{"id":17399,"date":"2015-01-10T04:22:40","date_gmt":"2015-01-10T03:22:40","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/15\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-4-capitulo-2\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:53","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:53","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 4, cap\u00edtulo 2"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo II. Ejercicios de los ordenandos<\/strong>.<\/h2>\n<h3><em> I. Su origen. \u2013Primer retiro en Beauvais.<\/em><\/h3>\n<p>Salido de una familia de toga, Augustin Potier de Gesvres, era hijo de\u00a0 Nicolas Potier de Blancmesnil quien, habi\u00e9ndose distinguido por su fidelidad a Enrique IV durante la Liga, y a la causa de su hijo, despu\u00e9s del asesinato de este pr\u00edncipe, recibi\u00f3 de Mar\u00eda de M\u00e9dicis por recompensa el t\u00edtulo de caballero. Hab\u00eda sido precedido en la sede de Beauvais por su hermano mayor, Ren\u00e9 Potier, quien, en los estados generales de 1614, fue encargado por el clero de solicitar adhesi\u00f3n del tercer estado\u00a0 a la publicaci\u00f3n del concilio de Trento. Augustin estaba en Roma cuando muri\u00f3 Ren\u00e9. Nombrado en su lugar, fue consagrado en 1617 en la iglesia de Saint-Louis de los Franceses. De vuelta a Francia, obtuvo muy pronto toda la confianza de Ana de Austria, que hizo de \u00e9l en primer lugar su gran capell\u00e1n y, llegada a regente, le introdujo en el consejo con el t\u00edtulo de ministro de Estado. Pero ca\u00eddo en desgracia al cabo de algunos d\u00edas, fue invitado a volver a su di\u00f3cesis, donde muri\u00f3 en 1650. Ha pasado a la historia por un ministro incapaz, sobre todo porque fue enemigo de la pol\u00edtica de Richelieu y quiso reemplazar las alianzas protestantes por las alianzas cat\u00f3licas. Es hacer o\u00edr al menos alg\u00fan juicio que se emite sobre el hombre de Estado, qui\u00e9n era el obispo en Augustin Potier. En efecto, por su celo, su vigilancia pastoral, su amor a la Iglesia, fue uno de los mejores prelados de su tiempo.<\/p>\n<p>Nos encontramos en 1628. desde su nombramiento al obispado de Beauvais, A. Potier gem\u00eda ante Dios por los males de su di\u00f3cesis. De ello le hablaba con frecuencia a Bourdoise a quien les gustaba ver en Par\u00eds, con m\u00e1s frecuencia todav\u00eda con Vicente de Pa\u00fal quien, por s\u00ed mismo o por los suyos, hab\u00eda evangelizado con un \u00e9xito maravilloso casi todos sus campos. Pero si las Misiones, las Cofrad\u00edas de la Caridad hab\u00edan renovado a sus pueblos, hab\u00edan dejado a su clero en el desorden y la ignorancia. Tal era el objeto de todas las conversaciones del digno obispo con Vicente sea en Par\u00eds, sea en Beauvais, a sonde le invitaba a menudo a volver. Un d\u00eda que apremiaba vivamente al santo sacerdote para que le indicara un remedio a un mal tan grande: \u00abMonse\u00f1or, respondi\u00f3 Vicente, vayamos derechos a la fuente. Imposible enderezar a los eclesi\u00e1sticos endurecidos en el desorden, pues un mal sacerdote no se convierte casi nunca. Es pues en los aspirantes al sacerdocio, y no en los que est\u00e1n ya revestidos de \u00e9l, donde deb\u00e9is buscar el principio de la renovaci\u00f3n del clero. No admit\u00e1is a las \u00f3rdenes m\u00e1s que a aquellos en quienes ve\u00e1is la ciencia requerida y todas las se\u00f1ales de una verdadera vocaci\u00f3n; y a esos mismos preparadlos durante el tiempo posible, para hacerlos cada vez m\u00e1s capaces de las funciones del santo ministerio.\u00bb<\/p>\n<p>A Potier le pareci\u00f3 bien este pensamiento. Pero \u00bfc\u00f3mo ejecutarlo en un tiempo en que no hab\u00eda ni seminarios, ni colegios eclesi\u00e1sticos? Pasaron algunas semanas. En el mes de junio de ese a\u00f1o de 1628, el obispo y el santo sacerdote viajaban en la misma carroza, y la conversaci\u00f3n entro por los cauces acostumbrados. De repente los ojos del obispo se cerraron, y pareci\u00f3 caer en un profundo sue\u00f1o. Pero pronto levant\u00e1ndose: \u00abNo estoy durmiendo, dijo. Acabo de reflexionar seriamente en el mejor medio de preparar a los j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos a las santas \u00f3rdenes. Por ahora yo no puedo hacer otra cosa que recibirlos en mi casa, tenerlos all\u00ed unos d\u00edas, y mandar instruirlos durante ese tiempo, por medio de conferencias regladas, sobre las cosas que deben saber y sobre las virtudes que deben practicar. \u2013 Oh! Monse\u00f1or, interrumpi\u00f3 Vicente en un santo arrebato y elevando la voz muy por encima del tono ordinario de su modestia, \u00e9se es un pensamiento que viene de Dios, \u00e9se es un excelente medio de poner poco a poco a todo el clero en buen orden.\u00bb La conversaci\u00f3n continu\u00f3 as\u00ed por largo tiempo, Vicente animando al obispo, y el obispo reafirm\u00e1ndose cada vez m\u00e1s en su prop\u00f3sito. \u00abA vos, Se\u00f1or Vicente, toca ayudarme a llevarlo a cabo, dijo por fin Potier cuando se separaron. Yo voy a prepararlo todo; vos poned por escrito el orden de los ejercicios que seguir durante este retiro y el proyecto de las materias que conviene tratar en \u00e9l. luego dir\u00edjase a Beauvais quince o veinte d\u00edas antes de la ordenaci\u00f3n pr\u00f3xima. \u2013 Obedecer\u00e9, Monse\u00f1or, respondi\u00f3 Vicente, estando m\u00e1s seguro de que Dios me pide este servicio, saliendo de la boca de un obispo, que si me lo hubiera revelado un \u00e1ngel.\u00bb<\/p>\n<p>El mes de setiembre siguiente, estaba Vicente, en efecto, en Beauvais con Duchesne y Messier, doctores de la facultad de Par\u00eds. Despu\u00e9s de examinar a los ordenandos, el obispo mismo hizo la apertura de los ejercicios, y los doctores comenzaron sus charlas, que prosiguieron hasta el d\u00eda de la ordenaci\u00f3n. Charlas y ejercicios, todo se hizo seg\u00fan el orden y la programaci\u00f3n trazados por el siervo de Dios. Cosa \u00fanica tal vez en su vida, a pesar del poco tiempo permitido a su lentitud acostumbrada y el control de la experiencia que esta vez le faltaba, a la primera alcanz\u00f3 la perfecci\u00f3n, aunque el retiro de Beauvais sirvi\u00f3 literalmente de modelo a todos los retiros de ordenaci\u00f3n que se hicieron en adelante, despu\u00e9s como antes de la erecci\u00f3n de los seminarios. Vicente se hab\u00eda reservado la explicaci\u00f3n del dec\u00e1logo. Lo realiz\u00f3 de una manera tan clara, tan fuerte y tan sentida que casi todos los asistentes quisieron hacer con \u00e9l su confesi\u00f3n general. Duchesne mismo, que no descansaba de sus propias charlas al pie de la c\u00e1tedra del santo sacerdote, adonde segu\u00eda acudiendo a buscar inspiraciones, qued\u00f3 impresionado como los dem\u00e1s y, con gran edificaci\u00f3n de los ordenandos, hizo tambi\u00e9n con Vicente una confesi\u00f3n de toda su vida.<\/p>\n<h3>II. <em>Su fundaci\u00f3n en Par\u00eds, en Bons-Enfants y en San L\u00e1zaro.