{"id":16193,"date":"2014-12-27T05:30:46","date_gmt":"2014-12-27T04:30:46","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/04\/03\/san-vicente-de-paul-maynard-libro-1-capitulo-3\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:58","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:58","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 1, cap\u00edtulo 3"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo Tercero: Cautividad en T\u00fanez y cartas de Vicente sobre este asunto. Historia y discusi\u00f3n de estas cartas. Estancia en Roma y misi\u00f3n a Par\u00eds.<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>I. Cautividad y cartas<\/strong>.<\/h3>\n<p>Sin embargo, a pesar de una ausencia de varios a\u00f1os, los superiores eclesi\u00e1sticos de Vicente no le hab\u00edan perdido de vista; y, apenas fue sacerdote, pensaron en confiarle un cargo pastoral. Por la recomendaci\u00f3n de su amigo de Commet y m\u00e1s a\u00fan de sus m\u00e9ritos reconocidos, fue nombrado a la parroquia de Tilh, una de las mejores de la di\u00f3cesis de Acqs. Pero se la disput\u00f3 un competidor llamado Soub\u00e9, que la hab\u00eda conseguido en la curia de Roma. Para hacer valer sus derechos habr\u00eda hecho falta pleitear, y Vicente sinti\u00f3 siempre hacia los procesos un horror del que su vida ofrecer\u00e1\u00a0 suficientes testimonios. Con mayor raz\u00f3n le habr\u00eda repugnado inaugurar con un proceso su ministerio sacerdotal. Adem\u00e1s al tomar posesi\u00f3n de una parroquia, habr\u00eda tenido que renunciar a sus queridos estudios, y \u00e9l quer\u00eda proseguirlos. Se apresur\u00f3 pues a enviar un desistimiento que le permit\u00eda seguir varios a\u00f1os m\u00e1s en la universidad de Toulouse.<\/p>\n<p>Acabada por fin su carrera de teolog\u00eda, parti\u00f3 algunos meses despu\u00e9s para Burdeos. \u00bfCu\u00e1l fue el motivo de este viaje? Vicente no se explic\u00f3 m\u00e1s de los principales actos de su vida, sobre todo de los que pod\u00edan redundar en su alabanza. Pues bueno, tal era probablemente el viaje de Burdeos. Va a decirnos tan s\u00f3lo enseguida\u00a0 que se trataba de un asunto que requer\u00eda \u00abgrandes gastos\u00bb, y \u00abque mi temeridad, a\u00f1adir\u00e1 \u00e9l, no me permite nombrar.\u00bb Mollet ha supuesto con el autor del Compendio italiano de su Vida, que tuvo en Burdeos una entrevista con el duque de \u00c9pernon, quien necesitaba de su consentimiento para procurarle una de las altas dignidades de la Iglesia. Es posible que el duque de \u00c9pernon no se encontrara en Burdeos en 1605, aunque no haya sido gobernador de Guyenne hasta quince a\u00f1os m\u00e1s tarde; es posible tambi\u00e9n que sea en esta circunstancia cuando haya querido testimoniar al santo sacerdote su estima por el don de un obispado; pero no hay lugar, en todo este asunto, m\u00e1s que a conjeturas muy poco veros\u00edmiles. Lo que es seguro es que Vicente, en aquella \u00e9poca no andaba lejos de aceptar alg\u00fan beneficio.<\/p>\n<p>Apenas retorn\u00f3 a Toulouse, debi\u00f3 emprender un segundo viaje, cuya causa primera fue bien ordinaria y peque\u00f1a, pero cuyo resultado destaca entre las circunstancias m\u00e1s decisivas de su vida. Aqu\u00ed, en particular, la Providencia lo hizo todo para prepararse a su futuro ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>Llegaba a Toulouse cuando se enter\u00f3 de que una persona de piedad y de condici\u00f3n, quien desde hac\u00eda tiempo admiraba su virtud, le hab\u00eda escogido como heredero. Desprovisto de todo en esa \u00e9poca, y muy resuelto a no deducir nada\u00a0 de los bienes de su familia, crey\u00f3 que el Dios de misericordia le enviaba esta ayuda, y que estaba en la obligaci\u00f3n de aceptarla. Entreg\u00e1ndose a pesquisas de legatario, reconoci\u00f3 que le correspond\u00edan mil doscientas o mil quinientas libras de un hombre que, para escapar a su deuda, se hab\u00eda fugado a Marsella. Se traslad\u00f3 all\u00ed. El deudor hab\u00eda hecho algunos adelantos en el comercio y se hallaba en buena situaci\u00f3n de pagar. Pero Vicente, que sab\u00eda combinar siempre la misericordia con la justicia, se content\u00f3 con trescientos escudos \u2013un escudo, tres libras-. Trescientos escudos, por otra parte, era una suma superior a cuanto hab\u00eda pose\u00eddo nunca, mucho mayor de lo que hab\u00eda deseado en sus sue\u00f1os m\u00e1s ambiciosos, si sus sue\u00f1os se hubieran dirigido hacia la riqueza.<\/p>\n<p>Se dispon\u00eda a regresar por tierra a Toulouse, como hab\u00eda venido, con el peque\u00f1o tesoro, cuya distribuci\u00f3n hac\u00eda ya su ingeniosa caridad, cuando un gentilhombre del Languedoc, con quien estaba alojado, le invit\u00f3 a emprender con \u00e9l la v\u00eda del mar hasta Carbona. Era el mes de julio; la estaci\u00f3n magn\u00edfica; la mar calma y transparente, y en un d\u00eda se llegaba al t\u00e9rmino. Menos tiempo con menos gasto, era doble ganancia. Los atractivos de un viaje as\u00ed, y la Providencia que le empujaba tambi\u00e9n, acabando por ganarle, Vicente se embarc\u00f3.<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 vamos a sustituir por m\u00e1s tiempo a nuestro sacerdote? Tenemos toda la narraci\u00f3n de este extra\u00f1o viaje escrita de su pu\u00f1o y letra. Como lo veremos inmediatamente, no es culpa de su humildad si ha llegado hasta nosotros; pero ya que tenemos la suerte de poseerla, cit\u00e9mosle con escrupulosa exactitud, respetando hasta la vieja ortograf\u00eda. Nada podr\u00eda reemplazar a esas ingenuas y emocionantes palabras:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSe\u00f1or,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">[Hace dos a\u00f1os, al contemplar (versi\u00f3n S\u00edgueme, Salamanca 1972) los favorables progresos de mis asuntos, cualquiera hubiera podido decir que la fortuna, en contra de mis m\u00e9ritos, se afanaba en hacerme mas envidiado que imitado;<span id='easy-footnote-1-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-1-16193' title='Alusi\u00f3n evidente al viaje de Burdeos. (Anotamos solamente las que aporta el texto original de Maynard).'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> por desgracia, eso no era m\u00e1s que para representar en m\u00ed su inconstancia y su capricho, convirtiendo luego su gracia en desgracia y su ventura en desventura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Ha podido usted saber, por estar al tanto de mis asuntos, c\u00f3mo encontr\u00e9, a mi regreso de Bordeaux, un testamento hecho a mi favor por una buena se\u00f1ora anciana de Toulouse, cuyos bienes consist\u00edan en algunos muebles y unas tierras que la C\u00e1mara bipartita de Castres del hab\u00eda adjudicado por trescientos o cuatrocientos escudos que un brib\u00f3n malvado le deb\u00eda; para retirar una parte de ellos, me encamin\u00e9 all\u00ed para vender dichos bienes, aconsejado de mis mejores amigos y de la necesidad que ten\u00eda de dinero para satisfacer las deudas que hab\u00eda contra\u00eddo y los grandes gastos que supon\u00eda tendr\u00eda que hacer para llevar a cabo el asunto que mi temeridad no me permite nombrar.<span id='easy-footnote-2-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-2-16193' title='Palabras citadas hace un momento.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Al llegar a aquel lugar, me encontr\u00e9 con que el brib\u00f3n hab\u00eda abandonado su pa\u00eds, huyendo de una orden captura que la buena mujer hab\u00eda conseguido contra \u00e9l por esta misma deuda, y me advirtieron c\u00f3mo realizaba buenos negocios en Marsella y que dispon\u00eda de abundantes medios. Por lo cual mi procurador concluy\u00f3 (tal como, en realidad, la naturaleza de mis asuntos requer\u00eda) que deber\u00eda encaminarme a Marsella, ya que \u00e9l pose\u00eda en dicho lugar buenos recursos. No teniendo dinero para realizar el viaje, vend\u00ed el caballo que hab\u00eda alquilado en Toulouse, pensando pagarlo a mi regreso, que el infortunio ha ido retrasando hasta tal punto de que mi verg\u00fcenza es grande por haber dejado mis negocios tan embrollados: lo cual yo no hubiera hecho si Dios me hubiese concedido tan feliz logro en mi empresa como las apariencias me promet\u00edan. Part\u00ed, pues, con este prop\u00f3sito, atrap\u00e9 a mi hombre en Marsella, le hice prender y me avine con \u00e9l por trescientos escudos, que me pag\u00f3 al contado. Estando a punto de partir por tierra, me anim\u00f3 un gentilhombre. Con quien me hab\u00eda alojado, a embarcarme con \u00e9l hasta Narbona, viendo la bonanza del tiempo que hac\u00eda; lo cual hice par poder volver m\u00e1s pronto y para poder ahorrar o, por mejor decir, para no regresar nunca y perderlo todo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">El viento nos fue tan favorable como para poder llegar aquel mismo d\u00eda a Carbona, que estaba a cincuenta leguas, si Dios no hubiese permitido que tres bergantines turcos, que costeaban el golfo de Lyon para atrapar las barcas que ven\u00edan de Beaucaire donde se celebraban unas ferias<span id='easy-footnote-3-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-3-16193' title='La hab\u00eda comenzado el 23 de julio.