{"id":17799,"date":"2015-02-06T01:56:42","date_gmt":"2015-02-06T00:56:42","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/vicencianos\/2010\/05\/05\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-10-capitulo-1\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:46","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:46","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 1"},"content":{"rendered":"<h2>Libro X: <strong>Canonizaci\u00f3n y culto<\/strong>. <strong>Vida p\u00f3stuma.<\/strong><\/h2>\n<h3>Cap\u00edtulo I: <strong>Beatificaci\u00f3n<\/strong>.<\/h3>\n<h3>I.- <em>Primeros testimonios y primeros pasos<\/em>.<\/h3>\n<p>La santidad de Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda estallado en su vida y en su muerte, no s\u00f3lo por sus virtudes heroicas y sus obras prodigiosas, sino por verdaderos milagros. Estall\u00f3 de nuevo algunos meses despu\u00e9s de su muerte, con motivo de la elecci\u00f3n de su sucesor Almeras. Era el 17 de enero de 1661. La elecci\u00f3n que el santo fundador hab\u00eda hecho de \u00e9l como vicario general le designaba suficientemente a los sufragios de la Compa\u00f1\u00eda. No obstante, uno de los electores, Gilbert Cuissot, superior del seminario de Cahors y visitador de la provincia de Aquitania, dudaba en darle el suyo. Por un lado, se sent\u00eda inclinado a Almeras por el acta de voluntad \u00faltima de Vicente de Pa\u00fal; por el otro, era retenido\u00a0 por el art\u00edculo mismo de las constituciones que, entre otras cualidades exigibles en un superior general, expresaba claramente \u00e9sta: <em>Habeat corpus sanum et bene dispositum. <\/em>Pues bien, Almeras hab\u00eda tenido siempre una salud d\u00e9bil, y desde hac\u00eda unos meses, se doblaba tambi\u00e9n bajo el peso del gobierno del que estaba encargado provisionalmente, parec\u00eda inclinarse visiblemente hacia una muerte pr\u00f3xima; de manera que el d\u00eda mismo de la asamblea, a fin de desviar de \u00e9l los sufragios, hab\u00eda declarado que hab\u00eda comulgado por la ma\u00f1ana en forma de vi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Cuissot se hallaba en este momento del debate consigo mismo, cuando oy\u00f3 una voz interior que le dec\u00eda: \u00abQu\u00e9! toda la Iglesia, por elecci\u00f3n del cielo, \u00bfacaso no estuvo bajo la direcci\u00f3n del gran san Gregorio, y tan felizmente aumentada y dirigida, a pesar de que fuera un hombre lleno de achaques corporales? La congregaci\u00f3n es mucho menor que la Iglesia universal.\u00bb<\/p>\n<p>Movido ya por este aviso misterioso, Cuissot, cuando le lleg\u00f3 el turno de escribir\u00a0 su sufragio, invoc\u00f3 a la vez a Dios y a su muy honorable padre y, levantando a este efecto los ojos al cielo, vio a Vicente mismo, su sombrero en la cabeza, con su manto, con un rostro grave y tranquilo, en los mismos rasgos y lineamientos que ten\u00eda en su salud perfecta, y no tan anciano como parece en su cuadro, con un tinte en verdad blanco procedente de luz adherente al rostro mismo, pero sin rayos alrededor;\u00bb y le oy\u00f3 claramente decirle por fuera y dentro de s\u00ed mismo, con el lenguaje a la vez de la poes\u00eda profana y de las Santas Escrituras: <em>Si es crimen, vuelve la espada contra m\u00ed; si culpa, m\u00eda es. \u2013No temas: que caiga sobre m\u00ed esta maldici\u00f3n, hijo m\u00edo. <\/em> No titube\u00f3 m\u00e1s y dio su voto a Almeras, con tanta seguridad como grande hab\u00eda sido en un principio su perplejidad; adem\u00e1s, al mismo tiempo, Dios y Vicente le abr\u00edan de las virtudes de Almeras una visi\u00f3n que le parec\u00eda no ser de esta vida, y tener m\u00e1s bien relaci\u00f3n con las comunicaciones mutuas de los \u00e1ngeles<span id='easy-footnote-1-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-1-17799' title='Declaraci\u00f3n aut\u00f3grafa de Cuissot con fecha del 27 de marzo de 1678. Archivos de la Misi\u00f3n.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A pesar de esta revelaci\u00f3n hecha por Vicente mismo de su gloria, no leemos que nada se haya tomado directamente con vistas a su canonizaci\u00f3n bajo el generalato de Almeras. Y sin embargo la opini\u00f3n p\u00fablica continuaba exponiendo testimonios religiosos. El 8 de febrero de 1664, una tesis llamada <em>Tentativamanicomios<\/em>, fue sostenida en Sorbona por Denis Charon, a la vista y con el aplauso del p\u00fablico, y bajo la presidencia de Desmond, obispo de Bayeux. Estaba dedicada a la memoria de Vicente en t\u00e9rminos que resum\u00edan admirablemente sus gloriosos servicios<span id='easy-footnote-2-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-2-17799' title='DE LA MEMORIA IMPERECEDERA&lt;br \/&gt;\ndel var\u00f3n pi\u00edsimo Vicente de Pa\u00fal, presb\u00edtero, fundador de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n&lt;br \/&gt;\ny primer superior general;&lt;br \/&gt;\nDE LOS POBRES&lt;br \/&gt;\nCuyas mentes\u00a0 con el alimento de la verdadera doctrina, enviados operarios a casi todas&lt;br \/&gt;\nlas plagas del mundo, los cuerpos con donativos recogidos de todas partes, construidos manicomios, instituci\u00f3n de la Hijas de la Caridad, el mejor padre de los pobres recre\u00f3.&lt;br \/&gt;\nDE CLERO&lt;br \/&gt;\nCuya dignidad\u00a0 e integraci\u00f3n, con los ejercicios de los ordenandos, seminarios, piadosas conferencias, y singular reverencia hacia&lt;br \/&gt;\nEl orden episcopal y sacerdotal, celoso y constante de la disciplina eclesi\u00e1stica con todo ardor promovi\u00f3;&lt;br \/&gt;\nDE LA IGLESIA&lt;br \/&gt;\nA la que con los retiros espirituales, con admirable esplendor de las virtudes, y sobre todo con el instituto de aquella nueva congregaci\u00f3n (cuya alabanza es mayor cuanto m\u00e1s alejada del enga\u00f1o de la humana gloria), como verdadero var\u00f3n apost\u00f3lico ilustr\u00f3:&lt;br \/&gt;\nCARGADO DE M\u00c9RITOS&lt;br \/&gt;\nDifundida la caridad con todos cuantos pudo; en honores que tuvo y rechaz\u00f3, en la humildad;&lt;br \/&gt;\nCon la prudencia\u00a0 en todos los asuntos que emprendi\u00f3; con sencillez en las palabras y costumbres; paciencia en los trabajos&lt;br \/&gt;\ny dolores que soport\u00f3 hasta la muerte; observancia total de las virtudes cristianas&lt;br \/&gt;\ny tambi\u00e9n de los consejos evang\u00e9licos;&lt;br \/&gt;\nDISTINGUID\u00cdSIMO.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1666, otra tesis dedicada tambi\u00e9n a su memoria, fue sostenida en Cahors, en la casa de los Jesuitas.<\/p>\n<p>Almeras se content\u00f3, durante su generalato, con recoger las cartas y dem\u00e1s escritos de Vicente, los an\u00e1lisis de sus discurso y conferencias, con mandar redactar memorias sobre su direcci\u00f3n y actos en el servicio de Dios, de la Iglesia y del pr\u00f3jimo por todos aquellos que la hab\u00edan conocido mejor y visto en el trabajo, en especial por el hermano Ducourneau, su secretario durante 16 a\u00f1os; y con todo ello se compuso la Vida que fue publicada en 1664 con el nombre de Abelly. Nada deb\u00eda ser m\u00e1s \u00fatil a la causa de una canonizaci\u00f3n que, iniciada s\u00f3lo medio siglo despu\u00e9s de la muerte del siervo de Dios, no pod\u00eda ofrecer m\u00e1s que un corto n\u00famero de testimonios oculares y auriculares. Y, en efecto, en todo el curso del proceso, se tendr\u00e1n incesantes recursos a la obra firmada por Abelly, cuyo origen y car\u00e1cter demostraban tan bien la veracidad ingenua.<\/p>\n<p>Los veinticinco a\u00f1os del generalato de Edme Jolly (1672-1697) trascurrieron tambi\u00e9n sin que se trazara ning\u00fan plan , al menos conocido, para procurar a Vicente los honores de los santos. Y no obstante Jolly, m\u00e1s que muchos otros, hab\u00eda conocido la santidad del fundador de la Misi\u00f3n, y hab\u00eda sido \u00e9l mismo uno de los objetos de sus predicciones sobrenaturales. En una visita que hac\u00eda a la Sra. de Aiguillon, Vicente, hablando de Edme Jolly, hab\u00eda dicho a la duquesa: \u00ab\u00c9l ser\u00e1 un d\u00eda superior general de la Compa\u00f1\u00eda.\u00bb Predicci\u00f3n tanto m\u00e1s sorprendente porque, lejos de facilitar su cumplimiento, el santo fundador pareci\u00f3 olvidarla, y no s\u00f3lo no design\u00f3 a Jolly como vicario general, sino que no le dio ninguno de los primeros puestos de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>No fue hasta la asamblea de 1697, destinada a dar Nicol\u00e1s Pierron como sucesor de Jolly, cuando se resolvi\u00f3 trabajar en la beatificaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. En consecuencia, a finales de octubre de 1697, Pierron escribi\u00f3 a los superiores de todas las casas de la Compa\u00f1\u00eda para ordenarles la investigaci\u00f3n de todo lo que pudiera servir al \u00e9xito de este gran asunto. Esta circular fue la ocasi\u00f3n de un nuevo milagro. Jean Bonnet, superior del seminario de Chartres, sufr\u00eda de una hernia completa, que le hab\u00eda reducido m\u00e1s de una vez a la agon\u00eda. A menudo, en sus viajes se hab\u00eda visto obligado a apearse del caballo, a acostarse en una cuneta con la cabeza hacia abajo para permitir a los intestinos ocupar su sitio natural. Hab\u00eda empleado todos los medios y acudido a toda la gente m\u00e1s h\u00e1bil en el arte. Los vendajes no hab\u00edan servido m\u00e1s que para imprimir en sus carnes una huella tan profunda, que m\u00e1s de treinta a\u00f1os despu\u00e9s no se hab\u00eda borrado a\u00fan, y le c\u00e9lebre de Launay, autor de un tratado sobre esta enfermedad, hab\u00eda perdido la esperanza de curarle. As\u00ed hab\u00edan trascurrido diez a\u00f1os, cuando le lleg\u00f3 la circular de Pierron. Hasta entonces, hab\u00eda sentido una repugnancia invencible\u00a0 en recurrir a Vicente para su curaci\u00f3n, estimando al final que era mejor sufrir amorosamente a ejemplo de su bienaventurado padre. Pero, llevado de un deseo repentino de curar, exclama: \u00abSe\u00f1or, si es vuestra voluntad, y que sea para gloria vuestra y la de vuestro siervo Vicente de Pa\u00fal, os pido que me cur\u00e9is de este mal por si intercesi\u00f3n y me envi\u00e9is m\u00e1s bien alguna otra incomodidad, para que no me quede sin sufrimientos.\u00bb Apenas hab\u00eda terminado la s\u00faplica, cuando se encontr\u00f3 perfectamente curado. Para demostrase a s\u00ed mismo tal prodigio, se quit\u00f3 las vendas, hizo alguna predicaci\u00f3n forzada, mont\u00f3 a caballo, se entreg\u00f3 a los ejercicios m\u00e1s violentos sin resentirse en nada de achaque precedente. Tres a\u00f1os seguidos escribi\u00f3 a su general para ofrecerle su curaci\u00f3n persistente, y en 1711 depuso en el mismo sentido ante el cardenal de Noailles y los comisarios apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>Jean Bonnet, en el momento de esta declaraci\u00f3n, acababa de ser elegido superior general de la Misi\u00f3n. Desde entonces, tanto por agradecimiento como por el honor de Dios y de la compa\u00f1\u00eda, trabaj\u00f3 con ardor en la beatificaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, a quien tuvo el tiempo, antes de morir, de verlo en los altares. Pero sus dos predecesores no hab\u00edan descuidado ellos mismos este gran asunto, a los cuales la sola breve duraci\u00f3n de su generalato impidi\u00f3 acabar.<\/p>\n<p>Movido ya por la asamblea de 1697 y por sus propios deseos, Pierron recibi\u00f3 de Roma mismo un impulso nuevo. El prelado Bottini, promotor de la fe para las beatificaciones y canonizaciones de los santos, le dirigi\u00f3 grandes instancias para obligarle a poner todas las cosas en tal estado que se pudiera abrir pronto el proceso de Vicente de Pa\u00fal. Bonnet entr\u00f3 pues en relaci\u00f3n oral o epistolar con todos los que hab\u00edan conocido al siervo de Dios. Rog\u00f3 de manera especial a los obispos que hab\u00edan vivido en su tiempo o hab\u00edan o\u00eddo hablar de \u00e9l, que emitieran un testimonio jur\u00eddico a favor de su santidad. Cuatro obispos, entre los cuales Bossuet, respondieron al punto a esta llamada, y otros m\u00e1s numerosos prometieron sus sufragios. Por su parte, Clemente XI, entonces reinante, se mostraba muy dispuesto a favorecer el asunto, y repet\u00eda a menudo que quer\u00eda beatificar a Vicente de Pa\u00fal. A los honores religiosos que preparaba al padre preludiaba con toda clase de indulgencias y de favores que otorgaba a los hijos. Ni Clemente XI ni Pierron deb\u00edan sin embargo ver cumplirse\u00a0 su prop\u00f3sito. Muerto en 1704, Pierron tuvo por sucesor a Fran\u00e7ois Watel quien. apenas nombrado superior general, constituy\u00f3 al Misionero de Ces procurador, con el objeto de comenzar y proseguir las informaciones; y \u00e9l mismo, en su circular del 1\u00ba de enero de 1705 impuso a todos los superiores de las casas de la Compa\u00f1\u00eda que buscaran en sus alrededores a todas las personas que tuvieran conocimiento de algunos hechos en honor de Vicente de Pa\u00fal, que consiguieran certificados jur\u00eddicos, y se los enviaran al procurador. Se\u00f1alaba al mismo tiempo la curaci\u00f3n milagrosa de tres enfermos desesperados, que los misioneros de China hab\u00edan obtenido al administrarles un brebaje en el que se hab\u00eda mojado una tela embebida en la sangre de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<h3>II. <em>Proceso informativo y del non-cultu.<\/em><\/h3>\n<p>Provisto de la procuraci\u00f3n del superior general de la Misi\u00f3n, de Ces compareci\u00f3, el 5 de enero de 1705, ante el cardenal de Noailles, arzobispo de Par\u00eds, a quien present\u00f3 una petici\u00f3n a efecto de obtener de \u00e9l comisarios revestidos con todos los poderes que se necesitaran , para instruir el proceso llamado <em>informativo<\/em> sobre la vida, las virtudes, los milagros y la reputaci\u00f3n de santidad del siervo de Dios, proceso hecho siempre por la autoridad del ordinario, antes de que inicie ning\u00fan otro por la autoridad apost\u00f3licas. El cardenal de Noailles puso a la cabeza de la comisi\u00f3n a uno de sus vicarios generales, Fran\u00e7ois Vivant, entonces p\u00e1rroco de Saint-Leu, y le adjunt\u00f3 a dos doctores en teolog\u00eda, Pierre-Louis Lagren\u00e9 y Jean-Baptiste Boivin, y a dos doctores en derecho can\u00f3nico, Claude Le Bossu de La Houssaye y Pierre de Buha, quienes deb\u00edan, al menos una de cada clase, asistir siempre al cabeza de la comisi\u00f3n, cuando \u00e9l recibiera las declaraciones de los testigos. \u00c9stos, despu\u00e9s de aceptar su jurisdicci\u00f3n y prestar juramento de cumplir bien su oficio, eligieron a Achille Thomassin, preboste de Saint-Nicolas-du-Louvre, para procurador fiscal encargado de hacer los interrogatorios; para notarios, a Pierre et Jean de Combes; eligieron tambi\u00e9n a mensajeros y correos, para llevar las citaciones a los testigos, y todos estos oficiales prestaron juramento como todos los jueces mismos.<\/p>\n<p>El 4 de febrero siguiente, el procurador de la causa present\u00f3 al examen de los jueces una serie de art\u00edculos dirigidos a demostrar la sanidad del siervo de Dios cuyas pruebas deb\u00eda proporcionar los testigos. Admitidos estos art\u00edculos, se designaron dos lugares de sesi\u00f3n, uno profano para las audiencias y los actos p\u00fablicos, que fue la casa misma del jefe de la comisi\u00f3n, calle Saint-Denis; el otro sagrado, seg\u00fan el derecho, para los juramentos y el examen de los testigos, que fue la capilla de Santa Teresa en la iglesia de Saint-Leu. En cuanto a las religiosas enclaustradas, se resolvi\u00f3 interrogarlas en la reja de sus monasterios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estos preliminares, el procurador de la causa prest\u00f3 el juramento dicho <em>de calumnia<\/em>, es decir jur\u00f3 que obraba por la pura gloria de Dios, y no por temor, por odio, por amor, ni por ning\u00fan motivo humano. El 10 de febrero, comenzaron el examen y la audici\u00f3n de los testigos introducidos por el procurador, loa cuales duraron hasta el 24 de noviembre. Del 12 al 17 de febrero de 1706, fueron examinados e interrogados otros testigos citados de oficio.<\/p>\n<p>Mas como, dentro y fuera de la di\u00f3cesis de Par\u00eds, se encontraban testigos de una edad avanzada, de una salud achacosa, que no pod\u00edan trasladarse a la capital, el procurador de la causa, no queriendo privarse de sus testimonios, pidi\u00f3 y obtuvo, con el consentimiento del promotor de la fe, que fuera deputado un juez para recibir sus declaraciones. Este juez fue Jean Geneste, sacerdote de Par\u00eds, doctor y abate comanditario, que prest\u00f3 juramento el 20 de mayo, en presencia del cardenal de Noailles. Acompa\u00f1ado de un notarios y un pliego interrogatorio cerrado y sellado con el sello del arzobispo, que le entreg\u00f3 el promotor de la fe, y una copia de los art\u00edculos que le fue entregado por el procurador de la causa, el juez delegado parti\u00f3 de Par\u00eds el 16 de junio. Comenz\u00f3 su jira por \u00c9tampes y recorri\u00f3 toda la di\u00f3cesis de Chartres. Estaba de regreso en Par\u00eds el 5 de julio. El 14 agosto siguiente, reemprendi\u00f3 el camino a las di\u00f3cesis de\u00a0 de Amiens, de Verdun, de Laon, de Soissons y de Meaux, y no regres\u00f3 hasta el 8 de noviembre. Emple\u00f3 el resto del a\u00f1o en recorrer la di\u00f3cesis de Par\u00eds. Por todas partes, con la anuencia de los ordinarios, actu\u00f3 seg\u00fan las formas observadas ya por la comisi\u00f3n parisiense. El proceso que hab\u00eda establecido fue remitido, cerrado y sellado, al arzobispo quien, despu\u00e9s de examinarlo, orden\u00f3 su inclusi\u00f3n en el gran proceso informativo.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 lo mismo con muchos de los dem\u00e1s procesos peque\u00f1os hechos por los ordinarios en virtud de una circular dirigida por el procurador de Par\u00eds a los promotores fiscales de varios obispados.