{"id":131119,"date":"2014-08-24T08:15:01","date_gmt":"2014-08-24T06:15:01","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=131119"},"modified":"2016-07-27T12:07:45","modified_gmt":"2016-07-27T10:07:45","slug":"el-p-rafael-perello-y-perello-1891-1947","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-p-rafael-perello-y-perello-1891-1947\/","title":{"rendered":"El P. Rafael Perell\u00f3 y Perell\u00f3 (1891-1947)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/antoine-morando-1650-1694\/biografias-paules-346\/\" rel=\"attachment wp-att-130116\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-130116\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/Biografias-Pa%C3%BAles.jpg?resize=232%2C300\" alt=\"Biografias Pa\u00fales\" width=\"232\" height=\"300\" \/><\/a>No es frecuente en la vida del Misionero que cubra su ata\u00fad la misma tierra que sustent\u00f3 su cuna. Porque su vocaci\u00f3n suele llevarle a vivir lejos de su terru\u00f1o y no pocas veces lej\u00edsimos de su misma Patria a la que no vuelve m\u00e1s que de tarde en tarde, en visitas fugaces. Precisamente en una de \u00e9stas esperaba la muerte a nuestro P. Rafael Perell\u00f3. Llevaba 34 a\u00f1os residiendo en Am\u00e9rica, all\u00e1 deseaba volver, pero Dios lo ha llamado a S\u00ed. El 25 del pasado noviembre fallec\u00eda en su misma casa de Llub\u00ed, el pueblecito mallorqu\u00edn donde naciera 56 a\u00f1os antes, el 5 de septiembre de 1891.<br \/>\nDe Llub\u00ed era tambi\u00e9n \u2014y hermano del actual. P. Jos\u00e9 Mar\u00eda\u2014 aquel otro P. Perell\u00f3 Juan, cuya juventud tronch\u00f3 prematuramente (1917) el clima inclemente de las alturas Pune\u00f1as de tan tristes recuerdos para la Provincia.<br \/>\nJuntos los dos primos hermanos vistieron la sotana de misionero, el 17 de octubre de 1908, en la Casa Central de Barcelona, siendo Director el P. Antonio Palau, si bien pocos d\u00edas despu\u00e9s \u2014para dejar sitio a los HH. Estudiantes venidos de Bellpuig\u2014 part\u00edan de nuevo hacia Mallorca, en cuya Casa Misi\u00f3n qued\u00f3 instalado dicho mes el Seminario Interno de la Provincia.<br \/>\nEn la lista oficial de los 240 j\u00f3venes (251 seg\u00fan otro cuaderno) que han sido admitidos hasta el presente en el Seminario Interno de nuestra peque\u00f1a ProvinCia, tiene el Hermano Rafael Perell\u00f3 el n\u00famero 36. Anotemos de paso que de los 35 anteriores (empezando por el H.\u00b0 Lorenzo Oliver Alomar, hijo tambi\u00e9n de Llub\u00ed, y que vino del Noviciado de Madrid para inaugurar el de Barcelona el 16 de octubre de 1903, junto con el H.\u00b0 Augusto Montserrat) son mallorquines 21; catalanes, 8; valencianos, 2 ; aragon\u00e9s, 1 ; de otras provincias, 2, y uno belga.<br \/>\nDe sus dos a\u00f1os de seminarista tengo este solo apunte que me env\u00eda el Padre M. C.: \u00abLe conoc\u00ed por primera vez en Palma de Mallorca, siendo \u00e9l novicio y yo apost\u00f3lico, durante el curso 1909-1910. A pesar de su carita de \u00e1ngel (era entonces muy guapo), se le ve\u00eda siempre serio y formal. Y as\u00ed como de otros connovicios recuerdo ciertas libertades o ligerezas hechas a hurtadillas, a pesar de la seria vigilancia del P. Director, del P. Rafael Perell\u00f3 no recuerdo nada des- edificante y s\u00ed su porte grave y ejemplar\u00bb.