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> que se cree son de las m\u00e1s hermosas de la cristiandad, cargasen contra nosotros y nos atacasen tan vivamente que, despu\u00e9s de matar a dos o tres de los nuestros y herir a todos los dem\u00e1s, incluso a m\u00ed, pues recib\u00ed un flechazo que me habr\u00e1 de servir de bar\u00f3metro por el resto de mi vida, nos vimos obligados a rendirnos a aquellos felones, peores que tigres, cuyas primeras explosiones de ira consistieron en descuartizar a nuestro piloto en cien mil pedazos, por haber matado a un de los principales de los suyos, aparte de otros cuatro o cinco forzados que los nuestros les mataron. Hecho esto, nos encadenaron, despu\u00e9s de habernos curado groseramente, siguieron su rumbo, cometiendo mil clases de robos, aunque dando la libertad, despu\u00e9s de haberlos saqueado, a todos los que se rend\u00edan sin combatir. Y finalmente, cargados de mercanc\u00eda, al cabo de siete u ocho d\u00edas, se dirigieron a Berber\u00eda, antro y madriguera<span id='easy-footnote-4-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-4-16193' title='&lt;em&gt;Spelunca&lt;\/em&gt;, caverna.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> de ladrones, sin permiso del Gran Turco, en donde una vez llegados nos pusieron en venta, con el proceso verbal de nuestra captura, que ellos dec\u00edan haber realizado en un nav\u00edo espa\u00f1ol, ya que, sin esta mentira, hubi\u00e9ramos sido libertados por el c\u00f3nsul que el rey tiene all\u00ed para asegurar el libre comercio a los franceses.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Para proceder a nuestra venta, despu\u00e9s de despojarnos de todo y dejarnos completamente desnudos, nos entregaron a cada uno un par de calzones, una casaca de lino y un bonete, y nos pasearon por la ciudad de T\u00fanez, adonde hab\u00edan ido expresamente para vendernos. Tras obligarnos a dar tres o cuatro vueltas por la ciudad, con la cadena al cuello, nos devolvieron al barco para que los mercaderes viniesen a ver qui\u00e9n es el que pod\u00eda comer bien o no, y mostrarles c\u00f3mo nuestras llagas no eran mortales; hecho esto, nos condujeron de nuevo a la plaza, adonde acudieron los mercaderes para visitarnos, lo mismo que hubieran hecho para comprar un caballo o un buey, haci\u00e9ndonos abrir la boca para examinar nuestros dientes, palpando nuestros costados, sondeando nuestras llagas, y haci\u00e9ndonos caminar al paso, y trotar y correr,, levantar luego cargas para ver la fuerza de cada uno, y otras mil clases de brutalidades.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Yo fui vendido a un pescador, que pronto tuvo que desprenderse de m\u00ed, por no haber nada tan contrario para m\u00ed como el mar; el pescador me vendi\u00f3 a un anciano, m\u00e9dico espag\u00edrico,<span id='easy-footnote-5-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-5-16193' title='&lt;em&gt;Spagirite, spagirie&lt;\/em&gt;,\u00a0 del griego &lt;em&gt;spao&lt;\/em&gt;, extraer, antiguo nombre de la qu\u00edmica.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> excelente destilador de quintaesencias, hombre muy humano y tratable, el cual, seg\u00fan me dec\u00eda, hab\u00eda trabajado durante cincuenta a\u00f1os en la b\u00fasqueda de la piedra filosofal, siempre en vano en cuanto a la piedra, pero muy afortunadamente en otras clases de trasmutaciones de metales. Doy fe de que yo le vi muchas veces fundir juntas cantidades iguales de oro y de plata, disponerlas en l\u00e1minas peque\u00f1as, a\u00f1adir luego una capa de cierta especie de polvo, encima una nueva capa de l\u00e1minas, y luego otra capa de polvos, todo ello en un vaso o crisol como el que usan los orfebres en su fundici\u00f3n, tenerlo todo al fuego durante veinticuatro horas, abrirlo luego y encontrar la plata convertida en oro; y muchas m\u00e1s veces todav\u00eda le vi endurecer y solidificar el mercurio en plata fina que vend\u00eda luego para d\u00e1rselo a los pobres. mi ocupaci\u00f3n consist\u00eda en mantener el fuego en diez o doce hornos; en lo cual, gracias a Dios, yo no sent\u00eda m\u00e1s disgusto que placer. \u00c9l me quer\u00eda mucho y le gustaba discurrir conmigo sobre alquimia y mucho m\u00e1s a\u00fan sobre su ley, a la que se esforzaba mucho en convertirme, prometi\u00e9ndome grandes riquezas y todo su saber.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Dios mantuvo siempre en m\u00ed una esperanza de liberaci\u00f3n, gracias a las asiduas plegarias que le dirig\u00eda a \u00e9l y a la santa Virgen Mar\u00eda, por cuya intercesi\u00f3n yo creo firmemente que he sido libertado. De este modo la esperanza y la firme creencia que ten\u00eda de volver a verle, se\u00f1or, me hizo ser asiduo en rogarle que me ense\u00f1ase el medio de curar el mal de piedra, en el que todos los d\u00edas le ve\u00eda hacer milagros; lo cual hizo, mand\u00e1ndome incluso preparar y administrar sus ingredientes. \u00a1Oh, cu\u00e1ntas veces he deseado haber sido esclavo antes de la muerte de su hermano y conmecenas<span id='easy-footnote-6-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-6-16193' title='Es decir, que estaba con usted mi Mecenas, mi co-Mecenas, mi co-ptotector.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> en hacerme bien, y haber tenido el secreto que ahora le env\u00edo, rogando a usted que lo reciba con tan buen coraz\u00f3n como es firme mi creencia de que, si hubiese yo conocido lo que le env\u00edo, la muerte no hubiese triunfado ya sobre \u00e9l (al menos por este medio), aunque se diga que los d\u00edas del hombre est\u00e1n contados ante Dios. es verdad: pero no porque Dios hubiese contado que sus d\u00edas fuesen en tal n\u00famero, sino que este n\u00famero ha sido contado delante de Dios porque ha sucedido as\u00ed; o, por decirlo con mayor claridad, \u00e9l no muri\u00f3 cuando muri\u00f3 porque Dios lo hubiese previsto as\u00ed o decidido que el n\u00famero de sus d\u00edas fuese tal, sino que Dios lo previ\u00f3 as\u00ed y en n\u00famero de sus d\u00edas fue conocido que era el que era, por haber muerto cuando muri\u00f3]\n<p style=\"padding-left: 30px\">Estuve pues con aquel anciano desde el mes de setiembre de 1605 hasta el pr\u00f3ximo mes de agosto, cuando fue tomado y llevado al gran sult\u00e1n<span id='easy-footnote-7-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-7-16193' title='Achmet I, que hab\u00eda sucedido a Mohamet III, su padre, en 1603, seg\u00fan Dom Calmet, en su &lt;em&gt;Abr\u00e9g\u00e9&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;chronologique&lt;\/em&gt;, y en\u00a0 1604, seg\u00fan morera. En realidad, siguiendo al se\u00f1or de Hammer &lt;em&gt;(Histoire de l\u2019empire ottoman), &lt;\/em&gt; es a finales de 1603 cuando Achemet comenz\u00f3 su reinado, habiendo muerto su padre el 22 de diciembre de aquel a\u00f1o.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> a trabajar para \u00e9l; pero fue en vano; porque muri\u00f3 de pena en el camino. Me dej\u00f3 a un sobrino suyo, verdadero antropomorfita,<span id='easy-footnote-8-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-8-16193' title='Que da a Dios una figura humana.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> que me volvi\u00f3 a vender inmediatamente despu\u00e9s de la muerte de su t\u00edo porque oy\u00f3 decir que el se\u00f1or de Br\u00e8ves,<span id='easy-footnote-9-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-9-16193' title='Fran\u00e7ois Savari\u00a0 de Br\u00e8ves, nacido en 1560, muerto en 1628, uno de los m\u00e1s h\u00e1biles negociadores de los reinados de Enrique IV y de Luis XIII, fue agregado a la embajada de la Puerta desde 1582 y fue embajador en t\u00edtulo de 1591 a 16o5. \u2013El rumor del que habla Vicente era fundado. El 20 de mayo de 1604, de Br\u00e8ves hab\u00eda concluido entre Enrique IV y Achmet un tratado ventajoso para Francia; y un a\u00f1o despu\u00e9s, part\u00eda de Constantinopla para hacer ejecutar en T\u00fanez y en Argel las \u00f3rdenes del Gran Se\u00f1or para la liberaci\u00f3n de los cristianos, y sobre todo de los Franceses, y para la restituci\u00f3n de los barcos y de los efectos tomados por los corsarios de Berber\u00eda. Lo logr\u00f3 en T\u00fanez, con peligro de su vida; pero fracas\u00f3 en Argel, donde casi es asesinado. (V\u00e9ase el art &lt;em&gt;Br\u00e8ves&lt;\/em&gt; en &lt;em&gt;la Bbiogra. Unive&lt;\/em&gt;. de Michaud; y\u00a0 &lt;em&gt;l\u2019Histoire du r\u00e8gne d\u2019Henri IV&lt;\/em&gt;,\u00a0 por M. Poirson, tom II, p. 237, in-8\u00a0; Paris, 1856.).'