{"id":17229,"date":"2018-06-19T08:39:56","date_gmt":"2018-06-19T06:39:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/18\/el-padre-mariano-maller-capitulo-9\/"},"modified":"2018-06-05T09:04:15","modified_gmt":"2018-06-05T07:04:15","slug":"el-padre-mariano-maller-capitulo-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-padre-mariano-maller-capitulo-9\/","title":{"rendered":"El Padre Mariano Maller. Cap\u00edtulo 9"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Capitulo IX: <em>Cuando Castilla y Arag\u00f3n se juntan <\/em><\/strong><\/h2>\n<p>El lector se habr\u00e1 percatado que los dos grandes colaboradores del P. Maller en la reorganizaci\u00f3n y expansi\u00f3n de las obras vicencianas en Espa\u00f1a eran los Padres Arn\u00e1iz y Valdivielso. Estos dos \u00faltimos de Burgos. Los tres eran fuertes personalidades. El P. Arn\u00e1iz, gran talento y genio fuerte; el P. Valdivielso, gran economista y constructor; el P. Maller, gran gobernante, que todo lo llevaba a punto de regla, cuando pod\u00eda y cuando no, sab\u00eda dar largas al asunto. No siempre rimaban. A veces los castellanos armaban gresca entre s\u00ed por el otro si dijo o no dijo y el P. Maller hab\u00eda de terciar para calmar el lago alborotado de la paz fraterna. Otras veces el P. Arn\u00e1iz\u00bb, en su tozudez, parec\u00eda aragon\u00e9s, pero el P. Maller lo era en mayor escala; pero en mansedumbre y serenidad. Sab\u00eda esperar y buscarle las vueltas y al fin. se hac\u00eda con el toro, logrando que los dos castellanos, unidos con \u00e9l en el mismo amor a San Vicente y a la Congregaci\u00f3n, tiraran con \u00e9l del mismo arado, comenzando juntos el ancho y profundo surco de misi\u00f3n y caridad, que las obras vicencianas han abierto y siguen trazando en Espa\u00f1a desde cien a\u00f1os ac\u00e1. En este manojito de cartas y en otras se ir\u00e1 viendo c\u00f3mo el P. Maller sabe tallar y utilizar a sus colaboradores para la com\u00fan empresa.<\/p>\n<h3><strong>Las angustias de un Visitador.<\/strong><\/h3>\n<p><strong><em>\u00ab<\/em><\/strong><em>Usted sabe la escasez o, por mejor decir, la miseria de personal en que estamos. Yo\u00a0 no puedo satisfacer todos los pedidos, para el a\u00f1o que viene. No s\u00e9 c\u00f3mo lo vamos a arreglar. Ese es un punto que hasta me inquieta. Hay huecos para los que no hallo hombres y hombres para los que no hallo hueco. \u00a1Qu\u00e9 trabajo! Piense, medite y ruegue a Dios para poderme ayudar cuando venga la ocasi\u00f3n\u00bb<\/em> (Al R. Arn\u00e1iz, 9-VII-78.).<\/p>\n<h3><strong>De como en su sistema de gobierno se ayudaba de las luces ajenas<\/strong>.<\/h3>\n<p><em>\u00ab\u00bfPodr\u00e1 usted u otro de esa ir a Valencia y dar los ejercicios? \u00bfQu\u00e9 le parece de enviar al se\u00f1or Sainz de \u00c1vila, a dar ejercicios en Artajona, Falces, etc.? \u00bfA qui\u00e9n piensa usted se podr\u00eda poner de Superior en \u00c1vila caso de que el se\u00f1or Casado no quede de tal? El insta que no lo nombren o que le quiten. \u00bfPodr\u00e1 quedar de s\u00fabdito? o \u00bfd\u00f3nde le mandamos? Tenga paciencia, que no ser\u00e1n \u00e9stas las \u00faltimas preguntas\u00bb<\/em> As\u00ed consultaba al Padre Arn\u00e1iz en la misma carta.<\/p>\n<h3><strong>M\u00e1s sobre angustias.<\/strong><\/h3>\n<p><em>\u00abSosi\u00e9guese usted. Ya veremos de qu\u00e9 modo arreglamos todo, y sino quedar\u00e1n las cosas como est\u00e1n, pues \u00b4ad imposibilia nemo tenetur\u00b4. Dios permite que estemos apurados. El nos sacar\u00e1 de los apuros del modo que sea de su divino agrado\u00bb.<\/em> (Al Padre Arn\u00e1iz, en Sig\u00fcenza, 8-X-78.)<\/p>\n<h3><strong>A pesar de ser pocos no dejar las misiones.<\/strong><\/h3>\n<p>\u00abMe alegro de que est\u00e9n ustedes prontos para salir a Misi\u00f3n a pesar de la escasez de personal en que se encuentra. En tiempo de San Vicente hab\u00eda Casas de dos y tres sacerdotes y sal\u00edan a misiones y, a veces, la Casa se quedaba sola. Yo he visto nuestras antiguas Casas de Valencia con tres sacerdotes; de Reus, con otros tres, y la de Guisona, con cuatro, pero el uno del todo in\u00fatil, pues ni celebrar pod\u00eda por sus escr\u00fapulos. Salgan los tres misioneros y, si usted quiere, salga tambi\u00e9n y cierren bien la Casa o pongan o dejen quien la cuide, aunque se quede un hermano solo; pero eso, claro est\u00e1, no ha de ser necesario\u00bb. (Al P. Juan del R\u00edo, en Badajoz, 28-X-78.) \u00abHe pensado enviar al se\u00f1or Pastoriza a Teruel para la misiones. (Acaba de hacer los prop\u00f3sitos.) Y que vaya a esa el se\u00f1or Burgos. En cuanto al se\u00f1or Masferrer si no puede usted pasar sin \u00e9l, tendremos que pasarnos nosotros hasta que Dios quiera\u00bb. (Al P. Arn\u00e1iz, 27-X-78.) \u00abLas misiones son la obra preferente y preferida de los misioneros. Lo dem\u00e1s ha de ser siempre secundario.(Al mismo el l-X-78.)<\/p>\n<h3><strong>Colegios y seminarios<\/strong>.<\/h3>\n<p>\u00abH\u00e1blele con mucha delicadeza al se\u00f1or Obispo, al que enteramente convendr\u00eda mucho insinuar que no nos gusta tener Colegios, que no anden por cuenta nuestra. Los Seminarios mayores o menores, aunque sea mucho de preferir que sean \u00b4in domibus nostris erecta\u00b4; sin embargo, hay razones muy atendibles para tolerar lo contrario, y as\u00ed lo he visto en Espa\u00f1a, en Francia y tambi\u00e9n en Am\u00e9rica; pero Colegios no \u00abrecuerdo ni uno s\u00f3lo en ninguna parte. Todos los que recuerdo son cosa enteramente nuestra.<\/p>\n<p>Me temo que eso nos ha de acarrear muchos sinsabores. Comprendo que la Congregaci\u00f3n ha adquirido compromisos que no puede negar o repudiar; pero tal vez se pueda modificar la situaci\u00f3n y hacerse m\u00e1s llevadera. Tres cosas me parecen dignas de considerarse:<\/p>\n<p>1\u00aa Que no haya casa sin misiones;<\/p>\n<p>2\u00aa Que nos dediquemos a la educaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, y<\/p>\n<p>3\u00aa Que si la educaci\u00f3n secular por excepci\u00f3n y por constancias, se ha de aceptar, \u00e9sta \u00faltima corra enteramente por nuestra cuenta. Se ha errado al comienzo, acept\u00e1ndola educaci\u00f3n secular, casi exclusivamente y esa por cuenta de otros. De todo el universo no creo que la Congregaci\u00f3n tenga un colegio bajo ese pie. Me repugna sumamente autorizar y c\u00f3mo perpetuar ese estado de cosas. Para un simple Colegio mucho mejor hubiera sido restablecer el de Burgos; pero la cosa ya esta hecha, ni siquiera deshacerla bruscamente ni confirmarla \u00b4in aeternum\u00b4. Tal vez ser\u00e1 mejor tolerarla hasta ver si se abre puerta para mejorar&#8230; Hubo algo de precipitaci\u00f3n en aceptar y no me quiero precipitar para remediar el mal. El se\u00f1or Secretario estuvo en \u00e9sta es verdad, y tambi\u00e9n lo es que envi\u00e9 al se\u00f1or Valdivielso, porque aunque siempre estoy muy ocupado, aquel d\u00eda lo estaba mucho m\u00e1s que de ordinario. Ser\u00eda correo de ultramar. El se\u00f1or Sanz dec\u00eda en semejantes ocasiones al Hermano Portero: \u00abAunque venga a mi el Cardenal de Toledo con cruz alzada no me llame\u00bb (P. Arn\u00e1iz,\u00a0 27-X-78, en Sig\u00fcenza.)<\/p>\n<h3><strong>De quien son los \u00abintuitus\u00bb.<\/strong><\/h3>\n<p>\u00abEn mi \u00faltima le dec\u00eda que adoraba las disposiciones de la divina Providencia en llamar para s\u00ed a nuestro muy amado se\u00f1or Sans\u00f3. Respecto a los 70 pesos del peculio del mismo, digo que, sin la menor duda, pertenecen a la casa, pues en ambos conceptos lo que se recibe es solo para uso de individuo, por espacial permiso del Superior, y no es propiedad de \u00e9l.<\/p>\n<p>El mismo correo me trae tambi\u00e9n la triste noticia del fallecimiento del se\u00f1or G. Fuente. C\u00f3mo ha de ser \u00abFiat, F\u00edat\u00bb. \u00a1Gracias a Dios que el se\u00f1or Rojas se halla fuera de peligro! (Al P G\u00fcel en la Habana.)<\/p>\n<h3><strong>De Misiones.<\/strong><\/h3>\n<p><em>\u00abMucho me alegra est\u00e9n ustedes todos tan inflamados en el amor de las misionen, que es y debe ser nuestra-predilecta ocupaci\u00f3n, inspire ese amor a todos nuestros j\u00f3venes.\u00bb<\/em> (Al Padre Arn\u00e1iz en Elizondo desde Barcelona: 11.III.1874). \u00ab<em>Me alegro de que \u00c1vila se llene de buenos religiosos; as\u00ed no ser\u00e1 necesario que nosotros, atendamos al ministerio intramuros y podamos ir m\u00e1s desembarazados ad salutem pauperum rusticanorum. Haec est pars hereditatis nostrae. Con toda humildad, pero con. toda franqueza hagamos entender al Prelado y a quien convenga, que no es nuestra vocaci\u00f3n de capillas, ni iglesias en las ciudades y que eso s\u00f3lo se tolera en ciertos casos. Es una excepci\u00f3n y no una regla, y as\u00ed ha de haber alguna raz\u00f3n excepcional para declinar del camino de nuestros mayores. No precipiten nada. El tiempo arregla muchas cosas, y siempre ense\u00f1a algo\u00bb.<\/em><\/p>\n<h3><strong>Dios hace lo que quiere y nosotros lo que podemos.