{"id":16204,"date":"2014-12-30T05:10:42","date_gmt":"2014-12-30T04:10:42","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/06\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-1-capitulo-6\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:57","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:57","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 1, cap\u00edtulo 6"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo sexto: Ch\u00e2tillon-lez-Dombes y las cofrad\u00edas de caridad.<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>I. Partida de Vicente para Ch\u00e2tillon<\/strong>.<\/h3>\n<p>Esfuerzos de la casa de Gondi para recuperarlo. Esta parroquia, as\u00ed llamada por su vecindad con\u00a0 el principado de Combes, estaba situada en la antigua Bresse y es hoy cabeza de partido de del departamento de Ain. Con unas rentas poco proporcionadas a su extensi\u00f3n y a sus cargos, no era m\u00e1s que un anexo, a pesar de su poblaci\u00f3n superior, de la de Buenans. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n un antiguo respeto por la iglesia de San Martin de Buenans, hab\u00eda sometido a \u00e9sta la iglesia\u00a0 de San Andr\u00e9s de Ch\u00e2tillon. Sea como fuere, Vicente fue nombrado p\u00e1rroco de Buenans, aunque no hubiera residido all\u00ed nunca. La parroquia de Ch\u00e2tillon no hab\u00eda estado en posesi\u00f3n de nadie desde hacia cuarenta a\u00f1os sino por beneficiarios de Lyon que se contentaban con ir a buscar las quinientas libras de producto e impedir por este acto de posesi\u00f3n y de presencia\u00a0 que les fuera enajenada por devoluci\u00f3n. En su ausencia se hac\u00edan representar por sacerdotes llamados societarios, porque deb\u00edan vivir en comunidad. Estos sacerdotes se hab\u00edan establecidos en Ch\u00e2tillon en 1478 por Charles de Bourbon, arzobispo de Lyon. La casa que iba a habitar Vicente y que pertenece hoy a los hermanos de M\u00e9nestruel, era de ellos. Se ve, Ch\u00e2tillon pose\u00eda a\u00fan ministros de lo sagrado; pero de pastor propiamente dicho, estaba privado desde hac\u00eda cerca de medio siglo.<\/p>\n<p>Los can\u00f3nigos condes de Lyon, sus se\u00f1ores temporales, pensaron en poner remedio a aquello. Se dirigieron al P. Bence, doctor de Sorbona, uno de los primeros compa\u00f1eros de Berulle, que acababa de fundar en Lyosn una casa del Oratorio y le rogaron que buscara a un sujeto capaz de restablecer las cosas. Por su parte, el P Bence se lo comunic\u00f3 al P. de B\u00e9rulle quien, no hallando a nadie dispuesto a aceptar un puesto as\u00ed, tuvo la suerte de propon\u00e9rselo a Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Vicente lo acept\u00f3 por los mismos motivos que los dem\u00e1s lo rechazaban. Pretextando la necesidad de hacer un peque\u00f1o viaje, dej\u00f3, sin decir m\u00e1s, la casa de Gondi y sali\u00f3 de Par\u00eds. . era hacia el final de julio de 1617. Se dirigi\u00f3 primero hacia Lyon, para ponerse en contacto con los Padres del Oratorio. All\u00ed, el P. M\u00e9tezeau, otro de los primeros compa\u00f1eros de B\u00e9rulle, y uno de los predicadores m\u00e1s famosos de su tiempo, le dio cartas de recomendaci\u00f3n para un se\u00f1or Beynier, calvinista, y hasta seg\u00fan se dice, ministro, pero de un car\u00e1cter generoso. En efecto, hasta la reparaci\u00f3n de la casa del cirujano Louis Govent donde deb\u00eda habitar Vicente, Beynier le concedi\u00f3 una hospitalidad por la que \u00e9ste le pag\u00f3 al estilo de los ap\u00f3stoles,<span id='easy-footnote-1-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-1-16204' title='&lt;em&gt;He&lt;\/em&gt;., c. III, v. 6.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> no con oro ni plata que \u00e9l no ten\u00eda, sino comunic\u00e1ndole parte del don divino que hab\u00eda recibido.<\/p>\n<p>Vicente tom\u00f3 posesi\u00f3n el 1\u00ba de agosto de 1617. Present\u00e1ndose ante la puerta principal de la iglesia parroquial de Buenans, dirigi\u00f3 la palabra a Guillaume Saumageon, vicario de esta iglesia y de la de San Andres de Ch\u00e2tillon. Luego, exhibiendo el acta de la renuncia hecha a \u00e9l por Mathieu Chevalier, en nombre de Jean Lordelot, \u00faltimo posesor, y las cartas patentes de Thomas de Meschatin La Faye, chambel\u00e1n, can\u00f3nigo y conde de la iglesia se Saint-Jean de Lyon y vicario general de Mons el arzobispo con fecha del 29 de julio anterior, pidi\u00f3 que se le diera posesi\u00f3n. Saumageon accedi\u00f3, y tomando a Vicente de la mano derecha, le introdujo en la iglesia. All\u00ed tuvieron lugar las diversas ceremonias contadas ya con ocasi\u00f3n de la toma de posesi\u00f3n de la parroquia de Clich\u00e9, y Vicente pidi\u00f3 acta de todo al notario que se hallaba presente.<span id='easy-footnote-2-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-2-16204' title='Esta acta se conserva en los archivos de los Lazaristas.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> El mismo d\u00eda, las mismas formalidades se observaron en Ch\u00e2tillon.<\/p>\n<p>Sin embargo la casa de Gondi no sab\u00eda nada todav\u00eda de la nueva colocaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. Apenas instalado en Ch\u00e2tillon, inform\u00f3 al general de las galeras, a quien las funciones acababan de llamar a Provenza, excus\u00e1ndose de su retiro por su pretendida incapacidad de cumplir por m\u00e1s tiempo su cargo de preceptor.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 golpe fue esta noticia para Felipe Manuel, podemos imaginarlo por la carta que dirigi\u00f3 al punto a la Sra. de Gondi: \u00abMe siento desesperado por una carta que me ha escrito el Sr. Vicente y que os env\u00edo para ver si hay todav\u00eda alg\u00fan remedio a la desgracia que significar\u00eda perderle. Me sorprende mucho que no os haya dicho nada sobre su resoluci\u00f3n, y que no hay\u00e1is tenido noticia de ello. Os ruego que obr\u00e9is de manera que, por todos los medios, no le perdamos. Pues cuando el asunto que emprende (su incapacidad pretendida) fuera verdadero, no tendr\u00eda valor alguno para m\u00ed: no teniendo m\u00e1s fuerte raz\u00f3n que la de mi salvaci\u00f3n y la de mis hijos, en lo que yo s\u00e9 que podr\u00eda ayudar mucho un d\u00eda y en las resoluciones que deseo m\u00e1s que nunca poder tomar y de las que os he hablado varias veces.<span id='easy-footnote-3-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-3-16204' title='Se trata aqu\u00ed sin duda de los proyectos de abandono de sus cargos y del retiro cristiano que ten\u00eda ya el Sr. de Gondi, proyectos que no realiz\u00f3 hasta despu\u00e9s de la muerte de su mujer.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> Todav\u00eda no le he contestado, y esperar\u00e9 vuestras noticias antes. Pensad si el intermedio de mi hermana de Rag\u00fcy,<span id='easy-footnote-4-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-4-16204' title='Hippolyte de Gondi, que se cas\u00f3, el 28 de enero de 1608, con Leonor de la Magdelaine, caballero, se\u00f1or, marqu\u00e9s de Raguy. (&lt;em&gt;Hist&lt;\/em&gt;. &lt;em&gt;g\u00e9n\u00e9alog&lt;\/em&gt;.. &lt;em&gt;de la maison de Gondi&lt;\/em&gt;. t. II, p. 42.).'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> que no est\u00e1 lejos de \u00e9l, nos puede servir en esto: pero creo que no habr\u00e1 nadie tan poderoso como el Sr. de B\u00e9rulle. Decidle que aun cuando el Sr. Vicente no tenga m\u00e9todos para ense\u00f1ar a la juventud, como hombre tendr\u00e1 mucho que decir; pero que de todas las maneras deseo apasionadamente que vuelva a mi casa, donde vivir\u00e1 como quiera, y yo un d\u00eda como hombre de bien, se ese hombre est\u00e1 conmigo.\u00bb<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s inmensa todav\u00eda fue la desolaci\u00f3n\u00a0 de la Sra. de Gondi al recibir estas dos cartas. Le llegaron el 14 de setiembre, d\u00eda de la Exaltaci\u00f3n de la santa Cruz, y le fueron no ya la cruz triunfante, sino la cruz dolorosa de otro calvario. \u00abNunca lo habr\u00eda pensado, dec\u00eda a una amiga, El Sr. Vicente se hab\u00eda mostrado tan caritativo con mi alma que yo no pod\u00edas sospechar que \u00e9l fuera a abandonarme de esta manera. Pero, Dios sea alabado, no le acuso de nada, ni mucho menos: creo que no ha hecho nada sino por especial providencia de Dios, y llevado de su santo amor. Pero, a decir verdad, su alejamiento es bien extra\u00f1o, y confieso que no llego a entenderlo. \u00c9l sabe la necesidad que tengo de su direcci\u00f3n, y los asuntos que tengo que comunicarle; las penas del esp\u00edritu y del cuerpo que he pasado, por falta de ayuda; el bien que deseo hacer en mis pueblos, y que me es imposible emprender sin su consejo. En una palabra, veo a mi alma en un estado penoso.\u00bb Ense\u00f1ando la carta de su marido, a\u00f1ad\u00eda: \u00abYa veis con qu\u00e9 resentimiento me ha escrito el Sr. general. Yo misma veo a mis hijos deca\u00eddos d\u00eda a d\u00eda; que el bien que hac\u00eda en mi casa, y en siete u ocho mil almas que est\u00e1n en mis tierras, no se har\u00e1 m\u00e1s \u00a1Bueno! \u00bfes que estas almas no han sido tambi\u00e9n rescatadas con la sangre preciosa de Nuestro Se\u00f1or como las de Bresse, o es que no le son tan queridas? De verdad, no s\u00e9 c\u00f3mo lo ve el Sr. Vicente; pero s\u00e9 muy bien que me parece que no voy a descuidar nada para volverle a tener. \u00c9l no busca m\u00e1s que la mayor gloria de Dios, y yo no la deseo contra su santa voluntad; pero le suplico de todo coraz\u00f3n que me lo devuelva; se lo pido a su santa Madre, y se lo pedir\u00eda con m\u00e1s fuerza, si mi inter\u00e9s particular no estuviera de por medio, con el del Sr. general, el de mis hijos, de mi familia y de mis s\u00fabditos.\u00bb<\/p>\n<p>Admirable lenguaje, cuya ingenuidad hace de Vicente el m\u00e1s sublime elogio, cuyas piadosas contradicciones ponen bien en claro en esta mujer a la madre y a la cristiana. Despu\u00e9s de algunos d\u00edas pasados en l\u00e1grimas y sumidos en tanto dolor que hab\u00eda llegado a perder el apetito y el sue\u00f1o; despu\u00e9s de largos combates entre\u00a0 sus deseos de traer de nuevo a Vicente a su casa y el miedo a ir en esto contra la voluntad de Dios, se resolvi\u00f3 a dar los pasos activos que su marido y su coraz\u00f3n le ordenaban. Ante todo or\u00f3 mucho, y puso en sus oraciones a todas las personas piadosas de sus amistades y a a las comunidades\u00a0 principales de Par\u00eds. Parec\u00eda como si fuera un asunto de Estado: se trataba de algo m\u00e1s; se trataba de traer, no precisamente a la casa de Gondi, sino a Par\u00eds, a su humana providencia. Se dirigi\u00f3 en seguida al P. de B\u00e9rulle, a quien descubri\u00f3 su dolor y sus necesidades, sus deseos y temores. El P. de B\u00e9rulle la consol\u00f3, y sobre todo la tranquiliz\u00f3 sobre la legitimidad de los esfuerzos que preparaba, prometi\u00e9ndole su propia intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aquietada su conciencia de esta forma, envi\u00f3 a Vicente el mensaje del general, y le escribi\u00f3 varias cartas que mostr\u00f3 al P. de Berulle. \u00b4\u00c9sta es una llena de piedad y de elocuencia y con alg\u00fan rasgo de lo sublime.