{"id":17800,"date":"2015-02-07T02:56:44","date_gmt":"2015-02-07T01:56:44","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/vicencianos\/2010\/05\/06\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-10-capitulo-2\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:46","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:46","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 2"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo II. <strong>Canonizaci\u00f3n<\/strong>.<\/h2>\n<h3>I.- <em>Nuevos<\/em> <em>milagros<\/em>.<\/h3>\n<p>Mientras tanto ni Vieillecases ni la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se dorm\u00edan en los laureles concedidos ya a su santo fundador y, para satisfacer su ambici\u00f3n religiosa y su piedad filial, ped\u00edan un decreto de canonizaci\u00f3n que extendiera a toda la tierra el culto de aqu\u00e9l cuya caridad no hab\u00eda conocido l\u00edmites. Para ello, eran necesarios nuevos milagros, dos al menos operados a partir de la beatificaci\u00f3n. Durante las ceremonias de la beatificaci\u00f3n misma en Francia y en otras partes, Dios se hab\u00eda complacido en confirmar con evidentes prodigios el juicio de la Santa Sede y la piedad confiada de los fieles, Otros, m\u00e1s numerosos, hab\u00edan seguido. Vieillescases present\u00f3 una s\u00faplica, al efecto de obtener la firma de una comisi\u00f3n de repaso de la causa y de las cartas remisorias que revisten a la comisi\u00f3n con el derecho a hacer en los lugares, por autoridad apost\u00f3lica, un proceso sobre los nuevos milagros. Desde 1730, el asunto estaba encauzado. El papa se mostraba voluntarioso. El rey y la reina de Francia acababan de transmitirle sus instancias, y el rey de Cerde\u00f1a y el duque de Lorena se dispon\u00edan a escribirle para lograr la reintroducci\u00f3n de la causa con vistas a la canonizaci\u00f3n<span id='easy-footnote-1-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-1-17800' title='Circular de Bonnet, del 1\u00ba de enero de 1731.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Y no fue porque la humildad de los hijos de Vicente sintiera miedo por tanto honor uno tras otro obtenidos. Pero \u00bfHab\u00eda que dejar morirse tan hermosos y grandes milagros con las personas sobre quienes hab\u00edan sido operados?\u00bfNo era tal vez temeridad, o tentaci\u00f3n culpable de la Providencia, esperar otros m\u00e1s?.\u00bfNo se deber\u00eda aprovechar las buenas disposiciones del papa, entonces Clemente XII,\u00a0 quien repet\u00eda sin cesar querer trabajar \u00e9l mismo en esta canonizaci\u00f3n? Por \u00faltimo, \u00bfpor qu\u00e9 dejar evaporarse el buen olor de las virtudes de Vicente, del que estaban embalsamadas la curia y la ciudad de Roma?<span id='easy-footnote-2-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-2-17800' title='Circular del 29 de agosto de 1731.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Las gestiones pues se continuaron y, el 5 de mayo de 1731, se dirig\u00edan cartas dimisorias a Charles-Gaspard-Guillaume de Vintimille, arzobispo de Par\u00eds; a Luis le Bel de Moronval, obispo de Bethl\u00e9em, y a Flodoart Moret de Bourchenu, antiguo obispo de Vence, constituidas las tres en comisi\u00f3n encargada de informar sobre los nuevos milagros como se hab\u00eda hecho con los primeros.<\/p>\n<p>Firmada la comisi\u00f3n, Vieillescases se dirigi\u00f3 de Roma a Par\u00eds para asistir a la construcci\u00f3n del proceso, escoger \u00e9l mismo los milagros m\u00e1s propios para ser sometidos al examen de los tres obispos, y hasta, si era necesario, para ser enviado de all\u00ed como juez delegado en Polonia, donde se hab\u00edan operado tres milagros.<\/p>\n<p>Los poderes de la comisi\u00f3n deb\u00edan durar tres a\u00f1os; por solicitaci\u00f3n y cuidados de Vieillecases, el examen estaba terminado al final de 1732<span id='easy-footnote-3-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-3-17800' title='Circular del 1\u00ba de enero de 1733.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>, y el proceso, copiado, sellado y cerrado, era remitido al procurador el 24 de abril, para ser llevado a Roma. Los comisarios hab\u00edan escuchado entre tanto a ciento treinta y cinco testigos, entre los cuales sin contar los enfermos curados, eran obispos, can\u00f3nigos, sacerdotes seculares y regulares, m\u00e9dicos, cirujanos y otros muchos notables. Sus declaraciones no ocupan menos, en la copia aut\u00e9ntica, de dos gruesos vol\u00famenes in-folio.<\/p>\n<p>Los tres obispos escrib\u00edan al mismo tiempo a Clemente XII para informarle de su comisi\u00f3n. \u00abDios ha querido, dec\u00eda Ventimille, operar muchos prodigios, y oponerlos a los prestigios enga\u00f1osos de los novadores, con el fin de que la secta, a la que Vicente hab\u00eda resistido con todo el celo de su alma, durante su vida, fuera otra vez vencida por \u00e9l mismo despu\u00e9s de su muerte.\u00bb El arzobispo constataba luego la permanencia\u00a0 y la extensi\u00f3n del culto de Vicente desde su beatificaci\u00f3n, el deseo universal de su canonizaci\u00f3n, y por \u00faltimo la duraci\u00f3n de sus obras. \u00abApenas, dec\u00eda \u00e9l, existe en Francia una obra de piedad que no le tenga por autor, y que los sacerdotes de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad no mantengan.\u00bb<\/p>\n<p>Los otros dos obispos hablaban en t\u00e9rminos poco m\u00e1s o menos parecidos sobre los milagros cumplidos, dec\u00edan ellos, casi a la vista de sus ojos, singularmente de los operados en dos nobles inglesas. Tambi\u00e9n daban la fecha de su carta por una alusi\u00f3n a los convulsionarios del cementerio Saint-M\u00e9dard. \u00abNi estas j\u00f3venes, a\u00f1ad\u00edan ellos, ni ninguna de las personas sanadas han resentido\u00a0 el menor movimiento de estas locas convulsiones que han producido tanto rumor en Par\u00eds; ninguna ha vuelto a caer enferma, como suele suceder a los fabricantes de prestigios. Que Vicente sea canonizado y los novadores entrar\u00e1n en raz\u00f3n o al menos se ruborizar\u00e1n de sus locuras.\u00bb<\/p>\n<p>Los dos subpromotores de la fe, Blaise le Blanc, doctor en Sorbona y p\u00e1rroco de Saint.Christophe, y Jean Beal, tambi\u00e9n doctor, describ\u00edan, por su lado, al promotor de Roma para dar testimonio de la veracidad de los testigos y de la autenticidad de los milagros. Vieillescases, constituido de nuevo procurador de la causa por cartas de Jean Bonnet, superior de la Misi\u00f3n, hizo sucesivamente reconocer la validez del proceso, el incremento del culto y del renombre del beato, el concurso siempre mayor en San L\u00e1zaro, el n\u00famero cada vez m\u00e1s incalculable de ex-votos que daban fe de su eficaz protecci\u00f3n, y lleg\u00f3 a proponer los milagros examinados en Par\u00eds. Se requer\u00edan solamente dos,; \u00e9l present\u00f3 siete a la sagrada congregaci\u00f3n, que \u00e9l redujo luego a cuatro.<\/p>\n<p>El primero se hab\u00eda realizado en la persona de Catherine-Jean. Esta mujer, a la edad de unos setenta a\u00f1os, fue atacada de una apoplej\u00eda que le dej\u00f3 un temblor general y una par\u00e1lisis casi completa. Desesperando de curarla, los m\u00e1s c\u00e9lebres m\u00e9dicos no le hab\u00edan indicado otro remedio que la paciencia. Ella encontr\u00f3 otro m\u00e1s eficaz. El 14 de agosto de 1729, el domingo de la octava de san Lorenzo, se propuso ir a\u00a0 la iglesia del santo di\u00e1cono, su iglesia parroquial. De su casa a san Lorenzo, hab\u00eda apenas un cuarto de hora de camino. Al cabo de dos horas se encontraba s\u00f3lo junto a la iglesia de San L\u00e1zaro. Agotada, entra en ella. Una Hija de la Caridad se le acerca, y, oyendo lo que le pasaba, le dice: \u00abHab\u00e9is venido al sitio debido. El cuerpo del beato Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 en medio del coro: comenzad una novena en su honor, y, si Dios lo quiere, ser\u00e9is curada.\u00bb. Catherine no hab\u00eda o\u00eddo hablar nunca del santo sacerdote. no obstante, se deja llevar a la tumba, y exclama: \u00abDios m\u00edo, curadme de mi par\u00e1lisis espiritual y corporal!, sin embargo que se cumpla vuestra voluntad. Beato Vicente, rogad por m\u00ed!\u00bb Y se puso a recitar nueve <em>Pater<\/em> y nueve <em>Ave. <\/em>No hab\u00eda acabado, cuando se levanta sin ayuda, regresa a su casa con paso firme, derecha como una vela, dice ella en su declaraci\u00f3n y llevando su bast\u00f3n en alto en se\u00f1al de victoria.