{"id":16470,"date":"2015-03-23T04:44:45","date_gmt":"2015-03-23T03:44:45","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/03\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-primera-parte-2\/"},"modified":"2015-03-23T04:44:45","modified_gmt":"2015-03-23T03:44:45","slug":"caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-segunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-segunda-parte\/","title":{"rendered":"Car\u00e1cter secular de las Hijas de la Caridad: Segunda parte"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center\">2. Las Hijas De La Caridad, Seglares Consagradas Al Servicio De Los Pobres<\/h2>\n<p>San Vicente y Santa Luisa de Marillac<span id='easy-footnote-1-16470' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-segunda-parte\/#easy-footnote-bottom-1-16470' title='Corr\u00eda el a\u00f1o 1591, \u00e9poca agitada y turbulenta en la his\u00adtoria de Francia, cuando nace Luisa de Marillac. Su familia proced\u00eda de Auvernia. Su padre, Luis de Marillac, sigui\u00f3 la carrera de las armas, donde no lleg\u00f3 a alcanzar la talla de sus hermanos (Miguel y Juan Luis), que fueron personajes destacados de la vida pol\u00edtica francesa.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Sus primeros a\u00f1os de vida son duros y tristes. No conoce vida de familia, ignora qui\u00e9n es su madre. Esta experiencia marcar\u00e1 toda su vida. Desea ser religiosa y por falta de salud se le orienta hacia el matrimonio, que contrae con Antonio Le Grass (1612), secretario de la reina Mar\u00eda de M\u00e9dicis. Esta situaci\u00f3n la llena de dudas, escr\u00fapulos y remordimientos. Entrev\u00e9 el proyecto de aquello que tiene que ser su vida de servicio a los pobres, liber\u00e1ndose de todo ego\u00edsmo personal, hecho que acontece en 1625, con la muerte de su esposo y encuentro con San Vicente de Pa\u00fal, bajo cuya direcci\u00f3n realiza su vocaci\u00f3n de servicio.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;En 1629 sale de gira misionera con plena responsabilidad de la marcha de las cofrad\u00edas de la caridad. Conocidas, posteriormente, con el nombre de Hijas de la Caridad. Santa Luisa es el \u00abalma&lt;sup&gt;\u00ab&lt;\/sup&gt; de las caridades. Exhorta, anima y revisa c\u00f3mo se desarrollan. Ve asimismo a los pobres en su hambre, su abandono. Ayud\u00e1ndoles, a su vez, compro\u00admete a otras personas para que les visiten y atiendan. En sus andanzas, Santa Luisa lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n: las Cofrad\u00edas de la Caridad no podr\u00e1n subsistir si no poseen a su cuidado personas entregadas de por vida y del todo a su vocaci\u00f3n.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Cuando Santa Luisa se encontraba a una muchacha dis\u00adpuesta a servir a los pobres, la pon\u00eda a trabajar en dicha Obra de Caridad, sin descuidar su formaci\u00f3n espiritual y t\u00e9cnicas de cuidado a los enfermos. Fue el 29 de Noviembre de 1633 cuando las Cofrad\u00edas de la Caridad se organizan en comunidad. As\u00ed nac\u00eda la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. En 1639 aparece la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en el hospital de Angers.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Como la miseria no tiene fronteras, ni de espacio, ni de tiempo, hace que por todas partes se reclame a estas sier\u00advas de los pobres. Par\u00eds, concretamente, era un hervidero de pobres y las Hijas de la Caridad, sostenidas por San Vicente y Santa Luisa, multiplican su respuesta: se ocupan de los enfermos en sus domicilios, de los ni\u00f1os abandona\u00addos, galeotes, ancianos, enfermos mentales. Santa Luisa, con mirarla l\u00facida, en todo este servicio, gu\u00eda y acompa\u00f1a. Ya en 1660, a su muerte, hab\u00eda en Francia m\u00e1s de 50 casas, arraigando incluso en Polonia.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;El 10 de Febrero de 1960, el papa Juan XXIII, por el decre\u00adto \u00abOmnibus Mater\u00bb, proclama a Santa Luisa &lt;sup&gt;\u00ab&lt;\/sup&gt;patrona de todos aquellos que se dedican a las obras sociales cristia\u00adnas\u00bb.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Notas tomadas de: J. CALVET. Luisa de Marillac, Salaman\u00adca. CEME, 1977. J. I. DIRVIN. Santa Luisa de Marillac. Salamanca. CEME. 1980.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> son las dos vidas claves que hicieron posible el naci\u00admiento de las Hijas de la Caridad. Este aconteci\u00admiento, regalo del Esp\u00edritu a la Iglesia, nos pide situarnos en el contexto de ciertas organizaciones, llamadas \u00abcofrad\u00edas\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>2.1.- Precedentes de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>2.1.1.- Origen de las Cofrad\u00edas.<\/strong><\/h4>\n<p>En los primeros siglos del cristianismo nos encontramos con ciertas asociaciones piadosas que presentan rasgos parecidos a nuestras \u00abcofrad\u00edas\u00bb modernas. Fue con San Bonifacio (673-754), cuando las cofrad\u00edas toman su propia fisonom\u00eda de uni\u00f3n espiritual y caritativa. Este ap\u00f3stol de Alemania, con el fin de asegurar a estos esfuerzos apost\u00f3licos un resultado m\u00e1s cierto y duradero, liga esta uni\u00f3n de las \u00abhermandades\u00bb no s\u00f3lo con los obispos del terri\u00adtorio a que pertenecen sino tambi\u00e9n con los monas\u00adterios m\u00e1s pr\u00f3ximos. Gracias a esta poderosa influencia de San Bonifacio, la idea de asociaci\u00f3n espiritual se impone y propaga. Sobre el n\u00famero y vida de las cofrad\u00edas las pruebas que poseemos, hasta el siglo XII, son muy escasas: sin embargo, permiten afirmar la existencia de algunas cofrad\u00edas en Francia. Alemania, Italia y Dinamarca. En Fran\u00adcia nos encontramos con la cofrad\u00eda \u00abD\u00eda de la Asun\u00adci\u00f3n de la Virgen\u00bb. Tiene sus reuniones en Notre Dame de Paris y es, se cree, del comienzo del siglo XI. La cofrad\u00eda de Notre-Dame de Saint Frod, dada a conocer por una carta con fecha de 1171, es sin duda mucho m\u00e1s antigua.<\/p>\n<p>S\u00f3lo cuando las cofrad\u00edas logran independencia de los monasterios, aunque reconociendo que esto favorece su expansi\u00f3n y desarrollo, se forman las \u00abcofrad\u00edas\u00bb propiamente dichas. Las Beguinas reco\u00adgen con exactitud este hecho en todas sus dimensio\u00adnes. Es muy importante para ellas la vida religiosa. Dicha valoraci\u00f3n no impide la opci\u00f3n por una vida semi-religiosa en medio del mundo<span id='easy-footnote-2-16470' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-segunda-parte\/#easy-footnote-bottom-2-16470' title='&lt;em&gt;Las primeras Beguinas deben ser buscadas en la regi\u00f3n oriental de B\u00e9lgica (antigua di\u00f3cesis de Lieja). Es aqu\u00ed donde se&lt;\/em&gt;&lt;em&gt; encuentran&lt;\/em&gt;&lt;em&gt; las primeras pistas de este movimiento (1170 y 1200). Nacen del fuerte est\u00edmulo religioso y m\u00edstico que sent\u00edan las mujeres de \u00e9poca, notablemente influenciado &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;por factores sociales y democr\u00e1ticos. A pesar del n\u00famero creciente de monasterios femeninos (en el Ducado de Bra\u00advante&lt;\/em&gt;&lt;em&gt; y &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;en la di\u00f3cesis de Lieja), las vocaciones eran tan numerosas que muchas j\u00f3venes y viudas&lt;\/em&gt;&lt;em&gt; no encontraban&lt;\/em&gt;&lt;em&gt; puesto dentro de los mismos, por lo que se alojaban en los alrededores. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Esta &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;posici\u00f3n &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;cre\u00f3 sus &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;problemas, sobre todo en el terreno econ\u00f3mico. Dada&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;la situaci\u00f3n, la jerarqu\u00eda &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;lanz\u00f3 sus medidas para contener estas aspiraciones de las mujeres. Abandonadas a &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;su suerte (1170), comienzan a formarse &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;asociaciones aut\u00f3nomas fuera de los monasterios, &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;sin reglas, sin afiliarse a una &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;orden &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;de &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;monjes. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Continuar\u00e1n &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;\u00abpracticando\u00bb, a su modo, en medio de la gente. En las horas libres se retiraban&lt;\/em&gt;&lt;em&gt; a sus peque\u00f1as mo&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;radas &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;para &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;atender las oraciones&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;, &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;sir &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;seguir &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;una reglamentaci\u00f3n mon\u00e1stica o de reclusi\u00f3n. De hecho,&lt;\/em&gt;&lt;em&gt; casi todas &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;las beauinas se formaron en la &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;vecindad de un hospital o de una leproser\u00eda. Se trataba, en la primera mitad del siglo XIII, de una asociaci\u00f3n&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;de personas p\u00edas. No inutentaban &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;formar ninguna orden, en el &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;sentido &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;jur\u00eddico de aquel tiempo, ni tampoco una &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;tercera orden &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;regular o secular a la sombra de&lt;\/em&gt;&lt;em&gt; la familia &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;franciscana. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Estas mujeres constitu\u00edan una Compa\u00f1\u00eda, &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;un &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Instituto, con el fin de recluirse o guardarse de las dificultades &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;y &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;obst\u00e1culos del mundo feudal. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Desde este ser &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;liberadas, pod\u00edan hacer el bien, ofreciendo lealmente a&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Dios todo &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;su &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;coraz\u00f3n en la pr\u00e1ctica de la vida cristiana. Entre ellas se encontraban muchachas, viudas, personas casa\u00addas. Todas pertenecientes &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;a &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;cualquier clase social, incluida la nobleza. Practicaban una vida com\u00fan, con relaci\u00f3n a su &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;estado, &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;basada &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;en una &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;vida de oraci\u00f3n. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Estaban &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;reguladas por sobrias constituciones. Al &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;entrar &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;en el Instituto &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;hac\u00edan profesi\u00f3n de castidad y obediencia para toda la vida. Respecto &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;a &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;la pobreza se les aconsejaba prever a sus necesidades, pobre y moderadamente, sirviendo fielmente al Se\u00f1or. As\u00ed se les conoce en la Iglesia. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Cr. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;PELLICIA &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Y &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;ROCA. Dizio\u00adnario Degli Instituto di perfezcione. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;VI. &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;Roma. Paoline, 1974. p\u00e1g. 1169.&lt;\/em&gt;'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h4><strong>2.1.2.- Actividades de las cofrad\u00edas.<\/strong><\/h4>\n<p>La caridad y la piedad son dos notas principales donde se han desplegado toda la actividad de las cofrad\u00edas.<\/p>\n<p>a) <strong>La Caridad<\/strong>: las actividades eran guiadas a la pr\u00e1ctica de toda buena obra <em>y <\/em>seg\u00fan las circunstan\u00adcias al servicio de los pobres, enfermos, hospitaliza\u00addos, etc&#8230;, reserv\u00e1ndose un amplio espacio de tiem\u00adpo para la oraci\u00f3n. Hasta la obra realizada por San Vicente de Pa\u00fal, las cofrad\u00edas son el medio por el cual la Iglesia fue cumpliendo su misi\u00f3n de caridad en el mundo. Ellas iban solucionando cualquier miseria suscitada en su entorno.<\/p>\n<p>Las cofrad\u00edas dedicadas a los enfermos fueron numerosas. Los Hermanos de la Orden del Esp\u00edritu Santo, fundados hacia mediados de siglo por un burgu\u00e9s de Montpellier, extienden a casi toda Euro\u00adpa su actividad ben\u00e9fica y suscitan un amplio movi\u00admiento de caridad. A su vez dieron nacimiento, el 27 de Julio de 1204, a la archicofrad\u00eda del Santo Esp\u00edri\u00adtu, alcanzando pronto una gran expansi\u00f3n. Hay dos cofrad\u00edas que se se\u00f1alan mas particularmente por la permanencia junto al enfermo: la Compa\u00f1\u00eda de la Misericordia, fundada en Florencia en 1244 y la aso\u00adciaci\u00f3n de la Santa Cruz con hospitales en Italia y en Francia<span id='easy-footnote-3-16470' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-segunda-parte\/#easy-footnote-bottom-3-16470' title='&lt;em&gt;L. LOYE. Historie de L&amp;#8217;eglise de Bera\u00e7on. 111. Bera\u00e7on&lt;\/em&gt;. &lt;em&gt;Cerf: 1902. p\u00e1g. 365-371.&lt;\/em&gt;'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Para la ayuda a los moribundos fue un jesuita del colegio de Limoges quien funda la cofra\u00add\u00eda de Notre-Dame de Agonisants. Es aprobada por el obispo Francois de Lafayette.<\/p>\n<p>b) <strong>Ayuda a los pobres<\/strong>: muchas cofrad\u00edas de Ita\u00adlia prescriben a sus miembros la ayuda a cualquier persona que estuviera en necesidad: pobres deshon\u00adrados, nobles ca\u00eddos en pobreza. En esta l\u00ednea res\u00adponde la cofrad\u00eda fundada por San Bernardin de Fal\u00adtre en Vicence. En Francia este cuidado a los pobres responde a la gran preocupaci\u00f3n de las cofrad\u00edas nacidas de la aprobaci\u00f3n dada por el Concilio de Nantes<span id='easy-footnote-4-16470' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-segunda-parte\/#easy-footnote-bottom-4-16470' title='&lt;em&gt;Hacia 885. MANSI. 