{"id":131351,"date":"2014-09-26T08:33:27","date_gmt":"2014-09-26T06:33:27","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=131351"},"modified":"2016-07-26T17:22:01","modified_gmt":"2016-07-26T15:22:01","slug":"el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-v\/","title":{"rendered":"El se\u00f1or Vicente, evoluci\u00f3n de un santo (V)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/los-siete-primeros-companeros-de-san-vicente\/corazon-40\/\" rel=\"attachment wp-att-130101\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-130101\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/coraz%C3%B3n.jpg?resize=270%2C300\" alt=\"coraz\u00f3n\" width=\"270\" height=\"300\" \/><\/a>5. El problema del Edipo<br \/>\n1. Entrada de Vicente de Pa\u00fal en Par\u00eds.- 2. El complejo de Edipo eternizado.- 3. Padre e hijo.- 4. Carta a su madre.- 5. Regresi\u00f3n.- 6. Las cartas traicioneras.- 7. Introversi\u00f3n.- 8. El caso del se\u00f1or Vicente.- 9- Castas fantas\u00edas.- 10. Triunfo sobre el rival.- 11. Consecuencia del ascetismo.- 12. Visita a la casa paterna.- 13. Ins\u00f3lita rudeza con los suyos.- 14. Las reglas de hermandad y los parientes.- 15. Riesgos de la relaci\u00f3n con los suyos.- 16. San L\u00e1zaro y los parientes de los lazaristas.- 17. Comportamiento de Vicente con sus parientes.- 18. El sobrino bienvenido, no el de se\u00f1or Vicente; amigos.- 19. Benefactores de la familia del se\u00f1or Vicente.- 20. La Fronda en el pa\u00eds natal de Vicente de Pa\u00fal.- 21. Pariente en las galeras.- 22. La familia y el inter\u00e9s del ego.- 23. Juicio del comportamiento de San Vicente.- 24. El se\u00f1or Vicente hace su propia defensa.- 25. El se\u00f1or Duval tiene la palabra.- 26. Apelaci\u00f3n a la Biblia: el problema de la salvaci\u00f3n.- 27. El complejo de Sa\u00fal.- 28. La pobreza: ideal c\u00f3mplice.- 29. \u00bfCinismo o l\u00f3gica?.- 30. El ejemplo de otros ascetas.- 31. La excepci\u00f3n confirma la regla.- 32. El se\u00f1or Almer\u00e1s.- 33. El padre que perturba el principio del se\u00f1or Vicente.- 34. La carrera del se\u00f1or Almer\u00e1s.- 35. Escena dram\u00e1tica del \u00faltimo acto en la vida de San Vicente.- 36. El elegido.- 37. \u00abNada grandioso sin pasi\u00f3n\u00bb: sadismo y dinamismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">1. Entrada de Vicente de Pa\u00fal en Par\u00eds. Enrique IV, con el prop\u00f3sito de romper el f\u00e9rreo cerco con que la casa de Austria rodeaba a Francia \u2013proyecto que deb\u00eda realizarse solamente con las proezas de Luis XIV.-manten\u00eda en Roma a varios representantes. \u00c9stos deb\u00edan llevar a cabo una alianza entre Francia y diversas potencia europeas, habi\u00e9ndose unido cat\u00f3licos y protestantes. El se\u00f1or Montorio no se preocupaba de proveer una ayuda a Vicente, ni \u00e9ste de volver a las Landas para pagar prontamente a sus acreedores. Vemos, entonces, a Vicente marchar a Par\u00eds. Que su llegada a la capital sea como mensajero de la alta pol\u00edtica, enviado por el Papa ante Enrique IV, no es m\u00e1s que una leyenda, sin ning\u00fan documento que la defienda. Por otra parte el se\u00f1or Vicente permaneci\u00f3, hasta bastante tiempo despu\u00e9s de instalarse en la capital, sin protector ni empleo. Hab\u00eda llegado a Par\u00eds en 1608, y en 1610 env\u00eda una carta a su madre con la esperanza de \u00abaprovechar la circunstancia de mi ascenso (que mis desgracias me han privado)\u00bb, como \u00e9l escribe. Molesto por no poder devolverle a su madre los servicios que le debe, espera que Dios le conceder\u00e1 la oportunidad, contin\u00faa \u00e9l, de hacer \u00abun honesto retiro para estar el resto de mis d\u00edas cerca de usted\u00bb. Pasado el tiempo, veremos qu\u00e9 final tendr\u00e1 esta fidelidad filial a la madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El complejo de Edipo eternizado. El complejo de Edipo, hace constar Fre\u00edd, no es exclusivo de los ascetas, sino que todo individuo normal tiene, o ha tenido, este complejo, amor incestuoso hacia su madre, odio mortal hacia el padre y viceversa. En lugar de \u00abamor incestuoso\u00bb, se deber\u00eda decir \u00abamor instintivo\u00bb: no se pueden tomar los movimientos inconscientes del alma del ni\u00f1o en sentido criminal. Este amor es producto de la naturaleza, una inclinaci\u00f3n instintiva, como la de un perro que se encari\u00f1a con su ama, o la de una perra hacia su amo, de una veneraci\u00f3n, que nos muestra que hasta la naturaleza sabe ser plat\u00f3nica. Los animales pueden tener complejos. En efecto, en lugar del padre o de la madre del ni\u00f1o, usted puede poner -en el sentido de \u00abEdipo\u00bb- a toda persona del otro sexo que se entregar\u00eda al ni\u00f1o, por instinto amoroso, como lo hacen los padres.- Sea como sea, si las excepciones confirman la regla, es por su misma normalidad, como hay que colocar a Vicente bajo la ley del complejo de Edipo. Hemos visto la aversi\u00f3n del ni\u00f1o hacia su padre. Su normalidad le permitir\u00e1, llegado el tiempo, la transformaci\u00f3n de este complejo en otras perspectivas.<br \/>\nLos complejos de la infancia \u2013constata la psicolog\u00eda- se perpet\u00faan solamente a medida que son alimentados en el curso de la vida; el tiempo cura las heridas. En su aspecto negativo, el complejo de Edipo del se\u00f1or Vicente deber\u00eda presentar sus efectos durante toda la vida. Se debe a que el padre fue suplantado por todo un sistema, este ascetismo impuesto a su vida y aceptado, finalmente, \u00fanicamente por su consciente. El amor de la madre ser\u00e1 borrado: el sistema que ella ha representado le dictar\u00e1 a continuaci\u00f3n, bajo la forma de la Mujer, otros conflictos.<br \/>\nPadre e hijo. Bajo el rechazo del hijo a aceptar, a la muerte de Depaul-padre, el legado favorable, se oculta el deseo inconsciente de romper los lazos con la familia. Esta intenci\u00f3n se abre paso de nuevo en el hecho de que, en la fecha del contrato de asociaci\u00f3n, llevado a cabo entre el se\u00f1or Vicente y los primeros miembros de su compa\u00f1\u00eda, dona toda su herencia paterna a sus parientes, as\u00ed como una cantidad de dinero que le deb\u00edan. \u2013Este suceso nos permite un par\u00e9ntesis: evidentemente he ah\u00ed un testimonio, el \u00fanico positivo, que el se\u00f1or Vicente ha pagado tambi\u00e9n sus famosas deudas en 1605. El antiguo estudiante, al mismo tiempo que salda la deuda con la casa paterna, se libra de ella. El voto de pobreza de los Misioneros no les privaba de la herencia de los padres (8). Vicente no busca s\u00f3lo favorecer a los suyos, a lo cual est\u00e1 obligado. Inconscientemente, tambi\u00e9n est\u00e1 interesado en que sus cohermanos tampoco se aprovechen en el futuro de los frutos de su situaci\u00f3n, que pag\u00f3 con sangre de su coraz\u00f3n.<br \/>\nCarta a su madre. Hemos mencionado la carta que Vicente envi\u00f3 a su madre desde Par\u00eds, en la que expresaba su esperanza de pasar el resto de su vida junto a ella. Esta carta estaba dictada por los inconvenientes anteriores, aunque ya disipados en la actualidad, puesto que ven\u00eda de ser nombrado capell\u00e1n en la corte. Algunos bi\u00f3grafos pretenden que se encontraba sin empleo despu\u00e9s de la redacci\u00f3n de la carta \u2013opini\u00f3n sin fundamento. \u00abAlgunos d\u00edas despu\u00e9s de haber escrito esta carta, la reina Margarita permit\u00eda a Vicente ocupar un puesto entre sus consejeros y capellanes\u00bb, conjetura el padre Coste en su vida del se\u00f1or Vicente. En la publicaci\u00f3n de los documentos relacionados con el santo, sin embargo, ha admitido el a\u00f1o 1609 como fecha de la entrada del se\u00f1or Vicente en la corte; la carta dirigida a la madre tiene fecha de 1610. Abelly refiere la colocaci\u00f3n de Vicente cerca de la reina, anterior a otros sucesos (1609). La carta a la madre silencia este primer \u00e9xito. \u2013Tres meses m\u00e1s tarde Vicente consigui\u00f3 el cargo eclesi\u00e1stico tan ansiado para provecho de su madre: era muy insignificante. Tambi\u00e9n estaba convencido de que no era la madre quien se deber\u00eda aprovechar.<br \/>\nRegresi\u00f3n. Otras estrellas llenar\u00e1n el horizonte de Vicente. Pero si \u00e9l ten\u00eda, \u00abreprobado ante Dios y ante los hombres\u00bb, el sentimiento de ser \u00abun miserable pecador\u00bb, si no se hab\u00eda complacido en este sentimiento, es porque su subconsciente conservaba el recuerdo de la madre, portador del m\u00e1s puro placer presexual, prenda de una felicidad en el futuro. Finalmente, \u00bfacaso todo amor no es m\u00e1s que el reflejo de la uni\u00f3n de la creaci\u00f3n?