<\/p>\n<p>Entretanto, un escribano juramentado, especialmente deputado por el juez jefe de la comisi\u00f3n, transcrib\u00eda a Paris el proceso informativo. Del 1 de marzo al 28 de abril de 1706, se hizo entrega de esta copia con el original<span id='easy-footnote-3-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-3-17799' title='El original se qued\u00f3 en los archivos del arzobispado de Par\u00eds, de donde ha sido extra\u00eddo despu\u00e9s sin que se haya podido seguir su rastro.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> ante los jueces y el promotor y, con la seguridad de los notarios de que estaba bien hecha, Fran\u00e7ois Vivant la confirm\u00f3. Firmado todo, cerrado y sellado con el sello del cardenal, fue remitido al procurador que deb\u00eda llevarlo a Roma. Aunque Vicente llevara muerto cerca de medio siglo, se encontraron a\u00fan as\u00ed m\u00e1s de doscientos testigos, la mayor parte de sesenta a noventa a\u00f1os, que hicieron justicia a su memoria, y sus testimonios unidos a los de los obispos de los que hablaremos enseguida, forman el cuerpo de pruebas m\u00e1s imponente que nunca tal vez se haya ofrecido ning\u00fan proceso de canonizaci\u00f3n, tan vivo se encontraba todav\u00eda el recuerdo de Vicente y de sus obras. Y qu\u00e9 habr\u00eda sido veinte a\u00f1os antes, si sus disc\u00edpulos en su humilde lentitud no hubieran dejado que la muerte les arrebatara un mont\u00f3n de otras declaraciones no menos honrosas!.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que el proceso informativo, o m\u00e1s bien antes de este proceso mismo, se prepar\u00f3, conforma a los decretos del papa Urbano VIII de 1625, el proceso llamada de<em> non-cultu, <\/em>destinado a probar que la Iglesia de Francia por muy celosa que fuera por la beatificaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, no se hab\u00eda adelantado al juicio de la Santa Sede, y que ni los sacerdotes de la Misi\u00f3n, ni nadie responsable, no le hab\u00edan rendido los honores religiosos debidos tan s\u00f3lo a los santos canonizados. A la petici\u00f3n dirigida al arzobispo por el procurador de la causa, once testigos fueron interrogados quienes, en diferentes tiempos hab\u00edan frecuentado la iglesia de la casa de San L\u00e1zaro. De este n\u00famero eran Jacques-Charles Brisacier, superior de las Misiones extranjeras, Fran\u00e7ois l\u2019Echassier, superior del seminario de San Sulpicio, los p\u00e1rrocos de Saint-Jean-en-Gr\u00e8ve y de Saint-Louis-en-l\u2019\u00cele, y algunos can\u00f3nigos de Par\u00eds. Todos atestiguaron la entera obediencia constantemente guardada a los decretos de Urbano VIII.<\/p>\n<p>Interrogados los testigos, y levantada el acta de sus declaraciones, se se\u00f1al\u00f3 el d\u00eda para la visita de la iglesia de San L\u00e1zaro, donde se hallaba la tumba de Vicente de Pa\u00fal, y del lugar secreto en que se guardaban sus reliquias. El d\u00eda se\u00f1alado, el arzobispo se dirigi\u00f3 a San L\u00e1zaro acompa\u00f1ado de su vicario general Vivant, del promotor fiscal, de dos testigos y de un notario. Cerradas las puertas, recorri\u00f3 la iglesia, las capillas y los altares, \u00e9l visit\u00f3 la tumba del siervo de Dios. El notario realiz\u00f3 la descripci\u00f3n de todo, y se constat\u00f3 que Vicente hab\u00eda sido sepultado al nivel del suelo; que alrededor de esta tumba y en el resto de la iglesia, no se advirti\u00f3 nada que presentara los caracteres de un culto religioso; ni im\u00e1genes coronadas de laurel o rayos, ni l\u00e1mparas ni cirios, ni cuadros de objetos votivos, etc. De all\u00ed se pas\u00f3 a la habitaci\u00f3n de las reliquias, donde se hall\u00f3, aparte del coraz\u00f3n encerrado en el relicario donado por la duquesa de Aiguillon, algunas partes de las entra\u00f1as y del h\u00edgado de Vicente de Pa\u00fal, polvo de estas mismas entra\u00f1as contenido en un vaso, esponjas que hab\u00edan servido para lavar el cuerpo, manuscritos, dos retratos, pero sin aureola, por \u00faltimo las dos tesis dedicadas a su memoria en 1664 y l666. Adem\u00e1s de que todos estos objetos hab\u00edan sido hallados en un lugar cerrado y secreto, no se vio nada que reflejara un culto verdadero. Por eso el arzobispo redact\u00f3, seg\u00fan su derecho y su deber, la sentencia de <em>non-cultu<\/em>, sin la cual no se habr\u00eda podido pasar al proceso informativo: el soberano Pont\u00edfice, juez \u00fanico y supremo en las causas de la beatificaci\u00f3n de los santos, no quiere que nadie se le adelante; menos todav\u00eda quiere que se ejerza sobre \u00e9l una especie de violencia por un culto anticipado.<\/p>\n<h3>III. <em>Primeros debates en Roma. \u2013Introducci\u00f3n de la causa.<\/em><\/h3>\n<p>El proceso verbal de non-cultu, copiado y compulsado, fue entregado igualmente al procurador de la causa con el proceso informativo. El procurador era entonces Jean Couty, antiguo superior de la Misi\u00f3n de Narbona, a quien Watel acababa de sustituir por de C\u00e8s. Couty portador de uno y otro proceso lleg\u00f3 a Roma el 24 de mayo de 1708<span id='easy-footnote-4-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-4-17799' title='Couty ha dejado un relato manuscrito, lamentablemente inacabado, de su conducta en este asunto, con este t\u00edtulo: &lt;em&gt;Relation de ce que j\u2019ai fait pou la b\u00e9atification et canonisation du v\u00e9n\u00e9rable serviteur de Dieu, Vincent de Paul, instituteur et fondateur de notre congr\u00e9gation&lt;\/em&gt;. Este es el relato que vamos a seguir. (Archivos de la Misi\u00f3n).'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>, un jueves por la tarde. Octava de la Ascensi\u00f3n. El d\u00eda de Pentecost\u00e9s fue recibido en audiencia por el papa Clemente XI, quien le testimoni\u00f3 todo el inter\u00e9s e sent\u00eda por su misi\u00f3n y la parte que quer\u00eda tener en ella. Couty se aprovech\u00f3 de estas buenas disposiciones\u00a0 del Pont\u00edfice. En virtud de los \u00faltimos decretos de la sagrada congregaci\u00f3n de los ritos del 14 de octubre de 1678, aprobados por el papa Inocencio XI el 14 de octubre del mismo a\u00f1o, deb\u00edan transcurrir diez a\u00f1os entre la entrega a la congregaci\u00f3n de los procesos hechos por la autoridad del ordinario y su apertura. Couty pidi\u00f3 y obtuvo la dispensa de estos diez a\u00f1os. No obstante, los dos procesos, entregados el 30 de mayo en manos de Inghirami, secretario de la congregaci\u00f3n de los ritos, quedaron sin ser abiertos hasta el 8 de marzo del a\u00f1o 1709, debido a la muerte del\u00a0 notario o escribano de la congregaci\u00f3n y de los problemas con los que se encontr\u00f3 la Santa Sede, cuyo Estados fueron invadidos por las tropas del pretendiente a la sucesi\u00f3n de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Pero en el intervalo, Couty\u00a0 hab\u00eda sido recibido repetidas veces en audiencia por el Pont\u00edfice, quien continu\u00f3 d\u00e1ndole las pruebas m\u00e1s manifiestas de su benevolencia. As\u00ed, el 14 de julio, el papa, a petici\u00f3n suya, nombr\u00f3 ponente o referente de la causa al cardenal Joseph de La Tr\u00e9moille, arzobispo de Cambrai, que se hallaba en Roma encargado de los asuntos del rey Luis XIV. Un cardenal franc\u00e9s deb\u00eda naturalmente trabajar con m\u00e1s celo que cualquier otro en la canonizaci\u00f3n de un santo franc\u00e9s; y, por otra parte, La Tr\u00e9moille no hac\u00eda otra cosa que conformarse al ejemplo y a la voluntad de su augusto se\u00f1or. En efecto, unos d\u00edas antes, el 8 de julio, hab\u00eda presentado al papa una carta de Luis XIV, fechada en Versalles, el 2 de agosto de 1706, que dec\u00eda: El celo que Vuestra Santidad manifiesta en toda ocasi\u00f3n para la edificaci\u00f3n de los fieles no nos permite dudar que ella reciba favorablemente las instancias que los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n deben de hacerle para obtener la beatificaci\u00f3n de difunto Sr. Vicente, su Fundador, cuyas virtudes se han distinguido por se\u00f1ales de estima del difunto rey nuestro padre y de la confianza de la difunta reina nuestra madre. Y como nos hemos dado tambi\u00e9n testimonios de la nuestra a los sacerdotes de dicha congregaci\u00f3n llam\u00e1ndolos para cuidar de las capillas y de las parroquias de los lugares en que hacemos nuestra estancia por lo com\u00fan, les hemos otorgado con agrado nuestros oficios ante Vuestra Beatitud; y estamos persuadido de que, conociendo las ventajas que su fundaci\u00f3n\u00a0 supone a la Iglesia por las Misiones y por la educaci\u00f3n de un gran n\u00famero de eclesi\u00e1sticos, Ella tendr\u00e1 a bien conceder a sus instancias la beatificaci\u00f3n de su Fundador, dando plena luz a las pruebas que le sean presentadas\u00a0 de la pureza de su vida. Sobre lo cual, etc.\u00bb<\/p>\n<p>Couty estaba pues fuertemente apoyado en su tr\u00e1mites. \u00c9l mismo, el 10 de junio , hab\u00eda presentado ya a Su Santidad ocho cartas de obispos y, el 22 de julio, le hab\u00eda ofrecido, en una jofaina en plata dorada, otras cincuenta m\u00e1s de soberanos, de cardenales, de arzobispos, de obispos, de cap\u00edtulos y de generales de \u00f3rdenes y de congregaciones. Qu\u00e9! una jofaina llena de cartas!2 exclam\u00f3 al ver esto Clemente XI,\u00a0 a la vez sorprendido y encantado. Y prometi\u00f3 en el acto que despu\u00e9s de leerlas, se las devolver\u00eda al procurador para sacar copia, y las entregar\u00eda \u00e9l mismo a la impresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas cartas fueron, en efecto, publicadas en Roma en 1709, en n\u00famero de setenta. All\u00ed brillaban los nombres, centelleaban los sufragios y las instancias de lo que hab\u00eda de m\u00e1s ilustre en la Iglesia y en el Estado. Aparte de la carta ya citada de Luis XIV, se le\u00edan las cartas de Jaime III, hijo del rey destronado de Inglaterra, y de la viuda de \u00e9ste, Mar\u00eda de M\u00f3dena; de Leopoldo, duque de Lorena, pronto llamado al imperio; del gran Duque de Toscana, quien muy temprano hab\u00eda reclamado como reliquias el bast\u00f3n y una carta del santo; del dogo H\u00e9ctor de Flisco y de los gobernadores de la rep\u00fablica de G\u00e9nova, de los cardenales de Bouillon, decano del sacro colegio, Le Camus, obispo de Grenoble, d\u2019Estr\u00e9es, antiguo obispo de Laon; de Forbin Janson, obispo de Beauvais; POrto-Carrero, arzobispo de Toledo; Durazzo, obispo de Faenza y sobrino del antiguo arzobispo de ese nombre; Fiesco, arzobispo de G\u00e9nova, y Genzi, arzobispo de Fermo. A los soberanos y a los cardenales se hab\u00edan unido un gran n\u00famero de arzobispos y obispos de Francia, entre os cuales se distingue Bossuet, F\u00e9n\u00e9lon y Fl\u00e9chier, y varios obispos de Espa\u00f1a, de Gran Breta\u00f1a, de Italia y de Polonia.<\/p>\n<p>La asamblea general de 1705 hizo en corporaci\u00f3n lo que tantos otro prelados hab\u00edan hecho por su cuenta, y dirigi\u00f3 al papa una carta redactada por Fran\u00e7ois de Mailly, arzobispo de Arles y firmada por su presidente el cardenal de Noailles. El cap\u00edtulo de Notre Dame, y la colegiata de Saint-Germain-l\u2019Auxerrois siguieron este ejemplo; el preboste de los comerciantes y los magistrados escribieron en nombre de la ciudad de Par\u00eds. en este concierto se mezclaron los superiores de la Doctrina cristiana, del Oratorio y de San Sulpicio; los abates de Santa Genoveva, de Grandmont, de Premonstratenses, de San Antonio, de Rangeval y de Ronfay; los generales de la congregaci\u00f3n de Saint-Maur, de Saint-Vannes, de la Minerve o de los Dominicos, de los M\u00ednimos y de los Carmelitas; el vicario general de la Merced y el provincial de los Capuchinos de la provincia de Francia.<\/p>\n<p>As\u00ed, era como un concilio no s\u00f3lo de toda la Galia, sino casi de la Iglesia universal, la que proclamaba por adelantado la santidad de Vicente de Pa\u00fal y ped\u00eda al papa la consagraci\u00f3n de su juicio. Los sufragios reunidos de estas cartas forman en honor de Vicente el m\u00e1s hermoso y m\u00e1s imponente de los paneg\u00edricos. Que no se piense, en efecto, que no haya en ello m\u00e1s que un tejido de lugares comunes o de declaraciones vagas, aplicables al primero que se presente cuya santidad se quiere exaltar. En todas partes si duda , se celebra la alta prudencia de Vicente, su humildad profunda, su caridad inmensa, su celo sin l\u00edmites por la gloria de Dios, la perfecci\u00f3n del clero y la salvaci\u00f3n de las almas; en una palabra, las virtudes comunes a casi todos los santos. Pero, aparte de que ellas llevan aqu\u00ed los caracteres que las sacan del com\u00fan de fieles elev\u00e1ndolas\u00a0 a un grado eminente de hero\u00edsmo, cu\u00e1ntos rasgos exclusivamente propios de Vicente de Pa\u00fal,, cu\u00e1ntos hechos que s\u00f3lo se ven en su vida, y que declaran\u00a0 aquellos mismos que han sido los testigos o han recibido sus beneficios! Qu\u00e9 variedad en la unidad de estas alabanzas! As\u00ed, los pr\u00edncipes de Inglaterra motivan\u00a0 sus instancias por los servicios que Vicente prest\u00f3 a los reinos de Escocia y de Irlanda en los peores d\u00edas, y la elecci\u00f3n honrosa que Jaime II hab\u00eda hecho de sus sacerdotes para la direcci\u00f3n de su capilla de Londres; el duque de Lorena, adem\u00e1s de los servicios presentes de los Misioneros, recuerda que la memoria del siervo de Dios su fundador est\u00e1 en una muy grande veneraci\u00f3n entre sus pueblos, en agradecimientos por los auxilios espirituales y temporales que han recibido en los tiempos m\u00e1s aciagos; la rep\u00fablica de G\u00e9nova se felicita porque sus Estados hayan sido los primeros en Italia, despu\u00e9s de los de la Santa Sede, que hayan experimentado lo que val\u00edan Vicente y su Instituto; los abades de Grandmont, de Santa Genoveva, de Bonfay y de Rangeval atribuyen a los consejos y al cr\u00e9dito del siervo de Dios el restablecimiento de\u00a0 entre ellos de la disciplina regular; as\u00ed hablan los obispos hace poco nombrados, se\u00f1aladamente los de Francia, cuyo testimonio hemos tenido con tanta frecuencia ocasi\u00f3n de invocar, en el curso de nuestros relatos. En una palabra, la vida, las virtudes, las obras de Vicente de Pa\u00fal se recuerdan casi al completo en estas cartas que podr\u00edan, si necesario fuese, suplir a su historia, y forman, al menos, en el libro de su vida y en el proceso de canonizaci\u00f3n, una serie de documentos justificativos m\u00e1s concluyentes.<\/p>\n<p>\u00c9sta es, por ejemplo, la carta de la Asamblea del clero de Francia.<\/p>\n<p>\u00abSant\u00edsimo Padre,<\/p>\n<p>Es al pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles y a toda la iglesia a la que representa, seg\u00fan san Agust\u00edn, a quien Cristo ha entregado las llaves del reino de los cielos: es pues a quien est\u00e1 sentado en la c\u00e1tedra de Pedro a quien pertenece publicar decretos de beatificaci\u00f3n y promulgarlos en todo el universo cristiano. El papa Alejandro III el primero que trat\u00f3 de apartar los juicios precipitados del pueblo y dict\u00f3 las leyes para reservar a la sede romana la investigaci\u00f3n cierta de la vida y costumbres de los siervos de Dios. Por ello, se presenta a Vuestra Santidad Vicente de Pa\u00fal y,\u00a0 con la confianza que ya est\u00e1 coronado por Dios, nosotros le proponemos sin temor a vuestro examen .<\/p>\n<p>Vuestra Santidad ver\u00e1 a un hombre(si nos es permitido a\u00fan darle ese nombre) recomendable por su perfecta integridad. En \u00e9l brillan una ardiente e inmensa caridad, una modestia singular, una humildad profunda, un candor de costumbres admirable y una inocencia ingenua. Ser\u00eda largo enumerar al detalla sus virtudes, pues no hay una sola de la que no se haya visto excelentemente adornado. Vicente ha hecho grandes cosas por la Iglesia. en nuestras provincias ha erigido numerosos seminarios, en los que j\u00f3venes reto\u00f1os, plantados como en un suelo bendito, se forman muy convenientemente en todos los \u00f3rdenes eclesi\u00e1sticos; en otras partes, ha dado leyes y modelos de ejercicios espirituales que respiran la santidad misma; ha establecido entre nosotros estas conferencias en las que se trata de las cosas santas, de las ceremonias y de los casos de conciencia m\u00e1s variados y m\u00e1s dif\u00edciles. \u00bfQu\u00e9 oficios de piedad no ha abrazado este siervo de Dios? En todas partes ha formado asambleas de mujeres y cofrad\u00edas donde se enciende la caridad. Como heredera de su piedad y de su virtud, ha instituido una sociedad de operarios evang\u00e9licas, cuyo esmero es abrir a los ignorantes la v\u00eda de los misterios. Infatigables recorren los campos para ganar a Dios las almas de los pobres, y en las ciudades, al mismo tiempo, preparan a los eclesi\u00e1sticos a recibir las \u00f3rdenes sagradas. Les ense\u00f1an la teolog\u00eda y los animan y los ejercitan con gran fruto a la piedad.<\/p>\n<p>\u00abLa vida de Vicente fue un prodigio; y, sin embargo, no faltan hechos despu\u00e9s de su muerte que se afirman como milagrosos. El renombre de su santidad alcanz\u00f3 toda Francia, y su celebridad crece de tal forma que con dificultad se puede encadenar el culto prematuro de la piedad de los fieles. Rend\u00edos pues a nuestras s\u00faplicas\u00a0 y a las de los pueblos, Sant\u00edsimo Padre, acceded a nuestros votos, decretad a Vicente los honores que merece: ser\u00e1 ordenar el triunfo de la religi\u00f3n. que Dios os conserve y haga que la rep\u00fablica cristiana goce largo tiempo de un Pont\u00edfice tan grande. mientras est\u00e9is al mando del tim\u00f3n de la Iglesia, el error ser\u00e9 confundido y la verdad confirmada.