18. p\u00e1g. 170&lt;\/em&gt;'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. As\u00ed, en Marsella, una cofrad\u00eda fundada en 1212 invita a sus miembros a que entreguen cier\u00adta cantidad de sus bienes a los pobres.<\/p>\n<p>He citado enfermos y pobres, no ser\u00eda posible entrar aqu\u00ed en detalle de todas las actividades realizadas por las cofrad\u00edas, cuyos esfuerzos abarcan tambi\u00e9n la atenci\u00f3n a los peregrinos, presos, difun\u00adtos. etc. Ejemplo de estas \u00faltimas se conocen las Caridades Normandas, fundadas en el siglo XIII, para asegurar a los difuntos una conveniente sepultura.<\/p>\n<h4><strong>2.1.3.- Vida de piedad, vida interior.<\/strong><\/h4>\n<p>Las cofrad\u00edas son asociaciones piadosas, \u00abreli\u00adgiosas\u00bb. En ellas, el cuidado de una vida cristiana m\u00e1s ferviente no est\u00e1 jam\u00e1s ausente de la finalidad que persiguen. Se puede concluir que las cofrad\u00edas son instuidoras de la gran espiritualidad popular durante siglos y, al mismo tiempo, su mejor medio de expansi\u00f3n. \u00c9sta es la principal y esencial idea que las hizo nacer. Una vez constituidas se propagan a todas las gentes de la sociedad, abarcando cada aspecto, cada edad, cada tiempo, cada condici\u00f3n de la vida, etc. Asumiendo solas o casi solas, en nom\u00adbre de la Iglesia, la organizaci\u00f3n de la caridad. Esta\u00adban por todas partes, all\u00ed donde el hombre gime, sufre o muere. Pertenecen a un grupo de personas que tienen en gran dignidad salvaguardar un ideal que garantice la vida moral. Sin interrupci\u00f3n, ellas recuerdan a sus miembros sus deberes religiosos, se adaptan a la vida popular en todas sus condiciones, introduci\u00e9ndose en cualquier suerte de vivir, y logran una atm\u00f3sfera religiosa de fe y de caridad. Educadoras del alma popular, las cofrad\u00edas hicieron una labor muy importante en la propagaci\u00f3n de las devociones. Proporcionaron al culto un gran esplen\u00addor y poes\u00eda. Se puede asegurar que las cofrad\u00edas constituyeron la mejor forma de vida religiosa inser\u00adtada en el apostolado laico. Es veros\u00edmil que ellas puedan tomar un papel de primer plano en la vida espiritual. A\u00fan hoy, las cofrad\u00edas existentes y flore\u00adcientes no dejan de jugar un papel espiritual muy real, porque los valores espirituales no tienen nada perdido en su val\u00eda y fecundidad. En nuestro tiem\u00adpo, es preciso reconocer a las personas \u00abreligiosas\u00bb que, atra\u00eddas por otras formas de asociaci\u00f3n u otras formas de apostolado. viven de este esp\u00edritu propa\u00adgado en la Iglesia por las innumerables cofrad\u00edas.<\/p>\n<h3><strong>2.2.- Origen del voluntariado de la Caridad<\/strong><\/h3>\n<p>Las Hijas de la Caridad, en su origen (siglo XVII), est\u00e1n estrechamente ligadas a las Damas de la Caridad, llamadas m\u00e1s sencillamente \u00abCaridades\u00bb. San Vicente de Pa\u00fal y Santa Luisa de Marillac son los animadores y coordinadores de las Cofrad\u00edas de la Caridad<span id='easy-footnote-5-16470' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/caracter-secular-de-las-hijas-de-la-caridad-segunda-parte\/#easy-footnote-bottom-5-16470' title='&lt;em&gt;Los documentos de la &lt;\/em&gt;Santa &lt;em&gt;Sede de la \u00e9poca delatan cierta fructuaci\u00f3n sobre la terminolog\u00eda &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;&lt;sup&gt;&amp;#8211;&lt;\/sup&gt;&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;cofrad\u00eda\u00bb apareciendo:&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;&lt;sup&gt;\u00ab&lt;\/sup&gt;&lt;\/em&gt;&lt;em&gt;congregatio-sodalitium\u00bb, \u00abconfraternitatis piarnio\u00bb. El t\u00e9rmino es bastante impreciso. Denota, como hemos visto, una asociaci\u00f3n de fieles erigida en virtud de la autori\u00addad eclesi\u00e1stica para &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;un &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;fin especial de piedad &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;y caridad &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;cristiana.&lt;\/em&gt;'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. Los reglamentos que establecen para las mismas tienen todo el sabor de alguien que no impone ni teor\u00eda, ni sistema, ni m\u00e9todo r\u00edgido. Se asienta sobre la vida real, rezumando sentido com\u00fan, adapt\u00e1ndose a las distintas circunstancia y necesidades. Esto exige de todos los miembros de la Asociaci\u00f3n compromiso, fidelidad y preparaci\u00f3n. Se llega a los detalles m\u00e1s m\u00ednimos para que los pobres sean atendidos con ternura, cordialidad y educa\u00adci\u00f3n. Sobre todo, los reglamentos son una elemental catequesis para que las asociaciones sean cada vez m\u00e1s cristianas y est\u00e9n siempre en una constante y verdadera conversi\u00f3n a Cristo, en la persona de los abandonados.<\/p>\n<h4><strong>2.2.1.- Comienzos de las Cofrad\u00edas de la Caridad.<\/strong><\/h4>\n<p>El domingo 26 de Agosto de 1617, en un pue\u00adblecito franc\u00e9s, llamado Ch\u00e1tillon les Dombes, su p\u00e1rroco, Vicente de Pa\u00fal, es avisado, momentos antes de la Eucarist\u00eda, de la extrema necesidad en que se encuentra una familia de dicha parroquia. En la homil\u00eda, hace una llamada urgente a sus feligre\u00adses a quienes urge para socorrer dicha necesidad. Son muchas las personas impactadas por esta llamada y acuden con v\u00edveres y otros socorros para los enfermos. Result\u00f3 una gran ayuda, llev\u00e1ndose a cabo con tanta generosidad como improvisaci\u00f3n. Ello hizo exclamar a San Vicente: \u00ab<em>He aqu\u00ed una gran caridad, pero est\u00e1 mal organizada&#8230; Si, es preciso ayudar pero tambi\u00e9n hay que organizar este \u00edmpetu para que dure. Es necesario formar a estas mujeres hacia una caridad eficaz y primordial<\/em>\u00ab.<\/p>\n<h4><strong>2.2.2.- Miembros de la Cofrad\u00eda de la Cari\u00addad. Su organizaci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Las personas que componen el voluntariado son: mujeres laicas, mujeres viudas o casadas, muchachas j\u00f3venes. Todas ellas continuaban suje\u00adtas a sus obligaciones familiares. La direcci\u00f3n de las mismas es ejercida por el p\u00e1rroco, rector de la Cari\u00addad. \u00c9l vela por el bien y el avance de asociaci\u00f3n y ejerce \u00ab<em>la direcci\u00f3n con la superiora y dos asisten\u00adtas, llamadas oficialas<\/em>\u00ab. No se puso ninguna Caridad bajo la direcci\u00f3n de San Vicente. S\u00f3lo, por excep\u00adci\u00f3n, presidi\u00f3 la caridad del H\u00f3tel-Dieu. Su papel se limita a lanzar la Cofrad\u00eda, a redactar su reglamento, a influir su esp\u00edritu de caridad y a visitarla peri\u00f3dica\u00admente. Con frecuencia delegar\u00e1 en Santa Luisa de Marillac o en un misionero (lazarista) las visitas. El objetivo es mantener siempre el celo de los miembros y corregir eventuales desviaciones. Siempre se hace ayudar en estos menesteres de organizaci\u00f3n por per\u00adsonas responsables y amantes de los pobres.<\/p>\n<p>Cierto v\u00ednculo jur\u00eddico une a sus miembros, adapt\u00e1ndose cada cofrad\u00eda al reglamento redactado por San Vicente, quien lo expresaba en estos t\u00e9rmi\u00adnos: \u00ab<em>Como es de temer que empezada esta buena obra se extinga al poco tiempo si los miembros no tienen entre s\u00ed una uni\u00f3n o v\u00ednculo que les sostenga, estar\u00e1n dispuestos a formar un conjunto que pueda erigirse en cofrad\u00eda<\/em>\u00ab.<\/p>\n<h4><strong>2.2.3.- Autoridad de los ordinarios.