{"id":139624,"date":"2019-08-04T08:25:23","date_gmt":"2019-08-04T06:25:23","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=139624"},"modified":"2019-06-08T13:26:01","modified_gmt":"2019-06-08T11:26:01","slug":"vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo 02"},"content":{"rendered":"<h2>1. Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/h2>\n<p>El marco temporal de Francia, durante el tiempo de actuaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, que vamos a describir, intenta relatar el aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social de este pueblo, en el cual vivi\u00f3, trabaj\u00f3 y evolucion\u00f3, socorriendo la miseria de los hombres abru\u00admados por la guerra, la peste, el hambre y los impuestos.<\/p>\n<p>El te\u00f3logo, que intenta analizar un personaje hist\u00f3rico en una perspectiva teol\u00f3gico-espiritual, tiene que conocer los datos sumi\u00adnistrados por los historiadores y ha de utilizarlos para conocer su comportamiento, comprender su influencia, profundizar su acci\u00f3n y su pensamiento. Vicente de Pa\u00fal, como cualquier personaje his\u00adt\u00f3rico, depende del mundo que le rodea, de este mundo que lleva su marca: \u00abEl ha cambiado el rostro de la iglesia casi totalmen\u00adte\u00bb<span id='easy-footnote-1-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-1-139624' title='H. de Maupas du Tour, &lt;em&gt;43, 9 &lt;\/em&gt;(citamos de acuerdo con la siguiente metodolog\u00eda: tras el autor, figura en cursiva el n\u00famero de referencia de la bibliograf\u00eda general que figura en las p\u00e1ginas 17-26; a continuaci\u00f3n, la p\u00e1\u00adgina o p\u00e1ginas citadas).'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>1. Aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social<\/h3>\n<h4><em>1. <\/em><em>Aspecto demogr\u00e1fico<\/em><\/h4>\n<p>La poblaci\u00f3n var\u00eda entre 16 y 20 millones de habitantes<span id='easy-footnote-2-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-2-139624' title='\u00abLos conocimientos adquiridos actualmente no pueden proporcionar una cifra exacta: no obstante el per\u00edodo de 1580 a 1645 puede ser conside\u00adrado como una \u00e9poca de elevada poblaci\u00f3n, una especie de techo demogr\u00e1\u00adfico, diezmada, por otra parte, por crisis cortas y brutales\u00bb: L. Tapi\u00e9, &lt;em&gt;148, &lt;\/em&gt;20. \u00abNo parece que la poblaci\u00f3n del reino haya sobrepasado jam\u00e1s sensi\u00adblemente una veintena de millones en el siglo xvii. Sujeta a violentas y fre\u00adcuentes oscilaciones, se puede creer que no descendi\u00f3 de una quincena de millones\u00bb: R. Mousnier, &lt;em&gt;122, &lt;\/em&gt;534-535; cf. P. Goubert, &lt;em&gt;85, &lt;\/em&gt;14.18.33.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. Entre 1610 y 1660 la edad media de vida es de 35 a\u00f1os. Sin em\u00adbargo esta poblaci\u00f3n no resulta joven, porque envejece demasiado de prisa.<\/p>\n<p>En algunos a\u00f1os, y sobre todo en algunas \u00e9pocas de los mis\u00admos, la poblaci\u00f3n rural se transforma, al verse sometida a oscila\u00adciones abruptas, a veces brutales. Las recolecciones insuficient\u00e9s, seguidas de epidemias, acompa\u00f1adas de la guerra, diezman, con sus v\u00edctimas, la poblaci\u00f3n. La muerte aparece entonces con tres rostros apocal\u00edpticos, a veces distintos, con &#8216;frecuencia entremezclados. Es\u00adtas tres calamidades, temidas por los hombres desde el comienzo de los siglos, se lanzan sobre los s\u00fabditos del rey de Francia.<\/p>\n<p><em>La guerra<\/em><\/p>\n<p>La guerra, que es siempre atroz y reviste la forma de atrocidad de su \u00e9poca, causa cantidad de v\u00edctimas, especialmente en las re\u00adgiones de Lorena, Picard\u00eda, Champa\u00f1a <em>y <\/em>en los alrededores de Pa\u00adr\u00eds. Los desastres de la guerra desconciertan y arruinan al pueblo al impedir el trabajo, el comercio y el mercado. Hablaremos de ello m\u00e1s adelante. Los ej\u00e9rcitos dejan con frecuencia a su paso contagio, devastaci\u00f3n y miseria. Una soldadesca violenta y desen\u00adfrenada no tiene l\u00edmites en sus excesos. No se puede esperar de ellos otra cosa. El soldado, en esta \u00e9poca, est\u00e1 para destruir o ser destruido, para herir o ser herido, para matar o ser matado.<\/p>\n<p><em>La peste<\/em><\/p>\n<p>Hasta 1650 la geograf\u00eda de Francia se ve cubierta por \u00abel mal que esparce el terror\u00bb. La peste bub\u00f3nica o pulmonar, que los m\u00e9dicos conocen, aparece y camina frecuentemente con fuerza de\u00advastadora. Algunos veranos, en cortas sacudidas aterradoras, llega a diezmar la tercera o cuarta parte, a veces la mitad, de los habi\u00adtantes de una regi\u00f3n, de una provincia. Inmediatamente que una epidemia grave aparece, se provoca el p\u00e1nico entre los habitantes. A pesar de las precauciones y conjuros contra ella, el mal invade los cuerpos y se propaga por el espacio.<\/p>\n<p><em>El hambre<\/em><\/p>\n<p>El hambre, la \u00abcarest\u00eda\u00bb, se presenta en escena con frecuencia y regularidad. Su origen se debe a fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos y es la consecuencia de una econom\u00eda demasiado cereal, de un conjunto de costumbres econ\u00f3mico-sociales que imponen una estructura mental.<\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda de los franceses se alimenta principalmente, a veces casi \u00fanicamente, de gachas, de sopa y de pan. En la alimen\u00adtaci\u00f3n de los pobres dominan los cereales.<\/p>\n<p>La cosecha de trigo, al menos en una parte del reino, no es su\u00adficiente para satisfacer las necesidades inmediatas. La tierra des\u00adprovista de abonos, mal arada, produce muy poco. La lentitud de la informaci\u00f3n y de los transportes, impide socorrer r\u00e1pidamente. Cuando se propagan rumores de carest\u00eda, agravando la amenaza, los precios se doblan, a veces se triplican. Imposible poder comprar. La mitad de los franceses busca otros alimentos, generalmente in\u00adfectos, env\u00eda a los ni\u00f1os a pedir, roba, se encoleriza violentamente contra los acaparadores, lleg\u00e1ndolos a amenazar y a golpear. El hambre de los a\u00f1os 30 provoca enfermedades. Las calamidades de 1649-1653 causadas por cuatro malas recolecciones, por cuatro hambres acumuladas, se ven agravadas por las tropas vagabundas del tiempo de la Fronda, por la inseguridad de los caminos. La co\u00adrrespondencia, dirigida a Vicente de Pa\u00fal, relata escenas de antro\u00adpofagia y otras miserias. En realidad la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n se alimenta muy deficiente e insuficientemente. Sin duda la \u00abcarest\u00eda\u00bb es la causa principal de la crisis demogr\u00e1fica del tiempo de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Sin embargo esta poblaci\u00f3n, sometida a estos contragolpes mor\u00adtales, trata de afrontar la obsesi\u00f3n de la muerte con una fuerza especial del impulso vital: la reproducci\u00f3n humana se desarrolla a un ritmo suficiente para dar p\u00e1bulo a la muerte y para defender la raza. Es muy posible que la Francia de 1640 haya alcanzado una excepcional densidad de poblaci\u00f3n<span id='easy-footnote-3-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-3-139624' title='Richelieu, 143, 314, afirma: \u00abNo hay estado en el mundo tan poblado como Francia\u00bb.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Los gobiernos piensan que es conveniente el aumento de los habitantes. Estos proporcionan al estado potencial humano para la guerra y potencial econ\u00f3mico para las empresas nacionales, que constituyen el poder y la gloria del rey. A pesar de constituir una fuente inagotable de riqueza, los dirigentes del reino no <em>se <\/em>intere\u00adsan por las preocupaciones demogr\u00e1ficas. La vida material de sus s\u00fabditos no provoca en ellos la menor inquietud.<\/p>\n<h4><em>2. Aspecto econ\u00f3mico<\/em><\/h4>\n<p>A la mirada del hombre de hoy, es decir a distancia, la Francia del siglo xvn se le puede presentar como un terreno agr\u00edcola rico, pero con gran retraso t\u00e9cnico, una industria o \u00abmanufactura\u00bb, se\u00adg\u00fan el t\u00e9rmino de la \u00e9poca, textil mediocre, pero interesante por proporcionar a los campesinos una ayuda econ\u00f3mica, una fortuna nacional importante, pero inm\u00f3vil y, en consecuencia, infruct\u00edfera.<\/p>\n<p>Inconscientes o agresivos, los adoradores franceses del \u00abgran siglo\u00bb no podr\u00edan cubrir con sus murmullos e inciensos una reali\u00addad: el predominio econ\u00f3mico-comercial se encuentra entre las manos de los holandeses. \u00abLa opulencia de los holandeses \u2014es\u00adcribe Richelieu en su <em>Testamento pol\u00edtico\u2014 <\/em>es un ejemplo y una prueba de la utilidad del comercio, que no admite ninguna discu\u00adsi\u00f3n. Excepto en el reino de China, cuya entrada no se permite a nadie, no hay lugar donde esta naci\u00f3n no haya establecido su co\u00admercio\u00bb<span id='easy-footnote-4-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-4-139624' title='Richelieu, &lt;em&gt;143, &lt;\/em&gt;13.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. La banca de Amsterdam, de una solidez incomparable, sostiene y controla, incluso en los peores momentos, toda la eco\u00adnom\u00eda de las Provincias Unidas. La flota holandesa y sus marineros se encuentran en todos los puertos franceses y en todos los r\u00edos navegables, supliendo a la marina francesa, excesivamente medio\u00adcre. Amsterdam es el centro mercantil del dep\u00f3sito del mundo. Los comerciantes y los pol\u00edticos franceses encuentran all\u00ed el trigo b\u00e1ltico en los momentos de carest\u00eda, la artiller\u00eda sueca y la p\u00f3lvora liejesa en tiempo de guerra, incluso los arenques de cuaresma y la lana espa\u00f1ola. Y por supuesto los prestamistas a grandes intereses.<\/p>\n<p>La libra turnesa (moneda francesa en uso en el siglo xvir) no tiene ninguna consistencia monetaria. Prohibidas en principio, pero toleradas en la pr\u00e1ctica, circulan en Francia diferentes monedas ex\u00adtranjeras, especialmente la moneda de cobre espa\u00f1ol. Las monedas de oro y de plata, fundamento de la riqueza de un reino, no abun\u00addan en Francia, debido a que apenas posee estos metales preciosos.<\/p>\n<p>Francia no tiene banca de estado, ni siquiera una banca privada s\u00f3lida y estable; se da el t\u00edtulo de banqueros a algunos comercian\u00adtes importantes que realizan el cambio, prestan a grandes intereses, participan en negocios complicados y oscuros, cuyo objeto prin\u00adcipal consiste en aprovecharse del infantilismo financiero de un es\u00adtado que no tiene ni presupuesto ni finanzas reguladas. Nada en absoluto se asemejaba en Francia a una bolsa.<\/p>\n<p>Los transportes, una de las fuentes de movilizaci\u00f3n de bienes en la econom\u00eda de los pa\u00edses, son dif\u00edciles de realizar en la geogra\u00adf\u00eda francesa. Los r\u00edos son innavegables la mitad del a\u00f1o, a causa de las sequ\u00edas o de las crecidas. Por a\u00f1adidura los agentes controlan todas las estaciones fluviales y exigen en ellas cantidad de derechos e impuestos, especialmente a trav\u00e9s del Loira. Tan numerosos y complicados son que los mejores especialistas de hoy no pueden llegar a precisarlos.<\/p>\n<p>El transporte realizado por las grandes calzadas es menos se\u00adguro y m\u00e1s caro. El polvo o el barro, seg\u00fan las diversas \u00e9pocas del a\u00f1o, la falta de arreglo, al no ocuparse apenas de ellas, alargan los viajes interminablemente. Los abundantes impuestos de \u00abpeage\u00bb encarecen los gastos del transporte<span id='easy-footnote-5-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-5-139624' title='Cf. G. Hanotaux, &lt;em&gt;90, &lt;\/em&gt;19 y 21; L. Tapi\u00e9, &lt;em&gt;148, &lt;\/em&gt;248; P. Goubert, &lt;em&gt;85,&lt;\/em&gt;'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. Unicamente los comerciantes y los organismos oficiales env\u00edan las mercanc\u00edas por este medio y solamente las personas acomodadas viajan en los coches de caba\u00adllos. En estas condiciones se explica la explotaci\u00f3n por personas atentas a los negocios del monopolio del transporte del correo y del personal por tierra desde el tiempo de Luis mi&#8217;.<\/p>\n<p>Richelieu, informado y preocupado por el desarrollo del co\u00admercio mar\u00edtimo de Inglaterra, de Espa\u00f1a y, principalmente, de Holanda, va a tratar de impulsar una pol\u00edtica de acci\u00f3n comercial y mar\u00edtima. En 1624 se da cuenta del desprestigio de Francia en el extranjero, cuyo origen se encuentra en razones de orden diplo\u00adm\u00e1tico y en el r\u00e1pido retroceso del comercio mar\u00edtimo en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>La insuficiencia de la flota comercial se convierte en una preo\u00adcupaci\u00f3n para Richelieu: \u00abLa preocupaci\u00f3n por la marina era entonces tan m\u00ednima, que Vuestra Majestad no ten\u00eda siquiera un solo barco\u00bb<span id='easy-footnote-6-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-6-139624' title='Richelieu, 143, 8 y 49; cf. Avenel, 7: Reglamento para el mar II, 1625, 164-165. Memoria relacionada con la marina enviada al canciller S\u00e9guier, el 18 de noviembre de 1626: II, 290-292. Memoria para hacer ver al rey que si procede como se ha hecho hasta ahora, no se podr\u00e1n tener barcos para el pr\u00f3ximo a\u00f1o: II, 561-562. Necesidad de poseer barcos, su utilidad &lt;em&gt;y &lt;\/em&gt;las ventajas particulares que tiene Francia para esto: III, 177-178. Utilidad del comercio tanto en el interior como en el exterior del reino: III, 178-179.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>. Su inter\u00e9s por la potencia mar\u00edtima se manifiesta en su <em>Testamento pol\u00edtico: <\/em>\u00abEl rey debe ser fuerte en tierra, pero tiene que ser tambi\u00e9n poderoso en el mar\u00bb<span id='easy-footnote-7-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-7-139624' title='Richelieu, &lt;em&gt;143, &lt;\/em&gt;299.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>. \u00abPara mantener la reputaci\u00f3n y dignidad de su corona entre las naciones extranjeras, el rey debiera tener en <em>sus <\/em>puertos cuarenta galeras preparadas para ser utilizadas en invierno y en verano\u00bb<span id='easy-footnote-8-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-8-139624' title='&lt;em&gt;Ibid., &lt;\/em&gt;306.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La primera preocupaci\u00f3n de Richelieu ser\u00e1 el comercio mar\u00edti\u00admo por razones ventajosas de orden econ\u00f3mico y pol\u00edtico para Francia. Toda una parte de su <em>Testamento pol\u00edtico <\/em>la consagra a definir el programa mercantil<span id='easy-footnote-9-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-9-139624' title='&lt;em&gt;Ibid., &lt;\/em&gt;299-312, donde habla de la potencia en el mar; cf. su pro\u00adgrama mercantil, \u00abcomo una dependencia de la potencia en el mar\u00bb, 312-325.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. Richelieu se interesa por la riqueza no feudal del pa\u00eds, por la capitalizaci\u00f3n burguesa, por la creaci\u00f3n de beneficios distintos de los de la renta se\u00f1orial. La \u00fanica salida posible a la situaci\u00f3n embarazosa econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la naci\u00f3n, consiste en orientar principalmente el fisco sobre los bienes bur\u00adgueses y no sobre las masas populares. De ah\u00ed la utilidad del co\u00admercio<span id='easy-footnote-10-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-10-139624' title='\u00abEn las grandes necesidades del estado, los soberanos deben, en cuan\u00adto les sea posible, sacar provecho de la abundancia de los ricos antes que sangrar excesivamente a los pobres\u00bb: Richelieu, &lt;em&gt;143, &lt;\/em&gt;151; cf. L. Tapi\u00e9, &lt;em&gt;148, &lt;\/em&gt;136-137, 145, 240, 246.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Richelieu se preocupa especialmente del comercio exterior. Sin embargo no puede conseguir atraer a \u00e9l a los elementos m\u00e1s activos de la burgues\u00eda, ni transferir su usura al comercio y a la industria. Mientras la burgues\u00eda tenga la posibilidad de aso\u00adciarse por el cr\u00e9dito a los privilegios, no se la puede forzar a em\u00adplear su capital en el comercio, sin concederle otros privilegios.<\/p>\n<p>Richelieu termina el informe de su plan de comercio exterior, primordial para enriquecer a Francia, con esta s\u00faplica al rey: \u00abSi despu\u00e9s de lo expuesto, le parece bien a Vuestra Majestad conce\u00adder al comercio alguna prerrogativa de rango social \u2014como vues\u00adtros s\u00fabditos lo consiguen ordinariamente de diversas funciones, que no sirven m\u00e1s que para entretener su pereza y \u2022halagar a sus esposas\u2014 lograr\u00e1 establecer el comercio en tal grado, que la socie\u00addad y el individuo sacar\u00e1n gran provecho\u00bb<span id='easy-footnote-11-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-11-139624' title='Richelieu, &lt;em&gt;143, &lt;\/em&gt;324.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Este programa de acci\u00f3n jam\u00e1s se realiz\u00f3. Por el contrario, se puede afirmar que el estado negoci\u00f3 con los acreedores y usureros, con los compradores de funciones p\u00fablicas y con los arrendatarios de impuestos. El gobierno explot\u00f3 a la burgues\u00eda, al mismo tiempo que la parte m\u00e1s rica y m\u00e1s activa de esta burgues\u00eda explot\u00f3 a su vez al gobierno. Apartar a la burgues\u00eda de esta posici\u00f3n, supri\u00admiendo la venta de funciones p\u00fablicas y el arrendamiento de im\u00adpuestos, hubiese sido peligroso para las finanzas e incluso para la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Richelieu afirma en varias ocasiones que la uni\u00f3n de la monar\u00adqu\u00eda con la burgues\u00eda es un mal. Incluso juzga que el \u00abderecho anual\u00bb y la venta de funciones p\u00fablicas son un mal; no obstante no ve la posibilidad de anularlo<span id='easy-footnote-12-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-12-139624' title='Ibid., 146-148, 328-329,342, 344, 136'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>. Si en el siglo xvii la uni\u00f3n con la burgues\u00eda fue un mal para la monarqu\u00eda, es cierto que sin ella la balanza de fuerzas materiales hubiese sido desfavorable, en mo\u00admentos cr\u00edticos, a la monarqu\u00eda. Este mal fue especialmente des\u00adfavorable en la expansi\u00f3n del comercio. Es cierto que Richelieu orient\u00f3 a Francia hacia el comercio exterior y mar\u00edtimo. No hay duda que el cardenal cambi\u00f3 poderosamente la orientaci\u00f3n eco\u00adn\u00f3mica francesa subvencionando el comercio y la industria; sin em\u00adbargo, los grandes capitales paralizados de la burgues\u00eda no afluye\u00adron a las empresas coloniales o industriales<span id='easy-footnote-13-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-13-139624' title='\u00abEs una gloria para Richelieu, el haber reconocido valientemente los intereses de Francia, haber buscado el medio de rejuvenecer su econom\u00eda, vivificar sus riquezas, pero, manteniendo actitudes pr\u00e1cticas funestas, por necesidad fiscal y militar, la vuelve a meter en el atolladero de donde pre\u00adtend\u00eda sacarla\u00bb: L. Tapi\u00e9, &lt;em&gt;148, &lt;\/em&gt;246; d. 240-246.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Es necesario afirmar que en la vida econ\u00f3mica francesa no hubo transformaci\u00f3n esencial durante los a\u00f1os subordinados a la guerra contra Espa\u00f1a. Richelieu concibi\u00f3 y dese\u00f3 un reino bien adminis\u00adtrado, pero su pol\u00edtica exterior le apart\u00f3 del programa pol\u00edtico que \u00e9l mismo hab\u00eda juzgado indispensable al comienzo de su ministerio. En definitiva, es preciso reconocer que Richelieu, como todo hom\u00adbre pol\u00edtico, se vio obligado a sufrir y soportar acciones y reac\u00adciones, sin poderlas dominar.<\/p>\n<p>El drama social de la pol\u00edtica de los cardenales-ministros con\u00adsisti\u00f3 en que el programa econ\u00f3mico-social realizado no fue gene\u00adralmente beneficioso en el momento que se realiz\u00f3. Las grandes for\u00adtunas que se formaron no hicieron m\u00e1s que reflejar cruelmente la distancia entre los acreedores del rey, beneficiarios inmediatos del sistema pol\u00edtico, y la masa de la naci\u00f3n. Sin embargo hay que re\u00adconocer que si la Francia de los cardenales-ministros fue desdichada y la mayor\u00eda de los franceses vivieron en la penuria y en la inquie\u00adtud, el reino de Francia se hab\u00eda abierto a nuevas y mayores pers\u00adpectivas.<\/p>\n<h4><em>4. Aspecto social<\/em><\/h4>\n<p>En el siglo xvii el \u00abestamento\u00bb de la sociedad permanece el mismo de la tradici\u00f3n. En el reino se hace la distinci\u00f3n entre los que oran, los que luchan y los que trabajan, \u00abestos \u00faltimos inno\u00adbles, por ser \u00fatiles\u00bb<span id='easy-footnote-14-139624' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-y-los-pobres-de-su-tiempo-02\/#easy-footnote-bottom-14-139624' title='\u00abLos artesanos, en raz\u00f3n del trabajo que realizan, son estimados por viles personas\u00bb: Ch. Loyseau, &lt;em&gt;108, &lt;\/em&gt;139.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El fundamento de estas distinciones se arraiga en la dignidad, estima y calidad de servicios, de acuerdo con las estructuras menta\u00adles de la \u00e9poca, encarna una concepci\u00f3n religiosa y militar de la sociedad y refleja una econom\u00eda primitiva. Correlativas a funciones sociales, tales distinciones no corresponden ni a rendimientos eco\u00adn\u00f3micos ni a competencias personales. Se requiere se\u00f1alar, sin em\u00adbargo, que la realidad social concreta no concuerda con esta es\u00adtructura jer\u00e1rquica <em>y <\/em>hier\u00e1tica. El favor del rey <em>y <\/em>la econom\u00eda producen en la pr\u00e1ctica otro estilo de vida social menos inamovible y diferentemente estructurado y dignificado <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>Los campesinos<\/em><\/p>\n<p>La sociedad, lo mismo que la econom\u00eda o que el estado, se apoya en la masa m\u00e1s numerosa, m\u00e1s eminentemente productiva, m\u00e1s dependiente: la masa de los campesinos. \u00abUn a\u00f1o de interrup\u00adci\u00f3n en el cultivo de la tierra, hubiese sido la muerte para todos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>. Ellos proporcionan con su trabajo los bienes al pa\u00eds, cultivando un terreno del que poseen bastante menos de la mitad, y esta pro\u00adpiedad al ser de tipo se\u00f1orial, no es jam\u00e1s completa. Por a\u00f1adidura un tercio de las tierras francesas, pertenecientes al ochenta por ciento de sus habitantes, est\u00e1 repartido muy desigualmente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Como toda sociedad humana, la sociedad campesina deja apa\u00adrecer oposiciones brutales y tonalidades infinitas. Se conoce mejor a los ricos y medianos labradores, que a los obreros del campo o a los propietarios de peque\u00f1as parcelas y arrendadores. El campe\u00adsino pobre del siglo xvii es, a\u00fan hoy, muy mal conocido.<\/p>\n<p>La fortuna de los campesinos depende del valor de los produc\u00adtos en el mercado, de la intemperancia de la naturaleza y del paso de los soldados. Interesados, sin saberlo, en las fluctuaciones de los precios, tienen que soportar las consecuencias. Las condiciones de trabajo son dif\u00edciles, sobre todo si se tiene en cuenta que no tienen ninguna perspectiva de mejorar la manera de realizar los trabajos del campo: sorprende la carencia de escritos sobre el cultivo del campo y el estancamiento de las t\u00e9cnicas agr\u00edcolas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Dada la organizaci\u00f3n constitutiva del mundo rural, cuatro cate\u00adgor\u00edas se precipitan sobre el trabajo y el producto de los campesi\u00adnos: la comunidad rural, la iglesia, el se\u00f1or y el rey, este \u00faltimo con los m\u00e1s fuertes y variados impuestos. Las exigencias fiscales<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Cf. R. Mousnier, <em>119, <\/em>13-41: \u00abLas estructuras sociales del reino de Francia\u00bb. \u00abProblemas de estratificaci\u00f3n social\u00bb: <em>126, <\/em>25-49.<\/p>\n<p>16 G. Hanotaux, <em>90, <\/em>398.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>392-410; P. Goubert, <em>86, <\/em>177-252, especialmente 177-208; E. le Roy Ladurie, <em>104, I, <\/em>455-461, 489, 490-491; P. Deyon, <em>45, <\/em>323-338: la conquista de la tierra y la promoci\u00f3n burguesa. M. Venard, <em>151, <\/em>21-29, 31-37, 39-49, 51-62.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> \u00abNing\u00fan cambio en los procedimientos de la agricultura\u00bb, escribe L. Tapi\u00e9, <em>148, <\/em>407.<\/p>\n<p><em>36 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>del estado y de los se\u00f1ores \u2014eclesi\u00e1sticos o laicos\u2014 absorben la mayor parte de las ganancias, y reducen la poblaci\u00f3n campesina, si la venta de los productos ha sido baja, a una miseria extrema, y, con frecuencia, a la desesperaci\u00f3n y a la rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p>Las rentas estipuladas en especie pueden pagarse m\u00e1s f\u00e1cilmen\u00adte. Para las dem\u00e1s es necesario hacerlo en met\u00e1lico. Para conseguir\u00adlo, los modestos labradores se endeudan siempre con los mismos acreedores. A la deuda constantemente consignada, se a\u00f1aden los intereses desde el primer momento. El deudor procura reembolsar su deuda con el trabajo. En el momento de pagar a los recaudado\u00adres de la contribuci\u00f3n rural y abonar los arrendamientos, los cam\u00adpesinos se ven presa de una multitud de acreedores.<\/p>\n<p>En resumen, se puede decir que la existencia cotidiana de los campesinos entre los a\u00f1os 1600 y 1660, es penosa. Disponiendo de muy poco dinero, inh\u00e1biles para organizar sus gastos, los labra\u00addores viven medianamente, incluso dif\u00edcilmente, reducidos a veces a no tener qu\u00e9 comer, ni con qu\u00e9 vestirse.<\/p>\n<p><em>La burgues\u00eda<\/em><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino burgues\u00eda en el siglo xvii franc\u00e9s envuelve y revela diversas categor\u00edas dentro de la misma \u00abestratificaci\u00f3n social\u00bb: bur\u00adgues\u00eda de funcionarios, ansiando constantemente llegar a la noble\u00adza; burgues\u00eda rentista del estado, especialmente en Par\u00eds; burgues\u00eda rentista del pueblo; burgues\u00eda manufacturera y comerciante; todas ellas absorben la mayor parte de la renta del reino.<\/p>\n<p>Desde 1631 existen ya en Francia grandes fortunas. Es cierto que no son muy numerosas. Su origen se debe, en general, a las mercanc\u00edas. Es el comerciante, en sus diversas escalas, quien se be\u00adneficia de las ganancias. La riqueza y su crecimiento est\u00e1n asegu\u00adrados, generalmente, por el gran negocio del \u00abcomercio y del pr\u00e9s\u00adtamo\u00bb.<\/p>\n<p>En una sociedad donde cada uno busca constantemente encon\u00adtrar alimentos, poseer una propiedad agr\u00edcola es el medio de ase\u00adgurarse los productos necesarios para la subsistencia. La posesi\u00f3n de tierras no s\u00f3lo asegura en todo momento un presupuesto, sino adem\u00e1s, de acuerdo con las estructuras mentales de la \u00e9poca, tiene significaci\u00f3n de nobleza, de se\u00f1or\u00edo. Nobleza y se\u00f1or\u00edo garantizan, en general, los privilegios, satisfacen la vanidad. social y, en la<\/p>\n<p><em>Aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social 37<\/em><\/p>\n<p>pr\u00e1ctica, las fortunas all\u00ed empleadas producen y est\u00e1n exentas, con frecuencia, de impuestos.<\/p>\n<p>Lo mismo que los nobles, los burgueses son propietarios y se\u00ad\u00f1ores. La diferencia consiste en que poseen menos tierras y menos se\u00f1or\u00edos. Por el contrario, se sabe que su administraci\u00f3n fue or\u00addinariamente m\u00e1s inteligente, m\u00e1s contenciosa, en definitiva, m\u00e1s fraudulenta que la de la mayor\u00eda de los nobles. Reteniendo, a veces por miles, letras de cambio, recibos, cr\u00e9ditos, es decir hipotecas, tienen la posibilidad de aumentar su hacienda, haciendo disminuir, a veces, las propiedades de los nobles, y con frecuencia, las tierras de los campesinos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span>. Anticipando semillas, grano, herramientas, telas, salarios, los obreros de la ciudad y los peque\u00f1os agricultores dependen totalmente de ellos. Por a\u00f1adidura, se hacen nombrar, con frecuencia, administradores de las propiedades de la nobleza y del clero, e instalados en estas funciones lucrativas, se benefician de nuevos r\u00e9ditos de la tierra <sup>2<\/sup>\u00b0.<\/p>\n<p>Otra fuente de riqueza, dif\u00edcilmente comprensible para la men\u00adtalidad del mundo de hoy, se encuentra entre las manos de la bur\u00adgues\u00eda del siglo xvii: toda funci\u00f3n p\u00fablica, jur\u00eddica o administra\u00adtiva, es vitalicia. El funcionario la hereda o la compra. Sometidos al sistema de compra-venta, los cargos p\u00fablicos se convierten en inversi\u00f3n, en negocio. Roland Mousnier ha estudiado con detalle y profundidad el aumento de su cotizaci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Cf. nota 17 y los art\u00edculos 32 y 62 del <em>Cahier des remontrances du bailliage de Troyes, 126, <\/em>143 y 150. Art\u00edculo 17 del <em>Cahier de la noblesse d&#8217;Angoumois, <\/em>88.<\/p>\n<p>20 Cf. nota 17; P. Goubert, <em>86, <\/em>355-357, 371-386.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Cf. R. Mousnier, <em>118. <\/em>Art\u00edculos 9 y 10 del <em>Cahier des remontrances de la noblesse d&#8217;Angoumois, 126, <\/em>83-84. Seg\u00fan las advertencias de la no\u00adbleza de la circunscripci\u00f3n de Troyes, el dinero es el \u00fanico medio de alcan\u00adzar \u00ablos grados de honor. El rey hace comercio de todo lo que antes era a la vez recompensa de servicios y medio para conseguir fortuna y considera\u00adci\u00f3n\u00bb: art\u00edculo 21. \u00abEl dinero, afirman, permite hoy el acceso a la casa del rey y a los cargos del parlamento\u00bb: art\u00edculos 19, 22, 29, 33, 45.<\/p>\n<p>Richelieu escribe en su <em>Testament politique: <\/em>\u00abSi mi intenci\u00f3n fuera ga\u00adnarme la simpat\u00eda del pueblo en lugar de merecer su benevolencia siendo \u00fatil al estado, sostendr\u00eda que es necesario suprimir la venta de las funciones p\u00fablicas y el derecho anual; todo el mundo est\u00e1 de tal manera persuadido de que son las dos fuentes de los des\u00f3rdenes del reino, que la voz p\u00fablica me otorgar\u00eda coronas sin examinar si las hab\u00eda merecido&#8230; Me guardar\u00e9 mucho de obrar de esta manera, hay demasiados inconvenientes en suprimir estos dos edictos (venta de funciones p\u00fablicas y herencia de oficios) para concluir que es conveniente hacerlo\u00bb: 143, 136. Despu\u00e9s de haber afirmado: \u00abHay dos abusos que es necesario soportar, por miedo a caer en consecuencias m\u00e1s<\/p>\n<p><em>38 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Por asociaciones, compa\u00f1\u00edas, los burgueses se convierten en arrendatarios de los impuestos y derechos del rey. El negocio con\u00adsiste en anticipar la suma prefijada de sus rentas y recuperarla des\u00adpu\u00e9s ampliamente a expensas de los contribuyentes habituales. Es\u00adte sistema permite vegetar a ciertas personas. Al mismo tiempo reduce a la miseria a jornaleros y campesinos y aumenta autom\u00e1\u00adticamente, en relaci\u00f3n con los comienzos de siglo, la fortuna de los medios parlamentarios. As\u00ed se puede comprender la potencia de al\u00adgunas familias burguesas y la posibilidad que tienen de aprovechar todas las ocasiones para invertir ventajosamente su capital. Quie\u00adnes pueden disponer de capital est\u00e1n casi seguros de hacerlo fruc\u00adtificar, puesto que el dinero escasea y todas las clases sociales lo necesitan. Es cierto que algunos pueden ser tratados de ladrones y de sanguijuelas que chupan la sangre del pueblo y del estado. Sin embargo es necesario recurrir continuamente a sus servicios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>peligrosas&#8230;\u00bb <em>(Ibid., <\/em>137), concluye: \u00abEs preferible conservar la venta de las funciones p\u00fablicas y el derecho anual, que abolir estas dos instituciones dif\u00edciles de cambiar bruscamente sin perturbar al estado&#8230; Pero a\u00f1ado que es absolutamente necesario moderar el precio de las funciones p\u00fablicas, que ha subido a tal punto, que es imposible soportar su exceso\u00bb: <em>Ibid., <\/em>138-139.<\/p>\n<p>Para comprender la mentalidad de Richelieu acerca de la venta de las funciones p\u00fablicas, es necesario tener en cuenta lo que \u00e9l llama la \u00abCons\u00adtituci\u00f3n actual del estado\u00bb: cf. <em>Ibid., <\/em>138-139. El mismo confiesa: \u00abUn mal habitual es con frecuencia m\u00e1s soportable que un bien cuya novedad es enojosa\u00bb: <em>Ibid., <\/em>116. M\u00e1s a\u00fan, afirma: la venta de funciones p\u00fablicas \u00abser\u00eda un crimen en la instituci\u00f3n de una nueva rep\u00fablica&#8230; Pero la pru\u00addencia no permite obrar de la misma manera en una antigua monarqu\u00eda cuyas imperfecciones han pasado a ser costumbres, y cuyo desorden es (no sin utilidad) un elemento de las categor\u00edas del estado\u00bb: <em>Ibid., <\/em>130.<\/p>\n<p>Dos pasajes de su <em>Testament politique <\/em>pueden ayudarnos a\u00fan a com\u00adprender el pensamiento de Richelieu acerca de este asunto: \u00abLos des\u00f3rde\u00adnes que han sido establecidos por necesidades p\u00fablicas, y que se han for\u00adtalecido por razones de estado, no se pueden reformar m\u00e1s que con el tiem\u00adpo. Es necesario orientar poco a poco los esp\u00edritus y de ninguna manera pasar de un extremo al otro&#8230; Dif\u00edcilmente se podr\u00e1 cambiar el orden esta\u00adblecido por la disposici\u00f3n de las funciones p\u00fablicas, sin alterar el coraz\u00f3n de quienes las poseen, en este caso habr\u00eda que temer que, en lugar, como lo han hecho en el pasado, de haber servido mucho a mantener a los pueblos en su deber, contribuyan en el futuro m\u00e1s que nadie a sus desenfrenos&#8230;\u00bb: <em>Ibid., <\/em>132, cf. 143.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> \u00abLos financieros y los arrendadores de contribuciones reales son una clase separada, perjudicial al estado, y sin embargo necesaria\u00bb, constata Ri-chelieu <em>143, <\/em>146. Y a\u00f1ade: \u00abSer\u00eda sumamente conveniente en momentos de una gran paz suprimir muchos de los oficiales de esta clase (oficiales de fi\u00adnanzas), y por este medio liberar al estado de todos los que, sin prestarle ning\u00fan servicio, le roban toda su subsistencia en poco tiempo. Es absoluta-<\/p>\n<p><em>Aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social 39<\/em><\/p>\n<p><em>La nobleza<\/em><\/p>\n<p>La nobleza, menos numerosa que la burgues\u00eda, encubre situa\u00adciones muy diversas. Respecto a sus or\u00edgenes puede ser antigua, nueva, falsificada. Con relaci\u00f3n a sus funciones existe la nobleza de la corte, rural y parlamentaria o administrativa. Como los de\u00adm\u00e1s grupos sociales, la nobleza se ve confrontada en el siglo xvii a la realidad socio-econ\u00f3mica, que provoca en ella una disgregaci\u00f3n, a pesar de mantener la unidad de nombre.<\/p>\n<p>La nobleza vive principalmente, a veces casi \u00fanicamente, de sus bienes ra\u00edces, de la renta de la tierra, que recibe a trav\u00e9s de diver\u00adsos canales. Algunos nobles gozan de pensiones, que el rey les concede por medio de beneficios, funciones, dignidades.<\/p>\n<p>\u00abNinguna tierra sin due\u00f1o\u00bb dec\u00eda el adagio. A estos v\u00ednculos entre el se\u00f1or y la tierra se a\u00f1aden, seg\u00fan la diversidad de regiones, innumerables derechos \u00abfeudales\u00bb y le conceden ser juez en las jurisdicciones ordinarias. En toda la extensi\u00f3n del \u00abse\u00f1or\u00edo\u00bb \u2014en el que hay tierras que no le pertenecen\u2014 exige sus derechos y percibe una suma cada vez que se pasa una herencia o una compra\u00adventa de rentas o de inmuebles entre campesinos. En la iglesia, donde por derecho de patrocinio nombra al p\u00e1rroco, el noble es tratado con distinci\u00f3n, signo de su condici\u00f3n. La exenci\u00f3n de pagar los impuestos reales, especialmente la \u00abtalla\u00bb, le distingue clara\u00admente de los plebeyos.<\/p>\n<p>La nobleza intenta por todos los medios ser una clase \u00abdomi\u00adnante\u00bb y \u00abprivilegiada\u00bb, quiere distinguirse de los dem\u00e1s grupos sociales por el manejo de las armas y por un estilo de vida fastuoso, incluso si sus recursos no corresponden a semejante despilfarro.<\/p>\n<p>Todo ello explica el mito que se crea en torno a la nobleza y la conciencia que ella tiene de su distinci\u00f3n. Esta conciencia de \u00abraza\u00bb le hace replegarse en s\u00ed misma y rechazar a la nueva nobleza y la invasi\u00f3n de la burgues\u00eda de oficios y comerciante. Si la no-<\/p>\n<p>mente necesario remediar los des\u00f3rdenes de los financieros, de otra manera causar\u00edan finalmente la ruina del reino, quien cambia tanto de rostro por sus robos que, si no se para su ascenso, no ser\u00e1 ya reconocido dentro cde poco tiempo\u00bb: <em>Ibid., <\/em>47.<\/p>\n<p>Hablando de los perceptores de la contribuci\u00f3n, escribe Richelieu: \u00abEs\u00adtos oficiales son la verdadera fuente de la miseria del pueblo\u00bb: Ibid., 349. Y refiri\u00e9ndose a los notarios declara: \u00abSon las sanguijuelas del pueblo\u00bb: <em>Ibid., <\/em>354. Se sabe que semejante pol\u00edtica cost\u00f3 cara al pueblo franc\u00e9s.<\/p>\n<p><em>40 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>bleza no es amada en el siglo xvii, no deja sin embargo de ser envidiada. La prueba est\u00e1 en que la burgues\u00eda aspira a ser noble y para conseguirlo no duda en pagar grandes sumas de dinero al rey. Los t\u00edtulos de nobleza predisponen para conseguir ciertas funciones y dignidades, especialmente eclesi\u00e1sticas. De ah\u00ed la \u00abherencia\u00bb de obispados, de beneficios eclesi\u00e1sticos, de nombramientos de abades y abadesas. Los nombramientos reales para estos cargos manifies\u00adtan claramente que los titulares pertenecen con much\u00edsima fre\u00adcuencia a la nobleza.<\/p>\n<p>En realidad los nobles son \u00abclientes\u00bb. Clientes, clientela, es\u00adtas palabras evocan un sistema social, en el que el favoritismo, la fidelidad, la dependencia, tienen preeminencia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>. La nobleza en Francia no se salva m\u00e1s que por el favor del rey. Al mismo tiem\u00adpo el aumento de clientes acrecienta el poder de quien utiliza el favoritismo. As\u00ed piensan los \u00abgrandes\u00bb, que lo son, sin duda, por el favor del rey, pero m\u00e1s todav\u00eda porque le fuerzan a otorgarles estos privilegios en raz\u00f3n del temor que le inspiran. Richelieu, cliente del rey, y \u00e9l mismo se\u00f1or de otra clientela, har\u00e1 todo lo posible por reducir la nobleza a la sumisi\u00f3n y a la dependencia. Dependencia econ\u00f3mica y sumisi\u00f3n pol\u00edtica se unen para humillar y disgregar a la nobleza.<\/p>\n<p><em>El clero<\/em><\/p>\n<p>La iglesia de Francia hab\u00eda sido sometida, durante el siglo xvi, a una agitaci\u00f3n pol\u00edtico-religiosa febril y con frecuencia dram\u00e1tica. Las guerras de religi\u00f3n hab\u00edan provocado destrozos materiales y mantenido violencias f\u00edsicas y morales terribles, apasionadas. Di\u00adgamos utilizando una expresi\u00f3n de Tapi\u00e9, que \u00abla Francia de las catedrales g\u00f3ticas y de las iglesias rom\u00e1nicas, hab\u00eda sido terrible\u00admente probada por la lucha\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A finales del siglo xvi la iglesia se encontraba, excepto en el aspecto econ\u00f3mico, en una situaci\u00f3n grave de dependencia. Seg\u00fan el concordato de Bolo\u00f1a (1516), el rey presentaba los candidatos a arzobispados, obispados, beneficios mayores y el papa acced\u00eda en el plazo de seis meses a conceder la investidura can\u00f3nica. El rey<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. O. Ranum, <em>136.<\/em><\/p>\n<p><sup>24<\/sup> L. Tapi\u00e9, <em>148, <\/em>29.<\/p>\n<p><em>Aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social 41<\/em><\/p>\n<p>ped\u00eda a los obispos nombrados juramento de fidelidad y el gobierno de estado exig\u00eda a la asamblea del clero contribuir a las finanzas reales. Acto pol\u00edtico, el concordato somet\u00eda a la iglesia al poder del rey y le permit\u00eda, al mismo tiempo, disponer de los bienes eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>No se puede dudar que la situaci\u00f3n moral de la iglesia en Francia mejor\u00f3 durante el reinado de Enrique iv. El edicto de Nantes (1598), cuyo objetivo fue suprimir las guerras de religi\u00f3n, no inspir\u00f3 confianza a ninguno de los dos partidos. La hostilidad permaneci\u00f3 en los esp\u00edritus de ambos campos y el resentimiento proporcion\u00f3 a los adversarios el arma del insulto a trav\u00e9s de escri\u00adtos y discusiones. Para ellos no cre\u00f3, como hoy nos podr\u00eda parecer a nosotros, un clima de abertura y de confianza sin reticencias, sino una agitaci\u00f3n profunda y una lucha verbal sin tregua <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La obra a emprender era gigantesca y requer\u00eda constancia y empe\u00f1o. Esta reforma exig\u00eda elevar la formaci\u00f3n intelectual y el nivel moral en el clero, en los religiosos, en los monasterios. Al mismo tiempo los reyes deb\u00edan convencerse, dada la misi\u00f3n espiri\u00adtual de la iglesia, de evitar acumular en las mismas manos varios beneficios y de conceder los obispados, los cargos eclesi\u00e1sticos, abaciales o monacales, a cl\u00e9ricos y religiosos competentes y virtuo\u00adsos, y no a favoritos, ajenos al estado eclesi\u00e1stico y religioso, ni a<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Bajo el punto de vista pol\u00edtico y religioso las lagunas de lo realizado por Enrique iv aparecen inmediatamente despu\u00e9s de su muerte. En su deseo de arreglar una causa, que hab\u00eda sido la suya, deja a sus sucesores una \u00abso\u00adluci\u00f3n bastarda\u00bb que les obliga a romper el equ\u00edvoco. La cuesti\u00f3n religiosa permanece pendiente para la pol\u00edtica francesa hasta el asedio de La Rochelle, 1628, y pana la conciencia real hasta la revocaci\u00f3n del edicto de Nantes, 1658.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del edicto de Nantes, cat\u00f3licos y protestantes se trataron rec\u00ed\u00adprocamente de herejes. Es un hecho que no se puede dudar. Para compren\u00adder los sentimientos de las comunidades protestantes contra los cat\u00f3licos despu\u00e9s del edicto de Nantes hasta la revocaci\u00f3n, no hay que olvidar en qu\u00e9 t\u00e9rminos los cat\u00f3licos hablan de los protestantes y \u00e9stos de los cat\u00f3licos. Para darse cuenta de estos sentimientos se puede consultar: F. Veron, <em>152 <\/em>y <em>153; <\/em>J. Amiont, <em>2; <\/em>E. Beno\u00edst, <em>8; <\/em>E. G. L\u00e9onard, <em>102; <\/em>J. Pannier, <em>128 y 129; <\/em>J. Vienot, <em>154; <\/em>S. Mours, <em>117.<\/em><\/p>\n<p>La mentalidad de Vicente de Ba\u00fal, respecto al comportamiento con los protestantes, es muy distinta de la de sus contempor\u00e1neos: prohibe a sus misioneros lanzarse en controversias con los pastores protestantes: cf. S. V. I, 295 y XIV, 148 donde se pueden encontrar numerosas referencias. Cf. R. Chalumeau, <em>30, <\/em>322-323; Ch. Berthelot du Chesnay, <em>10, <\/em>9-11.<\/p>\n<p><em>42 Francia en tiempo de Vicente de Pon<\/em><\/p>\n<p>s\u00fabditos fieles \u00ab. \u00abEs necesario evitar conceder un obispado&#8230; a los que se ven obligados a hacer la corte para obtener, por medio de su importunidad, lo que no pueden esperar por su propio m\u00e9\u00adrito\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>. Excelente idea, buen pensamiento, pero nos vemos obli\u00adgados a declarar que, como otros muchos excelentes deseos, han sido desmentidos por los hechos.<\/p>\n<p>La reforma espiritual, comenzada en el reino de Enrique DT, se contin\u00faa a trav\u00e9s de la regencia de Mar\u00eda de M\u00e9dicis y del rei\u00adnado de Luis xiii. Es cierto que a principios de siglo la mayor\u00eda del episcopado son hombres de guerra, diplom\u00e1ticos, financieros, a quienes apenas preocupan los problemas pastorales. Algunos son totalmente indignos. Incapaces de gobernar sus di\u00f3cesis e ignoran\u00adtes de la significaci\u00f3n de los principales misterios de la fe, del sentido del mensaje evang\u00e9lico, que deben ense\u00f1ar a sus diocesa\u00adnos, se ven obligados a demisionar en las manos de cl\u00e9rigos in\u00adcompetentes las funciones episcopales <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>. No obstante es preciso tambi\u00e9n se\u00f1alar la obra de los obispos llamados reformadores, al\u00adgunos de ellos nombrados por Enrique iv, quienes, ocup\u00e1ndose pastoralmente de sus di\u00f3cesis, tratan de hacer descubrir a los fieles las exigencias de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Las parroquias, especialmente las rurales, est\u00e1n dirigidas por un clero, cuya entrada en el sacerdocio est\u00e1 motivada por ambi\u00adciones econ\u00f3micas y pretensiones excesivamente humanas. Para muchos es \u00abel m\u00e1s f\u00e1cil de los oficios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>29<\/sup><\/span>. La formaci\u00f3n intelectual de la mayor\u00eda de los sacerdotes es m\u00ednima, en muchos casos, nula. Algunos, parece que ni siquiera saben leer ni escribir. Otros igno\u00adran, incluso, las palabras de la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n <sup>30<\/sup>. Muchos no comprenden el significado de las verdades de la fe, el sentido de los sacramentos, ni el valor de la liturgia. Incluso, son abun\u00addantes quienes no saben administrar los sacramentos ni celebrar la eucarist\u00eda <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>. Su nivel moral se encuentra a la misma altura. En<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> El rey utiliza los ricos beneficios de la iglesia para recompensar los servicios, a veces detestables, de sus s\u00fabditos. No hay por qu\u00e9 extra\u00f1arse de que muchos de estos beneficios se encuentren en manos de laicos, ni\u00f1os, protestantes, cf. J. Orcibal, <em>167, <\/em>4.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Richelieu, <em>143, <\/em>52.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> Cf. J. Orcibal, <em>167, 5, <\/em>11-12.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> P. Coste, 38, I, 284.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>\u00b0 S.V. XI, 170.<\/p>\n<p>31 Cf. \u2022S.V. XII, 258, 289; P. Coste, 38, I, 287-288.<\/p>\n<p><em>Aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social 43<\/em><\/p>\n<p>las zonas rurales, sobre todo, la gran mayor\u00eda de los sacerdotes, vive en el vicio y apenas se distingue en su g\u00e9nero de vida y cos\u00adtumbres de los campesinos. El alcoholismo y la impureza abundan entre ellos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>. En este contexto es normal que la dignidad sacerdo\u00adtal sea \u00abdeshonrada\u00bb y que el nombre de \u00absacerdote\u00bb equivalga a \u00abignorante y vicioso\u00bb entre las personas honradas \u00ab. Los reforma\u00addores del clero no dudan afirmar que la iglesia encuentra en los sacerdotes a sus \u00abpeores enemigos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>34<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Esta abundancia de sacerdotes ignorantes y mediocres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>35<\/sup><\/span> no puede, sin embargo, hacer olvidar la existencia, incluso en las parro\u00adquias rurales, de otros peque\u00f1os grupos de sacerdotes instruidos y perfectamente capacitados para ejercer dignamente el ministerio. Es menester, pues, formar lentamente un clero, capaz de ejercer con dignidad y competencia las funciones sacerdotales. El objetivo de los reformadores se centra en inspirar un \u00abesp\u00edritu nuevo\u00bb y en hacer cobrar conciencia del celo apost\u00f3lico. De esta manera los sacerdotes podr\u00e1n organizar las parroquias, impulsar a los fieles a la pr\u00e1ctica religiosa e impregnarles de la doctrina adaptada a sus necesidades. S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 ejercer en las parroquias una acci\u00f3n m\u00e1s profunda y, en definitiva, m\u00e1s duradera.<\/p>\n<p>obstante esta situaci\u00f3n, el clero de Francia, corporaci\u00f3n tradicional como la nobleza y la burgues\u00eda, goza de una gran in-<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> Cf. S.V. XII, 9; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>II, 213, 214; P. Coste, <em>38, 1, <\/em>285\u00ad286.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1, <\/em>intr., 3.<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> Cf. J. Orcibal, <em>167, <\/em>9.<\/p>\n<p><sup>35<\/sup> Es necesario \u00abinstruir a los sacerdotes en las cosas relacionadas con su ministerio, lo cual es un bien indecible en Francia dado el n\u00famero de sacerdotes que hay\u00bb, declara B\u00e9rulle en 1611, cuando funda el Oratorio. El cardenal de Retz escribe en sus <em>M\u00e9moires: <\/em>\u00abComenc\u00e9 a examinar la ca\u00adpacidad de todos los sacerdotes de la di\u00f3cesis, lo cual era, en realidad, de una utilidad inconcebible. Para eso cre\u00e9 tres tribunales, compuestos de ca\u00adn\u00f3nigos, de p\u00e1rrocos y de religiosos, quienes deb\u00edan clasificar a todos los sacerdotes en tres categor\u00edas, en la primera se encontraban los que estaban capacitados, a quienes se les dejaba en el ejercicio de sus funciones; en la segunda, los que no lo estaban, pero que pod\u00edan llegar a estarlo; en la ter\u00adcera, los que ni lo estaban ni jam\u00e1s pod\u00edan estarlo. A los clasificados en estas dos \u00faltimas categor\u00edas se les retiraba: se les prohib\u00eda el ejercicio de sus funciones; se les colocaba en distintas casas, y a unos se les instru\u00eda y a otros se contentaba simplemente con ense\u00f1arles las normas de piedad&#8230;\u00bb: Cardenal de Retz, <em>141, <\/em>50. Cf. L. Cognet, <em>35, <\/em>III, 234; J. Fert\u00e9, <em>71, <\/em>145\u00ad195; J. Delumeau, <em>42, <\/em>233, 234, 270-271, 272, 228, 231, 262, 263-265; S. V. VII, 462; XI, 308-309; XII, 85-86; V, 568.<\/p>\n<p><em>44 Francia en tiempo de Vicente de Paul<\/em><\/p>\n<p>fluencia en la sociedad del siglo xvii. Esta influencia se origina en las riquezas que posee y en los recursos financieros que utiliza. Los bienes constituidos por las propiedades eclesi\u00e1sticas <em>y <\/em>religio\u00adsas, a las que hay que a\u00f1adir las rentas e impuestos por el personal de la iglesia, constituyen un tercio de la riqueza total de la na\u00adci\u00f3n \u00ab. Si la econom\u00eda del reino no se resiente demasiado, se debe a que el sistema de la <em>colaci\u00f3n <\/em>de beneficios, la <em>comanda, <\/em>pone en circulaci\u00f3n la mayor\u00eda de esta riqueza. En el grado superior de la jerarqu\u00eda, los obispos son personajes importantes, cuya influencia se hace sentir en la pol\u00edtica del rey y en la sociedad. El p\u00e1rroco es un \u00abse\u00f1or\u00bb y somete a sus parroquianos al \u00abdiezmo\u00bb.<\/p>\n<p>Dejando aparte su funci\u00f3n religiosa, el alto clero re\u00fane entre sus miembros a personas de origen noble o burgu\u00e9s. Con el favor del rey y la confirmaci\u00f3n del papa, las diversas noblezas y bur\u00adgues\u00edas instalan a sus segundones en el episcopado y en los mejores conventos, en los que viven de las rentas se\u00f1oriales y de la tierra, unidas a sus funciones. A estas rentas se a\u00f1aden los beneficios pro\u00adpios de la iglesia, como el diezmo universal, aunque con frecuencia es inferior al diez por ciento. La burgues\u00eda comerciante y adminis\u00adtrativa instala a sus hijos en los numerosos canonicatos urbanos, generalmente muy ricos y muy atentos a sus beneficios temporales. Exceptuado el bajo clero de los vicarios y de los sacerdotes \u00abha\u00adbituales\u00bb, es decir, sin beneficio y sin ministerio pastoral preciso, los p\u00e1rrocos urbanos y rurales gozan de una buena situaci\u00f3n, en comparaci\u00f3n con la mayor\u00eda de los campesinos y de los obreros de la ciudad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>37<\/sup><\/span>. Las diferencias entre el \u00abbajo\u00bb y \u00abalto clero\u00bb mani\u00adfiestan que este grupo social se ve sometido, tanto o m\u00e1s que los otros grupos sociales, a la disgregaci\u00f3n tradicional del estamento jur\u00eddico de la sociedad.<\/p>\n<p>La gran cantidad de sacerdotes, religiosos, religiosas, es otro aspecto de la posici\u00f3n, fuerza e influencia de la iglesia. Una en-<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> Cf. J. Orcibal, <em>167, <\/em>2.<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> El reglamento de Richelieu para todos los asuntos del reino se\u00f1ala que la pensi\u00f3n de los p\u00e1rrocos sea de 300 libras al a\u00f1o: Avenel, 7, II, 174. El art\u00edculo 10 del <em>Cahier de la noblesse du bailliage de Troyes, <\/em>1651, su\u00adplica al rey tenga a bien ordenar que la pensi\u00f3n de cada p\u00e1rroco sea \u00abal menos de 300 libras por ario, sin comprender los peque\u00f1os diezmos y los ofi\u00adcios de la iglesia\u00bb: <em>126, <\/em>137. Los estudios recientes de Goubert sobre Beau-vais, de Deyon sobre Amiens, de Le Roy Ladurie sobre Languedoc, nos ma\u00adnifiestan que incluso el bajo clero no era totalmente miserable. Cf. M. J. Meuvret, <em>165, <\/em>47-68.<\/p>\n<p><em>Aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social 45<\/em><\/p>\n<p>cuesta, realizada con minuciosidad alrededor de 1660, constata 136 arzobispos y obispos, 40.000 p\u00e1rrocos, 40.000 entre vicarios, capellanes, confesores de religiosas, sacerdotes \u00abhabituales\u00bb, 5.000 abades o priores seculares, 16.000 can\u00f3nigos. Todos ellos suman 101.000 eclesi\u00e1sticos del clero secular. El n\u00famero de religiosos es de 82.600, de los cuales 35.600 pertenecen a comunidades, que viven de sus rentas y trabajos, y 47.000 a las \u00f3rdenes mendicantes antiguas o reformadas, que subsisten y prosperan por la \u00abmendici\u00addad\u00bb. Las religiosas alcanzan la cifra de 80.000 y en la encuesta no est\u00e1n incluidas las comunidades fundadas en fecha posterior a la fundaci\u00f3n de las ursulinas y salesas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>38<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Desgraciadamente muchos sacerdotes, obispos, abades, priores, titulares de beneficios, religiosos, entran en el estado eclesi\u00e1stico y religioso sin vocaci\u00f3n. El ingreso en el rango eclesial o religioso es una promoci\u00f3n social, especialmente en el \u00abalto clero\u00bb, que les permite acceder a las m\u00e1s altas dignidades sin ser tratados de in\u00adtrusos o allegados por la nobleza. El fen\u00f3meno llamado del \u00abbe\u00adneficio\u00bb establece y crea una ruptura entre la funci\u00f3n y el estado, .\u00adel oficio y el beneficio, la virtud requerida y la santidad del titular. Esto explica por qu\u00e9 a pesar del gran n\u00famero de sacerdotes y re\u00adligiosos el pueblo est\u00e1 muy frecuentemente abandonado. \u00abLa li\u00adcencia era tan grande en los monasterios de hombres y de muje\u00adres que no se encontraba, en este tiempo, m\u00e1s que esc\u00e1ndalos y malos ejemplos en la mayor\u00eda de las personas en quienes se deb\u00eda buscar la edificaci\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>39<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Para vitalizar la vida religiosa y cristiana y hacer salir a la igle\u00adsia de su situaci\u00f3n de vencida y herida, obispos reformadores, es\u00adpirituales, fundadores, descubren al mismo tiempo una doctrina m\u00e1s coherente y una pastoral m\u00e1s multiforme.<\/p>\n<p>Francisco de Sales \u2014dotado de una \u00abdulzura incomparable, absolutamente necesaria para suavizar la acritud de la herej\u00eda y para convencer los esp\u00edritus, llegando al coraz\u00f3n\u00bb <sup>40<\/sup>\u2014 desea \u00abins\u00adtruir a los que viven en las ciudades, en los campos, en la corte\u00bb. Su intenci\u00f3n es comunicar una espiritualidad \u00abintramundana\u00bb ca\u00adpaz de impulsar a la perfecci\u00f3n y de transformar toda existencia humana que vive en el mundo. El califica a este ideal con el nom-<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> Cf. <em>Le nombre des eccl\u00e9siatiques de France, 163, <\/em>46, 50, 51.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> Richelieu, <em>143, <\/em>52.<br \/>\n<sup>4<\/sup>\u00b0 A. Arnauld, 6, 590.<\/p>\n<p><em>46 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>bre de \u00abdevoci\u00f3n\u00bb. El amor a Dios y la vida espiritual deben im\u00adpregnar todas las condiciones sociales, todas las acciones de la vida humana <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>41<\/sup><\/span>. Despu\u00e9s de Francisco de Sales, Vicente de Pa\u00fal animar\u00e1 a los cat\u00f3licos a ser personas de vida interior y a asistir a los pobres y a quienes se encuentran en dificultad. Al mismo tiem\u00adpo har\u00e1 circular de una condici\u00f3n social a otra la caridad verdade\u00adramente cristiana.<\/p>\n<p>El clero regular entra, aunque con resistencia, en este nuevo esp\u00edritu. Gregorio xv conf\u00eda al cardenal de la Rochefoucauld la reforma. La empresa es sumamente dif\u00edcil <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>. El objetivo se centra en cambiar un \u00abesp\u00edritu feudal y particularista\u00bb, celoso de sus pri\u00advilegios, en una actitud de abertura y de adhesi\u00f3n a la iglesia. Al mismo tiempo se requiere evitar las \u00abintrigas\u00bb tramadas por las fa\u00admilias nobles y burguesas en el momento de elecciones de abades y priores. A pesar del deseo y del esfuerzo de reforma, las facili\u00addades y costumbres del pasado impiden que los resultados sean notorios.<\/p>\n<p>Las religiosas acceden m\u00e1s f\u00e1cilmente a la reforma. La victoria, que se intenta alcanzar, es hacer prevalecer la regla sobre las ex\u00adcepciones, las exigencias del esp\u00edritu de la comunidad sobre los usos confortables, la vivencia de la fe sobre la rutina de las cos\u00adtumbres \u00ab.<\/p>\n<p>Con la reforma de las \u00f3rdenes antiguas y a trav\u00e9s del desarrollo e instituci\u00f3n de las nuevas congregaciones, Francia encuentra el esp\u00edritu cristiano, enriquecido con las exigencias del concilio de Trento. Las grandes abad\u00edas comienzan a ejercer su influencia espi\u00adritual y reformadora. Los capuchinos oran, mendigan, pero tambi\u00e9n predican, misionan, orientan las conciencias de personas importan\u00adtes y esclarecen los esp\u00edritus con su misticismo. La Compa\u00f1\u00eda de Je\u00ads\u00fas es tan alabada como discutida. Sus miembros forman en sus colegios a los hijos de la nobleza y de la burgues\u00eda. Los confeso\u00adres del rey son jesuitas y no faltan en la Compa\u00f1\u00eda te\u00f3logos, es\u00adcritores, humanistas con gran influencia en el mundo de la cultura.<\/p>\n<p>Entre las comunidades religiosas femeninas circulan un movi\u00admiento de impulso renovador, que no es exclusivo de Port-Royal.<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> Cf. L. Cognet, 35, 234-237, 275-277.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> O\u00edr hablar de reforma \u00abha hecho remover m\u00e1s a los frailes que el primer toque de maitines\u00bb: <em>Le nombre des ecol\u00e9siatiques de France, 163, <\/em>12.<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> Cf. H. Bremond, 23, II, 395-536.<\/p>\n<p><em>Aspecto demogr\u00e1fico, econ\u00f3mico y social 47<\/em><\/p>\n<p>Las carmelitas, ayudadas por la se\u00f1ora Acarie, B\u00e9rulle, Duval, se establecen en Francia y se propagan r\u00e1pidamente. En 1660 son 3.000 y tienen 40 conventos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>44<\/sup><\/span>. Las ursulinas, dedicadas a la ense\u00ad\u00f1anza de las hijas de la nobleza y de la burgues\u00eda, crecen a un ritmo r\u00e1pido. En 1660 suman 9.000 distribuidas en 300 casas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>45<\/sup><\/span>. Las calesas, fundadas por Francisco de Sales, reciben en sus con\u00adventos a j\u00f3venes y se\u00f1oras provenientes de la burgues\u00eda. En 1660 alcanzan la cifra de 7.000 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>46<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>De 1600 a 1630 se restauran las abad\u00edas y se multiplican los monasterios y los conventos en el reino. Solamente en la capital el n\u00famero se triplica <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>47<\/sup><\/span>. El decoro material de las capillas mon\u00e1sticas y conventuales y el esp\u00edritu religioso-lit\u00fargico que las anima, atraen a los fieles. Las iglesias parroquiales son, en consecuencia, menos frecuentadas.<\/p>\n<p>El clero secular avanza m\u00e1s lentamente en este esfuerzo de renovaci\u00f3n. B\u00e9rulle, Bourdoise, Vicente de Pa\u00fal, Olier, tratan de impulsar este movimiento de reforma. Este trabajo largo y lento lo comienza Bourdoise en 1627. Para impedir el acceso en el rango clerical, a quienes no tienen otra motivaci\u00f3n que la consecuci\u00f3n de beneficios eclesi\u00e1sticos, este reformador recuerda que la tonsura es el primer paso hacia el compromiso sacerdotal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>48<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, por su parte, organiza los ejercicios para los ordenandos. La primera experiencia la realiza en Beauvais el mes de septiembre de 1628 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>49<\/sup><\/span>. El objetivo de dichos ejercicios, de quin\u00adce d\u00edas de duraci\u00f3n, es hacer cobrar conciencia a los ejercitantes de las exigencias del esp\u00edritu sacerdotal y de las responsabilidades del ministerio sacerdotal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>50<\/sup><\/span>. En dos semanas no se puede formar a un sacerdote. La eficacia de los ejercicios es apreciable, pero limitada. Para continuar la formaci\u00f3n de los sacerdotes, Vicente crea el a\u00f1o 1633 \u00abla conferencia de los martes\u00bb para los sacerdotes de Par\u00eds. El fin es \u00abhonrar la vida de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, su sacerdocio<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> Cf. <em>Le nombre des eccl\u00e9siastiques de France, <\/em>163, 50; J. Orcibal, <em>167,17 .<\/em><\/p>\n<p>45 Cf. <em>Le nombre des eccl\u00e9siastiques de France, 163, <\/em>50; J. Orcibal, <em>167, <\/em>18.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> Cf. <em>Le nombre des eccl\u00e9siastiques de France, <\/em>163, 50.<\/p>\n<p>47 Cf. J. Orcibal, 167, 21.<\/p>\n<p>48 Cf. J. Fert\u00e9, 71, 148-149.<\/p>\n<p>49 Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 177.<\/p>\n<p>50 Cf. <em>Ibid., 1. <\/em>II, 212-237; P. Coste, <em>38, <\/em>I, 297-350.<\/p>\n<p><em>48 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>eterno&#8230; su amor a los pobres\u00bb. El deseo de esta imitaci\u00f3n es \u00abpro\u00adcurar la gloria de Dios en el estado eclesi\u00e1stico, en su familia y en\u00adtre los pobres, incluso los del campo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>51<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que esperar hacia 1642 para que la formaci\u00f3n de los cl\u00e9rigos sea m\u00e1s intensa, sistem\u00e1tica y duradera. Para conseguirlo se establecen en Par\u00eds varios seminarios. El arzobispo de Par\u00eds co\u00adnoce su existencia y el cardenal de Richelieu los ayuda econ\u00f3mica\u00admente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>52<\/sup><\/span>. El oratorio, Olier, Vicente de Pa\u00fal, Bourdoise, son los art\u00edfices de la obra. Todos ellos tratan de formar a los cl\u00e9rigos, pero cada una guarda su estilo propio. La unidad de acci\u00f3n no suprime la diversidad de orientaci\u00f3n. La variedad de ministerios, la pluralidad de lugares donde se ejerce, la complejidad de los candi\u00addatos al sacerdocio, exigen una formaci\u00f3n distinta. Los formadores del clero utilizan, cada uno seg\u00fan su esp\u00edritu, los medios m\u00e1s apropiados para conseguir su objetivo <sup>52<\/sup>.<\/p>\n<p>A pesar de las dificultades, inherentes a la obra de reforma, el movimiento reformador se contin\u00faa durante el reinado de Luis my. Si no se pueden extender en exceso los resultados de este im\u00adpulso transformador, tampoco se pueden olvidar sus progresos. Si muchas esperanzas no son colmadas, si la vida moral y espiritual de la naci\u00f3n no mejora al ritmo deseado, no se puede negar el alcan\u00adce y la significaci\u00f3n de esta reforma de la iglesia en tiempo de Vi\u00adcente de Pa\u00fal. Si este \u00absiglo de las almas\u00bb, si este \u00absiglo de san\u00adtos\u00bb, no re\u00fane en la santidad a toda una sociedad, no se puede ig\u00adnorar que la perfecci\u00f3n cristiana es exigente. M\u00edsticos, espirituales, fundadores, descubren, a trav\u00e9s de los acontecimientos, los signos de la gracia exigente y conmovedora. Ellos tratan de formar al clero para hacerle m\u00e1s capaz de cumplir su misi\u00f3n pastoral y caritativa y de concientizar a los fieles para invitarles a vivir en profundidad las exigencias del cristianismo.<\/p>\n<p><sup>51<\/sup> S.V. XIII, 128; cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 123-126; 1. <strong>II, <\/strong>245-255; <strong>P. <\/strong>Coste, <em>38, <\/em><strong>II, <\/strong>298-344.<\/p>\n<p>52 a. J. Fert\u00e9, 71, 151.<\/p>\n<p><sup>53<\/sup> Cf. S.V. XIII, 185.<\/p>\n<p><em>Las finanzas reales 49<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>LAS FINANZAS REALES<\/li>\n<\/ol>\n<p>El territorio franc\u00e9s de 1600 sugiere fronteras sensiblemente diferentes de las de Francia en la actualidad. La diferencia se si\u00adt\u00faa sobre todo en el norte&#8217;. El simple enunciado de fronteras evo\u00adca los problemas de pol\u00edtica exterior, que se hicieron sentir du\u00adrante el reinado de Luis mil.<\/p>\n<p>Esta Francia de 1610 no constituye una naci\u00f3n coherente y uni\u00adda como la actual. Las diferencias, particularidades y particularis-mos da\u00f1an mucho su unidad. La masa es inculta, hoy dir\u00edamos anal\u00adfabeta, de donde surge la dificultad de comprender una pol\u00edtica. La \u00e9lite social, la que puede interesarse por los grandes aconteci\u00admientos y por las razones generales de la pol\u00edtica, es sin duda im\u00adportante y diversa. Ella re\u00fane, a pesar de las virulencias y de los prejuicios de una \u00abestratificaci\u00f3n social\u00bb, al clero, a la nobleza, y a la burgues\u00eda de funcionarios y de negociantes.<\/p>\n<p>La historia pol\u00edtica debe interesarse tanto por los grandes acon\u00adtecimientos, adornados de an\u00e9cdotas, como por las realidades, sin las cuales no es posible pol\u00edtica alguna: las condiciones econ\u00f3micas del pa\u00eds donde se ejerce, la mentalidad de una opini\u00f3n que le opo\u00adne resistencia, o la soporta, o que la aprueba y la ayuda.<\/p>\n<p>Es necesario preguntarse: \u00bfpor qu\u00e9, a pesar de la riqueza re\u00adlativa del pa\u00eds <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>, las finanzas reales se encuentran siempre en d\u00e9fi\u00adcit? En las respuestas obtenidas, suministradas por los aconteci\u00admientos y las necesidades, podemos encontrar, quiz\u00e1s, la causa m\u00e1s importante de la miseria sufrida por un pueblo. La situaci\u00f3n fi\u00adnanciera del estado durante la regencia de Mar\u00eda de M\u00e9dicis, el reinado de Luis XIII, los gobiernos de Richelieu y de Mazarino, \u00bfpueden explicar la carga fiscal y las sumas crecientes de los im\u00adpuestos, los levantamientos y rebeliones de un pueblo, m\u00e1s o me\u00adnos fiel a su rey sagrado, delegado del poder de Dios, para el go\u00adbierno temporal de sus s\u00fabditos? Tratando de cristalizar la res\u00adpuesta, se puede afirmar que esta penuria financiera del estado pro\u00adviene de la crisis general de las finanzas, provocada por las crisis<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Cf. G. Hanotaux, <em>90, <\/em>18-19.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> \u00abFrancia ser\u00eda excesivamente rica y el pueblo estar\u00eda en la abundancia si no soportara la disipaci\u00f3n de los bienes p\u00fablicos que los dem\u00e1s estados gastan con moderaci\u00f3n\u00bb: Richelieu, <em>143, <\/em>327; cf. 146-149, 327-329, 347.<\/p>\n<p><em>50 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>c\u00edclicas y por el gobierno real, instalado desde 1610 a 1660 en la \u00abguerra y en el despilfarro\u00bb, sin olvidar la influencia de los hombres de dinero. Las necesidades de la diplomacia de la monarqu\u00eda y la guerra obligan al gobierno a doblar o triplicar los impuestos. Esta situaci\u00f3n crea una contradicci\u00f3n entre la econom\u00eda y la pol\u00edtica, que suscita el descontento en el reino y multiplica las rebeliones populares.<\/p>\n<p>Si hablamos de esta cuesti\u00f3n, lo hacemos especialmente para llegar a comprender un poco mejor la enorme miseria sufrida por un pueblo, en medio del cual, Vicente de Pa\u00fal iba a ejercer el servicio continuo de los pobres. La realidad socio-econ\u00f3mica tiene una influencia capital en las opiniones y en el esp\u00edritu de algunos hombres espirituales.<\/p>\n<p>Como muchos estados europeos, el reino de Francia sufre la casi imposibilidad de prever sus recursos financieros y de regulari\u00adzar sobre ellos sus gastos futuros: la unidad de presupuesto no existe. Pero, el mayor mal de la econom\u00eda francesa de 1610 a 1660 consiste en su desorden y el remedio no puede depender de una sola voluntad humana.<\/p>\n<p>Las dos fuentes del tesoro son las rentas del patrimonio real y los impuestos. Pero la mayor parte de los bienes del patrimonio est\u00e1n arrendados, es decir, vendidos a los particulares, bajo reser\u00adva de retroventa posible, y la suma total de impuestos no llega jam\u00e1s al tesoro real <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>. De los impuestos directos, el principal es la \u00abtalla\u00bb, excesivamente gravosa en s\u00ed misma y todav\u00eda m\u00e1s opresiva dada la manera de recaudarla <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Cf. Avenel, 7, II, 160, 179, 207-211, 301, 302, 330&#8230;; Cimber y Danjou, 33, 2.a serie, IV, 58-65: \u00abMemoria de la situaci\u00f3n de las finanzas desde 1616-1644\u00bb. Para conocer el funcionamiento de las finanzas reales cf. R. Mousnier, <em>118, <\/em>433-453, 400-415.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Cf. Avenel, 7, II, 176, 323, 326; Richelieu, <em>143, <\/em>143, 146, 147, 148, 349. Por todas partes del reino se encuentra que la contribuci\u00f3n aplasta a los contribuyentes, lo mismo que las quejas de \u00e9stos contra los acreedores de las contribuciones, que realizan la percepci\u00f3n; cf. R. Mousnier, <em>120, <\/em>I, 248, 255, 352, 381, 412, 495, 525, 615, 640; II, 703, 778, 807, 828. Hacia 1630, Angulema debe pagar 4.500 libras en dos a\u00f1os, lo cual parece ya excesivo a los habitantes en comparaci\u00f3n con lo que acostumbran a pagar, pero desde 1632, la contribuci\u00f3n de la ciudad alcanza 69.000 libras por seis a\u00f1os; cf. P. Boissonnade, <em>13, <\/em>27-29. \u00abEn tres a\u00f1os, 1637-1639, el rey ob\u00adtiene m\u00e1s de siete millones de sus s\u00fabditos de Normand\u00eda, pero las cargas de asuntos extraordinarios se hab\u00edan a\u00f1adido a\u2022la fuente regular de impues\u00adtos\u00bb: M. Foisil, <em>78, <\/em>67; cf. 62-114, 152-160.<\/p>\n<p><em>Las finanzas reales 51<\/em><\/p>\n<p>El consejo fija cada a\u00f1o su importe teniendo en cuenta las in\u00addicaciones de los a\u00f1os anteriores y los gastos previstos. Los teso\u00adreros de Francia y los recaudadores se encargan de la asignaci\u00f3n y de la recaudaci\u00f3n. Desgraciadamente, el c\u00e1lculo de la contabili\u00addad de las entradas en beneficio del rey y se hace lentamente y sus complicadas operaciones exigen bastante tiempo antes que el im\u00adporte llegue al servicio central, al tesoro p\u00fablico. Con frecuencia el rey se ve obligado a pedir un pr\u00e9stamo a la caja personal del tesorero. Pero, muchas veces, este pr\u00e9stamo no lo hace de su fortu-<\/p>\n<p>La renta general es una calamidad por su cotizaci\u00f3n muy elevada, por su distribuci\u00f3n, por la \u00abpersecuci\u00f3n solidaria\u00bb de los contribuyentes, que obliga a los que cotizan a pagar el impuesto de los insolventes. Los agentes del fisco arrebatan todos los bienes de estos \u00faltimos. Libres de todo es\u00adcr\u00fapulo, los empleados de los arrendatarios de las rentas reales organizan el terror con ayuda de los soldados, imponen el m\u00e1s siniestro bandidaje con la peor voluntad. Se les ve apropiarse de las rebajas impuestas por el rey a los contribuyentes y declarar insolventes a las comunidades rurales que han pagado: cf. P. Boissonnande, <em>13, <\/em>30-31.<\/p>\n<p>El <em>Cahier des remontrances de la noblesse d&#8217;Angoumois <\/em>se\u00f1ala: someti\u00addos a impuestos excesivamente gravosos, los campesinos no pueden pagar lo que deben a los nobles. Lo m\u00e1s grave no es la cotizaci\u00f3n de la renta general, sino la manera como se percibe: el estado ha dejado esta funci\u00f3n a los arrendadores de rentas quienes obran de acuerdo con los intendentes, la fuerza p\u00fablica (fusileros y sargentos) y los comerciantes. Bajo pretexto de los gastos que originan el cobro del impuesto, los codiciosos arrendadores de rentas aumentan a su gusto la cantidad que deben pagar los contribuyen\u00adtes. Todas las astucias sirven para arruinar a los desdichados campesinos. No se les comunica hasta el mes de julio lo que tienen que pagar, lo que les obliga a pagar tres trimestres al mismo tiempo. Al no poderlo hacer, por falta de previsi\u00f3n, se les obliga a vender inmediatamente el trigo y el vino a los comerciantes, quienes, precisamente, act\u00faan de acuerdo con los recaudadores de impuestos: <em>126, <\/em>80-81 y 81-82, art\u00edculos 5 y 6.<\/p>\n<p>Las mismas quejas se encuentran en el <em>Cahier des remontrances de la noblesse du bailliage de Troyes: <\/em>\u00abEs necesario liberar a todos los campesinos de la miseria y opresi\u00f3n en la que les han metido los des\u00f3rdenes introducidos por el estado\u00bb, se escribe en el pre\u00e1mbulo. Al mismo tiempo se\u00f1ala la can\u00adtidad desenfrenada de sargentos, que no viven m\u00e1s que de la sangre del pobre pueblo, y que debiera ser suprimida: art. 54. Todas las invenciones de los recaudadores de impuestos desaparecer\u00edan de esta manera y las rentas generales y el impuesto de la sal volver\u00edan a ser los de antes: art. 77. Los enemigos de la nobleza (art. 22), del rey (art. 74) y del pueblo (art. 77) son, especialmente, los arrendadores de las rentas, quienes pueden comprar toda clase de funciones p\u00fablicas para sus hijos (art. 23). Los oficiales de justicia y de finanzas, cuyo n\u00famero no cesa de aumentar, contribuyen tam\u00adbi\u00e9n a la ruina del pa\u00eds (arts. 23 y 45): cf. <em>126, <\/em>134, 149, 153-154, 139, 152, 157, 140, 146. Para ver c\u00f3mo aumenta la renta general entre 1610 y 1651, cf. (art. 72) 152: esta \u00absuma es tan excesiva que el pueblo ya no puede pagarla\u00bb.<\/p>\n<p><em>52 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>na privada, sino de los fondos del estado <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>. Excelente sistema em\u00adpleado por los servidores juzgados como los m\u00e1s honrados de la mo\u00adnarqu\u00eda, y que es capaz de crear una fortuna privada considerable, empobreciendo los fondos del rey. Evidentemente, estos servido\u00adres se creen virtuosos, piensan tener raz\u00f3n. En ocasiones se hacen las v\u00edctimas y con frecuencia son verdugos que se congratulan de serlo.<\/p>\n<p>A esta administraci\u00f3n desordenada se a\u00f1ade la dificultad de per\u00adcibir la contribuci\u00f3n. En todo el reino se organiza una verdadera deserci\u00f3n ante el impuesto. Los medios de eximirse no faltan y se llega a conseguirlo. En definitiva no la pagan m\u00e1s que los pobres y los inh\u00e1biles que no han podido encontrar ning\u00fan medio de li\u00adberarse.<\/p>\n<p>No se puede admitir que haya mayor honradez o claridad en el sistema de impuestos indirectos, cuya lista completa ser\u00eda tan larga que, incluso los mejores especialistas, tienen dificultad en es\u00adtablecerla <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>6<\/sup><\/span>. Estos impuestos no son recaudados por los funciona\u00adrios del estado, sino por financieros o arrendatarios que han reali\u00adzado un contrato con el rey. El negocio puede ser ventajoso para el tesoro y el arrendatario de impuestos. A veces resulta ser perju\u00addicial para los dos. Con frecuencia el perjudicado en el contrato es el tesoro.<\/p>\n<p>Los recursos del estado son mediocres y dif\u00edcilmente asegu\u00adrados. Por el contrario las cargas son grandes y diversas, a veces aplastantes: gastos militares \u2014siempre inmensos, en ocasiones abrumadores para el conjunto del pa\u00eds\u2014, despilfarro de la corte, entrega de pensiones a la nobleza de la corte, a los clientes en el extranjero <em>y <\/em>a los informadores secretos, sin olvidar que el rey firma, con frecuencia, \u00f3rdenes al tesorero del estado para que pa\u00adgue una suma, sin justificaci\u00f3n del gasto. El tesorero debe estar siempre preparado para realizar estas operaciones. Para \u00e9l, lo peor<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Cf. Avenel, 7, II, 177-178, 207-211, 302; Richelieu, <em>143, <\/em>146-149, donde habla de los oficiales de finanzas, y 328.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> \u00abEn el a\u00f1o 1644, solamente en lo que se refiere a la ciudad de Limo-ges, he contado en los documentos 432 tasas\u00bb sobre productos y objetos, es\u00adcribe R. Mousnier, <em>124, <\/em>10. Cf. <em>Cahier des remontrances de la noblesse d&#8217;Angoumois, 126, <\/em>85-87, arts. 12-14. En una carta de D&#8217;Orgeval (Aurillac, 23 de octubre de 1636) enviada al canciller S\u00e9guier, se constata: \u00abLa per\u00adcepci\u00f3n de los peque\u00f1os derechos es superior a la de la renta general\u00bb: R. Mousnier, <em>120, <\/em>I, 335.<\/p>\n<p><em>Las finanzas reales 53<\/em><\/p>\n<p>no es tanto el precio elevado de estas obligaciones, sino la imposi\u00adbilidad de prever la cuant\u00eda.<\/p>\n<p><em>Situaci\u00f3n de las finanzas a la llegada de Richelieu<\/em><\/p>\n<p>Cuando Richelieu reaparece en el consejo del rey el 29 de abril de 1624 (lo hab\u00eda abandonado siete a\u00f1os antes), la situaci\u00f3n financiera del estado es desastrosa. El tesoro, demasiado empo\u00adbrecido despu\u00e9s de la \u00abalegre regencia\u00bb de Mar\u00eda de M\u00e9dicis, tie\u00adne que hacer frente a las exigencias, continuamente crecientes, del estado.<\/p>\n<p>Proclamada regente del reino, Mar\u00eda de M\u00e9dicis se convirti\u00f3 en instrumento d\u00f3cil entre las manos de Concini. Lo m\u00e1s urgente fue comprar la tolerancia de los pr\u00edncipes y de los grandes se\u00f1ores de la corte. Jeannin eval\u00faa el conjunto de dones concedidos en\u00adtonces a este peque\u00f1o grupo de pr\u00edncipes (Cond\u00e9, Epernon, Boui-llon, Bellegarde) en nueve millones de libras <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Sully, mantenido en la direcci\u00f3n de los asuntos econ\u00f3micos, no contaba ya para nada. En las sesiones del consejo se comenz\u00f3 a conceder rebajas a los arrendatarios de impuestos y a aumentar el importe y el n\u00famero de pensiones. Al mismo tiempo se crearon nuevos oficios en serie, para venderlos inmediatamente al que m\u00e1s pagara, y exenciones de impuestos, llamadas derechos fiscales, cuyo tr\u00e1fico se revel\u00f3 especialmente fructuoso.<\/p>\n<p>Al cabo de ocho meses, Sully decidi\u00f3 retirarse. Desde entonces, el despilfarro de los fondos del estado no conoci\u00f3 l\u00edmites. Mar\u00eda de M\u00e9dicis, de 1610 a 1614, agot\u00f3 las reservas de oro controladas por el tesorero del estado.<\/p>\n<p>En 1614, Luis XIII, cumplidos los trece a\u00f1os, es declarado mayor de edad. El momento fue propicio para apoderarse del go\u00adbierno del reino. Pr\u00edncipes y grandes abandonaron bruscamente la corte. Unos meses m\u00e1s tarde comenzaron las negociaciones con la regente. El precio de un mes de regateos fue el dinero ofrecido a los grandes y el compromiso de la reina de reunir los estados generales en el transcurso del a\u00f1o. De hecho, se reunieron el 27 de octubre del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Jeannin, <em>94, <\/em>2.a serie, IV, 679. Cf. Avenel, 7, I, 230-234; R. Mousnier, <em>118, <\/em>436.<\/p>\n<p><em>54 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>A principios de diciembre, los diputados del tercer estado qui\u00adsieron conocer la situaci\u00f3n de las finanzas p\u00fablicas. Una comisi\u00f3n formada por representantes de los tres \u00abestamentos\u00bb fue infor\u00admada de los gastos e ingresos. Sumando las cantidades, la comisi\u00f3n comprob\u00f3 que la suma de los gastos en 1614 superaba en m\u00e1s de cuatro millones, con relaci\u00f3n al \u00faltimo a\u00f1o del reinado de Enrique &#8216;v. Paralelamente, los ingresos hab\u00edan disminuido alrededor de cinco millones. El resultado era un d\u00e9ficit anual de nueve millones, es decir, treinta y seis millones durante los cuatro a\u00f1os que acaba\u00adban de transcurrir <sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p>Desaparecidos los diputados, nadie pens\u00f3 m\u00e1s en ellos ni en sus pliegos de condiciones. Los des\u00f3rdenes y los abusos continua\u00adron como en el pasado. El asesinato de Concini no aport\u00f3 apenas ning\u00fan cambio. El desorden acaecido en las finanzas, se continu\u00f3 con el duque de Luynes. Los superintendentes de finanzas, que se sucedieron entre Jeannin y Marillac, continuaron la misma pol\u00edtica de presupuestos. De ella result\u00f3 el mismo vac\u00edo en las cajas del te\u00adsoro y los mismos desesperados esfuerzos para procurarse dinero. Cuando Luis xin parte para Breta\u00f1a, no hay \u00abni siquiera una mo\u00adneda\u00bb que se pueda llevar. Los fondos del a\u00f1o en curso est\u00e1n to\u00adtalmente agotados y gastada una cantidad importante de los de 1627. Los arrendamientos no producen nada, puesto que han sido concedidos a los arrendatarios para permitirles reembolsarse los anticipos hechos por ellos al tesoro el a\u00f1o anterior. Se debe la soldada de dos a\u00f1os o dos a\u00f1os y medio a las tropas del interior. Las que se encuentran en el campo de batalla no han recibido nada desde hace ocho meses. La suma que se debe al ej\u00e9rcito y a la nobleza de la corte asciende a m\u00e1s de veinte millones de libras \u00b0.<\/p>\n<p>Richelieu, al subir al poder, aporta una experiencia muy valio\u00adsa: las dificultades de su juventud, sus comienzos en LuQon, le hab\u00edan dado el sentido de la realidad; su Poitou enlodado fue una buena escuela para \u00e9l: all\u00ed aprendi\u00f3 a conocer a los pobres cam\u00adpesinos. Y en cuanto a la otra extremidad del mundo social, nadie mejor que \u00e9l conoce la corte. Una de sus frases resume este mun\u00addo: \u00abCada uno med\u00eda su m\u00e9rito por su audacia\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>10<\/sup><\/span>. Buen estra-<\/p>\n<p>Utilizamos las cifras dadas por Clamageran en <em>Histoire de l&#8217;imp\u00f3t en France <\/em>II <em>y <\/em>reproducidas por G. Walter en la introducci\u00f3n de <em>La journ\u00e9e des Dupes, <\/em>de G. Mongredien, <em>114, <\/em>XV.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Cf. Avenel, 7, III, 499-500.<\/p>\n<p>10 Richelieu, 143, 6.<\/p>\n<p><em>Las finanzas reales 55<\/em><\/p>\n<p>tega, no se le escapa ning\u00fan detalle, ni del reclutamiento de tropas, ni de la direcci\u00f3n de los regimientos. Excelente diplom\u00e1tico, juzga que la opini\u00f3n extranjera tiene gran valor, y en consecuencia, pien\u00adsa se debe tener en cuenta la acci\u00f3n de Francia en el exterior.<\/p>\n<p><em>Los proyectos de reforma de Richelieu:<\/em><\/p>\n<p><em>La rectificaci\u00f3n de las finanzas, una buena idea <\/em>(1625-1626)<\/p>\n<p>En 1624 Richelieu proclam\u00f3 el objetivo de su pol\u00edtica: \u00abReal\u00adzar el nombre del rey en las naciones extranjeras\u00bb, pero a la vez intenta realizar una pol\u00edtica nacional y real, por consiguiente, de malas consecuencias para los protestantes. Al mismo tiempo debe iluminar y orientar la mentalidad indecisa con respecto a ciertas opiniones entre los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>En 1625 proyecta un reglamento casi revolucionario para todos los asuntos del reino. En el consejo, reunido en Fontainebleau (29 de septiembre de 1625), el cardenal declara que prefiere la paz a la guerra, pero que, dadas las circunstancias del momento, el rey perder\u00eda su prestigio interrumpiendo \u00a1las acciones militares comenzadas. En este reglamento busca la grandeza del reino y el servicio al rey <sup>11.<\/sup><\/p>\n<p>A finales de 1626 Richelieu llega a convencer a Luis xiii para que convoque en Par\u00eds una Asamblea de Notables para realizar la reforma del reino. Es necesario realzar la autoridad del rey, ha\u00adcerla efectiva, terminar con los abusos que la han comprometido. En realidad la gran preocupaci\u00f3n de Richelieu consiste en corregir los abusos del reino, a fin de procurar al rey mayores recursos fi\u00adnancieros e introducir en las mentalidades ideas conformes al in\u00adter\u00e9s del estado y, a la vez, beneficiosas para los intereses particu\u00adlares. Richelieu, en esta sesi\u00f3n de apertura, dice: \u00abEsta asamblea debe ser corta, en cuanto al tiempo, pero perpetua en cuanto a la duraci\u00f3n de los frutos que producir\u00e1\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>. Intenta, por una refor\u00adma interior, permitir al pa\u00eds adoptar una pol\u00edtica de independencia, cuya fuerza le permita, quiz\u00e1s, elegir el momento de la guerra con\u00adtra Espa\u00f1a. El mismo afirma \u00e9n esta sesi\u00f3n: \u00abcuando se trate de resistir a alguna empresa extranjera&#8230; cuando se presente la oca\u00adsi\u00f3n de ejecutar alg\u00fan designio \u00fatil y glorioso para el estado, de<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Cf. Avenel, 7, II, 120-121, 168-183.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>203.<\/p>\n<p><em>56 Francia en tiempo de Vicente de Pata&#8217;<\/em><\/p>\n<p>ninguna manera se perder\u00e1 la ocasi\u00f3n, por falta de dinero\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span>. La reforma interior, en el pensamiento de Richelieu, debe ser una fuer\u00adza para la guerra del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>La idea de Richelieu acerca de la rectificaci\u00f3n de las finanzas contiene a la vez: la correcci\u00f3n de los antiguos abusos, la prepa\u00adraci\u00f3n de una nueva econom\u00eda, que asegure la independencia del pa\u00eds frente al extranjero y una mejor utilizaci\u00f3n de la riqueza na\u00adtural <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span>. Tambi\u00e9n habla de elevar el nivel de las finanzas revisando las deudas y volviendo a comprar la parte del patrimonio real ena\u00adjenada <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span>. La primera necesidad fiscal, seg\u00fan su opini\u00f3n, es reducir los gastos, all\u00ed donde fuese posible <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>. El rey da ejemplo suprimien\u00addo los altos servicios de la casa real <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Richelieu hubiese querido que la empresa de reforma fuese re\u00advolucionaria por sus resultados, pero prudente en su aplicaci\u00f3n: \u00abPara establecer el estado en su primitivo esplendor, no se necesi\u00adtan muchas ordenanzas, sino ejecuciones concretas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>. Anterior\u00admente hab\u00eda dicho: \u00abEs necesario, a todo precio, o dejar este reino expuesto a los atentados y malos designios de quienes meditan to\u00addos los d\u00edas su abatimiento y su ruina, o encontrar los medios segu\u00adros de garantizarlo\u00bb <sup>12<\/sup>. Y a\u00f1ade esta frase que expresa perfecta\u00admente la gran intenci\u00f3n renovadora: \u00abLa intenci\u00f3n del rey es organizarlo de tal manera que su reino iguale y supere a los mejores del tiempo pasado y sirva de ejemplo a los del futuro\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>20<\/sup><\/span>. Hablando de la retroventa del patrimonio real, el cardenal asegura una doc\u00adtrina de honradez por parte del estado, fundamento de la confianza que los particulares pueden tener en \u00e9l: \u00abNo se trata de retirar, con el poder de la autoridad, lo que los particulares poseen de buena fe. La mayor ganancia que pueden obtener los reyes y los estados es conservar la confianza p\u00fablica, que contiene en s\u00ed un fondo ina\u00adgotable, puesto que siempre es necesario recurrir a ella\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>13 Cf. <em>Ibid., <\/em>302.<\/p>\n<p>14 Cf. <em>Ibid., <\/em>208-211.<\/p>\n<p>15 Cf. <em>Ibid., <\/em>301-302.<\/p>\n<p>16 Cf. <em>Ibid., <\/em>300-301.<\/p>\n<p>17 Cf. <em>Ibid., <\/em>300.<\/p>\n<p>18 <em>Ibid., <\/em>303.<\/p>\n<p>19 <em>Ibid., <\/em>299.<\/p>\n<p>20 <em>Ibid., <\/em>299.<\/p>\n<p>21 <em>Ibid., <\/em>301; cf. Richelieu, <em>143, <\/em>333 y 122-123.<\/p>\n<p><em>Las finanzas reales 57<\/em><\/p>\n<p><em>De la idea de 1625 a la realidad de 1627, sobre la rectificaci\u00f3n de las finanzas<\/em><\/p>\n<p>El 11 de enero de 1627 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>, Richelieu presenta una memoria de 14 art\u00edculos, en la que propone las reformas a realizar \u00ab. En estas proposiciones no se dice nada acerca de la compraventa de las funciones p\u00fablicas ni del impuesto anual exigido por el estado, para que el funcionario conserve su cargo p\u00fablico. Sin embargo, si alguna reforma parece esencial para el futuro del reino, es pre\u00adcisamente \u00e9sta. Riohelieu lo hab\u00eda reconocido en 1625. \u00bfPor qu\u00e9 no habla de ella en 1627? Quiz\u00e1s a causa de la guerra, que se piensa pr\u00f3xima, pero, sobre todo, porque las mentalidades parecen poco preparadas para aceptarla y porque \u00e9l mismo se da cuenta de que las finanzas no tienen la posibilidad de efectuar la compraventa ne\u00adcesaria. Para elevar el nivel de las finanzas es necesario llegar al equilibrio del presupuesto de gastos e ingresos. Pero, seg\u00fan el re\u00adglamento de 1624, los gastos superaban en diez millones a las en tradas ordinarias y, por a\u00f1adidura, el rey hab\u00eda contra\u00eddo una deuda de cincuenta y dos millones <em>de <\/em>libras <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En el conjunto del programa presentado por Richelieu, una idea aparece clara y es, sin duda, definitiva: la marina y el co\u00admercio <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span> y, por consiguiente, la guerra. Al desear una transfor\u00admaci\u00f3n de las ideas y de las costumbres, intenta un cambio en la orientaci\u00f3n de la ense\u00f1anza y, para la juventud, una formaci\u00f3n t\u00e9cnica y comercial. Dos principios fundamentales deben orientar la ense\u00f1anza: la fidelidad a la iglesia y la obediencia al rey. En 1625 hab\u00eda afirmado: la guerra y el comercio \u00abengrandecen los estados\u00bb, sin olvidar a\u00f1adir: \u00abLa experiencia nos hace conocer cu\u00e1nto interesa tener en todas partes personas capaces de instruir al pueblo en las verdades de fe y en resistir a la herej\u00eda\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>26<\/sup><\/span>. En su <em>Testamento pol\u00edtico <\/em>afirma: \u00abLa juventud debe destinar su vida al ej\u00e9rcito o emplearla en el comercio\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Cf. Avenel, 7, II, 317 en la nota, acerca de la fecha en la que se presentaron estas proposiciones.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup><em> Ibid., <\/em>315-334.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>318, nota 3; Richelieu, 143, 344.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Cf. Avenel, 7, II, 163-164, 290-292, 561-562; III, 177-178, 178-179; Richelieu, <em>143, <\/em>299-312, 312-325.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> Avenel, 7, II, 181.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Cf. Richelieu, 143, 105-107.<\/p>\n<p><em>58 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p><em>Los recursos del estado durante el ministerio de Richelieu<\/em><\/p>\n<p>Ridhelieu se hab\u00eda atrevido a decir en presencia del rey (2 de diciembre de 1626): \u00abSe pueden encontrar recursos mediante los cuales, en seis a\u00f1os, se ver\u00e1 el resultado y la perfecci\u00f3n del pro\u00adgrama de las grandes reformas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>. \u00bfObtuvo el resultado de esta gran pol\u00edtica? \u00bfEncontr\u00f3 malas intenciones y funestos designios a su plan de reforma? La organizaci\u00f3n del pa\u00eds, el sistema admi\u00adnistrativo \u00bfrespondieron de cerca a su programa? \u00bfconsinti\u00f3 en ver caer en la extrema miseria a un pueblo, por realzar la gloria de un estado?<\/p>\n<p>Hay que afirmar que los seis a\u00f1os previstos no consiguen rea\u00adlizar el programa proyectado por Richelieu. Estos a\u00f1os no produ\u00adcen, tampoco, los resultados ansiados. Es cierto que el deseo de realizar una obra completa no desaparece jam\u00e1s de su esp\u00edritu, pero no es menos exacto que Richelieu no lograr\u00e1 ver el fin y la perfec\u00adci\u00f3n de esta obra. Las circunstancias le apartan de ello, por tener que afrontar problemas m\u00e1s urgentes, relativos a todos los asuntos del reino. Quiz\u00e1s \u00e9l mismo tuvo que confesarse la realidad de la queja dirigida al rey el 16 de septiembre de 1635, incluida en el <em>Testamento pol\u00edtico: \u00abLa <\/em>experiencia es demasiado grande para no considerar que jam\u00e1s, en los grandes negocios, los efectos respon\u00adden con exactitud a todas las \u00f3rdenes que se han dado\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>29<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de \u00abLa Journ\u00e9e des Dupes\u00bb (10 de noviembre de 1630), el cardenal decide la elecci\u00f3n de su pol\u00edtica. Luis xm con\u00adsentir\u00e1, sostendr\u00e1 la decisi\u00f3n de esta elecci\u00f3n. Semejante pol\u00edtica de gastos diplom\u00e1ticos, de guerra y de grandeza costar\u00e1 cara y ser\u00e1 dura de llevar. No se negocia con las naciones extranjeras sin dinero, no se hace la guerra sin mucho dinero y sin poseer el cora\u00adz\u00f3n de los s\u00fabditos. Richelieu est\u00e1, seguramente, convencido de ello, pero pasa por encima de esta convicci\u00f3n, porque el dinero para ganar la guerra, no depende \u00fanicamente del superintendente de finanzas y la poblaci\u00f3n no siempre consiente en pagar los im\u00adpuestos, o no siempre puede hacerlo. Por a\u00f1adidura, la falta de fidelidad de los pr\u00edncipes, de los gobernadores, de los oficiales, pue\u00adde impedir que las cosas se desarrollen con orden. El pueblo, si no siempre tiene la capacidad de juzgar y menos todav\u00eda de discutir<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> Avenel, 7, II, 303.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup><em> Ibid., <\/em>V, 231; Richelieu, 143, 163.<\/p>\n<p><em>Las finanzas reales 59<\/em><\/p>\n<p>los sacrificios que se le exigen <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>D, puede sublevarse. Los negocios comerciales, m\u00e1s so\u00f1ados que realizados, no siempre manifiestan una mayor circulaci\u00f3n de riquezas.<\/p>\n<p>Como todo hombre pol\u00edtico, Richelieu estuvo condicionado por las circunstancias que le rodeaban. Se vio obligado a componer su plan con muchas m\u00e1s fuerzas de las que pose\u00eda. Decepcionante o admirable, la pol\u00edtica de Richelieu, \u00abasombrosamente audaz\u00bb, ten\u00addr\u00e1 un precio: la extrema miseria de un pueblo.<\/p>\n<p>A partir de 1630, los bienes del estado y del pa\u00eds deben con\u00adtribuir a pagar los gastos diplom\u00e1ticos y, a partir de 1635, tienen que afrontar el presupuesto de la guerra <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>. Esto quiere decir que el programa de reforma, examinado en 1625-1626, debe permane\u00adcer subordinado a las necesidades fiscales, que enriquecer\u00e1n excesi\u00advamente a algunas personas, empobreciendo al mismo tiempo al estado y al pueblo.<\/p>\n<p>Richelieu conf\u00eda la tarea dura y molesta de buscar dinero al superintendente de finanzas, Bullion. Este tendr\u00e1 toda la confianza del ministro <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>. El precio de esta firma en blanco ser\u00e1 la de propor\u00adcionar, en todo momento, el dinero requerido para cubrir los gas\u00adtos. Si \u00e9stos llegan a ser superiores a las entradas ordinarias del tesoro (cosa que sucede siempre), Bullion tendr\u00e1 que aumentar su imaginaci\u00f3n para crear nuevos impuestos y nuevas funciones, man\u00adtener la sucesi\u00f3n de los cargos p\u00fablicos, asimilar los llamados pa\u00edses de estado a los pa\u00edses de elecci\u00f3n, pedir pr\u00e9stamos a los arrenda\u00adtarios del patrimonio real. Lo que tiene que hacer es encontrar dinero contante, incluso si esta b\u00fasqueda ha de multiplicar los abusos existentes, que padece Francia. Esta determinaci\u00f3n de Ri-chelieu de someterse al superintendente en los asuntos econ\u00f3mi\u00adcos, no le impide estimular en\u00e9rgicamente a los comisionados para perseguir a los contribuyentes <em>y <\/em>alentar todos los esfuerzos desple\u00adgados en orden a aumentar el efectivo de los impuestos.<\/p>\n<p>La primera preocupaci\u00f3n de Richelieu es salir de una situa-<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>\u00b0 Richelieu, <em>143, <\/em>149-151.<\/p>\n<p><sup>31<\/sup> En la instrucci\u00f3n de Estrades enviada al pr\u00edncipe de Orange (Ho\u00adlanda) el 22 de noviembre de 1639 se lee: \u00abLos gastos excesivos que el rey se ve obligado a hacer, a causa de la guerra&#8230; no bajan de cincuenta millo\u00adnes, y unidos a los veinte que cuestan los otros gastos del estado, obligan a buscar todos los a\u00f1os setenta millones, por el contrario, la renta ordina\u00adria del reino no es m\u00e1s que la mitad\u00bb: Avenel, 7, VI, 614.<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> Cf. <em>&#8216;bid., <\/em>IV, 728.<\/p>\n<p><em>60 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>ci\u00f3n precaria y llegar a una paz general y segura, pero no piensa poder conseguirlo sin pasar por la guerra. Estableciendo una je\u00adrarqu\u00eda de valores en sus acciones, el cardenal entra en una pol\u00edtica de guerra. Pero, esta guerra, declarada para asegurar una paz de larga duraci\u00f3n, durante la cual el estado se enriquecer\u00eda por la potencia del comercio as, reduce cada d\u00eda a los campesinos al ma\u00adlestar, incluso a la miseria, endeuda sin cesar al tesoro, enrique\u00adciendo demasiado a los funcionarios, comerciantes y arrendatarios que poseen cantidades disponibles <sup>34.<\/sup><\/p>\n<p>A la muerte de Richelieu, la guerra contin\u00faa. Se est\u00e1 a\u00fan lejos de conseguir la paz. El drama social de esta pol\u00edtica va a conti\u00adnuarse todav\u00eda mediante diecisiete a\u00f1os de guerra (1642-1659): recaer\u00edan sobre el pueblo nuevas miserias y nuevas exigencias de la fiscal\u00eda real. \u00bfLas circunstancias desenga\u00f1aron de una manera cruel a Richelieu de su programa de acci\u00f3n examinado en 1625\u00ad1626? Cualquiera que sea la respuesta, debemos hacer constar que su pol\u00edtica no lleg\u00f3 a solucionar el drama social de la grandeza de un estado y de la miseria de un pueblo.<\/p>\n<p>\u00bfOlvid\u00f3 Riohelieu durante su ministerio lo que conoc\u00eda per\u00adfectamente en 1626? Nadie lo sabe, pero muy bien se puede dudar de que as\u00ed fuera. Sin embargo, \u00ablas nuevas imposiciones que el pueblo no podr\u00eda soportar m\u00e1s\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>35<\/sup><\/span>, \u00e9l las aument\u00f3. \u00abLas bolsas de los arrendatarios del patrimonio real\u00bb \u00abcon frecuencia llenas del dinero del rey\u00bb, fue \u00e9l mismo quien contribuy\u00f3 a llenarlas de\u00admasiado con el dinero del rey, y tambi\u00e9n fue \u00e9l quien \u00abcortej\u00f3\u00bb y oblig\u00f3 a \u00abcortejar a los financieros\u00bb <sup>35<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Situaci\u00f3n de las finanzas durante el ministerio de Mazarino<\/em><\/p>\n<p>A la muerte de Luis x111(14 de mayo de 1643), las rentas del patrimonio real de 1643 a 1646 ya est\u00e1n contratadas, es decir, empe\u00f1adas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>37<\/sup><\/span>. El lunes, 29 de febrero de 1644, d&#8217;Emery parece<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> \u00abEs un dicho com\u00fan, pero exacto, que de la misma manera que los estados aumentan con frecuencia su extensi\u00f3n por la guerra, se enriquecen ordinariamente durante la paz por el comercio\u00bb: Richelieu, 143, 313.<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> En los \u00faltimos d\u00edas del a\u00f1o 1640, Bullion declara su penuria finan\u00adciera. El tesoro p\u00fablico \u00abnecesitaba 32 millones de francos para hacer frente a los gastos del a\u00f1o 1641\u00bb: cf. Avenel, 7, VI, 744, en la nota.<\/p>\n<p><sup>35<\/sup><em> Ibid., <\/em>II, 301.<\/p>\n<p><sup>36<\/sup><em> Ibid., <\/em>302.<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> Cf. Lavisse, <em>100, <\/em>VII, 27; Lorris, <em>107, <\/em>25.<\/p>\n<p><em>Las finanzas reales 61<\/em><\/p>\n<p>descontento y comienza a quejarse de los grandes gastos. Necesita \u00abochenta millones\u00bb de libras y no ha encontrado m\u00e1s que \u00abcincuen\u00adta y seis millones\u00bb. \u00abNo ve c\u00f3mo poder subsistir durante el a\u00f1o 1645\u00bb. \u00abTodo est\u00e1 perdido, a\u00f1ade, si Dios no pone la mano\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>38<\/sup><\/span>. D&#8217;Emery va a ejercer su cargo en una \u00e9poca en la que nadie puede escapar a este dilema: hacer bancarrota o crear nuevos impuestos. La bancarrota supone, en poco tiempo, la deserci\u00f3n de los merce\u00adnarios y la derrota militar. Se requiere, pues, determinarse a pro\u00adclamar nuevos impuestos. Para lograrlo el superintendente de fi\u00adnanzas \u00a1tuvo que dar pruebas de su gran imaginaci\u00f3n!<\/p>\n<p>Mazarino, agotado por las guerras y perseguido por las rebe\u00adliones, se encuentra ante un tesoro en d\u00e9ficit. Las cajas est\u00e1n va\u00adc\u00edas. Se requiere a todo precio, e inmediatamente, encontrar al\u00adgunos cientos de miles de libras para continuar la guerra, alimentar y conservar las guarniciones, pagar a los aliados, doblar las pensio\u00adnes, pagar las rentas, comprar hombres y v\u00edveres, distraer a la corte&#8230; \u00bfC\u00f3mo conseguir el dinero? \u00bfD\u00f3nde poder encontrarlo? Porque el ministro tiene necesidad de cantidades enormes par\u00f3 salvar al estado.<\/p>\n<p>Para salir de esta eterna tormenta financiera, Mazarino se diri\u00adge especialmente a los superintendentes de finanzas, cuya situaci\u00f3n es excepcional y preponderante, sin dejar de hablar o de escribir a los tesoreros o a los inspectores generales. En su correspondencia, que no es poca, se encuentran, con frecuencia, f\u00f3rmulas de peticio\u00adnes semejantes a \u00e9stas: \u00abNecesito tanto para tal fecha\u00bb. \u00abMe es ne\u00adcesario tanto para tal otra fecha\u00bb. En el momento de la bancarrota de 1648 \u2014que provoca la guerra civil y arrebata el cr\u00e9dito al rey <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>39<\/sup><\/span>&#8211; las personas que tienen cr\u00e9dito y dinero reciben t\u00edtulos de nobleza para hacerles adelantar el dinero y las ayudas necesa\u00adrias. El 11 de julio de 1648, Ch\u00e9ruel relata: \u00abSe dice en el consejo que el rey est\u00e1 con una deuda de 154 millones y que no hay ni un c\u00e9ntimo en la caja\u00bb <sup>40<\/sup>. En noviembre de 1655, Mazarino pide a Fouquet 300.000 libras para comprar al mariscal d&#8217;Hocquincourt, que amenaza con entregar las ciudades de P\u00e9ronne y Ham a Es\u00adpa\u00f1a, en lugar de entreg\u00e1rselas al rey \u00ab. En julio de 1656, des-<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> M. Ch\u00e9ruel, <em>31, <\/em>I, 156.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup><em> Ibid., <\/em>559, 562.<\/p>\n<p><sup>49<\/sup><em> Ibid., <\/em>542.<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> Cf. M. Boulenger, <em>20, <\/em>58, n. 54.<\/p>\n<p><em>62 Francia en tiempo de Vicente de Poli<\/em><\/p>\n<p>pu\u00e9s de la derrota de Valenciennes, existe la misma penuria fi\u00adnanciera: \u00abNo hay ni un c\u00e9ntimo en la caja\u00bb. Parece que todo est\u00e1 perdido. Mazarino se dirige a todos, pero, con gran dificultad, con\u00adsigue 100.000 libras, 200.000 libras prestadas. Fouquet empe\u00f1a su firma y la de sus allegados y en cuatro d\u00edas encuentra 900.000 libras en monedas de plata <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>. En 1658, Mazarino necesita diez millones de libras en el acto. El tesoro est\u00e1 vac\u00edo y se trata de continuar la guerra contra Espa\u00f1a. Fouquet llega a encontrar la suma pedida. El ministro puede pagar a las tropas y hacerlas acan\u00adtonar durante el invierno <sup>43<\/sup>.<\/p>\n<p>El cometido del ministro es no hacer perder la partida al rey. La funci\u00f3n de los superintendentes de finanzas, de los tesoreros y de los inspectores generales, es defenderse como pueden&#8230; Super\u00adintendentes, tesoreros, inspectores \u00a1no pueden dar su consentimien\u00adto a un fin tan lamentable!<\/p>\n<p>\u00abFelizmente\u00bb, en el reino hay muchos jugadores y no faltan procedimientos, ilegales naturalmente, para poder ganar. Trabajo de hormiga y astucia de lobo se necesitan para conseguirlo: cada uno trata de aprovecharse de la necesidad y de la falta de habilidad de los otros. El estado consiente en ello. Es un juego, pero un juego despiadado para quienes pierden.<\/p>\n<p>Para encontrar el dinero pedido por Mazarino, los superinten\u00addentes de finanzas alteran el valor de la moneda, crean nuevos cargos p\u00fablicos, incluso si poco tiempo despu\u00e9s llegan a ser per\u00adjudiciales al rey y al pueblo; los tesoreros aumentan las sumas de los impuestos directos y alargan la lista de los impuestos indirectos&#8230; Sin duda ninguna, para los superintendentes el medio mejor y m\u00e1s seguro de encontrar dinero consiste en dirigirse a los financieros, a los arrendatarios del dominio real. El empr\u00e9stito lo hacen en nombre del rey o en su nombre personal, seg\u00fan el cr\u00e9dito de que gozan.<\/p>\n<p>Financieros y arrendatarios prestan a gusto, no tienen dificultad en avanzar dinero al rey o a sus representantes, porque el inter\u00e9s es escandalosamente alto, especialmente cuando la necesidad del estado es urgente. El rey se aprovecha tambi\u00e9n del cr\u00e9dito de los comerciantes de oro y de los arrendatarios, y \u00e9stos se convierten<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>26.<br \/>\n4s Cf. <em>Ibid., <\/em>117.<\/p>\n<p><em>Las finanzas reales 63<\/em><\/p>\n<p>en poderosos personajes pol\u00edticos, teniendo una influencia poco aparente, raramente confesada, pero inmensa y continua, incluso vital, en el organismo del reino <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>44<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En esta rueda de la fortuna, hay otro jugador: los campesinos, las masas populares. Cualesquiera que sean las normas del juego o los procedimientos empleados, ellos pierden siempre, no ganan nunca. Pero tampoco pueden perecer lastimosamente. Siempre son \u00fatiles, ni siquiera pueden irse. Despreciados de todos, en realidad son v\u00edctimas de las circunstancias. \u00abLos campesinos gem\u00edan en todas las provincias bajo la mano de los cobradores de impuestos, es\u00adcribe el presidente Guillaume de Lamoignon, y parece que todo su ser y su propia sangre no pod\u00edan apagar la sed ardiente de los arrendatarios del patrimonio real\u00bb \u00ab. La reina Ana de Austria, pre\u00adsidiendo un d\u00eda una sesi\u00f3n solemne del parlamento, tiene que o\u00edr del abogado general Talon: \u00abEstos desgraciados (los campesinos) no poseen otras propiedades que sus almas, porque no han podido ser vendidas en la almoneda\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>46<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Durante todo el tiempo de su ministerio, Mazarino encontr\u00f3 el tesoro en d\u00e9ficit; sin embargo, siempre lleg\u00f3 a encontrar di\u00adnero <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>47<\/sup><\/span>. El cardenal-ministro tiene un inteligente, audaz y pode\u00adroso superintendente de finanzas, Fouquet. Este llega siempre a encontrar dinero l\u00edquido. Tiene el m\u00e9rito del financiero y la con\u00adfianza de los financieros. Sabe negociar, y a \u00a1qu\u00e9 precio! De acuer\u00addo con el estado y para el estado, conoce todas las f\u00f3rmulas de combinaciones. Lo logra, porque el estado solo, y no el bien, regu\u00adla los gastos y entradas ordinarios del tesoro. Mazarino no conoci\u00f3 jam\u00e1s otras finanzas. Pero fueron suficientes para no hacer perder la partida al rey, para evitar los desastres, enriquecer la casa del ministro, as\u00ed como a los financieros <em>y <\/em>arrendatarios del patrimonio real, y aplastar al pueblo.<\/p>\n<p>44 Cf. J. La Bruy\u00e9re, 97, 208-236.<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> Citado seg\u00fan M. Boulenger, <em>20, <\/em>59.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> M. Ch\u00e9ruel, 31, I, 418.<\/p>\n<p><sup>47<\/sup> El mariscal de La Meilleraye, superintendente de finanzas en 1648, despu\u00e9s de haber declarado la penuria de dinero y la dificultad de encon\u00adtrarlo, escribe: \u00abFrancia ha estado en otras ocasiones m\u00e1s enferma y no ha muerto. Nunca hay dinero en el tesoro p\u00fablico y sin embargo siempre se encuentra en el momento de la necesidad, que es madre de la invenci\u00f3n\u00bb: M. Ch\u00e9ruel, <em>31, <\/em>I, 562.<\/p>\n<p><em>64 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>III. MISERIA Y POBREZA EN EL SIGLO XVII (1600-1660)<\/p>\n<p>Para saber qui\u00e9nes son los pobres en el siglo xvii y lo que son; para llegar a conocer la miseria de los desdichados y poder caracterizar el estado de \u00e1nimo de los miserables, vamos a refe\u00adrirnos a sus contempor\u00e1neos. Son ellos, con frecuencia, quienes pueden proporcionarnos las informaciones menos incompletas, a veces, las m\u00e1s exactas.<\/p>\n<p>Ante todo nos es necesario confesar, que, a pesar de nuestro esfuerzo de imaginaci\u00f3n, es dif\u00edcil, incluso imposible, llegar a co\u00adnocer, a hacer revivir la situaci\u00f3n material de Francia en tiempos de Vicente de Pa\u00fal. No tenemos m\u00e1s que la posibilidad de descu\u00adbrir algunos puntos dolorosos.<\/p>\n<p>Para conocer con exactitud la miseria y la pobreza de esta \u00e9po\u00adca, no se podr\u00eda alegar solamente la baja e incierta producci\u00f3n agr\u00edcola, que hac\u00eda que Francia frisara con frecuencia la penuria. El problema se plantear\u00eda mejor si se pudiese determinar con pre\u00adcisi\u00f3n la relaci\u00f3n entre la poblaci\u00f3n y las subsistencias. Desgraciada\u00admente esta precisi\u00f3n todav\u00eda no se ha conseguido.<\/p>\n<p>No obstante, se sabe que la mayor\u00eda de los campesinos y de los obreros de las ciudades sufre hambre y miseria en algunos a\u00f1os, sobre todo en ciertas \u00e9pocas de los mismos. Se requiere a\u00f1a\u00addir que la documentaci\u00f3n utilizada conduce a descartar del an\u00e1lisis a los mendigos, a los campesinos m\u00e1s pobres y a los obreros de la ciudad. Y sin embargo son ellos quienes, con mayor frecuencia, mueren de fr\u00edo, de hambre y de enfermedades. Esto prueba una vez m\u00e1s que los miserables no tienen historia, sobre todo entre las gentes del campo; y, sin embargo, han existido.<\/p>\n<p>Es cierto que muchas condiciones aparecen en realidad con\u00adtradictorias, incluso inexecrables, cuando se les arranca de una his\u00adtoria vivida en la oscuridad y en el tumulto. Si se trata de situar\u00adlas en su contexto vivido, quiz\u00e1s se esclarecen. Las palabras <em>pobre\u00adza, miseria, <\/em>adquieren realmente sentido cuando un pueblo realiza su historia.<\/p>\n<p>El estudio sem\u00e1ntico, partiendo de los diccionarios de la \u00e9po\u00adca, de los t\u00e9rminos: pobre, indigente, mendigo, desdichado, vaga\u00adbundo, pordiosero&#8230; muestra claramente que el t\u00e9rmino <em>pobre <\/em>no tiene en el siglo xvii el mismo sentido. El an\u00e1lisis de los docu-<\/p>\n<p><em>Miseria y pobreza en el siglo XVII 65<\/em><\/p>\n<p>mentos o de los textos legislativos concernientes al pauperismo per\u00admiten comprobar que el vocabulario de la miseria es muy variado.<\/p>\n<p>Furetilre, en su <em>Dictionnaire universel, da <\/em>esta definici\u00f3n de <em>pobre: <\/em>\u00abEl que no tiene las cosas necesarias para sustentar su vida, para mantener su condici\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>. Esta segunda parte de la definici\u00f3n aumenta la confusi\u00f3n para saber, ayer como hoy, a qui\u00e9n llamar pobre. Ella puede hacer cambiar toda nuestra actitud en la inves\u00adtigaci\u00f3n y en el criterio. Llamar pobre a quien no tiene el m\u00ednimo vital biol\u00f3gico y a quien no puede mantener su rango, su posici\u00f3n en la sociedad, puede hacernos jugar con las palabras, crear la confusi\u00f3n y la inexactitud, provocar la sonrisa.<\/p>\n<p>Por rigor de precisi\u00f3n y tratando de encontrar la claridad de\u00adseada, nos limitaremos a la primera parte de la definici\u00f3n de Fu-retilre. Llamamos, pues, <em>pobres <\/em>a aquellos cuyo nivel de vida es, peri\u00f3dicamente, muy bajo, a quienes no tienen las cosas necesarias para sustentar su vida, o est\u00e1n expuestos todos los d\u00edas a no con\u00adseguir lo estrictamente necesario para poder vivir.<\/p>\n<p>Para llegar a restituir el rostro de la pobreza, descubrir las di\u00adferentes categor\u00edas de pobres, es necesario encuadrar nuestra mi\u00adrada en el \u00e1ngulo de visi\u00f3n que puede proporcionarnos el espec\u00adt\u00e1culo de esta realidad humana. Para conseguirlo debemos preci\u00adsar los elementos concretos e invariables del siglo xvii:<\/p>\n<ul>\n<li>En primer lugar, se requiere saber d\u00f3nde est\u00e1n las riquezas <em>y <\/em>bajo qu\u00e9 forma, qui\u00e9nes son los poseedores, determinar las di\u00adversas formas de pobreza en raz\u00f3n de dos elementos: lo que se aspira a tener y lo que se posee, para saber si ello es suficiente para vivir y si se juzga conveniente, conocer los medios de comuni\u00adcaci\u00f3n entre ricos y pobres.<\/li>\n<li>En segundo lugar, es necesario esforzarse en comprender el motor del dinamismo de estos intercambios. Para conseguirlo, es preciso conocer los principios y la mentalidad de esta \u00e9poca acerca de la noci\u00f3n natural del derecho de propiedad y sus l\u00edmites, la vi\u00adsi\u00f3n humana y cristiana d&#8217;el hombre y de la sociedad. Esta visi\u00f3n de\u00adbe inscribirse en la solidaridad concreta de los individuos, las exi\u00adgencias de la jerarqu\u00eda que dirige el reino, el aspecto religioso y social de la sociedad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Lo que nos interesa, en el fondo, es la visi\u00f3n del hombre, por-<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> A. Fureti\u00e9re, <em>80, <\/em>cf. la palabra <em>pauvre.<\/em><\/p>\n<p><em>66 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>que es el hombre del siglo xvii quien est\u00e1 en juego y en proceso.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo estudiar la miseria de los pobres? Para caminar en compa\u00f1\u00eda de esta miseria ambulante, es necesario entrar en la reali\u00addad de una guerra larga y dura, que provoca la peste y el hambre, acordarse de las crisis econ\u00f3mico-sociales que determinan paro obrero y sub-empleo con la consiguiente preocupaci\u00f3n de poder comprar el pan diario, no olvidarse de la existencia de los galeotes, eternizados en sus cadenas por el poder central, pensar en los cau\u00adtivos y, sobre todo, no olvidar las enfermedades, los exp\u00f3sitos y el fen\u00f3meno grave de la mendicidad y del vagabundeo.<\/p>\n<p>Si despu\u00e9s de este inventario reflexionamos sobre los medios de comunicaci\u00f3n y admitimos la dificultad de los transportes, ten\u00addremos alguna posibilidad de descubrir ciertos puntos dolorosos de una realidad que se nos escapa.<\/p>\n<p>\u2014 Finalmente, a trav\u00e9s de los organismos, de los hombres ex\u00adcepcionales y de los impulsos de los mecanismos del dinamismo de la comunicaci\u00f3n del siglo xvii, podremos aclarar, al menos en parte, la sombra errante de los seres disminuidos ante la mirada de la sociedad, reconocerles bajo sus \u00abharapos\u00bb y descubrir al\u00adgunos rasgos de su rostro.<\/p>\n<p>La imaginaci\u00f3n y la intuici\u00f3n de Callot, a quien el siglo XVII inspir\u00f3 las eternas pesadillas de la guerra, pueden ayudarnos a ima\u00adginar la \u00abcruel verdad\u00bb, sensibilizamos ante esta realidad, que no podemos llegar a precisar.<\/p>\n<p>Ciertamente ser\u00eda exagerado querer resumir la historia de la antigua monarqu\u00eda, como lo hace Carlos Louandre, en tres pala\u00adbras: \u00abla guerra, la peste y el hambre\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>, incluso si nos vemos obligados a comprobar la existencia y los estragos de esta triple calamidad. Tambi\u00e9n ser\u00eda demasiado simple repetir una vez m\u00e1s el triste refr\u00e1n: \u00abVerg\u00fcenza y miseria ante el exterior, crueldad y miseria en el interior\u00bb. Sin embargo hay que confesar que la miseria abunda, a veces llega a ser extrema, las desgracias, en al\u00adgunas \u00e9pocas, son horribles y el n\u00famero\u00bb de hombres desdichados aumenta cada d\u00eda. El hambre o la \u00abcarest\u00eda\u00bb aparecen con extraor\u00addinaria regularidad y se deja caer sobre las espaldas de los s\u00fabdi\u00adtos del rey Luis. De 1610 a 1660, obreros y campesinos est\u00e1n tan faltos de recursos que se encuentran en el l\u00edmite de poder subsistir,<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Citado seg\u00fan A. Feillet, <em>68, <\/em>52.<\/p>\n<p><em>Miseria y pobreza en el siglo XVII 67<\/em><\/p>\n<p>especialmente en ciertos per\u00edodos del a\u00f1o. Las grandes subidas de precios y las malas cosechas disminuyen con frecuencia el trozo de pan indispensable para comer en la ciudad y en el campo. No se puede olvidar el poder enorme que contiene, en esta \u00e9poca, un trozo de pan repartido. La enfermedad contagiosa golpea fuerte\u00admente a la puerta de estos hogares de hambre y de miseria.<\/p>\n<p>Para comprender la Francia del tiempo de Vicente de Pa\u00fal, se requiere no olvidar que es un pa\u00eds agr\u00edcola en un 80 %. Este pa\u00eds rural, donde predomina una agricultura no industrializada, \u00bfpuede alimentar el gran n\u00famero relativo de sus habitantes? Se puede du\u00addar mucho que as\u00ed fuera. Las grandes \u00abmortandades\u00bb de 1629 a 1631, de 1648 a 1653, provocadas por el hambre y la enfermedad, son signos que indican con precisi\u00f3n que la poblaci\u00f3n tiende siem\u00adpre a sobrepasar sus propios medios de subsistencia.<\/p>\n<p>Las grandes crisis demogr\u00e1ficas de 1630 y las de 1648-1653 coinciden con las grandes crisis econ\u00f3micas, desencadenadas por un aumento c\u00edclico considerable de los precios del trigo. Por consi\u00adguiente no es exagerado pretender que el precio del trigo constituy\u00f3 un verdadero \u00abbar\u00f3metro\u00bb demogr\u00e1fico, y que de la crisis econ\u00f3\u00admica de tipo antiguo surgi\u00f3 la crisis demogr\u00e1fica de tipo antiguo. Si la vida y la muerte de los hombres depende de los precios del trigo, es porque los cereales dominan la econom\u00eda y la sociedad. Es\u00adto supone que la mayor\u00eda de los hombres no puede recolectar sufi\u00adciente trigo para vivir, o bien no posee suficientes recursos para comprarlo cuando su precio aumenta considerablemente. Como consecuencia del hecho de la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y de la es\u00adtructura social, los <em>pobres <\/em>\u2014en el sentido de la \u00e9poca\u2014 es decir, <em>los que no tienen pan suficiente para vivir, <\/em>son diezmados de ma\u00adnera especial por las grandes mortandades correspondientes a las grandes crisis econ\u00f3micas. La crisis agr\u00edcola, agrav\u00e1ndose casi siem\u00adpre con una crisis manufacturera, provoca la falta de trabajo, y en consecuencia, la falta de salario. Esta crisis agr\u00edcola produce en\u00adtonces una crisis econ\u00f3mica <em>y <\/em>\u00e9sta desencadena al mismo tiempo los da\u00f1os del pan caro, del hambre, del paro obrero, de la miseria y de la muerte. <em>Esta crisis agr\u00edcola, en definitiva, provoca siempre una crisis social. <\/em>Para los pobres esta crisis significa pan m\u00e1s caro, pero tambi\u00e9n contrata m\u00e1s dif\u00edcil. El mundo de los pobres es el de la necesidad, donde la ausencia de reservas, y especialmente de reservas alimenticias, condena a la obsesi\u00f3n del pan diario.<\/p>\n<p><em>68 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>En los per\u00edodos de relativa prosperidad, antes de las grandes crisis del siglo xvii, se puede decir de manera general que los cam\u00adpesinos y los obreros viven con gran dificultad. Ellos ofrecen el cuadro de una semi-miseria, con algunas pinceladas de bienestar y con fuertes sombras de penuria y de miseria. En las condiciones t\u00e9cnicas de la \u00e9poca, la inmensa mayor\u00eda de los campesinos no re\u00adcolectaba lo necesario para alimentar a su familia y demasiados obreros, en la ciudad, recib\u00edan un salario insuficiente para resolver, en sus casas, el angustioso problema del pan diario.<\/p>\n<p><em>Razones de la pobreza y de la miseria en el siglo XVII<\/em><\/p>\n<p><em>La <\/em>miseria que pone a prueba, que tortura a la mayor\u00eda de los contempor\u00e1neos de Vicente de Pa\u00fal, proviene de distintas causas. Querer describirlas con detalle ser\u00eda demasiado extenso. Tratare\u00admos de hacer el inventario de las m\u00e1s constantes y m\u00e1s decisivas.<\/p>\n<ol>\n<li>Estructura econ\u00f3mica: baja productividad<\/li>\n<\/ol>\n<p>La econom\u00eda francesa del siglo xvii, lo hemos se\u00f1alado, sigue siendo, ante todo, agr\u00edcola y la t\u00e9cnica no industrializada de esta agricultura no permite producir lo suficiente para sobrepasar el ni\u00advel m\u00e1ximo ni, de manera general, es lo bastante regular, para evi\u00adtar los golpes brutales. Como es necesario alimentar a un gran n\u00famero relativo de habitantes, la agricultura permanece encerrada en el exclusivo cultivo de cereales. Pero hay que decir que el pan de trigo es un lujo, el de centeno es patrimonio de los consumido\u00adres acomodados. Sobre todo se consume comu\u00f1a, mezcla de cerea\u00adles y, a veces, de casta\u00f1as y de habas.<\/p>\n<p>Los cereales exten\u00faan r\u00e1pidamente la tierra y, el esti\u00e9rcol, casi el \u00fanico abono utilizado, escasea. Los agricultores, para permitir a la tierra reposarse, la dejan en barbecho un a\u00f1o cada dos o cada tres. Dos quintas partes, al menos, de tierras cultivables permane\u00adcen improductivas cada a\u00f1o y, por a\u00f1adidura, una semilla demasia\u00addo mala produce muy mediocremente.<\/p>\n<p>Mal alimentado y poco numeroso, el ganado es peque\u00f1o, se agota r\u00e1pidamente y rinde poco en el trabajo. Los arados utilizados, arados sin ruedas, no llegan a labrar profundamente la tierra.<\/p>\n<p>La falta de mano de obra, en el momento de las cosechas, es<\/p>\n<p><em>Miseria y pobreza en el siglo XVII 69<\/em><\/p>\n<p>otro obst\u00e1culo para aumentar el cultivo de tierras. La poblaci\u00f3n, con un n\u00famero considerable de personas errantes y de vagabundos, es dif\u00edcilmente sedentaria.<\/p>\n<p>El resultado es que el margen de la recolecci\u00f3n y de produc\u00adci\u00f3n es reducido y poco el\u00e1stico, por el contrario la poblaci\u00f3n fran\u00adcesa es muy el\u00e1stica, porque la gente se casa en los a\u00f1os de buena cosecha y los hijos vienen pronto, sin que esto quiera decir que los hombres en esta sociedad se reprodujesen \u00abcomo los ratones en un granero\u00bb. De esta manera la poblaci\u00f3n, tendiendo siempre a sobrepasar las subsistencias, est\u00e1 mal alimentada, su estado de salud es mediocre, su vida corta y de n\u00famero limitado.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Movimientos de corta duraci\u00f3n: fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos<\/li>\n<\/ol>\n<p>El siglo xvII se inscribe en una serie de a\u00f1os fr\u00edos y lluviosos. Los resultados son desastrosos porque las heladas destruyen la co\u00adsecha y la lluvia la pudre.<\/p>\n<p>De 1629 a 1631, los s\u00fabditos del rey Luis se encuentran en una situaci\u00f3n catastr\u00f3fica a causa de los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos. La primera gran helada (1629-1630) destruye la cosecha y produce la carest\u00eda, \u00e9sta provoca la peste y esta \u00faltima engendra la muerte. Entre 1639 y 1643 y de nuevo entre 1646 y 1650, Francia conoce una serie de veranos fr\u00edos y h\u00famedos que se manifiestan perju\u00addiciales para la producci\u00f3n de grano <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En los per\u00edodos de grandes hambres y de peste, 1629-1631, 1648-1653, 1660, casi todo todo el reino se encuentra afectado. Se puede decir que no hay casi ning\u00fan a\u00f1o sin que una provincia del reino pase por esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La escasez produce la subida de precios de los cereales inferio\u00adres m\u00e1s que la de los superiores, y las clases populares son las m\u00e1s afectadas. La peste, por miedo del contagio, obliga a cerrar las puertas, disminuye muy sensiblemente la circulaci\u00f3n, paraliza la industria y determina la supresi\u00f3n de mercados y ferias. En rea\u00adlidad paraliza la vida en el campo y en la ciudad.<\/p>\n<p>Durante estos per\u00edodos, las defunciones aumentan, en conse\u00adcuencia, bruscamente. Los muertos alcanzan el cu\u00e1druple y aun el<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> E. le Roy Ladurie, <em>105. 52.<\/em><\/p>\n<p><em>70 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>qu\u00edntuple de los a\u00f1os normales. Los pueblos son m\u00e1s afectados que las ciudades: se muere a la vez de hambre, de fr\u00edo y de peste. En las ciudades, los obreros artesanos se encuentran m\u00e1s afectados que los ricos y los acomodados. En el campo y en la ciudad, los ni\u00f1os son brutalmente diezmados.<\/p>\n<p>Estas oscilaciones de la poblaci\u00f3n y la de los precios re deben, en parte, a un fen\u00f3meno exterior, a las variaciones de las subsisten\u00adcias ocasionadas por el estado de la atm\u00f3sfera. Ellas traducen la escasez de subsistencias e indican las crisis por efectos acumula\u00addos de falta de pan y escasez de obreros en la ciudad y en el cam-<\/p>\n<p><sub>po<\/sub> 4<sub>.<\/sub><\/p>\n<p>Una vez desencadenada la crisis de subsistencias, no es f\u00e1cil encontrar los medios para remediarla. La distribuci\u00f3n de bienes, de riquezas a los pobres, se realiza, en su mayor parte, por la ca\u00adridad. Es cierto que el fen\u00f3meno de la limosna <em>intenta establecer un equilibrio econ\u00f3mico, <\/em>pero en los momentos de grandes crisis este proyecto no va demasiado lejos. Sin duda hubiese sido in\u00fatil y peligroso, incluso imposible, repartir entre los pobres las rentas de los ricos, en aquel estado social y pol\u00edtico. Lo que falta son los v\u00edveres y las rentas son poca cosa en relaci\u00f3n con las necesidades de la poblaci\u00f3n. El resultado de una redistribuci\u00f3n total de bienes hubiese sido la sumisi\u00f3n de todos a la miseria, el aumento del desorden y de la anarqu\u00eda, un descenso de nivel de vida para to\u00addos, un retroceso de civilizaci\u00f3n. Importar cereales del extranjero no es siempre posible, dada la dificultad de los transportes terres\u00adtres. A veces se hace, pero en peque\u00f1as cantidades, lentamente y a gran precio.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Movimientos de larga duraci\u00f3n: la fiscalizaci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>El siglo XVII es un siglo de guerras. Desde los alrededores de 1630, la monarqu\u00eda francesa decide detener los avances de Es-<\/p>\n<p>\u00abEs plausible admitir&#8230; que en una sociedad en estado de crisis la\u00adtente desde el a\u00f1o 1630, 1635, 1637, las dificultades agr\u00edcolas, hijas de la adversidad climatol\u00f3gica, hayan podido tener una influencia provocadora; las malas cosechas han podido, parcialmente, desencadenar los &#8216;extraordina\u00adrios puntos c\u00edclicos&#8217; de los precios de 1647-1650. Ellas no han sido la causa en el sentido estricto de la palabra, pero han contribuido a catalizar, como factor secundario, el inmenso &#8216;trastorno econ\u00f3mico, social y sobre todo demogr\u00e1fico&#8217; que se ha manifestado de una manera incompleta y desagrada\u00adble en las rebeliones de la Fronda&#8230;\u00bb: E. le Roy Ladurie, <em>105, <\/em>53.<\/p>\n<p><em>Miseria y pobreza en el siglo XVII 71<\/em><\/p>\n<p>paria y de sus aliados del otro lado del Rin. Pero esta serie de guerras no debe hacer olvidar la expedici\u00f3n a la regi\u00f3n bearnesa, el sitio de La Rochelle y las rebeliones protestantes de Cevenal y Languedoc. Dos series de guerras se establecen, en consecuencia, y la monarqu\u00eda se convierte en un gobierno de guerra m\u00e1s que desp\u00f3tico.<\/p>\n<p>No se puede olvidar que, despu\u00e9s del gobierno de Concini y de Luynes, Riohelieu, con la energ\u00eda que le caracteriza, va a tratar de poner orden casi por todas partes y a organizar la Francia comer\u00adcial y artesana; por el contrario desconoce toda organizaci\u00f3n ban\u00adcaria y hasta la m\u00e1s m\u00ednima revoluci\u00f3n agr\u00edcola. Este programa de acci\u00f3n provoca en el pueblo crisis terribles.<\/p>\n<p>Finalmente, Richelieu intenta a todo precio \u00abrealzar el nom\u00adbre del rey\u00bb all\u00ed donde se le hab\u00eda olvidado excesivamente, des\u00adpu\u00e9s del asesinato de Enrique iv. Esta pol\u00edtica, que entra\u00f1aba gra\u00adves riesgos, no recibe una acogida entusiasta del conjunto de per\u00adsonajes que constitu\u00edan entonces \u00abla opini\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Elegir la guerra es abandonar toda idea de tranquilidad y to\u00adda voluntad de reforma en el interior del reino; es aceptar las instituciones, las costumbres, los comportamientos del pa\u00eds y aco\u00admodarse a ellos, incluso si son inadaptados a la voluntad de la gue\u00adrra. Elegir la guerra contra los monarcas m\u00e1s cat\u00f3licos de Europa, es aceptar de antemano la alianza de sus enemigos obligados. Hacer la guerra es tambi\u00e9n constituir un ej\u00e9rcito, y quiz\u00e1s una marina, par\u00adtiendo casi de cero&#8230;<\/p>\n<p>Encontrar soldados, caballos, armas, barcos, comboyes de abas\u00adtecimiento, aliados, equivale a encontrar dinero, mucho dinero. Esta b\u00fasqueda continua, improvisada y casi desesperada de dinero para hacer la guerra <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span> obliga a recurrir al inveros\u00edmil sistema de im\u00adpuestos heredado del fondo de los siglos. Desgraciadamente, esta red de impuestos est\u00e1 llena de privilegios y de excepciones, cuya jurisdicci\u00f3n y jurisprudencia pertenecen a centenares de tribunales que se querellan entre s\u00ed.<\/p>\n<p>La guerra obliga al gobierno real a recurrir casi constantemente al cr\u00e9dito. Este recurso al cr\u00e9dito y la necesidad de dinero engen-<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Cf. Avenel, 7, V, 231, 16 de septiembre de 1635, 243, 403, 579, 8 de septiembre de 1636, 593, 28 de septiembre de 1636, 723-727, 762-763, 28 de marzo de 1637, 764, 30 de marzo de 1637, 773-774, 9 de marzo de 1637, 782, 4 de junio de 1637, 799, 1 de julio de 1637.<\/p>\n<p><em>72 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>dran una pol\u00edtica fiscal sin precedentes. El tesoro real, siempre en gran d\u00e9ficit, se ve obligado a utilizar todos los procedimientos de cr\u00e9dito. Estos acreedores \u2014no se atreve a llamarles usureros\u2014como muchas malas hierbas prestan sus servicios. Este recurso a los acreedores es el \u00fanico medio que tiene el gobierno para salir de su penuria financiera.<\/p>\n<p>Tales procedimientos del gobierno orientan los capitales hacia las operaciones financieras del estado e impulsan el ascenso de los financieros y de los oficiales. Los oficiales de finanzas, especialmen\u00adte los omnipotentes tesoreros de Francia, son grandes acreedores del rey. La venta de funciones p\u00fablicas, la \u00abvenalidad\u00bb de los cargos p\u00fablicos, se convierte en sistema y alcanza su apogeo. Toda la clase de funcionarios es consolidada de esta manera. Por el con\u00adtrario, las operaciones comerciales e industriales, menos fructuosas y m\u00e1s aleatorias, tienen una influencia muy relativa <sup>6<\/sup>. Los financie\u00adros, los arrendatarios del patrimonio real y de los impuestos reales sienten cada d\u00eda m\u00e1s repugnancia a invertir su capital en el co\u00admercio y en la industria. Prefieren hacer contratos con el rey.<\/p>\n<p>El estado, para atraer el dinero l\u00edquido al tesoro, contrata tam\u00adbi\u00e9n sus rentas ordinarias y arrienda la inmensa gama de los im\u00adpuestos indirectos. Desde 1642 y hasta despu\u00e9s de la Fronda, los impuestos directos son arrendados a los financieros, que se encar\u00adgan de cobrarlos y obtienen grandes beneficios. Pero los impuestos directos de 1610 a 1640 se cuadruplican y los impuestos indirectos aumentan. Sin embargo la cosecha no es mayor. Lo que alivia un poco el impuesto, son las discusiones de los agentes fiscales con los contribuyentes, y al final, estos \u00faltimos pagan algo menos de lo que se les pide, pero cuando el contribuyente no puede pagar se rebela. El gobierno y los contribuyentes deben soportar entonces las consecuencias de estas rebeliones producidas, con mucha fre\u00adcuencia, por el aplastamiento del impuesto.<\/p>\n<p>Se puede decir que esta pol\u00edtica de guerra, que hab\u00eda de crear la grandeza de Francia, proporciona fructuosas ganancias y ocasiona operaciones fraudulentas para una minor\u00eda del reino, y por el con\u00adtrario, irrita, hiere, golpea excesivamente fuerte a la gran mayo\u00adr\u00eda del pueblo franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Richelieu, <em>143, <\/em>324. G. R. Mousnier, <em>118, <\/em>433, 437, 438, 439, 445, 447.<\/p>\n<p><em>Miseria y pobreza en el siglo XVII 73<\/em><\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Los hombres de guerra<\/li>\n<\/ol>\n<p>A las cargas demasiado pesadas de la contribuci\u00f3n y a las veja\u00adciones de los reczudadores de impuestos, se debe a\u00f1adir la acci\u00f3n de este \u00abrudo utensilio\u00bb que domina todo, el soldado: los cam\u00adpesinos son saqueados y exterminados, sus pueblos devastados e incendiados por una soldadesca saqueadora y viciosa <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Durante la guerra de Francia contra Espa\u00f1a (1635-1659), el gobierno real necesita encontrar dinero a todo precio. Desde el oto\u00ad\u00f1o de 1635 hasta julio de 1637, la necesidad de dinero es una preo\u00adcupaci\u00f3n para Richelieu <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>. Teme que este \u00abgran asunto\u00bb de la gue\u00adrra se convierta en un fracaso a causa de la falta de dinero. Le es necesario evitar esta derrota a cualquier precio. Este precio ser\u00e1 hasta los \u00faltimos d\u00edas de su ministerio \u2014es necesario a\u00f1adir para ser exacto, hasta 1660\u2014 el reclutamiento de hombres y la recogida de dinero.<\/p>\n<p>Richel\u00edeu escribe a Luis xiii el 16 de septiembre de 1635: \u00abEl rey sabe perfectamente que me he lamentado siempre del retraso de los tesoreros y de los municionarios, y que he dicho p\u00fablicamen\u00adte varias veces en sus consejos, que de nada serv\u00eda levantar ej\u00e9rcitos si no se da la orden de hacerlos pagar a tiempo, y si no se los provee esmeradamente de v\u00edveres\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span>. El mismo declara en su <em>Testa\u00admento pol\u00edtico: <\/em>\u00abEn la historia se encuentran m\u00e1s ej\u00e9rcitos que han perecido por falta de pan y de vigilancia, que por la fuerza de los ej\u00e9rcitos enemigos, y yo soy fiel testigo de que todas las empresas que se han realizado en mi tiempo no han fracasado m\u00e1s que por esta carencia\u00bb <sup>1<\/sup>\u00b0.<\/p>\n<p>Alinear un ej\u00e9rcito de un total de 100.000 hombres, al que se a\u00f1aden las tropas extranjeras, requiere un presupuesto de cuarenta<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Durante el reinado de Luis xm y durante la guerra franco-espa\u00f1ola fueron frecuentes los des\u00f3rdenes y las vejaciones causadas por las tropas, incluso en tiempo de paz: cf. la carta de Luis xm al canciller S\u00e9guier, 1 de mayo de 1636, en Avenel, 7, V, 455; R. Mousnier, <em>120, <\/em>234 295, 351, 352, 361, 381, 411, 497, 514, 525, 605, 731, 807, 922, 990-991, 1030; A. Feillet, <em>68; <\/em>G. Walter, <em>156, <\/em>267-280; T. Boutiot, <em>22, <\/em>IV, 384, 385-386; <em>Cahier des remontrances de la noblesse d&#8217;Angownois, <\/em>art. <em>15; Cahier des remontrances de la noblesse du bailliage de Troyers, <\/em>art. 35 y 36, 126, 87 y 144-145.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Cf nota 5.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Avenel, 7, V, 231.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Richelieu, <em>143, <\/em>296.<\/p>\n<p><em>74 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>a cincuenta millones <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>. El n\u00famero excesivamente elevado de tro\u00adpas impide al gobierno central y a los capitanes gobernarlo direc\u00adtamente. No pueden dominar ni controlar a su gusto a estos \u00absol-dadotes\u00bb. Casi nunca dominados, y con frecuencia mal pagados, los soldados no disponen casi nunca de otros recursos para subsistir que los del pillaje y la rapi\u00f1a. Dispersados, despu\u00e9s de haber de\u00adsertado en masa, los soldados se lanzan sobre los campesinos, mul\u00adtiplicando los robos, los incendios, la destrucci\u00f3n y las torturas.<\/p>\n<p>De 1648 a 1653, la Fronda parlamentaria y la de los pr\u00edncipes, desencadenan sobre los campesinos nuevas miserias y nuevos mo\u00adtivos de descontento. Obligados a entrar en el juego de los \u00abgran\u00addes\u00bb, atra\u00eddos por el cebo de las promesas de mejorar su situaci\u00f3n, la miseria de los campesinos llega a ser el precio de un juego de\u00admasiado doloroso y terminan por pagar, una vez m\u00e1s, los gastos de una revoluci\u00f3n fracasada; la miseria de los campesinos llega a ser demasiado cruel.<\/p>\n<p>Es cierto que esta pol\u00edtica de guerra impide al gobierno real poder obrar de otra manera, pero no es menos cierto que el pueblo agobiado se siente impelido, peri\u00f3dicamente, a rebelarse.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>Revueltas y rebeliones<\/li>\n<\/ol>\n<p>La verdadera r\u00e1faga de rebeli\u00f3n popular comienza en 1624 y se prolonga un cuarto de siglo. Durante este per\u00edodo apenas exis\u00adte a\u00f1o que no haya conocido, en una u otra parte del reino, distur\u00adbios de este g\u00e9nero <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Para llegar a comprender las razones y el clima de estas revuel\u00adtas populares, se requiere no olvidar que esta \u00e9poca se distingue por una indomable reacci\u00f3n de \u00abcentralizaci\u00f3n\u00bb, de \u00abuniformidad\u00bb, de \u00abdesarrollo del Estado Moderno\u00bb y por aumento enorme de cargas fiscales.<\/p>\n<p>De 1624 a 1640, la pol\u00edtica de guerra adoptada y los gastos in\u00admensos, que implica, desencadenan en Francia una crisis general de finanzas. Si aparece una mala cosecha, o una mala venta, la situa-<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Cf. nota 31 del cap\u00edtulo 2.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Cf. B. Porchnev, <em>134, <\/em>661-676: tabla cronol\u00f3gica y mapas de locali\u00adzaci\u00f3n de los levantamientos <em>y <\/em>rebeliones. R. Mousnier, <em>119, <\/em>43-121; G. Wal-ter, 156, 227-266; E. le Roy Ladurie, <em>104, <\/em>I, 493-508, especialmente 493\u00ad498.<\/p>\n<p><em>Miseria y pobreza en el siglo XVII 75<\/em><\/p>\n<p>ci\u00f3n se agrava. Las masas se revelan y la sangre corre por todas par\u00adtes. Las sublevaciones irreflexivas o salvajes reflejan el desajuste entre el ideal pol\u00edtico, que se intenta conseguir, y la realidad econ\u00f3\u00admica de la vida diaria. Richelieu, para sostener econ\u00f3micamente la guerra e instaurar el centralismo mon\u00e1rquico, refuerza todo el arti\u00adficio fiscal. El campesino, \u00abburro de carga\u00bb del estado <sup>13<\/sup> y el mayor pagador de contribuciones e impuestos, siente, m\u00e1s que nadie, las consecuencias de esta pol\u00edtica fiscal. El cardenal tuvo necesidad de encontrar otros contribuyentes adem\u00e1s de los campesinos. Para con\u00adseguirlo, multiplica la creaci\u00f3n de funciones p\u00fablicas, lo cual hace reaccionar a los antiguos funcionarios; intenta introducir los funcio\u00adnarios encargados de la contribuci\u00f3n e impuestos en todas las pro\u00advincias, lo cual produce el descontento de todas ellas; finalmente multiplica los medios de coerci\u00f3n utilizables por los arrendatarios de impuestos, los delegados reales de la inspecci\u00f3n de las provin\u00adcias y los funcionarios, lo cual hace gritar a todo el mundo.<\/p>\n<p>El objetivo del sistema administrativo utilizado por Richelieu es claro: movilizar la abundancia de capitales parados en el pa\u00eds y sin embargo necesarios para la pol\u00edtica en la que se ha comprometi\u00addo. A pesar de las complicidades del desorden, de la falta de hon\u00adradez, de la diversidad de rebeliones y de sublevaciones, el cardenal consigue hacer pagar a los contribuyentes el abastecimiento de los soldados y los gastos de guerra. Es cierto que el pa\u00eds suministra una contribuci\u00f3n a la guerra, proporcionando dinero, riquezas, trabajo y hombres. Pero en esta Francia de los cardenales-ministros, envuelta en la rebeli\u00f3n, en el desorden, en la guerra, en \u00e9xitos <em>y <\/em>fracasos, en riqueza y miseria, los campesinos pagan el coste de la crisis, y las clases dominantes se benefician de su prosperidad. La guerra cuesta cara y la naci\u00f3n, peri\u00f3dicamente, no puede alimentar a todos sus habitantes: el hambre es frecuente. Los impuestos son aplastantes, sobre todo si se tiene en cuenta que su distribuci\u00f3n excluye a los m\u00e1s ricos y que la incoherencia de su percepci\u00f3n enriquece dema\u00adsiado a algunos particulares, empobreciendo al mismo tiempo al es\u00adtado. Por todas partes, acorralados por una miseria excesiva, los<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"15\" width=\"395\">13 Cf. Richelieu, <em>143, <\/em>149-151, 332-333, 326, 329, 344, 48-49; R. Mous-<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"15\" width=\"395\">nier, <em>120, <\/em>226, 237, 239, 241, 248, 255, 257, 340, 341, 343, 295, 298, 345,<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"24\">347,<\/td>\n<td width=\"26\">349,<\/td>\n<td width=\"26\">351,<\/td>\n<td width=\"26\">352,<\/td>\n<td width=\"26\">307,<\/td>\n<td width=\"25\">374,<\/td>\n<td width=\"25\">381,<\/td>\n<td width=\"25\">411,<\/td>\n<td width=\"25\">390,<\/td>\n<td width=\"25\">412,<\/td>\n<td width=\"26\">495,<\/td>\n<td width=\"25\">514,<\/td>\n<td width=\"26\">525,<\/td>\n<td width=\"25\">615,<\/td>\n<td width=\"39\">640,<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"24\">703,<\/td>\n<td width=\"26\">731,<\/td>\n<td width=\"26\">778,<\/td>\n<td width=\"26\">807,<\/td>\n<td width=\"26\">828,<\/td>\n<td colspan=\"10\" width=\"268\">990-991; <em>Cahier des remontrances de la noblesse<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>d&#8217;Angoumois, <\/em>art. 5 y 7; <em>Cahier des remontrances de la noblesse du bailliage de Troyes, <\/em>art. 72: <em>126, <\/em>80, 81, 152.<\/p>\n<p><em>76 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>contribuyentes se sublevan. Sublevados, se les aplasta pronto, a ve\u00adces r\u00e1pidamente. Vencidos, pagan de nuevo el coste de este \u00abdesor\u00adden\u00bb y se les castiga despiadadamente por su \u00abdesobediencia\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>Una vez m\u00e1s son ellos quienes pagan los costes de este duelo.<\/p>\n<p>No se puede dudar que la prosecuci\u00f3n de la guerra era una ca\u00adt\u00e1strofe para todos. Las miserias p\u00fablicas aumentaban y el abismo de sufrimiento parec\u00eda no encontrar fondo&#8230; Sin embargo no se puede permanecer insensible a esta empresa llevada a cabo con un rigor que tiene algo de heroico. Y es dif\u00edcil no dejarse convencer por esta inquebrantable pertinacia. El mismo Riehelieu parece en\u00adcerrarse en una contradiccci\u00f3n que el <em>Testamento pol\u00edtico <\/em>declara, o al menos permite reconocer: \u00abEs necesario que exista, como ya lo he se\u00f1alado, una proporci\u00f3n entre lo que el pr\u00edncipe exige a sus s\u00fabditos y lo que ellos le pueden dar, no solamente sin arruinar\u00adlos, sino incluso sin proporcinarles una gran incomodidad\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Uno se puede preguntar si la moral pol\u00edtica de los cardenales-ministros, especialmente la de Richelieu, estuvo orientada por la lucidez y la claridad, pero lo que s\u00ed se puede afirmar es que la serenidad y la alegr\u00eda estuvieron ausentes.<\/p>\n<p>Esta ausencia de serenidad provoca f\u00e1cilmente la rebeli\u00f3n y es\u00adta rebeli\u00f3n desarrolla una energ\u00eda fren\u00e9tica, violenta, intensificando as\u00ed la miseria y determinando extorsiones graves: el paro se mul\u00adtiplica, los campesinos abandonan la tierra y el vagabundeo crece.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>Formas de propiedad<\/li>\n<\/ol>\n<p>En tiempo de Vicente de Pa\u00fal la principal riqueza de Francia proviene de la tierra. Sin embargo los privilegiados del campo no<\/p>\n<p><strong><sup>14<\/sup><\/strong> Para Richelieu toda desobediencia constituye \u00abcrimen de estado\u00bb y su opini\u00f3n es que \u00aben materia de crimen de estado, es necesario cerrar la puerta a la piedad\u00bb, \u00abser implacable\u00bb: <em>143, <\/em>232, 255, cf. 186. Acerca del castigo infligido a los \u00abnu-pieds\u00bb de Normand\u00eda, cf. B. Porchnev, 134, 475\u00ad502; M. Foisil, <em>78, <\/em>287-337. Para conocer la actitud de Richelieu con la Lorena sublevada, cf. Avenel, 7, V, 39, 140, 213, 214, 215, 216, 217, 275, 277, 318: las palabras m\u00e1s frecuentes empleadas son: \u00abarrasar\u00bb, \u00abincendiar\u00bb, \u00abbarrer la Lorena\u00bb, \u00abencadenar a los soldados rebeldes y enviarlos a gale\u00adras\u00bb. Para conocer el comportamiento del gobierno central con los bordole\u00adses: cf. R. Mousnier, <em>120, <\/em>II, 992, 930-936.<\/p>\n<p><strong><sup>15<\/sup><\/strong> Riahelieu, 143, 326, cf. 333, 151. Para darse cuenta de la miseria de este pueblo, se requiere recordar las palabras de Luis xin: \u00ab\u00a1Ah, mi pobre pueblo! No puedo por ahora prestarle ning\u00fan alivio, ya que estoy compro\u00admetido en una guerra\u00bb: G. Hanotaux, 91, V, 250-251.<\/p>\n<p><em>Miseria y pobreza en el siglo XVII 77<\/em><\/p>\n<p>son los campesinos, sino el clero, los nobles, los burgueses exen\u00adtos todos ellos de pagar la contribuci\u00f3n. Poseyendo esta gran ri\u00adqueza de bienes ra\u00edces, tienen una influencia predominante en la ex\u00adplotaci\u00f3n econ\u00f3mica y social del campo y gozan de los grandes r\u00e9ditos de estos bienes.<\/p>\n<p>Las dos formas de propiedad de la tierra \u2014feudal o de feudo\u2014son sumamente desfavorables para los campesinos. Los arrenda\u00admientos de los se\u00f1or\u00edos son m\u00e1s ventajosos, pero los arrendatarios sienten la incomodidad y la vejaci\u00f3n, incluso siendo pr\u00e1cticamente due\u00f1os de su trabajo y teniendo derecho a utilizar los frutos.<\/p>\n<p>En otras formas distintas de propiedad, la tierra se concede por un per\u00edodo de nueve a\u00f1os y el pago del arrendamiento durante este tiempo se determina en una cifra invariable, que han de pagar en dinero o en especie, o en las dos formas a la vez. Si la cosecha es mala o mediocre, los arrendamientos son perjudiciales y llegan in\u00adcluso a devorar la recolecci\u00f3n propia, ya que el pago al propieta\u00adrio puede alcanzar proporciones considerables; si la cosecha es buena, lo que les queda, una vez pagado todo, les permite solamente vivir. No se puede olvidar que el campesino, en esta forma de propiedad, no posee m\u00e1s que la superficie de las tie\u00adrras, y no tiene ning\u00fan inter\u00e9s&#8217; en mejorarlas, porque corre el riesgo de perder las mejoras realizadas: el propietario puede despedir siempre al campesino una vez terminado el contrato. Para poder permanecer nueve a\u00f1os consecutivos, se requiere que el arrendata\u00adrio acepte el aumento de las rentas.<\/p>\n<p>El arrendamiento, en el siglo xvii, se convierte en un extenso comercio donde la ley de la oferta y de la demanda tiende a ajustar la coyuntura de alzas y bajas de los arriendos. A partir de Luis mit se asiste a un despliegue caracter\u00edstico de los bienes ra\u00edces y a punciones de todas clases efectuadas por los grandes propietarios. La renta de los bienes ra\u00edces, percibida por el propietario, aumenta: este impulso es estimulado claramente por el aumento demogr\u00e1\u00adfico, que multiplica los candidatos al arrendamiento y agrava la de\u00admanda de tierras, sin que, por otra parte, aumente la oferta de tierras disponibles.<\/p>\n<p>Los mismos hechos conducen a distinguir por todas partes, va\u00adrios per\u00edodos en esta subida del arrendamiento: la primera mitad de siglo, la crisis de la Fronda y el tiempo de reconstrucci\u00f3n y de prosperidad que le sucede. En estos per\u00edodos, el propietario se<\/p>\n<p><em>78 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>aprovecha y los explotadores agr\u00edcolas se ven obligados a soportar el peso de su arrendamiento.<\/p>\n<p>De 1620 a 1649, existe un aumento febril de la propiedad bur\u00adguesa, al que corresponde una subida del precio de la tierra y espe\u00adcialmente un aumento considerable de los arriendos. Durante este tiempo los burgueses se aprovechan para comprar tierras a los campesinos. Para un negociante o financiero, y con mayor raz\u00f3n para .un funcionario de justicia, la compra de tierras es el mejor medio de hacer fructificar su dinero. Esta inversi\u00f3n se convierte en la fuente m\u00e1s segura y m\u00e1s honorable de sus r\u00e9ditos y el medio de halagar su vanidad social.<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li>Los acreedores de los campesinos<\/li>\n<\/ol>\n<p>Adem\u00e1s de los impuestos reales, de la dima y de la renta pa\u00adtronal, otra categor\u00eda de gravamen pesa sobre la renta bruta de la mayor\u00eda de los campesinos: el pago de intereses y el reembolso a los prestamistas de dinero. Los cr\u00e9ditos, las rentas constituidas, consentidas por los acreedores, aumentan con la pol\u00edtica empren\u00addida por Richelieu. Las inflaciones del siglo xvII, que benefician un poco la econom\u00eda de la nobleza, no sirven para mejorar a los campesinos acribillados de deudas, quienes, en lo sucesivo, son ahogados m\u00e1s fuertemente por los prestamistas. El siglo xvii es la edad de oro de los poseedores de fortunas l\u00edquidas y de los gran\u00addes mercaderes.<\/p>\n<p>Cuando la carest\u00eda amenaza, cuando las cosedhas de la explota\u00adci\u00f3n no permiten alimentar a la familia, la reacci\u00f3n natural de los peque\u00f1os campesinos, para poder subsistir, es pedir prestada la fu\u00adtura semilla, y endeudarse; la reacci\u00f3n de los campesinos arrenda\u00adtarios es negarse a pagar su arriendo.<\/p>\n<p>Las deudas de los peque\u00f1os y medianos campesinos termina por ser el medio de constituir y de aumentar la riqueza, en bienes ra\u00edces, de los burgueses parlamentarios y financieros. Acaparando y reuniendo parcelas de tierra, preparan las condiciones de su bri\u00adllante \u00e9xito social. Los pobres campesinos, obligados a vender una parte de su herencia, para poder pagar sus deudas y encontrar con qu\u00e9 alimentar a sus familias, en los per\u00edodos de carest\u00eda y de in\u00addigencia, terminan por perder su herencia inmediatamente despu\u00e9s de la crisis demogr\u00e1fica. El hambre y la miseria arrancan a estos<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 79<\/em><\/p>\n<p>pobres campesinos sus tierras y les obligan, a veces, a trabajar como arrendatarios las parcelas recibidas en otro tiempo en herencia. Esta conquista urbana <em>y <\/em>burguesa progresa al mismo tiempo que crecen las deudas de los campesinos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>. Durante el siglo xvii, la bur\u00adgues\u00eda prosigue su ofensiva contra la propiedad campesina.<\/p>\n<ol>\n<li>LOS POBRES EN EL SIGLO XVII<\/li>\n<\/ol>\n<p>El pobre var\u00eda a trav\u00e9s del espacio y del tiempo. Cada \u00e9poca produce sus pobres. La referencia a la misma ense\u00f1anza evang\u00e9\u00adlica induce, incluso, a tomar actitudes y opciones muy diversas en la manera de comprender <em>y <\/em>de vivir la pobreza o de luchar contra ella. La educaci\u00f3n y la ideolog\u00eda, las instituciones sociales y religio\u00adsas, las intuiciones y la estrategia din\u00e1mica de seres excepcionales se entremezclan y se sobreponen para proyectar estas representa\u00adciones colectivas o individuales. Ellas permiten conocer el fen\u00f3me\u00adno de la pobreza a trav\u00e9s de la mirada de sus contempor\u00e1neos. En la imaginaci\u00f3n de los hombres del siglo xvii la pobreza evoca diversas im\u00e1genes: atracci\u00f3n o repulsi\u00f3n, tara que hay que reducir o virtud que se desea conseguir, seg\u00fan se la aborde bajo el aspecto sociol\u00f3gico o sagrado.<\/p>\n<p>El estudio de la historia social del siglo xvII revela una doble realidad: la pobreza aparece con diversos rostros y los pobres est\u00e1n clasificados en categor\u00edas diferentes. El mundo de los pobres es diverso. Sin embargo esta diversidad no hace desaparecer su uni\u00addad. Por esta raz\u00f3n se requiere precisar las semejanzas y diferencias fundamentales que unen y separan a los pobres que viven en la sociedad o que permanecen al margen de esta misma sociedad, es decir, al pobre, al mendigo, al vagabundo. Para conseguirlo es menester descubrir el sentido exacto que los franceses del siglo )(vi&#8217; daban a estas palabras.<\/p>\n<p>El significado de la palabra <em>pobre, <\/em>en el siglo xvii, no se reduce al sentido econ\u00f3mico. En sentido ampl\u00edo del t\u00e9rmino, pobre es el que sufre, el que se encuentra en la desdicha, el humilde. En sen-<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> Cf P. Goubert, <em>86, <\/em>177-208, 212-213; M. Venard, <em>151, <\/em>38-100; P. Deyon, <em>45, <\/em>323-325; E. le Roy Ladurie, <em>104, <\/em>I, 485-491.<\/p>\n<p><em>80 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>tido m\u00e1s estricto, pobre es el que se encuentra viviendo continua\u00admente en la \u00abpenuria\u00bb, en la \u00abnecesidad\u00bb.<\/p>\n<ol>\n<li>P. Camus, obispo de Belley, escribe: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es, pues, la po\u00adbreza? Unos dicen, es la escasez o necesidad de las cosas reque\u00adridas para vivir c\u00f3modamente, es decir, sin trabajar. Otros, la pri\u00advaci\u00f3n de cosas, derechos y acciones temporales necesarios para el mantenimiento de la vida humana. En consecuencia podemos admitir que solamente es pobre quien no tiene otro medio para vivir m\u00e1s que su trabajo o su capacidad moral o corporal\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>. El intendente de Poitiers escribe, en 1684, al inspector general: \u00abLos artesanos son tan pobres que, desde el momento que no trabajan, hay que meterlos en el hospital\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Para comprender el significado de la definici\u00f3n dada del pobre, se requiere relacionarla con la realidad de la vida diaria de los obre\u00adros de la ciudad y de los peque\u00f1os propietarios y jornaleros del campo. Si el pobre, seg\u00fan la definici\u00f3n, no tiene m\u00e1s que su tra\u00adbajo para vivir, no lo ser\u00e1 el peque\u00f1o agricultor, que puede poseer alg\u00fan bien, aunque peque\u00f1o, en utensilios de trabajo, en provisio\u00adnes, en peque\u00f1as propiedades, explotadas directamente. Entender la definici\u00f3n en sentido estricto, ser\u00eda excluir del mundo de los po\u00adbres a muchos campesinos, quienes a causa de una mala cosecha, de una mala venta, de deudas acumuladas, se ven obligados a entrar en las filas de pobres para poder subsistir. Por otra parte la defi\u00adnici\u00f3n puede parecer demasiado amplia, ya que muchos obreros de la ciudad, que trabajan, no ser\u00e1n, estrictamente hablando, pobres, aunque no tengan otros recursos de vida, ni ninguna reserva eco\u00adn\u00f3mica o alimenticia. Sin embargo los incidentes de la coyuntura hist\u00f3rica \u2014aumento del precio del pan, baja nominal o real de sa\u00adlario, paro obrero, introducen frecuente y f\u00e1cilmente a multitud de obreros en el mundo de los pobres.<\/p>\n<p>En <em>realidad <\/em>el siglo xvii considera pobres a quienes est\u00e1n cons\u00adtantemente amenazados de caer f\u00e1cilmente en la pobreza, dada la incertidumbre en que se encuentran todos los d\u00edas de poder conse\u00adguir los medios necesarios para poder vivir. Esta preocupaci\u00f3n cons\u00adtante es sumamente reveladora de la inestabilidad de las masas po\u00adpulares. Ella indica, y en definitiva explica, que el siglo XVII llama<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> J. P. Camus, <em>159, 5.<\/em><\/p>\n<p><sup>2<\/sup> A. M. de Boislisle, <em>158, <\/em>I, <em>17.<\/em><\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 81<\/em><\/p>\n<p>pobres a quienes est\u00e1n acechados cada d\u00eda por la pobreza y, al m\u00e1s m\u00ednimo incidente de la coyuntura hist\u00f3rica, se ven envuel\u00adtos en ella. Los inventarios realizados en Beauvais, Amiens, Lyon, Par\u00eds, confirman que muchos peque\u00f1os campesinos, obreros de la ciudad y del campo, peque\u00f1os artesanos, son asistidos por la cari\u00addad p\u00fablica o privada. Los pobres, en consecuencia, se reclutan sobre todo entre el mundo del trabajo, entre quienes no poseen ning\u00fan bien. Por eso muchos campesinos, a causa de diversos in\u00adcidentes, se enrolan en el pauperismo, y muchos artesanos, que no pueden alimentar con su salario a su familia, tienen que ser soco\u00adrridos. No hay que extra\u00f1arse, pues, del sentido tan amplio del t\u00e9rmino pobre.<\/p>\n<p>Si es dif\u00edcil y sutil determinar las variaciones del <em>umbral de la pobreza, <\/em>y de esta manera poder catalogar a los pobres, sus conse\u00adcuencias son, por el contrario, muy claras. La m\u00e1s inmediata con\u00adsiste en forzar a la mendicidad a la mayor\u00eda de la clase humilde. La prueba est\u00e1 en que por todas partes los pobres, incluso si ellos no mendigan, env\u00edan o permiten f\u00e1cilmente vagabundear o mendigar a sus hijos.<\/p>\n<p>Entre los adultos, la tipolog\u00eda de mendigos se parece demasiado a la de los pobres. En sus filas existen ancianos y viudas, pero tam\u00adbi\u00e9n se encuentran enfermos, j\u00f3venes obreros sin trabajo. Infortu\u00adnados que no ten\u00edan m\u00e1s que su trabajo para vivir y que ya no pueden trabajar, o que su trabajo no les da ya para vivir. Pobres y mendigos son con relativa frecuencia los mismos en los per\u00edodos de crisis sociales.<\/p>\n<p>La gran inestabilidad, el desarraigo que caracterizan a los me\u00addios pobres, es otra amenaza. Esta inestabilidad se manifiesta entre los pobres ambulantes que ejercen multitud de peque\u00f1os trabajos <em>y <\/em>de escaso rendimiento. En esta categor\u00eda se encuentran le\u00f1adores y acarreadores de le\u00f1a, obreros que trabajan en r\u00edos navegables. Una vez terminado su contrato de temporada, se encuentran sin trabajo y la vuelta a sus casas o la b\u00fasqueda de otro contrato po\u00addr\u00e1n hacer de ellos vagabundos. Tambi\u00e9n existen los sastres, per\u00adsonajes que permanecer\u00e1n largo tiempo errantes por las campi\u00f1as francesas, y los criados en busca de amo. Este desplazamiento, este vagabundeo, se encuentra en todos los trabajadores en busca de trabajo.<\/p>\n<p>La gran miseria del mundo obrero, continuamente acechado por<\/p>\n<p><em>82 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>la enfermedad o la carest\u00eda, la inestabilidad de los campesinos, arro\u00adjados a las grandes rutas por la guerra, el hambre o las crisis eco\u00adn\u00f3mico-sociales, el mundo pintoresco de vagabundos con sus falsos peregrinos, sus antiguos soldados, sus charlatanes, sus m\u00fasicos atm bulantes y sobre todo, quiz\u00e1s, la mendicidad, concebida como re\u00adcurso casi ordinario de la clase modesta, humilde, son rasgos de la estructura de la sociedad francesa del siglo xvii.<\/p>\n<p><em>Los obreros asalariados de la ciudad<\/em><\/p>\n<p>Este mundo de la miseria <em>y <\/em>de los pobres se conoce a\u00fan hoy muy mal. No obstante todos los documentos, imperfectos o seduc\u00adtores, que nos describen a los pobres y nos narran sus miserias y desequilibrios, nos imponen la idea de que los <em>pobres son quienes no tienen m\u00e1s que su trabajo para vivir, <\/em>con mayor raz\u00f3n quienes, teniendo \u00fanicamente su trabajo como recurso, no pueden trabajar.<\/p>\n<p>Si de los documentos se pasa a la realidad, se ve la compleji\u00addad de presentar la significaci\u00f3n de los infortunios colectivos en la explicaci\u00f3n del pauperismo. \u00abCarest\u00edas\u00bb, \u00abparo obrero\u00bb, azares de la coyuntura, son otros tantos factores, que hacen variar el um\u00adbral de la pobreza.<\/p>\n<p>En primer lugar se requiere determinar los oficios y situaciones m\u00e1s vulnerables, precisar cu\u00e1les son las condiciones de existencia de quienes ejercen estas profesiones, incluso, cuando el infortunio no es excesivamente grande. De esta manera se puede llegar a dis\u00adcernir los contornos del mundo de los pobres, o, al menos, de quie\u00adnes est\u00e1n continuamente en peligro de entrar en \u00e9l. S\u00f3lo entonces se puede se\u00f1alar c\u00f3mo \u00e9stos se convierten en pobres. En los mo\u00admentos de grandes cat\u00e1strofes econ\u00f3mico-sociales muere cierto n\u00fa\u00admero de pobres. Pero quienes sobreviven, se encuentran en condi\u00adciones lamentables de vida. Lo interesante es preguntarse c\u00f3mo atraviesan estas situaciones y si las ca\u00eddas y hundimientos constan\u00adtes son irreversibles.<\/p>\n<p>Las listas de repartos de limosnas y de distribuciones de ali\u00admentos dan a veces la profesi\u00f3n de los asistidos. Las personas que figuran en las listas son obreros no especializados y modestos ar\u00adtesanos. Las inventarios realizados, despu\u00e9s de su muerte, de los bienes pose\u00eddos, manifiestan la penuria en que han vivido. Y \u00bfde cu\u00e1ntos no se hacen tales inventarias por no tener nada, o por<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 83<\/em><\/p>\n<p>no poseer ni siquiera lo suficiente para pagar el coste de dichos in\u00adventarios?