{"id":131340,"date":"2014-09-18T08:41:14","date_gmt":"2014-09-18T06:41:14","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=131340"},"modified":"2016-07-26T17:22:02","modified_gmt":"2016-07-26T15:22:02","slug":"el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-i\/","title":{"rendered":"El se\u00f1or Vicente, evoluci\u00f3n de un santo (I)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/los-siete-primeros-companeros-de-san-vicente\/corazon-40\/\" rel=\"attachment wp-att-130101\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-130101\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/coraz%C3%B3n.jpg?resize=270%2C300\" alt=\"coraz\u00f3n\" width=\"270\" height=\"300\" \/><\/a>1. INTRODUCCI\u00d3N<br \/>\n1-Bibliograf\u00eda; Abelly, etc \u2013 2. Publicaciones e Pierre Coste.- 3.La evoluci\u00f3n del alma de San Vicente es un problema psicol\u00f3gico.- 4. El tiempo de San Vicente de Pa\u00fal.- 5. Pol\u00edtica: historia pasada.- 6. La Fronda.- 7. Civilizaci\u00f3n; miseria durante la Fronda.- 8- Reino y nobleza.- 9. Una gran casa del antiguo r\u00e9gimen.- 10. Duelos.- 11. Magistrados, peque\u00f1os burgueses, campesinos.- 12. Impuestos.- 13. Justicia.- 14. Ense\u00f1anza.- 15. Las artes.- 16. Las letras.- 17. La moral y los moralistas.- 18. La Iglesia; decadencia a comienzos de siglo.- 19. Sacerdotes ignorantes.- 20. Eclesi\u00e1sticos viciosos.- 21. Religiosos y conventos relajados.- 22. Simon\u00eda.- 23. Suciedad en las iglesias.- 24. Deterioro del prestigio clerical.- 25. Los grandes hombres; el orden triunfante, todav\u00eda, en la Iglesia.- 26. Esfuerzos para educar al clero.- 27. Reformas de las \u00d3rdenes religiosas; nuevas \u00d3rdenes con el papel imborrable en la historia del restablecimiento de la Iglesia del siglo.- 28. Rehabilitaci\u00f3n del clero.- 29. La Caridad y el apoyo de los laicos; el papel de la mujer.- 30. La importancia de San Vicente de Pa\u00fal.<br \/>\n1. Bibliograf\u00eda; Abelly, etc. La primera biograf\u00eda de San Vicente de Pa\u00fal fue escrita en 1664, por su amigo Luis Abelly, m\u00e1s tarde obispo de Rodez. A veces se ha atribuido esta obra al Hermano Ducourneau, secretario del santo. El hermano coadjutor no hizo m\u00e1s que recopilar y clasificar los documentos; \u00abel delicado Abelly\u00bb fue, en verdad, el autor de la biograf\u00eda. Sin embargo, siendo muy generoso, Abelly es poco cuidadoso ante la veracidad de los hechos. \u2013 La biograf\u00eda del santo, escrita por Collet, es un poco m\u00e1s exacta que la anterior, y el autor pudo disponer, durante su trabajo, de los documentos recogidos con motivo del proceso de canonizaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, la cual tuvo lugar en 1737. \u2013 El Padre Maynard public\u00f3 un trabajo examinando documentos modernos. El saqueo de San L\u00e1zaro en 1789 desangr\u00f3 enormemente las fuentes, hasta entonces abundantes, sobre la vida y obra del santo. \u2013 Chantelauze resalta las relaciones del santo con los Gondi, primeros protectores de su obra. M. Feillet describe la parte que tuvo San Vicente en el alivio de la miseria causada por la Fronda. El Sr. Pierre Grandchamp es el autor de dos art\u00edculos: \u00abLa presunta cautividad de San Vicente de Pa\u00fal en T\u00fanez, durante 1605-7\u00bb.<br \/>\n2. \u2013Las publicaciones de Pierre Coste.- Las biograf\u00edas modernas son copiosas. La de Pierre Coste, sacerdote de la CM, es, adem\u00e1s de diversos estudios publicados por \u00e9l mismo en distintos medios, la obra m\u00e1s rica sobre la vida de San Vicente de Pa\u00fal. Esta obra fue galardonada con un importante premio de la Academia Francesa. Premio a la investigaci\u00f3n de un h\u00e9roe del trabajo, tanto m\u00e1s meritorio cuanto el padre Coste se encontraba delicado de salud.<br \/>\nLa fuente m\u00e1s valiosa para conocer a San Vicente de Pa\u00fal se encuentra en la publicaci\u00f3n que hizo el padre Coste de las cartas, charlas, conferencias y otros documentos referentes al santo. De las treinta mil cartas aut\u00f3grafas, hoy disponemos solamente, m\u00e1s o menos, mil ochocientas con texto completo. Las charlas dirigidas a las Hijas de la Caridad fueron redactadas regularmente desde 1649 por la mano de la superiora Luisa de Marillac \u2013 co-fundadora de las Hijas de la Caridad \u2013 o por alguna otra hermana. Son copias fieles de las conferencias, respetando hasta las expresiones y modismos propios del santo. Finalmente en 1657, por la responsabilidad del Hermano Ducournau, secretario y compa\u00f1ero de San Vicente, fueron redactadas las conferencias a los sacerdotes de la Misi\u00f3n. Anterior a esta fecha, solamente disponemos de concisos res\u00famenes. Esta ampl\u00edsima publicaci\u00f3n del P. Coste est\u00e1 enriquecida con detalladas notas de gran valor cient\u00edfico.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo es posible que se haya tardado tanto en publicar los documentos de una vida social tan notable como la de San Vicente de Pa\u00fal, proclamado patr\u00f3n de las asociaciones de caridad desde 1885? Este orador y escritor de alto rango ha inculcado a sus disc\u00edpulos, a causa de una nefasta modestia, el horror a la publicidad: \u00ab\u2026 algo muy opuesto a la humildad, escribe, es publicar lo que somos y lo que hacemos. Si hay alg\u00fan bien en nosotros y en nuestra forma de vida, pertenece a Dios y a \u00c9l corresponde darlo a conocer, si lo juzga conveniente. Pero en cuanto a nosotros, que somos pobres gentes, ignorantes y pecadores, debemos ocultarnos como incapaces de alg\u00fan m\u00e9rito, e indignos de que se fijen en nosotros. Por eso Dios me ha concedido la gracia de mantenerme firme hasta el presente, para no permitir que se imprima nada que diera a conocer la compa\u00f1\u00eda, a pesar de haber sido muy presionada para hacerlo\u00bb. Felizmente para la posteridad, Dios les ha liberado, por fin, de esta gracia de mantenerse firmes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">3. La evoluci\u00f3n del alma de San Vicente es un problema psicol\u00f3gico. Para comprender mejor los diversos aspectos de la vida de San Vicente de Pa\u00fal, comenzaremos por echar un vistazo sobre los factores exteriores de su car\u00e1cter, tal como se presenta a la posteridad. La investigaci\u00f3n moderna resalta la importancia de estos factores: raza, medio socio-ambiental, momento para el desarrollo del sujeto. El car\u00e1cter del se\u00f1or Vicente, intuitivo e intelectual, descansa sobre fuertes rasgos de car\u00e1cter intuitivo y plantea problemas psicol\u00f3gicos \u2013problemas que no har\u00e1n m\u00e1s que reflejarse en el destino del gran personaje, cuya evoluci\u00f3n abordaremos en el presente estudio anal\u00edtico.