<\/p>\n<p>M\u00e1s ilustre por su asunto, ya que no por s\u00ed misma, fue la curaci\u00f3n operada en Louise-Elisabeth de Sackville, noble joven inglesa. En 1730, despu\u00e9s de algunos meses de fiebre esta joven perdi\u00f3 absolutamente el uso de la pierna derecha, que pend\u00eda de su cuerpo como pende de un \u00e1rbol una rama que no recibe ya la vida, y el menor movimiento le produc\u00eda en la cadera dolores intolerables. Todos los remedios no hab\u00edan servido sino para aumentar su mal. Dos j\u00f3venes de Saint-Thomas de Villeneuve la comprometen entonces, cont\u00e1ndole la curaci\u00f3n reciente de una joven Irlandesa, a hacer una novena ante el relicario de Vicente. Se determina a ello despu\u00e9s de unos d\u00edas de repugnancia. El 20 de diciembre de 1732, ella se hace llevar a San L\u00e1zaro en carroza de la que la bajan como una masa inerte, para arrastrarla despu\u00e9s en muletas y brazos de dos criados hasta el lugar en que ella debe o\u00edr la misa. El noveno d\u00eda ning\u00fan cambio todav\u00eda en su estado. pero un sacerdote de la Misi\u00f3n quien le hac\u00eda el relicario en que estaba encerrado el coraz\u00f3n del coraz\u00f3n del beato, la exhort\u00f3 a la perseverancia, y ella contin\u00faa rezando. Al d\u00eda siguiente, a las cuatro de la tarde, se siente de repente curada. Ella se lo dice a su hermana Teresa, camina delante de ella sin apoyo, y \u00e9sta, asustada m\u00e1s todav\u00eda que gozosa, la deja sola y corre a anunciar el prodigio a toda la casa. las dos hermanas se alojaban en casa de una protestante, la Sra. Hayes quien, en un papel con su mano nos va a contar el milagro y a decirnos las \u00faltimas circunstancias:<\/p>\n<p>\u00abYo, la abajo firmante, por propia iniciativa, declaro ante Dios y certifico al p\u00fablico para dar testimonio de la verdad, que habiendo dado, a t\u00edtulo de pura amistad, un alojamiento en un apartamento de mi casa, a la se\u00f1orita Louise-\u00c9lisabeth de Sackville, ella cay\u00f3 enferma de peligro hacia el mes de marzo de 1730, y que entre otros\u00a0 accidentes de su enfermedad, que la redujeron varias veces a las puertas de la muerte, qued\u00f3 paral\u00edtica del todo\u2026 o atada a la pierna derecha que se volvi\u00f3 m\u00e1s peque\u00f1a que la otra y fr\u00eda como el hielo. Doy fe de que,\u00a0 durante el espacio de unos tres a\u00f1os, yo he visto a esta se\u00f1orita arrastrar la pierna sin poder de ninguna manera servirse de ella en modo alguno; lo que ha durado hasta el 29 de diciembre de 1732, cuando recobr\u00f3 en un momento el uso de su pierna, a pesar de que desde hac\u00eda mucho no hubiera puesto ning\u00fan remedio, y se hubiera visto condenada, por el se\u00f1or Chirac y todos los que la hab\u00edan tratado, como incurable; de manera que no se puede atribuir m\u00e1s que a Dios solo una curaci\u00f3n tan pronta y tan perfecta; y yo me qued\u00e9 tan sorprendida que en el momento que ella\u00a0 lleg\u00f3, habi\u00e9ndome hecho llamar la dicha de Sackville para contarme que ten\u00eda una buena noticia que darme, me desvanec\u00ed al verla andar y me qued\u00e9 largo rato sin poder recuperarme de mi estupor y confusi\u00f3n. Yo pas\u00e9 la mayor parte de la noche sin poder dormir; y, queriendo asegurarme si la curaci\u00f3n era constante y s\u00f3lida, me levant\u00e9 por la ma\u00f1ana a ver si bajaba la escalera con facilidad y si montaba en carroza para ir a San L\u00e1zaro a la tumba del beato Vicente de Pa\u00fal, a quien ella se hab\u00eda encomendado; y v\u00ed con mis propios ojos que bajaba la escalera y montaba sola en la carroza sin apoyo; y le record\u00e9 que no se olvidara de llevar las muletas a la tumba\u00a0 del beato. Adem\u00e1s doy fe de que a partir de entonces ha continuado caminando con la misma facilidad que cualquier otra persona, sin haber pasado ni crisis, ni sudor, ni haberse servido de remedios antes ni despu\u00e9s de su curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dado en Par\u00eds el 3 de febrero de 1733.<\/p>\n<p>Firmado Catherine Sorocold Hayes.\u00bb<\/p>\n<p>Cosa incre\u00edble y triste que decir, la se\u00f1ora Hayes no regres\u00f3 a la \u00fanica religi\u00f3n en la que se operan tales prodigios! Pero la se\u00f1orita de Sackville, para rendir homenaje a Dios por la salud que le hab\u00eda devuelto entr\u00f3 rn las Benedictinas de la calle Saint-Louis donde muri\u00f3 en 1742.<\/p>\n<p>Por milagrosas que fueran evidentemente estas dos curaciones, no fueron admitidas como tales en Roma. Las dos siguientes escaparon \u00fanicamente a todos los ataques de la teolog\u00eda y de la medicina.<\/p>\n<p>Marie-Th\u00e9r\u00e8se Pean de Saint-Gilles, en religi\u00f3n hermana Saint-Basile, hab\u00eda sido recibida con dificultades a la profesi\u00f3n en 1706, entre las Benedictinas de Montmirail, tan d\u00e9bil y enfermiza estaba desde el nacimiento. Dos a\u00f1os despu\u00e9s un ataque de apoplej\u00eda la dejaba paral\u00edtica y le produc\u00eda en las entra\u00f1as des\u00f3rdenes y \u00falceras horribles, con una hinchaz\u00f3n casi general, un rechazo absoluto, una sed devoradora, un insomnio continuo, sudores y crisis nefr\u00edticas que acababan debilitando y quebrantando su constituci\u00f3n. Llevaba con esto casi diez a\u00f1os, cuando Jean-Joseph de Languet de Gergy, entonces obispo de Soissons y m\u00e1s tarde arzobispo de Sens, lleg\u00f3 a Montmirail para abrir all\u00ed la beatificaci\u00f3n de de Vicente de Pa\u00fal. Conociendo el estado de la hermana Saint-Basile, quiso que le llevaran la reliquia del beato. La enferma la bes\u00f3 con respeto y pidi\u00f3 que le pasaran un pa\u00f1o por la reliquia que luego se aplic\u00f3 al cuerpo. Feliz por sufrir y dispuesta a sufrir hasta la muerte, no ped\u00eda la curaci\u00f3n de su par\u00e1lisis, sino tan s\u00f3lo de sus \u00falceras y, en particular, de una retenci\u00f3n humillante que la forzaba a recurrir todos los d\u00edas\u00a0 a la mano de un cirujano. Fue escuchada. Apenas terminada su oraci\u00f3n, se acabaron las\u00a0 \u00falceras y la retenci\u00f3n, tambi\u00e9n la inflamaci\u00f3n, pero segu\u00eda paral\u00edtica. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, , mientras le le\u00edan la Vida del siervo de Dios, se pregunt\u00f3 por que no obtendr\u00eda tambi\u00e9n por \u00e9l\u00a0 el uso de sus miembros imposibilitados; y, toda decidida a no servirse de ellos m\u00e1s que para la gloria de Dios, comenz\u00f3 una novena. Al tercer d\u00eda se sinti\u00f3 inspirada a salir del lecho. En vano su compa\u00f1era la trata de insensata; se levanta y anda! Todo el convento, toda la ciudad fueron testigos del prodigio.<\/p>\n<p>Fran\u00e7ois Richer, comerciante de Par\u00eds y mayordomo de la parroquia Saint-Laurent, al levantar un peso se hab\u00eda roto el peritoneo; de ah\u00ed una hernia de tan horrible naturaleza que, en ciertas crisis y perd\u00eda el conocimiento y devolv\u00eda los excrementos por la boca. Hab\u00eda tenido una de esas crisis la ma\u00f1ana misma en que el arzobispo de Par\u00eds deb\u00eda hacer la apertura de la tumba del beato. Uno de sus amigos, Beno\u00eet Gaudicher, a quien se lo cont\u00f3, le ruega que lo acompa\u00f1e a San L\u00e1zaro. Richer consiente y hace sobre la tumba una oraci\u00f3n corta pero viva. Al punto siente una revoluci\u00f3n en sus entra\u00f1as, y exclama sin dudar: \u00abEstoy curado!\u00bb Encarga algunas misas de acci\u00f3n de gracias, vuelve a su casa y, convencido cada vez m\u00e1s de su liberaci\u00f3n, arroja sus vendajes al fuego. En Efecto, radical y sin vuelta atr\u00e1s era su curaci\u00f3n. Los m\u00e9dicos, tras la visita y pruebas, la constataron milagrosa; Richer los ayud\u00f3, entreg\u00e1ndose impunemente a los ejercicios m\u00e1s violentos, y Dios mismo, como \u00faltimo argumento, permiti\u00f3 una ca\u00edda profunda que pudo afectar a todo el cuerpo, pero sin abrir la peritonitis ni caer en los des\u00f3rdenes anteriores.<\/p>\n<p>Todos estos milagros fueron examinados en Roma, primero en una congregaci\u00f3n antepreparatoria que se tuvo el 23 de agosto de 1735. Todos los consultores propusieron sus dificultades. a las que los postuladores de la causa respondieron en la congregaci\u00f3n preparatoria del 20 de diciembre siguiente. Por \u00faltimo, el 24 de junio de 1736, tiene lugar la congregaci\u00f3n general, en la que se plante\u00f3 por \u00faltima vez la duda si se pod\u00eda proceder con seguridad a la canonizaci\u00f3n. Se dio un decreto afirmativo. El Papa respondi\u00f3 que lo aconsejar\u00eda. Algunos d\u00edas despu\u00e9s llam\u00f3 a consejo a todos los cardenales, as\u00ed como a los patriarcas, arzobispos y obispos no s\u00f3lo que se encontraban en la ciudad, sino tambi\u00e9n a los que habitaban a cien millas de Roma. Comenz\u00f3 por reunir en consistorio <em>secreto<\/em> s\u00f3lo a los cardenales. A cada uno, para que pudiera pronunciar, con conocimiento de causa, se le hab\u00eda remitido un compendio de la vida y de los milagros del beato y de las actas del proceso. El Papa les dirigi\u00f3 una alocuci\u00f3n y los consult\u00f3. En su nombre, el cardenal prefecto ley\u00f3 un breve informe sobre toda la causa; despu\u00e9s de lo cual, el Papa pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfOs place que se proceda a la canonizaci\u00f3n?\u00bb Los cardenales se levantaron sucesivamente\u00a0 y respondieron, con la cabeza descubierta: <em>Placet.<\/em><\/p>\n<p>Al consistorio secreto sucedi\u00f3 el consistorio <em>p\u00fablico, <\/em>al que todos tienen derecho a ir. Se llama, por intimaci\u00f3n con los cardenales, a varios prelados m\u00e1s designados por la costumbre. El abogado consistorial expuso, en un largo discurso, la vida y los milagros del beato y las instancias hechas para su canonizaci\u00f3n. El secretario de los breves a los pr\u00edncipes respondi\u00f3, en nombre del Pont\u00edfice: \u00abSu Santidad exhorta a todo el mundo a implorar con s\u00faplicas y buenas obras el auxilio divino; adem\u00e1s, quiere, en el pr\u00f3ximo consistorio, o\u00edr tambi\u00e9n el parecer de los cardenales y de los obispos.