{"id":17897,"date":"2013-11-15T02:52:39","date_gmt":"2013-11-15T01:52:39","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=17897"},"modified":"2016-07-27T12:10:20","modified_gmt":"2016-07-27T10:10:20","slug":"bertrand-ducourneau-1614-1685-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/","title":{"rendered":"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III)"},"content":{"rendered":"<p><strong>V. De su gran estima y singular veneraci\u00f3n por el Sr. Vicente, nuestro venerable Fundador.<\/strong><\/p>\n<p>Si nuestro querido hermano ten\u00eda tanto amor y tanta estima por la Compa\u00f1\u00eda, por la regularidad, por su vocaci\u00f3n y por sus votos, como se ha visto en los cap\u00edtulos precedentes, no se puede poner en duda que no haya sentido una singular veneraci\u00f3n por aquel de quien Dios se sirvi\u00f3 para procurarle estos bienes con la instituci\u00f3n de nuestra Congregaci\u00f3n. Apenas se lo dio Dios a san Vicente, cuando concibi\u00f3 tal estima de su m\u00e9rito y virtud que le tuvo siempre por un gran santo; de manera que me dec\u00eda que ni viviendo ni despu\u00e9s de su muerte, no hab\u00eda a\u00f1adido nada a su estima, porque la hab\u00eda tenido siempre en el m\u00e1s alto grado. Lo que fue causa de que tuviera gran cuidado de observarle; en primer lugar, para imitarle como lo ha hecho muy perfectamente en todas sus virtudes; y en segundo lugar, para recoger su vida muy santa para la edificaci\u00f3n del pr\u00f3jimo y en particular de nuestra Congregaci\u00f3n para siempre, en lo que la Compa\u00f1\u00eda le tiene una obligaci\u00f3n inmortal. Pues se puede decir en su alabanza, por lo que es casi el \u00fanico que haya tenido intenci\u00f3n de\u00a0 recoger la vida, las acciones y los discursos de un personaje tan santo, como se puede ver por una amplia Memoria que compuso tres a\u00f1os antes de la muerte de nuestro muy venerable Fundador, como se podr\u00e1 ver aqu\u00ed en toda su dimensi\u00f3n. Aqu\u00ed est\u00e1 palabra por palabra:<\/p>\n<p>Es importante, me parece, que la compa\u00f1\u00eda haga en lo futuro una colecci\u00f3n exacta de los santos discursos del Sr. Vicente y los conserve por las razones siguientes:<\/p>\n<p>Primeramente, la mejor herencia de los padres es la buena instrucci\u00f3n que dejan a sus hijos.<\/p>\n<p>En segundo lugar, en el mundo se tiene mucho cuidado de hacer el inventario y dejarse influir por los efectos de una sucesi\u00f3n perecedera, aunque sirva con frecuencia de obst\u00e1culo o de divisi\u00f3n a los herederos.<\/p>\n<p>En tercer lugar, si los que disipan una sucesi\u00f3n hermosa t sustituida causan un mal irreparable a los dem\u00e1s que deben sucederlos sobre todo cuando se destina a su subsistencia; los primeros misioneros cometer\u00e1n las mismas injusticias para con los que deben seguirlos, si no les hacen llegar las palabras del Sr. Vicente, ya que siendo su padre com\u00fan, todo lo que deja debe serles com\u00fan tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, si las obras que ha hecho son las obras Couvre de Dieu, como as\u00ed lo parecen, es preciso que Dios haya dado su esp\u00edritu para hacerlas y mantenerlas y, por consiguiente, los consejos y las ense\u00f1anzas, empleados en ello, deben ser tenidos por divinos y recogidos como un man\u00e1 del cielo, cuyos gustos diversos han atra\u00eddo a tantas personas diversas de uno y otro sexo, y de todas las condiciones, que se han asociado de distintas maneras para tantos bienes diferentes emprendidos y sostenidos por su direcci\u00f3n. Dios m\u00edo, no permit\u00e1is que nuestro disgusto proveniente tal vez del abandono de estas conferencias nos haga descuidar conservar algo para consuelo de nuestros cohermanos ausentes y futuros que desear\u00e1n, que desear\u00e1n un d\u00eda ardientemente este alimento del alma y que tendr\u00e1n por afortunados a aquellos que la reciben en la mesa del maestro.<\/p>\n<p>En quinto lugar, como desea que los misioneros se abstengan de componer libros para no apartarse de sus tareas; tampoco \u00e9l mismo no escribe nada ni de las luces que nos da, ni de las siembras que nos hace. Sin embargo sabemos que muchos santos han demostrado m\u00e1s sus virtudes por sus escritos y por su dem\u00e1s acciones; de manera que ser\u00edan desconocidos en el mundo si sus libros no hubieran publicado su piedad. Pues bien, aunque la del Sr. Vicente no necesite de este apoyo para manifestarse en la tierra, pues ha esparcido ya\u00a0 el olor por toda la Iglesia con las obras de caridad y las que le ha dado, no obstante sus palabras est\u00e1n tan llenas de devoci\u00f3n, que si es verdad que la boca habla de la abundancia del coraz\u00f3n, no se podr\u00e1 imaginar nunca hasta d\u00f3nde llega su amor a dios y al pr\u00f3jimo y su sentimiento por las virtudes, si se ignoran los t\u00e9rminos y los cuidados con los que recomienda su pr\u00e1ctica. \u00bfA qui\u00e9n se le habr\u00eda ocurrido que Nuestro Se\u00f1or hubiera llevado la perfecci\u00f3n cristiana hasta el punto de obligarnos a amar a nuestros enemigos, a hacer el bien a los que nos hacen mal, si los evangelistas no hubieran recogido las mismas sentencias que \u00e9l pronunci\u00f3? \u00bfNo es pues razonable que puesto que la humildad del Sr. Vicente le impide dejarnos algunas m\u00e1ximas sobre el papel de la gracia que le acompa\u00f1a, al menos a los que le oyen hablar conserven memorias de ello? Ciertamente, los siglos que vienen, que tendr\u00e1n motivo de admirar lo que \u00e9l hizo, tendr\u00edan muchos motivos de extra\u00f1arse de no ver nada de lo que \u00e9l dijo, e incluso quejarse de los que le oyeron\u00a0 si dejan de comunicarles las palabras de sapiencia salidas de su boca.