{"id":17392,"date":"2015-01-05T05:19:14","date_gmt":"2015-01-05T04:19:14","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/12\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-3-capitulo-1\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:55","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:55","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 3, cap\u00edtulo 1"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Libro Tercero. Las galeras y la berber\u00eda<\/strong><\/h2>\n<h2><strong>Cap\u00edtulo Primero: Obra de las galeras. Extensi\u00f3n de la obra a todo el reino. Cautividad voluntaria. Misiones en Marsella y en Burdeos.<\/strong> <strong>Establecimiento fijo de la obra de los forzados en Par\u00eds. Proyecto de un hospital de forzados en Marsella. Misi\u00f3n en Marsella. Fundaci\u00f3n de la duquesa de Aiguillon. Letras patentes del rey a favor del hospital de Marsella. Trabajos diversos de la Misi\u00f3n.<\/strong><\/h2>\n<h3><strong> I. Comienzos en Par\u00eds<\/strong><em>.<\/em><\/h3>\n<p>La estancia de Vicente en la casa del general de las galeras, los frecuentes relatos que fue oyendo del embrutecimiento f\u00edsico y moral de los desdichados forzados, pusieron en alerta su caridad y le inspiraron una obra admirable. Estos forzados \u00bfno estaban acaso, lo mismo que los campesinos de Folleville, de Joigny, de Montmirail, bajo su jurisdicci\u00f3n, ya que depend\u00edan de la casa a la que \u00e9l se hab\u00eda entregado? Por \u00faltimo, al regreso de sus misiones, entonces tan frecuentes y tan penosas, necesitaba de alg\u00fan descanso. Ahora bien, el descanso del caritativo sacerdote era el ejercicio de la misericordia. Visitaba pues los hospitales y las prisiones y, por s\u00ed mismo o por sus amigos, prestaba a los pobres enfermos y a los desdichados detenidos todos los servicios posibles. Impresionado por el pensamiento de los forzados, quiso primeramente saber c\u00f3mo eran tratados aquellos que se guardaban por alg\u00fan tiempo en Par\u00eds, antes de conducirlos a Marsella. Se hizo pues abrir la Conciergerie y las dem\u00e1s prisiones, y descendi\u00f3 a sus calabozos. \u00a1Qu\u00e9 espect\u00e1culo! Sobrepas\u00f3 incluso lo que se esperaba este hombre, que tan s\u00f3lo so\u00f1aba con las m\u00e1s horribles miserias para animarse a curarlas. En una clase de cavernas profundas, oscuras e infectas, se encontr\u00f3 con desgraciados, algunos de los cuales yac\u00edan all\u00ed desde hac\u00eda tiempo, ro\u00eddos de miseria, extenuados de languidez y de pobreza, mas abandonados todav\u00eda en sus necesidades espirituales que en sus sufrimientos f\u00edsicos. Ante esta vista, se le estremeci\u00f3 el coraz\u00f3n y le brotaron las l\u00e1grimas. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfno eran estos desgraciados hermanos suyos, rescatados como \u00e9l con la sangre de Jesucristo? Pero eran tambi\u00e9n criminales a quienes la justicia divina golpeaba con el brazo de la justicia humana, azotes de la sociedad de lo que hab\u00eda que disuadir a los imitadores. Este conflicto entre la justicia y la misericordia, entre el inter\u00e9s del individuo y el de la sociedad, que est\u00e1 en el fondo de todo problema penitenciario, no confundi\u00f3 por mucho tiempo al santo sacerdote, y resolvi\u00f3 conciliarlo todo por la regeneraci\u00f3n moral de los forzados que, haciendo alejarse el peligro, permitir\u00eda aligerar sus penas, que al menos les har\u00eda aceptar estos castigos en expiaci\u00f3n por sus cr\u00edmenes, y por las mismas se los har\u00eda soportables y dulces.<\/p>\n<p>Al salir de la Cociergerie, va a ver al general de las galeras: \u00abSe\u00f1or, le dice temblando de emoci\u00f3n, acabo de visitar a los forzados y lo he encontrado abandonados en su cuerpo y en su alma. Esta pobre gente os pertenece, y vos responder\u00e9is por ellos ante Dios. Mientras son llevados al lugar de su suplicio, es cosa de vuestra caridad no permitir que sigan sin auxilio y sin consuelo.\u00bb Conmovido \u00e9l mismo por el reato que se le hizo, agitado por el doble sentimiento de la caridad y del deber que acababa de impresionar a su alma virtuosas, el general se mostr\u00f3 preparado para todo, pero pregunt\u00f3 solamente c\u00f3mo se podr\u00eda remediar una mal que parec\u00eda incurable. Hombre eminentemente positivo, hombre de acci\u00f3n y de organizaci\u00f3n, Vicente propuso enseguida un plan, que el general, con la confianza completa que ten\u00eda en \u00e9l, se apresur\u00f3 a adoptar.<\/p>\n<p>Provisto de plenos poderes, Vicente se puso inmediatamente a la obra, alquil\u00f3 una casa en el barrio Saint-Honor\u00e9, en las proximidades de la iglesia de Saint-Roch y la hizo preparar con toda diligencia. Una vez que la vio c\u00f3moda y segura, mand\u00f3 trasladar all\u00ed a todos los forzados dispersos por las diferentes prisiones de Par\u00eds, y los reuni\u00f3 all\u00ed baja su mano para poder f\u00e1cilmente aliviarlos. Seg\u00fan su costumbre, pens\u00f3 primeramente en remediar los sufrimientos corporales. Pero le faltaban los recursos. Despu\u00e9s de invocar a la Providencia, se dirigi\u00f3 a aquellos amigos suyos que pod\u00edan dar algo y los puso a contribuci\u00f3n. Era demasiado poco todav\u00eda. Entonces fue a ver a Enrique de Gondi, obispo de Par\u00eds y, con respeto y su insistencia ordinaria, le expuso la obra de los forzados, no s\u00f3lo como una obra de humanidad y de religi\u00f3n, sino tambi\u00e9n como un asunto de familia. Enrique de Gondi se prest\u00f3 a su piadoso deseo y, en un mandamiento del\u00a0 1\u00ba de junio de 1618, mand\u00f3 a los p\u00e1rrocos, a los vicarios y a los predicadores de Par\u00eds que exhortaran a los pueblos a favorecer una empresa tan santa y tan grande. esta orden constata que estaba ya adelantada y en v\u00edas de feliz ejecuci\u00f3n, ya que dice que los forzados \u00abcomienzan a alimentarse bastante honradamente en el barrio de Saint-Honor\u00e9.\u00bb<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de aliviar las necesidades m\u00e1s urgentes del cuerpo, Vicente se volvi\u00f3 al alma de estos infortunados. Los visitaba todos los d\u00edas, los abordaba con una gravedad afable, con un respeto templado de bondad; se informaba de su estado, de sus necesidades y de sus sufrimientos y, una vez dentro de su coraz\u00f3n mediante este exordio pr\u00e1ctico y caritativo, les hablaba de Dios y de su alma, de las verdades de la fe y de sus obligaciones. \u00abMis buenos amigos, les dec\u00eda, por muy forzadas que sean vuestras penas, \u00bfqui\u00e9n os impide que las acept\u00e9is con una resignaci\u00f3n que las haga meritorias? Adem\u00e1s, esta aceptaci\u00f3n perfecta, esta sumisi\u00f3n a la voluntad de Dios suavizar\u00e1 su amargura. Despu\u00e9s de todo, durar\u00e1n poco ya que, para los de peor suerte entre vosotros, se acabar\u00e1n con la vida, que no es nunca larga. Por \u00faltimo, mir\u00e1ndolo bien, no hay mal verdadero m\u00e1s que el pecado, verdaderas penas que las penas eternas, de las que Dios os guarde.\u00bb<\/p>\n<p>Estas palabras, para ellos inauditas hasta entonces, produc\u00edan una profunda impresi\u00f3n en estos hombres. La estima que se les demostraba les devolv\u00eda la estima de ellos mismos, y loa animaba a mostrarse dignos de ella. Sobre todo, tanta paciencia, dulzura, caridad tocaba hasta las l\u00e1grimas a unos desdichados que no se hab\u00edan visto nunca sometidos m\u00e1s que al\u00a0 r\u00e9gimen m\u00e1s duro y m\u00e1s despiadado. Ellos, los desheredados de la familia y del mundo, ellos ten\u00edan pues un padre, un amigo, o m\u00e1s bien, en Vicente ellos no ve\u00edan m\u00e1s que al hombre del buen Dios, al \u00e1ngel de la misericordia. Este infierno se convirti\u00f3 pronto en un cielo. El furor en \u00e9l cedi\u00f3 a la paciencia, la desesperaci\u00f3n a la resignaci\u00f3n, la blasfemia a la oraci\u00f3n. La luz religiosa se hizo en aquellas inteligencias en las que no hab\u00eda entrado m\u00e1s que el pensamiento del crimen; el arrepentimiento penetr\u00f3 en su coraz\u00f3n; todos hicieron confesiones generales y, unos por primera vez, los dem\u00e1s, despu\u00e9s de una interrupci\u00f3n de varios a\u00f1os, se acercaron a la santa mesa, con un temor mezcla de amor y de gratitud, con disposiciones que los m\u00e1s piadosos habr\u00edan podido envidiar, y que hac\u00edan repetir al humilde Vicente su palabra acostumbrada: que era mayor pecador que ellos, el mayor pecador de la tierra.<\/p>\n<p>En la ciudad y en la corte no se hablaba de otra cosa que de un cambio tan maravilloso. \u00bfc\u00f3mo un solo hombre, pobre y sin recursos, hab\u00eda podido atender a las necesidades de tantos infortunados? \u00bfc\u00f3mo hab\u00eda encandilado a aquellos tigres, santificado a aquellos demonios? Vicente deb\u00eda dar al mundo muchas otras sorpresas as\u00ed. Entretanto dejaba hablar y actuaba. No se contentaba con sus visitas cotidianas a sus queridos forzados: para estar m\u00e1s tiempo con ellos, m\u00e1s al alcance de prestarles servicio, se retiraba a veces a su prisi\u00f3n durante varios d\u00edas, lo que hizo en particular durante una enfermedad contagiosa cuya peligrosidad quiso compartir. Habr\u00eda deseado no salir de all\u00ed nunca; pero los numerosos asuntos a su cargo de sus misiones y del servicio de la familia de Gondi le llamaban a otro lugar, y entonces se hac\u00eda reemplazar con los forzados de dos sacerdotes virtuosos: Belin, capell\u00e1n de la casa de Gondi en Villepreux , y Antonio Portail, su primer disc\u00edpulo, a quien veremos en adelante unido a su persona y asociado a sus obras. Estos dos sacerdotes se alojaban en el nuevo hospital de los forzados, all\u00ed celebraban la santa misa, all\u00ed administraban los sacramentos y, llenos de las lecciones y del esp\u00edritu de su maestro, all\u00ed cultivaban los g\u00e9rmenes que hab\u00eda sembrado. Adem\u00e1s, \u00e9l volv\u00eda con frecuencia a instruirlos y a compartir sus trabajos. \u00a1Hab\u00eda en esa casa tantos sufrimientos y miserias! All\u00ed estaba pues su tesoro, all\u00ed estaba su coraz\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>II. Extensi\u00f3n de la obra a todo el reino<\/strong><em>.<\/em><\/h3>\n<p>Manuel de Gondi, edificado a la vez que sorprendido de un bien cuya esperanza no le hab\u00edan podido inspirar su confianza en los m\u00e9ritos de Vicente, resolvi\u00f3 extenderlo a todas las galeras del reino. Se dirigi\u00f3 a Luis XIII, y ofreci\u00f3 a este piadoso monarca una idea tal de la capacidad y del celo de Vicente, un deseo tal de contribuir a una obra tan excelente que obtuvo de \u00e9l al momento una patente que invest\u00eda al santo sacerdote del cargo de Capell\u00e1n real de todas las galeras de Francia. \u00c9sta es la patente:<\/p>\n<p>\u00abHoy octavo de febrero de 1619, estando el rey en Par\u00eds, sobre lo que el se\u00f1or conde de Joigny, general de las galeras de Francia, ha demostrado a\u00a0 Su Majestad que ser\u00eda necesario para el bien y alivio de los forzados, estando y estar\u00e1n aqu\u00ed dichas galeras, hacer elecci\u00f3n de alguna persona eclesi\u00e1stica de probidad y suficiencia conocida, para revestirle del cargo de capell\u00e1n real y que tenga relaci\u00f3n y dominio sobre los dem\u00e1s capellanes de las dichas galeras, dicha Majestad, sintiendo compasi\u00f3n de los forzados, y deseando que se aprovechen espiritualmente de sus penas temporales, ha otorgado y hecho presente de dicho cargo de capell\u00e1n real a Sr. Vicente de Pa\u00fal, sacerdote, bachiller en teolog\u00eda, seg\u00fan el testimonio que dicho se\u00f1or de conde de Joigny ha hecho de sus buenas costumbres, piedad e integridad de vida para tener y ejercer dicho cargo con paga de seiscientas libras por a\u00f1o, y los mismos honores y derechos de los que disfrutan los dem\u00e1s oficiales de la marina del Levante.<\/p>\n<p>Queriendo Su Majestad<\/p>\n<p>Que el dicho de Pa\u00fal, en dicha calidad de capell\u00e1n real, tenga en adelante consideraci\u00f3n y autoridad de dichas galeras, y que en esta calidad sea alojado y empleado en el estado de sus galeras en virtud de la presente patente que ha querido firmar de su mano y ser contrafirmado por m\u00ed consejero de su consejo de Estado y secretario de sus comandos.<\/p>\n<p><em>Firmado <\/em>LUIS.<\/p>\n<p>Y m\u00e1s abajo. PHELIPPEAUX .<\/p>\n<p>Cuatro d\u00edas despu\u00e9s, 12 de febrero, como queda confirmado al dorso de la patente anterior, Vicente prest\u00f3 el juramento que deb\u00eda en raz\u00f3n de su cargo y de \u00abmanos de Mons el conde de Joigny, lugarteniente general por Su Majestad de los mares del Levante.\u00bb Veinticinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, esta patente ser\u00e1 renovada por el joven Luis XIV, en t\u00e9rminos m\u00e1s honrosos todav\u00eda para Vicente.