{"id":17006,"date":"2015-02-08T01:58:00","date_gmt":"2015-02-08T00:58:00","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/vicencianos\/2010\/05\/07\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-6-capitulo-1-2\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:46","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:46","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo III<em>. <\/em><strong>Culto y vida p\u00f3stuma.<\/strong><\/h2>\n<h3>I. <em>Siglo XVIII. \u2013Asalto a San L\u00e1zaro.<\/em><\/h3>\n<p>Tras todos estos honores, llega el dolor, todo este \u00edmpetu popular, recompensado por tantos favores celestiales, el culto de san Vicente de Pa\u00fal, como el culto del mismo Dios, se vel\u00f3 y se oscureci\u00f3. Durante m\u00e1s de medio siglo, la Iglesia tuvo que atravesar sus peores d\u00edas. El filosofismo y el jansenismo, la irreligi\u00f3n y la inmortalidad juramentados a una, la atacaron en sus m\u00e1s fieles hijos, minaron sus instituciones y sus altares. En toda la duraci\u00f3n de los generalatos de Debras (1746-1761) y de Jacquier (1762-1788), nada en la historia que revele el recuerdo del hijo m\u00e1s \u00fatil que haya producido Francia. Sus Misioneros y sus Hijas de la Caridad continuaban en silencio, en todos los puntos del mundo, el sagrado ministerio que les hab\u00edan legado; pero el mundo llevado por todos los trastornos y todas las pasiones de aquel tiempo, parec\u00eda ignorarlas, y Dios solo o la piedad agradecida de algunos pobres del pueblo se encargaba de su recompensa. En el siglo XVII mismo, los grandes escritores, deslumbrados por todas las pompas que los rodeaban, se hab\u00edan olvidado demasiado de esta gloria\u00a0 contempor\u00e1nea, gloria humilde y oscura, que deb\u00eda no obstante sobrevivir a la gloria tan deslumbradora, y en apariencia inmortal, de Luis XIV y de sus herederos. Charles Perrault solo, en sus <em>Elogios hist\u00f3ricos de los grandes hombres, <\/em>hab\u00eda dado un lugar a Vicente de Pa\u00fal y hab\u00eda introducido en su galer\u00eda el hermoso retrato que mand\u00f3 grabar por Edelinck. Los escritores del siglo siguiente, esos grandes charlatanes de pueblo y de filantrop\u00eda, ni siquiera se dignaron nombrar al padre de los pobres y del pueblo, con la excepci\u00f3n de Voltaire quien, en una o dos ocasiones, en la voluminosa colecci\u00f3n de su obras, , y en especial a prop\u00f3sito de la declaraci\u00f3n del Parlamento de 1738, pronunci\u00f3 el nombre de Vicente de Pa\u00fal, \u00absacerdote gasc\u00f3n, dijo, c\u00e9lebre en su tiempo!\u00bb<span id='easy-footnote-1-17006' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-1-17006' title='&lt;em&gt;Histoires du Parlement, &lt;\/em&gt;c. XLV. Con su ligereza e inexactitud acostumbradas, Voltaire atribuye all\u00ed a Benedicto XIII la bula de Clemente XII.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Entretanto, en 1785, Maury predica en San L\u00e1zaro su famoso paneg\u00edrico, el m\u00e1s hermoso que se haya o\u00eddo a la gloria\u00a0 de Vicente de Pa\u00fal, el m\u00e1s se\u00f1alado por la inteligencia\u00a0 del papel providencial\u00a0 de nuestro santo..As\u00ed la elocuencia cristiana pagaba su tributo tard\u00edo a este hombre a quien se echa de menos no encontrarle en nuestra historia literaria, celebrado por la elocuencia de un Bossuet, de un Bourdaloue o de un Masillon. En este discurso Maury expresaba el voto de que se levantara una estatua por <em>un buen rey a un buen ciudadano. <\/em>A partir del d\u00eda siguiente, este voto era llevado a Luis XVI por el conde de Angevilliers, superintendente de las edificaciones y ministro de las artes. El rey orden\u00f3 inmediatamente que se ejecutara en m\u00e1rmol la estatua de san Vicente de Pa\u00fal, para ser colocada en la galer\u00eda del Louvre y orden\u00f3 que el orador predicara el paneg\u00edrico en su presencia, lo que tuvo lugar el 4 de marzo de 1785, en la capilla de Versalles.<\/p>\n<p>Desde entonces, algunos escritores, como Marmontel, en sus <em>Elementos de literatura,<\/em> art\u00edculo <em>oraci\u00f3n<\/em> <em>f\u00fanebre, <\/em>Baculard d\u2019Arnauld, en sus <em>Recreos del hombre sensible<\/em>, hablaron de san Vicente de Pa\u00fal, pero en esta lengua del indiferentismo religioso que ignoraba el principio de todas las obras, y no ve\u00eda en ellas m\u00e1s que el resultado de una sensibler\u00eda filantr\u00f3pica. El duque de Nivernais, director de la Academia francesa, al recibir a Maury y recordando su obra maestra, le dijo: \u00abVos hab\u00e9is hecho por san Vicente de Pa\u00fal <em>m\u00e1s de lo que ha hecho su propia canonizaci\u00f3n! <\/em>Se lo hab\u00e9is mostrado a los hombres de todos los climas y <em>de todas las religiones<\/em>, al universo por \u00faltimo como un <em>bienhechor de la humanidad<\/em> entera, a quien toda <em>alma sensible<\/em> debe un tributo de amor y de gratitud!\u00bb A\u00f1adamos, en honor de Maury, que su discurso vale incomparablemente m\u00e1s que este elogio.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la estatua se hizo; pero, algunos a\u00f1os despu\u00e9s, era arrastrada a la alcantarilla por el pueblo educado en la escuela de la sensible filosof\u00eda, y Marat, el nuevo <em>padre<\/em> de este pueblo emancipado, era llevado al Parlamento<span id='easy-footnote-2-17006' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-2-17006' title='En 1800, en el momento en que Chaptal restablec\u00eda a las Hijas de la Caridad, los teofil\u00e1ntropos, despu\u00e9s de preludiar por Lascases y Fenelon tuvieron la rid\u00edcula idea de hacer la fiesta de san Vicente de Pa\u00fal, a quien hab\u00edan inscrito en su calendario junto a J. J. Rousseau. Sacaron de la sombra su estatua al pie de la cual, bajo el Directorio, un payaso hab\u00eda escrito: \u00abVicente de Pa\u00fal, instituidor de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, fil\u00e1ntropo franc\u00e9s del siglo XVII.\u00bb Los sarcasmos p\u00fablicos\u00a0 una vez hecha justicia de la fiesta y de la inscripci\u00f3n, Lucien Bonaparte mand\u00f3 trasladar la estatua a la Maternidad.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Este pueblo pervertido iba a testimoniar a san Vicente de Pa\u00fal un agradecimiento digno de sus maestros.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca, San L\u00e1zaro se hab\u00eda desarrollado completamente. Los antiguos edificios que amenazaban ruina hab\u00edan sido reconstruidos por Edme Jolly, de 1681 a 1684. En 1719\u00a0 y 1720,<\/p>\n<p>Otras construcciones hab\u00edan sido hechas en el gran camino de Saint Denis. Todo ello formaba una sucesi\u00f3n de\u00a0 de altas casas uniformes, dobles en profundidad, s\u00f3lidamente construidas, de un aspecto severo. Muchas eran alquiladas a seglares y proporcionaban una renta a la Congregaci\u00f3n. Hoy, la mayor parte se ha convertido en propiedades particulares, y el vasto recinto, el m\u00e1s hermoso de Par\u00eds, ha sido convertido en calles y en nuevos barrios.<\/p>\n<p>San L\u00e1zaro estaba compuesto com\u00fanmente de cuatrocientas personas, de las que doscientas sacerdotes, novicios o estudiantes, ochenta laicos, , el resto pensionistas. La organizaci\u00f3n era la misma que en tiempos de san Vicente. el superior general, que ten\u00eda su residencia all\u00ed, no gozaba de ninguna distinci\u00f3n ni excepci\u00f3n. Se habitaci\u00f3n, de paredes desnudas, ten\u00eda por todo ornamento un crucifijo, una estatua de la sant\u00edsima Virgen y una imagen de san Vicente de Pa\u00fal. En toda la casa, no hab\u00eda m\u00e1s que dos habitaciones tapizadas, una destinada al arzobispo de Par\u00eds, la otra ocupada por un viejo caballero de San Luis en retiro. El superior, alimentado como la comunidad, ten\u00eda el \u00fanico privilegio de ser escoltado en la mesa por dos pobres, de ordinario tomados de entre los ancianos del Nombre de Jes\u00fas. No ten\u00eda ning\u00fan criado en se servicio personal. Le ayudaban cuatro asistentes o consejeros\u00a0 en el gobierno general,. Por lo dem\u00e1s, hab\u00eda todav\u00eda en San L\u00e1zaro dos superiores particulares para el interior de la casa, cuatro profesores y un prefecto para los estudios, dos directores para los novicios, uno para los ejercitantes, cuatro para las Hijas de la Caridad, dos para la casa de detenci\u00f3n, uno para el pensionado, uno para el hospital del nombre de Jes\u00fas, uno para los Misioneros extranjeros, dos procuradores, dos di\u00e1conos encargados de dar el catecismo, tres veces a la semana, a m\u00e1s de doscientos pobres a quienes se alimentaba cada d\u00eda, por \u00faltimo los hermanos coadjutores. Es todav\u00eda casi la organizaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>Tal era el estado de San L\u00e1zaro, cuando, en la noche del 12 al 13 de julio de 1789, doscientos salteadores, ejecutores en largo plazo de los deseos de Dalembert y de Voltaire<span id='easy-footnote-3-17006' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-3-17006' title='El 8 de diciembre de 1776, Voltaire, hablando de los Misioneros de China, escrib\u00eda a Dalembert: \u00abSer\u00eda bastante agradable impedir a aquellos granujas hacer mal a la China. Se podr\u00eda conseguir por medio de la corte de Petersburgo; pero comencemos por pensar en Par\u00eds.\u00bb Y Dalembert en su respuesta del 28, invita a su &lt;em&gt;querido e ilustre maestro a recomendarlos a su amigo Kien-Long &lt;\/em&gt;(el Emperador de la China&lt;em&gt;), por su otra amiga Catherine.&lt;\/em&gt;'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>, ejecutores inmediatos de la voluntad de jefes cuyo secreto ellos no ten\u00edan, se abalanzaron contra las puertas provistos de toda clase de armas. Hacia las dos y media de la ma\u00f1ana, las puertas son derribadas con ruido de descargas de mosqueter\u00eda. El primer saqueo de los bandidos es liberar a veinte locos y a cuatro j\u00f3venes de familia de quienes no se ha o\u00eddo hablar m\u00e1s. De all\u00ed se dirigen al refectorio, donde piden vino y dinero. Un populacho innumerable, amotinado en el intervalo, llega al amanecer, bajo la direcci\u00f3n de jefes y ordenadores salidos del Palais-Royal, a los que se distingu\u00eda por una trenza negra. Entonces comienza una destrucci\u00f3n general. el amplio refectorio, capaza de contener a doscientas personas, es despojado de sus hermosa pinturas, lo mismo las salas de ejercicios, en particular de la que encerraba ciento sesenta retratos de papas, de cardenales, de obispos y dem\u00e1s personajes ilustres, cuya memoria era preciosa en la Misi\u00f3n. La biblioteca general, compuesta de cincuenta mil vol\u00famenes y las bibliotecas particulares de los dos pensionados son asaltadas y destruidas. Todo queda hecho trizas en un gabinete de f\u00edsica, en la botica, en los talleres dom\u00e9sticos. En la procura general, se destruyen los t\u00edtulos: en la procura dom\u00e9stica, se roban las seis mil libras que se encuentran solamente, y se apoderan de todos los dep\u00f3sitos de confianza y de caridad. la habitaci\u00f3n de san Vicente misma no es respetada. Una estera de paja sobre la que muri\u00f3, un candelero que llevaba el resto del sebo que ilumin\u00f3 su \u00faltimo suspiro, una silla de paja, un viejo gorro, sus pobres ropas, un bast\u00f3n, sus medias de sarga, los vendajes de sus llagas: todo fue mancillado por manos impuras, lacerado, roto, aniquilado. La estatua encomendada por Luis XVI, modelo de la que se ve en los Ni\u00f1os-Exp\u00f3sitos, fue hecha pedazos y, y su cabeza arrojada a la balsa del Palais-Royal como un homenaje al autor del sacrilegio. Del interior, los bandidos pasaron al exterior de la casa, devastaron jardines, parterres, todo el recinto, degollaron las ovejas, pegaron fuego a las cosechas encerradas en los graneros.<\/p>\n<p>Toda esta destrucci\u00f3n estaba casi acabada cuando, para una justificaci\u00f3n o pretexto, se hizo correr entre la gentuza, contra San L\u00e1zaro, la vaga denuncia de acaparamiento. Eran entonces las diez de la ma\u00f1ana; hac\u00eda ocho, por consiguiente, que reinaba el vandalismo por otras causas. Por otro lado, constaba en los registros de la Halle que San L\u00e1zaro hab\u00eda llevado tres cientos sextarios de trigo, en diciembre de 1788 y enero de 1789, cien en el mes de junio y de julio de ese mismo a\u00f1o; que, en el tiempo, a petici\u00f3n de los magistrados, hab\u00eda librado quinientos a 12 libras por debajo del curso; que de diciembre a Pascua, m\u00e1s de ochocientos pobres de la parroquia de san Lorenzo recib\u00edan all\u00ed a diario pan y sopa, y que m\u00e1s de doscientos hab\u00edan recibido la misma limosna de pascuas a julio.<\/p>\n<p>El suplemento al n\u00ba 215 del <em>Diario de Par\u00eds <\/em>para el a\u00f1o 1789 contiene una carta del comandante de la guardia nacional del distrito de los R\u00e9colets, que da cuenta del desastre. Habla de numerosos cad\u00e1veres, de hombres y de mujeres muertos de borrachera en las bodegas o de veneno en la botica, pero constata que no se hallaron en San L\u00e1zaro ni armas ni subterr\u00e1neos, ni trigo, sino el trigo necesario a la subsistencia de la comunidad\u00a0 para tres meses apenas. La iglesia hab\u00eda sido el \u00fanico lugar perdonado y los crucifijos los \u00fanicos muebles\u00a0 que los bandidos hubieran respetado; ninguno hab\u00eda sido roto en las seiscientas habitaciones.<\/p>\n<p>Grande fue el terror entre las Hijas de la Caridad, que habitaban frente a San L\u00e1zaro. La casa constaba entonces de cincuenta inv\u00e1lidas y de noventa y ocho postulantes de quince a veinte a\u00f1os. los bandidos se introdujeron llevando ellos mismos a un viejo Misionero paral\u00edtico, Bourgeat, que no hab\u00eda podido escapar con los dem\u00e1s. \u00abTranquilizaos, les dijeron ellos, no nos han pagado por vosotras.\u00bb Sin embargo, hacia las once de la ma\u00f1ana, llegaron otros bandidos que visitaron toda la casa; y a las cinco de la tarde, una tropa de doscientos hombres o mujeres de aspecto y lenguaje siniestros. Las novicias se refugiaron en la capilla. Los bandidos entraron en ella y, a la vista de su piadoso terror, quedaron desarmados; algunos incluso se pusieron de rodillas. Se retiraron por fin despu\u00e9s de recorrer toda la casa; mas, durante dos d\u00edas y dos noches atravesaron trances mortales, hasta que un piquete de guardias nacionales hiciera guardia para defenderlas.<\/p>\n<p>Desde el 14 de julio, a las cuatro de la ma\u00f1ana, una treintena de j\u00f3venes Lazaristas, secundados de algunos sacerdotes y hermanos, regresaron a San L\u00e1zaro y recogieron los restos de pillaje y, en particular lo que quedaba\u00a0 de los muebles de san Vicente. se ofrecieron limosnas entonces al superior general,. el rey, el arzobispo, el cap\u00edtulo, las comunidades religiosas, los particulares, todos quisieron contribuir a reparar un poco esta inmensa ruina y, en ocho d\u00edas, se hubieron recogido m\u00e1s de 100 000 libras. Pero, unos a\u00f1os m\u00e1s, y un pillaje jur\u00eddico iba a acabar la ruina del pillaje desordenado del 1789, y la destrucci\u00f3n de San L\u00e1zaro<span id='easy-footnote-4-17006' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-4-17006' title='&lt;em&gt;M\u00e9moire in\u00e9dite de Monseigeur Jouffret, \u00e9v\u00eaque de Metz&lt;\/em&gt; ; &amp;#8211;&lt;em&gt;D\u00e9sastre de la maison de Saint-Lazare, lettre \u00e0 M. le comtede&lt;\/em&gt; F., por Lamourette\u00a0; mss., archivos de la Misi\u00f3n. Los dos narradores hab\u00edan sido testigos oculares de lo que cuentan, y Jouffret hab\u00eda consultado a Misioneros e Hijas de la Caridad sobre la verdad de su relato.