<\/p>\n<p>Se dice en Salom\u00f3n que si el loco pudiera callarse, no nos enterar\u00edamos de su locura; y se puede decir de este rey y de todos los dem\u00e1s hombres sabios que su sabidur\u00eda ser\u00eda desconocida, si no se hubiera descubierto por sus sabias palabras. Pero, es importante que las conferencias del Sr. Vicente se perpet\u00faen en la Compa\u00f1\u00eda, a fin de que, si Dios quiere mantenerla,, descubran en todos los tiempos y en todos los pa\u00edses cu\u00e1l es el esp\u00edritu de este hombre apost\u00f3lico, que ser\u00e1 tanto m\u00e1s estimado cuanto m\u00e1s se le vea parecido al esp\u00edritu del Evangelio; y esta estima, necesaria a los fundadores de comunidades contribuir\u00e1 notablemente a multiplicar y santificar la nuestra.<\/p>\n<p>Alguien podr\u00e1 decir que el Sr. Vicente no dijo de ordinario m\u00e1s que dos cosas comunes.<\/p>\n<p>A esto se puede responder:<\/p>\n<p>Primeramente, que aunque as\u00ed fuera, no se deber\u00edan dejar sin escribir, ya que si son comunes para los sabios y las personas espirituales, no lo son para los hermanos ni para la gente en general, que necesitan incluso ser llevados y animados por estas cosas [419] antes que por otras extraordinarias de las que no se sienten capaces.<\/p>\n<p>En segundo lugar, que un consejo, que de por s\u00ed parece poco considerable, debe ser recibido como importante cuando parte de la boca de un sabio que le da peso. As\u00ed los Espartanos, no queriendo recibir consejo de un hombre malo, se lo hac\u00edan pronunciar a un hombre de bien.<\/p>\n<p>En tercer lugar, que aun hablando el Sr. Vicente de una materia com\u00fan, no obstante todos saben que les llega con una fuerza que no es com\u00fan. Ya que su elocuencia natural y la gracia que la anima le hacen tratar los asuntos menores con tanta devoci\u00f3n que se la transmiten siempre a quienes le escuchan, imprimiendo en sus almas la estima y la reverencia en todo lo que se refiere a Dios y el afecto por las reglas y pr\u00e1cticas de la casa. Por eso todos se muestran muy atentos cuando \u00e9l habla, que a muchos les encanta o\u00edrle, y que los que no han estado presentes se informan a menudo de lo que se ha dicho y dan muestras de desagrado por no haberse hallado presentes.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, que cuando habla a fondo del modo de hacer nuestras oraciones, del conocimiento de nosotros mismos, de la renuncia a nuestra propia voluntad, del abandono y de la confianza en Dios, como lo ha hecho hoy al contarnos la firmeza del Sr. Desdames en los sufrimientos en que se ve en Varsovia, del agradecimiento por los beneficios de Dios, del buen uso de sus inspiraciones, de las calumnias, de las aflicciones, de la compasi\u00f3n con los afligidos, de la asistencia a los pobres, del celo por la salvaci\u00f3n de las almas, de los ordenandos y dem\u00e1s cosas parecidas que pertenecen a la perfecci\u00f3n del misionero. Todo eso, el lo lleva alto en cuanto a la pr\u00e1ctica y en cuanto a la expresi\u00f3n y para mostrar que no hay nada de com\u00fan entre una y la otra, yo pregunto \u00bfqui\u00e9nes son los que hablan como \u00e9l con tanto juicio, eficacia y amor, sin pretensiones y sin fasto?<\/p>\n<p>Todo el mundo sabe que no hay otro igual en la Compa\u00f1\u00eda para hablar tan dignamente de Dios y de las cosas santas y tan fielmente para los que le escuchan; es tambi\u00e9n la cabeza escogida por Dios para influir el esp\u00edritu y la vida en los miembros del cuerpo.<\/p>\n<p>Alg\u00fan otro dir\u00e1 que el Sr. Vicente no dice nada que no se pueda hallar en los libros.<\/p>\n<p>Yo respondo que eso puede ser, pero se sabe que para el buen alimento de los ni\u00f1os, la leche de su propia madre es lo mejor y que las tiernas ense\u00f1anzas de sus padres hacen m\u00e1s impresi\u00f3n que las de sus preceptores, por raz\u00f3n de la estima y el afecto naturales que Dios ha impreso en todas las clases de personas para quienes los han engendrado; adem\u00e1s de ser muy dif\u00edcil hallar en los libros las hermosas luces y los buenos movimientos que recibimos de las charlas de un padre caritativo, porque nos las da seg\u00fan nuestras necesidades y obligaciones que se diferencian en muchas cosas de las dem\u00e1s compa\u00f1\u00edas que han escrito de lo que les interesa. Y adem\u00e1s se trata de dar a conocer el \u00e1rbol por sus hojas, quiero decir al Sr. Vicente por sus palabras, como tambi\u00e9n por sus frutos, como lo he dicho ya, para edificar un d\u00eda a la posteridad, quien al verle revivir tan s\u00f3lo por sus actos, podr\u00eda decirle lo que en otro tiempo un fil\u00f3sofo dec\u00eda a otro: \u00ab<em>Habla, si quieres que te conozca<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Decir que el Sr. Vicente no puede adelantar nada en el presente que no haya dicho ya varias veces.<\/p>\n<p>Esto no debe impedir que no se hagan notas. Ah, quiso Dios que desde hace 30 a\u00f1os que ha comenzado la Compa\u00f1\u00eda, se ha constatado lo que hizo y lo que dijo para nuestro adelanto interior. No tendr\u00edamos otras instrucciones que dar; ver\u00edamos sus frecuentes elevaciones a Dios, sus anonadamientos en s\u00ed mismo y las profusiones de su coraz\u00f3n paternal hacia personas de todas clases. All\u00ed encontrar\u00edamos lecciones para todos nuestros ejercicios alicientes para todas las virtudes, remedios para nuestras enfermedades, armas contra las tentaciones, alientos contra las debilidades, maestr\u00eda en la conversaci\u00f3n, mil rasgos de prudencia para reprender el mal sin herir a nadie, insinuar el bien sin ostentaci\u00f3n, con mil y mil, motivos para bendecir a Dios\u00a0 por llamarnos a su servicio bajo la direcci\u00f3n de este siervo suyo. Escribo esto mientras se encuentra a\u00fan lleno de vida y hablo a los que conocen la verdad de lo que digo; mas como no se logr\u00f3 hacer estas anotaciones en el pasado, es mejor comenzarlas tarde que nunca, y una vez que se hayan hecho algunas y se haya advertido mil veces lo mismo, har\u00e1n ver mejor todas juntas que, cuanto m\u00e1s ha hablado de ciertas virtudes o de ciertas pr\u00e1cticas, m\u00e1s las ten\u00eda presentes y m\u00e1s querido que les faltaran a sus hijos.