{"id":13629,"date":"2022-05-09T07:54:36","date_gmt":"2022-05-09T05:54:36","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=13629"},"modified":"2022-05-09T07:53:24","modified_gmt":"2022-05-09T05:53:24","slug":"la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/","title":{"rendered":"La Fe de santa Luisa ante una sociedad individualista"},"content":{"rendered":"<p>El t\u00edtulo de esta charla es <em>La fe de santa Luisa ante una sociedad individualista<\/em>. No dice ante la sociedad en que viv\u00eda santa Luisa ni ante nuestra sociedad, sino ante cualquier sociedad que sea individualista. Y la consecuencia es ver qu\u00e9 punto acentuar\u00edamos nosotros, viviendo la fe de santa Luisa, si nuestra sociedad fuese individualista.<\/p>\n<h2><strong>La persona y la sociedad actual son individualistas<\/strong><\/h2>\n<p>Pero nuestra sociedad \u00bfes individualista? Ante todo pienso que todas las personas somos individualistas. Las personas, las familias, los grupos deportivos, los partidos pol\u00edticos, las naciones y las congregaciones religiosas nos encontramos siempre en b\u00fasqueda de nuestra propia identidad, de algo que nos <em>distinga<\/em> de los dem\u00e1s y nos afiance en nuestra personalidad. Es fruto de la libertad del individuo. Cada hombre desea ser due\u00f1o de su vida y de su destino, moldear su vida a su gusto y exige que respetemos sus criterios. O sea, que todos somos individualistas. Pues la libertad es la nota m\u00e1s caracter\u00edstica y necesaria para ser persona, y sin libertad individual el hombre no es persona. El Art. 1\u00ba de la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos de la Asamblea General de las Naciones Unidas (10-12-1948), dice: <em>Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como est\u00e1n de raz\u00f3n y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.<\/em> Es la defensa de la individualidad, pero poniendo, al mismo tiempo, l\u00edmites al individualismo: la fraternidad natural de todos los hombres, por la que las personas particulares se comunican, se integran en el grupo, del que participan y con \u00e9l se comprometen. Cuando el individuo antepone sus intereses personales al bien general, est\u00e1 poniendo separaci\u00f3n, evasi\u00f3n y ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>Este es el lado negativo que suele prevalecer en una sociedad individualista. Y pienso que este individualismo es una caracter\u00edstica t\u00edpica de nuestra sociedad occidental, donde el neoliberalismo impuso la competitividad individual para sobresalir en cuanto individuo, afirmando la primac\u00eda del individuo sobre el conjunto que lo rodea y del cual es una parte inseparable. Frente a la colectividad y a la comunidad vuelve el <em>individualismo <\/em>posesivo. En la sociedad moderna de cultura occidental, cada individuo se esfuerza por afirmar su personalidad en contraposici\u00f3n a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Ciertamente hay un lado positivo en una sociedad individualista: anular el absolutismo y traer la democracia; es construir la sociedad desde las personas a la instituci\u00f3n, para que avance a trav\u00e9s del progreso de todos y cada uno de los ciudadanos. Pero, exigiendo siempre que cada miembro de la sociedad no use a otras personas para lograr su fin particular. Si el individualismo es la actitud que lleva a actuar y a pensar de modo independiente, para que sea positivo hay que imponerle que el bien com\u00fan de todos se anteponga al bien individual. Este es el mandamiento nuevo que nos dio el Se\u00f1or: <em>que nos amemos unos a otros como \u00c9l nos am\u00f3 hasta dar la vida por el hermano<\/em> (Jn 15, 12.<\/p>\n<h3><em>Sociedad creyente<\/em><\/h3>\n<p>Y lo m\u00e1s curioso es que la fe cat\u00f3lica no ha logrado convencer a los hombres de este mensaje evang\u00e9lico. Y apoy\u00e1ndose tambi\u00e9n en los evangelios, por un contrasentido, la Iglesia ha defendido los valores individuales de cada persona, \u00abcreada a imagen y semejanza de Dios\u00bb. Todo ello ha favorecido el individualismo de nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Descartes, en tiempos de santa Luisa y en la sociedad actual se sostiene que la moral es un asunto individual, que el individuo es la fuente y el \u00e1rbitro de la moralidad. Con m\u00e1s insistencia a\u00fan la Iglesia cristiana puso una moral individual del pecado personal, que conduce a la salvaci\u00f3n individual en la otra vida. Y hemos exaltado tanto la salvaci\u00f3n eterna que hemos falsificado la fe evang\u00e9lica que revel\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret, cuando dec\u00eda que el Padre quiere nuestra felicidad en la vida eterna, pero tambi\u00e9n en la vida presente, del alma, pero tambi\u00e9n del cuerpo, es decir, del hombre entero. Y \u00c9l comenz\u00f3 a realizarlo quitando los males de esta vida en personas individuales: enfermedades, muerte, pecado y el origen del mal, representado en los endemoniados.<\/p>\n<p>Acuciados por la crisis econ\u00f3mica actual con su tr\u00e1gica carga de paro, frecuentemente vivimos las relaciones sociales centradas en nuestra utilidad particular, la m\u00eda y la de mi familia restringida a padres e hijos. Los otros miembros, las otras familias o grupos sociales significan una amenaza competitiva a mi personalidad y a mis intereses.<\/p>\n<p>Es la secuela del instinto primario del hombre que busca la felicidad. Si los miembros de nuestra sociedad tuvi\u00e9ramos conciencia de lo que es una sociedad, todos buscar\u00edamos la felicidad de todos. Pero, al no lograrla, el individualismo nos ha lanzado a buscar, primero, la felicidad de la familia, luego, de cada persona individual y \u00faltimamente, en el posmodernismo, a reducir la felicidad al sentimiento individual de estar sencillamente a gusto gozando placeres moment\u00e1neos, r\u00e1pidos y excitantes.<\/p>\n<h3><em>Individualismo corporativo<\/em><\/h3>\n<p>Por su parte la democracia insiste en que la legitimidad y la autoridad del gobierno derivan del consentimiento de los ciudadanos; que la representaci\u00f3n pol\u00edtica no es una representaci\u00f3n de sectores o de clases, sino de personas; y que el prop\u00f3sito del gobierno es proteger los intereses individuales y familiares. Sin embargo, la <em>globalizaci\u00f3n<\/em> del transporte, de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n instant\u00e1nea por internet de millones de personas entre los lugares m\u00e1s alejados, preocupa a mucha gente que teme la <em>destrucci\u00f3n de la individualidad del ser humano. <\/em><\/p>\n<p>Y en cierto modo lo ha logrado. Los que dirigen la sociedad, los que ostentan el poder y el dinero han logrado difuminar a las personas individuales y a las familias particulares. Ya no cuentan las personas. S\u00f3lo vale el n\u00famero de consumidores, de parados, de viajeros, de turistas y, sobre todo, de votos. De este modo est\u00e1 tomando auge otra forma de individualismo: el de la clase social, organismos, partidos pol\u00edticos, multinacionales, etc., que defienden sus intereses corporativos como no lo har\u00eda un individuo.<\/p>\n<p>Debido a la globalizaci\u00f3n, la mayor\u00eda de los grupos sociales tiende a mantener cierta <em>individualizaci\u00f3n corporativa<\/em>con el fin de protegerse de influencias de otros grupos y preservar su identidad. Y esto sucede igualmente en las instituciones religiosas, proclamando nuestra identidad y pertenencia, para no quedar diluidos dentro de unas caracter\u00edsticas generalizadas para todas las congregaciones religiosas. Cuando santa Luisa, san Vicente y Ozanam redactan los reglamentos y reglas de las Caridades, Pa\u00fales, Hijas de la Caridad y Vicentinos, indirectamente defienden el individualismo corporativo, la identidad y la peculiaridad de estas instituciones, a las que hay que preferir y amar m\u00e1s que a otras. El motivo que presentan es evang\u00e9lico: si las fundaron se debi\u00f3 a que las consideraron m\u00e1s capaces que las ya existentes para servir y evangelizar a los pobres. Pero esto tambi\u00e9n puede considerarse individualismo corporativo.