<br \/>\n4. La \u00e9poca de San Vicente de Pa\u00fal. Es necesario tener en cuenta, en primer lugar, que el siglo XVII &#8211; \u00e9poca de San Vicente- es un tiempo de grandes contrastes. La realeza, continuando las luchas de Felipe Augusto, de san Luis, etc., dirigidas hacia el triunfo del centralismo pol\u00edtico, derivan siempre en injusticias, crueldades, miserias sin l\u00edmites, nos dan la exacta imagen de esta \u00e9poca. La pura polarizaci\u00f3n provocar\u00e1 conversiones con frecuencia repentinas, gran cantidad de vidas santas, un ascetismo her\u00f3ico, de todo lo cual el nombre m\u00e1s venerado por la posteridad es el de Vicente de Pa\u00fal, gran organizador de la caridad.<br \/>\n5. Pol\u00edtica; historia pasada. Guerras \u2013he ah\u00ed la palabra que caracteriza la \u00e9poca del se\u00f1or Vicente, cuyas experiencias sociales las vive bajo Enrique III y Enrique IV, Mar\u00eda de M\u00e9dicis, Luis XIII, Richelieu, Ana de Austria, Mazarino y el peque\u00f1o Luis el Grande.<br \/>\nLas guerras de religi\u00f3n \u20131562-98\u2014adem\u00e1s de pol\u00edticas, no perdonaron de ning\u00fan modo la regi\u00f3n landesa de Vicente de Pa\u00fal. \u2013\u00bbNo habr\u00e1 campesino, agricultor, ni comerciante junto a m\u00ed, ni a diez leguas a la redonda\u00bb, dice la S\u00e1tira Menipea*, \u00abque no se someta y no pague impuesto o tributo, dando as\u00ed la verdadera imagen de la \u00e9poca. Los cuelgo por las axilas, les caliento los pies con un ardiente brasero, les pongo cadenas y grillos, los encierro en un horno, o en un tonel lleno de agua. En una palabra: dispongo de mil simp\u00e1ticas maneras para sacar hasta el fondo de sus bolsillos\u00bb. \u2013Las v\u00edctimas de las epidemias mueren a montones.<br \/>\n*S\u00e1tira menipea: Se refiere a las s\u00e1tiras del fil\u00f3sofo c\u00ednico Menipo. Naci\u00f3 esclavo y logr\u00f3 amasar una gran fortuna. Cuando sufri\u00f3 un gran p\u00e9rdida de sus riquezas, al ser muy avaro, se suicid\u00f3. Escribi\u00f3 trece s\u00e1tiras, llamadas \u00abMenipeas\u00bb. Naci\u00f3 hacia el 450 a.C. (Nota del traductor).<br \/>\nEnrique de Navarra firm\u00f3 la paz con los espa\u00f1oles, con los hugonotes y con los cat\u00f3licos; llev\u00f3 a cabo medidas en favor de la agricultura, de la industria y del comercio; redujo los impuestos, disminuy\u00f3 la deuda y acumul\u00f3 capitales en los s\u00f3tanos de la Bastilla. Permiti\u00f3 que la \u00e9poca en que Vicente de Pa\u00fal vivi\u00f3 su juventud ofreciera, por un tiempo, una imagen apacible. Despu\u00e9s del asesinato de Enrique, habiendo sido saqueada la regencia de Mar\u00eda de M\u00e9dicis y habiendo dilapidado las riquezas del Estado, los usurpadores se complac\u00edan en medio del amotinamiento. Richelieu, llevando las riendas del Estado desde 1624, no s\u00f3lo se hizo due\u00f1o de la situaci\u00f3n, sino que protegi\u00f3 la cultura y las obras sociales y, entre ellas, las de san Vicente de Pa\u00fal. Los levantamientos de los hugonotes condujeron a la p\u00e9rdida de la Rochela en 1628 y al sometimiento del partido independentista.<br \/>\nLa antigua idea de Enrique IV de liberar a Francia del cerco con que la amenazaba la casa de Austria, la retom\u00f3 Richelieu: se meti\u00f3 en la guerra de los Treinta a\u00f1os, ali\u00e1ndose con los protestantes. Mazarino continuar\u00eda la pol\u00edtica de su predecesor. Los tratados de Wesfalia en 1648 s\u00f3lo respetaban a Espa\u00f1a. No fue hasta 1659 cuando Francia se asegur\u00f3, con la ayuda de los aliados reformados, una paz ventajosa con Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">6. La Fronda. Las guerras interiores de la Fronda \u20131648-52\u2014proyectaban una sombra m\u00e1s oscura sobre el tiempo de san Vicente. Esta \u00abguerra de risa\u00bb, guerra civil tr\u00e1gica, tuvo por blanco al cardenal Mazarino, aborrecido por todas las clases de la naci\u00f3n. Se le acusaba de elevar los impuestos, de la venta de cargos p\u00fablicos, etc. No hab\u00eda otra forma de conducir la guerra en un tiempo en que los impuestos estaban tan mal establecidos. De origen parlamentario, la Fronda comprometi\u00f3 a la burgues\u00eda en estas aventuras, estando el poder de la realeza amenazando los antiguos derechos de los parlamentarios. La corte se escap\u00f3. Cond\u00e9 comenz\u00f3 el bloqueo de Par\u00eds. Los parisinos pronto se cansaron, el Parlamento pidi\u00f3 la paz, pro la sed de los dioses no estaba a\u00fan saciada.<br \/>\nDiezmada por la guerra y los duelos, la nobleza se tropez\u00f3 con la hostilidad de los poblados rurales: inclin\u00e1ndose hacia la vida de la corte, el pueblo ya no encontraba acogida para el ideal feudal. La Fronda deb\u00eda resucitar este ideal. Cond\u00e9 se puso en marcha. Un segundo movimiento estall\u00f3: la Fronda de la nobleza. Las princesas sublevaron las provincias. Gondi, despu\u00e9s cardenal de Retz, hijo de los primeros protectores de la obra vicenciana, arrastr\u00f3 a Par\u00eds a nuevos disturbios. Mazarino busc\u00f3 su seguridad fuera de las fronteras del reino. Por orden secreta de la reina, que sospechaba su traici\u00f3n, volvi\u00f3 con un ej\u00e9rcito levantado atropelladamente. Es entonces cuando los partidarios de la Fronda no pusieron l\u00edmite a su descontento y comenz\u00f3 una serie de marchas y contramarchas tan c\u00e9lebres en el siglo XVII: estas manifestaciones le chuparon al pueblo hasta el tu\u00e9tano. La duquesa de Montpensier, \u00abla gran Mademoiselle\u00bb, prima del joven Luis XIV, orden\u00f3 disparar los ca\u00f1ones de la Bastilla contra las tropas del rey, abriendo as\u00ed las puertas de Par\u00eds a Cond\u00e9 \u2013hecho tan famoso como fatal para ella. El populacho se volvi\u00f3 contra la burgues\u00eda. Estas mismas revueltas se produjeron en las ciudades de provincias.