{"id":131266,"date":"2014-09-15T08:40:56","date_gmt":"2014-09-15T06:40:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=131266"},"modified":"2016-07-27T12:07:40","modified_gmt":"2016-07-27T10:07:40","slug":"vida-y-virtudes-del-sr-sen-just-y-ix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-y-virtudes-del-sr-sen-just-y-ix\/","title":{"rendered":"Vida y Virtudes del sr. Sen-Just ( y IX)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/vida-y-virtudes-del-sr-sen-just-i\/escudocm-73\/\" rel=\"attachment wp-att-131249\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-131249\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/09\/ESCUDOCM.jpg?resize=243%2C308\" alt=\"ESCUDOCM\" width=\"243\" height=\"308\" \/><\/a>DE OTRAS VIRTUDES QUE RESPLANDECIERON EN FRANCISCO<br \/>\nNo si\u00e9ndonos posible tratar de cada una de las virtudes de Francisco, por no consentirlo la estrechez de los l\u00edmites que nos hemos propuesto, habremos necesariamente de ce\u00f1irnos a referir aqu\u00ed, en pocas palabras, lo que de ellas sabemos, para no privar a nuestros lectores del placer que encontrar\u00e1n ley\u00e9ndolas, y del buen ejemplo que pueden sacar, si las oyen con \u00e1nimo de aprovecharse y sacar fruto de las mismas.<br \/>\nY, ante todo, \u00bfqu\u00e9 diremos de aquella su consumada prudencia, no de la prudencia de la carne, sino de la del Evangelio, que demostr\u00f3 en todos los actos de su vida, pero m\u00e1s particularmente en el negocio de la fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n y de la conferencia de los eclesi\u00e1sticos? \u00bfQu\u00e9 de su justicia, que le hizo dar a Dios lo que es Dios, a los hombres lo que es de los hombres, al pr\u00f3jimo la caridad y el coraz\u00f3n y asimismo la ignominia y el desprecio? \u00bfQu\u00e9 de aquella su invencible fortaleza, en que a modo de baluarte inexpugnable de sus enemigos, y que le hizo mantenerse fuerte contra todas las dificultades suscitadas para que no fundase en Espa\u00f1a el Instituto de la Misi\u00f3n?. \u00bfQu\u00e9 cuando luch\u00f3 solo, con la ayuda del Cielo, con tantos que se opon\u00edan y juzgaban imposible una obra que, seg\u00fan todas las apariencias y c\u00e1lculos humanos, llevaba el sello de la contradicci\u00f3n y del descr\u00e9dito, no ya de la gente vulgar \u00e9 ignorante, sino de magistrados entendidos, de Sacerdotes ilustrados y piadosos, de jurisconsultos y peritos consumados en los negocios civiles y eclesi\u00e1sticos? L\u00e9ase detenidamente lo que se ha consignado arriba al tratar del establecimiento de nuestra Congregaci\u00f3n en Espa\u00f1a, y resp\u00f3ndasenos con sinceridad si es o no admirable, y m\u00e1s que humana, la fortaleza y el tes\u00f3n con que emprendi\u00f3, prosigui\u00f3 y llev\u00f3 a feliz t\u00e9rmino tan dificultosa empresa, contra la cual parec\u00eda conjurado hasta el mismo Cielo; y si otro que no fuera \u00e9l, hubiera logrado su prop\u00f3sito al verse envuelto en tantas y tan graves contradicciones.