<\/em><\/h3>\n<p>Tal fue el primer retiro de los ordenandos. Al cabo de dos a\u00f1os, llegado a Par\u00eds el obispo de Beauvais, cont\u00f3 al arzobispo Juan Francisco de Gondi los grandes frutos que estos ejercicios comenzaban a producir en su di\u00f3cesis y la importancia o mejor la necesidad de extenderlos a toda la Iglesia de Francia, comenzando por la capital. Adem\u00e1s, m\u00e1s afortunado que ning\u00fan otro obispo, \u00bfno ten\u00eda Juan Francisco a su disposici\u00f3n y a mano a Vicente de Pa\u00fal, este hombre preparado para todo bien, y a quien una experiencia decisiva hab\u00eda mostrado tan id\u00f3neo para asegurar el \u00e9xito de esta obra excelente? Impresionado por estas razones y espoleado por el celo, presionado adem\u00e1s por Bourdoise, el arzobispo orden\u00f3, por un mandato escrito del 21 de febrero de 1631, que todos los aspirantes a las \u00f3rdenes en su di\u00f3cesis estuvieran obligados a prepararse a ellas con un retiro de diez d\u00edas. Bourdoise hab\u00eda pensado en prestarse \u00e9l mismo a la ejecuci\u00f3n de este reglamento; pero, como casa era muy inc\u00f3moda, pidi\u00f3 a Vicente que se encargara de la obra y de recibir a los ordenandos en el colegio de\u00a0\u00a0 Bons-Enfants. Vicente se neg\u00f3 en un principio, diciendo que los ejercicios no eran del instituto de los Misioneros. Se rindi\u00f3 al final y abri\u00f3 su colegio a los ordenandos. En efecto, este colegio primero, y pronto San L\u00e1zaro, fue designado como lugar de reuni\u00f3n por las ordenanzas del arzobispo de Par\u00eds.<\/p>\n<p>El primer retiro se dio en la cuaresma siguiente y fue seguido de otros cinco en el curso de este a\u00f1o de 1631. Lo mismo pas\u00f3 despu\u00e9s hasta 1634, cuando los retiros se redujeron a cinco cada a\u00f1o por la suspensi\u00f3n del de mediados de la cuaresma. Se comprende con facilidad qu\u00e9 aumento de trabajo y de gastos supuso para la naciente congregaci\u00f3n, que no pose\u00eda por entones m\u00e1s que un pu\u00f1ado de sacerdotes y muy escasos recursos. Y, a pesar de ello, en el a\u00f1o de 1638 la carga se agrav\u00f3 m\u00e1s todav\u00eda. No s\u00f3lo el arzobispo y el clero, sino las gentes del mundo y las mujeres mismas se dieron cuenta pronto con admiraci\u00f3n de los cambios que estos ejercicios operaban en los eclesi\u00e1sticos de las parroquias, cada vez m\u00e1s modestos, m\u00e1s piadosos, m\u00e1s atentos a las santas ceremonias. Todo el mundo los distingu\u00eda a su favor de los cl\u00e9rigos extra\u00f1os a la di\u00f3cesis de Par\u00eds que no hab\u00edan sido formados bajo la misma disciplina. Algunas damas piadosas propusieron entonces a Vicente que admitiera a los ejercicios a todos los ordenandos, fuera cual fuera su di\u00f3cesis, y ellas se ofrecieron a ayudarle con sus limosnas. Una de ellas la presidenta de Herse se encarg\u00f3 de todo por cinco a\u00f1os y envi\u00f3 en cada ordenaci\u00f3n 1.000 libras a San L\u00e1zaro. La hermana del arzobispo, Carlota Margarita de Gondi, marquesa de Maignelay que consagraba su viudez y su fortuna a toda clase de buenas obras<span id='easy-footnote-1-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-1-17399' title='Margarita de Gondi, viuda de Florimond de Halluin, marqu\u00e9s de Maignelay, dio 18.000 libras para la alimentaci\u00f3n de los ordenandos en San L\u00e1zaro, por testamento y ordenanza de \u00faltima voluntad, en fecha de 1643 y 1647. Ella muri\u00f3 en 1650. \u2013Archivos del Estado, M. 168.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>, y las Damas de la Caridad de Par\u00eds se unieron despu\u00e9s a la presidenta de Herse y contribuyeron a los gastos. Pronto incluso hubo motivos de esperar una fundaci\u00f3n duradera. Al comienzo de su regencia, Ana de Austria vino un d\u00eda a Bons-Enfants durante un retiro de ordenaci\u00f3n, asisti\u00f3 a una charla dada por Francisco de Perrochel, alumno y compa\u00f1ero de Vicente de Pa\u00fal, que acababa de ser nombrado al obispado de Boulogne. Qued\u00f3 vivamente impresionada, y su honda piedad no tuvo dificultad en comprender qu\u00e9 importante era proseguir una obra tan \u00fatil a la Iglesia. Las damas de su s\u00e9quito, algunas de las cuales, entregadas a esta obra, la hab\u00edan arrastrado sin duda a Bons-Enfants, aprovecharon la ocasi\u00f3n para decirle: \u00abEsta s\u00ed que es, Se\u00f1ora, una obra que merecer\u00eda una fundaci\u00f3n real.\u00bb Prometi\u00f3 pensarlo. Pero las dificultades de la Regencia y las dem\u00e1s necesidades del reino le hicieron abandonar este proyecto, y ella se content\u00f3, al expirar los cinco a\u00f1os de la presidenta de Herse, con enviar durante dos o tres a\u00f1os algunas limosnas para contribuir al mantenimiento de los ordenandos. Despu\u00e9s de lo cual, todo el peso del gasto recay\u00f3 sobre la casa de San L\u00e1zaro; peso muy duro, sobre todo a partir del a\u00f1o 1646, cuando se debi\u00f3 en lo sucesivo, por ordenanza del arzobispo, admitir a los ejercicios incluso a los que no deb\u00edan recibir m\u00e1s que las \u00f3rdenes menores para darles m\u00e1s tiempo de reflexi\u00f3n con tiempo sobre su vocaci\u00f3n y sobre los deberes del sacerdocio. El n\u00famero de los ordenandos se elev\u00f3 as\u00ed de setenta a noventa y a veces a cien eclesi\u00e1sticos que, cinco veces al a\u00f1o, y once d\u00edas en cada ordenaci\u00f3n, es decir durante cerca de dos meses, eran alojados, alimentados, mantenidos totalmente en San L\u00e1zaro, a expensas de la compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n solamente. Calc\u00falese este gasto y j\u00fazguese la sobrecarga que impon\u00eda a Vicente en particular durante los a\u00f1os de disturbios y escasez, en que ya costaba tanto mantener vivos a los suyos. Y no obstante, en estas rudas circunstancias, result\u00f3 en vano que personas de importancia le comprometieran a renunciar, al menos moment\u00e1neamente, a esta onerosa caridad. En su desprecio de los bienes de este mundo, sobre todo cuando el bien de Dios y de la Iglesia estaban en juego, \u00e9l no quiso nunca consentir. No s\u00f3lo continu\u00f3 recibiendo a su cargo a los ordenandos, sino que se opuso a todo ahorro que, disminuyendo su bienestar, habr\u00eda podido encoger su alma y cerrarla a las gracias del retiro<span id='easy-footnote-2-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-2-17399' title='Entrega de Casset, &lt;em&gt;sum&lt;\/em&gt;. p.117.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>III. <em>Reglamento de estos ejercicios.<\/em><\/h3>\n<p>Este es el orden que prescribi\u00f3 para el mejor empleo de estos d\u00edas preciosos. Al llegar a Bons-Enfants o a San L\u00e1zaro, los ordenandos daban sus nombres y cualidades. En la puerta se encontraban con los hijos de Vicente de Pa\u00fal, sacerdotes, cl\u00e9rigos y hermanos que los esperaban como criados que esperan a sus due\u00f1os. Los misioneros recib\u00edan su peque\u00f1o equipaje, se encargaban de \u00e9l, los conduc\u00edan a sus habitaciones, y se pon\u00edan a su disposici\u00f3n para toda clase de servicios. No s\u00f3lo los dirig\u00edan por la casa, les explicaban el oren del d\u00eda, los animaban, les recomendaban la fidelidad, el recogimiento, el silencio y la modestia, sino que les hac\u00edan cada d\u00eda las camas y las habitaciones, se rebajaban para servirles a los m\u00e1s bajos oficios. Un director de ordenaci\u00f3n llevaba la intendencia de unos y de otros, y vigilaba para que los oficiales y ordenandos cumplieran con su deber para mayor \u00e9xito del retiro. De les daban cada d\u00eda dos charlas: una por la ma\u00f1ana, sobre los principales cap\u00edtulos de la teolog\u00eda moral; la otra, por la noche, sobre las virtudes y funciones de las sagradas \u00f3rdenes. Las de la ma\u00f1ana comprend\u00edan sucesivamente las censuras e irregularidades; el sacramento de penitencia y las disposiciones que requiere ya en sus ministros, ya en los que se acercan a \u00e9l; las leyes divinas y humanas; los pecados con sus circunstancias, sus efectos y sus remedios; el dec\u00e1logo, los sacramentos y el s\u00edmbolo de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Las charlas de la tarde trataban de la oraci\u00f3n mental, de su necesidad y de su m\u00e9todo; de la vocaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, de su importancia, de sus se\u00f1ales, y del modo de corresponder a ella; del esp\u00edritu sacerdotal, de su naturaleza y de su adquisici\u00f3n; de las \u00f3rdenes en general y en particular, de sus obligaciones, de las disposiciones de ciencia y de virtud para recibirlas bien, para conservar y aumentar su gracia; por \u00faltimo, de la vida santa y laboriosa de los eclesi\u00e1sticos en el mundo.