<br \/>\nA punto de expirar sus dos a\u00f1os de Noviciado, 27 de agosto; pas\u00f3 a Espluga para incorporarse al Estudiantado que acababa de ser aqu\u00ed reorganizado despu\u00e9s de la dispersi\u00f3n provocada por la Semana Tr\u00e1gica de Barcelona, y en Espluga, emiti\u00f3 los santos Votos el 18 de octubre de 1910. De aquellos d\u00edas ser\u00e1 una estampita encontrada entre sus papeles en cuyo dorso conservaba escrita la f\u00f3rmula de su consagraci\u00f3n a Dios y en cuyo anverso, al pie de un busto de la Virgen Pur\u00edsima, hay estos versos ingenuos:<br \/>\nDel navegant sou el pon\u2014 de l&#8217;esgarriat la vida; ara i en la nostra mort \u2014 oh dolea Verge Maria, volgau ser el nostre nord \u2014 no&#8217;ns deixeu sens vostra quia.<br \/>\nBien que necesitaba este norte y gu\u00eda quien desde tan joven tanto hab\u00eda de navegar y correr tierras y mares ignotos. En febrero de 1911 queda seccionado el Estudiantado, yendo a Barcelona los Te\u00f3logos. En cambio, vienen de Mallorca, a- convivir con los Bienistas que quedan en Espluga, los Hermanos Seminaristas (mayo). Pero s\u00f3lo por un a\u00f1o, ya que en marzo del a\u00f1o siguiente (1912) se reintegra a Mallorca el Seminario Interno y vuelve a Espluga el grupo de Te\u00f3logos, de donde pasar\u00e1 otra vez a la Casa Central de la Provincia en junio de 1914, cuando las primeras expediciones al Per\u00fa dejan sin personal esta Casa y obligan a los HH. estudiantes a asistir provisionalmente \u2014una provisionalidad que dura cinco cursos completos, hasta 1919\u2014 a las clases del Seminario Conciliar de Barcelona.<br \/>\nEstos vaivenes del Estudiantado y Seminario Interno en aquella \u00e9poca son un poco la imagen de toda la Provincia, llevada a la deriva por la fuerza implacable de una serie de circunstancias adversas que no acababan de dejarla emprender, a la joven Provincia, una marcha tranquila y regular.<br \/>\nDe la vida de nuestro estudiante hemos recogido una an\u00e9cdota que ya nos retrata al vivo su car\u00e1cter. A fuerza de afici\u00f3n y de sacrificar parte de -los recreos extraordinarios, fue de los primeros que solo, sin m\u00e9todos ni maestro, consigui\u00f3 conocer alg\u00fan tanto los secretos del arm\u00f3nium y tocarlo premiosamente. Faltando por entonces el organista encargado, el director de m\u00fasica, H.\u00b0 Guillermo Fiol, convoc\u00f3 a oposiciones a todos los aficionados a fin de proveer la plaza vacante. Uno de los dos que se presentaron fue el Hermano Perell\u00f3. Preparada la pieza de antemano, llegado el momento, empez\u00f3 con un arranque estupendo, tecleando con br\u00edo y garbo desusado los primeros compases, pero por falta de lectura o de digitaci\u00f3n o por sobra de nerviosismo, se le inmovilizaron de pronto las manos y mirando angustiosamente a uno y otro lado, empez\u00f3 a preguntar con su natural tartamudeo nervioso en estos casos: \u00ab\u00bfD\u00f3nde estoy, d\u00f3nde estoy?\u00bb&#8230; El episodio, por obra y gracia de alg\u00fan guas\u00f3n, que nunca falta entre la juventud estudiantil, pas\u00f3 a ser el chiste de temporada, repetido como estribillo en cada oportunidad y en su propia salsa vern\u00e1cula: Rafelet, Rafelet\u00a1 Va&#8230; pim, pim, piiim&#8230; pim, pim, piiim&#8230; On \u00e9s, on \u00e9s, on \u00e9s?&#8230; El chaparr\u00f3n de risas que cada alusi\u00f3n provocaba aprendi\u00f3 a recibirlo \u00e9l serenamente y a aceptarlo corno saludable ejercicio de paciencia.<br \/>\nA M\u00e9jico<br \/>\nAl H.