{"id":136147,"date":"2015-01-18T03:49:17","date_gmt":"2015-01-18T02:49:17","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=136147"},"modified":"2016-07-26T17:21:51","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:51","slug":"san-vicente-de-paul-1581-1660","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/vicente.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-120170\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/vicente-300x203.jpg?resize=300%2C203\" alt=\"vicente\" width=\"300\" height=\"203\" \/><\/a>\u00abNo soy m\u00e1s que un pobre paisano\u00bb, repet\u00eda con frecuencia. \u00c9l, que viv\u00eda entre reyes y marqueses, ten\u00eda empe\u00f1o en que nadie olvidase su origen. Realmente, su pueblo natal, Pouy, en las Landas pirenaicas, no era m\u00e1s que una aldea del Municipio de Dax, y su casa, la casa de un honrado labrador que se ve\u00eda negro para dar pan a sus seis hijos. Siendo ni\u00f1o, gui\u00f3 un hato de ovejas, sufriendo los soles y las escarchas, hasta que, viendo su padre que era inteligente y aplicado, le envi\u00f3 a estudiar a un convento franciscano de las cercan\u00edas. \u00abEstudia bien, hijo m\u00edo\u2014le dec\u00eda el labriego\u2014, porque me cuestas la enorme suma de sesenta francos al a\u00f1o.\u00bb Pero Vicente fue un hombre de suerte en la vida; mejor dicho, hab\u00eda en \u00e9l una bondad tal, que su trato subyugaba. Hombres y mujeres, humildes y poderosos caer\u00e1n rendidos por aquel hechizo incomparable. La primera v\u00edctima fue un caballero de la tierra, que se le lleva a su casa como preceptor de sus hijos y le paga la carrera. Siguen los estudios en Dax, en Zaragoza y en Toulouse, y, tras ellos, la ordenaci\u00f3n sacerdotal, a los diecinueve a\u00f1os.<\/p>\n<p>La suerte sigue favoreci\u00e9ndole; recibe una buena colocaci\u00f3n, hereda de una rica se\u00f1ora, y se dirige a Marsella en viaje de negocios. A la vuelta, aquel episodio novelesco que \u00e9l nos cuenta en una carta memorable. Va de Marsella a Narbona por mar; en el trayecto el nav\u00edo es asaltado por tres bergantines turcos, y, despu\u00e9s de un combate en el que quedan heridos casi todos los pasajeros, tiene que rendirse. Los piratas se dirigen a Berber\u00eda y venden sus cautivos en la ciudad de T\u00fanez. Dejemos que el mismo Vicente nos relate esta \u00faltima aventura de Las mil y una noches: \u00abHabi\u00e9ndonos hecho dar cinco o seis vueltas por la ciudad con la cadena al cuello, nos volvieron al barco a fin de que los compradores apreciaran qui\u00e9n pod\u00eda comer y qui\u00e9n no, y se certificasen de que nuestras heridas no eran de gravedad. Hecho esto, nos trasladaron a la plaza, y no tardaron en llegar los compradores a examinarnos del mismo modo que se hace con un caballo: oblig\u00e1ndonos a abrir la boca para ver nuestros dientes, palpando nuestras costillas, sondando nuestras llagas y oblig\u00e1ndonos a andar, trotar y correr, levantar cargas, luchar, para enterarse de las fuerzas de cada uno, y haciendo otras mil brutalidades.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente pas\u00f3 a manos de un pescador, el cual le encarga diversas tareas propias de su oficio. Pero viendo que su esclavo se mareaba en cuanto sub\u00eda a la barca, el pescador se lo vendi\u00f3 a un m\u00e9dico muy viejo, que ven\u00eda buscando hac\u00eda m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os la piedra filosofal y transmutaba los metales. Mezclaba oro y plata en iguales cantidades, a\u00f1ad\u00eda una capa de polvo, hac\u00eda arder la mezcla en el crisol, y a las veinticuatro horas la plata estaba convertida en oro. Solidificaba el azogue, lo convert\u00eda en plata, y entregaba el producto a los pobres. La ocupaci\u00f3n de Vicente era ayudarle en estas operaciones y mantener el fuego en una docena de hornillos. Este buen viejo qued\u00f3 pronto ganado por la simpat\u00eda del esclavo. \u00abAm\u00e1bame \u00e9l grandemente y sent\u00eda mucho gusto en discurrir conmigo sobre alquimia, y m\u00e1s sobre religi\u00f3n, haciendo grandes esfuerzos por atraerme a la suya, y prometi\u00e9ndome toda suerte de saber y de riquezas.