<\/p>\n<p>Promovido as\u00ed a la capellan\u00eda general de las galeras, Vicente no vio en ello ni un simple t\u00edtulo honor\u00edfico, ni una fuente de rentas \u2013baja por cierto-, sino una misi\u00f3n que le confer\u00eda el cuidado de la salvaci\u00f3n de todos los forzados del reino. Por ello, en 1622, tan pronto como pudo librarse de sus ocupaciones caritativas de Par\u00eds y del campo, se dirigi\u00f3 hacia Marsella donde estaban entonces reunidos en mayor n\u00famero. All\u00ed, como en Par\u00eds, quiso primeramente medir la extensi\u00f3n del mal para aplicarle luego el remedio conveniente y permanente. El mal era con mucho mayor que en la capital. En Par\u00eds no hab\u00eda tenido que v\u00e9rselas m\u00e1s que con hombres novicios todav\u00eda en el crimen , reci\u00e9n condenados, y que no hab\u00edan tenido el tiempo de irritarse y pervertirse m\u00e1s por la duraci\u00f3n del suplicio; en Marsella, veteranos de los presidios, en la c\u00faspide de la insolencia y del furor por el exceso del castigo; viendo en la pena no una expiaci\u00f3n, sino un t\u00edtulo para una revancha futura contra la sociedad; entre tanto, veng\u00e1ndose contra Dios con blasfemias por los sufrimientos infligidos por los hombres; privados as\u00ed de las esperanzas del cielo como de los consuelos de la tierra; m\u00e1s todav\u00eda que en Par\u00eds, objetos de horror y de c\u00f3lera, todo lo m\u00e1s por una curiosidad sin simpat\u00eda y sin compasi\u00f3n; verdaderos \u00e1ngeles malditos, ha escrito una historiador, cambiando de lugar y de clima, sin cambiar nunca de situaci\u00f3n, porque llevaban a todas partes sus prisiones, sus cadenas y sus pensamientos criminales.<\/p>\n<p>A la vez para escapar a los honores ligados a su cargo que le aseguraba la patente de Luis XIII, y para estudiar con mayor libertad y m\u00e1s a fondo el estado de las cosas a favor del inc\u00f3gnito, Vicente no se quiso dar a conocer al llegar a Marsella. Las miras de su humildad y de su caridad estaban de acuerdo, aqu\u00ed tambi\u00e9n, con los planes que ten\u00eda con \u00e9l la Providencia. Destinado, como el Salvador, a hacer la experiencia personal de todos los males antes de curarlos, necesitaba llevar por alg\u00fan tiempo la vida del forzado como hab\u00eda llevado la del esclavo, y a la prueba de la servidumbre inocente juntar la prueba de la servidumbre culpable. Pero, siempre como el Salvador, y lo deb\u00eda hacer sin crimen: <em>Tentatus per omnia pro similitudine absque peccato; <\/em>lo que no pod\u00eda obtener sino por la cautividad voluntaria.<\/p>\n<h3><strong>III. Cautividad voluntaria<\/strong><em>.<\/em><\/h3>\n<p>Un d\u00eda que, en sus correr\u00edas de caridad pasaba por la orilla del mar, vio a una anciana que lloraba desconsolada. Habi\u00e9ndole preguntado cu\u00e1l era la causa de su dolor, se enter\u00f3 de que ella lloraba a un hijo, mas desdichado que culpable, a quien se acababa de conducir en el mismo instante en una galera del puerto. Se traslada all\u00ed el punto y, a la vista de un joven forzado anonadado en la desesperaci\u00f3n en medio de sus compa\u00f1eros entregados a transportes infernales, no le cuesta mucho reconocer al hijo de la pobre viuda, se acerca, le interroga a su vez y trata de consolarle. Vano esfuerzo, el joven forzado lloraba no s\u00f3lo a su anciana madre, sino a una joven y a unos ni\u00f1os a quienes su ausencia iba a reducir a la m\u00e1s extrema miseria. Enternecido, Vicente se inclina para llorar sobre las cadenas de este desdichado, luego alza sus ojos al cielo para buscar consejo. Ni en el cielo ni en su coraz\u00f3n, tan fecundo por otra parte en expedientes caritativos, no encuentra para empezar un remedio proporcionado a un tan grade infortunio. Mas muy pronto, impresionado por una iluminaci\u00f3n s\u00fabita y movido por un transporte sublime, exclama \u00e9l tambi\u00e9n: \u00ab\u00a1Ya lo he encontrado!\u00bb Acaba de ver al oficial de abordo que ha sido testigo de toda esta escena, y ha sorprendido en \u00e9l un enternecimiento que promete una infracci\u00f3n a la ley implacable del deber. Se dirige a \u00e9l y le suplica que tenga a bien que tome el lugar del\u00a0 pobre forzado. No se ver\u00e1 recompensado el oficial\u00a0 y si el piadoso fraude se descubre, qui\u00e9n se atrever\u00e1 entonces a condenarle? El oficial no responde m\u00e1s que con sus lagrimas y, sin esperar un consentimiento m\u00e1s expl\u00edcito, Vicente se precipita sobre las cadenas del forzado, las suelta, las besa, se las pasa \u00e9l mismo al pie y despacha a toda prisa al joven a su familia. Quiso Nuestros Se\u00f1or se\u00f1alar a algunos santos con los estigmas de su pasi\u00f3n. Vicente conservar\u00e1 toda su vida los estigmas de su heroico sacrificio, de los que la hinchaz\u00f3n y las heridas de sus pies ser\u00e1n testimonios en adelante hasta su extrema ancianidad. \u00a1Sustituci\u00f3n maravillosa, inveros\u00edmil incluso, pero no inaudita sin embargo en los fastos de la caridad cristiana! \u00abNos conocemos a muchos entre vosotros, dec\u00eda el papa san Clemente (Ep\u00eds. II, n\u00ba 10) que se han arrojado a las cadenas para rescatar a sus hermanos, que se han entregado a\u00a0 la servidumbre para alimentarlos con el precio de su libertad.\u00bb San Gregorio el Grande cuenta expresamente una entrega semejante de parte de san Paulino, y dom Gervasio, en su Vida del gran Obispo de Nola, ha vengado la verdad del hecho contra los ataques del esc\u00e9ptico Baillet. San Pedro Nolasco, fundador con san Raimundo de Pe\u00f1afort de la orden de la Redenci\u00f3n de los cautivos, aparte de los tres votos ordinarios de religi\u00f3n, impuso un cuarto por el que todos los miembros del nuevo Instituto se obligaban a comprometer sus bienes y, en caso necesario, sus propias personas por la liberaci\u00f3n de los esclavos cristianos. Y, en efecto, san Raimundo <em>Nonn\u00e9<\/em> (Nonnato),<span id='easy-footnote-1-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-1-17392' title='Recibi\u00f3 este sobrenombre, porque contra la ley com\u00fan de la naturaleza, fue sacado de los flancos de su madre muerta.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> uno de los primeros miembros de esta orden, habiendo consumido en \u00c1frica todo el dinero que hab\u00eda llevado para el rescate de los cautivos, se ofreci\u00f3 \u00e9l mismo en prenda para liberar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La inverosimilitud de un hecho no hace nada al hecho mismo, si est\u00e1 suficientemente constatado. Pues bien, aqu\u00ed, los testimonio abundan. A pesar de todos los ingeniosos artificios de la humildad de Vicente, su entrega fue pronto conocida, y m\u00e1s de veinte a\u00f1os despu\u00e9s, en 1643, era todav\u00eda de notoriedad p\u00fablica en Marsella: el superior de los sacerdotes de la Misi\u00f3n que los estableci\u00f3 all\u00ed entonces asegura hab\u00e9rselo o\u00eddo a varias personas. As\u00ed habla tambi\u00e9n Dominique Beyrie, pariente de nuestro santo quien, en un viaje por Provenza, posterior en algunos a\u00f1os al de Vicente, fue informado en este sentido por un eclesi\u00e1stico, al propio tiempo que de la esclavitud en T\u00fanez.<span id='easy-footnote-2-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-2-17392' title='Mass. intitulado: &lt;em&gt;G\u00e9n\u00e9alogie, etc., &lt;\/em&gt;p.14, fol, verso.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> Abelly public\u00f3 la vida del siervo de Dios cuatro a\u00f1os tan s\u00f3lo despu\u00e9s de su muerte, es decir en un tiempo en que a\u00fan exist\u00edan los testigos de los hechos que cuenta; escribi\u00f3 a Par\u00eda a la luz de la verdad viva, en medio de todas las contradicciones posibles, si la hab\u00eda alterado lo m\u00e1s m\u00ednimo: Abelly merece pues toda nuestra confianza, al menos en todos aquellos de sus relatos que no han suscitado objeciones. Pues bien, cuenta, sin haber sido nunca contradecido, la cautividad voluntaria de Vicente ; \u00e9l la vuelve a contar seg\u00fan los testimonios de todos los contempor\u00e1neos; m\u00e1s a\u00fan seg\u00fan el testimonio impl\u00edcito del propio Vicente. Escribe, en efecto, que uno de sus sacerdotes habi\u00e9ndole preguntado si efectivamente hab\u00eda ocupado en otro tiempo el lugar de un forzado, y si de ah\u00ed proven\u00eda la hinchaz\u00f3n de sus piernas \u00abel siervo de Dios cambi\u00f3 de conversaci\u00f3n sonriendo, sin dar respuesta alguna a esta pregunta.\u00bb Para quien conoce la humildad de Vicente, su diligencia escrupulosa en alejar de s\u00ed toda alabanza, toda sospecha honrosa, esa sonrisa y ese silencio son una confesi\u00f3n y una demostraci\u00f3n perentorias.<\/p>\n<p>No nos extra\u00f1emos de que el hecho de la cautividad voluntaria de Vicente de Pa\u00fal haya sido admitido en la congregaci\u00f3n de los ritos, cuando el proceso de canonizaci\u00f3n, con la aprobaci\u00f3n del promotor de la fe y consignado en el informe oficial del reportero de la causa. En el proceso impreso en Roma en 1737, y que completa cuatro vol\u00famenes in-folio, se encuentra en el tomo segundo una memoria titulada as\u00ed: <em>Memoriale, cum restrictu probationum, actus heroicae virtutis, qu\u00e2 servus Dei Vincentius de Paulis motus se supposuit in locum damnati ad triremes, ut ipsum kiberaret. <\/em>Pues, en este compendio de las pruebas, sacadas de los diversos procesos particulares hechos por la autoridad del ordinario o por la autoridad apost\u00f3lica, se leen testimonios incontestables. Es Gaset, sacerdote de la Misi\u00f3n y superior del seminario de Toul quien, en una carta escrita inmediatamente despu\u00e9s de la muerte del siervo de Dios, se expresa poco m\u00e1s o menos de esta manera: \u00abHabiendo dado, \u00e9l se dio a s\u00ed mismo, de un modo no menos perfecto que lo hab\u00eda hecho san Paulino, quien se vendi\u00f3 para rescatar\u00a0 de la servidumbre al hijo de una pobre viuda.\u00bb Y despu\u00e9s de jugar un poco con la semejanza de los nombres: <em>Paulino<\/em>, de <em>Pa\u00fal<\/em> , cuenta el hecho como lo hemos expuesto nosotros mismos. \u2013Es R\u00e9n\u00e9 Thieulin, tambi\u00e9n sacerdote de la Misi\u00f3n, de edad por entonces de setenta y seis a\u00f1os, que expone que el se\u00f1or Bernier, tesorero de Francia, residente en Caen, personaje de una gran reputaci\u00f3n de santidad, exhort\u00e1ndole a seguir su plan de entrar en la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, le anim\u00f3 a ello, entre otros motivos, por el de la inmensa caridad que hab\u00eda hecho tomar al siervo de Dios la cadena de un galeote. _Es el hermano Simplicien, doce Nicol\u00e1s Chaperon, religioso de la orden a de la Merced, de dad de ochenta y cuatro a\u00f1os quien. habiendo vivido por alg\u00fan tiempo en San L\u00e1zaro con Vicente, declara que la opini\u00f3n general en San L\u00e1zaro atribu\u00eda la debilidad de sus piernas a su cautividad voluntaria. \u2013Es Felipe Ignacio Boucher, sacerdote de Arras, de setenta y cuatro a\u00f1os de edad, habiendo vivido tambi\u00e9n con el siervo de Dios y habiendo sido admitido tambi\u00e9n por el en su congregaci\u00f3n, quien nos refiere la circunstancia impresionante de la madre hallada en lagrimas a la orilla del mar. \u2013Por \u00faltimo, es Nicolas Bouthillier, sacerdote de la di\u00f3cesis de Noyon,\u00a0 doctor en teolog\u00eda, director del colegio Beauvais en Par\u00eds, quien da fe de los mismos hechos por notoriedad p\u00fablica.<\/p>\n<p>Sin duda, en todos estos testimonios, no los hay oculares, lo que era imposible, al cabo de cerca de cien a\u00f1os que hab\u00edan transcurrido entre el hecho y el proceso de canonizaci\u00f3n; pero no constituyeron por ello menos una demostraci\u00f3n incontestable a los ojos de la congregaci\u00f3n de los ritos y del promotor de la fe. Cuando se prob\u00f3 a Pr\u00f3spero Lambertini que Vicente hab\u00eda llevado las cadenas de un forzado, para devolverlo a su familia desolada: \u00abNo se necesitan milagros, exclam\u00f3 el futuro Benedicto XIV: <em>Erigantur altaria!\u00bb <\/em>El papa Cemente XII, en la bula de canonizaci\u00f3n del 16 de julio de 1737, no temi\u00f3 escribir: \u00abSe cuenta que Vicente de Pa\u00fal a ejemplo de San Rymond (Ram\u00f3n)\u00a0 <em>Nonn\u00e9,<\/em> se entreg\u00f3 a las cadenas;\u00a0 que habiendo visto a uno de sus compa\u00f1eros de esclavitud tristemente hundido bajo el duro peso de sus hierros y, no teniendo nada que dar para aliviar las angustias de este desdichado, se entreg\u00f3 \u00e9l mismo a los lazos de la servidumbre, para rescatarle de la cautividad, a expensas de su propio cuerpo.\u00bb<\/p>\n<p>Para todo hombre razonable, este pasaje de la bula pontificia, aunque no sea absolutamente afirmativo, es una sanci\u00f3n suficiente de la vedad de los testimonios alegados anteriormente. Produce extra\u00f1eza que no haya adem\u00e1s completo acuerdo con estos mismos testimonios. Si lo tomamos a la letra, Vicente habr\u00eda liberado a uno de los compa\u00f1eros de su propia cautividad, lo que llevar\u00eda esta entrega a la \u00e9poca en que estaba esclavo en Berber\u00eda. Pues bien, constantemente esclavo \u00e9l mismo durante los tres a\u00f1os que pas\u00f3 en T\u00fanez, nunca pudo enajenar su libertad en favor de otro.