{"id":131359,"date":"2014-10-04T08:28:30","date_gmt":"2014-10-04T06:28:30","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=131359"},"modified":"2016-07-26T17:22:00","modified_gmt":"2016-07-26T15:22:00","slug":"el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-ix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-ix\/","title":{"rendered":"El se\u00f1or Vicente, evoluci\u00f3n de un santo (IX)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/los-siete-primeros-companeros-de-san-vicente\/corazon-40\/\" rel=\"attachment wp-att-130101\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-130101\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/coraz%C3%B3n.jpg?resize=270%2C300\" alt=\"coraz\u00f3n\" width=\"270\" height=\"300\" \/><\/a>9. BAJO LA BANDERA DE LA CARIDAD.<\/p>\n<p>1.San L\u00e1zaro.- 2.Ordenandos.- 3.Educaci\u00f3n.- 4.Los Lazaristas en su casa.- 5.El se\u00f1or Vicente, familiar de los grandes: los personajes de su entorno.- 6.Bossuet.- 7.Mujeres: religiosas.- 8.Se\u00f1oras del mundo.- 9.Poderosas protectoras de la Obra vicenciana.- 10.La duquesa de Aiguillon.- 11.La reina de Polonia.- 12.Las Damas de la Caridad.- 13.Los ni\u00f1os abandonados.- 14.Elogio de las Damas.- 15.Otros proyectos de mujeres.- 16.Otras obras de San Vicente.- 17. Los mendigos.- 18.Hospicio del Nombre de Jes\u00fas.- 19.Hospital general.<br \/>\n1. San L\u00e1zaro. Desde 1632, la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n estaba en posesi\u00f3n de su nueva casa-madre. San L\u00e1zaro, antigua abad\u00eda, inmenso cercado con vastos edificios, se encontraba en el suburbio de Saint Denis. La casa estaba mantenida con la ayuda de granjas, de rentas, de donaciones. En el siglo IX, la casa hab\u00eda servido de leproser\u00eda; los reyes de Francia pasaban all\u00ed varias semanas en el momento de la subida al trono, para recibir el juramento de fidelidad de las distintas \u00f3rdenes de la ciudad. Algunos documentos de los siglos XIV y XVI se\u00f1alan que este \u00absupuesto priorato\u00bb depend\u00eda del obispo y no del papa.<br \/>\nExiste un documento sobre la entrada de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n a San L\u00e1zaro. Su prior, teniendo ciertas dificultades con algunos religiosos, ofreci\u00f3 tan apreciada casa al se\u00f1or Vicente, cuya piedad admiraba. Temblando y sorprendido como por \u00abun estruendo de un rayo imprevisto\u00bb, el santo respondi\u00f3: \u00ab&#8230; su proposici\u00f3n me asusta; la considero tan elevada por encima de nosotros que no me atrever\u00e9 a pensar en ella\u00bb.El mismo santo nos cuenta el feliz suceso: \u00ab&#8230;Ten\u00eda los sentidos sobrecogidos, como un hombre sorprendido por el ruido de un ca\u00f1\u00f3n que es disparado junto a \u00e9l sin previo aviso\u00bb Recibi\u00f3 las peticiones m\u00e1s insistentes durante medio a\u00f1o, antes de decidir aceptar, seg\u00fan nos cuenta. \u00abJacob no tuvo tanta paciencia para conseguir a Raquel\u00bb, como el pobre prior para conseguir el s\u00ed del se\u00f1or Vicente. Tiempo despu\u00e9s, cuando los antiguos religiosos de San L\u00e1zaro intentaron un proceso, debi\u00f3 mostrar tanta o m\u00e1s tenacidad para defender sus derechos.<br \/>\nEl antiguo prior, m\u00e1s de una vez se arrepentir\u00eda de haber cedido San L\u00e1zaro. Vicente cuenta estos intentos por recuperarlo. \u00abSi, cuando ven\u00eda de la ciudad, el portero no le abr\u00eda con prontitud, no necesitaba m\u00e1s&#8230; era necesario que yo fuese a echarme a sus pies y pedirle perd\u00f3n por todos los que le hab\u00edan causado disgusto y adem\u00e1s deb\u00edamos sentirnos culpables\u00bb. El prior se apaciguaba: despu\u00e9s, vuelta a comenzar. De tal suerte que, durante los primeros a\u00f1os, hab\u00eda visto a su paciente sucesor m\u00e1s de cincuenta veces a sus pies. \u00abMe he arrepentido muchas veces, aseguraba el prior; pero este pobre hombre ven\u00eda a ponerse de rodillas ante m\u00ed; esto me emocionaba\u00bb.<br \/>\nEn tiempo de San Vicente no hab\u00eda, o a penas si hab\u00eda leprosos en San L\u00e1zaro, pero algunos pobres locos le llegaban al alma. Tambi\u00e9n habitaban algunos j\u00f3venes de la nobleza, retenidos para su correcci\u00f3n, la cual se consegu\u00eda, a veces, de maravilla.<br \/>\nHoy se conserva muy poco de los antiguos edificios de San L\u00e1zaro. La casa, rebajada al rango de prisi\u00f3n y hospital para prostitutas, se ha hecho merecedora del nombre de \u2018maldita\u2019. \u2013Desde hace m\u00e1s de cien a\u00f1os, los lazaristas abandonaron su antigua casa-madre; pero en el siglo XVII San L\u00e1zaro era, todav\u00eda, la cuna de obras seculares.<br \/>\n2. Ordenandos. La actividad de la congregaci\u00f3n se hab\u00eda extendido m\u00e1s y m\u00e1s. La vida diaria de San L\u00e1zaro se animaba cada d\u00eda m\u00e1s, con los retiros de los ordenandos y de los laicos, sin olvidar las conferencias eclesi\u00e1sticas de los Martes.<br \/>\nTodo el misterio de las obras que parec\u00edan nacer ellas solas, rodea tambi\u00e9n la de los ejercicios a los ordenandos, desde un d\u00eda de 1628, cuando el primer retiro fue concebido por el obispo de Beauvais, a lo largo de una conversaci\u00f3n con el se\u00f1or Vicente durante un viaje que hicieron juntos. El santo llama a la obra de los ejercicios a los ordenandos \u00bb la m\u00e1s rica y el m\u00e1s precioso tesoro que la Iglesia nos pod\u00eda confiar\u00bb.<br \/>\n3. Educaci\u00f3n. Un amigo, un doctor de Navarra, con su deseo de hacer los ejercicios junto al se\u00f1or Vicente, introdujo los ejercicios para los laicos. Despu\u00e9s de un comienzo imperceptible, se convirti\u00f3 en un r\u00edo que inundaba San L\u00e1zaro de fieles, pertenecientes a todas las capas sociales de la sociedad.<br \/>\nEl se\u00f1or Vicente pon\u00eda en marcha todas las fuerzas, hasta las de las hermanas, para adaptar la casa a recibir a todos los ejercitantes. Limpia personalmente el calzado de sus hu\u00e9spedes. El esp\u00edritu de la casa es el responsable del \u00e9xito de la obra \u2013el cordial respeto que los miembros de la casa se demuestran mutuamente, la forma humilde y sencilla de actuar, que era una novedad y \u00abun encanto y un atractivo con todo el mundo\u00bb. \u2013Es extra\u00f1o, en efecto, que cierto historiador pueda llamar al celo de los lazaristas \u00abun poco \u00e1spero\u00bb(18). Humildad, caridad, prudencia, \u00abno da\u00f1ar nada\u00bb- \u00e9stas son las \u00f3rdenes de los Lazaristas<br \/>\nDesde 1635 los retiros en San L\u00e1zaro se hacen frecuentes. \u00ab&#8230;que el pobre nos sea tan querido como el rico, ense\u00f1a Vicente, y hasta a\u00fan m\u00e1s\u00bb \u2013Se aceptaban limosnas, pero era raro: \u00abVienen todos, dice el se\u00f1or Vicente, sin tener pena de colaborar con dinero, sabiendo que ser\u00e1n bien recibidos, aunque no den nada\u00bb. Con frecuencia la casa se encontraba acribillada de deudas, pero el superior se guardaba muy bien de abandonar esta obra. Adem\u00e1s de otras donaciones, fue la generosidad de algunas Damas de la Caridad la que contribuy\u00f3 a pagar los retiros. La reina se interes\u00f3 por ello). Sin contar los ordenandos, que ven\u00edan cinco veces al a\u00f1o, los ejercitantes laicos ten\u00edan una sucesi\u00f3n de una veintena de personas en cada turno, que no cesaba nunca, Se encontraban entre ellos sacerdotes provenientes de lo m\u00e1s lejos de las provincias, bachilleres, doctores, hasta obispos), oficiales del ej\u00e9rcito, etc., hasta una muchacha alemana, luterana, vestida como un lacayo. Durante un largo tiempo, San L\u00e1zaro recibi\u00f3 todos los a\u00f1os a setecientas u ochocientas personas para hacer su retiro espiritual.<br \/>\nTodo el mundo muestra su agradecimiento al Padre por estos retiros. Uno, dice, se hallar\u00eda condenado de no haber recibido esta ayuda; otro escribe con nostalgia a un amigo dici\u00e9ndole que estaba en el para\u00edso y que, despu\u00e9s, Par\u00eds le parece una prisi\u00f3n. \u2013 Leemos estas palabras llenas de afecto en una dedicatoria dirigida a san Vicente, de un antiguo ejercitante: \u00ab&#8230;Si existen santos mortales, ciertamente han hecho lo mismo que usted&#8230; Junto a usted uno deja los vicios con m\u00e1s alegr\u00eda y alborozo que como se abrazan en los lugares donde sus encantos&#8230; son los m\u00e1s poderosos&#8230; Cuando uno le mira a usted, no se puede amar m\u00e1s que aquello que les hace tan venerables&#8230; Deseo m\u00e1s, estar privado del poco bien que me queda, que de los frutos preciosos que he recogido en vuestra soledad\u00bb.<br \/>\nLos retiros para mujeres se hac\u00edan junto a Luisa de Marillac. Se\u00f1oras de sociedad, religiosas mujeres de todos los estados, hasta actrices de teatro. Luisa supervisaba para que las ejercitandas no se comportasen muy rudamente en los ejercicios. \u2013He aqu\u00ed una peque\u00f1a escena, femenina totalmente, de los ejercicios que, seg\u00fan la costumbre, deb\u00edan ser gratuitos: Una baronesa quiso donar una limosna de diez escudos con motivo del retiro, ofrenda que Luisa de Marillac no acept\u00f3. La baronesa dej\u00f3 su limosna, a la fuerza, a una de las hermanas, quien la coloc\u00f3 en el bolsillo de la se\u00f1orita; \u00e9sta, en la puerta de la casa, la dej\u00f3 en el suelo. Luisa pidi\u00f3, con una seriedad encantadora, instrucciones a su director.<br \/>\nLa obra de los retiros espirituales era psicol\u00f3gicamente tan adecuada que, en el mundo actual, m\u00e9dicos y pastores en colaboraci\u00f3n, aceptan la idea de recogimiento, cuyo programa corresponde al de los retiros que hab\u00eda dirigido san Vicente de Pa\u00fal.