<\/strong><\/h3>\n<p>En 1876 el P. Arn\u00e1iz era Superior de \u00c1vila y profesor del grupo de estudiantes que se hab\u00eda tra\u00eddo de Elizondo; pero encontraba dificultades para las misiones. He aqu\u00ed c\u00f3mo trataba de resolv\u00e9rselas el P. Maller: \u00abAunque muy ocupado, como siempre, gracias a Dios, no ha sido la falta de tiempo lo que ha demorado la contestaci\u00f3n. Ello proviene de no saber qu\u00e9 contestar, porque si bien se considera, todo tiene usted raz\u00f3n; pero yo no puedo todo lo que quiero. El se\u00f1or Casado, aunque habla de otras cosas, lo principal que alega es su falta de fuerza y de salud, que bien cierto parece. \u00bfDe qu\u00e9 servir\u00e1 enviarle a Misi\u00f3n para de ah\u00ed a ocho d\u00edas tener que llamarlo la Casa? Lo que le cansa es la predicaci\u00f3n, aunque s\u00f3lo sean pl\u00e1ticas o doctrinas. Los ejercicios del Noviciado le cansaron; los de las peque\u00f1as. Comunidades no le cansan tanto. \u00bfComo voy a forzar a un sacerdote que dice con toda sumisi\u00f3n que no puede? Con todo por este mismo correo le escribo que, por no saber de qui\u00e9n echar mano, tal vez tenga, que acudir a \u00e9l; no obstante, lo mal que me sabe. Que usted salga a misionar ya se me hab\u00eda ocurrido a m\u00ed antes que usted me lo propusiese\u00bb; pero c\u00f3mo he de consentir que no sea usted Superior; ni Director de la Misi\u00f3n. Eso no puede ser. Las rarezas, o lo que sea del se\u00f1or Cardellac me detienen algo, pero no tanto como la falta de catedr\u00e1tico para los estudiantes de \u00e9sa. \u00bfA qui\u00e9n pongo? Los dem\u00e1s, con mucha paciencia y contando con la generosidad de usted y la gracia, que Dios para eso le dar\u00eda, pienso que usted podr\u00eda, con modito, llevar todas las excentricidades o como se quiera llamar; pero insisto: \u00bfqui\u00e9n queda en lugar de usted en\u00a0 \u00c1vila. Ruego a Dios que me ilumine.\u00a0 Me ocurre llamar al se\u00f1or Madrid, que por lo visto no puede continuar en Barcelona; pero&#8230; y \u00e9ste \u00bfcuajara? Lo dudo. Ruego a Dios que me d\u00e9 su luz, y d\u00e9jeme siquiera tiempo para pensar y rogar a Dios\u00bb. (Al P. Arn\u00e1iz, 28-VIII-76).<\/p>\n<p>La luz le vino acaso en mismo d\u00eda o al siguiente, cabalgando en el plan que el P. Arnaiz le propuso y que \u00e9l-modific\u00f3 mejor\u00e1ndolo; y as\u00ed pudo escribirle dos d\u00edas despu\u00e9s: \u00abEl plan de usted de salir a misionar con el se\u00f1or Cardellac, pero como Superior y Director, lo acepto, y, bajo este punto de vista, desear\u00eda yo saber cu\u00e1l es el plan de usted para las clases. El se\u00f1or Casado quedar\u00eda en casa como asistente. De otro modo no lo acepto.<\/p>\n<p>En cuanto a sujetar al se\u00f1or Cardellac al Reglamento, no importa tanto. \u00bfAcaso se adapta el se\u00f1or Diez? El se\u00f1or Rodr\u00edguez ni se escandalizar\u00e1 ni le chocar\u00e1. Ustedes podr\u00e1n seguir el reglamento, y el se\u00f1or Cardellac, que en eso peca m\u00e1s por ignorancia que otra cosa, no se opondr\u00e1 de cierto. Con buen modo y tolerando mucho y aguardando con paciencia, usted le podr\u00e1 inducir a que se prepare y atenga a lo del predicador. Ardua, cosa dir\u00e1 usted; pero, por lo mismo, m\u00e1s meritoria. Y la gracia, \u00bfpara qu\u00e9 es? En medio de todo \u00e9l es sumiso y yo le escribir\u00eda lo que conviniese. En fin, no se trata de arreglar las cosas a nuestro gusto, sino del mejor modo posible y aun del modo menos malo posible. S\u00f3lo Dios hace lo que quiere; nosotros, lo que podemos&#8230; Dios restablezca luego la salud del se\u00f1or Gonz\u00e1lez; y usted cu\u00eddese, por Dios. Salude a la Casa entera\u00bb.<\/p>\n<p>El P. Arn\u00e1iz sali\u00f3 efectivamente con sus compa\u00f1eros de \u00c1vila, y con ellos recorri\u00f3 los pueblos de Toledo pertenecientes a la Di\u00f3cesis abulense, con resultado no muy halag\u00fce\u00f1o, como se echa de ver por esta l\u00edneas:. \u00abNo desmayen porque los oropesanos no correspondan a la gracia de la Misi\u00f3n como se desear\u00eda. Quiz\u00e1 al fin de la Misi\u00f3n se enfervoricen algo m\u00e1s. Veo que van saltando por las grandes poblaciones; y no es eso lo mejor, sino ir primero a los pueblecitos de alrededor hasta que tos pueblos grandes, oyendo el bien de los peque\u00f1os, las deseen y entonces, aprovecha m\u00e1s.. No ser\u00eda malo insinuar esto al Prelado, si a usted, le parece.\u00bb (Al F. Arn\u00e1iz, 28-X-76.).<\/p>\n<p><strong>No se deben hacer para dar cr\u00e9dito a la Congregaci\u00f3n: <\/strong>Aunque reconozco la substancia de las razones que ustedes aducen para que se aceleren las misiones veo al mismo tiempo algo m\u00e1s de lo que deseara un \u00abintuitu\u00bb natural. Las misiones no se deben jam\u00e1s hacer para acreditar la Congregaci\u00f3n, sino para salvar las almas: Buscar lo primero es un menos poco malo que buscar uno su propia gloria personal o alguna otra ventaja temporal. Purifiquen ustedes algo m\u00e1s la intenci\u00f3n. No s\u00e9 asusten de lo que piensen, digan o hagan las personas, por elevadas que sean- y por m\u00e1s que est\u00e9 en sus manos hacernos mucho bien o mucho mal. Maledictus homo qui confidit in homine. Adjutorium nostrum in nomine Domini. Quaerite primum regnum Dei. Estas han de ser siempre nuestras m\u00e1ximas si queremos tener siempre paz y sosiego y merecer la protecci\u00f3n. del Dios del cielo.<\/p>\n<p>Contesto en n\u00famero plural porque contesto al mismo tiempo a la del se\u00f1or Masterrer sobre el mismo asunto. Cuando le vea le hablare sobre la aurora boreal de Gloetter de parte del se\u00f1or Poitevin.<\/p>\n<h3><strong>Las penas del P. Arn\u00e1iz.<\/strong><\/h3>\n<p>Ser Superior de Sig\u00fcenza le resultaba al P. Arn\u00e1iz una cruz insoportable, En su carta escrita en Madrid el 23 de diciembre de 1880, el P. Maller le anima a llevarla: Respecto al H. Burgos comprendo todo lo que de \u00e9l me dice. Tenga usted un poco de paciencia, que Dios mediante yo le enviar\u00e9 otro Hermano. Casi todos son nuevos, y de consiguiente, por formar. Ese infeliz ha tenido la mala suerte de salir de aqu\u00ed sin formarse y de hallarse en compa\u00f1\u00eda de quien le ha formado a su modo y manera, porque \u00abnemo dat quod non habet\u00bb. Por eso, aunque no del todo, es en parte excusable, y hay que compadecerse de \u00e9l como Dios se compadece de nosotros&#8230;<\/p>\n<p>Penas, penas, y sin penas no se vive. Una vez descargado del peso que le abruma le vendr\u00e1 otro que le abrume m\u00e1s. Esto lo leo en los libros y esto lo veo en lo que le ha sucedido a cierto sujeto que usted conoce y yo tambi\u00e9n. A fuerza de pedir e instar e importunar, por dos veces se vio libre exactamente del problema que le abrumaba y que ahora le abruma a usted. Tambi\u00e9n \u00e9l quer\u00eda, ante todo santificarse y consigui\u00f3 su intento dos o tres veces. La primera vez dej\u00f3 la <em>superioridad <\/em>pero al cabo de unos meses le cay\u00f3 la <em>visitadoriedad<\/em>. Hizo lo posible para que pasara el c\u00e1liz; resisti\u00f3 por cuatro meses; devolvi\u00f3 al Superior General por el correo la patente que le hab\u00eda enviado, pero no hubo m\u00e1s remedio sino que aceptar. Por circunstancias, de Visitador baj\u00f3 otra vez a Superior local; de nuevo inst\u00f3 y se libro tambi\u00e9n otra vez; pero hubo de volver a los dos cargos de Superior y Visitador, y en circunstancias que los hac\u00edan cargas mucho mas abrumadoras. Espero que Dios le perdonar\u00e1 la casi impertinencia con que se sacudi\u00f3 la Cruz, en vista de que procedi\u00f3, le parece de buena fe, y de consiguiente puede invocar aquel \u00abignorans feci\u00bb pero si bien recuerda de cuando en cuando al Superior General, el sincero deseo de volver a ser soldado raso, no se atreve ya, a importunar por las dos poderosas razones, de que tal vez pierda en el trueque que y principalmente, de que se da la voluntad de Dios a la que le ruego Se someta y siga lo mejor que pueda y sepa.<\/p>\n<p>Por eso, y por la amistad muy sincera que le tiene in Domino otro Superior, le aconsejo que no inste demasiado, si bien no hay mal en que se muestre, no s\u00f3lo dispuesto, sino ansioso de verse libre, a\u00f1adiendo siempre aquello del Divino Modelo: \u00b4veruntamen, non mea sed tua voluntas fiat\u00b4.<\/p>\n<p>\u00abTal vez su cargo pueda ser aliviado sin que sea menester quit\u00e1rselo del todo. Yo me temo que ciertas rivalidades y envidias sea la principal causante de esos disgustos que le amargan toda la vida. En todo caso de aqu\u00ed al \u00f1n del curso habr\u00e1 tiempo de examinar bien el asunto, pida usted a Dios que le haga conocer su sant\u00edsima voluntad y mant\u00e9ngase firme en el prop\u00f3sito de seguirla en todo, por duro y penoso que se le haga a usted. No se f\u00ede demasiado en sus propias luces; no obre sin consejo, no sea que oiga aquello de \u00b4nescitis quid pctatis\u00b4. Dios es nuestro due\u00f1o absoluto y dispone de nosotros como de cosa propia.\u00bb<\/p>\n<p>Un mes despu\u00e9s, desde Madrid, el 23 de enero de 1881, el P. Maller insist\u00eda: \u00abEspero que Nuestro Se\u00f1or ya habr\u00e1, restablecido la paz en su alma y le habr\u00e1 agrandado el coraz\u00f3n para abrazarse con la cruz y fortalecidos los hombros para llevarla, por pesada que sea y aunque fuese cincuenta veces m\u00e1s pesada. Sobre todo despu\u00e9s de o\u00edr aquella suave invitaci\u00f3n de Cristo: tollite jugum meun super vos. Por flaco que usted se suponga, jam\u00e1s se creer\u00e1 m\u00e1s d\u00e9bil que. San Pablo se cre\u00eda a s\u00ed mismo, y sin embargo, confiado en la gracia, se atrev\u00eda a decir: Omnia possum. Y no era presunci\u00f3n, y arrogancia, parque a\u00f1ad\u00eda: in eo qui me confortat. La verdadera humildad es animosa, y cuanto m\u00e1s flaco se juzga uno mas se esfuerza, como dec\u00eda el mismo ap\u00f3stol: Cum infirmar tune potens sum. \u00abPero \u00bfpara qu\u00e9 decirle estas cosas que usted sabe mejor que yo? es pues, \u00a1\u00e1nimo!