><sup>9<\/sup><\/a><\/span> embajador del rey en Turqu\u00eda, ven\u00eda con buenas y expresas patentes del Gran Turco a reclamar a los esclavos cristianos. Me compr\u00f3 un renegado de Niza, en Saboya, malo por naturaleza, que me condijo a su temat: as\u00ed se llama la finca que uno tiene como aparcero del Gran Se\u00f1or, ya que el pueblo no tiene nada, todo es del sult\u00e1n. El temat de \u00e9ste estaba en la monta\u00f1a, donde el terreno es sumamente c\u00e1lido y desierto. Una de las tres mujeres que ten\u00eda (como greco-cristiana, pero cism\u00e1tica) estaba dotada de buen entendimiento y me quer\u00eda mucho, pero al final, a\u00fan m\u00e1s; otra, turca de nacimiento, que sirvi\u00f3 de instrumento a la inmensa misericordia de Dios para retirar a su marido de la apostas\u00eda y devolverle al seno de la Iglesia, y contribuy\u00f3 a libertarme de la esclavitud. Curiosa por conocer nuestra manera de vivir, acud\u00eda todos los d\u00edas a verme en el campo donde yo cavaba, y despu\u00e9s me mand\u00f3 cantar alabanzas a mi Dios. el recuerdo de Quomodo cantabimus in terra aliena de los hijos de Israel cautivos en Babilonia me hizo comenzar, con l\u00e1grimas en los ojos, el salmo Super flumina Babylonis y luego la Salve Regina y varias ostras cosas; todo lo cual le gust\u00f3 tanto que qued\u00f3 grandemente maravillada. Por la tarde no dej\u00f3 de decir a su marido que se hab\u00eda equivocado al dejar su religi\u00f3n, que ella cre\u00eda sumamente buena, por la idea que yo le hab\u00eda dado de nuestro Dios y por alguna de sus alabanzas que yo hab\u00eda cantado en su presencia; por lo cual, dec\u00eda, hab\u00eda tenido un placer tan divino que no cre\u00eda que el para\u00edso de su padres y el que ella tambi\u00e9n esperaba fuese tan glorioso, ni acompa\u00f1ado de tanta alegr\u00eda como el placer que hab\u00eda experimentado mientras yo alababa a mi Dios, concluyendo que hab\u00eda en todo ello cierta maravilla.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Esta otro Caif\u00e1s<span id='easy-footnote-10-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-10-16193' title='En el relato de la pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, Caif\u00e1s dice: \u00abVosotros no sab\u00e9is nada, ni pens\u00e1is que os conviene\u00a0 que muera un hombre por el pueblo., y no que toda la naci\u00f3n perezca\u00bb Y el evangelista san Juan a\u00f1ade: \u00abEsto no lo dijo por s\u00ed mismo; sino por ser pont\u00edfice de aquel a\u00f1o, profetiz\u00f3 que Jes\u00fas morir\u00eda por la gente\u2026\u00bb (Jn, c. XI, v, 49-51.).'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> o burra de Balaam hizo con sus razonamientos que su marido me dijese al d\u00eda siguiente que no esperaba m\u00e1s que una buena ocasi\u00f3n para escaparnos a Francia, y que en poco tiempo encontrar\u00eda tal remedio que Dios ser\u00eda alabado por ello. esos pocos d\u00edas fueron diez meses en los que se entretuvo en estas vanas, aunque al final realizadas esperanzas, al cabo de los cuales nos escapamos en un peque\u00f1o esquife y llegamos el 28 de junio a Aig\u00fces-Mortes, y poco despu\u00e9s a Avi\u00f1\u00f3n, donde monse\u00f1or, el vicelegado,<span id='easy-footnote-11-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-11-16193' title='Se llamaba Pierre Montorio.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> recibi\u00f3 p\u00fablicamente al renegado con l\u00e1grimas en los ojos y sollozos en la garganta, en la iglesia de San Pedro, para honor de Dios y edificaci\u00f3n de los espectadores. Monse\u00f1or nos ha retenido a ambos para llevarnos a Roma, adonde ir\u00e1 apenas venga su sucesor en el trienio<span id='easy-footnote-12-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-12-16193' title='T\u00e9rmino de tres a\u00f1os.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> que \u00e9l acab\u00f3 el d\u00eda de san Juan.<span id='easy-footnote-13-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-13-16193' title='El sucesor fue Joseph Ferreri, arzobispo de Urbino.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Prometi\u00f3 al penitente hacerle entrar en el austero convento de los Fate ben fratelli,<span id='easy-footnote-14-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-14-16193' title='&lt;em&gt;Haced el bien, hermanos. \u2013&lt;\/em&gt;Nombre vulgar de un hospital dirigido por los Hermanos de San Juan de Dios. En este hospital muri\u00f3 el renegado convertido por san Vicente.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> donde ya ha profesado, y a m\u00ed procurar que me concedan alg\u00fan buen beneficio. Me hace el honor de estimarme mucho y de halagarme, por unos cuantos secretos de alquimia que le he ense\u00f1ado, los que \u00e9l estima, seg\u00fan dice, m\u00e1s que si yo li avesse dato un monte di oro,<span id='easy-footnote-15-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-15-16193' title='&lt;em&gt;Como si le hubiera dado un monte de oro. '><sup>15<\/sup><\/a><\/span> <\/em>porque ha trabajado en ello durante toda su vida y no hay cosa en que encuentre mayor satisfacci\u00f3n. Monse\u00f1or, al saber que yo era eclesi\u00e1stico, me ha ordenado que env\u00eda a buscar los t\u00edtulos de mis \u00f3rdenes, asegur\u00e1ndome que me ayudar\u00e1 y me proveer\u00e1 de alg\u00fan beneficio. Estaba yo preocupado por encontrar un hombre de confianza para ello, cuando un amigo m\u00edo, de la casa de mi se\u00f1or, me dirigi\u00f3 al se\u00f1or Canterelle, dador de la presente, que iba a Toulouse, a quien rogu\u00e9 que se tomase la molestia de hacer una escapada hasta Dax para poder entregaros la presente y recibir mis t\u00edtulos indicados junto con los que obtuve en Toulouse de bachiller en Teolog\u00eda que os suplico le entregu\u00e9is. A este fin, env\u00edo a vuestra merced un recibo. El se\u00f1or Canterelle es de la casa y tiene \u00f3rdenes expresas de monse\u00f1or de atenerse fielmente a su encargo y de enviarme los papeles a Roma si hemos partido para entonces.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">He tra\u00eddo dos piedras de Tiurqu\u00eda que la naturaleza ha tallado en punta de diamante, una de las cuales le env\u00edo, suplic\u00e1ndole la reciba de tan buen grado como yo humildemente se la presento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">[Espero, se\u00f1or, que ni usted ni mis padres se habr\u00e1n escandalizado de m\u00ed por mis acreedores, a los que hubiera satisfecho ya en parte con cien o con ciento veinte escudos que nuestro penitente me dio, si no me hubieren aconsejado mis mejores amigos que los guardase hasta mi vuelta de Roma, para evitar los accidentes que por falta de dinero podr\u00edan acontecer (ahora que dispongo de la mesa y del aprecio de monse\u00f1or); pero creo que este esc\u00e1ndalo se trocar\u00e1 en bien.]\n<p style=\"padding-left: 30px\">[He escrito al se\u00f1or d\u2019Arnaudin y a mi madre. Ruego a usted que les haga sacar mis t\u00edtulos por alguna persona a quien pagar\u00e1 el se\u00f1or Canterelle. Si por casualidad mi madre hubiese perdido los t\u00edtulos, estar\u00e1n adem\u00e1s, de todos modos, en poder del se\u00f1or Rabel.]\n<p style=\"padding-left: 30px\">[Sin otra cosa m\u00e1s que rogarle contin\u00faa concedi\u00e9ndome su santa afecto, quedo, se\u00f1or, humilde y obediente servidor de vuestra merced.]\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abDePaul.\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">En Avi\u00f1\u00f3n, 24 de julio de 1607.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Direcci\u00f3n: al se\u00f1or de Comet, abogado en la Corte presidencial de Dax, en Dax.<\/p>\n<h3><strong>II. Historia y discusi\u00f3n<\/strong>.<\/h3>\n<p>Esta carta, escrita \u00aben Avi\u00f1\u00f3n el 24 de julio de 1607\u00bb, iba dirigida \u00aba monse\u00f1or, se\u00f1or de Comet, abogado en la corte presidencial de Dax en Dax.