<\/p>\n<p>Si se except\u00faan las conferencias estrictamente teol\u00f3gicas, in\u00fatiles en adelante desde el establecimiento de los seminarios, tal es el orden que se observa todav\u00eda en todos los retiros de ordenaci\u00f3n y, como casi todas las instituciones destinadas para bien del clero y de los pueblos, se remonta hasta Vicente. Pero como era imposible tratar en diez d\u00edas, con un desarrollo conveniente, materias tan extensas, se adaptaban a dar al menos un compendio que recordara a los sabios lo que hab\u00edan estudiado ampliamente, y sirviera a los m\u00e1s ignorantes de primer informe y tambi\u00e9n de programa para estudios posteriores. Despu\u00e9s, a fin de inculcar a todos con mayor profundidad la ciencia competente, todos los d\u00edas, despu\u00e9s de cada charla, ante todo despu\u00e9s de las charlas teol\u00f3gicas, se los distribu\u00ed en\u00a0 peque\u00f1as academias compuestas de doce o quince ordenandos de igual fuerza m\u00e1s o menos. Cada una estaba presidida por un sacerdote de la Misi\u00f3n quien preguntaba a los ordenandos sobre lo que se hab\u00eda dicho de m\u00e1s importante, los animaba a conversar entre ellos, dirig\u00eda y resum\u00eda la discusi\u00f3n, de suerte que quedara en todas las cabezas un rasgo profundo y duradero.<\/p>\n<p>Con el fin de unir la pr\u00e1ctica a la teor\u00eda, cada d\u00eda se ejercitaba tambi\u00e9n a los ordenandos en la oraci\u00f3n mental, en la recitaci\u00f3n p\u00fablica del oficio divino, en las ceremonias de la Iglesia, en las funciones de las diversas \u00f3rdenes que iban a recibir. Por \u00faltimo los dispon\u00edan a una confesi\u00f3n de toda su vida o a una revisi\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os, que iba seguida de una comuni\u00f3n general. no pod\u00edan salir y volver a sus casas hasta el domingo siguiente a la ordenaci\u00f3n, despu\u00e9s de una misa mayor y una comuni\u00f3n de acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>Con todo, no se les impon\u00eda, ni siquiera durante este retiro, un r\u00e9gimen demasiado austero. Alimentaci\u00f3n, sue\u00f1o, recreaciones, todo se les daba en proporci\u00f3n conveniente. En una palabra, se los somet\u00eda al plan de vida que deb\u00edan y pod\u00edan continuar con facilidad en el mundo.<\/p>\n<h3>IV. <em>Esp\u00edritu de estos ejercicios.<\/em><\/h3>\n<p>Ese es el cuerpo, de alguna manera,\u00a0 de estos piadosos ejercicios. Vicente era el alma por s\u00ed mismo o por aquellos a los que infund\u00eda su esp\u00edritu. En los d\u00edas que preced\u00edan a cada ordenaci\u00f3n, insist\u00eda con celo y santa elocuencia para disponer a los suyos a la gran obra de la que iban a ser los instrumentos.<\/p>\n<p>Buscaba en primer lugar hacerles comprender su grandeza divina y su necesidad: \u00abEmplearse en hacer buenos sacerdotes, dec\u00eda, y colaborar en ello como causa segunda eficiente instrumental, es hacer el oficio de Jesucristo que, durante su vida mortal, parece haber puesto todo el empe\u00f1o en formar a doce buenos sacerdotes, que son los ap\u00f3stoles; habiendo querido, para ello, permanecer varios a\u00f1os con ellos a fin de instruirlos y formarlos en este divino ministerio\u2026 Nosotros somos pues llamados por Dios en el estado que hemos abrazado para trabajar en una obra maestra: puesto que es una obra maestra hacer buenos sacerdotes, despu\u00e9s de lo cual no se puede pensar en nada m\u00e1s grande ni m\u00e1s importante\u2026 \u00bfQu\u00e9 hay m\u00e1s grande en el mundo que el estado eclesi\u00e1stico? Los principados y los reinos no se le pueden comparar. Los reyes no pueden, como los sacerdotes, cambiar el pan en le cuerpo de Nuestro Se\u00f1or, perdonar los pecados, y todas las dem\u00e1s ventajas que tienen por encima de las grandezas temporales.\u00bb<\/p>\n<p>Si tal es la grandeza del sacerdocio, que se piense en su acci\u00f3n, saludable o funesta, seg\u00fan sea fiel o no a su vocaci\u00f3n: \u00abComo son los pastores, as\u00ed son los pueblos. Se atribuyen a los oficiales de un ej\u00e9rcito los buenos y los malos \u00e9xitos de la guerra; y se puede decir tambi\u00e9n que si los ministros de la Iglesia son buenos, si cumplen su deber, que todo ir\u00e1 bien; y al contrario, si no lo cumplen, que ellos son causa de todos los des\u00f3rdenes\u2026 S\u00ed, nosotros somos la causa de esta desolaci\u00f3n que asola a la Iglesia, de esta deplorable disminuci\u00f3n que ha sufrido en tantos lugares; habiendo quedado arruinada casi por completo en Asia y en \u00c1frica, y hasta en una gran parte de Europa, como en Suecia, en Dinamarca, en Inglaterra, Escocia, Irlanda y otras Provincias unidas, y en una gran parte de Alemania. \u00a1Y cu\u00e1ntos herejes no tenemos nosotros en Francia! .. S\u00ed, Se\u00f1or, somos nosotros quienes hemos provocado vuestra c\u00f3lera; son nuestros pecados los que han atra\u00eddo esas calamidades. S\u00ed, son cl\u00e9rigos y los que aspiran al estado eclesi\u00e1stico, son los subdi\u00e1conos, son los di\u00e1conos, son los sacerdotes, nosotros que somos sacerdotes, los que hemos causado este desolaci\u00f3n en la Iglesia.\u00bb Y, entrando en detalles m\u00e1s particulares, recorr\u00eda los rangos de eclesi\u00e1sticos de su tiempo. Unos son in\u00fatiles: Dicen su breviario, celebran su misa, y eso muy pobremente, algunos administran los sacramentos m\u00e1s o menos bien, y eso es todo.\u00bb Pero un gran n\u00famero de los dem\u00e1s est\u00e1n en el vicio y en el desorden. Y hablaba de os sacerdotes de toda una provincia, de tal manera entregados a la bebida, que se hab\u00eda necesitado una asamblea de obispos para buscar\u00a0 a este mal innoble un remedio que no se encontraba. \u00abNo es, a\u00f1ad\u00eda \u00e9l para consolarse y consolar a los suyos, no es que todos los sacerdotes est\u00e1n en el desorden. No, oh Salvador, que hay santos eclesi\u00e1sticos! . Nos vienen tantos aqu\u00ed al retiro, p\u00e1rrocos y otros, que vienen de muy lejos exclusivamente para poner buen orden en su interior. Y cu\u00e1ntos buenos y santos sacerdotes en Par\u00eds. Los hay en gran cantidad; y entre estos Se\u00f1ores de la conferencia que se re\u00fanen aqu\u00ed, no hay ninguno que no sirva de ejemplo: trabajan todos con frutos sin igual. Si pues hay malos eclesi\u00e1sticos en el mundo, -yo soy el peor, el m\u00e1s indigno y el mayor pecador de todos, -tambi\u00e9n por el contrario los hay que alaban altamente a Dios por la santidad de sus vida.\u00bb<\/p>\n<p>Pues bien, nuestra vocaci\u00f3n es corregir a los malos y perfeccionar a los buenos. Pero \u00bfqui\u00e9nes somos nosotros para este ministerio?\u00a0 \u00abNo somos m\u00e1s que unos pobrecitos, pobres trabajadores y campesinos; y \u00bfqu\u00e9 proporci\u00f3n hay de nosotros miserables a un oficio tan santo, tan eminente y tan celestial?&#8230; Es a nosotros a pesar de todo a quienes Dios ha confiado una gracia tan grande como la de contribuir a restablecer el estado eclesi\u00e1stico. Dios no se ha dirigido para ello, ni a los doctores, ni a tantas comunidades y religiones llenas de ciencia y de santidad; sino que se ha dirigido a esta peque\u00f1a, pobre y miserable Compa\u00f1\u00eda, la \u00faltima de todas y la m\u00e1s indigna. \u00bfQu\u00e9 encontr\u00f3 Dios en nosotros\u00a0 para un empleo tan grande? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n las acciones ilustres y resonantes que hemos hecho? \u00bfd\u00f3nde esa grande capacidad? Nada de eso; es a unos pobres miserables idiotas a quienes Dios, por su pura voluntad, se dirigi\u00f3, para tratar una vez m\u00e1s de reparar las brechas del reino de su hijo y del estado eclesi\u00e1stico. Oh, Se\u00f1ores, conservemos bien esta gracias que Dios nos ha dado con preferencia a tantas personas doctas y santas que la merec\u00edan m\u00e1s que nosotros; pues si nosotros llegamos a hacerla in\u00fatil con nuestra negligencia, Dios nos la retirar\u00e1 para d\u00e1rsela a otros y para castigarnos por nuestra infidelidad. Ay, \u00bfqui\u00e9n de nosotros ser\u00e1 la causa de una desgracia tan grande, y qui\u00e9n privar\u00e1 a la Iglesia de un bien tan grande? \u00bfNo ser\u00e9 acaso yo, miserable? Ay, no se necesita m\u00e1s que un miserable, tal como yo, quien por sus abominaciones aparte los favores del cielo de toda una casa, y haga caer la maldici\u00f3n de Dios. Oh Se\u00f1or, que me veis todo cubierto y lleno de pecados que me abruman, no priv\u00e9is por ellos de vuestras gracias\u00a0 a esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, haced que contin\u00fae sirvi\u00e9ndoos con humildad y fidelidad, y que coopere al plan que parece que ten\u00e9is de hacer, por su ministerio, un \u00faltimo esfuerzo para contribuir a restablecer le honor de vuestra Iglesia.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed es como Vicente se complac\u00eda siempre en su bajeza, se sumerg\u00eda en ella muy feliz, y se esforzaba en arrastrar a los suyos con el mismo sentimiento. Pero, lejos de encontrar la desesperaci\u00f3n, encontraba en ello la confianza. Dios, dec\u00eda, ha empleado siempre instrumentos d\u00e9biles para los grandes designio. En la instituci\u00f3n de la Iglesia, \u00bfno escogi\u00f3 a unos pobres ignorantes y r\u00fasticos? Sin embargo, con ellos destruy\u00f3 la idolatr\u00eda, someti\u00f3 a la Iglesia a los pr\u00edncipes y a los poderosos de la tierra, y extendi\u00f3 nuestra santa religi\u00f3n por todo el mundo. \u00c9l puede servirse tambi\u00e9n de nosotros, despreciables como somos, para ayudar al avance en la virtud del estado eclesi\u00e1stico. En nombre de Nuestro Se\u00f1or, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, entregu\u00e9monos a \u00e9l, para contribuid todos con nuestros servicios y buenos ejemplos, con oraciones y mortificaciones.\u00bb<\/p>\n<p>Y con estas \u00faltimas palabras resum\u00eda los medios que le gustaba aconsejar para asegurar el \u00e9xito de la santa obra. Antes y despu\u00e9s de todo, en todo la oraci\u00f3n: \u00abConviene orar mucho, en vista de nuestra insuficiencia\u2026 Salvador m\u00edo, todo no servir\u00e1 de nada, si vos no pon\u00e9is en ello la mano. Es necesario que sea vuestra gracia la que opere todo en nosotros, y la que nos d\u00e9 este esp\u00edritu sin el cual no podemos nada. \u00bfQu\u00e9 sabemos hacer, nosotros que somos miserables? Oh Se\u00f1or, dadnos vuestro esp\u00edritu de vuestro sacerdocio que ten\u00edan los ap\u00f3stoles y los primeros sacerdotes que los siguieron. Dadnos el verdadero esp\u00edritu de este sagrado car\u00e1cter que vos hab\u00e9is puesto en pobres pecadores, en artesanos, en gente de aquel tiempo, a quienes por vuestra gracia comunicasteis este grande y divino esp\u00edritu.\u00bb Entonces ped\u00eda a todos, en la \u00e9poca de las ordenaciones, que ofrecieran a Dios, con el fin de obtener buenos sacerdotes, sus comuniones, sus oraciones y todas sus buenas obras. Se lo ped\u00eda a los suyos, se lo ped\u00eda a las comunidades religiosas, a las Damas de la Caridad, a quienes enviaba a implorar esta gracia al altar de la Virgen en la iglesia de Nuestra Se\u00f1ora<span id='easy-footnote-3-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-3-17399' title='&lt;em&gt;Sum&lt;\/em&gt;. p. 181.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Y, para animar estas peticione, dec\u00eda: \u00abSanta Teresa, que ve\u00eda en su tiempo la necesidad que ten\u00eda la Iglesia de buenos\u00a0 obreros, ped\u00eda a Dios que hiciera buenos sacerdotes, y quiso que las hijas de su orden hiciesen a menudo oraci\u00f3n por ello. y puede ser que el cambio en mejor que se ve en esta hora en el estado eclesi\u00e1stico, es debido en parte a la devoci\u00f3n de esta gran santa.\u00bb Cuanto m\u00e1s humildes, m\u00e1s seguras le parec\u00edan de ser escuchadas. Por eso, se lo ped\u00eda a los hermanos m\u00e1s humildes de su comunidad. \u00abPodr\u00e1 suceder quiz\u00e1s, dec\u00eda, que si Dios quiere que haya alg\u00fan fruto sea por las oraciones de un hermano que no se acerque a estos se\u00f1ores ordenandos. Estar\u00e1 ocupado en su trabajo ordinario, y mientras trabaja se elevar\u00e1 a Dios con frecuencia para pedirle que tenga a bien bendecir la ordenaci\u00f3n, y puede ser tambi\u00e9n que, sin que lo piense, Dios haga el bien que \u00e9l desea por las buenas disposiciones de su coraz\u00f3n. Se lee en los salmos: <em>Desiderium pauperum exaudivit Dominus\u2026\u00bb<\/em> Aqu\u00ed Vicente se detuvo de repente, por no acordarse del resto del vers\u00edculo y, siguiendo su humilde costumbre, familiar y dram\u00e1tico, se volvi\u00f3 hacia sus asistentes y pregunt\u00f3: \u00bfqui\u00e9n me dir\u00e1 el resto?\u00bb uno de ellos termin\u00f3: \u00ab<em>Praeparationem cordis eorum audivit auris tua. \u2013<\/em>Dios le bendiga, Se\u00f1or,\u00bb respondi\u00f3 el santo. \u2013Era su agradecimiento ordinario. Y encantado de la belleza de este pasaje, lo repiti\u00f3 varias veces con transportes de alegr\u00eda y de devoci\u00f3n; sabore\u00f3 su dulzura, y a\u00f1adi\u00f3, para comunicar el gusto a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00a1Maravilloso modo de hablar, digno del Esp\u00edritu Santo! \u00abEl Se\u00f1or ha escuchado el deseo de los pobres, \u00e9l ha o\u00eddo la preparaci\u00f3n de su coraz\u00f3n;\u00bb para hacernos ver que Dios escucha a las almas bien dispuestas antes de que se lo pidan. Esto es de gran consuelo, y nosotros debemos sin duda animarnos en el servicio de Dios, aunque no veamos en nosotros m\u00e1s que miserias y pobreza.\u00bb<\/p>\n<p>A la oraci\u00f3n recomendaba unir la humildad. \u00abEstas deben ser, dec\u00eda, las armas de los Misioneros; por este medio es como todo tendr\u00e1 buen fin, por la humildad que nos hace\u00a0 desear la confusi\u00f3n de nosotros mismos; ya que cr\u00e9anme, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, es una m\u00e1xima infalible de Jesucristo que yo les he anunciado a menudo de su parte, que antes que un coraz\u00f3n se vac\u00ede de s\u00ed mismo, Dios lo llena; es Dios quien queda y quien act\u00faa ah\u00ed dentro, y es el deseo de la confusi\u00f3n el que nos vac\u00eda de nosotros mismos, es la humildad, al santa humildad; y entonces ya no seremos nosotros los que actuaremos, sino Dios en nosotros, y todo andar\u00e1 bien. Oh ustedes pues que trabajan inmediatamente en esta obra, ustedes quienes deben poseer el esp\u00edritu de sacerdocio inspir\u00e1ndoselo a quienes no lo tienen, ustedes a quienes Dios ha confiado estas almas para disponerlas a recibir este Esp\u00edritu santo y santificador, no apunten m\u00e1s que a la gloria de Dios; tengan la sencillez de coraz\u00f3n con \u00e9l y el respeto con estos Se\u00f1ores sepan que es as\u00ed como les aprovechar\u00e1 a ustedes. Todo lo dem\u00e1s les servir\u00e1 de poco. No hay otra cosa que la humildad y la pura intenci\u00f3n de agradar a Dios que haya hecho triunfar esta obra hasta ahora.