<br \/>\nLa miseria, el desorden que ocasion\u00f3 la Fronda, lleg\u00f3 al l\u00edmite; el deseo de paz de un pueblo agonizante era sentimiento general. Aconsejada por Mazarino, la reina concedi\u00f3 amnist\u00eda general. Seguramente Mazarino no hab\u00eda olvidado los consejos, tan poco lisonjeros como mal recibidos, que le hab\u00eda dado hac\u00eda tiempo, san Vicente de Pa\u00fal; era muy parisino como para aceptar pasivamente.<br \/>\nPoco despu\u00e9s \u2013 en 1652- el rey y la reina-madre hicieron su entrada en la capital. La Fronda hab\u00eda terminado y tres meses despu\u00e9s, Mazarino fue recibido y aclamado por la nobleza, por el parlamento y por el pueblo, todos desilusionados de la Fronda, emancipaci\u00f3n que no hac\u00eda m\u00e1s que preparar el futuro absolutismo en la pol\u00edtica y en la civilizaci\u00f3n.<br \/>\n7. Civilizaci\u00f3n; miseria durante la Fronda. A continuaci\u00f3n, trazando un bosquejo de la civilizaci\u00f3n que condicionar\u00eda el desarrollo del se\u00f1or Vicente, nos veremos obligados, para orientarnos bien, a ir un poco m\u00e1s lejos: as\u00ed veremos al santo que, a su vez, gracias a la influencia adquirida, modificar\u00e1 el perfil del siglo.<br \/>\nNos podr\u00edamos preguntar en qu\u00e9 consist\u00eda una guerra en aquel tiempo. En lugar de los ej\u00e9rcitos disciplinados de nuestros d\u00edas, bien alimentados y con sueldo diario, entonces no hab\u00eda m\u00e1s que bandas de soldados, a los que casi no se les pagaba, o no se les daba nada. La gran consigna, la \u00fanica, era la de aterrorizar al pa\u00eds, o matarlo de hambre. Detr\u00e1s de s\u00ed se dejaba un erial con el fin de que el ej\u00e9rcito enemigo no pudiera aprovisionarse. As\u00ed se comportaban los franceses, hasta en la misma Francia; cuanto m\u00e1s los mercenarios extranjeros que no pensaban sino en robar y matar. Hasta el piadoso Luis XIII escrib\u00eda a un gobernador: \u00ab\u2026Valiente y generoso Saint-Prieul, viva con picard\u00eda, desplume la gallina sin permitirle cacarear; haga como los dem\u00e1s en el gobierno, -todo le est\u00e1 permitido\u00bb.<br \/>\nLas circunstancias de la Fronda permitieron conocer, quiz\u00e1, la actividad m\u00e1s entusiasta del se\u00f1or Vicente. Por este motivo nos detendremos brevemente a considerar el estado en que las revueltas condujeron al pueblo. Para esto nos basta leer algunos relatos que escribieron, entre otros, los misioneros que san Vicente hab\u00eda enviado a socorrer a los desventurados.<br \/>\nEstas rese\u00f1as parten el coraz\u00f3n. Para no tomar m\u00e1s que un ejemplo: habiendo llegado un regimiento a las puertas de una ciudad en su municipio, violent\u00f3 el suburbio con las armas en la mano como si de enemigos se tratase. Despu\u00e9s de haber saqueado, abatido, herido y cometido toda clase de abusos y excesos inimaginables, los soldados obligaron a los pobres habitantes aruinados a entregarles los harapos que les cubr\u00edan, estando muri\u00e9ndose de hambre tanto ellos como sus hijos. Los habitantes torturados, las mujeres violadas, los ni\u00f1os abandonados hasta morir, he ah\u00ed el cuadro de pruebas. Algunos concejales se quejaban ante sus bienhechoras, las Damas de la Caridad, asociaci\u00f3n fundada por san Vicente, de las cantidades injustas por quienes recolectaban los impuestos por medios il\u00edcitos, de \u00ablas administraciones de los campesinos que les romper\u00edan hasta los huesos, para vender hasta la m\u00e9dula\u00bb. Las gentes com\u00edan tierra \u2013escrib\u00edan los misioneros al se\u00f1or Vicente- pastando como animales, rasgaban los harapos con los que estaban cubiertos para tragarlos. Se com\u00edan los perros y caballos muertos, etc., los pobres miserables se com\u00edan sus brazos y manos y mor\u00edan en la desesperaci\u00f3n. \u00ab\u2026casi todas las iglesias han sido profanadas, escribe otro misionero,\u2026 los sacerdotes asesinados, torturados o pr\u00f3fugos; todas las casas derrumbadas; la cosecha arrebatada; la tierra sin trabajar y sin cultivar; el hambre y la mortalidad casi total; los cuerpos sin recibir sepultura\u2026; los pobres que a\u00fan quedan\u2026se esconden en cuevas o en chozas, y all\u00ed se acuestan en el suelo; sus rostros est\u00e1n sombr\u00edos y deformados; y, a pesar de todo, su paciencia es admirable\u2026\u00bb.<br \/>\n8. Reino y nobleza. Volviendo nuestra atenci\u00f3n a la sociedad del tiempo vicenciano, nos encontramos, en primer lugar, con que este hijo de campesinos supo ser asequible a todas las clases sociales; hasta lleg\u00f3 a asistir en su lecho de muerte al rey Luis XIII.<br \/>\nLa realeza representaba, en esta \u00e9poca, la imagen del orden. Desde hac\u00eda cien a\u00f1os, la nobleza de origen familiar era minoritaria ante los ennoblecidos por concesi\u00f3n. Camus, el cardenal, reconoc\u00eda que hab\u00eda poca cultura y poco ingenio en la alta sociedad: \u00abJugar, bailar, discutir, cantar, cazar, acicalarse, -a esto le llaman tener categor\u00eda\u00bb. El libertinaje no era extra\u00f1o entre estos ep\u00edgonos del Renacimiento. Un \u00e1nimo fogoso y desenfranado dominaba, el sacrilegio estimulaba el mal camino. La conducta de las damas de alta alcurnia era hip\u00f3crita. Ana de Gonzaga, -hermana de la piadosa reina de Polonia-, el gran Cond\u00e9, Conti, etc., todos rivalizaban en procacidad: costumbres corrompidas que, sin embargo, terminar\u00edan en una sincera conversi\u00f3n.<br \/>\n9. Una gran casa del antiguo r\u00e9gimen. Como el se\u00f1or Vicente frecuentaba una casa importante, querr\u00edamos describir brevemente la vida en estas casas.