<br \/>\nEn las conferencias eclesi\u00e1sticas de los martes, que comenzaban a celebrarse en San L\u00e1zaro, el \u2018peque\u00f1o m\u00e9todo\u2019\u2013sencillez en la manera de predicar- hizo escuela. \u00abSe hace profesi\u00f3n de tratar los temas muy sencillamente, explica el se\u00f1or Vicente; y, en cuanto un predicador mete demasiada doctrina, o adorna su lenguaje, en seguida me llegan las quejas, para que ponga remedio\u00bb. \u2013Si un obispo se permit\u00eda una elocuencia pomposa, el santo guardaba silencio, acurrucado en su asiento; si hablaba sencillamente, el se\u00f1or Vicente se iluminaba. \u2013Si asist\u00eda a la conferencia alg\u00fan obispo y Vicente de Pa\u00fal le ced\u00eda la palabra, como ocurr\u00eda con frecuencia, la decepci\u00f3n era general. A menudo, cuando el obispo termin\u00f3, todos apremiaban al santo, profundamente confundido, para que dijera algunas palabras.<br \/>\nPor influencia de algunas personas, entre otras Bossuet, el proyecto de las conferencias eclesi\u00e1sticas se extend\u00eda a las provincias.<br \/>\nPara la escuela behaviorista, la personalidad no es m\u00e1s que el resultado del conjunto de nuestros h\u00e1bitos. Hay que perder la costumbre de los malos usos aprendidos y acostumbrarse a las buenas y nuevas costumbres. Las impresiones elegidas etc., nos ayudan a deshacer y rehacer nuestra personalidad. \u2013El se\u00f1or Vicente, educador disciplinable de su \u00e9poca, era un behaviorista en la pr\u00e1ctica.<br \/>\n4. Los lazaristas en su casa. Los misioneros parten y vuelven, los carruajes van y vienen en el patio de San L\u00e1zaro, los ejercitantes llenan la inmensa casa. \u2013 Otros aspectos: La peste en Par\u00eds; la guerra de los treinta a\u00f1os, \u00e9poca en que Luis XIII, en 1636, reuni\u00f3 su ej\u00e9rcito victorioso en San L\u00e1zaro convertido en campamento. \u2013 O m\u00e1s a\u00fan: los correos de las misiones extranjeras de los lazaristas; los mensajeros de las provincias devastadas; los hu\u00e9spedes de alcurnia, las damas de la nobleza, los pobres ante la puerta con sus potes \u2013 todo esto colmaba la vida diaria de la casa madre como si fuera la fiesta de la recolecci\u00f3n. Esta fiesta de la pobreza y del coraje arranca al se\u00f1or Vicente, a pesar de todo desconfiado, la confesi\u00f3n de que San L\u00e1zaro era \u00abun peque\u00f1o para\u00edso\u00bb de regularidad, de uni\u00f3n y de cordialidad.<br \/>\nUn momento hist\u00f3rico en San L\u00e1zaro fue el momento de la distribuci\u00f3n de las reglas a los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n, en 1658. \u00ab&#8230;Bienaventurados los ojos que ven lo que ustedes ven y bienaventurados los o\u00eddos que lo escuchan\u00bb, se dec\u00edan en esa ocasi\u00f3n quienes formaban la primera armada de hijos de san Vicente, destinados a tan numerosas victorias en el vasto campo de la caridad.<br \/>\n5. El se\u00f1or Vicente, familiar de los grandes: los personajes de su entorno. El padre de los indigentes, familiariz\u00f3 con los grandes personajes del mundo. Aqu\u00ed no podemos citar m\u00e1s que a los m\u00e1s eminentes amigos del se\u00f1or Vicente, hombres y mujeres.<br \/>\nEl caballero de la Coste hab\u00eda perdido, por una muerte prematura, a una persona querida. Se comprometi\u00f3 con san Vicente y se interes\u00f3 por la suerte de los forzados y de los galeotes. El piadoso caballero, inundado de pensamientos del se\u00f1or Vicente, se adaptaba, tanto cuanto pod\u00eda, a la regla de los lazaristas. Su celo infatigable realiz\u00f3 los planes de instalaci\u00f3n de un hospital para los galeotes en Marsella. Tambi\u00e9n cre\u00f3 la Obra para mujeres descarriadas, en ayuda de aquellas que, por diversos motivos, segu\u00edan a las galeras. Muri\u00f3 por la peste, v\u00edctima de su entrega.<br \/>\nConvertido por san Francisco de Sales, el comendador de Sillery, caballero de Malta, fue conquistado por san Vicente para la caridad. Abandona sus altos cargos en la corte, se deshace del lujo y se aparta de la vida mundana, bajo la direcci\u00f3n del se\u00f1or Vicente. Acompa\u00f1a a su director a las prisiones, a los hospitales. Ordenado sacerdote, contin\u00faa su piadosa carrera, haci\u00e9ndose benefactor de diversas \u00f3rdenes religiosas, sin olvidar las obras de Vicente de Pa\u00fal.He aqu\u00ed lo que escribe san Vicente de \u00e9l, con motivo de su muerte, ocurrida en 1640: \u00abSu muerte correspondi\u00f3 a su hermosa vida. Ha ido al cielo como un monarca que va a tomar posesi\u00f3n de su reino, con una paz, una confianza, un dulzura y una fuerza que no se puede expresar\u00bb.<br \/>\nSan Vicente apenas si ten\u00eda, entre los miembros de la conferencia de los martes, otro auxiliar con mayor celo que el se\u00f1or Renar. Se le ve\u00eda en el Hotel Dieu junto a los enfermos, predicaba en las prisiones, daba catecismo a los ni\u00f1os, anunciaba el evangelio en los pueblos, frecuentemente con los sacerdotes de la Misi\u00f3n. Lo conoc\u00edan en casi todas las provincias de Francia. El se\u00f1or Vicente le invit\u00f3 a dar unas charlas a los ordenandos en San L\u00e1zaro.<br \/>\nMonse\u00f1or de Maupas du Tour, miembro de la conferencia de los Martes, fund\u00f3 las Hermanas de San Jos\u00e9, seg\u00fan el modelo de las Hijas de la Caridad. Practicaban todas las obras de misericordia, el cuidado en los hospitales,, en las casas de retiro, la direcci\u00f3n de las escuelas, la visita a los enfermos en sus casas; en los pueblos, celebraban reuniones de damas de caridad. \u2013Fue \u00e9l \u2013aunque no era un Bossuet- quien deb\u00eda pronunciar un d\u00eda la oraci\u00f3n f\u00fanebre por san Vicente.<br \/>\nEl bar\u00f3n de Renty, cuya esposa era Dama de la Caridad, era uno de los m\u00e1s notables personajes que rodeaban a san Vicente. Hasta 1641, fecha de la muerte de Condren, estuvo bajo la direcci\u00f3n de \u00e9ste. En 1630 hab\u00eda sido fundada la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento, que tomaba las ideas del se\u00f1or Vicente. El bar\u00f3n era el alma de la misma. Visitaba a los enfermos a domicilio, en compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Adem\u00e1s de otras obras de Caridad, con su fortuna manten\u00eda las obras de Vicente. Fue el principal colaborador de Vicente en la realizaci\u00f3n de la feliz idea de hacer ayudar por sus iguales a los nobles de Lorena, refugiados en Par\u00eds, durante la guerra de los treinta a\u00f1os (1640-7).\u00a0 Su constancia, su delicadeza, fueron de gran importancia en la distribuci\u00f3n de las 6.000 libras mensuales, que proporcionaba la Asociaci\u00f3n de los nobles de la Lorena. El se\u00f1or Vicente no era el \u00faltimo en echar su parte en la colecta. \u2013Fue de nuevo el bar\u00f3n quien contribuy\u00f3 a multiplicar por todas partes las asociaciones para hombres, en los pueblos y ciudades de provincia. Su ejemplo creaba, entre los hombres del mundo, una especie de est\u00edmulo para consagrarse al servicio de los pobres. Sus reglamentos revelan la influencia del se\u00f1or Vicente.<br \/>\nEl se\u00f1or Godeau, de la Academia Francesa, escritor fecundo laico y piadoso, se encontraba entre las fuerzas de la Iglesia. Despu\u00e9s de haber podido constatar, en el Hotel de Rambouillet, el \u00e9xito lento que conoc\u00eda el marqu\u00e9s de Montausier junto a Julie d\u2019Angennes, \u00e9l , \u2018el enano de Julie\u2019, \u00abmil veces m\u00e1s caballeroso que Voiture\u00bb, se dej\u00f3 convertir por la caridad. En 1636 fue consagrado obispo de Gras.<br \/>\n6. Bossuet. Bossuet lleva el m\u00e1s alto nombre entre los disc\u00edpulos cercanos de Vicente de Pa\u00fal. Joven ordenando, hizo su retiro en San L\u00e1zaro y all\u00ed subi\u00f3 al p\u00falpito, en 1652, para su primera predicaci\u00f3n (66). No ser\u00eda la \u00faltima en este centro de santificaci\u00f3n del clero. \u00abDesde nuestra juventud, le escribe al papa Clemente XI, conocimos al venerable sacerdote Vicente de Pa\u00fal y fue en sus piadosos discursos donde bebimos los verdaderos principios de la piedad cristiana y de la conducta eclesi\u00e1stica: un recuerdo que, a\u00fan a esta edad, contiene un encanto maravilloso\u00bb. \u2013Bossuet expresa en toda ocasi\u00f3n su admiraci\u00f3n hacia su Padre; alaba de \u00e9l sus misioneros, as\u00ed como la obra de las Hijas de la Caridad. En gloriosa colaboraci\u00f3n con los lazaristas instalados en la ciudad, tuvo ocasi\u00f3n, durante los a\u00f1os de Metz, de llevar a la pr\u00e1ctica la doctrina de su Padre. All\u00ed fueron instauradas las conferencias eclesi\u00e1sticas de los Martes.<br \/>\nEl primer serm\u00f3n de Bossuet, en 1649, no est\u00e1 exento de un preciosismo de mala calidad: fue san Vicente quien le comunicar\u00e1 el gusto, completamente franc\u00e9s, de la sencillez, marca del clasicismo que ya se ve\u00eda venir. El progreso de Bossuet ser\u00e1 r\u00e1pido, aunque el panegirista de los comienzos no abandone todos los adornos de la elocuencia. Si el estilo de Vicente de Pa\u00fal impresiona por sus semejanzas con el de Francisco de Sales, Bossuet va a tronar contra la \u2018loca elocuencia del siglo\u2019, sirvi\u00e9ndose de giros que evocan al se\u00f1or Vicente. \u2013Toda una serie de sermones parecen claramente inspirados en las ideas del maestro.<br \/>\nAlabando la venerable sencillez de San Pablo, Bossuet dice: \u00abSe ha visto a los m\u00e1s sublimes esp\u00edritus que, despu\u00e9s de haberse ejercitado durante largo tiempo en las m\u00e1s altas especulaciones donde pod\u00eda llegar la filosof\u00eda, han bajado desde esa vac\u00eda altura donde se cre\u00edan encumbrados, para aprender a balbucear, humildemente, en la escuela de Jesucristo, bajo la direcci\u00f3n de Pa\u00fal\u00bb: No dice aqu\u00ed \u2018San Pablo\u2019: hubiera podido decir \u2018Vicente de Pa\u00fal\u2019, a cuyos pies \u00e9l se encontraba con otros disc\u00edpulos eminentes. \u2013Bossuet contin\u00faa: \u00abNo tomemos la predicaci\u00f3n como un divertimento del esp\u00edritu, no exijamos a los predicadores los adornos de la ret\u00f3rica, sino la doctrina de las Escrituras\u00bb. Y he aqu\u00ed las ense\u00f1anzas de Vicente sobre los fines que se propone la Escritura: \u00ab&#8230;querer tener \u00e9xito en todo, elegir nuevos vocablos, querer deslumbrar en los p\u00falpitos&#8230; Y \u00bfpor qu\u00e9 esto? \u00bfqu\u00e9 se busca en esto?