\u00bb<\/p>\n<p>Este consistorio, el \u00faltimo, llamado <em>semip\u00fablico<\/em>, ya que los mismos obispos tienen derecho de sufragio fue precedido de rogativas solemnes. A ellas se invit\u00f3 por intimaci\u00f3n a todos los cardenales, patriarcas, arzobispos y obispos presentes en Roma, advirti\u00e9ndoles que dieran su parecer firmado sobre la canonizaci\u00f3n\u00a0 al secretario de la congregaci\u00f3n de los ritos. Se invit\u00f3, adem\u00e1s, a los protonotarios apost\u00f3licos, a dos de los m\u00e1s antiguos auditores de rota, al secretario de la congregaci\u00f3n de los ritos, al procurador fiscal de la c\u00e1mara apost\u00f3lica y al promotor de la fe. El compendio ya mencionado hab\u00eda sido remitido de antemano a todos los miembros de la asamblea con derecho a sufragio. El consistorio se abri\u00f3 tambi\u00e9n con una alocuci\u00f3n pontificia, y se recogieron los sufragios en primer lugar de los cardenal, despu\u00e9s los de los obispos. Los ausentes, leg\u00edtimamente impedidos, hab\u00edan trasmitido el suyo al secretario de la congregaci\u00f3n de los ritos. El m\u00e1s antiguo de los protonotarios apost\u00f3licos, a petici\u00f3n del procurador fiscal declar\u00f3 proceso verbal de todo lo que hab\u00eda pasado en el consistorio, y llam\u00f3 a declarar a los asistentes al trono pontificio. Por \u00faltimo el Papa, despu\u00e9s de encomendarse a las oraciones de la asamblea, pronunci\u00f3 el decreto en virtud del cual se pod\u00eda proceder a la canonizaci\u00f3n, fij\u00f3 la ceremonia para el mes de mayo del a\u00f1o siguiente. Esto suced\u00eda el 10 de agosto de 1736; pero la bula no fue expedida hasta el 16 de junio de 1737, d\u00eda en que tuvo lugar la solemnidad de la canonizaci\u00f3n en Roma. Hay que leer esta bula, ya que es siempre el m\u00e1s hermoso,\u00a0 el m\u00e1s sagrado paneg\u00edrico que se pueda hacer a la gloria de un santo, y el m\u00e1s aut\u00e9ntico resumen de su vida y de sus obras<span id='easy-footnote-4-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-4-17800' title='V\u00e9ase la bula en los documentos justificativos.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>II. <em>Canonizaci\u00f3n en Roma<\/em>.<\/h3>\n<p>Es de ordinario en la iglesia de San Pedro donde se celebra la ceremonia de una canonizaci\u00f3n. Esta gran solemnidad tiene un teatro m\u00e1s conveniente en esta bas\u00edlica vaticana, donde los emperadores recib\u00edan en otro tiempo la diadema, donde los reyes eran coronados, donde se celebran los principales misterios de nuestra religi\u00f3n, donde fueron celebradas las actas de la Sede romana y de la jurisdicci\u00f3n pontificia. Pero la edad y la salud obligaron a escoger la bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n para la canonizaci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal. Como se suele hacer en casos parecidos para disminuir, o m\u00e1s bien repartir los gastos enormes de esta pompa espl\u00e9ndida, se hab\u00edan unido a Vicente Juan Francisco R\u00e9gis, Juliana Falconieri y Catalina Fieschi, a quienes el Papa acababa igualmente de colocar en el n\u00famero de los santos; pero el primer rango se le cedi\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal, como fundador de orden aprobada por la Santa Sede. El 16 de junio de 1737, desde las cinco de la ma\u00f1ana, el clero tanto secular como regular, en ejecuci\u00f3n de las \u00f3rdenes de Su Santidad, se reuni\u00f3 alrededor de la bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n y, una hora despu\u00e9s, comenzaba una procesi\u00f3n solemne. Se contaba en ella veintisiete cardenales, un n\u00famero infinito de patriarcas, arzobispos, obispos y otros prelados, y se hab\u00eda formado tal concurso de pueblo, que se hab\u00eda tenido que mandar a todas las tropas para impedir el desorden, guardar las puertas de la iglesia y las de las tribunas reservadas a la nobleza romana.<\/p>\n<p>En medio de esta augusta asistencia, se desplegaban los estandartes de los cuatro santos, acompa\u00f1ados cada uno de diez personas que llevaban antorchas. Diez Misioneros escoltaban el estandarte\u00a0 de Vicente, diez Jesuitas el de francisco R\u00e9gis; los de las dos santas iban tambi\u00e9n acompa\u00f1ados de semejante cortejo.<\/p>\n<p>La procesi\u00f3n se hizo alrededor del palacio de Letr\u00e1n, que estaba cubierto de ricas tapicer\u00edas y, por corto que fuera el recorrido, no entr\u00f3 hasta tres horas despu\u00e9s por el gran p\u00f3rtico de la bas\u00edlica.<\/p>\n<p>Durante este desfile, el papa part\u00eda de Monte-Cavallo, acompa\u00f1ado de su s\u00e9quito ordinario, y se dirig\u00eda a la sacrist\u00eda de San Juan de Letr\u00e1n para revestirse de sus ornamentos pontificales. Llegado a la iglesia con la procesi\u00f3n, se sent\u00f3 en su trono y recibi\u00f3 la obediencia de todos los cardenales, arzobispos y obispos, y de los abades y penitenciarios. Luego, el cardenal Corsini, acompa\u00f1ado del abogado consistorial, fue conducido al pie del trono por uno de los maestros de ceremonias, y el abogado, en su nombre, pidi\u00f3 al Pont\u00edfice por tres veces el decreto de canonizaci\u00f3n. A las dos primeras instancias, el secretario de los breves a los pr\u00edncipes respondi\u00f3 por el Pont\u00edfice: \u00abRoguemos primero para pedir el auxilio divino.\u00bb Aunque enfermo y dolorosamente afectado por la gota, Clemnte XII se puso \u00e9l mismo de rodillas, y los chantres entonaron sucesivamente las letan\u00edas de los santos y el <em>Veni<\/em> <em>Creator<\/em> .<\/p>\n<p>A la tercera instancia, el papa se levant\u00f3 y pronunci\u00f3 el decreto siguiente:<\/p>\n<p>\u00abEn honor de la sant\u00edsima e indivisible Trinidad, para la exaltaci\u00f3n de la fe cat\u00f3lica y el incremento de la religi\u00f3n cristiana, por la autoridad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, de los bienaventurados ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, y la nuestra, despu\u00e9s de madura deliberaci\u00f3n y la invocaci\u00f3n frecuente del auxilio divino, por consejo de nuestros venerables hermanos los cardenales de la santa Iglesia romana, los patriarcas, arzobispos y obispos que se hallan en la ciudad, Nos decretamos y definimos que los bienaventurados Vicente de Pa\u00fal y Juan Francisco R\u00e9gis, confesores, y las bienaventuradas Juliana Falconieri, virgen, y Catalina de Fieschi, viuda, son santos y santas, y nos los inscribimos en el cat\u00e1logo de los santos, estableciendo que su memoria sea celebrada con una piadosa devoci\u00f3n por la Iglesia universal, cada a\u00f1o, en estos d\u00edas: de Vicente, el diecinueve de julio, de Juan Francisco, el veinticuatro de mayo, entre los confesores no pont\u00edfices; y de Juliana, el diecinueve de junio, entre las santas v\u00edrgenes no m\u00e1rtires, y de Catalina, el quince de setiembre, entre las santas ni v\u00edrgenes ni m\u00e1rtires, . en el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. As\u00ed sea.\u00bb<\/p>\n<p>El abogado recibi\u00f3 esta declaraci\u00f3n en el nombre del procurador el cardenal Corsini, y despu\u00e9s de dar las gracias a clemente XII, le hizo la petici\u00f3n de las cartas apost\u00f3licas, a la que el Pont\u00edfice accedi\u00f3. Entonces el abogado invit\u00f3 a los protonotarios y a los notarios a redactar con todo ello un proceso verbal para perpetua memoria, lo que hizo el m\u00e1s antiguo de ellos tomando como testigo a los asistentes al trono pontificio.<\/p>\n<p>Acabado esto, el Papa enton\u00f3 el <em>Te Deum<\/em>, durante el cual las campanas de todas las iglesias se pusieron en movimiento. A su carill\u00f3n, que dur\u00f3 una hora entera, se uni\u00f3 la descarga de todos los ca\u00f1ones del castillo de Sant- Angelo y de cuatrocientas bater\u00edas de artiller\u00eda dispuestas en torno a la bas\u00edlica, y el concierto de las trompetas , \u00f3boes y dem\u00e1s instrumentos. Espect\u00e1culo conmovedor que arranca siempre l\u00e1grimas!<\/p>\n<p>No pudiendo el Papa ni celebrar la misa ni siquiera asistir a ella, durante el Te Deum tuvo lugar por anticipado la ceremonia de las ofrendas. Dos gentilhombres del cardenal obispo Pico de la Mir\u00e1ndola llevaban dos grandes cirios dorados y pintados, de sesenta libras cada uno; segu\u00eda Su Eminencia acompa\u00f1ada de los dos Misioneros\u00a0 Della Torre y Cossart, llevando el primero un cirio de diez libras y el segundo dos t\u00f3rtolas en una jaula art\u00edsticamente trabajada. Despu\u00e9s de ellos ven\u00edan dos gentilhombres del cardenal-sacerdote Lercari, que llevaban dos grandes panes dorados, luego, luego el cardenal acompa\u00f1ado de los Misioneros Rostagni y Perotti, superiores de Monte-Citorio y de Perugia, que llevaban uno un cirio y el otro dos pichones en jauta; dos gentilhombres del cardenal-di\u00e1cono Ollivieri, que llevaban dos barriles peque\u00f1os admirablemente trabajados, y despu\u00e9s de ellos Su Eminencia acompa\u00f1ada de los dos superiores de T\u00edvoli y de Pescina.