\u00bb<\/p>\n<p>Mas al P Arn\u00e1iz le costaba animarse sin que esta situaci\u00f3n fuera parte a que \u00e9l P. Maller dejara de insistir: \u00abMucha pena me da cuanto m\u00e1s considero el asunto m\u00e1s se convence de lo consabido. Yo me temo mucho que no sea enga\u00f1o del enemigo. Para m\u00ed, el parecer de muchos, vale m\u00e1s que el de uno solo, y mucho m\u00e1s siendo in propia causa\u00b4\u00b4 &#8230; Yo me inclino a creer que \u00abni 368 siquiera uno solo, de loa que tienen voz en el cabildo, ser\u00e1 de su parecer de usted. Esto debe dar a usted mucho que pensar. Vea usted tambi\u00e9n si no hay un poco de amor propio de por medio. No digo de aquel amor propio grosero y vulgar que busca el descanso, el regalo o la honra, no; \u00e9se no le sospecho siquiera. Quiero decir aquel otro m\u00e1s fr\u00edo, que se oculta bajo el pretexto de paz interior y deseo de mayor perfecci\u00f3n o de m\u00e1s asegurar la salvaci\u00f3n, no siendo, en resultado, sino un deseo de evitar la cruz, que es inherente a la superioridad, aquel sacrificio de todos los d\u00edas y todos los momentos, aquel no pertenecerse uno as\u00ed mismo, aquel llevar las cruces propias y las ajenas, aquella verdadera esclavitud de un siervo de los siervos de Dios, aquel <em>\u00b4\u00bfQuis infirmatur et ego non infirmor? \u00bfQuis escandalizatur et ego non uror?\u00b4<\/em> Esa, esa es la cruz pesad\u00edsima que Dios nos ha puesto sobre los hombros; pero la m\u00e1s agradable a Dios, la m\u00e1s gloriosa, la m\u00e1s provechosa para el pr\u00f3jimo y m\u00e1s meritoria para el que la lleva y la que m\u00e1s le hace semejante a la infinita misericordia d\u00e9 .Dios.\u00bb<\/p>\n<h3><strong>La humildad desmaya.<\/strong><\/h3>\n<p>El 23 de mayo de 1881 el P. Maller escrib\u00eda a su corresponsal de Sig\u00fcenza estas l\u00edneas<em>: \u00abVerdaderamente que somos, en alg\u00fan sentido, aquel pusillus grex. Raz\u00f3n es \u00e9sta para humillarnos, pero tambi\u00e9n para animarnos. Nolite timere pusillus grex. Seamos humildes, pero no desmayemos jam\u00e1s\u00bb <\/em><\/p>\n<h3><strong>El tiempo en el c\u00e1lculo de probabilidades<\/strong>.<\/h3>\n<p>Las l\u00edneas que preceden son tan cortas como hermosas; las que siguen, escritas tres d\u00edas mes tarde, son m\u00e1s largas pero no menos hermosas: \u00abDoy gracias a Dios de que le inspira tan buenos y edificantes sentimientos respecto a .la sumisi\u00f3n a los Superiores. Ahora quisiera yo que tambi\u00e9n le inspirara una santa, entera y omn\u00edmoda resignaci\u00f3n a la voluntad del Se\u00f1or, para que, con calma y a\u00fan con cierta solemnidad, y casi dir\u00eda, majestad, descansara usted en brazos de tan buen Padre. El remedio ante estos males, y m\u00e1s a\u00fan a los males ajenos, lo hemos de esperar de Dios cuando Dios quiera, por quien Dios quiera y del modo que Dios quiera. Saber esperar es mucho saber para, conservar la paz y dejar que Dios obre. Querer remediarlo todo de repente no suele producir m\u00e1s que aumento de malestar. En el c\u00e1lculo-de las probabilidades el tiempo es un elemento sin el cual el c\u00e1lculo saldr\u00e1 fallido las m\u00e1s de las veces. Veo con gusto que eso ya lo entiende usted; pues por eso ha dejado correr las cosas y algo, por lo menos, se han aquietado los esp\u00edritus. Con el tiempo, con buen modo hablando ahora a \u00e9ste, ahora a aqu\u00e9l, se van llevando y conllevando las cosas, in mutua paciencia\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>Las aguas de Trillo.<\/strong><\/h3>\n<p>\u00abAcabo de recibir una carta del se\u00f1or Latorre en que me dice que usted ha sentido una llamadita del hu\u00e9sped del a\u00f1o pasado y que, aunque no sea nada que nos deba alarmar, sin embargo, tampoco es cosa de descuidar. Dice tambi\u00e9n que las aguas de Trillo est\u00e1n indicadas para el caso y parece que lo mismo opina el m\u00e9dico. Con que no lo descuide, por amor de Dios. Vaya usted al instante, pues loe ba\u00f1os de Trillo ya est\u00e1n abiertos y los Hermanos est\u00e1n all\u00ed. Ll\u00e9vese consigo al se\u00f1or Latorre, si es que tambi\u00e9n, como supongo, ha de ir. D\u00e9jelo todo; pues sin su presencia de usted tambi\u00e9n podr\u00e1 seguir haci\u00e9ndose los ex\u00e1menes.<\/p>\n<p>Me alegro de que no vayan saliendo mal los chicos. \u00b4Laus Deo, nobisque confusio\u00b4.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Latorre, que le cuide mucho en Trillo, si no es que usted tenga que cuidar de \u00e9l, y, en el caso, cuidarse mutuamente\u00bb.<\/p>\n<p>Estas l\u00edneas las escrib\u00eda el P. Maller en Madrid el 13 de junio de 1881.<\/p>\n<h3><strong>Orar por los que peligran<\/strong>.<\/h3>\n<p>Esta vez no es a Sig\u00fcenza sino a La Habana a donde se dirigen estas l\u00edneas del P. Maller<em>: \u00abHe recibido su grata de ayer y he le\u00eddo tambi\u00e9n la del se\u00f1or Vigat\u00e1, as\u00ed como la contestaci\u00f3n de usted, que hallo muy bien. Puede ser que con el tiempo el se\u00f1or N. entre dentro de s\u00ed. A m\u00ed tambi\u00e9n me ha escrito; pero muy comedido. Se ve que est\u00e1 luchando interiormente. Dios le de la victoria. Mucho vale la oraci\u00f3n. Oremos por los que peligran.\u00bb<\/em> Esto se lo escrib\u00eda el P. G\u00fcel el 7 de octubre de 1881.<\/p>\n<h3><strong>Qui\u00e9n ha de cuidar de los enfermos.<\/strong><\/h3>\n<p><em>\u00ab\u00bfEs posible que, porque la contrata dice que habr\u00e1 cuatro Hermanos, no pueda usted guardar ni a\u00fan por unos d\u00edas, al Hermano Durana en las circunstancias en que se halla, con el Hermano Mi\u00f1\u00f3n, enfermo, sin poder cumplir con su obligaci\u00f3n? \u00bfNo comprender\u00e1 el se\u00f1or Obispo, o quien convenga, que no debemos considerar a loe Hermanos como criados, a quienes se despacha de casa por el mero hecho de estar enfermos? Francamente, si con medidas tan mezquinas se ha de interpretar el contrato, ya no s\u00e9 c\u00f3mo hemos de tratar con nadie. <\/em><\/p>\n<p><em>Ruego a usted que exponga el caso a su Ilustr\u00edsima, si es menester; porque me parece incre\u00edble que se oponga a que quede ah\u00ed otro Hermano hasta, que determinemos si sacamos o no de \u00e9sa, al Hermano Mi\u00f1\u00f3n, que ha perdido ah\u00ed la salud. Yo espero que su Ilustr\u00edsima dir\u00e1 que por su parte no hay inconveniente a que quede y sea cuidado como Hermano supernumerario, sin que se de por \u00e9l lo que se da por los otros. <\/em><\/p>\n<p><em>Ruego pues a usted que no env\u00ede al Hermano Duran a \u00e9sta sin previa orden. Tenga usted paciencia y s\u00faframe por amor a Dios. Vamos con calma y pensemos las cosas. Los peligros que corre ah\u00ed los correr\u00e1 aqu\u00ed, y tal vez a\u00fan mayores. El otro inconveniente es real ah\u00ed. y. aqu\u00ed. Lo que .se habr\u00e1 de hacer ser\u00e1 buscar modo y manera de disminuirlos, y no digo que no lo haremos. En los decretos de las Asambleas est\u00e1 el caso previsto de un miembro que ha perdido la salud en una casa. Ta1 vez eso nos de la soluci\u00f3n, pero repito, calma, y llevemos todo con orden y seg\u00fan caridad para con todos. Unos d\u00edas de reflexi\u00f3n bastar\u00e1n para tranquilizarlo todo\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Estas l\u00edneas las escribi\u00f3, el P. Maller en Madrid el 18 de mayo de 1888, y el 9 de Junio, estas otras sobre los ejercicios espirituales al clero de Orense<em>: \u00abComo el a\u00f1o pasado y el anterior, el se\u00f1or Obispo de Orense me pregunt\u00f3 si este a\u00f1o tambi\u00e9n podr\u00e9 enviarle uno o m\u00e1s sacerdotes para cuatro tandas de ejercicios al clero; y yo, antes de contestarle, deseo que usted me diga si le parece que tambi\u00e9n este a\u00f1o podr\u00e1 usted desempe\u00f1ar el cargo o si ve usted alg\u00fan inconveniente, sea por ser ya la tercera vez, o\u00a0 cualquier otro concepto que a usted le ocurra. H\u00e1bleme usted con toda libertad y franqueza, pues aunque mi deseo sea la afirmativa, sin embargo no quiero exigir nada que no sea del todo conforme con el esp\u00edritu y la suavidad que usted sabe debe animar a un superior de la Congregaci\u00f3n y menos a\u00fan hacia su persona de usted para quien Nuestro Se\u00f1or me ha inspirado siempre la m\u00e1s cumplida confianza y estima. Y caso de que usted no tenga ning\u00fan inconveniente, d\u00edgame tambi\u00e9n qui\u00e9n piensa usted que podr\u00e1 acompa\u00f1arle a usted o de esa casa o de alguna otra\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La respuesta del P. Arn\u00e1iz debi\u00f3 de ser afirmativa, porque tres d\u00edas despu\u00e9s el\u00bb P. Maller volv\u00eda a escribirle: <em>\u00abYa puede usted irse preparando, in nomine Domini et A. M. D. G aunque no sea jesuita\u00bb <\/em><\/p>\n<h3><strong>Las penitencias que impon\u00eda el P. Maller.