{"id":17398,"date":"2015-01-09T05:22:39","date_gmt":"2015-01-09T04:22:39","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/14\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-4-capitulo-1\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:54","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:54","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 4, cap\u00edtulo 1"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Libro Cuarto: San Vicente y la Reforma del Clero<\/strong><\/h2>\n<h2><strong>Cap\u00edtulo Primero: estado del clero y de la educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica en Francia antes de san Vicente de Pa\u00fal.<\/strong><\/h2>\n<h3>I. <em>Decadencia de las instituciones de educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. El concilio de Trento.<\/em><\/h3>\n<p>Las numerosas misiones a las que dedic\u00f3 a los suyos san Vicente de Pa\u00fal, antes y despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de su instituto, le hicieron comprender muy pronto la necesidad de una reforma m\u00e1s radical que la reforma de los pueblos. Al estudiar las causas de la ignorancia y de la corrupci\u00f3n de los reba\u00f1os, reconoci\u00f3 en seguida que hab\u00eda que atribuirlas a la ignorancia y a la corrupci\u00f3n de los pastores. Entonces \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda ser, qu\u00e9 pod\u00eda durar la curaci\u00f3n de los miembros, si el mal, algunos d\u00edas despu\u00e9s del paliativo de una misi\u00f3n, les segu\u00eda contagiando de los jefes? Y el agua moment\u00e1neamente purificada del riachuelo, \u00bfno iba a estar infectada de nuevo por una fuente corrompida?<\/p>\n<p>Era pues en la fuente, en la cabeza a donde hab\u00eda que poner remedio. Y, en efecto, Vicente y sus sacerdotes, en sus misiones, reun\u00edan, mientras era posible, a los p\u00e1rrocos y a los Vicarios y, en conferencias sobre los deberes de su estado, trataban de hacerlos dignos\u00a0 de su vocaci\u00f3n y capaces de guardar y completar la obra de la conversi\u00f3n de sus pueblos. Ya que, dec\u00eda Vicente, \u00abcomo los conquistadores ponen buenas y fuertes guarniciones en los lugares que han tomado para conservarlos, as\u00ed los Misioneros, despu\u00e9s de arrancar las almas del poder de Sat\u00e1n, deben tambi\u00e9n trabajar, en cuanto est\u00e1 de su parte, para hacerlo de manera que las parroquias est\u00e9n ocupadas por buenos p\u00e1rrocos y buenos sacerdotes, que conserven a los pueblos en las buenas disposiciones\u00a0 que hayan recibido por las misiones; y, a falta de ello, es casi inevitable que el diablo, expulsado de esos lugares, vuelva a apoderarse de ellos, por no encontrar a nadie que se oponga a sus malvados planes<span id='easy-footnote-1-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-1-17398' title='Conf. del 25 de octubre de 1643.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Pero Vicente debi\u00f3 reconocer tambi\u00e9n muy pronto que no era nada f\u00e1cil, si bien no imposible, volver a la ciencia y a la pr\u00e1ctica de sus deberes a los sacerdotes envejecidos en las funciones sagradas, y que no hab\u00eda salvaci\u00f3n para la Iglesia y para los pueblos, m\u00e1s que en la formaci\u00f3n de un sacerdocio nuevo.<\/p>\n<p>Ahora bien, de todas las instituciones de educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica nacidas del esp\u00edritu cristiano de los primeros tiempos: la escuela de los catequistas de Alejandr\u00eda, la escuela de los sacerdotes de Emesse o de N\u00edsibe, el seminario de San Agust\u00edn, las escuelas mon\u00e1sticas de Casiano y de San Benito; de todas las dem\u00e1s instituciones nacidas del impulso de Carlomagno, de donde salieron tantos sacerdotes eminentes en ciencia y en santidad, los Alberto Magno, los san Buenaventura, los santo Tom\u00e1s, casi nada quedaba ya a comienzos del siglo XVI, y el protestantismo iba a dispersar o malograr lo poco que subsist\u00eda a\u00fan. Fuera de algunas escuelas de conventos, que hab\u00edan sufrido en s\u00ed mismas la decadencia general, y que, adem\u00e1s, se cerraban por lo general al clero secular, no quedaban ya m\u00e1s que algunas academias famosas de Francia y de Italia, m\u00e1s perniciosas quiz\u00e1s que \u00fatiles al bien general del clero. En efecto, por el honor y la fortuna que acarreaban a sus graduados, hab\u00edan acaparados toda la educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Pero llevados de ordinario por la ambici\u00f3n, los j\u00f3venes cl\u00e9rigos perd\u00edan en los viajes y en la estancia en las grandes ciudades la piedad de una primera educaci\u00f3n cristiana y no viv\u00edan la piedad sacerdotal en estas fuentes exclusivas de ciencia teol\u00f3gica. Por otra parte, estas grandes escuelas, que hab\u00edan ahogado a todas las dem\u00e1s a su sombra, no pudiendo ser frecuentadas, por los gastos que supon\u00edan, m\u00e1s que por la gente de condici\u00f3n o de fortuna, la peque\u00f1a burgues\u00eda y el pueblo, donde se recluta ordinariamente el sacerdocio, se ve\u00edan privados de todos los medios de educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>Por eso, cuando san Ignacio pens\u00f3 en dar a la Iglesia su hermosura primera, no encontr\u00f3 ya, por decirlo as\u00ed, ni vestigio de seminarios; y, cuando el concilio de Trento formul\u00f3 su decreto, pareci\u00f3 proclamar algo nuevo. Los Padres de Berna, los \u00faltimos, hab\u00edan realizado algunos esfuerzos a favor de la educaci\u00f3n clerical. Pero les tendencias cism\u00e1ticas de sus \u00faltimas sesiones los hicieron indignos de realizar esta gran obra. como todo lo dem\u00e1s, como la definici\u00f3n \u00faltima del dogma cristiano, como la renovaci\u00f3n de la disciplina de la Iglesia, estaba reservada a ese grande y santo concilio de Trento, del cual sali\u00f3 el catolicismo de los tiempos nuevos, fuerte y puro como en los primeros d\u00edas, y garantizado para siempre contra todo ataque de una herej\u00eda seria.