<\/strong><\/h4>\n<p>Una vez concedida la erecci\u00f3n, en el r\u00e9gimen interno las cofrad\u00edas quedan sujetas al control y a la visita can\u00f3nica de los obispos. Este principio general tiene como fin reforzar la autoridad de los ordinarios frente a los institutos religiosos y poder de los laicos. La elecci\u00f3n del rector y oficialas es tarea que compete a sus miembros, bajo la presencia del vica\u00adrio general. El ordinario confirma despu\u00e9s esta elec\u00adci\u00f3n y s\u00f3lo si su conducta dejase que desear podr\u00e1 deponerles. Reciben los estatutos tras previo examen del ordinario, \u00fanico con capacidad suficiente para confirmarlos. Ahora bien, hasta que la Santa Sede no los sancione, podr\u00e1n ser retocados por el ordina\u00adrio. Respecto a los bienes, que son administrados libremente, el ordinario ejerce supervisi\u00f3n intervi\u00adniendo en caso de despilfarro y, aunque los rectores de las cofrad\u00edas pueden aceptar legados y limosnas, deben estar de acuerdo con el sentir del ordinario. Este velar\u00e1 por el cumplimiento de la voluntad de los donantes. Podr\u00e1 visitar, incluso, aquellas cofrad\u00edas dirigidas por los regulares en lo tocante a la admi\u00adnistraci\u00f3n y cumplimiento del compromiso, en parti\u00adcular, cuando estos donativos ata\u00f1en al culto p\u00fabli\u00adco. Sus reuniones son celebradas con libertad. El ordinario, no obstante, se reserva el derecho de asis\u00adtir en persona o ser sustituido por un delegado siem\u00adpre que no vote ni introduzca novedades. Tambi\u00e9n las actividades externas estaban sometidas a dicho ordinario, aunque fuera una orden religiosa la que dirija esas cofrad\u00edas. El papel de los ordinarios no es absorber las obras sino controlar su administraci\u00f3n. La autonom\u00eda de que puede gozar una cofrad\u00eda y la jurisdicci\u00f3n que sobre ella se ejerza depende necesa\u00adriamente de la naturaleza de esa asociaci\u00f3n, de lazo jur\u00eddico que une a sus miembros, el cual supone una autoridad suficientemente consolidada. Su extensi\u00f3n concierne, asimismo, a privilegios bastan\u00adte minuciosos determinados en cada caso, cuales son: los privilegios exclusivos de erigir las categor\u00edas de cofrad\u00edas bajo la vigilancia del ordinario, los privi\u00adlegios de orden jur\u00eddico, los privilegios de ciertas pr\u00e1cticas espirituales a las que el ordinario no puede poner veto ni dar voto deliberativo en las reuniones de los miembros, ni ejecutar acto alguno de jurisdicci\u00f3n en la iglesia o capilla propias, salvo el derecho a<br \/>\ninspeccionar el empleo de las limosnas y legados que se ofrecen al culto. Esta era la situaci\u00f3n can\u00f3nica reconocida.<\/p>\n<p>Si se compara la legislaci\u00f3n vigente para las cofrad\u00edas a comienzos del siglo XII con el tipo de caridades puesto en marcha por San Vicente, se comprueba, pues, una diferencia de inspiraci\u00f3n. Las caridades vicencianas se conciben asentadas sobre la base parroquial y est\u00e1n sujetas a la jurisdicci\u00f3n del ordinario y del p\u00e1rroco. Se distinguen de las cofrad\u00edas tradicionales por una se\u00f1alada y primor\u00addial orientaci\u00f3n hacia las obras de caridad, alej\u00e1ndo\u00adse del tipo cl\u00e1sico de cofrad\u00eda piadosa adherida a un altar o una capilla, provista de indulgencias, con pr\u00e1cticas espirituales y hasta indumentaria propia, privilegios de orden de procedencia, del que fluyen frecuentes litigios ante las congregaciones romanas.<\/p>\n<h4><strong>2.2.4.- Expansi\u00f3n y crecimiento.<\/strong><\/h4>\n<p>El ejemplo de aquella primera caridad (1617) arrastra pronto al establecimiento de asociaciones parecidas en las tierras que dependen de la casa de los Gondi: Villepreux, Joigny y Montmirail. En 1618 Folleville, Paillart, Ser\u00e9villers. Par\u00eds tendr\u00e1 su prime\u00adra cofrad\u00eda de Caridad, establecida en su parroquia de Saint Sauveur, en 1630. Al a\u00f1o siguiente, Santa Luisa de Marillac funda y organiza en Saint-Nicol\u00e1s de Chardonet, con la aprobaci\u00f3n del cura y la cola\u00adboraci\u00f3n de algunas Damas, la segunda cofrad\u00eda de Par\u00eds. Muy pronto \u00ab<em>casi todas las parroquias de la ciudad y de los arrabales tendr\u00e1n la suya<\/em>\u00ab. El ritmo trepidante y creciente que alcanzan en su mul\u00adtiplicaci\u00f3n y desarrollo, no responde a una moda m\u00e1s o menos atrayente sino que es fruto de un con\u00advencimiento nacido de que ninguna miseria puede ser ajena al cristianismo. Esta instituci\u00f3n vicencia\u00adna, desde este sentido evang\u00e9lico, desbord\u00f3 muy pronto las fronteras francesas. En 1651 se establece en Polonia, despu\u00e9s en Italia, en Espa\u00f1a se fund\u00f3 mucho m\u00e1s tarde (1915).<\/p>\n<p>El 17 de Abril de 1626 se firm\u00f3 el contrato de fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, y el 24 de Abril de 1626 es aprobada por el arzobispo de Paris, Juan Francisco de Gondi. Este contrato conced\u00eda a San Vicente y a sus sacerdotes poder erigir en todas sus di\u00f3cesis las Cofrad\u00edas de la Caridad. La aprobaci\u00f3n de las Cofrad\u00edas hecha por el arzobispo de Par\u00eds fue confirmada por el papa Urbano VIII tras reiteradas gestiones efectuadas a la curia pontificia.<\/p>\n<p>Se emplaz\u00f3, as\u00ed, un voluntariado social organi\u00adzado que ha continuado su camino hasta nuestros d\u00edas. Es verdaderamente extraordinario que una organizaci\u00f3n fundada en el a\u00f1o 1617 aumente a\u00fan en nuestro tiempo. Hoy d\u00eda cuenta con m\u00e1s de 200.000 miembros, mujeres cristianas esparcidas por 40 pa\u00edses, intentando vivir el \u00abproyecto\u00bb que San Vicente confiara a las mujeres de L&#8217;unilion.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Procuren, con licencia del ordinario, fundar donde quiera que ejerzan el ministerio catequ\u00edstico, las denominadas Cofrad\u00edas de la Caridad para asistir a los enfermos, pobres&#8230;<\/em>\u00ab. La iglesia parroquial reci\u00adbir\u00e1 con ello \u00ab<em>la ayuda del elemento femenino laico<\/em>\u00ab. San Vicente se dio cuenta de que una fuerza eficaz, para remedio de las miserias, estaba sin explotar. El mundo buscaba una asistencia. San Vicente le dio este apoyo por medio de la mujer. Este voluntariado deber\u00eda estar siempre en constan\u00adte evoluci\u00f3n conservando su autonom\u00eda y flexibili\u00addad. Ello les permitir\u00e1 continuar siendo lo que debe ser: un elemento motor que dinamite la sociedad desde la tuerza de la fe en Cristo.<\/p>\n<h4><strong>2.2.5.- Fin que persiguen.<\/strong><\/h4>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal fund\u00f3 una organizaci\u00f3n de voluntariado comprometido y totalmente gratuito. Su \u00fanica intenci\u00f3n era ayudar, servir a los pobres, luchar por mejorar sus inadmisibles condiciones de vida y dar testimonio entre ellos del amor de Dios. Partiendo de las necesidades del pueblo, intentaban responder mediante acciones y servicios eficaces al problema de los ni\u00f1os abandonados, enfermos desahuciados, forzados en galeras, refugiados, etc&#8230; Fue posible superar algunas formas de pobreza y denun\u00adciar miserias e injusticias a los poderes p\u00fablicos, gracias a la presencia de San Vicente en el Consejo de Conciencia de la Reina regente.<\/p>\n<p>Las caridades de San Vicente de Pa\u00fal se presen\u00adtaban a s\u00ed mismas realizando una acci\u00f3n social con un sentido de caridad, entendida como promoci\u00f3n. Pretenden impulsar a los pobres hacia su propia liberaci\u00f3n y, a sus miembros, a participar en la lucha contra toda clase de pobrezas. Buscan que los pobres participen en su promoci\u00f3n e interpelan a la sociedad para que tome una postura activa ante estos problemas que ata\u00f1en a los m\u00e1s desfavoreci\u00addos.