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En el intervalo, otras causas vinieron a encender contra San L\u00e1zaro el furor popular. Cayla de La Garde, superior general desde 1787, hab\u00eda sido nombrado primer suplente de los seis diputados del clero de Par\u00eds en los Estados Generales; y, en su conversi\u00f3n en asamblea nacional, fue llamado a reemplazar a uno de los diputados dimisionarios. Sin miedo al peligro, resuelto a cumplir su deber para con la Iglesia y el rey, acept\u00f3 y permaneci\u00f3 en su puesto hasta el fin, incluso, a pesar de todos los avisos contrarios, el d\u00eda en se le deb\u00eda exigir el juramento a la constituci\u00f3n cism\u00e1tica del clero. \u00c9l neg\u00f3 el juramento con casi todos sus colegas y, con ellos tambi\u00e9n, desencaden\u00f3, al salir de la sala, las olas de un populacho furioso, cuyos ultrajes atra\u00eda en particular sobre s\u00ed su reputaci\u00f3n de valor y de elocuencia.<\/p>\n<p>Entretanto, un decreto de la Asamblea Nacional del 13 de noviembre de 1789, renovado el 23 de junio de 1790, y que ped\u00eda un estado detallado de todos los bienes muebles e inmuebles de las congregaciones, fue significado a Cayla el 10 de diciembre de 1791, por la comisi\u00f3n de la administraci\u00f3n de los bienes nacionales. Cayla mand\u00f3 hacer una situaci\u00f3n comprendiendo las rentas y las cargas de San L\u00e1zaro. En cuanto al mobiliario, apenas pudo constatar su destrucci\u00f3n de 1789.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos d\u00edas de agosto de 1792, llegaron a llevarse de San L\u00e1zaro, despu\u00e9s de proceso verbal, todos los t\u00edtulos, registros y papeles de sus archivos, escapados tres a\u00f1os antes al pillaje. Todo ello fue transportado en varios veh\u00edculos al dep\u00f3sito de los archivos nacionales de la municipalidad de Par\u00eds, al Saint-Esprit, cerca de la casa del pueblo, plaza de Gr\u00e8ve<span id='easy-footnote-5-17006' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-5-17006' title='El proceso verbal de esta apropiaci\u00f3n, cuyo duplicado est\u00e1 en manos de los Misioneros, es muy curioso para la historia de la Congregaci\u00f3n. nos ha puesto sobre la pista de una cantidad de documentos que hemos encontrado en los archivos del Estado.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. Al mismo tiempo se daba orden al superior y a todos los Misioneros\u00a0\u00a0 de vaciar los lugares. El crimen aceler\u00f3 la ejecuci\u00f3n\u00a0 de esta orden. Al d\u00eda siguiente comenzaban las horribles masacres de setiembre. San L\u00e1zaro, gracias a la gloriosa notoriedad de Cayla, estaba designado a los degolladores. Saint-Firmin tuvo solo sus m\u00e1rtires. Advertido a tiempo, Cayla sali\u00f3 de su casa y anduvo errante por Francia y el extranjero, hasta que pudo retirarse a Roma.<\/p>\n<p>San L\u00e1zaro, como tantas comunidades religiosas, se convirti\u00f3 entonces en prisi\u00f3n, es decir una de los conventos de la impiedad revolucionaria, a la espera de que sirviera de retiro forzado a la prostituci\u00f3n. En 1793, se encerr\u00f3 all\u00ed a mas de mil doscientos prisioneros, entre otros a los poetas Roucher y Andr\u00e9 Ch\u00e9nier, quienes partieron de all\u00ed para ir al pat\u00edbulo. Hoy pues, San L\u00e1zaro est\u00e1 muy transformado; la vieja iglesia misma ha sido destruida en 1823, para dar lugar a la capilla neocl\u00e1sica\u00a0 actual. No queda ya m\u00e1s que un monumento de san Vicente de Pa\u00fal: es su habitaci\u00f3n, transformada en capilla por las religiosas que sirven en la casa.<\/p>\n<h3>II. <em>Historia de las reliquias de san Vicente de Pa\u00fal.<\/em><\/h3>\n<p>En medio de este desastre, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 con la reliquia del santo y, en primer lugar, cu\u00e1l hab\u00eda sido su destino a partir de la segunda exhumaci\u00f3n del 25 de setiembre de 1729?<\/p>\n<p>En respuesta a una petici\u00f3n del 30 de noviembre de este a\u00f1o, dirigida al arzobispo de Par\u00eds por el superior general y los oficiales de la Misi\u00f3n para obtener el poder de mandar ordenar los huesos del beato por hermanos cirujanos, en presencia de uno de los grandes vicarios, se hab\u00eda dado a Vivant una comisi\u00f3n el 6 de diciembre siguiente y ejecutada en el curso de ese mes. \u00bfC\u00f3mo fue tratado el santo cuerpo? Una tradici\u00f3n dice que lo sometieron\u00a0 a la acci\u00f3n del agua hirviendo para quitar las carnes alteradas entre las dos exhumaciones. De estas carnes se hicieron especies de medallas de un m\u00f3dulo bastante amplio, con la efigie del santo, varias de las cuales existen a\u00fan, y otras divididas en parcelas han sido y son todav\u00eda distribuidas por la caridad de la congregaci\u00f3n\u00a0 a la piedad de los fieles.<\/p>\n<p>Los diversos huesos as\u00ed preparados , fueron devueltos a su posici\u00f3n natural mediante alambre o lat\u00f3n; se hizo descripci\u00f3n anat\u00f3mica, y el santo cuerpo, revestido de h\u00e1bitos sacerdotales y extendido sobre un coj\u00edn de pa\u00f1o de oro, fue colocado en un relicario de plata y llevado el 11 de setiembre de 1730 a la iglesia de San L\u00e1zaro. El relicario fue abierto varias veces, con autorizaci\u00f3n de los arzobispos de Par\u00eds en el curso del siglo; el 26 de mayo de 1739, para cambiar en un alba de tejido de plata el alba de tela de lino de la que estaba revestido el cuerpo de san Vicente de Pa\u00fal; el 5 de abril de 1747 para extraer el cuerpo y colocarlo en un cofre de madera dorada; el 12 de julio siguiente,\u00a0 para volver a colocarlo en el relicario, que hab\u00eda sido dorado en el intervalo; el 8 de junio y el 16 de julio de 1759, para retirar la representaci\u00f3n de carb\u00f3n en la que la cabeza del santo se encontraba encerrada, y sustituirla por una representaci\u00f3n en plata dorada.<\/p>\n<p>El 30 de agosto de 1792, Devitry, comisario de los bienes nacionales, se present\u00f3 en San L\u00e1zaro para llevarse los vasos sagrados y toda la plater\u00eda de la iglesia, incluido el relicario del santo. Los Misioneros reclamaron al menos el cuerpo de su santo fundador, y Devitry escribi\u00f3 en su proceso verbal: \u00abHemos sacado un relicario de plata dorada en el que hemos hallado un esqueleto entero, revestido de un alba blanca, m\u00e1scara de plata dorada y pantuflas en los pies, el cual esqueleto los Srs. Lazaristas nos han pedido para ponerlo en un caj\u00f3n de madera, lo que les hemos otorgado.\u00bb<\/p>\n<p>Los Misioneros, como lo constata un proceso verbal del 1\u00ba de setiembre de 1792, colocaron pues el cuerpo en u a caja de roble, con su coj\u00edn, con el alba, la estola, las pantuflas y los guantes de que estaba revestido; y como la caja no se hall\u00f3 lo suficiente larga se vieron obligados a soltar los hilos de cobre de la parte y replegar la reliquia sobre s\u00ed misma.<\/p>\n<p>La caja sellada con el sello de la congregaci\u00f3n fue transportada primeramente, con papeles y objetos preciosos arrancados al pillaje, calle de los Mathurins-Sorbonne, en la casa de un sobrino de Fran\u00e7ois Daud\u00e9, procurador general de San L\u00e1zaro; y de all\u00ed, algunos d\u00edas despu\u00e9s, a la calle de los Bourdonais, en casa de Clairet. Notario de la congregaci\u00f3n. All\u00ed se qued\u00f3 hasta que en 1795 o 1796. Daid\u00e9 la recuper\u00f3 entonces y la traslad\u00f3 a su casa, calle Neuve-Saint-\u00c9tienne, donde la tuvo oculta varios a\u00f1os en la perforaci\u00f3n de una pared.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el superior general Cayla hab\u00eda muerto en Roma, el mes de febrero de 1800, despu\u00e9s de nombrar a Fran\u00e7ois-Florentin Brunet, su primer asistente, vicario general. Habi\u00e9ndose restablecido la congregaci\u00f3n por un decreto imperial del 27 de mayo de 1804, Brunet, a instancias del cardenal Fesch, sali\u00f3 de Roma el 31 de octubre para entrar en Francia. El 30 de noviembre siguiente, P\u00edo VII, a petici\u00f3n de los Misioneros de Roma, nombr\u00f3 a Sicardi, segundo asistente de Cayla, vicario general de la Misi\u00f3n para Italia, Polonia, Alemania, Espa\u00f1a y Portugal, no dejando a Brunet m\u00e1s que el imperio franc\u00e9s, las Misiones extranjeras y la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, fuera el que fuese el lugar en que estuvieren establecidas.<\/p>\n<p>Fue Brunet quien pudo al fin dar a la santa reliquia un lugar m\u00e1s conveniente. El 18 de julio de 1806, se la confi\u00f3 a las Hijas de la Caridad, de la calle del Vieux-Colombier, como lo reconocieron y atestiguaron Th\u00e9r\u00e8se Deschaux, superiora general y otras varias hermanas, que se comprometieron al mismo tiempo a guardar el precioso dep\u00f3sito, a devolv\u00e9rselo a sus superiores a la primera petici\u00f3n y a no exponerlo ni mostrarlo nunca sin su consentimiento<span id='easy-footnote-6-17006' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-6-17006' title='En 1802, Brunet hab\u00eda tenido la idea de enviar las reliquias de san Vicente de Pa\u00fal a la superiora de .las Hijas de la Caridad. en esta \u00e9poca, el abate de Boulogne, invitado por las hermanas a predicar su famoso paneg\u00edrico en su capilla de la calle del Vieux-Colombier, hab\u00eda respondido que no era un lugar capaz de contener apenas trescientas personas donde \u00e9l quer\u00eda celebrar a su santo fundador, sino en Notre Dame, a donde se deb\u00eda trasladar, dec\u00eda \u00e9l, su cuerpo para ser honrado como protector del clero de Par\u00eds. Informado de este plan por Philippe, director de las hijas de la Caridad, Brunet escribi\u00f3 con fecha del 3 de abril, que, sin t\u00edtulo ante el gobierno franc\u00e9s para oponerse a su ejecuci\u00f3n, se hab\u00eda dirigido al cardenal legado, Hercule Consalvi para suplicarle, en el caso en que la congregaci\u00f3n no tuviera esperanzas de ser restablecida en Francia, que devolviera las santas reliquias a las Hijas de la Caridad.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>. Tal fue casi el \u00faltimo acto del vicariato general de Brunet, que muri\u00f3 el 15 de setiembre siguiente. El sucesor Placiard a quien un breve del soberano pont\u00edfice hab\u00eda autorizado a designar muri\u00f3 tambi\u00e9n el 16 de setiembre de 1807, y no le sobrevivi\u00f3, por consiguiente, m\u00e1s que un a\u00f1o y un d\u00eda. Los Misioneros reunidos en Par\u00eds presentaron entonces a Hanon al papa P\u00edo VII quien, por un breve del 14 de octubre de 1807, le nombr\u00f3 vicario general de la congregaci\u00f3n, con todos los derechos y privilegios de superior general, incluida la facultad de designar a su sucesor en caso de muerte. La Compa\u00f1\u00eda se vio as\u00ed repuesta bajo una sola cabeza. Sicardi y todos los visitadores de provincias fuera de Francia reconocieron a Hanon como su superior. Napole\u00f3n, por un decreto de enero de 1808, le confirm\u00f3 en su cargo como lo hab\u00eda hecho ya para Placiard el 23 de setiembre de 1806.<\/p>\n<p>Hanon gobernaba pac\u00edficamente al cabo de unos dos a\u00f1os las dos familias de san Vicente de Pa\u00fal, cuando su negativa a dimitir de sus derechos a dirigir a las Hijas de la Caridad, trajo la dispersi\u00f3n, por orden de la autoridad civil, de los Misioneros que comenzaban a reunirse en torno a \u00e9l, y le hizo \u00e9l mismo internar en Saint Pol(Pas-de-Calais), luego arrojarle sucesivamente a las prisiones de Arras, de Par\u00eds, de Turin, por fin de Fenestrelles, donde permaneci\u00f3 hasta las proximidades de los aliados, \u00a0que trajo el internamiento en Bourges de los prisioneros de Estado.<\/p>\n<p>De vuelta a la libertad con la abdicaci\u00f3n del emperador, Hanon se dirigi\u00f3 a Lyon, donde reclam\u00f3 el coraz\u00f3n de san Vicente, cuya historia conviene contar.<\/p>\n<p>Como lo prueba una certificaci\u00f3n, con fecha del 9 de octubre de 1814, de Charles-Dominique de Sicardi, entonces primer asistente de la congregaci\u00f3n, este coraz\u00f3n le hab\u00eda sido dado para custodiarlo, en 1790, por el superior general Cayla con permiso de llev\u00e1rselo de Par\u00eds a Tur\u00edn y promesa de restituirlo al superior, una vez que la congregaci\u00f3n fuera restablecida en Francia. Sicardi guard\u00f3 dos a\u00f1os el sagrado dep\u00f3sito y, el 12 de setiembre de 1792, se lo confi\u00f3 a las Hijas de la Caridad que iban a fundar en Tur\u00edn. Anteriormente, hab\u00eda ocultado el relicario entregado por la duquesa de Aiguillon, donde segu\u00eda el coraz\u00f3n encerrado, en un in-folio destripado a este efecto, y lo hab\u00eda mezclado todo, con algunas ropas de san Vicente de Pa\u00fal, con los bagajes de las hermanas que fueron puestos en rodaje.<\/p>\n<p>Todo lleg\u00f3 a buen puerto. Las hermanas guardaron tres meses el coraz\u00f3n de su padre, expuesto en el altar de su peque\u00f1o oratorio. A pesar de todos los cuidados tomados por Sicardi, la reliquia se hab\u00eda abierto por el camino y dejaba escapar algunos pedacitos. Las hermanas las recogieron en peque\u00f1os relicarios que Sicardi les entreg\u00f3, \u00abporque, dicen ellas en uno de sus relatos, , nosotras se lo hemos pedido veces.\u00bb Durante estos tres meses, la santa reliquia fue llevada en procesi\u00f3n a Tur\u00edn para obtener una lluvia, que cay\u00f3 desde la salida de la iglesia y oblig\u00f3 a regresar.<\/p>\n<p>La guerra expuls\u00f3 pronto de Tur\u00edn a los Misioneros y a las Hijas de la Caridad, y Sicardi se retir\u00f3 a Roma, adonde se llev\u00f3 el coraz\u00f3n y las ropas de san Vicente de Pa\u00fal. Esto es al menos lo que dice el Relato que seguimos aqu\u00ed; \u00abYo he o\u00eddo decir que el cardenal Fesch hab\u00eda pedido a Bonaparte, su sobrino, que le enviara de Roma el coraz\u00f3n de san Vicente.\u00bb Tal vez sin embargo el coraz\u00f3n fue sencillamente confiado, en alguna otra ciudad del Piamonte, a la custodia de un misionero. De todas las maneras, algunos a\u00f1os despu\u00e9s, estaba de regreso en Tur\u00edn. En efecto, el 11 niv\u00f3se a\u00f1o XIII (1\u00ba de enero de 1805), el cardenal Fesch escrib\u00eda de Par\u00eds a Tur\u00edn esta carta dirigida al arzobispo de esta ciudad: \u00abEn mi calidad de gran limosnero del imperio, restablecidos los Misioneros y las Hermanas de caridad, yo reclamo este dep\u00f3sito y os ruego que acompa\u00f1\u00e9is proceso verbal para constatar su identidad, y teng\u00e1is a bien remitirlo al Sr. general de Menou, quien me lo har\u00e1 llegar. No dudo de ninguna manera que el Sr. Bertoldi, depositario de esta reliquia, tendr\u00e1 un verdadero celo por esta <em>restituci\u00f3n<\/em> . Ning\u00fan motivo, ning\u00fan pretexto se admitir\u00e1 por diferirla. Sin embargo no olvidar\u00e9\u00a0 que es al Sr. Bertoldi a quien se debe su conservaci\u00f3n..