<\/p>\n<p>Durante este tiempo, el Te Deum se hab\u00eda terminado. Entonces el Papa cant\u00f3 la oraci\u00f3n compuesta den honor de los cuatro santos, despu\u00e9s de la cual el cardenal-di\u00e1cono public\u00f3 las indulgencias. Clemente XII se retir\u00f3 a continuaci\u00f3n a la sacrist\u00eda, y de all\u00ed a su palacio. El cardenal Rufo que hab\u00eda ya oficiado en la procesi\u00f3n en lugar del Papa y le hab\u00eda servido de cardenal-obispo asistente durante el resto de la funci\u00f3n, cant\u00f3 la misa muy solemnemente con la m\u00fasica del palacio, en presencia, adem\u00e1s de los cardenales y de los prelados, del rey de Inglaterra, de los embajadores y de toda la nobleza romana. Por la noche, toda la ciudad se llen\u00f3 de fogatas y resplandeci\u00f3 de iluminaciones. Las ventanas de los cardenales y de los embajadores eran arroyos de luz, y los particulares mismos hicieron tambi\u00e9n estallar su piadosa alegr\u00eda. esto dur\u00f3 dos noches seguidas. Y tres en las casas de la Misi\u00f3n<span id='easy-footnote-5-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-5-17800' title='Circular de Couty, del 7 de julio de 1737'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Algunos d\u00edas despu\u00e9s, la solemnidad de la canonizaci\u00f3n era celebrada, antes que en cualquier otra iglesia de Roma, en la iglesia de los Misioneros de Monte-Citorio. La espl\u00e9ndida generosidad de duque de Saint-Aignan, embajador de Francia, hab\u00eda venido en ayuda de su pobreza. se ve\u00eda de todas partes brillar el oro, la plata y los cristales, y las paredes estaban cubiertas de las m\u00e1s bellas tapicer\u00edas de las manufacturas reales. Aunque en la estaci\u00f3n de los veraneos, se vieron en la ceremonia hasta diecisiete cardenales, y luego representantes de los Colonna, de los Borghesse, de los Orsini, de los Corsini, de los Crescenzi, de los Lenti, de los Pamphile, y de las mayores familias de Roma. La religi\u00f3n y la piedad de los Misioneros obtuvieron de su padre y de Dios nuevos prodigios, que se\u00f1alaron esta primera octava solemne en honor de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, Clemente XII, mediante un breve fechado el 26 de agosto de 1737, hab\u00eda animado una vez m\u00e1s la piedad de los fieles abriendo m\u00e1s ampliamente los tesoros de la Iglesia, y hab\u00eda concedido una indulgencia primaria, con las condiciones acostumbradas, a todos aquellos que visitaran\u00a0 con devoci\u00f3n alguna de las iglesias sea de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, sea de las Hijas de la Caridad, en los d\u00edas que all\u00ed se celebre la solemnidad de la canonizaci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, o alguno de los 7 restantes d\u00edas de la octava; y el 23 de setiembre siguiente, a ruegos de Jean Couty, superior general de la Misi\u00f3n, hab\u00eda extendido esta indulgencia a todos los aniversarios de su fiesta<span id='easy-footnote-6-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-6-17800' title='Hoy, se puede ganar una indulgencia plenaria todos los d\u00edas, en toda visita hecha en la iglesia de la casa madre de la Misi\u00f3n, donde reposa el cuerpo de san Vicente de Pa\u00fal.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>III. <em>Canonizaci\u00f3n en San L\u00e1zaro.<\/em><\/h3>\n<p>Entretanto la bula hab\u00eda llegado a Francia, y se dispon\u00edan a celebrar all\u00ed en todas partes la solemnidad de la canonizaci\u00f3n. La iglesia donde reposaba el santo fue preparada pronto. Peque\u00f1a, las paredes se hab\u00edan cubierto ya con once grandes cuadros<span id='easy-footnote-7-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-7-17800' title='Estos once cuadros, ejecutados despu\u00e9s de la beatificaci\u00f3n, estaban dispuestos de esta manera: en la nave, Apoteosis de san Vicente de Pa\u00fal, catorce pies por diez, por el hermano dominico Andr\u00e9; Vicente dando su bendici\u00f3n a los superiores generales representados de rodillas, y la Se\u00f1orita Le Gras a la cabeza de sus Hijas de la Caridad; en el coro, predicaci\u00f3n en el santo Nombre de Jes\u00fas, por el hermano Andr\u00e9; Misi\u00f3n de los Campos, muerte de Luis XIII. Conferencias a eclesi\u00e1sticos. Consejo de conciencia, cuatro cuadros, por de Troy; las Galeras, por Restout; Vicente ofreciendo a Dios a sus sacerdotes para el servicio de los soldados, por Baptiste; y por \u00faltimo, de Galloche, Asamblea de las hijas de la Caridad.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> representando las principales acciones de la vida de Vicente de Pa\u00fal, ornamento m\u00e1s piadoso y m\u00e1s elocuente que las m\u00e1s ricas tapicer\u00edas. Adem\u00e1s,\u00a0 las miradas y los pensamientos se deb\u00edan dirigir \u00fanicamente al relicario del santo elevado en el medio del coro en un estrado cubierto de un bello damasco con flores y franjas de oro, y de un mantel bordado con un magn\u00edfico encaje. Todas las decoraciones de la iglesia, que consist\u00edan en cristaleras, en ara\u00f1as y en candelabros de muchos brazos, no tend\u00edan m\u00e1s que a iluminar este relicario. La solemnidad se abri\u00f3 la tarde del 14 de octubre de 1737. El arzobispo hab\u00eda deputado, para ocupar su lugar all\u00ed, a su gran Vicario Fran\u00e7ois Vivant, entonces gran chantre y can\u00f3nigo de la Iglesia de Par\u00eds. Fue para Vivant un honor y un gozo inaugurar la fiesta de la canonizaci\u00f3n cuyos primeros procedimientos \u00e9l hab\u00eda comenzado, treinta y dos a\u00f1os atr\u00e1s. A las dos de la tarde, Vivant, en sotana roja, h\u00e1bito de ceremonia de las tres dignidades de la catedral de Par\u00eds, se present\u00f3 en la puerta de la iglesia de San L\u00e1zaro, donde se hab\u00eda reunido ya un numeroso clero; y, una vez revestido con la capa, entr\u00f3, en medio de seis acompa\u00f1antes en capa, precedidos de dos ac\u00f3litos y de un maestro de las ceremonias. Llegado a la sede del oficiante, Couty, superior general, lleg\u00f3 hasta \u00e9l, con la bula y el breve de indulgencias en la mano, revestidos una y otro con el certificado de un notario romano y el sello del arzobispo Ventimille, y le pidi\u00f3 que mandara la lectura jur\u00eddica. Dada la orden, Mart\u00edn, can\u00f3nigo de Saint-Germain\u2013l\u2019Auxerrois y secretario del arzobispado, ascendi\u00f3 al p\u00falpito y la hizo p\u00fablica. Vivant enton\u00f3 entonces el Te Deum, que fue seguido de las primeras v\u00edsperas solemnes del santo.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, el arzobispo vino \u00e9l mismo a cantar la primera misa mayor en San L\u00e1zaro. Hab\u00eda sido precedido por los can\u00f3nigos y Cap\u00edtulo de Notre Dame, que hab\u00edan ido procesionalmente en h\u00e1bitos rojos y violetas, con las cuatro j\u00f3venes de esta iglesia metropolitana. Tambi\u00e9n se reunieron all\u00ed el arzobispo de Embrun, el obispo de Bethl\u00e9em, uno de los jueces delegados en el proceso de los milagros, el abate de Sainte-Genevi\u00e8ve, el general de los can\u00f3nigos regulares de la Sainte-Croix-de-la-Bretonnerie, el marqu\u00e9s du Ch\u00e2telet, gobernador del Castillo de Vincennes, H\u00e9rrault, lugarteniente de polic\u00eda, el lugarteniente civil y dem\u00e1s personajes notables. El primer paneg\u00edrico del santo fue pronunciado por Desjardins, doctor de Sorbona, p\u00e1rroco de Franconville y predicador del rey.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue todos los d\u00edas de la octava que se celebra en honor de los santos reci\u00e9n canonizados. El pr\u00edncipe de M\u00f3naco, antiguo arzobispo de Bensan\u00e7on, los obispos de Autun y de Jopp\u00e9, el obispo de Nitrie, sufrag\u00e1neo de Reims, el obispo de Vence, juez delegado en el proceso de los milagros, Goulard, arcediano de la Iglesia de Par\u00eds, y el p\u00e1rroco de Saint-Laurent, en lugar de los obispos de Saint-Brieuc y de Bethl\u00e9em impedidos, oficiaron los dem\u00e1s d\u00edas. Doctores de Sorbona, predicadores distinguidos, entre otros el P. P\u00e9russeau, confesor de Luis XV, fueron invitados a hacer el paneg\u00edrico diario. Todos celebraron a porf\u00eda las virtudes de Vicente y las maravillas de su vida, en pie todav\u00eda en tantas instituciones y establecimientos caritativos, vivas en su doble familia de los misioneros y de las Hijas de la Caridad; todos tambi\u00e9n, en esta \u00e9poca de los <em>apelantes, <\/em>de las rebeliones y de las locuras jansenistas, recordaron lo que hab\u00eda hecho contra el error, el celo de su fe y de su sumisi\u00f3n a los decretos de la sede apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>El d\u00eda de la octava fue m\u00e1s solemne tal vez que el mismo d\u00eda de la apertura de las fiestas. Ese d\u00eda, el cardenal de Polignac, \u00faltimo ponente de la causa, ofici\u00f3 con su majestad natural, en presencia de una numerosa e ilustre asamblea, en la que se distingu\u00eda al nuncio, luego cardenal Crescenzi, al arzobispo de Cartago a quien los asuntos de la religi\u00f3n hab\u00edan llamado a Francia, al abate Lercari, en el s\u00e9quito vice-legado de Avi\u00f1\u00f3n, a Couturier, superior general de la comunidad de San Sulpicio, al p\u00e1rroco de esta gran parroquia, al general de la doctrina cristiana, a los marqueses del Ch\u00e2telet y de Monti, y por \u00faltimo al duque de Richelieu, llegado de Fontainebleau para representar al rey y redactar un informe de la ceremonia. El abate Ch\u00e9ret, panegirista del d\u00eda, dirigi\u00f3 a muchos de estos personajes cumplidos merecidos y, al hacer el elogio de la caridad de Vicente de Pa\u00fal, no dej\u00f3 de asociar a ella las inmensas liberalidades de la duquesa de Aiguillon, mujer admirable, a la vista de un sobrino suyo.