<br \/>\nEn su infancia, Vicente hab\u00eda venerado a la Virgen celestial en su madre: es a la madre, como sistema, a quien iba a venerar, sublim\u00e1ndola, el hombre en la Santa Virgen. Ella, digno polo de las mejores aspiraciones humanas, se presenta como s\u00edmbolo expresivo de la fuente suprema de la creaci\u00f3n.<br \/>\nLos bi\u00f3grafos recalcan la devoci\u00f3n de Vicente hacia Mar\u00eda: es Par\u00eds y Berulle, su primer director, quienes dan forma a esta devoci\u00f3n del hombre convertido.<br \/>\nLa madre celestial, siendo frecuentemente el s\u00edmbolo de la madre del mismo asceta, tendencia regresiva que es, seg\u00fan los psicoanalistas, un trabajo esencial del ascetismo.<br \/>\nSchjelderup pone el ejemplo de San Fracisco de Sales quien, en la b\u00fasqueda de una imagen, que pudiera explicar el deseo del alma por encontrarse en la presencia de Dios, pinta al ni\u00f1o en el seno de su madre: \u00abEl ni\u00f1o se abraza de tal forma que nos hace creer que el ni\u00f1o, todo \u00e9l, quiere penetrar en el seno materno o absorberlo todo en s\u00ed mismo\u00bb. Este mismo deseo del subconsciente de encontrarse en el seno de la madre, se refleja en las palabras que dirige el se\u00f1or Vicente a las Hijas de la Caridad: \u00ab\u00bfNunca han visto a una madre toda lega\u00f1osa, con un feo rostro, tener a su hijo en brazos? Si la reina lo quiere tomar, \u00e9l se negar\u00e1. El ni\u00f1o se agarra al seno de su madre, por m\u00e1s fea que sea\u2026 V\u00e9anlo, Dios y la naturaleza le ense\u00f1an que tiene m\u00e1s agradecimiento a su madre, que a todas las reinas del mundo, porque recibi\u00f3 su vida de ella. He ah\u00ed por qu\u00e9 no encuentra nada tan bello, y tiene raz\u00f3n, porque ella es su madre bien amada y su bienhechora\u00bb. Traicionando una dulce infancia junto a su madre bien amada, Vicente se coloca en esta comparaci\u00f3n, muy gustoso, bajo la influencia de Francisco de Sales, a quien acaba de citar unos d\u00edas antes: \u00abEl bienaventurado obispo\u2026 me dec\u00eda un d\u00eda: Vea usted, se\u00f1or, c\u00f3mo un ni\u00f1o encuentra a su madre m\u00e1s agradable y su leche mejor que la de ninguna otra, aunque sea deforme, contrahecha y muy fea, con todo eso la quiere m\u00e1s, porque es su madre, que si fuera la reina\u00bb.<br \/>\nLa Santa Virgen enmascara, ya lo hemos visto, todav\u00eda algo m\u00e1s, adem\u00e1s de la felicidad perdida del ni\u00f1o al adulto, que ve all\u00ed, esta vez conscientemente, el s\u00edmbolo de la aut\u00e9ntica mujer, prohibida para \u00e9l en las presentes circunstancias. Esta mujer Vicente la encuentra m\u00e1s de una vez. Con mucha m\u00e1s raz\u00f3n, la reina celestial, completando el papel de un doble s\u00edmbolo, podemos decir que ella es la racionalizaci\u00f3n de una intuici\u00f3n de unidad, que parece trascendental, de la cual la madre y el hijo, o dos seres que se aman, no son m\u00e1s que encarnaciones.<br \/>\n6. Las cartas traicioneras. Las dos cartas de aventuras de Vicente constituyen la verdadera \u00abtraici\u00f3n\u00bb de su subconsciente. Solamente el tono de sinceridad testifica que se trata, probablemente sobre la base de alguna carta proveniente de Turqu\u00eda, de un acto de introversi\u00f3n y de autismo, consecuencia de complejos. El mentiroso, el fabulador incluso, est\u00e1n en su subconsciente convencidos del derecho que tiene el individuo a exigir la rectificaci\u00f3n de su suerte, que no le reconoce el valor de su ego. Ah\u00ed est\u00e1 la consecuencia de la fe egoc\u00e9ntrica. \u00abEl poeta se comporta, dice Fre\u00edd, como un ni\u00f1o que juega: toma su mundo imaginario muy en serio, lo abastece de valores afectivos, al mismo tiempo que lo diferencia claramente del mundo real\u00bb. El mentiroso infantil o fantasioso no se preocupa mucho por tal diferencia, interes\u00e1ndole m\u00e1s el principio de placer, que el principio de realidad. Una \u00abl\u00f3gica del sentimiento\u00bb garantiza la sinceridad del acento. En cuanto a \u00ablos bellos trucos geom\u00e9tricos\u00bb de la segunda carta fabuladora de Vicente, recordemos que le ciencia faltaba casi completamente en esta \u00e9poca. Despu\u00e9s San Vicente se mostrar\u00e1 en posesi\u00f3n de un sano juicio extraordinario, a pesar de que se dej\u00f3 seducir, en su juventud, por especulaciones de magia y alquimia.<br \/>\n7.Introversi\u00f3n. La escuela psicoanal\u00edtica ve al ascetismo eliminar la \u2018libido\u2019 \u2013mejor dicho el \u2018\u00e9lan vital\u2019 seg\u00fan los sucesores de Fre\u00edd- de sus complementos naturales, para dirigirse en lo sucesivo, una parte hacia atr\u00e1s, por regresi\u00f3n, hacia formas infantiles de satisfacci\u00f3n de los instintos, y otra parte hacia el interior, concentr\u00e1ndose en su ego, y con una sobreacentuaci\u00f3n de la actividad de la fantas\u00eda egoc\u00e9ntrica, por una introversi\u00f3n conciliadora. Las cartas de Vicente sobre T\u00fanez, quien todav\u00eda no es asceta, pero cuyo instinto de poner en valor al ego soporta el infortunio, contienen, entre otros ejemplos, los de introversi\u00f3n.<br \/>\nDice re\u00edd: es m\u00e1s bien el insatisfecho quien sue\u00f1a, no el hombre feliz. Los deseos insatisfechos son origen de fantas\u00edas, y cada una de \u00e9stas es la realizaci\u00f3n de un deseo, una correcci\u00f3n de la realidad poco sonriente. Es f\u00e1cil encontrar dos tendencias generales de los deseos motores: la ambici\u00f3n y el amor, muy frecuentemente, se confunden los dos. El acto psicol\u00f3gico se adhiere a una impresi\u00f3n actual en el presente, que puede despertar uno de los grandes deseos del sujeto; y partiendo de este punto, recurre a un recuerdo, ordinariamente infantil, en el que este deseo era satisfecho, para crear, en adelante, una situaci\u00f3n que se relaciona con el futuro. El poeta tiene su h\u00e9roe, el cual ocupa el centro de inter\u00e9s. El autor intenta atraerse las simpat\u00edas del lector, y parece protegido por una providencia especial. En esta se\u00f1al tramposa, se reconoce sin dificultad su majestad el ego, h\u00e9roe de toda fantas\u00eda, como de toda novela. A\u00fan existen otros rasgos especiales de estos relatos egoc\u00e9ntricos, que revelan los mismos or\u00edgenes. Cuando todas las mujeres de la novela se enamoran del h\u00e9roe, apenas si hay ah\u00ed un reflejo de la realidad; ni tampoco cuando los otros personajes de la novela se dividen, de una manera muy acentuada, en buenos y malos, es decir: en amigos y enemigos o rivales del h\u00e9roe: del yo-mismo. Goethe, cur\u00e1ndose con sus Werther, de sus penas de amor, nos ofrece el ejemplo cl\u00e1sico del poder de un acto enmascarado de psicoan\u00e1lisis primitivo. La enso\u00f1aci\u00f3n ya lo manifiesta, as\u00ed como la mentira presuntuosa, que tiene como objetivo rehabilitar el ego rebajado por la realidad.<br \/>\nEl caso del se\u00f1or Vicente. El instinto del ego y el amor sexual se encuentran tambi\u00e9n como motores de las cartas fabuladores de Vicente. Su concepci\u00f3n salta a los ojos. El suceso reciente, que hab\u00eda halagado la ambici\u00f3n del so\u00f1ador, fue la abjuraci\u00f3n del ministro Guillermo Gautier, Vicente mediador, encomend\u00e1ndose al vice-legado Montorio en Avi\u00f1\u00f3n. Surgieron vagos recuerdos amorosos, algunas jovencitas de su pubertad. Un recuerdo de la infancia que satisfizo los deseos ambiciosos, fue el tiempo de los estudios, con todo un grupo de protectores. Sin embargo, esclavitud para Vicente, a quien se le empuj\u00f3 a elegir una carrera no de su agrado.<br \/>\nAlgunos peque\u00f1os detalles: el anciano turco se encuentra en la b\u00fasqueda de la piedra filosofal. Es el propio inconsciente de nuestro intelectual meridional, quien estaba en ello: al final, para no fracasar. Vicente cautivo, trabaja con la azada, como sus hermanos lo hab\u00edan hecho en los campos de su padre. En el nombre de la inviolabilidad del h\u00e9roe, los amos que Vicente encuentra son \u00abmuy humanos y tratables\u00bb. No existe, hasta Cervantes, quien no conceda a su h\u00e9roe, el soldado Saavedra, siempre una buena suerte, mientras que \u00e9l mismo se exasperaba realmente, en in\u00fatiles tentativas de hu\u00edda, siendo torturado por no haber denunciado a sus compa\u00f1eros. \u2013Contin\u00faa el sue\u00f1o del futuro de Vicente, sue\u00f1o convertido en obsesi\u00f3n: un cargo eclesi\u00e1stico. Cargo eclesi\u00e1stico de fantas\u00eda, no respondiendo la realidad a esta correcci\u00f3n de su brutalidad.