<\/p>\n<p>Se ve que si el hecho es incontestable en s\u00ed mismo, no sucede lo mismo con el tiempo y las circunstancias. De todas las declaraciones consignadas en el proceso de canonizaci\u00f3n como del resto de los testimonios, qued\u00f3 claro s\u00f3lo que este acto heroico de caridad tuvo por teatro las galeras de Marsella. Pero \u00bfen qu\u00e9 a\u00f1o? Abelly dice: \u00abmucho antes de la instituci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n\u00bb; como esta instituci\u00f3n tuvo lugar en 1625, deber\u00edamos retrotraerlo algunos a\u00f1os m\u00e1s cerca de 1622, a\u00f1o en el que Vicente hizo su viaje a Marsella como capell\u00e1n general de las galeras. En Efecto, el <em>Memoriale <\/em>del proceso de canonizaci\u00f3n dice, en el pre\u00e1mbulo, que las heridas de sus piernas, atribuidas a su cautiverio voluntario, le afectaron durante cuarenta y cinco a\u00f1os, lo que nos remite al a\u00f1o 1615, ya que muri\u00f3 en 1660. Es tambi\u00e9n hacia 1615 cuando se relata el hecho en un op\u00fasculo titulado: <em>Ristretto cronologico de la vita, virt\u00f9 e miracoli di san Vincenzo de Paoli,<\/em>(Compendio\u2026), op\u00fasculo impreso en Roma en 1729, para ser distribuido en medio de la canonizaci\u00f3n, y dedicado a Benedicto XIII. La misma fecha ha sido adoptada en otro compendio cronol\u00f3gico de la vida del santo, por el Sr. de La Tour, impreso en Tur\u00edn en 1738.<\/p>\n<p>A pesar de todos estos testimonios, y aunque sea absolutamente posible que Vicente haya acompa\u00f1ado al general de las galeras a Marsella en 1615, \u00e9poca de su primera estancia en la casa de Gondi, y que se haya sentido inclinado entonces a este acto de caridad sublime, parece mejor hacer descender la fecha al a\u00f1o 1622, que coincide a la vez con su obra de las galeras y con su visita a Marsella. Y para concordarlo todo, se puede decir que la debilidad de sus piernas tuvo por causa primera su esclavitud en T\u00fanez, que se le envenen\u00f3 hacia 1615, \u00e9poca de la grave enfermedad determinada por las fatigas de sus misiones, y que finalmente se transform\u00f3 en \u00falcera incurable despu\u00e9s de su cautividad voluntaria. Tal parece ser el sentimiento del <em>Ristretto, <\/em>que la atribuye o a los golpes o a los hierros de su esclavitud, o a las cadenas que se impuso para la liberaci\u00f3n del forzado; tal es sobre todo el sentimiento de Collet, el m\u00e1s instruido y el m\u00e1s exacto de sus historiadores.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, el hecho en s\u00ed mismo, repitamos, escapa a los ataques de toda cr\u00edtica que no se ha formado una ley del escepticismo en la discusi\u00f3n de las maravillas de la vida de los santos. Por eso, desde que Collet estableci\u00f3 la prueba en su inmensa Vida, en 1748, que la habr\u00eda tratado como incontestable en el Resumen de esta obra y celebrado en su paneg\u00edrico de san Vicente de Pa\u00fal, nadie pens\u00f3 en ponerlo en duda. Maury pudo pues hacer de ello el objeto de uno de sus m\u00e1s hermosos recursos oratorios en el famoso paneg\u00edrico de 1785:\u00a0 \u00abAh\u00ed le tenemos pues, cristianos, exclam\u00f3, confundido con los forzados, cargado de cadenas, con un remo en la mano, bajo las apariencias humillantes de una v\u00edctima de las leyes, \u00a1v\u00edctima voluntaria de la caridad! \u00a1qu\u00e9 grande es, qu\u00e9 augusto en su abyecci\u00f3n! \u00a1Oh Dios m\u00edo! contemplad, desde lo alto del cielo, este espect\u00e1culo verdaderamente digno de vuestras miradas, y que todos los coros de los \u00e1ngeles os bendigan en este instante por tener en los tesoros de vuestra misericordia, recompensas eternas para pagar un sacrificio tan grande!\u00bb Despu\u00e9s, imitando un hermoso recurso de san Juan Cris\u00f3stomo sobre las cadenas de san Pablo, a\u00f1ade: \u00abHierros honorables, sagrados trofeos de la caridad, que no est\u00e9is suspendidos de las b\u00f3vedas de este templo como uno de los m\u00e1s bellos monumentos de la gloria del cristianismo! Adornar\u00edais con toda dignidad los altares de Vicente de Pa\u00fal, recordando a la sociedad los ciudadanos que le da la religi\u00f3n de Jesucristo; y la vista de estas cadenas con justicia reverenciadas cono un objeto de culto p\u00fablico, ayudar\u00eda, un siglo tras otro, a nuestro ministerio a formar otros parecidos.\u00bb<\/p>\n<p>El Sr. de Buologne el primero, en un paneg\u00edrico compuesto en 1789, mas pronunciado por primera vez con ocasi\u00f3n del restablecimiento de las Hijas de la Caridad en 1803, y por la \u00faltima el 21 de octubre de 1822, en presencia de la duquesa de Berry, en la capilla de la <em>Enfermer\u00eda de Mar\u00eda Teresa, <\/em>fundada por la se\u00f1ora de Chateaubriand, se atrevi\u00f3 a arrojar una duda sobre este sacrificio heroico: \u00abNo diremos aqu\u00ed que Vicente haya llevado las cadenas de un forzado a quien quer\u00eda devolver a su familia. \u00bfPor qu\u00e9 hechos dudosos en un discurso en el que el orador sucumbe bajo el peso de unas maravillas aut\u00e9nticas, y en que para ser para ser elocuente no necesita m\u00e1s que ser verdadero?\u00bb Y en una nota del paneg\u00edrico impreso, la duda va hasta la negaci\u00f3n: \u00abEl hecho de que el abate Maury se haya complacido tanto en hacer valer en su paneg\u00edrico de san Vicente de Pa\u00fal, no solamente es m\u00e1s que inveros\u00edmil, es moralmente imposible; y, en el supuesto mismo de que el santo sacerdote hubiera querido llevar hasta este punto una humanidad exagerada, no habr\u00eda sido el due\u00f1o de ello, todo un capell\u00e1n general de las galeras como era. Tampoco la congregaci\u00f3n de los ritos ha hecho uso de ellos para su beatificaci\u00f3n, y el orador habr\u00eda podido muy bien prescindir de ellos en su paneg\u00edrico. No ignoramos que en muchas vidas de san Vicente de Pa\u00fal, este hecho se presenta, sino como probado, al menos como muy veros\u00edmil; pero nosotros confesamos que las razones en las que se apoyan estos historiadores no nos han parecido perentorias(concluyentes): y aunque el hecho fuera verdadero, nuestras reflexiones sobre la materia no nos parecer\u00edan menos concluyentes.\u00bb In\u00fatil poner de relieve la ignorancia de esta nota: El Sr. obispo de Troyes no conoc\u00eda evidentemente ni el proceso ni la bula de canonizaci\u00f3n. Nada que decir tampoco de esta <em>exageraci\u00f3n<\/em> de humildad que encontrar\u00eda en la cautividad voluntaria de Vicente de Pa\u00fal, si fuera verdadera, sino que semejante expresi\u00f3n es al menos singular en palabras de un obispo.<\/p>\n<p>Sea lo que sea, el rumor de este paneg\u00edrico pronunciado casi todos los a\u00f1os desde 1803 al 1822, lleg\u00f3 a los o\u00eddos del cardenal Maury, por entonces obispo de Montefiascone; y el 13 de agosto de 1803, escribi\u00f3 al Sr. Brunet, vicario general de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n,, con residencia en Roma en la casa de los Lazaristas de Monte-Citorio. En esta \u00e9poca, Maury pensaba imprimir su paneg\u00edrico, cuya publicaci\u00f3n le dec\u00edan, en las circunstancias presentes, no ser\u00eda tal vez in\u00fatil en Francia para la religi\u00f3n.\u00a0 \u00abNo puedo resistir, dijo \u00e9l,\u00a0 a este \u00faltimo motivo, que ser\u00e1 siempre omnipotente en mi alma.\u00bb Y, despu\u00e9s de hablar del acto de entrega celebrado por \u00e9l en paneg\u00edrico, a\u00f1ade: \u00abEl esp\u00edritu de cr\u00edtica, dispuesto sin cesar a defenderse contra su propia admiraci\u00f3n, y la extra\u00f1a debilidad de algunos oradores que se han permitido negar este sublime sacrificio, suponiendo contra la evidencia que los historiadores de san Vicente de Pa\u00fal nunca hab\u00edan hablado de ello, y admitiendo el m\u00e9todo de Voltaire que somete la verdad hist\u00f3rica a las reglas de lo veros\u00edmil, me imponen del deber de probar que <em>lo verdadero puede a veces no ser veros\u00edmil, <\/em>y de subyugar el asentimiento de mis lectores por una nota que triunfa de su pirronismo(escepticismo). Me halaga lograrlo.\u00bb Y no se jact\u00f3 de por ello en vano. L\u00e9ase esta nota en las obras de Maury, y no quedar\u00e1 ya duda alguna m\u00e1s que sobre las circunstancias del hecho, no sobre el hecho en s\u00ed mismo.<\/p>\n<h3><strong> IV. Misiones en Marsella y en Burdeos.<\/strong><\/h3>\n<p>Mientras tanto la desaparici\u00f3n repentina de Vicente hab\u00eda alarmado a sus amigos. Transcurrieron algunas semanas. Extra\u00f1ada de no recibir noticias suyas, la condesa de Joigny mand\u00f3 hacer investigaciones, y se descubri\u00f3 al fin al santo sacerdote en los bancos de los forzados.<\/p>\n<p>Vicente hab\u00eda aprovechado su estancia en Marsella. No se hab\u00eda contentado con experimentar por s\u00ed mismo la suerte de estos desdichados; \u00e9l los hab\u00eda preguntado a unos despu\u00e9s de los otros, escuchando sus quejas, compadeciendo sus penas, consol\u00e1ndolos con sus limosnas, y haci\u00e9ndoles al menos obsequio de sus l\u00e1grimas cuando su bolsa se encontraba vac\u00eda. Al verlos irritados por los malos tratos que se a\u00f1ad\u00edan al suplicio ordinario, intervino ante los oficiales y los administradores de los calabozos y les dio a entender cu\u00e1n contrario era a la humanidad y al cristianismo agravar m\u00e1s sufrimientos tan pesados. Con m\u00e1s clemencia por tuna parte, m\u00e1s paciencia por otra, las disposiciones de estos desafortunados se ablandaron, y Vicente pudo pensar en su alma, m\u00e1s cargada por las cadenas del demonio que su cuerpo por los hierros de la justicia humana. Secundado por los capellanes ordinarios que, por primera vez, pod\u00edan acercarse a ellos sin ser recibidos con injurias y maldiciones, les hizo o\u00ed la divina palabra, les administr\u00f3 los sacramentos, logr\u00f3 incluso reconciliar a los herejes y convertir a algunos mahometanos. En una palabra, consigui\u00f3 pronto hacer de esta guarida de todos los vicios un templo en el que se o\u00edan sin cesar alabanzas de Dios en bocas antes entregadas a la blasfemia.<\/p>\n<p>Bien habr\u00eda querido llevar m\u00e1s lejos sus conquistas, pero la partida del conde de Joigny y el movimiento continuo de las galeras, que no ten\u00edan entonces descanso fijo, le obligaron a regresar a Par\u00eds. Al a\u00f1o siguiente (1623), recuper\u00f3 el plan que hab\u00eda ideado en Marsella, y emprendi\u00f3 una gran misi\u00f3n en las galeras. Parti\u00f3 pues para Burdeos donde, el a\u00f1o precedente, el conde de Joigny hab\u00eda reunido diez de las galeras de Marsella. Iba a encintrarse con varios de los forzados a los que ya se hab\u00eda ganado para Dios, adem\u00e1s de un gran n\u00famero de otros que hab\u00edan sido trasladados a ese puerto, con ocasi\u00f3n de la guerra contra los Calvinistas. En 1622, efectivamente, los hugonotes hab\u00edan desatado las hostilidades. Mientras el duque de Rohan trataba de sublevar el Languedoc, y resist\u00eda con dificultades, ya las envidias de su partido, bien los ej\u00e9rcitos del mariscal de Lesdigui\u00e8res y de los duques de Guisa y de Montmorency, su hermano, el duque de Soubise, ten\u00eda, en la guerra mar\u00edtima, mejores \u00e9xitos. Due\u00f1o de Royan, se hab\u00eda dirigido a La Rochelle, de donde dominaba el mar y hac\u00eda expediciones hacia la desembocadura del Garona o a\u00a0 as costas del bajo Poitou. Para resistirle, se hizo venir de Normand\u00eda, de Breta\u00f1a y de provincias, todas las embarcaciones que se pudieron reunir y acabaron expuls\u00e1ndole de la isla de R\u00e9 y rechazarle vergonzosamente a La Rochelle, donde el joven conde de Soissons fue asediarle. Al propio tiempo el rey en persona se apoder\u00f3 de Royan y lleg\u00f3 a ocupar la ciudad con sus tropas. De all\u00ed, Luis XIII se dirigi\u00f3 al Languedoc, tom\u00f3 en las puertas de Montauban la peque\u00f1a ciudad de N\u00e9grepelisse, donde pasaron a cuchillo a todos los habitantes masculinos para castigarlos por haber masacrado, el invierno anterior, a la guarnici\u00f3n real; forz\u00f3 la ciudad de Saint-Antolin, tras algunos d\u00edas de resistencia en la que hasta las mujeres tomaron parte, armadas de hoces y de alabardas, hizo prender a diez burgueses con un ministro ap\u00f3stata, e impuso al resto de los habitantes un fuerte rescate; prosigui\u00f3 su marcha hacia Monpellier, someti\u00f3 todas las plazas que se hallaban a su paso, e hizo que se le abrieran las puertas. Tanto \u00e9xito, tantos rigores excesivos, sin duda, pero saludables, hab\u00edan abatido el partido de los reformados, y el duque de Rohan mismo hab\u00eda tenido que determinar a Montpellier a rendirse. S\u00f3lo quedaba guerra en torno a La Rochelle, donde el duque de Guisa con todas las galeras que se hab\u00edan podido juntar hab\u00eda llegado en auxilio del conde de Soissons, y donde hab\u00eda vencido a Soubise ante la isla de R\u00e9. La paz, firmada ya en Montpellier, fue general.<\/p>\n<p>Es la ocasi\u00f3n favorable de esta paz, de las victorias del ej\u00e9rcito real, la que quiso aprovechar Vicente para llevar a cabo con mayor facilidad su proyecto de misi\u00f3n en las galeras. Como ya hemos dicho, segu\u00edan todas reunidas en gran cantidad en el puerto de Burdeos. Llegado a esta ciudad, fue primero a saludar al arzobispo, Francisco de Escoubleau, cardenal de Sourdis. Ya le hab\u00eda conocido con ocasi\u00f3n de su primer viaje, y ambos se hab\u00edan marchado de all\u00ed en 1606, uno para Roma, donde contribuy\u00f3 a la elecci\u00f3n de los papas Le\u00f3n XI y Pablo V, el otro para Toulouse, Marsella y a su esclavitud en Berber\u00eda.