<\/p>\n<p>Por todo esto, parece que Dios pide de la Compa\u00f1\u00eda que escriba exactamente los consejos, las reprensiones, relatos y recomendaciones que el Sr. Vicente da en p\u00fablico hasta las menores circunstancias mientras quiera Dios conservarlo. Confieso que ser\u00e1 dif\u00edcil sin que se d\u00e9 cuenta; pero lo cierto es que la importancia del asunto merece el esfuerzo.<\/p>\n<p>Veamos tres medios para elegir uno.<\/p>\n<ol>\n<li>Recomendar de unas vez a los sacerdotes, por obediencia, lo que el Sr. Vicente diga en adelante en las repeticiones de oraci\u00f3n y en las conferencias y luego relacionarlo siempre ese mismo d\u00eda o al d\u00eda siguiente en alg\u00fan lugar, donde uno de ellos haciendo uso de la pluma, les pregunte: \u00ab\u00bfC\u00f3mo empez\u00f3 el Sr. Vicente la charla y c\u00f3mo la termin\u00f3?\u00bb Entonces, acord\u00e1ndose uno de una cosa y otro de otra, todo se unir\u00e1. Se dice [422] que las conferencias del bienaventurado Francisco de Sales\u00a0 fueron recogidas de esta manera por las hijas de Santa Mar\u00eda.<\/li>\n<li>Encargar a dos personas de buen sentido y de buena memoria capaces de recordar la sustancia de sus charlas unirlas con sus propios t\u00e9rminos; a quienes se les dispense de ocupaci\u00f3n esos d\u00edas para poder redactarlas por escrito y ordenarlas mientras las recuerden. Digo dos porque uno s\u00f3lo es dif\u00edcil que pueda retenerlo todo en orden sin ayuda.<\/li>\n<li>Por \u00faltimo, si se encontrara a alguien que tuviera el concepto y la mano tan prontos para escribir palabra por palabra las mismas y las exclamaciones del Sr. Vicente en el momento en que las pronuncia, ser\u00eda mejor.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Quiera Dios inspirar a los Srs. Asistentes lo que van a hacer! Si piensan que yo les pueda a servir, no tienen m\u00e1s que encarg\u00e1rmelo, despu\u00e9s de convencer al Sr. Vicente que se sirva de alg\u00fan otro para las cartas; pues yo tengo el esp\u00edritu muy duro para ayudar en todo, y tal vez sea oportuna apartarme de este empleo por las faltas que cometo, si creen conveniente indicarle que el empleo le caer\u00eda mejor a un sacerdote sobre quien podr\u00eda descargarse de muchas respuestas y asuntos, y que muchos puedan tener reparos en que un hermano coadjutor conozca lo que escriben y pasa en sus casas.<\/p>\n<p>En San L\u00e1zaro, el glorioso d\u00eda de la Asunci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de 1657.<\/p>\n<p>Los asistentes del Sr. Vicente, edificados e impresionados por la piedad de nuestro querido hermano Ducournau para con nuestro venerable padre y Fundador, le dieron el encargo de realizar este trabajo, que \u00e9l propon\u00eda, sin por ello procurarle el tiempo que le era necesario, no descarg\u00e1ndole del empleo que ten\u00eda ante el Sr. Vicente.<\/p>\n<p>No obstante\u00a0 aprovechaba tan bien todos los momentos libres que pudo tener y llev\u00f3 a cabo esta comisi\u00f3n con tanto celo que ha recogido de sus conferencias a la comunidad para hacer con ellas dos o tres vol\u00famenes.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte del Sr. Vicente, el Sr. Alm\u00e9ras, a quien hab\u00eda nombrado su vicario general mand\u00f3 tener durante varios meses conferencias sobre las virtudes que se hab\u00edan destacado en este venerable padre de los misioneros. Nuestro hermano Ducournau fue siempre de los que mejor hablaron en ellas, y as\u00ed form\u00f3 las colecciones que le sirvieron mucho para redactar las memorias, para componer la historia de la vida y de las virtudes de este gran siervo de Dios, como ya se ha dicho. Y un d\u00eda que yo le hablaba me dijo: \u00abYo estaba tan lleno de lo que voy a decir de nuestro bienaventurado padre, que si no las hubiese escrito, pienso que tal vea habr\u00eda reventado. Esta expresi\u00f3n exagerada deja ver bien claro cu\u00e1l era la estima que ten\u00eda del Sr. Vicente y c\u00f3mo se hab\u00eda entregado a plasmar su vida. No perd\u00eda ocasi\u00f3n de descubrir algo nuevo. He encontrado por casualidad una copia de una carta que escribi\u00f3 en el mes de agosto de 1658 al Sr. de San Mart\u00edn, can\u00f3nigo de Acqs, lo que da bien a entender la gran estima que profesaba al Sr. Vicente y el deseo que ten\u00eda de conservar la memoria de este gran siervo de Dios: \u00abSe\u00f1or, he recibido encargo de escribir de parte de los Srs. Portail, d\u2019Horgny y Alm\u00e9ras, a quienes conoc\u00e9is, a la espera de que ellos los puedan hacer por s\u00ed mismos, para agradeceros humildemente las cartas que les hab\u00e9is comunicado. Ellos no querr\u00edan por nada del mundo no haberlas recibido, pues contienen cosa que dar\u00e1n un d\u00eda un aumento de lustre a la santa vida de la persona que las ha escrito (se trata del Sr. Vicente). Ninguno de nosotros hab\u00eda tenido nunca de una manera cierta que \u00e9l hubiera estado en Berber\u00eda, y tampoco que hubiera convertido a su patr\u00f3n. En cuanto a m\u00ed, Se\u00f1or, admiro la conversi\u00f3n de aquel ap\u00f3stata, la humildad de su esclava, , la seguridad que \u00e9l sent\u00eda en su alma de conseguir la libertad y la gracia que ten\u00eda de hacerse querer por los Turcos, que son inhumanos, particularmente del m\u00e9dico que le ense\u00f1\u00f3 tantos secreto hermosos. Pero os confieso que admiro todav\u00eda m\u00e1s la fuerza que ha tenido de no decir nunca una sola palabra de todas estas cosas a ninguno de la Compa\u00f1\u00eda, aunque \u00e9l haya tenido cientos y cientos de veces la ocasi\u00f3n de hablar de ello, al tratar de la asistencia a los cautivos que \u00e9l emprendi\u00f3 a los doce o quince a\u00f1os. Nos ha dicho muy a menudo que era el hijo de un labrador, que guard\u00f3 los cerdos de su padre y otros trabajos humillantes, pero se ha callado siempre delante de nosotros sobre las que pod\u00edan volverse en su honor, como haber sido esclavo para no tener la ocasi\u00f3n de decir el bien que se sigui\u00f3 con ello. Por \u00faltimo, Se\u00f1or, admiro la sabidur\u00eda de Dios que, queriendo servirse de este siervo suyo para socorrer a los cristianos que gimen bajo la crueldad de los mahometanos, ha permitido que cayera \u00e9l en las manos de estos b\u00e1rbaros, para hacerle tocar con el dedo los males que manchan a los cautivos, los peligros en que se ven de perderse, y la obligaci\u00f3n que tenemos de asistirlos.