<br \/>\n\u00a1Y qu\u00e9 elogio haremos de su templanza, cuando fue tanta su abstinencia que hab\u00eda d\u00edas en que pasaba sin probar bocado de pan, y comiendo tan parcamente los restantes, que causaba admiraci\u00f3n y pasmo ver c\u00f3mo pod\u00eda sustentarse en medio de sus m\u00faltiples y laboriosas ocupaciones! \u00bfCon qu\u00e9 palabras ponderaremos aquella su mansedumbre, afabilidad y dulzura, pues bastaba tratarle para sentirse dulcemente atra\u00eddo a su amistad y cari\u00f1o? \u00a1Oh! \u00a1Y cu\u00e1ntos pecadores debieron a aquellas entra\u00f1as de misericordia y compasi\u00f3n con que eran cogidos por Francisco, el haber dejado sus vicios y mala vida, para entregar se totalmente al servicio de Dios! \u00a1Oh! \u00a1Y cu\u00e1ntas heridas cicatriz\u00f3 y cur\u00f3 .m el aceite y b\u00e1lsamo de su dulzura! Severo para s\u00ed, era misma ternura para con los otros, y aun en sus reprensiones sab\u00eda herir consolando y curando la Haga con la suavidad de sus palabras. En esta virtud tuvo que moderarse y reprimirse mucho, por ser de genio naturalmente arrebatado y col\u00e9rico; y as\u00ed una de las mayores victorias que consigui\u00f3 de s\u00ed mismo fue llegar a tal grado de mansedumbre, que retrat\u00f3 en s\u00ed muy al vivo la del bienaventurado Obispo de Ginebra, San Francisco de Sales.<br \/>\nDe su modestia no podemos hacer m\u00e1s digno elogio que el que hac\u00edan los que le trataban de cerca, pues siempre fue modesto en su andar, en su porte, en sus vestidos, en su comer, en su trato y en todo, cumpli\u00e9ndose muy bien en \u00e9l el dicho de San Pablo: haced a todos manifiesta vuestra modestia: Modestia vestra nota sit omnibus hominibus; y daba la raz\u00f3n: Dominus enim prope est; porque el Se\u00f1or est\u00e1. cerca; como lo estuvo de Francisco,, pues desde que saltaba del lecho hasta que se acostaba ten\u00eda continuamente presente a Dios, sin perderle nunca de vista y tratando familiarmente con \u00c9l por medio de incesantes jaculatorias<br \/>\nFue muy rico en su pobreza y se consideraba dichoso siempre que se le ofrec\u00eda ocasi\u00f3n de practicar esta virtud Pobre era su comida, pobre su vestido, pobre su calzado, pobre su abrigo interior, que consist\u00eda en una camisa que llev\u00f3 puesta mucho tiempo; pobre su aposento, no obstan te haber sido can\u00f3nigo de Urgel y descender de familia noble y rica; pobre su Breviario y pobre sobre todo encarecimiento su cama, que se compon\u00eda de s\u00f3lo unas tablas, sin s\u00e1banas ni otro abrigo. Hall\u00e1ndose enfermo de grave dad, tuvo gran sentimiento de que le visitasen los m\u00e9dicos, y mucho mayor de que le hiciesen dos visitas diarias una por la ma\u00f1ana y otra por la tarde, diciendo que los pobres no acostumbraban hacerlo as\u00ed y que queda vivir y morir como pobre. Y estando para morir inst\u00f3 con ruegos y l\u00e1grimas al Superior de la Casa que despu\u00e9s de su muerte le enterrasen como pobre, y que en sus funerales no encendiesen m\u00e1s que cuatro velas y no m\u00e1s, por ser as\u00ed costumbre entre los pobres. Dinero nunca lo tuvo, y el que recib\u00eda lo aceptaba como limosna: en el comer se portaba c amo pobre; nunca bebi\u00f3 vino, ni aun por necesidad, si no se lo mandaban; y en cuanto al agua, en los d\u00edas m\u00e1s calurosos del est\u00edo no beb\u00eda, para mortificarse y para vivir como pobre. Y no s\u00f3lo fue pobre en efecto, sino tambi\u00e9n en el afecto, pues ten\u00eda tan desprendido el coraz\u00f3n de las cosas de la tierra, que, como el Ap\u00f3stol, las reputaba viles \u00e9 indignas del cristiano para ganar el Cielo. Con tal pobreza vivi\u00f3 antes y despu\u00e9s de ser admitido a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<br \/>\nEn la obediencia fue siempre perfect\u00edsimo. D\u00f3cil a las menores insinuaciones de sus