\u00bb<\/p>\n<p>La humildad es entregada y servicial. \u00abRindamos a los se\u00f1ores ordenandos, a\u00f1ad\u00eda el santo, toda clase de respetos y de deferencias, no nos hagamos los entendidos, sino sirv\u00e1mosles cordial y humildemente\u2026usando una vigilancia particular en ver, en buscar y en facilitarles sin demora todo lo que pueda contentarlos; siendo ingeniosos en proveer a sus necesidades; adivinando incluso, si es posible, sus inclinaciones y sus deseos, y adelant\u00e1ndonos para satisfacerlos en lo que se pueda razonablemente.\u00bb\u00cbl mimo daba ejemplo y no tem\u00eda rebajarse a las m\u00e1s viles funciones. Se le vio un d\u00eda lustrar los zapatos de un ordenando, a quien un Hermano le hab\u00eda negado este servicio<span id='easy-footnote-4-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-4-17399' title='Carta de Humbert Aucelin, antiguo obispo de Tulle, a Clemente XI, del 18 de julio de 1705. este obispo que fue enterrado en la iglesia de San L\u00e1zaro hab\u00eda conocido a muchas personas, que ellas mismas hab\u00edan estado en relaciones \u00edntimas con san Vicente.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Contaba muy en particular para el \u00e9xito de los ejercicios con la predicaci\u00f3n del buen ejemplo, de todas la m\u00e1s elocuente y la m\u00e1s eficaz \u00abLo que el ojo ve, dec\u00eda, nos llega mucho m\u00e1s que lo que el o\u00eddo oye, y creemos m\u00e1s bien en un bien que nosotros vemos que en el que o\u00edmos. Y aunque la fe entre por el o\u00eddo,\u00a0 <em>fides ex auditu<\/em>, sin embargo, las virtudes cuya pr\u00e1ctica vemos causan m\u00e1s impresi\u00f3n en nosotros que las que se nos ense\u00f1an. Las cosas f\u00edsicas tienen todas sus especies diferentes por las cuales se las distingue. Cada animal, y el hombre mismo, tiene sus especies, que le dan a conocer tal como es y distinguir de otro de parecido g\u00e9nero, de la misma manera los siervos de Dios tienen especies que los distinguen de los hombres carnales; es una cierta composici\u00f3n exterior humilde, recogida y devota que procede de la gracia que tienen dentro, la cual lleva sus operaciones al alma de los que las examinan. Hay personas aqu\u00ed tan llenas de Dios. que no las miro sin sentirme impresionado. Los pintores, en las im\u00e1genes de los santos, nos los representan rodeados de rayos; es que los justos que viven santamente en la tierra difunden una luz especial al exterior que no es propia m\u00e1s que de ellos. Aparec\u00eda tanta gracia y tanta modestia en la sant\u00edsima Virgen, que imprim\u00eda reverencia y devoci\u00f3n en los que ten\u00edan la suerte de verla; y en Nuestro Se\u00f1or aparec\u00eda todav\u00eda m\u00e1s; sucede la mismo en proporci\u00f3n con los dem\u00e1s santos. Todo ello nos hace ver, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, que si trabajan en la adquisici\u00f3n de las virtudes, que si se llenan de las cosas divinas, y si cada uno en particular tiene una tendencia continua a su perfecci\u00f3n; aunque no tuvieran ning\u00fan talento exterior para emplearlo en estos se\u00f1ores ordenandos, Dios har\u00e1 que con sola su presencia les lleguen luces a su entendimiento y encienda sus voluntades para hacerlos mejores.\u00bb<\/p>\n<p>Siendo el buen ejemplo la \u00fanica predicaci\u00f3n en uso entre los hermanos, Vicente se lo recomendaba, en este sentido, con la misma insistencia que la oraci\u00f3n y el buen servicio; pero hac\u00eda de ello una urgencia no menos estrecha a sus cl\u00e9rigos y a sus sacerdotes, sobre todo en la iglesia y en las ceremonias. La precipitaci\u00f3n, las genuflexiones trucadas(simulacro de), las menores negligencias en el oficio eran un suplicio para su esp\u00edritu de religi\u00f3n, y un espanto a su alma siempre temblorosa ante la posibilidad de un esc\u00e1ndalo. Tambi\u00e9n avisaba en particular, y cuando hac\u00eda falta en p\u00fablico, de todas las infracciones que observaba. Uno de los suyos pasaba ligeramente por delante del altar con una inclinaci\u00f3n inmodesta e irreflexiva, le llamaba enseguida y le mostraba c\u00f3mo y hasta qu\u00e9 punto hab\u00eda que rebajarse ente Dios. Y dec\u00edas entonces: \u00abNosotros ni debemos presentarnos como marionetas, a las que se les obliga a hacer movimientos ligeros y reverencias sin alma y sin esp\u00edritu<span id='easy-footnote-5-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-5-17399' title='Rep. de oraci\u00f3n del 28 de julio de 1655.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Y a\u00f1ad\u00eda en su costumbre humilde de hacerse responsable de todas las faltas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es culpable, hermanos m\u00edos? Es este miserable que se pondr\u00eda de rodillas, si pudiera. Excusen mis incomodidades<span id='easy-footnote-6-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-6-17399' title='Conf. de 25 de setiembre de 1659.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb En efecto, cuando se vio incapaz de colocar la rodilla en tierra, fue para \u00e9l una privaci\u00f3n cruel, que atribu\u00eda a sus pecados, y por la que ped\u00eda p\u00fablicamente perd\u00f3n, con ruego de que no se escandalizaran. \u00abNo obstante, a\u00f1ad\u00eda, si veo que la Compa\u00f1\u00eda se relaja, me esforzar\u00e9 en poner la rodilla en tierra, me cueste lo que me cueste, manos al levantarme lo mejor pueda, con la ayuda de alguno de ustedes, o apoy\u00e1ndome en las manos, para dar de esta forma el ejemplo que debo. Ya que las faltas que se cometen en una comunidad, se imputan al superior, y las de la congregaci\u00f3n en este punto son de consecuencia: bien a causa de que se trata de un deber de religi\u00f3n, y de una reverencia exterior que marca el respeto interior que tributamos a Dios; que ya que si somos los primeros en faltar en ello, los ordenandos y los eclesi\u00e1sticos de fuera que vienen aqu\u00ed creer\u00e1n que no est\u00e1n obligados a hacer m\u00e1s y los de la Compa\u00f1\u00eda que vengan despu\u00e9s de nosotros y que se comportar\u00e1n seg\u00fan nosotros, har\u00e1n todav\u00eda menos, y de esta forma todo ir\u00e1 decayendo; puesto que si el original es defectuoso, \u00bfqu\u00e9 les pasar\u00e1 a las copias?. Les ruego pues, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, poner en ello mucha atenci\u00f3n y comportarse en esta acci\u00f3n, de manera que la reverencia interior se adelante y acompa\u00f1e siempre a la exterior. Dios quiere ser adorado en esp\u00edritu y en verdad, y todos los verdaderos cristianos deben comportarse de ese nodo, a ejemplo del Hijo de Dios, el cual, prostern\u00e1ndose con el rostro en tierra en el huerto de los Olivos, acompa\u00f1\u00f3 esta devota postura con una humillaci\u00f3n interior muy profunda, por respeto a la majestad soberana de su Padre.\u00bb<\/p>\n<p>Lo que dec\u00eda de la genuflexi\u00f3n, lo extend\u00eda al resto de las ceremonias. \u00abNo son, en verdad, m\u00e1s que la sombra, pero es la sombra de las cosas m\u00e1s grandes, que requieren que se las haga con toda la atenci\u00f3n posibles, y que se las muestre con un silencio religioso, y una gran modestia y gravedad. \u00bfC\u00f3mo las har\u00e1n estos se\u00f1ores, si nosotros mismos no las hacemos bien? Que se cante reposadamente, con moderaci\u00f3n, que se salmodie con un aire de devoci\u00f3n. Ay, \u00bfqu\u00e9 responderemos nosotros a Dios, cuando nos pida cuenta de esto, si se hizo mal?\u00bb<\/p>\n<p>Y conclu\u00eda as\u00ed este cap\u00edtulo de la edificaci\u00f3n de los ordenandos: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dichoso son ustedes, Se\u00f1ores, por extender con su devoci\u00f3n, dulzura, afabilidad, modestia y humildad, el esp\u00edritu de Dios en estas almas y servir a Dios en la persona de estos mayores servidores! \u00a1Qu\u00e9 dichosos son ustedes que les dar\u00e1n buen ejemplo en las conferencias, en las ceremonias, en el coro, ene. refectorio y en todas partes! Oh, \u00a1qu\u00e9 dichosos seremos todos, si con nuestro silencio, discreci\u00f3n y caridad, respondemos a las intenciones para las cuales Dios nos los env\u00eda!