{"id":143598,"date":"2015-04-20T07:40:28","date_gmt":"2015-04-20T05:40:28","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=143598"},"modified":"2016-07-26T19:17:50","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:50","slug":"la-experiencia-espiritual-de-san-vicente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-experiencia-espiritual-de-san-vicente\/","title":{"rendered":"La experiencia espiritual de San Vicente"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/san-vicente-de-paul-y-pobres.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-139626\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/san-vicente-de-paul-y-pobres-300x208.jpg?resize=300%2C208\" alt=\"san-vicente-de-paul-y-pobres\" width=\"300\" height=\"208\" \/><\/a>La espiritualidad vicenciana no es de ninguna manera una gram\u00e1tica de santidad para estudiar y aplicar. Es una vida, una experiencia, con la que tenemos que comulgar para favorecer el trabajo de la gracia en una vida humana.<\/p>\n<p>Es la experiencia espiritual de Vicente de Pa\u00fal la que vamos a intentar seguir paso a paso para captar las grandes orientaciones, los puntos de apoyo y los tiempos fuertes. Se puede considerar que este itinerario se desarrolla en cinco etapas. Estos per\u00edodos a veces se sobreponen, porque no es f\u00e1cil recortar una vida a cuchillo. Sin embargo, veremos que en el conjunto, el reparto de estas etapas es bastante justa.<\/p>\n<h2><strong>I &#8211; 1581-1595: la familia<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p>En la actualidad apreciamos mejor el lugar que ocupa la familia en el itinerario espiritual de los santos. En otro tiempo con frecuencia se cre\u00eda que algunos ven\u00edan al mundo ataviados de una especie de santidad-milagro, y que la gracia les acompa\u00f1aba desde el instante de su nacimiento hasta su entrada, inevitablemente triunfal, en el cielo. Ciertamente no ocurri\u00f3 as\u00ed con Vicente de Pa\u00fal se puede decir que de sus primeros quince a\u00f1os guarda:<\/p>\n<ul>\n<li>la experiencia de un profundo cari\u00f1o familiar,<\/li>\n<li>la experiencia de la mentalidad rural y campesina,<\/li>\n<li>la experiencia de la pobreza y del trabajo manual.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Tres experiencias determinantes para la orientaci\u00f3n de la vida de quien ha sido el beneficiario.<\/p>\n<h3><strong>Experiencia familiar<br \/>\n<\/strong><\/h3>\n<p>Al comenzar la conferencia sobre las virtudes de las aldeanas, san Vicente se expresa as\u00ed: <em>\u201c Os hablar\u00e9 con mayor gusto todav\u00eda de las virtudes de las buenas aldeanas a causa del conocimiento que de ellas tengo por experiencia y por nacimiento, ya que soy hijo de un pobre labrador, y he vivido en el campo hasta la edad de quince a\u00f1os.\u201d<\/em> (SV IX-1, 92). Vicente de Pa\u00fal dice esto el 25 de enero de 1643, cuando va a cumplir sesenta y tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>Este recuerdo nos permite creer, que Vicente de Pa\u00fal en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n recuerda a su madre y a sus dos hermanas Mar\u00eda y Claudine. De las aldeanas, Vicente dec\u00eda: <em>\u201cLas verdaderas campesinas no se glor\u00edan de lo que son, ni hablan de su parentela\u2026Su hablar es sencillo y sincero\u2026 se contentan con vivir y vestir\u2026<\/em> <em>se contentan muchas veces con pan y sopa, aunque trabajen incesantemente y en trabajos fatigosos\u2026 Vuelven de su trabajo a casa, para tomar un ligero descanso, cansadas y fatigadas, mojadas y llenas de barro; pero apenas llegan, tienen que ponerse de nuevo a trabajar, si hay que hacer algo; y si su padre y su madre les mandan que vuelvan, en seguida vuelven, sin pensar en su cansancio,\u2026 y sin mirar c\u00f3mo est\u00e1n arregladas&#8230;.\u201d<\/em> (SV IX-1, 100).<\/p>\n<p>Estos rasgos son de un tono y de una precisi\u00f3n inconfundible; vemos bien la relaci\u00f3n entre el esp\u00edritu de las Hijas de la Caridad y este per\u00edodo de la vida de Vicente de Pa\u00fal de 1581 a 1595. Ustedes fueron pensadas y concebidas, a partir del modelo de las j\u00f3venes landesas del pueblo de Pouy, que puede ser el modelo de la madre y de las hermanas de Vicente.<\/p>\n<p>Es cierto que Vicente de Pa\u00fal tuvo una vida de familia c\u00e1lida y unida. Por eso, manifestar\u00e1 siempre un gran afecto por su madre, sus hermanos, hermanas y sobrinos. Muy a menudo emplear\u00e1, para hablar de la Comunidad y de las relaciones en la vida de comunidad, un vocabulario utilizado en la vida familiar y tal vez, m\u00e1s especialmente, en su propia experiencia de vida familiar: <em>\u201c\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 su familia? Salude a toda su peque\u00f1a familia\u2026La familia de aqu\u00ed va bien\u2026\u201d<\/em>. Del mismo modo, en los primeros reglamentos de las Cofrad\u00eda o de las Hijas de la Caridad: <em>\u201cSe querr\u00e1n entre ellas como hermanas&#8230;\u201d<\/em>. Con respecto a los pobres, las Hijas de la Caridad estar\u00e1n invitadas a comportarse \u201ccomo su madre\u201d, etc. Ah\u00ed tambi\u00e9n descubrimos una relaci\u00f3n entre la espiritualidad vicenciana y el per\u00edodo 1581-1595. Conscientemente o no, resurgen en la espiritualidad comunitaria de san Vicente, los recuerdos de lo que hab\u00eda vivido en Ranquines.<\/p>\n<h3><strong>Experiencia de la mentalidad rural y campesina<\/strong><\/h3>\n<p>Vicente de Pa\u00fal conserv\u00f3 en el fondo de s\u00ed mismo su ser de campesino, aunque viviera en la ciudad durante m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Su manera de andar, su psicolog\u00eda, lo que llamaba su lentitud, su modo de comportarse ante los grandes o con el dinero, los ejemplos que naturalmente surgen de sus conferencias o cartas, su sentido de la Providencia\u2026todo esto est\u00e1 profundamente marcado por sus or\u00edgenes campesinos; or\u00edgenes de los que lleg\u00f3 a avergonzarse en los comienzos, ya que al utilizarlos, los acepta en primer lugar para humillarse, \u00a1y de vez en cuando para jactarse!<\/p>\n<p>Naturalmente, este car\u00e1cter rural y campesino ha marcado igualmente la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal y la de sus disc\u00edpulos, sobre todo en su aspecto evang\u00e9lico. Pensando en Jesucristo, Vicente de Pa\u00fal ve\u00eda, con toda seguridad, en \u00e9l un campesino y debi\u00f3 haber una verdadera complicidad entre Vicente de Pa\u00fal y el Evangelio. \u00bfC\u00f3mo se manifiesta en Vicente esta complicidad? Tal vez por su sentido del gesto y de lo concreto, por su desconfianza en las teor\u00edas que se quedan cortas, por su amor por la sencillez, por su humildad tan realista de ra\u00edces rurales, por su cercan\u00eda a las cosas y a las personas, sencillo, concreto y directo.<\/p>\n<h3><strong>Experiencia de la pobreza y del trabajo manual<\/strong><\/h3>\n<p>Fue esta tambi\u00e9n una experiencia de base con resonancias profundas y duraderas. No fue m\u00e1s que \u201cel hijo de un pobre campesino\u201d; un campesino que deb\u00eda contar con su trabajo para vivir \u00e9l y su familia. No hab\u00eda escuela para los pobres y los ni\u00f1os desde su m\u00e1s tierna edad trabajaban en la peque\u00f1a granja.<\/p>\n<p>Vicente cuid\u00f3 los reba\u00f1os a orillas del r\u00edo Adour. Conoci\u00f3 la vida de los ni\u00f1os pobres, la vida de una familia, someti\u00e9ndose a los impuestos y a las tasas de todo tipo.