\u00bb<\/p>\n<p>Esta es la s\u00faplica imperiosa de un t\u00edo, de un gran capell\u00e1n del emperador! Lo que m\u00e1s duele\u00a0 es encontrar en ella la insidiosa ambig\u00fcedad de los t\u00e9rminos. Se recuerda el restablecimiento de los Misioneros y de las Hijas de la Caridad, adem\u00e1s se habla de restituci\u00f3n: \u00bfera entonces\u00a0 en nombre y en provecho de la doble familia de san Vicente de Pa\u00fal por lo que se reclamaba su coraz\u00f3n? Vamos a verlo.<\/p>\n<p>Al recibo de esta carta, el arzobispo de Tur\u00edn crey\u00f3 deber obedecer. Pero Bertoldi hab\u00eda muerto hac\u00eda dos meses, y se ignoraba a qu\u00e9 manos hab\u00eda ido a parar. El arzobispo lo examin\u00f3 con ayuda de un proceso verbal del 17 de julio de 1793, elaborado por su predecesor el cardenal Costa, certific\u00f3 \u00e9l mismo la autenticidad y, despu\u00e9s de recolocarle en el libro vaciado en el que hab\u00eda sido llevado a Tur\u00edn, se lo devolvi\u00f3 al general Menou, con los procesos verbales y una carta del cardenal Fesch, en la que le dec\u00eda\u00a0 que los Misioneros dispersos conced\u00edan de buena gana la santa reliquia a la <em>casa de Par\u00eds<\/em>. El arzobispo les hab\u00eda comentado pues la petici\u00f3n del gran capell\u00e1n en su sentido m\u00e1s natural, y ellos se hab\u00edan imaginado, oyendo hablar de <em>restituci\u00f3n<\/em>, que en efecto el coraz\u00f3n iba a volver a sus leg\u00edtimos propietarios.<\/p>\n<p>Pero el coraz\u00f3n enviado por el general de Menou, se detuvo en Lyon, donde lo guardaron, haciendo s\u00f3lo la gracia a las Hijas de la Caridad de dejarles el libro que lo conten\u00eda, con un aut\u00e9ntico! Si se atrevieran a hacer gracia en un asunto tan grave y tan santo, \u00bfno se dir\u00eda\u00a0 \u00abPerrin Daudin que abre la ostra y da el cascar\u00f3n\u00bb?Robo piadoso y todo lo que se quiera, pero robo manifiesto que se ha tratado en vano de evitar! Ciertamente, m\u00e1s excusable o mejor dicho muy leg\u00edtimo es el piadoso fraude cometido en Tur\u00edn, donde una vaga sospecha de lo que iba a seguir hizo desprenderse del coraz\u00f3n, antes de la entrega, un ventr\u00edculo que se guardaron despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Durante su estancia en Lyon, Hanon hizo pues valer sus derechos, que se reconocieron por fuerza.. pero los acontecimientos pol\u00edticos no permitieron proseguir la restituci\u00f3n. Esperemos que por fin se comprenda que el lugar del coraz\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, despu\u00e9s de su muerte como en vida, est\u00e1 en medio de sus hijos.<\/p>\n<p>De regreso a Par\u00eds, Hanon tuvo el tiempo y el consuelo de ver el gobierno normal restaurado en le Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la\u00a0 Caridad por el breve ya mencionado de P\u00edo VII del 19 de enero de 1815, y la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n restablecida por la ordenanza de Luis XVIII del 3 de febrero de 1816. Falleci\u00f3 menos de tres meses despu\u00e9s, el 24 de abril.<\/p>\n<p>Verbert, designado por sus cohermanos, fue nombrado por el soberano pont\u00edfice vicario general para Francia y las Misiones extranjeras, y Sicardi recuper\u00f3 el gobierno de las provincias de Europa.<\/p>\n<p>No obstante, la caja con el cuerpo de san Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda sido trasladada, el 23 de junio de 1815, de la calle del Vieux-Colombier calle del Bac, 140, a la nueva casa de las Hijas de la Caridad, donde se guard\u00f3 bajo un altar. Fue all\u00e1 donde Verbert hizo una primera apertura, el 16 de mayo de 1817, para extraer del santo cuerpo una peque\u00f1a porci\u00f3n que fue entregada al Sr. Dubourg, entonces obispo de Nueva Orleans.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue Verbert quien obtuvo del gobierno el hotel de Lorge, calle de S\u00e8vres, 95, donde la Compa\u00f1\u00eda, sin asilo, a pesar de tantas promesas desde 1792 ha establecido su capital.<\/p>\n<p>Fallecido el 4 de marzo, Verbert fue reemplazado por Boujard, elegido por sus cohermanos y nombrado por el papa, Boujard tambi\u00e9n visit\u00f3, el 19 de febrero de 1620, las reliquias de san Vicente, para ver si la humedad no hab\u00eda penetrado en la caja. El santo cuerpo esper\u00f3 en adelante el agradecimiento y el traslado solemne de 1830.<\/p>\n<p>Entretanto, y como para prepararle un triunfo m\u00e1s completo, la Compa\u00f1\u00eda de Vicente hab\u00eda recuperado su estado normal. Con la dimisi\u00f3n de Boujard en Francia, y de Baccari, sucesor de Sicardi, en Roma, Le\u00f3n XII, a petici\u00f3n de Carlos X, y con el consentimiento un\u00e1nime del consejo de Estado y de los ministros, nombr\u00f3 a Pierre Dewailly superior general de la Misi\u00f3n, por un breve del 16 de enero de 1827, promulgado el 1\u00ba de julio del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>Habiendo fallecido Dewailly el 23 de octubre de 1828, una asamblea del 15 de mayo de 1829 nombr\u00f3 a Dominique Salhorgne superior general. Era la primera vez en cuarenta a\u00f1os que la Compa\u00f1\u00eda era llamada a darse, por sus representantes naturales, un cabeza y unos asistentes en conformidad con sus constituciones, la Providencia parec\u00eda esperar este momento para procurar a san Vicente de Pa\u00fal su m\u00e1s hermoso triunfo.<\/p>\n<h3>III. <em>Traslado de 1830.<\/em><\/h3>\n<p>El 30 de marzo de 1830, la caja que conten\u00eda su cuerpo era llevada a la gran sala sinodal del arzobispado de Par\u00eds, y all\u00ed, en presencia de los vicarios generales y del cap\u00edtulo, del prefecto del Sena, del prefecto de polic\u00eda y de otros grandes personajes, del superior general de la Misi\u00f3n y de la superiora de las Hijas de la Caridad, acompa\u00f1ados uno y otra de\u00a0 de los principales miembros de las dos compa\u00f1\u00edas y de cuatro doctores de la facultad de medicina de Par\u00eds, Mons. de Quelen, conforme al informe del promotor, reconoc\u00eda la identidad de la caja y ordenaba su apertura.<\/p>\n<p>All\u00ed se encontr\u00f3, adem\u00e1s del santo cuerpo en el estado ya descrito, una cantidad bastante grande de ropas te\u00f1idas con su sangre y los procesos verbales de las diversas visitas ya referidas. A la invitaci\u00f3n del arzobispo, los doctores procedieron entonces al examen de la santa reliquia, por lo general bien conservada, y consignaron su descripci\u00f3n en un reportaje cient\u00edfico. Del esqueleto no faltaban m\u00e1s que trece dientes ca\u00eddos en la vida del santo, la mano izquierda arrancada por el arzobispo Ventimille, once costillas distra\u00eddas en diferentes momentos y remplazadas por arcos de cuero, y la r\u00f3tula de la rodilla derecha.<\/p>\n<p>Por orden del arzobispo, los doctores separaron la r\u00f3tula izquierda, el radio del antebrazo derecho. La mano estaba destinada a Mons. de Quelen. Pero, algunos d\u00edas despu\u00e9s, el 8 de abril, el prelado escrib\u00eda al superior general: \u00abDespu\u00e9s de pedir la moderaci\u00f3n\u00a0 en los deseos por la intercesi\u00f3n de vuestro santo fundador e instituidor\u2026 he pensado que era m\u00e1s que conveniente que la mano derecha del padre que ha dispensado sobre vosotros tantas bendiciones no saliera nunca de las manos de sus hijos.\u00bb El superior general Salhorgne insisti\u00f3 generosamente para que esta rica porci\u00f3n volviera al arzobispo, pero Mons. de Quelen continu\u00f3 rechazando con un piadoso desinter\u00e9s no menos laudable, y fue devuelta a su lugar natural. La r\u00f3tula izquierda fue depositada en el tesoro de la iglesia metropolitana de Par\u00eds; la mitad inferior del radio se convirti\u00f3 en propiedad de la casa madre de las Hijas de la Caridad; cinco de las seis divisiones de la mita superior fueron distribuidas\u00a0 a las iglesias del H\u00f4tel-Dieu, del Hospital de la Piti\u00e9, de Versalles, de Clichy y de San Vicente de Pa\u00fal de Par\u00eds; el arzobispo se reserv\u00f3 la sexta, con las part\u00edculas separadas al durante las diversas operaciones, que hab\u00edan sido recogidas con cuidado. En la casa madre de la Misi\u00f3n hab\u00edan quedado abandonadas la caja, las ropas, el alba, los guantes, los zapatos y la estola.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado santo, 10 de abril, despu\u00e9s de restauraci\u00f3n de los huesos desarticulados y su revestimiento de tejidos de seda, el pecho y dem\u00e1s intervalos fueron rellenados de guata y de hilaza de seda impregnadas de polvo de tan con un poco de alcanfor. El santo cuerpo fue luego recubierto, del cuello al extremo de los pies, con un vestido de seda blanca, sobre el que se puso como ropas inmediatas, un pantal\u00f3n largo, una chaqueta de mangas, una corbata, un gorro y medias, todo ello en seda, reunido en sus diversas partes por costuras acercadas para preservar la reliquia del contacto con el aire.<\/p>\n<p>El cuerpo, as\u00ed dispuesto y sellado con catorce sellos, fue revestido con una t\u00fanica de seda blanca en forma de camisa, de un alba con un rico trabajo, dada a este efecto por una persona piadosa, de una cinta de seda blanca en forma de cintur\u00f3n, de una estola de muar\u00e9 violeta ricamente bordad en oro, dada por las Hijas de la\u00a0 Caridad; de una sotana y de un cintur\u00f3n de seda negra, de un roquete en batista a la romana; de zapatos de terciopelo negro; de una rica estola pastoral, presente del arzobispo de Par\u00eds; de un rico solideo de seda negra; de una representaci\u00f3n de la cara y de las manos en cera. Entre las manos se coloc\u00f3 un crucifijo de la iglesia metropolitana y don del cap\u00edtulo que la tradici\u00f3n dice haber servido a san Vicente de Pa\u00fal para exhortar a Luis XIII a la muerte.<\/p>\n<p>Fijado a continuaci\u00f3n sobre un coj\u00edn de terciopelo violeta, acabado en una almohadilla de la misma tela, con guarnici\u00f3n y borlas de oro, el santo cuerpo descans\u00f3 varios d\u00edas expuesto a la veneraci\u00f3n de las personas piadosas. El viernes 23 de abril, el arzobispo bendijo el relicario en el que deb\u00eda ser encerrado; magn\u00edfico conjunto, en el que el trabajo sobrepasa a la materia, obra maestra de Oliot, que hab\u00eda sido admirado en la Exposici\u00f3n\u00a0 de la industria francesa en 1827, ofrenda de la di\u00f3cesis de Par\u00eds a san Vicente de Pa\u00fal y a sus hijos, cuyo precio elevado fue cubierto con la ayuda de colectas y subscripciones, a la cabeza de las cuales se inscribieron el rey y los pr\u00edncipes y princesas de su familia. Es un gran cuadrado de siete pies de largo, sobre dos y medio de alto y de ancho con la parte superior abovedada. Hermosos espejo encerrando las tres caras laterales. El montante y la cimbra est\u00e1n cincelados con gusto. En cada uno de los dos montantes anteriores, dos z\u00f3calos llevan peque\u00f1os ni\u00f1os de plata de un pie de altura: hu\u00e9rfanos de los dos sexos, con las manos juntas, que miran con viva expresi\u00f3n de respeto y gratitud a su bienhechor y padre. Una estatua de Vicente de Pa\u00fal, de tres pies y medio, en h\u00e1bitos sacerdotales, de rodillas sobre una nube, con los ojos y las manos al cielo,\u00a0 corona el relicario. Alrededor de \u00e9l cuatro \u00e1ngeles, de dos pies y medio, llevan los atributos de la Religi\u00f3n, de la Fe, de la Esperanza y de la Caridad. el interior del relicario est\u00e1 revestido de terciopelo violeta adornado de bordados en oro.<\/p>\n<p>Fue all\u00ed pues donde, el 23 de abril, fue depositado el santo cuerpo con el coj\u00edn y el\u00a0 almohad\u00f3n de terciopelo al que estaba fijado, y una caja de hojalata pulida, colocada bajo sus rodillas que conten\u00eda todos los procesos verbales realizados hasta ese d\u00eda, dos mandamientos del arzobispo de Par\u00eds al traslado y un ejemplar de un Compendio de la <em>Vida de san Vicente de Pa\u00fal, <\/em>por el Sr. Reboul-Berville.<\/p>\n<p>El relicario, cerrado y sellado, fue transportado al d\u00eda siguiente, d\u00eda aniversario del nacimiento de san Vicente de Pa\u00fal, del palacio arzobispal a la iglesia metropolitana. El santuario, el coro, la nave y el p\u00f3rtico de la iglesia hab\u00edan sido decorados y tendidos, seg\u00fan las \u00f3rdenes y la piadosa liberalidad del rey. Las primeras v\u00edsperas de la fiesta del d\u00eda siguiente fueron cantadas por el obispo de Lu\u00e7on, en presencia del arzobispo de Par\u00eds, del arzobispo nombrado de Sens, de los obispos de Meaux, de Moulins, de Ch\u00e2llons, de Tulle, de Chartres, de Soissons, de La Rochelle y de Samosate, del Superior general y de todos los miembros de la Misi\u00f3n, a quienes se hab\u00edan cedido las sillas altas del coro, del cap\u00edtulo y del clero de la metr\u00f3polis y de un inmenso concurso de clero y de pueblo. Despu\u00e9s de completas, el paneg\u00edrico del santo fue pronunciado por el Sr. Mathieu, promotor de la di\u00f3cesis, hoy cardenal arzobispo de Besan\u00e7on. Sigui\u00f3 el canto de los maitines y laudes, al que presidi\u00f3 el obispo de La Rochelle, con anterioridad p\u00e1rroco de Saint-Vincent-de-Paul.<\/p>\n<p>El d\u00eda siguiente, domingo 27 de abril, tuvo lugar la traslaci\u00f3n solemne a la casa madre de la Misi\u00f3n. La misa fue celebrada por Louis Lambruschini, nuncio apost\u00f3lico. A las dos, despu\u00e9s del canto del primer salmo de las v\u00edsperas, y mientras que el oficio se continuaba\u00a0 en la metr\u00f3polis, comenz\u00f3 la procesi\u00f3n su largo desfile. Enseguida se pusieron en marcha los hombres de las asociaciones de Santa Genoveva y de San Jos\u00e9, los ni\u00f1os de la casa de San Nicol\u00e1s de Vaugirard, los habitantes de Clichy, los Hermanos de las Escuelas cristianas, cada agrupaci\u00f3n bajo su bandera. Tras las cruces del cap\u00edtulo, precedidas ellas de los zapadores, de los tambores y de un pelot\u00f3n de gendarmer\u00eda, marchaba en dos filas, entre cuatro compa\u00f1\u00edas de granaderos y cuatro compa\u00f1\u00edas de infanter\u00eda ligera de los regimientos de la guarnici\u00f3n, un inmenso clero. Eran en primer lugar los eclesi\u00e1sticos de los seminarios diocesanos y de los diferentes seminarios de Par\u00eds, yendo en medio de ellos un cuerpo de m\u00fasica militar; luego los eclesi\u00e1sticos , bien del clero de Par\u00eds, bien de las congregaciones religiosas, bien de las parroquias circunvecinas, bien adem\u00e1s de diversas di\u00f3cesis de Francia.