<\/p>\n<p>Ya Ignacio, despu\u00e9s de combatir el protestantismo, lo que constitu\u00eda propiamente su misi\u00f3n, y trabajado en el sostenimiento la extensi\u00f3n de la Iglesia, se hab\u00eda vuelto hacia la educaci\u00f3n de la juventud, una de sus glorias y, en el centro mismo del catolicismo, hab\u00eda fundado el colegio germ\u00e1nico, cuyos disc\u00edpulos deb\u00edan ir luego a difundir la verdad en el centro mismo del error. En 1556, el cardenal Polus, amigo de Ignacio, en un proyecto de reforma para la Iglesia de Inglaterra, hab\u00eda introducido un plan de seminario calcado en el del colegio de alem\u00e1n. Es \u00e9l quien formul\u00f3 en el concilio la propuesta de un decreto en este sentido y, apoyado por Carlos Borromeo, otro amigo de Ignacio, consigui\u00f3 el decreto de 1563. \u00c9ste es el decreto memorable, principio de una reforma perpetua de la Iglesia por s\u00ed misma:<\/p>\n<p>\u00abComo los j\u00f3venes, dicen los Padres del concilio, si no han sido bien educados, se sienten inclinados a seguir la voluptuosidad del mundo; y como si, desde sus m\u00e1s tiernos a\u00f1os, no se han formado en la piedad y en la religi\u00f3n antes de que las costumbres de los vicios se apoderen de ellos por completo, no pueden nunca y sin un ning\u00fan auxilio muy grande y muy particular del Dios todopoderoso, perseverar a la perfecci\u00f3n en la disciplina eclesi\u00e1stica, el santo concilio ordena que todas las iglesias catedrales, metropolitanas,, y otras superiores a \u00e9sta, cada una seg\u00fan la medidas de sus facultades y de la extensi\u00f3n de su di\u00f3cesis, est\u00e9n obligadas a alimentar, educar religiosamente e instruir en la disciplina eclesi\u00e1stica a un cierto n\u00famero de ni\u00f1os de su ciudad y di\u00f3cesis, o de su provincia, si en el lugar no se encuentran suficientes, en un colegio que el obispo escoger\u00e1 cerca de las iglesias mismas, o en otro lugar conveniente. En ese colegio, no se recibir\u00e1 a ning\u00fan ni\u00f1o menor de doce a\u00f1os, y que no haya nacido de un matrimonio leg\u00edtimo; que no sepa convenientemente leer y escribir, y cuyo natural y las disposiciones no den esperanza que se dedicar\u00e1 siempre al servicio de la Iglesia. el concilio quiere que se escoja principalmente a los hijos de los pobres; no excluye sin embargo a los de los ricos, mientras se mantengan a expensas propias y den se\u00f1ales de celo por el servicio de Dios y de la Iglesia. el obispo despu\u00e9s de repartir a estos j\u00f3venes en tantas clases como le parezca bien, seg\u00fan su n\u00famero, su edad y sus progresos en la disciplina eclesi\u00e1stica, emplear\u00e1 una parte, cuando le parezca oportuno, en el servicio de las iglesias, retendr\u00e1 a los otros para ser instruidos en el colegio, y reemplazar\u00e1 a los que haya elegido, de manera que este colegio sea un perpetuo seminario de ministros de Dios. y a fin de que puedan ser formados m\u00e1s c\u00f3modamente en la misma disciplina eclesi\u00e1stica, llevar\u00e1n enseguida y siempre la tonsura y el h\u00e1bito clerical, aprender\u00e1n la gram\u00e1tica, el canto, el c\u00f3mputo eclesi\u00e1stico y toda la disciplina de las bellas letras; estudiar\u00e1n la sagrada Escritura, los libros eclesi\u00e1sticos, las homil\u00edas de los santos, las formas de la administraci\u00f3n de los sacramentos, sobre todo lo necesario para o\u00edr las confesiones, por \u00faltimo los ritos y las ceremonias. El obispo se cuidar\u00e1 de que asistan cada d\u00eda al sacrificio de la misa, que confiesen sus pecados al menos una vez al mes y que, siguiendo el juicio de su confesor, reciban el cuerpo de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, a quien sirven, los d\u00edas de fiesta en la iglesia catedral y en las otras iglesias del lugar. \u2013Todas estas cosas y otras oportunas y necesarias a este efecto ser\u00e1n reguladas por los obispos con el consejo de dos can\u00f3nigos de los m\u00e1s antiguos y de los m\u00e1s graves, que ellos mismos hayan escogido, siguiendo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y, mediante frecuentes visitas, vigilar\u00e1n para que se observen siempre. Castigar\u00e1n con severidad a los d\u00edscolos, a los incorregibles, a los sembradores de malas costumbres, expuls\u00e1ndolos incluso si es necesario. Finalmente, vigilar\u00e1n con diligencia para apartar todo obst\u00e1culo, y mantener lo que crean propio para conservar y aumentar un instituto tan piadoso y tan santo.\u00bb<\/p>\n<p>El concilio reglamenta a continuaci\u00f3n profusamente los medios de proveer a estos establecimientos de rentas necesarias, y sigue: \u00abQue si los prelados de las iglesias catedrales y otras iglesias superiores fueran negligentes en establecer y conservar tales seminarios y se negaran a pagar su porci\u00f3n, el arzobispo deber\u00e1 reprender vivamente al obispo, el s\u00ednodo provincial reprender al arzobispo y a los superiores, y obligarles a todo lo dicho, y por \u00faltimo tener un cuidado particular de procurar y avanzar una obra tan santa y tan piadosa lo antes posible y en todas partes donde se pueda\u2026Seguidamente, con el fin de que se provea con menos gastos al establecimiento de tales escuelas, el santo concilio establece que los obispos, arzobispos, primados y otros ordinarios de los lugares, obliguen a los rectores y dem\u00e1s que ocupan plazas a las que va unida la obligaci\u00f3n de dar lecciones y de ense\u00f1ar, y les obligar\u00e1n incluso por la sustracci\u00f3n de sus frutos a desempe\u00f1ar las funciones en dichas escuelas, por s\u00ed mismos si son capaces de ello, si no por gente capaz que los sustituir\u00e1n y que ellos mismos escoger\u00e1n con la aprobaci\u00f3n de los ordinarios. Que si, a juicio del obispo, \u00e9stos no son dignos, nombrar\u00e1n a alg\u00fan otro que lo sea, sin que haya lugar a ninguna apelaci\u00f3n; que si lo descuidan, el obispo mismo proveer\u00e1. \u2013Los susodichos ense\u00f1ar\u00e1n lo que parezca oportuno al obispo. En adelante estos oficios o dignidades del rector, como le llaman, no ser\u00e1n conferidos m\u00e1s que a doctores o maestros, o a licenciados en teolog\u00eda o en derecho can\u00f3nico, o a otras personas capaces, y que puedan por s\u00ed mismas desempe\u00f1ar este empleo. Realizada de otro modo, la provisi\u00f3n ser\u00e1 nula e inv\u00e1lida, a pesar de todos los privilegios y costumbres, aun de tiempo inmemorial. \u2013Pero si, en alguna provincia, las iglesias sufren de tal pobreza que no se pueda en algunas erigir un colegio, el s\u00ednodo provincial o el metropolitano, con dos de los m\u00e1s antiguos sufrag\u00e1neos, tendr\u00e1 cuidado de erigir en la iglesia metropolitana o en alguna otra iglesia de la provincia m\u00e1s c\u00f3moda, uno o varios colegios, seg\u00fan lo juzgue conveniente, con la renta de dos o varias iglesias, de los que cada una no puede c\u00f3modamente\u00a0 establecer un colegio, y en \u00e9l ser\u00e1n educados los hijos de estas iglesias. \u2013Pero en las iglesias que tienen grandes di\u00f3cesis, el obispo podr\u00e1, como le parezca oportuno, tener en si di\u00f3cesis uno o varios seminarios, dependientes no obstante en todas las cosas del que est\u00e9 erigido y establecido en la ciudad episcopal. \u2013Por \u00faltimo,\u2026 si surgiera alguna dificultad que impidiera la instituci\u00f3n del seminario o fuera obst\u00e1culo para su conservaci\u00f3n, el obispo con los diputados ya nombrados, o el s\u00ednodo provincial, seg\u00fan la costumbre del pa\u00eds, podr\u00e1, atendiendo a la calidad de las iglesias y de los beneficios, y moderando incluso, o aumentando, si es necesario, lo que ya se ha dicho, reglamentar y ordenar todas las cosas, en general y en particular, que parezcan necesarias y \u00fatiles para el feliz progreso del seminario<span id='easy-footnote-2-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-2-17398' title='Ses. XXIII, c. XVIII.