<\/p>\n<h2><strong>La sociedad individualista del siglo XVII<\/strong><\/h2>\n<p>A pesar de una ascensi\u00f3n del sentimiento nacional franc\u00e9s, la sociedad en la que vivi\u00f3 santa Luisa era individualista. Hac\u00eda ya cien a\u00f1os que Francia, liberada de la mentalidad teocr\u00e1tica medieval, se hab\u00eda afianzado en el Renacimiento y en el Humanismo, desarrollando una nueva concepci\u00f3n del hombre y de su papel en la sociedad, coloc\u00e1ndolo como protagonista. En esa nueva sociedad antropoc\u00e9ntrica toma fuerza la idea de que el hombre es el centro de la creaci\u00f3n, y tiene capacidad para transformar el mundo, poni\u00e9ndose a s\u00ed mismo como meta exclusiva. Con todo, la idea de salvaci\u00f3n individual sigui\u00f3 dominando la organi\u00adzaci\u00f3n social, continuando el teocentrismo medieval.<\/p>\n<p>Richelieu se esforz\u00f3 por fortalecer en Francia un gobierno absolutista y construir un estado -el famoso hex\u00e1gono- unificado y agrupado bajo el dominio del Rey. Sin embargo, el individualismo corporativo del apellido, de la clase social y del clan de la nobleza empujaba a las Familias nobles a imponer su dominio, mientras los pobres se esforzaban por sobrevivir como individuos y como familias particulares.<\/p>\n<p>Mientras, el campesinado, los pobres, exist\u00edan como masa, pero no como individuos. La inmensa mayor\u00eda de los pobres <em>no ten\u00eda apellido, ni identidad personal<\/em>. Viv\u00edan subordinados a la religi\u00f3n institucional y a la autoridad de las clases pudientes, careciendo de la m\u00e1s m\u00ednima vida privada. Com\u00edan, dorm\u00edan, se vest\u00edan y se aseaban a la vista unos de otros, hacinados en viviendas de una sola habitaci\u00f3n. Esta situaci\u00f3n creaba en ellos un sentimiento doble: por un lado, sentimiento de lucha por sobrevivir individualmente, sabiendo que cada pobre velaba por s\u00ed mismo, y por otro, el de aliarse todos los desheredados para mejor resistir la penuria, como sucedi\u00f3 en la primera Fronda.<\/p>\n<h2><strong>La fe le dice que Dios sigue actuando en el mundo<\/strong><\/h2>\n<p>De acuerdo con todo lo anterior, presento ya la primera propuesta: la <em>fe<\/em> llev\u00f3 a Luisa de Marillac a admitir y a vivir<em> que Dios sigue actuando en la historia del mundo. <\/em>Se lo afirm\u00f3 la fe y se lo confirm\u00f3 san Vicente, pero era tambi\u00e9n una respuesta consoladora a la experiencia de su vida individual.<\/p>\n<p>Hacia los 15 a\u00f1os Luisa de Marillac se puso a reflexionar seriamente sobre la vida que le hab\u00eda tocado vivir. Ella era de sangre noble, pero fue desheredada y marginada por la familia y la sociedad por tener un nacimiento ileg\u00edtimo, seguramente punible. Desde que la sacaron de Poissy por no ser noble, se dio cuenta de que ella estaba sola en el mundo. En aquel siglo la seguridad a una persona se la daba el clan, la <em>Familia<\/em> a la que pertenec\u00eda, pero Luisa hab\u00eda sido separada de la Familia Marillac. Adem\u00e1s, era mujer, y toda mujer estaba sometida al hombre: padre, marido, hermano o tutor. Luisa no ten\u00eda a ning\u00fan hombre que la defendiera, se sent\u00eda sola en la vida y qued\u00f3 envuelta en el individualismo de la \u00e9poca para poder sobrevivir.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n llev\u00f3 a Luisa a sentir que no era ella quien hac\u00eda su vida, era la vida quien la hac\u00eda a ella. Luisa se hab\u00eda acostumbrado a examinar su vida como a un personaje que estu\u00adviera delante de ella; y por eso mismo, se acostumbr\u00f3 a considerarla como el punto vital y m\u00e1s incisivo de su existencia personal.<\/p>\n<p>Se daba cuenta de que todo suced\u00eda en su vida como si Dios lo tuviera casi determinado des\u00adde la eternidad. Al recordar su vida, cuando ya era una mujer madura, escribir\u00eda: <em>\u00abEs su voluntad que vaya a \u00c9l a tra\u00adv\u00e9s de la cruz, que su bondad ha querido que yo la tuviese desde mi mismo nacimiento, y no me ha dejado casi nunca, a cualquier edad, sin ocasiones de sufrimiento\u00bb <\/em>(E 19). Y se preguntaba por qu\u00e9 le ha\u00adb\u00eda tocado a ella vivir aquella vida de sufrimiento. Su fe la llev\u00f3 a buscar la respuesta en el seno de la divinidad eterna: esa vida le ven\u00eda porque ese era el designio eterno de Dios, y la fe le confirmaba que deb\u00eda colaborar para que se cumpliese en ella. Esta idea la consol\u00f3 y dio sentido a su vida individual: <em>colaborar con Dios para que se cumpliera su designio<\/em>. Y gracias a esta confianza divina, la fe la llev\u00f3 a contemplar c\u00f3mo encajaban ya en su vida todos los sucesos que a ella le tocaban vivir.<\/p>\n<p>La fe le daba el convencimiento de que Dios actuaba en el fondo de los acontecimientos, y de que Dios le hablaba desde el fondo de los sucesos personales, familiares y sociales que a ella le estaban tocando vivir. Y este convencimiento que le daba la fe, la animaba a descubrir a Dios en cada suceso de su vida. La fe era el hilo conductor que la permit\u00eda responder a Dios. Como el agua de la lluvia empapa el campo, la fe, aunque oscura, empapaba toda su existencia y daba esperanza a su vida de sufrimiento. Por ello, la fe con la esperanza y la caridad a los pobres ser\u00e1n el fundamento de su espiritualidad. Aunque santa Luisa no ley\u00f3 los Pensamientos Pascal, ciertamente experimentaba que Dios le dec\u00eda: <em>\u00ab<\/em><em>Consu\u00e9late; no me buscar\u00edas si no me poseyeras\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-1-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-1-13629' title='&lt;em&gt;Pens\u00e9es&lt;\/em&gt; (737) [555]: &lt;em&gt;Le myst\u00e8re de J\u00e9sus.&lt;\/em&gt;'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> por medio de la fe.<\/p>\n<p>Necesitaba la fe, necesitaba a Dios para salir de la angustia que le produc\u00eda la vista de su vida personal repleta de sufrimientos y rechazos de la familia y de las leyes civiles y eclesi\u00e1sticas. Las humillaciones, la debilidad y la pobreza de su condici\u00f3n de hija ileg\u00edtima era lo que la llevaba a creer en Dios, a encontrar a alguien trascendente y absoluto al que amar y en quien creer. Sin la fe en la existencia de Dios, su vida marginada no ten\u00eda sentido, porque la llevaba a la desesperaci\u00f3n. Necesitaba a Alguien en quien esperar y que aplacase su sed de felicidad eterna, al igual que Miguel de Unamuno, cuando respond\u00eda a un amigo que le reprochaba que su b\u00fasqueda de eternidad era orgullo o presunci\u00f3n: \u00ab<em>No veo orgullo, ni sano ni insano. Yo no digo que merecemos un m\u00e1s all\u00e1, ni que la l\u00f3gica nos lo muestre; digo que lo necesito, mer\u00e9zcalo o no, y nada m\u00e1s. Digo que lo que pasa no me satisface, que tengo sed de eternidad, y que sin ella me es todo igual. Yo necesito eso, \u00a1lo ne-ce-si-to! Y sin ello ni hay alegr\u00eda de vivir ni la alegr\u00eda de vivir quiere decir nada. Es muy c\u00f3modo esto de decir: \u00ab\u00a1Hay que vivir, hay que contentarse con la vida!\u00bb \u00bfY los que no nos contentamos con ella?\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-2-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-2-13629' title='Carta a Jim\u00e9nez Ilundain en ROBLES CARCEDO, L. (ed.) &lt;em&gt;Epistolario Americano&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;(1890-1936)&lt;\/em&gt;, Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1996.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La postura de un hombre descontentadizo como Unamuno, ven\u00eda a ser en su inconsciente la postura de Luisa. Convencida y comprometida con la fe de que Dios la asist\u00eda, lo expres\u00f3 con un lenguaje que hoy nos extra\u00f1a, pero que era com\u00fan en el siglo XVII en forma de oraci\u00f3n en el testamento que hizo cuando ten\u00eda 54 a\u00f1os;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>He aqu\u00ed, \u00a1oh, Dios m\u00edo!, tu pobre criatura\u2026 que, confes\u00e1ndose criminal y merecer el infierno en el rigor de tu justicia, que me deb\u00eda condenar a \u00e9l si no fuera por ese poderoso amor que ha hecho hombre a tu Hijo \u00fanico para librarme de \u00e9l. Plegue a tu divina bondad que yo sea, y mi hijo, del n\u00famero de las almas que, por El, te glorificar\u00e1n eternamente; y d\u00edgnate mirar benignamente los actos, deseos y disposiciones plasmadas en el presente testamento, que hago en la creencia de que es tu santa voluntad la que ha dirigido la m\u00eda, sin la cual protesto con todo mi coraz\u00f3n no querer nada jam\u00e1s; y con la cual declaro querer acabar mi vida, como hago este escrito que he hecho y firmado de mi mano este viernes d\u00e9cimo quinto d\u00eda de diciembre de mil seiscientos cuarenta y cinco.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Luisa de Marillac <\/em>(E 111).