<\/p>\n<p>Su primer reacci\u00f3n a los quince a\u00f1os ser\u00e1 la de salvarse, liberarse, buscar fortuna y obtener una buena situaci\u00f3n para ayudar a su familia a salir de la dificultad. No sab\u00eda que Dios lo destinaba a los pobres y en primer lugar a los pobres del campo; esta experiencia familiar de 1581-1595 le prepara a vivir m\u00e1s plenamente esta vocaci\u00f3n. Parad\u00f3jicamente, ser\u00e1n los pobres campesinos los que le revelar\u00e1n en Folleville y en Ch\u00e2tillon el sentido que debe dar a su vida.<\/p>\n<p>Encontraremos en boca de Vicente, viviendo en la ciudad durante cuarenta a\u00f1os, la expresi\u00f3n de su nostalgia por la tierra campesina de su infancia: <em>\u201cEs necesario que le diga con toda sencillez que esto me da nuevos y grand\u00edsimos deseos de poder, en medio de mis peque\u00f1os achaques, ir a acabar mi vida en un chaparral, trabajando en alguna aldea, pues me parece que ser\u00eda mucho m\u00e1s feliz si Dios me concediera esa gracia\u201d<\/em> (SV V, 185 , el 17 octubre 1654 a un sacerdote de la misi\u00f3n).<\/p>\n<p>Esta primera etapa le marc\u00f3 mucho e incluso fue determinante en el itinerario espiritual de Vicente de Pa\u00fal. Estamos en 1595: Vicente, a los 14 a\u00f1os, vive a\u00fan con su familia en la granja de Pouy, posiblemente es a\u00fan analfabeto.<\/p>\n<h2><strong>II &#8211; 1595-1610: la carrera<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p>Abelly nos cuenta el primer cambio importante en la vida del joven Vicente:<em> \u201cSu padre se dio cuenta de que aquel ni\u00f1o pod\u00eda hacer algo m\u00e1s que apacentar animales. Por eso tom\u00f3 la resoluci\u00f3n de llevarlo a estudiar. Se prest\u00f3 a ello m\u00e1s de buena gana, porque hab\u00eda conocido a cierto prior de su vecindad, que, siendo de una familia no m\u00e1s acomodada que la suya, hab\u00eda contribuido mucho con las rentas de su beneficio a mejorar a sus hermanos. As\u00ed, el buen hombre pensaba en su simplicidad que su hijo Vicente, siendo como era capaz para el estudio, podr\u00eda alg\u00fan d\u00eda conseguir un beneficio, y sirvi\u00e9ndose de la Iglesia, ayudar a la familia y favorecer a los otros hijos\u201d <\/em>(Abelly, libro I, cap\u00edtulo 1, p\u00e1gina 31).<\/p>\n<p>El mismo Abelly precisa m\u00e1s adelante, que antes de su muerte en 1598, el padre de Vicente hab\u00eda estipulado por testamento, que <em>\u201cquer\u00eda y entend\u00eda que su hijo Vicente fuera ayudado y sostenido en sus estudios\u201d<\/em> (Abelly, libro I, cap\u00edtulo 3, p\u00e1gina 35-36).<\/p>\n<p>La cosa parec\u00eda clara, sobre todo respecto a los usos entonces en vigor en este medio social y regional: se trataba completamente de una salida de inversi\u00f3n y de un contrato familiar. Parec\u00eda el m\u00e1s dotado y se har\u00eda todo lo posible para su \u00e9xito. Por consiguiente le corresponde devolver el c\u00e9ntuplo a su familia, despu\u00e9s de haber hecho fortuna.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n es esta la motivaci\u00f3n principal que aclarar\u00e1 y explicar\u00e1 el comportamiento y el itinerario de Vicente a lo largo de los pr\u00f3ximos a\u00f1os. El mismo Vicente en dos ocasiones, confirma esta apreciaci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>en su carta del 17 de febrero de 1610 a su madre.<\/li>\n<li>en el relato del \u00faltimo viaje a su regi\u00f3n en 1623.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Leyendo detenidamente estos dos documentos, nos damos cuenta de que lo que domina en las preocupaciones de Vicente es este contrato familiar, incluso antes de 1617.<\/p>\n<p>En la carta del 17 de febrero de 1610, no es cuesti\u00f3n m\u00e1s que de asuntos de ascenso, de vuelta al pa\u00eds:<em> \u201cpara emplear el resto de mis d\u00edas junto a usted\u201d <\/em>(SV I, 88-89).<\/p>\n<p>En cuanto al relato del \u00faltimo viaje a su regi\u00f3n, lo que parece haber turbado m\u00e1s a Vicente, es el sentimiento de haber traicionado el contrato: <em>\u201cEl d\u00eda de mi partida sent\u00ed tanto dolor al dejar a mis pobres parientes que no hice m\u00e1s que llorar durante todo el camino, derramando l\u00e1grimas casi sin cesar. Tras estas l\u00e1grimas me entr\u00f3 el deseo de ayudarles a que mejorasen de situaci\u00f3n, de darle a \u00e9ste esto y aquello al otro. De este modo, mi esp\u00edritu enternecido les repart\u00eda lo que ten\u00eda y lo que no ten\u00eda\u2026<\/em> <em>Estuve tres meses con esta pasi\u00f3n importuna de mejorar la suerte de mis hermanos y hermanas; era un peso continuo en mi pobre esp\u00edritu. \u201d<\/em> (SV XI-4, 516-517).<\/p>\n<p>Lo que Abelly nos dice de la decisi\u00f3n del padre en 1595 y lo que Vicente escribe a su madre en 1610 deja entrever una continuidad, en la que la partida de Vicente al colegio encuentra perfectamente su lugar. En 1595, Vicente entra en Dax en el colegio de los Franciscanos. R\u00e1pidamente revela ser buen alumno para que se conf\u00ede en \u00e9l: se le encarga de ser prefecto de los hijos peque\u00f1os del Se\u00f1or de Comet, que desde ese momento, lo acoge en su casa. \u00a1Qu\u00e9 promoci\u00f3n! Posiblemente esto no fue extra\u00f1o por la reacci\u00f3n que manifest\u00f3, cuando un d\u00eda le anunciaron en el Colegio que su padre estaba all\u00ed, no quiso verle porque le daba verg\u00fcenza, (\u00e9l mismo lo confesar\u00e1 m\u00e1s tarde), su apariencia r\u00fastica.<\/p>\n<p>En 1596 aconsejado por sus educadores, por el Se\u00f1or de Comet abogado en Dax y su bienhechor, fue a Bidache para recibir la tonsura, s\u00edmbolo de la entrada en el estado eclesi\u00e1stico y las ordenes menores, primeras etapas en la ascensi\u00f3n hacia el sacerdocio.<\/p>\n<p>En 1595-1597, dos cosas nos aparecen muy claras:<\/p>\n<ul>\n<li>hubo un verdadero contrato familiar, es decir un sacrificio de la familia confirmado por el testamento del padre, para que Vicente pudiese hacer los estudios para ayudar luego a sus hermanos y hermanas.<\/li>\n<li>desde sus dos primeros a\u00f1os de estudios en Dax, Vicente experimenta fuertemente la diferencia entre su antigua y su nueva situaci\u00f3n; tal vez tambi\u00e9n prob\u00f3 una cierta embriaguez, de lo que le parece ser un comienzo de promoci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Es sin duda en 1597 cuando Vicente entra en la universidad de Toulouse, ya que en 1604 despu\u00e9s de siete a\u00f1os de estudios, ser\u00e1 bachiller. Incluso si las Facultades no eran entonces lo que son ahora, se observa por una parte las buenas aptitudes de nuestro estudiante que superan la media, y por otra parte su ambici\u00f3n. Pasar por la universidad permit\u00eda entonces mirar de otro modo, m\u00e1s alto que una peque\u00f1a parroquia de campo (cf. La suave insistencia de Vicente para tener en posesi\u00f3n la peque\u00f1a parroquia de Tilh, y en cambio, su solicitud por ir en 1604 en Burdeos, donde tendr\u00eda alguna posibilidad de que le atribuyeran un obispado en la regi\u00f3n).<\/p>\n<p>Mientras tanto Vicente avanza con un paso m\u00e1s bien r\u00e1pido, por el camino que ha escogido: tonsura y \u00f3rdenes menores el 20 de diciembre de 1596 en Bidache, cuando no tiene m\u00e1s que quince a\u00f1os y medio; subdiaconado en Tarbes el 19 de septiembre de 1598, con 17 a\u00f1os; diaconado en Tarbes el 19 de diciembre de 1598; sacerdocio en Ch\u00e2teau-l\u2019Ev\u00eaque con 19 a\u00f1os y medio, el 23 de septiembre de 1600.<\/p>\n<p>Aparentemente Vicente tiene prisa. Esto molesta a algunos, como Abelly y los que lo siguieron, quienes no dudaron en avanzar la fecha de su nacimiento, para fijarla en el a\u00f1o 1576, accediendo de este modo al sacerdocio con 24 a\u00f1os, edad m\u00ednima, recientemente fijada por el Concilio de Trento.