u00adjamos en el tiempo de las miserias, estando los franceses, con per\u00admiso de las Se\u00f1oras Curadoras, con el motivo de no poder pagarnos la casa por estar en tanta miseria, nos fue preciso entregarnos a va\u00adrias labores para poder ganar alguna cosa para vestirnos y cobrar\u00adnos, los ratos que nos quedaban, a lo que las se\u00f1oras convinieron complacidas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>A pesar de que no \u00e9ramos el n\u00famero completo, nos vimos preci\u00adsadas a tomar doble trabajo. Y las Hijas de la Caridad debemos tra\u00adbajar siempre en beneficio de la casa y, por tanto, propuse a las Se\u00ad\u00f1oras que, cuando nos pagaran, se descontar\u00eda de nuestra pensi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Empezamos el a\u00f1o 1808 hasta el a\u00f1o 1814, en que he sacado la cuenta haber ganado por este medio y en este tiempo ocho mil rea\u00adles, que se descontar\u00e1n en estos meses de atrasos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Y la Junta debi\u00e9ndoles a las hermanas diecinueve mil reales, manda se les abonen ocho mil. No quiso la Divina Providencia que llegase este Asilo a su total ruina y, en septiembre de 1813, vino en su ayuda una interesante limosna por conducto de D. Francisco Ja\u00advier Vales. Con \u00e9ste y otros socorros que llegaron por manos de las hermanas, aliviaron tan penosa situaci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La vida ejemplar y admirable constancia de las Hijas de la Caridad era patente en cuantos visitaban la Inclusa. Mientras las otras hermanas separa\u00addas, las del noviciado, segu\u00edan los derroteros del cardenal de Toledo, se daban diferencias enormes entre ellas, y en la valoraci\u00f3n que de ambos ban\u00addos ten\u00edan las autoridades de la Corte, las de la Inclusa aparec\u00edan como las aut\u00e9nticas Hijas de San Vicente (Actas de la Secretar\u00eda de la Inclusa).<span id='easy-footnote-16-18046' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/sembraron-con-amor\/#easy-footnote-bottom-16-18046' title='MAS, Nicol\u00e1s: &lt;em&gt;Notas&amp;#8230;, o. c., &lt;\/em&gt;pp. 58-59.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Situaciones de penuria parecidas sufrieron las hermanas de la Inclusa du\u00adrante la guerra carlista que asol\u00f3 Madrid y otras ciudades a la muerte de Fer\u00adnando VII, de 1833 a 1839. As\u00ed lo describe el padre Nicol\u00e1s Mas: Una de las casas de las hermanas donde la epidemia del a\u00f1o 1837 hizo m\u00e1s estragos fue la Inclusa y el colegio de La Paz, tanto que compadecidas las hermanas del noviciado enviaron a la Junta de Damas de Honor y M\u00e9rito un oficio, pi\u00addiendo como gracia permiso para ir en su auxilio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEl aspecto lastimoso<\/em> \u2014dice\u2014 <em>que en la actualidad presentan los establecimientos reunidos de la Inclusa y Colegio de La Paz, puestos bajo la direcci\u00f3n de la Excma. Junta de Damas de Honor y M\u00e9rito, ha llamado la atenci\u00f3n, especialmente por parte de las Hijas de la Caridad, de las cuales muchas han sucumbido bajo el exceso de trabajo que tantas enfermedades les acarrea&#8230; En el d\u00eda son cinco las hermanas postradas en cama, algunas de las cuales, incluso la superiora, se hallan en inminente peligro de perder la vida!\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Adem\u00e1s del c\u00f3lera morbo, sobrevino la enfermedad del tifus, que oca\u00adsion\u00f3 tambi\u00e9n muchas defunciones. En la memoria impresa de aquel a\u00f1o, le\u00ademos un informe de la misma se\u00f1ora Duquesa, viuda de Gor:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa Inclusa se ha resentido en gran manera de las circunstan\u00adcias que todos deploramos. La guerra y la pobreza que ha opri\u00admido a los pueblos de esta Provincia, sin duda, ha influido en la salud y ha devuelto a los ni\u00f1os extenuados casi para expirar. Se reunieron a la vez m\u00e1s de setenta de \u00e9stos, y puede asegurarse que pocos de ellos han salvado la vida, particularmente los que ya no lactaban. La casa ha podido llamarse hospital desde el mes de mayo. Las Hermanas de la Caridad destinadas a aquel departa\u00admento no eran suficientes y toda la Comunidad alternaba por horas para ayudar en su asistencia, igualmente que las colegialas, a quienes se les comunic\u00f3 la oftalm\u00eda de que ven\u00edan acometidas y la han padecido m\u00e1s de las dos terceras partes. Una hermana per\u00addi\u00f3 la vista.