{"id":13522,"date":"2023-09-09T08:06:08","date_gmt":"2023-09-09T06:06:08","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/03\/09\/antonio-portail-cuarta-parte\/"},"modified":"2023-08-02T17:34:22","modified_gmt":"2023-08-02T15:34:22","slug":"antonio-portail-cuarta-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/antonio-portail-cuarta-parte\/","title":{"rendered":"Antonio Portail (Cuarta Parte)"},"content":{"rendered":"<h2>IV. (1636-junio 1646).<\/h2>\n<blockquote><p>Regreso del P. Portail a Par\u00eds \u2013Desarrollo de las obras.- \u00a0Primera asamblea general \u2013El Sr. Portail nombrado asistente del superior general y admonitor.-Progresos de la Congregaci\u00f3n.- El Sr. Portail enviado como visitador.- Regla sobre las visitas dada por san Vicente \u2013Visita al Mans. -Llegada de las Hijas de la Caridad a esta ciudad\u00a0 -Carta de san Vicente. -Estancia del Sr. Portail en el Mans.- Cartas a la Srta. Le Gras \u2013Respuesta de la Srta. Le Gras \u2013Visita del Sr. Portail a Angers. -Da a la Srta. Le Gras noticias sobre las Hijas de la Caridad. -Reglamento dado por el Sr. Portail a las Hijas de la Caridad de Angers.<\/p><\/blockquote>\n<p>En el mes de agosto de 1636, san Vicente escribi\u00f3 al padre Portail para comunicarle la situaci\u00f3n deplorable en que se encontraba Par\u00eds por la guerra. Algunos meses despu\u00e9s, el Sr. Portail sal\u00eda de Auvergne y ven\u00eda a Par\u00eds para seguir el curso de sus ocupaciones.<\/p>\n<p>Asiste al desarrollo de las obras de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El seminario interno se establece en 1637. En el mismo a\u00f1o, las misiones de Nuestra Se\u00f1ora de la Rosa, en la di\u00f3cesis de Agen, y las de Lu\u00e7on y de Richelieu son fundadas; en 1638, comienza la obra de los ni\u00f1os-Exp\u00f3sitos, en Par\u00eds. La Srta. Le Gras va a instalar a las Hijas de la Caridad en Angers, en 1639. Ese mismo a\u00f1o, san Vicente interviene en Lorena y, por su maravillosa caridad salva a esta provincia de la ruina, y a gran n\u00famero de sus habitantes\u00a0 de la muerte. Se funda asimismo el seminario mayor de Annecy. Al a\u00f1o siguiente, 1640, comenzaron en Roma las primeras negociaciones con respecto a los votos. En 1641, una nueva misi\u00f3n se estableci\u00f3 en Cr\u00e9cy,\u00a0 las Hijas de la Caridad,\u00a0 abandonando\u00a0 Saint-Denis-la-Chapelle, vienen a fijarse cerca de San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>Desde su regreso de Auvergne hasta 1642, el nombre del Sr. Portail aparece muy poco en los documentos que nos quedan.<\/p>\n<p>Pero se menciona en la primera asamblea general de la compa\u00f1\u00eda que tuvo lugar el 13 de octubre de 1642.<\/p>\n<p>La Misi\u00f3n que llevaba fundada\u00a0 diecisiete a\u00f1os se hab\u00eda desarrollado m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites so\u00f1ados por su humilde fundador. Pose\u00eda diez casas pero a\u00fan no ten\u00eda ni reglas definitivamente adoptadas ni compromisos rec\u00edprocos para unir a los miembros con la Compa\u00f1\u00eda.; la reuni\u00f3n de la primera asamblea ten\u00eda pues un fin indicado naturalmente. En ella se estudiaron las reglas y las constituciones que deb\u00edan presidir el gobierno de la Compa\u00f1\u00eda; las provincias se organizaron y, para conservar a los s\u00fabditos se decidi\u00f3 que todos har\u00edan voto de no ambicionar cargo alguno ni beneficio.<\/p>\n<p>La asamblea dur\u00f3 diez d\u00edas; ella decidi\u00f3 la permanencia de san Vicente a la cabeza de la Compa\u00f1\u00eda como superior general a pesar de la insistencia que hizo para ser reemplazado; nombr\u00f3 dos asistentes, al Sr. Portail y al Sr. d&#8217;Horgny; el Sr. Portail fue adem\u00e1s nombrado admonitor.<\/p>\n<p>Encontramos en las actas de esta asamblea un rasgo que pinta la humildad del Sr. Portail; pidi\u00f3 perd\u00f3n a la Compa\u00f1\u00eda por faltar a la sumisi\u00f3n y condescendencia que requiere la asamblea interrumpiendo a uno de los miembros que hablaba.<\/p>\n<p>Los tres a\u00f1os que siguieron a esta asamblea fueron para la congregaci\u00f3n fecundos en obras de todas clases. No hubo menos de once casas nuevas establecidas.<\/p>\n<p>San Vicente era llamado al consejo de conciencia, al mismo tiempo que deb\u00eda multiplicarse para dirigir a los misioneros y a las hermanas. Pero el Sr. Portail estaba all\u00ed, quien le supl\u00eda en muchas cosas; pruebe de ello la tenemos en una carta suya conservada entre las de san Vicente.<\/p>\n<p>Esto escrib\u00eda a un misionero que ped\u00eda parecer:<\/p>\n<p>23 de mayo de<\/p>\n<p>\u00ab<em>Habiendo recibido el Sr. Vicente esperaba daros \u00e9l mismo la respuesta, pero al imped\u00edrselo sus ocupaciones, me ha mandado que os diga:<\/em><\/p>\n<p><em> En primer lugar: que compadeci\u00f3 mucho la aflicci\u00f3n de vuestros padres y en la que el amor natural\u00a0 os hace sentir por la misma raz\u00f3n, y que ruega y rogar\u00e1 a Nuestro Se\u00f1or para que les d\u00e9 y tambi\u00e9n a vos el consuelo necesario y la gracia de hacer buen uso de ello para su gloria.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEn segundo lugar, que no sois culpable al proponerle si deb\u00e9is ir al pa\u00eds por un fin tan bueno, que es tratar de llevar la paz y mediar para que vuestra madre sea socorrida; al contrario, eres digno de alabanza de alguna manera ante Dios y delante del mundo en particular porque os somet\u00e9is a que vuestro superior os aconseje; no obstante, os pide considerar delante de Dios estas razones: 1\u00ba Que aunque es verdad que la ley de la naturaleza nos obliga a todos a asistir a nuestros padres en la necesidad, si es que el autor de la misma ley, el Hijo de Dios, dice, como sab\u00e9is, que : quien no deja padre, madre, hermano o hermana, etc. \u2026 no puede ser su disc\u00edpulo, es decir verdadera cristiano, y con mayor raz\u00f3n verdadero misionero. 