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas las principales casas religiosas de hombres, las m\u00e1s sabias comunidades eclesi\u00e1sticas\u00a0 se dieron cita en San L\u00e1zaro, o en corporaci\u00f3n o por deputados, para venerar al nuevo santo. Citemos los seminarios de San Nicol\u00e1s del Chardonnet, de los Treinta y Tres, de San Sulpicio y de las Misiones extranjeras, los colegio del Plessis y de Sainte-Barbe, y en particular los jesuitas, que se se\u00f1alaron por el entusiasmo ce su piedad por Vicente de Pa\u00fal. No hubo d\u00eda en que profesos y novicios no vinieran en gran n\u00famero a tomar parte en la fiesta por la comuni\u00f3n o celebraci\u00f3n de los santos misterios. Por lo dem\u00e1s, cada d\u00eda, era un n\u00famero infinito de eclesi\u00e1sticos y de religiosos los que ven\u00edan a San L\u00e1zaro a celebrar la misa, de manera que los Misioneros debieron cederles el sitio e ir a celebrar a otras iglesias. Todos estos sacerdotes, todos estos religiosos, todas estas comunidades de hombres eran retenidos para cenar en San L\u00e1zaro, transformado durante ocho d\u00edas en una hosteler\u00eda en que Vicente continuaba alimentando los cuerpos como las almas. \u00bfQu\u00e9 decir de la afluencia de cotidiana de personajes de todo rango a San L\u00e1zaro? El s\u00e9ptimo d\u00eda se vio all\u00ed a la reina de Espa\u00f1a, quien asisti\u00f3, en una tribuna, a las v\u00edsperas y completas, y quiso visitar luego una parte de la casa. el pueblo sobre todo acudi\u00f3 en masa ante los restos gloriosos de quien le hab\u00eda servido de padre, y hubo que dejar el relicario descubierto unos d\u00edas\u00a0 despu\u00e9s de la octava para satisfacer su devoci\u00f3n. Treinta soldados inv\u00e1lidos fueron suficientes para mantener el orden en esta multitud, donde la piedad hac\u00eda la mejor de las polic\u00edas<span id='easy-footnote-8-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-8-17800' title='&lt;em&gt;Relaci\u00f3n de lo que pas\u00f3 en San L\u00e1zaro durante la octava solemne de la canonizaci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, &lt;\/em&gt;mss. Archivos de la Misi\u00f3n.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>IV. <em>Oposici\u00f3n del parlamento y del Jansenismo.<\/em><\/h3>\n<p>Las principales parroquias y comunidades religiosas de Par\u00eds iban a seguir el ejemplo de San L\u00e1zaro, cuando el jansenismo, irritado por tantos honores tributados a uno de sus mas decididos adversarios, amotin\u00f3 al parlamento tambi\u00e9n infectado de herej\u00eda<span id='easy-footnote-9-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-9-17800' title='No se podr\u00eda creer a qu\u00e9 ultrajes se dejaron llevar los jansenistas contra la bula y hasta contra la memoria de Vicente de Pa\u00fal. Las &lt;em&gt;Nouvelles&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;eccl\u00e9siastiques &lt;\/em&gt;del 5 de marzo de 1738 dicen que los rasgos m\u00e1s salientes de la bula no permiten desconocer la mano de un jesuita. Los jesuitas siempre y en todas partes!. Pues bueno, lo curioso del asunto\u00a0 es que el P. general se hab\u00eda negado a dar su &lt;em&gt;declaraci\u00f3n en la causa de Vicente de Pa\u00fal, &lt;\/em&gt;y que el P. Dobenton, que prosegu\u00eda entonces en Roma la canonizaci\u00f3n de san Francisco R\u00e9gis, interrogado sobre los t\u00edtulos de Vicente a los honores de los santos, respondi\u00f3 que ve\u00eda sin duda en \u00e9l grandes virtudes pero no milagros en su vida (&lt;em&gt;Hist. mss. de la Congr\u00e9gation de la Mission&lt;\/em&gt;). \u2013Es verdad que los jesuitas de Francia, como ya lo hemos visto hace poco protestaron enseguida contra este juicio por los honores apresurados que rindieron al nuevo santo. \u2013La Gazette jansenista a\u00f1ade que, si lo que se dice en la bula de los sentimientos de Vicente, \u00abes de sus disposiciones en relaci\u00f3n\u00a0 bien a los &lt;em&gt;pretendidos&lt;\/em&gt; jansenistas bien a la autoridad del Soberano Pont\u00edfice, era verdadero, se har\u00eda as\u00ed incontestablemente un santo de un sacerdote delator, calumniador y perseguidor de sus hermanos. Imbuido de opini\u00f3n err\u00f3nea de la infalibilidad, y opuesto por principio a nuestras santas libertades. Que si, por el contrario, la bula, como as\u00ed parece, se le impone sobre todos estos puntos, se le calumnia pues al canonizarle, y no se publica su santidad m\u00e1s que con perjuicio de la verdad, de la sinceridad cristiana y de la caridad!\u00bb \u2013El jansenismo afectaba no ver en la conducta de Vicente contra \u00e9l \u00fanico fundamento de su canonizaci\u00f3n (&lt;em&gt;l\u2019Abocat de diable&lt;\/em&gt; , t. II, p. 306, nota, y &lt;em&gt;passim) &lt;\/em&gt;. \u2013Algunos meses despu\u00e9s, apareci\u00f3 una &lt;em&gt;Lettre d\u2019un chanoine de province \u00e0 un des cur\u00e9s de Paris&lt;\/em&gt; que el gacetero jansenista anunci\u00f3 en su hoja del 31 de diciembre de 1738. Bueno pues, en esta &lt;em&gt;Carta&lt;\/em&gt; el pretendido can\u00f3nigo, trazando la conducta que los Lazaristas habr\u00edan debido, seg\u00fan \u00e9l, tener en el asunto de la canonizaci\u00f3n, dice que no ten\u00edas que escoger\u00a0 m\u00e1s que entre dos partidos: o guardar la bula secreta o lograr una que habr\u00eda tratado a su fundador como a un buen hombre que hab\u00eda procurado en su establecimiento un retiro a los insensatos y un domicilio para los incorregibles, hermanas de la olla en las parroquias, seminarios, si se quiere, misiones en los campos (al jansenismo no le gustaban ni los seminarios ni las misiones). Se habr\u00eda dado a eso un aire de hero\u00edsmo; y, como es preciso en semejante caso\u00a0 maravillas, algunos milagros operados lejos de aqu\u00ed de los que nunca se han tenido ni viento ni noticias hasta entonces, tales como son los que est\u00e1n en la bula, habr\u00edan consumado perfectamente el asunto. Habr\u00eda sido devoto al santo quien hubiera querido.\u00bb As\u00ed es como hablaban del h\u00e9roe de la caridad estos hombres, en cuyos anales no se encuentra un solo fundamento \u00fatil! No hay ya nada debajo de estas repugnantes vulgaridades.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. En consecuencia, el 4 de enero de 1738, las gentes del rey, por la boca del Maestro Pierre Gilbert des Voisins, abogado general, dicen \u00abque un impreso que se publica les anuncia la nueva canonizaci\u00f3n de un santo tanto m\u00e1s venerable en este reino, por haber nacido en \u00e9l, en \u00e9l ha pasado su vida, y despu\u00e9s de edificar con sus ejemplos, ha dejado en \u00e9l monumentos\u00a0 duraderos de su piedad y de su celo; pero cuanta m\u00e1s parte debe tomar Francia en los homenajes religiosos con que se los honra, menos lugar ten\u00eda a esperarse que se hiciera de ello una ocasi\u00f3n de atacar indirectamente a sus m\u00e1ximas; que si, en medio del relato de tantas virtudes de acciones de santidad, era justo no omitir el celo por la religi\u00f3n y por la Iglesia; era conveniente tambi\u00e9n no explicarse de un modo ultramontano, capaz de da\u00f1ar en Francia a nuestros intereses; que bien a pesar de ello es lo que se percibe demasiado sensiblemente en el impreso que la corte ve entre sus manos, y que, las expresiones que se emplean en \u00e9l en este particular asunto, no se puede por menos de reconocer el esp\u00edritu de los partisanos irritados por la curia de Roma, sobre la plenitud de poder que le atribuyen en los asuntos de la Iglesia y sobre todo en materia de doctrina, sobre la obediencia ciega que quieren que se preste a sus decretos nada m\u00e1s ser publicados, y sobre las penas rigurosas que el poder secular no puede desplegar demasiado pronto a su gusto para hacerlos ejecutar; que piensan pues que no se puede tambi\u00e9n dispensarse de emplear en esta ocasi\u00f3n precauciones capaces de poner remedios al peligro y de impedir las consecuencias de un ejemplo parecido; que ellos presumen al mismo tiempo que la corte podr\u00e1 juzgar conveniente ordenar por lo dem\u00e1s la ejecuci\u00f3n de las disposiciones que ha publicado en diferentes ocasiones a prop\u00f3sito de las diversas empresas de la curia de Roma; que tal es el objeto de las conclusiones a que han llegado, y que dejan a la corte con el ejemplar del impreso de que se trata.\u00bb Ordena la supresi\u00f3n de la bula.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el doctor Boursier, uno de los arbotantes del partido, el redactor de todas las actas y de los escritos de los apelantes, el apologista de las convulsiones y de los <em>socorros, <\/em>consigue, aunque oculto entonces en Par\u00eds de donde hab\u00eda sido exiliado, reunir a algunos p\u00e1rrocos de la ciudad y alrededores en una guerra contra la bula de canonizaci\u00f3n, o mejor contra los elogios tributados a la fe celosa de Vicente, que estaban en la boca de todos sus panegiristas, la condena del jansenismo pasado y presente. Estos p\u00e1rrocos, los mismos que se hab\u00edan declarado pior las convulsiones del cementerio Saint-M\u00e9dard, reclamaron pues contra la bula, en la que se hallaban claramente se\u00f1alados y <em>calumniados<\/em> , y diez abogados los apoyaron en una consulta, en la que aseguraban que \u00ablos defectos de este juicio autorizaban a los p\u00e1rrocos a formar oposici\u00f3n\u00a0 ante el Sr. procurador\u00a0 general al registro de todas las letras patentes que podr\u00edan haber sorprendido o que se podr\u00edan sorprender a favor de esta bula, tr\u00e1mite que no impedir\u00eda que, en un tiempo oportuno, no se pudiera, si fuese necesario, pasar a la citaci\u00f3n como por abusos\u00bb.