{"id":16201,"date":"2014-12-29T05:33:53","date_gmt":"2014-12-29T04:33:53","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/05\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-1-capitulo-5\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:57","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:57","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 1, cap\u00edtulo 5"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo quinto: Primera estancia en la casa de Gondi.<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>I. La familia de Gondi<\/strong>.<\/h3>\n<p>La familia de Gondi era entonces una de las m\u00e1s ilustres por su nacimiento y por sus cargos. Salida de la casa de los Philippi, famosa, se dice, desde el tiempo de Carlomagno, hab\u00eda desempe\u00f1ado durante siglos en Florencia, su patria, los primeros oficios del gobierno. As\u00ed dicen todos los historiadores y genealogistas, aparte de los detractores envidiosos que hizo su fortuna. El primer miembro de esta familia que se haya destacado en nuestra historia es Alberto de Gondi, m\u00e1s conocido por el nombre de duque de Retz. T\u00edtulo que hab\u00eda tomado de su mujer Claudia Catalina de Clermont, viuda de Juan d\u2019Annebaut, bar\u00f3n de este nombre, que fue asesinado en la batalla de Dreux.<\/p>\n<p>Nacido en Florencia el 4 de noviembre de 1522, hab\u00eda sido trasladado a Lyon por su padre Antonio de Gondi, que fue banquero antes de naturalizarse Franc\u00e9s y de ocupar la plaza de jefe de comedor bajo Enrique II, y tambi\u00e9n \u00e9l debut\u00f3 con las finanzas. Su madre, Mar\u00eda Catalina de Pierre-Vive, habiendo obtenido de su compatriota Catalina de M\u00e9dicis la plaza de aya de los hijos de Francia, fue introducido en la corte donde fue gentilhombre de la c\u00e1mara y gran chambel\u00e1n. Se le encargaron misiones importantes, acompa\u00f1\u00f3 al duque de Anjou en Polonia, y le trajo para reinar en Francia. Lo que ensombreci\u00f3 su historia es que tom\u00f3 parte activa en la masacre de San Bartolom\u00e9. El valor que hab\u00eda demostrado en las batallas se Saint-Denis y de Moncontour le vali\u00f3 el bast\u00f3n de mariscal. Fue uno de los primeros en abrazar la causa de Enrique IV, lo que culmin\u00f3 su fortuna y la de su familia. Falleci\u00f3 el 21 de abril de 1602.<\/p>\n<p>Su hermano Pedro de Gondi, nacido en Lyon en 1533, debi\u00f3 a la protecci\u00f3n de Catalina de M\u00e9dicis un adelanto an\u00e1logo en la Iglesia. Nombrado en 1565 al obispado de Sangres, que era un ducado con dignidad de par, fue transferido cinco a\u00f1os despu\u00e9s a la sede de Par\u00eds. Canciller, gran limosnero de Catalina de M\u00e9dicis y de Isabel de Austria, jefe del consejo de Carlos IX, condecorado bajo Enrique III con el collar de la orden del Esp\u00edritu Santo desde su instituci\u00f3n, vio todos los asuntos de la Iglesia de Francia pasar por sus manos, y fue encargado de negociarlos ante los papas P\u00edo V, Gregorio XIII, Sixto V y Clemente VIII. Sixto V le hizo cardenal en 1587. Muri\u00f3 el 17 de febrero de 1616 a sus ochenta y cuatro a\u00f1os. Fue \u00e9l quien inaugur\u00f3 el nombre de Gondi en la sede de Par\u00eds, a partir de entonces hereditaria, de alguna manera, en esta familia. En 1598, dimiti\u00f3 a favor de s sobrino, Enrique de Gondi, nacido en 1572, hijo del mariscal, primer cardenal de Retz, y ya el segundo de la familia de Gondi que haya sido condecorado con la p\u00farpura romana. Unido al cardenal de La Rochefoucault y al padre de B\u00e9rulle para defender los intereses de la Iglesia en el consejo del rey, Enrique de Gondi ocup\u00f3 en \u00e9l rango de primera clase con la \u00fanica cualidad de maestro del oratorio real. Mezclando la pol\u00edtica y la religi\u00f3n, entonces inseparables, impulsaba en la guerra m\u00e1s que los generales mismos, y acompa\u00f1\u00f3 a Luis XIII en su expedici\u00f3n por el Languedoc contra los Hugonotes, mandados por el duque de Rohan. Muri\u00f3 en campa\u00f1a frente a B\u00e9ziers, el 13 de agosto de 1622.<\/p>\n<p>Tuvo por sucesor a su hermano Juan Francisco de Gondi, nacido en 1584, a quien una bula de Gregorio XV, del 20 de octubre de 1622, hizo primer arzobispo de Par\u00eds. En virtud de esta bula, Par\u00eds se separaba del arzobispado de Sens, y ten\u00eda por sufrag\u00e1neas a Chartres, Meaux y Orle\u00e1ns. Juan Francisco hab\u00eda comenzado por ser capuchino; era decano de Nuestra Se\u00f1ora cuando fue elevado a la sede de Par\u00eds.<\/p>\n<p>A ejemplo de los primeros Capetos que hac\u00edan coronar a sus sucesores en vida para asegurarse la herencia de la corona, los Gondi parec\u00edan querer asegurarse de la sede de Par\u00eds, tomando entre ellos a un coadjutor. As\u00ed lo hab\u00eda hecho, acabamos de ver,\u00a0 Pedro de Gondi; as\u00ed lo habr\u00eda hecho sin duda Enrique, si no hubiera sido sorprendido por la muerte; as\u00ed lo hizo Juan Francisco quien, en 1642, se busc\u00f3 para este t\u00edtulo a su sobrino Juan Francisco Paulo, quien ser\u00e1 el famoso cardenal de Retz, el h\u00e9roe de la Fronda y el autor de las Memorias.<span id='easy-footnote-1-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-1-16201' title='&lt;em&gt;Histoire g\u00e9n\u00e9alogique de la maison de Gondi, &lt;\/em&gt;por Corbinelli, (2 vol. in-4, Par\u00eds, 1705.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>)<\/p>\n<p>Durante los doce a\u00f1os que pas\u00f3 Vicente de Pa\u00fal en esta familia de 1613 a 1625, vio a dos miembros de ella en la sede de Par\u00eds: a Enrique a quien ya se encontr\u00f3 en ella, luego a Juan Francisco, a la espera de ver ascender a uno de sus alumnos, al c\u00e9lebre coadjutor. El miembro de la familia de Gondi en cuya casa entr\u00f3 era Felipe Manuel, hijo del mariscal, sobrino y hermano por consiguiente de los tres primeros prelados del nombre que acabamos de ver sucederse en la sede de Par\u00eds. Nacido en Lyon en 1581, su bella prestancia, su acierto en todos los ejercicios del cuerpo, la amabilidad de su car\u00e1cter, le hab\u00edan hecho distinguirse ante Enrique IV. Sin entrar en ning\u00fan detalle, Cirbinelli, el aliado e historiador de la casa de Gondi, dice que brill\u00f3 en la escena y en el Parnaso, y que su pluma contribuy\u00f3 tanto s su gloria como su propia espada. Habr\u00eda heredado ese gusto y ese esp\u00edritu de su madre Claudia Catalina de Clermont, quien a su vez un\u00eda a una rara hermosura una inteligencia y un saber m\u00e1s raros todav\u00eda en una mujer. Ella pod\u00eda conversar en lat\u00edn con los embajadores polacos que tra\u00edan la corona de Polonia al duque de Anjou, y servirles de int\u00e9rprete. Antes de la Sra. Dacier, ella se sab\u00eda el griego como si hubiera tenido a un Lef\u00e8bre por padre, y compon\u00eda indistintamente en verso y en prosa.<\/p>\n<p>Los talentos literarios de Felipe Manuel se han perdido entre sus dignidades y sus funciones guerreras o, al menos, han estado cubiertos por ellas. Conde de Joigny, comandante de las \u00f3rdenes del rey, \u00e9l sucedi\u00f3, en 1598, en el cargo de general de las galeras, a su padre, quien a su vez hab\u00eda reemplazado en este cargo a su hermano Carlos, muerto en 1574.