2\u00ba Que el mismo Hijo de Dios ha hecho practicar esta m\u00e1xima a los que aspiraban a\u00a0 este calidad de disc\u00edpulo, una vez cuando dice al que quer\u00eda irse [28] a enterrar a su padre: Sinite mortuos sepelire mortuos: y el otro que quer\u00eda hacer el reparto de sus bienes y dar su parte a los pobres: Nemo, lui dit-il,\u00a0 mittens manum ad aratrum\u00a0 et respiciens retro aptus est regno Dei; si decimos que haya aqu\u00ed una necesidad que os obliga, no tiene nada que ver, y adem\u00e1s pod\u00e9is mediante cartas o por amigos suplir vuestra falta. Si fuera por perezoso, desd\u00e9n o por alguna otra raz\u00f3n mala que quisierais omitir este deber, tendr\u00edais alg\u00fan motivo de dudar si obrabais mal o no; mas como no dese\u00e1is la cosa\u00a0 m\u00e1s que por el amor de Dios y para descargar vuestra conciencia, y no pretend\u00e9is omitirlo sino por la orden de vuestro Superior que ocupa el lugar de Dios, deb\u00e9is vivir tranquilo, pues no responder\u00e9is de ello ante Su Majestad. El Sr. Vicente aconsej\u00e1ndoos\u00a0 como lo hace que no sig\u00e1is adelante; habiendo experimentado los grandes inconvenientes que se presentan\u00a0 us\u00e1ndolo de otra manera. Y m\u00e1s a\u00fan, si el pretexto que se alega parece basado en caridad y en justicia, tanto m\u00e1s peligroso es. Por estar cubierto, no se ve mal alguno sino despu\u00e9s de experimentarlo; pero, de ordinario, es demasiado tarde\u00a0 para remediarlo. Entre otras desdichas que se siguen, son el Apego a los padres; a sus intereses, a las cosas de la tierra, el trastorno del esp\u00edritu, el desprecio de la regularidad, y por \u00faltimo la p\u00e9rdida de la vocaci\u00f3n. Lo contrario se ve en\u00a0 aquellos que han observado bien las m\u00e1ximas del Evangelio en este punto, y Dios bendice a sus padres y sus asuntos. Por ejemplo, el que conoc\u00e9is que ha estado veinte a\u00f1os sin ver a su madre. No ha sido lo mismo con otro de los nuestros que hab\u00eda salido expr\u00e9s para asistir a su madre; es en lo que menos hab\u00eda pensado cuan se vio fuera, pero no buscaba m\u00e1s que sus satisfacciones y en revolcarse en el vicio; lo que le produjo mucho miedo, que antes de que pasara un a\u00f1o solicit\u00f3 volver, y fue recibido, y los asuntos de sus padres van mejor que nunca.\u00a0 Yo no s\u00e9 c\u00f3mo he insertado este \u00faltimo ejemplo si no viene bien aqu\u00ed porque no se trata de disuadiros\u00a0 de la salida de la Compa\u00f1\u00eda sino tan s\u00f3lo el viaje de la patria; Es sin duda a causa de la experiencia que tenemos que los que piden y obtienen por importunidad ir a ver a los padres, de ordinario pierden la vocaci\u00f3n. Y si bien esta desgracia no os alcanzar\u00eda nunca por vuestra virtud, con todo la \u00fanica consideraci\u00f3n del mal ejemplo que dar\u00edais a los dem\u00e1s con este viaje os deber\u00eda disuadir de pensar en ello: ya que los que nos son tan virtuosos como vos, Se\u00f1or, podr\u00edan decir: \u00bfpor qu\u00e9 no pedir yo permiso como fulano de tal? Y de esta forma les convendr\u00eda conceder permiso de ir, o bien contristarlos peligrosamente; y uno y otro ser\u00edan perjudiciales al particular y a la comunidad. Esta ha sido la raz\u00f3n principal que ha impedido al que lleva veinte a\u00f1os en la Compa\u00f1\u00eda si ver a su madre. El Sr. Vicente os ruega pues sacrificar vuestra voluntad a Dios por la pr\u00e1ctica de estas m\u00e1ximas evang\u00e9licas y de esperar que el mismo Jesucristo por quien renunciar\u00e9is a vos mismo y a vuestros padres, ser\u00e1 vuestro procurador, vuestro padre, vuestro amigo, vuestro protector y vuestro todo. Fue \u00e9l quien dijo: Quaerite primum Regnum Dei\u00a0 et Justitiam ejus et omnia haec adjicientur vobis\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>\u00abEsto es poco m\u00e1s menos lo que el Sr. Vicente me ha mandado que os escriba,\u00a0 molesto porque no me lo ha dictado todo, palabra por palabra,, este discurso no os ser\u00eda aburrido como lo ser\u00e1 a mi parecer, por no haberlo redactado bien.<\/p>\n<p>Pido a Nuestro Se\u00f1or que ponga en ello su Esp\u00edritu, en el amor de quien soy, etc. \u2026\u00bb<\/p>\n<p>Cuando fue preciso girar la visita a las casas reci\u00e9n fundadas, fue sobre el Sr. Portail sobre quien puso san Vicente los ojos.<\/p>\n<p>El Sr. Portail se puso en camino al comenzar el a\u00f1o[30] 1646. \u00c9l llevaba a las casas el esp\u00edritu de\u00a0 de orden y de disciplina que ve\u00eda observar en San L\u00e1zaro y los consejos de san Vicente le segu\u00edan a todas partes. Encontramos, con fecha del 20 de marzo de 1646, un verdadero programa de Visita, en el que todo est\u00e1 se\u00f1alado con mucho cuidado.<\/p>\n<p>Veamos esta carta:<\/p>\n<p>AL SR. PORTAIL, DE VISITA EN EL MANS<\/p>\n<p>20 de marzo de 1646.