\u00bfquieren saberlo, hermanos m\u00edos? A s\u00ed mismo. Se busca que hablen de uno, se busca ser alabado&#8230; En fin, se predica a s\u00ed mismo y no a Jesucristo, ni a las almas\u00bb. San Pablo mira a los pobres, dice Bossuet, como \u00ablos principales miembros de Jesucristo&#8230; Por esta calidad gloriosa, los considera como a personas a las que festeja, si se me permite hablar as\u00ed\u00bb. Es el se\u00f1or Vicente quien, con todos los medios de bondad, festeja a quienes \u00e9l llama \u00abnuestros amos y se\u00f1ores\u00bb. \u2013Bossuet insiste sobre esta doctrina de la Escritura que el orgullo es la causa de la ca\u00edda. El se\u00f1or Vicente ense\u00f1a que \u00abes la causa de todos los pecados que cometemos\u00bb; no hay ning\u00fan mal que no comience en \u00e9l. En el exordio de la oraci\u00f3n f\u00fanebre de Enriqueta de Francia, en el a\u00f1o 1669, Bossuet presenta, como destaca Coste, un pasaje de una similitud chocante con una carta de san Vicente (1655): \u00abDios&#8230; rebaja y ensalza cuando quiere y a quien le parece bien\u00bb. \u2013En la oraci\u00f3n f\u00fanebre del Padre Bourgoing, muerto en 1662, se dijo de B\u00e9rulle, que no quiso comunicar a su compa\u00f1\u00eda \u00abotro esp\u00edritu que el esp\u00edritu mismo de la Iglesia, ni otras normas que sus c\u00e1nones, ni otros superiores que sus obispos, ni otros lazos que los de la caridad, ni otros votos solemnes que los del bautismo y del sacerdocio\u00bb. Sin lugar a dudas, ah\u00ed encontramos reminiscencias de las admirables palabras del se\u00f1or Vicente dirigi\u00e9ndose a sus Hijas: Ellas deben poseer m\u00e1s virtud que las mismas religiosas, \u00abno teniendo por monasterio m\u00e1s que las casas de los enfermos&#8230;, por celda la habitaci\u00f3n alquilada, por capilla la iglesia parroquial, por claustro las calles de la ciudad, como clausura la obediencia&#8230;, por rejas el temor de Dios, por h\u00e1bito la santa modestia\u00bb.<br \/>\nBossuet va a servir de intermediario entre san Vicente y Bourdaloue como apologista de los pobres: \u00abNo socorrer es un robo, predica Bossuet. Vuestra propiedad \u2013en la visi\u00f3n de Dios- no es m\u00e1s que un fideicomiso; ustedes no son m\u00e1s que los \u00abadministradores\u00bb&#8230; La opulencia es una trampa: Agradezcan a los pobres que les abran la puerta de la salvaci\u00f3n, que vuestro funesto bienestar temporal se la cierra&#8230; Evangelizare pauperibus misit me\u00bb. \u2013 Este serm\u00f3n sobre la eminente dignidad de los pobres en la Iglesia, pronunciado en Par\u00eds en 1659, es la inmediata continuaci\u00f3n de la obra principal de Vicente. Seg\u00fan Bossuet, la Iglesia es la ciudad de los pobres; all\u00ed los ricos son simplemente tolerados. Los indigentes llevan la marca del Hijo de Dios: es esta se\u00f1al de Jesucristo que los eleva por encima de los poderosos.<br \/>\nLos sermones de Bossuet no fueron publicados mientras viv\u00eda: esto revela un rasgo vicenciano. \u2013Doumic subraya el hecho de que el discurso de Bossuet no est\u00e1 pulimentado, deja lugar a la improvisaci\u00f3n. Vivo, apremiante, familiar en el serm\u00f3n, exacto en la exposici\u00f3n de las ideas, sencillo y claro en la discusi\u00f3n teol\u00f3gica- hasta tanto es el hijo del esp\u00edritu de su Padre. Aunque m\u00e1s galo que \u00e9ste, constituye una de sus m\u00e1s bellas \u00abobras\u00bb. Si F\u00e9nelon encuentra al padre de su alma en san Francisco de Sales, Bossuet encuentra el suyo en san Vicente de Pa\u00fal.<br \/>\n7. Mujeres: religiosas. Las mujeres forman un verdadero partido de la caridad junto a san Vicente. \u2013Las relaciones de santa Chantal y del se\u00f1or Vicente ser\u00e1n analizadas despu\u00e9s. Con sabidur\u00eda, paternalmente, dirigir\u00e1 a las religiosas de la Visitaci\u00f3n (Salesas), tan pr\u00f3speras, cuyo esp\u00edritu era la humildad y la bondad. \u2013La madre de la Trinidad, superiora de las Carmelitas de Troyes, lisonjeada en su juventud por el mundo, fue guiada a pensamientos m\u00e1s serios por la muerte repentina de una de sus amigas. Rechazando el matrimonio, entra en el Carmelo. Contribuy\u00f3, con otras religiosas, a la fundaci\u00f3n de las Misioneras en Troyes, y el se\u00f1or Vicente se lo agradece: \u00abOh, mi querida madre, \u00a1cu\u00e1ntas piedras preciosas a\u00f1ade usted a la corona que Nuestro Se\u00f1or le va moldeando!\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">8. Se\u00f1oras del mundo. Entre las damas del mundo que figuran en la historia del se\u00f1or Vicente vemos a la Se\u00f1orita Du Vigean, amada de Cond\u00e9 desde su tierna juventud. Encontrando a la jovencita en la escalera de su casa, Vicente le dirige este saludo prof\u00e9tico: \u00abSe\u00f1orita, usted no est\u00e1 hecha para el mundo\u00bb: -Cond\u00e9 no estaba m\u00e1s libre. El se\u00f1or Vicente tem\u00eda una perturbaci\u00f3n en la sociedad a causa de esta prolongada fidelidad desesperada de los amantes. Sobrevinieron otros motivos \u2013deseo de dominar en un alma, l\u00e1stima por el sufrimiento. No obstante, el motivo esencial del santo era la intuici\u00f3n infalible de la \u00fanica suerte que pudo concordar con la fuerza de la pasi\u00f3n de dos j\u00f3venes, encerrados en el cerco de los prejuicios sociales. La Iglesia misma se mezcl\u00f3 con sus amores tr\u00e1gicos, el papa negando a Cond\u00e9 el divorcio de su mujer, sobrina de Richelieu, madre virtuosa. Son complejos ps\u00edquicos que el gran Cond\u00e9 iba a descargar en la turbulencia de su vida, la de un hombre del Renacimiento. La vejez sabr\u00e1 calmarlo, para permitirle morir cristiano. \u2013 Ella, tan incr\u00e9dula referente a ese mal profeta que hab\u00eda sido el se\u00f1or Vicente, un d\u00eda huy\u00f3, en 1647, para siempre junto a las Carmelitas. Lleg\u00f3 a supriora y fue un modelo de alegr\u00eda y de armon\u00eda cristianas. Despu\u00e9s de largos a\u00f1os, en 1660, le escribi\u00f3 una carta al se\u00f1or Vicente, como para darle las gracias por lo de anta\u00f1o\u00bb. Todo lo que viene de usted, mi muy estimado Padre, es recibido por nuestras madres y por m\u00ed, aunque indignas, con tan gran veneraci\u00f3n, con tanta deferencia y sumisi\u00f3n, que nos parece que es Dios quien nos ha hablado por su boca. As\u00ed, mi muy estimado Padre, p\u00eddanos sin temor lo que usted juzgue conveniente que hagamos, y lo ejecutaremos con la mayor alegr\u00eda y sin sobra de pesar, estando usted muy por encima de lo que le podemos expresar, mi muy estimado padre, su muy humilde y muy obediente hija y servidora\u00bb. \u2013Quiz\u00e1 se piense, que son felicitaciones a penas inconscientes, presentadas al consejero de hace tiempo, el mismo mes de su muerte.<br \/>\nLas inquietudes del coraz\u00f3n no podr\u00edan ser expresadas a una persona de total confianza con mayor exquisita delicadeza como la que vemos en la carta que esta dama de la nobleza dirige al santo. Con disimulo le abre su conciencia sobre su amor hacia un confesor santo y consagrado.<br \/>\n9. Poderosas protectoras de la obra vicenciana. Las amigas de la obra de san Vicente son innumerables. La hermana del general de Gondi, la encantadora marquesa de Maignelay, apoyaba desde muy temprano las aspiraciones de san Vicente. Casi ni\u00f1a, ella fue dama de honor de Catalina de M\u00e9dicis. No ten\u00eda m\u00e1s que 17 a\u00f1os, cuando su esposo, del partido de Enrique de Navarra, fue asesinado. Pronto perdi\u00f3 a su hijo. Su hija, maltratada por su celoso esposo, se divorci\u00f3. La marquesa hab\u00eda renunciado a todo el lujo de otro tiempo, para utilizar la mayor parte de su fortuna en obras piadosas. Especialmente contribuy\u00f3 a la fundaci\u00f3n del monasterio de Santa Magdalena. Esta importante casa hab\u00eda sido institu\u00edda por medio de las donaciones de un comerciante de Par\u00eds, quien se hab\u00eda enterado de que, algunas j\u00f3venes descarriadas deseaban cambiar de vida. Las religiosas salesas hab\u00edan decidido a ponerse al frente de esta obra, aunque sab\u00eda que la tarea era dif\u00edcil. El se\u00f1or Vicente ayudaba a la casa en todas sus dificultades. \u2013Los mendigos sitiaban la puerta del hotel en que habitaba la caritativa marquesa. Una ma\u00f1ana, d\u00e1ndose cuenta de que ya no ve\u00eda nada, cant\u00f3 el Te Deum.<br \/>\nLa historia de los nobles corazones de mujeres que rodeaban a san Vicente, pertenec\u00eda a menudo a esta tragedia que, siguiendo el desbordamiento de las pasiones del hombre libertino, revela todo el vac\u00edo de una vida espl\u00e9ndida y mundana: no ten\u00eda m\u00e1s que una salida, la de la sublimaci\u00f3n. \u2013La se\u00f1ora presidenta Goussault, viuda y madre, fue la inspiradora de la hermandad de las Damas de la Caridad, llamadas del Hotel Dieu. La carta que escrib\u00eda a su Padre d\u2019Angers, en el transcurso de un viaje de visita, es una pastoral fresca y optimista: \u00abCantamos el alleluia de la Hermandad, adem\u00e1s de otros himnos, pero todo esto tan alegremente, que uno de los granjeros que pasaba a caballo, estaba feliz al vernos. Yo quer\u00eda ense\u00f1ar a Catalina a leer y pronunciar bien. Daba respuestas y discursos que nos hac\u00edan reir hasta las l\u00e1grimas. En fin, Padre m\u00edo, resulta bien f\u00e1cil servir a Dios a este precio\u00bb. Visita y libera a algunos prisioneros, y la carta contin\u00faa: \u00abLo que resulta desagradable es que, todo se sabe en la ciudad y siempre se cuenta mucho m\u00e1s de lo que en realidad hacemos\u00bb. Ella conquista todos los corazones. \u2013El se\u00f1or Vicente se f\u00eda en todo de los juicios de esta primera presidenta de sus Damas. Dice de ella con admiraci\u00f3n: \u00abNo es nada el verla de buen humor, teniendo en cuenta su enfermedad, Ella muere \u2013y \u00e9l la considera \u00abuna gran santa\u00bb.