\u00bb<\/p>\n<p>En estas recomendaciones multiplicadas hab\u00eda, aparte del acento de la virtud, sabidur\u00eda profunda y experiencia consumada. Entre los eclesi\u00e1sticos den n\u00famero casi infinito que ven\u00edan a San L\u00e1zaro, se hallaban hombres de un talento eminente y de una ciencia ya muy difundida, sobre los que el espect\u00e1culo del bien deb\u00eda producir m\u00e1s efecto que el lenguaje m\u00e1s elevado del saber y de la elocuencia. As\u00ed Vicente dec\u00eda de ellos: \u00abNo es con la ciencia como se los gana ni por las bellas cosas que se les dice. Son m\u00e1s sabios que nosotros. Muchos son bachilleres, y algunos licenciados en teolog\u00eda, otros doctores en derecho, y hay pocos que no sepan la filosof\u00eda y una parte de la teolog\u00eda. Investigan todos los d\u00edas, y casi nada de lo que se les pueda decir aqu\u00ed les resulta nuevo; ellos lo han o\u00eddo o le\u00eddo ya. Dicen ellos que no es eso lo que los impresiona, sino que es las virtudes que ven practicar aqu\u00ed<span id='easy-footnote-7-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-7-17399' title='Conf. del 8 de junio de 1658.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Sencillez en la exposici\u00f3n y la palabra, pureza en la intenci\u00f3n, es lo que Vicente ped\u00eda a los oradores de los retiros\u00a0 de ordenandos, y en estos dos puntos se resum\u00eda su ret\u00f3rica: \u00abConviene que dicten la moral familiar y desciendan siempre a lo particular, con el fin de que entiendan y comprendan bien. Conviene apuntar a eso, obrar de manera que los oyentes se queden con todo los que se les ha dicho en la charla. Guard\u00e9monos mucho de que esa mal esp\u00edritu de la vanidad se introduzca en nosotros al querer hablarles de las cosas altas y escogidas; ya que eso no hace m\u00e1s que destruir, en lugar de edificar. Pues bien, se llevar\u00e1n todo cuanto se les haya dicho en la conferencia si se les inculca con sencillez y si se les habla de ello solamente, y no de otras cosas\u2026 La sencillez los edifica, y se sienten satisfechos con ello y no vienen a buscar aqu\u00ed otra cosa. Las verdades que se les ense\u00f1an son bien recibidas con este h\u00e1bito; sin bien recibidas con este adorno natural.\u00bb<\/p>\n<p>Mas, para eso, hay que olvidarse de s\u00ed mismo, elevarse a Dios y pedirle toda inspiraci\u00f3n. \u00abYa que Dios es una fuente inagotable de sabidur\u00eda, de luz y de amor. En \u00e9l debemos\u00a0 encontrar lo que damos a los dem\u00e1s. Debemos anular nuestro propio esp\u00edritu\u00a0 y nuestros sentimientos particulares para dar lugar a las operaciones de la gracia, \u00fanica que ilumina y calienta los corazones. Hay que salir de s\u00ed mismo para entrar en Dios, hay que consultarle para aprender su lenguaje, y rogarle que hable en nosotros y por nosotros. \u00c9l har\u00e9 desde entonces, y nosotros no echaremos a perder nada. Nuestro Se\u00f1or, conversando con los hombres, no hablaba por s\u00ed mismo: \u2018Mi ciencia, dec\u00eda, no es m\u00eda, sino de mi Padre; las palabras que yo hablo no son las m\u00edas, sino que son de Dios\u2019. Esto nos muestra cu\u00e1nto debemos recurrir a Dios, para que no seamos nosotros los que hablemos y actuemos, sino que sea Dios.\u00bb<\/p>\n<p>Estas reglas de predicaci\u00f3n se las daba Vicente no s\u00f3lo a los suyos sino a los oradores extra\u00f1os a quienes llamaba en su ayuda en la \u00e9poca de las ordenaciones. Ya que sus Misioneros, poco numerosos todav\u00eda, y que no volv\u00edan a San L\u00e1zaro, despu\u00e9s de varios meses de trabajos evang\u00e9licos, m\u00e1s que para descansar de su fatigas y prepararse a nuevas fatigas, no pod\u00edan evidentemente ser suficientes en estos retiros tan frecuentes de las ordenaciones. Vicente escog\u00eda con preferencia a sus coadjutores entre los que, habiendo hecho ellos mismos estos ejercicios, estaban ya al corriente del m\u00e9todo que seguir. Les ped\u00eda ante todo fe, celo y caridad. Pero se sent\u00eda dichoso de encontrar en ellos la virtud realzada por el talento y la ciencia. Ser\u00eda muy brillante la lista de los predicadores de ejercicios que se sucedieron durante treinta a\u00f1os en Bons-Enfants o en San L\u00e1zaro. Hab\u00eda doctores ilustres en las justas de Sorbona, prelados de los m\u00e1s distinguidos del reino. Pero doctores u obispos, todos deb\u00edan conformarse al estilo sencillo del piadoso fundador y seguir las memorias y programas que les pon\u00eda en las manos; y, si se apartaban, se lo recordaba con una humildad llena de valor y de fuerza. Escrib\u00eda a Ozenne, en Polonia, el 17 de marzo de 1656: \u00abMe he visto obligado, durante una ordenaci\u00f3n, a echarme por dos veces a los pies de un sacerdote, para pedirle que no se apartara de este hermoso camino, y no quiso creerme. Por lo que Dios nos ha librado de este esp\u00edritu vano.\u00bb Por el contrario, cuando un predicador, y sobre todo un obispo, impregnaba sus charlas del aire de sencillez de San L\u00e1zaro, \u00e9l le felicitaba con entusiasmo. Sucedi\u00f3 que despu\u00e9s de una charla de esta naturaleza, dada en 1656 por el obispo de Sarlat, fue a ver al prelado en su habitaci\u00f3n: \u00abMonse\u00f1or, le dijo, hoy me hab\u00e9is convertido.<\/p>\n<p>-Y \u00bfc\u00f3mo as\u00ed, Se\u00f1or?<\/p>\n<p>-Es que hab\u00e9is declarado todo lo que hab\u00e9is dicho tan buenamente y tan sencillamente, que me ha parecido muy impresionante, que no he podido por menos que alabar y bendecir a Dios por ello.<\/p>\n<p>-Ah, se\u00f1or, debo confesaros con la misma sencillez que habr\u00eda podido decir alguna cosa m\u00e1s elegante y m\u00e1s elevada, pero habr\u00eda ofendido a Dios, si lo hubiera hecho<span id='easy-footnote-8-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-8-17399' title='Conf. del 8 de junio de 1658. entonces es cuando dijo que se hab\u00eda prosternado hasta tres veces sin \u00e9xito a los pies del sacerdote de &lt;em&gt;esp\u00edritu&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;vano&lt;\/em&gt;.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Edificado cada vez m\u00e1s, Vicente no perdi\u00f3 la ocasi\u00f3n, seg\u00fan su costumbre, de escribir sobre la conferencia y la conversaci\u00f3n a sus Misioneros alejados. As\u00ed leemos en la carta citada hace un instante: \u00abNuestros ordenandos se han ido muy satisfechos, gracias a Dios, despu\u00e9s de edificarnos grandemente. El Monse\u00f1or el obispo de Sarlaat les ha dado la charla de la tarde admirablemente bien; y como se ha observado de cerca la causa de un \u00e9xito tan feliz se ha visto que es su humildad para seguir palabra por palabra el proyecto de estas charlas que se ha preparado por los primeros que las han comenzado, sin a\u00f1adir pensamientos curiosos ni palabras nuevas, as\u00ed como otros han querido hacer anteriormente, que han echado todo a perder por no ce\u00f1irse al m\u00e9todo y sencillez ordinarios, ni mantenerse en las materias propias.\u00bb<\/p>\n<h3>V. <em>Retiro de Bossuet y sus predicaciones en San L\u00e1zaro.