\u00bb Era de Commet el joven, hermano del abogado que hab\u00eda sido el primer protector de Vicente, y a quien Vicente hab\u00eda querido tan tiernamente, que acababa de morir de la piedra. Con aquel estilo envejecido e incorrecto, se revela, adem\u00e1s de una piedad y una caridad emotivas, un verdadero talento de narraci\u00f3n pintoresca y dram\u00e1tica. Vicente hab\u00eda escrito esta carta, no para satisfacer la necesidad de gloriarse, ni siquiera de rogar a de Commet que le enviase sus cartas de ordenaci\u00f3n y de grados que iba a necesitar en Roma. Y como su larga ausencia y el rumor vago de los peligros que hab\u00eda corrido hab\u00edan puesto a todos sus amigos en alarma, crey\u00f3 deber entra, para tranquilizarlos, en estos detalles sobre su esclavitud. De esa manera tambi\u00e9n, encontraba ocasi\u00f3n de dar gloria a Dios y a la virgen Mar\u00eda, a quienes solamente \u00e9l atribuye su liberaci\u00f3n, y defender la causa del renegado convertido. Ya que si, en esta narraci\u00f3n todo inspira por naturaleza la m\u00e1s viva simpat\u00eda, es de notar que ni una sola palabra resulta directamente en su honra. As\u00ed no es s\u00f3lo la impresi\u00f3n del canto de los salmos para una musulmana, ni las conversaciones de esta mujer con su marido, si tampoco un relato que Vicente le hab\u00eda hecho de nuestro Dios, los que sacaron\u00a0 tan maravillosamente al renegado de su apostas\u00eda; necesit\u00f3 al santo sacerdote de otros esfuerzos de apostolado, de los que su humildad nada nos dice, para convertir a su amo, y traerse de T\u00fanez este trofeo vivo de su victoriosa cautividad.<\/p>\n<p>Trascurrieron m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. En 1658, un gentilhombre de Dax, llamado Dages y sobrino del can\u00f3nigo de Saint-Martin, encontr\u00f3 esta carta entre papeles de familia. Conociendo la relaci\u00f3n estrecha de su t\u00edo con Vicente, se la dio como un regalo agradable. Por su parte, al can\u00f3nigo Saint-Martin le falt\u00f3 el tiempo para enviar una copia a Vicente, creyendo darle una satisfacci\u00f3n al acercar su ancianidad a este recuerdo de sus j\u00f3venes a\u00f1os. Saint-Martin mismo, a pesar de un largo trato con Vicente, no hab\u00eda calibrado a\u00fan toda la profundidad que no buscaba en sus recuerdos m\u00e1s que nuevas humillaciones, o un medio para atraerse el desprecio de los hombres. A la vista de este monumento de su gloriosa esclavitud, Vicente enrojeci\u00f3 y se apresur\u00f3 a sepultarlo en las llamas. Pero no era m\u00e1s que una copia, el original segu\u00eda en manos extra\u00f1as que pod\u00edan servirse de \u00e9l como de una pieza de convicci\u00f3n contra \u00e9l, cuando quisiera, seg\u00fan su costumbre, publicar y exagerar sus miserias y su nada. Escribi\u00f3 pues a Saint-Martin para suplicarle que le enviara su misma carta. El can\u00f3nigo abri\u00f3 finalmente los ojos y, entreviendo el pensamiento de humilde amigo, no se apresur\u00f3 en obedecer a esta petici\u00f3n. Durante m\u00e1s de un a\u00f1o Vicente insisti\u00f3 una y otra vez y, seis meses antes de su muerte, el 18 de marzo de 1660, escribi\u00f3 otra vez a Saint-Martin en estos vivos y urgentes t\u00e9rminos: \u00abOs conjuro por todas las gracias que Dios ha querido concederos que me hag\u00e1is la de enviarme esa miserable carta que hace menci\u00f3n de Turqu\u00eda.. hablo de la que el se\u00f1or Dages ha encontrado entre los papeles de su se\u00f1or padre. Os ruego una vez m\u00e1s por las entra\u00f1as de Jesucristo Nuestro Se\u00f1or que me hag\u00e1is lo antes posible la gracia que os pido.\u00bb<\/p>\n<p>Nunca se ha visto un lenguaje m\u00e1s sagrado para implorar la vida. Se trataba de mucho m\u00e1s para Vicente; se trataba de no dejar tras de s\u00ed un testimonio aut\u00e9ntico, escrito y firmado de su mano, que le sirviera de un t\u00edtulo de honor. Pues bien, el tiempo pasaba, porque \u00e9l se sent\u00eda morir: de ah\u00ed su insistente s\u00faplica.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s: en todo el curso de su vida, apenas una vez habl\u00f3 de su esclavitud , y eso en el tiempo en que la memoria era reciente, y eso confidencialmente a un solo sacerdote a quien necesitaba tal vez preparar al santo ministerio en las regiones berberiscas. En el proceso verbal de su beatificaci\u00f3n, un solo testigo, Raymond des Mortiers, sacerdote de la Misi\u00f3n, de edad por entonces de setenta y seis a\u00f1os, declar\u00f3 haberle o\u00eddo decir algunas palabras. Otro sin embargo, Charles le Blanc, sacerdote tambi\u00e9n de la Misi\u00f3n, de ochenta y cinco a\u00f1os, declar\u00f3 que cre\u00eda, pero sin certeza haber recibido el mismo relato de la boca del siervo de Dios.<span id='easy-footnote-16-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-16-16193' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;. , n\u00ba 12.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> Adem\u00e1s, Vicente conserv\u00f3 sobre este asunto un silencio absoluto. Veinte veces, en las asambleas de caridad tuvo la ocasi\u00f3n de hablar de ello a su auditorio; veinte veces se call\u00f3. Y con todo, \u00a1cu\u00e1ntas razones otras humildades que no fueran la suya habr\u00edan podido encontrar para excusar, para justificar una narraci\u00f3n as\u00ed1 Por ejemplo la necesidad de mover a la piedad a favor de los desdichados esclavos, contando no sufrimientos extra\u00f1os, sino los suyos propios, y las torturas experimentadas; coloc\u00e1ndose a s\u00ed mismo en escena en un cuadro dram\u00e1tico; mostrando incluso, al modo de la elocuencia antigua, las marcas del hierro, grabadas en sus miembros. Solamente \u00e9l crey\u00f3 que la caridad m\u00e1s exigente exigiera un tal sacrificio a la humildad. \u00a1Algo m\u00e1s sorprendente todav\u00eda\u00a1 Se sab\u00eda a pesar de todo su cautiverio de T\u00fanez, sin conocer sus detalles, y le presentaron mucha veces este tema. Un secretario del rey, en particular, llamado Jean-Baptiste Daulier, que hab\u00eda sido esclavo en Argel y hab\u00eda sido socorrido por las limosnas del Santo, le provoc\u00f3 varias veces, con la narraci\u00f3n de sus propias aventuras, a contar las suyas. Vanos esfuerzos: Vicente escuchaba todas estas descripciones de las ciudades berberiscas como descripciones de un pa\u00eds que le fuera totalmente desconocido, todas esta referencias de los sufrimientos de la esclavitud sin responder que \u00e9l los hab\u00eda pasado, y nunca cedi\u00f3 a la tentaci\u00f3n tan natural en los viajeros, y sobre todo en los viajeros de aventuras extra\u00f1as, de hablar de s\u00ed mismo.<span id='easy-footnote-17-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-17-16193' title='Daulier ha expuesto \u00e9l mismo este hecho, &lt;em&gt;summ&lt;\/em&gt;., n\u00ba 4, p, 6.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Y sin embargo \u00a1qu\u00e9 vivo recuerdo hab\u00eda conservado de estas costas b\u00e1rbaras, en incluso recuerdos que le tra\u00edan sufrimientos de tantos miles de sus hermanos, expuestos a perder su fe, y reducidos a esconder por la noche las l\u00e1grimas que por el d\u00edas habr\u00edan atra\u00eddo nuevas torturas! Sus discursos y su obras lo dir\u00e1n m\u00e1s tarde en voz alta. Ya que por todas partes donde \u00e9l hab\u00eda sufrido y visto sufrir, se\u00f1alaba su lugar o el lugar de alguien de los suyos para llevar all\u00ed socorro a sus compa\u00f1eros o a sus sucesores de infortunio. \u00abEl que no ha sufrido \u00bfqu\u00e9 sabe\u00bb? dice la sagrada Escritura.<span id='easy-footnote-18-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-18-16193' title='&lt;em&gt;Ecccl&lt;\/em&gt;., XXXIV, 9, 11.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> Palabra m\u00e1s filos\u00f3fica y bella que el Non ignara mali, miseris succurrere disco del poeta. Toda la ciencia cristiana, ciencia dogm\u00e1tica y ciencia moral, ciencia especulativa y ciencia pr\u00e1ctica, siendo un resultado de la Cruz, es a la escuela experimental de la Cruz a donde Dios env\u00eda a sus santos, y particularmente a aquellos de quienes quiere hacer, como de Vicente de Pa\u00fal, los representantes y los dispensadores de su misericordiosa providencia en la tierra..<\/p>\n<p>A los santos se complace en exaltarlos en la proporci\u00f3n que ellos se humillan, y de esta forma es como enga\u00f1\u00f3 a la humildad de Vicente. El santo anciano no pod\u00eda ya escribir y se ve\u00eda obligado a servirse de la mano de un secretario, lo que explica las expresiones veladas de que tuvo que servirse en su carta a Saint-Martin. El secretario, testigo diario de las astucias de su humilde virtud, sospech\u00f3 enseguida lo que pod\u00eda ser una carta reclamada con tanto empe\u00f1o y perseverancia, y el destino que le reservaba. Evidentemente, era suya, tan personal era el tono de la requisitoria. \u00bfCu\u00e1l era su naturaleza? Deshonrosa para \u00e9l, la habr\u00eda dejado en manos de otro, y \u00e9l mismo habr\u00eda distribuido copias. Era pues gloriosa, y no la ped\u00eda m\u00e1s que para destruirla. Convencido por este dilema, y m\u00e1s ingenioso en conservar un recuerdo honroso a Vicente que Vicente mismo en anularla, el secretario desliz\u00f3 en la carta de santo un papelito pensado en estos t\u00e9rminos: \u00abSi usted no quiere que la carta pedida se pierda dir\u00edjala a alguien m\u00e1s que no sea \u00e9l.