<\/p>\n<p>Podemos quedarnos en la imagen siniestra y folkl\u00f3rica de la se\u00f1ora de alta alcurnia, que distrae su ocio haciendo deporte caritativo. \u00abLa Dama de la Caridad\u00bb, clich\u00e9 falseado por falta de informaci\u00f3n y por prejuicios mal intencionados, un espejo distor\u00adsionado por los t\u00f3picos de siempre. La realidad es muy otra. Se trata de un inmenso grupo de cristia\u00adnas que, fieles a la intuici\u00f3n de San Vicente, conti\u00adn\u00faan, tambi\u00e9n hoy, inmersas en un compromiso de justicia y en una acci\u00f3n sobre aquellos mecanismos estructurales generadores de marginaci\u00f3n y explota\u00adci\u00f3n. Sabernos muy bien que todav\u00eda hoy existen, en nuestros pa\u00edses y por todo el mundo, multitud de angustias, de miserias, de pobreza, de opresi\u00f3n, de desventajas respecto a los recursos, trabajo, educa\u00adci\u00f3n, cultura, salud y participaci\u00f3n en la vida social y pol\u00edtica. Este grupo de seglares voluntarios que sienten fuertemente la llamada evang\u00e9lica, deben reinventar el papel humanizador en esta sociedad cada vez m\u00e1s tecnol\u00f3gica, organizada, administrati\u00adva, y an\u00f3nima, haciendo que el Reino de Dios tenga su fuerza en el mundo.<\/p>\n<p>Para San Vicente de Pa\u00fal \u00ab<em>el amor es inventivo hasta el infinito<\/em>\u00ab. Constat\u00f3 las necesidades de los pobres y forj\u00f3 numerosas variantes de una verdade\u00adra acci\u00f3n social. As\u00ed, las Cofrad\u00edas de la Caridad constituyeron una transici\u00f3n entre las Cofrad\u00edas Cl\u00e1sicas y las Hijas de la Caridad, cuyo carisma especificaba mejor la plena dedicaci\u00f3n de por vida al servicio de los desheredados. Los pobres necesitaban mayor estabilidad en el compromiso. No era suficien\u00adte un servicio ocasional, temporal o espor\u00e1dico. Se requiere una vocaci\u00f3n m\u00e1s firme, persistente e inacabable, que proporcione \u00abun preclaro e inestimable testimonio de que el mundo no puede ser transfor\u00admado, ni ofrecido a Dios, sin el esp\u00edritu de las Biena\u00adventuranzas.\u00bb<\/p>\n<h3><strong>2.3.- Las Hijas de la Caridad en sus comienzos<\/strong><\/h3>\n<p>Para 1631 los p\u00e1rrocos, en colaboraci\u00f3n con las Damas, hab\u00edan establecido Cofrad\u00edas de la Caridad en casi todas las parroquias de Par\u00eds y sus alrededo\u00adres. Sin embargo, una modificaci\u00f3n secundaria apa\u00adrentemente, muy considerable en realidad, iba a lle\u00adgar a Par\u00eds como forma de acci\u00f3n de caridad. Si las primeras asociaciones en los pueblos eran mujeres acostumbradas al trabajo desde la ni\u00f1ez, en Par\u00eds se iban introduciendo las Damas \u00ab<em>de una burgues\u00eda parlamentaria, de virtudes s\u00f3lidas y cuya fe sab\u00eda actuar<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Pero, el ir asumiendo las caridades mujeres de procedencia burguesa y noble, por su condici\u00f3n social y dado que en sus familias ten\u00edan personal a su servicio, les resultaba muy dif\u00edcil realizar tareas humildes y a veces repugnantes impuestas por el cuidado de los pobres. No estaban dispuestas estas personas, por su condici\u00f3n y estado, a cumplir personalmente los servicios que necesitaban los pobres. Se sent\u00edan reclamadas por sus hogares y por prejui\u00adcios sociales. Por ello, este sagrado servicio corri\u00f3 el riesgo de ser deteriorado. S\u00f3lo una opci\u00f3n libre de estas obligaciones, dispuesta a dar lo mejor de sus vidas en cada momento y a perpetuidad, pod\u00eda llevar adelante esta tarea de honrar a Jesucristo en la per\u00adsona de los pobres. A esto se sumaba la tendencia de las cofrad\u00edas de Caridad a formar grupitos inde\u00adpendientes, preocupados por distinguirse, ser impor\u00adtantes, lejos de la intenci\u00f3n de San Vicente y de la solidaridad con el resto de la cofrad\u00edas que pose\u00edan menos medios para desempe\u00f1ar el compromiso de servicio. San Vicente iba viendo necesario que j\u00f3venes y mujeres del pueblo, atra\u00eddas por el servicio a los pobres, estuvieran listas para cumplir las tareas m\u00e1s humildes: preparar la comida del pobre, llev\u00e1r\u00adsela, tener los cuidados que exigen los enfermos, cuidar de la limpieza de sus buhardillas&#8230; El mismo relatar\u00e1 de qu\u00e9 forma las primeras buenas campesi\u00adnas respondieron de forma directa y adecuada a un verdadero servicio a los necesitados: \u00ab<em>Algunas Damas de Par\u00eds<\/em> -escribe- <em>han conseguido a trav\u00e9s de los se\u00f1ores curas el establecimiento de dicha Cofra\u00add\u00eda de la Caridad en las parroquias&#8230; pero ya que las Damas que componen las cofrad\u00edas son en su mayo\u00adr\u00eda de una condici\u00f3n tal que no les permite realizar las m\u00e1s bajas y humildes funciones que conviene hacer, como llevar el puchero por la ciudad, hacer las sangr\u00edas, poner lavativas, hacer las camas, curar las llagas, velar a los enfermos que est\u00e1n solos y a punto de morir, tomar\u00e1n para estos menesteres algunas campesinas bondadosas a quien Dios habr\u00e1 concedido el deseo de asistir a los pobres enfermos, las cuales se dedican a todos estos peque\u00f1os servicios, tras haber sido preparadas para ello por una virtuosa viuda que se llama Luisa de Marillac, y han sido mantenidas, mientras se han hospedado en casa de dicha se\u00f1ora, por la asistencia de algunas virtuosas viudas y de otras personas caritativas, que han contribuido con sus limosnas de manera que desde hace trece o catorce a\u00f1os subsiste esta obra<\/em>\u00ab.<\/p>\n<h4><strong>2.3.1- Primeras Hijas de la Caridad.<\/strong><\/h4>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad naci\u00f3 oficialmente en 1633, aunque se reconoci\u00f3 desde 1630 en la persona de una pobre aldeana de Sures\u00adnes (Francia) a la primera Hija de la Caridad, sierva de los pobres enfermos. El fundador hab\u00eda llegado a una conclusi\u00f3n: S\u00f3lo con los pobres podr\u00e1n salvarse los pobres. Unas muchachas campesinas se dedicaban al servicio de los enfermos como auxilia\u00adres de las Damas de la Caridad. San Vicente distin\u00adgue en ellas a las sirvientas que los pobres necesi\u00adtan. Tal es el caso de Margarita Naseau a quien el mismo santo considera la primera Hija de la Cari\u00addad: \u00ab<em>Es la primera Hermana que tuvo la dicha de mostrar el camino a las dem\u00e1s&#8230; Dios la quer\u00eda de esta manera, para que fuese ella la primera Hija de la Caridad, sierva de los pobres, enfermos de la Cari\u00addad de Par\u00eds&#8230; Todo el mundo la quer\u00eda porque no hab\u00eda nada que no fuese digno de amar en ella&#8230;<\/em>\u00ab. Ocurri\u00f3 en el curso de una misi\u00f3n dada por Vicente de Pa\u00fal: el santo sacerdote habl\u00f3 de un pro\u00adyecto en el que pensaba, y cuya finalidad era propor\u00adcionar a los enfermos los cuidados que necesitaban. Margarita Naseau, que hab\u00eda aprendido a leer y a escribir sola en medio de su trabajo de cuidar vacas, supo trasmitir estos conocimientos a otras chicas de los pueblos vecinos. Impulsada por el proyecto o\u00eddo a San Vicente llega a Par\u00eds en el mes de Febrero de 1630 con su vocaci\u00f3n de servicio, y se presenta per\u00adsonalmente al mismo San Vicente para que la pusie\u00adra al servicio de los pobres enfermos.<\/p>\n<p>Su vida de Caridad la rubric\u00f3 con su sangre: muere v\u00edctima de su entrega junto a una apestada a la que hab\u00eda cuidado.