<span id='easy-footnote-3-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-3-17392' title='No se ha de juzgar al cardenal de Sourdis por las bromas de L\u2019Estoile ni por los relatos de de Thou quien, si bien su pariente, no le ha perdonado en su Historia, tan llena de prevenciones anticat\u00f3licas. El cardenal de Sourdis fue uno de los m\u00e1s grades y de los m\u00e1s santos prelados de su tiempo, uno de esos hombres suscitados por Dios para la reforma de las costumbres y de la disciplina eclesi\u00e1stica. El mayor de su casa, hab\u00eda abandonado tempranamente el mundo, los cargos y los favores a los que le llamaba su ilustre nacimiento y, una vez arzobispo de Burdeos, se consagra por entero a los deberes de su ministerio. Pronto no se le llam\u00f3 m\u00e1s que el Carlos Borromeo de la Guayana; y, en efecto, se hab\u00eda propuesto por modelo al gran arzobispo de Mil\u00e1n, cuyos reglamentos public\u00f3 en su di\u00f3cesis. Lleno de celo por las fundaciones religiosas, secund\u00f3 a la se\u00f1ora de Lestonnac, sobrina de Montaigne,, en la fundaci\u00f3n del Instituto de las Hijas de Nuestra Se\u00f1ora, favoreci\u00f3 a las Ursulinas, cuatro casas de las cuales se elevaron en su di\u00f3cesis antes de multiplicarse, en n\u00famero casi infinito, tanto en Francia como en el extranjero; por su influencia y por sus favores, los Franciscanos, los M\u00ednimos, los Capuchinos, los Carmelitas, los Jesuitas y las Carmelitas se establecieron en Burdeos; fue \u00e9l tambi\u00e9n quien contribuy\u00f3 a construir el convento de los Celsstinos en Nuestra Se\u00f1ora de Verdelays, y quien construy\u00f3 \u00e9l mismo con magnificencia la Gran Cartuja en medio de las Marismas de Cascu\u00f1a. Pero lo que tom\u00f3 m\u00e1s a pecho fue el restablecimiento de la disciplina en su clero y de la libertad de la Iglesia. De donde el famoso concilio provincial que celebr\u00f3 en Burdeos el a\u00f1o que sigui\u00f3 al viaje de san Vicente de Pa\u00fal; de ah\u00ed sus luchas continuas contra el Parlamento. Son aquellas luchas en las que el papa y el rey le dieron casi siempre la raz\u00f3n, aquellas luchas emprendidas para defender las inmunidades eclesi\u00e1sticas y emancipar su jurisdicci\u00f3n de las usurpaciones parlamentarias, que le han valido, como a los grandes papas y a los m\u00e1s santos obispos, las calumnias de la historia. La verdad est\u00e1 en ese retrato tan parecido que hizo de \u00e9l el Me&lt;em&gt;r&lt;\/em&gt;cure &lt;em&gt;fran\u00e7ais&lt;\/em&gt; (Tom. XIX, p. 925): \u00abPrelado de buena y santa vida, irreprensible en sus costumbres, y que hac\u00eda honor a su p\u00farpura, tanto por el m\u00e9rito de sus virtudes como por el esplendor de su familia; pastor vigilante en su cargo, y entero en sus acciones; por lo dem\u00e1s, un esp\u00edritu de mal conformar con cuanto se hac\u00eda en perjuicio de su jurisdicci\u00f3n, y que no pod\u00eda tolerar menoscabo en el esplendor de la Iglesia; en una palabra residente, liberal, devoto y valiente.\u00bb'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ante un prelado con semejantes virtudes episcopales, Vicente no necesitaba ni de la autoridad de la que el rey le hab\u00eda revestido, ni de la recomendaci\u00f3n del conde de Joigny; le bastaba con su caridad cuya reputaci\u00f3n se hab\u00eda extendido hasta los confines del reino. Por ello se apresur\u00f3 el cardenal de Sourdis a secundar su piadoso plan, y le otorg\u00f3, a su elecci\u00f3n, veinte religiosos de entre las diferentes \u00f3rdenes tan numerosas entonces en Burdeos. Vicente distribuy\u00f3 a sus operarios de dos en dos en cada galera. En cuanto a \u00e9l, a la par que guardaba la direcci\u00f3n general, se multiplic\u00f3, yendo sin cesar de ac\u00e1 para all\u00e1 a todas partes donde era m\u00e1s necesario asustar a los pecadores, consolar a los afligidos e instruir a los infieles. Por lo dem\u00e1s, animados por su ejemplo y sostenidos en sus fatigas por sus exhortaciones, sus colaboradores hicieron, por su parte, maravillas, y la misi\u00f3n tuvo un \u00e9xito incre\u00edble. Por su parte, Vicente convirti\u00f3 a un mahometano. Le llam\u00f3 Luis en el bautismo para atraer sobre \u00e9l el favor real, y obtuvo su libertad del general de las galeras. En agradecimiento, el Turco convertido se sinti\u00f3 muy cerca en adelante del santo sacerdote a quien sigui\u00f3 por todas partes, honr\u00e1ndole como a sus padre y no d\u00e1ndole otro nombre. Viv\u00eda todav\u00eda en 1664, cuando Abelly public\u00f3 su Historia; y \u00e9sta fue para \u00e9l la ocasi\u00f3n de expresar de nuevo su gratitud y su admiraci\u00f3n, y de repetir que despu\u00e9s de Dios, deb\u00eda a Vicente su conversi\u00f3n y su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong> V. Establecimiento fijo de la obra de los forzados en Par\u00eds<\/strong><em>.<\/em><\/h3>\n<p><em>R<\/em>egresado a Par\u00eds, y ya en posesi\u00f3n del priorato de San L\u00e1zaro, Vicente de pa\u00fal pudo dar a su caridad m\u00e1s libertad y extensi\u00f3n, y los forzados fueron de los primeros en sacar provecho de su nueva fortuna. En el intervalo, hab\u00eda continuado visit\u00e1ndolos y prest\u00e1ndoles servicios, por \u00e9l mismo o por los suyos, en el hospicio provisional que les hab\u00eda abierto cerca de la iglesia de Saint-Roch. Pero no ten\u00eda otra casa que alquilar, y tem\u00eda que, en caso de evicci\u00f3n, ver\u00eda a estos miserables volver a su primer estado de abandono y de indigencia. Ante todo, necesitaba una casa exclusiva y especialmente destinada a los galeotes. Hab\u00eda entonces entre la puerta de San Bernardo y el Sena, en la parroquia de San Nicol\u00e1s del Chardonnet, una antigua torre que le ofrec\u00eda todos los elementos de seguridad y de comodidad para la obra permanente que proyectaba. Hecha la elecci\u00f3n, se dirigi\u00f3 directamente a Luis XIII, que conoc\u00eda desde hac\u00eda tiempo su caridad y sus obras, se hab\u00eda comprometido, de alguna forma, a secundar la obra de las galeras nombr\u00e1ndole capell\u00e1n general, y acababa de darle letras patentes para la entrada a disfrutar del priorato de San L\u00e1zaro. Lleg\u00f3 a interesar vivamente en este proyecto la piedad del monarca y, mediante las s\u00faplicas de poderosos amigos, obtuvo su consentimiento. Actu\u00f3 luego por s\u00ed y por otros ante los magistrados de la ciudad, y una vez resueltos los problemas por esta parte, hizo trasladar a los forzados e la torre de\u00a0 Saint-Bernard. Era en 1632. Absorto entonces en los trabajos de la superioridad general de la congregaci\u00f3n que hab\u00eda fundado anteriormente, no pod\u00eda hacer a los forzados, sobre todo a esta distancia, m\u00e1s que raras visitas; pero se sustituy\u00f3 por aquellos de sus sacerdotes que hab\u00eda colocado en el colegio de los Bons-Enfants, en la vecindad del nuevo hospicio, y les encarg\u00f3 que llevaran con frecuencia consuelo, que dijeran cada d\u00eda all\u00ed las misa y ejercieran el ministerio espiritual. Adem\u00e1s, entre \u00e9l y sus sacerdotes hab\u00eda un intermediario de elite en esta mujer admirable que encontraremos mezclada en adelante en todas sus santas empresas. La Se\u00f1orita Le Gras, entonces superiora de la cofrad\u00eda de la Caridad de la parroquia de San Nicol\u00e1s del Chardonnet, abraz\u00f3 con ardor la obra de los forzados. Iba con frecuencia a verlos de parte de Vicente, les prestaba toda clase de ayudas, y los ayudaba bien con sus propias limosnas bien con las limosnas que recog\u00eda en su nombre. Vicente sosten\u00eda y alentaba su celo. \u00abLa caridad con estos pobres forzados, le escribi\u00f3 un d\u00eda, es de un m\u00e9rito incomparable ante Dios. hab\u00e9is hecho muy bien en ayudarlos, y har\u00e9is bien continuando de la manera que pod\u00e1is, hasta que yo tenga la suerte de veros, que ser\u00e1 dentro de dos o tres d\u00edas. Mirad a ver si vuestra Caridad de San Nicol\u00e1s quisiera encargarse, al menos por alg\u00fan tiempo. Vos los ayudar\u00e9is con el dinero que os queda. Ya lo s\u00e9, que es cosa dif\u00edcil, lo que me hace colocar esta idea en vuestro esp\u00edritu a la buena de Dios.\u00bb Por su parte, en sus correr\u00edas y en sus colectas caritativas, \u00e9l no los olvidaba, y sab\u00eda tan bien tocar en su favor la piedad y la condici\u00f3n de las personas con quienes se relacionaba cotidianamente que, sin recurso fijos ni seguros, pudo durante cerca de diez a\u00f1os proveer solo a su mantenimiento y a su alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La obra viv\u00eda de esta manera desde hac\u00eda tiempo con el fondo y al d\u00eda de la Providencia, cuando una persona rica le leg\u00f3 al morir seis mil libras de renta. Esta suma deb\u00eda quedar hipotecada en un fondo asignado por la hija y heredera \u00fanica de la difunta, luego aplicada, seg\u00fan el consejo de Vicente o de alg\u00fan eclesi\u00e1stico, al alivio de los galeotes. Era asegurar el \u00e9xito y la perpetuidad de la obra. Pero el marido de la heredera se neg\u00f3 a cumplir esta cl\u00e1usula del testamento. En vano el siervo de Dios multiplic\u00f3 los esfuerzos, haciendo valer los motivos de caridad y de justicia que deb\u00edan llevarle a cumplir una intenci\u00f3n sagrada: no recogi\u00f3 m\u00e1s que injurias y negativas durante un tiempo. Las negativas entristec\u00edan su amor por los pobres forzados;\u00a0 las injurias encandilaban su humildad y la atra\u00edan a nuevos intentos. Vencido al fin por tanta paciencia y santa obstinaci\u00f3n, el gentilhombre acept\u00f3 la mediaci\u00f3n del procurador general Mol\u00e9, y se convino que un fondo se entregar\u00eda para asegurar la renta. Libre de la opresi\u00f3n de su marido, la heredera, cuyo coraz\u00f3n se hab\u00eda visto impresionado con los discurso de Vicente por la exposici\u00f3n que le hab\u00eda o\u00eddo hacer de tanta miseria, de la excelencia de la obra y de la necesidad de perpetuar su beneficio, dio libre curso a su celo y se prest\u00f3 a todos los deseos del santo sacerdote. Quiso que el procurador general tuviera a perpetuidad la administraci\u00f3n temporal del nuevo hospicio, que las Hijas de la Caridad fueran encargadas del servicio de los forzados, en particular, en sus enfermedades, y que por \u00faltimo los sacerdotes de San Nicol\u00e1s del Chardonnet llevara el ministerio espiritual. Este \u00faltimo punto solo pas\u00f3 por algunas dificultades. Los sacerdotes de San Nicol\u00e1s parec\u00edan hacer gratuitamente este servicio, ya que los forzados se hab\u00edan convertido en sus parroquianos; pero Vicente y varias damas de la Caridad expusieron que el cargo era pesado y parec\u00eda pedir alguna retribuci\u00f3n suplementaria. En consecuencia, se les otorgaron trescientas libras de renta, con la condici\u00f3n de que prestar\u00edan a los forzados todos los servicios religiosos que les hab\u00edan hecho hasta entonces los sacerdotes de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de asegurar la ayuda espiritual y material a estos infortunados, Vicente no se crey\u00f3 libre totalmente de toda obligaci\u00f3n para con ellos. Continuaba visit\u00e1ndolos; de vez en cuando segu\u00eda d\u00e1ndoles misiones, sobre todo cuando eran en gran n\u00famero y a punto de ser trasladados a las galeras, creyendo con raz\u00f3n que entonces era cuando m\u00e1s necesitaban consuelo y una especie de vi\u00e1tico religioso para sostenerse en su dura carrera.<\/p>\n<h3><strong> VI. Proyecto de un hospital de forzados en Marsella<\/strong><em>. \u2013Richelieu y la duquesa de Aiguillon.<\/em><\/h3>\n<p>Pero su pensamiento se trasladaba siempre hacia la cita general de estos desgraciados, hacia estas galeras de Marsella de las que conservaba un recuerdo tan punzante. Recordaba con una m\u00e1s viva angustia a los pobres forzados enfermos que hab\u00eda visto all\u00ed privados de todo socorro del cuerpo y del alma. A pesar de su estado, all\u00ed segu\u00edan amarrados por sus cadenas al banco de la galera, como a la tabla de su ata\u00fad, ro\u00eddos por los gusanos, apestados, cad\u00e1veres vivientes antes de tiempo en descomposici\u00f3n, y sent\u00edan tambi\u00e9n todos los horrores de la descomposici\u00f3n sepulcral.<\/p>\n<p>Se necesitaba un hospital para retirar all\u00ed a estos enfermos, con sus enfermedades, de su lugar de suplicio y sufrimientos. Desde su viaje a Marsella se hab\u00eda imaginado el plan y hab\u00eda decidido a Felipe de Gondi, general de las galeras, a echar las bases. Pero los disturbios del reino, la guerra civil y la guerra extranjera, las querellas de los pr\u00edncipes y de los grandes, hab\u00edan absorbido todos los recursos, y el monumento no hab\u00eda podido levantarse. Sin embargo la Journ\u00e9e des Dupes (de los Enga\u00f1os) acababa de echar por tierra la camarilla de las dos reinas, el partido de Espa\u00f1a y el partido de Monse\u00f1or, y Richelieu, m\u00e1s poderoso que nunca, se ve\u00eda due\u00f1o de sus enemigos y del rey, due\u00f1o de Francia.