<br \/>\nUna residencia se\u00f1orial, en tiempo de Luis XIII, a\u00fan guardaba un esplendor feudal: una numerosa servidumbre, toda la clientela de grandes se\u00f1ores, los parientes pobres, por muy alejado que fuera el parentesco, se agrupaban alrededor del jefe de familia como un peque\u00f1o ej\u00e9rcito. Todos segu\u00edan a su patr\u00f3n, no solamente cuando combat\u00eda por el rey, sino, m\u00e1s a\u00fan, cuando se rebelaba contra \u00e9l. Adem\u00e1s de estos sirvientes, que eran nobles de segunda categor\u00eda, se mov\u00edan alrededor de los grandes, los verdaderos sirvientes: camareros, escuderos, batidores de a pie y a caballo, cocheros, reposteros, cocineros y cocineras. Resid\u00edan all\u00ed los capellanes, los m\u00e9dicos y los hombres de letras. Las casas solariegas de los grandes en la provincia, y sus hoteles en Par\u00eds, eran suficientemente amplios como para acoger, m\u00e1s o menos bien, a este numeroso personal. Muchos vagabundos y desertores se refugiaban en estos hoteles, como si fueran un asilo. Un rinc\u00f3n en la caballeriza, un mendrugo birlado en la cocina, les era suficiente. Cuando alguien comet\u00eda alguna fechor\u00eda en el hotel, el se\u00f1or, o su mayordomo, azotaba a los pajes. Los sirvientes, hasta los m\u00e1s elevados en dignidad, a penas si recib\u00edan salario. Sin embargo, a pesar de este lujo de sirvientes, el servicio era p\u00e9simo. Los se\u00f1ores de esta \u00e9poca se preocupaban poco de lo que hoy llamamos comodidad. Con tal de que su hotel rebosase de sirvientes in\u00fatiles, con tal de que el se\u00f1or y su se\u00f1ora fueran acompa\u00f1ados por todo un tumulto, cuando se dirig\u00edan a la iglesia o a la corte, y su cortejo, hombres, caballos, carros, hicieran un ruido infernal por las estrechas calles de Par\u00eds, estaban contentos y satisfechos.<br \/>\nEn el interior de las grandes mansiones, en tiempo de Luis XIII, los pesados muebles del siglo XVI, rivalizaban con la moda venida de Italia. Los cuadros que podemos ver de la \u00e9poca de Enrique IV son la continuaci\u00f3n de modas extravagantes del siglo XVI; los de la alta sociedad del tiempo de Luis XIII dan preferencia a las modas sobrias y elegantes. En tiempo de Luis XIII se usaban perfumes en abundancia; esto por necesidad, ya que los castillos ol\u00edan mal, por muy elegantes que fueran, al carecer de cloacas. Las telas oscuras y los cortes severos de los burgueses contrastaban con el esplendor de la nobleza. En tiempo de Enrique IV se com\u00eda en abundancia y se beb\u00eda en cantidad; despu\u00e9s el arte culinario de Italia no tard\u00f3 en triunfar en Francia.<br \/>\n10. Duelos.- Los lances de honor, los duelos, eran el verdadero azote del siglo. Aunque Enrique IV public\u00f3 decretos prohibiendo los duelos, los jueces no hac\u00edan caso. Durante los dieciocho a\u00f1os que rein\u00f3, cuatro mil caballeros murieron en duelos. La gente del s\u00e9quito tambi\u00e9n participaban en los duelos; a veces se libraban batallas en las que los combatientes participaban sin conocerse; lo hac\u00eda s\u00f3lo por divertirse. Ni el mismo Richelieu, a pesar de castigar muy severamente a los duelistas, hasta con la pena de muerte, consigui\u00f3 eliminarlos. El se\u00f1or Vicente se interes\u00f3 durante su vida por este problema, pero los buenos resultados duraron poco. El se\u00f1or Vicente y Olier pidieron a Ana de Austria la prohibici\u00f3n solemne de los duelos: esto fue recordado por el rey el d\u00eda que se proclam\u00f3 su mayor\u00eda de edad. Bajo su reinado no concedi\u00f3 ning\u00fan perd\u00f3n en materia de duelos. No obstante el se\u00f1or Vicente estaba pendiente de lo que dec\u00eda Roma. Las gestiones de su enviado no obtuvieron resultados. En 1665 el Papa declar\u00f3 que un caballero retado a duelo, pod\u00eda aceptar el reto con el fin de no quedar como un cobarde.<br \/>\n11. Magistrados, peque\u00f1os burgueses, campesinos.- Siendo joven escolar, el se\u00f1or Vicente recibi\u00f3 el aprendizaje sobre la alta sociedad en la casa de un magistrado. En la mayor\u00eda de las ciudades hab\u00eda un grupo de familias de fuerte econom\u00eda, que ejerc\u00edan las funciones municipales desde muy antiguo. La peque\u00f1a burgues\u00eda y la clase baja, donde frecuentemente se reclutaba la clientela de las Caridades vicencianas, la formaban artesanos y maestros.<br \/>\nEl campesino \u2013objetivo principal de la obra de san Vicente- era considerado como \u00abuna clase de animal\u00bb. En nombre del propio inter\u00e9s de los campesinos, los amos hab\u00eda comenzado ya desde el siglo XII, a poner freno a la dureza de trato hacia los agricultores. Pero las frecuentes guerras jam\u00e1s les permitieron un largo descanso. Tanto una pobreza exagerada como una avaricia levantisca perdurar\u00e1n durante mucho tiempo en la campi\u00f1a \u2013\u00bbel temor al futuro\u00bb, como dice el se\u00f1or Vicente.<br \/>\n12. Impuestos. Los impuestos, pasando de mano en mano de los recaudadores, costaban a los s\u00fabditos m\u00e1s del doble de lo que se entregaba al rey. Por lo tanto los reyes estaban inclinados a elevar los impuestos a su capricho, ampliando sin medida el antiguo impuesto sobre los aldeanos, las contribuciones, los sufragios, el impuesto sobre la sal y todos los dem\u00e1s aranceles; y todo bajo una forma de recaudaci\u00f3n quisquillosa.<br \/>\nHe ah\u00ed el origen de los frutos \u2013muy onerosos para los s\u00fabditos- de un feudo conocido hasta las v\u00edsperas de la Revoluci\u00f3n: Poder de aplicar la justicia en las ciudades de su dependencia; impuesto de peaje sobre las mercanc\u00edas y art\u00edculos de consumo que atravesaban la ciudad; impuesto sobre los vinos vendidos al detalle; impuesto a los mataderos, impuesto sobre las ferias y mercados, sobre el aneaje o vareaje, sobre los pesos y medidas; sobre las prestaciones personales; el uso obligatorio del molino perteneciente al se\u00f1or feudal; uso obligatorio del horno; en cada cambio de propiedad impuesto en las ventas; diezmos para los cl\u00e9rigos; impuesto sobre los solares; impuesto sobre el crecimiento de ciertos animales dom\u00e9sticos; rentas sobre algunos campos y mansiones; impuestos feudales sobre haciendas, vasallaje de feudo. Se comprende, as\u00ed, \u00ablas inmensas rentas\u00bb de los se\u00f1ores, cuya menci\u00f3n se hace cont\u00ednuamente en el antiguo r\u00e9gimen; el se\u00f1or Vicente no deb\u00eda molestarse en suavizar osadamente los impuestos favoreciendo a los pobres.