<\/p>\n<p>Tal vez no sep\u00e1is, Se\u00f1or, que entre las obras importantes que este hombre de Dios ha hecho y cuyo n\u00famero y frutos sorprenden a los que las examinan, ha encontrado medios de establecer misioneros en T\u00fanez y en Argel, donde asisten espiritual y corporalmente a los pobres esclavos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues la cautividad de este hombre caritativo habi\u00e9ndole dad el conocimiento de la alquimia, se ha servido de ella con m\u00e1s fortuna que los que emprenden cambiar la naturaleza de los metales; ya que\u00a0 ha convertido el mal en bien, al pecador en justo, la esclavitud en libertad y el infierno en para\u00edso; y ello de tantas formas como empleos tiene su Compa\u00f1\u00eda, e invenci\u00f3n tiene el celo apost\u00f3lico. Se ha encontrado la piedra filosofal, pues su caridad inflamada de un fuego divino lo convert\u00eda todo en oro puro,\u00a0 parecido a la ciudad santa. Se\u00f1or, me hab\u00e9is descubierto un tesoro escondido, envi\u00e1ndonos estas cartas; y as\u00ed consolar\u00e9is grandemente a estos se\u00f1ores si pod\u00e9is enviarles algunas m\u00e1s, aunque no contengan nada muy interesante. Querr\u00edan saber c\u00f3mo se separ\u00f3 del legado de Avi\u00f1\u00f3n que le llev\u00f3 a Roma, lo que hizo en esta curia, ad\u00f3nde fue al salir de Italia, en qu\u00e9 tiempo vino a Par\u00eds y por qu\u00e9; en qu\u00e9 a\u00f1o y en qu\u00e9 lugar fue hecho sacerdote, y si sab\u00e9is, Se\u00f1or, algunas particularidades de su juventud, le quedaremos deudores si nos inform\u00e1is; \u00e9l no nos habla nunca de s\u00ed mismo m\u00e1s que para confundirse, y nunca para manifestar las gracias que Dios le ha dado ni las que su divina bondad ha repartido a los dem\u00e1s por medio de \u00e9l. Si estas dos cartas hubieran ca\u00eddo en sus manos, nunca nadie las habr\u00eda visto. Y estos se\u00f1ores han cre\u00eddo oportuno retenerlas y no hablarle de ellas, y ni siquiera que se enterara de que las tenemos, han suprimido la vuestra, creyendo que no os molest\u00e9is por ello, como ellos os lo suplican muy humildemente. Que si viene a pediros de nuevo las suyas, pod\u00e9is decirle entonces que ya se las hab\u00e9is mandado y que lo sent\u00eds mucho si no las ha recibido. Y nosotros mismos sentimos privarle del consuelo que sentir\u00eda al leer sus antiguas historias y de verse joven a sus a\u00f1os, pero ha sido preciso resolverse a eso antes que perder los originales, lo que habr\u00eda sido mucho m\u00e1s fastidioso.<\/p>\n<p>\u00abDoy gracias a Dios, Se\u00f1or, por la ocasi\u00f3n que me da de ofreceros mi obediencia como en efecto lo hago con todo el respeto que os debo. No me tomar\u00eda esta libertad sin tener el honor de ser conocido de vos, si no tuviera el de ser de la Misi\u00f3n, y por consiguiente obligado a honraros y serviros perfectamente a ejemplo de nuestro honorable padre, vuestro perfecto amigo; gracias a Dios, tengo la voluntad completa, pero no siendo m\u00e1s que un pobre hermano, in\u00fatil para todo el mundo; temo no poder testimoniar debidamente hasta qu\u00e9 punto soy, en el amor de nuestro Se\u00f1or, vuestro, etc.<\/p>\n<p>Es oportuno pensar que fue el gran celo que nuestro querido hermano Ducournau ten\u00eda por conservar para la posteridad la memoria del Sr. Vicente, lo que hizo que se buscara el encargo, que, dice \u00e9l, los tres asistentes de la compa\u00f1\u00eda le dieron de escribir esta carta a un hombre a quien no conoc\u00eda; pues parece que el\u00a0 buen sentido requer\u00eda que uno de estos tres se\u00f1ores asumiera la tarea, y m\u00e1s siendo los tres conocidos del Sr. Saint-Martin.<\/p>\n<p>Cuando nombraba a nuestro venerable Fundador, se quitaba el sombrero por respeto. Me hablaba mucho de \u00e9l con grandes sentimientos de amor y de gratitud, y me dijo m\u00e1s de cien veces: \u00ab<em>El Sr. Vicente era un hombre incomparable<\/em>\u00bb por eso me dec\u00eda tambi\u00e9n que <em>al lado del Sr. Vicente, todos los dem\u00e1s hombres que hab\u00eda conocido nunca, no le parec\u00edan sino medios hombres o pigmeos, en virtud y en saber, que el Sr. Vicente era admirable en todo, y si se hubieran recogido fielmente sus santas acciones habr\u00eda para llenar dos o tres vol\u00famenes m\u00e1s<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Le mortificaba en extremo ver que algunos hubieran querido que se refiriera de \u00e9l s\u00f3lo las acciones milagrosas, como se lee en la vida de los dem\u00e1s patriarcas y fundadores de \u00f3rdenes. Sobre lo cual he visto un escrito de su mano en estos t\u00e9rminos: <em>\u00abAlguien podr\u00e1 decirme que es verdad que el Sr Vicente era gran hombre de bien, pero que Dios no ha devuelto por \u00e9l, como en otros tiempos por algunos santos, la vida a los muertos, y sin embargo es lo que m\u00e1s admiran los hombres. A lo que se podr\u00e1 responder con dos cosas: la primera, que los milagros no son siempre necesarios para reconocer la santidad de alguien, ya que ha habido muchos santos que no los han hecho, y que incluso no se refiere ninguno de san Juan Bautista, aunque sea el mayor de los santos. Y la segunda, que Dios no realiza milagros sin motivos. Que si los hac\u00eda para echar los fundamentos de la fe cristiana y a veces para descubrir a santos desconocidos o para mostrar que aprobaba la vida y la conducta