<\/em><\/h3>\n<p>De todos los ordenandos que, salidos de San L\u00e1zaro, volvieron luego como predicadores, para comunicar a otros el don que hab\u00edan recibido, el m\u00e1s ilustre es, sin discusi\u00f3n, Bossuet. En la cuaresma de 1652, vino a hacer su retiro de preparaci\u00f3n al sacerdocio, y los dos mayores del siglo, uno por el genio, otro por la caridad, se comprendieron al momento y formaron entre ellos un lazo que la muerte misma no pudo soltar. Vicente, cuya humilde sencillez ayudaba, muy lejos de da\u00f1ar, a un discernimiento exquisito y a una sagacidad infalible, conoci\u00f3 enseguida el m\u00e9rito de este joven di\u00e1cono, en quien una reputaci\u00f3n prematura y la predicci\u00f3n pronto divulgada de Cosp\u00e9an, obispo de Lisieux, le hab\u00edan revelado adem\u00e1s una de las grandes luces futuras de la Iglesia. Qued\u00f3 impresionado, cuenta Le Dieu, por la amplitud y la solidez de un esp\u00edritu tan penetrante y tan luminoso, y todav\u00eda m\u00e1s por su piedad sincera, la inocencia de sus costumbres, su sencillez, o m\u00e1s bien su candor, su rectitud, su desinter\u00e9s, la modestia pintada en su rostro, con todas estas virtudes tan queridas y estimadas por \u00e9l, que pose\u00eda \u00e9l mismo en un grado soberano, y de las que hac\u00eda el fundamento\u00a0 de la vida y de la piedad de sus sacerdotes. Tambi\u00e9n este hombre tan humilde y este hombre tan grande se un\u00edan por la sencillez que es, en efecto, el car\u00e1cter com\u00fan de la verdadera virtud y del verdadero genio. Es la sencillez del joven Bossuet la que atra\u00eda a anciano; es a la <em>sencillez<\/em>, a la <em>sencillez<\/em> <em>admirable<\/em> del santo anciano, a la que Bossuet dar\u00e1 toda su vida testimonio con una emoci\u00f3n manifiesta, a la que pagar\u00e1, anciano ya \u00e9l, un \u00faltimo tributo en su carta a Clemente XI. Vicente quiso pues encari\u00f1arse con este hombre, a quien el gran maestro de Navarra, Nicol\u00e1s Cornet, le hab\u00eda recomendado m\u00e1s de una ve con una admiraci\u00f3n llena de ternura, y que era por s\u00ed mismo tan digno de su estima y de su protecci\u00f3n. muy pronto le asociar\u00e1 a las <em>Conferencias de los martes<\/em>. Entretanto piensa en prepararle la abundancia de las gracias del sacerdocio. Con este prop\u00f3sito, conf\u00eda a esta persona eminente, ya licenciado, y ma\u00f1ana doctor, no al m\u00e1s sabio, al m\u00e1s h\u00e1bil, sino al m\u00e1s sencillo, al m\u00e1s humilde de los eclesi\u00e1sticos de su conferencia, al abate Le Pr\u00eatre, a quien veremos reaparecer en su muerte. Y lo que honra el coraz\u00f3n de Bossuet tanto como la perspicacia de Vicente, es que el joven abate dedic\u00f3 a su humilde director una veneraci\u00f3n de la que se sentir\u00e1 con frecuencia, incluso al crecer en gloria y en saber, satisfecho en prodigarle los m\u00e1s sentidos testimonios. Es justo a\u00f1adir que a los esfuerzos de Le Pr\u00eatre se unieron los templos de otros tantos santos que Bossuet encontr\u00f3 en San L\u00e1zaro, y de los que, algunos a\u00f1os antes, Ranc\u00e9, su feliz rival en la licencia, hab\u00eda escrito despu\u00e9s de un retiro de doce d\u00edas en medio de ellos: \u00abHe tenido la gran satisfacci\u00f3n\u00a0 de esta buena gente, que tienen tan grande piedad. Es una verdadera casa de Dios; no se encuentra en otra parte un ejemplo parecido<span id='easy-footnote-9-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-9-17399' title='Cartas de Ranc\u00e9 publicadas por B. Gonod, Par\u00eds, 1846, in-8, p. 21. \u2013Carta del 23 de diciembre de 1848.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Bossuet, por su parte, algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, hablar\u00e1 de ello en t\u00e9rminos parecidos, y lo atribuir\u00e1 todo a las lecciones que hab\u00eda aprendido en su compa\u00f1\u00eda<span id='easy-footnote-10-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-10-17399' title='Carta a Vicente, fechada en Metz, el 12 de enero de 1658.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Por encima de todo pongamos las lecciones y los ejemplos que recibi\u00f3 del mismo Vicente; porque se duda mucho, adivinando una tal gloria y un servidor de la Iglesia tal, no descarg\u00f3 por entero en Le Pr\u00e8tre su preparaci\u00f3n al sacerdocio, pero que puso en ello tambi\u00e9n su mano con su acci\u00f3n poderosa y su superioridad ordinaria. Adem\u00e1s, \u00bfacaso no tenemos el testimonio de Bossuet en la carta ya citada a Clemente XI? \u00abEl venerable sacerdote Vicente de Pa\u00fal nos fue conocido, dice, desde nuestra juventud, y es en sus piadosos discurso y sus consejos en los que hemos bebido los verdaderos y puros principios de la piedad cristiana y de la disciplina eclesi\u00e1stica; recuerdo que, incluso a esta edad, nos resulta de un encanto maravilloso<span id='easy-footnote-11-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-11-17399' title='Carta del 2 de agosto de 1702; (Obras, tom. XXXVIII, p. 336. \u2013 Sobre lo que precede, v\u00e9ase &lt;em&gt;M\u00e9moires et Journal de Le Dieu sur la vie et les ouvrages de Bossuet, &lt;\/em&gt;publicados por el Sr. abate\u00a0 Guett\u00e9e, 4 vol. in-8. Par\u00eds, 1856, tom. 1, pp. 28, 30 y ss. \u2013&lt;em&gt;\u00c9tudes sur la vie de Bossuet, &lt;\/em&gt;por el\u00a0 Sr. Floquet. 3 vol. in-8, Par\u00eds, 1855, tom., p. 163 y ss.. \u2013Aqu\u00ed el Sr.. Floquet se equivoca haciendo de Le Pr\u00eatre un lazarista.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Transcurrieron siete a\u00f1os. Iniciado en el sacerdocio y arcediano de Metz, Bossuet se hallaba, en 1659, en Par\u00eds, donde su palabra hab\u00eda resonado ya en las c\u00e1tedras con un estallido y un fruto que justificaban los presentimientos y recompensaban los cuidados de Vicente de Pa\u00fal, cuando \u00e9ste le invit\u00f3 a dar las conferencias de San L\u00e1zaro para las \u00f3rdenes de Pascua. Bossuet, tan agradecido siempre, aprovech\u00f3 esta ocasi\u00f3n para desquitarse de la deuda de su sacerdocio, y lo hizo con toda la liberalidad de su celo y de su genio. Tambi\u00e9n, cuando, una vez cumplida su misi\u00f3n, fue a saludar a Vicente y decirle adi\u00f3s, el venerable superior, estrech\u00e1ndole en sus brazos, le pidi\u00f3 la promesa de venir, en 1660, a hacer, para las \u00f3rdenes de Pentecost\u00e9s, lo que hab\u00eda hecho tan bien para las de Pascua. Y en efecto, el a\u00f1o siguiente, Bossuet fue fiel a la cita y esta vez se sobrepas\u00f3 a s\u00ed mismo. La afluencia de los ordenandos fue mayor que nunca. Ya, en 1659, su nombre y su reputaci\u00f3n los hab\u00eda atra\u00eddo en gran n\u00famero; pero, cuando supieron que deb\u00eda volver al a\u00f1o siguiente,.pospusieron a esta \u00e9poca su preparaci\u00f3n a las \u00f3rdenes, para asistir a sus instrucciones. Esto lo certifica al abate Fleury, al historiador de la Iglesia, que fue de ese n\u00famero. Tambi\u00e9n lo fue en 1663 y 1666, despu\u00e9s de la muerte de san Vicente de Pa\u00fal, cuando Alm\u00e9ras, segundo superior de la Misi\u00f3n, que hab\u00eda admirado ya dos veces su piadosa elocuencia, logr\u00f3 de \u00e9l que vendr\u00eda una vez m\u00e1s a dar las charlas de los ordenandos. Hemos de creer incluso que en el intervalo, Bossuet, a quien le gustaba hablar a los sacerdotes, quien dio varias conferencias en el seminario de Saint-Nicolas-du-Chardonnet y en el seminario de los Treinta y Tres, predic\u00f3 m\u00e1s de una vez tambi\u00e9n en San L\u00e1zaro. Lo que es seguro es que al t\u00e9rmino de su vida hablaba todav\u00eda de los retiros que hab\u00eda predicado a petici\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal; que \u00e9l se acordaba con emoci\u00f3n y al mismo tiempo con humildad \u00abde aquel trabajo que nos atrevimos, dec\u00eda \u00e9l, a emprender, ayudado con los consejos de aquel hombre de Dios y sostenido por sus oraciones.