\u00bb M\u00e1s que por la alquimia, el esclavo se interesaba por los m\u00e9todos medicinales de su amo, y, gracias a ello, lleg\u00f3 a enterarse de muchas cosas desconocidas en las universidades europeas. Desgraciadamente, al a\u00f1o muri\u00f3 aquel ingenuo alquimista, y entonces Vicente cay\u00f3 en manos de un renegado de Niza, que le llev\u00f3 a unas posesiones que ten\u00eda lejos de la playa.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed interviene nuevamente el atractivo de aquel hombre extraordinario para cambiar el derrotero de su vida. \u00abEntre las mujeres de este renegado\u2014dice \u00e9l mismo\u2014, hab\u00eda una que, como griega y cristiana, ten\u00eda un esp\u00edritu ingenioso y me estimaba mucho; pero m\u00e1s me quer\u00eda otra de origen turco, que sirvi\u00f3 de instrumento a la infinita misericordia de Dios para sacar a su marido de la apostas\u00eda y librarme a m\u00ed de la esclavitud. Deseosa de saber nuestra manera de vivir en Francia, ven\u00eda a verme todos los d\u00edas al campo donde yo cavaba, y, despu\u00e9s de algunas visitas, me mand\u00f3 cantar algunas alabanzas a mi Dios. El recuerdo del Quomodo cantabimus in t\u00e9rra aliena de los hijos de Israel cautivos en Babilonia, me hizo entonar con l\u00e1grimas en los ojos del salmo Super flumina y despu\u00e9s la Salve y otras cosas, que la produjeron tanto consuelo como admiraci\u00f3n. Por la tarde le dijo a su marido que hab\u00eda hecho mal en dejar una religi\u00f3n tan excelente, asegurando que no esperaba gozar en el para\u00edso un placer tan grande como el que hab\u00eda sentido oy\u00e9ndome alabar a mi Dios. Al d\u00eda siguiente me dijo el amo que rogase a mi Dios para que nos ofreciese una ocasi\u00f3n propicia de refugiarnos en Francia.\u00bb<\/p>\n<p>La ocasi\u00f3n se ofreci\u00f3 a los diez meses. El esquife que llevaba a los fugitivos les dej\u00f3 en Aguas Muertas; en Avi\u00f1\u00f3n, el ap\u00f3stata fue recibido en la iglesia por un monse\u00f1or llamado Pedro Montorio, que, seducido por la conversaci\u00f3n de Vicente, se le llev\u00f3 consigo a Roma. Monse\u00f1or Montorio admiraba, sobre todo; los relatos de su estancia con el sabio musulm\u00e1n. Poco despu\u00e9s, estando ya en Roma, escrib\u00eda Vicente a su casa: \u00abVivo a la sombra de monse\u00f1or Montorio, que me dispensa el honor de apreciarme y de desear mi encumbramiento por haberle ense\u00f1ado cosas bellas y curiosas que aprend\u00ed durante la cautividad, como el espejo de Arqu\u00edmedes, un resorte artificial para hacer hablar a una calavera, y otras mil curiosidades, de las cuales este se\u00f1or est\u00e1 tan celoso que no me permite acercarme a nadie, por temor de que las divulgue, priv\u00e1ndole a \u00e9l de la exclusiva de mostrarlas, como lo hace, en ocasiones, al Papa y a los cardenales.\u00bb No tard\u00f3, sin embargo, en apreciarse en la Curia pontificia el valor del cl\u00e9rigo aquitano, pues, buscando un hombre de confianza para llevar un despacho a Enrique IV, fijaron su atenci\u00f3n en \u00e9l. Con este motivo, lleg\u00f3 Vicente a Par\u00eds en los primeros meses de 1609.<\/p>\n<p>Desde este momento terminan las peripecias puramente humanas de aquella vida generosa para ceder el paso a los hero\u00edsmos de su caridad. Por lo general, los siervos de Dios, aunque muchos hagi\u00f3grafos a la antigua quieran hacernos creer lo contrario, no son como esos santos de los vitrales, nimbados con la aureola desde el primer momento. Vicente era un hombre de carne y hueso que evolucionaba sin cesar. Al principio se ocupa, con ansiedad, de hacienda y de negocios; era, seg\u00fan su propia expresi\u00f3n, un hombre de peque\u00f1a periferia. Los dos a\u00f1os de cautiverio empiezan a acercarle a Dios, y al llegar a la corte se realiza una de sus etapas m\u00e1s importantes hacia la santidad. Por lo dem\u00e1s, no era una naturaleza refractaria a la iniciaci\u00f3n m\u00edstica. Esp\u00edritu positivo, con la clarividencia pr\u00e1ctica del labriego, sab\u00eda a qu\u00e9 atenerse con respecto a las ilusiones terrenas. El dejo, a la vez afectuoso y burl\u00f3n, de su mirada, delataba al hombre que no hab\u00eda aguardado a la vejez para conocer la nada de las cosas. Ten\u00eda unos ojos que no se deten\u00edan en la superficie de las cosas, y sus a\u00f1os