<\/strong><\/h3>\n<p>A pesar de su mansedumbre, al P. Maller no le temblaba el puls\u00f3 para imponer penitencias, si el caso lo requer\u00eda. V\u00e9anse sino estas l\u00edneas, escritas el d\u00eda de San Jos\u00e9 de 1883: <em>\u00abAyer recib\u00ed tambi\u00e9n carta del Hermano Solar humill\u00e1ndose y pidiendo penitencia. Los dos faltaron; el uno, desobedeciendo, y \u00e9l, poni\u00e9ndose a hacer lo que no le tocaba, que es corregir o reprender a su Hermano, sin estar para ello autorizado. Me parece que conviene aumentar la penitencia, y as\u00ed imponga al se\u00f1or Soriano tres veces los salmos penitenciales con las letan\u00edas y oraciones, y al Hermano Solar, siete veces la misma cosa. Esta es buena ocasi\u00f3n para inculcar de nuevo que se abstengan de castigar corporalmente con golpes, ni muchos ni pocos, a ning\u00fan estudiante, declarando que se impondr\u00e1 penitencia a quien en eso se propase. Me alegro, en medio de todo, de que ambos hayan aceptado\u00a0 la penitencia que usted les ha dado. Mire tambi\u00e9n que no conserven ning\u00fan resentimiento el uno contra el otro\u00bb. En octubre de 1883 el Seminario de Sig\u00fcenza iba viento en popa. El primer impulso fue alegrarse; mas en seguida recogi\u00f3 velas y escribi\u00f3: \u00abFelicito a ustedes la prosperidad del Seminario, y haga ver al ilustr\u00edsimo que, aunque le env\u00edo j\u00f3venes, no por eso desmerece en la estima p\u00fablica. Pero no; m\u00e1s vale callar. \u00b4Laudete alienus et non os tuum. Humill\u00e9monos, no sea que Dios nos humille\u00b4.\u00bb <\/em><\/p>\n<h3><strong>El yugo del deber, mientras Dios no lo quite de encima, hay que llevarlo humilde y animosamente.<\/strong><\/h3>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, el 16 de septiembre de 1884, las cosas no deb\u00edan ir tan bien porque el P. Arn\u00e1iz siente renacer en \u00e9l la tentaci\u00f3n de verse exonerado de la superioridad, y en este sentido escribe varias veces al Visitador,\u00a0 confesando, no obstante, su temor de errar en tal insistencia.<\/p>\n<p>El P. Maller le contesta: <em>\u00abGracias a Dios que por fin usted ve el peligro a que se expone de errar grav\u00edsimamente en su mal aconsejada o m\u00e1s bien no aconsejada o desaconsejada resoluci\u00f3n. Por amor de Dios, desconf\u00ede usted de su propio juicio. Mire que persistir ser\u00eda lanzarse con los ojos cerrados sin saber a d\u00f3nde usted va a parar. Mire usted que si se persuade que obra en esp\u00edritu de humildad obrando de esa manera, se enga\u00f1a usted; pues la humildad exige, en primer lugar, el rendimiento del propio juicio, y que lo contrario es la m\u00e1s refinada soberbia, la de Lucifer. Mucho temer\u00eda para esa casa, y a\u00fan para la Provincia; pero es m\u00e1s a\u00fan lo que temer\u00eda para usted mismo. R\u00edndase usted, pues, a la divina voluntad; baje la cabeza y siga con el: yugo del deber, mientras no se le quite Dios. Lleve humildemente,:y animosamente la carga hasta\u00a0 que Dios se la alivie. Dios la har\u00e1 cuando sea de su divino agrado. Entre tanto p\u00eddale su gracia para llevarla mansa y humildemente. Me atrevo a decir a usted que no necesita hacer nuevos ejercicios para resolverse, sino, a lo m\u00e1s, para \u00abafirmarse en la resoluci\u00f3n. No debe ya ser cosa en tela de juicio, sino cosa resuelta y decidida. Crea usted que estas reflexiones salen del coraz\u00f3n que le ama en Dios, por Dios y para Dios.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El P. Arn\u00e1iz se someti\u00f3 y el P. Maller se alegr\u00f3, como se lo manifiesta en esta l\u00edneas escritas seis d\u00edas despu\u00e9s: <em>\u00abGracias a Dios que por m\u00ed he hecho que triunfase la gracia. La dificultad de la victoria encarece su valor delante de Dios. R\u00edndase siempre a la divina inspiraci\u00f3n y sacrifique todo por Dios y as\u00ed lo alcanzar\u00e1 todo de Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n<h3><strong>Las obras de rumbo<\/strong>.<\/h3>\n<p>Detestaba y tem\u00eda las obras hechas con esp\u00edritu rumboso y prefer\u00eda las hechas con sencillez y humildad. V\u00e9ase este p\u00e1rrafo de la carta escrita al P. Valdivieso, desde\u00a0 Lima el 29 de agosto de 1885 en plena visita de1 continente hispanoamericano: <em>\u00abYo me temo que acabaremos por cerrar el Colegio de los Milagros, y no lo sentir\u00eda si la Casa pudiera seguir sin \u00e9l; pero dicen o dec\u00edan que no podr\u00edan subsistir sin el Colegio, y yo no quisiera abandonar el Santuario, puesto que se hace all\u00ed un bien inmenso, y si nos hubi\u00e9semos atendido al fin principal de nuestra ida, Dios hubiera quiz\u00e1 bendecido la Escuela de gram\u00e1tica, a que estamos obligados, y se hubiera convertido en lo que hoy se llama Escuela apost\u00f3lica con un tinte de Colegio; pero la precipitaci\u00f3n con que se desarroll\u00f3 un Colegio de rumbo, ech\u00f3 todo a perder. Me parece que conviene irlo reduciendo poco a poco a la indicada idea, cultivando sobre todo la piedad. <\/em><\/p>\n<p><em>Para ello necesita un superior animado de buen esp\u00edritu que no busque sino la gloria de Dios y el bien de las almas, sin humos de presunci\u00f3n y vanidad ni de amor propio, que no quiera rivalizar con otros Colegios, sino es en humildad, encogimiento y recogimiento, buscando no s\u00f3lo su propio abatimiento, sino tambi\u00e9n el de su casa y a\u00fan el de la Providencia y \u00e9l de toda la Congregaci\u00f3n. Si buscamos que se nos aprecie y se nos alabe, estamos perdidos. El prestigio de la Congregaci\u00f3n, de la Casa, de la Providencia y hasta del individuo lo debemos esperar de Dios, si as\u00ed lo quiere o lo dispone su Providencia divina, y lo hemos de merecer sin buscarlo. La humildad es el \u00fanico camino para la exaltaci\u00f3n: \u00b4qui se humiliat, exaltabitur\u00b4. Por el contrario, lo que queremos elevar es el camino seguro de la humillaci\u00f3n: \u00b4qui se exaltat humiliabitur\u00b4. <\/em><\/p>\n<p><em>Esto no lo dijo S\u00e9neca ni lo invent\u00f3 Santo Tom\u00e1s ni San Agust\u00edn, que lo ense\u00f1\u00f3 el Maestro del mundo, Aqu\u00e9l de quien la Iglesia canta:\u00b4nihil\u00a0 hoc verbo veritatis verius\u00b4. A Este hemos de creer y a Este hemos de seguir si no queremos errar lastimosamente el camino y perdernos sin remedio: \u00b4qui sequitur me non ambulat in teinebris. ergo qui non\u00a0 sequitur Christum, in tenibris ambulatat, qui in tenebris ambulat nescit quo vadit, et si caecus caeco ducatum paestet, ambo in fovean cadunt\u00b4. Inculque bien estas verdades, que ellas solas nos sacar\u00e1n de los apuros en que el olvido de ellas nos\u00a0 ha puesto. Ayer me toc\u00f3 para la lectura espiritual el n\u00famero dos del c. II de nuestras Reglas, y dije para m\u00ed mismo: \u00abV\u00e1lgame Dios y qu\u00e9 olvidado lo tenemos algunos, especialmente aquello de \u00abSe invicem supportare sine murmuratione; se invicen honore praevemire\u00bb. No s\u00e9 c\u00f3mo nos bendice tanto. Esa falta de humildad y de caridad es capaz de arruinarlo todo. Dios tenga piedad de nosotros, nos ilumine y d\u00e9 gracias eficaces para que nos encomendemos.\u00bb <\/em><\/p>\n<p><em>Aunque las p\u00e9rdidas que la muerte nos ha ocasionado y las enfermedades, que han afligido a esa Comunidad, como, por fin, en eso no hay ofensa de Dios, sino m\u00e1s bien cumplimiento de sus divinas disposiciones, con las que nos ama, pues a los que ama castiga en este mundo, no me es dif\u00edcil consolarme. <\/em><em>B\u00e1stame decir: \u00abDom\u00ednus est; quod bonum est in oculis eius faciat\u00bb. <\/em><em>Es de esperar que los\u00a0 tres j\u00f3venes, que se ha llevado desde que yo sal\u00ed de \u00e9sa, est\u00e1n en el cielo rogando a Dios\u00a0 por sus compa\u00f1eros que se dejaron en la\u00a0 tierra\u00bb. <\/em><\/p>\n<p><strong>El P. Valdivielso<\/strong> era, con el P. Arn\u00e1iz, el corresponsal m\u00e1s asiduo del P. Maller. Cuando se ausentaba de Madrid, el burgal\u00e9s le sustitu\u00eda, en las riendas del gobierno y, en todo caso, llevaba la econom\u00eda provincial y dirig\u00eda la construcci\u00f3n de la nueva Casa de Chamber\u00ed. En algunas de sus cartas el P. Maller nos lo presenta comprando 150.000 pies de terreno, a lo que se sigui\u00f3 la compra de otros 36.000 para\u00a0 redondear la\u00a0 manzana, que qued\u00f3 enmarcada por las que luego fueron calles de Garc\u00eda de Paredes, General Sanjurjo Modesto de la Fuente y Fern\u00e1ndez de la Hoz. No pocas veces desahogaba en \u00e9l los sentimientos de su alma noble y apost\u00f3lica. As\u00ed por ejemplo, el 3 de marzo de 1883, desde Mallorca, le escribe acerca del liberalismo: \u00abParece incre\u00edble lo que pasa con los empe\u00f1ados en tan desastroso sistema:\u00a1Oh, incre\u00edble liberalismo! \u00a1Oh, ponzo\u00f1a! \u00a1Oh, peste!\u00bb Es deliciosa la pintura en una pincelada que de este gran burgal\u00e9s nos hace el P. Maller en la carta del 3 de abril de 1879: <em>\u00abNada de nuevo ocurre por aqu\u00ed, sino es que ensanchamos el refectorio. El se\u00f1or Valdivielso est\u00e1 en sus glorias mientras ande entre tabiques derribados y tabiques nuevos, cubierto de polvo y yeso\u00bb<\/em>.<\/p>\n<h3><strong>Los apuros del P. Maller.