extraordinario de algunos m\u00e1s, es que conven\u00eda que obrara as\u00ed para dar cr\u00e9dito a la verdad. Pero en cuanto al Sr. Vicente, \u00e9l no llev\u00f3 una vida singular o sospechosa, y su boca no anunci\u00f3 verdades nuevas e incre\u00edbles para esperar del cielo estos signos de aprobaci\u00f3n. Vemos su fe y sus obras autorizadas por los milagros del Evangelio. Su amor a Dios y al pr\u00f3jimo se justifica por sus efectos y su celo por sus frutos. las tinieblas han recibido su luz y los pueblos su calor. La Iglesia se ha edificado con su piedad y el clero con sus ejemplos. Los pobres y los afligidos publican su misericordia y toda la tierra alaba sus beneficios. Y por tanto, su caridad siendo de por s\u00ed un prodigio de la gracia, y sus virtudes vivos retratos de las virtudes de Jesucristo, no han necesitado otros milagros para hacerse aprobar, como tampoco su insigne m\u00e9rito para ser venerados por todos los siglos<\/em>\u00ab. Hasta aqu\u00ed nuestro querido hermano Ducournau, teniendo una alta idea de la santidad de san Vicente, y conoci\u00e9ndole perfectamente no ha dejado de responder por escrito a algunos libelos de los Jansenistas, que hablaban en descr\u00e9dito de este gran siervo de Dios. Pero como son hechos muy particulares que ser\u00eda demasiado largo referir, los paso en silencio, y dir\u00e9 tan s\u00f3lo que en esto se ve el gran amor\u00a0 que nuestro venerable hermano sent\u00eda por su padre, en cuya alabanza hab\u00eda compuesto tan hermosos versos, incluso en vida; pues entre los dones que nuestro hermano hab\u00eda recibido, ten\u00eda el de la poes\u00eda a perfecci\u00f3n. Se entregaba a ella en su juventud de manera que me confes\u00f3 que se pasaba con frecuencia las noches en este delicioso ejercicio del esp\u00edritu y que, al llegar a la Misi\u00f3n se trajo consigo un saco lleno de sus composiciones, pero se las sacrific\u00f3 a Dios, priv\u00e1ndose en un momento de lo que le hab\u00eda costado tantas vigilias y tanto trabajo. Lo tuvo en tan poca estima que las arroj\u00f3 a los lugares comunes. En cuanto a lo que hab\u00eda hecho en alabanza del Sr. Vicente, se lo llev\u00f3 a Rougemont, hace seis o siete meses y lo quem\u00f3, con el resto de sus escritos sobre piedad que le concern\u00edan, seg\u00fan se ha dicho. Veamos el verdadero retrato de este venerable Fundador que ha dejado en verso en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><em>Las virtudes en Vicente formaron el rostro,<br \/>\n<\/em><em>del que el arte no ha logrado sacar<br \/>\nm\u00e1s que<\/em><em> una imperfecta imagen.<br \/>\nEl adorno de su frente fue un humilde pudor,<br \/>\ny el centelleo de sus ojos un amable candor.<br \/>\nLa dulzura que siempre se asent\u00f3 en su boca,<br \/>\nall\u00ed disputaba el premio con el que la franqueza,<br \/>\nla inocencia y el amor compusieron su fuerza;<br \/>\ny su gracia en una palabra fue la gracia de un santo.<\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n he salvado del fuego un proyecto de predicaci\u00f3n o de paneg\u00edrico que compuso en 1672, en honor de nuestro venerable fundador, con el cual nos muestra que su celo estaba animado hacia la memoria de este gran siervo de Dios. Este es su principio:<\/p>\n<p>\u00abTal vez ser\u00eda \u00fatil, dice, para despertar en la Compa\u00f1\u00eda la dulce memoria de su fundador, y para hacer ver a los hijos por el ejemplo de su digno padre que deben estar a favor del pobre pueblo; ser\u00eda \u00fatil, digo, que, mientras se predica en el refectorio, se hiciera una predicaci\u00f3n que fuera propiamente para los misioneros, aunque la palabra se dirigiera a los habitantes de una parroquia del campo, como si efectivamente se predicara en un pueblo, a causa de que no se predica de ordinario en el refectorio m\u00e1s que piezas de misi\u00f3n y que no es conveniente que se predique abiertamente para la comunidad.<\/p>\n<p><em>\u00abPara ello se podr\u00eda tomar como texto estas palabras de Nuestro Se\u00f1or: Id a decir a Juan que los pobres son evangelizados, etc., y con ello hacer ver al pobre pueblo qu\u00e9 agradecidos deben estar 1\u00ba a Dios por haber enviado al mundo a su propio hijo para anunciar las verdades de la salvaci\u00f3n a los pobres m\u00e1s bien que a los ricos; y 2\u00ba a este mismo hijo por ejecutar los designios de su Padre 1\u00ba yendo \u00e9l mismo para ello de pueblo en pueblo, y de un lugar a otro; 2\u00ba por enviar a sus disc\u00edpulos para hacer despu\u00e9s de \u00e9l lo mismo que \u00e9l hab\u00eda hecho: Como mi Padre me ha enviado as\u00ed os env\u00edo yo; 3\u00ba por suscitar en este siglo a un gran servo de Dios, que ha restablecido el usa de las Misiones, y que iba de pueblo en pueblo para ayudar a las almas a salvarse, a imitaci\u00f3n de Jesucristo y de los ap\u00f3stoles; dar todo esto a la audiencia como motivo de obligaci\u00f3n que tiene de aprovecharse de los motivos y de los ejercicios de la Misi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> Se los podr\u00eda exhortar por otro motivo, que es el amor y el celo singular que este buen siervo de Dios ha tenido para estos pueblos del campo, dici\u00e9ndoles, por ejemplo: \u00bfNo es justo, queridos amigos, que teng\u00e1is al menos tanto cuidado por lograr vuestra salvaci\u00f3n como \u00e9l lo tuvo con vosotros? \u00bfY qu\u00e9 hizo? En primer lugar, se dedic\u00f3 por entero y se consagr\u00f3 a Dios para este fin entregando todos sus cuidados, todas sus comodidades y sus trabajos con ese fin; fund\u00f3 una Congregaci\u00f3n para prestar despu\u00e9s de \u00e9l la misma asistencia; en segundo lugar, para demostraros que verdaderamente os ha amado m\u00e1s que un padre a sus hijos, renunci\u00f3 a los bienes, a los placeres y a los honores del mundo, y a todos los cargos y dignidades temporales para darse \u00fanicamente a vuestro servicio y, por decirlo de alg\u00fan modo, se santific\u00f3 a