<br \/>\nCastas fantas\u00edas. En cuanto a las mujeres de la carta, la \u00abbuena mujer anciana de Toulouse\u00bb, de la que Vicente habr\u00eda heredado, sin duda no era una se\u00f1ora Warens, ni una se\u00f1ora Chatelet, fuera ella real o no. Abelly puede concluir de la primera carta de Vicente que la mujer \u00abhab\u00eda tenido aprecio por la virtud\u00bb. Aunque los dos a\u00f1os de eclipse no hayan transcurrido en una isla de rosas, sino en especulaciones tanto pr\u00e1cticas como quim\u00e9ricas \u2013de nuevo la introspecci\u00f3n- conocemos la franqueza abstracta con la que Vicente confiesa sus pecados. La rutina se mezcla con la convicci\u00f3n en las palabras de este director de almas, \u00abel miserable pecador de este mundo\u00bb. Si las Hijas de la Caridad tienen motivo de dudar, dice, \u00bfqu\u00e9 motivos tendr\u00e1 \u00e9l? etc. O bien recurre a los consejos de San Basilio: \u00abSe trata de olvidar la vida pasada, dice a los sacerdotes, de otro modo uno pensar\u00e1 en los devaneos que tuvo, o en los cari\u00f1os que ha tenido\u2026 Hay que olvidar, pues, los malos pasos, para renunciar muy bien a todas las peligrosa trampas de la pobre juventud\u00bb. Vicente se humilla por todas las viles acciones del pasado: \u00ab\u00a1Oh Se\u00f1or!, ay\u00fadanos a arrancar\u2026 de la memoria el recuerdo de las personas, que uno ha conocido con demasiada familiaridad\u00bb etc. La idea flotante de la esclavitud se presta, una vez m\u00e1s, en las cartas de la cautividad, a la interpretaci\u00f3n popular de la esclavitud bajo el pecado.<br \/>\n\u00abDios realiza siempre en m\u00ed una creencia de liberaci\u00f3n\u00bb, leemos en la carta, \u00abpor las continuas oraciones que yo le dirig\u00eda, tambi\u00e9n a la Santa Virgen Mar\u00eda, por cuya sola intercesi\u00f3n creo firmemente haber sido liberado\u00bb. El recuerdo de una madre cuya diligencia sin recompensa se personifica en la diosa de los cielos, se ha convertido en el \u00e1ngel guardi\u00e1n del hijo.<br \/>\nSin duda Vicente encontr\u00f3 la carne, pero no encontr\u00f3 la mujer para \u00e9l y digna de \u00e9l.<br \/>\nEl subconsciente de Vicente tambi\u00e9n le inspira fantas\u00edas castas en la carta tunecina, como son las del Goethe de los \u00abrenunciantes\u00bb o de \u00abIfigenia\u00bb, no alcanzando a\u00fan el amor de la Se\u00f1ora von Stein. \u2013El tono de una carta dirigida a un benefactor debe ser ciertamente irreprochable. Pero \u00bfqu\u00e9 decir de la mujer turca del renegado? Aunque ella fuera tocada por la gracia y, como resultado de su intervenci\u00f3n a favor de la libertad de su esclavo y de la salvaci\u00f3n de su marido, poco merecedor de la condenaci\u00f3n eterna, reservada a un alma infiel, su hechizo desaparece completamente. \u00a1Olvido ingrato del cuentista! He ah\u00ed un rasgo que recuerda las alucinaciones que sufre un joven, por ejemplo la alucinaci\u00f3n de la mujer, fragmentaria como consecuencia de la castidad del sujeto, fen\u00f3meno \u00e9ste constatado por el psicoan\u00e1lisis. La Turca representa, en la imaginaci\u00f3n del fabulador, la idea flotante del amor sexual y presexual a la vez: no carece tampoco de rasgos de la madre de Vicente, \u00e9sta tambi\u00e9n olvidada por mucho tiempo.<br \/>\nTriunfo sobre el rival. En su carta, en la persona del renegado, le interesa a Vicente triunfar sobre el padre, transformado en s\u00edmbolo de todo lo que entorpece el desarrollo de su vida instintiva. He ah\u00ed el complejo de Edipo, a\u00fan no curado. \u2013 El \u00e9xito del fabulador en el mundo de las mujeres no ha sido total: ni en la carta tampoco. No obstante, no le deja al renegado m\u00e1s que una de las tres mujeres, en tanto que hace que las otras dos se interesen por el cautivo. Una de ellas, greco-cristiana, mujer culta, \u00ablo amaba en gran manera\u00bb; la otra, ya lo sabemos, lo libera de la esclavitud. \u00abComo ten\u00eda curiosidad por conocer nuestra forma de vida, cuenta Vicente, ven\u00eda a verme todos los d\u00edas al campo donde yo trabajaba y despu\u00e9s me ped\u00eda, que cantar alabanzas a mi Dios\u2026en lo que sent\u00eda tanto placer, que me maravillaba grandemente. No dej\u00f3 de decirle a su marido, por la tarde, que se hab\u00eda equivocado al abandonar su religi\u00f3n, que le parec\u00eda extraordinariamente buena, por algunos c\u00e1nticos que yo hab\u00eda cantado en su presencia; en lo cual, dec\u00eda, hab\u00eda sentido un placer tan divino, que no cre\u00eda que el para\u00edso de sus padres y el que ella esperaba, fuera tan glorioso, ni acompa\u00f1ado de tanta alegr\u00eda, como el placer que sinti\u00f3 mientras yo alababa a mi Dios\u2026 Su marido me dijo por la ma\u00f1ana\u2026\u00bb etc. As\u00ed era de f\u00e1cil. Es ella quien le dice a su esclavo, reconociendo su triunfo: la felicidad del para\u00edso, perdido para este sacerdote, que lo es a su pesar, desaparece en comparaci\u00f3n con la gloria celestial. \u2013Ingenuamente, este cuento de hadas parece otorgar a la generosa mujer, al menos, el para\u00edso de sus padres.<br \/>\nLa carta se permite la posesi\u00f3n espiritual de las mujeres del renegado. En su persona, Vicente golpea este sistema \u00abpadre\u00bb, que abarca hasta en los Comet, toda esta sociedad envidiable, que se le conced\u00eda, a \u00e9l, m\u00e1s que el ascetismo. El triunfo es perfecto: separaci\u00f3n del renegado de sus mujeres, su enclaustramiento en \u00abel austero convento de los Fate ben Fratelli, y a m\u00ed\u2026 alg\u00fan cargo provechoso\u00bb, concluye el fabulador. He ah\u00ed la expiaci\u00f3n por haber hecho a Vicente hombre de Iglesia, el desquite que se toma contra aquellos de los que no hab\u00eda podido ser el amigo, sino solamente el protegido. \u2013La dulce figura femenina que domina la carta, encarnaci\u00f3n de todos los mejores recuerdos y sue\u00f1os de Vicente, termina por pertenecerle toda a \u00e9l, transform\u00e1ndose en la Santa Virgen intercediendo por el cautivo \u2013ella, s\u00edmbolo de la felicidad de los hombres, del contacto de la personalidad con el valor semi-trascendental. Si no es prudente jugar con el fuego, Vicente lo hace con el fuego del alma: presagia ya el sortilegio plat\u00f3nico del amor de su propia edad madura.<br \/>\nConsecuencia del ascetismo. El ascetismo puede ser la sobrecompensaci\u00f3n de una vida instintiva muy acentuada. Sin embargo hay que darse cuenta del hecho de que, el ascetismo de Vicente, originalmente, no estaba en su elecci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n es cierto que su ascetismo, con todo y transform\u00e1ndose en la rehabilitaci\u00f3n heroica de su instinto del ego, no ha dejado a veces, de impregnar de sadismo sus relaciones con el mundo, como veremos a continuaci\u00f3n.<br \/>\nVisita a la casa paterna. El complejo de Edipo ser\u00e1 la causa que separar\u00e1 a Vicente de su familia. \u2013La figura de la madre ha perdido r\u00e1pidamente su encanto particular: a \u00e9l no le queda m\u00e1s que la cristalizaci\u00f3n de una fe egoc\u00e9ntrica en s\u00ed mismo, racionalizaci\u00f3n y des-sublimaci\u00f3n de una fe concebida intuitivamente, cuyo objeto se llama Dios. Su familia apenas si le falta a Vicente. La \u00fanica visita que hizo a su casa, despu\u00e9s de largos a\u00f1os de ausencia, en 1623, muestra todav\u00eda un coraz\u00f3n accesible.<br \/>\nRealiza esta visita despu\u00e9s de haber tenido la aprobaci\u00f3n de algunos consejeros; no se hospeda con los suyos, sino en la casa cural. Esto podr\u00eda extra\u00f1ar, pero \u00e9sta era la costumbre entre los eclesi\u00e1sticos en viaje. Vicente mismo nos cuenta su encuentro con los suyos: \u00abHabiendo pasado ocho o diez d\u00edas con ellos para informarme sobre el estado de su salud y alejarlos del deseo de acaparar bienes, hasta decirles que no esperaran nada de m\u00ed y que aunque tuviera cofres de oro y de plata, no les dar\u00eda nada, porque un eclesi\u00e1stico que posea algo, se lo debe a Dios y a los pobres; el d\u00eda que me fui tuve tanto dolor de dejar a mis pobres padres, que no par\u00e9 de llorar a lo largo del camino y casi llor\u00e9 sin parar. A estas l\u00e1grimas sucedi\u00f3 la idea de ayudarlos y llevarlos a una mejor vida, de dar a uno esto, a \u00e9ste otra cosa. Mi coraz\u00f3n enternecido les distribu\u00eda lo que yo ten\u00eda y lo que no\u2026 Estuve tres meses en esta pasi\u00f3n inoportuna de promover a mis hermanos y hermanas; era el peso continuo de mi pobre esp\u00edritu\u00bb. Pero termina as\u00ed: \u00abEn medio de todo esto, cuando estaba un poco libre, ped\u00eda a Dios que le fuera grato librarme de esta tentaci\u00f3n, y tanto se lo ped\u00ed que, finalmente, se apiad\u00f3 de m\u00ed; me quit\u00f3 estos cari\u00f1os con mis parientes; y aunque hayan estado pidiendo limosna y a\u00fan est\u00e9n mendigando, Dios me concedi\u00f3 la gracia de encomendarlos a su providencia y de considerarlos m\u00e1s felices que si estuvieran bien acomodados\u00bb. \u2013Fin del acto \u00abla madre\u00bb en el drama de la vida del se\u00f1or Vicente. Pero la cura de este dolor, que le caus\u00f3 la miseria de los suyos, no fue, pues, m\u00e1s que el fruto del olvido, fianza transitoria del equilibrio interior. No sorprende que de esto nazca un complejo ps\u00edquico. Solapadamente esperar\u00e1 su tiempo en los recovecos del alma. No tardar\u00e1 en reventar bajo la forma del complejo denominado de Sa\u00fal, llev\u00e1ndolo a la persecuci\u00f3n de aquello que el subconsciente m\u00e1s aprecia.