<\/p>\n<p><em>\u00abSe me ha olvidado de daros tambi\u00e9n aviso, antes de salir, de algunos defectos que se encuentran a veces en las casas que se visitan<\/em><\/p>\n<p><em> 1\u00ba Que se oye en confesi\u00f3n a los que vienen de la ciudad, de los barrios y de los pueblos, lo que os ruego que prohib\u00e1is a todos nuestros sacerdotes, y les dig\u00e1is que si tras la misi\u00f3n que hayan dado, algunos penitentes a quienes hayan o\u00eddo en confesi\u00f3n vuelven a ellos por alguna necesidad, en ese caso podr\u00e1n ir a o\u00edrles en alguna parroquia vecina que no sea ni de la ciudad ni de los barrios;<\/em><\/p>\n<p><em> 2\u00ba Que hay quienes van a predicar a los monasterios de j\u00f3venes, si os enter\u00e1is, poned orden, por favor y que no se repita; <\/em><\/p>\n<p><em> 3\u00ba Que no se tiene siempre cerrada la primera puerta; si la casa del Mans tiene este defecto, os ruego que le pong\u00e1is remedio, para que nadie entre sin obst\u00e1culos, de tal manera que los Srs. can\u00f3nigos no permitan que los hombres, y menos a\u00fan las mujeres entren en nuestras casas. Tratad, Se\u00f1or, de que se ajusten a esta precauci\u00f3n, tan necesaria en las comunidades, y que se aconsejen de personas que conocen su importancia;<\/em><\/p>\n<p><em> 4\u00ba Que se dispensan de las costumbres comunes. Importa mucho inculcar que se guarde el orden del d\u00eda invariablemente, y que se practiquen las santas costumbres y m\u00e1ximas de la Compa\u00f1\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abQue si los superiores conciben muy bien la obligaci\u00f3n que tienen de vigilar en esto, como tambi\u00e9n de entregar cerradas las cartas\u00a0 del general, sin que est\u00e9 permitido a los superiores de las casas ver sus cartas, y tambi\u00e9n a los mismos superiores que deben concienzudamente hacer tener dichas cartas al general sin verlas, aunque los que las escriban se las quisieran mostrar por respeto;<\/em><\/p>\n<p><em> 5\u00ba Que sucede a veces que hay peque\u00f1as divisiones en las familias y alienaciones en los esp\u00edritus. Pero entregaos a Dios,\u00a0 para reunirlos y cimentar en caridad, pues ese debe ser entonces uno de los principales efectos de la visita; <\/em><\/p>\n<p><em> 6\u00ba Como la avaricia es condenable, tambi\u00e9n lo es la facultad de dar cosa en m\u00e1s de lo que valen, y creo que se burlan tanto de una cosa como de la otra en algunas casas en las que no se tiene cuidado y donde encarecemos las cosas y que tenemos abundancia de dinero. Se ha de recomendar el justo medio y que se observe la pr\u00e1ctica de esta casa en cuanto a la alimentaci\u00f3n, etc. \u2026\u00bb <\/em><\/p>\n<p>La primera casa visitada fue la del Mans; hab\u00eda sido fundada en 1645. Todas las obras se encontraron m\u00e1s tarde reunidas en ella, parroquia, misi\u00f3n, seminario. Las Hijas de la Caridad no llegaron hasta 1646. \u00c9sta es la carta que san Vicente dirigi\u00f3 al Sr. Portail, que anuncia su partida de Par\u00eds:<\/p>\n<p>De Par\u00eds, hoy jueves, a las diez de la noche, 3 de mayo de 1646.<\/p>\n<p><em>Se\u00f1or, <\/em><\/p>\n<p><em> La gracia de Nuestro Se\u00f1or est\u00e9 siempre con usted.<\/em><\/p>\n<p><em> Las hermanas de la Caridad, por quienes le escribo, parten ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana para ir al Mans, y como no he visto ni recibido vuestra carta del 29 hasta ahora mismo a las nueve en punto, no puedo responderla hasta pasado ma\u00f1ana por el mensajero que llegar\u00e1 antes o casi al mismo tiempo que el coche.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abusted no espera m\u00e1s que a tres hermanas, pero son cuatro las que le env\u00eda la Srta. Le Gras. Ellas me han consolado todas m\u00e1s de lo que pueda decirle por la buena disposici\u00f3n que tienen para el viaje, y espero que Dios bendiga su establecimiento y les d\u00e9 la gracia de corresponder a la afici\u00f3n que sienten ahora por trabajar bien. No le dir\u00e9 nada para su direcci\u00f3n particular, sino que les d\u00e9 un buen confesor, que sea muy\u00a0 espiritual, de edad y prudente, que quiera seguir el estilo de dirigirlas y que les es propio, se lo har\u00e9is entender, por favor, , y ning\u00fan otro les hablar\u00e1 a no se de paso, y \u00fanicamente en la iglesia.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abMe alegro de que el hermano Testasy se encuentre mejor; pero Dio m\u00edo, qu\u00e9 pena me da por el viaje ya que le va a hacer sin gran necesidad y contra la orden de la Compa\u00f1\u00eda; pero en fin, si est\u00e1 decidido, in nomine Domini, podr\u00e1 usted llevarlo hasta la Rose, y de all\u00ed darle un compa\u00f1ero para ir a su provincia, donde ni ha de quedarse por m\u00e1s de quince d\u00edas. El hermano Rivanaigre podr\u00e1 pues quedarse en la casa, y el Sr. Brin continuar el cuidado de los seminaristas, si puede hacerlo como lo comenz\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>Ya le di a saber por mi anterior que yo era [33] del parecer de pedir tan pronto dinero prestado a renta, para no dar que hablar a la gente. Pero como urge tanto por los rescates, en buena hora, podr\u00e9is tomar de alguien\u00a0 con qu\u00e9 satisfacer a las necesidades m\u00e1s apremiantes, pero que sea de la manera m\u00e1s encubierta posible.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abNo resulta oportuno que el Sr. Gallais vaya a predicar a las parroquias para establecer en ellas la caridad. Ya sabr\u00e1 c\u00f3mo lo hacemos en Par\u00eds. Trato de ganar e instruir a las damas en particular; si pude hacer \u00e9l lo mismo, bien hecho estar\u00e1..