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Animados por Balduino de Barga, obispo de Avesa, los Padres del concilio se dirigieron, el 23 de julio de 1563, a P\u00edo IV para reclamar la ejecuci\u00f3n de este decreto, y Carlos Borromeo, encargado de entregar su carta, la apoy\u00f3 ante su t\u00edo. El 18 de agosto siguiente, el papa, despu\u00e9s de la ceremonia del servicio aniversario de Paulo IV su predecesor, re\u00fane a los cardenales, los consulta sobre este punto, y recibe de ellos una respuesta un\u00e1nime. La fundaci\u00f3n inmediata de los seminarios, en el sentido del concilio, se decide en Roma, y Carlos Borromeo con algunos prelados m\u00e1s, queda encargado de tomar cartas en el asunto. En efecto, el 30 de diciembre de 1563, P\u00edo IV, en el discurso en el que denuncia la clausura del concilio, puede proclamar que el decreto ua est\u00e1 ejecutado en Bolonia y en Roma. Pronto, bajo la influencia de P\u00edo V y de sus sucesores, estos establecimientos se fundan y se multiplican por todo el mundo cat\u00f3lico, en Alemania, en Espa\u00f1a, en Portugal, en B\u00e9lgica, en Polonia, en Italia sobre todo, gracias al celo de san Felipe de Neri en Roma, y de san Carlos Borromeo en Mil\u00e1n. Casi en todas partes se conf\u00edan a la direcci\u00f3n de los jesuitas.<\/p>\n<h3>II. <em>Primeros ensayos en Francia, en ejecuci\u00f3n del decreto de Trento.<\/em><\/h3>\n<p>Francia sola quiz\u00e1s, entregada a la anarqu\u00eda religiosa y pol\u00edtica, y siempre, ay, con recelo contra todo lo que llegaba de Roma, se niega por largo tiempo, a pesar de las reclamaciones de los obispos, a recibir el concilio de Trento, y no hace excepci\u00f3n a favor del cap\u00edtulo de la reforma del clero. Sobre el arzobispo de Cambrai recae quiz\u00e1s el honor de reclamar el primer establecimiento de los seminarios. \u00abNo ser\u00e1 hasta entonces, dice en su concilio de 1565, cuando la Iglesia pueda en poco tiempo mostrarse de nuevo floreciente por la ciencia, la piedad y la pureza de conducta de sus servidores. En efecto, \u00bfc\u00f3mo poder proponer\u00a0 y ejecutar otra cosa m\u00e1s hermosa que este decreto del concilio de Trento, por el cual se ordena erigir en todas las di\u00f3cesis seminarios para los sacerdotes?\u00bb Y entonces comprometi\u00f3 a todos los miembros del concilio a contribuir a esta obra vital. \u00c9l mismo, en el correr de los a\u00f1os, dio una gran extensi\u00f3n a su seminario, fund\u00f3 un segundo en Douai, bajo la direcci\u00f3n de los jesuitas, y les impuso unas reglas que se aplican todav\u00eda en esta clase de establecimientos.<\/p>\n<p>El ilustre cardenal de Lorena, arzobispo de Reims, fund\u00f3 y dot\u00f3 con abundancia un seminario para cincuenta ni\u00f1os pobres, que fueron m\u00e1s tarde m\u00e1s numerosos, les dio m\u00e1s o menos las reglas del colegio germ\u00e1nico, y se lo confi\u00f3 a los jesuitas. Alma de la asamblea en los Estados de Blois de 1576, el cardenal le inspir\u00f3 una elocuente reclamaci\u00f3n a favor de los seminarios, se\u00f1alados como remedio y t\u00e9rmino de los males de la Iglesia. As\u00ed ocurri\u00f3 en 1579, en la famosa asamblea de Mel\u00f3n, que impuso a los obispos y a los eclesi\u00e1sticos su erecci\u00f3n como un deber indispensable, y redact\u00f3, sobre el modelo de Reims, el pan de su organizaci\u00f3n. En su concilio de Rouen de 1581, el cardenal y pr\u00edncipe Charles de Bourb\u00f3n emplaz\u00f3 a sus sufrag\u00e1neos de Bayeux, S\u00e9ez, \u00c9vreux, Lusieux, Arranches y Coutances, a trabajar de manera que en el mes de octubre siguiente se hubieran tomado todas las medidas para la construcci\u00f3n de los edificios, con la ayuda del clero y de los pueblos. En el a\u00f1o de 1583, los concilios de Reims y de Tours, presididos uno por el cardenal Louis de Guisa, sobrino y sucesor del cardenal de Lorena, el otro por Sim\u00f3n de Maill\u00e9, hablan en el mismo sentido. Ese mismo a\u00f1o, el concilio de Burdeos, bajo la presidencia de Antoine Pr\u00e9vost de Sansac, llega hasta dirigirse al rey y le suplica que use de su autoridad soberana para facilitar el establecimiento de los seminarios en sus Estados, que exhorte a los magistrados a tomarlos bajo su protecci\u00f3n especial y fuerce a los recalcitrantes a cumplir este deber sagrado. El arzobispo de Burdeos es del peque\u00f1o n\u00famero de los que lograron, en este fin de siglo, establecer un seminario. en el concilio de Bourges de 1584, el arzobispo deplora las guerras de religi\u00f3n, de las que su provincia ha sido uno de los principales teatros, y que han impedido la ejecuci\u00f3n del decreto de Trento; se consuela con el pensamiento que las escuelas de varias iglesias catedrales lo han suplido, y exhorta sin embargo a sus sufrag\u00e1neos a poner manos a la obra, y es el primero tal vez en distinguir entre seminarios menores y mayores.<\/p>\n<p>A pesar de estos numerosos decretos de los concilios y de los comienzos de ejecuci\u00f3n, la educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica era casi nula en Francia. En las asambleas de Blois de 1588 a 1589, y de Par\u00eds en 1595, los obispos hicieron o\u00edr sus quejas y las llevaron hasta el pie de la Santa Sede. Clemente VIII les respondi\u00f3 con un breve lleno de unci\u00f3n, en el que les suplic\u00f3 en nombre de Dios que mejoraran la vida moral de los sacerdotes, que perfeccionara su educaci\u00f3n, y contribuyeran as\u00ed al perfeccionamiento de la Iglesia misma. Este llamamiento fue escuchado. En las asambleas del clero de 1614, 1615 y 1625, y en la ordenanza de Blois de 1629, se renovaron todas las disposiciones precedentes. En la asamblea de 1614, el obispo de Arranches hizo que se decidiera que las comunidades religiosas y todo beneficiario de 300 libras de renta estar\u00edan obligados a contribuir a la fundaci\u00f3n de seminarios. El mismo decreto en la asamblea de 1615 sobre la petici\u00f3n de Fran\u00e7ois de Harlay, y en la de 1625, a petici\u00f3n del obispo de Chartres, Louis d\u2019\u00c9tampes, quien remiti\u00f3 incluso sobre este asunto una excelente memoria, lamentablemente retirada por prevenciones galicanas.