<br \/>\nIns\u00f3lita rudeza con los suyos. Alej\u00e1ndose de la familia, Vicente dej\u00f3 la santa pobreza como herencia para sus hijos. \u2013Algunos bi\u00f3grafos(43) se asombran de la brusquedad que muestra, por ej. durante el infortunio de las guerras hacia sus parientes en el desamparo- un santo que, al mismo tiempo, fue reconocido como \u00abel padre de la patria\u00bb. Parece que la madre \u2013se concluye- no vivi\u00f3 mucho tiempo despu\u00e9s de la visita cuasi can\u00f3nica del hijo. Esto atenuar\u00eda un poco la impresi\u00f3n de dureza de este \u00faltimo. \u2013 Es bajo la presi\u00f3n del complejo de Sa\u00fal como Vicente va a sistematizar su actitud negativa hacia los suyos.<br \/>\nLas reglas de hermandad y los parientes. Las reglas de las dos congregaciones del se\u00f1or Vicente, estrictas respecto a los parientes, eran un poco menos cuando se trataba de la madre. Se le permit\u00eda a un sacerdote ir a socorrer a su madre, en estado de extrema necesidad, como \u00faltima vez y bajo la condici\u00f3n de volver lo m\u00e1s pronto posible. Un sacerdote puede recibir a su madre en su casa para alimentarla con sus bienes particulares, si los tiene. \u2013S\u00f3lo \u00abel afecto inmoderado hacia los parientes\u00bb es desaprobado por la regla de la comunidad. \u00a1Cu\u00e1ntas veces, siguiendo a San Agust\u00edn, se ha recurrido en la Iglesia a la diferencia que existe entre el amor ordenado y el amor desordenado! El doctor ang\u00e9lico insiste en el amor sin deseo, el amor de amistad, y el antiguo libro La imitaci\u00f3n de Cristo hasta ruega a Dios para que nos libre de las malas pasiones y los afectos desordenados. \u2013El superior de los lazaristas declara: \u00abLos c\u00e1nones dicen que los padres y las madres que se encuentran en necesidad extrema, tienen derecho a reclamar a sus hijos\u2026 para que les socorran y los hijos hasta pueden abandonar la congregaci\u00f3n, despu\u00e9s de pedir el permiso\u2026 que lo obtengan o no\u2026 ellos pueden pues\u2026 ir a asistirlos y despu\u00e9s volver\u00bb. Pero el se\u00f1or Vicente reconoce que, a menudo, los padres fingen necesitar a los hijos: \u00ab\u2026No es la necesidad presente lo que les presiona, sino el temor del futuro, porque no tienen confianza en Dios\u00bb. Un lazarista hab\u00eda solicitado la asistencia para su anciano padre: le fue permitido abandonar la Compa\u00f1\u00eda. \u00abEs as\u00ed como se deben amar\u00bb, ense\u00f1an (desde 1624) las Meditaciones del padre Bus\u00e9e, recomendadas por el se\u00f1or Vicente a sus hijos espirituales, \u00abmoderar sus pasiones, dominar sus sentidos desordenados, abrazar todo lo que hay de despreciable y de penoso,- en esto consiste la voluntad de Dios\u00bb. \u2013En resumen, dice Vicente, quien dice un misionero\u2026 dice un hombre que no tiene apego a otra cosa m\u00e1s que a lo que le une a Dios m\u00e1s \u00edntimamente\u00bb. \u2013\u00bbJam\u00e1s en su enfermedad\u00bb, se expresa un misionero haciendo el elogio de un cohermano muerto en el esp\u00edritu de la compa\u00f1\u00eda, \u00abno me habl\u00f3 ni del padre, ni de la madre, ni de su hermana, ni de su Patria, pues estaba despegado de sus parientes y de su pa\u00eds\u00bb. En todas partes el se\u00f1or Vicente advierte a sus hijos del \u00abafecto desordenado\u00bb hacia los padres y de las tentaciones para ir a visitarlos.<br \/>\nRiesgos de las visitas frecuentes de los suyos. El santo, pues, tiene experiencias descorazonadoras: \u00bb Forman parte de los intereses de la familia\u00bb, dice de los miembros de la compa\u00f1\u00eda que han perdido su vocaci\u00f3n por visitar a sus padres, \u00aben sus sentimientos de adversidad o de prosperidad, en sus in\u00fatiles dolores o en sus vanas alegr\u00edas; y ah\u00ed se han enredado, como una mosca que ha ca\u00eddo en los hilos de la ara\u00f1a, de donde no puede librarse\u00bb. En los primeros a\u00f1os de la congregaci\u00f3n una Hija de la Caridad fue autorizada para asistir a la boda de su hermano, lo cual dio motivo al superior de arrepentirse de dar el permiso. Pod\u00eda alegar como ejemplo a varios sacerdotes, que la congregaci\u00f3n perdi\u00f3 al principio, por la tolerancia al permitirles ir con los suyos. Habiendo ido a visitar a sus padres, \u00abhab\u00edan vuelto totalmente cambiados y transformados en in\u00fatiles para la sociedad\u00bb. Para apartarlos de esta intenci\u00f3n, su padre les dice con toda elegancia, que desconf\u00eden de las quejas de los parientes. \u00ab\u2026 se le ha dicho\u00bb, escribe a un lazarista ansioso por ir a visitar a su familia, \u00abque una de sus hermanas apostat\u00f3 de la fe, lo cual me afect\u00f3 mucho: pero no me explico c\u00f3mo sucede esto, pues me cuesta trabajo creer que ocurri\u00f3 as\u00ed, y temo que el enemigo de la paz de su alma haya inspirado este pensamiento a aquellos que desean verle en su pa\u00eds, para convencerle de que vaya\u2026 S\u00ed, pero me dir\u00e1 usted, quiz\u00e1 yo haga volver a esta querida hermana al seno de la Iglesia. Usted tiene raz\u00f3n, se\u00f1or, al decir \u2018quiz\u00e1\u2019, porque usted tiene motivos para dudar y pensando sacar provecho usted mismo, pueda ser, que se haga da\u00f1o a usted mismo. Nuestro Se\u00f1or ve\u00eda a sus padres en Nazaret, quienes ten\u00edan necesidad de su ayuda y a los cuales les podr\u00eda aprovechar y, sin embargo prefiri\u00f3 dejarlos en el peligro en lugar de visitarlos, viendo que no degustar\u00eda a su Padre, y queriendo dar este ejemplo a la posteridad y ense\u00f1ar a la Iglesia c\u00f3mo actuar en caso semejante. He admirado muchas veces esta forma de actuar de Nuestro Se\u00f1or en San Francisco Javier, quien pas\u00f3 muy cerca de sus padres sin visitarlos, cuando se marchaba a la India\u00bb. Lo verdadero se mezcla con la exageraci\u00f3n en la argumentaci\u00f3n, cuando el se\u00f1or Vicente escribe a otro sacerdote: \u00abSi se le reprocha, que usted est\u00e1 m\u00e1s obligado ante las almas de sus m\u00e1s cercanos que de los extra\u00f1os, diga audazmente que una misi\u00f3n que dar\u00e1 en su parroquia, les har\u00e1 m\u00e1s bien durante un mes o tres semana, que lo que usted les har\u00eda viviendo con ellos durante toda su vida. La raz\u00f3n es porque la familiaridad disminuye el aprecio\u00bb. O tambi\u00e9n disminuye el \u00e1nimo: \u00abEntonces uno es incapaz de hacerles alg\u00fan bien\u00bb.<br \/>\nSan L\u00e1zaro y los parientes de los lazaristas. El se\u00f1or Vicente no solamente proh\u00edbe a sus misioneros invitar a sus padres y amigos a sentarse a su mesa \u2013ni a aquellos que vienen de lejos, ni a su madre, -sino que est\u00e1 prohibido hasta pedirlo, bajo el riesgo de ser excluidos ellos mismos. \u00abEl refectorio no es un merendero\u00bb. Los pobres se re\u00fanen a las puertas de San L\u00e1zaro: sin contar la abundante asistencia en tiempos de guerras, se ayudaba todos los d\u00edas a algunas familias indigente del vecindario, que ven\u00edan a buscar las raciones colocadas en la puerta. Los mendigos que transitaban encontraban all\u00ed, a toda hora, pan o dinero. Adem\u00e1s, tres veces en la semana, a una hora se\u00f1alada, todos los mendigos que se presentaban, de ordinario varios centenares, a veces hasta seiscientos, all\u00ed recib\u00edan el plato de cocido. Durante la Fronda, escribe el se\u00f1or Vicente refiri\u00e9ndose al trigo conservado en los graneros de San L\u00e1zaro: \u00abVale m\u00e1s prestar con creces al buen Dios, dando limosnas a los pobres\u00bb. En efecto, luego podr\u00e1 escribir al se\u00f1or Portail: \u00abPor poco trigo que haya, que se distribuya todos los d\u00edas 3 \u00f3 4 sextarios* a dos o tres mil indigentes; esto nos da la esperanza de que Dios