<\/p>\n<p>Los p\u00e1rrocos formaron pues su oposici\u00f3n, que fue firmada el 22 de enero de 1738. pero ese d\u00eda mismo interven\u00eda una declaraci\u00f3n del consejo, que iba a reducir a nada esta oposici\u00f3n as\u00ed como la del parlamento.<\/p>\n<p>Grande hab\u00eda sido la conmoci\u00f3n en San L\u00e1zaro, a pesar de los elogios de afecto arrancados a la corte por la popularidad de Vicente de Pa\u00fal y que, para ellos no eran m\u00e1s que el pasaporte obligado de su declaraci\u00f3n; ya que, en el fondo, las rencillas jansenistas, m\u00e1s todav\u00eda que las pasiones galicanas, la hab\u00edan inspirado en este asunto y, en la bula que suprim\u00eda, ve\u00eda menos un ataque a las m\u00e1ximas llamadas francesas que una condena del jansenismo, en tanto sobre todo que el jansenismo era un levantamiento contra\u00a0 la autoridad de la Santa Sede. El superior general y todos los sacerdotes de la Misi\u00f3n formularon una petici\u00f3n al rey para expresarle que se trataba de una bula pedida por Su Majestad misma, que consagraba la memoria y publicaba las virtudes de un santo digno de la veneraci\u00f3n de los fieles, como se reconoc\u00eda\u00a0 en la declaraci\u00f3n misma del parlamento, y suplicaron a Su Majestad que tuviera a bien ordenar la conducta que deb\u00edan seguir en esta ocasi\u00f3n; \u00aba lo cual Su Majestad, habiendo considerado que si el parlamento ha temido que se abusara de algunas expresiones difundidas en esta bula, tom\u00e1ndolas en el m\u00e1s estricto rigor, habr\u00eda resultado f\u00e1cil prevenir este inconveniente con precauciones generales y a menudo usadas en materia parecida, sin llegar a prohibir la impresi\u00f3n de una bula de la naturaleza de la que se trata, dej\u00e1ndola en un estado capaz de disminuir en el esp\u00edritu de los pueblos el respeto que deben a un santo a quien la Iglesia ha puesto entre el n\u00famero de los que ella concede un culto p\u00fablico. Su Majestad habr\u00eda juzgado oportuno explicar sus intenciones sobre este asunto, por el bien y el honor de la religi\u00f3n;\u00bb en consecuencia el rey, hall\u00e1ndose en su consejo suprimi\u00f3 el 22 de enero la orden del parlamento del 4, permiti\u00f3 que se imprimiera y distribuyera la bula, pero crey\u00f3, para condescender con los prejuicios galicanos, deber a\u00f1adir esta restricci\u00f3n de forma: \u00absin no obstante que dicha impresi\u00f3n y publicaci\u00f3n, ni los enunciados contenidos en dicha bula, pudieran ser sacados a consecuencia, directa o indirectamente, contra las m\u00e1ximas del reino libertades y usos de la Iglesia galicana, que Su Majestad quiere y entiende ser siempre conservadas en su totalidad\u00bb.<\/p>\n<p>La bula continu\u00f3 pues imprimi\u00e9ndose y difundi\u00e9ndose. El Parlamento se dio cuenta pronto de la no ejecuci\u00f3n de su orden, y conoci\u00f3 la causa. Irritado, public\u00f3 largas protestas , que fueron presentadas al rey el 29 de junio, y en las que protestaba otra vez que no hab\u00eda querido <em>dirigir ning\u00fan ataque a la veneraci\u00f3n de toda Francia hacia el santo sacerdote formado en su seno. <\/em>El rey respondi\u00f3 solo el 24 de agosto: \u00abHe previsto lo que constitu\u00eda el objeto de vuestras advertencias.\u00bb Y a\u00f1adi\u00f3 para no descontentar demasiado a sus <em>gentes: <\/em>\u00abYo prestar\u00e9 siempre una atenci\u00f3n igual a mantener las leyes de mi reino, el reposo y la tranquilidad de mi Estado.\u00bb La corte, dos d\u00edas despu\u00e9s, orden\u00f3 \u00abque se har\u00eda registrar, y sin embargo que continuar\u00eda previniendo y reprimiendo todo cuanto pudiera tender al cisma.\u00bb Y eso fue todo en cuanto a la bula.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 lejos estamos, gracias a Dios, de aquel tiempo! Nosotros sonre\u00edmos de piedad ante esta presunci\u00f3n de una corte judicial, de la que tantos miembros, levantados contra la Iglesia, se hac\u00edan la Iglesia ellos mismos, y fijaban los derechos y los l\u00edmites en que deb\u00eda encerrarse el poder pontificio. Hoy mismo, es semejante heredero de las pasiones parlamentarias que no temer\u00eda usurpar el poder espiritual, so pretexto de detener las usurpaciones pretendidas de \u00e9sta; pero ning\u00fan cat\u00f3lico tendr\u00eda cuenta de ello, y no responder\u00eda a su <em>veto <\/em>rid\u00edculo de otra forma que con una obediencia m\u00e1s filial a los decretos de la Santa Sede.<\/p>\n<h3>V. <em>Canonizaci\u00f3n en Par\u00eds y en Provincias.<\/em><\/h3>\n<p>As\u00ed se hizo, por lo dem\u00e1s, incluso en 1738. A pesar de la orden del parlamento, e incluso antes de la orden contraria del consejo del rey, las parroquias y las comunidades de Par\u00eds continuaron festejando al nuevo santo de conformidad con la bula\u00a0 de Clemente XII. Ya las Damas de la Visitaci\u00f3n, dirigidas durante cerca de medio siglo por Vicente de Pa\u00fal, y la parroquia de San Lorenzo, , su parroquia, el teatro y el objeto privilegiado de sus inmensas caridades, se hab\u00edan adelantado naturalmente a todas las dem\u00e1s comunidades y parroquias de Par\u00eds. A finales de 1737,\u00a0 san Lorenzo y la Visitaci\u00f3n de la calle de San Antonio, del barrio Saint-Jacques y de Saint-Denis, hab\u00edan rendido al nuevo santo su devoci\u00f3n y su agradecimiento. Este ejemplo era seguido, el 15 de enero de1738, , ocho d\u00edas antes de la declaraci\u00f3n del rey por la Visitaci\u00f3n del barrio de Saint-Germain. El mismo d\u00eda. La parroquia de San Salvador, en la que se hab\u00eda establecido la primera Caridad de Par\u00eds, y donde la Se\u00f1orita Le Gras hab\u00eda colocado a sus primeras Hijas, festejaba, a pesar del parlamento, la canonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte, la corte misma no hab\u00eda visto nada aparentemente, en la bula pontificia de atentatorio a sus derechos y a las m\u00e1ximas francesas, pues no hab\u00eda tomado parte visible en la octava comenzada el 12 de diciembre de 1737 en Notre Dame de Versalles. Ese d\u00eda, la reina hab\u00eda venido y asistido al serm\u00f3n, a las v\u00edsperas y al saludo. El 15 hab\u00eda venido tambi\u00e9n el rey con toda su corte, cosa que hizo tambi\u00e9n el octavo d\u00eda. El cardenal de Polignac quiso abrir y cerrar esta octava que, despu\u00e9s de la de San L\u00e1zaro, fue la m\u00e1s solemne de todas, si exceptuamos tal vez la que se celebr\u00f3 alg\u00fan tiempo despu\u00e9s en Fontainebleau, donde se hallaba la corte a\u00fan. La iglesia que reg\u00edan los Misioneros fue, por orden del rey, fue revestida a doble fondo y toda cubierta de las m\u00e1s hermosas tapicer\u00edas de la corona. El rey y la reina vinieron a rendir sus homenajes al nuevo santo, y su ejemplo fue seguido por el delf\u00edn, por el del duque de Orl\u00e9ans, por el cardenal ministro, por la embajadora de Espa\u00f1a y por lo m\u00e1s grande que hab\u00eda en la corte. all\u00ed se pudo admirar sobre todo la piedad de una jovencita de nueve a\u00f1os quien, curada en su infancia, por la intercesi\u00f3n de Vicente, de una par\u00e1lisis formada, hab\u00eda venido, con el consentimiento y tras el examen del ordinario, a tributar a su liberador las acciones de gracias por las que a su edad le hab\u00edan sido dispensadas hasta ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Toda Francia, que hab\u00eda participado tan ampliamente de la caridad de Vicente de Pa\u00fal, quiso asociarse a la capital en los honores que le eran hechos. Su canonizaci\u00f3n fue celebrada no s\u00f3lo en todas las di\u00f3cesis que pose\u00edan algunos de sus establecimientos, sino en la mayor parte de las dem\u00e1s, en medio del concurso y de la devoci\u00f3n pr\u00e1ctica de todas las clases de la sociedad. Marsella, Rodez, Angers rivalizaron en celo. Por todos los sitios, los jansenistas solos se esforzaron en luchar contra el impulsos de la piedad y del agradecimiento populares. En Sens, por ejemplo, sabiendo que, al d\u00eda siguiente, 27 de abril de 1737, el P. Tournemine deb\u00eda repetir el paneg\u00edrico ya predicado en 1729 en Par\u00eds, hicieron cubrirlo todo de anuncios, en la noche del s\u00e1bado al domingo, un <em>Aviso importante al p\u00fablico, concebido as\u00ed: <\/em>\u00abLos preparativos que se hacen en esta ciudad por la orden de Monse\u00f1or el arzobispo de Sens (Languet de Gergy), para solemnizar la canonizaci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, instituidor y primer superior general de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, deben hacer temer que se deshonre tambi\u00e9n hoy, como se hizo en otro tiempo, la memoria de este santo, recordando en los paneg\u00edricos que se pronunciar\u00e1n en alabanza suya antiguas calumnias que publicaron los jesuitas a prop\u00f3sito de \u00e9l, por la pluma del Sr. Abelly, antiguo obispo de Rodez, contra la reputaci\u00f3n del Sr. abate de Sanit-Cyran. Por ello el inter\u00e9s de la verdad y el honor del nuevo santa obligan advertir\u00a0 los eclesi\u00e1sticos y a los laicos que puedan o\u00edr los paneg\u00edricos que se mantengan en guardia contra estas calumnias ya puestas en solfa en dos escritos que el p\u00fablico podr\u00e1 ver reimpresos; el primero bajo este t\u00edtulo: \u00ab<em>Defensa del Sr. Vicente de Pa\u00fal, instituidor y primer superior general de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, contra los falsos discursos del libro de su Vida, publicada por el Sr. Abelly, antiguo obispo de Rodez y contra las imposturas de algunos escritos m\u00e1s sobre este asunto, <\/em>1668; y el segundo bajo este t\u00edtulo: \u00ab<em>R\u00e9plica al<\/em> <em>escrito que el Sr. Abelly, antiguo obispo de Rodez, ha publicado para defender su libro de la Vida del Sr. Vicente<\/em>, 1669<em> .