<\/p>\n<p>\u00abDado en Par\u00eds, en la asamblea general del clero de Francia, celebrada en los Agustinos, la v\u00edspera de los idus de agosto del a\u00f1o del Se\u00f1or de 1705. Somos, Sant\u00edsimo Padre, vuestros muy obedientes y muy devotos hijos los cardenales, arzobispos, obispos y dem\u00e1s eclesi\u00e1sticos, reunidos en asamblea general del clero de Francia, Louis Antoine, cardenal de Noailles, arzobispo de Par\u00eds,\u00a0 presidente. Por mandato\u2026Louis Phelippeaux y Hrnri Emmanuel de Roquette, secretarios.\u00bb<\/p>\n<p>A esta carta, traducida del lat\u00edn, a\u00f1adamos la siguiente escrita en franc\u00e9s el 19 de julio de 1706, en nombre de la ciudad de Par\u00eds, de esta manera habremos escuchado a la Iglesia y al Estado:<\/p>\n<p>\u00abSant\u00edsimo Padre,<\/p>\n<p>\u00abEl deseo que sienten los sacerdotes de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de conseguir de vUestra Santidad las comisiones necesarias para hacer informar sobre las virtudes, milagros y reputaci\u00f3n del Sr. Vicente de Pa\u00fal, su fundador, es demasiado loable; todo el reino de Francia y Par\u00eds sobre todo, est\u00e1 de sobra interesado en el proyecto que tienen estos dignos hijos\u00a0 de un tan buen padre, de proseguir la beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n sobre el m\u00e9rito de las informaciones\u00a0 que se efectuar\u00e1n con vuestra autoridad. Para no comprometer al preboste de los comerciantes y magistrados de esta gran ciudad\u00a0 a suplicar muy humildemente a Vuestra Santidad que tenga a bien que, concurriendo a un deseo tan piadoso y contribuyendo con todo su poder al \u00e9xito de un proyecto tan justo, ellos cumplen adem\u00e1s con un deber de gratitud y de religi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abPar\u00eds no es, a decir verdad, el lugar de nacimiento del venerable sacerdote y gran siervo de Dios Vicente de Pa\u00fal; pero las virtudes heroicas, en la pr\u00e1ctica de las cuales ha pasado en ella m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, el buen olor de Jesucristo que ha derramado en ella durante su vida de tantas maneras, la reputaci\u00f3n de santidad en la que ha muerto, y las se\u00f1ales por las cuales Vuestra Santidad ver\u00e1, por las informaciones que se han comenzado a hacer aqu\u00ed durante dos a\u00f1os, que el Se\u00f1or ha confirmado la opini\u00f3n com\u00fan de su cr\u00e9dito ante Dios, y aprobado la veneraci\u00f3n singular y general que se conserva para su memoria; la felicidad por \u00faltimo que Par\u00eds siente por encerrar en su recinto los preciosos despojos y la tumba de este humilde sacerdote, son los motivos, Sant\u00edsimo Padre, que justifican los movimientos de nuestra religi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abVuestra Santidad no encontrar\u00e1, sin duda, menos urgentes los de nuestra gratitud. Son, Sant\u00edsimo Padre,\u00a0 los favores de los que nos sentimos deudores al Sr. Vicente de Pa\u00fal. Su importancia merecer\u00eda aqu\u00ed un detalle que su propio n\u00famero no nos permite. El difunto Sr. Abelly, obispo de Rodez y uno de nuestros ilustres compatriotas ha trazado uno en la historia que ha publicado de la vida de este gran hombre, quien no tiene nada menos por garante de su exactitud y de su fidelidad que un gran n\u00famero de personas de toda condici\u00f3n que son sus testigos oculares y que, viviendo a\u00fan entre nosotros, confirman su notoriedad p\u00fablica, de la que nos vemos obligados a dar testimonio a Vuestra Santidad.<\/p>\n<p>\u00abUn car\u00e1cter de estabilidad y de duraci\u00f3n es la bendici\u00f3n especial, Sant\u00edsimo Padre, , que la prudencia consumada y la humildad profunda de este excelente obrero han atra\u00eddo sobre tantos monumentos p\u00fablicos de su celo y de su caridad. Nosotros ya hemos recogido y gustado sus primicias; pero todo el reino o, por mejor decir, toda la Iglesia, ha participado despu\u00e9s de los frutos con nosotros. Si los pueblos contin\u00faan instruy\u00e9ndose en las Misiones; si los eclesi\u00e1sticos tienen seminarios para examinar y probar su vocaci\u00f3n y para disponerse a desempe\u00f1arla; si las personas de toda clase de estado encuentran en el uso de los retiros un poderoso medio de reformar y perfeccionar su conducta, es principalmente al Sr. Vicente de Pa\u00fal a quien el pueblo de lo debe, ya que, por el establecimiento de la congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, de la que tenemos tres casas importantes en esta ciudad, ha perpetuado la costumbre de estos santos ejercicios que \u00e9l hab\u00eda introducido.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfExiste alguna clase de pobres a cuyo alivio \u00e9l no haya puesto remedio? Las Hijas de la Caridad de la compa\u00f1\u00eda de las cuales \u00e9l es el fundador, que tienen m\u00e1s de treinta y cinco casas en Par\u00eds, y cerca de trescientas dentro y fuera del reino, instruyen a los ni\u00f1os de los pobres, les dan los alimentos y remedios, y les prestan los servicios m\u00e1s humillantes en sus propias caba\u00f1as o en los hospitales, con una caridad, una modestia y una disposici\u00f3n que los ricos quedan tan edificados como instruidos y aliviados los pobres. Las familias pobres tienen un recurso asegurado en estas Cofrad\u00edas de la Caridad, cuyo plan es obra del Sr. Vicente de Pa\u00fal, que ha dise\u00f1ado los reglamentos y ofrecido el modelo para casi todas las parroquias de esta ciudad y, mejor a\u00fan, no s\u00f3lo en la mayor parte de las ciudades, sino tambi\u00e9n en casi todos las aldeas y muchos pueblos del reino. Si un incendio ha causado alg\u00fan da\u00f1o, o una inundaci\u00f3n o la esterilidad han asolado alguna provincia, entonces una asamblea regular de Damas muy distinguidas por su nacimiento, y m\u00e1s todav\u00eda por su piedad, formada por la piadosa industria de este caritativo sacerdote, y dirigida por los superiores generales de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, sus sucesores, consagra un d\u00eda de cada semana al examen y auxilio de estas necesidades. Es \u00e9l quien contin\u00faa sirviendo de padre a una infinidad de pobres ni\u00f1os abandonados y expuestos, cuyo n\u00famero en esta ciudad es prodigioso cada a\u00f1o, por la compasi\u00f3n que ha tenido e inspirado\u00a0 por ellos; es ella cuyos efectos los pobres desgraciados, que est\u00e1n condenados a galeras, sienten todav\u00eda en sus cuerpos y en sus almas todos los d\u00edas. No os decimos, Sant\u00edsimo Padre, m\u00e1s que una parte de lo que vemos; \u00bfacaso podemos decir menos? Pero \u00bfno decimos lo suficiente para comprometer a Vuestra Santidad a instruirse m\u00e1s ampliamente otorgando cartas de comisi\u00f3n, para informar de la vida de este venerable sacerdote?\u00bb<\/p>\n<p>No contento con esta carta al papa, Charles Boucher, caballero, se\u00f1or de Orsay y dem\u00e1s lugares, consejero del rey en todos sus consejos y en su corte del parlamento, preboste de los comerciantes y los magistrados de la ciudad de Par\u00eds, pensando \u00abestar obligado a contribuir a la conclusi\u00f3n de esta buena obra,\u00bb\u00a0 ruegan a Couty, en un documento del 9 de agosto de 1706, que tome este asunto deseado tan ardientemente por el p\u00fablico, y prest\u00e1ndole todos los cuidados que pueda, ya ante Su Santidad o para con los cardenales de la sagrada congregaci\u00f3n de los ritos como en cualquier otra parte donde lo juzgue conveniente y necesario, d\u00e1ndole, concluyen ellos, por estas presentes, pleno poder de obrar en sus nombres, en el total cumplimiento de esta santa obra, deseada generalmente de todas las gentes de bien\u00bb.<\/p>\n<p>Por su celo y su actividad, Couty respondi\u00f3 admirablemente a esta confianza y a estas recomendaciones. Apenas el nuevo notario de la congregaci\u00f3n de los ritos, Cosme Bernardini, hab\u00eda prestado juramento cuando, el 8 de marzo de 1709, mand\u00f3 llevarle los dos procesos informativo y del non-cultu, para el reconocimiento de los sellos. Despu\u00e9s se dirigi\u00f3 al cardenal Carpegna, vicario de Su Santidad y prefecto de la congregaci\u00f3n, donde se hizo su apertura. Luego, con el consentimiento del cardenal de La Tr\u00e9moille, se procur\u00f3 personas h\u00e1biles en las dos lenguas, para traducir los procesos del franc\u00e9s al italiano, y un revisor para constatar la fidelidad de la traducci\u00f3n. Pasaron tres meses en esta trabajo y en el de las dos copias, conteniendo entre ambas m\u00e1s de ocho mil p\u00e1ginas. Se necesitaron tambi\u00e9n cerca de dos meses para hacer el extracto, el sumario y la escritura sobre la validez del proceso. Esta triple operaci\u00f3n\u00a0 fue confiada a Dominique.Marie Vaccari, procurador de la Misi\u00f3n. Pero, en virtud de una dispensa pontificia, porque no estaba en conformidad con los decretos, uno de los doce procuradores del Colegio del sagrado palacio apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el 13 de julio de 1709, la congregaci\u00f3n, a petici\u00f3n de los postuladores de la causa, declar\u00f3 que Su Santidad pod\u00eda conceder dispensa, a efecto de mandar examinar los dos puntos de la validez de los procesos y de la <em>relevance<\/em> de las virtudes.<\/p>\n<p>Para entender esto, es necesario saber que hay dos clases de congregaciones de los ritos, una <em>ordinaria<\/em>, que se re\u00fane todos los meses, y se compone de los cardenales, de un protonotario apost\u00f3lico, del sacrist\u00e1n del papa, del promotor de la fe y del secretario de la congregaci\u00f3n; otra <em>extraordinaria<\/em>, que se celebra ante el papa, solamente en los meses de enero, de mayo y de setiembre, y se compone, aparte de los cardenales y de los oficiales que se acaban de nombrar, de los auditores de rota y de los consultores de la congregaci\u00f3n. Pues bien, los decretos de la inquisici\u00f3n de 1624, quieren que las causas de las beatificaciones y canonizaciones no sean tratadas sino en congregaci\u00f3n extraordinaria. Pero, en virtud de la dispensa otorgada el 23 de julio, la congregaci\u00f3n de los ritos permiti\u00f3 a Dominique Vaccari escribir en calidad de procurador de la causa lo que hizo el mes siguiente, al mismo tiempo que respondi\u00f3 a las <em>animadversiones<\/em> del promotor de la fe sobre los dos puntos de la validez de los procesos y de la relevancia o renombre de las virtudes. En cuanto al primero, prob\u00f3 que los procesos se hab\u00edan hecho con todas las formalidades esenciales de derecho, y resolvi\u00f3 las principales objeciones. Para prevenir o eludir otras dificultades, declar\u00f3 renunciar a servirse de\u00a0 treinta peque\u00f1os procesos celebrados en diferentes lugares bien por el juez delegado, bien por los ordinarios, y atenerse al proceso celebrado en Par\u00eds. Demostr\u00f3 tambi\u00e9n que el t\u00edtulo de venerable dado a Vicente de Pa\u00fal en su epitafio, y las figuras de \u00e1ngeles representadas en el cartucho puesto sobre su tumba no ten\u00edan la significaci\u00f3n del culto prohibido por los decretos. Por eso, en sus sesiones de los 6 y 7 de setiembre la congregaci\u00f3n ratific\u00f3 la sentencia del arzobispo de Par\u00eds <em>de non-cultu<\/em>, y declar\u00f3 que constaba de la validez de los procesos <em>ad effectum de quo agitur<\/em>, a saber para obtener <em>la firma de la comisi\u00f3n <\/em>y para la introducci\u00f3n de la causa.<\/p>\n<p>Esos mismos d\u00edas se pronunci\u00f3 sobre la duda de relevancia, es decir que constat\u00f3 la existencia de un gran n\u00famero de\u00a0 cartas o instancias de pr\u00edncipes, de obispos, etc., no obtenidas por maniobra, sino dadas espont\u00e1neamente por sus autores e inspiradas por la sola piedad, la sola reputaci\u00f3n de santidad del siervo de Dios, es decir tambi\u00e9n que encontr\u00f3 en el proceso informativo la prueba suficiente de que Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda practicado las virtudes cristianas en un grado heroico, y que hab\u00eda hecho milagros despu\u00e9s de su muerte: prueba suficiente, no sin embargo para decretar la beatificaci\u00f3n, sino tan s\u00f3lo para establecer su reputaci\u00f3n de santidad y motivar el examen de su causa por la autoridad apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Las principales objeciones contra la relevancia fueron sacadas del libelo de Barcos y de las relaciones de Vicente de Pa\u00fal con Saint-Cyran, de lo que se ha hablado tanto en el libro del jansenismo. In\u00fatil, por consiguiente volver sobre ello.<\/p>\n<p>Despejada toda objeci\u00f3n as\u00ed sobre la duda de la validez y de la relevancia, la congregaci\u00f3n decidi\u00f3 que la comisi\u00f3n pod\u00eda firmarse, si as\u00ed plac\u00eda al Santo Padre. Aunque el <em>annuit<\/em> pontificio se debi\u00f3 hacer esperar m\u00e1s de un mes, la causa estaba en adelante considerada como introducida en congregaci\u00f3n, es decir como puesta de tal manera en las manos del papa, que el ordinario no pod\u00eda ya tocar nada, si no era en calidad de delegado de la autoridad apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>As\u00ed, cerca de cinco a\u00f1os se hab\u00edan pasado en estos largos y dif\u00edciles preliminares, dirigidos \u00fanicamente a establecer que la causa de Vicente de Pa\u00fal val\u00eda la pena de ser llevada a Roma. Y ya sin embargo cu\u00e1ntos tr\u00e1mites y escrituras! Cu\u00e1ntos debates en los que incluso altas virtudes\u00a0 no podr\u00edan resistir! \u00a1Qu\u00e9 ser\u00e1 en la serie de los procesos por autoridad apost\u00f3lica, en la discusi\u00f3n detallada, minuciosa, encarnizada de los escritos y de las palabras, de los actos y de las intenciones, de la vida p\u00fablica y de la vida privada! A pesar del todo el poder de la gracia, sorprende que pueda revestir a la debilidad humana con una fuerza que arma suficientemente una memoria contra los asaltos temibles de un proceso de canonizaci\u00f3n. Ni un error, ni una falta, ni una debilidad, ni una sola imperfecci\u00f3n; de lo contrario, la causa sucumbe y queda inmediatamente abandonada!. La Iglesia exige milagros a los que coloca en sus altares; y qu\u00e9 milagros, y con qu\u00e9 autenticidad probados, lo vamos a ver. Pero el milagro de los milagros, es que una vida humana, recorrida de un cabo al otro, estudiada en todos los sentidos, sondeada en todas sus profundidades, escrutada en todos sus pliegues y repliegues, no ofrece ning\u00fan asidero a la menor acusaci\u00f3n un poco seria, que todo sea demostrado puro, heroico, santo! <em>D\u00f3mine, quis sustinebit<\/em>! Para pensarlo mejor, basta con leer, hojear solamente los ocho vol\u00famenes in-4\u00ba de Benedicto XIV sobre la canonizaci\u00f3n de los santos. Obra verdaderamente espantosa, pero menos todav\u00eda por su prodigiosa erudici\u00f3n, que por las condiciones impuestas por la iglesia cat\u00f3lica a todos los que llama a los honores de la santidad. Con confianza se invoca a aquellos que ha proclamado bienaventurados; con fe se repite: \u00ab<em>Credo in Ecclesiam SANCTAM; <\/em>con amor se la reconoce divina por este car\u00e1cter tan manifiesto de santidad que s\u00f3lo le pertenece a ella. y por eso, nos extendemos aqu\u00ed sobre los debates de un proceso de canonizaci\u00f3n, debates ignorados por los fieles, insuficientemente conocidos por los eclesi\u00e1sticos mismos, y tan propios sin embargo para hacer brillar la gloria no s\u00f3lo de los santos, sino de la Iglesia y de Dios.<\/p>\n<p>Porque, repitamos, una multitud de hombres han salido vencedores de estos debates terribles, pero ninguno tal vez con m\u00e1s trabajo y, por lo tanto, con m\u00e1s honor y resplandor que Vicente de Pa\u00fal.. Ninguno, en efecto tuvo nunca que hab\u00e9rselas con un enemigo tan temible, pues tuvo por adversario precisamente a este Benedicto XIV, Pr\u00f3spero Lambertini, a la saz\u00f3n abogado consistorial y coadjutor de Bottini, arzobispo de Myre y promotor de la fe, a quien su avanzad edad imped\u00eda\u00a0 asistir ya a las congregaciones. En presencia de un hombre as\u00ed y de una vida tal, en un proceso tan digno de \u00e9l, Lambertini pareci\u00f3, si se puede decir, sentirse espoleado y querer desplegar todos los recursos de su estrategia teol\u00f3gica: Durante muchos a\u00f1os recurri\u00f3 a todos los poderes del esp\u00edritu m\u00e1s fino, m\u00e1s desligado, m\u00e1s extenso que se vio nunca; agot\u00f3 de alguna manera el inagotable arsenal de su ciencia para encontrar recursos siempre nuevos y siempre temibles contra la humilde y fuerte memoria que estaba en su presencia. Y cuando, hacia el final, los abogados de Vicente, cansados de una pelea tan larga, parec\u00edan pedir gracia menos para su invencible cliente que para ellos mismos, Lambertini los relanzaba otra vez, y hab\u00eda que comenzar de nuevo los debates, hasta que por fin les revelaba el secreto de su plan de campa\u00f1a y les dijo sonriente: \u00abYo hab\u00eda sondeado los ri\u00f1ones de mi adversario, y estaba seguro de que \u00e9l saldr\u00eda bien parado. No he querido m\u00e1s que darle todas las ocasiones de manifestar su fuerza y su virtud. Venga, \u00e9se es un santo!\u00bb<\/p>\n<p>Ya Lambertini se hab\u00eda se hab\u00eda esgrimido valientemente en los debates preliminares sobre las dos dudas de validez y de relevancia; pero se reservaba m\u00e1s terrible en el fondo mismo de la causa, sobre la tesis de santidad.<\/p>\n<h3>IV. <em>Proceso\u2019 in g\u00e9nere\u2019 y \u2018 ne pereant probationes\u2019.