<\/p>\n<p>\u00abNo me equivocaba al temer perder vuestra ayuda, como os lo he demostrado tantas veces, ya que efectivamente la he perdido. La angustia en que me encuentro me resulta insoportable sin una gracia de Dios extraordinaria, que no merezco. Si esto fuera tan s\u00f3lo por alg\u00fan tiempo, no lo sentir\u00eda tanto; pero al contemplar todas las ocasiones en las que necesitar\u00e9 ayuda, en direcci\u00f3n y consejo, sea en la muerte, sea en la vida, mis dolores se renuevan. Pensad pues si mi esp\u00edritu y mi coraz\u00f3n pueden soportar por m\u00e1s tiempo estas penas. Me encuentro en situaci\u00f3n de no buscar ni recibir ayuda de otra parte, pues bien sab\u00e9is que no tengo la libertad en cuanto a las necesidades de mi alma con muchas personas. El Se\u00f1or de B\u00e9rulle me ha prometido escribiros, y yo invoco a Dios y a la sant\u00edsima Virgen para que os devuelvan a nuestra casa para la salvaci\u00f3n de toda nuestra familia, y de muchos m\u00e1s, por quienes podr\u00e9is ejercitar vuestra caridad. Os suplico una vez m\u00e1s, practicadla con nosotros, por el amor que profes\u00e1is a Nuestro Se\u00f1or, a la voluntad de aquel a quien me remito en esta ocasi\u00f3n, si bien con mucho miedo de no poder perseverar. Si despu\u00e9s de esto me rechaz\u00e1is, os echar\u00e9 la culpa ante de Dios de todo lo que pase y de todo el bien que no habr\u00e9 hecho, por falta de ayuda. Me pondr\u00e9is en la situaci\u00f3n de verme en muchas partes privada de los sacramentos, a causa de los grandes trabajos que tenga, y la poca gente que haya para ayudarme. Ya veis que el Sr. general tiene el mismo deseo que yo, que solamente le viene del cielo por la misericordia de Dios. no os resist\u00e1is al bien que pod\u00e9is hacer, ayudando a su salvaci\u00f3n, ya que va a entregarse aun d\u00eda a la salvaci\u00f3n de muchos m\u00e1s. S\u00e9 que mi vida no sirviendo m\u00e1s que para ofender a Dios, no es peligroso dejarla a la deriva; pero mi alma tiene derecho a recibir ayuda a la hora de la muerte. Acordaos del miedo en que me hab\u00e9is visto en mi \u00faltima enfermedad en uno de los pueblos. Estoy a punto de entrar en una situaci\u00f3n peor; y el \u00fanico miedo de ello me causar\u00eda tanto mal que no s\u00e9 si, sin una grande preparaci\u00f3n anterior, no me llevar\u00eda a la muerte..\u00bb<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 mujer y qu\u00e9 tiempos! No comprendemos ya este lenguaje, este ardor de fe, estos trances secretos, esta pasi\u00f3n religiosa que absorbe a todas las dem\u00e1s, o al menos las transforma y se las subordina.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de leer esta carta, Vicente cay\u00f3 de rodillas y, escrutando su coraz\u00f3n a fin de despojarlo y de rechazar de \u00e9l todo sentimiento humano, pidi\u00f3 a Dios que le diera a conocer su voluntad. Sin o\u00edr ninguna voz del cielo que le recordara en la casa de Gondi, hizo en seguida el sacrificio del\u00a0 atractivo que le llevaba hacia un alma doblemente suya, por el cari\u00f1o que le hab\u00eda dedicado y por lo que sobre \u00e9l reca\u00eda una perfecci\u00f3n que era su obra; luego, respondiendo a la generala de las galeras, no omiti\u00f3 nada para consolarla, fortalecerla y sobre todo llevarla a la uni\u00f3n con \u00e9l en una resignaci\u00f3n completa a las \u00f3rdenes de la Providencia.<\/p>\n<p>La Sra. de Hindi no se conform\u00f3. No habiendo logrado nada por s\u00ed misma, puso en acci\u00f3n\u00a0 a todos los amigos de su casa y de Vicente. El correo de Par\u00eds a Lyon no ten\u00eda otro trabajo que transportar cartas con la direcci\u00f3n del santo sacerdote. Le llegaban a diario, primero de los miembros de la casa y de la familia de Gondi, de los hijos, de los oficiales, del cardenal de Retz; luego de las personas respetables por su ciencia y su piedad, de los doctores de Sorbona, de religiosos de diferentes comunidades, y principalmente del P. de Berulle. Este era quien menos le apremiaba; ya que lleno de respeto hacia la prudencia y santidad del p\u00e1rroco de Ch\u00e2tillon, se limitaba a exponerle las razones en pro y en contra, dej\u00e1ndole el cuidado de decidir en \u00faltima instancia, incluso en su propia causa. Vicente los escuchaba a todos, examinaba, oraba a la espera del d\u00eda de Dios.<\/p>\n<h3><strong>II. Trabajos en Ch\u00e2tillon.<\/strong><\/h3>\n<p>Entre tanto se entregaba a todos los deberes de su ministerio pastoral. Ten\u00eda mucho que hacer, tan deplorable era el estado en el que hab\u00eda encontrado a su parroquia. Vecina de Ginebra, el contagio protestante se hab\u00eda apoderado de ella, y en unos hab\u00eda apagado la fe, en otros corrompido las costumbres. Contra la plaga ning\u00fan remedio: sin comunidad religiosa, sin clero edificante; tan s\u00f3lo seis viejos eclesi\u00e1sticos realizaban las funciones de capellanes, entregados al m\u00e1s escandaloso libertinaje. La iglesia material era la fiel imagen\u00a0 del desorden espiritual de las almas. Sucia, enmohecida,\u00a0 desprovista de los ornamentos m\u00e1s necesarios, serv\u00eda menos para el servicio divino , celebrado sin regularidad y sin decencia, que de lugar de encuentro y de paseo para los eclesi\u00e1sticos y para los laicos, o de retiro y abrigo, cuando la lluvia los echaba de las calles y de las plazas. Despu\u00e9s de estudiar con rapidez el mal, Vicente, con todo el dolor de su alma, pero lleno de celo y de valor, se volvi\u00f3 a Lyon a fin de buscar operarios evang\u00e9licos. La Providencia, supliendo el n\u00famero con la calidad, le dio, en la persona de Louis Girard, doctor en teolog\u00eda, a un cooperador de m\u00e9rito y de virtud. Como en Clich\u00e9, Vicente record\u00f3 la palabra del Ap\u00f3stol: \u00abSi alguno no sabe presidir en su propia casa, \u00bfc\u00f3mo dirigir\u00e1 la Iglesia de Dios?\u00bb<span id='easy-footnote-5-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-5-16204' title='I &lt;em&gt;Tim&lt;\/em&gt;, c. III, v. 5.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> Comenz\u00f3 pues por ordenar la casa de Beynier, como la suya propia. Desde levantarse hasta acostarse, todo se hac\u00eda con la regularidad de un claustro; era tambi\u00e9n la misma pobreza, la misma modestia. Nada de criado, y menos mujer, y la misma cu\u00f1ada de Beynier consinti\u00f3 en ir a otra parte a vivir. Por fuera como por dentro, Vicente se ofreci\u00f3 como ejemplo a todos por la sencillez de su vestir, su fidelidad a todas prescripciones de los santos c\u00e1nones, y m\u00e1s por la virtud y la piedad que respiraban en toda su persona.<\/p>\n<p>Crey\u00f3 entonces haber adquirido algunos derechos a emprender la reforma de los ancianos sacerdotes de Ch\u00e2tillon ; empresa dif\u00edcil, pues tan profunda era su degradaci\u00f3n. Preludiaba as\u00ed con algunos hombres esta reforma m\u00e1s general del clero, que es uno de los servicios m\u00e1s grandes que haya prestado a la Iglesia. En sus casas, estos desdichados\u00a0 sacerdotes viv\u00edan con mujeres sospechosas; en el exterior, en los caf\u00e9s o en las plazas p\u00fablicas. Adem\u00e1s exist\u00eda un abominable comercio en la administraci\u00f3n de las cosas santas; exist\u00edan m\u00e9todos expeditivos inventados por la cobard\u00eda\u00a0 para librarse antes de las obligaciones del ministerio, como la confesi\u00f3n simult\u00e1nea y p\u00fablica de los ni\u00f1os. No s\u00f3lo recort\u00f3 el santo sacerdote estos horribles abusos, sino que determin\u00f3 a todos estos sacerdotes a vivir en comunidad y a repartir el tiempo entre los ejercicios de la piedad y del trabajo.<\/p>\n<p>Desde entonces todo le fue bien. el esc\u00e1ndalo alejado, el buen ejemplo dado por las cabezas del reba\u00f1o, pudo \u00e9l entregarse sin obst\u00e1culos y con fruto a la regeneraci\u00f3n de la parroquia entera. Proscripci\u00f3n de los bailes y de los excesos que deshonraban las fiestas, oficios celebrados con decencia, catecismos dados a los ni\u00f1os con amable sencillez y, si hac\u00eda falta, en su patois, instrucciones multiplicadas sobre las grandes verdades religiosas y en particular sobre la limosna, asiduidad al confesionario hasta olvidarse de las m\u00e1s urgentes necesidades de la naturaleza, visita a los pobres y cuidados de los enfermos: \u00bfpara qu\u00e9 insistir en los detalles que cualquiera se imagina al tratarse de un pastor as\u00ed?<\/p>\n<p>Al cabo de cuatro meses escasos, Ch\u00e2tillon se hab\u00eda transformado. Entre las conversiones que Dios obr\u00f3 por el ministerio de Vicente, las hay de lo m\u00e1s sonadas bien por la distinci\u00f3n de las personas, bien por los socorros que proporcionaron a las obras del santo sacerdote, y cuyo recuerdo debe conservar la historia por estos motivos. Comencemos por una de las m\u00e1s deslumbrantes, la del conde de Rougemont.<\/p>\n<h3><strong>III. El conde de Rougemont y la familia Beynier<\/strong>.<\/h3>\n<p>Era un se\u00f1or originario de Bresse, que se hab\u00eda retirado a Francia, cuando Enique IV, por sus conquistas y el tratado del 17 de enero de 1601 con el duque de Saboya, hubo incorporado este pa\u00eds a su reino. Habiendo pasado toda su vida en la corte, hab\u00eda adoptado sus sentimientos y sus m\u00e1ximas. Como casi todos los gentlileshombres de su tiempo, ten\u00eda la pasi\u00f3n del duelo: siempre presto a echar la mano a la espada por cuenta propia, o para vengar las injurias de sus amigos. Era uno de los mayores duelistas de su siglo o, para servirnos de la inocente expresi\u00f3n del mismo Vicente, un franco ilustrador. Grande, bien formado, vigoroso, sacaba, en efecto, casi siempre la ventaja, y \u00e9l mismo no pod\u00eda contar el n\u00famero de sus v\u00edctimas. La reputaci\u00f3n de Vicente le hab\u00eda atra\u00eddo alguna vez a Ch\u00e2tillon, y pronto, por las palabras del santo sacerdote, hab\u00eda sentido despertarse en \u00e9l esta fe que, en los gentileshombres de aquel tiempo, estaba viva en el alma como el sentimiento del honor. Una vez decidido a cambiar de vida, desde el primer momento fue un cristiano heroico, y no titube\u00f3 m\u00e1s en este duelo consigo mismo que en sus duelos con sus enemigos. En menos de quince d\u00edas, la obra estaba hecha, y este nuevo Sicambro, manso ya, pero lleno de ardor por la penitencia, baj\u00f3 la cabeza a la mano de Vicente, menos para ser animado y dirigido que para ser moderado.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 por vender su tierra de Rougemont, y dedic\u00f3 todo su valor a fundar monasterios y aliviar la indigencia. De su castillo de las Chantes, su morada ordinaria hizo un convento para religiosos y un hospital para los pobres, poniendo no s\u00f3lo su fortuna y su servicio, sino su persona misma al servicio de todos. As\u00ed y todo no se ve\u00eda totalmente despojado, y si la obediencia le cost\u00f3 alguna vez, fue para someterse a Vicente que le ordenaba conservar sus bienes. \u00abAh, padre, -dec\u00eda llorando al P. Desmoulins, del Oratorio de M\u00e2con, quien nos ha trasmitido estos hechos,-\u00bfvoy a tener que ser tratado siempre y poseer tantas riquezas? \u00bfQu\u00e9 no me dejan hacer? Os aseguro que si el Sr. Vicente me aflojara la mano, en menos de un mes el conde de Rougemont no tendr\u00eda ni una pulgada de tierra. \u00bfC\u00f3mo puede un cristiano poseer nada viendo al Hijo de Dios tan pobre en le tierra?\u00bb<\/p>\n<p>Se consolaba entonces ante el Sant\u00edsimo Sacramento, que le hab\u00eda permitido el arzobispo de Lyon tener en su capilla. All\u00ed se pasaba tres o cuatro horas cada d\u00eda, de rodillas, sin apoyo, llorando sus faltas y a las almas que hab\u00eda perdido; contaba en una especie de \u00e9xtasis los golpes de la flagelaci\u00f3n del Salvador, de los cuales \u00e9l se contaba como uno de los actores principales y, para establecer una proporci\u00f3n impresionante, envi\u00f3 un d\u00eda al Oratorio de Lyon tantos escudos como llagas cre\u00eda haber causado a su Dios.<\/p>\n<p>Pero era el desprendimiento absoluto de las criaturas el mayor ejercicio de su piedad. \u00abEstoy persuadido, dec\u00eda a Vicente, de que, sin tener nada en el mundo, yo ser\u00eda todo de Dios.\u00bb Entonces examinaba en s\u00ed y fuera de \u00e9l, en las personas y en las cosas, lo que pod\u00eda detenerle y,\u00a0 si descubr\u00eda alg\u00fan obst\u00e1culo, al punto, caminando por la v\u00eda cristiana, como Richelieu por la v\u00eda pol\u00edtica, lo derribaba con valor. \u00abLo rompo, corto, quiebro todo, dec\u00eda tambi\u00e9n a Vicente, y yo voy directo al cielo.\u00bb<\/p>\n<p>En una de estas conversaciones fue cuando cont\u00f3 a Vicente un rasgo sublime de caballer\u00eda cristiana. De viaje, un d\u00eda que se entregaba a su examen ordinario, y que recorr\u00eda para desprenderse de ellos la serie de los apegos humanos, sus ojos se detuvieron en su espada. \u00abEn todo el mundo, exclam\u00f3 yo no veo m\u00e1s que esta espada que me detenga. \u00bfQu\u00e9 hacer? Rechazar esta buena y gloriosa espada, el instrumento de mis haza\u00f1as, mi salvaguarda en tantos peligros, mi \u00fanica defensa todav\u00eda en caso de ataque?