<\/p>\n<p>En semejantes circunstancias, que \u00e9l crey\u00f3 favorables, Vicente se dirigi\u00f3 a Richelieu que conoc\u00eda ya y amaba su caridad. Adem\u00e1s la empresa ven\u00eda directamente de la jurisdicci\u00f3n del cardenal, desde que hab\u00eda hecho entrar dentro de su vasto poder a la marina de Francia. Efectivamente, hacia finales de 1626, queriendo destruir todos los cargos que participaban en la tierra y mar de la autoridad real, aboli\u00f3 a la muerte de Lesdigui\u00e8res el cargo de condestable y forz\u00f3 al duque de Montmorency, el mismo a quien hizo subir m\u00e1s tarde al\u00a0 cadalso de Toulouse, a vender por el precio de 1.200.000 libras su cargo de almirante, que qued\u00f3 igualmente suprimido por un edicto solemne. Mas como era necesario que alguien se cuidara de la marina, bien por el comercio como por la guerra, se hizo otorgar por el rey, el a\u00f1o siguiente, el t\u00edtulo y el poder de \u00abgran se\u00f1or, jefe y superintendente general de la navegaci\u00f3n y comercio de Francia,\u00bb\u00a0 es decir, con otras palabras, el poder mismo de almirante, con la sola excepci\u00f3n de que no era ya el jefe obligado de los ej\u00e9rcitos navales, cuyo mando pod\u00eda confiar el rey a su gusto.<span id='easy-footnote-4-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-4-17392' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires de Richelieu, &lt;\/em&gt;L. XVII y XVIII, (1620 a 1627), &amp;#8211;&lt;em&gt;Collection&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Michaud, &lt;\/em&gt;2\u00aa serie, tom. VII, pp. 424 y 437.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> Muy pronto despu\u00e9s, habi\u00e9ndose retirado al Oratorio Felipe de Gondi, entreg\u00f3 el cargo de director general de las galeras a su sobrino, Francisco de Wignerod de Pont-Courlay.<\/p>\n<p>Era pues a \u00e9l m\u00e1s que al rey mismo, por raz\u00f3n de su total poder general y de su jurisdicci\u00f3n especial sobre las galeras, a quien Vicente deb\u00eda dirigirse para el asunto del hospital de Marsella. No represent\u00f3 ante Richelieu m\u00e1s que los impresionantes motivos de la caridad cristiana, y no le expuso otro cuadro que el del estado horrible de los pobres forzados. El gran pol\u00edtico vio el asunto no desde un punto de vista alto, sino desde otro muy diferente. Al mismo tiempo que asunto de piedad y caridad, era para \u00e9l asunto de Estado: ya que la estancia de los enfermos en las galeras, sin que se los pudiera separar de los dem\u00e1s forzados, extend\u00eda a menudo el contagio y suced\u00eda a veces que al debilitarse las chusmas por una grande mortandad, los nav\u00edos resultaban in\u00fatiles al servicio del Estado.<\/p>\n<p>Richelieu no necesitaba pues para determinarse de ninguna intervenci\u00f3n extra\u00f1a. Vicente se busc\u00f3 a pesar de todo, para solicitar al ministro, a Jean-Baptiste Gault, obispo de Marsella, y al caballero de Simiane, piadoso gentilhombre de Provenza, que jugar\u00e1n uno y otro un papel heroico en la obra de las galeras.<\/p>\n<p>Impresionado lo suficiente por la grandeza de este plan que interesaba a la vez el bien del Estado y la piedad cristiana, Richelieu se fue a ver a Luis XIII, de quien no le costo mucho conseguir el benepl\u00e1cito, y comenz\u00f3 pronto la construcci\u00f3n del hospital sobre las bases mismas que hab\u00eda echado Felipe de Gondi. Pero se muri\u00f3 antes de acabar su obra. en su testamento leg\u00f3 su cuidado, lo mismo que de las dem\u00e1s obras de p\u00edas, a su sobrina querida, la duquesa de Aiguillon.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed, deteng\u00e1monos ante esta mujer cuyo nombre y acci\u00f3n van a encontrase tan unidas a nuestro relato. Mujer admirable entre todas estas mujeres abnegadas, tan numerosas en la mitad de este siglo y que, despu\u00e9s de la se\u00f1ora de Joigny y la se\u00f1orita Le Gras, contribuy\u00f3 m\u00e1s a todas las instituciones de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Marie-Madeleine de Wignerod hab\u00eda nacido en 1604 de Ren\u00e9 de Wignerod, se\u00f1or de Pont-Courlay, y de Fran\u00e7oise du Plessis, hermana del cardenal de Richelieu. Se cas\u00f3 en 1620 con un sobrino del duque de Luynes, Antoine Grimoard du Roure de Combalet, quien muri\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s en el sitio de Montpellier. Viuda a los dieciocho a\u00f1os, viuda sin hijos, y en una \u00e9poca en que Richelieu hab\u00eda llegado a la cumbre de su fortuna, pod\u00eda aspirar a una alianza nueva y m\u00e1s honrosa todav\u00eda; pero rechaz\u00f3 constantemente contraer otras nupcias, incluso con el conde de Soissons, nieto del pr\u00edncipe de Cond\u00e9 y lleg\u00f3 hasta tomar, aunque dama de compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda de M\u00e9dicis, el h\u00e1bito de Carmelita. Por siete a\u00f1os seguidos renov\u00f3 sus votos; y, obligada por su t\u00edo a recobrar las costumbres y vida del mundo, por lo menos fund\u00f3 una bolsa para una religiosa destinada a ocupar su lugar en el convento, y se cubri\u00f3 tambi\u00e9n con el ropaje de estame\u00f1a para morir. Quiso habitar muerta este convento que no hab\u00eda podido habitar en vida. Se lee en su testamento tan cristiano: \u00abDeseo ser enterrada enseguida despu\u00e9s de mi muerte, sin ser abierta y sin ninguna ceremonia ni ning\u00fan te\u00f1ido, en el gran convento de las Carmelitas de la Encarnaci\u00f3n, en el lugar que la Madre Priora ordene, como se hace con las religiosas. S\u00e9 muy bien que no habiendo sido digna de pasar all\u00ed mi vida como lo hab\u00eda deseado tanto, no merezco ser recibida en el convento despu\u00e9s de mi muerte; pero como estoy segura de que la caridad de sus santas religiosas no me negar\u00e1 esta gracia, me atrevo a suplicarles, para tener al menos este consuelo de esperar en su santa casa, con ellas, el gran d\u00eda de la resurrecci\u00f3n.\u00bb<span id='easy-footnote-5-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-5-17392' title='&lt;em&gt;Archivos del Estado, &lt;\/em&gt;S. 6716.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> Es en las Carmelitas de la calle Chapon donde Fl\u00e9chier pronunci\u00f3, el 12 de agosto de 1675, su oraci\u00f3n f\u00fanebre, brillante elogio de su vida y de sus obras. \u00abNo ha sido grande, dijo el orador, sino por servir a Dios noblemente; rica, sino\u00a0 por asistir liberalmente a los pobres de Jesucristo; viva, sino para disponerse con seriedad a bien morir.\u00bb Fue grande y rica, sobre todo a partir de 1638, cuando Richelieu le hubo comprado la ciudad y las tierras de Aiguillon, en Guienne, con los derechos y t\u00edtulo de ducado y par. Pero, como dijo tambi\u00e9n Fl\u00e9chier, us\u00f3 \u00abde la grandeza con moderaci\u00f3n, y de las riquezas con misericordia.\u00bb Viviendo con su t\u00edo, mientras que el gran ministro se entregaba a los asuntos del Estado, ella se hab\u00eda apropiado \u00abel ministerio de sus liberalidades y de sus limosnas.\u00bb Mujer de un gran esp\u00edritu, protegi\u00f3 tambi\u00e9n las letras. Tuvo el honor de defender <em>al<\/em> <em>Cid<\/em> contra Richelieu , Corneille le declar\u00f3 su agradecimiento en una ep\u00edstola dedicatoria. Pero protegi\u00f3 mucho m\u00e1s todav\u00eda las obras de la caridad cristiana. Desde muy temprano se hab\u00eda puesto bajo la direcci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, y la veremos el alma de sus asambleas de caridad, de sus misiones, de su fundaciones piadosas; todo ello con esa sencillez que a\u00f1ade encanto a la grandeza, y con esa piedad que hace ante Dios el m\u00e9rito de las obras. Se apartaba con frecuencia de las pompas del mundo para ir a hacer ejercicios en una humilde celda de las Carmelitas; se apeaba del carruaje para acompa\u00f1ar a pie al Santo Sacramento hasta los reductos m\u00e1s pobres, y a veces se pasaba noches enteras en la iglesia de San Sulpicio, prosternada ante Dios.<\/p>\n<p>La muerte y el testamento de su t\u00edo la pusieron en condiciones de dar libre curso a su generosidad y a su proselitismo.<\/p>\n<p>En virtud de este testamento, fechado el 23 de mayo de 1642, la duquesa de Aiguillon y el secretario de Estado des Noyers deb\u00edan cobrar el dinero que dejaba el cardenal en su muerte, y emplearlo, pagadas las deudas, y despu\u00e9s de una donaci\u00f3n de 1.500.000 libras hacha al rey, \u00aben obras de piedad \u00fatiles al p\u00fablico,\u00bb sin estar obligados a rendir cuentas a sus herederos. Adem\u00e1s, la duquesa de Aiguillon dispon\u00eda, durante tres a\u00f1os, de las dos terceras partes de la renta de todos sus bienes, \u00abpara ser, dichos dos tercios, empleados en el pago de lo que pudiera quedar por liquidar\u00bb de sus deudas, de sus legados, y del gasto de loe edificios y fundaciones que \u00e9l hab\u00eda ordenado. Entre estas edificaciones y fundaciones, el testamento no designa m\u00e1s que el hotel de Richelieu, el colegio y la iglesia de Sorbona donde el cardenal hab\u00eda escogido su sepultura, y por \u00faltimo la casa de Misi\u00f3n que \u00e9l hab\u00eda fundado en el lugar de su t\u00edtulo ducal.<\/p>\n<p>Pero exist\u00edan otras obras que \u00e9l hab\u00eda \u00abhecho o\u00edr\u00bb a la duquesa de Aiguillon y al secretario de Estado des Noyers as\u00ed como a su confesor Lescot, nominado recientemente al obispado de Chartres. Una de esas obras era la continuaci\u00f3n del hospital de Marsella. La duquesa de Aiguill\u00f3n se prest\u00f3 a la ejecuci\u00f3n de este gran proyecto y, con el permiso del rey, levant\u00f3 sobre el emplazamiento de dos arsenales contiguos, in\u00fatiles para el servicio, edificios propios para recibir a los forzados enfermos y alojar a las personas relacionadas con su socorro corporal y espiritual.<\/p>\n<h3><strong>VII. Misi\u00f3n en Marsella.<\/strong><em> \u2013J.-B. Gault y el caballero de Simiane.<\/em><\/h3>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de la muerte del cardenal, Armand de Wignerod, heredero de la mayor parte de sus bienes y de su t\u00edtulo de duque de Richelieu, hab\u00eda sido provisto del generalato de las galeras, que le hab\u00edan quitado a su padre de Pont-Courlay. Ahora bien, siempre en virtud del testamento del cardenal, la duquesa de Aiguillon dispon\u00eda, hasta su mayor\u00eda, \u00abde la administraci\u00f3n y direcci\u00f3n tanto de su persona como de los bienes\u00bb que le hab\u00eda legado su t\u00edo. Lo que le fue un nuevo motivo para acelerar la terminaci\u00f3n de la obra del hospital y de las galeras. Desde principios de 1643, todo estaba listo para recibir a los forzados y l los Misioneros destinados a trabajar en su salvaci\u00f3n. Entonces la duquesa pidi\u00f3 a Vicente que le enviara a Marsella a algunos de sus sacerdotes. El mes de febrero, Vicente hizo partir a cinco, a la cabeza de los cuales puso a Francisco du Coudrai, uno de sus primeros compa\u00f1eros. Distinguido por su vasto conocimiento de las lenguas orientales, du Coudrai lo era todav\u00eda m\u00e1s por su celo, su mortificaci\u00f3n, por todas las virtudes y todos los talentos del Misionero. Sus \u00e9xitos fueron pues completos y r\u00e1pidos y, el 6 de marzo siguiente, apenas un mes despu\u00e9s, el obispo de Marsella pod\u00eda escribir a la se\u00f1ora de Aiguillon:<\/p>\n<p>\u00abAunque no haya transcurrido mucho tiempo desde que os escrib\u00ed a la llegada de los Se\u00f1ores de la Misi\u00f3n que tuvisteis a bien mandarnos aqu\u00ed para trabajar en las galeras, no obstante no puedo demorarme m\u00e1s en daros cuenta de lo que all\u00ed ocurre, y del consuelo que reciben cuantos est\u00e1n empleados en este duro trabajo, y yo con ellos\u2026 Hemos comenzado al propio tiempo a dar la misi\u00f3n en siete galeras, haciendo venir a ocho Misioneros de los que est\u00e1n en Provenza,<span id='easy-footnote-6-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-6-17392' title='Eran los Misioneros de Christophe Authier de quienes se hablar\u00e1 m\u00e1s adelante.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> para trabajar en cuatro, y hemos distribuido en las otras tres a los que nos han enviado de Par\u00eds. Les echo una mano a unos y a otros cuando lo necesitan, sobre todo trat\u00e1ndose de los Italianos que son en gran n\u00famero en las galeras. El fruto ha sobrepasado absolutamente todo lo esperado. Es verdad que nos hemos encontrado desde un principio con esp\u00edritus no s\u00f3lo ignorantes, sino tambi\u00e9n endurecidos en sus pecados y que, amargados hasta no m\u00e1s contra su miserable condici\u00f3n, no quer\u00edan o\u00edr hablar de Dios. pero poco a poco la gracia de Dios, por la mediaci\u00f3n de estos eclesi\u00e1sticos, ha ablandado de tal forma sus corazones, que ahora demuestran tanta contrici\u00f3n como grande hab\u00eda sido su obstinaci\u00f3n. Os maravillar\u00edais, Se\u00f1ora, si supierais los que han pasado los tres, cuatro, cinco y diez a\u00f1os sin confesarse. Los ha habido que hab\u00edan pasado veinticinco a\u00f1os en ese estado, y que protestaban no querer saber nada mientras se hallaran en cautividad. Pero al final Nuestro Se\u00f1or se ha hecho el due\u00f1o, y ha expulsado a sat\u00e1n de estas almas, sobre las que hab\u00eda usurpado un imperio tan grande. alabado sea Dios por haberos dado esta voluntad. Ha sido la venida de estos Misioneros la que me ha decidido por completo a esta misi\u00f3n, que yo habr\u00eda diferido tal vez para otro tiempo; y sin embargo habr\u00eda podido suceder que muchos de ellos se hubieran muerto en el mal estado en que se hallaban. Espero que se recojan los mismos frutos en las dem\u00e1s galeras. No puedo expresaros, Se\u00f1ora, cu\u00e1ntas bendiciones dan estos pobres forzados a quienes les han procurado un socorro tan saludable. Busco los medios para actuar de manera que las buenas disposiciones en que est\u00e1n puedan continuar. Me voy sin dar la absoluci\u00f3n (\u00bf) a cuatro herejes que se han convertido en las galeras. Hay todav\u00eda m\u00e1s que tienen el mismo plan, ya que estas cosas extraordinarias los impresionan mucho.