de vida errante le hab\u00edan dado ocasi\u00f3n de ver mucho y de meditar m\u00e1s. Se re\u00eda de s\u00ed mismo, y miraba a los dem\u00e1s con una indulgente iron\u00eda. Ni las manipulaciones del alquimista mahometano, ni la pompa de los cardenales, ni el brillo de la corte le deslumbraron un solo momento. Estaba preparado para despreciar las sombras y las im\u00e1genes cuando cae s\u00fabitamente en aquel centro de anhelos m\u00edsticos que era Par\u00eds en los albores del siglo XVII. Hombres y mujeres, detr\u00e1s de las rejas de los conventos y entre el esplendor de los palacios, las gentes se lanzaban con impaciencia a la conquista de las realidades espirituales. Los m\u00edsticos parisienses fueron los maestros de Vicente, como lo hab\u00edan sido de Francisco de Sales. Vicente era un hombre extraordinariamente dotado para la m\u00edmica; cuando hablaba pon\u00eda delante de los ojos las cosas a que se refer\u00eda en su conversaci\u00f3n; y esta misma facilidad parece haber tenido para revestirse de las maneras, la doctrina, los m\u00e9todos y las disposiciones interiores de aquellos modelos del esp\u00edritu. Entre todos aquellos maestros, el que m\u00e1s influye sobre \u00e9l es el cardenal Pedro de Berulle, de quien dec\u00eda Perrone, el te\u00f3logo famoso: \u00abSi se trata de convencer a los herejes, tra\u00e9dmelos a m\u00ed; si se trata de convertirlos, present\u00e1dselos a monse\u00f1or de Ginebra; si se trata de convencerlos y convertirlos a la vez, llev\u00e1dselos al se\u00f1or de Berulle.\u00bb Vicente dec\u00eda m\u00e1s tarde que Pedro de Berulle era uno de los hombres m\u00e1s santos que hab\u00eda conocido. De \u00e9l recogi\u00f3 la pr\u00e1ctica, la teor\u00eda y hasta el l\u00e9xico de la vida espiritual.<\/p>\n<p>Es monse\u00f1or de Berulle quien le introduce como preceptor en la casa del almirante Gondi, una de las m\u00e1s aristocr\u00e1ticas de Par\u00eds. El sacerdote pirenaico segu\u00eda triunfando dondequiera que se presentaba. Su bondad, su inteligencia y sus maneras corteses se impon\u00edan con pasmosa facilidad. Aunque hijo de la aldea, no hab\u00eda en \u00e9l asomo de rusticidad. Era fino y hasta obsequioso, pero siempre con dignidad. Su modestia indicaba condescendencia e imped\u00eda los excesos de la familiaridad. El primero de sus bi\u00f3grafos dice de \u00e9l: \u00abAunque su continente inspiraba respeto, este respeto, en vez de encoger los corazones, los abr\u00eda, y era dif\u00edcil encontrar otro que despertase m\u00e1s confianza para decir los mayores secretos y manifestar las heridas m\u00e1s vergonzosas del coraz\u00f3n.\u00bb Se ha dicho que era feo, pero no pensaban as\u00ed sus contempor\u00e1neos. Ciertamente, no tuvo siempre la lozan\u00eda de los veinte a\u00f1os. \u00abEra, sin embargo, bien proporcionado, aunque de estatura media; su cabeza, poco carnosa, gruesa y en justa proporci\u00f3n con el resto del cuerpo; la frente, amplia y majestuosa; el rostro, ni muy lleno ni muy demacrado; la mirada, dulce y penetrante; su parte, grave, y su gravedad, benigna.\u00bb S\u00f3lo su nariz aparec\u00eda vulgar; pero, en cambio, su boca era fina, suprema se\u00f1al de distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero lo que, sobre todo, arrastraba en \u00e9l, era la influencia de su coraz\u00f3n, su virtud, su santidad, su bondad inagotable. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bueno debe ser Dios\u2014exclamaba Bossuet\u2014, cuando ha hecho tan bueno a Vicente de Pa\u00fal!\u00bb En casa de los Gondi se encontr\u00f3 con los miembros de las m\u00e1s ilustres familias del reino. A todos se impuso por su evang\u00e9lica sencillez. La mujer del almirante, que, en la delicadeza de su conciencia, no se atrev\u00eda a hacer un cumplido en una carta sin consultar a Vicente, qued\u00f3 enteramente sometida a su direcci\u00f3n, y tras ella otras grandes se\u00f1oras de la aristocracia vinieron a pedirle sus consejos. Pero al humilde director le pesaban las cadenas, por muy dulces que fuesen; y una ma\u00f1ana desapareci\u00f3 de la corte, dejando en el mayor desconsuelo a sus devotos y admiradores. Se le busc\u00f3 ansiosamente, y pudo averiguarse que hab\u00eda ido a regentar la peque\u00f1a parroquia