\u00a0 Pero ella es tambi\u00e9n el instrumento de mis cr\u00edmenes, y ce\u00f1ida a mi costado, ah\u00ed estar\u00e1 como tentaci\u00f3n permanente, y en la menor ocasi\u00f3n la desenvainar\u00e9\u00bb En aquel momento del di\u00e1logo consigo mismo y de aquella lucha interior, la m\u00e1s terrible que hubiera sostenido, se vio frente aun risco. Sin dudarlo m\u00e1s, detiene su caballo, se apea, saca la espada y la rompe contra la piedra; despu\u00e9s, una vez a caballo, exclama: \u00ab\u00a1Ahora soy libre!\u00bb Tan libre, en efecto, despu\u00e9s de este heroico sacrificio, que nada le cost\u00f3 m\u00e1s en el servicio de Dios. como Ignacio despu\u00e9s de colgar su espada de una columna de la capilla del monasterio de Monserrat, el conde de Rougemont, despu\u00e9s de quebrar la suya, fue invencible en la vida y en la muerte. Afront\u00f3 las m\u00e1s crueles enfermedades y, llegado al final, siguiendo el ejemplo que le hab\u00eda dado algunos a\u00f1os antes el condestable de Montmorency, este orgulloso y rico se\u00f1or quiso morir bajo el h\u00e1bito humilde y pobre de capuchino.<span id='easy-footnote-6-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-6-16204' title='Conf. del 19 de febrero de 1642, 6 de junio\u00a0 y 18 de mayo de 1650.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Esta conquista, la m\u00e1s brillante de todas las que realiz\u00f3 Vicente en Ch\u00e2tillon, no fue tal vez ni la m\u00e1s dif\u00edcil ni la m\u00e1s fructuosa. Convirti\u00f3 tambi\u00e9n a su hu\u00e9sped. Beynier, ya lo hemos dicho, estaba implicado en los lazos de la herej\u00eda; rico y joven, se ve\u00eda sobre todo preso en las garras m\u00e1s dif\u00edciles de romper del libertinaje. A las palabras de Vicente respondi\u00f3 primero con un poco de decencia y moderaci\u00f3n en su conducta. Pero debi\u00f3 entonces luchar contra su caritativo ap\u00f3stol y contra los ministros de la herej\u00eda que le habr\u00edan pasado muchos otros esc\u00e1ndalos por el precio de sus riquezas y la influencia de su nombre. Vicente sali\u00f3 ganando, y Beynier volvi\u00f3 al mismo tiempo a la Iglesia romana y a la virtud. Para servir con mayor libertad a Dios y a los pobres, se qued\u00f3 c\u00e9libe; y como todos cuantos sufren la influencia del caritativo sacerdote se despoj\u00f3 no s\u00f3lo de los bienes cuyo origen sospechaba, sino de la mejor parte de sus bienes m\u00e1s leg\u00edtimos, al punto de hacerse pronto pobre \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Una vez vencedor de un miembro de esta familia, Vicente no quiso ya salir, hasta no haber conquistado a todos los dem\u00e1s. Beynier ten\u00eda un cu\u00f1ado llamado Garron, antiguo oficial en la compa\u00f1\u00eda de las gentes\u00a0 de armas del duque de Montpensier, y por entonces uno de los m\u00e1s celosos partidarios de la herej\u00eda. La conversi\u00f3n de su cu\u00f1ado no hizo sino irritar su celo. As\u00ed las cosas, Vicente no es a \u00e9l a quien se dirigi\u00f3, sino a sus hijos. Garr\u00f3n se puso entonces furioso. Sobre sus hijos hizo recaer la autoridad paterna amenaz\u00e1ndoles con desheredarlos, y sobre Vicente el terror de la ley cit\u00e1ndole ante la c\u00e1mara del edicto de Grenoble. Vanos esfuerzos: abjuraron todos, y el desdichado padre se muri\u00f3 de dolor.<span id='easy-footnote-7-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-7-16204' title='&lt;em&gt;Simm&lt;\/em&gt;., n. 36, p. 64.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, Vicente recib\u00eda una carta en la que leemos: \u00abSoy aquel peque\u00f1o, Jean Garr\u00f3n, sobrino del se\u00f1or Beynier de Ch\u00e2tillon, en cuya casa os alojabais mientras estuvisteis en dicho Ch\u00e2tillon.\u00bb Y despu\u00e9s de agradecerle una vez m\u00e1s haber vuelto a la verdadera fe, Jean Garron le consultaba sobre la vocaci\u00f3n de su \u00fanico hijo, que quer\u00eda abandonar la m\u00e1s rica fortuna de toda la provincia para entrar en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>\u00bfadmirable duraci\u00f3n de las conversiones operadas por Vicente! Duraci\u00f3n m\u00e1s admirable todav\u00eda de las obras que hab\u00eda fundado. Jean Garron terminaba as\u00ed su carta: \u00abos alegrar\u00e1 que os diga que en Ch\u00e2tillon la asociaci\u00f3n de la Caridad de las sirvientas de los pobres est\u00e1 todav\u00eda en vigor.\u00bb Este es el lugar de contar la fundaci\u00f3n de aquellas Caridades, por las que Vicente preludi\u00f3 la fundaci\u00f3n de este instituto de mujeres, el m\u00e1s sensacional honor de su nombre.<\/p>\n<h3><strong>IV. Comienzo de las Cofrad\u00edas de la Caridad.<\/strong><\/h3>\n<p>Todo comenz\u00f3 as\u00ed, como en todas sus obras, sin plan premeditado por su parte y,\u00a0 \u2013si nos atrevi\u00e9ramos a asociar estas dos palabras, al azar de la Providencia. Aqu\u00ed tambi\u00e9n, como siempre, la primera idea de la iniciativa le lleg\u00f3 de una mujer, y son las mujeres quienes se hicieron las c\u00f3mplices y las ministras de su caridad, tan poderosa es en obras la mujer cristiana, desde que una mujer dio al mundo al Dios de los cristianos.<\/p>\n<p>A su llegada a Ch\u00e2tillon, Vicente se hab\u00eda encontrado con dos mujeres j\u00f3venes a\u00fan, y provistas, con todos los dones personales, de todas las ventajas del nacimiento y de la fortuna. Era Francisca Bachet de Mayseriat, mujer de un tal Gonar, se\u00f1or de la Chassaigne, y Carlota de Brie, casada con un tal Cajot, se\u00f1or de Brunand. En una ciudad perdida de creencias y de costumbres, con todas las facilidades que encontraban en sus riquezas y los halagos de su edad, estas dos mujeres hac\u00edan sus ocupaciones m\u00e1s inocentes de las danzas, de los festines y de los juegos. Las primeras palabras que oyeron en p\u00fablico del santo sacerdote fueron para ellas\u00a0 un irresistible atractivo que las llev\u00f3 a hacerle una visita. Entraron desorientadas en sus costumbres culpables, salieron firmes en la resoluci\u00f3n de renunciar a las m\u00e1ximas y diversiones del mundo, y de consagrase sin reserva al servicio de Jesucristo en la persona de los pobres. \u00a1Resoluci\u00f3n tan perseverantemente mantenida como s\u00fabitamente tomada! Privadas de la ayuda de Vicente los mismo que bajo su direcci\u00f3n practicaron la caridad hasta un grado de hero\u00edsmo del que s\u00f3lo la mujer es capaz. Despu\u00e9s del regreso del santo sacerdote a Par\u00eds, el hambre y la peste, es decir la muerte en sus formas m\u00e1s terribles, visitaron Ch\u00e2tillon. A una opusieron un granero p\u00fablico, del que s\u00f3lo ellas eran las proveedoras y las distribuidoras; a la peste opusieron sus propias personas Mientras el contagio convert\u00eda a Ch\u00e2tillon en una soledad para la muerte o la huida y asustaba a los hombres m\u00e1s valientes, ellas siguieron al servicio de los pobres y enfermos. Menos para preservar una vida cuyo sacrificio ya hab\u00edan hecho, que para mantenerla al servicio de los desgraciados, ellas velaban sobre todos, preparaban v\u00edveres y remedios y, d\u00eda y noche, se los llevaban, con sus consuelos y sus ejemplos, a las chozas m\u00e1s pobres e infectas. Desaparecida la plaga, ellas se dieron, en la persona de los padres capuchinos, sucesores encargados de multiplicar y de perpetuar su celo caritativo. Mujeres admirables, dignas de su maestro, dignas de servir de fundamento y de primeras piedras al edificio de las Cofrad\u00edas de la Caridad.<\/p>\n<p>Un d\u00eda que Vicente iba a subir al p\u00falpito, una de estas mujeres, la Sra. de la Chassaigne, le pidi\u00f3 que encomendara a la caridad de los parroquianos a una pobre familia en la que casi todos sus miembros, ni\u00f1os y criados, hab\u00edan ca\u00eddo enfermos en una granja situada a media legua de Ch\u00e2tillon. La palabra de de Vicente tuvo su bendici\u00f3n ordinaria y, acabado el serm\u00f3n,, casi todos los oyentes emprendieron el camino de la granja, ardi\u00e9ndoles el coraz\u00f3n de caridad y con las manos llenas de toda clase de socorros. Despu\u00e9s de v\u00edsperas, \u00e9l tom\u00f3 la misma direcci\u00f3n, y se sinti\u00f3 agradablemente sorprendido al ver a los grupos caritativos que volv\u00edan a Ch\u00e2tillon o buscaban bajo los \u00e1rboles del camino un abrigo contra el excesivo calor. \u00ab\u00c9sta, exclam\u00f3, es una grande caridad, pero est\u00e1 mal regulada. Estos pobres enfermos, con demasiadas provisiones a la vez, dejar\u00e1n que una parte se pierda, y volver\u00e1n luego a su primera necesidad.\u00bb<span id='easy-footnote-8-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-8-16204' title='Conf. a las Hijas de la Caridad del 22 de enero de 1643 y 13 de febrero de 1646.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Desde entonces, con el esp\u00edritu de m\u00e9todo y orden que obraba en todo, pens\u00f3 en ordenar un celo tan cristiano y en convertirlo en provecho duradero, no s\u00f3lo de la desdichada familia, que era entonces el objeto, sino de todas las familias que cayeran en una necesidad semejante. Siempre desconfiado de s\u00ed mismo, quiso o\u00edr el consejo de las personas cuya piedad pod\u00eda venir en ayuda de la suya y cuyo estado de fortuna promet\u00eda recursos para la obra proyectada. Ahora como siempre se dirigi\u00f3 a las mujeres, antes de las dem\u00e1s a las dos nobles mujeres que deb\u00edan ser como las maestras y las madres de la nueva cofrad\u00eda. En todas hall\u00f3 \u00e9l entrega y caridad y, de acuerdo con ellos\u00a0 en la teor\u00eda de la obra, \u00e9l pudo al punto llevarlas a la pr\u00e1ctica. Pero su reglamento solo fue provisional y, antes de pedir la sanci\u00f3n de la autoridad eclesi\u00e1stica, quiso tener la sanci\u00f3n de la experiencia. Tal fue, en todas sus obras, su conducta invariable. Aunque nunca hizo nada sin consejo ni sin oraci\u00f3n, aunque diera a todas sus empresas la base s\u00f3lida e inmutable del Evangelio, toda constituci\u00f3n a priori, y que no gozaba en s\u00ed de la prueba de los hechos, le parec\u00eda construida sobre la arena. Por eso, al encuentro de las constituciones pol\u00edticas de las sociedades modernas, improvisadas casi siempre por algunos utopistas, poco preocupados por el pasado, las costumbres, las creencias y necesidades de los pueblos y, de ah\u00ed de una duraci\u00f3n tan ef\u00edmera, todas las instituciones del santo sacerdote, concebidas en la oraci\u00f3n y en la caridad, nacidas de las necesidades eternas del hombre tales como el cristianismo las revela, maduradas y fortalecidas por la experiencia, est\u00e1n todav\u00eda, dos siglos despu\u00e9s, llenas de vida y brillantes de una juventud que se renueva como la del \u00e1guila.<\/p>\n<p>Cuando la cofrad\u00eda de la Caridad hubo funcionado con \u00e9xito unos tres meses Vicente, que le hab\u00eda seguido el juego con la mirada sencilla y pura del Evangelio, con su desinter\u00e9s y su prudencia ordinarias, dio por suficiente la prueba, y la organizaci\u00f3n de la prueba capaz de resistir todos los obst\u00e1culos y de producir todos sus frutos. Entonces solicit\u00f3 del arzobispado de Lyon una aprobaci\u00f3n que le fue concedida con diligencia, y con tantos elogios que hubo de sufrir su humildad. Es del 24 de noviembre de 1617, y firmada, en ausencia del arzobispo, por Thomas Meschatin La Faye, \u00abcamarero y conde de la Iglesia de Lyon, oficial y juez de la Primac\u00eda, vicario general espiritual y temporal del se\u00f1or Denys-Simon de Marquemont.\u00bb<span id='easy-footnote-9-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-9-16204' title='Marquemont estaba entonces en Roma adonde acababa de ser enviado como embajador. Era uno de los m\u00e1s santos y amables obispos de si tiempo, digno de estos dos t\u00edtulos de la amistad de san Francisco de Sales, quien acababa de verle en Lyon, y que iba a menudo a visitarle a Annecy. Tom\u00f3 parte en la fundaci\u00f3n de la Visitaci\u00f3n cuyo plan modific\u00f3 san Francisco de Sales por sus consejos. Vicente le hab\u00eda conocido en Roma, en 1608, auditor de Rota. El 19 de enero de 1926, fue nombrado cardenal, y all\u00ed muri\u00f3 ocho a\u00f1os despu\u00e9s. Fue enterrado en la iglesia de su t\u00edtulo cardenalicio, la Trinit\u00e9-sur-le-Mont-Princius, regentada entonces por m\u00ednimos franceses.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Este es el reglamento de la cofrad\u00eda, que debe conservarse aqu\u00ed como un t\u00edtulo de honor de Vicente, y como un monumento de los anales de la caridad. Le publicamos sobre el aut\u00f3grafo hallado el 20 de febrero de 1839, en los archivos del ayuntamiento de Ch\u00e2tillon.