<\/p>\n<p>El conocimiento de los patronos \u2014fabricantes urbanos\u2014 re\u00advela tres tipos de empresa, que corresponden a tres tipos sociales, a pesar de la aparente unidad de la profesi\u00f3n: el fabricante ven\u00addedor, de cuya independencia econ\u00f3mica no se puede dudar; el simple fabricante, peque\u00f1o patr\u00f3n, que intenta guardar su auto\u00adnom\u00eda, pero que en realidad depende de los grandes comerciantes; el patrono, que no posee m\u00e1s que un telar, asalariado de un g\u00e9ne\u00adro apenas privilegiado.<\/p>\n<p>En la base de la escala de esta sociedad urbana, la masa de asalariados (m\u00e1s de la mitad de la ciudad en Amiens, m\u00e1s de un tercio en Beauvais, numerosos en otras partes, especialmente en Lyon y Par\u00eds <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>) amontonada y hambrienta, agobiada por la domina\u00adci\u00f3n econ\u00f3mico-social de la burgues\u00eda comerciante, se aloja en los arrabales y en los barrios miserables. Sin tierras, sin ser propieta\u00adrios de sus casas, sin mobiliario apenas, sin lencer\u00eda, su salario constituye el \u00fanico medio de vida. Pero este salario es siempre in\u00adcierto, lo mismo que el empleo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>. Adem\u00e1s, todo un sistema de an\u00adticipas, proporcionados por los patronos, convierte a estos obreros en una especie de perpetuos deudores, sometidos totalmente al po\u00adder de dichos jefes. Deudas y analfabetismo hacen de los trabaja\u00addores manuales no especializados un mundo dominado y depen\u00addiente. Los m\u00e1s pobres de estos obreros, excluidos de un contrato de trabajo a causa de su edad o de su enfermedad, permanecen al margen de toda organizaci\u00f3n y corporaci\u00f3n.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Cf. P. Deyon, <em>45, <\/em>241-243, 349; P. Goubert, <em>86, <\/em>279. Los habitantes de Par\u00eds, en 1648, \u00aberan m\u00e1s de 400.000 de los cuales 13 6 14.000 patronos y alrededor de 45.000 obreros y aprendices. El n\u00famero de barqueros, costa\u00adleros y sin oficio espec\u00edfico, no se conoce\u00bb: R. Mousnier, <em>123, <\/em>n.\u00b0 2 y 3, p. 72.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Todo este mundo estaba \u00abmal alojado, mediocremente vestido, poco alimentado, sin instrucci\u00f3n y sin \u00e1nimo\u00bb: G. Hanotaux, <em>90, <\/em>380. \u00abLas com\u00adpa\u00f1\u00edas reunidas en la c\u00e1mara de San Luis proponen, el 17 de julio de 1648, medidas de prohibici\u00f3n; prohibici\u00f3n de importar piezas de lana o de seda fabricadas en Inglaterra, los tejidos de Espa\u00f1a, Roma, Venecia, porque la importaci\u00f3n reduce al paro a infinidad de obreros\u00bb: R. Mousnier, <em>123, <\/em>n.\u00b0 2-3, p. 62-63; cf. M. N. Grand-Mesnil, <em>88, <\/em>76-77; P. Deyon, <em>45, <\/em>251-252, 72-77. Acerca de las condiciones de vida y de trabajo en Beauvais, cf. P. Goubert, <em>86, <\/em>330-344, 163 y en Amiens, cf. P. Deyon, <em>45, <\/em>202, 218-220, 340\u00ad345, 437, 439.<\/p>\n<p><em>84 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Para ser \u00aboficial artesano\u00bb, se necesita pasar tres o cuatro a\u00f1os de aprendizaje del oficio en <em>casa <\/em>del patr\u00f3n. Por a\u00f1adidura, los aprendices, para entrar en el cuerpo de \u00aboficiales artesanos\u00bb se ven sometidos, con mucha frecuencia, a soportar una serie de condicio\u00adnes dif\u00edciles, a veces draconianas. En Amiens, en Beauvais, m\u00e1s de una cuarta parte de aprendices no terminan \u00absu tiempo\u00bb de apren\u00addizaje. Las razones de esta interrupci\u00f3n son diversas: falta de salud f\u00edsica, incapacidad de aprender el oficio, pobreza de los padres, que no pueden pagar al patr\u00f3n las pocas libras exigidas \u2014previstas en el momento del contrato de aprendizaje\u2014, malos tratos de los pa\u00adtronos y obligadas prolongaciones del aprendizaje <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>. Terminado el tiempo de aprendizaje, el aprendiz, para entrar en el cuerpo de los \u00aboficiales\u00bb debe a veces pedir prestadas algunas libras: esta prime\u00adra deuda, lo m\u00e1s corriente, es el anuncio de otras. Llegar a la maes\u00adtr\u00eda, es verdaderamente dif\u00edcil. Solamente los hijos de los patronos son los favorecidos y, poco a poco, las maestr\u00edas llegan a ser pr\u00e1c\u00adticamente hereditarias.<\/p>\n<p>Los obreros m\u00e1s favorecidos, los que no conocen ni un solo d\u00eda de paro, reciben su salario entre 260 y 290 d\u00edas al a\u00f1o, dado el n\u00famero excesivo de d\u00edas de fiesta, y este salario es de diez soles en Beauvais y en Amiens, de doce soles en las mejores ciudades como Par\u00eds, Lyon, Rouen. Pero estas cifras deben relacionarse con el coste de la vida, sin olvidar que, con mucha frecuencia, los pre\u00adsupuestos obreros no reciben siempre el precio de su trabajo en monedas buenas.<\/p>\n<p>Con su salario, los obreros m\u00e1s favorecidos, dif\u00edcilmente pue\u00adden alimentar con pan a su familia. Sin embargo estas condicio\u00adnes de vida son las mejores para los obreros de Beauvais. Si surge alg\u00fan imprevisto: enfermedad del padre, tener cuatro o cinco hi\u00adjos, este modesto presupuesto familiar se desequilibra y la familia tiene que recurrir, para poder subsistir, a las instituciones carita\u00adtivas, incluso los a\u00f1os de equilibrio econ\u00f3mico y de buenas cose\u00adchas.<\/p>\n<p>Los obreros menos favorecidos, cuyo salario es de cinco a ocho soles por d\u00eda \u2014las viudas y muchachas cobran dos o tres soles\u2014no tienen la posibilidad de comprar el pan necesario para alimen\u00adtarse.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Cf. P. Goubert, <em>86, <\/em>305-306, 331-332; P. Deyon, <em>45, <\/em>200-202, 218-219, 343.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 85<\/em><\/p>\n<p>Cuando la cosecha del a\u00f1o es mala y sobre todo si el mismo fen\u00f3meno se repite al a\u00f1o siguiente, con las consiguientes subidas del precio del trigo y sobre todo del pan, los salarios de los obre\u00adros registran por este hecho una devaluaci\u00f3n, aun cuando el valor nominal sea el mismo. Desgraciadamente, la baja de este salario disminuye en per\u00edodos de crisis. Estas bajas de diez a veinte por ciento constituyen un beneficio apreciable para los fabricantes y negociantes. Los obreros no tienen m\u00e1s remedio que aceptar esta disminuci\u00f3n de salario. En realidad era preferible un salario no\u00adminal y realmente disminuido que el no tener ninguno. Si la crisis alimenticia se agrava, provocando una crisis textil y manufacturera, se desencadena la crisis econ\u00f3mico-social. Los obreros tienen en\u00adtonces que someterse al paro obrero parcial y despu\u00e9s al total y a veces prolongado. La falta de salario los entrega al hambre, a la miseria, y a las instituciones caritativas. Durante estos per\u00edodos, la \u00abmortalidad\u00bb popular intensa diezma a los obreros: las institucio\u00adnes caritativas poseen recursos muy peque\u00f1os para luchar contra un mal que tiene sus ra\u00edces en la estructura econ\u00f3mica y social de la \u00e9poca. En realidad millares de hogares obreros llegan al extremo de la aflicci\u00f3n, cuando el torbellino de la muerte no arrebata su vida, sumergida en una miseria terrible.<\/p>\n<p>En la sociedad urbana los privilegiados de la ciudad son los comerciantes. Dominando la manufactura se constituyen en due\u00ad\u00f1os de la actividad manufacturera e imponen sus normas. Su for\u00adtuna inmensa aumenta a expensas de los pobres artesanos. La do\u00adminaci\u00f3n de la fabricaci\u00f3n y del comercio, ejercida por un grupo restringido de grandes negociantes, establece las ventajas de este grupo, con el da\u00f1o consiguiente para la multitud de artesanos \u2014fabricantes y obreros\u2014 reducidos a la mediocridad, a la indi\u00adgencia, y los m\u00e1s pobres, al hambre, a la miseria y a la mendicidad. Toda fortuna proviene de luchas, de conquistas, que suponen unos vencidos. Lo que hac\u00eda morir a unos enriquec\u00eda a otros, disimular\u00adlo no ser\u00eda honrado.<\/p>\n<p><em>Los campesinos pobres<\/em><\/p>\n<p>La frecuente miseria de los obreros urbanos en el siglo xvii es menos grave que la indigencia de los campesinos. Veinte veces m\u00e1s numerosos que los obreros urbanos, los campesinos, convertidos en v\u00edctimas del sistema socio-pol\u00edtico-econ\u00f3mico de la \u00e9poca, deben<\/p>\n<p><em>86 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>soportar las intemperies de la naturaleza y comprueban siempre que su suerte est\u00e1 unida a la variaci\u00f3n de precio de la mercanc\u00eda en el mercado.<\/p>\n<p>Hoy tendemos f\u00e1cilmente a juzgar superficial y literario el tema del \u00abbuen pobre\u00bb. No obstante, la idea de que el lujo y la civiliza\u00adci\u00f3n corrompen al hombre, de que la inocencia no se encuentra m\u00e1s que en la gente sencilla, es una idea m\u00e1s extendida de lo que se cree, en el siglo XVII. Incluso Vicente de Pa\u00fal, esp\u00edritu realista, que no se alimenta de quimeras, pudo decir, interrog\u00e1ndose a s\u00ed mismo: \u00abSi existe una verdadera religi\u00f3n&#8230; Es entre ellos, es en los pobres en quienes se conserva la verdadera religi\u00f3n, una fe vi\u00adva; creen sencillamente, sin examinar minuciosamente; sumisos a las \u00f3rdenes, pacientes hasta el exceso en las miserias que tienen que sufrir&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>6<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A Bossuet se le ve enternecido de la misma manera contem\u00adplando a los pastores de Bel\u00e9n en el serm\u00f3n de los misterios de la santa infancia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>. Los mismos textos evang\u00e9licos inspiran a Bos-suet en las <em>Elevaciones sobre los misterios, <\/em>reflexiones an\u00e1logas acerca de la \u00abtropa m\u00e1s inocente y m\u00e1s sencilla que existiera en el mundo\u00bb <sup>8<\/sup> y le invitan a idealizar el encanto de una vida sencilla y natural: \u00abJam\u00e1s nos lamentaremos de nuestras miserias; preferi\u00admos nuestras caballas al palacio de los reyes; viviremos felices bajo nuestros techos de paja&#8230; Todos estaban admirados de o\u00edr este agradable testimonio de bocas tan inocentes como r\u00fasticas&#8230; \u00bfQui\u00e9n piensa en contradecir a estos sencillos pastores en su re\u00adlato ingenuo <em>y <\/em>sincero? La plenitud de su alegr\u00eda brota natural-<\/p>\n<p><strong><sup>6<\/sup><\/strong><strong> S. V. <\/strong>XI, 200-201.<\/p>\n<p><strong><sup>7<\/sup><\/strong> \u00abNo hay que extra\u00f1arse si el inocente se instala con preferencia donde encuentra menos corrupci\u00f3n, y donde la naturaleza est\u00e1 menos da\u00f1ada. Su condici\u00f3n lo defiende m\u00e1s f\u00e1cilmente de las ofuscaciones de la presunci\u00f3n, de las locuras y extravagancias de la vanidad. El no encuentra all\u00ed este fasto afectado, este aire soberbio y desde\u00f1oso; pero si queda alg\u00fan vestigio de justicia e inocencia, eso es lo que \u00e9l busca all\u00ed. No importa que se ocupen de guardar animales: hay m\u00e1s inocencia en estos empleos bajos que en los que el mundo admira&#8230; No conozco nada m\u00e1s inocente que las criaturas que han permanecido en la pureza de su ser, sin haber alterado en nada la obra del Creador. Son esp\u00edritus toscos, pero no se disipan en vanas sutilezas&#8230;\u00bb: Bossuet, 15, IV, 517. Las carmelitas de la calle du Bouloi, ante quienes Bos-suet pronuncia este serm\u00f3n, son m\u00e1s capaces que nadie de apreciarlo: la de\u00advoci\u00f3n a la santa infancia en los carmelos franceses del siglo xvit es un dato bien conocido: cf. D. S. IV, col. 652-682.<\/p>\n<p>Bossuet, 16, 339.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 87<\/em><\/p>\n<p>mente y su discurso es sin artificio\u00bb <sup>9<\/sup>. Bossuet ve en los pastores el mundo de los pobres y de quienes viven de acuerdo con la sencillez de la naturaleza.<\/p>\n<p>Varios elementos contribuyen a la elaboraci\u00f3n de este tema del \u00abbuen pobre\u00bb, particularmente la manera de representarse la persona de Jesucristo: la iconograf\u00eda y las asociaciones imaginati\u00advas que ella ocasiona, son muy importantes en la formaci\u00f3n de la sensibilidad de una \u00e9poca. El siglo XVII muestra siempre a Jesu\u00adcristo con gran sencillez y dignidad, con equilibrio y grandeza, con cordialidad y candor. Estos rasgos, que la imagen de aquel tiempo hace populares, son los que, espont\u00e1neamente, se atribuir\u00e1n al buen pobre, modelo de pobres. Cuando Vicente de Pa\u00fal presenta a los misioneros y a las Hijas de la Caridad las humillaciones, el trabajo, los sufrimientos, la conformidad a la voluntad del Padre&#8230; de Jes\u00fas, este Cristo salvador, tiene el rostro y los gestos de un campesino que no cesa de trabajar, que se somete siempre, que sufre hasta que su Padre lo desee \u00ab.<\/p>\n<p>Otra asociaci\u00f3n, que gozar\u00e1 de una gran preponderancia en el pensamiento tradicionalista del siglo xIx y xx: la relaci\u00f3n entre la \u00abbuena pobreza\u00bb y la vida campesina, el trabajo manual, tuvo un atractivo real en el siglo XVII. Es necesario leer las p\u00e1ginas en las que, a prop\u00f3sito del retiro de la Magdalena, Bossuet canta las de\u00adlicias de la vida campestre y los \u00abreba\u00f1os que pacen entre las flo\u00adres y la hierba\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>, y aquellas otras en las que, a prop\u00f3sito de las pznitencias de cuaresma, exalta el encanto del desierto: \u00abAll\u00ed ve\u00adremos la naturaleza en su pureza: quiz\u00e1s nos parezca al principio horrorosa, a causa de la costumbre que tenemos de ver las cosas tan extra\u00f1amente falsificadas por el artificio fascinante de la seduc\u00adci\u00f3n, pero esta impresi\u00f3n producida en nuestros sentidos se disipar\u00e1 pronto en la calma de la soledad, y la naturaleza nos agradar\u00e1 all\u00ed tanto m\u00e1s cuanto que no est\u00e1 de ninguna manera da\u00f1ada por el lujo, lo que nos la har\u00e1 mucho m\u00e1s agradable\u00bb <sup>1.2<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Ibid., <\/em>344.<\/p>\n<p>lo Cf. S. V. XII, 108-109, 155, 84-85; VII, 489.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Bossuet, <em>15, <\/em>VI, 635.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup><em> Ibid., <\/em>166; cf. el comentario <em>al Cantar de los cantares <\/em>y la inter\u00adpretaci\u00f3n pastoral que hace de \u00e9l Bossuet, al mismo tiempo que exalta las cos\u00adtumbres sencillas y primitivas: 17, I, 583s., 571, 605; XXIV, 199; S. V. XI, 201-202.<\/p>\n<p><em>88 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Lo que al principio no es sino tendencia y movimiento de la sensibilidad, termina en consideraciones pol\u00edticas y sociales, con el elogio de la agricultura \u2014fuente de riqueza para el estado y prenda de una vida sencilla <em>y <\/em>natural\u2014, con el elogio del trabajo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, que conoce a los campesinos por nacimiento y por experiencia, nos ofrece otro rostro de los pobres y de su po-<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> La alegor\u00eda de las dos ciudades, la de los ricos ociosos e incapaces de subsistir por s\u00ed mismos y la de los pobres activos e ingeniosos: Bossuet, <em>15, III, <\/em>122, es un tema com\u00fan, utilizado con frecuencia en el siglo xvii. Su origen se encuentra en san Juan Cris\u00f3stomo <em>(Hom. 34 sobre la 1.<sup>0<\/sup> carta a los Corintios: <\/em>PG 61, 292-296). Admitiendo que el primitivismo de Bossuet es muy \u2022literario, el parentesco de su esp\u00edritu es evidente: a pesar de la diferen\u00adcia de sensibilidad, se escuchan las mismas resonancias en el <em>T\u00e9l\u00e9maque <\/em>de F\u00e9n\u00e9lon, en la <em>Institution d&#8217;un prince <\/em>de Duguet y sobre todo en <em>Moeurs des isra\u00e9lites y Moeurs des chr\u00e9tiens <\/em>del amigo y colaborador de Bossuet, el sa\u00adcerdote Fleury. Este desarrolla con frecuencia las ideas que hemos resaltado en las obras de Bossuet. \u00abLos patriarcas viv\u00edan noblemente y en gran abun\u00addancia, y no obstante su vida era sencilla y laboriosa\u00bb: <em>75, <\/em>5.<\/p>\n<p>\u00abVida sencilla y laboriosa\u00bb, tesis central y lecci\u00f3n de las obras de Fleury: primitivismo, pero no retorno a la barbarie: \u00abEs sin duda lo que m\u00e1s choca a los que desconocen la antig\u00fcedad y que s\u00f3lo estiman nuestras cos\u00adtumbres. Cuando se les habla de labradores y pastores, se figuran unos cam\u00adpesinos toscos llevando una vida penosa y triste en la pobreza y la miseria, sin sentimiento, sin apertura, sin educaci\u00f3n; s\u00f3lo consideran lo que reduce a nuestros campesinos a ser com\u00fanmente miserables, es decir, a ser los ser\u00advidores de los dem\u00e1s hombres, trabajando no solamente para su subsistencia, sino para proporcionar las cosas necesarias a todos los que se encuentran en condiciones que estimamos m\u00e1s elevadas. Porque el campesino es quien ali\u00admenta a los burgueses, a los funcionarios de justicia y de finanzas, a los no\u00adbles, a los eclesi\u00e1sticos&#8230; Sin embargo, cuando comparamos en conjunto todos los diferentes niveles de educaci\u00f3n, colocamos en el \u00faltimo puesto a los que trabajan en el campo&#8230;\u00bb: <em>75, <\/em>16. Las intenciones de reforma social de Fleury surgen \u2014como m\u00e1s tarde en los tradicionalistas\u2014 de este cuadro id\u00edlico. Cf. en <em>Moeurs des chr\u00e9tiens, 76, 157 <\/em>s, 243 s, la descripci\u00f3n de la vida laboriosa de los cristianos, \u00abvida libre y honrada, pero seria y ocupada\u00bb y la manera que ten\u00edan los cristianos de asistir a los pobres: \u00abLa iglesia se ocupaba de todos los pobres de cualquier edad y sexo, pero no se consideraban pobres a quienes pod\u00edan trabajar, ya que estaban en situaci\u00f3n de no servir de carga a los dem\u00e1s, o incluso de asistir a los dem\u00e1s pobres; porque se pensaba que un buen cristiano no deb\u00eda contentarse con trabajar para alimentarse, sino que adem\u00e1s deb\u00eda contribuir a la subsistencia de quienes no pod\u00edan trabajar. Por otra parte la ley civil hab\u00eda previsto la su\u00adpresi\u00f3n de mendigos que pudieran trabajar&#8230;\u00bb: <em>Ibid., <\/em>195.<\/p>\n<p>En cada p\u00e1gina, se siente impl\u00edcita la distinci\u00f3n que hace Bossuet, con los escritores de su tiempo, entre la pobreza y la miseria, \u00abesta extrema pobreza que es un mal en s\u00ed\u00bb, escribe Fleury en <em>Huiti\u00e9me discours sur l&#8217;histoire eccl\u00e9siastique, <\/em>74, 325. Hablando de la \u00abextrema pobreza, escribe, es un mal y no un bien, es obst\u00e1culo a la virtud y origen de muchas tentaciones, in\u00adjusticias, corrupci\u00f3n, imprudencia, cobard\u00eda, desaliento, desesperaci\u00f3n&#8230;\u00bb: <em>Ibid., <\/em>325.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 89<\/em><\/p>\n<p>breza. Parte de un hecho doloroso y perfectamente comprobado: los campesinos mueren de hambre. Sabe perfectamente que \u00aben muchos lugares raramente se come pan&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span> y no olvida que los cultivadores del campo aguantan el sufrimiento, soportan la mise\u00adria de la guerra, no siempre cosechan lo que han sembrado y se ven obligados a abandonar su casa y sus tierras <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span>. Conoce dema\u00adsiado la miseria de los campesinos para poder imaginar la vida ru\u00adral a trav\u00e9s de los idilios y de las pastorelas. Prefiere estar bien in\u00adformado de su situaci\u00f3n y ayudar a los m\u00e1s necesitados a salir de ella.<\/p>\n<p>El conocimiento del ambiente campesino revela, al menos, tres tipos sociales diferentes, a pesar de la aparente unidad de nombre.<\/p>\n<p>Las tres cuartas partes de los campesinos <em>\u2014obreros y propieta\u00adrios de algunas peque\u00f1as parcelas\u2014 <\/em>apenas poseen una d\u00e9cima par\u00adte de las tierras cultivables y su situaci\u00f3n material oscila entre la penuria y la indigencia. Muchos de ellos deben encontrar otras ocu\u00adpaciones para poder vivir. Su condici\u00f3n de vida no es f\u00e1cil; su ni\u00advel social es bajo.<\/p>\n<p>Los obreros del campo \u2014\u00abjornaleros\u00bb&#8212; son frecuentemente muy pobres y de \u00ablos m\u00e1s miserables, se ignora casi todo\u00bb. A veces se les llama \u00abmendigos\u00bb, aunque tengan residencia. Lo que se sabe con toda certeza por los registros parroquiales, es su muerte en masa cuando una epidemia pasajera o el \u00abhambre c\u00edclica\u00bb aparecen. Ellos constituyen, con los mendigos, el estrato inferior de la socie\u00addad rural y el grupo m\u00e1s numeroso. Tributarios de empleos irre\u00adgulares forman el mayor n\u00famero de pobres.<\/p>\n<p>Continuamente endeudados, estos obreros del campo trabajan en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o de manera intermitente en las casas de sus acreedores. Los trabajos realizados son banales, pero les sirven para pagar sus deudas y ganar algo de dinero. Pero si la cosecha es mediocre, el precio del pan aumenta y el trabajo disminuye. Los<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> En 1643, Vicente de Pa\u00fal dice a las Hijas de la Caridad para exhor\u00adtarlas a la frugalidad: \u00abEn muchos sitios, raramente se come pan. En Limou-sin y en otros lugares, casi siempre se ve el pan hecho de casta\u00f1as. En la regi\u00f3n de donde yo soy, las personas se alimentan de peque\u00f1os granos, lla\u00admados mijos, que se cuecen en un puchero: a la hora de la comida, se vierte en una fuente y todos los de casa se sientan alrededor para comer y despu\u00e9s se van al trabajo\u00bb: S. V. IX, 83.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> S. V. XII, 200-202, Cf. la carta de Vicente de Pa\u00fal al padre Alme-r\u00e1s, 8 de octubre de 1649: P. Collet, 36, I, 479.<\/p>\n<p><em>90 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>menos desdichados no quedan totalmente desprovistos. Viviendo en una habitaci\u00f3n, no siempre de su propiedad, ninguno de ellos es capaz de alimentar a su familia con el producto de las pocas \u00e1reas de tierra que poseen. Para salir de la miseria permanente, a la que sus reducidos bienes parecen condenarlos, algunos se hacen obre\u00adros-granjeros. Estos mantienen alguna oveja y una vaca, cultivan algunas parcelas dispersas de los burgueses o peque\u00f1os trozos de un campesino ausente. Otros, intentando salir de su miseria, bus\u00adcan su independencia social y econ\u00f3mica convirti\u00e9ndose en peque\u00ad\u00f1os fabricantes de sargas o haci\u00e9ndose cardadores. Esta persecu\u00adci\u00f3n de independencia arriesga ser m\u00e1s aparente que real. En rea\u00adlidad permanecen siempre obreros, reducidos pr\u00e1cticamente a la condici\u00f3n de asalariados con todas las servidumbres del paro obre\u00adro, que esta situaci\u00f3n lleva consigo en la \u00e9poca. La estructura cam\u00adpesina y social impide a los obreros todo esfuerzo eficaz para salir de su miseria econ\u00f3mica y social <sup>15<\/sup>.<\/p>\n<p>La cl\u00e1sica clasificaci\u00f3n del mundo campesino en obrero rural y labrador, olvida a todo un grupo de campesinos bastante nume\u00adroso en algunas regiones de Francia. Estos poseen peque\u00f1as par\u00adcelas de tierra y trabajan otras que arriendan, al mismo tiempo que cr\u00edan un peque\u00f1o n\u00famero de animales. De esta manera pueden vivir, aunque bastante pobremente. Estos campesinos \u00bfson inde\u00adpendientes? Se puede dudar mucho que as\u00ed fuera. Los m\u00e1s favo\u00adrecidos pueden muy dif\u00edcilmente \u2014incluso los mejores a\u00f1os\u2014 ali\u00admentar de pan a cinco o seis personas. Si la cosecha del a\u00f1o resulta<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> La descripci\u00f3n de \u00abjornalero\u00bb que da Vauban en <em>Projet d&#8217;une dixme royale, <\/em>publicado en 1707, es cl\u00e1sica. \u00abEntre la clase humilde, especialmente en el campo, hay much\u00edsimas personas que, sin tener un oficio concreto, no por eso dejan de hacer muchos trabajos muy necesarios&#8230; Son los llama\u00addos jornaleros, cuya mayor\u00eda no teniendo m\u00e1s que sus brazos, o muy pocas cosas m\u00e1s, trabajan a jornal, o en la ejecuci\u00f3n de alg\u00fan trabajo por cuenta de quien los quiere emplear. Ejecutan todos los trabajos pesados, como cor\u00adtar heno, hacer la cosecha, meter el grano, cortar le\u00f1a, labrar la tierra y cul\u00adtivar las vi\u00f1as&#8230; y adem\u00e1s ayudar a los alba\u00f1iles, y realizar otros trabajos duros y penosos. Estas personas pueden encontrar f\u00e1cilmente en qu\u00e9 trabajar una parte del a\u00f1o, y es cierto que durante el corte del heno, la cosecha y la vendimia ganan, ordinariamente, un sueldo bastante bueno; pero no es lo mismo en el resto del a\u00f1o\u00bb: Vauban, <em>Projet d&#8217;une dixme royale, <\/em>Par\u00eds 1933, 77-81. Goubert llega a hacer la misma descripci\u00f3n del jornalero de la pro\u00advincia de Beauvais, pero se\u00f1ala que s\u00f3lo sirve para los menos desdichados. Porque \u00abde los m\u00e1s miserables ignoramos todo&#8230; El infortunio rural escapa a la investigaci\u00f3n. S\u00f3lo su existencia es atestiguada, lo mismo que el n\u00famero, con frecuencia espantoso, golpeado mortalmente\u00bb: P. Goubert, <em>86, <\/em>185.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 91<\/em><\/p>\n<p>mediocre, estos campesinos no pueden alimentar a su familia. Su apariencia de independencia se limita estrictamente a los a\u00f1os muy buenos. En los a\u00f1os malos no pueden vivir a no ser pidiendo un pr\u00e9stamo y firmando obligaciones, de las cuales dif\u00edcilmente pue\u00adden liberarse. En realidad no pueden vivir de sus tierras, de su explotaci\u00f3n, de su trabajo, si no es contrayendo deudas.<\/p>\n<p>Los labradores poseen, por lo menos, dos caballos, que, engan\u00adchados a un arado, les permiten labrar la tierra. Pero en esta socie\u00addad tan formalista, tan sensible a las denominaciones y a las dig\u00adnidades, la aparente unidad de denominaci\u00f3n oculta con mucha frecuencia niveles econ\u00f3micos muy distintos. Hablando de los <em>labradores, <\/em>es necesario distinguir el mediano <em>y <\/em>el rico labrador.<\/p>\n<p>Un <em>labrador mediano <\/em>raramente posee m\u00e1s de una decena de hect\u00e1reas. Con su par de caballos, acompa\u00f1ado con frecuencia de una yegua, labra sus tierras, ara para sus vecinos m\u00e1s pobres y ex\u00adplota alg\u00fan arrendamiento que puede igualar en extensi\u00f3n a su propiedad. Interesantes los a\u00f1os buenos, estos arrendamientos cons\u00adtituyen, por el contrario, cargas pesadas los a\u00f1os dif\u00edciles, puesto que el aumento del arriendo es constante. El conjunto de su ga\u00adnado, por t\u00e9rmino medio, no alcanza proporciones importantes. Mediocres propietarios, medianos arrendatarios, apenas fueron otra cosa que modestos campesinos con un par de caballos.<\/p>\n<p>Otros labradores, que tampoco poseen tierras suficientes para estar ocupados y alimentar a sus familias, buscan un segundo ofi\u00adcio. Gracias a este segundo oficio, algunos alcanzan el nivel de los labradores ricos y de los grandes arrendatarios y recaudadores de se\u00f1or\u00edas.<\/p>\n<p>Los estratos superiores de la sociedad rural est\u00e1n constituidos por los labradores ricos, que poseen de veinte a treinta hect\u00e1reas, grandes colonos, recaudadores de las se\u00f1or\u00edas. Su estudio, sobre todo su existencia, contribuyen a explicar la incomodidad, la mi\u00adseria de los campesinos pobres, reducidos, casi, a ser sus deudores y sus asalariados. Ellos nos hacen conocer tambi\u00e9n las relaciones con los grandes propietarios.<\/p>\n<p>Los privilegiados en el campo son los burgueses, exentos de pagar contribuci\u00f3n, los cl\u00e9rigos, los nobles. Ellos poseen ordina\u00adriamente grandes terrenos y derechos rurales. Estos grupos de la sociedad urbana y campesina obtienen importantes r\u00e9ditos de la renta de la tierra y del inter\u00e9s del dinero. La percepci\u00f3n de sus<\/p>\n<p><em>92 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>rentas agota la mayor parte del producto de la tierra y reduce a la indigencia y a la miseria a los peque\u00f1os y medianos campesinos.<\/p>\n<p><em>Su pobreza y su miseria<\/em><\/p>\n<p>Con anterioridad a la pol\u00edtica de guerra emprendida por Riche-lieu y continuada por Mazarino, antes de las grandes crisis del si\u00adglo XVII, incluso durante los per\u00edodos de relativa prosperidad, la mayor\u00eda de los campesinos franceses viven muy pobremente.<\/p>\n<p>Jorge Crew, embajador de Inglaterra en la corte de Francia de 1605 a 1609, escribe en su relato sobre la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social del reino de Francia: \u00abLos habitantes de Francia forman tres categor\u00edas de personas&#8230; los de la tercera est\u00e1n de tal manera oprimidos que su boca est\u00e1 llena de imprecaciones y de quejas amargas y no cesan de gritar que su rey parece ser, no el rey de los franceses, sino el de los mendigos\u00bb. El mismo da la explicaci\u00f3n: \u00abEs una m\u00e1xima del estado en Francia, que el pueblo debe estar abatido y desalentado por las exacciones y la opresi\u00f3n, ya que de otra manera estar\u00eda dispuesto a la rebeli\u00f3n. Por eso, actualmente se encuentra abrumado con tan grandes cargas que le impiden toda posibilidad, no digo ya solamente de caminar o de correr, pero ni siquiera de andar y de moverse bajo ellas&#8230; Bajo la administraci\u00f3n de Sully, a\u00f1ade, cuando los oficiales del rey encargados de cobrar los impuestos no encuentran nada en casa del contribuyente, que no ha comparecido, venden las puertas, las ventanas y el tejado de las casas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Roberto Miron, magistrado de los comerciantes, presidente del \u00abtercer estado\u00bb, presentando el \u00abcuaderno\u00bb del tercer estado el 23 de febrero de 1615, dice: \u00abLos pobres campesinos trabajan sin descanso, gastando&#8230; su vida para alimentar a todo el reino&#8230; Y de su trabajo no les queda m\u00e1s que el sudor y la miseria&#8230; El ali\u00admento de vuestra majestad, de todo el estado eclesi\u00e1stico, de la nobleza y del tercer estado, est\u00e1 cargado sobre sus brazos. Sin el trabajo penoso de los campesinos, \u00bfqu\u00e9 valen los diezmos y las grandes propiedades de la iglesia? \u00bfqu\u00e9 valor tienen para la nobleza sus grandes propiedades y sus grandes feudos, lo mismo que las casas, rentas y herencias del tercer estado? \u00bfqui\u00e9n proporciona los medios para formar los ej\u00e9rcitos de guerra?&#8230; Y apenas los sol-<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> Relaci\u00f3n de Crew, <em>139, <\/em>427-461; Cf. Richelieu, <em>143, <\/em>149.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 93<\/em><\/p>\n<p>dados se ponen en marcha, \u00a1cuando ya desuellan a los pobres cam\u00adpesinos que les han pagado!&#8230; A este pobre pueblo, que no tiene por suerte m\u00e1s que el trabajo penoso de la tierra, el esfuerzo de sus brazos y el sudor de su frente, oprimido por la contribuci\u00f3n, el impuesto de la sal, obligado a soportar el comportamiento des\u00adpiadado y b\u00e1rbaro de mil agentes que le buscan para hacerle pagar sus impuestos, se le ha visto comer hierba, en medio de los prados, con los animales&#8230; \u00bb<span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En 1622, un sabio especialista en cuestiones financieras, el pre\u00adsidente La Barre, una autoridad en la \u00e9poca, escribe en su <em>Formu-laire des \u00e9lus: <\/em>\u00abSi el labrador pensara seriamente cuando labra su tierra, para qui\u00e9n siembra, no volver\u00eda a sembrar\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span>. El autor ha\u00adbla de un labrador que posee una explotaci\u00f3n bastante importante, disponiendo de una herramienta agr\u00edcola y de personal asalariado que trabaja bajo sus \u00f3rdenes. Pero sabemos que la mayor\u00eda de los campesinos franceses no poseen m\u00e1s que dos o tres hect\u00e1reas y la mayor parte de los obreros del campo no poseen m\u00e1s que unas peque\u00f1\u00edsimas parcelas de tierra.<\/p>\n<p>En el \u00abCuaderno\u00bb de 1620 de los estados de Normand\u00eda se lee: \u00abA pesar de que el tercer estado sea el primer pelda\u00f1o, la piedra que soporta todo el peso, el padre alimentador de todos los dem\u00e1s, no obstante est\u00e1 considerado como anatema y cosa execra\u00adble, abandonado de todos, es decir oprimido por todos; la iglesia le exige los diezmos; todos saben cu\u00e1n indignamente es tratado por los nobles; el imp\u00edo soldado lo golpea, lo viola, le roba, dej\u00e1ndole \u00fanicamente lo que no se puede llevar; de los hombres de justicia, \u00a1ni siquiera se atrever\u00eda a quejarse!\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>20<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El mismo Ric&#8217;nelieu en sus proyectos de reforma de 1625 y 1626 habla de \u00abaliviar a la gente del campo\u00bb \u00absobrecargada\u00bb y \u00abarruinada\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Aun cuando haya que tener en cuenta el tono exagerado de su carta, Gaston d&#8217;Orl\u00e9ans escribe desde Nancy el 30 de mayo de 1631 a Luis mi: \u00ab&#8230;E1 derroche de vuestras finanzas ha reducido a vuestro pueblo a una necesidad extrema&#8230; Os dir\u00e9 solamente<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Cf. G. Walter, en la introducci\u00f3n al libro <em>La journ\u00e9e des Dupes, 114, <\/em>XVI-XVII.<\/p>\n<p>19 La Barre, <em>95, <\/em>396.<\/p>\n<p>20 Cf. Ch. Robillard de Beaurepaire, <em>144, <\/em>II, 4.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Avenel, 7, II, 161, 178, 179, 318, 326.<\/p>\n<p><em>94 Francia en tiempo de Vicente de Poli<\/em><\/p>\n<p>lo que he visto. En el campo, un tercio de vuestros s\u00fabditos ape\u00adnas come pan ordinario, otro tercio no vive m\u00e1s que de pan de avena y el tercio restante, no solamente est\u00e1 reducido a la mendi\u00adcidad, sino que languidece en una necesidad tan lamentable que, una parte muere realmente de hambre, la otra no se sustenta m\u00e1s que de bellotas, hierbas y cosas parecidas, a semejanza de los ani\u00admales. Los menos desdichados no comen m\u00e1s que salvado y sangre que recogen en los regatos de los mataderos. Yo mismo he visto con mis propios ojos esta miseria en diferentes lugares, desde mi salida de Par\u00eds\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El 26 de junio de 1633, J. Luis de La Valette escribe desde Burdeos al canciller S\u00e9guier: \u00ab&#8230;Se puede temer que la necesidad extrema en que viven los pueblos suscite algunos malos consejos&#8230; la miseria es tan general en todas partes que ser\u00e1 imposible, si no hay alg\u00fan alivio moment\u00e1neo, que el agotamiento no conduzca al pueblo a tomar alguna decisi\u00f3n peligrosa&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>. Los autores de los \u00abCuadernos\u00bb de los estados de Normand\u00eda se quejan del rigor in\u00adhumano de los \u00abagentes de contribuci\u00f3n&#8230; llegando, dicen ellos en 1634, a haber arrancado la camisa que cubr\u00eda la desnudez de los cuerpos e impedido a las mujeres en varios lugares, por verg\u00fcenza de su propia desnudez, el asistir a las iglesias\u00bb. Se puede pensar que esta queja, como todo reproche, es excesiva, sin embargo el mismo lamento se encuentra en la antigua provincia de Angulema: \u00abLos agentes de contribuciones usurpan todos los bienes de los insolverites, quienes, privados incluso de sus vestidos, no se atreven a asistir a los oficios religiosos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Durante la guerra de Francia contra Espa\u00f1a la correspondencia enviada al canciller S\u00e9guier desde todas las provincias de Francia, nos presenta un pueblo demasiado cargado de impuestos y excesi\u00advamente arruinado por la brutalidad de los arrendadores de con\u00adtribuciones y por las atrocidades de los soldados \u00ab. Si el pueblo franc\u00e9s tiene necesidad de pan y de esperanza, los campesinos, du-<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Cf. G. Mongredien, <em>114, <\/em>ap\u00e9ndices, 216, 217-218.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. B. Porchnev, 134, 584; R. Mousnier, <em>120, <\/em>I, 226.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Cf. P. Boissonnade, <em>13, <\/em>27-29, 30-31.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Cf. R. Mousnier, <em>120, <\/em>donde se pueden encontrar en la corresponden\u00adcia enviada al canciller S\u00e9guier, innumerables citas que hablan de esta doble vejaci\u00f3n soportada por los campesinos: G. Walter, <em>156, <\/em>249-280; P. Deyon, <em>45, <\/em>210-211, 313-315, 329-330, 332-334, 433-436, 445, 446, 455; P. Goubert, <em>86, <\/em>162-164, 177-221; E. le Roy Ladurie, <em>105, <\/em>I, 485-489, 499-503.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 95<\/em><\/p>\n<p>rante todo el tiempo de la guerra franco-espa\u00f1ola y especialmente durante la Fronda, ven su indigencia convertida en miseria, sus vestidos reducidos a harapos y su esperanza decepcionada. Inme\u00addiatamente despu\u00e9s de la Fronda La Bruy\u00e9re escribe estas l\u00edneas a la vez desde\u00f1osas y compasivas: \u00abSe ve a ciertos animales fero\u00adces, machos y hembras, extendidos por la campi\u00f1a, negros, dema\u00adcrados y completamente quemados del sol, agarrados a la tierra que cavan y remueven con una invencible obstinaci\u00f3n; tienen una especie de voz articulada, y cuando se enderezan, muestran un ros\u00adtro humano. En efecto, son seres humanos. Al atardecer se reti\u00adran a sus chozas donde viven de pan negro, de agua y de ra\u00edces; ahorran a otros hombres la fatiga de sembrar, labrar y recoger pa\u00adra poder vivir, y de esta manera merecen el pan que ellos han sembrado\u00bb <sup>25<\/sup>.<\/p>\n<p>Esta descripci\u00f3n corresponde al espect\u00e1culo de la campi\u00f1a de los alrededores de Par\u00eds despu\u00e9s de los horrores de la Fronda, pero sabemos que semejante espect\u00e1culo se extiende por otras muchas provincias de Francia.<\/p>\n<p><em>Mendigos y vagabundos<\/em><\/p>\n<p>La valoraci\u00f3n de la pobreza y del \u00abbuen pobre\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>, que descri\u00adben los \u00abespirituales\u00bb del siglo XVII, surge de la imagen de la vida laboriosa de Jes\u00fas y del comportamiento de los primeros cristianos en la asistencia a los pobres.<\/p>\n<p>Por el contrario el \u00abmal pobre\u00bb es el que no quiere trabajar, es decir, el mendigo en estado normal de salud. Categor\u00eda pura\u00admente sociol\u00f3gica o incluso pol\u00edtica, la mendicidad est\u00e1 despro\u00advista, en el siglo xvII, de la aureola moral y po\u00e9tica, casi ritual, de la pobreza. La ociosidad produce la mendicidad <sup>25<\/sup>, porque el<\/p>\n<p>26 J. la Bruy\u00e9re, 97, 389.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> La distinci\u00f3n entre \u00abbuenos\u00bb y \u00abmalos\u00bb pobres comienza a esbozarse al final de la edad media: cf. M. Mollat, 166, 5-23, especialmente 14-19. En el siglo xvi esta distinci\u00f3n es decisiva. El \u00abbuen pobre\u00bb es quien acepta con humildad y resignaci\u00f3n su situaci\u00f3n. El \u00abmal pobre\u00bb es quien \u00abmen\u00addiga con insolencia\u00bb, es decir, pide limosna amenazando y no quiere trabajar.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> Cf. nota 13.<\/p>\n<p><em>96 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>trabajo es siempre bendecido \u00ab. La \u00fanica cosa necesaria es aban\u00addonar a Dios el \u00e9xito del trabajo <sup>3\u00b0<\/sup>.<\/p>\n<p>El vocabulario empleado, para definir a mendigos y vagabundos, no s\u00f3lo es revelador de la estructura mental de la sociedad, sino sumamente significativo en la historia social. El <em>mendigo <\/em>es el que no puede ganarse la vida y se ve obligado a recurrir a la ayuda de los dem\u00e1s para poder subsistir. Ello significa que ha ca\u00eddo en el mundo de la pobreza y que no puede salir de ella. Por eso no s\u00f3lo se encuentra en la privaci\u00f3n de recursos, sino que el \u00fanico recurso normal de su existencia es dedicarse a la mendicidad. J. P. Camus es, quiz\u00e1s, quien nos da la definici\u00f3n m\u00e1s precisa del t\u00e9rmino men\u00addigo en la primera mitad del siglo xvii: al pobre, \u00abque no tiene otro recurso m\u00e1s que su trabajo para mantener su vida\u00bb, opone el mendigo, \u00abque no s\u00f3lo se encuentra privado de todo recurso, sino reducido a tal grado de miseria, que no puede ganarse la vida por su trabajo, incluso aunque lo desee, bien porque est\u00e1 impedido por dolencia o enfermedad, bien por falta de empleo, aun cuando est\u00e9 en perfecta salud y tenga capacidad suficiente, si se le empleara en el trabajo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino <em>vagabundo <\/em>tiene un sentido m\u00e1s restringido y var\u00eda de significado a trav\u00e9s del siglo xvii. Su sentido se precisa lentamente, a medida que el vagabundo se convierte en delito. S\u00f3lo entonces los juristas lo definen con mayor precisi\u00f3n y el t\u00e9r\u00admino adquiere su significado preciso. Hasta 1660, el vagabundo es el errante, el que no tiene domicilio fijo. El jurista F. Simon de Mereville escribe en 1624: el \u00abvagabundo es el que ha abandonado su domicilio y el lugar de su residencia ordinaria para robar y vivir del bandidaje, y como se dice, vagar de un lugar a otro, perezoso y m\u00e1s inclinado a hacer el mal que el bien, lo que va contra las buenas costumbres y por eso la ley le persigue y le hace perder el privilegio de su residencia\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>. Un edicto de 1666, referente a la seguridad de la ciudad de Par\u00eds, define con mayor precisi\u00f3n al va\u00adgabundo: \u00abSer\u00e1n declarados vagabundos y desalmados <em>(gens sans<\/em><\/p>\n<p><sup>29<\/sup> Bossuet, 17, IV, 44: \u00abDios no niega lo necesario para vivir a quienes le temen\u00bb; cf. S. V. IX, 483-498; C. Fleury, 76, 195.<\/p>\n<p><sup>30<\/sup> Cf. Bossuet, 17, IV, 49-50: \u00abMeditaci\u00f3n sobre la par\u00e1bola de los li\u00adrios del campo\u00bb; S. V. IV, 283; III, 465; VII, 348; XII, 139; A. Dodin, E. D. 598.<\/p>\n<p><sup>31<\/sup> J. P. Camus, <em>159, <\/em>5.<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> F. Simon de Mereville, <em>169, <\/em>35.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 97<\/em><\/p>\n<p><em>aveu) <\/em>quienes no tengan ninguna profesi\u00f3n ni oficio, ni bienes para subsistir; quienes no puedan hacer certificar su vida honrada y sus buenas costumbres por personas honradas, conocidas y dignas de fe y que sean de condici\u00f3n honorable\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>33<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En esta sociedad estratificada en diversos \u00f3rdenes jerarquizados en estados, Loyseau, al principio de siglo, coloca el estrato de los mendigos en lo m\u00e1s bajo de la escala social <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>34<\/sup><\/span>. Entre ellos los cojos y ciegos, sin duda a causa de las palabras del evangelio, tienen el derecho exclusivo \u2014seg\u00fan los reglamentos publicados en forma de edictos de la magistratura\u2014 de pedir bajo los p\u00f3rticos de las igle\u00adsias.<\/p>\n<p>Los mendigos dependen y viven del resto de la sociedad. Loy-seau escribe: \u00abViven en la ociosidad y sin ninguna preocupaci\u00f3n, a expensas de los dem\u00e1s\u00bb \u00bb y seg\u00fan la expresi\u00f3n utilizada por Fe\u00ed-llet: gozan \u00abde la limosna como de las rentas de una prebenda\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>36<\/sup><\/span>. En realidad, los mendigos del siglo xvii no inspiran ninguna con\u00adsideraci\u00f3n a sus contempor\u00e1neos. Es preciso darles de comer, por\u00adque jam\u00e1s tienen con qu\u00e9 alimentar su existencia, y es indispensa\u00adble que coman.<\/p>\n<p>Mendigos y vagabundos se presentan al historiador como ele\u00admentos peligrosos de un determinado orden social. Se sospecha constantemente de ellos que vienen de lugares contaminados y que propagan contagios y pestes. De hecho se los margina de la socie\u00addad. Estos desarraigados, cuyo n\u00famero aumenta considerablemen\u00adte en per\u00edodos de crisis, viven la vida sin pararse, en continuos des\u00adplazamientos. Sin embargo los documentos, que el historiador pue\u00adde consultar, s\u00f3lo los abordan cuando son detenidos por el poder judicial o cuando ingresan en los hospitales u hospicios, es decir, al margen de sus situaciones habituales de vida.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> Edicto que confirma el reglamento sobre la limpieza de basuras, la seguridad de Par\u00eds y de otras ciudades, 1666: cf. Isambert, 92, XVIII, 93. Estas f\u00f3rmulas, que definen al vagabundo como a alguien que no posee oficio, ni nadie que responda con garant\u00eda por \u00e9l se repetir\u00e1n apenas sin modi\u00adficaci\u00f3n, hasta el final del antiguo r\u00e9gimen.<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> Cf. cap. 1, nota 15.<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> Ch. Loyseau, <em>Livre des ordres, <\/em>cap. VIII, citado seg\u00fan R. Mousnier, <em>126, <\/em>27.<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> A. Feillet, <em>68, <\/em>56. Muchos \u00abviven en la pereza, en la ociosidad cri\u00adminal\u00bb, llevan una \u00abvida disoluta\u00bb, a costa de la mendicidad: cf. J. B. Thiers, <em>170, <\/em>344, 352, 357; A. Godeau, <em>162, <\/em>73, 87.<\/p>\n<p><em>98 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Los documentos que nos informan de vagabundos y mendigos ayudan a precisar su silueta. Sin poderlos clasificar, hay en la \u00e9poca, el \u00abhombre de la copa de madera\u00bb, mendigo inoportuno y de as\u00adpecto molesto. Los que llevan una vida sospechosa, sin recursos regulares, como era el caso de Vicente de Pa\u00fal a su llegada a Par\u00eds, cuando se alojaba en casa de uno de sus \u00abpaisanos\u00bb y escribe a su madre: \u00abEl infortunio presente presagia la fortuna futura\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>37<\/sup><\/span>. El n\u00famero de hombres es superior al de mujeres y ni\u00f1os. A este cor\u00adtejo se unen timadores, que mendigan en las campi\u00f1as, exhibiendo enfermedades y \u00falceras perfectamente imitadas, maestros de es\u00adcuela, de escritura, m\u00fasicos de paso, sastres, que vagabundean de una regi\u00f3n a otra en busca de trabajo, falsos peregrinos que, bajo pretexto de piedad, adquieren libertad total para mendigar impu\u00adnemente de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, de provincia en provincia.<\/p>\n<p>Dado el sistema de reclutamiento y de formaci\u00f3n de ej\u00e9rcitos, no faltan vagabundos y ladrones que se alistan voluntariamente. Incluso, si no provienen del medio de vagabundos, este mundo los acecha y puede seducirlos. Los antiguos soldados, sobre todo si son inv\u00e1lidos, tienen mayor inclinaci\u00f3n a convertirse en vagabun\u00addos. Los soldados en actividad, libres durante la temporada de invierno, a quienes amenaza la tentaci\u00f3n del vagabundeo, caen f\u00e1\u00adcilmente en ella.<\/p>\n<p>El mayor n\u00famero de vagabundos lo forman jornaleros agr\u00edco\u00adlas. La guerra puede ser decisiva para provocar la huida de los cam\u00adpesinos m\u00e1s pobres, sin tierras, y atraerlos al vagabundeo. Sobre todo cuando se incendian pueblos, se saquean las casas, se lleva el grano y se destrozan las cosechas. La falta de pan los arroja a los caminos, y si llegan a sobrevivir, el unirse a las bandas de errantes, de mendigos, de soldados licenciados, constituye para ellos una raz\u00f3n de existencia y de vida. En un siglo de presi\u00f3n fiscal, en un pa\u00eds en el que el impuesto es de repartici\u00f3n, la miseria y la huida de unos pueden tener efecto acumulativo. Quienes han resistido durante un tiempo, cargados de impuestos, abandonan a su vez el campo. En la Francia del siglo xvii, crisis econ\u00f3mico-sociales y fuertes cargas fiscales tienen una influencia indirecta, que estimula la redistribuci\u00f3n de la propiedad y explica los vagabundeas. La<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> S. V. I, 19; cf. E. Magne, <em>109, <\/em>33-49.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 99<\/em><\/p>\n<p>concentraci\u00f3n de tierras en beneficio de algunos \u00abacaparadores\u00bb burgueses, lo hemos se\u00f1alado, se realiza en muchas provincias, lo que obliga a muchos peque\u00f1os campesinos a perder sus tierras y como a muchos jornaleros a la huida, al no encontrar trabajo, dada la concentraci\u00f3n de propiedades.<\/p>\n<p>Si por pauperismo es necesario entender, como lo han hecho la mayor\u00eda de los economistas hasta el siglo xx, la situaci\u00f3n de una clase de ciudadanos que no susbisten m\u00e1s que de las limosnas re\u00adcibidas, \u00bfcu\u00e1ndo el pauperismo ha sido m\u00e1s evidente que ante es\u00adtas multitudes de mendigos, que vienen a saciarse a las puertas de los conventos, de los hospitales, y en frente de estos vagabundos que constituyen una seria amenaza contra la sociedad?<\/p>\n<p>Las actitudes mentales y sociales de los hombres en relaci\u00f3n con la pobreza, los pobres y el pauperismo han evolucionado con las generaciones. Ellos han olvidado a veces <em>y <\/em>otras han percibido parcialmente los elementos parad\u00f3jicos del problema permanente: la conciliaci\u00f3n parad\u00f3jica del esc\u00e1ndalo de la miseria vivida \u2014po\u00adbreza real\u2014 y la estima espiritual de la pobreza \u2014virtud que in\u00adtroduce en la vida cristiana\u2014. Nada nuevo hay en todo esto: la cuesti\u00f3n de fondo es el problema del mal. En estas actitudes se requiere llegar a descubrir los comportamientos colectivos de la iglesia y de la sociedad civil con los pobres.<\/p>\n<p>Actitudes y comportamientos obligan a no disociar la pobreza \u2014como noci\u00f3n espiritual y realidad psicol\u00f3gica\u2014 del contexto econ\u00f3mico-social. En esta evoluci\u00f3n hist\u00f3rica se podr\u00e1 intentar de\u00adducir la coyuntura de la pobreza, de los pobres y del pauperismo.<\/p>\n<p>La manera de enfocar el problema del pauperismo en el siglo xvii \u00bfconstituye un dinamismo o un obst\u00e1culo para remediarlo? La respuesta merece ser estudiada con detalle y supone muchos matices para lograr que sea lo menos inexacta posible.<\/p>\n<p>No se puede olvidar que la miseria en el siglo xvii es conside\u00adrada como un castigo del pecado original o de los pecados perso\u00adnales <sup>38;<\/sup> el remedio debe encontrarse en la caridad de los ricos y<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> Bossuet, <em>17, <\/em>IV, 49 afirma que la pobreza, la miseria, es en esencia consecuencia y fruto del pecado. \u00abQui\u00e9n no admirar\u00e1 las riquezas de la pro\u00advidencia, que hace encontrar a cada animal, incluso a una mosca y a un gu\u00adsano, su alimento conveniente, de manera que la indigencia no se encuentra en ninguna parte de su familia, sino que, por el contrario, la abundancia reina por todas partes, exceptuado ahora entre los hombres, despu\u00e9s que el pecado ha introducido la codicia y la avaricia\u00bb: 16, 157-158; \u00abtoda calamidad<\/p>\n<p><em>100 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>en la resignaci\u00f3n de los pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>39<\/sup><\/span>. Pero esta resignaci\u00f3n predicada por unos y casi aceptada por otros, y la costumbre de repartir la limosna a las puertas de los conventos y en la calle, impiden el tra\u00adbajo y crea en la ciudad y en el campo un pueblo de mendigos.<\/p>\n<p>Por otra parte, la idea, aparecida al final del siglo xvI, de que los pobres deben ser \u00abseparados\u00bb de la sociedad, se extiende en el siglo xvii. Las medidas aplicadas en el siglo xvi no hab\u00edan hecho desaparecer a los pobres y mendigos. A lo sumo hab\u00edan disimulado el n\u00famero, pero no lo hab\u00edan reducido. Se puede decir que durante todo el siglo xvii la mendicidad aparece como un problema angus\u00adtioso. Si no se puede calcular la amplitud del fen\u00f3meno, tampoco se puede discutir su realidad.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter obsesivo de la miseria, los mendigos inoportunos, que la caridad parece multiplicar, las bandas de vagabundos, ter-<\/p>\n<p>tiene por origen nuestros pecados\u00bb: 15, V, 512. En una ocasi\u00f3n el mismo Bossuet afirma que los ricos tienen una responsabilidad directa en las faltas de los pobres, idea atrevida, rar\u00edsimamente expresada en el p\u00falpito. Bossuet lanza esta idea ante los privilegiados que le escuchan. Ninguna demagogia, pues, en su serm\u00f3n: \u00abTodos los te\u00f3logos nos ense\u00f1an de com\u00fan acuerdo, que si no se ayuda al pr\u00f3jimo seg\u00fan las propias posibilidades, se es culpable de su muerte, y se dar\u00e1 cuenta a Dios de su sangre, de su alma, de todos los excesos donde el furor del hambre y la desesperaci\u00f3n le precipitan\u00bb: 15, IV, 214. Para Vicente de Pa\u00fal la miseria se arraiga en el pecado y se alimenta de \u00e9l; el pecado provoca la miseria y se opone a todo bien. El no teme nada m\u00e1s que sus pecados. El jesuita A. Bonnefons, 14, 27, escribe: \u00abEl origen de to\u00addas las desgracias (enfermedades, pobreza&#8230;) es el pecado\u00bb.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> En el siglo xvii hay una corriente de pensamiento que afirma que la limosna es una restituci\u00f3n, una satisfacci\u00f3n, la mejor penitencia, prudencia para el futuro. La obligaci\u00f3n de dar limosna es un deber de caridad fra\u00adterna. La limosna trata de realizar el equilibrio econ\u00f3mico en la sociedad: Cf. Bossuet, <em>Serm\u00f3n de la eminente dignidad de los pobres, 15; <\/em>III, 121 s; VI, 525. Vicente de Pa\u00fal hablando de la limosna afirma: \u00abHe o\u00eddo decir que lo que ayudaba a los obispos a hacerse santos, era la limosna\u00bb: S. V. XII, 88. J. H. Quarre, se\u00f1ala claramente el equilibrio en el siguiente principio: \u00abQue los ricos auxilien la indigencia de los pobres por la abundancia de los bienes temporales, y que la plenitud espiritual de los pobres colme la indi\u00adgencia espiritual de los ricos&#8230;\u00bb: <em>135, <\/em>30-31. El mismo autor recuerda la teo\u00adr\u00eda de la armon\u00eda del mundo, uni\u00f3n de los contrarios: 32; cf. p. <strong>11. <\/strong>A. Bonnefons, bajo una f\u00f3rmula menos filos\u00f3fica, hace aparecer la misma idea: \u00abse debe respetar a los pobres, es decir, no se debe manifestar el desprecio que se hace de su persona\u00bb y aduce la cita del libro de los Proverbios, 14, 20-21. \u00abRescataos (de la esclavitud perpetua de los pecados) por las li\u00admosnas y por una verdadera misericordia con los pobres\u00bb: <em>14, <\/em>28-29; cf. 31-32, 33, 34.<\/p>\n<p>Acerca de los m\u00faltiples problemas psicol\u00f3gicos y morales que supone la limosna en el siglo xvu, cf. J. Truchet, <em>150, <\/em><strong>I, <\/strong>299-308; <strong>H. <\/strong>Buisson, <em>25, <\/em>95, 103; Bossuet, 17, VI, 276-278.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 101<\/em><\/p>\n<p>minan por inquietar. Se distribuyen limosnas, pero ya no se cree demasiado en la predisposici\u00f3n evang\u00e9lica de los pobres. M\u00e1s bien se sospecha de ellos, se horroriza uno de sus vicios, de su ignorancia, de su probable condenaci\u00f3n. Las iniciativas de la caridad no pare\u00adcen poder solucionar la situaci\u00f3n de miseria. Se sue\u00f1a entonces sustituirlas por el \u00abencerramiento\u00bb de los pobres en los hospitales generales, medio-manufacturas, medio-prisiones. No faltan teori-zantes que sostienen semejante soluci\u00f3n. Los argumentos utilizados para justificar el proyecto son diversos. Unos se inscriben en la obra del mercantilismo para crear una econom\u00eda nacional \u00ab. Otros adu\u00adcen argumentos morales y religiosos. La vida que llevan los vaga\u00adbundos y mendigos es una vida de paganos: no bautizan a sus hijos y sus uniones se realizan a la manera de concubinatos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>41<\/sup><\/span>. Los publi\u00adcistas escriben con agrado \u2022que los pobres son \u00ablibertinos\u00bb, es decir, que viven al margen de toda regla social y religiosa. El encerra\u00admiento permitir\u00e1 \u00abreglar\u00bb y \u00abgobernar\u00bb su vida.<\/p>\n<p>En las definiciones del vagabundo aparece la expresi\u00f3n de \u00abdes\u00adalmados\u00bb <em>(gens sans aveu). <\/em>El t\u00e9rmino es sumamente significativo en la sem\u00e1ntica del vocabulario de la pobreza. Si el pobre y, con frecuencia, el mendigo forman parte de la sociedad, al vagabundo, por el contrario, se le define esencialmente por la ausencia de v\u00edncu\u00adlos que le unen a la sociedad. La carencia de domicilio es algo que muchas compa\u00f1\u00edas de la caridad, en el siglo XVII, no perdonan: s\u00f3lo asisten a los que tienen domicilio <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>. La reprobaci\u00f3n, que lle-<\/p>\n<p>40 Richelieu resume perfectamente esta teor\u00eda en una nota escrita en 1625, titulada <em>Pauvres enferm\u00e9s: <\/em>\u00abPuesto que muchos vagabundos y ociosos, en vez de trabajar para ganarse la vida, dado que pueden hacerlo y adem\u00e1s es su deber, se dedican a pedirla y a mendigarla, quitando de esta manera el pan debido a los pobres necesitados e inv\u00e1lidos, incomodan a los ciudadanos y privan al p\u00fablico del servicio que podr\u00edan recibir de su trabajo queremos que en todas las ciudades del reino se establezca un estatuto y reglamento para los pobres, de manera que no solamente todos los de la ciudad, sino tambi\u00e9n los de los alrededores, sean encerrados y alimentados, y los sanos sean empleados en obras p\u00fablicas\u00bb: Avenel, 7, II, 180-181.<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> Cf. <em>M\u00e9moire concernant les pauvres qu&#8217;on appelle enferm\u00e9s: <\/em>L. Cimbert &#8211; F. Danjou, 33, ta serie, XV, 243-244, publicada en 1612. <em>M\u00e9-moire concernant les pauvres aue ron appelle enferm\u00e9s, <\/em>publicada en 1618: <em>Ibid., <\/em>251-252. <em>Edit du Roy, portant \u00e9tablissement de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral, <\/em>abril de 1656: <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital G\u00e9n\u00e9ral, <\/em>34, 262.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> Cf. L. Cahen, <em>26, <\/em>13 donde se encuentran datos interesantes en este aspecto. No se puede olvidar que vagabundear es un delito: cf. F. Simon de Mereville, 169, 35.<\/p>\n<p><em>102 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>va consigo la ausencia de domicilio, ir\u00e1 aumentando hasta el siglo xviii, que hace \u00abvagabundo\u00bb igual a \u00abdesalmado\u00bb.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n <em>gens sans aveu es <\/em>muy fuerte. En la \u00e9poca moder\u00adna significa: alguien a quien nadie quiere reconocer como allegado suyo y de quien ninguna persona digna de fe quiere dar garant\u00eda <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>43<\/sup><\/span>. No tener la garant\u00eda de nadie, equivale a permanecer al margen de la sociedad y a no pertenecer a ninguna corporaci\u00f3n. Lo que es grave en una sociedad, donde \u00abclientela\u00bb y \u00abcorporaci\u00f3n\u00bb constitu\u00adyen las estructuras de las relaciones y de los v\u00ednculos sociales. Si se a\u00f1ade que vagabundos y, a veces algunos mendigos, viven volun\u00adtariamente al margen de la sociedad, en el \u00ablibertinaje\u00bb, es decir, rechazando toda imposici\u00f3n social \u00absin someterse a las reglas de la religi\u00f3n y de la raz\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>44<\/sup><\/span>, se puede suponer su \u00abestatuto\u00bb social.<\/p>\n<p>Por eso no hay por qu\u00e9 extra\u00f1arse de que la misma sociedad los margine y adopte contra ellos medidas rigurosas, sobre todo en el campo judicial, por motivos de orden y de seguridad social.<\/p>\n<p>La aportaci\u00f3n del lenguaje en el estudio de la pobreza es suma\u00admente reveladora. Al llamar <em>pobre <\/em>a quien ordinariamente tiene un nivel de vida muy bajo <em>y <\/em>est\u00e1 expuesto todos los d\u00edas a no con\u00adseguir lo indispensable para vivir, <em>mendigo <\/em>a quien tiene que pedir limosna para poder subsistir, el vocabulario franc\u00e9s del siglo xvii nos revela la <em>vulnerabilidad y la gran dificultad <\/em>a las que se ve so\u00admetida la clase humilde. Al definir y condenar al <em>vagabundo <\/em><em>y <\/em>al <em>\u00abdesalmado\u00bb, <\/em>este mismo vocabulario nos informa c\u00f3mo la sociedad rechaza y margina de ella a una gran parte de las clases m\u00e1s bajas.<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> Cf. Fureti\u00e9re, <em>80, <\/em>la expresi\u00f3n <em>gens sans aveu; Dictionnaire de la langue franlwise du XVI si\u00e9cle, ed. Huguet. <\/em>En el lenguaje feudal, persona <em>sans aveu <\/em>era quien no depend\u00eda de ning\u00fan se\u00f1or y no pod\u00eda invocar ninguna protecci\u00f3n: cf. las definiciones dadas en los diccionarios de la Academia Francesa de Littr\u00e9 y Robert.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> A partir de 1585 la palabra \u00ablibertino\u00bb designa a quien intenta vivir fuera de toda religi\u00f3n, para dar a la existencia humana un sentido exclusiva\u00admente terrestre. En la segunda mitad del siglo xvn, la palabra es sin\u00f3nima de desenfreno en las costumbres: cf. <em>Dictionnaire <\/em>de Robert, la palabra \u00abliberti\u00adno\u00bb. Cuando se aplica a los vagabundos, a partir de 1600, tiene con fre\u00adcuencia un sentido m\u00e1s amplio: quien rechaza toda imposici\u00f3n social, \u00abquien no quiere someterse a las leyes, a las normas de una vida honrada tal y como se prescriben a cada uno seg\u00fan la situaci\u00f3n en que se encuentra\u00bb: Fureti\u00e9re, <em>80, <\/em>la palabra \u00ablibertino\u00bb. <em>\u00abVivir en el libertinaje\u00bb <\/em>(en este sentido la palabra data de 1623: cf. <em>Dictionnaire alphab\u00e9tique et analogique de la langue frau-qaise, <\/em>de Robert), es vivir seg\u00fan su fantas\u00eda, sin someterse a las reglas de la moral y de la religi\u00f3n y de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 103<\/em><\/p>\n<p>Si del vocabulario se pasa a la realidad a trav\u00e9s del siglo xvII, se observa que estas diversas categor\u00edas de pobres se entremezclan, se confunden y el n\u00famero de participantes aumenta a causa de los azares de la vida y de las crisis econ\u00f3mico-sociales. Y esto es esen\u00adcial, porque vocabulario y realidad significan que la historia de la pobreza, de los pobres, en la \u00e9poca cl\u00e1sica es, sin duda, el estudio de los medios pobres, pero tambi\u00e9n la historia de una segregaci\u00f3n, de una separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los pobres en el siglo xvii se encuentran en los niveles m\u00e1s bajos de la sociedad, pero entre ellos hay quienes se encuentran marginados de y por esta sociedad. El problema de la mendicidad y del vagabundeo preocupa a la opini\u00f3n p\u00fablica y al gobierno real. Las diferentes medidas aplicadas por el gobierno desde 1611 hasta 1687 para poner remedio a este mal y la actitud de la sociedad con los mendigos pueden ayudarnos a aclarar la respuesta.<\/p>\n<p>Nos parece que para tratar de buscar una respuesta, se requiere determinar las causas del pauperismo y del vagabundeo, y precisar exactamente las fechas en que mendigos y vagabundos aparecen en grandes grupos. Desde principios de siglo, cuando Loyseau afirma: los mendigos viven \u00aben la ociosidad y sin ninguna preocu\u00adpaci\u00f3n, a expensas de los dem\u00e1s\u00bb, hasta 1656, fecha en la que el gobierno real publica el edicto referente al hospital general, los tiempos han cambiado, las causas de la mendicidad y del vagabun\u00addeo son completamente distintas y el n\u00famero ha aumentado mu\u00adcho.<\/p>\n<p>Las causas del pauperismo son m\u00faltiples y cada una aporta su tanto por ciento: la sucesi\u00f3n de carest\u00edas y epidemias, las crisis manufactureras y textiles contribuyen a aumentar las bandas de vagabundos, que llevan una existencia al margen de la sociedad. Los pobres, agobiados por repetidos golpes, no llegan a rehacerse durante los intervalos de la escasez. Al no encontrar un trabajo re\u00adgular, ni siquiera pueden retirar sus ropas, empe\u00f1adas a un precio usurario. Las operaciones militares y los destrozos de los soldados durante la guerra civil y extranjera exten\u00faan la provincia y reducen a la poblaci\u00f3n urbana y campesina al vagabundeo y a la mendici\u00addad. La concentraci\u00f3n de propiedad rural y los desastres monetarios multiplican los desdichados y los encaminan hacia las ciudades.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son estos mendigos y vagabundos? En Amiens de 1625 a 1633, m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n, quiz\u00e1s las 3\/5 par-<\/p>\n<p><em>104 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>tes, no pagan la tasa de los pobres impuesta a los ciudadanos. Estas abstenciones pertenecen a las categor\u00edas m\u00e1s desheredadas. Sin embargo las cotizaciones m\u00ednimas son de tres denarios por semana, es decir 1\/4 de sol. \u00a1Estas 3\/5 partes de la poblaci\u00f3n no pueden pagar los tres denarios por encontrarse en una gran pobreza! <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>45<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En el momento de la carest\u00eda del invierno de 1621-1622, la encuesta realizada por los concejales nos permite conocer el n\u00fa\u00admero de necesitados: \u00ab1.300 hombres y mujeres y 2.050 ni\u00f1os\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>46<\/sup><\/span>. Estas personas necesitadas deben ser alimentadas por la munici\u00adpalidad. Desgraciadamente el efectivo de recursos de la \u00abOficina de los pobres\u00bb no puede proporcionar m\u00e1s que el equivalente de \u00a1quince a veinte kilos de pan por persona y por a\u00f1o! Cuando la carest\u00eda persiste y la crisis comercial aumenta el paro obrero, los administradores de la \u00abOficina\u00bb no pueden hacer frente a la mi\u00adseria y declaran su imposibilidad. La municipalidad abandona en\u00adtonces a estos pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>47<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La posibilidad de encontrar un trozo de pan en la ciudad alienta a los vagabundos y a los jornaleros sin trabajo a trasladarse del campo a la ciudad. Las autoridades municipales, que ni siquiera pueden alimentar a los necesitados de la ciudad, declaran la expul\u00adsi\u00f3n de los vagabundos y mendigos venidos de fuera y descubiertos por la polic\u00eda. De 1630 a 1640 esta polic\u00eda se vuelve cruel expul\u00adsando de la ciudad a todos estos errantes que propagan el robo y la sedici\u00f3n.<\/p>\n<p>En marzo de 1652, la \u00abOficina de los pobres\u00bb de Amiens de\u00adclara su incapacidad: la ciudad no puede de nuevo socorrer a sus propios indigentes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>48<\/sup><\/span>. Los burgueses, que se resienten en la pros\u00adperidad de su comercio, cotizan con dificultad la limosna semanal, y las finanzas municipales, disminuidas por las exigencias del fisco, privadas por los arrendadores de las contribuciones reales del pro\u00adducto de arbitrios, no pueden socorrer ya esta miseria. La caridad privada, cuyas iniciativas se hab\u00edan prolongado desde 1624, confie-<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> P. Deyon, 45, 241.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup><em> Ibid., <\/em>349 en la nota 18.<\/p>\n<p><sup>47<\/sup> Cf. R. Mousnier, <em>120, 1, <\/em>340.<\/p>\n<p><sup>48<\/sup> \u00abEs tan grande el n\u00famero de personas miserables de toda edad y sexo, hu\u00e9rfanos, ni\u00f1os de pecho, ancianos incapaces de ganar su vida, matrimonios pobres con un n\u00famero grande de hijos, que lo recibido de la Oficina para los Pobres no puede ser suficiente\u00bb: P. Deyon, 45, 31.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 105<\/em><\/p>\n<p>sa la misma incapacidad: la amplitud del mal priva de toda eficacia a los remedios particulares.<\/p>\n<p>Entre los componentes de esta poblaci\u00f3n de mendigos y vaga\u00adbundos de Amiens se encuentran hombres y mujeres, matrimonios con hijos, muchachas <em>y <\/em>adolescentes, aprendices que abandonan el taller patronal antes de terminar su contrato, hiladores y tejedores de los pueblos vecinos, obreros forasteros, oficiales artesanos sin trabajo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>49<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En Beauvais, Pedro Goubert describe el mismo fen\u00f3meno, comprueba las mismas causas de estos rasgos horribles de la miseria <em>y <\/em>se\u00f1ala la misma incapacidad de la caridad privada para luchar con\u00adtra el mal. Por el contrario, no declara la existencia de masas de vagabundos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>50<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n de cada una de las grandes crisis de la econom\u00eda del siglo XVII, los obreros y menesterosos de Beauvais reaccionan seg\u00fan el mismo esquema y sufren los mismos males: carest\u00eda, paro obrero, comienzos de rebeli\u00f3n obrera, medidas de caridad, conta\u00adgio.<\/p>\n<p>En octubre de 1630, comienza la carest\u00eda. El 24 de diciembre se establece una \u00abtasa de los pobres\u00bb para socorrerlos y se movili\u00adzan las compa\u00f1\u00edas burguesas contra la sedici\u00f3n, que amenaza. En febrero de 1631, los concejales de la municipalidad terminan la encuesta sobre el n\u00famero de pobres: el resultado da la cifra de 2500. El 6 de abril de 1631, la ciudad pide dinero prestado para alimentar a los pobres y env\u00eda a los m\u00e1s fuertes a \u00abtrabajar en las fortificaciones\u00bb. El 10 de abril, la regidur\u00eda ofrece dinero a los \u00abfabricantes de s\u00e1banas que quieran emplear mayor n\u00famero de po\u00adbres de los que tienen\u00bb. En junio, el contagio de la peste se declara y la nueva cosecha se anuncia mala <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>51<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En 1648, al comienzo de la Fronda, la \u00fanica preocupaci\u00f3n de la burgues\u00eda de Beauvais es impedir toda \u00absedici\u00f3n\u00bb de los obreros de la lana, exasperados por la subida de precios y por la disminu\u00adci\u00f3n de empleo. Durante toda la Fronda persiste esta misma preo\u00adcupaci\u00f3n. Solamente cuando los pobres comienzan a morir de ham\u00adbre y de enfermedad, esta preocupaci\u00f3n pasa a segundo plano. En esta fecha se crea la \u00abOficina de los pobres\u00bb. Sin embargo son ra-<\/p>\n<p>49 P. Deyon, <em>45, <\/em>350.<\/p>\n<p><sup>50<\/sup> Cf. P. Goubert, <em>86, <\/em>333.<\/p>\n<p>51 <em>Ibid., <\/em>342.<\/p>\n<p><em>106 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>ras las personas acomodadas que manifiestan por los pobres de la ciudad (jam\u00e1s se hace menci\u00f3n de los pobres del campo) senti\u00admientos de piedad. Ante todo es un asunto de conservaci\u00f3n, de orden, de defensa, de polic\u00eda social.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n de la burgues\u00eda de Beauvais durante los a\u00f1os de carest\u00eda se orienta hacia el acrecentamiento de su dominaci\u00f3n sobre las clases populares urbanas y rurales. En estos mismos a\u00f1os, los burgueses obtienen sus ventajas de los campesinos pobres. Care\u00adciendo de semilla y con frecuencia de alimentos, los campesinos se ven obligados a pedir anticipos. Los prestadores urbanos pueden entonces lanzarse sobre las aldeas y liquidar los cr\u00e9ditos: las par\u00adcelas rurales entran por centenares en las propiedades burguesas. Los pobres campesinos se ven entonces obligados a trabajar sus antiguas propiedades como arrendatarios o marcharse a la ciudad para convertirse en obreros sin oficio o para mendigar un trozo de pan.<\/p>\n<p><em>El \u00e9xodo de los campesinos a la ciudad<\/em><\/p>\n<p>Las ciudades, polos de atracci\u00f3n de todos los desdichados, atraen a los vagabundos. Los documentos que lo atestiguan son abundantes. El fen\u00f3meno se explica: en \u00e9pocas normales los pobres del campo piensan poder encontrar en la ciudad trabajo y en conse\u00adcuencia un salario para poder vivir. En per\u00edodos de crisis socio-eco\u00adn\u00f3micas, la posibilidad de ser asistidos en la ciudad, inexistente en el campo, los atrae. La historia del vagabundeo est\u00e1 relacionada con el \u00e9xodo rural.<\/p>\n<p>En Normand\u00eda los campesinos, obligados a mendigar para po\u00adder subsistir, se convierten en vagabundos sin hogar ni residencia fija <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>52<\/sup><\/span>. En Borgo\u00f1a, la encuesta realizada, desde el 16 de septiem-ize de 1644 al 7 de abril de 1645, por la c\u00e1mara permanente de los<\/p>\n<p><sup>52<\/sup> El sacerdote De la Rue, p\u00e1rroco de una parroquia de Rouen, escribe en su diario, 1636: \u00abEs un horror y una miseria o\u00edr a los pobres campesinos, que abandonan sus casas y se retiran a los bosques, por no poder pagar las cargas que el Rey les impone\u00bb, citado seg\u00fan Floquet, 77, V, 592. Los autores de los <em>Cahiers des \u00e9tats de Normandie <\/em>se lamentan en 1638: \u00ab&#8230;Majestad, es ahora o nunca cuando deb\u00e9is tener piedad de vuestro pueblo, ya que su miseria ha llegado a tal punto que el socorro llegar\u00e1 siempre demasiado tarde; la desesperaci\u00f3n ha precipitado a algunos a la muerte y obligado a otros a marcharse a pa\u00edses extranjeros&#8230;\u00bb: Cf. Ch. Robillard de Beaurepaire, <em>144, <\/em>III, 72.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 107<\/em><\/p>\n<p>representantes del rey nos muestra las aldeas desiertas o casi in\u00adhabitadas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>53<\/sup><\/span>. En Champa\u00f1a, los habitantes abandonan algunos pue\u00adblos y se van a vivir a los bosques de las monta\u00f1as de Reims o a las ciudades \u00ab. En Picard\u00eda el desfile de mendigos y de vagabundos au\u00admenta durante la guerra <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>55<\/sup><\/span>. El despueble de la Lorena es un fen\u00f3\u00admeno bien conocido <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>56<\/sup><\/span>. Numerosas bandas de estos infortunados intentan refugiarse en las ciudades. El fen\u00f3meno nos lleva a com\u00adprobar que la poblaci\u00f3n de la ciudad de Troyes cuenta en 1649 con un tercio de mendigos. Las ciudades, para reaccionar contra esta invasi\u00f3n de vagabundos y mendigos, a quienes no pueden alimen\u00adtar, nombran los llamados \u00abexpulsadores-de-mendigos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>57<\/sup><\/span>. El \u00fanico medio que tienen para liberarse de esta miseria ambulante y emba\u00adrazosa, a veces contagiosa, es utilizar la crueldad de la polic\u00eda.<\/p>\n<p><em>La mendicidad en Par\u00eds<\/em><\/p>\n<p>En Par\u00eds, lo mismo que en otras provincias de Francia, el pro\u00adblema de la mendicidad preocupaba desde el siglo xvi. El mal era grande, pero el remedio no era f\u00e1cil de encontrar. Razones de he\u00adcho y corriente ideol\u00f3gica llevan a la transformaci\u00f3n de ideas con respecto al pobre, la pobreza y el pauperismo.<\/p>\n<p>El siglo xvI no s\u00f3lo desconfi\u00f3 de los pobres, sino que se separ\u00f3 de la idea que consideraba a los pobres como representantes de Jesucristo. La transformaci\u00f3n de las ideas respecto a la pobreza pas\u00f3 por una cr\u00edtica seria de la ociosidad <em>y <\/em>por el elogio del tra\u00adbajo. La idealizaci\u00f3n franciscana de la pobreza y de la mendicidad sufri\u00f3 una decantaci\u00f3n. Este cambio de actitud con respecto a la pobreza, a los pobres, se origina en las ideas de una corriente mer\u00adcantilista. Por eso se afirma que un estado bien organizado debe proscribir la ociosidad, por ser la madre de todos los vicios. Esta condenaci\u00f3n de la ociosidad, y por consiguiente de la mendicidad y de los mendigos, se apoya en las nuevas ideas acerca del trabajo. Trabajar es cumplir el precepto de Dios y el medio de favorecer el<\/p>\n<p><sup>53<\/sup> Cf. G. Walter, <em>156, <\/em>272-274.<\/p>\n<p><sup>54<\/sup> Cf. A. F\u00e9illet, <em>68, <\/em>135, 143, 198, 465; Th. Boutiot, 22, IV, 498.<\/p>\n<p><sup>55<\/sup> Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>133, 143, 194&#8230;; R. Mousnier, <em>120, II, <\/em>1030.<\/p>\n<p><sup>56<\/sup> Cf. A. Digot, <em>47, <\/em>V; R. Mousnier, <em>120, <\/em>I, 514. Acerca del despueble del campo en la provincia de Burdeos, cf. <em>Ibid., <\/em>II, 397.<\/p>\n<p><sup>57<\/sup> Cf. T. Boutiot, <em>22, <\/em>IV, 498.<\/p>\n<p><em>108 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>desarrollo de la sociedad y de los ciudadanos. El trabajo, en con\u00adsecuencia, es una forma de adorar a Dios y un medio de santifi\u00adcaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El libro de J. L. Vives, <em>De subventione pauperum, <\/em>publicado en Brujas en 1526, reeditado en Par\u00eds y Lyon en 1530 y 1532, ejerce una gran influencia en la reforma de la asistencia a los pobres. En el libro i, al describir el mundo de los pobres y de los ricos, Luis Vives ataca violentamente a unos y a otros. Los pobres viven en el vicio y cometen atrocidades y delitos. Piden muy inoportuna\u00admente en la calle y en las iglesias, molestan con sus llagas y apes\u00adtan con su hediondez. No se preocupan si propagan enfermedades a los dem\u00e1s con su contagio. No s\u00f3lo se abren y aumentan llagas para dar m\u00e1s l\u00e1stima a quienes los miran, y as\u00ed aumentar la \u00abava\u00adricia de la ganancia\u00bb, sino que deforman los cuerpos de sus hijos y de los ni\u00f1os, que a veces roban o piden prestados para llevarlos por todas partes. Muchos, que gozan de buena salud, simulan en\u00adfermedades. Otros ociosos \u00abconvierten en oficio sus propios males\u00bb y defienden con impertinencia y ardor su mendicidad. Se sirven del nombre de Dios y de los santos para pedir limosna, pero tan lejos est\u00e1 Dios de su esp\u00edritu que lanzan contra \u00e9l \u00abtodo g\u00e9nero de blasfemias\u00bb. Su amor al dinero provoca entre ellos maldiciones, ri\u00f1as, golpes, muertes, crueldades y ferocidades de toda especie. Si no se les da lo que quieren, protestan y se enfadan, y cuando han conseguido la limosna deseada, se r\u00eden y se burlan de quienes se la han dado. Gastan con suma facilidad en cenas el dinero que adquieren durante el d\u00eda y piensan que ma\u00f1ana conseguir\u00e1n otro tanto. La vida licenciosa los impulsa a ser \u00abdesvergonzados, la\u00addrones e inhumanos\u00bb. Si alguien se lo hace observar e intenta aconsejarlos, replican con violencia: \u00absomos los pobres de Jesu\u00adcristo. Como si Jesucristo reconociese por suyos a unos pobres tan alejados de las costumbres y de la santidad de vida que nos en\u00adse\u00f1\u00f3\u00bb. Con el pretexto de su pobreza piensan que todo les es l\u00edcito. Desprecian las leyes y a los magistrados y toda ocasi\u00f3n, que se les presenta, es buena para robar. \u00abQuieren vengar su ira no s\u00f3lo con palabras y pu\u00f1os, sino con armas y muertes\u00bb. \u00abParticipan en sedi\u00adciones y tumultos e instigan a otros a hacer lo mismo\u00bb. Finalmen\u00adte exhorta a los pobres a trabajar y a soportar con paciencia su si\u00adtuaci\u00f3n para seguir a \u00abCristo despojado\u00bb y ser los \u00abelegidos de Dios\u00bb.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 109<\/em><\/p>\n<p>Al hablar de los vicios de los ricos, que los impiden ayudar a los pobres, afirma: Los ricos prefieren por amor propio inmoderado, fruto de la soberbia y de la avaricia, vivir en el lujo antes que dar limosnas. La veneraci\u00f3n excesiva al dinero los impulsa a pensar que \u00abdar una moneda a los pobres es darles la sangre y no un poco de metal\u00bb. Su ambici\u00f3n, soberbia y codicia los lleva a hacerse \u00abedi\u00adficar tumbas suntuosas en lugar de dar dinero al pobre\u00bb. Aun des\u00adpu\u00e9s de muertos \u00abde los robos y despojos que han hecho a los pobres y de las riquezas mal adquiridas, que ya no son suyas\u00bb, mandan que se les \u00abcanten salmos y se les digan misas sin restituir lo ajeno\u00bb. Sin embargo ellos no han recibido de Dios las riquezas m\u00e1s que para repartirlas. El \u00abreparto de limosnas a los pobres es m\u00e1s una restituci\u00f3n que una liberalidad\u00bb. Desgraciadamente los ricos olvidan que cuando se da limosna, el \u00abSe\u00f1or sale por fiador del pobre\u00bb y recibe lo que se da a los miserables. Para Luis Vives el sentido evang\u00e9lico revela que no hay verdadera piedad y cristia\u00adnismo si no es en el reparto y en la ayuda mutua. Al \u00abrico Dios le ha constituido tutor y defensor del necesitado\u00bb. Desgraciada\u00admente el ansia de riquezas hace \u00abrid\u00edcula\u00bb la doctrina y precep\u00adtos de Cristo y precipita a los ricos a la \u00abservidumbre de los \u00eddo\u00adlos\u00bb. En resumen, afirma Luis Vives, no tengo a nadie por verda\u00addero cristiano si no socorre, en cuanto puede, al necesitado.<\/p>\n<p>En el libro II expone la reforma de la asistencia caritativa, re\u00adquerida por el inter\u00e9s de ricos y de pobres, e impuesta por el bien de la sociedad. Los magistrados de la ciudad deben ser los res\u00adponsables de la asistencia y los administradores de rentas y bene\u00adficios existentes y fundados para este fin. Su primera obligaci\u00f3n es hacer el censo de pobres y desdichados, enviar fuera de la ciudad a mendigos y vagabundos forasteros, despu\u00e9s de haberles dado la \u00ablimosna de paso\u00bb. Su esfuerzo se concentrar\u00e1 en buscar trabajo a todos los pobres. Podr\u00e1n \u00abencerrar a los mendigos incorregibles\u00bb y socorrer\u00e1n a todos los pobres que no pueden trabajar. Los cen\u00adsores, empleados por los magistrados, se informar\u00e1n de los vicios y costumbres de los pobres y mendigos. Esta encuesta se har\u00e1 todos los a\u00f1os. De esta manera, concluye, se suprimir\u00e1 la mendicidad.<\/p>\n<p>Luis Vives preconiza la centralizaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de las ayudas caritativas y ben\u00e9ficas, la reforma moral en las costumbres de ricos y pobres, el esclarecimiento de las ideas en las mentali\u00addades y la necesidad del trabajo para la construcci\u00f3n de una ciudad,<\/p>\n<p><em>110 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>de una sociedad, organizadas de acuerdo con las exigencias del des\u00adarrollo al que aspira la edad moderna.<\/p>\n<p>Estas ideas tienen sus repercusiones en Francia, donde se in\u00adtenta controlar a los pobres, separarlos de la sociedad, centralizar las limosnas y organizar las colectas. Para conseguirlo se crean, a partir de 1525-1530 las \u00abOficinas de los pobres\u00bb en varias ciuda\u00addes de Francia: Dijon, Troyes, Amiens, Poitiers, Lyon, Paris. El funcionamiento de estas \u00abOficinas de los pobres\u00bb se realiza y se asegura principalmente por una tasa impuesta a los habitantes de la ciudad. Esta decisi\u00f3n es sumamente significativa respecto a la asistencia caritativa en Francia durante el siglo xvI <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>58<\/sup><\/span>. Se proh\u00edbe dar limosna, pero se instituye una tasa, con frecuencia obligatoria, para asistir a los pobres. Sin embargo las resistencias a pagarlas son numerosas, especialmente en Par\u00eds.<\/p>\n<p>El objetivo de la fundaci\u00f3n de la \u00abgran Oficina de los pobres\u00bb en Par\u00eds (1544), fue, en efecto, luchar contra la terrible plaga de la mendicidad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>59<\/sup><\/span>. Desde 1544 esta \u00abOficina de los pobres\u00bb co\u00admienza a encerrar en el hospital Saint-Germain \u00aba ancianos, enfer\u00admos, pobres incorregibles, inv\u00e1lidos e imposibilitados\u00bb. Esta pri\u00admera tentativa fue muy ef\u00edmera <sup>60<\/sup>.<\/p>\n<p>El proyecto fracas\u00f3 por falta de dinero, lo mismo que en Lyon. Pero si las realizaciones fracasan, la idea de encerrar a los pobres est\u00e1 en germen en Francia. Generalmente hablando, el siglo xvI decidi\u00f3 ver en el pauperismo un problema de orden p\u00fablico. Pero sus tentativas de organizar la asistencia no tuvieron \u00e9xito. Al ter\u00adminar el siglo la mendicidad permanece. El siglo xvii afrontar\u00e1 a su vez pobreza, mendicidad, vagabundeo, con tradiciones, super\u00advivencias, prolongaciones en la realidad y en las ideas.<\/p>\n<p>Al comienzo del reinado de Luis XIII, la idea de \u00abencerrar a los pobres\u00bb preocupa todav\u00eda a los esp\u00edritus. De 1611 a 1656, los re\u00adglamentos de polic\u00eda y los edictos del parlamento se multiplican. Esta multiplicaci\u00f3n prueba claramente su ineficacia.<\/p>\n<p>En 1611, aparece la redacci\u00f3n de los <em>Statuts pour les h\u00f3pitaux<\/em><\/p>\n<p><sup>58<\/sup> Cf. Ch. Paultre, <em>131, <\/em>67-68, 55-105. Dar trabajo a quienes puedan tra\u00adbajar, distribuir limosna a los inv\u00e1lidos, no son m\u00e1s &#8216;-ue los dos t\u00e9rminos de un mismo principio y tienen la misma significaci\u00f3n penal: cf. edicto del <em>9 <\/em>de julio de 1547: Isambert, <em>92, <\/em>XIII, 23<\/p>\n<p><sup>59<\/sup> Cf. Ch. Paultre, <em>131, <\/em>68. J. Martin, <em>164, <\/em>14.<br \/>\n<sup>89<\/sup> Cf. J. Martin, <em>164, <\/em>15-17.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 111<\/em><\/p>\n<p><em>des pauvres enferm\u00e9s <\/em><sup>61<\/sup>. Los poderes p\u00fablicos buscan soluciones para evitar la plaga de mendigos. Para combatir esta epidemia, se intenta recurrir a los medios utilizados contra la peste: internar y aislar enfermos y mendigos. Se piensa que esta reclusi\u00f3n con una organizaci\u00f3n dura de trabajo en los centros de mendicidad dar\u00eda buenos resultados. La jornada de trabajo, se escribe en estos esta\u00adtutos, debe durar, en verano, desde las 5 de la ma\u00f1ana hasta las <em>7 <\/em>de la tarde <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>62<\/sup><\/span>. El domingo se reserva a la asistencia a los oficios religiosos y a la predicaci\u00f3n. Se espera que el mantenimiento de estos hospitales ser\u00e1 asegurado por la \u00abtasa de los pobres\u00bb y las colectas en las iglesias. Estas decisiones intentan instituir una for\u00adma de servicio p\u00fablico y centralizar la caridad. Se exalta el valor de la limosna, aunque se desea un cambio en la manera de hacerla, pero no la pobreza, que se oculta en esta especie de prisiones. In\u00adtentando dar a los recluidos unas reglas de vida religiosa y una acti\u00advidad profesional, se pretende retirarles de su mala vida, aliviar al pueblo de sus importunidades y evitar los des\u00f3rdenes provoca\u00addos por ellos. De los 9.000 \u00f3 10.000 pobres que se encuentran por las calles de Par\u00eds, solamente se presentan 91 para ser internados <sup>63<\/sup>. Los dem\u00e1s abandonan la ciudad o se esconden. Par\u00eds se siente de\u00adsembarazado de su molesta presencia durante cuatro a\u00f1os. El te\u00admor del castigo retiene escondidos a los mendigos o les fuerza a presentarse a los edificios destinados a encerrar a los pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>64<\/sup><\/span>. En 1617 invaden de nuevo las calles de Par\u00eds. Un folleto publicado este mismo a\u00f1o habla del gran n\u00famero de mendigos, de sus grandes importunidades y de su comportamiento <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>65<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Un nuevo edicto del parlamento, fechado el 29 de noviembre de 1619, intenta poner remedio, ordenando la reclusi\u00f3n de los po\u00adbres en el edificio llamado el \u00abPetit-Bourbon\u00bb, situado en el arra\u00adbal Saint-Jacques. En 1622, un nuevo edificio es destinado a los mendigos por decreto del parlamento. Sin embargo el n\u00famero de \u00abpobres encerrados\u00bb hab\u00eda descendido de 2.200 a 1.300 \u00f3 1.400 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>66<\/sup><\/span>. En 1629, 1630, 1632, el parlamento recuerda in\u00fatilmente los<\/p>\n<p>si Cf. L. Cimbert &#8211; F. Danjou, 33, La serie, XV, 273-282.<\/p>\n<p><sup>62<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>275.<\/p>\n<p>az Cf. <em>M\u00e9moire des pauvres que l&#8217;on apelle enferm\u00e9s: Ibid., <\/em>254.<\/p>\n<p>64 <em>Ibid.<\/em><\/p>\n<p>65 <em>Ibid., <\/em>256.<\/p>\n<p>66 M. Felibien, 69, III, 596; L. Lallemanci. 99, IV, 249.<\/p>\n<p><em>112 Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>edictos de 1611 y 1612. El objetivo de estas disposiciones es siem\u00adpre el mismo: librarse de los \u00abmendigos\u00bb que \u00abconstituyen un peligro social\u00bb. Es necesario, en consecuencia, \u00abencerrarlos\u00bb. Los mendigos, que lo saben, prefieren su libertad y su ociosidad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>67<\/sup><\/span>. La insuficiencia de medios financieros y la resistencia de los intere\u00adsados hacen fracasar estas primeras tentativas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>68<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Hacia 1640, Par\u00eds tiene alrededor de 450.000 habitantes, pero entre ellos se encuentra una masa flotante numerosa de pobres: \u00bfson 40.000 <sup>69<\/sup>? Los profesionales de la mendicidad se re\u00fanen to\u00addas las tardes, al anochecer, en lugares especiales llamados por iro\u00adn\u00eda <em>Cour des miracles, <\/em>donde piernas y brazos retorcidos se ende\u00adrezan, las llagas desaparecen y los moribundos gozan de perfecta salud <sup>7<\/sup>\u00b0. Estos <em>Cour des miracles <\/em>gobernados por el rey de los mendigos se convierten en lugares temibles y la polic\u00eda no se atreve a entrar en ellos.<\/p>\n<p>En 1653 es necesario socorrer las horribles miserias producidas por la guerra y la Fronda. Par\u00eds ve multiplicarse los mendigos: \u00bfson m\u00e1s de 100.000 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>71<\/sup><\/span>? Durante la guerra franco-espa\u00f1ola y so-<\/p>\n<p><sup>67<\/sup> Cf. Felibien, 69, III, 85; L. Cahen, 26, 15; Ch. Paultre, <em>131, <\/em>147\u00ad155.<\/p>\n<p><sup>68<\/sup> Cf. decreto del parlamento del 3 de abril de 1618: <em>Recueil Thoisy, <\/em>318 (B. N.), fol. 67-70. En este decreto se escribe: \u00abSin embargo por su mali\u00adcia y corrupci\u00f3n han forzado las puertas de dichos hospitales, para conti\u00adnuar mendigando por la ciudad, han participado en muchas rebeliones, gol\u00adpeado y maltratado a los sargentos que han intentado detenerlos para en\u00adcerrarlos\u00bb. La <em>M\u00e9moire concernant les pauvres que ron apelle enferm\u00e9s, <\/em>publicada en 1618, explica en parte el fracaso del ef\u00edmero encerramiento parisino de 1612 por el comportamiento de \u00abmuchas personas sin juicio ni raz\u00f3n, como pajes, lacayos, palafreneros, cocineros, pobres obreros, que gol\u00adpean y ultrajan a los sargentos que ejecutan las ordenanzas de la polic\u00eda, y dicen que es ofender a Dios el encerrar a los pobres&#8230;\u00bb: L. Cimbert, &#8211; F. Danjou, 33, L a serie, XV, 249.<\/p>\n<p><sup>68<\/sup> Ch. Paultre, <em>131, <\/em>154.<\/p>\n<p><sup>70<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>40-46; L. Lallemand, 99, IV\u201e 157; J. Loret, en la <em>Muse his-torique <\/em>canta:<\/p>\n<p>\u00abVemos cantidad de lisiados \/ de piernas, brazos y pies \/ que sin usar de ung\u00fcentos ni b\u00e1lsamo \/ ser\u00edan del reino lo m\u00e1s sano\u00bb: citado seg\u00fan R. P. Bessilre, <em>12, <\/em>164.<\/p>\n<p><sup>71<\/sup> \u00abPero, \u00a1por desgracia!, la guerra y los saqueos \/ Han hecho desertar a tantos pueblos \/ Que, en Par\u00eds, los campesinos \/ Sobrepasan el n\u00famero de ciudadanos \/ Y, tanto al sol como a la sombra, \/ Los pobres son tan numerosos \/ Que sin contar dominicos \/ carmelitas, capuchinos, agusti\u00adnos, \/ Se ve en esta gran ciudad \/ M\u00e1s de cien mil mendigos, \/ Quienes, faltos de dinero y de pan, \/ Mueren casi todos de hambre\u00bb: J. Loret, <em>106, <\/em>I, 241-242.<\/p>\n<p><em>Los pobres en el siglo XVII 113<\/em><\/p>\n<p>bre todo durante y despu\u00e9s de la Fronda, es dif\u00edcil distinguir a los profesionales de la mendicidad y del vagabundeo de los pobres obreros y campesinos, obligados a abandonar su trabajo y a men\u00addigar su vida para poder subsistir. El vagabundeo aumenta y los campesinos se unen en grandes grupos para defender su existencia. Reaccionando instintivamente contra una sociedad y un poder in\u00adtentan subsistir por el robo y el crimen. Muchos de ellos se unen a los truhanes del \u00abValle de la miseria\u00bb, quienes por una reacci\u00f3n de sana vitalidad intentan vivir a expensas de dicha sociedad <em>y <\/em>en consecuencia se organizan en grupos con sus jefes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>72<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, conmovido ante el espect\u00e1culo de una mul\u00adtitud de pobres campesinos convertidos en mendigos, escribe estas palabras el 8 de octubre de 1649: \u00abLos pobres que no saben a d\u00f3nde ir ni qu\u00e9 hacer, que sufren y que se multiplican todos los d\u00edas, constituyen mi peso y mi dolor\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>73<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n del poder central intentar\u00e1 afrontar el pro\u00adblema de la miseria, de la mendicidad y del vagabundeo decretando por edicto real, en abril de 1656, la creaci\u00f3n del Hospital General de Par\u00eds, donde pobres <em>y <\/em>mendigos ser\u00e1n encerrados.<\/p>\n<p><sup>72<\/sup> Cf. Sauval, <em>168, <\/em>I, 510-515.<\/p>\n<p><sup>73<\/sup> P. Collet, 36, I, 479.<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>La llamada de la miseria. Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal<\/p>\n<ol>\n<li>\u00abEL GRAN ENCERRAMIENTO DE LOS POBRES\u00bb<\/li>\n<\/ol>\n<p>A partir del a\u00f1o 1617, despu\u00e9s de la constataci\u00f3n de Gannes-Folleville y de la experiencia de Ch\u00e1tillon, Vicente de Pa\u00fal, cons\u00adciente o no de ello, evoluciona y se transforma. Al mismo tiempo se siente interrogado por los acontecimientos, que le llevan a cam\u00adbiar totalmente las perspectivas de su vida.<\/p>\n<p>La primera constataci\u00f3n de Gannes y la reflexi\u00f3n de la se\u00f1ora de Goncl\u00ed: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas almas se pierden, se\u00f1or Vicente! \u00bfCu\u00e1l puede ser el remedio?\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>, le introducen en un camino penoso, entrecorta\u00addo, que recorrer\u00e1 a lo largo de toda su existencia. Puesto que se ha comprometido en su interior con Dios, para servir a los pobres, de\u00adbe realizar este compromiso de servicio. Pero es necesario amar a] pr\u00f3jimo como Dios le ama, es decir, \u00abcon la fuerza de nuestros bra\u00adzos, con el sudor de nuestra frente\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>. Trabajo y amor movilizar\u00e1n constante y progresivamente el dinamismo de Vicente. Ellos le ayudar\u00e1n a realizar su misi\u00f3n y a forjar las instituciones, que per\u00admitir\u00e1n a otras personas prolongar la misi\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> L. Abelly, 1, I. I, 33.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> s. V. XI, 40.<\/p>\n<p><em>116 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>El p\u00e1rroco de Ch\u00e1tillon (1617), despu\u00e9s de haber contem\u00adplado el maravilloso espect\u00e1culo de la generosidad de sus parro\u00adquianos con una familia abandonada, se interroga sobre la ma\u00adnera de poder socorrer a esta familia. Sin embargo era necesario tener en cuenta \u00abno solamente a \u00e9stos, sino a quienes vendr\u00edan des\u00adpu\u00e9s\u00bb. Esta experiencia y esta reflexi\u00f3n inspiran el primer regla\u00admento de las Cofrad\u00edas de la caridad. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, al ver la r\u00e1pida extensi\u00f3n y la eficacia de este nuevo estilo de ejercitar la caridad, Vicente \u00abestar\u00e1 maravillado\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Los reglamentos de las Cofrad\u00edas de la caridad tienen por fin hacer tomar conciencia a sus miembros del esp\u00edritu de la caridad. Su opci\u00f3n es comprometerse a servir a los pobres con lo mejor de s\u00ed mismos. Tiempo y dinero empleados en este servicio deben ser la manifestaci\u00f3n externa del don de s\u00ed mismo hecho a los dem\u00e1s. Vicente sabe que la caridad es una en el objeto, m\u00faltiple en sus rostros. Esta multiplicidad de rostros obliga a re-inspirar una vida de caridad, inspiradora para quien la ejerce, liberadora y transfor\u00admadora para toda vida que carece de pan para ser hombre. Por esta raz\u00f3n \u00e9l y sus sacerdotes establecen en las zonas misionadas por ellos una Cofrad\u00eda de caridad bien organizada, es decir, unas l\u00edneas de fuerza capaces de orientar la generosidad y la creatividad de las personas y de abrirlas a las miserias y desequilibrios de los pobres. El organizador de estas \u00abCaridades\u00bb quiere, porque la necesidad es urgente, dar a los necesitados la verdad que salva y el pan para vivir. No obstante, prefiere suprimir la mendicidad por la organizaci\u00f3n de la caridad y del trabajo, en lugar de ejercitar la limosna. El a\u00f1o 1621 hace una experiencia eficaz en M\u00e1con (una ciudad que ten\u00eda m\u00e1s de 300 mendigos), donde pr\u00e1cticamente llega a suprimir la mendicidad&#8217;. Luisa de Marillac, orientada por Vi\u00adcente de Pa\u00fal durante su visita a las Caridades, libera un momento la ciudad de Beauvais de la mendicidad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Desgraciadamente los disturbios del reino no favorecen la reali\u00adzaci\u00f3n del programa de acci\u00f3n caritativa de Vicente. Sin embargo<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> S. V. I, 253; cf. IV, 85.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Cf. S. V. XIII, 491-495, 498; L. Abelly, 1, 1. I, 61-63. Para conocer el pensamiento de Vicente de Pa\u00fal sobre la organizaci\u00f3n de las \u00abCaridades\u00bb, cf. <em>Reglamento de una caridad mixta: <\/em>S. V. XIII, 504-510.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1,1. <\/em>I, 62; S. V. I, 95-98; 244, 245, 239; XIII, 833-834.<\/p>\n<p><em>\u00abEl gran encerramiento de los pobres\u00bb 117<\/em><\/p>\n<p>esta situaci\u00f3n no le impiden buscar una nueva soluci\u00f3n al problema de los mendigos ancianos.<\/p>\n<p>En 1653, este anciano de 73 a\u00f1os va a ajustar, una vez m\u00e1s, su esfuerzo, intentando verificar un nuevo m\u00e9todo. Es necesario escuchar a Dios y obedecerle diligentemente: la experiencia y la fe de Vicente saben que Dios habla de muy distintas maneras. Como siempre, \u00e9l \u00abva a seguir paso a paso la adorable providencia de Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>6<\/sup><\/span>, manifestada a trav\u00e9s de la necesidad y de los aconteci\u00admientos.<\/p>\n<p>Un d\u00eda un burgu\u00e9s de Par\u00eds, deseoso de servir a Dios en los pobres, le entrega 100.000 libras para realizar una buena obra, dej\u00e1ndole a \u00e9l la determinaci\u00f3n de la elecci\u00f3n. Vicente se lo agrade\u00adce, ora, reflexiona. Pensando en los ancianos mendigos, sin pan y sin alojamiento, decide la creaci\u00f3n de un hospicio, donde algunos de estos infortunados, confiados a las Hijas de la Caridad, podr\u00edan vivir humana y cristianamente. El organizador de la Caridad pien\u00adsa en la casa del \u00abNombre de Jes\u00fas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>. Adapta la casa a las nece\u00adsidades de los nuevos inquilinos. Siendo modestos los r\u00e9ditos, no permiten alojar m\u00e1s de cuarenta pobres. Le era necesario tener \u00e9xito (el problema de la mendicidad era una plaga para la socie\u00addad, incluso para los exp\u00f3sitos). Para conseguirlo reflexiona y pide consejo. Interroga a Luisa de Marillac. Sus reflexiones, consignadas en los archivos de la casa madre de las Hijas de la Caridad, son realistas y demuestran su sentido de organizaci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>. El mes de marzo de 1653 los ancianos son convocados <sup>6<\/sup>. Despu\u00e9s de un en\u00adsayo de algunos meses, cuyo resultado fue maravilloso, se pasa a formalizar el contrato para regularizar la nueva fundaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El hospicio del \u00abNombre de Jes\u00fas\u00bb, seg\u00fan el deseo del funda\u00addor <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>, deb\u00eda ocuparse de las necesidades materiales de los ancianos,<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> S V. II, 208. Esta f\u00f3rmula es una constante del pensamiento de Vi\u00adcente de Pa\u00fal: cf. S. V. I, 68, 241; II, 208, 226, 276, 466, 473, 419, IV, 247-248.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 211-214.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Cf. <em>Pens\u00e9es de Louise de Marillac, damoiselle Le Gras, fondatrice et premiare sup\u00e9rieure des Filies de la Charit\u00e9, servantes des pauvres malades. <\/em>Escritos aut\u00f3grafos, citado seg\u00fan copia de 1718. Archivos de la casa-madre de las Hijas de la Caridad, Par\u00eds, pp. 265-267, n.\u00b0 327. Cf. Ap\u00e9ndices, pp. 359 s.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> S. V. IV, 552.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Archivos Nacionales de Par\u00eds, S. 6.601; cf. P. Coste, <em>38, <\/em>II, 490; L. Abelly, 1, 1. I, 213.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Cf. S. V. XIII, 157; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 212.<\/p>\n<p><em>118 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>instruirlos en las verdades necesarias para salvarse. El anciano sa\u00adcerdote, que durante toda su vida hab\u00eda tenido la pasi\u00f3n de cate.-quizar, les da la primera lecci\u00f3n de catecismo. Les pregunta si sa\u00adben hacer la se\u00f1al de la cruz, despu\u00e9s les habla de Dios, de los prin\u00adcipales misterios de la fe y de la obligaci\u00f3n que tienen de trabajar manualmente. Les habla con sinceridad, sencillez y dulzura. Dios me ha elegido, les confiesa, aunque sea un miserable pecador, para serviros. S\u00ed, les servir\u00e1 instruy\u00e9ndolos en las verdades de fe, preo\u00adcup\u00e1ndose de la buena organizaci\u00f3n de la casa, proporcion\u00e1ndoles alimento y vestido. Les exigir\u00e1 el trabajo, para suprimir en ellos la pereza y para que imiten a \u00abtantos pobres campesinos que trabajan desde la ma\u00f1ana hasta la noche, sin estar tan bien alimentados co\u00admo lo est\u00e1n ellos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>. La fundaci\u00f3n del hospicio del Nombre de Jes\u00fas es modelo de administraci\u00f3n y de instalaci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span>. Luisa de Marillac es la administradora de esta nueva empresa caritativa. Precisi\u00f3n y realismo son las notas caracter\u00edsticas de esta administra\u00adci\u00f3n. Las Hijas de la Caridad cuidan a los \u00abpensionistas\u00bb, los sa\u00adcerdotes de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n se encargan de la pastoral de los ancianos. Vicente de Pa\u00fal encuentra que aqu\u00ed todo marcha bien. El trabajo bien organizado, a la medida de sus fuerzas y re\u00admunerado, permite a estos ancianos, incapaces de ganar su vida, poder vivir.<\/p>\n<p><em>Proyecto de un hospital general<\/em><\/p>\n<p>Terminada la Fronda, hay en las calles de Par\u00eds demasiados mendigos para que se pueda pensar internarlos a todos. Par\u00eds con\u00adcentra la mayor parte de oro y de plata del reino, pero tambi\u00e9n atrae a los pobres de las provincias saqueadas y arruinadas por la guerra <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span>. La capital est\u00e1 llena de mendigos inoportunos, de va\u00adgabundos, de \u00abpobres vergonzantes\u00bb, de sacerdotes mendigos, de soldados mutilados, de enfermos&#8230; La miseria llama a la miseria<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> S. V. XIII, 162.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> Para conocer la administraci\u00f3n y los gastos realizados en el \u00abHos\u00adpicio del Nombre de Jes\u00fas\u00bb, d. <em>Pens\u00e9es de Louise de Marillac&#8230; <\/em>Archivos de la casa-madre de las Hijas de la Caridad, Par\u00eds, p. 277-281; L. Abelly, <em>1,1. <\/em>I, 213.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> La cifra dada por los administradores-directores del hospital gene\u00adral en una carta a Mazarino es de 40.000: cf. Archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, Francia, vol. 902, f.\u00b0 296.<\/p>\n<p><em>\u00abEl gran encerramiento de los pobres\u00bb 119<\/em><\/p>\n<p><em>y <\/em>los mendigos atraen a los vagabundos y necesitados. La miseria y el vagabundeo hacen aparecer bandas de errantes, de maleantes, quienes realizan toda serie de extravagancias <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Las Damas de la Caridad y Vicente de Pa\u00fal, la Compa\u00f1\u00eda del Santo Sacramento, los oficiales de la corte <em>y <\/em>del parlamento se ocupan del problema de la mendicidad. Todos est\u00e1n preocupados por resolverlo. Sin embargo, cada uno ve la situaci\u00f3n bajo un punto de vista y con una \u00f3ptica diferente.<\/p>\n<p>El \u00e9xito y la organizaci\u00f3n del hospicio del Nombre de Jes\u00fas convencen a las Damas de la Caridad de que Vicente de Pa\u00fal ser\u00eda capaz de solucionar este problema de la mendicidad creando un hospital general. Previniendo toda objeci\u00f3n de orden financiero, ellas mismas fijan de antemano las sumas que se comprometen a dar <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>. En dos de sus asambleas, las Damas, tratando de presionar\u00adle a decidirse, confirman a Vicente que el dinero no faltar\u00e1 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, bien informado, considera las dificultades de la obra. Sabe perfectamente que establecer un hospital general no es solamente una cuesti\u00f3n de dinero, incluso admitiendo que es una de las condiciones necesarias.<\/p>\n<p>Un escrito de Luisa de Marillac <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span> nos manifiesta que las Da\u00admas no son las \u00fanicas que se interesan por este proyecto del hos\u00adpital general. La colaboradora de Vicente de Pa\u00fal sabe que la obra podr\u00eda ser considerada como un asunto de polic\u00eda o como un ser\u00advicio de caridad. Enumerando las condiciones a las que las Damas deben someterse, intenta que su acci\u00f3n sea \u00fatil y eficaz. Su pers\u00adpicacia y su finura femeninas se manifiestan en este escrito, al mis\u00admo tiempo que su tacto y su cortes\u00eda. Sin querer y sin poderse evadir del asunto, manifiesta sus preferencias.<\/p>\n<p>Apresuradas por llegar al fin de este asunto, las Damas solici-<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Cada a\u00f1o se abandonan en Par\u00eds de 300 a 400 ni\u00f1os. En Par\u00eds se cometen todas las noches seis o siete asesinatos. Los mendigos organizados en corporaciones forman \u00aben la capital un verdadero reino del crimen\u00bb: cf. R. Allier, 3, 63-64; Ch. Paultre, <em>131, <\/em>40-46; E. Magne, <em>109, <\/em>33-49. En la p\u00e1gina 44 escribe: \u00abNo hay barrio en Par\u00eds donde no se corneta, cada noche, alg\u00fan crimen, se asalte alguna tienda y se saquee alguna casa\u00bb.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> La duquesa de Aiguillon promete 50.000 libras; otra Dama de la Caridad 3.000 libras de renta anual, todas intentan inscribir su nombre en la lista de suscriptoras: P. Coste, <em>38, <\/em>II, 496; L. Abelly, 1, 1. I, 214.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 215-216.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Cf. <em>Note touchant le dessein du Grand 1-16pital G\u00e9n\u00e9ral; Pens\u00e9es de Louise de Marillac&#8230;, <\/em>286-288, cf. Ap\u00e9ndices, p. 358.<\/p>\n<p><em>120 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>tan a la reina el hospital de la Salpetrilre y comienzan las obras para acomodar el edificio. De nuevo insisten para que Vicente se decida a encargarse del hospital general. M\u00e1s realista y mejor in\u00adformado que las Damas, no acepta la proposici\u00f3n. Vicente no des\u00adconoce la oposici\u00f3n de muchas personas a la iniciativa de las Da\u00admas. Conoce perfectamente a estos opositores, todos ellos influ\u00adyentes en la corte y en el parlamento. No es dif\u00edcil prever, que, en definitiva, ser\u00e1n ellos los vencedores. En efecto, de las cr\u00edticas pa\u00adsan a los actos\u00bb<sup>)<\/sup>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal tiene razones para adoptar su posici\u00f3n, distinta a la de las Damas. \u00bfSus perspectivas del hospital general concuer\u00addan con el plan d eal Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento y con la so\u00adluci\u00f3n querida por el parlamento? Suprimir la mendicidad supri\u00admiendo los mendigos, recluirlos por la fuerza en un hospital, donde estar\u00edan obligados a trabajar para ganar su subsistencia, era una empresa dif\u00edcil. En definitiva se trataba de recibir, alojar, discipli\u00adnar, hacer trabajar a m\u00e1s de 40.000 personas. La obra sobrepasaba con mucho todo lo que las Damas podr\u00edan hacer <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>20<\/sup><\/span>. En estas con\u00addiciones \u00bfpor qu\u00e9 obstinarse? Vicente de Pa\u00fal despu\u00e9s de haber estudiado el pro y contra y solicitado la opini\u00f3n de los dem\u00e1s sin precipitarse, aconseja ceder a las Damas. Entonces aparece otro as\u00adpecto de la influencia de Vicente de Pa\u00fal: conciliar a todos los que leg\u00edtimamente pueden unirse para ayudar a los necesitados: en es\u00adto es incansable e inimitable. Ansioso y d\u00f3cil escucha e interroga sobre el asunto. Despu\u00e9s de haber tenido en cuenta las aspiracio\u00adnes de todos, coordinar\u00e1 tranquilamente y permitir\u00e1 el sacrificio de las Damas, procurando al mismo tiempo que sean \u00fatiles en la obra y en la perspectiva que se juzgar\u00e1 conveniente emplearlas.<\/p>\n<p>Las Damas, llamadas por los administradores, las \u00abprimeras promotoras\u00bb del hospital, tendr\u00e1n la direcci\u00f3n del personal que se ocupa de las mujeres y j\u00f3venes internadas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>. Vicente enviar\u00e1 a las Hijas de la Caridad, solicitadas para realizar ciertos servicios. Uni-camente los misioneros, nombrados por decreto real y del parla\u00admento, capellanes del hospital general, estar\u00e1n ausentes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>. Y esto<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Cf. S. V. V, 47-48.<\/p>\n<p>20 Cf. S. V. VI, 110; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 216-217.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Cf. S. V. VI, 376-377; <em>H\u00f3pital G\u00e9n\u00e9ral Charitable, <\/em>Paris 1657, 9, 11, 4: Ap\u00e9ndice, p. 437 ss.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Los derechos y funciones de los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de<\/p>\n<p><em>\u00abEl gran encerramiento de los pobres\u00bb 121<\/em><\/p>\n<p>no s\u00f3lo porque \u00abexcede nuestras fuerzas\u00bb, sino \u00abpor no conocer suficientemente si lo quiere el buen Dios\u00bb, confiesa Vicente de Pa\u00fal despu\u00e9s de largas dudas y consejos tenidos en Saint-Lazare <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no puede permitir que la caridad se convierta en un asunto de polic\u00eda, ni dejar atropellar los derechos humanos para conseguir un orden y una seguridad social. No puede tolerar que los pobres paguen las consecuencias de una guerra alimentada por las intrigas de los pr\u00edncipes de sangre y de la nobleza, por la oposici\u00f3n del parlamento <em>y <\/em>explotada por la avaricia burguesa. No puede aceptar que la pobreza, evang\u00e9lica, santa, se convierta en<\/p>\n<p>la misi\u00f3n est\u00e1n determinados en los art\u00edculos 23-26 del edicto real del hos\u00adpital general:<\/p>\n<p>Art. XXIII. Dado que nos preocupamos de la salvaci\u00f3n de los pobres, que deben ser encerrados, como de su subsistencia y establecimiento, y ha\u00adbiendo reconocido desde hace tiempo la bendici\u00f3n que Dios ha dado al traba\u00adjo de los sacerdotes-misioneros de Saint-L\u00e1zare, los grandes frutos que han producido hasta el presente en el servicio de los pobres, y teniendo la espe\u00adranza de que lo continuar\u00e1n y aumentar\u00e1n en el futuro, queremos que se ocu\u00adpen de la instrucci\u00f3n espiritual, para ayuda y consuelo de los pobres del hos\u00adpital general y establecimientos dependientes del mismo, y se encarguen de la administraci\u00f3n de los sacramentos, bajo la autoridad y jurisdicci\u00f3n espiritual del se\u00f1or arzobispo de Par\u00eds, a quien ser\u00e1n presentados por el general de dichos misioneros y aprobados por \u00e9l y se les conceder\u00e1n todos los privilegios y exenciones ordinarios concedidos en casos semejantes.<\/p>\n<p>Art. XXIV. Los sacerdotes nombrados para el hospital \u2022general podr\u00e1n recibir en \u00e9l y en los establecimientos dependientes del mismo, los testa\u00admentos, tanto de los oficiales como del personal de servicio o de los pobres y de otras personas que se encuentran en \u00e9l, y tales testamentos ser\u00e1n v\u00e1\u00adlidos, como si fuesen ol\u00f3grafos, o presentados ante notarios, p\u00e1rrocos o vi\u00adcarios, derogando, en este aspecto, las ordenanzas y costumbres contrarias.<\/p>\n<p>Art. XXV. En cuanto a las normas de polic\u00eda y a la disciplina temporal, los dichos sacerdotes-misioneros y los dem\u00e1s estar\u00e1n bajo la direcci\u00f3n de los directores, en calidad de superiores, en cuya oficina de direcci\u00f3n ser\u00e1n pre\u00adsentados, aprobados, recibidos, y empleados &#8216;or ellos en el establecimiento, sin que puedan antes inmiscuirse en ninguna funci\u00f3n de dicho hospital ge\u00adneral, ni recibir despu\u00e9s ninguna retribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Art. XXVI. Cuando el superior de dichos misioneros, o en su ausencia, el delegado por \u00e9l, venga al comit\u00e9 de direcci\u00f3n para tratar asuntos refe\u00adrentes a lo espiritual, o que dependen de ello, tendr\u00e1 voz deliberativa en lo que sea propuesto por \u00e9l, y en la sesi\u00f3n ser\u00e1 colocado inmediatamente des\u00adpu\u00e9s del m\u00e1s antiguo de los directores perpetuos, que est\u00e9n presentes en \u00e9lla: <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral de Paris, 34, <\/em>266.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. S. VI, 239 (23 de febrero de 1657); VI, 245 (marzo de 1657); VI, 251 (carta escrita a la duquesa de Aiguillon, marzo de 1657); VI, 256 (carta escrita al se\u00f1or de Mauroy, intendente de finanzas, 23 de marzo de 1657); VI, 257 (carta escrita a la duquesa de Aiguillon, 23 de marzo de 1657); XI, 368 (repetici\u00f3n de oraci\u00f3n del 11 de noviembre de 1656); XIII, 179-180 (5 de junio de 1660); A. Dodin, <em>48, <\/em>38.<\/p>\n<p><em>122 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>culpable y viciosa, que los pobres sean tratados como apestados a quienes hay que recluir para que no infecten a los dem\u00e1s ni los molesten. Para Vicente la oposici\u00f3n, la rebeli\u00f3n, la pobreza, de estos desdichados desvelan el rechazo del plan de Dios, manifesta\u00addo en la creaci\u00f3n, y el desprecio del amor, inscrito en la redenci\u00f3n realizada por y en Jesucristo.<\/p>\n<p>Si Vicente no acepta que sus misioneros sean los capellanes del hospital general, no por eso deja de organizar una gran misi\u00f3n pa\u00adra los mendigos de la capital (febrero de 1657) en la que cuarenta sacerdotes, todos ellos miembros de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n o de las Conferencias de los martes, predican \u00aba lo misionero\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>El hospital general<\/em><\/p>\n<p>Luis my, por edicto del 27 de abril de 1656, crea un organis\u00admo designado con el nombre de \u00abhospital general\u00bb. Los principa\u00adles establecimientos de dicho organismo son la Salpetri\u00e9re, la Piti\u00e9 y Bic\u00e9tre. La Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento, cuya acci\u00f3n se en\u00adcuentra en todas las obras caritativas de envergadura, hab\u00eda inten\u00adtado crear una obra de este g\u00e9nero desde el principio del a\u00f1o 1631 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>. No es exagerado afirmar que hab\u00eda participado considera\u00adblemente en la realizaci\u00f3n de este proyecto <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>26<\/sup><\/span>. Sea cual sea su in-<\/p>\n<p>24 Cf. <em>H\u00f3pital G\u00e9n\u00e9ral Charitable, <\/em>10: Ap\u00e9ndice, p. 437 ss.; L. Abelly, 1, 1. I, 218.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> \u00abBajo el superiorato del se\u00f1or duque de Ventadour y mientras se tra\u00adbaja en establecer s\u00f3lidamente la Compa\u00f1\u00eda, comenz\u00f3 a ocuparse, con gran inter\u00e9s en procurar alivio espiritual y corporal a los pobres mendigos de Par\u00eds. Se hicieron las primeras proposiciones al comienzo del a\u00f1o 1631. Se continuaron en el mes de abril, y fue \u00e9sta la primera intenci\u00f3n que Dios dio a la Compa\u00f1\u00eda referente a establecer el hospital general de Par\u00eds. En el mes de abril de 1636, se renov\u00f3 el proyecto, pero como llevaba con\u00adsigo grandes y prolongadas dificultades, se encomend\u00f3 el proyecto a ocho personas de la Compa\u00f1\u00eda, quienes contaban todo lo que suced\u00eda en las reu\u00adniones&#8230; La Compa\u00f1\u00eda lo juzg\u00f3 uno de los objetivos m\u00e1s importantes de su acci\u00f3n caritativa&#8230;\u00bb: R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>26.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> El 5 de junio de 1633 \u00abla asamblea rog\u00f3 al se\u00f1or Du Plessis-Mont-bard&#8230; que se encargara \u00fanica <em>y <\/em>exclusivamente de la obra del gran hospital, para encerrar en \u00e9l a los mendigos, y que se llam\u00f3 despu\u00e9s de su estableci\u00admiento hospital general. El se\u00f1or Du Plessis recibi\u00f3 esta orden con gran respeto y la cumpli\u00f3 con gran fidelidad y con la ayuda de los miembros de la Compa\u00f1\u00eda, quienes se unieron a \u00e9l para este asunto. Despu\u00e9s la llev\u00f3 a buen t\u00e9rmino. Algunos de estos miembros fueron los primeros en tener esta intenci\u00f3n&#8230;\u00bb: R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>136-137; cf. 164, 168, 169, 170. Acerca de las dificultades relativas a la creaci\u00f3n del hospital general y los problemas surgidos, cf. <em>H\u00f3pital G\u00e9n\u00e9ral Charitable, <\/em>1-2, Ap\u00e9ndice, p. 437 ss.<\/p>\n<p><em>\u00abEl gran encerramiento de los pobres\u00bb 123<\/em><\/p>\n<p>fluencia, el hospital general es, oficialmente, una creaci\u00f3n real, cu\u00adyo fin es internar a los pobres y mendigos. Al fin de beneficencia se a\u00f1ade otro: suprimir la mendicidad y hacer desaparecer de las calles de la capital a una canalla perezosa e inquietante. El edicto real, fijando la organizaci\u00f3n temporal, determina tambi\u00e9n la orga\u00adnizaci\u00f3n espiritual del hospital \u00ab.<\/p>\n<p>La ejecuci\u00f3n de este edicto, que proh\u00edbe la mendicidad, ordena hospitalizar a los enfermos, encerrar a los mendigos y expulsar fue\u00adra de Par\u00eds a los vagabundos, es asegurado con celo por la creaci\u00f3n de una compa\u00f1\u00eda de arqueros <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>. Los agentes de esta compa\u00f1\u00eda de arqueros no ahorran ninguna violencia para encerrar a los mendi\u00adgos. Se sabe perfectamente que el procedimiento es poco aprecia\u00addo por Vicente de Pa\u00fal <sup>2<\/sup>\u00b0. El hospicio del Nombre de Jes\u00fas, esta\u00adblecido por \u00e9l en 1653, hab\u00eda servido de modelo al hospital gene\u00adral, pero en el hospicio del Nombre de Jes\u00fas s\u00f3lo se recib\u00eda a los voluntarios; ah\u00ed est\u00e1 toda la diferencia.<\/p>\n<p>Luis my ordena, por edicto, a las municipalidades de provincia establecer un hospital general seg\u00fan el modelo del de Par\u00eds <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>30<\/sup><\/span>. Va\u00adrias ciudades ejecutan la voluntad del rey. Las filiales provinciales de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento se emplean en la realizaci\u00f3n. Se puede observar que las fundaciones de provincia se preocupan m\u00e1s de los enfermos pobres que de los mendigos y que el funcio\u00adnamiento est\u00e1 mejor asegurado.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Cf. edicto real, que establece el hospital general para encerrar a los pobres mendigos de la ciudad <em>y <\/em>de los arrabales de Par\u00eds, fechado en Par\u00eds en el mes de abril de 1656. Dicho documento est\u00e1 publicado en <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral de Paris, <\/em>34, 261-274. Cons\u00faltese tambi\u00e9n el <em>R\u00e9glement que le roi veut \u00e9tre observ\u00e9 pour l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral, <\/em>fechado en Par\u00eds el 27 de abril de 1656, publicado en <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral de Paris, 34, <\/em>274-277.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> Cf. art\u00edculos XIV, XV, XVII, XVIII, XX, XXI del edicto real referente al establecimiento del hospital general en <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9-ral de Paris, 34, <\/em>264-265. \u00abDecreto del Parlamento, referente al establecimien\u00adto del \u00a1hospital general de los pobres mendigos del 18 de abril de 1657\u00bb, ar\u00adt\u00edculos: III, IV, VIII, IX, en <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral de Paris, 34, <\/em>280, 281, 283.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> Perplejidad de Vicente de Pa\u00fal ante el proyecto del hospital gene\u00adral: Cf. Robineau, <em>Remarques sur les actions et paroles de feu monsieur Vincent, <\/em>151-153: Manuscrito que se encuentra en los archivos de la Con\u00adgregaci\u00f3n de la misi\u00f3n en Par\u00eds, Ap\u00e9ndices, pp. 359 s.<\/p>\n<p>30 \u00abDeclaraci\u00f3n del rey referente a establecer un hospital general en todas las ciudades y grandes pueblos del reino, continuando las ordenanzas de los reyes Carlos ix <em>y <\/em>Enrique m\u00bb, fechado el mes de junio de 1662: cf. <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral de Paris, <\/em>34, 423-424.<\/p>\n<p><em>124 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n oficial del hospital general de Par\u00eds y la de los de la provincia, donde autoridades civiles y personal eclesi\u00e1stico y religioso colaboran, trata de procurar una verdadera asistencia p\u00fa\u00adblica, incluso si el fin primario es m\u00e1s una operaci\u00f3n polic\u00edaca que una obra de caridad, o de asistencia social.<\/p>\n<p>En realidad el hospital general es una <em>prisi\u00f3n y <\/em>constituye un lugar inhumano, al ser un mundo aparte, un mundo cerrado <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>. Se interna a los pobres para apartarlos, segregarlos, de la sociedad. Es\u00adta separaci\u00f3n significa que los pobres son considerados como ele\u00admentos <em>asociales. <\/em>Y como a tales se les encierra con otros asociales: prostitutas, dementes, hijos pr\u00f3digos. Todos los que rechazan un cierto orden \u2014religioso, familiar, moral\u2014 forman una poblaci\u00f3n de marginados, a quienes hay que encerrar. Los pobres pertenecen a esta categor\u00eda. Aislar a los pobres, mendigos y vagabundos, es, en consecuencia, alejar de las calles, de las iglesias, los elementos hediondos, viciosos, libertinos, que propagan en la sociedad la pes\u00adte, la corrupci\u00f3n, el esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Pretender afirmar que mendigos y vagabundos, a quienes se pretende encerrar en el hospital general, constituyen un medio edi\u00adficante, ser\u00eda desconocer la realidad impuesta por los hechos. Sin embargo intentar convencer de que encerrar a los pobres es una obra no s\u00f3lo \u00abl\u00edcita\u00bb, sino \u00absanta\u00bb, \u00fatil y absolutamente necesaria para la gloria de Dios, el bien de los pobres y de la sociedad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>, ser\u00eda olvidar el sentido punitivo de esta decisi\u00f3n. La vida perezosa, viciosa, que llevan vagabundos y mendigos \u00bfpuede justificar el ca\u00adr\u00e1cter represivo de esta legislaci\u00f3n, que se refiere tanto a vagabun\u00addos y mendigos como a pobres y necesitados? Los textos legislati\u00advos, lo mismo que las afirmaciones de los partidarios del encerra\u00admiento de los pobres, olvidan analizar las causas del pauperismo. Semejante olvido impide poder distinguir a los unos de los otros. La consecuencia de esta falta de an\u00e1lisis es grave: la condenaci\u00f3n al mismo tiempo y sin ninguna distinci\u00f3n del campesino, del obrero, del artesano, empobrecidos por las crisis econ\u00f3mico-sociales, y del mendigo y vagabundo, que hacen de la mendicidad y del robo un oficio, un medio de vida. El estado centralista olvida que a efectos<\/p>\n<p><sup>31<\/sup> \u00abEl lugar donde est\u00e1n encerrados los pobres&#8230; es sano, el alojamien\u00adto c\u00f3modo, comen parcamente; todas estas cosas \u00bfno son aptas para hacer su prisi\u00f3n tolerable si no totalmente agradable?\u00bb: A. Godeau, 162, 52.<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>3, 76.<\/p>\n<p><em>\u00abEl gran encerramiento de los pobres\u00bb 125<\/em><\/p>\n<p>econ\u00f3mico-sociales hay que responder con causas del mismo g\u00e9ne\u00adro y no con reformas morales opresivas. No se trata de mantener la buena conciencia de parlamentarios y burgueses, sino de solucio\u00adnar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la parte m\u00e1s inferior de la sociedad. La abstracci\u00f3n de la cultura y el rigorismo moral de la \u00e9poca cl\u00e1sica tienen su influencia y significaci\u00f3n en la decisi\u00f3n del encerramiento de los pobres.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de esta legislaci\u00f3n rigurosa suscita oposiciones y resistencias en una parte de la opini\u00f3n p\u00fablica <strong><sup>33<\/sup><\/strong><strong>. <\/strong>Objeciones y respuestas ayudan a descubrir los motivos aducidos para encerrar a los pobres y el objetivo que se pretende conseguir. Al mismo tiempo nos informan de la mentalidad de la sociedad con respecto a los pobres y a la pobreza.<\/p>\n<p>En los textos relativos al pauperismo y a la aplicaci\u00f3n del edicto real de 1656, aparece una <em>representaci\u00f3n pesimista del pobre. <\/em>Esta representaci\u00f3n no s\u00f3lo se apoya en la idea de que muchos mendigos son disimuladores, perezosos, \u00abfalsos pobres\u00bb, a quienes hay que desenmascarar y controlar, sino que brota de una ideolog\u00eda que no reconoce valor espiritual a la mendicidad y a la pobreza, al pobre y al mendigo. No hay por qu\u00e9 extra\u00f1arse que en estos textos se entremezclen constantemente las mismas afirmaciones, se utilicen los mismos argumentos, aparezcan las mismas obsesiones: el pe\u00adcado, la abominaci\u00f3n, el desenfreno, el libertinaje, la ignorancia, la situaci\u00f3n de condenaci\u00f3n, la instrucci\u00f3n religiosa, los sacramentos, el camino de la salvaci\u00f3n <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>34<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>La severidad utilizada contra los po\u00adbres, refleja el pesimismo que invade a la teolog\u00eda cat\u00f3lica francesa del siglo XVII. El esfuerzo por reprimir la naturaleza conduce al ascetismo. Ascetismo y represi\u00f3n tienen sus repercusiones en la<\/p>\n<p>\u00bb Toda la segunda parte del <em>Discours sur l&#8217;\u00e9tablissement de l&#8217;H\u00f3pital G\u00e9n\u00e9ral <\/em>de A. Godeau se centra en responder a las objeciones que provoca la obra del hospital general, d. <em>Ibid., <\/em>27-77.<\/p>\n<p><strong><sup>34<\/sup><\/strong> Cf. <em>Edit du roi, portant \u00e9tablissement de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral, <\/em>en <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital G\u00e9n\u00e9ral de Paris, 34, <\/em>262. Algunos textos insisten en la depra\u00advaci\u00f3n moral de los pobres y mendigos, en la ignorancia que tienen de la religi\u00f3n: \u00abNada era tan profano, ni tan abominable como la mayor\u00eda de los pobres en la ciudad de Par\u00eds, era como una ciudad monstruosa en la iglesia. Muchos no estaban bautizados&#8230; no sal\u00edan de las iglesias, pero jam\u00e1s reza\u00adban en ellas, no frecuentaban en absoluto los sacramentos&#8230; y viv\u00edan en toda clase de abominaciones, ten\u00edan muchos hijos y contra\u00edan pocos matrimonios\u00bb. Encerrar a los pobres, no es quitarles la libertad, \u00abes apartarlos del libertina\u00adje, del ate\u00edsmo y de la ocasi\u00f3n de condenarse\u00bb: A. Godeau, <em>162, <\/em>18-19, 51.<\/p>\n<p><em>126 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>concepci\u00f3n de la caridad y del pobre. La caridad <em>se <\/em>aborda entonces bajo el aspecto de conveniencia social <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>35<\/sup><\/span>. Aunque se contin\u00faa afir\u00admando que Dios es el propietario de los bienes, que los ricos no son m\u00e1s que depositarios y dispensadores de sus riquezas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>38<\/sup><\/span>, que dar limosna es una obligaci\u00f3n de precepto <sup>37<\/sup>, un medio de salva\u00adci\u00f3n y de purificaci\u00f3n <sup>38<\/sup>, sin embargo aparece un cambio profundo de mentalidad y de actitud referente a la voluntad de controlar a los pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>39<\/sup><\/span>, a la decisi\u00f3n de separarlos violenta y rigurosamente de la sociedad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>40<\/sup><\/span>, al inter\u00e9s por controlar las limosnas y al deseo<\/p>\n<p><sup>35<\/sup> Godeau, obispo de Vence, explicita casi brutalmente y a la perfecci\u00f3n esta caridad de conveniencia social: \u00abno os pido que os incomod\u00e9is para hacer vivir a los pobres del hospital general en la abundancia y en la ocio\u00adsidad, pero os conjuro a que consider\u00e9is que en esto debe haber alguna pro\u00adporci\u00f3n entre vosotros y ellos&#8230; Los pobres, tanto los que lo son por na\u00adcimiento, como los que han sido reducidos a esta situaci\u00f3n por permisi\u00f3n de la providencia, no deben pensar en vivir en la abundancia ni deliciosa\u00admente&#8230; el mal rico del evangelio va al infierno, no porque no hizo comer con \u00e9l al pobre, sino porque no le dio las migajas, que ca\u00edan de su mesa\u00bb: A. Godeau, <em>162, <\/em>73 y 83. \u00a1Qu\u00e9 diferencia de pensamiento y de actitud respecto a los pobres y al sentido de la limosna entre Godeau y Vicente de Pa\u00fal! Y sin embargo \u00a1son contempor\u00e1neos! Vicente declara: \u00abVivimos del patrimonio de Jesucristo, del sudor de los pobres\u00bb: S. V. XI, 201 (24 de julio de 1655). \u00abTendr\u00edamos que vendernos a nosotros mismos, para sacar a los pobres de su miseria\u00bb: S.V. IX, 497 (28 de noviembre de 1649). \u00abDios nos conceda la gracia, de conmover nuestros corazones para con los pobres y de pensar que socorri\u00e9ndolos \u00a1practicamos la justicia y no la misericordia! (8 de marzo de 1658)\u00bb: S.V. VII, 98. En cuanto al sentido de los pobres: \u00abson nuestros se\u00f1ores y maestros\u00bb: S.V. XI, 393 (enero de 1657).<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> \u00abDios ha depositado en las manos de los ricos la parte del pobre\u00bb. \u00ab\u00bfNo ten\u00e9is ning\u00fan escr\u00fapulo de negar a los pobres el dep\u00f3sito que su Dios y el vuestro ha puesto en vuestras manos?\u00bb: A. Godeau, <em>162, <\/em>83, 85.<\/p>\n<p><em><sup>31<\/sup><\/em> Quienes poseen \u00abest\u00e1n obligados, digo obligados, a socorrer a \u00e9stos (a quienes no tienen) por una obligaci\u00f3n fundada en precepto\u00bb. \u00abSi dar limosna fuese una obra de consejo y de liberalidad, el pobre no podr\u00eda que\u00adjarse de haber cometido un fraude contra \u00e9l&#8230; de negarle lo que le pertene\u00adce&#8230; No se trata, ricos&#8230;, de practicar una virtud, sino de no cometer un pecado de hurto y de homicidio\u00bb: <em>Ibid., <\/em>84, 85-86.<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> \u00abSi cre\u00e9is en las palabras de vuestro Maestro, si esper\u00e1is de \u00e9l los bienes celestiales, s\u00ed ten\u00e9is manchas que purificar en vuestro coraz\u00f3n \u00bfpor qu\u00e9 no dais vuestros bienes temporales a quienes los necesitan?\u00bb: <em>Ibid., <\/em>80.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> \u00abMuchos que daban limosna lo hac\u00edan por l\u00e1stima&#8230; Pero&#8230; esta l\u00e1stima \u00bfno era provocada ordinariamente por enfermedades y llagas simu\u00adladas?&#8230; \u00bfSe debe soportar que hombres, que podr\u00edan trabajar&#8230; hagan un oficio de la mendicidad, bajo pretexto de estar inv\u00e1lidos, cuando gozan de perfecta salud?&#8230; \u00bfNo son ladrones que quitan la limosna, que pertenece a los verdaderos enfermos?\u00bb: <em>Ibid., <\/em>41-42.<\/p>\n<p><sup>40<\/sup> \u00abEs mejor tener a los pobres entre nosotros, tenerlos en una misma casa que venlos&#8230; en las calles o en las puertas de las iglesias, donde nos atormentan con sus gritos y&#8230; nos horrorizan con sus llagas insoportables&#8230; Ahora se puede instruirlos, asistirlos <em>y <\/em>corregirlos\u00bb: <em>Ibid., <\/em>72.<\/p>\n<p><em>\u00abEl gran encerramiento de los pobres\u00bb 127<\/em><\/p>\n<p>de organizar administrativamente las colectas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>41<\/sup><\/span>. En realidad se utiliza a los pobres y se sirve de su miseria para intentar conse\u00adguir el cielo para los ricos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>. Los pobres se convierten en v\u00edctimas de un proceso de purificaci\u00f3n de la sociedad absolutista y de la teolog\u00eda abstracta, desencarnada, que domina en la iglesia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>43<\/sup><\/span>. Esta sociedad olvida que, al abrir la c\u00e1rcel para introducir en ella a los pobres, se encierra ella misma en la prisi\u00f3n de sus obsesiones y rechaza querer descubrir el verdadero rostro del pobre, de Jesu\u00adcristo, que solicita una ayuda y arranca del placer ego\u00edsta. Los po\u00adbres de \u00abcarne y hueso\u00bb horrorizan a una parte de esta sociedad, es decir, le descubren una parte de sus angustias, de sus temores. Para encontrar de nuevo sus seguridades encierra a los pobres. Una vez desaparecida su presencia molesta, la sociedad proyectar\u00e1 mejor en el recuerdo la imagen de los pobres que no existen, pero que se desear\u00eda tener, es decir, la imagen anhelada de s\u00ed misma: ricos efectivos que quisieran poseer por a\u00f1adidura y pl\u00e1cidamente \u00abla pobreza de esp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p>Severidad y pesimismo \u00bfexplican la caridad como pedagog\u00eda del siglo? Es muy probable, dada la semejanza de terap\u00e9utica protec\u00adcionista empleada en el trato reservado al demente, al mendigo, al ni\u00f1o. En ellos la naturaleza manifiesta un desequilibrio, una deficiencia. Por eso se interna al pobre para corregirle, domesti\u00adcarle y se le separa de la sociedad para reintegrarle por fuerza al<\/p>\n<p>41 \u00abSe me podr\u00e1 objetar que&#8230; al no aparecer ya los pobres en la calle, ni en las iglesias, se puede temer que al cesar los objetos de la caridad, la caridad no se apague poco a poco\u00bb. \u00abSe ha previsto, incluso, a este enfria\u00admiento de la caridad por las colectas que las damas hacen en las parroquias&#8230; Se han colocado cepillos en todas las iglesias, que recuerdan, a quienes en\u00adtran en ellas, a estos pobres, a quienes ya no ven, y que sin hablar les piden limosna por ellos\u00bb: <em>Ibid., <\/em>40, 43.<\/p>\n<p>42 \u00abQu\u00e9 podr\u00e1n responder (los ricos) al Juez, cuando les diga: tuve hambre y no me disteis de comer&#8230; \u00bfIgnorabais, les dir\u00e1, que hab\u00eda a las puertas de Par\u00eds un hospital donde sufr\u00eda todas estas incomodidades en mis pobres?&#8230; Lamentar\u00e1n (entonces) no haber sacrificado alg\u00fan mueble lujoso para el mantenimiento de los pobres de Jesucristo, quienes les hubieran re\u00adcibido en los tabern\u00e1culos eternos y calmado la c\u00f3lera de su Juez, a quien su dureza ha ofendido injuriosamente\u00bb: <em>Ibid., <\/em>93, 94, 95.<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> \u00abPor el establecimiento del hospital general se restaura el estado muy santo de la pobreza en su primer esplendor y&#8230; se hacen cesar los cr\u00ed\u00admenes horribles que los pobres comet\u00edan impunemente\u00bb. \u00abEl salmista habla de los pobres, no de \u00e9stos, sin duda&#8230; sino de quienes tienen el esp\u00edritu de pobreza y que son pobres humildes, pobres obedientes, pobres revestidos del temor del Se\u00f1or. As\u00ed ser\u00e1n a quienes se encierren en el hospital general\u00bb: <em>Ibid., <\/em>34, 36 cf. 50.<\/p>\n<p><em>128 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>trabajo, al orden social, al cumplimiento de las normas eclesia-les <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>44<\/sup><\/span>. Esta visi\u00f3n pesimista del mundo, esta obsesi\u00f3n del pecado y de la naturaleza corrompida, explican la aparente insensibilidad de los partidarios del \u00abencerramiento de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de las decisiones contenidas en los decretos reales de 1656 y 1657 relativos al encerramiento de los pobres resulta dif\u00edcil y se manifiesta poco eficaz. La resistencia y la opo\u00adsici\u00f3n de los interesados multiplican los incidentes. Pobres y pa\u00adseantes, con frecuencia pertenecientes a la clase modesta, a veces tambi\u00e9n a la burgues\u00eda, reaccionan espont\u00e1neamente para liberar a mendigos, interpelados por los arqueros del hospital general <sup>46<\/sup> Estas reacciones revelan, sin duda, la pervivencia de ideas y sen\u00adtimientos respecto a los pobres y a la pobreza heredados de la tradici\u00f3n medieval. La mendicidad y la limosna, dada personalmen\u00adte al pobre, no pierden el matiz m\u00e1s o menos religioso, sagrado, evang\u00e9lico. Intentar encerrar a los pobres mendigos, es despreciar estos valores. Quienes se oponen al hospital general, reaccionan de esta manera para manifestar sus actitudes y opciones referentes al sentido del pobre y de la pobreza. Si la imagen medieval del pobre se empa\u00f1a, no por eso se borra. Esto prueba que las nuevas for\u00admas de asistencia no han eliminado las formas antiguas.<\/p>\n<p>Incapaz de solucionar el problema del pauperismo, el gobierno centralista acentuar\u00e1 el car\u00e1cter represivo de la legislaci\u00f3n. Las ordenanzas de 1666, 1685, 1700 constituir\u00e1n la mendicidad, el<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> Se objeta \u00abordinariamente contra el encerramiento de los pobres, como si se violase en ello las primeras leyes de la naturaleza y de la huma\u00adnidad, al quitar la libertad de ir a donde se quiere, al hacer trabajar por fuerza a quienes se encierran y tratarlos como esclavos, a quienes son libres por nacimiento y&#8230; por el evangelio. Esta cautividad, se dice&#8230; hace murmu\u00adrar a los pobres. Les hace odiar a quienes los tratan de esta manera. Los irrita y hace de ellos hip\u00f3critas, sacrilegos, al inducirlos a recibir los sacra\u00admentos sin disposiciones y sin devoci\u00f3n&#8230; solamente para cumplir los regla\u00admentos o para ser mejor tratados\u00bb. \u00ab\u00bfEn qu\u00e9 empleaban los pobres su liber\u00adtad? En no observar ning\u00fan precepto del evangelio, en no cumplir nada de lo que la iglesia prescribe a sus hijos, en cometer toda especie de enga\u00f1os, robos, cr\u00edmenes. \u00bfQu\u00e9 libertad es \u00e9sa que los hac\u00eda esclavos de sus pasiones y de todos los vicios&#8230;?\u00bb: <em>Ibid., <\/em>45-46, 49.<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> La ordenanza del 10 de octubre de 1669 atribuye el fracaso parcial a la dificultad de detener a los mendigos y a la reacci\u00f3n del pueblo contra los arqueros del hospital general: cf. <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital G\u00e9n\u00e9ral de Paris, 34, <\/em>427-428.<\/p>\n<p><em>\u00abEl gran encerramiento de los pobres\u00bb 129<\/em><\/p>\n<p>vagabundeo, en delito, en crimen, llegando, incluso, en caso de reincidencia, a condenar a vagabundos y mendigos a galeras \u00ab.<\/p>\n<p>Esta decisi\u00f3n de encerrar a los pobres \u00bfno expresa una nueva concepci\u00f3n de la pobreza, una evoluci\u00f3n considerable en las rela\u00adciones sociales en la ciudad? \u00bfLa vocaci\u00f3n especial de los dismi\u00adnuidos econ\u00f3micamente, que hab\u00eda ayudado a los ricos a despren\u00adderse de este mundo, a acercarse a Dios, a abandonarse a la mise\u00adricordia divina, ayudando y respetando a los pobres, ha desapare\u00adcido? Quiz\u00e1s el parlamento, los burgueses, aspiran ahora dema\u00adsiado al orden y a la seguridad. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n los pobres, los men\u00addigos, les dan miedo y quieren imputar las turbulencias pasadas a estos vagabundos, a estas turbas de miserables. \u00bfSe puede sospe\u00adchar que el parlamento y la burgues\u00eda, deseosos de conciliarse con la ciudad y con el rey, puedan hacerlo una vez m\u00e1s a expensas de los pobres contribuyentes? En definitiva, no les faltan razones pa\u00adra tranquilizar su conciencia: \u00bfno vienen los mendigos en bandas amenazando, saqueando, despojando? \u00bfSu suciedad no propaga enfermedades y todo g\u00e9nero de pestes? \u00bfNo atormentan con sus gritos y horrorizan con sus aspecto deforme y con sus heridas inso\u00adportables? \u00bfNo importunan a las puertas de las casas y en las plazas p\u00fablicas? \u00bfNo son ladrones, amigos y c\u00f3mplices de otros ladrones? \u00bfNo participan en las sediciones e instigan a otros a par\u00adticipar en ellas? <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>47<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La miseria ya no es santa; \u00bfno se convierte en culpable? La tentaci\u00f3n puede ser fuerte al pretender que la pobreza tiene su origen en el vicio y en la imprevisi\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>48<\/sup><\/span>, sobre todo cuando la li-<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>494-496 (23 de marzo de 1680); 429-430 (15 de abril de 1685); 432 (28 de enero de 1687).<\/p>\n<p><sup>47<\/sup> \u00abCon frecuencia serv\u00edan de intermediarios a los ladrones, para entrar en las casas de quienes les daban limosna, ellos mismos eran ladrones&#8230; en las \u00faltimas rebeliones que han agitado Par\u00eds, estaban totalmente dispuestos a participar en la sedici\u00f3n y a saquear las casas de los ricos\u00bb: A. Godeau, <em>162, <\/em>20, 21; cf. 71, 51, 73. J. B. Thiers autor de <em>Avocat des pauvres, <\/em>les lanza las mismas acusaciones: \u00abTodav\u00eda se encuentran vagos&#8230; que gritan somos los pobres de Jesucristo, corno si Jesucristo reconociera como sus po\u00adbres, a personas que est\u00e1n tan lejos de su santidad, de su vida y de sus cos\u00adtumbres&#8230; Querr\u00edan que se vengase su resentimiento (el de los pobres) no con palabras, sino con espada y sangre. Lo que parece realizarse dada la cantidad de cr\u00edmenes que cometen todos los d\u00edas a escondidas. Si hay alguna rebeli\u00f3n popular, no hay nadie que corneta tantos des\u00f3rdenes como ellos\u00bb.<\/p>\n<p><sup>48<\/sup> \u00abEran unos vagos que, en lugar de servir a su pa\u00eds trabajando o yendo a la guerra, permanec\u00edan en una ociosidad vergonzosa, o ejerc\u00edan un oficio de briboner\u00eda\u00bb: A. Godeau, <em>162, <\/em>19.<\/p>\n<p><em>130 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>mosna es incapaz para atenuar la miseria y ya no es suficiente para mantener la buena conciencia.<\/p>\n<p>Es necesario encerrar a los pobres para socorrerlos, para guar\u00addarlos de las tentaciones funestas, para darles una formaci\u00f3n reli\u00adgiosa y una actividad profesional, pero ante todo, quiz\u00e1s, para liberarse de su presencia molesta, para castigarlos. \u00bfLa caridad pierde con ello sus virtudes conciliadoras? No estamos lejos de afirmarlo. El necesitado considera el traslado al hospital general como una condena, como una segregaci\u00f3n, quiz\u00e1s, como un castigo colectivo \u00ab.<\/p>\n<p>La voluntad centralizadora de los partidarios del \u00abencerramien\u00adto\u00bb no hacen desaparecer en Francia la acci\u00f3n de grupos y socie\u00addades caritativas antiguos o de creaci\u00f3n reciente. Sus estatutos pre\u00adv\u00e9n la asistencia a pobres y enfermos. La distribuci\u00f3n de limosnas colectivas permanece en vigor, especialmente con ocasi\u00f3n de en\u00adtierros, cuarentenas, final de a\u00f1o. Moralistas y predicadores afir\u00adman que dar limosna es una \u00abobligaci\u00f3n de precepto\u00bb y no de con\u00adsejo. Los ricos no son m\u00e1s que depositarios y distribuidores de los bienes que Dios les ha confiado. Lo superfluo, que poseen, perte\u00adnece en toda justicia a los pobres. Dar limosna a los pobres, es imitar la misericordia divina con los \u00abmiembros dolientes de Cris\u00adto\u00bb.<\/p>\n<p>La tentativa del \u00abgran encerramiento\u00bb de los pobres marca el siglo <strong>XVII, <\/strong>pero dista mucho de resumir todas las actitudes en el campo de la asistencia. Que en la sociedad del siglo xvii haya ha\u00adbido dureza en el trato con los desheredados, que a veces se haya sentido asco, rencor y miedo de ellos, es indiscutible. Sin embargo la aureola ritual y casi sagrada del pobre no ha desaparecido de muchos esp\u00edritus del \u00absiglo de las almas\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Daniel Rops. Si una teolog\u00eda severa, el compromiso social, la su\u00admisi\u00f3n al poder central conducen a la reclusi\u00f3n de los pobres, la humildad y pobreza de Jesucristo incitan a la mortificaci\u00f3n, al des\u00adprendimiento y a la pr\u00e1ctica de la limosna <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>50<\/sup><\/span>. Los pobres siguen<\/p>\n<p><sup>49<\/sup> Cf. R. Chlil, <em>32, <\/em>400-425, especialmente 420-423.<\/p>\n<p><sup>50<\/sup> Las dos representaciones contradictorias de la pobreza coexisten en el siglo XVII: lo pobreza evang\u00e9lica y la pobreza delictiva. El <em>Diccionario <\/em>de Furei\u00e1\u00e9re (1690) y el de Tr\u00e9voux (1705), editado por los jesuitas, traslucen la actitud de los contempor\u00e1neos en la explicaci\u00f3n de las palabras <em>pobre y mendigo. <\/em>La redacci\u00f3n de los art\u00edculos de estas dos palabras mezcla la tra-<\/p>\n<p><em>\u00abEl gran encerramiento de los pobres\u00bb 131<\/em><\/p>\n<p>siendo la \u00abimagen al natural de Cristo\u00bb, como dice Vicente de Pa\u00fal, y la virtud de la pobreza, es fruto de un amor, que lleva al despren\u00addimiento y manifiesta el criterio de la caridad. Por eso Bossuet puede pronunciar en 1662 en el p\u00falpito del Louvre: \u00abQuienes subsist\u00edan por su trabajo se ven reducidos a la verg\u00fcenza de men\u00addigar para conservar la vida; o, no encontrando ya ayuda en las limosnas de los particulares, buscan en vano refugio en los asilos p\u00fablicos de la pobreza, quiero decir en los hospicios, donde, por la dureza de nuestros corazones, encuentran tambi\u00e9n el hambre y la desesperaci\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>51<\/sup><\/span><\/p>\n<p>dici\u00f3n cristiana y las consideraciones de la polic\u00eda, pero dando cada vez m\u00e1s importancia a estas \u00faltimas.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo: <em>pobre <\/em>del <em>Diccionario <\/em>de Fureti\u00e9re, se puede leer: \u00abel que no tiene bienes, el que no tiene las cosas necesarias para sustentar su vida. El sabio ha dicho que no encontraba nada m\u00e1s insoportable que un pobre soberbio\u00bb. Despu\u00e9s vienen alusiones a la Oficina de los pobres y al hospital general; finalmente estas dos frases: \u00abantes se estaba molestado por los pobres, que ped\u00edan limosna. Los mendigos, los pobres, son llamados miembros de Jesucristo\u00bb. El art\u00edculo <em>mendigo <\/em>es todav\u00eda m\u00e1s lac\u00f3nico: \u00abBri\u00adb\u00f3n que pide limosna, se \u2022ha creado un hospital general para encerrar en \u00e9l a todos los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>El <em>Diccionario <\/em>de Tr\u00e9voux recoge esta redacci\u00f3n y a\u00f1ade dos citas ca\u00adracter\u00edsticas de Fl\u00e9chier: \u00abSe ve\u00eda a tropas errantes de mendigos, pedir con m\u00e1s obstinaci\u00f3n que humildad, e importunar a todos con el relato indis\u00adcreto de sus necesidades&#8230; cu\u00e1nta dificultad en retener a estos mendigos encerrados que consideran su asilo como una prisi\u00f3n y piensan que no tie\u00adnen que preocuparse de nada, porque no tienen nada que perder\u00bb.<\/p>\n<p><sup>51<\/sup> Bossuet, <em>15, <\/em>IV, 352-353, 214. El elogio est\u00e9tico y afectivo de la pobreza, estado de equilibrio entre la indigencia y la riqueza, se ve rectifi\u00adcado continuamente en Bossuet por el descubrimiento concreto de la po\u00adbreza real, que no tiene nada de literario. Despu\u00e9s de haber conocido a Vi\u00adcente de Pa\u00fal, haber sido miembro de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento y haber luchado efectivamente en su di\u00f3cesis contra la miseria de los pobres, su juicio se encuentra dominado por la urgencia de la acci\u00f3n contra \u00abeste abismo de todos los males y conjunto de todas las miserias que afligen a la humanidad\u00bb: Bossuet, <em>15, <\/em>I, 195. Lo que entonces le parece definir la con\u00addici\u00f3n de la pobreza, la situaci\u00f3n del pobre, es la verg\u00fcenza: \u00abLa pobreza tiene de com\u00fan con el vicio que nos sonroja, de la misma manera que si el ser pobre, fuese excesivamente criminal\u00bb: <em>15, <\/em>I, 196. En una profesi\u00f3n religiosa Bossuet afirma: \u00abla pobreza hace a los hombres rid\u00edculos&#8230; y llegan a serlo por temor de parecerlo\u00bb: <em>15, <\/em>VI, 156-157. La pobreza, dice, hace al hombre despreciable, d\u00e9bil, incapaz&#8230;, <em>17, <\/em>IV, 4. \u00abUna de las causas princi\u00adpales de las tentaciones es la necesidad: de ah\u00ed nacen los fraudes, las in\u00adjusticias, la violaci\u00f3n de las leyes divinas y eclesi\u00e1sticas\u00bb: <em>15, <\/em>VI, 169.<\/p>\n<p><em>132 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>LOS POBRES ENFERMOS<\/li>\n<\/ol>\n<p>Despu\u00e9s de haber constatado la terrible miseria, a veces cruel, para una gran masa de la poblaci\u00f3n activa, vamos a describir bre\u00advemente la situaci\u00f3n de los pobres enfermos.<\/p>\n<p>Los desastres del hambre, de la guerra, de las epidemias, mul\u00adtiplican en el siglo xvii el n\u00famero de enfermos y de enfermedades. La gama de fiebres, la variedad de enfermedades de pecho, la mul\u00adtiplicidad de dolencias estomacales, intestinales, renales, card\u00edacas, afectan a multitud de personas. La tisis, mal conocida en la \u00e9poca, consume a muchos j\u00f3venes, y la apendicitis produce numerosas v\u00edctimas, ya que el \u00fanico remedio ante ella es \u00abinvocar la piedad del buen Dios\u00bb. Si a\u00f1adimos la peste, que se propaga por todas partes, la diabetes, las enfermedades ven\u00e9reas, los males produci\u00addos por los accidentes de trabajo, obtendremos la lista de las do\u00adlencias que aquejan a los s\u00fabditos del rey Luis.<\/p>\n<p>La falta de medios para detectar y auscultar el mal, obliga a los m\u00e9dicos a recorrer el cuerpo del enfermo con las manos para po\u00adder estudiar sus reacciones. Los remedios utilizados nos parecen hoy extravagantes y poco eficaces. Los productos farmac\u00e9uticos se obtienen de la combinaci\u00f3n y mezcla de plantas, de \u00f3rganos ani\u00admales y de partes y productos del cuerpo humano. La grasa hu\u00admana es muy apreciada y cuesta cara. La falta de higiene no s\u00f3lo no favorece la curaci\u00f3n, sino que aumenta y propaga enfermeda\u00addes. El r\u00e9gimen alimenticio, a pesar de utilizarse como auxiliar de la medicina en varias enfermedades, no favorece en nada para conservar la buena salud. Los remedios proporcionados al enfermo no son ordenados, con frecuencia, por el m\u00e9dico, sino aplicados por familiares y vecinos. El matiz casero y el cariz de entremez\u00adclarlos con f\u00f3rmulas de brujer\u00eda prueban muy frecuentemente su ineficacia. La necesidad y urgencia de combatir las dolencias no se ven socorridas por estos esfuerzos. El enfermo sufre con tales re\u00admedios y su mal se agrava con frecuencia, cuando no le hace des\u00adaparecer de esta vida.<\/p>\n<p>Otros aspectos, que no ayudan en nada a aliviar al paciente, merecen se\u00f1alarse. El sentido fatalista ante la enfermedad domina al enfermo, a quienes le rodean y a quienes le visitan. La enferme\u00addad es uno de tantos males, que acontecen al hombre. Hay, pues,<\/p>\n<p><em>Los pobres enfermos 133<\/em><\/p>\n<p>que resignarse y convertirla en ocasi\u00f3n de m\u00e9rito ante la mirada de Dios. Si se tiene en cuenta la soledad en que se encuentran los en\u00adfermos pobres en sus casas, se puede imaginar su estado de \u00e1nimo: las personas adultas, hombres y mujeres, se van a trabajar, lo que quiere decir que los enfermos son atendidos por ni\u00f1os inh\u00e1biles o por ancianos incapaces. El cultivo de un escepticismo referente a los m\u00e9dicos y a las medicinas aumenta en ellos el sentimiento de abandono. Estas indicaciones, reflejo de una estructura mental, nos manifiestan que los esfuerzos organizados en orden a aliviar a los pobres enfermos son casi nulos.<\/p>\n<p>Al principio del siglo xvii no faltan grupos y comunidades que visitan a los pobres, m\u00e1s para consolarlos y sugerirles sentimientos de piedad y de resignaci\u00f3n que para curar sus dolencias. Los hos\u00adpitales existen, pero el n\u00famero es escaso, la instalaci\u00f3n inconforta-ble y el funcionamiento deficiente: la carencia de higiene los con\u00advierte en agentes propagadores de contagios. Su origen se debe, casi siempre, a iniciativas particulares, a fundaciones caritativas, pero los administradores, cl\u00e9rigos o laicos, est\u00e1n m\u00e1s atentos a percibir y gestionar los r\u00e9ditos en su favor que a admitir y a ocu\u00adparse de los enfermos pobres. Durante la primera mitad del siglo xvii se siente la urgencia de combatir la enfermedad y de acogerla. La necesidad de organizar los hospitales y de crear otros nuevos se impone, lo mismo que la especializaci\u00f3n del personal que cuida a los enfermos.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>El primero que ha pensado en <em>organizar&#8217; <\/em>esta asistencia de los pobres en sus casas es Vicente de Pa\u00fal. Nos encontramos en el a\u00f1o 1617 y Vicente es p\u00e1rroco de una parroquia de la di\u00f3cesis de Lyon, Gh\u00e1tillon-les-Dombes. Tratemos de contar la g\u00e9nesis de esta obra dej\u00e1ndole a \u00e9l la palabra: un d\u00eda, \u00abcuando me revest\u00eda para decir la santa misa, alguien vino a decirme que en una casa apartada de las dem\u00e1s, como un cuarto de legua, todo el mundo estaba enfer\u00admo, sin que quedara uno para asistir a los dem\u00e1s, y todos estaban en una necesidad extrema. Esto me enterneci\u00f3 sensiblemente el co\u00adraz\u00f3n. No olvid\u00e9 el recomendarlos en el serm\u00f3n con afecto, y Dios,<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Cf. S.V. IX, 246.<\/p>\n<p><em>134 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>enterneciendo el coraz\u00f3n de los que me escuchaban, hizo que todos se encontraran movidos de compasi\u00f3n hacia estos pobres afligidos. Despu\u00e9s de comer, se hizo una reuni\u00f3n en casa de una buena se\u00ad\u00f1ora de la ciudad, para ver qu\u00e9 ayuda se les podr\u00eda proporcionar, y todos se encontraron dispuestos a hacerles una visita y a conso\u00adlarlos de palabra y con los medios que pod\u00edan. Despu\u00e9s de v\u00edspe\u00adras, acompa\u00f1ado de un buen hombre, burgu\u00e9s de la ciudad, nos encaminamos hacia el lugar. En el camino encontramos mujeres que iban delante de nosotros y, un poco m\u00e1s adelante, otras que ya ven\u00edan&#8230; Cuando llegu\u00e9, visit\u00e9 a los enfermos y fui a buscar el santo sacramento&#8230; Despu\u00e9s de haberles confesado y dado la comuni\u00f3n, se trat\u00f3 de ver c\u00f3mo se podr\u00eda socorrer sus necesidades. Propuse a todas estas buenas personas, a quienes la caridad hab\u00eda animado a trasladarse all\u00ed, a ofrecerse, cada d\u00eda una, para hacer la comida, no solamente para la familia enferma, sino para todos los que cayeran enfermos despu\u00e9s: es el primer lugar donde la Cofra\u00add\u00eda de la caridad ha sido establecida\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La experiencia de una caridad mal organizada <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span> va a originar un movimiento caritativo de misericordia, de ternura y de amor femenino. Inmediatamente Vicente se pone a organizarla. Re\u00fane a estas buenas personas para escoger los medios pr\u00e1cticos en orden a organizar la asistencia a los enfermos pobres de la parroquia. Se acuerda formar una asociaci\u00f3n, una cofrad\u00eda llamada \u00abde la ca\u00adridad\u00bb compuesta de veinte se\u00f1oras y se\u00f1oritas con el compromiso, cada una por su turno, de \u00abcuidar el cuerpo y el alma de quienes ellas juzguen en conjunto, que requieren dicha asistencia; el cuer\u00adpo aliment\u00e1ndole y medicament\u00e1ndole y el alma de quienes van a morir prepar\u00e1ndola para una buena muerte y para una vida buena a quienes se prev\u00e9 que se curar\u00e1n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>. El 23 de agosto de 1617, Vicente de Pa\u00fal entrega el primer reglamento de la asociaci\u00f3n. Tres meses m\u00e1s tarde, podr\u00e1 darles un nuevo reglamento profun\u00addamente humano y espiritual: \u00ab&#8230;La que est\u00e9 de turno, despu\u00e9s de haber recibido de la tesorera todo lo necesario para la alimen\u00adtaci\u00f3n de los pobres, preparar\u00e1 la comida, la llevar\u00e1 a los enfer\u00admos y al entrar les saludar\u00e1 alegre y caritativamente; acomodor\u00e1<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> S.V. IX, 243-244.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> \u00abHe aqu\u00ed, dice Vicente, que ellos ejercitan una gran caridad, pero est\u00e1 mal organizada\u00bb: L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 46.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Cf. S.V. XIV, 125-126. P. Coste, <em>38, 1, <\/em>103-105.<\/p>\n<p><em>Los pobres enfermos 135<\/em><\/p>\n<p>la mesita encima de la cama, pondr\u00e1 encima una servilleta, una taza, una cuchara y pan, har\u00e1 lavar las manos a los enfermos y dir\u00e1 el Benedicite; verter\u00e1 la sopa en una escudilla y colocar\u00e1 la carne en un plato, colocando todo en dicha mesita; despu\u00e9s invita\u00adr\u00e1 caritativamente al enfermo a comer, por el amor de Jes\u00fas y de su santa \u2022madre, todo ello con amor, como si se tratara de su hijo, o mejor a\u00fan, de Dios que considera como hecho a \u00e9l mismo el bien que se hace a los pobres. Le dir\u00e1 alguna palabra de nuestro Se\u00f1or, en este sentimiento tratar\u00e1 de alegrarle, si est\u00e1 muy desconsolado, le cortar\u00e1 a veces la carne, le servir\u00e1 de beber, y habi\u00e9ndole as\u00ed pre\u00adparado para comer, si hubiera alguien con \u00e9l, le dejar\u00e1 e ir\u00e1 a casa de otro para tratarle de la misma manera, acord\u00e1ndose de comen\u00adzar siempre por quien tiene compa\u00f1\u00eda <em>y <\/em>de terminar por quienes est\u00e1n solos, con el fin de poder estar con ellos m\u00e1s tiempo; des\u00adpu\u00e9s volver\u00e1 por la tarde a llevarles la cena haciendo lo mismo que ha sido dicho anteriormente&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal se va de la parroquia a finales de diciembre de 1617, no obstante la cofrad\u00eda contin\u00faa realizando su obra ben\u00e9fica despu\u00e9s de la ausencia de su fundador.<\/p>\n<p>Llegado a Par\u00eds, para ser capell\u00e1n de Gondi, hermano del ar\u00adzobispo de Par\u00eds, Vicente de Pa\u00fal comienza a establecer Cofrad\u00edas de la caridad con el mismo fin que en Oh\u00e1tillon <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>6<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Los pobres enfermos de las parroquias, misionadas por Vicen\u00adte y sus misioneros, encontrar\u00e1n siempre un grupo de se\u00f1oras (a veces tambi\u00e9n de hombres) virtuosas, caritativas, animosas, lla\u00admadas a darse a Dios y a los dem\u00e1s en una expansi\u00f3n sobrenatural de instinto maternal. Vicente de Pa\u00fal constata pronto que la varie\u00addad de la miseria impide a las \u00abCaridades\u00bb encerrarse en el ser\u00advicio de los enfermos, sin embargo esta categor\u00eda de pobres per\u00admanecer\u00e1 siempre como la primera preocupaci\u00f3n de los reglamen-<\/p>\n<p>5 S.V. XIII, 427-428; cf. 423-437.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Vicente de Pa\u00fal establece Cofrad\u00edas de la caridad: en Villepreux (di\u00f3cesis de Paris), en Joigny y en Montmirail en 1618; en Folleville, Paillert y S\u00e9r\u00e9villiers (di\u00f3cesis de Amiens) en 1620. La primera Cofrad\u00eda establecida en Par\u00eds data de 1629 en la parroquia Saint-Sauveur. A la muerte de Vicente de Pa\u00fal, se encuentran fundaciones de \u00abCaridades\u00bb por toda Francia: una quincena en Par\u00eds y m\u00e1s o menos el mismo n\u00famero en los alrededores de Par\u00eds. En las provincias se encuentran en las ciudades de Amiens, Arras, Beauvais, Sedan&#8230; Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 47, 107-109.<\/p>\n<p><em>136 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>tos de las Cofrad\u00edas de la caridad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span> o de las \u00abCaridades\u00bb como m\u00e1s com\u00fanmente se dec\u00eda. In\u00fatil dar a conocer cu\u00e1nto beneficio sacaron de ellas los pobres.<\/p>\n<p>De 1617 a 1650, las Caridades de Par\u00eds y de provincia no ce\u00adsan de desarrollarse y de evolucionar. Flexibles y acogedoras se abren a toda miseria. Por medio de Luisa de Marillac <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span> y de sus misioneros, Vicente trata de mantener el dinamismo de las Cofra\u00add\u00edas de caridad y de hacer cumplir los reglamentos. Es necesario descubrir los abusos introducidos y corregirlos para que ellas lo\u00adgren realizar perfectamente su cometido. Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 sa\u00adtisfecho cuando escribe al padre Du Coudray a Roma el 25 de julio de 1634: las Caridades \u00abhacen maravillas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Las Caridades, nacidas de la generosidad y del entusiasmo, arriesgan con frecuencia y f\u00e1cilmente desv\u00edan el esp\u00edritu de la Ca\u00adridad. Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac se convencen pronto de este peligro. Comprueban que las Damas, pertenecientes a la alta burgues\u00eda, tienen dificultad en ejecutar los trabajos humildes, re\u00adqueridos para poder asistir a los pobres enfermos. Para remediar esta dificultad, no dudan en demisionar en manos de sus sirvientas los servicios caritativos. Semejante actitud puede ser un obst\u00e1culo al esp\u00edritu de las \u00abCaridades\u00bb, que requieren siervas de los pobres de nuestro Se\u00f1or y no servicios recomendados y pagados. Unos diez a\u00f1os despu\u00e9s de la primera Caridad de Chatillon, Vicente de Pa\u00fal juzga necesario que \u00abacompa\u00f1en\u00bb a las Damas de la Caridad j\u00f3venes sencillas, venidas del campo. Libres de todo otro com\u00adpromiso, podr\u00edan entregarse totalmente a los pobres enfermos, para cuidarlos y ayudarlos en todas sus necesidades. Luisa de Ma-rillac, el 29 de noviembre de 1633, re\u00fane en su casa algunas de estas buenas muchachas del campo, deseosas a la vez de servir a los pobres y de darse a Dios. El instituto de las Hijas de la Cari\u00addad acaba de nacer. Ellas las primeras \u00absiervas de los pobres en\u00adfermos\u00bb instituidas como Compa\u00f1\u00eda <sup>1<\/sup>\u00b0.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Cf. Reglamentos de las Cofrad\u00edas de la caridad: S.V. XIII, 417-537 y los documentos relativos a las Damas de la Caridad del I-18tel-Dieu de Par\u00eds: S.V. XIII, 761-767, 825-826.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Cf. S.V. I, 73, 75, 96, 108, 241, 280, 289. <em>Pens\u00e9es de Louise de Marillac&#8230;, <\/em>123, 126, 127.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> S.V. I, 253.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Cf. P. Coste, <em>38, <\/em>I, 265; S.V. IX, 113, 244-245.<\/p>\n<p><em>Los pobres enfermos 137<\/em><\/p>\n<p>Sin duda, la gran obra caritativa del siglo XVII \u2014especialmente en su segunda mitad\u2014 es, si no la instituci\u00f3n, al menos la refor\u00adma y la nueva organizaci\u00f3n de los hospitales en favor de los pobres.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de la mayor\u00eda de los hospitales al comienzo del siglo xvii es lamentable: ausencia de cuidados o cuidados m\u00edni\u00admos, falta de higiene, carencia de sitio, lo que obliga ordinaria\u00admente a colocar dos, tres, cuatro, a veces seis enfermos en la mis\u00adma cama. Se requiere reformar los hospitales y crear otros nuevos. En esta actividad, la iglesia desarrolla una acci\u00f3n importante: la preocupaci\u00f3n por la obra hospitalaria, en el siglo xvii, es una nota caracter\u00edstica del obispo reformador, que pone todo su celo en aplicar los decretos del concilio de Trento <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>. Poderes p\u00fablicos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>, comunidades religiosas, personas caritativas ayudan y sostienen es\u00adte movimiento de reforma.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, que conoce la situaci\u00f3n deplorable de los hos\u00adpitales (exceptuado el hospital de la caridad, de fundaci\u00f3n reciente y bien organizado), se pone a trabajar en este campo. Con las Hijas de la Caridad y las Damas del H\u00f3tel-Dieu, participa en la reforma<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> El concilio de Trento en la sesi\u00f3n xxii (17 de septiembre de 1562) hab\u00eda publicado un decreto de reforma concerniente a los hospitales: \u00abLos obispos se preocupar\u00e1n para que todos los hospitales en general est\u00e9n bien y fielmente dirigidos por los administradores\u00bb. El decreto n.\u00b0 8 publicado en la sesi\u00f3n xxv del concilio, el 3 de diciembre de 1562, obliga a los obispos a visitar los hospitales: \u00abDeber\u00e1n hacerse rendir cuentas por los adminis\u00adtradores, si \u00e9stos han prevaricado, deber\u00e1n restituir los r\u00e9ditos percibidos indebidamente y podr\u00e1n ser castigados con censuras can\u00f3nicas\u00bb.<\/p>\n<p>Entre los obispos que se ocupan de la reforma de los hospitales al prin\u00adcipio del siglo, se pueden citar, al cardenal Sourdis en Burdeos, m\u00e1s tarde a Alain de Solminach en Cahors, al final de siglo, Bossuet en Maux, Mas\u00adcaron en Agen, Luis Fouquet en Agde.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Enrique iv hab\u00eda establecido en 1606 la \u00abC\u00e1mara de la caridad cris\u00adtiana\u00bb que, bajo la direcci\u00f3n de un capell\u00e1n mayor, deb\u00eda proceder a la \u00abreforma general\u00bb de los hospitales y sobre todo a controlar los gastos. Los resultados fueron parciales, moment\u00e1neos, no obstante esta iniciativa se in\u00adserta en la corriente, que hace aparecer al siglo xvii, como el gran siglo de la asistencia p\u00fablica. Con la aprobaci\u00f3n, ayuda y apoyo de las finanzas p\u00fa\u00adblicas, se instituyeron, durante la primera mitad del siglo XVII, numerosos hospitales. Hablando de Par\u00eds, se deben citar, bajo el reinado de Enrique iv, el hospital de la caridad (1601) y el hospital de San Luis, durante la re\u00adgencia de Mar\u00eda de M\u00e9dicis, en 1612, el hospital de la Piti\u00e9, bajo Luis<\/p>\n<p>en 1631, el hospital de Convalecientes, en la calle del Bac, en 1634, el hos\u00adpital de los incurables (el actual H\u00f3pital La\u00e9nnec), bajo Luis xIv el hos\u00adpital general del cual se aprovecharon los enfermos pobres, incluso si no intenta directamente ocuparse de ellos. Acerca de las diversas congregaciones hospitalarias en el siglo xvn, cf. L. Lallemand, 99, IV, 46-52.<\/p>\n<p><em>138 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>y en la organizaci\u00f3n de estos establecimientos de enfermedad y de miseria.<\/p>\n<p>Desde el principio de su estancia en Par\u00eds, hacia 1609, Vicente de Pa\u00fal visita a los enfermos del hospital de la caridad. De tal manera deb\u00eda ser conocido all\u00ed, que se le elige como intermediario en 1611 en un asunto de restituci\u00f3n de una suma de 15.000 li\u00adbras <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A partir de 1639, las Hijas de la Caridad, que Vicente de Pa\u00fal y Lu\u00edsa de Marillac hab\u00edan orientado en su origen a la visita de los enfermos a domicilio, se adaptan adem\u00e1s al cuidado de los enfer\u00admos en los hospitales <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span>. Los dos fundadores intentan conseguir de los administradores un nuevo reglamento, que permita un mejor servicio de los pobres enfermos. Luisa de Marillac ense\u00f1a a las hermanas los remedios que se deben aplicar. Ambos quieren que las Hijas de la Caridad sean el personal cualificado de los hospi\u00adtales.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber modificado varias veces las directrices de las Cofrad\u00edas de la caridad y haber esbozado peque\u00f1os reglamentos, Vicente recibe el a\u00f1o 1634 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span> la visita de la se\u00f1ora de Goussault. Al comunicarle la experiencia y las reflexiones, que le hab\u00edan su\u00adgerido sus visitas al H\u00f3tel-Dieu de Par\u00eds, le habla de hechos com\u00adprobados: la mayor\u00eda de los enfermos de este gran hospital ignoran todo lo referente a su fe y a sus obligaciones religiosas; por a\u00f1adi\u00addura, los capellanes no les dan ninguna formaci\u00f3n en este senti\u00addo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En 1632, la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento, informada del la\u00admentable estado espiritual de los enfermos de este hospital, hab\u00eda resuelto enviar all\u00ed cada lunes o s\u00e1bado a dos de sus miembros. Al a\u00f1o siguiente, obtiene la ayuda de siete comunidades religiosas de Par\u00eds. Estas aceptan enviar a los miembros de su comunidad un d\u00eda por semana <strong><sup>11<\/sup><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p><sup>13<\/sup> Cf. S.V. XIII, 14-16; L. Abelly, <em>1,1. <\/em>I, 21.<\/p>\n<p>14 Las Hijas de la Caridad comienzan a ocuparse de los enfermos en los hospitales a partir del a\u00f1o 1639 en Angers, en 1641 trabajan tambi\u00e9n en Mans y en Nantes&#8230;<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> L. Abelly, 1, 1. I, 131.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> Para conocer la situaci\u00f3n de los enfermos del Henel-Dieu de Par\u00eds y la acci\u00f3n de los capellanes y de las religiosas agustinas con los hospitaliza\u00addos, cf. Fosseyeux, 79, 8, 23-26; L. Abelly, 1, 1. I, 132, 133, 134, 139.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> Cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>32 y 33. Las siete \u00f3rdenes religiosas que env\u00edan sacerdotes al H\u00f3tel-Dieu son: franciscanos, jesuitas, sacerdotes<\/p>\n<p><em>Los pobres enfermos 139<\/em><\/p>\n<p>La se\u00f1ora de Goussault juzga que, en esta obra de caridad para con los pobres enfermos del 118tel-Dieu, las mujeres tendr\u00edan una funci\u00f3n que realizar. Dirigi\u00e9ndose a Vicente de Pa\u00fal, para comu\u00adnicarle su intenci\u00f3n de reunir algunas se\u00f1oras, le ruega que las or\u00adganice y estimule para que sus servicios sean m\u00e1s eficaces. Vicente le ruega le d\u00e9 tiempo para reflexionar. Despu\u00e9s de madura refle\u00adxi\u00f3n le parece que intervenir en este asunto, ser\u00eda \u00abmeter la hoz en mies ajena\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>. Su decisi\u00f3n parece irrevocable: la asistencia es\u00adpiritual de los enfermos depende del cap\u00edtulo de Par\u00eds. A \u00e9l perte\u00adnece tomar sus responsabilidades en este campo.<\/p>\n<p>Ante esta decisi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, la se\u00f1ora de Goussault va a exponer la idea a Juan Francisco de Gondi, arzobispo de Pa\u00adr\u00eds; le desarrolla su plan y termina por convencerle. El arzobispo comunica a Vicente de Pa\u00fal que le agradar\u00eda mucho acogiese favo\u00adrablemente la proposici\u00f3n de esta se\u00f1ora&#8230; y que \u00e9l (el arzobispo) pensaba en los medios de realizar este proyecto <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span>. Ante la volun\u00adtad del arzobispo, el humilde sacerdote se inclina. Es necesario bus\u00adcar y reconocer a Jes\u00fas en todos sus estados para \u2022prolongar la mi\u00adsi\u00f3n del Cristo m\u00edstico: \u00abLa segunda m\u00e1xima de este fiel servidor de Dios, afirma Abelly, era ver siempre a nuestro Se\u00f1or Jesucristo en los dem\u00e1s para excitar m\u00e1s eficazmente su coraz\u00f3n a cumplir con ellos sus obligaciones de caridad. Contemplaba a este divino salvador como obispo y pr\u00edncipe de los pastores en los obis\u00adpos&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>20<\/sup><\/span>. Pero era igualmente necesario tener un juicio exacto para conseguir el fin: servir eficazmente a los enfermos y con\u00adtribuir a su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Reunir un grupo de se\u00f1oras de buena voluntad y de la alta burgues\u00eda no era dif\u00edcil en un siglo donde la piedad y la ternura femeninas ante la miseria constitu\u00edan una de las dos facetas de un juego de emulaci\u00f3n. En un siglo donde ser coqueta y devota al mismo tiempo constitu\u00eda un juego de sociedad, visitar a los en\u00adfermos del H6tel-Dieu y mimarlos era, al mismo tiempo que un acta de caridad y de abnegaci\u00f3n, \u2022un signo de la grandeza que exi\u00adg\u00eda el alto rango que se ocupaba.<\/p>\n<p>de la doctrina cristiana, carmelitas descalzos, jacobinos reformados (domi\u00adnicos) feuillanos (reforma de la orden del C\u00edster), oratorianos: cf. R. Voyer d&#8217;Argensos, <em>155, <\/em>46-47; L. Abelly, <em>1,1. <\/em>I, 139.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 132.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup><em> Ibid., <\/em>132.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup><em> Ibid., <\/em>83.<\/p>\n<p><em>140 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal se aprovecha de este movimiento de la alta sociedad y lo orienta al servicio de los enfermos. Paso a paso es\u00adclarece las actitudes de estas grandes damas, purifica sus intencio\u00adnes, dinamiza sus opciones y les presenta las miserias urgentes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>. Una vez establecido el fin \u2014ocuparse de la asistencia es\u00adpiritual de los pobres enfermos, utilizando la \u00abcolaci\u00f3n\u00bb como me\u00addio de llegar al alma\u2014 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>, Vicente de Pa\u00fal crea la Compa\u00f1\u00eda de las Damas del H\u00f3tel-Dieu de Par\u00eds. Nombrado director perpetuo, orienta este movimiento espiritual-caritativo. Como conoce la si\u00adtuaci\u00f3n del H\u00f3tel-Dieu, sabe que el cuidado de los enfermos est\u00e1 muy abandonado. No les disimula en lo m\u00e1s m\u00ednimo las dificulta\u00addes de la obra, pero les manifiesta que estas dificultades se desva\u00adnecer\u00e1n, si las Damas permanecen en su puesto y realizan su come\u00adtido. Es necesario actuar \u00absuavemente\u00bb, con \u00abbondad\u00bb, pero fir\u00admemente, para poder imitar la manera de obrar, propia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span> y asegurar los medios m\u00e1s eficaces para lograr lo que se pretende.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas cuatro o cinco de estas Damas llegan a las dos de la tarde al H\u00f3tel-Dieu. Adorando a Cristo en la eucarist\u00eda, le piden la gracia de encontrarle para aliviarle y servirle en el \u00faltimo de estos enfermos, ro\u00eddo por la miseria y quiz\u00e1s por el vicio. Des\u00adpu\u00e9s de haberse puesto un delantal, ellas mismas sirven la comida, permitiendo a los enfermos elegir su alimento. Al mismo tiempo les dicen unas palabras de consuelo y de aliento. Si los enfermos no tienen ganas de comer, o fuerzas para ello, les ayudan y les animan a hacerlo. La ternura ser\u00e1 siempre, para Vicente de Pa\u00fal, el gesto que ense\u00f1a a los grandes c\u00f3mo se debe hablar a los hu\u00admildes y c\u00f3mo se les debe servir cuando se les ama <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>. Est\u00e1 con\u00adtento de la acci\u00f3n de las Damas. La carta escrita el 20 de septiem\u00adbre de 1650 a Guillermo Cornaire, sacerdote de la misi\u00f3n, nos lo manifiesta: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntas personas de gran condici\u00f3n de uno y otro sexo piensa usted que hay en Par\u00eds, que visitan, instruyen y ex\u00adhortan todos los d\u00edas a los enfermos del H\u00f3tel-Dieu, y que se en\u00adtregan a ello con una devoci\u00f3n admirable, incluso con perseveran-<\/p>\n<p><sup>21<\/sup><em> Ibid., <\/em>132-133; cf. S.V. I, 253; XIII, 827-828, 861-862.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> S.V. I, 253; XIII, 780.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. S.V. I, 96, 361; VII, 621, VIII, 197; L. Abelly, 1, 1. I, 134-135.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 134-136; S.V. XIII, 861-862; A. Bonnefons, <em>14, <\/em>154-157.<\/p>\n<p><em>Los pobres enfermos 141<\/em><\/p>\n<p>cia? Cierto, quienes no lo han visto tienen dificultad en creerlo, y quienes lo ven est\u00e1n totalmente edificados; en efecto, esta vida es la vida de santos y de grandes santos, que sirven a nuestro Se\u00f1or en sus miembros de la mejor manera que les es posible&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La prudencia de Vicente de Pa\u00fal y su gracia peculiar, admira\u00adble alianza de finura y de bondad profunda, descuellan entre las Damas de la alta sociedad parisina. Les ense\u00f1a a descubrir el fun\u00addamento de la caridad, en su sentido m\u00e1s agudo de la solidaridad humana, que tiene su origen en el descubrimiento de la eminente dignidad de los pobres.<\/p>\n<p>Este movimiento de caridad, agrupado alrededor de la idea de ocuparse de los enfermos del Heytel-Dieu, se re\u00fane regularmente todas las semanas. Vicente de Pa\u00fal, flexible y firme a la vez, presi\u00adde estas reuniones. En ellas escucha, rectifica, exhorta, ordena. Las resoluciones, decididas por mayor\u00eda de votos, se consignan en un registro. Para ayudar a las Damas a hacer su revisi\u00f3n de vida, les interroga en p\u00fablico acerca de la fidelidad en las pr\u00e1cticas de la compa\u00f1\u00eda \u00ab. Habl\u00e1ndoles de la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo por el testimonio de su caridad, no olvida nada de lo que puede hacer perseverar a las Damas en su exigente vocaci\u00f3n: \u00abLa divina providencia se dirige hoy a algunas de vosotras para suplir lo que falta a los pobres enfermos del H\u00f3tel-Dieu&#8230; Vuestra Compa\u00f1\u00edr es una joya para la iglesia y un asilo para los desdichados. Si&#8230; por vuestra culpa llega a desaparecer, quitar\u00edais al p\u00fablico un motivo de gran edificaci\u00f3n y a los pobres un gran alivio&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Durante toda su vida, Vicente de Pa\u00fal se acordar\u00e1 de la expe\u00adriencia de Chatillon. A trav\u00e9s de ella participa en el desarrollo de las obras de asistencia en favor de los pobres enfermos en el siglo xvii.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> S.V. IV, 85.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> S.V. X, 565.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> S.V. XIII, 810 y 811; cf. XIII, 761-774, 779-780, 781-782, 791-797.<\/p>\n<p><em>142 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>LOS NI\u00d1OS EXP\u00d3SITOS<\/li>\n<\/ol>\n<p>Olvidados de sus padres, abandonados por sus madres, mirados con desprecio por la sociedad, los ni\u00f1os nacidos en la miseria y en la verg\u00fcenza son entregados al abandono al principio del siglo XVII. Los historiadores concuerdan en describirnos la suerte desdi\u00adchada de estos ni\u00f1os <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span> abandonados diariamente a la puerta de las iglesias o en la calle. Muchos mueren all\u00ed mismo de hambre y de miseria a la vista de los transe\u00fantes; otros son recogidos por el comisario del barrio y llevados a \u00abLa Couche\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>. De este modo se recogen en Par\u00eds cada a\u00f1o, por lo menos, \u00abtantos cuantos d\u00edas tiene el a\u00f1o\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>. A pesar de los edictos del parlamento y de la bue\u00adna voluntad de los altos comisarios de justicia de la capital <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>, encar\u00adgados de la obra de los exp\u00f3sitos, la suerte de estos abandonados, trasladados a La Coliche, es lamentable <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal conoce perfectamente la triste y desoladora situaci\u00f3n de estos exp\u00f3sitos, cuando afirma: \u00abDesde hace cincuen\u00adta a\u00f1os, no vive ninguno de estos ni\u00f1os\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>6<\/sup><\/span>. Esta frase lapidaria estremece el coraz\u00f3n y hace abrir los ojos. \u00bfPor qu\u00e9 mueren? Vi\u00adcente nos da una respuesta que subleva nuestra sensibilidad: \u00abSe hab\u00eda informado que estos pobres peque\u00f1os estaban mal asistidos: \u00a1una nodriza para cuatro o cinco ni\u00f1os! Los vend\u00edan a mendigos por ocho soles la pieza, quienes les romp\u00edan brazos y piernas para excitar la piedad del p\u00fablico y lograr que les dieran limosna, luego<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Cf. L. Lallemand, <em>98; <\/em>J. F. Terme &#8211; J. B. Lonfalcon, <em>149; <\/em>G. Renoux, <em>140; <\/em>J. Dehausse, 41; P. Coste, <em>38, <\/em>II, 453-480.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> A continuaci\u00f3n del decreto del parlamento de Par\u00eds (11 de agosto de 1552) que obligaba a los altos jueces de la capital a contribuir en la obra de los exp\u00f3sitos, \u00e9stos determinaron instalarlos en las casas del puerto Saint-Landry, \u00abjunto a la casa episcopal\u00bb: d. J. du Breuil, 65, 40. En 1570 el parlamento aprob\u00f3 el proyecto de los Can\u00f3nigos de Notre-Dame de instalar a los ni\u00f1os de Saint-Landry, recomendando al mismo tiempo que los altos jueces de la ciudad tuvieran reuniones de vez en cuando para que pudieran hablar y dictar memorias y art\u00edculos de polic\u00eda&#8230; para el gobierno y admi\u00adnistraci\u00f3n de la obra: cf. L. Lallemand, <em>98, <\/em>8.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> S.V. XIII, 807 (11 de julio de 1657); cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 142.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Los altos jueces de la capital eran diecis\u00e9is.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Cf. J. F. Terme &#8211; J. B. Lonfalcon, <em>149, <\/em>97.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> S.V. XIII, 798 (entre 1640 y 1650).<\/p>\n<p><em>Los ni\u00f1os exp\u00f3sitos 143<\/em><\/p>\n<p>les dejaban morir de hambre&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>. Por a\u00f1adidura, estos ni\u00f1os mo\u00adr\u00edan sin bautismo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, deplorando este abuso, busca los medios de reducirlo. En 1638, a pesar de las dificultades y reticencias, se ocupa de esta nueva obra. Comienza por invitar a algunas Da\u00admas de la Caridad de Par\u00eds a visitar La Couche <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span>. Al principio les habla t\u00edmidamente, tratando de hacer desaparecer los sentimientos de repugnancia y de aclarar las soluciones que podr\u00edan proponer\u00adse <sup>1<\/sup>\u00b0. Como siempre comienza \u00aba modo de prueba\u00bb. El m\u00e9todo em\u00adpleado, a pesar de revelarse m\u00e1s bien ineficaz, es al menos, un de\u00adseo de intentarlo \u00ab. Vicente se obstina, trabaja apasionadamente e incluso genialmente, a partir de esta realidad que se impone. La obra de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, como todas sus fundaciones, no es la realizaci\u00f3n de un programa previsto. Pero como siempre, el buen sentido de Vicente de Pa\u00fal ajustar\u00e1 su esfuerzo y verificar\u00e1 sus m\u00e9todos. El impulso de su sensibilidad har\u00e1 desarrollar esta obra.<\/p>\n<p>De 1638 a 1640 el modesto ensayo triunfa. Por el contrario los ni\u00f1os llevados a La Couche permanecen en la misma extrema ne\u00adcesidad: las rentas faltan a la casa y la preocupaci\u00f3n a las nodrizas. El cap\u00edtulo de Par\u00eds apremia a las Damas para que se encarguen de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos 12<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal convoca en 1640 una asamblea de Damas. La princesa de Cond\u00e9 y la duquesa de Aiguillon, la honran con su pre\u00adsencia <sup>13<\/sup>. El gui\u00f3n del discurso, revela su estado de esp\u00edritu\u00bb; com\u00adprueba la \u00abnecesidad extrema\u00bb en la que se encuentran los ni\u00f1os<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> S.V. XIII, 798; cf. S.V. XIII, 775 (12 de enero de 1640); <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral de Paris, 34, <\/em>307.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> S.V. XIII, 798; cf. IX, 138; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 142.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> En 1638, por falta de nodrizas, las Damas de la Caridad se vieron obligadas a recurrir a la lactancia artificial y ofrecieron \u00abal Fl\u00f3tel-Dieu va\u00adrias cabras\u00bb: cf. G. Renoux, <em>140, <\/em>39; S.V. I, 417 (1 de enero de 1638); L. Abelly, 1, 1. I, 142-143; P. Coste, <em>38, <\/em>II, 457.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Proponer este asunto a las Damas de la nobleza y de la alta burgue\u00ads\u00eda era delicado. Vicente de Pa\u00fal conoce perfectamente el peso de los pre\u00adjuicios de \u2022su tiempo, que exclu\u00edan a los bastardos: cf. J. Dehausse, <em>41, <\/em>18; S.V. I, 433 (febrero de 1638).<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"35\"><sup>11<\/sup><\/td>\n<td width=\"133\">Cf. S.V. I, 417, 421-423,<\/td>\n<td width=\"25\">433,<\/td>\n<td width=\"25\">437,<\/td>\n<td width=\"166\">440-445.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><sup>12<\/sup><\/td>\n<td width=\"133\">Cf. S.V. XIII, 807, 798.<\/td>\n<td width=\"25\"><\/td>\n<td width=\"25\"><\/td>\n<td width=\"166\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><sup>13<\/sup><\/td>\n<td colspan=\"4\" width=\"349\">S.V. II, 6: Vicente de Pa\u00fal escribe en esta carta dirigida a Luisa de<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Marillac el 17 de enero de 1640: \u00abJam\u00e1s he visto tantas Damas en las reu\u00adniones ni tanta modestia al mismo tiempo\u00bb. Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 143.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> Cf. S.V. XIII, 774-775 (12 de enero de 1640).<\/p>\n<p><em>144 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>y habla claramente a las Damas: \u00abEl mismo oprobio que critica\u00admos a los turcos, que es vender a los hombres como si fueran bes\u00adtias\u00bb, existe en Par\u00eds, \u00abporque se venden estos ni\u00f1os a cualquie\u00adra&#8230;\u00bb. Despu\u00e9s combate las objeciones que existen en los esp\u00edritus: elev\u00e1ndose por encima de los prejuicios, obliga a las Damas a ver en estos peque\u00f1os a criaturas de Dios. Inmediatamente trata de los medios de asistirlos: es necesario crear una compa\u00f1\u00eda de Damas para los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, la cual se unir\u00e1 a la de las Damas del H\u00f3tel-Dieu, o se separar\u00e1 de ella, ya se ver\u00e1 qu\u00e9 es lo mejor. En\u00adtrando en lo concreto, determina la tarea diaria de cada una, tarea sencilla, limitada, esperando que las circunstancias obliguen a ir m\u00e1s lejos. En el momento actual el remedio es comenzar ha\u00adciendo lo que se pueda <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>La emoci\u00f3n de Vicente y la firmeza de sus disposiciones pre\u00adcisas obligan a la acci\u00f3n: las Damas se encargan \u2014el 30 de marzo de 1640-<sup>16<\/sup> de los ni\u00f1os que permanecen en La Couche. A los m\u00e1s peque\u00f1os se les lleva a las nodrizas. Cediendo a la vez a los impulsos de su coraz\u00f3n, a la emoci\u00f3n de la oratoria de Vicente y a la miseria de estos peque\u00f1os abandonados, las Damas compren\u00adden que solamente su generosidad puede aliviar y suprimir esta miseria.<\/p>\n<p>Es necesario continuar la obra comenzada. Vicente de Pa\u00fal ali\u00admentar\u00e1 la corriente de caridad de esta obra y su sentido organiza\u00addor la har\u00e1 desarrollar. Su cometido en esta obra de caridad es muy distinto del que la leyenda le ha querido prestar: debe organizar el servicio efectivo de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span><\/strong><strong>, <\/strong>es decir, consolidar las voluntades, cuando siente cualquier vacilaci\u00f3n entre las Hijas de la Caridad, solicitar la generosidad de las Damas, cuando llega la tentaci\u00f3n de olvidar a los ni\u00f1os. Para conseguirlo intentar\u00e1 ha-<\/p>\n<p><strong><sup>15<\/sup><\/strong><strong> S.V. <\/strong>XIII, 776; cf. S.V. XIII 774-778, 782-784.<\/p>\n<p><sup>113<\/sup> Cf. S.V. XIII, 780; L. Abelly, 1, 1. I, 143; P. Coste, <em>38, <\/em>II, 459.<\/p>\n<p><strong><sup>17<\/sup><\/strong> Vicente de Pa\u00fal comienza la obra de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos por un peque\u00f1o ensayo en enero de 1638: S.V. I, 417. Inmediatamente despu\u00e9s se encarga de doce, que los aloja en una casa de la calle des Boulangers: S.V. I, 437; XIII, 780, y consagra una docena de Hijas de la Caridad al servicio de estos ni\u00f1os: S.V. II, 550, III, 55. Manda construir trece casas muy cer\u00adca de Saint-Lazare para recibir a los ni\u00f1os: S.V. XIII, 305, empleando en esta construcci\u00f3n 64.000 libras. En 1647 puede disponer del castillo de Bidtre: S.V. III, 210. En 1649, Vicente pide asilo para ellos en el hos\u00adpital llamado de los \u00abEncerrados\u00bb al procurador general quien le promete toda protecci\u00f3n para los ni\u00f1os&#8230;: S.V. IV, 21.<\/p>\n<p><em>Los ni\u00f1os exp\u00f3sitos 145<\/em><\/p>\n<p>cer pasar a ellas toda su solicitud. Pretende conservar la vida del cuerpo de estos peque\u00f1os y darles una buena educaci\u00f3n. Lo conse\u00adguir\u00e1 a trav\u00e9s de las cartas escritas a Luisa de Marillac, de las con\u00adferencias a las Damas y a las Hijas de la Caridad&#8230; \u00bfQu\u00e9 no har\u00e1 \u00e9l para comunicarse y darse a los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>Cuando encarg\u00f3 a las Hijas de la Caridad que trabajasen con las Damas en la obra de los exp\u00f3sitos, Vicente de Pa\u00fal descubri\u00f3 en ellas cierta vacilaci\u00f3n. La conferencia del 7 de diciembre de 1643 a las hermanas est\u00e1 dedicada a la obra que le es tan querida. En qu\u00e9 tono exalta \u00absu ejercicio de caridad\u00bb, que es una \u00abmisi\u00f3n de caridad\u00bb. Sabe que las dificultades para ocuparse de estos pe\u00adque\u00f1os \u00abno les faltan\u00bb y se lo declara. Pero su genio de caridad encontrar\u00e1 las f\u00f3rmulas de su secreto de alquimia, que convertir\u00e1n, la escoria de los sentimientos demasiado humanos, en esfuerzo de disponibilidad a la voluntad de Dios. \u00abEs un trabajo duro, cierto, hijas m\u00edas\u00bb, les dice, pero \u00abeste trabajo es motivo de agradar mu\u00adcho a Dios\u00bb. A pesar de la repugnancia \u00abes necesario tener gran cuidado\u00bb de estos peque\u00f1os \u00abde madres tan malas&#8230;\u00bb. Lo intere\u00adsante es quebrar su sentimiento y cambiar el penoso esfuerzo de este servicio en facilidad y dulzura. \u00abSolamente el amor de Dios, a\u00f1ade, impulsa a las Hijas de la Caridad a ocuparse de estos ni\u00ad\u00f1os\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span><\/strong><strong>,<\/strong><\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad \u00abdeber\u00e1n orientar a estos ni\u00f1os en la piedad y en la rectitud, de manera que lleguen a ser hombres hon\u00adrados y buenos cristianos\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>Para cumplir lo mejor posible este trabajo duro y delicado deber\u00e1n persuadirse de que los cuidados proporcionados a estos ni\u00f1os \u00abnacidos en el pecado\u00bb, ser\u00e1n \u00abservi\u00adcios hechos en sus personas a la santa infancia de nuestro Se\u00f1or\u00bb <sup>20<\/sup>. Adem\u00e1s ellas tendr\u00e1n el gran honor de educar \u00aba los hijos de Dios\u00bb y de \u00abestimarse sus madres\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal pide a las Hijas de la Caridad una caridad que purifique el instinto del amor maternal. Este amor se construye y se prolonga en la abertura, en el descubrimiento, en el don. Esta<\/p>\n<p><strong><sup>18<\/sup><\/strong> Cf. S.V. IX, 133, 134, 135, 136, 137-138, 140.<\/p>\n<p><strong><sup>19<\/sup><\/strong> Cf. Reglamentos particulares que deben observar las hermanas en\u00adcargadas de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos (1640), n.\u00b0 1, 26 y 28 y las Reglas del oficio de la hermana sirviente de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos: Ap\u00e9ndice, pp. 347 <strong>SS.<\/strong><\/p>\n<p><strong><sup>29<\/sup><\/strong> Cf. Reglamentos particulares que deben observar las hermanas en\u00adcargadas de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, n.\u00b0 2: Ap\u00e9ndice, p. 348; S.V. IX, 134.<\/p>\n<p><strong><sup>21<\/sup><\/strong> Cf. S.V. IX, 132, 133, 137.<\/p>\n<p><em>146 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>entrega maternal les ayudar\u00e1 a orientar su afectividad femenina a trav\u00e9s de la rectitud y de la flexibilidad de su esp\u00edritu y a sublimar lo mejor que hay en ellas: el amor ben\u00e9fico y creador. Para estas \u00abjornaleras\u00bb que trabajan en el campo del \u00abPadre de familia\u00bb, la \u00abfidelidad\u00bb a su voluntad debe ser cumplida hasta en el detalle m\u00e1s minucioso, \u00abporque no es razonable que se perciba el precio de un trabajo que no se ha hecho\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal necesita la colaboraci\u00f3n de la fina sensibilidad y de la ternura maternal de Luisa de Marillac para terminar los detalles de esta obra. Si para Vicente de Pa\u00fal, reformar es cons\u00adtruir, no debe solamente mandar construir trece pabellones \u00bb para acoger el n\u00famero cada vez m\u00e1s creciente de ni\u00f1os abandona\u00addos; debe tambi\u00e9n redactar los reglamentos para las Hijas de la Caridad que se ocupan de este servicio.<\/p>\n<p>Desde el comienzo de la obra de los exp\u00f3sitos, Luisa de Mari-llac recibe informaci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>; se solicita su presencia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>, se la pide su opini\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>26<\/sup><\/span> y se tienen en cuenta sus observaciones <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>. En realidad colabora en la organizaci\u00f3n de la obra con tacto y perspicacia. Pero, es especialmente a la entrega maternal, cultivada y purificada, de Luisa de Marillac \u2014\u00abapenas es usted mujer en otra cosa\u00bb le es\u00adcribe <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>&#8211; a quien Vicente de Pa\u00fal recurre cuando comienza a ela\u00adborar las directrices para las Hijas de la Caridad, encargadas de edu\u00adcar a los exp\u00f3sitos. Luisa de Marillac est\u00e1 al corriente de lo que pasa y quiere. Vicente, ansioso y d\u00f3cil, le escucha y la interroga para poder, al final, coordinar las opiniones, las observaciones. En\u00adtonces da a sus Hijas un reglamento preciso y eficaz <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>29<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Si Vicente de Pa\u00fal se dirige a las Hijas de la Caridad y soli\u00adcita la opini\u00f3n de Luisa de Marillac, tambi\u00e9n se siente obligado a suplicar a las Damas, que hagan todo lo posible para evitar que la obra se hunda. Esta empresa de caridad, que Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> S.V. IX, 141.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. S.V. XIII, 305.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Cf. S.V. I, 410 (a finales de 1637); I, 419 (enero de 1638); I, 433, 436-437, 440, 443, 445, 572; II, 581.<\/p>\n<p>25 Cf. S.V. I, 437, 459.<\/p>\n<p>26 Cf. S.V. IV, 188.<\/p>\n<p>27 Cf. S.V. I, 419, 436-437.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> S.V. I, 584.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> Cf. Reglamentos particulares que deben observar las Hermanas en\u00adcargadas de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos <em>y S.V. <\/em>I, 113, 114; III, 253, 254; IV, 188; VIII, 206.<\/p>\n<p><em>Los ni\u00f1os exp\u00f3sitos 147<\/em><\/p>\n<p>comenzado al confiar algunos de estos peque\u00f1os a Luisa de Mari-llac, se desarrolla de una manera imprevista. La afluencia aumenta y los organizadores est\u00e1n materialmente desbordados. Se requiere ocuparse del alojamiento, de la educaci\u00f3n de estos ni\u00f1os y de todas las cargas financieras de la obra, que son de grandes proporciones: en 1640 cuesta ya 40.000 libras <sup>30<\/sup>. La renta fija de que goza la obra est\u00e1 lejos de ser suficiente, incluso, si a ella se a\u00f1aden los grandes sacrificios pecuniarios que la casa de Saint-Lazare se impo\u00adne <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>. Las Damas cotizan entre s\u00ed y piden por todas partes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>. Co\u00admo siempre, la duquesa de Aiguillon da copiosamente \u00ab. La reina, en nombre de su hijo, aumenta la renta fija de 4.000 libras a 12.000 \u00ab. Pero en 1647, la miseria aumenta, el celo de las Damas disminuye. Su generosidad, solicitada por otras miserias m\u00e1s ur\u00adgentes, est\u00e1 a punto de olvidar a los peque\u00f1os. Vicente de Pa\u00fal tiene que emplear su incansable tenacidad para llegar cada a\u00f1o a equilibrar el presupuesto. Convoca Una asamblea plenaria de Da\u00admas y les dirige un discurso que brota con fuerza de su cora\u00adz\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>35<\/sup><\/span>. El padre Vicente es elocuente. A continuaci\u00f3n de esta asam\u00adblea, dice Abelly \u00ab, la reina concede el castillo de Bic\u00e9tre para alo\u00adjar a los ni\u00f1os. Luisa de Marillac, que dif\u00edcilmente se deja arrastrar por el entusiasmo, al contrario de las Damas, comprueba las difi\u00adcultades para instalar y cuidar all\u00ed a los peque\u00f1os. En una de sus<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>\u00b0 L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 143.<\/p>\n<p><sup>31<\/sup> \u00abUn d\u00eda alguien cont\u00f3 a Vicente, escribe Abelly, que un sacerdote de su Compa\u00f1\u00eda hab\u00eda dicho que el cuidado que ten\u00eda de estos ni\u00f1os era la causa de la gran pobreza de Saint-Lazare, que se encontraba econ\u00f3mica\u00admente en situaci\u00f3n dif\u00edcil y estaba a punto de arruinarse totalmente&#8230;\u00bb: L. Abelly, <em>1, 1. III, <\/em>127.<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> Cf. S.V. III, 253 (19 de octubre de 1647).<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> En 1643 la duquesa de Aiguillon hab\u00eda dado 5.000 libras en moneda: L. Lallemand, <em>98, <\/em>108.<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> Luis xm concede a la obra de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, \u00aba t\u00edtulo de feu\u00addo y limosna\u00bb una renta anual de 4.000 libras. Ana de Austria declara en nombre de su hijo: \u00abque imitando la piedad y caridad del Rey difunto, vir\u00adtudes verdaderamente reales, el Rey a\u00f1ade a este primer don, otro de 8.000 libras\u00bb. Los documentos se encuentran publicados en <em>Code de l&#8217;H\u00f3pital-G\u00e9n\u00e9ral de Paris, 34, <\/em>307-309; cf. L. Lallemand, <em>98, <\/em>9; J. F. Terme, &#8211; J. B. Lonfalcon, 149, 100; S.V. I, 418 en la nota que proviene de la p. 417.<\/p>\n<p><sup>35<\/sup> Cf. S.V. XIII, 801 (1647).<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 144.<\/p>\n<p><em>148 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>cartas expone sus objeciones a Vicente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>37<\/sup><\/span>. Prev\u00e9 las dificultades y \u00e9stas no tardan en llegar <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>38<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La Fronda tiene tambi\u00e9n sus repercusiones en la obra de los exp\u00f3sitos: las Damas, al no recibir las rentas de los arrendatarios de su hacienda, se desentienden de ayudar a la obra. Sin embargo no se puede dejar a los ni\u00f1os en situaci\u00f3n de morir <sup>33<\/sup>. Una vez m\u00e1s se piensa en el fin de la obra: falta el pan y la ropa, y las no\u00addrizas, a quienes no se paga, devuelven a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac, que est\u00e1 con frecuencia en Bic\u00e9tre, conoce los m\u00e1s m\u00ednimos detalles de la administraci\u00f3n; puede juzgar mejor que nadie las necesidades de la obra. Sus cartas de esta \u00e9poca son desoladoras. El edificio no re\u00fane las condiciones para alojar y edu\u00adcar a los ni\u00f1os, las limosnas no llegan y las Damas dan la impre\u00adsi\u00f3n de desinteresarse de los peque\u00f1os. En diversas cartas a Vi\u00adcente de Pa\u00fal, Luisa de Marillac se resigna a abandonar todo, \u00abaun\u00adque si la obra contin\u00faa, nos veremos obligados a consumir\u00adnos&#8230;\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p>El padre Vicente no se resigna. Como respuesta a estos lamen\u00adtos, escribe: \u00abLa obra de los exp\u00f3sitos est\u00e1 en manos de nuestro Se\u00f1or\u00bb y a\u00f1ade: \u00abEl viernes veremos el resultado de la proposi\u00adci\u00f3n de la se\u00f1ora De Herse\u00bb \u00ab. Convoca una asamblea plenaria a la que ciertas Damas no asisten, porque la presidenta De Herse hab\u00eda susurrado que era necesario aportar dinero <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>. Vicente, en un discurso que se ha hecho c\u00e9lebre, habla en\u00e9rgicamente: \u00abEst\u00e1is obligadas a asistirles\u00bb, porque \u00abse encuentran en extrema necesi\u00addad\u00bb y porque la \u00abprovidencia os ha convertido en madres adop\u00adtivas de estos ni\u00f1os\u00bb. \u00abQuerer abandonarlos, siendo sus madres adoptivas&#8230; ser\u00eda matarlos\u00bb. Si los abandon\u00e1is, \u00ab\u00bfqu\u00e9 dir\u00e1 Dios que os los ha encomendado?&#8230; \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 el p\u00fablico que os ha elo\u00adgiado y bendecido al ver la preocupaci\u00f3n que hab\u00e9is demostra\u00addo?&#8230; \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1n el rey y los magistrados que os los han con-<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> Cf. S.V. III, 211 (julio de 1647), en esta carta Luisa de Marillac escribe a Vicente de Pa\u00fal: \u00abTemo que tengamos que abandonar el servicio de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos\u00bb.<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> Cf. S.V. III, 226 (agosto de 1647).<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> Cf. S.V. III, 508-509, 523.<\/p>\n<p><sup>49<\/sup> S.V. III, 596 (febrero de 1650); cf. III, 508-509; III, 511-512, 595-<\/p>\n<p>596, 522.<\/p>\n<p>41 S.V. III, 524-525 (diciembre de 1649).<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> Cf. S.V. III, 523.<\/p>\n<p><em>Los galeotes 149<\/em><\/p>\n<p>fiado?&#8230; \u00bfqu\u00e9 dir\u00e1n estas criaturas? \u00a1Ay! que vosotras, queridas madres, \u00a1nos abandon\u00e9is! Que nos hayan abandonado nuestras pro\u00adpias madres, \u00a1qu\u00e9 importa! son malas; pero que vosotras hag\u00e1is lo mismo, vosotras que sois buenas, es lo mismo que decir que Dios nos ha abandonado y que no es nuestro Dios. Finalmente, \u00bfqu\u00e9 di\u00adr\u00e9is vosotras mismas a la hora de la muerte, cuando Dios os pre\u00adgunte por qu\u00e9 hab\u00e9is abandonado a estas criaturas? Todo esto, se\u00f1oras, parece exigir que deb\u00e9is esforzaras en continuar\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal conoce las objeciones y trata de refutarlas: \u00abLa situaci\u00f3n actual, que empobrece a todas y cada una&#8230;\u00bb. \u00abVos\u00adotras sois cien\u00bb si cada una hace el esfuerzo de dar algo&#8230; todo se salvar\u00e1. Hay quienes saben dar, a\u00f1ade: una se\u00f1ora ha dado \u00abto\u00addas sus joyas\u00bb. Algunas dicen: \u00abNo tengo dinero\u00bb \u2014\u00ab\u00a1Ay! cu\u00e1ntos adornos tienen en casa que no sirven para nada! Desgraciadamente, se\u00f1oras, estamos muy alejados de los sentimientos de piedad que ten\u00edan los hijos de Israel, cuyas mujeres dieron sus joyas para cons\u00adtruir un becerro de oro&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>43<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta asamblea, las Damas terminan por pagar las deudas, retribuir a las nodrizas y encontrar pan para los ni\u00f1os. Se contin\u00faa la obra. Los peque\u00f1os son trasladados de Bic\u00e9tre a Pa\u00adr\u00eds <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>44<\/sup><\/span>. Vicente de Pa\u00fal pide que sean alojados en el hospital de los \u00abinternados\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>45<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal en esta obra, que requer\u00eda un re\u00admedio urgente en el siglo xvii, marca un progreso social. Su inte\u00adligencia y su coraz\u00f3n consiguen quebrantar la fuerza de los pre\u2022 juicios de su tiempo respecto a los exp\u00f3sitos. As\u00ed puede ense\u00f1ar a los dem\u00e1s lo que se debe hacer para que la obra sea eficaz.<\/p>\n<ol>\n<li>Los GALEOTES<\/li>\n<\/ol>\n<p>La marina real, en el siglo xvii, reclama constantemente brazos para remar. Para responder a esta necesidad, los tribunales conde\u00adnan a criminales y delincuentes de derecho com\u00fan a servir en las<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> Cf. S.V. XIII, 797-800.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> S.V. IV, 4; cf. III, 437.<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> Cf. S.V. IV, 21.<\/p>\n<p><em>150 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>galeras. El tiempo de la condena puede durar varios a\u00f1os, a veces se prolonga durante toda la vida del condenado.<\/p>\n<p>Creando galeotes por sentencia condenatoria, los jueces no so\u00adlamente intentan defender una regi\u00f3n o una provincia \u2014no siempre amenazadas\u2014 sino tambi\u00e9n ejercer la funci\u00f3n de sargentos recluta\u00addores. De esta manera participan, en cuanto les es posible, en la gloria de las armas del rey. Cualquier pretexto es bueno, a juicio de estos se\u00f1ores del parlamento, para hacer crecer la chusma de los galeotes, diezmada continuamente por la enfermedad, el agotamien\u00adto v la muerte. Siempre encuentran pretextos para condenar a ga\u00adleras a asesinos, salteadores de caminos, vagabundos y mendigos, contrabandistas de sal, campesinos sublevados o incapaces de pagar la renta al estado y desertores de las tropas.<\/p>\n<p>Antes de comenzar sus servicios en las galeras del rey, los for\u00adzados esperan en las prisiones el momento de trasladarse en masa a los puertos. En Par\u00eds, antes de 1618, se encuentran encarcelados en la \u00abConciergerie\u00bb y en otras prisiones, amontonados en sus cala\u00adbozos estrechos, sucios, mal vestidos y sin luz. Tratados duramente, como bestias de carga, se les somete a la tortura de la cadena cor\u00adta que les impide casi todo movimiento&#8217;.<\/p>\n<p>En 1618, Vicente de Pa\u00fal, para mejorar la situaci\u00f3n de estos condenados, obtiene su traslado a un edificio del arrabal Saint-Honor\u00e9, cercano a la iglesia de Saint-Rooh <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>. All\u00ed permanecen hasta 1632. Se puede suponer que su situaci\u00f3n mejor\u00f3 un poco. Sin embargo seg\u00fan la expresi\u00f3n de Ren\u00e9 de Voyer d&#8217;Argenson, \u00abse pudren vivos en las mazmorras por falta de aire\u00bb <sup>3<\/sup>. De nuevo Vi-<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Antes del a\u00f1o 1618 \u00ablos criminales condenados a galeras, escribe Abelly, estaban encarcelados en las mazmorras de la Conciergerie y en otras prisiones, donde se pudr\u00edan en la miseria, se encontraban extenuados por la debilidad y totalmente abandonados en todo lo referente al cuerpo y al alma\u00bb: L. Abelly, 1, 1. I, 59; cf. P. Collet, 36, I, 95 nota; P. Coste, <em>38, <\/em>I, un. nota 1; Bourdaloue, <em>21, VIII, <\/em>53.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 59; cf. P. Collet, 36, I, 95 nota.<\/p>\n<p>a &#8211;<sup>.<\/sup>Despu\u00e9s de la sentencia de condenaci\u00f3n, escribe el conde de Argen-son, ellos (los condenados a galeras) no sal\u00edan nunca de las mazmorras&#8230; de tal manera que, por falta de tomar el aire, se pudr\u00edan vivos en las fosas. La Compa\u00f1\u00eda se sinti\u00f3 afectada por esta miseria que con frecuencia era la causa de la muerte de los condenados y privaba al rey del servicio que podr\u00edan hacerle. Por esto, se decidi\u00f3 a pagar un sueldo a cuatro hombres que los inspeccionaban mientras estaban en el patio, y en raz\u00f3n de esta se\u00adguridad se concedi\u00f3 este alivio a los desdichados condenados\u00bb: R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>18.<\/p>\n<p><em>Los galeotes 151<\/em><\/p>\n<p>dente de Pa\u00fal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span> solicita un cambio de prisi\u00f3n para estos desdicha\u00addos. A petici\u00f3n suya son trasladados a la Tournelle, a la orilla iz\u00adquierda del Sena, frente a la isla de Saint-Louis, una de las fortale\u00adzas del rey de Francia, convertida desde 1630 en dep\u00f3sito de ga\u00adleotes. Al solicitar esta nueva morada, el capell\u00e1n general de ga\u00adleras intenta asegurarles la ayuda necesaria en los aspectos ma\u00adterial, moral y religioso y, de esta manera, mejorar su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En enero de 1617, la se\u00f1ora de Gondi hizo que Vicente de Pa\u00fal descubriera la miseria moral de los campesinos. El 8 de enero de 1619, el se\u00f1or de Gondi, general de las galeras del rey, ha\u00adci\u00e9ndole nombrar, por decreto real, capell\u00e1n general de galeras <sup>5<\/sup>, le va a hacer descubrir la deformidad horrible de un nuevo mal, m\u00e1s desolador que la pobreza de los campesinos.<\/p>\n<p>En la prisi\u00f3n y en las galeras existe una llaga vergonzosa que hay que curar. Pero \u00bfqu\u00e9 hacer? \u00bfC\u00f3mo obrar? Como en Ch\u00e1ti-non, Vicente de Pa\u00fal buscar\u00e1 los medios para ser eficaz, aun cuando su nombramiento de capell\u00e1n general no le imponga la carga ni le conceda el derecho de asistir espiritualmente a los forzados de la capital <sup>s<\/sup>.<\/p>\n<p>Vicente estudia c\u00f3mo asegurar met\u00f3dicamente la ayuda material y espiritual a los forzados de Par\u00eds. Preocupado y atento, escucha\u00adr\u00e1 e investigar\u00e1 para poder perfeccionar su acci\u00f3n. Como siempre se servir\u00e1 de intermediarios \u2014reconoce su valor\u2014 a fin de com\u00adpartir ideas y permitir que las inspiraciones se consoliden.<\/p>\n<p>Si la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento se compromete vigorosa y eficazmente en la ludha contra la conducta deplorable de los guar\u00addianes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>, Vicente, perspicaz y personal, trabaja tambi\u00e9n con igual perseverancia, pero con una preocupaci\u00f3n m\u00e1s fraternal. En esta obra com\u00fan, cada uno act\u00faa con sus medios propios.<\/p>\n<p>Si Vicente de Pa\u00fal realiz\u00f3 esta obra con esp\u00edritu de fraternidad, podemos imaginar sus sentimientos para con estos pobres, a quie-<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> L. Abelly, 1, 1. I, 127.<br \/>\nCf. S.V. XIII, 55.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup><em> Si a <\/em>los prisioneros condenados a galeras les faltaba todo, principal\u00admente los \u00abauxilios espirituales\u00bb, incluso en 1634, seg\u00fan el relato de Ren\u00e9 de Voyer d&#8217;Argenson, hay que decir, que como todas las prisiones de Par\u00eds, la prisi\u00f3n de la Tournelle depend\u00eda del procurador general no de la admi\u00adnistraci\u00f3n de las galeras. Esta asistencia pertenec\u00eda en derecho al p\u00e1rroco de la parroquia, quien, por otra parte, la reivindicaba. Cf. R. Voyer d&#8217;Ar-genson, <em>155, <\/em>55-56; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 129, 127, 60.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>54-56.<\/p>\n<p><em>152 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>nes \u00abvio tratados como bestias\u00bb <strong><sup>5<\/sup><\/strong><strong>. <\/strong>Nombrado capell\u00e1n real de las galeras se prodiga \u00abpara proporcionar toda clase de servicios a estos desdichados\u00bb &#8216;<span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span> y \u00abpara darse totalmente a ellos\u00bb, se expone in\u00adcluso al contagio \u00ab. Ausente de Par\u00eds, recomienda a dos virtuosos eclesi\u00e1sticos, Almer\u00e1s (que llegar\u00e1 a ser su hombre de confianza) y Bodin, capell\u00e1n de la casa de los Gondi en Villepreux, que se ocupen de ellos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A partir del 17 de abril de 1625, una de las obligaciones im\u00adpuestas a los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, por con\u00adtrato de fundaci\u00f3n <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span><\/strong><strong>, <\/strong>es la asistencia espiritual de los galeotes. Comprometido en la obra de los forzados, Vicente solicita la ayuda de las Damas de la Caridad de la parroquia de Saint-Nicolas. En 1632, alaba el \u00abm\u00e9rito incomparable delante de Dios\u00bb de su \u00abcaridad para con los pobres forzados\u00bb \u00ab. Una vez establecidas las Damas de la Caridad del H6tel-Dieu, su director orienta la caridad de las mismas hacia la miseria que aflige a estos condenados. A partir de 1640 son las Hijas de la Caridad quienes se hacen sus siervas <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s que la experiencia ha mostrado las necesidades y los detalles <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span><\/strong> significativos, Vicente de Pa\u00fal da a las Hijas de la Ca\u00adridad, que trabajan entre los forzados, un reglamento que demues\u00adtra al mismo tiempo su preocupaci\u00f3n por ellas y su compasi\u00f3n ha\u00adcia ellos. Su arte consiste en crear reglamentos para los pobres y no ajustar los pobres a sus reglamentos. El conoce perfectamente la vocaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad\u00bb. El cometido que les asigna, haci\u00e9ndolas pasar del claustro a los calabozos, es reducir uno de los c\u00e1nceres de la antigua marina. La asistencia corporal realizada por las Hijas de la Caridad, cuya vocaci\u00f3n es la ofrenda a Dios de todo lo que son y de todo lo que hacen para el serivicio de los po\u00adbres\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span><\/strong><strong>, <\/strong>se ofrece a los forzados con una delicadeza extrema.<\/p>\n<p>8 S.V. X, 125.<\/p>\n<p><strong><sup>9<\/sup><\/strong> L. Abelly, <em>1,1. <\/em>I, 59.<\/p>\n<p>10 <em>Ibid., <\/em>60.<\/p>\n<p><strong>11 <\/strong><em>Ibid., <\/em>60.<\/p>\n<p>12 Cf. S.V. XIII, 201.<\/p>\n<p><strong>13 Cf. S.V. <\/strong>I, 166; L. Abelly, <em>1,1. <\/em>I, 128.<\/p>\n<p><strong>14 <\/strong>Cf. S.V. II, 20; II, 26.<\/p>\n<p><strong>15 <\/strong>Cf. <em>Ibid., <\/em>114.<\/p>\n<p>la Cf. <em>Ibid., <\/em>IX, 533-534; IX, 662; X, 658, 661; VII, 49.<\/p>\n<p><strong>17 Cf. <\/strong><em>Ibid., <\/em>X, 661.<\/p>\n<p><em>Los galeotes 153<\/em><\/p>\n<p>Esta asistencia corporal se extiende a todo cuanto respecta a la comida, al lavado de ropa y al cuidado de los enfermos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>. Ellas compran los v\u00edveres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span> y si el dinero falta van a pedirlo a las per\u00adsonas caritativas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>20<\/sup><\/span>. Ellas mismas llevan todos los d\u00edas \u00absu raci\u00f3n de comida\u00bb a cada uno de los que antes no recib\u00edan m\u00e1s que pan y agua. Todos los s\u00e1bados estos prisioneros, que antes estaban \u00abcomidos por la miseria\u00bb, reciben su paquete de ropa limpia. An\u00adtes de salir para las galeras se les proporciona la ropa necesaria para la duraci\u00f3n del viaje. Cuando los forzados se van, las herma\u00adnas garantizan la salubridad de esta mazmorra de miseria y de des\u00adorden, vaciando y acomodando \u00ablos jergones y limpiando la sa\u00adla\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>. Los enfermos son objeto de cuidados especiales. No se des\u00adcuida nada para curarlos, consolarlos o prepararlos para comparecer delante de Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Si Vicente quiere que las Hijas de la Caridad alivien el cuer\u00adpo de los forzados, intenta al mismo tiempo arrancar la amargura de sus almas. Deben ser en estos calabozos sucios y corrompidos \u00abcomo la luz del sol, que pasa continuamente sobre el esti\u00e9rcol sin mancharse lo m\u00e1s m\u00ednimo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>. En sus reglas particulares en\u00adcuentran lecciones de \u00abdulzura\u00bb, \u00abpaciencia\u00bb y \u00abcompasi\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>. El servicio de esta categor\u00eda de pobres debe polarizar su psicolog\u00eda de siervas. Estos pobres, a pesar \u00abdel lamentable estado en que se encuentran, tanto en su alma como en su cuerpo\u00bb, no dejan de set \u00ablos miembros de quien se hizo esclavo para rescatamos a todos de la servidumbre del demonio\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>. Im\u00e1genes, a su manera, de quien se hizo pobre, estos desdichados reclaman la comprensi\u00f3n de los dem\u00e1s. Ellos sensibilizan a las Hijas de la Caridad estas gracias humillantes e inspiradoras; les ofrecen la posibilidad de rogar a Dios por algunos de los que \u00abcometen excesos de insolencia contra<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Reglamentos particulares que deben observar las hermanas encarga\u00addas de los galeotes, art\u00edculos 3, 4, 5, Ap\u00e9ndice, p. 345.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Cf. Los mismos reglamentos, art\u00edculos 3 y 14, Ap\u00e9ndice, pp. 345, 347.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> Cf. carta de Luisa de l4arillac a Vicente de Pa\u00fal: S.V. IV, 426.<\/p>\n<p>21 Reglamentos particulares que deben observar las hermanas encar\u00adgadas de los galeotes, art\u00edculos 4 y 6, Ap\u00e9ndice, p. 345.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Cf. los mismos reglamentos, art\u00edculo 5, Ap\u00e9ndice, p. 345.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. los mismos reglamentos, art\u00edculo 18, Ap\u00e9ndice, p. 347.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Cf. los mismos reglamentos, art\u00edculo 8.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Cf. <em>Ibid.<\/em><\/p>\n<p><em>154 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>ellas\u00bb \u00ab. Estos pobres les permiten continuar la misi\u00f3n de com\u00adpasi\u00f3n de quien fue enviado para consolar a \u00abla muchedumbre\u00bb. Como \u00abesta muchedumbre\u00bb, \u00abestos pobres forzados est\u00e1n abando\u00adnados en manos de personas que no tienen ninguna piedad\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>. \u00ab\u00a1Oh! hermanas, dir\u00e1 Vicente, qu\u00e9 felicidad servir a estos pobres forzados\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>. Por encima del trabajo y del cansancio deben \u00abser\u00advir con excesivo placer\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>29<\/sup><\/span> a estos pobres que han emocionado al buen padre <sup>.<\/sup>Vicente. \u00abDios quiere, dice \u00e9l, que estos rostros hu\u00admanos, hijos como todos los hombres, del &#8216;Padre de mise\u00adricordia&#8217;, sean servidos por sus propias hijas, puesto que decir una Hija de la Caridad, es lo mismo que decir hija de Dios\u00bb <sup>3\u00b0<\/sup>.<\/p>\n<p>En 1622, Vicente hace su primera visita a sus parroquianos de Marsella <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>. En 1632, va a Burdeos a predicarles una misi\u00f3n en las galeras <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>. En Marsella y en Burdeos no puede ofrecerles m\u00e1s que paliativos a sus sufrimientos, o ayuda espiritual. El espect\u00e1culo que encuentra all\u00ed le parece vergonzoso: unos hombres atados a sus cadenas, aplastados por un trabajo agotador, mal alimentados, an\u00addrajosamente vestidos, injuriados y golpeados. Condenados a veces hasta el fin de sus vidas, retenidos con frecuencia mucho m\u00e1s tiem\u00adpo de lo decidido por la sentencia judicial, se convierten en seres sublevados o resignados. Seg\u00fan Abelly, las galeras ce Marsella son una verdadera imagen del infierno, donde no se oye tablar de <strong>Dios <\/strong>si no es para renegar de \u00e9l <em>y <\/em>deshonrarle \u00ab.<\/p>\n<p>En esta c\u00e1rcel de miserias, la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento de Marsella intenta asegurar met\u00f3dicamente ayudas materiales y espirituales. Sobre todo, realiza una acci\u00f3n eficaz contra los capri\u00adchos de los administradores, que quieren eternizar la condena a los que ya la han cumplido. Incluso piensa en establecer un hospital para alojar en \u00e9l a los enfermos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>34<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Juan Bautista Gault, oratoriano, obispo de Marsella, y el caba\u00adllero de la Coste, Gaspar de S\u00edminiane, miembro de la Compa\u00f1\u00eda<\/p>\n<p>26 Cf. <em>Ibid.<\/em><\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Cf. S.V. X, 125 y los reglamentos citados, art\u00edculo 1, Ap\u00e9ndice,<\/p>\n<ol start=\"344\">\n<li>344.<\/li>\n<\/ol>\n<p>28 S.V. X, 125.<\/p>\n<p>29 Cf. S.V. X, 645; IX, 684.<\/p>\n<p>30 S.V. X, 125.<\/p>\n<p><sup>31<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1,1. <\/em>I, 58.<\/p>\n<p>32 Cf. <em>Ibid., <\/em>60.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup><em> Ibid., <\/em>58.<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> Cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>56, 90.<\/p>\n<p><em>Los galeotes 155<\/em><\/p>\n<p>del santo sacramento, son los dos grandes protectores de los ga\u00adleotes en Marsella. En Par\u00eds, Vicente de Pa\u00fal y la duquesa de Aiguillon, t\u00eda de Aramando-Juan du Plessis, duque de Richelieu, por el momento general de las galeras, se interesan por su situa\u00adci\u00f3n. Se establecen relaciones entre Marsella y Par\u00eds. El obispo, Vicente de Pa\u00fal y la duquesa de Aiguillon conversan acerca de la gran misi\u00f3n que se piensa dar y tambi\u00e9n de los forzados enfer\u00admos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>35<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En marzo de 1643, llegan a Marsella cinco misioneros de Saint-Lazare, a las \u00f3rdenes del padre Du Coudray, para evangelizar a los galeotes de la ciudad. Es necesario encontrar m\u00e1s misioneros. Los enviados por Vicente no son suficientes. El fundador de los Sa\u00adcerdotes del sant\u00edsimo sacramento, de Authier, presta ocho, los oratorianos se ofrecen y los jesuitas se encargan de las galeras en las cuales ejercen su ministerio como capellanes. Comenzada la mi\u00adsi\u00f3n, el obispo trabaja como un \u00abverdadero misionero\u00bb: catequiza, predica, confiesa, promete su apoyo a quienes se quejan de injusti\u00adcias. Los misioneros, arrastrados por su ejemplo, llegan a ser admi\u00adrables en su celo y bondad. La misi\u00f3n tiene un \u00e9xito maravilloso <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>36<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dos meses de misi\u00f3n, el ambiente de las galeras se renueva. Los galeotes, en lugar de renegar del nombre de Dios, los domingos y d\u00edas de fiesta cantan v\u00edsperas y algunos leen vidas de santos. Los sacerdotes de Vicente de Pa\u00fal catequizan a los tur\u00adcos que piden el bautismo. El obispo se siente feliz de haber \u00abcontra\u00eddo su enfermedad en las galeras\u00bb y \u00abde morir por el servi\u00adcio de su maestro en el verdadero lecho de honor\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>37<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El proyecto de un hospital, comenzado en 1618 por Felipe Ma\u00adnuel de Gondi, antiguo general de galeras, se vuelve a emprender en 1643. El 24 de abril de 1645, el hospital est\u00e1 terminado gra\u00adcias, escribe Ren\u00e9 de Voyer d&#8217;Argenson, a la acci\u00f3n de la duquesa de Aiguillon y de Vicente de Pa\u00fal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>38<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>35<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 129-131; R. Allier, 3, 53-54; P. Coste, <em>38, <\/em>II, 532.<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> Marohetty, <em>111, <\/em>247; cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>91.<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> Marchetty, <em>111, <\/em>292; cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>91.<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> Cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>91. Para conocer c\u00f3mo se hac\u00eda sub\u00adsistir el Hospital, cf. S. V. VII, 249; VII, 378: \u00abHay alguna esperanza de hacer subsistir el hospital. Varias personas influyentes trabajan y se ocupan de este asunto. Acabo de enviar una carta a la duquesa de Aiguillon, para que vea que la cosa es urgente y renueve sus solicitaciones para mantener esta obra, que est\u00e1 a punto de perecer y que es la obra de sus manos&#8230;\u00bb. \u00abNico-<\/p>\n<p><em>156 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>Los misioneros de Vicente de Pa\u00fal permanecen en Marsella despu\u00e9s de la misi\u00f3n. El caballero de la Coste, \u00abeste gran servidor de Dios\u00bb, como dice Vicente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>39<\/sup><\/span>, solicita la presencia de estos \u00abva\u00adlerosos campeones\u00bb suplicando al Se\u00f1or \u00abpoder tener all\u00ed tres o cuatro para hacer la guerra al diablo e impedirle apoderarse de estos pobres forzados, a quienes Jesucristo ha rescatado con el pre\u00adcio de su sangre\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>40<\/sup><\/span>. Este deseo se hace realidad. El 25 de julio de 1643 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>41<\/sup><\/span> la generosidad de la duquesa de Aiguillon permite el esta\u00adblecimiento de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n en Marsella. Los mi\u00adsioneros se establecen all\u00ed en 1644 bajo la direcci\u00f3n del padre. Francisco Dufestel. La presencia requerida del capell\u00e1n general de galeras se prolonga por la acci\u00f3n y el esp\u00edritu de sus misioneros <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Si Vicente de Pa\u00fal desarrolla y organiza un movimiento de ca\u00adridad y de humanidad en favor de los forzados, sus misioneros con\u00adtinuar\u00e1n este mismo movimiento acompa\u00f1ando a los galeotes, in\u00adcluso en el mar.<\/p>\n<ol>\n<li>AYUDA A LA PROVINCIA DE LORENA<\/li>\n<\/ol>\n<p>A partir de 1639, Vicente de Pa\u00fal entra insensiblemente en la vida del pa\u00eds. A trav\u00e9s de sus grandes fundaciones (la Congrega\u00adci\u00f3n de la misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad, las \u00abCaridades\u00bb) la iglesia de Francia se preocupa de las zonas devastadas.<\/p>\n<p>En 1636, el ej\u00e9rcito de los imperiales avanza hacia Par\u00eds y llega a apoderarse de Corbie. Ante la amenaza del enemigo, el gobierno real decide utilizar la propiedad de Saint-Lazare para organizar compa\u00f1\u00edas militares, distribuir armas y albergar a soldados <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>. El mismo a\u00f1o, en respuesta a la demanda del canciller S\u00e9guier, los sacerdotes de Vicente de Pa\u00fal, son nombrados capellanes de los<\/p>\n<p>l\u00e1s Fouquet, en ese momento procurador general, da 2.000 libras de limosna para el hospital de los forzados, e impedir que los administradores aban\u00addonen a los enfermos\u00bb: S.V. VII, 503; cf. S.V. VIII, 388, 395, 420, 438, 451. El rey env\u00eda 12.000 libras de renta anual, cf. S.V. VIII, 470; L. Abelly, 1, 1. I, 130.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> S.V. III, 474.<\/p>\n<p>40 R. Allier, 4, 156: carta del caballero de la Coste al padre Du Coudray, sacerdote de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> Cf. S.V. XIII, 298-301.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> Cf. S.V. XIII, 302; L. Abelly, <em>1, <\/em>1. I, 130.<br \/>\n<sup>1<\/sup> Cf. S.V. I, 340; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 153-154.<\/p>\n<p><em>Ayuda a la provincia de Lorena 157<\/em><\/p>\n<p>ej\u00e9rcitos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>. Las Hijas de la Caridad, por voluntad de la reina, ser\u00e1n enviadas, m\u00e1s tarde, a los campos de batalla.<\/p>\n<p>De 1635 a 1660, las campi\u00f1as francesas sirven de teatro a la guerra extranjera y civil. Sucesivamente son campos de batalla, zo\u00adnas de paso y acantonamiento de las tropas. Durante la guerra franco-espa\u00f1ola y los cuatro a\u00f1os de la Fronda, Vicente de Pa\u00fal organiza e instala un nuevo ej\u00e9rcito para \u00abconstruir\u00bb y \u00abplantar\u00bb donde las tropas se establecen para \u00abarrancar\u00bb y \u00abdestruir\u00bb.<\/p>\n<p>Cierto, y es necesario repetirlo una vez m\u00e1s, Vicente de Pa\u00fal no est\u00e1 solo para aliviar esta miseria. Las Damas de la Caridad, los miembros de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento y el movimien\u00adto caritativo de Port-Royal participan en esta empresa caritativa, realizando cada uno una funci\u00f3n distinta.<\/p>\n<p>La desolada provincia de Lorena, recinto secular de grandes batallas, es arrasada e incendiada de 1635 a 1645 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>. En esta pro\u00advincia angosta se re\u00fanen todos los esfuerzos y las tropas luchan y viven en 1635 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>. Sublevados contra Luis xiii, los loreneses son de\u00adrrotados y castigados cruelmente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Cf. S.V. I, 347; L. Abelly, <em>1, I, <\/em>154-156.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Cf. A. Digot, <em>47, <\/em>V; R. Mousnier, <em>120: <\/em>carta de Barrillon, fechada en Bar, el 16 de junio de 1635: I, 257-258. Para conocer la situaci\u00f3n de la ocu\u00adpaci\u00f3n de Lorena en 1635, d. I, 280-282. Alimentar a las tropas arruina a la provincia: carta de Villarceaux, fechada en Nancy, el 24 de agosto de 1636: I, 295. Las marchas continuas de las tropas reducen la provincia \u00aba un estado lamentable\u00bb: carta de Vignier, fechada en Nancy, el 29 de mayo de 1643: I, 514. El paso y acampamento de las tropas disminuyen las rentas de Lorena. Por esta raz\u00f3n no puede pagar \u00abel aumento de gastos que subir\u00e1 cada mes a 5 6 6.000 libras\u00bb; carta de Vignier, fechada en Nancy, el 20 de diciembre de 1643: I, 571-573; cf. I, 605-607. \u00abSe suprime\u00bb el comercio en la provincia. La \u00abruina de los grandes burgueses de la provincia aumenta cada d\u00eda\u00bb: carta de Vignier, fechada en Nancy, el 11 de noviembre de 1644: I, 658. Respecto a la situaci\u00f3n financiera de Lorena en 1644, Vignier escribe el 16 de enero de ese mismo ario: \u00abNo hay dinero en estas provincias\u00bb: I, 669.<\/p>\n<p>Vignier no cesa de denunciar la miseria de Lorena y de buscar los medios suficientes para cubrir los gastos sin imponer nuevas cargas a la provincia, cf. cartas escritas al secretario de estado Brienne el 10 y 29 de noviembre de 1644: I, 676-677. El 26 de agosto de 1645 le escribe: \u00abNuestras miserias cre\u00adcen todos los d\u00edas\u00bb: II, 757. Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 164-170, 374-391.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Cf. R. Mousnier, <em>120, <\/em>I, 280-282; A. Digot, <em>47, <\/em>V, 163-166, 179-180, 193-194, 222-224; A. Feillet, <em>68, <\/em>17, 24.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Richelieu escribe a Chavigny el 6 de octubre de 1635: \u00abLe he escrito tantas veces habl\u00e1ndole del <em>rigor <\/em>que es preciso tener&#8230; que temo hacerme inonortuno. Supuesto que se observe puntualmente, seg\u00fan le he comunicado, lo que el rey ha decidido, todo ir\u00e1 bien, a saber, que se castigue ejemplar\u00admente a algunos habitantes que el rey se ha reservado, como el presidente, si est\u00e1 ah\u00ed, y que los otros rescaten su <em>vida <\/em>por cien mil escudos, que se guarden<\/p>\n<p><em>158 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>El ducado de Lorena necesita la paz, sin embargo no cesa la guerra. Luohando a veces en favor del rey de Francia, otras veces contra \u00e9l, este territorio <em>se <\/em>convierte en campo de batalla. Robos, asesinatos, incendios, cometidos por las tropas se suceden conti\u00adnuamente arruinando la provincia y engendrando la miseria <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>6<\/sup><\/span>. La indigencia, el hambre y la peste devastan el pa\u00eds y lo despueblan &#8216;. Madres hambrientas <em>se <\/em>comen a sus hijos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>. La miseria se extiende y se hace com\u00fan: campesinos, obreros urbanos, ricos de suntuosos castillos, sacerdotes, religiosos y religiosas, viven en la indigencia y en la privaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1635, los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n llegan al hospital del Esp\u00edritu santo de Toul g. A trav\u00e9s de su informa\u00adci\u00f3n y por los mismos loreneses emigrados a Par\u00eds para encontrar con qu\u00e9 vivir, Vicente de Pa\u00fal conoce la situaci\u00f3n lamentable de esta poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer, se pregunta \u00e9l mismo, para atajar estas calamida\u00addes o, al menos, para atenuar sus enojosas consecuencias? Pide la paz a Richelieu, pero el cardenal, aun compartiendo la opini\u00f3n de sus buenos deseos, le manifiesta sus sentimientos en una f\u00f3rmula pol\u00edtica que no arregla absolutamente nada L situaci\u00f3n <sup>16<\/sup>. El a\u00f1o 1639 Vicente intenta por todos los medios lanzar una gran acci\u00f3n caritativa para ayudar a esta provincia devastada h\u00bb. Sin titubeos empieza a organizar la caridad en Par\u00eds y en Lorena <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>prisioneros a los jefes de Metz y Verdun; que se env\u00ede a todos los soldados <em>a <\/em>galeras, y la jurisdicci\u00f3n del parlamento se atribuya al consejo soberano y se derriben las murallas. En cuanto a los soldados, si usted no tiene ca\u00addenas m\u00e1s que para 150, ate a los dem\u00e1s con cuerdas y ll\u00e9velos a un sitio seguro, vigilados por una buena escolta y dos capitanes que no se dejen comprar por dinero&#8230;\u00bb: Avenel, 7, V, 277. Referente a las ciudades de las que se puede temer que prosigan la rebeli\u00f3n, o que puedan servir de base a una nueva, Richelieu manda arrasarlas: cf. Avenel, 7, V, 39, 140, 213-217, 267, 273-274, 275, 286, 318.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Cf. A. Digot, 47, V, 193-195, 207-210, 259-262, 268-272, 279-281, 283, 303-305, 311, 323-325, 327-330.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>172, 179, 288-293, 309-311; A. Feillet, <em>68, <\/em>40-41. Acerca del despueble de Lorena, cf. A. Digot, <em>47, <\/em>265, 266, 275-277, 288, 289.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> \u00abSe encuentran madres, que de rabia, provocada por el hambre, se comen a sus hijos\u00bb: L. Abelly, 1, 1. I, 165.<\/p>\n<p>9 Cf. S.V. I, 426 (nota 1), 555 (nota 13).<br \/>\nlo Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 169-170.<\/p>\n<p>11 S.V. I, 551; cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 164.<\/p>\n<p>12 Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 165-166; 1. II, 373.<\/p>\n<p><em>Ayuda a la provincia de Lorena 159<\/em><\/p>\n<p>Pasados algunos meses, la generosidad disminuye en Par\u00eds y Vicente se pregunta con ansiedad el 28 de febrero de 1640 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span> c\u00f3mo estimularla, dado que la miseria all\u00ed es apremiante y que se re\u00adquiere aliviarla de una manera permanente y pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Para solicitar la caridad de las Damas y de los ricos Vicente ex\u00adperimenta una nueva f\u00f3rmula. Lanza una campa\u00f1a de informaci\u00f3n. Las cartas de los misioneros narran hechos demasiado duros e in\u00adhumanos, capaces de poder provocar un inter\u00e9s por la miseria de los loreneses. Adem\u00e1s estos desdichados est\u00e1n agradecidos a la ayuda recibida de los parisinos \u00ab. Encontrada la f\u00f3rmula, la ex\u00adplota humanamente y espiritualmente la transforma.<\/p>\n<p>La campa\u00f1a contra toda la miseria de Lorena, perfectamente preparada, atrae la generosidad de las personas ricas. Las Damas de la Caridad, que, poco a poco, se hacen cargo y financian todas las obras de Vicente, est\u00e1n advertidas para combatir la miseria de Lorena. Es su funci\u00f3n. Vicente es el jefe que orienta. Las in\u00adforma con precisi\u00f3n en sus reuniones mensuales sobre el progreso o retroceso de la miseria y sobre la actividad de los misioneros <sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p>Las Damas de la Caridad proporcionan y recogen los fondos que se env\u00edan. La Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento da generosa\u00admente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>, Saint-Lazare se transforma en dep\u00f3sito de la caridad. Para hacer llegar estas ayudas a Lorena Vicente se sirve del hermano Mateo Regnard, quien disfraz\u00e1ndose, consigue pasar entre las tro\u00adpas enemigas. Este efect\u00faa 53 viajes transportando cada vez de 25.000 a 30.000 libras &#8216;T.<\/p>\n<p>Desde Saint-Lazare Vicente orienta la acci\u00f3n de sus misioneros. Estos, a trav\u00e9s de sus giras caritativas, llegan a conocer el n\u00famero de pobres y sus necesidades. Instalan en diferentes sitios centros de ayuda e intentan evitar que los necesitados mueran de ham\u00adbre <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>. Se\u00f1alamos algunos balances de miserias aliviadas, entresaca\u00addas de las cartas escritas por los misioneros a Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<p>Los padres Du Coudray y Boucher llegan a <em>Toul <\/em>en 1635. Los<\/p>\n<p>13 S.V. II, 32.<\/p>\n<p>14 Cf. <em>Ibid., <\/em>II, 37, 61; L. Abelly, 1, 1. I, 164-165; 1. II, 378.<\/p>\n<p>15 Cf. S.V. II, 6 1.<\/p>\n<p>16 Cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>82, 83, 127, 135.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> L. Abelly, \/, 1. I, 165.<\/p>\n<p>18 Cf. S.V. II, 257-258: carta de los concejales de Lun\u00e9ville a Vi\u00adcente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p><em>160 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>dos trabajan sin descanso. Vicente est\u00e1 contento de ellos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span>. Este, que ama la precisi\u00f3n, escribe al padre Du Coudray: la caridad no se puede ejercer con menosprecio de la justicia. Los disturbios y las miserias del momento exigen y requieren guardar un orden nunca visto. Le pide el n\u00famero de pobres retirados en la ciudad y las sumas distribuidas por \u00e9l o por sus intermediarios <sup>2<\/sup>\u00b0.<\/p>\n<p>A pesar del silencio del padre Du Coudray, <em>se <\/em>conocen algunas cifras de las miserias aliviadas en Toul. Estas cifras se encuentran en un certificado de las dominicas del gran convento y en la ates\u00adtaci\u00f3n escrita al vicario general de la di\u00f3cesis y enviadas a Vicente de Pa\u00fal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En Bar-le-Duc, los pobres sufren hambre, fr\u00edo, enfermedades. Los padres Montevit y Boucher asisten continuamente a 800 ham\u00adbrientos y cuidan 25 enfermos. Adem\u00e1s reciben \u00abinnumerables pobres\u00bb que vienen a Francia para evitar morirse de hambre en su pa\u00eds <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>. Los misioneros les proporcionan pan y algo de dinero para el viaje.<\/p>\n<p>En Nancy, el padre Jean B\u00e9cu recibe todos los d\u00edas un grupo de 400 a 500 mendigos. Se ocupa de 180 pobres vergonzantes, de los cuales unos 30 son eclesi\u00e1sticos o personas de condici\u00f3n, y re\u00adcibe en su casa a los enfermos que no pueden ser alojados en el hospital, por falta de sitio\u00bb.<\/p>\n<p>En Metz, el term\u00f3metro de la miseria se\u00f1ala la m\u00e1xima. Cada ma\u00f1ana aparecen en las calles diez o doce cad\u00e1veres, m\u00e1s o menos devorados por los lobos. Los conventos est\u00e1n \u00abdesprovistos de todo socorro humano\u00bb. Adem\u00e1s hay que alimentar entre 4.000 y 5.000 pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En Verdun, desde 1639 a 1649, son socorridos entre 400 y 600<\/p>\n<p>19 Cf. S.V. I, 538.<\/p>\n<p>20 Cf. <em>Ibid., II, <\/em>54, 60-61.<\/p>\n<p>21 Cf. L. Abelly, 1, 1. II, 375; P. Collet, 36, II, 291.<\/p>\n<p>22 Cf. S.V. II, 21, 23, 32, 59; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>II, 383-385.<\/p>\n<p>23 Cf. L. Abelly, 1, 1. II, 377-378.<\/p>\n<p>24 Cf. <em>Ibid., <\/em>376 S.V. IX, 84. Richelieu escribe al superintendente de finanzas: \u00abNo conozco en detalle \u2022lo que se le pide para los religiosos y re\u00adligiosas de Lorena. Mientras Lorena ha dependido del rey, parece que era justo y obligado hacerlos subsistir. Ahora que depende del duque de Lorena, lo que antes era obligaci\u00f3n, no puede ser m\u00e1s que caridad y por alg\u00fan tiem\u00adpo. Hable de ello, le ruego, a la se\u00f1ora de Aiguillon, que sabe m\u00e1s que yo de este asunto\u00bb: Avenel, 7, VI, 806.<\/p>\n<p><em>Ayuda a la provincia de Lorena 161<\/em><\/p>\n<p>pobres, se cuida a 50 \u00f3 60 enfermos y se ayuda a unos 30 pobres vergonzantes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En Pont-\u00e1-Mousson la situaci\u00f3n de algunos pobres es m\u00e1s de. soladora: \u00abmuchos mueren mientras comen un trozo de pan\u00bb. No faltan escenas de canibalismo. La miseria es total. En la lista de hambrientos, que hay que alimentar todos los d\u00edas, se encuentran 400 \u00f3 500 mendigos y 60 pobres vergonzantes, los enfermos a cuidar llegan al centenar. Adem\u00e1s hay que ocuparse de los pobres que vienen del campo.<\/p>\n<p>Los misioneros tratan de aliviar estas miserias, proporcionan\u00addo, seg\u00fan las necesidades, pan, carne, calzado, ropa, dinero, uten\u00adsilios. Su acci\u00f3n pastoral se ejerce principalmente ense\u00f1ando el catecismo, distribuyendo los sacramentos y asistiendo a los mori\u00adbundos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>26<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En Saint-Mihiel \u00abla mayor\u00eda de los habitantes de la ciudad y especialmente la nobleza, pasan tanta hambre, que apenas se pue\u00adde llegar a expresar y a imaginar\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>. Literalmente: \u00abTodos los d\u00edas hay personas que mueren de hambre\u00bb. El espect\u00e1culo es la\u00admentable; no es fruto de la imaginaci\u00f3n: \u00abM\u00e1s de 300 pobres se encuentran en una gran necesidad, m\u00e1s de otros 300 en una situa\u00adci\u00f3n extrema. Hay m\u00e1s de 100 que parecen esqueletos cubiertos de piel&#8230;\u00bb. Aqu\u00ed, todo es bueno para matar el hambre, incluso \u00abla carne infecta de un caballo muerto\u00bb. Los cultivadores e incluso los sacerdotes \u00abse enganchan al arado, por falta de caballos, para arar la tierra\u00bb. El padre Gu\u00e9rin alimenta a 1.132 hambrientos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El superior de Saint-Lazare no se contenta con las informacio\u00adnes y env\u00eda a Lorena a su asistente, el padre Dehorgny \u00ab, para ani\u00admar a los misioneros y realizar una encuesta exacta. Este comprue\u00adba la exactitud de las noticias enviadas por los misioneros.<\/p>\n<p>Vicente, que tiene el arte de multiplicar su peque\u00f1o ej\u00e9rcito, llama a sus misioneros que est\u00e1n en Lorena. Los necesita para ins\u00adtalarlos al lado de otros que est\u00e1n abandonados. El hermano Ma-<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Cf. L. Abelly, 1, 1. II, 377.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>378-380.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Cf. S.V. II, 58.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> Cf. S.V. II, 58-59, 24, 35; L. Abelly, 1, 1. II, 380-381. Carta enviada por las autoridades locales a Vicente de Pa\u00fal: L. Abelly, <em>1, <\/em>1. II, 382-383.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> Cf. S.V. II, 55.<\/p>\n<p><em>162 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>teo proseguir\u00e1 sus viajes para ayudar y aliviar estas miserias hu\u00admanas hasta 1649. Desde este a\u00f1o, comienzan a ser m\u00e1s afligidas otras provincias del reino.<\/p>\n<p>En Par\u00eds, Vicente de Pa\u00fal, ayudado por las Damas de la Cari\u00addad y los miembros de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento, orga\u00adniza misiones para los refugiados y ayuda para la nobleza lorenesa, se ocupa del albergar a las muchachas que no tienen alojamiento y ayuda a la madre Catalina de Bar y a las benedictinas del santo sacramento so<\/p>\n<ol>\n<li>AYUDA A LAS PROVINCIAS DE CHAMPA\u00d1A Y PICARD\u00cdA <em>La guerra en las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Pocas provincias sufren tanto a causa de la guerra como estas regiones fronterizas de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda. Durante 25 a\u00f1os, de 1635 a 1660, las tropas francesas, espa\u00f1olas, alemanas y lore-nesas, recorren el pa\u00eds en todas direcciones, sembrando muerte y destrucci\u00f3n. De acuerdo con los resultados de los combates, las tropas adversas van y vienen por las ciudades. Al ir saquean y al volver incendian y devastan. Todos cometen los mismos destrozos y se comportan de la misma manera salvaje. En realidad los des\u00addichados campesinos no ven ninguna diferencia en el trato que les dan sus ocupantes. Son igualmente \u00abmordidos\u00bb y \u00abestrangula\u00addos\u00bb por unos y otros. Los soldados franceses del mariscal du Plessis-Praslin y del mariscal de la Fert\u00e9 se hacen odiar tanto co\u00admo las tropas del duque de Lorena, y las bandas de alemanes, de polacos y suecos conducidas por Juan Luis, bar\u00f3n d&#8217;Erlach, suizo al servicio de Francia, y las tropas de Rosen j.<\/p>\n<p>Todas las invasiones y todas las contra-ofensivas se desarrollan en este terreno cien veces saqueado. La nobleza rural es despojada de sus bienes, golpeada y tratada sin ninguna dignidad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>. Los cam-<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>\u00b0 Cf. S.V. II, 68, 80; L. Abelly, 1, 1. I, 166-169; 1. II, pp. 386-387; R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>82, 84. 127, 128, 129.<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Feillet, <em>68, <\/em>19, 360, 137, 138, 151, 145, 356-358, 460; <em>Cahier des re-montrances de la noblesse du bailliage de Troyes, 126, <\/em>art. 33, 35, 36, 37, p. 143, 144-145.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Cf. L. Moral, <em>116, <\/em>121-157; A. Feillet, <em>68, <\/em>284-295, 358.<\/p>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 163<\/em><\/p>\n<p>pesinos no pueden pagarles las rentas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>. Los soldados despojan a los campesinos y los torturan para obligarles a confesar d\u00f3nde han es\u00adcondido el grano y los reba\u00f1os. A los lamentos y quejas de los no\u00adbles y de los campesinos, Carlos de Lorena y su adversario el ma\u00adriscal de la Fert\u00e9 responden de la misma manera: \u00abEs necesario que los soldados vivan a costa de los habitantes\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>. En efecto, <em>se <\/em>paga muy irregularmente a las tropas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Liberados de los soldados, no por eso viven tranquilos los desdichados campesinos. Los recaudadores de contribuci\u00f3n recorren las provincias exigiendo los impuestos reales. Hay oposici\u00f3n a pa\u00adgarlos. En realidad se puede uno preguntar \u00bfc\u00f3mo pod\u00edan hacerlo los contribuyentes <sup>8<\/sup>? Por a\u00f1adidura en 1652, cuando la cosecha se anuncia abundante y nada deja prever un pr\u00f3ximo paso de tro\u00adpas, los acreedores exigen despiadadamente a los campesinos la liquidaci\u00f3n de los empr\u00e9stitos realizados para poder vivir los a\u00f1os de carest\u00eda <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A finales de 1652, la Fronda de los Pr\u00edncipes devasta otra vez la Picard\u00eda y, sobre todo, la Champa\u00f1a. La estancia de las tropas de Cond\u00e9 y de los espa\u00f1oles en Rethel, Sainte-M\u00e9nehould o Rocroy acarrean expediciones y persecuciones que terminan por arruinar el pa\u00eds.<\/p>\n<p><em>Extensi\u00f3n de la miseria<\/em><\/p>\n<p>Los s\u00fabditos del rey Luis son ricos en guerras, en desdichas, en variedad de enfermedades. El hambre hace aparecer escenas de<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Cf. <em>Cahier des remontrances de la noblesse du bailliage de Troyes, <\/em>126, art. 32, 77, 143, 152.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>356-358, 375.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Cf. <em>Cahier des remontrances de la noblesse de Troyes, 126, <\/em>art. 75, 153; <em>Cahier des remontrances de la noblesse d&#8217;Angoumois, 126, <\/em>art. 15, 87.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Cf. R. Mousnier, <em>120, <\/em>I, 306-307 (carta del alcalde, de los concejales y jueces de Saint-Quentin, 17 de septiembre de 1636), 365 (carta de Le-maistre-Bellejamme, fechada en Guise el 9 de mayo de 1637), 374 (carta de Luillier d&#8217;Orgeval, fechada en la Fert\u00e9 el 28 de mayo de 1637), 384 (carta de Orgeval, fechada en Laon, el 10 de junio de 1637), 441 (carta de Orgeval, fechada el 28 de julio de 1637), 396 (carta de Orgeval, fechada en Soissons, el 28 de junio de 1637), II, 731 (carta de Caulnes, fechada el 3 de junio de 1645), 1030 (cartas de Du Bosc a S\u00e9guier, fechadas 7, 16, 18 de junio y 27 de julio de 1649). <em>Cahier des remontrances de bailliage de Troyes, 126, <\/em>art. 46, 65, 72, 147-148, 151, 152. Carta de los concejales de Rethel a Vicente de Pa\u00fal, 17 de julio de 1651: S.V. IV, 227.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>363.<\/p>\n<p><em>164 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>canibalismo: \u00abSe ha encontrado a dos ni\u00f1os aliment\u00e1ndose con los cad\u00e1veres de su padre y de su madre\u00bb<span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>. \u00abEl hambre llega a tal ex\u00adtremo que los misioneros han visto a los hombres comiendo tie\u00adrra, paciendo hierba, arrancando la corteza de los \u00e1rboles, rom\u00adpiendo los harapos que cubren sus cuerpos, para trag\u00e1rselos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Siguiendo los documentos de la \u00e9poca, vamos a enumerar al\u00adgunos balances de esta miseria.<\/p>\n<p>El manuscrito de Lehault, notario de Marle, nos indica los desastres de los alrededores de esta ciudad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>10<\/sup><\/span>. La estancia y paso de las tropas desde julio de 1648 a abril de 1649 cuestan a la ciudad 199.100 libras. \u00abLos colonos y labradores de los alrededores de Marle se ven obligados a abandonar la tierra para mendigar un trozo de pan\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>. Del 28 de julio al 6 de agosto de 1649, el ej\u00e9r\u00adcito de Du Plessis-Praslin, compuesto de 15 a 16.000 hombres, arruina la ciudad y sus alrededores. Despu\u00e9s de \u00e9l, los espa\u00f1oles arrebatan reba\u00f1os y grano. La ciudad debe pagar 1.600 libras para salvar su iglesia del saqueo y el gobernador tiene que pagar 3.000 libras por su rescate. El 9 de septiembre, los espa\u00f1oles invaden de nuevo la ciudad. El traslado de las mujeres y el transporte de muebles, cuestan m\u00e1s de 8.000 libras <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La encuesta realizada en la provincia de Picard\u00eda en 1650 re\u00advela los mismos sufrimientos. Carlos Bertrand, p\u00e1rroco de Mont-cornet, escribe: \u00abLas calamidades y miserias han reducido a los ha\u00adbitantes a tal extremo y las enfermedades han sido tan generales, que dos tercios han muerto&#8230; y de los que viven todav\u00eda, m\u00e1s de la mitad est\u00e1n en peligro de muerte. Desde que el enemigo ha entrado en Francia, las ferias y el comercio han quedado suprimidos&#8230; Tampoco se encuentran hombres para labrar la tierra, ni caballos u otros animales para hacer la labranza. Resultado: el hambre ame\u00adnaza a toda la regi\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Declaraciones an\u00e1logas se encuentran en los alrededores de la F\u00e9re: \u00abEn Saint-Gobain, los habitantes se han escondido en el bosque, el enemigo los persigue, los encuentra y los despoja. Con<\/p>\n<p>8 Cf. S.V. IV, 300; L. Abelly, 1, 1. II, 395; A. Feillet, <em>68, <\/em>361.<\/p>\n<p>9 S.V. IV, 300.<\/p>\n<p>10 A. Feillet, <em>68, <\/em>132.<\/p>\n<p>11 <em>Ibid., <\/em>133.<\/p>\n<p>12 <em>Ibid., <\/em>193.<\/p>\n<p>13 <em>Ibid., <\/em>193-194.<\/p>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 165<\/em><\/p>\n<p>lo poco que les queda: muebles, animales y v\u00edveres, se meten en cuevas, donde permanecen tres meses viviendo en gran necesi\u00addad&#8230;\u00bb. \u00abEn Mayot, los soldados incendian setenta casas, de las cien qu- existen, y derriban las que quedan para hacerse chozas; los habitantes que se han quedado, unos veinte, no pueden vivir. La mayor\u00eda de los habitantes de Versigny han muerto de hambre en el bosque de Montceau-les-Loups al no atreverse a salir, te\u00admiendo caer en las manos de los perseguidores que asesinan a to\u00addos los que encuentran. Todo el pueblo de Juvincourt es incendia\u00addo: ni siquiera una casa se salva del desastre. El grano recogido en los graneros y la cosecha de los campos, ha sido robado y es\u00adtropeado, comenta el caballero de Bezannes, Se\u00f1or de Prouvais. En toda la extesi\u00f3n del pa\u00eds, las tropas viven licenciosamente, los soldados de infanter\u00eda y de caballer\u00eda venden el grano p\u00fablicamente en las ciudades y en los grandes almacenes&#8230;\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>La Champa\u00f1a es m\u00e1s desdichada que la Picard\u00eda. El 6 de marzo de 1649, el archiduque Leopoldo se establece en Cr\u00e9cy. Cond\u00e9, para luchar contra \u00e9l, destaca del cerco de Par\u00eds unos 4.000 solda\u00addos, que se establecen desde Fimes hasta Pont-\u00e1-Vert, a las \u00f3rde\u00adnes del mariscal Du Plessis-Praslin. Al mismo tiempo, Erlach, con sus tropas de alemanes, suecos y polacos, se establece desde Sainte-M\u00e9nehould a Suippe: aqu\u00ed todo es saqueado e incendiado <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>La permanencia de los soldados obliga a huir a los habitantes. De Reims a Rethel y a Attigny los caminos est\u00e1n llenos de estos fu\u00adgitivos <strong><sup>16<\/sup><\/strong><strong>. <\/strong>El ej\u00e9rcito espa\u00f1ol termina de saquear la regi\u00f3n <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Todas estas invasiones y contra-ofensivas obligan a los labrado\u00adres a trabajar en el campo en grupos. Se env\u00edan exploradores para advertir a los campesinos el paso de los soldados <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>Algunos pue\u00adblos son abandonados porque los habitantes se van a vivir a los bosques de la monta\u00f1a de Reims. El 25 de marzo de 1650, el ej\u00e9rcito real obliga a pagar cincuenta francos por d\u00eda, para su sub\u00adsistencia, a los pueblos situados entre la monta\u00f1a de Reims y Saint-Thierry. Solamente se permite cultivar los campos a los que han pagado; los dem\u00e1s son perseguidos y sus campos devastados. Du-<\/p>\n<p><strong>14 <\/strong><em>Ibid., <\/em>194.<\/p>\n<p><strong>15 <\/strong><em>Ibid., <\/em>135.<\/p>\n<p>te <em>Ibid., <\/em>135-136.<\/p>\n<p><strong>17 <\/strong><em>Ibid., <\/em>190, 192; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>II, 391-392.<\/p>\n<p><strong>18 <\/strong>Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>136.<\/p>\n<p><em>166 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>rante la segunda quincena de mayo los destacamentos de tropas recorren estos pueblos. Cormici, que no quiere recibirlos, es \u00abase\u00addiado\u00bb, \u00abforzado\u00bb. El peque\u00f1o n\u00famero de habitantes no puede alimentar a los soldados. Al no poder subsistir, salen del pueblo, pero al mismo tiempo varios escuadrones de quince o veinte sol\u00addados pisotean las vi\u00f1as y los sembrados, destruyendo la futura cosecha <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Las casas se\u00f1oriales y los castillos son igualmente atacados. Tan\u00adto m\u00e1s cuanto que los campesinos transportan all\u00ed el grano y los animales con la esperanza de tenerlos seguros. El 13 de mayo de 1652, en Saint-L\u00e9ger-sous-Margerie, 200 soldados de caballer\u00eda se lanzan sobre la casa se\u00f1orial de Saint-Utin y la saquean. La pro\u00adpietaria, que hab\u00eda acogido un grupo de habitantes, es despojada de todos sus bienes. En Braux-le-Comte, los soldados matan al se\u00f1or, Pedro la Motte, lo mismo que a varios de sus colonos. En Trouant-le-Grand, el 18 de junio de 1641, un regimiento de infan\u00adter\u00eda y de caballer\u00eda del conde de Roussillon, compuesto de 1.200 hombres, sorprende al pueblo. Algunos habitantes se refugian en la iglesia y los soldados la incendian. Otros intentan salvaguardarse en casa del se\u00f1or de Franchecourt, capit\u00e1n del regimiento de Nan-teuil, pero su propiedad es saqueada <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>20<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El peor per\u00edodo es el que sigue a la rendici\u00f3n de Burdeos por el duque de Epernon, cuando 25.000 hombres de las tropas del mariscal Plessis-Praslin vienen a acampar en la. Mame.<\/p>\n<p>En el norte de la provincia, los nobles soportan las mismas ve\u00adjaciones que los campesinos. Fabert, Noirmoutiers, Bussy-Lamet y Mantaigut escriben desde Charleville, el 3 de enero de 1651, a Mazarino para protestar de las bandas de Rosen que ultrajan a los nobles, despojan a los campesinos y amenazan quemarlo todo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El paso de las tropas y las granizadas de 1651 hacen que esca\u00adsee el grano en los mercados de Troyes entre 1649 y 1652. En mayo y junio de 1649, la poblaci\u00f3n se amotina a causa de la mala cosecha prevista y en agosto se comprueba que los graneros no poseen ni el tercio del grano necesario para el a\u00f1o. En 1651 el con\u00adsejo municipal tasa el celem\u00edn a cuarenta soles y autoriza la cocci\u00f3n<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>195.<\/p>\n<p>20 L. Morel, <em>116, <\/em>121-157.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>294-295.<\/p>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 167<\/em><\/p>\n<p>y la venta de pan en casa de los habitantes. Durante todo el a\u00f1o, se teme la rebeli\u00f3n. Esta termina por explotar en mayo de 1652. La poblaci\u00f3n hambrienta se re\u00fane y grita ante la casa del alcalde, Mar ceau, pidiendo <sub>pan<\/sub> 22<sub>.<\/sub><\/p>\n<p>El mundo inmenso de las tropas impide al gobierno central y a los capitanes, gobernarlo directamente. En realidad no pueden controlarlo a su gusto. Los soldados casi nunca dominados, muy frecuentemente mal pagados, se hacen pagar abundantemente a costa de los habitantes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Ante la situaci\u00f3n de las provincias de Champa\u00f1a <em>y <\/em>de Picard\u00eda Vicente se pregunta \u00bfqu\u00e9 hacer? Seg\u00fan su t\u00e1ctica observa a las personas, estudia las f\u00f3rmulas, comprueba los mecanismos. Orga\u00adniza, orienta, colabora en Par\u00eds y dirige la actividad de sus misione\u00adros y de las Hijas de la Caridad enviados a trabajar en estas regio\u00adnes.<\/p>\n<ol>\n<li>Campa\u00f1a de informaci\u00f3n y de exhortaci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Instruido por la experiencia de Lorena, Vicente de Pa\u00fal em\u00adprende lo que se llama hoy una campa\u00f1a de prensa para concienti-zar a la capital y a la provincia. Con las cartas de los misio\u00adneros y de los \u00abcorresponsales\u00bb, que transmiten sus informaciones a Maignart de Bernilres, \u00e9ste redacta unas <em>Relations, <\/em>inicialmente mensuales, cuya tirada es de 4.000 ejemplares. Estas \u00a1hojas volantes, enviadas mensualmente a toda Francia y distribuidas tambi\u00e9n por las Damas \u00aben las grandes casas\u00bb, hablan con palabras incisivas y duras de los que mueren de hambre y de miseria <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>. El arzobispo<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Th. Boutiot, <em>22, <\/em>IV, 529-530.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. <em>Cahier des remontrances de la noblesse du bailliage de Troyes, 126, <\/em>art. 35-37, 144-145; <em>Cahier des remontrances de la noblesse d&#8217;Angou\u2022 mois, 126, <\/em>art. 15, 87; A. Feillet, <em>68, <\/em>196-201.<\/p>\n<p><em><sup>24<\/sup><\/em><em> Recueil des relations contenant ce qui s&#8217;est fait pour l&#8217;assistence des pauvres entre autres ceux de Paris et des environs et des provinces de Picardie et de Champagne pendant les ann\u00e9es <\/em>1650, 1651, 1652, 1653, 1654, Paris 1655 (Bibl. Nac. de Par\u00eds, r. 8370 y Recueil Thoysi, T. 318), Ap\u00e9n\u00addice, p. 372 ss.<\/p>\n<p><em>168 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>de Par\u00eds escribe una carta pastoral para hacer cobrar conciencia a sus diocesanos de la miseria y de la obligaci\u00f3n que tienen de so\u00adcorrerla. Antonio Lemaltre, sobrino del gran Arnauld, publica <em>L&#8217;aum\u00f3ne chr\u00e9tienne, <\/em>donde recuerda la tradici\u00f3n de la iglesia re\u00adferente a la caridad que hay que tener con los pobres <sup>25<\/sup>. Antonio Godeau, obispo de Grasse y de Vence, hace imprimir su <em>Exhorta-tion aux parisiens. <\/em>El autor trata de probar con varios pasajes de la Escritura, por medio de la autoridad de los padres de la iglesia y por \u00abrazones invencibles\u00bb, que la limosna, en las circunstancias actuales, es de precepto y no de consejo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>26<\/sup><\/span>. En 1653, J. H. Quarr\u00e9 publica <em>Le chr\u00e9tien charitable. <\/em>Se organizan predicaciones sobre el tema. Todas las semanas, las Damas de la Caridad se re\u00fanen con Vicente de Pa\u00fal, y se organizan met\u00f3dicamente las visitas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Campa\u00f1a de organizaci\u00f3n<\/li>\n<\/ol>\n<p>En esta obra colectiva y ben\u00e9fica de la sociedad francesa, Vi\u00adcente de Pa\u00fal, que no hace todo, est\u00e1, sin embargo, en todo: es<\/p>\n<p>En total se publicaron 52 \u00abRelations\u00bb. Aparecen en septiembre de 1650 y la \u00faltima aparece en el mes de diciembre de 1655. Cada \u00abRelation\u00bb tiene cuatro p\u00e1ginas en 8.\u00b0. Para conocer de qui\u00e9n surgi\u00f3 la idea de publicarlas, cf. \u00abRelation\u00bb de septiembre de 1650; S.V. IV, 88, en \u2022la nota 1; S.V. VI, 52: carta de Vicente de Pa\u00fal al padre Juan Martin, superior de Tur\u00edn, fechada el 28 de julio de 1652; R. Allier, 3, 80-81; A. Feillet, <em>68, <\/em>231, 226-228.<\/p>\n<p>\u00bb Este ilustre abogado escribe: \u00abQuien se hace insensible a las s\u00faplicas, a los gemidos, a las l\u00e1grimas y a la sangre de tantos pobres, que gritan ven\u00adganza contra el lujo de los ricos y la inhumanidad de los avaros, merece encontrar al soberano juez inexorable en su juicio\u00bb. En el volumen II re\u00adcuerda a los eclesi\u00e1sticos la obligaci\u00f3n que tienen de ejercer la caridad con los pobres. Ellos, afirma, son \u00ablos dispensadores y no los propietarios de las riquezas, que son la herencia de Dios&#8230; el patrimonio de los pobres, el pre\u00adcio y el rescate de los pecados\u00bb. La gran multitud de pobres y sus miserias \u00abdeben inducir a sacerdotes y religiosos a vender los c\u00e1lices, los ricos orna\u00admentos\u00bb para asistirlos. \u00abEl ejercicio necesario de la misericordia es m\u00e1s agradable a Dios que la magnificencia y la pompa&#8230; en la celebraci\u00f3n del sacrificio&#8230; En vano Jesucristo es rico en las iglesias&#8230; si muere de hambre, si tiembla de fr\u00edo, si se sonroja de su desnudez en la persona de los pobres, que son sus propias im\u00e1genes, otros Cristo, seg\u00fan su palabra\u00bb: A. Lemaitre, <em>101, <\/em>intr. I, 26, intr. II, 513, 515, 517-518, 519.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup><em> Exhortation aux parisiens, <\/em>84.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> \u00abLas Damas&#8230; hacen la colecta y, uniendo a lo que recogen, lo que ellas dan, tratan de remediar las necesidades. Se hace una asamblea todas las semanas en la que se entrega el dinero a la tesorera; despu\u00e9s de haber considerado las necesidades m\u00e1s urgentes, se delibera sobre los remedios que se pueden proporcionar\u00bb: S.V. VI, 52-53.<\/p>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 169<\/em><\/p>\n<p>miembro del Consejo de conciencia y es prudente. En consecuen\u00adcia puede hacerlo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Desde el comienzo, Vicente de Pa\u00fal trabaja con los sacerdo\u00adtes de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad <sup>23<\/sup> y las Damas de la Caridad. Estas, centralizando las limosnas buscadas por todas partes, tratan continuamente de remediar las necesidades de estas provincias <sup>3\u00b0<\/sup>.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal en esta cruzada de caridad consiste en suscitar la abnegaci\u00f3n de las Damas de la Caridad y de las personas caritativas, canalizarla, administrarla. Al mismo tiem\u00adpo colabora con la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento, de la cual es miembro, env\u00eda a sus sacerdotes y a las Hijas de la Caridad y utili\u00adza sacerdotes y religiosos como auxiliares, sin olvidar el hacer ins\u00adtituir nuevas Cofrad\u00edas de la caridad. Su cometido es organizar la caridad, no acapararla, es decir, calmar los \u00e1nimos, mitigar los cho\u00adques, unir las fuerzas dispersas, hacer eficaces los esfuerzos, con el fin de aliviar a los desdichados; en esto es incansable e inimitable. Por esta raz\u00f3n asume las responsabilidades m\u00e1s graves. Vicente de Pa\u00fal se lamenta de las vejaciones de los soldados que destrozan y roban lo que se destina a los pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>. Expone la idea de que si los misioneros no tienen el apoyo de su majestad, les ser\u00e1 imposible continuar esta empresa caritativa, \u00abtan importante para la gloria de Dios y para alivio de su majestad\u00bb. Pide que se protejan los convoyes de v\u00edveres contra los soldados ladrones a fin de \u00abque la \u00faltima esperanza de salvaci\u00f3n llegue a las provincias devastadas\u00bb. Desear\u00eda exigir que los soldados \u00abno arrebatasen nada a los sa\u00adcerdotes de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n ni a las personas que trabajan o colaboran con ellos\u00bb. Para conseguir esto, es necesario que la reina \u00ablos tome bajo su protecci\u00f3n y ejerza una salvaguar\u00addia especial\u00bb. La reina, que conoce la &#8216;miseria de la mayor\u00eda de los<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> No se puede reducir al m\u00ednimo la acci\u00f3n caritativa de Port-Royal y de sus amigos, como la de los miembros de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacra\u00admento, cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>67, 68, 125, 126, 136: R. Allier, 3, 80, 88; A. Feillet, <em>68, <\/em>226-229, 231, 243-244; P. G. Lorris, <em>107, <\/em>390; A. Re-belliau, <em>137; <\/em>A. Feron, <em>70; <\/em>C. Baloche, <em>157, <\/em>I, 302.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> Cf. S.V. IV, 127, 156-157, 150.<\/p>\n<p><sup>30<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>VI, 52.<\/p>\n<p><sup>31<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>V, 200-201.<\/p>\n<p><em>170 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>habitantes de los pueblos fronterizos de Champa\u00f1a y Picard\u00eda, \u00abre\u00adducidos a la mendicidad y a una miseria total, da \u00f3rdenes severas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El superior de Saint-Lazare, continuamente preocupado por re\u00adcibir informaciones exactas, cuida, desde lejos, de la distribuci\u00f3n de limosnas. Ayudado por la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento, nombra un intendente general de la caridad: el padre Berthe <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>33<\/sup><\/span>. Este recorre los lugares para conocer con precisi\u00f3n las necesidades tras\u00admitidas por los misioneros. Transcribimos los partes de miseria en\u00adviados por los misioneros, desde septiembre de 1650 a octubre de 1652:<\/p>\n<p>En Soissons: \u00abHemos visitado a los pobres de esta ciudad y de las aldeas de este valle, donde hemos visto que la aflicci\u00f3n es mayor de lo que hab\u00edan contado. Comenzando por las iglesias, hay que decir que han sido profanadas, y el sant\u00edsimo sacramento pisotea\u00addo, han robado los c\u00e1lices y copones, las pilas bautismales han sido destruidas y los ornamentos saqueados. Resultado: en m\u00e1s de 25 iglesias de esta peque\u00f1a comarca no se puede celebrar la santa misa. La mayor\u00eda de los habitantes han muerto en los bosques, mientras el enemigo ocupaba sus casas: los restantes han vuelto para terminar all\u00ed sus d\u00edas, ya que s\u00f3lo vemos enfermos por todas partes. Tenemos 1.200 adem\u00e1s de los 600 moribundos. Est\u00e1n re\u00adpartidos en m\u00e1s de 30 pueblos, acostados en el suelo o viviendo en casas medio demolidas y sin ninguna asistencia. Encontramos a personas vivas mezcladas con los muertos y a ni\u00f1os peque\u00f1os junto a sus madres fallecidas\u00bb <sup>34<\/sup>.<\/p>\n<p>En Saint-Quentin: se encuentran de 7.000 a 8.000 pobres, 1.200 refugiados, 350 enfermos, 300 familias de pobres vergon\u00adzantes en la miseria, 50 sacerdotes en la indigencia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>35<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En Laon: la palidez del rostro de los habitantes nos hace ver cu\u00e1n grande es su necesidad. Los campesinos no tienen ni pan, ni<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> Cf. <em>Ordonnance royale en faveur de Vincent de Paul et de sa Com-pagnie: sauf-conduit pour les Pr\u00e9tres de la Mission envoy\u00e9s en Champagne et Picardie, <\/em>14 de febrero de 1651: Bibl. Nac. de Par\u00eds, F. Fran. 4182, T. XV, 45, f.\u00b0 52, publicado por Coste: S.V. XIII, 324-325.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> Cf. S.V. IV, 183-184, 499; L. Abelly, 1, 1. II, 397.<\/p>\n<p>\u00bb S.V. IV, 106; cf. L. Abelly, <em>1, <\/em>1. II, 394-395.<\/p>\n<p><sup>35<\/sup> S.V. IV, 106-107; cf. IV, 300; L. Abelly, 1, 1. II, 395; \u00abRelations\u00bb de octubre de 1650, de septiembre de 1650, de noviembre de 1650, de diciem-bred e 1650, de enero de 1651: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 122-129, Ap\u00e9n\u00addice, p. 372 ss.<\/p>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 171<\/em><\/p>\n<p>le\u00f1a, ni ropa, ni mantas; se encuentran sin pastor y sin ayuda es\u00adpiritual. La mayor\u00eda de los p\u00e1rrocos han muerto o est\u00e1n enfermos y 100 iglesias han sido devastadas. \u00abVarios monasterios de religio\u00adsas se encuentran en una gran pobreza; sufren hambre y fr\u00edo y se ver\u00e1n obligadas a morir en su clausura o a salir de ella para vagar por el mundo, buscando con qu\u00e9 vivir\u00bb <sup>38<\/sup>.<\/p>\n<p>En Guise, La F\u00e9re: 35 pueblos devastados, 600 pobres, \u00abcuya miseria es tan grande, que se lanzan sobre los perros y los caballos despu\u00e9s que los lobos han comido su porci\u00f3n\u00bb. Solamente en la ciudad de Guise hay m\u00e1s de 500 enfermos \u00abviviendo en cuevas y cavernas m\u00e1s aptas para alojar a animales que a hombres\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>37<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En Reims, Rethel: casi todas las iglesias han sido devastadas. Los sacerdotes se han dispersado. Han matado a algunos, a otros los han herido. \u00abLas casas han sido destruidas, la cosecha robada, las tierras est\u00e1n sin arar y sin sembrar. El hambre y la mortandad son casi universales. Los muertos permanecen sin enterrar y ex\u00adpuestos, la mayor\u00eda, a servir de pasto a los lobos. Los pobres que permanecen en estas ruinas, se ven reducidos a recoger por los campos algunos granos de trigo o de avena todav\u00eda verdes y medio podridos, con los que hacen un pan, que parece barro, y tan indi\u00adgesto, que casi todos est\u00e1n enfermos por ello. Se retiran a cuevas y caba\u00f1as, donde duermen en el suelo, sin ropa ni vestidos, cu\u00adbiertos con algunos pingajos; sus rostros est\u00e1n negros y desfigu\u00adrados. Hay cantones completamente desiertos, porque los habi\u00adtantes, que se han salvado de la muerte, se han ido a buscar con qu\u00e9 poder vivir, de tal manera que los \u00fanicos que quedan son en\u00adfermos, hu\u00e9rfanos y pobres viudas cargadas de hijos, quienes per\u00admanecen expuestos al rigor del hambre, del fr\u00edo y de toda clase de miserias e incomodidades\u00bb <sup>38<\/sup>.<\/p>\n<p>Por todas partes se oyen los mismos gritos de indigencia y de compasi\u00f3n provocados por el hambre, la enfermedad y la crueldad de los soldados: \u00abLa mano de Dios, escribe un misionero, ha gol-<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> S.V. IV, 107; cf. IV, 131, 132; L. Abelly, <em>1,1. II, <\/em>393. \u00abRelations\u00bb de noviembre de 1650, de diciembre de 1650, de enero de 1651: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 126-127, 128, 130, Ap\u00e9ndice, pp. 379 ss., 380 ss., 383 ss.<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> S.V. IV, 136; cf. IV, 131, 132; L. Abelly, 1, 1. II, 393; \u00abRelations\u00bb de septiembre, octubre, noviembre, diciembre de 1650 y de enero de 1651: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 122-131, Ap\u00e9ndice, p. 372 ss.<\/p>\n<p>33 S.V. IV, 144-145; cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>II, 395-396; \u00abRelations\u00bb de enero de 1651: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 130. Ap\u00e9ndice, p. 383 ss.<\/p>\n<p><em>172 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>peado a esta provincia: su abundancia se ha transformado en es\u00adterilidad y su alegr\u00eda, en l\u00e1grimas. Los pueblos, en otro tiempo poblados, no son ahora m\u00e1s que chamizos desiertos\u00bb <em><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span><\/em><em><sup> 9<\/sup><\/em><em> . <\/em>Los mi\u00adsioneros no encuentran t\u00e9rminos apropiados para expresar el col\u00admo de miserias: \u00abTodo cuanto se pueda decir se queda corto com\u00adparado con la realidad\u00bb, escriben ellos mismos\u00bb. \u00abFiebres y disen-ter\u00edas agotan los cuerpos\u00bb; \u00absarna, tumores, postillas, hinchan los cuerpos\u00bb deform\u00e1ndolos. \u00abEl origen de todos estos males proviene de que durante todo el a\u00f1o no han comido m\u00e1s que ra\u00edces de plan\u00adtas, frutas malas y algunos un pan de salvado, que ni los mismos perros podr\u00edan comer\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>41<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Ricos y pobres, cat\u00f3licos y protestantes, sacerdotes, religiosos y religiosas, nobles y campesinos, se encuentran sumergidos en la misma indigencia y miseria. La armada de la caridad hace frente a esta miseria, que aumenta cada d\u00eda: los misioneros asisten y ha\u00adcen asistir espiritual y corporalmente a 130 pueblos <sup>42<\/sup>.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Organizaci\u00f3n de la actividad<\/li>\n<\/ol>\n<p>Vicente de Pa\u00fal organiza la misi\u00f3n de caridad, que la virtud de la misericordia ramifica y concreta <sup>43<\/sup>, para atender a las nece\u00adsidades que se presentan: sepultar a los muertos, evacuar a los refugiados, ocuparse de los enfermos, de las religiosas, de los hu\u00e9r\u00adfanos, de las j\u00f3venes <sup>44<\/sup>, hospitalizar a los enfermos \u00ab, pagar men\u00adsualidades a los sacerdotes \u00ab, distribuir dinero, v\u00edveres, telas, ves\u00adtidos y crear establecimientos para repartir comida <sup>47<\/sup>. Los misione\u00adros tienen que organizar all\u00ed la vida econ\u00f3mica y religiosa <sup>48<\/sup>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal supervisa toda esta actividad de la caridad. Sus \u00f3rdenes son precisas, claras, flexibles y realistas. Su flexibili-<\/p>\n<p>S.V. IV, 132; cf. L. Abelly, <em>1, 1. II, <\/em>399.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup>\u00b0 S.V. V, 385; cf. IV, 144, 195, 226, 257; A. Feillet, <em>68, <\/em>361.<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> S.V. IV, 97; cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>II, 393.<\/p>\n<p>S.V. IV, 181; cf. L. Abelly, 1, 1. II, 396.<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> S.V. VIII, 238.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> S.V. IV, 143-144, 88, 106-107, 132-135, 171, 300; cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>II, 402.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"36\"><sup>45<\/sup><\/td>\n<td width=\"125\">S.V. IV, 106-107, 257.<\/td>\n<td width=\"26\"><\/td>\n<td width=\"45\"><\/td>\n<td width=\"151\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"36\">46<\/td>\n<td width=\"125\"><em>Ibid., <\/em>IV, 106-107, 132,<\/td>\n<td width=\"26\">133,<\/td>\n<td width=\"45\">181.<\/td>\n<td width=\"151\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"36\"><em>47<\/em><\/td>\n<td width=\"125\"><em>Ibid., <\/em>IV, 188, 97, 106,<\/td>\n<td width=\"26\">107,<\/td>\n<td width=\"45\">131-132,<\/td>\n<td width=\"151\">133.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"36\">48<\/td>\n<td width=\"125\"><em>Ibid., <\/em>IV, 131-132, 133,<\/td>\n<td width=\"26\">181.<\/td>\n<td width=\"45\"><\/td>\n<td width=\"151\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 173<\/em><\/p>\n<p>dad se manifiesta capaz de afrontar lo imprevisto, que la miseria puede hacer brotar siempre y por todas partes. Al mismo tiempo que dirige la estrategia din\u00e1mica de la caridad, se preocupa de mantener encendido el fuego de la caridad en Par\u00eds, fuego que f\u00e1\u00adcilmente y con frecuencia se consume \u00ab.<\/p>\n<p>Una de sus cartas, escrita al padre Marcos Congl\u00e9, superior de Sedan (26 de abril de 1651) nos informa y nos aclara el sentido de su misi\u00f3n de caridad: \u00abEsperaba poder comunicar sus cartas a las Damas de la Caridad que ayudan a los habitantes de las fron\u00adteras arruinadas, para saber si les parece bien que usted pueda ha\u00adcer extensiva la distribuci\u00f3n de socorros a los protestantes lo mis\u00admo que a los cat\u00f3licos, y a los pobres que pueden trabajar en las fortificaciones, lo mismo que a los enfermos e inv\u00e1lidos. Acerca de ello le dir\u00e9 que la primera intenci\u00f3n ha sido asistir solamente a quienes no puedan trabajar, ni ganarse la vida y que est\u00e9n en pe\u00adligro de morir de hambre, si no se los asiste. En efecto, desde el momento que algunos tienen fuerzas suficientes para trabajar, se les deben comprar algunos utensilios de acuerdo con su profesi\u00f3n y no se les da nada m\u00e1s. Seg\u00fan esto, las limosnas no son para quie\u00adnes puedan trabajar en las fortificaciones o hacer otro trabajo, sino para los enfermos pobres, hu\u00e9rfanos o ancianos. Pienso que el pa\u00addre Berthe (superior-intendente de los misioneros enviados a Cham\u00adpa\u00f1a y Picard\u00eda) le habr\u00e1 informado exactamente de esto, especial\u00admente de la manera de hacer la distribuci\u00f3n. Sin embargo me ale\u00adgrar\u00eda que las Damas se decidieran por lo que usted propone, para satisfacci\u00f3n del se\u00f1or gobernador, hacia quien tengo una gran es\u00adtima y reverencia&#8230;\u00bb <sup>50<\/sup>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal piensa (el 5 de julio de 1652) que sus diecis\u00e9is o dieciocho misioneros, \u00abque han trabajado durante dos a\u00f1os en esta santa obra lo mismo en Champa\u00f1a que en Picard\u00eda\u00bb, podr\u00e1n abandonar su puesto al final de mes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>51<\/sup><\/span>. Por el momento las fron\u00adteras no ser\u00e1n recorridas por los soldados y la cosecha se presenta buena; por a\u00f1adidura la miseria en Par\u00eds y en sus alrededores re\u00adclama su presencia. Llama a sus sacerdotes y espera que su inten\u00addente, el padre Berthe (19 de octubre de 1652) recupere las fuer\u00adzas suficientes para poder volver a Par\u00eds. Las Damas de la Caridad<\/p>\n<p>49 <em>Ibid., <\/em>IV, 197.<\/p>\n<p><sup>5\u00b0<\/sup><em> Ibid., <\/em>IV, 182-183.<\/p>\n<p><sup>51<\/sup><em> Ibid., <\/em>IV, 419, 451.<\/p>\n<p><em>174 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>continuar\u00e1n ayudando a los p\u00e1rrocos pobres y el hermano Juan Parre continuar\u00e1 sus encuestas.<\/p>\n<p>Este \u00abministro de la caridad\u00bb hab\u00eda intentado por todos los medios arrojar sobre estas calamidades p\u00fablicas el fuego de su co\u00adraz\u00f3n, la claridad de su inteligencia. Hab\u00eda deseado imitar el prin\u00adcipio de la beneficencia de Dios, porque una ley de generosidad es como constitutiva de su ser, y como dice san Ireneo: \u00abEn la vida del hombre Dios encuentra su gloria\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>52<\/sup><\/span>. Tratando de solucionar el paro obrero, Vicente de Pa\u00fal aborda el sentido del desarrollo humano, que lleva siempre consigo un juicio econ\u00f3mico. La ley universal del don de s\u00ed mismo y de la generosidad, le hab\u00edan con\u00adducido a ello.<\/p>\n<p><em>Una vez m\u00e1s abruma la miseria<\/em><\/p>\n<p>Cond\u00e9, durante la Fronda de los Pr\u00edncipes, va a permitir que los hombres se maten en el campo de batalla, sin saber exacta\u00admente ni por qu\u00e9 ni por qui\u00e9n mueren. Los soldados destruyen, masacran, roban, incendian de nuevo la regi\u00f3n de Champa\u00f1a. Esta vuelve a caer en la alarma y en la inquietud: \u00abel comercio se in\u00adterrumpe totalmente y nada entra sino por convoyes y con gastos excesivos\u00bb <sup>53<\/sup>.<\/p>\n<p>En dos meses (diciembre de 1652-enero de 1653), Bar, Ligny, Ch\u00e1teau-Porcien. y otras plazas peque\u00f1as son de nuevo tomadas por el ej\u00e9rcito de Turenne, que ahora combate en favor del rey, reforzado por la tropa de Mazarino, reclutada en la regi\u00f3n de Lieja por la acci\u00f3n de Fabert. Sainte-M\u00e9nehould y Rethel permanecen bajo las tropas de Cond\u00e9, reforzadas por los espa\u00f1oles: ambas son sitiadas e invadidas por las correr\u00edas de los comandantes de las dos ciudades. La devastaci\u00f3n y el saqueo se instalan en ellas. Mazarino, que no puede pagar a los ej\u00e9rcitos reales, consiente que los sol\u00addados vivan a costa de los habitantes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>54<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Los habitantes de Marie sienten \u00abel horror de ver representa\u00adda en el circuito de la ciudad la tragedia m\u00e1s cruel que los m\u00e1s inhumanos tiranos podr\u00edan imaginar\u00bb. La violencia y el saqueo de las tropas francesas y extranjeras terminan por abrumarlos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>55<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>52<\/sup> San Ireneo, <em>Adversus haereses, <\/em>IV, 20, 7 (PG 7, 1037). \u00bb Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>452, 294-295.<\/p>\n<p>54 Cf. <em>Ibid., <\/em>456-458.<\/p>\n<p><sup>55<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>458.<\/p>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 175<\/em><\/p>\n<p>Mazarino, queriendo liberar Vervins del acantonamiento de las tropas espa\u00f1olas, manda avanzar al mariscal de la Fert\u00e9-Sonneterre con 3.000 soldados de caballer\u00eda. El ministro le entrega los barrios de Marle y de los pueblos vecinos. A su llegada a Marie le hacen ver que la ciudad, compuesta de unos 100 vecinos, no puede alo\u00adjar su tropa. Hacerlo \u00abser\u00eda arruinar a las 60 familias que quedan\u00bb. Estas advertencias dejan indiferente al mariscal. Los 3.000 solda\u00addos se apoderan de las 60 casas y se hacen servir a su antojo. Du\u00adrante cuatro d\u00edas (del 20 al 24 de enero de 1653), saquean las ca\u00adsas <em>y <\/em>despojan a los habitantes en la calle y en pleno d\u00eda, violan a j\u00f3venes y mujeres, queman cinco o seis casas y otros edificios, hacen que paguen algunos habitantes abusivamente para devolver\u00adles sus esposas&#8230; El mariscal de la Fert\u00e9 autoriza estos estragos sin hacer caso de las quejas de los habitantes. Al marcharse, oficiales <em>y <\/em>soldados se llevan el grano <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>56<\/sup><\/span>. Todo el departamento de Aisne so\u00adporta los mismos estragos de las tropas del mariscal de la Fert\u00e9. Durante este tiempo, el cardenal Mazarino est\u00e1 en Laon, es decir, a unas leguas de estas devastaciones.<\/p>\n<p>En octubre de 1653, el ej\u00e9rcito de Turenne se implanta en estas comarcas. Las marchas diarias de los soldados impiden a los campesinos sembrar el trigo. Al mismo tiempo Cond\u00e9 se encuen\u00adtra en Rocroy <sup>57 (<\/sup>VIII sus guarniciones de infanter\u00eda y de caballer\u00eda. Decreta \u00f3rdenes y \u00b0clip 9 las ciudades a pagar una suma impor\u00adtante por su rescate <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>58<\/sup><\/span>. A los pueblos que no quieren someterse, se les impone una especie de \u00abentredicho\u00bb: toda comunicaci\u00f3n con ellos debe suprimirse bajo penas graves.<\/p>\n<p>Laon, Soissons, Chateau-Porcien, se encuentran en la misma situaci\u00f3n. En la deposici\u00f3n de Carlos De Vau, regidor de Laon, se encuentran estas palabras: \u00abEllos (los soldados franceses) iban matando, robando, haciendo prisioneros y arrebatando todo lo que encontraban\u00bb. Uno de los corresponsales de las <em>Relations <\/em>escribe: \u00abEn Picard\u00eda, en Vermandois, no nos quedan m\u00e1s que ojos para llorar\u00bb <sup>56<\/sup>.<\/p>\n<p>La suerte de los habitantes de la provincia de Champa\u00f1a no es mejor. El 18 de octubre de 1653 escriben desde Rethel: \u00abLos pa-<\/p>\n<p>56 Cf. <em>Ibid., <\/em>459-460.<br \/>\nCf. <em>Ibid., <\/em>461.<\/p>\n<p>58 Cf. <em>Ibid., <\/em>461-462.<\/p>\n<p>59 Cf. <em>Ibid., <\/em>462,463, 464.<\/p>\n<p>176 <em>La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>dres de la misi\u00f3n, que no han abandonado esta regi\u00f3n, vuelven a comenzar sus trabajos con m\u00e1s generosidad que en tiempos pasa\u00addos, dadas las nuevas miserias. Estos caritativos padres van a vi\u00adsitar y confortar a los pobres p\u00e1rrocos. Adem\u00e1s de estos trabajos se ocupan de los soldados enfermos, que mueren en los dos mer\u00adcados de la ciudad, y de los habitantes de Rocroy que se han re\u00adfugiado en estos lugares, despu\u00e9s de haber perdido todo lo qu, ten\u00edan. Han evacuado gran n\u00famero hacia Reims ayudados de u; auxilio en carretera, pero el hospital no puede recibir a m\u00e1s, a no ser que reciba una fuerte indemnizaci\u00f3n mensual\u00bb <sup>6\u00b0<\/sup>.<\/p>\n<p>En Rethel \u00abla desolaci\u00f3n supera la de los a\u00f1os precedentes. Los campesinos, sacerdotes y religiosas est\u00e1n en la mayor miseria\u00bb <sup>61<\/sup>. En Sainte-M\u00e9nehould la situaci\u00f3n es intolerable: algunos habitan\u00adtes utilizan todos los medios posibles para huir disfrazados, otros prefieren arrojarse de lo alto de las murallas, antes que vivir m\u00e1s tiempo bajo la tiran\u00eda de Montal. La ciudad queda reducida en un momento a 53 habitantes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>62<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Los labradores de los alrededores de Ch\u00e1lons, Vitry y Saint-Dizier no son propietarios de sus bienes. Los habitantes \u00abest\u00e1n desesperados\u00bb. Escriben el 19 de agosto: \u00abLa guarnici\u00f3n recorre constantemente el territorio de Ch\u00e1lons&#8230; los habitantes est\u00e1n arruinados y no se atreven a salir para percibir las rentas, ni para ocuparse de sus negocios&#8230; Los campesinos, e incluso los habi\u00adtantes de las ciudades, piden misericordia, alegando que est\u00e1n aban\u00addonados&#8230;\u00bb <sup>62<\/sup>. Durante todo este tiempo, los oficiales de Cond\u00e9, aprovechando la autorizaci\u00f3n que les da su jefe, siguen el merodeo de hombres para procurarse dinero <sup>64<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal y de sus misioneros<\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, informado el 3 de enero de 1653 de esta si\u00adtuaci\u00f3n, es requerido por la duquesa de Aiguillon y por la presi\u00addenta Herse \u00abpara ir a casa de una de ellas\u00bb y buscar los medios<\/p>\n<p><sup>6<\/sup>\u00b0 Cf. L. Abelly, <em>1, 1. II, <\/em>401-402; A. Feillet, <em>68, <\/em>464. 81 S.V. V, 8.<\/p>\n<p><sup>62<\/sup> Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>465.<\/p>\n<p>63 Cf. <em>Ibid., <\/em>465.<\/p>\n<p>\u00b0 Cf. <em>Ibid., <\/em>466.<\/p>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 177<\/em><\/p>\n<p>de socorrer a la \u00abpobre Champa\u00f1a reducida&#8230; a un estado lamen\u00adtable\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>65<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Este buen estadista de las posibilidades de acci\u00f3n sabe \u00abque Francia se encuentra en una aflicci\u00f3n extrema\u00bb \u00ab. No olvida que \u00abPar\u00eds acaba de salir de una enojosa tempestad, capaz de haber po\u00addido destruir la capital del reino\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>67<\/sup><\/span>. La indigencia de la capital es tan exigente que impide poder enviar ninguna ayuda a la provin\u00adcia. Esta situaci\u00f3n \u00able proporciona una gran ocupaci\u00f3n de obre\u00adros\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>68<\/sup><\/span>. No obstante puede escribir el 3 de enero de 1653 al pa\u00addre Lamberto aux Couteaux: \u00abTemo que no podamos ayudarle mucho, puesto que los gastos son grandes para asistir a esta di\u00f3\u00adcesis (Par\u00eds), esta asistencia cuesta cada semana de 6 a 7.000 li\u00adbras&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>69<\/sup><\/span>. El 11 de enero Vicente escribe al padre Marcos Con-gl\u00e9, superior de Sedan: \u00abEstoy afligido por las miserias de su frontera y por la cantidad de pobres que le abruman. Desgraciada\u00admente no puedo hacer otra cosa sino rogar a Dios para que les alivie&#8230; porque pensar a\u00f1adir algo a las 100 libras que se le en\u00adv\u00edan para ellos (los pobres) al mes, no es posible. Sedan es el \u00fanico sitio de la frontera que contin\u00faa recibiendo algo de la Caridad de Par\u00eds. Esta ciudad se ha visto obligada a retirar sus donativos a los otros lugares para atender a las necesidades extremas de esta di\u00f3\u00adcesis, donde las tropas han permanecido largo tiempo&#8230; \u00bfTiene suficiente con los cinco misioneros durante este tiempo de tantas desgracias?&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>70<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Aun cuando la miseria de Par\u00eds sea grande, sin embargo para Vicente de Pa\u00fal es necesario movilizar los sentimientos de piedad, enfervorizar la Caridad de Par\u00eds, consumirse en la casa de Saint-Lazare <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>71<\/sup><\/span> a fin de que esta miseria no permanezca sin ayuda y abandonada. Si los recursos disminuyen en Par\u00eds, no se puede du\u00addar que hay dinero suficiente para aliviar, al menos, las necesida\u00addes m\u00e1s urgentes de Champa\u00f1a <em>y <\/em>de Picard\u00eda. Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 convencido de que, en relaci\u00f3n a las miserias humanas que los pri\u00advilegiados pueden socorrer, toda ayuda es obligatoria. Lo que es<\/p>\n<p>65 S.V. IV, 539.<\/p>\n<p>66 Cf. <em>Ibid., <\/em>339.<\/p>\n<p>67 Cf. <em>Ibid., <\/em>421.<\/p>\n<p>68 Cf. <em>Ibid., <\/em>488.<\/p>\n<p>69 <em>Ibid., <\/em>539.<\/p>\n<p>70 <em>Ibid., <\/em>542-543, 629; V, 23, 41.<\/p>\n<p>71 Cf. <em>Ibid., <\/em>VI, 614.<\/p>\n<p><em>178 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>caridad en el coraz\u00f3n de quien da, es justicia al considerar el or\u00adden objetivo de las cosas. Es indispensable, en consecuencia, in\u00adteresar a todos los que pueden ayudar \u00aba las fronteras continua\u00admente desoladas\u00bb a fin de que \u00abse env\u00eden muchas limosnas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>72<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Informado exactamente de estas devastaciones, Vicente de Pa\u00fal escribe el 6 de marzo de 1654: \u00abLa guerra no ha dejado nada a estas pobres gentes; los ha despojado de todo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>78<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Los misioneros que \u00abvisitan m\u00e1s de 100 pueblos\u00bb, encuentran en ellos \u00abancianos y ni\u00f1os casi totalmente desnudos y completa\u00admente helados, mujeres desesperadas y transidas de fr\u00edo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>74<\/sup><\/span>, las iglesias reducidas \u00aba un estado tan lamentable que no se le puede describir sin estremecerse de horror\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>75<\/sup><\/span>. \u00abSe han encontrado a va\u00adrias j\u00f3venes de condici\u00f3n en diversos lugares de las fronteras&#8230; algunas de ellas han pasado varios d\u00edas escondidas en cuevas para evitar las insolencias de los soldados\u00bb \u00ab. \u00abLos pobres de los alre\u00addedores de Rethel asaltan en todas partes\u00bb al infatigable hermano Juan Parre, para recibir alguna subsistencia en medio de su gran pobreza <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>77<\/sup><\/span>. Se encuentran enfermos por todas partes, \u00ababandona\u00addos de todos, acostados en el suelo, expuestos al rigor del fr\u00edo y reducidos a una extrema miseria a causa de los soldados y de la carest\u00eda de grano\u00bb <sup>78<\/sup>. \u00abLa desolaci\u00f3n se instala\u00bb un poco por todas partes y \u00ablos habitantes, que quedan, morir\u00e1n de hambre\u00bb si la caridad no lo evita, enviando muchas limosnas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>79<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Ante tales informaciones Vicente de Pa\u00fal piensa que Par\u00eds tie\u00adne que ayudar a las provincias devastadas. As\u00ed se lo comunica a las Damas de la Caridad y habla de ello a las personas caritativas <sup>8\u00b0<\/sup>. No hay m\u00e1s remedio que obrar y organizar para estar presentes y ser eficaces donde la desnudez averg\u00fcenza \u00ab, el hambre multiplica las v\u00edctimas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>82<\/sup><\/span> y la enfermedad se instala <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>83<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>72 Cf. <em>Ibid., <\/em>V, 70 (6 de febrero de 1654).<br \/>\n78 Cf. <em>Ibid., <\/em>92, 94.<\/p>\n<p>74 <em>Ibid., <\/em>87-88.<\/p>\n<p>75 <em>Ibid., <\/em>87-88; XIII, 804.<\/p>\n<p>76 <em>Ibid., <\/em>95.<\/p>\n<p>77 Cf. <em>Ibid., <\/em>VI, 616.<\/p>\n<p>78 Cf. <em>Ibid., <\/em>XIII, 805.<\/p>\n<p>79 Cf. <em>Ibid., <\/em>V, 8 (carta de los concejales de Rethel a Vicente de Pa\u00fal, fechada el 8 de septiembre de 1653).<\/p>\n<p><sup>80<\/sup><em> Ibid., <\/em>54 (29 de noviembre de 1653).<\/p>\n<p><sup>81<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>V, 87; VI, 376; XIII, 805.<\/p>\n<p><sup>82<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>V, 41, 385; 95.<\/p>\n<p><sup>83<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>IV, 629; V, 243; VI, 616-617.<\/p>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 179<\/em><\/p>\n<p>La caridad exige para ser eficaz, conocer exactamente las ne\u00adcesidades de cada lugar y de cada persona <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>84<\/sup><\/span>. En consecuencia \u00absi los fondos faltan\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>85<\/sup><\/span>, es preciso orientar su distribuci\u00f3n. Vicente tiene alerta a sus misioneros y les recuerda los principios que de\u00adben orientar su acci\u00f3n. No debe distribuirse la limosna a quienes puedan trabajar, sino a los enfermos, ancianos, ni\u00f1os y a quienes \u00ables es imposible encontrar trabajo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>86<\/sup><\/span>. Por el contrario, cuando un obrero pueda trabajar, es necesario proporcionarle instrumen\u00adtos de trabajo <sup>87<\/sup>. Desde el momento en que las tierras <em>se <\/em>puedan cultivar y se encuentren campesinos que puedan hacerlo, se les debe dar arados y semillas para que realicen el cultivo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>88<\/sup><\/span>. Se debe proporcionar ruecas y estopa o lana para hilar a las mujeres y j\u00f3\u00advenes. La falta de dinero \u00bb reduce necesariamente la ayuda. Que se active por lo tanto el trabajo de la tierra y la actividad de las personas. As\u00ed es este organizador, llamado Vicente de Pa\u00fal. El su\u00adpervisa todo, dirige todo, se ocupa hasta de los menores detalles: \u00abPodemos destinar algo para ayudar a los pobres campesinos y as\u00ed puedan sembrar una peque\u00f1a parcela; digo: a los m\u00e1s pobres, quienes, sin esta ayuda, no podr\u00edan hacerlo. No hay nada preparado, pero se har\u00e1 un esfuerzo para reunir al menos 100 pistolas pa\u00adra este fin, mientras llega el tiempo de la siembra. Le ruego ob\u00adserve en qu\u00e9 lugares de Champa\u00f1a y Picard\u00eda se encuentran los m\u00e1s pobres, los que tengan necesidad de esta ayuda; digo: la mayor necesidad. Puede decirles, de paso, que preparen alguna peque\u00f1a<\/p>\n<p><sup>84<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>VI, 367; VIII, 72-74.<\/p>\n<p><sup>85<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>VII, 333-334, 381, 545; VIII, 72, 117.<\/p>\n<p><sup>86<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>IV, 182-183; VI, 367, 402; VIII, 72-74, 339-340. Para conocer la ayuda proporcionada a los sacerdotes: cf. <em>Ibid., <\/em>V, 72, 92, 94, 115, 119, 144; VI, 485, 546; XIII, 804.<\/p>\n<p><sup>81<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>IV, 182-183; VIII, 72-74: \u00abSe desear\u00eda tambi\u00e9n que los pobres tanto hombres como mujeres, que no poseen tierras, se ganasen la vida, dando a los hombres utensilios de trabajo y a las mujeres y muchachas ruecas y esparto o lana para tejer; se entiende que me refiero a los m\u00e1s pobres solamente. En este tiempo que se espera la paz, cada uno encontra\u00adr\u00e1 en qu\u00e9 trabajar, adem\u00e1s no estando expuestos a que los soldados les ro\u00adben lo que poseen, podr\u00e1n ahorrar algo y volver a comenzar. Por esta raz\u00f3n la asamblea ha pensado que es necesario ayudarlos en este comienzo y co\u00admunicarles que es preciso que piensen que ya no podr\u00e1n esperar ninguna ayuda m\u00e1s de Par\u00eds\u00bb.<\/p>\n<p><sup>88<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>VI, 402; VII, 72-73, 324-325; VIII, 94.<\/p>\n<p>89 Cf. <em>Ibid., <\/em>IV, 542, 629; V, 23, 54; VI, 402, 448, 472-473, 486, <em>614; <\/em>VII, 333-334, 381, 545; VIII, 72, 177, 387, 519, 599.<\/p>\n<p><em>180 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>parcela, la aren y la estercolen y que rueguen a Dios que les env\u00ede alguna simiente para sembrarla, y sin prometerles nada, darles es\u00adperanza que Dios proveer\u00e1&#8230;\u00bb <sup>90<\/sup>.<\/p>\n<p>Para socorrer a las provincias devastadas, Vicente se sirve, como siempre, de intermediarios: los miembros de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, las Caridades y las personas caritativas y prudentes \u00abque van directas a la acci\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>91<\/sup><\/span>. Nombra un nuevo intendente general, el padre Almer\u00e1s, \u00abpara visitar a los pobres p\u00e1rrocos y a otros sacerdotes&#8230; que tienen necesidad de ser asistidos. Este quiere reunirlos&#8230; para tratar con ellos de los medios para organi\u00adzar las cosas de tal manera que no permanezca sin asistencia espi\u00adritual ninguna de las parroquias abandonadas\u00bb. Este intendente de la caridad les distribuye h\u00e1bitos, ornamentos, objetos de culto y determina lo que es necesario darles por mes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>92<\/sup><\/span>. Se interesa tam\u00adbi\u00e9n por la \u00absituaci\u00f3n de los pobres\u00bb, especialmente, de los del campo, con el fin de que el hermano Juan Parre contin\u00fae ayud\u00e1ndo\u00adles seg\u00fan sus indicaciones.<\/p>\n<p>Par\u00eds quiere conocer con precisi\u00f3n el n\u00famero de pobres y sus necesidades para socorrerlos lo m\u00e1s pronto y lo m\u00e1s eficazmente posible <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>93<\/sup><\/span>. Para realizar esta encuesta, Vicente de Pa\u00fal elige al hermano Juan Parre. Hombre sencillo, met\u00f3dico, tiene la gracia de verlo todo y a fondo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>94<\/sup><\/span>. Vicente y las Damas de la Caridad pueden fiarse de las informaciones de este viajero incansable. \u00abLa<\/p>\n<p><sup>99<\/sup><em> Ibid., <\/em>VIII, 72.<\/p>\n<p><sup>91<\/sup><em> Ibid., <\/em>VI, 367; cf. V, 70, 333-334.<\/p>\n<p><sup>92<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>V, 72, 92.<\/p>\n<p><sup>93<\/sup> \u00abLas Damas desean&#8230; que se informe exactamente en cada pueblo del n\u00famero de pobres que necesitan ser vestidos total o parcialmente el in\u00advierno pr\u00f3ximo, con el fin de que se pueda prever a cu\u00e1nto subir\u00e1 la can\u00adtidad de dinero necesaria para ello, y para que usted pueda preparar los vestidos para el momento preciso&#8230; Ser\u00eda necesario que usted escribiera los nombres de estos pobres para que en el momento de la distribuci\u00f3n, la limosna sea para ellos y no para quienes no tienen necesidad de recibir esta ayuda. Para llegar a conocerlos, ser\u00eda necesario que los vea en sus casas y de esta manera ver qui\u00e9nes son los m\u00e1s necesitados y qui\u00e9nes lo son menos. Pero como es imposible que usted solo pueda hacer todas estas visitas, pue\u00adde emplear para ello a personas piadosas y prudentes, que realicen perfecta. mente el trabajo y que le informen con toda sinceridad de la situaci\u00f3n de cada uno. Es preciso que esta informaci\u00f3n se realice sin que los pobres se\u00adpan el motivo, de otra manera, quienes poseen alguna prenda la ocultar\u00e1n para presentarse desnudos\u00bb: S.V. VI, 367 (21 de julio de 1657); cf. VIII, 73 (9 de agosto de 1659).<\/p>\n<p><sup>94<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>VI, 367.<\/p>\n<p><em>Ayuda a las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 181<\/em><\/p>\n<p>caridad de Cristo le apremia\u00bb constantemente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>95<\/sup><\/span>. Por esta raz\u00f3n el organizador de la caridad le escribe el 16 de noviembre de 1658: \u00abSi usted puede dar poco a los pobres, por incapacidad, sin em\u00adbargo les da mucho en Dios, ya que en realidad les da sus propias comodidades, sus grandes trabajos y su vida; y no solamente esto, usted querr\u00eda que todos los hombres le hiciesen el sacrificio de sus bienes y de sus personas, de tal manera que todos los pobres que existen en la tierra fuesen aliviados y todas las almas salvadas por Jesucristo&#8230; \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puede hacer, mi querido hermano?\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>96<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Juan Parre es un buen colaborador de Vicente de Pa\u00fal. Conf\u00eda en que la ingeniosidad del buen hermano ejecutar\u00e1 sus \u00f3rdenes precisas. Este llega incluso a fundar nuevas Cofrad\u00edas de la cari\u00addad \u00abpara aligerar las cargas de la Caridad de Par\u00eds\u00bb y poder rea\u00adlizar la f\u00f3rmula de las relaciones cristianas dictadas por san Pe\u00addro: \u00abEl don que cada uno haya recibido, p\u00f3ngalo al servicio de los dem\u00e1s, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>97<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Este trabajo obtiene sus resultados: los habitantes de Champa\u00f1a <em>y <\/em>Picard\u00eda son salvados del hambre y se les ayuda a encontrar el dinamismo de vivir. Las personas caritativas y las Damas de la Caridad reciben, a cambio, \u00abla gracia de abrigar a nuestro Se\u00f1or en sus pobres miembros\u00bb. \u00abLa providencia, dice Vicente de Pa\u00fal, se ha dirigido a algunas se\u00f1oras de Par\u00eds para asistir a estas dos provincias desoladas; \u00bfno les parece esto singular y nuevo?\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>98<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente crea una atm\u00f3sfera de solidaridad que envuelve a es\u00adtos pobres en su existencia diaria. Los reintegra a la vida y, al mis\u00admo tiempo al trabajo. Esta nueva forma de concebir la ayuda a los dem\u00e1s revela el origen de una caridad l\u00facida e inventiva.<\/p>\n<p>Los pobres de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, que conservan una ac\u00adtitud de esperanza y aceptan confiar incesantemente en Dios \u00ab, se dirigen a Vicente de Pa\u00fal \u00absin temor\u00bb. Est\u00e1n seguros de ser aco\u00adgidos \u00abfavorablemente\u00bb por este contra-maestre de la providencia. Saben que su \u00abbondad natural\u00bb y el \u00abcelo de su piedad\u00bb le hacen<\/p>\n<p>95 Cf. <em>Ibid., <\/em>VIII, 319.<\/p>\n<p>96 <em>Ibid., <\/em>VIII, 365-366.<\/p>\n<p>97 La Pe., IV, 10.<\/p>\n<p>98 S.V., XIII, 805, 806, 817.<\/p>\n<p><sup>99<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>IV, 196, 200, 201; VI, 617 (carta de los concejales de Rethel); IV, 195-196 (8 de octubre de 1651).<\/p>\n<p><em>182 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>sentirse siempre totalmente solidario con ellos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>100<\/sup><\/span>. No desconocen que este buen sacerdote, influyente con \u00ablas m\u00e1s altas personali\u00addades\u00bb del reino <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>101<\/sup><\/span> es, ante todo, el hombre de la misericordia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>102<\/sup><\/span>. Conf\u00edan en \u00e9l <sup>1<\/sup>\u00b0<sup>3<\/sup>. Han comprobado que este arquitecto <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>104<\/sup><\/span> y sus empresarios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>105<\/sup><\/span> comparten sus esperanzas, sus preocupaciones, su miseria. Para los pobres es el \u00abperfecto imitador del Maestro y Salvador\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>106<\/sup><\/span>. Por todas estas razones acuden a \u00e9l. Por su pobreza y en raz\u00f3n de su pobreza env\u00edan a Vicente de Pa\u00fal, a las Damas de la Caridad <sup>1<\/sup>\u00b0<sup>7<\/sup> la \u00fanica palabra que les es propia: \u00abGracias por ha\u00adber tenido compasi\u00f3n de nuestras miserias\u00bb. Y a Vicente le dicen:<\/p>\n<p>100 \u00abHasta el momento nadie, exceptuado vuestra reverencia y los en\u00adviados por usted, ha tenido compasi\u00f3n de nuestras desgracias\u00bb (carta de los concejales de Rethel a Vicente de Pa\u00fal, fechada el 22 de mayo de 1651): S.V. IV, 200-201; cf. IV, 196, 227.<\/p>\n<p><sup>101<\/sup> \u00abLe rogamos con todo coraz\u00f3n y afecto&#8230; exponga nuestra gran miseria a fin de que, llegando a los o\u00eddos de las supremas autoridades ante las cuales, dada vuestra vida ejemplar, usted tiene cr\u00e9dito, podamos set aliviados\u00bb: S.V. IV, 201.<\/p>\n<p>102 El presidente de Rethel, Simonnet, escribe a Vicente de Pa\u00fal: \u00abPo\u00addemos, sin temor a ser contradecidos, encontrar en la caridad que usted ejerce la primera forma de la devoci\u00f3n cristiana, puesto que en la primitiva iglesia los cristianos no ten\u00edan m\u00e1s que un coraz\u00f3n y no soportaban que hu\u00adbiese ning\u00fan pobre entre ellos, sin que fuese asistido y socorrido&#8230; Usted tampoco lo soporta, Se\u00f1or, pero usted provee a sus necesidades con tanto orden y celo por medio de los sacerdotes de su congregaci\u00f3n, a quienes em\u00adplea en todos estos lugares circunvecinos, donde los pobres est\u00e1n reducidos a comer los alimentos de los animales, incluso a comer perros, como yo mis\u00admo he visto hacerlo a los pobres. Ellos han salvado la vida a un n\u00famero ilimitado de personas y han consolado y asistido a otros hasta el momento de la muerte. Estos son los efectos de su caridad\u00bb: S.V. IV, 233.<\/p>\n<p><sup>103<\/sup> \u00abLa previsi\u00f3n infalible de la muerte de numerosos pobres, sin la continuaci\u00f3n de su asistencia, nos fuerza y nos obliga a acudir a usted, tanto m\u00e1s que la necesidad nos da la posibilidad de servirnos del precepto que Dios nos ha prescrito por su santa boca, cuando dice estas palabras: &#8216;Buscad y encontrar\u00e9is, pedid y se os dar\u00e1&#8217;. Hemos practicado este divino manda\u00admiento, que ha sido confirmado con los frutos correspondientes a nuestra es\u00adperanza, para el alivio de un pueblo, el m\u00e1s digno de compasi\u00f3n, de todos los que pueden existir en tierras cristianas&#8230;\u00bb: S.V. IV, 227; cf. IV, 201.<\/p>\n<p>104 \u00abSe dice que para un excelente obrero es una forma de fidelidad encontrar un elemento donde pueda ejercer su arte. Es una gran felicidad para quienes tienen necesidad de esto, encontrar alguien con esta calidad. Usted ha encontrado&#8230; esta parte en nosotros, y nosotros hemos hallado en usted una acogida tan favorable en nuestras necesidades, que nos sentir\u00edamos culpables de una gran ingratitud, si difiri\u00e9ramos por m\u00e1s tiempo agrade\u00adc\u00e9rselo&#8230;\u00bb: S.V. IV, 227.<\/p>\n<p><sup>105<\/sup> Cf. S.V. IV, 200-201, 233; V, 385.<\/p>\n<p>106 Cf. <em>Ibid., <\/em>260.<\/p>\n<p><sup>107<\/sup> Cf. <em>Ibid., <\/em>IX, 227; XIII, 829-831.<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 183<\/em><\/p>\n<p>\u00abUsted es el padre de la patria\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>108<\/sup><\/span>, es decir, el padre de una cau\u00adsa que interesa a todos los franceses.<\/p>\n<p>VII. AYUDA A PAR\u00cdS Y A SUS ALREDEDORES <em>Situaci\u00f3n pol\u00edtica<\/em><\/p>\n<p>Cuando Luis xm muere (14 de mayo de 1643) est\u00e1 en germen la Fronda con todas sus intrigas y miserias. El nuevo rey tiene cinco a\u00f1os. Comienza una nueva regencia. Luis xm, la v\u00edspera de su muerte, constituye un consejo de regencia en una declaraci\u00f3n, firmada por los pr\u00edncipes, los pares, los ministros y registrada por el parlamento. Su fin es permitir la continuaci\u00f3n de la obra de Richelieu, por medio de los ministros que forman parte del con\u00adsejo del reino, y limitar la autoridad de la reina y del duque de Orl\u00e9ans.<\/p>\n<p>La primera preocupaci\u00f3n de Ana de Austria es hacer anular esta declaraci\u00f3n por el parlamento. El mismo d\u00eda de esta anula\u00adci\u00f3n la reina nombra jefe del consejo al antiguo favorito de Ri-chelieu: Mazarino. Este nombramiento provoca una estupefacci\u00f3n general.<\/p>\n<p>Para hacer aceptar el nombramiento de su ministro, la reina se ve obligada a comprar a la nobleza, concediendo a su alrededor dinero y gracias&#8217;.<\/p>\n<p>La nobleza \u00abhumillada\u00bb por Richelieu, reacciona despu\u00e9s de la muerte del cardenal y de su rey. Los \u00abgrandes\u00bb intentan usurpar el poder y satisfacer sus ambiciones. El parlamento quiere realizar su misi\u00f3n de intercesor entre el pueblo y el rey.<\/p>\n<p>Ante las usurpaciones del parlamento y las ambiciones de los grandes, Mazarino va a continuar la obra de Richelieu: mantener la nobleza en la obediencia, retirar al parlamento el derecho, que se arroga, de controlar el presupuesto del estado.<\/p>\n<p><sup>108<\/sup><em> Ibid., <\/em>V, 378; cf. IV, 200-201, 233; V, 385.<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> \u00abPueden juzgar, escribe el cardenal de Retz, que no me fue dif\u00edcil encontrar mi puesto en estos momentos, cuando <em>no se rechazaba nada; <\/em>y La Feuillade&#8230; dec\u00eda que no hab\u00eda m\u00e1s que cuatro palabras en la lengua fran\u00adcesa: \u00a1`La reina es tan buena&#8217;!\u00bb: Cardenal de Retz, <em>141, <\/em>40.<\/p>\n<p><em>184 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>En 1648, la actitud del parlamento se vuelve revolucionaria. En su deseo, quiz\u00e1s sincero, de disminuir las cargas fiscales im\u00adpuestas al pueblo, rechaza registrar los nuevos impuestos necesa\u00adrios para pagar los gastos de guerra: excelente medio de hacerse popular y de someter al gobierno real a su disposici\u00f3n. Al mismo tiempo intenta proteger las situaciones adquiridas por los poseedo\u00adres de cargos p\u00fablicos y defender a los poderes provinciales y lo\u00adcales contra la centralizaci\u00f3n del gobierno real.<\/p>\n<p>Pasando r\u00e1pidamente de la oposici\u00f3n a la rebeli\u00f3n y de la rebe\u00adli\u00f3n a la guerra civil, el parlamento no har\u00e1 en definitiva m\u00e1s que aumentar la miseria y el sufrimiento del pueblo. Practicando la demagogia, se gana la opini\u00f3n p\u00fablica en la lucha llevada contra el gobierno, en raz\u00f3n de sus propios intereses. Persuade a los habi\u00adtantes de Par\u00eds y a los dem\u00e1s franceses, de que las cargas fiscales son excesivas, injustas, in\u00fatiles, sirviendo \u00fanicamente para la gloria del rey y para el lujo de la corte. En realidad el rey se ve obli\u00adgado a pedir cr\u00e9ditos a los financieros y la corte est\u00e1 en la indi\u00adgencia.<\/p>\n<p>Los habitantes de Par\u00eds terminan por sentir afecto y venera\u00adci\u00f3n por el parlamento. Por uno de sus miembros, Broussel, que hace las proposiciones m\u00e1s ventajosas para el pueblo, este senti\u00admiento se convierte en veneraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El 26 de agosto, la reina manda encarcelar a Broussel. La ma\u00adsa popular de Par\u00eds se rebela contra esta detenci\u00f3n de su \u00abfeti\u00adche\u00bb. Comienzan los d\u00edas de las barricadas de Par\u00eds (26, 27, 28 de agosto de 1648) <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>. D\u00edas que hacen aparecer, en crisis general, una guerra civil latente, continuada por el parlamento hasta la paz de Rueil (1 de enero de 1649) y prolongada por los pr\u00edncipes y no\u00adbles hasta 1653.<\/p>\n<p>Esta rebeli\u00f3n del parlamento obliga a la reina (&#8216;la nadie del 5 al 6 de enero de 1649) a huir de Par\u00eds con el rey, su ministro <em>y <\/em>toda la casa real a Saint-Germain-en Laye. Para hacer cesar la opo\u00adsici\u00f3n del parlamento y hacer capitular a los parisinos, Ana de Aus\u00adtria, Mazarino y Cond\u00e9 proyectan reducir por el hambre a la capital.<\/p>\n<p>El sitio de Par\u00eds comienza. Los combates entre las tropas rea\u00adles y las tropas de los jefes de la Fronda se convierten en luchas sangrientas. El bloqueo r\u00edgido de la capital, impide asegurar el abastecimiento de los parisinos y enrarece los v\u00edveres en el merca-<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Cf. R. Mousnier, <em>123, <\/em>n\u00fams. 2-3, pp. 33-78.<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 185<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>El precio del pan no cesa de subir y los campesinos pasan du\u00adrante la noche, a escondidas, para ir a vender su trigo a precios desorbitantes.<\/li>\n<\/ol>\n<p>En Par\u00eds, despu\u00e9s de la salida de la corte, cesa todo trabajo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>. Para colmo de males, el Sena se desborda, destruye puentes y ca\u00adsas, inunda las calles y los habitantes m\u00e1s pobres se ahogan. La miseria aumenta y el parlamento se ve obligado a suprimir el pago de la renta del tiempo de pascua a todos los inquilinos parisinos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>. Los ricos pagan tambi\u00e9n las consecuencias, y si pueden conseguir un poco de pan, a precio de oro, est\u00e1n expuestos a otros peligros, especialmente, los sospechosos de ser partidarios de Mazarino <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El bloqueo aumenta el furor de los parisinos contra la reina y Mazarino. En los alrededores de Par\u00eds los sufrimientos de los ha\u00adbitantes son a\u00fan mayores, al tener que soportar las atrocidades y el saqueo de los mercenarios del rey, dirigidos por el conde de Er-lach y acantonados en los pueblos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>6<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dos meses de sitio, Cond\u00e9 reconoce que no puede, con 12.000 hombres, apoderarse de Par\u00eds, ni siquiera bloquearlo to\u00adtalmente, ni reducirlo por el hambre. Por a\u00f1adidura las dificultades que provienen de la falta de abastecimiento de v\u00edveres, no hacen sino exasperar a los parisinos contra la corte y justificar su posi\u00adci\u00f3n de resistencia.<\/p>\n<p>El parlamento, consternado <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span> por el drama que provoca, desea<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> \u00abDespu\u00e9s de este d\u00eda fatal de la salida de la corte, todo orden p\u00fa\u00adblico fue invertido, escribe Mol\u00e9 en sus <em>Memorias. <\/em>El ejercicio de la justicia se suprimi\u00f3&#8230; El trabajo ces\u00f3 entre los obreros, el tr\u00e1fico y el comercio en\u00adtre los comerciantes&#8230;\u00bb: A. Feillet, <em>68, <\/em>103.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>131 nota 1.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Cf. P. G. Lorris, <em>107, <\/em>78-83.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> \u00abLos des\u00f3rdenes de las tropas en los alrededores (de Par\u00eds), escribe Mol\u00e9 en sus <em>Memorias, <\/em>produc\u00edan horror\u00bb: A. Feillet, <em>68, <\/em>103. Cf. cartas de la madre Ang\u00e9lica Arnauld, fechadas el 7 de enero, el mes de abril y el mes de mayo: A. Feillet, <em>68, <\/em>127-128; cartas de Vicente de Pa\u00fal: S.V. III, 403 (22 de enero de 1649); III, 412 (25 de febrero de 1649); III, 416-417 (4 de marzo de 1649). <em>La Harangue \u00e1 la Reine par MM. les cur\u00e9s de Paris, <\/em>pre\u00adsenta a los soldados en Meudon, en S\u00e9vres&#8230; saqueando iglesias, violando ni\u00f1as de nueve y diez a\u00f1os, incendiando, destruyendo casas, matando, hi\u00adriendo hombres y mujeres, robando, arrebatando todo lo que les interesa y destruyendo lo que no pod\u00edan llevarse\u00bb, citado seg\u00fan P. G. Lorris, <em>107, <\/em>84.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> \u00abEl parlamento, escribe el cardenal de Retz, que constitu\u00eda, en un sentido, nuestra fuerza principal, provocaba de dos o tres maneras nuestra gran debilidad; a pesar del ardor y del arrebato que exist\u00eda con frecuencia en este grupo, siempre permanec\u00eda en ellos un fondo de esp\u00edritu de regre\u00adsi\u00f3n, que aparec\u00eda en toda ocasi\u00f3n\u00bb: Cardenal de Retz, <em>141, <\/em>112.<\/p>\n<p><em>186 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>firmar la paz. La corte, que teme una guerra civil, provocada por los parlamentos de las provincias, aguarda la ocasi\u00f3n favorable pa\u00adra entrar en conversaciones con el parlamento de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Desde el 26 de febrero, la corte y el parlamento negocian acer\u00adca de las condiciones de la paz. Los dirigentes de la Fronda inten\u00adtan, por todos los medios, interrumpir estas conversaciones. El 11 de marzo llegan incluso a prohibir a Mol\u00e9 reanudar las negocia\u00adciones. Sin embargo, este mismo d\u00eda, Mateo Mol\u00e9, primer presi\u00addente del parlamento de Par\u00eds, firma la paz.<\/p>\n<p>El tratado de paz se registra solemnemente en el parlamento el 1 de abril de 1649. Los grandes de los dos partidos obtienen de la corte el precio de las reivindicaciones exigidas para llegar a la paz. Excelente comercio para todos ellos. Una vez m\u00e1s el pueblo no obtiene nada despu\u00e9s de haber luchado y pasado hambre. En realidad es el \u00fanico que paga los gastos de esta rebeli\u00f3n fracasada.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, que no piensa m\u00e1s que en servir a los pobres, decide ir a encontrar a la reina. Acompa\u00f1ado del hermano Du-courneau, su secretario, sale de Par\u00eds el 14 por la ma\u00f1ana. Se va de Par\u00eds \u00abcon el deseo de prestar alg\u00fan peque\u00f1o servicio a Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>. Por la ma\u00f1ana, se entrevista con la reina y Mazarino en Saint-Germain-en Laye. \u00bfLes habla duramente? Se puede sospechar que fue as\u00ed, puesto que \u00e9l mismo se acusa de haber fracasado en su embajada por su falta de serenidad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El servicio que Vicente de Pa\u00fal quiere prestar a los parisinos es mal interpretado por los dos partidos. Los partidarios de la Fronda, con el pretexto de inspeccionar la casa de Saint-Lazare, la requisan y saquean: excelente bot\u00edn bajo pretexto de mot\u00edn <sup>1<\/sup>\u00b0. Al no poder entrar en Par\u00eds, Vicente decide pasar la visita a las casas de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n \u00ab.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> S.V. III, 403.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 180-186; P. Collet, 36, I, 467-470; P. Coste, <em>38, <\/em>II, 675.<\/p>\n<p>S.V. III, 403 nota 2: \u00ab600 soldados alojados en Saint-Lazare saquea\u00adron y devastaron la casa, se llevaron las puertas, vendieron una parte del trigo y quemaron las provisiones de le\u00f1a\u00bb. Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 182; P. Collet, 36, I, 471.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> \u00abDespu\u00e9s de tres o cuatro d\u00edas de estancia en Saint-Germain, escribe Vicente de Pa\u00fal, he venido aqu\u00ed (Villepreux) de donde saldr\u00e9 ma\u00f1ana para<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 187<\/em><\/p>\n<p>\u00abSi la providencia\u00bb le aleja de la capital <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>, quiere estar pre\u00adsente en ella por los consejos dados a los misioneros y a las Da\u00admas de la Caridad en orden a organizar la caridad. El \u00abpeque\u00f1o servicio\u00bb que Vicente hab\u00eda querido \u00abprestar a Dios\u00bb yendo a Saint-Germain, se lo quiere ofrecer ahora al pueblo, hambriento, desconcertado, v\u00edctima de la violencia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span>. Para suscitar el impulso caritativo de las Damas de la Caridad, no teme escribirles y pre\u00adguntarles s\u00ed han \u00abresistido hasta verter sangre, o al menos, si han vendido una parte de sus joyas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no tiene necesidad de so\u00f1ar, como la mayor\u00eda de los hombres, para obrar. Le <em>es <\/em>suficiente comprobar la necesi\u00addad y la miseria de los pobres para despojarse de lo que pose. En el momento en que \u00ablos disturbios inquietan los esp\u00edritus y dis\u00adminuyen el fervor de la caridad\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span> \u00e9l toma decisiones claras, com\u00adprometidas. Quiere mostrar a todos que lo importante, es salvar a quienes se encuentran en peligro de muerte a causa del ham\u00adbre <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>. Puesta su esperanza en Dios, encuentra la alegr\u00eda de com\u00adpartir, todos los d\u00edas, lo que posee con 2 \u00f3 3.000 pobres. Des\u00adpojado de lo que tiene, encuentra en este despojo el buen agrado de Jesucristo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente contin\u00faa su camino a trav\u00e9s de varios incidentes y no falta, incluso, quien le amenaza con la muerte. Mientras visita las casas de sus misioneros y de las Hijas de ala Caridad, piensa \u00aben las miserias p\u00fablicas y privadas de Par\u00eds\u00bb. Desea y \u00abruega a nues\u00adtro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb que sea \u00e9l mismo la fuerza y el consuelo\u00bb de los que sufren <sup>18<\/sup>. Este hombre de Dios y este amigo de los hom\u00adbres, llega a la ciudad de Richelieu. Par\u00eds se resiente de su ausen\u00adcia. Luisa de Marillac, que quiz\u00e1s tiene m\u00e1s necesidad de \u00e9l que los<\/p>\n<p>visitar nuestras casas\u00bb: S.V. III, 402. \u00abUstedes han podido saber Se\u00f1oras, c\u00f3mo Dios me ha proporcionado la ocasi\u00f3n de ir a visitar las casas de nues\u00adtra Compa\u00f1\u00eda, a donde voy, con deseo, de volver, cuando lo permita un nuevo estado de cosas\u00bb: S.V. III, 408. \u00abUsted ha sabido mi salida de Par\u00eds y una de sus causas, la cual no habiendo tenido \u00e9xito a causa de mis peca\u00addos, trato de ejecutar la segunda, que consiste en visitar nuestras casas\u00bb, escribe al padre Portail: S.V. III, 416.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> S.V. III, 408.<\/p>\n<p>13 <em>Ibid., <\/em>403-404.<\/p>\n<p>14 <em>Ibid., <\/em>409.<\/p>\n<p>15 <em>Ibid., <\/em>410.<\/p>\n<p>16 Cf. <em>Ibid., <\/em>401, 410-411.<\/p>\n<p>17 Cf. <em>Ibid., <\/em>413, 414, 417.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup><em> Ibid., <\/em>420; cf. 422.<\/p>\n<p><em>188 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>dem\u00e1s, le escribe el 6 de abril de 1649: \u00abTenemos una gran preo\u00adcupaci\u00f3n por saber d\u00f3nde est\u00e1 y cu\u00e1l es <em>su <\/em>situaci\u00f3n. Suplico a la bondad de Dios que su estado de \u00e1nimo y sus asuntos, relativos a su comunidad, le permitan venir pronto. Se requiere su presencia en Par\u00eds para las obras de caridad. La se\u00f1ora presidenta de Lamoig-non, especialmente, le suplica que venga pronto\u00bb <sup>1<\/sup>\u00b0.