\u00b0 estudiante Perell\u00f3 ya no pudieron afectarle los \u00faltimos traslados que antes hemos mencionado. El 25 de julio de 1913, en uni\u00f3n con los entonces tambi\u00e9n estudiantes PP. Mariano P\u00e9rez y Pablo Ramis, hab\u00eda embarcado rumbo a M\u00e9jico a bordo del \u00abMontserrat\u00bb. Ante las exigencias de las leyes vigentes, para librarlos del servicio militar activo en los cuarteles, los Superiores se acog\u00edan al recurso o privilegio de enviarlos a misiones extranjeras. Hubo, pues, que romper entonces, prematuramente, amores y cari\u00f1os \u2014dulces amarras del coraz\u00f3n\u2014 para que no se rompieran los lazos, m\u00e1s sagrados, de la vocaci\u00f3n. En el perfil biogr\u00e1fico es \u00e9ste un trazo fuerte y viril entre los que bastan para darnos la contextura moral de un misionero.<br \/>\nLas peripecias del largo viaje, las primeras impresiones de los que se dio en llamar \u00ablos tres reclutas\u00bb en las tierras de Hern\u00e1n Cort\u00e9s, su vida de piedad y estudio en el Seminario Mayor de Oaxaca, donde prosiguieron sus estudios teol\u00f3gicos bajo la direcci\u00f3n de los PP. de la Provincia mejicana, entre continuas inquietudes y zozobras y los nervios en tensi\u00f3n a causa del estado de agitaci\u00f3n revolucionaria con episodios de sangre, de barbarie y de persecuci\u00f3n religiosa en que vive el desventurado pa\u00eds en los a\u00f1os de los Presidentes Huerta y Canaliza&#8230; ser\u00eda muy largo de contar. Ya los mismos interesados llenaron con ello muchas p\u00e1ginas de los primeros n\u00fameros de Germanor, cuya aparici\u00f3n coincidi\u00f3 con la marcha de \u00ablos tres reclutas\u00bb.<br \/>\nAquello no era todav\u00eda la persecuci\u00f3n diab\u00f3lica y feroz de Calles, pero s\u00ed su preludio sangriento. Los sufrimientos fueron muchos, mas la divina Providencia guard\u00f3 siempre a nuestros expatriados. En 1916, trasladados de Oaxaca a Tacubaya, ciudad cercana a la capital federal, pudieron desen-volverse con algo m\u00e1s de tranquilidad, terminar los estudios (al mismo tiempo que ayudaban a los nuestros en las clases del hermoso Colegio que all\u00ed dirig\u00edan) y recibir las sagradas \u00d3rdenes.<br \/>\nCuando rindieron en Tacubaya sus \u00faltimos ex\u00e1menes \u20145 de noviembre\u2014 eran ya sacerdotes sus dos compa\u00f1eros y di\u00e1cono nuestro P. Perell\u00f3. Tengo a la vista una preciosa estampa de la \u00e9poca \u2014la Milagrosa rodeada de rosas, lirios y estrellas\u2014, en cuyo reverso la mano nerviosa y emocionada del joven cl\u00e9rigo escribi\u00f3 las fechas memorables. Dice as\u00ed \u00abIn memoriam. \u2014 Recib\u00ed las \u00f3rdenes sagradas.en M\u00e9xico el a\u00f1o 1916, de manos de Monse\u00f1or Julquasi, obispo de Cuernavaca. \u2014 El 14 de mayo recib\u00ed las \u00f3rdenes menores en la capilla del Seminario Conciliar. \u2014 Fui ordenado de Subdi\u00e1cono el 21 de mayo en la capilla de los PP. Salesianos (Tacuba). \u2014 Fui ordenado d\u00e9 Di\u00e1cono el 28 del mismo mes en la capilla del Seminario Conciliar.\u00bb<br \/>\nHacia el Per\u00fa<br \/>\nYa antes de terminar sus estudios, una carta del Visitador P. Vilanova destinaba al joven di\u00e1cono, lo mismo que a sus dos compa\u00f1eros, a reforzar el personal de los Colegio-Seminarios abiertos o a punto de serlo en la Patria de Santa Rosa de Lima, Arequipa y Cuzco. Ya que no a la Patria a\u00f1orada, volv\u00edan cuando menos al seno de la no menos amada Provincia.<br \/>\nSe comprende por lo tanto que, a pesar del nuevo, largo y penoso viaje que esto supon\u00eda, lo emprendieran los tres con ilusionada alegr\u00eda, bendiciendo a Dios que los sacaba inc\u00f3lumes de tantos peligros y llenos de honda gratitud a los Superiores de la heroica Provincia mejicana, que tan caritativamente los hab\u00eda acogido y cuidado durante m\u00e1s de tres a\u00f1os.