<span id='easy-footnote-2-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-2-16201' title='Alberto de Gondi hab\u00eda obtenido la supervivencia de este cargo del duque de Vend\u00f4me por la dimisi\u00f3n que dio en su favor del estado de capit\u00e1n y gobernador de la ciudad y castillo de Nantes y de la lugartenencia general de dichos ciudad, castillo, condado y obispado de Nantes (&lt;em&gt;Histoire g\u00e9n\u00e9alogique&lt;\/em&gt;, etc., tom. II, pp. 30 y 570.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>) M\u00e1s tarde se distingui\u00f3 en esta cualidad durante una expedici\u00f3n contra los Berberiscos, y en un combate naval contra los de La Rochelle.<\/p>\n<p>Hab\u00eda desposado a Francisca Margarita de Silla, dama de Commercy, hija mayor del conde de la Rochepot, gobernador del Anjou, y de Mar\u00eda de Lannoy, dama de Folleville y de Paillart. Es la primera de estas mujeres ilustres por su nacimiento y su virtud a quien veremos formar grupo en tal cantidad en torno a Vicente y convertirse en las ministras y los instrumentos de su caridad. Ninguna \u00e9poca produjo m\u00e1s que esta primera mitad del siglo XVII; pero, mientras que la literatura nos ha revelado los nombres, los hechos y gestos de las Preciosas del hotel de Rambouillet y de los S\u00e1bados, de las grandes damas del barrio de Saint-Thomas-du-Louvre y de las burgueses del Marais; mientras que ha puesto bajo hermosa luz, en espl\u00e9ndidas galer\u00edas, a las mujeres c\u00e9lebres solamente por su humor galante y chismoso, ha dejado en la sombra a estas mujeres admirables, a las Acarie, las Miramion, las Pollalion, las Le Gras, las Goussault, verdaderas madres de la Iglesia y del pueblo, que han hecho m\u00e1s por el desarrollo de la sociedad francesa y por la preparaci\u00f3n de los esplendores del reinado de Luis XIV, que los guerreros m\u00e1s famosos, que los poetas m\u00e1s sublimes. A nosotros nos toca sacarlas de esta sombra y destacar aqu\u00ed estas fecundas tinieblas donde se produce cuanto es grande, cuanto tiene vida y duraci\u00f3n en los pueblos cristianos.<\/p>\n<p>Margarita de Silla era, en todos los aspectos, una de las mujeres m\u00e1s perfectas de su siglo; pero es su virtud la que debe atraer aqu\u00ed nuestra atenci\u00f3n, ya que fue el lazo que la uni\u00f3 tan estrechamente a Vicente de Pa\u00fal. Piadosa, complaciente, caritativa, verdadera madre de familia, solo pensaba en el honor de Dios en ella misma y en los suyos. Nada m\u00e1s ser madre, se inquiet\u00f3 por la educaci\u00f3n cristiana de sus hijos. \u00abDeseo mucho m\u00e1s, dec\u00eda, hacer de los que me ha dado, y que puede darme a\u00fan, santos en el cielo que grandes se\u00f1ores en la tierra.\u00bb\u00a0 Tal era tambi\u00e9n el deseo de Felipe Manuel quien, mientras so\u00f1aba con la fortuna de sus hijos, pon\u00eda el cuidado de su salvaci\u00f3n muy por encima de los sue\u00f1os de la ambici\u00f3n paterna. Desde que tuvieron la edad de ser confiados a un maestro, los dos esposos trabajaron de com\u00fan acuerdo \u00aben procurarles lo m\u00e1s santo y lo m\u00e1s virtuoso que se pudiera encontrar. \u00abPara ello se dirigieron al P. de B\u00e9rulle, cuya reputaci\u00f3n de prudencia estaba por entonces en todo su esplendor, y ellos le pidieron a uno de los sacerdotes piadosos e instruidos que acababan de unirse a \u00e9l. Ya, sin duda, Felipe Manuel, que se har\u00e1 m\u00e1s tarde sacerdote del Oratorio, se hab\u00eda puesto bajo la direcci\u00f3n del P. de B\u00e9rulle, y era a \u00e9l a quien deb\u00eda naturalmente pedir el hombre de virtud y de ciencia sobre quien iba a descargar la educaci\u00f3n de sus hijos.<\/p>\n<h3><strong>II. Entrada y direcci\u00f3n de Vicente<\/strong>.<\/h3>\n<p>El P. de B\u00e9rulle, en lugar de aceptar para uno de sus sacerdotes un puesto tan honroso, y que parec\u00eda presentar tantas ventajas para su naciente congregaci\u00f3n, le propuso al p\u00e1rroco de Clichy, de quien ya sab\u00eda que hab\u00eda llevado a cabo parecidas funciones desde que era joven, y m\u00e1s tarde en Buzet y en Toulouse. Vicente se neg\u00f3 primeramente: pero, apremiado por el P. de B\u00e9rulle, se decidi\u00f3 a entrar, al menos a modo de ensayo, en la casa de Gondi.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed la irreflexi\u00f3n se admira y se pregunta c\u00f3mo B\u00e9rulle, a quien Vicente se hab\u00eda abierto sobre su gusto por el ministerio de los campos, le arranc\u00f3 de su trabajos de predilecci\u00f3n, y c\u00f3mo pudo Vicente llevar la obediencia hasta renunciar a su vocaci\u00f3n y a sus queridos campesinos para entregarse a una obra de una utilidad a primera vista tan restringida. Pero, seg\u00fan una de las palabras familiares de nuestro santo, \u00abes Dios quien lo ha hecho.\u00bb Clich\u00e9 le hubiera absorbido sin provecho para Francia y para la Iglesia. Clich\u00e9, como m\u00e1s tarde Ch\u00e2tillon, no pod\u00eda ser para \u00e9l m\u00e1s que un lugar de estudios y de experiencias pasajeras, no la cuna de obras de un provecho universal, ni el centro del que su caridad pudiera irradiar sobre el mundo entero. La casa de Gondi, sin saberlo sus jefes que no buscaban m\u00e1s que un preceptor para sus hijos, sin saberlo Vicente mismo que no cre\u00eda que obedecer a B\u00e9rulle iba a ser todo eso. De esta forma se hacen todas las cosas grandes, mediante un concurso de circunstancias, en apariencia fortuitas, cuyos agentes no est\u00e1n de ordinario en el secreto, por un impulso misterioso que, en el orden religioso, se llama la gracia, y en el orden de la naturaleza, el genio.<\/p>\n<p>De la permanencia de Vicente en la casa de Gondi datan, si no sus su grandes obras mismas, al menos el pensamiento y el primer ensayo de sus principales obras, de la obra de las misiones de los campos y de la obra de los forzados. Es en la casa de Gondi, unida por lazos de parentesco o relaciones sociales a la m\u00e1s alta y rica aristocracia del tiempo, los Lesdigui\u00e8res, los Schomberg, los Montmorency, donde comenz\u00f3 a relacionarse con los banqueros y los cooperadores futuros de su caridad. All\u00ed es finalmente donde asegur\u00f3 a sus obras la protecci\u00f3n y el concurso de la autoridad eclesi\u00e1stica, haciendo admirar su virtud y la pureza de su celo a la familia que deb\u00eda poseer el arzobispado de par\u00eds durante todo el curso de su larga vida.<\/p>\n<p>Siguiendo las conjeturas m\u00e1s probables, fue hacia finales de 1613 cuando entr\u00f3 en la casa de Gondi.<span id='easy-footnote-3-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-3-16201' title='Est\u00e1 probado por un registro de la antigua colegial de \u00c9couis, en la di\u00f3cesis de \u00c9vreux, fundada a principios del siglo XVI por el superintendente Enguerrand de Marigny, que Vicente fue provisto de un canonicato en esta iglesia. Como bar\u00f3n de Plessis, pr\u00f3ximo de \u00c9couis, el general de las galeras ten\u00eda derecho a conferir a su vez la tesorer\u00eda y una canonj\u00eda de la colegial. Pues bien, Jean de Roux, en posesi\u00f3n de este cargo, habiendo muerto en 1615, Felipe Manuel se lo otorg\u00f3 al preceptor de sus hijos. El mi\u00e9rcoles, 27 de mayo, Vicente tom\u00f3 posesi\u00f3n del cargo por procurador, cuya acta fue levantada por el cap\u00edtulo y enviada a Par\u00eds, con esta carta al general de las galeras: \u00abMonse\u00f1or, hemos recibido vuestras cartas y hemos ejecutado contenido de las mismas. Enviamos al Sr. Vicente, preceptor dr los se\u00f1ores vuestros hijos, un extracto de nuestro registro de cap\u00edtulo que le servir\u00e1 de acta en su toma de posesi\u00f3n en la tesorer\u00eda y canonj\u00eda, de las cuales hab\u00e9is querido proveerle. Quiera Dios concederle la gracia de cumplir lo que esperamos de \u00e9l para el bien y decoro de vuestra iglesia. La presencia de los beneficiarios hace que el servicio divino se desarrolle con m\u00e1s honor en vuestra iglesia en la que continuaremos pidiendo a la divina Bondad que os asista con su gracia, junto con la Se\u00f1ora y los Se\u00f1ores vuestros hijos, siendo siempre, Monse\u00f1or, vuestros muy humildes orantes y servidores. El decano, can\u00f3nigos y cap\u00edtulo. de \u00c9couis. Del susodicho\u00a0 cap\u00edtulo de \u00c9couis, el 27 de mayo de 1615.