de Chatillon-les-Dombes. M\u00e1s tarde llegaron los primeros ruidos de sus haza\u00f1as en ella, de las conversiones prodigiosas que obraba, del fervor que despertaba, de las asociaciones de caridad con que se preparaba para sus futuras fundaciones. En Par\u00eds no pod\u00edan acostumbrarse a su ausencia. Le escrib\u00edan carta tras carta, pero \u00e9l se hac\u00eda el muerto; le enviaban legaciones suplicantes, pero siempre con resultado negativo. Fue preciso que interviniesen las m\u00e1s altas autoridades de la Iglesia para vencer su repugnancia. La despedida de Chatillon fue emocionante. Las gentes dec\u00edan entre sollozos: \u00abTodo lo hemos perdido; perdemos a nuestro padre.\u00bb Antes de salir distribuy\u00f3 a los pobre sus muebles, sus vestidos y sus cortas provisiones. Los ricos le compraban los menores recuerdos, y hubo una lucha entre dos grandes propietarios por quedarse con su sombrero viejo.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal vuelve a entrar en Par\u00eds por las fiestas de Navidad de 1617. Inmediatamente comienza la serie prodigiosa de sus empresas ben\u00e9ficas. Organiza primero cofrad\u00edas de caridad, a semejanza de lo que hab\u00eda hecho en su parroquia. Dirige luego su atenci\u00f3n a mejorar la existencia de los galeotes. Su permanencia en casa del almirante le hab\u00eda permitido observar la miseria de estos pobres condenados a galeras. Hab\u00edales visto remando en la nave, sujetos con cadenas a los bancos, y atados de dos en dos a una bala de ca\u00f1\u00f3n, con las espaldas desnudas y el gorro mugriento en la cabeza, sufriendo los azotes del c\u00f3mitre, sin poder exhalar un sollozo; arrostrando las lluvias y los huracanes, sin tener donde guarecerse; recibiendo, en caso de lucha, el fuego de los mosquetes, sin poder levantar la mano para defenderse; amarrados al barco irremisiblemente, sudando y jadeando, lo mismo en la salud que en la enfermedad, sin otra esperanza que la de morir para ser arrojados al mar. Vicente quiso conocer todos los horrores de aquella existencia, reemplazando a un pobre remero, exhausto de fuerzas, sent\u00e1ndose en su banco y llevando el peso de sus cadenas. Despu\u00e9s se esforz\u00f3 por cambiar la legislaci\u00f3n, recorri\u00f3 las galeras y las c\u00e1rceles donde estaban aquellos desventurados, y consigui\u00f3 para ellos un trato m\u00e1s benigno; un cuidado mayor de su salud espiritual y temporal.<\/p>\n<p>Su estancia en las posesiones de los Gondi le hace ver tambi\u00e9n la necesidad urgente que tienen las gentes de campo de instrucci\u00f3n religiosa, y en 1625 empieza a organizar la Congregaci\u00f3n de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n. Echa luego de ver que urge la reforma del clero, y establece sus seminarios, propaga la pr\u00e1ctica de los ejercicios para los ordenandos, y \u00e9l mismo los dirige durante quince d\u00edas en su casa de San L\u00e1zaro, y como miembro del Consejo de Conciencia que rodea a la regente Ana de Austria, se esfuerza por llevar aquel anhelo de renovaci\u00f3n a la esfera de las altas dignidades eclesi\u00e1sticas. No hay consideraci\u00f3n humana que pueda torcer su voluntad; no hay influencia capaz de sobornarle. Una duquesa se hab\u00eda empe\u00f1ado en hacer a un hijo suyo obispo de Poitiers, y la reina, enga\u00f1ada, mand\u00f3 a los consejeros que informasen. Con su sotana remendada, con sus toscos zapatos, con su sombrero ra\u00eddo y su tosco ce\u00f1idor de lana, como sol\u00eda ir siempre, Vicente se present\u00f3 en palacio llevando en la mano un pliego enrollado. \u00ab\u00a1Ah!\u2014dijo la reina\u2014 \u00bfMe tra\u00e9is a firmar el nombramiento del obispo de Poitiers?\u00bb Y, cogiendo el papel, que estaba en blanco; a\u00f1adi\u00f3: \u00abPero, \u00bfqu\u00e9 es esto?\u00bb \u00abSe\u00f1ora\u2014respondi\u00f3 Vicente\u2014, si vuestra majestad est\u00e1 resuelta a esa elecci\u00f3n, yo os ruego que no me hag\u00e1is tomar parte en ella.\u00bb Despu\u00e9s le cont\u00f3 las noticias que ten\u00eda de la conducta del candidato, y no le fue dif\u00edcil convencerla de que el nombramiento hubiera sido un disparate. \u00abMuy bien\u2014termin\u00f3 la reina\u2014, retiro mi palabra, pero os ruego que vay\u00e1is vos mismo a hablar con la duquesa.