<\/p>\n<p>Mientras tanto, acabado el oficio, el relicario fue izado y llevado en medio de los Lazaristas y del cap\u00edtulo metropolitano, por treinta hombres revestidos de sotanas, de albas y de cinturones de seda, y decorados con una medalla de san Vicente de Pa\u00fal, que pertenec\u00edan a las asociaciones de Santa Genoveva y de San Jos\u00e9 que hab\u00edan reclamado este piadoso empleo. Cuatro cl\u00e9rigos llevaban una antorcha en las cuatro esquinas del relicario, de los que cuatro sacerdotes en casulla ten\u00edan los cordones de honor. El relicario era seguido de los capellanes del rey, de los prelados ya nombrados a los que se hab\u00edan unido los obispos de Montauban, de Belley, de Versalles, de Bayeux, de Evreux, de Nancy, de Troyes y de Grenoble, y por \u00faltimo del arzobispo de Par\u00eds, precedido de su cruz, de los porta-insignias y acompa\u00f1ado de sus asistentes, todos en capas.<\/p>\n<p>Las reliquias eran seguidas tambi\u00e9n del prefecto del Sena y del prefecto de polic\u00eda, con sus secretarios generales, de los alcaldes de los distritos 9\u00ba y 10\u00ba, del comandante de la gendarmer\u00eda, de los miembros del consejo general y de la administraci\u00f3n de los hospicios, de varios pares de Francia y dem\u00e1s personajes notables. La marcha se cerraba por un pelot\u00f3n\u00a0 de gendarmes.<\/p>\n<p>Al salir de la iglesia, para satisfacer un deseo piadoso, el relicario fue depositado\u00a0 cerca del p\u00f3rtico del H\u00f4tel-Dieu, tanta veces franqueado por la cardad de Vicente, y las religiosas se acercaron a venerar las santas reliquias. Durante esta estaci\u00f3n, se adelantaron entre las dos filas de los p\u00e1rrocos y de los Lazaristas, cerca de ochocientas Hijas de la Caridad, seguidas de cincuenta hu\u00e9rfanas, que preced\u00edan al relicario; y, una vez que \u00e9ste recobr\u00f3 su puesto en la procesi\u00f3n, cincuenta hu\u00e9rfanas y\u00a0 y otras doscientas hijas de la Caridad se situaron detr\u00e1s de ellas entre las dos filas firmadas por los Lazaristas y los can\u00f3nigos.<\/p>\n<p>En este orden, la procesi\u00f3n sigui\u00f3 el pavimento, la calle de Notre Dame, el Petit-Pont, los muelles de Saint-Michel, de los Agustinos, de la Moneda y de los Teatinos, las calles de los Santos Padres, Taranne y del Drag\u00f3n, el cruce de la calle Cruz Roja y la calle de S\u00e8vres. Casi todas las casas a lo largo de este recorrido estaban tendidas y adornadas. Dos estaciones se hab\u00edan hecho, una en la plaza del Instituto, la otra en la calle de los Santos Padres, frente al hospicio de la Caridad, primer teatro de la caridad del santo en Par\u00eds; una tercera estaci\u00f3n tuvo lugar en la calle de S\u00e8vres, entre el hospicio de los M\u00e9nages y la casa de las Damas de santo Tom\u00e1s de Villanueva.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que llegara el relicario a la capilla de los Lazaristas, y mientras se lo depositaba en el coro en un estrado, el arzobispo de Par\u00eds, dirigiendo la palabra al suprior general que le hab\u00eda presentado el agua bendita y dado el incienso, pronunci\u00f3 este discurso:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or general, en el nombre del clero de Par\u00eds, nos atrevemos a decirlo, en el nombre del clero de Francia, e incluso de la Iglesia cat\u00f3lica, llegamos a colocar en vuestras manos el precioso dep\u00f3sito que ha permanecido algunos d\u00edas en las nuestras. Devolvemos a los hijos el cuerpo de su venerable padre, que hab\u00edan tenido la suerte de salvar de la profanaci\u00f3n, y que nos sentimos tan felices de haber podido rodear con nuevos respetos y nuevos homenajes. Traemos al coraz\u00f3n de los dignos sacerdotes de la Misi\u00f3n las reliquias de su santo fundador, de este sacerdote a quien podemos llamar verdaderamente grande, porque todas las obras de su vida fueron agradables al Se\u00f1or: \u00ab<em>Ecce sacerdos magnus, qui in diebus suis placuit Domino. <\/em><\/p>\n<p>\u00abEs tambi\u00e9n en nombre de los pobres, cuyo protector y padre fue particularmente Vicente de Pa\u00fal, como os devolvemos estos restos sagrados despu\u00e9s de presentarlos a la poblaci\u00f3n inmensa de una ciudad tan llena de los recuerdo y de los monumentos de su caridad. Al llegar a prosternarse ante el santuario en lo alto del cual debe descansar, , como en otro tiempo, este infatigable amigo de los hombres, cada uno podr\u00e1 aplicarle, con una dulce y consoladora verdad, estas palabras del salmista:\u00a0 Pobre \u00e9l mismo, pero rico en su fe,, ha encontrado el medio de aliviar todas las miserias: <em>adjuvit pauperem de inopia; <\/em>sin otro cr\u00e9dito que le de la confianza otorgada a su piedad, ha hecho degustar las dulzuras de la familia a los que no deb\u00edan nunca conocerlas<em>: posuit sicut oves familias; <\/em>los justos se alegrar\u00e1n, y el silencio mismo de la iniquidad publicar\u00e1 su triunfo: <em>videbunt recti et laetabuntur, et omnis iniquitas opilabit os suum.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>El superior general respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abMonse\u00f1or, el triunfo p\u00fablico, solemne y pac\u00edfico de un santo sacerdote en el siglo XIX y en medio de esta gran ciudad es una especie de prodigio que excita nuestra admiraci\u00f3n y que nuestros sobrinos encontrar\u00e1n dif\u00edcil reconciliar con la indiferencia lamentablemente demasiado com\u00fan hoy con respecto de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abDios, que es admirable en sus santos, os ha elegido, Monse\u00f1or, para operar este prodigio. Es \u00e9l quien os ha inspirado el generoso plan\u00a0 de reanimar la fe de un pueblo numeroso, y llevarlo al pensamiento de Dios por el espect\u00e1culo imponente de los honores rendidos a los preciosos huesos\u00a0 de su humilde servidor\u2026\u00bb<\/p>\n<p>En efecto, la fe de este pueblo, entonces tan profundamente pervertida por quince a\u00f1os de una lucha imp\u00eda pareci\u00f3 despertar durante la novena que sigui\u00f3, y hubo en Par\u00eds como una resurrecci\u00f3n religiosa. Todas los d\u00edas, los p\u00e1rrocos de la capital, en el rango que les hab\u00eda sido asignado, vinieron a hacer procesionalmente su piadosa estaci\u00f3n con su clero y un gran concurso de sus parroquianos. As\u00ed lo hicieron todas las comunidades religiosas. No menor era la afluencia a los oficios celebrados cada d\u00eda pontificalmente por alg\u00fan obispo y a los paneg\u00edricos predicados por los oradores m\u00e1s renombrados. Pero, fuera incluso de estos honores organizados y de alguna manera oficiales, cu\u00e1ntos homenajes particulares y libres le hicieron a Vicente de Pa\u00fal en muchas partes de la poblaci\u00f3n parisiense! Cada d\u00eda, desde las cuatro de la ma\u00f1ana hasta las nueve de la noche, la iglesia estuvo abierta y llena por un afluencia de todos los rangos y condiciones. Para satisfacer la piedad de todos, se tuvieron que abrir el coro y el santuario, y dejar circular a la gente por el interior de la casa, ya que todos quer\u00edan arrodillarse ante el relicario, besarlo, y pasarle alg\u00fan objeto: la mayor\u00eda de los fieles cruces y medallas, los militares su cruz de honor y su espada, las madres a sus peque\u00f1uelos.<\/p>\n<p>Hubo visitas augustas. El mi\u00e9rcoles se vio llagar a la Sra. Delfina, esa mujer de dolores que ven\u00eda a postrarse delante del consolador de todos los afligidos, el jueves fue el Rey mismo, acompa\u00f1ado de la Delfina otra vez y de la duquesa de Berry. \u00abVengo, respondi\u00f3 el Rey al arzobispo, que le hab\u00eda recibido, vengo a postrarme ante los restos de un santo sacerdote tan querido de la humanidad; vengo a pedir, por su intercesi\u00f3n,\u00a0 la felicidad de mis pueblos; vengo con confianza a pedirle que presente a dios este voto el m\u00e1s ardiente de mi coraz\u00f3n.\u00bb Y dijo en el mismo sentido al superior general, que le hab\u00eda sido presentado: \u00abPedid por Francia, rezar por la felicidad de mi pueblo es rezar por la m\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando Carlos X expresaba este voto tan cristiano, parec\u00eda tener que ser escuchado. Su flota iba a hacerse a la mar felizmente hacia Berber\u00eda para destruir la esclavitud que hab\u00eda compartido Vicente de Pa\u00fal y que tanto hab\u00eda trabajado por socorrer, para traer con la gloria del suceso una nueva fuerza para su trono. Desgraciadamente tres meses despu\u00e9s, adquirido este gran triunfo, y al otro d\u00eda mismo de la octava de san Vicente de Pa\u00fal, celebrada con la misma afluencia que en el mes de abril precedente, el trono hab\u00eda ca\u00eddo, y la religi\u00f3n parec\u00eda haber desaparecido con \u00e9l. Durante algunos d\u00edas, hubo que ocultar a las pasiones desencadenadas el precioso relicario de san Vicente de Pa\u00fal. Pero el padre de los pobres y del pueblo recuper\u00f3 pronto su lugar encima de su altar y, para este siervo fiel del Dios salvador, se realiz\u00f3 una vez m\u00e1s la palabra sagrada: \u00abExaltado de la tierra, atrajo todo a s\u00ed.\u00bb En efecto, el traslado de 1830 no fue el triunfo tan s\u00f3lo del h\u00e9roe sino tambi\u00e9n de la religi\u00f3n de la caridad. despu\u00e9s de una revoluci\u00f3n ocasionada m\u00e1s todav\u00eda por la impiedad que por la oposici\u00f3n pol\u00edtica, despu\u00e9s de una revoluci\u00f3n que amenazaba al altar tanto como al trono y cre\u00eda haber destruido en uno el \u00fanico apoyo del otro, vemos que el altar surge otra vez m\u00e1s firme y m\u00e1s brillante\u00a0 sobre el \u00fanico fundamento y por la \u00fanica acci\u00f3n de la caridad. Durante toda la Restauraci\u00f3n, a pesar de la protecci\u00f3n\u00a0 y el ejemplo de pr\u00edncipes muy cristianos , o m\u00e1s bien al cabo de cerca de dos siglos, de la muerte de san Vicente de Pa\u00fal, casi ninguna instituci\u00f3n caritativa hab\u00eda sido formada y sobre el suelo que \u00e9l hab\u00eda cubierto con los monumentos de su caridad, no se hab\u00eda visto surgir apenas fundaci\u00f3n nueva. Apenas la santa reliquia sale de la sombra cuando se convierte r\u00e1pidamente en una se\u00f1al y en una bandera, un principio de fecundidad y de vida. Entonces nace la admirable Sociedad de su nombre, que cubre pronto Francia y el mundo; entonces Par\u00eda alumbra toda clase de obras caritativas; entonces todas las clases ponen la mano en el alivio de todas las miserias f\u00edsicas\u00a0 y morales, desde los grandes se\u00f1ores y las grandes damas hasta las <em>Hermanitas de los pobres. <\/em>Los mismos que est\u00e1n fuera de nuestras creencias, se preocupan\u00a0 por encima de todo lo que llaman las cuestiones de econom\u00eda social y de asistencia p\u00fablica. Todos comprenden o sienten que \u00e9se es el problema del presente y del porvenir, la salud de la religi\u00f3n y de la sociedad. M\u00e1s que nunca, por la caridad se reconocer\u00e1 a los disc\u00edpulos\u00a0 del\u00a0 Salvador; m\u00e1s que nunca, la caridad ser\u00e1 la demostraci\u00f3n efectiva de la fe, la manifestaci\u00f3n de su vida, el atractivo que le ganar\u00e1 los pueblos. En una sociedad dividida en odios tan amenazadores, sola, la caridad puede operar el desarme general, , redactar la carta de los derechos y de los deberes, formar una familia de hermanos. Y \u00e9se es el plan de la Providencia resucitando a Vicente de Pa\u00fal la v\u00edspera de una revoluci\u00f3n m\u00e1s social que pol\u00edtica. Est\u00e1, en nuestras manos, , y seg\u00fan le seamos o no fieles, la resurrecci\u00f3n o la ruina de la religi\u00f3n y de la sociedad. En adelante, Vicente de Pa\u00fal o Babeuf, caridad o socialismo!<\/p>\n<h2>Documentos justificativos<\/h2>\n<h3><strong>Bula de canonizaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Clemente, obispo, siervo de los siervos de Dios. Para perpetua memoria.<\/p>\n<p>l. \u2013La Jerusal\u00e9n celeste, esta bienaventurada ciudad del Dios vivo, en la que el soberano Padre de familias distribuye por igual a todos los que han trabajado en su vi\u00f1a la misma paga de la vida eterna, en diferentes lugares y moradas donde cada uno se colocado seg\u00fan su m\u00e9rito. Por eso los ap\u00f3stoles hall\u00e1ndose en la tristeza a causa de la muerte de cristo, en el temor por su debilidad, en la inquietud por su futura recompensa, al o\u00edr decir que Pedro, el m\u00e1s ardiente y el m\u00e1s osado de entre ellos, y que hab\u00eda sido establecido su jefe y su pr\u00edncipe, renegara tres veces de su Maestro al canto del gallo, el se\u00f1or Cristo los consol\u00f3, diciendo: \u00abEn la casa de mi padre hay varias moradas, \u00bb dando a entender con estas palabras que ninguno de ellos, a pesar de la diferencia de fuerza y de debilidad, de mayor\u00a0 y de menor justicia, no ser\u00eda excluido, no ser\u00eda excluido de esta feliz casa en la que existen varias moradas, es decir diferentes grados de m\u00e9ritos en una sola vida eterna. En efecto, otra es la claridad del sol, otra la claridad de la luna, otra la claridad de las estrellas, pues la estrella difiere de la estrella en claridad, y el Evangelio habla de diferentes fecundidades, ya que tal grano produce ciento, tal otro sesenta, tal otro treinta; as\u00ed los m\u00e1rtires producen fruto al ciento por ciento, las v\u00edrgenes al sesenta, los dem\u00e1s en diferente cantidad.<\/p>\n<p>Hay por lo tanto en la casa de Dios diferentes moradas; las estrellas no tienen la misma claridad; no el mismo, sino m\u00faltiple es el fruto de la semilla. De esta forma, no hay m\u00e1s que una sola corona recibida en el tiempo de la persecuci\u00f3n: la paz tiene tambi\u00e9n sus coronas, con las que ella ci\u00f1e a los vencedores que, en diferentes combates han derribado y sometido a su adversario: a quien ha vencido a la voluptuosidad, la palma de la continencia; a quien ha combatido la c\u00f3lera, combatido la injusticia, la corona de la paciencia; a quien ha despreciado el dinero, el triunfo sobre la avaricia. Es la gloria de la fe soportar los males de este mundo en la esperanza de los bienes futuros; y a quien la prosperidad no hace orgulloso obtiene la gloria de la humildad. Quien est\u00e1 inclinado hacia la misericordia para con los pobres adquiere la retribuci\u00f3n del tesoro celestial; quien no conoce la envidia, quien ama a sus hermanos en la uni\u00f3n y en la dulzura es honrado con la recompensa de la dilecci\u00f3n y la paz. en esta carrera de las virtudes, el bienaventurado siervo de Dios Vicente de Pa\u00fal no s\u00f3lo lleg\u00f3 \u00e9l mismo\u00a0 a recibir estas palmas y estas coronas de justicia, sino que, por sus cuidados y sus ejemplos, ha conducido all\u00ed a un gran n\u00famero de sus semejantes. Porque, como un valiente soldado de Dios, dejando toda carga y el pecado que le rodeaba, se ha enzarzado en la batalla que se le presentaba, adelant\u00e1ndose a los dem\u00e1s por su virtud y, hasta su avanzada edad, ha combatido valerosa y fielmente contra\u00a0 los pr\u00edncipes y las potencias y los amos de este mundo de tinieblas, ha merecido ser coronado de la mano del Se\u00f1or en la tierra de la felicidad. Ya que, aqu\u00e9l a quien Dios, que solo opera grandes prodigios, hab\u00eda recompensado en el cielo con la eterna felicidad, ha querido hacerle ilustre en la tierra por signos y hechos milagrosos, y sobre todo en el tiempo en que, en Francia, novadores con falsos y ficticios milagros, se esfuerzan en difundir sus errores, en perturbar la paz en la Iglesia cat\u00f3lica y en separar a los sencillos de la unidad de la Sede romana.