<\/p>\n<p>Margarita Naseau no hizo reglamentos. Sigue a San Vicente, podemos decir de ella que fue un regla\u00admento vivo, el prototipo de lo que debe ser una sier\u00adva de los pobres. \u00ab<em>Mostr\u00f3 el camino a los dem\u00e1s. Fue la primera Hija de la Caridad que entr\u00f3 en funciona\u00admiento al servicio de los pobres<\/em>\u00ab. San Vicente habla de Margarita con visible admiraci\u00f3n. Lo que de ella nos dice hace vislumbrar la calidad extraordi\u00adnaria de su personalidad humana y sobrenatural. Autodidacta, con decidida vocaci\u00f3n de servicio, sabe renunciar a \u00absu\u00bb proyecto personal para entregarse a un proyecto de servicio, ajeno al aplauso, ego\u00edsmo, no bien visto y hasta despreciado, s\u00f3lo visible a los de coraz\u00f3n limpio y sencillo. No busc\u00f3 la gloria y dig\u00adnidad personal, sino que hizo aflorar la de aquellos desheredados por una sociedad preocupada por s\u00ed misma, su lujo, su confort, olvidadiza e indiferente ante el sufrimiento que ella misma ha creado.<\/p>\n<h4><strong>2.3.2.- Primeras comunidades de Hijas de la Caridad.<\/strong><\/h4>\n<p>Otras j\u00f3venes tambi\u00e9n hab\u00edan o\u00eddo hablar de la necesidad de \u00abservir\u00bb a los pobres enfermos de Par\u00edsy de la disposici\u00f3n de hacerlo gratuitamente. Esto hizo que se presentaran a Santa Luisa de Marillac en el transcurso de las visitas realizadas a las Cofra\u00add\u00edas, algunas \u00abbuenas chicas\u00bb que se alojaban, bien en las casas de las Damas de la Caridad, o bien en los conventos. No todas lograban superar las dificul\u00adtades, y, desanimadas por la dureza del servicio, abandonaban este estilo de vida.<\/p>\n<p>Una necesidad de organizaci\u00f3n menos fragmen\u00adtaria se hizo sentir. No exist\u00eda cofrad\u00eda general algu\u00adna, que agrupase a todas las caridades bajo una autoridad \u00fanica. La divisi\u00f3n de las di\u00f3cesis y de las parroquias, en las que estaban enclavadas, provocaba dicha situaci\u00f3n. Para ello, las necesidades de la cari\u00addad requer\u00edan una constituci\u00f3n m\u00e1s org\u00e1nica, centra\u00adlizada y jer\u00e1rquica, que rebasase el nivel parroquial e incluso diocesano, que conservase a su vez la unidad constitutiva, espiritual y metodolog\u00eda. La uni\u00f3n de todas las j\u00f3venes en comunidad, bajo la direcci\u00f3n de la se\u00f1orita Le Gras, ofrec\u00eda unas ventajas incontesta\u00adbles. Es \u00ab<em>el 29 de Noviembre de 1633, cuando cuatro de estas buenas chicas se colocan bajo la direcci\u00f3n de dicha se\u00f1orita, en su peque\u00f1a casa situada cerca de la iglesia de Saint Nicolas de Char\u00adclonnet<\/em>\u00ab. Hab\u00eda nacido una obra, era la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. S\u00f3lo diez a\u00f1os despu\u00e9s de su comienzo, la nueva compa\u00f1\u00eda o cofrad\u00eda, pedir\u00eda autorizaci\u00f3n oficial, civil y eclesi\u00e1stica, para que algu\u00adnas \u00absiervas de la caridad\u00bb se pusieran a ayudar a las Damas de la Caridad en el servicio de los pobres enfermos. Esto no se crey\u00f3 necesario en 1633.<\/p>\n<p>La primera comunidad, congregada bajo ladirecci\u00f3n y en la casa de una viuda de 42 a\u00f1os, responde a un grupo de j\u00f3venes cristianas reunidas \u00ab<em>para vivir con un ideal com\u00fan<\/em>\u00ab. Las noticias que poseemos de los tres primeros a\u00f1os nos permi\u00adten resumir la situaci\u00f3n del siguiente modo: las pri\u00admeras servidoras de los pobres, diseminadas por diversas parroquias, son por completo miembros de las cofrad\u00edas de las Damas. Son como una secci\u00f3n especial en el cuadro esbozado para las mismas, sujetas del todo a la jurisdicci\u00f3n de los ordinarios y de los p\u00e1rrocos, y por la misma raz\u00f3n que las damas dependen, para todas sus actividades, de la directiva de la Caridad. No tienen regla de vida, no tienen una manera de vestir que caracterice su \u00abestado\u00bb en la Iglesia, no tienen votos de ninguna clase las cofrad\u00ed\u00adas les aseguraban el sustento y el alojamiento. Santa Luisa de Marillac est\u00e1 al lado de ellas, alentando su trabajo y San Vicente, por su parte, las provee de una direcci\u00f3n espiritual id\u00e9ntica a las de los dem\u00e1s miembros de las Cofrad\u00edas de la Caridad. Nin\u00adg\u00fan acto jur\u00eddicamente cualificado sancion\u00f3 el acontecimiento del 29 de Noviembre de 1633, y ning\u00fan decreto de erecci\u00f3n confiri\u00f3 a San Vicente autoridad especial. Oficialmente, las Hijas de la Caridad per\u00admanecen en el marco de las Caridades parisinas. Hasta 1646, la jerarqu\u00eda no la reconocer\u00e1 como obra nueva, ni les conceder\u00e1 personalidad jur\u00eddica propia. La fundaci\u00f3n de San Nicol\u00e1s de Chardonnet se\u00f1al\u00f3 una primera gran etapa en el proceso de diferencia\u00adci\u00f3n de estas Hijas de la Caridad. Durante este lapso de tiempo (1633-1646) se dibujan algunos rasgos jur\u00eddicos nuevos: existe una peque\u00f1a comunidad, aunque poco perfilada a\u00fan, seminario, casa de retiro y \u00abresidencia\u00bb, al mismo tiempo, se forma una men\u00adtalidad propia, costumbres, pr\u00e1cticas espirituales<strong>. <\/strong>Las j\u00f3venes auxiliares voluntarias de 1633, que ya forman un grupo, tienden a fundirse en una fami\u00adlia espiritual, y adquieren poco a poco un esp\u00edritu propio. Esta comunidad, que figura a\u00fan entre las denominadas \u00abcofrad\u00edas\u00bb, se desarrollara en una l\u00ednea que diverge cada vez un poco m\u00e1s de \u00e9stas. Se aprecia una desviaci\u00f3n hacia un tipo de cofrad\u00eda mucho m\u00e1s org\u00e1nica en la que brotar\u00e1n posibilida\u00addes de futura expansi\u00f3n. Jur\u00eddicamente inferior a las caridades, supera a \u00e9stas en solidez desde el punto de vista de sus contextura interna. Si se quiere caracterizar la comunidad vicenciana de esta \u00e9poca (1633-1646), se calificar\u00eda de \u00abpersona jur\u00eddica privada\u00bb, (asociaci\u00f3n que resultaba del mero estar los miembros unidos entre s\u00ed), con independencia de toda intervenci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Seg\u00fan aquellos auto\u00adres que critican esta f\u00f3rmula, podemos hablar de \u00abpersona colectiva\u00bb cuya existencia es un hecho sinm\u00e1s.<\/p>\n<h4><strong>2.3.3.- Formaci\u00f3n y espiritualidad.<\/strong><\/h4>\n<p>Este primer tiempo de experiencia pone de manifiesto la necesidad del servicio realizado por estas muchachas. Dedicadas por entero a las obras de la caridad, en un marco bastante amplio de la vida, tiene sus dificultades y lagunas. Una vocaci\u00f3n de este g\u00e9nero presupone un tipo de preparaci\u00f3n. San Vicente y Santa Luisa hace tiempo que conside\u00adran esta necesidad de formaci\u00f3n y apoyo espiritual para poder \u00ablanzarlas\u00bb a las \u00abcalles\u00bb (28). En adelante, todas las Hijas de la Caridad pasar\u00e1n una tempo\u00adrada de prueba en la casa bajo la direcci\u00f3n de Santa Luisa y San Vicente de Pa\u00fal, posteriormente, se rein\u00adtegran en las diversas cofrad\u00edas. Con cierta frecuen\u00adcia, deber\u00e1n volver a la Casa para asistir a las confe\u00adrencias dadas por San Vicente, hacer retiro, pedir consejo, etc.<\/p>\n<p>En todas las comunidades, a partir de 1633, despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00eda, y antes de comenzar la jornada de trabajo, se acostumbraba a dejar un tiempo para recordar las principales ver\u00addades de fe, en forma de peque\u00f1o catecismo y apren\u00adder a leer, ejercicio que se repet\u00eda por la tarde. San Vicente animaba y exhortaba todo esto. Dir\u00e1 a Santa Luisa: \u00ab<em>Dios m\u00edo, \u00a1cu\u00e1nto deseo que sus Hijas se ejerciten en aprender a leer!