Superiores, miraba las \u00f3rdenes de \u00e9stos como mandamientos del Alt\u00edsimo, y obedec\u00eda, no porque hallase contentamiento en lo que le mandaban, ni por ser quienes eran los que le ordenaban, que estas suelen ser las m\u00e1s de las veces las razones de la obediencia, aun en personas que hacen profesi\u00f3n de virtud; ni tampoco por contrariar las inclinaciones del amor propio, cuando lo mandado no era conforme a su gusto, sino pura y simplemente porque conoc\u00eda ser tal la voluntad de Dios, manifestada por aquellos que pod\u00edan mandarle. Tuvo, adem\u00e1s, su obediencia las cualidades que se requieren para que sea perfecta: ciega, esto es, no hay que detenerse a examinar razones que tienen los Superiores para mandarnos; pronta, es decir, debe ejecutarse sin tardanza lo mandado; alegre, lo que es lo mismo, hay que obedecer, no a rega\u00f1adientes, sino con cierta especie de complacencia de lo que nos mandan; y perseverante, lo que es igual, no basta comenzar a obedecer, es preciso que el verdadero obediente llegue a la ejecuci\u00f3n total de lo que se le manda, y esto no alguna que otra vez, sino siempre y en todas ocasio-nes que le manden. Tal fue la obediencia del Sr. Senjust, como de ello dan testimonio sus Superiores.<br \/>\nAdem\u00e1s de estas virtudes, de las cuales, como f\u00e1cilmente se desprende, dio hermoso ejemplo, por poseerlas en alto grado, practic\u00f3 otras no menos inferiores en m\u00e9rito y excelencia, como la sencillez, y las cuales omitimos en raz\u00f3n de brevedad; mas para completar tan bello cuadro, terminaos diciendo algo sobre su amor a la Congregaci\u00f3n, a Je-sucristo y a la Reina de los Cielos.<br \/>\nEn cu\u00e1nto estimase y apreciase el Instituto de la Misi\u00f3n, puede colegirse de lo que hizo en Roma, en cuya ciudad conoci\u00f3 por primera vez a los Misioneros. Iba con mucha frecuencia a la casa de Monte Citorio a celebrar la Santa Misa, a instruirse en las sagradas ceremonias, a enterarse de la vida que llevaban los Misioneros en comunidad y a tratar de materias de esp\u00edritu con los fervorosos moradores tic tan santa Casa. D\u00e1bales frecuentes limosnas y serv\u00edales n caridad en cuanto pod\u00eda serles \u00fatil. All\u00ed cobr\u00f3 aquella especie de loco amor que siempre tuvo a los hijos de Vicente: all\u00ed estudi\u00f3 sus reglas y la naturaleza de su Instituto; all\u00ed se convenci\u00f3 del inmenso bien que pod\u00eda resultar al principado de Catalu\u00f1a, y a toda Espa\u00f1a, de la introducci\u00f3n de tan importante Instituto, y all\u00ed resolvi\u00f3 traerlo a Espa\u00f1a, aun a costa de su salud y vida.<br \/>\nY lo ejecut\u00f3 como lo hab\u00eda resuelto; porque de regreso de Roma para nuestra patria trabaj\u00f3 con infatigable celo y con admirable constancia en establecer en Espa\u00f1a la Congregaci\u00f3n fundada por San Vicente. Instituida ya can\u00f3nicamente, se alegr\u00f3 infinito al poderse contar entre sus individuos; miraba como el mayor beneficio que le habla hecho el Se\u00f1or el llamamiento a ella; agradec\u00eda de lo \u00edntimo de su alma al Cielo el haberse servido de \u00e9l como Ir instrumento para introducirla en Espa\u00f1a, y vivi\u00f3 y muri\u00f3 lleno de amor y ternura para con esta bendita madre; que tan cari\u00f1osamente le admiti\u00f3 en su seno. As\u00ed se explica que los Superiores de la Casa de Barcelona y los Misioneros Tole sobrevivieron le mirasen con veneraci\u00f3n y respeto, como al Padre de todos ellos, como a Hermano car\u00edsimo, a quien deb\u00edan, despu\u00e9s de Dios, el llamamiento al Instituto de la Misi\u00f3n por \u00e9l fundado y edificado con sus admirables ejemplos y virtudes.