<\/p>\n<p>II. \u2013Para obedecer pues a la voluntad divina, para animar a los fieles a correr por el camino de la salvaci\u00f3n, para reprimir la maldad de los perversos y para confundir la malicia de los herejes, Nos hemos decretado hoy por la autoridad apost\u00f3lica, que todo el pueblo fiel, del que Dios se ha dignado, sin que lo mereci\u00e9ramos, darnos la direcci\u00f3n, rindiera al siervo de Dios Vicente el\u00a0 culto, la veneraci\u00f3n y los honores de los santos. Celebremos pues, con salmos, himnos y c\u00e1nticos espirituales en la compunci\u00f3n del coraz\u00f3n y la misericordia con los pobres, la hermosa victoria conseguida sobre el mundo y el diablo, y el triunfo espiritual del siervo de Dios. Que se edifiquen templos en su honor al Dios inmortal; pero nosotros que somos el templo de Dios temamos violarlo y mancillarlo con la mancha de la perversidad humana, y hagamos de manera que nada impuro o profano entre en este templo de Dios, es decir en nuestra alma, por temor a que irritado, abandone la morada que habita. Que a la memoria de Vicente y sobre sus altares se ofrezcan dones y presentes; pero ofrezcamos tambi\u00e9n nuestros cuerpos como uno hostia viva, santa, agradable a Dios, testimonio de nuestra obediencia racional. Por \u00faltimo que estas estatuas y estas im\u00e1genes sagradas sean el objeto de una honor y de un culto religioso: pero apliqu\u00e9monos cuidadosamente, con el auxilio de la gracia divina, a expresar y a representar en nosotros, mientras se lo permita la debilidad de cada uno, la forma eminente de sus virtudes y la imagen de su santa vida.<\/p>\n<p>III. \u2013Nacido en una aldea humilde de la di\u00f3cesis de Aqcs que dicen Ranquines, de padres muy pobres pero piadosos, Vicente de Pa\u00fal en su infancia como el inocente Abel fue pastor de ovejas y atrajo sobre \u00e9l y sobre sus presentes las miradas del Se\u00f1or. Ya que, viviendo en la inocencia, ofrec\u00eda a Dios con sus ahorros y su privaciones un agradable sacrificio de piedad. En efecto, distribu\u00eda a los pobres harina cuando regresaba del molino, e incluso el pan que le hab\u00edan dado sus padres para su m\u00f3dica alimentaci\u00f3n, consagrando as\u00ed a la virtud lo que \u00e9l quitaba a su subsistencia , y alimentando a sus padres con su abstinencia y su ayuno. Porque la ardiente caridad del piadoso ni\u00f1o no encontraba obst\u00e1culo en su pobreza; y tan poco considerable era lo que pod\u00eda sustraer a sus recursos, su grandeza de alma sobre pasaba los l\u00edmites estrechos de sus facultades. As\u00ed, un medio escudo que hab\u00eda juntado poco a poco, mediante una ahorro de todos los d\u00edas, por su trabajo y su frugalidad, \u00e9l se lo daba entero a un pobre que encontr\u00f3, a ejemplo de aquella pobre viuda, que mereci\u00f3 ser alabada por el Se\u00f1or cuando dio, no de su abundancia sino de su penuria, todo lo que ten\u00eda, todo su sustento.<\/p>\n<p>IV. \u2013Arrancado por su padre de la vida campestre y pastoril, fue enviado a Aqcs, al convento de los hermanos de la orden de san Francisco para darse a las letras; lo que hizo con tanto cuidado y diligencia, con tal integridad de costumbres y tal piedad para con Dios, que fue el ejemplo de sus iguales y la admiraci\u00f3n de sus maestros. De all\u00ed en Toulouse luego en Zaragoza, se entreg\u00f3 con asiduidad a los estudios de teolog\u00eda; y casto, humilde, modesto, tal como deben serlo los que son llamados a la herencia del Se\u00f1or, ascendi\u00f3 por todas las \u00f3rdenes eclesi\u00e1sticas a la sublime dignidad del sacerdocio.<\/p>\n<p>V. \u2013Apenas se hab\u00eda revestido del honor sacerdotal, cuando su reputaci\u00f3n bien conocida de virtud\u00a0 y de doctrina le hizo nombrar, sin saberlo \u00e9l y en su ausencia, para un rico beneficio; pero al enterarse que no pod\u00eda entrar en posesi\u00f3n sin pleitear, renunci\u00f3 a \u00e9l por s\u00ed mismo y de buena gana; ya que, prefiriendo sufrir la injusticia y el fraude a disputar en juicio con su hermano, quiso privarse de una abundante renta que no pod\u00eda obtener sin uno de esos procesos que un eclesi\u00e1stico, como \u00e9l dec\u00eda de s\u00ed mismo, debe huir absolutamente.<\/p>\n<p>VI. \u2013Entretanto, para no servir de carga a los dem\u00e1s, sino para lograr, por un trabajo honrado,\u00a0 y una laudable industria,\u00a0 su mantenimiento y el de su pobre madre, ense\u00f1\u00f3 las humanidades en un pueblo llamado Buzet, lugar muy considerable de la di\u00f3cesis de Toulouse, y luego en esta ciudad misma. Y como su principal cuidado y su vigilante solicitud eran menos los de llenar el esp\u00edritu de sus j\u00f3venes disc\u00edpulos con una ciencia solamente est\u00e9ril de las cosas de Dios, que el de llevar a sus almas a abrazar la celeste sabidur\u00eda, formar sus costumbres en la y en la santidad sublime de la profesi\u00f3n cristiana, gentilhombres confiaban a porf\u00eda a sus hijos a sus cuidados, para que, bajo la direcci\u00f3n evang\u00e9lica de un hombre tan grande y en la escuela de su piedad, avanzaran en el camino del Se\u00f1or y en la ciencia de los santos.<\/p>\n<p>VII. \u2013Habiendo ido a Marsella para recoger all\u00ed una suma de dinero que se le deb\u00eda por un legado de herencia, cuando viajaba por mar y bajo un viento favorable de Marsella a Narbona para volver a Toulouse, cay\u00f3 en medio de los Turcos, que mataron al patr\u00f3n de la embarcaci\u00f3n y a otros pasajeros, a \u00e9l miso le hirieron con una flecha, le despojaron de sus vestidos y le llevaron cautivo a \u00c1frica. Tuvo que sufrir por la crueldad de los Turcos numerosas y graves penalidades para no abandonar la ley de su Se\u00f1or, pero bien sab\u00eda que los sufrimientos de este tiempo no tienen proporci\u00f3n con la\u00a0 gloria futura que se nos revelar\u00e1.<\/p>\n<p>VIII. \u2013Se cuenta que habiendo visto a uno de sus compa\u00f1eros de esclavitud tristemente abatido bajo el peso de sus cadenas, y no teniendo otra cosa que dar pata aliviar las angustias de este desdichado, se puso \u00e9l mismo en las cadenas, con el fin de rescatar a expensas de su cuerpo la calamidad de otro. Hab\u00eda sido empleado por un hombre duro, el \u00faltimo de sus amos (pues tuvo tres en el curso de su cautiverio), en el rudo trabajo del cultivo de sus campos, adonde ven\u00eda con frecuencia a visitarle una de las concubinas de este amo que, nacida en el mahometismo, estaba sin embargo deseosa de abrazar la creencia y las reglas de la religi\u00f3n cristiana. Un d\u00eda, despu\u00e9s de muchas preguntas sobre Dios y sobre el Cristianismo, le orden\u00f3 cantar algunos de los c\u00e1nticos de Sion. Entonces el siervo de Dios cant\u00f3 este salmo: \u00abEn las orillas de los r\u00edos de Babilonia nos sentamos y lloramos,\u00bb y otros c\u00e1nticos piadosos. Pues, mientras que el c\u00e1ntico sagrado\u00a0 del Se\u00f1or resonaba, por la voz de Vicente, en los o\u00eddos incircuncisos de la mahometana, Dios operaba en el coraz\u00f3n de esta mujer profana para hacerle sentir alguna suavidad de la dulzura celestial. As\u00ed, de vuelta a casa, se fue a ver a su marido, que hab\u00eda abandonado la fe cristiana para seguir los delirios de Mahoma, y le reproch\u00f3 haber abjurado de su religi\u00f3n, que le parec\u00eda muy hermosa, tanto por lo que hab\u00eda aprendido de la boca de su esclavo, como por el placer desacostumbrado que hab\u00eda sentido por el canto del c\u00e1ntico, placer tal que ella no esperaba\u00a0 experimentar uno tan grande en el para\u00edso de s padres. Tocado por las palabras de su mujer, este imp\u00edo volvi\u00f3 los ojos sobre su horrible estado, le conden\u00f3 y, con la ayuda de los consejos y\u00a0 de las oraciones de su santo esclavo Vicente, resolvi\u00f3 salir de \u00e9l. En efecto, despu\u00e9s de poner orden en sus asuntos, se escap\u00f3 con \u00e9l\u00a0 en una peque\u00f1a embarcaci\u00f3n de las manos de los Turcos, huy\u00f3 a Francia, donde Vicente le present\u00f3 al vicelegado de la Sede apost\u00f3lica de Avi\u00f1\u00f3n quien, observando los sagrados ritos e imponi\u00e9ndole una penitencia, le reconcili\u00f3 con la Iglesia.<\/p>\n<p>IX. \u2013El siervo de Dios se dirigi\u00f3 luego a Roma para honrar los sagrados restos de los m\u00e1rtires, cuya sangre ha purificado a una ciudad que, de sede de la superstici\u00f3n, se ha convertido en la madre y maestra de la religi\u00f3n, y prosternarse en las tumbas de los ap\u00f3stoles y adorar la c\u00e1tedra de Pedro, cuya dignidad no desfallece ni siquiera\u00a0 en su indigno heredero.<\/p>\n<p>X. \u2013De regreso a Francia, por los consejos de un hombre de piedad excelente, Pedro B\u00e9rulle, fundador de la congregaci\u00f3n del Oratorio de Jes\u00fas, y luego cardenal de la santa Iglesia romana, se encarg\u00f3 del ministerio parroquial en las di\u00f3cesis primero de Par\u00eds, luego de Lyon donde, haci\u00e9ndose de coraz\u00f3n el modelo del reba\u00f1o, dirigi\u00f3 por el camino del Se\u00f1or a las ovejas que le hab\u00edan encomendado, y las aliment\u00f3 con su palabra y su ejemplo. Y como la mies era mucha y el n\u00famero de los obreros peque\u00f1o, recibi\u00f3 a j\u00f3venes cl\u00e9rigos a quienes mantuvo y educ\u00f3 en su casa llevando con ellos una vida en com\u00fan, y a quienes instruy\u00f3 en la ley del Se\u00f1or para que, en edad m\u00e1s avanzada, pudieran edificar a la Iglesia del Se\u00f1or por la palabra divina y una doctrina saludable.<\/p>\n<p>XI. \u2013El piadoso renombre de Vicente y el olor de su buena conducta llegaron a Francisco de Sales, quien le propuso a las religiosas llamadas de la Visitaci\u00f3n, un monasterio de las cuales hab\u00eda sido erigido recientemente en Par\u00eds. en este dif\u00edcil ministerio confiado a \u00e9l, guardi\u00e1n vigilante de las santas siervas de Dios, director prudente de las almas, mostr\u00f3 y prob\u00f3 con sus obras qu\u00e9 justo y verdadero era\u00a0 el juicio del santo prelado, quien afirmaba no conocer a ning\u00fan sacerdote m\u00e1s digno que Vicente. Pues bien, durante cuarenta a\u00f1os, el bienaventurado siervo de Dios, con una prudencia, un cuidado y una solicitud singular, dirigi\u00f3 a estas v\u00edrgenes sagradas por el camino de la salvaci\u00f3n, para que, despu\u00e9s de renunciar a la concupiscencia de la carne y consagrarse a Dios en cuerpo y alma, consumaran su obra y alcanzaran, por la fidelidad a los divinos preceptos, las recompensas de Dios.<\/p>\n<p>XII. \u2013Pero la ardiente caridad de Vicente no se pod\u00eda encerrar en los claustros de los monasterios, sabiendo bien que no existe trabajo m\u00e1s excelente ni m\u00e1s \u00fatil que el cuidado y la cura de almas, para comprometerse en una lucha espiritual contra concupiscencia de la carne y las depravaciones del mundo, contra el orgullo y la maldad del siglo, contra las calamidades y miserias de los hijos de Ad\u00e1n, contra la ignorancia de los hijos; en una palabra, contra los esp\u00edritus de malicia, \u00e9l levant\u00f3 ej\u00e9rcitos de bravos destinados a combatir el combate del Se\u00f1or. En efecto, el a\u00f1o de 1625, estableci\u00f3 la congregaci\u00f3n de los sacerdotes seculares de la Misi\u00f3n quienes, despreciando y abandonando las delicias del mundo, reunidos en comunidad mus casta y muy santa, no teniendo nada en propiedad, vivir\u00edan juntos en la oraci\u00f3n, la lectura, las instrucciones y dem\u00e1s ejercicios espirituales para formar as\u00ed a los cl\u00e9rigos seculares en la ciencia del Se\u00f1or, en las ceremonias eclesi\u00e1sticas y en el sagrado ministerio, y despertar a los laicos, proponi\u00e9ndoles la meditaci\u00f3n\u00a0 de los preceptos divinos y de las cosas celestiales, en recorrer el camino de la salvaci\u00f3n; que se comprometer\u00edan con Dios por un voto perpetuo a ejercer el trabajo apost\u00f3lico de las Misiones, en particular en los pueblos, poblaciones\u00a0 y dem\u00e1s lugares de los campos, donde la luz de la verdad evang\u00e9lica brilla raramente en los hombres hundidos en las tinieblas y la sombra de la muerte; quienes, no sinti\u00e9ndose hinchados de ning\u00fan orgullo, obcecados por ning\u00fan humor pertinaz, ennegrecidos por ninguna envidia, sino modestos, moderados, pac\u00edficos, har\u00edan de una vida toda de uni\u00f3n, consagrada a Dios por entero y a la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo, un presente muy agradable al autor de todos los bienes.<\/p>\n<p>XIII. \u2013La caridad cristiana para con el pr\u00f3jimo, que nace de la caridad para con Dios como de su fuente, y hace subir por una especie de grados maravillosos, a la perfecci\u00f3n del divino amor, no vela solamente por la salvaci\u00f3n de las almas, sino que provee tambi\u00e9n a las necesidades del cuerpo. Por eso el siervo de Dios, ardiendo con una caridad perfecta, buscaba socorrer y aliviar el cuerpo y el alma, salvar mientras fuera posible, al uno y a la otra, llevando sin embargo todo el cuidado de los cuerpos a la salvaci\u00f3n de las almas, que debe ser el objeto de la principal solicitud. As\u00ed compadeci\u00e9ndose, en las entra\u00f1as de su misericordia, de las angustias de los miserables, sobre todo de los enfermos, de los ancianos, de los ni\u00f1os y de las j\u00f3venes que, incapaces en sus achaques y en sus debilidades, de socorrerse a s\u00ed mismos, y privados con frecuencia del auxilio necesario, est\u00e1n oprimidos bajo el peso de sus miserias, \u00e9l fund\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad para trabajar d\u00eda y noche en el servicio y en el cuidado de los ancianos, de los ni\u00f1os, de los pobres y de toda clase de enfermos.<\/p>\n<p>XIV. \u2013Adem\u00e1s, en todas las parroquias no s\u00f3lo de las ciudades, sino de los pueblos y aldeas, instituy\u00f3 cofrad\u00edas de damas para aliviar, con su cuidado atento y su diligente solicitud, los males y las angustias de los miserables, procurar a los enfermos remedios tanto corporales como espirituales, a los calamitosos con recursos y auxilios, a los pobres con dinero, a los desnudos con ropas, a los afligidos con el consuelo. Trabaj\u00f3 asimismo en establecer, o en conservar y extender en muchos lugares varias compa\u00f1\u00edas de Hijas, en particular las de la Cruz, las de la Providencia y de Santa Genoveva, dedicadas a educar y a instruir en los trabajos de su sexo y en las buenas costumbres de necesitadas j\u00f3venes, por miedo a que, de mayor edad, caigan por la ignorancia en la ley del Se\u00f1or y de los divinos misterios, o que, ociosas, no aprendan a servir en las casas y, ocup\u00e1ndose en lo que no les hace falta, se extrav\u00eden siguiendo a Sat\u00e1n, y que por \u00faltimo, no sabiendo trabajar con sus manos, abrumadas de necesidades dom\u00e9sticas, se vean obligadas a los pecados y a los vicios por la indigencia y la miseria.