<br \/>\n13. Justicia. En el proceso de averiguaci\u00f3n del delito se utilizaba la tortura. Ravaillac, que hab\u00eda apu\u00f1alado a Enrique IV cuando el se\u00f1or Vicente viv\u00eda sus primeros d\u00edas en Par\u00eds, sufri\u00f3 permanentemente de dolores espantosos. \u2013 Algunas denuncias de un regicida pueden servir como testimonio sobre los m\u00e9todos b\u00e1rbaros de la \u00e9poca, ninguno de los cuales logr\u00f3 impresionar. En primer lugar, el interrogatorio. Despu\u00e9s, la mano derecha fue quemada con azufre hasta separar la carne y calcinar el hueso. En las heridas el verdugo derramaba una mezcla de plomo fundido, de aceite hirviendo, de pez blanca, de cera y azufre. Los cuatro caballos entre los cuales el reo estaba encadenado, halaban lentamente; despu\u00e9s, excitados por los latigazos, intentar galopar en las cuatro direcciones hasta el descuartizamiento de los miembros del reo.<br \/>\nDurante la Fronda, para desesperaci\u00f3n del pueblo, era imposible aplicar la justicia. Las costumbres de la nobleza, a comienzos del siglo XVII, dejaban mucho que desear. El hijo del gran Cond\u00e9 no conoc\u00eda ni ley, ni rey; Otros nobles no se quedaban atr\u00e1s. Todav\u00eda en 1681 hubo que amenazar con la muerte a los se\u00f1ores de la costa, que encend\u00edan fuegos sobre los acantilados para provocar naufragios.<br \/>\n14. Ense\u00f1anza. La ense\u00f1anza era derecho de la Iglesia. Las \u00f3rdenes privilegiadas se preocupaban poco de la educaci\u00f3n del pueblo, acaparando los recursos destinados a la conservaci\u00f3n de las escuelas. Solamente algunos conventos se ocupaban con entusiasmo de la formaci\u00f3n de la juventud, como la que recibi\u00f3 el joven Vicente en Dax 864). La educaci\u00f3n femenina popular casi no exist\u00eda antes de san Vicente. Hasta en las clases superiores, la educaci\u00f3n de las ni\u00f1as era olvidada generalmente, salvo raras excepciones, como en el caso de Mme. S\u00e9vign\u00e9. La ciudadan\u00eda tuvo que contentarse con enviar a sus hijas a los conventos y, mientra existieron, a los hogares jansenistas. Fue san Vicente quien sembrar\u00eda Francia con escuelas para ni\u00f1as pobres. El se\u00f1or Vicente compromet\u00eda a sus Caridades \u2013hermandades de gran importancia- a fundar peque\u00f1as escuelas por todas partes, donde dispusieran de una persona suficientemente instru\u00edda para ense\u00f1ar. Santa Luisa de Marillac ense\u00f1aba a las jovencitas. En Par\u00eds las Hijas de la Caridad de Vicente, teniendo muchas obras bajo su responsabilidad, se ocupaban de la ense\u00f1anza en menor medida que en el campo. La jornada escolar duraba seis horas. Excepcionalmente se recib\u00eda a j\u00f3venes varones.<br \/>\nJ\u00f3venes doctores de la Sorbona, en esta \u00e9poca del jansenismo, ingresaban en este grupo. Pero la Sorbona, habiendo condenado, entre otras, la obra de Descartes, termin\u00f3 por condenar al principal de los jansenistas.<br \/>\n15. Las artes. En cuanto al arte y la literatura de la \u00e9poca, el se\u00f1or Vicente se interesa s\u00f3lo ocasionalmente. Callot dej\u00f3 su buril perpetuar el recuerdo de las Miserias de la Guerra. En arquitectura el Luxemburgo, el Palacio Real, el Palacio-Mazarino, la Sorbona, lleva la huella de la \u00e9poca.<br \/>\n16. Las letras. Corneille representa la voluntad social de Richelieu en el campo de la belleza, como el se\u00f1or Vicente la representa en el campo de la caridad. Por una obediencia absoluta, el individuo se va diluyendo en el conjunto. La pluma vigorosa de Pascal defendi\u00f3 la causa del jansenismo combatido por el se\u00f1or Vicente, en tanto que Bossuet se confesaba ferviente disc\u00edpulo del santo. El hotel Rambuillet comenz\u00f3 un movimiento influyente de la sociedad en las letras, movimiento que gener\u00f3 la afectaci\u00f3n, tan aborrecida por el se\u00f1or Vicente. Los actores de los teatros parisinos, rivalizando con los de compa\u00f1\u00edas italianas, son aplaudidos por el se\u00f1or Vicente por la sencillez de su lenguaje. Las memorias y la correspondencia de ese tiempo se convert\u00edan en excelente literatura.<br \/>\n17. La moral y los moralistas. Durante la primera mitad del siglo XVII, a pesar de algunas locuras, la falta de religi\u00f3n s\u00f3lo era superficial. La vida escandalosa y la rendida conversi\u00f3n de Pablo de Gondi, cardenal de Retz, nos da la exacta imagen de este tiempo. El papel que desempe\u00f1a, en secreto, el se\u00f1or Vicente en la conversi\u00f3n de su antiguo disc\u00edpulo es, de nuevo, sintom\u00e1tica por las circunstancias seculares de nuestro santo. Nos encontramos en el momento en que el esfuerzo secular se concentra en trasformar el \u00e1nimo egoc\u00e9ntrico en talante social, sin perder propagaci\u00f3n, para ordenar el individualismo del hombre del renacimiento, a\u00fan sobreviviente en la primera mitad del siglo XVII, bajo el clasicismo.