<\/p>\n<p>No ven\u00edan los impedimentos, ya se ve, por parte del alto clero, sino por parte de los parlamentos, siempre opuestos a la introducci\u00f3n del concilio de Trento, tambi\u00e9n por parte de la Universidad, celosa de los jesuitas, encargados de la direcci\u00f3n de casi todos los establecimientos ensayados. Asimismo, a comienzos del siglo XVII, no se hace menci\u00f3n m\u00e1s que de dos o tres seminarios subsistentes: los de Reims, de Burdeos y de Carpentras; y adem\u00e1s, como se va a decir, se trataba menos de seminarios que de colegios.<\/p>\n<h3>III. <em>Estado del clero a comienzos del siglo XVII.<\/em><\/h3>\n<p>No hab\u00eda pues para los que se destinaban al estado eclesi\u00e1stico ni casa com\u00fan, ni ejercicios regulares, ni estudios especialmente aprobados a su vocaci\u00f3n. Exist\u00edan cierto grandes escuelas de teolog\u00eda en las que se ense\u00f1aba el dogma con ciencia y brillantez; pero la moral, y sobre todo la moral aplicada, la administraci\u00f3n de los sacramentos, las ceremonias, las dem\u00e1s funciones sacerdotales, no ten\u00edan en ninguna parte su ense\u00f1anza te\u00f3rica y pr\u00e1ctica. Adem\u00e1s, los j\u00f3venes te\u00f3logos viv\u00edan en el mundo, cada uno seg\u00fan su categor\u00eda, sin regla, sin vigilancia, sin ninguna de las ayudas que ofrece la vida en comunidad. Los mejores, los m\u00e1s deseosos se adquirir el esp\u00edritu de estado se colocaban con buenos p\u00e1rrocos o buenos sacerdotes; pero si encontraban all\u00ed ejemplo y consejo, se ve\u00edan tambi\u00e9n con demasiada frecuencia molestados en sus estudios y distra\u00eddos en sus ejercicios de piedad. Los dem\u00e1s, y eran el mayor n\u00famero, se quedaban en sus familias o se alojaban en casas donde nada los llevaba al esp\u00edritu y a las virtudes de su estado. Entonces ni ex\u00e1menes ni retiros de ordenaci\u00f3n, ni conferencias; ninguno de estos medios poderosos empleados despu\u00e9s con tanto \u00e9xito para formar dignos ministros del santuario. Tambi\u00e9n pocos sacerdotes se distingu\u00edan por un celo m\u00e1s ardiente o por una virtud m\u00e1s brillante. Algunos hombres regulares y edificantes, sin duda; pero la mayor parte sin instrucci\u00f3n competente, sin h\u00e1bitos piadosos, sin exterior, sin ropaje eclesi\u00e1stico, no eran, para no hablar aqu\u00ed\u00a0 de los escandalosos, m\u00e1s que gente honrada, que compart\u00edan las costumbres del mundo e incapaces de inspirar respeto y religi\u00f3n a los pueblos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir de los que, en mayor n\u00famero, viv\u00edan en el desorden y los abusos? Se ha de hablar sin embargo, aunque no sea m\u00e1s que por mostrar el servicio prestado al clero por Vicente de Pa\u00fal, o m\u00e1s bien la fuerza vital de la Iglesia, que se regenera por s\u00ed misma, bajo la acci\u00f3n del esp\u00edritu de Dios, en el momento mismo en que ella parece que va a perecer. Aqu\u00ed, sin salir de la vida de Vicente de Pa\u00fal, los testimonios abundan. Es \u00e9l quien nos ense\u00f1a que la Sra. de Gondi hab\u00eda encintrado, que \u00e9l mismo hab\u00eda encontrado sacerdotes ignorantes hasta no saber la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n. Es \u00e9l tambi\u00e9n quien contaba en sus conferencias que la misa se dec\u00eda aqu\u00ed y all\u00ed de la manera m\u00e1s extra\u00f1a y con una diversidad escandalosa. Algunos la comenzaban por el <em>Pater<\/em> ; otros, en lugar de ir al altar adornados con vestiduras sagradas, tomaban la casulla entre las manos y no se la revest\u00edan hasta haber acabado el <em>Introito. <\/em>Una vez, en Saint Germain, se dio cuenta de siete u icho sacerdotes que dec\u00edan la misa cada uno de una forma diferente<span id='easy-footnote-3-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-3-17398' title='Conf. del 13 de mayo de 1659.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Pero \u00a1qu\u00e9 tristes testimonios le llegaron de la ignorancia y de la corrupci\u00f3n del clero, una vez que hubo puesto manos a la obra, y que los obispos comenzaron a recurrir a \u00e9l para la reforma de sus sacerdotes!\u00a0 \u00abYo trabajo, le escrib\u00eda uno de ellos, yo trabajo, todo lo que puedo,\u00a0 con mis vicarios generales para el bien de mi di\u00f3cesis, pero con escaso \u00e9xito para el grande e inexplicable n\u00famero de sacerdotes ignorantes y viciosos que componen mi clero, que no pueden corregirse ni con palabras, ni con ejemplos. Siento horror cuando pienso que, en mi di\u00f3cesis, hay casi siete mil sacerdotes borrachos o imp\u00fadicos que suben todos los d\u00edas al altar, y que no tienen ninguna vocaci\u00f3n.\u00bb \u2013Exceptuado el can\u00f3nigo de teolog\u00eda de mi iglesia, escrib\u00eda otro, no s\u00e9 de ninguno, entre todos los de mi di\u00f3cesis, que pueda desempe\u00f1ar ning\u00fan cargo eclesi\u00e1stico. Por ah\u00ed ver\u00e9is la grande necesidad en la que estamos de tener obreros.\u00bb Hasta en 1642, un can\u00f3nigo de una iglesia catedral pod\u00eda escribir tambi\u00e9n: \u00abEn esta di\u00f3cesis, el clero est\u00e1 sin disciplina, el pueblo sin temor y los sacerdotes sin devoci\u00f3n y sin caridad, los p\u00falpitos sin predicadores, la ciencia sin honor, el vicio sin castigo; la virtud es perseguida, la autoridad de la Iglesia odiada o despreciada; el inter\u00e9s particular es el peso ordinario del santuario, los m\u00e1s escandalosos son los m\u00e1s poderosos, y la carne y la sangre como si hubieran suplantado al Evangelio y al esp\u00edritu de Jesucristo. Vos ser\u00e9is, lo doy por seguro, bastante solicitado por vos mismo para acudir en auxilio de esta di\u00f3cesis, al ver sus necesidades. <em>Quis novit utrum ad regnum idcirco veneris, ut in tali tempore parareris <\/em><span id='easy-footnote-4-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-4-17398' title='\u00abY qui\u00e9n sabe si cuando llegu\u00e9is al trono, no estar\u00edais debidamente preparada para este tiempo?