<\/em>\u00ab. Es, tambi\u00e9n, un deseo que aprendan aquellos conocimientos que eran necesarios para el cuidado de los enfermos. Se esta\u00adblece el tener un conocimiento profesional, forma\u00adci\u00f3n rudimentaria al principio, comprendiendo las nociones de una enfermera del siglo XVII: sangr\u00edas, lavativas, cataplasma, es decir, aquello que constitu\u00adye la pr\u00e1ctica ordinaria de la \u00e9poca. En todo esto hab\u00eda un principio importante recordado por San Vicente: toda instrucci\u00f3n no era para la propia satis\u00adfacci\u00f3n y utilidad particular, sino para ser m\u00e1s capa\u00adces de servir y ense\u00f1ar bien a los pobres en aquellos lugares donde estuvieran insertadas.<\/p>\n<p>San Vicente, desde su profunda fe y sentido pr\u00e1ctico, sugiere un estilo de vida en el que se equili\u00adbren la intensa actividad y la vida contemplativa. Este tipo de vida aflora del contacto con la miseria que urge remediar.<\/p>\n<p>En el aspecto jur\u00eddico, hemos visto c\u00f3mo la cofrad\u00eda de las Hijas de la Caridad conserva un pare\u00adcido con la cl\u00e1sica cofrad\u00eda. Sin embargo, se iba car\u00adgando de una espiritualidad demasiado rica para inte\u00adgrarla en una vida cuyo marco resultaba ya estrecho. El aumento de vitalidad reclama otros espacios. Por ello, San Vicente, desde que estas j\u00f3venes se re\u00fanen en una comunidad, comienza a confeccionar un pro\u00adgrama de vida espiritual. Formar\u00e1 a estas j\u00f3venes personalmente en una vida espiritual m\u00e1s profunda. Cuidar\u00e1 de desechar todas las regulaciones que caracterizan la piedad del claustro (ayunos prolonga\u00addos, disciplinas. dote, oficio de coro, etc.) y, como contrapartida, introducir\u00e1 progresivamente un con\u00adjunto de pr\u00e1cticas que desarrollar\u00e1 una m\u00edstica cen\u00adtrada en el amor a Cristo, encarnado en el pobre que sufre. Tampoco hacen votos, su fidelidad descansa sobre la promesa impl\u00edcita que toda Hija de la Caridad hace cuando ingresa en la comunidad, \u00ab<em>si observ\u00e1is vuestros reglamentos pod\u00e9is alcanzar la santidad sin ser carmelitas<\/em>\u00ab. Estas palabras, dichas por San Vicente a las Hijas de la Caridad, nacen del convencimiento de que la perfecci\u00f3n cris\u00adtiana no constituye patrimonio exclusivo del claus\u00adtro. Ello siempre que la vida activa se apoye en la virtud arraigada de la Caridad divina. Es curioso observar las numerosas citas encontradas en los escritos de San Vicente: manifiestan los prejuicios existentes en torno a la perfecci\u00f3n fuera del claus\u00adtro, y a su vez la insistencia de los fundadores en el ser cristiano vivido en un \u00abestado\u00bb de caridad en el mundo, sin ser del mundo. Lo que s\u00ed est\u00e1 claro es que un estilo de vida tan libre como el de las Hijas de la Caridad requer\u00eda una s\u00f3lida disciplina interior, vivida y exigida en cada comunidad. Este estricto cumplimiento s\u00f3lo es preferible cuando el servicio de los pobres no se haga necesario. El dejar a Dios por Dios de San Vicente permite sospechar la pro\u00adfundidad y novedad de contenido espiritual que iba calando en esta cofrad\u00eda de Caridad.<\/p>\n<h4><strong>2.3.4.- Primeros reglamentos y su oficialidad.<\/strong><\/h4>\n<p>Es comprensible la preocupaci\u00f3n destinada a salvaguardar esta vida de constante servicio. Hay, sin embargo, un dato importante que hace nacer la regla de vida de las Hijas de la Caridad: su vida de cada d\u00eda al lado de los marginados. Esta pauta de conducta perdurar\u00e1 a trav\u00e9s de los siglos, se puedeconstatar que no se presenta como norma est\u00e1tica, sino din\u00e1mica, ordenada a realizar un trabajo a la manera de las virtuosas campesinas. Aquello que configurar\u00e1 siempre a las Hijas de la Caridad ser\u00e1 el esp\u00edritu que las anima: una mentalidad cristiana bebida en las mismas fuentes evang\u00e9licas y no la letra de unos reglamentos, porque su \u00fanico regla\u00admento de vida es Jesucristo, en El tienen que tener puesta su mirada constantemente. Santa Luisa lo indica en sus cartas: \u00ab<em>Tenemos que tener continua\u00admente delante a nuestro modelo, que es la vida ejemplar de Jesucristo, a cuya imitaci\u00f3n estamos llamados no s\u00f3lo corno cristianos, sino como elegidos de Dios para servirle en la persona de los pobres<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Los seis primeros a\u00f1os, las Hijas de la Caridad, viven sin reglamentos escritos. San Vicente se con\u00adtenta con dar reglamentos adaptados a cada una de las obras en que trabajan las Hijas de la Caridad. Es \u00e9ste un periodo de experimentaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n de reglamentos, de costumbres que cristalizan y se trasmiten cuando la pr\u00e1ctica ha manifestado su con\u00adcreci\u00f3n. En una carta que San Vicente env\u00eda a Santa Luisa sobre el tema, expresa lo siguiente: \u00ab<em>Acabo de leer el empleo del d\u00eda que me ha enviado usted. Lo que me hac\u00eda pensar de distinta manera es que, mi pensamiento no distinga bien los empleos de las her\u00admanas con las j\u00f3venes. Vea usted c\u00f3mo me parecer\u00eda bien: las de Chapelle y las del H\u00f3tel-Dieu pueden seguir el reglamento tal y como est\u00e1. Las de las parroquias est\u00e1n bastante bien especificados. Al final, a\u00f1ada usted para el empleo de los ni\u00f1os exp\u00f3\u00adsitos, unas l\u00edneas con lo que le parezca a prop\u00f3sito. En el de los forzados, lo que es propio para las queest\u00e1n destinadas con ellos. Para eso hay que saber exactamente lo que hacen y ponerlo. Haga usted el de los ni\u00f1os y m\u00e1ndemelo. Lo ver\u00e9 esta misma noche<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>La riqueza de pluralidad queda manifiesta y fundamentada en la diferencia de las personas a quienes hay que servir. Este es el \u00fanico motivo que posibilita y posibilitar\u00e1 los cambios y modificaciones. Esta realidad permitir\u00e1, no s\u00f3lo en los comienzos sino hoy, responder a los signos de los tiempos como respuesta a la llamada surgida de las distintas pobrezas. La pluralidad est\u00e1 surcada por una idea clave, muy querida por San Vicente y que mantiene la unidad de esp\u00edritu: \u00ab<em>Hacer vuestros servicios en esp\u00edritu de humildad, sencillez y caridad&#8230; y para honrar la santa vida de Nuestro Se\u00f1or&#8230; vuestro principal negocio, y lo que Dios os pide particular\u00admente es que teng\u00e1is mucho cuidado de venir todos los meses a la Casa para hablar a la Hermana sir\u00adviente &#8230; darle cuenta de la pr\u00e1ctica de vuestro reglamento tambi\u00e9n es conveniente decir las gra\u00adcias que Dios os ha hecho&#8230;<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1645 marca otro hito o jal\u00f3n en la his\u00adtoria de los reglamentos. Las Hijas de la Caridad se iban extendiendo por las distintas di\u00f3cesis, incluso alcanzaban otros pa\u00edses y era preciso mantener el esp\u00edritu de los comienzos cuyo fin de servicio deb\u00eda ser claro en todos los miembros de la comunidad. San Vicente, en dos conferencias, manifiesta esa preocupaci\u00f3n hablando de la importancia de tener por escrito unos reglamentos. En una de dichas conferencias Santa Luisa, siguiendo con el m\u00e9todo de di\u00e1logo, dice a las Hijas de la Caridad: \u00abHace tiempo que la Compa\u00f1\u00eda desea y pide que su manera de vivir se redacte en forma de reglamento\u00bb.