\u00bb La comisi\u00f3n era dif\u00edcil, y, como se pod\u00eda esperar, la entrevista fue violenta. Vicente expon\u00eda sencillamente los hechos, cuando aquella duquesa, iracunda, alz\u00e1ndose s\u00fabitamente de su asiento, le llen\u00f3 de insultos, cogi\u00f3 su silla y se la tir\u00f3 a la cabeza, dej\u00e1ndole tendido en el suelo. Al salir, iba diciendo estas palabras: \u00abVerdaderamente, es maravilloso ver hasta d\u00f3nde llega la ternura de una madre para con sus hijos.\u00bb Esta fue toda su venganza.<\/p>\n<p>Pero los pobres siguen siendo siempre el objeto de su principal solicitud. Primero re\u00fane a todas aquellas grandes damas con quienes \u00e9l se rozaba a diario, y las aplica al servicio de los desamparados; despu\u00e9s alista en aquella cruzada a los hombres, y establece la Asociaci\u00f3n de los Caballeros de la Caridad. Hay que remediar el hambre, recoger los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, buscar trabajo para los que pueden trabajar, recoger a los ancianos, aliviar a los enfermos y asegurar el porvenir de los miles y miles de golfillos y desocupados que vagaban por las calles de la capital. Para cada necesidad tiene Vicente de Pa\u00fal un remedio, un organismo, una asociaci\u00f3n. Es un maestro en el arte de unir a los corazones para llevarlos a un mismo fin. De pronto, concibe una idea arriesgada y sublime: crear la prensa en beneficio de la caridad. Sus misioneros, derramados ya por las provincias del reino, le env\u00edan cartas conmovedoras y descripciones horripilantes del dolor y la miseria. Nada m\u00e1s a prop\u00f3sito, piensa \u00e9l, para mover las almas a la piedad; y manda aquellas informaciones para distribuirlas a las puertas de las iglesias. La publicaci\u00f3n se hace peri\u00f3dica, y el p\u00fablico la lee con tal avidez, que, como dice el santo, \u00abhubo necesidad de dar de nuevo a la prensa las primeras hojas para satisfacer los deseos de algunos, muy interesados en seguir el desarrollo de esta obra, una de las m\u00e1s considerables de nuestros d\u00edas.\u00bb<\/p>\n<p>Como complemento de la Hermandad de las Damas de la Caridad, empiezan a aparecer desde 1633 las Hijas de la Caridad. El encuentro de San Vicente con la se\u00f1orita Le Gras, con la abnegada, inteligente e infatigable Luisa de Marillac, da a esta nueva instituci\u00f3n una importancia en que el fundador no hab\u00eda pensado al principio. No hay servicio humilde en favor de los pobres al cual no debe plegarse la Hija o la Hermana de la Caridad; debe consolar a los afligidos, velar a la cabecera del enfermo, ayudar a los ancianos, remediar la necesidad de los pobres, buscarles en plena calle, en la penumbra de la buhardilla, en la choza, en el hospital y en el campamento. De ordinario, son mujeres salidas del pueblo y libres de las repugnancias que Vicente hab\u00eda encontrado en el seno de la aristocracia. \u00abNo olvid\u00e9is, hermanas m\u00edas\u2014les dec\u00eda\u2014, que la mayor parte de vosotras sois unas j\u00f3venes pobres y de humilde cuna, como yo, que en mi infancia estuve guardando un reba\u00f1o.\u00bb Y a\u00f1ad\u00eda, trazando los caracteres distintivos de la nueva asociaci\u00f3n: \u00abLas Hijas de la Caridad tendr\u00e1n por monasterio las casas de los enfermos, por celda un cuarto de alquiler, por capilla la iglesia de la parroquia, por clausura la obediencia, por rejas el temor de Dios y por velo la santa modestia.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal era el alma de todas estas fundaciones: organizaba, instru\u00eda, ampliaba, dirig\u00eda y sosten\u00eda. Y a\u00fan le quedaba tiempo para luchar con los jansenistas, para convertir a los hugonotes, para guiar por los caminos de Dios a una multitud de almas santas que entonces pululaban en Par\u00eds. San Francisco de Sales hab\u00eda puesto en sus manos el legado exquisito y doloroso de Santa Juana de Chantal. No se equivoc\u00f3 al adivinar en \u00e9l un criterio seguro, un coraz\u00f3n humano y una rara delicadeza para manejar las almas sin atormentarlas. Si alguno pod\u00eda sostener a la santa fundadora en medio de la noche oscura y cruel por que atravesaba, era, sin duda, San Vicente, y aunque no