\u00bb Palabras de Mardoqueo a Ester (c. IV, v, 14). Alusi\u00f3n evidente a las primeras entradas en la Corte de Ana de Austria. Richelieu y Luis XIII acordaron en ese tiempo a Vicente, como se contar\u00e1 enseguida, sobre la nominaci\u00f3n de los obispos.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.La ocasi\u00f3n es digna de vuestra caridad, si la muy humilde s\u00faplica que os hago de que lo pens\u00e9is en serio delante de Nuestro Se\u00f1or, os fuera agradable como llegada de uno de vuestros primeros hijos<span id='easy-footnote-5-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-5-17398' title='De la conferencia de &lt;em&gt;los&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;martes. &lt;\/em&gt;Ver m\u00e1s adelante c. III.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Despu\u00e9s de eso, \u00bfnos vamos a extra\u00f1ar de lo que cuenta el primer historiador de Vicente de Pa\u00fal sobre el desprecio en que hab\u00eda ca\u00eddo el sacerdocio? desprecio del que, por una especie de espantoso compromiso entre la avaricia y el honor, la riqueza de un beneficio hac\u00eda por s\u00ed sola hacer frente a la verg\u00fcenza del santuario, que la m\u00e1s sangrienta injuria para un hombre de condici\u00f3n era decirle: \u00abVos sois un sacerdote; \u00bb y que finalmente este nombre divino de sacerdote, seg\u00fan el primer bi\u00f3grafo del P. de Condren, era sin\u00f3nimo en el mundo de <em>ignorante<\/em> y de <em>libertino.<\/em><span id='easy-footnote-6-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-6-17398' title='Vida del P. de Condren, lib II, c. VIII. Par\u00eds, 1656. \u2013V\u00e9ase tambi\u00e9n, sobre el desprecio en que hab\u00eda ca\u00eddo el Sacerdocio, una conf. del mes de noviembre de 1658, donde san Vicente atribuye esta decadencia a la borrachera.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<h3>IV. <em>Primeros ensayos de reforma. \u2013El Oratorio.<\/em><\/h3>\n<p>Una reforma era pues necesaria. \u00bfDe d\u00f3nde iba a partir? El Oratorio parec\u00eda en un primer momento destinado a ello. se puede pensar por un instante que B\u00e9rulle estaba suscitado por Dios para hacer en Francia la obra de san Felipe Neri en Roma, y de san Carlos Borromeo en Mil\u00e1n; y, en efecto, Tabaraud, su historiador<span id='easy-footnote-7-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-7-17398' title='Tom. I, p. 251.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> le atribuye el honor de haber establecido el primero los seminarios y formado\u00a0 a los dem\u00e1s fundadores de estas instituciones de educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Como \u00e9l pod\u00eda regenerar la Iglesia por dos modos, educando a j\u00f3venes cl\u00e9rigos o comunicando el esp\u00edritu de renovaci\u00f3n a otros individuos, que habr\u00edan establecido luego sociedades sobre el modelo de la suya. De estos dos medio, el Oratorio se dej\u00f3 escapar muy pronto el primero. No se ocup\u00f3 apenas m\u00e1s que de misiones, de ministerio parroquial, y sobre todo, como parec\u00eda hab\u00e9rselo temido B\u00e9rulle, de la direcci\u00f3n de una multitud de colegios. En sus peticiones de bulas de instituci\u00f3n, B\u00e9rulle hab\u00eda excluido la instrucci\u00f3n de la juventud en las bellas letras, y fue el papa quien\u00a0 se neg\u00f3 a adoptar una restricci\u00f3n semejante. Lo que no era m\u00e1s que un accidente o un accesorio en sus obras se convirti\u00f3 pronto en su obra principal..<\/p>\n<p>Pero al Oratorio corresponden la gloria y el m\u00e9rito de haber formado a los primeros y m\u00e1s c\u00e9lebres maestros del clero: Eudes, quien le dej\u00f3, cuando le vio infiel a su vocaci\u00f3n, para establecer la sociedad de los Eudistas, consagrada a la direcci\u00f3n de los seminarios; Vicente de Pa\u00fal, a quien hemos visto pedirle comunicaci\u00f3n de su esp\u00edritu sacerdotal; Adriano Bourdoise, cuyos servicios vamos a dar a conocer; y por \u00faltimo Jean-Jacques Olier, el operario m\u00e1s grande de la obra del clero despu\u00e9s de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>\u00c9se es el verdadero honor de los primeros sacerdotes del Oratorio, \u00abde estos hombres apost\u00f3licos, -dec\u00eda Bourdoise, quien hab\u00eda pasado tres meses con ellos,- destinados, como otros No\u00e9, a repoblar nuestra Iglesia, tras el diluvio de males de de los siglos precedentes; y que, en efecto, han sido como las primicias de tantas santas familias que se han educado despu\u00e9s en este reino.\u00bb<\/p>\n<p>Al P. de Condren, quien, siguiendo a B\u00e9rulle \u00abhab\u00eda recibido el esp\u00edritu del Oratorio desde la cuna, pertenece sobre todo la realizaci\u00f3n de esta segunda parte de su vocaci\u00f3n. Condren, el gran hombre y el verdadero santo del Oratorio franc\u00e9s, compendi\u00f3 ante y mejor que nadie la necesidad urgente de la reforma del clero, y el papel que estaba llamada a cumplir la congregaci\u00f3n de la que fue el segundo general. Llama la atenci\u00f3n en primer lugar que con esta viva inteligencia y este profundo sentimiento de las necesidades de la Iglesia no haya aplicado a ello directamente su persona ni a los suyos; pero, entre los elegidos de Dios, se ha de suponer, fuera de una vista m\u00e1s clara del presente, la segunda vista del futuro. Sin duda alguna, Condren tuvo el presentimiento, m\u00e1s o menos claro y reflexionado, de la ca\u00edda pr\u00f3xima de su congregaci\u00f3n en los errores del jansenismo. Entrevi\u00f3 por consiguiente que el Oratorio encargado \u00e9l mismo de la educaci\u00f3n del clero, no abrir\u00eda en Francia al esp\u00edritu sacerdotal m\u00e1s que una fuente infestada; que deb\u00eda pues, por una especie de derivaci\u00f3n comunicar a otros su gracia mientras que ella segu\u00eda pura a\u00fan.<\/p>\n<p>Puesto que, repit\u00e1moslo, Codren era un santo, es decir un vidente. B\u00e9rulle mismo se prosternaba al pasar por delante de su habitaci\u00f3n para besar la huella de sus pies, y escrib\u00eda de rodillas lo que le hab\u00eda o\u00eddo decir. Vicente de Pa\u00fal, seg\u00fan Olier, dec\u00eda de \u00e9l: \u00ab<em>Non est inventus similis illi;<\/em> y cuando se enter\u00f3 de su muerte, poni\u00e9ndose de rodillas y golpe\u00e1ndose el pecho, se acusaba, con l\u00e1grimas en los ojos de no haber honrado a este santo hombre como lo merec\u00eda. Testimonio m\u00e1s sorprendente el de santa Chantal, la hija de san Francisco se Sales, parec\u00eda colocarle por encima incluso de su venerado padre, cuando dec\u00eda: \u00abSi Dios ha dado a la Iglesia\u00a0 a nuestro bienaventurado fundador para instruir a los hombres, me parece que ha hecho culpable al P. de Condren de instruir a los \u00e1ngeles.