<\/em><\/h3>\n<p>Firmada la comisi\u00f3n e introducida la causa, los postuladores hicieron vanos esfuerzos para obtener dispensa del proceso <em>in g\u00e9nere<\/em>, dispensa que no se otorga m\u00e1s que en las causas de los <em>m\u00e1rtires<\/em>, y nunca en las de los santos del rango de <em>confesores. <\/em>Obtuvieron solamente que se celebrara una comisi\u00f3n, contra la costumbre, el 5 de octubre; y entonces con la confirmaci\u00f3n de la sentencia del ordinario, de non-cultu, se les entregaron cartas llamadas <em>remisoriales<\/em> para el proceso in g\u00e9nere. Iban dirigidas al cardenal de Noailles, a Artus de Lionne, obispo de Rosalie, y a Humbert Arcelin, antiguo obispo de Tulle<span id='easy-footnote-5-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-5-17799' title='Humbert Ancelin, despu\u00e9s de dimitir de su sede, se retir\u00f3 a San L\u00e1zaro, hizo construir al fondo del cercado un bonito apartamento en el que permaneci\u00f3 hasta su muerte.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>, con las cl\u00e1usulas de que dos al menos de los tres asistir\u00edan\u00a0 siempre a la confecci\u00f3n del proceso, y de que todo se terminar\u00eda en un a\u00f1o, a contar de la entrega\u00a0 de las cartas. Aprobadas por el papa el 12 del mismo mes, estas cartas remisoriales institu\u00edan una comisi\u00f3n revestida as\u00ed de la autoridad apost\u00f3lica. Iban acompa\u00f1adas de cartas dichas <em>compulsorias, <\/em>que permit\u00edan consultar el proceso realizado por la autoridad del ordinario, en caso de muerte bien constatada de los testigos. Llevaban al final diecis\u00e9is art\u00edculos, sobre los cuales solamente Couty ped\u00eda que los testigos fuesen interrogados. Unas y otras fueron expedidas prontamente a Par\u00eds, con una \u00faltima de Lambertini, quien institu\u00eda a Achille Tomassin sub promotor de la fe en la causa.<\/p>\n<p>Expedidas estas cartas, y tomadas estas instituciones para la buena confecci\u00f3n de los procesos subsiguientes, Couty parti\u00f3 de Roma y lleg\u00f3 a Par\u00eds el 14 de diciembre. El 31 ante tres jueces deputados, el sub promotor y el notario apost\u00f3lico Anselme-\u00c9tienne Jousse, se hab\u00eda hecho exhibici\u00f3n de las cartas remisoriales, y el proceso in g\u00e9nere hab\u00eda comenzado. Dos d\u00edas despu\u00e9s empezaban las dificultades por parte del parlamento y del poder civil. El rey y su ministro de Torcy declaraban al cardenal de Noailles que se necesitaban cartas de adhesi\u00f3n del parlamento a las cartas remisoriales y que no se pod\u00eda servir de \u00e9stas antes de que se probara que no conten\u00edan nada contrario <em>a las libertades de la Iglesia<\/em> <em>galicana. <\/em>Pero, por una memoria de Couty, presentada por el bate de Polignac, el rey, en su consejo, pronunci\u00f3, el 22 de enero de 1710, que la patente de la congregaci\u00f3n de los ritos no ten\u00eda \u00abnada de contrario a los santos decretos y concordatos pasados entre la Santa Sede y el reino, a las franquicias, libertades e inmunidades de la Iglesia galicana, ni a los derechos de Su Majestad,\u00bb y orden\u00f3 que fuera ejecutada, seg\u00fan su forma y tenor, en toda la extensi\u00f3n del reino, pa\u00eds, tierras y se\u00f1or\u00edos de la obediencia de Su Majestad, sin ninguna dificultad<\/p>\n<p>Se continu\u00f3 pues trabajando en el proceso, Catorce testigos solamente fueron o\u00eddos, diez citados por el procurador de la causa, y cuatro de oficio. De este n\u00famero fueron el cardenal C\u00e9sar d\u2019Estr\u00e9es; Fran\u00e7ois Bochard de Saron, obispo de Clermont; Jean-Baptiste Chevalier, consejero y subdecano de la gran c\u00e1mara del Parlamento; Pierre Sailier, secretario del rey, y Nicolas Boutillier, director del colegio de Beauvais. Sus declaraciones fueron un\u00e1nimes. Todos aseguraron bajo juramento que Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda sido un hombre de una admirable caridad para con Dios y para con el pr\u00f3jimo; de un celo ardiente por la conservaci\u00f3n\u00a0 y la dilataci\u00f3n de la fe cat\u00f3lica; de una virtud que le hab\u00eda conciliado el respeto de la ciudad, de la corte y de Francia entera; a\u00f1adieron que el fruto de sus milagros se extend\u00eda cada vez m\u00e1s y que su tumba era honrada por el concurso de los pueblos; concluyeron que su beatificaci\u00f3n era un asunto que la Santa Sede pod\u00eda emprender con toda seguridad, con certeza de que su \u00e9xito feliz no desagradar\u00eda m\u00e1s que a los jansenistas, ya que, dec\u00edan ellos, \u00abno hab\u00eda m\u00e1s que ellos que trataran de debilitar la reputaci\u00f3n de santidad que el siervo de dios se hab\u00eda adquirido. \u00bb<\/p>\n<p>Tal deb\u00eda ser, en efecto, el \u00fanico objeto de este proceso in g\u00e9nere, proceso que decid\u00eda poco en cuanto al fondo, pero que serv\u00eda \u00fanicamente para probar que la reputaci\u00f3n de santidad del candidato propuesto a la Santa Sede se sostiene siempre, y que, a partir de la nueva\u00a0 difusi\u00f3n de los primeros procedimientos, no se ha presentado nada que se oponga a su continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este proceso, firmado y sellado, fue entregado en mano al caballero Chappe, que hab\u00eda venido a agradecer al rey, en nombre del cardenal Ottoboni, por haber enviado a esta Eminencia el breve de protector de Francia, y que estaba a punto de regresar a Roma.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, el 14 de abril de 1710, se comenz\u00f3 en Par\u00eds, ante los mismos jueces y el mismo promotor, el proceso llamado <em>in specie, ne pereant probationes. <\/em>Siguiendo la promesa que se hab\u00eda hecho en el caso de la firma de la comisi\u00f3n para el proceso in g\u00e9nere, se hab\u00edan enviado cartas remisoriales al cardenal de Noailles y a los ostros dos obispos el 9 de enero de 1710 para instruir este nuevo proceso, cuyo fin es recoger lo antes posible las declaraciones , no ya generales, sino detalladas, de los ancianos y valetudinarios a quienes amenaza la muerte cada d\u00eda con llev\u00e1rselos antes de que puedan venir al proceso dicho propiamente <em>in specie<\/em>. En la apertura de estas cartas, hubo la dolorosa sorpresa de ver que no conced\u00edan, para el proceso <em>ne pereant, <\/em>m\u00e1s que seis meses a partir de la firma, de los cuales ya hab\u00eda transcurrido m\u00e1s de la mitad. Tambi\u00e9n Couty pidi\u00f3 a Roma una pr\u00f3rroga de otros seis meses, que se otorg\u00f3 el 21 de junio para la congregaci\u00f3n y aprob\u00f3 por el papa el 16 de julio.<\/p>\n<p>Gracias a la latitud dejada a la comisi\u00f3n, pudo \u00e9sta interrogar a mas de sesenta testigos, de edades de al menos de sesenta a\u00f1os, de los cuales muchos ten\u00edan de ochenta a noventa. Algunos tuvieron varias sesiones, pues tan importantes y circunstanciadas eran sus declaraciones. Es lo que hab\u00eda previsto Couty y por ello hab\u00eda pedido cartas remisoriales para este segundo proceso in g\u00e9nere. Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda muerto hac\u00eda cincuenta a\u00f1os, no quedaban m\u00e1s que pocos testigos <em>de visu <\/em>que desaparec\u00edan todos los d\u00edas. Y, en efecto, poco tiempo despu\u00e9s, y mucho antes del juicio del proceso in g\u00e9nere, los mejores se hab\u00edan muerto.<\/p>\n<p>Este proceso <em>in specie, ne pereant probationes<\/em>, no fue interrumpido por la muerte de Watel, ocurrida el 3 de octubre de 1710. Couty continu\u00f3 actuando en virtud de su primera procuraci\u00f3n, sin pedir una nueva a Bonnet, nombrado vicario general de la Compa\u00f1\u00eda. De otra manera habr\u00eda sido necesario obtener en Roma una nueva procuraci\u00f3n, ya que la compulsa de la copia con el original y las dem\u00e1s formalidades se hicieron despu\u00e9s de la expiraci\u00f3n de los seis meses a\u00f1adidos por la congregaci\u00f3n de los ritos, y que el total no se acab\u00f3 hasta el 15 de abril de 1711.<\/p>\n<p>Mientras tanto se trabajaba en Roma en el examen del proceso in g\u00e9nere y, en ausencia de Couty era Philopald quien segu\u00eda este asunto. En virtud de un rescripto de la congregaci\u00f3n del 19 de julio de 1710, aprobado el 4 de agosto por el papa, el proceso fue abierto el 22 de noviembre, y se declar\u00f3 que constaba suficientemente de su validez y de la relevancia o renombre de santidad en general del siervo de Dios, y que se pod\u00eda, por consiguiente, seguir adelante. El papa habiendo revestido esta decisi\u00f3n con su <em>annuit <\/em>el 9 del mismo a\u00f1o, cartas remisorias y compulsorias, otorgadas por la congregaci\u00f3n el 12 de marzo y aprobadas por Clemente XI el 4 de abril de 1711 fueron dirigidas a la comisi\u00f3n parisiense de los tres obispos, al efecto de informar sobre la santidad de la vida, acerca de las virtudes y de los milagros in specie del siervo de Dios, con el t\u00e9rmino de un a\u00f1o.<\/p>\n<h3>V. <em>Proceso \u2018in specie\u2019. \u2013Apertura de la tumba.<\/em><\/h3>\n<p>Este proceso in specie fue comenzado en Par\u00eds el 28 de mayo. No se escuch\u00f3 apenas m\u00e1s que a testigos sobre los milagros, en n\u00famero de cincuenta y cuatro, el proceso <em>ne pereant <\/em>deb\u00eda servir de complemento a \u00e9ste. Luego, en virtud de las cartas compulsorias, se compulsaron algunas cartas de Vicente, las declaraciones de algunos testigos de visu a quienes la muerte hab\u00eda impedido declarar en <em>auctoritate apostolic\u00e2, <\/em>como lo hab\u00edan hecho bajo auctoritate ordinari\u00e2, y por \u00faltimo las reglas comunes de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Terminadas estas compulsorias, se fij\u00f3 fecha para la apertura de la tumba de Vicente de Pa\u00fal, ceremonia rara, y que no tiene lugar (m\u00e1s que)una vez cada dos siglos. Las \u00faltimas cartas de delegaci\u00f3n impon\u00edan excepcionalmente su obligaci\u00f3n a los jueces. Ellos deb\u00edan terminar sus procesos, no s\u00f3lo con la apertura de la tumba de Vicente, sino tambi\u00e9n con una visita exacta de todas las partes separadas de su cuerpo que se pudieran hallar en la ciudad o en la di\u00f3cesis de Par\u00eds, con prohibici\u00f3n, bajo pena de excomuni\u00f3n incurrida por el solo hecho,\u00a0 de no colocar nada en dicha tumba, ni de sacar nada, y orden de no admitir a esta visita m\u00e1s que a los testigos necesarios y de guardar sobre la situaci\u00f3n de las cosas un inviolable secreto. Este secreto, por lo dem\u00e1s, es de derecho en todos los procesos instruidos por autoridad apost\u00f3lica, y el cardenal de Noailles se lo hab\u00eda impuesto incluso a la comisi\u00f3n nombrada por el proceso informativo y de non-cultu. Medida sabia y necesaria en un asunto tan grave para impedir entre los testigos toda c\u00e1bala y toda colusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El 12 de febrero de 1712 hab\u00eda sido escogido para esta visita a la tumba. Pero la muerte de la Delfina, , la duquesa de Bourgogne,\u00a0 ocurrida ese d\u00eda, habiendo acudido la v\u00edspera el arzobispo a Versalles, fue pospuesta al 19. La v\u00edspera tambi\u00e9n hab\u00eda muerto el Delf\u00edn. No obstante el cardenal de Noailles pudo regresar a Par\u00eds el 18 por la tarde y, al d\u00eda siguiente, a las dos de la tarde, se traslad\u00f3 a San L\u00e1zaro con el antiguo obispo de Tulle<span id='easy-footnote-6-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-6-17799' title='El obispo de Rosalie no los pudo acompa\u00f1ar, porque se hallaba de funciones ese d\u00eda ante los cuerpos del delf\u00edn y de la delfina.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>, Achille y Claude-Fran\u00e7ois Thomassin, sub promotores de la fe, Pierre Alexandre Mattot, doctor-regente en medicina, Jean-Baptiste\u00a0 Bessi\u00e8re, cirujano jurado y, adem\u00e1s cirujano ordinario del rey y de los campamentos y ej\u00e9rcitos de Su Majestad, Jean Bonnet, superior general de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, Jean Couty, procurador de la causa, Peregrin de Negri, sacerdote italiano de la Compa\u00f1\u00eda, y tres Hermanos coadjutores que deb\u00edan abrir la tumba y sacar el ata\u00fad.<\/p>\n<p>Tales son los \u00fanicos asistentes designados en el proceso; pero se encontr\u00f3 tambi\u00e9n en esta ceremonia Le Pilleur, obispo de Saintes, el abate de Beaulieu, capell\u00e1n del cardenal de Noailles, el caballero Monnier, uno de sus gentilhombres, y los Srs. Faure, Hombert, Figari, Ch\u00eavremont, Dusaray y de Saint-Paul, quienes todos, como los testigos oficiales, prestaron juramento de guardar un secreto religioso.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n del secreto tambi\u00e9n es manifiesta aqu\u00ed. Aunque Roma no exija la integridad de los cuerpos de los siervos de Dios que canoniza, porque sabe que del \u00fanico Santo de los santos se ha dicho: <em>Nec dabis Sanctum tuum vidre corruptionem, <\/em>no se puede desconocer que la preservaci\u00f3n excepcional contra la corrupci\u00f3n de la tumba no sea un prejuicio favorable de santidad, y que la disoluci\u00f3n de un cuerpo que va a ser colocado en los altares no sea de naturaleza que impresione penosamente la imaginaci\u00f3n irreflexiva de los pueblos.<\/p>\n<p>No obstante, sobre el juramento e Andr\u00e9 Ruffe y de Fran\u00e7ois Vertou, sacerdote y hermano de la Congregaci\u00f3n, presentes en la sepultura, que all\u00e1 Vicente hab\u00eda sido inhumado el 28 de setiembre de 1660, el ata\u00fad es retirado de la tumba en medio del silencio religioso de los asistentes, repartidos entre el temor y la esperanza. \u00bfEn qu\u00e9 estado va a aparecer Vicente a sus ojos?. Hace casi 52 a\u00f1os que est\u00e1 enterrado, y en una iglesia en la que nunca se han encontrado cuerpos enteros. \u00bfLe ha dejado Dios o le ha arrancado a los estragos de la muerte?<\/p>\n<p>Colocado al fin en un estrado, el ata\u00fad es abierto. Un grito de j\u00fabilo parte de de todas las bocas y de todos los corazones, la muerte una vez m\u00e1s ha sido <em>absorbida en su victoria, <\/em>y ha debido respetar a Vicente de Pa\u00fal! Despu\u00e9s de que todos hubieron satisfecho su devoci\u00f3n y su piadosa curiosidad, los expertos comenzaron su examen. Visitaron sucesivamente la cabeza y todos los miembros, hicieron, en t\u00e9rminos de arte, una larga descripci\u00f3n y un informe jur\u00eddico, que terminaron de esta forma: \u00abPor \u00faltimo, podemos testimoniar, como lo hacemos, que hemos encontrado un cuerpo entero, y sin ning\u00fan mal olor.\u00bb\u00a0 Los testigos a\u00f1adieron otros detalles, por ejemplo sobre el estado de las ropas del santo sacerdote, que parec\u00edan salir del comerciante. El cardenal de Noailles frot\u00f3 entre sus manos la sotana, y dijo sonriendo que era de buena tela. Vicente estaba mejor vestido de muerto que en vida: no hab\u00eda podido impedir a la piedad de sus hijos de envolver sus despojos mortales en una de aquellas sotanas nuevas, que, en vida, \u00e9l sab\u00eda tan ingeniosamente apartar<span id='easy-footnote-7-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-7-17799' title='Los procesos verbales una vez cerrados,\u00a0 los testigos se ven libres de su juramento. Por eso, uno de ellos, el Misionero Dusaray, pudo escribir en una carta este relato de la apertura de la tumba: \u00abCuando se abri\u00f3 el ata\u00fad del Sr. Vicente, le encontraron entero, con su sotana y medias. S\u00f3lo los ojos y la nariz estaban consumidos. Yo le cont\u00e9 dieciocho dientes, nueve arriba y otros tantos abajo. Como no quisieron colocarle fuera del ata\u00fad, por miedo a que los huesos se dislocasen, y que no se toc\u00f3 la sotana, no se pudieron ver bien todas las partes del cuerpo, que parec\u00edan estar a\u00fan con carne y hueso. Se levant\u00f3 solamente una paleta del est\u00f3mago , que hab\u00edan abierto cuando se sac\u00f3 el coraz\u00f3n y las entra\u00f1as. Los que se aproximaron m\u00e1s, ve\u00edan mejor que yo aseguran que vieron el h\u00edgado todo bermejo. En cuanto a m\u00ed, yo palp\u00e9 su brazo y su mano derecha, que tiene carne y hueso, pero desecada y con las u\u00f1as. Lo que es cierto es que los gusanos no han estado nunca en su ata\u00fad, ya que la sotana parec\u00eda\u00a0 h\u00fameda y untuosa , sin tener ning\u00fan olor, y era tan fuerte como cuando se le puso en el ata\u00fad de plomo. El m\u00e9dico y el cirujano que realizaron su proceso verbal del estado del cuerpo, y lo examinaron cuidadosamente todo que no se pod\u00eda conservar en este estado naturalmente, desde hac\u00eda cincuenta a\u00f1os.\u00bb &lt;em&gt;(Hist. g\u00e9n\u00e9rale &lt;\/em&gt; &lt;em&gt;mss. de la congr\u00e9gation de la Mission, &lt;\/em&gt;p. 646.)'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la visita de la tumba, del coraz\u00f3n y de las dem\u00e1s reliquias, se coloc\u00f3 todo en el mismo estado de antes, y se acab\u00f3 el proceso, que fue sellado el 31 de marzo de 1712, y enviado inmediatamente a Roma. Estaba acompa\u00f1ado de cartas de los tres comisarios que daban cuenta al papa de su gesti\u00f3n. \u00abEl asunto del que Vuestra Santidad ha tenido a bien encargarme, dec\u00eda en sustancia el cardenal de Noailles, es tan importante en s\u00ed misma y tan conforme a mi inclinaci\u00f3n, tanto por la estima que profeso al venerable siervo de Dios, como por los grandes bienes que hace todav\u00eda en mi reba\u00f1o por las buenas obras de las que ha sido el fundador que, si bien el cuidado de mi vasta di\u00f3cesis y dos asambleas del clero me hayan dado muchos trabajos, no\u00a0 he dejado sin embargo de estar presente en persona en un gran n\u00famero de sesiones de los dos \u00faltimos procesos y, cuando no he podido asistir, he recibido informaci\u00f3n por los ostros dos comisarios. Puedo asegurar y atestiguar, como lo hago, a Vuestra Santidad y a la Congregaci\u00f3n de los ritos, que se ha observado en el curso del procedimiento todas las reglas prescritas por Urbano VIII y por Inocencio XI. Todo lo que se ha expuesto con referencia a la virtud y los milagros del siervo de Dios lo ha sido por testigos dignos de fe, y en los cuales ni yo ni otro cualquiera no hemos advertido nada que pueda en modo alguno hacerles sospechosos. Si tantas personas de toda condici\u00f3n han rogado a Vuestra Santidad colocar a Vicente de Pa\u00fal en el n\u00famero de los bienaventurados, yo tengo m\u00e1s inter\u00e9s que ellos en pedir la\u00a0 misma gracia, por haber tenido el honor de presidir el gobierno espiritual de una ciudad y de una di\u00f3cesis que se honraron en disfrutar m\u00e1s que todos los dem\u00e1s de la presencia de este digno sacerdote de Jesucristo, que poseen sus preciosos despojos, que han tenido y tienen todav\u00eda una parte especial en los frutos de tanteas santas acciones que \u00e9l ha emprendido, o de las cuales \u00e9l ha sido el promotor. As\u00ed, Sant\u00edsimo Padre, no contento con las s\u00faplicas que he presentado en el trono de Vuestra Santidad, conjuntamente con el clero de Francia , en la carta que he firmado en su nombre, me tomo la confianza de dirigirle otras nuevas. Son las m\u00e1s grandes, las m\u00e1s vivas, las m\u00e1s fuertes que puedan partir de un coraz\u00f3n que, en este asunto, no busca sino la gloria de Dios y el honor de sus siervos.