\u00bb \u2013El 16 de setiembre siguiente, \u00abel maestro Vicente de Pa\u00fal, sacerdote, bachiller en teolog\u00eda\u00bb se present\u00f3 en persona para prestar el juramento de fidelidad y recibir el &lt;em&gt;osculum&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;pacis,&lt;\/em&gt; lo que se deb\u00eda por necesidad antes de que un can\u00f3nigo, habiendo tomado posesi\u00f3n por procurador, pudiera portar el h\u00e1bito en el coro. En consecuencia, Vicente prest\u00f3 juramento, firm\u00f3 la promesa de cumplir sus cargos; pero, obligado a permanecer en Par\u00eds,\u00a0 pidi\u00f3 y obtuvo tener un suplente; tras lo cual recibi\u00f3 el beso de paz e invit\u00f3 a la compa\u00f1\u00eda a cenar al d\u00eda siguiente, d\u00eda de la dedicaci\u00f3n de la iglesia de \u00c9couis, \u00ab&lt;em&gt;por su fecuna llegada, &lt;\/em&gt;siguiendo la costumbre de este cap\u00edtulo.\u00bb'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> En esta \u00e9poca el general de las galeras ten\u00eda tres hijos: Pedro de Gondi, su hijo mayor, que ser\u00e1 duque de Retz y suceder\u00e1 en todos los cargos paternos; Enrique, a quien llamaban el marqu\u00e9s de las Islas de Hy\u00e8res, y Francisco Pablo, el futuro coadjutor, que nac\u00eda o acababa de nacer.<span id='easy-footnote-4-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-4-16201' title='Todos los historiadores y bi\u00f3grafos hacen nacer al coadjutor en el mes de octubre de 1614; pero de un acta recuperada recientemente resulta que fue bautizado el 20 de setiembre de 1613. (&lt;em&gt;Hist. de Montmirail, &lt;\/em&gt;por el Sr. abate de Boilet, p. 88.) Fecha esta \u00faltima que corrobora Simone Berti\u00e8re &lt;em&gt;La vie\u2026 &lt;\/em&gt;ed. Fallois, Paris,1990, c. I, p. 45 .-De la traducci\u00f3n.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> Tal y como conven\u00eda siempre en esta familia un candidato a las grandes dignidades eclesi\u00e1sticas, Enrique estaba destinado a la Iglesia. Ambicioso, el ni\u00f1o se prestaba a este papel, y dec\u00eda con orgullo que quer\u00eda ser cardenal para pasar por delante de su hermano. Pero se muri\u00f3 tristemente en la caza. Al caerse del caballo, se le enred\u00f3 la pierna con el estribo, y muri\u00f3 de una coz que recibi\u00f3 en le cabeza.<span id='easy-footnote-5-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-5-16201' title='&lt;em&gt;Les Historiettes &lt;\/em&gt;de Tallement des R\u00e9aux; 2\u00aa edic., t. VII, p. 19, (in-12, Paris, 1840.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>)<\/p>\n<p>Francisco Pablo, destinado en un principio a ser caballero de Malta, hecho caballero el d\u00eda de su nacimiento, que hab\u00eda coincidido con un cap\u00edtulo de la orden, debi\u00f3 suceder al marqu\u00e9s de las Islas de Hy\u00e8res en las pretensiones eclesi\u00e1sticas de su familia. Desde la edad de los trece a\u00f1os, era can\u00f3nigo de Nuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds. Y no obstante daba ya se\u00f1ales de este humor altanero, pendenciero y galante que le llevar\u00e1 un papel tan contrario a la vocaci\u00f3n que se le impon\u00eda. Ilusi\u00f3n de los m\u00e1s piadosos si se dejan cegar por una ambici\u00f3n mundana. Felipe Manuel cre\u00eda servir los intereses religiosos de sus hijos cuando ced\u00eda a c\u00e1lculos de elevaci\u00f3n para si familia. \u00abNo creo, ha escrito el cardenal de Retz en sus Memorias, que hubiera en el mundo un coraz\u00f3n mejor que el de mi padre, y puedo decir que su temple era el de la virtud. Sin embargo mis duelos y galanter\u00edas no le impidieron hacer todos los esfuerzos para unir a la Iglesia a un alma tal vez le menos eclesi\u00e1stica que hubiera en el universo: la predilecci\u00f3n por su hijo mayor y la vista del arzobispado de Par\u00eds, que estaba en su casa, produjeron este efecto. \u00c9l no se lo crey\u00f3 ni tampoco lo sinti\u00f3; yo jurar\u00eda que \u00e9l mismo hubiera jurado en lo m\u00e1s \u00edntimo de su coraz\u00f3n que no ten\u00eda en ello otro movimiento que el que le era inspirado por el temor\u00a0 de los peligros a los que la profesi\u00f3n contraria\u00a0 expondr\u00eda a su alma.\u00bb<span id='easy-footnote-6-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-6-16201' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires du cardinal de Retz, &lt;\/em&gt;colecci\u00f3n Michaud y Poujoulat, serie, t. I, p. 16. (Gr. in-8, Par\u00eds, 1850.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>)<\/p>\n<p>Volveremos a ver a Retz en medio de los disturbios de la Fronda, por ahora, que nos sea suficiente con advertir que la parte de Vicente de Pa\u00fal en su educaci\u00f3n fue mucho menor de lo que se ha dicho. Se le ha alabado o criticado a la medida que se han visto\u00a0 las grandes cualidades de esp\u00edritu o los errores de su alumno. Pero no se podr\u00eda hacerle m\u00e1s responsable de una cosa que atribuirle los m\u00e9ritos de la otra. Consumi\u00f3 unos doce meses, de dos veces, en la casa de Gondi. Juan Francisco Pablo nac\u00eda cuando entr\u00f3 hacia finales de 1613, y cuando sali\u00f3 la primera vez, en 1617, el ni\u00f1o no ten\u00eda m\u00e1s que cuatro a\u00f1os. Volvi\u00f3 al a\u00f1o siguiente para salir definitivamente en 1625, dejando a su alumno a la edad de doce a\u00f1os. Pero, en este segundo periodo, se ocup\u00f3 mucho m\u00e1s de la direcci\u00f3n de la Generala, de la direcci\u00f3n religiosa de su casa, de las misiones en sus tierras, que de la educaci\u00f3n de sus hijos. As\u00ed fueron tambi\u00e9n las cosas, creemos nosotros, durante la primera estancia misma. Al menos, los historiadores de Vicente de Pa\u00fal hablan del sacerdote, y no del preceptor, al contarnos esta parte de su vida. Y Vicente mismo, al recordarlo m\u00e1s tarde, no menciona apenas m\u00e1s que los detalles de su ministerio apost\u00f3lico porque se trata de sus propios recuerdos, conservados por Abelly, mucho m\u00e1s que los relatos de sus bi\u00f3grafos, que vamos a seguir en la exposici\u00f3n de su conducta en la casa de Gondi.