<\/p>\n<p>Poco sabemos de su paso por la Facultad de Toulouse: la vida de estudiante en esta \u00e9poca y en esa c\u00e1lida ciudad, era m\u00e1s bien agitada. Se sabe que para poder pagar los gastos de sus estudios, asumi\u00f3 la responsabilidad de un peque\u00f1o pensionado donde recib\u00eda a j\u00f3venes estudiantes, primero en Buzet-sur-Tarn, luego en Toulouse.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal obtiene el t\u00edtulo de bachillerato en teolog\u00eda en 1605. Es entonces cuando le sobrevienen graves problemas econ\u00f3micos que lo llevan a ir a Marsella. \u00a1Los a\u00f1os oscuros llegaron a ser, muy oscuros! \u2013 De este per\u00edodo no tenemos m\u00e1s que dos cartas (SV I, 75-88) al Se\u00f1or de Comet, para aclarar con un esplendor curioso, tres a\u00f1os que parecen estar poco definidos (cf. San Vicente y la Caridad, colec. Maestros espirituales, A. Dodin, p\u00e1ginas 144-148).<\/p>\n<p>\u00a1Solamente dos cartas! Esto no nos autoriza a ir muy lejos en nuestras deducciones. Sin embargo, en el estado actual de la documentaci\u00f3n, me parece que estamos cerca de la realidad si imaginamos un Vicente, ante todo preocupado por su promoci\u00f3n y por el cumplimiento de su contrato. Es adem\u00e1s el mismo Vicente que encontramos en la carta del 17 de febrero de 1610. \u00bfQu\u00e9 ha ocurrido entre estas fechas? En cualquier caso, nada que modificara el proyecto y las perspectivas de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los documentos oficiales, es a finales de febrero cuando encontramos a Vicente de Pa\u00fal en Paris. Es consejero y limosnero de la Reina Margarita, duquesa de Valois (SV X, 14). Habita en la calle del Sena, en el barrio de Saint-Germain-des-Pr\u00e9s, frente al palacio de la reina. Se dir\u00eda que ha llegado la \u00e9poca del \u00e9xito esperado. O al menos est\u00e1 al alcance de la mano, como lo deja entrever lo que Vicente dice a su madre y a su familia. Releamos el comienzo de esta carta: <em>\u201cEspero de la gracia de Dios que \u00e9l bendecir\u00e1 mis trabajos y me conceder\u00e1 pronto el medio <\/em>(\u00bftal vez financiero?)<em> de obtener un honesto retiro, para emplear el resto de mis d\u00edas junto a usted\u201d<\/em> (Coste I, 88).<\/p>\n<p>La carta es pues del 17 de febrero de 1610. Tres meses m\u00e1s tarde, con sus d\u00edas y sus noches, Vicente firma un acta que le hace propietario de la Abad\u00eda de San Leonardo de Chaume, Orden del Cister, di\u00f3cesis de Saintes (SV X, 14-17). En realidad no es un buen asunto, pero Vicente a\u00fan no lo sab\u00eda. Las vicisitudes y las incertidumbres se suceden. Durante la primera mitad del a\u00f1o 1610 lo m\u00e1s importante es el contrato familiar. Vicente est\u00e1 convencido de que pronto ser\u00e1 la hora de volver junto a los suyos, dedic\u00e1ndoles el resto de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>Hacia esa \u00e9poca, es cuando se produce una primera ruptura, que parece deshacer todo el proyecto; un drama que Vicente en su ancianidad evocar\u00e1 con esta asombrosa vivacidad de memoria, que caracteriza a veces a las personas mayores; Vicente ten\u00eda 75 a\u00f1os cuando cuenta: <em>\u201cHay una persona en la compa\u00f1\u00eda (el propio san Vicente) que, habiendo sido acusado de robar a un compa\u00f1ero y habiendo sido tratado de ladr\u00f3n en toda la casa, aunque no era verdad, no quiso sin embargo justificarse, sino que pens\u00f3 dentro de s\u00ed al verse falsamente acusado: \u00ab\u00bfTe justificar\u00e1s t\u00fa? Ah\u00ed tienes una cosa de la que te acusan, a pesar de no ser cierta. \u00a1No!, se dijo elev\u00e1ndose hasta Dios, es preciso que lo sufra con paciencia\u00bb. Y as\u00ed lo hizo. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s? Esto es lo que sucedi\u00f3: al cabo de seis meses (en otro lugar, seg\u00fan Abelly, san Vicente dijo seis a\u00f1os), encontr\u00e1ndose el ladr\u00f3n a cien leguas de all\u00ed, reconoci\u00f3 su falta y escribi\u00f3 para pedir perd\u00f3n. Mirad, Dios quiere a veces probar a las personas, y para ello permite que sucedan estas cosas\u201d. <\/em> (SV XI-3, 229).<\/p>\n<p>De qu\u00e9 modo por el relato del \u00faltimo viaje a su casa, el anciano Se\u00f1or Vicente moraliza el acontecimiento. Con el fin de ilustrar una lecci\u00f3n cuenta, y as\u00ed orienta o desv\u00eda el alcance del drama.<\/p>\n<p>Nos encontramos frente a dos niveles de lectura posible. Lo m\u00e1s interesante para nosotros, no es encontrar al Vicente narrador septuagenario, sino al Vicente acusado a los 29 a\u00f1os y muy diferente.<\/p>\n<p>Abelly tiene su propia versi\u00f3n del hecho: Vicente compart\u00eda en Par\u00eds una habitaci\u00f3n con uno de sus compatriotas, juez de Sore (Landas). Cuando Vicente enfermo permanece acostado en la casa, un chico de los recados que pas\u00f3 por all\u00ed, se apropi\u00f3 sin duda de la bolsa del juez. Inmediatamente Vicente fue sospechoso (\u00bfera ya sospechoso?) y Abelly contin\u00faa con un estilo muy vivo: <em>\u201cEl juez empieza a vociferar, a echar pestes\u2026Lo obliga a separarse de su compa\u00f1\u00eda, lo difama por todas partes como malvado y ladr\u00f3n, y difunde sus quejas entre todas las personas que lo conoc\u00edan\u2026lo acus\u00f3 de aquel hurto, e incluso le hizo notificar un monitorio\u201d<\/em> (Abelly, Libro I, cap\u00edtulo 5, p\u00e1gina 43).<\/p>\n<p>Esta monitoria era una acusaci\u00f3n p\u00fablica, le\u00edda desde el p\u00falpito tres domingos seguidos en todas las misas en la parroquia del acusado. Imaginemos entonces a un sacerdote, limosnero de la reina, sometido a una tal humillaci\u00f3n. Imaginemos a Vicente de Pa\u00fal que cre\u00eda haber entrado en una fase feliz de su existencia, y que vislumbraba volver pronto con los suyos. Ha tejido relaciones influyentes, ha realizado buenos negocios (entre otros la adquisici\u00f3n de la Abad\u00eda de San Leonardo)\u2026 Y, de repente, desacreditado ante todos sus amigos y conocidos, y \u00a1denunciado desde el p\u00falpito! <em>\u201cVen ustedes, algunas veces Dios quiere probar a las personas\u201d,<\/em> tal fue la interpretaci\u00f3n del acontecimiento dado por san Vicente cuarenta y seis a\u00f1os m\u00e1s tarde: prueba enviada por Dios y que sin duda hab\u00eda proporcionado una buena dosis de amargura. La desastrosa monitoria oblig\u00f3, sin duda, a Vicente a cambiar de barrio y de parroquia.<\/p>\n<p>En el itinerario humano de Vicente, en una quincena de a\u00f1os, un joven campesino pr\u00e1cticamente analfabeto y abandonado a su suerte, ha escalado as\u00ed la escala social, se ha creado relaciones, se ha encontrado una situaci\u00f3n aparentemente estable, se ha hecho una fortuna que fructificar\u00e1, al menos as\u00ed lo piensa.<\/p>\n<p>Como el hijo aventurero que march\u00f3 y que hace fortuna, no tiene m\u00e1s que volver al domicilio para encontrar all\u00ed sus rentas en fechas fijas, ayudar a su familia que hab\u00eda aceptado los riesgos de la partida, vivir \u00e9l mismo del honesto retiro, que ciertamente, hubiera podido hacerse esperar por m\u00e1s tiempo. \u00a1No tiene m\u00e1s que 29 a\u00f1os!<\/p>\n<p>Vicente ha querido lograr, y humanamente se puede decir que lo ha logrado a pesar de los avatares, \u00a1ha hecho carrera!<\/p>\n<p>En el itinerario espiritual de Vicente de Pa\u00fal, este periodo de 1595-1610 ha sido importante porque este suceso humano le ha hecho tomar conciencia de todas sus posibilidades. Este suceso le ha hecho conocer tambi\u00e9n el mundo, los grandes de la Iglesia, de la sociedad, y los nombres de la cultura; igual que de 1605 a 1607 y de 1608 a 1610 hab\u00eda podido relacionarse con el hampa.