\u00bb<\/p>\n<p>El P. de Condren se dedic\u00f3 pues a formar herederos de la gracia de lo que el Oratorio se iba a hacer indigno, descarg\u00f3 sobre otros la direcci\u00f3n superior de los colegios y de una parte de su administraci\u00f3n general para ocuparse de los eclesi\u00e1sticos\u00a0 en quienes descubr\u00eda vocaci\u00f3n para la obra del clero. Entre todos distingui\u00f3 a Olier y a sus primeros compa\u00f1eros: Caulet, conocido entonces con el nombre de abate de Foix, y m\u00e1s tarde obispo de Pamiers; a du Ferrier y los dos hermanos Brandon. Para unirse a \u00e9l, dej\u00f3 incluso a su primer director Vicente de Pa\u00fal, a quien no obstante sigui\u00f3 siempre unido por el m\u00e1s religioso respeto y la m\u00e1s santa confianza\u00bbPara los asuntos extraordinarios, sol\u00eda decir, no dejamos de ver al Sr. Vicente;\u00bb y tambi\u00e9n: \u00abEl Sr. Vicente es nuestro padre.\u00bb<\/p>\n<p>El P. de Condren no se explic\u00f3 nunca con sus disc\u00edpulos sobre el designio que ten\u00eda sobre ellos, a no se la v\u00edspera de su muerte, ocurrida en 1641. Quer\u00eda dejarles una memoria, que no tuvo nunca el tiempo de redactar. Pero les dej\u00f3 algo mejor: su esp\u00edritu, cuya fecundidad creadora veremos pronto.<\/p>\n<h3>V. <em>El Padre Bourdoise.<\/em><\/h3>\n<p>Mientras tanto, cantidad de ensayos, de obras incluso hab\u00edan tenido como objeto la santificaci\u00f3n del clero. A la cabeza de todos sus promotores en los primeros a\u00f1os del siglo XVII, hemos de colocar a Adriano Bourdoise, a quien Godeau<span id='easy-footnote-8-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-8-17398' title='&lt;em&gt;Tratado de los Seminarios.&lt;\/em&gt;'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> atribuye el mismo honor de iniciativa, que Tabaraud a B\u00e9rulle, pero sin m\u00e1s raz\u00f3n. Este hombre, comparado a El\u00edas por el ardor de su celo, a Juan Bautista por su santa libertad en a los peque\u00f1os y a los mayores, se consum\u00eda de dolor a la vista de los esc\u00e1ndalos del clero y del deterioro de la disciplina eclesi\u00e1stica. Qu\u00e9, exclamaba, se levantan academias para la nobleza donde se forman los j\u00f3venes gentileshombres en el honor y en el oficio de las armas; y no existe oficio, por insignificante que sea, que no exija varios a\u00f1os de aprendizaje de aquellos que quieren hacer profesi\u00f3n de \u00e9l, antes de ponerlos en el rango de maestros; solamente el estado eclesi\u00e1stico, destinado a las funciones m\u00e1s importantes y a ministerios\u00a0 totalmente divinos,\u00a0 en el que se entra casi sin hacer preparaci\u00f3n alguna!\u00bb Y entonces Bourdoise entraba en una santa c\u00f3lera, y estallaba en sarcasmos que no perdonaban a nadie. Hab\u00eda algo de providencial en la aspereza, la rudeza y la importunidad de su celo ya que hab\u00eda que despertar a pesar suyo al clero dormido. Un disc\u00edpulo de Olier ha dicho de Bourdoise: \u00abSe le pod\u00edan aplicar las palabras que los escribas y los fariseos dirigieron a Nuestro Se\u00f1or con tono de malicia: \u00abSabemos que sois ver\u00eddico y que ense\u00f1\u00e1is de verdad el camino de Dios, sin mirar a qui\u00e9n: <em>et non est tibi cura de aliquo.\u00bb <\/em>No hab\u00eda en \u00e9l respeto humano, dec\u00eda a cada uno la verdad sin temor, sin disfraz, aunque de una manera bastante singular. Es cierto que esta manera parec\u00eda chocar contra la prudencia humana, pero estaba llena de la prudencia de los santos; y a la vez que excitaba a veces a la risa, no por ellos dejaba de producir buenos efectos.\u00bb<\/p>\n<p>En 1612, Bourdoise, simple alumno en el colegio de Reims y no comprometido a\u00fan en las \u00f3rdenes, fund\u00f3 una peque\u00f1a comunidad de seis miembros, la mayor parte bachilleres en teolog\u00eda, a quienes impuso la vida com\u00fan y el cultivo de las virtudes eclesi\u00e1sticas. Ya sacerdote, tuvo con sus cohermanos numerosas conferencias, y les dirigi\u00f3 muchos discursos sobre los deberes de su profesi\u00f3n. Su casa fue muy pronto frecuentada por un buen n\u00famero de\u00a0 de alumnos del colegio de Reims, entre los cuales hab\u00eda hijos de familia, y por eclesi\u00e1sticos y doctores. De ah\u00ed sali\u00f3 la reforma del clero de la ciudad que, con la sotana revisti\u00f3 enseguida las costumbres de su estado. La peque\u00f1a comunidad de Bourdoise, conocida con el nombre de <em>clericatura<\/em>, tom\u00f3 una forma m\u00e1s estable a partir del a\u00f1o 1618. Despu\u00e9s de cambiar varias veces de residencia, vino entonces a Par\u00eds, donde resolvi\u00f3 consagrarse a la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes cl\u00e9rigos. Uno de sus miembros, Guillaume Compaing, hijo de un secretario del rey y t\u00edo segundo del ministro Chamillart, le dio su casa, situada cerca de la iglesia de Saint-Nicolas-du-Chardonnet. Frpger, p\u00e1rroco de esta iglesia, fue puesto al frente de la comunidad, que obtuvo pronto la aprobaci\u00f3n del arzobispo de Par\u00eds y las letras patentes del rey. El seminario diocesano fue trasladado all\u00ed y confiado a sus sacerdotes. Los personajes m\u00e1s distinguidos contribuyeron a su mantenimiento; los magistrados Le Pelletier, La Houssaye y Destouches; los presidentes de Nesmond, de Herse y de Goussault; las damas de Chauvelin, de Clermont y de Miramion: la Asamblea del clero de Francia le otorg\u00f3 una suma y el pr\u00edncipe de Conti le leg\u00f3 36.000 libras en testamento. La fundaci\u00f3n de Bourdoise ten\u00eda dos fines: la preparaci\u00f3n de los j\u00f3venes cl\u00e9rigos y el mantenimiento de los sacerdotes en la gracia de su vocaci\u00f3n por la vida de comunidad, tan favorable a la edificaci\u00f3n, a la vigilancia mutua y al buen entendimiento para cumplir las funciones santas. La implantaci\u00f3n de la vida com\u00fan se deb\u00eda sobre toda a la gracia de Bourdoise, como se lo hab\u00eda dicho B\u00e9rulle en 1611, en un retiro que hab\u00eda hecho en el Oratorio. En virtud del impulso dado por \u00e9l, la vida com\u00fan se extendi\u00f3 a un gran n\u00famero de parroquias de Par\u00eds y de varias ciudades de Francia. Bourdoise mismo la organiz\u00f3 en Brou su patria, en la di\u00f3cesis de Chartres; luego en Chartres mismo, en Beauvais, en Orle\u00e1ns, en Arles, en Lyon, etc. Agers, Burdeos, Verdun, Meaux, Senlis, etc., siguieron el ejemplo. Muchos obispos se dirigieron a Bourdoise para organizar sus seminarios, y \u00e9l cooper\u00f3 en el establecimiento de los de Beauvais, y de Chratres. San Vicente de Pa\u00fal, que hab\u00eda fundado ya el seminarios de Bons-Enfants, y que profesaba hacia este sacerdote\u00a0 y su comunidad la mayor estima, le propuso, el 6 de febrero de 1641, la recepci\u00f3n rec\u00edproca de aquellos de sus s\u00fabditos que quisieran hacer intercambio de casas: \u00abYo digo de vuestros pensionistas, a\u00f1ad\u00eda Vicente, y no por cierto de aquellos que tienen la suerte de estar ligados a vuestra santa comunidad, a la que estimo como de las m\u00e1s santas que haya en la Iglesia de Dios, y en la que yo me sentir\u00eda feliz, si la Providencia no me hubiera atado a \u00e9sta.