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>A esto sobrevino en el mes de julio las calenturas biliosas p\u00fa\u00adtridas, que paulatinamente fueron aumentando, y los m\u00e9dicos opi\u00adnaron que la enfermedad no era contagiosa, si bien para evitar in\u00adconvenientes, por lo que fuera, era preciso desahogar la atm\u00f3sfe\u00adra de tantos h\u00e1litos reunidos. Al efecto, sin p\u00e9rdida de momento, ped\u00ed personalmente al Gobierno el extinguido convento de Santa Catalina y, teniendo en consideraci\u00f3n lo urgente de esta medida, a las veinticuatro horas lo puso a disposici\u00f3n de la Junta, y el d\u00eda siete de octubre se trasladaron a \u00e9l doscientas cinco colegialas y cuatro Hermanas de la Caridad, cuya fortaleza espiritual ha esta\u00addo bien a prueba. Veinte de ellas han padecido mucho y muerto cinco&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La Comunidad del Real Noviciado acudi\u00f3 en auxilio de la Inclusa, pi\u00addiendo a las se\u00f1oras, como una gracia especial, el ayudar a sus hermanas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEl aspecto lastimoso <\/em>\u2014dice\u2014, <em>que en la actualidad presentan los establecimientos reunidos de la Inclusa y colegio de La Paz, ha llamado la atenci\u00f3n, especialmente por parte de las Hijas de la Caridad, de las cuales muchas han sucumbido por el exceso de trabajo, que tantas enfermedades les acarrea y que aumenta en proporci\u00f3n de las que son\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero la bendici\u00f3n de Dios prometida por el P. Felipe Sobi\u00e9s en 1800 se fue haciendo fuerza en la dificultad, consuelo en el dolor, aliento en las prue\u00adbas y est\u00edmulo para sembrar vida, trabajo y ternura entre los ni\u00f1os pobres y abandonados. Dificultad no menos importante para la vida interna de las hermanas fue la lejan\u00eda de los misioneros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. En ellos encontraron siempre apoyo y aliento vocacional. Por eso convenci\u00addas de la necesidad del establecimiento de los misioneros Pa\u00fales en Madrid, cuatro Hijas de la Caridad, representantes de las cuatro comunidades, solici\u00adtan a S.M. el rey Fernando VII en diciembre de 1826 una casa para los mi\u00adsioneros a fin de que pudieran dirigirlas y ayudarles. Las hermanas que for\u00admalizaron esta petici\u00f3n fueron:<\/p>\n<p>Sor Luc\u00eda Revent\u00f3s, hermana sirviente del noviciado de la calle San Agust\u00edn; sor Rosa Grau. hermana sirviente de la Inclusa y colegio de La Paz de las calles Mes\u00f3n de Paredes y Embajadores; sor Vicenta Molner, herma\u00adna sirviente del Hospital General de Atocha y sor Luisa Mar\u00eda Adsarias, her\u00admana sirviente del hospital de mujeres incurables de la calle Amaniel.<\/p>\n<p>El Rey acogi\u00f3 la petici\u00f3n y el 3 y 31 de diciembre de 1827 promulg\u00f3 las reales \u00f3rdenes que permit\u00edan el intercambio de las casas de Barcelona y Ma\u00addrid. La instalaci\u00f3n oficial de los misioneros de la Congregaci\u00f3n de la Mi\u00adsi\u00f3n en Madrid, se realiz\u00f3 el d\u00eda 17 de julio de 1828, con gran satisfacci\u00f3n de las hermanas de las cuatro comunidades.<\/p>\n<p>La falta de medios econ\u00f3micos fue desde los comienzos una dificultad seria que amenaz\u00f3 la vida de la instituci\u00f3n en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. Sor Ma\u00adnuela Lecina y su sus sucesoras como hermanas sirvientes sor Rosa Grau y sor Esperanza Blanc, solicitaron a las se\u00f1oras la organizaci\u00f3n de colectas, rifas y negociaci\u00f3n de rentas estatales a favor de la casa y de la educaci\u00f3n y crianza de los ni\u00f1os. Hubo tambi\u00e9n personas buenas que hicieron legados y donaciones de bienes y tierras a favor de la Inclusa. Tambi\u00e9n el Arzobispa\u00addo de Toledo de cuya sede depend\u00eda entonces Madrid, realiz\u00f3 asignaciones estables para el socorro de los ni\u00f1os. Otra fuente de ingresos proced\u00eda del trabajo de las chicas y hermanas en el obrador de costura y plancha, la pa\u00adnader\u00eda y la f\u00e1brica de chocolate, instaladas ambas en el recinto de la casa.