s\u00ed mismo a fin de que se\u00e1is tambi\u00e9n vosotros santificados, viviendo cristianamente del modo que se os ense\u00f1a en esta Misi\u00f3n. \u00c9l ha apartado igualmente a los misioneros de todas las cosas de la tierra, hasta de la posesi\u00f3n de beneficios y de todas las clases de pretensiones terrenales, con el fin de que, por un lado, entregados a su perfecci\u00f3n, atraigan as\u00ed las bendiciones del Cielo sobre sus santos ejercicios; y por otro lado, procuren eficazmente vuestra salvaci\u00f3n. En esto trabajan, unos directamente con sus instrucciones y los sacramentos que vienen a administraros gratuitamente y de una forma bastante laboriosa y muy desinteresada, como veis; y los otros indirectamente trabajando en las ciudades para formar buenos eclesi\u00e1sticos por medio de los seminarios, de las ordenaciones, de las conferencias, para procurar a las parroquias del campo buenos sacerdotes y buenos pastores que cumplan bien con su deber para vuestra edificaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abOtra se\u00f1al de amor paternal que os ha tra\u00eddo es que ha empleado toda clase de medios no s\u00f3lo para reconciliaros con Dios, sino tambi\u00e9n para haceros vivir juntos en paz mediante el arreglo de vuestros procesos y vuestras diferencias, lo que da reposo a vuestras familias y las pone en v\u00edas de prosperar temporalmente.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abOtra se\u00f1al m\u00e1s es que ha provisto de asistencia a vuestros pobres enfermos por la cofrad\u00eda de la Caridad y la fundaci\u00f3n de las hijas que los sirven, lo que hace que no les falte nada necesario en este estado. Y cuando en \u00e9pocas de guerra, de pedrisco y de hambre, se han visto provincias enteras en apuros, este padre caritativo \u00bfno ha acudido a socorrerlos formando compa\u00f1\u00edas que contin\u00faan hoy proporcionando alimentos, ropas, \u00fatiles y semillas a estos pueblos arruinados, para aliviarlos y restablecerlos? <\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab\u00bfHab\u00e9is visto alguna vez, mis queridos oyentes, o tan siquiera o\u00eddo decir que haya habido nadie, desde los ap\u00f3stoles, que haya hecho tanto y trabajado tanto para hacer y perpetuar tal cantidad de establecimientos solamente para la salvaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de las almas y de los cuerpos del pobre pueblo del campo?<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abAdem\u00e1s, es bueno fijarse que desde que ese gran obrero ha comenzado tantas instituciones santas, su ejemplo ha favorecido la emulaci\u00f3n en otras comunidades y en cantidad de valientes eclesi\u00e1sticos que se han asociado en diversas di\u00f3cesis para hacer las mismas obras buenas, en particular misiones y seminarios, que no se hac\u00edan apenas anteriormente.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSi pues ahora que Dios os presenta la ocasi\u00f3n y el medio de poneros y de manteneros en su gracia, ten\u00e9is la desgracia de rechazarlos, \u00bfqu\u00e9 pod\u00e9is esperar?<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSi los misioneros no lo dejaran todo para ayudaros, si no se ajustaran a vuestros horarios y a vuestra capacidad o no os predicaran de los asuntos \u00fatiles a vuestras necesidades y a vuestro alcance, si no os dedicaran todo el tiempo necesario para instruiros y prepararos y no os esperaran en la penitencia, tendr\u00edais alguna excusa y Dios los castigar\u00eda por ello; pero si despu\u00e9s de todo lo que hacen para llevaros a vuestro deber, no lo hac\u00e9is, no veo nada que pueda convertiros<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed se extiende el escrito de nuestro venerable hermano en el que se puede advertir su gran esp\u00edritu y su prudencia. .\u00a0 yo, yo he pensado con frecuencia que ten\u00eda talento para la predicaci\u00f3n tanto por su elocuencia natural como porque ten\u00eda un gran juicio y sab\u00eda lo que dec\u00eda, como se ve en esta peque\u00f1a muestra. Se ha escrito en la vida del venerable hermano Alfonso Rodr\u00edguez, coadjutor en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, que los superiores le hicieron predicar en el refectorio ante la comunidad, y satisfizo y edific\u00f3. Pero no dudo de que, si hubieran obligado a nuestro querido hermano a ello, que se habr\u00eda despachado bien. S\u00e9 que hab\u00eda realizado este proyecto para d\u00e1rselo a un sacerdote de la Compa\u00f1\u00eda que deb\u00eda predicar en el refectorio. Pero creo que no se lo dio porque, poco despu\u00e9s de componerlo, me dijo que lo hab\u00eda quemado; y por suerte yo ya le hab\u00eda sacado una copia.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed un bonito testimonio de la gran estima que nuestro\u00a0 querido hermano sent\u00eda por nuestro venerable Fundador; se expresa con estas palabras en un escrito de su mano, que yo me he encontrado tambi\u00e9n: \u00abEl Sr. Vicente, dice, habiendo establecido seis clases de obras diversas y capitales para el bien espiritual de los pueblos y del clero, y diez o doce medios diferentes para la asistencia a los pobres, sanos y enfermos, alguien ha hecho esta reflexi\u00f3n que estos establecimientos no son obras pasajeras que hayan cesado con la muerte de su autor, como sucede a menudo con las mejores acciones de los obreros evang\u00e9licos, incluso los m\u00e1s poderosos, que hacen grandes bienes mientras trabajan\u00a0 y que sin embargo raramente establecen algo\u00a0 permanente; sus obras cesan, de ordinario, cuando ya no act\u00faan; pero en cuanto a las del Sr. Vicente no sucede lo mismo. Son otros tantos \u00e1rboles plantados en el jard\u00edn de la Iglesia que subsisten y se multiplican despu\u00e9s de \u00e9l y que todas producen frutos en su saz\u00f3n. Oh Dios, \u00a1qu\u00e9 bendici\u00f3n sobre este santo sacerdote! pues aparte de los edificios espirituales de