<\/p>\n<h3><strong>V. Jes\u00fas Mar\u00eda<\/strong><\/h3>\n<p>Reglamentos de la cofrad\u00eda de la Caridad, erigida en Ch\u00e2tillon-les-Dombes, di\u00f3cesis de Lyon.<\/p>\n<p>Como resulte que la caridad para con el pr\u00f3jimo sea una se\u00f1al infalible de los verdaderos hijos de Dios y que uno de los principales actos de \u00e9sta sea de visitar y dar de comer a los pobres enfermos, ello hace que algunas piadosas se\u00f1oritas y algunas virtuosas burguesas de la ciudad de Ch\u00e2tillon-lez-Dombes, di\u00f3cesis de Lyon, deseosas de obtener esta misericordia de Dios de ser de sus verdaderas hijas, han convenido en asamblea asistir espiritual y corporalmente a aquellos de su ciudad, los cuales han sufrido a veces mucho m\u00e1s bien por falta de orden en ayudarlos que de personas caritativas. Pero ya que es de temer que habiendo comenzado esta buena obra se marchite en poco tiempo, si para mantenerla ellas no tienen\u00a0 alguna uni\u00f3n y relaci\u00f3n espirituales juntas, se han dispuesto juntarse en un cuerpo que pueda ser erigido en una cofrad\u00eda con los reglamentos siguientes, y todo sin embargo bajo el benepl\u00e1cito de monse\u00f1or arzobispo, su muy honorable prelado, al que esta obra est\u00e1 sometida enteramente.<\/p>\n<p>Dicha cofrad\u00eda se llamar\u00e1 la cofrad\u00eda de la Caridad, a imitaci\u00f3n del hospital de la Caridad de Roma, y las personas de que se compondr\u00e1 principalmente, sirvientas de los pobres o de la Caridad.<\/p>\n<p>Del Patr\u00f3n y del fin de la Obra. Y en tanto que toda cofrad\u00eda de la la Iglesia tiene la santa costumbre de proponerse un patr\u00f3n, y para que las obras tomen su valor y dignidad del fin para el que se hacen: las dichas sirvientes de los pobres toman por patr\u00f3n a Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas, y por fin el cumplimiento del muy ardiente deseo que \u00e9l tiene de que los cristianos practiquen entre ellos las obras de caridad y de misericordia, deseo que nos da a entender en estas palabras suyas. \u00abSed misericordiosos como mi Padre es misericordioso;\u00bb y estas otras:\u00bb Venid los bienamados de mi Padre, poseed el reino que se os ha preparado desde el principio del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer, estuve enfermo y me visitasteis; porque lo que hab\u00e9is hecho a los m\u00e1s peque\u00f1os de \u00e9stos, me lo hab\u00e9is hecho a mi mismo.\u00bb<\/p>\n<p>Personas de la Cofrad\u00eda. La cofrad\u00eda estar\u00e1 compuesta de mujeres tanto viudas como casadas, como j\u00f3venes, de las cuales la piedad y la virtud sea conocida, y de la perseverancia de las cuales se pueda asegurar, con tal que las casadas y las j\u00f3venes tengan permiso de sus maridos, padres y madres, y no de otra manera; y a fin de que la confusi\u00f3n no entre por la multitud el n\u00famero podr\u00e1 ser de veinte solamente, hasta que se ordene otra cosa.<\/p>\n<p>Y como es de esperar que se hagan fundaciones a favor de dicha cofrad\u00eda, y que no es propio de las mujeres tener solas la direcci\u00f3n de las mismas, las dichas sirvientas de los pobres elegir\u00e1n como Procurador a alg\u00fan piadoso y devoto eclesi\u00e1stico, o a un burgu\u00e9s de la ciudad virtuoso, inclinado al bien de los pobres y apenas metido en los asuntos temporales, el cual ser\u00e1 tenido como miembro de la dicha cofrad\u00eda, participar\u00e1 en las indulgencias que ser\u00e1n concedidas a favor de ella, asistir\u00e1 a las asambleas y tendr\u00e1 voz en la decisi\u00f3n de las cosas que se propongan como una de dichas sirvientas, mientras que ejerza el cargo de Procurador, y no m\u00e1s.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esto, la cofrad\u00eda har\u00e1 elecci\u00f3n de dos mujeres pobres de vida honesta y de devoci\u00f3n, que se llamar\u00e1n Guardas de los pobres enfermos, ya que su deber ser\u00e1 guardar a los que est\u00e9n solos y no se puedan mover, y servirles, seg\u00fan el orden que establezca la priora, pag\u00e1ndoles honradamente seg\u00fan su labor, y as\u00ed ser\u00e1n tambi\u00e9n tenidas como miembros de dicha cofrad\u00eda, participar\u00e1n de las indulgencias de ella y asistir\u00e1n a las asambleas sin con todo tener en ellas voz deliberativa.<\/p>\n<p>De los Oficios. Una de dichas sirvientes de los pobres ser\u00e1 elegida Priora de la cofrad\u00eda, la cual, para que todas cosa vayan con orden,, las dem\u00e1s la amar\u00e1n, la respetar\u00e1n como a su madre y la obedecer\u00e1n en todo que se refiera al bien y servicio de los pobres, todo por el amor de Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas, que se entreg\u00f3 obediente hasta la muerte y la muerte de la cruz. Su deber ser\u00e1 emplearse con todos sus posibles en hacer que os pobres sean alimentados y socorridos seg\u00fan lo establecido, admitir al cuidado de la cofrad\u00eda, durante el intervalo de las asambleas a los enfermos que sea verdaderamente pobres, y despedir a los curados, y esto con el parecer de sus dos Asistentas o de una de ellas. , pudiendo no obstante bajo su consejo ordenar a la Tesorera que entregue lo que juzgue necesario para las cosas que no se puedan aplazar hasta la pr\u00f3xima asamblea, y cando haya recibido a alg\u00fan enfermo se lo comunicar\u00e1 pronto a aquella de sus sirvientes que le toque servir ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Para el consejo y asistencia ordinaria de dicha Priora dos de las m\u00e1s humildes y discretas de la compa\u00f1\u00eda le ser\u00e1n entregadas para velar con ella por el bien p\u00fablico de los pobres y mantenimiento de la cofrad\u00eda.<\/p>\n<p>Una de sus Asistentas ser\u00e1 elegida sub-priora y Tesorera de la cofrad\u00eda. Su deber ser\u00e1 hacer las funciones de la Priora en su ausencia, recibir el dinero y gastarlo, guardar la ropa y dem\u00e1s muebles, comprar y guardar las provisiones necesarias para la asistencia de los pobres, entregar cada d\u00eda a dichas sirvientes lo que haga falta para la alimentaci\u00f3n de ellos, mandar blanquear sus ropas, ejecutar las ordenanzas de la Priora, conservar un libro en el que escriba lo que reciba y gaste.<\/p>\n<p>El deber del Procurador ser\u00e1 gestionar y negociar los asuntos concernientes al fondo de lo temporal de la cofrad\u00eda, con el consejo y direcci\u00f3n del se\u00f1or p\u00e1rroco, de la Priora, de la Tesorera y de la otra Asistente; proponer en cada asamblea que se celebrar\u00e1 a este efecto para los asuntos que \u00e9l lleve, tener un\u00a0 libro en el que escriba las resoluciones que se tomen, rogar de parte de la cofrad\u00eda al se\u00f1or due\u00f1o de dicha ciudad de Ch\u00e2tillon, a uno de los se\u00f1ores y al se\u00f1or rector del hospital que asista a la entrega de las cuentas de la cofrad\u00eda; su deber ser\u00e1 tambi\u00e9n conservar la capilla, mandar decir las misas, guardar los ornamentos y comprarlos con el consejo de los mencionados si se necesitan.<\/p>\n<p>De la recepci\u00f3n de los enfermos y del modo de asistirlos y mantenerlos. La Priora recibir\u00e1 al cuidado de la cofrad\u00eda a los enfermos verdaderamente pobres, y no a aquellos que tienen medios de aliviarse, con el consejo no obstante de\u00a0 de la Tesorera y de la Asistenta o de una de ellas, y cuando haya recibido a alguien, se lo dir\u00e1 a la que est\u00e9 de servicio, la cual ir\u00e1 verla al punto, y lo primero que haga ser\u00e1 ver si necesita una camisa blanca, a fin de que, si es as\u00ed, le lleve una de las de la cofrad\u00eda, junto con ropas de cama blancas, si hay necesidad, y que no est\u00e9 en el hospital donde lo hay, todo en caso que est\u00e9 sin medios de lavarse as\u00ed. hecho esto, le har\u00e1 confesarse para comulgar al d\u00eda siguiente, a causa de que es la intenci\u00f3n de dicha cofrad\u00eda que los que quieren ser asistidos por ella se confiesan y comulgan ante todo; le llevar\u00e1 una imagen de un crucifijo, que colgar\u00e1 de un sitio que la pueda ver, con el fin de que dirigiendo la vista hacia arriba, considere lo que el hijo de Dios ha sufrido por \u00e9l; le llevar\u00e1 tambi\u00e9n los muebles que le sean necesarios, como una tableta, una servilleta, una g\u00f3ndola, una escudilla, un platillo, una cuchara; y despu\u00e9s advertir\u00e1 a la que est\u00e9 de servicio al d\u00eda siguiente que se ocupe\u00a0 de la limpieza y arreglo de la casa del enfermo para la comuni\u00f3n y llevarle su alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada una de dichas sirvientas de los pobres les preparar\u00e1 la comida y los servir\u00e1 todo el d\u00eda; la Priora comenzar\u00e1, la seguir\u00e1 la Tesorera, y luego la Asistenta, y as\u00ed una tras otra seg\u00fan el orden de su recepci\u00f3n, hasta la \u00faltima; y despu\u00e9s dicha Priora recomenzar\u00e1 y las otras la seguir\u00e1n, observando el orden comenzado, a fin de que de esta forma los enfermos est\u00e9n siempre asistidos seg\u00fan lo establecido, \u00a0todo sin embargo de manera que si alguna cae enferma, se vea dispensada de su servicio advirtiendo a la Priora, para hacer seguir el orden por las otras. Pero si alguna est\u00e1 impedida por alguna otra causa, haga de manera que sirva por ella, desquit\u00e1ndose en caso parecido.<\/p>\n<p>La que est\u00e1 de servicio, tomado lo necesario de la Tesorera para alimento de los pobres en su turno, preparar\u00e1 la comida, se la llevar\u00e1 a los enfermos, y se acercar\u00e1 a ellos salud\u00e1ndolos alegre y caritativamente, acomodar\u00e1 la tabla en la cama, colocar\u00e1 una servilleta encima, una g\u00f3ndola y una cuchara y pan, les har\u00e1 lavarse las manos, dir\u00e1 el benedicite, escanciar\u00e1 la sopa en una escudilla y pondr\u00e1 la carne en un plato, acomod\u00e1ndolo todo sobre dicha tabla, despu\u00e9s invitar\u00e1 a la enfermo\u00a0 con caridad a comer por el amor de Jes\u00fas y de su santa Madre, todo con amor como si fuera a su hijo o m\u00e1s bien a Dios, que imputa hecho a s\u00ed mismo el bien que ella hace a ese pobre y le dir\u00e1 alguna palabra de Nuestro Se\u00f1or con el mismo sentimiento, tratar\u00e1 de alegrarle si est\u00e1 muy desolado, le cortar\u00e1 alguna vez la carne, le pondr\u00e1 de beber, y habi\u00e9ndole preparado as\u00ed para comer, si hay alguno cerca de \u00e9l, le dejar\u00e1 y se ir\u00e1 a ver a otro para tratarle de la misma forma, recordando que ha de comenzar siempre por el que ten\u00eda a alguien con \u00e9l y acabar por los que est\u00e1n solos, para poder estar a su lado m\u00e1s tiempo; luego volver\u00e1 por la tarde a llevarles la cena con el mismo orden y preparaci\u00f3n que antes..<\/p>\n<p>Cada enfermo tendr\u00e1 tanto pan como le sea necesario con un cuarter\u00f3n de cordero o de ternera cocido para la comida, y tanto asado para la cena, menos los domingos y las fiestas que se les podr\u00e1 dar algo de pollo cocido para la comida y ponerles su carne picada para a cena dos o tres veces a la semana; los que no tengan fiebre tendr\u00e1n un cuartillo de vino al d\u00eda, a medio por la ma\u00f1ana y medio por la tarde.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1n el viernes, s\u00e1bado y otros d\u00edas de abstinencia, dos huevos con una sopa y u trocito de mantequilla para la comida, y otro tanto para la cena, poniendo los huevos a su gusto. Que si hay pescado a un precio moderado se les dar\u00e1 solamente en la comida.<\/p>\n<p>Se necesita permiso para comer carne en cuaresma y otros d\u00edas prohibidos a los que est\u00e9n muy enfermos, y para los que lo est\u00e1n de tal forma que no pueden comer carne s\u00f3lida, les ser\u00e1n dados caldos, empanadas de pan cocido, cebadas mondadas y huevos frescos tres o cuatro veces al d\u00eda.<\/p>\n<p>De la asistencia espiritual y del entierro.