no nos abandonar\u00e1\u00bb. Parece que s\u00f3lo por el parentesco pueden quedar excluidos de la limosna. Vicente es, incluso, poco consecuente en esto. Exhortando a las Damas de la Caridad a hacer lo imposible en perseverar en las buenas obras asegura, citando las promesas de los Proverbios: \u00abSe provea a su familia de bienes temporales\u00bb. Sin embargo, a su propia familia le falt\u00f3 lo necesario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Comportamiento de Vicente con sus parientes. Al comienzo de la carta que conocemos como escrita en Par\u00eds por el joven Vicente a su madre, siente todas las preocupaciones del mundo por los suyos y su casa. Tambi\u00e9n anhela que su hermano env\u00ede a estudiar a alguno de sus hijos, lo cual se hizo despu\u00e9s. El remitente aspira, todav\u00eda, a un futuro feliz para todos los suyos. Pero, no tardando la dicha en serle favorable, Vicente deja plantados a los suyos. El tono iba a cambiar m\u00e1s todav\u00eda. M\u00e1s de cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s Vicente escribe al can\u00f3nigo Saint Martin en Daz: \u00abLe estoy agradecido por el cuidado que usted tiene por mi sobrinito, por el cual, le confieso, Se\u00f1or, nunca he querido que fuera eclesi\u00e1stico, y a\u00fan menos he tenido la idea de educarlo para este fin. Coste supone que el joven estudi\u00f3 tal vez, a pesar de todo, y lleg\u00f3 a ser sacerdote. Sin embargo, los documentos respectivos dicen claramente, no sobrinito, sino \u00absobrino del se\u00f1or Vicente, y el mismo Coste admite en otro lugar, al mencionar la fecha de la muerte, en 1678, de este mismo eclesi\u00e1stico, que se trata del sobrino del santo. Es cierto que el hijo de Luisa de Marillac, a quien se le quiso ver sacerdote, le proporcion\u00f3 al se\u00f1or Vicente un ejemplo desalentador, y esto fue con tanto mayor motivo que le permiti\u00f3 encomiar a una pobre muchacha que era, por decirlo de alg\u00fan modo, madre adoptiva de buenos sacerdotes.<br \/>\nUn d\u00eda, uno de los sobrinos de Vicente hab\u00eda llegado a Par\u00eds, para pedir consejo a su t\u00edo sobre un compromiso de matrimonio. \u00c9ste, que enrojeci\u00f3 por este pariente mal vestido, quiso llevarlo a su habitaci\u00f3n a escondidas. Pero, imponi\u00e9ndose la humildad, se arrepinti\u00f3 y lo acogi\u00f3 como a un gran se\u00f1or, present\u00e1ndolo a los sacerdotes como \u00abel m\u00e1s honrado (honorable) de la familia\u00bb. Al cabo de algunos d\u00edas, el t\u00edo despidi\u00f3 al necesitado, objeto de una atenci\u00f3n humillante, quien tuvo que hacer a pie las ciento cincuenta leguas, como hab\u00eda venido. Se le dieron seis escudos, confiesa el santo, (diez, dice Abelly, optimista), limosna de la hermana del general Gondi: la \u00fanica limosna que el se\u00f1or Vicente pidi\u00f3 para su familia. El joven llevaba una carta de su t\u00edo al se\u00f1or Saint-Martin, esposo de Catalina de Comet, carta en la que se le rogaba a \u00e9ste proporcionar vestidos a los hermanaos y sobrinos de Vicente y mandar reparar un costado de la casa, que amenazaba derrumbarse. El tono de la carta es menos bondadoso hacia la familia indigente: \u00abLe ruego, escribe el se\u00f1or Vicente, que si alg\u00fan otro de mis parientes tuviera deseos de venir a visitarme, h\u00e1ganle volver, porque no teniendo forma de hacerle bien, sufrir\u00e1 mucho y sin ning\u00fan provecho\u00bb. \u2013En una conferencia que dirige a sus sacerdotes, el se\u00f1or Vicente, en ese momento ya un anciano, se pone derrotillas pidiendo perd\u00f3n por el sufrimiento que les hab\u00eda causado en otro tiempo, porque uno de sus parientes pobres hubiera comido en la casa durante un cierto tiempo.<br \/>\nEl sobrino bienvenido, no el de Vicente; amigos. El acento es muy distinto cuando el se\u00f1or Vicente escribe sobre el sobrino de uno de sus sacerdotes, campesino y padre de familia. Aunque el t\u00edo est\u00e1 ausente, el sobrino recibe un cordial recibimiento en San L\u00e1zaro, \u00abdonde no ha estado m\u00e1s que dos veces veinticuatro horas\u00bb, anota el se\u00f1or Vicente\u2026 \u00abMe ha abrazado m\u00e1s de seis veces y besado en el rostro con tanta cordialidad, que me ha parecido todo coraz\u00f3n\u00bb, contin\u00faa encantado, aunque el abrazarse estuviera contra su costumbre(88). Concluye: \u00abMe ha dejado muy regocijado por su buen humor y porque estaba acompa\u00f1ado de piedad y de temor de Dios\u00bb.<br \/>\nLos benefactores de la congregaci\u00f3n son, a veces, la excepci\u00f3n de la regla de no invitar a extra\u00f1os a la mesa de la comunidad. El se\u00f1or Vicente pregunta a Luisa de Marillac si el presb\u00edtero de Vaux no debe ser invitado a San L\u00e1zaro. Eminentes obispos se hospedaban en la comunidad durante su estancia en Par\u00eds. Adem\u00e1s, qu\u00e9 exquisito lenguaje el del se\u00f1or Vicente, en su correspondencia con los ilustres, atestiguado por la \u00fanica y amable carta que le dirige el comendador de Sillery, caballero de Malta y embajador en m\u00faltiples ocasiones. \u00abNo dudo en absoluto\u00bb, le escribe a su \u00abmuy apreciado\u00bb, su \u00ab\u00fanico padre\u00bb, \u00abque, conociendo como usted, el coraz\u00f3n de vuestro peque\u00f1o hijo, que usted haya querido, por vuestra carta tan amble y tan cordial, colmarlo de tantas delicadezas, y de vuestra exuberante bondad que, aunque en el aspecto de la cordialidad \u00e9l no cede a nadie, usted le obliga, al menos, a rendirle armas y a conocerlo, as\u00ed que hace muy gustoso en esto y en todo, por su maestro y superior. Y en verdad, habr\u00eda que ser muy tosco y muy r\u00fastico, para no deshacerse totalmente en un deseo de una caridad tan amorosamente ejercida por parte de un padre tan digno y tan bondadoso hacia un hijo, que no le sirve m\u00e1s que para darle pesar\u00bb. Pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el comendador deb\u00eda abandonar el mundo, bajo la direcci\u00f3n del se\u00f1or Vicente, para colocarse entre los santos del siglo, obrero celoso y activo, mecenas magn\u00e1nimo y piadoso.<br \/>\nBenefactores de la familia del se\u00f1or Vicente. Habiendo sido multado un hermano de Vicente, \u00e9ste escribe a un benefactor, el se\u00f1or Fonteneil, vicario general de Burdeos: \u00abA\u00fan me siento abrumado por la caridad que usted ha practicado y a\u00fan contin\u00faa practicando con mi pobre hermano\u00bb. Le pide que lo ayude de nuevo, prometiendo devolverle lo que le debe. Le invita a la casa de la congregaci\u00f3n: \u00abEn adelante m\u00edrenos usted, se\u00f1or, como a personas sobre las que ha adquirido un absoluto y soberano poder; disponga de nosotros como guste y h\u00e1ganos la caridad, en nombre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, de hospedarse en nuestra casa, cuando venga a esta ciudad en oto\u00f1o\u00bb. La compa\u00f1\u00eda de los lazaristas tiene tambi\u00e9n obligaciones ante este hombre poderoso. En efecto, se tiene la impresi\u00f3n de que el tono cordial de la carta es, por lo menos, motivado por la caridad que el amigo ha tenido con los parientes de Vicente. Hablando de \u00e9stos, la carta contin\u00faa: \u00abEn cuanto a lo que me han dicho, que \u00e9l (-el hermano-) tiene la intenci\u00f3n de venir a esta ciudad para verme, yo le ruego, se\u00f1or, de hacerle volver, tanto por causa de su edad avanzada, cuanto porque, cuando \u00e9l est\u00e9 aqu\u00ed, no podr\u00e9 darle nada, no teniendo el estado de \u00e1nimo para poder darle cualquier cosa. Me dirijo al bondadoso se\u00f1or Fonteneil como al coraz\u00f3n de mi coraz\u00f3n y como a aquel que venero m\u00e1s de lo que puedo expresar\u00bb(98). Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde se renuevan los agradecimientos por la protecci\u00f3n a otro pariente de Vicente. Evidentemente, a Vicente le resulta m\u00e1s f\u00e1cil tratar con cari\u00f1o a los extra\u00f1os que a los suyos, los cuales pueden convertirse en pesados, no haciendo caso a lo que se les dice.<br \/>\nLa Fronda en el pa\u00eds natal de Vicente de Pa\u00fal. La Fronda fue dura en el pa\u00eds natal de San Vicente. Los partidarios tanto de la Fronda, como del rey, impon\u00edan un yugo insoportable sobre la maltrecha poblaci\u00f3n de las cercan\u00edas de Dax. Un marqu\u00e9s de la regi\u00f3n hab\u00eda socorrido a uno de los parientes de Vicente de Pa\u00fal, y \u00e9ste se lo agradece, \u00abcomo si este favor me lo hubiera hecho a mi persona\u00bb, le dice. Sin embargo contin\u00faa pensando que la angustia de su pariente ya habr\u00e1 pasado: \u00abNo le recomiendo m\u00e1s a este pobre hombre\u00bb. El can\u00f3nigo Saint-Martin tambi\u00e9n se preocupaba por los problemas de las gentes necesitadas. Quiz\u00e1 Vicente encontr\u00f3 una ayuda o auxilio semejante a los cuervos de El\u00edas. Algunos bi\u00f3grafos especulan otra vez sobre la bonanza de los parientes de la madre de Vicente, como supuestos benefactores de la familia. Beneficencia insuficiente y, \u00a1ay! ap\u00f3crifa.