<\/p>\n<p>Durante su estancia en la ciudad de Richelieu recibe \u00f3rdenes de la reina. Concluida la paz, Ana de Austria le \u00abmanda varias veces venir a Par\u00eds\u00bb <sup>2<\/sup>\u00b0. Vicente \u00abruega a su majestad que le permita con\u00adtinuar su viaje\u00bb para terminar la visita proyectada de sus comu\u00adnidades. Sin embargo, \u00abse somete a la opini\u00f3n del padre Lamben, de ala duquesa de Aiguillon, de Luisa de Marillac&#8230; que ven las ne\u00adcesidades de Par\u00eds\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>. Una vez m\u00e1s la necesidad de los otros de\u00adcide el ritmo de su vida y de sus proyectos.<\/p>\n<p>El sacerdote, que se hab\u00eda comprometido a buscar la paz la ma\u00f1ana del 14 de enero, vuelve a Par\u00eds el 13 de junio de 1649 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>. Vicente de Pa\u00fal entra en Saint-Lazare que se encuentra saqueado, desorganizado. La miseria, producida por la confusi\u00f3n de estos meses de guerra, y la indigencia presente le impiden ayudar, como quisiera, a estas miserias ambulantes \u00ab.<\/p>\n<p>En medio de estas desgracias, Vicente trata de \u00abpreocuparse m\u00e1s de extender el imperio de Jesucristo\u00bb que de hacer fructificar sus posesiones. \u00abPreocup\u00e9monos de sus asuntos, \u00e9l har\u00e1 los nues\u00adtros \u2014escribe el 7 de enero de 1650 al padre Santiago Chiroyer, su\u00adperior de Lucon\u2014, y honremos su pobreza, al menos por nuestra moderaci\u00f3n, ya que no lo hagamos por medio de una completa imi\u00adtaci\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>Situaci\u00f3n pol\u00edtica: la Fronda de los Pr\u00edncipes (1650-1653)<\/em><\/p>\n<p>Firmada la paz de Rueil, Cond\u00e9 y los generales de la Fronda se reconcilian r\u00e1pidamente. Cond\u00e9 espera ser indispensable a la reina y suplantar la influencia que Mazarino tiene sobre ella. Los<\/p>\n<p>19 <em>Ibid., <\/em>462.<\/p>\n<p>20 <em>Ibid., <\/em>434.<\/p>\n<p>21 <em>Ibid., <\/em>436.<\/p>\n<p>22 <em>Ibid., 452, <\/em>nota 2; cf. 454.<\/p>\n<p>23 Cf. <em>Ibid., <\/em>502-503 (23 de octubre de 1649).<\/p>\n<p>24 <em>Ibid., <\/em>532.<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 189<\/em><\/p>\n<p>jefes de la Fronda esperan, con la ayuda de Cond\u00e9, aumentar bienes y privilegios.<\/p>\n<p>La arrogancia e insubordinaci\u00f3n de Cond\u00e9 comprometen el pres\u00adtigio y el porvenir de la corona. Rechazando a Mazarino, toma par\u00adtido contra la reina. Ana de Austria decide encarcelarle despu\u00e9s de haber negociado con el duque de Orl\u00e9ans, Gondi y los jefes de la antigua Fronda.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del 18 de enero de 1650, la reina hace detener a Cond\u00e9, Conti y Longueville. La noticia del arresto se extiende r\u00e1pidamente y la alegr\u00eda es general. Estos permanecer\u00e1n encar\u00adcelados durante trece meses. Al mismo tiempo se estrecha la alianza con los jefes de la Fronda colmando de favores al parlamento y al duque de Orl\u00e9ans.<\/p>\n<p>Mazarino, vencedor y feliz, hace trasladar de Vincennes al Havre a los pr\u00edncipes, prisioneros. Liberado de su principal enemi\u00adgo, Cond\u00e9, el ministro olvida pagar el precio de la complicidad de los jefes de la Fronda. Llega a declarar abiertamente a Gondi, que jam\u00e1s le conceder\u00e1 el birrete prometido de cardenal. El futuro cardenal de Retz, que no quiere pasar por v\u00edctima de un enga\u00f1o de Mazarino, arriesga perder su popularidad y arruinar su prestigio. Se decide a hundir a Mazarino a cualquier precio. Por este rechazo inh\u00e1bil de no querer concederle el birrete, Mazarino acaba de arro\u00adjar a Gondi al partido de los pr\u00edncipes. Este atrae consigo a todos los jefes de la antigua Fronda. Descontentos tambi\u00e9n \u00e9stos del cardenal, se reconcilian con Cond\u00e9 y proyectan obtener ellos mis\u00admos su liberaci\u00f3n. Quieren asegurar sus intereses y liberarse de la venganza de Cond\u00e9, si \u00e9ste llega a ser liberado por Mazarino.<\/p>\n<p>Las dos Frondas se unen ahora contra Mazarino a trav\u00e9s de ne\u00adgociaciones secretas y de una red complicada de intrigas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>. Esta uni\u00f3n de \u00a1las dos Frondas libera a los pr\u00edncipes, destierra a Ma-zarino y tiene cautiva a la reina en Par\u00eds.<\/p>\n<p>La entrada de los pr\u00edncipes en Par\u00eds (6 de febrero de 1651) es triunfal. La misma alegr\u00eda, que hab\u00eda acompa\u00f1ado su arresto, aco\u00adge ahora su liberaci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>26<\/sup><\/span>. La casa de Cond\u00e9 est\u00e1 en estos momentos en el auge de su potencia.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Cf. P. G. Lorris, <em>107, <\/em>197-201, 207-228, 244.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> \u00abEl 16 de febrero de 1651 los pr\u00edncipes llegaron (a Par\u00eds)&#8230; El 17, el duque de Orl\u00e9ans condujo a los pr\u00edncipes al parlamento, y lo admirable es que, este mismo pueblo, que trece meses antes se hab\u00eda alegrado de su<\/p>\n<p><em>190 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>La coalici\u00f3n, que hab\u00eda sacado a Cond\u00e9 de la prisi\u00f3n, se des\u00adhace r\u00e1pidamente. Quienes se hab\u00edan unido para la lucha, se con\u00advierten en enemigos, al repartirse el poder. Ana de Austria estable\u00adce a Cond\u00e9 en el poder. Naturalmente el pr\u00edncipe est\u00e1 muy satis\u00adfecho de sus negociaciones y promete ayuda a la reina. Por el contrario olvida cumplir las promesas hechas a la se\u00f1ora de Che-vreuse y a Gondi en el momento de la negociaci\u00f3n de su liberaci\u00f3n. El obispo-coadjutor de Par\u00eds presiente su desgracia. Reconoce que ha perdido el prestigio y la influencia. Por el momento se encuentra en guerra personal contra Cond\u00e9.<\/p>\n<p>Ana de Austria consigue dividir y vencer a sus enemigos. Para conseguirlo promete el gobierno de Guyenne a Cond\u00e9, aplaca al duque de Orl\u00e9ans destituyendo a Mol\u00e9, da satisfacci\u00f3n al parla\u00admento y al pueblo desterrando a Mazarino y decapita la facci\u00f3n por la retirada de Gondi. Una era de paz parec\u00eda abrirse para Fran\u00adcia, agotada despu\u00e9s de tres a\u00f1os de guerra civil. En realidad, una nueva alianza entre Mazarino y Gondi, negociada por mediaci\u00f3n de la reina, hace reaccionar a Cond\u00e9 con una \u00faltima insurrecci\u00f3n, m\u00e1s sangrienta que todas las anteriores.<\/p>\n<p>El 7 de septiembre de 1651, d\u00eda de la mayor\u00eda de edad del rey, Cond\u00e9 no asiste a la ceremonia. Al d\u00eda siguiente, el rey forma el nuevo ministerio, prometido por su madre a Gondi y a Ch\u00e1teau-neuf. A la misma hora, en el castillo de Trie, Cond\u00e9 se esfuerza en hacer participar el duque de Longueville en la rebeli\u00f3n. Antes hab\u00eda enviado a Lanet a Madrid para pedir al rey de Espa\u00f1a ayuda de hombres y de dinero y remitido a Tavannes el mando de sus tropas.<\/p>\n<p>Comenzada de nuevo la guerra civil, Mazarino, llamado por el rey, entra en Francia. A pesar de los decretos violentos del parla\u00admento contra el cardenal, \u00e9ste contin\u00faa su ruta tranquilamente ha\u00adcia Poitiers, donde se encuentra la corte. Llega all\u00ed el 28 de enero de 1652. Cond\u00e9 ofrece al parlamento su persona y su ej\u00e9rcito para combatir al enemigo com\u00fan. El duque de Orle\u00e1ns firma un tratado de alianza con Cond\u00e9 el 24 de enero de 1652 para expulsar a Maza-rino del reino. Este cambio del duque de Orl\u00e9ans invierte el equi\u00adlibrio de fuerzas y cambia la orientaci\u00f3n de la guerra, favorable hasta entonces al rey. La presencia de sus tropas en la regi\u00f3n pa-<\/p>\n<p>arresto, celebr\u00f3 con la misma alegr\u00eda su liberaci\u00f3n\u00bb: Cardenal de Retz, <em>141, <\/em>184.<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 191<\/em><\/p>\n<p>risina extiende el dominio de la guerra y los estragos de los solda\u00addos. La guerra civil estalla en las provincias de Francia.<\/p>\n<p>Para restablecer el equilibrio con las tropas de los pr\u00edncipes, Mazarino ofrece a Turenne el mando de las tropas reales. La guerra civil asola ahora a la capital y a sus alrededores.<\/p>\n<p><em>Extensi\u00f3n de la miseria<\/em><\/p>\n<p>Los acontecimientos pol\u00edticos del a\u00f1o 1652 devastan y des\u00adpueblan la regi\u00f3n parisina, especialmente al sur y al este de la ca\u00adpital, donde las tropas de los diversos partidos <em>se <\/em>suceden desde el mes de abril hasta octubre, sembrando miseria, enfermedades, muertes, saqueos, robos y profanaciones <sup>2<\/sup>&#8216;. Como escribe Vicente de Pa\u00fal al papa Inocencio x el 16 de agosto de 1652, son cosas \u00abhorribles para contar y m\u00e1s todav\u00eda para ver\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Desde el mes de marzo, las tropas, que llegan de Picard\u00eda para reforzar el ej\u00e9rcito establecido a lo largo del Loira, comienzan a saquear y a devastar. Las tropas de Nemours, al servicio de los par\u00adtidarios de la Fronda, saquean Houdan e imponen una contribuci\u00f3n de guerra de 4.000 libras a la peque\u00f1a ciudad de Monfort-l&#8217;Amau-ry. Las tropas del rey, pasando al este, saquean la regi\u00f3n de Brie. La se\u00f1ora feudal de Courcelles en Mormant valora sus p\u00e9rdidas y las de sus colonos en m\u00e1s de 25.000 libras <sup>29<\/sup>. Cuando el ej\u00e9rcito de Turerine llega el 24 de abril a Fert\u00e9-Alais, una vanguardia de croatas y de alemanes saquea la abad\u00eda de Cernay. En siete horas de saqueo los da\u00f1os ascienden a 37.000 libras \u00ab. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, las mismas tropas devastan la regi\u00f3n de Arpajon \u00ab. Despu\u00e9s, es Palaiseau el teatro donde se realizan las mismas escenas durante tres semanas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>. Seg\u00fan la informaci\u00f3n dada a Vicente de Pa\u00fal \u00abla mitad de los habitantes de Palaiseau est\u00e1 enferma y todos los d\u00edas mueren de diez a doce personas\u00bb \u00ab. En el mes de julio \u00ablos sol-<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>420-423; J. Jacquart, 93, 257-290. \u00abRelations\u00bb de marzo-abril, mayo, septiembre-octubre de 1652: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 140-149, Ap\u00e9ndice, pp. 387 ss., 391 ss.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> S.V. IV, 458.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> Dubuisson-Aubenay, <em>64, <\/em>II, 180; G. Leroy, <em>103, <\/em>5.<sup>a<\/sup> serie, III, 670-<\/p>\n<p>676.<\/p>\n<p>so B. Flereau, <em>73, <\/em>XI, 1-125, especialmente 80-83.<\/p>\n<p>31 A. E. Genty, <em>82; <\/em>Bertrandy-Lacabane, 9, I, 388; II, 301, 306.<\/p>\n<p>32 F. Conssonnet, 37, 355.<\/p>\n<p>33 S.V. XIII, 362 (5 de junio de 1652).<\/p>\n<p><em>192 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>dados cortan los trigos\u00bb y los campesinos se quedan sin cosecha \u00ab. A finales de julio, la \u00abenfermedad y la pobreza son extremas all\u00ed\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>35<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Durante este tiempo, el ej\u00e9rcito de los pr\u00edncipes saquea los al\u00adrededores de Etampes. Despu\u00e9s de dos meses de estancia y un mes de sitio, casi todos los habitantes que sobreviven est\u00e1n \u00abenfermos y en gran pobreza\u00bb <sup>36<\/sup>. Tienen la \u00abpiel pegada a los huesos y no hay nada para aliviarlos\u00bb. \u00abLos cementerios resultan peque\u00f1os para sepultar a los muertos, que se encuentran esparcidos por la ciu\u00addad\u00bb. Los estercoleros, \u00abdonde hombres y mujeres fallecidos est\u00e1n mezclados con excrementos de caballos y otros animales\u00bb, infectan la ciudad.<\/p>\n<p>Las campi\u00f1as de los alrededores participan de las mismas cala\u00admidades \u00abofreciendo un espect\u00e1culo de duelo y desolaci\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>37<\/sup><\/span>. En Corbeil y en Lagny, existe la misma miseria que en Etampes y en Palaiseau: \u00abLos pueblos est\u00e1n desiertos y los pobres moribundos no tienen como alimento m\u00e1s que un poco de agua y uva. \u00bfQui\u00e9n pue\u00adde expresar la situaci\u00f3n de Lagny de Corbeil y de los alrededores?\u00bb se pregunta el redactor de las <em>Relations <\/em><sup>38<\/sup>. En Etioles \u00abno hay ni una casa que est\u00e9 entera y los enfermos est\u00e1n expuestos a la intem\u00adperie y desprovistos de todo auxilio temporal y espiritual\u00bb. En los departamentos de Linas, Etr\u00e9chy, Villeleuve-Saint-Georges, La-my: \u00abs\u00f3lo se oye hablar de asesinatos, saqueos, robos, violencias y sacrilegios\u00bb. En Etr\u00e9chy, \u00ablos vivos est\u00e1n mezclados con los muer\u00adtos, que abundan en la regi\u00f3n\u00bb. En estas zonas no hay ni camas, ni vestidos, ni pan&#8230;\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p>Acampadas en los alrededores de Par\u00eds, las tropas formadas por el duque de Orl\u00e9ans y por el parlamento se comportan de la misma<\/p>\n<p><sup>34<\/sup><em> Ibid., <\/em>IV, 424.<\/p>\n<p><sup>35<\/sup><em> Ibid., <\/em>435; cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>410.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> S.V. IV, 435; cf. \u00abRelations\u00bb de septiembre-octubre de 1652: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 148-149; <em>Magasin charitable <\/em>(enero de 1653), 11-12: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 174, Ap\u00e9ndice, pp. 392-393; 424.<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> M. Lontrond, <em>115, <\/em>I, 124; B. Flereau, <em>72; <\/em>L. Abelly, 1, 1. I, 192.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> \u00abRelations\u00bb de septiembre-octubre de 1652: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 148-149, Ap\u00e9ndice, p. 391 ss.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> Cf. <em>Abr\u00e9g\u00e9 v\u00e9ritable contenant le particulier de ce qui s&#8217;est fait pour le soulagement des pauvres des villages du dioc\u00e9se de Paris, la n\u00e9cessit\u00e9 de soutenir cette entreprise par des aum\u00f3nes extraordinaires, et pareillement de les employer \u00e9 la continuation de l&#8217;assistance du grand nombre des malades des fauxbourgs <\/em>(4 p\u00e1gs.): <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 156-158, Ap\u00e9ndice, p. 407 ss. S.V. 438, 488, nota 1; A. Feillet, <em>68, <\/em>411.<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 193<\/em><\/p>\n<p>manera. Juvisy y Athis son saqueadas en los \u00faltimos d\u00edas de abril <em>y <\/em>desde el 8 de mayo se evoca en el parlamento la desolaci\u00f3n de estas regiones \u00ab.<\/p>\n<p>Las tropas del duque de Lorena saquean a su llegada el pueblo de Choisy y los alrededores, roban en las casas y cortan el heno y los trigos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>41<\/sup><\/span>. Su paso por la regi\u00f3n de Brie est\u00e1 marcado por nu\u00admerosas exacciones: en Liverdy, el p\u00e1rroco certifica bajo juramento \u00abque los soldados del ej\u00e9rcito del duque de Lorena no han dejado ninguna vaca, ni ternero, ni oveja, ni cordero, lo mismo han hecho con el trigo, pan, harina y con todo que puede servir de alimen\u00adto\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>. Las casas de Thiais son incendiadas. Al otro lado del Sena, la granja Saint-Placide le sirve de cuartel general <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>43<\/sup><\/span>. Al abandonarla los soldados se llevan las puertas <em>y <\/em>las tarimas del suelo de las habitaciones. El priorato de la Saussaye es saqueado <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>44<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Las tropas de Cond\u00e9 siguen en la invasi\u00f3n de los alrededores de Par\u00eds al ej\u00e9rcito de Carlos de Lorena. Acampadas en Ivry, \u00absa\u00adquean en dos d\u00edas todos los pueblos de tres leguas a la redonda\u00bb, devastan la parte de Saint-Cloud para volver, a principios de julio, a saquear Vitry. A finales de mes, van hacia Juvisy, a causa de las protestas de los parisinos, dejando a su paso \u00abgran suciedad <em>y <\/em>he\u00addiondez\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>45<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Las tropas de Turenne ocupan el norte de la capital. La v\u00eds\u00adpera de san Pedro, el pueblo de Saint-Leu es saqueado. Los solda\u00addos rompen las puertas de la iglesia, donde los habitantes hab\u00edan amontonado todo lo que posea\u00edn. En Saint-Prix, el p\u00e1rroco es azo\u00adtado por los soldados a fin de hacerle declarar d\u00f3nde se encuentran escondidos los bienes de los campesinos \u00ab. Se podr\u00eda continuar enumerando la larga serie de violencias cometidas.<\/p>\n<p>A estas exacciones se a\u00f1ade, para los campesinos, la dif\u00edcil ne\u00adcesidad de abastecer a los ej\u00e9rcitos, cuyos efectivos, para la \u00e9poca,<\/p>\n<p><sup>40<\/sup> Dubuisson-Aubernay, <em>64, <\/em>II, 209, 214, 219.<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> 0. Talon, <em>M\u00e9moires, <\/em>col. Michaud-Poujoulat, 3.a serie, IV, 488.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> Atestaci\u00f3n del 23 de junio, publicada en <em>Bulletin et compte-rendu des travaux de la Soci\u00e9t\u00e9 d&#8217;Histoire et d&#8217;Arch\u00e9ologie de Brie-Comte-Robert,<\/em><\/p>\n<p>I, 1898, 58.<\/p>\n<p>43 Dom Bouillart, <em>19, <\/em>247. Archiv. Nacionales, S. 3191, f.\u00b0 127, 154, 163; S. 2999, f.&#8217; 199 (Terriers).<\/p>\n<p>44 Archiv. Nac. de Par\u00eds, ZZ<sup>1<\/sup> 552, Acta del 31 de marzo de 1659.<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> Dom Felibien &#8211; Dom Lobinau, 69, II, 1430; Dubuisson-Aubenay, <em>64,<\/em><\/p>\n<p>II, 263.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> A. Rey, <em>142, <\/em>8-9, 12.<\/p>\n<p>194 <em>La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>no son despreciables. \u00bfC\u00f3mo alimentar estos miles de bocas su\u00adplementarias, cuando la cosecha de 1651 hab\u00eda sido mediocre? Durante el verano los soldados recolectan para su provecho y los campesinos pierden la cosecha.<\/p>\n<p>Al abastecimiento de tropas, el campo debe a\u00f1adir el abasteci\u00admiento de la capital, para evitar los graves disturbios: se sacrifica el campo a la ciudad y la miseria de los campesinos, en ocho o diez leguas alrededor de Par\u00eds, es total.<\/p>\n<p>Ante las violencias y los saqueos repetidos de las tropas, la pri\u00admera reacci\u00f3n de los habitantes de la llanura es huir. Para los m\u00e1s cercanos, Par\u00eds es el refugio tradicional. Los granjeros de las comu\u00adnidades parisinas vienen a pedir asilo a casa de sus propietarios. Las comunidades religiosas imitan este movimiento. Los campe\u00adsinos que se encuentran m\u00e1s lejos de la capital, se refugian en los castillos cerca\u00f1os, donde la solidez de las murallas o la calidad de sus propietarios son para ellos asilos seguros, o al menos juzgados como tales. Por esto, Port-Royal y el castillo de Vaumier, pertene\u00adciente al duque de Luynes, hijo de la duquesa de Chevreuse, se convierten en campo atrincherado. Con los habitantes de los al\u00adrededores, que transportan sus bienes y muebles a las dependencias del castillo, el duque forma cuatro o cinco compa\u00f1\u00edas que los \u00absoli\u00adtarios de las granjas\u00bb dirigen. Durante el d\u00eda, los obreros trabajan en la construcci\u00f3n de torres de defensa en el cerco del recinto del monasterio: en tres meses se edifican once <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>47<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Saqueos, asesinatos, destrucci\u00f3n de cosechas, desorden general, todo esto permite comprender la horrible miseria de toda la regi\u00f3n parisina. De mayo a diciembre se puede seguir la progresi\u00f3n del desastre. Durante el oto\u00f1o, para muchos centenares de parroquias y para miles de pobres campesinos, el problema se pone en t\u00e9rmi\u00adnos de no poder sobrevivir.<\/p>\n<p>La vida de la regi\u00f3n se paraliza poco a poco. Los campesinos, que no se atreven a salir de casa, abandonan los trabajos del campo. Hacia mediados de julio, se intenta hacer salir de Par\u00eds a los labradores para cosechar el grano, o lo que queda, pero los soldados lo roban a medida que se siega <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>48<\/sup><\/span>. En los alrededores de<\/p>\n<p><sup>47<\/sup> Referente a Port-Royal, cf. Madre Ang\u00e9lica Arnauld, 5, II, 110, 112, 139, 144; T. du Fosse, 66, I, 217-239.<\/p>\n<p><sup>48<\/sup> Madre Ang\u00e9lica Arnauld, <em>5, <\/em>II, 161; S.V. IV, 430.<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 195<\/em><\/p>\n<p>Par\u00eds, no hay cosecha que hacer, ni grano que sembrar. El mercado se suprime y no se encuentran caballos para arar la tierra. El ritmo de los trabajos agr\u00edcolas se trastorna y la paz llega demasiado tarde para poder recuperar el tiempo perdido.<\/p>\n<p>Cuando termina esta lucha, en octubre, se puede hacer un pri\u00admer balance. La <em>Relation <\/em>de septiembre y octubre completa la en\u00adcuesta orientada bajo las \u00f3rdenes del vicario general del arzobispado de Par\u00eds, F\u00e9ret <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>49<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La indigencia y la enfermedad, provocadas por la guerra, multi\u00adplican las v\u00edctimas en el campo. Los contempor\u00e1neos est\u00e1n impre\u00adsionados por la amplitud de la mortandad durante este a\u00f1o te\u00adrrible. La madre Ang\u00e9lica Arnauld escribe: \u00abLa mayor\u00eda de los hombres han muerto y no quedan m\u00e1s que ni\u00f1os hu\u00e9rfanos&#8230; la tercera parte de la poblaci\u00f3n ha muerto&#8230;\u00bb <sup>50<\/sup>. El anciano Andr\u00e9s de Ormesson escribe en 1653: \u00abLos dos tercios de los habitantes de los pueblos de los alrededores de Par\u00eds hab\u00edan muerto a causa de la enfermedad, la necesidad, el hambre y la miseria\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>51<\/sup><\/span>. \u00abEl estudio de los documentos parece confirmar, en conjunto, esta impresi\u00f3n de cat\u00e1strofe excepcional\u00bb, afirma Jacquart <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>52<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Par\u00eds sufre naturalmente de la miseria de sus alrededores: el pan de Gonesse no llega o es insuficiente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>53<\/sup><\/span> y cuesta muy caro \u00ab. Las refugiados \u00a1que afluyen de Picard\u00eda, de Champa\u00f1a y de la cam\u00adpi\u00f1a parisina <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>55<\/sup><\/span> hacen aumentar la escasez de v\u00edveres. Los mendi\u00adgos, que se multiplican todos los d\u00edas, invaden la ciudad y los arra-<\/p>\n<p><sup>49<\/sup><em> Etat sommaire des mis\u00e9res de la campagne et besoins des pauvres aux environs de Paris, des 20, 22, 24 et 25 octobre 1652 <\/em>(12 p\u00e1gs.): Bibl. Nac. de Par\u00eds, Lb. <sup>37<\/sup>3176, Ap\u00e9ndice, p. 393 ss. <em>M\u00e9moire des besoins de la campagne aux environs de Paris du vingti\u00e9me novembre 1652 <\/em>(8 p\u00e1gs.): Bibl. Nac. de Par\u00eds, Lb. <sup>37<\/sup>3181, Ap\u00e9ndice, p. 402 ss. <em>Abr\u00e9g\u00e9 v\u00e9ritable contenant le particulier de ce qui s&#8217;est fait&#8230;: Recueil Thoisy, <\/em>f.\u00b0 156-158, Ap\u00e9ndice, p. 407 ss.<\/p>\n<p><sup>5\u00b0<\/sup> Madre Ang\u00e9lica Arnauld, 5, II, 263, 431.<\/p>\n<p><sup>51<\/sup> Andr\u00e9s d&#8217;Ormesson, <em>Journal, <\/em>II, 673.<\/p>\n<p><sup>52<\/sup> J. Jacquart, 93, 279, nota 5; cf. 279-288.<\/p>\n<p><sup>53<\/sup> Vicente de Pa\u00fal escribe el 1 de marzo de 1652: \u00abHay gran dificultad en encontrar pan\u00bb: S.V. IV, 327. El 5 de julio de 1652 la madre An\u00adg\u00e9lica Arnauld escribe: \u00abLa necesidad de harina es tan grande en Par\u00eds, que el precio del pan negro es de diez soles la libra&#8230; Se teme que en el futuro cueste m\u00e1s\u00bb: Madre Ang\u00e9lica Arnauld, <em>5, <\/em>II, 153.<\/p>\n<p><sup>54<\/sup> Loret en la <em>Muse Historique <\/em>confirma la subida de precios de todos los productos alimenticios en Par\u00eds: J. Loret, <em>106, <\/em>I, 241-242 (carta del 12 de mayo de 1652); cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>407.<\/p>\n<p>55 <sub>f<\/sub>. J. Jacquart, <em>93, <\/em>271, 272-273, 275; Dubuisson-Aubenay, <em>64, <\/em>II,<br \/>\n279, 288-289; R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>127.<\/p>\n<p><em>196 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>bales <sup>56<\/sup>. Entre ellos <em>se <\/em>encuentran sacerdotes vagabundos, religiosas expulsadas de sus conventos, muchachas que \u00abarriesgan perderlo to\u00addo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>57<\/sup><\/span>. Los pobres vergonzantes, cuyo n\u00famero es considerable, aumentan las filas de esta tropa de indigentes: 1.800 familias de ar\u00adtesanos en el barrio Saint-M\u00e9dard; 12.000 en los arrabales Saint-Marcel, Saint-Jacques, Saint-Laurent de Villeneuve-sur-Gravois <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>58<\/sup><\/span>. El paro obrero aumenta las bandas de mercenarios y de amotinado-res. La miseria aumenta y el 6 de septiembre de 1652, el parlamen\u00adto se ve obligado a conceder la supresi\u00f3n del pr\u00f3ximo pago de los inquilinos, a petici\u00f3n colectiva de los principales burgueses de cada barrio <sup>19<\/sup>.<\/p>\n<p>La enfermedad multiplica los desastres del hambre. Cada mes, durante el verano y solamente en Par\u00eds, el n\u00famero de muertos, se dice, es de 10.000 <sup>1<\/sup>\u00b0. El 1-16tel-Dieu suministra \u00abun centenar por d\u00eda\u00bb. Este gran hospital, a pesar de las transformaciones, no puede ni siquiera remotamente hacer frente a las necesidades de la \u00e9poca, incluso si se amontonan \u00absiete personas en cada cama\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>61<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Ante estas horribles desgracias, el pueblo quiere conseguir la paz. Pero Par\u00eds est\u00e1 dispuesto a todo, antes que recibir a Mazarino. En estas circunstancias Vicente de Pa\u00fal se decide a lanzarse una segunda vez en la lucha pol\u00edtica. Va a Saint-Denis, donde se en\u00adcuentra el cardenal y la corte. El d\u00eda de su llegada no ve a Mazarino y se excusa por ello en su carta. Durante la conversi\u00f3n en Saint-<\/p>\n<p><sup>58<\/sup> J. Loret, <em>106, <\/em>I, 241-242. El 20 de junio de 1652 Mascarini se\u00f1ala: \u00abEllos (los pobres) eran m\u00e1s de 60.000 en la ciudad y m\u00e1s de 15.000 sola\u00admente en la parroquia de Saint-Nicolas\u00bb,<\/p>\n<p>en <em>M\u00e9moires in\u00e9dites, <\/em>f.\u00b0 196, citado seg\u00fan P. G. Lorris, <em>107, <\/em>346. El 22 de mayo de 1652 Vicente de Pa\u00fal escribe: \u00abPar\u00eds es un hormiguero de pobres dado que las tropas han obligado a los campesinos a venir aqu\u00ed a refugiarse\u00bb: S.V. IV, 392; cf. \u00abRelations\u00bb de marzo-abril de 1652, 2-3: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 140-141, Ap\u00e9ndice, p. 387 ss.<\/p>\n<p><sup>57<\/sup> Cf. S.V. IV, 402, 406-407; R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>127-128, 129, 130, 131, 133.<\/p>\n<p><sup>58<\/sup> Cf. \u00abRelations\u00bb de marzo-abril, de mayo de 1652: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 140-141, 144-145, Ap\u00e9ndice, pp. 387, 389. A. Feillet, <em>68, <\/em>344; P. Coste, <em>38, <\/em>II, 702; R. Allier, 3, 94; R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>129.<\/p>\n<p><sup>59<\/sup> Cf. A. Feillet, <em>68, <\/em>408-409.<\/p>\n<p><sup>99<\/sup> Cf. S.V. IV, 463; carta de la madre Ang\u00e9lica Arnauld del 12 de<\/p>\n<p>julio de 1652 y la del 28 de junio: A. Feillet, <em>68, <\/em>405, 406.<\/p>\n<p>61 Carta de la madre Ang\u00e9lica Arnauld del 28 de junio, ya citada.<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 197<\/em><\/p>\n<p>Denis, Vicente de Pa\u00fal habla de establecer al rey en su autoridad y de dar un decreto de justificaci\u00f3n al cardenal, si \u00e9ste acepta salir del reino <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>62<\/sup><\/span>. Luis xiv destierra al ministro por medio de un res\u00adcripto elogioso. A pesar del destierro, Mazarino permanece en sus funciones y la paz no llega.<\/p>\n<p>En este deseo de llegar a la paz, Vicente de Pa\u00fal escribe al papa Inocencio x el 16 de agosto de 1652 suplic\u00e1ndole intervenga, a fin de conseguir la paz <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>63<\/sup><\/span>. Finalmente el 11 de septiembre de 1652, se decide a escribir a Mazarino para tratar el asunto de la paz abier\u00adtamente y a fondo <sup>14<\/sup>. Toda su prudencia, su perspicacia y sutileza se reflejan admirablemente en esta carta. Ellas traducen su \u00absentido pr\u00e1ctico\u00bb y el deseo de poder ofrecer al pueblo, que sufre dema\u00adsiado, la seguridad de una paz. En este momento se siente obligado a dirigirse a todos, a utilizar a todos aquellos a quienes la diver\u00adsidad de opiniones, de condici\u00f3n y de pretensiones, mantienen en oposici\u00f3n. Y Mazarino, el hombre que tergiversa, el hombre que anda con rodeos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>65<\/sup><\/span> debe recibir esta carta. Puesto que oficialmente estaba desterrado, Mazarino se aleja y deja al rey entrar solo en Par\u00eds. El pueblo cansado de las consecuencias de esta Fronda, quie\u00adre el perd\u00f3n <em>y <\/em>la vuelta del rey.<\/p>\n<p><em>Organizaci\u00f3n de la caridad<\/em><\/p>\n<p>A pesar de sus 72 a\u00f1os, Vicente de Pa\u00fal llega a ser el educador y el organizador del movimiento caritativo parisino de 1652. Para este educador de la caridad, lo que est\u00e1 en juego es la respuesta a las exigencias de Dios en medio del drama de esta sociedad.<\/p>\n<p><sup>62<\/sup> Vicente de Pa\u00fal escribe al cardenal Mazarino: e&#8230; Ayer cont\u00e9 a la reina la conversaci\u00f3n que tuve el honor de compartir con los dos (el duque de Orl\u00e9ans y el se\u00f1or de Ormano) por separado, que fue muy respetuosa y agraciada. He comunicado a su Alteza Real que, si se estableciera al rey en su autoridad y se concediera un edicto de justificaci\u00f3n, vuestra eminencia dar\u00eda la satisfacci\u00f3n que se desea&#8230;\u00bb: S.V. IV, 423 (entre el 29 de junio y el 17 de julio de 1652).<\/p>\n<p><sup>63<\/sup> S.V. IV, 455-457.<\/p>\n<p><sup>64<\/sup> S.V. IV, 473-478.<\/p>\n<p><sup>65<\/sup> \u00abEl punto fuerte del cardenal Mazarino, escribe el cardenal de Retz, era, sin duda, componer, dar a entender, hacer esperar; prometer maravillas y retirar la promesa; dar su opini\u00f3n y alterarla. He aqu\u00ed un genio muy propio para servirse de las ilusiones que la autoridad real posee abundantemente en sus manos para entablar negociaciones&#8230;\u00bb: Cardenal de Retz, <em>141, <\/em>241.<\/p>\n<p><em>198 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no es ni un \u00abprestidigitador\u00bb, ni un gigante solitario. El solo no puede hacer todo en esta acci\u00f3n caritativo-asistencial. Con mayor precisi\u00f3n que los polemistas monoculares y los creadores de gigantes solitarios, los documentos hist\u00f3ricos nos informan de la variedad de obras realizadas y de la diversidad de personas que intervienen en ellas. Para reducir la miseria, que invade Par\u00eds y sus alrededores, se requiere llegar a obtener una asociaci\u00f3n t\u00e1cita de todos, a crear una conciencia com\u00fan. Pre\u00adtender afirmar lo contrario, no ser\u00eda objetivo. Sin embargo ser\u00eda igualmente falso no admitir la diferencia de participaci\u00f3n y de funciones en esta empresa caritativa. Vicente de Pa\u00fal ama a Dios en los pobres. En la exigencia de este amor hace cobrar conciencia a los dem\u00e1s de las necesidades m\u00e1s urgentes y lanza una llamada a los seglares y a los religiosos <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>66<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>Al hablar de la situaci\u00f3n en que se encuentran los necesitados, presenta la inspiraci\u00f3n de Dios y solicita la colaboraci\u00f3n de todos. Su objetivo no es monopolizar la caridad, ni gobernar a los dem\u00e1s, sino hacer eficaz el evangelio. Su abertura a todos: ricos y pobres, jesuitas port-royalistas y miem\u00adbros de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento, le inducen a guardar su independencia y a no entrar en ning\u00fan partido. Su cometido es aliviar la miseria de los pobres. Por eso, al tratar de comunicar una estrategia din\u00e1mica y una m\u00edstica de la caridad, impide que las divergencias se endurezcan, se conviertan en oposiciones, en divisiones <strong><sup>67<\/sup><\/strong> y que las mezquindades se propaguen y destruyan el esp\u00edritu de la caridad <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>68<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>El escucha \u2014es su arte\u2014, mira \u2014es su<\/p>\n<p><strong><sup>66<\/sup><\/strong> \u00abVicente de Pa\u00fal (cuando las tropas permitieron el paso) convenci\u00f3 al arzobispo (de Par\u00eds) de que realizara un reclutamiento en masa de todas las \u00f3rdenes religiosas y comunidades de eclesi\u00e1sticos\u00bb: R. Allier, 3, 90. \u00abEl mes de enero de 1653 apareci\u00f3 el primer n\u00famero de la gaceta dedicado a la beneficiencia organizada. Era el <em>Magasin charitable&#8230; <\/em>En \u00e9l se describ\u00eda el plan de la movilizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica que Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda promovi\u00addo&#8230;\u00bb: R. Alier, 3, 90, 92; cf. <em>Le Magasin charitable, <\/em>enero de 1653, 13: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 169-177, Ap\u00e9ndice, p. 417 ss.<\/p>\n<p><sup>417<\/sup> Referente a la lucha del padre Anjou, jesuita, y los Port-royalistas acerca de las limosnas recibidas y de su buen empleo, cf. De Saint-Gilles, <em>Journal, <\/em>14-17; J. Racine, <em>Abr\u00e9g\u00e9 de l&#8217;Histoire de Port-Royal, <\/em>Paris 1908, 64-65; R. Allier, 3, 87, 88, Ap\u00e9ndice, p. 410 ss. Vicente de Pa\u00fal no quiere \u00abdesacreditar\u00bb a nadie y su celo no es un \u00abcelo ignorante\u00bb seg\u00fan la expre\u00adsi\u00f3n de la madre Ang\u00e9lica Arnauld, <em>5, II, <\/em>573-574. Al mismo tiempo Vicente de Pa\u00fal hace todo lo que puede para conseguir la paz haciendo de interme\u00addiario entre los Pr\u00edncipes y la Corte.<\/p>\n<p><strong><sup>68<\/sup><\/strong> Cf. la carta de Vicente de Pa\u00fal a la se\u00f1ora de Lamoignon referente a las 12.000 libras enviadas por la Reina de Polonia a la madre Ang\u00e9lica<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 199<\/em><\/p>\n<p>gracia\u2014 pero con simpat\u00eda y lucidez, lo que le permite reconocer a los dem\u00e1s, dejarse interrogar por sus interpelaciones y responder a las inspiraciones de Dios, transmitidas a trav\u00e9s de la realidad.<\/p>\n<p>Par\u00eds desolado acude a Dios, pidiendo su auxilio. El arzobispo de Par\u00eds organiza procesiones para pedir la paz mil veces prometida y jam\u00e1s otorgada. Este espect\u00e1culo de miserias, desfilando ante el relicario de santa Genoveva, refleja un deseo de paz. Las personas caritativas de Par\u00eds socorren a los pobres vergonzantes y a los refu\u00adgiados venidos de las provincias para evitar que mueran de ham-<\/p>\n<p>b<sub>re<\/sub> 69<sub>.<\/sub><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal intenta sensibilizar a los miembros de su co\u00admunidad, a las Hijas de la Caridad, a las Damas de la Caridad, a estas miserias \u00abhumillantes e inspiradoras\u00bb. En Saint-Lazare, duran\u00adte el a\u00f1o 1562, se habla de las miserias p\u00fablicas y de la paz en las conferencias <sup>70<\/sup>; por turno se celebra la misa para pedir la paz y cada d\u00eda ayunan seis personas y comulgan por esta intenci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>71<\/sup><\/span>. En los momentos mas \u00e1lgidos re\u00fane todos los d\u00edas a las Damas de la Caridad y estudia con ellas las necesidades del d\u00eda y los medios de aliviar \u00ablas necesidades extremas de la di\u00f3cesis\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>72<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A pesar de la generosidad de las Damas de la Caridad, de la ayuda de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento y de Port-Royal \u00ab, la miseria de los indigentes aumenta cada d\u00eda. Es un drama. Utilizando las experiencias anteriores, Vicente de Pa\u00fal \u00abperfecciona y ajusta su t\u00e9cnica caritativa\u00bb. No solamente se contenta con informar a todos, sino que organiza met\u00f3dicamente una colecta.<\/p>\n<p>La campa\u00f1a de informaci\u00f3n se contin\u00faa por medio de la pu\u00adblicaci\u00f3n de las <em>Relations <\/em>y a trav\u00e9s de nuevos escritos difundidos<\/p>\n<p>Arnauld para socorrer a los pobres de Par\u00eds y de los alrededores: S.V. IV, 445-446, en la nota 1 se encuentra la opini\u00f3n del padre Coste; R. Allier, 3, 83-85; A. Feillet, <em>68, <\/em>243.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup>\u00b0Cf. S.V. IV, 401-402 (21 de junio de 1652); R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>127; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 196; \u00abRelations\u00bb de marzo-abril, mayo, sep\u00adtiembre-octubre de 1652: <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, f.\u00b0 140-141, 144-145, 148\u00ad149, Ap\u00e9ndice, pp. 387-393.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup>\u00b0 Cf. S.V. XII, 456, 459; L. Abelly, 1, 1. I, 199-205.<\/p>\n<p><sup>71<\/sup> Cf. S.V. XII, 456, 459.<\/p>\n<p><sup>72<\/sup> S.V. IV, 392 (22 de mayo de 1652), IV, 542 (11 de enero de 1653).<\/p>\n<p><sup>73<\/sup> Para conocer la acci\u00f3n caritativa de la parroquia Saint-Merri de Par\u00eds, de matiz jansenista, cf. A. Feron, <em>70; <\/em>C. Baloche, <em>157, <\/em>I, 302; R. Allier, 3, 77-78. Para conocer la acci\u00f3n caritativa de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento, cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>127-129; R. Allier, <em>3, <\/em>77-78, 89; E. Chill, <em>32, <\/em>400-425, especialmente 413.<\/p>\n<p><em>200 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>entre el p\u00fablico. Se invita a predicadores y confesores a recordar los principios teol\u00f3gicos referentes a la obligaci\u00f3n de dar limosna y se recomienda la ayuda a los hambrientos. La organizaci\u00f3n met\u00f3\u00addica de la colecta permite pedir en las iglesias, en las casas de los particulares y en los edificios de las corporaciones.<\/p>\n<p>Cada semana se necesitan de 6 a 7.000 libras. Todo Par\u00eds contri\u00adbuye y con ello se suministran alimentos y vestidos, medicinas pa\u00adra los enfermos y utensilios de trabajo. Se establecen algunos dep\u00f3\u00adsitos caritativos en la ciudad, \u00abdonde cada uno aporta lo que quiere dar\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>74<\/sup><\/span>. Hay en estas palabras de Vicente de Pa\u00fal una alegr\u00eda, que expresa el impulso y el movimiento de una vida de caridad.<\/p>\n<p>\u00abUna de las maravillas\u00bb de esta caridad es la creaci\u00f3n de los dep\u00f3sitos caritativos de la isla de Saint-Louis <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>75<\/sup><\/span>. Los primeros al\u00admacenes, donde la generosidad popular deposita esta variada e im\u00adportante mercanc\u00eda, son los presbiterios. Los dones, que se reco\u00adgen en ellos, son trasladados inmediatamente al hotel de la se\u00f1ora Bretonvilliers y al hotel de Mandose. Situados a las proximidades de la isla del sena, estos dos grandes inmuebles se convierten en dep\u00f3sitos de las embarcaciones que parten hacia las \u00abestaciones\u00bb de Corbeil, Villeneuve-Saint-Georges, Lagny, Etampes, Juvisy, Go-nesse. Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 contento del esp\u00edritu de organizaci\u00f3n y de orden que reinan en estos dep\u00f3sitos <sup>75<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n caritativa de Vicente de Pa\u00fal a trav\u00e9s de las<\/em><\/p>\n<p><em>Hijas de la Caridad y de los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>de la misi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La enorme miseria de Par\u00eds reclama la presencia de las Hijas de la Caridad en los barrios para asistir, alimentar y cuidar a los enfermos y refugiados. A pesar de sus esfuerzos y a pesar del arte de Vicente de Pa\u00fal y de Luisa de Marillac de multiplicar este ej\u00e9r\u00adcito de la caridad, las Hijas de la Caridad no tienen la posibilidad<\/p>\n<p><sup>74<\/sup> S.V. IV, 539; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 194-195.<\/p>\n<p><sup>75<\/sup> Cf. S.V. IV, 539-540; P. Coste, <em>58, <\/em>II, 716-717; A. Feillet, <em>68, <\/em>445-446; R. Voyer d&#8217;Argenson, 155, 132, 158; R. Allier, 3, 90-91, 92-93; A. Dodin, E. D., 946-947.<\/p>\n<p>78 El 3 de enero de 1653, Vicente de Pa\u00fal escribe al padre Lamberto aux Coutaux, superior de Varsovia: \u00abSi estuviese en Saint-Lazare le enviar\u00eda la organizaci\u00f3n que existe en esta santa econom\u00eda, que ha sido publicada\u00bb: S.V. IV, 540. Se trata del <em>Magasin charitable.<\/em><\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds <\/em>y <em>a sus alrededores 201<\/em><\/p>\n<p>de instalarse en todos los centros donde la miseria las solicita <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>77<\/sup><\/span>. En junio de 1652, alimentan en su casa-madre a 1.300 pobres y se ocupan de 800 refugiados en el arrabal Saint-Denis. En la parro\u00adquia de Saint-Paul, cuatro o cinco Hijas de la Caridad dan de co\u00admer a unos 8.000 pobres y cuidan de sesenta a ochenta enfermos. \u00abHay otras que hacen lo mismo en otros sitios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>78<\/sup><\/span>. Vicente de Pa\u00fal, que \u00abno puede impedirse alabar el bien\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>79<\/sup><\/span>, escribe lleno de alegr\u00eda y de admiraci\u00f3n a las hermanas de Palaiseau: \u00abJam\u00e1s vues\u00adtra Compa\u00f1\u00eda ha trabajado tanto como lo hace ahora, ni m\u00e1s \u00fatil\u00admente\u00bb <sup>a\u00b0<\/sup>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, por su parte, hace distribuir, dos veces al d\u00eda, la comida a 700 u 800 pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>81<\/sup><\/span>. Recoge a los eclesi\u00e1sticos, que han abandonado sus parroquias y se encuentran dispersos en Par\u00eds, para alimentarlos y orientarlos en las cosas que deben saber y prac\u00adticar en el ejercicio de su ministerio <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>82<\/sup><\/span>. Con la colaboraci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento re\u00fane en un monasterio, dirigido por las salesas, a las religiosas de la provincia, abandonadas y erran\u00adtes por todos los rincones de Par\u00eds <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>83<\/sup><\/span>. Al mismo tiempo se ocupa de alojar, en una casa situada en el arrabal Saint-Denis, a un cen\u00adtenar de muchachas del campo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>84<\/sup><\/span>. El 21 de junio de 1652 organiza una misi\u00f3n en Saint-Lazare y otra en la parroquia de Saint-Nicolas-<\/p>\n<p><sup>77<\/sup> \u00abLa miseria es tan grande en Par\u00eds, escribe Vicente de Pa\u00fal el 23 de junio de 1652 a las Hijas de la Caridad de Palaiseau, que Luisa de Marillac no tiene suficietnes (Hijas de la Caridad), dado que se las piden por todas partes, para que vayan a asistir a los enfermos y a los pobres re\u00adfugiados&#8230;\u00bb: S.V. IV, 409.<\/p>\n<p><sup>78<\/sup> S.V. IV, 407, 409.<\/p>\n<p><sup>79<\/sup> \u00abDos cosas hay en m\u00ed, dice Vicente de Pa\u00fal, el agradecimiento y el no poderme impedir alabar el bien\u00bb: L. Abelly, <em>1, 1. 111, <\/em>268.<\/p>\n<p>S.V. IV, 409; L. Abelly, <em>1, 1. 1, <\/em>196. La Compa\u00f1\u00eda del santo sa\u00adcramento socorre a los campesinos refugiados en el arrabal Saint-Marceau: cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>127.<\/p>\n<p><sup>81<\/sup> Cf. P. Coste, <em>38, <\/em>II, 713; L. Abelly, 1, 1. I, 197.<\/p>\n<p><sup>82<\/sup> Cf. S.V. IV, 407; R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>128.<\/p>\n<p><sup>83<\/sup> \u00abSe va a hacer entrar a todas las religiosas refugiadas, que se alo\u00adjan en la ciudad, y algunas, seg\u00fan se dice, en lugares sospechosos, en un monasterio preparado expresamente, donde estar\u00e1n dirigidas por las salesas\u00bb: S.V. IV, 406: cf. IV, 402; R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>127, 128, 129, 133.<\/p>\n<p><sup>84<\/sup> \u00abSe han recogido unas 800 6 900 j\u00f3venes en casas particulares\u00bb: S.V. IV, 402. \u00abAdem\u00e1s de estas 800, tenemos 100 en una casa situada en el arra\u00adbal Saint-Denis\u00bb: S.V. IV, 406; Cf. P. Coste, <em>38, <\/em>II, 715; R. Allier, <em>3, <\/em>73 75.<\/p>\n<p><em>202 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>du Chardonnet para los refugiados, que se alojan en los arrabales de los alrededores.<\/p>\n<p>Los alrededores de Par\u00eds, \u00abcompletamente arruinados por la guerra\u00bb, reducidos a una \u00abextrema desolaci\u00f3n\u00bb, tienen necesidad de la generosidad de los parisinos y de la abnegaci\u00f3n de los misio\u00adneros. \u00abTodos los d\u00edas, seg\u00fan las necesidades m\u00e1s urgentes, parten de la isla de Saint-Louis provisiones, ropas y utensilios hacia estos lugares de miseria\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>85<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>\u00abSi los miembros de la Compa\u00f1\u00eda del santo sacramento hacen maravillas en la ciudad de Par\u00eds, proporcionando a los necesitados lo requerido para alimentarse y vestirse&#8230; y utensilios de trabajo\u00bb, \u00ablos religiosos hacen\u00bb lo mismo \u00aben los campos por medio de la distribuci\u00f3n y ayuda proporcionadas a los pobres del campo\u00bb <sup>86<\/sup>. M\u00e9dicos y cirujanos trabajan con ellos en estas \u00abtumbas infectas\u00bb cobrando solamente quince soles al d\u00eda.<\/p>\n<p>Los alrededores de Par\u00eds se dividen en sectores donde trabajan diversas \u00f3rdenes religiosas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>87<\/sup><\/span>. Los religiosos enviados deben cons\u00adtituirse en organizadores de la caridad. Todo recae sobre ellos: la distribuci\u00f3n de socorros enviados de Par\u00eds, el reparto de comidas, la asistencia a los hu\u00e9rfanos, la readaptaci\u00f3n de los hospitales, el entierro de los muertos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>88<\/sup><\/span>. Estos religiosos pertenecen a diversas \u00f3rdenes, sin embargo les dirige el mismo jefe: este hombre es siempre Vicente de Pa\u00fal <sup>86<\/sup>.<\/p>\n<p>Los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la emisi\u00f3n, cuya \u00abexpe\u00adriencia\u00bb y \u00abestrategia\u00bb sirven de modelo a los otros religiosos, son enviados por Vicente de Pa\u00fal a Palaiseau y a Etampes.<\/p>\n<p><sup>85<\/sup> S.V. IV, 439; L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 194; A. Feiller, <em>68, <\/em>499-500; <em>Le Ma-<\/em><\/p>\n<p><em>gasin charitable, <\/em>15, Ap\u00e9ndice, p. 417 ss.<\/p>\n<p>S.V. IV, 540.<\/p>\n<p><sup>87<\/sup> Para conocer la distribuci\u00f3n de estos sectores a las diferentes comu\u00adnidades religiosas, cf. <em>Le Magasin charitate, <\/em>3-13, Ap\u00e9ndice, pp. 417-424.<\/p>\n<p><sup>88<\/sup><em> Le Magasin charitable <\/em>habla de 193 pueblos socorridos<\/p>\n<p><sup>89<\/sup> \u00abLa manera de obrar de los misioneros de Vicente de Pa\u00fal, que po\u00adseen una gran experiencia, ha servido de modelo en casi todos los centros\u00bb: <em>Le Magasin charitable, <\/em>13, Ap\u00e9ndice, p. 425; cf. R. Allier, 3, 90, 92. Vicente est\u00e1 bien informado de toda la organizaci\u00f3n y de la acci\u00f3n: S.V. IV, 540 (3 de enero de 1653). En esta misma carta Vicente escribe: \u00abAdem\u00e1s de los que trabajan en Etampes, solamente tenemos empleados en esta obra a tres per\u00adsonas, porque los sacerdotes que se nos han muerto nos han impedido enviar m\u00e1s, y <em>por esto se ha recurrido a los religiosos\u00bb: S.V. <\/em>IV, 540; cf. S.V. IV, 530-531; A. Feillet, <em>68, <\/em>251; S.V. XIII, 362.<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 203<\/em><\/p>\n<p>Informado por las Damas de la Caridad (mayo de 1652) de la miseria y enfermedad de los habitantes de Palaiseau, Vicente en\u00adv\u00eda r\u00e1pidamente a cuatro misioneros, un cirujano y v\u00edveres. El 29 de mayo parte, bajo sus \u00f3rdenes, \u00abla primera carreta\u00bb <sup>90<\/sup>. La ayuda se contin\u00faa los d\u00edas siguientes: se env\u00eda lo que se puede y se hace lo posible para enviar lo que los misioneros, que trabajan all\u00ed, juz\u00adgan ser m\u00e1s necesario. La casa de Saint-Lazare sucumbe pronto al peso de este gasto. En el mes de julio, Vicente se ve obligado a declarar su indigencia a la duquesa de Aiguillon presidenta en ese momento de las Damas de la Caridad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>91<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Los recursos faltan, pero la \u00abenfermedad contin\u00faa\u00bb y la miseria se instala. La \u00abenfermedad es tan maligna\u00bb que diezma, incluso, a los ocho misioneros enviados. No obstante sugiere a Vicente de Pa\u00fal la imagen de una \u00abgran recolecci\u00f3n que hay que hacer para el cielo\u00bb. Se requiere conmover el sentimiento de las Damas de la Caridad, a fin que \u00abesta guerra\u00bb sea el medio del cual \u00abDios se sirva para efectuar la gracia, la justificaci\u00f3n y la gloria de muchas personas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>92<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o ej\u00e9rcito de Vicente de Pa\u00fal trabaja tambi\u00e9n en Etampes, donde \u00abtodos los habitantes est\u00e1n enfermos o se encuen\u00adtran en gran necesidad\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>93<\/sup><\/span>. Su debilidad les impide enterrar a los cad\u00e1veres, amontonados en diversas partes de la ciudad. Para re\u00adtirar de las calles estos restos \u00abde matanza y destrucci\u00f3n\u00bb y ente\u00adrrarlos, los misioneros hacen venir de fuera hombres m\u00e1s fuertes<\/p>\n<p><sup>99<\/sup> S.V. XIII, 362.<\/p>\n<p><sup>91<\/sup> Vicente escribe (entre el 5 y el 24 de julio) a la duquesa de Aigui-llon: \u00abLa enfermedad contin\u00faa en Palaiseau. Los primeros enfermos, que no han muerto, se encuentran ahora en la convalecencia y los que estaban sanos, se encuentran ahora enfermos&#8230; Sin embargo no podemos continuar por m\u00e1s tiempo este gasto. Hasta el momento hemos suministrado 663 libras en dinero adem\u00e1s de v\u00edveres y otras cosas enviadas en especie&#8230; Le suplico humilde\u00admente, se\u00f1ora, reunir una asamblea en su casa y determinar lo que podemos hacer&#8230;\u00bb: S.V. IV, 424.<\/p>\n<p><sup>92<\/sup> S.V. IV, 425. Vicente de Pa\u00fal escribe el 13 de julio de 1652: \u00abHa\u00adbiendo acampado el ej\u00e9rcito de los pr\u00edncipes bastante tiempo ha dejado a casi todos los habitantes enfermos, de tal manera que la mayor\u00eda hubiesen muerto sin la ayuda enviada desde Par\u00eds, distribuida por este buen misio\u00adnero (el padre David), y por algunos otros que se encuentran todav\u00eda en estos lugares\u00bb: S.V. IV, 442; cf. IV, 435, 487-490. La Compa\u00f1\u00eda del santo sacra\u00admento contribuye en la ayuda enviada a Palaiseau: R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>128.<\/p>\n<p><sup>93<\/sup> S.V. IV, 435. <em>Le Magasin charitable, <\/em>p. 12, Ap\u00e9ndice, p. 424. L. Abe-lly, 1, 1. I, 192-193. P. Coste, <em>38, <\/em>II, 721.<\/p>\n<p><em>204 La llamada de la miseria<\/em><\/p>\n<p>que \u00abestos cad\u00e1veres ambulantes de Etampes\u00bb. Sirviendo \u00aba las parroquias abandonadas por sus p\u00e1rrocos\u00bb, organizan la distribu\u00adci\u00f3n de alimentos y se ocupan especialmente de los enfermos, que no tienen quienes les administren los sacramentos, ni quienes los entierren despu\u00e9s de su muerte \u00ab. Los misioneros establecen en Etampes una \u00abmarmita\u00bb para alimentar a 200 personas. Con las \u00abmarmitas\u00bb establecidas en Etr\u00e9chy, Villeseneux, Guillevart y Saint-Arnoult llegan a socorrer a 15 pueblos.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad se ocupan de los enfermos de la regi\u00f3n y, especialmente, de los hu\u00e9rfanos <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>95<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>Una de estas buenas Hijas de la Caridad, desafiando peligros y cansancio, sucumbe bajo el peso del trabajo, que no termina <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>96<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>Vicente de Pa\u00fal, comentando el trabajo &#8216;realizado por las hermanas de Par\u00eds afirma que a \u00abesta<\/p>\n<p>buena hermana se la puede llamar m\u00e1rtir la caridad\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>97<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>El trabajo y el cansancio agotan y diezman a los misioneros. Vicente de Pa\u00fal siente su p\u00e9rdida <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>98<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>Sin embargo hay una alegr\u00eda nueva en su carta del 2 de octubre de 1652: \u00abLas miserias del tiempo nos proporcionan gran trabajo, que arrebata a todos nues\u00adtros obreros. En dos o tres meses el n\u00famero de enfermos es de diecis\u00e9is o diecisiete y m\u00e1s\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>99<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s Sen\u00e9 y el hermano Lamirois ejercen su acci\u00f3n caritativa en Lagny. El cl\u00e9rigo Nicol\u00e1s Sen\u00e9 recibe \u00f3rdenes precisas de su superior. En esta carta todo est\u00e1 previsto para el misionero que debe \u00abescribir todas las semanas al vicario general\u00bb y al superior de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, para un hombre de acci\u00f3n que debe organizar y ejercer la caridad en \u00abveintid\u00f3s pueblos\u00bb, para un empleado que recibir\u00e1 la visita de \u00abpersonas de condici\u00f3n\u00bb que ins\u00adpeccionar\u00e1n su trabajo. La consigna es clara: \u00abNo ahorrar nada&#8230; para salvar la vida del alma y del cuerpo de estas buenas personas\u00bb. El cirujano debe visitar y cuidar a los enfermos que tienen necesh dad de sus servicios. Por eso, si no est\u00e1 contento con los \u00abquince soles\u00bb que se le pagan al d\u00eda, se le debe aumentar el salario. El mi-<\/p>\n<p><strong><sup>94<\/sup><\/strong><strong> S.V. <\/strong>IV, 489-490; L. Abelly, <em>1,1. <\/em>I, 193.<\/p>\n<p><strong>95 <\/strong>Cf. S.V. V, 15, 18, 67, 158, 63, 135.<\/p>\n<p><strong><sup>96<\/sup><\/strong> Cf. L. Abelly, <em>1, <\/em>1. <strong>I, <\/strong>193-194; <strong>P. <\/strong>Coste, 3E, II, 722; A. Feillet, <em>68, <\/em>414.<\/p>\n<p><strong>97 S.V. X, <\/strong>510.<\/p>\n<p><strong>98 <\/strong>\u00abNos resentimos conti ,uaraente de la muerte de tan buenos misio\u00adneros\u00bb: S.V. IV, 465; cf. a- 141-443, 514, 515.<\/p>\n<p><strong><sup>99<\/sup><\/strong><strong> S.V. <\/strong>IV, 480.<\/p>\n<p><em>Ayuda a Par\u00eds y a sus alrededores 205<\/em><\/p>\n<p>sionero debe asistir a los \u00abpobres moribundos, que no tienen m\u00e1s que un poco de pan y de uva como alimento y remedio\u00bb, \u00ablo m\u00e1s r\u00e1pidamente\u00bb y lo mejor posible <sup>100<\/sup>.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu de este movimiento caritativo es apertura y don. Su estilo hace aparecer la uni\u00f3n entre las clases sociales m\u00e1s diversas, tan rara en el antiguo r\u00e9gimen, y produce para los necesitados \u00abde 13 a 25.000 libras por mes\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>101<\/sup><\/span>. En la organizaci\u00f3n de esta estrate\u00adgia din\u00e1mica de la caridad, Vicente de Pa\u00fal est\u00e1 capacitado para presentar la invitaci\u00f3n de Dios y sostener el esfuerzo de todos. Obedeciendo a Dios, que se manifiesta a trav\u00e9s de los aconteci\u00admientos, Vicente de Pa\u00fal se ve invitado a construir un mundo m\u00e1s humano y a adaptarse a las nuevas condiciones de vida, en las cua\u00adles Dios invita a todos a dar testimonio de su amor.<\/p>\n<p><sup>1\u00b04)<\/sup> S.V. IV, 529-531. <em>Le Magasin charitable, <\/em>3-4, Ap\u00e9ndice, pp. 418-419.<\/p>\n<p>101 <em>Le Magasin charitable, <\/em>15-16, Ap\u00e9ndice, p. 427. Este gasto de 12.000 a 13.000 libras por mes al comienzo de 1653, aument\u00f3 poco a poco hasta 25.000 libras por mes: cf. R. Voyer d&#8217;Argenson, <em>155, <\/em>132.<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>El descubrimiento de los pobres<\/p>\n<p>Para comprender la doctrina y la acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, re\u00adferente a los pobres, no es suficiente tener en cuenta la realidad econ\u00f3mico-social y el medio espiritual del siglo xvii. Para conse\u00adguirlo se requiere conocer su \u00abexperiencia\u00bb y su \u00abfe\u00bb. Solamente a trav\u00e9s de este conocimiento tendremos la posibilidad de descubrir los movimientos secretos de su existencia y de adoptar con preci\u00adsi\u00f3n su \u00e1ngulo de visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los pobres no son para Vicente de Pa\u00fal un tema de estudio, sino un misterio al cual se acerca. Pero no se acerca permaneciendo lo que era antes. Para llegar a descubrir la presencia de Cristo en los pobres, Vicente tuvo que profundizar a la vez en el misterio de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n, liberarse de sus errores y ha\u00adcer nuevas adquisiciones.<\/p>\n<ol>\n<li>ETAPAS DE LA EXPERIENCIA RELIGIOSA Y ENRIQUECIMIENTO DOCTRINAL DE VICENTE DE PA\u00daL<\/li>\n<\/ol>\n<p>Para liberarse de sus errores y cambiar de perspectivas, uno debe consentir que Otro conduzca su esp\u00edritu y ampl\u00ede el horizon-<\/p>\n<p><em>208 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>te de su conciencia: es el precio que Dios exige a la presuntuosa pobreza humana.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal evolucion\u00f3 mucho a trav\u00e9s de su existencia. No es, como lo presenta la mayor\u00eda de los escritores, sin duda se\u00adducidos por su primer bi\u00f3grafo, monse\u00f1or Abelly, un \u00abpredestina\u00addo\u00bb, que conoc\u00eda desde el principio de su existencia el t\u00e9rmino y las etapas de su caminar. En general, los bi\u00f3grafos de Vicente de Pa\u00fal han desconocido, o apenas han explorado, su evoluci\u00f3n reli\u00adgiosa. Con frecuencia se\u00f1alan en su h\u00e9roe la separaci\u00f3n radical en\u00adtre la \u00abnaturaleza\u00bb y la \u00abgracia\u00bb. En su vida existi\u00f3, y es necesario se\u00f1alarlo, una evoluci\u00f3n que termina en una m\u00edstica experimental. Pero esta evoluci\u00f3n supone una conversi\u00f3n, o si se prefiere, una re-creaci\u00f3n: ella incluye un ritmo y un t\u00e9rmino hacia un ideal m\u00edstico. La conversaci\u00f3n espiritual no solamente reclama un com\u00adpromiso sino tambi\u00e9n actos. Es necesario dejar pasar cierto tiempo para que la \u00abdoctrina evang\u00e9lica\u00bb, las verdades de la fe, se arrai\u00adguen y penetren. Vicente de Pa\u00fal experiment\u00f3 estos dos tiempos de conversi\u00f3n espiritual: profundidad en su fe y en su fervor. Sin embargo esta evoluci\u00f3n no se realiz\u00f3 bruscamente y de una manera fascinante. En \u00e9l energ\u00eda vital y don de Dios fueron pulsados y ar\u00admonizados por un esfuerzo continuo: \u00abBusquemos&#8230; busquemos: trabajemos, trabajemos\u00bb, repet\u00eda en otro tiempo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no cambi\u00f3 bruscamente, sino progresivamente: le fue necesario maldecir a sus 36 a\u00f1os lo que antes hab\u00eda deseado, desplazar su ambici\u00f3n, concentrada en un \u00abbeneficio honorable\u00bb y orientar su futuro como un servicio continuo a los pobres, \u00abreali\u00adzar los asuntos de Dios\u00bb en lugar de tratar de hacer los suyos, \u00abha\u00adcerse m\u00e1s&#8217; fuerte\u00bb cada d\u00eda para \u00abencontrar su agrado en el buen agrado de Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span> y morir sin realizar el sue\u00f1o de su edad ma\u00addura <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal es como la mayor\u00eda de los hombres un con\u00advertido. Olvidarlo nos har\u00eda correr el riesgo de desorbitarle en su b\u00fasqueda de la voluntad de Dios a trav\u00e9s de las situaciones com\u00adplejas y desconocer la sana vitalidad de su ser espiritual activo. Na\u00addie podr\u00e1 acercarse a este hombre, si no llega a adivinar c\u00f3mo la<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Cf. S.V. XII, 131-132; XI, 444-445.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> S.V. VIII, 427.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Acerca de la \u00abconversi\u00f3n\u00bb de Vicente de Pa\u00fal y las circunstancias exteriores que la acompa\u00f1aron, cf. A. Dodin, <em>49, <\/em>148-150.<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 209<\/em><\/p>\n<p>miseria de la sociedad que le rodeaban y las exigencias de Dios \u00abtrabajaron\u00bb conjuntamente su ser.<\/p>\n<p><em>Una tentaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>En 1608 Vicente de Pa\u00fal, sacerdote de la di\u00f3cesis de Dax desde hace ocho a\u00f1os (hab\u00eda logrado conseguir, a pesar de los decretos del concilio de Trento, el sacerdocio a los veinte a\u00f1os), entra por pri\u00admera vez en Par\u00eds. Viene de Roma, donde ha tratado in\u00fatilmente de conseguir un \u00abbeneficio\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>. Desde hace ocho a\u00f1os persigue la fortuna, pero \u00e9sta parece huirle y re\u00edrse de \u00e9l. Para esta fecha dos de sus cartas (24 de junio de 1607, 28 de febrero de 1608) llama\u00addas de la \u00abcautividad\u00bb, podr\u00edan f\u00e1cilmente cautivarnos, m\u00e1s dif\u00edcil\u00admente podr\u00edan tranquilizarnos.<\/p>\n<p>En Par\u00eds, Vicente encuentra alojamiento en la habitaci\u00f3n de otro gasc\u00f3n, el juez de Sore, en el arrabal Saint-Germain, quiz\u00e1s el arrabal m\u00e1s miserable y de peor fama de Par\u00eds <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El 17 de febrero de 1610 Vicente escribe a su madre. En esta carta queda consignada la tentaci\u00f3n que podr\u00eda haberle hecho pri\u00adsionero de s\u00ed mismo y haberle encerrado en el grupo abundante de los eclesi\u00e1sticos, cuyo \u00abvicio capital, seg\u00fan escribir\u00e1 m\u00e1s tarde <em>(7 <\/em>de septiembre de 1659), es la pereza\u00bb. El busca el medio \u00abde conseguir un retiro honorable\u00bb, de obtener \u00abun beneficio honrado\u00bb. Felizmente Vicente romper\u00e1 este muro que le enclaustra y se abrir\u00e1 a la vida de los dem\u00e1s, no sin haber experimentado la enorme \u00abdes\u00adgracia del misionero que quisiera apegarse a los bienes de este mundo, porque estar\u00eda agarrado, conservar\u00eda los pinchazos de estas espinas y estar\u00eda retenido por estas ataduras\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>6<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>Dos pruebas dolorosas e iluminadoras<\/em><\/p>\n<p>Par\u00eds ha conmocionado siempre y \u00abtrabajado\u00bb profundamente a todos los que se lanzan a su conquista: uno se pierde o se en\u00adcuentra. Vicente va a descubrir en este \u00abpar\u00eds de maravillas\u00bb el sufrimiento y va a encontrarse a s\u00ed mismo, al ir descubriendo las exigencias de Dios y la miseria de los hombres a trav\u00e9s de dos acontecimientos, signos de gracia y de un nuevo nacimiento. Discre-<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Cf. S.V. I, 11, 15, 18.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> E. Magne, <em>109, <\/em>35, 41, 43, 45.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> L. Abelly, <em>1, I. <\/em>III, 275.<\/p>\n<p><em>210 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>tamente Dios se le acerca vaci\u00e1ndole de s\u00ed mismo y enriqueci\u00e9ndole al mismo tiempo.<\/p>\n<p>En 1609 el juez de Sore acusa a Vicente de Pa\u00fal de haberle ro\u00adbado 100 escudos. Le trata de ladr\u00f3n, le expulsa de su habitaci\u00f3n y le difama delante de las personas que le conocen, en particular de\u00adlante de B\u00e9rulle. Llega, incluso, a perseguirle a trav\u00e9s de un \u00abmoni\u00adtorio\u00bb, que seg\u00fan la costumbre de la \u00e9poca deb\u00eda ser le\u00eddo tres do\u00admingos consecutivos en el momento de la predicaci\u00f3n de la misa parroquial <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>. No se puede olvidar que la virtud de este siglo es el dinero, por su af\u00e1n uno se comporta b\u00e1rbaramente con los dem\u00e1s, especialmente en Par\u00eds <sup>8<\/sup>. La humillante y ruidosa historia dur\u00f3 por lo menos \u00abseis meses\u00bb si no .fueron \u00abseis a\u00f1os\u00bb. El asume es\u00adta calumnia que, en raz\u00f3n del \u00abmonitorio\u00bb del que es objeto, le coloca entre los delincuentes de la sociedad y le obliga a aislar\u00adse de ella. \u00abVi\u00e9ndose falsamente acusado\u00bb Vicente se pregun\u00adta en su pensamiento \u00absi debe justificarse y una lucha se des\u00adarrolla en su interior: he aqu\u00ed que eres acusado de algo que no es verdad \u00bfte justificar\u00e1s?\u00bb <sup>8<\/sup>. Pero \u00abes necesario recurrir a Dios por la oraci\u00f3n y pedirle luz\u00bb antes de tomar ninguna decisi\u00f3n \u00abpara ver si todo est\u00e1 condimentado seg\u00fan su agrado\u00bb \u00ab. Porque es \u00e9l quien organiza todo para lo mejor, pero un mejor no siempre per\u00adceptible por la \u00abnaturaleza tramposa\u00bb. Y Vicente \u00abdirigi\u00e9ndose a Dios\u00bb, decide asumir esta miseria que se incrusta en \u00e9l: \u00abes nece\u00adsario que sufra esto pacientemente\u00bb, concluye<sup>n.<\/sup><\/p>\n<p>Esta calumnia, esta miseria, le hace descubrir el abismo de separaci\u00f3n que existe entre la apariencia y la realidad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>. Al verse introducido en la \u00abcomunidad de los pobres\u00bb, que saben acudir a Dios, Vicente de Pa\u00fal inaugura en su coraz\u00f3n el sentido de la<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Cf. L. Abelly <em>1, 1. <\/em>I, 22; M. Marion, <em>112, <\/em>398: palabra \u00abMonitoire\u00bb. \u00ab&#8230;En este siglo&#8230; el precio para conseguir todo es tener dinero\u00bb, escribe Richelieu, <em>143, <\/em>179; cf. <em>Cabier des remontrances de la noblesse du bailliage de Troyes, 126, <\/em>138, 139, 141 (art. 15, 17, 19, 22, 29).<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> S.V. XI, 337 (conferencia del 9 de junio de 1656).<\/p>\n<p>S.V. XII, 159 (conferencia del 7 de marzo de 1659).<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> S.V. XI, 337: relato de esta calumnia; cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 21-23.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> \u00abLa calumnia puede muy bien eclipsar el resplandor de la virtud du\u00adrante alg\u00fan tiempo, pero la virtud permanece en el mismo grado; volver\u00e1 a recobrar este esplendor, cuando agrade a Dios disipar las nubes que la im\u00adpiden manifestarse a los ojos de los hombres&#8230;\u00bb: S.V. XII, 285. \u00abNo nos entristezcamos. Dios no permitir\u00eda que sus servidores fuesen calumniados y perseguidos, si las persecuciones y calumnias los hicieran in\u00fatiles en su servicio\u00bb: S.V. XII, 285.<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 211<\/em><\/p>\n<p>\u00abadorable providencia\u00bb con quienes abandonan un d\u00eda sus derechos entre las manos de este Dios con frecuencia \u00abincomprensible\u00bb de quien nos habla san Pablo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span>. \u00abDios, confesar\u00e1 m\u00e1s tarde Vicente de Pa\u00fal, quiere a veces probar a las personas y por eso permite que sucedan tales encuentros\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Sometido a prueba, Vicente ni siquiera chist\u00f3. Apenas este ejer\u00adcicio de humildad hab\u00eda terminado, si no estaba todav\u00eda en ruta, cuando Dios prepara a Vicente una prueba m\u00e1s interior, m\u00e1s deli\u00adcada: una \u00abnoche oscura\u00bb del esp\u00edritu, larga, abrumadora, terri\u00adble.<\/p>\n<p>Es Vicente de Pa\u00fal en persona quien nos habla: \u00abConoc\u00ed un c\u00e9lebre doctor, antiguo defensor en su di\u00f3cesis durante mucho tiempo como te\u00f3logo de la fe cat\u00f3lica contra los herejes. Llamado por la difunta reina Margarita para vivir en su palacio, dada su ciencia y su piedad, se vio obligado a dejar sus empleos; y como ya no predicaba, ni catequizaba, se encontr\u00f3 asaltado, en este estado de ocio, por una fuerte tentaci\u00f3n contra la fe&#8230; Este doctor vi\u00e9ndose en esta situaci\u00f3n molesta, se dirigi\u00f3 a m\u00ed para declararme que se sent\u00eda agitado por tentaciones muy violentas contra la fe y que ten\u00eda pensamientos de blasfemia contra Jesucristo e incluso de desesperaci\u00f3n, hasta el punto que se sent\u00eda impulsado a arrojar\u00adse por la ventana. Reducido por esto a tal extremo, fue necesario dispensarle de recitar el breviario y de celebrar la santa misa, e incluso, de recitar ninguna oraci\u00f3n, dado que cuando comenzaba a recitar el padrenuestro, se le aparec\u00edan mil espectros que le perturbaban enormemente; y su imaginaci\u00f3n estaba tan seca y su esp\u00edritu tan agotado, a fuerza de hacer actos de desaprobaci\u00f3n contra estas tentaciones, que era incapaz de realizar uno m\u00e1s. En\u00adcontr\u00e1ndose en este lastimoso estado, se le aconsej\u00f3 esta pr\u00e1ctica&#8230; cada vez que dirigiera su mano o su dedo hacia la direcci\u00f3n de la ciudad de Roma, o hacia una iglesia, quer\u00eda demostrar por este gesto y esta acci\u00f3n que cre\u00eda todo lo que la iglesia romana cre\u00eda&#8230; Dios tuvo al fin piedad de este desdichado doctor, quien, estando enfermo, fue liberado en un momento de todas sus tentacio\u00adnes&#8230; \u00bb<span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> \u00ab\u00a1Oh!, que los designios de Dios son admirables e incomprensibles a los hombres\u00bb: S.V. XI, 415.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> S.V. XI, 337.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Cf. L. Abelly, 1, 1. III, 116-119; S.V. XI, 32-34.<\/p>\n<p><em>212 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Vicente no cuenta todo. No dice a su comunidad lo que hab\u00eda hecho para ayudar a este desdichado. Pero lo sabemos: intenta aliviarle. Habiendo utilizado in\u00fatilmente todos los recursos ordi\u00adnarios de la pastoral en la \u00e9poca, Vicente se ofrece a Dios para que cargue sobre \u00e9l todas las tentaciones de su \u00abcliente\u00bb: ofrecimiento presuntuoso y un poco especial. \u00bfPor qu\u00e9 lo hizo? \u00bfSe encontr\u00f3, quiz\u00e1s, ante un caso extremo? \u00bfSe sinti\u00f3, en cuanto sacerdote, in\u00adcapaz de aportar otro remedio, de poder hacer otra cosa? \u00bfTuvo, por el contrario, alg\u00fan motivo pesimista, capaz de haberle hecho reflexionar sobre la nader\u00eda de su vida y la ofreci\u00f3 para dar una raz\u00f3n a su existencia humana y sacerdotal? \u00bfSab\u00eda en qu\u00e9 \u00abnoche\u00bb iba a ser introducido?&#8230; Una cosa es cierta: \u00e9l ofrece lo que posee de inefable: su fe. Un d\u00eda le ser\u00e1 devuelta.<\/p>\n<p>Vicente, al mismo tiempo que ve salir a su penitente de la duda y de la desesperaci\u00f3n, se va introduciendo en una \u00abnodhe del esp\u00ed\u00adritu\u00bb que oscurece su horizonte y le desgarra horrorosamente. En medio de esta tormenta un rel\u00e1mpago le ilumina: ve que su ofrecimiento ha liberado a su cliente. Este comienza a vivir <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo salir de este abandono agobiador, de esta sombra que le envuelve? Es preciso deshacerse de las imaginaciones. Se requie\u00adre ejercitar lo que se tiene, incluso si no se sabe, si no se siente, lo que se posee. Se requieren ordenanzas: \u00e9stas colocan las cosas en su sitio; ejecutadas son experimentaciones que no nos enga\u00f1an. La terap\u00e9utica pastoral utilizada con su paciente, se la aplica a s\u00ed mismo: escribe el credo y esta transcripci\u00f3n la lleva al lado de su coraz\u00f3n como un remedio. Despu\u00e9s acuerda con Dios \u00abque cada vez que ponga la mano sobre este papel, ser\u00e1 una desaprobaci\u00f3n de la tentaci\u00f3n y un acto de fe\u00bb. Vicente tiene la preocupaci\u00f3n de anotar todo, como si en las relaciones con Dios fuese necesario comprobar por escrito las verdades de fe.<\/p>\n<p>El procedimiento no le calma y se manifiesta igualmente inefi\u00adcaz durante tres o cuatro a\u00f1os. Pero Vicente a pesar de esta oscu\u00adridad, quiere trabajar normalmente, incluso si la luz y la alegr\u00eda est\u00e1n ausentes de su alma: reza, se mortifica, se ocupa de los po\u00adbres. Habiendo experimentado cierta tranquilidad cada vez que<\/p>\n<p><strong><sup>16<\/sup><\/strong> \u00abDios, finalmente, tuvo piedad de este pobre doctor&#8230; fue liberado en un momento de todas sus tentaciones&#8230; de pronto&#8230; comenz\u00f3 a ver todas las verdades de fe, con tanta claridad, que parec\u00eda sentirlas y palparlas\u00bb: S.V. XI, 33-34.<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 213<\/em><\/p>\n<p>visitaba a los pobres, Vicente \u00abse decidi\u00f3 un d\u00eda \u2014entre 1613 y 1616\u2014 a tomar una resoluci\u00f3n firme e inviolable para honrar m\u00e1s a Jesucristo e imitarle todav\u00eda m\u00e1s perfectamente de lo que hasta entonces lo hab\u00eda hecho, que fue de <em>dar toda su vida <\/em>por su amor al servicio de los pobres\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>. Este d\u00eda no s\u00f3lo realiza un acto grandio\u00adso, sino que adopta un ritmo vital y adquiere por este movimiento un modo de conocer totalmente nuevo y hasta entonces insospe-dhado para \u00e9l. Este d\u00eda Dios le convence de que no es suficiente preocuparse de los dem\u00e1s, ni siquiera darles su tiempo y dinero, sino que se requiere <em>darse a Dios para el servicio de los pobres <\/em>de una manera definitiva y s\u00edn condiciones. El sabe y siente desde enton\u00adces, por experiencia, que solamente por el movimiento de la vida se consigue el verdadero conocimiento de Dios, de los hombres y de s\u00ed mismo. \u00abDios no se encuentra m\u00e1s que por el camino del evange\u00adlio\u00bb, hab\u00eda exclamado Pascal en su noche de fuego. Yendo a los pobres Vicente de Pa\u00fal encuentra el evangelio de quien fue en\u00adviado a los pobres.<\/p>\n<p>Esta prueba agobiadora le forma y le purifica, proporcion\u00e1ndole una experiencia, comprobada m\u00e1s tarde, que implica <em>y <\/em>verifica en \u00e9l una doctrina sobre las tentaciones y sus consecuencias pr\u00e1cti\u00adcas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>. Al mismo tiempo le suministra la gran experiencia, muy caracter\u00edstica en Vicente de Pa\u00fal, del valor de la gracia en orden a los dem\u00e1s, y sobre todo la convicci\u00f3n de que los pecados personales se oponen a la fecundidad del ministerio y hacen fracasar la acci\u00f3n de Dios cuando se trata de llevar a su t\u00e9rmino la obra de Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> L. Abelly <em>1,1. III, <\/em>118-119.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Vicente afirma: \u00abel estado de la tentaci\u00f3n es un estado feliz. Venid tentaciones, venid. <em>Pero es contra la fe. <\/em>\u00a1No importa! No debemos rogar a Dios para que nos libre de \u00e9lla, sino para que hagamos buen uso y nos im\u00adpida sucumbir. Es un gran bien&#8230;\u00bb: S.V. XI, 148-149; cf. S.V. XI, 176-178, 99; <em>E. D., <\/em>934: donde Vicente de Pa\u00fal habla del comportamiento de Dios con las almas que pasan por las pruebas de la tentaci\u00f3n. Sin duda Vicente transmite a trav\u00e9s de estas afirmaciones uno de los momentos claves de su experiencia. Esta experiencia, que comporta en \u00e9l una doctrina, ser\u00e1 el punto de arranque del fundador de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n para la elaboraci\u00f3n de su teolog\u00eda de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> El \u00fanico temor que tengo es el de mis pecados, confiesa Vicente de Pa\u00fal. El tema de sus propios pecados aparece con frecuencia en sus cartas y conferencias. Cf. entre otros textos: S.V. I, 510; III, 407, 416; XI, 299-300; XII, 73, 128; XI, 270-271.<\/p>\n<p><em>214 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p><em>Dos experiencias creadoras de vocaci\u00f3n y de misi\u00f3n:<\/em><\/p>\n<p><em>Gannes-Follevile y Cr\u00e1tillon-les-Dombes (1617)<\/em><\/p>\n<p>Desde 1609, Vicente de Pa\u00fal ve de vez en cuando a Pedro de B\u00e9rulle. Entre 1610 y 1611, Vicente es recibido en casa de los fu\u00adturos oratorianos, no para formar parte de la nueva comunidad, se\u00adg\u00fan declara \u00e9l mismo, sino para esclarecer su esp\u00edritu y disponerse a realizar los planes de Dios. Durante los dos a\u00f1os, que permanece all\u00ed, Vicente consulta a B\u00e9rulle para orientar su conciencia. En este tiempo el padre Bourgoing, p\u00e1rroco de Clichy, decide entrar en el oratorio. B\u00e9rulle convence a Vicente de Pa\u00fal para que acepte esta parroquia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>20<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Por primera vez, Vicente es p\u00e1rroco y comiena a asumir las res\u00adponsabilidades del ministerio sacerdotal. El nuevo p\u00e1rroco trabaja a gusto: predica, catequiza, re\u00fane algunos candidatos al sacerdocio, establece la cofrad\u00eda del rosario. Ayudado por algunas personas de Par\u00eds restaura la iglesia y renueva los ornamentos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>. Est\u00e1 contento: \u00abTengo un pueblo tan bueno, tan obediente, declara al obispo de Par\u00eds que le visita, que pienso en mi interior que n\u00ed el santo padre, ni usted, monse\u00f1or, son tan felices como <strong>yo\u00bb<\/strong><\/p>\n<ol start=\"22\">\n<li>22<sub>.<\/sub><\/li>\n<\/ol>\n<p>Vicente se ausenta pronto de la parroquia. El a\u00f1o 1613 B\u00e9rulle le invita a aceptar el cargo de preceptor de los hijos de Manuel de Gondi, conde de Joigny y general de las galeras de Francia. El nue\u00advo preceptor entra en la ilustre familia de los Gondi. Si este cargo le permite disfrutar de la vida suntuosa del castillo, no olvida, sin embargo, instruir a los criados de la casa y prepararlos para la re\u00adcepci\u00f3n de los sacramentos. En los viajes que hace en compa\u00f1\u00eda de los Gondi a Joigny, Montmirail, Villepreux&#8230; se encuentra feliz cuando instruye y catequiza a los pobres y a los campesinos. La misma se\u00f1ora de Gondi, a trav\u00e9s de la intervenci\u00f3n de B\u00e9rulle, le conf\u00eda su conciencia y se esclarece con sus consejos. Tiene toda confianza en \u00e9l <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En uno de estos viajes Vicente de Pa\u00fal ve m\u00e1s claro y m\u00e1s profundamente.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 22, 24-25.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup><em> Cf.Ibid., 1. 1, <\/em>25-26. El 12 de mayo de 1612 toma posesi\u00f3n de esta parroquia, que agrupa 600 habitantes: S.V. XIII, 17-18.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> S.V. IX, 646.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 27-29.<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 215<\/em><\/p>\n<p>En Gannes, cerca de Folleville, en la di\u00f3cesis de Amiens, Vi\u00adcente es requerido para confesar a un moribundo. Inmediatamente despu\u00e9s de la confesi\u00f3n, el enfermo publica en presencia de la se\u00f1ora de Gondi, que viene a visitarle: \u00ab\u00a1Ah, se\u00f1ora! me hubiera condenado si no hubiera hecho una confesi\u00f3n general, a causa de los muchos pecados que no me hab\u00eda atrevido a confesar\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>. A la ca\u00adbecera de este enfermo, repara que los pobres campesinos se con\u00addenan porque hacen malas confesiones. Por a\u00f1adidura, los sacer\u00addotes no pueden ayudarles a causa de su ignorancia: algunos igno\u00adran hasta la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>. A trav\u00e9s de la se\u00f1ora de Gondi, Dios interroga a Vicente: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto? \u00bfQu\u00e9 acabamos de o\u00edr?, le dice despu\u00e9s de la confesi\u00f3n del campesino de Gannes. Los dem\u00e1s campesinos se deben encontrar en la misma situaci\u00f3n. Si este hombre que pasaba por bueno se encontraba en semejante estado de condenaci\u00f3n \u00bfqu\u00e9 har\u00e1n los dem\u00e1s que viven peor? \u00a1Ay! Se\u00f1or Vicente, \u00a1cu\u00e1ntas almas se pierden! \u00bfCu\u00e1l puede ser el re\u00admedio a este mal?\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>26<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Para desarraigar el mal, Vicente no entrev\u00e9 por el momento otro remedio m\u00e1s que exhortar a los campesinos a la confesi\u00f3n ge\u00adneral. Invitado por la se\u00f1ora de Gondi, lo intenta en el serm\u00f3n predicado el 25 de enero de 1617 en la iglesia de Folleville <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>. En esta peque\u00f1a iglesia de Picard\u00eda, Vicente vislumbra \u00abel lugar de su g\u00e9nesis, el lugar donde la inspiraci\u00f3n original le compromete a hacer alma y cuerpo con la iglesia de Cristo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>. Durante varios c. &#8216;s, Vicente contin\u00faa instruyendo a los feligreses de la parroquia y prepar\u00e1ndolos a la confesi\u00f3n general. Ayudado por otro \u2022sacerdote y por los jesuitas de Amiens, los confiesa. Terminada la misi\u00f3n de<\/p>\n<p><sup>24<\/sup><em> Ibid., 1. I, <\/em>32.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> S.V. X, 169.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 33.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup><em> CLIbid., 1. <\/em>I, 32-34. Se conservan cuatro relatos diferentes:<\/p>\n<p><em>1.\u00bb relato: <\/em>Conferencia del padre Portail a las Hijas de la Caridad, fechada en marzo de 1642: S.V. IX, 58-60.<\/p>\n<p><em>2.\u00b0 relato: <\/em>Extra\u00eddo de L. Abelly <em>1, 1. I, <\/em>32-34, reproducido con algunas variantes por Coste: S.V. XI, 2-5.<\/p>\n<p>3.\u00bb <em>relato: <\/em>Repetici\u00f3n de oraci\u00f3n del 25 de enero de 1655; S.V. XI, 169-172.<\/p>\n<p><em>4.\u00b0 relato: <\/em>Conferencia del 17 de marzo de 1658: S.V. XII, 7-8. El texto de la conferencia del 6 de diciembre de 1658 sobre el <em>fin <\/em>de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n no contiene m\u00e1s que una breve referencia.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> A. Dodin, <em>59, <\/em>107.<\/p>\n<p><em>216 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Folleville, se encamina, acompa\u00f1ado de otros sacerdotes, hacia otros pueblos para continuar durante algunos meses los actos de la misi\u00f3n y para tratar de descubrir \u00absu misi\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>29<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber misionado las tierras de la se\u00f1ora de Gondi <sup>3\u00b0<\/sup>, Vicente decide abandonar su casa. Informa a B\u00e9rulle y le comunica el motivo de su decisi\u00f3n: \u00abSe sent\u00eda interiormente impulsado por Dios a ir a alguna provincia lejana, para dedicarse a la instrucci\u00f3n y servicio de la pobre gente del campo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>. Si la duda se instala en su conciencia, respecto a las modalidades de realizar su misi\u00f3n, Vicente descubre que s\u00f3lo los pobres podr\u00e1n trazarle el camino para encontrar a Dios. B\u00e9rulle aprueba esta decisi\u00f3n y le propone ir a trabajar a una peque\u00f1a parroquia cerca de Lyon: Cr\u00e1tillon-les-Dombes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal abandona la casa de los Gondi para ejercer un apostolado dif\u00edcil en un pueblo lejano. Lo que le atrae a Ch\u00e1tillon no es el \u00abbeneficio honorable\u00bb, el \u00abhonesto retiro\u00bb, buscado afa\u00adnosamente en otro tiempo.<\/p>\n<p>Ch\u00e1tillon-les-Dombes, entonces un pueblo peque\u00f1o, se encon\u00adtraba sin p\u00e1rroco. Los condes de Saint-Jean, de quienes depend\u00eda esta parrdquia, hab\u00edan suplicado al superior del oratorio de Lyon, el padre Bence, que les indicara un \u00abbuen eclesi\u00e1stico\u00bb, requerido por la necesidad extrema en que se encontraba la parroquia. Desde hac\u00eda cuarenta a\u00f1os los p\u00e1rrocos beneficiarios no se hab\u00edan presen\u00adtado en ella m\u00e1s que para recibir la renta. Los notables del pueblo se hab\u00edan pasado a la \u00abreligi\u00f3n protestante\u00bb. En el pueblo hab\u00eda seis capellanes que vegetaban en la mediocridad, por no decir en el vicio. Seg\u00fan la relaci\u00f3n de Carlos Demia, que escribe poco des\u00adpu\u00e9s de la muerte de Vicente de Pa\u00fal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>33<\/sup><\/span>, se trata de una parroquia que \u00abrequer\u00eda gran trabajo y ten\u00eda solamente 500 libras de renta\u00bb. El padre Bence se dirigi\u00f3 a su superior de Par\u00eds, \u00abrog\u00e1ndole le in\u00addicara un buen sacerdote, que sin buscar sus propios intereses, se preocupara totalmente de los de Jesucristo\u00bb. B\u00e9rulle propone a Vicente esta \u00abparroquia en perdici\u00f3n\u00bb. Vicente acepta inmediata\u00admente.<\/p>\n<p>29 Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 34.<\/p>\n<p><sup>30<\/sup> Cf. <em>Ibid., 1. <\/em>I, 47, 35.<\/p>\n<p>31 Cf. <em>Ibid., 1. <\/em>I, 37.<\/p>\n<p>32 Cf. <em>Ibid., 1. <\/em>I, 38.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> Cf. la relaci\u00f3n escrita por Carlos Demia \u00a1acerca de la estancia de Vi\u00adcente de Pa\u00fal en Ch\u00e1tillon-les-Dombes: S.V. XIII, 45-54.<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 217<\/em><\/p>\n<p>A su llegada Vicente se hospeda donde puede <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>34<\/sup><\/span>, sencillamente en casa de un rico calvinista <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>35<\/sup><\/span>. Este, para complacer a su amigo lio-n\u00e9s, el padre M\u00e9tezau, y porque la casa parroquial est\u00e1 en ruinas, recibe a Vicente en su casa y le aloja <sup>36<\/sup>.<\/p>\n<p>El nuevo p\u00e1rroco comienza a ejercer el ministerio: visita las casas, la escuela, predica, catequiza, administra los sacramentos. De tal manera exhorta a la confesi\u00f3n general en sus sermones que todo el pueblo \u2014incluso Beynier\u2014 y los habitantes de los alre\u00addedores, se confiesan. De nuevo Dios interroga a Vicente a trav\u00e9s de la voz de la se\u00f1ora de la Chassaigne en beneficio de los pobres. Es el mismo Vicente quien nos ha contado el hecho <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>37<\/sup><\/span>: informado un domingo del mes de agosto de la situaci\u00f3n de una familia pobre y abandonada, habla de ella en su homil\u00eda dominical.<\/p>\n<p>Profundamente emocionada, exhorta con convicci\u00f3n y emoci\u00f3n. Sus palabras conmueven a los parroquianos y los impulsan a ir a visitar a esta familia. Por la tarde, despu\u00e9s de v\u00edsperas, Vicente vi\u00adsita a la familia enferma. A la vuelta est\u00e1 admirado del comporta\u00admiento de sus parroquianos, pero no satisfecho. Todo el pueblo ha acudido hoy a ayudar a esta pobre familia, que ma\u00f1ana se va a encontrar abandonada. \u00abHe aqu\u00ed una gran caridad, dice \u00e9l, pero est\u00e1 mal organizada\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>38<\/sup><\/span>. A partir de esta experiencia, es \u00abel cuerpo de la caridad y de la iglesia que Vicente de Pa\u00fal descubre\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p><em>Balance de estos acontecimientos<\/em><\/p>\n<p>El a\u00f1o 1617 es para Vicente de Pa\u00fal rico en constataciones y la experiencia comienza a ser capital en su existencia. Una convic\u00adci\u00f3n germina y aflora en su interior: no se adquiere m\u00e1s que lo que se da, la caridad es un don de Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>40<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> Vicente de Pa\u00fal se instal\u00f3 jur\u00eddicamente el 1 de agosto de 1617: cf. acta de toma de posesi\u00f3n de la parroquia de Ch\u00e1tillon-des-Dombes: S.V. XIII, 43-45.<\/p>\n<p><sup>35<\/sup> Cf. S.V. XIII, 47.<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> Se\u00f1alemos que Beynier viv\u00eda \u00aben el libertinaje que la gran cantidad<\/p>\n<p>de bienes, su juventud y sus frecuentaciones le inspiraban\u00bb: S.V. XIII, 47.<\/p>\n<p>37 S.V. IX, 243.<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> L. Abelly, 1, 1. I, 46.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> A. Dodin, 56, 63.<\/p>\n<p>40 \u00abLo que se hace por caridad se hace por Dios, y si somos dignos de emplear lo que poseemos en la caridad, es decir en Dios, que nos lo ha dado, ser\u00e1 para nosotros una gran felicidad; le daremos gracias por ello y<\/p>\n<p><em>218 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>La doble experiencia de Gannes y de la misi\u00f3n de Folleville llevar\u00e1n a Vicente de Pa\u00fal a fundar la Congregaci\u00f3n de la mi\u00adsi\u00f3n (1625), a organizar las misiones, los ejercicios para ordenan-dos (1628), la asociaci\u00f3n de sacerdotes de la \u00abConferencia de los martes\u00bb (1633), los seminarios (1641) para poner en pr\u00e1ctica los decretos del concilio de Trento, la reforma del clero y del episcopa\u00addo. La solidaridad y la \u00absubsidiaridad\u00bb entre los miembros de la comunidad y de la iglesia y la interdependencia de ministerios y de obras ser\u00e1n para \u00e9l una exigencia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>41<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La experiencia del serm\u00f3n de Ch\u00e1tillon (las grandes obras vi-cencianas han nacido de un discurso ardoroso, ha se\u00f1alado con exactitud Atonio R\u00e9dier) y la experiencia de una caridad mal or\u00adganizada, conducir\u00e1n a Vicente de Pa\u00fal a fundar las Damas de la Ca\u00adridad (1617) y la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad (1633). En 1638 organizar\u00e1 la obra tan necesaria y urgente de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos. De 1639 a 1660 lanzar\u00e1 una campa\u00f1a de ayuda y orien\u00adtar\u00e1 la acci\u00f3n caritativa en las provincias saqueadas y devastadas por la guerra. Todas estas creaciones ser\u00e1n expresi\u00f3n y prueba de la concientizaci\u00f3n profunda de Vicente. Esta concientizaci\u00f3n re\u00adcuerda a\u00fan hoy la gran preocupaci\u00f3n de este organizador de la ca\u00adridad: organizar la sociedad en funci\u00f3n de los pobres y ayudarles por todos los medios a salir de su pobreza <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>. La interdependencia,<\/p>\n<p>bendeciremos a su infinita bondad\u00bb: L. Ab4ry, <em>1, 1. <\/em>..II, 109; cf. S.V. XI, 337; XII, 285.<\/p>\n<p>41 \u00ab\u00a1Oh bondad divina! Unid todos los corazones de la peque\u00f1a Com\u00adpa\u00f1\u00eda de la misi\u00f3n y despu\u00e9s mandad lo que os plazca. La dificultad les ser\u00e1 dulce y todo empleo f\u00e1cil, <em>el fuerte aliviar\u00e1 al d\u00e9bil, y el d\u00e9bil amar\u00e1 al fuerte y le obtendr\u00e1 de Dios acrecentamiento y fuerza; <\/em>y de esta manera, Se\u00f1or, vuestra obra se realizar\u00e1 para agrado vuestro y edificaci\u00f3n de vuestra iglesia, y vuestros obreros se multiplicar\u00e1n, atra\u00eddos por el perfume de una gran caridad\u00bb: S.V. III, 257 (carta escrita el 13 de diciembre de 1647 al padre Blatiron); cf. S.V. XII, 271; III, 201.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> Cf. Conferencia a las Hijas de la Caridad sobre la explicaci\u00f3n del reglamento del 14 de junio de 1643: \u00abDeb\u00e9is pensar, con frecuencia, que vuestro trabajo principal y lo que Dios os pide de manera especial es tener la gran preocupaci\u00f3n de servir a los pobres, que son nuestros se\u00f1ores. \u00a1Oh! s\u00ed, hermanas, son nuestros maestros. Por eso deb\u00e9is tratarlos con <em>dulzura y cordialidad, pensando que Dios os ha reunido y asociado para eso, <\/em>para eso ha creado Dios vuestra Compa\u00f1\u00eda. Deb\u00e9is preocuparos, en lo que de vosotras depende, para que no les falte nada, tanto en lo referente a la salud del cuerpo como a la salvaci\u00f3n del alma. Qu\u00e9 felicidad la vuestra, hijas m\u00edas, el que Dios os haya destinado para esto durante toda vuestra vida&#8230;\u00bb: S.V. IX, 119; cf. IX. 324 <sup>5<\/sup>94, 59-60; X, 667-668.<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 219<\/em><\/p>\n<p>la interferencia, entre los miembros de la sociedad y del cuerpo m\u00edstico exigen solidarizarse con los dem\u00e1s <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>43<\/sup><\/span>. Las f\u00f3rmulas vicen-cianas incisivas y exigentes nos recuerdan el radicalismo de las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas: \u00abDios no soporta la uni\u00f3n con \u00e9l, si se to\u00adlera la desuni\u00f3n con sus miembros\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>44<\/sup><\/span>. La uni\u00f3n y el amor al pr\u00f3\u00adjimo realizan la uni\u00f3n con Dios: \u00abSi tenemos amor, debemos ma\u00adnifestarlo llevando a los hombres a amar a Dios y al pr\u00f3jimo, a amar al pr\u00f3jimo por Dios y a Dios por el pr\u00f3jimo\u00bb. \u00abDebemos unirnos al pr\u00f3jimo por caridad para unirnos a Dios por Jesucris\u00adto\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>45<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A partir de estas dos revelaciones Vicente de Pa\u00fal hablar\u00e1 so\u00adbre todo de Dios a trav\u00e9s de la \u00abusura de su ser\u00bb. Trabajar\u00e1 todo el d\u00eda y una parte de la noche para responder en toda circunstan\u00adcia a las exigencias del \u00abreino de Dios\u00bb, que se manifiesta siempre en beneficio de los pobres.<\/p>\n<p>Sin ruido de palabras, Vicente nos introduce en el misterio del amor humano y silenciosamente nos confiesa que los pobres nos revelan la verdad del hombre. En \u00e9l descubrimos c\u00f3mo una \u00abobra\u00bb se encuentra &#8216;siempre en la convergencia donde se organiza un movimiento del dinamismo humano, una doctrina, una orga\u00adnizaci\u00f3n ingeniosa y minuciosa de personas y de dones. Y nosotros cre\u00edamos que Vicente de Pa\u00fal era \u00a1el \u00absanto de la beneficencia\u00bb!<\/p>\n<p><em>Otra vez en casa de los Gondi<\/em><\/p>\n<p>Durante los seis meses que Vicente de Pa\u00fal pasa en Ch\u00e1tillon, la perplejidad y la angustia se originan en la casa de los Gondi y la desolaci\u00f3n parece alcanzar en ella su paroxismo. Vicente informa por carta al se\u00f1or de Gondi de su plan de no volver a su casa \u00ab. El general de las galeras transmite la decisi\u00f3n de Vicente a su mujer.<\/p>\n<p>La misma doctrina cuando se dirige a los misioneros: A imitaci\u00f3n de Jesucristo y de los santos, los sacerdotes se deben ocupar de los pobres: cf. S.V. XII, 87; XI, 202; XII, 263-263 V, 68.<\/p>\n<p>El mismo esp\u00edritu cuando se dirige a las Damas de la Caridad: cf. S.V. XIV, 126; XIII, 810-811, 769, 770-771, 773, 786, 796, 797; IV, 85.<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> Cf. S.V. XII, 271. \u00abNuestro Se\u00f1or Jesucristo es suavidad eterna de hombres y de \u00e1ngeles, y debemos ir hacia \u00e9l por esta misma virtud condu\u00adciendo a los dem\u00e1s\u00bb: L. Abelly, <em>1, 1. III, <\/em>183.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> Cf. S.V. III, 178 (carta del 24 de abril de 1647).<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> S.V. XII, 262; XII, 127.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> Cf. S.V. I, 21.<\/p>\n<p><em>220 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Esta, despu\u00e9s de haber recibido la noticia se acongoja. Manuel de Gondi responde a Vicente de Pa\u00fal y le suplica que vuelva <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>47<\/sup><\/span>. La se\u00ad\u00f1ora de Gondi tambi\u00e9n le escribe: est\u00e1 angustiada, enferma, se va a morir. El fugitivo ser\u00e1 responsable delante de Dios de su muerte, de su condenaci\u00f3n y de todo el bien que no haga, por falta de ayuda, de la salvaci\u00f3n de toda la familia y de otras mu\u00adchas personas, con las que \u00e9l podr\u00e1 ejercitar la caridad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>48<\/sup><\/span>. Para in\u00adtentar conseguir la vuelta de Vicente, visita varias veces a B\u00e9rulle, le habla de la necesidad que tiene de la presencia y de los consejos de su director y le hace prometerle que emplear\u00e1 toda su convic\u00adci\u00f3n para persuadirle de que vuelva. Con el mismo fin moviliza al arzobispo de Par\u00eds, a sus parientes pr\u00f3ximos, a varios doctores y re\u00adligiosos&#8230; B\u00e9rulle termina por escribir a Vicente. El 17 de octubre los Gondi env\u00edan al se\u00f1or Dufresne para que hable con \u00e9l. Des\u00adpu\u00e9s de la conversaci\u00f3n, Vicente consulta al padre Bence, quien le aconseja volver a Par\u00eds y consultar en la capital a quienes le \u00abconocen bien\u00bb y poder llegar a descubrir la voluntad de Dios. El p\u00e1rroco termina por abandonar Ch\u00e1tillon. Llega a Par\u00eds el 23 de diciembre y consulta a B\u00e9rulle y a otros eclesi\u00e1sticos \u00ab. La v\u00edspera de navidad vuelve de nuevo a casa de los Gondi co\u00admo capell\u00e1n de sus tierras y, pronto, el 1619 como capell\u00e1n gene\u00adral de las galeras del rey. De 1619 a 1625, ejerce esta doble fun\u00adci\u00f3n y se encamina hacia su obra propia.<\/p>\n<p><em>Objeci\u00f3n de un hereje en Montmirail (1620)<br \/>\nMisi\u00f3n en Marchais (1621)<\/em><\/p>\n<p>El capell\u00e1n de las tierras de Gondi se rodea de otros hombres, quienes le ayudan en las misiones y le estimulan con su presen\u00adcia <sup>50<\/sup>. La se\u00f1ora de Gondi no s\u00f3lo aprueba sus trabajos, sino que<\/p>\n<p>47 \u00abSolamente le ruego considere que parece ser voluntad de Dios que por su medio tanto el padre como los hijos sean hombres de bien\u00bb: S.V. I, 23.<\/p>\n<p>48 Cf. S.V. I, 22.<\/p>\n<p>49 Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 40, 43-45.<\/p>\n<p>\u00b0 Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 47, 57; S.V. XII. 8.<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 221<\/em><\/p>\n<p>los financia materialmente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>51<\/sup><\/span>, al mismo tiempo que visita y socorre ella tambi\u00e9n a los enfermos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>52<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Durante una misi\u00f3n en Montmirail, un d\u00eda del a\u00f1o 1620, un hereje \u00abrebelde a todas las argumentaciones\u00bb, pretende que la igle\u00adsia de Roma no est\u00e1 conducida por el Esp\u00edritu santo, porque aban\u00addona a los pobres. Su argumentaci\u00f3n es simple, constata un hecho, incluso si exagera un poco: \u00abSe ve a los cat\u00f3licos de la campi\u00f1a abandonados a unos pastores viciosos e ignorantes, sin estar instrui\u00addos en sus obligaciones, sin que la mayor\u00eda sepa siquiera lo que es la religi\u00f3n cristiana; y por otra parte se ven las ciudades llenas de sacerdotes y de monjes que no hacen nada, y quiz\u00e1s en Par\u00eds se encuentren diez mil, que dejan a estos pobres campesinos en esta ignorancia lamentable, por la cual se condenan. \u00bfY usted quiere per\u00adsuadirme de que esta manera de obrar est\u00e9 orientada por el Esp\u00edritu santo? Jam\u00e1s lo creer\u00e9\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>53<\/sup><\/span>. Vicente se siente profundamente afec\u00adtado por esta objeci\u00f3n. Ella le confirma el abandono del mensaje esenical: la l\u00ednea original de construcci\u00f3n de la iglesia, iglesia-pobres, parece olvidada o perdida. El sacerdocio no es expresi\u00f3n concreta de la iglesia, porque los sacerdotes no se dirigen a los pobres como im\u00e1genes de Cristo.<\/p>\n<p>En 1621, Vicente vuelve a Montmirail en compa\u00f1\u00eda de algunos sacerdotes para trabajar juntos en la misi\u00f3n. El hereje, \u00aben quien ya nadie pensaba, tuvo la curiosidad de ver los diversos ejercicios que se realizaban en ella&#8230; Advirti\u00f3 la preocupaci\u00f3n empleada en instruir a quienes se encontraban en la ignorancia de las verdades necesarias para salvarse, la caridad desarrollada para acomodarse a la poca capacidad y lentitud de esp\u00edritu de los m\u00e1s ignorantes a fin de hacerles comprender, lo mejor posible, lo que deb\u00edan creer y practicar, y los efectos maravillosos que esto obraba en el coraz\u00f3n de los m\u00e1s grandes pecadores, incit\u00e1ndolos a convertirse y hacer penitencia.<\/p>\n<p>Impresionado en su esp\u00edritu, por el modo de obrar de los mi\u00adsioneros, el hereje vino a encontrar a Vicente de Pa\u00fal y le dijo: Ahora veo que el Esp\u00edritu santo conduce a la iglesia de Roma, por\u00adque se preocupa de la instrucci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n de los pobres<\/p>\n<p>51 Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 35, 66.<\/p>\n<p><sup>52<\/sup> Cf. <em>Ibid., 1. <\/em>I, 54.<\/p>\n<p><sup>53<\/sup> Cf. <em>Ibid., 1. <\/em>I, 54-55; S.V. XI, 34.<\/p>\n<p><em>222 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>gcampesinos. Estoy decidido a entrar en ella en cuanto tenga a bien recibirme.<\/p>\n<p>Un d\u00eda Vicente de Pa\u00fal, afirma Abelly, contando esto a los misioneros, exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dicha la nuestra, misioneros, verificar, trabajando, como lo hacemos, en la instrucci\u00f3n y santificaci\u00f3n de los pobres, que el Esp\u00edritu santo conduce a su iglesia\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>54<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda que pasa, Vicente no puede dudar m\u00e1s de su misi\u00f3n: descubrir el verdadero rostro de los pobres y ponerse a su dis\u00adposici\u00f3n. Utilizando la voz firme y el tono amenazador del \u00abbuen se\u00f1or Duval\u00bb: \u00abservus sciens voluntatem Domini et non faciens vapulabit multis\u00bb, la voluntad de Dios se manifiesta a Vicente de Pa\u00fal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>55<\/sup><\/span>. El debe fundar la \u00abCongregaci\u00f3n de la misi\u00f3n\u00bb, es decir, \u00abuna compa\u00f1\u00eda que tenga por herencia a los pobres y que se d\u00e9 enteramente a los pobres\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p><em>Evoluci\u00f3n interior de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Entre 1617 y 1621 Vicente de Pa\u00fal cambia totalmente de perspectivas y comienza a ser \u00abotro hombre\u00bb. Si no puede vis\u00adlumbrar entonces las etapas del camino, que debe recorrer, sabe, al menos, en qu\u00e9 direcci\u00f3n Dios le impulsa. Este caminar ser\u00e1 unas veces duro, otras violento. Siempre, sin embargo, ser\u00e1 recorrido para tratar de descubrir y de realizar la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Esta b\u00fasqueda tensa le lleva a aislarse y le conduce a la me\u00adlancol\u00eda. La se\u00f1ora de Gondi se preocupa por este comportamien\u00adto <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>57<\/sup><\/span>. Sin duda en este tiempo reflexiona en las consignas transmi\u00adtidas por B\u00e9rulle acerca de la <em>abnegaci\u00f3n, <\/em>exigida por la encarnaci\u00f3n de Jesucristo y por la pobreza del hombre: \u00abEl hombre por s\u00ed mis\u00admo no tiene derecho m\u00e1s que a la nada, al pecado, al infierno&#8230; es decir, a la nada de todas las maneras\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>58<\/sup><\/span>. \u00abDios nos ha dado a su Hijo \u00fanico, que es la vida; es necesario que estemos en \u00e9l y \u00e9l en nosotros, que vivamos en \u00e9l y no en nosotros, que seamos de \u00e9l y no de nosotros\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>59<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>\u00abEstamos salvados por el camino del sacrificio, tam-<\/p>\n<p><sup>54<\/sup> Cf. <em>ibid., 1. <\/em>I, 56, 57; S.V. XI, 35, 37.<\/p>\n<p><sup>55<\/sup> R. Duval, <em>Vie d&#8217;Andr\u00e9 Duval. <\/em>Manuscrito del Carmelo de Clamart, 44, Ap\u00e9ndice, p. 339.<\/p>\n<p><sup>56<\/sup> S.V. XII, 80 (6 de diciembre de 1658).<\/p>\n<p><sup>57<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1, 1. III, <\/em>173.<\/p>\n<p><sup>58<\/sup> P. B\u00e9rulle, <em>11, <\/em>col. 1165.<\/p>\n<p>59 <em>Ibid., <\/em>col. 1163.<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 223<\/em><\/p>\n<p>bi\u00e9n debemos ser santificados por una forma de sacrificio, que nos santificar\u00e1 a nosotros mismos en Dios\u00bb <sup>6<\/sup>\u00b0. Dos sermones de Vicen\u00adte de Pa\u00fal en esta \u00e9poca nos indican este estado de alma, en el que se debate ansiosamente para despojarse de todo lo que no es Dios: \u00abtan grande es la miseria del hombre&#8230; que se deja llevar f\u00e1cilmente por sus malas inclinaciones y por su sentido corrompido y depravado\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>61<\/sup><\/span>. \u00abNo somos m\u00e1s que gusanos&#8230; un soplo, un saco repleto de basura y una cueva de mil malos pensamientos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>62<\/sup><\/span>. Pe\u00adr\u00edodo de crisis, de lucha, durante el cual el alma busca denodada\u00admente abrirse al buen agrado de Dios.<\/p>\n<p>Durante el retiro que hace en Soissons en 1621 <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>63<\/sup><\/span>, Vicente bus\u00adca otro clima interior y para cre\u00e1rselo reflexiona en la doctrina de Francisco de Sales. Durante las misiones que da en las tierras de los Gondi, acompa\u00f1ado de otros sacerdotes, el \u00abimpulso de la na\u00adturaleza le asalta\u00bb. \u00abLa continua preocupaci\u00f3n de esp\u00edritu, confe\u00adsar\u00e1 el 1 de abril de 1642 al padre Codoing, me hizo desconfiar de que la cosa viniera de la naturaleza o del esp\u00edritu maligno e&#8230; hice un retiro en Soissons, con el fin de que agradara a Dios hacer desaparecer de mi esp\u00edritu el placer y la preocupaci\u00f3n que sent\u00eda por este asunto. Le agrad\u00f3 a Dios escucharme, de manera que, por su misericordia, hizo desaparecer de m\u00ed lo uno y lo otro y permiti\u00f3 que cayese en las disposiciones contrarias\u00bb \u00ab. Compren\u00adde, mejor, siente, que Dios obra suavemente <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>65<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El trato con los pobres del campo, la convivencia con los sa\u00adcerdotes, que le acompa\u00f1an en las misiones, le llevan a cambiar de actitud. Comprende que el aislamiento, el rostro tenso, el \u00abhumor seco\u00bb, que le invade, pueden ser un obst\u00e1culo para \u00abconsolar y dar confianza\u00bb a quienes se le acercan. Est\u00e1 preocupado por lo que m\u00e1s tarde calificar\u00e1 de \u00abrostro serio, triste, repulsivo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>66<\/sup><\/span>. \u00abMe di\u00adrig\u00ed a Dios y le rogu\u00e9 con insistencia que me cambiara este humor seco y repulsivo y que me diera un esp\u00edritu dulce y benigno. Y por la gracia de nuestro Se\u00f1or, con un poco de cuidado que he<\/p>\n<p>60 <em>Ibid., <\/em>col. 1164.<\/p>\n<p>61 S.V. XIII, 32.<\/p>\n<p>62 S.V. XIII, 36.<\/p>\n<p><sup>63<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1, <\/em>1. III, 177; S.V. II, 246-247.<\/p>\n<p>64 S.V. II, 246-247.<\/p>\n<p>65 Cf. S.V. IV, 557, 596, 620; XI, 221.<\/p>\n<p>66 S.V. XII, 81.<\/p>\n<p><em>224 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>tenido en reprimir los ardores de la naturaleza, he hecho desapa\u00adrecer un poco mi humor negro\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>67<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca Vicente encuentra el equilibrio interior en su existencia. Despu\u00e9s del retiro de Soissons su caminar se esclarece. Nombrado en 1622 superior-director de las salesas de Par\u00eds <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>68<\/sup><\/span> y elegido director de la madre J. F. de Chantal, evoluciona en el esp\u00edritu salesiano del <em>Tratado del amor de Dios, <\/em>que llega a cono\u00adcer profundamente&#8217;<sup>89<\/sup>. Sin embargo su sensibilidad, su vocaci\u00f3n particular, su gracia, le conducen en otra direcci\u00f3n y orientan pron\u00adto su caminar a trav\u00e9s del desprendimiento.<\/p>\n<p>En 1623, con ocasi\u00f3n de un viaje para misionar en las galeras de Burdeos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>70<\/sup><\/span>, Vicente va a ver a sus parientes. Despu\u00e9s de la visita se siente \u00abdurante tres meses\u00bb preocupado por el deseo de ayudar a sus hermanos. Esta preocupaci\u00f3n invade continuamente su esp\u00edritu. Pide a Dios que le libere de esta tentaci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>71<\/sup><\/span>. Al sen\u00adtirse liberado, quiere entrar \u00aben la escuela de Jesucristo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>72<\/sup><\/span> a tra\u00adv\u00e9s del desprendimiento. De esta manera podr\u00e1 apoyarse m\u00e1s en Dios y compartir m\u00e1s con los pobres, \u00abya que un eclesi\u00e1stico que tiene algo, declara a su familia, se lo debe a los pobres\u00bb <sup>76<\/sup>.<\/p>\n<p>Abnegaci\u00f3n y desprendimiento, requeridos para descubrir y realizar las exigencias de la voluntad de Dios, orientan de 1625 a 1632 la evoluci\u00f3n interior de Vicente. Junto al \u00absanto y sabio se\u00ad\u00f1or Duval\u00bb intenta ver cada d\u00eda m\u00e1s claro. A trav\u00e9s de las palabras de su director termina por encontrar en 1625 la orientaci\u00f3n de\u00adcisiva de su existencia, de acuerdo con el buen agrado de Dios. Las cartas escritas a Luisa de Marillac entre 1628 y 1630 nos revelan que Vicente evoluciona en la <em>purificaci\u00f3n del sentimiento. <\/em>Para conseguirlo, se ejercita en el <em>desprendimiento, <\/em>que une a la volun\u00adtad de Dios.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac se preocupa excesivamente por su hijo. Esta preocupaci\u00f3n llega a \u00abinquietar su esp\u00edritu\u00bb. Vicente le recomienda que se \u00abentregue totalmente al querer y no querer de nuestro<\/p>\n<p>67 L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>III, 177-178.<\/p>\n<p><sup>68<\/sup> Cf. <em>Ibid., 1. <\/em>II, 314.<\/p>\n<p>69 Cf. S.V. XIII, 71.<\/p>\n<p>70 Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 60.<\/p>\n<p>71 Cf S.V. XII, 219-220.<\/p>\n<p>72 S.V. XII, 220.<\/p>\n<p>73 S.V. XII, 219.<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 225<\/em><\/p>\n<p>Se\u00f1or\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>74<\/sup><\/span>. El 19 de febrero de 1630 insiste: Tiene que trabajar ante Dios para desprenderse \u00abde la excesiva ternura\u00bb por su hijo, \u00abporque s\u00f3lo sirve para turbar el esp\u00edritu y le priva de la tranqui\u00adlidad, que nuestro Se\u00f1or quiere que tenga en su coraz\u00f3n, y del desprendimiento del afecto de todo lo que no es \u00e9l. H\u00e1galo, pues, se lo suplico&#8230; puesto que Dios no quiere de ninguna manera que usted se interese\u00bb por su hijo, \u00aba no ser de un modo depen\u00addiente y suave\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>75<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Sin rechazar la espiritualidad de Francisco de Sales, Vicente de Pa\u00fal pasa muy pronto del \u00abamor afectivo\u00bb al \u00abamor efectivo\u00bb. Abelly, sin olvidar se\u00f1alar la pr\u00e1ctica de Vicente de Pa\u00fal de \u00abno pararse en las apariencias\u00bb, sino de ir al fondo de las cosas, y la riqueza afectiva de \u00absu coraz\u00f3n compasivo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>76<\/sup><\/span>, nos informa de una m\u00e1xima profundamente arraigada en el interior de su biografiado: el \u00abamor afectivo\u00bb es est\u00e9ril, si no pasa a ser efectivo. Esta convic\u00adci\u00f3n se fundamenta en una consigna comunicada a Vicente de Pa\u00fal: \u00abTotum opus nostrum in operatione consistit\u00bb. Repet\u00eda con frecuencia estas palabras y dec\u00eda haberlas aprendido de un gran servidor de Dios, quien, al encontrarse en su lecho de muerte, co\u00admo le pidiera alguna palabra de edificaci\u00f3n, le respondi\u00f3, que ve\u00eda claramente en esta hora que lo que algunas personas juzgaban ser contemplaci\u00f3n, arrebatos, \u00e9xtasis&#8230; movimientos ag\u00f3nicos, visio\u00adnes de\u00edficas, no eran m\u00e1s que humo&#8230; Ello proven\u00eda de la curiosi\u00addad enga\u00f1osa o de los resortes naturales y de un esp\u00edritu con cierta tendencia y facilidad para el bien. Sin embargo la se\u00f1al cierta del amor a Dios es la acci\u00f3n buena y perfecta\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>77<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de rupturas, lentamente, el caminar de Vicente se esclarece y se arraiga. Entre sus 32 y 36 a\u00f1os se ve impulsado a cambiar el objetivo de su vida. Progresivamente adquiere su \u00abpru\u00addencia\u00bb que le permitir\u00e1 descubrir con lucidez y energ\u00eda los dis\u00adfraces de la \u00abnaturaleza enga\u00f1osa\u00bb y desenmascarar los mejores enemigos que invaden su interior. En su edad madura, con un gran discernimiento de esp\u00edritu y sin ninguna concesi\u00f3n, expulsar\u00e1 sin hisopos y sin convulsiones los \u00abdemonios familiares\u00bb que habitan en el interior del hombre. En contraposici\u00f3n y en su lugar, intro-<\/p>\n<p><sup>74<\/sup> S.V. 1, 37.<\/p>\n<p><sup>75<\/sup> S.V. I, 76; cf. S.V. I, 583-584.<\/p>\n<p><sup>76<\/sup> L. Abelly, 1, 1. I, 75.<\/p>\n<p><sup>77<\/sup><em> Ibid., I. <\/em>I, 82.<\/p>\n<p><em>226 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>ducir\u00e1 el deseo de no <em>buscar m\u00e1s que a Dios <\/em><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>78<\/sup><\/span><em> y probar\u00e1 este deseo de amor a Dios con actos <\/em><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>79<\/sup><\/span>. La adaptaci\u00f3n flexible a todas las exi-<\/p>\n<p><sup>78<\/sup> Vicente de Pa\u00fal experimenta cierta tortura al dirigirse a Dios. Su medio espiritual tiene ciertos rasgos de agustinismo. Escuch\u00e9mosle: \u00ab&#8230;Des\u00adpu\u00e9s de habernos examinado profundamente acerca de la corrupci\u00f3n de nuestra naturaleza, de la ligereza de nuestro esp\u00edritu, de las tinieblas de nues\u00adtro entendimiento, del desorden de nuestra voluntad y de la impureza de nuestros afectos, y despu\u00e9s de haber pesado en la balanza del santuario nuestras obras y realizaciones, encontraremos que todo esto es digno de menosprecio&#8230; \u00bfQu\u00e9 se puede esperar de la flaqueza del hombre? <em>La nada. <\/em>\u00bfqu\u00e9 puede producir? \u00bfQu\u00e9 puede producir el pecado? \u00bfY acaso somos otra cosa?&#8230;\u00bb: S.V. XII, 207; cf. X, 136; XII, 114, 457; XIII, 146.<\/p>\n<p>El se\u00f1ala en el hombre, en primer plano, el conflicto carne-esp\u00edritu: cf. S.V. XII, 268-270, 352-353. Concibe el trabajo de la perfecci\u00f3n como una mortificaci\u00f3n vivificante, que logra perfectamente su resultado cuando alguien se vac\u00eda de s\u00ed mismo para llenarse de \u2022Dios: cf. S.V. XI, 2.<\/p>\n<p>En el serm\u00f3n que se conserva de Vicente de Pa\u00fal sobre la comuni\u00f3n, se lee: \u00ab&#8230;No somos m\u00e1s que gusanos que se arrastran por la tierra, un saco repleto de basura y una cueva de mil pensamientos malos\u00bb: S.V. XIII. 36. \u00abHe temido toda mi vida, afirma, encontrarme en el origen de alguna here\u00adj\u00eda&#8230; Siempre he tenido este temor de encontrarme envuelto en los errores de alguna nueva doctrina, sin darme cuenta. S\u00ed, toda mi vida, he temido esto\u00bb: S.V. XI, 37.<\/p>\n<p>\u00abLo que vemos no es tan seguro, porque nuestros sentidos nos pueden enga\u00f1ar, pero las verdades de Dios jam\u00e1s nos enga\u00f1an\u00bb: S.V. IX, 252. Por el contrario afirma: \u00abNo hay palabra en la santa Escritura de la que no se pueda sacar alg\u00fan provecho, si se explica y se medita bien\u00bb: S.V. XII, 135. Vicente pesa todas sus acciones en la balanza del santuario, verifica todos sus <em>pasos: <\/em>cf. S.V. II, 282; III, 163. El se \u00abrecrea\u00bb en su visi\u00f3n de fe y de Cristo y esta nueva visi\u00f3n determina en \u00e9l una manera distinta de ser y sobre todo de conocer: \u00abS\u00f3lo las verdades eternas son capaces de llenarnos el coraz\u00f3n y de conducirnos con seguridad. Creedme, no hay m\u00e1s que apoyarse s\u00f3lida <em>y <\/em>profundamente en una de las perfecciones de Dios&#8230; Las luces de la fe van siempre acompa\u00f1adas de una unci\u00f3n totalmente celeste que se difunde secretamente en los corazones de los oyentes; y de aqu\u00ed se puede juz\u00adgar si no es necesario, tanto para nuestra perfecci\u00f3n como para procurar la salvaci\u00f3n de las almas, acostumbrarse a seguir siempre en todas las cosas las luces de la fe\u00bb: S.V. XI, 31; cf. XII, 32; VII, 388.<\/p>\n<p><sup>79<\/sup> El sentido de Dios y el amor al pr\u00f3jimo sostiene el esfuerzo de la organizaci\u00f3n de la vida interior y de la acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. Alternati\u00advamente descifra el presente por los dogmas concretos e hist\u00f3ricos de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n y por el dogma abstracto de la provi\u00addencia.<\/p>\n<p>En la naturaleza de Dios, Vicente de Pa\u00fal distingue un <em>aspecto transcen\u00addente: <\/em>Dios obra en el mundo y organiza todo para conseguir lo mejor, pero el hombre no siempre percibe este mejor, cf. S.V. XI, 415. El otro aspecto es el <em>inmanente: <\/em>Este manifiesta la t\u00e1ctica, el modo de obrar de Dios. Vicente descubre que Dios utiliza medios humildes, act\u00faa lentamente y su obra es compleja, multiforme, a veces desconcertante en su desarrollo.<\/p>\n<p>La originalidad de Vicente de Pa\u00fal se encuentra en el paso r\u00e1pido d<sup>,<\/sup> un extremo al otro, de lo temporal a lo espiritual, de las cosas de Dios a 1 asuntos temporales. En la organizaci\u00f3n de la acci\u00f3n es siempre la mis<\/p>\n<p><em>Etapas de la experiencia religiosa de Vicente de Pa\u00fal 227<\/em><\/p>\n<p>gencias y manifestaciones de la voluntad de Dios ser\u00e1 la \u00fanica se\u00f1al cierta de la autenticidad del amor. Por eso Vicente denuncia sin componendas todas las ilusiones del amor propio alimentadas por la naturaleza: las buenas resoluciones <sup>80<\/sup>, los grandes sentimien\u00adtos, las inclinaciones de las personas propensas a querer disfrutar continuamente de \u00e9xtasis y visiones deificas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>81<\/sup><\/span>, el desprecio por la actividad exterior, provocada por la comodidad <em>y <\/em>la pereza <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>82<\/sup><\/span>, la repetici\u00f3n de actos para sentirse sumergido en las consolaciones y en la presencia de Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>83<\/sup><\/span>, donde el amor propio y el demonio sa\u00adlen ganando <sup>84<\/sup>, el retiro para buscar una contemplaci\u00f3n que a\u00edsle del apostolado, del ejercicio de la caridad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>85<\/sup><\/span>. Todo esto no es m\u00e1s<\/p>\n<p>flexibilidad, el mismo movimiento que pone en juego: cf. S.V. I, 475 (carta escrita al padre Portail, fechada el 28 de abril de 1638); S.V. XI, 349-351 (avi\u00adsos dados al padre Durand, nombrado superior del seminario de Agde a los 27 a\u00f1os en 656); S.V. XII, 110-111 (conferencia a los misioneros, el 13 de diciembre de 1658)<\/p>\n<p><sup>8<\/sup>\u00b0 Cf. S.V. II, 190; XI, 40-41. \u00abSe nos le\u00eda hoy en el refectorio que las virtudes meditadas y no practicadas nos son m\u00e1s perjudiciales que \u00fatiles\u00bb: S.V. VII, 363-364 (15 de noviembre de 1658). Cf. san Francisco de Sales, <em>145, III, <\/em>83; <em>146, <\/em>V; II, 83.<\/p>\n<p><sup>81<\/sup> \u00ab&#8230;Hay muchas personas que por tener una apariencia piadosa y es\u00adtar llenas de grandes sentimientos de Dios se quedan satisfechas y cuando se enfrentan con la realidad y se encuentran ante las ocasiones de obrar, se quedan cortas. Se pavonean de su imaginaci\u00f3n calenturienta; se contentan de las dulces conversaciones que tienen con Dios en la oraci\u00f3n; hablan incluso de ellas como si fuesen \u00e1ngeles, pero fuera de eso, cuando se trata de trabajar por Dios, de sufrir, de mortificarse, de instruir a los pobres, de ir a buscar a los pobres, de ir a buscar la oveja perdida&#8230; entonces, desgraciadamente, la persona no existe, les falta dinamismo. \u00a1No, no! No nos enga\u00f1emos: `toturn opus nostrum in operatione consistit&#8217;\u00bb: S.V. XI, 40-41. \u00abLa sensualidad se encuentra por todas partes, no solamente en la b\u00fasqueda de la estima del mundo, de las riquezas y de los placeres, sino tambi\u00e9n en las devociones, en las acciones m\u00e1s santas, en los libros, en las estampas, en una palabra, se disfraza por todas partes&#8230;\u00bb: S.V. XI, 71; cf. X, 403.<\/p>\n<p><sup>82<\/sup> \u00ab\u00a1Ay de aquel que busca sus satisfacciones! \u00a1Ay de aquel que huye de las cruces!&#8230; Quien no da importancia a las mortificaciones exteriores, di\u00adciendo que las interiores son mucho m\u00e1s perfectas, manifiesta claramente que no es en absoluto mortificado ni interior ni exteriormente\u00bb: S.V. XI, 71; cf. S.V. XI, 40-41.<\/p>\n<p><sup>83<\/sup> Cf. S.V. XI, 216-217.<\/p>\n<p>\u00bb Cf. S.V. XI, 219-220; I, 95-96; III, 163.<\/p>\n<p><sup>85<\/sup> Tratando de calmar el esp\u00edritu de un joven misionero tentado de abandonar la vida apost\u00f3lica para entrar en la cartuja, Vicente de Pa\u00fal le escribe el 15 de junio de 1647: \u00abLa iglesia tiene bastantes personas solitarias por su misericordia y demasiadas in\u00fatiles y m\u00e1s todav\u00eda que la desgarran: su gran necesidad es tener hombres evang\u00e9licos que trabajen en purificarla, iluminarla y unirla a su divino esposo\u00bb: S.V. III, 202; cf. III, 346-347; XII, 127, 261-262.<\/p>\n<p><em>228 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>que \u00abhumo\u00bb, si no se encuentra en ello la preocupaci\u00f3n de buscar y de realizar el plan de Dios y el amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Estas convicciones, experimentadas en el don a Dios para ser\u00advirle en la persona de los pobres, permitir\u00e1n a Vicente de Pa\u00fal descubrir las llamadas que Dios le transmit\u00eda a trav\u00e9s de los acon\u00adtecimientos. La abertura constante a la miseria humana movilizar\u00e1 su sensibilidad y su esp\u00edritu y le permitir\u00e1 ampliar progresivamente su campo de acci\u00f3n y establecer una doctrina.<\/p>\n<ol>\n<li>DOCTRINA Y ACCI\u00d3N EN UNA VIDA: LAS LLAMADAS DE DIOS<\/li>\n<\/ol>\n<p>El primer intento, realizado por L. Abelly en 1664 y 1667, en orden a caracterizar la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal, parte de dos afirmaciones: imitaci\u00f3n de Jesucristo, conformidad a la voluntad de Dios&#8217;.<\/p>\n<p>La lectura de las 8.000 p\u00e1ginas de los escritos y conferencias de Vicente de Pa\u00fal nos hacen discernir dos opciones fundamenta\u00adles: vivir en Cristo, obrar en \u00e9l y por \u00e9l <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span> y orientar la existencia<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Abelly, primer bi\u00f3grafo de Vicente de Pa\u00fal, escribe en 1664: \u00abEl (Vi\u00adcente de pa\u00fal) se hab\u00eda propuesto a Jesucristo como \u00fanico modelo de su vida&#8230;\u00bb: L. Abelly, 1, 1. I, 78. Y en el libro III, p. 32, declara: \u00abse puede decir que esta conformidad de su voluntad con la voluntad de Dios era la virtud propia, principal y general de este santo hombre que influenciaba a todas las dem\u00e1s; era el resorte principal que hac\u00eda obrar a todas las facul\u00adtades de su alma, y a todos los \u00f3rganos de su cuerpo; era el primer m\u00f3vil de todos sus ejercicios de piedad, de todas sus santas pr\u00e1cticas, y general\u00admente de todas sus acciones&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> \u00abNada me agrada, si no es en Jesucristo\u00bb, declara Vicente de Pa\u00fal: L. Abelly, 1, 1. I, 78; cf. S.V. I, 295 (1 de mayo de 1635). \u00abNuestro Se\u00f1or posee abundantemente todas las virtudes&#8230; No s\u00f3lo para \u00e9l, sino para quie\u00adnes emplea en sus designios y ponen toda confianza en su ayuda\u00bb: S.V. V, 484 (17 de diciembre de 1655). \u00abRuego a nuestro Se\u00f1or que sea la vida de nuestra vida y la \u00fanica pretensi\u00f3n de nuestros corazones\u00bb: S.V. VI, 563 (26 de octubre de 1657); cf. S.V. VIII, 149, 178. \u00abRuego a nuestro Se\u00f1or que \u00e9l mismo sea vuestra fuerza y vuestra vida, como lo es de todos los que se alimentan de su amor\u00bb: S.V. VIII, 15. \u00ab\u00bfNo debemos darnos a \u00e9l en este momento para agradarle y para obrar en adelante en \u00e9l y por \u00e9l? Es el Dios de las virtudes\u00bb: S.V. XII, 154 (7 de marzo de 1659). \u00abEncomiendo a sus oraciones lo mismo que a las de toda la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda, para que nuestra Se\u00f1or cumpla en ella y por ella su muy santa voluntad\u00bb: S.V. VIII, 424 (3 de agosto de 1660); cf. S.V. III, 392; IV, 81; VIII, 231; XI, 342-351: XII, 132.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 229<\/em><\/p>\n<p>y la actividad humanas para realizar lo m\u00e1s perfectamente posible el \u00abreino de Dios\u00bb en este mundo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no ha creado todas las piezas de su espiritua\u00adlidad, pero les ha dado su forma, su solidez, m\u00e1s exactamente su sensibilidad y su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Su espiritualidad se sit\u00faa en la encrucijada de sus ideas mani\u00adfestadas a trav\u00e9s de sus diversos registros de expresi\u00f3n y en el ca\u00adminar de su destino terrestre. Se desarrolla y se define a trav\u00e9s de la realidad doctrinal, sociol\u00f3gica y psicol\u00f3gica de su \u00e9poca. La originalidad y la riqueza de su esp\u00edritu se encuentran m\u00e1s en su vida y en su experiencia que en su doctrina.<\/p>\n<p><em>Maestros espirituales de Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/p>\n<p>Como todo autor espiritual, Vicente de Pa\u00fal es deudor de sus predecesores y de sus contempor\u00e1neos. Olvidar hacer una referen\u00adcia a los maestros que le guiaron e inspiraron, ser\u00eda aislar su es\u00adpiritualidad de la corriente espiritual occidental. Este aislamiento podr\u00eda impedir comprender la originalidad de la vida, de la acci\u00f3n, de las palabras de Vicente de Pa\u00fal con relaci\u00f3n a sus predecesores y contempor\u00e1neos.<\/p>\n<ol>\n<li>La influencia de B\u00e9rulle ayud\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal a escla\u00adrecer y modelar su esp\u00edritu dentro de la \u00abreligi\u00f3n del Verbo En\u00adcarnado\u00bb. Esta \u00abreligi\u00f3n del hijo de Dios\u00bb le permite ajustar su existencia y su ense\u00f1anza al movimiento din\u00e1mico de la encarna\u00adci\u00f3n. Al mismo tiempo le descubre el sentido de la transcedencia de Dios, que exige del hombre una actitud de adoraci\u00f3n, de don, de b\u00fasqueda incesante de la voluntad divina, de abnegaci\u00f3n, de humildad. S\u00f3lo por una referencia al berulismo se puede compren\u00adder la perspectiva evang\u00e9lica de Vicente de Pa\u00fal y descifrar el significado de las f\u00f3rmulas vicencianas: \u00abD\u00e9monos a Dios para servir a los pobres\u00bb, \u00abpara ayudar a los eclesi\u00e1sticos\u00bb, \u00abpara ir a misiones\u00bb. Sin esta referencia esclarecedora, la expresi\u00f3n vicen-ciana \u00aben nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb, no podr\u00eda reve\u00adlarnos el origen y el t\u00e9rmino del dinamismo espiritual y de la acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal.<\/li>\n<\/ol>\n<p><sup>3<\/sup> Cf. Conferencia a los misioneros sobre la \u00abB\u00fasqueda del reino de Dios\u00bb: S.V. XII, 131, 132&#8230;; III, 202; XI, 41; XII, 261-262, 307-308.<\/p>\n<p><em>230 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Si no se hace ninguna referencia a la imantaci\u00f3n poderosa ejercida por Francisco de Sales en Vicente de Pa\u00fal, no podemos comprender ni los mejores enemigos que este \u00faltimo transporta en su interior, ni su compasi\u00f3n, reveladora de un agradecimiento y de una generosidad. Ella nos hace so\u00f1ar cada vez que la encontramos en Vicente: \u00abLos movimientos de c\u00f3lera, los asaltos de este fuego, dec\u00eda a los misioneros, enturbian el alma y hacen que uno sea lo que no era&#8230; Yo hablo alto y secamente\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>. Este Vicente nos hace olvidar al otro Vicente, al mejor, el que declaraba a Antonio Por-tail: \u00abHa sido necesario que nuestro Se\u00f1or haya prevenido con su amor a quienes ha querido que crean en \u00e9l&#8230; Hagamos todo lo que queramos; nadie creer\u00e1 jam\u00e1s en nosotros, si no testimonia\u00admos un amor y una compasi\u00f3n a quienes queramos que nos crean\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>. Esta imantaci\u00f3n poderosa invit\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal a so\u00adbresalir en la bondad y dulzura, virtudes que revelaban a sus ojos, m\u00e1s que todas las dem\u00e1s, la bondad divina del hijo de Dios. Por esta raz\u00f3n suplicaba a Dios que imprimiera en su coraz\u00f3n la \u00abdi\u00adlecci\u00f3n\u00bb y \u00abque ella sea, continuaba \u00e9l, la vida de mi vida y el alma de mis acciones\u00bb. So\u00f1aba y oraba pensando en aquellos a quienes Dios ha prevenido con su gracia y les ha dado un \u00abacceso cordial, dulce y amable, por el cual parecen ofreceros su coraz\u00f3n y pediros el vuestro\u00bb <sup>6<\/sup>.<\/li>\n<li>No se puede ignorar que la <em>R\u00e9gle de perfection <\/em>de Benito de Canfeld, publicada en Par\u00eds en 1609, fue \u00abel breviario\u00bb de Vi\u00adcente de Pa\u00fal. Esta obra, dig\u00e1moslo de paso, fue \u00abel libro de ca\u00adbecera\u00bb de los grandes espirituales del siglo xvii. Vicente la medit\u00f3 en compa\u00f1\u00eda de su director, Andr\u00e9s Duval. Si durante 30 a\u00f1os hace alusi\u00f3n a la divina voluntad de Dios, es porque adopta a este ca\u00adpuchino, convertido del puritanismo ingl\u00e9s, como un maestro de vida espiritual y de pensamiento. Cuando el 7 de marzo de 1659, explica la doctrina de la voluntad de Dios a los misioneros, Vicen\u00adte acaba de leerle y las expresiones utilizadas son del maestro ca\u00adpuchino ?. Sin esta referencia no se puede comprender al santo y prudente Vicente de Pa\u00fal.<\/li>\n<\/ol>\n<p><sup>4<\/sup> S.V. XII, 186-187 (28 de marzo de 1659).<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> S.V. 1, 295.<\/p>\n<p>e S.V. XII, 189 (28 de marzo de 1659); XII, 263.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Cf. S.V. XII, 150-165; B. Canfeld. <em>160, <\/em>I, 37-41, 42, 49.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 231<\/em><\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Olvidar la influencia del bueno y sabio Andr\u00e9s Duval, pro\u00adfesor de teolog\u00eda en la Sorbona, no s\u00f3lo en el campo de la acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en el de la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal nos lle\u00advar\u00eda a no comprender perfectamente su acci\u00f3n y su caminar con\u00adcreto. \u00abTodo es santo en el se\u00f1or Duval\u00bb, dec\u00eda Vicente. No du\u00addaba en proponerle como modelo de los misioneros: \u00abLos buenos misioneros deben ser santos y sabios como el se\u00f1or Duval\u00bb.<\/li>\n<li>Para terminar la lista de los grandes maestros de Vicente, es necesario no olvidar la influencia de los m\u00edsticos renano-flamen-cos. La m\u00edstica del anonadamiento asegura para Vicente de Pa\u00fal como para san Juan de la Cruz y los m\u00edsticos renano-flamencos la autenticidad de la comuni\u00f3n con Dios. Seguro y tenaz repite: \u00abCon frecuencia os he anunciado de parte de Jesucristo, que desde el momento que un coraz\u00f3n est\u00e1 vac\u00edo de s\u00ed mismo, Dios lo llena\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>. \u00abNuestro Se\u00f1or y los santos hicieron m\u00e1s padeciendo que obran\u00addo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Tratando de comprender su fisonom\u00eda propia debemos buscar\u00adle a trav\u00e9s del car\u00e1cter particular que Dios le dirig\u00eda, sin olvidar contemplarle bajo el prisma vivificante de la doctrina paulina del \u00abrevestimiento de Cristo\u00bb, regla de su vida y de su acci\u00f3n. Porta\u00addoras de vocaci\u00f3n y de misi\u00f3n estas llamadas se imponen a Vicente de Pa\u00fal modelando su esp\u00edritu y orientando su acci\u00f3n en este mundo:<\/p>\n<ol>\n<li>Cristo pobre, evangelizador de los pobres.<\/li>\n<li>La necesidad y los acontecimientos son los signos m\u00e1s in\u00addiscutibles de la voluntad divina.<\/li>\n<li>El trabajo continuo de Dios y de Cristo invitan al hom\u00adbre a colaborar en la creaci\u00f3n continua.<\/li>\n<li><em> Cristo, evangelizador de los pobres<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Si se hubiese preguntado a Vicente de Pa\u00fal su pasaje preferido del evangelio y la imagen de Cristo en la que hubiese fijado su<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> S.V. XI, 312 (septiembre de 1655).<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> S.V. II, 4 (carta escrita a Luis Abelly, el 14 de enero de 1640).<\/p>\n<p><em>232 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>mirada, sin duda hubiera respondido recordando el vers\u00edculo 18 del cap\u00edtulo iv del evangelio de san Lucas: \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00ad\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha ungido para evangelizar a los pobres\u00bb. Estamos seguro de ello. Por esta raz\u00f3n identificamos la primera de las llamadas dirigidas por Dios a Vicente con \u00e9sta de Cristo, que realiza la esperanza mesi\u00e1nica. La consigna inscrita en el blas\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, reproduciendo la pro\u00adfec\u00eda de Isa\u00edas, que Cristo se aplica el d\u00eda de su predicaci\u00f3n en Nazaret, nos manifiesta la preocupaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal y la opci\u00f3n de su vida, su preferencia, uno de los ejes en que se apo\u00adyan su experiencia, su acci\u00f3n y su doctrina. Este Cristo pobre, re\u00adpresentado por los pobres, dirigi\u00e9ndose preferentemente a los po\u00adbres y declar\u00e1ndose su evangelizador, polariza de manera privile\u00adgiada la conciencia vicenciana \u00ab.<\/p>\n<p>Sabemos que la vida de Vicente es experiencia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span> y reconoce\u00admos que esta experiencia desarrolla y confirma en \u00e9l una doctrina. Esta experiencia nos explica el movimiento profundo de su exis\u00adtencia, centrado m\u00e1s en elaborar un arte de vivir, que en deducir los principios de una doctrina espiritual estructurada. Para \u00e9l una teolog\u00eda de la fe se funda en ciertas actitudes y se desarrolla cuan\u00addo se entra en el movimiento de la encarnaci\u00f3n de Cristo. Esta<\/p>\n<p>lo Cf. S.V. XII, 79-83 (Conferencia sobre el fin de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, 6 de diciembre de 1658). \u00abUstedes saben que nuestro Se\u00f1or quiso soportar todas las miserias. Tenemos un pont\u00edfice, dice san Pablo, que sabe compartir nuestras enfermedades, porque e mismo las soport\u00f3. S\u00ed, \u00a1oh sabi\u00addur\u00eda eterna!, hab\u00e9is querido experimentar y cargar sobre vuestra inocente persona todas nuestras pobrezas. Saben, padres, que lo hizo para santificar todas las aflicciones a las que estamos sometidos, y para ser modelo y proto\u00adtipo de todos los estados y condiciones de los hombres. \u00a1Oh, Salvador m\u00edo!, vos que sois la sabidur\u00eda increada, hab\u00e9is conocido y abrazado nuestras mi\u00adserias, confusiones, humillaciones e infamias, exceptuado la ignorancia y el pecado&#8230;\u00bb: S.V. XI, 23-24; cf. XII, 264-265; XI, 74; L. Abelly, 1, 1. III, 123.<\/p>\n<p>\u00abQuien dice un misionero, dice un hombre llamado por Dios para sal\u00advar las almas, porque nuestro fin es trabajar en su salvaci\u00f3n, a imitaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que es el \u00fanico verdadero redentor y quien ha realizado perfectamente este dulce nombre de Jes\u00fas, es decir Salvador. Vino del cielo a la tierra para ejercer esta funci\u00f3n, y hacer de \u00e9lla el tema de su vida y de su muerte, y realizar incesantemente esta cualidad de Salvador&#8230; Mientras viv\u00eda en la tierra orientaba todos sus pensamientos hacia la sal\u00advaci\u00f3n de los hombres, y todav\u00eda contin\u00faa en los mismos sentimientos, por que en esto consiste el cumplimiento de la voluntad de su Padre&#8230;\u00bb: Abelly, 1, 1. III, 89-90.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Cf. S.V. II, 282; III, 361; XII, 218, 170-171, 398.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 233<\/em><\/p>\n<p>convicci\u00f3n le obliga a estar atento a la realidad, a trav\u00e9s de la cual Dios obra y se manifiesta, y a responder a trav\u00e9s de ella a las exigencias, que reclama la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Jesucristo. Por eso, cuando se convence que debe remediar la ignorancia de los pobres y de los sacerdotes, se esfuerza en descubrir las dispo\u00adsiciones que reclaman esta misi\u00f3n. Dos expresiones familiares tra\u00adducen la evoluci\u00f3n de la fe de Vicente y distinguen sus etapas: <em>\u00abEs necesario darse a Dios\u00bb, <\/em>es necesario \u00abhacerse agradable a Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span> para servir a los pobres&#8230; para ir a misiones&#8230; <em>\u00abEs ne\u00adcesario revestirse del esp\u00edritu de Jesucristo\u00bb <\/em>para predicar al pueblo, dirigir los seminarios, ayudar a los eclesi\u00e1sticos&#8230; <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span>, es necesario revestirse de las disposiciones que el Verbo encarnado ten\u00eda con respecto a su Padre y con relaci\u00f3n a los hombres, para continuar la misi\u00f3n de Jes\u00fas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Actitud inspiradora<\/p>\n<p>Esta obra mesi\u00e1nica de Jes\u00fas hay que continuarla. Para Vicen\u00adte de Pa\u00fal solamente hay un movimiento inspirador: <em>dirigirse a Jesucristo, disponerse sobrenaturalmente para continuar la misi\u00f3n de Jes\u00fas <\/em><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span>. Concibe esta actitud inspiradora como una manera de volverse incesantemente hacia Cristo a trav\u00e9s del cual el Esp\u00edritu de Dios pasa para re-crear el mundo. Su consigna es: \u00abEs necesa\u00adrio obrar en \u00e9l y por \u00e9l\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de Jesucristo de anunciar la buena nueva a los po\u00adbres se inscribe en lo m\u00e1s profundo de la conciencia de Vicente. Orienta su comportamiento, su moral y su pol\u00edtica. Por eso no se<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Cf. S.V. XI, 50, 74, 100; XII, 56, 78, 134, 146, 166, 322, 323, 354, 389, 403, 409.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> \u00ab\u00a1Oh Salvador! \u00a1Ah, padres! Revestirse del esp\u00edritu de Jesucristo, exige un gran esfuerzo. Quiere decir que, para perfeccionarnos y asistir \u00fatilmente al pueblo, para servir con provecho a los eclesi\u00e1sticos, nos es ne\u00adcesario imitar la perfecci\u00f3n de Jesucristo y tratar de conseguirla. Tambi\u00e9n quiere decir que en esto no podemos nada por nosotros mismos. Es preciso llenarse y estar animados de este esp\u00edritu de Jesucristo\u00bb: S.V. XII, 107-108; cf. XI, 343-344; IV, 393&#8230;<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> \u00abNuestro Se\u00f1or Jesucristo es el verdadero modelo y el gran cuadro invisible sobre el cual debemos formar todas nuestras acciones\u00bb: S.V. XI, 212; cf. XII, 108-111, 112-113, 75-79&#8230;<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Cf. S.V. XII, 366-367, 372, 379; XI, 212&#8230;<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> Cf. S.V. XII, 154, 166, 183.<\/p>\n<p><em>234 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>puede continuar esta misi\u00f3n sin dejarse iluminar e instruir por la persona de Cristo: \u00abNuestro Se\u00f1or es la regla de la misi\u00f3n\u00bb, con\u00adfiesa sencilla y profundamente Vicente de Pa\u00fal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En la contemplaci\u00f3n del movimiento de la encarnaci\u00f3n, Vicen\u00adte descubre las motivaciones que le impulsan a imitar a Cristo: \u00abContemplemos .a&#8217;l hijo de Dios; \u00a1oh, qu\u00e9 coraz\u00f3n de caridad!, \u00a1qu\u00e9 llama de amor! Decidnos un poco, si os parece, Jes\u00fas, qu\u00e9 os ha tra\u00eddo del cielo para venir a sufrir la maldici\u00f3n de la tierra, tantas persecuciones y tormentos como hab\u00e9is padecido en ella. \u00a1Oh, Sal\u00advador! \u00a1oh fuente del amor humillado descendido hasta nosotros y hasta llegar a sufrir un suplicio infame! \u00bfqui\u00e9n ha amado tanto al pr\u00f3jimo como vos en todo esto? Hab\u00e9is venido a exponeros a todas nuestras miserias, a asumir la forma de pecador, a llevar una vida sufrida y sufrir una muerte vergonzosa por nosotros; \u00bfpuede haber amor semejante? Pero, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda amar de ma\u00adnera tan excelsa? No hay nadie, m\u00e1s que nuestro Se\u00f1or, que est\u00e9 tan enamorado del amor de las criaturas, que llegue a dejar el tro\u00adno de su Padre para asumir un cuerpo sometido a las enfermeda\u00addes. \u00bfY por qu\u00e9? Para establecer entre nosotros por su ejemplo y palabra la caridad para con el pr\u00f3jimo. Este amor le crucific\u00f3, le hizo realizar esta producci\u00f3n admirable de nuestra redenci\u00f3n, \u00a1Ah!, padres, si tuvi\u00e9semos un poco de este amor \u00bfpermanecer\u00eda\u00admos con los brazos cruzados? \u00bfDejar\u00edamos perecer a quienes po\u00addr\u00edamos asistir? \u00a1Ah! no, la caridad no puede permanecer inactiva, sino que nos fuerza a trabajar en la salvaci\u00f3n y en la consolaci\u00f3n de los dem\u00e1s\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Para realizar la misi\u00f3n de evangelizar a los pobres, Jesucristo no s\u00f3lo les anunci\u00f3 su mensaje, sino tambi\u00e9n los sirvi\u00f3. Vicente hace cobrar conciencia a los misioneros <sup>19<\/sup> y a las Hijas de la Ca\u00adridad <sup>2<\/sup>\u00b0 de las exigencias concretas que reclama este servicio. En esta perspectiva el 19 de julio de 1640 el fundador adopta para las hermanas la f\u00f3rmula en vigor entre los hermanos de san Juan de Dios: \u00abLos pobres son nuestros se\u00f1ores y maestros\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>17 S.V. XII, 130.<\/p>\n<p>18 S.V. XII, 264-265; cf. XI, 23, 32.<br \/>\n18 Cf. S.V. XI, 202; XII, 87; V, 68&#8230;<\/p>\n<p>20 Cf. S.V. IX, 59-60, 244-246, 324-325, 592-593, 594; X, 667-668.<\/p>\n<p>21 S.V. IX, 25, 26, 59.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 235<\/em><\/p>\n<p>Una perspectiva sobrenatural: una visi\u00f3n de fe<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n m\u00e1s profunda <em>y <\/em>delicada de Vicente de Pa\u00fal es el esfuerzo desarrollado para comunicar y compartir su experiencia. Por eso sus disertaciones no son ni una explicaci\u00f3n de conceptos ni un sistema entrelazado de argumentos racionales. Para \u00e9l es in\u00fa\u00adtil agotarse en razonamientos. Su objetivo se centra en impulsar a amar y sobre todo a obrar <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>. Sencillamente, pero muy tenazmente, afirma que lo esencial de la vida apost\u00f3lica y misionera es el \u00abdon a Dios\u00bb para su servicio. No olvida declarar que el complemento esencial de este don, <em>es ponerse al servicio de Dios en y a trav\u00e9s del servicio a los dem\u00e1s <\/em><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El resorte de esta vitalidad, que dinamiza la actividad de Vi\u00adcente de Pa\u00fal, se encuentra en la persona y en la doctrina de Je\u00ads\u00fas. Para \u00e9l el primer valor moral es el <em>sentido de la exigencia vital, <\/em>de abertura, de don, que orienta y anima al evangelio. Es preciso partir de las \u00abverdades evang\u00e9licas\u00bb, de \u00ablas verdades de Dios\u00bb, de su visi\u00f3n de Cristo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>, para descubrirle en b\u00fasqueda del \u00abreino de Dios\u00bb, en b\u00fasqueda de la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Escuchemos a Vicente de Pa\u00fal: \u00abSi nos atenemos a las m\u00e1xi\u00admas de nuestro Se\u00f1or, edificaremos sobre roca inamovible\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>. Por el contrario, \u00ablas m\u00e1ximas del mundo son poco consisten\u00adtes\u00bb <sup>26<\/sup>. Dios nos hace comprender \u00aben qu\u00e9 medida la prudencia humana es enga\u00f1adora\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>. Es preciso comenzar por la fe. Al final de la b\u00fasqueda ser\u00e1 necesario concluir: \u00abUnicamente las verdades eternas son capaces de llenar nuestro coraz\u00f3n, de conducirnos con seguridad. Las luces de la fe van siempre acompa\u00f1adas de cierta unci\u00f3n totalmente celeste, que se derrama secretamente en los co-<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Cf. S.V. III, 202; XI, 40-41, 348-349; XII, 261-262, 264-265, 127.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. S.V. II, 97; XI, 27, 131; XII, 79, 131&#8230;<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Cf. S.V. VII, 388; XI, 31-32, 212.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> \u00abSi nos atenemos a las santas m\u00e1ximas de nuestro Se\u00f1or, edificare\u00admos sobre roca inamovible, creceremos incesantemente de virtud en virtud&#8230; Si fuese del agrado de Dios que todos hici\u00e9ramos esta resoluci\u00f3n y perma\u00adneci\u00e9ramos firmes en ella, la Compa\u00f1\u00eda har\u00eda grandes progresos en la per\u00adfecci\u00f3n, en el servicio de la iglesia y del pueblo\u00bb: S.V. XII, 124-125; cf. XII, 127, 310.<\/p>\n<p>\u00bb S.V. XII, 123.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> \u00abLa prudencia humana es enga\u00f1adora y su divina palabra (de Dios) &#8216;igna de cr\u00e9dito y de amor\u00bb: S.V. XII, 123.<\/p>\n<p><em>236 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>razones de los oyentes&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>. \u00ab \u00bfQueremos ser como esos obreros de iniquidad que construyen sobre arena y que perecen miserable\u00admente&#8230;?\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>29<\/sup><\/span>. \u00abSe\u00f1ores, no nos enga\u00f1emos, lo ha dicto el hijo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abRuego a nuestro Se\u00f1or, escribe Vicente de Pa\u00fal a Felipe le Vacher, el 6 de diciembre de 1658, le conceda la gracia de ver las cosas como son en Dios, y no como parecen al margen de \u00e9l, por\u00adque de otra manera podr\u00edamos equivocarnos y obrar de manera distinta de la que \u00e9l quiere\u00bb <sup>30<\/sup>.<\/p>\n<p>Para llegar a descubrir \u00ablas cosas como son en Dios\u00bb, Vicente no se queda ext\u00e1tico ante la contemplaci\u00f3n de los \u00abarquetipos o de las esencias eternas\u00bb. Su mirada se fija y se esclarece en las \u00abm\u00e1\u00adximas evang\u00e9licas\u00bb, en la persona de Cristo: \u00abNo debo considerar a un pobre aldeano o a una pobre mujer seg\u00fan su aspecto exte\u00adrior, ni seg\u00fan lo que aparece de la capacidad de su inteligencia&#8230; Mas volved la medalla y ver\u00e9is con la luz de la fe c\u00f3mo el hijo de Dios que ha querido ser pobre, nos es representado por los pobres&#8230; \u00a1Oh, Dios! \u00a1cu\u00e1n agradable es ver a los pobres, si los consideramos en Dios y en la estima que Jesucristo tuvo de ellos! Pero si los miramos seg\u00fan los sentimientos de la carne y del es\u00adp\u00edritu mundano, aparecer\u00e1n despreciables\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Pero el Cristo vicenciano es el hijo de Dios encarnado en la historia, descendido del cielo a la tierra por voluntad del Padre para salvar a los hombres. El amor del Padre y la miseria de los hombres le conducen al anonadamiento de la encarnaci\u00f3n, al supli\u00adcio infame de la muerte en la cruz <sup>82<\/sup>. Para Vicente de Pa\u00fal no es posible continuar la misi\u00f3n de Cristo, si el cristiano no se intro\u00adduce en este movimiento de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cristo en la obra de Vicente de Pa\u00fal<\/p>\n<p>R\u00e1pidamente, pero con seguridad, Vicente nos presenta en dos pinceladas los rasgos de la fisonom\u00eda de Cristo. En lo m\u00e1s pro-<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> S.V. XI, 31.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> S.V. XII, 126.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>\u00b0 S.V. VII, 388; cf. XI, 32; IX, 252.<\/p>\n<p>31 S.V. XI, 32.<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> Cf. S.V. XI, 23-24; XII, 264-265; XI, 74; XII, 109-110; L. Abel] <em>1, <\/em>1. III, 89-90, 123.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 237<\/em><\/p>\n<p>fundo de su vida interior este Cristo de la contemplaci\u00f3n vicen-ciana es <em>religi\u00f3n <\/em>en relaci\u00f3n a su Padre <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>33<\/sup><\/span><em> y caridad <\/em>en orden a los hombres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>34<\/sup><\/span>. Con relaci\u00f3n a su Padre, el hijo de Dios no tiene m\u00e1s que estima, amor, honor. Esta disposici\u00f3n le invita a darse y le opone profundamente al mundo que, seg\u00fan san Juan, es concu\u00adpiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos, soberbia de la vida <sup>35<\/sup>.<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n vicenciana lo que caracteriza al hijo de Dios es un esp\u00edritu de caridad perfecta. Este esp\u00edritu, profundamente en\u00adriquecido \u00abpor una maravillosa estima\u00bb de la divinidad y \u00abpor un gran amor al Padre\u00bb, determina la actitud fundamental de Cristo con respecto a \u2022su Padre. Jes\u00fas rend\u00eda homenaje al Padre de todo lo que exist\u00eda en su persona sagrada. Reconoc\u00eda que el Padre era el autor y el \u00fanico principio de todo lo que hab\u00eda en \u00e9l. \u00abNo que\u00adr\u00eda decir que su doctrina fuese suya\u00bb (Jn 7, 16), lo mismo que su voluntad. Esta voluntad, que se traduce y se expresa en el amor del hijo de Dios, se manifiesta en orden a los hombres de dos maneras:<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> \u00abPero \u00bfen qu\u00e9 consiste el esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or? Es un esp\u00edritu de caridad perfecta, caracterizado por una maravillosa estima de la divini\u00addad y un infinito deseo de honrarla dignamente, un conocimiento de las grandezas de su padre para admirarlas y exaltarlas sin cesar&#8230; Y \u00bfcu\u00e1l era su amor? \u00a1Oh, qu\u00e9 gran amor! \u00a1Oh, Salvador m\u00edo, qu\u00e9 gran amor mostras-t\u00e9is a vuestro Padre! \u00bfPod\u00eda tener, hermanos m\u00edos, mayor amor que ano\u00adnadarse \u2022por \u00e9l? \u00bfPodr\u00eda testimoniar mayor amor que muriendo por amor de la manera que muri\u00f3&#8230;?<\/p>\n<p>\u00abSus humillaciones no eran otra cosa que amor, su trabajo nada m\u00e1s que amor, sus sufrimientos solamente amor, sus oraciones nada m\u00e1s que amor, y todas sus acciones interiores y exteriores no eran m\u00e1s que actos reiterados de amor. Su amor le dio un gran desprecio por el mundo, desprecio por el esp\u00edritu del mundo, desprecio por los bienes, desprecio por los placeres y desprecio por los honores.<\/p>\n<p>\u00abAh\u00ed tienen una descripci\u00f3n del esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or, del cual debemos estar revestidos, que es, en una palabra, \u2022tener siempre gran estima y amor a Dios\u00bb. As\u00ed analiza y explica Vicente de Pa\u00fal la psicolog\u00eda de Cristo en la conferencia a los misioneros del 13 de diciembre de 1658: S.V. XII, 108-109. \u00abLas dos grandes virtudes de Jesucristo son la religi\u00f3n en re\u00adlaci\u00f3n al Padre y la caridad para con los hombres\u00bb: S.V. VI, 393.<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> Cf. S.V. VI, 393; XII, 108-109; XII, 264-265.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> Cf. S.V. XII, 109; XII, 200-201, 209, 211. Vicente de Pa\u00fal pre\u00adsenta una teolog\u00eda y una psicolog\u00eda del Verbo encarnado descubierta en san Juan, le\u00eddo en compa\u00f1\u00eda del cardenal de B\u00e9rulle. El vocabulario del <sup>,<\/sup>utor de las <em>Grandezas de Cristo <\/em>tiene una resonancia en la conciencia vi&#8211;nciana. Vicente adopta esta doctrina, pero la transforma adapt\u00e1ndola y sarroll\u00e1ndola en otro clima espiritual.<\/p>\n<p><em>238 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>por el anonadamiento de la encarnaci\u00f3n y la pasi\u00f3n reden\u00adtora;<\/li>\n<li>a trav\u00e9s de todas las actividades de la vida terrestre, hu\u00admillaciones, trabajo, sufrimientos, oraci\u00f3n, operaciones interiores y exteriores <sup>36<\/sup>.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Entre la encarnaci\u00f3n y la pasi\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal descubre una trama de m\u00e9ritos, un tejido de humildad, realizados a trav\u00e9s del silencio, de la vida oculta, de la dependencia de Cristo. El funda\u00addor de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n se\u00f1alar\u00e1 a sus misioneros la importancia de imitar a Cristo en todas estas actitudes <sup>87<\/sup>, el fun\u00addador de las Hijas de la Caridad har\u00e1 vivir a las hermanas de este esp\u00edritu que honra la vida oculta de Cristo <sup>88<\/sup>.<\/p>\n<p>Dirigi\u00e9ndose a los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, Vicente los invita a contemplar las caracter\u00edsticas del \u00abesp\u00edritu de caridad perfecta\u00bb de Cristo. Para \u00e9l tres notas caracterizan esta caridad:<\/p>\n<ul>\n<li>Es preventiva: \u00abHa sido necesario que nuestro Se\u00f1or haya prevenido con su amor a todos los que ha querido que crean en \u00e9l\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>39<\/sup><\/span>.<\/li>\n<li>Goza de una <em>adaptaci\u00f3n exterior, <\/em>capaz de crear una <em>uni\u00adformidad: <\/em>Cristo se hace semejante a los hombres, pobres con los pobres, y sobre todo esta caridad goza de una <em>adaptaci\u00f3n interior, <\/em>que Vicente de Pa\u00fal llama <em>compasi\u00f3n: <\/em>Cristo ha dado su coraz\u00f3n para que los dem\u00e1s le den el suyo<\/li>\n<\/ul>\n<p>Finalmente esta caridad lleva al hombre a ser caritativo y no s\u00f3lo a practicar la caridad. En esta perspectiva Vicente de Pa\u00fal en\u00adcuentra la raz\u00f3n y la excelencia del sufrimiento, del desprendimien\u00adto requerido a los misioneros: \u00abNuestro Se\u00f1or y los santos hicieron m\u00e1s padeciendo que obrando\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>41<\/sup><\/span>. Esta \u00faltima caracter\u00edstica es in\u00addispensable para un hombre de acci\u00f3n. Vicente da la prioridad a la acci\u00f3n, pero reconociendo que se hace m\u00e1s por el sufrimiento que por la actividad. Partiendo de esta afirmaci\u00f3n se puede encontrar<\/p>\n<p>so Cf. S.V. XII, 108-109, 264-265, 270-272.<\/p>\n<p>37 Cf. S.V. XII, 75-76, 367-368, 199-200, 284-285; XI, 212; XII, 154&#8230;<\/p>\n<p>38 Cf. S.V. IX, 326.<\/p>\n<p>39 S.V. I, 295.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup>\u00b0 Cf. S.V. XI, 23-24; XII, 264-265, 250, 251, 255, 270-271, 376<\/p>\n<p>XI, 74; L. Abelly, 1, 1. III, 89-90, 123.<\/p>\n<p><strong>41 <\/strong><strong>S.V. <\/strong>II, 4; cf. I, 83; IV, 123&#8230;<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 239<\/em><\/p>\n<p>el equilibrio moral del pensamiento vicenciano, cuando habla de las calumnias, de la enfermedad, del desprendimiento <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La persona de Cristo y su obra redentora orientan progresiva\u00admente la din\u00e1mica generadora de la espiritualidad y de la actividad vicencianas. Al mismo tiempo ejercen en ellas una vitalidad unifi\u00adcadora <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>43<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La g\u00e9nesis de la concepci\u00f3n de C,risto en Vicente de Pa\u00fal es clara. Aparecida el 1 de mayo de 1635 se contin\u00faa hasta el fin de sus d\u00edas: \u00abAcu\u00e9rdese, escribe al padre Portail, que vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo, y debemos morir en Jesu\u00adcristo por la vida de Jesucristo. Nuestra vida debe estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo. Para morir como Jesucristo, es ne\u00adcesario vivir como Jesucristo\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p>La fisonom\u00eda de Cristo, que descubre Vicente de Pa\u00fal, tiene ciertos rasgos caracter\u00edsticos. Cada autor espiritual tiene su ma\u00adnera de reproducir a Cristo, de imitarle. El Cristo que Vicente de Pa\u00fal quiere reproducir, imitar y hacer imitar, es un Cristo lleno de celo y de ternura, humilde.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> Cf. La conferencia a los misioneros del 6 de junio de 1659 sobre el \u00abBuen uso de las calumnias\u00bb: S.V. XII, 276-286. La conferencia del 28 de junio de 1659 sobre \u00abEl buen uso de las enfermedades\u00bb: S.V. XII, 29-33. \u00abHuir de las enfermedades, cuando Dios tiene a bien instalarnos en ellas, es huir su felicidad. S\u00ed, hermanos m\u00edos, es huir su felicidad, que santifica las almas\u00bb: S.V. XII, 31; of. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>III, 239. \u00abQue no nos para\u00adlicen las dificultades; est\u00e1 en juego la gloria del Padre y la eficacia de la palabra y de la pasi\u00f3n de su Hijo. La salvaci\u00f3n de los pueblos y la nuestra es un bien tan grande que merece conseguirse al precio que sea; y no im\u00adporta que muramos antes, si morimos con las armas en la mano; seremos m\u00e1s felices por ello y la Compa\u00f1\u00eda no ser\u00e1 por eso m\u00e1s pobre\u00bb: S.V. XI, 413.<\/p>\n<p>\u00abEl estado de los misioneros es un estado evang\u00e9lico, que consiste en abandonar todo para seguir a Jesucristo y para realizar, a su ejemplo, lo que conviene\u00bb: S.V. XI, 1. Para Vicente de Pa\u00fal la pobreza y la humildad ca\u00adracterizan y salvaguardan la bocaci\u00f3n, cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 93.<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> Despu\u00e9s del 1 de mayo de 1635 (cf. S.V. I, 295) Vicente de Pa\u00fal uti\u00adliza con frencuencia los textos de san Pablo, de san Juan, de san Lucas y cen\u00adtra su ense\u00f1anza en la <em>imitaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or <\/em>y en el <em>\u00abrevestimiento del esp\u00edritu de Cristo\u00bb. <\/em>Pero la imitaci\u00f3n de Jesucristo no es un literalismo ago\u00adbiador, sino una creatividad continua. Su intenci\u00f3n m\u00e1s profunda es actua\u00adlizar el Cristo del evangelio, hacerle presente, prolongarle (cf. S.V. XI, 348). Por eso Vicente de Pa\u00fal invita a pasar de la letra del evangelio al esp\u00edritu de Jes\u00fas, que conduce y anima a los hijos de Dios. Cf. S.V. IV, 123, 393; VIII, 15, 231; XI, 212; XII, 107-108, 108-109, 112-113, 120, 124, 129, 154, 166, 183.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> S.V. I, 295; cf. XII, 130, 75, 77-78, 130; L. Abelly, <em>1, <\/em>1. I, 78.<\/p>\n<p><em>240 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p><em>El celo. <\/em>Dirigi\u00e9ndose a los misioneros Vicente les invita a con\u00adtemplar, para poder imitarlo, el celo de Jesucristo. Considera esta caracter\u00edstica de Cristo en relaci\u00f3n a su filiaci\u00f3n con el Padre y en relaci\u00f3n con la miseria de los hombres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>45<\/sup><\/span>. El amor que tiene al Padre le invita a \u00abentregarse\u00bb para \u00ababrazar los corazones de los hombres\u00bb, \u00abponer fuego en el mundo para inflamarlo con su amor\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>46<\/sup><\/span>. \u00abPrivados de su gloria\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>47<\/sup><\/span>, los hombres necesitan ser salvados, saber que Dios los ama y amarse mutuamente por el amor de Dios. El celo de Cristo tiene una motivaci\u00f3n: manifestar que \u00abest\u00e1 enamorado del amor de las criaturas\u00bb, establecer entre los hombres \u00abpor su palabra y por su ejemplo la caridad para con el pr\u00f3jimo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>48<\/sup><\/span> y \u00abhacer que estos hombres amen, rec\u00edprocamente, a su Creador\u00bb <sup>42<\/sup>.<\/p>\n<p><em>La ternura <\/em><em>o compasi\u00f3n. <\/em>El \u00abesp\u00edritu de perfecta caridad\u00bb, que anima al hijo de Dios, le dicta, en orden a los hombres, una ac\u00adtitud de ternura, de compasi\u00f3n, de bondad, que no cesa jam\u00e1s de arrebatar a Vicente de Pa\u00fal, y que no cesar\u00e1 tampoco de arreba\u00adtarnos cada vez que la contemplamos en \u00e9l. \u00ab\u00a1Ah, cu\u00e1n compasivo era el hijo de Dios!\u00bb \u00ab, dir\u00e1 \u00e9l. \u00abEsta ternura le hizo bajar del cielo; viendo a los hombres privados de su gloria, se conmovi\u00f3 de su miseria\u00bb. \u00abLlora con los hombres, de tal manera es afectuoso y compasivo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>51<\/sup><\/span>. Tambi\u00e9n Dios es para Vicente de Pa\u00fal \u00abun abis\u00admo de ternura\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>52<\/sup><\/span>. Esta actitud de Cristo, este esp\u00edritu de Jes\u00fas tiene una intenci\u00f3n, nos declara Vicente: \u00abhacernos entrar en una unidad de esp\u00edritu de alegr\u00eda y de tristeza; su deseo es que en\u00adtremos unos en los sentimientos de los otros\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>53<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> Cf. S.V. XII, 108-109, 262-263, 264, 307, 321; L. Abelly, 1, 1. I, 93; 1. III, 89.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> \u00abNuestra vocaci\u00f3n es ir&#8230; por toda la tierra y \u00bfqu\u00e9 hacer? Abrazar los corazones de los hombres, hacer lo que hizo el hijo de Dios, que vino a traer fuego al mundo para inflamarle con su amor. \u00bfQu\u00e9 podemos querer, sino que queme y consuma todo? Hermanos m\u00edos, reflexionemos en esto, si les parece. Es cierto que he sido enviado, no s\u00f3lo para amar a Dios, sino para hacerle amar. No me es suficiente amar a Dios, si mi pr\u00f3jimo no le ama\u00bb: S.V. XII, 262; cf. XII, 264-265.<\/p>\n<p><sup>47<\/sup> S.V. XII, 271.<\/p>\n<p><sup>48<\/sup> S.V. VII, 265.<\/p>\n<p>\u00bb S.V. XII, 263; cf. XII, 275.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup>\u00b0 S.V. XII, 270; cf. XII, 269-272, 264-265.<\/p>\n<p><sup>51<\/sup> S.V. XII, 271; cf. XII, 192-194, 190.<\/p>\n<p><sup>52<\/sup> S.V. XII, 110.<\/p>\n<p><sup>53<\/sup> S.V. XII, 272; cf. XII, 265, 270-272.