<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abLa agradezco los papeles que me ha enviado, porque me he alegrado mucho,\u00a0 y los ver\u00e9, si Dios quiere, ma\u00f1ana, para consolarme un poco. He recibido por esta noche suficiente consuelo al ver por vuestra carta los frutos que Nuestro Se\u00f1or obtiene de sus trabajos y por los que se deben esperar en lo futuro, que ser\u00e1n mucho mayores si se guarda fidelidad. Ruego a su divina bondad que se la d\u00e9 total, a fin de que sea por ello tanto m\u00e1s glorificado, y a usted, Se\u00f1or, que comunique cada vez m\u00e1s su fuerza y su esp\u00edritu. Yo le recomiendo a \u00e9l muchas veces con toda amplitud de mi alma, porque la suya\u00a0 me es muy querida y muy presente. Yo iba a terminar aqu\u00ed esta carta sino me hubiera acordado de las pobres hermanas de Angers, para rogarle que vaya a verlas de paso; sentir\u00e1n gran alegr\u00eda de verle y tal vez gran necesidad de esta visita. La Srta. Le Gras lo espera lo mismo que recibir a las dos hermanas que nos env\u00eda usted. Dios quiera conducir a unas y a otras, y darme a m\u00ed la gracia de ser como lo deseo en su santo amor<\/em><\/p>\n<p>\u00abSu muy humilde servidor, \u00abVicente de Pa\u00fal. Indigno sacerdote de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Sr Portail pas\u00f3 cerca de tres meses en el Mans. De su correspondencia con san Vicente, no nos [34] ha llegado nada, pero hemos hallado varias cartas suyas a la Srta. Le Gras. Citamos algunas.<\/p>\n<p>\u00abDel Mans, 18 de marzo de 1646<\/p>\n<p>\u00ab<em>Se\u00f1orita,<\/em><\/p>\n<p><em> He recibido la que me hab\u00e9is hecho el honor de escribirme que me fue entregada anteayer por la noche, que os agradezco muy humildemente, y os pido perd\u00f3n por dejar que se me\u00a0 adelanten en esta ocasi\u00f3n; tratar\u00e9 de seguir y practicar vuestros buenos consejos que me dais por vuestra memoria. Creo que hab\u00e1is recibido la respuesta de mi hermana Cognard pero no pod\u00e9is todav\u00eda tener la que la hermana Elisabeth espera de su hermana, porque est\u00e1 a cinco o seis leguas del Mans. No he visto todav\u00eda a nadie, ya que no he estado a\u00fan en la ciudad no siquiera en los barrios, a causa de los asuntos que tengo en nuestra casa, de donde sal\u00ed ayer por la noche tan s\u00f3lo, para acudir a la misi\u00f3n que se da en el pueblo de Savigny, distante tres leguas del Mans; alabo a Dios por la misericordia que \u00e9l ha ejercido en vuestra comunidad purg\u00e1ndola de los malos humores para hacerla sana y santa, como tambi\u00e9n por las instrucciones del Sr. Lambert; espero en la primera ocasi\u00f3n enviaros los peque\u00f1os reglamentos que esper\u00e1is y que creo que ser\u00e1 bueno\u00a0 leer y explicar en plena conferencia. Por lo dem\u00e1s, estamos esperando aqu\u00ed hijas vuestras, con gran impaciencia para comenzar un nuevo establecimiento en este hospital. Los administradores nos est\u00e1n acosando, las hermanas de all\u00ed las esperan. Los enfermos y los ni\u00f1os exp\u00f3sitos en bastante buen n\u00famero, necesitan de vuestra ayuda, los grandes des\u00f3rdenes pasados hablan sin decir palabra, que hace falta un remedio; el poder que tenemos en esta casa, junto con el de los administradores har\u00e1 que las dificultades desaparezcan pronto, sobre todo si vuestra persona llega con\u00a0 dos o tres de vuestras hermanas. Pienso que entretanto habr\u00e1 que ense\u00f1ar el reglamento de Angers a estos se\u00f1ores; lo espero del Sr. Vicente a quien se lo he pedido. Pero el mejor medio ser\u00e1 rogar por este santo proyecto, haciendo incluso comulgar a vuestra comunidad a este efecto, sin decir porqu\u00e9. Tengo gran confianza en vuestras oraciones que os pido por el amor de Nuestro Se\u00f1or y de su santa Madre, en el amor de los que soy, etc. \u2026\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El Sr. Portail escribe de nuevo el 7 de abril para comunicar las negociaciones de los administradores del hospital que piden hijas de la Caridad y sucesivamente el 4 de mayo y el 1\u00ba de junio de 1646.<\/p>\n<p>7 de abril de 1646.<\/p>\n<p><em>Viva Jes\u00fas!<\/em><\/p>\n<p><em> Se\u00f1orita<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEstas l\u00edneas dispersas son para responder a las dos vuestras muy queridas, dici\u00e9ndoos que desde Pascua el Sr. Gallais ha asistido por tres veces a la oficina de los administradores de este hospital, aparte de las conversaciones que ha debido tener con ellos en particular, sobre el establecimiento de las hijas de la Caridad y les ha hecho ver los art\u00edculos del reglamento de Angers, en lo que no encuentran dificultad ninguna que oponer. El resultado ha sido que es oportuno que la Srta. Le Gras env\u00ede aqu\u00ed a tres de sus hijas, de las cuales una sea superiora, a quien todas las dem\u00e1s obedecer\u00e1n, y, en caso de negativa, , se las despedir\u00eda, en cuanto depende de nosotros. Hay tambi\u00e9n hombres y muchachos que son como sirvientes all\u00ed; conservarlos ponerlos fuera es cosa nuestra. Hay una anciana que necesitar\u00e1 pensi\u00f3n y alojamiento; a nosotros toca hacerlo; es la \u00fanica que puede resistir, pero no obligarnos a tenerla all\u00ed adentro. Podemos y debemos admitir hasta seis, pero bastar\u00e1 con tres para empezar, y si se necesitan m\u00e1s de seis, ya se dir\u00e1 m\u00e1s tarde; no se trata ahora m\u00e1s que de tomar posesi\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><em> \u00abPara esto, estos se\u00f1ores dicen que s\u00f3lo se necesita dar cartas maestras, a estas tres, al recibirlas, de las que una ser\u00e1 superiora de las otras, tanto antiguas como nuevas. Hay cuatro o cinco que han dado dinero a los administradores al entrar en este hospital, pero en el caso de que ellas no quisieran acomodarse con las dem\u00e1s, estos se\u00f1ores se ofrecen a devolverles su dinero, cuando se las despida, Hay una sola que renga la voluntad de ir a Par\u00eds, y conviene que se quede aqu\u00ed para dar a los dem\u00e1s ejemplo de obediencia, adem\u00e1s que los