<br \/>\nEl can\u00f3nigo Saint-Martin escribi\u00f3 a Vicente desde Pouy dici\u00e9ndole que su familia estaba en situaci\u00f3n de mendicidad. El obispo de Dax, en viaje a Par\u00eds, dice a Vicente, seg\u00fan testimonio del mismo Vicente: \u00abSus pobres parientes la est\u00e1n pasando muy mal; si usted no se compadece de ellos, sobrevivir\u00e1n a duras penas\u00bb. Algunos de ellos hab\u00edan sido asesinados durante los disturbios, otros fueron despojados de sus bienes(104). Un amigo del se\u00f1or Vicente, el se\u00f1or Dufresne(106), le dio un d\u00eda cien monedas de oro para sus parientes, suma que el santo pensaba utilizar en fundar una misi\u00f3n en Pouy. Con ocasi\u00f3n de la miseria durante la Fronda, Vicente sin embargo, estuvo muy contento, asegura Abelly, de poder entregar la suma a sus parientes, \u00fanico regalo que les lleg\u00f3 de su parte.<br \/>\nPariente en las galeras. El capell\u00e1n de las galeras del rey, que fue un d\u00eda el se\u00f1or Vicente, besaba las cadenas de los feroces galeotes y extranjeros. Pero no disimula su pensamiento poco simpatizante ante un pariente condenado a las galeras, que hab\u00eda llevado su causa ante el parlamento de Par\u00eds: \u00ab\u2026Si usted tiene alguna esperanza en mi ayuda\u00bb, le escribe, \u00able manifiesto que no le dar\u00e9 ninguna. Prefiero contribuir a su salvaci\u00f3n aconsej\u00e1ndole una buena reconciliaci\u00f3n, para que se prepare mejor a la muerte\u00bb. He ah\u00ed el lenguaje del resentimiento y de la ambici\u00f3n ultrajada, no el de un santo, como lo vemos en otra carta, escrita cinco a\u00f1os antes. \u2013En esta carta no se trata de parientes. Hay que obrar amable y humildemente, dice el santo. \u00abHasta los forzados no se conquistan de otra manera; y cuando me ha tocado hablarles secamente, todo lo he echado a perder; y, al contrario, les he alabado por su resignaci\u00f3n, cuando les he compadecido en sus sufrimientos, cuando les he dicho que eran bienaventurados por pasar su purgatorio en este mundo, cuando he besado sus cadenas, he compadecido sus dolores y testimoniado aflicci\u00f3n por sus desgracias, entonces es cuando me han escuchado, es cuando han dado gloria a Dios y cuando se han preparado para salvarse\u00bb.<br \/>\nLa familia y el inter\u00e9s del ego. Habiendo librado a los misioneros de todo lazo familiar, el se\u00f1or Vicente, sin embargo, acusa a la familia de exigencias sobre ellos. \u00abNo somos, dice, los unos para los otros tan hermanos, que demuestran tanta, es decir, mucha m\u00e1s estima y caridad como nuestros hermanos carnales, los cuales, generalmente, no buscan m\u00e1s que sus intereses\u00bb. Aqu\u00ed no parece m\u00e1s que rivalizar con los intereses de los mundanos, a ejemplo de su maestra de vida espiritual, Santa Teresa, que dice: \u00abUstedes pueden confiar m\u00e1s en aquellos que les aman \u00fanicamente por \u00e9l (Dios) que en todos sus parientes; aquellos no les fallar\u00e1n nunca. Ustedes encontrar\u00e1n, a\u00fan en aquellos que menos imagin\u00e1is, padres y hermanos. Solamente esperan de Dios su recompensa y se desviven por ustedes. Los parientes, por el contrario, como esperan nuestra recompensa, vi\u00e9ndoos pobres e imposibilitados de darles el m\u00e1s peque\u00f1o favor, pronto se olvidan de socorreros\u00bb. S\u00f3lo los ni\u00f1os y los j\u00f3venes han tratado a los santos como iguales y s\u00f3lo nuestro egocentrismo se sorprende al verlos en el c\u00edrculo de nuestras amistades.<br \/>\nJuicio del comportamiento de San Vicente. No hay nada sorprendente si algunos bi\u00f3grafos modernos de Vicente se escandalizan de su conducta \u00abrigurosa\u00bb con su familia; \u00abquiz\u00e1 es la \u00fanica equivocaci\u00f3n de un gran santo\u00bb, dice Redir\u00e9, al no encontrar en su ense\u00f1anza sobre la familia m\u00e1s que imprecaciones.<br \/>\nEl se\u00f1or Vicente hace su propia defensa. El mismo se\u00f1or Vicente parece molesto por esta severidad hacia su propia familia; \u00e9l defiende su actitud. El can\u00f3nigo y el obispo de Dax acababan de hablarle, en un tono desgarrador, sobre la situaci\u00f3n de sus parientes, sin haber hallado la compasi\u00f3n que buscaban. \u00abParte de ellos fueron muertos durante la guerra; los que quedan viven de la limosna\u00bb, le refer\u00edan. El se\u00f1or Vicente inicia esta s\u00faplica: \u00abPero \u00bfqu\u00e9 puedo hacer? No puedo darles los bienes de la casa, porque no me pertenecen; si, por otra parte, pido a la Compa\u00f1\u00eda que tenga a bien buscar algo con qu\u00e9 socorrerlos, \u00a1vaya ejemplo que les dar\u00eda! \u2018dir\u00e1n: mira, el se\u00f1or Vicente ha hecho esto, \u00bfpor qu\u00e9 no haremos nosotros lo mismo? \u00c9l ha ayudado a sus parientes con los bienes de la casa\u2019. Ah\u00ed tiene lo que dir\u00e1n y con raz\u00f3n, y ya tenemos el esc\u00e1ndalo entre nosotros. A\u00f1ada a esto que la mayor\u00eda de la compa\u00f1\u00eda tiene parientes pobres y a quienes tambi\u00e9n habr\u00eda que socorrer. Ah\u00ed tienen, se\u00f1ores, ah\u00ed tienen, hermanos m\u00edos, el estado en que se encuentran mis pobres parientes: \u00a1en la mendicidad, en la mendicidad! Y yo mismo, si Dios no me hubiera dado la gracia de ser sacerdote y e encontrarme aqu\u00ed, as\u00ed me encontrar\u00eda tambi\u00e9n\u00bb. \u00bfNo es \u00e9ste el grito triunfante de su subconsciente? La desdicha de su juventud atormentada ha sido transformada en favor de la Providencia. El padre que hab\u00eda convertido a su tierno hijo en un cl\u00e9rigo, ah\u00ed es castigado, ah\u00ed queda renegado imaginario del joven, rival en la posesi\u00f3n de la mujer; \u00a1helo enviado, una vez m\u00e1s, al convento Fate ben Fratelli! Es el complejo de Edipo que emerge, incurable, alimentado por las fatigas de un ascetismo consecuente y heroico.<br \/>\nEl se\u00f1or Duval tiene la palabra Defendiendo \u00e9l solo, la contienda del problema de la ayuda a los parientes, el se\u00f1or Vicente se siente impulsado a dirigirse a su asesor, el se\u00f1or Duval, doctor por la Sorbona, para consultarle si pod\u00eda dar al pobre sobrino una menudencia del dinero de la Compa\u00f1\u00eda. La respuesta fue que esto se pod\u00eda hacer solamente con el consentimiento de la misma. No es seguro que esta consulta no fuese m\u00e1s bien, una suplicaci\u00f3n, una justificaci\u00f3n y fijaci\u00f3n del propio pensar del superior, cuya conciencia, m\u00e1s psicol\u00f3gica, le intrigaba.<br \/>\nApelaci\u00f3n a la Biblia: el problema de la salvaci\u00f3n. El se\u00f1or Vicente, una vez m\u00e1s, acude a la Biblia, al Evangelio, para justificar su hostilidad con los lazos familiares. Escribe una larga carta a un sacerdote que deseaba abandonar la Compa\u00f1\u00eda, para llevar ayuda a su padre. \u00abNuestro Se\u00f1or, escribe Vicente, conociendo la maldad que hay en la obsesi\u00f3n de los padres sobre aquellos que ya los han abandonado para seguir a Jes\u00fas, no quiso\u2026 que uno de sus disc\u00edpulos fuera a sepultar a su padre, ni que otro fuera a vender sus bienes, para darlo a los pobres\u00bb. \u2013Hay otros textos en la escritura de los cuales no se preocupa el santo, por ejemplo: I Timoteo 5,8: \u00abQuien no se preocupa de los suyos, especialmente de los que viven con \u00e9l, ha renegado de la fe y es peor que el que no cree\u00bb. (Trad. De la Biblia latinoam.). Se podr\u00eda continuar con los ejemplos positivos.<br \/>\nLos propios disc\u00edpulos del se\u00f1or Vicente discuten con \u00e9l sobre este punto: \u00ab\u2026El Hijo de Dios\u00bb, les dice, \u00ablo ha dicho bien claro que, para renunciar a s\u00ed mismo, tiene que odiar a sus padres, pero esto se entiende, si quieren impedirnos de seguirlo\u2026 Adem\u00e1s, no se trata de odiarlos propiamente, sino solamente comportarse como si se les odiara, quiero decir abandonarlos, desobedecerlos, etc., cuando quieren impedirnos obedecer a Dios y seguir a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2026 en este caso hay que renunciar al afecto de los padres\u00bb. \u2013Un sacerdote le objet\u00f3: \u00abPero, se\u00f1or, Nuestro Se\u00f1or no se comport\u00f3 as\u00ed, \u00c9l permaneci\u00f3 siempre con San Jos\u00e9 y la Santa Virgen; \u00c9l manten\u00eda una relaci\u00f3n con sus parientes\u00bb. \u2013\u00bbS\u00ed, dice el se\u00f1or Vicente, pero estos santos parientes ten\u00edan su pensar y sus deseos subordinados a los del Divino Ni\u00f1o. Y nuestros padres, por el contrario est\u00e1n, a menudo, tan alejados de esta sumisi\u00f3n a los designios de Dios, que nos quieren impedir seguirlo, y entonces es necesario odiarlos y abandonarlos\u00bb. Todav\u00eda una objeci\u00f3n: \u00abPero ellos no se comportan as\u00ed\u00bb. \u2013\u00bb\u00a1Tanto mejor!