<br \/>\nLa asociaci\u00f3n de las Damas de la Caridad hac\u00eda profesi\u00f3n de asistencia a los enfermos del Hotel Dieu en Par\u00eds. El bien p\u00fablico les llegaba al alma. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda contar las Damas, poderosas y caritativas, que, en uni\u00f3n o siguiendo a la primera dama, se ofrecieron a visitar a los pobres, vendar sus llagas, limpiar sus habitaciones, y distribuirles las ayudas?. Algunas de ellas son viudas. La mayor parte tiene una llaga que curar como forma de sublimaci\u00f3n. \u2013Una se\u00f1orita es pedida en matrimonio; ella se refugia junto al Dios de la caridad, y el se\u00f1or Vicente la felicita. Una duquesa, muy bien vista en el entorno de Luis XIII, se enemista con la corte. Se casa, pierde su esposo y dirige todo el ardor de su pasi\u00f3n hacia la caridad. La joven viuda de Miramion, despu\u00e9s de una casta aventura de rapto se recupera de sus emociones fundando, entre otras obras, dos casas, que alcanzaron gran celebridad, para j\u00f3venes arrepentidas. El se\u00f1or Vicente fue su superior. La Se\u00f1ora Traversay se ocupa de las Hijas de Santa Genoveva, llamadas de la Cruz, que ten\u00edan tantas dificultades para subsistir y que, entre otras obras, sembraron el reino con m\u00e1s de cien escuelas.<br \/>\nLas Hijas de Santa Genoveva consiguieron su casa con la ayuda de una viuda, la Se\u00f1ora de Villeneuve, amiga de Luisa de Marillac. Por las violentas persecuciones que sufrieron se ganaron el sobrenombre de Hijas de la Cruz. El se\u00f1or Vicente se encarg\u00f3 de supervisar su trabajo. No pudo m\u00e1s que admirar la instituci\u00f3n. A la muerte de la Se\u00f1ora Villeneuve, fue Vicente quien rescat\u00f3 la casa. Sus escuelas, gratuitas para las ni\u00f1as pobres, sus pensionados, asilos, y hospicios se propagaron r\u00e1pidamente. La obra fue sostenida, m\u00e1s tarde, por el gobierno.<br \/>\nOtras damas se interesan, asistidas por el se\u00f1or Vicente, en los orfelinatos, etc. \u2013La Se\u00f1ora Pollalion, viuda muy joven, se enamora de la caridad. En cuanto al se\u00f1or Vicente, escribe este nombre incorregiblemente \u2018Poulaillon\u2019, probablemente motivado por alguna p\u00edcara asociaci\u00f3n de ideas: ella tiene el aire de un \u00e1guila, y su escudo lleva los emblemas de un le\u00f3n y un gallo \u2013Ardiente, resuelta, le gustaba vestirse de campesina, para as\u00ed llegar mejor a su pueblo. Es la fundadora de las Hijas de la Providencia, casa para muchachas descarriadas. San Vicente fue su primer superior. Las Hijas se interesaban en todas las fundaciones a favor de las j\u00f3venes arrepentidas. \u2013Fue con ocasi\u00f3n de esta obra como fue concebida la idea de la Uni\u00f3n cristiana, asociaci\u00f3n de mujeres misioneras que trabajaban en la conversi\u00f3n de los protestantes. Ah\u00ed est\u00e1 el punto de arranque de otras uniones con el mismo fin<br \/>\nLa duquesa de Nemours, hija del duque de Longueville, no teniendo hijos, se consagr\u00f3 totalmente a los deberes de dama de la Caridad. \u2013La princesa de Cond\u00e9, madre del gran Cond\u00e9, tambi\u00e9n pertenec\u00eda a la hermandad). \u00ab&#8230;se comunica, cuenta el se\u00f1or Vicente a sus Hijas, que la Se\u00f1ora princesa, yendo a visitar los enfermos, subi\u00f3 en un d\u00eda ochenta pelda\u00f1os y que, estando de vuelta, su vestido estaba tan embarrado, que quienes la ve\u00edan no sal\u00edan de su asombro. \u00bfQu\u00e9 creen ustedes que la llev\u00f3 a esto? Es porque se dio cuenta de que ten\u00eda que hacer penitencia\u00bb. \u2013As\u00ed pues, el se\u00f1or Vicente tiene siempre presente la idea del m\u00e9rito.<br \/>\nLa joven nuera de la condesa de Gondi recibi\u00f3 un bello testimonio de Vicente de Pa\u00fal: \u00ab&#8230; yo hab\u00eda ido a visitar la Se\u00f1ora la generala, escribe en 1633, que es una de las m\u00e1s perfectas que he visto a su edad. Espero que ella seguir\u00e1 los ejemplos de nuestra buena Se\u00f1ora difunta\u00bb.<br \/>\n10. La duquesa de Aiguillon. Una de las m\u00e1s grandes almas de la \u00e9poca fue la duquesa de Aiguillon. Nacida en 1604, sobrina de Richelieu, se cas\u00f3, a la edad de 16 a\u00f1os, con el sobrino del duque de Luynes, a quien nunca hab\u00eda visto y tampoco amaba. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, muri\u00f3 en la guerra. La marquesa abandon\u00f3 la corte y se retir\u00f3 al Carmelo. Emiti\u00f3 sus primeros votos en presencia de B\u00e9rulle. Richelieu, quien la quer\u00eda mucho, intent\u00f3 todo para hacerla volver a la corte. Por su petici\u00f3n, el papa prohibi\u00f3 el claustro a la joven marquesa; esto, por dos veces. Mar\u00eda de M\u00e9dicis la eligi\u00f3 como dama de compa\u00f1\u00eda y el rey elev\u00f3 su dominio a se\u00f1or\u00edo de ducado. Richelieu le arregl\u00f3 un hotel cerca de su mansi\u00f3n en el peque\u00f1o Luxembourg. \u2013 Vicente de Pa\u00fal y Olier eran sus directores. La duquesa hizo noble uso de su inmensa fortuna y de su gran influencia, la cual no disminuy\u00f3 hasta despu\u00e9s de la Fronda, causante de tantos cismas. Proteg\u00eda a las gentes de letras \u2013entre ellos a Pascal- y se puso al frente de todas las obras de caridad. Los galeotes de Par\u00eds, los ni\u00f1os abandonados, la Lorena devastada por la guerra, las provincias arruinadas por la Fronda, la misi\u00f3n de Madagascar, las de pa\u00edses m\u00e1s lejanos todav\u00eda y que no se llevar\u00eda a cabo m\u00e1s que en el futuro, todo se beneficiaba de la real liberalidad de la duquesa. Don\u00f3 10.000 libras para la obra de los ordenandos de San L\u00e1zaro; los sacerdotes de la Misi\u00f3n en Roma, en Marsella, etc., vivieron de sus donativos; su papel fue decisivo en la instalaci\u00f3n del hospital para los galeotes en Marsella y en la adquisici\u00f3n de los consulados de Argel y de T\u00fanez para la Misi\u00f3n. La duquesa era la hija de su director, de modo que presenta su dimisi\u00f3n como presidenta de las Damas de la Caridad, en 1655. El se\u00f1or Vicente responde: \u00ab&#8230;pero no leer\u00e9 (en la asamblea de las Damas) lo que me dice en la parte baja de su carta referente a su renuncia y elecci\u00f3n de otra dama\u00bb. \u2013Esta bienhechora, la m\u00e1s respetable del c\u00edrculo del se\u00f1or Vicente, permaneci\u00f3 fielmente incondicional hasta la muerte. La poderosa se\u00f1ora se atrev\u00eda a tomar un tono maternal respecto al venerado Padre, que se prodigaba muy poco. Para su vuelta de un viaje de visita, le dio dos caballos. Anteriormente le hab\u00eda dado una carroza. Por orden de la reina y del arzobispo, se oblig\u00f3 al santo a utilizar todo ello en su enfermedad. Pero suced\u00eda que la carroza serv\u00eda a los enfermos pobres de la calle. El se\u00f1or Vicente no olvida ninguna ocasi\u00f3n para humillarse: siempre llama a la carroza \u00abnuestra ignominia\u00bb. Reprobaba ante sus sacerdotes un hecho que, en su subconsciente, representaba no el triunfo euclidiano, sino el consuelo relativista del drama de su vida. \u00ab\u00a1Miserable, un villano es lo que soy, les dec\u00eda, que me valgo de una ignominia! \u00a1un bellaco, un porquero, viajar en carroza! \u00a1Qu\u00e9 esc\u00e1ndalo! \u00a1Salvador de mi alma, perd\u00f3name!\u00bb\u2013La duquesa, por su parte, reprende a los pobres misioneros por el poco cuidado que de \u00e9l ten\u00edan. En el momento de los jubileos, le parec\u00eda al se\u00f1or Vicente que ofender\u00eda a Dios, si no trabajaba todo lo que pod\u00eda por las pobres gentes de los campos. Sobre esto escribe la duquesa al se\u00f1or Portail: \u00abNo puedo m\u00e1s que sorprenderme de que el se\u00f1or Portail y los dem\u00e1s buenos Se\u00f1ores de San L\u00e1zaro sufran porque el se\u00f1or Vicente vaya a trabajar por los campos con el calor que hace, con la edad que tiene, permaneciendo tanto tiempo al aire y al sol. Pienso que su vida es demasiado valiosa, muy \u00fatil para la Iglesia y la Compa\u00f1\u00eda, para que se le permita prodigarla de esta forma. Me permitir\u00e1n suplicarles que le impidan emplearse as\u00ed y perd\u00f3nenme si les digo, que est\u00e1n obligados en conciencia de ir a buscarlo, y as\u00ed no se murmure fuertemente contra quienes se preocupan tan poco de \u00e9l. Se comenta que no se dan cuenta del tesoro que Dios les ha dado y de la p\u00e9rdida que sufrir\u00edan. Soy en gran manera su servidora y la de la compa\u00f1\u00eda y no debo faltar no advirti\u00e9ndoles de esto\u00bb. \u2013Sin embargo, \u00a1c\u00f3mo convencer a este servidor empedernido de los pobres!- La muerte del santo iba a acongojar profundamente a la duquesa de Aiguillon. Mand\u00f3 hacer un relicario en plata dorada con forma de coraz\u00f3n, para colocar el coraz\u00f3n del difunto \u2013Cuando ella muri\u00f3, fue amortajada con el h\u00e1bito de carmelita.<br \/>\n11. La reina de Polonia. La joven reina de Polonia, Luisa Mar\u00eda de Gonzaga, hija del duque de Mantua, hab\u00eda vivido anteriormente en Par\u00eds, donde se hizo Dama de la Caridad. Aunque fue muy piadosa, sin embargo se interes\u00f3 mucho en introducir en su corte las artes, la literatura, la moda y el gusto franceses. A pesar de su inclinaci\u00f3n hacia el jansenismo, la princesa, cuya liberalidad se reflejaba a gran escala, era paternalmente amada por San Vicente. Fue durante su embarazo cuando llam\u00f3 a los Misioneros a Polonia, en 1651. Les seguir\u00edan las Hijas de la Caridad. Por una especie de voto, parece que hizo la promesa de instituir las Salesas en su reino, si no mor\u00eda durante el parto. \u2013San Vicente hab\u00eda escrito al capell\u00e1n de la reina: \u00abEsperamos y pedimos a Dios permanentemente que bendiga y santifique al rey y a la reina, que les conceda hijos que constituyan una estirpe real de la que nazcan reyes para Polonia hasta que el mundo se acabe\u00bb. Perdi\u00f3 a su \u00abbello pr\u00edncipe\u00bb; en esta ocasi\u00f3n, el se\u00f1or Vicente escribi\u00f3 a su misionero en Varsovia, que el buen Dios \u00abquiso llevarlo de la tierra para hacerlo reinar en el cielo\u00bb.