sus virtudes inmortales ha dejado a la posteridad quince o diecis\u00e9is hermosos cuadros vivos siempre animados con su caridad operante, de manera que pod\u00eda decir con m\u00e1s raz\u00f3n que ese pintor tan c\u00e9lebre entre los antiguos: Yo pinto para la eternidad. Y habiendo contribuido por lo dem\u00e1s en la mayor parte de los bienes p\u00fablicos que se han hecho en Francia en su tiempo, ha podido decir como san Pablo: He trabajado m\u00e1s que todos los dem\u00e1s. Por lo que hace a este nuevo Pablo y a este gran obrero digno de toda admiraci\u00f3n es que, mientras muchos miles de personas fueran instruidas, alimentadas, consoladas y asistidas caritativamente, en cuerpo y alma, todos los d\u00edas durante su vida y debieran serlo despu\u00e9s de su muerte por medio de \u00e9l, en el reino y fuera del reino, sin embargo este hombre del cielo no dejaba que no se le creyera in\u00fatil y se despreciaba a ultranza. Se rebajaba tan profundamente que colocaba a todos los dem\u00e1s, incluidos los ni\u00f1os, por encima de \u00e9l. No dec\u00eda una sola palabra de todo el bien\u00a0 que hac\u00eda por todas partes, y todav\u00eda menos de las comunicaciones familiares que ten\u00eda con Dios y de los dones extraordinarios que hab\u00eda recibido de su mano liberal. Para operar todas estas maravillas en su virtud divina, \u00e9l lo ocultaba todo y no se gloriaba m\u00e1s que de sus miserias y debilidades. Pod\u00eda sin embargo gloriarse de grandes cosas diciendo la verdad, como \u00ab<em>el Ap\u00f3stol, pero ha preferido decir con \u00e9l:\u00a0 Yo me abstengo para que nadie me estime en m\u00e1s de lo que ve y oye de m\u00ed<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Como la recompensa del amor es el amor mismo, habiendo tenido nuestro venerable hermano tanto por el Sr. Vicente, no se puede dudar de que el Sr. Vicente tuviera rec\u00edprocamente mucho por \u00e9l, ya que conoc\u00eda mejor que nadie en el mundo el m\u00e9rito de nuestro querido hermano. Me veo sin los testimonios que dio de palabra y por escrito, tanto porque no he tenido la suerte de ser de su \u00e9poca en la compa\u00f1\u00eda, como porque mi querido hermano ha suprimido las cartas de nuestro venerable Padre, en las que se hac\u00eda menci\u00f3n honrosa de \u00e9l. S\u00e9 tan s\u00f3lo lo que nuestro hermano me ha mencionado sobre el asunto, muy sobriamente y como de paso; y es que hablando de una de sus enfermedades, me dijo que la Srta. Le Gras y las damas de la Caridad se interesaban mucho en pedir a Dios su curaci\u00f3n por la causa del Sr. Vicente; lo que subraya que el Sr. Vicente se sent\u00eda afligido por el temor a que se muriera a la vista del gran alivio que recib\u00eda de \u00e9l. Pero se puede deducir por cuanto se ha dicho en el curso de esta historia de la vida de nuestro venerable hermano, cu\u00e1nto le quer\u00eda el Sr. Vicente, le estimaba y le valoraba; pues le hab\u00eda hecho depositario de todo lo que hab\u00eda de m\u00e1s secreto, que le hab\u00eda tomado por testigo de sus obras y compa\u00f1ero de sus viajes, emple\u00e1ndole en las visitas de las casas que hac\u00eda en preparar las cuentas y hacer otras cosas, que eran propiamente asunto de un sacerdote. Le hizo asumir el oficio de c\u00f3nsul de Argel, y le entreg\u00f3 el cuidado de los ingresos y gastos de esta casa de San L\u00e1zaro durante alg\u00fan tiempo, cosa que es tambi\u00e9n oficio de un sacerdote. Por \u00faltimo, para resumir, como prueba de la estima que el Sr. Vicente ten\u00eda de su virtud y de su prudencia, diciendo que le ocupaba en ir a tomar las deliberaciones de las damas de la asamblea de la Caridad, cuando no pod\u00eda ir \u00e9l en persona y que, en el \u00faltimo retiro que hizo en 1659, le honr\u00f3 hasta tal punto de pedirle su opini\u00f3n respecto de las personas que quer\u00eda proponer para la direcci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda despu\u00e9s de su muerte, seg\u00fan se dijo en uno de los cap\u00edtulos precedentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><em>Trad. M\u00e1ximo Agust\u00edn<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V. De su gran estima y singular veneraci\u00f3n por el Sr. Vicente, nuestro venerable Fundador. Si nuestro querido hermano ten\u00eda tanto amor y tanta estima por la Compa\u00f1\u00eda, por la regularidad, por su vocaci\u00f3n y &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[19],"tags":[230,168,220,127,143,116],"class_list":["post-17897","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","tag-almeras","tag-argel","tag-ducourneau","tag-portail","tag-san-lazaro","tag-tunez"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"V. De su gran estima y singular veneraci\u00f3n por el Sr. Vicente, nuestro venerable Fundador. Si nuestro querido hermano ten\u00eda tanto amor y tanta estima por la Compa\u00f1\u00eda, por la regularidad, por su vocaci\u00f3n y ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-11-15T01:52:39+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-27T10:10:20+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"33 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III)\",\"datePublished\":\"2013-11-15T01:52:39+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-27T10:10:20+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/\"},\"wordCount\":6652,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"keywords\":[\"Almer\u00e1s\",\"Argel\",\"Ducourneau\",\"Portail\",\"San L\u00e1zaro\",\"T\u00fanez\"],\"articleSection\":[\"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/\",\"name\":\"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"datePublished\":\"2013-11-15T01:52:39+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-27T10:10:20+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III) - Somos Vicencianos","og_description":"V. De su gran estima y singular veneraci\u00f3n por el Sr. Vicente, nuestro