\u00bb<\/p>\n<p>Los otros dos obispos comisarios, en su carta com\u00fan, hablan en t\u00e9rminos poco m\u00e1s o menos parecidos del brillo de santidad que ha brotado de todo el procedimiento y de la aclamaci\u00f3n general que acoger\u00e1 a la sentencia pontificia.. Los dos sub promotores de la fe escriben por su parte a Prosper Lambertini para rendir homenaje a la probidad, a la piedad y al celo religioso de los testigos que han citado de oficio.<\/p>\n<h3>VI. <em>Proceso en Roma. \u2013Decreto de heroicidad de las virtudes.<\/em><\/h3>\n<p>Couty sigui\u00f3 pronto el proceso en Roma adonde lleg\u00f3 el 21 de julio de 1712, tuvo una audiencia con Su Santidad a quien present\u00f3 una nueva carta de la \u00faltima asamblea del clero de Francia. A esta carta uni\u00f3 otra de las Damas de la Caridad, que ofrec\u00edan al Papa una hermosa estola bordada en oro. Clemente XI recibi\u00f3 la estola y la llev\u00f3 en las grandes ceremonias que siguieron. Como respuesta, dirigi\u00f3 a las Damas un breve por el que les conced\u00eda indulgencia plenaria y perpetua, breve que \u00e9stas hicieron enclavar ricamente para ser expuesto en la sala d sus asambleas.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda, Couty remiti\u00f3 al cardenal de La Tr\u00e9moille dos nuevas cartas del rey, una para el Papa, la otra para \u00e9l, y las dos a favor de la beatificaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, dirig\u00eda una a Luis XIV, escrita con el mismo fin, al cardenal Ottoboni, protector de Francia. Ninguna glorificaci\u00f3n, despu\u00e9s de la suya propia, que Luis XIV haya tomado con tanto empe\u00f1o como la del m\u00e1s humilde, pero, es cierto, la del m\u00e1s santo y el m\u00e1s bienhechor de sus s\u00fabditos!<\/p>\n<p>El 20 de agosto siguiente, Couty pidi\u00f3 la apertura del proceso y la revisi\u00f3n de los escritos. lo que el Papa concedi\u00f3 el 27. En consecuencia se abri\u00f3 el proceso y, reconocidos los sellos, se trabaj\u00f3 en traducirlo y en copiarlo. Durante ese tiempo, Couty preparaba las escrituras de su validez. El 1\u00ba de julio de 1713, la Congregaci\u00f3n de los ritos declar\u00f3 que todo se hab\u00eda hecho conforme a las reglas, y aprob\u00f3 al mismo tiempo los procesos realizados por autoridad del ordinario, cuyos postuladores quer\u00edan extraer, en beneficio de la causa, las declaraciones de los testigos muertos antes de los procesos hechos por la autoridad apost\u00f3lica. En esta misma sesi\u00f3n, el cardenal de La Tr\u00e9moille refiri\u00f3 que hab\u00eda designado a dos te\u00f3logos para examinar las reglas y las cartas de Vicente de Pa\u00fal, y que no s\u00f3lo no hab\u00edan hallado nada contrario a la fe\u00a0 ni a las buenas costumbres, sino que todo en ellas respiraba la piedad, la humildad y la caridad. Sobre el informe conforme de Tedeschi, prosecretario de la Congregaci\u00f3n, el Papa ratific\u00f3, el 6 de julio, la validez del proceso.<\/p>\n<p>Nada se hab\u00eda hecho a\u00fan, ya que faltaba pronunciarse sobre la heroicidad de las virtudes del siervo de Dios y sobre sus milagros, es decir debatir la verdadera tesis de su santidad. Jean Couty, siempre bien recibido en Roma y lleno de esperanza, escrib\u00eda a su superior J. Bonnet que el asunto no ped\u00eda m\u00e1s de cuatro o cinco a\u00f1os. Iba a pedir m\u00e1s de quince, y Couty no deb\u00eda llevarlo \u00e9l mismo a buen fin. Pero nombrado m\u00e1s tarde a la cabeza de la Compa\u00f1\u00eda, a su generalato le estaba reservado el honor de inscribir en sus fastos la canonizaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Sobre un nuevo informe de La Tr\u00e9moille del 21 de abril de 1714, la Congregaci\u00f3n pronunci\u00f3 que no hab\u00eda nada ni en las cartas del siervo de Dios, ni en las reglas dadas por \u00e9l a sus dos Compa\u00f1\u00edas, ni en sus reglamentos de sus Cofrad\u00edas de la Caridad, que impidiera seguir adelante, lo que el Papa aprob\u00f3 el 4 de mayo siguiente.<\/p>\n<p>El 22 de enero de 1715, se plante\u00f3 la duda: \u00abSi constaba de las virtudes tanto teologales como cardinales del siervo de Dios en grado heroico.\u00bb Punto capital que se trat\u00f3 siempre en tres Congregaciones: Una llamada <em>antepreparatoria<\/em> en el palacio del cardenal ponente o reportero de la causa, en presencia de los consultores y de los maestros de las ceremonias; la otra <em>preparatoria<\/em>, en el palacio apost\u00f3lico delante de los mismos oficiales y de todos los cardenales; y la tercera general o definitiva, celebrada ante el Papa, en la que se pronuncia al fin sobre la causa.<\/p>\n<p>El 22 de enero de 1715, la congregaci\u00f3n ante preparatoria se celebr\u00f3 ante el cardenal de La Tr\u00e9moille. Lambertini atac\u00f3 duramente en ella la heroicidad de las virtudes, y busc\u00f3 en la causa una multitud de defectos y de obst\u00e1culos. Se tuvo de nuevo conocimiento de algunos escritos de Vicente, y la congregaci\u00f3n dio la facultad a La Tr\u00e9moille de nombrar a uno o varios te\u00f3logos para efectuar una tercera revisi\u00f3n. El 12 de junio de 1717, el cardenal ponente hizo su informe sobre este punto y, por \u00faltima vez, la congregaci\u00f3n juzg\u00f3 que se pod\u00eda pasar adelante, salvo el <em>annuit<\/em> del Papa, que fue otorgado el 10 de julio siguiente.<\/p>\n<p>Entretanto los postuladores y los abogados de la causa, mientras preparaban sus respuestas a las objeciones del promotor de la fe, solicitaban la reuni\u00f3n de la congregaci\u00f3n preparatoria. A pesar de todas sus diligencias, \u00e9sta no se tuvo hasta el 18 de diciembre\u00a0 de 1717.<\/p>\n<p>Y a pesar de todo, en el intervalo, el clero de Francia, reunido en una asamblea general en Par\u00eds, hab\u00eda dirigido al Papa esta tercera instancia, con fecha del 22 de octubre de 1715.<\/p>\n<p>\u00abSant\u00edsimo Padre,<\/p>\n<p>\u00abDirigimos de nuevo y por tercera vez a Vuestra Santidad las insistentes s\u00faplicas del clero y los muy ardientes votos de toda Francia, y mantenemos la confianza de que no desaprobar\u00e1 este celo animado a la vez por el motivo de la gloria de Dios y de la utilidad del pueblo a nosotros confiado. Y si bien no podr\u00eda escapar\u00a0 a alguna sospecha de importunidad, no podr\u00eda desagradar al vicario\u00a0 de Cristo, que sabe que Cristo mismo no concede nada m\u00e1s que a los que se lo piden con importunidad. Por ello, lo que, en las dos \u00faltimas asambleas del clero de Francia, hemos pedido humildemente a Vuestra Santidad, a saber: que se dignara inscribir\u00a0 en el cat\u00e1logo de los santos a Vicente de Pa\u00fal, institutor y fundador de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, hombre que tanto ha merecido de la religi\u00f3n y de la Iglesia, nos atrevemos a pedirle hoy con tanto m\u00e1s ardor porque el largo y severo examen de su vida muy inocente y muy santa ofrece las pruebas m\u00e1s ilustres\u00a0 y menos ambiguas de todas sus virtudes.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un cuadro de las virtudes y de las obras de Vicente de Pa\u00fal, el clero de Francia contin\u00faa: \u00abTales son, Sant\u00edsimo Padre, los grandes motivos que piden para este hombre tan buen merecedor de los honores que tributamos a los que son contados entre los hijos\u00a0 de Dios, y cuya herencia est\u00e1 entre los santos. Como todas estas cosas, difundidas por toda Francia, han acordado ya al fundador de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n la reputaci\u00f3n de santidad, no se espera m\u00e1s que vuestro juicio para\u00a0 darle el t\u00edtulo de santo y rendirle un culto religioso. Que sea permitido al clero de Francia prometerse esta gracia de Vuestra Santidad, la cual abatiendo recientemente el error ha procurado ya un honor tan grande a la religi\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>En la congregaci\u00f3n del 18 de diciembre de 1717, Lambertini renov\u00f3, y con m\u00e1s ardor y ciencia que nunca, todos sus asaltos, y dirigi\u00f3 particularmente todos sus esfuerzos sobre el punto del jansenismo. Al responder al resto, , los abogados debieron enfocar todas las fuerzas de la defensa hacia ese punto, y redactaron un resumen de todo cuanto se hab\u00eda dicho ya, en pro y en contra,\u00a0 en el curso del proceso, para ponerlo a la vez a los ojos de los consultores. La congregaci\u00f3n reconoci\u00f3 entonces la heroicidad de las virtudes. Dos consultores tan s\u00f3lo pidieron\u00a0 sobre dos asuntos temporales, de los cuales uno era el de Saint-M\u00e9en, aclaraciones que les fueron dadas m\u00e1s tarde sobre documentos aut\u00e9nticos. Despu\u00e9s de estos debates, tan bien llevados por una parte y por la otra, despu\u00e9s de un reconocimiento semejante de la heroicidad de las virtudes del siervo de Dios, parece que se deb\u00eda llegar pronto a la congregaci\u00f3n definitiva: se esper\u00f3 cerca de diez a\u00f1os. Habiendo querido Clemente XI que se dieran congregaciones a las de m\u00e1s causas de beatificaci\u00f3n y de canonizaci\u00f3n entonces entabladas, la de Vicente de pa\u00fal se qued\u00f3 suspendida durante el resto de su pontificado.<\/p>\n<p>Esta larga suspensi\u00f3n tuvo como causa tambi\u00e9n los disturbios que estallaron con ocasi\u00f3n de la bula de <em>Unigenitus,<\/em> y el descontento en que\u00a0 se hallaba Roma por el estado de la Iglesia de Par\u00eds, y sobre todo por las incertidumbres y tergiversaciones del cardenal de Noailles. Habiendo dado el cardenal de La Tr\u00e9moille, el 1\u00ba de enero de 1720, un mandato en el declaraba que el Papa no hab\u00eda querido, por su constituci\u00f3n, perjudicar al tomismo, Couty crey\u00f3 que el cardenal de Noailles consentir\u00eda en publicar en ese sentido su adhesi\u00f3n a la Bula y con el asentimiento del Papa, que le dio incluso mil escudos para su viaje, parti\u00f3 para Par\u00eds. habiendo lo grado su negociaci\u00f3n, reemprendi\u00f3 el camino de Roma, donde esperaba encontrar en adelante disposiciones m\u00e1s favorables. Pero el cardenal de La Tr\u00e9moille hab\u00eda fallecido durante su viaje. Clemente XI muri\u00f3 asimismo el 19 de marzo de 1721. El sucesor Inocencio XIII no hizo nada durante su breve pontificado, por la causa de Vicente de Pa\u00fal, m\u00e1s que subrogar a La Tr\u00e9moille por el cardenal Paulucci a quien ten\u00eda por afecto. Benedicto XIII, elegido papa en 1724, comenz\u00f3 por declarar, como lo hab\u00eda hecho Clemente XI, que hab\u00eda que asignar congregaciones a las causas pendientes, de las que muchas prefer\u00edan se adelantase la de Vicente de Pa\u00fal, y que adem\u00e1s no quer\u00eda o\u00edr hablar de beatificaci\u00f3n antes de que no se diese curso a las canonizaciones que estaban pendientes. Era sin embargo este pont\u00edfice quien deb\u00eda proclamar bienaventurado al fundador de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El 19 de febrero de 1724, Couty hab\u00eda sido reemplazado en Roma , y como procurador de la causa, Guillaume Vieillescases, quien, a pesar de sus achaques, trabaj\u00f3 en ello con una actividad maravillosa. Fue bien secundado por los cardenales franceses de Polignac y de Gesvres, se\u00f1aladamente por el cardenal de Polignac<span id='easy-footnote-8-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-8-17799' title='El cardenal de Polignac, arzobispo de Auch, se gloriaba de ser el metropolitano de Vicente de Pa\u00fal y de haber permanecido en otro tiempo en los Bons-Enfants, de donde hab\u00eda sido enviado como embajador a Polonia.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>, quien, el 29 de julio de 1726, sucedi\u00f3 como ponente al cardenal Paulucci, fallecido. Por otro lado, la corte de Versalles renov\u00f3 sus instancias y, hacia finales de ese a\u00f1o de 1726, el joven Luis XV escribi\u00f3 a Benedicto XIII:<\/p>\n<p>\u00abSant\u00edsimo Padre,<\/p>\n<p>El rey mi bisabuelo escribi\u00f3 al Papa Clemente XI para rogarle que fuera favorable a la beatificaci\u00f3n del venerable Vicente de Pa\u00fal, institutor de los sacerdotes de la Misi\u00f3n en mi reino. Me aseguran hoy que este asunto, pendiente en el tribunal de Vuestra Santidad, est\u00e1 a punto de encauzarse en una tercera congregaci\u00f3n sobre lo expuesto acerca de las raras virtudes de este santo hombre. \u00c9l perteneci\u00f3 al consejo de conciencia de la reina Ana de Austria, dej\u00f3 excelentes ejemplos en la corte y en todo el reino, y form\u00f3 una compa\u00f1\u00eda de sacerdotes que trabajan por todas partes con mucho celo y edificaci\u00f3n; pero singularmente aqu\u00ed en Fontainebleau, y en muchos otros lugares donde fueron establecidos por el difunto rey, y donde yo me siento satisfecho de sus servicios. Os ruego que teng\u00e1is a bien favorecer en una ocasi\u00f3n que no puede por menos de ser agradable a Vuestra Santidad, \u00fatil a toda la Iglesia y gloriosa a mis Estados, y est\u00e9is plenamente persuadido del respeto filial con el que soy , Sant\u00edsimo Padre,<\/p>\n<p>Vuestro Muy devoto hijo<\/p>\n<p>El rey de Francia y de Navarra,<\/p>\n<p>Luis.\u00bb<\/p>\n<p>En Versalles, el 8 de diciembre de 1726.<\/p>\n<p>La reina Mar\u00eda Lezcinska escrib\u00eda por su parte:<\/p>\n<p>\u00abSant\u00edsimo Padre,<\/p>\n<p>Los Misioneros de la Congregaci\u00f3n habiendo obtenido del rey, nuestro muy honorable se\u00f1or y esposo, su recomendaci\u00f3n ante Vuestra santidad para la beatificaci\u00f3n del venerable Vicente de Pa\u00fal, su fundador,\u00a0 os\u00a0 suplicamos de muy buena gana por esta carta que les se\u00e1is favorable en este piadoso plan. La sabidur\u00eda, la prudencia, la piedad de este siervo de Dios le hicieron en el pasado ser querido de los reyes Luis XIII y Luis XIV, y le facilitaron , durante la regencia de la reina Ana de Austria, el honor de ser admitido en el consejo de conciencia, en el que sirvi\u00f3 muy fiel y \u00fatilmente a Sus Majestades por sus buenos consejos, y al reino por los muy raros ejemplos de virtud, de caridad y de humildad, as\u00ed como por el establecimiento de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n para la salvaci\u00f3n de los pobres pueblos del campo, y para la buena y santa educaci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos en los seminarios. Esperamos que tan poderosos motivos, unidos a la petici\u00f3n\u00a0 que hacemos a Vuestra Santidad, la lleven a conceder esta gracia, pues es para la mayor gloria de Dios y utilidad de la Iglesia. aseguramos a Vuestra Santidad que sentiremos la mayor gratitud, y que pediremos a Dios, Sant\u00edsimo Padre que conserve a Vuestra Santidad por largos y felices a\u00f1os en el r\u00e9gimen y gobierno de su Iglesia.<\/p>\n<p>Vuestra devota hija<\/p>\n<p>La reina de Francia y de Navarra,<\/p>\n<p>Mar\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>Escrito en Versalles, el 16 de diciembre de 1726.<\/p>\n<p>Por fin, tras instancias de tan enorme peso, escrituras, trabajos, gestiones incre\u00edbles, por parte no s\u00f3lo de Vieillescases como de los abogados y de los procuradores, la congregaci\u00f3n general se celebr\u00f3 ante el Papa, el 16 de setiembre de 1727. El cardenal de Polignac enunci\u00f3 la duda si constaba de las virtudes heroicas , tanto teologales como cardinales y de sus anexas, del venerable siervo de Dios, en el caso y para el efecto de que se trataba, y la congregaci\u00f3n, despu\u00e9s de una deliberaci\u00f3n de cinco horas , respondi\u00f3; S\u00ed, con una unanimidad sin ejemplo. Seis d\u00edas despu\u00e9s, el 22 de setiembre, el Papa ordenaba publicar el decreto.<\/p>\n<h3>VII. <em>Proceso de los milagros.<\/em><\/h3>\n<p>Este decreto decid\u00eda de la santidad de Vicente de Pa\u00fal, pero no del culto p\u00fablico que darle. La Iglesia no discierne sobre los honores solemnes a todos los que considera como bienaventurados, por ejemplo a los ni\u00f1os muertos despu\u00e9s de su bautismo, sino solamente a aquellos de quienes Dios declara querer la glorificaci\u00f3n en la tierra como en el cielo, concedi\u00e9ndoles el privilegio de los milagros. Un nuevo proceso deb\u00eda entonces abrirse\u00a0 sobre los milagros atribuidos a Vicente de Pa\u00fal.. Ya , en vida del santo, se le hab\u00eda reconocido el don de las predicciones y de las curaciones sobrenaturales. Se ha hablado en otra parte de las predicciones relativas a Mart\u00edn Husson, a D\u2019Aranthon d\u2019Alex y a Edme Jolly. Elisabeth de Chaumont, religiosa de la Visitaci\u00f3n, ha declarado que el santo, llegado un d\u00eda a visitar a su madre en Saint-Germain, le pregunt\u00f3 una de sus hijas por la Vistaci\u00f3n de Santa Mar\u00eda: \u00abNos hizo ir a todas a su presencia, a\u00f1adi\u00f3 ella.. Coloc\u00f3 la mano en mi cabeza, diciendo: \u00abEs \u00e9sta\u00bb. Durante su noviciado, Elisabeth estuvo muy atormentada, y hasta el mismo d\u00eda de su profesi\u00f3n. Pero apenas hab\u00eda pronunciado los votos en presencia de Vicente, cuando, a la pregunta ordinaria de \u00e9ste: \u00ab\u00bfC\u00f3mo esta vuestro coraz\u00f3n?