\u00bb, respondi\u00f3 el santo, \u00abes importante para ellos amar a Nuestro Se\u00f1or, no porque ellos sean buenos, sino para que se purifiquen con el fin de que nosotros seamos mejores\u00bb. Hermoso ejemplo puesto que, para el asceta, a menudo no se trata m\u00e1s que de su propia salvaci\u00f3n. Veamos otro ejemplo: es necesario reglamentar el comportamiento por el bien de la familia, dice el se\u00f1or Vicente, \u00abque la pasi\u00f3n no nos arrastre a ir a visitarlos, porque, bajo la excusa de alcanzar su salvaci\u00f3n, dejamos la nuestra al azar, abandonamos el puesto donde Dios nos quiere y, en lugar de renunciar a los parientes, vamos en su b\u00fasqueda, abandonamos a Nuestro Se\u00f1or por ellos, y entonces caemos en la indignaci\u00f3n de la que nos ha prevenido con estas palabras: Quien ama a su padre y a su madre m\u00e1s que a m\u00ed, no es digno de m\u00ed\u00bb. \u2013Las palabra de Dios a Abraham: \u00ab\u00a1Abandona tu tierra y a tus parientes!\u00bb son m\u00fasica para los o\u00eddos del se\u00f1or Vicente. \u00abY el santo patriarca lo hizo inmediatamente\u00bb, testifica el santo. \u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 obediencia! Y \u00a1oh bondad de Dios! Es as\u00ed como t\u00fa nos has querido ense\u00f1ar, que nuestro pa\u00eds y nuestros padres son obst\u00e1culos para nuestra perfecci\u00f3n\u00bb.<br \/>\nTratando de desviar a su peque\u00f1o sobrino del deseo de entrar en el estado eclesi\u00e1stico, Vicente dice, entre otras cosas, en la carta citada anteriormente, dirigida al can\u00f3nigo Saint-Martin: \u00abA este pobre ni\u00f1o le conviene m\u00e1s dedicarse al oficio de su padre, en lugar de tratar de alcanzar una profesi\u00f3n tan elevada y dif\u00edcil como la nuestra, en la cual la perdici\u00f3n parece inevitable, para quienes se atreven a entrar sin haber sido llamados\u00bb. Refiri\u00e9ndose a s\u00ed mismo, anota: \u00abPor mi parte, si yo hubiera sabido lo que era esto, cuando tuve el atrevimiento de entrar en el seminario, como lo he sabido despu\u00e9s, hubiera preferido m\u00e1s trabajar la tierra que comprometerme en un estado tan terrible\u2026; y cuanto m\u00e1s viejo me estoy haciendo, m\u00e1s me afirmo en este sentimiento, porque descubro todos los d\u00edas lo lejos que me encuentro de la perfecci\u00f3n en que deber\u00eda estar\u00bb. A parte su profunda humildad, su sentimiento del ego encuentra en el tema de la salvaci\u00f3n un triunfo supremo.<br \/>\nDesde luego, para este problema de la salvaci\u00f3n, Vicente racionaliza una vez m\u00e1s, por una reacci\u00f3n de compensaci\u00f3n, su antiguo problema sexual de juventud: \u00e9ste sigue siempre sin soluci\u00f3n.<br \/>\nEl complejo de Sa\u00fal. No olvidemos que es el complejo llamado de Sa\u00fal el que tiene importancia en la actitud que toma San Vicente sobre este problema: \u2018servidor de Dios \u2013 familia propia\u2019. Sin tener conciencia de ello \u00e9l mismo, este mundo de su ni\u00f1ez es el mundo de su coraz\u00f3n: ha estado encantado. Vicente no odia m\u00e1s que porque ama. Los sollozos de su marcha solitaria, despu\u00e9s de su \u00faltima visita a su pa\u00eds natal (v. m\u00e1s arriba), han sido sofocados, pero jam\u00e1s calmados: ellos constituyen, en adelante, la llaga incurable del \u00abtrauma\u00bb en su alma. Consideremos adem\u00e1s el hecho de que por el sadismo, el subconsciente encuentra una manera de posesi\u00f3n de lo que ama.<br \/>\nLa pobreza: ideal c\u00f3mplice. Si los parientes son pobres por su condici\u00f3n, dice el se\u00f1or Vicente con experiencia, \u00abse pondr\u00e1n bien contentos, al poder vivir sin trabajar\u00bb. Contin\u00faa: \u00abAunque esto ocurra, debemos contentarnos de pedir a Dios por ellos y colaborar, con los medios que podamos, en su consuelo y alivio, con el fin de que amen y sirvan a Dios\u00bb. Sin embargo, en parte por feliz regresi\u00f3n, en parte por el sadismo inconsciente, la misma pobreza de los paisanos, que \u00e9l quiso legar en herencia a los suyos ya no le parece un mal. El superior de los \u00abpordioseros\u00bbve ah\u00ed su ideal: ella (la pobreza) era en otro tiempo, el marco de la felicidad del tiempo presexual. \u00a1La pobreza! \u00abCu\u00e1l deber\u00eda ser la belleza de tal virtud, que San Francisco la llamaba su se\u00f1ora\u00bb \u2013esto es lo que \u00e9l pide: \u00ab\u2026 \u00c9sta ha sido la virtud del Hijo\u2026, quiso se nuestro maestro en ella\u2026 \u00a1Oh! Si Dios nos concediera la gracia de correr la cortina, que nos impide ver tal belleza; si, por su gracia, levantara todos los velos que el mundo y nuestro amor propio nos arrojan ante los ojos, \u00a1ay! se\u00f1ores, en primer lugar, quedar\u00edamos embelesados de los encantos de esta virtud, que ha arrebatado el coraz\u00f3n y el cari\u00f1o del Hijo de Dios\u00bb.<br \/>\nCinismo o l\u00f3gica. Nuestro asceta coloca, con toda natalidad, el amor por los parientes en el mismo plano que el amor sexual, que le est\u00e1 prohibido. Aquello que, en otros labios, ser\u00eda cinismo, no lo es tal en los de un asceta. El mismo San Vicente explica las reglas a los sacerdotes: \u00ab\u2026Hay algo grandioso en esta regla hecha seg\u00fan el Evangelio, el cual excluye del n\u00famero de los disc\u00edpulos de Jesucristo a todos aquellos que no odien al padre y a la madre, hermanos y hermanas, y que, siguiendo esta regla, nos exhorta a renunciar a los afectos desordenados a los parientes. Oremos a Dios por ellos y, si les podemos servir en caridad, hag\u00e1moslo, pero permanezcamos firmes contra la naturaleza, que nos desviar\u00e1, si puede, de la escuela de Jesucristo. \u00a1\u00c1nimo!\u00bb.<br \/>\nEl ejemplo de otros ascetas. Otros ascetas se encuentran en la misma situaci\u00f3n que San Vicente. Llama a Santa Teresa \u00abla gran maestra de la vida espiritual\u00bb: tambi\u00e9n ella se sorprende del da\u00f1o que causa el trato con los parientes. Hay grandes beneficios en alejarse de los parientes, cuando se ha abandonado el mundo, ense\u00f1a la santa. \u2013Santa Chantal, entrando en la Visitaci\u00f3n de San Francisco de Sales se dirige por encima de su joven hijo, quien se arroja sobre el umbral para retener a su madre: ba\u00f1ada en l\u00e1grimas contin\u00faa, sin embargo, sin vacilar, el llamado de Dios.- San Jer\u00f3nimo, que no llora, dice: \u00ab\u00a1Aunque tu madre, los cabellos sueltos y desgarrados los vestidos, te llame a su amor maternal con el que ella te cuid\u00f3; aunque hasta tu padre, echado en el umbral, te conjure, t\u00fa, marcha valientemente por encima de tu padre, apres\u00farate, sin l\u00e1grimas, bajo la bandera de Cristo! No hay otro amor de hijo, que el ser implacable en estos asuntos\u00bb.<br \/>\nSchejelderup pone en evidencia, en relaci\u00f3n con el sadismo de los ascetas frente a la madre y los m\u00e1s cercanos de la infancia, que se trata, a menudo, de una hu\u00edda de los deseos incestuosos frente a la madre. El sadismo de San Vicente hacia los suyos, en este aspecto, es m\u00e1s bien, una agresi\u00f3n interesada del subconsciente, deseo de venganza del ego, anteriormente humillado. Mas todo sadismo oculta un momento de desasimiento, perversi\u00f3n o reacci\u00f3n de compensaci\u00f3n de la sexualidad. El ejemplo de un San Fulgencio que dice, que quien ha aprendido a no respetar el dolor de su madre, podr\u00e1 sobrellevar f\u00e1cilmente cualquier carga, no presenta solamente la hu\u00edda del estado incestuoso del esp\u00edritu, sino adem\u00e1s un intento de idealizar, por medio de la religi\u00f3n, las reacciones del sujeto, amenazado en su santa confianza en s\u00ed mismo. \u00c9ste es el caso de Vicente de Pa\u00fal.<br \/>\nLa excepci\u00f3n confirma la regla. Vicente no se permite m\u00e1s que una sola excepci\u00f3n de respetar el amor familiar, otra vez exclusivamente de manera pol\u00e9mica. Inconscientemente, le interesa demostrar, sobre todo a s\u00ed mismo, la excelencia de la obediencia a ese Dios, que exige abandonar todo para seguirle, pero que tambi\u00e9n da la recompensa. A este argumento inconsciente se une la consideraci\u00f3n habitual del se\u00f1or Vicente hacia las personas del mundo: es un poco el antiguo protegido de los grandes se\u00f1ores, a merced de la cr\u00edtica de sus reacciones. \u2013He ah\u00ed la historia de la excepci\u00f3n del se\u00f1or Vicente.