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 241<\/em><\/p>\n<p><em>La humildad. <\/em>Para Vicente de Pa\u00fal, Cristo fue profundamente humilde, humilde con un coraz\u00f3n humillado ante el Padre, ante los hombres y por los hombres. Su vida fue una humillaci\u00f3n con\u00adtinua \u00ab. Para Vicente esta humildad del hijo de Dios es una for\u00adma de su amor y su amor es una iniciativa o un producto de su humildad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>55<\/sup><\/span>. En filigrana Vicente va a transponer la doctrina de la \u00abkenosis\u00bb de Cristo, seg\u00fan la doctrina de san Pablo, en una vida concreta, misionera, caritativa. Para \u00e9l, y desear\u00eda que sus misio\u00adneros y las Hijas de la Caridad prosiguieran el mismo ideal a tra\u00adv\u00e9s de las realidades concretas, su humildad es una expresi\u00f3n de su amor y su amor es una iniciativa de su humidad <sup>56<\/sup>.<\/p>\n<p>Todo el c\u00f3digo moral de la misi\u00f3n y de la caridad se centra para \u00e9l en este rostro de Cristo. Apaciblemente nos confiesa: \u00abNada me agrada si no es en Jesucristo\u00bb. M\u00e1s a\u00fan, transpone y actualiza el Cristo del evangelio: \u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00eda hoy y ahora nuestro Se-<\/p>\n<p><sup>54<\/sup> Cf. S.V. XII, 199-201. \u00abNadie, exceptuado nuestro Se\u00f1or, ha dicho y ha podido decir: Discite a me quia mitis sum et humilis corde&#8217;. \u00a1Oh, qu\u00e9 palabras! Aprended de m\u00ed, no de otro, no de un hombre, sino de Dios: aprended de m\u00ed&#8230; Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 os agrada que aprendamos? Que coy humil\u00adde. \u00a1Oh, Salvador! \u00a1qu\u00e9 palabras! que sois humilde. S\u00ed lo soy no solo ex\u00adteriormente, por ostentaci\u00f3n o por jactancia, sino humilde de coraz\u00f3n, no con una humillaci\u00f3n tenue y pasajera, sino con un coraz\u00f3n verdaderamente humillado ante mi Padre eterno, con un coraz\u00f3n siempre humillado ante los hombres y por los hombres pecadores, mirando siempre las cosas bajas <em>y <\/em>viles, y acept\u00e1ndolas siempre cordialmente, activamente y pasivamente. Apren\u00added de m\u00ed c\u00f3mo soy humilde, y aprended a serlo igualmente\u00bb: S.V. XII, 196-197; cf. XII, 199-200; L. Abelly, 1, 1. III, 218.<\/p>\n<p><sup>55<\/sup> Cf. S.V. XII, 264-265, 270-271.<\/p>\n<p>\u00bb <em>\u00abLa humildad es una verdadera producci\u00f3n de la caridad, <\/em>que, en los encuentros, nos hace prevenir al pr\u00f3jimo con honor y respeto y por este medio nos concede su afecto. \u00bfQui\u00e9n no ama a una persona humilde? \u00bfQu\u00e9 se puede hacer con una persona que se humilla, si no es amarla?&#8230; Y si entre nosotros practicamos el respeto, practicaremos tambi\u00e9n la humillaci\u00f3n, porque la <em>humildad siendo hija de la caridad, fomenta la uni\u00f3n y la caridad\u00bb: S.V. <\/em>XII, 273-274. \u00abTrabajemos en la humildad, porque cuanto m\u00e1s hu\u00admilde sea uno, tanto m\u00e1s caritativo ser\u00e1 con el pr\u00f3jimo. El para\u00edso de las comunidades es la caridad; si la caridad es el alma de las virtudes, la hu\u00admildad las atrae y las conserva&#8230;\u00bb: S.V. XI, 2. \u00abLa humildad engendra <em>la <\/em>unidad, la conformidad, la amistad, evita el origen de las aversiones\u00bb: S.V. XII, 210. \u00ab\u00bfQui\u00e9n conoce mejor que nuestro Se\u00f1or la naturaleza de las virtudes? \u00bfQui\u00e9n ha conocido tan bien como \u00e9l el relieve de la humildad, la fuerza que tiene de atraer a las dem\u00e1s virtudes y c\u00f3mo sin ella, el cris\u00adtiano est\u00e1 destituido de los adornos de la gracia que la deben acompa\u00f1ar?\u00bb: z.V. XII, 206; cf. S.V. XII, 127. Si el estado del misionero es un \u00abestado<\/p>\n<p>caridad\u00bb, la virtud del misionero es la \u00abhumildad\u00bb: cf. S.V. XII, 275.<\/p>\n<p>6; XII, 106, 113.<\/p>\n<p><em>242 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>\u00f1or?\u00bb <sup>57<\/sup>. Este Cristo reflejado en los ojos vicencianos, es un Cris\u00adto \u00abescarnecido, despreciado, humillado\u00bb <sup>58<\/sup>, asumiendo al m\u00e1ximo la condici\u00f3n de pobre, sometido a la voluntad de su Padre hasta el anonadamiento de la encarnaci\u00f3n y de la muerte \u00ab. De la mis\u00adma manera que Cristo se encuentra en el centro de la perspectiva dogm\u00e1tica vicenciana <sup>60<\/sup>, la humildad es el esfuerzo preferible de su ascesis <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>81<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Cristo en todos<\/p>\n<p>La perspectiva cristoc\u00e9ntrica de Vicente de Pa\u00fal le lleva a des\u00adcubrir la presencia de Cristo en todos los hombres y en todos los estados de la vida. \u00abLa segunda m\u00e1xima de este fiel servidor de Dios, era considerar siempre a nuestro Se\u00f1or en los dem\u00e1s, a fin de excitar m\u00e1s eficazmente su coraz\u00f3n a cumplir todos los deberes de caridad. Consideraba a este divino Salvador como pont\u00edfice y jefe de la iglesia en nuestro santo padre el papa, como obispo y pr\u00edncipe de pastores en los obispos, doctor en los doctores, sacer\u00addote en los sacerdotes, religioso en los religiosos, soberano y po\u00adderoso en los reyes, noble en los nobles, juez y muy sabio pol\u00edtico en los magistrados, gobernantes y dem\u00e1s responsables.<\/p>\n<p>\u00abY habiendo sido comparado en el evangelio el reino de Dios a un mercader, le consideraba de esta manera en los comerciantes, obreros en los artesanos, pobre en los pobres, enfermo y agoni-<\/p>\n<p><sup>87<\/sup> S.V. XI, 348.<\/p>\n<p><sup>88<\/sup> Cf. S.V. XII, 284-285. Esta doctrina de Vicente de Pa\u00fal se puede comparar con la del cardenal de B\u00e9rulle sobre los \u00abestados\u00bb y \u00abdisposiciones\u00bb de Cristo. Acerca de la doctrina del cardenal de B\u00e9rulle, cf. J. Orcibal, <em>127, <\/em>89-94.<\/p>\n<p><sup>59<\/sup> Cf. S.V. XI, 23-24; XII, 154-156, 164-165, 200-201, 213-214, 226, 234-235, 236, 264-265, 284-285; X, 4; VIII, 205-206; L. Abelly, <em>1, 1. III, <\/em>41. \u00abSalvador de mi alma, llenadnos de estos afectos que os hicieron pre\u00adferir la contumelia a la alabanza, y de estos afectos que os hicieron buscar la gloria de vuestro Padre hasta vuestra propia confusi\u00f3n\u00bb: S.V. XII, 211; cf. XII, 127, 144, 238, 262-263.<\/p>\n<p><sup>80<\/sup> Cf. S.V. XII, 260-275 y notas 43 y 2.<\/p>\n<p><sup>81<\/sup> \u00abSi se nos concediera, padres, adquirir la humildad como distintivo del misionero, de tal manera que se distinguiese m\u00e1s por ella que por su propio nombre entre los cristianos y los dem\u00e1s sacerdotes, \u00a1oh, qu\u00e9 gracia tan importante conceder\u00eda nuestro Se\u00f1or a nuestro estado! Supliqu\u00e9mosle para que, si nos preguntan por nuestra condici\u00f3n, podamos responder, la humildad. Que esta sea nuestra virtud y si nos pregunta: \u00bfqui\u00e9n va?, qu nuestra contrase\u00f1a sea, la humildad\u00bb: S.V. XII, 206; cf. S.V. XII, 28 285, 286.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 243<\/em><\/p>\n<p>zante en los enfermos y moribundos; y as\u00ed considerando a Jesu\u00adcristo en todos estos estados, y viendo en cada situaci\u00f3n una ima\u00adgen de este soberano Se\u00f1or, que se trasluc\u00eda en &#8216;la persona del pr\u00f3ji\u00admo, se esforzaba por este medio en honrar, respetar, amar y servir en cada uno de ellos a nuestro Se\u00f1or y en nuestro Se\u00f1or a cada uno de ellos, invitando a los suyos, y a quienes hablaba de esto, a entrar en esta m\u00e1xima y servirse de ella para practicar su caridad de ma\u00adnera m\u00e1s constante y m\u00e1s perfectamente en relaci\u00f3n con el pr\u00f3-<\/p>\n<p><sub>jimo\u00bb<\/sub> 62<sub>.<\/sub><\/p>\n<p>\u00abPara continuar la misi\u00f3n de Jesucristo,<br \/>\nes necesario revestirse de su esp\u00edritu\u00bb<\/p>\n<p>Este esp\u00edritu es, para Vicente de Pa\u00fal, el principio de la orga\u00adnizaci\u00f3n de la vida interior y de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abVestirse de Cristo\u00bb, obedecer a su Esp\u00edritu, exigen un esfuer\u00adzo de disponibilidad, \u00bfqu\u00e9 reclama y qu\u00e9 exige este esfuerzo?<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Cristo, su vida no ha sido interrum\u00adpida. Se contin\u00faa en la iglesia haci\u00e9ndola presente en todo lugar y tiempo. Pero esta presencia de Jes\u00fas debe ser una expresi\u00f3n viva de su esp\u00edritu. Vicente descubre este esp\u00edritu de Jes\u00fas en el evan\u00adgelio <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>63<\/sup><\/span>. Con precisi\u00f3n y por deseo de vitalidad Vicente dosifica los imperativos evang\u00e9licos, dado que no todos tienen el mismo<\/p>\n<p><sup>62<\/sup> L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>I, 83. Las mismas expresiones, la misma resonancia espiritual, se encuentran en Pascal: \u00abConsiderar a Jesucristo en todas las personas y en nosotros mismos. Jesucristo como padre en su Padre, Jesu\u00adcristo como hermano en sus hermanos. Jesucristo como pobre en los pobres. Jesucristo como rico en los ricos. Jesucristo como doctor y sacerdote en los sacerdotes. Jesucristo como soberano en los pr\u00edncipes, etc&#8230; Porque por su gloria, siendo Dios, es todo lo que tiene de grande, y por su vida mortal es todo lo que existe de peque\u00f1o y abyecto. Por eso asumi\u00f3 esta desdichada condici\u00f3n, para poder estar en todas las personas y ser modelo de todas las acciones\u00bb: B. Pascal, <em>130, <\/em>390-391, n.\u00b0 946.<\/p>\n<p><sup>63<\/sup> \u00abAjustemos, pues, nuestro juicio, como nuestro Se\u00f1or, al juicio de Dios, que se nos ha dado a conocer por las sagradas Escrituras&#8230; Entonces, <em>in nomine Domini, <\/em>se puede formar el razonamiento con un sentido m\u00e1s conforme al esp\u00edritu del evangelio.<\/p>\n<p>\u00abSi fuese del agrado de su bondad divina concedernos la gracia de cum\u00adplir siempre la voluntad de Dios&#8230; ser\u00edamos dignos de pertenecer a su es\u00adcuela; pero mientras satisfagamos nuestra voluntad, \u00a1oh, Se\u00f1or m\u00edo!, no tendremos ninguna preparaci\u00f3n para seguiros, ni ning\u00fan m\u00e9rito en llevar nuestras penas, ni parte con vosotros, si verdaderamente no hemos renun-iado a nuestra propia voluntad por amor de Dios\u00bb: S.V. XII, 214, 215; XII, 130, 284.<\/p>\n<p><em>244 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>valor, ni orientan de la misma manera el dinamismo de la misi\u00f3n y de la caridad:<\/p>\n<p>Tenemos que practicar las \u00abm\u00e1ximas evang\u00e9licas, que no sean contrarias a la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, se\u00f1ala con precisi\u00f3n y convicci\u00f3n a los misioneros \u00ab.<\/p>\n<p>Puesto que \u00abexisten, en efecto, distintos estados en la vida transitoria y mortal de nuestro Se\u00f1or\u00bb, no tenemos por qu\u00e9 imi\u00adtar todos los actos de Cristo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>65<\/sup><\/span>. Si nos bastara esa reproducci\u00f3n material del evangelio, podr\u00edamos contentarnos con recoger las citas textuales del nuevo testamento. Pero fundarnos en el amon\u00adtonamiento de citas en lugar de abrirnos hacia el porvenir, nos cierra el paso fij\u00e1ndonos en una visi\u00f3n obsesiva del pasado.<\/p>\n<p>Cristo nos instruye, afirma Vicente de Pa\u00fal, a trav\u00e9s de sus \u00abense\u00f1anzas\u00bb y \u00abacciones\u00bb. Se requiere se\u00f1alar que Vicente da un sentido muy preciso y poco \u00abescol\u00e1stico\u00bb a la palabra \u00abense\u00f1anza\u00bb. Para \u00e9l, esta palabra tiene un sentido m\u00e1s vital que doctrinal, com\u00adporta m\u00e1s una manera de vivir que una forma de pensamiento. Se puede decir que esta palabra evoca en Vicente una vida, una persona amante y viva: Cristo. Las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas son la expresi\u00f3n de la fuerza de Jes\u00fas, que se traduce en ellas y por ellas. \u00abNuestro Se\u00f1or\u00bb, y no tal ense\u00f1anza evang\u00e9lica, \u00abes la regla de la Misi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto a la actividad de Jes\u00fas no solamente es anterior <em>y <\/em>primordial con respecto a su ense\u00f1anza, porque comenz\u00f3 a obrar y despu\u00e9s a ense\u00f1ar, sino porque sus acciones dan la interpretaci\u00f3n de su ense\u00f1anza. Jes\u00fas da cuerpo y fisonom\u00eda a la acci\u00f3n, de tal manera que la regla no es tal o cual acci\u00f3n de Jes\u00fas, sino la per\u00adsona de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Por eso Vicente reclama un esfuerzo de disponibilidad y la movilizaci\u00f3n continua de todo el ser del hombre para abrir el al\u00adma y la vida al evangelio inspirador de este esfuerzo moral y con\u00adcreto.<\/p>\n<p>Sentido y significaci\u00f3n de la vida interior<\/p>\n<p>\u00abPara continuar la misi\u00f3n de Jesucristo, se requiere revestirse de su esp\u00edritu\u00bb. Para continuar \u00ablos empleos de Jesucristo&#8230; es<\/p>\n<p><sup>64<\/sup> S.V. XII, 129.<\/p>\n<p><sup>65<\/sup> S.V. XII, 284.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 245<\/em><\/p>\n<p>necesario, dice Vicente de Pa\u00fal al padre Antonio Durand, vaciarse de s\u00ed mismo y revestirse de Jesucristo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>66<\/sup><\/span>. Si Vicente de Pa\u00fal des\u00adcubre el esp\u00edritu de Jes\u00fas en el evangelio, se inspira, sin embargo, en la doctrina bautismal de san Pablo para describir este esp\u00edritu, que habita en el cristiano. La espiritualidad cristoc\u00e9ntrica de la misi\u00f3n y de la caridad, tal como la concibe Vicente de Pa\u00fal, no es una espiritualidad sacerdotal sino bautismal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>67<\/sup><\/span>. La necesidad de \u00abdespojarse del hombre viejo\u00bb y \u00abrevestirse del esp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb para continuar la misi\u00f3n amorosa de Jesucristo, que glorifica al Padre y transforma a los hombres, es una evocaci\u00f3n de los gran\u00addes textos de la espiritualidad de san Pablo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>68<\/sup><\/span>. Por eso los misio\u00adneros <sup>69<\/sup>, lo mismo que las Hijas de la Caridad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>70<\/sup><\/span>, deben continuar la obra amorosa y salvadora de Cristo.<\/p>\n<p>La vida del Esp\u00edritu ha surgido de la muerte-resurrecci\u00f3n de Cristo (Jn 7, 39). Vicente descubre que este Esp\u00edritu da a los bau\u00adtizados \u00ablas mismas inclinaciones <em>y <\/em>disposiciones que ten\u00eda Jes\u00fas<\/p>\n<p><sup>66<\/sup> S.V. XI, 343; cf. S.V. XI, 342-350.<\/p>\n<p><sup>67<\/sup> \u00abEs necesario revestirse del esp\u00edritu de Jesucristo&#8230; Para entender esto perfectamente, se requiere sabr que su esp\u00edritu est\u00e1 derramado en todos los cristianos, que viven seg\u00fan las reglas del cristianismo; sus operaciones y acciones est\u00e1n formadas por el esp\u00edritu de Dios, de tal manera que Dios ha suscitado la Compa\u00f1\u00eda&#8230; para obrar de este modo&#8230; \u00bfQu\u00e9 se quiere de\u00adcir, cuando se afirma, que el esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or est\u00e1 en tal persona, en tales acciones? \u00bfQue el mismo Esp\u00edritu santo est\u00e1 derramado en ellas? S\u00ed, el Esp\u00edritu santo, en cuanto persona, se derrama en los justos y habita personalmente en ellos. Cuando se dice que el Esp\u00edritu santo obra en al\u00adguien, se entiende que este Esp\u00edritu habita en esa persona, le da las mismas inclinaciones y disposiciones que Jesucristo ten\u00eda en la tierra, y le hacen obrar del mismo modo, no digo con la misma perfecci\u00f3n, sino seg\u00fan la me\u00addida de los dones de este divino Esp\u00edritu\u00bb: S.V. XII, 107-108. \u00abTodos los bautizados se han revestido de su esp\u00edritu (de Jesucristo), pero no todos realizan las obras de este esp\u00edritu. Cada uno debe tender a asemejarse a nuestro Se\u00f1or, a apartarse de las m\u00e1ximas del mundo, a unirse afectiva y pr\u00e1cticamente a los empleos del hijo de Dios que se hizo hombre como nosotros, a fm de que no s\u00f3lo seamos salvados, sino salvadores\u00bb: S.V. XII, 113.<\/p>\n<p>\u00abAdem\u00e1s estos votos son un nuevo bautismo; realizan en nosotros lo que ya hab\u00eda hecho el bautismo&#8230;\u00bb: S.V. XII, 371; cf. XII, 76-78.<\/p>\n<p>Acerca de la teor\u00eda sobre los votos como prolongaci\u00f3n de las promesas del bautismo en esta \u00e9poca hist\u00f3rica, cf. J. Orcibal, <em>127, <\/em>113.<\/p>\n<p><sup>68<\/sup> Cf. Ef 4, 24; G\u00e1l 3, 26-27; Col 3, 5-12; Rom 6, 3-11; S.V. XII, 77-83, 107-108, 112-113, 371; VII, 382; VIII, 162; IX, &#8217;14-15, 19-23, 61-63, 252, 583; X, 115, 122, 124, 126, 141, 222-223.<\/p>\n<p>&#8216;<sup>69<\/sup> \u00abPor medio de nosotros (los sacerdotes) \u00e9l (Cristo) contin\u00faa desde el cielo lo que hizo en la tierra durante su vida\u00bb: S.V. XII, 80; cf. XI, 74.<\/p>\n<p><sup>70<\/sup> Cf. S.V. VII, 382; VIII, 162; IX, 14-15, 19-22, 61-63, 252, 583; X, 115, 122, 124, 126, 141, 222-223.<\/p>\n<p><em>246 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>cuando viv\u00eda en la tierra\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>71<\/sup><\/span>. Sin embargo para \u00abrealizar las obras\u00bb del Esp\u00edritu se requiere \u00abmorir en Jesucristo por la vida de Jesu\u00adcristo\u00bb. Parad\u00f3jicamente en el cristianismo \u00abvivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo y&#8230; debemos morir en Jesucristo por la vida de Jesucristo\u00bb, confiesa apaciblemente Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Sin duda, esta vida por Cristo y en Cristo permanece oculta, misteriosa (Col 3, 3). No obstante reclama la muerte a s\u00ed mismo. Sin este renunciamiento y sin esta humildad, que vac\u00edan a un ser de s\u00ed mismo, no se puede verdaderamente vivir en Cristo ni \u00abobrar en \u00e9l y por \u00e9l\u00bb \u00ab. Por eso todo hijo adoptivo de Dios que quiere continuar la obra de J\u00e9s\u00fas, el Hijo \u00fanico, no puede obrar, ser fiel a su vocaci\u00f3n, cumplir con su profesi\u00f3n m\u00e1s que poni\u00e9ndose cons\u00adciente y totalmente bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu de Jes\u00fas, del Esp\u00edritu de Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>73<\/sup><\/span>. No hay vida y acci\u00f3n m\u00e1s que en Jesucristo. Lo contrario, dir\u00e1 Vicente de Pa\u00fal, es \u00abagarrarse a la sombra y sol\u00adtar el cuerpo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>74<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El trabajo primordial que Vicente propone a cada existencia cristiana es claro: \u00abdespojarse de s\u00ed mismo\u00bb, \u00abdespojarse del hom\u00adbre viejo\u00bb, \u00abvaciarse de s\u00ed mismo\u00bb, ofrecerse a Cristo que se en\u00adtrega a los hombres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>75<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>\u00abEs necesario aspirar a la vida interior, dir\u00e1 \u00e9l, y si se fracasa en esto, se fracasa en todo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>76<\/sup><\/span>. \u00abEs necesario trabajar en hacer sobe\u00adranamente a Dios en nosotros y despu\u00e9s en los dem\u00e1s. Y mi mal es que tengo m\u00e1s preocupaci\u00f3n por hacerle reinar en los dem\u00e1s que en m\u00ed mismo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>77<\/sup><\/span>. \u00abTengamos por m\u00e1xima infalible que en la propor\u00adci\u00f3n en que trabajemos en la perfecci\u00f3n de nuestra vida interior, nos haremos m\u00e1s capaces de producir fruto en el pr\u00f3jimo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>78<\/sup><\/span>. \u00ab \u00bfDe qu\u00e9 nos servir\u00e1 haber hecho maravillas por los dem\u00e1s y haber de\u00adjado nuestra alma en el abandono?\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>79<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La abertura hacia Dios, hacia Cristo, est\u00e1 motivada en la es-<\/p>\n<p>71 Cf. S.V. XII, 108, 113 (texto citado en la nota 67).<\/p>\n<p><sup>72<\/sup> Cf. S.V. XI, 343-344; VIII, 15, 231, 333, 424; X, 346-348; XII, 154, 183, 214-215, 110; XI, 1-2.<\/p>\n<p><sup>73<\/sup> Cf. S.V. XI, 343.<\/p>\n<p><sup>74<\/sup> S.V. XII, 284.<\/p>\n<p><sup>75<\/sup> S.V. XI, 343-348; XII, 221, 224-225, 225-226, 240, 242, 237; XI, 1-2, 46.<\/p>\n<p><sup>76<\/sup> S.V. XI, 131.<\/p>\n<p><sup>77<\/sup> S.V. II, 97.<\/p>\n<p>78 S.V. XI, 29; L. Abelly, 1, 1. III, 342.<\/p>\n<p>79 S.V. XII, 79. \u00abSeamos totalmente de Dios, padre. El ser\u00e1 todo en nosotros y con \u00e9l tendremos todas las cosas\u00bb: S.V. III, 464-465.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 247<\/em><\/p>\n<p>piritualidad vicenciana por un sentido agudo de la transcendencia de Dios, por el anonadamiento de Cristo, por la pobreza del hom\u00adbre. Esta triple constataci\u00f3n impulsa al hombre a fijar la mirada en Dios, a anonadarse ante \u00e9l, a apoyarse en Cristo para obrar en \u00e9l y por \u00e9l <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>80<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Programa de Vicente de Pa\u00fal<\/p>\n<p>El programa espiritual de Vicente de Pa\u00fal se encuentra m\u00e1s en su vida, en su acci\u00f3n, que en ciertos principios o en ciertas \u00abcon\u00adsideraciones edificantes\u00bb. Su esp\u00edritu escapa a toda empresa de sim\u00adplificaci\u00f3n y de clasificaci\u00f3n. Sin embargo ama la claridad, el m\u00e9todo, la precisi\u00f3n, incluso si sus palabras y escritos no se de\u00adjan f\u00e1cilmente encuadrar en \u00abproposiciones simples y sim\u00e9tricas\u00bb. Conectados con su esp\u00edritu, anudados con las circunstancias que reflejan, sus escritos y palabras son signos que evocan, sugieren, recuerdan el dinamismo de la fe y de la experiencia vicencianas. Silenciosa y resistentemente Vicente de Pa\u00fal pulveriza la intenci\u00f3n de quien quisiera reducir su ense\u00f1anza a un sistema racional o a una s\u00edntesis doctrinal.<\/p>\n<p>La diversidad de conferencias <em>y <\/em>de cartas, que se conservan de Vicente de Pa\u00fal, nos fuerza a admitir tres niveles de pensamiento, expresados en tres registros de expresi\u00f3n: la doctrina expuesta a los misioneros, la catequesis dada a las Hijas de la caridad, las cartas enviadas a las diferentes categor\u00edas de personas.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza vicenciana se manifiesta con mayor precisi\u00f3n, so\u00adlidez y riqueza en las conferencias dadas a los misioneros. En ellas se encuentra el n\u00facleo fundamental del pensamiento de este maes\u00adtro de vida espiritual. El conferenciante se presenta delante de su auditorio despu\u00e9s de haber preparado al detalle su disertaci\u00f3n, le\u00eddo sus \u00abautores\u00bb y ordenado sus argumentos. Pensamiento y lenguaje se armonizan para transmitir s\u00f3lida y claramente un saber y sobre todo una experiencia: vivir en Cristo, por \u00e9l, para pro\u00adlongarle.<\/p>\n<p>Cuando dirige su palabra a los misioneros, cuando hace \u00absu peque\u00f1a conferencia\u00bb a las Hijas de la Caridad, dulce y tenaz, hu-<\/p>\n<p><sup>80<\/sup> Cf. S.V. V, 488; VIII, 15, 231; XII, 15, 107-108, 110, 214-215, 153-154, 145, 207-208, 269-270, 286, 304-305, 308. Sin duda podemos ver la influencia de Benito de Canfeld cuando afirma: \u00aba la mirada de Dios nuestra naturaleza no es nada\u00bb: cf. J. Orcibal, <em>127, <\/em>92.<\/p>\n<p><em>248 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>milde y exigente, autoritario y conmovido, diserta durante una hora tratando de hacer comprender a su auditorio las exigencias del esp\u00edritu de Jes\u00fas, contrario al esp\u00edritu \u00abdel hombre viejo\u00bb. Teniendo en cuenta la vocaci\u00f3n de su auditorio, cambia el conte\u00adnido de sus expresiones y orienta a los misioneros y a las Hijas de la Caridad hacia un esp\u00edritu. Su intenci\u00f3n m\u00e1s profunda y de\u00adlicada es el esfuerzo desarrollado para comunica? y compartir su experiencia.<\/p>\n<p>Si el dinamismo de esta vida espiritual est\u00e1 orientado por las exigencias de Dios y la miseria de los hombres, el esp\u00edritu de Jes\u00fas debe ser quien polarice a los miembros de la misi\u00f3n y de la ca\u00adridad. Este esp\u00edritu indica al mismo tiempo un \u00abideal\u00bb a proseguir continuamente y una cierta \u00abrealizaci\u00f3n\u00bb de este ideal.<\/p>\n<p>Este \u00abesp\u00edritu\u00bb en cuanto ideal <em>exige, en primer lugar, una perspectiva sobrenatural, una visi\u00f3n de fe. <\/em>Vicente contempla y pide a sus misioneros que contemplen de manera privilegiada a Cristo calumniado, anonadado, sometido a la voluntad del Padre, asumiendo la condici\u00f3n de pobre <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>81<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La uni\u00f3n con Cristo se efectuar\u00e1 por una comuni\u00f3n: comuni\u00f3n de caridad por la compasi\u00f3n, la misericordia, el don del coraz\u00f3n, la dulzura \u2014\u00abesta ambros\u00eda del cielo\u00bb, \u00abla bella virtud\u00bb, la califica Vicente\u2014, el amor efectivo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>82<\/sup><\/span>; comuni\u00f3n con la voluntad de Dios seg\u00fan la doctrina <em>y <\/em>las directivas de Benito de Canfeld y de la \u00abescuela abstracta\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>83<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>En segundo lugar es una prudencia, <\/em>una manera de dirigir la vida y la acci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>84<\/sup><\/span>. Esta prudencia se apoya principalmente en las verdades teologales, en la dependencia de la fuerza de Dios, en el rechazo de utilizar los medios humanos para realizar \u00ablas cosas divinas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>85<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>En tercer lugar <\/em>es el cultivo preferente de cinco virtudes que<\/p>\n<p><sup>81<\/sup> Cf. S.V. XII, 284-285; VIII, 205; X, 4; cf. nota 59.<\/p>\n<p>82 Cf. S.V. XII, 270-271, 265, 182; 184, 274-275; XI, 40-41; IX, 592\u00ad593.<\/p>\n<p><sup>83<\/sup> Cf. la conferencia a los misioneros, 7 de marzo de 1659, sobre la conformidad con la voluntad de Dios: S.V. XII, 150-165; XII, 132, 214-215, 183, 235, 300; XI, 317; IX, 645; 0. de Veghel, 144, 213, nota 1 y 456\u00ad457.<\/p>\n<p>84 Cf. S.V. XII, 176-179, 314-316; XI, 343-344.<\/p>\n<p>85 Cf. S.V. XII, 120, 122, 123-127, 175, 299; II, 193; III, 188-189; IV, 495-496.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 249<\/em><\/p>\n<p>son \u00abcomo las facultades del alma de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb, \u00abcomo el edi\u00adficio del cristianismo\u00bb: humildad, sencillez, dulzura, mortificaci\u00f3n, celo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>86<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>Finalmente <\/em>la realizaci\u00f3n del esp\u00edritu de Jes\u00fas impulsa a prac\u00adticar las virtudes de pobreza, castidad y obediencia, que se opo\u00adnen al \u00abesp\u00edritu del mundo\u00bb, purifican las tres pulsiones fundamen\u00adtales del hombre y permiten \u00abedificar sobre la roca y construir un edificio permanente\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>87<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que este \u00abesp\u00edritu\u00bb desarrolla en el \u00abhombre nuevo\u00bb las disposiciones de Cristo, lleva a purificar las pulsiones del \u00abhombre carnal\u00bb. Por eso Vicente propone con lucidez y ener\u00adg\u00eda luchar contra los instintos y tendencias de la \u00abnaturaleza en\u00adga\u00f1adora\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>88<\/sup><\/span>. Esta lucha debe hacerse principalmente contra la exaltaci\u00f3n del hombre, contra la \u00abvoluntad de poder\u00bb, por la sen\u00adcillez, \u00abque resuelve las cosas humanas por las divinas y no las divinas por las humanas\u00bb <sup>80<\/sup>, la humildad \u00ab, la mortificaci\u00f3n, que<\/p>\n<p><sup>86<\/sup> Cf. S.V. XII, 298-311, especialmente, 309-310 (conferencia del 22 de agosto de 1659 sobre las cinco virtudes fundamentales de la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n).<\/p>\n<p><sup>87<\/sup> Cf. conferencia a los misioneros sobre los votos (7 de noviembre de 1659): S.V. XII, 365-377. \u00abNosotros, que hemos hecho voto de practicar estos tres consejos evang\u00e9licos, estamos obligados a observarlos; y obser\u00adv\u00e1ndolos, estaremos seguros de edificar sobre la roca y de construir un edi\u00adficio permanente&#8230;\u00bb: S.V. XII, 119.<\/p>\n<p><sup>88<\/sup> Cf. S.V. XII, 207-208, 268-270, 352-353; XI, 1-2; XIII, 36 (serm\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal sobre la comuni\u00f3n).<\/p>\n<p><sup>89<\/sup> Cf. S.V. XII, 316, 315. \u00abLa sencillez consiste en hacer todas las cosas por amor de Dios, y no tener ning\u00fan otro fin, en todas las acciones, m\u00e1s que su gloria&#8230; La sencillez consiste en hacer todas las cosas por amor de Dios, rechazar toda mezcla, porque la sencillez dice negaci\u00f3n de toda composici\u00f3n. La doblez es la peste del misionero; la doblez le arrebata su esp\u00edritu; el veneno de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n es no ser sencillo y sincero a los ojos de Dios y de los hombres. La virtud, pues, de la sencillez, hermanos m\u00edos, la sencillez, hermanos m\u00edos, \u00a1ah, qu\u00e9 maravilla!\u00bb: S.V. XII, 302-303; cf. XII, 172, 175.<\/p>\n<p><sup>99<\/sup> \u00abLa humildad consiste en anonadarse delante de Dios y en destruir\u00adse a s\u00ed mismo para agradar a Dios en su coraz\u00f3n&#8230; La humildad hace que la (persona) se anonade, a fin de que solamente aparezca Dios. La humil\u00addad&#8230; dice siempre: el honor y la gloria \u00fanicamente para Dios, que es el ser de los seres. Ella imprime estos sentimientos en los esp\u00edritus: renuncio al honor, renuncio a la gloria, en fin a todo lo que pueda proporcionarme alguna vanidad; porque&#8230; no soy m\u00e1s que polvo y corrupci\u00f3n; nadie m\u00e1s que vos, Dios m\u00edo, deb\u00e9is reinar; y si aconteciera que yo tuviera alguna cosa en m\u00ed que no estuviera en vos, \u00a1oh, Dios m\u00edo!, me despojar\u00eda volunta\u00adriamente para d\u00e1rosla y anonadarme en mi centro\u00bb&#8230; \u00abDecidme, \u00bfc\u00f3mo el<\/p>\n<p><em>250 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>hace despojarse del \u00abhombre viejo\u00bb y da los sentimientos de Cristo, \u00abque quiere los frutos del evangelio y no los del mundo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>91<\/sup><\/span>, la uniformidad, \u00abque hace obrar seg\u00fan su condici\u00f3n\u00bb y \u00abforma de muchos miembros un cuerpo vivo que tiene sus operaciones pro\u00adpias\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>92<\/sup><\/span>, la indiferencia, que \u00abvac\u00eda nuestro coraz\u00f3n de cualquier otro amor que no sea el de Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>93<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La insistencia de Vicente de Pa\u00fal en la virtud de la <em>humildad <\/em>puede parecer excesiva, a veces casi obsesiva. Sin embargo no se puede olvidar que, en la perspectiva vicenciana, la humildad con\u00advierte a las personas apost\u00f3licas en instrumentos de Dios, al mismo tiempo que crea en ellas un esfuerzo de disponibilidad. Por eso pide a los misioneros que acepten en silencio las calumnias, a pesar de las dificultades y la apelaci\u00f3n a la justicia y a la verdad: \u00abEs necesario atenerse al evangelio e imitar \u00fanicamente a nuestro Se-<\/p>\n<p>orgulloso podr\u00eda acomodarse a la pobreza? Nuestro fin es la gente del cam\u00adpo, gente ruda; pero si no nos acomodamos a ellos, de ninguna manera les seremos provechosos; sin embargo el medio para conseguirlo es la humildad, por la humildad nos anonadamos y establecemos en nosotros a Dios ser so\u00adberano&#8230; El humilde se considera en la presencia de Dios como una bestia. Pero <em>durus est hic sermo; <\/em>cierto, no obstante dir\u00e9 que \u00e9ste es el estado que conviene a la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n; y si no es as\u00ed, podemos temer que no tengamos el esp\u00edritu del verdadero misionero\u00bb; S.V. XII, 304-305. Para Vicente de Pa\u00fal la humildad convierte al misionero en instrumento de Dios, al mismo tiempo que crea en \u00e9l una disponibilidad ante las exigencias de Dios y la miseria de los hombres.<\/p>\n<p><sup>91<\/sup> S.V. XII, 207, 224, 222; cf. la conferencia sobre la mortificaci\u00f3n (22 de mayo de 1659): S.V. XII, 211-227; XII, 242-243.<\/p>\n<p><sup>92<\/sup> S.V. XII, 245; cf. la conferencia sobre la uniformidad (23 de mayo de 1659): S.V. XII, 244-259.<\/p>\n<p><sup>93<\/sup> \u00abHay pocos que no tengan su Isaac muy querido; pero es necesario deshacerse de \u00e9l, se requiere vaciar nuestro coraz\u00f3n de cualquier otro amor que no sea el de Dios&#8230;\u00bb: S.V. XII, 240; cf. XII, 228-231. \u00abEs menester que la indiferencia libere a la persona cautiva; solamente esta virtud nos saca de la tiran\u00eda de los sentidos y del amor a las criaturas; en consecuencia vean la necesidad y la obligaci\u00f3n que tenemos de darnos a Dios para tra\u00adbajar en adquirirla, si no queremos ser esclavos de nosotros mismos y es\u00adclavos de una bestia, porque quien se deja conducir por la parte animal, no merece ser llamado hombre, sino bestia\u00bb: S.V. XII, 229. \u00abNecesariamente la indiferencia tiene que provenir de la naturaleza del amor perfecto, porque la actividad del amor orienta el coraz\u00f3n hacia todo lo mejor y destruye todo lo que se lo impide, lo mismo que el fuego, que no s\u00f3lo tiende a su centro, sino que consume todo lo que le retiene. Y de esta manera hermanos m\u00edos, si la indiferencia despega sus corazones de la tierra, estar\u00e1n totalmente in\u00adflamados en <em>la pr\u00e1ctica de la voluntad de Dios. <\/em>Necesariamente estar\u00e1n col\u00admados del amor de Dios, cuando cesen de amar otra cosa. En este sentido la indiferencia es origen de todas las virtudes y la muerte de todos los vicios\u00bb: S.V. XII. 229; cf. XII, 234-237, 242.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 251<\/em><\/p>\n<p>\u00f1or\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>94<\/sup><\/span>. Si a veces la exige en detalles aparentemente desprecia\u00adbles <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>95<\/sup><\/span>, es porque est\u00e1 convencido de que la humildad es la fuente de todas las virtudes \u00ab, el origen de todos los bienes <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>97<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Teol\u00f3gicamente hablando la humildad, para Vicente de Pa\u00fal, dice relaci\u00f3n a la transcendencia y a las perfecciones de Dios, al movimiento de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n de Cristo, a la ba\u00adjeza de la criatura y del hombre pecador <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>98<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Orientando de esta manera su vida espiritual y la de sus misio\u00adneros, Vicente ampl\u00eda su campo de conciencia por el don y la en\u00adtrega y domina al \u00abhombre viejo\u00bb por la humildad y la caridad. No olvidemos que los misioneros y las Hijas de la Caridad se en\u00adcuentran en un \u00abestado de caridad\u00bb <sup>99<\/sup><em> y <\/em>\u00absu virtud preferida es la humildad\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>100<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>94<\/sup> \u00abNo es suficiente con cerrar la boca a las palabras de impaciencia y de queja contra quienes nos persiguen y calumnian; incluso no debemos de\u00adfendernos, ni de palabra ni por escrito: \u00a1Qu\u00e9!, me dir\u00e1 alguno, \u00bfno estar\u00e1 permitido justificarnos y desenga\u00f1ar a quienes la calumnia les hubiera pre\u00advenido contra nosotros? No, padres, no puedo decir m\u00e1s que lo que es con\u00adforme al esp\u00edritu del evangelio: paciencia y silencio, son los elementos de la religi\u00f3n cristiana; es preciso atenerse a esto. Pero algunas Compa\u00f1\u00edas de la iglesia se comportan de manera distinta&#8230; Nosotros nos atendremos sola\u00admente al evangelio y trataremos \u00fanicamente de imitar a nuestro Se\u00f1or. Pero qu\u00e9, \u00bflos otros no siguen el evangelio y a nuestro Se\u00f1or? S\u00ed, pero ellos de una manera y nosotros de otra distinta&#8230;\u00bb: S.V. XII, 283-284. \u00abHa sido del agrado de su bondad y de su misericordia infinitas no concedernos otra visi\u00f3n ni otros atractivos que su vida doliente, calumniada y despreciada. Debemos atenernos a esto e imitarle en su humillaci\u00f3n, en sus oprobios, en las afrentas y persecuciones que ha sufrido y en el modo como los ha su frido, es decir, con paciencia y en silencio, e incluso con alegr\u00eda, y ardor\u00bb. S.V. XII, 284.<\/p>\n<p>La convicci\u00f3n de Pascal se encuentra en esta misma l\u00ednea del pensamien\u00adto vicenciano: \u00abLo \u00fanico que se requiere es unirnos a sus sufrimientos\u00bb: B. Pascal, <em>130, <\/em>390, n.\u00b0 943. \u00abSigamos, afirma Vicente de Pa\u00fal, como hijos a Jesucristo, nuestro buen Padre, despreciado, abofeteado y perseguido; no nos fijemos en las m\u00e1ximas del mundo, que conducen siempre al error\u00bb: S.V. XII, 285; cf. XII, 204, 205, 206, 286. \u00abSi fuese del agrado de nuestro Se\u00f1or inflamarnos, aunque s\u00f3lo sea en el deseo de las humillaciones, ser\u00eda un gran bien, aunque no conozcamos la humildad como nuestro Se\u00f1or, quien, practic\u00e1ndola, ve\u00eda su altura, su profundidad, su longitud, y conoc\u00eda su relaci\u00f3n a las perfecciones de Dios, su Padre, a la vileza de su criatura y del hombre pecador&#8230;\u00bb: S.V. XII, 209; cf. S.V. XII, 203, 211.<\/p>\n<p><sup>95<\/sup> Cf. S.V. XII, 221, 222, 202-206, 255-256, 308.<\/p>\n<p>96 Cf. S.V. XI, 2; XII, 210.<\/p>\n<p>97 Cf. S.V. IX, 674; XI, 1-2; XII, 363.<\/p>\n<p>98 Cf. S.V. XII, 179, 203, 209, 264-265; XI, 23-24.<\/p>\n<p>sa \u00abSe dice de los religiosos que est\u00e1n en estado de perfecci\u00f3n; nos-<\/p>\n<p>otros no somos religiosos, pero podemos decir que estamos en <em>estado <\/em>de<\/p>\n<p>caridad&#8230;\u00bb: S.V. XII, 275.<\/p>\n<p>100 S.V. XII, 206.<\/p>\n<p><em>252 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Este esp\u00edritu es un proyecto, una tensi\u00f3n hacia lo que no se posee todav\u00eda. Haciendo subordinar lo secundario a lo esencial obliga a aceptar la realidad como es y asumir una <em>responsabilidad <\/em>capaz de realizar este ideal y de transformar a las personas.<\/p>\n<p>La <em>disponibilidad, <\/em>que Vicente de Pa\u00fal exige a sus misioneros <em>y <\/em>a las Hijas de la Caridad, es una flexibilidad vital que propor\u00adciona la posibilidad de adaptaci\u00f3n y mantiene en un dinamismo vital. Las iniciativas de Dios, manifestadas en el tiempo, provocan cambios, evoluciones, transformaciones. No es posible adaptarse a ellos sin una movilizaci\u00f3n continua del ser del hombre. S\u00f3lo se\u00admejante movilizaci\u00f3n puede permitir responder a las m\u00faltiples formas del \u00fanico amor del Dios vivo, requeridas y formuladas por las situaciones, los acontecimientos y las personas. Esta disponibi\u00adlidad, que exige una adaptaci\u00f3n constante, conduce al hombre a ser fiel a la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p><em>Sobrenaturalmente <\/em>Vicente realiza la perfecta compenetraci\u00f3n de la gracia en la naturaleza y de la naturaleza en la gracia. La ga\u00adrant\u00eda de la religi\u00f3n se encuentra en esta integraci\u00f3n. Esta integra\u00adci\u00f3n supone, si no la perfecci\u00f3n, al menos la familiaridad con dos virtudes que garantizan la religi\u00f3n: la humildad que garantiza la transcendencia de Dios y la caridad que garantiza la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s. Como se dice hoy la transcendencia en la inmanencia.<\/p>\n<p>El fin de imitar a Cristo y la raz\u00f3n de oponerse a la \u00abnatura\u00adleza enga\u00f1adora\u00bb para entrar profundamente en la \u00abnada capaz de Dios\u00bb es claro para Vicente de Pa\u00fal. Escuch\u00e9mosle: \u00abSe trata de perder todo, de no tener nada, de sufrir injurias, de amar a sus enemigos, de rogar por quienes le han perseguido, de renunciarse a s\u00ed mismo y llevar su cruz. El (Cristo) lo hizo hasta la muerte para cumplir la voluntad de su Padre. Pero, si nosotros somos sus hi\u00adjos, debemos seguirle. A su ejemplo debemos abrazar la pobreza, las humillaciones, los sufrimientos, desprendernos de todo lo que no es Dios y unirnos al pr\u00f3jimo por caridad para unirnos a Dios por Jesucristo. A esto nos conducen estas m\u00e1ximas; y entonces construiremos sobre la roca, de tal manera que las tentaciones de nuestras pasiones no nos derriben, como derriban ordinariamente a quienes establecen sus conductas seg\u00fan las m\u00e1ximas del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abUn buen medio, que nos ayudar\u00e1 a practicar estas m\u00e1ximas, ser\u00e1 considerar con frecuencia, que la Compa\u00f1\u00eda, desde el comien\u00adzo, ha tenido el deseo de unirse a nuestro Se\u00f1or para hacer lo que<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 253<\/em><\/p>\n<p>\u00e9l hizo por la pr\u00e1ctica de estas m\u00e1ximas, para hacerse, como \u00e9l, agradable a su Padre eterno y \u00fatil a su iglesia; ella ha intentado efectivamente adelantar y perfeccionarse en esta pr\u00e1ctica&#8230; Los misioneros deben estar animados de manera especial por este es\u00adp\u00edritu&#8230; Se trata de formar una compa\u00f1\u00eda animada por el esp\u00edritu de Dios y que se conserve en las operaciones de este esp\u00edritu\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>101<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfC\u00f3mo, padres, dice Vicente de Pa\u00fal, quisi\u00e9ramos estar en el mundo sin agradar a Dios y sin procurarle su mayor gloria?\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>102<\/sup><\/span>.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><em>Sentido y valor de la acci\u00f3n apost\u00f3lica<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no se contenta con ofrecer su esp\u00edritu a Dios. Quiere dar a su vida un sentido muy concreto y ajustar su con\u00adducta al plan misterioso de la adorable providencia de Dios, que se revela obrando, y cuya acci\u00f3n est\u00e1 se\u00f1alada con un realismo concreto, existencial.<\/p>\n<p>Por su parte, el cristiano debe encontrarse siempre en busca del reino de Dios <sup>103<\/sup>. En consecuencia debe obrar de acuerdo con esta b\u00fasqueda y seg\u00fan la voluntad de Dios, que se manifiesta pro\u00adgresivamente, especialmente a trav\u00e9s de los acontecimientos y de las necesidades <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>104<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El misionero no es un ser inactivo. Su vocaci\u00f3n le lleva a en\u00adtregar a los hombres lo que ha contemplado en el misterio de Dios: \u00abcontemplata tradere\u00bb. Abierto a Dios, que le sobrepasa, abierto a los hombres, a quienes debe servir, debe realizar la \u00abvictoria de comuni\u00f3n\u00bb entre Dios y los hombres y entre los hombres en y por Jesucristo. Por eso tiene que continuar reasumiendo el destino del mundo \u00abrecapitulado\u00bb por Cristo en la historia. Para poder rea\u00adlizar esta misi\u00f3n debe hacer presente y activo a Cristo en el inte\u00adrior del hombre, al mismo tiempo que el hombre se hace presente y obra en \u00e9l y por \u00e9l <sup>105<\/sup>.<\/p>\n<p>101 S.V. XII, 127, 128; cf. XII. 132.<\/p>\n<p>102 S.V. XI, 2; cf. II, 274.<\/p>\n<p>\u00ab<sup>3<\/sup> Cf. S.V. XII, 131-132.<\/p>\n<p>104 Cf. S.V. XII, 90.<\/p>\n<p>\u00ab<sup>5<\/sup> Cf. S.V. XII, 107-110, 154, 183, 214-215; XI, 342-344; V, 484;<\/p>\n<p>VIII, 333, 424. \u00abEn la enfermedad la fe se ejercita maravillosamente y la<\/p>\n<p>esperanza resplandece con fulgor; la resignaci\u00f3n, el amor de Dios y todas<\/p>\n<p><em>254 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>La ense\u00f1anza vicenciana en relaci\u00f3n a la acci\u00f3n apost\u00f3lica est\u00e1 orientada por el sentido de la providencia o de la voluntad de Dios y la imitaci\u00f3n de Jesucristo, por una visi\u00f3n sobrenatural del mundo y un juicio acerca del hombre. Estos criterios nos permiten no enga\u00f1arnos cuando o\u00edmos a Vicente hablarnos de la acci\u00f3n. Su pedagog\u00eda contiene registros muy diversos: per\u00edodo de inacti\u00advidad <sup>198<\/sup>, y per\u00edodo de actividad que absorbe incluso los actos de piedad <sup>197<\/sup>.<\/p>\n<p>La actividad, considerada en esta perspectiva, es importante y constitutiva de la persona que obra. Para que la acci\u00f3n humana sea sobrenaturalmente eficaz se requiere tomar conciencia de su pro\u00adfundidad. Vicente comienza habitualmente por invitar a las per\u00adsonas a alcanzar el nivel que Dios requiere para utilizarlas. De ah\u00ed los preceptos de inactividad: \u00abSea m\u00e1s bien paciente que agen\u00adte\u00bb. \u00abEn las cosas de Dios quien se precipita retrocede\u00bb. \u00abNo, pa\u00addre&#8230;, no debe ir tan deprisa. Las obras de Dios no se realizan de esa manera; se hacen por s\u00ed solas; y las que \u00e9l no hace perecen pronto&#8230; El mayor consuelo que tengo, en lo concerniente a la obra de nuestra vocaci\u00f3n, es pensar que hemos seguido el orden de la santa providencia, que requiere su tiempo para la realizaci\u00f3n de sus obras. Vayamos lentamente en nuestras pretensiones\u00bb. \u00abLas buenas obras se estropean, con frecuencia, por ir demasiado de\u00adprisa&#8230; El bien querido por Dios se realiza casi por s\u00ed mismo, sin que se piense en \u00e9l\u00bb y \u00abla verdadera sabidur\u00eda consiste en seguir paso a paso a la providencia\u00bb, \u00absin cabalgar sobre ella&#8230;\u00bb <sup>1<\/sup>\u00ab. En la mentalidad de Vicente, estos aforismos tienen el cometido de contrapeso regulador, equilibran el impulso de celo que el cristia-<\/p>\n<p>las virtudes encuentran en ella un amplio material en el que ejercitarse. En ella se conoce lo que uno soporta y lo que es; es la medida con la que podemos sondear y conocer lo m\u00e1s exactamente posible el grado de virtud de cada uno, si tiene mucho, poco, o absolutamente nada\u00bb: S.V. XI, 72.<\/p>\n<p>106 Cf. S.V. I, 26, 68; II, 4; IV, 123&#8230;<\/p>\n<p><sup>107<\/sup> Cf. S.V. VI, 496-497; VI, 47; VII, 52, 457; IX, 5, 319, 326; X, 3, 94, 541, 554, 595. Para Vicente de Pa\u00fal, la acci\u00f3n caritativa de las Hijas de la Caridad prevalece sobre los ejercicios de piedad, incluso sobre la misa dominical, cuando la necesidad obliga a permanecer junto a los pobres y enfermos. Con frecuencia utiliza la f\u00f3rmula: \u00abHay que dejar a Dios por Dios\u00bb: S.V. IX, 319, 342; X, 3, 94, 541, 595. Acerca del origen de esta f\u00f3rmula, cf. J. Orcibal, <em>127, <\/em>28.<\/p>\n<p><sup>108<\/sup> Cf. S.V. IV, 123; II, 473, 466; IV, 122; II, 4, 226, 276, 428, 472\u00ad473, 453, 208, 456; III, 188-189; IV, 347-348.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 255<\/em><\/p>\n<p>no debe alimentar sin cesar <em>y <\/em>hacer crecer hasta el m\u00e1ximo. Lo in\u00adteresante es saber pasar r\u00e1pidamente de un extremo al otro como \u00e9l lo hac\u00eda. En realidad intenta descubrir las condiciones en las cuales el hombre debe obrar y realizarse, favoreciendo al mismo tiempo el desarrollo de sus cualidades en la b\u00fasqueda de respues\u00adtas adaptadas a las circunstancias, que la realidad suscita e impone. En esta perspectiva el hombre podr\u00e1 encontrarse en la complejidad de su actividad y descubrir que Dios se encuentra en el origen y en el t\u00e9rmino de la acci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n para Vicente de Pa\u00fal no es un desarrollo an\u00e1rquico y conquistador del instinto de conservaci\u00f3n o de poder, sino un despliegue de vitalidad que enriquece a los dem\u00e1s, al mismo tiem\u00adpo que realiza la existencia del hombre. Su sentido, significaci\u00f3n y valor radican en ser reveladora de una intenci\u00f3n m\u00e1s profunda: el querer de Dios: \u00abSabemos que nuestras acciones no tienen nin\u00adg\u00fan valor, si no est\u00e1n vitalizadas y animadas por la intenci\u00f3n de Dios. Tal es el consejo del evangelio que nos orienta a hacer todo para agradarle&#8230;\u00bb <sup>1<\/sup>\u00ab.<\/p>\n<p>En otra dimensi\u00f3n y bajo otra perspectiva Vicente intenta a trav\u00e9s de la acci\u00f3n hacer presente y activo a Cristo en la historia. M\u00e1s exactamente, la acci\u00f3n del hombre debe tender a prolongar, a realizar lo que el mismo Cristo hubiera hecho: \u00abCuando se trate de hacer alguna obra buena decid al hijo de Dios: Se\u00f1or, si estu\u00advieseis en mi lugar, \u00bfc\u00f3mo obrar\u00edais en esta ocasi\u00f3n?\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>110<\/sup><\/span>. Para conseguirlo se requiere orientar la actividad humana de acuerdo con las \u00abm\u00e1ximas del hijo de Dios\u00bb: \u00abDebemos alabar a su majestad infinita por la gracia que ha concedido a la Compa\u00f1\u00eda de tener esta pr\u00e1ctica totalmente santa y siempre santificante. Si, desde el co\u00admienzo, hemos deseado todos entrar en este camino de los perfec\u00adtos, que consiste en honrar a nuestro Se\u00f1or en todas nuestras obras&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>111<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Esta doble dimensi\u00f3n y perspectiva de la acci\u00f3n, Vicente de Pa\u00fal trata de unificarla a trav\u00e9s del cumplimiento de la voluntad de Dios. De esta manera no s\u00f3lo une en la realizaci\u00f3n de la volun\u00adtad de Dios sus dos preocupaciones: revestirse del esp\u00edritu de<\/p>\n<p><sup>109<\/sup> S.V. XII, 154; cf. XI, 40-41; XII, 132&#8230;<\/p>\n<p>110 S.V. XI, 348.<\/p>\n<p>111 S.V. XII, 154; cf. XII, 132, 183, 214-215; L. Abelly, 1, 1. III, 89\u00ad90, 89.<\/p>\n<p><em>256 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Cristo para continuar su misi\u00f3n, ajustar la prudencia para orien\u00adtar la acci\u00f3n de acuerdo con la manifestaci\u00f3n de la adorable pro\u00advidencia, sino que hace coincidir la imitaci\u00f3n, el revestimiento de Cristo con la uni\u00f3n a la voluntad divina: \u00abNuestro Se\u00f1or es una comuni\u00f3n continua con quienes est\u00e1n unidos a su querer y no querer\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>112<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En realidad Vicente de Pa\u00fal explicita y prolonga, en otro clima espiritual, la doctrina de Benito de Canfeld. Por eso la acci\u00f3n es para \u00e9l una mediaci\u00f3n y la mejor manera de unirse a la voluntad de Dios: \u00abEs necesario santificar las ocupaciones buscando a Dios en ellas y realizarlas m\u00e1s para encontrarle que para verlas he\u00adchas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>113<\/sup><\/span>. A trav\u00e9s del obrar humano, Dios obra y se manifiesta: El cumplimiento \u00abde la voluntad de Dios hace que nuestras ac\u00adciones no sean nuestras sino de Dios, puesto que se hacen en \u00e9l y por \u00e9l\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>114<\/sup><\/span>. Para Vicente de Pa\u00fal el <em>motor, <\/em>es decir, el verdadero autor de la verdadera acci\u00f3n, cuyo resultado permanece, es Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>115<\/sup><\/span>. El <em>t\u00e9rmino <\/em>que imanta, especifica, transforma la acci\u00f3n es Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>116<\/sup><\/span>. Lo que equivale a decir que el amor es conformidad y comuni\u00f3n con la voluntad de Dios. S\u00f3lo en esta perspectiva se puede com\u00adprender la prodigiosa actividad de Vicente de Pa\u00fal y su m\u00edstica de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Discernimiento de la voluntad de Dios<\/p>\n<p>\u00abLa pr\u00e1ctica de la voluntad de Dios, dice Vicente de Pa\u00fal, es totalmente santa y siempre santificante\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>117<\/sup><\/span>. Sin embargo, \u00bfc\u00f3-<\/p>\n<p><sup>112<\/sup> S.V. I, 233; cf. I, 39, 68; II, 36. \u00abLa perfecci\u00f3n, afirma Vicente de Pa\u00fal, no consiste en los \u00e9xtasis, sino en cumplir perfectamente la voluntad de Dios\u00bb: S.V. XI, 317; cf. XII, 152, 183, 300. \u00abEl cumplimiento de la vo\u00adluntad de Dios transforma al hombre en Dios y le reviste de Jesucristo\u00bb: B. Canfeld, <em>160, <\/em>I, 18.<\/p>\n<p><sup>113<\/sup> S.V. XII, 132; cf. XII, 90; XI, 32; II, 466; IV, 122-123; III, 188-189. \u00abCuando se busca a Dios fuera de la obra, se le busca al margen de su voluntad&#8230; y finalmente al abandonar la obra, se est\u00e1 fuera de su buen agrado y voluntad, puesto que la obra es su misma voluntad\u00bb. Hay que \u00abhacer la obra \u00fanicamente por la voluntad de Dios, puesto que se juzga que es esta misma voluntad\u00bb. \u00abEste grado (hacer la voluntad de Dios con perfecta intenci\u00f3n) es totalmente necesario por ser fundamento&#8230; de la abnegaci\u00f3n y de toda mortificaci\u00f3n\u00bb: B. Canfeld, <em>160, <\/em>I, 76-77, 81, 91; cf. I, 24, 64, 70, 71.<\/p>\n<p>114 S.V. XII, 183.<\/p>\n<p><sup>115<\/sup> Cf. S.V. XI, 343.<\/p>\n<p><sup>116<\/sup> Cf. S.V. XII, 165, 183.<\/p>\n<p><sup>117<\/sup> S.V XII, 154.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 257<\/em><\/p>\n<p>mo discernir \u00abesta voluntad de Dios, que es el alma de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda y una de las pr\u00e1cticas que debe tener sus preferencias en su coraz\u00f3n&#8230; un medio de perfecci\u00f3n muy f\u00e1cil, excelente e infa\u00adlible, y que hace que nuestras acciones sean acciones de Dios?\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>118<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal tem\u00eda constantemente ser guiado por \u00abla es\u00adtrella de su propia raz\u00f3n\u00bb y convertirse en uno de esos meteor\u00f3\u00adlogos de lo maravilloso que no pueden soportar el resplandor del sol de Dios, en uno \u00abde \u00e9sos que piensan bogar contra viento <em>y <\/em>marea\u00bb y que \u00abvan a pique miserablemente\u00bb <sup>119<\/sup>. El, Vicente, co\u00adnoce sus tinieblas y sus abismos interiores. S\u00f3lo ve claro y se cal\u00adma cuando recuerda que Dios le ha esclarecido y conducido <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>120<\/sup><\/span>, cuando ajusta su pensamiento y su acci\u00f3n a las m\u00e1ximas y al es\u00adp\u00edritu de Jesucristo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>121<\/sup><\/span>. Sabe que su \u00absalvaci\u00f3n est\u00e1 en la obedien\u00adcia a la voluntad divina\u00bb y proclama que \u00abpara llegar a la libertad de los hijos de Dios, de esclavos que somos de nosotros mismos y de las cosas\u00bb es necesario \u00abno estar sometidos m\u00e1s que a la vo\u00adluntad del Padre celeste\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>122<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Para comprender c\u00f3mo Vicente llega a discernir y a unirse a la voluntad de Dios, se requiere analizar la conferencia a los misio-<\/p>\n<p>118 S.V. XII, 183; cf. XII, 152, 154; II, 36. <em>\u00ab\u00bfQu\u00e9 es la santidad? <\/em>Es el desprendimiento y alejamiento de las cosas de la tierra y al mismo tiempo una afecci\u00f3n por Dios y una uni\u00f3n a <em>la voluntad divina. <\/em>En esto, me parece, consiste la santidad\u00bb: S.V. XII, 300.<\/p>\n<p>lig S.V. XII, 178.<\/p>\n<p>120 \u00ab\u00bfQu\u00e9 hacer para no perder nuestro tiempo y nuestro esfuerzo? No actuar nunca movidos por nuestro propio inter\u00e9s o fantas\u00eda, sino acos\u00adtumbrarnos a cumplir en todo la voluntad de Dios, entiendan bien, en todo y no en parte. Esta gracia santificante hace a la acci\u00f3n y a la persona agradables a Dios\u00bb: S.V. XII, 156; cf. XII, 154.<\/p>\n<p>121 \u00abPara hacer buen uso de nuestro esp\u00edritu y de nuestra raz\u00f3n, debe\u00admos tener como regla inviolable juzgar en todo como juzg\u00f3 nuestro Se\u00f1or, pero digo siempre y en todas las cosas, y preguntarnos en cada ocasi\u00f3n: \u00bfC\u00f3mo juzgar\u00eda nuestro Se\u00f1or? \u00bfQu\u00e9 dijo? Es preciso que ajuste mi con\u00adducta a sus m\u00e1ximas y ejemplos. Ateng\u00e1monos a esto, padres, andemos por este camino con firmeza; es una regla regia&#8230;\u00bb: S.V. XII, 178; cf. XII, 214-215, 154-155, 162, 164-165. \u00abNuestro Se\u00f1or no d<sup>.<\/sup>-\u00e1 nunca a una per\u00adsona que se haya preocupado en seguir siempre su benepl\u00e1cito: no os co\u00adnozco. Por el contrario le har\u00e1 entrar en su gloria. \u00a1Oh, Salvador!, conceded\u00adnos la gracia de llenarnos de este deseo, para no producir ning\u00fan fruto sal\u00advaje, sino para que todas nuestras obras se hagan por vos y para vos, para ser agradables a la mirada de vuestro Padre; hacednos entrar, si es vuestro agrado, en esta fidelidad y concedednos realizar siempre nuestras obras se\u00adg\u00fan vuestra voluntad\u00bb: S.V. XII, 157.<\/p>\n<p>122 S.V. XII, 242.<\/p>\n<p><em>258 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>neros del 7 de marzo de 1659. El conferenciante, despu\u00e9s de hacer alusi\u00f3n al pensamiento de Francisco de Sales y de B\u00e9rulle, adopta, adapt\u00e1ndola, la doctrina de Benito de Canfeld. Su intenci\u00f3n no se reduce a reconocer la excelencia y utilidad de esta ense\u00f1anza. A trav\u00e9s de la disertaci\u00f3n, Vicente trata de comunicar al auditorio su experiencia interior.<\/p>\n<p>Guiado en su pensamiento y en muchas de sus expresiones por el maestro capuchino, Vicente expone con precisi\u00f3n cinco mo\u00addos de discernir y de cumplir la voluntad de Dios. No obstante no deja de se\u00f1alar su reticencia y desconfianza referente a las \u00abins\u00adpiraciones interiores\u00bb y a la \u00abraz\u00f3n\u00bb como medios seguros de des\u00adcubrirla <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>123<\/sup><\/span>. Si en este aspecto modifica la ense\u00f1anza de Canfeld, adopta por el contrario su \u00abregla\u00bb para conocer y practicar la vo\u00adluntad de Dios. Como \u00e9l clasifica las manifestaciones de esta volun\u00adtad en tres categor\u00edas, que requieren por parte del hombre tres criterios:<\/p>\n<ul>\n<li><em>Las cosas mandadas. Criterio: la obediencia. <\/em>La uni\u00f3n a la voluntad de Dios se realiza \u00abejecutando perfectamente las cosas que nos est\u00e1n mandadas y omitiendo hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle las que nos est\u00e1n prohibidas. Y \u00e9ste debe ser nuestro comporta\u00admiento siempre que nos sea evidente que tal orden o tal prohibi\u00adci\u00f3n provienen de Dios, de la iglesia, de nuestros superiores, de nuestras reglas o constituciones\u00bb.<\/li>\n<li><em>Las cosas indiferentes. Criterio: la mortificaci\u00f3n. <\/em>\u00abEntre las cosas indiferentes que se pueden realizar, se deben elegir pre\u00adferentemente las que repugnan a nuestra naturaleza a las que la satisfacen, excepto cuando las que le agraden sean necesarias. En este caso la preferencia de las cosas agradables debe ser motivada no porque deleitan a los sentidos, sino porque son m\u00e1s agradables a Dios\u00bb.<\/li>\n<li><em>Las cosas indiferentes, vti agradables ni desagradables, y las cosas inesperadas. Criterio: el abandono en la providencia.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00abCuando varias cosas, igualmente agradables o desagradables en s\u00ed mismas, se presentan al ejercicio de nuestra actividad, hay liber\u00adtad de ejecutar cualquiera de ellas, puesto que se consideran como venidas de la divina providencia. Y cuando nos acontecen cosas inesperadas, como son las aflicciones o consolaciones corporales o<sup>&#8211;<\/sup><\/p>\n<p>123 Cf. S.V. XII, 159-160.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios <\/em>259<\/p>\n<p>espirituales, todas ellas deben ser recibidas como salidas de la ma\u00adno paternal de nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente no olvida se\u00f1alar el motivo que debe orientar la acci\u00f3n para que \u00e9sta permita establecer la uni\u00f3n con Dios: \u00abTodas estas cosas deben ser realizadas por el \u00fanico motivo de agradar a Dios, y para imitar en ello, en cuanto nos es posible, a nuestro Se\u00ad\u00f1or Jesucristo que hizo siempre las mismas cosas y por el mismo fin; &#8216;hago siempre, dice, las cosas que est\u00e1n en conformidad con la voluntad de mi Padre&#8217;\u00bb <sup>124.<\/sup><\/p>\n<p>La necesidad y los acontecimientos son los signos m\u00e1s indiscuti\u00adbles de la voluntad divina<\/p>\n<p>Si hay que escuchar a Dios y obedecerle diligentemente, no hay que olvidar que Dios habla de diversas maneras. Pascal decla\u00adra admirablemente: \u00abSi Dios nos diera directamente unos maes\u00adtros, ser\u00eda necesario obedecerles con complacencia. La necesidad y los acontecimientos lo son infaliblemente\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>125<\/sup><\/span>. Para Vicente de Pa\u00fal, que profesa la \u00abdevoci\u00f3n especial de seguir paso a paso la<\/p>\n<p><sup>124<\/sup> S.V. XII, 150-151; cf. XII, 150-165, especialmente 157-162. Para discernir y realizar la voluntad de Dios en todas las cosas que se presentan, Benito de Canfeld clasifica las cosas en tres categor\u00edas: cosas mandadas, cosas prohibidas, cosas indiferentes.<\/p>\n<p>\u00abSi la cosa est\u00e1 <em>mandada, <\/em>la voluntad de Dios est\u00e1 clara&#8230; es necesario ejecutarla&#8230; porque Dios lo quiere, no por ning\u00fan otro fin. Si la cosa est\u00e1 <em>prohibida, <\/em>la voluntad de Dios no es menos manifiesta . es necesario omitirla o rechazarla por la \u00fanica raz\u00f3n de ser la voluntad de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto a las cosas <em>indiferentes <\/em>distingue tres categor\u00edas: \u00abagradables a la naturaleza, contrarias a la naturaleza, indiferentes a la naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSi la cosa que se presenta pertenece a la primera categor\u00eda&#8230; la volun\u00adtad de Dios es que la rechacemos. Si pertenece a la segunda&#8230; la voluntad de Dios es que la aceptemos\u00bb. Admite sin embargo una excepci\u00f3n: \u00abcuando el verdadero discernimiento requiere lo contrario por raz\u00f3n de salud, per\u00adsona, tiempo, lugar y otras circunstancias semejantes\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSi la cosa pertenece a la tercera categor\u00eda&#8230; ni agradable ni desagradable a la sensibilidad&#8230; se puede elegir la que se quiera, pero siempre por la inten\u00adci\u00f3n de ser voluntad de Dios&#8230; dici\u00e9ndole sinceramente: aceptar\u00e9 o rechazar\u00e9 esto por vuestra voluntad y agrado&#8230; No se puede hacer ninguna cosa, por peque\u00f1a que sea, si no es por \u00e9l y por su gloria. Por consiguiente cuando hacemos estas cosas indiferentes con intenci\u00f3n de ser la voluntad de Dios, son voluntad de Dios&#8230;\u00bb: B. Canfeld, I, 42-43, 44, 45, 47.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n utilizada por Vicente de Pa\u00fal: \u00abcomo venidas de la mano de Dios\u00bb, se encuentra en Canfeld, cf. <em>Ibid., <\/em>I, 56. Este insiste en que \u00abla \u00fanica intenci\u00f3n\u00bb de toda la actividad del hombre \u00abdebe ser la voluntad de Dios\u00bb.<\/p>\n<p><sup>125<\/sup> B. Pascal, <em>130, <\/em>379, n.\u00b0 919.<\/p>\n<p><em>260 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>adorable providencia de Dios\u00bb, la necesidad y los acontecimientos son \u00abevangelio\u00bb y \u00abprofec\u00eda\u00bb. Si nos situamos en la perspectiva de Vicente de &#8216;Pa\u00fal y adoptamos su visi\u00f3n del mundo, veremos que Dios se manifiesta a trav\u00e9s de dos \u00abnecesidades\u00bb producidas por los acontecimientos: <em>la miseria material y la miseria espiritual <\/em>que rei\u00adnaban en la primavera del \u00abgran siglo\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente sabe por experiencia que se requiere estar atento a la providencia de Dios, que se manifiesta en lo provisional y a trav\u00e9s de lo previsto, lo imprevisto y lo imprevisible. Todo cambio inte\u00adrroga al hombre exigi\u00e9ndole una actitud y una respuesta. En raz\u00f3n de esta interrogaci\u00f3n y de esta exigencia Vicente no duda unirse irrevocablemente a los cambios que ponen en juego \u00e9l querer de Dios y la re-creaci\u00f3n de los hombres. Para conseguirlo se esfuerza a trav\u00e9s de las situaciones complejas en descubrir la misteriosa vo\u00adluntad de Dios.<\/p>\n<p>Sin querer y sin poder separar la acci\u00f3n caritativa y misionera del conjunto de la vida espiritual, su fidelidad al presente, esclare\u00adcido y sostenido por la experiencia del pasado, le obliga a estar continuamente en b\u00fasqueda y le abre a las necesidades impuestas por la realidad. Esta b\u00fasqueda incesante, esta abertura constante, le exigen \u00abpreocupaci\u00f3n\u00bb y \u00abacci\u00f3n\u00bb. Preocupaci\u00f3n y acci\u00f3n le ha\u00adcen descubrir las llamadas de Dios. Estas llamadas provocan en \u00e9l un compromiso, una responsabilidad. Pero la responsabilidad para \u00e9l no es solamente conciencia de algo moral. Ante todo es escuchar el grito y las necesidades de los dem\u00e1s para ayudarles. Estas lla\u00admadas exigen pedir a Dios una <em>\u00abdisposici\u00f3n flexible\u00bb, <\/em>el <em>\u00abcoraje de sufrir <\/em>que da a los hombres de guerra y la <em>firmeza <\/em>que tienen en el orden militar\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>126<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda y realizaci\u00f3n de la voluntad de Dios a trav\u00e9s de la realidad concreta, dura y exigente, producen un equilibrio inte\u00adrior, una paz, un deseo de Dios, porque esta voluntad de Dios \u00abes siempre santa y siempre santificante\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>127<\/sup><\/span>. A los misioneros que no est\u00e1n \u00absometidos m\u00e1s que a la voluntad del Padre celeste\u00bb, que vac\u00edan su coraz\u00f3n \u00abde cualquier amor que no sea el de Dios&#8230; no les interesa m\u00e1s que Dios y Dios los conduce. Los ver\u00e9is ma\u00f1ana, esta semana, todo el a\u00f1o y toda la vida en paz, en deseo y tenden-<\/p>\n<p>126 S.V. XII, 237.<\/p>\n<p>127 S.V. XII, 154; cf. XII, 183, 242.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 261<\/em><\/p>\n<p>cia hacia Dios y difundiendo siempre en las almas los dulces y salu\u00addables efectos de las operaciones de Dios en ellos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>128<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Esta tendencia hacia Dios produce, en quienes buscan en todo el \u00abbuen agrado de Dios\u00bb, la uni\u00f3n a la voluntad divina. \u00abCumplir la voluntad de Dios, es comenzar su para\u00edso en este mundo. Dadme una persona, dadme una Hija de la Caridad, que cumpla toda su vida la voluntad de Dios; ella comienza a hacer en la tierra lo que los bienaventurados hacen en el cielo; comienza su para\u00edso en este mundo; porque no tiene una voluntad distinta de la de Dios y en esto consiste participar en la felicidad de los bienaventurados&#8230; Se\u00f1or, concedednos la gracia de comenzar desde este mundo esta vida feliz que los santos poseen en el cielo, que consiste en tener un mismo querer y no querer con Dios\u00bb <sup>128<\/sup>.<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n y esta felicidad no s\u00f3lo permanecen en ellos. A tra\u00adv\u00e9s de su obrar los dem\u00e1s se benefician de su luz y de su eficacia: \u00abVer\u00e9is su comportamiento resplandeciente de luz y siempre fecun\u00addo en frutos; no hay m\u00e1s que progreso en su persona, fuerza en sus palabras, bendici\u00f3n en sus empresas, gracia en sus consejos y b\u00e1lsa\u00admo en sus acciones\u00bb <sup>138<\/sup>.<\/p>\n<p>La caracter\u00edstica de la vida ordinaria, los acontecimientos, in\u00adterrogan e inspiran a Vicente de Pa\u00fal, al mismo tiempo que le ayu\u00addan a descubrir la voluntad de Dios. \u00abLa pura necesidad\u00bb, confie\u00adsa, es el camino utilizado por Dios para comprometernos en la realizaci\u00f3n de sus designios. Tiene el arte de \u00abdomesticar\u00bb estos acontecimientos, es decir, de interpretarlos a trav\u00e9s de su expe\u00adriencia re-creadora y seg\u00fan el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda. En esta pers\u00adpectiva las exigencias concretas le llevan a hablar de las obligacio\u00adnes, actitudes y comportamientos de los sacerdotes, de las personas apost\u00f3licas, que tratan de prolongar la misi\u00f3n de Cristo en medio de los hombres. En estas circunstancias sus palabras son la <em>expre\u00adsi\u00f3n de una exigencia <\/em>y no los r\u00edgidos principios de una doctrina o la inamovilidad de una definici\u00f3n.<\/p>\n<p>Si los acontecimientos manifiestan la voluntad de Dios y exi\u00adgen una respuesta, Vicente hace descubrir a sus auditores e inter\u00adlocutores una consecuencia, convertida en exigencia de la vida mi\u00adsionera: la decisi\u00f3n inquebrantable de no abandonar el mundo.<\/p>\n<p>128 S.V. XII, 242; cf. XII, 235, 240.<\/p>\n<p>129 S.V. IX, 645; cf. IX, 285; X, 280; IV, 340.<\/p>\n<p>130 S.V. XII, 235.<\/p>\n<p><em>262 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Sin duda en este mundo habitan las \u00abtres concupiscencias\u00bb de que habla san Juan, sin embargo Dios \u00abtrabaja incesantemente\u00bb en medio del drama de este mundo y \u00abCristo agoniza en \u00e9l hasta el \u00faltimo d\u00eda. Durante este tiempo no se puede dormir\u00bb.<\/p>\n<p>Esta preocupaci\u00f3n se encuentra en el centro de la perspectiva vicenciana, ella orienta su vida espiritual, su acci\u00f3n <em>y <\/em>su pol\u00edtica. Vicente de Pa\u00fal vive y pretende continuamente realizar el plan de Dios, unirse a la voluntad de Dios.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><em>El trabajo incesante de Dios y de Cristo<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p>El valor y el sentido del trabajo est\u00e1n orientados y sostenidos por la contemplaci\u00f3n de la vida divina y de la existencia terrestre de Jes\u00fas. Para Vicente de Pa\u00fal, el Padre y el Hijo tienen un rostro de trabajadores: est\u00e1n entregados a un \u00abtrabajo eterno\u00bb.<\/p>\n<p>La primera imagen que tenemos de Dios en la Biblia, es la imagen de un Dios que trabaja, forma la tierra, produce los seres vivientes, hace al hombre a su imagen y semejanza y le instala en el jard\u00edn del ed\u00e9n para poblar la tierra y hacerla fructificar por el trabajo (G\u00e9n 1 y 2).<\/p>\n<p>Dios Padre trabajaba \u00abincesantemente\u00bb<\/p>\n<p>\u00abDios mismo trabaja sin parar; siempre ha trabajado y traba\u00adjar\u00e1. Desde toda la eternidad trabaja en su intimidad divina, en\u00adgendrando eternamente al Hijo a quien nunca cesar\u00e1 de engendrar. El Padre y el Hijo no han cesado de mantener la relaci\u00f3n que les une, y este amor mutuo engendra eternamente al Esp\u00edritu santo por quien todas las gracias han sido, son y ser\u00e1n distribuidas a los hombres.<\/p>\n<p>\u00abFuera de esta intimidad divina, Dios a\u00fan trabaja en la crea\u00adci\u00f3n y conservaci\u00f3n de este universo, con el movimiento de los cielos, con las influencias de los astros, con los productos de la tierra y del mar, la temperatura del aire, la sucesi\u00f3n de las estacio\u00adnes y todo este bello orden de la naturaleza, que dejar\u00eda de existir y volver\u00eda a la nada, si Dios no aplicara continuamente su mano en todo esto.<\/p>\n<p>\u00abAdem\u00e1s de este trabajo general, trabaja con cada ser viviente en particular; trabaja con el artesano en su taller, con la mujer en<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 263<\/em><\/p>\n<p>su hogar, con la hormiga, con la abeja&#8230; y esto incesantemente y sin discontinuidad.<\/p>\n<p>\u00abSi Dios, emperador del universo, no ha cesado nunca ni un solo momento en su actividad interior y exterior, desde que el mundo es mundo, llegando a la producci\u00f3n de las cosas m\u00e1s humil\u00addes de la tierra, con las cuales colabora, cu\u00e1nto m\u00e1s razonable ser\u00e1 que nosotros, sus criaturas, trabajemos, como nos dice, con el su\u00addor de la frente\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>131<\/sup><\/span>. En esta perspectiva vicenciana se requieren la actividad y la competencia del hombre para no hacer fracasar el plan de Dios en este mundo.<\/p>\n<p>El trabajo es la imagen espont\u00e1nea que el hombre hace de su vida para glorificar al Creador<\/p>\n<p>El trabajo es el empleo de las fuerzas que Dios ha confiado al hombre, el signo por el cual Dios testimonia que el hombre es su colaborador en la realizaci\u00f3n de la \u00abcreaci\u00f3n continua\u00bb. Esta cola\u00adboraci\u00f3n tiene un doble sentido: <em>dominaci\u00f3n del hombre <\/em>sobre la naturaleza, al mismo tiempo que <em>sumisi\u00f3n al Creador. <\/em>El hombre que trabaja es imagen de Dios que crea. El trabajo representa el servicio alegre hecho a Dios, la respuesta directa a su trabajo de creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Colocando al hombre en el centro de la creaci\u00f3n, Dios le per\u00admite reinar sobre la naturaleza. Pero <em>este poder concedido al hom\u00adbre est\u00e1 destinado a glorificar a Dios. <\/em>Teniendo que \u00abcultivar y guardar\u00bb el jard\u00edn del ed\u00e9n (G\u00e9n 2, 15), el hombre debe realizar el trabajo que Dios le conf\u00eda. El trabajo del hombre tiene su <em>digni\u00addad porque Dios no ha querido que el hombre permanezca inactivo. <\/em>El trabajo es expresi\u00f3n de la vida, de una vida que naturalmente vuelve a Dios para su gloria, al mismo tiempo que est\u00e1 integrado en la actividad creadora de Dios y en la realizaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>Vicente insiste con frecuencia en el trabajo, en el car\u00e1cter ve\u00adrificativo y probatorio de la acci\u00f3n. Para \u00e9l la acci\u00f3n, sostenida por el Esp\u00edritu de Dios, ser\u00e1 la verdadera y, sin duda, la \u00fanica prueba del amor <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>132<\/sup><\/span>. Trabajo y acci\u00f3n dan acceso a la vida verdadera, a esa vida que realiza al mismo tiempo la imagen de Dios y el plan de Dios en el hombre y en el mundo.<\/p>\n<p><sup>131<\/sup> S.V. IX, 489-480.<\/p>\n<p><sup>132<\/sup> Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 81.<\/p>\n<p><em>264 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>\u00abComer\u00e1s el pan con el sudor de tu rostro\u00bb: Sufrimiento y penalidad en el trabajo<\/p>\n<p>La condici\u00f3n inicial del hombre era trabajar para la gloria de su Creador.<\/p>\n<p>La Biblia nos ense\u00f1a c\u00f3mo esta situaci\u00f3n ha sido transformada y cu\u00e1les han sido las consecuencias de la rebeli\u00f3n interna del hom\u00adbre (G\u00e9n cap. 3). La descripci\u00f3n del libro del G\u00e9nesis permite poner de relieve un hecho caracter\u00edstico: el trabajo va a constituir uno de los medios utilizados por Dios para realizar su \u00abmaldici\u00f3n\u00bb (G\u00e9n 3, 16-19). El pecado introduce en el hombre una hostilidad: hostilidad a Dios, a s\u00ed mismo, <em>y <\/em>a los dem\u00e1s. Tambi\u00e9n la natura\u00adleza se convierte para el hombre en algo extra\u00f1o. La consecuencia del pecado est\u00e1 representada en la dificultad que acompa\u00f1a a todo trabajo, a trav\u00e9s del cansancio, del dolor <em>y <\/em>con frecuencia de la vanidad que lo hipotecan. El trabajo es anterior al pecado. En con\u00adsecuencia, s\u00f3lo la penalidad del trabajo entra en esta perspectiva. El trabajo no pod\u00eda ser en s\u00ed mismo un castigo. La justicia de Dios no afecta al trabajo, sino al trabajador. Por eso el pecado se har\u00e1 sentir en el mundo del trabajo.<\/p>\n<p>La obligaci\u00f3n que Dios impone al hombre, de ganar su vida con el sudor de su rostro, tiene una gran influencia en la mentalidad vicenciana. Para Vicente de Pa\u00fal esta obligaci\u00f3n es \u00abde tal ma\u00adnera expresa, que ning\u00fan hombre puede eximirse de ella\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>133<\/sup><\/span>. Sabe perfectamente que el ministerio sacerdotal y la obra carita\u00adtiva de las Hijas de la Caridad exigen un trabajo duro, al cual aso\u00adcia, como san Pablo, la idea de combate y de peligro. Por eso es normal que el sufrimiento y el cansancio afecten al cristiano <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>134<\/sup><\/span>. La sobreabundancia de tribulaciones es tambi\u00e9n para \u00e9l una prue\u00adba de la vocaci\u00f3n misionera, de la misma manera que para san Pablo era una prueba de su vocaci\u00f3n y de su apostolado <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>135<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Dios contin\u00faa su obra en la historia<\/p>\n<p>Dios Padre trabaja \u00abincesantemente\u00bb en su intimidad divina y<\/p>\n<p>133 S.V. IX, 487.<\/p>\n<p><sup>134<\/sup> Cf. 1 Tes 2, 9; 2 Cor 10, 15; Col 1, 29; 1 Tit 4, 10; S.V. XI, 201, 202; XII, 170-171.<\/p>\n<p><sup>135<\/sup> Cf. 2 Cor 6, 5 s; 11, 23-30; S.V. XI, 1-2, 74, 76, 334-335, 413;<\/p>\n<p>XII, 67-68, 83, 134, 144-145, 283-284, 305, 306, 307, 309.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 265<\/em><\/p>\n<p>fuera de esta intimidad, para continuar en el tiempo la obra de creaci\u00f3n, de liberaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por la fe sabemos que Dios est\u00e1 presente en el mundo, no bajo la forma de una complacencia lejana de contemplaci\u00f3n, sino mani\u00adfestando su voluntad personal a trav\u00e9s de los acontecimientos. <em>Dios, lo mismo que el hombre, se encuentra comprometido en el drama del mundo y en el riesgo que lleva consigo el desarrollo de la humanidad.<\/em><\/p>\n<p>Dios se manifiesta obrando. La salvaci\u00f3n, que quiere realizar en el hombre, se contin\u00faa en la historia, en el tiempo. Dios no ha abandonado al hombre, ni jam\u00e1s lo abandonar\u00e1. Este se encuentra en presencia de un Dios que realiza su obra y que no obtiene nin\u00adguna supremac\u00eda en permanecer inm\u00f3vil, indiferente, a los movi\u00admientos y fluctuaciones del mundo. La Biblia anuncia con claridad el sentido de esta obra y proclama que \u00e9l es el origen y el fin de la misma. La realiza seg\u00fan los medios que s\u00f3lo \u00e9l conoce. Dios no es extranjero a nuestro mundo. Se encuentra en el centro de este mundo y de la vida con su dinamismo y exigencia constante de avance. El instituye una historia de salvaci\u00f3n en lo m\u00e1s pro\u00adfundo de los acontecimientos liberadores. La potencia de Dios ac\u00adt\u00faa con los hombres para ayudarles a hacer de su historia un pro\u00adceso de liberaci\u00f3n, que hay que proseguir continuamente.<\/p>\n<p>En esta acci\u00f3n constante de Dios hay una continuaci\u00f3n: los movimientos principales, las fases maestras de esta acci\u00f3n son tres:<\/p>\n<ul>\n<li>el acto de Dios creador: la creaci\u00f3n;<\/li>\n<li>la aparici\u00f3n, existencia y mantenimiento de Israel;<\/li>\n<li>la revelaci\u00f3n en Jesucristo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Jesucristo es la acci\u00f3n de Dios por excelencia, de la misma ma\u00adnera que la salvaci\u00f3n es la obra de Cristo. Se\u00f1alemos que para ma\u00adnifestar una de las relaciones m\u00e1s profundas que tiene con Dios, Jesucristo recurre a la noci\u00f3n de obra, que es para \u00e9l esencialmen\u00adte mediadora: \u00abEl Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace\u00bb (Jn 5, 20). \u00abEs necesario que haga las obras de quien me ha enviado\u00bb (Jn 9, 4).<\/p>\n<p>Ante esta obra de Dios, que culmina en Jesucristo, debemos comprender que no hay salvaci\u00f3n m\u00e1s que en Jesucristo, sin olvi\u00addar establecer una relaci\u00f3n entre nuestra vida diaria, nuestro tra\u00adbajo, y la potencia de Dios manifestada en su Hijo \u00fanico. Existe un juicio de Dios en Cristo acerca de cada uno de nosotros (Jn 5,<\/p>\n<p><em>266 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>22-31), de lo que hacemos, de nuestra vida creadora, porque Dios nos ha restituido plenamente en Jesucristo. Dios permanece pre\u00adsente en el mundo y obrando en \u00e9l, al mismo tiempo que juzga nuestro trabajo y lo restaura en Jesucristo.<\/p>\n<p>Vicente subraya que el desarrollo de la creaci\u00f3n resulta de la conjunci\u00f3n de dos actividades: la de Dios y la del hombre <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>136<\/sup><\/span> y nos recuerda que el trabajo realiza la vocaci\u00f3n del hombre perfeccio\u00adnando la obra de Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>137<\/sup><\/span> .<\/p>\n<p>El trabajo del hombre unido a la redenci\u00f3n realizada por Jesu\u00adcristo y a la voluntad de Dios<\/p>\n<p>Es imposible aislar el trabajo humano de la obra de redenci\u00f3n, realizada por Jesucristo, y sustraerlo a la exigencia de la acci\u00f3n de Dios en este mundo. Esto quiere decir que el trabajo no trans\u00adporta en \u00e9l su punto de referencia, al mismo tiempo que nos se\u00ad\u00f1ala un doble peligro:<\/p>\n<ul>\n<li>El primero consiste en despreciar el trabajo, en aceptar con resignaci\u00f3n o desde\u00f1osamente una parte del esfuerzo que el in\u00addividuo debe a la comunidad, porque, en definitiva, se llegar\u00eda a un asqueamiento que engendrar\u00eda la pereza.<\/li>\n<li>El segundo peligro, por el contrario, est\u00e1 representado por la idolatr\u00eda, el \u00abfetichismo\u00bb del trabajo, que nacen de la lucha im\u00adpuesta al hombre para ganar su vida. En un combate, marcado por el sello de la necesidad, el esfuerzo del trabajador toma el aspecto de una revancha sobre las deficiencias de la creaci\u00f3n. Ya no se trata de servir a Dios, sino de lanzarse a la conquista de un mundo rebelde, que terminar\u00e1 por ser \u00abdominado\u00bb y met\u00f3dicamente ex\u00adplotado. Satisfecho de la eficacia de su genio constructor, de su habilidad, de su perseverancia, el hombre llega por ello a una exal\u00adtaci\u00f3n de s\u00ed mismo en el trabajo. Ador\u00e1ndose en su obra, el hom bre, que transforma la tierra, se sustituye a Dios (cf. Ez 28, 4-6).<\/li>\n<\/ul>\n<p>En estos dos excesos: <em>huida ante el trabajo, absorci\u00f3n del hom bre por el trabajo, <\/em>existe insumisi\u00f3n y rebeli\u00f3n contra el plan de Dios. Frente a esta doble tentaci\u00f3n el creyente debe afirmar una doble certeza:<\/p>\n<ul>\n<li>Las capacidades creadoras del hombre son un don de Dios.<\/li>\n<\/ul>\n<p>136 Cf. S.V. IX, 489-490.<\/p>\n<p><sup>137<\/sup> Cf. S.V. XII, 132, 154.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 267<\/em><\/p>\n<p>\u2014 La actividad humana, en sus intenciones, en su relaci\u00f3n y en sus resultados, est\u00e1 orientada al Creador. Por eso el \u00abhombre nuevo\u00bb, <em>\u00abdominando\u00bb el mundo y poni\u00e9ndole al servicio de los dem\u00e1s, glorifica y adora a Dios.<\/em><\/p>\n<p>En la mentalidad vicenciana, este trabajo duro y dif\u00edcil ad\u00adquiere un sentido de \u00abredenci\u00f3n\u00bb, al mismo tiempo que realiza el cumplimiento de una obligaci\u00f3n impuesta por Dios a todo hom\u00adbre <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>138<\/sup><\/span>. En consecuencia el trabajo del hombre realiza el plan de Dios y recibe de \u00e9l su verdadera significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Resucitado con Cristo, \u00abel hombre nuevo\u00bb descubre en \u00e9l sus capacidades creadoras. En Jesucristo el trabajo encuentra su sen\u00adtido, que es el de una sumisi\u00f3n, de una acci\u00f3n vivida en conformi\u00addad con la voluntad divina. En esta perspectiva Vicente nos de\u00adclara: \u00abEs necesario santificar las ocupaciones buscando a Dios en ellas, y realizarlas m\u00e1s para encontrarle que para verlas hedhas. Nuestro Se\u00f1or quiere ante todo que busquemos su gloria, su reino, su justicia\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>139<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El trabajo , signo de fidelidad al mandato de Dios<\/p>\n<p>Las repercusiones de la promesa, que Dios ha reservado al jus\u00adto, se extienden tambi\u00e9n al trabajo: \u00abYahv\u00e9, tu Dios, te bendicir\u00e1 en todas tus obras y en toda empresa de tu mano\u00bb (Dt 15, 10). \u00abDichosos todos los que temen a Yahv\u00e9, los que van por sus ca\u00adminos. Del trabajo de tus manos comer\u00e1s, \u00a1dichoso t\u00fa, que todo te ir\u00e1 bien!\u00bb (Sal 128, 1-2). La mujer, de quien los Proverbios proclaman su alabanza, es ensalzada a causa de su actividad, cuyo origen se encuentra en el \u00abtemor de Dios\u00bb (Prov 31, 10-31).<\/p>\n<p>Para el cristiano el trabajo no es solamente una palanca de li. beraci\u00f3n, ni un medio que conduce a la servidumbre, sino la oca\u00adsi\u00f3n de responder a las exigencias de Dios. Sabemos que el juicio recaer\u00e1 sobre nuestras obras (cf. Rom 2, 6; 1 Cor 3, 8; Ap 13, 14).<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, atento a la mentalidad b\u00edblica de la obligaci\u00f3n de trabajar, obligaci\u00f3n requerida por Dios y por la sociedad, la transpone en un momento hist\u00f3rico muy preciso. En esta \u00e9poca, la \u00abbanda\u00bb de religiosos mendicantes se multiplica en las calles de<\/p>\n<p>138 Cf. S.V. IX, 487.<\/p>\n<p>139 S.V. XII, 132.<\/p>\n<p><em>268 El descubrimiento de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Par\u00eds <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>140<\/sup><\/span>. Se requiere conocer dicho contexto para comprender la originalidad y la fuerza de las expresiones vicencianas: \u00abLos re\u00adligiosos sirven a Dios y son el apoyo de la iglesia; pero la mayor\u00eda, al menos los que mendigan, son una carga\u00bb. Pero vosotras \u00absen\u00adcillas Hijas de la Caridad\u00bb, \u00abpod\u00e9is ganar suficientemente vuestra vida sirviendo a los dem\u00e1s; vosotras no sois carga para nadie\u00bb; pod\u00e9is subsistir por vosotras mismas, deb\u00e9is trabajar, sois corno \u00ababejas celestes\u00bb que \u00abrecogen la miel en las flores y la llevan a la colmena para alimento de las dem\u00e1s\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>141<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Para \u00e9l, \u00abla mayor obligaci\u00f3n del hombre, despu\u00e9s del servicio que debe hacer a Dios, es trabajar para ganar su vida\u00bb. El que tra\u00adbaja \u00abno ser\u00e1 una carga para nadie\u00bb, \u00abencontrar\u00e1 los medios para vivir\u00bb. Dios bendecir\u00e1 su trabajo, porque el hombre \u00abtrabajando bendecir\u00e1 a Dios\u00bb. Por su trabajo el hombre se hace \u00abjusto\u00bb a la mirada de Dios y de la sociedad <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>142<\/sup><\/span>. Ante el ejemplo de Dios y de Cristo, \u00bfpodr\u00edamos permanecer \u00abociosos\u00bb, ser \u00abin\u00fatiles\u00bb, desear\u00eda\u00admos \u00abeconomizamos\u00bb? dir\u00e1 Vicente de Pa\u00fal. Sencilla, pero muy tenazmente, despliega las motivaciones que deben movernos a tra\u00adbajar. Si la primera de estas motivaciones se funda en el mandato divino, exigiendo que el hombre gane su vida con el sudor de su frente, la segunda se\u00f1ala la orientaci\u00f3n que Dios ofrece al justo para que viva del trabajo de sus manos.<\/p>\n<p>El trabajo permite manifestar la gratuidad de la gracia en el ministerio sacerdotal y en la acci\u00f3n caritativa gratuita<\/p>\n<p>\u00abBuscad, buscad&#8230;\u00bb. \u00abTrabajemos, trabajemos\u00bb, repet\u00eda en otro tiempo Vicente de Pa\u00fal. Los misioneros, lo mismo !que las Hijas de la Caridad, deben, como su fundador, realizar <em>primero <\/em>en ellos la imagen de Dios por el desarrollo de sus capacidades creadoras, concedidas por el mismo Dios a toda criatura. <em>Despu\u00e9s <\/em>ayudar a los dem\u00e1s en el desarrollo de sus capacidades.<\/p>\n<p>El calificativo \u00abgratuito\u00bb recuerda en primer lugar la preten\u00adsi\u00f3n de Vicente, de sus misioneros, de las Hijas de la Caridad: \u00abno ser una carga para nadie y esto gracias a su trabajo\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>143<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>En realidad este desinter\u00e9s pecuniario es el anuncio de una voluntad<\/p>\n<p><strong>140 <\/strong>Cf. J. Loret, <em>106, <\/em>I, 241.<\/p>\n<p><strong>141 <\/strong>Cf. S.V. 494, 495.<\/p>\n<p><strong>142 S.V. <\/strong>IX, 487-488.<\/p>\n<p><strong>143 S.V. <\/strong>IX, 492-493.<\/p>\n<p><em>Las llamadas de Dios 269<\/em><\/p>\n<p>de purificaci\u00f3n m\u00e1s profunda y una invitaci\u00f3n al cultivo de una virtud particularmente reveladora de la gratuidad de la gracia: el <em>agradecimiento <\/em><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>144<\/sup><\/span>. \u00abDios es gratuito\u00bb. Este amor gratuito es el signo del don de Dios a los hombres y la expresi\u00f3n del compro\u00admiso incondicionado con el servicio de Dios. Vicente de Pa\u00fal re\u00adcuerda el comportamiento de san Pablo, \u00abel ap\u00f3stol por excelen\u00adcia\u00bb, quien \u00abhubiera tenido escr\u00fapulo de comer un trozo de pan, que no hubiere ganado\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>145<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal la vida verdadera es ante todo desarrollo, acci\u00f3n, b\u00fasqueda. Para \u00e9l, la vida no se desarrolla en plenitud si no comunica con otro. Y como no hay vida m\u00e1s que en Jesucristo, no hay ideal m\u00e1s que en Jesucristo: \u00abConsumirse por Dios, no te\u00adner ni bienes ni fuerzas sino para consumirlas por Dios, es lo que hizo nuestro Se\u00f1or, que se consumi\u00f3 por amor a su Padre\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>146<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En la vida y en la mentalidad de Vicente de Pa\u00fal, lo principal no es el trabajo, sino la permeabilidad a la presencia de Dios en el hombre, la disponibilidad para permitir que se realice la obra de Dios, que en Jesucristo es obra de salvaci\u00f3n. El valor del hombre, el valor de su trabajo, est\u00e1 en su mediaci\u00f3n, que hace transparente a Dios permaneciendo lo que \u00e9l es. El trabajo en la perspectiva vicenciana tiene su fin en el desarrollo de la creaci\u00f3n, en la vida siempre nueva del mundo, que glorifica a Dios, en la aplicaci\u00f3n concreta de la fuerza de Dios, en beneficio de la esperanza de los pobres.<\/p>\n<p>144 Cf. L. Abelly, 1, 1. III, 109, 260-270.<\/p>\n<p><sup>145<\/sup> S.V. IX, 493; cf. 2 Tes 3, 7-9; 1 Tes 2, 9; 1 Cor 4, 12; Hech 18, 3; 20, 23-34.<\/p>\n<p>146 S.V. XIII, 179; cf. VII, 341.<\/p>\n<p><strong>4<\/strong><\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/p>\n<ol>\n<li>LOS POBRES VISTOS POR VICENTE DE PA\u00daL<\/li>\n<\/ol>\n<p>Si Vicente de Pa\u00fal propone concertar todas las variantes de la din\u00e1mica vital para conseguir un solo fin: buscar y realizar el reino de Dios en s\u00ed mismo y en los dem\u00e1s, es para poder <em>glorificar a Dios continuando la misi\u00f3n de Cristo, evangelizador de los pobres.<\/em><\/p>\n<p>Esta misi\u00f3n de Cristo de \u00abevangelizar a los pobres\u00bb (Lc 4, 18), se inscribe en lo m\u00e1s profundo de la conciencia de Vicente: ella motiva la elecci\u00f3n de la gran diversidad de sus actividades y orien\u00adta las opciones de su vida.<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n, en la m\u00edstica de los pobres de Vicente de Pa\u00fal hay un rasgo que se debe meditar con detalle, explotar con esmero: es el juicio acerca de los pobres.<\/p>\n<p>Progresivamente los pobres van a ser para Vicente un \u00absigno\u00bb, una \u00abpresencia\u00bb y sobre todo una \u00abllamada\u00bb de Cristo, que le <em>pro\u00adporcionan el beneficio de una toma de conciencia, <\/em>le <em>comprometen <\/em>en una responsabilidad, le <em>dan <\/em>una vocaci\u00f3n. \u00bfFueron los pobres quienes re-crearon a Vicente de Pa\u00fal? Es cierto que esta re-crea\u00adci\u00f3n es un don de Dios y los pobres eran incapaces de realizar esta transformaci\u00f3n. Sin embargo Dios se sirvi\u00f3 de ellos para evangeli\u00adzar la vida y garantizar esta re-creaci\u00f3n de Vicente. Consciente<\/p>\n<p><em>272 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>de esta mediaci\u00f3n de los pobres, utilizada por Dios, el buen padre Vicente no olvida informarnos discretamente del cometido de estos seres inicialmente insignificantes: su presencia le transmiti\u00f3 una orden de parte de Dios, su miseria jalon\u00f3 las etapas de su caminar hacia Dios y hacia los hombres.<\/p>\n<p><em>El \u00e1ngulo de visi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal en sus comienzos<\/em><\/p>\n<p>Cuando Vicente de Pa\u00fal llega a Par\u00eds en 1608 se encuentra en la miseria. Como otros muchos gascones, que abundan y viven agrupados en la capital, intenta buscar fortuna. El nombramiento de limosnero en el fastuoso palacio de la reina Margarita no es suficiente para enriquecerle ni para permitirle vivir seg\u00fan el deseo de su sue\u00f1o. La pobreza, en que se encuentra envuelta su exis\u00adtencia, le impulsa a buscar un \u00abhonrado beneficio\u00bb que le permita deshacerse de esta envoltura molesta. La miseria en definitiva, no es para \u00e9l en esta \u00e9poca m\u00e1s que el resultado de no saber defender\u00adse en la vida.<\/p>\n<p>En este Par\u00eds la mendicidad se organiza en grupos y una masa flotante, indeterminada, de pobres circula en sus calles, otros son encerrados en los hospitales. Estos pobres, estas miserias am\u00adbulantes, no interesan entonces a Vicente de Pa\u00fal. Sin embargo \u00abdos pruebas purificadoras\u00bb llegan a modificar su campo de visi\u00f3n: ellas ampl\u00edan las perspectivas de su conciencia y le hacen ver de manera distinta a los hombres y a Dios.<\/p>\n<p>Este Depaul de 1608 nos interesa poco, es el fundador de 1617 quien tiene inter\u00e9s para nosotros. En 1617 tiene 36 a\u00f1os, reside en Par\u00eds desde hace nueve a\u00f1os y ha <em>mirado a <\/em>los pobres.<\/p>\n<p><em>C\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal vio a los pobres a partir de 1617<\/em><\/p>\n<p>Una psicolog\u00eda golosa de sus propias l\u00e1grimas y de las l\u00e1gri\u00admas de los dem\u00e1s ha intentado explicar el aspecto m\u00e1s rico y m\u00e1s original de la obra y de la ense\u00f1anza de Vicente de Pa\u00fal por la compasi\u00f3n. Los pobres le habr\u00edan dado l\u00e1stima y este sentimiento habr\u00eda sido el trampol\u00edn para lanzarse hasta Dios. Enrique Br\u00e9mond ha rechazado con precisi\u00f3n esta interpretaci\u00f3n confeccionada en los talleres gr\u00e1ficos del culto revolucionario de la Enciclopedia <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span> o en<\/p>\n<p>1 \u00abMi santo es Vicente de Pa\u00fal, el patr\u00f3n de los fundadores. Ha me\u00adrecido la apoteosis tanto de los fil\u00f3sofos como de los cristianos. Ha dejado<\/p>\n<p><em>Los pobres vistos por Vicente de Pa\u00fal 273<\/em><\/p>\n<p>las imaginaciones orquestadas en el lirismo coloreado del romanti\u00adcismo religioso y popular. \u00abNo son los pobres quienes le han dado a Dios, sino Dios por el contrario, quien le ha dado a los pobres. Quien le ve m\u00e1s fil\u00e1ntropo que m\u00edstico, se imagina un Vicente de Pa\u00fal que jam\u00e1s existi\u00f3\u00bb. Y concluye: \u00abEs el misticismo quien nos ha dado al m\u00e1s grande de nuestros hombres de acci\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>. Des\u00adgraciadamente Br\u00e9mond no explica c\u00f3mo Dios le ha dado a los pobres y olvida se\u00f1alar que los pobres fueron utilizados por Dios para evangelizar la vida de Vicente.<\/p>\n<p>No se puede dudar que los pobres transmitieron a Vicente de Pa\u00fal un signo, una presencia, una llamada de Cristo. Desdichada\u00admente nunca sabremos c\u00f3mo se realiz\u00f3 esta transmisi\u00f3n, pero una observaci\u00f3n, que analiza el caminar de Vicente, permite verificar que se realiz\u00f3 progresivamente. \u00abLas obras de Dios se \u2022hacen poco a poco\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>, afirma Vicente al final de su vida. \u00bfPor qu\u00e9 no tener en cuenta esta confesi\u00f3n? En \u00e9l la gracia, canalizada a trav\u00e9s de los acontecimientos, se acompas\u00f3 al ritmo del tiempo para hacerle pasar de prisionero de s\u00ed mismo a abrir su vida a la vida de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El paso definitivo de esta evoluci\u00f3n se sit\u00faa entre 1613 y 1617, cuando Vicente, agit\u00e1ndose en una \u00abnoche oscura\u00bb del esp\u00edritu <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>, se re-estructura en su fe. Para ello se esfuerza en testimoniar por sus actos que cree en estas palabras de Jes\u00fas: \u00abcuantas veces hi\u00adcisteis un servicio a uno de estos peque\u00f1uelos a m\u00ed me lo hicisteis\u00bb. En esta situaci\u00f3n se decidi\u00f3 un d\u00eda a <em>dar a Dios toda su vida para el servicio de los pobres. <\/em>Vicente descubre el <em>sentido de los pobres <\/em>cuando se da a ellos, cuando asume su propia pobreza. El sufri\u00admiento, que le causa su propia existencia, le lleva a percibir m\u00e1s profundamente el rostro de los desdichados y esta percepci\u00f3n le<\/p>\n<p>m\u00e1s monumentos \u00fatiles que su soberano Luis xiii. En lo m\u00e1s \u00e1lgido de las guerras de la Fronda fue respetado igualmente por los dos partidos. Unica-mente \u00e9l hubiese sido capaz de impedir la noche de san Bartolom\u00e9. Quer\u00eda que se hubiese destruido la campana infernal de Saint-Germain-l&#8217;Auxerrois, que dio la se\u00f1al de la matanza. Era tan humilde de coraz\u00f3n, que rechazaba celebrar los d\u00edas solemnes con los lujosos ornamentos que le hab\u00edan regalado los M\u00e9dicis, siendo en eso muy distinto a Francisco de Sales, que escrib\u00eda a la se\u00f1ora de Chantal: &#8216;Mi querida hermana, esta ma\u00f1ana he celebrado la misa con la bella casulla que usted me ha bordado&#8217;\u00bb: Voltaire, carta del 4 de enero de 1766, dirigida al marqu\u00e9s de Villette, ed. Garnier, Paris 1885, T. XLIV, pp. 167-168.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> H. Br\u00e9mond, <em>23, <\/em>T. III, Vol. I, 219, 228.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> S.V. VIII, 208 (26 de diciembre de 1659).<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Cf. pp. 211-213.<\/p>\n<p><em>274 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>hace ser un excelente testigo y un cliente privilegiado de los po\u00adbres. A partir de ese d\u00eda Vicente experimenta que no se puede co\u00adnocer sin amar. Pero el conocimiento se encuentra al t\u00e9rmino de un intercambio profundo y el amor requiere dar su vida por los de\u00adm\u00e1s. Conocimiento y amor exigen pagar el precio de la abertura, del descubrimiento, del don al \u00abotro\u00bb. Por eso declarar\u00e1 sencilla\u00admente Vicente de Pa\u00fal: \u00abEs necesario dar su coraz\u00f3n para obtener el coraz\u00f3n de los otros\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Este doble movimiento del conocimiento y del amor va a orien\u00adtar la din\u00e1mica generadora del pensamiento y de la vida de Vicente. Buen alquimista de f\u00f3rmulas espirituales, funde en una frase las elementos del contenido de su experiencia. A trav\u00e9s de ella intenta comunicar su experiencia re-creadora y modelar el esp\u00edritu de los misioneros, de las Hijas de la Caridad. Por eso repetir\u00e1: \u00abes ne\u00adcesario darse a Dios para amar a Jesucristo y servirle en la persona de los pobres\u00bb Este don, en definitiva, es la respuesta del hombre a Dios fiel, sorprendente y comprometido en la historia humana. Al mismo tiempo introduce al hombre en el dinamismo del esp\u00edritu de Jes\u00fas y le permite desarrollar las dos virtudes que caracterizan al hijo de Dios: \u00abla religi\u00f3n en relaci\u00f3n al Padre y la caridad en or\u00adden a los hombres\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>Abordada en esta perspectiva se puede des\u00adcubrir la riqueza y profundidad de la expresi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal: \u00abcontinuar la misi\u00f3n de Cristo\u00bb, de este Cristo que \u00abestar\u00e1 en agon\u00eda\u00bb en cada hombre \u00abhasta el fin de los d\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p><em>Su experiencia<\/em><\/p>\n<p>Como todos los espirituales de su tiempo Vicente de Pa\u00fal no comprendi\u00f3 exactamente la visi\u00f3n pol\u00edtica de Richelieu, ni de Ma-zarino. Pero vio a los pobres bas\u00e1ndose en dos elementos: <strong>su <\/strong>ex\u00adperiencia y su fe.<\/p>\n<p>El conoce la miseria de los campesinos por experiencia per\u00adsonal, sus or\u00edgenes y sus misiones. Esta miseria est\u00e1 provocada por causas accidentales y otras m\u00e1s antiguas, inherentes al Antiguo R\u00e9gimen, que Vicente conoce y que intenta remediar: La coyun\u00adtura hist\u00f3rica provoca crisis terribles, disgrega la econom\u00eda y la<\/p>\n<p><strong><sup>5<\/sup><\/strong><strong> S.V. XII, <\/strong>189 (28 de marzo de 1659).<\/p>\n<p>S.V. IX, 592; cf. S.V. XI, 50, 74, 100; XII, 56, 78, 134, 146, 166,<\/p>\n<p>322, 323, 354, 389, 403, 409, 433.<\/p>\n<p><strong><sup>7<\/sup><\/strong><strong> S.V. <\/strong>VI, 393.<\/p>\n<p><em>Los pobres vistos por Vicente de Pa\u00fal 275<\/em><\/p>\n<p>sociedad campesinas, aumenta el paro obrero en las ciudades, mul\u00adtiplica las rebeliones y hace crecer considerablemente las filas de pobres, mendigos, vagabundos y bandoleros. La ignorancia y la credulidad se unen a estas calamidades de orden f\u00edsico. Esta igno\u00adrancia es la causa de una credulidad bastante general.<\/p>\n<p>En 1617, Vicente de Pa\u00fal no posee la f\u00f3rmula de lo que hay que hacer, pero tiene la intuici\u00f3n. Testigo de la caridad de Dios, es el servidor de los pobres. Indagador incansable de nuevas f\u00f3rmu\u00adlas, busca aliviar la miseria humana, profundizar y hacer profundi\u00adzar el misterio de los pobres, amarlos y hacerles amar en Jesucristo. \u00bfCu\u00e1ntas conciencias, cu\u00e1ntas formas de vida religiosa han vivido y viven todav\u00eda apoyadas espiritualmente en la intuici\u00f3n de Vicen\u00adte de Pa\u00fal? <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>Su fe: Cristo-iglesia-pobres<\/em><\/p>\n<p>Sea cual sea la realidad y el rostro de la miseria, Vicente de Pa\u00fal jam\u00e1s separar\u00e1 Cristo-iglesia-pobres. No hay vida apost\u00f3lica m\u00e1s que en esta religi\u00f3n realizada junto a los pobres, que contin\u00faa la misi\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Vicente descubre <em>el sentido de los pobres <\/em>conjugando \u00edntima\u00admente el <em>movimiento de amor, <\/em>el don a Dios, y el <em>esfuerzo del conocimiento, <\/em>llevado a su t\u00e9rmino por la intuici\u00f3n viva de todo el ser del hombre. El encuentro con los pobres le hace descubrir el evangelio de Jes\u00fas, enviado a los pobres. En un mismo acto en\u00adcuentra a Cristo, a la iglesia, a los pobres. A partir de este momen\u00adto la teolog\u00eda de la fe de Vicente de Pa\u00fal jam\u00e1s separar\u00e1 estas tres realidades que mutuamente se iluminan. En un mismo acto encuentra a Cristo, a la iglesia, a los pobres.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda haber dejado seducir f\u00e1cilmente por el aspecto jur\u00ed\u00addico y econ\u00f3mico de la iglesia de Francia del siglo xvii. Pero un hugonote, que desea convertirse, le recuerda la realidad. Este he\u00adreje denuncia 10.000 sacerdotes que vagabundean por las calles de Par\u00eds y publica el abandono de la l\u00ednea de fuerza del mensaje del evangelio: Cristo-iglesia-pobres. La iglesia ha abandonado a los pobres y es esto precisamente lo que impresiona a Vicente de Pa\u00fal. La l\u00ednea original de construcci\u00f3n de la iglesia \u2014iglesia-pobres\u2014parece olvidada, abandonada.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> A. Dodin, <em>49, <\/em>93-95.<\/p>\n<p><em>276 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p><em>La iglesia de Cristo no es, en consecuencia, para Vicente de Pa\u00fal una promesa de poder\u00edo. <\/em>Est\u00e1 convencido de que los pobres tienen la preeminencia en la iglesia y que los ricos son sus servi\u00addores. En raz\u00f3n de esta doble certeza es posible para \u00e9l re-crear un futuro cualitativamente nuevo.<\/p>\n<p>A diferencia de sus contempor\u00e1neos, Vicente de Pa\u00fal presenta a Dios actuando \u00abincesantemente\u00bb en el mundo y en la historia de los hombres. Situ\u00e1ndose en esta perspectiva, Vicente exige la actividad y la competencia del hombre para no hacer fracasar el plan de Dios y continuar la misi\u00f3n de Jesucristo. En esta misma perspectiva descubre a la iglesia en marcha hacia su eternidad. En este caminar del \u00abpueblo de Dios\u00bb los pobres representan a Jesu\u00adcristo y apelan a la \u00abjusticia\u00bb de Dios. Su miseria recuerda el olvido de las exigencias de la creaci\u00f3n, querida por Dios, y el des\u00adinter\u00e9s, cuando no el desprecio, por las condiciones de la verdadera redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>A esta perspectiva opone una constataci\u00f3n: el sacerdocio no est\u00e1 centrado en los pobres, se ha convertido en una situaci\u00f3n. Vi\u00adcente intenta restablecer el sacerdocio, el laicado en contacto con los pobres. Cuando se est\u00e1 con los pobres, se est\u00e1 seguro de per\u00admanecer en la iglesia de Cristo. En la \u00e9poca esta posici\u00f3n es una <em>actitud reolucionaria. <\/em>Esto es lo que Vicente querr\u00e1 para los sacer\u00addotes que \u00e9l formar\u00e1. <em>En realidad Vicente piensa e intenta realizar una conversi\u00f3n radical de la actitud de la iglesia de su tiempo:<\/em><\/p>\n<p>Que los sacerdotes se sit\u00faen en el movimiento de la misi\u00f3n de Jes\u00fas y se dirijan a los pobres como presencia de Cristo. Entonces manifestar\u00e1n que la relaci\u00f3n a los pobres es una verdad iluminada por la exigencia de la fe, antes de ser un problema de caridad, de seguridad, de filantrop\u00eda y de sentimiento.<\/p>\n<p>Que la iglesia vuelva a ser la imagen verdadera de Cristo, la continuadora de su misi\u00f3n, entonces se presentar\u00e1 a la mirada de la sociedad como \u00absierva y pobre\u00bb. Este servicio y esta pobreza ha\u00adr\u00e1n cobrar conciencia al hombre de una realidad: \u00abLos ricos no son admitidos en la iglesia m\u00e1s que para ser los servidores de los pobres\u00bb, los administradores de las riquezas que Dios ha depositado en sus manos. \u00abEn la iglesia\u00bb de Jesucristo \u00ablos pobres son ricos y los ricos son sus servidores\u00bb. La \u00abmaravillosa dignidad de los po\u00adbres\u00bb, \u00abprimeros ministros de este reino\u00bb, seg\u00fan las expresiones de Bossuet, les otorga \u00abla gracia, la misericordia, el poder\u00bb de li-<\/p>\n<p><em>Los pobres vistos por Vicente de Pa\u00fal 277<\/em><\/p>\n<p>berar a los ricos del peso de sus riquezas y de abrirles el camino hacia el verdadero sentido del hombre. Pobres y ricos podr\u00e1n ser entonces evangelizados.<\/p>\n<p>El misterio de los pobres es complejo, porque no son solamente seres insignificantes, disminuidos. Ellos son en s\u00ed mismos lugar de combate. Su indigencia no basta para salvarlos, incluso si a causa de ella la complacencia de Dios se manifiesta en su favor. Es pre\u00adciso que saquen provecho de esta miseria para convertirse en los pobres de Dios, de lo contrario peligran destruirse y arriesgan no aprovechar las disposiciones favorables de su pobreza &#8216;material, de su condici\u00f3n humillada. Su pobreza atrae sobre ellos la \u00abmisericor\u00addia\u00bb y la \u00abjusticia\u00bb de Dios: la fidelidad del reino de Dios debe be\u00adneficiar a los desdichados, a los desheredados <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal encuentra las directrices, los principios que orientan y motivan la pastoral que se opone al hundimiento de los menos dotados e impide a los pobres convertirse en miserables:<\/p>\n<ul>\n<li>La vida del hijo de Dios, lo mismo que su eucarist\u00eda, est\u00e1 al servicio de los pobres.<\/li>\n<li>Jes\u00fas no se content\u00f3 con predicar a los pobres, los sirvi\u00f3 \u00ab.<\/li>\n<li>El Hijo de Dios est\u00e1 presente en los pobres: aparentemente <em>y <\/em>a la mirada humana, los pobres aparecen toscos, ignorantes y apenas ofrecen apariencia y sensibilidad de seres racionales <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>, sin embargo hay que reconocer que la verdadera religi\u00f3n se encuentra entre los pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>. Y si se \u00abvuelve la medalla\u00bb, si \u00abse los mira a la luz de la fe\u00bb, aparecer\u00e1n como im\u00e1genes de Jes\u00fas \u00abque quiso ser pobre, y que nos es representado por los pobres\u00bb <sup>19<\/sup>.<\/li>\n<li>La vida del hijo de Dios fue un movimiento de empobre\u00adcimiento para enriquecernos. A fin de servir perfectamente a los<\/li>\n<\/ul>\n<p><sup>9<\/sup> \u00abDios favorece a los pobres no porque les deba algo, sino porque se hace su defensor y protector; est\u00e1 en juego en ello su justicia real\u00bb: J. Dupont, <em>Les b\u00e9atitudes <\/em>II, Paris 1969, 123.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Cf. S.V. V, 68; XI, 202; XII, 87; IX, 244-246, 324-325, 59-60<sub>;<\/sub> 119, 592-593, 594; X, 667-668.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Cf. S.V. XI, 32; IV, 42-43.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Cf. S.V. XI, 201; XII, 170-171.<\/p>\n<p>13 S.V. XI, 32; IX, 252; X, 332, 679-680. Pascal en esta misma l\u00ednea de experiencia y de pensamiento nos muestra d\u00f3nde se encuentra la ver\u00addadera riqueza en el orden de la sabidur\u00eda y de la gracia: \u00abConsiderar a Jesucristo como pobre en los pobres&#8230; El asumi\u00f3 esta miserable condici\u00f3n para poder estar en todas las personas y ser modelo de todas condiciones\u00bb: B. Pascal, <em>130, <\/em>390-391, n.\u00b0 946.<\/p>\n<p><em>278 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>pobres, Cristo dej\u00f3 el cielo, se hizo pobre (Flp 2, 4-8; 2 Cor 8, 9). La verdadera vida se encuentra en este movimiento que completa la donaci\u00f3n del hijo de Dios.<\/p>\n<p>\u2014 Finalmente, Jesucristo est\u00e1 presente en los pobres y con\u00adsidera hecho a su persona todo lo que se hace a los pobres <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>En ellos y por ellos, distribuye la gracia, la alegr\u00eda, la dicha inefable. Estos seres, aparentemente despreciables, son en realidad grandes se\u00f1ores. Pueden condenarnos en cada minuto ante el tribunal de Dios y ante la sociedad. Pero tambi\u00e9n tienen poder para salvarnos y liberarnos <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>A todos los que les sirven les procuran algo m\u00e1s que recompensas eternas <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>Incluso aqu\u00ed, en este mundo, otorgan una dicha especial <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>. Quienes sirven a los pobres no temen la muerte <strong><sup>18<\/sup><\/strong><strong>. <\/strong>El poder de los pobres es inconmesurable, porque pue\u00adden aclarar nuestra mirada miope. Nos invitan a ver las cosas co\u00admo son en Dios, en el orden de la providencia.<\/p>\n<p>Aclimatando a los dem\u00e1s a las exigencias evang\u00e9licas, Vicente de Pa\u00fal entregar\u00e1 una f\u00f3rmula de vida: \u00abLos pobres son nuestros se\u00f1ores y maestros\u00bb, maestros de vida y de pensamiento. Junto a ellos el pensamiento se rectifica, la acci\u00f3n se ajusta e interiormente se modela. El nos confesar\u00e1 silenciosamente que en la iglesia y en la sociedad se debe comprender todo, amar todo, organizar todo a trav\u00e9s de estas realidades verdaderas de los pobres. S\u00f3lo con este precio el dinamismo de la generosidad y de las relaciones entre los hombres tendr\u00e1 una fuerza que sobrepasa al hombre.<\/p>\n<p><em>\u00bfVicente de Pa\u00fal tuvo una visi\u00f3n espiritual de los pobres?<\/em><\/p>\n<p>Para comprender c\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal vio a los pobres, es indispensable situar su acci\u00f3n y su pensamiento con respecto a los desdichados dentro de su experiencia y de su fe.<\/p>\n<p>Para conseguirlo, es menester, en primer lugar, deshacernos de la manera abstracta que tenemos de ver el mal, la miseria, simple\u00admente como un problema. Para Vicente de Pa\u00fal el mal no se plan-<\/p>\n<p><strong><sup>14<\/sup><\/strong> Cf. Mt 25, 40; S.V. XIII, 427-428; V, 615; IX, 253, 324, 332; X, 126, 610, 680; VI, 496-497.<\/p>\n<p><strong><sup>15<\/sup><\/strong> Cf. S.V. IX, 253; X, 109.<br \/>\n<strong><sup>18<\/sup><\/strong> Cf. S.V. IX, 252.<\/p>\n<p><strong><sup>17<\/sup><\/strong> Cf. S.V. IX, 88; X, 680-682.<\/p>\n<p><strong><sup>18<\/sup><\/strong> L. Abelly, 1, 1. III, 121.<\/p>\n<p><em>Los pobres vistos por Vicente de Pa\u00fal 279<\/em><\/p>\n<p>tea como un problema, en concreto no pone en juego la cuesti\u00f3n de la existencia de Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, los pobres no son \u00fanicamente los desprovistos de re\u00adcursos econ\u00f3micos, ni tampoco los \u00abpobres de esp\u00edritu\u00bb. En rea\u00adlidad son todos los que sufren a causa de la miseria, en el sentido m\u00e1s amplio de <em>esta palabra. <\/em>Vicente evolucion\u00f3 mucho de un t\u00e9r\u00admino al otro de su existencia, y en esta evoluci\u00f3n encontramos la diversidad de sus obras, de sus instituciones, de su acci\u00f3n y de sus m\u00e9todos. Pero ante todo encontramos en esta evoluci\u00f3n el car\u00e1c\u00adter espiritual de la pobreza y de los pobres en Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>No solamente vio el car\u00e1cter sociol\u00f3gico de la pobreza y de los pobres, sino su car\u00e1cter espiritual, lo cual es una gran riqueza. Vicente de Pa\u00fal no tuvo, en efecto, una visi\u00f3n sociol\u00f3gica rigurosa de la pobreza, y lo que vio en su tiempo no se puede trasplantar al nuestro. Pero tuvo una visi\u00f3n eclesial del pobre y esta visi\u00f3n es trasladable y adaptable. No se encaden\u00f3 con ninguna forma socio\u00adl\u00f3gica, se tiene la prueba en la gran variedad de pobres socorridos y en la gran diversidad de medios empleados para dirigirse a ellos.<\/p>\n<p>Para poder comprender la flexibilidad de Vicente de Pa\u00fal, su participaci\u00f3n al ritmo de la vida de Dios en este mundo, su pre\u00adocupaci\u00f3n de \u00abhacer efectivo el evangelio\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>20<\/sup><\/span>, se requiere no ol\u00advidar que este capell\u00e1n-misionero de los Gondi lleg\u00f3 a ser un hom\u00adbre de iglesia que respondi\u00f3 a las necesidades de los hombres de su tiempo. Su constante intuici\u00f3n, penetrando cada d\u00eda m\u00e1s pro\u00adfundamente en el mundo, le invitaba a ponerse m\u00e1s definitivamen\u00adte al servicio de Dios. Pero el servicio a Dios en este mundo no se realiza m\u00e1s que a condici\u00f3n de continuar la obra creadora de Dios y la misi\u00f3n de Cristo, evangelizador de los pobres. En re\u00adlaci\u00f3n con esta misi\u00f3n divina se debe comprender todo, amar to\u00addo, organizar todo.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> S\u00f3lo una vez encontramos en las 8.000 p\u00e1ginas de la obra de Vi\u00adcente de Pa\u00fal una interrogaci\u00f3n que puede traducirnos m\u00e1s un movimiento de sentimiento, de compasi\u00f3n, de dolor, que un problema de fe: \u00ab&#8230;S\u00ed, hace veinte dios que ellos (los pobres campesinos de las fronteras) soportan continuamente la guerra; si han sembrado, no tienen seguridad de cosechar; vienen los ej\u00e9rcitos saqueando y robando, y lo que el soldado no ha robado, lo arrebatan los sargentos y se lo llevan. \u00bfQu\u00e9 hacer despu\u00e9s de \u00e9sto? \u00bfEn qu\u00e9 venir a parar? No hay m\u00e1s remedio que morir. \u00a1Si hay una religi\u00f3n verdadera! \u00a1Dios me lo perdone! Hablo materialmente. Es entre los pobres, es en estos pobres campesinos en quienes se conserva la verdadera reli\u00adgi\u00f3n&#8230;\u00bb: S.V. XI, 200-201.<\/p>\n<p>20 Cf. S.V. XII, 84, 90.<\/p>\n<p><em>280 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal el esp\u00edritu de Jesucristo es \u00abcaridad per\u00adfecta\u00bb, \u00abamor al Padre\u00bb y \u00abamor humillado\u00bb a los hombres. La iglesia, que contin\u00faa el misterio de Cristo, debe revelar y prolongar este amor fiel y misericordioso. Ella es la iglesia pobre y la iglesia de los pobres. Ciertamente que esta iglesia no puede rechazar a nadie, pero su predilecci\u00f3n se concentra en los pobres. La inspira\u00adci\u00f3n verdadera para \u00e9l no es otra que la presencia del misterio de Cristo en los pobres. En ella encontramos la fuente de su riqueza, los recursos de su vitalidad, el ritmo de su evoluci\u00f3n. El genio del cristianismo no tiene para Vicente m\u00e1s que una ambici\u00f3n: \u00abva\u00adciarse de s\u00ed mismo para llenarse de Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>. Pero fueron los po\u00adbres quienes le marcaron el ritmo de su existencia, le vaciaron de s\u00ed mismo, le ayudaron a llenarse de Dios. Fueron ellos quienes le sensibilizaron a esta gracia humillante e inspiradora, que permite al hombre abrirse a la bondad, a la riqueza de Dios.<\/p>\n<p>En la l\u00ednea de abertura de Vicente de Pa\u00fal a los dem\u00e1s, hay una constante que aparece desde el comienzo de su estrategia di. n\u00e1mica de la caridad: <em>la preocupaci\u00f3n por los m\u00e1s abandonados, los m\u00e1s desamparados, los m\u00e1s pobres. <\/em>En la asistencia de la caridad, los m\u00e1s abandonados tendr\u00e1n siempre el lugar privilegiado. En la entrega a esta categor\u00eda de pobres, el m\u00e1s m\u00ednimo detalle de ternura y de servicio es el signo m\u00e1s claro que impide a \u00abla caridad\u00bb dege\u00adnerar en sacrilegio. La \u00abcaridad\u00bb de Vicente de Pa\u00fal impide con\u00advertir a los pobres en instrumentos de proselitismo. El destierra para siempre el ego\u00edsmo nauseabundo que utiliza la miseria de los dem\u00e1s como un rebosadero de la piedad, como un vertedero de la ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>Su preocupaci\u00f3n por los pobres, de los que nadie se ocupa, nos puede afirmar en esta visi\u00f3n espiritual de los pobres, al mismo tiempo que nos revela el criterio de su acci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span> y la profundidad de su pertenencia a la iglesia.<\/p>\n<p>Cuando sabe que \u00e9l, Vicente de Pa\u00fal, debe remediar la igno\u00adrancia de los <em>campesinos abandonados, <\/em>\u00abla pobre gente de los cam\u00adpos\u00bb que \u00abmuere de hambre y se condena\u00bb, lo hace porque los juzga los m\u00e1s abandonados de la sociedad, incluso aunque tengan sacerdotes en sus parroquias. Para \u00e9l, los pobres son los campesi nos, los que no habitan en la ciudad. En este aspecto est\u00e1 en con-<\/p>\n<p>21 S.V. XI, 2.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Cf. S.V. XII, 90.<\/p>\n<p><em>Los pobres vistos por Vicente de Pa\u00fal 281<\/em><\/p>\n<p>tradicci\u00f3n con Sully, Richelieu y S\u00e9guier que ven pobres en otras partes. <em>Pero \u00e9l ve un bloqueo psicol\u00f3gico de finalidad apost\u00f3lica y social .sobre el campesino. <\/em>Fundado en esta idea organiza la Con\u00adgregaci\u00f3n de la misi\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>. Su pol\u00edtica de sabio le lleva a observar con detalle, a obstinarse. Su obstinaci\u00f3n en profundizar en lo inme\u00addiato, en el detalle, no le impide contemplar el horizonte que se ampl\u00eda continuamente. Desea, es su manera de obrar, solucionar los casos particulares por una organizaci\u00f3n; quiere llegar al fondo del mal y, en este camino de ahondamiento, descubre que se re\u00adquiere sanear el cuerpo sacerdotal ignorante y vicioso <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>. Un mo\u00advimiento profundo se instala en su conciencia: cuanto m\u00e1s se pu\u00adrifica, mejor ve. Purificado por la gracia y la miseria de los dem\u00e1s, vuelve a dar a la iglesia su verdadero sentido, el <em>sentido de los po\u00adbres, <\/em>y comienza todo un movimiento. El adquiere una visi\u00f3n evan\u00adg\u00e9lica de los pobres.<\/p>\n<p>En la perspectiva vicenc\u00edana los pobres nos descubren y nos juzgan al ser constituidos testigos irrefutables de la \u00abjusticia\u00bb de Dios, del amor humillado y doloroso de la encarnaci\u00f3n, de la reden\u00adci\u00f3n. Al mismo tiempo son el s\u00edmbolo de nuestra pobreza, de lo que somos ante Dios.<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n vicenciana, en lo que respecta a \u00e9l personal\u00admente, el pobre guarda su coraz\u00f3n libre para lo esencial. No est\u00e1 obstruido, sino totalmente disponible a la voluntad de Dios y a las realizaciones de su designio sobre el mundo. La esperanza del rei\u00adno puede invadirle, incluso si llega a descubrirla y a encontrarla a trav\u00e9s del sufrimiento: \u00abLo que me queda de la experiencia que tengo, es el juicio que he hecho siempre de que la verdadera re-<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. S.V. XII, 79-83.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Cf. S.V. XII, 83-84, 85-86, 89-90. Partiendo de la misi\u00f3n dada en Folleville, Vicente de Pa\u00fal intenta remediar la miseria de los campesinos abandonados y mejorar la situaci\u00f3n de los sacerdotes. En 1625 (el 17 de abril) firma el contrato de la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n. En 1628 (julio) conversa con monse\u00f1or Pottier, obispo de Beauvais, acerca de de la formaci\u00f3n del clero, el mes de septiembre comienza la obra de los ordenandos. En 1633 inaugura la organizaci\u00f3n de las conferencias eclesi\u00e1sticas llamadas de los \u00abMartes\u00bb, que re\u00fanen a los sacerdotes en el ministerio. En 1641, la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n abre un seminario en Par\u00eds. A partir de 1643, nombrado miembro del Consejo de conciencia del reino, Vicente em\u00adprende la obra tan delicada de la renovaci\u00f3n de los religiosos y del episco\u00adpado. Estas empresas, si se las mira de cerca, no son m\u00e1s que el desarrollo natural de la actividad misionera de Vicente de Pa\u00fal, de su preocupaci\u00f3n por evangelizar a los \u2022pobres.<\/p>\n<p><em>282 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>ligi\u00f3n, la verdadera religi\u00f3n, padres, la verdadera religi\u00f3n, se en\u00adcuentra entre los pobres. Dios los enriquece con una fe viva; creen, palpan, saborean las palabras de vida. Jam\u00e1s los ver\u00e1n en sus en\u00adfermedades, aflicciones y penurias encolerizarse por impaciencia, murmurar y quejarse; nada de eso, o raramente.<\/p>\n<p>\u00abDe ordinario, conservan la paz en los disturbios y penas. \u00bfCu\u00e1l es la causa de esto? La fe. \u00bfPor qu\u00e9? Porque son sencillos, Dios hace abundar en ellos las gracias que reh\u00fasa a los ricos y sa\u00adbios del mundo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En lo que nos concierne, el pobre es la imagen de Cristo, el recuerdo molesto, quiz\u00e1s, pero exacto de lo que realmente somos delante de Dios, sean los que sean los disfraces bajo los cuales tra\u00adtamos de ocultar nuestra pobreza radical de criatura y de pecador, de ser humano destinado a la limitaci\u00f3n, a la soledad. Todos so\u00admos pobres delante de Dios y no encontramos nuestro verdadero equilibrio m\u00e1s que adquiriendo esta actitud de pobreza radical de la cual, con frecuencia, la posesi\u00f3n de bienes nos hace incapaces <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>26<\/sup><\/span>. Vicente lo comprendi\u00f3 perfectamente y experiment\u00f3 la ley del mundo espiritual: la necesidad de ser y de reconocerse despro\u00advisto de recursos para que Dios nos levante hasta \u00e9l. \u00abDios se revela en la pobreza\u00bb.<\/p>\n<p>Es cierto que el ideal no consiste en carecer, en no tener (el masoquismo es una perversi\u00f3n y vivir a expensas de los dem\u00e1s puede ser carencia de vitalidad humana), sino en permanecer libre<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> S.V. XII, 170-171; cf. S.V. XI, 200-201.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> A uno de sus misioneros que le expon\u00eda un d\u00eda la pobreza de su casa, le pregunt\u00f3:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00ab\u00bfQu\u00e9 hace usted, padre, cuando le falta lo necesario para la comu\u00adnidad? \u00bfRecurre a Dios?<\/li>\n<li>A veces, s\u00ed, respondi\u00f3 el padre.<\/li>\n<li>Pues bien, le replic\u00f3, mire lo que hace la pobreza, nos obliga a pen\u00adsar en Dios y a elevar nuestro coraz\u00f3n hacia \u00e9l, mientras que si estuvi\u00e9se\u00admos en la comodidad, quiz\u00e1s nos olvidar\u00edamos de Dios. Por eso tengo gran alegr\u00eda cuando la pobreza real se practica en nuestras casas. Oculta en esta pobreza hay una gracia que no conocemos.<\/li>\n<li>Pero, le insisti\u00f3 el padre, usted procura el bien a los dem\u00e1s pobres y abandona a los suyos.<\/li>\n<li>Ruego a Dios, le dijo Vicente de Pa\u00fal, que le perdone estas pala\u00adbras, veo claramente que las ha dicho con toda ingenuidad; pero sepa que jam\u00e1s seremos m\u00e1s ricos, \u2022que cuando seamos semejantes a Jesucristo\u00bb: L. Abelly, 1, III, 276.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal, los bienes temporales matan el celo y desarrollan la avaricia: cf. L. Abelly, 1, 1. III, 275-276.<\/p>\n<p><em>Los pobres vistos por Vicente de Pa\u00fal 283<\/em><\/p>\n<p>en la abundancia y en la privaci\u00f3n a ejemplo de Jesucristo y de san Pablo. Sin embargo la pobreza material, la condici\u00f3n humilla\u00adda, constituyen disposiciones favorables para llegar a ser los ver\u00addaderos \u00abpobres de Y\u00e1hv\u00e9\u00bb. Ser\u00eda necesario revelar a Jesucristo a estos pobres. El es la plenitud de lo que en ellos se encuentra ya en imagen. En consecuencia, si tenemos sentido de la solidaridad humana y de las exigencias evang\u00e9licas, nos sentimos juzgados y nos juzgamos a nosotros mismos. Este juicio puede hacernos co\u00adbrar conciencia de una realidad: los pobres pueden ser medio o ca\u00admino para encontrar a Cristo.<\/p>\n<p>El amor, que Vicente concibe por Dios, est\u00e1 incluido en el don de s\u00ed mismo hedho a Dios para servir al pr\u00f3jimo pobre y aban\u00addonado. En esta forma de extensi\u00f3n de Dios en sus im\u00e1genes vi\u00advas, Vicente puede conferirle el bien que reclama el amor que le tiene. Comprendi\u00f3 perfectamente que Dios le dio, por decirlo as\u00ed, al pr\u00f3jimo pobre para amar en su lugar. Profundiz\u00f3 en la revela\u00adci\u00f3n evang\u00e9lica, donde no solamente el amor a Dios aparece unido al amor al pr\u00f3jimo, sino que est\u00e1 envuelto en \u00e9l <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A la mirada de Vicente de Pa\u00fal, los pobres aparecen, en pri\u00admer lugar, como una forma de \u00absacramento\u00bb del encuentro con Dios. En ese momento se convence que su caminar hacia Dios debe pasar a trav\u00e9s de ellos. Liberado de s\u00ed mismo, en el momento de dar toda su vida a Dios para el servicio de los pobres, quiere imi\u00adtar a Cristo que est\u00e1 presente en los pobres y es totalmente para ellos. Los pobres le ayudar\u00e1n a desplegar en \u00e9l un <em>movimiento de compasi\u00f3n, <\/em>un <em>movimiento de acci\u00f3n y de vida, <\/em>un <em>movimiento de fe, <\/em>porque estas miserias ambulantes son \u00abCristo\u00bb, los \u00abpredilec\u00adtos de Dios\u00bb, y \u00abnosotros somos indignos de ofrecerles nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb.<\/p>\n<p>Como siempre Cristo descifra la realidad de los pobres. \u00abNa\u00adda me agrada si no es en Jesucristo\u00bb, declara Vicente de Pa\u00fal. Los pobres s\u00f3lo le agradan en Jesucristo. A la mirada de Vicente los pobres merecen el m\u00e1s profundo respeto, porque su mirada es iluminada por la luminosidad de la fe.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo resumir el secreto de Vicente de Pa\u00fal, su visi\u00f3n de<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Cf. S.V. XII, 262-263. Ser\u00eda interesante leer toda la conferencia sobre la caridad del 30 de mayo de 1659: S.V. XII, 260-276. \u00abDebemos unirnos al pr\u00f3jimo por caridad para unirnos a Dios por Jesucristo\u00bb, afirma Vicente de Pa\u00fal: S.V. XII, 127.<\/p>\n<p><em>284 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>los pobres? Toda f\u00f3rmula ser\u00eda inexacta, porque ocultar\u00eda, sin que\u00adrerlo, la riqueza desbordante que intentar\u00eda aclarar. Si quisi\u00e9ramos resumir el secreto de Vicente con respecto a su visi\u00f3n de los po\u00adbres, tomar\u00edamos prestadas algunas palabras de este pobre de Dios:<\/p>\n<p>\u00abDios ama a los pobres y, en consecuencia, ama a quienes aman a los pobres, porque cuando se quiere a alguien, se tiene afecto por sus amigos y servidores. Pero, la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda de la misi\u00f3n trata de ocuparse con <em>afecto de servir a los pobres, que son los predilectos de Dios, <\/em>y de esta manera tenemos motivo de esperar que, por amor a ellos, Dios nos amar\u00e1. Vayamos, pues, hermanos m\u00edos, y ocup\u00e9monos con nuevo amor en servir a los pobres, e in\u00adcluso busquemos a los m\u00e1s pobres y a los m\u00e1s abandonados; re\u00adconozcamos delante de Dios que son nuestros se\u00f1ores y maestros, y que somos indignos de ofrecerles nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Si admiramos estas palabras de Gandhi: \u00abCada uno de nosotros mirar\u00eda entonces a los dem\u00e1s como igual a s\u00ed mismo y los reunir\u00eda en la red de seda del amor\u00bb <sup>28<\/sup>, si Bossuet proclama en el p\u00falpito: \u00aben la iglesia los pobres son ricos y los ricos sus servidores\u00bb, pre\u00adferimos la declaraci\u00f3n de uno de los primeros clientes de los pobres, Vicente de Pa\u00fal: \u00abEl hijo de Dios, que quiso ser pobre, nos es representado por los pobres\u00bb \u00ab. \u00abNuestra herencia son los pobres\u00bb. \u00abSon los predilectos de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Aspecto b\u00edblico-teol\u00f3gico: Predilecci\u00f3n de Dios por los pobres<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 se fundamenta, hablando de Dios y de Cristo, el amor que busca con predilecci\u00f3n a los peque\u00f1os, a los humildes, a los menesterosos? (cf. Lc 15, 3-11; Mt 18, 12-14; Jri 19, 1-8) \u00bfQu\u00e9 les relaciona de manera especial con los desdichados? La \u00abteolo\u00adg\u00eda\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span> y la cristolog\u00eda pueden iluminar todo un aspecto del antiguo y del nuevo testamento \u2014manifestaci\u00f3n constante de la fuerza y de la gracia de Dios con respecto al movimiento y esperanza de los pobres\u2014, todo un aspecto de la vida de la iglesia.<\/p>\n<p>La encarnaci\u00f3n es ante todo un hecho de la \u00abeconom\u00eda de la salvaci\u00f3n\u00bb de que habla san Pablo (Ef 1, 3-14). <em>Significa, que Dios,<\/em><\/p>\n<p>28 S.V. XI, 392-393.<\/p>\n<p>Citado seg\u00fan L. J. Lebret en <em>Le drame du sibcle, <\/em>Paris 1960, 70.<\/p>\n<p>30 S.V. XI, 32.<\/p>\n<p>31 J. Dupont, <em>Les b\u00e9atitudes <\/em>II, 91-123.<\/p>\n<p><em>Los pobres vistos por Vicente de Pa\u00fal 285<\/em><\/p>\n<p><em>por medio de Cristo, se da a los pobres. <\/em>Jesucristo, DiosJhombre, coima la miseria de la humanidad pobre. La bienaventuranza de los pobres, permaneciendo ante todo \u00abteologal\u00bb, viene a ser \u00abcris-tol\u00f3gica\u00bb (cf. Dt 26; Lc 6, 20-24; Mt 5, 3-12).<\/p>\n<p>Dios es amor, es gracia. La gracia es libertad. Pero si la gracia, por su car\u00e1cter de libertad y de trascendencia, habita con lo d\u00e9bil lo mismo que con lo sublime, es menester decir que su movimiento profundo de amor y de condescendencia la inclina a venir hacia lo m\u00e1s bajo y lo m\u00e1s miserable. El amor gratuito de Dios es el teclado en el cual se toca el himno cotidiano de nuestras relaciones con Dios; su misericordia es la clave de un pentagrama en el cual se inscribe le relaci\u00f3n entre Dios y el hombre (cf. Is 49, 15).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los destierros y en el interior de sus pruebas puri\u00adficadoras, que no son m\u00e1s que signos tr\u00e1gicos y mortales de la des\u00adgarradura, permanece la realidad inmortal del amor de Dios para con su pueblo, porque Yahv\u00e9 es siempre \u00abDios misericordioso y clemente, lento a la c\u00f3lera y rico en misericordia y fidelidad\u00bb (Ex 34, 6; cf. Sal 145, 8-9; 116, 5). Yahv\u00e9, al mismo tiempo que esposo, es padre, en quien el \u00abhu\u00e9rfano encuentra compasi\u00f3n\u00bb (Os 14, 4), un padre cuyas entra\u00f1as se conmueven por su hijo ( Jer 31, 20). Si el autor del libro de Isa\u00edas compara la ternura misericordio\u00adsa de Dios a la de una madre, si Yahv\u00e9 quiere a los suyos con to\u00addas sus entra\u00f1as, es porque han salido de alguna manera de su seno (Is 46, 3-4). Hay pues en la gracia, y en Dios en cuanto que es amor gratuito, no s\u00f3lo el estar con lo m\u00e1s peque\u00f1o, sino una inclinaci\u00f3n a ir hacia lo m\u00e1s pobre, lo m\u00e1s miserable. No es en raz\u00f3n de la bondad pose\u00edda por alguien, por lo que ama el amor gratuito de Dios, sino porque alguien es pobre y miserable <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>. Por eso Dios considera y ama a los pobres, no en raz\u00f3n de sus m\u00e9ritos, sino porque son pobres y \u00e9l es liberador de toda opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero lo que Dios es en su amor profundo y, sobre todo, lo que Dios es para nosotros, en cuanto gracia, nos ha sido revelado en Jesucristo. Cuando Dios se nos revela definitivamente en su Hijo \u00bfqu\u00e9 descubrimos?<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> Cf. J. G. Gourbillon <em>La mis\u00e9ricorde dans la Bible, en L&#8217;\u00e9vangile de la mis\u00e9ricorde, <\/em>Paris 1964, 109-125; L. Cerfaux, <em>La mis\u00e9ricorde de Dieu dans la pens\u00e9e de saint Paul, <\/em>en <em>L&#8217;\u00e9vangile de la mis\u00e9ricorde, <\/em>135-146; J. Guillet, <em>Les gestes de mis\u00e9ricorde de J\u00e9sus-Christ, <\/em>en <em>L&#8217;\u00e9vangile de la mi-s\u00e9ricorde, <\/em>147-156; J. Dupont, <em>Les b\u00e9atitudes II, 142.<\/em><\/p>\n<p><em>286 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas anunciado como mes\u00edas de los pobres y mes\u00edas pobre<\/em><\/p>\n<p>Es el siervo de Yahv\u00e9 que sufre (cf. Is 42, 2-3; 49, 46; 52, 13; 53, 12). Este siervo pobre ser\u00e1 el liberador por medio de la cruz; vencer\u00e1 la miseria asumi\u00e9ndola. El Verbo se hace hombre y asume la condici\u00f3n de esclavo para salvar a los esclavos del pecado. Seg\u00fan los textos de Isa\u00edas, que llegan a lo m\u00e1s profundo del anuncio del mes\u00edas, \u00e9l es verdaderamente el siervo humilde y manso, pobre, que carga sobre \u00e9l todas nuestras miserias. En el servicio, hecho a los hombres, aparece como el servidor de Dios.<\/p>\n<p>El drama espiritual de los contempor\u00e1neos de nuestro Se\u00f1or, incluidos en ellos a los ap\u00f3stoles, ser\u00e1 no querer aceptar a un me-s\u00edas pobre, humilde, doliente (cf. Mt 16, 22). Pero Jes\u00fas prefiere la pobreza, la sencillez, la obediencia, a toda riqueza humana (cf. Mt 4, 1-11). Y declara: \u00abQuien gobierna debe comportarse como el que sirve\u00bb (Lc 22, 24-26).<\/p>\n<p><em>El Hijo encarnado se hace el misionero de Dios <\/em>(cf. Is 61, 1-2; Lc 4, 18). Enviado por el Padre para predicar un \u00aba\u00f1o de gracia\u00bb, el \u00abevangelio del reino\u00bb (cf. Mt 4, 23; 9, 35), lo realiza con una fidelidad total, hasta tal punto que su ense\u00f1anza, lo mismo que su vida, son la manifestaci\u00f3n y la realizaci\u00f3n perfectas de la voluntad del Padre (cf. Jn 7, 16-17; Mt 26, 54). Esta proclamaci\u00f3n de la \u00abpalabra de salvaci\u00f3n\u00bb (cf. Hech 13, 26) no s\u00f3lo revela el amor gratuito del Padre, sino la \u00abliberaci\u00f3n total\u00bb del hombre, la instau\u00adraci\u00f3n de la \u00abjusticia de Dios\u00bb en favor de los pobres y oprimidos (cf. Lc 4, 18-19; 7, 18-24; Mc 1, 14-15; Rom 1, 16 s). Para reali\u00adzar esta liberaci\u00f3n, el que estaba en la riqueza, en la gloria (cf. 2 Cor 8, 9; Jn 17, 5) se puso a existir con los pobres, los humil\u00addes, los desheredados&#8230; Se comprometi\u00f3 en nuestra historia hu\u00admana hasta anonadarse y asumi\u00f3 la miseria humana para destruirla. La persona y el mensaje de Cristo manifiestan una nueva presencia de Dios en la historia (cf. Mc 1, 27-28; 2, 12), presencia que la iglesia debe continuar hasta el fin de los d\u00edas.<\/p>\n<p><em>Cristo no vino para ser servido, sino para dar su vida para re\u00addenci\u00f3n de muchos (Mc <\/em>10, 45). Al ofrecerse voluntariamente en sacrificio, como \u00abel cordero que quita el pecado del mundo\u00bb (Jn 1, 29), \u00abnos ha absuelto de nuestros pecados por la virtud de su sangre\u00bb (Ap 1, 5). Por su muerte Cristo arranca al hombre del<\/p>\n<p><em>Los pobres vistos por Vicente de Pa\u00fal 287<\/em><\/p>\n<p>pecado, causa \u00faltima de toda miseria personal y social, y re-crea el hombre nuevo (cf. Rom 13, 14; Col 3, 10; Ef 4, 24).<\/p>\n<p><em>Jesucristo se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza <\/em>(2 Cor 8, 9). Cristo fue pobre, humilde, despreciado, vivi\u00f3 en la oscuridad, trabaj\u00f3 con sus manos, vivi\u00f3 fraternalmente con los hom\u00adbres. Dio, d\u00eda tras d\u00eda, sus fuerzas, su tiempo, su vida, con el fin de realizar la redenci\u00f3n de los hombres. Lo que \u00e9l hizo, la iglesia debe continuarlo. Quiere que la iglesia comparta esta miseria en el anuncio y en el testimonio desinteresado de la obra de la libe\u00adraci\u00f3n, de la salvaci\u00f3n. Entonces la iglesia ser\u00e1 la misionera de Je\u00adsucristo y la sierva de todos los hombres, en quien habita, en lo m\u00e1s profundo de la debilidad, la fuerza de Jesucristo (cf. 2 Cor 12, 9).<\/p>\n<p><em>En el movimiento de la encarnaci\u00f3n Cristo desciende hasta lo m\u00e1s bajo de la existencia humana: la muerte <\/em>(cf. Fil 2, 6-11). Cristo nos ense\u00f1a en la \u00abkenosis\u00bb de su encarnaci\u00f3n hasta d\u00f3nde llega su amor por los hombres <em>y <\/em>hasta d\u00f3nde le conduce su participaci\u00f3n en la miseria humana. Por eso en su descenso llega hasta la muerte y experimenta en ella lo m\u00e1s profundo de la soledad y de la limita\u00adci\u00f3n humanas. Entonces comienza su segundo movimiento, no de descenso sino de subida: \u00abEl mismo que baj\u00f3 es el que subi\u00f3\u00bb (Ef 4, 10). El mismo ritmo se encuentra en el \u00abhimno\u00bb de la carta a los filipenses: Cristo, \u00abexistiendo en la forma de Dios, no juzg\u00f3 tesoro codiciable mantenerse igual a Dios, antes se anonad\u00f3, tomando la forma de siervo y haci\u00e9ndose semejante a los hombres; y en la condici\u00f3n de hombre se humill\u00f3, haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exalt\u00f3&#8230;\u00bb para hacer de \u00e9l Se\u00f1or de todo lo que hay en el cielo, en la tierra, en los abismos, es decir de todo lo que recorri\u00f3 (Fil 2, 6-11).<\/p>\n<p>El himno de Filipenses est\u00e1 introducido por estas palabras: \u00abTened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas\u00bb. En esta imitaci\u00f3n nos encontramos en el estado de <em>descenso <\/em>y de <em>servicio. <\/em>Introducirse en este movimiento de encarnaci\u00f3n, es comprometerse en un proceso de transformaci\u00f3n, de liberaci\u00f3n. Este compromiso consiste en descender hasta lo m\u00e1s bajo, en po\u00adnerse a existir con los pobres.<\/p>\n<p><em>288 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>RESPONSABILIDAD CON RESPECTO A LOS POBRES<\/li>\n<\/ol>\n<p>Ejerced lo que ten\u00e9is, incluso si no sab\u00e9is, si no sent\u00eds lo que ten\u00e9is, podr\u00eda decirnos Vicente de Pa\u00fal, cuando queremos medir nuestra responsabilidad con respecto a los pobres y comprender al hombre, al pobre, partiendo de Dios.<\/p>\n<p>Si queremos caracterizar, someramente, el esp\u00edritu de Vicente de Pa\u00fal, es decir, su manera de ver y de interpretar al hombre, nos vemos obligados a abordar este esp\u00edritu bajo tres perspectivas.<\/p>\n<p><em>La primera de estas perspectivas concierne a la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre. <\/em>La revelaci\u00f3n manifiesta que el hombre es crea\u00addo a \u00abimagen y semejanza\u00bb de Dios. Lo que quiere decir que el hombre termina por reconocerse en la mirada de Dios, de quien es imagen. Por eso su desarrollo y su confianza no se apoyan sola\u00admente en s\u00ed mismo. Este desarrollo y esta confianza deben estar orientadas por alguien. Se requiere, con frecuencia, desconfiar de s\u00ed mismo para apoyarse en Dios y abrirse a \u00e9l. Pero nadie puede desprenderse de sus errores, si no consiente en darse a Dios, abrirse a nuevas perspectivas, no permanecer cerrado. Lo mejor que hay en nosotros es la gracia de Dios. Se requiere, pues, que Dios revele su existencia y prosiga su acci\u00f3n a tra\u00adv\u00e9s del hombre. El genio del cristianismo, para Vicente de Pa\u00fal, no tiene m\u00e1s que una ambici\u00f3n: \u00abvaciarse de s\u00ed mismo para lle\u00adnarse de Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>. Si esta perspectiva manifiesta la \u00abnada\u00bb de la criatura ante Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>, tambi\u00e9n hace comprender al hombre par\u00adtiendo de Dios. El hombre no es solamente lo que aparece, sino lo que Dios ve en \u00e9l y quiere de \u00e9l: su desarrollo hasta la eternidad, la \u00abnada capaz de Dios\u00bb.<\/p>\n<p><em>La segunda perspectiva concierne a la antropolog\u00eda, <\/em>es decir, la manera de concebir al hombre. Vicente de Pa\u00fal insiste, y esto nos parece original en el siglo xvii, en la necesidad del trabajo <em>y <\/em>de la acci\u00f3n. Para \u00e9l, el hombre debe continuar en el tiempo la obra de Dios. Lo que est\u00e1 en juego a trav\u00e9s de la acci\u00f3n del hom\u00adbre, es el designio de Dios. Es necesario amar como Dios nos ama, y Dios nos ama con un rostro de trabajador. El hombre, en<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Cf. S.V. XI, 1-2, 312; XII, 154.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> S.V. XII, 207.<\/p>\n<p><em>Responsabilidad con respecto a los pobres 289<\/em><\/p>\n<p>la perspectiva vicenciana, debe desarrollar la creaci\u00f3n. Los misione\u00adros, lo mismo que las Hijas de Caridad, deben trabajar constante\u00admente para continuar la misi\u00f3n de Jes\u00fas, y esta misi\u00f3n es revela\u00adci\u00f3n del amor activo de Dios <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>, la aplicaci\u00f3n concreta de la \u00abjusti\u00adcia\u00bb y \u00abmisericordia\u00bb de Dios en beneficio de la esperanza de los pobres.<\/p>\n<p><em>La tercera perspectiva orienta la relaci\u00f3n entre los hombres. <\/em>La caridad, proclama Vicente de Pa\u00fal en la conferencia del 30 de mayo de 1659 a los misioneros, es \u00abdesarrollo\u00bb, \u00abpurificaci\u00f3n\u00bb de la naturaleza. La gracia completa en el cuerpo m\u00edstico de Cristo la unidad universal, la solidaridad, inscritas en la naturaleza hu\u00admana. Esta gracia se desarrolla en la misericordia, en la compasi\u00f3n. Misericordia y compasi\u00f3n hacen sentir y vivir la realidad del cuer\u00adpo m\u00edstico. Quienes ejercen la compasi\u00f3n no son carga para nadie y ayudan a los dem\u00e1s. Quienes practican la gratitud se desgastan por los dem\u00e1s, incluso pagando con sus propias personas.<\/p>\n<p>Esta perspectiva proporciona a Vicente de Pa\u00fal una convic\u00adci\u00f3n: jam\u00e1s el hombre est\u00e1 solo. El hombre vive siempre <em>con <\/em>los dem\u00e1s y <em>en <\/em>los dem\u00e1s. Se requiere, en consecuencia, considerarse <em>responsables <\/em>unos de los otros.<\/p>\n<p>Esta convicci\u00f3n es el criterio de la acci\u00f3n, pero es tambi\u00e9n el criterio para saber lo que es el pr\u00f3jimo, el cual nos revela lo que somos. El pr\u00f3jimo, especialmente el pobre, nos revela lo que so\u00admos y lo que deb\u00edamos ser. El pobre, en el misterio de Cristo, juzga lo que hacemos y lo que deber\u00edamos hacer, lo que hemos hecho y lo que hubi\u00e9ramos debido hacer.<\/p>\n<p>Los pobres, de quienes Vicente de Pa\u00fal habla con sus interlo\u00adcutores y a quienes pone en frente de sus existencias, impiden dor\u00admir a las personas de \u00abbuena conciencia\u00bb. Al ser testigos e im\u00e1\u00adgenes de Jes\u00fas, \u00e9ste los constituye abogados acusadores y defen\u00adsores de su propia causa. A lo largo del proceso los pobres se le\u00advantan para convocarnos ante el tribunal de Dios y de la sociedad. Sus argumentos constatan nuestros gustos refinados con su miseria, nuestro despilfarro con su escasez, nuestro poder con su servilismo, nuestra indiferencia con su abandono. Su sentencia es inapelable. Estos seres, sin derecho a la mirada de la sociedad, son en realidad<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Cf. S.V. XII, 87, 155-156, 307-308; XI, 202; V, 68; IX, 59-60, 244-<\/p>\n<p>246, 324-325, 592-593, 594; X, 563, 667-668.<\/p>\n<p><em>290 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>grandes se\u00f1ores y nosotros somos sus servidores <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>. Abord\u00e1ndolos en esta perspectiva, Vicente exige el renunciamiento a fin de poder hablar, ayudar, comprender a los pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>. Portadores inconscien\u00adtes de las exigencias de la \u00abjusticia de Dios\u00bb, inauguran para nos\u00adotros otro ritmo de existencia, otra manera de existir en los dem\u00e1s, de habitar en Dios.<\/p>\n<p>En la base de la m\u00edstica vicenciana hay, en primer lugar, una toma de conciencia de la responsabilidad. Para madurar, humana y sobrenaturalmente hablando, se requiere tomar una responsabili\u00addad. Esta concientizaci\u00f3n con respecto a los pobres es para Vicente una <em>intuici\u00f3n profunda y creadora: <\/em>\u00e9l ve en los pobres a sus bien\u00adhechores. Estos seres, inicialmente insignificantes, tendr\u00e1n poder sobre \u00e9l, y esto porque jam\u00e1s se servir\u00e1 de ellos como de un ins\u00adtrumento. A trav\u00e9s de las etapas de su caminar, Vicente dar\u00e1 cuer\u00adpo a esta convicci\u00f3n y \u00abeternizar\u00e1\u00bb su experiencia en la m\u00edstica que propone, en la estrategia que aplica.<\/p>\n<p>Esta intuici\u00f3n inicial se traducir\u00e1 en <em>acci\u00f3n: <\/em>su obra caritativa, en <em>instituci\u00f3n: <\/em>los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad, las Cofrad\u00edas de la caridad, en <em>f\u00f3rmula: <\/em>\u00ablos pobres son nuestros se\u00f1ores y maestros\u00bb.<\/p>\n<p>El fundamento m\u00e1s din\u00e1mico, m\u00e1s inmortal, utilizado por Vi\u00adcente de Pa\u00fal para formular esta intuici\u00f3n, es el dato b\u00edblico. El nos re\u00fane en el movimiento del pueblo de Dios, \u00abeste Israel per\u00admanente que vive en la oraci\u00f3n y en la espera&#8230; constantemente en tensi\u00f3n hacia el encuentro con Dios\u00bb &#8216;<span style=\"text-decoration: underline\"><sup>6<\/sup><\/span>. Nos presenta a Cristo como la esperanza de los \u00abpobres de Yahv\u00e9\u00bb. A partir de esta vi-<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Se puede decir que el serm\u00f3n de Bossuet de la <em>eminente dignidad de los pobres <\/em>es la formulaci\u00f3n del pensamiento vicenc\u00edano. Vicente de Pa\u00fal declara: \u00ablos pobres son nuestros se\u00f1ores y maestros\u00bb y \u00absomos indignos de hacerles nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb. Bossuet, este buen disc\u00edpulo de Vi\u00adcente, afirma: \u00abLa iglesia es verdaderamente la ciudad de los pobres&#8230; Los ricos eran extranjeros, pero el servicio a los pobres los naturaliza&#8230; Honra, sirvi\u00e9ndolos, la conducta misteriosa de la divina providencia, que les otorga (a los pobres) los primeros puestos en la iglesia con una prerrogativa tan excelsa que los ricos no son recibidos en ella m\u00e1s que para servirlos&#8230;\u00bb: Bossuet, <em>Sermon de l&#8217;\u00e9minente dignit\u00e9 des pauvres, 18, <\/em>122, 125, 128. Para conocer la influencia de Vicente de Pa\u00fal en Bossuet, cf. J. Calvet, <em>28, <\/em>V, 328-344. Esta influencia escribe Calvet: le revel\u00f3 la acci\u00f3n por la caridad y le hizo palpar la miseria del pueblo y la dignidad del pobre: 328-329. J. Truchet, <em>150, <\/em>I, 28, 30, 299-308; II, 167-174.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Cf. S.V. XII, 302, 305, 307&#8230;<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> A. Gelin, <em>Les pauvres de Yahv\u00e9, <\/em>98.<\/p>\n<p><em>Responsabilidad con respecto a los pobres 291<\/em><\/p>\n<p>si\u00f3n: Cristo enviado a los pobres, Vicente de Pa\u00fal presenta a Cris\u00adto pobre, Cristo presente en los pobres y los pobres presentes en Cristo.<\/p>\n<p>Los pobres son, en consecuencia, el lugar privilegiado del en\u00adcuentro con Dios, la imagen de Cristo, \u00abun sacramento\u00bb de su pro\u00adpia presencia. Su funci\u00f3n es mantener viva en ellos \u00abla marca de Jesucristo\u00bb, quien en su encarnaci\u00f3n, en su vida p\u00fablica y en su pasi\u00f3n asumi\u00f3 la pobreza, el sufrimiento.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l fue la actitud de Vicente de Pa\u00fal ante los pobres? Vi\u00adcente se esfuerza por conocer una situaci\u00f3n que le obliga a tomar opciones cargadas de consecuencias. La primera consiste en mirar de frente su escala de valores. Cuando encuentra la miseria del pr\u00f3jimo, su vida no contin\u00faa como antes. Una vez descubierta la extensi\u00f3n del mal, la miseria corporal y espiritual, se pone en mo\u00advimiento. Comprende que los pobres necesitan la generosidad y el amor de los dem\u00e1s hombres. Podr\u00eda haber sido el autor de esta frase de Pascal, escrita en el <em>Misterio de Jes\u00fas: <\/em>\u00abJes\u00fas est\u00e1 en ago\u00adn\u00eda hasta el fin del mundo: durante este tiempo no se puede dor\u00admir\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>. Estos pobres subalimentados corporal <em>y <\/em>espiritualmente ne\u00adcesitan el pan que alimenta y la verdad que salva. Es preciso in\u00adjertar en ellos una nueva esperanza. Juzgando inaceptable la con\u00addici\u00f3n de estos desdichados, inicia y establece el movimiento de su acci\u00f3n caritativa.<\/p>\n<p>Abord\u00e1ndolos en la perspectiva de la exigencia evang\u00e9lica, des\u00adcubre que su actitud debe ser, <em>en primer lugar, respuesta a una cuesti\u00f3n de fe, antes de ser compromiso a una exigencia de caridad. <\/em>Para \u00e9l la realizaci\u00f3n del misterio de los pobres no es un objeto m\u00e1s de contemplaci\u00f3n o de acci\u00f3n caritativa, sino que se encuen\u00adtra en el centro de sus preocupaciones y de sus intuiciones. Esta concientizaci\u00f3n le <em>abre a los dem\u00e1s e interroga al sentido de su existencia. <\/em>Atento a la gracia de Dios, responsable de las necesida\u00addes de los pobres, Vicente se convence de la necesidad de realizar el designio de Dios: que todo hombre pueda tener una vida digna y los medios para realizar su existencia. Esta l\u00f3gica le obliga a hacer acto de presencia en medio de la miseria de su tiempo.<\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s, <\/em>Vicente de Pa\u00fal siente la pobreza de los campesinos, la miseria de los mendigos, como su \u00abpeso\u00bb <em>y <\/em>su \u00abdolor\u00bb. Su ser<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> B. Pascal, <em>130, <\/em>378, n.\u00b0 919.<\/p>\n<p><em>292 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>no puede soportar esta miseria. Se enfrentar\u00e1 a Mazarino para tratar de reducirla, movilizar\u00e1 las riquezas y los sentimientos de los ricos para disminuirla, emplear\u00e1 a los misioneros y a las Hijas de la Caridad, que los pobres le han hecho crear, para socorrerla. Estos pobres, que le hacen da\u00f1o en lo m\u00e1s profundo de s\u00ed mismo, le proporcionan sentimientos que jam\u00e1s hubiera experimentado sin ellos. Le hacen o\u00edr la palabra de Dios, que le quiere hacer realizar su \u00abpascua\u00bb, su paso, al \u00abmundo nuevo\u00bb en el \u00aborden de la cari\u00addad\u00bb. Recibir\u00e1 un esp\u00edritu nuevo y la fuerza de este esp\u00edritu le inspirar\u00e1 indivisiblemente la humildad y la magnanimidad, la cari\u00addad y la gratitud. Vicente comprender\u00e1 que los pobres merecen el mayor respeto a la mirada de Cristo.<\/p>\n<p>Irrefutable y lac\u00f3nicamente la realidad no concuerda con esta perspectiva. Vicente comprueba que el amor evang\u00e9lico de los po\u00adbres est\u00e1 olvidado, perdido. Observa que quienes se dicen cristia\u00adnos no conocen el rostro verdadero de los pobres. En estas circuns\u00adtancias se compromete y realiza su cometido de hombre de iglesia, que responde a las necesidades de los pobres de su tiempo.<\/p>\n<p>El amor exige un intercambio profundo para llegar a descubrir y comprender al otro. Vicente intenta comprender a los pobres. Esta c.mnprensi\u00f3n es un enriquecimiento para \u00e9l y para ellos. Pero este amor s\u00f3lo puede nacer, cuando alguien se presenta ante los pobres deseoso de su amor: \u00abHagamos lo que queramos, escribe Vicente de Pa\u00fal, nadie creer\u00e1 en nosotros, si no testimoniamos amor y compasi\u00f3n a quienes queremos que crean en nosotros\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Atento a la realidad que camina a su alrededor, Vicente igno\u00adra la abstracci\u00f3n de la pobreza. La ignora fuera de los pobres y de quienes se empobrecen a causa de las <em>realidades hist\u00f3ricas de su tiempo. <\/em>Pero la contempla en los pobres que circulan por Par\u00eds y por otras partes. Iluminado por las exigencias concretas del evan\u00adgelio, \u00abla vive por todo su ser\u00bb, al descubrir en el rostro de estos desheradados el rostro de otro pobre que se oculta en ellos y en \u00e9l. Trabajando por hacer llegar a estos pobres la bendici\u00f3n de Dios, utiliza cristianamente los bienes de su comunidad y los de los ricos haci\u00e9ndolos fructificar en beneficio de los necesitados. Reconociendo a Jesucristo en el porte de estos indigentes, recono\u00adci\u00e9ndose tambi\u00e9n \u00e9l pobre en Jesucristo, sospecha todo lo que de-<\/p>\n<p><strong><sup>8<\/sup><\/strong><strong> S.V. 1, 295.<\/strong><\/p>\n<p><em>Responsabilidad con respecto a los pobres 293<\/em><\/p>\n<p>be hacer. Finalmente termina por encontrar en ellos \u00aba los here\u00adderos de las promesas de Jesucristo, a los distribuidores de sus gracias, a los verdaderos hijos de la iglesia, a los primeros miem bros del cuerpo m\u00edstico\u00bb D.<\/p>\n<p>Como ejes de lo que se puede llamar la revoluci\u00f3n vicenciana de la caridad hay algo m\u00e1s que palabras, algo m\u00e1s que una admi\u00adnistraci\u00f3n de obras. Mucho m\u00e1s profundamente se encuentra una concepci\u00f3n del hombre que consiste:<\/p>\n<p>1.\u00b0 <em>Unir siempre pensamiento y acci\u00f3n: <\/em>\u00abEs necesario que la mano est\u00e9 de acuerdo con el coraz\u00f3n\u00bb. \u00abNo es suficiente tener ca\u00adridad en el coraz\u00f3n y en las palabras, confiesa Vicente de Pa\u00fal, debe manifestarse en las acciones, solamente en la medida que en\u00adgendra el amor en los corazones con los cuales se ejercita, es per\u00adfecta y llega a ser fecunda, entonces gana a todas las personas\u00bb <sup>1<\/sup>\u00b0.<\/p>\n<p>2.\u00b0 <em>Realizar la uni\u00f3n entre los hombres: <\/em>\u00abSi tenemos amor debemos manifestarlo, ayudando a los hombres a amar a Dios y al pr\u00f3jimo, al pr\u00f3jimo por Dios y a Dios por el pr\u00f3jimo&#8230; \u00bfQu\u00e9 me importa amar a Dios, si mi pr\u00f3jimo no le ama?\u00bb. \u00abDebemos unirnos al pr\u00f3jimo por caridad para unirnos a Dios por Jesucris\u00adto\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>. Para Vicente de Pa\u00fal nadie puede desinteresarse de la mi\u00adseria de los hombres. En la iglesia y en la sociedad todos vivimos los unos de los otros. Olvidarlo es renunciar pr\u00e1cticamente a in\u00adsertarse en el cuerpo m\u00edstico de Cristo, a formar parte de la hu\u00admanidad, \u00abes ser peor que las bestias\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>3.\u00b0 <em>Unir <\/em><em>siempre el hombre con Dios. <\/em>Por esta raz\u00f3n no ha\u00adbr\u00e1 don directo a los otros sino a Dios, por ser el intermediario en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Es necesario darse a Dios, repite Vi\u00adcente, para servirle en la persona de los hombres. La exigencia de este don es todo lo contrario del ego\u00edsmo de los hombres y de la enfermedad de los sentimentalismos: \u00abEn este siglo, declara Vicente de Pa\u00fal, hay muchas personas que por tener una aparien\u00adcia piadosa y estar llenas de grandes sentimientos de Dios se que\u00addan satisfechas y cuando se enfrentan con la realidad y se encuen-<\/p>\n<p>Bossuet, <em>Sermon de l&#8217;\u00e9minente dignit\u00e9 des pauvres, <\/em>18, 133. lo S.V. XII, 274.<\/p>\n<p>11 S.V. XII, 262, 127.<\/p>\n<p>12 S.V. XII, 271.<\/p>\n<p><em>294 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>tran ante las ocasiones de obrar, se quedan cortas. Se pavonean de su imaginaci\u00f3n calenturienta; se contentan de las dulces conversa\u00adciones que tienen con Dios en la oraci\u00f3n; hablan incluso de ellas como si fuesen \u00e1ngeles, pero fuera de eso, cuando se trata de trabajar por Dios&#8230; de instruir a los pobres, de ir a buscar a los pobres&#8230; entonces, desgraciadamente, la persona no existe, les falta dinamismo&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal nos ayuda a descubrir la responsabilidad para con los pobres, al entregarnos un secreto de amor y de servicio: \u00abLa mejor manera de asegurar nuestra felicidad eterna es vivir y morir al servicio de los pobres, en los brazos de la providencia y<\/p>\n<p>en un renunciamiento de nosotros mismos por seguir a Jesucris\u00ad<sub>to\u00bb<\/sub> 14<sub>.<\/sub><\/p>\n<p>\u00abNuestro Se\u00f1or es <em>suavidad <\/em>eterna de hombres y de \u00e1ngeles, y es por esta misma virtud por la que debemos intentar ir a \u00e9l, conduciendo a los dem\u00e1s\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>\u00abSomos responsables, si ellos (los pobres) sufren por su igno\u00adrancia y sus pecados, en consecuencia somos culpables de todo lo que sufren, si no sacrificamos toda nuestra vida en instruirlos\u00bb <sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ah!, tendr\u00edamos que vendernos a nosotros mismos, para sa\u00adcar a nuestros hermanos de la miseria\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En este clima la responsabilidad y el amor a los pobres no aparecen como instrumentos de proselitismo. El argumento m\u00e1s convincente es el respeto a los pobres. Se podr\u00eda afirmar que el fondo de la cuesti\u00f3n no consiste en traducir la verdad de la fe en palabras, sino expresarla en actos. Cualquier otra actitud arriesga ser est\u00e9ril, cuando no corre el peligro de ser odiosa. La responsabi\u00adlidad para con los pobres exige el don total de s\u00ed mismo. Todo nuestro ser est\u00e1 comprometido en el amor de Cristo presente en los pobres.<\/p>\n<p>\u00abBusquemos, busquemos, repet\u00eda en otro tiempo Vicente de Pa\u00fal, esto dice preocupaci\u00f3n, esto dice acci\u00f3n\u00bb. En esta b\u00fasqueda continua todo descubrimiento era para \u00e9l una nueva responsabili\u00addad y toda responsabilidad iniciaba en \u00e9l una nueva b\u00fasqueda. Todav\u00eda hoy escuchamos la misma consigna. Este \u00abpobre\u00bb de Dios<\/p>\n<p>1.3 L. Abelly, 1, 1. I, 81, 82; S.V. XI, 40, 41.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> S.V. III, 392.<\/p>\n<p>15 L. Abelly, \/, 1. III, 183.<\/p>\n<p>16 S.V. XI, 202.<\/p>\n<p>17 S.V. IX, 497.<\/p>\n<p><em>Responsabilidad con respecto a los pobres 295<\/em><\/p>\n<p>y este amigo de los pobres no tiene otra palabra que decirnos. Al mismo tiempo nos invita a descubrir en el rostro de los pobres la faz de otro pobre que interroga a nuestra responsabilidad.<\/p>\n<p>Aspecto b\u00edblico-teol\u00f3gico: <em>Responsabilidad cristiana con res\u00adpecto a los pobres.<\/em><\/p>\n<p>La responsabilidad cristiana con respecto a los pobres tiene su origen en el descubrimiento de la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas, que nos juz\u00adgar\u00e1, o m\u00e1s exactamente, que nos juzga en cada momento: \u00abVenid, benditos de mi Padre, tomad posesi\u00f3n del reino preparado para vosotros desde la creaci\u00f3n del mundo&#8230; En verdad os digo que cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a m\u00ed me lo hicisteis&#8230;\u00bb (Mt 25, 31-46).<\/p>\n<p>En Cristo, todas nuestras relaciones con el pr\u00f3jimo son modi\u00adficadas. Presente en todos, su presencia reviste el aspecto de una llamada urgente en la persona del pobre.<\/p>\n<p>Se puede discutir de los valores humanos de la pobreza, pero su valor transcendente reside en que el pobre, prolongando visi\u00adblemente a Cristo, es a su vez, en cuanto imagen de Jes\u00fas-pobre, el testigo de la transcendencia y de la encarnaci\u00f3n del reino <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>. La actitud de los pobres de Yahv\u00e9 consiste en \u00abpermanecer libres frente a la riqueza y al poder, en considerarlos y criticarlos en funci\u00f3n de la esperanza, que habita en su interior\u00bb. En lo m\u00e1s pro\u00adfundo de su opci\u00f3n, se presiente un discernimiento, una cr\u00edtica despiadada, de la que ellos mismos son los primeros en pagar las consecuencias. Esta opci\u00f3n implica que el hombre es algo m\u00e1s que su poder y su poseer; que en la historia del g\u00e9nero humano, adem\u00e1s de lo meramente hist\u00f3rico, existe una imperceptible pre\u00adsencia. Esta presencia se revela en Cristo, que es la pobreza en persona.<\/p>\n<p>Apoy\u00e1ndose en la promesa del Dios de la alianza, y no en los poderosos de este mundo, \u00abque quieren siempre justificarse, im\u00adponerse a los esp\u00edritus y a las conciencias\u00bb, los pobres deben con\u00advertirse para todos en reveladores de la potencia, de la misericor\u00addia y de la justicia de Dios. Esta potencia puede instaurar la jus\u00adticia y el reino de Dios en el hombre y en el mundo. Es energ\u00eda de liberaci\u00f3n y de libertad para transformar radicalmente la exis\u00adtencia humana. Dios lo ha manifestado en Jesucristo, \u00absiervo pa-<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Cf. M. D. Chenu, <em>Paradoxe de la pauvret\u00e9 \u00e9vang\u00e9lique, <\/em>en <em>Th\u00e9ologie de la matibre, <\/em>Paris 1967, 117-119.<\/p>\n<p><em>296 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>ciente\u00bb, reducido al anonadamiento y condenado a muerte: pero era la \u00fanica opci\u00f3n posible de fidelidad a la promesa del Dios-vivo.<\/p>\n<p>La esperanza no habita verdaderamente m\u00e1s que en un cora\u00adz\u00f3n pobre. \u00abHabiendo elegido la pobreza como medio de reden\u00adci\u00f3n, Cristo la consagr\u00f3 como un valor\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span>. Mostr\u00f3 que Dios es el \u00fanico tesoro y la \u00fanica seguridad del pobre. El pobre, en su indi\u00adgencia, es capaz de rendir homenaje a la trascendencia de Dios, cuando acepta este desamparo y se alegra, no de encontrarse en la miseria, sino de poder ser colmado por Dios (of. Flp 3, 7-9).<\/p>\n<p>Si Jes\u00fas declara bienaventurados a los pobres, es porque pue\u00adden ser colmados por Dios. La pobreza radical del hombre es la condici\u00f3n normal de la recepci\u00f3n del don de Dios (cf. G\u00e9n 17, 5; Rom 4, 17-19; 1 Cor 1, 27-29). En este sentido la pobreza hu\u00admana manifiesta la gratuidad y la justicia de Dios salvador. La pobreza permite siempre deducir el valor trascendente del amor.<\/p>\n<p>Dios es absolutamente gratuito y s\u00f3lo quien tiene \u00abalma de pobre\u00bb, \u00abquien tiene conciencia de su incapacidad para satisfacer sus aspiraciones en orden al reino de Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>20<\/sup><\/span>, quien est\u00e1 \u00abcon\u00advencido de su indigencia espiritual y de su necesidad de reden\u00adci\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>21<\/sup><\/span>, puede aceptar a Dios. Es preciso decir que el centro de la teolog\u00eda de la pobreza es siempre la gratuidad y la generosidad de Dios. Vicente de Pa\u00fal experiment\u00f3 esta gratuidad y esta gene\u00adrosidad de Dios.