logr\u00f3 devolverle la serenidad\u2014esto s\u00f3lo Dios lo hubiera podido hacer, y Dios no quer\u00eda\u2014, su amistad fue para ella largamente bienhechora. Una vez m\u00e1s acudi\u00f3 a aquel don prodigioso de asimilaci\u00f3n, y no tard\u00f3 en revestirse, por decirlo as\u00ed, del esp\u00edritu de San Francisco de Sales, en que la firmeza y la suavidad se aliaban tan armoniosamente. Hasta el estilo de sus cartas a la santa recuerda al obispo de Ginebra: \u00abMi digna madre\u2014le escrib\u00eda\u2014; que es de tal modo mi digna madre, que la puedo llamar \u00fanica, y la honro y la quiero m\u00e1s tiernamente que ning\u00fan hijo am\u00f3 y respet\u00f3 a su madre, despu\u00e9s de Jesucristo, y esto en un grado tan alto, que tengo bastante estima y amor para dar a todo un mundo, y puedo decirlo sin exageraci\u00f3n.\u00bb Sin exageraci\u00f3n, ciertamente; porque, como dice su primer bi\u00f3grafo, \u00abten\u00eda el coraz\u00f3n muy tierno, generoso, noble, liberal y f\u00e1cil para concebir afecto por lo que ve\u00eda que era verdaderamente bueno y seg\u00fan Dios\u00bb. Ten\u00eda una sensibilidad viva y profunda. \u00abLa impresionabilidad en toda su persona\u2014a\u00f1ade otro contempor\u00e1neo\u2014era fin\u00edsima. No pod\u00eda hablar de un desgraciado sin suspirar y sin que el dolor y la compasi\u00f3n se pintasen en su rostro.\u00bb Esta sensibilidad fina, despierta y flexible como la de un ni\u00f1o, se reflejaba en todos los actos de su vida. \u00abPronunciaba todas las palabras de la santa Misa de una manera tan devota y afectuosa, que se ve\u00eda bien que su coraz\u00f3n hablaba por sus labios. Parec\u00eda sorber el sentido de la Escritura, como un hijo la leche de su madre. El tono de su voz era siempre medio y agradable; su aire, libre y devoto. Hab\u00eda muy particularmente en \u00e9l dos cosas, que se encuentran rara vez en una misma persona: una profunda humildad y un porte grave y majestuoso.\u00bb<\/p>\n<p>Los jansenistas le despreciaron como hombre de poca cultura y de escasa inteligencia, y, sin embargo, se pudo decir de \u00e9l \u00abque ten\u00eda un esp\u00edritu grande, firme, circunspecto, capaz de grandes cosas y dif\u00edcil de sorprender\u00bb. No le atra\u00eda la especulaci\u00f3n; mas por lo que hace a las cuestiones pr\u00e1cticas, puede consider\u00e1rsele como un genio. Hubiera podido ser el m\u00e1s grande de los pol\u00edticos. Nada se escapaba a su admirable penetraci\u00f3n. Una mirada le era suficiente para abarcar el pro y el contra de una cuesti\u00f3n, y ver todos los obst\u00e1culos y facilidades de un proyecto. Era lento para decidirse, por naturaleza y por virtud, pues seg\u00fan su propia expresi\u00f3n, no quer\u00eda adelantarse a la providencia divina; pero una vez que se decid\u00eda, iba seguro de que nada imprevisto torcer\u00eda el curso de la realizaci\u00f3n de la obra. De hecho, jam\u00e1s tuvo que cejar en ninguna empresa; jam\u00e1s tuvo que decir que se hab\u00eda equivocado, aunque esto hubiera sido agradable a su humildad. De aqu\u00ed proven\u00eda el arrojo con que acomet\u00eda sus empresas. Se le cre\u00eda t\u00edmido, y de repente, daba muestras de una audacia que para muchos era temeridad. Pero todos sus \u00edmpetus iban regidos por la prudencia, por aquel buen sentido del cual dec\u00eda Bossuet que es el \u00e1rbitro de la vida. La clarividencia de Vicente de Pa\u00fal equival\u00eda a una especie de infalibilidad. Todas estas cualidades se juntaban para formar la rica psicolog\u00eda, el genio organizador, la naturaleza espl\u00e9ndida de aquel hombre, que puede ser considerado como uno de los grandes bienhechores de la humanidad.