<br \/>\nEl se\u00f1or Almer\u00e1s. El se\u00f1or Almer\u00e1s, pariente de una de las primeras auxiliares de Vicente de Pa\u00fal, la se\u00f1ora Goussault, presidenta de la asociaci\u00f3n de Damas de la Caridad, era uno de los mejores apoyos de la Misi\u00f3n. Su hermana era superiora de las Salesas. El padre Almer\u00e1s, hijo de maestro-contable y consejero en el gran consejo a lo veinticuatro a\u00f1os, en 1637, abandon\u00f3 todo para hacerse lazarista- su familia, su posici\u00f3n social, sus esperanzas, a pesar de la oposici\u00f3n de los suyos. El joven sacerdote sacrific\u00f3 su salud a su vocaci\u00f3n, sacrificando todo. No debi\u00f3 ver a su padre m\u00e1s que una vez en diecisiete a\u00f1os, con ocasi\u00f3n de caer \u00e9ste enfermo.<br \/>\nEl padre que perturba el principio del se\u00f1or Vicente. Un d\u00eda su padre se quej\u00f3 amargamente, porque su hijo hab\u00eda salido de viaje sin despedirse. La salud del sacerdote exig\u00eda un cambio de aires y deb\u00eda visitar las casa de la Compa\u00f1\u00eda. En esta ocasi\u00f3n el se\u00f1or Vicente escribi\u00f3 al se\u00f1or Portail, su primer colaborador: \u00abSaludo a mi se\u00f1or Almer\u00e1s y le ruego pedir perd\u00f3n a su se\u00f1or padre, por \u00e9l y por m\u00ed, porque no fue a despedirse, por lo que est\u00e1 m\u00e1s enfadado contra m\u00ed de lo que puedo explicarle\u00bb. As\u00ed, pues, el se\u00f1or Vicente atestigua aqu\u00ed una consideraci\u00f3n excepcional. M\u00e1s de una vez, teniendo en cuenta la autoridad de la gente de mundo en la opini\u00f3n p\u00fablica, su instinto de superior lo protege de disgustar a las \u00abpersonas de nobleza y de virtud\u00bb. \u2013El se\u00f1or Vicente presenta tambi\u00e9n, en una extensa carta, sus disculpas al se\u00f1or Almer\u00e1s padre. \u00ab\u2026Parti\u00f3 por la ma\u00f1ana, sin que yo le hiciera ninguna observaci\u00f3n respecto a la obligaci\u00f3n filial, que ten\u00eda de ir a recibir sus recomendaciones\u00bb, escribe el se\u00f1or Vicente inocentemente; y pienso que \u00e9l juzg\u00f3 lo mismo; al menos no me dijo nada al respecto. As\u00ed vea usted, se\u00f1or, que mi falta no fue voluntaria, sino por falta de la reflexi\u00f3n que deb\u00eda haber hecho\u00bb- Se tendr\u00e1 en cuenta la salud del viajero: \u00abLa vida de su respetable hijo es muy apreciada, se\u00f1or, y tambi\u00e9n vuestra satisfacci\u00f3n\u00bb, confirma la carta y termina con estas palabras: \u00ab\u2026\u00c9ste es nuestro humilde comportamiento respecto a vuestro hijo, a quien honro como bien sabe Dios, y aprecio m\u00e1s que a m\u00ed mismo\u2026\u00bb. \u00bfEl se\u00f1or Vicente tiene en perspectiva la eminente carrera del hijo en el futuro? \u00bfEsta correspondencia arranca, como una iluminaci\u00f3n que viene de Dios, la promesa interior de Vicente, de hacer del hijo de este pobre padre cristiano su propio sucesor como superior general? Nosotros sabemos que su ambici\u00f3n era capaz de recompensar majestuosamente una falta reconocida.<br \/>\nEl padre le devuelve una noble respuesta: \u00abCuando reflexiono en qu\u00e9 forma y con qu\u00e9 conformidad acept\u00e9 la vocaci\u00f3n de mi hijo, sin que los afectos naturales me hayan impedido de confiarlo en sus manos, que desde hace diez a\u00f1os no he exigido ninguna visita, ni ninguna de las obligaciones que los hijos deben a sus padres\u2026., declaro delante de Dios, que escudri\u00f1a los corazones, que no hallo nada que censurar en los designios que usted tiene sobre mi hijo. Y habiendo puesto en las manos de Dios y en las vuestras la primera y \u00fanica vez que se lo llev\u00e9 la autoridad paternal que yo ejerc\u00eda sobre \u00e9l, para convertirlo a usted en su se\u00f1or absoluto, no puedo, ni debe revocar la ofrenda que hice de \u00e9l voluntariamente\u00bb. El se\u00f1or Vicente debi\u00f3 quedar impresionado con tales palabras, escritas por un alto personaje: eran palabras adecuadas para definir una resoluci\u00f3n, quiz\u00e1 inconsciente, pero de primera importancia para el futuro.<br \/>\nLa carrera del padre Almer\u00e1s. Este famoso viaje del hijo fue el comienzo de su carrera. Para comenzar, fue nombrado, en 1647, superior de la casa de Roma, que hab\u00eda venido a visitar. Esta vez no hab\u00eda lugar para el entusiasmo: el se\u00f1or Vicente escribe, en la v\u00edspera de la toma de posesi\u00f3n del padre Almer\u00e1s de su nuevo cargo, al superior de la casa: \u00abConfieso que los superioratos de nuestras casas no est\u00e1 debidamente ocupados; pero tenga presente que esto sucede a las compa\u00f1\u00edas nacientes\u2026 La gracia imita a la naturaleza en muchas cosas, la cual hace nacer brutos y desagradables, pero con el tiempo los perfecciona\u00bb. Finalmente, el se\u00f1or Vicente nombrar\u00eda al padre Almer\u00e1s su sucesor, como superior general de las dos congelaciones gemelas, los sacerdotes de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad. Este nombramiento \u2013secreto del santo- es bastante sorprendente desde el punto de vista pr\u00e1ctico y no est\u00e1 exento de cierto aspecto dram\u00e1tico.<br \/>\nEscena dram\u00e1tica del \u00faltimo acto en la vida de San Vicente. El padre Almer\u00e1s estaba continuamente enfermo. En 1660 cae enfermo Richelieu; se cree ya muerto. El se\u00f1or Vicente lo recuerda. Esto sucede en verano; hacia el oto\u00f1o el mismo San Vicente estaba enfermo, ya moribundo. \u00ab\u2026 usted har\u00e1 un servicio a Dios cuid\u00e1ndose y cur\u00e1ndose\u00bb, le escribe al padre Almer\u00e1s. \u00abSe lo ruego muy humildemente. Pero \u00bfesto depende de m\u00ed?, Me dir\u00e1 usted. S\u00ed, as\u00ed me parece, se\u00f1or, en tanto que esto depende del reposo y de los remedios que tiene en su poder, y sobre todo del buen querer de Dios, quien no le negar\u00e1 las fuerzas del cuerpo y del esp\u00edritu, necesarias para los designios, que tiene sobre usted en la compa\u00f1\u00eda, si usted se las pide por medio de su Hijo Nuestro Se\u00f1or\u00bb. \u2013Refiri\u00e9ndose a su hijo, este t\u00e9rmino \u00abdesignio\u00bb es el que emple\u00f3 anteriormente el padre del padre Almer\u00e1s en la citada carta dirigida al se\u00f1or Vicente(161). Aquel a quien se esperaba lleg\u00f3 a Par\u00eds tres d\u00edas antes de la muerte de su superior. Almer\u00e1s estaba tan agotado por el viaje, que fue necesario llevarlo inmediatamente a la enfermer\u00eda, sin que intentase hablar con el padre, a pesar de su ferviente deseo. Pero el se\u00f1or Vicente estaba impaciente por verlo. Muy pronto, por la ma\u00f1ana, se hizo llevar a la enfermer\u00eda, donde mantuvo con su heredero un largo y \u00faltimo coloquio. Pero, ante el asombro que sinti\u00f3 el padre Almer\u00e1s m\u00e1s tarde, se comprob\u00f3 que el santo no le hab\u00eda dejado sospechar el acto de suprema confianza con que quiso hacerle objeto.<br \/>\nEl elegido. El nombramiento del se\u00f1or Almer\u00e1s no parece, en absoluto, haber cambiado a quien m\u00e1s merec\u00eda este honor.<br \/>\nEl superior, de edad avanzada, hab\u00eda intentado, ya lo hemos visto, resolver positivamente el problema de la confianza en la Providencia \u2013ante sus propios ojos y ante los de este viejo padre honorable que, para reunirse \u00a1por fin! con su hijo, se hizo lazarista en 1657, a la edad de ochenta y un a\u00f1os. Fue aceptado por excepci\u00f3n, contrariamente a las reglas, y muri\u00f3 el a\u00f1o siguiente. El se\u00f1or Vicente, principalmente favoreciendo al hijo, se hab\u00eda impuesto una penitencia subconsciente en sobre compensaci\u00f3n por la brusquedad hacia sus propios parientes.<br \/>\n\u00abNada grandioso sin pasi\u00f3n\u00bb: sadismo y dinamismo. Sin embargo, \u00abnada grandioso sin pasi\u00f3n\u00bb. Al precio de este sadismo, se han formado los h\u00e9roes sociales. Los actos de sublimaci\u00f3n, aunque no tengan \u00e9xito, frecuentemente, sin dejar rastro, no son en el fondo, m\u00e1s que la apuesta para beneficio de la energ\u00eda de los instintos, con miras a los valores eternos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>5. El problema del Edipo 1. Entrada de Vicente de Pa\u00fal en Par\u00eds.- 2. El complejo de Edipo eternizado.- 3. Padre e hijo.- 4. Carta a su madre.- 5. Regresi\u00f3n.- 6. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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