<\/p>\n<p>Esto ven\u00eda a a\u00f1adirse en \u00e9l al conocimiento que ya ten\u00eda de los pobres y de los campesinos: \u00a1qu\u00e9 experiencia! Y \u00a1qu\u00e9 campo de conciencia que le predispone humanamente al pluralismo y a la universalidad de su visi\u00f3n y de sus opciones!<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s r\u00e1pida ha sido la ascensi\u00f3n, cercano el \u00e9xito, m\u00e1s sombr\u00eda ser\u00e1 la noche, luego la luz resplandeciente y decisiva. As\u00ed ocurri\u00f3 con el pueblo de Israel desde la cautividad en Egipto y de la Pascua; del exilio de Babilonia y la liberaci\u00f3n de los pobres de Yahv\u00e9.<\/p>\n<p>El encadenamiento entre las segunda, tercera y cuarta etapa, constituye una dial\u00e9ctica de la conversi\u00f3n particularmente din\u00e1mica. Tratemos de imaginar en abreviado el pasaje de la primera a la tercera a trav\u00e9s de la segunda; en esta (1959-1610) se encuentra enraizada toda una parte del dinamismo y del universalismo del que Vicente de Pa\u00fal no dejar\u00e1 de dar prueba.<\/p>\n<h2><strong>III &#8211; 1610-1617: la noche<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p>Sabemos que la noche fue una parte de la experiencia de numerosos m\u00edsticos y de grandes santos y que en diferentes grados es la de la mayor parte de los humanos. La edad adulta conduce a cada uno a la percepci\u00f3n, luego a la aceptaci\u00f3n de sus limitaciones. Y es con frecuencia a nivel de la percepci\u00f3n como se sit\u00faa la noche; esta impresi\u00f3n de fracaso, que resulta de un desequilibrio entre las aspiraciones y las posibilidades, entre los proyectos y la realidad.<\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal, esto parece haber comenzado ya en 1608-1609 con la vida pobre en el suburbio Saint-Germain, y sobre todo con el asunto del robo del que hemos hablado antes. Despu\u00e9s de este drama humano, las puertas se cierran ante \u00e9l, los gascones se alejan de \u00e9l; se encuentra solo en Par\u00eds. Es sin duda entonces cuando trata de acercarse al Padre Berulle.<\/p>\n<p>Se ha hablado de su ef\u00edmera vocaci\u00f3n Oratoriana: en efecto a finales de 1611, Vicente entra en el oratorio, es entonces cuando Berulle recibe a sus primeros disc\u00edpulos. Abelly aporta una precisi\u00f3n sobre esta vocaci\u00f3n: Vicente entr\u00f3 en los Oratorianos <em>\u201cno para ser uno m\u00e1s de la Compa\u00f1\u00eda (m\u00e1s adelante declar\u00f3 que no hab\u00eda tenido nunca semejante intenci\u00f3n), sino para ponerse un poco al abrigo de los compromisos del mundo\u201d<\/em> (Abelly, Libro I cap\u00edtulo VI, p\u00e1gina 24).<\/p>\n<p>Cualesquiera que hayan sido las motivaciones de Vicente de Pa\u00fal, se comprende enseguida su necesidad de sentirse un poco al abrigo; as\u00ed como se comprende tambi\u00e9n que su vocaci\u00f3n no fue m\u00e1s que ef\u00edmera, si se sabe que Berulle era capaz de escribir cuarenta cap\u00edtulos sobre la vida de Jes\u00fas en el seno de su Madre, y si a continuaci\u00f3n se lee lo que dice Vicente sobre el amor de Dios. (SV XI-4, 40-41) \u201c<em>Amemos a Dios, hermanos m\u00edos, amenos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente\u201d.<\/em> Se comprende que la experiencia beruliana de Vicente de Pa\u00fal no haya continuado, y que haya incluso dado lugar a una cierta tensi\u00f3n, que despu\u00e9s existi\u00f3 entre los dos hombres. (SV II, 346-349).<\/p>\n<p>Ser\u00eda interesante abordar aqu\u00ed las similitudes que se establecer\u00e1n m\u00e1s tarde entre el Se\u00f1or Vicente y lo que se ha llamado la Escuela francesa de espiritualidad. Alumno de esta escuela, Vicente lo fue, ciertamente\u2026 puede que fuera mal alumno, de cualquier modo muy personal y sin duda genial, no ser\u00eda que esforz\u00e1ndose por traducir con los hechos y en el servicio de los pobres las altas consideraciones desarrolladas sobre lo que hoy llamar\u00edamos el Cristocentrismo. En el dominio de la fe y sobre todo de la religi\u00f3n, <strong>La Escuela Francesa<\/strong> tuvo el gran m\u00e9rito de poner a Cristo en el centro de todo. Vicente llev\u00f3 de nuevo este centro entre los hombres, y hasta la persona del pobre: <em>\u201cServ\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed<\/em><em>\u201d<\/em> (SV IX-1, 239).<\/p>\n<p>En noviembre de 1611, Vicente de Pa\u00fal estaba pues, \u00abal abrigo\u00bb en los Oratorianos, y sin duda all\u00ed respiraba bastante mal\u2026 Tanto que, cuando el p\u00e1rroco de Clichy, Francisco Bourgoing, decidi\u00f3 entrar en el Oratorio, Vicente no dud\u00f3 en salir y ocupar en Clichy la plaza de p\u00e1rroco. (El gran santo del gran siglo, Cap\u00edtulo II, p\u00e1gina 46)<em>.<\/em><\/p>\n<p>Aun aqu\u00ed, esto no fue m\u00e1s que una experiencia pasajera de diecis\u00e9is meses; y sin embargo, una experiencia que le marc\u00f3 mucho y de las m\u00e1s provechosas de estos a\u00f1os negros o grises.<\/p>\n<p>Vicente es sacerdote desde hace doce a\u00f1os y nunca ha estado implicado en una situaci\u00f3n pastoral; el internado de Buzet no tuvo otro fin que el de facilitarle llegar a fin de mes. Ahora bien, desde el punto de vista psicol\u00f3gico, en un periodo de des\u00e1nimo y de duda nada resulta tan eficaz y saludable como un \u00e9xito. Precisamente los diecis\u00e9is meses de Clichy fueron, incluso seg\u00fan el parecer de Vicente, (lo que entonces era para \u00e9l importante), un verdadero \u00e9xito. Los ecos que nos ha dejado son entusiastas, y tanto m\u00e1s notables en esta etapa.<\/p>\n<p>Fue como un verdadero rayo: <em>\u201cYo he sido p\u00e1rroco de una aldea (\u00a1pobre p\u00e1rroco!). Ten\u00eda un pueblo tan bueno y tan obediente para hacer todo lo que le mandaba que, cuando les dije que vinieran a confesarse los primeros domingos de mes, no dejaron de hacerlo. Ven\u00edan y se confesaban, y cada d\u00eda iba viendo los progresos que realizaban sus almas. Esto me daba tanto consuelo y me sent\u00eda tan contento, que me dec\u00eda a m\u00ed mismo: <\/em><em>\u00ab<\/em><em>\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 feliz soy por poder tener este pueblo!<\/em><em>\u00ab<\/em><em>. Y a\u00f1ad\u00eda: <\/em><em>\u00ab<\/em><em>Creo que el papa no es tan feliz como un p\u00e1rroco en medio de un pueblo que tiene un coraz\u00f3n tan bueno<\/em><em>\u00ab<\/em><em>. Y un d\u00eda el se\u00f1or cardenal de Retz me pregunt\u00f3: <\/em><em>\u00ab<\/em><em>\u00bfQu\u00e9 tal, padre? \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 usted?<\/em><em>\u00ab<\/em><em>. Le dije: <\/em><em>\u00ab<\/em><em>Monse\u00f1or, estoy tan contento que no soy capaz de explicarlo<\/em><em>\u00ab<\/em><em>. <\/em><em>\u00ab<\/em><em>\u00bfPor qu\u00e9?<\/em><em>\u00ab<\/em><em>. <\/em><em>\u00ab<\/em><em>Es que tengo un pueblo tan bueno, tan obediente a cuanto le digo, que me parece que ni el santo padre ni su eminencia son tan felices como yo<\/em><em>\u00ab<\/em><em>\u201d. <\/em> (SV IX-1, 579).<\/p>\n<p><em>\u00abEn medio de un pueblo\u00bb<\/em>&#8230; Vicente se encuentra dichoso y en su casa.<\/p>\n<p>Pero por eso no abandona la preocupaci\u00f3n por su carrera, y aun conservando el beneficio de la parroquia de Clichy, acepta una nueva proposici\u00f3n que le trasmite el Padre de Berulle: ser preceptor en la familia de los Gondi, una de las familias de los grandes del reino. All\u00ed va. Ciertamente, no se encuentra realmente gozoso junto a los grandes, de modo que sin tardar, se ve expuesto a los asaltos espirituales de una dirigida muy escrupulosa: la Se\u00f1ora de Gondi.