\u00bb Lo que tambi\u00e9n es cierto es siempre ha tenido como un honor la piedad y el celo de los sacerdotes de la Misi\u00f3n. Trabaj\u00f3 con ellos, primero en Metz, luego en Meaux. Los sostuvo y confirm\u00f3 en su di\u00f3cesis, donde realiz\u00f3 tambi\u00e9n varias fundaciones a favor de las Hijas de la Caridad. Es un Lazarista,\u00a0 H\u00e9bert, p\u00e1rroco de Versalles, quien escuch\u00f3 su confesi\u00f3n en su enfermedad del mes de agosto de 1703, quien le administr\u00f3 la santa comuni\u00f3n y recibi\u00f3 su testamento; es este mismo Hebert, nombrado obispo de Agen, quien le vio tambi\u00e9n en Par\u00eds en su lecho de muerte y ofici\u00f3 pontificalmente en Meaux en la ceremonia de sus funerales. As\u00ed, por s\u00ed mismo o por los suyos, Vicente estuvo presente al comienzo y al final de esta grande carrera sacerdotal<span id='easy-footnote-12-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-12-17399' title='&lt;em&gt;Le Dieu, &lt;\/em&gt;obra citada, tom., I, pp., 66, 87. \u2013 Floquet, tom., II, pp. 12, 67, 244.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>VI. <em>Frutos de estos ejercicios.<\/em><\/h3>\n<p>Con el impulso y la direcci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, con un orden tan hermoso y tan piadosas lecciones, con tales ejemplos y tales predicadores, se puede juzgar del \u00e9xito de estos ejercicios de los ordenandos y de los incalculables servicios que prestaron a la Iglesia de Francia, en una \u00e9poca en la que no hab\u00eda seminarios todav\u00eda, en la que eran la \u00fanica instituci\u00f3n para la formaci\u00f3n y la renovaci\u00f3n del esp\u00edritu sacerdotal. Italia misma nos los envidi\u00f3, y los veremos franquear los montes con los hijos de Vicente y establecerse en G\u00e9nova y en Roma, donde produjeron los mismos frutos que entre nosotros.<\/p>\n<p>Para expresar las bendiciones que mediante ellos le vinieron a Francia, no nos vemos reducidos a las conjeturas, no obstante tan\u00a0 ciertas, que resultan de cuanto precede. Pero aqu\u00ed abundan los testimonios directos y positivos. Y en primer lugar, el de Vicente mismo, cuya humildad ha debido callarse para dejar hablar al gozo y a la gratitud. Recu\u00e9rdese el cuadro de des\u00f3rdenes de los sacerdotes trazado a la cabeza de este libro y op\u00f3ngase a este cuadro de la Iglesia de Par\u00eds renovada que Vicente enviaba a du Coudrai, uno de sus sacerdotes de Roma, el 5 de julio de 1653, es decir dos a\u00f1os tan s\u00f3lo despu\u00e9s del comienzo de estos piadosos ejercicios:<\/p>\n<p>\u00abEs preciso que sep\u00e1is que ha sido del agrado de la bondad de Dios dar una bendici\u00f3n muy particular, y que no es imaginable, a los ejercicios de los ordenandos. Es tal que todos los que han pasado por ellos, o la mayor parte, llevan una vida como debe ser la de los buenos y perfectos eclesi\u00e1sticos. Hay incluso muchos que son respetables por su nacimiento o por las dem\u00e1s cualidades que Dios ha puesto en ellos, los cuales viven tan ordenados en sus casas como vivimos nosotros en la nuestra, y son tanto y hasta m\u00e1s interiores que muchos de nosotros, al menos m\u00e1s que yo. Tienen su tiempo reglado, hacen oraci\u00f3n mental, celebran la santa misa, hacen los ex\u00e1menes de conciencia todos los d\u00edas como nosotros. Se dedican a visitar los hospitales y las prisiones, donde catequizan, predican, confiesan, como en los colegios, con bendiciones muy particulares de Dios. entre otros varios, hay doce o quince en Par\u00eds que viven as\u00ed, y que son personas de clase, lo que comienza a ser conocido del p\u00fablico.\u00bb Y diez a\u00f1os despu\u00e9s, el 30 de enero de 1643, escribi\u00f3 a Codoing, otro de sus Misioneros de Roma: \u00abTodos reconocen que el bien que se ve hoy en Par\u00eds viene principalmente de ah\u00ed.\u00bb<\/p>\n<p>Llegaron a Vicente parecidos informes de todas las provincias adonde hab\u00eda enviado a algunos de sus sacerdotes. En ciertas di\u00f3cesis hubo primeramente oposici\u00f3n por parte de los ordenandos contra los ejercicios a los que se los quer\u00eda someter. Unos se negaros a entrar en ellos; otros obligados a tomar parte en ellos formaron al menos la fatal resoluci\u00f3n de negarse a la confesi\u00f3n general o a hacerla con los Misioneros. Pero una vez que disfrutaron de las charlas y dem\u00e1s ejercicios, se disputaron pronto el favor de ser admitidos y, en adelante ganados por la gracia, tocados y derramando l\u00e1grimas, era precisamente a los pies de los hijos de san Vicente a donde iban a depositar el peso de los cr\u00edmenes de toda su vida. Entonces era una edificaci\u00f3n que sobrepasaba los l\u00edmites de la soledad, para difundirse, con los ordenandos convertidos, por las ciudades y por los campos. Los pueblos no pod\u00edan contener las l\u00e1grimas de ternura al ver en el oficio divino a estos eclesi\u00e1sticos transformados, el orden, la modestia, la devoci\u00f3n que llevaban en las ceremonias. \u00abYa no son hombres, dec\u00edan dando gracias a Dios, son \u00e1ngeles del Para\u00edso.\u00bb . as\u00ed hablaban en sus cartas a Vicente, Henri Louis Chastaigner de La Roche Pozay, obispo de Poitiers; Jacques du Perron, obispo de Angoul\u00eame; \u00c9l\u00e9onor d\u2019Estampes, arzobispo de Reims; Jacques Raoul, obispo de Saintes; Jacques Lescot, obispo de Chartres, y los eclesi\u00e1sticos de la Conferencia de Noyon. Entonces eran acciones de gracias a Vicente, alabanzas de sus sacerdotes, peticiones insistentes de nuevos obreros, a las cuales, a pesar suyo, no pod\u00eda satisfacer siempre. Pues hab\u00eda una santa emulaci\u00f3n, entre todos los prelados del reino, en procurarse Misioneros para dar a los ordenandos los preciosos ejercicios. Repit\u00e1moslo, no se pod\u00eda exigir nada de m\u00e1s entonces de los obispos m\u00e1s piadosos y m\u00e1s celosos. Se alquilaba como modelos del episcopado, a los que aportaban todos sus cuidados en elegir bien y en preparar bien a los ordenandos. As\u00ed, en 1639, cuando el P. Bourgoing, general del Oratorio, public\u00f3 su obra sobre los <em>Ejercicios de diez d\u00edas, <\/em>no crey\u00f3 poder hacer nada mejor en el estado actual de la Iglesia de Francia, que recomendar su pr\u00e1ctica. \u00abPara obtenerlo, dice, yo ofrecer\u00eda sin titubear los sacrificios los votos y las oraciones de toda mi vida, y no temer\u00eda suplicar de rodillas y con toda la humildad posible a los reverendos y piadosos obispos que forzaran a los ordenandos a entregar diez o al menos ocho d\u00edas a estos piadosos ejercicios y a no eximir a nadie de esta ley, bajo ning\u00fan pretexto<span id='easy-footnote-13-17399' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-2\/#easy-footnote-bottom-13-17399' title='&lt;em&gt;Institutio spiritualis ordinandorum, &lt;\/em&gt;in&lt;em&gt;-12, &lt;\/em&gt;1639, &lt;em&gt;praefac&lt;\/em&gt;.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb\u00a0 Convencidos de su importancia, pero no teniendo en un principio a nadie para darlos, algunos se resignaron a esperar; otros, en mayor n\u00famero, se hicieron instruir por Vicente sobre el orden en estas clases de retiros; le pidieron memorias y bosquejos de charlas; y, acomod\u00e1ndose a sus instrucciones, produjeron ellos mismos frutos maravillosos. Vicente se alegraba de ver que se hac\u00eda el bien y se extend\u00eda por otras manos que las suyas. Aparte de la cuenta que tomaba en ello su humildad comprend\u00eda muy bien que el car\u00e1cter de los servidores de Dios es trabajar en hacerse in\u00fatiles, busc\u00e1ndose cooperadores y sucesores que puedan actuar cuando ellos falten y perpetuar se obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo II. Ejercicios de los ordenandos. I. Su origen. \u2013Primer retiro en Beauvais. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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