<\/p>\n<p>La formulaci\u00f3n de las bienaventuranzas, en el evangelio de san Mateo y de san Lucas, implica un doble dinamismo:<\/p>\n<ul>\n<li>El primero de estos dinamismos obliga a la iglesia, que debe imitar a Cristo, a realizar todas sus actividades teniendo en cuenta la preocupaci\u00f3n por los pobres y por llevar el evangelio hasta los estratos m\u00e1s \u00ednfimos de la pobreza humana.<\/li>\n<li>El otro aspecto de este dinamismo es afirmar el privilegio de los pobres, sea cual sea su forma de miseria. Este doble mo\u00advimiento din\u00e1mico de la expresi\u00f3n del amor fiel y misericordioso de Dios, de Cristo, invita, evidentemente, a la reflexi\u00f3n y sobre todo a la acci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>.<\/li>\n<\/ul>\n<p><sup>19<\/sup> A. Gelin, <em>Les pauvres de Yahv\u00e9, 152.<\/em><\/p>\n<p>20 J.-M. Lagrange, <em>L&#8217;evangs:e de J\u00e9sus-C,?<sup>4<\/sup>rt, <\/em>Paris 1936, 142.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> G. Feuillet, <em>La b\u00e9atitude de la pauvret\u00e9: La <\/em>Vie Spirituelle (1945) p. 515.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Cf. R. Regamey, <em>Une anthropologie chr\u00e9tienne <\/em>en <em>Eglise et pauvret\u00e9, <\/em>Paris 1965, 117-132.<\/p>\n<p><em>Responsabilidad con respecto a los pobres 297<\/em><\/p>\n<p>No obstante, no es la <em>pobreza, <\/em>y es necesario decirlo claramen\u00adte, quien goza de la buena nueva mesi\u00e1nica: son los <em>pobres <\/em>y <em>los dem\u00e1s desdichados. La pobreza no es un ideal a conseguir, <\/em>como parecen pensarlo algunos de nuestros contempor\u00e1neos, enga\u00f1ados por la abstracci\u00f3n, por un inmovilismo m\u00e1s o menos arbitrario, snobista o anacr\u00f3nico <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>. La antropolog\u00eda cristiana muestra que el desarrollo es una exigencia vital para el hombre. Si se reflexio\u00adnara seriamente en esto, muchos falsos problemas desaparece\u00adr\u00edan <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fines pretende conseguir el evangelio?<\/p>\n<p>1.\u00b0 <em>Hacer llegar a los pobres la bendici\u00f3n de Dios <\/em>(cf. Lc 4, 18-19; 7, 22; Is 61, 1-3; 49, 7-10 y 13; 26, 19; 35, 5-6; Mt 4, 23-25; 5, 1-13; Lc 6, 20-26). Las bienaventuranzas son sobre to\u00addo manifestaci\u00f3n de la misericordia y de la justicia, en cuanto ca\u00adracter\u00edsticas del reino de Dios <sup>25<\/sup>.<\/p>\n<p>La aspiraci\u00f3n universal de los pobres, sea cual sea su forma de pobreza, a salir de su condici\u00f3n, es la m\u00e1s fundamental de las as\u00adpiraciones humanas y, en consecuencia, de las aspiraciones me\u00adsi\u00e1nicas. Lo que deja entrever la gravedad del problema planteado a la iglesia si no llega a responder a esta aspiraci\u00f3n y no transmite a los m\u00e1s pobres la buena nueva de su liberaci\u00f3n mesi\u00e1nica en y por Jesucristo.<\/p>\n<p><sup>2:1<\/sup> Cf. R. Regamey, <em>La pauvret\u00e9 et l&#8217;homme d&#8217;aujourd&#8217;hui, <\/em>Paris 1963, 43, 207. En <em>Une anthropologie chr\u00e9tienn\u00e9, <\/em>en <em>Eglise et pauvret\u00e9, <\/em>87 y 92 escribe: \u00abEs necesario un testimonio que salga al encuentro de los farise\u00eds-mos inconscientes que nos llevar\u00edan simplemente a parecer pobres&#8230; o de las soluciones de romanticismo que creer\u00edan el problema resuelto, cuando la iglesia hubiera imitado el estilo exterior de vida de tal o cual grupo de pobres aut\u00e9nticos&#8230;\u00bb. Cf. H. M. Feret, <em>Pour une \u00e9glise des b\u00e9atitudes de la pauvret\u00e9, <\/em>en <em>Eglise des pauvres, interpellation des riches, <\/em>Paris 1965, 173.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Toda antropolog\u00eda cristiana debe estar orientada por tres etapas de reflexi\u00f3n: el hombre creado a imagen de Dios. La imagen desfigurada del hombre. El hombre re-creado a imagen de Dios y de Cristo. Al mismo tiem\u00adpo se requiere evitar oponer pobreza y desarrollo. En el mundo de ayer, de hoy y de ma\u00f1ana, el desarrollo es una exigencia vital para el hombre, al menos, por tres razones:<\/p>\n<ul>\n<li>el hombre, creado a imagen de Dios, es creador;<\/li>\n<li>el hombre, ser encarnado, no puede vivir ni realizarse sin transfor\u00admar la materia;<\/li>\n<li>el hombre en la autonom\u00eda de sus iniciativas y de su conciencia debe llevar a su t\u00e9rmino la creaci\u00f3n. Cf. <em>Gaudium et spes, <\/em> III y IV, n\u00fams. 9, 33, 34, 35, 36, 39, 41, 43.<\/li>\n<\/ul>\n<p><sup>25<\/sup> J. Dupont, <em>Les b\u00e9atitudes <\/em>II, 53-142.<\/p>\n<p><em>298 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>Si la pobreza econ\u00f3mica lleva consigo, muy frecuentemente, todas las dem\u00e1s pobrezas, debe ser ella, en consecuencia, el primer objetivo de las liberaciones mesi\u00e1nicas. No obstante se requiere, a su vez, si no se quiere ser gravemente infiel a la revelaci\u00f3n b\u00edblica, evitar limitarse a esta liberaci\u00f3n de la pobreza econ\u00f3mica <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>26<\/sup><\/span>. La liberaci\u00f3n en Jesucristo conduce necesariamente a la liberaci\u00f3n so\u00adcial, incluso si \u00e9sta no se identifica con la liberaci\u00f3n en Jesucristo.<\/p>\n<p>2.\u00b0 <em>Seguir a Jesucristo. Este seguimiento nos despojar\u00e1 para asemejamos a \u00e9l (cf. Mt <\/em>10, 38; Mc 8, 34; Lc 14, 27; 9, 23; Mc 9, 17-22; Flp 2, 4-11; 2 Cor 8, 9 s). Para vivir seg\u00fan las exi\u00adgencias evang\u00e9licas, no es suficiente ser pobre y tomar conciencia de serlo. Positivamente se requiere empobrecerse voluntariamente y encontrar en este empobrecimiento una nueva fuente y una nue\u00adva experiencia psicol\u00f3gica y moral de bienaventuranza humana y divina <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>3.\u00b0 <em>Utilizar los bienes seg\u00fan la voluntad de Dios, <\/em>es decir, hacerlos fructificar para los dem\u00e1s (cf. Lc 12, 21; 14, 13; 2 Cor 8, 13-15). Cristo ha establecido su iglesia para el <em>servicio funcio\u00adnal <\/em>y no para la <em>dominaci\u00f3n autoritaria <\/em>(cf. Lc 22, 24-27; Jn 13, 3-20). Los cristianos deben ser una comunidad de justicia y de ca\u00adridad. Deben preocuparse de los pobres y de las opciones socio\u00adecon\u00f3mico-pol\u00edticas que producen este mundo de los pobres, para hacer tomar conciencia a la sociedad de las repercusiones de sus actitudes y opciones con respecto a la opresi\u00f3n de los deshereda\u00addos. Deben ejercer un sentido cr\u00edtico-prof\u00e9tico de la sociedad, ca\u00adpaz de poder liberar a los pobres de su miseria. Solamente con este precio la iglesia fortificar\u00e1 cada d\u00eda y constantemente la den\u00adsidad interna y la irradiaci\u00f3n exterior de la \u00abpresidencia de la ca\u00adridad\u00bb, \u00fanica forma constructiva del reino mesi\u00e1nico (cf. Jn 2, 8; 1 Cor 8, 1)<span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> Cf. H. M. Feret <em>Pour une \u00e9glise des b\u00e9atitudes de la pauvret\u00e9, <\/em>177-201 acerca de la primera bienaventuranza cristoc\u00e9ntrica y teologal del serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Cf. H. M. Feret, <em>o. c., <\/em>201-203 sobre la bienaventuranza moral del consejo evang\u00e9lico de empobrecimiento voluntario. S. Legasse, <em>L&#8217;appel du riche, <\/em>Paris 1966, 107-110.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> H. M. Feret, <em>o. c., <\/em>234-284 acerca de la bienaventuranza comunitaria de la iglesia mesi\u00e1nica y divina liberadora de los pobres.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n con los pobres 299<\/em><\/p>\n<p>III. ACCI\u00d3N CON LOS POBRES<\/p>\n<p>La presencia de los pobres ampli\u00f3 el \u00e1ngulo de visi\u00f3n de la conciencia de Vicente de Pa\u00fal: le hizo cambiar las perspectivas de su vida y velar para hacer eficaz el evangelio. Para nosotros per\u00admanece, a\u00fan hoy, el testigo privilegiado de esta toma de con\u00adciencia.<\/p>\n<p>Llamado por Dios para ayudar a los pobres a salir de su mi\u00adseria, Vicente responde. \u00bfC\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal va a ejercer esta responsabilidad?<\/p>\n<p>Tratemos de introducirnos, al menos un poco, en su vida pro\u00adfunda, contrarrestada con frecuencia por las exigencias de Dios y las necesidades de los hombres. \u00bfQu\u00e9 dice? \u00bfQu\u00e9 organiza ante la miseria y los pobres?<\/p>\n<p><em>Aspectos de la miseria<\/em><\/p>\n<p>Nuestras categor\u00edas mentales nos llevan a concebir dos formas de miseria: una f\u00edsica y otra espiritual. Si hay que distinguir la una de la otra, no hay por qu\u00e9 disociarlas. Y esto no par perfidia de confusi\u00f3n, ni de sacralizaci\u00f3n, sino por exigencia de encarnaci\u00f3n, de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal, como para el cristiano, estas dos formas de miseria se interfieren mutuamente y ambas tienen su causa \u00fal\u00adtima en el pecado. Para comprenderlo hay que descifrar la miseria a trav\u00e9s de la obra de la creaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n. La Biblia con\u00adsidera que las dos dimensiones del pecado \u2014la ruptura con la alian\u00adza y la miseria en el mundo\u2014 constituyen una misma realidad. El pecado es siempre olvido de compartir, rechazo de poner al ser\u00advicio de los dem\u00e1s el fruto de la creaci\u00f3n, negaci\u00f3n de comportarse como servidor en el don de s\u00ed a los dem\u00e1s. El \u00abpecado del mundo\u00bb es la dominaci\u00f3n, el aplastamiento de los fuertes con respecto a los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Lejos de provocar una obsesi\u00f3n y alimentar el p\u00e1nico, la mi\u00adseria debe convencer al hombre de que no hay m\u00e1s que una pol\u00edtica. Esta consiste en dar su vida, como Cristo, para vivir m\u00e1s intensa\u00admente y hacer vivir mejor a los dem\u00e1s. Esta perspectiva de la mi\u00adseria, anclada en los pobres, conduce a Vicente de Pa\u00fal, y a quienes le escuchan, a un modo de ser y de obrar, capaces de ayudar a los<\/p>\n<p><em>300 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>pobres a liberarse de la miseria y a los poseedores a hacer fructifi\u00adcar los bienes en beneficio de los desdichados. Lo que est\u00e1 en jue\u00adgo, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n del tener, de la riqueza, es la liberaci\u00f3n, la salvaci\u00f3n, del hombre en la sociedad. El libro del g\u00e9nesis declara que el hombre debe \u00abdominar\u00bb el mundo para ponerle al servicio de los dem\u00e1s, para permitir a la comunidad humana desarrollarse en la dignidad y la miseria lo impide.<\/p>\n<p>Al ser socialmente una realidad compleja y al mismo tiempo un \u00abmisterio de religi\u00f3n\u00bb, la miseria exige, para descifrarla y poder lu\u00adchar contra ella, desarrollar tres dinamismos:<\/p>\n<p><em>Dinamismo del conocimiento, <\/em>que lleva a informarse para des\u00adcubrir hasta d\u00f3nde llega la gravedad del mal. El t\u00e9rmino de este conocimiento se encuentra en el descubrimiento de los mecanis\u00admos, de las mediaciones, de las estructuras sociales, que engendran y mantienen la miseria.<\/p>\n<p><em>Dinamismo de la compasi\u00f3n, <\/em>que lleva a compartir la situaci\u00f3n de miseria de los dem\u00e1s. Quienes toman en serio el mensaje cris\u00adtiano est\u00e1n invitados a participar en la lucha contra la miseria de los pobres por s\u00ed mismo y por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Dinamismo de la vida, <\/em>que hace \u00abacudir en socorro de las ne\u00adcesidades como se corre cuando hay fuego\u00bb, porque \u00abno socorrer es matar\u00bb. El amor efectivo por los pobres se verifica en las posicio\u00adnes y compromisos adquiridos en beneficio de ellos.<\/p>\n<p>Colocado en esta perspectiva, Vicente de Pa\u00fal no aborda la miseria \u00abintelectualmente\u00bb, sino que la descifra a trav\u00e9s de las exigencias de Dios, manifestadas en la creaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las exi\u00adgencias de Cristo, realizadas en la encarnaci\u00f3n. Por eso despu\u00e9s de haber exclamado que \u00abel pobre pueblo&#8230; muere de hambre y de miseria\u00bb, consume toda su vida en el alivio de esta doble miseria. S\u00f3lo entonces, cuando haciendo el bien sea anonadado y consumido, habr\u00e1 realizado todo lo que puede pretender hacer.<\/p>\n<p>Convencido de que debe <em>encarnar continuamente esta cari\u00addad de Cristo, para hacer a Dios presente en el mundo de los pobres, <\/em>se siente responsable de continuar este esp\u00edritu de ca\u00adridad, de compasi\u00f3n. Para realizarlo, movilizar\u00e1 todas sus ener\u00adg\u00edas hasta morir. Para Vicente, el objetivo principal es susti\u00adtuir la mentalidad, que hace de la <em>obligaci\u00f3n <\/em>el primer valor moral, por el <em>sentido de la exigencia vital, <\/em>de impulso hacia el bien, de progreso indefinido, de abertura, de don, que orien-<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n con los pobres 301<\/em><\/p>\n<p>ta y anima el evangelio. Este esp\u00edritu le proporciona la posibi\u00adlidad de situarse al nivel de los m\u00e1s pobres. Sabe que es en un \u00abcoraz\u00f3n pobre\u00bb donde reside la verdadera fraternidad, fruto de la humildad y de la caridad. Para ayudar a los pobres ahon\u00adda en \u00e9l este abismo de humildad que le har\u00e1 pobre con los pobres, dispuesto a comprenderlos y a amarlos.<\/p>\n<p>Esta humildad desarrolla en Vicente de Pa\u00fal un movimiento de compasi\u00f3n y un movimiento de ayuda, porque Cristo, \u00abfuen\u00adte del amor humillado\u00bb, asumi\u00f3 toda la pobreza humana para destruirla y convertirla en riqueza.<\/p>\n<p><em>Movimiento de compasi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La compasi\u00f3n, en su sentido m\u00e1s exacto y profundo, exige en primer lugar ponerse en la situaci\u00f3n de quienes sufren y des\u00adpu\u00e9s compartir su pena <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>. La empresa de Vicente de Pa\u00fal es imitar la compasi\u00f3n de Cristo. Un movimiento de fe har\u00e1 irra\u00addiar en \u00e9l esta compasi\u00f3n. Fiel toda su vida a esta empresa, la miseria de los pobres moldear\u00e1 profundamente su ser. \u00abLa ca\u00adridad, confiesa, hace entrar los corazones de unos en los cora\u00adzones de los otros y sentir lo que sienten, est\u00e1n muy lejos de quienes no tienen ning\u00fan sentimiento del dolor de los afligidos, ni del sufrimiento de los pobres\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>. Por eso \u00abse requiere\u00bb a ejem\u00adplo de Cristo \u00abestar afectado por la desdidha de los hombres, conmovernos ante nuestro pr\u00f3jimo afligido y tomar parte en su pena\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Esta compasi\u00f3n se origina en las exigencias del cuerpo m\u00eds\u00adtico de Cristo y prolonga el esp\u00edritu de Jes\u00fas. Viviendo de la sabia de esta fuente vital, Vicente ahonda cada d\u00eda en esta realidad y deduce en cada momento las consecuencias de esta transfusi\u00f3n de vida. Pero todos los hombres, especialmente los m\u00e1s desdichados, necesitan vivir de esta verdad que calma, con\u00adsuela y fortifica. Cristo exige a Vicente, que le haga presente y activo en el esfuerzo humano que \u00e9l realiza en nombre de la iglesia, que transmita su compasi\u00f3n, a fin que todo pobre se sepa comprendido, amado, respetado por un amor que sobre-<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Cf. S.V. XII, 271-272.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> S.V. XII, 270.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> S.V. XII, 271.<\/p>\n<p><em>302 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>pasa al hombre. Es necesario unirse a las penas de los dem\u00e1s, pero \u00bfc\u00f3mo y por qu\u00e9? Escuchemos a Vicente de Pa\u00fal. Va a entregarnos una de sus p\u00e1ginas exigentes y conmovedoras: \u00abY \u00bfc\u00f3mo puedo sentirme afectado por la enfermedad, a no ser por la participaci\u00f3n que tenemos juntos en nuestro Se\u00f1or, que es nuestro jefe? Todos los hombres componen un cuerpo m\u00eds\u00adtico; todos somos miembros unos de los otros. Jam\u00e1s se ha o\u00eddo que un miembro, incluso entre los animales, haya sido in\u00adsensible al dolor de otro miembro; que una parte del hombre est\u00e9 magullada, herida o violentada, y que las otras no lo sien\u00adtan. No es posible. Todos nuestros miembros simpatizan y tie\u00adnen tanta uni\u00f3n en conjunto, que el mal de uno es el mal del otro. Con mayor raz\u00f3n los cristianos, siendo miembros de un mismo cuerpo y miembros unos de los otros, se deben compa\u00addecer. \u00a1C\u00f3mo, ser cristiano, y ver a su hermano afligido, sin llorar con \u00e9l, sin estar enfermo con \u00e9l! Es no tener caridad; es ser cristiano en pintura; no tener lo m\u00e1s m\u00ednimo de huma\u00adnidad. Es ser peor que las bestias\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La compasi\u00f3n aparece en Vicente de Pa\u00fal desde el comienzo de su empresa caritativa. La obra de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos es la expresi\u00f3n de la ternura compasiva, que ahonda y purifica el afecto femenino y maternal de las Hijas de la Caridad. La ac\u00adci\u00f3n con los prisioneros y galeotes es el fruto de un coraz\u00f3n que no soporta la miseria desoladora, la crueldad humana. La misi\u00f3n en Argelia y T\u00fanez es el prodigio de alguien que \u00abtiene piedad de los esclavos\u00bb&#8230; Las Hijas de la Caridad, escuchan estas palabras de su fundador: es necesario servir a los pobres \u00abcon alegr\u00eda, dulzura, respeto, cordialidad y devoci\u00f3n\u00bb. S\u00ed, es\u00adtos seres desdichados merecen el mayor respeto a la mirada iluminada por la fe. La \u00abternura\u00bb, la \u00abcompasi\u00f3n\u00bb de Cristo ponen en movimiento en cada cristiano este amor doliente y compasivo. El esp\u00edritu de Jes\u00fas hace \u00abentrar en unidad de es\u00adp\u00edritu y en unidad de alegr\u00eda y de tristeza; su deseo es que en\u00adtremos en los sentimientos de los dem\u00e1s\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>5<\/sup><\/span>. Nadie puede des\u00adinteresarse de la miseria de los dem\u00e1s, si se quiere hacer lo su\u00adficiente por Dios y por el pr\u00f3jimo. En la sociedad y en la iglesia todos vivimos unos de los otros y <em>en <\/em>los otros.<\/p>\n<p>4 S.V. XII, 271.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> S.V. XII, 271.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n con los pobres 303<\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal vivi\u00f3 de esta idea. Una vez experimentada trat\u00f3 continuamente de comunicarla a los dem\u00e1s. Su primera intuici\u00f3n, su convicci\u00f3n primera se ampliaron por haber apro\u00advechado, cada vez que se le presentaba la ocasi\u00f3n, el contacto personal y concreto con los pobres. Sabemos que este contacto es irremplazable. Ser\u00eda necesario, a\u00fan hoy, adquirir una t\u00e9cnica del encuentro con los pobres.<\/p>\n<p><em>Movimiento de ayuda<\/em><\/p>\n<p>Para Vicente, lo mismo que para quienes le escuchan, s\u00f3lo la caridad puede hacer \u00abacudir en socorro de los dem\u00e1s como se corre cuando hay fuego\u00bb &#8216;<sup>3<\/sup>, porque \u00abno socorrer es matar\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>No es suficiente tener inquietud por los pobres; se requiere que esta preocupaci\u00f3n sea comunicativa y, sobre todo, que se traduzca en actos. Es necesario que la presencia de la miseria, de los pobres, desencadene en los dem\u00e1s un movimiento de vida.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal tuvo el sentido de emprender su acci\u00f3n ca\u00adritativa, donde ve\u00eda una carencia; supo ayudar a los dem\u00e1s a to\u00admar conciencia de la miseria y a encarnar en la iglesia el sen\u00adtido de los pobres. Sobre todo mand\u00f3 hacer, sugiri\u00f3, ayud\u00f3 y su obra fue inmensa. Supo lograr interesar y hacer trabajar a los dem\u00e1s, lo cual supone una perspectiva sobrenatural y des\u00adinteresada. Comprendi\u00f3 que toda acci\u00f3n caritativa, para llegar a ser eficaz, debe estar arraigada en el movimiento de la creaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un organizador de la caridad debe saber coordinar, insertar\u00adse, tener una competencia. Debe estar en relaci\u00f3n con todas las personas que trabajan, ayudar a todos los que intentan, en un mismo impulso de acci\u00f3n y de pensamiento, a reducir la miseria que sepulta a los seres todav\u00eda vivos. M\u00e1s a\u00fan, debe hacer lo posible para hacer adquirir un esp\u00edritu com\u00fan, una conciencia com\u00fan. Esta conciencia com\u00fan implica una voluntad com\u00fan, seg\u00fan el don de Dios, de vivir siguiendo el evangelio la vida bautismal entre los pobres. Para mantener esta conciencia co\u00adm\u00fan, se requiere experimentar que el hombre es limitado <em>y<\/em><\/p>\n<p><sup>6<\/sup> S.V. XI, 31.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> S.V. XIII, 798-799.<\/p>\n<p><em>304 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>que necesita contar con los dem\u00e1s. Es preciso que cada uno arroje su ego\u00edsmo y su timidez para llevar juntos la responsabi\u00adlidad del mundo de los pobres. Vicente tuvo esta alma \u00abuni\u00adversal\u00bb, por eso lleg\u00f3 a ser el arquitecto del movimiento cari\u00adtativo del siglo xvii franc\u00e9s que se construy\u00f3 d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>Para ayudar a los pobres a salir de <em>su <\/em>miseria, Vicente de Pa\u00fal se siente responsable de prolongar la creaci\u00f3n, la encar\u00adnaci\u00f3n, la redenci\u00f3n entre ellos, a trav\u00e9s de ellos y con ellos, a fin de hacerlos sentirse solidarios y responsables de esta crea\u00adci\u00f3n continuamente en desarrollo, de esta encarnaci\u00f3n, de esta redenci\u00f3n prolongada en ellos y por ellos.<\/p>\n<p>Llamado a liberarse y a liberar a los dem\u00e1s de la miseria, el hombre no puede realizar esta liberaci\u00f3n sin entregarse a la redenci\u00f3n de la miseria por \u00abla acci\u00f3n ben\u00e9fica ejercida como ministerio sagrado y obra propia de la caridad\u00bb s. Es el precio requerido para que este movimiento de liberaci\u00f3n y de trans\u00adformaci\u00f3n nos establezca en comuni\u00f3n con Cristo y con los po\u00adbres. Vicente lo <em>Comprendi\u00f3. <\/em>Comprometido con todo su ser, obr\u00f3 y reaccion\u00f3 en consecuencia.<\/p>\n<p>Lo interesante para el hombre no es encontrarse en una situaci\u00f3n, sino su manera de abordarla. La antropolog\u00eda cris\u00adtiana, que debe ayudar siempre a comprender la naturaleza de la pobreza y sus caracter\u00edsticas, debe estar orientada por la preocu\u00adpaci\u00f3n constante del momento hist\u00f3rico. La fe y la realidad del momento deben interrogar al sentido cristiano del hombre, para que \u00e9ste sepa lo que debe hacer y c\u00f3mo debe comprometerse ante la miseria de los pobres.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo aborda Vicente de Pa\u00fal la miseria? \u00bfC\u00f3mo logra mo\u00advilizar los esp\u00edritus y los cuerpos para intentar la reforma, la refun\u00addici\u00f3n de las instituciones religiosas y de las costumbres en rela\u00adci\u00f3n con los pobres? Para poder explicar la actividad social y edu\u00adcativa de Vicente de Pa\u00fal, se requiere comprender el sentido del don a Dios en su existencia, descubrir c\u00f3mo su esp\u00edritu y su co\u00adraz\u00f3n se acompasan al ritmo de la miseria de los hombres. Desgra\u00adciadamente se tiene la costumbre de pasearse en la galer\u00eda de las im\u00e1genes de la obra vicenciana y se olvida interrogar a su autor por el motor y la orientaci\u00f3n de su prodigiosa actividad.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Cf. Concilio Vaticano II, <em>Perfectae caritatis, <\/em>art. 8.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n con los pobres 305<\/em><\/p>\n<p>Para combatir la miseria, Vicente de Pa\u00fal realiza una refundi\u00adci\u00f3n de la vida comunitaria femenina y de la sociolog\u00eda del aposto\u00adlado. Para conseguirlo, no duda, sagaz y tenazmente, crear un nue\u00advo estilo de existencia en la iglesia y en la sociedad. A trav\u00e9s de esta innovaci\u00f3n, que lleva el nombre de la compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, Vicente se obstina en permanecer en el laicado. Esta obstinaci\u00f3n le permite renovar la vida y la actividad religiosa y con\u00adseguir \u00abapaciblemente\u00bb tres objetivos \u00abrevolucionarios\u00bb y \u00abdura\u00adderos\u00bb:<\/p>\n<p>1.\u00b0 Organizar la vida comunitaria femenina en funci\u00f3n de la actividad apost\u00f3lica. Se vive en comunidad para estar m\u00e1s dispo\u00adnibles a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Ampliar las zonas del apostolado. Por eso hace pasar del claustro a la calle, del convento a la habitaci\u00f3n alquilada, a la habi\u00adtaci\u00f3n del pobre, del hospital al campo de batalla&#8230; a donde quiera que un ser sufre corro\u00eddo por la miseria.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Multiplicar la gama de las obras apost\u00f3licas. No duda unir la instrucci\u00f3n a las obras de misericordia.<\/p>\n<p>El nuevo instituto, que Vicente de Pa\u00fal forja, se define por un esp\u00edritu y por un estilo de vida que le orienta: \u00abEs necesario darse a Dios para amar a Jesucristo y servirle en la persona de los pobres\u00bb. Al mismo tiempo revela la abertura a los cambios so\u00adbrevenidos en la sociedad, en la iglesia, y a las exigencias del dina\u00admismo de la fe.<\/p>\n<p>La actividad vicenciana se fija en un objetivo preciso: liberar de la miseria a los pobres y trabajar en su evangelizaci\u00f3n. Al mis\u00admo tiempo intenta movilizar el laicado para ejercer un nuevo apos\u00adtolado y mantener la vida religiosa en la pureza de su intenci\u00f3n primitiva. Pero los grandes descubrimientos, las nuevas formas so\u00adciales y econ\u00f3micas fuerzan al hombre a definirse de otra manera, a dar otra explicaci\u00f3n de s\u00ed mismo, a buscar otro modo de realizar su acci\u00f3n, a revisar la idea que tiene del Creador. Vicente se hin-truye en esta visi\u00f3n y crea nuevos institutos que corresponden a la nueva fisonom\u00eda del mundo, a las nuevas necesidades de los hom\u00adbres, porque la iglesia y la sociedad necesitaban nuevos ap\u00f3stoles, capaces de llevar a buen t\u00e9rmino una empresa compleja y multi\u00adforme. Por fidelidad a la naturaleza y a la gracia, estos nuevos ap\u00f3stoles llegaron a ser constructores, porque lo que confusamen-<\/p>\n<p><em>306 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>te se impon\u00eda a la conciencia de todos, era que la iglesia no era lo que deb\u00eda ser, seg\u00fan el evangelio.<\/p>\n<p>Vicente comprueba y prev\u00e9 que se requiere desplazar el lugar del apostolado para que sea eficaz. Atento a esta realidad, es capaz de explotar la coyuntura, que se ha convenido en llamar, no sin raz\u00f3n, la gracia del tiempo o los signos de los tiempos.<\/p>\n<p>Per&#8217; \u00bfc\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal va a sostener el impulso de las personas? \u00bfc\u00f3mo va a vivificar incesantemente las nuevas institu\u00adciones creadas por \u00e9l? El v\u00ednculo din\u00e1mico que une la intenci\u00f3n caritativa a la instituci\u00f3n, es, podr\u00eda decirse, su m\u00edstica de la cari\u00addad, o si se prefiere, <em>la presencia del misterio de Jes\u00fas en los po\u00adbres.<\/em><\/p>\n<p>En la vida de Vicente comprobamos su preocupaci\u00f3n por la presencia eficaz en el mundo del sufrimiento y de la ignorancia. Esta presencia se extiende continuamente y le abre a las nuevas exigencias de la miseria. Su caridad deseaba siempre aliviarla y re\u00adducirla, ayudando a los pobres a ser los colaboradores de la obra de Dios, que se realiza en ellos y que solicita continuamente el esfuerzo humano.<\/p>\n<p>Es necesario ayudar a estos pobres a ser lo que D\u00edas ve en ellos, lo que Dios quiere realizar en ellos y por ellos. Se requiere sentir esta exigencia, comprometerse con ella, si se quiere ser fiel en la realizaci\u00f3n de la esperanza mesi\u00e1nica que se oculta, con fre\u00adcuencia profundamente, en todo ser que necesita ser liberado de la miseria y transformado por la gracia.<\/p>\n<p>La m\u00edstica de Vicente de Pa\u00fal y la estrategia, que aplica, de\u00adben encaminar y aguijonear hoy en la b\u00fasqueda de nuevas f\u00f3rmu\u00adlas para ayudar a los pobres a salir de su miseria. Sabemos que una nueva exigencia nace en la sociedad, ella obliga a buscar nuevas f\u00f3rmulas para ejercitar el apostolado caritativo en medio de las \u00abmasas humanas\u00bb, nuestro pr\u00f3jimo, en medio de las \u00abcomunidades naturales, c\u00e9lulas de la iglesia\u00bb, respetando lo que son, lo que ha\u00adcen y sus aspiraciones. Ser\u00eda extraordinario hacer con ellos \u00abcomu\u00adnidad\u00bb y \u00e9sta, \u00abque es condici\u00f3n abundante de humanizaci\u00f3n\u00bb, ser\u00eda \u00ablugar de encarnaci\u00f3n <em>y <\/em>capacidad de gracia\u00bb <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p><sup>9<\/sup> M. D. Chenu, <em>Les communaut\u00e9s naturelles, pierres d&#8217;attente de cellu-les de l&#8217;\u00e9glise, <\/em>en <em>Peuple de Dieu dan le monde, <\/em>Paris 1966, 136; cf. <em>Les masses humaines, mon prochain, <\/em>en <em>Ibid., <\/em>99-128.<\/p>\n<p><em>Catequesis e instrucci\u00f3n 307<\/em><\/p>\n<p>\u00abDios est\u00e1 trabajando en las comunidades naturales. El amor fraterno es por instinto evang\u00e9lico. La justicia es uno de los nom\u00adbres de Dios. Cristo est\u00e1 presente, pero es desconocido: tenemos que revel\u00e1rselo\u00bb <sup>1<\/sup>\u00b0.<\/p>\n<ol>\n<li>EVANGELIZACI\u00d3N DE LOS POBRES: CATEQUESIS E INSTRUCCI\u00d3N<\/li>\n<\/ol>\n<p>El movimiento de transformaci\u00f3n doctrinal y de purificaci\u00f3n moral, comenzado al principio del siglo xvii y del que hemos ha\u00adblado en la primera parte, parece estar reservado a la \u00e9lite religiosa y a los grupos de parlamentarios y de burgueses. Espirituales y re\u00adformadores les dedican lo mejor de su tiempo. Si este trabajo no produce todos los frutos esperados, abre, al menos, los esp\u00edritus a la riqueza de la nueva doctrina y los dispone al aut\u00e9ntico compro\u00admiso de su fe.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n existen los \u00abcampesinos que se condenan por no saber las cosas necesarias para salvarse y por no confesarse. Que si su santidad, escribe Vicente de Pa\u00fal en 1631, conociese esta necesidad, no descansar\u00eda hasta que no hubiese hecho todo lo po\u00adsible por remediarlo\u00bb <sup>1<\/sup>. El buen padre Vicente se sentir\u00e1 siempre en deuda con ellos. El 14 de mayo de 1653 escribe a la duquesa de Aiguillon: \u00abMe parece que ofender\u00eda a Dios si no hiciese todo lo que puedo por los hombres campesinos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En la iglesia de Cristo s\u00f3lo hay un bautismo, un \u00fanico Salva\u00addor para todos, incluso si los \u00abgrandes\u00bb del siglo xvii declaran que \u00abes excesivo el tener con el pueblo la misma religi\u00f3n y el mismo Dios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>. En el pueblo de Dios, es en los hombres, por los hombres, con los hombres, y sobre todo con los m\u00e1s pobres y m\u00e1s abandona\u00addos, como se debe buscar a Dios, su reino y su justicia. \u00abSeg\u00fan el camino ordinario, declara perfectamente Vicente de Pa\u00fal, Dios quie\u00adre salvar a los hombres por los hombres <em>y <\/em>nuestro Se\u00f1or se hizo hombre para salvarlos a todos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>lo M. D. Chenu, <em>Les communaut\u00e9s naturelles&#8230;, <\/em>en <em>Ibid., <\/em>139.<\/p>\n<p>S.V. I, 115; cf. J. Fert\u00e9, <em>71, <\/em>196-230, especialmente 196, 198, 212-<\/p>\n<p>213, 218, 223.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> S.V. IV, 586-587.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> J. la Bruy\u00e9re, 97, 297.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> S.V. VII, 341.<\/p>\n<p><em>308 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>A lo largo de su vida, Vicente de Pa\u00fal comprobar\u00e1 la ignoran\u00adcia y la miseria espiritual de los pobres campesinos. En 1615-1616, en el serm\u00f3n que predica sobre la asistencia al catecismo <sup>6<\/sup>, co\u00admienza a declarar esta ignorancia de la cual medir\u00e1 m\u00e1s tarde la profundidad, la extensi\u00f3n, las consecuencias morales <sup>6<\/sup>. Se da cuen\u00adta que muchos creen en \u00abprofetas\u00bb y adivinos, <em>se <\/em>encenagan en la superstici\u00f3n, son tentados por la magia y la brujer\u00eda <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>. La evangelizaci\u00f3n por este hecho es excesivamente compleja. Esta complejidad no detiene a Vicente de<\/p>\n<p>La ignorancia de estos campesinos se manifiesta bajo las formas m\u00e1s diversas. Para algunos el cristianismo apenas es otra cosa que un conjunto de creencias y de gestos medio-religiosos, medio-su\u00adpersticiosos, a los cuales se acude en algunas ocasiones de la vida. Otros conocen los fundamentos del cristianismo en su formulaci\u00f3n material, pueden repetir de memoria su definici\u00f3n, pero el conte\u00adnido de estas palabras se reduce a casi nada, al pronunciarlas no se dan cuenta de que son prometedoras de vida. \u00bfCu\u00e1ntos, sabiendo que Dios es trinidad, ignoran que la vida de las tres personas di\u00advinas es la fuente de toda vida cristiana? <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>. Una disociaci\u00f3n se es-<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> S.V. XIII, 25-30.<\/p>\n<p>Cf. S.V. I, 115; XII, 80, 82.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Cf. G. Hanotaux, <em>90, <\/em>407-408; J. la Bruy\u00e9re, <em>97, <\/em>407-408; R. Man-drou, <em>110; <\/em>L. Perouas, 133, 36-42; J. Fert\u00e9, 71, 336-358; J. Delumeau, <em>42, <\/em>237-255; P. Deyon, <em>45, <\/em>385-390; Ch. Berthelot du Chesnay, <em>10, <\/em>111-112 escribe: \u00abEn cuanto a la pr\u00e1ctica sincera, estaba mancillada por la supers\u00adtici\u00f3n y amenazada de brujer\u00eda. Algunos cristianos, poco formados, eran enga\u00f1ados por charlatanes, que les propon\u00edan ritos y f\u00f3rmulas garantizando su eficacia; entonces cesaban de ponerse al servicio de Dios para poner a Dios a su servicio. La brujer\u00eda pretend\u00eda instaurar a Sat\u00e1n en lugar de Dios, honrarle e invocarle.<\/p>\n<p>Las supersticiones, que permanecen todav\u00eda muy vivas, estaban muy extendidas, incluso en la segunda mitad del siglo xvii. De ah\u00ed esta reflexi\u00f3n del sabio y piadoso Malebranche, sacerdote del oratorio: &#8216;Quien no es su\u00adpersticioso o cr\u00e9dulo en absoluto, sea cual sea su piedad, pasar\u00e1 sin duda alguna por libertino en los esp\u00edritus supersticiosos o demasiado cr\u00e9dulos&#8217;\u00bb.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Vicente de Pa\u00fal distingue con los autores tres categor\u00edas de pre\u00addicaci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>la predicaci\u00f3n a los instruidos, a fin de que practiquen el evangelio;<\/li>\n<li>la predicaci\u00f3n a los iniciados que necesitan instrucci\u00f3n y \u00e1nimo;<\/li>\n<li>el catecismo por el que se ense\u00f1a a ni\u00f1os y a adultos, a fieles como infieles las \u00abcosas de la fe\u00bb: Cf. S.V. XIII, 25; XII, 305.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Hablando de los cat\u00f3licos de La Rochelle, Vicente afirma entre 1615 y 1616: \u00abEstos cat\u00f3licos, hace quince o diecis\u00e9is a\u00f1os, no sab\u00edan en qui\u00e9n cre\u00edan\u00bb: S.V. XIII, 29.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEstos pobres sab\u00edan que hab\u00eda un Dios? Eran un pueblo de fieles en\u00adtre infieles. Bautizados sin conocer su bautismo\u00bb, declara Bossuet, 15, IV,<\/p>\n<p><em>Catequesis e instrucci\u00f3n 309<\/em><\/p>\n<p>tablece entre lo que se profesa de palabra y lo que en definitiva se cree de hecho. La pr\u00e1ctica sacramental se reduce con frecuencia a un conformismo, a veces, incluso, a una \u00abcondenaci\u00f3n\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>9<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El organismo de la vida cristiana es de esta manera ro\u00eddo desde el interior por el c\u00e1ncer de la ignorancia religiosa. El cristianismo de los campesinos permanece inmovilizado en ciertas representa\u00adciones muy pobres, que no pueden unificar ni orientar su vida cris\u00adtiana <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>10<\/sup><\/span>. Es, pues, urgente darles la verdad que salva, porque la ignorancia de las verdades de fe causa la condenaci\u00f3n, cuando exis\u00adte facilidad de instruirse <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>. Es necesario purificar su fe y hacerla viva, porque los actos materiales de la asistencia a misa, a v\u00edsperas y la pr\u00e1ctica de la confesi\u00f3n, no dispensan del conocimiento de las verdades de fe <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p><em>La evangelizaci\u00f3n de los pobres por la catequesis y la instrucci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La actividad evangelizadora de Vicente de Pa\u00fal se origina a partir de dos experiencias fundamentales: Gannes-Folleville y Gh\u00e1-<\/p>\n<p>462-463; cf. <strong>J. <\/strong>Fert\u00e9, <em>71, <\/em>231-264, especialmente, 232-241; L. Perouas, <em>133, <\/em>40-42; Ch. Berthelot du Chesnay, <em>10, <\/em>108-114, 149-157, especialmente 150 y notas 58 y 59.<\/p>\n<p><strong><sup>9<\/sup><\/strong> Cf. <strong>J. <\/strong>Fert\u00e9, <em>71, <\/em>267-335.<\/p>\n<p><strong>10 <\/strong>\u00abDe esta manera, porque ellos (los fieles) no aspiran a la posesi\u00f3n de los bienes superiores y no llegan a elevarse por la oraci\u00f3n por encima de las realidades cotidianas, la religi\u00f3n de estos practicantes peligra reducirse a gestos exteriores, los cuales, sin estar privados de toda significaci\u00f3n religiosa, no obstante est\u00e1n condenados por un cierto conformismo\u00bb: <strong>J. <\/strong>Fert\u00e9, <em>71, <\/em>327; cf. L. Perouas, 133, 40-42; Ch. Berthelot du Chesnay, <em>10, <\/em>158-159, 175-180.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Cf. Serm\u00f3n sobre el catecismo: S.V. XIII, 30. M\u00e1s adelante Vicente de Pa\u00fal precisar\u00e1 de dos maneras su pensamiento:<\/p>\n<p>\u2014 las verdades necesarias con necesidad de medio para salvarse son los misterios de la encarnaci\u00f3n y de la trinidad: S.V. I, 115, 121 (1631); <strong>I, <\/strong>250 (21 de julio de 1634); XII, 80s (6 de diciembre de 1658);<\/p>\n<p>\u2014 los elegidos son poco numerosos: S.V. XI, 441; <strong>XII, <\/strong>126; X, 610\u00ad612; <strong>XIII, <\/strong>813.<\/p>\n<p><strong><sup>12<\/sup><\/strong> \u00abSe me objetar\u00e1: \u00bfQu\u00e9 inter\u00e9s tiene vuestro catecismo? Somos cris\u00adtianos, puesto que vamos a la iglesia, asistimos a misa y a v\u00edsperas; nos con\u00adfesamos en pascua, \u00bfse necesita algo m\u00e1s? No he encontrado en toda la sa\u00adgrada Escritura que sea suficiente para un cristiano el asistir a misa, a v\u00eds\u00adperas, confesarse, por el contrario he encontrado que quien no cree en todo lo que pertenece a la fe no es salvado. Y adem\u00e1s \u00bfqu\u00e9 provecho saca de la misa quien no sabe en qu\u00e9 consiste?\u00bb: S.V. <strong>XIII, <\/strong>29. \u00abY en efecto, dice Vicente de Pa\u00fal el 6 de diciembre de 1658, \u00bfc\u00f3mo el alma que no conoce a Dios, ni sabe lo que Dios ha hecho por su amor, puede creer, esperar y amar? Y \u00bfc\u00f3mo se salvar\u00e1 sin fe, sin esperanza y sin amor?\u00bb: S.V. XII, 80-81.<\/p>\n<p><em>310 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>tillon-les-Dombes. Ambas experiencias orientan e impulsan su fi\u00addelidad a Dios, su re-creaci\u00f3n. Con respecto a los dem\u00e1s le condu\u00adcen a evangelizar sus vidas por la verdad que salva y por la cari\u00addad que fortifica y completa esta evangelizaci\u00f3n. El abandono y la miseria en que se encuentran los campesinos, descubiertos en la experiencia de Gannes-Folleville y confirmados durante las misio\u00adnes dadas en las tierras de los Gondi, le hacen tomar conciencia de la necesidad de instruirlos lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible. \u00bfC\u00f3mo educarlos en la fe? \u00bfEs posible hacerlo?<\/p>\n<p>En la teolog\u00eda de santo Tom\u00e1s, Vicente de Pa\u00fal encuentra la tradici\u00f3n teol\u00f3gica que le formula los t\u00e9rminos, al mismo tiempo que le proporciona los elementos de soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La fe es un acto de la inteligencia y un compromiso de amis\u00adtad con Cristo en su iglesia. Para quienes la han recibido, es so\u00adlicitaci\u00f3n y apelaci\u00f3n al conocimiento de la revelaci\u00f3n divina. A trav\u00e9s de los textos de la Escritura y las afirmaciones de los dog\u00admas, se les revela el misterio de Dios, la llamada a la bienaventu\u00adranza, el camino que los conduce a ella: Jesucristo. Ning\u00fan cristia\u00adno est\u00e1 dispensado de este conocimiento. Creer, es adherirse a la totalidad de la revelaci\u00f3n divina en la realidad de su misterio. Es la condici\u00f3n para salvarse <sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p>Pero precisamente en los campesinos, los \u00abminores\u00bb dir\u00eda santo Tom\u00e1s, esta exigencia de conocimiento encuentra posibili\u00addades limitadas. Las cosas de la fe son elevadas y complejas; \u00bfun esp\u00edritu simple puede tener acceso a ellas? En realidad percibir\u00e1 las \u00absutilidades\u00bb de los misterios cristianos confusamente y su complejidad le parecer\u00e1 un caos <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span>. \u00bfHabr\u00e1 que renunciar para ellos a todo conocimiento de fe aut\u00e9ntica? \u00bfC\u00f3mo tendr\u00e1n entonces acceso a la salvaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s resuelve la cuesti\u00f3n haciendo intervenir la rela\u00adci\u00f3n del \u00abmenor\u00bb a la iglesia a trav\u00e9s de las personas formadas en<\/p>\n<p>\u00bb Santo Tom\u00e1s de Aquino escribe: \u00abVidetur quod sit de necessitate sa-lutis explicite omnia credere. Eadem modo omnia ad fidem pertinent. Ergo qua ratione oportet unum explicite credere, eadem ratione, oportet et om-nia\u00bb: <em>De veritate, <\/em>XIV, a. 11, sed contra 1.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> Santo Tom\u00e1s afirma: \u00abIlla quae sunt subtilissima non sunt rudibus tradenda. Sed nulla sunt subtiliora et altiora his quae rationem excedurn, qualia sunt articula fidei. Ergo talla non sunt populo tradenda&#8230;\u00bb: <em>De ve-ritate, <\/em>XIV, a. 11, 3.<\/p>\n<p><em>Catequesis e instrucci\u00f3n 311<\/em><\/p>\n<p>la fe <strong><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span><\/strong><strong>. <\/strong>El \u00abmenor\u00bb tiene fe aut\u00e9ntica \u00aben la fe de la iglesia\u00bb y por esta raz\u00f3n se beneficia de la salvaci\u00f3n. Incluso si sus conoci\u00admientos de la fe son limitados, su fe no es una fe sin valor. El v\u00ednculo que le une a la iglesia suple de alguna manera la carencia de su conocimiento de fe <sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p>El campesino, en efecto, no est\u00e1 aislado. Bautizado, forma par\u00adte del pueblo de Dios. Es miembro de esta iglesia que, ayer como hoy, es la \u00abreuni\u00f3n de los fieles\u00bb. Depositaria del contenido de la fe, ha recibido la misi\u00f3n de transmitirlo. Miembro de la iglesia, el campesino acepta de manera general lo que es la iglesia y lo que le ense\u00f1a. Su relaci\u00f3n a la iglesia, que podr\u00eda expresarse en estos t\u00e9rminos: \u00abcreer lo que cree la iglesia\u00bb, est\u00e1 de alguna manera im\u00adpregnada de la totalidad del conocimiento de la fe. La adhesi\u00f3n ex\u00adpl\u00edcita a la fe de la iglesia, implica la adhesi\u00f3n impl\u00edcita a la tota\u00adlidad de la fe.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n a la iglesia no es relaci\u00f3n vac\u00eda de contenido. Implica cierto conocimiento. No se puede ser miembro de la igle\u00adsia ignorando lo que es <em>y <\/em>de lo que vive. Participar en la salvaci\u00f3n de la que es portadora, implica que se reconoce en ella el designio de salvaci\u00f3n de Dios. Por el mismo movimiento que alguien quie\u00adre ser miembro del pueblo de Dios, reconoce los bienes que per\u00adtenecen a este pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Dos aspectos inseparables de la fe de los simples parecen esen\u00adciales para implicar su salvaci\u00f3n: la uni\u00f3n a la iglesia a trav\u00e9s de las personas adultas en la fe, y el conocimiento de lo que es central en el mensaje cristiano. Lo interesante es revalorizar siem\u00adpre este v\u00ednculo y transmitir de un modo vivo y sencillo lo esen\u00adcial de la fe.<\/p>\n<p>Para iniciarlos en la vida cristiana, ense\u00f1arles las verdades necesarias para salvarse y prepararlos a la confesi\u00f3n general, Vi-<\/p>\n<p><strong><sup>15<\/sup><\/strong> En II-II, q. 2, a. 6 ad 3 escribe: \u00abMinores non habent fidem im-plicitam in fidem majorum, nisi quatenus majores adhaerent doctrinae di-v\u00ednae\u00bb. \u00abQui credit fidem ecclesiae veram esse, in hoc quasi implicite, cre-dit singulae quae sub fide ecclesiae continentur\u00bb: <em>De veritate, <\/em>XIV, a. 11 resp.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Santo Tom\u00e1s de Aquino afirma: \u00abNon omnia credibilia circa Trinita-tem vel Redemptorem minores explicite tenentur, sed soli majores. Minores autem tenentur explicite credere generales articulos, ut Deum esse Trinum et Unum, Filium Dei esse incarnatum et mortuum et resurrexisse, et alia hu-jusmodi de quibus ecclesia festa facit\u00bb: <em>De veritate, <\/em>XIV, a. 11, resp.; cf. II-II, q. 2, a. 7.<\/p>\n<p><em>312 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>tente aplica la estrategia de los actos de la misi\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>. Preocupado por un deseo de eficacia y continuamente en b\u00fasqueda de nuevas f\u00f3rmulas para evangelizarlos, tratar\u00e1 siempre de iluminar, persua\u00addir, convencer, ganar sus esp\u00edritus. Buenamente, con la mayor sen\u00adcillez, predicar\u00e1 y mandar\u00e1 predicar a sus sacerdotes \u00aba lo misio\u00adnero\u00bb, \u00abde tal manera que todos, hasta el m\u00e1s modesto, puedan en\u00adtender y sacar provecho\u00bb&#8230; \u00bfPara qu\u00e9 predicar, \u00absi no es para lle\u00advar al mundo a la salvaci\u00f3n\u00bb y \u00abglorificar a Dios\u00bb repetir\u00e1 Vicente de Pa\u00fal? <em>\u00abLa caridad en la predicaci\u00f3n&#8230; obliga a acomodarse a todos para ser \u00fatil a todos\u00bb. <\/em>Con \u00abel peque\u00f1o m\u00e9todo\u00bb Vicente de Pa\u00fal y sus misioneros intentar\u00e1n purificar la fe de los campesinos. Este anciano \u2014que no conoc\u00eda otro m\u00e9todo \u00abm\u00e1s eficaz, m\u00e1s ex\u00adcelente y por el que se puede adquirir mayor honor, persuadiendo el esp\u00edritu, s\u00edn todos los clamores que no hacen m\u00e1s que importunar a los oyentes y provocar un poco de ruido, hacer florido el estilo <em>y <\/em>tocar la superficie\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>&#8211; declarar\u00e1 el 24 de julio de 1653 y el <em>21 <\/em>de marzo de 1659: \u00abLo que me queda de la experiencia, que tengo de esto, es el juicio que he hecho siempre de que la verdadera re\u00adligi\u00f3n, padres, la verdadera religi\u00f3n se encuentra en los pe\u00adbres&#8230;\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>19<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>Anunciar el evangelio a los pobres<\/em><\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal, la misi\u00f3n tiene un objetivo fundamen\u00adtal: \u00abpredicar el evangelio\u00bb, \u00abdar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que el reino de Dios est\u00e1 cerca <em>y <\/em>que es para los pobres\u00bb <sup>2<\/sup>\u00b0.<\/p>\n<p>Continuar la misi\u00f3n de Jesucristo, no <em>se <\/em>reduce al anuncio de la palabra de Dios. Este anuncio, por el contrario, incluye toda la vida que nacer\u00e1 de ella en la fe y en el amor, todas las realidades sacramentales donde la gracia continuar\u00e1 desarroll\u00e1ndose. Su cul\u00adminaci\u00f3n se encuentra en la eucarist\u00eda celebrada en memoria del<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> Cf. S.V. I, 562, 564-565; II, 150-151; IV, 42-43; XII, 73s; XI, 2-5.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Cf. La conferencia sobre el m\u00e9todo que hay que utilizar en la predica\u00adci\u00f3n: S.V. XI, 257-286; La Bruy\u00e9re, 97, 513-528; L. Abelly, 1, 1. II, 11-17; J. Fert\u00e9, <em>71, <\/em>206-207; J. Truohet, <em>150, <\/em>I, 19-25, 28-30, 55; R. Chalumeau, <em>30, <\/em>321-323; Ch. Berthelot du Chesnay, <em>10, <\/em>68-69, 143-144.<\/p>\n<p>19 Cf. S.V. XII, 200-201; XII, 170-171.<br \/>\nzo S.V. XII, 80.<\/p>\n<p><em>Catequesis e instrucci\u00f3n 313<\/em><\/p>\n<p>Salvador, en la caridad vivida en profundidad. Cristo es a la vez palabra de Dios y pan de vida.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal enfoca la misi\u00f3n en orden a \u00abhacer efectivo el evangelio\u00bb en medio de los pobres ignorantes y abandonados. En torno a la preparaci\u00f3n a la confesi\u00f3n general no s\u00f3lo intenta pro\u00adporcionar una somera instrucci\u00f3n, sino iniciar en la vida cristiana adulta y organizar una mejor catequesis, mediante el anuncio del misterio de Dios, la pastoral de los sacramentos y el testimonio de la caridad \u00ab. Las confidencias de los campesinos y de los mi\u00adsioneros, lo mismo que las objeciones, que soportan las misiones parroquiales <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>22<\/sup><\/span>, le conducen a nuevas indagaciones e invenciones. No obstante la pastoral de la catequesis ser\u00e1 siempre el m\u00e9todo pre\u00adferido para evangelizar a los campesinos. En Glichy, en casa de los Gondi, en Joigny, Montmirail, Villepreux&#8230; catequizar a los pobres es un \u00abgozo\u00bb para \u00e9l <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>23<\/sup><\/span>. El serm\u00f3n, que predica a finales de 1615 o al comienzo de 1616, tiene como objetivo persuadir a los oyentes de la necesidad y utilidad de conocer el catecismo para vivir cris\u00adtianamente <em>y <\/em>exhortar a ni\u00f1os y a adultos a asistir asiduamente a la catequesis <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>24<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>A partir de esta fecha, Vicente de Pa\u00fal da a la acci\u00f3n oratoria un matiz catequ\u00edstico, que se caracteriza por la claridad en la ex\u00adposici\u00f3n, la precisi\u00f3n en las definiciones, la insistencia en lo funda\u00admental, la utilizaci\u00f3n de un lenguaje claro, concreto, familiar, sencillo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>25<\/sup><\/span>. Hasta tal punto hace de la explicaci\u00f3n del catecismo el<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Acerca de los temas elegidos, transcribimos lo que escribe Coste: \u00abLos temas m\u00e1s pr\u00e1cticos y los que m\u00e1s fuertemente impresionaban al esp\u00edritu te\u00adn\u00edan preferencia sobre los temas simplemente curiosos: los nov\u00edsimos, el pecado, el rigor de la justicia divina, el endurecimiento del coraz\u00f3n, la im\u00adpenitencia final, la falsa verg\u00fcenza, las reca\u00eddas, murmuraciones, envidia, enemistades, juicios temerarios, intemperancia, buen uso de las aflicciones y de la pobreza, caridad, buen empleo del tiempo, oraci\u00f3n, confesi\u00f3n, con\u00adtrici\u00f3n, satisfacci\u00f3n, comuni\u00f3n, misa, imitaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, devoci\u00f3n a Mar\u00eda, la perseverancia\u00bb: P. Coste, <em>38, III, <\/em>33-34; cf. L. Abelly, <em>1, 1.<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>11-12.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00abDurante la explicaci\u00f3n del gran y peque\u00f1o catecismo, el misionero expli\u00adcaba los principales misterios, los mandamientos de Dios y de la iglesia, los sacramentos, la oraci\u00f3n dominical y la salutaci\u00f3n ang\u00e9lica\u00bb: P. Coste, <em>38,<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>34; cf. R. Chalumeau, <em>30, <\/em>324-326.<\/li>\n<\/ul>\n<p><sup>22<\/sup> Cf. S.V. I, 353-354, 295; IV, 614; XIII, 116-117; J. Fert\u00e9, <em>71, <\/em>206-207; A. Dodin, <em>48, <\/em>107 y 109; <em>62, <\/em>281-283.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Cf. L. Abelly, 1, 1. I, 25, 28.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Cf. S.V. XIII, 25-30.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> Cf. S.V. XI, 257-286; J. Calvet, <em>28, <\/em>V, 126; J. Fert\u00e9, <em>71, <\/em>206-207.<\/p>\n<p><em>314 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>centro de la acci\u00f3n misionera, que prefiere este ejercicio a la pre\u00addicaci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>28<\/sup><\/span>. El mismo, a sus 73 a\u00f1os, dar\u00e1 el catecismo a los an\u00adcianos del hospital del Nombre Jes\u00fas, con una flexibilidad y una sencillez maravillosas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>27<\/sup><\/span>. Est\u00e1 convencido de la eficacia del m\u00e9todo catequ\u00edstico. El catecismo, afirma claramente, conserva la fe en las naciones cristianas y la propaga en los pa\u00edses de misi\u00f3n. La conversi\u00f3n de los herejes se hace por el catecismo y la perseveran\u00adcia en la herej\u00eda se explica por el m\u00e9todo catequ\u00edstico que los here\u00adjes han imitado de los cat\u00f3licos <sup>28<\/sup>. No tiene inconveniente en de\u00adclarar: \u00abTodo el mundo est\u00e1 de acuerdo (en afirmar) que el fruto, que se hace en la misi\u00f3n, es por el catecismo\u00bb <sup>28<\/sup>.<\/p>\n<p><em>T\u00e9cnica de la misi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Cuando el evangelio y la salvaci\u00f3n de los hombres est\u00e1n en juego, es evidente que los m\u00e9todos, en cuanto tales, no significan gran cosa. Sin embargo hay que utilizarlos y ponerlos al servido del esp\u00edritu misionero.<\/p>\n<p>Para realizar la evangeliazci\u00f3n de los pobres, Vicente pide a sus misioneros relacionarse con ellos, emplear una pedagog\u00eda len\u00adta, paciente, admirable, ponerse al alcance de los m\u00e1s humildes <sup>80<\/sup>. Sabe que el contacto no s\u00f3lo debe provocar un choque <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>31<\/sup><\/span>, sino manifestar amor y estima, iniciar la transmisi\u00f3n de la verdad. En realidad intenta transmitir a sus misioneros un esp\u00edritu de inven\u00adci\u00f3n, que solicita la misericordia, hija de la caridad y de la humil\u00addad. Para predicar el evangelio a los pobres, a los humildes, se re\u00adquiere mezclarse con ellos y tratarlos con sencillez, humildad, dul\u00adzura. Entonces se les hablar\u00e1 buena, sencilla, familiarmente, como lo hicieron en otro tiempo nuestro Se\u00f1or y los ap\u00f3stoles <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>32<\/sup><\/span>. El mismo Cristo, \u00abque era todopoderoso, se acomod\u00f3 a la capacidad de los m\u00e1s d\u00e9biles\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>33<\/sup><\/span>. No hay que olvidar que la palabra de Dios,<\/p>\n<p>24 Cf. S.V. I, 429, 562; VI, 379; XIII, 328; R. Chaiumeau, <em>30, <\/em>325.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> Cf. S.V. XIII, 156-163.<\/p>\n<p>28 Cf. S.V. XIII, 28-29.<\/p>\n<p>29 S.V. I, 429.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>\u00b0 Cf. S.V. XI, 274; XII, 305; VI, 378-379.<\/p>\n<p>31 Cf. S.V. XI, 267, 265.<\/p>\n<p>32 S.V. XI, 258; cf. S.V. XI, 265, 267; VI 378-379; I, 295.<\/p>\n<p>33 S.V. XII, 255; cf. XI, 265, 285; XII, 250-251, 264-265, 270-271, 367.<\/p>\n<p><em>Catequesis e instrucci\u00f3n 315<\/em><\/p>\n<p>la instrucci\u00f3n religiosa, la catequesis se \u00aborientan a la salvaci\u00f3n\u00bb \u00ab. Para imitar a Jesucristo, es necesario acordarse que su esp\u00edritu, lo mismo que la actitud de Dios con los hombres, revelan la \u00abmiseri\u00adcordia\u00bb, la \u00abpaciencia\u00bb, el \u00abrenunciamiento\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>35<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En realidad, todo el esfuerzo desplegado por Vicente de Pa\u00fal en orden a la predicaci\u00f3n misionera, de matiz catequ\u00edstico, gira en torno a un objetivo: favorecer el desarrollo de la vida de Jes\u00fas en la vida de los pobres. Esta \u00f3ptica le hace insistir mucho m\u00e1s en el v\u00ednculo que une la fe a la caridad. Su predicaci\u00f3n se desdoblar\u00e1 en un esfuerzo educativo y en una orientaci\u00f3n profunda de la vida.<\/p>\n<p>Cuando se pretende afirmar que la iglesia de Roma \u00abno es con\u00adducida por el Esp\u00edritu santo, porque abandona a los pobres\u00bb, lo que muestra el error con fuerza irresistible, es la \u00abpreocupaci\u00f3n, el hecho de trabajar en la instrucci\u00f3n y santificaci\u00f3n de los pobres abandonados\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>36<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Cuando los pobres son evangelizados, la intervenci\u00f3n de Jesu\u00adcristo es clara, el reino de Dios est\u00e1 en medio de los hombres (cf. Mt 11, 2-6). Para evangelizarlos se requiere fijar la mirada en Jesucristo, que es \u00abla suavidad eterna de \u00e1ngeles y de hombres\u00bb y compartir con ellos la misma mesa, el mismo pan.<\/p>\n<p><em>\u00abUna Compa\u00f1\u00eda que tenga por herencia los pobres y que se d\u00e9 totalmente a los pobres\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La experiencia y la toma de conciencia, realizadas el 25 de enero de 1617 en Folleville, agudizadas por experiencias posterio\u00adres, llevar\u00e1n a Vicente de Pa\u00fal a fundar la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n. Organizada para remediar la miseria moral de los campe\u00adsinos, se encargar\u00e1 m\u00e1s tarde de la formaci\u00f3n y santificaci\u00f3n de los sacerdotes \u00ab. A trav\u00e9s de ese doble esfuerzo \u00e9l y su Compa\u00f1\u00eda in-<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> S.V. XIII, 25 \u00abExhorto a los padres y madres, que est\u00e1is aqu\u00ed pre\u00adsentes y que ten\u00e9is ni\u00f1os, a que los envi\u00e9is (al catecismo) y a oue veng\u00e1is vosotros mismos, pensad en el pesar que tendr\u00e9is un d\u00eda si vosotros y vues\u00adtros hijos os conden\u00e1is, por no saber lo necesario para salvarse, teniendo in\u00adcluso un medio tan f\u00e1cil\u00bb: S.V. XIII, 30; d. S.V. XI, 276, 277; VI, 378\u00ad379.<\/p>\n<p>35 Cf. S.V. XII, 304; I, 295&#8230;<\/p>\n<p>36 Cf. S.V. XI, 35-37.<\/p>\n<p>37 Cf. S.V. XII, 84; IV, 42-43. Para conocer el pensamiento de Vicente de Pa\u00fal acerca de los sacerdotes de su \u00e9poca, cf. VII, 462; XI, 308-309; XII, 85-86.<\/p>\n<p><em>316 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>tentan oponerse \u00aba los tres torrentes \u2014la herej\u00eda, el vicio y la ig\u00adnorancia\u2014 que han inundado la tierra\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>38<\/sup><\/span>, han arriesgado \u00abhacer desaparecer a la iglesia en Europa\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>39<\/sup><\/span> e impedido a los herejes \u00abverificar que la iglesia no era conducida por el Esp\u00edritu santo\u00bb <sup>48<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Actitud inspiradora<\/em><\/p>\n<p>En la iglesia toda misi\u00f3n tiene su origen en la sabidur\u00eda y en el amor del Padre. Por esta voluntad del Padre, los hombres son aso\u00adciados a la misi\u00f3n del Hijo y del Esp\u00edritu santo. La acci\u00f3n &#8216;misio\u00adnera es la obra de las tres personas, que asocia a los hombres para salvar a los hombres.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, enviado del Padre, inaugur\u00f3 por su venida y su glori\u00adficaci\u00f3n la obra concebida y querida por el Padre, y los ap\u00f3stoles, a quienes eligi\u00f3, deben continuarla (cf. Jn 6, 70; 13, 18; 15, 16-19; Lc 6, 13; Hech 1, 2.24). Porque los ama, como su Padre le ama (Jn 15, 19), les conf\u00eda la obra que el Padre le encarg\u00f3. \u00abComo t\u00fa me enviaste al mundo, dice a su Padre, as\u00ed yo los env\u00edo al mundo\u00bb (Jn 17, 18; 20, 21). Todo bautizado debe continuar esta misi\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Atento a esta realidad b\u00edblica, Vicente de Pa\u00fal quiere realizar la evangelizaci\u00f3n de los pobres en el esp\u00edritu de Jesucristo. Conci\u00adbe la evangelizaci\u00f3n como una obra de amor, de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb con la voluntad del Padre, que contin\u00faa y realiza en el hombre la re\u00addenci\u00f3n del mundo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>41<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>El amor de Dios a los hombres utiliza las disposiciones nece\u00adsarias para alcanzar a quienes quiere liberar y transformar. Por eso contin\u00faa incansablemente la obra de la redenci\u00f3n. En esta continuaci\u00f3n de la redenci\u00f3n, Dios \u00absuscita a la Compa\u00f1\u00eda de la misi\u00f3n\u00bb y la \u00abenv\u00eda a los pobres para decirles que quiere salvarlos en Jesucristo e instruirlos en las verdades de la fe\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>42<\/sup><\/span>. Para reali\u00adzarlo debe asociarse a la misteriosa aventura del Verbo encarnado, ayudando a cada hombre a asociarse a la obra de la redenci\u00f3n. Trabajo complejo de cooperaci\u00f3n que conjuga el amor gratuito de Dios y la respuesta de la pobreza del hombre.<\/p>\n<p>38 S.V. XII, 85-86.<\/p>\n<p>39 S.V. III, 35, 153, 182; IX, 309, 352-356.<br \/>\n4o S.V. XI, 35-37.<\/p>\n<p>41 Cf. S.V. XII, 84, 79, 264-265, 270-271, 192-193; XI, 133-134.<\/p>\n<p>42 S.V. XII, 79, 82.<\/p>\n<p><em>Catequesis e instrucci\u00f3n 317<\/em><\/p>\n<p>Dios es un Dios de amor, que contin\u00faa a trav\u00e9s de la historia su obra de creaci\u00f3n y de liberaci\u00f3n. La continuaci\u00f3n de la evange\u00adlizaci\u00f3n de Cristo a los pobres es la significaci\u00f3n de la presencia del amor de Dios, incluso en la situaci\u00f3n m\u00e1s tr\u00e1gica del hombre.<\/p>\n<p>El misionero debe encarnar este esp\u00edritu de redenci\u00f3n, inscrito en el movimiento de la encarnaci\u00f3n \u00ab. El fin de la misi\u00f3n de Cris\u00adto es establecer en medio de los hombres el amor al Padre: \u00abCon\u00admovido por la desdicha de los hombres, el amor de Cristo realiza la obra admirable de nuestra redenci\u00f3n\u00bb. Este esp\u00edritu de caridad perfecta de Cristo \u00aborienta todos sus pensamientos a la salvaci\u00f3n de Ios hombres\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>44<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Cristo, \u00abfuente del amor humillado\u00bb, entra en la miseria hu\u00admana para implantar en ella la fuerza transformadora del amor de] Padre, su voluntad misteriosa, voluntad de salvaci\u00f3n. Asumiendo por solidaridad la miseria de la humanidad pobre, Cristo, fiel a la voluntad de su Padre, restablece el destino humano en su eje ver\u00addadero, siendo el servidor de Dios. Este esp\u00edritu de redenci\u00f3n manifiesta hasta d\u00f3nde va la pobreza interior de Cristo, su comu\u00adni\u00f3n con este querer del padre y con el desamparo del hombre. Revela, igualmente, que el mismo Dios quiere realizar esta obra de transformaci\u00f3n depositando en el sufrimiento del hombre el signo de comuni\u00f3n con el destino de todo hombre <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>45<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Orientado hacia este movimiento de vida, asociado en esta obra de \u00abreligi\u00f3n\u00bb y de \u00abcaridad\u00bb, Vicente intenta formar una congre\u00adgaci\u00f3n animada por el Esp\u00edritu de Dios y que se conserve en las obras de este Esp\u00edritu <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>46<\/sup><\/span>, una compa\u00f1\u00eda en la iglesia de Dios \u00abque tenga por herencia los pobres y que se d\u00e9 totalmente a los po\u00adbres\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>47<\/sup><\/span>. \u00abComo Cristo, debe hacerse agradable a su Padre y \u00fatil a su iglesia\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>48<\/sup><\/span>. \u00abLos misioneros deben unirse al pr\u00f3jimo por cari\u00addad para unirse a Dios por Jesucristo\u00bb \u00ab. Deben realizar esta obra de amor: \u00abSomos elegidos por Dios, como instrumentos de su in\u00admensa y paterna caridad, que quiere establecerse y dilatarse en las<\/p>\n<p>43 Cf. S.V. XII, 264-265; XI, 23-24; XII, 262, 271.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> S.V. XI, 74; cf. XI, 77, 133-134.<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> Cf. S.V. XII, 262, 264-265, 271; XI, 23-24.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> S.V. XII, 127.<\/p>\n<p>47 S.V. XII, 80.<\/p>\n<p>48 S.V. XII, 128.<\/p>\n<p>49 S.V. XII, 127; cf. S.V. XII, 262-263.<\/p>\n<p><em>318 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>almas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>53<\/sup><\/span>. \u00abSomos los sacerdotes de los pobres. Dios nos ha elegi\u00addo para ellos. Esto es capital para nosotros, el resto es acceso\u00adrio\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>51<\/sup><\/span>. Debemos \u00abemplear el resto de nuestra vida en la salvaci\u00f3n de los pobres\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>52<\/sup><\/span>, declara Vicente de Pa\u00fal. \u00abLa obra por excelencia de nuestro Se\u00f1or \u00bfno fue evangelizar a los pobres?&#8230; Nuestro Se\u00ad\u00f1or nos pide que evangelicemos a los pobres, eso es lo que \u00e9l hizo y lo que quiere continuar haciendo por nosotros&#8230; El Padre eter\u00adno nos asocia a los designios de su Hijo, que vino a evangelizar a los pobres y que lo dio como signo de que era el hijo de Dios, de que el mes\u00edas, que se esperaba, hab\u00eda llegado&#8230;\u00bb <sup>53<\/sup>. La continua\u00adci\u00f3n de esta misi\u00f3n exige siempre y por todas partes un esfuerzo de disponibilidad.<\/p>\n<p><em>Esfuerzo de disponibilidad<\/em><\/p>\n<p>Este ideal, que se debe proseguir continuamente, obliga a acep\u00adtar la realidad como es y a tomar una responsabilidad, capaz de realizar este ideal y de poder transformar cada d\u00eda a las personas. Este ideal exige una flexibilidad penetrante y un desarrollo de energ\u00eda vital. Revestidos de Cristo, los misioneros deben continuar la obra de evangelizaci\u00f3n que consiste en liberar y transformar a los hombre en Jesucristo. La raz\u00f3n de su existencia \u00abconsiste en agradar a Dios y en procurar que sea conocido y amado\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>54<\/sup><\/span>. In\u00adsertados en este movimiento de vida, deben obrar continuamente, porque la \u00abcaridad impide permanecer con los brazos cruzados&#8230; obliga a trabajar en la consolaci\u00f3n y en la salvaci\u00f3n de los de\u00adm\u00e1s\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>55<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Ante todo Vicente de Pa\u00fal revela la intenci\u00f3n tenaz de buscar y de traducir lo que intenta ser delante de Dios: el imitador de Jesucristo, evangelizador de los pobres. Pero la fidelidad a Jesu\u00adcristo no es \u00abliteralismo\u00bb agobiante, sino continua creatividad, a fin de poder realizar el designio del Padre destruyendo la miseria de los hombres. \u00abEs cierto, confiesa Vicente de Pa\u00fal, que no soy<\/p>\n<p>50 S.V. XII, 262; cf. S.V. XI, 6<\/p>\n<p>51 P. Collet, 36, II, 168.<\/p>\n<p>52 S.V. XII, 370; cf. S.V. XI, 77.<\/p>\n<p>53 S.V. XII, 79-80.<\/p>\n<p>54 S.V. XI, <em>2; <\/em>L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>III, 88; E. D. 1001.<\/p>\n<p>55 S.V. XII, 265; cf. S.V. X, 563.<\/p>\n<p><em>Evangelizaci\u00f3n por la caridad 319<\/em><\/p>\n<p>enviado solamente para amar a Dios, sino para hacerle amar\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>56<\/sup><\/span>. No es suficiente \u00abser salvado, es menester ser salvador como Cris\u00adto\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>57<\/sup><\/span>. \u00abLa salvaci\u00f3n de los pobres y la nuestra personal son un bien tan grande, que merecen conseguirse a cualquier precio; y no interesa que muramos con las armas en la mano. Seremos por ello m\u00e1s felices <em>y <\/em>la Compa\u00f1\u00eda no ser\u00e1 por eso m\u00e1s pobre&#8230; Lo que est\u00e1 en juego es la gloria del Padre eterno, la eficacia de la palabra y de la pasi\u00f3n de su Hijo\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>58<\/sup><\/span>. Por eso pide \u00aba Dios todos los d\u00edas, hasta dos y tres veces, que nos aniquile si no somos \u00fatiles para su gloria\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>59<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>Si en la experiencia de Vicente de Pa\u00fal \u00abel don a Dios introdu\u00adce a la verdadera actividad\u00bb, el esp\u00edritu de Jes\u00fas conducir\u00e1, a quie\u00adnes contin\u00faan su misi\u00f3n, a consumirse por Dios. Entonces, s\u00f3lo entonces, se habr\u00e1 realizado todo lo que se puede pretender hacer: \u00abConsumirse por Dios, no tener ni bienes ni fuerzas sino para consumirlos por Dios, es lo que hizo nuestro Se\u00f1or, que se con\u00adsumi\u00f3 por amor a su Padre\u00bb <sup>6<\/sup>\u00b0. As\u00ed habla Vicente de Pa\u00fal el 7 de junio de 1660, tres meses antes de su muerte.<\/p>\n<ol>\n<li>EVANGELIZACI\u00d3N DE LOS POBRES POR LA CARIDAD<\/li>\n<\/ol>\n<p>La otra experiencia fundamental, en la que se origina y arraiga la actividad evangelizadora de Vicente de Pa\u00fal, es la de Ch\u00e1tillon-les-Dombes. A partir de esta experiencia: \u00abuna caridad mal orga\u00adnizada\u00bb, toma conciencia de que para estar presente y ser eficaz en todos los frentes donde aparece la miseria, se requiere organi\u00adzar la caridad, socializarla, hacerla inventiva.<\/p>\n<p>Contempor\u00e1neo de Luis XIII y de Richelieu, Vicente de Pa\u00fal nace en 1581, durante las \u00abGuerras de religi\u00f3n\u00bb. En medio del desorden econ\u00f3mico y de la nueva civilizaci\u00f3n de la primera mitad del \u00abgran siglo\u00bb, aparece un desarrollo extraordinario de fuerza productiva del hombre y nace una esperanza de liberaci\u00f3n. La preocupaci\u00f3n financiera es acuciante y la burgues\u00eda comerciante lu-<\/p>\n<p>56 S.V. XII 262-263.<\/p>\n<p>57 S.V. XII, 113.<\/p>\n<p>58 S.V. XI, 413.<\/p>\n<p>59 XI, 2; cf. L. Abelly, <em>1, <\/em>1. III. 88.<br \/>\nso S.V. XIII, 179.<\/p>\n<p><em>320 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>cha denodadamente por asegurarse los recursos indispensables a su nueva promoci\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal aprovecha esta coyuntura hist\u00f3rica, que realiza una mutaci\u00f3n sensacional del comportamiento humano. Dado totalmente a Dios, \u00abcon un temperamento de hom\u00adbre de estado y de negocios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>, realza la ley de la fraternidad en contra de un enriquecimiento ego\u00edsta y en un momento de agita\u00adci\u00f3n social que provoca un distanciamiento de las clases sociales. La fraternidad vicenciana da sentido y dimensi\u00f3n evang\u00e9lica a la eman\u00adcipaci\u00f3n humana, cuyas causas promotoras son el progreso indus\u00adtrial, comercial y la econom\u00eda de circulaci\u00f3n y de trabajo.<\/p>\n<p>Entregado a liberar a los pobres de la miseria, Vicente invita a otros a dedicarse a la liberaci\u00f3n de esta miseria por la caridad. Para hacer comprender la significaci\u00f3n de la invitaci\u00f3n y evitar que sea rechazada, se esfuerza en transmitir las exigencias del amor de Dios, inscritas en la carne viva de los pobres. Es menester amar al pr\u00f3jimo como Cristo le am\u00f3, como es humano amarle: porque es desdichado y no porque se le encuentre amable. Quiere que esta sociedad, a pesar de su altivez, proporcione a los pobres lo nece\u00adsario para desarrollarse y adquirir fisonom\u00eda humana. Los pobres no intentan dar l\u00e1stima, ser compadecidos, sino ser testigos de la injusticia de la que son v\u00edctimas. La mayor injusticia y la m\u00e1s per\u00adversa para ellos, la que m\u00e1s los humilla y los rebela, es el abando\u00adno universal al que se ven sometidos.<\/p>\n<p>Para remediarlo, Vicente trata de hacer tomar conciencia a la sociedad del amor al pr\u00f3jimo. La caridad no consiste para \u00e9l en el \u00ab\u00e9xtasis\u00bb, sino en la intervenci\u00f3n de un brazo vigoroso, para restablecer cada d\u00eda en el mundo un poco m\u00e1s de justicia y la li\u00admosna sagrada de una deuda. Expuesto a esta nueva aventura, que es el amor incondicionado de Dios, Vicente encuentra a Dios, <em>y <\/em>desde que encuentra a Dios, es capaz de amar al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo. Contemplando los acontecimientos y a las personas en Dios y a trav\u00e9s de Cristo, experimenta que las situaciones se es\u00adclarecen por el evangelio y que las personas que comprenden en Cristo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>1 A. Redier, <em>138, <\/em>342.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Cf. S.V. VII, 388; XI, 32.<\/p>\n<p><em>Evangelizaci\u00f3n por la caridad <\/em>321<\/p>\n<p><em>Sentido de la evangelizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal la evangelizaci\u00f3n es una obra gratuita de salvaci\u00f3n del Dios vivo y verdadero con la humanidad pobre que camina hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>Si Dios habla, si Dios se manifiesta a trav\u00e9s de los aconteci\u00admientos de la historia, es para manifestarnos activamente que una promesa est\u00e1 realiz\u00e1ndose continuamente, donde los hombres cons\u00adtruyen, por la comuni\u00f3n con Dios encarnado, su destino colectivo. En esta perspectiva las circunstancias, las necesidades de los de\u00adm\u00e1s orientan el trabajo evang\u00e9lico de Vicente de Pa\u00fal. Ellas le fuerzan a buscar con avidez la voluntad de Dios en medio de una sociedad de realidades y de exigencias, en las que est\u00e1n incluidas la verdad y los riesgos de la empresa econ\u00f3mica. En esta coyuntura hist\u00f3rica hay que colocar la vida de Vicente de Pa\u00fal. Una parte notable del tiempo tiene que emplearla en la gesti\u00f3n y adminis\u00adtraci\u00f3n de sus finanzas, en asegurarse una cantidad de beneficios o de rentas y en sostener varios procesos. Este aspecto econ\u00f3mico y temporal de su existencia hab\u00eda escapado totalmente hasta hace quince a\u00f1os a los historiadores. Los primeros inventarios de archi\u00advos notariales, que nos permiten conocer una parte de su vida fi\u00adnanciera, nos descubren su realismo y nos impiden caer en la tentaci\u00f3n del angelismo <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>. Vicente de Pa\u00fal es, quiz\u00e1, el primer santo que haya tenido sentido de las realidades econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Lo interesante es percibir la influencia de las dimensiones eco\u00adn\u00f3micas y sociales. Al mismo tiempo se requiere descubrir los con-dicionamientos econ\u00f3micos de la iglesia, del fen\u00f3meno cristiano, y su influencia en el plan econ\u00f3mico, en el plan pol\u00edtico, en el plan cultural.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, atento a las realidades econ\u00f3micas y a las di\u00admensiones sociales, descubre que la \u00abestratificaci\u00f3n social\u00bb es el medio, el \u00ablugar\u00bb, en el que el evangelio encuentra su realizaci\u00f3n inteligible y apost\u00f3lica. Para que los poseedores puedan ejercer la caridad \u00absocializada\u00bb, es menester recordar que los bienes econ\u00f3-<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Cf. <em>Documents du Minutier Central concernant l&#8217;Histoire Litt\u00e9raire, 1650-1700. <\/em>Seg\u00fan estos documentos he podido comprobar que Vicente de Pa\u00fal desde el 15 de enero de 1650 al 29 de diciembre de 1659 pas\u00f3 ante notario 90 contratos de compra-venta o de arrendamientos.<\/p>\n<p><em>322 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>micos pueden tener valor cristiano, al convertirse en elemento de la caridad cristiana. Su dinamismo objetivo implica con relaci\u00f3n a la conciencia del individuo y a la conciencia de la comunidad cris\u00adtiana una referencia expl\u00edcita al designio de Dios, inscrito en la creaci\u00f3n: hacerlos fructificar para todos. Los pobres est\u00e1n siempre presentes en la sociedad. Vicente intentar\u00e1 durante toda su vida poner las riquezas de los poseedores al servicio de la miseria de los pobres.<\/p>\n<p>Lo que siempre es necesario, lo que Dios pide a todo hombre, es enfrentarse a las nuevas necesidades y a las nuevas posibilidades del mundo para actuar ante ellas. Informado del mundo en que vive, Vicente lo afronta y nos declara: \u00abLa necesidad es extre\u00adma&#8230; y Dios espera en nosotros\u00bb. \u00abLa pura necesidad&#8230; es el ca\u00admino utilizado por Dios para comprometernos en la realizaci\u00f3n de sus designios\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>4<\/sup><\/span>. El compromiso que Dios nos exige, \u00abes una apli\u00adcaci\u00f3n seria, humilde, devota, continua <em>y <\/em>que responda a la exce\u00adlencia de la obra\u00bb <sup>6<\/sup>, reveladora del amor activo de Dios <sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p><em>Criterios de la evangelizaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Cristo realiz\u00f3 la obra de la redenci\u00f3n en la pobreza, la humil\u00addad, el renunciamiento, el sufrimiento aceptado libremente; su ejemplo es una llamada dirigida a la iglesia. Encargada de propor\u00adcionar a los hombres los frutos de la redenci\u00f3n, la iglesia no pue\u00adde cumplir su misi\u00f3n por medios diferentes de los empleados por Cristo, que quiso presentarse al mundo como el mes\u00edas de los pobres.<\/p>\n<p>El despojo voluntario de Cristo (cf. Flp 2, 6-8; 2 Cor 8, 9) es efecto y manifestaci\u00f3n de su amor a los hombres. El misterio de su pobreza es en realidad un misterio de amor. Si renunci\u00f3 a todo inter\u00e9s personal, lo hizo en beneficio de los hombres a quienes quer\u00eda salvar. Este amor le condujo a anonadarse.<\/p>\n<p>Es suficiente contemplar a Cristo, <em>\u00abfuente del amor humillado <\/em>hasta nosotros y hasta en un suplicio infame\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>7<\/sup><\/span>, para comprender<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> S.V. XII, 82, 90.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> S.V. XII, 84.<\/p>\n<p>Cf. S.V. XII, 108-109; IX, 492; V, 382; VIII, 162; IX, 14-15, 19-<\/p>\n<p>22, 61-63, 252, 583; X, 115, 122, 124, 126, 141, 222-223&#8230;<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> S.V. XII, 264.<\/p>\n<p><em>Evangelizaci\u00f3n por la caridad 323<\/em><\/p>\n<p>que la <em>evangelizaci\u00f3n <\/em>se relaciona con una <em>obra de amor <\/em>y con un <em>movimiento de anonadamiento. <\/em>Quien quiere continuar la misi\u00f3n de Jes\u00fas debe saber amar y ser pobre. Su <em>pobreza <\/em>ser\u00e1 efecto <em>y manifestaci\u00f3n de su amor a los pobres, y <\/em>al mismo tiempo <em>criterio de su caridad. <\/em>La pobreza no es fin en s\u00ed misma; su valor consiste en ser signo y prueba del amor que reparte, sin reservar avara\u00admente nada para s\u00ed. La pobreza no s\u00f3lo ser\u00e1 renunciamiento, as-cesis, regla moral, ser\u00e1 tambi\u00e9n exigencia de la evangelizaci\u00f3n asida por la esperanza que impulsa a un compromiso en la historia para la liberaci\u00f3n de todos los hombres: la salvaci\u00f3n brot\u00f3 de la pobreza asumida plenamente por Dios en la encarnaci\u00f3n. Para saber que se debe continuar la misi\u00f3n amorosa de Jesucristo, es suficiente fijar nuestra mirada en \u00e9l e introducirnos en el movimiento de la encarnaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n. Introducidos en este dinamismo de vida, jam\u00e1s seremos indiferentes a la miseria y a la soledad de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 criterios pueden manifestar la continuaci\u00f3n de la mi\u00adsi\u00f3n de Jes\u00fas?<\/p>\n<ol>\n<li><em>Cuando el amor es al mismo tiempo afectivo y efectivo: <\/em>El amor afectivo, para ser aut\u00e9ntico seg\u00fan las exigencias de Dios, debe verificarse en los actos. Si no llega a ser efectivo, este amor es sospechoso. Por eso declara Vicente de Pa\u00fal: \u00abno, no, no nos enga\u00f1emos. Todo nuestro quehacer est\u00e1 cifrado en la acci\u00f3n&#8230; De\u00adbemos testimoniar que amamos a Dios por nuestros actos\u00bb. La \u00fanica se\u00f1al cierta del amor a Dios es la acci\u00f3n buena <em>y <\/em>perfecta <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>8<\/sup><\/span>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La caridad no puede permanecer inactiva; obliga a trabajar en la salvaci\u00f3n y en la consolaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Es un fuego que ilumina, inflama y consume a quien la posee <sup>9<\/sup>. Esta uni\u00f3n del amor afectivo con el amor efectivo es el signo de la fidelidad a todo lo real. Los grandes sentimientos, las imaginaciones, las buenas in\u00adtenciones&#8230; no son m\u00e1s que ilusiones <sup>11<\/sup>. Son las realidades con\u00adcretas, exigentes y complejas, quienes deben evangelizar continua\u00admente nuestras vidas.<\/p>\n<p>Es necesario, pues, servir al pr\u00f3jimo y este servicio no puede ser evasi\u00f3n ni acto puramente espiritual. El amor verdadero por<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> S.V. XI, 40-41; cf. S.V. XI, 43-44; III, 163; L. Abelly, 1, 1. I, 81-82. Cf. S.V. X, 563; XII, 131, 274, 262, 265, 307-308; XI, 40-41; IX, 592-593; VI, 341-342.<\/p>\n<p>10 Cf. S.V. II, 190; XI, 40, 71, 216.<\/p>\n<p><em>324 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>los hombres conduce siempre, de una manera o de otra, a una mar\u00adcha contra la miseria. El cristiano, bautizado en la muerte de Cris\u00adto, debe actualizar en la fuerza de la justicia y de la caridad la dimensi\u00f3n de la victoria de Cristo sobre \u00abel pecado del mundo\u00bb y la miseria humana. Bautizado en la pascua de Cristo no puede per\u00admanecer inactivo ante la injusticia y el sufrimiento.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><em>Cuando el amor es gratuito, humilde, generoso. <\/em>El califica\u00adtivo \u00abgratuito\u00bb tiene una importancia capital en la espiritualidad vicenciana. No s\u00f3lo porque recuerda la pretensi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, de los misioneros, de las Hijas de la Caridad: \u00abno ser carga para nadie\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>11<\/sup><\/span>, sino porque es la respuesta al don gratuito de Dios, que se ha comprometido el primero. \u00abDios es gratuito\u00bb. Esta gra\u00adtuidad de Dios invita, a quienes contin\u00faan la misi\u00f3n de Jes\u00fas, a practicar preferentemente el agradecimiento. Pero el agradecimien\u00adto no es servilismo humillante, sino evocaci\u00f3n de la gratuidad de la gracia, reconocimiento de la generosidad incondicionada de Dios, de la bondad de las personas <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>12<\/sup><\/span>. El amor gratuito es el signo del don de Dios a los &#8216;hombres y la expresi\u00f3n del don total del hombre a Dios para comprometerse incondicionalmente en la acci\u00f3n evan\u00adgelizadora.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La humildad y la generosidad son para Vicente de Pa\u00fal dife\u00adrentes facetas del amor que se quiere humilde y se muestra gene\u00adroso, a semejanza del amor del Padre realizado por Jesucristo en medio de los pobres <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>13<\/sup><\/span>.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><em>Cuando se hace efectivo el evangelio: <\/em>Vicente nos declara: \u00abSe puede decir que evangelizar a los pobres no se entiende sola\u00admente ense\u00f1arles los misterios necesarios para salvarse, sino reali\u00adzar las cosas predichas y figuradas por los profetas, hacer efectivo el evangelio\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>14<\/sup><\/span>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Para encarnar y hacer efectivo el evangelio en un mundo siem\u00adpre nuevo, se requiere mirarse continuamente en este evangelio, que libera a los hombres y anuncia el mensaje de la intervenci\u00f3n divina, para poner \u2022fin a sus miserias. El anuncio a los pobres de la buena nueva del reino de Dios es la manifestaci\u00f3n de la <em>justicia<\/em><\/p>\n<p>11 Cf. S.V. IX, 492-494.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Cf. L. Abelly, <em>1, 1. <\/em>III, 263-271.<\/p>\n<p>13 Cf. S.V. XI, 302; XII, 264-265, 270-271&#8230;<\/p>\n<p>14 S.V. XII, 84.<\/p>\n<p><em>Evangelizaci\u00f3n por la caridad 325<\/em><\/p>\n<p>y de la <em>misericordia, <\/em>que caracterizan el ejercicio de la realeza de Dios.<\/p>\n<p>La eficacia del evangelio debe realizar la construcci\u00f3n del mun\u00addo, seg\u00fan el plan creador y liberador de Dios, liberar a los hom\u00adbres de sus sufrimientos, seg\u00fan la ley de la comuni\u00f3n en el amor. Esta ley de la comuni\u00f3n en el amor debe definir a la iglesia y su acci\u00f3n de evangelizaci\u00f3n. La urgencia de la miseria humana impo\u00adne evang\u00e9licamente medir la profundidad de las mutaciones ins\u00adcritas en las bienaventuranzas.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><em>Cuando el amor es comuni\u00f3n y conformidad con la volun\u00adtad de Dios. <\/em>Vicente recuerda insistentemente que la necesidad y los acontecimientos son los signos m\u00e1s indiscutibles de la volun\u00adtad divina: \u00abSe piensa en el mundo que esta Compa\u00f1\u00eda es de Dios porque se ve que acude a socorrer las <em>necesidades <\/em>m\u00e1s urgentes y m\u00e1s abandonadas\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>15<\/sup><\/span>.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Se sabe que la misi\u00f3n de Cristo (cf. Lc 4, 18-19; 7, 22) ad\u00adquiere su significaci\u00f3n a trav\u00e9s del texto de Isa\u00edas (61, 1-2) y esta misi\u00f3n se distingue por los beneficios realizados por Dios en favor de los desdichados. El comienzo del reino escatol\u00f3gico se manifies\u00adta con realismo en la acci\u00f3n contra la miseria humana. La misi\u00f3n de Cristo concierne espec\u00edficamente a los pobres y a quienes su\u00adfren. Jesucristo realiz\u00f3 la victoria sobre la miseria asumi\u00e9ndola y permiti\u00e9ndola destrozarle en la cruz. Asume lo que quiere des\u00adterrar.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n de Cristo con la voluntad de su Padre es la ma\u00adnifestaci\u00f3n del amor fiel, que entra en nuestra miseria, para im\u00adplantar en ella la fuerza transformadora del amor generoso de Dios. Es menester continuar la misi\u00f3n de Cristo haciendo acto de presencia en el mundo pobre para cumplir esta voluntad de Dios y manifestar el amor a los hombres.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo realizar esta uni\u00f3n con la voluntad del Padre? Vicente nos declara con precisi\u00f3n: <em>\u00abDebemos unirnos al pr\u00f3jimo por cari\u00addad para unirnos a Dios por Jesucristo\u00bb <\/em><span style=\"text-decoration: underline\"><sup>16<\/sup><\/span>. Esta uni\u00f3n es la reve\u00adlaci\u00f3n de la situaci\u00f3n del hombre frente a sus hermanos y frente al Padre. Quien contin\u00faa la misi\u00f3n de Cristo debe hacerse, como \u00e9l, solidario del sufrimiento de los dem\u00e1s, participar en \u00e9l: es la prue-<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> S.V. XII, 90; cf. S.V. XII, 132, 183, 300, 154, 156, 157, 142&#8230;<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> S.V. XII, 127.<\/p>\n<p><em>326 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>ba de la fidelidad a la voluntad del Padre. La participaci\u00f3n en la miseria de los dem\u00e1s, vivida en la comuni\u00f3n con Cristo, es la pre\u00adsencia del amor de Dios. Esta presencia puede salvar el destino del mundo. Dios lo ha manifestado claramente a trav\u00e9s de la obra de salvaci\u00f3n de su Hijo.<\/p>\n<p><em>La evangelizaci\u00f3n por la caridad<\/em><\/p>\n<p>Dios se revela a los hombres a trav\u00e9s de la fidelidad y del amor. La encarnaci\u00f3n de Cristo se inserta en la \u00abhistoria\u00bb. Por ser \u00absanta\u00bb, esta historia no deja de ser terrestre. D\u00eda tras d\u00eda rea\u00adliza, en un misterio que ilumina la fe, una promesa en trabajo constante en cada hombre.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de Cristo manifiesta el v\u00ednculo esencial de la co\u00admunidad familiar entre Dios y los hombres, vivida por y en la fi\u00addelidad y la misericordia. La iglesia debe revelar tambi\u00e9n a Dios y a Jesucristo por los mismos medios, colocar continuamente esta caridad en el centro del dogma y de la vida cristiana, para mani\u00adfestar c\u00f3mo Cristo reclama la colaboraci\u00f3n o solicita la ayuda de cada cristiano, a fin de vivir en la fidelidad y en el amor. El dra\u00adma de este juego, o m\u00e1s exactamente, de esta vida de caridad, que oculta o revela la vida de la iglesia, jam\u00e1s cesa; se contin\u00faa hasta el final de los tiempos, porque se trata de hacer m\u00e1s habitable la \u00abtienda\u00bb de Dios en este mundo.<\/p>\n<p>El mensaje evang\u00e9lico alimenta y exalta la esperanza orientada hacia el destino individual y colectivo de la humanidad. Esta es\u00adperanza lleva consigo un compromiso que frecuentemente canali\u00adzan mal las instituciones profanas o sagradas. La historia es maes\u00adtra de la vida y nos lo manifiesta. Sin embargo, de vez en cuando, una serie de acontecimientos y la participaci\u00f3n de hombres pro\u00adfundamente religiosos hacen florecer normas para la reintegraci\u00f3n fraternal de los \u00abdisminuidos\u00bb, a quienes no liberan ni la bene\u00adficencia, ni las buenas obras, ni el orden moral constituido.<\/p>\n<p>El reparto de \u00abpan\u00bb que los pobres reivindican para la readap\u00adtaci\u00f3n racional de las cosas y de los hombres, es pensado, querido, realizado como el test de la fraternidad prometida a todos los hombres. La vida de caridad, vivida en profundidad, es para Vi\u00adcente de Pa\u00fal \u00abla salvaguardia de las uniones profundas\u00bb, la conci\u00adliaci\u00f3n de todos los que leg\u00edtimamente pueden unirse para tratar de reducir la miseria que sepulta a los seres todav\u00eda vivos.<\/p>\n<p><em>Evangelizaci\u00f3n por la caridad 327<\/em><\/p>\n<p>Vicente muestra que ning\u00fan \u00abtradicionalismo\u00bb puede reducir, en el hecho religioso, la fuerza del fermento evang\u00e9lico que trabaja la pasta humana. En medio de la miseria que \u00abhace estremecer\u00bb, <em>intenta una organizaci\u00f3n de la sociedad m\u00e1s justa y m\u00e1s fraternal. <\/em>Esta organizaci\u00f3n de la sociedad la apoya en los acontecimientos de su tiempo y en las exigencias del cuerpo m\u00edstico de Cristo, que se constituye cada d\u00eda. El punto eficaz seg\u00fan \u00abel evangelio de la promesa\u00bb es para Vicente de Pa\u00fal el amor a los pobres, porque a la mirada de la iglesia y de la sociedad, los pobres deben tener siem\u00adpre una funci\u00f3n de testigos privilegiados de fuerza y de gracia.<\/p>\n<p>Por otra parte, el trabajo, cuando se convierte en nudo privi\u00adlegiado de relaciones humanas, es para Vicente un medio de cons\u00adtruir el mundo seg\u00fan el plan creador y liberador de Dios. Por esta raz\u00f3n reivindica la fuerza creadora del trabajo para la construcci\u00f3n de la comunidad de los hombres y la emancipaci\u00f3n de las personas. Recordemos que Vicente de Pa\u00fal proyect\u00f3 liberar a los pobres y hacerlos vivir del trabajo, organizado y no, como se dice, de la limosna que humilla, incluso si para \u00e9l esta limosna era una deuda sagrada <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>17<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>Llamamiento a la fraternidad<\/em><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal va a lograr, siguiendo el evangelio, hacer vivir la vida bautismal entre los pobres? \u00bfC\u00f3mo va a con\u00advertir en moneda corriente la exigencia evang\u00e9lica en medio de la sociedad aduladora, trapacera, dura, incluso a veces despiadada, que le toc\u00f3 vivir?<\/p>\n<p>La urgencia de la pobreza cruel y desoladora de su \u00e9poca le impone medir la profundidad de la miseria, oponerse a sus causas, buscar a las personas que trabajen en reducirla. Vicente pone cons\u00adtantemente a los sacerdotes, a los bautizados en contacto con los pobres, porque el amor a los pobres define a la comunidad me\u00adsi\u00e1nica, que es la iglesia. Este contacto con los pobres es su preocu-<\/p>\n<p>17 El cometido de Vicente de Pa\u00fal desde 1630 hasta 1660 es combatir una pobreza que no afecta solamente al tener sino al ser. Para luchar contra esta pobreza, reclama la movilizaci\u00f3n de todos: cf. Parte 2.a, Acci\u00f3n de Vicen\u00adte de Pa\u00fal durante la Fronda y la Ayuda a Lorena, Champa\u00f1a, Picard\u00eda, Par\u00eds y sus alrededores. Cf. Acci\u00f3n misionera de Vicente de Pa\u00fal en M\u00e1con: S.V. XIII, 494-503, especialmente 499. Organizaci\u00f3n del trabajo en el hos\u00adpital del Nombre de Jes\u00fas: S.V. XIII, 156 163.<\/p>\n<p><em>328 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>ilaci\u00f3n permanente. Pero hoy, lo mismo que ayer, es imposible es\u00adtar con los pobres s\u00ed no se lucha al mismo tiempo contra la pobre\u00adza y las causas que la provocan. La pobreza solamente se revela a quien quiere destruirla, suprimirla.<\/p>\n<p>Si hay alg\u00fan criterio para suprimir la pobreza, es el amor a los pobres, vivido en la verdadera fraternidad. S\u00f3lo este amor pue\u00adde realizar la comuni\u00f3n con la esperanza de los pobres en contra de la riqueza que separa. Utilizando este criterio, Vicente llega a crear la comunicaci\u00f3n entre ricos y pobres. Para \u00e9l, el fundamento de la caridad cristiana se encuentra en las promesas divinas mani\u00adfestadas y realizadas a trav\u00e9s de la historia de la salvaci\u00f3n: la participaci\u00f3n gratuita de la gracia en y a trav\u00e9s de la comunidad humana. El elemento que amalgama y da sentido a toda organiza\u00adci\u00f3n caritativa, es la fraternidad, que se enra\u00edza en el cuerpo m\u00eds\u00adtico de Cristo y se ejerce por el amor compasivo ante la miseria de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Organizaci\u00f3n de la caridad<\/em><\/p>\n<p>Vicente sabe que la caridad es una en el objeto, m\u00faltiple en sus manifestaciones. Por esta raz\u00f3n \u00e9l y sus misioneros establecen las \u00abCaridades\u00bb. Los bautizados, comprometidos en este el\u00e1n de ca\u00adridad intentan \u00abhonrar el amor que nuestro Se\u00f1or tiene por los pobres\u00bb y \u00abasistir a los pobres corporal y espiritualmente\u00bb. En el fondo es la flexibilidad de Vicente de Pa\u00fal lo que se impone. Quiere aliviar con urgencia la miseria de los desdichados d\u00e1ndo\u00adles pan para vivir y proporcion\u00e1ndoles instrumentos de trabajo, a fin de que sean los artesanos de su vida y los miembros de la so\u00adciedad viva y productiva.<\/p>\n<p>Desde el comienzo de su acci\u00f3n caritativa Vicente desea resol\u00adver los casos particulares por una organizaci\u00f3n. Durante toda su vida va a realizar la evangelizaci\u00f3n de los pobres por la organiza\u00adci\u00f3n de la caridad. D\u00eda tras d\u00eda descubre que toda organizaci\u00f3n y toda f\u00f3rmula de la \u00abCaridad\u00bb deben permanecer abiertas. Los sa\u00adcerdotes de la Misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad, lo mismo que los miembros de las \u00abCaridades\u00bb deben estar atentos ante las nuevas necesidades y las nuevas posibilidades para secundar las diversas formas del \u00fanico amor de Dios.<\/p>\n<p>La vida de caridad, vivida en profundidad, es para Vicente de Pa\u00fal el mejor medio de revelar a Dios y a Cristo a los hombres y<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n 329<\/em><\/p>\n<p>especialmente a los pobres: es la manifestaci\u00f3n del deseo de vivir en la pureza de la fe y en la verdad del hombre.<\/p>\n<p>El amor a los pobres compromete a Vicente de Pa\u00fal a luchar contra toda pobreza, porque si se quiere hacer lo suficiente por Dios y por el pr\u00f3jimo, nos declara, hay que interesarse por la mi\u00adseria corporal y espiritual de los desdichados. Por eso afirma: \u00abSi hay algunos entre nosotros que piensan que est\u00e1n en la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n para evangelizar a los pobres, y no para aliviarlos, para remediar sus necesidades espirituales y no las temporales, respondo que <em>debemos asistirlos <\/em>de todas las maneras, por nosotros y por los dem\u00e1s\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>18<\/sup><\/span>. Para \u00e9l el \u00fanico testimonio es dedicarse en todo momento al servicio de los pobres para realizar la ley evan\u00adg\u00e9lica de la solidaridad y de la fraternidad. Es necesario, en con\u00adsecuencia, consumirse en el don de s\u00ed mismo hecho a los dem\u00e1s. Ninguna presi\u00f3n humana debe coartar este don a Dios en beneficio de los pobres.<\/p>\n<p>CONCLUSI\u00d3N<\/p>\n<p>En el recorrido de nuestra investigaci\u00f3n pensamos haber sor\u00adprendido de vez en cuando a Vicente de Pa\u00fal. Es cierto que no tenemos la pretensi\u00f3n de haberle comprendido exhaustivamente, dada la gran flexibilidad y astucia en sus palabras y gestiones. Pot a\u00f1adidura, su caminar hacia Dios y hacia los pobres es demasiado amplio y profundamente enraizado en el misterio de Cristo y en la acci\u00f3n de Dios en este mundo.<\/p>\n<p>Sin embargo podemos decir que hemos encontrado un criterio fundamental, no el \u00fanico, naturalmente, para comprender su ac\u00adci\u00f3n y su m\u00edstica de los pobres. Si existe alg\u00fan criterio en Vicente de Pa\u00fal para comprender la miseria, que con frecuencia se incrusta en nosotros y a veces resbala junto a nosotros, es el <em>juicio de los pobres. <\/em>Estos seres, aparentemente insignificantes, pueden conde-<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> S.V. XII, 87. Este pensamiento es constante en la doctrina vicencia-na. Cuando habla a los misioneros, a las Hijas de la Caridad, a las Damas de la Caridad, Vicente de Pa\u00fal tenaz y laborioso vuelve a su prop\u00f3sito y re\u00adpite: Si se quiere hacer lo suficiente por Dios y por el pr\u00f3jimo, es necesario ocuparse de la miseria temporal y espiritual: Cf. S.V. XI, 215-216, 202; XII, 262-263; V, 68; XI, 2; IX, 59-60, 119, 324 252, 583, 594; X, 115, 122, 124, 141, 222, 667; XIII, 769-771, 773, 786, 797&#8230;<\/p>\n<p><em>330 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>narnos o salvarnos ante el tribunal de Dios y ante la sociedad. Porque nos juzgan, nos hacen tomar conciencia de nuestra res\u00adponsabilidad. Este juicio de los pobres condujo a Vicente de Pa\u00fal a conocerlos y a amarlos con una generosidad vivida en la ver\u00addadera fraternidad, iluminada por los dogmas de la creaci\u00f3n, de la encarnaci\u00f3n, de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para comprender c\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal vio a los pobres, es indispensable situar su acci\u00f3n y su pensamiento dentro de su <em>ex\u00adperiencia <\/em>y de su fe. Haciendo el balance del contenido de esta experiencia y de esta fe, tendremos alguna posibilidad de carac\u00adterizar su visi\u00f3n de la miseria, de los pobres. Sobre todo estaremos seguros de esta afirmaci\u00f3n: refiri\u00e9ndonos a Vicente de Pa\u00fal es pre\u00adferible y m\u00e1s exacto hablar de pobres que de pobreza. De lo que se trata para \u00e9l, no es de amar efectivamente la pobreza, sino a los hombres que se encuentran envueltos en la pobreza, incluso, si para realizar este amor, la pobreza se incrusta con frecuencia en nosotros.<\/p>\n<p>Hablando de la pobreza, seg\u00fan la mentalidad vicenciana, dos preocupaciones deben orientar nuestro esp\u00edritu: <em>La primera preo\u00adcupaci\u00f3n es un deseo de realismo objetivo, <\/em>es decir, que la pobreza no puede ser abordada solamente con palabras: las palabras deben ser insuficientes. Es evidente que no se puede abordar la pobreza m\u00e1s que con palabras alusivas, que se refieren a la vez a una con\u00adciencia, a una voluntad, a una experiencia, a una persona. En esta perspectiva podremos comprender toda la importancia de la con\u00adfesi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal: \u00abNada me agrada si no es en Jesucris\u00adto\u00bb y la frase de Pascal, su contempor\u00e1neo: \u00abamo la pobreza por\u00adque \u00e9l la am\u00f3\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><em>La segunda preocupaci\u00f3n es un deseo de realismo subjetivo. <\/em>Quien habla de pobreza, debe alimentar su lenguaje con una ex\u00adperiencia de la fe, si no sus palabras no tienen ninguna consisten\u00adcia. Esto quiere decir que la pobreza no es un dato aislado, sino que introduce en la verdadera vida cristiana, en la vida de Cristo. Refiri\u00e9ndonos a una palabra de Pascal, que ilumina nuestro cono\u00adcimiento religioso, es menester alegar este pensamiento: \u00abS\u00f3lo nos conocemos a nosotros mismos en Jesucristo&#8230; Fuera de Jesucristo,<\/p>\n<p>1 B. Pascal, <em>130, <\/em>387, n.\u00b0 931.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n 331<\/em><\/p>\n<p>no sabemos lo que es nuestra vida ni nuestra muerte, ni lo que es Dios ni lo que somos nosotros mismos\u00bb <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>En la contemplaci\u00f3n del movimiento profundo de la encarna\u00adci\u00f3n Vicente descubre que Jesucristo es gratuito, donador, y que se entrega en el don. Este movimiento de inserci\u00f3n de Dios en la humanidad provoca y engendra la inserci\u00f3n de la humanidad en Dios. El sentido de la pobreza real, efectiva, se descubre en la <em>pertenencia a Dios: <\/em>hay que empobrecerse para apoyarse m\u00e1s en Dios. <em>El sentido del desprendimiento se revela en el reparto: <\/em>hay que despojarse para favorecer a los pobres y compartir m\u00e1s con ellos. \u00abAmo los bienes porque me dan el medio de asistir con ellos a los pobres\u00bb, declara Pascal <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>3<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p>La pobreza s\u00f3lo tiene sentido en el compromiso de solidaridad con quienes sufren la miseria, a fin de testimoniar el mal que \u00e9sta representa. No hay, pues, que idealizar la pobreza, por el contrario hay que asumirla como un mal para protestar contra ella y final\u00admente para abolirla, de la misma manera que Cristo asumi\u00f3 la condici\u00f3n de pecado, no para idealizarla, sino por amor, por soli\u00addaridad con los hombres, para liberarlos del pecado. La pobreza cristiana, expresi\u00f3n del amor, se solidariza con los pobres y lucha contra su pobreza. La funci\u00f3n cr\u00edtico-social de la pobreza cristiana consiste en <em>relativizar <\/em>el car\u00e1cter provisional de toda situaci\u00f3n his\u00adt\u00f3rica, de todo resultado humano <em>y <\/em>en <em>ejercer una <\/em>cr\u00edtica radical para ejercer una acci\u00f3n liberadora.<\/p>\n<p>Esta experiencia y esta fe, iluminadas por una intuici\u00f3n pro\u00adfunda y creadora de los pobres, proporcionaron a Vicente de Pa\u00fal una toma de conciencia y una vocaci\u00f3n: <em>glorificar al Padre conti\u00adnuando la misi\u00f3n de Cristo, evangelizador de los pobres. <\/em>A partir de este momento nos puede entregar una vocaci\u00f3n totalmente cen\u00adtrada en la gloria de Dios y en el esp\u00edritu de redenci\u00f3n, su m\u00edsti\u00adca de los pobres. En realidad no solamente nos descubre el crite\u00adrio de la acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n el criterio para conocer lo que es el pobre: \u00e9ste nos revela lo que somos y lo que deber\u00edamos ser, lo que hacemos y lo que tendr\u00edamos que hacer. El pobre para Vicente de Pa\u00fal, es quien puede constituirnos, re-crearnos.<\/p>\n<p>En la base de la m\u00edstica vicenciana, hay en primer lugar un<\/p>\n<p><sup>2<\/sup><em> Ibid., <\/em>186, n.\u00b0 417.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup><em> Ibid., <\/em>387, n.\u00b0 931.<\/p>\n<p><em>332 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>conocimiento y una toma de conciencia de responsabilidad con res\u00adpecto a los pobres. Este conocimiento y esta toma de conciencia le hicieron madurar humana y sobrenaturalmente y orientaron su actitud inspiradora y su esfuerzo de disponibilidad; al mismo tiem\u00adpo le proporcionaron los criterios de la evangelizaci\u00f3n y le condu\u00adjeron a realizar una \u00abrefundici\u00f3n\u00bb de las instituciones de la socio\u00adlog\u00eda del apostolado, permitiendo a su esp\u00edritu religioso desarro\u00adllarse y realizarse revelando al mismo tiempo a Dios por la caridad.<\/p>\n<p>Para Vicente de Pa\u00fal, la luz, que ilumina la realidad de la mi\u00adseria y de los pobres, no es otra que Jesucristo. Sin embargo ja\u00adm\u00e1s olvid\u00f3 lo que Pascal dijo tan maravillosamente: \u00abSi Dios nos diera directamente unos maestros, \u00a1ah!, ser\u00eda necesario obedecerlos con complacencia. La necesidad y los acontecimientos lo son infa\u00adliblemente\u00bb. Podemos decir que Vicente vivi\u00f3 profundamente este pensamiento, esta realidad. Por la fuerza de la gracia, obedeciendo a Dios que se manifiesta en los acontecimientos, Vicente de Pa\u00fal lleg\u00f3 a ser un hombre de iglesia. que respondi\u00f3 a las necesidades de los hombres de su tiempo. Las caracter\u00edsticas de la vida ordina\u00adria, los acontecimientos le interrogaron y le inspiraron.<\/p>\n<p>Estos acontecimientos fueron para \u00e9l: la necesidad de los de\u00adm\u00e1s, la ignorancia de los pobres y de los sacerdotes, la falta de or\u00adganizaci\u00f3n en el servicio de la caridad. Es menester, incluso, decir parad\u00f3jicamente que la extensi\u00f3n y la profundidad de su pertenen\u00adcia a la iglesia fue condicionada, y se nos revela, por su incesante intuici\u00f3n penetrando cada d\u00eda m\u00e1s en el mundo e invit\u00e1ndole a ponerse de una manera m\u00e1s definitiva al servicio de Dios en este mundo.<\/p>\n<p>Esta constante intuici\u00f3n le oblig\u00f3 a abordar el mundo al mismo tiempo que orient\u00f3 continuamente su l\u00ednea de conducta. En rela\u00adci\u00f3n a lo que hoy se llama <em>\u00abla prueba de lo real\u00bb, <\/em>es decir, <em>la rela\u00adci\u00f3n entre la fe, seg\u00fan la conciencia que se tiene de ella, y las cosas tal como son, <\/em>Vicente experiment\u00f3 que la \u00abrealidad\u00bb, de cualquier manera que se entienda, es \u00abprobatoria\u00bb para los disc\u00edpulos de Cristo. A causa de las mil resistencias de las cosas y de los hom\u00adbres, \u00e9l afront\u00f3 una realidad que no se transformaba m\u00e1gicamente en \u00abreino de Dios\u00bb. \u00abSe dice que se busca el reino de Dios, de\u00adclaraba Vicente el 21 de \u2022febrero de 1659. Que se busca, no es m\u00e1s que una palabra, pero me parece que dice muchas cosas&#8230; Buscad, buscad&#8230;, quiere decir preocupaci\u00f3n, quiere decir acci\u00f3n&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n 333<\/em><\/p>\n<p><em>Preocupaci\u00f3n, <\/em>es decir, <em>aceptaci\u00f3n sin reservas de la situaci\u00f3n, rigor valeroso de comprobaci\u00f3n. <\/em>El evangelio es obra de verdad, y en el contexto del siglo xvn, Vicente de Pa\u00fal realiz\u00f3 un \u00abdescubri\u00admiento de lo oculto\u00bb, extremadamente temible. Pero esta franqueza le dio la <em>posibilidad de comprender y de asumir la situaci\u00f3n hist\u00f3\u00adrica de su tiempo. <\/em>Afrontar esta situaci\u00f3n, que obsesionaba m\u00e1s o menos la conciencia de sus contempor\u00e1neos, fue, dig\u00e1moslo clara\u00admente, tener la fuerza del <em>radicalismo <\/em>de la fe y de la esperanza.<\/p>\n<p>Para conseguir este radicalismo le fue necesario una <em>ruptura. <\/em>En esta ruptura comenz\u00f3 su re-creaci\u00f3n. Entonces nacieron en \u00e9l el arraigamiento en la vida, el amor real a los dem\u00e1s, el humilde y arraigado deseo de cambiar el mundo, una abertura que le impidi\u00f3 instalarse e incluso calcular y programar su futuro. Sin embargo se encontr\u00f3 en esta re-creaci\u00f3n, pero reconociendo m\u00e1s tarde, que hab\u00eda sido Dios quien le hab\u00eda sostenido y guiado paternalmente. A trav\u00e9s de esta b\u00fasqueda paciente y apasionada Vicente de Pa\u00fal se convierte en el <em>buscador infatigable de la voluntad de Dios <\/em>y no, como se afirma, en \u00abel lugar-teniente l\u00facido y disciplinado de la invariable providencia\u00bb.<\/p>\n<p><em>Acci\u00f3n: <\/em>La fe exige la realizaci\u00f3n de la obra encomendada a la iglesia en beneficio de los hombres. La obra de la fe se revel\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal en su fuerza original: <em>su contenido es el amor de Dios en el hombre. <\/em>No se trata solamente de ir al mundo (\u2014com\u00adpromiso y testimonio\u2014), sino de abrir el mundo a la inspiraci\u00f3n y a la fuerza del Esp\u00edritu de Dios, y ante todo abrirnos nosotros mis\u00admos a esta inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu: \u00abEs necesario aspirar a la vida interior y si se fracasa en esto se fracasa en todo\u00bb, declara Vicente de Pa\u00fal. A trav\u00e9s de la acci\u00f3n y del trabajo \u00e9l nos descubre que el <em>amor es conformidad y comuni\u00f3n con la voluntad de Dios.<\/em><\/p>\n<p>Si los acontecimientos manifiestan la voluntad de Dios y exigen una respuesta, Vicente hizo descubrir a sus auditores una conse\u00adcuencia convertida en exigenia de la vida misionera: <em>la decisi\u00f3n in\u00adquebrantable de no abandonar el mundo. <\/em>Sin duda ninguna en este mundo habitan las \u00abtres concupiscencias\u00bb de que habla san Juan (hoy dir\u00edamos interpretaciones, m\u00e9todos de an\u00e1lisis, pr\u00e1cticas orde\u00adnadas y reflejas de la realidad, extra\u00f1as a la fe, que pretenden, con frecuencia, dar cuenta del hecho de la fe), sin embargo Dios \u00abtrabaja incesantemente\u00bb en medio del drama de este mundo y \u00abCristo agoniza en \u00e9l hasta el \u00faltimo d\u00eda; durante este tiempo no<\/p>\n<p><em>334 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>se puede dormir\u00bb. La pobreza, la esperanza de los pobres, deben orientar siempre a los bautizados a adquirir un compromiso en la historia, para realizar con Cristo la transformaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n de todos los que sufren la ausencia de Dios y una carencia de vida. La urgencia de la miseria humana nos impone ponderar las exigen\u00adcias de la encarnaci\u00f3n, del mensaje evang\u00e9lico. Olvidarlo, ser\u00eda claudicar en lo esencial del cristianismo. No comprometerse en el movimiento de Cristo, que libera a los hombres de la miseria, es confesar que se quiere permanecer al margen de la iglesia y de la sociedad.<\/p>\n<p>La inspiraci\u00f3n verdadera de Vicente de Pa\u00fal es el misterio de la presencia de Jes\u00fas en el pobre. En esta intuici\u00f3n encontramos la fuente de su riqueza, los resortes de su vitalidad, el ritmo de su evoluci\u00f3n. Por encima y m\u00e1s all\u00e1 de toda la acci\u00f3n caritativa de este profeso de los pobres, debemos admirar los fundamentos teol\u00f3gicos que motivan y orientan esta acci\u00f3n. Ellos <em>se <\/em>arraigan en el \u00abesp\u00edritu de Jes\u00fas\u00bb y se insertan en el movimiento de Cristo salvador y constructor de la iglesia de los pobres. La iglesia de Cristo debe encontrar siempre a los pobres, son \u00e9stos sus primeros clientes. Descuidarlos, ser\u00e1 siempre el fracaso esencial de esta igle\u00adsia. M\u00e1s a\u00fan, no puede olvidar que \u00ablos pobres son se\u00f1ores <em>y <\/em>maestros\u00bb. Maestros de vida y de pensamiento. Junto a ellos se puede comprender el sentido del evangelio y vivir de acuerdo con las exigencias de Cristo pobre.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de estas realidades verdaderas de los pobres, se debe comprender todo, amar todo, organizar todo en la iglesia y en la sociedad. S\u00f3lo a este precio, el dinamismo de la generosidad y de las relaciones entre los hombres tendr\u00e1n una fuerza que sobrepasa al hombre. Este dinamismo har\u00e1 comenzar para nosotros otra vi\u00adda, otro ritmo de existencia, otra manera de vivir en Dios y en los dem\u00e1s, que no hubi\u00e9ramos podido tener sin los pobres. Con esta visi\u00f3n de los pobres, la justicia, la solidaridad, ser\u00e1n m\u00e1s exigentes y transformadas por la \u00abalquimia\u00bb de la caridad. Entonces el hombre desarrollar\u00e1 un movimiento de \u00abcompasi\u00f3n\u00bb, una pro\u00adlongaci\u00f3n de salvaci\u00f3n, vivir\u00e1 m\u00e1s conscientemente con Dios y con Cristo el riesgo del drama que se realiza a trav\u00e9s de la evoluci\u00f3n de este mundo, querido por Dios y rescatado por Cristo. Todo jui\u00adcio acerca de los hombres <em>y <\/em>de los acontecimientos ser\u00e1 una presen\u00adcia de Dios y de Cristo, que exige una presencia y un compromiso.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n 335<\/em><\/p>\n<p>Solamente quien ve un rostro distinto en la cara de los dem\u00e1s ten\u00addr\u00e1 la posibilidad de ver la miseria de los pobres y de entrar en el engranaje de la creaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n. El hombre no es sola\u00admente lo que vemos en \u00e9l <em>y <\/em>lo que queremos de \u00e9l y para \u00e9l. Si es cierto que el \u00abhombre sobrepasa indefinidamente al hombre\u00bb, cada hombre debe esforzarse por descubrir, re-crear su ser. Sin duda alguna jam\u00e1s se har\u00e1 nada sin un amor que viene de Dios. Pero este amor de Dios es todo lo contrario del ego\u00edsmo de los hombres y de la enfermedad de los sentimentalismos.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal nos declara que para ayudar a los dem\u00e1s, para re-crear el verdadero rostro del hombre, es necesario mirarse cons\u00adtantemente en el evangelio. La nueva creaci\u00f3n, la nueva redenci\u00f3n exigen este precio.<\/p>\n<p>La toma de conciencia de Vicente de Pa\u00fal permanece todav\u00eda hoy viva y acusadora para nuestro mundo occidental. \u00bfQu\u00e9 repite?<\/p>\n<p>En primer lugar es necesario ponerse a las \u00f3rdenes de la pro\u00advidencia que se manifiesta siempre a trav\u00e9s de los acontecimientos y de las necesidades, es decir, a trav\u00e9s de lo previsto, lo imprevisto y lo imprevisible.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s nadie puede desinteresarse de la miseria de los dem\u00e1s. En el mundo y en la iglesia todos vivimos unos de los otros y <em>en <\/em>los otros. Olvidarlo, ser\u00eda olvidar que somos hombres y que for\u00admamos parte de la humanidad.<\/p>\n<p>La vida de caridad, vivida en profundidad, es para Vicente de Pa\u00fal el mejor medio de revelar a Dios y a Cristo a los hombres <em>y <\/em>especialmente a los pobres. S\u00f3lo ella, \u00fanicamente ella, puede conciliar, a quienes la diversidad de opiniones separa y divide, para realizar una obra com\u00fan: impedir que la miseria degrade a los hombres.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de esta vida de caridad, vivida en profundidad, Vi\u00adcente revela al mundo del siglo xvii y al mundo de hoy, el amor de Dios y de Cristo. Se siente, y hace sentir a los dem\u00e1s, respon\u00adsables de la esperanza de Dios en los pobres y de la esperanza de los pobres en Dios y en los dem\u00e1s. Ayuda a la iglesia a vivir con los pobres y a los pobres en la iglesia. Entregado a la redenci\u00f3n de la miseria, de los desdichados, ejerce, seg\u00fan la expresi\u00f3n del concilio Vaticano rr, \u00abla acci\u00f3n bienhechora, como un santo mi\u00adnisterio y una obra espec\u00edfica de caridad\u00bb, para asegurarse y asegu-<\/p>\n<p><em>336 La evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/em><\/p>\n<p>rar a los dem\u00e1s que el servicio a los dem\u00e1s establece en comuni\u00f3n con el Se\u00f1or y con ellos.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula utilizada por \u00e9l \u00abes necesario dejar a Dios por Dios\u00bb ser\u00e1 siempre verdadera, despu\u00e9s de haber experimentado una presencia de Dios en los hombres y de haber tomado con\u00adciencia de la <em>relaci\u00f3n viva <\/em>de la verdad sobrenatural del hombre. S\u00f3lo entonces se puede mantener y profundizar cada d\u00eda una noci\u00f3n de caridad que une a Dios, a Cristo, a los hombres&#8230; En este mo\u00admento nuestro encuentro con Dios cambiar\u00e1 nuestras perspectivas y nuestras vidas ser\u00e1n evangelizadas.<\/p>\n<p>Esta caridad se encuentra en el centro de la Misi\u00f3n. Buscando la fuente de este esp\u00edritu de la Misi\u00f3n y su eficacia en la iglesia, Vi\u00adcente de Pa\u00fal nos entrega un secreto de amor y de servicio: \u00abLa mejor manera de asegurar nuestra felicidad eterna es vivir y morir al servicio de los pobres, entre los brazos de la providencia y en un renunciamiento actual de nosotros mismos para seguir a Jesu\u00adcristo\u00bb.<\/p>\n<p>Si este pobre, llamado en otro tiempo el se\u00f1or Vicente, invo\u00adcado hoy san Vicente de Pa\u00fal, pudo realizar su acci\u00f3n bienhechora y construir la m\u00edstica de los pobres, si puede, todav\u00eda hoy, ser es\u00adcuchado y evangelizar nuestras vidas fue, y es, por haber tenido una visi\u00f3n evang\u00e9lica, m\u00e1s que sociol\u00f3gica, de los pobres. El profundiz\u00f3 su vida cristiana en el descubrimiento de la eminente dignidad de los pobres. No olvidemos lo que escribe Br\u00e9mond refiri\u00e9ndose a Vicente de Pa\u00fal: \u00abQuien le ve m\u00e1s fil\u00e1ntropo que m\u00edstico, quien no le ve sobre todo m\u00edstico, se representa un Vicente de Pa\u00fal que ja\u00adm\u00e1s existi\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de Vicente de Pa\u00fal, que no se concentra en un sistema racional, ni se fija en f\u00f3rmulas lapidarias, transmite los elementos de su experiencia y de su intuici\u00f3n creadoras. Ella evo\u00adca, en definitiva, una doble realidad, que interroga e inquieta, hoy como ayer, a la conciencia del hombre, a la conciencia de la socie\u00addad:<\/p>\n<ul>\n<li>Cristo pobre, evangelizador de los pobres: presencia del misterio de Cristo en las pobres, que interrogan a la fuerza crea\u00addora y al dinamismo liberador depositados por Dios en el ser del hombre.<\/li>\n<li>Las realidades concretas, duras, sorprendentes, que inva\u00adden nuestra existencia y apelan a nuestra responsabilidad: a trav\u00e9s<\/li>\n<\/ul>\n<p><em>Conclusi\u00f3n 337<\/em><\/p>\n<p>de estas realidades se debe buscar y realizar la uni\u00f3n con la volun\u00adtad de Dios.<\/p>\n<p>El buen padre Vicente se presenta hoy a nosotros con un nue\u00advo amor humilde y generoso para decirnos que la evangelizaci\u00f3n de los pobres es, y ser\u00e1 siempre, una aventura: ella exige un es\u00adp\u00edritu de invenci\u00f3n, de apertura, de \u00abcompasi\u00f3n\u00bb, de colaboraci\u00f3n, de competencia&#8230; <em>y <\/em>\u00e9l nos confiesa: \u00abNo se cree a un hombre por ser sabio, sino porque le estimamos y le queremos. Ha sido ne\u00adcesario que Jesucristo haya prevenido con su amor a quienes ha querido que crean en \u00e9l. Hagamos lo que queramos; nadie creer\u00e1 jam\u00e1s en nosotros, si no testimoniamos amor y compasi\u00f3n a quienes queremos que crean en nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Humilde y sonriente, amable y exigente, juez y profeta, per\u00admanece todav\u00eda cerca de nosotros. Si no nos abandona, es porque todav\u00eda tenemos que pagar una deuda de inteligencia y de fidelidad contra\u00edda con \u00e9l.<\/p>\n<p>Ap\u00e9ndices<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>VICENTE DE PALIL Y ANDR\u00c9S DUVAL *<\/p>\n<p><em>Los comienzos de la Congregaci\u00f3n de la misi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal, fundador y superior general de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, dijo humildemente en varias ocasiones que el origen y la institu\u00adci\u00f3n de su Compa\u00f1\u00eda se deb\u00edan en gran parte al venerable Andr\u00e9s, de quien cuenta, c\u00f3mo al referirle lo sucedido en las primeras misiones \u2014que este hombre apost\u00f3lico comenz\u00f3 con algunos doctores y sacerdotes celosos por la salvaci\u00f3n de los hombres y especialmente de los campesinos\u2014 el venera\u00adble Andr\u00e9s, al o\u00edr hablar de la necesidad de la instrucci\u00f3n espiritual, de las necesidades espirituales existentes en las parroquias rurales, del hambre con que el pueblo corre en busca del pan de la palabra de Dios, del fruto que producen, de la bendici\u00f3n que reciben, pronunci\u00f3 estas palabras: \u00abservus sciens voluntatem Domini et non faciens vapulabit multis\u00bb. Al mismo tiem\u00adpo que estas palabras fueron pronunciadas, Vicente de Pa\u00fal se sinti\u00f3 interior-<\/p>\n<p><em>* La vie de Mr. Andr\u00e9 Duval, Pr\u00e9tre, Docteur de Sorbonne, Professeur Royal en Th\u00e9ologie, Doyen de la Facult\u00e9 et l&#8217;un des Trois premiers Sup\u00e9-rieurs de l&#8217;Ordre de N. D. du Mont Carmel de la Reforme de Ste. Th\u00e9r\u00e9se, en France, <\/em>par Robert Duval son neveu, Docteur de Sorbonne et Professeur Royal en Th\u00e9ologie. <em>Manuscrito <\/em>del Carmelo de la Encarnaci\u00f3n de Clamart, 193 p\u00e1ginas, compuesto de 2 partes.<\/p>\n<p><em>340 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>mente impresionado y atra\u00eddo por la inspiraci\u00f3n y el atractivo de la gracia, las consider\u00f3 como una orden de la divina voluntad, que habi\u00e9ndole mani\u00adfestado la necesidad de estos pobres, le llamaba a darse totalmente con to\u00addos los que quisieran unirse a \u00e9l, para ir por los campos a anunciar la pa\u00adlabra de Dios, predicar y catequizar, o\u00edr las confesiones, administrar el sa\u00adcramento de la penitencia, calmar las disensiones y, generalmente hablando, ofrecer todos los buenos servicios espirituales a las personas que viven en el campo sin ser ninguna carga ni ocasionar ninguna incomodidad tanto al pueblo como a los sacerdotes, sino m\u00e1s bien para aliviarlos con su consen\u00adtimiento y con el permiso y env\u00edo de los Se\u00f1ores Obispos, de manera que decidi\u00f3 dedicarse eficazmente a esta obra y a buscar los medios convenientes acerca de los cuales hab\u00eda consultado ordinariamente al venerable Andr\u00e9s, ya que sin su opini\u00f3n no emprend\u00eda nada. Tambi\u00e9n le enviaba a los de su Congregaci\u00f3n para recibir la soluci\u00f3n de los casos m\u00e1s dif\u00edciles de concien\u00adcia, que se presentaban en las misiones, a quienes nuestro doctor trat\u00f3 siem\u00adpre de responder con gran rapidez y preocupaci\u00f3n, de tal manera que los sacerdotes de la Misi\u00f3n han reunido la mayor\u00eda de estas opiniones para ser\u00advirse de ellas en ocasiones parecidas.<\/p>\n<p>(Primera Parte, Cap. 8: \u00abDe su celo por la reforma de las antiguas Or\u00addenes Religiosas y por la fundaci\u00f3n de las nuevas Congregaciones\u00bb, pp. 35-45. El texto citado se encuentra en pp. 43-45).<\/p>\n<p><em>Humildad del Se\u00f1or Duval<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber rechazado la proposici\u00f3n que se le hizo, dici\u00e9ndole que era un hombre guapo y que ten\u00eda un bello rostro para ser pintado, sin que \u00e9l lo supiera se mand\u00f3 pintar su retrato. La amistad que se ten\u00eda por \u00e9l impidi\u00f3 ocultar por m\u00e1s tiempo este cuadro. Se mand\u00f3 reproducir varias copias y se dio una a Vicente de Pa\u00fal, su querido amigo. Este la expuso. Pero un d\u00eda, que el venerable Andr\u00e9s se encontraba en la casa de Saint-Lazare, vio en una sala este retrato. Permaneci\u00f3 tan confuso y se puso tan enfadado a causa de \u00e9l, que rog\u00f3 inmediatamente al Se\u00f1or Vicente que lo retirara y tanto le presion\u00f3 que le oblig\u00f3 a promet\u00e9rselo y a realizarlo, y as\u00ed lo hizo, guard\u00e1ndolo hasta despu\u00e9s de su muerte, pero despu\u00e9s lo expuso con otros muchos retratos de personas de nuestro siglo, ilustres en virtudes y piedad.<\/p>\n<p>(Segunda Parte, Cap. 8: \u00abDe su humildad\u00bb, pp. 134-141. El texto citado se encuentra en p. 139).<\/p>\n<p><em>\u00abTodo es santo en el se\u00f1or Duval\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, que hab\u00eda consultado y hablado con frecuencia durante su vida con el venerable Andr\u00e9s, manifiesta claramente la gran consideraci\u00f3n en que le ten\u00eda, m\u00e1s exactamente, todo lo que se puede decir de bien de<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 341<\/em><\/p>\n<p>una persona, cuando hablando de \u00e9l pronunci\u00f3 estas sublimes palabras: \u00abTodo es santo en el Se\u00f1or Duval. Si quisiera recorrer todas las virtudes que he visto en \u00e9l, nunca terminar\u00eda. Por eso concluyo no haber visto nada en \u00e9l que no apareciese santo\u00bb. Dio el mismo testimonio, cuando el sobrino del venerable Andr\u00e9s present\u00f3 al Se\u00f1or Descordes, consejero de Ch\u00e1telet, dos peque\u00f1os cuadros, que hab\u00edan pertenecido a nuestro venerable doctor, para testimoniarle el agradecimiento por el inter\u00e9s y preocupaci\u00f3n que hab\u00eda demostrado con ocasi\u00f3n de un asunto dom\u00e9stico. Como este buen juez ma\u00adnifestara cierta dificultad en recibir este peque\u00f1o regalo, el Se\u00f1or Vicente le dijo: \u00abson dos reliquias de un santo, no los rechace\u00bb.<\/p>\n<p>(Segunda Parte, Cap. 14: \u00abDe los testimonios y honores rendidos al ve\u00adnerable Andr\u00e9s\u00bb, pp. 173-193. El texto citado se encuentra en pp. 188-189).<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>CARTA DE ANTONIO LE MAITRE AL ARZOBISPO DE PAR\u00cdS, J. F. DE GONDI (14 de noviembre de 1622 &#8211; 21 de marzo de 1654) *<\/p>\n<p>Aunque hab\u00eda decidido guardar con toda exactitud tanto el silencio como la soledad, y pedir constantemente a Dios que contin\u00fae bendiciendo la obra que su misericordia ha comenzado en m\u00ed, sin embargo habi\u00e9ndome enterado, hace poco, que se comenta algo contra la vida que llevo aqu\u00ed, y que se me acusa de no tener otra l\u00ednea de conducta m\u00e1s que la de mi propio esp\u00edritu, he juzgado que violar\u00eda el respeto que debo a la autoridad de la iglesia, que reside en su ilustre persona, si no le diera cuenta del estado de mi con\u00adciencia, de la que creo no tener que responder m\u00e1s que a Dios y a usted, Monse\u00f1or, y si no le suplicara muy humildemente que me hiciera el honor y la caridad de concederme al Se\u00f1or Vicente para abrirle mi coraz\u00f3n en confesi\u00f3n y as\u00ed pueda informarle, por lo visto con sus ojos, que no hay nada malo ni extraordinario en mi soledad y comportamiento. S\u00ed usted hubiese estado en Par\u00eds, Monse\u00f1or, cuando dej\u00e9 el mundo, y si la violencia, con la que Dios me penetr\u00f3, me hubiese permitido otro pensamiento, adem\u00e1s de llorar en secreto mis pecados y ofensas, no hubiese dejado de ir a arro\u00adjarme a sus pies para pedirle su santa bendici\u00f3n y descubrirle el movimien-<\/p>\n<p>* Biblioteca de Amersfort: Fonds du Clerg\u00e9 Episcopal, P. R. 3049. Descubierta por J. Orcibal, esta carta ha sido publicada por el P. F. Com-baluzier en <em>Annales de la Congr\u00e9gation de la Mission, <\/em>T. 122 (1957), pp. 672-673.<\/p>\n<p>El retiro de A. Le Maitre (Lemaistre), brillante abogado del parlamento, a Port-Royal constern\u00f3 al mundo de las letras y de la magistratura de Par\u00eds. En su soledad llev\u00f3 una vida estudiosa y devota. Cuando muri\u00f3 en 1658, su desaparici\u00f3n se se\u00f1al\u00f3 como una gran p\u00e9rdida para la \u00abinteligencia\u00bb pa\u00adrisina. Cf. R. Mandrou, <em>Des humanistes aux hommes de science, <\/em>Paris 1973, 186.<\/p>\n<p><em>342 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>to, que la gracia de nuestro Se\u00f1or me ha dado para abrazar una vida peni\u00adtente y retirada. Dado que la divina Providencia no me lo permiti\u00f3 entonces y ahora me da una nueva ocasi\u00f3n, y que la edificaci\u00f3n que debo a la iglesia y al p\u00fablico parece cambiar en necesidad lo que no era m\u00e1s que deber, me veo obligado, Monse\u00f1or, a informarle que no llevo ninguna l\u00ednea de con\u00adducta especial, que no deseo m\u00e1s que servir a Dios con sencillez de coraz\u00f3n, y que estoy dispuesto a cambiar lo que se encuentre criticable en mi vida, si Vicente de Pa\u00fal me lo manda, despu\u00e9s que haya visto la disponibilidad de mi alma.<\/p>\n<p>Aunque, por la gracia de Dios, Monse\u00f1or, me haya vuelto el m\u00e1s in\u00fatil y despreciable de todos los hombres y no tenga ninguna otra cualidad m\u00e1s que la de pecador y de solitario, no obstante me persuado que usted <strong>no <\/strong>despreciar\u00e1 un alma, que Dios ha sometido a su cargo, y por la que (Jesu\u00adcristo) muri\u00f3, y que teniendo que responder por ella ante el tribunal de su justicia, me conceder\u00e1, sin duda, la muy humilde s\u00faplica que le hago.<\/p>\n<p>Que si el mismo Dios, Monse\u00f1or, que le llama a conducir su reba\u00f1o y al gobierno de su iglesia, no me hubiera\u2022 sacado del inundo y conducido a la soledad, yo mismo ir\u00eda personalmente a recibir a dicho director de su mano, y asegurarle a usted, al mismo tiempo, mi servicio y obediencia, pero dado que la divina Providencia le ha constituido \u2014en raz\u00f3n de su piedad y de su cargo\u2014 protector de todos los que viven cristianamente, seg\u00fan la voca\u00adci\u00f3n especial de cada uno, pienso que aprobar\u00e1 la fidelidad y la constancia de mi esfuerzo por proseguir el camino en el que Dios me ha puesto, y que preferir\u00e1 enviar a nuestro desierto a este gran servidor de Dios para que vea y le refiera lo que hago en \u00e9l, en lugar de permitirme salir de este retiro, al que me \u2022ha conducido la Providencia y en el que vuestro consentimiento me ha dado la libertad de permanecer.<\/p>\n<p>Ofrecer\u00e9, no obstante, Monse\u00f1or, mis votos y oraciones a Dios para su\u00adplicarle que contin\u00fae y acreciente constantemente sus gracias en usted y que haga se presente la ocasi\u00f3n en la que pueda testimoniarle que soy vuestro&#8230;, etc&#8230;<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>SAN VICENTE DE PAT_IL Y SAINT-CYRAN<\/p>\n<p>seg\u00fan Jer\u00f3nimo Besoigne *<\/p>\n<p>Faltar\u00eda algo a la apolog\u00eda del Sr. de Saint-Cyran si no le otorgara como defensor al hombre que pasa ante el p\u00fablico por ser su mayor acusador: Vicente de Pa\u00fal, canonizado hace algunos a\u00f1os. Es un derecho de justicia<\/p>\n<p>* Jer\u00f3nimo Besoigne, <em>Histoire de Port-Royal, <\/em>La parte, Colonia 1752; <em>Histoire des Religieuses <\/em>III, 497-500. Agradecemos a A. Dodin la amabilidad de habernos comunicado este texto.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 343<\/em><\/p>\n<p>para los dos: el Se\u00f1or de Saint-Gyran, al ser justificado por Vicente de Pa\u00fal, estar\u00e1 absuelto de los errores que se le imputan, y \u00e9ste se encontrar\u00e1 des\u00adcargado de la cualidad odiosa de calumniador. Quiera Dios que esto pueda servir de algo para reformar el esc\u00e1ndalo de las invectivas lanzadas contra el piadoso Abad, que resuenan en los p\u00falpitos cristianos todos los a\u00f1os el d\u00eda de la fiesta del nuevo santo.<\/p>\n<p>La prueba es breve y se reduce a dos puntos:<\/p>\n<p>El <em>primero <\/em>es el testimonio escrito de Vicente de Pa\u00fal acerca de la ino\u00adcencia y de la ortodoxia del Se\u00f1or de Saint-Gyran, cuyo texto se encuentra citado anteriormente (pp. 407-408). No lo repetir\u00e9 aqu\u00ed.<\/p>\n<p>El <em>segundo <\/em>se prueba por los hechos de dicho Abad, su \u00edntimo amigo. La amistad hab\u00eda comenzado quince a\u00f1os antes del encarcelamiento del Se\u00f1or de Saint-Cyran <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span>.<\/p>\n<ul>\n<li>Dicha amistad era rec\u00edproca. El Se\u00f1or de Saint-Cyran hac\u00eda todos los servicios que pod\u00eda a Vicente de Pa\u00fal, y el Se\u00f1or Vicente se preocupaba mu\u00adcho por su bienhechor.<\/li>\n<li>El Abad hab\u00eda concedido una parroquia, dependiente de su Abad\u00eda, a un sacerdote de la nueva Congregaci\u00f3n de Saint-Lazare, fundada por Vi\u00adcente de Pa\u00fal.<\/li>\n<li>Se sirvi\u00f3 de su influencia para hacerle ganar el proceso que ten\u00eda (Vicente de Pa\u00fal) con los Religiosos de Saint-Victor relativo al estableci\u00admiento de su Comunidad en la Casa de Saint-Lazare, situada en el Arrabal de Saint-Denis.<\/li>\n<li>Se tom\u00f3 la molestia de traducir en lat\u00edn las Reglas de su Congregaci\u00f3n para presentarlas en Roma y le escribi\u00f3 varias cartas para los cardenales de quienes solicitaba protecci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Vicente de Pa\u00fal, por su parte, le visitaba con frecuencia, y de vez en cuando, almorzaba en su casa con \u00e9l.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo viaje realizado por Saint-Cyran a Poitou, le prest\u00f3 su caballo para hacer el viaje.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que el Abad fue encarcelado (Vicente de Pa\u00fal) visit\u00f3 a su so\u00adbrino, el Sr. de Barcos, para testimoniarle c\u00f3mo le &#8216;afectaba dicho aconte\u00adcimiento, triste para \u00e9l.<\/p>\n<p>Al estar informado que el Sr. de Saint-Cyran deb\u00eda ser interrogado en la prisi\u00f3n, le pas\u00f3 un aviso de amigo, en el que le comunicaba que dictara \u00e9l mismo sus respuestas al Comisario de la Corte y que no permitiera de\u00adjarlas dictar a dicho Comisario, a fin de evitar cualquier sorpresa <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>2<\/sup><\/span>.<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Saint-Cyran fue encarcelado el 14 de mayo de 1638, su amistad con Vicente de Pa\u00fal comenz\u00f3, pues, el a\u00f1o 1623.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Los amigos de Saint-Cyran tambi\u00e9n desconfiaban de \u00e9l (del Sr. Lescot): el presidente Pol\u00e9, por una parte y Vicente de Pa\u00fal, por otra, le hab\u00edan hecho advertir antes del interrogatorio, el uno que enumerara todas las p\u00e1\u00adginas y que no dejara ninguna l\u00ednea en blanco; y el otro le advert\u00eda que<\/p>\n<p><em>344 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>En el interrogatorio al que \u00e9l mismo fue sometido, concerniente a Saint-Cyran, no dijo nada en contra y expuso muchas cosas en su favor.<\/p>\n<p>Tuvo que pagar las consecuencias por no haber querido hablar contra \u00e9l: el Cardenal (Richelieu) se comport\u00f3 m\u00e1s fr\u00edamente con \u00e9l a partir de ese momento, y las obras de la Casa, que el Cardenal hac\u00eda construir en la ciudad de Richelieu para su Congregaci\u00f3n, no fueron despu\u00e9s tan deprisa. En una palabra, el interrogatorio hecho a Vicente de Pa\u00fal desagrad\u00f3 tanto a los enemigos del Abad que no se atrevieron a hacerlo p\u00fablico en ese mo\u00admento, lo mismo que el famoso Abelly, que no lo public\u00f3 m\u00e1s que veinte a\u00f1os despu\u00e9s en la Vida de Vicente de Pa\u00fal, en la que no olvida nada que puede denigrar al Abad de Saint-Cyran.<\/p>\n<p>Cuando Vicente se enter\u00f3 de que el Abad pod\u00eda recibir visitas de sus amigos en la prisi\u00f3n, fue a verle, y cuando fue libertado le visit\u00f3 en su domicilio.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su muerte, vino a su casa para darle el \u00faltimo adi\u00f3s y salud\u00f3 a su sobrino, el Se\u00f1or de Barcos.<\/p>\n<p>Finalmente, no manifest\u00f3 ninguna oposici\u00f3n en el Consejo de Conciencia, del que era miembro, al nombramiento que la Reina Regente hizo del Se\u00f1or de Barcos para la Abad\u00eda de Saint-Cyran, aunque conoc\u00eda exactamente que el sobrino pensaba en todo igual que el t\u00edo.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a todos estos \u2022hechos s\u00f3lo hay que hacer una breve reflexi\u00f3n: \u00bfC\u00f3mo un hombre bueno, como era Vicente de Pa\u00fal, hubiera podido com\u00adportarse en conciencia de esa manera con el Sr. de Saint-Cyran, si le hubiese considerado her\u00e9tico, como un hombre de doctrina heterodoxa?<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>REGLAS DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD QUE SE OCUPAN DE LOS CONDENADOS<\/p>\n<p>A GALERAS *<\/p>\n<p>1.\u00b0 Dado que el trabajo realizado con los condenados a galeras es uno de los m\u00e1s dif\u00edciles y arriesgados que tienen las Hijas de la Caridad, no s\u00f3lo a causa del dinero que hay que administrar sino tambi\u00e9n en raz\u00f3n de la caridad de las personas que se frecuentan, es tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s meritorios y agradables ante Dios, cuando se realiza como se debe, ya que se ejercitan en \u00e9l, en alto grado, las obras corporales y espirituales de mi-<\/p>\n<p>dictara, y que no permitiera que fuesen dictadas sus respuestas por el co\u00admisario de la corte al secretario, sino que las dictara \u00e9l mismo, temiendo que pudieran ser falsificadas: <em>Histoire de Port-Royal III, <\/em>407.<\/p>\n<p>* Archivos de la Casa-Madre de las Hijas de la Caridad, 140, rue du Bac, Paris (VIIa): <em>Pens\u00e9es de Louise de Marinar, Damoisselle Le Gras, Fondatrice et Premiare Sup\u00e9rieure des Files de la Charit\u00e9, Servantes des pauvres malades. <\/em>Premilre partie, Ecrits autographes, 149-154.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 345<\/em><\/p>\n<p>sericordia con los m\u00e1s miserables de cuerpo y de alma, cuya situaci\u00f3n ape\u00adnas se podr\u00eda imaginar; por eso las llamadas por Dios a esta santa obra no s\u00f3lo deben tratar de hacerse dignas de ella, por la pr\u00e1ctica de las virtudes requeridas y por la observancia exacta de sus reglas, sino tambi\u00e9n animarse y tener gran confianza en nuestro Se\u00f1or Jesucristo, teniendo presente, que asistiendo a estos pobres le ofrecen un servicio que le agrada tanto como si fuese hecho a su propia persona; y que en consecuencia \u00e9l no cesar\u00e1 de darles en recompensa las gracias necesarias para superar todas las dificulta\u00addes que podr\u00e1n encontrar en este empleo, adem\u00e1s de la rica corona que les reserva en el cielo.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Su servicio consiste en servir corporal y espiritualmente a los po\u00adbres forzados, enfermos y sanos, que se encuentran detenidos en Par\u00eds, hasta que salgan para ser llevados a galeras; y como las reglas de las Hermanas, que est\u00e1n en las parroquias, contienen varias indicaciones, que tambi\u00e9n de\u00adben ser observadas por las que se ocupan de los condenados a galeras, es\u00adpecialmente en lo concerniente a los enfermos, se acomodar\u00e1n a ellas en cuanto les sea posible, y adem\u00e1s observar\u00e1n los art\u00edculos siguientes.<\/p>\n<p>3.\u00b0 En lo que respecta a la asistencia corporal de estos pobres, ellas les preparar\u00e1n todos los d\u00edas en su casa la comida, comprando ellas mismas la carne y todo lo determinado para su alimento y les llevar\u00e1n a donde es\u00adt\u00e1n, una vez al d\u00eda y a la hora exacta, el alimento del d\u00eda, que debe servir para comer y cenar; y si la marmita fuese excesivamente pesada, se har\u00e1n ayudar por los guardianes.<\/p>\n<p>4\u00b0 Se ocupar\u00e1n de cambiarles de ropa interior todos los s\u00e1bados y de hacer limpiar la sala; y durante este tiempo se acordar\u00e1n de renovar en ellas el esp\u00edritu de pureza y de modestia, para precaverse en esta ocasi\u00f3n contra la insolencia ordinaria de dichas personas.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Cuando est\u00e9n enfermos, se ocupar\u00e1n de ellos tanto o m\u00e1s que de los enfermos de las parroquias, se reservar\u00e1n el tiempo oportuno para visi\u00adtarlos; les llevar\u00e1n a la comida y a la cena el alimento necesario y los me\u00addicamentos, cuando los necesiten, y sobre todo les dar\u00e1n o les procurar\u00e1n la asistencia espiritual, que consiste en consolarlos, animarlos e instruirlos en las cosas necesarias para salvarse, especialmente en prepararles a hacer una buena confesi\u00f3n general, procurando que se confiesen y comulguen a tiempo, y si est\u00e1n en peligro de muerte, intervenir para que se les d\u00e9 la extrema un\u00adci\u00f3n, y una vez muertos, amortajarlos y procurar su entierro, y si salen de la enfermedad exhortarlos para que lleven en el futuro una buena vida.<\/p>\n<p>6.\u00b0 Cuando vayan a salir para ir a galeras, se preocupar\u00e1n de que ten\u00adgan camisas y ropa interior; despu\u00e9s de haberse ido, deshar\u00e1n y acomoda\u00adr\u00e1n los jergones y limpiar\u00e1n la sala donde estaban.<\/p>\n<p>7.\u00b0 Y aunque en todo tiempo deber\u00e1n mostrar gran modestia y discre\u00adci\u00f3n, tratar\u00e1n, sobre todo, de tener cuidado especial en ello, cuando est\u00e9n en las salas para hacerles alg\u00fan servicio, sin dar la impresi\u00f3n de escuchar<\/p>\n<p><em>346 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>sus palabras de mofa; si ellos se comportaran de una manera totalmente insolente, en este caso deber\u00e1n responderles seriamente o salir.<\/p>\n<p>8.\u00b0 Y aunque sea muy dif\u00edcil impedir que no cometan excesos de inso\u00adlencia contra ellas, incluso cuando se les hace mayor bien, no dejar\u00e1n por eso de intentar hac\u00e9rselo y lo manifestar\u00e1n teniendo gran paciencia y rogan\u00addo a Dios al mismo tiempo por ellos, como lo hac\u00eda san Esteban, mientras le lapidaban, y sobre todo evitar\u00e1n darles la menor ocasi\u00f3n de queja, por eso les hablar\u00e1n sin la m\u00e1s m\u00ednima rudeza y no les reprochar\u00e1n lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo los descontentos que hubieran recibido de ellos, ni tampoco discutir\u00e1n con ellos para justificarse, cuando las acusen falsamente; por el contrario procurar\u00e1n no hablar con ellos, a no ser que lo exija la necesidad, y tra\u00adtarlos con dulzura y compasi\u00f3n, dada la situaci\u00f3n lamentable en que se en\u00adcuentran ordinariamente, tanto respecto del alma como del cuerpo, ya que a pesar de ello no dejan de ser los miembros de quien se hizo esclavo para rescatamos a todos de la servidumbre del demonio.<\/p>\n<p>9.\u00b0 Y como la experiencia ha manifestado que la presencia de alguna Dama tiene gran influencia para evitar que se cometan tales insolencias, ellas har\u00e1n lo posible para intervenir discretamente a fin de que, cuando, les sirvan, alguna Dama est\u00e9 con ellas, y si disminuyera esta caridad, se esme\u00adrar\u00e1n en comunic\u00e1rselo a su Superiora, quien ver\u00e1 con el Superior lo que ser\u00e1 conveniente hacer para restablecer la vigencia de estas santas visitas.<\/p>\n<p>10.\u00b0 Tendr\u00e1n sumo cuidado, cuando van a servirles, de que no entren con ellas personas sospechosas de mala vida o de mal consejo; y para evi\u00adtarlo, s\u00f3lo dejar\u00e1n entrar a quienes est\u00e9n seguras de poderles ayudar en lugar de hacerles mal.<\/p>\n<p>11.\u00b0 No intervendr\u00e1n nunca en el env\u00edo de ninguna carta ni en la acep\u00adtaci\u00f3n de ning\u00fan encargo para ellos, a no ser que se relacione con su vida espiritual, y esto a condici\u00f3n de que sea evidente y de que la Hermana Sirviente est\u00e9 de acuerdo. No obstante si juzgan en la presencia de Dios que es necesario hacerles algunos encargos. relativos a su bien temporal, no lo har\u00e1n a no ser despu\u00e9s de haber pedido y obtenido el consentimiento del Superior o al menos el de la Superiora, la cual no lo dar\u00e1 sin estar total\u00admente segura de que no hay ning\u00fan peligro en permitirlo.<\/p>\n<p>12.\u00b0 Y para evitar los grandes inconvenientes, que podr\u00edan surgir, lo mismo que para prevenir toda sospecha, que podr\u00eda recaer sobre ellas de entenderse con los forzados, evitar\u00e1n hablar con ellos en particular, y no tendr\u00e1n en cuenta las palabras que les dicen, incluso cuando sus parientes y amigos les hablen para ayudarlos a sacarlos de all\u00ed, a no ser cuando se encuentren en grave necesidad o aparezca la inocencia del detenido, des\u00adpu\u00e9s de haber consultado a la Superiora y obtenido el permiso para obrar de manera distinta.<\/p>\n<p>13.\u00b0 De la misma manera tendr\u00e1n sumo cuidado en evitar toda con\u00adfianza con los guardianes de los forzados y no permitir\u00e1n entrar, ni siquiera<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 347<\/em><\/p>\n<p>a uno de ellos, en su residencia, a no ser cuando vengan a buscar la mar\u00admita por ser demasiado pesada; si ellos tienen necesidad de hablarles, fuera de este caso, lo har\u00e1n a la puerta, abajo de la escalera, y por eso tendr\u00e1n una campanilla en su ventana, que se tocar\u00e1 desde la calle, cuando quieran hablar con ellas.<\/p>\n<p>14.\u00b0 Tendr\u00e1n sumo cuidado en administrar perfectamente el bien de los pobres forzados y evitar\u00e1n con todo detalle no apropiarse, directa o in\u00addirectamente, nada que corresponda a los alimentos de los forzados ni fa\u00advorecer a los vendedores que les suministran, con perjuicio de dichos pobres.<\/p>\n<p>15.\u00b0 La encargada de llevar la cuenta de los gastos, tendr\u00e1 nota de to\u00addos, a fin de rendir cuentas a los responsables, cuando se las pidan. Y si recibe alguna cantidad notable, se lo comunicar\u00e1 a la Superiora, quien juz\u00adgar\u00e1 lo que se ha de hacer con ella, tanto para impedir que se pierda, como para emplearla debidamente.<\/p>\n<p>16.\u00b0 Cuando tenga que hacer alg\u00fan gasto extraordinario en beneficio de ellos, pedir\u00e1 la opini\u00f3n, no solamente a la Hermana Sirviente, sino tam\u00adbi\u00e9n a la Superiora, quien, considerada la necesidad o la gran utilidad, le indicar\u00e1, si tiene que pedir permiso para ello al sustituto del Procurador Ge\u00adneral, o si es conveniente obrar de otra manera.<\/p>\n<p>17.\u00b0 Tendr\u00e1n cuidado en advertir con tiempo a la Superiora, para que \u00e9sta sepa de parte del Superior, si habr\u00e1 sacerdotes para dar la misi\u00f3n a los forzados, antes de salir para las galeras.<\/p>\n<p>18.\u00b0 Con el fin de que puedan practicar todas estas normas, <em>y <\/em>para que la caridad, que ejercen en este lugar, consiga la mayor gloria de Dios, su propia perfecci\u00f3n y la salvaci\u00f3n de estos pobres afligidos, har\u00e1n varias veces al d\u00eda oraciones especiales para invocar al Esp\u00edritu Santo, a fin de que pu\u00adrifique tan perfectamente sus pensamientos, palabras y acciones \u2014especial\u00admente si llegaran a tener tentaciones de impureza\u2014 que sean como la luz del sol, que pasa continuamente sobre el esti\u00e9rcol, sin que por eso se man\u00adche lo m\u00e1s m\u00ednimo; y despu\u00e9s de todo esto deben tener confianza en que Dios las escuchar\u00e1, como lo hizo con los tres j\u00f3venes en el horno ardiente, puesto que se ocupan de esta obra \u00fanicamente por obediencia y por caridad.<\/p>\n<p>5<\/p>\n<p>REGLAMENTOS ESPECIALES QUE DEBEN OBSERVAR LAS HERMANAS QUE SE OCUPAN DE LOS NI\u00d1OS EXP\u00d3SITOS, ADEM\u00c1S DE LAS QUE SON COMUNES PARA TODA LA<\/p>\n<p>COMUNIDAD (1640)*<\/p>\n<p>1.\u00b0 Las Hijas de la Caridad, empleadas en el Hospital de los Ni\u00f1os ex\u00adp\u00f3sitos, pensar\u00e1n con frecuencia en la gran dicha a la que han sido llama-<\/p>\n<p>* Archivos de la Casa-Madre de las Hijas de la Caridad. Copia del 15 de diciembre de 1708, 272-307.<\/p>\n<p><em>348 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>das por Dios para un empleo tan santo y divino, al cooperar con Dios para salvar la vida del cuerpo y del alma de estos pobres inocentes, quienes, sin su ayuda, muy probablemente, morir\u00edan en la calle y sin bautismo, o si es\u00adcaparan a la muerte, vivir\u00edan en malas condiciones y tendr\u00edan un fin des\u00addichado por falta de buena educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Se persuadir\u00e1n que cuanto m\u00e1s alta y santa es su vocaci\u00f3n, tanto mayor debe ser su humildad y perfecci\u00f3n, y si les viene al pensamiento, que los empleos son demasiado bajos y penosos, considerar\u00e1n que su deber es servir al Ni\u00f1o Jes\u00fas en la persona de cada ni\u00f1o que educan, y que reali\u00adz\u00e1ndolo, tienen el honor de hacer lo que hac\u00eda la Santa Virgen con su que\u00adrido hijo; y puesto que \u00e9l asegura que el servicio hecho al m\u00e1s peque\u00f1o de los suyos, se le hace a \u00e9l, har\u00e1n todo lo posible para educar a estos pobres ni\u00f1os con tanto cuidado y respeto como si se tratase de la persona de nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Para que puedan m\u00e1s \u2022perfectamente y m\u00e1s f\u00e1cilmente cumplir con su deber, que consiste en servir y asistir a estas pobres peque\u00f1as criaturas corporal y espiritualmente, ser\u00e1n muy exactas en observar sus reglamentos y todas las \u00f3rdenes dadas por la Superiora o por la Hermana Sirviente, y evitar\u00e1n hacer algo contra su intenci\u00f3n, pensando que la vida y la muerte, la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n de estos pobres exp\u00f3sitos, dependen de la buena o mala educaci\u00f3n que les den, y que no podr\u00e1n educarlos bien, si no cumplen lo que se les haya mandado de palabra o por escrito, y especial\u00admente por los art\u00edculos siguientes.<\/p>\n<p>4.\u00b0 Desde el momento que se les comunique, que deben servir a estos ni\u00f1os, aceptar\u00e1n y realizar\u00e1n este empleo con tanto respeto y devoci\u00f3n como si fuese un \u00e1ngel quien se lo encomendara de parte de Dios, como le sucedi\u00f3 a san Jos\u00e9 para conducir y educar al Ni\u00f1o Jes\u00fas en Egipto.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Antes de comenzar a ejercer su oficio con estos pobres ni\u00f1os, los ofrecer\u00e1n a Dios con sus acciones y le pedir\u00e1n les conceda la gracia de cum\u00adplir perfectamente con este deber y tratar\u00e1n de tener en todo esto, los mis\u00admos sentimientos que ten\u00eda Nuestra Se\u00f1ora cuando serv\u00eda a su querido Hijo durante la infancia.<\/p>\n<p>6.\u00b0 Cuando se ocupen de educar a los peque\u00f1os \u2014una vez dejada la lactancia hasta los cuatro a\u00f1os\u2014 tendr\u00e1n un cuidado especial de ellos, ya que tienen mayor necesidad de sus servicios que los dem\u00e1s, y procurar\u00e1n cumplir con ellos hasta el m\u00e1s peque\u00f1o detalle, especialmente con los m\u00e1s peque\u00f1os y los de m\u00e1s tierna edad.<\/p>\n<p>7.\u00b0 El reglamento que cumplir\u00e1n, para la educaci\u00f3n de estos peque\u00f1os, consistir\u00e1 en levantarles lo m\u00e1s pronto a las siete y, mientras los visten, les mandar\u00e1n hacer la se\u00f1al de la cruz, juntar las manos, ofrecer su coraz\u00f3n a Dios y pronunciar el nombre de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, y esto desde que em\u00adpiecen a balbucir.<\/p>\n<p>8.\u00b0 Una vez vestidos les dar\u00e1n agua bendita, o les har\u00e1n tomarla, les<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 349<\/em><\/p>\n<p>mandar\u00e1n hacer perfectamente la se\u00f1al de la cruz y recitar\u00e1n con cinco o seis, al tiempo, el <em>pater <\/em>y despu\u00e9s las dem\u00e1s breves oraciones acostumbradas, rezando especialmente por los bienhechores.<\/p>\n<p>9.\u00b0 A las ocho, lo m\u00e1s tarde, les dar\u00e1n el desayuno y despu\u00e9s les har\u00e1n jugar en el patio o en la sala, seg\u00fan el tiempo que haga.<\/p>\n<p>10.\u00b0 Hacia las diez y media les llevar\u00e1n a comer juntos a su peque\u00f1o refectorio, donde estar\u00e1n todos sentados, los ni\u00f1os en una mesa y las ni\u00f1as en otra, excepto durante el invierno que se les dar\u00e1 de comer en su sala, y en el momento de servirles la sopa, uno de ellos, que se habr\u00e1 puesto de pie, dir\u00e1 en voz alta el <em>benedicite, y al <\/em>mismo tiempo una Hermana les mandar\u00e1 juntar las manos.<\/p>\n<p>11.\u00b0 Cuando hayan terminado de comer, se les har\u00e1 decir a todos en alta voz: muchas gracias, mi buen Dios, e, inmediatamente despu\u00e9s, el mis\u00admo ni\u00f1o dir\u00e1 tambi\u00e9n en alta voz: <em>agimus tibi gratias, <\/em>etc., y despu\u00e9s <em>re-tribuere <\/em>por los bienhechores; despu\u00e9s se les har\u00e1 jugar.<\/p>\n<p>12.\u00b0 A la una y media se les volver\u00e1 a acostar en sus camas, sin des\u00adnudarles totalmente, y conforme se vayan despertando se los lavar\u00e1, se les har\u00e1 jugar un poco y despu\u00e9s se les dar\u00e1 de merendar.<\/p>\n<p>13.\u00b0 Se les dar\u00e1 de cenar a las cinco en verano y a las cuatro en in\u00advierno; despu\u00e9s se les dejar\u00e1 jugar hasta la hora de acostarse, que ser\u00e1 a las siete en verano y a las seis y media en invierno, comenzando por los m\u00e1s peque\u00f1os y delicados, teniendo cuidado de separar la cama de los ni\u00f1os de la de las ni\u00f1as, desde que tengan tres o cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>14.\u00b0 Al acostarles les mandar\u00e1n hacer la se\u00f1al de la cruz, juntar las manos y pronunciar el nombre de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, como al levantarles, y despu\u00e9s se les dar\u00e1 agua bendita o se les mandar\u00e1 tomarla.<\/p>\n<p>15.\u00b0 Los domingos y fiestas se les har\u00e1 asistir a la misa, que se dir\u00e1 en el hospital, colocar\u00e1n a los ni\u00f1os a un lado y a las ni\u00f1as al otro, les har\u00e1n juntar las manos y rogar a Dios seg\u00fan su capacidad.<\/p>\n<p>16.\u00b0 Cuando vayan a cumplir los cinco a\u00f1os, se comenzar\u00e1 a ense\u00f1arles las letras y el catecismo, un rato por la ma\u00f1ana y otro por la tarde, y des\u00adpu\u00e9s se les permitir\u00e1 jugar; todo esto se har\u00e1 seg\u00fan lo prescrito por la Su\u00adperiora, sin innovar, ni abolir, ni cambiar nada de lo establecido.<\/p>\n<p>17.\u00b0 Se preocupar\u00e1n de tenerles limpios, lo mismo que de lavar todos los d\u00edas sus lechos en la hora se\u00f1alada, que ordinariamente es a las dos. Evitar\u00e1n sin embargo entretenerse en arreglarlos, rizar sus cabellos o en adornarles con peque\u00f1os broches para hacerles aparecer m\u00e1s elegantes que los dem\u00e1s, porque todo esto no servir\u00eda m\u00e1s que para alimentar en ellos la vanidad, especialmente en las ni\u00f1as, quienes se convertir\u00edan, al fin, en peque\u00ad\u00f1as vanidosas y en consecuencia menos castas.<\/p>\n<p>18.\u00b0 Para acostumbrarles a conservar la pureza y la salud, no les per\u00admitir\u00e1n nunca levantarse totalmente desnudos, ni andar con los pies descalzos, ni tener la cabeza descubierta, absteni\u00e9ndose, incluso, de peinarlos en lu-<\/p>\n<p><em>350 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>gares descubiertos, como ser\u00eda en el patio o en su sala estando las ventanas abiertas. Evitar\u00e1n que permanezcan demasiado tiempo junto al fuego, pre\u00adfiriendo que los peque\u00f1os se ejerciten en ciertos juegos para calentarse aun\u00adque sea necesario, de tiempo en tiempo, hacerles acercarse al fuego. Les impedir\u00e1n que se duerman al sol o en lugares malsanos.<\/p>\n<p>19.\u00b0 Se preocupar\u00e1n especialmente de evitar que los ni\u00f1os, incluso desde su m\u00e1s tierna infancia, contraigan malas costumbres, como ser\u00eda el obstinarse, pelearse, mentir, desvestirse, o hacer otras tonter\u00edas semejantes, especialmente entre ni\u00f1os y ni\u00f1as; porque aunque en todo esto no pequen contra nada, por no haber llegado todav\u00eda al uso de la raz\u00f3n, sin embargo estar\u00edan en disposici\u00f3n de ofender a Dios, cuando llegaran a esta edad; por eso no dejar\u00e1n jugar juntos a los ni\u00f1os y ni\u00f1as, y tratar\u00e1n de hacerles prac\u00adticar las virtudes contrarias, inspir\u00e1ndoles por este medio un gran horror del pecado, un gran temor del infierno y un gran deseo del para\u00edso; y para man\u00adtenerles mejor en su deber, las Hermanas, que se ocupan de ellos, les ob\u00adservar\u00e1n de vez en cuando, cada una a los de su grupo, o por lo menos habr\u00e1 una presente, cuando jueguen todos juntos, y en algunas ocasiones habr\u00e1 otra m\u00e1s.<\/p>\n<p>20.\u00b0 Les tratar\u00e1n con dulzura, sin embargo si fuese necesario castigar\u00adles, lo har\u00e1n sin pasi\u00f3n, tratando de corregirles m\u00e1s con palabras que con palos, a veces amenaz\u00e1ndoles con alg\u00fan castigo, si recaen, o manifest\u00e1ndoles que se est\u00e1 enfadada con ellos, sin hablarles y mostr\u00e1ndoles un rostro serio, otras veces anim\u00e1ndoles con alguna palabra de compasi\u00f3n y de cordialidad, o bien imponi\u00e9ndoles alguna peque\u00f1a penitencia, como besar el suelo, ha\u00adcerles llevar alguna cosa que les d\u00e9 verg\u00fcenza, privarles de alguna peque\u00f1a golosina o frusler\u00eda o cosas semejantes; sobre todo tratando de hacerlos capa\u00adces de corregirse por la raz\u00f3n y haci\u00e9ndoles tomar conciencia de su <em>falta; <\/em>pero cuando se vuelvan incorregibles y juzguen necesario castigarlos m\u00e1s rigurosamente, se lo advertir\u00e1n a la Hermana Sirviente, quien les pegar\u00e1 con el l\u00e1tigo o mandar\u00e1 que se les pegue, pero se requiere hacerlo siempre sin pasi\u00f3n, y por eso diferir cierto tiempo el castigo, una vez conocida la falta. Evitar\u00e1n sobre todo darles golpes en la cabeza, especialmente a los m\u00e1s peque\u00f1os. A veces ser\u00e1 bueno poner de vigilante a una persona, quien amenaz\u00e1ndoles darles con el l\u00e1tigo, les haga pedir perd\u00f3n. Esto no se har\u00e1 m\u00e1s que cuando lo juzgue conveniente la Hermana Sirviente.<\/p>\n<p>21.\u00b0 Cuando est\u00e9n enfermos, tendr\u00e1n sumo cuidado en servirles con dulzura y caridad, sobre todo se aprovisionar\u00e1n de mucha paciencia, ya que estos ni\u00f1os peque\u00f1os, al no tener todav\u00eda uso de raz\u00f3n, son por eso m\u00e1s dif\u00edciles de servir que las personas mayores. Sin embargo se requiere que no sean tan d\u00e9biles y complacientes, que esto les impida suministrarles la asis\u00adtencia necesaria, por eso no tendr\u00e1n en cuenta el rechazo que hagan tanto del alimento como de los remedios, sino que se los har\u00e1n tomar por la fuerza,<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 351<\/em><\/p>\n<p>y no esperar\u00e1n a obrar de esta manera cuando ya se encuentren gravemente enfermos.<\/p>\n<p>22.\u00b0 Y aunque en todo tiempo deben estar dispuestas a servir y cuidar caritativamente a estos pobres peque\u00f1os, no obstante tendr\u00e1n una preocupa\u00adci\u00f3n especial en ocuparse de sus necesidades y en cambiarlos. Para facili\u00adtarse este trabajo se servir\u00e1n de alg\u00fan buen pensamiento, como ser\u00eda acor\u00addarse de nuestro Se\u00f1or, cuando pidi\u00f3 de beber a la samaritana, y que hace ahora lo mismo con ellas por la boca de estos inocentes, y volvi\u00e9ndolos a acostar enseguida, podr\u00e1n hacer alg\u00fan acto de adoraci\u00f3n o de amor de Dios, u otro de su devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>23.\u00b0 Las que se ocupan de los ni\u00f1os enfermos, tendr\u00e1n cuidado tam\u00adbi\u00e9n de sus vestidos y los guardar\u00e1n todos, de modo que no se pierda nin\u00adguno, ni se mezcle con el mont\u00f3n de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>24.\u00b0 Tendr\u00e1n un cuidado especial en guardar la uniformidad y la igual\u00addad de trato con los ni\u00f1os, de tal manera que en cuanto sea posible, uno no tendr\u00e1 m\u00e1s cosas que otro, ni uno ser\u00e1 mejor alimentado, vestido, ni m\u00e1s aca\u00adriciado que los otros, sobre todo en presencia de los dem\u00e1s. Y para im\u00adpedir que los externos den alguna cosa a unos y no den nada a otros, la Hermana Sirviente recibir\u00e1 en su presencia lo que ellos quieran dar y lo dis\u00adtribuir\u00e1 con su consentimiento a todos los ni\u00f1os que est\u00e9n presentes. Es inimaginable c\u00f3mo le melancol\u00eda atormenta a estos pobres inocentes, cuando ven a los otros ser mejor tratados que ellos, a veces esto es causa de su muerte. Por este art\u00edculo no se pretende prohibir dar, a veces, algo especial a alg\u00fan ni\u00f1o, bien cuando est\u00e9 enfermo o en otra necesidad semejante y cuando la Hermana Sirviente lo juzgue necesario.<\/p>\n<p>25.\u00b0 Especialmente les dar\u00e1n buen ejemplo y tendr\u00e1n sumo cuidado en no cometer la menor falta en su presencia, acord\u00e1ndose de lo que dice nues\u00adtro Se\u00f1or: quien escandaliza al menor de estos peque\u00f1os merece ser arro\u00adjado al mar con una piedra de molino al cuello.<\/p>\n<p>26.\u00b0 Las Hermanas, encargadas de hacer trabajar tanto a los ni\u00f1os co\u00admo a las ni\u00f1as, se preocupar\u00e1n mucho en haceles emplear bien el tiempo, ya trabajando con ellos, ya observando si aprovechan bien el tiempo, a veces ala\u00adbando y recompensando a quienes han cumplido bien con su deber y otras veces reprendiendo y amenazando a quienes realizan mal su trabajo.<\/p>\n<p>27.\u00b0 Cuando los lleven a la capilla para asistir a misa, al catecismo, o para las oraciones comunes, cada una tendr\u00e1 cuidado de su grupo con el fin de impedir con su presencia las inmodestias e irreverencias. Con este fin determinar\u00e1n, cuando recen el rosario o reciten las horas, que lo hagan de rodillas, los colocar\u00e1n delante de ellas para observarlos mejor y si obser\u00advan que no se comportan bien, les har\u00e1n cumplir con su deber, y si es conveniente, y la Hermana sirviente lo permite, los castigar\u00e1n a la salida, pero con discreci\u00f3n y sin pasi\u00f3n. Cuando no van a misa les har\u00e1n rezar en com\u00fan y en voz alta el rosario en tres tiempos, a saber, una decena despu\u00e9s<\/p>\n<p><em>352 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>de las oraciones de la ma\u00f1ana, dos decenas despu\u00e9s de la acci\u00f3n de gracias de la comida y otras dos decenas despu\u00e9s de cenar.<\/p>\n<p>28.\u00b0 Las que se ocupan de los mayores, especialmente desde los nueve a\u00f1os hasta los doce, se preocupar\u00e1n de que se observe el horario del d\u00eda determinado para ellos, haci\u00e9ndolos levantar a las cinco y media en invierno. En el momento de levantarse, las Hermanas, que se ocupan de ellos, estar\u00e1n en la sala, los ayudar\u00e1n, si es necesario, a vestirse y a peinarse, les har\u00e1n re\u00adzar a Dios en su capilla y despu\u00e9s recitar la lecci\u00f3n, luego les har\u00e1n trabajar, los muchachos tejer\u00e1n, ordinariamente, y las muchachas har\u00e1n puntilla. Se les llevar\u00e1 a desayunar a las ocho y despu\u00e9s volver\u00e1n al trabajo hasta la hora de comer, excepto los muchachos que aprenden a escribir, quienes emplear\u00e1n una hora en ello a la salida del desayuno. Comer\u00e1n despu\u00e9s de los peque\u00f1os, las muchachas en el refectorio de las Hermanas y los muchachos en la sala donde trabajan y todos al mismo tiempo que las Hermanas. Despu\u00e9s de co\u00admer jugar\u00e1n juntos un rato, luego volver\u00e1n al trabajo hasta la hora de cenar, excepto los muchachos que escribir\u00e1n de dos a tres de la tarde, e inmediata\u00admente volver\u00e1n al trabajo.<\/p>\n<p>29.\u00b0 Despu\u00e9s de cenar y de haber tenido un rato de recreaci\u00f3n, volve\u00adr\u00e1n a trabajar, luego asistir\u00e1n todos a las oraciones comunes que se hacen en la capilla e inmediatamente despu\u00e9s se ir\u00e1n a acostar. Antes de meterse a la cama dir\u00e1n su breve oraci\u00f3n particular, de tal manera que a las nueve todos est\u00e9n acostados.<\/p>\n<p>30.\u00b0 Si por escasez de nodrizas o por otra necesidad ellas tuvieran que alimentar a los peque\u00f1os, que se encuentran en la edad de lactancia, tendr\u00e1n un cuidado especial de ellos, sobre todo en lo que respecta a hacerles beber la leche de vaca, siguiendo en esto el reglamento establecido y seg\u00fan la cos\u00adtumbre del hospital y evitar\u00e1n omitir la m\u00e1s m\u00ednima circunstancia en el servicio que deben hacerles en esta gran necesidad.<\/p>\n<p>31.\u00b0 No conversar\u00e1n con las nodrizas, a no ser cuando est\u00e9n obligadas a hacerlo por obediencia o en raz\u00f3n de sus oficios, y entonces tratar\u00e1n de edi\u00adficarlas con alguna palabra de devoci\u00f3n y principalmente con el buen ejem\u00adplo, evitando decir o hacer algo en su presencia, por m\u00ednimo que sea, que las pueda escandalizar, y no permitiendo, si la ocasi\u00f3n se presentara, que las dem\u00e1s Hermanas les dieran el m\u00e1s m\u00ednimo detalle de desedificaci\u00f3n. Y si esto aconteciera, lo mismo que si algo malo pasara entre las nodrizas, no dejar\u00e1n de comunic\u00e1rselo a la Hermana Sirviente.