<br \/>\nLa reina ama y protege a sus ayudantes; los nubarrones en sus relaciones son pasajeros.<br \/>\nEl se\u00f1or Vicente agradece a sus Majestades las incomparables \u00abbondades que&#8230;realizan incesantemente con la peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda\u00bb. Y contin\u00faa: \u00abAhora bien, como se trata de actos de la caridad real, ser\u00edan necesarios corazones semejantes para dar gracias semejantes a Su Majestad, y como yo soy una peque\u00f1a lombriz de tierra, indigna de hacer tal agradecimiento, pido a Nuestro Se\u00f1or sea \u00e9l mismo vuestro premio y recompensa\u00bb. Felicita a la reina \u00abpor el bien sin medida que hace por todas partes y a toda clase de personas, mostrando as\u00ed a todo el mundo la bondad de Dios por la vuestra y el infinito agradecimiento que le debe Polonia por haberle dado una de las mejores reinas que hay en la tierra\u00bb. En 1659, habi\u00e9ndose enterado el se\u00f1or Vicente de la preocupaci\u00f3n que se hab\u00eda tomado de sus pobres hijas, le dirig\u00eda una encantadora carta: \u00abLa se\u00f1orita Le Gras y yo estamos emocionados, as\u00ed como la mayor\u00eda de las hijas de esta compa\u00f1\u00eda, quienes se encontraban, hace dos d\u00edas, en la conferencia que les dirig\u00ed,sobre la bondad y el apoyo que Vuestra Majestad les da, y especialmente cuando les dije que Vuestra Majestad hilaba fino y devanaba el hilo que sea necesario para coser la ropa de los pobres y la suya, que es un ejemplo sin modelo en la Iglesia de Dios&#8230;Y esto es, Se\u00f1ora, lo que creo que Nuestro Se\u00f1or muestra a los \u00e1ngeles y a los bienaventurados con admiraci\u00f3n\u00bb.<br \/>\nLa guerra de Polonia conmovi\u00f3 a Vicente al m\u00e1ximo; lo suecos eran, al mismo tiempo, enemigos de la Iglesia. Mand\u00f3 elevar oraciones, su comunidad practic\u00f3 penitencia por el bien del reino en peligro. Segu\u00eda con inquietud todas las vicisitudes del ej\u00e9rcito polaco. Esto es lo que les dice a sus sacerdotes: \u00ab&#8230; ruego a la Compa\u00f1\u00eda que se preocupe por el rey, quien ha sido tan bondadoso con nosotros, ya que estaba a punto de crear una nueva fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda cerca de Varsovia. En verdad, se\u00f1ores, cuando me han comunicado estas noticias, me han conmovido tanto que no s\u00e9 si he estado tanto en mi vida\u00bb. Y he aqu\u00ed lo que le escribe a la reina en 1656: \u00abNo me he permitido el honor de escribir a Vuestra<br \/>\nMajestad, despu\u00e9s de que Dios le ha permitido probar la pesada cruz que carg\u00f3 el Rey de reyes, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, su Hijo, ya que he sabido de la perfecta aceptaci\u00f3n que vuestra Majestad ha tenido, y porque, as\u00ed suele ocurrir, el consuelo de los hombres renueva el dolor y no lo aplaca: pero ahora, cuando me entero de que el buen Dios ha tomado las armas por Vuestra Majestad contra sus enemigos, los del rey y de su Estado, no he podido impedirme de testimoniarle a Vuestra Majestad el incomparable consuelo que esto me produce, que es con certeza de los m\u00e1s sentidos que puedo recibir en este mundo, tanto por el inter\u00e9s de vuestro Estado, que es el de su esposa, quien sufre en la persona de Vuestra Majestad\u00bb.<br \/>\nSan Vicente busca recursos y defensores para Polonia. Nuevamente escribe a la reina: \u00abNuestros se\u00f1ores prelados&#8230; han ordenado en su asamblea, que se celebra en Par\u00eds, ponerse todos en penitencia para pedir a Dios el remedio a tantos males que amenazan a la Iglesia. Ayunaron todos los viernes y s\u00e1bados antes de martes de carnaval y comenzaron la oraci\u00f3n de las cuarenta horas en los Agustinos, donde dos de ellos asistieron alternativamente en la presencia del Sant\u00edsimo Sacramento durante los tres d\u00edas siguientes, y ah\u00ed celebraron la Santa Misa en el mismo orden, y tres de ellos predicaron, tambi\u00e9n alternativamente, cada uno en su d\u00eda, y dieron la orden para que sus sirvientes fueran catequizados durante ese tiempo. Todo esto se cumpli\u00f3 con tanta devoci\u00f3n por los dichos se\u00f1ores prelados que confiesan no haber visto jam\u00e1s nada parecido, ni mayor compostura en la procesi\u00f3n que hicieron. Todo esto, Se\u00f1ora, da motivo para esperar que Nuestro Se\u00f1or restaurar\u00e1 a su esposa en su primer esplendor y a Vuestras Majestades en su Estado. He dialogado con muchos de ellos sobre contribuir con apoyo temporal con este fin, y he encontrado a la mayor\u00eda con este sentimiento y con la resoluci\u00f3n de proponerlo en su asamblea. Veremos c\u00f3mo le plazca a Dios esta disposici\u00f3n. Me atrevo a asegurar a Vuestra Majestad, que no perder\u00e9 ninguna ocasi\u00f3n de servirle, y solamente mis pecados me impedir\u00e1n hacerlo\u00bb. La carta est\u00e1 fechada en 1656. La Asamblea del Clero de Francia, sin embargo, no se ocupar\u00e1 de las necesidades de Polonia m\u00e1s que en 1657, al recibo de una carta de la reina de Polonia; y fue para declarar que las circunstancias no les permit\u00edan satisfacer los deseos de la reina.<br \/>\nNo obstante, en 1656, las noticias de Polonia eran un poco mejores. El rey hab\u00eda puesto a su pa\u00eds bajo la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen y hab\u00eda ocupado de nuevo la capital. \u2013\u00bbY mientras el rey combate del lado de sus enemigos, escribe Vicente m\u00e1s tarde,&#8230; nosotros elevamos las manos al cielo, como las de Mois\u00e9s, y vivimos con la esperanza de que Dios bendecir\u00e1 la justicia de su ej\u00e9rcito y restablecer\u00e1 las cosas poco a poco\u00bb. En lo tocante a la carta citada m\u00e1s arriba, dirigida al clero de Francia, la reina dec\u00eda entre otras cosas: \u00abDios es mi testigo de que es mucho m\u00e1s por su inter\u00e9s y no el m\u00edo, lo que me mueve a hacerles esta petici\u00f3n con toda la insistencia que puedo, con el coraz\u00f3n sincero, no s\u00f3lo a riesgo de mi corona, sino de mi libertad y de mi propia vida&#8230;, el impedir los males que amenazan a su Iglesia en este reino\u00bb. \u2013Habi\u00e9ndose pactado la paz con Suecia en 1660, Vicente escribe al superior de los lazaristas en Polonia: \u00abAlabado sea Dios por todo, se\u00f1or. Siento tal alegr\u00eda, que no se la puedo expresar, as\u00ed como por la salud y el regreso del rey y de la reina. Dios quiera en su bondad concederles a ellos y a todos sus Estados, pleno y duradero sosiego\u00bb.<br \/>\nLa paz con Rusia cost\u00f3 cara y no fue firmada hasta 1667. \u2013Con el fin de librar a su pa\u00eds de una guerra de sucesi\u00f3n, la reina de Polonia, sin hijos, pensaba en casar a su sobrina con un pr\u00edncipe extranjero, quien suceder\u00eda al rey en el trono de Polonia. Con este fin, varios pr\u00edncipes ten\u00edan sus fogosos partidarios. La se\u00f1ora de Longueville no piensa m\u00e1s que en uno de sus hijos, Mazarino apoya con todo su prestigio la candidatura del duque de Enghien, hijo del gran Cond\u00e9. Los amigos de Austria trabajan a favor de su propio candidato. La reina prefer\u00eda un pr\u00edncipe franc\u00e9s, y el se\u00f1or Vicente est\u00e1 encargado de estas importantes negociaciones. \u2013Jean-Casimir, por \u00faltimo, prefer\u00eda la abdicaci\u00f3n, en 1668.<br \/>\n12.Las Damas de la Caridad. En cuanto a la idea de la famosa obra de las Damas de la Caridad, llamada del Hotel-Dieu, en realidad no era nueva. El se\u00f1or Vicente y Luisa de Marillac har\u00e1n un d\u00eda contacto con nobles damas de Angers, que hab\u00edan intentado, en 1617, un ensayo de asociaci\u00f3n, haciendo la promesa de cuidar a los lisiados en el Hotel-Dieu. En varias ciudades de Francia ya funcionaban tales asociaciones. Sin embargo, el coraje de las damas de Angers no defraud\u00f3. Luisa vino en 1633 para ense\u00f1arles la pr\u00e1ctica de la caridad.<br \/>\nEl Hotel-Dieu de Par\u00eds tambi\u00e9n era visitado todos los d\u00edas por personas de ambos sexos de la alta sociedad La casa depend\u00eda del maestro de los can\u00f3nigos de Notre-Dame, y las hermanas agustinas cuidaban fielmente a los enfermos. Entre tanto, la se\u00f1ora Goussault hab\u00eda notado que se estaban multiplicando los abusos y se lo comunic\u00f3 al se\u00f1or Vicente. El santo no era partidario de meter la hoz en la mies ajena, como \u00e9l dec\u00eda. La dama se mantuvo firme. Le confi\u00f3 el estudio al arzobispo de Par\u00eds, para que resolviera san Vicente. La reuni\u00f3n que hab\u00eda deseado la se\u00f1ora Goussault, se celebr\u00f3 en 1634. Su importancia fue inmensa. \u2013El n\u00famero de miembros era de alrededor de tres cientos, para disminuir durante el pauperismo que sigui\u00f3 a la Fronda, y quedar en s\u00f3lo cincuenta. Pero no tardaron en aumentar nuevamente.. El se\u00f1or Vicente organiz\u00f3 la nueva asociaci\u00f3n y la dot\u00f3 de reglamentos. Todos los d\u00edas, cuenta el se\u00f1or Vicente, las damas asist\u00edan de cuatro en cuatro, a los ochocientos o novecientos enfermos con helados, mermeladas, cocidos, etc. Otras estaban encargadas de la asistencia espiritual. Se encargaban de preparar a los pobres para la confesi\u00f3n general. Las Hijas de la Caridad de Santa Luisa de Marillac iban a preparar los dulces y golosinas para los enfermos; tambi\u00e9n ayudaban a las asociadas en la distribuci\u00f3n de los refrigerios.Las Damas cuidaban en el Hotel Dieu un grupo de capellanes. El feliz fruto de las visitas de las Damas no tard\u00f3 en llamar la atenci\u00f3n. Ciudadanos de Par\u00eds vinieron a pedir su admisi\u00f3n en el Hotel Dieu, como pobres, pagando sus gastos; hac\u00edan esto para poder aprovecharse de los cuidados de las Damas de la Caridad. \u2013Hacia 1636, el se\u00f1or Vicente comunica a las Damas su satisfacci\u00f3n: varios centenares de pobres enfermos hab\u00edan hecho su confesi\u00f3n general, algunos hugonotes se hab\u00edan convertido, bastantes muchachas hab\u00edan abandonado su vida de pecado; las cosas marchaban de lo mejor en Hotel Dieu.