<\/p>\n<h2><strong>La fe personalizada<\/strong><\/h2>\n<p>Todo parece individualismo en este trozo, porque la fe es personal. La fe de Luisa de Marillac, como la de cualquier persona, estaba condi\u00adcionada por la postura y la sensi\u00adbilidad que ella, en cuanto persona individual, tomaba ante Dios. Y es que Dios se da a conocer al hombre a trav\u00e9s de la sicol\u00f3gica personal. Dios no se impone al hombre desde fuera y a la fuerza. Se nos manifiesta en nuestra inteligencia y voluntad personales que manifiestan matices distintos en cada persona y, seg\u00fan esa realidad, Dios le infunde la fe con suavidad. Hace siglos que ya lo hab\u00eda afirmado san Agust\u00edn: <em>\u00ab<\/em><em>Cada uno ve la fe en s\u00ed mismo; en los dem\u00e1s cree que existe, pero no la ve; y lo cree con tanta mayor firmeza, cuanto mejor conoce los frutos que la fe suele producir mediante la caridad&#8230; La fe radica en el alma del creyente y es s\u00f3lo visible al que la posee<\/em><em>\u00ab<\/em>.<span id='easy-footnote-3-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-3-13629' title='De Trinitate XIII, II, 5; XIII, III, 6.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>\n<p>La fe que le hab\u00edan comunicado la familia, la Iglesia y la sociedad y que hab\u00eda vivido desde ni\u00f1a, Luisa la hizo personal d\u00eda a d\u00eda en la oraci\u00f3n, especialmente desde los 15 a\u00f1os cuando se entreg\u00f3 a la oraci\u00f3n con m\u00e1s intensidad. Y cuanto m\u00e1s profundizaba en la oraci\u00f3n m\u00e1s experimentaba el objeto de la fe hasta sentir la presencia del Esp\u00edritu divino dentro de ella. Ciertamente su fe tambi\u00e9n era saber que\u2026, porque era hija de su siglo, pero, ante todo, su fe era sentir a Dios en ella, era experiencia de fe; su fe era creencia, cierto, pero sobre todo era adhesi\u00f3n, encuentro personal con Dios.<\/p>\n<p>Leyendo a los m\u00edsticos y guiada al principio por los capuchinos y el obispo Camus, y despu\u00e9s por Vicente de Pa\u00fal, se convenci\u00f3 de que no hab\u00eda m\u00e1s fe que la fe experimentada personalmente, que deb\u00eda ejercitarla d\u00eda a d\u00eda, no como algo racional sino como vida, como un encuentro de toda su persona con Dios. La fe era la puerta que se le habr\u00eda para que su inteligencia contactara con la divinidad, para que su voluntad penetrara en su inti\u00admidad m\u00e1s profunda por medio del amor y sus sentimientos participaran \u00a0en la vida divina, transform\u00e1ndolos en sobrenaturales.<span id='easy-footnote-4-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-4-13629' title='Jn 3,16; 11,25; 20,31.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>\n<p>De este modo, Luisa experiment\u00f3 por la fe que el encuentro personal con Dios la revest\u00eda del Esp\u00edritu de Jesucristo y sinti\u00f3 que habitaba en ella. M\u00e1s que poseer la fe, experimentaba que ella era pose\u00edda por Dios. Y este convencimiento es tan pro\u00adfundo que nadie, por sabio que sea, lo puede desmentir ni des\u00admontar. Por ello, esta forma de fe s\u00f3lo la conocemos porque ella misma nos lo cuenta, ya que la fe es personal e intransferible:<em> \u00abDe pronto sent\u00ed que era advertida de desear que nues\u00adtro Se\u00f1or viniese a m\u00ed acompa\u00f1ado de sus virtudes para comunic\u00e1rmelas\u00bb<\/em> (E 103). \u00ab<em>Me pareci\u00f3 que a mi alma se le daba a entender que su Dios quer\u00eda venir a m\u00ed, no como a un lugar de recreo o alquilado, sino como a su propia heredad o lugar que le pertenece enteramente\u00bb <\/em>(E 13).<\/p>\n<p>Se hab\u00eda convertido en una m\u00edstica, tal como lo preconiza Karl Rahner para los cristianos de nuestro siglo XXI: \u00abel cristiano del futuro o ser\u00e1 un m\u00edstico, es decir, una per\u00adsona que ha experimentado algo, o no ser\u00e1 cristiano. Porque la espiritualidad del futuro no se apoyar\u00e1 ya en una convicci\u00f3n un\u00e1nime, evidente y p\u00fablica, ni en un ambiente re\u00adligioso generalizado, previos a la experiencia y a la decisi\u00f3n personales\u00bb.<span id='easy-footnote-5-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-5-13629' title='K. Rahner, \u00abEspiritualidad antigua y actual\u00bb, en &lt;em&gt;Escritos de Teolog\u00eda. VII,&lt;\/em&gt; Taurus, Madrid 1967, p. 25.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><em>Creer a Dios y a su Palabra<\/em><\/h3>\n<p>Esta fe era la base de sus creencias, pues si la fe era la respuesta que daba a Dios que quer\u00eda entrar en contacto con ella, la fe la llevaba a <em>creer a Dios<\/em> y a su palabra. Su fe se alarg\u00f3 as\u00ed a la aceptaci\u00f3n de un conjunto de creencias que deb\u00eda aceptar porque las hab\u00eda revelado nada menos que el mismo Dios, y que ella y sus hijas ten\u00edan obligaci\u00f3n de ense\u00f1\u00e1rselas a los enfermos y a las ni\u00f1as. Como san Vicente y los te\u00f3logos de su tiempo, presentaba <em>para ir al Para\u00edso la obligaci\u00f3n de conocer los misterios de la Trinidad, de la Encarnaci\u00f3n y de la Eucarist\u00eda<\/em>. Lo presentaba en el catecismo que compuso, en muchos puntos de los Reglamentos y en infinidad de cartas que envi\u00f3 a las comunidades, invitando a las Hermanas a que prepararan a los moribundos a hacer actos de fe necesarios para su salvaci\u00f3n, seg\u00fan ense\u00f1aba la Iglesia cat\u00f3lica de entonces.<span id='easy-footnote-6-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-6-13629' title='SL. c. 171, 227; E 29 (Catecismo), 48, 55\u2026'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>La fe trinitaria<\/strong><\/h2>\n<p>No cabe duda, la fe de Luisa de Marillac abarcaba un conjunto de verdades cristianas obligatorias para pertenecer a <em>la Iglesia Cat\u00f3lica, Apost\u00f3lica y Romana en la que ella<\/em><em> protestaba<\/em><em> ante Dios y todas las criaturas que quer\u00eda vivir y morir, ya que es el \u00fanico camino del Para\u00edso para el que hemos sido creados<\/em>, leemos en su Testamento (E 111). Sin embargo, Luisa entend\u00eda estas verdades como un compromiso con el Dios vivo que le sal\u00eda al encuentro, pues su espiritualidad no era una doctrina; era <em>revestirse del Esp\u00edritu de Jesucristo<\/em>, como se lo ense\u00f1aba su director Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Pero Dios es Trinidad y vemos c\u00f3mo su fe la introduce en cada una de las Personas divinas, de acuerdo con la \u00e9poca y las circunstancias de su vida. En los comienzos la fe la un\u00eda con Dios Padre, quien tranquilizaba su vida de sufrimiento, al mismo tiempo que sustentaba y daba sentido a esa vida de amarguras, dici\u00e9ndole que encontrar\u00eda una explicaci\u00f3n consoladora en el designio eterno de Dios, en la divinidad absoluta y eterna. Y en la divinidad se refugia de joven y de mujer casada.<\/p>\n<p>Lo vemos en las cartas que le enviaba a san Vicente en los primeros a\u00f1os de estar dirigida por \u00e9l, estando ya viuda. En ellas apenas aparece Jes\u00fas ni tampoco en los Ejercicios espirituales que hizo bajo su direcci\u00f3n. Siempre usa la palabra Dios, mientras san Vicente en las cartas que le dirige y en los temas de los Ejercicios que le propone continuamente emplea la palabra Jes\u00fas o Nuestro Se\u00f1or. Insensiblemente y poco a poco, Luisa fue sumergiendo la misi\u00f3n salvadora de Jes\u00fas hombre en su forma ordinaria de pensar, vivir y obrar. El centro de su espiritualidad ser\u00e1 la Encarnaci\u00f3n de la Segunda Persona de la Trinidad que se prolongar\u00e1 en Jesucristo crucificado.<\/p>\n<p>Su fe le va a dar una visi\u00f3n trinitaria de su experiencia vital, cuando, en los siete \u00faltimos a\u00f1os de su vida, descubre que era el Esp\u00edritu Santo el que dirig\u00eda y hab\u00eda dirigido todos y cada uno de los acontecimientos de su vida cristiana y de Hija de la Caridad. La fe le fue indicando el papel que ejerc\u00eda cada Persona divina en el seno de la Trinidad, en su vida interior y en el servicio al pobre. Nos lo explica en unos Ejercicios que hizo tres a\u00f1os antes de morir sobre el Esp\u00edritu Santo en el seno de la Trinidad y que Jes\u00fas nos revela que es sustancialmente Amor, y que por ser Amor es unidad y trinidad al mismo tiempo, y como amor se proyecta en los hombres.