\u00a0 Y no siendo el fin de este instituto solamente asistir a los pobres corporalmente, sino tambi\u00e9n espiritualmente, dichas sirvientas de los pobres tratar\u00e1n y pondr\u00e1n en ello su esmero en disponer a vivir mejor a los que curar\u00e1n, y a bien morir a los que asistir\u00e1n en la muerte, dirigir\u00e1n a este fin sus visitas, rogar\u00e1n con decencia a Dos por esto, y tendr\u00e1n alguna breve elevaci\u00f3n de coraz\u00f3n a este efecto. Adem\u00e1s de esto, leer\u00e1n \u00fatilmente de vez en cuando alg\u00fan libro devoto en presencia de quienes sean capaces de sacar provecho, los exhortar\u00e1n a soportar el mal pacientemente por el amor de Dios, y a creer que \u00e9l se lo ha enviado para su mayor bien, les har\u00e1n hacer alg\u00fan acto de contrici\u00f3n que consista en sentir dolor de haber ofendido a Dios por el amor a \u00e9l y pedirle perd\u00f3n resolviendo no volver a ofenderle jam\u00e1s; y en caso de enfermedad, ella har\u00eda que se confesaran lo antes posible.<\/p>\n<p>Y para los que se acerquen a la muerte tendr\u00e1n cuidado de advertir a dicho se\u00f1or p\u00e1rroco que les administre la extrema unci\u00f3n, los inducir\u00e1n a tener entera confianza en Dios, a pensar en la muerte y pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas, a encomendarse a la sant\u00edsima Virgen , a los \u00e1ngeles, a los santos y en particular a los patronos de la ciudad y a los santos cuyo nombre llevan, y todo lo har\u00e1n con gran celo de cooperar a la salvaci\u00f3n de las almas y de llevarlos como de la mano a Dios.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1n cuidado dichas sirvientas de la Caridad de mandar enterrar a los muertos a expensas de la cofrad\u00eda, de darles un lienzo, preparar la fosa, si el enfermo no dispone de otros medios, o no provea el rector del hospital como se debe hacer, y asistir\u00e1n a los funerales de aquellos a los que hayan mantenido como enfermos, si pueden hacerlo c\u00f3modamente, ocupando as\u00ed el lugar de madres que acompa\u00f1an a sus hijos a la tumba, y de esta forma practicar\u00e1n por completo y con edificaci\u00f3n las obras de misericordia espirituales y corporales.<\/p>\n<p>De las asambleas, de su fin y del orden que en ellas se ha de tener. Y como es grandemente \u00fatil en todas las santas comunidades, reunirse\u00a0 de vez en cuando en alg\u00fan destinado a tratar tanto de su adelanto espiritual como de lo que conviene en general bien de la comunidad, ello hace que dichas sirvientes de los pobres se re\u00fanan todos los terceros domingos de mes en una capilla de la iglesia mayor de dicha ciudad destinada a este efecto o en la del hospital, all\u00ed donde, ese mismo d\u00eda o al siguiente a una hora en la que ellas convengan, se dir\u00e1 una misa\u00a0 rezada por dicha cofrad\u00eda, y por la tarde, a la hora que les parezca bien, se reunir\u00e1n otra vez en la misma capilla, bien para o\u00edr una breve exhortaci\u00f3n espiritual como para tratar de los asuntos que conciernan al bien de los pobres y el mantenimiento de dicha cofrad\u00eda.<\/p>\n<p>El orden que se observar\u00e1 en dichas asambleas ser\u00e1 de cantar antes de todo las letan\u00edas de Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas o las de la Virgen, y decir luego las oraciones que siguen, despu\u00e9s dicho se\u00f1or p\u00e1rroco har\u00e1 la breve exhortaci\u00f3n tendente al adelanto espiritual de toda la compa\u00f1\u00eda y a la conservaci\u00f3n y progreso de la cofrad\u00eda, y despu\u00e9s propondr\u00e1 lo que se ha de hacer para el bien\u00a0 de los pobres enfermos y la concluir\u00e1 por la pluralidad de votos que recoger\u00e1 a este efecto, empezando por el de las sirvientas de la Caridad, que habr\u00e1 sido el \u00faltimo recibido en la cofrad\u00eda, y continuando por el orden de recepci\u00f3n hasta el Procurador, la Tesorera, la Priora, y por fin \u00e9l dar\u00e1 su propio voto que tendr\u00e1 fuerza deliberativa como uno de las sirvientas de los pobres. Entonces se leer\u00e1n cinco o seis art\u00edculos de este instituto, se amonestar\u00e1n con caridad de las faltas cometidas en el servicio de los pobres. todo sin embargo sin ruido y ni confusi\u00f3n, y con las menos palabras posibles, dar\u00e1n tan s\u00f3lo cada vez media hora de tiempo, tras la exhortaci\u00f3n, por esta asamblea.<\/p>\n<p>De la administraci\u00f3n de lo temporal y de la rendici\u00f3n de las\u00a0 cuentas. Al se\u00f1or p\u00e1rroco, la priora, las dos Asistentas y el Procurador tendr\u00e1n el gobierno de todos los bienes temporales de la cofrad\u00eda, tanto muebles como inmuebles y, por consiguiente, el poder de ordenar en el nombre de la misma a dicho Procurador que haga todo cuanto sea necesario para la conservaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n de sus bienes.<\/p>\n<p>La Tesorera guardar\u00e1 el dinero, los papeles y los muebles, seg\u00fan se ha dicho, y dar\u00e1 cuenta todos los a\u00f1os al otro d\u00eda del santo d\u00eda de Pentecost\u00e9s, en presencia del se\u00f1or p\u00e1rroco, de la Priora, del Procurador y de la otra Asistenta, y tambi\u00e9n del se\u00f1or Chastelain, de una de los se\u00f1ores s\u00edndicos y del se\u00f1or rector del hospital de dicho Chastillon, con tal que noobstante sea de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana; a los tres se les rogar\u00e1 siempre por parte de la cofrad\u00eda que asistan; y ser\u00e1 cre\u00edda la Tesorera a la simple declaraci\u00f3n que haga que sus cuentas contiene verdad, sin que ning\u00fan art\u00edculo de ella le pueda ser rayado, ni que ella, su marido o sus hijos puedan ser interrogados, por estar llenos de probidad, pues no se elegir\u00e1n sino a honradas, se puede tener en ellas entera confianza, pues si ella estuviera expuesta a ser interrogada con facilidad, ninguna querr\u00eda tomar esta carga.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la audici\u00f3n de sus cuentas, le Procurador informar\u00e1 a la misma compa\u00f1\u00eda sobre el estado de los asuntos temporales de la cofrad\u00eda y de lo que haya gestionado y negociado durante el a\u00f1o, para que,\u00a0 por el informe de dichos se\u00f1ores Chastelain, s\u00edndico y rector, se\u00f1ores del consejo de la ciudad puedan estar lo suficiente instruidos del gobierno de los bienes temporales de la cofrad\u00eda, y que si reconocen que ha sido malo puedan recurrir a Monse\u00f1or arzobispo nuestro muy venerable prelado, para que ponga orden como a quien est\u00e1 sometida por completo la cofrad\u00eda, lo que dichos se\u00f1ores del consejo deber\u00e1n hacer con toda humildad y por el amor de Dios.<\/p>\n<p>La Priora, la Tesorera y la otra Asistenta depondr\u00e1n su cargo el mi\u00e9rcoles despu\u00e9s de la santa fiesta de Pentecost\u00e9s, y se proceder\u00e1 ese mismo d\u00eda a nueva elecci\u00f3n por los sufragios de toda la cofrad\u00eda y la pluralidad de los votos, sin que La Priora, la Tesorera y la Asistenta puedan continuar en sus cargos, a fin de que la humildad, verdadero fundamento de toda virtud, se conserve perfectamente en este santo instituto.<\/p>\n<p>Y en caso de que el se\u00f1or p\u00e1rroco no residiera o que \u00e9l o su vicario no tuvieran el cuidado requerido en la obra, ser\u00e1 factible a dicha cofrad\u00eda escoger a otro padre espiritual y director de la obra, admitido y aprobado a este efecto por monse\u00f1or arzobispo.<\/p>\n<p>Dicha Priora, Tesorera y Asistenta podr\u00e1n ser depuestas de su cargo antes del tiempo susodicho por la cofrad\u00eda, por no hacer bien su deber a juicio de \u00e9sta.<\/p>\n<p>El Procurador seguir\u00e1 en el cargo por el tiempo que juzgue la cofrad\u00eda, y no m\u00e1s.<\/p>\n<p>Aquellas de la cofrad\u00eda que cometan alg\u00fan pecado p\u00fablico o descuiden notablemente el\u00a0 cuidado de los pobres, ser\u00e1n apartadas del todo de dicha cofrad\u00eda, habi\u00e9ndose dado primeramente las admoniciones requeridas en el Evangelio a todos aquellos a quienes se quiera deponer o apartar de la cofrad\u00eda.<\/p>\n<p>Reglas comunes. Toda la compa\u00f1\u00eda se confesar\u00e1 y comulgar\u00e1 cuatro veces al a\u00f1o, al poder hacerlo con comodidad, a saber el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, Nuestra Se\u00f1ora de Agosto, San Andr\u00e9s y San Mart\u00edn, y ello para honrar el ardiente deseo que Nuestro Se\u00f1or tiene de que amemos a los pobres enfermos y los socorramos en su necesidad, y para cumplir este santo deseo, se le pedir\u00e1n sus bendiciones sobre\u00a0 la cofrad\u00eda, para que florezca cada vez m\u00e1s en su honor y gloria en el alivio de sus miembros y salvaci\u00f3n de las almas que le sirven en ella o le han entregado sus bienes.<\/p>\n<p>Y a fin de que la compa\u00f1\u00eda se conserve en una sincera amistad seg\u00fan Dios, cuando alguno o alguna se vea enferma, la Priora y las dem\u00e1s tendr\u00e1n cuidado en visitarla y hacerle recibir los santos sacramentos de la Iglesia, rogar\u00e1n por ella en com\u00fan y en particular, y cuando quiera Dios retirar de este mundo\u00a0 a alg\u00fan miembro de este cuerpo, los otros se hallen en su entierro con el mismo sentimiento que a su propia hermana a quien esperan un d\u00eda ver en el cielo, dir\u00e1 cada una tres veces el rosario a su intenci\u00f3n, y mandar\u00e1 celebrar una misa rezada\u00a0 para el alivio de su alma en la capilla de dicha cofrad\u00eda..<\/p>\n<p>Del ejercicio espiritual de cada una aparte de eso. Al despertar se comenzar\u00e1 por la invocaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas, haciendo la se\u00f1al de la cruz y por alguna oraci\u00f3n a su santa Madre, luego ya levantadas y vestidas, tomando agua bendita, se pondr\u00e1n de rodillas al pie de su lecho, ante alguna imagen, dar\u00e1n gracias a Dios por los beneficios tanto generales como particulares que han recibido de su divina majestad, recitar\u00e1n tres veces el Pater noster\u00a0 y tres veces el Ave Maria en honor de la Sant\u00edsima Trinidad, y una vez el Credo y la Salve Regina, y despu\u00e9s oir\u00e1n la santa misa, si tienen ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se acordar\u00e1n durante el d\u00eda con la que el Hijo de Dios cumpl\u00eda sus acciones en la tierra, y en honor y a imitaci\u00f3n de ellas har\u00e1n las suyas con humildad, modestia y tranquilidad.<\/p>\n<p>Las que sepan leer leer\u00e1n cada d\u00eda reposada y atentamente un cap\u00edtulo de monse\u00f1or obispo de Ginebra titulado la Introducci\u00f3n a la vida devota y har\u00e1n algunas elevaciones de esp\u00edritu a Dios antes de la lectura, implorando su gracia y misericordia para sacar fruto en su amor de este devoto ejercicio.<\/p>\n<p>Cuando tengan que ir en compa\u00f1\u00eda, ofrecer\u00e1n a Jes\u00fas Nuestro Se\u00f1or esta conversaci\u00f3n, en honor de aquella que se dign\u00f3 tener en la tierra y le suplicar\u00e1n que las preserve de ofenderle;<\/p>\n<p>Se esforzar\u00e1n especialmente en llevar en el interior un gran honor y reverencia a nuestro Se\u00f1or Jesucristo y a su santa Madre como uno de los puntos principales que requere esta cofrad\u00eda y las que a ella aspiran;<\/p>\n<p>Se ejercitar\u00e1n con cuidado en la humildad, caridad y sencillez, siendo deferente cada una con su compa\u00f1era y con los dem\u00e1s, y haciendo todas sus obras con una intenci\u00f3n caritativa para con los pobres, y no por ning\u00fan respeto humano.<\/p>\n<p>El d\u00eda empleado seg\u00fan la observaci\u00f3n susodicha y llegada la hora de acostarse, har\u00e1n el examen de conciencia y dir\u00e1n tres veces el Pater noster y tres veces el Ave Maria y una vez el De profundis por los fallecidos, todo no obstante sin obligaci\u00f3n de pecado grave ni venial.\u00bb<\/p>\n<p>Luego, despu\u00e9s de la aprobaci\u00f3n, homologaci\u00f3n y ratificaci\u00f3n por Thomas de Meschatin La Faye, la pieza original lleva lo que sigue, de la mano de Vicente:<\/p>\n<p>\u00abEn nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, el ocho de diciembre, d\u00eda de la Inmaculada Concepci\u00f3n<span id='easy-footnote-10-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-10-16204' title='Esta expresi\u00f3n es notable cerca de dos siglos y medio antes de la definici\u00f3n del dogma, y prueba la piedad de Vicente por la santa Virgen.