\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El llamamiento no fue o\u00eddo felizmente ni por el predicador ni por los fieles. El P. Tournemine predic\u00f3 su paneg\u00edrico ante un auditorio que las <em>Noticias<\/em> <em>eclesi\u00e1sticas<\/em> se ven forzadas a confesar haber sido <em>muy<\/em> <em>numeroso, <\/em>y exalt\u00f3 m\u00e1s que nunca la fe de Vicente y su lucha contra la herej\u00eda. En cuanto al santo, se veng\u00f3 de sus enemigos a su modo, por un nuevo prodigio de su caridad. Marie-Antoinette Robbe, una de las se\u00f1oras de la comunidad de las Hu\u00e9rfanas, atacada desde hac\u00eda m\u00e1s de dos a\u00f1os por un carcinoma al h\u00edgado que ni las aguas ni los remedios hab\u00edan podido resolver, ni siquiera disminuir, fue instant\u00e1neamente curada por el santo o m\u00e1s bien, debido a\u00a0 su intercesi\u00f3n, por Dios, que respond\u00eda as\u00ed a los ataques de los jansenistas. Prodigio tan manifiesto que los jansenistas mismos se ofrecieron a admitir con la condici\u00f3n de que los cat\u00f3licos admitir\u00edan, por si parte, los pretendidos milagros del di\u00e1cono Paris, intercambio que no fue aceptado.<\/p>\n<p>El espect\u00e1culo que ofrec\u00eda la ciudad de Burdeos resplandeci\u00f3 a la vez resplandeci\u00f3 del brillo de la miseria y del de las grandezas humanas. A la cabeza de una procesi\u00f3n que de la catedral se dirigi\u00f3 dando largos rodeos al hospital, donde se deb\u00eda celebrar la fiesta, marchaban los ni\u00f1os abandonados, rama de la familia, en adelante extendida y multiplicada por todas partes, del padre de los hu\u00e9rfanos. Entre las dos banderas del santo, que preced\u00edan al clero del seminario y de la catedral, avanzaba, con un cirio en la mano, el joven de Savignac, hijo y hermano de consejeros del Parlamento quien, nacido durante las fiestas de la beatificaci\u00f3n y decorado en su bautizo con el nombre de Vicente de Pa\u00fal, hab\u00eda sido colocado all\u00ed por su piadosa madre, para aprender a caminar bien temprano por las huellas de su santo patr\u00f3n. El arzobispo primado de Aquitania cerraba la marcha del clero. Despu\u00e9s ven\u00edan el parlamento, la corte de los ayudas con mantos rojos, teniendo en cabeza a sus presidentes, a los tesoreros de Francia, a los oficiales del senescal y a los se\u00f1ores de la bolsa. Todos los d\u00edas de la octava, tuvo lugar un piadoso concurso de la nobleza, de la burgues\u00eda y del pueblo y all\u00ed, como en casi todas partes, se pronunciaron hasta ocho paneg\u00edricos de Vicente de Pa\u00fal, asunto inagotable de cristiana elocuencia.<\/p>\n<p>Pero las fiestas tuvieron algo m\u00e1s \u00edntimo en los lugares habitados largo tiempo por Vicente y teatros privilegiados de su caridad y de su virtud.<\/p>\n<p>En Toulouse, donde hab\u00eda pasado siete a\u00f1os, la ceremonia fue anunciada, por la tarde del 13 de abril de 1738, por toda mosqueter\u00eda del Capitole. No fue el primer d\u00eda s\u00f3lo, sino todos los d\u00edas de la octava, cuando se vieron desplegar en las calles hermosas y numerosas procesiones que se dirig\u00edan, desde diversos puntos de la ciudad, a la iglesia de Saint-Jacques, elegida para la fiesta. Eran ya los can\u00f3nigos de Toulouse, ya los cap\u00edtulos, revestidos con sus ropas contables y todos los oficiales y gentes del rey: luego los colegios y los seminarios, las parroquias y las comunidades, las diversas cofrad\u00edas de penitentes, con bandera del santo a la cabeza, cada d\u00eda era un nuevo paneg\u00edrico y cada tarde cohetes voladores, piezas artificiales y una iluminaci\u00f3n sobre el Garona.<\/p>\n<p>En Lyon, los can\u00f3nigos condes, leg\u00edtimamente orgullosos por la elecci\u00f3n, tan bien justificada, como sus predecesores hab\u00edan hecho de Vicente para reformar su clero de Ch\u00e2tillon, prestaron a su fiesta una de sus iglesias y suspendieron una parte de sus severas costumbres para darle m\u00e1s vistosidad. En falta, pero en presencia del arzobispo, anciano y d\u00e9bil, , hicieron ellos mismos el oficio del primer d\u00eda, con su majestad antigua. All\u00ed tambi\u00e9n, todos los cuerpos de la ciudad, eclesi\u00e1sticos y seglares rivalizaron en entusiasmo y en piedad. De admirar fue una procesi\u00f3n de m\u00e1s de ciento veinte p\u00e1rrocos de la di\u00f3cesis que vinieron a rendir honor religioso a su antiguo cohermano, hoy su patr\u00f3n.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 alborozo en Ch\u00e2tillon, cuando le fue permitido festejar a su santo patr\u00f3n! Alborozo triunfo de familia, casi tan vivos y casi tan tiernos como entre los Misioneros y las Hijas de la Caridad.. Los ni\u00f1os se contaban lo que hab\u00edan o\u00eddo decir a sus padres sobre este hombre tan poderoso en palabras y en obras. Hab\u00eda hombres que le deb\u00edan o la fe o la virtud, en adelante herederos en sus familias. Todos recibieron a sus reliquias como le habr\u00edan recibido a \u00e9l mismo. Les parec\u00eda que ven\u00eda encargarse de su direcci\u00f3n; y en efecto, desde lo alto del cielo, \u00e9l iba a ser su <em>rector<\/em> con m\u00e1s poder todav\u00eda y gracia que anta\u00f1o.<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 pas\u00f3 pues en la di\u00f3cesis de la que Vicente era originario. Apenas Louis-Marie de Suarez-d\u2019Aulan hubo anunciado por su mandamiento del 10 de junio de 1738, la fiesta de <em>san Vicente de Pa\u00fal, sacerdote y confesor, , nativo de la parroquia de Pouy, en la di\u00f3cesis de Acqs,<\/em> cuando todo se conmocion\u00f3, hasta en el B\u00e9arn y la Basse-Navarre. Hubo en la ciudad episcopal un concurso tan prodigioso, -es la palabra misma de la gaceta jansenista,- que, a pesar de las precauciones de la polic\u00eda, llegaron a faltar los v\u00edveres y los m\u00e1s ricos se vieron reducidos al pan de centeno. Pero el hombre no vive s\u00f3lo de pan; todo este pueblo se arroj\u00f3 sobre el alimento espiritual que se les daba con una inagotable abundancia y en particular sobre el pan de los \u00e1ngeles, cuya distribuci\u00f3n, cada d\u00eda de la octava, se acababa apenas a las cuatro o a las seis de la tarde- All\u00ed tambi\u00e9n, el gobernador, el presidencial, el senescal, la Elecci\u00f3n, todos los oficiales civiles y todas las comunidades religiosas cumplieron con su deber con un celo que animaba tambi\u00e9n el patriotismo, la familia de Vicente ni se hac\u00eda distinguir m\u00e1s que por la pobreza y la virtud que \u00e9l le hab\u00eda dejado en herencia<span id='easy-footnote-10-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-10-17800' title='Aqu\u00ed es donde hay que indicar los honores prestados, en la sucesi\u00f3n de los tiempos, a Vicente de Pa\u00fal en el lugar de su nacimiento. La visita que \u00e9l hab\u00eda hecho en 1623 prepar\u00f3 los caminos de la fundaci\u00f3n de los Lazaristas que, negociada\u00a0 desde 1647 (Carta del 3 de octubre\u00a0 al obispo de Acqs), no fue sin embargo consumada hasta 1706, bajo el episcopado de Bernard d\u2019Abladie d\u2019Arbucave. Un sobrino del can\u00f3nigo Saint-Martin, amigo \u00edntimo de san Vicente de Pa\u00fal, facilit\u00f3 su ejecuci\u00f3n resignando el curato de Pouy. Desde entonces los Lazaristas se convirtieron a la vez en p\u00e1rrocos y se\u00f1ores del territorio que abrazaba Buglosse con derecho de alta y media justicia, y t\u00edtulo de barones. De esta forma los hijos eran barones y se\u00f1ores, all\u00e1 donde el padre hab\u00eda sido simple pastor; pero le recordaban siempre por su celo y caridad, y abriendo su casa a todos los peregrinos. Gracias a las indulgencias otorgadas en 1725 por Benedicto XIII, el mismo pont\u00edfice que, cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, deb\u00eda colocar a Vicente en el n\u00famero de los bienaventurados, la peregrinaci\u00f3n era entonces floreciente y la Revoluci\u00f3n misma no pudo interrumpirla . La capilla fue tambi\u00e9n respetada; pero los Misioneros fueron dispersados, los archivos destruidos y la casa de los Lazaristas confiscada. Tiempos mejores trajeron el renacimiento de la peregrinaci\u00f3n, y pronto se pens\u00f3 en levantar una capilla sobre la cuna de san Vicente de Pa\u00fal y un hospicio de los incurables, cuya direcci\u00f3n ser\u00eda confiada a las Hijas de la Caridad. hasta entonces, en efecto, esta cuna, fuente oscura como la fuente de los grandes r\u00edos, de tantas olas de misericordia, hab\u00eda quedado en su humildad primera. Tras la beatificaci\u00f3n del santo en 1729 sus conciudadanos hab\u00edan tenido la idea de levantar un altar sobre el lugar de nacimiento- A este efecto, su casa natal hab\u00eda sido desplazada a algunos pasos hacia el sur, y se muestra todav\u00eda hoy la pobre habitaci\u00f3n donde su madre le dio la vida. que deb\u00eda ser la vida de tantos pueblos. En el lugar vac\u00edo se