<br \/>\nLa forma de vivir agrupa a una serie de escritores moralistas. Son realistas como el Renacimiento y se apartan de la ortodoxia; sin embargo predican el ajuste social. Se trataba de un trabajo de pacificaci\u00f3n social, paralelo al esfuerzo pol\u00edtico de Enrique IV. La belleza es un ideal que san Francisco de Sales acaba de presentar a su tiempo. Plat\u00f3n, elev\u00e1ndose en el reinado de la belleza, ha dejado legados que han sido acogidos por el cristianismo y sus moralistas. Ya desde ahora Castglione ve en Dios el prototipo de la perfecta belleza. Siguiendo el ejemplo cl\u00e1sico, propone la mediocridad como un ideal. Du Refuge retoma sus ideas, presentando la urbanidad como preferencia del hombre cortesano. La afabilidad tiene un rol social. Estos principios tienen el apoyo de san Francisco de Sales, quien denuncia la vulgaridad como una falta contra la caridad. Faret muestra (1630) al hombre honesto viviendo en el mundo. Se cultiva el ingenio y las virtudes caballerescas son para cticadas en el trato con los despose\u00eddos; la c\u00f3lera, la impaciencia, el engreimiento, son reprobados. Para Charron, la prudencia es el arte mismo de la vida, y Bardin ve en ella un signo de honestidad. Si su contempor\u00e1neo Descartes proclama la universalidad de la sensatez, Bardin se inclina por la universalidad de la honestidad. Du Bosc resalta (1639-40) la doctrina salesiana, seg\u00fan la cual, religiosidad y urbanidad no son contrarias entre s\u00ed. La tristeza tiene m\u00e1s poder para corrompernos que la alegr\u00eda. Ya Plat\u00f3n, habiendo comprendido que las pasiones son los caballos enganchados a la carroza del alma, Du Bosc nos recuerda, que las pasiones pueden ser dominadas, pero no eliminadas. Gassendi, creyente, advierte como sabio, la forma cristiana de contemplar el mundo. La Rochefoucauld, hijo espiritual de Montaigne recuerda en sus M\u00e1ximas, hacia 1640-50, que las virtudes no son, a menudo, m\u00e1s que vicios disfrazados.<br \/>\nEs interesante observar que esta moral profana en este tiempo, predicada por autores piadosos, es bien aceptada por hombres de la Iglesia, aunque est\u00e9 desligada de la fuente sagrada del evangelio. San Vicente llama a la afabilidad \u00abalma de una buena conversaci\u00f3n\u00bb y es la madre del decoro: he ah\u00ed el arma principal que maneja tan bien como san Francisco de Sales. La delicadeza no podr\u00e1 alcanzar grado m\u00e1s alto, que en san Vicente. En una ocasi\u00f3n se expresa con humor: \u00ab\u00a1Oh, hermano, \u00bflo dir\u00e9? Miserable de m\u00ed, pecador; yo soy la causa de esta confusi\u00f3n! Oh, hermano, los dos estamos muy confundidos\u00bb. \u2013\u00bbLa paciencia es la virtud de los perfectos\u00bb; es necesario unir el celo a la prudencia. La prudencia, virtud de Santa Luisa de Marillac, es una de las m\u00e1s hermosas y la cualidad m\u00e1s id\u00f3nea que san Vicente haya inculcado a sus hijos. Veamos un c\u00e9lebre pensamiento de san Vicente de Pa\u00fal, que tiene el sabor de la doctrina de la \u00abmediocridad\u00bb: \u00abes un ardid del diablo con el que enga\u00f1a a las almas buenas: incitarlas a hacer m\u00e1s de lo que pueden, con el fin de que no puedan hacer nada\u00bb. Esta mediocridad, ensalzada por los profanos, se convierte en \u00abla uniformidad\u00bb, que san Vicente no se cansa de aconsejar: el Salvador nos ha dado un formidable ejemplo de ella. Para predicar la uniformidad, \u00e9l, personalmente, lucha contra s\u00ed mismo con gran coraje.<br \/>\n18. La Iglesia; decadencia a comienzos de siglo.- Para comprender bien la vida de san Vicente, nos interesa especialmente conocer el estado de la Iglesia en su tiempo. A comienzos de siglo la iglesia francesa se encontraba en plena decadencia; importe por consiguiente, de su emancipaci\u00f3n respecto de Roma. La primera mitad del siglo XVII, deb\u00eda dar lugar a la glorificaci\u00f3n de la Iglesia francesa, as\u00ed como la segunda mitad a la literatura.<br \/>\n19. Sacerdotes ignorantes. Los campesinos, abandonados en manos de sacerdotes ignorantes y viciosos, a menudo ni siquiera sab\u00edan qu\u00e9 era la religi\u00f3n cristiana. Por escasez de sacerdotes, el pueblo ignoraba que era necesario confesar todos sus pecados. Algunos no conoc\u00edan los mandamientos de la ley de Dios, puesto que \u00abno hab\u00edan estado jam\u00e1s en la escuela\u00bb. El se\u00f1or Vicente se aflig\u00eda: \u00ab\u00a1Oh ignorancia crasa!&#8230; Un cristiano que no sabe en qu\u00e9 cree.<br \/>\nHasta en la capital se encontraban eclesi\u00e1sticos, que mendigaban en las iglesias estipendios de misas, o recurr\u00edan a la caridad de los transe\u00fantes. Muchos obispos confer\u00edan las \u00f3rdenes sagradas a cl\u00e9rigos que no hab\u00edan cumplido la edad can\u00f3nica. El se\u00f1or Vicente fue uno de \u00e9stos. Hab\u00eda sacerdotes que no conoc\u00edan la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n. Cierto obispo dispon\u00eda en su di\u00f3cesis de un solo sacerdote capaz de desempe\u00f1ar un cargo eclesi\u00e1stico. Hab\u00eda sacerdotes que, a pesar de no tener licencia para confesar, sin embargo lo hac\u00edan. Siete u ocho sacerdotes pod\u00edan celebrar la misa cada uno en un rito diferente. \u00abNo hab\u00eda nada m\u00e1s indecoroso en el mundo\u00bb, -\u00abuna diversidad que hac\u00eda llorar\u00bb, se lamentaba san Vicente. Por falta de seminarios, durante mucho tiempo no hubo d\u00f3nde ense\u00f1ar las r\u00fabricas o c\u00f3mo administrar los sacramentos.<br \/>\n20. Eclesi\u00e1sticos viciosos. El vicio de la bebida entre los eclesi\u00e1sticos era fuente de des\u00f3rdenes, asegura el se\u00f1or Vicente. Los obispos se reun\u00edan tratando de buscar remedio a este mal. En alguna rector\u00eda todos los sacerdotes eran considerados indignos, manten\u00edan a mujeres sospechosas, frecuentaban los cabarets y se entregaban al libertinaje hasta en el campanario de la iglesia. Cierto obispo, amigo de san Vicente de Pa\u00fal, se desesperaba ante un clero, que no se correg\u00eda ni con palabras, ni con ejemplos; en su di\u00f3cesis contaba con miles de sacerdotes borrachos, que no ten\u00edan vocaci\u00f3n en absoluto. En una carta de 1642 es un can\u00f3nigo quien se lamenta sobre el estado de su di\u00f3cesis: el clero es indisciplinado, el pueblo sin temor a Dios, los sacerdotes sin piedad ni caridad, los p\u00falpitos sin predicadores, la autoridad de la Iglesia aborrecida o despreciada. Un obispo jansenista, que hab\u00eda sido un presb\u00edtero escandaloso, se convirti\u00f3 y se vio obligado a suspender a sesenta sacerdotes en su di\u00f3cesis. El episcopado era un semillero de vicios. Una antigua favorita de Enrique IV tiene varios hijos con un arzobispo y tendr\u00e1 como sucesor a otro arzobispo. El arzobispo de Par\u00eds, amigo de Luis XIV. Les superaba a todos.