<br \/>\nLa obra de las Damas de la Caridad no se reduc\u00eda a repartir comidas solamente. Se liberaba a muchos prisioneros pagando el rescate: la misma corte destin\u00f3 una suma considerable cada a\u00f1o para mantener esta obra. Sin olvidar a los galeotes, se pas\u00f3 a confortar de todos los dem\u00e1s prisioneros. El capell\u00e1n de las galeras, lo sabemos bien, se interes\u00f3 en este trabajo: se trataba \u00abde reconciliar con Nuestro Se\u00f1or a la escoria y la maldad del reino\u00bb(162). La duquesa de Aiguillon tuvo que ver mucho en que el trabajo de cuidado de los prisioneros llegara a ser una de las obras m\u00e1s florecientes de las Damas de la Caridad. \u2013Esta obra s\u00f3lo llegar\u00eda a tener importancia social internacional en el siglo XIX, por la caridad de la inglesa Elizabeth Gurney-Fry.<br \/>\nTodo esto, sin contar las m\u00e1s grandiosas empresas de las Damas de la Caridad \u2013asunto que trataremos en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo- llegaba a vaciar, en ocasiones, la caja de la asociaci\u00f3n. En tales ocasiones, correspond\u00eda al se\u00f1or Vicente ir a golpear la puerta de las m\u00e1s acaudaladas de ellas para solucionar el vac\u00edo. M\u00e1s de una vez, Ana de Austria le hizo donaci\u00f3n de joyas de un valor inmenso. Un d\u00eda, como la princesa le pidiera guardar en secreto su donativo, el se\u00f1or Vicente respondi\u00f3: \u00abQue me perdone Vuestra Majestad, si solamente en esto no la obedezco. Pero yo no puedo esconder una acci\u00f3n tan bella de caridad&#8230; creo que estoy obligado a contarlo por todas partes por donde vaya\u00bb.<br \/>\nAs\u00ed, la oleada de Damas de la Caridad fue inmensa. Adem\u00e1s de algunos miembros poderosos de la asociaci\u00f3n, fue , sobre todo la compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento quien contribuy\u00f3 a propagar este proyecto por el reino. Se le copiaban las reglas al se\u00f1or Vicente.<br \/>\n13. Los ni\u00f1os abandonados. Entre las m\u00e1s admirables obras, la de los Ni\u00f1os abandonados le ha valido a san Vicente y a sus Damas la m\u00e1s bella aureola. La historia de la asistencia a los ni\u00f1os abandonados presenta casualidades bien diversas. \u2013Carlomagno instituy\u00f3 el cuidado de los peque\u00f1os por mujeres piadosas. Mil\u00e1n se enorgullece del primer hospital para ni\u00f1os, fundado en el siglo VIII. Este proyecto no ser\u00eda actualizado hasta el siglo XII, en Montpellier, etc. Las fundaciones para ni\u00f1os abandonados conocieron su renacimiento en los comienzos del siglo XVI. Como el Hospital de la Trinidad de Par\u00eds ya no aceptaba a los ni\u00f1os, el Parlamento confi\u00f3 su cuidado a los eclesi\u00e1sticos, a los religiosos etc. Despu\u00e9s les toc\u00f3 responsabilizarse a los altos se\u00f1ores de la justicia de las altos costos que se necesitaban para el sost\u00e9n de los ni\u00f1os abandonados. -Por otra parte, esta carga incumbe a las parroquias y a las municipalidades.-El administrador de Champa\u00f1a destaca m\u00e1s de una vez que, para evadir la responsabilidad que los se\u00f1ores tienen legalmente, no dudan en recurrir a medios que no son siempre honestos, y que hasta pueden arrastrar a la muerte a los infortunados abandonados. El clero que, por falta de recursos, hab\u00eda entregado tal responsabilidad de los ni\u00f1os abandonados a los ayuntamientos, s\u00fabitamente encontr\u00f3 recursos inmensos para alimentar la guerra civil y para sostener la Liga, en una \u00e9poca en que ni Par\u00eds dispon\u00eda de lugares adecuados para los infortunados ni\u00f1os abandonados. En 1578 hubo un intento de soluci\u00f3n: su fund\u00f3 una casa especial para los ni\u00f1os abandonados.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo era \u2018el parto\u2019 antes del se\u00f1or Vicente? \u2013No hab\u00eda m\u00e1s que una nodriza por cada cuatro o cinco ni\u00f1os. \u00abNo disponiendo de suficiente dinero para su sost\u00e9n\u00bb, San Vicente llama la atenci\u00f3n sobre la suerte de los desdichados peque\u00f1os, \u00abse est\u00e1 obligado a confiarlos al primer venido\u00bb. Se los vend\u00edan para utilizarlos en celebraciones m\u00e1gicas. Por otra parte, el se\u00f1or Vicente cuenta: \u00ab&#8230; se los vend\u00edan a bribones a ocho monedas cada uno, quienes les quebraban las piernas para motivar a la gente&#8230; a darles limosna\u00bb. El mismo santo vio, volviendo de una misi\u00f3n, a un mendigo junto a las murallas de Par\u00eds, ocupado en deformar los miembros de uno de sus hijos. Se les dejaba morir de hambre, contin\u00faa Vicente, \u00ab&#8230;se les administraba pastillas de l\u00e1udano, que es un veneno, para dormirlos; &#8230;ninguno llega a los cincuenta a\u00f1os\u00bb; mueren sin ser bautizados.<br \/>\nLa leyenda quiere atribuirle la iniciativa de la obra de los ni\u00f1os abandonado al se\u00f1or Vicente. La visi\u00f3n de la \u00abcasa cuna\u00bb le parti\u00f3 el alma, dice Abelly. Lo que s\u00ed es cierto, es que los miembros del Cabildo le insistieron durante dos a\u00f1os, para que se encargara de los pobres peque\u00f1os, antes de que el proyecto se realizara en 1638. El se\u00f1or Vicente comenz\u00f3 con uno pocos solamente, hasta que fue presionado \u00abde una forma inimaginable\u00bb para que las Damas se hicieran cargo de todos los ni\u00f1os. Se responsabilizaron de la mayor parte de los gastos y Luisa de Marillac, con sus Hijas, se convirtieron en las madres de los ni\u00f1os.<br \/>\nUna leyenda inventada pretende que el se\u00f1or Vicente, movido por su ternura hacia los ni\u00f1os abandonados, recorri\u00f3 Par\u00eds por la noche, solo o acompa\u00f1ado de un hermano, para recogerlos en los basureros, donde eran presa de perros y gatos hambrientos. Capefigue asegura haber tenido la buena suerte de hojear el diario de una de las Hermanas empleadas en el cuidado de los ni\u00f1os. Desgraciadamente este diario es totalmente fantasioso: ni el estilo es propio del siglo XVII. Adem\u00e1s, el santo hubiera corrido el peligro de sobrepasar el decreto de 1615 sobre la recogida de ni\u00f1os abandonados. La potestad de recoger ni\u00f1os abandonados s\u00f3lo correspond\u00eda al comisario del barrio; los transe\u00fantes que los ve\u00edan, deb\u00edan comunicarle el hecho .<br \/>\nLos ni\u00f1os estaban bien cuidados bajo la direcci\u00f3n de la superiora de las Hijas de la Caridad. Los que estaban bajo la nodriza, eran visitados. Luisa de Marillac era quien daba las \u00f3rdenes a las hermanas encargadas de esta obra. Aprendiendo a hablar, dice Vicente, los ni\u00f1os aprender a orar a Dios; se les vigila \u00aben sus modales\u00bb,y poco a poco se les da una ocupaci\u00f3n. A los m\u00e1s grandes se les ubica como aprendices. Ten\u00edan la esperanza de encontrar ayuda con las ni\u00f1as, cuando \u00e9stas fueran mayores.<br \/>\nEn 1647, las Damas dieron la orden a Luisa de Marillac de enviar un grupo de ni\u00f1os a Bic\u00eatre, castillo pr\u00f3ximo a Par\u00eds, cedido por la reina para esta obra. Luisa no estaba tan entusiasmada. El vasto edificio se ca\u00eda en ruinas, y el lugar no era seguro. \u00abEstas se\u00f1oras, escribe Luisa; tienen el prop\u00f3sito de sacar de nuestras hermanas lo imposible. Destinan para el alojamiento unas peque\u00f1as habitaciones, donde el aire estar\u00e1 viciado, pero nuestras pobres hermanas no se atreven a decir nada. Temo mucho que estemos a punto de dejar el servicio a estos pobres ni\u00f1os\u00bb. A los cuatro a\u00f1os, las Damas estuvieron obligadas a dejar el descuidado Bic\u00eatre, para ubicar a los ni\u00f1os frente al cercado de San L\u00e1zaro.<br \/>\nLa obra se sosten\u00eda con las limosnas. Desde sus comienzos, tanto el rey como la reina se interesaron efectivamente en el proyecto.El parlamento de Par\u00eds orden\u00f3 que los grandes se\u00f1ores de la justicia colaborasen tambi\u00e9n. A pesar de todo, sin la fidelidad maternal de las Damas de la Caridad, la obra hubiera desaparecido bajo el azote de las guerras y de la miseria. Correspond\u00eda, como siempre, al se\u00f1or Vicente inflamar nuevamente su celo ante tarea tan agobiante. La situaci\u00f3n del momento hab\u00eda empobrecido a todos, s\u00f3lo se pod\u00eda \u00abir tirando\u00bb, dice Vicente. Los ni\u00f1os conoc\u00edan el desamparo: sin recursos, ni provisiones, escrib\u00eda Luisa: \u00abH\u00e1ganos la caridad, mi muy estimado Padre, -se dirig\u00eda al se\u00f1or Vicente-, de hacernos saber si podemos, en conciencia, verlos en estado ya de morir, porque las damas no nos hacen ning\u00fan caso para suministrarnos recursos, y yo creo que creen que nosotras solucionamos los problemas gracias a ellas, lo cual es totalmente lo contrario a la verdad&#8230;Estas buenas Damas no hacen todo lo que pueden; ni una sola ha enviado algo\u00bb. Y poco despu\u00e9s: \u00abNos encontramos totalmente necesitadas de recursos sin tardanza, o abandonamos todo\u00bb.