<\/p>\n<p>A partir de 1614, sigue un largo per\u00edodo de tentaci\u00f3n contra la fe, durante la cual se entrega a la lectura de la regla de perfecci\u00f3n de Benito de Canfield. Tiene tiempo de no precipitar esta lectura, porque en 1615 tiene una grave enfermedad que le dejar\u00e1 secuelas en las piernas, y de las que sufrir\u00e1 el resto de su vida. Sin duda debido a este deficiente estado de salud, se convierte en tesorero y can\u00f3nigo del cabildo de Ecouis en la di\u00f3cesis de Rouen, gracias al Se\u00f1or de Gondi promotor de este beneficio, delega en un procurador para tomar posesi\u00f3n en su lugar el 27 de mayo. Es probable que Vicente de Pa\u00fal no permaneciera durante mucho tiempo como can\u00f3nigo de Ecouis. El 29 de octubre de 1616 abandona la abad\u00eda de San Leonardo de Chaume, que pose\u00eda desde hac\u00eda cinco a\u00f1os. Los beneficios que con ardor hab\u00eda buscado le pesaban m\u00e1s, a medida que comprend\u00eda mejor la importancia de los deberes del beneficio y la necesidad de la residencia. Se qued\u00f3 con Clichy, bastante pr\u00f3ximo, para que pudiera aun ocuparse de sus fieles.<\/p>\n<p>Desde 1615, Vicente de Pa\u00fal trata de orientar hacia los pobres los pensamientos y las actividades de su dirigida, parece que ensaya con ella una terapia, que posteriormente utiliza, con la ventaja que se sabe, consigo mismo, con Luisa de Marillac y con las damas de las Cofrad\u00edas.<\/p>\n<p>Incluso no haciendo m\u00e1s que sobrevolarlo, este periodo de 1610 a 1617 parec\u00eda haberse desarrollado en forma de sierra (lo que representa la curva habitual de los per\u00edodos de crisis) y en un clima m\u00e1s bien sombr\u00edo.<\/p>\n<p>En lo que se refiere a los ministerios, si no toc\u00f3 todos, Vicente al menos se preocup\u00f3 de muchas cosas: en un principio el honesto retiro y la vuelta con los suyos, luego la capellan\u00eda en la corte de la reina Margot, la estancia en el Oratorio, la parroquia de Clichy, preceptor en casa de los Gondi; \u00a1como si no supiera qu\u00e9 hacer de su vida!<\/p>\n<p>En el plano moral, parece haberse mostrado m\u00e1s bien inconsecuente: por ejemplo, desembaraz\u00e1ndose de un legado importante mientras que, por otro lado, acumulaba beneficios (Clichy, San Leonardo de Chaume, Ecouis, sin hablar del preceptorado, del que deb\u00eda tener un buen rendimiento).<\/p>\n<p>En el aspecto de la fe, experiment\u00f3 grandes gozos en Clichy, pero seguidamente tuvo que afrontar, durante largos meses, atroces tentaciones contra la fe.<\/p>\n<p>En el aspecto de la salud, experiment\u00f3 la enfermedad y sufri\u00f3 especialmente violentos dolores en las piernas; cuando s\u00f3lo ten\u00eda 34 a\u00f1os debi\u00f3 en ciertos momentos sentirse muy disminuido.<\/p>\n<p>Estamos, pues, lejos del per\u00edodo anterior: el joven de Gascu\u00f1a, intr\u00e9pido y aventurero, ha pasado a ser un hombre angustiado, desamparado, dudando de s\u00ed mismo y de Dios. No sabiendo d\u00f3nde ir ni qu\u00e9 hacer: es la noche.<\/p>\n<p>Y sin embargo, en su itinerario, este ha sido un per\u00edodo rico: fuera de indigencia-fracaso en la que va a enraizarse su fe y su confianza en Dios, Vicente ha vivido tres experiencias-adquisiciones determinantes.<\/p>\n<h3><strong>La toma de contacto con los pobres<\/strong><\/h3>\n<p>Capell\u00e1n de la reina estaba encargado ante todo de distribuir las limosnas; evidentemente, a los pobres. La reina mandaba distribuir regularmente dinero a los pobres del hospital de la Caridad en el que los enfermos estaban en una situaci\u00f3n lamentable, lo que ciertamente impresion\u00f3 a Vicente, cuando se sab\u00eda la predilecci\u00f3n por los \u201cpobres enfermos\u201d, de la dio testimonio posteriormente. El don de 15 000 libras que recibi\u00f3 no le permiti\u00f3 sin duda aliviar muchas miserias, y esto puede que le permitiera descubrir la extensi\u00f3n del desastre de la pobreza.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n de Clichy fue la verdadera y \u00fanica alegr\u00eda de estos siete a\u00f1os, la \u00fanica verdadera luz en la noche, la primera experiencia pastoral del sacerdote Vicente de Pa\u00fal: un sacerdote no es nunca tan dichoso como en medio de un pueblo. Esta experiencia fue tambi\u00e9n la del encuentro del laicado. Corroborado por la ulterior experiencia de Ch\u00e2tillon y por los recuerdos familiares, esta doble experiencia no solamente llevar\u00e1 al nacimiento de las Cofrad\u00edas y de las Damas de la Caridad, sino que ser\u00e1 tambi\u00e9n el fundamento de la concepci\u00f3n secular de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>La experiencia de la direcci\u00f3n espiritual de la Se\u00f1ora de Gondi, un alma torturada, escrupulosa, posesiva, tambi\u00e9n marca muy profundamente este periodo. Es la apertura a los pobres lo que permitir\u00e1 a la Se\u00f1ora de Gondi encontrar su equilibrio moral y espiritual. NOCHE pues, y sin embargo periodo determinante y muy fecundo. El itinerario de Vicente de Pa\u00fal se estabiliza; aparece mucho m\u00e1s recto y seguro de lo que se le podr\u00eda creer, y que ni \u00e9l mismo lo cre\u00eda.<\/p>\n<h2><strong>IV &#8211; 1617: el a\u00f1o de la luz<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p>A lo largo del per\u00edodo precedente, hemos percibido un Vicente de Pa\u00fal dudoso, cada vez m\u00e1s desamparado, vac\u00edo de todo lo que hab\u00eda adquirido durante su segunda etapa. Lo recordar\u00e1 ciertamente en septiembre de 1655 al dirigirse a los Misioneros: <em>\u201c&#8230; Cr\u00e9anme, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, es una m\u00e1xima infalible de Jesucristo, que muchas veces les he recordado de su parte, que cuando un coraz\u00f3n se vac\u00eda de s\u00ed mismo, Dios lo llena; Dios es el que entonces mora y act\u00faa en \u00e9l; y el deseo de la confusi\u00f3n es el que nos vac\u00eda de nosotros mismos; es la humildad, la santa humildad; entonces no seremos nosotros, los que obraremos, sino Dios en nosotros, y todo ir\u00e1 bien.\u201d<\/em> (SV XI-3, 207).<\/p>\n<p>Vicente acaba de vivir esto en profundidad; est\u00e1 maravillosamente preparado y dispuesto a acoger la acci\u00f3n de Dios; \u00a1despu\u00e9s todo ir\u00e1 bien! Para ayudarle a salir de s\u00ed misma, Vicente sugiere a la Se\u00f1ora de Gondi que visite a sus innumerables pueblos, y con frecuencia \u00e9l la acompa\u00f1a. El 25 de enero de 1617, en uno de estos pueblos, un anciano est\u00e1 a punto de morir; llaman a Vicente que recibe su confesi\u00f3n y el anciano exclama gozoso: sin esta confesi\u00f3n, \u00a1se juzgaba condenado! Nada vale el relato de Vicente: <em>\u201cEra el mes de enero de 1617 cuando sucedi\u00f3 esto; y el d\u00eda de la conversi\u00f3n de san Pablo, que es el 25, esta se\u00f1ora me pidi\u00f3, dijo el se\u00f1or Vicente, que tuviera un serm\u00f3n en la iglesia de Folleville para exhortar a sus habitantes a la confesi\u00f3n general. As\u00ed lo hice: les habl\u00e9 de su importancia y utilidad, y luego les ense\u00f1\u00e9 la manera de hacerlo debidamente. Y Dios tuvo tanto aprecio de la confianza y de la buena fe de aquella se\u00f1ora (pues el gran n\u00famero y la enormidad de mis pecados hubieran impedido el fruto de aquella acci\u00f3n), que bendijo mis palabras y todas aquellas gentes se vieron tan tocadas de Dios que acudieron a hacer su confesi\u00f3n general. Segu\u00ed instruy\u00e9ndolas y disponi\u00e9ndolas a los sacramentos, y empec\u00e9 a escucharlas en confesi\u00f3n. Pero fueron tantos los que acudieron que, no pudiendo atenderles junto con otro sacerdote que me ayudaba, la se\u00f1ora esposa del general rog\u00f3 a los padres jesuitas de Amiens que vinieran a ayudarnos; le escribi\u00f3 al padre rector, que vino personalmente, y como no pod\u00eda quedarse mucho tiempo, envi\u00f3 luego a que ocupara su puesto al reverendo padre Fourch\u00e9, de su misma compa\u00f1\u00eda, para ayudarnos a confesar, predicar y catequizar, encontrando, gracias a Dios, mucha tarea que realizar. Fuimos luego a las otras aldeas que pertenec\u00edan a aquella se\u00f1ora por aquellos contornos y nos sucedi\u00f3 como en la primera. Se reun\u00edan grandes multitudes, y Dios nos concedi\u00f3 su bendici\u00f3n por todas partes. Aquel fue el primer serm\u00f3n de la Misi\u00f3n y el \u00e9xito que Dios le dio el d\u00eda de la conversi\u00f3n de san Pablo: Dios hizo esto no sin sus designios en tal d\u00eda\u201d.