<\/p>\n<p>Aun como escritor, Vicente de Pa\u00fal ocupa un puesto importante en el campo de la literatura eclesi\u00e1stica. M\u00e1s que un jefe de escuela, es un disc\u00edpulo de Berulle y de San Francisco de Sales; pero hay muchas joyas de pensamiento y de lenguaje en la serie de vol\u00famenes donde se encuentran sus cartas, estatutos, memorias y conferencias a las Hijas de la Caridad y a los Padres de la Misi\u00f3n. Se ha dicho que todo all\u00ed revela al hombre de Estado capaz de regir un Imperio. No hay riqueza de imaginaci\u00f3n ni elegancias de estilo. Ser\u00eda in\u00fatil pedirle la gracia amable y risue\u00f1a del obispo de Ginebra, o el tono majestuoso de Bossuet, o la delicadeza quebradiza y sutil de Fenel\u00f3n; pero, en cambio, no hay p\u00e1gina en que no resplandezca la gravedad, la caridad, la firmeza, el profundo conocimiento de los hombres, la ciencia de los negocios, la precisi\u00f3n y el lado pr\u00e1ctico de las cosas; no hay p\u00e1gina que no nos descubra al hombre de acci\u00f3n, al amigo de los pobres, al ap\u00f3stol, al organizador de la caridad, al santo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo soy m\u00e1s que un pobre paisano\u00bb, repet\u00eda con frecuencia. \u00c9l, que viv\u00eda entre reyes y marqueses, ten\u00eda empe\u00f1o en que nadie olvidase su origen. Realmente, su pueblo natal, Pouy, en las Landas pirenaicas, no &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":120170,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[224,173,119,117,143,116],"class_list":["post-136147","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul","tag-berulle","tag-chatillon-les-dombes","tag-gondi","tag-pouy","tag-san-lazaro","tag-tunez"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00abNo soy m\u00e1s que un pobre paisano\u00bb, repet\u00eda con frecuencia. \u00c9l, que viv\u00eda entre reyes y marqueses, ten\u00eda empe\u00f1o en que nadie olvidase su origen. Realmente, su pueblo natal, Pouy, en las Landas pirenaicas, no ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-01-18T02:49:17+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T15:21:51+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"21 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660)\",\"datePublished\":\"2015-01-18T02:49:17+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:51+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/\"},\"wordCount\":4242,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Berulle\",\"Chatillon\",\"Gondi\",\"Pouy\",\"San L\u00e1zaro\",\"T\u00fanez\"],\"articleSection\":[\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/\",\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-01-18T02:49:17+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:51+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660) - Somos Vicencianos","og_description":"\u00abNo soy m\u00e1s que un pobre paisano\u00bb, repet\u00eda con frecuencia. \u00c9l, que viv\u00eda entre reyes y marqueses, ten\u00eda empe\u00f1o en que nadie olvidase su origen. Realmente, su pueblo natal, Pouy, en las Landas pirenaicas, no ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2015-01-18T02:49:17+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T15:21:51+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"21 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660)","datePublished":"2015-01-18T02:49:17+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:51+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/"},"wordCount":4242,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Berulle","Chatillon","Gondi","Pouy","San L\u00e1zaro","T\u00fanez"],"articleSection":["Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/","name":"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-01-18T02:49:17+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:51+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-1581-1660\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"San Vicente de Pa\u00fal (1581-1660)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-zpV","jetpack-related-posts":[{"id":387345,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/fechas-en-la-vida-de-san-vicente\/","url_meta":{"origin":136147,"position":0},"title":"Fechas en la vida de San Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/12\/2017","format":false,"excerpt":"1581: En Pouy (Landas) nace Vicente de Pa\u00fal, tercer hijo de la familia de Pa\u00fal. 1595: Vicente sale de Pouy para ir a Dax, donde vivir\u00e1 en casa del Se\u00f1or de Comet, abogado en Dax y juez en Pouy. Cursa estudios en el colegio de los Franciscanos. 