\u00bb ella debi\u00f3 responderle\u00a0 con el vers\u00edculo del salmo: \u00abEn proporci\u00f3n con los dolores de mi coraz\u00f3n, vuestros consuelos han regocijado me alma<span id='easy-footnote-9-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-9-17799' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 372.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Igualmente, a Jeanne Hervier Vicente predijo d\u00e1ndole una medalla, que ella ser\u00eda un d\u00eda Hija de la Caridad, lo que tuvo lugar nueve o diez\u00a0 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte; a Parmentier, que a los veinte a\u00f1os hac\u00eda sus ejercicios espirituales\u00a0 en San L\u00e1zaro, que no pensaba nada en el estado eclesi\u00e1stico, que ser\u00eda sacerdote, Misionero y director de un seminario de la Compa\u00f1\u00eda; y que luego la dejar\u00eda para ser empleado en obras grandes en las que \u00e9l no encontrar\u00eda ning\u00fan consuelo humano: y, en efecto, Parmentier, despu\u00e9s de pasar diez a\u00f1os en la Misi\u00f3n, y dirigir los seminarios de Annecy, de Agde y de Marsella, fue empleado por el arzobispo de Par\u00eds, Harlay de Champvallon, en la erecci\u00f3n de un hospicio para sacerdotes, que debi\u00f3 abandonar al fin por no encontrar consuelo.<\/p>\n<p>Una predicci\u00f3n m\u00e1s notable todav\u00eda es aquella de la que fue objeto la se\u00f1orita Marthe du Vigean. Encontr\u00e1ndose enferma la marquesa su madre, Vicente fue a visitarla y, a falta de la marquesa, fue reconducido por la joven Marthe. \u00abSe\u00f1orita, le dijo el santo en el trayecto, vos no est\u00e1is hecha para el mundo. \u2013Yo, respondi\u00f3 la joven, yo no siento ning\u00fan gusto por la vida religiosa, y os pido por favor, padre, que no pid\u00e1is a Dios, vos quien tanto cr\u00e9dito tiene ante \u00e9l, que me haga cambiar de sentimientos.\u00bbEn efecto, en aquella \u00e9poca la joven Du Vegean, celebrada por Voiture y todos los poetas por su belleza y tambi\u00e9n por su virtud, era el objeto de la \u00fanica pasi\u00f3n\u00a0 que jam\u00e1s haya sentido tal vez el duque de Enghien, el futuro gran Cond\u00e9, y ella no hab\u00eda perdido toda esperanza de desposarse con \u00e9l un d\u00eda. A su respuesta tan fresca y tan ingenua, Vicente sonri\u00f3 y no repuso nada. Pero al poco tiempo, no habiendo podido romper su matrimonio con Claire-Cl\u00e9mence Maill\u00e9 de Brez\u00e9, sobrina del cardenal de Richelieu, tan digna de \u00e9l, por otra parte, por su entrega y por su valor, Marthe du Vigean no queriendo ser suya sino por una uni\u00f3n leg\u00edtima, se separaron y, en 1647, la se\u00f1orita du Vigean, por entonces de 25 a\u00f1os de edad, se retir\u00f3 al convento de las Carmelitas de la calle de Saint-Jacques, donde muri\u00f3, joven a\u00fan, en 1665. Fue tres meses despu\u00e9s de la muerte de Vicente cuando entreg\u00f3 y firm\u00f3 con su propia mano este testimonio<span id='easy-footnote-10-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-10-17799' title='Summ., p. 370.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>No menos numerosas que las predicciones se cuentan, en la vida de Vicente de Pa\u00fal, las curaciones bien f\u00edsicas bien morales. Se ha hablado tambi\u00e9n de esta visitandina en otra parte, a quien contribuy\u00f3 a curar en 1637 de su tentaci\u00f3n de blasfemia y de desesperaci\u00f3n. En un viaje que hizo poco despu\u00e9s a Troyes, y en una visita que realiz\u00f3 en esta ocasi\u00f3n a la superiora de la Visitaci\u00f3n de esta ciudad , se enter\u00f3 de que el demonio de la envidia hab\u00eda vuelto a una de estas hermanas extravagante y furiosa, hasta el punto que se tem\u00eda un desenlace tr\u00e1gico. Le hace presentarse y escucha con bondad y compasi\u00f3n el relato de sus penas; y acabada la conversaci\u00f3n: \u00abV\u00e1yase, hija m\u00eda, le dijo golpeando con la mano la rejilla del locutorio; ya nunca os ver\u00e9is atormentada .\u00bb En efecto, al cabo de algunos a\u00f1os tranquilos y edificantes, esta hermana, ya de edad, muri\u00f3 con la dulzura de un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>La pacificaci\u00f3n de las conciencias atribuladas era el don de la gracia de Vicente. Un eclesi\u00e1stico atormentado con escr\u00fapulos que no le dejaban ning\u00fan reposo, hac\u00eda su retiro en San L\u00e1zaro. Habi\u00e9ndole visto el santo en este triste estado: \u00abVoy a pedir a Dios por vos, Se\u00f1or, le dijo; pedidle vos tambi\u00e9n.\u00bb \u2013\u00bbEn el espacio de un <em>Miserere, <\/em>cont\u00f3 luego el eclesi\u00e1stico, me encontr\u00e9 tan tranquilo que en mi vida hab\u00eda gustado de una dulzura interior tan grande<span id='easy-footnote-11-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-11-17799' title='Memoria de Alix, p\u00e1rroco de Saint-Ouen-l\u2019Aum\u00f4ne, editor del &lt;em&gt;Hortus pastorum&lt;\/em&gt;.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Un joven cl\u00e9rigo de San L\u00e1zaro sufr\u00eda de un dolor de cabeza que le imped\u00eda todo estudio. Como la mujer del Evangelio, se dijo de Vicente: \u00abSi puedo tan s\u00f3lo tocar la orla de su manto, me curar\u00e9.\u00bb Le toc\u00f3 y se cur\u00f3 efectivamente<span id='easy-footnote-12-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-12-17799' title='Carta de Watebl\u00e9 del 6 de noviembre de 1697.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente mismo m\u00e1s de una vez se vio objeto de una protecci\u00f3n milagrosa de Dios. As\u00ed, un d\u00eda cuando atravesaba el antiguo claustro de San L\u00e1zaro, una bala de arcabuz cay\u00f3 estropeada y aplastada a sus pies. \u00abLes proh\u00edbo, dijo a sus dos compa\u00f1eros hablar de esto nunca.\u00bb<\/p>\n<p>Pero fue sobre todo despu\u00e9s de su muerte cuando tuvo a bien manifestar su gloria, como se la hab\u00eda manifestado a s\u00ed mismo la gloria de Francisco de Sales y de santa Chantal. La manifest\u00f3, ya lo hemos visto, a Gilbert Cuissot; y se la manifest\u00f3 tambi\u00e9n a Henri de Maupas, su panegirista, quien, confuso, antes de partir para Roma, por su cargo y su sobrina, s\u00f3lo tuvo una cosa que pedir en le tumba del santo, para ver al conde Coligny venir a pedirle a la sobrina en matrimonio, y a un eclesi\u00e1stico proponerle que tratara de su gran capellan\u00eda de la reina madre.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed van manifestaciones m\u00e1s perentorias. En octubre de 1661, Marie Andr\u00e9, mujer de Christophe Laurence, gentilhombre de Breta\u00f1a, fue atacada de una fiebre continua, escup\u00eda sangre y sent\u00eda sofocos. Incapaces de curarla, los m\u00e9dicos la abandonaron. Se entera entonces de la muerte reciente de Vicente de Pa\u00fal, y de las curas que ya opera. El 10 de diciembre comienza una novena ante una imagen de Vicente, mientras que su marido va a o\u00edr todos los d\u00edas la misa en el seminario de Tr\u00e9guier, dirigido por los hijos del santo sacerdote. el noveno d\u00eda la fiebre cesa, pero el v\u00f3mito sigue. Ella pide a Le Blanc, director del seminario, un poco de agua donde se haya humedecido una ropa de te\u00f1ida de sangre del siervo de Dios. Bebe durante cinco d\u00edas y ya no sangra por la boca; pero sangra por dos abscesos, es verdad,\u00a0 pero pronto \u00e9stos se cierran\u00a0 y, sin ning\u00fan otro remedio, la enferma recobra una salud perfecta.<\/p>\n<p>En 1668,\u00a0 es un criado de la casa de Saint-Charles, quien atacado de una pleures\u00eda completa y ya en la agon\u00eda, es curado repentinamente por la aplicaci\u00f3n que le hace un joven Misionero, Jean Polly, de un coraz\u00f3n trazado con la sangre de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Ya en Saint-Charles algunos d\u00edas despu\u00e9s de la muerte del siervo de Dios, un joven pensionista, a quien un cirujano torpe hab\u00eda cortado la arteria, hab\u00eda visto su sangre detenida de repente por una aplicaci\u00f3n semejante<span id='easy-footnote-13-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-13-17799' title='Carta de H\u00e9bert, obispo de Agen a Clemente XI.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>H\u00e9beet, obispo de Agen, que cuenta este hecho, a\u00f1ade haber visto \u00e9l mismo con toda la casa de San L\u00e1zaro, a un sacerdote llegado de Lyon a Par\u00eds con el fin de agradecer a Vicente en su tumba por la curaci\u00f3n de una incurable hidropes\u00eda.<\/p>\n<p>En Riom, es Margarita Ribeyre, mujer de Chabre, lugarteniente criminal, quien es curada de una fiebre continua y acompa\u00f1ada de delirio, por atarle a la cofia una carta de Vicente<span id='easy-footnote-14-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-14-17799' title='Carta de Chabre, del 17 de febrero de 1699.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En Lyon, es Charles Demia, vicario general, quien se libra de un violento mal de cabeza sirvi\u00e9ndose de su peine enviado por Almeras.<\/p>\n<p>Luisa de Varenne, viuda del senescal de Richelieu, quien hab\u00eda estado bajo la direcci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, le hab\u00eda o\u00eddo hacer predicciones justificadas por el suceso, ya hab\u00eda sido curada ella misma de una fiebre continua por la simple aplicaci\u00f3n de un trozo de tela humedecido en la sangre de su director recientemente fallecido, cur\u00f3 a su vez a la peque\u00f1a hija del procurador Joseph Pinet, enfermo de muerte, coloc\u00e1ndole en la cabeza una de sus vendas que hab\u00eda recibido de un hermano de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los elementos mismos cedieron al poder del fiel siervo de Aquel que hab\u00eda mandado a los vientos y a la mar. La v\u00edspera de Pascua, 3 de abril de 1706, el fuego se produjo en el bosque de La Valli\u00e8re y de Vaujour, en Anjou y, favorecido por un viento impetuoso, hubiera consumido en poco tiempo cuarenta arpendes. Sobre la linde del bosque hab\u00eda una casita perteneciente al hospital de Luble y habitada por una pobre viuda y cinco peque\u00f1os. Una Hija de la Caridad, empleada en este hospital, corre a la casita para conservar si es posible, a los pobres este peque\u00f1o bien y salvar a estos desdichados. Ella est\u00e1 ya amenazada por las llamas que avanzan con furia. Destituida de todo auxilio humano, la hermana, se pone a rezar y se dirige a Vicente en nombre de la ternura que Dios le hab\u00eda dado para todos los miserables. Al mismo tiempo, coloca a cierta distancia u trozo de la casulla del santo sacerdote, y proh\u00edbe a la llama que siga adelante. Como la mar ente el grano de arena, la llama ardiente se para en seco ante el d\u00e9bil l\u00edmite puesto por la fe, y se retira.<\/p>\n<p>Por fin, tan bien como su Maestro, el siervo de Jesucristo dio a conocer su poder a los demonios.<\/p>\n<p>En la parroquia de Sonac, en la di\u00f3cesis de Cahors, hab\u00eda una joven de condici\u00f3n, llamada Margarita Darcimoles, cuya posesi\u00f3n hab\u00eda sido declarada real por el piadoso y sabio obispo Nicol\u00e1s Sevin. \u00c9ste el mes de mayo de 1663, nombr\u00f3 al can\u00f3nigo regular \u00c9tienne Guinguy para hacer los exorcismos de la Iglesia. Guinguy se fue a Sonac con un joven cl\u00e9rigo, Pierre Rivi\u00e8re, a quien Nicol\u00e1s Talec, superior del seminario, le hab\u00eda dado por acompa\u00f1ante. El Padre quiere confesar a la posesa: el demonio la atormenta m\u00e1s. \u00abD\u00e9jala en libertad, dice el exorcista. \u2013S\u00ed, libertad, responde el maligno esp\u00edritu, para hacer bajar el fuego del cielo y quemarme.\u00bb\u00a0 Guinguy le presiona un poco por los m\u00e9ritos de\u00a0 de varios santos; y resultando todo in\u00fatil, le viene al pensamiento conjurarle\u00a0 de Vicente de Pa\u00fal, de quien Alain de Solminihac le hab\u00eda hablado con frecuencia. En nombre de Vicente: \u00abC\u00e1llate, c\u00e1llate\u00bb! exclama el demonio ech\u00e1ndosele al cuello. El exorcista se desprende de sus abrazos y multiplica los conjuros. Entonces el demonio en alta voz: \u00abVicente, dice, se aliment\u00f3 en la tierra con un alimento que es el veneno de nuestro infierno: es la nada, el aniquilamiento de s\u00ed mismo, es de esa nada de la que ha vivido Vicente, y hoy vive de la plenitud de la gracia. La nada hace morir y hace vivir; hay que morir al mundo, hace vivir a la gracia. \u2013Aunque seas el padre de la mentira, dice el sacerdote, acabas de decir la verdad. \u2013Ah,\u00a0 replica el demonio, c\u00f3mo quisiera haber mentido!\u00bb<\/p>\n<p>Entretanto Guinguy, para acabar de aprovecharse de su ventaja, cree deber llevarse a\u00a0 la se\u00f1orita Darcimoles a la iglesia; ella se queda inm\u00f3vil a la entrada del cementerio. \u00c9l recurre de nuevo al hombre de Dios: \u00abVicente, Vicente, exclama por fin el demonio vencido, t\u00fa has sido elevado al cielo, y yo estoy hundido en el infierno!\u00bb, y suelta la presa.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no pod\u00eda excluir de su caridad universal, dilatada todav\u00eda en el seno del Dios de amor, a la doble familia a la que tanto hab\u00eda amado en la tierra. En efecto, sus hijos y sus hijas continuaron siendo los objetos privilegiados de su poderoso afecto.<\/p>\n<p>En enero de 1689, tres Hijas de la Caridad, Jeanne Gobin, Margarita Mille y Margarita Thomas, se hab\u00edan embarcado en Burdeos para ir a Langon, de donde se deb\u00edan dirigir a Pau, con el fin de comenzar all\u00ed una fundaci\u00f3n. S\u00fabitamente la embarcaci\u00f3n es agitada por una violenta tempestad. Los pasajeros piensan en tirarse al agua para salvarse a nado. En medio de la desesperaci\u00f3n de todos, las hermanas de dirigieron a Dios, por los m\u00e9ritos de Vicente y de la se\u00f1orita Le Gras. Enseguida, la barca. Ya muy entrada en el mar, es arrojada por el viento sobre la arena, y todos pueden ganar la orilla a pie enjuto.<\/p>\n<p>En 1667, Radegunda Lanfantin fue as\u00ed salvada en el Sena. En 1670, Jeanne Luis fue curada repentinamente, al cabo de una novena, de un tumor desesperado que no le permit\u00eda\u00a0 arrodillarse; en 1661, hab\u00eda salido sana y salva, despu\u00e9s de invocar a su venerado Padre, de debajo de una puerta cochera que, ca\u00edda sobre ella, la habr\u00eda debido aplastar. Otra Hija de la Caridad fue curada, en el hospital de Saint-Germain, por el cr\u00e9dito del siervo de Dios, de una par\u00e1lisis incurable, que le quitaba el uso de la palabra y de sus miembros.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ntas m\u00e1s fueron devueltas de la misma manera al servicio de los pobres!.Y, al mismo tiempo, cu\u00e1ntos Misioneros, en Francia, en Italia y hasta en China, fueron tratados por su Padre como hijos mayores! Testigo Jean de Croisilles quien, partido para Toul en julio de 1660, incapacitado de brazos y de piernas, nada m\u00e1s llegar, pidi\u00f3 a quien le hab\u00eda enviado, y obtuvo inmediatamente la fuerza para desempe\u00f1ar su misi\u00f3n. Testigo Claude G\u00e9rault quien, enfermo de peligro en Notre-Dame de la Rose se sinti\u00f3 curado por la aparici\u00f3n del santo, al tocarle con una mano la espalda y el pecho con la otra. Testigo Jean Le Hal quien se vio libre de una fiebre pertinaz, de un violento dolor de cabeza y de varias incomodidades, aplic\u00e1ndose un trocito del doble de un bonete de Vicente. Testigo el joven cl\u00e9rigo Roger Houssaye, a quien una fiebre intermitente lo dej\u00f3 al comenzar una novena\u00a0 sobre su tumba. Testigo Jean-Baptiste Le Vacher, quien antes de una novena parecida se vio curado de un hidrocele que los m\u00e1s h\u00e1biles m\u00e9dicos hab\u00edan agravado con sus esfuerzos, y desesperaban de curar ni siquiera al precio de operaciones peligrosas. Testigo por \u00faltimo otro cl\u00e9rigo de San L\u00e1zaro, Ren\u00e9 Abot, quien atormentado por toda clase penas interiores que amenazaban a la vez su vida y su raz\u00f3n, y hallado en este estado, en una carrera insensata, por el hermano sacrist\u00e1n fue conducido ante el coraz\u00f3n de Vicente; y all\u00ed, despu\u00e9s de una oraci\u00f3n acompa\u00f1ada de l\u00e1grimas, recobr\u00f3 una paz desde entonces imperturbable, y pudo durante dieciocho a\u00f1os, servir de ap\u00f3stol en la Isla de Bourbon..<\/p>\n<p>Manifiestos que fueran todos estos milagros, no son sin embargo los que\u00a0 se presentaron en el examen de la Congregaci\u00f3n por los postuladores de la causa. De \u00e9stos y de varios m\u00e1s, en n\u00famero de cincuenta y seis, escogidos entre mil parecidos, se contentaron con elaborar un sumario que unieron, en forma de suplemento, a los ocho siguientes considerados como los m\u00e1s resonantes, m\u00e1s incontestables, o de un control m\u00e1s f\u00e1cil.<\/p>\n<p>El primero se realiz\u00f3 en Claude-Joseph Compoin, joven del barrio de Saint-Marceau quien, privado por completo de la vista desde hac\u00eda dieciocho meses a consecuencia de una amaurosis, y llevado a San L\u00e1zaro por su madre por consejo de la piadosa Julie Henault, interrumpi\u00f3, el primer d\u00eda de una novena la oraci\u00f3n materna con estas palabras: \u00abMadre, veo a una dama delante de m\u00ed. -\u00bfDe qu\u00e9 color es su vestido? \u2013Rojo.\u00bb En efecto, una mujer as\u00ed vestida rezaba entonces en la tumba. El joven Compoin regres\u00f3 solo a su casa y anunci\u00f3 \u00e9l mismo a su padre y a todo el barrio su curaci\u00f3n maravillosa.