<\/em> (SV XI-4, 700).<\/p>\n<p>Acontecimiento providencial este de Folleville\u2026 y de consecuencias asombrosas: es la Se\u00f1ora de GONDI, la escrupulosa, quien amplifica el acontecimiento e impulsa a Vicente de Pa\u00fal: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que acabamos de o\u00edr? Esto mismo les pasa sin duda a la mayor parte de estas gentes. Si este hombre que pasaba por hombre de bien, estaba en estado de condenaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00e1 con los dem\u00e1s que viven tan mal? \u00a1Ay, padre Vicente, cu\u00e1ntas almas se pierden! \u00bfQu\u00e9 remedio podemos poner?\u201d<\/em>(SV XI-4, 699). Como hemos sabido por el relato de Vicente, es de nuevo la Se\u00f1ora de Gondi la que impulsa a Vicente a predicar: <em>\u201c&#8230; esta se\u00f1ora me pidi\u00f3 que predicara&#8230;\u201d.<\/em> Despu\u00e9s del relato pone de relieve en varios momentos el papel de la Se\u00f1ora de Gondi: <em>\u201c&#8230; Y Dios tuvo tanto aprecio de la confianza y de la buena fe de aquella dama&#8230; l<\/em><em>a Se\u00f1ora rog\u00f3 a los padres jesuitas de Amiens que vinieran a ayudarnos&#8230; Fuimos luego a las otras aldeas que pertenec\u00edan a aquella se\u00f1ora&#8230; \u201d<\/em>. Y Vicente concluye: <em>\u201cAquel fue el primer serm\u00f3n de la Misi\u00f3n&#8230; \u201d.<\/em><\/p>\n<p>Estos fueron los hechos. Si en el itinerario espiritual de Vicente de Pa\u00fal no representan el paso decisivo, constituir\u00e1n sin embargo un paso muy importante. En adelante Vicente ya no ser\u00e1 exactamente como era antes del 25 de enero de 1617.<\/p>\n<p>Se imponen varias observaciones. Al leer bien el texto y los que son paralelos, compar\u00e1ndolos con los relatos del futuro acontecimiento de Ch\u00e2tillon, se tiene la clara impresi\u00f3n de que no es m\u00e1s que un primer paso.<\/p>\n<p>El papel principal parece que lo tiene la Se\u00f1ora de Gondi; es ella la que reacciona; la que orienta hacia el remedio; la que reclama la predicaci\u00f3n y propone el tema; es tambi\u00e9n quien decide continuar la predicaci\u00f3n y las confesiones en los dem\u00e1s pueblos.<\/p>\n<p>Vicente, por su parte, aparece sorprendido y casi t\u00edmido ante el acontecimiento. Con toda certeza, no hay ninguna idea de las repercusiones pr\u00f3ximas o lejanas de esta confesi\u00f3n. Con frecuencia es as\u00ed como se desarrolla el milagroso misterio de una conversi\u00f3n, no se confundir\u00e1 llamando por diferentes conceptos a la Se\u00f1ora de Gondi la fundadora de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es en el aspecto espiritual en el que Vicente de Pa\u00fal ha encontrado primero la indigencia y el abandono de los pobres del campo. Es esta una observaci\u00f3n esencial para quien quiere caminar con san Vicente.<\/p>\n<p>El anciano moribundo corr\u00eda el riesgo de la condenaci\u00f3n eterna; \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n? \u00a1Falta de sacerdotes! Entonces esta experiencia se presenta en un momento en el que Vicente duda, y se pregunta qu\u00e9 va a hacer de su vida. Es su diecisiete a\u00f1o de sacerdocio y ha pasado poco m\u00e1s de un a\u00f1o \u201cen medio del pueblo\u201d; durante este tiempo, los pobres se condenan.<\/p>\n<p>Es esta, sin duda, la reflexi\u00f3n que vendr\u00e1 con frecuencia al pensamiento de Vicente de Pa\u00fal a lo largo de este a\u00f1o 1617: cuando hasta ese d\u00eda, de hecho no ha vivido m\u00e1s que en la Corte o en una gran familia esperando disfrutar un beneficioso retiro, los pobres est\u00e1n abandonados y se pierden espiritualmente. Posteriormente encontraremos con frecuencia el eco de esta angustia que le tortura en 1617 y que ciertamente fue una de las causas de su huida a Ch\u00e2tillon-les-Dombes.<\/p>\n<p>En el contrato de fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se expresar\u00e1 as\u00ed: <em>\u201cSu divina bondad ha provisto con su infinita misericordia a las necesidades espirituales de los habitantes de las ciudades de este reino por medio de gran n\u00famero de doctores y religiosos que les predican, les ense\u00f1an el catecismo, les exhortan y los conservan en el esp\u00edritu de devoci\u00f3n, pero que entre tanto el pobre pueblo de los campos est\u00e1 solo y como abandonado\u201d. <\/em> (SV X, 237).<\/p>\n<p>El 1 de agosto de 1628 escribe al Papa Urbano VIII: <em>\u201c&#8230;los habitantes de las ciudades estaban suficientemente provistos de todo socorro espiritual gracias a los doctores distinguidos y los buenos religiosos en ellas establecidos, mientras que las pobres gentes del campo, privadas de estos mismos socorros, tan abundantes en las ciudades, permanecen en la ignorancia y en la pobreza, ignorando, hasta en su vejez, los misterios de la fe necesarios para la salvaci\u00f3n, y muriendo a veces desgraciadamente en los pecados de su juventud, por haber tenido verg\u00fcenza de descubrirlos a los p\u00e1rrocos o vicarios que son sus conocidos y familiares\u2026\u201d<\/em> (SV I, 120-121).<\/p>\n<p>En 1631, escribe a Francisco du Coudray, Sacerdote de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, en Roma: <em>\u201cEs preciso que haga entender que el pobre pueblo se condena, por no saber las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n y no confesarse.<\/em> <em>Si Su Santidad supiese esta necesidad, no tendr\u00eda descanso hasta hacer todo lo posible para poner orden en ello\u201d <\/em>(SV I, 176-177).<\/p>\n<p>Estos son otros tantos ecos de la angustia que entra\u00f1aba el coraz\u00f3n de san Vicente en 1617, y de la revisi\u00f3n de vida a la que se entregaba frente a este abandono espiritual de los pobres.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan que la confesi\u00f3n del pobre anciano, parece que sea la respuesta masiva de los campesinos a su predicaci\u00f3n lo que turbaba a Vicente de Pa\u00fal. A petici\u00f3n de la Se\u00f1ora de Gondi, predic\u00f3 el mi\u00e9rcoles 25 de enero de 1617 y <em>\u201cDios\u2026bendijo mis palabras\u2026 la urgencia fue tan grande.<\/em><em>\u201d<\/em> (SV XI-4, 700). Los pobres estaban abandonados; pero \u00a1basta que un sacerdote se ponga a su disposici\u00f3n para que lleguen en masa!<\/p>\n<p>Esta respuesta extraordinaria no hace m\u00e1s que acentuar el acontecimiento y la obsesi\u00f3n de Vicente: no solamente los pobres est\u00e1n abandonados, sino que esperan, llaman, imploran. El \u00e9xito del \u00abprimer serm\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb se convierte as\u00ed en un elemento importante de la reflexi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal: no solamente ha desvelado la evidencia de una necesidad y de una llamada, sino que ha sido tambi\u00e9n la prueba de la eficacia de una respuesta.