\u00bb<span id='easy-footnote-7-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-7-17392' title='Se encuentran semejantes detalles en otra carta del obispo de Marsella al padre d\u2019Arcy, del oratorio, del 5 de mayo de 1643. Quer\u00eda entenderse con la Sra. de Aiguillon para reemprender la construcci\u00f3n del hospital sobre las bases puestas por el R. P. de Gondi'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>De esta carta se deduce que todos tomaron una parte laboriosa en la misi\u00f3n: Misioneros de Provenza, Misioneros de Vicente de Pa\u00fal, y a la cabeza de todos el obispo de Marsella. En efecto, este obispo, Jean-Baptiste Gault, fue uno de los m\u00e1s santos prelados de su tiempo. Hab\u00eda sucedido en la sede, en 1642, a su hermano Eustache, que hab\u00eda muerto en e639, dos d\u00edas despu\u00e9s de recibir sus bulas. Los dos, nacidos en Tours, hab\u00edan entrado primero en la congregaci\u00f3n del Oratorio donde hab\u00edan desempe\u00f1ado con honor diversos empleos. Convertido en obispo de Marsella, Jean-Baptiste marc\u00f3 la breve duraci\u00f3n de su episcopado con los mayores rasgos de entrega y de caridad. Imit\u00f3 hasta el final a san Carlos Borromeo a quien hab\u00eda tenido por modelo, porque muri\u00f3 en el ejercicio de su celo, llevado a los cuarenta y ocho a\u00f1os, el 23 de mayo de 1643 que le hab\u00edan costado los trabajos excesivos de la misi\u00f3n. La v\u00edspera de su muerte, seg\u00fan nos cuenta una carta de Francisco du Coudrai, dio a los Misioneros \u00absu bendici\u00f3n para ellos y para los pobres galeotes.\u00bb Dej\u00f3 tal reputaci\u00f3n de santidad que la asamblea del clero de 1646 escribi\u00f3 a Inocencio X para pedir que se hicieran informes sobre sus virtudes, lo que se renov\u00f3 m\u00e1s tarde sin llegar m\u00e1s all\u00e1.<span id='easy-footnote-8-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-8-17392' title='Tenemos la vida de los dos hermanos Gula; hay incluso dos de Jean-Baptiste: una por Augery, Aix, 1643, in-8; la otra por Senault, 1547, in-8.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Entre los hombres sobre los que recae una buena parte del m\u00e9rito en el \u00e9xito de esta misi\u00f3n de Marsella, se ha de citar a un laico, al caballero de Simiane, desconocido para la gente del mundo que no saben m\u00e1s que su nombre, llevado m\u00e1s tarde por Pauline de Grignan, nieta de la se\u00f1ora de S\u00e9vign\u00e9. Gaspard de Simiane de la Coste, nacido en Aix en 1607, fue destinado a la orden de Malta, y pas\u00f3 vatios a\u00f1os en esta isla. Apartado de repente de la disipaci\u00f3n y de los placeres por la muerte imprevista de una persona querida, pens\u00f3 primeramente en pasarse a los Turcos para socorrer a los cristianos cautivos. Al serle imposible ejecutar este proyecto, volvi\u00f3 su celo hacia los protestantes. Vino a Par\u00eds para estudiar la controversia con el c\u00e9lebre Padre Veron, sostuvo conferencias contra los ministros de Charenton, pas\u00f3 incluso a Inglaterra, donde confundi\u00f3 a los m\u00e1s c\u00e9lebres doctores de la Iglesia anglicana y, de regreso en Provenza, recorri\u00f3 los cantones que hab\u00eda infectado el protestantismo, discutiendo siempre con el mismo \u00e9xito, abriendo en muchas ciudades casas a los protestantes que quer\u00edan instruirse, y en Aix un asilo para recibir a las protestantes convertidas. Pero, entre sus buenas obras casi incontables, no tenemos que apuntar aqu\u00ed m\u00e1s que lo que hizo por los forzados de Marsella. Fue \u00e9l quien comenz\u00f3 a establecer el orden entre ellos. Contribuy\u00f3 a procurarles los sacerdotes de la Misi\u00f3n y concurri\u00f3 con sus tr\u00e1mites, con sus dineros y sus limosnas que recogi\u00f3 para la construcci\u00f3n del hospital, del que fue uno de los primeros administradores. En 1645, vino a Par\u00eds para solicitar la expedici\u00f3n de las letras patentes del rey, y una vez obtenidas por la recomendaci\u00f3n de Vicente, le escribi\u00f3 a sus regreso a Marsella: \u00abOs escribo para daros a conocer el progreso del hospital, en cuyo establecimiento hab\u00e9is contribuido tanto. Ya sabr\u00e9is por mi \u00faltima que, despu\u00e9s de mucha resistencia, con la ayuda de Nuestro Se\u00f1or, nos han entregado a los enfermos de las galeras. En verdad, no sabr\u00eda expresaros la alegr\u00eda que reciben estos pobres forzados, cuando se ven trasladados de ese infierno al hospital que llaman un para\u00edso. S\u00f3lo con entra se les ve sanar de la mitad de su mal, porque se los libra de la miseria de que vienen cubiertos, se les lavan los pies, luego se los lleva a una cama un poco m\u00e1s blanda que la madera en la que sol\u00edan dormir. Y encantados al verse alojados, servidos y tratados con un poco m\u00e1s de caridad que en las galeras, adonde hemos enviado a un gran n\u00famero de convalecientes que se habr\u00edan muerto all\u00ed. De verdad, Se\u00f1or, podemos decir que Dios ha bendecido esta obra, lo que se ve no s\u00f3lo en la conversi\u00f3n de los malos cristianos, sino tambi\u00e9n de los Turcos que piden el santo bautismo.\u00bb Habiendo asegurado as\u00ed la fundaci\u00f3n del hospital, el caballero de Simiane no se crey\u00f3 en paz con los forzados: pero, pagando con su persona lo que es propio de la caridad cristiana, pas\u00f3 all\u00ed sus \u00faltimos a\u00f1os, entregado a las funciones m\u00e1s humildes, exhortando, consolando a los enfermos y llev\u00e1ndolos a Dios con sus cuidados y su dulzura. Como su obispo, muri\u00f3 m\u00e1rtir de su caridad, y m\u00e1s joven a\u00fan, ya que contrajo en el ejercicio de su celo una enfermedad que se lo llev\u00f3 a los cuarenta y dos a\u00f1os, el 24 de julio de 1649.<span id='easy-footnote-9-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-9-17392' title='&lt;em&gt;Vie du chevalier de la Coste, &lt;\/em&gt;1659, in-12.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Herido el pastor, no se dispers\u00f3 el reba\u00f1o de los Misioneros. Despu\u00e9s de algunos d\u00edas dedicados al dolor y al abatimiento, todos volvieron a su trabajo con nuevo entusiasmo y nuevas bendiciones. Las conversiones se multiplicaron entre los protestantes. Treinta de ellos hicieron su abjuraci\u00f3n. Los mismos turco se impresionaron. Ya el obispo de Marsella hab\u00eda bautizado a siete antes de morir. La gracia continu\u00f3 gan\u00e1ndose a los musulmanes. Uno de ellos debi\u00f3 ser bautizado en la galera, por raz\u00f3n de enfermedad; pero los otros nueve lo fueron con toda solemnidad en la iglesia catedral, adonde hab\u00eda sido conducidos como en triunfo por un pueblo inmenso que bendec\u00eda a Dios. Un espect\u00e1culo as\u00ed forz\u00f3 a muchas dudas, y otros muchos musulmanes vinieron a implorar el bautismo.<\/p>\n<h3><strong> VIII. Fundaci\u00f3n de la duquesa de Aiguillon.<\/strong><em> \u2013Misi\u00f3n permanente.<\/em><\/h3>\n<p>Impresionada por los grandes bienes que hab\u00eda producido la misi\u00f3n en las galeras, la se\u00f1ora de Aiguillon pens\u00f3 en hacerla permanente. El 25 de julio de ese mismo a\u00f1o 1643, se celebr\u00f3 un convenio entre \u00abMarie de Wignerod, duquesa de Aiguillon, par de Francia, condesa de Agenois,\u00bb y \u00abvenerable y discreta persona\u00bb Vicente de Pa\u00fal, a quienes se juntaron Antonio Portail, Francisco du Coudrai, Ren\u00e9 Almeras y Emerando Bajoux, primeros sacerdotes de la Misi\u00f3n. En este convenio la se\u00f1ora de Aiguillon hizo donaci\u00f3n de una suma de 14.000 libras, con cargo para los donatarios y sucesores a perpetuidad, de establecer, alimentar, alojar y mantener en Marsella a cuatro sacerdotes de su congregaci\u00f3n. estos sacerdotes, \u00abseg\u00fan la voluntad e intenci\u00f3n del rey, ostentar\u00e1n la superioridad de los capellanes y eclesi\u00e1sticos,\u00bb que podr\u00e1n quitar o reemplazar, \u00absi la encuentran m\u00e1s \u00fatil para la gloria de Dios.\u00bblos capellanes y eclesi\u00e1sticos dar\u00e1n el catecismo y las instrucciones a los galeotes, les administrar\u00e1n los sacramentos; los Misioneros pasar\u00e1n cada cinco a\u00f1os por cada una de las galeras de Marsella y dem\u00e1s puertos del reino, \u00abpara catequizar e instruir en el amor y caridad de Dios a los pobres forzados y dem\u00e1s personas de dichas galeras, interrogar a los capellanes y eclesi\u00e1sticos,\u00bb destituir y reemplazar a los incapaces. Tendr\u00e1n a su cargo tambi\u00e9n el cuidado del hospital de los pobres galeotes de Marsella. Adem\u00e1s, los sacerdotes de la Misi\u00f3n, a perpetuidad, \u00absiempre que lo juzguen oportuno,\u00bb enviar\u00e1n a Misioneros a Berber\u00eda, para consolar e instruir en la fe a los pobres cristianos cautivos en la fe, el amor y temor de Dios,\u00bb y hacer all\u00ed\u00a0 sus ejercicios espirituales ordinarios. Por \u00faltimo, la duquesa ped\u00eda dos misas rezadas al a\u00f1o y a perpetuidad: \u00abuna de <em>Requiem<\/em> por el descanso del alma de Monse\u00f1or el gran cardenal duque de Richelieu, su muy honorable t\u00edo y bienhechor, y obtener la bendici\u00f3n de Dios sobre toda la casa de su Eminencia;\u00bb la otra por la donante; \u00abtodo para honrar la vida laboriosa de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la tierra, su conversaci\u00f3n y sus milagros.\u00bb<span id='easy-footnote-10-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-10-17392' title='&lt;em&gt;Archivos del Estado,&lt;\/em&gt; S. 6707. este convenio fue firmado en el hotel mismo de la se\u00f1ora de Aiguillon, el peque\u00f1o Luxemburgo y, tres d\u00edas despu\u00e9s, las 14.000 libras donadas por ella eran transformadas en una renta anual de 1.400 libras sobre los coches de Rouen en virtud de una transacci\u00f3n hecha entre los destinatarios y Barth\u00e9lemy Buttin, \u00absecretario ordinario de la c\u00e1mara del rey, propietario por compromiso de los coches y carrozas de Rouen y fundaciones que hacer en Normand\u00eda con los coches y carrozas de Flandre, Pa\u00edses Bajos;\u00bb transacci\u00f3n recibida y firmada ante los notarios del Ch\u00e2telet, el 23 de setiembre siguiente. \u2013De las 14.000 lib donadas por la duquesa de Aiguillon, 13.824 libras 14 c\u00e9ntimo fueron solas dedicadas a la compra de la renta de 1.400 libras , quedando el resto para viajes y otros gastos. Esta renta nunca fue pagada por entero a la Misi\u00f3n. En los a\u00f1os 1652, 1653 y 1654 no se recibieron m\u00e1s que 777 con 15 c\u00e9ntimos; disminuci\u00f3n que proviene del don que hab\u00eda hecho el rey sobre los coches a la duquesa de Aiguillon, quien encontr\u00f3 sin duda un medio de compensaci\u00f3n en su inagotable generosidad. En 1664, tan solo 1.000 libras fueron contables a la Misi\u00f3n que, en 1665, debi\u00f3 incluso ceder al granjero del plazo fracasado por causa de las p\u00e9rdidas que hab\u00eda sufrido por la disminuci\u00f3n del comercio y de los transportes, ocasionada por la guerra con Inglaterra y la peste de Londres.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Para la ejecuci\u00f3n de la voluntad de la se\u00f1ora de Aiguillon y el cumplimiento de los cargos impuestos a la Misi\u00f3n era necesario que el t\u00edtulo de capell\u00e1n real de las galeras fuera adjudicado a perpetuidad al superior general de la congregaci\u00f3n, y que el superior particular de la casa de Marsella pudiera ser sustituido por \u00e9l en su poder y sus derechos, a lo que se provey\u00f3 por patente del 16 de enero de 1644, firmado por Luis XIV ni\u00f1o, y entregado a requerimiento, menos sin duda del joven general de las galeras que de la duquesa de Aiguillon, o incluso de la reina madre, quien ya, en esta \u00e9poca, hab\u00eda introducido a Vicente en su consejo de conciencia. V\u00e9ase esta nueva patente, m\u00e1s honrosa todav\u00eda que la primera a la memoria del santo sacerdote.