<\/p>\n<p>Marie-Anne l\u2019Huillier, joven de ocho a\u00f1os, era muda y paral\u00edtica de nacimiento. Su madre, sin recurrir nunca a la medicina, la hab\u00eda dedicado a todos los santos honrados en Par\u00eds, pero in\u00fatilmente. Su fe empezaba perderse, cuando Margarita Cuculle, mujer de Alexandre Gallois, jardinero florista, , le indic\u00f3 la iglesia de San L\u00e1zaro y la comprometi\u00f3 a hacer una novena all\u00ed. El noveno d\u00eda solamente, la joven se encontr\u00f3 mejor. Se comienza una segunda novena, durante la cual Marie-Anne camina y habla\u00a0 por primera vez.<\/p>\n<p>Antoine Greffier, seis semanas despu\u00e9s de nacer, se volv\u00eda, a causa de ataques diarios de epilepsia, sordo y ciego. Su madre le present\u00f3 en la Escuela de medicina, donde le respondieron: \u00ab\u00c9ste es un ni\u00f1o que necesita m\u00e1s de oraciones que de remedios.\u00bb Ella recurri\u00f3 en efecto a Dios y a todos los santos, que se quedaron sordos a sus plegarias. Su hermana, la madre del joven Compoin, le insiste entonces que se dirija a quien hab\u00eda curado a su hijo. Sin tardar vuela a San L\u00e1zaro y, desde el primer d\u00eda de la novena, los prodigios del evangelio se renuevan: el ciego ve, el sordo oye, el epil\u00e9ptico vuelve a la salud y a la vida.<\/p>\n<p>Genevi\u00e8ve-Catherine Marquette, de cuatro a\u00f1os de edad, no pod\u00eda andar m\u00e1s que un ni\u00f1o de un d\u00eda. Un soldado de la guardia francesa aconseja a su madre que la lleve a la tumba de Vicente. La lleva y encarga a una persona de piedad que haga una novena en su nombre. Desde el primer d\u00eda Genevi\u00e8ve se tiene de pie; un mes despu\u00e9s camina como cualquier ni\u00f1a de su edad.<\/p>\n<p>Mathurine Gu\u00e9rin, superiora de las Hijas de la Caridad, ya de edad, ten\u00eda la pierna devorada por una \u00falcera cancerosa. Hac\u00eda tres a\u00f1os ya que hab\u00eda renunciado a todos los remedios, cuando se acord\u00f3 de su Padre. Comienza una novena con sus hermanas. El noveno d\u00eda, su pierna estaba m\u00e1s sana que nunca.<\/p>\n<p>Con Jacques Grou, de treinta y nueve a\u00f1os, , a escupir sangre hab\u00eda seguido un flujo hemorroide acompa\u00f1ado de fiebre y de una inflamaci\u00f3n generalizada. Un sabio m\u00e9dico logr\u00f3 detener la fiebre y disminuir la inflamaci\u00f3n, pero no el flujo, que reduc\u00eda pronto al enfermo\u00a0 a un estado cr\u00edtico. A este desdichado, abandonado de todos, , le aconseja una Hija de la Caridad una novena en San L\u00e1zaro. Se hace llevar m\u00e1s que conducir por su mujer. Pronto se siente aliviado y, al final de una segunda novena, ha recobrado una salud perfecta.<\/p>\n<p>Michel L\u00e9pin\u00e9, comerciante de Par\u00eds, ten\u00eda un tumor en el h\u00edgado y en las gl\u00e1ndulas del mesenterio. Hab\u00eda recibido los \u00faltimos sacramentos y los m\u00e9dicos le hab\u00edan abandonado. \u00abNunca, dijo uno de ellos en su declaraci\u00f3n, qued\u00e9 m\u00e1s sorprendido que al o\u00edr unos meses despu\u00e9s el tal L\u00e9pin\u00e9 estaba curado. Quise asegurarme por m\u00ed mismo. Le visit\u00e9, le encontr\u00e9 perfectamente restablecido, y me enter\u00e9 por \u00e9l que una Hija de la Caridad que sirve a los pobres de la parroquia de Saint-Nicolas des Champs, me hab\u00eda ya contado a saber que despu\u00e9s de una novena hecha en la tumba del siervo de Dios, hab\u00eda vuelto al estado en que yo le ve\u00eda.\u00bb Tal fue tambi\u00e9n la declaraci\u00f3n de Michelle du Change, la Hermana de la Caridad que hab\u00eda aconsejado la novena, que hab\u00eda sido acogida m\u00e1s all\u00e1 de sus deseos, ya que \u00e9l no hab\u00eda pedido m\u00e1s que una curaci\u00f3n de un a\u00f1o para terminar ciertos asuntos que interesaban a su conciencia..<\/p>\n<p>La \u00faltima curaci\u00f3n presentada al examen de la congregaci\u00f3n de los ritos fue la de Alexandre-Philippe le Grand, ni\u00f1o exp\u00f3sito, que hab\u00eda perdido por completo, a la edad de siete a\u00f1os, el uso de los brazos y de las piernas. Los cuidados de las hijas de la Caridad y de los cirujanos m\u00e1s h\u00e1biles, hab\u00edan sido in\u00fatiles, se le iba a trasladar a la sala del Hospital General destinada a los incurables de su edad. El tierno inter\u00e9s que inspiraba este pobre ni\u00f1o a las Hijas de la Caridad llev\u00f3 a su superiora a confi\u00e1rselo a la protecci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. Ella le puso pues en casa de una jardinero llamado Gervais, vecino de San L\u00e1zaro, con orden de llevarlo all\u00ed durante nueve d\u00edas. En el curso de la novena, el ni\u00f1o recobr\u00f3 el movimiento, y recordaba muy bien, cuando declar\u00f3 a los comisarios que, el noveno d\u00eda hab\u00eda hecho a pie y sin bast\u00f3n una media legua para volver a su antiguo domicilio.<\/p>\n<p>De estas ocho curaciones, entre las cuales la posteridad no sabr\u00eda cu\u00e1l escoger, tan naturales parecen todas, la congregaci\u00f3n no admiti\u00f3 como milagrosas la primera, la segunda, la quinta y la octava, y los postuladores de la causa abandonaron ellos mismos las cuatro restantes. Es porque a menos que se estudie a fondo los documentos de un proceso de canonizaci\u00f3n, no se podr\u00eda formar una idea del examen severo, infatigable, infinito al que son sometidos en Roma los hechos presentados como milagrosos. Cuando los postuladores han establecido la realidad sobre las declaraciones jur\u00eddicas, y han confiado su defensa a los m\u00e9dicos m\u00e1s famosos de la universidad romana, el promotor de la fe, armado \u00e9l mismo de lo que la ciencia m\u00e9dica, desde Hip\u00f3crates a nuestros d\u00edas, ha dicho de todas las enfermedades imaginables, de lo que la historia refiere de una multitud de curaciones extraordinarias, se esfuerza en demostrar en cada una la acci\u00f3n de la naturaleza antes que una operaci\u00f3n divina. Por su parte, \u00e9l nombra a un experto de una ciencia consumada, cuya \u00fanica duda es decisiva contra lo sobrenatural del hecho. Si el experto reconociera en ello la mano de Dios, su voto es combatido todav\u00eda, y se encarga aun segundo de un nuevo examen. En los interrogatorios, los informes de los expertos y los debates de la congregaci\u00f3n, se examina, seg\u00fan los testimonio de la gente del arte, el comienzo, la causa, la naturaleza, la duraci\u00f3n de la enfermedad, la naturaleza tambi\u00e9n y la duraci\u00f3n de los remedios, su efecto o su inutilidad constatada por el abandono de los m\u00e9dicos, el tiempo y el modo del recurso al siervo de Dios, el modo de la curaci\u00f3n gradual o instant\u00e1nea, entera o parcial, acompa\u00f1ada o no de crisis, provisional o duradera, etc. La instantaneidad y la persistencia de la curaci\u00f3n son las dos condiciones m\u00e1s rigurosamente requeridas. Sobre todo eso, se interroga tambi\u00e9n al enfermo y la opini\u00f3n, y se exige que su declaraci\u00f3n sea uniforme, constante y duradera.<\/p>\n<p>En la causa de Vicente de Pa\u00fal, el examen de los milagros dur\u00f3 dos a\u00f1os. Se necesitaron tambi\u00e9n ahora nuevas instancias. En su circular del 1\u00ba de enero de 1729, Bonnet, superior de la Misi\u00f3n, anunciaba que hab\u00eda ido a Fontainebleau para pedir la intervenci\u00f3n del cardenal\u00a0 de Fleury. En efecto, el ministro de justicia, ministro de asuntos exteriores, escribi\u00f3 al Papa una carta urgente, a la que todos los cardenales franceses unieron sus peticiones. El rey de Cerde\u00f1a escribi\u00f3 tambi\u00e9n. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, el 1\u00ba de febrero, se celebraba la congregaci\u00f3n antepreparatoria sobre la duda de los milagros, y Vieillescases, en su audiencia del 11, consegu\u00eda del Papa la preparatoria para el 5 de abril, d\u00eda de san Vicente Ferrier (Ferrer). Se reservaba estos dos meses para preparar sus repuestas a las animadversiones del promotor de la fe contra los cuatro milagros admitidos. La congregaci\u00f3n preparatoria tuvo lugar en efecto el 5 de abril y la general, ante el Papa, el 12 de julio. En esta \u00faltima congregaci\u00f3n, Benedicto XIII, despu\u00e9s de o\u00edr a los consultores y a los cardenales sobre la duda planteada por el cardenal de Polignac: si constaba de los milagros, y de qu\u00e9 milagros, en el caso y para el efecto de que se trataba, juzg\u00f3 a prop\u00f3sito no determinar nada por entonces, y diferir la resoluci\u00f3n de esta duda con el fin de poder en adelante implorar, seg\u00fan la costumbre, el socorro del cielo. En efecto, \u00e9l celebr\u00f3 la misa en la capilla de san P\u00edo V, el d\u00eda de la fiesta de san Buenaventura, doctor de la Iglesia, el 14 de julio, y declar\u00f3 que constaba de los cuatro milagros contados anteriormente, como milagros del tercer orden, y orden\u00f3 expedir y publicar el decreto de la beatificaci\u00f3n del siervo de Dios Vicente de Pa\u00fal para ser hecha sin demora en virtud de cartas apost\u00f3licas que ser\u00edan expedidas en forma de breve con las gracias ordinarias.<\/p>\n<h3>VIII. <em>Breve y solemnidad de la beatificaci\u00f3n en Roma.<\/em><\/h3>\n<p>El breve no apareci\u00f3 hasta un mes despu\u00e9s, el 13 de agosto. Esta es su traducci\u00f3n: Benedicto XIII, papa. Para perpetua memoria.<\/p>\n<p>\u00abEl Se\u00f1or, justo y misericordioso, despu\u00e9s de haber adornado con los diversos dones de su gracia a algunos de sus siervos m\u00e1s particulares y elegidos, a los que \u00e9l ha predestinado desde el comienzo del mundo al cumplimiento de su obra, manifiesta alguna vez su santidad con milagros y prodigios en la tierra, a fin de que, coronados en los cielos con una gloria inmortal, reciban de los fieles el culto de una leg\u00edtima veneraci\u00f3n. Entre estos hombres, por todo el mundo, ha brillado Vicente de Pa\u00fal, sacerdote franc\u00e9s, fundador de la congregaci\u00f3n de los sacerdotes seculares de la Misi\u00f3n y de la compa\u00f1\u00eda de las Hijas llamadas de la Caridad. Abrasado, en su coraz\u00f3n dilatado por el Esp\u00edritu Santo, de una admirable caridad\u00a0 por Dios y el pr\u00f3jimo, ocupado constantemente en las obras de una verdadera piedad y sobre todo de la ganancia de las almas, se comprometi\u00f3 con un voto, \u00e9l y los sacerdotes de su congregaci\u00f3n a instruir en los misterios de la fe cat\u00f3lica, en los mandamientos y en el camino de la salvaci\u00f3n, a los pobres del campo, a quienes ve\u00eda con dolor sumidos miserablemente en su mayor parte en las tinieblas de la ignorancia; tambi\u00e9n se entreg\u00f3 y sobre todo a formar bien al clero; y, en posesi\u00f3n de la ayuda de todas las dem\u00e1s virtudes y de la fuerza de lo alto, en todo el curso de su peregrinaci\u00f3n, se mostr\u00f3 ministro fiel, operario valeroso e infatigable en el cultivo de la vi\u00f1a del Se\u00f1or; no s\u00f3lo ha llenado a toda la Iglesia del olor muy suave de sus perfumes espirituales, sino tambi\u00e9n la ha enriquecido por la fecundidad de los frutos m\u00e1s abundantes; y, lleno de d\u00edas y de m\u00e9ritos, querido de Dios y de los hombres, ha concluido dichosamente el curso de esta vida mortal. El deber del cargo pastoral que el Alt\u00edsimo ha querido que nos desempe\u00f1\u00e1ramos exige que no dejemos una luz tan espl\u00e9ndida oculta por m\u00e1s tiempo bajo el celem\u00edn, sino que sea colocada por nuestro ministerio sobre el candelero, desde el cual ilumina a todos los que est\u00e1n en la casa para la gloria del Dios todopoderoso, el honor de la Iglesia cat\u00f3lica, el consuelo y la edificaci\u00f3n espiritual del pueblo cristiano. Raz\u00f3n por la cual la congregaci\u00f3n de nuestros venerables hermanos los cardenales de la santa Iglesia romana, propuestos a los sagrados ritos, despu\u00e9s de examinar y discutir con madurez y con cuidado los procesos hechos con el permiso de la Sede apost\u00f3lica, y sobre la santidad de vida y las virtudes heroicas de todo g\u00e9nero, que se dec\u00edan haber brillado en el siervo de Dios Vicente de Pa\u00fal, y sobre los milagros que se aseguraba haberse operado por Dios por su intercesi\u00f3n, y para manifestar su santidad a los hombres; despu\u00e9s de escuchar tambi\u00e9n, en la congregaci\u00f3n de cardenales celebrada ante nos, los sufragios de los consultores, habiendo juzgado, con un consentimiento y una voz un\u00e1nime que dicho siervo de Dios pod\u00eda, cuando nos pareciera bien, ser declarado beato con los indultos acostumbrados: Nos, en consecuencia, atendiendo a las piadosas e insistentes s\u00faplicas presentadas humildemente a nos y a esta Santa Sede sobre ello por nuestro muy querido hijo en Jesucristo, Luis, rey de Francia cristian\u00edsimo, y por nuestra muy querida hija en Jesucristo, Mar\u00eda, reina tambi\u00e9n de Francia cristian\u00edsima, su esposa, por muchos otros muy altos pr\u00edncipes cat\u00f3licos, por nuestros venerables hermanos los arzobispos y obispos y nuestros queridos hijos del clero del reino de Francia, y a dem\u00e1s por toda la dicha congregaci\u00f3n de los sacerdotes seculares de la Misi\u00f3n; con el consejo y consentimiento de los dichos cardenales, y con nuestra autoridad apost\u00f3lica, nos otorgamos, a\u00a0 tenor de las presentes, que el siervo de Dios Vicente de Pa\u00fal sea llamado en adelante con el nombre de Beato; que su cuerpo y sus reliquias sean expuestas a la veneraci\u00f3n e los fieles, no con todo llevadas en procesi\u00f3n; que sus im\u00e1genes sean adornadas con rayos o gloria; y que cada a\u00f1o el d\u00eda aniversario de su feliz deceso se diga su oficio y se celebre la misa como de un confesor no pont\u00edfice, siguiendo las r\u00fabricas\u00a0 del breviario y del misal romano. Deseemos no obstante que la recitaci\u00f3n del oficio y la celebraci\u00f3n de la misa no se hagan m\u00e1s que en los lugares aqu\u00ed descritos, a saber el pueblo de Pouy, di\u00f3cesis de Acqs, provincia de Auch, donde naci\u00f3 dicho siervo de Dios; el burgo de Clichy, di\u00f3cesis de Par\u00eds y la ciudad de Ch\u00e2tillon-les-Dombes, di\u00f3cesis de Lyon, donde ejerci\u00f3 el cuidado de almas, y la ciudad de Par\u00eds, de donde vol\u00f3 a los cielos, y donde reposa su venerable cuerpo. All\u00ed podr\u00e1n hacer el susodicho oficio todos los fieles de uno y otro sexo, tanto seculares como regulares que est\u00e1n obligados a las horas can\u00f3nicas, lo que nos extendemos a toda la susodicha congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, tanto para los sacerdotes y cl\u00e9rigos de la misma congregaci\u00f3n como para los pensionistas y alumnos que viven en sus casas, y por fin a todas las iglesias, capillas u oratorios de dicha compa\u00f1\u00eda de Hijas, que el siervo de Dios ha instituido con el nombre de Caridad, por todos los sacerdotes agregados a estas iglesias, capillas u oratorios. Y, por lo que se refiere a las misas podr\u00e1n decirse por todos los sacerdotes que lleguen a las iglesias donde se tendr\u00e1 la fiesta. Adem\u00e1s, solamente el primer a\u00f1o de la fecha de estas presentes, y en las Indias el d\u00eda que lleguen, permitimos en estas iglesias de Pouy, de Clichy, de Ch\u00e2tillon, de Par\u00eds, de la misi\u00f3n y de las hijas de la Caridad, celebrar la solemnidad de la beatificaci\u00f3n del siervo de Dios con oficio y misa del rito doble mayor, el d\u00eda respectivamente fijado por los ordinarios, despu\u00e9s no obstante que la misma solemnidad haya sido celebrada en la bas\u00edlica del Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles de esta ciudad, para lo cual asignamos el d\u00eda veintiuno del mes de agosto corriente, no obstante las constituciones y ordenanzas apost\u00f3licas, los decretos que proh\u00edben el culto y todo lo dem\u00e1s contrario, Pues bien, queremos que a las copias o ejemplares incluso impresos de estas presentes firmadas por la mano del secretario de la susodicha congregaci\u00f3n de los cardenales y selladas con el sello del prefecto o del vice prefecto de la misma congregaci\u00f3n, todos a\u00f1adiendo la misma fe, en juicio y fuera de \u00e9l, que a estas presentes mismas si fueren mostradas y producidas. Dado en Roma, en San Pedro, bajo el anillo del pescador, el d\u00e9cimo tercer d\u00eda del mes de agosto de 1729, y de nuestro pontificado el sexto. Fr. card. Olivieri\u00bb.<\/p>\n<p>El 21 de agosto, d\u00eda fijado por el Papa, fue efectivamente celebrada en Roma la solemnidad de la beatificaci\u00f3n. La vasta bas\u00edlica vaticana estaba adornada de una parte a otra con damasco rojo, guarnecido con galones de oro. Todos los altares, en n\u00famero tan prodigioso, estaban cargados de cirios de un peso m\u00e1s que ordinario. La tumba de los santos ap\u00f3stoles estaba cubierta de antorchas cuyo resplandor, unido a los de los cientos de l\u00e1mparas que arden sin cesar, hac\u00eda como una capilla ardiente. Sobre el altar de la c\u00e1tedra de san Pedro, donde se celebraba la ceremonia, no se pod\u00edan contar las antorchas de oro y de plata, mucho menos las que lo rodeaban, dispuestas en forma de arbustos cubiertos de rosas y hojas de oro. Los ornamentos del altar eran magn\u00edficos, y el c\u00e1liz solo fue estimado en 100 000 libras.<\/p>\n<p>Los tres cuadros del beato eran gigantescos, pero su elevaci\u00f3n los reduc\u00eda a proporciones naturales. El primero colocado en el exterior sobre la puerta principal, representaba a Vicente en una nube y sostenido por \u00e1ngeles que se lo llevaban al cielo. En las dos puntas de la cornisa estaban seres alados que publicaban sus virtudes y su gloria. Debajo, se ve\u00edan las armas del Papa y las del rey cristian\u00edsimo y, sobre las dos puertas colaterales, las del cap\u00edtulo de la bas\u00edlica y de la congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el segundo cuadro, situado sobre la puerta de bronce, al otro lado del vest\u00edbulo, se mostraba al beato en alba y en casulla, en la actitud de un hombre que desciende del cielo para curar a los ciegos, a los mudos y a los cojos, con este leyenda: <em>Curavit multos qui vexabantur variis languoribus<\/em> (Marc. I, 34)<\/p>\n<p>El tercer cuadro, apoyado contra la silla de San Pedro y como sostenido por los cuatro principales doctores de la Iglesia, dejaba ver a Vicente en la gloria de los santos, rodeado de \u00e1ngeles que portaban los atributos de su sacerdocio y de sus virtudes.