<\/p>\n<p>Durante seis meses, de enero a julio, renov\u00e1ndose \u00aben otros pueblos pertenecientes a la Se\u00f1ora en estos lugares\u00bb, la experiencia hace su camino\u2026 y la angustia lo sigue.<\/p>\n<p>Vicente no puede continuar viviendo como lo ha hecho hasta ahora; no puede pretender un honesto retiro: debe darse totalmente a los pobres. Y puede que sea este, el recuerdo de su estancia feliz y acertada de Clichy, el que inconscientemente le oriente hacia la experiencia de Ch\u00e2tillon.<\/p>\n<p>Vicente recurre de nuevo al Se\u00f1or de Berulle para encontrar un puesto que le convenga. El curato de Ch\u00e2tillon-les-Dombes est\u00e1 libre. Vicente se instala all\u00ed el 1 de agosto. Veinte d\u00edas m\u00e1s tarde, de manera totalmente inesperada, surge el segundo desaf\u00edo de la experiencia espiritual de Vicente de Pa\u00fal, el que le conducir\u00e1 a dar el paso decisivo.<\/p>\n<p><strong>20 de agosto de 1617<\/strong>: lo que ocurre ese d\u00eda lo cuenta con detalle el mismo Vicente de Pa\u00fal (SV IX-1, 232): <em>\u201c\u00a0&#8230; estando cerca de Lyon en una peque\u00f1a ciudad donde la Providencia me hab\u00eda llevado para ser p\u00e1rroco, un domingo, como me estuviese preparando para celebrar la santa misa, vinieron a decirme que en una casa separada de las dem\u00e1s, a un cuarto de hora de all\u00ed, estaba todo el mundo enfermo, sin que quedase ni una sola persona para asistir a las otras, y todas en una necesidad que es imposible expresar. Esto me toc\u00f3 sensiblemente el coraz\u00f3n; no dej\u00e9 de decirlo en el serm\u00f3n con gran sentimiento, y Dios, tocando el coraz\u00f3n de los que me escuchaban, hizo que se sintieran todos movidos de compasi\u00f3n por aquellos pobres afligidos.<\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s de comer se celebr\u00f3 una reuni\u00f3n en casa de una buena se\u00f1orita de la ciudad, para ver qu\u00e9 socorros se les podr\u00eda dar, y cada uno se mostr\u00f3 dispuesto a ir a verlos, consolarlos con sus palabras y ayudarles en lo que pudieran. Despu\u00e9s de v\u00edsperas, tom\u00e9 a un hombre honrado, vecino de aquella ciudad, y fuimos juntos hasta all\u00e1. Nos encontramos por el camino con algunas mujeres que iban por delante de nosotros, y un poco m\u00e1s adelante, con otras que volv\u00edan. Y como era en verano y durante los grandes calores, aquellas buenas mujeres se sentaban al lado del camino para descansar y refrescarse. Finalmente\u2026 hab\u00eda tantas, que se podr\u00eda haber dicho que se trataba de una procesi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Apenas llegu\u00e9, visit\u00e9 a los enfermos y fui a buscar el Sant\u00edsimo Sacramento para los que estaban m\u00e1s graves, no a la parroquia del lugar, porque no hab\u00eda ninguna, sino que depend\u00eda de un cabildo del que yo era prior. As\u00ed pues, despu\u00e9s de haberlos confesado y dado la comuni\u00f3n, hubo que pensar en la manera de atender a sus necesidades. Les propuse a todas aquellas buenas personas, a las que la caridad hab\u00eda animado a acudir all\u00e1, que se pusiesen de acuerdo, cada una un d\u00eda determinado, para hacerles la comida, no solamente a aquellos, sino a todos los que viniesen luego; fue aquel el primer lugar en donde se estableci\u00f3 la Caridad\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Para encontrar todo el sentido de esta segunda etapa de 1617, o m\u00e1s exactamente de este segundo desaf\u00edo de la experiencia decisiva de 1617, es preciso leer este relato en paralelo con el del acontecimiento de Folleville. Si Folleville fue la revelaci\u00f3n de la pobreza espiritual, Ch\u00e2tillon-les-Dombes fue la revelaci\u00f3n de la pobreza material. Vicente de Pa\u00fal percibi\u00f3 primero el abandono espiritual de los pobres. Su percepci\u00f3n estuvo subrayada, orquestada y sobreestimada por la Se\u00f1ora de Gondi. El remedio, tambi\u00e9n lo sugiri\u00f3 la misma Se\u00f1ora, fue el serm\u00f3n sobre la confesi\u00f3n general del que nacer\u00eda la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pasan seis meses como si el Se\u00f1or quisiera revelar progresivamente la totalidad del misterio del Pobre. Es entonces la indigencia y el abandono material lo que se imponen a Vicente: <em>\u201cen una necesidad que no se pod\u00eda decir\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Este aspecto capital llevar\u00e1 a Vicente a una s\u00edntesis espiritual y pastoral que le ser\u00e1 propia y espec\u00edfica, y que m\u00e1s tarde expresar\u00e1 con los adverbios: <em>\u201cespiritualmente y corporalmente\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Esta s\u00edntesis se realiza casi espont\u00e1neamente. En la circunstancia Vicente est\u00e1 perfectamente dispuesto y act\u00faa en el campo, puesto que desde el 23 de agosto escribe, en el primer reglamento de la Cofrad\u00eda de Ch\u00e2tillon (SV X, 567, dice as\u00ed):<\/p>\n<p><em>\u201cSe proponen dos fines, a saber: ayudar al cuerpo y al alma; al cuerpo dando alimentos, cuid\u00e1ndolos y al alma disponi\u00e9ndoles a bien morir a los que est\u00e1n para ello o a vivir cristianamente si se curan\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Esta s\u00edntesis instant\u00e1nea es la prueba de que Vicente ha vivido el acontecimiento del 20 de agosto en paralelo y complementario con el del 25 de enero.<\/p>\n<p>La respuesta masiva a la llamada de Vicente en su predicaci\u00f3n, es aqu\u00ed tambi\u00e9n determinante. Una vez m\u00e1s, experimenta su carisma movilizador, y de \u00abeste fuego que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de estas bravas gentes\u00bb: <em>\u201c\u00bfFueron los hombres los que pusieron fuego en el coraz\u00f3n de tantas personas que se dirigieron all\u00e1 en gran n\u00famero para ir a socorrerlos?\u201d<\/em> (SV IX-1, 233).<\/p>\n<p>Desde 1610, Vicente estaba m\u00e1s bien dudoso y angustiado. Despu\u00e9s de una ascensi\u00f3n espectacular, parece ir de ensayo en ensayo y de fracaso en fracaso. Y he aqu\u00ed que paso a paso, conoce el \u00e9xito bajo forma de dos triunfos que conciernen a los pobres. Estos est\u00e1n abandonados espiritual y corporalmente, pero hay bastante fuego en el coraz\u00f3n de las gentes para remediarlo, y \u00e9l, Vicente acaba de dar prueba de que era capaz de sacar partido de este fuego.<\/p>\n<p>As\u00ed el itinerario espiritual de Vicente de Pa\u00fal entra en la fase decisiva, y definitivamente, le sit\u00faa en relaci\u00f3n a los pobres y en la Iglesia. Despu\u00e9s de una larga noche, se hace la luz. Vicente sabe ahora cual es su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Podemos tener la certeza de que todo un trabajo fecundo y profundo de reflexi\u00f3n, sostenido por la gracia, se llev\u00f3 a cabo en Vicente de Pa\u00fal entre enero y agosto de 1617. En efecto, su comportamiento frente al acontecimiento es muy diferente en Ch\u00e2tillon. En Folleville es la Se\u00f1ora de Gondi la que hab\u00eda reaccionado, sugerido, organizado; y Vicente hab\u00eda seguido. En Ch\u00e2tillon, es \u00e9l el que anuncia a los parroquianos el triste estado de la pobre familia; el que provoca la reuni\u00f3n de las damas, el que comienza la primera Caridad y el que elabora su reglamento.<\/p>\n<p>Mientras que desde 1610 Vicente parec\u00eda m\u00e1s bien pasivo, entre enero y agosto de 1617, se encarga por fin de su vida y su misi\u00f3n: ha brillado la luz.