<br \/>\nPero la forma de seguir adelante&#8230; las Damas hab\u00edan disminuido por muertes, etc, a la mitad del n\u00famero del comienzo. Como consecuencia de los disturbios, el dinero faltaba en todas partes. Casi mil ni\u00f1os ten\u00edan en sus brazos. A pesar de la ayuda recibida de las parroquias, fruto de las exhortaciones de los predicadores, la misi\u00f3n de las Damas se hab\u00eda vuelto excesivamente pesada. El se\u00f1or Vicente no duda en pedir lo imposible a las Damas, que ya no ten\u00edan nada, para asistir a los desafortunados. Era una \u2018vocaci\u00f3n\u2019 el ser Dama de la Caridad. \u00abEmpe\u00f1en, pidan prestado\u00bb, les exhorta Vicente). Ellas se ve\u00edan en la necesidad de desprenderse de sus joyas, para ayudar a sus protegidos. He aqu\u00ed algunas frases de \u00e1nimo de san Vicente:\u00bbVisitando a los pobres del Hotel Dieu y a estos pobres ni\u00f1os, ustedes visitan a Dios mismo en ellos. Ustedes colaboran en la salvaci\u00f3n de estas pobres almas&#8230; Ustedes edifican a toda la Iglesia entera&#8230; Ustedes borran sus pecados pasados y presentes y, en cierta forma, los del futuro&#8230; Ustedes se van ganando el premio de una buena muerte&#8230; Ustedes se colocan en estado de ir con el rostro bien levantado al \u00faltimo juicio ante Dios&#8230; \u00bfQuieren ustedes las bendiciones para vuestra familia&#8230;? gloria et divitiae in domo ejus\u00bb. En otra ocasi\u00f3n: \u00abQui miserebitur pauperis numquam indigebit\u00bb. Advierte a las Damas severamente: \u00abNon pavisti, occidisti\u00bb. \u2013\u00bbTambi\u00e9n se puede perder el para\u00edso tanto por omisi\u00f3n como por comisi\u00f3n\u00bb. O igualmente: \u00ab&#8230; ser\u00e1 por no haber ayudado a los pobres, que dir\u00e1 el juez: \u2018Ite, maledicti\u2019 .\u00bb \u2013He aqu\u00ed lo que les ocurrir\u00e1 a los desleales: \u00abSe le priva a Dios de la gloria, por no merecerla la Compa\u00f1\u00eda y la Iglesia. Los malvados&#8230;, gozar\u00e1n en el infierno\u00bb. Les interroga: \u00ab\u00bfHan hecho ustedes tanto por estos ni\u00f1os como las mujeres del pueblo que los parieron? \u00bfHan resistido ustedes hasta dar la sangre?\u00bb. Hab\u00eda que ser rigurosas ante la visita de los ni\u00f1os: la visi\u00f3n de su miseria les pondr\u00e1 a prueba para ayudar a los desdichados .<br \/>\nEl se\u00f1or Vicente concibe felices ideas para conseguir recursos. Sin embargo, en varias ocasiones, corre peligro de abandonar la obra de los ni\u00f1os. El santo re\u00fane a sus Damas y les dirige charlas de una belleza cautivadora, como las de 1640-50: \u00abSi ustedes los abandonan, \u00bfqu\u00e9 pensar\u00e1 Dios, que las ha llamado para esta obra? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 el rey y el magistrado quienes, por medio de cartas patentadas,&#8230; les han encomendado el cuidado de estos pobres ni\u00f1os? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 el pueblo que les ha aclamado con bendiciones al ver el cuidado que ustedes les dan? \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1n estas pobres criaturas? \u2018Que nuestras propias madres nos hayan abandonado, \u00a1qu\u00e9 m\u00e1s da! Son malas; pero, que lo hagan ustedes, que son buenas, es como decir que Dios nos ha abandonado\u2019&#8230; Finalmente, \u00bfqu\u00e9 dir\u00e1n ustedes en la hora de la muerte, cuando Dios les preguntar\u00e1 por qu\u00e9 han abandonado a estas peque\u00f1as criaturas? Todo esto, Se\u00f1oras, parece reclamar que ustedes se esfuercen m\u00e1s&#8230; Oh, Se\u00f1oras, cu\u00e1n lejos estamos de la piedad de los hijos de Israel, cuyas mujeres entregaban sus joyas para fabricar el becerro de oro\u00bb. \u2013En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, s\u00f3lo la elocuencia brillante del Padre compasivo los salv\u00f3 de ser abandonados por las Damas, que confesaban su agotamiento. Con l\u00e1grimas de emoci\u00f3n en los ojos las Damas retomaron su noble y pesada tarea.<br \/>\nLa intrepidez de iniciativa no faltaba en Vicente de Pa\u00fal: posee el hero\u00edsmo de la perseverancia. En 1657, san Vicente puede felicitar a sus fieles colaboradoras en la obra de los ni\u00f1os: \u00abEst\u00e1n felices de haber ca\u00eddo en sus manos&#8230; No hay m\u00e1s que ver su ocupaci\u00f3n durante el d\u00eda para darse cuenta de los frutos de esta obra, que es de tal importancia, que ustedes tienen todos los motivos del mundo, Se\u00f1oras, para agradecerle a Dios quien se la ha confiado\u00bb. \u2013Despu\u00e9s de la muerte de san Vicente, Luis XIV acogi\u00f3 la idea, concedi\u00e9ndole a la obra en la indigencia una buena renta, y regal\u00e1ndole, en 1670, dos casas, as\u00ed como asegur\u00e1ndole todos los gastos. Fue instalado un torno para la recepci\u00f3n discreta de los ni\u00f1os sin riesgo para la vida del ni\u00f1o o de que la madre fuera azotada. \u2013La obra de los Ni\u00f1os abandonados, o exp\u00f3sitos, forma parte del vasto conjunto del Hospital general, instituci\u00f3n posterior. Hasta la Revoluci\u00f3n, las Hijas de la Caridad prosiguieron el trabajo; despu\u00e9s, odios sectarios persiguieron a estas \u00abmadres de los pobres y de los peque\u00f1os\u00bb \u2013La fundaci\u00f3n de san Vicente constituye siempre la base de la obra actual. Labranza, oficios, etc\u00a0 -\u00bfqu\u00e9 es lo que nuestros tiempos modernos podr\u00edan ense\u00f1ar en la pr\u00e1ctica a los j\u00f3venes, que no fuera emprendido por san Vicente, pescador de almas?<br \/>\n14. Elogio de las Damas. Durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, Vicente tuvo el consuelo de poder felicitar a sus Damas de la Caridad por sus obras. (La de las provincias devastadas por los disturbios ser\u00e1 abordada en uno de los cap\u00edtulos siguientes). \u00ab\u00bfNo se sienten ustedes afectadas por el agradecimiento hacia la bondad de Dios? les dice. Su Providencia se ha dirigido a algunas damas de Par\u00eds para que socorran a dos provincias arrasadas, \u00bfno les parece esto singular y nuevo? La historia no dice que algo parecido haya sucedido a las damas de Espa\u00f1a, de Italia o de cualquier otro pa\u00eds. Esto estaba reservado para ustedes, mis queridas Se\u00f1oras, para ustedes que se encuentran aqu\u00ed y para algunas otras que ya est\u00e1n ante Dios, donde han recibido una cumplida recompensa a una tan perfecta caridad\u00bb \u2013\u00bbHe visto nacer la obra; he visto c\u00f3mo Dios la ha bendecido&#8230;y ahora veo su continuaci\u00f3n, y \u00a1tantas consecuencias favorables para su gloria y para el bien de los pobres!\u00bb. Pero contin\u00faa, un poco desconfiado: \u00ab\u00a1Ay, mis queridas Se\u00f1oras!, si todos estos bienes vinieran a perderse en sus manos, ser\u00eda motivo de gran dolor. \u00a1Oh, qu\u00e9 aflicci\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 verg\u00fcenza!&#8230; \u2018Si ustedes viven seg\u00fan la carne, morir\u00e1n\u2019 \u00a1Oh Salvador! \u00a1qu\u00e9 amenaza! Tenemos motivo para temer que estemos en el gran n\u00famero que camina hacia la perdici\u00f3n, s\u00ed, si no vamos por el camino estrecho\u00bb. Contin\u00faa con la enumeraci\u00f3n gloriosa de sus obras. \u00abAh\u00ed est\u00e1n, contin\u00faa Vicente, las ocupaciones de vuestra Compa\u00f1\u00eda. \u00bfQu\u00e9? \u00a1Se\u00f1oras para hacer todo esto! S\u00ed, desde hace veinte a\u00f1os Dios les ha concedido la gracia de emprender y de sostener esta misi\u00f3n.<br \/>\n15. Otros proyectos de mujeres. Las Damas de la Caridad sobresal\u00edan tambi\u00e9n como fundadoras de otras obras de la caridad. Aunque muy a menudo vemos al se\u00f1or Vicente en circunstancias de rivalidad con las obras de hombres, sin embargo siempre lo vemos presto a cubrir con su autoridad las de las mujeres. Existe poca rivalidad, como ya lo hemos demostrado, entre las altas damas consagradas, sino que viven un desprendimiento meritorio del esp\u00edritu mundano.<br \/>\nLas fuentes curativas de una antigua peregrinaci\u00f3n en la Haute-Sa\u00f4ne, la tumba de una Reina santa, atra\u00edan a los pobres enfermos. Un parisino, conmovido por el estado miserable de los peregrinos, motiv\u00f3 al se\u00f1or Vicente para este proyecto. Las Damas de la Caridad instalaron all\u00ed la asistencia de los padres lazaristas, y en adelante centenares de enfermos y veinte mil peregrinos pudieron ser recibidos en el transcurso de un a\u00f1o.<br \/>\n16. Otras obras de San Vicente. Era San Vicente a quien se dirig\u00edan para cualquier proyecto piadoso. Ten\u00eda que dar consejo para el restablecimiento de la disciplina en los monasterios. Las casas de la Orden de Malta, los can\u00f3nigos y los religiosos de diversas \u00f3rdenes, etc.), se beneficiaban de su consejo. Tuvo que visitar varias \u00f3rdenes religiosas; tal abad\u00eda fue reformada bajo su direcci\u00f3n. El se\u00f1or Vicente era de nuevo llamado a reunirse con diversas congregaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">17. Los mendigos. Los indigentes de Par\u00eds motivaron la creaci\u00f3n de obras de una gran repercusi\u00f3n social.<br \/>\nLos mendigos, azote de la sociedad desde la edad media, constitu\u00edan un peligro p\u00fablico, que no se pod\u00eda contemplar \u00absin asombro\u00bb. San Vicente, organizando las Caridades contra la mendicidad, hizo saber el mandato del Deuteronomio: \u00abQue no haya mendigos entre ustedes\u00bb. Los primeros cristianos siguieron esta norma, de la que Juliano el ap\u00f3stata sirve de testigo. El concilio de Tours orden\u00f3, en el siglo VI, que los ayuntamientos se ocuparan de sus pobres. Los reyes de Francia insistieron en vano sobre este asunto: la mendicidad fue espantosa del siglo XII al XIV. Despu\u00e9s, los mismos indigentes se organizaron, ten\u00edan sus estados generales, ubicados en la Breta\u00f1a. Su rey fue aceptado por los mendigos de toda Francia. \u2013Las guerras religiosas, diezmando las \u00f3rdenes religiosas, hab\u00edan arrojado a la calle una multitud de ni\u00f1os, ancianos y enfermos que carec\u00edan d todo. La guerra de los treinta a\u00f1os aument\u00f3 el mal.