\u00bb En toda ocasi\u00f3n, Vicente hac\u00eda a los suyos el elogio de Bourdoise. \u00abVed, les dijo un d\u00eda, ved al Sr. Bourdoise, este excelente sacerdote: \u00bfqu\u00e9 no hace, y qu\u00e9 no puede hacer?<\/p>\n<p>Ardiente promotor, Bourdoise hac\u00eda propaganda sin cesar a favor de la educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, y \u00e9l buscaba por otras partes a otros ap\u00f3stoles. En 1619, san Francisco de Sales, acompa\u00f1ado a Par\u00eds al pr\u00edncipe cardenal de Saboya, que ven\u00eda a negociar el matrimonio del pr\u00edncipe de Piamonte con Cristina de Francia, hija de Enrique IV, le escribi\u00f3 una larga carta que \u00e9l mismo llev\u00f3, en la que resaltaba el escaso fruto que producir\u00edan las predicaciones del santo obispo, por entonces reclamadas por todas partes, mientras que el clero y el pueblo no estuvieran mejor instruidos y mejor regulados. Francisco de Sales despu\u00e9s de leer la carta dos veces con gran atenci\u00f3n, habl\u00f3 una hora entera de su objeto con Bourdoise. \u00c9ste llevaba siempre la discusi\u00f3n a la reforma del clero. \u00abes algo extra\u00f1o, dec\u00eda, que nadie piense en ello.\u00bb Luego, llevado por la libertad de su celo y volvi\u00e9ndose a Francisco: \u00abMe sorprende, le dijo, que un obispo a quien Dios ha dado tan grandes talentos, no los explote en formar a buenos sacerdotes, y se entregue casi exclusivamente a la direcci\u00f3n de las personas del sexo. \u2013Convengo, respondi\u00f3 el santo obispo sin ofenderse por este atrevimiento de lenguaje, y estoy hasta muy persuadido de que no hay nada m\u00e1s necesario en la Iglesia que formar a buenos sacerdotes: pero ese es un ministerio demasiado alto para mi debilidad, y que yo dejo en manos m\u00e1s h\u00e1biles. El Sr. de B\u00e9rulle se ocupa de ello<span id='easy-footnote-9-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-9-17398' title='San Francisco de Sales que trabaj\u00f3 toda su vida en formar a un buen clero en sus di\u00f3cesis, tuvo el proyecto de fundar una Congregaci\u00f3n de eclesi\u00e1sticos, y no renunci\u00f3 hasta que vio nacer la de B\u00e9rulle, a quien incluso dese\u00f3 asociarse.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>, tiene para eso mayor capacidad y tiempo que yo, que estoy encargado de una vasta di\u00f3cesis. Dejo a los orfebres que manejen el oro y la plata; los alfareros deben contentarse con manejar la arcilla. Estimo adem\u00e1s de alta importancia la santificaci\u00f3n de las personas del sexo: s\u00f3lidamente virtuosas, ellas son capaces de grandes cosas en la Iglesia, y esparcen el perfume de su piedad; al mismo tiempo que su sexo d\u00e9bil merece un a gran compasi\u00f3n, su valor merece un gran inter\u00e9s. Ellas segu\u00edan a Nuestro Se\u00f1or en sus correr\u00edas evang\u00e9licas; ellas le acompa\u00f1aron hasta el pie de la cruz, mientras que no se encontraba en ellas m\u00e1s que un solo ap\u00f3stol.\u00bb<\/p>\n<p>Tal es la respuesta que el obispo de Belley <em>(Esprit de saint Fran\u00e7ois de Sales, <\/em>p. X, sec. XIV) pone en la boca del santo obispo; respuesta m\u00e1s probable, m\u00e1s conforme con el esp\u00edritu de humildad y de caridad de san Francisco de Sales al mismo tiempo por los hechos, que la respuesta referida por Bourdoise. Si tuvi\u00e9ramos que creer\u00a0 a Bourdoise, o m\u00e1s bien a su historiador, Francisco de Sales habr\u00eda contestado: \u00abConfieso, y estoy persuadido que no hay nada m\u00e1s necesario en el Iglesia; pero despu\u00e9s de trabajar yo mismo durante diecisiete a\u00f1os pata formar solamente a tres sacerdotes tal como yo los deseaba para reformar al clero de mi di\u00f3cesis, no he podido reformar m\u00e1s que a uno y medio; y no he pensado en las Hijas de la Visitaci\u00f3n, y en algunos seglares, m\u00e1s que cuando perd\u00ed toda esperanza con los eclesi\u00e1sticos<span id='easy-footnote-10-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-10-17398' title='Durante su estancia en Par\u00eds, Francisco de Sales se dirigi\u00f3 m\u00e1s de una vez a la comunidad de Saint-Nicolas-du-Chardonnet. Quiso visitar por separado todas las habitaciones, y tuvo el placer de las conferencias\u00a0 semanales que Bourdoise daba al clero sobre las virtudes y obligaciones sacerdotales. Le invit\u00f3 incluso a acompa\u00f1arle, y le declar\u00f3 todo el respeto y toda la estima que sent\u00eda por \u00e9l y por su comunidad. Un d\u00eda que el cardenal de Retz se quejaba del ardor y de la indiscreci\u00f3n de su celo: \u00abCreedme. Monse\u00f1or, respondi\u00f3 Francisco, no hemos o\u00eddo decir todav\u00eda que nadie haya sido condenado por haber perseguido con demasiado celo el restablecimiento de la disciplina eclesi\u00e1stica.\u00bb &lt;em&gt;(Vie de saint Fran\u00e7ois de Sales, &lt;\/em&gt; por el \u00a0Sr. (Hamon), p\u00e1rroco de San Sulpicio, 2 vol. in-8, Paris, 1854, tom. II, p. 205 y ss.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<h3>VI. <em>Flojos resultados. \u2013Seminarios-colegios.