<\/p>\n<p>En esta casa tan piadosa, a pesar de su riqueza y su fasto, vio en primer lugar una especie de templo, por eso se propone honrar a Jesucristo en la persona de su cabeza, a la sant\u00edsima Virgen en la de la Sra. de Gondi, y a los disc\u00edpulos del Salvador en la de los hijos, de los oficiales y de los criados. Dios por todas partes y en todo, Jesucristo que sigue viviendo en\u00a0\u00a0 sus miembros, \u00bfno constituye todo ello el cristianismo? Y como lo dec\u00eda en una conferencia eclesi\u00e1stica de S. L\u00e1zaro el santo mismo, \u00a1con qu\u00e9 modestia y circunspecci\u00f3n en todos los actos, en todas las palabras debe mantener esta visi\u00f3n continua! Qu\u00e9 respeto inspira, qu\u00e9 afecto rec\u00edproco y sagrado en todos los deberes. Por ello aconsej\u00f3 dos veces la pr\u00e1ctica: primero, el 29 de setiembre de 1636, a un sacerdote de su congregaci\u00f3n llamado Sergis, que se hospedaba en casa del canciller Seguir\u00e9 para hacer el oficio de capell\u00e1n; luego a un abogado de Par\u00eds, llamado Husson, a quien hab\u00eda hecho entrar en 1650 en la casa del duque de Retz, el mayor de sus alumnos, en calidad de intendente y que le ped\u00eda que le trazara las reglas para mantenerse piadoso en el tumulto de los afanes. En estas dos circunstancias no temi\u00f3 citar su propio ejemplo y recordar lo que hab\u00eda hecho en la casa de Gondi.<span id='easy-footnote-7-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-7-16201' title='Extracto de una carta de san Vicente,\u00a0 y de una carta de Husson mismo, &lt;em&gt;Sum&lt;\/em&gt;., p.292.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>A pesar del prestigio religioso con que envolv\u00eda a sus ilustres patronos, crey\u00f3 tener que sustraerse al lujo tumultuoso de su vida y de su entorno, con tal frecuencia que no se acud\u00eda a sus servicios o que se ve\u00eda libre de sus funciones. Como m\u00e1s tarde Bossuet, quien supo aislarse de tal forma en medio de las pompas de Versalles, para entregarse a sus estudios o a sus doctas conversaciones\u00a0 con los fil\u00f3sofos, que se hizo en esta casa una especie de Tebaida para conversar a solas con Dios. pero la caridad le sacaba de all\u00ed siempre que hizo falta bien establecer la paz y la concordia, bien visitar, consolar, servir a los criados enfermos, bien para reunirlos a todos para prepararlos a la celebraci\u00f3n de las fiestas solemnes y a la recepci\u00f3n de los sacramentos. Cundo acompa\u00f1aba a la familia al campo, en Joigny, en Montmirail, en Villepreux, en lugar de tomarse un descanso, ve\u00eda una carrera m\u00e1s extensa a su celo. Todos os campesinos diseminados por estos vastos dominios eran a los ojos del caritativo sacerdote una prolongaci\u00f3n, una extensi\u00f3n de la familia. Era para \u00e9l la familia de los ancianos, pero en el sentido superior de la fraternidad cristiana. De esta forma se repart\u00eda entre ellos y sus alumnos y, si hab\u00eda que luchar contra alg\u00fan sentimiento de preferencia, se puede pensar que se trataba de los pobres y de los peque\u00f1os.<span id='easy-footnote-8-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-8-16201' title='En Montmirail, no se contentaba con predicar al pueblo desde un p\u00falpito que existe todav\u00eda; sino que siguiendo la tradici\u00f3n le convocaba, como san Francisco Javier, por medio de una campanilla que paseaba por las calles, lo reun\u00eda en una plaza y hablaba subido a una piedra desde la que el magistrado hac\u00eda justicia y publicaba sus ordenanzas. &lt;em&gt;(Hist. de Montmirail, &lt;\/em&gt;p. 60).'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><strong>III. Los duelos en el siglo XVII<\/strong>; esfuerzos de Vicente por hacerlos abolir.<\/h3>\n<p>Su celo alcanzaba no obstante en todo ocasi\u00f3n hasta los jefes de la casa de Gondi. Con aquella prudencia y discreci\u00f3n que sierre le caracterizaron, sab\u00eda conciliar el respeto con una santa audacia, como templar los firme y rudos consejos con la dulzura y la caridad. He aqu\u00ed un ejemplo glorioso para \u00e9l y para el general de las galeras.<\/p>\n<p>Se sabe a qu\u00e9 excesos lleg\u00f3 el furor por los duelos hacia finales del siglo XVI. Durante las guerras religiosas que eran al propio tiempo guerras civiles, las leyes se callaban impotentes, t cada uno se hac\u00eda justicia a su modo. Incluso la moral y la religi\u00f3n eran vencidas por el contagio y el ejemplo y la tiran\u00eda de un modo sanguinario. Enterado por los miedos y los gritos de las familias, Enrique IV hab\u00eda emitido en Blois, en 1602, un edicto contra los duelos, pero los jueces o bien rehusaban aplicarles la penalidad excesiva o acced\u00edan a las solicitaciones de los pr\u00edncipes y de los grandes a favor de los culpables de alta cualidad. Por otra parte el rey, que se hab\u00eda pasado la vida en el campo, conservaba demasiado a\u00fan sus costumbres y sus ideas, y destru\u00eda el efecto de su edicto con elogios o insultos indiscretos; adem\u00e1s, otorgaba a los duelistas, con extrema facilidad, cartas de gracia. El desorden no hizo sino aumentar. En 1607, dieciocho a\u00f1os despu\u00e9s del advenimiento de Enrique IV, Lom\u00e9nie contaba ya cuatro mil gentileshombres que hab\u00edan perecido en combates singulares. Al comenzar 1609, ni un solo d\u00eda que no estuviera se\u00f1alado con uno o varios duelos. Se escog\u00ed indiferentemente para batirse un puente o una plaza p\u00fablica, y los testigos, con frecuencia numerosos, se cortaban la garganta como los verdaderos adversarios. El duelo era tan desastroso para Francia como las fatales batallas de Cr\u00e9cy, de Poitiers y de Azincourt, pues segaba tan cruelmente a su nobleza y la privaba por igual de sus m\u00e1s heroicos defensores. Enrique IV abri\u00f3 por fin los ojos y, el mes de junio de 1609 dio un edicto m\u00e1s eficaz: si, cediendo a un prejuicio demasiado arraigado, dejaba todav\u00eda subsistir el duelo, le hac\u00eda infinitamente raro con h\u00e1biles medidas, y sobre todo con la instituci\u00f3n de un tribunal del honor, sin la decisi\u00f3n del cual nadie se pod\u00eda batir sin incurrir en la pena capital. Los duelos cesaron de repente. Pero volvieron a tenerse con nueva rabia con el favor de dos d\u00e9biles regencias de mujeres y de los alborotos p\u00fablicos, y se necesit\u00f3 el cadalso de Bouteville piadosas intervenciones y las severas ordenanzas de Luis XIV para volverla a frenar.<span id='easy-footnote-9-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-9-16201' title='Poirson&lt;em&gt;, Histoire du r\u00e8gne d\u2019Henri IV, &lt;\/em&gt;t. II, p. 381-387.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En la \u00e9poca a la que hemos llegado, algunos a\u00f1os tan s\u00f3lo de la muerte de Enrique IV y durante la regencia de Mar\u00eda de M\u00e9dicis, reaccionaron con violencia contra la compresi\u00f3n\u00a0 del edicto de 1609. Felipe Manuel acababa de sentirse ultrajado por un se\u00f1or de la corte y, a pesar de su piedad, crey\u00f3 que el recuerdo del mariscal su padre, a quien el honor de su casa y de su sangre le impon\u00edan el deber de lavar esta afrenta en la sangre de su enemigo. Pero, con esta inconsecuencia de car\u00e1cter y de principios que ya tempos observado en su conducta para con su hijo m\u00e1s joven, se fue e su capilla antes de dirigirse al terreno, oy\u00f3 devotamente la misa y se qued\u00f3 m\u00e1s tiempo que de costumbre en oraci\u00f3n para encomendar a Dios el resultado de su duelo y la salvaci\u00f3n de su alma. La misa la hab\u00eda dicho Vicente quien, instruido de la intenci\u00f3n del general, y teniendo tambi\u00e9n el suyo, hab\u00eda pedido a Dios que destruyera el uno con el \u00e9xito del otro. Cuando se ve solo en la capilla con el Sr. de Gondi, se le acerca y, ech\u00e1ndose a sus pies: \u00abPermitid, Mi Se\u00f1or, le dice, que os diga unas palabras con toda humildad. S\u00e9 de buena parte que ten\u00e9is el plan de ir a batiros en duelo. Pero yo os declaro de parte de mi Salvador, a quien acabo de mostraros y vos hab\u00e9is adorado, que si no abandon\u00e1is este mal prop\u00f3sito, \u00e9l ejercer\u00e1 su justicia en vos y en toda vuestra posteridad.