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> de la Virgen Madre de Dios, al a\u00f1o mil seiscientos diecisiete en la capilla del hospital de Chastillon-lez-Dombes, hall\u00e1ndose reunido el pueblo; nos Vicente de Pa\u00fal, sacerdote y p\u00e1rroco indigno de dicha ciudad, hemos expuesto como el se\u00f1or de La Faye, gran vicario de Monse\u00f1or arzobispo de Lyon nuestro muy digno prelado, ha aprobado los art\u00edculos y reglamentos aqu\u00ed contenidos, dirigidos a la erecci\u00f3n y fundaci\u00f3n\u00a0 de la cofrad\u00eda de la Caridad en dicha ciudad y dentro de dicha capilla, por medio de lo cual, nos p\u00e1rroco, en virtud de dicha aprobaci\u00f3n, hemos erigido este d\u00eda y establecido dicha cofrad\u00eda en dicha capilla, habiendo hecho primeramente saber al pueblo en qu\u00e9 consiste dicha cofrad\u00eda, y cu\u00e1l es su fin, que es de asistir a los pobres enfermos de la ciudad espiritual y corporalmente, y habiendo amonestado a los que quieran pertenecer a ella acercarse y dar su nombre, se presentaron:\u00a0 Fransoisse Bachet, Charlotte de bRie, Gasparde Puget, Florence Gomard, mujer del se\u00f1or castellano; Denise Benier, mujer del difunto Claude Bourbon; Philiberte Mulger, mujer de Philibert des Hugoni\u00e8res; Caterine Patissier, viuda del difunto Claude Hurdillat; Jehanne Perra, hija del difunto Perra; Florence Gomard, hija del difunto Denis Gomard; Beno\u00eete Prost, hija de Edmond Prost; Thoyne Guy, viuda del difunto Puisseau, que se presenta para ser guarda de los pobres.<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s se ha procedido a la elecci\u00f3n de los cargos, en la forma ya dicha en este reglamento, y ha sido elegida para Priora la se\u00f1orita Baschet (sic), para Tesorera la se\u00f1orita Charlotte de Brie,<span id='easy-footnote-11-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-11-16204' title='En estas dos primeras oficialas se reconoce a las dos damas de quienes se ha hablado anteriormente.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> para segunda Asistenta a la se\u00f1ora Gasparde Puget, y para Procurador al honorable Jehan, hijo del difunto honorable Jehan Benier<span id='easy-footnote-12-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-12-16204' title='Es el hu\u00e9sped mismo de Vicente.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> por pluralidad de votos de los arriba nombrados, lo que se ha hecho en dicha capilla del hospital, presentes y asistentes los venerables se\u00f1ores Jehan Brsson, Jehan Benonier, Hugues Ray, sacerdotes societarios en la iglesia de Sainct-Andr\u00e9 de Chastillon, y el se\u00f1or Antoine Blanchard, notario real y castellano de la dicha ciudad, y varios otros asistentes testigos.<\/p>\n<p>Firmado: Besson, etc. (Los nombrados.)\u00bb<\/p>\n<p>\u00abY porque han aconsejado dichas sirvientas de los pobres todas en asamblea que el cargo de la Tesorera era demasiado grande para una sola persona, han ordenado a la pluralidad de votos yo p\u00e1rroco presente, que el cargo de dicha Tesorera ser\u00e1 dividido en dos, a saber que dicha Tesorera guardar\u00e1 el dinero, lo distribuir\u00e1, dar\u00e1 cuenta de ello y har\u00e1 las provisiones, y que la segunda Asistenta guardar\u00e1 los muebles y la ropa, y dar\u00e1 cuenta de ello al desposeerse del cargo, todo con la anuencia de Monse\u00f1or reverend\u00edsimo arzobispo. Dado en Chastillon, el doce de diciembre de 1617. \u2013Firmado: V. de Pa\u00fal y los dignatarios. \u2013El mismo d\u00eda ha sido recibida Mar\u00eda Roy para ser guardia de los pobres.\u00bb<span id='easy-footnote-13-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-13-16204' title='Al fin del original se lee el proceso verbal de una elecci\u00f3n del 7 de julio de1626, hecha bajo la presidencia de L. Girard, sucesor de san Vicente en Ch\u00e2tillon.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>\n<p>as\u00ed definitivamente instituida, la cofrad\u00eda pudo entregarse, con m\u00e1s confianza y ardor, a sus trabajos caritativos. Ser\u00eda dif\u00edcil, contando las memorias contempor\u00e1neas, decir todo el bien material y espiritual que result\u00f3 para los pobres, sobre todo en el tiempo de hambre y de peste que sigui\u00f3 a la partida de Vicente; m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda enumerar las conversiones producidas por esta predicaci\u00f3n de la caridad, la verdadera predicaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<h3><strong>VI. Difusi\u00f3n de las cofrad\u00eda de la Caridad<\/strong>.<\/h3>\n<p>Gracias a Dios, el bien es contagioso como el mal, y pronto los habitantes de Bourg y de los lugares vecinos, informados de las bendiciones de la cofrad\u00eda de Ch\u00e2tillon, se aprestaron a establecer en medio de ellos cofrad\u00edas parecidas. Lo m\u00e1s asombroso de tales \u00e9xitos era siempre el humilde fundador. Aqu\u00ed como en otras partes tan a menudo, no hab\u00eda querido hacer m\u00e1s que una obra pasajera y local, y ah\u00ed la tenemos que tend\u00eda a la duraci\u00f3n y a la extensi\u00f3n de todas las obras divinas. Vio en ello el dedo y la intervenci\u00f3n de la Providencia; pues, si ten\u00eda por principio no salt\u00e1rsela, nunca tampoco vacilaba en seguirla. Se consagr\u00f3 pues en adelante a la propagaci\u00f3n de las cofrad\u00edas de Caridad, que multiplic\u00f3 hasta cubrir el mundo. en pocos a\u00f1os, estableci\u00f3 la cofrad\u00eda en Villepreux, donde fue aprobada en 1618 por el primer cardenal de Retz, obispo de Par\u00eds; luego en Joigny, en Montmirail, y en m\u00e1s de treinta parroquias dependientes de la casa de Gondi. en Folleville fue establecida con la aprobaci\u00f3n del obispo de Amiens que permit\u00eda a la Sra. de Joigny publicarla por el Sr. Vicente de Pa\u00fal su capell\u00e1n. La aprobaci\u00f3n es del 6 de octubre de 1620. en consecuencia, el domingo siguiente, el 11 de octubre, Vicente procedi\u00f3 a la fundaci\u00f3n de la asociaci\u00f3n, y la Sra. Joigny se inscribi\u00f3 a la cabeza de la lista de las sirvientas de los pobres.<\/p>\n<p>Algunos d\u00edas despu\u00e9s, el 23 de ese mismo mes de octubre de 1620, el obispo de Amiens aprobaba otro reglamento de caridad destinado a los hombres que Vicente, por primera vez, reun\u00eda tambi\u00e9n en cofrad\u00eda. A ellos el cuidado de los pobres v\u00e1lidos, quedando el cuidado de los enfermos reservado a las mujeres. Las dos asociaciones, si bien separadas, deb\u00edan caminar de acuerdo y abrazar todas las miserias.<span id='easy-footnote-14-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-14-16204' title='Ver el reglamento en los documentos justificativos, n\u00ba 1.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<p>A la muerte del siervo de Dios, esta admirable instituci\u00f3n, de la que nada, seg\u00fan confesaba \u00e9l, le hab\u00eda servido el modelo, la m\u00e1s original tal vez que \u00e9l haya creado, se hab\u00eda difundido por una multitud de lugares del reino; luego de all\u00ed hab\u00eda pasado a Lorena, a Saboya, a Italia, a Polonia, en todas partes, en una palabra, donde el santo hab\u00eda evangelizado a los pueblos, por s\u00ed o por sus hijos. En lo sucesivo cada una de sus misiones o de las misiones de su compa\u00f1\u00eda, tanto en Francia como en el extranjero, tuvo como corona obligada el establecimiento de una cofrad\u00eda.<\/p>\n<p>Se posee todav\u00eda un cierto n\u00famero de reglamentos que \u00e9l dio. Todos se parecen e incluso se repiten, aparte de algunas disposiciones particulares exigidas por la diferencia de los lugares, por ejemplo, cuando pueblos apartados deben estar relacionados con\u00a0 el centro de la asociaci\u00f3n. A veces tambi\u00e9n, la priora es elegida por dos a\u00f1os, pero siempre con la condici\u00f3n de no ser reelegida. Hay lugares tambi\u00e9n en que un rector, persona eclesi\u00e1stica, comparte la direcci\u00f3n con la priora y las dos asistentas. Las ceremonias de instalaci\u00f3n son asimismo casi las mismas. El p\u00e1rroco comienza por disponer\u00a0 en particular tal n\u00famero de mujeres que crea necesario, de las m\u00e1s piadosas del lugar y, si llega el caso, de las principales, para hacer la cofrad\u00eda m\u00e1s respetable. Se confiesan y comulgan juntas el d\u00eda de la instalaci\u00f3n en la capilla destinada a la cofrad\u00eda, donde deben tener cada una en la mano un cirio encendido. El p\u00e1rroco canta el Veni creador y las letan\u00edas del santo nombre de Jes\u00fas, insistiendo en el vers\u00edculo Jesu, pater pauperrum; les dirige una breve exhortaci\u00f3n, explica a los asistentes el fin de la cofrad\u00eda, los bienes espirituales que conseguir\u00e1n, no s\u00f3lo las sirvientas de los pobres, sino los que contribuyan con su ayuda, hecha la lectura del reglamento que debe observarse en ella, invita a acercarse a las que deben formar parte de ella, recibe sus nombres, procede a la elecci\u00f3n de las oficialas, canta un Salve regina para dar gracias a Nuestro Se\u00f1or por su santa Madre, y al d\u00eda siguiente re\u00fane a las oficialas nombradas, a efectos de reglamentar el orden en que las sirvientas de los pobres tendr\u00e1n que servir a los enfermos.<\/p>\n<p>Algo curioso. Todas estas cofrad\u00edas subsistieron no s\u00f3lo durante la vida del santo, sino despu\u00e9s de \u00e9l y hasta la Revoluci\u00f3n, de manera que no se podr\u00eda calcular la multitud de pobres que, en toda Europa, y hasta en las misiones de ultra mar, debieron a su caritativa industria el bien de su cuerpo y de su alma. Ninguna sin embargo tuvo nunca otro fondo que el fondo, inagotable de verdad, de la Providencia divina. Una cuestaci\u00f3n general en la parroquia el d\u00eda del primer establecimiento, algunos muebles, un poco de ropa recogidos en la misma ocasi\u00f3n, formaban lo principal; las colectas de los domingos y de las fiestas, Dios m\u00e1s bien y la caridad de los fieles, formaban lo dem\u00e1s; y eso con tanta seguridad y abundancia, que nunca les falt\u00f3 lo necesario a los enfermos.<\/p>\n<p>En su predilecci\u00f3n por los pobres de los campos, que son los m\u00e1s abandonados, Vicente no hab\u00eda pensado en un principio en establecer la nueva cofrad\u00eda m\u00e1s que en los pueblos. Pero algunas grandes damas que ten\u00eda sus casas\u00a0 de campo ya en los alrededores de Par\u00eds, ya en las provincias evangelizadas por Vicente y que hab\u00edan visto con admiraci\u00f3n los grandes bienes producidos por la cofrad\u00eda, pensaron en trasladarla a la capital. Sin duda, Par\u00eds ten\u00eda sus hospitales abiertos a todos los enfermos indigentes. Pero que pobres obreros se negaban, por verg\u00fcenza o por repugnancia, a ser llevados a ellos, y se ve\u00edan reducidos, al cabo de algunos d\u00edas de enfermedad o paro forzado, a la m\u00e1s profunda miseria, y sobre todo a la privaci\u00f3n de todo consuelo y de todo socorro espiritual. Estas piadosas se\u00f1oras se pusieron pues de acuerdo con los p\u00e1rrocos de Par\u00eds, y al mal demasiado conocido ofrecieron oponer el remedio de la cofrad\u00eda de la Caridad. Los p\u00e1rrocos, por su parte, lo trataron con Vicente, para atraer sobre la obra la virtud que sal\u00eda de \u00e9l, y para rogarle que aportara a su primer plan los cambios obligados por la diversidad de los lugares y de las personas. Vicente modific\u00f3 el reglamento y , a partir de 1629 la cofrad\u00eda fue establecida en la parroquia de San Salvador.<span id='easy-footnote-15-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-15-16204' title='Este reglamento fue acomodado por la Srta. Le Gras como lo prueba estas palabras que le escribi\u00f3 san Vicente: \u00abSois una valiente mujer por haber acomodado\u00a0 el reglamento de Caridad, y me parece bien.\u00bb \u2013V\u00e9ase en los documentos justificativos, n\u00ba 2.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> Gracias a la Srta. Le Gras t a las Damas de la Caridad de quienes tendremos que hablar m\u00e1s adelante, se extendi\u00f3 en poco tiempo en casi todas las parroquias e la ciudad y de las afueras de Par\u00eds.<span id='easy-footnote-16-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-16-16204' title='J. Mercier, antiguo p\u00e1rroco de Saint-Germain l\u2019Auxerrois, depuso en el proceso de canonizaci\u00f3n que su predecesor Pedro Colombes hab\u00eda establecido en su parroquia, por consejo de Vicente de Pa\u00fal, dos Caridades, una de hombres para los pobres vergonzantes, otra de se\u00f1oras para los pobres enfermos; que Vicente dio a una y otra reglamentos admirables, todav\u00eda fielmente observados, y que vino a explicarles en persona, en una conferencia, con razones tan s\u00f3lidas y un celo tan ardiente, que arrastr\u00f3 a toda la asamblea y le comunic\u00f3 el fervor y la perseverancia que duraban a\u00fan. San Vicente estableci\u00f3 \u00e9l mismo la caridad de Saint-Laurent y la dot\u00f3 con doscientas libras de renta (&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., n\u00ba 10, p. 14 y 15).'