<\/p>\n<p>Como una conclusi\u00f3n, la fe le indicaba que el Esp\u00edritu Santo actuaba en el interior del hombre y que ella ten\u00eda que dar una respuesta a esta acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Una respuesta que, al depender no s\u00f3lo de su libertad, sino tambi\u00e9n de la gracia divina, la llenaba de esperanza. Y as\u00ed la experiencia de fe produc\u00eda en ella otra experiencia de esperanza que san Vicente le recordaba con la frase <em>est\u00e9 alegre.<\/em> De igual modo, el amor que le produc\u00eda la esperanza la llevaba a la b\u00fasqueda y al encuentro de Dios, primero, en su interior, y despu\u00e9s de conocer a san Vicente, en los pobres a trav\u00e9s de los acontecimientos de la vida.<\/p>\n<h2><strong>Acompa\u00f1ada en el camino desconocido <\/strong><\/h2>\n<p>Hasta encontrar al director Vicente de Pa\u00fal, la fe de la se\u00f1orita Le Gras hab\u00eda sido individualista, para salvarse ella y su hijo y para ser santa. Y para salvarse y ser santa la se\u00f1orita Le Gras estaba convencida, de acuerdo con la mentalidad cristiana de siempre, pero especialmente del siglo XVII, que necesitaba la ayuda de otra persona, porque las acciones individuales que se nos presentan en la vida pueden ser interpretadas a la luz de la fe, pero tambi\u00e9n a la luz de intereses ego\u00edstas, ambiciosos o altivos, ya que aparentemente Dios parece estar ausente. Los monjes medievales, y san Ignacio de Loyola desde hac\u00eda un siglo, le dec\u00edan que deb\u00eda discernir los caminos divinos con la ayuda de un director.<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras, siendo una joven de 16 a\u00f1os, se puso bajo la direcci\u00f3n de los capuchinos del arrabal de Saint-Honor\u00e9, porque fueron ellos quienes la animaron a emprender un camino individual hacia la santidad y al iniciarlo no sab\u00eda exactamente hacia d\u00f3nde dirigirse. Estando ya casada, y para no salirse del camino, se puso bajo la direcci\u00f3n de J. P. Camus. Unicamente sab\u00eda que iba empujada por el amor y que estaba dispuesta a dar su asentimiento al Dios que amaba y se le manifestar\u00e1 durante aquella noche terrible en la que le present\u00f3 sus planes sin que entonces ella los comprendiera.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta ausencia aparente de certeza en el camino es el fundamento de nuestra fe. Pues, si a trav\u00e9s de la experiencia natural pudi\u00e9ramos constatar la presencia de Dios, ya no habr\u00eda fe. La fe es la voz de Dios que suple su silencio, a trav\u00e9s de toda la historia de salvaci\u00f3n, a partir de la palabra de Jes\u00fas y no de una evidencia directa.<\/p>\n<p>Y desde un a\u00f1o antes de enviudar se dej\u00f3 conducir por el sacerdote Vicente de Pa\u00fal. Lo primero que intent\u00f3 hacer el nuevo director<span id='easy-footnote-7-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-7-13629' title='S\u00f3lo una nota simp\u00e1tica: \u00abA \u00faltima hora tratar\u00e9 de estar en su casa, pero de paso le digo que es usted mujer de poca fe, y que soy su servidor\u00bb (c. 71).'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> fue convencerla de que viviera alegre y llena de esperanza, pues Dios, si interviene en los sucesos de la vida, es siempre para dar la felicidad.<\/p>\n<p>Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde y guiada ya por san Vicente, cambi\u00f3 radicalmente de camino hacia un mundo desconocido, el de los pobres; pas\u00f3 de vivir en una sociedad individual a comprometerse con una sociedad universal. Prefer\u00eda caminar hacia lo desconocido por agradar al Dios que amaba que permanecer en la comodidad personal que tambi\u00e9n amaba. Sali\u00f3 de las tinieblas de la noche como un emigrante que deja su tierra sin saber qu\u00e9 rumbo tomar. Dej\u00f3 en un segundo plano los ideales personales de nobleza, los gustos propios de una burguesa y hasta los criterios individuales de una mujer inteligente. Se adhiri\u00f3 por completo a los planes de Dios mediante un acto pleno de abandono y confianza en la divinidad.<\/p>\n<p>Seguramente Vicente de Pa\u00fal tambi\u00e9n le dir\u00eda a ella lo que un d\u00eda le escribi\u00f3 al P. Codoing: \u00abEst\u00e9 seguro de que los principios de Jesucristo y los ejemplos de su vida nunca nos llevan al desastre, sino que dan su fruto a su debido tiempo, que todo lo que no es conforme con ellos es vano, y que al que sigue las m\u00e1ximas contrarias todo le saldr\u00e1 mal. Tal es mi fe y tal es tambi\u00e9n mi experiencia. En nombre de Dios tenga esto por infalible\u00bb (II, 237).<\/p>\n<h2><strong>La Encarnaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Esta era la fe de una mujer ante una sociedad individualista, pero el sacerdote Vicente de Pa\u00fal la convenci\u00f3 de que esta fe queda falsificada si no es comunitaria, eclesial, universal. La fe ciertamente es individual y, ante todo, favorece y santifica a quien la recibe personalmente, pero tambi\u00e9n es un carisma, un regalo divino en bien de la comunidad y no pueden limitarse a una dimensi\u00f3n personal. Porque en la Iglesia, dentro de la esfera de la salvaci\u00f3n, todo es personal y comunitario a la vez, poniendo a los pobres en el centro de la comunidad, y no s\u00f3lo por ser vicencianos, sino por ser cristianos guiados por el evangelio de Jes\u00fas. Y por ello mismo, la fe eclesial debe llevarla a cambiar la sociedad, si es necesario.<\/p>\n<p>Estas dos dimensiones de la fe, individual y comunitaria, la acompa\u00f1ar\u00e1n toda la vida. Aunque vaya dejando de lado su nacimiento y marginaci\u00f3n, otro suceso de su vida la dominar\u00e1 hasta imbuirla de un complejo de culpabilidad. Es el voto que hab\u00eda hecho de hacerse religiosa, siendo una joven soltera. Un voto en su tiempo era algo sagrado, divino, que imperiosamente hab\u00eda que cumplirse. Pero ella no lo cumpli\u00f3. Obligada por su familia se cas\u00f3. Y esta traici\u00f3n a su Dios, transformada en complejo de culpabilidad, surg\u00eda en su conciencia cuando le suced\u00eda algo desagradable a ella o a la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n individual y comunitaria de la fe la descubrimos en la doctrina de la Encarnaci\u00f3n. Durante la oraci\u00f3n Luisa meditaba frecuentemente<span id='easy-footnote-8-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-8-13629' title='SL. E 10, d\u00eda 1\u00ba; E 11, 19, 86, 88, 98, 105.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> sobre su vida y guiada por su fe sac\u00f3 una teor\u00eda de la Encarnaci\u00f3n que la consol\u00f3 y la anim\u00f3 a superar su vida de sufrimiento y su complejo de culpabilidad, pero tambi\u00e9n a entregarse a Dios en el servicio a los pobres:<\/p>\n<p>El amor de Dios para ser amor verdadero debe amar algo o a alguien que est\u00e9 no s\u00f3lo dentro de la divinidad -la Trinidad-, sino tambi\u00e9n fuera de ella. As\u00ed el amor divino, al proyectarse fuera de la divinidad, crea todo el universo, como objeto de su amor. Porque Dios no cre\u00f3 el universo de la nada -viene a decir Luisa- lo cre\u00f3<em> de<\/em> Dios, y Dios es amor. El hombre no s\u00f3lo es fruto del amor de Dios, sino que participa de ese mismo amor divino. Los hombres amamos la felicidad, pero no podemos encontrarla definitiva y completamente en las cosas creadas caducas e imperfectas. La verdadera felicidad s\u00f3lo se encuentra en Dios. Pero el hombre temporal, finito e imperfecto nunca podr\u00e1 unirse a la divinidad eterna, infinita y perfecta. Concluyendo Luisa que el hombre nunca podr\u00e1 ser feliz. Y es entonces, cuando Dios decide por el mismo y \u00fanico decreto eterno hacerse hombre. De este modo, en la Humanidad de Jesucristo los hombres pueden encontrar la divinidad y la felicidad si se incorporan a ella, si se revisten de ella. Era ella, Luisa, quien ten\u00eda que incorporarse a la Humanidad de Cristo. Conclusi\u00f3n que medit\u00f3 frecuentemente y en profundidad:<\/p>\n<p><em>\u00abHe visto que el poder de poseerme que ten\u00eda Dios lo deb\u00eda a la excelencia del designio de Dios en la creaci\u00f3n del hombre de un\u00edrselo estrechamente por toda la eternidad si se serv\u00eda del \u00fanico medio que ten\u00eda para darle, que era la Encarnaci\u00f3n de su Verbo, el cual al ser hombre perfecto quer\u00eda que la naturaleza humana participase en la divinidad por sus m\u00e9ritos y por su naturaleza tan estrechamente unidos\u00bb<\/em> (E 98, tema 1\u00ba).<\/p>\n<p><em>\u00abEsta uni\u00f3n del hombre con Dios viene a ser como una atm\u00f3sfera sin la cual el alma no tiene vida, y as\u00ed es como he visto la Redenci\u00f3n del hombre en la Encarnaci\u00f3n\u2026, uni\u00f3n personal de Dios en un hombre, la cual honra a toda la naturaleza haciendo que Dios la mire en todos como su imagen\u00bb<\/em> (E 67).