<\/p>\n<p>32.\u00b0 Huir\u00e1n de la ociosidad y de la pereza, como madre de todos los vicios, y cuando sus empleos les dejen alg\u00fan tiempo libre, trabajar\u00e1n en la costura o en otro trabajo parecido. Y sobre todo se acordar\u00e1n, de vez en cuando, de estar en la presencia de Dios, de ofrecerle sus acciones y de refle\u00adxionar en la resoluci\u00f3n tomada por la ma\u00f1ana en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>33.\u00b0 Tendr\u00e1n un gran respeto a la Hermana Sirviente y la obedecer\u00e1n<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 353<\/em><\/p>\n<p>lo mismo que a la Superiora, o por decir m\u00e1s exactamente, como a Dios, puesto que es la divina providencia quien la ha llamado a esta carga.<\/p>\n<p>34.\u00b0 Las Hermanas que tengan otros empleos, como el de la cocina, des\u00adpensa, panader\u00eda, porter\u00eda, pensar\u00e1n que no tienen menos m\u00e9rito realizando estos oficios, que si sirvieran a los ni\u00f1os en sus salas o en otra parte, pero esto se entiende si ellas cumplen bien con su deber y observan perfectamente las reglas de sus oficios.<\/p>\n<p>35\u00b0 Unas y otras intentar\u00e1n vivir en gran inocencia, sencillez, humil\u00addad y caridad, teniendo presente que est\u00e1n obligadas a imitar a estos ni\u00f1os que son inocentes, sencillos, humildes, y todas estar\u00e1n unidas por la amistad. Por eso evitar\u00e1n a todo precio el soportar jam\u00e1s en su coraz\u00f3n ni un solo pensamiento de envidia, de murmuraci\u00f3n, de orgullo y de ambici\u00f3n de cual\u00adquier cosa, se guardar\u00e1n de escuchar ninguna tentaci\u00f3n que las llevar\u00eda a querer cambiar de oficio, o de compa\u00f1eras o de casa, por el contrario estar\u00e1n indiferentes a todo esto, dej\u00e1ndose orientar por su Superiora o por sus Her\u00admanas Sirvientes como los beb\u00e9s por sus nodrizas, y pueden estar seguras que obrando de esta manera nuestro Se\u00f1or les conceder\u00e1 la recompensa que promete a todos aquellos y aquellas que se han hecho semejantes a estos peque\u00f1os, \u00e9l que ha dicho: Dejad que los ni\u00f1os vengan a m\u00ed y guardaos mucho de imped\u00edrselo, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos, y si no os hac\u00e9is como estos peque\u00f1uelos no entrar\u00e9is en \u00e9l.<\/p>\n<p>OFICIO DE LA HERMANA SIRVIENTE QUE SE OCUPA DE LA OBRA DE LOS NI\u00d1OS EXP\u00d3SITOS<sup>*<\/sup><\/p>\n<p>1.\u00b0 El oficio de la Hermana Sirviente, que se ocupa de los ni\u00f1os exp\u00f3\u00adsitos, consiste en procurar que las Hermanas y las nodrizas cumplan perfec\u00adtamente con su deber, y que los ni\u00f1os sean educados y asistidos corporal y espiritualmente seg\u00fan lo prescriben los reglamentos.<\/p>\n<p>2.\u00b0 No recibir\u00e1 ning\u00fan ni\u00f1o de los comisarios o de otros funcionarios, sin haber recibido antes el proceso verbal, que se haya hecho de \u00e9l. De este proceso verbal, y de todos los que tenga de otros ni\u00f1os, informar\u00e1 a la Supe\u00adriora. Desde que el ni\u00f1o est\u00e9 en el hospital le visitar\u00e1, pondr\u00e1 aparte su ropa y lo mismo el \u00abletrero\u00bb y las dem\u00e1s cosas que haya encontrado de \u00e9l, anotar\u00e1 en un registro sus se\u00f1ales, si fuese necesario, para conocerle. Le har\u00e1 dar leche u otra cosa, seg\u00fan la edad o la necesidad que ella juzgue pueda tener, e inmediatamente le har\u00e1 bautizar bajo condici\u00f3n, aunque en el \u00abletrero\u00bb es\u00adtuviese se\u00f1alado que estaba bautizado. Escribir\u00e1 por detr\u00e1s del papel del pro\u00adceso verbal su apellido de bautismo con el nombre que le haya dado, el d\u00eda, a\u00f1o y edad, se\u00f1alados en el proceso. Si fuera necesario se\u00f1alar alguna otra circunstancia, lo har\u00e1. Cuando vea que ya se encuentra en estado normal,<\/p>\n<p>* Archivos de la Casa-Madre de las Hijas de la Caridad, Copia del 15 de diciembre de 1708, 309-327.<\/p>\n<p>354 <em>Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>se lo entregar\u00e1 a la nodriza para amamantarle y cuidarle, si es ni\u00f1o de pecho, en caso contrario lo colocar\u00e1 con los ni\u00f1os de su edad.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Y si se diera el caso, que llevasen en pocos d\u00edas muchos ni\u00f1os de pecho y no se encontraran nodrizas suficientes para amamantarlos, se preo\u00adcupar\u00e1 de hacerles alimentar con leche de vaca por las Hermanas desti\u00adnadas en este oficio, y ella misma contribuir\u00e1 en todo lo que pueda. Sin embargo se informar\u00e1 por la Superiora si no ser\u00eda necesario enviar a algu\u00adnos a la campi\u00f1a o a la ciudad para alimentarlos, y har\u00e1 lo que se decida sobre esto.<\/p>\n<p>4.\u00b0 Se preocupar\u00e1 de elegir bien a las nodrizas, a quienes encomendar\u00e1 a los ni\u00f1os, y no aceptar\u00e1 a ninguna, por cualquier raz\u00f3n que sea, que no tenga las cualidades requeridas y que no haya sido aprobada por la Supe\u00adriora, sobre todo cuando se trata de entregar a un ni\u00f1o, que ha de ser ali\u00admentado fuera del hospital.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Cuando haya admitido nuevas nodrizas en el hospital, se informar\u00e1 si saben lo que un buen cristiano debe saber y practicar para salvarse, las preparar\u00e1 para hacer confesi\u00f3n general y las recomendar\u00e1, incluso, a un confesor de la casa, a fin de que est\u00e9n m\u00e1s instruidas y mejor dispuestas para cumplir con sus obligaciones.<\/p>\n<p>6.\u00b0 Les har\u00e1 ver con exigencia el cuidado y la caridad con que deben servir a estos pobres inocentes, y especialmente en lo referente a no pegarles nunca, ni maldecirlos, ni acostarlos tarde, cuando a\u00fan no tengan quince me\u00adses, ni amamantarlos cuando est\u00e9n encolerizadas, hacer sobre ellos la se\u00ad\u00f1al de la cruz, al menos por la ma\u00f1ana y por la noche y verterles agua bendita, y cuando comiencen a balbucir, hacerles pronunciar el nombre de Jes\u00fas y de Mar\u00eda, en lugar de ense\u00f1arles malas palabras.<\/p>\n<p>7.\u00b0 Ser\u00e1 exacta en administrar el bien de estos pobres peque\u00f1uelos y en no excederse en lo m\u00e1s m\u00ednimo en los gastos, sin embargo debe proveer suficientemente a sus necesidades, pero como deben hacer las madres pobres.<\/p>\n<p>8.\u00b0 Se preocupar\u00e1 de ense\u00f1arles a hacer alg\u00fan trabajillo a los ni\u00f1os des\u00adde que tengan edad y capacidad para ello, ordinariamente a los cinco o seis a\u00f1os, a los muchachos, al menos, a tejer, y a las muchachas a hacer puntilla. Se preocupar\u00e1 tambi\u00e9n de todo lo referente al estado de su cuerpo y de su alma, especialmente de hacerles rezar a Dios, de emplear bien el tiempo, de saber manejar el hilo, la seda, la lana y otras cosas parecidas. Adem\u00e1s no dejar\u00e1 de visitarlos, de vez en cuando, para mantenerlos en el cumplimiento de su deber.<\/p>\n<p>9.\u00b0 Se preocupar\u00e1 de comprar lo necesario para dar trabajo a los ni\u00f1os y de vender lo que hubieran hecho, lo mismo que de hacer pagar a los comer\u00adciantes que les hayan proporcionado material de trabajo, a fin de presentar cuentas de todo a la tesorera de las Damas, que se ocupan de los ni\u00f1os ex\u00adp\u00f3sitos.<\/p>\n<p>10.\u00b0 Se preocupar\u00e1 de separar a los ni\u00f1os de las ni\u00f1as desde que ha-<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 355<\/em><\/p>\n<p>yan llegado a los seis o siete a\u00f1os, seg\u00fan la capacidad y la calidad de su inteligencia, poniendo a los muchachos en otra sala, de manera que no pue\u00addan hablar con las muchachas. En cuanto a los muchachos de cinco o seis a\u00f1os o m\u00e1s peque\u00f1os, que por necesidad o en raz\u00f3n de su corta edad, no pueden estar con los de mayor edad, los podr\u00e1 dejar en el departamento de las muchachas de la misma edad, pero a condici\u00f3n de que est\u00e9n siempre separados, no s\u00f3lo en el comedor <em>y <\/em>en la cama, sino incluso, si es posible, en la sala, de manera que las muchachas, especialmente las m\u00e1s mayorcitas, no tengan ocasi\u00f3n de acostarse con ellos.<\/p>\n<p>11.\u00b0 Cuando haya muchachas mayores, sobre todo cuando tengan m\u00e1s de quince a\u00f1os, se preocupar\u00e1 de que est\u00e9n ocupadas constantemente, te\u00admiendo que la ociosidad las da\u00f1e, y a quienes juzgue conveniente, las em\u00adplear\u00e1 en trabajos m\u00e1s pesados. Si encuentra entre ellas algunas, que sean capaces de hacer oraci\u00f3n, comunicar\u00e1 a la Superiora si no ser\u00e1 conveniente hacerlas levantar a las cuatro. Procurar\u00e1, especialmente, impedir todo lo que pueda perjudicar en lo m\u00e1s m\u00ednimo a su castidad, como ser\u00eda la comunicaci\u00f3n con los muchachos, con las nodrizas o con los externos, por esta raz\u00f3n no les dar\u00e1 ninguna facilidad para ello. Solicitar\u00e1 de la Superiora que les busque colocaci\u00f3n, a no ser que fuese conveniente dejarlas para el servicio de la casa; en este caso se lo comunicar\u00eda a la Superiora, para saber si es necesario que permanezcan a\u00fan en casa.<\/p>\n<p>12.\u00b0 Referente a los muchachos que trabajan, ordenar\u00e1 que est\u00e9n bien cerrados en su departamento, de tal manera que no puedan salir sin su con\u00adsentimiento, excepto cuando se les comunique que vayan a la capilla y en\u00adtonces evitar\u00e1 que ninguno se separe del grupo. Cuando est\u00e9n en el lugar destinado para ellos, se evitar\u00e1 el que puedan hablar con las muchachas. Para mejor evitar los inconvenientes, que podr\u00edan surgir de la comunicaci\u00f3n de este sexo con el otro, desde que se d\u00e9 cuenta que han cumplido doce a\u00f1os, procurar\u00e1 que se les coloque en un oficio, por eso se lo comunicar\u00e1 a la Superiora para que provea lo m\u00e1s pronto posible.<\/p>\n<p>13.\u00b0 Se procurar\u00e1 tambi\u00e9n evitar que las nodrizas se acuesten sin ne\u00adcesidad donde los muchachos y muchachas mayores, e incluso donde las Hermanas. Sobre todo impedir\u00e1 que les hablen de cosas del mundo, que po\u00addr\u00edan desequilibrarlas, asquearlas y apartarlas de su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>14.\u00b0 No permitir\u00e1 que ning\u00fan ni\u00f1o enfermo permanezca en la sala de los que est\u00e1n sanos, sino que los har\u00e1 trasladar a otra reservada para ellos, y recomendar\u00e1 con todo detalle a la Hermana, encargada de atender a los ni\u00f1os enfermos, que cumpla perfectamente sus obligaciones para con ellos.<\/p>\n<p>15.\u00b0 Cuando haya viruela en el hospital, se preocupar\u00e1 de preparar dos habitaciones. En una colocar\u00e1 a los ni\u00f1os sospechosos de tener esta enferme\u00addad, y les dar\u00e1 los remedios necesarios, en la otra trasladar\u00e1 a quienes ma\u00adnifiestan los primeros s\u00edntomas de haberla contra\u00eddo. Mandar\u00e1 que los sanos<\/p>\n<p><em>356 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>no se comuniquen con los enfermos, y si es posible, ni siquiera con las Hermanas que los atienden.<\/p>\n<p>16.\u00b0 Adem\u00e1s de todo esto procurar\u00e1 que cada persona de su comuni\u00addad cumpla perfectamente con su deber para con Dios, especialmente las nodrizas y los ni\u00f1os, que tienen la edad de comulgar, preparando a \u00e9stos para comulgar, al menos, las fiestas principales del ario, y a aqu\u00e9llas una vez al mes. Respecto a los que todav\u00eda no comulgan, si ya han cumplido siete a\u00f1os, los llevar\u00e1n a confesar al menos en las fiestas solemnes; si no tienen m\u00e1s que cinco o seis a\u00f1os lo har\u00e1n en pascua, aunque esto s\u00f3lo les sirva para aprender la manera de confesarse bien.<\/p>\n<p>17.\u00b0 Y para que todos tengan la preparaci\u00f3n requerida para recibir estos dos sacramentos, procurar\u00e1 que el catecismo, que dan las Hermanas, se oriente principalmente sobre estos dos puntos. Y para interesarles m\u00e1s en ello, se les hablar\u00e1 con frecuencia de la gran dicha que se tiene cuando se est\u00e1 en gracia de Dios, y de la gran desdicha, cuando se est\u00e1 en pecado mor\u00adtal, y de que no se requiere m\u00e1s que tener un solo pecado para ser condena\u00addo, pero que por medio de buenas confesiones y comuniones se evita este mal y se adquiere la amistad con Dios. Adem\u00e1s de esto, todos los domingos y fiestas solemnes leer\u00e1n en la capilla, a las dos de la tarde, estando presente toda la comunidad, la vida de santos u otro libro conveniente. Anteriormente les har\u00e1n cantar las letan\u00edas de la Virgen o de Jes\u00fas y terminada la lectura, recitar\u00e1n los mandamientos de la ley de Dios y los de la iglesia. Pero cuando haya exhortaci\u00f3n se omitir\u00e1 la lectura.<\/p>\n<p>18.\u00b0 Cuando no pueda cumplir con su oficio, principalmente por tener que ir a la ciudad, recomendar\u00e1 con precisi\u00f3n a la Hermana, que se le ha dado como asistenta, que la supla en su ausencia y que los ni\u00f1os sean servidos exactamente a las horas se\u00f1aladas.<\/p>\n<p>19.\u00b0 Se cuidar\u00e1 mucho de innovar, cambiar y abolir nada de lo estable\u00adcido, tanto en lo referente a lo corporal como a lo espiritual. Si se presentara alguna cosa extraordinaria, se la comunicar\u00e1 a la Superiora de la Compa\u00f1\u00eda, y seguir\u00e1 en esto sus \u00f3rdenes. En el caso que no pudiera comunicarse con ella, y que el asunto no se pudiera diferir, sin grave inconveniente, har\u00e1 lo que juzgue ser m\u00e1s conveniente ante Dios, previsto que juzgue probable que la Superiora hubiera estado de acuerdo, si la hubiera preguntado en ese mo\u00admento, y la informar\u00e1 de lo que haya hecho.<\/p>\n<p>20.\u00b0 Despu\u00e9s de todo se persuadir\u00e1 que todos los medios servir\u00e1n de poco para conducir este peque\u00f1o reba\u00f1o, si Dios no pone en ello su gracia y \u00e9l no la dar\u00e1 si no se la pide frecuentemente con las condiciones reque\u00adridas, que son entre otras, la desconfianza en s\u00ed misma y la confianza en la divina providencia y en la bondad de Dios, la humildad, el buen ejemplo, practicando la primera lo que ordenare a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 357<\/em><\/p>\n<p>6<\/p>\n<p>NOTAS DE LA ORGANIZACI\u00d3N DEL HOSPITAL DEL NOMBRE DE JES\u00daS *<\/p>\n<p>Queriendo considerar la obra ante Dios, me ha venido al pensamiento hacerlo bajo todos sus aspectos, a saber, en su comienzo, continuaci\u00f3n y fin. No considerarla como designio de los hombres, sino inspirada por Dios a sus servidores para realizarla con \u00e9xito.<\/p>\n<p>Consider\u00e1ndola en su fin, la he visto excelente, puesto que busca la glo\u00adria de Dios en el cumplimiento de su santa voluntad, que ha mandado que el hombre coma el pan con su trabajo.<\/p>\n<p>Otro fin consiste en que las personas acogidas en este lugar ser\u00e1n ayuda\u00addas no s\u00f3lo en la instrucci\u00f3n que recibir\u00e1n, sino tambi\u00e9n en el buen empleo que har\u00e1n del tiempo, participando as\u00ed en el m\u00e9rito de la vida y muerte de Jesucristo para su salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>Pero, como esta obra es de gran envergadura, interesa poner buenos fundamentos, no s\u00f3lo para realizarla lo m\u00e1s perfectamente posible, sino tambi\u00e9n para hacerla duradera.<\/p>\n<p>Me parece, que ser\u00eda deseable, que las personas elegidas fuesen de gran honradez y que no perteneciesen al grupo de mendigos, y para esto ser\u00e1 conveniente, una vez hecha la elecci\u00f3n, hacerles comprender la importancia de la decisi\u00f3n que han tomado. Ser\u00eda conveniente encontrar personas de bas\u00adtante buena condici\u00f3n, que quisieran pasar por pobres y supiesen buenos oficios, aunque no permanecieran m\u00e1s que seis meses, para ense\u00f1ar lo que supieran a los dem\u00e1s. Espero que la providencia nos presentar\u00e1 la ocasi\u00f3n de encontrarlos.<\/p>\n<p>Parece necesario, para evitar la confusi\u00f3n, que al principio no haya hom\u00adbres ni mujeres casados, e incluso que ninguno de los dos tenga hijos, lo que ser\u00e1 muy dif\u00edcil encontrar. Sin embargo, si se encontrasen algunos que se propusieran venir, para pasar alg\u00fan tiempo, y que determinaran dejar a su familia, despu\u00e9s de haber considerado si la cosa era posible seg\u00fan Dios, se podr\u00eda encontrar en este caso algunos, aunque fuesen pocos, que pudiesen ayudar a dar buen fundamento a esta obra.<\/p>\n<p>La dificultad podr\u00eda consistir en que para conseguir personas semejantes, ser\u00eda necesario darles de beber vino o cerveza.<\/p>\n<p>Siendo el trabajo, uno de los mayores bienes de la obra, es necesario<\/p>\n<p>* Archivos de la Casa-Madre de las Hijas de la Caridad, <em>Pens\u00e9es de Louise de Marillac&#8230;, <\/em>265-267; cf. 271: H\u00f3pital du Nom de J\u00e9sus: nota informativa acerca del trabajo; 272-273: registro de los gastos realizados por los pobres obreros del Nombre de Jes\u00fas, comenzado en el a\u00f1o 1653; 273-277: decisi\u00f3n general; 278-279: nota de los oficios realizados en el Santo Nombre de Jes\u00fas; 279-281: nota de trabajo; 281-283: copia de lo que puede gastar una persona en el hospital; 284: cuenta de un obrero del Santo Nombre de Jes\u00fas; 285: otra memoria.<\/p>\n<p><em>358 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>proporcionarles utensilios. Para que el trabajo pudiese comenzar, ser\u00eda con\u00adveniente:<\/p>\n<p>Un obrero que fabrique piezas de seda y de lana, un tejedor y un tejedor de sargas. De esta manera adem\u00e1s de comenzar el trabajo, del que podr\u00eda utilizarse una parte en casa, se podr\u00eda ocupar a muchas personas en estos oficios, aunque no sean muy atractivos. Algunos zapateros podr\u00edan ser muy \u00fatiles. Algunos bataneros y trabajadores de estambre, que supiesen hacer va\u00adrias cosas, podr\u00edan convertir el trabajo en obra de servicio.<\/p>\n<p>Algunas personas que hagan encajes y puntillas, cosan guantes o los sepan guarnecer, lo mismo que costureras de ropa blanca. De esta manera se podr\u00eda trabajar para las tiendas del mercado o de otros sitios.<\/p>\n<p>Igualmente fabricantes de alfileres.<\/p>\n<p>Teniendo bastantes obreros, para poner el trabajo en marcha y hacerlo progresar, no hay por qu\u00e9 detenerse ante las dificultades de gastos necesarios, originados para la adquisici\u00f3n de utensilios y de provisiones de materias para fabricar y de encontrar direcciones, lugares de venta a buen precio y con facilidad: la divina providencia no faltar\u00e1 en nada y la experiencia nos har\u00e1 descubrir las direcciones.<\/p>\n<p>Es necesario convencerse que el primer a\u00f1o habr\u00e1 muy pocas ganancias.<\/p>\n<p>7<\/p>\n<p>NOTA RELATIVA AL PROYECTO DEL GRAN HOSPITAL GENERAL<sup>*<\/sup><\/p>\n<p>Si la obra se considera como asunto politico, parece conveniente que la deben emprender los hombres&#8230;<\/p>\n<p>Si se considera como asunto de caridad, pueden emprenderla las Damas, de la misma manera que han emprendido otras grandes y penosas obras de caridad, aprobadas por Dios, dada la bendici\u00f3n que les ha dado.<\/p>\n<p>Que sean ellas solas, no parece posible, ni conveniente, m\u00e1s bien ser\u00eda deseable que colaboraran algunos hombres de piedad \u2014miembros de alguna Compa\u00f1\u00eda o particulares\u2014 tanto con sus consejos, exponiendo su opini\u00f3n co\u00admo cualquiera de ellas, como para actuar en los procedimientos y acciones de justicia que, quiz\u00e1s, haya que emplear, para mantener a todo este gent\u00edo en su deber, dada la diversidad de esp\u00edritus, de costumbres y de temperamentos.<\/p>\n<p>Dos o tres cosas hay que desear:<\/p>\n<p>Que las Damas renueven su sumisi\u00f3n al juicio o proposici\u00f3n del (Direc\u00adtor) que Dios les ha elegido.<\/p>\n<p>Que \u2022permanezcan siempre en la pr\u00e1ctica de su primera sencillez, exponien\u00addo buenamente su opini\u00f3n, sin pasi\u00f3n porque se siga, y que los se\u00f1ores, que les ayuden, no se molesten en absoluto por esto, pues, aunque humanamente<\/p>\n<p>* Archivos de la Casa-Madre de las Hijas de la Caridad, <em>Pens\u00e9es de Louise de Marillac&#8230;, <\/em>286-288.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 359<\/em><\/p>\n<p>hablando, no parece que esta manera de obrar sea razonable, por no prac\u00adticarse ordinariamente, sin embargo la experiencia ha hecho ver que Dios la ha inspirado, y siempre que las Damas han actuado solas en sus empresas, el esp\u00edritu cristiano se ha manifestado en la dulzura, uni\u00f3n y caridad, que les llevaban con frecuencia a exponer su vida por el amor de Dios.<\/p>\n<p>Comenzar la obra, bajo la direcci\u00f3n de las Damas, no puede perjudicarla en nada, y puede servir de mucho para hacer ver la potencia de Dios, que se ha servido con frecuencia de este sexo en todos los tiempos, tanto en cosas temporales como espirituales. Ejemplo Judit y otras, como santa Ursula, santa Catalina m\u00e1rtir, santa Teresa&#8230;<\/p>\n<p>Pienso, que es preferible, que los hombres admitidos como colaborado\u00adres, no sean miembros de ninguna Compa\u00f1\u00eda. Parece que el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda del Santo Sacramento es contrario a esto, puesto que han perma\u00adnecido y querido permanecer siempre ocultos en todas sus acciones, creo que por humildad y tambi\u00e9n por no querer emprender obras p\u00fablicas: pa\u00adrece que Dios no pide esta obra de ellos. En cambio las obras que Dios ha realizado y mandado realizar por medio de las Damas se realizan de manera contraria.<\/p>\n<p>No parece, se pueda pensar, que haya inconveniente en que las Damas la emprendan, ya que todas son personas de condici\u00f3n y no hacen nada sin pedir consejo, adem\u00e1s de estar acostumbradas, desde hace mucho tiempo, a gestionar grandes asuntos.<\/p>\n<p>Y como es una obra p\u00fablica, y que podr\u00e1 estar a la vista de todos, si en cincuenta a\u00f1os se derogaran, existir\u00edan medios de orientar o cambiar su di\u00adrecci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n puede ser que nada de esto suceda, puesto que ellas no la quieren emprender m\u00e1s que como una orden de Dios.<\/p>\n<p>8<\/p>\n<p>PERPLEJIDAD DE VICENTE DE PAL&#8217;iL ANTE EL PROYECTO DEL<\/p>\n<p>HOSPITAL GENERAL*<\/p>\n<p><em>Vicente de Pa\u00fal escribe las razones en pro y en contra del hospital general<\/em><\/p>\n<p>Un d\u00eda de verano, que hac\u00eda mucho calor, era el a\u00f1o 1654 \u00f3 1655, cuan\u00addo se proyectaba establecer el Hospital General en Par\u00eds, Vicente, yendo a<\/p>\n<p>* Archivos de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: Hermano Luis Robineau, <em>Remarques sur les actions et paroles du feu monsieur Vincent, <\/em>manuscrito, Serie I, n.\u00b0 36, 151-153.<\/p>\n<p>Este manuscrito contiene 12 \u00abcuadernos\u00bb y 180 p\u00e1ginas. El n\u00famero de p\u00e1ginas con texto es de 155 y cada p\u00e1gina contiene entre 25 y 30 l\u00edneas. Aproximadamente un tercio del texto de este manuscrito se ha conver\u00adtido en texto \u00aboriginal\u00bb en la obra de L. Abelly: <em>La vie du v\u00e9n\u00e9rable ser-viteur de Dieu, Vincent de Paul.<\/em><\/p>\n<p><em>360 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>Villepreux a ver al R. P. Gondi, comi\u00f3 en Saint Cloud en una hosteler\u00eda. Su humildad, durante la comida, me pareci\u00f3 tan perfecta como su caridad para con el pr\u00f3jimo, no s\u00f3lo porque me hizo sentar en su compa\u00f1\u00eda a su mesa y me ofreci\u00f3 lo mejor que hab\u00eda, sino porque despu\u00e9s de comer quiso que hablara con \u00e9l, a modo de recreaci\u00f3n, durante una hora <em>y <\/em>media. Des\u00adpu\u00e9s de esta conversaci\u00f3n, me rog\u00f3 que tomara pluma y papel y me dict\u00f3 lar\u00adgamente las razones por las cuales, le parec\u00eda, que de ninguna manera se de\u00adb\u00eda encerrar a los pobres o al menos durante la guerra. Hay que se\u00f1alar aqu\u00ed que Francia se encontraba en guerra contra Espa\u00f1a; y por otra parte tambi\u00e9n las razones contrarias por las cuales le parec\u00eda conveniente encerrarlos, los inconvenientes que podr\u00edan surgir de una u otra decisi\u00f3n, los bienes y males que se seguir\u00edan, lo mismo que los medios que, juzg\u00f3, podr\u00edan utilizarse para la ayuda tanto espiritual como corporal de los pobres. Estuvimos casi tres horas trabajando en esto, lo que nos hizo llegar a Villepreux por la noche.<\/p>\n<p><em>Vicente de Pa\u00fal pide al hermano Robineau su opini\u00f3n acerca del hospital general<\/em><\/p>\n<p>Durante casi todo el camino, me hizo el honor de hablarme del estableci\u00admiento del Gran Hospital y de las razones en pro y en contra que \u00e9l ten\u00eda. Me hizo el honor, incluso, de preguntarme m\u00ed opini\u00f3n acerca de este tema y habi\u00e9ndosela dado, me suplic\u00f3 le comunicara las razones que ten\u00eda por las que no era conveniente encerrarlos, al menos, durante la guerra. Cosa que hice igualmente.<\/p>\n<p><em>Vicente desea que los pobres del campo sean admitidos en el hospital general<\/em><\/p>\n<p>Me comunic\u00f3 tambi\u00e9n que una de las cosas que le causaban mayor pena, era que se quer\u00eda excluir del hospital a los pobres de la campi\u00f1a, \u00abporque, me dec\u00eda, \u00bfqu\u00e9 suceder\u00e1 con estos pobres? Crear un hospital, encerrar en \u00e9l solamente a los pobres de Par\u00eds, y no admitir a los de la campi\u00f1a, es algo que no puedo admitir. Par\u00eds, comentaba, es la esponja de toda Francia, que absorbe la mayor parte de oro y de plata de Francia y estos pobres no tienen acceso a \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de ellos? Y de manera especial de los pobres de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda y de las dem\u00e1s provincias arruinadas por la gue\u00adrra\u00bb.<\/p>\n<p>9<\/p>\n<p>REFLEXI\u00d3N SOBRE LAS PALABRAS DE JESUCRISTO: SIEMPRE HABR\u00c1 POBRES ENTRE VOSOTROS<sup>*<\/sup><\/p>\n<p>Es una obligaci\u00f3n de conciencia presentaros de nuevo el hambre que hay en algunas provincias.<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 138-139.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 361<\/em><\/p>\n<p>En Berry, la pobreza es inconcebible y aumenta en la medida en que dis\u00adminuyen las limosnas, que hasta el momento han sido muy pocas en relaci\u00f3n a las necesidades tan grandes y urgentes.<\/p>\n<p>Se han visitado de nuevo varios pueblos, y se contin\u00faa la visita de otros; por todas partes se descubren necesidades horrorosas.<\/p>\n<p>En las dos \u00faltimas parroquias visitadas se ha encontrado a cuatro per\u00adsonas muertas a causa del hambre, y casi todos los habitantes se encuentran en el mismo peligro; los labradores, incluso los m\u00e1s acomodados, mendigan lo mismo que los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Se les ha distribuido algunas semillas, pero muchos, presionados por el hambre, se las han comido; la mayor\u00eda de sus tierras se encuentran en barbecho. Si no se los alimenta, al menos hasta el momento de la cosecha de la semilla, que se les ha dado, morir\u00e1n de hambre.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s lamentable es ver a estos pobres con rostros secos, l\u00edvidos y p\u00e1\u00adlidos como los de los muertos. No se alimentan m\u00e1s que de hierbas y de berza. La nobleza se va a ver obligada a pedir limosna, y algunos ya comien\u00adzan a pedirla. Las comunidades religiosas tambi\u00e9n sufren a causa de esta carest\u00eda general. Se necesitan muchas limosnas para impedir que se muera de hambre en esta gran extensi\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los menos sensibles, que ven esta desolaci\u00f3n, no pueden contener sus l\u00e1grimas. Las personas caritativas, que visitan a los pobres en sus casas, aseguran que su pobreza es extrema, y est\u00e1n dispuestos a dar su sangre y su vida por asegurar que es cierto.<\/p>\n<p>\u00bfPens\u00e1is, cristianos, que pod\u00e9is quedaros tranquilos diciendo que no lo cre\u00e9is? \u00a1Oh, dureza de coraz\u00f3n! \u00a1Oh, alma incr\u00e9dula! Porque no os falta nada, cerr\u00e1is la puerta a la compasi\u00f3n y a la ayuda en favor de estos pobres que languidecen. Temed que Dios no tenga ninguna piedad de vosotros en el d\u00eda de vuestra aflicci\u00f3n, si despreci\u00e1is los gemidos de los pobres.<\/p>\n<p>En muchas regiones de Poitou se encuentra la misma indigencia; los habitantes viven de hierbas como las bestias, y si algunos tienen un poco de pan, es de salvado. Gracias a las limosnas de Par\u00eds han podido sobrevivir, pero si cesan, morir\u00e1n irremediablemente, lo mismo que muchas familias nobles y pobres vergonzantes, que se encuentran reducidos a una gran mi\u00adseria. Se ha encontrado a un gentilhombre, de una gran familia, que se ha visto obligado a mendigar algo en las distribuciones caritativas para \u00e9l, su mujer y sus hijos, como lo hacen los dem\u00e1s pobres campesinos. Hac\u00eda tres d\u00edas que no hab\u00eda visto el pan y se encontraba en un estado de desespe\u00adraci\u00f3n al saber a qu\u00e9 extremo la necesidad hab\u00eda reducido a una de sus hijas, y buscaba ponerse al servicio de alguien para evitar morir de hambre.<\/p>\n<p>En Beaune, que era antes uno de los graneros de Par\u00eds, hay varios sitios donde ahora est\u00e1n sin pan y en otros muchos no hay esperanza de poder cosechar algo, dado que la necesidad les ha impedido sembrar las tierras. Se ha tratado de salvar la vida a gran n\u00famero de pobres por medio de las<\/p>\n<p><em>362 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>ayudas recibidas de Par\u00eds, pero en adelante no se les podr\u00e1 impedir morir de hambre, si no contribu\u00eds a hacerlos subsistir, al menos, hasta el momento de la cosecha je las semillas, que se les ha dado por el intermedio de las limosnas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s se han visitado 56 pueblos de G\u00e1tinais, donde se han encon\u00adtrado a m\u00e1s de 800 familias, que suman m\u00e1s de 2.200 personas, en una pobreza extrema; el tercio de sus casitas son como las grutas de Bel\u00e9n, des\u00adtituidas de todo, menos de Dios, donde hay un poco de paja para reposar en ella sus pobres cuerpos abatidos por el hambre. Quien les lleva alguna ayuda, en espera de la vuestra, para mantenerlos en este estado de languidez y de aflicci\u00f3n, dice que es incre\u00edble cu\u00e1nto estiman un peque\u00f1o trozo de pan de avena. La desnudez de los ni\u00f1os le ha arrancado las l\u00e1grimas de sus ojos, al no tener con qu\u00e9 comprarles una sencilla camisa. Nunca sale de sus pobres caba\u00f1as sin escuchar mil bendiciones para las personas caritativas que los asisten.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se os habla de los pueblos que han sido visitados; el n\u00famero de personas que se encuentran en semejante situaci\u00f3n es muy numeroso, y to\u00addos los d\u00edas se descubren m\u00e1s, adem\u00e1s de los que hab\u00e9is visto por la relaci\u00f3n hecha aqu\u00ed. Todos ellos est\u00e1n abatidos por los tristes efectos de un hambre insoportable.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, cristianos, si ten\u00e9is fe, realizad sus obras, y si am\u00e1is a Dios, cumplid lo que os manda: aliviad a los pobres que sufren y languidecen; no esper\u00e9is a que mueran m\u00e1s, temiendo ser culpables de ello, pues como dice san Ambrosio: \u00abNo le has asistido, luego le has matado\u00bb. La caridad para con el pr\u00f3jimo os obligar\u00eda a dar de lo que os es necesario. Por des\u00adgracia no se os pide tanto, sino solamente algo de vuestros bienes, o al menos de lo que os es superfluo, alhajas y muebles in\u00fatiles que ten\u00e9is en vuestras casas o en vuestros tocadores. Se recibir\u00e1 todo esto y lo que quer\u00e1is enviar, para que, una vez vendido, sirva para darles pan, que les salvar\u00e1 la vida, y sus oraciones obtendr\u00e1n de Dios misericordia y bendiciones eternas para vosotros.<\/p>\n<p>Se\u00f1ores y se\u00f1oras, pod\u00e9is depositar vuestras limosnas, si os parece, en las manos de los se\u00f1ores p\u00e1rrocos o en el domicilio de las se\u00f1oras, la pre\u00adsidenta Nicolai, calle Bourtibour, Fouquet, calle Richelieu, Travers\u00e9, calle Saint-Martin, Joly, calle des Blancs-Manteaux; de las se\u00f1oras de Lamoigon, Court de Palais, y Viole, calle de la Harpe.<\/p>\n<p>10<\/p>\n<p>AVISO A LOS FIELES DE LAS NECESIDADES Y GRANDES MISERIAS DE<\/p>\n<p>VARIAS PROVINCIAS *<\/p>\n<p>Las limosnas y caridades, enviadas a las provincias, han producido un bien inmenso y han impedido morir de hambre a una multitud de pobres,<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 142-143.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 363<\/em><\/p>\n<p>pero es preciso seguir inform\u00e1ndoos de la situaci\u00f3n en que se encuentran los pobres de las provincias de Berry, de Beaune, de G\u00e1tinais, de Perche y de otros lugares.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas relaciones, de quienes han visitado y distribuido las limosnas en estas provincias, y especialmente en Berry \u2014que se puede decir que es la m\u00e1s miserable\u2014 impresionan el coraz\u00f3n y hacen temblar a toda clase de personas, porque en las parroquias visitadas hace poco, que son las mayores y mejores, se han encontrado diez casas sin pan, y hay parroquias de 200 hogares donde s\u00f3lo se han encontrado dos casas en las que hab\u00eda pan, hecho de centeno y c\u00e1scara de nueces; se ha encontrado un n\u00famero excesivo de familias que, desde hace varias semanas, no han visto ni comido pan y viven de hierbas y de ra\u00edces cocidas en agua o a lo sumo con algunos trozos de animales muertos, encontrados en los campos, o desenterrados por ellos, cuando saben donde los han enterrado. Esto es lo que relatan las cartas del 17 de mayo \u00faltimo.<\/p>\n<p>Los enfermos son muy numerosos y en quince parroquias de Berry se han encontrado 1.500 tumbados sobre paja y desprovistos de toda ayuda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha encontrado gran n\u00famero de pobres viudas, cargadas de hijos, que n\u00ed siquiera tienen un trozo de pan, y como la pobre viuda de Sarepta, de quien habla la Escritura, gimen esperando la muerte y la de sus hijos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha encontrado multitud de pobres hu\u00e9rfanos abandonados, que no tienen edad para ganarse la vida, y cantidad de personas ancianas e inv\u00e1lidas.<\/p>\n<p>En fin, en los campos, contra los matorrales, en los bosques y en las calles no se ven m\u00e1s que pobres totalmente desnudos, abatidos y d\u00e9biles, que se arrastran como pobres animales, que van a buscar ra\u00edces para comer; a otros no les queda m\u00e1s que el \u00faltimo suspiro para morir. En Berry, el mes pasado, se ha encontrado, incluso, a algunos muertos, entre otros a un muchacho de doce o trece a\u00f1os, a quien su padre hab\u00eda enviado a recoger ra\u00edces y hierbas para cocerlas y comerlas, y se le encontr\u00f3 muerto en el cam\u00adpo donde las recog\u00eda; ya ten\u00eda los ojos arrancados de la cabeza y comidos por los p\u00e1jaros o por los animales.<\/p>\n<p>Y las cartas de los misioneros y de las personas calificadas y dignas de fe, que se encuentran en estos lugares, escritas el mes pasado, comentan que la miseria es tan grande, que todo lo que se os relata no es m\u00e1s que un esbozo inexacto de la necesidad extrema, en la cual se percibe algo de la desolaci\u00f3n de Si\u00f3n descrita por el profeta Isa\u00edas, ya que todas las calles pa\u00adrecen llorar, al estar llenas de desdichados que gimen, y de ni\u00f1os que gritan y piden pan, y nadie en el pa\u00eds se lo puede dar, porque, incluso, las per\u00adsonas de calidad piden a escondidas la caridad, por encontrarse en una ne\u00adcesidad extrema, y muchos p\u00e1rrocos se ven obligados a abandonar la parro\u00adquia, al no encontrar pan ni con qu\u00e9 subsistir.<\/p>\n<p><em>364 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>Todo esto ha hecho pensar, en primer lugar, en intentar hacer un es\u00adfuerzo para ayudarles en estos momentos, donde no hay ni trabajo, ni co\u00adsecha que hacer en el campo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, en crear el establecimiento en cada lugar de una \u00abmar\u00admita\u00bb para aliviar a los enfermos, darles los remedios necesarios, curarlos y darles la posibilidad de ganar algo y poder hacer alg\u00fan trabajo durante la pr\u00f3xima cosecha.<\/p>\n<p>En tercer lugar, en hacer subsistir a los pobres p\u00e1rrocos y sacerdotes, con el fin de que las ovejas del reba\u00f1o de Jesucristo y estas parroquias ne\u00adcesitadas no se encuentren en la \u00faltima desdicha, de la que habla la Sagrada Escritura, sin sacrificio, sin pastores, sin sacerdotes.<\/p>\n<p>Pero no hay ning\u00fan fondo, y el que se ha hecho de las caridades ya est\u00e1 totalmente agotado; no obstante en estas ocasiones, en las que la caridad de Jesucristo nos apremia, nos vemos obligados a exhortaros a volver a vues\u00adtra primera caridad, principalmente en esta fiesta de la octava tan solemne del santo-sacramento, porque ya que este divino Salvador es elevado en los altares para miraros con misericordia y daros sus gracias, y que incluso se da a vosotros totalmente, es necesario que os present\u00e9is ante su trono de gracias con las manos llenas de caridad y de limosnas, darle la limosna en lugar de ped\u00edrsela, y como manda el profeta Isa\u00edas, compartir vuestro pro\u00adpio pan con estos pobres que tienen tanta necesidad de ello, porque \u00e9l os dar\u00e1, si dais a sus miembros.<\/p>\n<p>Pod\u00e9is depositar vuestras limosnas entre las manos de los se\u00f1ores p\u00e1\u00adrrocos o en las de las se\u00f1oras presidentas Nicolai, calle Bourtibour, Mira-mion, calle des Bernardies, Travers\u00e9, calle Saint-Martin, Joly, calle des Blancs-Manteaux; se\u00f1ora de Lamoignon, Court du Palais, y Viole, calle de la Harpe.<\/p>\n<p>11<\/p>\n<p>NUEVO AVISO RELATIVO A LAS MISERIAS DEL TIEMPO *<\/p>\n<p>Las grandes caridades proporcionadas por Par\u00eds, como las preciosas al\u00adhajas y otras muchas cosas dadas por personas de eminente condici\u00f3n y de gran piedad, han impedido en las ciudades como en la provincia morir de hambre y de necesidad hasta el momento a muchas personas. Pero todav\u00eda quedan dos meses completos de sufrimiento para estos pobres desdichados. Por eso, para no hacer in\u00fatiles estas grandes caridades, se requiere abrir nuestros corazones para conservar de nuevo la vida a quienes ya se le ha conservado, y a los que todav\u00eda no han sido socorridos. He aqu\u00ed los gritos y gemid\u00f3s de todas las provincias afligidas y os comunican por este escrito el resumen exacto de sus sufrimientos. Sois conjurados por las entra\u00f1as de Jesucristo a escucharlos y a aliviarlos.<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 183-184.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 365<\/em><\/p>\n<p><em>En primer lugar, lo general<\/em><\/p>\n<p>En todos los lugares, donde la pobreza es extrema, y de la cual ya se ha dado alguna informaci\u00f3n, la miseria ha reducido a los pueblos a tal extre\u00admidad, que la mayor\u00eda no se alimenta m\u00e1s que de hierbas de los prados, como los animales, y de ortigas cocidas con agua, o de carne de caballos, de perros, de gatos, de asnos, de ovejas, muertos, arrojados a los estercoleros y corrompidos, cuya vista y olor son insoportables. Sus rostros son tan horri\u00adbles, al estar descarnados y cubiertos de una especie de costra, que dan miedo. Se les oye gritar d\u00eda y noche por las calles, y en las casas sus voces son tan lamentables, que parten los corazones. Por todos los caminos y rincones se encuentran muertos, algunos de los cuales se han comido los dedos, las manos, los brazos, etc. La mayor\u00eda muere sin socorro, sin instruc\u00adci\u00f3n, sin una buena palabra, sin sacramentos, como si estuviesen en medio de Berber\u00eda: tambi\u00e9n se entierra a muchos sin preces, sin ceremonias, en cualquier sitio, a causa de la multitud de muertos y porque los vivos no tienen fuerzas para trasladarlos a los cementerios. No digo ahora que las tierras permanecen abandonadas y sin cultivar, los pueblos y peque\u00f1as villas casi desiertas y los artesanos sin trabajo, sino que las enfermedades se mul\u00adtiplican y ya aparecen algunas extraordinarias, como tumores que amenazan con lo peor. Estas desdichas existen en el coraz\u00f3n de Francia, no lejos de Par\u00eds, donde se encuentran las fuentes de su subsistencia, pero \u00bfhay algo m\u00e1s deplorable en un reino tan cristiano, que por falta de limosnas, can\u00adtidad de j\u00f3venes y de mujeres casadas se prostituyan por un trozo de pan, que los hombres se conviertan en ladrones y asesinos, y roben en las casas, en los caminos y en todas las partes, pensando que nada est\u00e1 prohibido a un hambre enrabiada? Hay algunos que se desesperan y que se matan ellos mismos, al verse abandonados. \u00bfD\u00f3nde se encuentra la religi\u00f3n y la seguri\u00addad p\u00fablica? Y ante espect\u00e1culo tan patente, \u00bfqu\u00e9 pueden decir quienes tienen virtud y bienes? \u00bfpueden resistir? \u00bfse preocupan por conocer el gran n\u00famero de sus hermanos que todos los d\u00edas mueren de hambre y de miseria, que se encuentran en peligro de desesperaci\u00f3n, por consiguiente algunos de ellos en situaci\u00f3n de condenaci\u00f3n, sin sentirse impresionados? \u00bfY no pien\u00adsan que los ricos no podr\u00edan vivir si no se encuentran ya obreros para hacer las cosechas?<\/p>\n<p><em>Detalle del hambre y de las miserias p\u00fablicas en la provincia de Orl\u00e9ans y de Blois<\/em><\/p>\n<p>El padre rector del colegio de los jesuitas de Orl\u00e9ans, que tiene la caridad de ir hasta dos y tres leguas alrededor, para instruir a los pobres, escribe que cantidad de Damas, dando un ejemplo extraordinario, resistiendo al mal tiempo y al mal olor de los pobres, van hasta a seis y ocho leguas a hacer con sus propias manos los potajes y los distribuyen a numeroso p\u00fablico.<\/p>\n<p>366 <em>Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>Pero si la mano de Dios no se hace sentir y si no llega mayor ayuda, pere\u00adcer\u00e1 el tercio de estos habitantes. Es imposible verlos sin llorar de compa\u00adsi\u00f3n.<\/p>\n<p>De Romorantin, el 28 de abril, se nos comunica que adem\u00e1s de 1.000 pobres que ya han muerto de miseria, hay cerca de otros 2.000 que langui\u00addecen y que se encuentran en la extrema miseria: la mayor\u00eda, no teniendo m\u00e1s que su trabajo, como nadie los emplea, ya no trabaja. Que el se\u00f1or de Fortia, intendente de la provincia, habiendo ido personalmente para ver la situaci\u00f3n, sabe por experiencia propia en qu\u00e9 extremidad se encuentra re\u00adducida esta pobre ciudad, en la que la mayor\u00eda de los habitantes se encuen\u00adtran como desesperados, y algunos, incluso, se desgarran, se hieren con cu\u00adchillos y se matan; y se ha hecho el proceso por miedo a las consecuencias.<\/p>\n<p>Un virtuoso eclesi\u00e1stico de Par\u00eds, que ha querido ser testigo ocular de lo que se dec\u00eda, escribe desde Blois el 5 de mayo, que al pasar por Etampes y Autarville ha encontrado a 400 pobres, que el bosque de Orl\u00e9ans est\u00e1 lleno de ellos, que la ciudad de Orl\u00e9ans est\u00e1 repleta de m\u00e1s de 2.000, que las puertas de su hospeder\u00eda fueron derribadas, los muros escalados, algunas personas heridas, para obtener un trozo de pan que \u00e9l hac\u00eda distribuir. Que en Cl\u00e9ry fue invadido por m\u00e1s de 200 y en Meung por m\u00e1s de 500, todos los cuales estaban languideciendo, como en la agon\u00eda, y lo mismo en Beaug-nency. Que en Ouzouer predic\u00f3 a cuatro o cinco esqueletos, personas que, al no comer m\u00e1s que cardos crudos, babosas, excrementos, y otras basuras, se parecen m\u00e1s a los muertos que a los vivos. Que la miseria sobrepasa todo lo que se ha escrito; y es superior a todo lo que se puede imaginar, y sin una ayuda inmediata morir\u00e1n m\u00e1s de 2.000 pobres en esta provincia.<\/p>\n<p><em>Desde la regi\u00f3n de Chartres y desde Vend\u00f3me<\/em><\/p>\n<p>Sin hablar de Illiers ni de los alrededores de Chantres, donde ya han muerto de hambre 200 \u00f3 300 personas, escriben desde Montoire (Vend\u00f3me) el mes de abril: adem\u00e1s de la extrema miseria en que se vive, la desespera\u00adci\u00f3n, lo mismo que en otras partes, ha vuelto el bandolerismo tan com\u00fan, que nadie se encuentra al abrigo. Hace poco m\u00e1s de ocho meses han ma\u00adsacrado a una mujer para arrebatarle un pan que llevaba, y un hombre, para defender el suyo, ha matado a otro que ven\u00eda a quit\u00e1rselo, y hay muchos que se ocultan en los caminos para robar.<\/p>\n<p>Es com\u00fan, en toda esta regi\u00f3n, \u2022hacer el pan de helechos, o mezclado con harina de legumbres, hojas de \u00e1rboles y ortigas. Un eclesi\u00e1stico, de una pa\u00adrroquia de Par\u00eds, escribe en estos t\u00e9rminos el 10 de mayo: durante tres se\u00admanas he recorrido la Beaune, Blois, Chartres y Vend\u00f3me. En la mayor\u00eda de las ciudades y pueblos mueren a montones, se les entierra de tres en tres, de cuatro en cuatro, y se les encuentra muertos o moribundos en los campos y en los caminos. Al entrar hoy en Vend\u00f3me, he sido asediado por 500 600 pobres, de rostros l\u00edvidos. La carne infecta, con la que se alimentan, les<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 367<\/em><\/p>\n<p>produce una especie de costra que los desfigura enormemente. En los alre\u00addedores de esta ciudad se ve a gente echada por tierra, que muere en la calle, sin tener siquiera un poco de paja para acostarse, ni un trozo de pan que comer.<\/p>\n<p><em>De G\u00e1tinais<\/em><\/p>\n<p>Se sabe de Montargis, seg\u00fan el testimonio de magistrados y eclesi\u00e1sticos, que el n\u00famero ordinario de pobres, tanto los que vienen de los alrededores, como los de la ciudad, es superior a 2.000. Desde hace varios meses no se puede dar sepultura a los muertos. M\u00e1s de 60 pueblos de alrededor se en\u00adcuentran reducidos a la misma extremidad y sin las caridades del exterior todos morir\u00e1n.<\/p>\n<p>Y el 17 de mayo, en la parroquia de Beaune, cerca de Lorris, una mujer desesperada de hambre mat\u00f3 a dos de sus nietos y despu\u00e9s se estrangul\u00f3 ella misma<\/p>\n<p><em>De Berry<\/em><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de lo que han referido las relaciones precedentes de la extrema miseria, se a\u00f1ade que en muchos lugares se comen gusanos crudos. En Barleu no hay d\u00eda que no mueran cinco o seis personas de pura necesidad de los 2.000 comulgantes que hay. En mudhos lugares, cuando los perros encuentran algo comestible, los pobres se lanzan sobre ellos para arrebat\u00e1rse\u00adlo. Los que compran trigo se ven obligados a armarse por miedo a ser ro\u00adbados, y quienes tienen algo para vivir se ven obligados a ocultarse como en tiempo de guerra.<\/p>\n<p><em>De la regi\u00f3n de Maine y de Perche<\/em><\/p>\n<p>Escriben desde Le Mans: las limosnas distribuidas en La Courtone y en Saint-Victor atraen a tan gran n\u00famero de pobres, que son m\u00e1s de 18.000 los que vienen casi muertos de hambre. Algunos permanecen en sus casas, donde mueren sin ning\u00fan socorro. La mayor\u00eda penetra en las granjas y ca\u00adballerizas, de donde nadie se atreve a mandarles salir. Se encuentra a algunos inertes en los caminos, a causa de su gran debilidad, a otros en las calles y mercados, pero el n\u00famero es tan grande, que no se puede llegar a asistirlos. Otros muchos vienen de fuera, y aunque vean perecer a sus semejantes, pre\u00adfieren continuar viniendo, porque les es m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan subsistir en sus pueblos. Muchos de los que llegan mueren a la ma\u00f1ana siguiente, y, no obstante, cuantos m\u00e1s mueren, m\u00e1s aparecen. Se podr\u00eda pensar que la cam\u00adpi\u00f1a, dado este n\u00famero abundant\u00edsimo, estar\u00eda desierta, y sin embargo todas las parroquias circunvecinas se encuentran llenas de personas de paso, que gritan por los caminos: misericordia, Se\u00f1or, misericordia, \u00bfes preciso que<\/p>\n<p><em>368 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>muramos de hambre? y se arrodillan, las manos juntas y las l\u00e1grimas en los ojos. Perche se encuentra en la misma miseria.<\/p>\n<p><em>De Touraine<\/em><\/p>\n<p>El misionero, que trabaja ayudando a los pobres de esta provincia, lo mismo que otras personas muy dignas de fe, aseguran que en Amboise la miseria es tan grande, que se ha visto a muchos hombres y mujeres lanzarse sobre un caballo despellejado, arrancando cada uno un trozo, hasta no dejar nada de \u00e9l. Se ha encontrado a una ni\u00f1a hu\u00e9rfana muerta de hambre, des\u00adpu\u00e9s de haberse comido una mano, y a un ni\u00f1o que se hab\u00eda comido los dedos. La situaci\u00f3n general de las 46 parroquias, que la rodean, es pare\u00adcida.<\/p>\n<p>En Vouvray, de 500 comulgantes que hay, 400 se encuentran en la men\u00addicidad, la mayor\u00eda enfermos, y los gritos, que lanzan, son tan lamentables, que es imposible ver esta desolaci\u00f3n sin sentir un gran dolor. Seg\u00fan las re\u00adlaciones, escritas por las buenas personas que los ven, y que lamentan la situaci\u00f3n, no se podr\u00eda representar con im\u00e1genes m\u00e1s vivas la situaci\u00f3n que preceder\u00e1 al juicio final.<\/p>\n<p>En Montrichard, seg\u00fan una relaci\u00f3n de los padres benedictinos, se han en\u00adcontrado en el mes de abril de 700 a 800 pobres de Tours y de la campi\u00f1a, de los cuales 40 han muerto asfixiados durante la distribuci\u00f3n de limosnas, y en dos parroquias vecinas han muerto de hambre m\u00e1s de 200 personas.<\/p>\n<p>En Azay, L&#8217;Ile-Bouchard, Ligueil, Ecueill\u00e9 y en todos los lugares de esta regi\u00f3n, cuya mayor\u00eda han sido visitados, los pobres se cuentan por millares y los muertos por centenas. Hay sitios, donde, de 400 hogares, no quedan m\u00e1s que tres personas. Unos d\u00edas despu\u00e9s del 14 de mayo, un ni\u00f1o, pre\u00adsionado por el hambre, arranc\u00f3 con los dientes un dedo a su hermano y se lo comi\u00f3, al no haberle podido arrebatar una babosa, que acababa de comer\u00adse. Algunos est\u00e1n tan d\u00e9biles, que han sido comidos, en parte, por los perros. En Roche-Posay un matrimonio, acostado sobre paja, estaba reducido a tal extremo, que la mujer, dada su debilidad, no pudo impedir a los perros co\u00admer el rostro a su marido, que acababa de expirar a su lado. En fin, digan lo que digan las cartas y relaciones, no podr\u00e1n llegar a expresar el exceso de desolaci\u00f3n y de miseria: la mayor\u00eda de los p\u00e1rrocos no escriben, se conten\u00adtan con gemir y llorar y dada la situaci\u00f3n de los desdichados, es dif\u00edcil llegar a conocer por ellos mismos sus miserias. Lo m\u00e1s temible es el futuro, por\u00adque el poco trigo sembrado, cuando haya crecido, escapar\u00e1 de las manos de los pobres o quiz\u00e1s no haya personas suficientes para recoger la cosecha.<\/p>\n<p>Se han distribuido ya 200.000 libras, las cuales han impedido a muchos miles de personas desesperarse y morir de \u2022hambre, y si se contin\u00faan las li\u00admosnas hasta el momento de la cosecha, se impedir\u00e1 todav\u00eda perecer corpo\u00adral y espiritualmente a otros miles de personas. Solamente en Blois se han<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 369<\/em><\/p>\n<p>distribuido 33.000 libras y en las otras provincias, aqu\u00ed mencionadas, en proporci\u00f3n a sus miserias.<\/p>\n<p><em>Reflexi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Todo lo arriba relatado, habiendo sido escrito por testigos oculares, per\u00adsonas de bien, capacitadas y dignas de fe, es verdadero. Sus testimonios, cuyos originales se conservan, son aut\u00e9nticos. Los sacerdotes de la Misi\u00f3n, empleados con gran celo en la ayuda de estas provincias, escriben tambi\u00e9n que las miserias son mayores de lo que se pudiera pensar; adem\u00e1s se espe\u00adcifican los lugares, se se\u00f1alan las fechas en que se ha escrito, lo mismo que las circunstancias principales de las cosas, con el fin de que todo se pueda comprobar.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el parecer constante de la Escritura, y en general de todos los doctores, se falta a la caridad, incluso bajo pecado grave, cuando no se so\u00adcorre a nuestros hermanos que se encuentran en extrema necesidad, <em>y <\/em>san Agust\u00edn afirma: <em>Non pavisti, occidisti. <\/em>Ah, se\u00f1ores y se\u00f1oras, \u00bfsomos verda\u00adderamente cristianos? \u00bfEl Esp\u00edritu Santo habita verdaderamente en nuestros corazones? Ciertamente, no, si no somos caritativos con nuestros hermanos, que son los miembros de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y que se encuentran re\u00adducidos a tan gran pobreza y miseria.<\/p>\n<p>Quienes quieran ser bendecidos por Dios, enviar\u00e1n, si les parece bien, sus limosnas a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos o a las se\u00f1oras las presidentas Fouquet, calle Richelieu, de Herse, calle Pav\u00e9e, Travers\u00e9, calle Saint-Martin o a las se\u00f1oras de Lamoignon, en la Cour du Palais, o Viole, calle de la Harpe.<\/p>\n<p>12<\/p>\n<p>CONTINUACI\u00d3N DEL AVISO RELATIVO A LA SITUACI\u00d3N DEPLORABLE DE LOS POBRES DE BLOIS Y DE ALGUNAS OTRAS PROVINCIAS *<\/p>\n<p>Dado que solamente Jesucristo puede conmover los corazones, le ruego que os ilumine con su Esp\u00edritu y que os abrace con su ardiente caridad.<\/p>\n<p>Si estuvieseis reducidos a un hambre extrema, mientras que otros comie\u00adsen lo que quisieran, dir\u00edais con justicia que son inhumanos al dejaros morir cruelmente, cuando pod\u00edan ayudaros.<\/p>\n<p>Perdonad a m\u00e1s de 30.000 personas, que estando a punto de morir de hambre, os hacen con justicia el mismo reproche.<\/p>\n<p>Porque nada hay m\u00e1s verdadero como que en Blois, Sologne, Vend\u00f3me, Perche, Chartres, Maine, Touraine, Berry, en una parte de Champa\u00f1a y en otros lugares, se carece de trigo y de dinero, y donde m\u00e1s de 30.000 pobres<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 185-186.<\/p>\n<p><em>370 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>se encuentran en la necesidad m\u00e1s extrema, de los cuales la mayor\u00eda muere de hambre.<\/p>\n<p>Apresuraos, pues, por favor, a socorrerlos, porque todos los d\u00edas muere un gran n\u00famero. Hab\u00e9is podido ver por la \u00faltima relaci\u00f3n, la rabia, la desesperaci\u00f3n, la mortalidad y los dem\u00e1s accidentes perjudiciales, ocurridos en la regi\u00f3n de Blois.<\/p>\n<p>Se sigue escribiendo desde este lugar, y se prueba por las cartas y buenos testimonios de los se\u00f1ores p\u00e1rrocos y de otras personas dignas de fe, cuyos originales conservamos, que solamente en cinco o seis parroquias han muerto de hambre 267 personas y todav\u00eda contin\u00faan muriendo todos los d\u00edas, lo mismo sucede en otros sitios de la regi\u00f3n de Blois.<\/p>\n<p>Se certifica que en Ouzouer hab\u00eda veinte personas, a punto de entregar su alma, sin poder andar y casi sin hablar.<\/p>\n<p>Entre nueve personas muertas de hambre en Coulanges, se encontr\u00f3 en el campo a un pobre hombre que, transportando parte de un asno, medio podrido, para alimentarse, dada su debilidad cay\u00f3 con el peso y all\u00ed mismo entreg\u00f3 su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>En 63 familias de la parroquia de Coulanges, ni siquiera se ha encon\u00adtrado un trozo de pan, solamente en una hab\u00eda un poco de masa de salvado que se puso a cocer bajo la ceniza. Y en otra, trozos de carne de un caballo muerto desde hac\u00eda tres semanas, cuyo olor era horrible.<\/p>\n<p>En el patio del castillo de Blois, un hombre, totalmente ensangren\u00adtado, muri\u00f3 despu\u00e9s de haber luchado durante toda la noche a causa de un hambre extrema.<\/p>\n<p>Los pobres se encuentran sin lechos, sin vestidos, sin ropa, sin muebles, en fin, desprovistos de todo; est\u00e1n negros como moros, la mayor\u00eda desfigu\u00adrados como esqueletos y los ni\u00f1os hinchados.<\/p>\n<p>Se ha encontrado a muchas mujeres y ni\u00f1os muertos en los caminos y en los campos de trigo, con la boca llena de hierbas.<\/p>\n<p>El se\u00f1or de Saint-Denis, se\u00f1or de una de las grandes parroquias de Blois, asegura que han muerto, por falta de alimento, m\u00e1s de 160 personas, y que en el mismo peligro se encuentran unas 500 \u00f3 600, reducidas, a\u00f1ade, a comer hirba y ra\u00edces en mis prados, lo mismo que los animales, y si Dios no tiene piedad de ellos, pronto se comer\u00e1n unos a otros. Semejante miseria no se ha visto en este pa\u00eds desde hace 500 a\u00f1os, y todav\u00eda les quedan cuatro meses y medio de sufrimiento a esta pobre gente.<\/p>\n<p>El prior-p\u00e1rroco de Saint-Soleine de Blois, que se emplea con gran caridad en asistir a estos pobres, escribe que en Cheverny se ha encontrado en la misma cama al marido, a la esposa y a algunos ni\u00f1os, todos muertos a causa del hambre. La mayor\u00eda de esta pobre gente, no teniendo fuerzas para le\u00advantarse, no come m\u00e1s que ortigas cocidas con agua, y una vez que haya consumido todas las ra\u00edces, no le quedar\u00e1 nada que comer.<\/p>\n<p>Los p\u00e1rrocos de Villebron, de Challes y de Merolles, testifican que 200<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 371<\/em><\/p>\n<p>300 familias no solamente se ven obligadas a comer hierba, sino otras cosas que causan horror.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Rouillon, vicario de Saint-Sauveur de Blois, da testimonio de haber visto a ni\u00f1os comer basuras, pero lo m\u00e1s extra\u00f1o, es que ha visto a dos en el cementerio chupando huesos de muertos en el momento que los sacaban de una fosa para enterrar a otro. El p\u00e1rroco escribe tambi\u00e9n que ha o\u00eddo decir lo mismo a varios de sus capellanes, testigos de este espect\u00e1cu\u00adlo inaudito.<\/p>\n<p>El se\u00f1or Blanchet, se\u00f1or de Bonneval, preboste de la polic\u00eda de Blois y de Vend\u00f3me, atestigua que los caminos no est\u00e1n libres en estos depar\u00adtamentos, donde se cometen cantidad de robos por la noche y por el d\u00eda, y no por vagabundos, sino por algunos habitantes de las parroquias, los cua\u00adles proclaman en alta voz sus hurtos, y dicen que prefieren morir en la horca antes que perecer de hambre en sus casas.<\/p>\n<p>Atestigua, adem\u00e1s, haber encontrado, delante de la iglesia de Cheverny, a un muchacho arrecido de fr\u00edo, con la mano en la boca comi\u00e9ndose los dedos ya ensangrentados, y habi\u00e9ndole mandado llevar a una casa y darle vino, caldo y alg\u00fan otro alimento, no lo pudo comer y muri\u00f3 por la tarde.<\/p>\n<p>Una Dama, volviendo de Breta\u00f1a por Perche y Maine, ha pasado por dos villas, que no se atreve a nombrar por respeto a los se\u00f1ores, donde los habitantes est\u00e1n en extrema necesidad y caen muertos de hambre por las calles. Por la ma\u00f1ana se encuentran hasta tres y cuatro muertos en sus habi\u00adtaciones. Y algunos pobres ni\u00f1os inocentes, empujados por el hambre, mue\u00adren en el campo a donde van a comer hierba como los animales.<\/p>\n<p>Un p\u00e1rroco de la di\u00f3cesis de Bourges escribe que yendo a llevar el santo vi\u00e1tico a un enfermo, encontr\u00f3 en el mismo distrito a una mujer muerta de hambre y a su hijo de siete a\u00f1os junto a ella, que le hab\u00eda comido un trozo de brazo.<\/p>\n<p>Se escribe de Le Mans que habi\u00e9ndose repartido una limosna de cuatro denarios a cada pobre, con ocasi\u00f3n de la muerte del lugarteniente general, hubo tal afluencia de pobres que diecisiete fueron asfixiados entre el gent\u00edo y llevados en un carro al cementerio. En las distribuciones realizadas por las abad\u00edas de Saint-Vincent y de la Courtune, se han encontrado, ordina\u00adriamente, 12.000 pobres, de los que morir\u00e1 la mayor\u00eda, si no se les asiste pronto.<\/p>\n<p>Se ha encontrado en las rocas cercanas a Tours gran n\u00famero de personas, muertas de hambre y comidas por los gusanos. En la ciudad los pobres re\u00adcorren las calles por la noche como lobos hambrientos. En el resto de la Touraine las miserias son inconcebibles, los campesinos ya no comen pan sino ra\u00edces.<\/p>\n<p>En fin, se\u00f1ores y se\u00f1oras, la desolaci\u00f3n incomparable que existe en las ciudades y pueblos, de los que acabamos de hablar, ser\u00e1 suficiente para per-suadiros de la urgente necesidad de otros lugares de estas provincias, de las<\/p>\n<p><em>372 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>que no podemos contar con detalle las grandes miserias en tan poco espacio.<\/p>\n<p>Un cura, muy digno, de Blois, llamado Guilly, despu\u00e9s de una larga na\u00adrraci\u00f3n de sufrimientos p\u00fablicos, de personas muertas a causa del hambre, afirma que las mujeres pasan d\u00edas enteros sin probar el pan y que los cris\u00adtianos comen excrementos y concluye con estas palabras: Es imposible que la mayor\u00eda de los ciudadanos no mueran de hambre, <em>y <\/em>las tierras no perma\u00adnezcan sin sembrar, si los burgueses no conducen ellos mismos los carros. Perdono a quienes no crean nuestras desdichas, pero nuestras miserias supe\u00adran todo pensamiento.<\/p>\n<p>Algunas buenas Damas de Par\u00eds, que sirven para consolaci\u00f3n de hom\u00adbres y de \u00e1ngeles, han enviado algunas ayudas para los pobres de Blois, e inmediatamente un misionero ha ido all\u00ed. Pero esta ayuda no sirve m\u00e1s que para algunas personas y para pocos d\u00edas. Para ayudar a todos, aunque sea un poco, es necesario que vosotros y yo y todos los que quieren tener a Dios por Padre, hagamos un esfuerzo para crear un fondo de limosnas, para enviarlo a todos estos lugares y por alg\u00fan tiempo para no dejar morir de hambre, si es posible, a ninguno de nuestros hermanos. Su gran miseria nos habla por ella misma, sin que tengamos necesidad de ninguna otra ex\u00adhortaci\u00f3n para remediarla. Los grandes vicarios de Par\u00eds nos han dado una ayuda, digna de su amplia y paternal caridad.<\/p>\n<p>Quienes quieran ser bendecidos por Dios enviar\u00e1n sus limosnas a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos, o a las se\u00f1oras presidentas Fouquet, calle de Richelieu, de Herse, calle Pav\u00e9e, Travers\u00e9, calle Saint-Martin, Miramion, calle Saint-Antoine, cerca de las Hijas de Santa Mar\u00eda o bien a las se\u00f1oras de Lamoig-non, en la Court du Palais, o Viole, calle de la Harpe.<\/p>\n<p>13<\/p>\n<p><strong>RELACIONES: <\/strong>Mes de septiembre de 1650 Situaci\u00f3n de los pobres de la frontera de Picard\u00eda*<\/p>\n<p>Algunas personas particulares de Par\u00eds, habiendo seguido el movimiento que Dios les hab\u00eda inspirado en beneficio de los pobres de las fronteras, dada la situaci\u00f3n miserable en que se encuentran, unas, consagradas al minis\u00adterio de los altares, pensaron que no podr\u00edan hacerles mejor don que el darse totalmente a ellos. Esto les oblig\u00f3 a abandonar el descanso de la ciudad para adentrarse en el tumulto de las fronteras, otras se decidieron a asistirlos con sus ayudas, y viendo que no pod\u00edan proporcionar sumas tan inmensas, recurrieron a personas piadosas, inform\u00e1ndolas detalladamente de la situa\u00adci\u00f3n de estos pobres. Por esta raz\u00f3n se vieron obligadas a comunicar las car-<\/p>\n<p>* Extractos de varias cartas escritas por eclesi\u00e1sticos y por otras per\u00adsonas dignas de piedad y de fe, que han ido expresamente de Par\u00eds para ayudarles. Biblioteca Nacional de Par\u00eds. <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 122-123.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 373<\/em><\/p>\n<p>tas que estos buenos eclesi\u00e1sticos les escrib\u00edan. La dificultad de copiarlas convirti\u00f3 en necesidad el imprimirlas, y Dios, que hace aparecer los efectos de su bondad, cuando menos lo piensan los hombres, ha vertido tanta ben\u00addici\u00f3n en este trabajo, que la mayor\u00eda de quienes han le\u00eddo o escuchado el re\u00adlato de estas Relaciones, han abierto las manos para aliviar a sus hermanos. Han sido enviadas, incluso, a las provincias del reino, y una de ellas ha enviado, hace poco, una suma considerable. Se ha pedido que se reimpriman las primeras Relaciones, para informar de la organizaci\u00f3n y continuaci\u00f3n de esta obra, que es una de las m\u00e1s considerables de nuestros d\u00edas, puesto que no solamente concierne a la vida temporal de gran n\u00famero de personas, sino, incluso, a la espiritual, que debe ser el objeto principal del cristiano, cuya ley soberana es amar a Dios con todo coraz\u00f3n y al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><em>Desde Guise, el 26 de septiembre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Ahora os escribo desde Guise, donde la pobreza, miseria y abandono so\u00adbrepasa todo lo que os diga de ello. Despu\u00e9s del asedio han muerto alre\u00addedor de 500 personas, y hay otras tantas enfermas y l\u00e1nguidas, de las cua\u00adles una parte est\u00e1 cobijada en chozas y cuevas, m\u00e1s propias para alojar a bes\u00adtias que a hombres. Hoy he ido a visitarles. No se sabe por d\u00f3nde entrar all\u00ed; se encuentran abandonados de todo socorro y apenas hay actualmente una casa en Guise, a la que puedan recurrir, ni d\u00f3nde encontrar un trozo de pan. Esto hace que mueran hasta doce y quince personas por d\u00eda. Pienso, Se\u00f1or, que esta situaci\u00f3n debe llevar urgentemente a conmover las entra\u00f1as de quienes las tienen en favor de los pobres, cuya mayor\u00eda morir\u00e1 de ham\u00adbre por falta de ayuda. Confieso que se requiere mucho dinero, pero \u00bfse abandonar\u00e1 a tantos pobres desdichados, que se encuentran en la imposibili\u00addad de seguir viviendo, si no se contin\u00faa socorri\u00e9ndolos?<\/p>\n<p><em>Desde Ribemont, el 26 de septiembre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Es lamentable ver la miseria a la que est\u00e1n reducidos los pobres enfer\u00admos de Guise, pero a\u00fan es mayor la de los de Ribemont, donde estuve visi\u00adt\u00e1ndoles anteayer. Todo lo que puedo deciros, es que no creo que haya en el mundo mayor miseria, pobreza y abandono. El n\u00famero de enfermos pobres solamente en Ribemont, es de 150, cuya \u00fanica ayuda es la que les viene de Par\u00eds. Tendremos gran necesidad de que se nos env\u00ede, cuanto antes, dinero, porque de otra manera no se puede socorrer a los pobres enfermos que se encuentran en una necesidad extrema y abandonados en todos los lugares de Guise. Ribemont, Laon, La F\u00e9re y en otros lugares de Picard\u00eda, por donde han pasado los ej\u00e9rcitos y en los cuales han permanecido.<\/p>\n<p><em>Desde Saint-Quentin, el 17, 24 y 28 de septiembre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Todos los d\u00edas se descubren nuevas miserias y tan grandes, que apenas<\/p>\n<p><em>374 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>me atrever\u00eda a enumerarlas, si no fuesen conocidas por todos los que est\u00e1n en estos lugares. Todos los d\u00edas, despu\u00e9s de haber dicho la santa misa y dis\u00adtribuido el potaje a los enfermos que, por el momento, son m\u00e1s de 200, recorro las calles para ver qui\u00e9nes han ca\u00eddo enfermos, albergar a quienes est\u00e1n tirados en las calles e impedir que ninguno muera sin ayuda corporal y espiritual. Ayer fui a dos arrabales \u2014donde hay alrededor de 25 chozas en el emplazamiento de las casas que han mandado demoler\u2014 que no se ha\u00adb\u00edan visitado por miedo a los soldados que circulaban incesantemente alre\u00addedor y que arrebataban todo lo que encontraban. En cada una de ellas ha encontrado a diez personas, a saber, dos mujeres viudas, cada una con cua\u00adtro ni\u00f1os, acostados todos juntos en el suelo y no tienen nada, ni siquiera ropa. No tenemos nada para ayudarles, a no ser que la caridad de Par\u00eds con\u00adtin\u00fae socorri\u00e9ndoles; sin ella todos perecer\u00e1n.<\/p>\n<p>Uno de los eclesi\u00e1sticos, que hizo ayer la visita a los pobres, habiendo encontrado varias puertas cerradas, mand\u00f3 abrir una, despu\u00e9s de haber estado llamando mucho tiempo, y vio que los enfermos estaban tan d\u00e9biles, que no pod\u00edan abrir la puerta, pues no hab\u00edan comido desde hac\u00eda tres d\u00edas y no ten\u00edan debajo de ellos m\u00e1s que un poco de paja, medio podrida. El n\u00famero de estos pobres refugiados es tan grande, que sin la ayuda enviada de Par\u00eds, en el momento del asedio, los ciudadanos habr\u00edan decidido al no poderlos alimentar, arrojarlos por encima de las murallas de las ciudades.<\/p>\n<p>Tenmos un monasterio de 50 religiosas de la Orden de san Francisco. Su necesidad es tan grande, que no comen m\u00e1s que pan de hierba, cebada y cebollas.<\/p>\n<p><em>Desde La F\u00e9re, el 26 de septiembre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Los potajes, que hemos dado a los enfermos refugiados en este lugar y en Ham, han salvado la vida a muchas personas; si podemos continuar d\u00e1ndolos, tendr\u00e1 el mismo resultado en el futuro, porque desde el momento que se dejen de dar volver\u00e1n a caer gravemente enfermos. Nuestras pobres re\u00adligiosas benedictinas est\u00e1n todas enfermas y apenas tienen pan, como el que se da a los soldados.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>La ayuda, que se ha dado hasta ahora, ha salvado la vida a m\u00e1s de 2.000 personas. Por el momento no se asiste m\u00e1s que a los enfermos, que son m\u00e1s de 1.500 y el gasto es tan grande, que se necesitan al menos 900 libras por semana. No se puede emplear mejor la limosna.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar, se dirigir\u00e1n a los p\u00e1rrocos de las pa\u00adrroquias o a las se\u00f1oras presidentas de Lamoignon y de Herse.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 375<\/em><\/p>\n<p>14<\/p>\n<p>RELACIONES: Mes de octubre de 1650 Situaci\u00f3n de los pobres de las fronteras de Picard\u00eda y de los alrededores de Soissons donde han acampado los ej\u00e9rcitos*<\/p>\n<p>Hemos expuesto a vuestra caridad la situaci\u00f3n miserable de los pobres de la frontera durante el mes de septiembre. Hab\u00e9is visto la descripci\u00f3n de sus caba\u00f1as, m\u00e1s propias para cobijar a bestias que a personas. Hab\u00e9is sido informados de la cantidad de personas, a quienes han salvado la vida vuestras limosnas, sin las cuales la mayor\u00eda de los enfermos hubieran sido arrojados fuera de las ciudades, de donde hubieran tenido que marcharse, y hubieran perecido en medio de los campos, sin ninguna ayuda espiritual y material. No es suficiente haber comenzado, se requiere continuar una obra tan buena. He aqu\u00ed la continuaci\u00f3n y el \u00e9xito durante el mes de octubre.<\/p>\n<p><em>Desde Saint-Quentin, el 5, 10, 12 y 17 de octubre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Hemos reconocido la providencia especial\u00edsima de Dios para con nues\u00adtros pobres en el aumento de limosnas, que nos han llegado de Par\u00eds; no nos pueden llegar de otra parte. Las familias m\u00e1s ricas de esta regi\u00f3n apenas han cosechado para alimentarse y los que daban tienen necesidad de re\u00adcibir.<\/p>\n<p>Hemos aumentado y mejorado nuestros potajes con carne y hemos mul\u00adtiplicado las porciones. Cada enfermo recibe la suya, cuando antes se daba para dos o tres. Esto les da la vida y les restablece las fuerzas para poderla ganar por su trabajo. Pero nuestros gastos aumentan en proporci\u00f3n, a los que hay que a\u00f1adir el provocado por la carest\u00eda de trigo, ya que apenas si se en\u00adcuentra en esta regi\u00f3n. Los gastos para Saint-Quentin suben a 300 libras por semana.<\/p>\n<p>Hemos realizado una revisi\u00f3n general de los pobres de la ciudad y de los arrabales en compa\u00f1\u00eda de un can\u00f3nigo y de un burgu\u00e9s de aqu\u00ed. El n\u00fa\u00admero, tanto de refugiados como el de originarios, es de 25C, entre los cuales hay m\u00e1s de 120 enfermos de disenter\u00eda y de otras fiebres ordinarias. Los pol\u00advos que les hacemos tomar les han proporcionado gran alivio. Necesitamos m\u00e1s polvos para continuar este remedio. Lo que va a doblar nuestros gastos, es la le\u00f1a que hay que darles para que enciendan fuego, y algunas camisas, o algo que les cubra, para salvarles la vida, porque la humedad de sus ca\u00adba\u00f1as, medio descubiertas, la paja podrida sobre la que se acuestan y la des\u00adnudez en la que se encuentran, les hace tiritar de fr\u00edo, y esta calamidad no<\/p>\n<p>* Extractos de varias cartas escritas por eclesi\u00e1sticos y otras personas de piedad y dignas de fe, que han ido expresamente de Par\u00eds para ayudarles. Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 124-125.<\/p>\n<p><em>376 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>es menor que la del hambre, e impide su curaci\u00f3n. Veis cu\u00e1n necesario es que vuestra caridad crezca para enviarnos dinero. Las religiosas de la Or\u00adden de san Francisco han recibido gran alivio en medio de sus miserias por la ayuda de sus bienhechores e imploran se les ayude para comprar un po\u00adco de trigo.<\/p>\n<p><em>Desde Guise, el 8, 11 y 13 de octubre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber buscado durante quince d\u00edas los medios necesarios pa\u00adra instaurar los potajes en este lugar, dado que no se encontraban los uten\u00adsilios necesarios, finalmente, gracias a Dios, los hemos instaurado el 10 de los corrientes, y la primera distribuci\u00f3n ha sido para 300 personas, la mayor\u00eda, enfermas de disenter\u00eda, a quienes nuestros polvos les procuran gran alivio. El n\u00famero crece todos los d\u00edas, hay casi 400 sin contar a las familias ver\u00adgonzantes que, se nos asegura, son m\u00e1s de 100, a quienes ayudamos seg\u00fan nuestras posibilidades. Finalmente, para describiros en pocas palabras la mi\u00adseria de este lugar, algunos de los nuestros, que han estado en Lorena du\u00adrante la gran aflicci\u00f3n, encuentran que \u00e9sta es mayor. Juzgad por esto qu\u00e9 ne\u00adcesidad tenemos de vuestra ayuda. Necesitamos 400 libras por semana para este lugar.<\/p>\n<p>Hemos estado en Marle, con gran riesgo de ser robados, como lo han sido otros muchos. El se\u00f1or p\u00e1rroco nos ha asegurado que en dos meses ha enterrado a m\u00e1s de 300 personas, de las cuales juzga que m\u00e1s de 100 han muerto por falta de asistencia. El n\u00famero de pobres es de unos setenta. Se va a comenzar a distribuir los potajes. Se encargar\u00e1n de hacerlo tres j\u00f3\u00advenes piadosas. Lo que supone un nuevo gasto.<\/p>\n<p><em>Desde La F\u00e9re, el 4, 16 y 18 de octubre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Hemos informado de lo que hemos hecho en Guise y en Marie, cono\u00adcer\u00e9is por estas noticias, lo que hemos realizado en otros lugares.<\/p>\n<p>En Laon, se han aumentado y mejorado con carne y huevos los potajes para los enfermos, cuya miseria se dobla a causa del fr\u00edo, puesto que no tie\u00adnen vestidos, ni mantas. El n\u00famero es de 150, muchos de ellos mueren, pero otros nuevos aparecen.<\/p>\n<p>En Ham el n\u00famero disminuye, la mayor\u00eda se ha curado y se gana la vida. Todav\u00eda hay alrededor de 25 enfermos.<\/p>\n<p>En Ribemont nuestros enfermos est\u00e1n tan abandonados en lo referente a lo espiritual, como en lo que respecta a lo temporal. Hacemos lo que podemos para asistirlos tanto en uno como en otro aspecto. Son 122. Les damos pan y carne, pero como los v\u00edveres son m\u00e1s caros que en Par\u00eds, nuestro gasto es grande.<\/p>\n<p>En cuanto a la F\u00e9re, muchos de nuestros enfermos se han ido despu\u00e9s de su curaci\u00f3n. Hemos hecho una nueva revisi\u00f3n y son m\u00e1s de 100. Para<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 377<\/em><\/p>\n<p>aliviarles hemos establecido tres marmitas, dos en los arrabales y una en la ciudad. Algunas personas del lugar se ocupan de la distribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vamos a esforzarnos por ocuparnos de los de Vervins, cuyo abandono no es menor que el de los otros lugares. Nuestro gasto llegar\u00e1 a 800 libras por semana, sin contar el de Saint-Quentin.<\/p>\n<p>Las religiosas de La F\u00e9re han recibido la vida por medio de lo que se les ha dado. Ruegan sin cesar a Dios por sus bienhechores e imploran la con\u00adtinuaci\u00f3n de esta ayuda.<\/p>\n<p><em>Desde Bazoches, Braine y lugares de alrededor, noticias escritas por los se\u00f1ores p\u00e1rrocos el 15 y 17 de octubre<\/em><\/p>\n<p>Nuestros pueblos son demasiado c\u00e9lebres por haber tenido que soportar durante un mes el acampamento de los ej\u00e9rcitos enemigos. No se puede dudar de nuestras miserias, y el trato que hemos recibido es inconcebible. Nues\u00adtras iglesias han sido profanadas, los c\u00e1lices y ornamentos robados, los san\u00adtos copones arrebatados de nuestros altares, nuestros pobres parroquianos han vivido en los bosques y cuevas, donde unos han sido aplastados por el enemigo y otros ahumados como los zorros. Familias enteras han sido aho\u00adgadas por este procedimiento, otros han sido arrebatados por el ej\u00e9rcito para saciar su brutalidad. Los que quedan sufren hambre, fr\u00edo y enfermedad, por\u00adque no les ha quedado ni un grano de trigo, apenas les han dejado la camisa. Si Dios no suscita algunas personas, para ayudarles con sus limosnas, pere\u00adcer\u00e1n. El n\u00famero de los que mueren es grande, solamente en la localidad de Bazoches hemos enterrado cincuenta en tres d\u00edas y nuestros hermanos en el sacerdocio de los pueblos vecinos han muerto o est\u00e1n enfermos, sin vestidos y sin pan. Esto supone que nuestro pueblo est\u00e1 sin pastor, sin sacramentos, sin pan y sin ninguna ayuda, porque el m\u00e1s rico de estas comarcas no puede dar cinco soles. Os exponemos nuestras miserias esperando que Dios dar\u00e1 alg\u00fan remedio a nuestros males y que el bien, que nos hag\u00e1is, os impedir\u00e1 caer en semejante desdicha.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Lo que hab\u00e9is le\u00eddo debe ser suficiente para obligaros a hacer un esfuerzo para aliviar no solamente a 1.500 6 1.600 pobres enfermos de las fronteras, cuyo gasto supera 1.000 libras por semana, sino tambi\u00e9n para evitar dejar perecer a nuestros vecinos, a quienes se va a intentar dar alguna ayuda es\u00adpiritual y temporal.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar, se dirigir\u00e1n a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos de las parroquias o a las se\u00f1oras presidentas de Lamoignon y de Herse.<\/p>\n<p><em>378 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>15 RELACIONES: Mes de noviembre de 1650 Continuaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de los pobres de las fronteras de Picard\u00eda y de los alrededores de Soissons, donde han acampado los ej\u00e9rcitos, y de la ayuda que han recibido *<\/p>\n<p>Las dos relaciones precedentes, fechadas los meses de septiembre y de oc\u00adtubre, han hecho conocer suficientemente la necesidad de esta obra. No obstante se ha juzgado esta Relaci\u00f3n demasiado importante para dejarla pa\u00adsar en silencio. Se intenta conservar la vida <em>a <\/em>m\u00e1s de 2.600 enfermos. Y para conseguirlo, apenas podr\u00e1 ser suficiente un fondo de 6.000 libras. Se trata de procurarles la vida del alma, ayudando a los pobres p\u00e1rrocos para poderles administrar los sacramentos, y dando algunos ornamentos a las iglesias para celebrar la santa misa. He aqu\u00ed en detalle lo que se ha hecho y lo que se de\u00adbe hacer.<\/p>\n<p><em>Desde Bazoches, Braine, Perche y otros lugares donde el ej\u00e9rcito del Archiduque ha acampado, el 3, 5 y 14 de noviembre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Os informamos de lo que hemos hecho desde nuestra salida de Par\u00eds. Llegamos a Bazoohes el 3 del corriente, por la ma\u00f1ana. Desde entonces he\u00admos visitado a los pobres del lugar y a los de otros pueblos de este valle, donde lo que hemos visto sobrepasa todo lo que se os ha dicho. Las iglesias han sido profanadas, el santo sacramento pisoteado, los c\u00e1lices y copones ro\u00adbados, los baptisterios destrozados, los ornamentos arrebatados, de tal ma\u00adnera que en esta peque\u00f1a comarca hay m\u00e1s de veinticinco iglesias en las que no se puede celebrar la santa misa. No me atrevo a hablaros del trato que han recibido mujeres y j\u00f3venes. Pero dir\u00e9 para gloria de algunas, que han perdido la vida por conservar su honor.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los habitantes de estos lugares han muerto en los bosques, pensando que el enemigo ocupaba sus casas. Otros han vuelto para terminar en ellas su vida, ya que por todas partes no vemos m\u00e1s que enfermos con fiebre y disenter\u00eda, acostados en el suelo y en casas medio destruidas y des\u00adcubiertas, careciendo de pan, de le\u00f1a y de mantas. Encontramos a los vivos mezclados con los muertos y a ni\u00f1os peque\u00f1os junto a sus madres fallecidas. El \u00fanico auxilio, que han recibido, es el que les ha llegado por nuestro minis\u00adterio. En fin, es una gracia de la divina providencia el haber suscitado algu\u00adnas personas para aliviar a estos enfermos. Son m\u00e1s de 1.200. Juzgad cu\u00e1l<\/p>\n<p>* Extractos de varias cartas escritas por eclesi\u00e1sticos y otras personas de piedad y dignas de fe, que han ido expresamente de Par\u00eds para ayudarles. Biblioteca Nacisonal de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 126-127.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 379<\/em><\/p>\n<p>ser\u00e1 el gasto. Dadles vuestro dinero, nosotros les consagraremos contentos nuestra vida.<\/p>\n<p><em>Desde Guise, Ribemont, Laon, La F\u00e9re, Marie, Vervins y otros lugares, el 2, 5, 7, 14 y 16 de noviembre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Os suplicamos que continu\u00e9is vuestra ayuda, sumamente necesaria, porque el n\u00famero de enfermos, que hab\u00eda disminuido, se ve aumentado por la du\u00adreza de la estaci\u00f3n, las lluvias y el fr\u00edo. Por todas partes por donde vamos, los pobres no tienen ni pan, ni le\u00f1a, ni ropa, ni mantas. Solamente en un lugar de Guise hay cerca de 500 y en la misma proporci\u00f3n en otros lugares.<\/p>\n<p>Y lo m\u00e1s digno de l\u00e1stima, es que el pobre pueblo de estas fronteras est\u00e1 sin pastor y sin ayuda espiritual, dado que la mayor\u00eda de los p\u00e1rrocos han muerto o est\u00e1n enfermos y las iglesias arruinadas o devastadas, de tal ma\u00adnera que hay alrededor de 100, en la di\u00f3cesis de Laon, en las que no se puede celebrar la santa misa por falta de ornamentos. Heremos lo que poda\u00admos, pero el trabajo es infinito. Se requiere estar incesantemente entre dos ca\u00adminos, y expuestos al peligro de los centinelas de los ej\u00e9rcitos, para asistir a m\u00e1s de 1.300 enfermos, que se encuentran en los lugares, donde ha agra\u00addado a Dios comprometernos.<\/p>\n<p><em>Desde Saint-Quentin, 5, 7, 14 de noviembre de 1650<\/em><\/p>\n<p>No tenemos palabras para explicar las miserias que hemos visto desde nuestras \u00faltima relaciones. Pero si somos incapaces en este aspecto, no lo somos menos para dar gracias a Dios por la ayuda que nos ha llegado de Par\u00eds, sin la cual todos los enfermos hubieran muerto de hambre; si llegara a faltar la continuaci\u00f3n de limosnas, ser\u00eda el fin de su l\u00e1nguida vida.<\/p>\n<p>Hemos sondeado a los burgueses de esta ciudad para animarlos a con\u00adtribuir. Pero nos han hecho ver que les era imposible, y que cuando se cese de ayudarles, se ver\u00e1n obligados a hacer salir a todos los forasteros, sanos y enfermos, para no perecer ellos mismos. Lo que nos hace pensar, que dicen la verdad, es que uno de los m\u00e1s considerados, y que tiene como fondo m\u00e1s de 25.000 escudos en bienes, ha venido a pedirnos dulces para su hija enferma. Le hemos respondido que nos los enviaban de Par\u00eds solamente para los pobres. Nos ha replicado con l\u00e1grimas en los ojos, que \u00e9l pertenec\u00eda a este n\u00famero, y que su hija no hab\u00eda tenido como alimento, desde hace dos d\u00edas, m\u00e1s que un poco de agua. El otro d\u00eda se encontr\u00f3 a un sacerdote muerto en su casa, y se ha descubierto que fue por no haberse atrevido a pedir. Juz\u00adgad por esto cu\u00e1n grande es la ayuda que necesitamos de Par\u00eds. Porque por el momento no s\u00f3lo hay que alimentar a los enfermos, sino que se requiere le\u00f1a para calentarlos, dado que todos est\u00e1n helados de fr\u00edo, acostados en paja podrida, sin mantas y sin camisas, no teniendo m\u00e1s que unos pingajos para cubrirse, lo cual aumenta nuestro gasto, lo mismo que la carencia de<\/p>\n<p><em>380 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>v\u00edveres, sobre todo despu\u00e9s que los enemigos han tomado La Chapelle y Ch\u00e1telet. Estos llegan hasta las puertas de la ciudad, arrebatan y arruinan todo y piden una contribuci\u00f3n como rescate. Esto supone que s\u00f3lo se consi\u00adguen alimentos con gran dificultad. El trigo est\u00e1 aqu\u00ed muy caro. Los huevos cuestan seis libras y diez soles los 100, la libra de mantequilla catorce soles, y la le\u00f1a en proporci\u00f3n. Juzgad cu\u00e1l puede ser la calamidad. Os pedimos, pues, la limosna en nombre de Jesucristo, quien os dar\u00e1 el c\u00e9ntuplo en esta vida y la vida eterna en la otra.<\/p>\n<p>Los eclesi\u00e1sticos, de quienes hab\u00e9is o\u00eddo el relato, consagran su vida al servicio de los pobres. Nosotros os pedimos algo de dinero, se trata de sal\u00advar la vida a estos hermanos, de otra manera se har\u00e1 morir a quienes no se alimenta, cuando razonablemente se puede hacer, como ha dicho un padre<\/p>\n<p>de la iglesia. \u2022<\/p>\n<p>Se necesitan 6.000 libras por mes para alimentar a 2.600 enfermos. No se pierde el \u00e1nimo, se espera que Dios os mandar\u00e1 hacer un esfuerzo gene\u00adroso.<\/p>\n<p>Nuestros enfermos tienen necesidad de dulces; un poco de mermelada les aliviar\u00e1 mucho.<\/p>\n<p>Carecen totalmente de ropa, de camisas; se os pide tela.<\/p>\n<p>Est\u00e1n arrecidos de fr\u00edo, acostados en el suelo o en paja podrida. Algunas mantas de baja calidad les guardar\u00e1n del fr\u00edo. Se pueden cambiar las viejas de casa y poner nuevas. Los enfermos, por una parte, y por otra los sirvientes se aprovechar\u00e1n de ello.<\/p>\n<p>Los que comienzan a curarse, recaen inmediatamente, por no tener con qu\u00e9 cubrir sus pies. Un par de calzado de baja calidad, de doce soles, con zuecos, les conservar\u00e1n la salud.<\/p>\n<p>Las pobres iglesias est\u00e1n abandonadas, se os pide algunos ornamentos para celebrar la santa misa. Se recibir\u00e1n est\u00e9n como est\u00e9n.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar, se dirigir\u00e1n a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos de las parroquias, o a las se\u00f1oras presidentas de Lamoignon y de Herse.<\/p>\n<p>16 RELACIONES: Mes de diciembre de 1650 Continuaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de los pobres de las fronteras de Picard\u00eda y de los alrededores de Soissons, donde han acampado los ej\u00e9rcitos enemigos, y de la ayuda que han reci\u00adbido*<\/p>\n<p>La bendici\u00f3n, que Dios ha dado a las tres precedentes Relaciones, nos comprometen a publicar \u00e9sta, para obligar, a quienes la lean, a darle gracias<\/p>\n<p>* Extractos de cartas escritas por eclesi\u00e1sticos y otras personas de piedad y dignas de fe, que han ido expresamente de Par\u00eds para ayudarles. Biblio\u00adteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fol. 128-129.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 381<\/em><\/p>\n<p>por los efectos de su divina providencia, y a pedirle que la contin\u00fae, inspi\u00adr\u00e1ndoles un celo totalmente nuevo para ayudar a los pobres enfermos, cuyo nombre y gastos aumentan cada d\u00eda. Actualmente tienen m\u00e1s de 3.000, y ex\u00adponen sus necesidades por cartas, recibidas a principios de este mes. Por los extractos de ellas ver\u00e9is el buen empleo que se ha hecho de las limosnas, que han contribuido a darles la vida, y cu\u00e1l es la obligaci\u00f3n de continu\u00e1rsela. Seg\u00fan el \u00faltimo c\u00e1lculo que se ha hecho, se necesitn 1.500 libras por semana. Ver\u00e9is igualmente cu\u00e1l es la necesidad de las pobres iglesias, sin pastores y despojadas de ornamentos necesarios para celebrar la santa misa. Acontece que quienes no tienen pan para alimento de su cuerpo, carecen de pan para vida de sus almas.<\/p>\n<p><em>Desde Guise, Laon, La F\u00e9re, Marie, Vervins, Ribemont y otros lugares, el 12, 21, 22 y 24 de noviembre, el 4 y 6 de diciembre<\/em><\/p>\n<p>Hemos realizado la revisi\u00f3n general de los enfermos de nuestro departa\u00admento. El n\u00famero permanece casi siempre igual, porque cuando uno se restablece, otro recae. Son m\u00e1s de 900, sin contar a los de los pueblos apar\u00adtados, que no se puede conocer cu\u00e1ntos son, de los cuales han muerto desde hace cuatro meses m\u00e1s de 4.000 por falta de asistencia. Y si la ayuda, que se da a los que quedan, no hubiese sido enviada por Dios, morir\u00edan todos cuan\u00adtos caen enfermos. Da pena verlos: unos cubiertos de sarna, otros con manchas rojas, algunos llenos de bultos, otros con heridas cubiertas de pus. Uno tiene la cabeza hinchada, otro el vientre, \u00e9ste los pies, aqu\u00e9l est\u00e1 hin\u00adchado desde los pies hasta la cabeza. Y cuando se revienta, le sale tal abun\u00addancia de pus y el mal olor es tal, que es el objeto m\u00e1s horrible y lamen\u00adtable que se pueda mirar. La causa de estos males, proviene de los malos ali\u00admentos, dado que no han comido, durante todo el a\u00f1o, m\u00e1s que ra\u00edces de hierbas y frutos malos, pan de salvado, en tal estado, que los perros apenas lo pod\u00edan comer. Tambi\u00e9n procede de los lugares subterr\u00e1neos en los que permanecen. Todos los subterr\u00e1neos de Guise est\u00e1n llenos de estos pobres refugiados y la mayor\u00eda se encuentra acostada en el suelo, sin paja, ni manta. Y como la estaci\u00f3n es h\u00fameda, no s\u00e9 si es mejor que se tumben en el campo o que pasen la noche en estos lugares, donde el agua destila sin cesar.<\/p>\n<p>Cuando vamos de un sitio a otro, no o\u00edmos m\u00e1s que lamentaciones. Unos se lamentan de encontrarse abandonados en su enfermedad, otros lloran la muerte de sus padres, muertos a causa del hambre o de necesidad. Alguna pobre mujer se arroja a nuestros pies gritando que su marido y sus hijos han muerto por no haber tenido un trozo de pan que darles. Otra exclama que si hubi\u00e9semos venido antes, no hubiera visto mdrir a su padre y a su madre de necesidad. Estas pobres gentes gritan detr\u00e1s de nosotros como personas hambrientas. Uno pide pan, otro un poco de vino, un tercero un poco de carne. La necesidad apremia de tal manera a los enfermos que<\/p>\n<p><em>382 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>vienen, a pesar de la lluvia y de los malos caminos, desde dos o tres leguas de distancia, para recibir nuestro potajes de Guise. Esto nos va a obligar a ir con m\u00e1s frecuencia por los pueblos, para llevarles algunas subsistencias, y, sobre todo, para reconfortarlos en sus almas, ya que los habitantes de los pueblos de la frontera, al estar sin p\u00e1rrocos, mueren sin confesi\u00f3n y sin sacramentos y ni siquiera reciben sepultura. Lo que os decimos es tan ver\u00addadero que, hace tres d\u00edas, estando en un pueblo llamado Lesquielle, a una legua de Guise, al lado de Landrecies, para visitar a los enfermos, encontra\u00admos en una casa el cad\u00e1ver de una persona muerta por falta de asistencia. Este pobre cuerpo estaba despedazado y mordido por los animales, que hab\u00edan entrado en la casa. \u00bfNo es una extra\u00f1a desolaci\u00f3n ver a los cris\u00adtianos abandonados en vida y despu\u00e9s de la muerte? Se puede temer que encontraremos a muchos otros en situaci\u00f3n semejante durante este invierno, porque las lluvias y el fr\u00edo los har\u00e1n perecer tanto como el hambre, dado que no tienen ni le\u00f1a para calentarse, ni mantas para arroparse, ni vestidos para cubrirse.<\/p>\n<p><em>Desde Bazoche, Fismes y otros lugares, donde ha acampado el ej\u00e9rcito del Archiduque, el 3 de diciembre de 1650<\/em><\/p>\n<p>No sabr\u00edamos expresar los sentimientos de nuestros pobres en favor de sus bienhechores: levantan las manos al cielo pidiendo su prosperidad, suplican la vida eterna para quienes les han salvado la temporal, porque po\u00addemos asegurar, a quienes les han dado limosna, que desde nuestra llegada a estos lugares, han impedido perecer de hambre de 700 a 800 personas.<\/p>\n<p>Para informaros de nuestro procedimiento, despu\u00e9s que otros eclesi\u00e1sti\u00adcos han venido a ayudarnos, os presentamos el programa que tenemos en me\u00addio de tanta confusi\u00f3n. Porque si quisi\u00e9ramos recibir a todos los que se nos presentan, necesitar\u00edamos sumas inmensas. Tenemos m\u00e1s de 2.000 po\u00adbres enfermos, de los cuales hay m\u00e1s de 600, a quienes no se les puede dejar de asistir ni un s\u00f3lo d\u00eda, a no ser que se les quiera dejar morir.<\/p>\n<p>Nos hemos repartido para asistir a todo el valle, en el que hay m\u00e1s de treinta pueblos de un extremo al otro. Yo permanezco en Bazoche, que es el centro, y hacemos lo posible para que nadie muera sin sacramentos. Las Hijas de la Caridad est\u00e1n alojadas en el priorato Saint-Thibau de Bazoche, donde preparan los potajes y los remedios para los enfermos. Estos, a su vez, vienen con los billetes, que les damos, a recibir su pitanza, o si no pueden caminar, se les env\u00eda. Las Hijas de la Caridad van a donde pueden, les hacen sangr\u00edas y les dan los remedios convenientes a su mal. Por todo esto observa\u00admos una mejor\u00eda sensible en su salud. Lo que retarda su curaci\u00f3n es el fr\u00edo y la lluvia, dado que no tienen ni le\u00f1a, ni vestidos, ni mantas para defen\u00adderse contra la intemperie de la estaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 383<\/em><\/p>\n<p><em>Desde Saint-Quentin, el 7 de diciembre de 1650<\/em><\/p>\n<p>Nuestros pobres subsisten solamente por la ayuda de Par\u00eds. Su pobreza es tan grande, que no se puede expresar. Los de esta ciudad no comen m\u00e1s que un poco de salvado, que cuecen bajo la ceniza, y a falta de le\u00f1a queman la paja en la que se acuestan. No pueden esperar nada de nuestros burgue\u00adses, porque no pienso que haya seis personas, que puedan dar dos soles por semana. Tememos tanto el mal tiempo como el hambre para nuestros pobres, dado que est\u00e1n alojados en chamizos medio descubiertos, y las lluvias conti\u00adnuas les incomodan tanto, que se ven obligados a levantarse durante la noche porque la altura del agua sube hasta la mitad de la pierna. Juzgad en qu\u00e9 si\u00adtuaci\u00f3n extrema deben estar quienes no tienen ni pan, ni le\u00f1a, ni mantas, ni zapatos. Es un milagro que no mueran m\u00e1s. Tenemos adem\u00e1s 35 ni\u00f1os de pecho, cuyas madres han muerto. Nuestra \u00fanica esperanza est\u00e1 en Dios, protector de los hu\u00e9rfanos.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>La <\/em>voz de 3.000 pobres enfermos o convalecientes grita todav\u00eda en nuestros o\u00eddos. De la misma manera que os agradece vuestras liberalidades, os pide que las continu\u00e9is, en nombre de quien se hizo semejante a ellos na\u00adciendo en el pesebre.<\/p>\n<p>Esta voz os dice que el gasto para su alimento sube a 1.500 libras por semana, y que si no ten\u00e9is dinero, deis alguna alhaja, diamante, o plater\u00eda superflua, que haya en vuestra casa.<\/p>\n<p>Esta misma voz os pide camisas, calzado y mantas viejas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n os pide algunos ornamentos para las iglesias.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar se dirigir\u00e1n a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos de las parroquias o a las se\u00f1oras presidentas Lamoignon y de Herse.<\/p>\n<p><strong>17<\/strong><\/p>\n<p><strong>RELACIONES: <\/strong>Nueva relaci\u00f3n del mes de enero de 1651 Refiere la situaci\u00f3n de los pobres de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda donde han acampado los ej\u00e9rcitos enemigos, y lo que se ha hecho en su ayuda*<\/p>\n<p>Las cuatro relaciones precedentes han expuesto con fidelidad y exactitud<\/p>\n<p>la desolaci\u00f3n y pobreza de las fronteras de Picard\u00eda. La caridad, que no tiene l\u00edmites, nos ha obligado a hablar, en la que os presentamos este nuevo a\u00f1o,<\/p>\n<p>* Extractos de varias cartas escritas por eclesi\u00e1sticos y otras personas de piedad y dignas de fe, que han ido expresamente de Par\u00eds para ayudarles. Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318. fols. 130-131.<\/p>\n<p><em>384 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>de la desolaci\u00f3n extrema de esta otra provincia, que habiendo soportado, du\u00adrante seis meses, el yugo pesado de un enemigo despiadado y el paso de los ej\u00e9rcitos, se encuentra en situaci\u00f3n de deciros, lo que se dice del Hijo de Dios, llamado hombre de dolores. \u00a1Oh, todos vosotros (que escuch\u00e1is este relato), ved y considerad si hay dolor semejante al m\u00edo! No diremos nada exagerado. Los originales de nuestras cartas justifican lo que alegamos. Nues\u00adtra dificultad se encuentra en exponeros en pocas palabras, lo que hemos sabido durante un mes, y en publicar, al mismo tiempo, los efectos de la divina providencia, la cual nos compromete a doblar nuestro gasto, y a de-ciros que actualmente sube a 3.000 libras por semana. Estar\u00edamos decididos a abandonar esta empresa, si, quien multiplic\u00f3 los cinco panes en el de\u00adsierto para alimentar a 5.000 personas, no nos hiciera pensar, que multipli\u00adcar\u00e1 vuestras limosnas, para asistir con ellas a gran n\u00famero de pobres en estas dos provincias.<\/p>\n<p><em>Desde Reims, Rethel y pueblos adyacentes, el 2, 4, 9 y 16 de enero de 1651<\/em><\/p>\n<p>Siguiendo el movimiento de Dios, que nos ha hecho abandonar Par\u00eds para asistir a esta regi\u00f3n, llegamos aqu\u00ed al principio de este a\u00f1o. No hay len\u00adgua que pueda decir, ni pluma que pueda escribir, ni o\u00eddo que pueda es\u00adcuchar, lo que hemos visto desde el primer d\u00eda de nuestras visitas. Helo aqu\u00ed a grandes rasgos: Todas las iglesias y los m\u00e1s santos misterios han sido profanados, los ornamentos saqueados, las fuentes bautismales destruidas, los sacerdotes, o matador o maltratados u obligados a huir, las casas demolidas, toda la cosecha robada, las tierras sin arar y sin sembrar, el hambre y la mortalidad casi universales, los cuerpos sin sepultura y expuestos, la mayor\u00eda, a servir de alimento a los lobos. Los pobres, que quedan de estos restos, se ven reducidos (despu\u00e9s de haber perdido todo lo que pose\u00edan) a recoger por los campos trigo y avena, germinados y medio podridos, sin ropa ni vestidos, a no ser unos andrajosos harapos. Sus rostros est\u00e1n negros y desfigurados, m\u00e1s semejantes a fantasmas que a hombres. Sin embargo su paciencia es admirable, algunos bendicen a Dios como el buen Job en el estercolero. Esto es suficiente para conjuraros a asistirlos, como hemos comenzado a hacerlo nosotros.<\/p>\n<p><em>Desde Auocourt, Voilement, cerca de Sainte-M\u00e9nehould, Courtaimont, cerca de Cernay, di\u00f3cesis de Ch\u00e1lons, el 5 y 10 de enero de 1651. Noticias escritas por varios p\u00e1rrocos<\/em><\/p>\n<p>Ahora somos pastores sin reba\u00f1o. El hambre nos ha arrebatado a casi todos y, los que quedan, se van o terminan poco a poco su l\u00e1nguida vida, expuestos a la inhumanidad de los soldados de todas las nacionalidades, pero sobre todo a la rabia de los alemanes, quienes han robado todo, los templos<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 385<\/em><\/p>\n<p>materiales y los vivos, los primeros saque\u00e1ndolos, de tal manera que no po\u00addemos celebrar la santa misa, y persiguiendo a los otros para saciar su bruta\u00adlidad, d\u00e1ndonos m\u00e1rtires. Dos mujeres han sido quemadas vivas en sus casas, incendiadas por ellos, y otra se ha ahogado al intentar salvarse atravesando el r\u00edo. Esta es la situaci\u00f3n deplorable de estos lugares. A pesar de todas estas crueldades, los pobres son acosados de tal manera por el hambre, que los devora, que se ven obligados a ir con sus hijos a pedir pan a las puertas de estos b\u00e1rbaros.<\/p>\n<p><em>Desde Guise, Laon, Montcuq, La F\u00e9re, Marle, Vervins, Ribemont y otros pueblos del decanato de Guise, el 2, 5, 8, 11, 16 de enero de 1651<\/em><\/p>\n<p>No sabr\u00edamos manifestaros la alegr\u00eda de nuestros pobres, al ver llegar a estas fronteras los mulos cargados con los dones de Par\u00eds. Hemos distribui\u00addo los ornamentos a las iglesias y las mantas y vestidos a nuestros enfermos. Pero, si por una parte unos han sentido alegr\u00eda, al encontrarse aliviados, no ha sido menor el dolor, de quienes no han podido participar en ella. Por eso esperamos de la justicia de las personas caritativas, que har\u00e1n un nuevo es\u00adfuerzo para igualarlos a los otros. No se puede decir qu\u00e9 estallido produce esto en nuestras fronteras. No se habla de otra cosa, y los pobres, que se han curado por esta ayuda, lanzan gritos al cielo por sus bienhechores. El n\u00famero de los curados ha sido grande. Solamente en Guise, de los 500 en\u00adfermos que ten\u00edamos, se han curado 300, a quienes les hemos comprado al\u00adgunos instrumentos de trabajo, seg\u00fan su oficio, para que se ganen la vida. A pesar de esto nuestros gastos no disminuyen, porque nos hemos intro\u00adducido en los pueblos lejanos del decanato de Guise y asistimos a m\u00e1s de treinta y cinco, que suman 600 personas. Su miseria es tan grande, que ha\u00adbiendo consumido ya el poco grano, que hab\u00edan podido recoger en un sitio y en otro, se lanzan ahora sobre perros y caballos, despu\u00e9s que los lobos ya han hecho en ellos su carnicer\u00eda. Les hemos hecho enviar pan y alg\u00fan re\u00adfresco, y quienes llevan nuestro caballo, se preocupan de hacerles sangr\u00edas y nosotros de confesarlos,<\/p>\n<p>Lo mismo hemos hecho en los pueblos de los alrededores de Laon, don\u00adde, hace poco tiempo, se encontr\u00f3 a tres pobres del campo muertos en la calle. Hemos arreglado los gastos para Montcuq, donde se asiste a ochenta enfermos, los m\u00e1s abandonados. El p\u00e1rroco es quien se ocupa de ellos.<\/p>\n<p><em>Desde Saint-Quentin y pueblos, que dependen de su jurisdicci\u00f3n, y de Ch\u00e1telet, el 2, 10, 11, 19, 17 de enero de 1651<\/em><\/p>\n<p>Hubi\u00e9semos deseado disminuir nuestros gastos, que suben a 300 libras por semana para Saint-Quentin, con el fin de introducirnos en los pueblos m\u00e1s lejanos. Pero el n\u00famero de refugiados y enfermos es tan grande, que<\/p>\n<p><em>386 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>esta suma no es suficiente para asistirlos y si se disminuye algo de ella ser\u00e1 la causa de su muerte. Esto por lo que se refiere a Saint-Quentin.<\/p>\n<p>En cuanto a los pueblos, en los que nos hemos introducido, no hay nada que pueda expresar lo que vemos. M\u00e1s de cincuenta pueblos est\u00e1n abando\u00adnados de sus pastores. Los pobres no saben lo que es el pan, si tienen algo, est\u00e1 hecho de paja de avena, mezclada con salvado. Despu\u00e9s de haber co\u00admido caballos y perros, caban la tierra para buscar algunas ra\u00edces que sacien su hambre. Cuatro buenos p\u00e1rrocos, a quienes hemos dado la ayuda enviada de Par\u00eds, se han unido a nosotros. Uno recorre estos cincuenta pueblos. Se hace lo que se puede por su alma y por su cuerpo. Pero, \u00bfqu\u00e9 se puede hacer con nu n\u00famero tan grande? Estando hace unos d\u00edas en el pueblo de Vaudancour, se nos aseguraba que en ocho meses hab\u00edan muerto 200 habi\u00adtantes sin confesi\u00f3n de los cuales tres hab\u00edan sido comidos por lobos y perros.<\/p>\n<p><em>Desde Bazoche, BraMe, Fismes y otros lugares, donde ha acampado el ej\u00e9rcito del Archiduque, el 2, 7, 16 de enero de 1651<\/em><\/p>\n<p>Los treinta y cinco pueblos de este valle y los de los alrededores, dan un mill\u00f3n de gracias a sus bienhechores. Hemos distribuido ornamentos a las iglesias y vestidos a los pobres. Muchos de nuestros enfermos se han restablecido y han abandonado el pa\u00eds para buscar d\u00f3nde ganarse la vida. A pesar de esto no podemos disminuir nuestros gastos, porque si uno se cura, son dos los que enferman. Sin esta ayuda todos perecer\u00e1n. El otro d\u00eda encontramos a un ni\u00f1o de 8 a\u00f1os, que no hab\u00eda comido m\u00e1s que tro\u00adzos de berza, desde hac\u00eda quince d\u00edas. Este es el resumen de nuestras mise\u00adrias. Esperamos que la ciudad de Par\u00eds ser\u00e1 liberada en recompensa a su li\u00adberalidad.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>El hecho de la exposici\u00f3n de estas miserias debe ser suficiente para obli\u00adgar a dar alegre y liberalmente a tantos pobres, de lo contrario podemos te\u00admer la sentencia pronunciada contra el rico del cap. 16 de san Lucas: Estu\u00adviste en la abundancia durante tu vida, y los pobres en la miseria, por eso ellos est\u00e1n ahora en la alegr\u00eda y t\u00fa, por el contrario, en los tormentos.<\/p>\n<p>El gasto es de 3.000 libras, sin contar los ornamentos necesarios para las iglesias, camisas, mantas y otras cosas que os pedimos para los miembros de Jesucristo.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar, se dirigir\u00e1n a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos de las parroquias o a las se\u00f1oras presidentas de Lamoignon y de Herse.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 387<\/em><\/p>\n<p><strong>18 RELACIONES: <\/strong>Relaci\u00f3n general de los meses de marzo y de abril Situaci\u00f3n de los pobres de los arrabales de Par\u00eds. Continuaci\u00f3n de lo acaecido a los de Picard\u00eda y Champa\u00f1a durante los meses de marzo y de abril de 1652*<\/p>\n<p>Cuando nuestras Relaciones expon\u00edan a todo Par\u00eds la aflicci\u00f3n extrema y la pobreza, que la desdicha de la guerra llevaba a sus vecinos, la caridad de unos aumentaba tanto para socorrerlos, como disminu\u00eda la de otros, pre\u00adfiriendo \u00e9stos cerrar los ojos y los o\u00eddos, o hacer pasar estas cosas por exa\u00adgeraciones, en lugar de condenar su poco amor por quienes el Hijo de Dios se ha puesto en su lugar, cuando dice que lo que se hace al m\u00e1s peque\u00f1o, se le hace a \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero, en fin, no es necesario buscar excusas. Los pobres de nuestros arra\u00adbales, que languidecen de hambre, desde hace unos meses, este n\u00famero in\u00adfinito de refugiados de la campi\u00f1a, despu\u00e9s que los ej\u00e9rcitos nos van cercan\u00addo, se presentan en masa y su voz retumba por todas partes. La desolaci\u00f3n de nuestros arrabales es suficientemente p\u00fablica para no tener ya necesidad de ser denunciada. Es el momento de despertarse del sue\u00f1o, puesto que Dios golpea a nuestras puertas por una inundaci\u00f3n de ej\u00e9rcitos. Es necesario prepararse a las mismas calamidades, con las que las otras provincias han sido afligidas. No podemos apartar esta desdicha m\u00e1s que haciendo un \u00faltimo esfuerzo, para aliviar con nuestras limosnas a quienes est\u00e1n entre nosotros y junto a nosotros, y continu\u00e1ndolas, tanto cuanto agrade a Dios darnos el medio de hacerlo, para con quienes no pueden vivir m\u00e1s que por nosotros.<\/p>\n<p><em>Desde los arrabales de Saint-Marcel, Saint-Jacques, Saint-Denis, Saint-Laurent y Villeneuve-sur-Gravois, el 4 de mayo de 1652<\/em><\/p>\n<p>Para conseguir una nueva ayuda en favor de las seis parroquias, que componen la mayor parte de estos arrabales, informamos al p\u00fablico de lo que se ha hecho desde el comienzo de este a\u00f1o para aliviarles. Al encontrarse los obreros sin trabajo, dado que la guerra ha suprimido el comercio en las provincias, algunas personas de piedad, viendo a estos pobres abandonados de toda ayuda y despu\u00e9s de haber sabido que algunos hab\u00edan muerto de ham\u00adbre, se han reunido para ayudarles. Por medio de los p\u00e1rrocos y de sus coad\u00adjutores se ha buscado a los que tienen mayor n\u00famero de hijos y a los menos aptos para el trabajo, en beneficio de los cuales se han establecido los potajes. En Saint-Laurent son 900.<\/p>\n<p>Estos gastos superan las 1.600 libras por mes y la falta de fondos im\u00adpide que se pueda ayudar a las dem\u00e1s parroquias y sobre todo a la de Saint-<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 140-141.<\/p>\n<p><em>388 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>M\u00e9dard, donde hay m\u00e1s de 1.800 familias de artesanos en una necesidad ex\u00adtrema, sin hablar del gran n\u00famero de refugiados de la Beause y de los alre\u00addedores de Par\u00eds. Algunas otras personas de piedad han repartido los pota\u00adjes en las parroquias de Villeneuve, principalmente para algunos refugiados de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda. Desear\u00edamos hacer lo mismo con los de los pue\u00adblos vecinos, a quienes la desdicha de la guerra los ha arrojado a Par\u00eds. Se pretende recoger en algunas casas de los arrabales a las pobres muchachas del campo, que, al no tener d\u00f3nde alojarse, est\u00e1n expuestas a perder el honor. Pero para todo esto se necesita una gran ayuda. Esperamos que la calamidad actual impresionar\u00e1 los corazones y los llevar\u00e1 a una liberalidad extraordina\u00adria, por cuya mediaci\u00f3n Dios los librar\u00e1 de los efectos de su c\u00f3lera.<\/p>\n<p><em>Desde Chartres, Linas y los alrededores de Par\u00eds, donde han acampado los ej\u00e9rcitos, el 4 de mayo de 1652<\/em><\/p>\n<p>Se conoce excesivamente la abundancia de nuestros males. Sin embargo para comprometer a las personas de piedad a no hacer menos por los que est\u00e1n a sus puertas, de lo que han hecho por los que se encuentran a unas cuarenta leguas de Par\u00eds, desde Saint-Quentin hasta Sedan, diremos en po\u00adcas palabras, que en estos lugares no se oye hablar m\u00e1s que de asesinatos, saqueos, robos, violaciones, sacrilegios. Las iglesias son saqueadas, como en las fronteras, el santo sacramento ha sido igualmente arrojado por el suelo, para llevarse los copones. Los pueblos est\u00e1n desiertos. La mayor\u00eda de los trigales han sido cortados. Los p\u00e1rrocos se han ido o est\u00e1n sin reba\u00f1o. Los campesinos, refugiados en los bosques, sufren hambre y temen con raz\u00f3n ser matados por quienes los persiguen. El \u00fanico remedio a estas des\u00adgracias es atraer la paz por medio de nuestras limosnas, y no esperar a ha\u00adcerlas despu\u00e9s de la paz.<\/p>\n<p><em>Desde Picard\u00eda y Champa\u00f1a, marzo-abril de 1652<\/em><\/p>\n<p>Las limosnas han afluido constantemente durante estos dos meses. El gasto del mes de marzo suma alrededor de 10.000 libras, el de abril de 13.000 libras, una gran parte ha sido empleada en comprar cebada para sembrarla como el a\u00f1o pasado. Como la experiencia nos ha ense\u00f1ado, que es el mayor alivio que los pobres pueden recibir, se les ha distribuido lo m\u00e1s equitati\u00advamente posible. Los sacerdotes de la Misi\u00f3n, venidos expresamente de Par\u00eds, permanecen todav\u00eda en estos lugares, dado que no pueden abandonar al gran n\u00famero de enfermos, que s\u00f3lo espera su curaci\u00f3n por la ayuda de las limos\u00adnas de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar, bien para los arrabales, bien para los alrededores de Par\u00eds, o para continuar la asistencia a los pobres enfermos de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, se dirigir\u00e1n como en el pasado a los se\u00f1ores p\u00e1\u00adrrocos de las parroquias o a la se\u00f1ora presidenta de Herse, calle Pav\u00e9e o a<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 389<\/em><\/p>\n<p>la se\u00f1ora de Travers\u00e9, calle Saint-Martin en casa del se\u00f1or presidente Mellan, su hermano.<\/p>\n<p>19 RELACIONES: Mes de mayo de 1652 Breve relaci\u00f3n para informar que en las parroquias de los arrabales de Par\u00eds hay entre 10.000 <em>y <\/em>12.000 pobres, que no pueden ser socorridos por los parroquianos. Lo que se ha hecho para establecer los potajes en algunas de las antedichas parroquias y para alojar a las pobres muchachas del campo, que se encuentran abandonadas en la calle; la necesidad de una ayuda r\u00e1pida para aumentar y continuar esta limosna extra\u00adordinaria*<\/p>\n<p>La apremiante necesidad, descubierta durante la visita realizada a las parroquias de las que vamos a hablar, no nos permite otro discurso si no es el de decir a todo Par\u00eds, que se trata de una obra de inter\u00e9s p\u00fablico y que es sumamente impotrante encontrar un remedio inmediato. Incluso, aunque cesara la ley del evangelio, que nos obliga a dar una parte de lo necesario para nuestra subsistencia, a fin de salvar la vida de los pobres, la simple ley de ciudadan\u00eda debe obligar a ello, para impedir el desorden que podr\u00eda excitar un pueblo hambriento, o las enfermedades que la corrupci\u00f3n de un mal alimento puede causar. He aqu\u00ed, sin embargo, lo que ha comenzado la caridad de algunas personas particulares.<\/p>\n<p><em>De los arrabales Saint-Marcel, Saint-Victor y Saint-Jacques, el 28 de mayo de 1652<\/em><\/p>\n<p>Se ha hecho la visita a las cuatro parroquias, que componen este primer arrabal. Los se\u00f1ores p\u00e1rrocos, coadjutores y otras personas de piedad s\u00f3lo han encontrado cosas dignas de l\u00e1grimas. Obreros, que el a\u00f1o pasado daban limosna, se ven reducidos con varios hijos a no comer algunos d\u00edas ni un trozo de pan. Pobres refugiados de la campi\u00f1a, viven de hierbas crudas co\u00admo en las fronteras de Picard\u00eda. Para ayudarles se han establecido marmitas. Intentando conservarles la vida, se les da alguna porci\u00f3n de potaje.<\/p>\n<p>En Saint-Hippolyte se distribuye a 900 personas, sin contar a los refugia\u00addos. Esto (dar potaje) se est\u00e1 haciendo desde el mes de febrero con tan gran utilidad, que la mayor\u00eda no tienen otro alimento que su porci\u00f3n, que es muy peque\u00f1a.<\/p>\n<p>En Saint-Martin, del mismo arrabal, se distribuye a 300, a pesar de que la parroquia es muy peque\u00f1a.<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 144-145.<\/p>\n<p><em>390 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>Los refugiados de los campos, que permanecen en una u otra parroquia, reciben en el mismo lugar su distribuci\u00f3n, y se da a unas 1.000 personas, en\u00adtre los que se encuentran hombres, mujeres y ni\u00f1os, expulsados de sus casas por el furor de la guerra. Antes de la distribuci\u00f3n se les hace una exhorta\u00adci\u00f3n, con el fin de alimentar sus almas por la palabra divina, mientras que se socorre a sus cuerpos por este alimento.<\/p>\n<p>En Saint-Jacques de Haut Pas, se hace lo mismo con 1.100 personas. La distribuci\u00f3n se hace a las dos, cerca de las iglesias.<\/p>\n<p>En el Faux-bourg Saint-Victor, juntamente con la parte del Faux-bourg Saint-Marcel, que pertenece a la parroquia Saint-Etienne du Mont, se ha he\u00adcho lo mismo para cerca de 1500 personas.<\/p>\n<p>Esperamos comenzar la semana pr\u00f3xima en la parroquia Saint-M\u00e9dard, que es la mayor de todas. Tenemos ya de 1.500 a 1.600 pobres, pero si el p\u00fa\u00adblico no contribuye, no se podr\u00e1 comenzar esta ayuda tan importante, ni con\u00adtinuar las dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em>De los faux-bourgs Saint-Laurent, Saint-Denis, Villeneuve-sur-Gravois et Saint-Rock, el 28 de mayo de 1652<\/em><\/p>\n<p>Estos barrios, estando tan abandonados como los otros, no merecen menor ayuda. Hemos comenzado, en parte, a d\u00e1rsela, pero nadie se atreve a empren\u00adder el resto, a no ser que aumente la caridad.<\/p>\n<p>La parroquia de Saint-Laurent nos ha proporcionado, por lo menos, 1.700 pobres entre obreros y refugiados; tambi\u00e9n se han establecido mar\u00admitas para ellos.<\/p>\n<p>Nos queda la parroquia de Villeneuve-sur-Gravois, que nos podr\u00eda pro\u00adporcionar pobres, si la liberalidad de los ricos fuese m\u00e1s segura.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estos gastos, hemos alquilado algunas casas en los arrabales, donde se han recogido a las pobres muchachas de los campos, expuestas al peligro de perder el honor. Se las instruye, se les hace trabajar, esperando que, una vez establecida la paz \u2014que s\u00f3lo podemos esperar por las buenas obras\u2014 puedan volver a sus pueblos.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>No decimos nada de los Faux-bourgs Saint-Germain, Saint-Antoine y Mont-Martre, porque la piedad de los parroquianos, que poseen medios para socorrerlos, trata, aunque con gran dificultad, de proporcionar alguna ayuda. S\u00f3lo hablamos de quienes \u00fanicamente pueden ser ayudados por los parro\u00adquianos de la ciudad, quienes no pueden disculparse con el pretexto de de asistir a sus parroquias, en la mayor\u00eda de las cuales hay muy pocos po\u00adbres y muchos ricos. En cambio en los arrabales, de los que hemos hablado aqu\u00ed, no hay m\u00e1s que pobres y ning\u00fan rico.<\/p>\n<p>Ver\u00e9is que el n\u00famero no es inferior a 10.000 \u00f3 12.000, sin contar a los<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 391<\/em><\/p>\n<p>mendigos. Aunque no se necesitara m\u00e1s que un sol por d\u00eda para cada uno, es f\u00e1cil calcular la suma importante de estos gastos, que subir\u00eda a 500 \u00f3 600 libras por d\u00eda.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar dinero, guisantes, sal, mantequilla, co\u00adsas, que hay que comprar, para hacer los potajes, se dirigir\u00e1n, como en el pasado, bien a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos de las parroquias o a la se\u00f1ora pre\u00adsidenta de Herse, calle Pav\u00e9e, o a la se\u00f1ora de Travers\u00e9, calle Saint-Martin o a la se\u00f1ora de Lamoignon, calle Aubry Boucher.<\/p>\n<p>20<\/p>\n<p>RELACIONES: Mes de septiembre y de octubre de 1652 Continuaci\u00f3n de la relaci\u00f3n ordinaria, para informar de la si\u00adtuaci\u00f3n deplorable de los pobres enfermos de los arrabales de Par\u00eds, de la necesidad de ayudar a los pueblos de los alrede\u00addores, del resumen de lo que afecta a los de Etampes. De todo ello se puede concluir cu\u00e1l es la obligaci\u00f3n indispensable de suprimir las superfluidades en las casas de los ciudadanos e incluso de vender los objetos de plata de las iglesias *.<\/p>\n<p>No necesitamos los extractos de nuestras cartas, para hacer conocer a todo Par\u00eds la extensi\u00f3n de la miseria. Pero se requiere que Dios hable al coraz\u00f3n para convencerse de la obligaci\u00f3n que existe de emplear todos los medios en beneficio de quienes sufren en estos d\u00edas funestos, que vivimos, de los que se puede decir, seg\u00fan el profeta, que el furor de Dios se ha encendido contra nosotros, y el humo de este fuego se ve en Par\u00eds y en los alrededores. \u00bfQui\u00e9n, pues, puede apagarlo si no es la limosna?, puesto que seg\u00fan el testimonio de la Escritura, ella apaga, incluso, el pecado: como el agua apaga la ardiente llama, as\u00ed la limosna para con los pobres exp\u00eda los pecados. Dios la recompensar\u00e1 y se acordar\u00e1 de ella a su tiempo y el hom\u00adbre caritativo encontrar\u00e1 protecci\u00f3n y apoyo el d\u00eda que caiga en alguna des\u00addicha, Eclesi\u00e1stico, 3, 33-34.<\/p>\n<p><em>De los arrabales Saint-Marcel, Saint-Jacques, Saint-Laurent, Saint-Denis y de Villeneuve-sur-Gravois<\/em><\/p>\n<p>Aunque la caridad nos obligue a proporcionar alivio a otros lugares de Par\u00eds, donde el n\u00famero de pobres aumenta cada d\u00eda, esta misma caridad nos ha unido de manera especial al servicio de aquellos, que, de ninguna mane\u00adra, pueden ser ayudados por sus parroquianos. Se conoce la ayuda recibida para el establecimiento de los potajes, que se han repartido a 8.000 \u00f3 10.000 pobres refugiados y originarios, durante los meses de mayo, junio,<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 148-149.<\/p>\n<p><em>392 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>julio \u00faltimos. La falta de fondos los ha suprimido durante los meses siguien\u00adtes. Nos hemos reducido a los enfermos, cuyo n\u00famero es tan grande, que las dos parroquias m\u00e1s peque\u00f1as, que componen estos arrables, Saint-Hippo-lyte et Saint-Martin, nos proporcionan hoy m\u00e1s de 500. Unos son obreros que trabajan en la ciudad; la causa de su necesidad extrema, cuya consecuen\u00adcia es su debilidad y enfermedad, es la supresi\u00f3n del trabajo. Otros son de los pueblos vecinos, que buscan una muerte tranquila para evitar la cruel\u00addad de los soldados. Estos reciben los sacramentos, si no encuentran otra ayuda. Los sacerdotes, que se los administran, los encuentran en los grane\u00adros o en los s\u00f3tanos, sin m\u00e1s mobiliario que paja podrida. Mueren en la suciedad y en la podredumbre de los flujos de sangre y disenter\u00edas, y cuan\u00addo se les amortaja, hay que limpiarlos, como si salieran de un lodazal. He\u00admos realizado todos los esfuerzos posibles para impedirles perecer, se les ha dado potajes con carne y las Hijas de la Caridad les han proporcionado medicamentos. Estas nos aseguran que no com\u00edan m\u00e1s que tripas de anima\u00adles muertos y que muchos han muerto en este estado. Si no se hace alg\u00fan esfuerzo, tendremos que abandonar todo, porque un peque\u00f1o n\u00famero de personas particulares no puede sobrellevar los gastos de unas 4.000 libras al mes, requeridas para asistir solamente a los enfermos.<\/p>\n<p><em>De los pueblos de los alrededores de Par\u00eds y de Etampes<\/em><\/p>\n<p>La continuaci\u00f3n de nuestras desdichas y esta inundaci\u00f3n de gente de toda nacionalidad, que nos cerca, nos proporcionan una prueba m\u00e1s con\u00adcreta de la situaci\u00f3n en que se encuentran los pobres. Quien quisiera reco\u00adrrer el circuito de esta gran ciudad, no encontrar\u00eda en ella m\u00e1s que objetos funestos. La Brie, a causa del campamento ya conocido de los ej\u00e9rcitos, se encuentra en una situaci\u00f3n, semejante a la de las fronteras m\u00e1s desoladas, donde las iglesias est\u00e1n sin pastores, los pueblos desiertos y los habitantes mueren sin sacramentos y sin tener otro alimento que un poco de agua y algunas ra\u00edces. Se est\u00e1 a punto de enviar a algunos sacerdotes, pero, si no aumenta la liberalidad, no se les puede hacer subsistir, y no podr\u00e1n hacer nada. Las otras regiones no se encuentran en mejor situaci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n pue\u00adde expresar la de Lagny, Corbeil y alrededores? Francia ya no es la nodriza de Par\u00eds, tiene necesidad de ser alimentada en la mayor\u00eda de sus pueblos, a los que se les ha robado el grano. La comarca de Saint-Cloud ha sido cose\u00adchada por una mano extranjera y las tierras est\u00e1n en barbecho. La de Palai-seau sufr\u00eda a\u00fan las consecuencias del primer campamento de los ej\u00e9rcitos durante el mes de mayo \u00faltimo. En fin, si Dios no aplica la mano, y si nosotros no le apaciguamos con nuestras limosnas, vendiendo, incluso, nues\u00adtros objetos de plata, nos veremos reducidos a la situaci\u00f3n de la provincia de Lorena, y sin poder esperar la misma ayuda, que ella recibi\u00f3 de Par\u00eds durante su aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Referente a Etampes, la situaci\u00f3n es tan grave, que se ha abandonado a<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 393<\/em><\/p>\n<p>los enfermos de los pueblos, para ocuparse solamente de los de la villa, cuya desolaci\u00f3n llega a tal grado, que ni siquiera se ha podido encontrar a una mujer para velar a una Hija de la Caridad, que ha terminado sus d\u00edas sir\u00adviendo a los pobres de este lugar, despu\u00e9s de haber servido durante dos arios a los de Picard\u00eda y Champa\u00f1a.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>No podemos calcular nuestro gasto. El pasado puede orientarnos, pero s\u00f3lo el esfuerzo de los ricos puede hac\u00e9rnoslo prever para el futuro. Se requieren, como m\u00ednimo, de 3.000 a 4.000 libras al mes, para asistir a los enfermos de los arrabales. Y como nadie percibe las rentas ordinarias, induda\u00adblemente, ser\u00e1n abandonados, si quienes tienen dos vestidos (es decir, quie\u00adnes tienen m\u00e1s de lo necesario) no dan uno a quien no tiene, como dice el precursor del Hijo de Dios en san Lucas, 3, 9, si no venden los bienes y los dan en limosna, como dice el Salvador en otro pasaje de san Lucas, 12, 33, si las comunidades eclesi\u00e1sticas no practican, lo que han hecho todos los santos: vender los objetos preciosos y los ornamentos no necesarios de sus iglesias, guardados en sus tesoros, y de esta manera no sean corro\u00eddos por la herrumbre y los gusanos, sino que se distribuyan a los pobres, a quienes pertenecen, seg\u00fan el consentimiento universal de los padres, papas y concilios.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar, se dirigir\u00e1n a los p\u00e1rrocos de las parro\u00adquias, o a la se\u00f1ora presidenta de Herse, calle Pav\u00e9e, a la se\u00f1ora de Tra-vers\u00e9, calle Saint-Martin, o a la se\u00f1ora de Lamoignon, calle Aubry Boucher.<\/p>\n<p>21 BREVE INFORMACI\u00d3N DE LAS MISERIAS DE LA CAMPI\u00d1A Y DE LAS NECESIDADES DE LOS POBRES DE LOS ALREDEDORES DE PAR\u00cdS Del 20, 22, 24 y 25 de octubre de 1652<\/p>\n<p>Desde el momento que ha sido posible pasar (por los lugares ocupados por los ej\u00e9rcitos), monse\u00f1or el arzobispo de Par\u00eds, como buen pastor, ha fijado su mirada en la situaci\u00f3n deplorable de su di\u00f3cesis, a fin de proporcio\u00adnar los remedios que dependen de su autoridad y de su ministerio.<\/p>\n<p>Algunas personas de piedad, llenas de celo por la salvaci\u00f3n de las almas, se han unido para una obra tan excelente y para trabajar, con la gracia de su bendici\u00f3n (del arzobispo), en la ejecuci\u00f3n de sus \u00f3rdenes y as\u00ed contribuir a aliviar al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>La primera intenci\u00f3n que se ha tenido, ha sido conocer las necesidades y despu\u00e9s buscar los remedios.<\/p>\n<p>Por el momento, se han presentado muchos obreros para trabajar en tan preciosa cosecha: religiosos capuchinos, picpucianos, dominicos reformados,<\/p>\n<p>394 <em>Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>jesuitas, sacerdotes de la Misi\u00f3n de Saint-Lazare, del seminario de Saint-Ni-colas du Ghardonnet y otros.<\/p>\n<p>Han sido repartidos por diferentes regiones \u2014principalmente en los luga\u00adres donde han acampado los ej\u00e9rcitos o por donde han pasado con frecuen\u00adcia, por considerarlas m\u00e1s apremiantes\u2014 para hacer los primeros descubri\u00admientos de tantas miserias, a saber:<\/p>\n<p>En Villeneuve-Saint-Georges, para la regi\u00f3n de Crosnes, Montgeron, Epi-nay, Etioles y alrededores.<\/p>\n<p>Igualmente en Limay (Brevanes, Villecrene, Marolles, Pontillau, Santeny) hasta Brie y Lagny.<\/p>\n<p>En Savigny para la regi\u00f3n \u2022de Juvisy, Vitry, Grigni, Orangis, Fleury, Bondoufle, Br\u00e9tigny, Cho\u00edsy, Athis y alrededores, incluso, hasta Palaiseau, donde hay Misioneros de Saint-Lazare.<\/p>\n<p>En Corbeil para la ciudad y alrededores, Essone, Villab\u00e9, Ormosis y otros, hasta Longjumeau y Montjehery.<\/p>\n<p>En Gonesse, para la extensi\u00f3n del pa\u00eds circunvecino, Le Bourget, Villiers-le-Bal, Aunay, Sevran, Bondy y otros, donde se han realizado las \u00faltimas marchas de las tropas.<\/p>\n<p>Y en otros lugares, donde se ha juzgado que hab\u00eda necesidades m\u00e1s ur\u00adgentes.<\/p>\n<p>Se ha concedido a todos estos obreros evang\u00e9licos poderes con instruccio\u00adnes muy \u00fatiles para el cumplimiento de su misi\u00f3n. Se ha juzgado conveniente insertarlas al final de esta memoria, para servir de instrucci\u00f3n en las dem\u00e1s di\u00f3cesis a los obreros, que ser\u00e1n llamados para los mismos empleos, y para manifestar la pureza de esta intenci\u00f3n, que tiene un sentido totalmente eclesial.<\/p>\n<p>En beneficio de esta misi\u00f3n extraordinaria y necesaria y con la bendici\u00f3n del Pastor, estos obreros han trabajado con precisi\u00f3n y diligencia y han hecho la relaci\u00f3n con gran fidelidad y exactitud. He aqu\u00ed en resumen, lo referente a lo m\u00e1s general y a la mayor\u00eda de los lugares.<\/p>\n<p>En lo concerniente a las iglesias, se han encontrado los cristales rotos, los bancos destrozados, los tabern\u00e1culos abiertos, los santos copones robados, los ornamentos saqueados; en algunas, las santas formas han sido tiradas y varias iglesias han servido de alojamiento al ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Los lugares, pueblos y aldeas, desiertos y sin pastores.<\/p>\n<p>Las calles y alrededores, infectos a causa de excrementos de animales, hediondeces y cuerpos muertos, tendidos por el suelo.<\/p>\n<p>Las casas sin puertas, sin ventanas, sin tabiques, muchas sin tejado y to\u00addas reducidas a cloacas y establos.<\/p>\n<p>Todas las mujeres y muchachas han huido, los habitantes no tienen muebles, ni utensilios, ni v\u00edveres y est\u00e1n destituidos de toda ayuda espiritual y temporal.<\/p>\n<p>Pero sobre todo, los enfermos graves y moribundos, se encuentran sin<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 395<\/em><\/p>\n<p>pan, sin carne y sin remedios, sin le\u00f1a, sin camas y sin ropas, sin sacerdotes, ni m\u00e9dico, ni cirujano, sin nadie para socorrerlos.<\/p>\n<p>Unos han vivido de agua y de hierbas, durante quince d\u00edas, otros de ma-juelas y de ra\u00edces, que han agotado todas sus fuerzas, unos terceros de vino que los ha consumido, y los dem\u00e1s, de algunos restos de pan perteneciente a las tropas, mojado en agua y en vino, que no han servido m\u00e1s que para prolongar su miseria.<\/p>\n<p>Finalmente, la mayor parte consumida por diversas formas de muerte, una provocada por el hambre, otra por sus propias infecciones, otra tercera a causa de los muertos, expirados junto a ellos, y que por falta de fuerza no retiraban dichos cuerpos, una cuarta por la privaci\u00f3n universal de todas las cosas necesarias para el sostenimiento de la naturaleza, y la \u00faltima y la peor de todas, que es el peligro del alma, por la privaci\u00f3n de la recepci\u00f3n de todos los sacramentos.<\/p>\n<p>Se ha visto a algunos meterse durante la noche en los estercoleros, como si fuesen animales, y durante el d\u00eda ponerse al sol para calentarse, totalmente cubiertos y ya penetrados de gusanos, muertos antes de morir. Se ha tras\u00adladado a cincuenta de ellos al H\u00f3tel-Dieu, quienes apenas han sobrevivido dos o tres d\u00edas. De tal manera estaban infectados que los barqueros no que\u00adr\u00edan trasladarlos, y s\u00f3lo accedieron despu\u00e9s de las s\u00faplicas insistentes de los sacerdotes de Saint-Nicolas du Chardonnet, que les proporcionaban esta ayuda caritativa.<\/p>\n<p>Se ha visto a otros subir por los estercoleros, como a los lagartos, a otros echados en la paja, inm\u00f3viles por la extenuaci\u00f3n de todas sus fuerzas, y a unos terceros en las cloacas y establos, como personas ya incautadas y de tal manera insensibles, a causa de la debilidad y exceso de males, que apenas pueden escuchar hablar de Dios, pareciendo m\u00e1s animales que criaturas ra\u00adcionales.<\/p>\n<p>Se han encontrado muchas parroquias sin p\u00e1rrocos y sin coadjutores y en casi todas los presbiterios han sido saqueados.<\/p>\n<p>En otras, no ha habido ninguna administraci\u00f3n de sacramentos, por falta de los elementos necesarios para administrarlos, en algunas no se han cele\u00adbrado m\u00e1s que dos o tres misas desde hace seis meses. Por eso los ni\u00f1os es\u00adt\u00e1n sin bautizar, los moribundos sin confesi\u00f3n y los muertos sin sepultura. Algunos misioneros se han visto obligados a cavar ellos mismos las fosas y a enterrar a los muertos, dado que los vivos no ten\u00edan fuerza suficiente para cumplir con ellos este \u00faltimo deber; otros han contra\u00eddo inmediata\u00admente enfermedades graves, y unos terceros se han visto obligados a volver, por no poder soportar estos malos olores; la infecci\u00f3n es tan grande, que se requiere comenzar la caridad por los \u00aba\u00e9reos\u00bb. La experiencia ha ense\u00f1ado a los misioneros a envolverse totalmente en su manta durante la noche, para incontaminarse de la violencia de este aire infecto.<\/p>\n<p>Hay que a\u00f1adir que, adem\u00e1s de la p\u00e9rdida general de todo lo que po-<\/p>\n<p><em>396 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>se\u00edan estos pobres habitantes, tanto en sus casas, como en sus granjas o graneros, no ha habido ninguna cosecha ni vendimia, ya que todo hab\u00eda sido saqueado y destruido por la arrogancia de los soldados, de tal manera que hay una carencia total de todo lo que puede servir para el sostenimiento de la vida, sea temporal o espiritual.<\/p>\n<p>Esta es la situaci\u00f3n exacta, comprobada por relaciones aut\u00e9nticas y fir\u00admadas por quienes han recibido orden y comisi\u00f3n de monse\u00f1or, el arzo\u00adbispo.<\/p>\n<p>Para quienes deseen saber algo m\u00e1s detalladamente, narramos la situa\u00adci\u00f3n de Villeneuve-Saint-Georges y por esta muestra se juzgar\u00e1 de todo el resto.<\/p>\n<p>En Villeneuve-Saint-Georges hay cincuenta o sesenta enfermos, a vein\u00adticinco o treinta de los cuales se reparte potaje de las Caridades de Par\u00eds. En Crosnes, alrededor de veinte, en Montgeron diecis\u00e9is o diecisiete, sin p\u00e1\u00adrroco, en Valenton quince o diecis\u00e9is, sin p\u00e1rroco, en Limay, diez o doce, en Brevanes seis o siete, en Boissy diez o doce, sin p\u00e1rroco, en Brunoy y Buche-ron siete u ocho, todos enfermos de inanici\u00f3n, corrupci\u00f3n, de infecci\u00f3n, de fiebres terciarias y dobles terciarias, disentir\u00edas, flujos de sangre y otros males. Del lado de la regi\u00f3n de Brie, hay gran cantidad de enfermos, y la enfermedad les impide comer pan, de tal manera que por falta de carne, cal\u00addos y otros remedios, mueren de hambre, aunque tengan pan, que es una forma de muerte totalmente nueva.<\/p>\n<p>A la otra parte del r\u00edo, solamente en Savigny hay 400 enfermos, cobija\u00addos en graneros, s\u00f3tanos y establos. Muchos, la mayor\u00eda, est\u00e1n moribundos por falta de remedios y pueden morir de un d\u00eda a otro. Se ha comenzado a dar potaje a veinticinco o treinta, a los dem\u00e1s se les da pan, por falta de provisiones. Han recibido los sacramentos de la penitencia, comuni\u00f3n y extrema-unci\u00f3n, unos en la calle, completamente agonizantes, otros mori\u00adbundos en los caminos y en la puerta de la iglesia, y otros terceros en los establos, donde nuestro Se\u00f1or ha querido, una vez m\u00e1s, recostarse en el pesebre, no habiendo otro lugar para colocarle, ni otro lienzo que una s\u00e1\u00adbana, transportada por los padres Misioneros y depositada en el comedero o en la paja, sin velas, ni otro homenaje, que el de la pureza de coraz\u00f3n. Otros pobres enfermos, tendidos en la calle, penetrados durante toda la noche por una lluvia continua, expiraron al d\u00eda siguiente en los establos, a donde la caridad de los misioneros los hab\u00eda hecho transportar. En Vitry, trece enfermos, acostados en la paja como animales \u2014es el t\u00e9rmino utilizado en las relaciones\u2014 sin asistencia y sin alimentos. En Br\u00e9tigny, donde no hay siquiera s\u00e1banas para amortajar a los muertos, hay doce enfermos, en Lice, ocho. En Curcouronne no hay p\u00e1rroco, desde hace seis semanas, y no ha habido m\u00e1s que tres misas desde pascua. La misma proporci\u00f3n en Vi-leneuve-le-Roy, Villemoison, Choisy y los dem\u00e1s pueblos, donde hay ocho, diez, doce y quince enfermos m\u00e1s o menos y est\u00e1n en la misma carencia y<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 397<\/em><\/p>\n<p>privados de toda ayuda. En Orangis todos los habitantes han muerto, se ha encontrado el sagrario abierto, donde hab\u00eda una forma en un cop\u00f3n de esta\u00ad\u00f1o. En Fleury se han encontrado las santas formas en el suelo. En Juvisy no se pueden contar los des\u00f3rdenes. En Corbeil todos los pobres refugiados del campo mueren de hambre, al no encontrar ninguna ayuda en la ciudad, con\u00advertida en un hospicio general. Los mismos habitantes est\u00e1n totalmente arrui\u00adnados. En Etioles las casas se han convertido en establos, los habitantes en enfermos y los enfermos en moribundos; los misioneros entierran todos los d\u00edas. Hay lugares donde los p\u00e1rrocos viven de limosna, otros no tienen so\u00adtana, algunos est\u00e1n enfermos, acostados en paja y envueltos en sus capas, que hacen de mantas, y otros de tal manera consumidos por la miseria, que no pueden darse a s\u00ed mismos la asistencia que depende de su ministerio.<\/p>\n<p>Toda la vecindad de Gonesse est\u00e1 totalmente saqueada, las iglsias pro\u00adfanadas. En Villier-le-Bel, Pantin, Saint-Gervais, Bondy hay tales des\u00f3rdenes, que no se pueden describir. Se ha encontrado en Bondy a una mujer que no hab\u00eda comido nada durante tres d\u00edas, y a un ni\u00f1o que no hab\u00eda comido m\u00e1s que majuelas durante ocho d\u00edas: les ha conservado la vida la caridad de los misioneros&#8230; Hay ni\u00f1os abandonados y hu\u00e9rfanos por todas partes, quie\u00adnes no tienen por madre m\u00e1s que la caridad. En esta regi\u00f3n hay m\u00e1s de 150 enfermos y lo mismo en las dem\u00e1s. Se estima que hay de 1.200 a 1.500 enfermos que van muriendo todos los d\u00edas de hambre y de ahora en ade\u00adlante de fr\u00edo. A pesar de los que mueren, el n\u00famero de enfermos no disminu\u00adye, porque otros nuevos moribundos les suceden, a causa de la corrupci\u00f3n del aire, contra la cual no se puede hacer nada.<\/p>\n<p>Referente a Palaiseau y Etampes, se ha previsto alguna ayuda, para cuando haya libre acceso. Todos los d\u00edas se renuevan all\u00ed las llagas, ya que el mal es casi incurable por la corrupci\u00f3n del aire, la falta de alimento y de subsistencias. La vuelta de los ausentes multiplica a\u00fan m\u00e1s las miserias, porque comparten el alimento con quienes no ten\u00edan lo suficiente.<\/p>\n<p>Por todo esto, las personas piadosas y caritativas, que se sienten movidas por el amor al pr\u00f3jimo, pueden ver la diversidad de las necesidades urgentes, y c\u00f3mo los necesitados apenas pueden esperar m\u00e1s.<\/p>\n<p>Unas son puramente espirituales, como es proveer a las iglesias o de ti\u00adtulares o de misioneros extraordinarios, lo que corresponde a la decisi\u00f3n de monse\u00f1or, el arzobispo, y a la preocupaci\u00f3n de los se\u00f1ores de su con\u00adsejo.<\/p>\n<p>Otras espirituales y temporales, a saber, lo referente a ornamentos, vasos sagrados, todo lo necesario para la celebraci\u00f3n del servicio divino y para la administraci\u00f3n de sacramentos.<\/p>\n<p>Y esta ayuda corresponde darla, en primer lugar, a los se\u00f1ores, ya sean comunidades religiosas o seculares, que son quienes perciben las rentas. En segundo lugar a los burgueses o propietarios de casas o de granjas de estos lugares, donde habitan sus granjeros, arrendatarios, nodrizas o servido-<\/p>\n<p><em>398 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>res de sus familiares. Y finalmente, todas estas necesidades conciernen a todas las personas caritativas, puesto que el pr\u00f3jimo no es solamente quien est\u00e1 m\u00e1s cerca, sino a quien env\u00eda la providencia, y a quien por obligaci\u00f3n o por conveniencia, se est\u00e1 obligado a ayudar.<\/p>\n<p>Pero preferentemente a las comunidades regulares o seculares que tie\u00adnen objetos de plata y ornamentos superfluos en sus tesoros y sacrist\u00edas, a los abades, a beneficiarios mayores y a todos los que perciben bienes de la iglesia. Todo esto es el patrimonio de los pobres. <em>Redde quod debes.<\/em><\/p>\n<p>La tercera necesidad es puramente temporal, que consiste en lo nece\u00adsario para la subsistencia de los enfermos y de los pobres, es decir, alimen\u00adtos, remedios y utensilios para su sostenimiento. Y la necesidad afecta ge\u00adneralmente a todas las personas caritativas de Par\u00eds, de la di\u00f3cesis, y de toda Francia, puesto que todos juntos no somos m\u00e1s que uno en la caridad de Jesucristo y en esta unidad de la iglesia tenemos una uni\u00f3n especial, al ser todos franceses y s\u00fabditos de un mismo Pr\u00edncipe.<\/p>\n<p>Del examen de tantas necesidades, se desprende la diversidad de fondos necesarios para procurar ayuda.<\/p>\n<p>Los primeros para los misioneros y otros obreros evang\u00e9licos enviados all\u00ed y cuyo n\u00famero ser\u00eda necesario duplicar o triplicar, a causa de la dificultad del trabajo y del cansancio agotador. Y esto es absolutamente necesario, por\u00adque sin esta ayuda todo permanecer\u00eda abandonado.<\/p>\n<p>Los segundos para mantener a los p\u00e1rrocos, que se encuentran totalmente arruinados y despojados de todo, y para darles o procurarles los ornamentos requeridos para la celebraci\u00f3n del servicio divino y para la administraci\u00f3n de sacramentos. Se sabe por experiencia, que el primer ataque de los soldados ha sido al presbiterio, el segundo al sagrario o los dos al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Los terceros para ayudar a los enfermos, a quienes les falta todo: m\u00e9dico, cirujano, remedios, ropa, jergones, mantas, vestidos, calzado, pan, vino, carne, le\u00f1a, sal y en general todo lo necesario para vivir.<\/p>\n<p>Pero, aunque no se considerara m\u00e1s que los remedios, potajes, ropa, jer\u00adgones, mantas y le\u00f1a, que son cosas de estricta necesidad, el gasto ser\u00eda gran\u00adde. Todo lo dicho no es m\u00e1s que el resultado de una visi\u00f3n general de las necesidades y un primer descubrimiento de las miserias; el detalle se re\u00adserva para un segundo escrito, lo mismo que el resultado de toda esta acti\u00advidad caritativa.<\/p>\n<p>Y finalmente, los \u00faltimos fondos para la ayuda general de todos los pobres de esta regi\u00f3n, quienes, aunque no est\u00e9n enfermos, est\u00e1n en peores condiciones que los enfermos, puesto que son pobres y se encuentran en la \u00faltima miseria, y adem\u00e1s porque no hay mayor enfermedad que el carecer de todo lo necesario para vivir.<\/p>\n<p>Se ha pensado promover reuniones de caridad en todas las parroquias, para comunicar, bajo la bendici\u00f3n de los se\u00f1ores p\u00e1rrocos, los medios caritativos convenientes para ayudar a tantas miserias, como contribuciones<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 399<\/em><\/p>\n<p>voluntarias, colectas, exhortaciones de los pastores, confesores, predicadores, caridades de las Damas y otros medios, que la caridad ingeniosa sugiere en estas ocasiones.<\/p>\n<p>Pero como la variedad de necesidades tan distintas, diversifica igual\u00admente la variedad de limosnas y de caridades, se ha concebido un generoso y piadoso proyecto, para facilitar todas estas ayudas caritativas referentes a la diversidad de las necesidades, que consiste:<\/p>\n<p>En tener en cada parroquia un almac\u00e9n general en casa del p\u00e1rroco donde los parroquianos, o todos los que se sientan interesados por esta obra, llevar\u00e1n lo que les parezca bien de lo que puedan tener de superfluo o ne\u00adcesario para sostenimiento de la vida, como trigo, harina, mantequilla, toci\u00adno, vino, aceite, sal, candelas, velas, carb\u00f3n, vestidos viejos, sotanas y capas largas para los sacerdotes, ropa, toallas, camisas, gorros, zapatos, calzado, sombreros, jergones, mantas, muebles viejos, mesas, armarios, vajillas, platos, marmitas, sierras para cortar madera, picos y palas para cavar las fosas y poder enterrar a los muertos \u2014que es uno de los trabajos penosos de los mi\u00adsioneros\u2014 y para transportar a los muertos en camillas, ya que apenas se pue\u00adden encontrar; en resumen, todos los instrumentos de trabajo, en buen o mal uso, nuevos o viejos, puesto que falta todo y todo se necesita y todo ser\u00advir\u00e1 seg\u00fan las diferentes necesidades, especialmente, las que conciernen al res\u00adpeto y reverencia debida al santo sacramento del altar, a la necesidad de los vivos y al respeto de los ;,.uertos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estos almacenes particulares habr\u00e1 uno general en casa de alguna persona de piedad, cercana al r\u00edo, en el barrio de Saint-Paul, o en Tournelle, al cual se trasladar\u00e1n todos los utensilios y provisiones de los almacenes de las parroquias.<\/p>\n<p>De este almac\u00e9n general se enviar\u00e1n por orden del vicario general o por decisi\u00f3n de las personas de piedad, que trabajan en esta obra, a Villeneuve-Saint-Georges, donde habr\u00e1 un almac\u00e9n para los dos cantones del r\u00edo, a Ju-visy, donde habr\u00e1 otro para la regi\u00f3n circunvecina, a Gonesse, donde habr\u00e1 un tercero para los alrededores. Desde estos lugares, las personas responsa\u00adbles de dichos almacenes caritativos har\u00e1n los env\u00edos y distribuciones con\u00advenientes a los lugares necesitados, seg\u00fan las indicaciones de los padres mi\u00adsioneros establecidos en estos cantones.<\/p>\n<p>Y as\u00ed quienes, por las miserias del tiempo se vean obligados a suprimir las caridades ordinarias, podr\u00e1n f\u00e1cilmente concurrir a \u00e9sta, contribuyendo con lo que les es in\u00fatil, de lo que han perdido casi el recuerdo. Y quienes, iluminados por la verdadera luz, quisieran reducirse a lo necesario o con\u00adveniente, seg\u00fan la exigencia moderada de su condici\u00f3n, encontrar\u00e1n siempre en su casa algo superfluo y, sin tocar a su dinero, les facilitar\u00e1 los medios de realizar su salvaci\u00f3n, practicando la caridad con el pr\u00f3jimo, que perece.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha pensado excitar a la caridad a los jefes y guardias de las grandes corporaciones de Par\u00eds y de todos los oficios para que contribuyan<\/p>\n<p><em>400 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>a una obra tan buena, dando cantidad de provisiones y utensilios que les pueden ser superfluos, o que no est\u00e9n en buen estado, como especies anti\u00adguas, mermeladas, telas, productos de mercer\u00eda, ropa blanca, ropa y mue\u00adbles viejos y otras muchas cosas convenientes para remediar a dichas nece\u00adsidades. Los se\u00f1ores p\u00e1rrocos podr\u00edan emplearse en anunciar estas advei-tencias caritativas. Tienen gracia para hacerlo y bendici\u00f3n para que sean eficaces y solamente con esto se podr\u00eda poner remedio a una parte de dichas miserias.<\/p>\n<p>Este proyecto es tan f\u00e1cil de ejecutar, como de proponer, por peque\u00f1a que sea la disposici\u00f3n de los corazones para secundado. Y quienes vean este escrito, juzgar\u00e1n f\u00e1cilmente, que ha sido realizado por personas que tienen experiencia de semejantes organizaciones. Adem\u00e1s se comprometen a informar por otro escrito del empleo exacto de los fondos que se hayan dado para esta obra.<\/p>\n<p>Puede, incluso, servir de modelo, a quienes se dedican a la misma obra en las provincias y di\u00f3cesis, donde las necesidades son parecidas.<\/p>\n<p>Finalmente, sean quienes sean los llamados ricos o acomodados, y que realmente lo sean, les agrade o no, esta abertura de la caridad, u otra con\u00adveniente, no pueden ignorar que no son m\u00e1s que los dispensadores de sus bienes, y que no tienen derecho a apropiarse de ellos m\u00e1s que lo que les es necesario para vivir moderadamente, seg\u00fan el decoro de su condici\u00f3n, y que lo dem\u00e1s es de los pobres, de lo cual han sido establecidos, en esta ocasi\u00f3n, gerentes por la divina providencia.<\/p>\n<p>Lo superfluo se entiende, en este tiempo de grandes miserias, todo lo que supera lo necesario, para vivir seg\u00fan su estado, condici\u00f3n o naturaleza; y cuando el pr\u00f3jimo perece delante de nuestros ojos, hay obligaci\u00f3n de su\u00adprimir no s\u00f3lo de lo superfluo, sino incluso de lo necesario, para vivir seg\u00fan su estado, condici\u00f3n y naturaleza. <em>Si non pavisti occidisti.<\/em><\/p>\n<p>Respecto a los eclesi\u00e1sticos, referente a los bienes de iglesia, exceptuado lo estrictamente necesario, es decir, aquello sin lo cual no pueden subsistir, todo lo dem\u00e1s es superfluo para ellos.<\/p>\n<p>Se puede juzgar por esto cu\u00e1l es su obligaci\u00f3n con relaci\u00f3n a las necesi\u00addades de este siglo, qu\u00e9 preocupaci\u00f3n deben tener para que se examine per\u00adfectamente en consejo por los interesados, lo que es superfluo, y en qu\u00e9 consiste y pedirlo en esp\u00edritu de sumisi\u00f3n para desprenderse de ello por fidelidad y caridad.<\/p>\n<p>Se espera que la providencia, que es inagotable en sus gracias, llenar\u00e1 estos almacenes con tanta bendici\u00f3n, que habr\u00e1 para satisfacer todas las ne\u00adcesidades, sin que por eso disminuyan las caridades practicadas ordinaria\u00admente en favor de los pobres de las parroquias.<\/p>\n<p>Podr\u00e1 dirigirse a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos, en cuyas casas se encuentran di\u00adchos almacenes caritativos, bien para llenar sus manos con \u2022limosnas, bien para llenar los almacenes con utensilios, provisiones y remedios. De all\u00ed<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 401<\/em><\/p>\n<p>se trasladar\u00e1 todo por orden del se\u00f1or vicario general, y por decisi\u00f3n de las personas, que trabajan en la obra, a los almacenes generales, de donde se distribuir\u00e1 a los lugares seg\u00fan las necesidades.<\/p>\n<p>PODERES CONCEDIDOS POR EL VICARIO GENERAL A LOS MISIONEROS *<\/p>\n<p>Orientaciones, seg\u00fan las cuales, se ruega a los misioneros redactar las memorias, para informar de la situaci\u00f3n de los lugares por donde pasan y de lo que \u2022hay que proveer:<\/p>\n<ol>\n<li>Si hay p\u00e1rroco o vicario residente y posibilidad de administrar los sacramentos y decir misa.<\/li>\n<li>Si la iglesia ha sido profanada, y el santo sacramento injuriado, si sirven las fuentes bautismales, si hay vasos sagrados, santos \u00f3leos y orna\u00admentos necesarios para celebrar el sacrificio y administrar los sacramentos.<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>Situaci\u00f3n de los enfermos, n\u00famero y enfermedad que padecen y lo que se necesita para socorrerlos.<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>Medios que hay que procurar a los enfermos, tanto v\u00edveres como remedios, y la fecha m\u00e1s r\u00e1pida en que hay que proporcion\u00e1rselos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Advertencia sobre estas orientaciones:<\/p>\n<ol>\n<li>En los lugares donde no haya p\u00e1rroco ni vicario residente, procu\u00adrar\u00e1n que algunos de los lugares m\u00e1s cercanos se encarguen de la asistencia a los enfermos que haya, y se asegurar\u00e1n de esto, antes de irse.<\/li>\n<li>Consagrar las iglesias profanadas.<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>Bendecir los ornamentos.<\/li>\n<li>Absolver los casos reservados, ejercer todas las funciones parroquia\u00adles, en ausencia de p\u00e1rrocos o vicarios, o en su presencia, con consentimien\u00adto de ellos.<\/li>\n<li>Har\u00e1n buscar los vasos sagrados y ornamentos, procurar\u00e1n que se lleven a la iglesia, si hay seguridad de guardarlos en ella, y donde hayan sido robados, lo comunicar\u00e1n, con el fin de proveer, en la medida que se pueda.<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>Se informar\u00e1n qui\u00e9nes son los se\u00f1ores y principales burgueses que tienen casas en dichos pueblos, qui\u00e9nes son los titulares de las parroquias, que dependen de los cap\u00edtulos, comunidades religiosas, abades o priores y lo comunicar\u00e1n, a fin de solicitar su colaboraci\u00f3n en la provisi\u00f3n de dichas necesidades.<\/li>\n<li>Donde no haya santos \u00f3leos, se proporcionar\u00e1n de los lugares pr\u00f3xi\u00admos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, Lb. 37, 3176.<\/p>\n<p><em>402 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>Si es posible que los enfermos de diversos lugares puedan ser trasladados a uno solo, con el fin de que la asistencia sea m\u00e1s c\u00f3moda, se\u00adgura y eficaz.<\/li>\n<\/ol>\n<ul>\n<li>Para aliviar las necesidades m\u00e1s urgentes de los enfermos tratar\u00e1n, en cuanto sea posible, de llevar con ellos, cargados en alg\u00fan asno, las pro\u00advisiones necesarias, como pan, vino, huevos, mantequilla y carne.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Y de todo lo arriba mencionado nos informar\u00e1n personalmente, o lo har\u00e1n a sus superiores, para que \u00e9stos nos informen de tiempo en tiempo, con el fin de que podamos dar cuenta de ello a monse\u00f1or el arzobispo.<\/p>\n<p>Dado en Par\u00eds, el 16 de octubre de 1652.<\/p>\n<p>Firmado, F\u00c9RET, Vicario General.<\/p>\n<p>22<\/p>\n<p>MEMORIA DE LAS NECESIDADES DE LA CAMPI\u00d1A DE LOS ALREDEDORES DE<\/p>\n<p>PAR\u00cdS *<\/p>\n<p>El impreso de las miserias de la campi\u00f1a y de los alrededores de Par\u00eds ha sido acogido tan caritativamente y correspondido con tanta bendici\u00f3n, que ha parecido necesario, para satisfacer a la solicitud de las personas cari\u00adtativas, se\u00f1alar detalladamente las necesidades y utensilios que pueden ser \u00fatiles o necesarios para ayuda de tantos pobres que perecen, a fin de que, teniendo en cuenta su diversidad, cada uno pueda ver lo que le es in\u00fatil, o lo que no le es absolutamente necesario, y se despoje de ello voluntaria\u00admente, como de algo superfluo, para revestir con ello a Jesucristo, que quiere hacer cumplir esta obligaci\u00f3n en la persona de sus miembros, y dar la re\u00adcompensa, que ha prometido, a quien diera un vaso de agua en su nom\u00adbre: venid, los amados de mi padre, que me hab\u00e9is alimentado, vestido. Id, desdichados, que no lo hab\u00e9is hecho, si hay maldici\u00f3n para quienes no lo han hecho. De donde se deduce la obligaci\u00f3n de cumplirlo, cuando se tienen los medios y hay necesidad de hacerlo, dado que en tales circunstan\u00adcias la \u2022limosna es un precepto.<\/p>\n<p>Pero, si en alg\u00fan momento ha habido ocasi\u00f3n de practicarlo, es en el actual, en el que los desdichados se encuentran a nuestra puerta <em>y <\/em>las mise\u00adrias ante nuestros ojos.<\/p>\n<p>Las nuevas relaciones nos relatan a\u00fan mayores desdichas y merecen una segunda impresi\u00f3n. La primera no ha hecho m\u00e1s que constatar el descubri\u00admiento de grandes miserias.<\/p>\n<p>Se trata de atender pronto, r\u00e1pido y \u2022liberalmente.<\/p>\n<p>Nuestros almacenes de las parroquias comienzan a llenarse de albas, ca\u00adsullas, corporales, cajas para llaves del santo sacramento, cruces, candeleros,<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds. Lb. 37 3181.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 403<\/em><\/p>\n<p>telas para hacer paramentos, frontales, velas, remedios, jarabes, ciruelas, aro\u00admas, telas, harina, aceite, sal, vestidos, hierros y otros utensilios.<\/p>\n<p>La piedad de la se\u00f1ora de Bretonville, nos ha prestado su casa para al\u00admac\u00e9n. Estando situada junto a la isla, es la m\u00e1s c\u00f3moda de Par\u00eds para nues\u00adtros env\u00edos y para la carga de los barcos. Comienza a llenarse de provisiones y utensilios y los directores caritativos, all\u00ed presentes, mandan todos los en\u00adv\u00edos seg\u00fan las necesidades.<\/p>\n<p>Tenemos otra en el 1-18tel de Mandosse, cerca del H\u00f3tel de Bourgogne para todo el cant\u00f3n de Gonesse y otros lugares circunvecinos; las dos se re\u00adlacionan, dado que ambas est\u00e1n bajo la misma direcci\u00f3n econ\u00f3mica y cari\u00adtativa.<\/p>\n<p>Desde ahora, cada uno podr\u00e1 enviar, lo que tenga de superfluo, a estos almacenes o a los almacenes de las parroquias, seg\u00fan lo que les sea m\u00e1s c\u00f3modo. Todos son iguales, puesto que los de las parroquias deben llevar lo recibido a estos dos almacenes generales, para ser repartido en los de Villeneuve-Saint-Georges, Juvisy, Gonesse y en otros sitios, que pueden apa\u00adrecer m\u00e1s c\u00f3modos, seg\u00fan las necesidades de los lugares.<\/p>\n<p>Pero sobre todo necesitamos un fondo de dinero para subsistencia de tan buenos obreros evang\u00e9licos, que se consumen en el trabajo y sucumben bajo el peso, de los p\u00e1rrocos, que han sido saqueados, y de todos los po\u00adbres enfermos, d\u00e9biles, agonizantes, convalecientes, que perecen a causa de toda clase de miserias. Los utensilios no sirven m\u00e1s que para guarecerlos del mal tiempo y para aliviarles en las incomodidades de la vida.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s urgente es lo necesario para mantener la vida, es decir, pan, sal, carne, le\u00f1a, remedios, camisas, calzado, jergones, mantas y otras cosas indis\u00adpensables para el sostenimiento de la vida, por eso:<\/p>\n<p>En primer lugar, se exhorta a todos a satisfacer esta primera necesidad, por s\u00ed mismo o por sus amigos, porque la caridad exige en estas santas em\u00adpresas, promover la asistencia y aplicar su esp\u00edritu para facilitar los medios requeridos para aliviar al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, todos los que tienen muebles superfluos, como tapi\u00adcer\u00edas de gran valor, vajilla de plata, piedras preciosas y otras alhajas, tienen obligaci\u00f3n grave de darlos para esta obra, porque es verdaderamente su\u00adperfluo.<\/p>\n<p>En todo caso, este escrito debe provocar en ellos una duda leg\u00edtima, que los induzca a pedir seriamente consejo a su pastor, confesor o a persona de probada virtud, con resoluci\u00f3n de seguir su opini\u00f3n, como voluntad de Dios, manifestada a trav\u00e9s de sus ministros, y a falta de esta consulta, hay gran peligro de ser culpable delante de Dios.<\/p>\n<p>En tercer lugar, todos los que tienen muebles ordinarios, en n\u00famero ex\u00adcesivo, y no necesarios para el uso de su familia, deben tratar de buscar y de separar lo que pueden tener para d\u00e1rselo a los pobres, como cosa total\u00admente superflua, puesto que les es totalmente in\u00fatil, y enviarlo a estos al-<\/p>\n<p><em>404 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>macenes, o d\u00e1rselo a quienes se ocupan de recogerlos. No solamente estar\u00e1n descargados delante de Dios, sino recompensados por su preocupaci\u00f3n y asistencia caritativas.<\/p>\n<p><em>Y <\/em>por eso se ha pensado, incluso, que alguna persona caritativa de la parroquia preste su carro para ir de casa en casa a recoger los utensilios que se quieran dar, con el fin de ayudar a quienes se hayan olvidado de en\u00adviarlos a casa del p\u00e1rroco.<\/p>\n<p>Estas empresas piadosas, que la caridad sugiere, y que deben impresio\u00adnar a las almas puras, son recomendadas con toda seriedad, puesto que se trata del servicio de Dios y que su providencia trabaja igualmente para todos, especialmente para quienes est\u00e1n destituidos de toda ayuda.<\/p>\n<p>Por eso el verdadero celo, que hace a la caridad ingeniosa, obliga a las personas de piedad (que por otra parte tienen grandes empleos en el mundo) a dedicarse por amor de Jesucristo a todas estas peque\u00f1as necesidades del pr\u00f3jimo, que son grandes ante Dios, puesto que son medios necesarios para salvar las almas rescatadas con la sangre de Dios, lo que es m\u00e1s que sufi\u00adciente para satisfacer a quienes no podr\u00edan (por falta de luz) concebir la ex\u00adcelencia de esta obra. Establecidos los fundamentos para la orientaci\u00f3n de la obra, he aqu\u00ed la lista de muebles y utensilios, que se necesitan, y que podr\u00e1 mover los corazones, seg\u00fan los diferentes sentimientos de unos y de otros.<\/p>\n<p><em>Para la iglesia<\/em><\/p>\n<p>Frontales de altar<\/p>\n<p>Manteles<\/p>\n<p>Casullas, estolas, man\u00edpulos<\/p>\n<p>Albas, amitos, c\u00edngulos<\/p>\n<p>Corporales<\/p>\n<p>Bolsas<\/p>\n<p>C\u00e1lices de esta\u00f1o y vinajeras<\/p>\n<p>Purificadores<\/p>\n<p>Pa\u00f1os de altar<\/p>\n<p>Atriles<\/p>\n<p>Pa\u00f1os para la comuni\u00f3n<\/p>\n<p>Roquetes<\/p>\n<p>Cajas para la llave del sagrario y<\/p>\n<p>bolsa<\/p>\n<p>Calderete e hisopo<\/p>\n<p>Candeleros, velas, l\u00e1mparas<\/p>\n<p>Libros de iglesia, como: antifona-<\/p>\n<p>rios, graduales, salterios, proce-<\/p>\n<p>sionales, misales, breviarios, ri-<\/p>\n<p>tuales, c\u00e1nones<\/p>\n<p>Piedras de altar<\/p>\n<p>Crucifijos, candelas<\/p>\n<p>Mantos para catafalcos<\/p>\n<p>L\u00e1mparas<\/p>\n<p>Sagrarios viejos<\/p>\n<p>Panales, con formas peque\u00f1as, cajas para guardarlos Incensarios<\/p>\n<p>Antorchas o faroles tara acompa-<\/p>\n<p>\u00f1ar al santo sacramento Campanillas para lo mismo y para<\/p>\n<p>la misa<\/p>\n<p>Cuerdas para tocar las campanas Crucifijos de papel, estampas, cuadros piadosos<\/p>\n<p><em>Para los Misioneros<\/em><\/p>\n<p>L\u00e1mparas, candelas<\/p>\n<p>Cord\u00f3n para encender la candela<\/p>\n<p>Papel, pluma, tinta, escritorio, tijeras, cortaplumas, cera de Espa\u00f1a o pan \u00e1cimo para cerrar las cartas, estuches.<\/p>\n<p>Preservativos, como triaca, electuario, clavos tde girofl\u00e9, jarabes, vinagre bueno,<\/p>\n<p>maderas olorosas<\/p>\n<p>Rosarios, estampas, medallas cuadernos, catecismos<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 405<\/em><\/p>\n<p>Peque\u00f1os crucifijos para los muer\u00adtos y agonizantes<\/p>\n<p><em>Para los sacerdotes<\/em><\/p>\n<p>Bonetes, sombreros<\/p>\n<p>Ropa interior<\/p>\n<p>Sotanas, capas, esclavinas Toda clase de ropa blanca Calzado, zapatos, botas viejas Solideos viejos<\/p>\n<p><em>Para los enfermos<\/em><\/p>\n<p>Toda especie de drogas:<\/p>\n<p>sen\u00e9, caf\u00e9, jarabes, conservas,<\/p>\n<p>ung\u00fcentos, polvos<\/p>\n<p>Ciruelas, pasas, mermeladas<\/p>\n<p>Miel, lenitivos, paleta, lanceta, na-<\/p>\n<p>vajas de afeitar, jeringas<\/p>\n<p>Estuches<\/p>\n<p>Pesos, pesas<\/p>\n<p>Papel para borrador<\/p>\n<p>Bata de casa<\/p>\n<p>Zapatillas, sandalias<\/p>\n<p><em>Alimentos para los pobres<br \/>\nnecesitados<\/em><\/p>\n<p>Trigo, harina, arroz<\/p>\n<p>Pan, vino, sal, mantequilla<\/p>\n<p>Huevos, queso, grasa<\/p>\n<p>Cereales mondados, guisantes, ha-<\/p>\n<p>bas, cebollas.<\/p>\n<p><em>Ropa blanca<\/em><\/p>\n<p><em>Para los enfermos<\/em><\/p>\n<p>S\u00e1banas, toallas, servilletas<\/p>\n<p>Camisas para hombres y para mu\u2022<\/p>\n<p>jeres<\/p>\n<p>Jergones<\/p>\n<p>Almohadas<\/p>\n<p><em>Para los muertos<br \/>\n<\/em>Tela para los sudarios<\/p>\n<p><em>Para los vivos<br \/>\n<\/em>S\u00e1banas<\/p>\n<p>Camisas para hombres y para mu-<\/p>\n<p>jeres<\/p>\n<p>Cuellos cerrados para mujeres y<\/p>\n<p>para muchachas<\/p>\n<p>Batas<\/p>\n<p>Camisas para ni\u00f1os y hu\u00e9rfanos,<\/p>\n<p>que son m\u00e1s de 300<\/p>\n<p><em>Cosas diversas<\/em><\/p>\n<p>Mantas, Bonetes, calzados<\/p>\n<p>Vestidos viejos, casacas, abrigos, guardarropas, delantales, cors\u00e9s Sombreros, zapatos.<\/p>\n<p>Mantillas, pa\u00f1ales, vendas y otras cosas necesarias para los ni\u00f1os Agujas para coser cuero<\/p>\n<p>Cintos, hilo, seda, alfileres, agujas, dedales, peines<\/p>\n<p>Sacos, alforjas, cedazos para harina Cuerdas, ruecas, soga, lana<\/p>\n<p>Zuecos<\/p>\n<p><em>Utensilios<\/em><\/p>\n<p>Marmitas, cazuelas, pucheros, cal-<\/p>\n<p>deros.<\/p>\n<p>Cucharas de esta\u00f1o y de madera<\/p>\n<p>Candeleros, l\u00e1mparas<\/p>\n<p>Tazones, fuentes, platos de esta\u00f1o<\/p>\n<p>y de madera<\/p>\n<p>Cuchillos<\/p>\n<p>Camas, catres, jergones, almohadas<\/p>\n<p>Planchas de madera para hacer me-<\/p>\n<p>sas<\/p>\n<p>Armarios viejos<\/p>\n<p>Caballetes<\/p>\n<p>Cofres viejos<\/p>\n<p>Rinconeras para depositar le\u00f1a o<\/p>\n<p>carb\u00f3n<\/p>\n<p>Tintes, cepillos de carpinter\u00eda, ins-<\/p>\n<p>trumentos de carpinter\u00eda, picos,<\/p>\n<p>escaleras.<\/p>\n<p><em>Herrer\u00eda<\/em><\/p>\n<p>Hocinos, hachas, sierras<\/p>\n<p>Clavos, martillos<br \/>\nCerraduras, goznes<br \/>\nPicos, azadas, palas.<\/p>\n<p><em>406 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p><em>Recursos para facilitar los env\u00edos enumerados m\u00e1s arriba<\/em><\/p>\n<p>Ornamentos viejos de sacrist\u00eda.<\/p>\n<p>Tapicer\u00edas de cuero dorado, para los frontales de altar.<\/p>\n<p>Cortinas para paramentos.<\/p>\n<p>Piezas de tapicer\u00eda para cubrir los altares.