<\/p>\n<p>Un segundo paso va a verse realizado, aunque no completamente, en vida de San Vicente: es su aprobaci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Hacia el mes de Agosto, el fundador escribe a Santa Luisa someti\u00e9ndole a su consideraci\u00f3n el proyecto de petici\u00f3n para su apro\u00adbaci\u00f3n. A \u00e9l va unido un ejemplar de reglamento. La contestaci\u00f3n por parte de Santa Luisa contiene algu\u00adnas observaciones que San Vicente tiene en cuenta. Por estas mismas fechas es cuando el propio San Vicente escribe al arzobispo de Par\u00eds adjunt\u00e1ndole el reglamento que forma parte de la petici\u00f3n de apro\u00adbaci\u00f3n. En ella, le suplica humildemente su bene\u00adpl\u00e1cito erigiendo en cofrad\u00eda a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad (38). Lo que caracteriza este nuevo reglamento, ahora documento oficial, es el ir procediendo de unas sencillas estructuras:<\/p>\n<ul>\n<li>Fin de la Compa\u00f1\u00eda (Honrar la Caridad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la persona de los pobres).<\/li>\n<li>Sus miembros (Viudas y j\u00f3venes).<\/li>\n<li>Su gobierno (Elecci\u00f3n de persona responsable y de las entonces llamadas \u00abof\u00edcialas\u00bb).<\/li>\n<li>Duraci\u00f3n de los mandatos.<\/li>\n<li>Funciones de estos cargo.<\/li>\n<li>Obligaciones de sus miembros.<\/li>\n<li>Condiciones de admisi\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>A esta petici\u00f3n contesta el arzobispo coadjutor Juan Francisco Pablo de Gondi, cardenal de Retz, con un documento de fecha 20 de Noviembre de 1646, en donde se halla la \u00aberecci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad\u00bb. Dice: \u00ab<em>por las presentes hemos eregido y erigimos la uni\u00f3n de dichas j\u00f3venes y viudas de esta di\u00f3cesis y cofrad\u00eda, con car\u00e1cter particular, bajo la denominaci\u00f3n de servido\u00adras caritativas de los pobres&#8230;<\/em>\u00ab. El 30 de Mayo de 1647 San Vicente comunica a su cofrad\u00eda el texto del decreto y resume su contenido: \u00ab<em>Vosotras no for\u00admabais hasta ahora un cuerpo aparte del de las Damas de la Caridad. En este momento, hijas m\u00edas, Dios quiere que form\u00e9is un cuerpo distinto, el cual, sin separarse por ello totalmente del de las Damas, no deja de tener sus actos y funciones particulares&#8230; Dios quiere uniros, hoy m\u00e1s estrechamente, mediante la aprobaci\u00f3n de Monse\u00f1or<\/em>\u00ab. Esta s\u00faplica, concebida en un estilo breve y directo, se propone obtener para las Hijas de la Caridad una doble garant\u00eda: la permanencia de una direcci\u00f3n capaz de mantener el esp\u00edritu originario y unidad de la Compa\u00f1\u00eda ya que el derecho de las cofrad\u00edas no lo aseguraba. Un segundo objetivo: cierta limitaci\u00f3n de la jurisdicci\u00f3n de los obispos, particularmente del de Par\u00eds, en ventaja del director de la cofrad\u00eda. Fue el cardenal de Retz, en 1655, quien firm\u00f3 en Roma el segundo decreto de erecci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y la nueva aprobaci\u00f3n de un reglamento retocado final\u00admente por San Vicente. Este decreto indica la natu\u00adraleza del instituto: \u00ab<em>Por las presentes hemos eregido y eregimos de nuevo la uni\u00f3n de dichas j\u00f3venes y viudas de nuestra di\u00f3cesis en cofrad\u00eda o asociaci\u00f3n particular bajo la denominaci\u00f3n de caritativas servi\u00addoras de los pobres&#8230;<\/em>\u00ab. El comentario al decreto de aprobaci\u00f3n, hecho a la lectura p\u00fablica de los documentos venidos de Roma, es poco expl\u00edcito por parte de San Vicente: \u00ab<em>Hermanas m\u00edas, se juzga necesario dejaros el nombre de Asociaci\u00f3n o Cofra\u00add\u00eda, y el mismo se\u00f1or arzobispo lo mand\u00f3 as\u00ed, no fuera que si os diera el nombre de Congregaci\u00f3n hubiera quienes quisieran en el futuro cambiar la Casa en claustro y hacerse religiosas&#8230; Jam\u00e1s deis vuestro consentimiento a cambio alguno en este sentido&#8230; Y decid que este nombre de Cofrad\u00eda o Aso\u00adciaci\u00f3n se os dio para que se\u00e1is constantes en per\u00admanecer en el esp\u00edritu originario que Dios asign\u00f3 a vuestra congregaci\u00f3n desde su nacimiento<\/em>\u00ab.<\/p>\n<h4><strong>2.3.5.-Aprobaci\u00f3n pontificia de las Hijas de la Caridad.<\/strong><\/h4>\n<p>La aprobaci\u00f3n episcopal de un instituto, que ya est\u00e1 establecido en varias di\u00f3cesis, no le confiere nada m\u00e1s que una personalidad jur\u00eddica incompleta. Esta primera etapa de la evoluci\u00f3n jur\u00eddica pide un perfeccionamiento que responde a la situaci\u00f3n fac\u00adtual que se ha creado y garantice definitivamente su expansi\u00f3n y unidad. Es en Septiembre de 1659 cuando se le anuncia a P. Jolly, superior de la casa central de los PP. Pa\u00fales en Roma, el pr\u00f3ximo env\u00edo de documentos necesarios para una eventual apro\u00adbaci\u00f3n pontificia. He aqu\u00ed el pasaje principal de esta carta de San Vicente: \u00ab<em>Le enviar\u00e9 el reglamento de las Hijas de la Caridad y la aprobaci\u00f3n que el se\u00f1or Cardenal de Retz ha hecho de ella en Roma, una copia de la patente y de un registro por el parlamen\u00adto para ver c\u00f3mo conviene preparar la aprobaci\u00f3n. Acabamos de destinar a cuatro Hijas de la Caridad, unas para Narbona, otra para Cahors, y dentro de pocos d\u00edas para la naci\u00f3n de Polonia. El mejor medio de dirigir todo esto es por la atribuci\u00f3n de la autoridad de Su Santidad<\/em>\u00ab. La carta y documentos cuyo env\u00edo anunciaba San Vicente al P. Jolly, con vistas a la aprobaci\u00f3n pontificia, no obtuvieron los resultados deseados. La Compa\u00f1\u00eda, en 1668, sigue viviendo a\u00fan conforme al r\u00e9gimen de 1655. Se vuelve a redactar una nueva s\u00faplica dirigida a la persona del cardenal Luis de Vend\u00f3me, legado a latere del papa Clemente IX. La Santa Sede se mos\u00adtr\u00f3 m\u00e1s cercana, m\u00e1s accesible y, qui\u00e9n sabe, quiz\u00e1 m\u00e1s favorable a las comunidades de mujeres sin claustro. En el objetivo de esta \u00faltima s\u00faplica, de solicitud de aprobaci\u00f3n, se vuelve a insistir en el deseo de que el instituto se aprobado y confirmado por la Santa Sede junto con sus reglamentos y esta\u00adtutos, y de que se ponga bajo la protecci\u00f3n de la misma. El 8 de Junio de 1688 firmaba el cardenal de Vend\u00f3me la aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y de su estatutos en virtud de las facultades que conten\u00ed\u00adan las cartas de legaci\u00f3n. Algunos aspectos de dicha aprobaci\u00f3n merecen ser se\u00f1alados aqu\u00ed: \u00ab<em>incumbe al legado proteger a las comunidades de piadosas mujeres. Las Hijas de la Caridad, quienes con la aprobaci\u00f3n del cardenal de Retz se compro\u00admetieron a unirse y a vivir en comunidad, solicitan la aprobaci\u00f3n del cardenal legado debido a que adquieren una solidez mayor y se mantiene tanto m\u00e1s firmemente todo aquello que consigue el vigoro\u00adso apoyo apost\u00f3lico&#8230; Movidos por estos ruegos y gozando de la correspondiente facultad, gracias a la carta de la Santa Sede que no estamos obligados a insertar, aprobarnos y confirmarnos por el tenor de la presente esta congregaci\u00f3n o comunidad, asimis\u00admo, todos sus reglamentos que el propio fundador y dicho cardenal promulgaron y con la autoridad apost\u00f3lica de que disfrutamos, siempre que sean justos, las Hijas de la Caridad se ver\u00e1n reforzadas con inviolable fuerza apost\u00f3lica<\/em>\u00ab.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2. 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