\u00bb A su vez, el general cae a los pies de Vicente y, volvi\u00e9ndose hacia Dios, le deja la venganza que le est\u00e1 reservada. Muchas veces a partir de entonces se complac\u00eda en contar esta escena, y de \u00e9l es de quien nosotros la tenemos, ya que el humilde capell\u00e1n, seg\u00fan su costumbre, no habl\u00f3 de ella m\u00e1s que como de tercera persona, en una conferencia de S. L\u00e1zaro.<span id='easy-footnote-10-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-10-16201' title='Conf. del final de 1642.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p>El celo de san Vicente de Pa\u00fal contra los duelos no se limit\u00f3 a este hecho particular. \u00a1Cu\u00e1ntas veces, en sus correr\u00edas caritativas, salt\u00f3 del coche, se meti\u00f3 con peligro de su vida entre las espadas desenvainadas y logr\u00f3 con su coraje y sus piadosas insistencias desarmar a los adversarios.<span id='easy-footnote-11-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-11-16201' title='&lt;em&gt;M\u00e9moires mss&lt;\/em&gt;.\u00a0 de Du Ferrier, citadas por el Sr. Faillon, &lt;em&gt;Vie de M. Olier&lt;\/em&gt;, t. II, p. 110.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> Acabamos de decir que con el favor de dos regencias de mujeres, los duelos se hab\u00edan reanudado\u00a0 con una recrudescencia violenta. Sin embargo, desde el comienzo de la regencia de Ana de Austria, en 1646, el pr\u00edncipe de Cond\u00e9, el cardenal Mazarino y los dem\u00e1s miembros del consejo hab\u00edan prometido no interesarse nunca\u00a0 por quien se batiera en duelo, y el rey y la reina se hab\u00edan comprometido a no sellar ninguna carta de gracia a favor de los duelistas. No se dudar\u00eda que estas resoluciones no se hayan provocado por Vicente que acababa de entrar en el consejo de conciencia. Tenemos, por lo dem\u00e1s, una prueba aut\u00e9ntica en el recuerdo de una conferencia que tuvo, por este tiempo, en Orsigny con los obispos de Sarlat y de Pamiers, los doctores Coqueret y Ferret, p\u00e1rroco de Saint-Nicolas. Esta conferencia ten\u00eda varios objetos, entre otros la extirpaci\u00f3n del protestantismo en Francia; pero la deliberaci\u00f3n se dirig\u00eda en particular hacia las medidas que se tomar\u00edan contra los duelos. Pues bien, es cierto que Vicente actuaba en asunto de acuerdo con la reina, que quiso correr con los gastos de la reuni\u00f3n. \u00c9l no acept\u00f3 este concurso de la munificencia real, pero us\u00f3 de la autoridad de la Ana de Austria\u00a0 para lograr pasar resoluciones que debi\u00f3 trasladar enseguida al consejo de conciencia.<span id='easy-footnote-12-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-12-16201' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 242.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> No obstante la costumbre y el falso punto de honor prevalecieron otra vez. Memorias hablan de gentileshombres que no quer\u00edan siquiera renunciar a la muerte, por ejemplo del mariscal de La Roque-Saint-Chamarant quien, intimado en su agon\u00eda a prometer no batirse nunca, a\u00f1adi\u00f3 esta cl\u00e1usula: \u00abMientras que tal se\u00f1or, mi amigo, no me emplee como segundo\u00bb; y quien, interrogado sobre la causa de los suspiros que mezclaba con el \u00faltimo aliento, respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Ay, conviene que la Roque-Saint-Chamarant muera de esta forma en su lecho despu\u00e9s da dar pruebas de su valor en tantas ocasiones!\u00bb Fue su \u00faltima palabra y su \u00faltimo pesar.<span id='easy-footnote-13-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-13-16201' title='Deposici\u00f3n de De Paux quien, con el Hermano Du Courneau, hab\u00eda realizado, en la conferencia de Orsigny, las funciones de secretario. &lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., n\u00ba 58, p. III.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Olier, p\u00e1rroco de san Sulpicio, que hab\u00eda visto hasta diecisiete gentileshombres morir as\u00ed en su parroquia en una semana, resolvi\u00f3, ante la impotencia de las leyes, oponer la fe al honor, o m\u00e1s bien el honor al honor mismo. Dirig\u00eda a varios se\u00f1ores bien conocidos por su bravura, entre otros al mariscal Fabert y al marqu\u00e9s Antoine de F\u00e9nelon, t\u00edo del arzobispo de Cambrai. Se propuso reunirlos en asociaci\u00f3n, y les conmin\u00f3 a comprometerse bajo la religi\u00f3n del juramento, en un registro firmado con su propia mano, a nunca dar ni aceptar ninguna cita, y a no servir de segundos en los duelos que les propusieran . el marqu\u00e9s de F\u00e9nelon acept\u00f3 este proyecto y se convirti\u00f3 en su propagador. Vicente con quien se hab\u00eda puesto en relaci\u00f3n por intermedio de Olier que profesaba hacia nuestro santo sacerdote tanto respeto y afecto, le anim\u00f3 con todas sus fuerzas. La asociaci\u00f3n se form\u00f3 en seguida. Se propuso no admitir m\u00e1s que a militares conocidos por acciones brillantes en el ej\u00e9rcito, y muchos, como Fabert y F\u00e9nelon, por su valor fren\u00e9tico\u00a0 en los combates singulares. Para dar a su compromiso la mayor solemnidad posible, e imprimirle una consagraci\u00f3n religiosa, estos se\u00f1ores\u00a0 se dirigieron, el d\u00eda de Pentecost\u00e9s de 1651, en medio de una gran asistencia de testigos distinguidos, a la capilla del seminario de San Sulpicio, y all\u00ed, pusieron en manos de Olier esta acta firmada de su propio pu\u00f1o: \u00abLos suscritos hacen, por el presente escrito, declaraci\u00f3n p\u00fablica y protesta solemne de rechazar toda clase de desaf\u00edo y de no batirse nunca en duelo, por cualquier causa que pueda ser, y de rendir toda clase de testimonios del rechazo que hacen del duelo, como de algo del todo contrario a la raz\u00f3n, al bien y a las leyes del Estado, e incompatible con la salvaci\u00f3n de la religi\u00f3n cristiana; sin no obstante renunciar al derecho de rechazar, por todas las v\u00edas leg\u00edtimas, las injurias que les sean hechas, as\u00ed como su profesi\u00f3n y su nacimiento a ellos los obligan; estando siempre preparados, por su parte, a aclarar de buena fe a aquellos que crean tener resentimiento contra ellos, y no dar motivos de ello a nadie.\u00bb<\/p>\n<p>Llam\u00f3 primero la atenci\u00f3n. El gran Cond\u00e9 dijo al marqu\u00e9s de F\u00e9nelon: \u00abConviene, se\u00f1or estar tan seguro como yo lo estoy de vos sobre el valor, para no asustarse de haberos visto romper el primero un\u00a0 hielo as\u00ed.\u00bb Pronto hubo admiraci\u00f3n. Los mariscales de Francia, jueces del honor, comprometieron a todos los gentileshombres a suscribir la declaraci\u00f3n, a redactar memorias, \u00abcon el fin, dec\u00edan ellos, de que al leerlas y examinarlas, podamos informar a Su Majestad, para ser, si as\u00ed lo juzga, confirmados por un nuevo edicto para bien de la religi\u00f3n y del Estado.