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> El impulso una vez dado no se detuvo ya, y con el concurso un\u00e1nime de los obispos, de los pastores y de los fieles, invadi\u00f3 muy pronto las dieciocho parroquias de Beauvais<span id='easy-footnote-17-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-17-16204' title='\n&lt;p&gt;En Beauvais, sin embargo, hubo primero una de esas oposiciones, que hemos visto con demasiada frecuencia en Francia, sublevar una autoridad descontenta contra las empresas de la caridad privada. Leemos, en efecto, el documento siguiente, citado ya por el Sr. Feillet en los &lt;em&gt;Archives du Comit\u00e9 d\u2019Histoire de France:&lt;\/em&gt;&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Proyecto de requisici\u00f3n y de ordenanza del Sr. lugarteniente de Beauvais contra la fundaci\u00f3n que quer\u00eda el Sr. Vicente de Pa\u00fal, sin ser autorizado, de una cofrad\u00eda en Beauvais (el cual proyecto ha sido hallado los documentos del presidial):&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;\u00abSobre lo que se nos protestado por los procuradores del rey a dicha sede, que aunque est\u00e9 estrictamente prohibido por las ordenanzas reales y decretos de la Corte a toda persona, dirigir o establecer una sociedad o cofrad\u00eda en este reino sin cartas patentes de Su Majestad, si es que no obstante, hace quince d\u00edas m\u00e1s o menos hubiera llegado a esta ciudad un cierto sacerdote llamado Vicente, el cual, al con el desprecio de la autoridad real, habr\u00eda, sin comunic\u00e1rselo a los oficiales reales, ni a ning\u00fan otro cuerpo de la ciudad que tuviera inter\u00e9s en reunir a un gran n\u00famero de mujeres, a quienes hab\u00eda persuadido a entrar en la cofrad\u00eda, a la que \u00e9l da el nombre especiales(&lt;em&gt;sic&lt;\/em&gt;) de la Caridad, y a la que \u00e9l deseaba exigir para atender y conceder\u00a0 v\u00edveres y otras necesidades a los pobres enfermos de dicha ciudad de Beauvais, ir cada\u00a0 semana a sus casas para hacer la colecta de los dinero que quisieran poner a este efecto; lo que ser\u00eda luego ejecutado por dicho Vicente y esa cofrad\u00eda erigida, en la que hab\u00eda recibido a 300 mujeres m\u00e1s o menos, las cuales para hacer sus ejercicios y funciones de arriba, se re\u00fanen con frecuencia, lo que no debe ser tolerado. Vistas las defensas aportadas por los edictos y decretos, requerimos que est\u00e1 previsto, y al hacerlo, informado de todo esto por la informaci\u00f3n hecha ser enviado al Sr. Procurador general del rey, hemos, etc.\u00bb&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;Fue en una de las numerosas misiones que \u00e9l predic\u00f3, antes de 1628, en la di\u00f3cesis de Beauvais, o mejor, en 1628, cuando vino a Beauvais mismo a predicar a predicar el primer retiro de los ordenandos, cuando san Vicente de Pa\u00fal pens\u00f3 en establecer all\u00ed la primera cofrad\u00eda de la Caridad contra la que se levant\u00f3 una legalidad celosa. La oposici\u00f3n\u00a0 o se detuvo a este proyecto de requisitoria, o no consigui\u00f3 obstaculizar la obra santa, ya que las cofrad\u00edas se multiplicaron r\u00e1pidamente en la ciudad de Beauvais, cuando la Srta. Le Gras vino a visitarlas en 1630.&lt;\/p&gt;\n'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> y la mayor parte de las grandes ciudades del reino. As\u00ed, el padre de los pobres ensanchaba cada vez m\u00e1s su patrimonio, hasta que hubo preparado abrigo y socorro a todas las miserias.<\/p>\n<h3><strong>VII. Cofrad\u00eda de M\u00e2con<\/strong>.<\/h3>\n<p>La historia\u00a0 de cada una de estas cofrad\u00edas ofrecer\u00eda detalles id\u00e9nticos; hay algunas, no obstante, que merecen una menci\u00f3n particular, en especial la de M\u00e2con. En 1620, acabamos de verlo, Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda aportado una extensi\u00f3n nueva a su obra y a la cofrad\u00eda de mujeres para los pobres enfermos \u00e9l hab\u00eda dado por hermana una cofrad\u00eda de hombres destinada al alivio de los pobres de buena salud. Asociaci\u00f3n de hombres,\u00a0 asistencia a los pobres v\u00e1lidos: dos pasos nuevos en la carrera de caridad, que la encaminar\u00e1 hacia sus mas c\u00e9lebres fundaciones. En 1621, el ensayo se renovado en Joigny, y pronto en Montreuil, en Montmirail y en otros lugares. Em M\u00e2con, tres a\u00f1os m\u00e1s tarde tom\u00f3 proporciones m\u00e1s espaciosas. Vicente pasaba por esta ciudad, de regreso a toda prisa de Marsella a Par\u00eds, . con taba con quedarse all\u00ed s\u00f3lo unos d\u00edas: se qued\u00f3 tres semanas, pero en medio de cu\u00e1nto trabajo y bendici\u00f3n. Apenas llegado a M\u00e2con, se vio rodeado de una multitud de pobres, a quienes un atractivo misterioso empujaba siempre hacia \u00e9l. siguiendo su costumbre constante de juntar la limosna espiritual a la material, les pregunt\u00f3 sobre las cosas de Dios, y se sinti\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s afligido por su ignorancia religiosa que por su n\u00famero y su miseria. Los principios m\u00e1s elementales les resultaban raros. Se les hablaba de Dios, de la Trinidad, del nacimiento, de la pasi\u00f3n y de la muerte del Salvador: como palabras sin sentido, muy lejos de comprender su sentido. Ninguna pr\u00e1ctica religiosa: ni oraciones, ni misa, ni confesi\u00f3n, ni sacramentos. No conoc\u00edan e camino de la iglesia m\u00e1s que para ir a pedir; por lo dem\u00e1s, endurecidos e insensibles, cerraban los o\u00eddos y el coraz\u00f3n a toda palabra de salvaci\u00f3n. Por ah\u00ed se puede comprender cu\u00e1les eran sus costumbres: era lo que hay de m\u00e1s horrible en el libertinaje y del vicio. Vagaban as\u00ed por las calles, insolentes por el n\u00famero, cobrando impuesto por el terror que inspiraban. Nadie se atrev\u00eda a poner algo de disciplina en aquel desorden, echar un freno a todas aquellas codicias, a todas aquellas pasiones desencadenadas, porque se tem\u00eda una sedici\u00f3n. Vicente se traz\u00f3 enseguida el plan osado. Tuvo que pelear al mismo tiempo con aquella tropa desarrapada y contra la incredulidad burlona de los habitantes. \u00abTodos se re\u00edan de m\u00ed, escrib\u00eda una decena de a\u00f1os despu\u00e9s a la Srta. Le Gras, me se\u00f1alaban con el dedo por las calles, creyendo que no podr\u00eda conseguir nada.\u00bb Su caridad fue m\u00e1s fuerte que todos los obst\u00e1culo. \u00abComo buen imitador del buen samaritano, dice Abelly con su lenguaje ingenuo, considerando a todos aquellos pobres como a tantos otros viajeros que hab\u00edan sido despojados y peligrosamente tratados por los enemigos de su salvaci\u00f3n, se resolvi\u00f3, en lugar de seguir adelante, a quedarse unos d\u00edas en M\u00e2con para tratar de vendar sus heridas y darles o procurarles alguna asistencia.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 por obtener la venia del obispo Luis Donet, que acababa de suceder a su hermano Gaspard, y que salido de la orden de San Francisco de Paula, se hab\u00eda llevado consigo las tradiciones caritativas. Logr\u00f3 el apoyo de los dos cap\u00edtulos de la ciudad, representados por sus decanos Chandron y\u00a0 y de Rev\u00e9, del lugarteniente general Hugues Foillard y de los dem\u00e1s principales dignatarios eclesi\u00e1sticos o civiles, luego \u00e9l puso manos a la obra y redact\u00f3 un reglamento. Todos los pobres de la ciudad eran divididos en dos clases: los mendicantes y los vergonzantes. A los primeros, en n\u00famero de trescientos, cuya lista se traz\u00f3, se mand\u00f3 que se les dar\u00eda la limosna en d\u00edas fijos. Deb\u00edan reunirse todos los domingos en Saint-Nizier, para o\u00edr la misa y la instrucci\u00f3n; despu\u00e9s del oficio, se hac\u00eda la distribuci\u00f3n de pan, de dinero, seg\u00fan su pobreza y el n\u00famero de hijos, y de le\u00f1a en invierno; estaban obligados a confesarse todos los meses; por lo dem\u00e1s, prohibici\u00f3n de mendigar bajo pena de retir\u00e1rseles la limosna, y a los habitantes de darles nada; se les quitaba tambi\u00e9n la limosna semanal en caso de recibirse queja contra ellos. A los pobres vergonzantes, se les promet\u00edan alimentos en salud y remedios en enfermedad, como en todos los lugares donde estaba establecida una cofrad\u00eda de la Caridad. En cuanto a los que estaban de paso, deb\u00edan ser alojados por una noche y despedidos al d\u00eda siguiente con dos\u00a0 sous. Con el fin de no fomentar la pereza de los pobres v\u00e1lidos y de su familia, no se les deb\u00eda dar m\u00e1s que el suplemento necesario de lo ganado con su trabajo. Para la ejecuci\u00f3n de este reglamento, se necesitaban agentes y recursos. Vicente se procur\u00f3 los primeros estableciendo, con el nombre de cofrad\u00eda de San Carlos Borromeo, dos asociaciones, una de hombres, la otra de mujeres, cada una para las personas de su sexo. Una y otra se subdivid\u00edan en diferentes comisiones, encargadas \u00e9sta de los v\u00e1lidos, la otra de los enfermos, otra de los pobres de la ciudad, una \u00faltima por fin de los extranjeros. Las primeras damas de la ciudad y un gran n\u00famero de la burgues\u00eda tuvieron en honor entrar en la asociaci\u00f3n. El obispo, el decano de la catedral, el preboste de Saint-Pierre, el lugarteniente general, se pusieron a la cabeza de la cofrad\u00eda de los hombres. Formaron una mesa compuesta de diez rectores, a saber: el obispo y dos eclesi\u00e1sticos, de los que uno presid\u00eda en su ausencia; luego dos oficiales de la magistratura, dos oficiales de la elecci\u00f3n, un abogado, un procurador y un burgu\u00e9s, de los que uno era recaudador. Los miembros de esas asociaciones se comprometieron a reunirse una vez cada semana para indicar los enfermos y los pobres que admitir al socorro, recortar a los que se hab\u00edan hecho indignos, o cuyas necesidades hab\u00edan cesado; a visitar\u00a0 dos veces a la semana a los pobres vergonzantes de sus barrios y sobre todo a los enfermos a fin de proveer a su asistencia corporal y espiritual y, en caso de fallecimiento, a su sepultura. El ej\u00e9rcito de la caridad as\u00ed ordenado, Vicente se dirigi\u00f3 a todos, a los peque\u00f1os como a los grandes, para suministrarle los aprovisionamientos necesarios. Habl\u00f3 de la necesidad y de las ventajas de la limosna, de la facilidad que hab\u00eda de\u00a0 de hacerla recortando de su lujo, de su mesa de su mobiliario, sus vestidos, de su juego; del bien y de las ventajas que recaer\u00edan sobre la ciudad de M\u00e2con. Finalmente habl\u00f3 y lo hizo tan bien que todos quisieron contribuir, los miembros de la cofrad\u00eda con colectas semanales, los otros con regalos sea en dinero sea en especie. La bolsa de la cofrad\u00eda, en la que Vicente puso el primero su limosna, se redonde\u00f3 pronto, y el dep\u00f3sito entregado de trigo, de legumbres, de le\u00f1a, de trajes, de ropa, de camas, de muebles y utensilios de menaje. En menos de tres semanas, la obra funcionaba a maravilla, y trescientos pobres se hallaban alojados, alimentados, mantenidos, sin contar los socorros accidentales, entregados a los enfermos, a los pobres vergonzantes y a los de paso. Todos eran disciplinados, instruidos, dispuestos a una vida cristiana; el orden de la ciudad no estaba ya amenazado y los fieles, no encontrando ya las iglesias sitiadas por una multitud amenazadora, se entregaban en paz a los ejercicios de la piedad.<\/p>\n<p>Establecida s\u00f3lidamente la reforma, Vicente pens\u00f3 en retirarse ya que, aparte de que le urg\u00eda continuar el camino, ve\u00eda el peligro del que hab\u00eda librado a la ciudad volverse contra \u00e9l y amenazar su querida humildad. Obispo, sacerdotes, magistrados, ciudadanos notables, todos se juntaban con los pobres para alabar su celo, su valor, su prudencia y su caridad, y tuvo que alejarse a escondidas para librarse de una ovaci\u00f3n p\u00fablica. Es lo que escribi\u00f3 tambi\u00e9n en la carta ya citada a la Srta. Le Gras: \u00abTodos derramaban l\u00e1grimas de alegr\u00eda; y los jueces me hac\u00edan tanto honor en la despedida que, sin poder resistirlo, me vi obligado a salir a escondidas, para evitar este aplauso.