<\/p>\n<p>\u00abHoy seis de enero de 1644, hall\u00e1ndose el rey en Par\u00eds, sobre lo que el se\u00f1or duque de Richelieu, general de las galeras de Francia, ha expuesto a Su Majestad, que visto el gran fruto y ventaja que se ha recibido, tanto para gloria de Dios como para la instrucci\u00f3n, edificaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de las almas de todos los que sirven en dichas galeras, por la excelente elecci\u00f3n que antes se ha hecho de la persona\u00a0 del se\u00f1or Vicente de Pa\u00fal, superior general de los sacerdotes de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, para el cargo de capell\u00e1n real de dichas galeras, del que se hab\u00eda visto en provisi\u00f3n por patente de dieciocho de febrero de 1619, con superioridad de los dem\u00e1s capellanes de galeras; y atendido tambi\u00e9n que a causa de sus grandes ocupaciones, tanto cerca del rey como de la reina regente su madre, que le llaman con frecuencia a su consejo, que a su cargo de superior general de dicha congregaci\u00f3n, es imposible que pueda estar siempre en Marsella para ejercer dicho cargo de capell\u00e1n real de las galeras, se necesitar\u00eda darle poder de encomendar en su ausencia al superior de los sacerdotes de la Misi\u00f3n de Marsella, y unir este cargo para siempre al superior general de dicha congregaci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, presente y por venir: su dicha Majestad teniendo por agradable la propuesta de dicho general de las galeras, del parecer de la reina regente su madre, ha confirmado al dicho se\u00f1or Vicente de Pa\u00fal en el dicho cargo de capell\u00e1n real de dichas galeras; y aparte de eso, le ha dado poder de distribuir a los capellanes que encuentre m\u00e1s aptos, y de poner a otros en sus lugares; como tambi\u00e9n de encomendar en su ausencia al superior de los sacerdotes de la Misi\u00f3n de Marsella para disfrutar con parecidas funciones de la autoridad, gajes, honores y derechos, y ha unido para siempre dicho cargo de capell\u00e1n real de dichas galeras de Francia, con parecido poder y autoridad, al superior general de la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, presente y por venir; queriendo su dicha Majestad que en esta calidad sea alojado u empleado en el estado de las galeras, en virtud de las patentes que le ser\u00e1n expedidas, en consecuencia de \u00e9sta, que su dicha Majestad ha querido firmar de su propia mano, y contrafirmar por m\u00ed consejero en su consejo de Estado y secretario de sus mandatos.\u00bb<\/p>\n<p><em>firmado<\/em> LUIS.<\/p>\n<p>Y m\u00e1s abajo DE LOMENIE.<\/p>\n<h3><strong>IX. Letras patentes del rey a favor del hospital de Marsella<\/strong><em>. \u2013Reglamentos administrativos y espirituales.<\/em><\/h3>\n<p>Quedaba por asegurar la existencia y el mantenimiento del hospital as\u00ed como de la Misi\u00f3n de Marsella. Es una gloria que Vicente reserv\u00f3 al joven Luis XIV. Desde hac\u00eda tiempo hablaba de ello a la reina regente; Por fin, el mes de julio de 1646, obtuvo del joven rey hermosas letras patentes que evidentemente las inspir\u00f3 \u00e9l. tanto como a la caridad de Vicente hacen honor estas letras a su elocuente redactor, y tambi\u00e9n a esta vieja realeza francesa de ordinario tan magn\u00edfica en sus actos y su lenguaje. \u00c9ste es su hermoso comienzo:<\/p>\n<p>\u00abLos reyes nuestros predecesores no solamente han adquirido el t\u00edtulo glorioso de rey cristian\u00edsimo por haber combatido a los enemigos de la fe, protegido a la Iglesia oprimida, y conservado, por toda clase de cuidados, la religi\u00f3n dentro y fuera de este Estado, sino tambi\u00e9n por el gran bien que han hecho a la Iglesia mediante la fundaci\u00f3n y dotaci\u00f3n de muchas casas destinadas al servicio de Dios y de sus s\u00fabditos; y sobre todo han tenido en singular recomendaci\u00f3n a los pobres y a los enfermos, para el alivio de los cuales han fundado muchos hospitales, para que fueran alojados, alimentados, medicados y ayudados espiritual y corporalmente; y su previsi\u00f3n ha sido tan grande y tan general para esto que se puede decir que ha habido pocas enfermedades y miserias, para cuyos socorros no hayan encontrado medios convenientes y empleado grandes sumas para remediarlas.\u00bb Solos los forzados se hab\u00edan visto privados hasta aqu\u00ed de esta caridad universal; no ha habido hospital fundado ni dotado para ellos, \u00abaunque su cautividad y fatigas ordinarias les hagan estar m\u00e1s sujetos a las enfermedades y m\u00e1s dignos de compasi\u00f3n.\u00bb Despu\u00e9s de recordar y aprobar cuanto hab\u00edan hecho ya el cardenal de Richelieu y la duquesa de Aiguillon, el rey reclama para \u00e9l el derecho y el honor de tal empresa, pues se trata de una obra p\u00fablica levantada en el fondo de su dominio; se trata de reunir en ellos a personas afectas al servicio de sus galeras, cuyo socorro tiene que ver principalmente con sus cuidados caritativos y su autoridad real. Adem\u00e1s, para su conservaci\u00f3n y su progreso, la fundaci\u00f3n necesita de una protecci\u00f3n a la que sus administradores pueda recurrir siempre, privilegios, rentas en proporci\u00f3n con su dignidad y sus cargos; todo lo que habla bien de la munificencia real. \u00abA estas causas y por consejo de la reina regente, nuestra muy honorable se\u00f1ora y madre, y por nuestra regular ciencia,<span id='easy-footnote-11-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-11-17392' title='Expresi\u00f3n de forma, pero singular en la boca de un ni\u00f1o de ocho a\u00f1os.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> pleno poder y autoridad real, hemos dicho y declarado, decimos y declaramos que entendemos, y nuestra voluntad es que nosotros y nuestros sucesores reyes sean fundadores y dotadores de dicho hospital de los galeotes de nuestra ciudad de Marsella, queremos que est\u00e9 en nuestra especial protecci\u00f3n, y se llame real hospital para los forzados, consagrado y dedicado al Salvador del mundo.\u00bb El joven rey autoriza entones al hospital a recibir donaciones y legados testamentarios, le inviste de todos los privilegios de las fundaciones piadosas, le hace gracia de todos los arsenales sobre el terreno del cual ha sido construido, entra en detalles conmovedores sobre la visita m\u00e9dica de las galeras, la admisi\u00f3n y cuidado de los forzados enfermos, la puesta en libertad de los inv\u00e1lidos o incurables; reglamenta la administraci\u00f3n temporal y conf\u00eda la espiritual al capell\u00e1n\u00a0 real con todas las cl\u00e1usulas y privilegios de la patente de 1644 y de cristianas recomendaciones y prescripciones referentes al servicio religioso de las galeras y del hospital; por \u00faltimo expresa la dotaci\u00f3n anual de 6.000 libras, sin perjuicio de los tres c\u00e9ntimos por d\u00eda otorgados por cada forzado de las galeras (l libra\/franco = 20 c\u00e9ntimos o sueldos); con el encargo que se diga todos los a\u00f1os un misa solemne el d\u00eda de San Luis, a fin de pedir a Dios la continuaci\u00f3n de sus gracias para nuestra persona y nuestro reino, as\u00ed como nosotros entendemos que en dicho hospital se diga cada d\u00eda un <em>Exaudiat<\/em> con la misma intenci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Estas cartas, firmadas: \u00abLuis, rey de Francia, conde de Provenza, Forcalquier y tierras adyacentes,\u00bb fueron confirmadas en septiembre de 1648 por el mismo Luis XIV, quien, despu\u00e9s de aumentar, el a\u00f1o precedente, en 3.000 libras de donaci\u00f3n anual del hospital, la elevaba a 15.000, que se reciben en este caso de los fondos de las gabelas y graneros de sal de Provenza, porque las rentas de la marina, sobre las que descansaba la dotaci\u00f3n primera, eran demasiado inseguras, y \u00e9l no quer\u00eda \u00abque un mantenimiento tan \u00fatil y tan necesario como es el de dichos forzados enfermos, pudiese ser abandonado por falta de un fondo cierto y asegurado.\u00bb Su voluntad no fue pues, seg\u00fan parece, plenamente ejecutada, ya que, el mes de enero de 1651, debi\u00f3 dar nuevas letras patentes, por las que asignaba sobre las gabelas dos sumas separadas : una de 12.000 libras para el mantenimiento del hospital; la otra de 4.600 libras para los sueldos de los capellanes quienes, mal pagados, descuidaban su servicio.<span id='easy-footnote-12-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-12-17392' title='&lt;em&gt;Archivos del Estado&lt;\/em&gt;, S. 6707.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Fue entonces cuando Vicente pudo hacer en Marsella una fundaci\u00f3n fija a favor de los pobres forzados sanos o enfermos. La donaci\u00f3n de la duquesa de Aiguillon no le obligaba a enviar m\u00e1s que a cuatro sacerdotes; hizo marchar a cinco, con la idea que ser\u00edan as\u00ed y todo inferiores al trabajo, sobre todo el principio de la obra. Fue clara previsi\u00f3n por su parte, pues el m\u00e1s joven de estos Misioneros, llamado Robiche, se muri\u00f3 muy pronto, a la edad de treinta y cinco a\u00f1os, m\u00e1rtir de su celo y de su caridad. Vicente nos ha dado \u00e9l mismo detalles ingenuos y emocionantes de sobre sus funerales. Era costumbre del santo sacerdote hacer en sus cartas una especie de oraci\u00f3n f\u00fanebre de todos los suyos muertos en el servicio de Dios y del pr\u00f3jimo; despu\u00e9s, en San L\u00e1zaro, seg\u00fan la importancia del sujeto, de ten\u00edan una o varias conferencias\u00a0 sobre sus virtudes. Leemos en esta carta del 3 de mayo de 1645, con motivo de los funerales de Robiche: \u00abL a caridad que hab\u00eda ejercido con los pobres galeotes enfermos se hab\u00eda ganado tan bien el coraz\u00f3n de los Marselleses, que aunque no se pensaba en hacer una gran ceremonia en su entierro, y no se hab\u00eda rogado m\u00e1s que a los amigos de la casa, acudieron sin embargo en tan grande afluencia que se temi\u00f3 que cedieran los pisos con el peso, de manera que se vieron obligados a bajar el cuerpo de la habitaci\u00f3n donde hab\u00eda fallecido para colocarlo en la capilla del sal\u00f3n de abajo, para que todos tuvieran la satisfacci\u00f3n de verlo. Una vez que le hab\u00edan visto, levantaban los ojos y las manos hacia el cielo diciendo: Oh, qu\u00e9 hermosa alma, el bienaventurado!Y aunque la sala fuera muy espaciosa, y le pudieran ver m\u00e1s de cien personas a la vez, no obstante unos trepaban por las ventanas, otros sub\u00edan por escalas y trozos de madera que encontraban. Ocurri\u00f3 all\u00ed algo notable entre otras cosas: que un hombre de condici\u00f3n agarr\u00f3 un coj\u00edn y lo desgarr\u00f3 con los dientes para tener la sangre que hab\u00eda ca\u00eddo en \u00e9l. Los dem\u00e1s raspaban la silla en la que estaba sentado; otros se apoderaban de la cera que corr\u00eda de los cirios, de forma que si se les hubiera dejado las manos libres, se habr\u00edan llevado y roto todo lo que le serv\u00eda, hasta romper las estampas que hab\u00eda por all\u00ed. En una palabra todo el mundo trataba de conseguir algo de \u00e9l como reliquia. \u2013Al bajarle de su habitaci\u00f3n, todos se pon\u00edan de rodillas y se amontonaban para besarle los pies, y es cosa com\u00fan en la ciudad que es un beato, y quieren saber el lugar donde le han enterrado para ir a rezarle con toda devoci\u00f3n.\u00bb Era inaugurar maravillosamente la Misi\u00f3n de Marsella.<\/p>\n<p>Las cartas de Luis obligaban a los sacerdotes de la Misi\u00f3n a tener su residencia en el hospital, para que los enfermos estuvieran mejor atendidos. Esta Cl\u00e1usula fue pronto mal interpretada por los administradores, que quisieron forzar a la Compa\u00f1\u00eda a mantener all\u00ed a dos sacerdotes. Pero Vicente respondi\u00f3 que tal carga no le era imposible por la dotaci\u00f3n de la duquesa de Aiguillon; que la renta era insuficiente para ello; que su instituto no ten\u00eda m\u00e1s que dos fines principales, a saber la instrucci\u00f3n del pobre pueblo del campo y los seminarios; que la direcci\u00f3n de los hospitales no era para \u00e9l m\u00e1s que accesoria; que si hab\u00eda emprendido la direcci\u00f3n del hospital de Marsella, era con la idea de emplear a sacerdotes externos cuando los suyos no fueran suficientes como hac\u00eda en las misiones mismas, y que en consecuencia se reservaba en este punto sus derechos y su libertad.<span id='easy-footnote-13-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-13-17392' title='&lt;em&gt;Carta a&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Portail&lt;\/em&gt; del 14 de febrero de 1647.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>\n<p>As\u00ed era, en efecto, el texto mismo de la donaci\u00f3n de la se\u00f1ora de Aiguillon y tal el esp\u00edritu de las cartas de Luis XIV. Pero, seg\u00fan la misma carta, los administradores ten\u00edan \u00abproyecto de predominar en todo.\u00bb Por eso les urg\u00eda dar reglas al hospital. Vicente, al contrario, ten\u00eda por m\u00e1xima diferir lo m\u00e1s posible el reglamento de sus obras, porque, dec\u00eda, \u00abla experiencia demuestra que lo que es factible al comienzo es a veces da\u00f1oso m\u00e1s tarde, o sometido a inconvenientes molestos.\u00bb<span id='easy-footnote-14-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-14-17392' title='&lt;em&gt;Carta&lt;\/em&gt; del 14 de febrero de 1647,'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<p>A pesar de ello, los administradores del hospital, usando del privilegio que les daban las letras patentes de 1646, confeccionaron los estatutos y los reglamentos \u00abdebiendo servir a perpetuidad para el orden, pol\u00edtica y econom\u00eda de dicho hospital, todo para mayor gloria de Dios, el servicio del rey y socorro de los pobres forzados enfermos.