\u00bb Saint-Martin que ya lo hab\u00eda entendido todo, sigui\u00f3 esta recomendaci\u00f3n y envi\u00f3 la carta al superior del colegio de los Bons-Enfants. Por unos y por otros se guard\u00f3 el secreto, y Vicente muri\u00f3 sin saber nada de la inocente intriga que conservaba a la posteridad el monumento de su esclavitud.<\/p>\n<p>Tal es la historia de esta carta, historia no menos curiosa tal vez que la narraci\u00f3n misma que encierra, y ciertamente m\u00e1s gloriosa todav\u00eda a la virtud del santo.<span id='easy-footnote-19-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-19-16193' title='La historia reciente de esta carta ofrece tambi\u00e9n alg\u00fan inter\u00e9s. Depositada por el superior del seminario de Bons-Enfants en los archivos de San L\u00e1zaro, all\u00ed se qued\u00f3 hasta 1791, \u00e9poca en la que fue recogida por Le Pelletier de Saint-Fargeau y, despu\u00e9s de la muerte de este convencional, por si colega Carnot. Sin embargo volvi\u00f3 a manos de los Lazaristas que la ten\u00edan a\u00fan a principios de este siglo. \u00bfC\u00f3mo sali\u00f3 de all\u00ed? Ni ellos mismos lo saben;\u00a0 probablemente fue una sustracci\u00f3n fraudulenta. A partir de entonces, se sigue su rastro por las colecciones de diversos aficionados a los aut\u00f3grafos. El 31 de enero de 1854, figuraba a la venta del Sr\u2026, con algunas otras cartas de san Vicente y varios esquemas de sermones o discursos, para las asambleas de las Damas de la Caridad del H\u00f4tel-Dieu. Algunos meses m\u00e1s tarde, est\u00e1 anunciada al final del cat\u00e1logo de la venta de la colecci\u00f3n del Sr. A. de La Bouisse-Rochefort; Paris, Laverdet, mayo 1854. Estimada en 500 fr. Adquirida entonces por Laverdet, luego intercambiada por manuscritos de Montesquieu, fue donada a la Sra. Joseph Fillon, de Fontenay-Vend\u00e9e, quien la posee a\u00fan.. comprende tres p\u00e1ginas in-4 de una escritura muy fina, y se halla encuadernada en un curioso \u00e1lbum donde se ve igualmente otro papelito, escrito a un miembro de la misma familia, envi\u00e1ndole una miniatura, inserta en la hoja precedente del volumen. Esta miniatura es una pintura finamente tocada, ejecutada en pergamino por un artista llamad Fr\u00e9d\u00e9ric Brentel, de Estrasburgo, el m\u00e1s h\u00e1bil pintor de izquierda de su tiempo. Representa la &lt;em&gt;huida a Egipto&lt;\/em&gt; La Virgen, sentada a la sombra de altos \u00e1rboles, amamanta al ni\u00f1o Jes\u00fas, mientras que san Jos\u00e9 los contempla. M\u00e1s lejos, el asno busca su alimento. En el fondo del paisaje hay una ciudad decorada de hermosos edificios y levantada en medio de un sitio severo. Dos \u00e1ngeles de piedra llevados por las nubes ocupan lo alto de la composici\u00f3n. En torno reina un marco negro y oro, y sal pie se encuentra una banda p\u00farpura, en la que se lee con caracteres romanos: AMAD . A DIOS . Y . A VUESTRO .\u00a0 PR\u00d3JIMO, leyenda que resume la doctrina del donante. Por debajo est\u00e1 la firma del artista y la fecha de 1635. el conjunto mide 0m, l4 de alto, por 0m, 10 de ancho. \u2013\u00c9sta es la carta de env\u00edo: \u00abSe\u00f1or, le env\u00edo por medio del Sr. Touschard, que se dirige a Acqs, el peque\u00f1o cuadro que he encargado hacer a l se\u00f1or Brentel a vuestra intenci\u00f3n. El presente es de escasa categor\u00eda, pero tengo la esperanza de que le dar\u00e9is alg\u00fan valor, viniendo de una persona que siempre se ha sentido tan agradecido a vuestra casa. Al tenerlo delante de los ojos no se olvidar\u00e1 en sus oraciones del m\u00e1s humilde de sus servidores, Vincent DePaul. \u2013De Par\u00eds, el 16 de agosto de 1635.\u00bb Esta carta fue escrita en medio de los problemas inmensos que creaban a Vicente los tristes asuntos de Lorena, sin poder quitarle por eso el sentimiento de la gratitud y de la amistad. \u2013En cuanto a la carta sobre la esclavitud, no era conocida hasta estos \u00faltimos tiempos m\u00e1s que por largos fragmentos que de ella hab\u00eda publicado Abelly, su primer historiador. Hemos puesto entre corchetes [ ] los pasajes que crey\u00f3 deber quitar por los motivos que vamos a exponer. Henos cre\u00eddo in\u00fatiles se\u00f1alar las variantes bastante numerosas de su lecci\u00f3n con el original. Hace algunos a\u00f1os, el Sr.\u00a0 Firmin Joussemet, sobrino de la sra Fillon , public\u00f3 por primera vez, pero con algunas inexactitudes, la carta entera primero en la &lt;em&gt;Revue des provinces de l\u2019ouest &lt;\/em&gt;(1856-1857), luego en folleto (una hoja in-8, Nantes, And. Gu\u00e9raudet y C\u00eda., 1856).De este folleto hemos sacado la mayor parte de los detalles bibliogr\u00e1ficos que anteceden, as\u00ed como la descripci\u00f3n de la miniatura y el papelito de env\u00edo. Hemos impreso la carta de la esclavitud de la fotograf\u00eda que el Sr. Laverdet mand\u00f3 hacer del original antes de desprenderse de \u00e9l.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Como se ha dicho anteriormente, el vicelegado Montorio se llev\u00f3 consigo a Roma a Vicente y al renegado convertido.<span id='easy-footnote-20-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-20-16193' title='Si las Hijas de la Caridad, que recog\u00edan con cuidado las conferencias de Vicente, no se equivocaron, habr\u00eda hecho un viaje a Roma hacia 1600, despu\u00e9s de su sacerdocio, con ocasi\u00f3n del a\u00f1o jubilar y all\u00ed habr\u00eda sido recibido en audiencia por Clemente VIII entonces reinante; como ellas le hacen repetir unas palabras que \u00e9l habr\u00eda o\u00eddo de labios del papa: \u00abPara canonizar a una persona de comunidad, le habr\u00eda dicho Clemente VIII, yo no pedir\u00eda m\u00e1s que una cosa: que ha observado siempre fielmente sus reglas.\u00bb'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> En Roma, como en Avi\u00f1\u00f3n, Montorio se mostr\u00f3 curioso por los secretos aprendidos de Vicente en T\u00fanez, se comunic\u00f3 cada vez m\u00e1s con \u00e9l y se asegur\u00f3 en su ben\u00e9volo plan de conseguirle un beneficio. Por eso le urg\u00eda a conseguir de Francia las cartas de ordenaci\u00f3n y de grados necesarias para ello. Estos documentos llegaron, en efecto, a Roma, pero desprovistos de ciertas formalidades legales\u00a0 cuya falta los invalidaba. Adem\u00e1s se exig\u00eda todav\u00eda del santo sacerdote cartas testimoniales de su obispo. Se vio pues en la obligaci\u00f3n de recurrir otra vez al Sr. de Commet. Le escribi\u00f3 esta carta a tal efecto, y nosotros la publicamos por primera vez:<span id='easy-footnote-21-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-21-16193' title='El original de esta carta est\u00e1 en las manos\u00a0 del sr Laverdet, quien\u00a0 ha tenido a bien permitirnos hacer una copia exacta. Un solo fragmento era conocido: hab\u00eda sido publicado, pero con algunas inexactitudes, por el sr Joussemet, que le hab\u00eda tomado a su vez, creemos, de un cat\u00e1logo de aut\u00f3grafos del sr Laverdet.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSe\u00f1or,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Os he escrito dos veces por el ordinario de Espa\u00f1a que pasa por Par\u00eds y Bayona, y dirigido mis cartas al se\u00f1or de la Lande para entreg\u00e1rselas al Sr. Procurador del Rey que recuerdo son parientes, y no saber cui altari me vovere vota mea para tener noticias vuestras, cuando Dios que, etaemsi differat, non Aubert tamenen spei effectus, me ha hecho encontrarme con este venerable Padre Religioso en su punto de embarque, por medio del cual espero disfrutar del bien, del que la perfidia de aquellos a quienes se conf\u00edan las cartas me hab\u00eda privado. Este bien no es otra cosa, Se\u00f1or, que un segura nuevo de vuestro buen comportamiento y del de toda vuestra familia, que pido al Se\u00f1or felicitar por el c\u00famulo de sus gracias. Os daba gracias por mis precedentes por el cuidado paternal que os agrada tener de m\u00ed y de mis asuntos, y rogaba a mi Dios, como lo hago una vez m\u00e1s y har\u00e9 toda mi vida que tenga a bien\u00a0 darme la gracia de concederme el medio de compensarme por mis servicios, que est\u00e1is en deuda por el precio de todo el bien que un padre puede hacer a su propio hijo. Estoy en extremo pesaroso por no poder escribiros m\u00e1s que con brevedad sobre es estado de mis asuntos, por la precipitada partida de los marineros poco corteses con quienes este venerable Padre se va, no a Acqs a juzgar por lo que me ha dicho, sino al Ver\u00e1n, donde me has contado que el Reverendo Padre Antoine Pontanus, que siempre ha sido uno de mis mejores amigos, predica, al que como a aquel de quien espero un buen oficio, dirijo mis cartas, pido que os entregue\u00a0 la presente, y me remita, si le es c\u00f3modo como este Padre me ha dicho que s\u00ed, la respuesta que espero que tendr\u00e9is a bien darme.