\u00bb Este juicio fue firmado por los mariscales de Estr\u00e9es, de Schomberg, Plessis-Praslin y Villeroy. Personajes ilustres formalizaron la misma protesta y fueron felicitados por Cond\u00e9, quien fue felicitado a su vez por un breve del papa. Su hermano, el pr\u00edncipe de Conti, hizo entrar en la asociaci\u00f3n\u00a0 a la nobleza de su provincia del Languedoc. Otras provincias siguieron, entre otras el Quercy, gracias al celo de Alain de Solminihac. Los estados del Languedoc y de Breta\u00f1a privaron del derecho de sesi\u00f3n a los gentileshombres que se batieran en duelo. . finalmente el rey, a la espera de otras medidas, exigi\u00f3 la adhesi\u00f3n de los oficiales de su casa.<\/p>\n<p>La Iglesia uni\u00f3 su autoridad a la del rey y de los gentileshombres. Doctores en teolog\u00eda, en numero de cincuenta de los m\u00e1s c\u00e9lebres, redactaron un aviso en el que hablaban con elogios de la declaraci\u00f3n de los asociados y del juicio de los mariscales y recordaban las reglas eclesi\u00e1sticas (18 de agosto de 1651). Veintitr\u00e9s obispos reunidos al mismo tiempo en Par\u00eds se expresaron todav\u00eda con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n<p>No faltaba ya m\u00e1s a estas medidas que la sanci\u00f3n expresa de la autoridad del rey y de la Santa Sede. Vicente y Olier actuaron ante Ana de Austria quien inspir\u00f3 a su hijo el horror de los duelos y el deseo de reprimirlos. Se aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n solemne de la declaraci\u00f3n de la mayor\u00eda del rey. El 7 de setiembre de 1651, el joven Luis XIV acudi\u00f3 al Parlamento donde, despu\u00e9s de declarar que tomaba la direcci\u00f3n de su Estado, mand\u00f3 leer dos edictos que se registraron al punto. Uno era contra las blasfemias, el otro contra los duelos. En \u00e9ste, mandaba expresamente a los mariscales de Francia ser rigurosos en su observancia, y se compromet\u00eda en persona, por su fe y palabra de rey, a no eximir en adelante a nadie de las medidas m\u00e1s rigurosas: fe y palabra que se guardaron inviolablemente durante todo el reinado. Finalmente, prometi\u00f3 jurar expresa y solemnemente su observancia el d\u00eda pr\u00f3ximo de su consagraci\u00f3n y coronaci\u00f3n, \u00abpara que, dec\u00eda \u00e9l, fuera m\u00e1s aut\u00e9ntica y m\u00e1s inviolable una ley tan cristiana, tan justa y tan necesaria.\u00bb En efecto, tres a\u00f1os despu\u00e9s, algunos d\u00edas antes de su consagraci\u00f3n, y en esta ocasi\u00f3n, escribi\u00f3 tambi\u00e9n a los obispos reunidos en Par\u00eds intim\u00e1ndolos a concurrir con \u00e9l a reprimir el furor de los duelos. \u00c9stos, en n\u00famero de veintis\u00e9is, redactaron una declaraci\u00f3n por la que renovaban las penas espirituales lanzadas ya contra los duelistas, y ordenaron a los p\u00e1rrocos publicar un reglamento que enviaban sobre el asunto. El d\u00eda de su consagraci\u00f3n, Luis XIV hizo el juramento prometido, y orden\u00f3 incluir su f\u00f3rmula en la consagraci\u00f3n de los reyes de Francia.<\/p>\n<p>Quedaba por obtener la consagraci\u00f3n de la autoridad apost\u00f3lica. San Vicente de Pa\u00fal, gozando a la saz\u00f3n de gran cr\u00e9dito en Roma,, y que manten\u00eda all\u00ed a varios de sus sacerdotes, escribi\u00f3 a Jolly su superior, el 19 de mayo de 1656,\u00a0 envi\u00e1ndole una memoria sobre este asunto y un modelo de breve: \u00abAntes de responder a su \u00faltima carta, le hablar\u00e9 de un asunto de los m\u00e1s importantes que se puedan presentar, y cuyo m\u00e9rito me servir\u00e1 de excusa con usted, por la sobrecarga que le doy al envi\u00e1rselo; adem\u00e1s de no poder evitarlo a causa de los que me han pedido vuestra ayuda. Se trata de poner remedio a los duelos, que so tan frecuentes en Francia, y por los cuales se han producido males infinitos. El se\u00f1or marqu\u00e9s de la Mothe-F\u00e9nelon es de quien se ha servido Dios para suscitar los medios de destruir su uso. Fue anteriormente un famoso duelista; pero Dios le toc\u00f3 y se convirti\u00f3 de tal manera que jur\u00f3 no batirse m\u00e1s. Era del se\u00f1or duque de Orle\u00e1ns, como lo es todav\u00eda; y habiendo hablado a otro gentilhombre, le hizo tomar la misma resoluci\u00f3n; y los dos se ganaron a otros para su parido comprometi\u00e9ndoles de palabra y hasta por escrito. Estos comienzos han visto los progresos que ver\u00e9is en la memoria\u00a0 incluida, y otras que se han omitido. El rey ha hecho enrolarse a sus casa en esta resoluci\u00f3n. Los estados de Languedoc y de Breta\u00f1a han privado del derecho de sesi\u00f3n en sus asambleas\u00a0 a los gentileshombres que en adelante se batan en sus provincias. Finalmente se han empleado todas las precauciones posibles para detener este torrente que ha causado tantos estragos en los cuerpos y en las almas. Ya no queda, para la conclusi\u00f3n de esta buena obra, m\u00e1s que tenga a bien nuestro santo Padre el Papa coronarla con su bendici\u00f3n mediante el breve que se le pide. Le env\u00edo el proyecto, que ha sido convenido por nuestra parte con tanto cuidado que no es posible cambiar nada sin arruinar el plan que nos hemos trazado. T\u00f3mese la molestia de estar al corriente de todo, por si alg\u00fan cardenal puede o quiere presentar a Su Santidad la importancia del asunto. Monse\u00f1or el Nuncio hace el mismo encargo y env\u00eda el mismo mensaje a su agente\u2026Tendr\u00e1 usted que correr con los gastos, se lo suplico. Le devolveremos lo que haya adelantado. Escr\u00edbame al detalle todo lo que ocurra.\u00bb<\/p>\n<p>Collet cree que la peste que estall\u00f3 por entonces en Roma y dej\u00f3 vacantes a todos los tribunales impidi\u00f3 la publicaci\u00f3n de este breve; al menos no ha encontrado nada en las cartas de san Vicente que pruebe lo contrario. Sin embargo las Memorias de Du Ferrier parecen suponer una intervenci\u00f3n pontifical ya que dicen que fue suprimido el duelo en Francia y en la Iglesia por los cuidados del nuevo pont\u00edfice y la autoridad del rey cristian\u00edsimo.<span id='easy-footnote-14-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-14-16201' title='P. 190;\u00a0 citado por el Sr. Faillon. \u2013V\u00e9ase en este punto la &lt;em&gt;Vie de M. Olier, &lt;\/em&gt; t. II, p. 109-122 y 132-134, la que sigue los relatos de Picot: &lt;em&gt;Essai sur l\u2019influence, &lt;\/em&gt;etc., t.I, p. 355-361 y\u00a0 349-360; del cardenal de Bausset: &lt;em&gt;Histoire de F\u00e9nelon, &lt;\/em&gt;t. I, p. 9 y ss, y de F\u00e9nelon mismo, en su carta a Clemente XI para la canonizaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal del 20 de abril de 1706: &lt;em&gt;Correspondance, &lt;\/em&gt;t. III, p. 104.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><strong>IV. La Se\u00f1ora de Gondi y la misi\u00f3n de Folleville<\/strong>.<\/h3>\n<p>Del desempe\u00f1o de Vicente en el asunto del duelo del Sr. de Gondi lleg\u00f3 sin duda a o\u00eddos de la generala, y aument\u00f3 m\u00e1s todav\u00eda la estima profunda que sent\u00eda por el santo sacerdote. para participar m\u00e1s directamente de la virtud que sal\u00eda de \u00e9l y se difund\u00eda por todos los suyos, quiso entonces ponerse bajo su direcci\u00f3n. Pero temiendo con raz\u00f3n las resistencias de su humildad, se dirigi\u00f3 al P. de Berulle y le suplic\u00f3 con insistencia que impusiera a quien nunca hab\u00eda sabido desobedecer la obligaci\u00f3n de encargarse de su alma.