<\/strong><\/h3>\n<p>El P. Maller, creyendo que los misioneros de Sig\u00fcenza regresar\u00edan a casa por Semana Santa pretendi\u00f3 echar mano del P. Diez para que diera los ejercicios, que empezar\u00edan el Domingo de Pasi\u00f3n, a las Hermanas en el Noviciado; m\u00e1s los apuros llegaron cuando el P. Diez le escribi\u00f3 desde Ledenca: <em>\u00abNosotros estamos en manos de Dios y de los Superiores: por lo tanto disponga de m\u00ed como lo crea ante Dios. Comprendo que el se\u00f1or Obispo sentir\u00e1 quede sin misionar en este curso la Parroquia de Cifuentes, poblaci\u00f3n de 500 vecinos y con un solo sacerdote, muy trabajada por otros misioneros (no de Dios), cuando estaba convenido trasladarnos &#8216;all\u00ed para disponer los \u00e1nimos extraviados y atraerlos al aprisco. Otra cosa debo decirle.\u00a0 El se\u00f1or Cardenal ha concedido, en despacho formal, una gracia a un caballero, creo. de distinci\u00f3n para que en una Parroquia del Arzobispado tengamos nosotros una misi\u00f3n con el benepl\u00e1cito del se\u00f1or Obispo de Sig\u00fcenza, que, seg\u00fan me dice el se\u00f1or Arcipreste de este distrito, no se negar\u00e1 por mediar amistad muy poderosa. Hoy sale dicho se\u00f1or Arcipreste y el caballero para Sig\u00fcenza en demanda de la gracia&#8230; Usted disponga; lo propuesto est\u00e1 dentro de la obediencia\u00bb.<\/em> Luego le da estas noticias consoladoras<em>: \u00abEstas tres \u00faltimas misiones han sido bien o\u00eddas, recibidas y provechosas&#8230; Hoy empezamos una de pocos d\u00edas en el convento de monjas benedictinas que fueron in illo tempore, se\u00f1oras de horca y cuchillo y hoy no tienen pan. Tiene de existencia setecientos a\u00f1os; est\u00e1 a tres cuartos de legua de aqu\u00ed \u2013Ledenca- y se llama Valform\u00f3n, por Guadalajara. Est\u00e1 en la Alcarria.<\/em> (Del P. Diez al Padre M. 1-III-80.) Cu\u00e1ndo el P. .Maller termin\u00f3 de leer estas l\u00edneas exclam\u00f3: <em>\u00ab\u00a1V\u00e1lgame Dios, que as\u00ed se complace en ponernos en apuros!\u00a0 \u00a1Alabado sea por todo!\u00bb<\/em> (Al P. Arn\u00e1iz 3-III-80).<\/p>\n<h3><strong>Las escuelas apost\u00f3licas a la vista<\/strong>.<\/h3>\n<p>El d\u00eda 18 de diciembre de4 1879 escrib\u00eda el P. Maller al P. Arn\u00e1iz: \u00abTenemos el Seminario tan lleno que no van a caber esos cinco que usted me prepara y que ser\u00e1 mejor diferir su entrada, aunque fuese hasta el fin de curso\u00bb. Esto indica que las vocaciones iban afluyendo en abundancia por el \u00absistema de la Divina Providencia\u00bb, tan caro al se\u00f1or Vicente y .por lo mismo al P. Maller. Pero hab\u00eda otros, y en primera fila el P. \u00abArn\u00e1iz, que cre\u00edan que deb\u00edan ayudar a la Divina Providencia, estableciendo en puntos estrat\u00e9gicos escuelas que despertaran, recogieran y canalizaran las vocaciones, asegurando el reclutamiento de obreros para la mies apost\u00f3lica. El P. Arn\u00e1iz las llamaba \u00abPreceptor\u00edas\u00bb. \u00abEste vocablo escribe el P. Maller con ribetes de purista de la lengua, no lo encuentro en el diccionario\u00bb. En todo caso el Padre Maller dir\u00eda \u00abPreceptor\u00eda\u00bb, como de cantor se dir\u00eda canter\u00eda, de rector rector\u00eda, de receptor receptor\u00eda etc. \u00abLa idea, en cambio, escribe el P. Maller no es nueva. De ella nos habl\u00f3 el se\u00f1or F\u00edat y nos dijo que se hac\u00eda en Francia, aunque se me figura que lo que usted propone no es exactamente lo que hacen en Francia. Tampoco me consta que en ninguna provincia hagan eso que usted dice o propone, s\u00ed yo te entiendo bien. En el Berceau se reciben huerfanitos, y al principio no se pens\u00f3 en vocaciones. Ahora mismo no se habla de vocaci\u00f3n al estado eclesi\u00e1stico, cuando menos a la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aprenden oficios, o van al Seminario Diocesano o a la Congregaci\u00f3n, seg\u00fan el caso. No est\u00e1n muy satisfechos del resultado. E1 tiempo lo dir\u00e1.<\/p>\n<p>En Irlanda hay un fondo dejado por una persona piadosa con ese objeto y se reciben en un Colegio de puros seglares los favorecidos. En los Estados Unidos uno de. nuestros colegios deb\u00eda una cantidad a la provincia, digo a la Procura provincial, y se la iba pagando manteniendo a algunos de estos colegiales. Como quien dice, a plazos.<\/p>\n<p>No me consta que en toda la Congregaci\u00f3n haya nada parecido a lo que hacen los dominicos, agustinos y los del P. Claret en Espa\u00f1a y que parece que imitarlos ser\u00eda salir del esp\u00edritu de nuestro Santo Padre. Estoy con usted en qu\u00e9 tenerlos como ustedes los \u00abtienen ah\u00ed (y est\u00e1n mejor que en Irlanda y Estados Unidos) tiene sus inconvenientes, y yo qued\u00e9 poco satisfecho del sistema de los indicados pa\u00edses y por eso no soy entusiasta encomiador de la idea. Yo ser\u00e9 siempre muy mirado en querer enmendar la plana a San Vicente. Respeto los pareceres de todos, y si se me impone por autoridad, cerrar\u00e9 los ojos y obedecer\u00e9, seguro de que as\u00ed Dios lo quiere; pero promover un cambio tan radical en lo que se puede llamar pol\u00edtica de la Congregaci\u00f3n, repito que lo mirar\u00e9 muy despacio\u00bb. (13-III-79) Esto escrib\u00eda el P. Maller el 13 de diciembre de 1879. El P. Arn\u00e1iz insiste y el P. Maller dialoga y aclara: \u00abNo tengo la menor duda, escribe, sobre la rectitud de sus miras, el amor a la Congregaci\u00f3n y e1 celo por su Propagaci\u00f3n\u00bb en Espa\u00f1a. Todos profesamos lo mismo y entre todos podremos alcanzar de Dios que nos ilumine sobre su voluntad sant\u00edsima \u00aben concreto\u00bb<\/p>\n<p>Lo que en Francia se llama Maitrises no responde a lo que buscamos, pues son simplemente colegios de monaguillos, sin mirar al estado eclesi\u00e1stico. As\u00ed es que la educaci\u00f3n que se les da, poco m\u00e1s o menos, es la que se da en los dem\u00e1s colegios. El a\u00f1o pasado vi la de Lisboa, que es el \u00eddolo del se\u00f1or Miel. Hay fundaci\u00f3n de una se\u00f1ora condesa para este objeto, y creo que hasta la fecha ha dado una vocaci\u00f3n para la Congregaci\u00f3n. Nada s\u00e9 de las que dice usted hay en Francia. Poco a poco iremos sabiendo todo y nos aprovecharemos de las experiencias de los dem\u00e1s, pero sin alterar nuestro esp\u00edritu , que ha de ser siempre el del se\u00f1or Vicente, obviar los inconvenientes que cada \u00e9poca trae consigo. Siga usted rogando por este fin. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde el se\u00f1or Maller cedi\u00f3 a las luces de sus colaboradores y fund\u00f3 la escuela apost\u00f3lica de los Arcos, trasladada luego a Tardajos, despu\u00e9s de la cual vinieron la de Teruel y la de Murgu\u00eda etc&#8230;<\/p>\n<h3><strong>De c\u00f3mo el P. Maller en su lentitud sabe buscar las vueltas a un Obispo.<\/strong><\/h3>\n<p>En marzo de 1880 Sig\u00fcenza\u00a0 estaba a punto de estrenar un Obispo, Monse\u00f1or Ochoa, que se consagr\u00f3 en Zaragoza. Al ser preconizado, hab\u00eda dejado traslucir su intenci\u00f3n de alejar a los Pa\u00fales de la direcci\u00f3n del Seminario, alegando que se trataba de franceses o afrancesados. El empe\u00f1o que pon\u00edan los Superiores de Par\u00eds en sustituir el traje tradicional de las Hermanas por el que llevaban en Francia, daba margen a esa impresi\u00f3n y era una de las razones que alegaban los espa\u00f1oles contra la imposici\u00f3n de la llamada \u00abcorneta\u00bb. El 11 de marzo el P. Maller traza sobre el particular unas sabias normas de conducta que el P. Arn\u00e1iz hab\u00eda de seguir con el nuevo Obispo. Con respecto al se\u00f1or Obispo, escribe, <em>\u00abno conviene apurarle. Usted ver\u00e1 qu\u00e9 ideas trae de Zaragoza. Nada perderemos con que procedamos con calma, con respeto y hasta con humildad hacia tan alta dignidad. Dios nos guiar\u00e1 para que acertemos a buscar su propia gloria y el bien de las almas. Si su\u00a0 Divina Majestad nos quiere ah\u00ed, \u00c9l sabr\u00e1 hacer que as\u00ed sea; si no nos quiere, muy due\u00f1o es de su vi\u00f1a y de los jornaleros. <\/em><\/p>\n<p><em>A \u00e9sta enviar\u00e1 a los que quiere y a estos los enviar\u00e1 a donde quiera. El otro d\u00eda le\u00ed en una carta del se\u00f1or Vicente: \u00abLes oeuvres, que Dieu fait lui meme, ne se gatent jam\u00e1is par le non faire des hommes.\u00bb Con que dejemos obrar a Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El Obispo, en efecto se condujo como se esperaba y solt\u00f3 la catarata de sus sentimientos en la primera entrevista con el P. Arn\u00e1iz. Hubo marejada como dir\u00edan los n\u00e1uticos. \u00abEs menester, le contesta el P. Maller, resignarnos a la voluntad de Dios, que no quiere que sigamos adelante en ese Seminario. Consu\u00e9lese con que ni esa, ni la fundaci\u00f3n del Seminario de la Habana ni otras semejantes las buscamos nosotros, que Dios nos las puso en las manos y que casi se puede decir que nos oblig\u00f3 a aceptarlas contra nuestra voluntad.<\/p>\n<p>Fuera del acaloramiento que se le escap\u00f3 a usted y que ya repar\u00f3 en lo que pudo, no hallo nada que reprobar. Por ah\u00ed podemos venir en conocimiento de las razones que tuvieron tanto nuestro Santo Padre como nuestros mayores para no aceptar Seminarios en donde no seamos due\u00f1os de hacer lo que nos parezca.