construy\u00f3 una capillita que fue durante m\u00e1s de un siglo el \u00fanico monumento levantado por los hombres al h\u00e9roe de la humanidad y de la religi\u00f3n. Un monumento tan mezquino se parec\u00eda a un monumento de ingratitud, y ya era tiempo que Francia pagara m\u00e1s dignamente al m\u00e1s misericordioso de sus hijos. Pero la revoluci\u00f3n de 1839 vino a detener todos los proyectos y los fondos recogidos fueron aplicados a la construcci\u00f3n y al mantenimiento de rutas que no eran destinadas a facilitar la marcha de los evangelistas\u00a0 de la paz. No es m\u00e1s que a partir de 1839 cuando monse\u00f1or Lann\u00e9luc, obispo de Aire y sucesor del obispo de Acqs, a quien Vicente hab\u00eda ayudado a reconstruir su catedral restaur\u00f3 la capilla y la peregrinaci\u00f3n de Buglosse, en 1834, la antigua casa de los Lazaristas fue readquirida y se instal\u00f3 en ella\u00a0 a misioneros diocesanos. El establecimiento fue autorizado por ordenanza real en 1846, con el nombre de \u00abCasa de retiro de Notre Dame de Buglosse, para los sacerdotes enfermos. El a\u00f1o siguiente Buglosse era erigida en sucursal, y un pobre cuidador se convert\u00eda en sucesor de los arciprestes de Lannesq, barones y granjusticias de Buglosse. La peregrinaci\u00f3n era as\u00ed separada de la parroquia de Pouy que ten\u00eda suficiente gloria para con su t\u00edtulo de patria de san Vicente de Pa\u00fal, cuyo nombre llevaba desde 1828. Al lado de la casa de retiro se levant\u00f3 el establecimiento de las &lt;em&gt;Sirvientas de Mar\u00eda, &lt;\/em&gt;que con las nuevas indulgencias concedidas por Gregorio XVI atrajeron un mayor concurso de peregrinos. Despu\u00e9s de 1848.se volvi\u00f3 a los proyectos interrumpidos por 1830, pero en un plan mucho m\u00e1s vasto. No se trataba ya tan s\u00f3lo de una capilla y de un hospicio, sino de toda una historia de san Vicente de Pa\u00fal escrita en monumentos. En primer lugar, una iglesia, punto central de todas las obras de la piedad y de la caridad cat\u00f3lica; luego, alrededor, cunas para los ni\u00f1os abandonados, camas para los ancianos y los enfermos, una escuela para los hu\u00e9rfanos, una granja modelo para los sucesores del peque\u00f1o pastor de Pouy. El 19 de julio de 1850, Monse\u00f1or Lann\u00e9luc hizo al mundo cat\u00f3lico una llamada que fue bendecida por P\u00edo IX. El 6 de agosto del a\u00f1o siguiente, se colocaba la primera piedra de la iglesia en presencia del obispo, de las principales autoridades, del Sr. \u00c9tienne, escoltado por la doble familia de san Vicente de Pa\u00fal, los Lazaristas y las Hijas de la Caridad, de un clero numeroso, y por \u00faltimo parientes del santo sacerdote. Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, la nueva iglesia era inaugurada y enriquecida con indulgencias otorgadas por P\u00edo IX, pero el resto de los monumentos est\u00e1 todav\u00eda por venir. Despu\u00e9s de 1853, las conferencias de san Vicente de Pa\u00fal parecen haber tomado la piadosa costumbre de dirigir cada a\u00f1o una peregrinaci\u00f3n hacia esta cuna de la caridad cat\u00f3lica. La peregrinaci\u00f3n de 1856 fue particularmente c\u00e9lebre por la presencia de Monse\u00f1or Dupuch, que hab\u00eda llegado con el hijo y el sobrino del bey de Constantina. Habl\u00f3 a los peregrinos con una inspiraci\u00f3n sacada de las fuentes m\u00e1s fecundas de la caridad de de Vicente; el pueblo donde recibi\u00f3 el bautismo cristiano, la ciudad berberisca donde recibi\u00f3 el bautismo de la desgracia. \u00c1ngel de caridad \u00e9l mismo, solo ten\u00eda por lo dem\u00e1s que dejar hablar a su coraz\u00f3n. Esperemos que esta elocuencia cristiana, que la elocuencia\u00a0 mayor todav\u00eda de la piedad cat\u00f3lica y de los recuerdos de Vicente de Pa\u00fal, realice las f\u00e1bulas antiguas, y haga mover y surgir las oraciones en monumentos de caridad\u00bb.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Al propio tiempo, el culto del reci\u00e9n canonizado y se extend\u00eda por Saboya y Pi\u00e9mont, a G\u00e9nova y por Toscana, en N\u00e1poles y por los estados de la Iglesia, por Austria y Polonia, por Espa\u00f1a y Portugal.\u00a0 En ninguna parte fue celebrado con mayor magnificencia que en Lisboa. Es la fiesta del 19 de julio de 1739 la que dio lugar al establecimiento definitivo de los Misioneros en este reino. El rey Juan V corri\u00f3 con los gastos, como lo hab\u00eda hecho en la \u00e9poca de la beatificaci\u00f3n. Nunca se hab\u00eda visto en Lisboa octava tan c\u00e9lebre, tan espl\u00e9ndida, tan principesca: cada d\u00eda, el rey,\u00a0 la reina y su familia, toda la corte acud\u00edan a las ceremonias , com\u00edan y pasaban la jornada en la casa de la Misi\u00f3n, transformada as\u00ed en palacio real.<\/p>\n<p>El culto franque\u00f3 los mares, lo celebraron hasta en China, en todas partes donde los Misioneros ten\u00edan alguna fundaci\u00f3n. El Canad\u00e1 quiso unir al nuevo santo a sus protectores, y la primera parroquia que se erigi\u00f3 en Qu\u00e9bec despu\u00e9s de su canonizaci\u00f3n fue puesta bajo su nombre y bajo su patrocinio. A la s\u00faplica del superior del seminario de esta ciudad, se envi\u00f3 all\u00ed una partecita de sus huesos, y el superior respondi\u00f3:\u00bbEspero que Dios glorifique a su siervo en Am\u00e9rica como le ha glorificado en Europa.\u00bb Esperanza prof\u00e9tica, cuyos numerosos establecimientos de Misioneros y de hijas de la Caridad en las dos Am\u00e9ricas han llevado la realidad m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites previstos.<\/p>\n<p>En todas partes, sobre todo en el Estado pontificio, la Iglesia, tan atacada entonces, vio un triunfo en el triunfo de Vicente de Pa\u00fal. Apenas en el trono, Benedicto XIV quiso revisar en persona el oficio, sometido al examen de la Santa Sede. Cambi\u00f3, a\u00f1adi\u00f3, cercen\u00f3, e hizo de ello su propia obra. Era el complemento de lo que, promotor de la fe, \u00e9l hab\u00eda hecho, en las mismas dificultades, para dar un mayor brillo a la obra del siervo de Dios<span id='easy-footnote-11-17800' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-11-17800' title='Circular de Couty, del 15 de junio de 1741. &lt;em&gt; Histoire de Notre Dame de Buglosse et souvenirs du berceau de Saint Vincent de Paul, &lt;\/em&gt;por el Sr- abate A. Labarr\u00e8re, in-4, Par\u00eds, 1857.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En todas partes asimismo, , y en especial tambi\u00e9n en los Estados de la Iglesia, la fiesta estuvo se\u00f1alada por milagros manifiestos. As\u00ed, en Amelia o Ameria, una religiosa benedictina, llamada Dieudonn\u00e9e, atacada de una horrible inflamaci\u00f3n, de insoportables dolores, de un rechazo total de toda alimentaci\u00f3n que, en lugar de fortalecerla, le desgarraba las entra\u00f1as, comienza una novena a san Vicente de Pa\u00fal. El noveno d\u00eda, su confesor, siguiendo la indicaci\u00f3n recibida de un Misionero, le da la comuni\u00f3n, hace sobre ella la se\u00f1al de la cruz con una reliquia del santo; pero, al verla preparada a entregar el alma, \u00e9l no se atreve a seguir la prescripci\u00f3n hasta el final y, falt\u00e1ndole a \u00e9l mismo confianza, omite decirle la palabra evang\u00e9lica: \u00abLev\u00e1ntate y anda!\u00bb -\u00abHombre de poca fe, le responde el Misionero, \u00bfpor qu\u00e9 hab\u00e9is dudado? Hablad y ser\u00e9is obedecido!\u00bb El confesor duda a\u00fan , y se contenta con transmitir por escrito el sagrado mandato. La hermana se levanta y va, ya curada, a la iglesia, a dar gracias a Dios. pero ella misma, a la sugerencia de algunas de sus hermanas, siente vacilar su fe y duda de su plena curaci\u00f3n. . ella se recupera al punto. \u00abDesdichada, dice ella enseguida a la hermana que la vela. Yo he dudado y por eso me han castigado. Reanimemos nuestra fe, mi querida hermana y digamos un <em>Pater<\/em> .\u00bb El Pater se recita; se practica aplicaci\u00f3n a las partes dolorosas con un pa\u00f1o que hab\u00eda tocado la reliquia de Vicente de pa\u00fal: toda debilidad desaparece al instante mismo como por ensalmo, y la hermana vuelve a bajar a la iglesia, donde sus compa\u00f1eras estaban entonces reunidas para mezclar con sus cantos su c\u00e1ntico. Las religiosas de Amelia no dudaron m\u00e1s y, para perpetuar la memoria de este prodigio, que fue jur\u00eddicamente constatado, obtuvieron del soberano pont\u00edfice el permiso de recitar, como los Misioneros,\u00a0 el oficio propio de san Vicente, y celebrar su fiesta solemne de primera clase y con octava.<\/p>\n<p>Transcurrido ya m\u00e1s de un siglo, es as\u00ed siempre en todas las fiestas de san Vicente de Pa\u00fal, se\u00f1aladamente en la casa madre de la Misi\u00f3n, donde reposa su santo cuerpo. Ni una sola que no est\u00e9 se\u00f1alada con alg\u00fan milagro, en particular operado en los peque\u00f1os y en los pobres por este padre y este patr\u00f3n de los miserables. Todos los a\u00f1os y muchas veces al a\u00f1o, este fiel disc\u00edpulo del buen\u00edsimo Salvador parece repetir la palabra divina: \u00abId, y contadlo por todas partes; los ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan, los enfermos son curados, los pobres son evangelizados.\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo II. Canonizaci\u00f3n. I.- Nuevos milagros. 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