\u00bb Estos estatutos y reglamentos se expresan sobre la elecci\u00f3n y recepci\u00f3n de los nuevos administradores, determinan sus funciones generales y las funciones de todos en particular, prescriben los ejercicios diarios de los oficiales del hospital, fijan sus diversos empleos y ordenan el r\u00e9gimen de los forzados enfermos. Est\u00e1n llenos de un esp\u00edritu de fe y de piedad, y hasta en sus expresiones se encuentran vestigios de los reglamentos dados por san Vicente a las cofrad\u00edas de la caridad. Lo m\u00e1s probable es que le fueron sometidos antes de ser publicados definitivamente; y adem\u00e1s el caballero Simiane de la Coste, uno de los primeros administradores, que hab\u00eda tomado anteriormente sus inspiraciones y conoc\u00eda la obra de las cofrad\u00edas, fue sin duda su principal redactor.<\/p>\n<p>Los capellanes una vez colocados por las letras patentes del rey bajo la jurisdicci\u00f3n del ordinario, el obispo de Marsella, \u00c9tienne de Puget, les dio, por su parte, el 20 de febrero de 1647, reglamentos sobre el ejercicio de sus funciones espirituales. Pero, siempre por falta de retribuci\u00f3n suficiente, no las cumplieron a perfecci\u00f3n. Hay que decir tambi\u00e9n que los oficiales los molestaron en su ministerio, y que ellos mismo introdujeron en las galeras, con perjuicio de los derechos del capell\u00e1n real, a sacerdotes poco convenientes. Al cabo de un a\u00f1o, los capellanes dejaron tambi\u00e9n, al contrario de lo que indicaban las letras patentes, de vivir en com\u00fan bajo la direcci\u00f3n del superior de la Misi\u00f3n de Marsella. Por otro lado, de 1649 a 1655, habiendo sido retiradas las galeras, para huir de la peste, a Toulon, los capellanes debieron seguirlas con un Misionero para asistir a los enfermos; y a su regreso, a pesar de una ordenanza real del 29 de mayo de 1650, que prescrib\u00eda construirles una casa, ellos no volvieron a la vida en com\u00fan.<\/p>\n<p>Tal estado de cosas deb\u00eda atraer la atenci\u00f3n de Vicente. por eso, el 9 de julio de 1650, hubo, tras largas negociaciones, resoluciones tomadas respecto de la Misi\u00f3n y el hospital de Marsella. Se trataba de decidir si se confiar\u00eda lo espiritual y lo temporal a los hermanos de la Caridad o si se lo dejar\u00eda en su estado actual. Vicente, Portail, la duquesa de Aiguillon y Bausset, uno de los administradores del hospital, convinieron que se mantuviera la primera organizaci\u00f3n. Mas, para remediar los abusos, se a\u00f1adi\u00f3 que dos sacerdotes, al menos, Misioneros o externos, con la voluntad de Vicente, se establecieran all\u00ed y vigilaran todo cuanto se prescrib\u00eda en las letras patentes y los reglamentos establecidos por los administradores y \u00abel difunto Sr. de la Coste\u00bb; que las econom\u00edas hechas sobre la dotaci\u00f3n\u00a0 de 15.000 libras ser\u00edan empleadas en acabar el hospital y en construir una habitaci\u00f3n para los sacerdotes de la Misi\u00f3n y los capellanes; por \u00faltimo, que el superior de la misi\u00f3n de Marsella asistir\u00eda, con los administradores, a todas as conferencias en que se trataran asuntos espirituales y temporales del hospital, y que tendr\u00eda en ellas voz deliberativa.<\/p>\n<p>En efecto, los Misioneros, despu\u00e9s de alojarse primero en el hospital, luego en diversos lugares, hicieron construir una residencia definitiva donde pod\u00edan recibir a los capellanes.<span id='easy-footnote-15-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-15-17392' title='&lt;em&gt;Archives&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;imperiales&lt;\/em&gt;, S. 6707.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><strong> X. Trabajos diversos de la Misi\u00f3n.<\/strong><em> \u2013La marquesa de Vins.<\/em><\/h3>\n<p>La Misi\u00f3n estaba por fin\u00a0 constituida y presente en las galeras de Marsella y de Toulon.- Aunque no trabajara all\u00ed \u00e9l mismo, Vicente encontraba no obstante el medio de prestar servicios personales a los pobres forzados. Cuando pasaban por delante de la puerta de San L\u00e1zaro. Los deten\u00eda para decirles algunas palabras de Dios y les daba a cada uno una limosna de cinco sueldos. Continuaba velando por ellos en la torre de la puerta de San Bernardo, durante la parada provisional que hac\u00edan all\u00ed, antes de ser dirigidos a Marsella o a Toulon. Les serv\u00eda de intermediario con sus pobres familias. En sus manos estaba que los parientes vinieran a depositar las peque\u00f1as cantidades que les destinaban para dulcificar sus males. En un gran n\u00famero de cartas dirigidas al superior de Marsella y que su extrema ancianidad le forzaba a dictar a un secretario, se lee con emoci\u00f3n, al final de cada una, un postscriptum de una escritura temblorosa, donde el caritativo santo enumera, con su exactitud acostumbrada, todas las sumas que le han sido entregadas y los nombres de los pobres forzados a quienes van destinadas; dando orden de distribuirlas y cargarlas en su cuenta. A menudo tambi\u00e9n sostiene y anima el celo de sus Misioneros y les agradece, con un acento muy personal de gratitud, por el bien que hacen a los pobres forzados, sobre todo en los tiempos de extraordinarios sufrimientos. \u00abDios sea alabado, escribe a Get, el 8 de marzo de 1658; Dios sea alabado por la caridad que la ciudad de Marsella ejerce para con los pobres en la necesidad en que se encuentran, y por la ayuda que hab\u00e9is procurado a los forzados en la ocasi\u00f3n\u00a0 oportuna del fr\u00edo y de la indigencia. Que Dios nos conceda la gracia, se\u00f1or, de enternecer nuestros corazones con los miserables, y de estimar que al ayudarlos, practicamos la justicia y no la misericordia. Son nuestros hermanos a quienes Dios nos manda socorrer. Pero hag\u00e1moslo como hecho por \u00e9l y de la manera que \u00e9l lo entiende por el evangelio. No digamos m\u00e1s: soy yo quien ha hecho esta buena obra ; ya que todo bien debe hacerse en nombre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.\u00bb<\/p>\n<p>Aunque la Misi\u00f3n de Marsella tuviera por deber particular y especial el servicio de los forzados, ella prestaba su ministerio a otras buenas obras. Para eso, hab\u00eda en Marsella un convento de San V\u00edctor, de la orden de San Benito, que el prior so\u00f1aba con devolver a la observancia de las reglas- el gran medio que quer\u00eda aplicar era la formaci\u00f3n de la juventud en la disciplina religiosa. En este plan, se dirigi\u00f3 primero a Get, superior de Marsella, quien se lo expuso a Vicente, pero despu\u00e9s comprometerse demasiado. Vicente consinti\u00f3 s\u00f3lo por condescendencia y para no retirar las promesas dadas, ya que no ve\u00eda, seg\u00fan su grande prudencia y experiencia, que el proyecto, aunque muy bueno, debiera llevarse a cabo. Los j\u00f3venes religiosos, la mayor parte de Marsella, vinieron a alojarse en la Misi\u00f3n como pensionistas, y compusieron una especie de seminario menor, donde se los instru\u00eda en las letras humanas, a la vez que se los formaba en la vida religiosa. Pero la mayor parte no ten\u00edan otra vocaci\u00f3n que la voluntad de sus padres quienes deseaban descargar sus casas y dirigirlos a los beneficios. Por eso eran libertinos, granujas, que no buscaban otra cosa que contentar sus sentidos: de manera que al a\u00f1o de prueba, los misioneros, no esperando nada, debieron forzar al prior y a los padres a retirarlos, a pesar de todas las s\u00faplicas que les fueron hechas para sufrirlos unos a\u00f1os m\u00e1s.<span id='easy-footnote-16-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-16-17392' title='&lt;em&gt;Relation&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;manuscrite&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;d\u2019un Missionnaire&lt;\/em&gt; de Marseille;\u00a0 archivos de la Misi\u00f3n..'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> Fueron confirmados en sus negativas por Vicente, que escribi\u00f3 a Get, el 10 de mayo de 1658: \u00abHar\u00e1 usted bien en mantenerse firme para no cargarse con los novicios de San V\u00edctor, pongan la cara que pongan y por las presiones que sus superiores y sus padres puedan hacer. Ya que, como Dios no le ha dado gracia en el primer ensayo para corregirlos, aunque haya hecho de su parte todo lo que se pod\u00eda hacer, hay poderosos motivos para dudar que la tenga en el segundo. Y lo que me quita toda esperanza es que no tenemos vocaci\u00f3n para los colegios, sino al modo que sabe para los eclesi\u00e1sticos seculares y no para los religiosos.\u00bb<\/p>\n<p>De Marsella, Vicente envi\u00f3 todav\u00eda una colonia a Montpellier para probar la direcci\u00f3n del seminario. Get, superior de la Misi\u00f3n de Marsella, con otro Misionero, un hermano y un criado, dur\u00f3 all\u00ed un a\u00f1o, viviendo con cien libras al mes, que les daba el obispo de Montpellier; pero no habiendo podido el obispo proporcionar este fondo a perpetuidad, Vicente debi\u00f3 retirarlo, con gran sentimiento del prelado, y se volvi\u00f3 a Marsella.<\/p>\n<p>Una obra que tuvo mejor \u00e9xito fueron las misiones entre los pueblos del campo. Los sacerdotes de Vicente de Pa\u00fal no se pod\u00edan olvidar de que tal era uno de los principales deberes de su Instituto, y que el cuidado de los forzados no les deb\u00edan eximir de ellas. as\u00ed que las multiplicaron alrededor de Marsella con admirables bendiciones, ayudados en esto por el concurso y la liberalidad de las m\u00e1s nobles familias de Provenza. Entre los m\u00e1s generosos bienhechores de esta obra, se debe citar a la marquesa de Vins, quien leg\u00f3 al morir 18.000 libras <em>a la Misi\u00f3n de Francia, &#8211;<\/em>as\u00ed se llamaba la misi\u00f3n de Marsella, -para el mantenimiento de dos o tres sacerdotes, encargados de dar, durante tres meses al a\u00f1o misiones en los lugares de la di\u00f3cesis de Marsella designados por el obispo, de manera no obstante que las parroquias de sus tierras, tanto de la di\u00f3cesis de Marsella como de las di\u00f3cesis vecinas, a diez, doce y catorce leguas, ser\u00edan visitadas de cinco en cinco a\u00f1os. Los Misioneros deb\u00edan tambi\u00e9n recibir gratuitamente cada a\u00f1o a los p\u00e1rrocos de las mismas parroquias para darles durante ocho o diez d\u00edas el retiro y los ejercicios espirituales.<span id='easy-footnote-17-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-17-17392' title='V\u00e9ase este testamento del 29 de mayo de 1655, &lt;em&gt;archivos del Estado, &lt;\/em&gt;S. 6707.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Lorenza de Veyrat de Paulian, baronesa de Castelnau, viuda de Melchor de Vins d\u2019Agoust de Montauban, caballero, marqu\u00e9s de Vins, mariscal de los campos y ej\u00e9rcitos del rey, viv\u00eda de ordinario en el castillo de Vins, en Provenza. Pero cuando hizo este testamento, ella viv\u00eda en Par\u00eds, calle de la Harpe, donde muri\u00f3 a finales de febrero de 1659. Ella no conoc\u00eda entonces ni a Vicente, ni a ning\u00fan sacerdote de la Misi\u00f3n, y la buena obra le fue aconsejada por su confesor; en cambio, conoc\u00eda los grandes bienes operados en la Iglesia de Dios por la Compa\u00f1\u00eda, tanto con respecto a los eclesi\u00e1sticos como a la pobre gente del campo, y deseaba ser ella misma participante y darle medios de extenderlos m\u00e1s.<\/p>\n<p>El testamento fue secreto durante los cuatro \u00faltimos a\u00f1os de la vida de la se\u00f1ora. El 21 de febrero de 1659, Vicente iba a dar una conferencia sobre la Providencia, cuando un muchacho lleg\u00f3 a San L\u00e1zaro y pidi\u00f3 hablar con \u00e9l. Le dijeron que no pod\u00edan recibirle; pero insisti\u00f3 y lleg\u00f3 hasta la habitaci\u00f3n del santo: tra\u00eda la noticia de la muerte de la se\u00f1ora de Vins y del legado hecho a la Misi\u00f3n. Algunos instantes despu\u00e9s, la noticia era comunicada por el p\u00e1rroco de Saint-Nicolas-du-Chardonnet, confesor de la se\u00f1ora. Conviene leer los transportes de gratitud hacia Dios y a la generosa donante, que le dedic\u00f3 Vicente al final de s conferencia. Y como la se\u00f1ora hab\u00eda ordenado tambi\u00e9n que todos los sacerdotes de San L\u00e1zaro dijeran la misa por ella el d\u00eda de su fallecimiento, luego, informados todos los sacerdotes de la Compa\u00f1\u00eda, se apresur\u00f3 a escribir en t\u00e9rminos conmovedores a todas sus casas para invitarlas a cumplir este deber de gratitud y de caridad; y si bien la suma legada fuera satisfecha con dificultades, hizo cumplir siempre con escr\u00fapulo religioso todas las dem\u00e1s intenciones de la se\u00f1ora.<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda se afianz\u00f3 y se extendi\u00f3 cada vez m\u00e1s por Marsella. Doce a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Vicente, el rey, a petici\u00f3n del obispo Toussaint de Forbin-Janson, permiti\u00f3 a los sacerdotes de la Misi\u00f3n tomar la direcci\u00f3n del seminario y,\u00a0 el 20 de febrero de 1673, se firm\u00f3 el acta de fundaci\u00f3n.<span id='easy-footnote-18-17392' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-1\/#easy-footnote-bottom-18-17392' title='&lt;em&gt;Archives de l`Etat, &lt;\/em&gt;MM. 534, fol. 243 y 244.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro Tercero. Las galeras y la berber\u00eda Cap\u00edtulo Primero: Obra de las galeras. Extensi\u00f3n de la obra a todo el reino. Cautividad voluntaria. Misiones en Marsella y en Burdeos. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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