<br \/>\nBajo el reinado delos \u00faltimos Valois, hab\u00eda en Par\u00eds 40.000 mendigos, es decir: la quinta parte de los habitantes. Constitu\u00edan una amenaza para la vida y la libertad de los ciudadanos de Par\u00eds, saqueaban a los adultos y secuestraban a los ni\u00f1os. \u00c9stos eran vendidos en los \u2018talleres\u2019 para adiestrarlos como mendigos. Frecuentemente los mendigos, con la espada al cinto, ped\u00edan limosna con un tono que no dejaba \u2018lugar al m\u00e9rito de la generosidad\u2019. Los alguaciles de vigilancia, establecidos en 1559 para arrestar a los mendigos (234), no pod\u00edan garantizar, durante la noche, la seguridad contra un ej\u00e9rcito de varios miles de bribones, mendigos, falsos tullidos, carteristas, rateros, los cuales, durante el d\u00eda, acosaban a los ciudadanos por las calles y en las iglesias, y, desde el anochecer, multiplicaban las muertes y los asaltos en la ciudad. Los bandidos se reun\u00edan en pandillas, a veces simulando dar serenatas, con el fin de alejar a los transe\u00fantes y desvalijar las casas tranquilamente. Las \u2018cortes milagrosas\u2019(*), el reino de la jerigonza, he ah\u00ed la sede del rey de Thune, cuyos s\u00fabditos tuvieron sus leyes dictadas. La cita siguiente explica \u2018el milagro\u2019 que suced\u00eda al atardecer en la \u2018corte\u2019: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntos vemos lisiados \u2013de las piernas, de los brazos y de los pies \u2013 los cuales, sin aplicarse b\u00e1lsamo ni ung\u00fcento, ser\u00edan de los m\u00e1s sanos del reino de Francia\u00bb. En Par\u00eds funcionaban once \u2018cortes milagrosas\u2019. Ning\u00fan polic\u00eda pod\u00eda entrar en la inmensa plaza que terminaba en un callej\u00f3n sin salida; \u00e9sta era la m\u00e1s importante. Una imagen robada de Dios fue adorada para socorrer a los pillos.<br \/>\nEl espa\u00f1ol Vives condenaba a prisi\u00f3n a los vagabundos incorregibles, Herrera tambi\u00e9n estaba de acuerdo con la represi\u00f3n. En Inglaterra, bajo el reinado de Enrique VIII, funcion\u00f3 un m\u00e9todo m\u00e1s eficaz: condena a muerte por practicar la mendicidad. Francia luchaba como mejor pod\u00eda contra esta tara social. En 1602, se les rapaba la cabeza a los mendigos, en se\u00f1al de castigo. En 1606, el Parlamento orden\u00f3, que todo mendigo deb\u00eda llevar, pegado en el hombro, el permiso correspondiente; idea que ven\u00eda de Herrera. Luis XIII hab\u00eda intentado fundar asilos de mendicidad y hab\u00eda nombrado un Comisario general de los pobres del reino. Las ordenanzas continuaron con el fin de controlar la mendicidad. Los poderes p\u00fablicos decidieron que todo hombre o mujer sanos, pobres, deb\u00edan presentarse, bajo pena de acoso, en los hospicios se\u00f1alados para trabajar; y los inv\u00e1lidos para recibir all\u00ed el cuidado necesario. Durante algunos a\u00f1os, 1612-16, el \u00e9xito fue considerable: los p\u00edcaros desaparecieron, o se presentaban a los hospicios, obligados por el hambre. Poco a poco el mal volv\u00eda a crecer, sobre todo durante las guerras. Para el mismo Richelieu, los mendigos fueron un hueso m\u00e1s duro de roer que Europa. \u2013Todav\u00eda en 1650, la mendicidad estaba prohibida, una vez m\u00e1s, y los inv\u00e1lidos fueron, en principio, enviados a los hospitales generales.<br \/>\n18. El Hospicio del Nombre de Jes\u00fas. En 1653, un burgu\u00e9s de Par\u00eds, que deseaba permanecer en el anonimato, puso 100.000 libras a disposici\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. \u00c9ste compr\u00f3 dos casas que eran propiedad de San L\u00e1zaro, ubicadas en uno de los arrabales de Par\u00eds. Pronto pudo recibir en ellas cuarenta mendigos de ambos sexos. Destin\u00f3 a las Hijas de la Caridad para servirlos, y design\u00f3 a sus sacerdotes para la direcci\u00f3n del hospicio. Estos ancianos daban la impresi\u00f3n de ser una comunidad de religiosos. Los hu\u00e9spedes recibieron herramientas, y ejercieron ciertos oficios para poder ocupar el resto de sus fuerzas. Oraci\u00f3n, orden perfecto, visitas de las Damas de la Caridad. La casa del Nombre de Jes\u00fas fue un agradable retiro donde cualquier ciudadano enfermo deseaba pasar sus \u00faltimos d\u00edas. Se disputaban las habitaciones, y muchos ciudadanos visitaban el lugar para admirar el trato familiar que recib\u00edan los ancianos. \u2013 El se\u00f1or Vicente visit\u00f3 con frecuencia la casa del Nombre de Jes\u00fas. Nada m\u00e1s amable como su forma de darles la catequesis.<br \/>\n19. Hospital general. En vista del orden con que funcionaba el Hospital del Nombre de Jes\u00fas, las Damas de la Caridad pensaron que el santo ser\u00eda capaz de llevar a buen t\u00e9rmino un proyecto concebido desde hac\u00eda tiempo por el se\u00f1or de Renty, pero que, plagado de dificultades, se atrasaba su ejecuci\u00f3n. Se trataba de la creaci\u00f3n de un vasto hospital general, donde ser\u00edan recibidos los mendigos de Par\u00eds. Gracias al inter\u00e9s con que acat\u00f3 la idea Vicente, las Damas consiguieron de la corte la casa de la Salp\u00eatri\u00e8re (-llamada as\u00ed porque anteriormente se produc\u00eda en ese lugar el salitre). La duquesa de Aiguillon, presidenta de las Damas de la Caridad, mand\u00f3 readaptar el edificio. La oposici\u00f3n de personas de alto rango retard\u00f3 varios a\u00f1os la ejecuci\u00f3n del proyecto. La Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento tom\u00f3 en sus manos la obra y se gan\u00f3 a los poderes p\u00fablicos a favor de la obra. Las Damas quer\u00edan abandonar la obra. Sin embargo, el se\u00f1or Vicente escribi\u00f3 a la duquesa dici\u00e9ndole que, quiz\u00e1 se le acusar\u00e1 ante Dios por haber arruinado el proyecto abandon\u00e1ndolo. \u2013Fue \u00e9l mismo, \u00abel gran administrador de los pobres\u00bb, quien la abandonar\u00e1. Sus sacerdotes y sus Hijas, siendo requeridas en nombre del rey para la obra, inaugurada en 1657, el se\u00f1or Vicente rog\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda \u00abcon todo el afecto de su coraz\u00f3n, que le pidieran profundamente a Dios, que, por favor, le hiciera conocer su voluntad sobre este asunto\u00bb. La respuesta fue negativa, con mil excusas. El primer director del Hospital fue Abelly, amigo de Vicente, miembro de la Conferencias de los Martes, as\u00ed como de la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento. No permaneci\u00f3 all\u00ed m\u00e1s que algunos meses. El se\u00f1or Vicente recomendaba la obra a los eclesi\u00e1sticos de los Martes. La elocuencia de Bossuet contribuy\u00f3 al \u00e9xito p\u00fablico del grandioso proyecto.<br \/>\nPorque fue todo un \u00e9xito. Una vez agotados los considerables recursos, las Damas de la Caridad y Bossuet supieron motivar la caridad p\u00fablica. La instituci\u00f3n fue ensalzada por todas las voces de la \u00e9poca. Durante seis a\u00f1os, m\u00e1s de 60.000 pobres hab\u00edan encontrado all\u00ed la ayuda necesaria, y siguiendo las ordenanzas dadas en el siglo anterior, se comenzaba a darles un empleo. En primer lugar, el hospital hab\u00eda alojado a veinte mil pobres al a\u00f1o. La Oficina Mayor de los pobres enviaba los mendigos al Hospital General; los extranjeros eran devueltos a su pa\u00eds. Luis XIV se preocup\u00f3 de abrir \u00abrefugios\u00bb p\u00fablicos para los vagabundos. La poblaci\u00f3n del Hospital crec\u00eda de d\u00eda en d\u00eda, y el rey tuvo que instalar establecimientos para una obra semejante en las dem\u00e1s ciudades y n\u00facleos muy poblados.<br \/>\nEl resultado inmediato de la fundaci\u00f3n del Hospital General ten\u00eda tambi\u00e9n su cruz. Cuando fue dada la orden a todos los pobres, a toque de trompeta, de reunirse para ser conducidos a los lugares de confinamiento, de 40.000 mendigos, a penas 5.000 se dejaron internar. \u00abJam\u00e1s se hab\u00eda visto en Par\u00eds tanta gente curada de repente\u00bb. Los dem\u00e1s se escondieron o se escaparon para volver en seguida. En varias ocasiones atacaron, armados, a los alguaciles del Hospital General. Pronto las cortes de los milagros recuperaron sus inquilinos. Los alguaciles deb\u00edan funcionar sin respiro y las detenciones contra los recalcitrantes durante todo el reinado de Luis XIV fueron cosa normal.<br \/>\nHay que reconocer que las razones del se\u00f1or Vicente para no querer ocuparse del Hospital General, dif\u00edcilmente las sabremos. \u2013Conocemos su costumbre de hacerse de rogar bastante, antes de aceptar una nueva obra: esta vez, no se repitieron los ruegos. Sin embargo, debi\u00f3 prever el \u00e9xito de la empresa, aunque los comienzos no fueron conforme a sus principios positivos: poco a poco. Vemos tres motivos para explicar la conducta del santo. \u00c9l mismo dice, aunque halagado por la atenci\u00f3n del rey y del Parlamento, que \u00abeso sobrepasaba sus fuerzas\u00bb. Pero, si Madagascar no las exced\u00eda, no se comprende con claridad la exactitud de su excusa. \u2013Otro motivo, del que Vicente se deb\u00eda dar cuenta, era el hecho de que los mendigos deb\u00edan ser encerrados de buena o de mala gana. Los internados a la fuerza se quejaban a \u00e9l, y esto deb\u00eda llegar al coraz\u00f3n de este padre de pobres fracasados. \u2013El tercer motivo, inconsciente para \u00e9l mismo, fue el m\u00e1s decisivo. Aun deseando la prosperidad de una buena obra, no pod\u00eda compartir la carga con otras personas. \u00c9l y sus Damas, habiendo tenido poco \u00e9xito al comienzo de su fundaci\u00f3n, los miembros de la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento ten\u00edan demasiada responsabilidad en el resultado final del Hospital General, para que \u00e9l quisiera borrarlos con su autoridad.<br \/>\nSin embargo, esta empresa, como toda obra de ayuda social, sinti\u00f3 el soplo m\u00e1gico de san Vicente, el trabajador m\u00e1s grande en la esfera de la caridad en esta \u00e9poca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>9. 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