<\/p>\n<p>Vestidos de se\u00f1oras, para casullas y frontales de altar.<\/p>\n<p>Tapicer\u00edas y mantos de duelo, para frontales de altar y para h\u00e1bitos de<\/p>\n<p>sacerdotes.<\/p>\n<p>Colgaduras de luto, para casullas.<\/p>\n<p>Pa\u00f1uelos finos para corporales.<\/p>\n<p>S\u00e1banas finas, no utilizadas o en buen estado, para manteles de altar.<\/p>\n<p>Fundas de carroza de duelo, para h\u00e1bitos de sacerdotes.<\/p>\n<p>Abrigos largos negros para sotanas de los sacerdotes, dado que se pue-<\/p>\n<p>den pasar sin abrigo, pero no sin sotana.<\/p>\n<p>Embalajes de env\u00edos de aduanas, de grandes tiendas y almacenes, para<\/p>\n<p>jergones, sacos y otras necesidades.<\/p>\n<p>Piezas viejas de tapicer\u00eda para mantas.<\/p>\n<p>Carros, carretas, caballos, asnos, para trasportar las provisiones.<\/p>\n<p>Hierba, avena y paja para alimento de los animales y para jergones.<\/p>\n<p>Hierros para arreglar arados y otros utensilios, lo mismo que carros y<\/p>\n<p>toda clase de simientes para las huertas.<\/p>\n<p>Barcas, tanto para transportar las provisiones, como para hacer planchas<\/p>\n<p>de madera.<\/p>\n<p>Muebles viejos, como guardarropas y grandes muebles, que tienen las<\/p>\n<p>personas de condici\u00f3n.<\/p>\n<p>Desechos de los grandes almacenes.<\/p>\n<p>Desechos de utensilios de trabajo, necesarios en la campi\u00f1a, correspon-<\/p>\n<p>dientes a oficios de herrero, de cerrajeros, carpinteros, herradores, guarnicio-<\/p>\n<p>neros, caldereros.<\/p>\n<p>Pero sobre todo, reservas de trigo, harina, tocino, guisantes, habas, le-<\/p>\n<p>gumbres, que se han almacenado en los graneros durante estos \u00faltimos tiem-<\/p>\n<p>pos m\u00e1s por previsi\u00f3n que por necesidad de utilizarlos, y que para las per-<\/p>\n<p>sonas de condici\u00f3n (hablando de una manera general) debe ser considerado<\/p>\n<p>como superfluo.<\/p>\n<p>Finalmente, se puede leg\u00edtimamente unir a esto, las restituciones, que hay<\/p>\n<p>que hacer, de justicia y de obligaci\u00f3n, para los pueblos, exacciones, concu-<\/p>\n<p>siones y otros des\u00f3rdenes que han causado tantas miserias.<\/p>\n<p><em>Recursos para las necesidades espirituales<\/em><\/p>\n<p>Estos recursos son los m\u00e1s importantes, los menos conocidos, los m\u00e1s olvidados, como:<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 407<\/em><\/p>\n<p>Procurar misiones, enviar eclesi\u00e1sticos para ayudar a los p\u00e1rrocos, e ir uno mismo a descubrir y ver las necesidades.<\/p>\n<p>Rezar y hacer decir misas por la salvaci\u00f3n de tantas almas, que han estado privadas del uso y de la gracia de los sacramentos.<\/p>\n<p>Y en relaci\u00f3n a los enfermos, procurarles m\u00e9dicos, cirujanos, Hijas de la Caridad y personas competentes en fabricar remedios para su asistencia, porque es el \u00fanico medio de hacerlos eficaces.<\/p>\n<p>Practicar ayunos, abstinencias y otras buenas obras satisfactorias, en re\u00adparaci\u00f3n de injurias y ultrajes cometidos contra el honor del santo sacra\u00admento del altar.<\/p>\n<p>Finalmente, pedir luz en la oraci\u00f3n, sumisi\u00f3n de esp\u00edritu, sencillez de coraz\u00f3n, para conocer la voluntad de Dios, en esta necesidad general tan ex\u00adtraordinaria, urgente e importante: seguir la atracci\u00f3n de la gracia, corres\u00adponder a las santas inspiraciones y obrar con prontitud, \u00e1nimo y liberalidad: <em>hilarem datorem vult Dominus. Maledictus qui facit opus Domini negligen-ter.<\/em><\/p>\n<p>Se procurar\u00e1 confiar las caridades, tanto dinero como utensilios, sola\u00admente a personas de confianza o de piedad probada y notoriamente conoci\u00addas, para que se las entreguen a los se\u00f1ores p\u00e1rrocos o a los almacenes generales o a los de las parroquias.<\/p>\n<p>23 RESUMEN VERDADERO QUE CONTIENE EN DETALLE LO QUE SE HA HECHO EN FAVOR DE LOS POBRES DE LOS PUEBLOS DE LA DI\u00d3CESIS DE PAR\u00cdS, LA NECESIDAD DE MANTENER ESTA EMPRESA MEDIANTE LIMOSNAS EXTRAORDINARIAS Y DE SEGUIR EMPLE\u00c1NDOLAS EN FAVOR DE LOS ENFERMOS DE LOS ARRABALES<sup>*<\/sup><\/p>\n<p>Dado que nuestra \u00faltima relaci\u00f3n no ha sido m\u00e1s que un primer as\u00adpecto de la viva imagen de nuestras miserias, un r\u00e1pido relato de las calami\u00addades, producidas por la guerra en esta di\u00f3cesis, y de las primicias de la caridad cristiana, que sufre con sus hermanos, y que busca los medios de aliviarlos, hemos pensado que no era conveniente pararse en el comienzo del recorrido, y que el p\u00fablico debe ser informado de lo que se ha hecho por orden de monse\u00f1or, nuestro arzobispo, y por los misioneros que \u00e9l ha en\u00adviado a su di\u00f3cesis, y as\u00ed obligar a los particulares a entrar en ellos mismos y prevenir el juicio que el Hijo de Dios har\u00e1 contra ellos en el d\u00eda de su muerte, si no se esfuerzan en dar limosna: apartaos de m\u00ed, malditos, e id al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus \u00e1ngeles, porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 156-157.<\/p>\n<p><em>408 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>beber, tuve necesidad de ser hospedado y no me hospedasteis, estuve des\u00adnudo y no me vestisteis, estuve enfermo y en prisi\u00f3n y no me visitasteis, etc. (Mt 25, 31).<\/p>\n<p><em>Desde Villeneuve-Saint-Georges, Crosne, Yerres, Limay, Valenton y otros pueblos de los alrededores, donde han acampado los ej\u00e9rcitos (24 de octubre de 1652)<\/em><\/p>\n<p>No se necesita ninguna otra prueba de la calamidad de estos lugares, es suficiente el conocimiento que se tiene de la larga permanencia de todos los ej\u00e9rcitos, durante la cual los habitantes han sufrido todos los males de una guerra funesta, y la mayor\u00eda no ha sido librada de ellos m\u00e1s que por la muerte. Los sacerdotes de la comunidad de Saint-Nicolas-du-Ohardonnet, los han socorrido en tanto en cuanto les ha sido posible, dada la presencia de los ej\u00e9rcitos y la gran confusi\u00f3n. No se puede decir cu\u00e1ntos han muerto sin sacramentos. Despu\u00e9s que los ej\u00e9rcitos se han retirado, han visitado con los padres jesuitas a los moribundos que quedaban en veintid\u00f3s pueblos, ocupados por los soldados. Han encontrado a 374 en el \u00faltimo extremo, sin tener ni pan, ni ropa, ni siquiera un trozo de pan que comer. Les han ad\u00administrado los sacramentos y dado alg\u00fan alimento. Se espera establecer un hospicio en Villeneuve-Saint-Georges, donde se encuentra la residencia prin\u00adcipal de estos buenos sacerdotes, y hacer transportar all\u00ed a los pobres para servirles con m\u00e1s facilidad. Para hacer m\u00e1s accesible este lugar, tratando de eliminar la infecci\u00f3n que aumenta las enfermedades, se ha comenzado a enterrar los cuerpos de las personas muertas, expuestos a ser comidos por los animales, los caballos muertos, las entra\u00f1as de los animales y otras po\u00addredumbres, que produce el campamento de un ej\u00e9rcito. Pero todo esto no se puede hacer sin gran ayuda, y si los se\u00f1ores y otras personas de Par\u00eds, que tienen casas y tierras en estos pueblos, no cumplen con esta obligaci\u00f3n indispensable.<\/p>\n<p><em>Desde Corbeil y pueblos de alrededor<\/em><\/p>\n<p>Seis capudhinos han comenzado a residir en Corbeil y han iniciado sus visitas dentro y fuera de la villa. En ellas han descubierto situaciones que rasgar\u00edan los corazones m\u00e1s duros: enfermos sumergidos en los estercoleros, otros, moribundos, en las cloacas, a donde los conduc\u00eda su mal, el cuerpo muerto del marido, totalmente infectado, junto a su mujer y a sus hijos, tan abatidos por el mal y el dolor, que no pod\u00edan sacarlo fuera, ni incluso separarse de \u00e9l. El pobre pueblo de Etioles se encuentra en tal situaci\u00f3n, que no hay ni siquiera una casa entera, los enfermos expuestos a la intem\u00adperie del tiempo y destituidos de toda ayuda temporal y espiritual. Uno de estos padres se ha decidido a servirlos, hasta tal punto, que se ve obligado a cavar las fosas para enterrar a los muertos, dado que los dem\u00e1s est\u00e1n tan<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 409<\/em><\/p>\n<p>d\u00e9biles, que no pueden ayudarle en este ministerio. El hospital de Corbeil servir\u00e1 para alojar a los enfermos. Estos religiosos lo han hecho limpiar y poner en condiciones de recibirlos, porque antes de su llegada, estaba como si fuese destinado para recibir a animales.<\/p>\n<p><em>Desde Lagny y pueblos de alrededor<\/em><\/p>\n<p>A los sacerdotes de la Misi\u00f3n les ha tocado en el reparto la regi\u00f3n de las dos partes del r\u00edo Mame, que ha estado sometido constantemente a las idas y venidas de los ej\u00e9rcitos. Sus trabajos han sido tan intensos, que siete de esta Compa\u00f1\u00eda ya han ca\u00eddo enfermos. Se conoce demasiado la aflicci\u00f3n extrema a la que ha sido sometida esta regi\u00f3n, lo mismo que la profanaci\u00f3n de las iglesias: robo de los santos copones y del santo de los santos, viola\u00adciones de mujeres. La crueldad ha llegado a tal extremo que hemos sabido que en el pueblo de Neuilly, un ni\u00f1o fue arrojado vivo a un horno ardiente, y que marido y mujer fueron azotados hasta tal punto con espinas que mu\u00adrieron a causa de este suplicio, y en el pueblo de Dauman un mayordomo fue mutilado de todos sus miembros, se le abri\u00f3 el vientre y le colocaron sus entra\u00f1as entre las manos, para obligarle a declarar d\u00f3nde estaban guar\u00addados los ornamentos de la iglesia.<\/p>\n<p><em>Desde Gonesse y pueblos de alrededor<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la visita realizada por los padres dominicos reformados a los pueblos de la regi\u00f3n, que no han sido mejor tratados que los de la Brie, se ha juzgado conveniente elegir este lugar por residencia, a donde adem\u00e1s se podr\u00eda trasladar a los enfermos para asistirlos con m\u00e1s facilidad por me\u00addio de estos padres, que se ocupan del hospital de este lugar. Se piensa trabajar en ello, si las limosnas, que esperamos, lo permiten, porque el hospital est\u00e1 tan arruinado y endeudado que no puede hacer este gasto.<\/p>\n<p><em>De los Faux-bourgs Saint-Marcel, Saint-Jacques, Saint-Laurent, Saint-Denis y Villeneuve-Sur-Gravois (28 de octubre de <\/em>1652)<\/p>\n<p>Nuestra primera preocupaci\u00f3n se ha orientado a fijar nuestra mirada so\u00adbre las cinco parroquias, que componen estos arrables, como el refugio de todas las provincias y como el resumen de toda clase de miserias. Despu\u00e9s de haber ayudado a cerca de 10.000 personas por el reparto de potajes y haber socorrido, durante el mes anterior, de 1.200 a 1.300 enfermos con un gasto excesivo, hemos pensado que no se puede abandonar a estos \u00faltimos, por ser los m\u00e1s pr\u00f3ximos. Es preciso ayudarles para que se encuentren en la posibilidad de aprovecharse del restablecimiento del comercio, que se espera se realice con la vuelta del Rey. Podemos decir que sin este socorro la mor\u00adtandad y las enfermedades hubiesen reinado en todo Par\u00eds. Tenemos todav\u00eda<\/p>\n<p><em>410 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>de 700 a 800 y pensamos que el gasto, que sea necesario hacer en favor de la campi\u00f1a, no perjudique al de la ciudad.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Los pobres de esta di\u00f3cesis os piden la misma gracia que han recibido de la liberalidad de Par\u00eds los de las fronteras de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a. Mor\u00edan de hambre y les hab\u00e9is dado de comer; ten\u00edan fr\u00edo y les hab\u00e9is ves\u00adtido; estaban sin pastores y hab\u00e9is contribuido a la subsistencia de quienes se los ha enviado. Sus iglesias estaban sin ornamentos, y se los hab\u00e9is dado. Es bueno hacer d bien a todos, pero debemos hacerlo principalmente a los dom\u00e9sticos en la fe, es decir, a quienes pertenecen al mismo reba\u00f1o y que son conducidos por el mismo pastor.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar ropa, vestidos, mantas o dinero se diri\u00adgir\u00e1n a los se\u00f1ores sacerdotes de las parroquias o a la se\u00f1ora la presidenta de Herse, calle Pav\u00e9e, a la se\u00f1ora de Travers\u00e9, calle Saint-Martin, o a <em>la <\/em>se\u00f1ora de Lamoignon, calle Aubry Boucher.<\/p>\n<p>24<\/p>\n<p>BUEN EMPLEO DE LAS LIMOSNAS HECHAS EN SAINT-BENO\u00cdT DE PAR\u00cdS *<\/p>\n<p>El 8 de marzo \u00faltimo, lunes del 4.\u00b0 domingo de cuaresma, el padre Dan-jou, jesuita, predicador de la cuaresma en S(aint)-Benott, dijo en el serm\u00f3n que deseaba terminar este d\u00eda el tema de la limosna. Por esta raz\u00f3n exhor\u00adtaba a sus oyentes a que tuvieran sumo cuidado con las personas a quienes entregaban las limosnas que daban. Porque s\u00e9 con toda certeza, dijo, que se han hecho colectas por Champa\u00f1a y Picard\u00eda, que se han empleado para dog\u00admatizar y para hacer facciones y c\u00e1balas contra la iglesia y el estado.<\/p>\n<p>Observad que estaban presentes se\u00f1oras de condici\u00f3n, sumamente cari\u00adtativas y que hab\u00edan contribuido en parte a estas limosnas, entre otras la<\/p>\n<p>* Texto seg\u00fan <em>Journal <\/em>de M. de Saint-Gilles, 1655.<\/p>\n<p>Antonio Baudry de Saint-Gilles d&#8217;Asson (muerto el 30 de diciembre de 1668), solitario de Port-Royal, es autor de dos fragmentos de diario, que contienen una gran riqueza de datos relativos a los acontecimientos de este per\u00edodo del jansenismo.<\/p>\n<p>La primera parte (abril 1655-abril 1656) se conserva en la Biblioteca Mazarina de Par\u00eds (Ms. 4.556), don de Prosper Faug\u00e9re, y proviene del Se\u00adminario de Amersfoort.<\/p>\n<p>La segunda parte (2 de agosto de 1656-6 de septiembre de 1656) se con\u00adserva en la Biblioteca Nacional de Par\u00eds (Ms. F. Fr. 13.896).<\/p>\n<p>Estos dos fragmentos han sido publicados por Ernest Jovy, <em>Etudes parca-liennes, <\/em>T. IX, J. Vrin, Paris 1936. El texto, que reproducimos, se encuentra en pp. 14-17.<\/p>\n<p>Este texto completa las afirmaciones de J. Racine en <em>Abr\u00e9g\u00e9 de l&#8217;histoire de Port-Royal.<\/em><\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 411<\/em><\/p>\n<p>se\u00f1ora Viole. El entend\u00eda por dogmatizar, que se hab\u00eda enviado parte de este dinero a Roma para los doctores, que sosten\u00edan la doctrina de s(an) Agu(st\u00edn), pero se equivoca totalmente, porque aparte de que estos doctores empleaban en ello sus bienes, s\u00e9 que el duque de Luines y el se\u00f1or de Bagnols les proporcionaban con qu\u00e9 subsistir.<\/p>\n<p>El p\u00e1rroco de S(aint)-Benoit, que hab\u00eda estado presente a este serm\u00f3n y se hab\u00eda extra\u00f1ado enormemente de esto, hizo todo lo que pudo para obli\u00adgar a este jesuita a explicarse al d\u00eda siguiente, visto el esc\u00e1ndalo que hab\u00eda causado su serm\u00f3n, y le rog\u00f3 insistentemente que lo hiciera, incluso el mar\u00adtes por la ma\u00f1ana, un poco antes del serm\u00f3n, que es a las nueve, pero dicho padre no le prometi\u00f3 nada. En estas circunstancias, subi\u00f3 al p\u00falpito en estola, y dijo entre otras cosas, que el predicador, estando en el p\u00falpito (de) S(aint)-Benoit, no deb\u00eda hablar m\u00e1s que como su \u00f3rgano y delegado, que por esta raz\u00f3n sub\u00eda al p\u00falpito, como cosa extraordinaria, para dar a la verdad lo que le pertenec\u00eda y para justificar la inocencia de muchas personas caritativas&#8230;, que \u00e9l no sab\u00eda por qu\u00e9 se las hab\u00eda calumniado de esta ma\u00adnera, y que, quiz\u00e1s, era a causa de las cuestiones agitadas desde hac\u00eda algu\u00adnos arios; sin embargo, por su parte no conoc\u00eda a nadie que no estuviese to\u00adtalmente sometido a la doctrina y a la fe de la iglesia, a las decisiones y decretos de los concilios, y, especialmente, a la Const(ituci\u00f3n) de Inocencio x, que era recibida por todo el mundo, que esto era cierto, sin disfraces, que era, quiz\u00e1s, por una especie de envidia, y sobre esto dijo: \u00abDios m\u00edo, no se os tiene absolutamente envidia por todas las limosnas enviadas a Ca\u00adnad\u00e1\u00bb, que de ninguna manera deb\u00eda servirse del p\u00falpito para establecer imposturas y mentiras, que no hablar\u00eda de o\u00eddas, como hab\u00eda hecho el predi\u00adcador ayer <span style=\"text-decoration: underline\"><sup>1<\/sup><\/span> sino de lo que hab\u00eda visto con sus propios ojos, y que hac\u00eda esta proposici\u00f3n opuesta a la del d\u00eda anterior: \u00abS\u00e9 con toda certeza que se han hecho colectas por Champa\u00f1a y Picard\u00eda que no hab\u00edan sido en absoluto empleadas&#8230;\u00bb. Adujo como primera prueba de esta proposici\u00f3n las personas que hab\u00edan dado dichas limosnas y nombr\u00f3 en primer lugar a la Reina, haciendo el elogio de lo que ha dado, es decir, algunas perlas y joyas de gran valor. La segunda prueba: las personas que hab\u00edan recibido dichas li\u00admosnas, que son el se\u00f1or Vicente y los, buenos sacerdotes a quienes ha en\u00adviado a aquellos lugares. La tercera, que hab\u00eda visto las letras de cambio, los justificantes de recibos, los talones de empleo, registros de recibos y de env\u00edo, anotados por d\u00edas, semanas y a\u00f1os y confirmados por persona de co\u00adnocida honradez en Par\u00eds. Que esperaba, despu\u00e9s de haber destruido de esta manera la mentira, se retractara la proposici\u00f3n del d\u00eda anterior, y se animar\u00edan a dar limosnas, etc.<\/p>\n<p>El jes(uita) subi\u00f3 al p\u00falpito al d\u00eda siguiente, mi\u00e9rcoles. Hubo mucho personal, y tambi\u00e9n yo estuve presente. Se esperaba, con raz\u00f3n, que este<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Observad que el padre Danjou, jesuita, estaba presente, en roquete. (Nota del Manuscrito).<\/p>\n<p><em>412 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>p(adre) o probar\u00eda la proposici\u00f3n o, al menos, la explicar\u00eda, para no pasar totalmente por impostor.<\/p>\n<p>Pero no hizo n\u00ed lo uno ni lo otro, y no habl\u00f3 m\u00e1s que del juicio temera\u00adrio. Solamente, refiri\u00e9ndose alguna vez al se\u00f1or p\u00e1rroco y a los que \u00e9l lla\u00admaba jansenistas, dijo, a prop\u00f3sito de los jueces subalternos, que juzgan de las causas que les son superiores: \u00abJuzg\u00e1is como soberanos, sobrepas\u00e1is vuestra autoridad, ser\u00e9is ultrajados (as\u00ed), pagar\u00e9is los platos rotos; dentro de dos o tres d\u00edas tendr\u00e9is un VENIAT de la Corte; se os enviar\u00e1n las letras pa\u00adtentes del Rey, que se har\u00e1n sellar con el sello real, si es necesario; ser\u00e9is suspendido, entredicho, exiliado en las provincias lejanas, donde ser\u00e9is des\u00addichado, etc.\u00bb, haciendo con esto alusi\u00f3n al se\u00f1or Du Hamel, p\u00e1rroco de S&#8217;aint-Merry, desterrado a Quimper.<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que la sorprendente declaraci\u00f3n dirigida por el se\u00f1or canciller contra P(ort)-R(oyal) y los disc\u00edpulos de 1w) Ag(ust\u00edn), era inminente y todos pensaban que deb\u00eda pasar al parlamento dentro de dos o tres d\u00edas.<\/p>\n<p>Desde este d\u00eda este jesuita ha intentado siempre dar alg\u00fan mordisco al se\u00f1or p\u00e1rroco, quien le ha mandado decir que sufrir\u00e1 todo lo que pueda decir contra su persona, \u2022pero que desde el momento que diga algo contra la verdad y la inocencia de las personas que est\u00e1n en la iglesia, subir\u00e1 al p\u00falpito.<\/p>\n<p>El 4 de abril, d\u00eda de Quasimodo, este jesuita, al despedirse, dijo entre otras cosas, que alababa las limosnas que se daban por Champa\u00f1a y Picard\u00eda, pero que sab\u00eda que una parte se hab\u00eda sustra\u00eddo para d\u00e1rsela a personas que dogmatizan, y que se hab\u00eda empleado algo m\u00e1s que plumas, en favor de una doctrina por la que se hab\u00eda ido a Roma, y que el papa ha condenado; que se le hab\u00eda querido deshonrar subiendo al p\u00falpito y hablando contra la ca\u00adridad y el respeto debido a los se\u00f1ores superiores de la di\u00f3cesis, a quienes era necesario recurrir (eran las seis o siete dignidades del cap\u00edtulo de Notre-Dame, nombrados vicarios generales por el C(a)p(\u00ed)tulo, por pura usurpaci\u00f3n, puesto que era en contra de la voluntad del se\u00f1or C(ardenal) de R(etz), arzo\u00adbispo de Par\u00eds. No han sido reconocidos m\u00e1s que por los usurpadores).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, quit\u00e1ndose el bonete y volvi\u00e9ndose hacia el crucifijo, dijo: \u00abLes perdono y hago por ellos la misma oraci\u00f3n que hicisteis, Dios m\u00edo, por vues\u00adtros perseguidores, <em>pater, ignosce illis, <\/em>etc.\u00bb, y termin\u00f3 con estas palabras: \u00abRuego a Dios que les perdone, les convierta y les conceda el para\u00edso. En el nombre del Padre y del Hijo, etc.\u00bb.<\/p>\n<p>Acerca de esto hay que observar:<\/p>\n<p>1.\u00b0 que \u00e9l perdonaba al se\u00f1or p\u00e1rroco, que no le hab\u00eda ofendido en nada, y solamente hab\u00eda justificado el buen empleo de las limosnas, lo que, en realidad, probaba la impostura del jesuita, por lo que no deb\u00eda atacarse m\u00e1s que a s\u00ed mismo;<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 413 \u2022<\/em><\/p>\n<p>2.\u00b0 que lo que hab\u00eda dicho acerca de los superiores de la di\u00f3cesis, no pudi\u00e9ndose entender m\u00e1s que de los vicarios generales, nombrados por el cap\u00edtulo por orden de la Corte, en el esp\u00edritu de los buenos cat\u00f3licos no pasaban m\u00e1s que por usurpadores de la autoridad episcopal; esto muestra que estos buenos padres acomodan perfectamente su teolog\u00eda a la situaci\u00f3n actual de los asuntos y no son m\u00e1s que sobriamente jer\u00e1rquicos.<\/p>\n<p>Ved este serm\u00f3n m\u00e1s extensamente entre mis papeles; su transcripci\u00f3n ha sido enviada aqu\u00ed a P(ort)-R(oyal) des Champs, por el se\u00f1or Grenet, p\u00e1\u00adrroco de S(aint)-Benoit.<\/p>\n<p>25<\/p>\n<ol>\n<li>RACINE: ABR\u00c9G\u00c9 DE L&#8217;HISTOIRE DE PORT-ROYAL *<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Vicente de Pa\u00fal y las limosnas de Port-Royal en 1652<\/em><\/p>\n<p>El difunto se\u00f1or de Bagnols y algunos otros amigos de Port-Royal, ha\u00adbiendo contribuido con una cantidad de alrededor de 400.000 francos para so\u00adcorrer a los pobres de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda durante el hambre del a\u00f1o 1652, la cosa no se pudo hacer tan en secreto, que no llegara alg\u00fan rumor a los o\u00eddos de los jesuitas. Inmediatamente, uno de ellos, llamado padre Danjou, que predicaba en la parroquia de Saint-Benoit, anunci\u00f3, en el p\u00falpi\u00adto, que sab\u00eda con toda certeza que los jansenistas, bajo el pretexto de asistir a los pobres, recog\u00edan grandes cantidades, que empleaban para hacer c\u00e1balas contra el estado. El p\u00e1rroco de Saint-Benoit, no pudo soportar una calumnia tan atroz, y subi\u00f3 al d\u00eda siguiente al p\u00falpito para demostrar la imprudencia y la falsedad. Pero el asunto no qued\u00f3 ah\u00ed: la se\u00f1ora Violle, persona devota y de calidad, en cuyas manos se hab\u00eda depositado esta cantidad, fue a buscar al padre Vicente, superior de la Misi\u00f3n, y le oblig\u00f3 a justificar, por su re\u00adgistro, c\u00f3mo todo este dinero se hab\u00eda llevado a su casa, y se hab\u00eda distri\u00adbuido despu\u00e9s a los pobres de las dos provincias, que acabo de nombrar. Pero apenas se hab\u00eda destruido una calumnia, cuando los padres jesuitas in\u00adventaban otra: no hablaban de otra cosa m\u00e1s que de la facci\u00f3n poderosa de los jansenistas. Pon\u00edan al frente de este partido al se\u00f1or Arnauld, y faltaba poco para decir que ten\u00eda soldados y oficiales. Hablar\u00e9 en otro lugar de estas acusaciones de c\u00e1bala, y demostrar\u00e9 m\u00e1s extensamente lo rid\u00edculo de este rumor.<\/p>\n<p>* J. Racine, <em>Abr\u00e9g\u00e9 de l&#8217;histoire de Port-Royal, <\/em>compuesta en 1696, edi\u00adtada en Colonia en 1742. Citado seg\u00fan la edici\u00f3n A. Gazier, Par\u00eds, Biovin, s. d., 1908, 64-65.<\/p>\n<p><em>414 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>26 RELACIONES: Nueva relaci\u00f3n de enero, febrero, marzo y abril de 1655 Contiene lo que se ha hecho en favor de los pobres de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a e indicar\u00e1 que faltan fondos. S\u00ed no aumenta la caridad de los particulares, cesar\u00e1 esta obra *<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber dado al p\u00fablico el conjunto de nuestras relaciones, que contienen el trabajo de cinco a\u00f1os en favor de las dos provincias de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, hemos jilzgado que deb\u00edamos guardar silencio por miedo de que siendo en el futuro demasiado comunes, no fuesen despreciadas y tira\u00addas como las hojas volantes. Pero la misma discreci\u00f3n, que nos ha hecho callar, nos obliga a publicar todav\u00eda \u00e9sta, como la \u00faltima voz de nuestros pobres, para hacernos o\u00edr que su aflicci\u00f3n no es menor que la que ha sido predicha en la oraci\u00f3n del profeta Jerem\u00edas. La har\u00e1n a vuestros o\u00eddos con tanto realismo como lo hac\u00eda el pueblo de Jerusal\u00e9n en su miseria. Ved, os dicen, por estas relaciones, si no lo hab\u00e9is visto con vuestros propios ojos, lo que nos ha sucedido desde hace varios a\u00f1os. Considerad nuestras desgra\u00adcias y miserias: nuestras tierras est\u00e1n abandonadas, en barbecho, y pertene\u00adcen al primero que quiere beneficiarse de ellas. Lo que quedaba de nuestras cosechas ha sido cortado por el extranjero. Nuestros hijos est\u00e1n sin padre, y nuestras mujeres se han quedado viudas, apenas si tenemos agua para re\u00adfrescarnos y le\u00f1a para calentarnos, durante el rigor del invierno, porque es\u00adtamos continuamente expuestos a la cautividad del enemigo, que nos aplasta con contribuciones, y nos hace caer bajo su peso. Nuestra piel est\u00e1 seca, como la hierba arrojada al horno, a causa del hambre inmensa que nos devora, y por las acuciantes preocupaciones que nos consumen. Y lo que nos lleva al colmo de la desesperaci\u00f3n, si la mano de Dios no nos sostiene, es que los buenos sacerdotes que nos han asistido, nos comunican que ya no hay limosnas, y que la caridad de Par\u00eds ha disminuido totalmente. Si el clamor de estos pobres no nos impresiona, temamos, al menos, esta voz po\u00adderosa del Esp\u00edritu Santo: no hay misericordia para quien no haya tenido misericordia con su pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p><em>Desde Troyes<\/em><\/p>\n<p>La ayuda, que se ha dado a los pobres irlandeses, no es la menos consi\u00adderable, porque la raz\u00f3n de su miseria se debe a su firmeza en la fe cat\u00f3lica. Todos saben c\u00f3mo estos cat\u00f3licos est\u00e1n confinados en las islas salvajes de Irlanda, o en un cant\u00f3n desierto y est\u00e9ril de este reino, donde est\u00e1n consu\u00admidos por el hambre y las aflicciones extraordinarias. Esta situaci\u00f3n tan funesta, a la que los reduce su usurpador, los obliga a buscar otras tierras<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 205-206.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 415<\/em><\/p>\n<p>y a enrolarse en los ej\u00e9rcitos. Dos regimientos, con toda su familia, recibieron el a\u00f1o pasado alguna ayuda en la ciudad de Troyes, que se les hab\u00eda dado como lugar de guarnici\u00f3n. Al volver de la \u00faltima campa\u00f1a se les ha dado el mismo lugar. Como estaban en los alrededores de Arras, les ha sido ne\u00adcesario pasar por lugares totalmente desiertos, a causa de la guerra. Ten\u00edan que andar con los pies descalzos por entre la nieve y durante nueve d\u00edas no tuvieron un trozo de pan que comer. Su entrada en Troyes hac\u00eda llorar. Tra\u00edan 150 hu\u00e9rfanos y gran n\u00famero de viudas, cuyos padres y maridos ha\u00adb\u00edan muerto en la guerra. Y como esta tropa desolada no ten\u00eda ning\u00fan lugar para alojarse, todos estaban tirados en la plaza de Saint Pierre, y recog\u00edan por las calles lo que los perros no quer\u00edan comer. Tan pronto como se ha comunicado esto a la Compa\u00f1\u00eda de las Damas de la Caridad de Par\u00eds, se ha enviado, a pesar de la falta de reservas de limosnas, una peque\u00f1a ayuda por mediaci\u00f3n de un sacerdote de la Misi\u00f3n, compatriota suyo. Se ha alojado inmediatamente a la mayor\u00eda de los hu\u00e9rfanos y viudas en el hospital de Saint Nicolas. Se han enviado varios pares de medias, cantidad apreciable de camisas, algunos trajes para los m\u00e1s calificados y algunas piezas de tela, y aunque no ha sido m\u00e1s que una gota, en este oc\u00e9ano de miserias, ha hecho germinar su esperanza y ha permitido que estos pobres cat\u00f3licos hayan es\u00adcuchado m\u00e1s libremente a este buen sacerdote, quien los catequizaba dos veces a la semana durante la cuaresma para prepararlos para pascua.<\/p>\n<p><em>Desde Sedan<\/em><\/p>\n<p>Como en la distribuci\u00f3n de las limosnas es preciso considerar m\u00e1s el bien del alma que el del cuerpo, no hay lugar donde puedan ser mejor em\u00adpleadas que en la ciudad de Sedan, puesto que los herejes, que son los m\u00e1s ricos, persiguen sin cesar a los pobres cat\u00f3licos y les exhortan con fre\u00adcuencia a abandonar la fe, asegur\u00e1ndoles sus limosnas.<\/p>\n<p><em>Desde Saint-Quentin y alrededores<\/em><\/p>\n<p>A pesar de las pocas limosnas que se han recibido este invierno, no se ha dejado de hacer algunas visitas, principalmente a los enfermos, cuya aflic\u00adci\u00f3n no se puede expresar, dado que han sufrido a causa del rigor del fr\u00edo y de la suspensi\u00f3n de todo remedio. Se les ha encontrado moribundos en las calles y en los estercoleros, donde buscaban calentarse. Se han empleado algunas piezas de tela, llamada de borra, para vestir a algunos de los m\u00e1s desnudos. Principalmente se ha ocupado de \u2022los pobres p\u00e1rrocos, para obli\u00adgarles a la residencia y a servir varias parroquias, y se puede asegurar, que si cesa esta ayuda, solamente en la di\u00f3cesis de Noyon, habr\u00e1 m\u00e1s de 100 parroquias sin pastor.<\/p>\n<p><em>416 Ap\u00e9ndices<br \/>\nDesde Laon y los alrededores<\/em><\/p>\n<p>Durante la carest\u00eda, que hemos sufrido, se ha hecho lo posible para sos\u00adtener el pobre hospital de Laon, abarrotado de soldados, cuya miseria im\u00adpresionaba, incluso, a los que hab\u00edan sido m\u00e1s afectados. La podedumbre de sus cuerpos, causa de su infecci\u00f3n, era tal, que no se pod\u00eda acercarse <em>a <\/em>ellos.<\/p>\n<p>Se ha vestido a 372 pobres en los pueblos de los alrededores y se guarda el registro de gastos y el nombre de los pueblos para poder demostrar el buen empleo de dichas limosnas. Ser\u00eda necesario enviar gran cantidad de limosnas, dada la aflicci\u00f3n, que no tiene igual, y vista la incapacidad de poderles hacer el bien. Se ha enviado una peque\u00f1a cantidad de dinero para los pobres de Marle y de Montcornet. Pero todo lo que se da, no sirve sino para hacer descubrir su gran aflicci\u00f3n, la cual ya no se puede aliviar.<\/p>\n<p><em>Desde Rethel y alrededores<\/em><\/p>\n<p>La estaci\u00f3n de Rethel no ha sido nunca m\u00e1s fecunda en trabajo y jam\u00e1s ha estado tan desolada. Se han hecho algunas visitas durante el santo tiem\u00adpo de cuaresma, para consolar a estos pobres desdichados, <em>a <\/em>bastantes de los cuales se les ha vestido. Aunque el trigo est\u00e9 barato, no sucede as\u00ed en esta regi\u00f3n, donde no se ha hecho ninguna cosecha desde hace cinco a\u00f1os. Por eso el alimento no consiste m\u00e1s que en ra\u00edces y es un gran plato cuando se les puede mezclar con un poco de cebada. Y \u00bfqu\u00e9 medio tienen estos pobres de comprarla?, puesto que quienes apenas ganan diez o doce soles por semana, dan, al menos, la mitad a los soldados, de lo contrario el resto de sus casas es demolido o consumido por el fuego.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Si verdaderamente hemos resucitado, reflexionemos sobre lo que sucede y sobre la aflicci\u00f3n extrema de nuestros hermanos. Imitemos de alguna ma\u00adnera a estos dos peregrinos de Emai\u00eds, practicando la obra m\u00e1s grande de la caridad cristiana, que consiste, al menos, en dar algo para continuar la ayuda a los pobres p\u00e1rrocos y la asistencia a los pobres enfermos, puesto que no estamos en situaci\u00f3n de obligarles a venir a alojarse en nuestra pro\u00adpia casa.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de dar, se dirigir\u00e1n, como en el pasado, es decir, a los se\u00f1ores sacerdotes de las parroquias, o a las se\u00f1oras, la presiden\u00adta de Herse, de Travers\u00e9 y a la se\u00f1ora de Lamoignon.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 417<\/em><\/p>\n<p>27<\/p>\n<p>ALMAC\u00c9N CARITATIVO: mes de enero de 1653*<\/p>\n<p>El peque\u00f1o impreso, que se ha difundido estos d\u00edas pasados, relatando las miserias de la campi\u00f1a de los alrededores de Par\u00eds, ha animado los co\u00adrazones de muchas almas buenas a remediarlos con su ayuda, de tal ma\u00adnera que la obra se sostiene, desde hace tres meses, por una bendici\u00f3n mara\u00advillosa, con los fondos de la providencia, y los gastos son de 400 libras por d\u00eda.<\/p>\n<p>Se espera informar al p\u00fablico con mayor detalle de esto, de la direcci\u00f3n, econom\u00eda y de todas las bendiciones visibles y sensibles de este almac\u00e9n ca\u00adritativo, que puede pasar por una de las obras m\u00e1s grandes de la gracia en estos \u00faltimos tiempos, y que merece ser recordada en la posteridad. Pero en espera de este trabajo, que no debe comenzar hasta que la obra est\u00e9 rea\u00adlizada, dado que las almas apremiadas por la caridad del pr\u00f3jimo han pe\u00addido, con insistencia, un breve informe de las estaciones, estado de los en\u00adfermos y n\u00famero de hu\u00e9rfanos y de pobres necesitados, se trata de satis\u00adfacer a esta demanda con este peque\u00f1o resumen, confiando que nuestro Se\u00f1or aumentar\u00e1 su fervor, para sostener con mayor \u00e1nimo una obra tan costosa, y satisfacer a las necesidades m\u00e1s urgentes.<\/p>\n<p>No se ha podido incluir en las estaciones toda la extensi\u00f3n de los alre\u00addedores de Par\u00eds, o de la di\u00f3cesis; este proyecto supera las fuerzas de quienes se han aplicado a esta obra, sino solamente los lugares totalmente arruinados por la guerra, y en los que se han visto miserias inmensas y una extrema desolaci\u00f3n, tanto en lo espiritual como en lo temporal, seg\u00fan la informaci\u00f3n autorizada por las relaciones de los misioneros y obreros evang\u00e9licos, enco\u00admendados por monse\u00f1or el arzobispo.<\/p>\n<p>La primera estaci\u00f3n, una de las m\u00e1s antiguas y extensas, es la de Corbeil, donde se han establecido seis padres capuchinos, que se han consumido en esta obra dif\u00edcil, unos muriendo en ella y otros cayendo gravemente enfer\u00admos.<\/p>\n<p>En este cant\u00f3n ha habido constantemente, durante los dos \u00faltimos meses, 400 \u00f3 500 enfermos. La Relaci\u00f3n del 19 de diciembre, firmada por los pa\u00addres, se\u00f1alaba exactamente en total 632, y la del 22 indicaba 648. Pero des\u00adpu\u00e9s, a causa de la mejor\u00eda del tiempo y de las ayudas que se han enviado, el n\u00famero ha disminuido. La Relaci\u00f3n del 15 de este mes de enero, nos informa exactamente de la situaci\u00f3n actual:<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 169-177.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"3\" width=\"370\"><em>418 Ap\u00e9ndices<\/em>NECESITADOSENFERMOS HUERFANOS (se entiende ennecea. extrema)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">CORBEIL<\/td>\n<td width=\"81\">19<\/td>\n<td width=\"135\">9 24<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Fauxbourg Saint-Jacques<\/td>\n<td width=\"81\">8<\/td>\n<td width=\"135\">10 11<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Fauxbourg Saint-L\u00e9onard<\/td>\n<td width=\"81\">3<\/td>\n<td width=\"135\">1 5<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Fauxbourg de Paris<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\">1 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Per\u00e9<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\">1 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Sainte Ery<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\">5 5<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Morsan<\/td>\n<td width=\"81\">6<\/td>\n<td width=\"135\">3 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Vildedon<\/td>\n<td width=\"81\">5<\/td>\n<td width=\"135\">2 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Soizy<\/td>\n<td width=\"81\">15<\/td>\n<td width=\"135\">12 8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Saint-Germain<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\">2 1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Tigery<\/td>\n<td width=\"81\">3<\/td>\n<td width=\"135\">10 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Licusain<\/td>\n<td width=\"81\">7<\/td>\n<td width=\"135\">1 8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Villepeque<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\"><em>5<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Ormoy en Brie<\/td>\n<td width=\"81\"><\/td>\n<td width=\"135\">4<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">V\u00edeu March\u00e9<\/td>\n<td width=\"81\"><\/td>\n<td width=\"135\">1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Les Bordes<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\">1 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Coudray<\/td>\n<td width=\"81\">3<\/td>\n<td width=\"135\">8 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Le Plessis Chesnoy<\/td>\n<td width=\"81\">5<\/td>\n<td width=\"135\">2 5<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Angoul\u00e9me<\/td>\n<td width=\"81\"><\/td>\n<td width=\"135\">3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Moulin-Galand<\/td>\n<td width=\"81\">8<\/td>\n<td width=\"135\">5 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Ormoy<\/td>\n<td width=\"81\">8<\/td>\n<td width=\"135\">9 5<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Menecy<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\">9 15<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Essonne<\/td>\n<td width=\"81\">4<\/td>\n<td width=\"135\">28 3<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Jury<\/td>\n<td width=\"81\">8<\/td>\n<td width=\"135\">7 8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Lisse<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\">15 31<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Courcouronne<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Villab\u00e9<\/td>\n<td width=\"81\">3<\/td>\n<td width=\"135\">12 2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Escharcon<\/td>\n<td width=\"81\">5<\/td>\n<td width=\"135\">5 6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Verlegrand<\/td>\n<td width=\"81\">5<\/td>\n<td width=\"135\">4 17<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Meneceux<\/td>\n<td width=\"81\">2<\/td>\n<td width=\"135\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"154\">Enfermos<\/td>\n<td width=\"81\">121 Hu\u00e9rfanos<\/td>\n<td width=\"135\">168 Necesitados 156<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Estaci\u00f3n de Lagny, atendida por los Misioneros de Vicente de Pa\u00fal Seg\u00fan la Relaci\u00f3n del 26 de diciembre.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"127\"><\/td>\n<td width=\"79\">ENFERMOS<\/td>\n<td colspan=\"2\" width=\"191\">HUERFANOS<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">LAGNY<\/td>\n<td width=\"79\">35<\/td>\n<td width=\"60\">32<\/td>\n<td width=\"130\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">Pueblos a media legua de distancia:<\/td>\n<td width=\"79\"><\/td>\n<td width=\"60\"><\/td>\n<td width=\"130\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">Pompone<\/td>\n<td width=\"79\">11<\/td>\n<td width=\"60\"><\/td>\n<td width=\"130\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">Tongny<\/td>\n<td width=\"79\">10<\/td>\n<td width=\"60\">6<\/td>\n<td width=\"130\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">Daumart<\/td>\n<td width=\"79\">6<\/td>\n<td width=\"60\">10<\/td>\n<td width=\"130\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">St. Denis du Port<\/td>\n<td width=\"79\">3<\/td>\n<td width=\"60\"><\/td>\n<td width=\"130\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">Conches<\/td>\n<td width=\"79\"><\/td>\n<td width=\"60\">1<\/td>\n<td width=\"130\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">Gouvernes<\/td>\n<td width=\"79\">4<\/td>\n<td width=\"60\"><\/td>\n<td width=\"130\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">Saint-Thibaut<\/td>\n<td width=\"79\">5<\/td>\n<td width=\"60\"><\/td>\n<td width=\"130\">Necesitados en todo<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">Chanteloup<\/td>\n<td width=\"79\">2<\/td>\n<td width=\"60\">4<\/td>\n<td width=\"130\">el cant\u00f3n:<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"127\">Bussi St. Martin<\/td>\n<td width=\"79\">3<\/td>\n<td width=\"60\">16<\/td>\n<td width=\"130\">296<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>En Germantes hay quienes se ocupan de los pobres enfermos.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 419<\/em><\/p>\n<p>ENFERMOS HUERFANOS<\/p>\n<p>Pueblos a una legua<\/p>\n<p>de distancia:<\/p>\n<p>Bussi St. Georges<\/p>\n<p>Collegran<\/p>\n<p>Torcy<\/p>\n<p>Lognes<\/p>\n<p>Noisiel<\/p>\n<p>Jossigniy<\/p>\n<p>En Chessy no hay habitantes.<\/p>\n<p>Champs<\/p>\n<p>La ferme d&#8217;Armoin<\/p>\n<p>Vilvaude y Montjay<\/p>\n<p>16 2<\/p>\n<p>3<br \/>\n22<br \/>\n12<br \/>\n10<\/p>\n<p>18 7<\/p>\n<p>8 Y muchos socorridos<\/p>\n<p>3 por la caridad de los<\/p>\n<p>30 se\u00f1ores de Chomel.<\/p>\n<p>En total 180 Enfermos 89 Hu\u00e9rfanos<\/p>\n<p>Y seg\u00fan la Relaci\u00f3n del 26 de diciembre: 430 pobres, tanto enfermos<\/p>\n<p>como hu\u00e9rfanos y necesitados.<\/p>\n<p>Estaci\u00f3n de Villeneuve-Saint-Georges, atendida por los sacerdotes del Se\u00adminario de Saint-Nicol\u00e1s y actualmente por los padres jesuitas<\/p>\n<p>ENFERMOS HUERFANOS NECESITADOS<\/p>\n<p>2 <em>5 <\/em>7<\/p>\n<p>Pertenecientes al principio a esta estaci\u00f3n, pero despu\u00e9s dada su distancia, se han encomendado a la caridad de una se\u00f1ora de piedad, a quien se la dan los fondos necesarios para la subsistencia.<\/p>\n<p>16<\/p>\n<p>12<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>6<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>En total: enfermos: 78 Hu\u00e9rfanos: 39 Necesitados: 63<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"363\">\n<table width=\"100%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>Estaci\u00f3n de Brie, atendida por el p\u00e1rroco y los padres picpucianos, seg\u00fan<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"380\">\n<table width=\"100%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"287\">\n<table width=\"100%\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>las Relaciones de diciembre de 1652 y de enero de 1653.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"119\"><\/td>\n<td width=\"70\">ENFER-<br \/>\nMOS<\/td>\n<td width=\"67\">CONVALE- CIENTES<\/td>\n<td width=\"56\">HUERFA-NOS<\/td>\n<td width=\"58\">NECESITA\u00adDOS<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"119\">BRIE<\/td>\n<td width=\"70\">25<\/td>\n<td width=\"67\">6<\/td>\n<td width=\"56\">20<\/td>\n<td width=\"58\">50<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"119\">Conlaville<\/td>\n<td width=\"70\">16<\/td>\n<td width=\"67\"><\/td>\n<td width=\"56\"><\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"119\">Gregu<\/td>\n<td width=\"70\">10<\/td>\n<td width=\"67\"><\/td>\n<td width=\"56\"><\/td>\n<td width=\"58\">10<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"119\">Varennes<\/td>\n<td width=\"70\">6<\/td>\n<td width=\"67\"><\/td>\n<td width=\"56\"><\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"119\">Boussi St. Antoine<\/td>\n<td width=\"70\">22<\/td>\n<td width=\"67\">4<\/td>\n<td width=\"56\">4<\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"119\">Mandr\u00e9<\/td>\n<td width=\"70\">15<\/td>\n<td width=\"67\"><\/td>\n<td width=\"56\">12<\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"119\">P\u00e9rigny<\/td>\n<td width=\"70\">16<\/td>\n<td width=\"67\"><\/td>\n<td width=\"56\">15<\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"119\">Servon<\/td>\n<td width=\"70\">14<\/td>\n<td width=\"67\"><\/td>\n<td width=\"56\"><\/td>\n<td width=\"58\">14<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"116\"><em>420<\/em><\/td>\n<td colspan=\"2\" width=\"142\"><em>Ap\u00e9ndices<\/em><\/td>\n<td width=\"56\"><\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\"><\/td>\n<td width=\"77\">ENFER-<\/td>\n<td width=\"65\">CONVALE-<\/td>\n<td width=\"56\">HUERFA-<\/td>\n<td width=\"58\">NECESITA-<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\"><\/td>\n<td width=\"77\">MOS<\/td>\n<td width=\"65\">CIENTES<\/td>\n<td width=\"56\">NOS<\/td>\n<td width=\"58\">DOS<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Santeny<\/td>\n<td width=\"77\">20<\/td>\n<td width=\"65\"><\/td>\n<td width=\"56\"><\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Marolles<\/td>\n<td width=\"77\">8<\/td>\n<td width=\"65\"><\/td>\n<td width=\"56\"><\/td>\n<td width=\"58\">8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Quincy<\/td>\n<td width=\"77\">15<\/td>\n<td width=\"65\"><\/td>\n<td width=\"56\"><\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Evry le Chateau<\/td>\n<td width=\"77\">12<\/td>\n<td width=\"65\">3<\/td>\n<td width=\"56\">6<\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Epinay<\/td>\n<td width=\"77\">10<\/td>\n<td width=\"65\"><\/td>\n<td width=\"56\"><\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>En total: enfermos: 189, convelecientes: 13, hu\u00e9rfanos: 57, necesitados: 81<\/p>\n<p>Los pueblos de Moissy, Limoges, Fourches y Cramoyau han sido atendi\u00addos por la caridad del se\u00f1or presidente de Mesmes, cuyo buen ejemplo deb\u00eda servir de modelo a muchos se\u00f1ores, para cumplir con el mismo deber.<\/p>\n<p>Estaci\u00f3n de Tournan, atendida por los padres carmelitas descalzos. Relaci\u00f3n del 3 de enero de 1653.<\/p>\n<p>La extensi\u00f3n no ha podido ser mayor, porque no habiendo habido p\u00e1\u00adrroco, se han visto obligados a ejercer las funciones parroquiales y han esta\u00addo menos disponibles para visitar los pueblos del cant\u00f3n. No obstante les ha prestado gran ayuda, dado que las necesidades eran extremas.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"116\"><\/td>\n<td width=\"91\">ENFERMOS<\/td>\n<td width=\"85\">HUERFANOS<\/td>\n<td width=\"82\">NECESITADOS<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">TOURNAN<\/td>\n<td width=\"91\">32<\/td>\n<td width=\"85\">20<\/td>\n<td width=\"82\">50<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Ferrieres y Presse<\/td>\n<td width=\"91\">30<\/td>\n<td width=\"85\"><\/td>\n<td width=\"82\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Gray<\/td>\n<td width=\"91\">50<\/td>\n<td width=\"85\">10<\/td>\n<td width=\"82\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Faviers<\/td>\n<td width=\"91\">1<\/td>\n<td width=\"85\">5<\/td>\n<td width=\"82\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Neufmoustier<\/td>\n<td width=\"91\">3<\/td>\n<td width=\"85\">9<\/td>\n<td width=\"82\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Chastres<\/td>\n<td width=\"91\">3<\/td>\n<td width=\"85\">14<\/td>\n<td width=\"82\">30<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"116\">Liverdis<\/td>\n<td width=\"91\">8<\/td>\n<td width=\"85\">6<\/td>\n<td width=\"82\">10<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>En total: enfermos: 127; Hu\u00e9rfanos: 64; Necesitados: 90.<\/p>\n<p>Se juzga que habr\u00e1 un tercio m\u00e1s en los otros pueblos de la etxensi\u00f3n del cant\u00f3n, a los que no se ha podido atender, y donde se podr\u00eda hacer una gran cosecha, si se tuviese fondos para realizarla.<\/p>\n<p>Estaci\u00f3n de Gonesse, atendida por los padres dominicos reformados. Relaci\u00f3n del 29 de diciembre.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"0\"><\/td>\n<td width=\"2\"><\/td>\n<td width=\"1\"><\/td>\n<td width=\"3\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"108\"><\/td>\n<td width=\"100\">ENFERMOS<\/td>\n<td width=\"80\">HUERFANOS<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">GONESSE<\/td>\n<td width=\"100\">15<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Sevran<\/td>\n<td width=\"100\">4<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Aunar<\/td>\n<td width=\"100\">11<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Villepinte<\/td>\n<td width=\"100\"><\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Tremblay<\/td>\n<td width=\"100\">16<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Bonneuil<\/td>\n<td width=\"100\">4<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Garges<\/td>\n<td width=\"100\">10<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Ducil<\/td>\n<td width=\"100\">7<\/td>\n<td width=\"80\">5<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Groslay<\/td>\n<td width=\"100\">10<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Plessis Gassot<\/td>\n<td width=\"100\"><\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Villiers le Bel<\/td>\n<td width=\"100\">50<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Escouan<\/td>\n<td width=\"100\">92<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Bougueval<\/td>\n<td width=\"100\"><\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Montmagy<\/td>\n<td width=\"100\">8<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Tiller<\/td>\n<td width=\"100\">10<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"108\">Goussainville<\/td>\n<td width=\"100\">8<\/td>\n<td width=\"80\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 421<\/em><\/p>\n<p>Dugny<\/p>\n<p>Ossonville<\/p>\n<p>Arnonville<\/p>\n<p>Vaudrelin<\/p>\n<p>Le Bourget<\/p>\n<p>Los necesitados son muy numerosos. No se han contado cu\u00e1ntos son, por<\/p>\n<p>no tener fondos para ayudarles, como se han hecho en las otras estaciones,<\/p>\n<p>donde se han enumerado algunos, a quienes se les ha ayudado preferente-<\/p>\n<p>mente, dado el exceso de miserias. En este cant\u00f3n de Gonesse, y casi se pue-<\/p>\n<p>de decir lo mismo en todas las partes, el n\u00famero de necesitados es mayor<\/p>\n<p>que el de los enfermos, puesto que hay tantos necesitados como vivos, ya<\/p>\n<p>que la ruina es universal.<\/p>\n<p>En total: enfermos: 245; hu\u00e9rfanos: 5<\/p>\n<p>Estaci\u00f3n de Saint-Denis, atendida por eclesi\u00e1sticos, personas de virtud y<\/p>\n<p>por los padres recoletos.<\/p>\n<p>Relaci\u00f3n del 5 de enero de 1653.<\/p>\n<p>ENFERMOS HUERFANOS NECESITADOS<\/p>\n<p>SAINT-DENIS 50 40<\/p>\n<p>Epinay 4<\/p>\n<p>St. Brice 5<\/p>\n<p>Piscot 8<\/p>\n<p>Sanoye<\/p>\n<p>Francoville de la G. 6 34<\/p>\n<p>Eaubonne 16<\/p>\n<p>Margency 8 10 8<br \/>\nL&#8217;Ile St. Denis<\/p>\n<p>Stein 7 2<\/p>\n<p>Pierfite 2 6<\/p>\n<p>Armons 14 15 10<\/p>\n<p>St. Gratian 2 12<\/p>\n<p>Bransi 3<\/p>\n<p>Noisy le Sec 5<\/p>\n<p>Saint-Gervais 2 T<\/p>\n<p>Pantin<\/p>\n<p>Merlan<\/p>\n<p>Villetanense<\/p>\n<p>En total: enfermos: 116 Hu\u00e9rfanos: 45 Necesitados: 110<\/p>\n<p>Estaci\u00f3n de Lusarche, atendida por el p\u00e1rroco y los padres dominicos re-<\/p>\n<p>formados.<\/p>\n<p>Relaci\u00f3n del 22 de diciembre.<\/p>\n<p>ENFERMOS HUERFANOS NECESITADOS<\/p>\n<p>LUSARCHE 30 han recibido innumerables<\/p>\n<p>Champlatreux 4 gran ayuda del <em>y <\/em>la ruina es<\/p>\n<p>Lassy 28 Canciller. universal en<\/p>\n<p>La Fosse <em>17 <\/em>todo el cant\u00f3n<\/p>\n<p>Puisieux 25<\/p>\n<p>Chastenay 15<\/p>\n<p>Chaumontel 2<\/p>\n<p>Coye 12<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"0\"><\/td>\n<td width=\"3\"><\/td>\n<td width=\"4\"><\/td>\n<td width=\"2\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"129\"><em>422<\/em><\/td>\n<td width=\"157\"><em>Ap\u00e9ndices<\/em>ENFERMOS<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Beloy<\/td>\n<td width=\"157\">6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Vilaing<\/td>\n<td width=\"157\">12<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Atteinville<\/td>\n<td width=\"157\">14<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Moiselle<\/td>\n<td width=\"157\">6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Mousson<\/td>\n<td width=\"157\">12<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Baillit<\/td>\n<td width=\"157\">7<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Chauny<\/td>\n<td width=\"157\">6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Boussemont<\/td>\n<td width=\"157\">8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Domont<\/td>\n<td width=\"157\">12<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Lagny<\/td>\n<td width=\"157\">16<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">Billison<\/td>\n<td width=\"157\">8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"129\">En total, enfermos:<\/td>\n<td width=\"157\">240<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Le Mont Val\u00e9rien, asistido por los eclesi\u00e1sticos del Seminario del Se\u00f1or<\/p>\n<p>Charpentier.<\/p>\n<p>Relaci\u00f3n del 3 de enero de 1653.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"0\"><\/td>\n<td width=\"70\"><\/td>\n<td width=\"7\"><\/td>\n<td width=\"88\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"87\"><\/td>\n<td width=\"108\">ENFERMOS<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"87\">Chatou<\/td>\n<td width=\"108\">6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"87\">Bougival<\/td>\n<td width=\"108\">6<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"87\">La Selle<\/td>\n<td width=\"108\">4<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Lucienne 8<\/p>\n<p>Marly 12<\/p>\n<p>Marveil 8<\/p>\n<p>Noisy 16<\/p>\n<p>Fontenay 6<\/p>\n<p>Bois d&#8217;Arcy 4 Mame et Vau<\/p>\n<p>Cresson 8<\/p>\n<p>Roquencour 6<\/p>\n<p>Seri\u00e9 40<\/p>\n<p>Saint-Cloud 20<\/p>\n<p>Meudon 12<\/p>\n<p>Garges <em>15<\/em><\/p>\n<p>Asniers 6<\/p>\n<p>Courbevoye 6<\/p>\n<p>Surene 16<\/p>\n<p>Ruel 30<\/p>\n<p>Genevilliers<\/p>\n<p>Renemontin<\/p>\n<p>Virofl\u00e9<\/p>\n<p>Colombes<\/p>\n<p>En total: enfermos 229; hu\u00e9rfanos <em>77.<\/em><\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 423<\/em><\/p>\n<p>Estaci\u00f3n de Juvisy, atendida por los Misioneros del Se\u00f1or Vicente y des-<\/p>\n<p>pu\u00e9s por los padres jesuitas.<\/p>\n<p>Relaci\u00f3n del 28 de diciembre.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>{<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>donde, seg\u00fan las primeras Relaciones, se juzgaba que hab\u00eda 400 enfermos, ahora se han reducido a 50 enfermos, 40 hu\u00e9rfanos, 23 necesitados.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"68\">ENFERMOS<\/td>\n<td width=\"18\"><\/td>\n<td width=\"168\">HUERFANOS NECESITADOS<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"68\"><\/td>\n<td width=\"18\"><\/td>\n<td width=\"168\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Br\u00e9tigny 7<\/p>\n<p>Saint Philbert 2<\/p>\n<p>Le Plessis 5<\/p>\n<p>Rosiers<\/p>\n<p>Saint Michel<\/p>\n<p>Lompont 2<br \/>\nCourcouronne<\/p>\n<p>Bondouse 4<br \/>\nSte. Genwi\u00e9ve des Bois<\/p>\n<p>Villemoisson 15<\/p>\n<p>Vaux 20<\/p>\n<p>Epinay 5 7<\/p>\n<p>Morsan es atendido por la piedad de la se\u00f1ora<\/p>\n<p>lugar.<\/p>\n<p>Ris es tambi\u00e9n atendido por la se\u00f1ora de Ris.<\/p>\n<p>Griny<\/p>\n<p>Orangis<\/p>\n<p>Plessis le Comte<\/p>\n<p>Lisse 4 8<\/p>\n<p>Villab\u00e9 5<\/p>\n<p>Ormoy 6<\/p>\n<p>Fleury (ayudados por los cuidados de la se\u00f1ora<\/p>\n<p>de Joly, Dama del lugar).<\/p>\n<p>Viry 6<\/p>\n<p>En total: enfermos 150; hu\u00e9rfanos 70; necesitados 150.<\/p>\n<p>Durante el recorrido de estas estaciones generales ha habido algunas, de manera pasajera y por alg\u00fan tiempo, que han sido ayudadas muy \u00fatilmente por algunas personas piadosas de ambos sexos. Una para Villeneuve le Roy, Orly, Athis, Ghoisy, Tiers, donde ha habido m\u00e1s de 150 enfermos y otros tantos necesitados, asistidos durante siete semanas a dos meses.<\/p>\n<p>Otra persona para Grosbois, Villecrenne, Madre y Serray<\/p>\n<p>Una tercera para Huit-Sols.<\/p>\n<p>Una cuarta para Champ y Noissy-le-Sec.<\/p>\n<p>Otras caridades pasajeras para Fontenay-aux-Roses, Varennes,<\/p>\n<p>Maison Andresel y otros pueblos que no estaban comprendidos en los canto\u00adnes, se\u00f1alados en cada estaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos estos lugares, no comprendidos en las estaciones, aumentan con\u00adsiderablemente el n\u00famero de enfermos, hu\u00e9rfanos y necesitados. Solamente en el pueblo de Andresel se han encontrado 36 hu\u00e9rfanos.<\/p>\n<p><em>424 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>El n\u00famero de misioneros, lo mismo que sus fuezas, son limitados y nc pueden satisfacer de la misma manera a todas las necesidades.<\/p>\n<p>Se ha atendido tambi\u00e9n a Palaiseau y a sus alrededores, desde que se ha podido entrar all\u00ed. De ello testimonian las primeras Relaciones impresas.<\/p>\n<p>Ultimamente, es decir, desde hace seis semanas, dado que las necesida\u00addes de Etampes son extremas, se ha juzgado que la caridad deb\u00eda actuar all\u00ed, por participar en nuestras miserias comunes. Aunque la primera intenci\u00f3n de este proyecto, se limitaba a las miserias de la di\u00f3cesis, se ha unido esta estaci\u00f3n a las otras y hace la und\u00e9cima.<\/p>\n<p>Es atendida por los Misioneros del se\u00f1or Vicente, que act\u00faan con gran bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Los pobres y los enfermos son demasiado numerosos para hacer un recuento, porque todos, generalmente hablando, est\u00e1n enfermos o son po\u00adbres y se encuentran en la \u00faltima necesidad.<\/p>\n<p>Estos excelentes misioneros han restablecido el hospital y juntamente con las Hijas de la Caridad cuidan a los enfermos. Tambi\u00e9n han establecido en Etampes una marmita para 200 pobres. Adem\u00e1s han establecido otras cua\u00adtro marmitas: una en Etr\u00e9chy, otra en Villeseneux, la tercera en Saint-Ar-noult, y la cuarta en Guillerval. La marmita de Etr\u00e9chy sirve para treinta y cuatro pobres, viudas y hu\u00e9rfanos, consume doce panes de dieciocho soles y sesenta soles por semana, y en la misma proporci\u00f3n se consume en las otras.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s asisten a los pobres de Noissy le Sec, de Sacias, de Fontaine, de Boissy, de Guillerval, Dormoy, Morigny, Champigny, Petit Saint-Marc, Bri\u00e9res, lo que supone m\u00e1s de 100 escudos de gasto por semana.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed en resumen, la situaci\u00f3n de las estaciones, exceptuado la co\u00adrrespondiente a Etampes:<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"125\"><\/td>\n<td width=\"70\">ENFERMOS<\/td>\n<td colspan=\"2\" width=\"165\">HUERFANOS NECESITADOS<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\">Corbeil<\/td>\n<td width=\"70\">121<\/td>\n<td width=\"108\">168<\/td>\n<td width=\"58\">156<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\">Lagny<\/td>\n<td width=\"70\">180<\/td>\n<td width=\"108\">89<\/td>\n<td width=\"58\">296<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\">Villeneuve Saint-Georges<\/td>\n<td width=\"70\">78<\/td>\n<td width=\"108\">39<\/td>\n<td width=\"58\">63<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\">Brie<\/td>\n<td width=\"70\">189<\/td>\n<td width=\"108\">57<\/td>\n<td width=\"58\">87<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\">Tournan<\/td>\n<td width=\"70\">127<\/td>\n<td width=\"108\">64<\/td>\n<td width=\"58\">90<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\">Gonesse<\/td>\n<td width=\"70\">245<\/td>\n<td width=\"108\">5<\/td>\n<td width=\"58\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\">Saint-Denis<\/td>\n<td width=\"70\">116<\/td>\n<td width=\"108\">45<\/td>\n<td width=\"58\">110<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\">Mont Val\u00e9rien<\/td>\n<td width=\"70\">229<\/td>\n<td width=\"108\">77<\/td>\n<td width=\"58\">230<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"125\">Juvisy<\/td>\n<td width=\"70\">150<\/td>\n<td width=\"108\">70<\/td>\n<td width=\"58\">150<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"3\" width=\"302\">En total enfermos: 1.435; Hu\u00e9rfanos: 614; Necesitados:<\/td>\n<td width=\"58\">1.182<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Se puede ver, claramente, por este c\u00e1lculo, que durante los tres meses, que esta obra se desarrolla con bendici\u00f3n, se ha asistido continuamente, se\u00adg\u00fan la estimaci\u00f3n hecha, a 1.400 6 1.500 enfermos, repartidos en todas las estaciones, a casi el mismo n\u00famero de necesitados (ya que como se ha di\u00adcho) no se ha podido precisar el n\u00famero, dada la gran extensi\u00f3n, y a 600<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 425<\/em><\/p>\n<p>hu\u00e9rfanos, cuya miseria no disminuye en nada, por ser hu\u00e9rfanos y estar des\u00adtituidos de toda ayuda. Todos ellos tienen entre tres, diez o doce a\u00f1os, in\u00adcluso hay algunos ni\u00f1os de pecho, de quienes ha habido que preocuparse especialmente.<\/p>\n<p>Y aunque haya habido muchos enfermos, que han recobrado la salud, por la misericordia de Dios, y otros que han muerto, sin embargo la expe\u00adriencia ha demostrado que la curaci\u00f3n de unos ayudaba a otros, dado que las causas principales de estas enfermedades proven\u00edan de la infecci\u00f3n de los lugares, de la mala comida y de la corrupci\u00f3n del aire, y al no cesar las causas produc\u00edan siempre los mismos efectos. Por eso se ha decidido en\u00adviar \u00aba\u00e9reos\u00bb por todas partes, que son personas que con gran dificultad y trabajo limpian los lugares infectos. El gasto de este procedimiento solamente para el cant\u00f3n de Corbeil, ha sido de 400 libras, que los padres capuchinos han pagado fielmente.<\/p>\n<p>Por eso, reduciendo a un n\u00famero m\u00e1s o menos exacto, se ha estimado que la cifra m\u00ednima total, no se puede reducir m\u00e1s, en todos los cantones ser\u00eda de 1.200 enfermos, otros tantos pobres (los fondos de la caridad no eran suficientes para satisfacer a todos) y unos 600 hu\u00e9rfanos, cuyo n\u00famero es fijo, y que han sido siempre los preferidos, por encontrarse abandonados de toda ayuda.<\/p>\n<p>Referente a los enfermos, la asistencia ha sido equitativa y caritativa. Lo m\u00e1s frecuentemente se ha dado a cada enfermo dos libras de carne por semana, cuatro huevos, un cuarter\u00f3n de mantequilla, dos soles o seis blan\u00adcos de sal y un pan de siete soles. La actuaci\u00f3n de los misioneros del se\u00f1or Vicente, que tienen gran experiencia, ha servido de modelo en casi todas las estaciones. A otros se les ha dado dos libras y media de carne por semana y a otros un poco m\u00e1s, teniendo en cuenta que eran familias cargadas de hi\u00adjos.<\/p>\n<p>Para los necesitados y hu\u00e9rfanos se han hecho potajes, utilizando la grasa que se ha enviado, lo que les ha ayudado para su restablecimiento.<\/p>\n<p>Los padres recoletos del cant\u00f3n de Juvisy han utilizado esta grasa m\u00e1s que los dem\u00e1s y comunican en la relaci\u00f3n del 24 de diciembre que, con dos libras de grasa y una docena de panes de dos soles cada uno, han hecho una sopa de pan, con posibilidad de alimentar a setenta pobres, que sal\u00edan contentos de la comida.<\/p>\n<p>En otros lugares, donde no se ha podido tener grasa tan c\u00f3modamente, se les ha dado un sol de pan diario e los pobres y hu\u00e9rfanos con un poco de carne y de sal por semana, en proporci\u00f3n con lo que la providencia enviaba, a lo que hay que a\u00f1adir todos los remedios enviados para los en\u00adfermos, lo mismo que hierbas arom\u00e1ticas y preservativos, que ascienden a m\u00e1s de 1500 libras de plata, sin contar todo lo que la bendici\u00f3n ha propor\u00adcionado al almac\u00e9n, que es muy considerable, y que se podr\u00e1 conocer por el extracto que se insertar\u00e1 al final de esta relaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>426 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>Por eso, para resumir y darse cuenta del primer y m\u00e1s importante gesto de la obra, que es la de los enfermos, aunque no se cuente m\u00e1s que a tres soles diarios para alimento y remedios, que es lo m\u00ednimo que se puede juz\u00adgar, seg\u00fan la opini\u00f3n de quienes tienen experiencia de ello, la suma ser\u00eda, por d\u00eda, para 1.200 enfermos, de 180 libras.<\/p>\n<p>Para los convalecientes, necesitados y hu\u00e9rfanos, contando 1.200 nece\u00adsitados o convalecientes y 600 hu\u00e9rfanos, a un sol por d\u00eda, sumar\u00eda por d\u00eda 90 libras.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s se han enviado cirujanos, Hijas de la Caridad y \u00aba\u00e9reos\u00bb a las principales estaciones, a saber: cuatro cirujanos a Corbeil, dos a Villeneuve-Saint-Georges, uno a Lagny. Lo mismo se ha hecho referente a las Hijas de la Caridad. Su alimento y salario cuestan veinte soles por d\u00eda, los de las Hijas de la Caridad un poco menos. Lo que supone todos los d\u00edas m\u00e1s de diez escudos diarios y esto durante dos meses; sin embargo los \u00aba\u00e9reos\u00bb de Etampes no han podido hacer otra cosa, por el momento, m\u00e1s que sacar las cosas infectas de las casas a la calle, donde han encontrado cuerpos muertos y cosas horrorosas. Solamente en Villeneuve-Saint-Georges hab\u00eda entre 1200 y 1.500 caballos muertos y varios cuerpos muertos de soldados y de pobres a quienes se ha dado sepultura, lo que ha costado por d\u00eda 30 libras.<\/p>\n<p>Por a\u00f1adidura hay cerca de 50 misioneros en todos estos cantones, que trabajan gastando su vida en trabajos penosos, adem\u00e1s de las personas empleadas en su servicio. Todos son alimentados y sustentados por los fon\u00addos que la providencia ha dado para esta obra, lo que no cuesta menos de 60 libras por d\u00eda. Hay que tener en cuenta que, en cada cant\u00f3n, ellos se ven obligados a tener personas buenas de uno y otro sexo para ayudarlos; todas ellas viven de este fondo de gasto com\u00fan: para ellos y para quienes trabajan ayud\u00e1ndoles el gasto suma 60 libras por d\u00eda.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s hay que contar los gastos ordinarios de los traslados, env\u00edos y la direcci\u00f3n del almac\u00e9n, lo <em>cual <\/em>supone, por lo menos, cuarenta francos diarios, tanto \u2022para el barco, carretas, paquetes, trabajadores en el almac\u00e9n, barqueros y coches utilizados <em>en <\/em>todas esta estaciones, a las cuales se han enviado regularmente 5.000 \u00f3 6.000 libras de carne por semana, 2.000 3.000 huevos, y toda clase de provisiones y utensilios, de lo que se juzgar\u00e1 separadamente por el resumen que se insertar\u00e1 en esta relaci\u00f3n y por dos o tres en detalle, que permitir\u00e1n juzgar de los dem\u00e1s. Este gasto suma 40 libras.<\/p>\n<p>Total de dichos gastos: 400 libras por d\u00eda.<\/p>\n<p>Esto sin contar los gastos extraordinarios de todas las provisiones, que ha sido necesario enviar, y de las que no hab\u00eda en el almac\u00e9n, como ornamen\u00adtos de la iglesia, telas y mantas, ya que referente a esto la caridad se ha mostrado muy reticente, lo cual asciende a m\u00e1s de 4.000 libras.<\/p>\n<p>Si se quiere hacer el c\u00e1lculo, teniendo en cuenta c\u00f3mo se ha actuado hasta el presente con los misioneros, el resultado ser\u00eda semejante, porque hay que<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 427<\/em><\/p>\n<p>contar 300 libras por semana para las estaciones de Corbeil, Villeneuve-Saint-Georges, Lagny, Etampes, y 200 libras por semana para las otras, seg\u00fan la estimaci\u00f3n m\u00e1s o menos aproximada de lo que se les ha dado. Esta suma dar\u00eda 10.000 libras y m\u00e1s por mes, sin contar los cirujanos, \u00aba\u00e9reos\u00bb, Hijas de la Caridad y los gastos comunes, lo que sumar\u00eda m\u00e1s de 2.000 libras. El total dar\u00eda la misma suma: 13.000 libras por mes.<\/p>\n<p>Intentar explicar ahora, c\u00f3mo se ha podido emprender esta obra sin nin\u2022 g\u00fan fondo, y en un tiempo de indigencia y de sufrimiento universales, se necesitar\u00eda todo un volumen. Habr\u00eda que explicar:<\/p>\n<p>El movimiento, la unidad y el celo de todos los que se han unido a esta obra, su comportamiento y fidelidad en el discernimiento de empleos tan diferentes<\/p>\n<p>La gesti\u00f3n de este almac\u00e9n caritativo, su direcci\u00f3n, facturas, env\u00edos, correspondencia, bendiciones, el buen resultado de los impresos, las im\u00adpresiones sentidas en los corazones, los ex\u00e1menes referentes a lo superfluo, demasiado desconocidos todav\u00eda en nuestros d\u00edas, el valor efectivo en el tiem\u00adpo actual de las cosas preciosas, que no son m\u00e1s que vanidad para el siglo, y que ahora se convierten en \u00fatiles en el orden de la caridad.<\/p>\n<p>Los medios utilizados para ayudar al pr\u00f3jimo y todos los env\u00edos espiritua\u00adles y temporales, las primeras relaciones, y c\u00f3mo todo esto se ha prac\u00adticado a la letra.<\/p>\n<p>La atracci\u00f3n de tantas personas de profesiones diferentes, para dar a esta Jora lo propio de su arte o de su ministerio.<\/p>\n<p>La liberalidad de los carniceros de Saint-Sulpice, Sainte-Genevilve, de la plaza Aux Veaux y de Saint-Nicolas des Ghamps, que han dado de 5.000 a 6.000 libras de carne gratuitamente, de los comercios que han dado generosamente dinero, ornamentos y otros productos correspondientes a su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo mismo se ha conseguido de los altos representantes de las diversas corporaciones de los vendedores de mercanc\u00edas, de los jurados de oficios y de otras corporaciones.<\/p>\n<p>El ardiente celo de los p\u00e1rrocos para recomendar esta obra en la predi\u00adcaci\u00f3n; de los predicadores en los sermones, de los hospitales, que han permitido colectas, de los pobres que han dado de lo que les era necesario, de los ricos, que han dado de lo que les era superfluo, de buenos eclesi\u00e1sti\u00adcos, que han dado su capilla, de las Damas, que han contribuido con su tra\u00adbajo ingenioso y sus generosas donaciones para hacer frente a tantas nece\u00adsidades.<\/p>\n<p>El tonel de sal, de ocho a diez celemines de contenido, del cual se han sacado 120 y siempre se ha encontrado lleno y el cepillo que est\u00e1 en el al\u00admac\u00e9n, cuyo dinero ha sido casi suficiente para satisfacer a los gastos co\u00admunes.<\/p>\n<p><em>428 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>La abundancia de todas las cosas necesarias, que se ha dado, cuya can\u00adtidad no se puede hacer constar por los env\u00edos hechos.<\/p>\n<p>A todo esto habr\u00eda que a\u00f1adir el celo consumado de los misioneros y de los obreros evang\u00e9licos, varios de los cuales han sucumbido al peso del trabajo y merecido la corona de la gloria, por su sacrificio y abandono en beneficio del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Los frutos inconcebibles que estas misiones han producido para la sal\u00advaci\u00f3n de las almas, instrucciones, confesiones generales, santas comuniones, generosas disposiciones ante la muerte y esp\u00edritu de sumisi\u00f3n a las \u00f3rdenes de la providencia.<\/p>\n<p>Tantas iglesias restauradas, ultrajes reparados, profanaciones purificadas, comportamientos rectificados, agitaciones calmadas, penas y sufrimientos dis\u00adminuidos por los trabajos de estos buenos obreros.<\/p>\n<p>Ejemplos por todas partes, consolaciones, edificaciones, participaciones a estas obras buenas, por una infinidad de personas que han quedado impresio\u00adnadas por ello, penetradas, consumidas de admiraci\u00f3n, de alegr\u00eda y de amor. Todo esto es obra de Dios, a quien sea dado el honor y la gloria y acci\u00f3n de gracias por todos a quienes ha hecho esta misericordia de llamarlos a partici\u00adpar en obra tan grande.<\/p>\n<p>Para completarla no queda m\u00e1s que sostenerla todav\u00eda un poco, hasta que llegue el buen tiempo y los pobres puedan trabajar.<\/p>\n<p>Los fondos faltan por todas partes, pero no la confianza. Es conveniente, pues, animar los corazones, y para eso se ha juzgado conveniente informar al p\u00fablico de la orientaci\u00f3n de la obra, que muestra la fidelidad de los dispensadores, y hacer la colecta en las santas casas y en las reuniones de las parroquias y exhortar por medio de los p\u00e1rrocos y predicadores, para po\u00adderles sostener hasta pascua. Y durante este tiempo dar una misi\u00f3n en los cantones, que tienen mayor necesidad de ella, y en la que los obreros evan\u00adg\u00e9licos, que han estado demasiado ocupados en las cosas temporales, en la distribuci\u00f3n de la caridad, se preocupar\u00e1n \u00fanicamente de lo espiritual, por medio de exhortaciones, catecismos, confesiones generales y otras cosas pro\u00adpias de su ministerio, de lo que se ha visto tan gran \u00e9xito y tan grandes ben\u00addiciones en los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p>Igualmente para ayuda de todos estos pobres hu\u00e9rfanos de uno y otro sexo, que se encuentran destituidos de toda ayuda, y que se podr\u00eda reunirlos para preocuparse de su situaci\u00f3n, condici\u00f3n, aprendizaje y otras cosas que la caridad ingeniosa podr\u00e1 procurarles. Estas obras hablan por ellas mis\u00admas y hay personas decididas y celosas para trabajar en ello.<\/p>\n<p>El \u00fanico problema son los fondos, por eso los que tienen algo superfluo deben darlo a los dem\u00e1s y quienes tienen lo necesario, privarse de algo por amor a Jesucristo.<\/p>\n<p>Se pide por \u00faltima vez y para completar la obra, por eso todos deben es\u00adtar animados a secundarla. Adem\u00e1s, cuando la providencia ofrece tan grandes<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 429<\/em><\/p>\n<p>posibilidades, no se puede dudar que todos est\u00e1n llamados a contribuir con las suyas, para perfeccionar la obra.<\/p>\n<p>Esto no debe causar perjuicio ni a los pobres vergonzantes de las parro\u00adquias, ni a las caridades ordinarias, porque es una obra especial, que no debe tener consecuencias en ellos.<\/p>\n<p>Y la confianza en Dios es tan grande en las almas buenas, que esperan se dilaten los corazones para ayudar a los pobres de la campi\u00f1a, cuyas he\u00adridas se renuevan todos los d\u00edas y cuyas miserias son excesivas. Todo lo que las antiguas relaciones han referido es inferior a la realidad, y todo lo que existe, supera a todo lo que se ha visto en los alrededores de Par\u00eds. Despu\u00e9s de esto, no hay nada m\u00e1s que decir, sino esperar constantemente que Dios sea siempre bueno y sus misericordias infinitas.<\/p>\n<p>Las miserias de Toulouse y de los alrededores son extremadamente ex\u00adcesivas: est\u00e1n consumi\u00e9ndose por la peste y por el hambre y se encuentran abandonados de toda ayuda.<\/p>\n<p>Las almas caritativas, penetradas del amor al pr\u00f3jimo, encontrar\u00e1n en estas hojas, toda clase de objetos de caridad. No tienen m\u00e1s que dilatar su coraz\u00f3n y aplicarlo donde el movimiento es m\u00e1s sensible. Todo es bueno, puesto que todo es de Dios: el objeto, la atracci\u00f3n y la aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>28<\/p>\n<p>EXTRACTO DE ALGUNOS ENV\u00cdOS ESPECIALES, MANDADOS A LAS ES\u00adTACIONES, QUE MANIFIESTAN C\u00d3MO SE HA OBRADO EN LA DISTRI\u00adBUCI\u00d3N DE LAS AYUDAS CARITATIVAS. 1,0 QUE SE HA HECHO CASI TODAS LAS SEMANAS EN LAS PRINCIPALES ESTACIONES Y PROPOR\u00adCIONALMENTE EN LAS OTRAS<sup>*<\/sup><\/p>\n<p>Env\u00edo a Vielleneuve-Saint-Georges, el 23 de novimbre de 1652.<\/p>\n<p>612 libras de carne 6 pares de zapatos<\/p>\n<p>1 colch\u00f3n grande 20 tablas<\/p>\n<p>1 almohada 50 naranjas<\/p>\n<p>6 pares de s\u00e1banas 1 saco de ciruelas-pasas<\/p>\n<p>29 camisas para hombres y para 1 mantel<\/p>\n<p>mujeres 20 pares de uniformes, botas,<\/p>\n<p>9 camisas m\u00e1s jubones y medias<\/p>\n<p>2 mantas, una blanca y otra co- 2 cajas de productos<\/p>\n<p>lorada 2 cajas de conservas<\/p>\n<p>1 equipo de cama 1 caja de vino claro<\/p>\n<p>madera para camas 1 caja de flor de naranja<\/p>\n<p>1 medida de sal 2 cadenas grandes<\/p>\n<p>1 jerg\u00f3n grande 1 sextario y medio de harina<\/p>\n<p>* Extracto del Registro del Almac\u00e9n Caritativo, 19-23. Biblioteca Na\u00adcional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 178-180.<\/p>\n<p><em>430 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>3 celemines de guisantes<\/p>\n<p>1 escudilla de esta\u00f1o<\/p>\n<p>20 jubones<\/p>\n<p>20 pares de medias para hombres<\/p>\n<p>20 pares de vestidos para mujeres<\/p>\n<p>1 traje negro completo<\/p>\n<p>1 camiseta de mujer.<\/p>\n<p>Env\u00edo a Gonesse, el 4 de diciembre de 1652.<\/p>\n<p>12 pares de s\u00e1banas<\/p>\n<p>1 botella grande de agua de ro-<\/p>\n<p>sas<\/p>\n<p>15 libras de ciruelas-pasas<\/p>\n<p>4 mantas grandes v una peque\u00f1a<\/p>\n<p>1 botella de aguardiente<\/p>\n<p>4 libras de caf\u00e9<\/p>\n<p>38 pares de zuecos<\/p>\n<p>1 puchero grande<\/p>\n<p>de ung\u00fcento<\/p>\n<p>1 puchero de queso blanco<\/p>\n<p>1 paquete de sen\u00e9<\/p>\n<p>1 paquete de crema de tarta<\/p>\n<p>1 puchero grande de miel<\/p>\n<p>1 \u2022botella de aceite<\/p>\n<p>1 botella de jarabe de rosas<\/p>\n<p>4 tarros de ung\u00fcento<\/p>\n<p>1 paquete grande de tamarindo<\/p>\n<p>6 gorros de hombre<\/p>\n<p>15 pares de medias<\/p>\n<p>medio celem\u00edn de sal<\/p>\n<p>1 cesto de pasas<\/p>\n<p>18 pucheros, botellas y c\u00e1ntaros.<\/p>\n<p>Env\u00edo a Lagny, el <strong>4 <\/strong>de diciembre de 1652.<\/p>\n<p>24 camisas de hombres<\/p>\n<p>24 camisas de mujeres<\/p>\n<p>20 camisas para ni\u00f1os peque\u00f1os<\/p>\n<p>12 pares de s\u00e1banas<\/p>\n<p>6 mantas<\/p>\n<p>30 trajes de hombres<\/p>\n<p>12 guardarropas<\/p>\n<p>12 gorros<\/p>\n<p>12 sombreros<\/p>\n<p>12 pares de zapatos<\/p>\n<p>20 pares de zuecos<\/p>\n<p>1000 huevos<\/p>\n<p>4 celemines de guisantes<\/p>\n<p>1 celem\u00edn de sal<\/p>\n<p>10 libras de ciruelaspasas<\/p>\n<p>4 libras de az\u00facar<\/p>\n<p>1 puchero de mantequilla<\/p>\n<p>1 barril de agraz<\/p>\n<p>p\u00f3lvora de ca\u00f1\u00f3n<\/p>\n<p>1 pu\u00f1ado de clavos<\/p>\n<p>20 naranjas<\/p>\n<p>1 caja de remedios 20 libras de miel<\/p>\n<p>1 puchero de lenitivos<\/p>\n<p>de ca\u00f1af\u00edstule<\/p>\n<p>de sen\u00e9<\/p>\n<p>2 cajas de mermelada<\/p>\n<p>2 jeringas con estuche 4 ventosas<\/p>\n<p>Env\u00edo a Etampes, el 10 de enero de 1653.<\/p>\n<p>100 pares de zuecos<\/p>\n<p>30 camisas de hombres<\/p>\n<p>30 camisas de mujeres<\/p>\n<p>10 pares de s\u00e1banas<\/p>\n<p>10 mantas para las familias en<\/p>\n<p>las que el padre, la madre o<\/p>\n<p>los hijos est\u00e9n enfermos<\/p>\n<p>20 jergones<\/p>\n<p>20 trajes de hombres<\/p>\n<p>20 guarda-ropas para mujeres y<\/p>\n<p>otros tantos sombreros, me-<\/p>\n<p>dias, gorros<\/p>\n<p>4 sextarios de harin a<\/p>\n<p>1 sextario y medio de guisantes<\/p>\n<p>2 celemines de sal<\/p>\n<p>20 libras de ciruelas-pasas<\/p>\n<p>1000 huevos<\/p>\n<p>15 libras de velas<\/p>\n<p>1 c\u00e1ntaro de aceite de oliva<\/p>\n<p>2 pucheros de mantequilla<\/p>\n<p>2 pucheros de grasa, vinagre<\/p>\n<p>dabos del alhel\u00ed, naranjas<\/p>\n<p>7 libras de az\u00facar<\/p>\n<p>30 libras de miel<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 431<\/em><\/p>\n<p>2 libras de sen\u00e9<\/p>\n<p>6 libras de caf\u00e9<\/p>\n<p>2 libras de lenitivos<\/p>\n<p>1 botella de jarabe de rosas<\/p>\n<p>2 jeringas con sus estuches, pucheros de barro, barre\u00f1os peque\u00f1os, c\u00e1ntaros, escudillas de madera, cucharas<\/p>\n<p>4 ventosas<\/p>\n<p>2 linternas<\/p>\n<p>4 sotanas para eclesi\u00e1sticos po-<\/p>\n<p>bres, sombreros, bonetes, zapa-<\/p>\n<p>tos, camisas.<\/p>\n<p>No se incluye en estos env\u00edos, como en otros semejantes, la carne y los huevos, porque se env\u00edan todas las semanas, exceptuado a los lugares m\u00e1s alejados y de dif\u00edcil acceso para los carros, a los que se les ha suplido con dinero. Se ha enviado todas las semanas de cinco <em>a <\/em>seis mil libras de carne y dos o tres mil huevos.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed un extracto de algunos env\u00edos, que a veces se han hecho dos o tres veces al d\u00eda, desde hace tres meses, a todas las estaciones, adem\u00e1s de las trescientas libras por semana, que se han dado a las estaciones princi\u00adpales, y doscientas a las otras. La bendici\u00f3n ha sido tan grande, tan visible y sensible, que un d\u00eda se vio salir un barco cargado con toda clase de pro\u00advisiones para Corbeil, Villeneuve-Saint-Georges y Juvisy, y una carreta para los cantones de Gonesse, Lusarche y Saint-Denis, y al mismo tiempo entraban otras dos carretas llenas de toda clase de provisiones, que la providencia enviaba para reemplazar lo que hab\u00eda salido del almac\u00e9n.<\/p>\n<p>Se ha se\u00f1alado, ocasionalmente, esta circunstancia para consuelo de las almas piadosas, aunque pod\u00eda haberse silenciado como otros detalles de tantas circunstancias especiales, acaecidas en el funcionamiento de <em>este <\/em>al\u00admac\u00e9n caritativo, como es considerar una obra de tal envergadura, de tan gran extensi\u00f3n, concebida, proyectada, dirigida, formada <em>y <\/em>llevada a su per\u00adfecci\u00f3n en un mes.<\/p>\n<p>La aportaci\u00f3n de todas las cosas necesarias para su subsistencia, los fondos en proporci\u00f3n a lo necesitado, y siempre suficientes, una confianza ciega, pero segura, y una sabia prudencia, pero confiada, en estos almacenes inagotables de la providencia.<\/p>\n<p>El movimiento uniforme de tantas personas de uno y otro sexo, unidas en la obra, en la ciudad, en el campo y en las provincias para contribuir a ella con lo superfluo y con lo necesario.<\/p>\n<p>El don (que nunca se debe olvidar) de una pobre mujer, que al dar su guardarropa y sus zapatos, y volver con los pies descalzos, se le dijo que ten\u00eda m\u00e1s necesidad de recibir que de dar, a lo que respondi\u00f3 con sencillez de coraz\u00f3n, que daba lo mejor que ten\u00eda, y manifest\u00f3 que ten\u00eda m\u00e1s luz que los ricos, que no pueden a\u00fan concebir la obligaci\u00f3n de dar lo superfluo. El (don) de una persona de condici\u00f3n que, al sentirse impresionada por tantos objetos existentes en el almac\u00e9n, envi\u00f3 inmediatamente el traje con el que estaba vestido, para cubrir con \u00e9l a los miembros de Jesucristo.<\/p>\n<p><em>432 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>Otras personas han enviado la <em>vajilla <\/em>de plata, con las armas esculpidas, <em>y <\/em>otras piezas curiosas, las cuales, por un comercio santo, favorable a la caridad,<\/p>\n<p>se han vendido a personas, que seg\u00fan su calidad y condici\u00f3n, pod\u00edan hacer la conveniente adquisici\u00f3n.<\/p>\n<p>Y otras personas han enviado trigo y harina, que hab\u00edan almacenado en<\/p>\n<p>el tiempo de carest\u00eda, para repartirlo por todas las estaciones.<\/p>\n<p>Estas circunstancias han pasado desapercibidas, para edificaci\u00f3n de las<\/p>\n<p>buenas almas, y, quiz\u00e1s, no hubiesen sido percibidas por quienes han recogido estas memorias.<\/p>\n<p>No se puede omitir para gloria de Dios y por respeto debido a las cosas santas, la habitaci\u00f3n reservada a los ornamentos y la sacrist\u00eda caritativa que forman parte de almac\u00e9n, en las que se han recibido ornamentos de todas<\/p>\n<p>partes, para suplir a los que el desorden de la guerra hab\u00eda arrebatado de las iglesias, y en los cuales las Damas han trabajado con un celo y un adiestra-<\/p>\n<p>miento inconcebibles, para subsistir convenientemente a todas las necesi\u00addades.<\/p>\n<p>Los ornamentos han sido bendecidos por monse\u00f1or, antiguo obispo de Senlis, en la capilla de la se\u00f1ora de Bretonvilliers.<\/p>\n<p>Todo esto ha hecho pensar que las almas piadosas estar\u00edan muy con\u00adsoladas al ver aqu\u00ed, en conjunto, los env\u00edos particulares que se han hecho a tantas iglesias que han sido robadas, saqueadas y profanadas, seg\u00fan las relaciones de los misioneros y los certificados de p\u00e1rrocos y mayordomos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s los hospitales de Corbeil, Villeneuve-Saint-Georges, Lagny <em>y <\/em>otros, situados en el territorio de las estaciones, han sido abastecidos, no solamente de ornamentos, sino tambi\u00e9n de camas y de utensilios, y de esta manera se encuentran en situaci\u00f3n de poder ejercer la caridad con los po\u00adbres. Las religiosas han sido ayudadas y los gentileshombres atendidos, se\u00adg\u00fan sus necesidades, estado y condici\u00f3n de unos y otros, de tal manera, que, sin excepci\u00f3n, se ha ejercido la caridad en todos los aspectos, guardando<\/p>\n<p>solamente el orden de preferencia, que la misma caridad desea, para ser perfectamente ordenada.<\/p>\n<p>29<\/p>\n<p>EXTRACTO DEL REGISTRO DE ORNAMENTOS DISTRIBUIDOS Y REUNIDOS<\/p>\n<p>EN CONJUNTO PARA DAR UNA IDEA DE LO QUE SE HA DISTRIBUIDO DEL ALMAC\u00c9N EN BENEFICIO DE UNA OBRA TAN CARITATIVA *<\/p>\n<p>11 ornamentos completos de altar y sacerdotales. Cada ornamento com\u00adporta: frontales de altar, manteles, casulla, estola, man\u00edpulo, alba, amito, c\u00edngulo.<\/p>\n<p>2 corporales<\/p>\n<p>* Extracto del Almac\u00e9n Caritativo, 23-24. Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fol. 180.<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 433<\/em><\/p>\n<p>1 cubre-sagrario<\/p>\n<p>bolsa, c\u00e1lices de esta\u00f1o y vinajeras<\/p>\n<p>3 \u00f3 4 purificadores<\/p>\n<p>pa\u00f1os de altar<\/p>\n<p>atril, manteles de comulgatorio<\/p>\n<p>roquete, caja de plata y bolsa para llevar el sant\u00edsimo,<\/p>\n<p>faroles,<\/p>\n<p>misales, breviarios, c\u00e1nones,<\/p>\n<p>piedra de altar, crucifijo,<\/p>\n<p>candelabros, cruz, cuadros.<\/p>\n<p>Todo lo requerido para la vestidura de p\u00e1rroco o vicario.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estos env\u00edos completos para las parroquias m\u00e1s abandonadas, se\u00f1alamos los particulares, de acuerdo con las necesidades de las iglesias, hasta el 15 del presente mes de enero, <em>y <\/em>que se han limitado a lo estricta\u00admente necesario, y la providencia es tan admirable, que se ha reemplazado tanto cuanto se enviaba, y la caridad tan viva, que lo que faltaba en un al\u00admac\u00e9n, para completar los env\u00edos, como amitos, purificadores y otros orna\u00admentos, se ha suplido con las contribuciones, a fin de que nada faltara a la perfecci\u00f3n de la obra.<\/p>\n<p>30<\/p>\n<p>ORNAMENTOS ENVIADOS A TODOS LOS CANTONES, ADEM\u00c1S DE LOS ONCE<\/p>\n<p>COMPLETOS ENUMERADOS ANTERIORMENTE<\/p>\n<p>32 albas, amitos y c\u00edngulos<\/p>\n<p>19 roquetes<\/p>\n<p>61 manteles de altar<\/p>\n<p>11 pa\u00f1os de altar<\/p>\n<p>10 manteles grandes para comul-<\/p>\n<p>gatorios<\/p>\n<p>49 corporales<\/p>\n<p>94 purificadores<\/p>\n<p>29 pa\u00f1os de lavabo<br \/>\n14 c\u00e1lices<\/p>\n<p>30 vinajeras<\/p>\n<p>7 crucifijos<\/p>\n<p>14 candelabros<\/p>\n<p>6 frontales de altar<\/p>\n<p>12 bolsas<\/p>\n<p>16 casullas, estolas <em>y <\/em>man\u00edpulos<\/p>\n<p>24 cubre-c\u00e1lices<\/p>\n<p>9 misales<\/p>\n<p>2 c\u00e1nones<br \/>\n16 atriles<\/p>\n<p>3 piedras de altar<\/p>\n<p>16 pares de velas<\/p>\n<p>6 libras y media de cera<\/p>\n<p>6 capas y 4 t\u00fanicas<\/p>\n<p>8 cortinas de altar<\/p>\n<p>27 cajas nata guardar la llave del<\/p>\n<p>sant\u00edsimo<\/p>\n<p>1 cubre-cop\u00f3n<\/p>\n<p>39 rituales<\/p>\n<p>13 docenas y media de rosarios, varios cuadros grandes y pe\u00adque\u00f1os<\/p>\n<p>500 panales grandes y 800 peque\u00ad\u00f1os y las cajas<\/p>\n<p>cantidad de estampas grandes y peque\u00f1as,<\/p>\n<p>catecismos y peque\u00f1os libros de devocionarios.<\/p>\n<p>cruces peque\u00f1as para los mo\u00adribundos<\/p>\n<p>40 sotanas<\/p>\n<p>50 bonetes<\/p>\n<p>50 h\u00e1bitos para eclesi\u00e1sticos po-<\/p>\n<p>bres, con sombreros, ropa blan-<\/p>\n<p>ca y otras cosas peque\u00f1as.<\/p>\n<p>* Almac\u00e9n Caritativo, 24-27. Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoi-sy, <\/em>T. 318, fols. 181-182.<\/p>\n<p><em>434 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>Continuaci\u00f3n de provisiones y utensilios del almac\u00e9n, enviados a los pobres del campo, despu\u00e9s del 29 de noviembre, que comenzaron los pri\u00admeros env\u00edos, hasta el 20 del presente mes de enero:<\/p>\n<p>25 sextarios de trigo<\/p>\n<p>34 sextarios de harina<\/p>\n<p>3234 libras de pan<\/p>\n<p>12347 libras de carne de vaca y<\/p>\n<p>de cordero<\/p>\n<p>829 libras de mantequilla<\/p>\n<p>997 libras de grasa<\/p>\n<p>31500 huevos<\/p>\n<p>197 pares de s\u00e1banas<\/p>\n<p>1619 camisas para personas<\/p>\n<p>de toda edad y sexo<\/p>\n<p>179 mantas de lana<\/p>\n<p>9 colchas<\/p>\n<p>15 colchones<\/p>\n<p>19 almohadas<\/p>\n<p>277 libras de cera<\/p>\n<p>13 piezas de bacalao<\/p>\n<p>para religiosos y misioneros<\/p>\n<p>que ayunan en adviento<\/p>\n<p>1246 trajes para personas de toda<\/p>\n<p>edad y sexo<\/p>\n<p>729 pares de medias<\/p>\n<p>597 gorros<\/p>\n<p>217 sombreros<\/p>\n<p>2747 pares de zuecos<\/p>\n<p>152 jergones<\/p>\n<p>47 manteles<\/p>\n<p>64 toallas<\/p>\n<p>526 naranjas<\/p>\n<p>323 limones<\/p>\n<p>132 libras de az\u00facar<\/p>\n<p>27 tarros de mermelada 3% libras de ciruelas-pasas<\/p>\n<p>28 batas de casa<\/p>\n<p>122 celemines de sal<\/p>\n<p>237 libras de aceite de oliva<\/p>\n<p>46 libras de aceite para quemar<\/p>\n<p>92 celemines de guisantes<\/p>\n<p>30 libras de pasas<\/p>\n<p>472 pintas de vinagre<\/p>\n<p>27 trozos salados de carne de<\/p>\n<p>cerdo<\/p>\n<p>6 jamones<\/p>\n<p>32 cajas de puerros, cebollas y<\/p>\n<p>ajos<\/p>\n<p>% escudillas de esta\u00f1o<\/p>\n<p>16 fuentes<\/p>\n<p>60 escudillas de madera<\/p>\n<p>24 cucharas<\/p>\n<p>19 l\u00e1mparas<\/p>\n<p>25 pintas de aguardiente<\/p>\n<p>25 pintas de agua de rosas<\/p>\n<p>23 jeringas<\/p>\n<p>120 libras de lenitivos<\/p>\n<p>97 libras de caf\u00e9<\/p>\n<p>96 libras de sen\u00e9<\/p>\n<p>296 libras de miel<\/p>\n<p>93 libras de regaliz<\/p>\n<p>37 libras de tamarindo<\/p>\n<p>16 libras y media de cristal mi-<\/p>\n<p>neral<\/p>\n<p>30 libras de crema de tarta<\/p>\n<p>24 botellas de jarabe de rosa<\/p>\n<p>6 tarros grandes de ung\u00fcento gran n\u00famero de calderos de esta\u00f1o para lavar<\/p>\n<p>48 ventosas<\/p>\n<p>16 libras de p\u00f3lvora de ca\u00f1\u00f3n<\/p>\n<p>60 pares de calzado<\/p>\n<p>26 docenas de rosarios<\/p>\n<p>127 sudarios para muertos<\/p>\n<p>100 picos y palas para hacer zan-<\/p>\n<p>jas<\/p>\n<p>46 manos de napel<\/p>\n<p>12 piezas de tapicer\u00eda de b\u00e9rgamo<\/p>\n<p>y cuero dorado<\/p>\n<p>varias lancetas, tijeras,<\/p>\n<p>cuchillos y cortaplumas<\/p>\n<p>97 pucheros de barro<\/p>\n<p>89 barre\u00f1os<\/p>\n<p>plumas, tinta, escritorios, ce\u00adra de Espa\u00f1a, en cantidad<\/p>\n<p>50 onzas de clavos de girofi\u00e9s cantidad de romeros y de ene\u00adbros<\/p>\n<p>250 c\u00e1ntaros<\/p>\n<p>cabezas de adormideras, jab\u00f3n,<\/p>\n<p>hocinos, picos, nalas, hoces,<\/p>\n<p>cepillos<\/p>\n<p>24 cepillos rara ni\u00f1os<\/p>\n<p>36 peines<\/p>\n<p>600 esquirlas<\/p>\n<p>36 dedales<\/p>\n<p>10 libras de estopa cuero para sandalias cantidad de ropa: cornetas, cofias, vendas cuellos, calcetines, vendas para ni\u00f1os,<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 435<\/em><\/p>\n<p>pa\u00f1uelos l\u00e1mparas, tablas de armarios,<\/p>\n<p>utensilios de cocina: cofres viejos y ba\u00fales<\/p>\n<p>pucheros, calderos, ventanas, puertas, cerraduras,<\/p>\n<p>marmitas, sartenes, martillos, taburetes y otros<\/p>\n<p>cazos utensilios.<\/p>\n<p>Por todo lo que se acaba de exponer y por la cantidad y calidad de lo que se ha enviado a todas las estaciones, se puede decir verdaderamente,<\/p>\n<p>que este edificio de bendici\u00f3n, prestado por la caridad de la se\u00f1ora de Bre-tonvilliers, para recoger y almacenar tantos objetos diferentes, dados por la caridad, es un verdadero almac\u00e9n caritativo.<\/p>\n<p>Y por ello se puede imaginar f\u00e1cilmente, cu\u00e1nta preocupaci\u00f3n, previsi\u00f3n y aplicaci\u00f3n de esp\u00edritu se ha requerido para proveer a necesidades tan dis-<\/p>\n<p>tintas y a trav\u00e9s de modalidades tan diversas. Y finalmente, la orientaci\u00f3n, econom\u00eda, correspondencia y relaciones con cantidad de personas que ha sido necesario establecer para llevar a cabo una obra tan grande.<\/p>\n<p>Quienes tienen experiencia de las asambleas caritativas y conocen la ben\u00addici\u00f3n de su funcionamiento, se podr\u00e1n hacer una idea, pero este lenguaje y este modo de obrar son desconocidos para los profanos. Este peque\u00f1o com\u00adpendio les puede informar un poco y hacerles sentir algo de la dulzura y sua\u00advidad que hay en el servicio de Dios.<\/p>\n<p>Y si se sienten impresionados por ello, la providencia les facilitar\u00e1 los medios para conocer los caminos para unirse a trabajos tan nobles y para participar en tan bella cosecha, conocida por todos, puesto que todos son llamados a trabajar en ella. <em>Quod vobis dico, omnibus dico.<\/em><\/p>\n<p>Las caridades ser\u00e1n depositadas en las manos de los p\u00e1rrocos, en el ce\u00adpillo del almac\u00e9n general o en casa de la se\u00f1ora de Bretonvilliers.<\/p>\n<p>31<\/p>\n<p>DISCURSO SOBRE LA CONCLUSI\u00d3N DE LA PAZ En el que se hace ver la necesidad que hay de continuar las limosnas para ayudar a los pobres de las fronteras de Champa\u00f1a y de Picard\u00eda y que la manera m\u00e1s agradable de dar gracias a Dios por este gran don de la paz, es participar en la restau\u00adraci\u00f3n de las iglesias arruinadas y proporcionar los ornamentos necesarios*<\/p>\n<p>No es necesario volver a presentar lo que se ha hecho, desde hace diez a\u00f1os, para ayudar a los pobres de las fronteras de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a. Es suficiente con escuchar la voz de quienes viven por las ayudas recibidas. Las relaciones publicadas han hecho conocer los efectos de la divina providencia,<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 247-248.<\/p>\n<p><em>436 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>para continuar durante un tiempo tan largo una obra tan dif\u00edcil y sostener un gasto tan excesivo. Aqu\u00e9llos, a quienes Dios ha concedido la miseri\u00adcordia de emplear en ello sus preocupaciones y consagrar sus bienes, tienen el consuelo de ver terminar sus trabajos por una paz, que no ha podido venir m\u00e1s que de quien ha escuchado los clamores y los gemidos de los pobres, y en cuya mano est\u00e1 el coraz\u00f3n de los reyes de la tierra, para inclinar\u00adlos, seg\u00fan su agrado, a dar la paz a los pueblos y hacer renacer la justicia en su estados. Pero todav\u00eda no ha llegado el tiempo de pararse en el camino y de abandonar empresa tan santa. Se requieren todav\u00eda nuevos esfuerzos para este invierno; es preciso superarse por una nueva caridad, para celebrar el agradecimiento de esta paz, como hijos de la iglesia cat\u00f3lica, piadosa con sus hermanos, y no como hombres de carne, que no ven en esto m\u00e1s que sus intereses temporales, sabiendo que los ej\u00e9rcitos no han hecho m\u00e1s que corretear en estas fronteras para buscar su subsistencia, saque\u00e1ndolas y roban\u00addo todo lo que encontraban, como si estuviesen en pa\u00eds enemigo. Adem\u00e1s las vi\u00f1as y centenos se han helado en Champa\u00f1a, y los forrajes est\u00e1n tan malos que han causado la muerte a la mayor parte de los animales. En Pi\u00adcard\u00eda, al no haber sido abundante la cosecha de trigo, la calamidad, que reina en todos estos lugares, excede a la de los a\u00f1os precedentes, cuando nuestros ej\u00e9rcitos acampaban en Flandes y s\u00f3lo ten\u00edan que soportar su paso. No se puede rechazar a estos pobres afligidos la \u00faltima ayuda, porque se en\u00adcuentran en una necesidad extrema. Pero no es menos necesario ocuparse de darles el alimento del alma, buscando todos los medios para contribuir a la restauraci\u00f3n de sus iglesias que desde hace veinte a\u00f1os, han tenido m\u00e1s la apariencia de caballerizas que de lugares consagrados a Dios. Y como ellos no han tenido los medios de repararlos est\u00e1n en ruinas, y la tardanza o ne\u00adgligencia de trabajar en ello har\u00e1 imposible la reparaci\u00f3n y acontecer\u00e1 que en todas estas fronteras la religi\u00f3n estar\u00e1 como abolida, no teniendo ya lu\u00adgares donde reunirse, ni altares para celebrar el santo sacrificio. Si a\u00f1adimos a estas ruinas la indigencia en que se encuentran de toda clase de ornamen\u00adtos, que han sido robados por los soldados, la pobreza de los sacerdotes, que ya no pueden subsistir en sus parroquias, se puede decir, dado las ca\u00adlamidades que caen sobre los habitantes de estas fronteras, que no hay do\u00adlor como su dolor, y que no hay nada semejante a su aflicci\u00f3n. Pero ellos esperan que el mismo Dios, que les ha sostenido hasta el presente, no les abandonar\u00e1 en esta ocasi\u00f3n, y que despertar\u00e1 a los ricos del sue\u00f1o y reani\u00admar\u00e1 su caridad, que est\u00e1 como apagada, para aplacar a Dios con sus limosnas y obtener para ellos una paz que el mundo no les puede dar.<\/p>\n<p>Quienes tengan devoci\u00f3n de contribuir para el alimento de los pobres de las fronteras o para ayudar a las reparaciones de las iglesias, bien con di\u00adnero o con consejos, o quieran dar c\u00e1lices, albas, manteles, roquetes u otros ornamentos para celebrar la santa misa, se dirigir\u00e1n:<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 437<\/em><\/p>\n<p>A los se\u00f1ores p\u00e1rrocos de las parroquias de Par\u00eds;<\/p>\n<p>A la se\u00f1ora presidenta de Herse, calle Pav\u00e9e;<\/p>\n<p>A la se\u00f1ora de Travers\u00e9e, calle Saint-Martin;<\/p>\n<p>A la se\u00f1ora de Lamoignon.<\/p>\n<p>32<\/p>\n<p>HOSPITAL GENERAL CARITATIVO (marzo de 1657)*<\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n del plan del Hospital General, tan esperado y deseado por las personas del lugar, juzgado tan dif\u00edcil y moralmente imposible, avanza y se perfecciona todos los d\u00edas por la bendici\u00f3n de Dios y por la confianza que se tiene en su bondad.<\/p>\n<p>El Rey lo ha autorizado con el honor de su protecci\u00f3n, habiendo dado como fundaci\u00f3n los edificios de Bic\u00e9tre, de la Salp\u00e9tri\u00e9re y del Hospital de la Piti\u00e9 con sus adyacentes, para formar el conjunto del Hospital General, y habiendo concedido, como bienhechor, varios derechos, privilegios y exencio\u00adnes para el establecimiento de la obra y subsistencia de los pobres.<\/p>\n<p>Las Compa\u00f1\u00edas Soberanas y los primeros magistrados lo sostienen con su apoyo, los oficiales de la polic\u00eda con su vigilancia, las buenas almas con su celo y las personas de condici\u00f3n con sus ayudas caritativas.<\/p>\n<p>El edicto de establecimiento ha sido verificado, los directores en funci\u00f3n nombrados, y se estiman felices de consumir toda su vida en empleo tan ca\u00adritativo.<\/p>\n<p>Este concurso de tantas causas segundas, y absolutamente necesarias para la orientaci\u00f3n y la perfecci\u00f3n de la obra, hace ver que las cosas se encuentran totalmente en otra disposici\u00f3n que en la fecha de la primera reclusi\u00f3n de los pobres, en 1612. \u00a1C\u00f3mo la gracia se acomoda a la naturaleza y c\u00f3mo obra seg\u00fan las disposiciones del sujeto!<\/p>\n<p>Ser\u00eda in\u00fatil, en este momento, se\u00f1alar las diferencias de hoy respecto a las de entonces, puesto que es cuesti\u00f3n de obrar, y porque en el orden de la caridad, se requiere siempre hacer el bien, que se presenta, y seguir para realizarlo los caminos de la providencia.<\/p>\n<p>El fin del plan es, siguiendo el buen ejemplo del hospital de Lyon, su\u00adprimir la mendicidad y la ociosidad, e impedir todos los des\u00f3rdenes que pro\u00advienen de ellas, establecer manufacturas, orientar a los pobres en el temor de Dios y en una vida m\u00e1s reglada, hacer buenos artesanos, buenos ciudada\u00adnos y buenos cristianos, y proporcionar una gran mies a todas las personas de piedad, para que ejerzan las obras de misericordia en estos centros carita\u00adtivos y trabajen en su propia santificaci\u00f3n, procurando la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>* Biblioteca Nacional de Par\u00eds, <em>Recueil Thoisy, <\/em>T. 318, fols. 207-217.<\/p>\n<p><em>438 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>Se han hecho ensayos, con \u00e9xito, en varias ciudades del reino, como Ren-nes, Nantr Tours, Toulouse, Rouen, Caen, Chartres, Beauvais, Senlis, Pon-toise y se han tomado todas las disposiciones para otras ciudades, sea por letras obtenidas y registradas o por fondos preparados, como Burdeos, Poi-tiers, Saint-Flour, Angers, Orl\u00e9ans, Amiens, Soissons y otras.<\/p>\n<p>De tal manera que hay un ambiente general, extendido por todo el reino, para ejercer la caridad universal en favor de las graves necesidades y mi\u00adserias. Y aunque no fuese motivado por la caridad, ser\u00eda necesario aplicarse a esta obra por motivos policiales.<\/p>\n<p>Hasta el presente no se hab\u00eda juzgado la cosa posible por falta de apli\u00adcaci\u00f3n de los medios necesarios y convenientes para el resultado que se espe\u00adra, pero despu\u00e9s de tantas se\u00f1ales de la bondad divina y de disposiciones tan favorables, la obra va m\u00e1s all\u00e1 de lo probable y entra totalmente en la coyuntura de lo real, no solamente con respecto a los que obran por fe y se abandonan a la providencia, sino tambi\u00e9n con relaci\u00f3n a los prudentes del siglo, que conf\u00edan todo a las luces de la naturaleza y a la providencia hu\u00admana.<\/p>\n<p>No es suficiente con afirmarlo, se requiere demostrarlo, para los incr\u00e9\u00addulos, y hacerlo palpable, para quienes tienen sensibilidad, por peque\u00f1a que sea.<\/p>\n<p>Para suprimir la mendicidad, se requiere proveer a las necesidades espi\u00adrituales y materiales de todos los mendigos, que pueden trabajar, e inv\u00e1lidos de uno y otro sexo, que se encuentran en la ciudad y en los arrabales, sea cual sea su edad, regi\u00f3n y condici\u00f3n: padre, madre, marido, mujer, viudas, muchachos, muchachas y ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Todos los vagabundos, personas desalmadas y otras, que cometen tantos des\u00f3rdenes, son excluidos de \u00e9l y comienzan a pensar en su desaparici\u00f3n des\u00adde la publicaci\u00f3n del edicto.<\/p>\n<p>Los pobres eclesi\u00e1sticos mendigos ser\u00e1n enviados a sus di\u00f3cesis, y has\u00adta ese momento, se proveer\u00e1 a su subsistencia. El n\u00famero no es grande y provoca m\u00e1s esc\u00e1ndalo que incomodidad.<\/p>\n<p>Los soldados lisiados, seg\u00fan la orden del Rey del 4 de noviembre \u00faltimo, deben ser enviados a sus guarniciones, y habi\u00e9ndose hecho el recuento por mandato de su majestad, no se han encontrado m\u00e1s que 360, y han sido dis\u00adtribuidos en las plazas fronterizas, pagando por ellos ocho soles por d\u00eda y provisto para su viaje, los dem\u00e1s tienen las plazas de oblatos o perciben pensiones suficientes.<\/p>\n<p>Los pobres vergonzantes no est\u00e1n comprendidos en \u00e9stos, dej\u00e1ndolos a la ayuda de las limosnas de las parroquias.<\/p>\n<p>Los campesinos recibir\u00e1n la limosna de paso y la caridad espiritual. Se ha decidido lo que se har\u00e1 con ellos.<\/p>\n<p>Los mendigos casados no ser\u00e1n encerrados por respeto debido al sacra\u00admento y por los inconvenientes previstos que se seguir\u00edan de ello. Sin em-<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 439<\/em><\/p>\n<p>bargo se les quitar\u00e1n los hijos, y se proveer\u00e1 a lo que les falta para su subsistencia, si no tienen suficiente con lo que ganen con su trabajo, pero se les prohibir\u00e1 mendigar, y al mismo tiempo se proveer\u00e1 a sus necesidades espirituales, es lo que se llama la limosna en <em>el <\/em>hospital de Lyon y que se practica perfectamente en Rouen.<\/p>\n<p>No quedar\u00e1n m\u00e1s que los domiciliados en la ciudad y en los arrabales desde hace tres meses, seis semanas, un mes, ocho d\u00edas, que no suman, seg\u00fan las requisiciones hechas hace poco por mandato de la polic\u00eda, m\u00e1s de 3.500 personas, entre los cuales hay varios, seg\u00fan la relaci\u00f3n, que son capaces de ganarse la vida, y 1.500 \u00f3 1.600 en el hospital de la Piti\u00e9 y edificios que dependen de este hospital. El total, seg\u00fan estimaci\u00f3n y c\u00e1lculo de personas muy inteligentes, no puede sumar m\u00e1s de 5.000, despu\u00e9s de la elecci\u00f3n y discernimiento que se habr\u00e1 hecho.<\/p>\n<p>De esta cifra se piensa que no habr\u00e1 100 hombres, con posibilidad de trabajar, que quieran ser encerrados, prefiriendo huir o someterse al trabajo que soportar la reclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el resultado de los censos, no se encuentran m\u00e1s de 400 \u00f3 500 in\u00adv\u00e1lidos o lisiados.<\/p>\n<p>Matrimonios de pobres mendigos, es decir, marido, mujer e hijos, hay, por lo menos 300 \u00f3 400.<\/p>\n<p>Viudas y mujeres abandonadas por sus maridos, hay unas 400 a lo m\u00e1s 500.<\/p>\n<p>Muchachas mayores, entre 200 y 300.<\/p>\n<p>Todos los dem\u00e1s, que suman unos 3.000, m\u00e1s o menos, son ni\u00f1os peque\u00ad\u00f1os o muchachas de quince a diecis\u00e9is a\u00f1os o menos, que ser\u00e1n la bendici\u00f3n del hospital, a quienes se educar\u00e1 en el temor de Dios, se les ense\u00f1ar\u00e1 a ganarse la vida y de esta manera se cortar\u00e1 la ra\u00edz de la mendicidad.<\/p>\n<p>Los enfermos de enfermedad formada ser\u00e1n enviados al H8tel-Dieu, ex\u00adceptuados los oficiales y dom\u00e9sticos de la casa y los del sexo (femenino) que no han estado en el desorden, para quienes habr\u00e1 una enfermer\u00eda, lo mismo que para los enfermos o convalecientes.<\/p>\n<p>Los padres misioneros de Saint-Lazare, cuya gracia es suficientemente conocida, han sido nombrados, bajo la autoridad de monse\u00f1or el arzobispo de Par\u00eds, para ocuparse de lo espiritual, y, las Hijas de la Comunidad de la se\u00f1orita Le Gras, cuya excelente actuaci\u00f3n es tambi\u00e9n conocida, han sido aceptadas para el servicio del sexo (femenino). Los locales dados por el Rey son suficientes para acoger hasta 5.000 pobres y m\u00e1s, si fuese necesario, y para emplearlos en los trabajos y manufacturas, seg\u00fan los presupuestos que se han hecho.<\/p>\n<p>Todas las normas de actuaci\u00f3n de la polic\u00eda y de la orientaci\u00f3n de la econom\u00eda de dentro y de fuera han sido previstas, por quienes trabajan en esta obra, y se puede decir que todos los d\u00edas lo experimentan a trav\u00e9s de la direcci\u00f3n de la casa de la Piti\u00e9, que sirve de experiencia para la realiza-<\/p>\n<p><em>440 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>ci\u00f3n del Hospital General, el cual parecer\u00e1 m\u00e1s la extensi\u00f3n del primer proyecto, que una obra nueva.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed, someramente, el compendio y explicaci\u00f3n de este gran pro\u00adyecto que tiene a todo el mundo anhelante, y que los prudentes del siglo consideran todav\u00eda, por \u00e9l momento, m\u00e1s corno un plan de imaginaci\u00f3n, que como una realidad s\u00f3lida, por este defecto de aplicaci\u00f3n y de perseverancia tan necesario a las obras de la gracia y a la actuaci\u00f3n de la polic\u00eda.<\/p>\n<p>No queda m\u00e1s que organizar los fondos del primer establecimiento y de la subsistencia y hacerlos posibles, es decir, una parte fundada en la pru\u00addencia humana y otra en la providencia.<\/p>\n<p>Para el funcionamiento del establecimiento se requieren cinco elementos, igualmente necesarios, a saber:<\/p>\n<p>1.\u00b0 Refectorios.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Muebles y utensilios.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Talleres y manufacturas.<\/p>\n<p>4.\u00b0 Gastos de la actual reclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Primeras provisiones requeridas para la subsistencia de sanos y en\u00adfermos, al menos para seis meses, a partir del d\u00eda de la reclusi\u00f3n, que sirvan de regla a la subsistencia ordinaria, sucesiva y perpetua de todos los pobres mendigos.<\/p>\n<p>Se requiere examinar todos estos elementos, para conocer el gasto exacto y despu\u00e9s establecer los fondos seguros o probables, a fin que cada uno est\u00e9 satisfecho, y que el p\u00fablico est\u00e9 tambi\u00e9n \u2022persuadido, como los directores y muchas buenas almas y personas de inteligencia, de la probabilidad de la obra.<\/p>\n<p>1.\u00b0 Los refectorios. Despu\u00e9s de varias sesiones, procesos verbales y pre\u00adsupuestos, se ha decidido, para los edificios y locales de Bic\u00e9tre y la Salp\u00e9tri\u00e9re, la suma de 48.000 libras, con la condici\u00f3n expresa de dejar los locales en estado de acoger a los pobres el quince de abril, con p\u00e9rdida de 6.000 libras, si no lo est\u00e1n, cosa que ser\u00e1 juzgada por los directores, sin comprender la construcci\u00f3n de dos capillas que, haciendo lo estrictamente necesario, costar\u00e1n 2.000 libras; la conducci\u00f3n de aguas para restablecer la fuente de Bic\u00e9tre, los pozos, y reservas de La Salp\u00e9tri\u00e9re subir\u00e1, por lo menos, a 6.000 libras. Por el momento hay 200 obreros, a quienes se les puede ver trabajar, si se quiere tomarse la molestia de ir a estos lugares. En total sesenta y cuatro mil libras (64.000 libras).<\/p>\n<p>2.\u00b0 Los muebles y utensilios cuestan m\u00e1s: es menester comenzar por las camas, que se ha juzgado reducir a 1.500; a dos \u2022personas en cada cama, son suficientes para 3.000 pobres. La casa de la Piti\u00e9 y sus anejos poseen para 1.500, aunque algunas tienen alg\u00fan desperfecto. Adem\u00e1s hay catres de madera y jergones, dados por las Damas, los que se esperan de la caridad p\u00fablica, y por otra parte se suplir\u00e1 con lo que puedan aportar los pobres mendigos, dado que entre el n\u00famero total e indefinido de pobres, hay algu-<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 441<\/em><\/p>\n<p>nos que pueden contribuir. Se ha tenido en cuenta todo lo referente a la madera de camas y mantas, y deben estar entregadas para el 15 de abril.<\/p>\n<p>Cada cama de madera de encina con jerg\u00f3n, paja, almohada, s\u00e1banas y manta, cuesta unas cuarenta libras. Se ha elegido lo mejor, por ser m\u00e1s conveniente para el buen servicio y duraci\u00f3n en los hospitales. Todo costar\u00e1 unas sesenta mil libras (60.000 libras).<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s 500 pares de s\u00e1banas para las 1.500 camas, utilizables mien\u00adtras las otras se env\u00edan a lavar. El precio es de diez francos el par, lo que har\u00e1 cinco mil libras (5.000 libras).<\/p>\n<p>Tela, por lo menos, para seis mil camisas, dos para cada pobre, a raz\u00f3n de cuarenta soles cada una, teniendo en cuenta las de los mayores y las de los peque\u00f1os, lo que har\u00e1 doce mil libras (12.000 libras).<\/p>\n<p>Para la ropa de las sacrist\u00edas, por lo menos cuatro mil libras (4.000 libras).<\/p>\n<p>Para uniformes de oficiales y dom\u00e9sticos, ropa acomodada para las se\u00ad\u00f1oras y enfermer\u00edas, se juzga que ser\u00e1 necesario unas cincuenta mil libras de tela, de la que ya se ha comprado la mitad, y se ha repartido en las asam\u00adbleas de las parroquias y en las Caridades de las Damas y en las familias piadosas, quienes las devuelven aumentadas por una santa emulaci\u00f3n, do\u00adblando y triplicando el n\u00famero de paquetes que se les han dado. Las mis\u00admas comunidades religiosas piden participar en este empleo caritativo, la necesidad del pr\u00f3jimo es objeto de su preocupaci\u00f3n, como lo es de las per\u00adsonas piadosas, puesto que la ley del evangelio es igual y com\u00fan para todos (50.000 libras).<\/p>\n<p>Los ornamentos y vasos sagrados para las sacrist\u00edas llegar\u00e1n, por lo me\u00adnos, a cuatro mil libras, si la caridad no los suple por otra parte (4.000 li\u00adbras).<\/p>\n<p>Tela gris para vestir a tres mil pobres, a raz\u00f3n de diez libras por cada uno, suman treinta mil libras, y para suplemento de los que ya est\u00e1n en la Piti\u00e9 y sus anejos, a fin de que la caridad iguale a todos, diez mil libras. Todo esto suma cuarenta mil libras (40.000 libras).<\/p>\n<p>La compra de calzado, zuecos, gorros, sombreros, zapatos y otras cosas peque\u00f1as, juzgando que el gasto no puede ser menos de un escudo por uni\u00addad, m\u00e1s el suplemento de los que est\u00e1n en la Piti\u00e9 y sus anejos, el presu\u00adpuesto, sin ser suficiente para satisfacer a todo esto, es de doce mil libras (12.000 libras).<\/p>\n<p>La compra de camas para eclesi\u00e1sticos, oficiales y personal de servicio, con lo requerido para las camas, colchones y todo lo referente a muebles de carpinter\u00eda: mesas, armarios, sillas, bancos, arcas para los refectorios, dormitorios, celdas, se piensa que sumar\u00e1 seis mil libras (6.000 libras).<\/p>\n<p>Productos farmac\u00e9uticos para la enfermer\u00eda, si no se proveen por la ca\u00adridad, tanto frascos y utensilios como drogas y remedios, por lo menos cua\u00adtro mil libras (4.000 libras).<\/p>\n<p>En total doscientas veintinueve mil libras, y aunque se quisiera reducir<\/p>\n<p><em>442 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p><em>al <\/em>m\u00e1ximo, para dar un n\u00famero exacto, sumar\u00edan exactamente doscientas mil libras. Y esto contando solamente con tres mil pobres, si se a\u00f1adieran quinientos m\u00e1s, se estima que ser\u00edan necesarias, al menos, doscientas cin\u00adcuenta mil libras, para poder satisfacer las necesidades m\u00e1s urgentes. No obstante se estimar\u00e1 solamente doscientas mil libras (200.000 libras).<\/p>\n<p>3.\u00b0 Para talleres y manufacturas. Quienes conocen, lo que puede costar, juzgar\u00e1n f\u00e1cilmente que no ser\u00e1 menos de quince o veinte mil libras, por\u00adque se requiere \u2022proveer de telas para comenzar a trabajar, y que debe estar preparado para el primer d\u00eda de la reclusi\u00f3n, a fin de que los pobres no est\u00e9n sin hacer nada, lo que arruinar\u00eda toda la econom\u00eda de la obra (20.000 libras).<\/p>\n<p>Y porque al comienzo no se les puede formar en trabajar en manufactu\u00adras dif\u00edciles, se ha pensado emplearlos en manufacturas f\u00e1ciles y acomoda\u00addas a toda edad, sexo y condici\u00f3n, incluso para los lisiados, sea cual sea el mal del que sufren, como:<\/p>\n<p>cardar hacer cordones de sombreros guantes de lana<\/p>\n<p>hilar cinturones botones<\/p>\n<p>torcer bonetes alfileres<\/p>\n<p>retorcer camisolas lazos<\/p>\n<p>tejer medias cuerdas<\/p>\n<p>Y todas las manufacturas de remedios, drogas, tintes, que contribuir\u00e1n mucho con el tiempo, al sostenimiento de los pobres. Los m\u00e1s fuertes de los dos sexos estar\u00e1n empleados en trasladar tierra, hacer cemento, partir le\u00f1a, lavar, y otros trabajos pesados, cada uno seg\u00fan su capacidad y fuerza. Ya hay varias proposiciones de trabajos, que se examinan todos los d\u00edas para emplearlos en ellos.<\/p>\n<p>4.\u00b0 La actual reclusi\u00f3n supondr\u00e1 mayor gasto a causa del n\u00famero de arqueros que se necesitar\u00e1n todos los d\u00edas para la b\u00fasqueda de los pobres, al menos durante seis meses, y de los oficiales de \u2022polic\u00eda para autorizarlo y para que ellos mismos concurran:<\/p>\n<ol>\n<li>a la captura de mendigos;<\/li>\n<li>a la conducci\u00f3n a las prisiones y a los lugares de dep\u00f3sito;<\/li>\n<li>a la reclusi\u00f3n en los edificios del hospital;<\/li>\n<li>a la visita de las casas de quienes los acogen y que reciben un be\u00adneficio y fomentan ellos mismos la mendicidad;<\/li>\n<li>al descubrimiento y aportaci\u00f3n de camas;<\/li>\n<li>a las guardias en la entrada de las puertas de la ciudad y para evitar que se retiren a los pueblos pr\u00f3ximos;<\/li>\n<li>a la vigilancia de las personas de paso;<\/li>\n<li>a descubrir a quienes por una falsa compasi\u00f3n contravendr\u00edan el edicto;<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 443<\/em><\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li>contra las rebeliones de los pobres, vagabundos, soldados y personas mal intencionadas;<\/li>\n<li>y en general a todos los acontecimientos fortuitos que no han po\u00addido ser previstos en esta ejecuci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<p>5\u00b0 El coste para hacer subsistir a tres mil pobres, durante seis meses, que es necesario tener en cuenta desde el primer d\u00eda, no puede ser inferior al de 100 francos al a\u00f1o por persona, puesto que su alimento tiene que ser muy razonable: libra y media por d\u00eda de pan de trigo y carne suficiente con potaje; vino para los convalecientes y, si es posible, cerveza para quienes trabajan y dan buen ejemplo, lo que vendr\u00eda <em>a <\/em>costar ciento cincuenta mil libras para los seis meses. Las cien mil libras de renta de la Piti\u00e9 se gastan totalmente con los pobres que est\u00e1n en casa, ya que son entre 1.200 y 1.500. Esto supondr\u00eda de gasto (150.000 libras).<\/p>\n<p>Gasto total de este primer establecimiento: cuatrocientas mil libras. No se arriesgar\u00eda mucho, si se afirmara que puede ser de cuatrocientas cincuen\u00adta mil libras para cinco mil pobres, comprendidos en ellos los de la Pit\u00ed\u00e9 y anejos y suponer que, para la subsistencia ordinaria y continua de la obra, se requiere, al menos, cuatrocientas cincuenta mil libras por a\u00f1o, compren\u00addidas en ellas las cien mil libras de la renta de la Piti\u00e9. Porque es necesario a\u00f1adir la paga de los oficiales, ec\u00f3nomos, ayudantes de la econom\u00eda, con\u00adserjes, porteros, cocineros, maestros y maestras de escuela, oficiales de ofi\u00adcios, maestros de manufacturas, arqueros y sirvientes, trabajos para mante\u00adnimiento de los edificios, p\u00e9rdida y desgaste de muebles y de ropa y otros gastos, lo que se puede juzgar que costar\u00e1, al menos, cincuenta mil libras, que se deben a\u00f1adir a las cuatrocientas mil libras antedichas.<\/p>\n<p>Para hacer frente a todos estos gastos tan grandes y costosos, dada la miseria e indigencia de los tiempos actuales, se\u00f1alamos los fondos de re\u00adserva que la providencia ha preparado, de los cuales se informa sencilla\u00admente al p\u00fablico, para gloria de Dios, y a fin de excitar a los corazones a aumentar los fondos y llegar a la medida requerida para gasto tan justo:<\/p>\n<ol>\n<li>Las Damas (de la Caridad), que han colaborado tan ben\u00e9volamente en las necesidades de Picard\u00eda y de Champa\u00f1a, y que son las primeras pro\u00admotoras de esta obra, han dado para ella cincuenta mil escudos, repartidos de la manera siguiente: c\u00eden mil libras para la subsistencia, por contratos bien constituidos, bajo el nombre de una persona piadosa, de la cual se han servido para no aparecer en nada; diecis\u00e9is mil libras para madera de camas, doce mil libras para tela, todo esto en moneda corriente y diez mil libras para madera de camas, ropa, mantas y utensilios.<\/li>\n<li>Treinta mil libras dadas por el Rey, de las cuales ya se ha recibido una parte y asegurado la otra, dado el celo y la generosidad de los encarga\u00addos de administrar sus finanzas.<\/li>\n<li>Diez mil libras dadas por la Reina, que se esperan recibir de un<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>444 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>d\u00eda a otro, dado el celo de quienes tienen la direcci\u00f3n de la administraci\u00f3n de sus finanzas.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>De diez a doce mil libras de renta y treinta mil libras en moneda corriente, dadas por personas de condici\u00f3n, cuya modestia impide que se mencionen los nombres, consider\u00e1ndose satisfechas de que sean inscritos sus nombres en el libro de la vida.<\/li>\n<li>El legado de todos los bienes de uno de los directores, cuya me\u00admoria es una bendici\u00f3n, que se <em>ha <\/em>consumido en el trabajo del almac\u00e9n caritativo e ilustre, requerido por las miserias producidas en estos \u00faltimos tiempos, y ha consumido felizmente su vida en el servicio de los pobres, para hacerlos herederos de un bien, del cual no se hab\u00eda reservado m\u00e1s que la simple distribuci\u00f3n. Este legado puede sumar treinta mil libras.<\/li>\n<li>Y la lista caritativa, c\u00e9lebre ya en Par\u00eds, y firmada por m\u00e1s de ochenta personas de condici\u00f3n, contribuyendo cada uno con mil libras para esta obra, y que es un fondo constante.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Todo esto puede sumar doscientas mil libras de fondos ciertos.<\/p>\n<p>Quedan todov\u00eda otras doscientas mil libras, que hay que encontrar en los almacenes de la providencia, y que nunca falta para los que obran en su nombre y buscan estos fondos de reserva para el sostenimiento de los miembros de Jesucristo.<\/p>\n<p>Estos llegan d\u00eda tras d\u00eda y de sesi\u00f3n en sesi\u00f3n: los directores tienen la alegr\u00eda de ver que su fe aumenta por la experiencia, que no parece ser peque\u00ad\u00f1a, porque se manifiesta sensiblemente.<\/p>\n<p>Dios los une contra la envidia del demonio y de los prudentes del siglo. No tienen m\u00e1s que una \u00fanica visi\u00f3n para honrarle y un fin com\u00fan para aliviar a tantas personas, de quienes se puede decir, que han sido m\u00e1s bien consideradas como miembros in\u00fatiles del estado, que como verdaderos miem\u00adbros de Jesucristo.<\/p>\n<p>Ya se ha trabajado en su santificaci\u00f3n: los padres Misioneros de Saint-Lazare, destinados a su servicio, y cuarenta eclesi\u00e1sticos, han trabajado hasta agotarse durante un mes, y han conseguido frutos que sobrepasan toda previsi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los corazones comienzan ya a ser d\u00f3ciles, los esp\u00edritus se forman en la disciplina, y este refugio, c\u00e9lebre por su desorden, comienza a soportar la regla y a recibir buenas influencias.<\/p>\n<p>Se comienzan a proyectar los primeros elementos de esta gran obra. Aqu\u00ed se hace el discernimiento de las personas, de las diferentes situaciones y condiciones y en los otros departamentos, dependientes de la obra, se hace con respecto a las buenas muchachas que han sido educadas en la inocencia: de lo que la gracia produce en unos por dl movimiento del amor y en los otros por la penitencia.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 comportamiento y aplicaci\u00f3n de esp\u00edritu se requieren para los que trabajan en esta obra? \u00bfQu\u00e9 gracia preventiva para ser eficaz en ella y qu\u00e9<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 445<\/em><\/p>\n<p>fidelidad para reali7arla dignamente? \u00a1Cu\u00e1ntos dormitorios, departamentos, habitaciones y celdas para las mujeres!:<\/p>\n<p>Abandonadas de sus maridos, nodrizas de sus hijos o de los de otras, en cinta, pero d\u00e9biles, en estado de matrimonio o en el desorden. P\u00fablicas,<\/p>\n<p>de la calle y desdichadas. Inv\u00e1lidas, ciegas, enfermas, incurables, lisiadas, llenas de heridas, enfermas a causa del hambre, leprosas, idiotas, locas, in\u00adcorregibles, ciegas.<\/p>\n<p>Muchachas mayores y peque\u00f1as de buenas costumbres, y ni\u00f1as de pe\u00adcho. Otras que han vivido en el desorden por costumbre o por desgracia. Las forzadas y las voluntarias.<\/p>\n<p>El cuidado de los superiores, de las maestras de dormitorios, de escuela, de obreros, porteros del interior y del exterior y otras cosas necesarias para la direcci\u00f3n de la obra.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 grande es la mies para la caridad de las Damas que trabajan en la santificaci\u00f3n de tantas almas!<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay otra mayor para todas las personas de virtud, que quieran ocuparse de los hombres y de los ni\u00f1os, para quienes se requiere hacer tantos departamentos, dada su petulancia e insolencia. Los mendigos, hom\u00adbres y mujeres, son objeto de la caridad del hospital general y de los cuida\u00addos de los directores.<\/p>\n<p>Este resumen de tanta diversidad de empleos producir\u00e1, sin dificultad, alg\u00fan efecto sensible en las almas buenas, para emprender y mantener tan laudable designio, tanto por su celo, como por sus ayudas caritativas, y cooperar a crear el fondo que falta de doscientas mil libras, para el primer establecimiento y comienzo de la subsistencia.<\/p>\n<p>Referente a la subsistencia ordinaria, para los primeros a\u00f1os, est\u00e1 fun\u00addada totalmente en la providencia, dado que las donaciones del Rey y las manufacturas no podr\u00e1n sostener el hospital antes de cinco o seis a\u00f1os, ni alcanzar m\u00e1s del tercio de los gastos.<\/p>\n<p>Se ha puesto toda esperanza en la solicitud de la caridad y en el celo de los se\u00f1ores p\u00e1rrocos, que son los primeros padres de los pobres, y por cuyo medio debe extenderse no solamente lo referente a lo espiritual sino tambi\u00e9n a lo temporal.<\/p>\n<p>Por su mediaci\u00f3n se esperan las contribuciones caritativas de las parro\u00adquias, de las que no se quiere tener conocimiento m\u00e1s que por su informa\u00adci\u00f3n y no recibirlas m\u00e1s que de sus manos.<\/p>\n<p>No se pide m\u00e1s que los dos tercios de lo que cada uno acostumbra a dar a los pobres durante el a\u00f1o, es m\u00e1s de lo que se necesita para el sosteni\u00admiento del hospital. El otro tercio ser\u00e1 reservado para los pobres vergon\u00adzantes o para obras p\u00edas.<\/p>\n<p>Que todos se\u00f1alen a su p\u00e1rroco lo que desean dar por mes, qui\u00e9n m\u00e1s, qui\u00e9n menos, seg\u00fan su voluntad y la iniciativa que Dios le inspire: todo es bueno, hasta los dos denarios de la viuda del evangelio. Con ello habr\u00e1<\/p>\n<p><em>446 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>lo suficiente para hacer subsistir la obra, teniendo en cuenta los beneficios eventuales: como donaciones, testamentos, cepillos, colectas, beneficios, de\u00adrechos y exenciones concedidos por el edicto. Solamente uno de los p\u00e1rro\u00adcos, que ya ha testimoniado p\u00fablicamente su celo, asegura veinte mil libras por a\u00f1o en su parroquia. \u00bfQu\u00e9 no se puede esperar, en proporci\u00f3n, m\u00e1s o menos, de las dem\u00e1s parroquias, seg\u00fan su extensi\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda poder contribuir a esta obra, y ver su caridad tan juiciosa\u00admente empleada, que hasta un escudo, un sol solamente, incluso un denario, se extienda, como la sangre por las venas, para la subsistencia de cinco o seis mil personas!<\/p>\n<p>\u00a1Y adem\u00e1s que este mismo denario impida millones de pecados mortales de toda especie inimaginable y procure bienes m\u00e1s all\u00e1 de toda estima, puesto que es por la eternidad!<\/p>\n<p>Se conocen demasiado estos des\u00f3rdenes: se encuentran a nuestras puer\u00adtas y ante nuestros ojos y por el momento sin remedio, a causa de nuestra indiferencia y debilidad.<\/p>\n<p>\u00bfSe puede, pero se debe, suportar que haya personas que se comporten como paganos en el cristianismo, que vivan continuamente en adulterio, en concubinato, o en promiscuidad y comunidad de sexo?<\/p>\n<p>\u00bfQue no hayan recibido el bautismo ni tengan ninguna participaci\u00f3n en los sacramentos, que beban la abominaci\u00f3n con la leche, tengan el hurto por costumbre y la impiedad por naturaleza?<\/p>\n<p>\u00bfQue hagan comercio con los pobres ni\u00f1os y cometan con estas almas inocentes violencias y contorsiones para excitar la compasi\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9\u00adbiles y doblegar la dureza de los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>Todos estos cr\u00edmenes se cometen a las puertas de las iglesias, donde no<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"251\">aparecen m\u00e1s que para proferir blasfemias y no para dar esc\u00e1ndalos. Unos no se han confesado a\u00f1os, otros han perdido la memoria de ello y casi a hacerlo, de tal manera est\u00e1n oscurecidos en sus sus des\u00f3rdenes.Los magistrados de la polic\u00eda han descubierto,<\/td>\n<td width=\"133\">entran en ellas m\u00e1s que desde los doce o quince todos no pueden decidirse tinieblas y consumidos enhace poco, que entre ellos<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>hay promiscuidad de sexo, desde que tienen cinco o seis a\u00f1os, pensamiento que horroriza, al mismo tiempo que es motivo suficiente para incitar a las almas, que viven en el temor de Dios, a sostener esta obra y as\u00ed suprimir tan gran desorden, puesto que el primer deber del cristiano es impedir que Dios sea ofendido y el primer bien es impedir el mal, y el mal urgente que est\u00e1 ante nuestros ojos, y cuyo conocimiento o connivencia nos hace crimi\u00adnales ante Dios, por no haber hecho lo que depend\u00eda de nosotros. La ayuda al pr\u00f3jimo obliga igualmente a todos y el verdadero pr\u00f3jimo es el que est\u00e1 m\u00e1s cerca y el que nos env\u00eda la providencia.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda atribuir el retraso de la ejecuci\u00f3n de este proyecto a varias causas \u2014debilidad de la polic\u00eda, incapacidad de los administradores, falta<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 447<\/em><\/p>\n<p>de fondos\u2014 o que a causa de las condiciones lamentables de una \u00e9poca per\u00adturbada, no hayan aumentado el mal y la dificultad de los remedios, sin embargo la verdadera causa de estos des\u00f3rdenes (si se penetra m\u00e1s a fondo) es la falta de cooperaci\u00f3n de todos y de cada uno y que el \u00fanico objetivo, que se ha tenido en esta buena obra, ha sido librarse de la inoportunidad de los pobres y el haber actuado en ella solamente por inter\u00e9s de seguridad y por sentimiento de compasi\u00f3n, movimientos de la naturaleza com\u00fan a paganos e infieles, cuando hubiese sido necesario haberse interesado por los verdaderos sentimientos de la religi\u00f3n y por el amor de Jesucristo, consi\u00adderarlos como sus miembros, como nuestros hermanos y como ovejas apar\u00adtadas del reoa\u00f1o por \u00e9l desorden de su conducta y a quienes es necesario traer al redil y darles el pasto espiritual y temporal por una vigilancia caritativa y cristiana, sin otra competencia de rango ni pretensi\u00f3n de inter\u00e9s, que el de la obligaci\u00f3n originada por su situaci\u00f3n y el deber de la exigencia de la caridad.<\/p>\n<p>Todos estos sentimientos, propios del cristianismo, se han difundido poco a poco en los \u00faltimos tiempos y se comienza a convencerse de ellos, por eso, fundados en dichos principios, se han hecho los primeros ensayos de los hospitales y de la reclusi\u00f3n de los pobres, que tan bien han resultado.<\/p>\n<p>Par\u00eds no tiene gran significaci\u00f3n referente al sentido de la providencia, m\u00e1s bien se le juzga fuera de todo modelo, seg\u00fan la prudencia humana, puesto que se le cree sin igual y se dice que subsiste por sus des\u00f3rdenes, pero es hablar naturalmente y no seg\u00fan el fondo del cristianismo.<\/p>\n<p>La experiencia, durante nuestras \u00faltimas desdichas, ha hecho ver clara\u00admente lo contrario, puesto que durante la inmensa miseria p\u00fablica se ha encontrado la abundancia razonable para los pobres, y que el famoso al\u00admac\u00e9n, que la caridad ingeniosa hab\u00eda inventado para ayudar a los desdicha\u00addos, ha estado constantemente lleno y con fondos de reserva suficientes para satisfacer a las necesidades.<\/p>\n<p>Apoyados en la experiencia de tan excelente plan, se puede esperar otro nuevo (almac\u00e9n) de la caridad p\u00fablica, puesto que la necesidad no es me\u00adnos y la gracia es igualmente abundante.<\/p>\n<p>Ya se ha creado el ambiente y se han formado por ellos mismos en algunas parroquias. No se sabe c\u00f3mo se realiza esto, son movimientos del coraz\u00f3n, movimientos imperceptibles de la gracia, suaves y amorosos atrac\u00adtivos para consumirse en esta gran obra.<\/p>\n<p>Se comienza a abrir las bolsas y los guardamuebles, se busca en los cajones, se desalojan los almacenes, cada uno comienza a pensar en lo su\u00adperfluo, que tan mal se gasta. Los escr\u00fapulos razonables aparecen ante los ojos por el mal uso de los bienes, se piensa en la obligaci\u00f3n de las restitu\u00adciones generales, satisfaciendo en beneficio de los pobres.<\/p>\n<p>Y de todas estas santas y caritativas prevenciones, que la bondad de Dios excita en los corazones, se preparan los fondos para la subsistencia del<\/p>\n<p><em>448 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>nospital general y se forma imperceptiblemente un almac\u00e9n general con to\u2022 das las cosas necesarias para su establecimiento.<\/p>\n<p>Y como cada uno puede y quiere contribuir, seg\u00fan la capacidad de su celo y posibilidad, pero se encuentra en la dificultad de hacerlo por no saber lo que pide eI hospital general, se ha juzgado conveniente indicar aqu\u00ed todos los muebles y utensilios que necesitan los pobres, e invitar a todas las al\u00admas buenas, en este tiempo santo, a llevarlos a casa de los se\u00f1ores p\u00e1rrocos, a los almacenes particulares, de los cuales tendr\u00e1n a bien informar en sus sermones, lo mismo que los predicadores en los p\u00falpitos, los superiores en las comunidades, los confesores en los tribunales de la penitencia, y los directores en la direcci\u00f3n; adem\u00e1s de estos lugares se pueden llevar a la casa y hospital de la Piet\u00e9, cerca de Saint-Victor, donde se encuentra el almac\u00e9n general, o a los otros almacenes particulares de los directores.<\/p>\n<p><em>Para la iglesia<\/em><\/p>\n<p>Frontales de altar<\/p>\n<p>Casullas, Estolas<\/p>\n<p>Man\u00edpulos<\/p>\n<p>Albas, Amitos, C\u00edngulos<\/p>\n<p>Corporales, velos para cubrir sa-<\/p>\n<p>grarios<\/p>\n<p>C\u00e1lices y Vinajeras<\/p>\n<p>Custodias, Santos Capones<\/p>\n<p>y Bolsas<\/p>\n<p>Pa\u00f1os de altar<\/p>\n<p>Manteles para los comulgatorios<\/p>\n<p>Roquetes para sacerdotes y para<\/p>\n<p>ni\u00f1os que asisten al coro<\/p>\n<p>Incensarios, calderillos e hisopos<\/p>\n<p>Pilas peque\u00f1as de agua bendita pa-<\/p>\n<p>ra colocar en los dormitorios,<\/p>\n<p>refectorios, enfermer\u00eda y celdas<\/p>\n<p>Candeleros, velas, l\u00e1mparas<\/p>\n<p>Libros de iglesia, antifonarios,<\/p>\n<p>graduales, salterios, procesiona-<\/p>\n<p>les, misales, breviarios, rituale.<\/p>\n<p>y c\u00e1nones<\/p>\n<p>Piedras de altar, reliquias,<\/p>\n<p>cruces, candelabros,<\/p>\n<p>l\u00e1mparas,<\/p>\n<p>sagrarios,<\/p>\n<p>cuadros piadosos, grandes<\/p>\n<p>y peque\u00f1os para los altores,<\/p>\n<p>credencias, oratorios.<\/p>\n<p>Antorchas y faroles<\/p>\n<p>para acompa\u00f1ar al Sant\u00edsimo.<\/p>\n<p>Campanillas, campanas y cuerdas.<\/p>\n<p>Crucifijos de relieve<\/p>\n<p>o de papel<\/p>\n<p>Toda clase estampas<\/p>\n<p>Hojas volantes con instrucciones cristianas que orientan el d\u00eda Toda clase de catecismos<\/p>\n<p>Libros de piedad<\/p>\n<p>Varias vidas de santos,<\/p>\n<p>necesarias para la lectura en los dormitorios y en el trabajo,<\/p>\n<p>Peque\u00f1as cruces para<\/p>\n<p>moribundos y agonizantes.<\/p>\n<p><em>Para los padres misioneros,<br \/>\neclesi\u00e1sticos y maestros<br \/>\nde escuela<\/em><\/p>\n<p>L\u00e1mparas, candelas<\/p>\n<p>papeles, plumas<\/p>\n<p>tinta, escritorios.<\/p>\n<p>Tijeras, cortaplumas,<\/p>\n<p>cera de Espa\u00f1a, estuches.<\/p>\n<p>Bonetes, sombreros, h\u00e1bitos,<\/p>\n<p>sotanas, abrigos largos ajustados<\/p>\n<p>al cuerpo, batas de casa, zapa-<\/p>\n<p>tos.<\/p>\n<p>Toda clase de ropa blanca.<\/p>\n<p>Libros para estudio de los<\/p>\n<p>eclesi\u00e1sticos e instrucciones<\/p>\n<p>de los pobres<\/p>\n<p><em>Para los enfermos<\/em><\/p>\n<p>Toda clase de drorlas:<\/p>\n<p>seri\u00e9, caf\u00e9, jarabes, regaliz,<\/p>\n<p>conservas, ung\u00fcentos, polvos<\/p>\n<p>Ciruelas, pasas, mermeladas<\/p>\n<p>fiel, lenitivos,<\/p>\n<p>paleta, lanceta, navajas de afei-<\/p>\n<p>tar<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 449<\/em><\/p>\n<p>jeringas,<\/p>\n<p>estudies<\/p>\n<p>Pesos, pesas,<\/p>\n<p>Papel para borrador<\/p>\n<p>Az\u00facar, naranjas, limones<\/p>\n<p>Y en general todo lo que se nece-<\/p>\n<p>sita en una enfermer\u00eda v botica<\/p>\n<p>S\u00e1banas, toallas<\/p>\n<p>Camisas de hombres, de mujeres y<\/p>\n<p>de ni\u00f1os<\/p>\n<p>Colchones<\/p>\n<p>Vendas para los lisiados y heridos<\/p>\n<p>y otras cosas necesarias nara las<\/p>\n<p>necesidades de los enfermos y<\/p>\n<p>convalecientes.<\/p>\n<p>Ropa blanca y sudarios para amor-<\/p>\n<p>tajar a los muertos.<\/p>\n<p><em>Ropa blanca<\/em><\/p>\n<p>S\u00e1banas, jergones, almohadas. Camisas de hombres, de mujeres de ni\u00f1os de los dos sexos Cuellos cerrados y pa\u00f1uelos para mujeres y muchachas<\/p>\n<p>Batas de casa<\/p>\n<p>Vendas para los ni\u00f1os de pecho.<\/p>\n<p><em>Cosas diversas<\/em><\/p>\n<p>Colchas<\/p>\n<p>Ropa blanca usada para enfermos<\/p>\n<p>y heridos<\/p>\n<p>Mantas, gorros, calzado<\/p>\n<p>H\u00e1bitos viejos<\/p>\n<p>Casacas ajustadas al cuerpo<\/p>\n<p>Abrigos<\/p>\n<p>Guarda-ropas, delantales<\/p>\n<p>cors\u00e9s, sombreros, zapatos,<\/p>\n<p>zuecos, de los que se necesitad,<\/p>\n<p>dos o tres mil pares<\/p>\n<p>Mantillas, pa\u00f1ales y otras cosas ne-<\/p>\n<p>cesarias para ni\u00f1os<\/p>\n<p>Leznas, lancetas, cintos,<\/p>\n<p>hilo, seda, alfileres, agujas<\/p>\n<p>dedales<\/p>\n<p>M\u00e1s de tres mil peines<\/p>\n<p>Sacos, alforjas<\/p>\n<p>Cuerdas, ruecas, soga, lana.<\/p>\n<p><em>Muebles de dormitorios, de habitaciones y de celdas<\/em><\/p>\n<p>Madera para camas,<\/p>\n<p>catres de cama<\/p>\n<p>Mesas, mesillas, armarios,<\/p>\n<p>arcas, arquetas, cajas<br \/>\nEscaleras peque\u00f1as,<\/p>\n<p>sillas de paja,<\/p>\n<p>L\u00e1mpa\u00f1as, linternas,<br \/>\nbraseros, calentadores<\/p>\n<p>hornillos, parrillas, chapas<\/p>\n<p>Fuentes, platos, calderas, tazones, cucharas, saleros, pucheros, <strong>cuchillos.<\/strong><\/p>\n<p><em>Objetos de cocina y comunes<\/em><\/p>\n<p>Le\u00f1a, carb\u00f3n, vino, cerveza Marmitas grandes y peque\u00f1as Pucheros, calderas, sartenes Platos, cucharas<\/p>\n<p>Candeleros, l\u00e1mparas, linternas Hocinos, hachas, sierras, clavos Martillos, goznes, cerraduras Referente a las manufacturas:<\/p>\n<p>toda clase de obradores y talle-<\/p>\n<p>res,<\/p>\n<p>utensilios e instrumentos y ele\u00admentos requeridos en las manu\u00adfacturas.<\/p>\n<p><em>Recursos para facilitar<br \/>\nlos env\u00edos, enumerados<br \/>\nm\u00e1s arriba<\/em><\/p>\n<p>Ornamentos viejos de sacrist\u00eda o de capillas dom\u00e9sticas<\/p>\n<p>Tapicer\u00edas de cuero dorado para frontales de altar<\/p>\n<p>Cortinas para paramentos<\/p>\n<p>Piezas de tapicer\u00eda para cubrir los altares<\/p>\n<p>Vestidos de se\u00f1oras, para casullas y frontales de altar.<\/p>\n<p>Tapicer\u00eda y mantos de duelo, para los frontales de altar y para h\u00e1bitos de sacerdotes<\/p>\n<p>Colgaduras de luto para casullas Pa\u00f1uelos finos para corporales S\u00e1banas finas, no usadas o en buen<\/p>\n<p>estado, para manteles de altar Vestidos de palacio, abrigos largos<\/p>\n<p>y sotanas para eclesi\u00e1sticos y<\/p>\n<p>maestros de escuela<\/p>\n<p>Toda clase de h\u00e1bitos viejos y nue\u00advos para oficiales y dom\u00e9sticos<\/p>\n<p><em>450 Ap\u00e9ndices<\/em><\/p>\n<p>Espadas, fusiles, picos de hierro, correas de fusil y de espadas, mosquetones, alabardas, p\u00f3lvora y otras armas, para los sub-ofi\u00adciales de caballer\u00eda, arqueros, ujieres, alguaciles y defensa del interior porque habr\u00e1 que estar siempre en guardia<\/p>\n<p>Embalajes de env\u00edos de aduanas, de grandes almacenes, y comer\u00adcios para jergones, sudarios, sa\u00adcos y otras necesidades.<\/p>\n<p>Piezas viejas de tapicer\u00eda para man\u00adtas.<\/p>\n<p>Carros, carretas, caballos, mulos Instrumentos para remover la tie-<\/p>\n<p>rra, trasladarla y para otros tra-<\/p>\n<p>bajos necesarios<\/p>\n<p>Hierba seca, avena, y paja para jergones y alimento de los ani\u00admales.<\/p>\n<p>Muebles viejos: guarda-ropas guardamuebles que tienen las personas de condici\u00f3n<\/p>\n<p>Restos de grandes almacenes<\/p>\n<p>Utensilios e instrumentos necesarios para diversos oficios<\/p>\n<p>Pero sobre todo, lo superfluo de los ricos, las reservas de trigo, harina, tocino, guisantes, alubias, legumbres y frutos, que la abundancia de Par\u00eds ha hecho almacenar en las casas de las personas de condici\u00f3n<\/p>\n<p>Y a\u00fan con mayor justicia, las restituciones que se tienen que hacer por justicia y obliga\u00adci\u00f3n en un tiempo donde hay tanto que hacer,<\/p>\n<p>y que no pueden ser m\u00e1s leg\u00edti\u00admamente<\/p>\n<p>hechas que en favor de los po\u00adbres en general, cuando no se puede determinar a qui\u00e9n hay que hacerlas en particular.<\/p>\n<p>Todas estas circunstancias y afirmaciones diversas, parecen ser suficien\u00adtes, por el momento, para convencer el razonamiento de los incr\u00e9dulos y para informar al p\u00fablico del plan del hospital general y de las buenas y grandes disposiciones que hay para su realizaci\u00f3n. Se espera que, en otro trabajo y en un estudio m\u00e1s amplio, para satisfacci\u00f3n del p\u00fablico y con\u00adsuelo de las almas buenas, se ampl\u00ede este mismo proyecto por toda Francia y se haga conocer al p\u00fablico la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la mendicidad, que es una de las reflexiones m\u00e1s importantes de la disciplina policial de un es\u00adtado, es decir:<\/p>\n<p>1.\u00b0 Lo que se ha hecho a trav\u00e9s de los tiempos, y en el siglo pasado, para impedir la mendicidad.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Causas por las que no se ha podido proveer hasta el presente.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Cu\u00e1les han sido las actuaciones de la providencia, para preparar este gran proyecto del hospital general y llevarlo a su perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los se\u00f1ores p\u00e1rrocos tendr\u00e1n a bien dar a conocer por todas partes la bondad de esta obra, ser los promotores, los padres y apoyos, animar a las almas buenas a sostenerla, invitar a ello a las corporaciones caritativas, par\u00adticipar en ellas personalmente y por medio de sus vicarios, difundir la pa\u00adlabra del evangelio, a fin de que los miembros de nuestro Se\u00f1or sean ali\u00admentados con el pan que da la vida y justificar la santa divisa que su bon\u00addad ha inspirado al hospital general: <em>Pauperes evangelszantur.<\/em><\/p>\n<p>El almac\u00e9n general estar\u00e1 en la casa y hospital de la Piti\u00e9, cerca de Saint-Victor, pero como podr\u00eda ser inc\u00f3modo para muchos, a causa de su<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices 451<\/em><\/p>\n<p>lejan\u00eda, los se\u00f1ores p\u00e1rrocos han juzgado conveniente que se dirijan a ellos para los almacenes particulares que establecer\u00e1n en sus parroquias.<\/p>\n<p>Y para facilitar a\u00fan m\u00e1s las limosnas caritativas, los directores se han repartido por diferentes barrios de la ciudad y de los arrabales para recibir\u00adlas en sus casas, encarg\u00e1ndose de enviarlas al almac\u00e9n general, a saber:<\/p>\n<p>Para el Faux-bourg Saint-Germain,<\/p>\n<p>Se\u00f1or Leschassier, cerca del (Hospital) de la Caridad.<\/p>\n<p>Se\u00f1or du Plessis, cerca de los Carmelitas Descalzos.<\/p>\n<p>Para todo el barrio de la Universidad,<\/p>\n<p>Faux-bourg Saint-Jacques y Saint-Michel,<\/p>\n<p>Se\u00f1ores Gramoisy y Vitr\u00e9, calle Saint-Jacques.<\/p>\n<p>Para los Faux-bourgs Saint-Marcel y Saint-Victor,<\/p>\n<p>Hospital de la Piti\u00e9, donde se encuentra el almac\u00e9n general.<\/p>\n<p>Para la Cit\u00e9 y de Palais,<\/p>\n<p>Se\u00f1or l&#8217;Hoste, cerca de Saint-Landry, y<\/p>\n<p>Se\u00f1or Patin, en March\u00e9 Neuf.<\/p>\n<p>Para el barrio de la calle Saint-Antoine,<\/p>\n<p>Faux-bourg y parroquia de Saint-Paul,<\/p>\n<p>Se\u00f1or Colard, calle des Lardins.<\/p>\n<p>Para la GrIve, Cimeti\u00e9re Saint-Jean, Saint-Merry,<\/p>\n<p>Saint-Jacques de la Boucherie y Saint-Gervais,<\/p>\n<p>Se\u00f1or de Gomont Ghevannes, calle des Asris y<\/p>\n<p>Se\u00f1or Barbier, en la Pierre au lait.<\/p>\n<p>Para l&#8217;Ee Notre-Dame,<\/p>\n<p>Se\u00f1or Gamont, cerca del Palacio de Jeu de Paume.<\/p>\n<p>Para la calle Saint-Denis, Saint-Martin,<\/p>\n<p>barrio del Temple, Faux-bourg Montmartre,<\/p>\n<p>Saint-Denis y Saint-Martin,<\/p>\n<p>Se\u00f1or Longeois, calle Du Jour y<\/p>\n<p>Se\u00f1or Mailler, calle des Prouvelles.<\/p>\n<p>Para el barrio de Saint-Germain de l&#8217;Auxerrois,<\/p>\n<p>del Louvre y Saint-Honor\u00e9,<\/p>\n<p>Se\u00f1ores Pichon, calle Des Mauvaises Paroles y<\/p>\n<p>Le Vieux, al fondo de la calle Des Bourdonnois.<\/p>\n<p>Para el barrio de Saint-Andr\u00e9,<\/p>\n<p>Se\u00f1or Belin, cerca de los Agustinos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se pueden llevar las caridades a casa del se\u00f1or Arondeau, Re\u00adceptor General del hospital, que vive en la calle de la Cerisaye, detr\u00e1s de los Celestinos.<\/p>\n<p>Marzo, 1657<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"0\"><\/td>\n<td width=\"7\"><\/td>\n<td width=\"478\"><\/td>\n<td width=\"6\"><\/td>\n<td width=\"12\"><\/td>\n<td width=\"2\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td rowspan=\"5\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td rowspan=\"3\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Ilustraciones<\/p>\n<p>Las siguientes ilustraciones pertenecen a Jacques Callot (Nancy 1592\u00ad1635) y forman parte de sus colecciones: \u00abLos mendigos\u00bb, en la que recoge con aguda observaci\u00f3n figuras que son aut\u00e9nticos s\u00edmbolos de la pobreza de la \u00e9poca, y \u00abLas miserias de la guerra\u00bb, donde muestra a su pobre pa\u00eds (Lorena) desesperado y arruinado por la brutalidad de la soldadesca de Ri-chelieu.<\/p>\n<p><em>Mendigo apoyado en un bast\u00f3n<\/em><\/p>\n<p><em>Mendigo con muletas y alforjas<\/em><\/p>\n<p><em>Mendigo con una pierna de madera<\/em><\/p>\n<p><em>Mujer tuerta<\/em><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"204\"><em>Icy:par vn ffforria,ertleqe etbar-bark. _Dernanx enrajez,erWm.r Atoneur Amare<\/em><\/td>\n<td width=\"444\"><em>Prllent,et hPullent mut, abittent <\/em><em>lef <\/em><em>Autelr Et t\u00edvent de\/nctfheux le\/ li\u00e9rjet<\/em><em>maiyuenE d reliert gu:on. Joie auxImmortetr, <\/em><em>quil., <\/em><em>e .et v\u00edolie..<\/em>&#8211;<em>&#8211;<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Destrucci\u00f3n de un monasterio<\/em><\/p>\n<p><em>Ceux <strong>que ..11<sup>&#8211;<\/sup>4,s<sup>&#8211;<\/sup>entretzent 4<sub>.<\/sub>\/3s artes me\/Z-Aans \u2022 .1<sup>&#8211;<\/sup>lr&#8217;les ontprifouniers ili 1..-.2\/7enr leurs 4.pr<sub>&#8230;<\/sub>que <\/strong>peo <\/em><strong><em>LOIry <\/em><\/strong><strong><em>nottp <\/em><\/strong><strong>qt <\/strong><strong><em>.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>-freanzinadent a\u00edn\/i kspauure.r4ens dartys Et fue:\u00bb &amp;M\u00ed mekle&#8217;exerJent der rvuuyes,<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>lespleu.^s et cne lerin<sub>.<\/sub>fffient tneuuosr<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Saqueo e incendio de un pueblo<\/em><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"0\"><\/td>\n<td width=\"274\"><\/td>\n<td width=\"47\"><\/td>\n<td width=\"75\"><\/td>\n<td width=\"36\"><\/td>\n<td width=\"211\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"235\"><em>11,&#8230;; la ler beau,t e:71mm- de ce, emir; \u00ednhunuunr 1,1,i-rauasettr<\/em><em><sub>i<\/sub><\/em><em>nur tour r\u00eden nerhTipe tz leur manir<\/em><\/td>\n<td width=\"413\"><em>out&#8217; auoir de lo<\/em><em><sup>&#8216;<\/sup><\/em><em>r,l&#8217;atie tire clef Iffit;\u00bbes, .Er ton\u00bb h;r1mimeaccord commettentmen4amment<\/em><em>t <\/em><em>mitre <\/em><sup>,<\/sup>1 <em>miifir <\/em><em>&#8216;t\u00ed annn J r roff<\/em><em><sub>.<\/sub><\/em><em>ip ,\u2022 Zovol,le rapt,le meurtre,et le v\u00edoletnent- .<\/em><em>Saqueo de una casa de campo<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>INDICE GENERAL<\/p>\n<p><em>Introducci\u00f3n <\/em>11<\/p>\n<p><em>Bibliograf\u00eda general &#8230; 17<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>Francia en tiempo de Vicente de Pa\u00fal 27<\/li>\n<li>ASPECTO DEMOGR\u00c1FICO, ECON\u00d3MICO Y SOCIAL &#8230; 28<\/li>\n<li>Aspecto demogr\u00e1fico 28<\/li>\n<li>Aspecto econ\u00f3mico 30<\/li>\n<li>Aspecto social &#8230; 34<\/li>\n<li>LAS FINANZAS REALES 49<\/li>\n<\/ol>\n<p>Situaci\u00f3n de las finanzas a la llegada de Riohelieu 53<\/p>\n<p>Los proyectos de reforma de Riohelieu: la rectificaci\u00f3n de<\/p>\n<p>las finanzas, una buena idea (1625-1626) &#8230; 55<br \/>\nDe la idea de 1625 a la realidad de 1627, sobre la rectifi-<\/p>\n<p>caci\u00f3n de finanzas &#8230; 57<\/p>\n<p>Los recursos del Estado durante el ministerio de Richelieu 58<\/p>\n<p>Situaci\u00f3n de las finanzas durante el ministerio de Mazarino 60<\/p>\n<p><em>464 Indice general<\/em><\/p>\n<p>III. MISERIA Y POBREZA EN EL SIGLO XVII (1600-1660) &#8230; 64<\/p>\n<p>Razones de la pobreza y de la miseria en el siglo xvn 68<\/p>\n<ol>\n<li>Estructura econ\u00f3mica: baja productividad &#8230; 68<\/li>\n<li>Movimientos de corta, duraci\u00f3n: fen\u00f3menos atmos-<\/li>\n<\/ol>\n<p>f\u00e9ricos 69<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Movimientos de larga duraci\u00f3n: la fiscalizaci\u00f3n 70<\/li>\n<li>Los hombres de guerra &#8230; 73<\/li>\n<li>Revueltas y rebeliones &#8230; 74<\/li>\n<li>Formas de propiedad &#8230; 76<\/li>\n<li>Los acreedores de los campesinos &#8230; 78<\/li>\n<li>Los POBRES EN EL SIGLO XVII &#8230; 79<\/li>\n<\/ol>\n<p>Los obreros asalariados de la ciudad &#8230; 82<\/p>\n<p>Los campesinos pobres &#8230; 85<\/p>\n<p>Su pobreza y su miseria 92<\/p>\n<p>Mendigos y vagabundos 95<\/p>\n<p>El \u00e9xodo de los campesinos a la ciudad 106<\/p>\n<p>La mendicidad en Par\u00eds &#8230; 107<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>La llamada de la miseria. Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal 115<\/li>\n<li>\u00abEL GRAN ENCERRAMIENTO DE LOS POBRES\u00bb 115<\/li>\n<\/ol>\n<p>Proyecto de un hospital general &#8230; 118<\/p>\n<p>El hospital general &#8230; 122<\/p>\n<ol>\n<li>Los POBRES ENFERMOS &#8230; 132<\/li>\n<\/ol>\n<p>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal 133<\/p>\n<ul>\n<li>Los NI\u00d1OS EXP\u00d3SITOS 142<\/li>\n<\/ul>\n<ol>\n<li>Los GALEOTES &#8230; 149<\/li>\n<li>AYUDA A LA PROVINCIA DE LORENA 156<\/li>\n<li>AYUDA A LAS PROVINCIAS DE CHAMPA\u00d1A Y PICARD\u00cdA 162<\/li>\n<\/ol>\n<p>La guerra en las provincias de Champa\u00f1a y Picard\u00eda 162<\/p>\n<p>Extensi\u00f3n de la miseria &#8230; 163<\/p>\n<p>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal 167<\/p>\n<ol>\n<li>Campa\u00f1a de acci\u00f3n y de exhortaci\u00f3n &#8230; 167<\/li>\n<li>Campa\u00f1a de organizaci\u00f3n &#8230; 168<\/li>\n<li>Organizaci\u00f3n de la actividad &#8230; 172<\/li>\n<\/ol>\n<p>Una vez m\u00e1s abruma la miseria &#8230; 174<\/p>\n<p>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal y de sus misioneros 176<\/p>\n<p><em>Indice general 465<\/em><\/p>\n<p><strong>VII. AYUDA A PAR\u00cdS Y A SUS ALREDEDORES &#8230; <\/strong>183<\/p>\n<p>Situaci\u00f3n pol\u00edtica &#8230; 183<\/p>\n<p>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal 186<\/p>\n<p>Situaci\u00f3n pol\u00edtica: La Fronda de los Pr\u00edncipes (1650-1653) 188<\/p>\n<p>Extensi\u00f3n de la miseria &#8230; 191<\/p>\n<p>Acci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal 196<\/p>\n<p>Organizaci\u00f3n de la caridad &#8230; &#8230; 197<\/p>\n<p>Acci\u00f3n caritativa de Vicente de Pa\u00fal a trav\u00e9s de las Hijas<\/p>\n<p>de la Caridad y de los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n<\/p>\n<p>200<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>El descubrimiento de los pobres &#8230; &#8230; 207<\/li>\n<li><strong>ETAPAS DE LA EXPERIENCIA RELIGIOSA Y ENRIQUECIMIEN-<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>TO DOCTRINAL DE VICENTE DE PA\u00daL &#8230; <\/strong>207<\/p>\n<p>Una tentaci\u00f3n &#8230; 209<\/p>\n<p>Dos pruebas dolorosas e iluminadoras &#8230; &#8230; 209<\/p>\n<p>Dos experiencias creadoras de vocaci\u00f3n y de misi\u00f3n:<\/p>\n<p>Gannes &#8211; Folleville y Ch\u00e1tillon-les-Dombes (1617) &#8230; 214<\/p>\n<p>Balance de estos acontecimientos &#8230; &#8230; 217<\/p>\n<p>Otra vez en casa de los Gondi &#8230; 219<\/p>\n<p>Objeci\u00f3n de un hereje en Montmirail (1620). Misi\u00f3n en<\/p>\n<p>Marchais (1621) &#8230; 220<\/p>\n<p>Evoluci\u00f3n interior de Vicente de Pa\u00fal &#8230; 222<\/p>\n<ol>\n<li><strong>DOCTRINA Y ACCI\u00d3N EN UNA VIDA: LAS LLAMADAS DE DIOS <\/strong>228<\/li>\n<\/ol>\n<p>Maestros espirituales de Vicente de Pa\u00fal 229<\/p>\n<ol>\n<li>Cristo, evangelizador de los pobres &#8230; 231<\/li>\n<\/ol>\n<p>Actitud inspiradora &#8230; 233<\/p>\n<p>Una perspectiva sobrenatural: una visi\u00f3n de fe &#8230; 235<\/p>\n<p>Cristo en la obra de Vicente de Pa\u00fal 236<\/p>\n<p>Cristo en todos &#8230; 242<\/p>\n<p>\u00abPara continuar la misi\u00f3n de Cristo, es necesario re-<\/p>\n<p>vestirse de su esp\u00edritu\u00bb &#8230; 243<\/p>\n<p>Sentido y significaci\u00f3n de la vida interior &#8230; 244<\/p>\n<p>Programa de Vicente de Pa\u00fal 247<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Sentido y valor de la acci\u00f3n apost\u00f3lica &#8230; &#8230; 253<\/li>\n<\/ol>\n<p>Discernimiento de la voluntad de Dios &#8230; &#8230; 256<\/p>\n<p>La necesidad y los acontecimientos son los signos m\u00e1s<\/p>\n<p>indiscutibles de la voluntad divina &#8230; 259<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>El trabajo incesante de Dios y de Cristo &#8230; &#8230; 262<\/li>\n<\/ol>\n<p>Dios Padre trabaja incesantemente &#8230; 262<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"0\"><\/td>\n<td width=\"4\"><\/td>\n<td width=\"475\"><\/td>\n<td width=\"3\"><\/td>\n<td width=\"5\"><\/td>\n<td width=\"2\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td rowspan=\"3\"><\/td>\n<td><\/td>\n<td rowspan=\"3\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"35\"><em>466<\/em><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\"><em>Indice general<\/em>El trabajo es la imagen espont\u00e1nea que el hombre<\/td>\n<td width=\"43\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">hace de su vida para glorificar al Creador &#8230; &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">263<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">\u00abComer\u00e1s el pan con el sudor de tu rostro\u00bb: sufri-<\/td>\n<td width=\"43\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">miento y penalidad en el trabajo &#8230; &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">264<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">D\u00edos contin\u00faa su obra en la historia &#8230; &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">264<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">El trabajo del hombre unido a la Redenci\u00f3n realizada<\/td>\n<td width=\"43\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">por Jesucristo y a la voluntad de Dios &#8230; &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">266<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">El trabajo, signo de fidelidad al mandato de Dios &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">267<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">El trabajo permite manifestar la gratuidad de la gracia en el ministerio sacerdotal y en la acci\u00f3n caritativa<\/td>\n<td width=\"43\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">gratuita<\/td>\n<td width=\"43\">268<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\">4.<\/td>\n<td colspan=\"2\" width=\"330\">La evangelizaci\u00f3n de los pobres &#8230; &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">271<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\">I.<\/td>\n<td width=\"299\">Los POBRES VISTOS POR VICENTE DE PA\u00daL &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">271<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">El \u00e1ngulo de visi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal en sus comienzos<\/td>\n<td width=\"43\">272<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">C\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal vio a los pobres a partir de 1617<\/td>\n<td width=\"43\">272<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Su experiencia &#8230; &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">274<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Su fe: Cristo-iglesia-pobres &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">275<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">\u00bfVicente de Pa\u00fal tuvo una visi\u00f3n espiritual de los pobres?<\/td>\n<td width=\"43\">278<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Jes\u00fas anunciado como mes\u00edas de los pobres y mes\u00edas pobre<\/td>\n<td width=\"43\">286<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\">II.<\/td>\n<td width=\"299\">RESPONSABILIDAD CON RESPECTO A LOS POBRES &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">288<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td colspan=\"2\" width=\"330\">III. ACCI\u00d3N CON LOS POBRES<\/td>\n<td width=\"43\">299<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Aspectos de la miseria &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">299<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Movimiento de compasi\u00f3n<\/td>\n<td width=\"43\">301<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Movimiento de ayuda &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">303<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\">IV.<\/td>\n<td width=\"299\">EVANGELIZACI\u00d3N DE LOS POBRES: CATEQUESIS E INSTRUCCI\u00d3N<\/td>\n<td width=\"43\">307<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">La evangelizaci\u00f3n de los pobres por la catequesis y la<\/td>\n<td width=\"43\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">instrucci\u00f3n<\/td>\n<td width=\"43\">309<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Anunciar el evangelio a los pobres &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">312<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">T\u00e9cnica de la misi\u00f3n &#8230; &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">314<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">\u00abUna Compa\u00f1\u00eda que tenga \u2022por herencia a los pobres y<\/td>\n<td width=\"43\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">que se d\u00e9 totalmente a los pobres\u00bb<\/td>\n<td width=\"43\">315<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Actitud inspiradora<\/td>\n<td width=\"43\">316<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Esfuerzo de disponibilidad &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">318<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td colspan=\"2\" width=\"330\">V. EVANGELIZACI\u00d3N DE LOS POBRES POR LA CARIDAD &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">319<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Sentido de la evangelizaci\u00f3n &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">321<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Criterios de la evangelizaci\u00f3n &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">322<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">La evangelizaci\u00f3n por la caridad &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">326<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"35\"><\/td>\n<td width=\"31\"><\/td>\n<td width=\"299\">Llamamiento a la fraternidad &#8230;<\/td>\n<td width=\"43\">327<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><em>Indice general 467<\/em><\/p>\n<p>Organizaci\u00f3n de la caridad &#8230; &#8230; 328<\/p>\n<p>CONCLUSI\u00d3N &#8230; 329<\/p>\n<p><em>Ap\u00e9ndices &#8230; <\/em>339<\/p>\n<ol>\n<li>Vicente de Pa\u00fal y Andr\u00e9s Duval &#8230; 339<\/li>\n<li>Carta de Antonio Le Maitre al arzobispo de Par\u00eds y F. de<\/li>\n<\/ol>\n<p>Gondi .\u2022\u2022 \u2022\u2022\u2022 \u2022\u2022 \u2022 \u2022\u2022 \u2022 \u2022\u2022\u2022 \u2022\u2022\u2022 \u2022\u2022\u2022 \u2022\u2022\u2022 \u2022\u2022\u2022 \u2022\u2022\u2022 \u2022\u2022\u2022 \u2022 \u2022\u2022 341<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>San Vicente de Pa\u00fal y Saint-Cyran &#8230; 342<\/li>\n<li>Reglas de las Hijas de la Caridad que se ocupan de los con-<\/li>\n<\/ol>\n<p>denados a galeras &#8230; &#8230; 344<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>Reglamentos especiales que deben observar las hermanas que se ocupan de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, adem\u00e1s de los que son<\/li>\n<\/ol>\n<p>comunes para toda la comunidad (1640) &#8230; &#8230; 347<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>Notas de la organizaci\u00f3n del Hospital del nombre de Jes\u00fas &#8230; 357<\/li>\n<li>Nota relativa al proyecto del gran hospital general &#8230; &#8230; 358<\/li>\n<li>Perplejidad de Vicente de Pa\u00fal ante el proyecto del hos-<\/li>\n<\/ol>\n<p>pital<\/p>\n<p>59<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li>Reflexi\u00f3n sobre las palabras de Jesucristo: \u00abSiempre habr\u00e1<\/li>\n<\/ol>\n<p>pobres entre vosotros\u00bb &#8230; \u2022\u2022 \u2022 360<\/p>\n<ol start=\"10\">\n<li>Aviso a los fieles de las necesidades y grandes miserias de<\/li>\n<\/ol>\n<p>varias provincias &#8230;<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>3<sup>6<\/sup>6<sup>2<\/sup>4<\/p>\n<ol start=\"11\">\n<li>Nuevo aviso relativo a las miserias del tiempo<\/li>\n<li>Continuaci\u00f3n del aviso relativo a la situaci\u00f3n deplorable de<\/li>\n<\/ol>\n<p>los pobres Blois y de algunas otras provincias 369<\/p>\n<ol start=\"13\">\n<li>Relaciones: mes de septiembre de 1650 &#8230; 372<\/li>\n<li>Relaciones: mes de octubre de 1650 &#8230; 375<\/li>\n<li>Relaciones: mes de noviembre de 1650 &#8230; 378<\/li>\n<li>Relaciones: mes de diciembre de 1650 &#8230; 380<\/li>\n<li>Relaciones: Nueva relaci\u00f3n del mes de enero de 1651 &#8230; &#8230; 383<\/li>\n<li>Relaciones: Relaci\u00f3n general de los meses de marzo y de<\/li>\n<\/ol>\n<p>abril 387<\/p>\n<ol start=\"19\">\n<li>Relaciones: mes de mayo de 1652 &#8230; &#8230; 389<\/li>\n<li>Relaciones: mes de septiembre y de octubre de 1652 &#8230; &#8230; 391<\/li>\n<li>Breve informaci\u00f3n de las miserias de la campi\u00f1a y de las necesidades de los pobres de los alrededores de Par\u00eds. Del<\/li>\n<\/ol>\n<p>20, 22, 24 y 25 de octubre de 1652 &#8230; &#8230; 393<\/p>\n<ol start=\"22\">\n<li>Memoria de las necesidades de la campi\u00f1a de los alrededores 402<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>468 Indice general<\/em><\/p>\n<ol start=\"23\">\n<li>Resumen verdadero que contiene en detalle lo que se ha<\/li>\n<\/ol>\n<p>hecho en favor de los pobres de la di\u00f3cesis de Par\u00eds &#8230; &#8230; 407<\/p>\n<ol start=\"24\">\n<li>Buen empleo de las limosnas hechas en Saint-Benoit de Par\u00eds 410<\/li>\n<li>Racine: <em>Abr\u00e9g\u00e9 de l&#8217;histoire de Port-Royal &#8230; &#8230; <\/em>413<\/li>\n<li>Relaciones: nueva relaci\u00f3n de enero, febrero, marzo y abril<\/li>\n<\/ol>\n<p>&#8230; 414<\/p>\n<ol start=\"27\">\n<li>Almac\u00e9n caritativo: mes de enero de 1653 &#8230; 417<\/li>\n<li>Extracto de algunos env\u00edos especiales, mandados a las esta\u00adciones, que manifiestan c\u00f3mo se ha obrado en la distribu\u00adci\u00f3n de las ayudas caritativas. Lo que se ha hecho casi todas las semanas en las principales estaciones y proporcionalmen-<\/li>\n<\/ol>\n<p>te en las otras &#8230; &#8230; 429<\/p>\n<ol start=\"29\">\n<li>Extracto del registro de ornamentos distribuidos y reunidos en conjunto para dar una idea de lo que se ha distribuido<\/li>\n<\/ol>\n<p>del almac\u00e9n en beneficio de una obra tan caritativa &#8230; &#8230; 432<\/p>\n<ol start=\"30\">\n<li>Ornamentos enviados a todos los cantones, adem\u00e1s de los<\/li>\n<\/ol>\n<p>once completos enumerados anteriormente &#8230; 433<\/p>\n<ol start=\"31\">\n<li>Discurso sobre la paz &#8230; 435<\/li>\n<li>Hospital general caritativo (marzo de 1657) &#8230; 437<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Ilustraciones <\/em>453<\/p>\n<p><em>Indice general &#8230; <\/em>463<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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