<\/p>\n<p>La Encarnaci\u00f3n, siguiendo a B\u00e9rulle y a los capuchinos, pas\u00f3 a ser el centro tanto en su vida individual como en su compromiso de Hija de la Caridad. Hay varios indicios externos de esta afirmaci\u00f3n: quiso hacer los votos en la Compa\u00f1\u00eda el mismo d\u00eda de la Encarnaci\u00f3n, medit\u00f3 el misterio y, sobre \u00e9l, escribi\u00f3 p\u00e1ginas estupendas, siguiendo la doctrina escotista que hizo suya de que la salvaci\u00f3n de los hombres se hace en la Encarnaci\u00f3n y a la santidad se llega incorpor\u00e1ndose a la Humanidad de Jesucristo.<\/p>\n<p>Aunque algunas veces hable de seguir a Jesucristo y algunas m\u00e1s de imitarle, lo que Luisa, de acuerdo con san Vicente, aconsejaba era <em>vaciarse de uno mismo y revestirse del Esp\u00edritu de Jesucristo<\/em>. Imitar es copiar a un modelo que est\u00e1 fuera de ella, seguir es acompa\u00f1ar o ir detr\u00e1s de alguien que va a su lado o delante, revestirse es tenerlo en su interior, es asumir sus sentimientos, virtudes y oraci\u00f3n. Imitar y seguir es ser como Cristo, revestirse es ser Cristo mismo. Lo cual implica incorporarse a la Humanidad de Cristo y es lo que se le pide hoy en d\u00eda a la Familia vicenciana: <em>enraizarse en Jesucristo en cuanto manantial y modelo de caridad<\/em>, siguiendo a san Pablo cuando aconseja a los colosenses: <em>\u00abVivid, seg\u00fan Cristo Jes\u00fas, el Se\u00f1or, tal como le hab\u00e9is recibido; enraizados y edificados en \u00e9l; apoyados en la fe\u00bb<\/em> (2, 6-7).<\/p>\n<p>Luisa, siendo todav\u00eda una Voluntaria, se revisti\u00f3 de Jesucristo de tal manera que en algunos viajes que hizo enviada por el Director Vicente de Pa\u00fal, para visitar las Caridades, experiment\u00f3 que no era ella la que obraba, sino Jesucristo que se hab\u00eda apoderado de ella (E 16). No es de extra\u00f1ar que un d\u00eda aconsejase a las Hermanas que m\u00e1s importante que ver a Dios en los pobres, era que los pobres viesen a Cristo en ellas (E 98).<\/p>\n<h2><strong>La fe experimentada por el amor<\/strong><\/h2>\n<p>En di\u00e1logo con san Vicente descubri\u00f3 que los planes divinos eran fundar una Compa\u00f1\u00eda de mujeres que se entregar\u00edan a Dios para servirle en los pobres. Pero para pasar de una fe individual a otra universal de Hija de la Caridad, la se\u00f1orita Le Gras necesitaba amar a los pobres. Pues la fe es fruto y reflejo del amor a Dios.<\/p>\n<p>Santa Luisa, siguiendo a los capuchinos, no pone la fe en la inteligencia sino en el amor, considerando la fe como <em>la<\/em> <em>actitud confiada que tomamos ante la vida porque amamos a Dios que est\u00e1 en los pobres<\/em>. Porque amaba a Dios se fiaba de \u00c9l, confiaba en \u00c9l y le cre\u00eda. Ten\u00eda fe en \u00c9l porque le amaba, como lo afirma al meditar la frase de Juan en su primera carta (4,8):<\/p>\n<p><em>\u00abQuien no ama, no conoce a Dios <\/em><em>[no tiene fe]<\/em><em>, porque Dios es Amor. La causa del amor es la estima del bien en la cosa amada\u2026 y en ese amor participa el de las criaturas en cuanto a la naturaleza del amor; pero los efectos van unidos a la voluntad en la pr\u00e1ctica de la caridad, tanto hacia Dios como hacia el pr\u00f3jimo, siendo esa pr\u00e1ctica tan poderosa que nos comunica el conocimiento de Dios\u2026 de tal manera que quien m\u00e1s caridad haya tenido, tanto m\u00e1s participar\u00e1 en esa luz divina que le inflamar\u00e1 eternamente en el santo Amor\u00bb<\/em> (E 19).<\/p>\n<p>Si la fe es el fruto del amor, para ser plenamente creyente hay que ser enteramente capaz de amar a Dios y estar enamorado de los pobres en donde Dios est\u00e1.<\/p>\n<h2><strong>La Fe y la vida de servicio<\/strong><\/h2>\n<p>Puedo ya plantear la segunda propuesta: <em>La fe llev\u00f3 a Luisa de Marillac, guiada por su director Vicente de Pa\u00fal, a servir a Dios en los pobres<\/em>.<\/p>\n<p>Hasta no encontrarse con san Vicente, su fe ten\u00eda un tinte individualista y hasta ego\u00edsta; apropiada para salir del atolladero en que la hab\u00eda metido su vida de sufrimiento y, al recibir de la misma fe una respuesta satisfactoria, para ser santa. Sin embargo, esta dimensi\u00f3n de su fe juvenil le dio la base para la segunda dimensi\u00f3n: el servicio a los pobres. Puesta en oraci\u00f3n, un d\u00eda, pocos a\u00f1os antes de morir, va a aconsejar a las Hermanas a vivir el profundo Amor que Dios manifiesta a todos los hombres: <em>\u00ab<\/em><em>Amor de Dios hacia los hombres, que le ha llevado a querer que su Hijo se hiciera hombre, porque pone sus delicias en estar con los hijos de los hombres y para que acomod\u00e1ndose al estilo de los hombres, les diese todos los testimonios que su vida humana contiene de que Dios los ha amado desde toda la eternidad\u00bb <\/em>(E 105).<\/p>\n<p>El encuentro con Dios en la oraci\u00f3n personal la lleva a descubrir a Nuestro Se\u00f1or en el pr\u00f3jimo en forma de fraternidad. Su fe que, hasta entonces, hab\u00eda consistido en una relaci\u00f3n personal con Dios se alarga a todos los pobres, hijos de Dios y hermanos de ella, a los que, como una profeta moderna, debe comunicar lo que ha visto y o\u00eddo en la oraci\u00f3n. Se lo dice a las Hermanas, refiri\u00e9ndose a santa Marta: <em>\u00abAs\u00ed como ella tuvo la dicha de servir a los pobres en la persona de Nuestro Se\u00f1or, del mismo modo nosotras tenemos la de servir a Nuestro Se\u00f1or en la persona de los pobres\u00bb<\/em> (c. 316)<\/p>\n<p>A santa Luisa de Marillac tambi\u00e9n podemos aplicar lo que Bremond dice de san Vicente de Pa\u00fal: \u00abno fue el amor de los hombres el que le llev\u00f3 a la santidad, fue, m\u00e1s bien, la santidad la que le hizo verdadera y eficazmente caritativo; no fueron los pobres los que le dieron a Dios; al contrario, fue Dios -es decir, el Verbo Encarnado- el que le dio a los pobres\u00bb.<span id='easy-footnote-9-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-9-13629' title='Henri BREMOND, &lt;em&gt;Histoire du sentiment religieux en France, T. III, La conqu\u00eate mystique, &lt;\/em&gt;Paris, Boud B. et Gay, 1923, p. 246.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Cuando Vicente de Pa\u00fal se encontr\u00f3 con la se\u00f1orita Le Gras, \u00e9sta era ya una m\u00edstica. Y al sacerdote Vicente -que tambi\u00e9n era un m\u00edstico- le fue f\u00e1cil lograr que la contemplaci\u00f3n entre ella y Dios, la llevara a descubrirle y a servirle en los pobres, ya que Jes\u00fas <em>nos ha ense\u00f1ado la caridad para suplir la impotencia de dar ning\u00fan servicio a su persona<\/em>, meditaba Luisa en unos Ejercicios al final de su vida (E 98, d\u00eda 3\u00ba).<\/p>\n<p>San Vicente le iba presentando d\u00eda a d\u00eda a los pobres y, sin forzarla, logr\u00f3 que diese un giro a su vida, logr\u00f3 que no se contentase con vivir la fe para ella sola y su hijo. Porque si Dios act\u00faa en los sucesos de la vida, lo hace con preferencia en los que ata\u00f1en a los pobres, y ella deb\u00eda interpretarlos y tomar una actitud siempre en bien de esos pobres, como la tom\u00f3 en 1629: <em>\u00abVaya, pues, se\u00f1orita, en nombre de Nuestro Se\u00f1or <\/em>-la anima san Vicente-<em>. Ruego a su divina bondad que la acompa\u00f1e, que sea su consuelo en el camino\u2026 y que, finalmente, la devuelva con perfecta salud y llena de obras buenas\u00bb<\/em> (I, 135). Fue el paso efectivo de una fe individualista a la fe universal del evangelio.<\/p>\n<p>Desde el cautiverio y la Noche oscura san Vicente se hab\u00eda convencido, de que los pobres le tocaban a \u00e9l personalmente y \u00e9l ten\u00eda que dar respuesta a sus problemas. Y logr\u00f3 convencer a la se\u00f1orita Le Gras de esta verdad. No le fue dif\u00edcil, pues en el inconsciente de Luisa permanec\u00eda la idea que Dios le hab\u00eda comunicado dos a\u00f1os antes, durante la Noche m\u00edstica de 1623: que los pobres le tocaban a ella personalmente, y que personalmente ella deb\u00eda cargar con sus necesidades. De ah\u00ed que el verdadero desaf\u00edo que en adelante mantuvo santa Luisa se centrar\u00e1 en lograr que la fe que dominaba su vida personal, guiara todas sus actividades hacia la misi\u00f3n de salvar a los pobres a la que hab\u00eda comprometido su vida.