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Mi situaci\u00f3n es pues tal, en una palabra, que estoy en esta ciudad de Roma, donde contin\u00fao mis estudios a los cuidados de monse\u00f1or el vicelegado que estaba en Avi\u00f1\u00f3n, que me hace el honor de estimarme y desear mi ascenso, por haberle mostrado muy hermosas cosas curiosas que aprend\u00ed durante mi esclavitud de aquel anciano turco, a quien ya os escrib\u00ed que fui vendido, del n\u00famero de dichas curiosidades es el principio, no la total perfecci\u00f3n, del espejo de Arqu\u00edmedes; un resorte artificial para hacer hablar a una cabeza de muerto, de la que serv\u00eda aquel miserable para seducir al pueblo dici\u00e9ndole que su dios Mahoma le hac\u00eda o\u00edr su voluntad a trav\u00e9s de esa cabeza, y mil otras cosas bonitas geom\u00e9tricas que aprend\u00ed de \u00e9l, de las cuales dicho se\u00f1or es tan celoso que no quiere que se las cuente a nadie, por miedo a que se las ense\u00f1e, deseando para s\u00ed solo la reputaci\u00f3n de saber estas cosas, las cuales se divierte en ense\u00f1\u00e1rselas a Su Santidad y los cardenales. Esta afici\u00f3n suya y benevolencia con la que me promete, como me lo ha dicho, el medio de retirarme honrosamente haci\u00e9ndome entrar en posesi\u00f3n de alg\u00fan honroso beneficio en Francia. Para lo cual me es del todo necesaria una copia de mis Cartas de \u00f3rdenes firmadas y selladas por monse\u00f1or de Acqs, con una declaraci\u00f3n de mi dicho se\u00f1or que podr\u00eda consultar a algunos de mis amigos c\u00f3mo me han visto siempre como hombre de bien con todas las dem\u00e1s peque\u00f1as solemnidades del caso. Esto es lo que me reclama mi dicho se\u00f1or todos los d\u00edas. Por eso, se\u00f1or, os suplico muy humildemente que me quer\u00e1is conceder este nuevo servicio de enviarme una nueva copia de mis t\u00edtulos y de intervenir para que me mande monse\u00f1or de Dax este testimonio, en la forma indicada, a trav\u00e9s del mencionado reverendo padre Pontanus. Le enviar\u00eda a vuestra merced dinero para estos fines, si no temiera que el dinero hiciese que se perdiera esta carta. Por eso le ruego que trate este asunto con mi madre, quien proporcionar\u00e1 lo que haga falta. Creo que ser\u00e1n precisos de tres a cuatro escudos. Yo he entregado dos como pura limosna a este religioso y \u00e9l me prometi\u00f3 n entregarlos a dicho padre Antonio para que los env\u00ede con este fin. Si as\u00ed es, ruego a usted que los tome; si no, le prometo enviar lo necesario dentro de cuatro o cinco meses, por letra de cambio por lo que debo en Toulouse; porque estoy decidido a pagarlo todo, ya que plugo a Dios darme el medio para ello. Escribo tambi\u00e9n a mi t\u00edo, el se\u00f1or Dusin, rog\u00e1ndole que quiera ayudar en este asunto. Acabo de recibir de la persona de la persona que le fue a visitar de mi parte el t\u00edtulo de bachiller que tuvo a bien usted enviarme, con una copia de mis letras testimoniales que ha sido juzgada inv\u00e1lida, por no estar autorizada con la firma y el sello del se\u00f1or obispo de Dax.<span id='easy-footnote-22-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-22-16193' title='Existen todav\u00eda en los archivos de los sacerdotes de la Misi\u00f3n dos extractos de estas cartas y dimisorias, insinuados y registrados en el 4\u00ba registro de las insinuaciones eclesi\u00e1sticas de la di\u00f3cesis de Dax, extractos entregados el 20 de octubre de 1604, a petici\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, representado por su hermano. Llevan una declaraci\u00f3n de autenticidad de la copia, dada por Jean-Jacques du Sault, obispo de Dax, el 17 de mayo de 1608, fecha de la estancia de Vicente en Roma. \u2013Se conserva tambi\u00e9n en los lazaristas un tercer extracto de estas cartas de todas las \u00f3rdenes, acompa\u00f1adas de las cartas dimisorias, con pruebas de autenticidad, extracto entregado por Jean-Jacques de Pons, consejero del rey, escribano principal de las insinuaciones eclesi\u00e1sticas de la di\u00f3cesis de Dax, con fecha del 22 de enero de 1712, es decir en el tiempo y por raz\u00f3n del proceso de canonizaci\u00f3n de san Vicente; la firma de Pons queda certificada tambi\u00e9n como aut\u00e9ntica por Bernard d\u2019Abbadie d\u2019Arboucave, obispo\u00a0 de Dax, 23 de enero de 1712.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>\n<p style=\"padding-left: 30px\">No hay nada nuevo que pueda comunicarle, a no ser la conversi\u00f3n de tres familias t\u00e1rtaras, que han venido a bautizarse a esta ciudad, a las que Su Santidad ha recibido con l\u00e1grimas en los ojos, y la catolizaci\u00f3n de un obispo embajador para los griegos cism\u00e1ticos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">La urgencia me obliga a concluir la presente, mal perge\u00f1ada, de momento, con la humilde s\u00faplica de que excuse mi excesiva importunidad y de que est\u00e9 seguro que apresurar\u00e9 mi vuelta todo lo posible para pagar los servicios que le debo. Entre tanto, quedo, se\u00f1or, vuestro muy humilde y obediente servidor,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">DePaul.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">En Roma, 28 de febrero de 1608.\u00bb<span id='easy-footnote-23-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-23-16193' title='La direcci\u00f3n dice: Al se\u00f1or, se\u00f1or de Comet, abogado de la corte presidencial de Dax, en Dax.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Esta carta, al igual que la anterior, da lugar a algunas observaciones. Se ha imaginado recientemente que san Vicente cre\u00eda en la alquimia, seg\u00fan las ideas de su tiempo, y que Abelly no hab\u00eda suprimido ciertos pasajes de la primera carta y la segunda entera m\u00e1s que para apartar de la memoria de su h\u00e9roe toda sospecha de una creencia supersticiosa. Que Abelly haya obedecido a este temor y tambi\u00e9n a otro del que nos ocuparemos en seguida, es algo posible; ya que sucede a veces que los bi\u00f3grafos de los santos recortan de su vida lo que parece menos digno de ellos en un estrecho punto de vista y, cuando no creen poderlos defender con la discusi\u00f3n, los defienden con el silencio. \u00a1Miedo y c\u00e1lculos quim\u00e9ricos! Los santos en efecto se defienden lo suficiente por s\u00ed mismo, y no hay nada que callar en su vida, en que todo es admirable bien sea inocencia conservada, bien arrepentirse a menudo m\u00e1s heroico que la inocencia misma. Aqu\u00ed, desde luego, ni el menor pretexto para el disimulo, pues resulta tan evidente para todo lector atento que Vicente no cre\u00eda en las ciencias ocultas y supersticiones.<\/p>\n<p>La carta sobre la esclavitud, la \u00fanica que pueda ofrecer una sombra de dificultad en este aspecto, fue discutida en el proceso de canonizaci\u00f3n, y el promotor de la fe, encargado de oficio de plantear todas las objeciones, hasta las m\u00e1s inveros\u00edmiles, no dej\u00f3 de plantear \u00e9sta. El postulador de la causa respondi\u00f3 con raz\u00f3n que hab\u00eda dos clases de alquimia (era entonces el nombre com\u00fan de la verdadera y falsa ciencia): una supersticiosa y culpable, la otra natural y leg\u00edtima, y que s\u00f3lo esta \u00faltima hab\u00eda sido practicada por Vicente. \u00bfDe qu\u00e9 se trata, en efecto, en estas Cartas? De hermosas cosas geom\u00e9tricas (dudamos que el buen santo entendiera bien esta palabra), del espejo de Arqu\u00edmedes y de un resorte artificial para hacer hablar a una cabeza de muerto: todas las cosas evidentemente f\u00edsicas y naturales en la realidad como en el pensamiento de Vicente, as\u00ed como lo prueba su salida contra el fanatismo inspirado al pueblo por aquel miserable que se serv\u00eda del \u00faltimo secreto para seducirle, \u00abdici\u00e9ndole que su dios Mahoma le daba a entender su voluntad por aquella cabeza.