<br \/>\n21. Religiosos y conventos relajados. Muchos religiosos y religiosas hab\u00edan entrado en el convento pero no por propia voluntad. Las familias de la nobleza se deshac\u00edan de los segundones y de las hijas a como diera lugar, por el deseo de dejar toda su herencia al primog\u00e9nito. Las pasiones de una sangre impetuosa, herencia de padres turbulentos, tuvieron ocasi\u00f3n de llamar a las puertas inconmovibles del claustro: incluso los fugitivos eran reducidos en sus santas casas por la antigua gendarmer\u00eda. Otros destinos tr\u00e1gicos tuvieron un final sublime. Se cuenta de Santa Teresa, escribe San Vicente en una carta, que cuando se hizo religiosa, sent\u00eda tan grande aborrecimiento en llevar a cabo tal destino, que sufr\u00eda convulsiones en todo el cuerpo. \u00abYo mismo he visto, contin\u00faa el santo, a varias j\u00f3venes con los mismos s\u00edntomas y convulsiones a punto de consagrarse a Dios, las cuales se distinguieron despu\u00e9s muy particularmente en la vida religiosa y en la virtud\u00bb.<br \/>\nEn muchos conventos la disciplina estaba relajada. Religiosos libertinos se inventaban normas visionarias para vivir en el desenfreno. Un monasterio de religiosas en Par\u00eds debi\u00f3 ser apartado de la jurisdicci\u00f3n de los Franciscanos a causa de \u00ablos grandes hechos abominables\u00bb, como cuenta san Vicente. El se\u00f1or Vicente, habiendo recibido la orden de investigar cierta residencia, la abadesa, de alta cuna, fue hecha prisionera.<br \/>\nOtro monasterio parisino, al que san Vicente tuvo que investigar, daba motivos de esc\u00e1ndalo: el locutorio se hab\u00eda convertido en encuentros indebidos, d\u00eda y noche; las novicias se mostraban ataviadas de oro y seda; las mismas relaciones se produc\u00edan en la clausura del convento y hasta en los confesionarios. Los mismos religiosos franciscanos, quienes eran los responsables jur\u00eddicos de la casa, estaban entre los culpable, y el Padre provincial los proteg\u00eda. Algunas religiosas, refugiadas durante la Fronda, aumentaban el esc\u00e1ndalo. En algunas instituciones, bajo el velo de religiosidad, se reten\u00edan encerradas a toda clase de personas lejos de la sentencia de los jueces. Un religioso que hab\u00eda cometido un asesinato, compraba tranquilamente su impunidad. Algunos agustinos mostraban, a\u00fan en 1658, un estado que recordaba las circunstancias de comienzos de siglo: el Parlamento debi\u00f3 intervenir con dureza y algunos religiosos fueron ejecutados.<br \/>\n22. Simon\u00eda. La simon\u00eda estaba floreciente. El deseo desordenado de bienes materiales, era, a menudo, seg\u00fan el se\u00f1or Vicente, mucho m\u00e1s vehemente entre los eclesi\u00e1sticos que entre los laicos. Los prelados resid\u00edan lejos de sus di\u00f3cesis. Un titular pod\u00eda acumular, por ejemplo, \u00e9l solo, hasta quince abad\u00edas. Se conced\u00edan t\u00edtulos de obispo o de abad a personas que eran cl\u00e9rigos s\u00f3lo de nombre y, a menudo, ancianos, mientras que el clero inferior estaba obligado a ejercer, para poder subsistir, todos los oficios, hasta el de tabernero. Nada m\u00e1s normal que favorecer a los hijos con cargos eclesi\u00e1sticos. Por ejemplo: cierto prelado de Metz, obispo desde que naci\u00f3, era un libertino manifiesto, pero ni por asomo sacerdote. El cardenal Mazarino no hab\u00eda recibido las \u00f3rdenes sagradas, seg\u00fan las normas establecidas. A los siete a\u00f1os, la futura Madre Ang\u00e9lica Arnauld, una santa, es cierto, ya era la coadjutora de la abadesa de Port-Royal des Champs. Vicente de Pa\u00fal, como miembro del Consejo de asuntos eclesi\u00e1sticos, conoci\u00f3 bien este tr\u00e1fico de t\u00edtulos en la Iglesia, t\u00edtulos concedidos hasta a los ni\u00f1os. Para alcanzar un beneficio, al que otros aspirantes \u00abya le hab\u00edan puesto el ojo\u00bb, se recurr\u00eda a todo tipo de intrigas.<br \/>\n23. Suciedad en las iglesias. El desase de las iglesia y de los sacerdotes responsables era sorprendente. Vicente escribe, en 1652, a un misionero de Polonia: \u00abHe enrojecido de verg\u00fcenza, viendo lo que le han contado sobre la suciedad y el desorden de las iglesias en Francia y de los desacatos que all\u00ed se cometen\u2026 Efectivamente, es un gran mal sobre el que no se ha reflexionado suficiente, a lo que ya se han acostumbrado\u00bb. Notre-Dame de Par\u00eds se encontraba tambi\u00e9n en tal estado, que Vicente buscaba las medidas para impedir que siguieran cometiendo ciertas indecencias y profanaciones. En una parroquia de Par\u00eds el de\u00e1n tuvo que demandar que se prohibiera a los can\u00f3nigos subir al coro con sus perros.<br \/>\n24. Deterioro del prestigio clerical. De esta forma la autoridad de la Iglesia y el prestigio del clero, hasta el de los prelados, estaban por el suelo. Llamarle a uno \u00abcura\u00bb era lo mismo que llamarle \u00abignorante y repugnante\u00bb. Se dictaban en la iglesia embargos contra eclesi\u00e1sticos. En 1643 el se\u00f1or de un pueblo cercano a Par\u00eds, en presencia de los fieles y a la puerta de la parroquia, golpe\u00f3 al sacerdote \u2013persona \u00edntegra y muy capaz- propin\u00e1ndole bastonazos y patadas. El asunto lleg\u00f3 hasta la reina y no fue hasta dos o tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando el culpable fue castigado. Los mismos eclesi\u00e1sticos no estaban muy orgullosos de sus cargos, ni de su h\u00e1bito clerical; se avergonzaban de la tonsura y prefer\u00edan la vestimenta de los laicos.