<\/p>\n<p>Apenas respuesta en una direcci\u00f3n tan sabia, esta mujer ya de por s\u00ed virtuosa se entreg\u00f3 al bien con\u00a0 nuevo ardor. Corri\u00f3 m\u00e1s bien que camin\u00f3 por este camino de caridad cristiana que Vicente abr\u00eda a todas las mujeres sobre quienes ejerc\u00eda alguna acci\u00f3n. Multiplic\u00f3 las limosnas, entre las que reservaba una parte privilegiada para los pobres de sus tierras. La visita y el servicio de los enfermos eran para esta sierva del Dios vivo en los pobres un gozo y un honor. No colocaba al frente de los oficios de su casa\u00a0 m\u00e1s que a personas de una probidad y de una religi\u00f3n reconocidas, y no propon\u00eda a los justicias de sus tierras m\u00e1s que a oficiales inaccesibles a la seducci\u00f3n\u00a0 y a los regalos. Adem\u00e1s, gracias a su benevolente intervenci\u00f3n, los procesos y las diferencias eran cosa rara entre sus vasallos, de tal manera sab\u00eda adelantarse y ahogarlos en sus g\u00e9rmenes. Las viudas y los hu\u00e9rfanos ten\u00edan en ella a una madre y un apoyo, los intereses de la religi\u00f3n, a una protectora, y el honor de dios, a una especie de ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>Vicente era el alma y el consejo de estas santas empresas y el verdadero jefe espiritual de la noble casa. ya que el general de las galeras, llamado por su rango y sus funciones, bien a la corte, bien a los confines del reino, hac\u00eda descansar sobre \u00e9l el ministerio de las buenas obras. Vicente sucumbi\u00f3 al fin bajo el peso que su caridad a\u00f1ad\u00eda a su cargo oficial, y en pocos d\u00edas se sinti\u00f3 exhausto. Pero Dios se rindi\u00f3 a os votos de la casa de Gondi, o mejor se guardo para s\u00ed a este siervo fiel. Sus piernas, no obstante, ya debilitadas por la cautividad de T\u00fanez, y que lo estar\u00e1n m\u00e1s en adelante por una cautividad nueva, conservaron de la enfermedad aquella hinchaz\u00f3n dolorosa de la que sufri\u00f3 hasta el \u00faltimo suspiro. Fue para siempre, seg\u00fan su propia expresi\u00f3n, el reloj de su vida de dolor y entregada.<\/p>\n<p>Nos encontramos en una de las circunstancias m\u00e1s decisivas de su historia, a principios de 1617, se hallaba con el general de Gondi en el vastillo de Folleville, di\u00f3cesis de Amiens, cuando le llam\u00f3 al pueblo vecino de Gannes para confesar a un campesino enfermo que reclamaba su ayuda para morirse en paz, al decir de todos, el campesino era un hombre de bien: delante de Dios era un alma a quien una falsa verg\u00fcenza hab\u00eda unido s\u00f3lidamente al mal desde hac\u00eda tiempo. Vicente se acerca, sondea las heridas con su prudencia y su dulzura ordinarias y, llegado al lugar sensible, propone al enfermo la operaci\u00f3n de una confesi\u00f3n general. \u00e9ste acepta y, liberado al mismo tiempo del mal y de su causa, curado de sus remordimientos y de su verg\u00fcenza funesta, no cesa, durante los tres d\u00edas que sobrevive, de hacer su confesi\u00f3n p\u00fablica. \u00ab\u00a1Ah!, Se\u00f1ora, dice una vez dirigi\u00e9ndose delante de toda la gente del pueblo a la condesa de Joigny, yo estaba condenado, si no hubiera hecho una confesi\u00f3n general, a causa de varios pecados grandes, ce los que no me hab\u00eda atrevido a confesarme.\u00bb Todos estaban edificados y alababan a Dios; sola, la condesa de Joigny segu\u00eda triste y silenciosa. Luego, de repente, volvi\u00e9ndose hacia Vicente de Pa\u00fal: \u00ab\u00a1Ah!, Se\u00f1or, exclam\u00f3, \u00bfqu\u00e9 es todo esto, y qu\u00e9 acabamos de o\u00edr? \u00bfQu\u00e9 miedo de que les pase lo mismo a la mayor parte de esta pobre gente! Y si este hombre que pasaba por un hombre de bien se hallaba en estado de condenaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de los dem\u00e1s que viven peor? \u00a1Ay, se\u00f1or Vicente, cu\u00e1ntas almas se pierden! \u00bfQu\u00e9 remedio para ello?\u00bb<\/p>\n<p>Para aliviar su dolor y sus inquietudes religiosas, la Sra. de Gondi rog\u00f3 a Vicente que predicara en la iglesia de Folleville sobre la confesi\u00f3n general, sobre su importancia y la manera de hacerla bien, y ella eligi\u00f3 con fortuna el 25 de enero, d\u00eda en que la Iglesia celebra la conversi\u00f3n de san Pablo. Vicente obedeci\u00f3 con prontitud una invitaci\u00f3n tan conforme a su celo, y tuvo un maravilloso \u00e9xito. No atrevi\u00e9ndose atribu\u00edrselo a s\u00ed mismo, dijo m\u00e1s tarde al referirlo: \u00abDios tuvo tanta consideraci\u00f3n con la confianza y buena fe de esta dama (ya que el gran n\u00famero y la enormidad de mis pecados habr\u00eda impedido el fruto de esta acci\u00f3n), que dio la bendici\u00f3n a mi discurso.\u00bb \u00c9l continu\u00f3 instruyendo a los habitantes de Folleville, que acudieron a \u00e9l con tal rapidez y en tan gran n\u00famero que, por invitaci\u00f3n de la generala, primero el Padre Rector, despu\u00e9s otro Padre de los Jesuitas de Amiens, tuvieron que venir a echarle una mano.. de Folleville, los dos pasaron a los pueblos vecinos que pertenec\u00edan a la casa de Gondi, y realizaron maravillas tambi\u00e9n. \u00ab\u00c9se fue, dec\u00eda Vicente al final de su narraci\u00f3n, el primer serm\u00f3n de la Misi\u00f3n, y el \u00e9xito que Dios le dio el d\u00eda de la conversi\u00f3n de san Pablo: lo que Dios no hizo sin ning\u00fan plan en un d\u00eda semejante.\u00bb<span id='easy-footnote-15-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-15-16201' title='Conf. de los 23 de enero de 1655 y 17 de mayo de 1658.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<p>De manera que, cada a\u00f1o, el 25 de enero, celebraba su memoria con los sentimientos del m\u00e1s vivo agradecimiento, y ha querido que sus hijos conservaran despu\u00e9s de \u00e9l este memorable aniversario. Es este d\u00eda, en efecto, cuando la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, no digamos que naci\u00f3, sino que por lo menos fue concebida: concepci\u00f3n oscura, sin duda, y cuya prodigiosa fecundidad no preve\u00eda Vicente ni aquel d\u00eda ni siquiera ocho a\u00f1os despu\u00e9s; pero, una vez m\u00e1s, \u00bfno es as\u00ed como se hacen todas las obras cristianas?<\/p>\n<p>M\u00e1s que Vicente, parece la Sra. de Gondi haber tenido el presentimiento de los frutos que deb\u00edan salir de la misi\u00f3n de Folleville, y pensaba en difundirlos y perpetuarlos, cuando el hombre con quien contaba para el \u00e9xito de sus planes se dispon\u00eda a huir de su casa.<\/p>\n<h3><strong>V. Salida de la casa de Gondi, y sus causas<\/strong>.<\/h3>\n<p>La virtud de Vicente, la bendici\u00f3n concedida a sus trabajos, le merec\u00edan en la casa de Gondi, de parte de los extra\u00f1os como de la familia, un respeto, distinciones que le eran una tortura. Le trataban como a un santo, \u00a1a \u00e9l que no se llamaba m\u00e1s que este miserable! Era demasiado honor y \u00e9xito: hab\u00eda que arrancarse de este infierno. Porque, seg\u00fan su m\u00e1xima, el infierno en la tierra, el signo manifiesto de la maldici\u00f3n divina es vivir sin cruces y sin humillaciones Como la grande santa que dec\u00eda: \u00abMe muero porque no muero\u00bb y era humillado y sufr\u00eda por no serlo y por no tener nada que sufrir.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, le parec\u00eda que la caridad conspiraba con la humildad para sacarle de la casa de los Gondi. La generala era presa de unos escr\u00fapulos y de unas penas interiores que, seg\u00fan ella, s\u00f3lo Vicente pod\u00eda tranquilizar y curar. En el campo, en la ciudad, se hab\u00eda hecho necesario, y deb\u00eda como \u00fanico m\u00e9dico acompa\u00f1ar en todo a esta dama enferma. Cuando \u00e9l hablaba de un viaje, ella le dec\u00eda: \u00ab\u00a1Ay, se\u00f1or, os march\u00e1is! \u00bfa qui\u00e9n acudir\u00e9 en mis penas?