<\/p>\n<p>La ceremonia comenz\u00f3 hacia las trece horas de Italia, es decir hacia las ocho horas y media de Francia. Se hallaban presentes dieciocho cardenales de la congregaci\u00f3n de los ritos, que son los \u00fanicos que tienen derecho de asistir y veintiocho eclesi\u00e1sticos tanto prelados como consultores de la misma congregaci\u00f3n. el numeroso cap\u00edtulo y clero de la bas\u00edlica estaba all\u00ed al completo, con un gran n\u00famero de obispos, de prelados, de religiosos y una fluencia infinita de pueblo.<\/p>\n<p>El cardenal camarlengo, en calidad de arcipreste, permiti\u00f3 la lectura del breve de beatificaci\u00f3n y, acabada esta lectura, el arzobispo celebrante enton\u00f3 el <em>Te Deum. <\/em>Enseguida las im\u00e1genes del beato se descubrieron, y todos cayeron de rodillas para honrarlas. El himno del triunfo se enton\u00f3 al son de los tambores y de las trompetas, de las bater\u00edas\u00a0 y de los ca\u00f1ones del castillo Sant-Angelo, y acab\u00f3 con el estribillo <em>Ora pro nobis, beate Vincenti<\/em>, y la colecta siguiente, en la que el Papa hab\u00eda trabajado, la misma que con algunos cambios se recita todav\u00eda hoy: \u00abDeus, qui, ad evangelizandum pauperibus, derelictorum infirmorumque miserias sublevandas, et ecclesiastici\u00a0 ordinis decorem promovendum, Filii tui spiritum in apostolic\u00e2 beati Vicentii a Paulo charitate et humilitate suscitasti; ejus nobis intercessione concede, ut, a peccatorum miseriis sublevati, e\u00e2dem tibi semper charitate et humilitate placeamus. Per eundem, etc.,\u2026\u00bb<\/p>\n<p>Luego se ofreci\u00f3 incienso a la imagen, y la ceremonia de la ma\u00f1ana se termin\u00f3 con la celebraci\u00f3n de la misa. Por la tarde, despu\u00e9s de v\u00edsperas, el Papa se dirigi\u00f3 a la bas\u00edlica. Fue recibido en la puerta por el superior de una de las casas de la Misi\u00f3n de Roma y por el postulador de la causa. Su Santidad, despu\u00e9s de adorar al Santo Sacramento, fue a arrodillarse ante la imagen del beato y recit\u00f3 all\u00ed su oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tal fue esta gloriosa solemnidad tan capaz de conmover la imaginaci\u00f3n y el coraz\u00f3n, sobre todo cuando se piensa que se refer\u00eda al m\u00e1s humilde los hombres. <em>Exaltavit humiles<\/em>!<\/p>\n<p>Benedicto XIII quiso honrarle tambi\u00e9n en su sucesor, a quien dirigi\u00f3, ocho d\u00edas despu\u00e9s, el breve siguiente:<\/p>\n<p>\u00abNuestro querido hijo, salud y bendici\u00f3n apost\u00f3lica. Si el hijo recibe su gloria del honor de su padre, la vuestra es ciertamente mucho m\u00e1s resplandeciente y m\u00e1s s\u00f3lida que la de los dem\u00e1s, ya que viene de un ilustre Padre a quien se ha otorgado y rendido esta clase de honor que es debido no a las acciones grandes y brillantes seg\u00fan el mundo, sino a esta victoria por la cual es vencido el mundo, es decir a las virtudes heroicas, realzadas y confirmadas por milagros. Es pues por esta gloria verdadera y que debe colmarnos de alegr\u00eda, por la que os congratulamos y con vos a todos los hijos de este dign\u00edsimo fundador el beato Vicente de Pa\u00fal, y no dudamos que sea para todos ellos un nuevo y poderoso aguij\u00f3n imitar a un tal padre. Pues, en medio de los deberes religiosos que le tribut\u00e1is solemnemente y de las alabanzas que escuch\u00e1is por sus virtudes, le recordar\u00e9is, con la veneraci\u00f3n conveniente de su ardiente caridad; pensar\u00e9is que la felicidad eterna debe ser la recompensa de las santas funciones de vuestro instituto y, por los pasos de bienaventurado padre, aspirar\u00e9is con m\u00e1s fervor y alegr\u00eda a la misma corona por la imitaci\u00f3n de su caridad y de las dem\u00e1s virtudes de las que tan gran ejemplo os ha dejado. En cuanto a vos, nuestro querido hijo, comprend\u00e9is que es vuestro deber entregar todos\u00a0 vuestros cuidados a fin de que, en la congregaci\u00f3n que \u00e9l ha instituido y que vos gobern\u00e1is con tanta vigilancia y prudencia, el ardor de la caridad y el esp\u00edritu apost\u00f3lico de su bienaventurado fundador se mantengan siempre vivos\u00a0 y activos, para que la sabidur\u00eda y buena direcci\u00f3n de los hijos aumente la carona y el gozo de su padre. Es lo que nos y la Santa Sede tenemos motivos para esperar de las pruebas que hemos recibido hasta el presente de vuestro celo y de vuestra piedad , los mismo que de las seguridades que nos hab\u00e9is dado en vuestras cartas de la obediencia m\u00e1s sumisa y de la entrega m\u00e1s perfecta y m\u00e1s respetuosa. En esta esperanza, suplicamos a Dios, autor de todo bien, que por la efusi\u00f3n de su esp\u00edritu, revista con la fuerza de lo alto a los obreros que \u00e9l ha enviado a su vi\u00f1a, y que conceda a sus p\u00edos trabajos y a sus solicitudes por la salvaci\u00f3n de las almas la abundancia de los frutos que desean. Por \u00faltimo os damos con mucho afecto, nuestro querido hijo, y a vuestra muy digna congregaci\u00f3n, nuestra bendici\u00f3n apost\u00f3lica. Dado en Roma, en San Pedro, bajo el anillo del pescador, el 29 de agosto de 1729, y de nuestro pontificado el sexto.\u00bb<\/p>\n<p>Al fin el Papa puso el colmo a sus favores con su breve del 6 de setiembre, concediendo, con las condiciones ordinarias, una indulgencia plenaria y perpetua a los que comulgaran en alguna de las iglesias en las que se solemnizara la beatificaci\u00f3n del siervo de Dios.<\/p>\n<h3>IX. <em>Solemnidad de la beatificaci\u00f3n en Francia.<\/em><\/h3>\n<p>El decreto y las gracias del Soberano Pont\u00edfice fueron recibidos en todo el mundo con un aplauso universal. Ya, apenas se supo que se hab\u00eda dado el paso decisivo de la heroicidad de las virtudes, una nube de cartas de felicitaciones hab\u00eda ca\u00eddo en San L\u00e1zaro. Mucho m\u00e1s a\u00fan despu\u00e9s del decreto de beatificaci\u00f3n. Todo lo mejor que hab\u00eda en la Iglesia y en el Estado se despleg\u00f3 para testimoniar una santa alegr\u00eda a los hijos de Vicente de Pa\u00fal. Nombremos tan s\u00f3lo a los cardenales Lambertini, de Rohan, de Bissy, du Fleury, de Polignac, Pipia, Ottoboni, Salviati y Lescari; y, entre los obispos los de Cavaillon, de Cahors, d\u2019Embrun, de Pamiers, d\u2019Halicarnasse, de S\u00e9ez, d\u2019Arles,\u00a0 d\u2019Euteropolis, d\u2019Apam\u00e9e, de P\u00e9rigueux, de Poitiers y de Soissons. El arzobispo de Par\u00eds resumi\u00f3 en dos palabras todos los servicios prestados por el santo sacerdote a la Iglesia y al Estado, escribiendo que su beatificaci\u00f3n \u00abdeb\u00eda interesar\u00a0 a todo buen Franc\u00e9s y a todo buen cat\u00f3lico\u00bb.<\/p>\n<p>Las Damas de la Asamblea, las Damas de la Visitaci\u00f3n, de la Providencia, de la Cruz y todas las comunidades de las que Vicente hab\u00eda sido director o consejero, escribieron por su parte en t\u00e9rminos llenos d respeto, de gratitud y de regocijo. Duquesas, militares, magistrados, laicos piadosos, todos los \u00f3rdenes del Estado se unieron en este concierto al honor de aqu\u00e9l que hab\u00eda pasado\u00a0 haciendo bien a todos.<\/p>\n<p>Mientras tanto, se dispon\u00edan a celebrar en Francia la solemnidad de la beatificaci\u00f3n, y era naturalmente en la casa de San L\u00e1zaro adonde pertenec\u00eda comenzar. El primer paso fue doloroso. El domingo 25 de setiembre, de Ventimille du Lac, arzobispo de Par\u00eds, se traslad\u00f3 a San L\u00e1zaro hacia las dos y media de la tarde. Despu\u00e9s de revestirse en la sacrist\u00eda con los ornamentos pontificales, se dirigi\u00f3, precedido de sus oficiales y de todos los sacerdotes de la casa, y seguido de un ilustre cortejo, al pie del altar, donde or\u00f3, y de all\u00e1 a la timba donde, habi\u00e9ndose sentado en un sill\u00f3n , se hizo leer el breve de beatificaci\u00f3n, despu\u00e9s de lo cual pregunt\u00f3 d\u00f3nde estaba la tumba del beato. Bonnet, superior general, y Couty, antiguo procurador de la causa, respondieron, con la mano sobre el pecho, que ellos dos hab\u00edan estado presentes en la primera apertura del 19 de febrero de 1712, y que el cuerpo, despu\u00e9s de la visita, hab\u00eda sido colocado en el mismo lugar donde hab\u00eda sido inhumado el 28 de setiembre de 1660. El arzobispo orden\u00f3 entonces que se abriera la tumba; mand\u00f3 entonces que le trajeran el ata\u00fad de plomo, que fue colocado ante \u00e9l cubierto de una s\u00e1bana blanca. En la primera apertura del f\u00e9retro y despu\u00e9s de la visita hecha por Boucot, maestro cirujano mayor del H\u00f4tel real de los Inv\u00e1lidos y uno de sus cofrades, el santo cuerpo, hallado entero y muy reconocible diecisiete a\u00f1os antes, apareci\u00f3 en un estado de triste descomposici\u00f3n. Aparec\u00eda hundido y desfigurado; Uno de los huesos de la pierna estaba despojado totalmente de las carnes, y la cabeza, aunque menos despojada, no conservaba ya sus rasgos; las ropas nuevas todav\u00eda, las vimos, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, hab\u00edan perdido su color. Por lo dem\u00e1s, ni las ropas ni el cuerpo santo no exhalaban ning\u00fan olor desagradable. Se atribuy\u00f3 esta alteraci\u00f3n a la impresi\u00f3n del aire, en la primera exhumaci\u00f3n, y sobre todo a dos inundaciones que, doce a\u00f1os atr\u00e1s, hab\u00edan inundado el patio, el corredor de entrada y la iglesia de San L\u00e1zaro. La sotana en efecto llevaba en ciertas partes el rastro de barro dejado por las aguas. La infiltraci\u00f3n hab\u00eda sido f\u00e1cil a trav\u00e9s de un f\u00e9retro abierto por varios sitios, en particular por la cabeza, y adem\u00e1s tan menudo, que el mariscal de Noailles hizo pasar un plancha por debajo para impedirle que se rompiera antes de ser sacado de la tumba.<\/p>\n<p>El arzobispo de Par\u00eds tom\u00f3 para s\u00ed la mano izquierda del beato de la que distribuy\u00f3 algunas falanges a los m\u00e1s ilustres personajes de la asamblea, al duque de Noailles, a la princesa de Armagnac, a la mariscala de Gramont y a la se\u00f1orita de Beauveau.. El superior general, despu\u00e9s de sacar un hueso destinado al papa<span id='easy-footnote-15-17799' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-15-17799' title='Ya, el 24 de marzo de 1727, Vieillescases hab\u00eda ofrecido a Benedicto XIII un coraz\u00f3n pintado con la sangre del beato, que el papa hab\u00eda recibido con respeto y puesto en su breviario. Despu\u00e9s de la beatificaci\u00f3n, se le envi\u00f3 una camisa te\u00f1ida con la misma sangre, encerrada en un bonito relicario. Su Santidad la recibi\u00f3 con un gozo m\u00e1s grande todav\u00eda y la envi\u00f3 a B\u00e9n\u00e9vent, del que \u00e9l hab\u00eda sido arzobispo, para ser expuesta en la catedral. En 1730, un coraz\u00f3n parecido fue donado a la reina de Inglaterra, y otro con un hueso fue enviado , en 1731, a Clemente XII.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>, rog\u00f3 al arzobispo que mandara cerrar el f\u00e9retro, y ponerle su sello hasta que se pudiera poner el cuerpo santo\u00a0 en estado de ser expuesto a la vista de y a la veneraci\u00f3n de los fieles. Hecho esto, el sagrado dep\u00f3sito fue llevado , acompa\u00f1ado del arzobispo y del clero, por seis sacerdotes de la Misi\u00f3n, revestidos de sobrepelliz y de estola, al altar de la capilla de los \u00c1ngeles, donde permaneci\u00f3 encerrado hasta la noche del lunes al martes 27. el martes fue llevado al centro del coro y puesto en un estrado de seis pies de alto, sostenido por cuatro pilastras coronadas de querubines en bronce.<\/p>\n<p>Fue este martes 27 de setiembre, d\u00eda del fallecimiento, o m\u00e1s bien, en t\u00e9rminos de la santa liturgia, d\u00eda del <em>nacimiento<\/em> de Vicente de Pa\u00fal, cuando comenz\u00f3 en San L\u00e1zaro el <em>triduo<\/em> de costumbre para honrar a los bienaventurados. Por la ma\u00f1ana, el arzobispo, subido al trono que le hab\u00edan dispuesto, mand\u00f3 leer en c\u00e1tedra y en voz alta, el breve de beatificaci\u00f3n; luego, mandando quitar el velo que envolv\u00eda el relicario, enton\u00f3 el Te Deum durante el cual \u00e9l incens\u00f3 tres veces el santo cuerpo, Permaneci\u00f3 luego de pie en medio del altar, mientras el coro alternativamente cantaba el resto del himno. Los coristas cantaron entonces el vers\u00edculo: <em>Ora pro nobis, beate Vincenti a Paulo<\/em>, al que todo el coro respondi\u00f3: <em>Ut digni efficiamur promissionibus Christi.<\/em> El arzobispo recit\u00f3 luego en alta voz la oraci\u00f3n propia y mand\u00f3 distribuir a toda la asamblea el decreto, el breve y un compendio de la vida del beato. Sigui\u00f3 la misa pontifical solemnemente celebrada por el arzobispo, en presencia de los obispos de Limoges, de Beauvais, de Bethl\u00e9em y de Saintes. Despu\u00e9s de un \u00e1gape cristiano en el refectorio de la comunidad, en el que tomaron parte los prelados y el lugarteniente de polic\u00eda, el Padre Tournemine, el c\u00e9lebre jesuita, hizo el primer discurso en alabanza de Vicente de Pa\u00fal. Las v\u00edsperas y el saludo fueron cantados a continuaci\u00f3n pontificalmente por el obispo de Limoges.<\/p>\n<p>La iglesia de San L\u00e1zaro engalanada debidamente, pero sin esta magnificencia que hubiera contrastado demasiado con la sencillez de Vicente de Pa\u00fal y de sus hijos. Diez cartones y diez divisas, que representaban y comentaban las escenas principales de la vida del beato, eran su principal ornamento. Aqu\u00ed, apacentaba las ovejas: <em>sustulit<\/em> <em>eum de gregibus<\/em>; all\u00e1, evangelizaba a los pobres de Folleville: <em>Pauperes evangelizantur: <\/em>m\u00e1s all\u00e1 , se le ve\u00eda en las galeras: <em>Praedicavit captivis remissionem <\/em>; a un lado, san Francisco de Sales present\u00e1ndole a la se\u00f1ora de Chantal, parec\u00eda decir: <em>Pascet vos in scienti\u00e2 et doctrin\u00e2 <\/em>; \u00e9l mismo estableciendo de una parte las Hijas y de otra a las Damas de la Caridad, les dirig\u00eda sucesivamente estas palabras: <em>Curate infirmos. \u2013Beatus qui intelligit super egenum et pauperem; <\/em>ven\u00edan luego las diversas fundaciones de la conferencia de los eclesi\u00e1sticos; <em>Zelus domus<\/em> <em>tuae comedit me<\/em>, de los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos: <em>Liberavit pupillum cui non esset adjutor<\/em>, del Nombre de Jes\u00fas: Manum suam aperuit inopi; y por \u00faltimo, la distribuci\u00f3n de la reglas a la Compa\u00f1\u00eda<em>: Dedit illis legem vitae et disciplinae.<\/em><\/p>\n<p>El 28, la misa mayor fue cantada por el arzobispo de Bourges, en presencia de muchos prelados y personas de calidad, y a falta de un p\u00e1rroco de Par\u00eda impedido, el segundo paneg\u00edrico fue predicado por el superior general Bonnet. El obispo de Saintes cant\u00f3 las v\u00edsperas y el saludo.<\/p>\n<p>El obispo de Bayeux hizo toda la ceremonia del tercer d\u00eda, en medio de una asistencia\u00a0 no menos numerosa e ilustre, en la que se distingu\u00eda al lugarteniente t al procurador\u00a0 del Gran Consejo, Por la noche, Hiriard predic\u00f3 sobre la humildad del beato.<\/p>\n<p>Los tres d\u00edas, la polic\u00eda estuvo representada en San L\u00e1zaro por una treintena de\u00a0 soldados inv\u00e1lidos, conducidos por un oficial, quienes tomaron parte en la fiesta a su modo, disparando al ca\u00f1\u00f3n, las bater\u00edas y dem\u00e1s piezas de artiller\u00eda. Todo sali\u00f3 a maravilla, menos la iluminaci\u00f3n de la terraza de San L\u00e1zaro, que fue impedida por el viento y la lluvia.<\/p>\n<p>Hubo pocas di\u00f3cesis en Francia, en Italia y en Polonia que no se pusieran en movimiento para celebrar la beatificaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. Los promotores mismos, en particular Joachim Colbert, obispo de Montpellier, se vieron arrastrados por el impulso general. En todos partes, los cardenales, los patriarcas, los arzobispos y obispos tuvieron a gala abrir la solemnidad de su culto, y con frecuencia pronunciar ellos mismos su paneg\u00edrico. Los reyes y los pr\u00edncipes llegaron humildemente a doblar la rodilla ante las reliquias o la im\u00e1genes de este pobre sacerdote, quien tantas veces las hab\u00eda doblado no s\u00f3lo delante de ellos, sino delante los m\u00e1s peque\u00f1os de sus s\u00fabditos.<\/p>\n<p>Como el culto aniversario de un beato es tan s\u00f3lo local, muchos prelados pidieron a la Santa Sede y lo consiguieron el permiso de celebrar en sus di\u00f3cesis la fiesta de Vicente de Pa\u00fal. En esta ocasi\u00f3n, Vieillescases, el postulador de la causa, hizo aprobar de la congregaci\u00f3n de los ritos las lecciones del segundo nocturno de su oficio, y obtuvo de la Santa Sede, y obtuvo de la Santa Sede la inserci\u00f3n de su nombre en el martirologio romano, con esta breve leyenda: <em>Parisiis obiit B. Vincentius a Paulo, fundator congregationis Missionis et Puellarum Charitatis, vir apostolicus, ad omne opus bonum paratus, eximia in pauperes miserirordia, humilitate, prudentia et zelo celeberrimus.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro X: Canonizaci\u00f3n y culto. Vida p\u00f3stuma. Cap\u00edtulo I: Beatificaci\u00f3n. I.- Primeros testimonios y primeros pasos. 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