<\/em><\/h3>\n<p>As\u00ed las cosas, se ve que en esta fecha de 1619, nada estaba todav\u00eda s\u00f3lida y universalmente establecido para la preparaci\u00f3n y la reforma del clero. Y as\u00ed continu\u00f3 durante m\u00e1s de otros veinte a\u00f1os. Se lleg\u00f3 hasta ver los seminarios como imposibles, a causa de la inutilidad de las numerosas experiencias que se hab\u00edan hecho. A fuerza de instancias, Bourdoise, Duval y algunos buenos sacerdotes provocaron de nuevo, en 1629, la asamblea del clero de Francia a deliberar sobre este punto importante; y de ah\u00ed el proyecto de establecer, para todo el reino, cuatro seminarios generales, que sirvieran de referencia para los dem\u00e1s. Pero hasta este proyecto pareci\u00f3 tan dif\u00edcil, que la asamblea acab\u00f3 por dejar a cada obispo el cuidado de actuar lo mejor posible. La dificultad primera era decidir qu\u00e9 forma se dar\u00eda a estas clases de establecimientos. Seg\u00fan el concilio de Trento, los decretos de los concilios provinciales, y las ordenanzas de nuestros reyes, no estaban destinados m\u00e1s que a ni\u00f1os j\u00f3venes. As\u00ed fueron, en efecto, pero pronto se apagaron o degeneraron en colegios, de los que apenas sal\u00edan sacerdotes. El seminario establecido en Limoges por los Srs. de Ventadour no produjo un solo sacerdote en veinte a\u00f1os. Lo mismo sucedi\u00f3 con los dem\u00e1s seminarios de oratorianos, fundados en Sangres por S\u00e9bastien Zamet, en Auch por L\u00e9onard de Trapes, en Macon por Gaspard Donet, en Lyon por Denis de Marquemont; y tambi\u00e9n en Lu\u00e7on, en le Mans, en Toulouse, etc. Saint Magloire mismo, fundado hacia 1620, esper\u00f3 veintid\u00f3s a\u00f1os, aunque adornado con el t\u00edtulo de seminario diocesano para abrir sus ejercicios; y, cuando los abri\u00f3 en 1642, s\u00f3lo tuvo un d\u00e9bil comienzo, porque el cardenal de Richelieu, que hab\u00eda dado al P. Bourgoing , como a san Vicente de Pa\u00fal una suma para la obra de los seminarios, muri\u00f3 sin dejarle fundaciones.<\/p>\n<p>El resto de los seminarios de los que se ha hecho menci\u00f3n anteriormente no tuvieron otro car\u00e1cter, ni continuaciones m\u00e1s felices. As\u00ed el seminario establecido primeramente en Par\u00eds por el cardenal de Joyeuse para veintid\u00f3s o veinticuatro j\u00f3venes cl\u00e9rigos, bajo la direcci\u00f3n de los oratorianos, luego transferido a Dieppe, en 1614, bajo la misma direcci\u00f3n,\u00a0 por \u00faltimo a Rouen, donde pas\u00f3 a manos de los jesuitas, no produje lo que era de esperar por la generosidad de su fundador. \u00abApenas se ve a uno de estos j\u00f3venes cl\u00e9rigos que lo lograra, dec\u00eda Vicente de Pa\u00fal de nuevo en 1656. De manera que la fundaci\u00f3n debi\u00f3 dedicarse al fin a alimentar a treinta pobres escolares, a quienes, por el nombre de su bienhechor se llam\u00f3 <em>les<\/em> <em>Joyeuses.<\/em><\/p>\n<p>Igualmente del seminario de Reims, que apenas se sostuvo veinte a\u00f1os. \u00abAl cabo de veinte a\u00f1os, dice el historiador de Bourdoise, degener\u00f3 tan r\u00e1pido que los eclesi\u00e1sticos, que all\u00ed se educaban no serv\u00edan m\u00e1s que de lacayos de los se\u00f1ores can\u00f3nigos para llevarles la cola cuando iban al coro, de donde tomaros en nombre de <em>caudatarios<\/em>.\u00bb Se trat\u00f3 de restablecerlo en 1625, pero todav\u00eda estaba en un estado lastimoso cuando Valencia fue trasladado, en 1641, de Chartres a Reims. Burdeos tuvo pronto el mismo destino, a pesar de todos los esfuerzos del cardenal de Sourdis.<\/p>\n<p>No citamos m\u00e1s que de memoria el <em>seminario de los Treinta y Tres, <\/em>fundado en Par\u00eds en el hotel de Albiac calle de la Montagne-Sainte-Genevi\u00e8ve, frente por frente del colegio de Navarra, por el P. Bernard, en acci\u00f3n de gracias por el nacimiento de Luis XIV, y as\u00ed llamado por el n\u00fameros de los a\u00f1os que Nuestro Se\u00f1or pas\u00f3 en la tierra. Estaba destinado a escolares pobres que demostrar\u00edan vocaci\u00f3n para el sacerdocio y les prove\u00eda de los medios de acabar sus estudios. Si bien sali\u00f3 un gran n\u00famero de laboriosos obreros para el ejercicio del ministerio y para las Misiones del interior y del exterior, no era todav\u00eda m\u00e1s que un seminario colegio, cuyos individuos deb\u00edan pasar a otras manos para disponerlos directa y pr\u00f3ximamente al sacerdocio.<\/p>\n<p>Lo mismo debemos decir del seminario de Valence, fundado en 1630, por Christophe d\u2019Authier de Sisgau, fundador de una asociaci\u00f3n de sacerdotes misioneros. Sin duda, en la mayor parte de estas escuelas, en particular de las que estaban dirigidas por los oratorianos y los jesuitas, se ense\u00f1aba la teolog\u00eda conjuntamente con las humanidades, pero la mezcla de las edades, la confusi\u00f3n de los estudios, el car\u00e1cter vago o h\u00edbrido de una educaci\u00f3n que no pod\u00eda aplicarse exclusivamente a candidatos serios del sacerdocio: todas estas causas, y muchas m\u00e1s a\u00fan, arruinaron o desnaturalizaron\u00a0 estos establecimientos. Bourdoise, por su parte, despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de ensayos in\u00fatiles, debi\u00f3 ce\u00f1irse a su comunidad de sacerdotes, y las comunidades parecidas que estableci\u00f3 en tantas ciudades se transformaron en comunidades de parroquias o en colegios de j\u00f3venes escotares.<\/p>\n<p>Para encontrar establecimientos de educaci\u00f3n rigurosamente eclesi\u00e1stica, una distinci\u00f3n bien clara entre los colegios y los seminarios, entre los seminarios llamados <em>menores<\/em> y <em>mayores, <\/em>se ha de llegar a Olier y sobre todo a san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Entre tanto, lo que se exig\u00eda de los prelados m\u00e1s celosos para la educaci\u00f3n de sus cl\u00e9rigos, cl\u00e9rigos los m\u00e1s piadosos ellos mismos para su preparaci\u00f3n\u00a0 a las santas \u00f3rdenes, era el retiro de diez d\u00edas llamado de los ordenandos<span id='easy-footnote-11-17398' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-4-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-11-17398' title='Para todo esta cap\u00edtulo, ver las obras siguientes, &lt;em&gt;passim: Histoire des institutions d\u2019\u00e9ducation eccl\u00e9siastique, &lt;\/em&gt;por Augustin Theiner, traducido del alem\u00e1n por Jean Gocen, 2 vol. in-8, Par\u00eds,1841, tomo I. \u2013&lt;em&gt;Essai sur l\u2019influence de la religi\u00f3n en France pendan le XVII si\u00e8cle, &lt;\/em&gt;por Picot; 2 vol in-8, Par\u00eds, 1824, , Tom. I. \u2013&lt;em&gt;Vie de M. Olier, &lt;\/em&gt;por M. Faillon; 2 vol. in-8, Par\u00eds, 1841, t. I. \u2013A. Goleau, &lt;em&gt;Trait\u00e9 des seminaires.&lt;\/em&gt;'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro Cuarto: San Vicente y la Reforma del Clero Cap\u00edtulo Primero: estado del clero y de la educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica en Francia antes de san Vicente de Pa\u00fal. I. 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