<br \/>\n25. Los grandes hombres; el orden triunfante, todav\u00eda, en la Iglesia. En la Iglesia, como en la pol\u00edtica y la cultura, el principio del orden no tard\u00f3 en triunfar. B\u00e9rulle y su doctrina del teocentrismo \u2013he ah\u00ed la piedra angular del nuevo movimiento. Francisco de Sales va preparando el camino, sistematizando la devoci\u00f3n. Es \u00fatil para toda clase de vocaciones y profesiones. La religi\u00f3n debe ser practicada de forma diferente por el caballero, por el obrero, por el sirviente, por el pr\u00edncipe, por la viuda, por la joven, por la persona casada, dice el santo. Aparece Vicente de Pa\u00fal, hombre activo del Renacimiento, para organizar magn\u00edficamente la caridad cristiana. Bossuet, el buen fruto de la \u00e9poca, de un estilo cl\u00e1sico sin exageraci\u00f3n, empero, como temperamento, hombre modelo, hombre ideal de la gran \u00e9poca cl\u00e1sica. Perteneciendo ya definitivamente a la segunda mitad del siglo, no hay m\u00e1s que proclamar desde el p\u00falpito la victoria del orden. F\u00e9nelon, en las ant\u00edpodas de Bossuet, hijo de la \u00e9poca posterior a la de san Vicente, con una suerte m\u00e1s favorable, hubiera estado predestinado a formar la corona del orden triunfal.<br \/>\n26. Esfuerzos para educar al clero. Muy lentamente deber\u00e1 desaparecer la degradaci\u00f3n de la Iglesia y se conquista el impulso m\u00edstico. Bourdoise ense\u00f1aba, desde 1627, las normas lit\u00fargicas a centenares de sacerdotes en su seminario de San Nicol\u00e1s-du-Chardonnet. Siendo pobre estudiante, les quitaba a los perros un trozo de pan, como cuenta san Vicente, se tomaba todas las molestias del mundo, para obligar a los eclesi\u00e1sticos a respetar las humildes y santas funciones del culto: atacaba con su epigramas a los sacerdotes vestidos como laicos o militares y reun\u00eda a sus colegas m\u00e1s eminentes y les hac\u00eda llevar los cirios o portar el incensario.<br \/>\n27. Reformas de las \u00d3rdenes religiosas; nuevas \u00d3rdenes con el papel imborrable en la historia del restablecimiento de la Iglesia del siglo. Las antiguas \u00f3rdenes religiosas, de costumbres relajadas, volv\u00edan poco a poco a su austeridad primitiva. El Oratorio fue introducido en Francia en 1611 por la preocupaci\u00f3n de B\u00e9rulle: fue el lugar para preparar los profesores del seminario. Las Carmelitas fueron transplantadas a Francia. Port-Royal fue reformado. La Orden de la Visitaci\u00f3n \u2013salesas- fueron fundadas para socorrer a los d\u00e9biles que exclu\u00edan las dem\u00e1s \u00d3rdenes religiosas. Siguieron diversas fundaciones de Caridad, los Sacerdotes de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad de Vicente de Pa\u00fal, fundaciones acompa\u00f1adas de hospitales y escuelas. Varias instituciones de san Vicente de Pa\u00fal fueron c\u00e9lebres: los ejercicios espirituales para los nuevos ordenandos, retiros en general, as\u00ed como las Conferencias de los Martes. \u00abEl estado eclesi\u00e1stico secular\u00bb, escribe Vicente en 1640, \u00abrecibe muchas bendiciones de Dios en el momento presente. Se dice que nuestra peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda ha colaborado grandemente con los ordenandos y los eclesi\u00e1sticos de Par\u00eds\u00bb, (los Martes). Efectivamente, muchas personas de buena educaci\u00f3n se hac\u00edan sacerdotes por devoci\u00f3n. El se\u00f1or Vicente formaba parte del Consejo de Conciencia, fundado por la reina Ana de Austria, para poner remedio a los abusos de la Iglesia, mencionados m\u00e1s arriba. La elecci\u00f3n de obispos dignos fue la principal preocupaci\u00f3n del Consejo. El se\u00f1or Vicente tuvo buena ocasi\u00f3n, a menudo en situaciones dram\u00e1ticas, de demostrar su incorruptible conducta.<br \/>\n28. Rehabilitaci\u00f3n del clero. El gran siglo vio al clero rehabilitado. El rezo del oficio divino ya no era menospreciado; daba testimonio de ello el celo de los miembros de las Conferencias de los Martes y el de los laicos, que asist\u00edan todos los d\u00edas a la misa. Los can\u00f3nigos de Notre Dame se levantaban a media noche para no faltar nunca al rezo de maitines. Vicente llama a los miembros de las Conferencias \u00absantos sacerdotes\u00bb, y Fl\u00e9chier habla del \u00abesplendor y la gloria\u00bb del clero que se hab\u00eda formado bajo la mirada de san Vicente. Un buen n\u00famero de obispos reformaron sus di\u00f3cesis.<br \/>\n29. La Caridad y el apoyo de los laicos; el papel de la mujer. La nueva vida espiritual enfervoriz\u00f3 a multitud de laicos. La mujer \u2013pensemos ahora, por ejemplo, en la duquesa de Aiguillon, auxiliar ferviente e influyente de san Vicente- se puso esclarecidamente al lado del hombre en la obra de santificaci\u00f3n. El movimiento religioso deb\u00eda desembocar en todas partes en obras pr\u00e1cticas de caridad. Entre todos los nombres ilustres de la Iglesia \u2013 B\u00e9rulle y Mme Acarie, Francisco de Sales y la Madre Chantal, el Padre de Condren, Bourdoise, Olier, los Padres Eudistas, Saint-Cyran y el grupo jansenista de los Arnauld, Pascal, su amigo, etc. \u2013 son los de Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac los que deb\u00edan conquistar la admiraci\u00f3n m\u00e1s fiel de la posteridad.<br \/>\n30. La importancia de San Vicente de Pa\u00fal. Ni el perfil de misticismo de introversi\u00f3n de B\u00e9rulle, ni el misticismo de elevaci\u00f3n de Francisco de Sales dar\u00e1n frutos todo el tiempo, como los dar\u00eda siempre el misticismo de sublimaci\u00f3n social de Vicente de Pa\u00fal. Todo lo que hubo de verdad y de saludable en la regeneraci\u00f3n del catolicismo franc\u00e9s del \u00absiglo de los santos\u00bb, como ha sido resaltado, ven\u00eda de san Vicente de Pa\u00fal. Sublimando las luchas de sus propios instintos, un\u00eda bajo el estandarte de la caridad a todos los mejores de su \u00e9poca, quienes, por un acto de polarizaci\u00f3n, se despertaban de los h\u00e1bitos pecaminosos y de las miserias de su tiempo, para llevar una vida santa.<br \/>\nEfectivamente, el orden, siendo la palabra del siglo, lo que Enrique IV fue para la pol\u00edtica, lo que Luis XIV ser\u00eda para la cultura, san Vicente de Pa\u00fal, rey de la caridad, deber\u00eda ser para el desarrollo de la asistencia social, cimentado en el evangelio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. INTRODUCCI\u00d3N 1-Bibliograf\u00eda; Abelly, etc \u2013 2. Publicaciones e Pierre Coste.- 3.La evoluci\u00f3n del alma de San Vicente es un problema psicol\u00f3gico.- 4. El tiempo de San Vicente de Pa\u00fal.- 5. 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