<br \/>\nPor lo que hace al amor que tuvo a Jesucristo, no tenemos palabras con que manifestarlo. Fue Jes\u00fas para Francisco el modelo que siempre tuvo ante los ojos para no querer, ni pensar, ni sentir, ni hacer, ni amar sino lo que comprend\u00eda hubiera querido, pensado, sentido, hecho y amado Jesucristo, si se hubiera encontrado en las condiciones en que \u00e9l se hallaba. Jes\u00fas era para Francisco el todo\u2026 omnia Christus, que dice San Pablo. No pensaba m\u00e1s que en Jes\u00fas, no hablaba sino de Jes\u00fas, no pretend\u00eda m\u00e1s que a Jes\u00fas ni amaba m\u00e1s que a Jes\u00fas. Jesucristo en su Pasi\u00f3n era el continuo objeto de sus meditaciones y de sus l\u00e1grimas. En la dif\u00edcil peregrinaci\u00f3n que emprendi\u00f3 para visitar los principales santuarios de Espa\u00f1a e Italia, no hablaba m\u00e1s que de los tormentos del Hombre-Dios. Cuando se conjuraban los elementos del cielo y de la tierra, cual si tratasen de oponer resistencia en su viaje; cuando sufr\u00eda denuestos y ultrajes en las posadas o mesones en que descansaba de sus fatigas; cuando se ve\u00eda injustamente tratado, como le sucedi\u00f3 en algunas partes de Francia e Italia; cuando le acosaba la sed, y le atormentaba el hambre, y le aflig\u00edan los dolores de est\u00f3mago, y le atacaba el v\u00f3mito y se ve\u00eda solo en el camino sin auxilio humano, entonces consideraba a Jes\u00fas en su Pasi\u00f3n y se sent\u00eda inmensamente dichoso al participar un poco de la cruz del Salvador. Cuando llegaban e y el que despu\u00e9s fue el Hermano Xuriach a las posadas, siendo as\u00ed que casi siempre dorm\u00eda sobre tablas y frecuentemente sobre el duro suelo, dec\u00eda al Hermano: \u00abHermano m\u00edo, las raposas tienen sus madrigueras y las aves del cielo sus nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza: Vulpes foveas habent et volucres Coeli nidos; Filius autem Hominis non babea ubi caput reclinet \u00bfy nosotros descansaremos con toda comodidad y holgura? En el viaje explicaba a su compa\u00f1ero los misterios de la Pasi\u00f3n, y suced\u00edale a veces arrobarse en la consideraci\u00f3n del misterio, hasta que llamaba su atenci\u00f3n el compa\u00f1ero y entonces tornaba a hablarle sobre el asunto.<br \/>\nVivi\u00f3 ocultamente en Jesucristo, escondiendo en \u00e9l sus virtudes para que no aparecieran a los ojos de los hombres; llev\u00f3 siempre en su cuerpo la mortificaci\u00f3n de Cristo; para amar a Cristo despreci\u00f3 las honras y dignidades del mundo; viv\u00eda, no ya \u00e9l, sino m\u00e1s bien era Cristo quien viv\u00eda en \u00e9l; y estuvo, como el Ap\u00f3stol de las gentes, crucificado con Cristo en la cruz; y as\u00ed no es de maravillar que llevase vida tan santa, que Dios le distinguiese con tantos favores, que muriese muerte preciosa a los ojos del Se\u00f1or y que, seg\u00fan esperamos, goce al presente de la gloria de Dios en el Cielo; porque escrito est\u00e1: Si compatimur,ut et conglori-ficemur. Si ahora sufrimos, es para ser despu\u00e9s glorificados.