\u00bb \u00bfDe qu\u00e9 se trata una vez m\u00e1s? De simple amalgama de metales, y no de transmutaci\u00f3n verdadera, porque Vicente ha tenido mucho cuidado de advertir que su amo hab\u00eda trabajado en vano cincuenta a\u00f1os para encontrar la piedra filosofal. Pero lo que interesaba sobre todo al caritativo sacerdote eran los secretos del viejo m\u00e9dico para la curaci\u00f3n de ciertas enfermedades y en particular la piedra, de la que habr\u00eda sentido feliz de librar a su primer protector. Tal era el secreto que hab\u00eda pedido a su amo que le ense\u00f1ara. Y le retuvo toda su vida, y es curioso leer estas palabras en una carta escrita cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s (11 de noviembre de 1657): \u00abOs env\u00edo una memoria que contiene el modo de hacer el agua que se toma para como remedio contra la piedra, la forma de usarla y sus propiedades.\u00bb In\u00fatil a\u00f1adir que el santo se guarda muy bien de decir de d\u00f3nde le viene la receta.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, a prop\u00f3sito de las creencias y de los temores supersticiosos, el admirable buen sentido de Vicente de Pa\u00fal, as\u00ed como su virtud, le libera siempre de las ideas de su tiempo. Se sabe que la creencia en la astrolog\u00eda persisti\u00f3 por largo tiempo en medio de la sociedad tan refinada del siglo XVII, Mientras que Ana de Austria tra\u00eda al mundo a Luis XIV, un astr\u00f3logo en un gabinete vecino consultaba los astros, y treinta o cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, La Fontaine se cre\u00eda todav\u00eda obligado a protestar contra los echadores de cartas, contra los astr\u00f3logos y los sopladores.<span id='easy-footnote-24-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-24-16193' title='Ver el &lt;em&gt;Astrologue qui se laisse tomber dans un puits.&lt;\/em&gt; Lib. II, f\u00e1b. XIII, y el &lt;em&gt;Horoscope&lt;\/em&gt; lib. VIII, f\u00e1b. XVI.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> Vicente se colocaba con su fe por encima de los miedos quim\u00e9ricos y no ve\u00eda m\u00e1s que a Dios en los fen\u00f3menos de la naturaleza. Uno de sus sacerdotes, Ozenne, superior de la Misi\u00f3n de Polonia, le hab\u00eda dirigido sobre este tema una carta asustada; le responde (10 de julio de 1654): \u00abAunque estos signos extraordinarios llegados del m\u00e1s all\u00e1 no sean signos seguros de alg\u00fan mal acontecimiento, y de ordinario no haya que pararse ante tales enga\u00f1os, es bueno sin embargo redoblar la oraci\u00f3n a fin de que Dios quiera apartar de su pueblo los males con los que hab\u00eda dispuesto afligirle. nos amenazan aqu\u00ed con un eclipse de sol, el m\u00e1s maligno que haya sucedido desde siglos atr\u00e1s, y que debe ocurrir el 12 de agosto pr\u00f3ximo, sobre las 9 o las 10 de la ma\u00f1ana, por lo que se dice. Os ruego que os fij\u00e9is si se ver\u00e1 en Polonia, y me indiqu\u00e9is los pormenores.\u00bb Adem\u00e1s de la fe del santo sacerdote, se ve aqu\u00ed su curiosidad primera por las cosas de la naturaleza. Tambi\u00e9n tuvo cuidado de informarse del terrible eclipse por los hombres de la ciencia, y el 11 de setiembre siguiente escrib\u00eda tambi\u00e9n a Ozenne: \u00abNuestros astr\u00f3logos de por aqu\u00ed tranquilizan al p\u00fablico que no hay nada que temer por parte del eclipse. He visto al Sr. Cassandieux, quien es uno de los m\u00e1s sabios y experimentados del momento, que se burla de todo el miedo que se ha\u00a0 causado, da razones muy pertinentes, como entre otras \u00e9sta: que necesariamente sucede un eclipse de sol cada seis a\u00f1os, en nuestro hemisferio o en el otro, por el encuentro del sol y de la luna en la l\u00ednea el\u00edptica, y que si el eclipse tuviera esta malignidad que dec\u00eds, por los malos efectos con que nos amenazan, que padecer\u00edamos m\u00e1s hambre, la peste y las dem\u00e1s plagas de Dios sobre la tierra. \u2013Dice adem\u00e1s que si la privaci\u00f3n de la luz del so, que viene de la interposici\u00f3n de la luna entre nosotros y el sol, produjera ese mal efecto, a causa de la suspensi\u00f3n benigna de las influencias del sol sobre la tierra,, se seguir\u00eda que la privaci\u00f3n de la luz del mismo sol durante la noche producir\u00eda efectos m\u00e1s malignos, a causa de que esta privaci\u00f3n dura m\u00e1s tiempo, y que el cuerpo de la tierra es como un tercio m\u00e1s voluminoso que el de la luna: y se concluir\u00eda que este eclipse que se da por la noche ser\u00eda m\u00e1s peligroso que el que sucedi\u00f3 el 12 de agosto de este a\u00f1o, y deduce por ah\u00ed con raz\u00f3n que este eclipse no es de temer; y en efecto, pienso que las mentes sabias en astrolog\u00eda no se preocupan en absoluto y menos todav\u00eda los que est\u00e1n instruidos en la escuela de Jesucristo, que saben que el hombre sabio dominar\u00e1 los astros.\u00bb<\/p>\n<p>Estas \u00faltimas palabras sit\u00faan a Vicente por encima de toda sospecha injuriosa por toda la altura que revela. Menos a\u00fan se le podr\u00eda acusar de haber ambicionado demasiado un beneficio y de haber sometido al servicio de esta ambici\u00f3n la curiosidad del legado Montorio y los secretos que hab\u00eda aprendido en su cautiverio.<\/p>\n<p>A pesar de todo, no repugna decir que Vicente, hacia 1608, habr\u00eda aceptado de buena gana un beneficio. Era pobre, cargado de deudas que, por ser peque\u00f1as en s\u00ed mismas, no por ello eran menos a su desprendimiento y a su esp\u00edritu de justicia\u00a0 una carga muy pesada. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1610, hall\u00e1ndose siempre envuelto en dificultades, persistir\u00e1 en su deseo, como se ha visto en la carta antes citada a su madre. Pero este deseo estaba en su coraz\u00f3n tan tranquilo, tan subordinado a los planes de Dios sobre \u00e9l que leg\u00edtimo, si bien, puesto en relaci\u00f3n con su desinter\u00e9s futuro, indica un grado inferior en su santidad. Hay siempre progreso de gracia y de virtud en los m\u00e1s grandes y m\u00e1s perfectos para que,<\/p>\n<p>en las circunstancias de su vida, puedan servir de modelo a los d\u00e9biles como a los fuertes. No obstante nosotros le hemos visto ya preferir a un proceso de renuncia a sus derechos antes que un curato excelente, y probablemente rechazar los ascensos del duque de \u00c9pernon.. Muy pronto resistir\u00e1 a las ofertas generosas de Enrique IV; luego dimitir\u00e1 de una abad\u00eda que hab\u00eda obtenido y de la capellan\u00eda de la reina Margarita para aceptar la parroquia pobre de Cluchy; por fin dejar\u00e1 la casa de los Gondi, es decir la fortuna, por el pobre Ch\u00e2tillon, que abandonar\u00e1 tambi\u00e9n, sin ninguna reserva, para entrar en el camino que la Providencia le hab\u00eda preparado.<\/p>\n<h3><strong>III. Estancia en Roma y misi\u00f3n en Par\u00eds<\/strong>.<\/h3>\n<p>Entre tanto, est\u00e1 en Roma, al amparo de los favores del prelado Montorio, pero practicando con \u00e9l la virtud m\u00e1s que la alquimia, y sobre todo que la ambici\u00f3n. El legado pod\u00eda quererle por sus servicios, pero mucho m\u00e1s por la fe que hab\u00eda confesado en cadenas, por el renegado que hab\u00eda llevado a Dios, por las cualidades eminentes que brillaban en \u00e9l. Por eso los elogios que va a hacer de sus m\u00e9ritos, las recomendaciones que le buscar\u00e1 cerca de los m\u00e1s altos personajes y la misi\u00f3n honrosa que vendr\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Vicente dejaba hacer a su protector y a la Providencia. En cuanto a \u00e9l, totalmente dado a sus estudios y a la oraci\u00f3n, aprovechaba su permanencia en Roma. En esta capital del mundo antiguo y en el centro de la fe y de la civilizaci\u00f3n cristianas, no dio la menor satisfacci\u00f3n a la curiosidad leg\u00edtima. De todos los monumentos de la Roma antigua, s\u00f3lo visit\u00f3 el Coliseo y las Catacumbas, para venerar en ellos las sangre y las cenizas de los m\u00e1rtires; y en la Roma moderna no quiso conocer m\u00e1s que las iglesias y los lugares consagrados por la piedad de los fieles. \u00c9l mismo, m\u00e1s de veinte a\u00f1os despu\u00e9s, ha consignado todos sus recuerdos e impresiones de viaje en una carta dirigida a uno de sus sacerdotes en Roma. \u00abMe qued\u00e9 tan consolado, dice, por verme en esta ciudad maestra de la cristiandad, donde est\u00e1 la cabeza de la Iglesia militante, donde est\u00e1n los cuerpos de san Pedro y de san Pablo y de tantos otros m\u00e1rtires y de santos personajes, que en otro tiempo vertieron su sangre, y dieron su vida por Jesucristo, que me ten\u00eda por dichoso al caminar por el suelo por el que hab\u00edan caminado tantos grandes santos, y que este consuelo, aunque yo estuviera cargado de pecados, me enternec\u00eda hasta derramar l\u00e1grimas.