\u00bb<\/p>\n<p>La mayor parte de estos detalles nos han llegado por el Sr. Des Moulins, superior de los sacerdotes del Oratorio de M\u00e2con, que hab\u00eda dado la hospitalidad a Vicente.<span id='easy-footnote-18-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-18-16204' title='Nos hemos servido tambi\u00e9n de un mas. del\u00a0 Sr. abate Laplatte.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> Testigo ocular de los hechos que cuenta, actor tal vez en la buena obra. El P. Des Moulins merece toda confianza. Tenemos adem\u00e1s un testimonio m\u00e1s ilustre..<\/p>\n<p>Hab\u00eda transcurrido cerca de medio siglo, Vicente hab\u00eda muerto hac\u00eda diez a\u00f1os, cuando la asamblea del clero de Francia, celebrada en Pontoise en 1670, en su admiraci\u00f3n por la obra siempre joven y siempre fecunda del santo sacerdote, exhort\u00f3 a todos los sacerdotes del reino, por deliberaci\u00f3n de 17 de noviembre, a fundarla en sus di\u00f3cesis. Esto es lo que nos ense\u00f1a el autor de un libro impreso por orden de la Asamblea.<span id='easy-footnote-19-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-19-16204' title='&lt;em&gt;Rem\u00e8de universel pour les pauvres gens,&lt;\/em&gt; etc.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span> Este libro nos ense\u00f1a tambi\u00e9n que la cofrad\u00eda de M\u00e2con, extendiendo cada vez m\u00e1s el c\u00edrculo de sus buenas obras, no se contentaba con socorrer a los desdichados en todas las condiciones de la miseria, los herejes convertidos, los religiosos mendicantes, sino que trabajaba adem\u00e1s por impedir los duelos, y terminar las disensiones y los procesos.<\/p>\n<p>Los registros de la ciudad de M\u00e2con nos revelan las consecuencias de esta instituci\u00f3n. Doscientas familias pobres eran regularmente socorridas, sin contar a los mendigos. El fondo de la caridad se compon\u00eda de una cotizaci\u00f3n anual del clero y de los ricos bien en dinero bien en especie; de ciertas multas que le eran adjudicadas; de los derechos de entrada de todos los oficiales de la ciudad; finalmente, de colectas hechas cada domingo por las se\u00f1oritas de M\u00e2con. De este fondo\u00a0 se pod\u00eda distribuir cada domingo en Saint-Nizier, despu\u00e9s de la misa, 1.200 libras de pan, 20 francos en dinero a los pobres, 15 a las damas para los pobres vergonzantes, sin contar la ropa, la le\u00f1a y el carb\u00f3n que constitu\u00eda un objeto considerable; despu\u00e9s estaban los sueldos de los boticarios y del cirujano, y de los maceros que imped\u00edan a los mendigos extranjeros quedarse en la ciudad.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto bien debi\u00f3 producir tal fundaci\u00f3n!. Pero la peste de 1629 y 1630, las guerras que siguieron detuvieron sus progresos. Desde 1640, los jueces debieron dirigirse a Luis XIII para pedir autorizaci\u00f3n de poner un impuesto de 5 libras por cada bota de vino, a efectos de proveer a las miserias crecientes de los pobres. las huellas de la historia de la cofrad\u00eda de M\u00e2con se pierden despu\u00e9s bajo los desastres de la guerra. Se las vuele a ver tan s\u00f3lo en 1680. entonces dos ciudadanos caritativos emprendieron socorrer a los artesanos ancianos e inv\u00e1lidos y, para hacerlo con mayor comodidad, reunirlos a todos en una misma casa. Uno de ellos. \u00c9tienne Mathoux, presidente de la elecci\u00f3n, que hab\u00eda sido el primer en pensar este plan, compr\u00f3, en la calle Bourgneuf, en 1680, al precio de 100.000 libras, varias casas contiguas que \u00e9l puso en comunicaci\u00f3n a unos con otros, y el segundo, Joseph Bernard, llamado el Hermoso, dio tambi\u00e9n 100.000 libras para continuar la buena obra. Tales fueron los comienzos del Hospital de la Caridad a los que se ha de referir el primer origen en la cofrad\u00eda de 1623.<\/p>\n<p>Entre los reglamentos aut\u00f3grafos de las cofrad\u00edas establecidas por Vicente de Pa\u00fal que hemos encontrado, existe uno particularmente curioso, porque la asociaci\u00f3n de los hombres y la de las mujeres est\u00e1n reunidas en la misma administraci\u00f3n aunque con un ministerio dividido, y porque hay all\u00ed un ensayo de manufactura para uso de los pobres que ha sido continuado en parte en nuestros d\u00edas, pero en condiciones tal vez menos favorables. Notemos tan s\u00f3lo aqu\u00ed la obligaci\u00f3n que se hab\u00eda impuesto a los pobres aprendices educados en la manufactura de ense\u00f1ar gratis el oficio a los ni\u00f1os pobres de la ciudad que los deb\u00edan suceder.<span id='easy-footnote-20-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-20-16204' title='V\u00e9ase este reglamento en los documentos justificativos, n\u00ba 3.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Hemos podido descubrir a qu\u00e9 ciudad se deb\u00eda aplicar este reglamento. Pero es de una fusi\u00f3n parecida de las dos cofrad\u00edas que Vicente escrib\u00eda a uno de sus sacerdotes de G\u00e9nova, Blatiron, 2 de setiembre de 1650: \u00abLos hombres y las mujeres juntos no se ponen de acuerdo en materia de administraci\u00f3n. Aqu\u00e9llos se la quieren arrogar por completo, y \u00e9stas no lo pueden soportar. Las caridades de Joigny y de Montmirail<span id='easy-footnote-21-16204' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-6\/#easy-footnote-bottom-21-16204' title='Los archivos del hospital de Montmirail encierran todav\u00eda varios documentos interesantes, originales o copias aut\u00e9nticas: 1\u00ba los oficios m\u00e1s detallados del rector de la cofrad\u00eda, de las oficialas y de las sirvientas de los pobres; 2\u00ba una copia colacionada en pergamino de un reglamento de la asociaci\u00f3n, con demanda de \u00abdama Fran\u00e7oise-Marguerite de Silly, condesa de Joigny\u00bb, al obispo de Soissons, al efecto de rogar al prelado que establezca la cofrad\u00eda en Montmirail y otros lugares que a ella pertenecen y dependen de esta di\u00f3cesis, y \u00abdesigne para dicho fundamento al se\u00f1or Vicente de Pa\u00fal, sacerdote, bachiller en teolog\u00eda, su capell\u00e1n\u00bb; el permiso de obispo de Soissons es del 1\u00ba de octubre, y el acta de fundaci\u00f3n del 11 de noviembre de 1620; aqu\u00ed tambi\u00e9n, la se\u00f1ora de Joigny se inscribi\u00f3 a la cabeza de las sirvientas de los pobres; 3\u00ba un reglamento para hombres y para mujeres, muy parecido al de Folleville, citado m\u00e1s arriba, con nueva petici\u00f3n al obispo de Soissons, redactada m\u00e1s o menos en el mismo sentido y los mismos t\u00e9rminos que la precedente; la petici\u00f3n otorgada el 13 de mayo de 1620 va seguida de un acta de fundaci\u00f3n de la cofrad\u00eda de Courboing con fecha del 19 de junio siguiente, revestida de las firmas aut\u00f3grafas de los primeros sirvientes y sirvientas de los pobres, en cabeza, de la de Fran\u00e7oise-Marguerite de Silly, y de un proceso verbal de elecci\u00f3n, escrito y firmado de la mano de Vicente de Paul.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span> fueron desde un comienzo gobernadas por una y otro sexo. Se encarg\u00f3 a los hombres del cuidado de los pobres v\u00e1lidos, y a las mujeres de los inv\u00e1lidos. Pero ya que hab\u00eda comunidad de bolsa. Hubo necesidad de quitar a los hombres. Y puedo alegar este testimonio a favor de las mujeres, que no hay nada que objetar a su administraci\u00f3n, tan cuidadosas y fieles son.\u00bb<\/p>\n<p>En general, las cofrad\u00edas de hombres no resultaron mucho, y Vicente debi\u00f3 casi renunciar a ellas. Pero las cofrad\u00edas de mujeres se extendieron cada vez m\u00e1s. Para darles una consagraci\u00f3n nueva, Vicente quiso hacer que se aprobara su reglamento en Roma. El 25 de julio de 1659, escribi\u00f3 a Jolly: \u00abLa cofrad\u00eda se extiende mucho por el mundo. parece que Dios le dar\u00eda m\u00e1s bendiciones, si el reglamento fuera aprobado por Su Santidad.\u00bb Se trat\u00f3 incluso de enriquecer con tesoros espirituales a los que se despojaron de sus bienes temporales a favor de los pobres. Pero hasta enero de 1695 Edme Jolly, tercer superior de la Misi\u00f3n, no obtuvo del papa Inocencio XII, a favor de las Cofrad\u00edas de la Caridad, las mismas indulgencias ya concedidas por este papa, el 18 de diciembre de 1693, al Hospicio apost\u00f3lico de los pobres de Roma. Pues bien, Inocencia XII otorgaba a los diputados, ministros y oficiales de este hospicio, en las condiciones ordinarias, indulgencia plenaria a su entrada en funciones, indulgencia plenaria tambi\u00e9n, como a los pobres del mismo hospicio, en el art\u00edculo de la muerte; dos indulgencias plenarias a todos, en dos fiestas del a\u00f1o se\u00f1aladas por el ordinario; finalmente una indulgencia de sesenta d\u00edas por la asistencia a cada asamblea. Era ya una aprobaci\u00f3n indirecta de las cofrad\u00edas. Fueron aprobadas expresamente por un breve de Benedicto XIV.<\/p>\n<p>Hemos insistido a prop\u00f3sito en la fundaci\u00f3n de la cofrad\u00eda de M\u00e2con, es el primer esfuerzo de Vicente para extinci\u00f3n de la mendicidad, gran cuesti\u00f3n que preocupa y divide todav\u00eda la caridad contempor\u00e1nea, y sobre la que tendremos que volver en el relato de la fundaci\u00f3n del Hospital general, el mayor remedio puesto a este mal por la caridad del siglo XVII.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en M\u00e2con m\u00e1s que en el establecimiento de otras Cofrad\u00edas de la Caridad, vemos a Vicente, que fundar\u00e1 m\u00e1s tarde tantos hospitales y hospicios para recibir en ellos a los ni\u00f1os y a los ancianos, a los pobres enfermos o v\u00e1lidos, empujar a la asociaci\u00f3n libre, a la caridad individual, oponer a la mendicidad la limosna y el socorro a domicilio. Los detractores de los hospitales no podr\u00edan encontrar en ello un argumento contra estos H\u00f4tels-Dieu, seg\u00fan la denominaci\u00f3n sublime de nuestros padres, contra estas creaciones de la caridad cristiana contempor\u00e1nea del cristianismo mismo, y continuas expansiones de su savia de amor; pero si el pobre encuentra a menudo en el hospital, al dejar a los suyos la libertad del trabajo, alojamiento m\u00e1s saludable, cuidados m\u00e1s comprendidos, auxilios religiosos que le faltar\u00eda en su casa, hay que reconocer que la visita y la limosna a domicilio ponen en relaci\u00f3n m\u00e1s directa y m\u00e1s \u00edntima la miseria y la caridad, al rico y al pobre; que excitan, , mantienen y desarrollan la vista y el contacto de la desgracia, mediante el santo contagio de la piedad, la participaci\u00f3n personal e inmediata en las buenas obras, la caridad privada, fuente e instrumento activo de la caridad p\u00fablica y de toda beneficencia; que dividen menos a la familia que el hospital, mantienen la vida, y difunden en la familia entera los socorros materiales, espirituales sobre todo, dirigidos directamente al pobre enfermo. Y finalmente, fue en Joigny, en Folleville, en Montmirail y en M\u00e2con donde Vicente de Pa\u00fal enrol\u00f3 a los hombres y a las mujeres en el ejercicio libre y laico de la caridad; y si, no hallando en otras partes el mismo celo, debi\u00f3 limitarse casi siempre a la fundaci\u00f3n de las cofrad\u00edas de damas, encargadas \u00fanicamente del cuidado de los pobres enfermos, a \u00e9l sin embargo corresponde la iniciativa de esta Sociedad admirable, que ha comenzado por decorarse con su nombre antes de saber que ella le tomaba prestada su propia obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo sexto: Ch\u00e2tillon-lez-Dombes y las cofrad\u00edas de caridad. I. Partida de Vicente para Ch\u00e2tillon. Esfuerzos de la casa de Gondi para recuperarlo. 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Argumenta\u00adba que ser\u00eda\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16204","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16204"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16204\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16204"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16204"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16204"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}