<br \/>\nY \u00bfqu\u00e9 diremos de su ferviente y filial amor a Mar\u00eda? \u00bfNo debi\u00f3 a esta celestial Se\u00f1ora el haberse visto libre de muchos peligros durante su tierna edad y en su juventud, seg\u00fan confesaba el mismo? \u00bfNo fue siempre su devoci\u00f3n predilecta la de la Reina de los \u00c1ngeles? \u00bfNo se retir\u00f3 a la soledad, dejando el canonicato de Urgel, no tan s\u00f3lo para librarse del contagio del mundo y darse a su propia santificaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para entregarse m\u00e1s libremente a la consideraci\u00f3n de esta obra primorosa del Alt\u00edsimo? All\u00ed aprendi\u00f3 a ser fiel hijo de Mar\u00eda, a recurrir a Ella en todas sus necesidades, a invocarla en sus tentaciones, a pedirle auxilio en sus trabajos; all\u00ed se entreg\u00f3 a dulc\u00edsimos coloquios con su Amada, en los cuales expansionaba su coraz\u00f3n y su alma ante el altar de Mar\u00eda; all\u00ed gust\u00f3 aquellas inefables ternuras y consolaciones que tanto aliento le dieron en su vida para dar cima a las gloriosas empresas que acomet\u00eda en honra y alabanza de su Se\u00f1or; all\u00ed bebi\u00f3 aquella suav\u00edsima devoci\u00f3n que, no pudiendo contenerse en los estrechos l\u00edmites de aquella soledad, le impuls\u00f3 a abandonarla y a emprender la visita de los santuarios m\u00e1s c\u00e9lebres de Espa\u00f1a e Italia, para as\u00ed saciar aquella sed de amor que incesantemente y a manera de activa llama devoraba su amant\u00edsimo pecho. \u00a1Oh! \u00a1y cu\u00e1n de sentir es que su humildad nos privase del conocimiento de los favores y gracias especial\u00edsimas que recibi\u00f3 de la bienhechora mano de la Virgen! Porque, a no dudarlo, all\u00ed hubi\u00e9ramos hallado maravillas que contar y finezas que admirar por parte de Mar\u00eda.<br \/>\n\u00bfNo visit\u00f3 con gran devoci\u00f3n y provecho de su alma el santuario de Monserrat y ador\u00f3 a la patrona de Catalu\u00f1a con todo el afecto que puede encerrar el coraz\u00f3n de un hijo para la mejor de las madres? \u00bfNo se dirigi\u00f3 desde all\u00ed a visitarla en la capital aragonesa, y no permaneci\u00f3 varios d\u00edas en aquella ciudad con el solo objeto de dar gracias a su querid\u00edsima Madre por el insigne favor de haber visitado las riberas del Ebro cuando todav\u00eda se hallaba en el mundo, y con el de dar contento a su alma, que experimentaba indecible gozo en presencia de los lugares santificados con la presencia de Mar\u00eda? \u00bfNo hizo un viaje en extremo penoso, atravesando solo, fuera de su compa\u00f1ero, varias provincias de Espa\u00f1a, expuesto a los rigores del fr\u00edo y del calor, del hambre y de la sed y a todas las incomodidades de la peregrinaci\u00f3n, en medio de los desprecios de unos y los malos tratamientos de otros? \u00bfNo prosigui\u00f3 su viaje por pa\u00edses extranjeros y con Mayores incomodidades que las mencionadas, guiado \u00fanicamente por el santo deseo de visitar el santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Loreto? \u00bfNo derram\u00f3 all\u00ed toda su alma con toda su efusi\u00f3n y no fue de all\u00ed a la Porci\u00fancula para completar la obra de amor que se hab\u00eda propuesto? \u00bfNo se dirigi\u00f3 de all\u00ed a Roma y no visit\u00f3 ante el tiempo que permaneci\u00f3 en la Ciudad Eterna todos los d\u00edas y a pie las principales iglesias en que se venera a Mar\u00eda? \u00bfNo puso en ella toda su confianza? \u00bfNo la am\u00f3 con toda la ternura de su coraz\u00f3n? \u00bfNo trat\u00f3 de reproducir en s\u00ed mismo las principales virtudes que resplandecieron en su amada Madre? \u00bfNo muri\u00f3 pronunciando su bendito nombre? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s? Baste decir que todos los d\u00edas de su vida llevaron el augusto sello de la protecci\u00f3n de Mar\u00eda; que esta Madre de misericordia derram\u00f3 abundantemente sobre el coraz\u00f3n de Francisco y sobre todas las empresas que \u00e9ste acometi\u00f3 los tesoros de sus gracias y los generosos dones que sabe prodigar a manos llenas sobre aquellos que se muestran para con Ella amantes y cari\u00f1osos hijos. Por eso vel\u00f3 su infancia; por eso le condujo a la soledad; por eso movi\u00f3 su coraz\u00f3n para que visitase los principales santuarios de Espa\u00f1a; por eso le protegi\u00f3 en Italia y le dio a conocer con secreta inspiraci\u00f3n en Roma, como era voluntad de Dios que fundase en Espa\u00f1a un Instituto, que ya exist\u00eda en Francia e Italia y que respond\u00eda perfectamente a las necesidades que en su ardiente celo anhelaba remediar; por eso le sac\u00f3 airoso de esta dif\u00edcil empresa; por eso, en fin, despu\u00e9s de haber cumplido su misi\u00f3n en Ia tierra y haber echado los cimientos de la Congregaci\u00f3n con el establecimiento de la Casa de Barcelona, le lleve, para S\u00ed a recompensar los trabajos por Ella sufridos y a colocar sobre su frente una diadema de luz y de inmortalidad que brillar\u00e1 en sus sienes por los siglos de los sigla , y dir\u00e1 a los futuros Misioneros la que les espera, si siguen las huellas de virtud y buenos ejemplos que dej\u00f3 impresos cuando vivi\u00f3 en la tierra el ilustre fundador de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a, Sr. D. Francisco Sen-just y Pag\u00e9s.<br \/>\nHemos terminado nuestro humilde y defectuoso trabajo. Emprendido con el triple fin de glorificar a Dios por haberse servido de Francisco para establecer la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en nuestra amada Patria, de dar a conocer los hijos de esta tierna Madre las virtudes del, que, despu\u00e9s, de San Vicente, fue su ilustre fundador y de estimularles a seguir sus huellas, r\u00e9stanos s\u00f3lo confesar nuestra incapacidad e insuficiencia, y manifestar que con la misma buena voluntad con que empezamos este trabajo emprenderemos otros, si Dios quiere, de la misma \u00edndole; esperando que, as\u00ed en \u00e9ste como en los dem\u00e1s, se d\u00e9 a Dios toda gloria, si algo bueno hay, y se nos atribuya s\u00f3lo a nosotros los defectos en que podamos incurrir, que ser\u00e1n muchos y necesitar\u00e1n la indulgencia de nuestros lectores.<br \/>\nMARIANO TORRES<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DE OTRAS VIRTUDES QUE RESPLANDECIERON EN FRANCISCO No si\u00e9ndonos posible tratar de cada una de las virtudes de Francisco, por no consentirlo la estrechez de los l\u00edmites que nos hemos propuesto, habremos necesariamente de ce\u00f1irnos &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-y-virtudes-del-sr-sen-just-y-ix\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":131249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[19],"tags":[172],"class_list":["post-131266","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","tag-pobreza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Vida y Virtudes del sr. 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