<\/p>\n<p>La pretensi\u00f3n de restringir la autoridad del Visitador es del todo inaceptable&#8230; La <em>\u00abespeciota de Congregaci\u00f3n francesa\u00bb<\/em> no quiero calificarla&#8230; No es de D\u00edos semejante desd\u00e9n o prevenci\u00f3n\u00bb y as\u00ed solo sirve para patentizar que todo el sistema fundado en un sentimiento, que a lo m\u00e1s tiene una bondad natural, es puramente natural, gent\u00edlico y nada de cristiano&#8230; Me alegro que usted invocase principios m\u00e1s elevados y cristianos. Ateng\u00e1monos a ellos y no temamos que, al fin y al cabo, se ver\u00e1 qui\u00e9n anda mejor fundado. En vista de todo esto creo mejor: 1\u00ba qu\u00e9 usted se mantenga en la actitud tomada, sin deshacer lo hecho, a no intervenir nuevos motivos de mudar de parecer; 2.\u00b0 que nos conviene insistir en que su ilustr\u00edsima se pronuncie m\u00e1s expl\u00edcitamente. Deje correr el tiempo y los sucesos se ir\u00e1n desenlazando por s\u00ed mismos; 3.\u00b0, llegado el fin de curso, nosotros nos declararemos, seg\u00fan convenga, si su ilustr\u00edsima no lo hace.<\/p>\n<p>Amigo, la superioridad no tendr\u00eda m\u00e9rito, si no tuviese sus espinas y si el cargo no fuese carga. (6-IV-1880)<\/p>\n<h3><strong>Ante todo las misiones.<\/strong><\/h3>\n<p>El 21 de mayo el P. Maller escribe: \u00abDesechando el contrato con sus bases y no habiendo modo de sostener las misiones, no nos queda m\u00e1s remedio que retirarnos. Si el se\u00f1or Obispo consiente en\u00a0 que contin\u00faen las misiones, aunque se cierra el Colegio-Seminario, estamos dispuestos a tratar de nuevo y arreglar la contrata bajo otras bases, sin contemplar para nada lo del Seminario. En una palabra, las misiones ante todo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSin embargo, me parece m\u00e1s conveniente y m\u00e1s digno esperar a que su Ilustr\u00edsima se decida, cuando tenga por conveniente. Si por ejemplo quiere seguir por un a\u00f1o m\u00e1s, sin que por eso se comprometa a seguir m\u00e1s all\u00e1, a\u00fan podr\u00edamos esperar y seguir haciendo el bien posible. Ganar tiempo me parece m\u00e1s conveniente&#8230; En un a\u00f1o se pueden hacer muchas reflexiones. \u00bfC\u00f3mo se puede \u00e9l convencer y mucho menos convencer a nadie que no puede sostener las misiones? Dej\u00e9mosle, pues, tiempo de reflexionar y que toda la responsabilidad, que le pertenece, pese sobre \u00e9l. Lo que su predecesor pod\u00eda bien podr\u00e1 \u00e9l. Aguardemos, pues, con calma.\u00bb<\/p>\n<p>Efectivamente, el Obispo reflexion\u00f3 y el Seminario y las misiones siguieron floreciendo en la di\u00f3cesis de Sig\u00fcenza cerca de tres lustros m\u00e1s.<\/p>\n<h3><strong>Caridad con que salva una vocaci\u00f3n.<\/strong><\/h3>\n<p>El Hermano Gonz\u00e1lez est\u00e1 en Teruel. Es activo, inteligente y servicial; pero de genio fuerte y hasta violento. Tuvo choques con otros y, tanto el P. .General como el Visitador hubieron de amonestarle. \u00abHa recibido bien los avisos dice el P. Maller y se ha humillado, que no es poco para \u00e9l. Le veo en buenas disposiciones.\u00bb El P. Maller cree que salvar\u00e1 esta vocaci\u00f3n, sac\u00e1ndolo de aquella atm\u00f3sfera y teatro de sus explosiones y confi\u00e1ndoselo al P. Arn\u00e1iz \u00abTal vez le dice, se espontanee con usted; \u00f3igale con paciencia y tome lo que usted crea, como se dice a beneficio de inventario&#8230; El P. General le ha escrito con mucha caridad, y desea, as\u00ed como yo, conservar esa vocaci\u00f3n y verle tan piadoso y fervoroso como lo hemos conocido en otro tiempo. Haga, pues, usted la caridad de cooperar a esta buena obra.\u00bb Estas l\u00edneas las escribi\u00f3 el P. Maller al P. Arn\u00e1iz el 1 de febrero de 1891.<\/p>\n<h3><strong>Apuros y alegr\u00edas<\/strong>.<\/h3>\n<p>A veces Dios mezclaba las alegr\u00edas con los apuros y los apuros con las alegr\u00edas. A fines de septiembre el Arn\u00e1iz le daba noticias de Dios felices resultados de los ejercicios al Clero de Orense y el P. Maller le escribe: <em>\u00abSoli Deo et glor\u00eda\u00bb.<\/em> Vea usted de mantenerse en una santa humildad y pureza de intenci\u00f3n. Tambi\u00e9n los ejercicios de Sig\u00fcenza est\u00e1n dando admirables resultados y a\u00f1ade: \u00abTomaremos en consideraci\u00f3n lo que usted me dice de la fundaci\u00f3n de Do\u00f1a Ramona Reinoso y se har\u00e1 lo mas pronto posible. Pero, para usted se lo digo, no se figura las penas y angustias que pasamos con tantas fundaciones de Hermanas a la vez, y eso que tenemos el noviciado lleno de novicias o toquillas. \u00a1Dios sea bendito! \u00abAqu\u00ed va todo viento en popa, al menos al parecer. Tenemos los seminaristas y van viniendo informes y peticiones para m\u00e1s, de modo que, si as\u00ed vamos, luego tendremos 60.\u00a0 \u00a1Jes\u00fas! Esto parece incre\u00edble y casi me da miedo. Ruegue a Dios que se aumente la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>A Dios gracias parece que no decae el esp\u00edritu en el Seminario y en la Casa. \u00abQuam bonun et quam jucundum\u00bb (2\u00cd-IX-80). Efectivamente en septiembre eran 62. Pero \u00abtantas bocas que llenar y tantos cuerpos que vestir nos hace temer que la caja se ponga t\u00edsica, pues sale m\u00e1s de lo que entra. Yo no tengo coraz\u00f3n para rehusar una vocaci\u00f3n, y as\u00ed, mientras nos sea posible, dejaremos la puerta abierta (20-5-80).\u00bb<\/p>\n<h3><strong>Que pensaba acerca de los colegios<\/strong>.<\/h3>\n<p>El Obispo de M\u00e1laga a principios de 1881 ped\u00eda misioneros para un Colegio-Seminario. El P. Maller le dice al P. Valdivielso que \u00able conteste expres\u00e1ndole su gratitud sincera y expresivamente, pero que, hoy por hoy ni en un a\u00f1o ni en dos, no es posible pensar en ninguna fundaci\u00f3n\u00bb, y agrega: \u00abMi parecer es que una cosa como Sig\u00fcenza no nos convencer\u00e1 jam\u00e1s. Vea usted el personal empleado en la ense\u00f1anza en aquella Casa y a\u00fan no hay lo que se desea, y todos est\u00e1n sobrecargados de trabajo, que con tres o cuatro catedr\u00e1ticos m\u00e1s a\u00fan seguir\u00e1n sobrecargados,\u00a0 sin contar otro\u00a0 para misiones. Francamente me duele emplear en la ense\u00f1anza tanto personal, con resultados, si bien agradables&#8230; no proporcionados. Entre tanto ni Madrid, ni \u00c1vila, ni Badajoz, ni Teruel, ni Barcelona, ni Mallorca est\u00e1n al completo como debieran estar. Es preciso primero llenar los huecos y despu\u00e9s reservarlos para las misiones exclusivamente a lo m\u00e1s que nos fuere posible. Las misiones, las misiones, ese es nuestro principal fin.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n del claro, pero verdaderamente del clero, sin mezcla de seglares, sin necesidad de ce\u00f1irnos a ning\u00fan problema del gobierno, con toda independencia, bien; pero si esto no puede ser, pues, renunciar a la ense\u00f1anza. La otra ense\u00f1anza mixta es pesada, exigente y poco provechosa para nosotros y para la iglesia. Dej\u00e9mosla a aquellos a quienes Dios ha dado gracia especial para ella\u00bb.(14 de noviembre de 1881).<\/p>\n<h3><strong>Como Dios se compadece de nosotros<\/strong>.<\/h3>\n<p>A veces el Padre Maller se ve\u00eda forzado a echar mano del personal no formado para abastecer a las casas. Si los compa\u00f1eros no eran muy observantes, corr\u00edan peligro de una deformaci\u00f3n lamentable. Esto le ocurri\u00f3 al Hermano Burgos, enviado a Sig\u00fcenza. All\u00ed no dio satisfacci\u00f3n al P. Arn\u00e1iz, que rog\u00f3 al Visitador le relevara. \u00abEse infeliz le contest\u00f3 el P. Maller, ha tenido la mala suerte de hallarse ah\u00ed en compa\u00f1\u00eda de quien le ha formado a su modo y manera, porque Nemo dat quod non habet. Por eso, aunque no del todo, es en parte excusable y hay que compadecerse de \u00e9l, como Dios se compadece de nosotros\u00bb (23-XII-80). Haga usted .toda la caridad .a ese pobre Hermano Burgos, y h\u00e1galo por Dios, por la Congregaci\u00f3n y por \u00e9l mismo: beati misericordes quoniam misericordiam Dei consequentur (25-1-81).<\/p>\n<h3><strong>Prefiere castigos que no implican pecado.<\/strong><\/h3>\n<p>Doy infinitas gracias a D\u00edos de que su Divina Majestad parece compadecerse de nosotros y quiere levantar su mano. H\u00e1gase su voluntad. Aqu\u00ed ya no hay m\u00e1s enfermo que el se\u00f1or Goicoechea, venido de Filipinas&#8230; y su compa\u00f1ero de viaje, Hermano Gonz\u00e1lez, tambi\u00e9n est\u00e1\u00a0 bastante mal en los Milagros, donde estaban, y no s\u00e9 si todav\u00eda est\u00e1n amenazados de la viruela. Mucho nos quiere Dios cuando as\u00ed nos visita y bendigo su mano, porque nos castiga como padre, pues prefiero mil veces ese modo de humillarnos a esos otros que suelen ir acompa\u00f1ados con ofensas a su .Divina Majestad. Esta especie, de castigos suelen ser provechosos a todos, sin perjudicar .a nadie. Afligen pero al mismo tiempo consuelan. Gracias por las nueces y tendremos .presente la recomendaci\u00f3n de la media docena (Al Padre Arn\u00e1iz (29-X-83).<\/p>\n<h3><strong>De silla a silla.<\/strong><\/h3>\n<p>Con mucho gusto veremos a usted en \u00e9sta. Ya sabe que su compa\u00f1\u00eda me es siempre muy grata. En esta ocasi\u00f3n me alegrar\u00e9 mucho, porque tambi\u00e9n yo tengo que tratar un negocio para lo cual sirve mucho mejor una conversaci\u00f3n de silla a silla (al P. Arn\u00e1iz 3-XII83).<\/p>\n<h3><strong>El peri\u00f3dico \u00fanico.