venerable Fundador. Si nuestro querido hermano ten\u00eda tanto amor y tanta estima por la Compa\u00f1\u00eda, por la regularidad, por su vocaci\u00f3n y ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2013-11-15T01:52:39+00:00","article_modified_time":"2016-07-27T10:10:20+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"33 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III)","datePublished":"2013-11-15T01:52:39+00:00","dateModified":"2016-07-27T10:10:20+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/"},"wordCount":6652,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","keywords":["Almer\u00e1s","Argel","Ducourneau","Portail","San L\u00e1zaro","T\u00fanez"],"articleSection":["Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/","name":"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","datePublished":"2013-11-15T01:52:39+00:00","dateModified":"2016-07-27T10:10:20+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-1614-1685-iii\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Bertrand Ducourneau (1614-1685) (III)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-4EF","jetpack-related-posts":[{"id":42109,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bertrand-ducourneau-c-m\/","url_meta":{"origin":17897,"position":0},"title":"Bertrand Ducourneau, C.M.","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"19\/12\/2014","format":false,"excerpt":"\u00bfQui\u00e9n conoci\u00f3 mejor a Vicente de Pa\u00fal? La mayor parte, supon\u00adgo, dir\u00e1n que Luisa de Marillac, la co-fundadora de las Hijas de la Caridad, con la que Vicente colabor\u00f3 tan de cerca durante 30 a\u00f1os y cambi\u00f3 cientos, quiz\u00e1 miles de notas y cartas. Otros puede que digan que Antonio\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":131909,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-relee-su-vida-xi\/","url_meta":{"origin":17897,"position":1},"title":"El se\u00f1or Vicente relee su vida (XI)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/12\/2014","format":false,"excerpt":"Y las Damas continuaron su asistencia. Hombres de oraci\u00f3n En medio de tantas ocupaciones, he puesto todo el inter\u00e9s en seguir fiel al estudio, especialmente en teolog\u00eda. Hubo en particular que hacer frente a las teor\u00edas de Ba\u00efus despu\u00e9s de Jansenio y Arnaud . En efecto, en 1637 yo hab\u00eda\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"corazon","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/12\/corazon-289x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":101430,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-carta-0618-al-hermano-ducourneau\/","url_meta":{"origin":17897,"position":2},"title":"Luisa de Marillac, Carta 0618: Al Hermano Ducourneau","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"25\/08\/2012","format":false,"excerpt":"[enero de 1658] Es necesario hacer comprender a las j\u00f3venes de Saint Fargeau que piden ser recibidas en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, que no se trata de una religi\u00f3n ni de un hospital del que no se mueve una; sino que hay que ir continuamente en\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Luisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":124799,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-espiritual-de-la-senorita-le-gras\/","url_meta":{"origin":17897,"position":3},"title":"Vida espiritual de la se\u00f1orita Le Gras","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/05\/2015","format":false,"excerpt":"Vida de casada \u00bfC\u00f3mo era la vida espiritual de la se\u00f1orita Le Gras durante los a\u00f1os de matrimonio? En los Archivos de las Hijas de la Caridad, en Par\u00eds, se encuentra una nota muy mal es\u00adcrita, describiendo la vida que llev\u00f3 en estos a\u00f1os. El H\u00b0 Ducourneau, secretario de Vi\u00adcente\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":131675,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/amor-y-reverencia-hacia-el-padre\/","url_meta":{"origin":17897,"position":4},"title":"Amor y reverencia hacia el Padre","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"07\/02\/2015","format":false,"excerpt":"\"Se acerca la hora, o mejor dicho, ha llegado, en que los que dan culto aut\u00e9ntico dar\u00e1n culto al Padre con esp\u00edritu y verdad, pues de hecho el Padre busca hombres que le adoren as\u00ed. Dios es esp\u00edritu, y los que le adoran han de dar culto con esp\u00edritu y\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"dios_nos_cuida","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/11\/dios_nos_cuida-300x191.png?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":130379,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/manuel-casado-santamaria-1847-1902\/","url_meta":{"origin":17897,"position":5},"title":"Manuel Casado Santamar\u00eda (1847-1902)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"06\/05\/2014","format":false,"excerpt":"Inmensa \u00e9 irreparable es la p\u00e9rdida que acaba de experimentar la Provincia de Espa\u00f1a con la muerte del se\u00f1or D. Manuel Casado, verdadero hijo de San Vicente, fiel imitador de sus virtudes, celoso Misionero, cuya vida edificante y llena de hermosos ejemplos de virtud bien merece tener cabida en los\u2026","rel":"","context":"En \u00abBiograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales\u00bb","block_context":{"text":"Biograf\u00edas de Misioneros Pa\u00fales","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/biografias-vicencianas\/biografias-de-misioneros-paules\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/bio-cm.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17897","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17897"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17897\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/391249"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}