<\/p>\n<p>Cierto, bajo la presi\u00f3n de la familia Gondi y del Se\u00f1or de Berulle, dejar\u00e1 Ch\u00e2tillon hacia el 20 de diciembre y se encontrar\u00e1 en la capital el 23, para volver a casa de los Gondi. Dimitir\u00e1 del curato de Ch\u00e2tillon el 31 de enero de 1618 en favor de Luis Girard su vicario, que le suceder\u00e1. Pero este ya no ser\u00e1 m\u00e1s el Vicente de los a\u00f1os oscuros: en adelante, con la gozosa certeza de la luz, se entregar\u00e1 a los pobres. Preceptor poco ambicioso en enero de 1617, al final del a\u00f1o ser\u00e1 verdaderamente sacerdote y misionero.<\/p>\n<p>Los ocho a\u00f1os que seguir\u00e1n estar\u00e1n consagrados casi \u00fanicamente a las misiones y a las Cofrad\u00edas, hasta el d\u00eda en que se desprender\u00e1 definitivamente de los Gondi con motivo del contrato de fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Para decir la verdad, los t\u00e9rminos de este contrato peligraban encadenar a Vicente al servicio de la familia: <em>\u201clos mencionados se\u00f1or y se\u00f1ora desean que el se\u00f1or de Pa\u00fal siga residiendo en su casa como hasta ahora, para que les siga ofreciendo a ellos y a su familia la asistencia espiritual que desde hace largos a\u00f1os les viene prestando.<\/em><em>\u201d <\/em>(SV X, 239).<\/p>\n<p>La Se\u00f1ora de Gondi al morir, el 23 de junio de 1625, dejaba a Vicente, por testamento, una suma importante y estipulaba que <em>\u201cpor el amor de Nuestro Se\u00f1or y de su santa Madre, el Se\u00f1or de Pa\u00fal no abandonar\u00e1 nunca nuestra casa, incluso despu\u00e9s de la muerte del Se\u00f1or de Gondi\u201d. <\/em>Pero la llamada de la Misi\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s fuerte y a finales de 1625, con el consentimiento expreso del Se\u00f1or de Gondi, Vicente se instalar\u00e1 en los \u00abBons-Enfants\u00bb con su naciente comunidad. La Misi\u00f3n llega as\u00ed a ser aut\u00f3noma; Vicente podr\u00e1 desde entonces consagrarse por completo a ella.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos tratar de seguir el itinerario espiritual de Vicente de Pa\u00fal hasta 1660; pero si todav\u00eda hubo despu\u00e9s de 1617 evoluci\u00f3n y progreso, fue una exacta prolongaci\u00f3n de lo que hab\u00eda pasado en 1617.<\/p>\n<h2><strong>V &#8211; 1618-1660: la linea recta<\/strong><\/h2>\n<p>Se tiene la neta impresi\u00f3n de que en agosto de 1617 se ha realizado lo esencial y que el resto se situar\u00e1 en la l\u00f3gica y la din\u00e1mica de 1617. De Gannes-Folleville nacen la Misi\u00f3n y la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. De Ch\u00e2tillon nacen las Cofrad\u00edas, las Damas y las Hijas de la Caridad. Del \u00abcorporalmente y espiritualmente\u00bb nacer\u00e1n los auxilios y ayudas de cualquier clase, la obra de los Ni\u00f1os abandonados, los hospitales, etc. De ah\u00ed tambi\u00e9n, nacer\u00e1n las conferencias de los martes, el Consejo de conciencia, los seminarios, para que todas las pobrezas sean socorridas: <em>\u201cno solamente a aquellos sino a los que viniesen despu\u00e9s\u201d<\/em> (SV IX-1, 233).<\/p>\n<p>1617 habr\u00e1 sido verdaderamente el a\u00f1o de la luz, el a\u00f1o luminoso, que clarific\u00f3 a Vicente hasta 1660, y que debe continuar clarificando siempre a todos los que quieren seguir el camino abierto por san Vicente.<\/p>\n<p>Queda un punto que me servir\u00e1 de conclusi\u00f3n o de s\u00edntesis. Cada vez que Vicente evoca los acontecimientos de Folleville o de Ch\u00e2tillon, recuerda que fueron realmente signos de Dios: <em>\u201c\u00a1Ay, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos! Nunca hab\u00eda pensado nadie antes en ello, no se sab\u00eda lo que eran las misiones; tampoco yo pensaba en eso ni sab\u00eda lo que eran; y en esto es donde se reconoce que se trata de una obra de Dios: pues donde no tienen parte alguna los hombres, Dios es el que obra, y esto viene inmediatamente de \u00e9l; y luego \u00e9l se sirve de los hombres para ejecutar sus obras.<\/em><em>\u201d<\/em> (SV XI-3, 94).<\/p>\n<p><em> \u201cPuede decirse realmente que es Dios quien ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda. Yo pensaba hoy en ello y me dec\u00eda: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha pensado en hacer una Compa\u00f1\u00eda de Hijas? \u00a1Ni mucho menos! \u00bfEs la se\u00f1orita Le Gras? Tampoco\u00bb. Yo no he pensado nunca en ello, os lo puedo decir de verdad. \u00bfQui\u00e9n ha tenido entonces la idea de formar en la iglesia de Dios una Compa\u00f1\u00eda de mujeres y de Hijas de la Caridad en traje seglar? Esto no hubiese parecido posible. Tampoco he pensado nunca en las de las parroquias. Os puedo decir que ha sido Dios, y no yo.\u201d<\/em> (SV IX-1, 202). Para apoyar su primera afirmaci\u00f3n, Vicente cuenta la historia de Gannes-Folleville; para ilustrar la segunda, cuenta el acontecimiento de Ch\u00e2tillon.<\/p>\n<p>Poner estas afirmaciones a cuenta de la humildad no tiene apenas sentido. Hay que profundizar m\u00e1s: se trata completamente de la actitud de una fe que es con certeza la intervenci\u00f3n de Dios en nuestras vidas. Nada para Vicente pod\u00eda servir de punto de apoyo m\u00e1s s\u00f3lido para esta fe, que lo que hab\u00eda vivido en 1617.<\/p>\n<p>No fue Berulle quien le aport\u00f3 la luz; tampoco fue la lectura de Benito de Canfield, ni la de la Imitaci\u00f3n de Cristo; no fueron ni los doctores ni los libros: Fueron queridos por Dios, dos acontecimientos, dos experiencias, dos encuentros con los pobres. Dios revel\u00f3 su voluntad a Vicente de Pa\u00fal en y por los pobres. Los pobres fueron el camino que Dios hab\u00eda escogido para encontrar a Vicente; su itinerario espiritual estuvo marcado hasta el final de su vida.<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n de Jesucristo con el pobre, no es un simple resultado de la lectura del pasaje evang\u00e9lico de Mateo (XXV, 31) que figura en el texto del reglamento de Ch\u00e2tillon. Esta identificaci\u00f3n fue para Vicente el resultado de una experiencia personal y determinante: Dios le ha hablado por la boca y la vida de los pobres.<\/p>\n<p>Nos encontramos aqu\u00ed en el centro de la experiencia espiritual de Vicente de Pa\u00fal: <em>\u201cJesucristo est\u00e1 en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed\u2026<\/em> <em>al servir a los pobres, se sirve a Jesucristo\u2026<\/em> <em>\u00a1cu\u00e1nta verdad es esto! Serv\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed.\u201d<\/em> (SV IX-1, 240).<\/p>\n<p>Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n es enfrentada con demasiada frecuencia; enraiz\u00e1ndose en la experiencia espiritual y m\u00edstica de 1617, es una de las m\u00e1s fuertes que haya pronunciado san Vicente. Evocando todo el pasado, la b\u00fasqueda angustiosa de dar un sentido a su vida, la noche\u2026 Vicente finalmente ha tenido la evidencia (tan cierto como que estamos aqu\u00ed) de que Jesucristo se le ha manifestado en el pobre de Gannes-Folleville y en los pobres de Ch\u00e2tillon.<\/p>\n<p>Su espiritualidad ha sido una espiritualidad del acontecimiento, sacando su inspiraci\u00f3n y su vigor en los signos de los tiempos; es as\u00ed como constantemente ha podido tener tenso el muelle, de su vida espiritual y misionera, de su prudencia en la espera de los signos de Dios, de su sumisi\u00f3n a la voluntad de Dios, de su sentido de la Providencia, etc. Vicente ha experimentado a Dios por los acontecimientos. Para \u00e9l, ha hablado por y en el encuentro del pobre. Tal fue su fe\u2026 tal fue su experiencia\u2026 Por nuestra parte, \u00bfno nos invita a renovarla?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La espiritualidad vicenciana no es de ninguna manera una gram\u00e1tica de santidad para estudiar y aplicar. 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