\u00bb<span id='easy-footnote-25-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-25-16193' title='Carta a Ducoudray, del 20 de julio de 1631.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 dulces, en efecto, deb\u00edan ser los espect\u00e1culos y las pompas de la religi\u00f3n en Roma, al sacerdote que hab\u00eda sido testigo dieciocho meses de las persecuciones de la fe en T\u00fanez! Desde san Luis, muerto en aquellas ruinas de la antigua Cartago, hasta su propia cautividad, no ve\u00eda en T\u00fanez el cristianismo m\u00e1s que a trav\u00e9s de los recuerdos f\u00fanebres, en las prisiones y bajo el l\u00e1tigo de los b\u00e1rbaros; en Roma, le encontraba liberado y triunfante. Despu\u00e9s de los cantos de exilio, \u00a1con qu\u00e9 amor entonaba los cantos de la patria, y qu\u00e9 \u00edmpetu a\u00f1ad\u00eda a su piedad tan expresiva el agradecimiento por su libertad!\u00a0 Pero su pasi\u00f3n por el estudio, por tanto tiempo coartada en la esclavitud, resurgi\u00f3 en Roma, y como, aparte de sus piadosos ejercicios y de algunos deberes de convivencia, no exist\u00eda ninguna otra obligaci\u00f3n, volvi\u00f3 a emprender, como nos lo ha contado en su segunda carta, sus trabajos teol\u00f3gicos ampliando m\u00e1s sus conocimientos. Estaba tanto m\u00e1s libre para entregarse al estudio, por no tener que preocuparse por la vida material, ya que el vicelegado le daba habitaci\u00f3n y mesa, y prove\u00eda a su mantenimiento. Montorio se sent\u00eda suficientemente pagado con la edificaci\u00f3n que recib\u00eda del santo sacerdote y el piadoso encanto de su trato. Pues con esta moneda Vicente satisfac\u00eda ampliamente sus deudas de hospitalidad. A medida que se daba a conocer m\u00e1s, acrecentaba m\u00e1s y m\u00e1s la admiraci\u00f3n de su protector. \u00c9ste no pod\u00eda cansarse de pregonar sus alabanzas, sobre todo ante los se\u00f1ores franceses que se hallaban en Roma, sin sospechar que con ello iba a dejarse arrebatar su tesoro.<\/p>\n<p>En aquel tiempo, la Santa Sede estaba ocupada por Paulo V. Camilo Borgh\u00e8se quien,\u00a0 el 16 de mayo de 1605, hab\u00eda sido nombrado sucesor de Le\u00f3n XI, Alejandro de M\u00e9dicis , pariente de la reina de Francia. Le\u00f3n XI ni hab\u00eda hecho m\u00e1s que pasar por la c\u00e1tedra pontificia: elegido el\u00a0 1 de abril, hab\u00eda muerto el 27 del mismo mes. Du Perron, entonces embajador de Enrique IV en Roma, le hab\u00eda anunciado esta elecci\u00f3n como el triunfo de la influencia francesa sucediendo a la influencia espa\u00f1ola. La muerte r\u00e1pida del pont\u00edfice entristeci\u00f3 pues al monarca y a su ministro, pero recibieron el consuelo de la nueva victoria que consiguieron con la elecci\u00f3n de Paulo V. Decididamente Espa\u00f1a ced\u00eda ante Francia, y Enrique IV iba a poder entregarse al cometido con el que quer\u00eda coronar su vida. Como, para conseguirlo, necesitaba al papa, no descuid\u00f3 nada para mantener en \u00e9l sus disposiciones favorables a Francia. La ocasi\u00f3n se present\u00f3 muy pronto de prestarle servicio en el m\u00e1s grave asunto pol\u00edtico religioso de principios del siglo XVII.<\/p>\n<p>La rep\u00fablica de Venecia hab\u00eda publicado leyes y cometido actos atentatorios a la jurisdicci\u00f3n y a la inmunidad eclesi\u00e1sticas. Requerida por Paulo V para que retirara unas y reparara las otras, se neg\u00f3 a ello, y el pont\u00edfice lanz\u00f3 la excomuni\u00f3n contra el dogo y el senado y puso en entredicho el territorio veneciano. En este conflicto, la mayor parte del clero permaneci\u00f3 al lado de la rep\u00fablica; los teatinos y los capuchinos, y sobre todo los jesuitas, se pasaron solos al lado del papa: los primeros debieron huir, los segundos fueron desterrados. Pablo V pensaba reducir a los venecianos por las armas; pero tem\u00eda una intervenci\u00f3n protestante, y eso con raz\u00f3n, ya que est\u00e1 demostrado hoy que las intrigas del protestantismo ingl\u00e9s, franc\u00e9s y alem\u00e1n, estaban en el fondo de los rechazos obstinados del dogo y del senado.<span id='easy-footnote-26-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-26-16193' title='&lt;em&gt;Histoire de la Compagnie de J\u00e9sus, &lt;\/em&gt;por el\u00a0 Sr. Cr\u00e9tineau Joly, t. III, p. 116 y ss. (3\u00aa ed. Paris, 1851).'><sup>26<\/sup><\/a><\/span> Espa\u00f1a, que buscaba la ocasi\u00f3n de recuperar su influencia, vino a complicar m\u00e1s el debate empujando a los Venecianos a la resistencia, al mismo tiempo que promet\u00eda su concurso al papa. Fue entonces cuando Enrique IV, para apartar a los Espa\u00f1oles y para conciliarse los favores de Paulo V, ofreci\u00f3 su mediaci\u00f3n. Fue aceptada por ambas partes, y sus embajadores, d\u2019Alincourt y Du Perron en Roma, Canaye du Fresne en Venecia, entablaron negociaciones que el cardenal de Joyeuse condujo a buen fin en 1607.<span id='easy-footnote-27-16193' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-1-capitulo-3\/#easy-footnote-bottom-27-16193' title='&lt;em&gt;Histoire de la papaut\u00e9,&lt;\/em&gt; por Ranke, t. III, p. 430. \u2013&lt;em&gt;Histoire du r\u00e8gne de Henri IV, &lt;\/em&gt;por el Sr. Poirson, t. II, p. 847.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Ganado ya por estos buenos oficios, Paulo deb\u00eda ser definitivamente conquistado a la causa de Enrique IV por la acumulaci\u00f3n del territorio y del poder que le reservaba el monarca franc\u00e9s en sus conquistas proyectadas. Enrique IV pensaba en serio entonces en realizar lo que se ha llamado un gran plan, cuya segunda parte, mucho m\u00e1s problem\u00e1tica que la primera, consist\u00eda en una coalici\u00f3n contra las dos ramas, alemana y espa\u00f1ola de la casa de Austria. En esta coalici\u00f3n deb\u00edan entrar, con Francia: Inglaterra, Holanda, los pr\u00edncipes protestantes de Alemania, las Suizas, el duque de Saboya, los Venecianos, el gran duque de Toscaza, y el papa.<\/p>\n<p>Para tratar este ambicioso asunto, Enrique IV manten\u00eda en Roma, en 1608, a varios embajadores; al marqu\u00e9s de Br\u00e8ves, afortunado negociador del tratado de Constantinopla que ya conocemos; a Denis de Marquemont, con el t\u00edtulo de auditor de rota, y a Charles de Gonzaga, duque de Nevers. El vice legado\u00a0 Montorio que acababa de pasar varios a\u00f1os en Francia, estaba relacionado naturalmente con los negociadores franceses y les hablaba con frecuencia de su compatriota y de su hu\u00e9sped. Impresionados por las alabanzas que tributaba a su virtud y prudencia, le quisieron ver, para examinar si ten\u00edan en \u00e9l al mensajero que buscaban. Vicente compareci\u00f3 ante ellos. Conversaron en varias ocasiones, le sondearon y creyeron al fin poder abrirse a \u00e9l. Se trataba de un asunto importante, que exig\u00eda prudencia, fidelidad y tal discreci\u00f3n que no confiar\u00eda siquiera en una carta. Instruyeron a Vicente y le enviaron a Par\u00eds para tratarlo don Enrique IV. Esto es cuanto dicen los historiadores de Vicente de Pa\u00fal. Abelly mezcla incluso en su relato un anacronismo de magnitud, haciendo que recibiera el encargo por el cardenal de Ossat, el ilustre negociador de la reconciliaci\u00f3n de Enrique IV con la Santa Sede\u00a0 y de su divorcio Margarita de Valois, muerto en Roma desde el 13 de marzo de 1604. Collet, m\u00e1s exacto, no es m\u00e1s expl\u00edcito. Nos parece demostrado, por el concurso de las circunstancias y de las fechas, que el mensaje de Vicente era relativo al gran plan recordado hace un momento, y a la parte que deb\u00eda tomar el papa en \u00e9l. a comienzos de 1609 es cando Vicente llega a Par\u00eds. Ahora bien, nos encontramos entonces en todo el calor de las negociaciones, pues los tratados con los Estados confederados son todos de aquel a\u00f1o 1609 o principios del a\u00f1o 1610 . al ver al soberano pont\u00edfice unido a su rey en este asunto, Vicente dud\u00f3 en prestar su concurso. Pero no deja de ser curioso ver a este hombre tan opuesto m\u00e1s tarde a la pol\u00edtica de Richelieu, abrir su carrera pol\u00edtica y diplom\u00e1tica por una participaci\u00f3n en proyectos tan parecidos a los del gran cardenal<em><strong>.<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo Tercero: Cautividad en T\u00fanez y cartas de Vicente sobre este asunto. Historia y discusi\u00f3n de estas cartas. Estancia en Roma y misi\u00f3n a Par\u00eds. I. Cautividad y cartas. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\\\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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