<\/p>\n<p>XV. \u2013Adem\u00e1s, \u00e9l construy\u00f3 un hospicio para guardar a los locos, una casa para corregir a los j\u00f3venes de malas costumbres, y un vasto hospital para mantener y alimentar a los ancianos a quienes un accidente cualquiera hab\u00eda hacho incapaces de ganarse la vida con sus manos. Por \u00faltimo, por sus peticiones y sus cuidados, dos hospitales fueron construidos y dotados por la liberalidad real, en Blois y en Marsella, para los pobres galeotes enfermos que en adelante eran arrojados en antros, como a las bestias y que, ahora transportados all\u00ed con sus enfermedades, reciben all\u00ed todos los auxilios corporales y espirituales.<\/p>\n<p>XVI. \u2013La gran bondad de Vicente y su integridad de vida, brillando d\u00eda a d\u00eda con tanto mayor resplandor cuanto con m\u00e1s cuidado \u00e9l las ocultaba, eran en efecto conocidas del rey de Francia Luis XIII de gloriosa memoria, quien en vida, usaba de su ministerio para la distribuci\u00f3n de sus limosnas secretas, y de sus consejos para el nombramiento de los cl\u00e9rigos a las sedes episcopales y a los beneficios eclesi\u00e1sticos, y quien al morir, quiso tener en su \u00faltimo combate a Vicente de apoyo y consuelo.<\/p>\n<p>XVII. \u2013Despu\u00e9s de la muerte de este\u00a0 pr\u00edncipe, Ana de Austria, su esposa de gloriosa memoria, regenta de Francia, le llam\u00f3, a pesar de sus resistencias y su voluntad, al santo consejo de conciencia. Para \u00e9l y en Louvre entre los cortesanos, y en su casa entre los disc\u00edpulos de la Misi\u00f3n, y en las plazas entre los ciudadanos, y en las casa privadas entre los indigentes y los necesitados, y en los hospitales p\u00fablicos entre los ancianos y enfermos, y en las poblaciones y aldeas entre los campesinos y los labradores, y en los monasterios de v\u00edrgenes consagradas, y en las asambleas eclesi\u00e1sticas ; en todo y con todos cumpl\u00eda los oficios de la caridad y difund\u00eda la luz de la santidad y esparc\u00eda el buen olor de Cristo; ya que, hasta en el palacio de la realeza, despreciando la vanidad del siglo, hollando con los pies sus riquezas y sus honores, ten\u00eda sus pensamientos vueltos hacia Dios y fijos en el cielo. Tambi\u00e9n su principal cuidado fue que en las prebendas parroquiales, en las dignidades y en los beneficios eclesi\u00e1sticos, que son el bien de los pobres y el patrimonio de Cristo, se antepon\u00eda a los m\u00e1s dignos; y cuando gentilhombres le recomendaban a sus hijos, y le presionaban con promesa o amenazas, pisoteaba las esperanzas y los temores. Ya que esta alma fuerte y robusta no dese\u00f3 ganarse, en detrimento de la herencia de Cristo y a expensas de la Cruz, amigos poderosos, y sin temblar por los males con que le amenazaban, no temi\u00f3 a los enemigos, .<\/p>\n<p>XVIII. \u2013Entre los compa\u00f1eros de sus misiones sagradas que hab\u00eda querido obligar con \u00e9l\u00a0 por voto a ense\u00f1ar sobre todo a los hombres del campo los misterios de la fe cat\u00f3lica y los preceptos divinos, y dedicar tambi\u00e9n a la buena educaci\u00f3n del clero y a las otras obras de caridad, todo el tiempo de su peregrinaci\u00f3n y de su vida, ce\u00f1ido de la fuerza de lo alto, se mostr\u00f3 ministro fiel, valiente e infatigable operario en el cultivo de la vi\u00f1a del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>XIX. \u2013Porque \u00e9l no hab\u00eda causado ninguna violencia, como algunos, para obtener su gobierno, sino que m\u00e1s bien la hab\u00eda sufrido para aceptarlo, se conduc\u00eda de manera que a todos los abrazaba en las entra\u00f1as de una \u00edntima caridad. ten\u00eda cuidado, en efecto, de que la tristeza no invadiera, que el pensamiento del siglo no atormentara a ninguno de ellos y, con la vigilante solicitud de un padre, vel\u00f3 para que \u00e9ste no se sintiera abrumado por un trabajo excesivo, para que aqu\u00e9l no se durmiera en una excesiva inacci\u00f3n, apartando a los vigorosos de la pereza, forzando a los fervientes al descanso, aligerando a todos el yugo suave de Cristo, y evitando todas las trampas del diablo: uni\u00e9ndolos a todos en la santa sociedad de las almas y en la perfecta caridad de Cristo, \u00e9l los animaba de palabra y de obra a correr la carrera de las virtudes cristianas.<\/p>\n<p>XX. \u2013Para \u00e9l, que los sobrepasaba a todos por el m\u00e9rito de su santidad y por la dignidad de su puesto, se pon\u00eda por encima de ellos por el humilde abatimiento de su esp\u00edritu. Se dec\u00eda a menudo\u00a0 y en p\u00fablico un hombre de nada, hijo de un campesino, dedicado en otro tiempo a la guarda de un reba\u00f1o; en una asamblea general, abdic\u00f3 de la prefectura perpetua de su congregaci\u00f3n, afirmando por humildad que era incapaz de llevar el peso; pidi\u00f3 con insistencia que se eligiera a otro en su lugar, y fueron necesarias las s\u00faplicas reiteradas de la asamblea entera y una especie de violencia para que \u00e9l la ejerciera en lo futuro. Y es que cuanto m\u00e1s se elevaba a la cumbre de la santidad por el conocimiento y el amor de Dios, m\u00e1s bajo se situaba por el conocimiento y el desprecio de s\u00ed mismo; adem\u00e1s cumpl\u00eda los menesteres m\u00e1s viles de su casa y\u00a0 con frecuencia, prosternado de rodillas y derramando l\u00e1grimas,\u00a0 ped\u00eda perd\u00f3n a los suyos por haber escandalizado su alma con sus malos ejemplos. Por sus admirables obras de piedad y sus eminentes virtudes, se hab\u00eda adquirido en la corte un cr\u00e9dito soberano; la reina de Francia hac\u00eda de ello un caso particular, y ante todos los obispos, cardenales, y ante todos los grandes en la Iglesia y en el siglo, hombres de todo estado y toda condici\u00f3n, era tenido en gran honor, en gran estima. En cuanto a \u00e9l, humill\u00e1ndose ante Dios autor de todo bien, \u00e9l no mostraba en sus actos o en sus palabras, nada que respirara vanidad u orgullo, la arrogancia o la inmodestia; sino que todo en \u00e9l, reglado y compuesto seg\u00fan la disciplina cristiana y la santidad evang\u00e9lica, dejaba ver abiertamente que no hab\u00eda ninguna oscuridad en el interior de aqu\u00e9l cuyo exterior brillaba con tan resplandecientes virtudes,<\/p>\n<p>XXI. \u2013La desgracia de los tiempo y el tumulto de las guerras civiles hab\u00edan debilitado la santidad del clero de Francia, introduciendo la ignorancia y la corrupci\u00f3n de las costumbres. Para reparar el honor de la casa de Dios y restablecer la disciplina eclesi\u00e1stica, Vicente dirigi\u00f3 en este sentido todos sus pensamientos y sus fuerzas. As\u00ed, para devolver a la disciplina eclesi\u00e1stica\u00a0 su vigor, enervada por la languidez de los vicios, \u00e9l establece casas religiosas, destinadas a recibir a los cl\u00e9rigos que deb\u00edan ser promovidos a las \u00f3rdenes sagradas y, para \u00e9l o para sus asociados\u00a0 de la Misi\u00f3n, les hizo instruir para la celebraci\u00f3n de los ritos sagrados, y formar en las santas costumbres en relaci\u00f3n con la dignidad de su estado. De ah\u00ed el brillo de las ceremonias sagradas, de la observancia de las venerables leyes que se dio a muchas iglesias de Francia.<\/p>\n<p>XXII. \u2013Reuni\u00f3 tambi\u00e9n a compa\u00f1\u00edas de sacerdotes quienes, en d\u00eda reglados, conversaban entre ellos de las cosas divinas, se ejercitaban en las santas discusiones para adquirir el poder de exhortar en la sana doctrina y de confundir a los contradictores.<\/p>\n<p>XXIII. \u2013A ejemplo de Mois\u00e9s quien, antes de ser puesto por Dios a la cabeza del pueblo de Israel para liberarlo de la cautividad, conducirle a trav\u00e9s del desierto, sacrificar a Dios en la monta\u00f1a y, desde all\u00ed, a la tierra de promisi\u00f3n, huy\u00f3 del tumulto de la corte del Fara\u00f3n a la soledad, Vicente ense\u00f1\u00f3 a los cl\u00e9rigos llamados a la herencia del Se\u00f1or quien, en la tierra desierta y sin agua de esta vida mortal, deben servir en el altar del Se\u00f1or y preceder en la palabra y el ejemplo al santo pueblo de Dios tendiendo a la patria celestial despu\u00e9s de sacudirse el yugo de la cautividad del diablo, a retirarse del tumulto del mundo a una santa soledad, antes de ascender a los grados eclesi\u00e1sticos, para entregarse all\u00ed por unos d\u00edas a la meditaci\u00f3n de las cosas divinas y a la contemplaci\u00f3n de los deberes de su cargo.<\/p>\n<p>XXIV. \u2013Por lo dem\u00e1s, el siervo de Dios Vicente no fue s\u00f3lo un excelente fundador de los ministros del altar, sino que mostr\u00f3 en s\u00ed al modelo de un buen y fiel dispensador. Ya que era como el refugio de todos los indigentes y miserables y, tomando incluso a veces de lo que parec\u00eda necesario para \u00e9l y para los compa\u00f1eros de sus misiones, aliviaba toda clase de pobres con tan grandes limosnas, que era com\u00fanmente llamado el padre de los pobres. aunque ya avanzado en a\u00f1os, prestaba un cuidado asiduo al ministerio apost\u00f3lico de las santas misiones y, llevado en las alas de la caridad, superior en todos los trabajos, elev\u00e1ndose por encima de las fuerzas de su ancianidad, quer\u00eda aqu\u00ed y all\u00ed para llevar la luz de la verdad evang\u00e9lica y de los diversos preceptos a los que caminaban en las tinieblas y en la sombra de los vicios, sobre todo a los\u00a0 pobres habitantes de los pueblos y aldeas que, privados de la luz de la fe cristiana y errantes al azar en la noche de la ignorancia, eran llevados por \u00e9l al camino del Se\u00f1or. Y como la caridad no tiene medida, la virtud del siervo de Dios no se encerr\u00f3 en los l\u00edmites de Francia, sino que se extendi\u00f3 y brill\u00f3 a lo lejos: pues para extender la fe y la piedad, envi\u00f3 de entre sus disc\u00edpulos a obreros evang\u00e9licos, no s\u00f3lo a Italia, a Polonia, a Escocia, a Irlanda, sino tambi\u00e9n a Berber\u00eda, a las Indias, a las naciones separadas de nuestro continente, que el celo de sus disc\u00edpulos, despu\u00e9s de disipar las tinieblas de la idolatr\u00eda, llev\u00f3 a la luz de la verdad.<\/p>\n<p>XXV. \u2013En las provincias distantes, a la vez que se buscaba la salvaci\u00f3n de las almas, no omit\u00eda proveer tambi\u00e9n a las necesidades de los cuerpos, para atraer por los socorros temporales a los hombres carnales. As\u00ed no s\u00f3lo la Lorena, la Champa\u00f1a, la Picard\u00eda, arrasadas por la peste, el hambre y la guerra, fueron ampliamente socorridas por las sumas que les envi\u00f3 y que \u00e9l les hizo distribuir por el ministerio fiel de las Hijas de la Caridad, pero en otras provincias m\u00e1s distantes a\u00fan, \u00e9l ayud\u00f3 a hombres afligidos por la carest\u00eda o por alguna otra calamidad. Y cuando la ciudad de par\u00eds misma sufr\u00eda cruelmente por la falta de v\u00edveres, \u00e9l dio de comer en su casa hasta dos mil pobres.<\/p>\n<p>XXVI. \u2013Si bien ocupado constantemente por los diferentes y m\u00faltiples asuntos de la corte, de su congregaci\u00f3n de las otros establecimientos que hab\u00eda fundado o de los que ten\u00eda que cuidar, en los cuales \u00e9l daba a todos , para la gloria de Dios, infatigables servicios, no obstante \u00e9l atend\u00eda a las necesidades de todos, de todos aliviaba las angustias; no rechazaba a nadie, abrazaba a todo el mundo en Jesucristo. Era ciertamente una cosa admirable que a nadie le negara el acceso a \u00e9l, que a todas las peticiones prestara un o\u00eddo f\u00e1cil, que respondiera con bondad, que acogiera con dulzura, que no levantara la envidia de nadie, sino que haci\u00e9ndose todo a todos, se ocupara del cuerpo de unos, sanara el esp\u00edritu de los otros y que, seg\u00fan las necesidades de cada uno, les proporcionara de su bolsa\u00a0 y de su doctrina, ropas, v\u00edveres, instrucciones, mostrando tambi\u00e9n que sino se debe todo a todos sin embargo se debe la caridad, a nadie la injusticia. Las injusticias, en efecto, que le eran hechas por los dem\u00e1s\u00a0 en cuanto a la justicia, estaba tan alejado, aunque pudiera f\u00e1cilmente, de vengarse, que nunca se le ha o\u00eddo quejarse, porque los bajos sentimientos que ten\u00eda de s\u00ed mismo le hac\u00edan juzgar, cuando le ocurr\u00eda recibirlos, que los sufr\u00eda justamente. Tambi\u00e9n los soportaba con esp\u00edritu de paciencia, que pidi\u00f3 perd\u00f3n de rodillas a aqu\u00e9l que le ultrajaba, y que a un hombre que le abofeteaba le present\u00f3 humildemente la otra mejilla..<\/p>\n<p>XXVII. \u2013Unos soldados enfurecidos, y en un furor insensato, hab\u00edan herido ya a un pobre artesano y le persegu\u00edan con la espada desenvainada, para matarle; \u00e9l le cubri\u00f3 con su cuerpo y arriesg\u00f3 su vida en peligro manifiesto para ganar para Dios a aqu\u00e9l\u00a0 que habr\u00eda arrancado de los brazos amenazadores de la muere con peligro de su sangre y de su\u00a0 cabeza; y en efecto, at\u00f3nitos por una fuerza de alma tan grande y extraordinaria, y conmovidos por las palabras del siervo de Dios, los soldados se apaciguaron y se retiraron, y aquel desdichado escap\u00f3 vivo.<\/p>\n<p>XXVIII. \u2013Pero como el campo de Se\u00f1or del que nosotros somos lo obreros, regado de lo alto por la gracia de Dios, est\u00e1 fortalecido por la fe, trabajado por los ayunos, sembrado por las limosnas, fecundado por las oraciones, Vicente no descuid\u00f3 el cultivo espiritual de su cuerpo mortal por el miedo a que la preciosa semilla pereciera, y que en medio de las zarzas y de las espinas no resultara m\u00e1s que una cosecha digna de ser consumida en las llamas, no de ser encerrada en los graneros del Se\u00f1or. Ten\u00eda pues costumbre de domar sus miembros, de macerarlos con ayunos y dem\u00e1s obras de penitencia, principalmente en las comunes calamidades del reino de Francia y de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>XXIX. \u2013Si, en alg\u00fan asunto y complicado le ped\u00edan su parecer, y se viera forzado a dar una respuesta, o si le propon\u00edan hacer algo dif\u00edcil y extraordinario, como el santo rey David, consultaba a Dios antes de empezar nada y ped\u00eda humildemente al Padre de las luces que derramara en su esp\u00edritu el fulgor de su caridad para descubrir lo que hab\u00eda que responder o hacer, que le previniera con su gracia divina pata seguir lo que \u00e9l hubiera descubierto una vez y reconocido, que le diera la fuerza de esta gracia para ejecutarlo. Todas las veces que sal\u00eda de su habitaci\u00f3n o de su casa para aparecer en p\u00fablico, se prosternaba en tierra ante Dios y, con peticiones breves pero fervientes, imploraba su divino auxilio, para que al pasar, aunque bien a su pesar, a trav\u00e9s de los senderos del siglo, y tratar cosas terrestres y mundanas, no se mancillara con el lodo de los hijos de los hombres. Apenas de regreso en casa, entraba en los secretos de su coraz\u00f3n, somet\u00eda al examen los repliegues de su conciencia y en medio del debate de sus pensamientos, de los cuales unos le acusaban, los otros justificaban su conducta, examinaba con cuidado, correg\u00eda con celo castigaba con severidad la palabra imprudente salida de su boca, o el acto desconsiderado que hab\u00eda podido cometer. Tan cuidadoso era de guardar los caminos del Se\u00f1or que ha ordenado que se observaran sus mandamientos con extrema fidelidad.