administradores no le llevar\u00edan bien. \u00c9sta es nuestra ventaja sobre Angers, que las hermanas estar\u00e1n obligadas a obedecer el maestre, como tambi\u00e9n a los administradores, tanto en lo temporal como en lo espiritual. De manera que el Sr. Gallais y sus se\u00f1ores no ven ning\u00fan inconveniente en hacer venir aqu\u00ed a estas tres hermanas de Par\u00eds, y yo pienso lo mismo en este momento que conozco el fondo del asunto, cosa que no sab\u00eda cuando os escrib\u00ed el otro d\u00eda. En cuanto a la elecci\u00f3n de las hermanas, no s\u00e9 de ninguna tan capaz como, las que hab\u00e9is nombrado, a saber: Jeanne Lepintre de superiora, aunque debiera llevar la toca negra, no importa al menos para empezar; el Sr. Gallais deseaba a la mayor Elisabeth, pero creoque la peque\u00f1a es m\u00e1s id\u00f3nea para dirigir; en cuanto a las otras dos, las hermanas Claude y Andr\u00e9 me parecen las m\u00e1s propias, a falta de un mejor parecer; sobre el d\u00eda de la partida, convendr\u00e1 que sea en el primer coche o carroza que salga.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSoy en el amor de Nuestro Se\u00f1or y de su santa madre, Se\u00f1orita, vuestro muy obediente servidor. <\/em>PORTAIL.\u00bb [37]\n<p><em>\u00abDel Mans, 4 de mayo de 1646.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abYa est\u00e1n aqu\u00ed las dos hermanas de quienes os he escrito, y que deben ir a buscaros para ver si pueden ser del n\u00famero de las que vos deb\u00e9is ser la directora, creo que sab\u00e9is ya que la tercera que hab\u00eda dado el nombre se ha arrepentido, a causa de que su ama no ha querido que la dejara; esperamos para nuestro H\u00f4tel-Dieu a las tres\u00a0 prometidas; si llegan en cinco o seis d\u00edas, temo no tener la suerte de verlas aqu\u00ed, porque tengo orden de partir pronto para continuar mi viaje, pues no tengo otra cosa que me retenga; el Sr. Vicente me pide algunas memorias para servir al Sr. de Mortigny, que \u00e9l destina a reparar las faltas que comet\u00ed\u00a0 en la direcci\u00f3n de nuestras queridas hermanas, pero despu\u00e9s de pensarlo bien, he cre\u00eddo que una palabra vuestra valdr\u00eda m\u00e1s que todo lo que yo pudiera escribirle sobre este asunto; procurar\u00e9 sin embargo enviarle una copia de la demanda presentada al Sr. de Paris sobre el establecimiento ya que en ella va un compendio de las reglas; y en cuanto a los oficios particulares y las reglas como esper\u00e1is, no he dispuesto de tiempo de darle la \u00faltima mano; ser\u00e1, Dios mediante, en la primera ocasi\u00f3n, y luego las har\u00e9 transcribir para mandarlas. Creo que al salir de aqu\u00ed ir\u00e9 a ver a vuestras queridas hijas de Angers; si ten\u00e9is algo que encomendarme, mand\u00e1dmelo all\u00ed. Ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil si lo hac\u00e9is a la direcci\u00f3n de la hermana Madeleine. Aprovecho para pediros que rec\u00e9is por m\u00ed y me encomend\u00e9is a nuestra querida Comunidad para que me perdone a m\u00ed indigno las faltas, como yo continuar\u00e9 [38] ofreci\u00e9ndoos y a vuestra familia, a la que saludo con toda humildad y les deseo la bendici\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y los favores particulares de la sant\u00edsima Virgen, sobre todo en su doctrina, en la que soy en el amor del mismo Jes\u00fas y de su santa madre, etc.<\/em><\/p>\n<p>\u00abDel Mans, 1\u00ba de junio de 1646.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Ya han llegado vuestras dos queridas hermanas que van a volver a veros seg\u00fan \u00f3rdenes vuestras. Creo que no se sienten menos cargadas por no hacer nada como si hubieran producido acciones heroicas; cuando ellas no habr\u00edan hecho otras cosas buenas en este pa\u00eds que haber predicado con su modestia e instruido a esta peque\u00f1a comunidad con su indiferencia y su igualdad en las tempestades, no es haber empleado mal el tiempo y el dinero de sus viajes, a\u00f1adiendo que Dios sabr\u00e1 bien\u00a0 en su tiempo pagar los intereses con creces a favor de vuestra querida familia y de toda nuestra peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSi hay plazas en el coche, esperamos hacer partir pasado ma\u00f1ana a las dos hermanas para Angers, y en cuanto a la postulante, ella no partir\u00e1 tal vez hoy; temo que se lo impida su padre; Dios sea bendito en todo. <\/em><\/p>\n<p><em> \u00abSe me olvidaba responderos a lo de la madre de las hermanas del Mans y su se\u00f1ora; no os molest\u00e9is por eso, por favor; lo que les ha hecho dar tanto ruido no es m\u00e1s que la aprensi\u00f3n que ten\u00edan\u00a0 de que se enviara a sus hijas al Canad\u00e1 para casarlas con los salvajes; pero ese ruido que ha corrido por aqu\u00ed, se desvaneci\u00f3 poco a poco; todo lo que se a ha de hacer para contentar a la madre y a la se\u00f1ora es que las hijas les escriban y expongan lo contrario, y el contento que sienten en su estado. Por lo dem\u00e1s, la madre se equivoca al reclamar\u00a0 a su hija reci\u00e9n recibida, porque me ha pedido varias veces con insistencia que medie en su recepci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEl Sr. Gallais desear\u00eda enterarse de las noticias de la que se ha quedado en este H\u00f4tel-Dieu; si ella da muestras de amar su vocaci\u00f3n; c\u00f3mo le va y qu\u00e9 hace;\u00a0 y yo estoy impaciente por saber si vuestra querida Comunidad est\u00e1 ya establecida o no y si la demanda presentada al Sr. coadjutor ha funcionado. Tengo plan para salir ma\u00f1ana, Dios mediante, para ir a Saint-M\u00e9en, en Breta\u00f1a,, y de all\u00ed volver a Angers. Pido de nuevo el auxilio de vuestras oraciones\u00a0 y de nuestras queridas hermana a quienes saludo con toda humildad y confianza, y soy en el amor de Nuestro Se\u00f1or y de su santa madre.