\u00bb \u2013\u00bbSe\u00f1ora, respond\u00eda \u00e9l, Dios proveer\u00e1.\u00bb Sin embargo, \u00e9l le indicaba a un confesor ordinario, luego a un director excepcional, y a\u00f1ad\u00eda: \u00abSi no encontr\u00e1is el descanso ni con uno ni con el otro, os aconsejo que lo busqu\u00e9is al pie de vuestro crucifijo, donde descubrir\u00e9is amorosamente vuestras penas al Hijo de Dios, y har\u00e9is actos de confianza y de resignaci\u00f3n a su buena voluntad; honrar\u00e9is sus propios abandonos, cuando fue abandonado de sus m\u00e1s queridos amigos y hasta de su Padre eterno; y, en ello estudiar\u00e9is el uso que hizo de sus sufrimientos, y espero que, con la gracia de Dios, encontrar\u00e9is en ello paz y consuelo.\u00bb<span id='easy-footnote-16-16201' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-5\/#easy-footnote-bottom-16-16201' title='Conf. a las Hijas de la Caridad del 19 de abril de 1650.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> M\u00e1s de una vez la Sra. de Gondi debi\u00f3 confesar que el crucifijo le hab\u00eda servido de un excelente refugio; pero tambi\u00e9n se hab\u00eda sostenido por la esperanza del regreso de Vicente. Pues, si se lo quitaran para siempre, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de ella? Con \u00e9l ella perder\u00eda la paz y la seguridad de su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de que Vicente sufr\u00eda por un tal apego y confianza, descubr\u00eda en ello una imperfecci\u00f3n y un peligro para un alma que le era tan querida. Acaba de decirnos c\u00f3mo trat\u00f3 poco a poco de de que se desprendiera y de calmar sus temores excesivos forz\u00e1ndola a dirigirse a un confesor distinto, de quien le hac\u00eda confesar que se hab\u00eda sentido contenta; pero vi\u00e9ndola siempre convencida de la necesidad de su direcci\u00f3n, \u00e9l resolvi\u00f3 imponerle un sacrificio total; y a ejemplo del Salvador que dec\u00eda a sus disc\u00edpulos: Expedit vobis ut ego vadam, Os conviene que me vaya, crey\u00f3 prestarle servicio dej\u00e1ndola.<\/p>\n<p>Por otro lado, al cabo de cuatro a\u00f1os, sus alumnos hab\u00edan crecido; el mayor ten\u00eda ya quince a\u00f1os, y el escolar de cuarto se preguntaba si ten\u00eda los talentos y la ciencia necesarios para darles una educaci\u00f3n proporcionada a la grandeza de su nacimiento y de los oficios a los que eran llamados.<\/p>\n<p>Por fin, Par\u00eds, su residencia m\u00e1s habitual, era entonces presa de un alboroto y de las agitaciones cuyo eco y contragolpe alcanzaban a la familia de Gondi. La corte y la ciudad, los grandes y los magistrados, so color de bien p\u00fablico, se disputaban el poder y los tesoros del pa\u00eds. A la muerte de Enrique IV, los se\u00f1ores gritaron: \u00abSe acab\u00f3 el tiempo de los reyes, lleg\u00f3 el de los grandes\u00bb; y hab\u00edan entrado en revueltas contra la regente bajo la direcci\u00f3n de Cond\u00e9 y de los pr\u00edncipes. Los estados generales de 1614, reclamados por ellos, no hab\u00edan producido nada: todo no hab\u00eda sido m\u00e1s que un medio de colorear su toma de armas. Satisfechos por las sumas enormes con las que les hab\u00edan pagado su primera revuelta, empezaron una segunda, a la que Cond\u00e9 arrastr\u00f3 a los protestantes. La corte tuvo que tratar con ellos y pagar otra vez. Richelieu, que acababa de llegar a su primer ministerio, aconsej\u00f3 las medidas de rigor, y Cond\u00e9 acab\u00f3 en la Bastilla. Los pr\u00edncipes y sus secuaces fueron declarados criminales de lesa majestad, depuestos de sus dignidades, y tres ej\u00e9rcitos se dirigieron contra ellos. La corte iba a triunfar, cuando el rey en persona, deseoso de salir de tutela, se uni\u00f3 a los descontentos para derrocar a sus ministros. El 24 de abril de ese a\u00f1o de 1617, el mariscal de Ancre hab\u00eda ca\u00eddo herido de muerte de tres pistoletazos en el puente del Louvre, y sus restos, sepultados a escondidas\u00a0 en Saint-Germain l\u2019Auxerrois, fueron entregados bien pronto a la brutalidad del populacho. El 7 de julio siguiente, su mujer L\u00e9onora Galliga\u00ef, acusada de malversaci\u00f3n, de complots contra el Estado y sobre todo de brujer\u00eda, expiaba, en realidad, en la plaza de Gr\u00e8ve, \u00abel ascendiente de su esp\u00edritu superior sobre el alma d\u00e9bil de Mar\u00eda de M\u00e9dicis.\u00bb Mar\u00eda por su parte, dos meses antes,\u00a0 hab\u00eda tenido que retirarse a Blois en una especie de exilio, incluso de prisi\u00f3n, tras un adi\u00f3s dictado y fr\u00edo de su hijo.<\/p>\n<p>De origen florentino y deudor de sus honores\u00a0 y de su fortuna\u00a0 a las dos reinas llegadas ellas tambi\u00e9n de Florencia, Catalina y Mar\u00eda de M\u00e9dicis, la familia de Gondi no se pod\u00eda quedar insensible ante los \u00faltimos sucesos, menos a\u00fan ante la desgracia de la reina madre. A este partido es al que se sent\u00eda inclinada por naturaleza. Y, en efecto, si el duque de Retz, nieto del mariscal, entr\u00f3 al principio en la primera revuelta de Cond\u00e9 contra la regente, volver\u00e1 a tomar las armas en 1620, para defenderla contra el ej\u00e9rcito real. Jugar\u00e1, es verdad, un triste papel en los Ponts-de-C\u00e9, donde abandonar\u00e1 la partida al primer ca\u00f1onazo; pero se esforzar\u00e1 por tomarse la revancha durante la Fronda, y con su primo y yerno, Pedro de Gondi, hijo mayor de Felipe Manuel, favorecer\u00e1 la evasi\u00f3n de Nantes del famoso coadjutor.<\/p>\n<p>Toda este familia, ya se ve, era m\u00e1s o menos frondosa. Vicente ten\u00eda, verdad es, sus opiniones y sus afectos pol\u00edticos, an\u00e1logos en algunos puntos a los de la familia de Gondi. Pero detestaba los disturbios y las facciones, y por eso se apresur\u00f3 a salir de un medio en el que no le era ya posible guardar la paz, y hasta a abandonar la capital para sustraerse a la vez a los l\u00edos pol\u00edticos y a las instancias que sus patronos no iban a dejar de emplear para retenerle.<\/p>\n<p>Como hab\u00eda entrado en la casa de Gondi por la persuasi\u00f3n del P. de B\u00e9rulle, no quiso salir de ella sin su permiso. Sin embargo, no le detall\u00f3 los motivos de su resoluci\u00f3n. se content\u00f3 con decirle que se sent\u00eda interiormente presionado por Dios a ir a alguna provincia alejada, para emplearse all\u00ed por entero en la instrucci\u00f3n\u00a0 y servicio de los pobres del campo. B\u00e9rulle, quien respetaba su virtud y se lo o\u00eda hac\u00eda nueve a\u00f1os, no dud\u00f3 de que hubiera en este plan\u00a0 algo divino y, a pesar de su afecto por la familia Gondi, le facilit\u00f3 su realizaci\u00f3n. Ten\u00eda entonces a su disposici\u00f3n un puesto a plena satisfacci\u00f3n del santo sacerdote, la parroquia de Ch\u00e2tillon-les-Dombes. Era mejor que Clichy, porque era m\u00e1s pobre y abandonada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo quinto: Primera estancia en la casa de Gondi. I. La familia de Gondi. La familia de Gondi era entonces una de las m\u00e1s ilustres por su nacimiento y por sus cargos. 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