<\/strong><\/h3>\n<p>Sobre el peri\u00f3dico que usted propone que sea el \u00fanico a que se suscriba esa Casa y por consiguiente, el \u00fanico que lean los individuos de esa Comunidad, atendida la buena disposici\u00f3n, que usted manifiesta, de atenerse a lo que, o\u00eddos mis consultores, determine yo, y o\u00eddos ya mis consultores y su un\u00e1nime sentir, digo que me parece mejor que contin\u00faen recibiendo la \u00abFe\u00bb, cesando de suscribirse a la \u00abUni\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Agradezco a usted el que de ese modo haya facilitado la soluci\u00f3n de tan espinosa cuesti\u00f3n. Dios se lo pague a usted con abundantes gracias para su adelanto en la perfecci\u00f3n.\u00bb (Al P. Arn\u00e1iz, 8i-X-84.)<\/p>\n<p><strong>De su solicitud por los enfermos <\/strong>dan idea las siguientes l\u00edneas: <em>\u00abSiento much\u00edsimo el estado amenazador del se\u00f1or Diez. D\u00edgale, en mi nombre, que le ruego, y, si es preciso, se lo mando que se deje cuidar; que no se deje gobernar por la imaginaci\u00f3n. Yo me sujet\u00e9, en otro tiempo, al mismo remedio, y el se\u00f1or Valdivielso hizo lo mismo poco despu\u00e9s de venido a Chamber\u00ed. Aceptemos, si convienen esas humillaciones\u00bb<\/em> (Al P. Arn\u00e1iz, 7-XI-86.)<\/p>\n<p>No siempre le ven\u00edan los problemas de Sig\u00fcenza a veces le ven\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de los mares, como los que siguen, que le ven\u00edan de La Habana y \u00e9l trataba de resolver al P. G\u00fcel:<\/p>\n<h3><strong>Normas de buen gobierno.<\/strong><\/h3>\n<p><em>\u00abMe alegro de que el se\u00f1or Rojas se preste a mantener y fomentar la uni\u00f3n y mutuo acuerdo entre las dos Comunidades. Tal uni\u00f3n, si es cordial y seg\u00fan Dios, merecer\u00e1 toda suerte de bendiciones. Corresp\u00f3ndale usted por su parte, aunque sea alguna vez con inc\u00f3modo sacrificio, siendo en cosa que lo permita la obediencia. <\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n me agrada que usted procure conocer a sus s\u00fabditos. Todos tienen un buen fondo y cada uno un defecto. Al primero le falta discreci\u00f3n; al tercero, la experiencia. <\/em><\/p>\n<p><em>No se f\u00ede usted en lo que oiga contra algunas Hermanas; menos a\u00fan si es en contra la Vicevisitadora Dios le d\u00e9 acierto para que conozca el mal y la ra\u00edz de \u00e9l y ponga remedio. Tenga presente, que el Director y, por tanto, el Subdirector no hacen m\u00e1s que dirigir y autorizar los Consejos con su presencia y con su firma, pero la Visitadora y, proporcionalmente, la Vicevisitadora es la que administra su Provincia. Ent\u00e9rese usted de su Regla&#8230; Yo me guardo en mandar y disponer en lo que a la Visitadora corresponde. En caso de dificultad me contento con decir, o en particular, o en. el mismo Consejo, lo que me parece; y a Dios gracias, siempre me sali\u00f3 bien, aun en los peores tiempos. Sor Francisca tiene buen esp\u00edritu y yo me persuado de que se entender\u00e1n y correr\u00e1n bien, hasta que todo se deslice perfectamente&#8230; No deje de enterarme de lo que vaya ocurriendo; pero no sea demasiado confiado; res\u00e9rvese para si lo que acaso vea y oiga, sin andar, sin embargo, como quien acecha, ni aparecer desconfiado. Todo es prudencia y ser\u00e1 mundana si no fuese acompa\u00f1ada de desconfianza de nosotros mismos y de confianza en Dios, pureza de intenci\u00f3n y mucha oraci\u00f3n.\u00bb <\/em>(Al P. Ram\u00f3n G\u00fcel, 28-X1-1887.)<\/p>\n<h3><strong>El pacificador.<\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00ab<\/strong>Ruego a usted que, revestido de entra\u00f1as de misericordia, tenga compasi\u00f3n de las Hermanas, que me temo habr\u00e1 hallado muy afligidas por la partida del se\u00f1or Santonja. Consu\u00e9lelas y sea con ellas un buen Padre&#8230; No necesito decirle a usted el pulso con que necesitar\u00e1 proceder usted no s\u00f3lo con respecto a las Hermanas, sino tambi\u00e9n con los sujetos de las dos Casas nuestras, tanto del Seminario como de la Merced. Haga lo posible para que se restablezca la armon\u00eda entre los sujetos de la misma Casa y de las dos Casas. La empresa es dificultosa y casi superior a las fuerzas humanas; pero Dios todo lo puede. Conf\u00ede en Dios y s\u00f3lo en Dios.\u00bb (Al P. G\u00fcel, 8-XI-1887).<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Cu\u00e1nto me ha alegrado la suya del 15 de febrero al ver que hay armon\u00eda entre las dos Casas! Esto que yo tanto hab\u00eda deseado, por fin lo veo .cumplido. Haga usted todo lo posible para que esa uni\u00f3n se vaya consolidando, porque importa mucho y Dios bendecir\u00e1 a ambas comunidades\u00bb. (Al P. G\u00fcel, 8-III-87.)<\/p>\n<h3><strong>Con pie de plomo y de acuerdo.<\/strong><\/h3>\n<p>\u00abEn mi anterior me parece que le dec\u00eda que anduviese muy despacio antes de formar juicio sobre lo que oyese de algunas personas, que tal vez hab\u00eda exageraci\u00f3n. Eso mismo digo ahora. Conviene o\u00edrlo todo, pero no dar cr\u00e9dito a todo. Todo se reduce a o\u00edr, desconfiar, confiar y pedir. Espero qu\u00e9 la Vicevisitadora se convencer\u00e1 de cuanto le importa andar de acuerdo con usted, pues es claro que sin eso nada podr\u00e1n hacer; as\u00ed como usted nada podr\u00e1 sin ese acuerdo con ella. Pero por otra parte, venir tan pronto y tan de repente a un cambio de Vicevisitadora no puede tener un buen resultado; .puede, por el contrario, desquiciar a\u00fan m\u00e1s las cosas. La precipitaci\u00f3n, en un punto tan radical, podr\u00e1 tener las m\u00e1s fatales consecuencias. Le suplico, por amor de Dios, que tenga usted paciencia y d\u00e9 tiempo al tiempo. Vaya muy despacio, muy despacio, pero muy despacio. Deje, usted correr las cosas; apacig\u00fce a los esp\u00edritus primero y sostenga la autoridad en primer lugar. Vaya con cuidado&#8230; La cuesti\u00f3n del caf\u00e9 es en s\u00ed de escasa importancia o de ninguna. Vea usted a d\u00f3nde puede llegar, pues, seg\u00fan parece, usted no sabe lo que suceder\u00eda si decide contra el parecer de la Vicevisitadora. No recuerdo que se me haya jam\u00e1s hablado de ella y de repente se presenta como cuesti\u00f3n de gabinete. Las Hermanas no debieran saber que usted y la Vicevisitadora opinan de diferente modo; y as\u00ed, cualquiera que fuera la decisi\u00f3n, nadie quedar\u00eda mal; pero eso es poco menos que imposible..\u00bb(Al P. G\u00fcel, 18-XII-87).<\/p>\n<h3><strong>El celo prudente y generoso.<\/strong><\/h3>\n<p><em>\u00abEstoy en las mismas disposiciones de dar gusto al se\u00f1or Arzobispo, pero siempre en la medida que me sea posible; es decir, seg\u00fan Dios nos de el personal de que para esto necesitamos, cosa que no puede ser ahora mismo ni tampoco puedo fijar \u00e9poca cierta y, casi dir\u00e9 que ni aproximativa. Yo aconsejar\u00eda al se\u00f1or Arzobispo que, si la Providencia le depara de otro modo de llenar sus santos deseos, no lo dejase pasar desaprovechado, ya porque el bien de su grey se debe preferir al nuestro, va tambi\u00e9n porque no faltar\u00e1 en donde trabajar en una Di\u00f3cesis tan vasta v tan necesitada. Mucho me alegro de que haya usted introducido el m\u00e9todo de hacer misiones con toda regularidad.. Dios les bendecir\u00e1. Enviar\u00e9\u00a0 el Reglamento para que, en lo posible, se ajuste a \u00e9l.\u00bb<\/em> ( Al P. G\u00fcel, 28-II-87.)<\/p>\n<p>Desde Cuba ten\u00eda que volver a la Pen\u00ednsula, donde otros asuntos internos le reclamaban su intervenci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>Los permisos que daba el P. Maller.<\/strong><\/h3>\n<p>\u00abPrimero. Usted puede corresponder del modo que a usted le parezca con las personas que le han ayudado. Segundo. Hacer los gastos necesarios o razonables de correo, etc. Tercero. A la pobre monjita descalza, \u00eddem. Cuarto. En limosnas hasta el 3 por 100 de lo que ustedes reciben, para su mantenimiento, vestido y calzado, en g\u00e9nero o en dinero. Todo eso se lo autorizo para un a\u00f1o, y los a\u00f1os siguientes bastar\u00e1 pedirlos permiso sobre la pobreza. Para casos extraordinarios conviene pedirlos cada vez. Tal es el caso del cuadro que usted desea adquirir y para lo cual le autorizo. Tambi\u00e9n autorizo a Sor Manuela para que ayude a usted en lo que pueda y quiera libremente hacer, como ayudar a las j\u00f3venes, con vocaci\u00f3n a Hijas de la Caridad, o bien obras de piedad y caridad. Item a Sor Braulia para percibir los atrasos, vender el cuarto y emplear el producto de la misma forma. (A Sor Simona, 21.XI.1874)<\/p>\n<h3><strong>Ejercicios espirituales en 1887<\/strong>.<\/h3>\n<p><em>\u00abEste a\u00f1o se han dado dos tandas de ejercicios espirituales al clero de \u00a1Madrid y hoy comenzamos la tercera; varias en Mallorca y tres en Oviedo, y actualmente se est\u00e1n dando una serie de tandas en; Sig\u00fcenza, entrando en una de ellas el se\u00f1or Obispo. Otra serie se van a dar en Barcelona. Las que se han ido dando han producido alg\u00fan fruto, a Dios gracias, y espero que lo mismo suceder\u00e1 en adelante. Tambi\u00e9n las misiones del a\u00f1o pasado dieron buenos resultadas.\u00bb<\/em> (Al Padre G\u00fcel, 28-VIII-87)<\/p>\n<h3><strong>Las alternativas de penas y alegr\u00edas en los trabajos apost\u00f3licos.<\/strong><\/h3>\n<p><em>\u00abHace una semana y un d\u00eda que llegu\u00e9 de una excursi\u00f3n por parte de Castilla, el bajo y el alto Arag\u00f3n, toda Catalu\u00f1a y las islas Baleares. En ella he visitado m\u00e1s de cuarenta Casas nuestras y de las Hermanas. Aunque no faltan miserias, como que todos somos hijos de Ad\u00e1n y Eva, y adem\u00e1s cada cual es hijo o hija de su madre, hay tambi\u00e9n muchas almas de Dios en quienes su Divina Majestad hace resplandecer las riquezas de su misericordia. En resumidas cuentas es para alabar a Dios el bien que se hace.