1596: Vicente inicia\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":120461,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-su-entronque-hispanico-y-x\/","url_meta":{"origin":136147,"position":1},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y su entronque hisp\u00e1nico (y X)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/09\/2022","format":false,"excerpt":"Conclusiones De los estudios precedentes podemos llegar a las siguien\u00adtes conclusiones acerca del \"entronque\" de San Vicente de Pa\u00fal con Espa\u00f1a. Existen argumentos que evidencian con certeza que los padres de San Vicente de Pa\u00fal son aragoneses, proceden\u00adtes de Tamarite de Litera. Que el mismo Santo naciera en Tamarite o\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/msoF811D.jpg?fit=612%2C490&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x"},"classes":[]},{"id":387844,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-amigo-de-los-pobres-anos-sin-historia-1581-1600\/","url_meta":{"origin":136147,"position":2},"title":"San Vicente: Amigo de los pobres: a\u00f1os sin historia (1581-1600)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"09\/10\/2016","format":false,"excerpt":"Los a\u00f1os de la infancia La etapa menos conocida en la vida de Vicente de Pa\u00fal es, sin duda alguna, la de su infancia. En esto, coincide con casi todos los grandes hombres. A\u00f1os de infancia. A\u00f1os sin historia. Y, en realidad, \u00bfqui\u00e9n po\u00add\u00eda estar interesado en ir consignando, d\u00eda\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/st-vincent-de-paul.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":121433,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-nacio-en-francia-vi-tercera-dificultad\/","url_meta":{"origin":136147,"position":3},"title":"San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 en Francia. VI. Tercera dificultad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"01\/05\/2015","format":false,"excerpt":"Tercera dificultad Es Tamarite de Litera, en la provincia de Huesca, un pa\u00eds seco, y s\u00f3lo f\u00e9rtil cuando, por excepci\u00f3n, vienen a\u00f1os lluviosos. All\u00ed naci\u00f3 el \u00ednclito S. Vicente de Pa\u00fal por los a\u00f1os de 1576, de padres humildes y cristianos. Los habi\u00adtantes de Tamarite, en su mayor parte sencillos\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":121252,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-nacio-en-francia-i-nacimiento\/","url_meta":{"origin":136147,"position":4},"title":"San Vicente de Pa\u00fal naci\u00f3 en Francia. I. Nacimiento","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"26\/04\/2015","format":false,"excerpt":"Vincentius a Pa\u00falo, natione Gallus, Podii non procul ab Aquis Tarbellis in Aquitania natus. (Breviario romano, 19 julio.) Primera parte Se public\u00f3 en Barcelona (Espa\u00f1a), como ap\u00e9ndice a la traducci\u00f3n de la obra del Sr. Arturo Loth: San Vicente de Pa\u00fal y su misi\u00f3n social, una tesis hist\u00f3rica en extremo\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"pemartin","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/pemartin-189x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":119541,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-su-entronque-hispanico-i\/","url_meta":{"origin":136147,"position":5},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y su entronque hisp\u00e1nico (I)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/05\/2013","format":false,"excerpt":"P\u00f3rtico En este a\u00f1o tricentenario todo el orbe cat\u00f3lico ha registrado con j\u00fabilo y exaltaci\u00f3n gozosa las gestas del -eximio h\u00e9roe de la caridad que fue San Vicente de Pa\u00fal. Pero hay naciones que durante su vida mantuvieron con \u00e9l \u00edntimos y fecundos contactos. Tal en primer lugar Francia, en\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"SANV","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/SANV.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/136147","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=136147"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/136147\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=136147"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=136147"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=136147"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}