<\/p>\n<p>Ciertamente, desde el encuentro con los capuchinos, la fe le hab\u00eda dado a Luisa la capacidad de interpretar sus interrogantes de una manera nueva, llen\u00e1ndola de esperanza, al descubrir un nuevo sentido para su vida, un <em>significado<\/em> nuevo para su existencia personal que ella experimentaba marginada y abandonada, pero, desde el encuentro con san Vicente, la fe la <em>transform\u00f3<\/em> en una sirvienta de los pobres.<\/p>\n<p>Si san Vicente la ayud\u00f3 a transformarse en sirvienta de los pobres fue porque su fe era tan profunda que la llevaba a revestirse del Esp\u00edritu de Jesucristo y a vivir la forma de vida que exig\u00eda el Reino de Dios anunciado tambi\u00e9n para los pobres. Creer es comprometerse, como Jes\u00fas, ante las injusticias, ante los refugiados de la guerra y los emigrantes que buscan trabajo y una vida mejor. Si la fe no es la que nos ha transmitido Jesucristo, ya no es la fe de la Iglesia, como se\u00f1alaba ella a sus hijas: <em>\u00abDebemos tener continuamente ante los ojos nuestro modelo que es la vida ejemplar de Jesucristo a cuya imitaci\u00f3n hemos sido llamadas no s\u00f3lo como cristianas sino tambi\u00e9n por haber sido elegidas por Dios para servirle en la persona de sus pobres; sin esto sois las personas m\u00e1s de compadecer de todo el mundo\u00bb<\/em> (c. 257).<\/p>\n<p>Dirigida por Vicente de Pa\u00fal, el Esp\u00edritu de Jes\u00fas le ense\u00f1aba que la humanidad entera formaba un grupo humano s\u00f3lido y ella deb\u00eda vivir esta solidaridad. Durante la oraci\u00f3n descubrir\u00e1, como muchas se\u00f1oras de las Caridades -no se olvide la profunda y sincera vida espiritual que llevaban-, que el Hijo de Dios, al hacerse hombre, asume la naturaleza humana, que por la Encarnaci\u00f3n todos nos incorporamos a la Humanidad de Jesucristo, que cada pobre es un miembro doliente de esa Humanidad, que Jes\u00fas trajo el Reino de los cielos para todos, sin exceptuar a los pobres y que ella deb\u00eda ayudarlos.<span id='easy-footnote-10-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-10-13629' title='E 98, d\u00eda 3\u00ba y oraci\u00f3n 6\u00aa, final.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Es cierto que la fe es personal, pero tambi\u00e9n es tan eclesial como individual, y si no se comunica termina por evaporarse. Hay que manifestarla a trav\u00e9s de la evangelizaci\u00f3n de las gentes. Nosotros de los pobres. Cuando Pablo VI dice que <em>no hay otra forma de comunicar el Evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe<\/em> (EN 46), nos est\u00e1 indicando que la respuesta a los interrogantes de la indiferencia social actual es comunicar nuestra experiencia de la fe. Y si es necesario y apropiado para hoy, tambi\u00e9n lo era para aquella sociedad creyente y de clases altas preocupadas por vivir una verdadera vida espiritual, aunque individualista al mirar la caridad unicamente en su dimensi\u00f3n de santidad personal.<\/p>\n<h2><strong>Metodolog\u00eda del servicio a los pobres<\/strong><\/h2>\n<p>En el trato con san Vicente empez\u00f3 a experimentar que su fe individual se transformaba en fe social, y asimilar\u00e1 tan profundamente esta doctrina que se la inculcar\u00e1 d\u00eda a d\u00eda a las Hermanas que estaban a su lado y carta tras carta a las que estaban lejos de Paris. En el catecismo que compuso para ayudar a las Hijas de la Caridad y a las Voluntarias a comunicar la fe a las ni\u00f1as, descubrimos el sentido eclesial de su fe. Dios le hab\u00eda dado la fe a trav\u00e9s de la Iglesia, acogi\u00e9ndola y trasmiti\u00e9ndole la revelaci\u00f3n, y en la Iglesia se alimentaba su fe. Y el se\u00f1or Vicente le descubri\u00f3 que la fe de la Iglesia cat\u00f3lica se manifiesta por medio del amor afectivo y efectivo a los pobres.<\/p>\n<p>Igualmente san Vicente le comunic\u00f3 lo que hab\u00eda descubierto en Chatillon: que el esfuerzo por configurar la sociedad presente es inoperante si se realiza aisladamente o por libre, que para ser eficaz hay que realizarlo en grupo. Y santa Luisa, convencida por su Director, lo realiz\u00f3, primero, perteneciendo a las Caridades, y despu\u00e9s, por medio de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad a la que va a dedicar su vida entera. Desde entonces y a trav\u00e9s de la historia, la Familia Vicenciana de tal manera ha manifestado su fe en el servicio a los pobres, que ha sido una cu\u00f1a cr\u00edtica en medio de la sociedad<\/p>\n<p>Pero sin olvidar que el destinatario de la fe es una persona individual. Las Hermanas y las Voluntarias sol\u00edan trabajar en general con ni\u00f1as, familias y pobres pordioseros individuales, que generalmente no recib\u00edan ayudas de las instituciones civiles m\u00e1s que para evitar revueltas. Eran las cofrad\u00edas religiosas quienes les daban el sentido de hijos de Dios y miembros de Jesucristo. A \u00e9stas las perfeccionaron las Caridades vicencianas y las Hijas de la Caridad que empezaron a modernizar las instituciones hospitalarias desordenadas, inc\u00f3modas, desagradables y algunas, desvencijadas.<\/p>\n<p>Considerar a los pobres como personas nominadas individualmente fue la causa por la que san Vicente logr\u00f3 encauzar las ayudas a los pobres en la ciudad de Macon, que hasta no llegar \u00e9l hab\u00edan fracasado, porque se ayudaba a los pobres en su conjunto, al colectivo de pobres innominados. El \u00e9xito estuvo en que el sacerdote Vicente de Pa\u00fal organiz\u00f3 las ayudas a cada pobre individualmente, escribiendo en un registro su nombre y su situaci\u00f3n particular. Es la metodolog\u00eda -por llamarlo de alguna manera- del servicio directo que han usado las Voluntarias, las Hijas de la Caridad y los Vicentinos. La Familia Vicenciana, para serlo realmente, debe ayudar a los pobres directamente y no contentarse con ayudarlos s\u00f3lo a trav\u00e9s de otras organizaciones civiles, parroquiales o diocesanas, sin rechazar colaborar \u00edntimamente con esas organizaciones.<\/p>\n<p>La fe le dec\u00eda a Luisa que Dios se serv\u00eda de aquellas mujeres que hab\u00eda reunido en una Caridad para servir a los pobres materialmente en sus necesidades, pero le dec\u00eda igualmente que Dios quer\u00eda la salvaci\u00f3n completa de esos pobres uno a uno en concreto. Y es lo que ella recomendaba a las Hermanas:<\/p>\n<p><em>\u00ab\u00bfTienen servilletas en las camas de los enfermos? \u00bfLas tienen bien limpias? Pero, sobre todo, queridas hermanas, \u00bftienen ustedes un gran amor por su salvaci\u00f3n? Esto es lo que nuestro buen Dios espera particularmente de ustedes, y piensen que no tendr\u00e1n que responder de ellos s\u00f3lo durante el tiempo que los tienen en el hospital, sino que responder\u00e1n tambi\u00e9n de las faltas que cometan en sus confesiones si, en lo posible, no les han instruido para hacerlas bien; y tambi\u00e9n si dejan de exhortarles, antes de que se marchen, a vivir bien.\u00bb<\/em> (c. 176)<\/p>\n<p>Vienen tambi\u00e9n muy bien para hoy estos consejos que daba santa Luisa a las Hermanas de los hospitales para catequizar a los enfermos, y que en la actualidad deber\u00edamos aplicar a los que han perdido la fe y nada quieren de Jes\u00fas. Porque las distintas ramas de la Familia Vicenciana han sido fundadas para remediar las necesidades <em>materiales y tambi\u00e9n espirituales<\/em>.<\/p>\n<p>Pues no es infrecuente olvidar que la fe abarca todas las dimensiones del hombre sin separar lo espiritual de lo corporal. Si en mitad del siglo XX, cuando la sociedad espa\u00f1ola se manifestaba creyente era f\u00e1cil hablar de Dios, dejando un poco de lado -no olvidadas- las necesidades materiales, hoy en d\u00eda sucede lo contrario. Es f\u00e1cil compadecernos de su situaci\u00f3n corporal, dejando a la misericordia del Padre Dios su salva\u00adci\u00f3n eterna y olvidamos la verdadera libertad que nos trajo Jesucristo, al liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte eterna, incorpor\u00e1ndonos a su Humanidad.