\u00bb Al P. G\u00fcel, 28-VIII-88.) <\/em><\/p>\n<p><em>Estamos en este valle de l\u00e1grimas, es verdad;, pero no todas las l\u00e1grimas que en \u00e9l se derraman con de tristeza; algunas tambi\u00e9n son de alegr\u00eda y agradecimiento a la infinita bondad de Dios. Sin esas alternativas \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda llevar con paciencia este destierro? Esto nos muestra la bondad de nuestro Padre, que est\u00e1 en los cielos, que no quiere que nos apeguemos a esta vida ni a cosa alguna de ella, y por eso nos pone ac\u00edbar en lo dulce y, por otra parte,\u00a0 la miel de la consolaci\u00f3n en las amarguras,\u00a0 para\u00a0 que no perdamos la confianza. Somos unas pobres criaturas que tan pronto lloramos como re\u00edmos: qu\u00e9 miseria humana y qu\u00e9 misericordia divina! \u00b4L\u00e1udamus Te, benedicimus Te, adoramus Te, glorificamus Te, gratias agimus tibi!\u00b4.\u00bb<\/em> (A Sor Simona, 30-VIII-87.)<\/p>\n<h3><strong>La pasi\u00f3n en las discusiones pol\u00edtico-religiosas.<\/strong><\/h3>\n<p>La cuesti\u00f3n pol\u00edtica apasionaba a los cat\u00f3licos y a los misioneros tambi\u00e9n, y el P. Maller interviene y orienta: \u00abEs dif\u00edcil y casi imposible ocuparse en materias pol\u00edticas, aunque sean pol\u00edtico-religiosas, sin apasionarse. Estas \u00faltimas suelen apasionar a\u00fan m\u00e1s que las puramente pol\u00edticas. La pasi\u00f3n siempre ciega. O por lo manos oscurece la raz\u00f3n. Eso no lo reconocemos en nosotros mismos y lo vemos muy claro en los dem\u00e1s, si \u00e9stos son del partido opuesto. De ah\u00ed el enardecimiento y la violencia que nos tenemos que hacer para no hacer explosi\u00f3n cuando nos parece ver mala fe y la injusticia en nuestro contrincante. Aun los mismos santos no siempre se libraron\u00a0 de\u00a0 caer en\u00a0 exageraciones con\u00a0 muy buena\u00a0 intenci\u00f3n.\u00a0 \u00a1Cuanto m\u00e1s f\u00e1cilmente caeremos los que no somos santos!<\/p>\n<p>Esto supuesto no hay m\u00e1s remedio sino perdonarnos mutuamente y desconfiar de nuestro propio juicio. Tengamos una verdadera humildad y no nos enfadaremos por lo que nos digan ni diremos nada que pueda ofender. Con querer que los dem\u00e1s se reformen y nosotros quedar en lo que estamos, nada se adelanta, porque los otros dir\u00e1n lo mismo, pues nadie piensa errar ni cometer injusticia. Todos estarnos de buena fe, muy satisfechos de que tenemos raz\u00f3n, no nos remuerde la\u00a0 conciencia, etc., etc.\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>\u00bfC\u00f3mo remediar el mal?.<\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00ab<\/strong><em>Con la humildad; \u00e9ste es el remedio eficaz. La soberbia nos arruina, la humildad repara la ruina, la soberbia nos hace perder la paz, la humildad nos hace hallar descanso. Persu\u00e1dase, amigo m\u00edo, de que eso es la pura verdad. V\u00e9alo usted en el n\u00famero s\u00e9ptimo del cap\u00edtulo II de nuestras Santas Reglas, que bien claro lo dice all\u00ed nuestro Santo Padre. <\/em><\/p>\n<p><em>Otro remedio ser\u00eda abstenerse de leer peri\u00f3dicos. Yo ya lo tengo resuelto y hace como tres semanas que no los miro, a Dios gracias. Pru\u00e9belo usted y ver\u00e1 que buen resultado le da.\u00bb <\/em>(Al P. Arn\u00e1iz, 9-XI-88.)<\/p>\n<h3><strong>Mas sobre pol\u00edtica.<\/strong><\/h3>\n<p><em>\u00abUsted habr\u00e1 notado lo saladita que est\u00e1 la carta del Chantre de Granada. El pobre D. J. M. O. L. camina como gato sobre brasas en las advertencias que le preceden; yo quisiera ver como todos los firmantes de la felicitaci\u00f3n se conformar\u00edan con la exposici\u00f3n del Sylabus por la Santa Sede y los Obispos, y c\u00f3mo van a hacer para no prestar ayuda a ning\u00fan partido liberal; es decir, a ning\u00fan partido que no sea el \u00fanico que no lo es m\u00e1s o menos.\u00a0 \u00a1Pobre partidito, qu\u00e9 diminuto va a quedar si se atiene a eso! Pero, \u00bfc\u00f3mo ha de atenerse a eso? Siempre ser\u00e1 verdad que las intenciones subjetivas de unos cuantos no mudan el fondo y la naturaleza de una asociaci\u00f3n, bando o partido. Esto lo estamos viendo hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. No entiendo bien el p\u00e1rrafo de la p\u00e1gina 180 que comienza. \u00abCon la t\u00eda verdulera: Respecto a la intervenci\u00f3n, etc. Casi estoy tentado a decir: \u00a1Jes\u00fas! \u00a1Qu\u00e9 tontos son esos sabios!\u00bb<\/em> (Id-II-81.)<\/p>\n<h3><strong>El bi\u00f3grafo.<\/strong><\/h3>\n<p>El P. Maller era amigo de que las generaciones nuevas se miraran en el espejo de loe misioneros santos de las generaciones idas. Es frecuente en su correspondencia verle pedir, a los que los conocieron, datos concretos, rasgos edificantes, frases alentadoras y orientadoras, sin perderse en vaguedades que nada dicen.<\/p>\n<p>Con este criterio reuni\u00f3 no pocos materiales para las biograf\u00edas de los PP\u00a0 Escarr\u00e1, Sanz, Borja, Diez, etc. La de este \u00faltimo se la confi\u00f3 al P. Arnaiz, y las otras, logr\u00f3 que se pusieran en el tomo de las <em>Noticias.<\/em><\/p>\n<h3><strong>La doctrina de Cristo nos conduce a la santidad<em>.<\/em><\/strong><\/h3>\n<p><em>\u00abEst\u00e1 visto que vale m\u00e1s hablar poco y orar mucho, para que Dios se digne remediar nuestros males.\u00bb<\/em> (Al P. Arn\u00e1iz en Oropesa, desde La Coru\u00f1a, 28-XI-1867.)<\/p>\n<p><em>Hag\u00e1monos santos, que para eso estamos en este mundo, en la Iglesia y en la Congregaci\u00f3n. Todo lo dem\u00e1s es vanidad de vanidades y todo vanidad.\u00bb<\/em> (Al P. Arn\u00e1\u00edz, 13-XI-88.)<\/p>\n<h3><strong>De que no se cansaba el P. Maller a sus setenta dos<\/strong><\/h3>\n<p><em>\u00abComo acabo de llegar estoy muy atracado en mi correspondencia. Diga, pues, tanto a los de la Merced como a los del Seminario, que aunque no haya contestado a su carta no pierdan la esperanza y que, si puedo, ya les escribir\u00e9. Como pueda, si puedo es mi m\u00e1s ardiente deseo contestar a todo el mundo; pero materialmente no lo puedo hacer. De hoy en ocho d\u00edas cumplo mis setenta a\u00f1os y me canso de todo menos de amar a todos mis Hermanos y mis Hermanas.\u00bb<\/em> (Al P. R- G\u00fcel, 08-VIII-1.887.)<\/p>\n<h3><strong>Prosperidad de las Misiones.<\/strong><\/h3>\n<p><strong><em>\u00ab<\/em><\/strong><em>Tengo entendido que los misioneros de esa -Sig\u00fcenza- van bien. Y que las misiones producen mucho fruto. Tengo el placer de notificarle que lo mismo acontece a los de \u00e9sta, -as\u00ed como a los de Badajoz, Teruel, Mallorca y Burgos (desde Arcos). Estos \u00faltimos est\u00e1n muy unidos y contentos y han ca\u00eddo bien. El se\u00f1or G\u00f3mez y el se\u00f1or Arzobispo est\u00e1n muy contentos \u00bb <\/em>Al P. Arn\u00e1iz, 15-TI-89.)<\/p>\n<h3><strong>Gratitud.<\/strong><\/h3>\n<p>El P. Arn\u00e1iz le felicita con tiempo las Pascuas navide\u00f1as de 1888, y el P. Maller, atento como siempre, le contesta: <em>\u00abMil gracias por su atenta felicitaci\u00f3n; sea rec\u00edproca, de modo que ambos estemos cobijados dentro del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. All\u00ed s\u00ed que no nos podr\u00e1n da\u00f1ar nuestros enemigos\u00bb<\/em>. M\u00e1s el P. Arnaiz es todo generosidad y de ella hace participar abundantemente a la Casa de los Cipreses. Por ello el Superior a\u00f1ade; \u00abSe ha recibido el bulto o los bultos y su contenido. \u00b4Retribuere dignare, Domine, \u00f3mnibus nobis benefacientibus propter nomen tuum vitam aeternam\u00b4 \u00ab.<\/p>\n<h3><strong>La cuesti\u00f3n candente<\/strong> (Pol\u00edtica).<\/h3>\n<p>\u00abSiento mucho lo que se pueda llamar \u00abcuesti\u00f3n candente\u00bb entre nosotros. Quisiera, dejando a cada uno su opini\u00f3n, lo dej\u00e1ramos todo en manos de Dios y de la Iglesia. Nada adelantamos en hablar de\u00a0 eso\u00a0 entre nosotros,\u00a0 pues nada tenemos que decir. Reguemos a Dios que inspire a aquellos que gobiernan lo m\u00e1s conveniente. Hoy d\u00eda \u00bfqui\u00e9n puede decir qu\u00e9 cosa pr\u00e1ctica sea la que m\u00e1s conviene? \u00bfC\u00f3mo voy yo a remediar el mal en lo que toca a nuestra Provincia, si no es rogando a todos que se callen o, por lo menos, que no discutan? Esto, pues, les ruego a todos, que pac\u00edficamente y sin ardor comuniquen lo que les parezca a cada uno y no se quieran imponer a nadie o, mejor a\u00fan, no hablar si no est\u00e1n seguros de que lo que dicen, no ha de desagradar a los dem\u00e1s.\u00bb (Al P. Arn\u00e1iz, 3-11-89.)<\/p>\n<p>Da esta suerte iba el P. Maller gobernando la Provincia, y a sus m\u00e1s eficaces colaboradores para que fueran primero el c\u00e1lculo de su vejez y luego recogieran su herencia. M\u00e1s antes de esta eventualidad hemos de narrar otra gran salida de Espa\u00f1a para perfumar de nuevo el continente americano con la sabidur\u00eda de sus consejos y con el resplandor de sus virtudes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Capitulo IX: Cuando Castilla y Arag\u00f3n se juntan El lector se habr\u00e1 percatado que los dos grandes colaboradores del P. 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