<\/p>\n<p>XXX. \u2013Entregado a una oraci\u00f3n asidua, ni la gente, ni los negocios, ni los acontecimientos felices o tristes le apartaban de la contemplaci\u00f3n de las cosas divinas. Como ten\u00eda siempre a Dios presente en el esp\u00edritu, se manten\u00edas y, y por un cuidado diligente y un santo ingenio, hab\u00eda hecho que todas las criaturas que pasaban bajo sus ojos recordaban a su esp\u00edritu al Creador de todas las cosas, y que cantando a su modo la gloria y las alabanzas de Dios, ellas le ayudaban a contemplar la belleza celestial. Por eso siempre modesto y dulce, afable y benigno, en todo con una admirable ecuanimidad, no se dejaba llevar ni por los sucesos afortunados ni perturbar por los adversos, y as\u00ed dec\u00eda con el salmista: \u00abVe\u00eda al Se\u00f1or ante m\u00ed y le ten\u00eda siempre en mi presencia, ya que est\u00e1 siempre a mi derecha a fin de que no caiga.\u00bb<\/p>\n<p>XXXI. \u2013Nunca se abstuvo del sacrificio no cruento del altar, viviendo de modo que pudiera ofrecerle todos los d\u00edas. Y al no poder, algunos meses antes de su muerte, tenerse de pie, a causa de la debilidad considerablemente aumentada de sus piernas, asist\u00eda todos los d\u00edas al sacrificio de la misa y, reconfortado con el pan de los \u00e1ngeles, despu\u00e9s de una humilde acci\u00f3n de gracias, recitaba con un vivo sentimiento las oraciones acostumbradas prescritas por la iglesia para los agonizantes, como debiendo \u00e9l mismo volar pronto de la prisi\u00f3n del cuerpo a la patria celeste.<\/p>\n<p>XXXII. \u2013Como estaba animado hacia Dios con una de viva, de la que, toda su vida, ha sido el apoyo y el defensor intr\u00e9pido. En Francia se hab\u00eda levantado la tempestad de la herej\u00eda, que se lo llevaba todo en su torbellino; el siervo de Dios gimi\u00f3 al ver la de cat\u00f3lica alterada en muchos por el veneno jansenista, la sencillez de muchos convertida en el juguete de la astucia de los herejes, y un gran n\u00famero de personas de rango arrastradas a perniciosas opiniones. Abrasado pues de santo celo de Dios, crey\u00f3 deber empu\u00f1ar las armas de la fe contra enemigos comunes y, buscando agradar a Dios antes que a los hombres, anim\u00f3 a los sagrados pastores de la Iglesia por el reba\u00f1o del Se\u00f1or Cristo y no permitir a los lobos salteadores matar a escondidas a las ovejas del Se\u00f1or. As\u00ed pues, mediante todas las insistencias y exhortaciones que estaban a su alcance, determin\u00f3 a ochenta y cinco obispos de Francia, a quienes otros m\u00e1s se unieron posteriormente, a denunciar la enfermedad que se insinuaba en secreto y el contagio escondido a la c\u00e1tedra de Pedro, cumbre del apostolado a quien se deben denunciar todos los peligros y los esc\u00e1ndalos que surgen en el reino de Dios, se\u00f1aladamente los que lesionan la fe, para que las p\u00e9rdidas de la fe sean reparadas lo antes posible all\u00ed donde la fe no podr\u00eda sentir fallos. Por ello, en sus cartas dirigidas a Inocencio X de feliz memoria, nuestro predecesor le pidieron con muy humildes s\u00faplicas condenar por su boca apost\u00f3lica los errores que pululaban para que la Iglesia, restablecida en sus reglas y reafirmada por un decreto cuya justa proclamaci\u00f3n tem\u00edan los malvados cerrara todo acceso a estos hombres que, armados de ambig\u00fcedades perversas y de sofismas artificiosos, so pretexto de defender la fe cat\u00f3lica y arrastrar al mal a los corazones de los hombres bien pensados y a derribar toda la verdadera doctrina referente al libre arbitrio, la gracia de Dios y la redenci\u00f3n de los hombres por la pasi\u00f3n y la muerte del Se\u00f1or Cristo.<\/p>\n<p>XXXIII. \u2013Desde que lleg\u00f3 la respuesta de Roma, Vicente recibi\u00f3 el decreto del sucesor de Pedro con sumisi\u00f3n y respeto de coraz\u00f3n y, triunfante en el Se\u00f1or por ver la causa terminada con la sentencia de la sede apost\u00f3lica, trabaj\u00f3 con gran celo para poner fin al error tambi\u00e9n. Su primer cuidado y preocupaci\u00f3n fueron de apartar\u00a0 de todas las comunidades religiosa que hab\u00eda fundado \u00e9l mismo o que dirig\u00eda, la peste oculta enemiga de la fe cat\u00f3lica, por miedo a que el contagio de alg\u00fan miembro infectado corrompiera incluso a los m\u00e1s sanos. Luego, sabiendo que es un deber de piedad descubrir los escondites de los imp\u00edos y combatir en ellos al diablo al que sirven, con la libertad apost\u00f3lica que, en materia de fe, conviene a un siervo de Dios, no ces\u00f3 de comprometer al rey, a la reina y a sus ministros a volver por justos castigos a los refractarios a la obediencia , a expulsar del reino de Francia, como a una peste p\u00fablica, a los pertinaces en el error, y poner as\u00ed el rigor del poder secular al servicio de la dulzura de la Iglesia que, contenta con el juicio sacerdotal, y bien alejada de las venganzas sangrientas, est\u00e1 ayudada no obstante por las constituciones severas de los pr\u00edncipes cristianos, porque los rebeldes\u00a0 recurren a veces al remedio espiritual por miedo al suplicio corporal.<\/p>\n<p>XXXIV. \u2013Por \u00faltimo, lleno de d\u00edas y de m\u00e9ritos, llegado ya a los ochenta y cinco a\u00f1os, quebrantado no menos por la vejez que por los trabajos corporales llevados con gozo para las obras de piedad y la salud de las almas que le ocupaban sin cesar, y soportados con valor hasta el \u00faltimo suspiro, provisto de los sacramentos de la Iglesia, aspirando al cielo y despreciando la tierra; rodeado de sus sacerdotes que le rindieron los \u00faltimos deberes de la religi\u00f3n; a estas palabras, familiares a \u00e9l, que le suger\u00edan: \u00abOh Dios venid en mi auxilio, \u00bb les respond\u00eda: \u00abSe\u00f1or, daos prisa en socorrerme;\u00bb lleno de confianza, no en su virtud sino en el auxilio divino, consum\u00f3 felizmente su carrera en Par\u00eds, en casa de San L\u00e1zaro, casa de los sacerdotes\u00a0 seculares de la congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, el cinco de las calendas de octubre\u00a0 del a\u00f1o 1660.<\/p>\n<p>XXXV. \u2013Despu\u00e9s de su muerte, la fama de su santidad se difundi\u00f3 por todas partes; Dios mismo lo certific\u00f3 con mucho signos y milagros, por los que su admirable Providencia atrajo una mayor veneraci\u00f3n a los restos inanimados de su siervo, dando a conocer as\u00ed en qu\u00e9 honor se hallaba ante Dios el alma de aqu\u00e9l cuyo cuerpo, quedado como informe a la partida del principio vital, revelaba con tanta claridad la presencia del autor de la vida.<\/p>\n<p>XXXVI. \u2013Por ello se construy\u00f3 en Par\u00eds, seg\u00fan la costumbre y por la autoridad del ordinario, dos procesos, uno sobre su renombre de santidad, sus virtudes y sus milagros, el otro, para probar que no se le hab\u00eda dado ning\u00fan culto. Estos procesos abiertos con el permiso de Clemente XI de feliz memoria nuestro predecesor, y su validez reconocida en la congregaci\u00f3n de los sagrados ritos el cuarto d\u00eda del mes de octubre del a\u00f1o del Se\u00f1or 1709, la comisi\u00f3n de la introducci\u00f3n de la causa fue firmada. Despu\u00e9s de cumplir todas las formalidades exigidas por los decretos de la sede apost\u00f3lica en esta clase de causas, se examin\u00f3 si constaba\u00a0 de sus virtudes teologales y cardinales en grado heroico, y despu\u00e9s de la \u00faltima congregaci\u00f3n de nuestros hermanos los cardenales de la santa Iglesia romana prepuestos a los sagrados ritos, la cual fue general, Benedicto XIII de piadosa memoria, que nos ha precedido en el pontificado, orden\u00f3 el veinti\u00fan d\u00eda del mes de setiembre del a\u00f1o del Se\u00f1or 1727, la publicaci\u00f3n del decreto, constatando las virtudes tanto teologales como cardinales en el grado heroico.<\/p>\n<p>XXXVII . \u2013Se lleg\u00f3 luego al examen de los milagros que se hizo en tres congregaciones, la \u00faltima general de las cuales se tuvo el doce del mes de julio del mismo a\u00f1o, y en ella se aprobaron cuatro milagros: el primero en la curaci\u00f3n s\u00fabita de Claude-Joseph Compoin, ciego; el segundo, en la palabra y en las fuerzas instant\u00e1neamente devueltas a Anne-Marie Lhuillier, ni\u00f1a de ocho a\u00f1os, muda de nacimiento e incapaz de mover sus miembros inferiores; el tercero, en la \u00falcera inveterada y maligna en la pierna; el cuarto por \u00faltimo, en la curaci\u00f3n repentina de Alexandre-Philippe Le Grand de una par\u00e1lisis inveterada y obstinada.<\/p>\n<p>XXXVIII. \u2013Lo que la dicha congregaci\u00f3n de los ritos hab\u00eda juzgado impresionante estos milagros, el mismo Benedicto nuestro predecesor lo ha confirmado y, dando,\u00a0 el tercer d\u00eda del mes de agosto del a\u00f1o del Se\u00f1or de 1729, su asentimiento al decreto de la misma congregaci\u00f3n de los ritos, pronunciando que hab\u00eda lugar a la solemne beatificaci\u00f3n\u00a0 del siervo de Dios, inscribi\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal en el n\u00famero de los beatos, y permiti\u00f3, con su autoridad apost\u00f3lica que, todos los a\u00f1os, en ciertos lugares, el d\u00eda aniversario del feliz deceso del bienaventurado siervo de Dios, se recitara su oficio, y se celebrara la misa, como de un confesor no pont\u00edfice, seg\u00fan las r\u00fabricas del breviario y del misal romano; y despu\u00e9s, que el nombre del mismo siervo de Dios fuera incluido entre los santos que se leen en el martirologio romano, y que se recitara en p\u00fablico, en el segundo nocturno las lecciones propias del mismo bienaventurado Vicente, aprobadas por dicha congregaci\u00f3n de los ritos, despu\u00e9s de haber escuchado al promotor de la fe.<\/p>\n<p>XXXIX. \u2013Habiendo sido expedidas a continuaci\u00f3n dos cartas remisorias y compulsorias para hacer, por autoridad apost\u00f3lica, el proceso ordinario sobre los nuevos milagros que hab\u00edan sucedido despu\u00e9s del decreto de la beatificaci\u00f3n del mismo siervo de Dios, y habiendo sido llevado a Roma este proceso y reconocida su validez, despu\u00e9s de las congregaciones en uso llamadas ante preparatoria y preparatoria. El examen de los milagros nos fue entregado a nos, que por una disposici\u00f3n de la bondad divina, hab\u00edamos sucedido al mismo Benedicto XIII en el sagrado cargo del apostolado; y habi\u00e9ndose tenido una congregaci\u00f3n general ante nos el d\u00eda treinta del mes de enero del a\u00f1o del Se\u00f1or 1736, despu\u00e9s de escuchar los consejos de nuestros venerables hermanos e implorado el apoyo del auxilio divino, el d\u00eda veinticuatro del mes de junio del mismo a\u00f1o, nos aprobamos plenamente dos de los siete milagros que se hab\u00edan presentado, a saber el primero, consistente en la curaci\u00f3n instant\u00e1nea de Fran\u00e7ois Richer de una hernia completa, inveterada y desesperada.<\/p>\n<p>XL. \u2013Hecho esto, y reunida de nuevo ante nos una congregaci\u00f3n general, se puso en deliberaci\u00f3n si se pod\u00eda\u00a0 proceder con seguridad a la solemne canonizaci\u00f3n del beato Vicente de Pa\u00fal, y nuestros venerables hermanos los cardenales de la santa Iglesia romana habiendo dado su asentimiento por un voto un\u00e1nime, nos pronunciamos solemnemente el decreto sobre la conclusi\u00f3n de la canonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>XLI. \u2013Varios meses despu\u00e9s, nos ordenamos convocar, seg\u00fan la costumbre, un consistorio secreto, en el que nuestro querido hijo Antoine-F\u00e9lix, cardenal sacerdote del t\u00edtulo de Santa Pr\u00e1xedes, llamado Zondanari, en su nombre y en el de toda la congregaci\u00f3n de los sagrados ritos, dijo en primer lugar en un informe que las escrituras, el proceso y todos los actos de la causa se hab\u00edan hecho seg\u00fan las reglas, y que ten\u00edan plena fuerza de autoridad y de prueba leg\u00edtima; tras lo cual, despu\u00e9s de una exacta exposici\u00f3n de la vida, de las virtudes y de los milagros del beato Vicente, que \u00e9l y los dem\u00e1s cardenales eran de parecer un\u00e1nime que el beato Vicente pod\u00eda, si as\u00ed nos parec\u00eda, ser inscrito en el cat\u00e1logo de los santos; parecer al que accedieron todos los dem\u00e1s cardenales que estaban presentes.<\/p>\n<p>XLII. \u2013No habiendo pues omitido absolutamente nada, en un asunto tan santo y tan grave, de las necesarias precauciones prescritas por la costumbre y los reglamentos de nuestros predecesores, nos decretamos que se pasar\u00eda adelante; y algunos d\u00edas despu\u00e9s se reuni\u00f3 un consistorio p\u00fablico, en el cual nuestro querido hijo Thomas Antamori, abogado consistorial de nuestra curia, despu\u00e9s de contar largo y tendido la excelente caridad del beato Vicente, la inocencia de su vida y sus milagros, en el nombre de nuestro querido hijo en Jesucristo, Louis, rey cristian\u00edsimo de Francia, y de nuestra muy querida hija en Jesucristo, Mar\u00eda, igualmente cristian\u00edsima reina de Francia, su esposa, de los dem\u00e1s pr\u00edncipes cat\u00f3licos, y de nuestros venerables hermanos arzobispos y obispos y de todo el clero del reino de Francia, adem\u00e1s de toda la congregaci\u00f3n de sacerdotes seculares de la Misi\u00f3n, nos pidi\u00f3 humildemente que tuvi\u00e9ramos a bien colocar al beato Vicente en el cat\u00e1logo de los santos. Nos pues, siendo del parecer, vista la grandeza de un asunto tan grande, que conven\u00eda deliberar con m\u00e1s madurez a\u00fan con nuestros venerables hermanos los cardenales, de la santa Iglesia romana y los dem\u00e1s arzobispos y obispos, nos indicamos oraciones p\u00fablicas y ayunos y exhortamos a todos los fieles de Cristo a rogar a Dios con nos que nos d\u00e9 su esp\u00edritu de sabidur\u00eda y de inteligencia para que conozcamos estos secretos celestiales que la raz\u00f3n humana no puede comprender, y que ilumine los ojos de nuestro esp\u00edritu para que discernamos lo que, en una causa tan grave, hab\u00eda que decidir seg\u00fan la benevolencia divina,.<\/p>\n<p>XLIII. \u2013Muy pronto tuvimos otro consistorio, semip\u00fablico, al que tambi\u00e9n asistieron por orden nuestra los patriarcas, los arzobispos y los obispos que se hallaban en la curia romana, y nuestros protonotarios llamados\u00a0 por el n\u00famero de los doce y los auditores de las causas\u00a0 del sagrado palacio apost\u00f3lico; y, presentes ya, despu\u00e9s de haberles hablado largamente de la eminente santidad del siervo de Dios y de la celebridad de sus milagros, de haber enumerado una vez m\u00e1s las insistencias de los pr\u00edncipes cat\u00f3licos y sobre todo las ardientes oraciones de toda la congregaci\u00f3n de los sacerdotes seculares de la Misi\u00f3n, nos los invitamos a todos a exponer su sentimiento por medio de libres sufragios; y ellos, una vez dicho unos tras otros y por orden sus pareceres fuertemente motivados respondieron a una voz, y bendiciendo a Dios, que el beato Vicente deb\u00eda ser colocado entre los santos confesores. A la vista de su consentimiento general, con los afectos m\u00e1s \u00edntimos de nuestro coraz\u00f3n, nos regocijamos en el Se\u00f1or, que reun\u00eda las voluntades de nuestros hermanos para que su nombre fuera glorificado en su siervo, y que empujaba nuestros corazones e iluminaba nuestros esp\u00edritus para honrarle tanto como pueden hombres mortales. Entonces nos fijamos el d\u00eda de la canonizaci\u00f3n, y advertimos que perseveraran en las oraciones y ayunos para conseguir la luz y los socorros de lo alto para llevar acabo una obra tan grande.