<\/p>\n<p>Santa Luisa insiste continuamente en Reglamentos y por cartas en el servicio espiritual tanto como en el material hasta escribirlo en un peque\u00f1o estudio que hizo sobre la manera de realizar el servicio espiritual: <em>\u00abTodas las Hijas de la Caridad estamos convencidas de que el servicio espiritual de los pobres es una de las funcio\u00adnes principales del establecimiento de la Cofrad\u00eda y Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad\u00bb<\/em> (E 108). Pero la fe de la se\u00f1orita Le Gras no era angelical, pisaba la tierra, y sab\u00eda que la fe lleva a luchar tambi\u00e9n por la felicidad temporal, como correg\u00eda un Reglamento para los Ni\u00f1os abandonados:<\/p>\n<p><em>\u00abLa Hermana Sirviente debe cuidar de exponer a la Se\u00f1ora Tesorera de los Ni\u00f1os la necesidad de colocarlos, especialmente a los muchachos, tan pronto como ella los vea en condiciones de servir o bien de aprender un oficio, intentando, sin que ellos lo adviertan, conocer sus inclinaciones y pasiones, en particular los muchachos, para no tenerlos en la Casa mayores de 12 a\u00f1os\u2026 Por consiguiente, habr\u00eda que reformar el art\u00edculo que habla de 16 a\u00f1os, a no ser en el caso de alg\u00fan inv\u00e1lido\u00bb <\/em>(E 43).<\/p>\n<h2><strong>La solidaridad en una sociedad individualista se llama compasi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Antes he expuesto que la fe de una persona se manifiesta de acuerdo con su sicolog\u00eda y la se\u00f1orita Le Gras era emotiva cargada de gran afectividad. San Vicente sol\u00eda decirle con emoci\u00f3n que cuidara su ternura. Nos recuerda su infancia desamparada y en soledad en una \u00e9poca en que el ni\u00f1o se va convirtiendo en el centro de la familia. La emotividad la llevar\u00e1 a buscar cari\u00f1o y a qui\u00e9n d\u00e1rselo. De ah\u00ed que se manifieste repleta de compasi\u00f3n hacia los que sufren.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n he intentado marcar que para santa Luisa la fe es amor, como lo atestigua Santiago en su carta al decir que donde no hay amor la fe est\u00e1 muerta (2, 17). Pero, como el amor a los pobres o a los que sufren, lo llamamos compasi\u00f3n, donde no hay compasi\u00f3n, la fe tambi\u00e9n est\u00e1 muerta. De Luisa de Marillac deducimos que para que la fe individual de un vicenciano pase a ser social y eclesial, debe comenzar por ser compasiva, sentirse junto al dolor de los dem\u00e1s, descubrir su sufrimiento y trabajar por aliviarlo, de tal manera que la compasi\u00f3n que sent\u00eda Jes\u00fas por los necesitados se le traspase a \u00e9l. Por la fe vivimos la compasi\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret, transformada en la verdadera caridad vicenciana. Es la fe que llevaba a san Vicente a decir: <em>El Hijo de Dios, al no poder tener sentimientos de compasi\u00f3n en el estado glorioso que posee en el cielo, quiso hacerse hombre, para com\u00adpadecer nuestras miserias. Para reinar con \u00e9l en el cielo, hemos de compadecer, como \u00e9l, a sus miembros que est\u00e1n en la tierra<\/em> (XI, 771).<\/p>\n<p>Para expresar la fe, el primer paso que debe dar un coraz\u00f3n compasivo, es aproximarse a los pobres y reconocer su desdicha. Cuanto m\u00e1s cerca estamos de una persona, m\u00e1s insoportable nos resulta verla sufrir. Claramente se lo expresa santa Luisa a san Vicente durante las calamidades de la Fronda, pero no es de extra\u00f1ar porque era ella la que estaba con aquellas criaturas abandonadas que ten\u00eda acogidas en sus casas y las quer\u00eda como a hijos suyos. Era ella la que escuchaba el dolor y la penuria de las nodrizas, pobres campesinas:<\/p>\n<p><em>\u00abEn nombre de Dios, mi reverend\u00edsimo Padre, piense un poco si no habr\u00eda que pensar en aconsejar a las se\u00f1oras que no reciban m\u00e1s ni\u00f1os exp\u00f3sitos, para pagar las deudas, y retirar de las aldeas a todos los destetados, porque le aseguro que, en conciencia, ya no hay medio de resistir a la compasi\u00f3n que causan esas pobres gentes, pidiendo lo que se les debe en justicia, y no s\u00f3lo por su trabajo sino por haber adelantado de lo suyo, despu\u00e9s de lo cual se ven morir de hambre; se han visto obligadas a venir tres y cuatro veces desde muy lejos, sin recibir nada de dinero. Nosotras tenemos que atender a mucho, a la alimentaci\u00f3n de las nodrizas y a menudo hasta a siete u ocho ni\u00f1os destetados, con dinero prestado; pero no es nuestro inter\u00e9s el que nos hace hablar, aunque de continuar as\u00ed la cosa, forzosamente tendremos que gastar de lo nuestro, porque no podremos negarnos a darles lo que podamos por poco que sea\u00bb (c. 318)<\/em><\/p>\n<p>Impresiona no poder pagar lo que se debe a los pobres, pero acaso duele m\u00e1s la compasi\u00f3n que siente por una mujer que no conoc\u00eda, y que parece la situaci\u00f3n de muchas mujeres de nuestro tiempo que en silencio no encuentran soluci\u00f3n a sus necesidades: <em>\u00abNo recuerdo haber visto nunca un ser m\u00e1s digno de compasi\u00f3n que una mujer que la semana pasada intent\u00f3 dos d\u00edas seguidos verle a usted\u2026, que llevaba a su caridad un escrito de su marido para que se le diese empleo o se buscase qui\u00e9n se lo diera. Esta pobre mujer se halla en tan extrema necesidad que duda de si no puede en conciencia aprovechar una ocasi\u00f3n que le ofrece nada menos que una persona a la que conoce usted y de la que se queda uno asombrado prometi\u00e9ndole ponerla en situaci\u00f3n acomodada; ella dice que s\u00f3lo la necesidad la lleva a ello\u00bb <\/em>(c. 570)<\/p>\n<p>Esa es la fe de la que habla Santiago. Pues, aunque parece que estos textos rezuman unicamente compasi\u00f3n humana, bien sabemos que era la fe en la Palabra revelada la que le recordaba que siempre que los ciegos, paral\u00edticos y leprosos se acercaban a Jes\u00fas le gritaban, \u00abJes\u00fas, hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00bb. Es la compasi\u00f3n que pide a las Hermanas: <em>\u00abEspero que les servir\u00e1 de preparaci\u00f3n a las gracias que necesitan para servir a sus pobres enfermos con esp\u00edritu de mansedumbre y gran compasi\u00f3n, a imitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or que as\u00ed trataba a los m\u00e1s molestos\u00bb<\/em> (c. 449).<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas veces escuchar\u00eda lo que san Vicente dec\u00eda a los misioneros!: <em>\u00ab\u00a1C\u00f3mo! \u00a1Ser cristiano y ver afligido a un hermano, sin llorar con \u00e9l ni sentirse enfermo con \u00e9l! Eso es no tener caridad; es ser cristiano en pintura; es carecer de huma\u00adnidad; es ser peor que las bestias\u00bb<\/em> (XI, 562).<\/p>\n<h2><strong>La compasi\u00f3n por la salvaci\u00f3n del pobre, fruto de la fe<\/strong><\/h2>\n<p>En esta sociedad dominada por la cultura del individualismo insensible, cada vez se nos pide m\u00e1s compasi\u00f3n hacia las gentes que ya no sirven para nada. Nunca ninguna cultura ha logrado impedir que la Familia Vicenciana acuda a remediar las necesidades de los pobres a los que nadie atiende. Y esta clase de pobres todav\u00eda existen. Procurarles la subsistencia y tratarlos con compasi\u00f3n, es expresar nuestra fe.<\/p>\n<p>Pero su fe iba m\u00e1s lejos. Sabemos que, por lo general, el enfermo es individualista, pues es \u00e9l el que est\u00e1 enfermo y sufre. Es \u00e9l quien est\u00e1 en peligro de morir y le duele dejar de existir. Y es f\u00e1cil que los sanos no lo entiendan. Por eso podr\u00edamos aplicarnos a nosotros que tenemos fe, aquellos consejos que ella, mujer de fe realista y espiritual, escrib\u00eda a todos los que personalmente sufren una enfermedad u otra calamidad:<\/p>\n<p><em>Como est\u00e1is obligados a servir a los enfermos tanto espiritual como corporalmente, a imitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\u2026; del mismo modo, cuando est\u00e9is enfermos deb\u00e9is estar sumisos a la voluntad de Dios, tener gran confianza en su amor, saber aprovechar todos los dolores que sint\u00e1is ofreci\u00e9ndoselos a Dios en uni\u00f3n de los de su Hijo y que toda su esperanza de salvaci\u00f3n descanse en la vida y muerte de Jes\u00fas Crucificado, que tom\u00e9is la resoluci\u00f3n de servir a Dios mejor que hasta ahora lo hab\u00e9is hecho y teng\u00e1is en adelante gran compasi\u00f3n por los pobres enfermos que sufren mucho sin otra asistencia corporal ni espiritual que lo que hac\u00e9is por ellos. Ser\u00e1 bueno pensar en los sufrimientos de nuestros pobres enfermos que tantas veces se ven solos, sin lumbre, acostados en un poco de paja, sin s\u00e1banas ni mantas, sin ning\u00fan alivio ni consuelo <\/em>(E 91).<\/p>\n<h2><strong>Explicitar la fe por la compasi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Nos asombra que Dios venga a este mundo y se haga humano sin que nadie se lo pida, movido unicamente por su misericordia y compasi\u00f3n. Igualmente ir nosotros a buscar personalmente a los abandonados antes que ellos acudan a nosotros ser\u00e1 un choque revulsivo que despierte a otras personas para que vean muchas situaciones inhumanas y se animen a compro\u00admeterse tambi\u00e9n ellas a hacerlo.