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La Srta. Le Gras escrib\u00eda al Sr. Portail en respuesta a su carta del 4 de mayo:<\/p>\n<p>11 de mayo de 1646.<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or,<\/p>\n<p>\u00ab<em>Os suplico humildemente la molestia de enviarme el estado en que hab\u00e9is dejado a nuestras hermanas, y de darme los consejos que necesitamos para mostrar inteligencia con ellas, por carta, por las dificultades que podr\u00e1n surgir entre ellas y las dem\u00e1s j\u00f3venes.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abOs suplico tambi\u00e9n, Se\u00f1or, teng\u00e1is la bondad de mandarme, como convenido, envi\u00e1ndonos a esta buena joven del hospital, bien con los administradores como con ella; si es simplemente para ser de las nuestras, sin obligaci\u00f3n de despedirla, sino del modo como lo hacemos con las dem\u00e1s. \u00bfCu\u00e1nto tiempo cre\u00e9is necesario que dejemos ah\u00ed a sor Jeanne Lepintre y si podemos esperar vuestro regreso en este a\u00f1o?\u00a0 Haced, Se\u00f1or, en cualquier lugar en que os hall\u00e9is, por enviarnos de vez en cuando vuestras queridas noticias..He de deciros que vuestra ausencia nos cuesta mucho a toda la Comunidad; lo esperamos m\u00e1s d\u00eda tras d\u00eda. <\/em><\/p>\n<p><em> \u00abDios sea bendito en todo, y su santa voluntad preferida a todo. Esperamos mucho vuestra asistencia ante Dios. Todas nuestras hermanas, vuestras queridas hijas, tienen un gozo particular al o\u00edr que os acord\u00e1is de ellas, y os saludan de todo coraz\u00f3n, asegur\u00e1ndoos que rezan\u00a0 a Dios por vos, y su hermana sirviente ser\u00eda una ingrata, si faltara en esto.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEspero de vuestra caridad sin igual, que nos enviar\u00e9is\u00a0 nuestro reglamento lo antes posible y las instrucciones que necesitamos para servirnos de \u00e9l, con el fin de que las molestias que vuestra caridad se ha tomado, vayan seguidas del bien que hab\u00e9is pretendido, lo cual espero, ayudadas por vuestros santos sacrificios y oraciones. Os lo suplico muy humildemente por el amor de Dios en el soy vuestra muy obediente servidora. <\/em>L. DE MARILLAC.\u00bb<\/p>\n<p>Al marchar de le Mans, el Sr. Portail se dirigi\u00f3 a Angers; en estos t\u00e9rminos anunciaba a las hermanas su pr\u00f3xima llegada:<\/p>\n<p>De le Mans, 3 de junio de 1646.<\/p>\n<p><em> \u00ab\u00c9stas son dos de las hermanas que el Sr. Vicente y la Srta. Le Gras os env\u00edan\u00a0 en lugar de la difunta y de la que debe irse a Par\u00eds; vos se las presentar\u00e9is por favor a los Srs. administradores para que las reciban; pienso que hab\u00e9is recibido la carta de la Se\u00f1orita sobre el mismo asunto, o bien la recibir\u00e9is pronto por el mensajero, y espero que, Dios mediante, tendr\u00e9 la suerte de veros en siete u ocho d\u00edas lo m\u00e1s tarde, si nada nuevo me detiene aqu\u00ed. Entretanto os saludo con toda la humildad junto con les dem\u00e1s hermanas vuestras compa\u00f1eras, deseando a todas la bendici\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en el amor de quien soy, etc. \u2026\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de hacer la visita a las hermanas de Angers, el Sr. Portail da cuenta de ella a la Srta. Le Gras de esta manera:<\/p>\n<p>De Angers, 16 de junio de 1646.<\/p>\n<p><em>\u00abSe\u00f1orita,<\/em><\/p>\n<p><em> La gracia de Nuestro Se\u00f1or est\u00e9 siempre con vosotras!<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEstas l\u00ednea no son m\u00e1s que para informaros que he recibido a cuatro hermanas para ir a hacer su prueba en vuestra casa y pertenecer a vuestras hijas; tienen plan de partir a la vez dentro de ocho d\u00edas; pero no estoy seguro de que est\u00e9n todas preparadas para ese d\u00eda; tal vez alguna se retrase; los Srs. Tonnellier y Ratierles han dado la aprobaci\u00f3n, y yo tambi\u00e9n, despu\u00e9s de pasar las pruebas e informaci\u00f3n requeridas. Pienso que lo har\u00e1n bien,, aunque haya una que parece no estar bien del todo, pero he o\u00eddo que s\u00f3lo se trata del color del rostro el que enga\u00f1a a la gente.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00abEstoy a punto de salir para Breta\u00f1a despu\u00e9s de visitar a vuestras hijas de aqu\u00ed, que me han consolado lo indecible; me reservo escribiros por el primer correo para m\u00e1s detalles sobre mi visita. A la espera, mendigo como siempre vuestras oraciones y de la comunidad esperando\u00a0 quedar en Nuestro Se\u00f1or, etc.<\/em> \u2026\u00bb<\/p>\n<p>A finales de junio, escribe a la hermana Jeanne de la Croix:<\/p>\n<p>30 de junio de1646.