<\/p>\n<p>XLIV. \u2013Hecho lo que se deb\u00eda hacer\u00a0 seg\u00fan las sagradas constituciones y la costumbre de la Iglesia romana, hoy, d\u00eda del domingo de la sant\u00edsima Trinidad. Nos nos hemos dirigido a la sacrosanta bas\u00edlica de Letr\u00e1n, decentemente adornada, , con nuestros venerables hermanos los cardenales de la santa Iglesia romana, y los patriarcas, arzobispos y obispos, los prelados de la curia romana, nuestros oficiales y las personas de nuestra familia, el clero secular y regular, y una afluencia muy grande de pueblo; y all\u00ed, nuestro muy querido hijo N\u00e9r\u00e9e, cardenal di\u00e1cono de la santa Iglesia romana, en nombre de Corsini, nuestro sobrino seg\u00fan la carne, habi\u00e9ndonos reiterado, por la boca del mismo abogado Thomas Antomari, las instancias por el decreto de canonizaci\u00f3n, despu\u00e9s del canto de las oraciones sagradas y letan\u00edas y la humilde invocaci\u00f3n de la gracia del Esp\u00edritu Santo: En\u00a0 honor de la santa e indivisible Trinidad, por la exaltaci\u00f3n de la fe cat\u00f3lica y el crecimiento de la religi\u00f3n cristiana, de la autoridad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, de los bienaventurados ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, y de la nuestra, despu\u00e9s de madura deliberaci\u00f3n y la frecuente invocaci\u00f3n del socorro divino, por consejo y consentimiento de nuestros venerables hermanos los cardenales de la santa Iglesia romana, los patriarcas, arzobispos que se hallan en la ciudad, nos hemos decretado, definido que el bienaventurado Vicente de Pa\u00fal es santo, y le hemos inscrito en el cat\u00e1logo de los santos, como, a tenor de las presentes decretamos, definimos, inscribimos del mismo modo, y hemos ordenado y ordenamos a todos los fieles de Cristo que le honren y le veneren como verdaderamente santo, estableciendo que, en toda la Iglesia, se puedan construir y consagrar en su honor iglesias y altares en los que se ofrecer\u00e1n sacrificios a Dios y que, cada a\u00f1o, el d\u00eda diecinueve de julio, se pueda celebrar su memoria con una piadosa devoci\u00f3n entre los santos confesores no pont\u00edfices.<\/p>\n<p>XLV. \u2013Y con la misma autoridad, hemos remitido y remitimos misericordiosamente en el Se\u00f1or, en la forma acostumbrada de la Iglesia, a todos los fieles de Cristo, verdaderamente penitentes y confesados que, cada a\u00f1o, el mismo d\u00eda de la fiesta, vengan a visitar el sepulcro en el que reposa su cuerpo, siete a\u00f1os y otras tantas cuarentenas de las penitencias que les hayan impuesto, o de los que por otra parte, y de cualquier modo que sea, se sientan deudores.<\/p>\n<p>XLVI. \u2013Terminadas estas cosas, nos hemos venerado con nuestros homenajes y con nuestras alabanzas a Dios Padre eterno y al Esp\u00edritu Santo Par\u00e1clito, un solo Dios y un solo Se\u00f1or; nos hemos cantado con toda solemnidad el himno sagrado <em>Te Deum<\/em>, y otorgado a todos los fieles de Cristo entonces presentes la indulgencia plenaria y la remisi\u00f3n de todos sus pecados; pues a causa de nuestras debilidades corporales, de nuestra salud debilitada y de nuestra edad avanzada, nos hemos retirado de la misma iglesia de Letr\u00e1n, y dejando a nuestros venerables hermanos los cardenales de la santa Iglesia romana, a los arzobispos, obispos y a todo el clero y al pueblo, en presencia del que nuestro venerable hermano Thomas, cardenal de la santa Iglesia romana, obispo de Palestrina,\u00a0 de nombre Rufo, ha celebrado, como m\u00e1s antiguo cardenal en orden, solemnemente la misa, con memoria de un santo confesor, en el altar mayor de dicha bas\u00edlica, por indulto y permiso de Nos.<\/p>\n<p>XLVII. \u2013Ahora pues, conviene dar gracias y dar gloria al Dios vivo por los siglos de los siglos que ha bendecido a nuestro consiervo con toda bendici\u00f3n espiritual, para que fuera santo e inmaculado ante \u00e9l; y como nos le ha dado como un sol brillante en su templo en esta noche de nuestros pecados y de nuestras tribulaciones, abordemos con confianza el trono de su divina misericordia, suplicando de palabra y de obra que san Vicente sirva a todo el pueblo cristiano por sus m\u00e9ritos y por sus ejemplos, que \u00e9l le asista con sus s\u00faplicas y su patronazgo y que, en el tiempo de la c\u00f3lera, \u00e9l sea nuestra reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>XLVIII. \u2013Por lo dem\u00e1s, como ser\u00eda demasiado dif\u00edcil llevar las presentes estas presentes cartas originales a cada uno de los lugares donde hagan falta, nos queremos que en sus copias, incluso impresas, firmadas por la mano de un notario p\u00fablico y con el sello de alguna persona constituida en dignidad eclesi\u00e1stica, les sea a\u00f1adida la misma fe en todas partes que a estas presentes mismas.<\/p>\n<p>XLIX. \u2013Que no se permita pues a ning\u00fan hombre violar esta p\u00e1gina de nuestros decreto, inscripci\u00f3n, mandato, estatuto, concesi\u00f3n, largueza y voluntad, contradecirle por una audacia temeraria. Y si alguien tuviera la presunci\u00f3n de intentarlo, que sepa que incurrir\u00e1 en la indignaci\u00f3n del Dios todopoderoso de los bienaventurados ap\u00f3stoles Pedro y Pablo. Dado en Roma, en San Juan de Letr\u00e1n, a\u00f1o de la encarnaci\u00f3n del Se\u00f1or de 1757, el diecis\u00e9is de las calendas de julio, de nuestro pontificado el s\u00e9ptimo a\u00f1o.<\/p>\n<p>(Cruz)Yo CLEMENTE, obispo de la Iglesia cat\u00f3lica.\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III. Culto y vida p\u00f3stuma. I. Siglo XVIII. \u2013Asalto a San L\u00e1zaro. Tras todos estos honores, llega el dolor, todo este \u00edmpetu popular, recompensado por tantos favores celestiales, el culto de san Vicente de &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":103451,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[148,152,177,172,143],"class_list":["post-17006","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul","tag-clichy","tag-duquesa-de-aiguillon","tag-jolly","tag-pobreza","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3 - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3 - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo III. Culto y vida p\u00f3stuma. I. Siglo XVIII. \u2013Asalto a San L\u00e1zaro. Tras todos estos honores, llega el dolor, todo este \u00edmpetu popular, recompensado por tantos favores celestiales, el culto de san Vicente de ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-02-08T00:58:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T15:21:46+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"92 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3\",\"datePublished\":\"2015-02-08T00:58:00+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:46+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/\"},\"wordCount\":18385,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Clichy\",\"Duquesa de Aiguillon\",\"Jolly\",\"Pobreza\",\"San L\u00e1zaro\"],\"articleSection\":[\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/\",\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3 - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-02-08T00:58:00+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:46+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3 - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3 - Somos Vicencianos","og_description":"Cap\u00edtulo III. Culto y vida p\u00f3stuma. I. Siglo XVIII. \u2013Asalto a San L\u00e1zaro. Tras todos estos honores, llega el dolor, todo este \u00edmpetu popular, recompensado por tantos favores celestiales, el culto de san Vicente de ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2015-02-08T00:58:00+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T15:21:46+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"92 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3","datePublished":"2015-02-08T00:58:00+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:46+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/"},"wordCount":18385,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Clichy","Duquesa de Aiguillon","Jolly","Pobreza","San L\u00e1zaro"],"articleSection":["Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/","name":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3 - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-02-08T00:58:00+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:46+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-10-capitulo-3\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 10, cap\u00edtulo 3"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-4qi","jetpack-related-posts":[{"id":387068,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-basilica-parroquia-de-la-milagrosa-madrid\/","url_meta":{"origin":17006,"position":0},"title":"La Bas\u00edlica-Parroquia de La Milagrosa (Madrid)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"11\/02\/2016","format":false,"excerpt":"Una Iglesia dedicada a San Vicente de Paul Una vez terminada la casa de Garc\u00eda de Paredes, 45, la Comunidad de Misioneros Paules, cada d\u00eda m\u00e1s numerosa, echaba en falta una iglesia capaz para celebrar el culto divino. Se decidieron a edificar un templo en honor de San Vicente de\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-congregacion-de-la-mision-en-espana\/"},"img":{"alt_text":"msoFDCDE","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/msoFDCDE-210x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":123906,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-la-caridad-3-tradicion-e-inspiracion\/","url_meta":{"origin":17006,"position":1},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y la Caridad. 3.- Tradici\u00f3n e inspiraci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"11\/08\/2024","format":false,"excerpt":"III.- Tradici\u00f3n e inspiraci\u00f3n En aquel sill\u00f3n pr\u00f3ximo al fuego donde, el 27 de septiembre de 7660, se hab\u00eda dormido el Se\u00f1or Vicente, no podr\u00eda su esp\u00edritu permanecer en reposo. Comenzaba una nueva carrera. Continuaba activo en las instituciones que hab\u00eda fundado, en las orientaciones religiosas que guiar\u00eda, en los\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/d.jpg?fit=1200%2C799&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/d.jpg?fit=1200%2C799&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/d.jpg?fit=1200%2C799&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/d.jpg?fit=1200%2C799&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/d.jpg?fit=1200%2C799&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":121635,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-00-prefacio\/","url_meta":{"origin":17006,"position":2},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: 00 Prefacio","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"31\/12\/2013","format":false,"excerpt":"Prefacio Los historiadores antiguos y modernos de san Vicente de Pa\u00fal. - Publicaci\u00f3n de su correspondencia - Documentos in\u00e9ditos del Oratorio y de los archivos del Ministerio de Asuntos exteriores. Dos siglos despu\u00e9s, ser\u00eda dif\u00edcil citar a un hombre ilustre, por grande que fuera su fama, cuya vida haya sido\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"Felipe-Manuel de Gondi","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/12\/Felipe-Manuel_de_Gondi-185x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":49808,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-el-santo-de-la-caridad\/","url_meta":{"origin":17006,"position":3},"title":"San Vicente de Pa\u00fal, el Santo de la Caridad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/09\/2021","format":false,"excerpt":"Haz clic en PLAY y dirige el rat\u00f3n hacia la esquina inferior derecha de la pantalla del video. Haz clic sobre el icono de \"Channel\" (canal) para elegir los cap\u00edtulos. Haz clic sobre el cap\u00edtulo que deseas ver. Carta de presentaci\u00f3n Queridos amigos: Durante muchos a\u00f1os, los miembros de la\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/04\/tres-descubrimientos-de-Vicente-de-Paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":131359,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-ix\/","url_meta":{"origin":17006,"position":4},"title":"El se\u00f1or Vicente, evoluci\u00f3n de un santo (IX)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/10\/2014","format":false,"excerpt":"9. BAJO LA BANDERA DE LA CARIDAD. 1.San L\u00e1zaro.- 2.Ordenandos.- 3.Educaci\u00f3n.- 4.Los Lazaristas en su casa.- 5.El se\u00f1or Vicente, familiar de los grandes: los personajes de su entorno.- 6.Bossuet.- 7.Mujeres: religiosas.- 8.Se\u00f1oras del mundo.- 9.Poderosas protectoras de la Obra vicenciana.- 10.La duquesa de Aiguillon.- 11.La reina de Polonia.- 12.Las Damas\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"coraz\u00f3n","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/coraz%C3%B3n.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":115062,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/casas-de-las-hijas-de-la-caridad-en-paris-en-tiempos-de-san-vicente-ii\/","url_meta":{"origin":17006,"position":5},"title":"Casas de las Hijas de la Caridad en Par\u00eds en tiempos de San Vicente (II)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"20\/02\/2019","format":false,"excerpt":"1) Parroquias (continuaci\u00f3n) m) Santiago de Alto Paso (II, 442) Para atender a los parroquianos alejados de las parroquias de S. Benito, de S. Medardo y de S. Hip\u00f3lito se habilit\u00f3 la capilla que la Comendadur\u00eda de Santiago de Alto Paso, (sucursal de la Orden Militar de Italia del Alto\u2026","rel":"","context":"En \u00abEn tiempos de Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"En tiempos de Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/en-tiempos-de-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/hijas-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/hijas-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/hijas-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/hijas-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/hijas-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17006","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17006"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17006\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}