<\/p>\n<p>A la familia vicenciana se puede aplicar lo que la fe del coraz\u00f3n compasivo de Luisa escrib\u00eda a una Abadesa benedictina: <em>las sirvientas de las Caridades de las Parroquias atienden a los pobres abandonados, sumidos en toda suerte de necesidades y que s\u00f3lo son atendidos por los servicios de estas buenas j\u00f3venes que, desprendi\u00e9ndose de todo inter\u00e9s, se dan a Dios para el servicio espiritual y temporal de esas pobres criaturas a las que su bondad quiere considerar como miembros suyos<\/em> (c. 14).<\/p>\n<p>Van tan unidas la compasi\u00f3n humana y la fe que frecuentemente se las confunde. Nos volcamos a remediar las cat\u00e1strofes y calamidades, impresionados por una compasi\u00f3n humana, pero pasadas las primeras impresiones, nos damos cuenta de que la fe est\u00e1 apagada y buscamos razones humanas para disculparnos: que el pobre nos enga\u00f1a, que no hace lo suficiente por buscar trabajo, que ya hay establecimientos oficiales que los ayuden, etc. A estas disculpas responde Luisa de Marillac con una correcci\u00f3n que hizo a un Reglamento: <em>\u00abIncluir en alguno de los art\u00edculos que no deben, en modo alguno, discutir con los forzados ni deben hacerles ning\u00fan reproche ni hablarles con dureza, sino tener gran compasi\u00f3n de ellos tanto por su estado espiritual, como por el corporal, que es tan de compadecer\u00bb<\/em> (E 43)<\/p>\n<p>Otras veces parece que la sociedad tan s\u00f3lo <em>tolera<\/em> a los pobres y hasta exige tratarlos con <em>justicia, <\/em>pues su persona es sujeto de derechos, pero sabemos que, si no hay fe ni amor, la solidaridad motivada por la justicia no es humana. Por eso, los vicencianos protestan que, para tratarlos con la dignidad que merece todo hombre, no es suficiente la tolerancia ni la justicia. No se olvide lo que dec\u00eda Cicer\u00f3n: <em>Summum jus, summa injuria<\/em>,<span id='easy-footnote-11-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-11-13629' title='De oficiis, I, 10, 33.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> porque justicia es dar a cada uno lo que es suyo, y el pobre nada tiene, mientras que amor es dar al pobre lo que es m\u00edo. Bien lo sent\u00edan san Vicente, cuando daba a los pobres la categor\u00eda de <em>amos y se\u00f1ores, <\/em>y santa Luisa, la de <em>due\u00ad\u00f1os<\/em>.<\/p>\n<p>No es que santa Luisa no defendiera la justicia, la defend\u00eda escrupulosamente hasta exclamar que era maravilloso sufrir por la justicia. Delicada en pagar la alimentaci\u00f3n de las Hermanas que com\u00edan de los pobres o de las que pasaban por un establecimiento camino de su destino, delicada en pagar las deudas a los pobres, satisfacer el da\u00f1o que se les ha podido hacer o en la venta de los vestidos de los pobres que mor\u00edan. Delicada y exigente en obligar a pagar lo que se debe a las Hermanas o al establecimiento, pero siempre que se trate de los pobres mirar la prudencia y la caridad para que no queden avergonzados.<span id='easy-footnote-12-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-12-13629' title='SL. c. 38, 178, 296, 343, 433, 444, 696, 703\u2026, E 43, 76, 111\u2026'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\n<h2><strong>El esp\u00edritu vicenciano y la compasi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Luisa pasa tambi\u00e9n a exponer dos virtudes del Esp\u00edritu vicenciano y que forman parte de la esencia de la fe cristiana: la humildad y la sencillez.<\/p>\n<p>Para evitar que la compasi\u00f3n sea manifestaci\u00f3n de la autosuficiencia del que puede y humillaci\u00f3n para el pobre, san Vicente y santa Luisa ponen la humildad y la sencillez como parte del Esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda. La fe les dice que la humildad tambi\u00e9n est\u00e1 en Dios que se hace hombre, en Jes\u00fas que nace en un pesebre, que se bautiza como pecador, muere en la cruz y compadecido de los hombres quiso pertenecer al colectivo humano de los marginados, <em>los humildes, los anawin <\/em>de la Biblia.<span id='easy-footnote-13-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-13-13629' title='SL. c. 202, 410, 420, 622, 713\u2026, E 23, 66, 67, 81\u2026'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> Tambi\u00e9n a nosotros la fe y la compasi\u00f3n nos aconsejan pertenecer a ese grupo. Es el modo de expresar que estamos revestidos de la humildad de Jesucristo. Es, por ello, una fe humilde que nos da coraje para sacar a los pobres del pozo en el que viven y anunciarles un Reino de justicia, de amor y de paz que sea m\u00e1s humano y m\u00e1s compasivo. Porque el Rico Epul\u00f3n no fue condenado por hacer da\u00f1o al pobre L\u00e1zaro, le era indiferente y hasta le dejaba vivir en el portal de su casa; fue condenado por no haberse compadecido de \u00e9l.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la fe le dec\u00eda a Luisa que la compasi\u00f3n debe ser aut\u00e9ntica, sin doblez ni enga\u00f1o. S\u00f3lo porque ten\u00eda fe Luisa pod\u00eda contemplar la sencillez de Jes\u00fas en la cruz, diciendo que ten\u00eda sed, o verle hacerse ni\u00f1o o decir a los jud\u00edos por qu\u00e9 quer\u00edan matarle.<span id='easy-footnote-14-13629' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/la-fe-de-santa-luisa-ante-una-sociedad-individualista\/#easy-footnote-bottom-14-13629' title='E 14, 23, 33.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> Leyendo las cartas de santa Luisa vemos que, mujer creyente, no consideraba la compasi\u00f3n s\u00f3lo como una tarea, sino como el modo humano de vivir las Hijas de la Caridad al estilo de Jes\u00fas. Vivir la fe compasiva hacia el pobre es vivir la <em>sencillez, <\/em>present\u00e1ndonos aut\u00e9nticos, sin enga\u00f1arlos. Pero sabiendo que la sencillez no es algo externo, pues aparentar sencillez en su vida exterior tambi\u00e9n puede ser afectaci\u00f3n. La sencillez es algo del interior del hombre de donde brota la veracidad de su servicio sincero. Por eso, la fe tampoco se apoya en la raz\u00f3n ni en las normas que alegaban en su interior el sacerdote y el levita insensibles al herido de la cuneta; nos apoyamos en la compasi\u00f3n del Buen Samaritano, en comuni\u00f3n profunda con la compasi\u00f3n de la Humanidad de Jes\u00fas. Como se apoy\u00f3 san Pablo cuando escrib\u00eda a los romanos: <em>Vuestra caridad sea sin fingimiento. Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. Tened un mismo sentir unos con los otros, atra\u00eddos por la humildad y la sencillez <\/em>(12, 9.15-16).<\/p>\n<p>Es decir, revestirse del Esp\u00edritu de Jesucristo es asumir su misma vida para hacer presente el Reino de Dios all\u00ed donde haya hombres que han perdido o se les ha quitado la dignidad de ser humanos. Pero sin olvidar que si la naturaleza humana ha sido elevada al orden sobrenatural para vivir en un Reino de justicia, de amor y de paz, nadie ya puede ser genuinamente humano si se le impide vivir la vida sobrenatural.<\/p>\n<h2>Descarga la conferencia:<\/h2>\n<table border=\"0\" width=\"256\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div>Formato PDF<em>:<\/em><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/2010\/03\/la_fe_de_santa_luisa_ante_una_sociedad_individualista.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/pdf.png?resize=256%2C256\" alt=\"\" width=\"256\" height=\"256\" \/><\/a><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h2>Escucha la Conferencia:<\/h2>\n<div class=\"x-audio player\" data-x-element-mejs><audio class=\"x-mejs x-wp-audio-shortcode advanced-controls\" id=\"audio-13629-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"http:\/\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/congreso-caridad-mision\/Benito.mp3?_=1\" \/><\/audio><\/div>\n<h2>Descarga la Conferencia en MP3<\/h2>\n<table border=\"0\" width=\"256\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td>\n<div>Formato <em>MP3 (Archivo de Audio):<\/em><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>\n<div><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/congreso-caridad-mision\/Benito.mp3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/vicencianos\/files\/mp3.png?w=846\" alt=\"\" \/><\/a><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00edtulo de esta charla es La fe de santa Luisa ante una sociedad individualista. 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