<\/p>\n<p><em>\u00abHe recibido hace tiempo vuestras dos cartas; he contestado a la primera por las hermanas Julienne y Mathurine, quienes os escriben la convalecencia de la Srta. Le Gras, que era todo lo que por entonces\u00a0 dese\u00e1is saber de m\u00ed; y en cuanto a la segunda carta\u00a0 que me han entregado hace cuatro o cinco d\u00edas, la contesto dici\u00e9ndoos en primer lugar que el Sr. Vicente, el Sr. Alm\u00e9ras y la Srta. Le Gras, est\u00e1n todos bien a Dios gracias, y yo tambi\u00e9n por su misericordia; os hacemos part\u00edcipe de nuestras oraciones y sacrificios para que cada vez m\u00e1s se\u00e1is digna de llevar el nombre y que la cruz os lleve al cielo junto a aqu\u00e9l que la llev\u00f3 por vos y por todos en recompensa de la que habr\u00e9is tenido que llevar por su amor en este valle de miserias y de l\u00e1grimas. En segundo lugar, sab\u00e9is que el Sr. Gentil no est\u00e1 ya en le Mans desde hace un a\u00f1o; lo que no ha evitado que yo no haya hecho lo debido con vuestra renta; he escrito al superior de le Mans, y he recibido una carta del Sr. Gentil dirigida\u00a0 a quien le ha sucedido en su oficio de procurador, todo correspondiente a hacer de suerte que se os escriba y a procurar que vuestros papeles t vuestra renta est\u00e1 en buenas manos, esperando la orden que se os dar\u00e1 de arriba; una vez que yo tenga respuesta, yo no dejar\u00e9 de informaros. No pienso que nadie de los nuestros vaya este a\u00f1o a las aguas de\u00a0 Forges; si por si acaso fuera alguno, no dejar\u00e1 de visitaros y contribuir a la ejecuci\u00f3n de vuestro buen plan; me encomiendo a vuestras oraciones y a las de vuestra buena hermana Mar\u00eda, a quien saludo en esp\u00edritu de caridad y respeto, y en el amor de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y de su santa Madre, etc. \u2026\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de visitar con cuidado la casa de las Hijas de la Caridad de Avi\u00f1\u00f3n, este es el reglamento que les dej\u00f3 el Sr. Portail:<\/p>\n<p>Avisos entregados a las Hijas de la Caridad, de parte del Sr. Vicente, general de la Misi\u00f3n, por el Sr. Portail.<\/p>\n<p><em>15 de junio 1646.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab1\u00ba Ellas se representar\u00e1n con frecuencia que Dios las ha llamado y unido, para honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la persona de los pobres, por el servicio espiritual y corporal que les den; y que el verdadero medio de cumplir con este debe , y por consiguiente lograr su salvaci\u00f3n, es la observancia de sus reglas.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab2\u00ba Todas las veces que se haga lectura de sus reglas, tendr\u00e1n sumo cuidado no s\u00f3lo de escucharlas bien, sino tambi\u00e9n entenderlas bien, pensando al mismo tiempo en los defectos que hayan cometido contra ellas, y en los medios de corregirse. Y, aparte de eso, ellas las tomar\u00e1n como punto de meditaci\u00f3n todos los primeros domingos del mes, una vez que se las hayan le\u00eddo.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab3\u00ba En todas sus acciones, en particular cuando se haya que servir a los enfermos, tratar\u00e1n de tener una pura intenci\u00f3n de agradar a Dios, guard\u00e1ndose mucho de buscar en ello su propia satisfacci\u00f3n o la estima del mundo. <\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab4\u00ba No tendr\u00e1n ning\u00fan apego a los lugares o a los empleos, ni a las personas, ni siquiera a sus padres, ni a su confesor, de esta manera esta manera estar\u00e1n siempre preparadas a dejarlo todo de buena gana cuando se les ordene<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab5\u00ba Har\u00e1n todo lo posible por vivir en gran uni\u00f3n con sus hermanas, nunca enfadarse, ni murmurar, ni quejarse de ellas; as\u00ed soportar las imperfecciones unas de otras, alejando cuidadosamente todos los pensamientos de aversi\u00f3n que pudieran sentir una de la otra; as\u00ed como las amistades particulares.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab6\u00ba Si por debilidad que una hubiera contristado a la otra, le pedir\u00e1 perd\u00f3n de rodillas inmediatamente, si se puede c\u00f3modamente, y la otra permitir\u00e1 buena y humildemente esta humillaci\u00f3n arrodill\u00e1ndose ella tambi\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab7\u00ba Se tratar\u00e1n de manera que la mansedumbre y cordialidad se vean siempre en sus palabras y en su rostro; no s\u00f3lo entre s\u00ed, sino tambi\u00e9n con los externos, esforz\u00e1ndose no obstante en nunca abandonar el respeto que se deben tener una a la otra, en particular a la hermana sirviente.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab8\u00ba Se guardar\u00e1n bien de discutir juntas y cada una preferir\u00e1 seguir el parecer de su hermana al suyo propio siempre que no sea pecado.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab9\u00ba Se cuidar\u00e1n mucho de comunicar sus tentaciones, descontentos y dem\u00e1s penas interiores a sus hermanas y mucho menos a las personas de fuera; sino solamente a la hermana sirviente, o al director, y eso lo antes posible, tratando de tener una gran confianza en abrirles el coraz\u00f3n. Y para lograr mejor esta confianza se presentar\u00e1n una vez al mes a la hermana sirviente para hacerle su comunicaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab10\u00ba Ser\u00e1n exactas en dar aviso con prontitud a la hermana sirviente de los defectos de cualquier importancia que hayan notado en sus hermanas, y recibir\u00e1n con agrado que sus propias faltas le sean de igual forma descubiertas, para que ponga remedio pronto.<\/em><\/p>\n<p><em> Si ellas advirtieran\u00a0 tambi\u00e9n alg\u00fan desorden en el hospital, sea entre los enfermos, sea entre los criados o dem\u00e1s, se lo dir\u00e1n tambi\u00e9n a la hermana sirviente para que se lo diga con caridad a los Se\u00f1ores administradores.