<\/p>\n<p>Hacia 1908 se construye un anexo a la Inclusa en la calle O&#8217;Donnell, en\u00adtonces las afueras de Madrid. Se llam\u00f3 Asilo de San Jos\u00e9 y ten\u00eda como fina\u00adlidad lograr una atenci\u00f3n m\u00e1s cuidada a los ni\u00f1os delicados y enfermos. Tambi\u00e9n en&#8217;este anexo se construyeron pronto escuelas de p\u00e1rvulos en las que se cuidaba la instrucci\u00f3n y educaci\u00f3n. Poco a poco, la Junta de Se\u00f1oras de Honor y M\u00e9rito fue ampliando los locales e instalaciones del primitivo Asilo de San Jos\u00e9, hasta lograr en 1928 el traslado completo de todos los ni\u00f1os, amas, empleados y hermanas de la Inclusa.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de los tiempos y el progreso social hacen necesario adaptar las instituciones a las necesidades. Hoy los peque\u00f1os Hogares han sustituido a los Hospicios e Inclusas y en su lugar, en la calle O&#8217;Donnell existe una Re\u00adsidencia de ancianas dirigida por la Comunidad de Madrid en la que est\u00e1n acogidas todav\u00eda un grupo de ancianas que fueron alumnas internas de la In\u00adclusa y colegio de La Paz. Son atendidas por personal contratado seglar y una comunidad de Hijas de la Caridad que siguen ofreciendo calor, cari\u00f1o, ternura y servicio como profetas y testigos de la bondad de Dios.<\/p>\n<p><strong>6. Huellas de amor y servicio<\/strong><\/p>\n<p>El recorrido hist\u00f3rico por la primera Comunidad de las Hijas de la Cari\u00addad en Madrid nos pone de manifiesto:<\/p>\n<ul>\n<li>La disponibilidad de las hermanas para acudir a las necesidades de los pobres sin mirar seguridades de ning\u00fan tipo.<\/li>\n<li>Su capacidad de trabajo y colaboraci\u00f3n con los seglares comprometidos en tareas caritativas: las Se\u00f1oras de la Junta de Damas de Honor y M\u00e9ri\u00adto.<\/li>\n<li>Su creatividad para buscar y mejorar m\u00e9todos de educaci\u00f3n y promo\u00adci\u00f3n a favor de los ni\u00f1os y las \u00abamas\u00bb.<\/li>\n<li>Su fortaleza de \u00e1nimo para superar dificultades y buscar los medios m\u00e1s apropiados para salir adelante.<\/li>\n<li>Su fidelidad incondicional a Dios y al esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda mani\u00adfestada en la edici\u00f3n de las Reglas en espa\u00f1ol: Barbastro 1815 y 1817; Valencia 1819; Madrid 1830&#8230;<\/li>\n<li>Su coraje para incorporar al mundo laboral a las chicas y chicos de la Instituci\u00f3n, proporcion\u00e1ndoles trabajo y oficios que les sirvieran para \u00abganarse la vida\u00bb (obrador, panader\u00eda, f\u00e1brica de chocolate&#8230;).<\/li>\n<li>Su celo apost\u00f3lico, cuidando con esmero la formaci\u00f3n cristiana de los ni\u00f1os, j\u00f3venes, amas y personal colaborador, as\u00ed como el estableci\u00admiento de asociaciones cristianas vivas: Hijas de Mar\u00eda, Acci\u00f3n Cat\u00f3\u00adlica, etc&#8230;<\/li>\n<li>Su inter\u00e9s por la formaci\u00f3n permanente y constante actualizaci\u00f3n para ofrecer un ,servicio mejor cada d\u00eda.<\/li>\n<li>Su mirada hacia el futuro con esperanza, sin dejarse abatir por las di\u00adficultades del presente.<\/li>\n<li>Su confianza en la Providencia que manten\u00eda su \u00e1nimo sereno y alen\u00adtaba cada d\u00eda su entrega.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Despu\u00e9s de 200 a\u00f1os de andadura, damos gracias a Dios que gu\u00eda y con\u00adduce nuestra historia, entre luces y sombras, por los caminos del amor y del servicio. Las huellas que nos han dejado son invitaci\u00f3n a seguir caminando con el mismo \u00e1nimo y urgidas por el mismo Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Sor M\u00aa \u00c1ngeles Infante, H.C<br \/>\nTomado de: Anales, 2001, Tomo 1<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegada de las Hijas de la Caridad a Madrid: 3 de septiembre de 1800 I. 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