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab12\u00ba A fin de que la hermana sirviente no sea de peor condici\u00f3n que las dem\u00e1s hermanas, nada m\u00e1s que una hermana haya visto en ella alg\u00fan defecto considerable o de importancia, ella le har\u00e1 caridad de avisarla humildemente, no por ella misma, sino por mediaci\u00f3n de la asistenta, a quien se lo dir\u00e1 buenamente y en la presencia de Dios teniendo cuidado de no proceder por pasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab13\u00ba\u00a0 No escribir\u00e1n, no har\u00e1n que les escriban, ni enviar\u00e1n ninguna carta, sin haber obtenido el permiso de la hermana sirviente, ni abrir\u00e1n las que se les env\u00edan sin el mismo permiso. Si, a pesar de ello, alguna quiere escribir al general de la Misi\u00f3n o a la superiora de la casa de [45] Par\u00eds, lo podr\u00e1 hacer sin que la hermana sirviente la lea, la cual entregar\u00e1 cerradas las que se dirigen a algunas particulares de parte del Director general o de la superiora de Par\u00eds.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab14\u00ba Guardar\u00e1n en todo tiempo la santa modestia, en particular en las salas y en presencia de los externos, absteni\u00e9ndose totalmente de las ligerezas, particularmente de tocarse una a otra, ni siquiera por alegr\u00eda\u00a0 o como signo de amistad; a no ser cuando la caridad lo requiere, como cuando se trata de dar un abrazo con cordialidad a las que acaban de ser recibidas, o llegan de los campos, o a quienes no se ha visto desde hace tiempo, y ocasiones semejantes; y entonces se permite besar en la mejilla, pero nunca en la boca.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab15\u00ba Ser\u00e1n m\u00e1s cuidadosas en guardar el silencio de lo que lo han sido en el pasado, sobre todo por la ma\u00f1ana antes de la oraci\u00f3n y por la noche despu\u00e9s de las oraciones, y durante la hora dedicada a honrar la muerte de Nuestro Se\u00f1or. Que si es necesario hablar, ser\u00e1 en voz baja y pocas palabras.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00aa16\u00ba Se portar\u00e1n de manera\u00a0 que sus recreaciones est\u00e9n sazonadas siempre con modestia y con alegr\u00eda, mezclando las conversaciones de piedad y de edificaci\u00f3n con las indiferentes, pero inocentes, evitando a este efecto hablar de los asuntos del mundo, de las noticias del tiempo, de la direcci\u00f3n de los superiores y superioras, de los defectos del pr\u00f3jimo, incluso de ciertas imperfecciones e incivilidades de las que las hermanas se podr\u00edan ofender si se hiciera broma de ellas, aunque no deben tomarlas en mal sentido.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab17\u00ba Sobre todo ser\u00e1n exactas en obedecer a la hermana sirviente y a su director, someti\u00e9ndoles no s\u00f3lo la voluntad sino tambi\u00e9n el juicio, y no haciendo, ni omitiendo\u00a0 nada sin su permiso, mientras sea posible; en particular en lo que concierne a las penitencias corporales , la confesi\u00f3n, la comuni\u00f3n y ciertas pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab18\u00ba Obedecer\u00e1n tambi\u00e9n a la hermana asistenta y recurrir\u00e1n a ella para los permisos y necesidades cuando la hermana sirviente est\u00e9 enferma o ausente.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab19\u00ba Ser\u00e1n cuidadosas en guardar el orden del d\u00eda haciendo fielmente todos los peque\u00f1os ejercicios, tanto espirituales como corporales, con precisi\u00f3n en las horas se\u00f1aladas mientras se pueda, en particular la oraci\u00f3n, los ex\u00e1menes y la lectura espiritual; de manera no obstante que el servicio de los pobres sea preferido a todo otro ejercicio, y ser\u00e1n diligentes en levantarse y vestirse para ser de las primeras en la oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab20\u00ba Se esmerar\u00e1n sobre todas las cosas en hacer bien sus confesiones, evitando acercarse a ellas por costumbre o por escr\u00fapulo o por apego. Y para obviar estos inconvenientes, tratar\u00e1n de ajustarse a la pr\u00e1ctica y m\u00e9todo que se usa en la Compa\u00f1\u00eda, que es: que en las confesiones ordinarias, se acusan s\u00f3lo tres defectos, de los que son m\u00e1s importantes o que producen m\u00e1s confusi\u00f3n y de los que se siente m\u00e1s dolor y deseo de enmendar. Y si es conveniente decir m\u00e1s, le piden permiso al confesor; y se concluye siempre por uno de la vida pasada del que ya se han acusado; se cambia tanto como se pueda de manera que las confesiones sean diferentes unas de las otras. <\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab21\u00ba Se acordar\u00e1n de la recomendaci\u00f3n que se les ha hecho con frecuencia de no detenerse a hablar con personas del exterior, como tambi\u00e9n con los enfermos; pero en particular con los servidores dom\u00e9sticos. Si, a pesar de ello, alguna persona honrada les preguntara algo, ellas tratar\u00e1n de responderles con respeto y cordialidad; pero con una palabra o bien les convencer\u00e1n para que se dirijan a la hermana sirviente. Si es necesario tambi\u00e9n decir una palabra de consuelo o de instrucci\u00f3n a las mujeres muy enfermas, lo har\u00e1n en la presencia de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab22\u00ba Ellas se esmerar\u00e1n en hallar un fuerte apoyo en relaci\u00f3n consigo mismas en sus propias imperfecciones, guard\u00e1ndose bien de desanimarse por los defectos en los que caigan, as\u00ed se humillar\u00e1n y formar\u00e1n nuevas resoluciones de corregirse, confiando que Dios les dar\u00e1 la gracia <\/em><\/p>\n<p><em> \u00ab23\u00ba\u00a0 Leer\u00e1n o escuchar\u00e1n la lectura casa mes de estos consejos haciendo lo posible por ponerlos en pr\u00e1ctica, y de hacer luego su oraci\u00f3n, como se dice de las reglas.\u00bb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IV. (1636-junio 1646). Regreso del P. 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