<br \/>\nDe su viaje en tren hacia la frontera norteamericana qued\u00f3les en la retina la visi\u00f3n macabra de unos cad\u00e1veres momificados, colgados como frutos de maldici\u00f3n de los \u00e1rboles de la campi\u00f1a, asolada por las bregas revolucionarias entre carrancistas y anticarrancistas&#8230;<br \/>\nEl 27 de noviembre traspon\u00edan por fin la l\u00ednea fronteriza y, siempre en ferrocarril, pasando por San Antonio de Tejas \u2014en todas partes recuerdos de la Patria lejana, prosegu\u00edan viaje hasta Philadelphia, donde les esperaban los brazos hermanos de los PP. Dayd\u00ed y Juanmart\u00ed.<br \/>\nEl P. Perell\u00f3, di\u00e1cono todav\u00eda, recibi\u00f3 orden de retirarse en seguida a la Casa de Germantown, que en la misma ciudad tienen nuestros PP. norteamericanos, a fin de prepararse a recibir pr\u00f3ximamente el sacerdocio, que le fue conferido por el Obispo auxiliar el 23 del mes de diciembre de 1916 en la iglesia de los Dolores de dicha ciudad. Dos d\u00edas despu\u00e9s, fiesta de Navidad, celebraba su primera Misa en nuestra iglesita hispana de Brooklyn (Nueva York), apadrin\u00e1ndole el P. Canas, C. M., como dice el recordatorio que tengo a la vista. \u00a1Oh, si hubiera podido levantar m\u00e1s arriba, por encima de los rascacielos neoyorkinos hasta la comba celeste, aquella Hostia pura, santa e inmaculada para que la vieran en sus manos temblorosas aquellos seres queridos que all\u00e1 lejos, a miles de kil\u00f3metros, tanto hab\u00edan suspirado por ver este d\u00eda grande y hermoso !&#8230; Pero tambi\u00e9n a los padres alcanza su buena participaci\u00f3n en la vida de sacrificio de los hijos que ofrendaron generosamente a Dios, y por ello en el cielo tendr\u00e1n tambi\u00e9n su parte de glorificaci\u00f3n misionera.<br \/>\nSacerdote ya, el P. Perell\u00f3 continu\u00f3 el viaje hacia su primer destino, el Colegio-seminario de San Jer\u00f3nimo, d\u00e9 Arequipa (Per\u00fa), donde llegaba, v\u00eda mar\u00edtima mar Caribe, canal de Panam\u00e1, Pac\u00edfico, el 22 de febrero de 1917, poni\u00e9ndose en seguida al trabajo a las \u00f3rdenes del P. Gornals, entonces Superior del establecimiento.<br \/>\nCreo no ser\u00eda tiempo perdido que alguno de los supervivientes \u2014y son muchos todav\u00eda\u2014 de aquellas primitivas fundaciones de Colegio-seminarios peruanos, hiciera un poco de historia de c\u00f3mo actu\u00f3 en ellos la Congregaci\u00f3n pugnando in\u00fatilmente por transformarlos, o acercarlos al menos, al ideal tridentino exigido por la disciplina eclesi\u00e1stica.<br \/>\nEl cat\u00e1logo C. M. de 1920 sit\u00faa al P. Rafael Perell\u00f3 en la reci\u00e9n abierta fundaci\u00f3n lime\u00f1a de Mercedarias, pero no nos consta si lleg\u00f3 a ir a ella, puesto que en los primeros meses de este mismo a\u00f1o la revista de la Provincia le cita como destinado a la Misi\u00f3n de Honduras, y en octubre parece cierto que se hallaba ya en Panam\u00e1.<br \/>\nEn la Misi\u00f3n de Honduras<br \/>\nSea lo que fuere de la estancia en Mercedarias y Panam\u00e1, lo cierto es que en diciembre de 190 el P. Perell\u00f3 estaba ya en la residencia de Puerto Cort\u00e9s con el P. Gual y el Hermano Garc\u00edas Mas, y que all\u00ed le encontr\u00f3 el P. Comellas a su llegada a Honduras para la reorganizaci\u00f3n del Vicariato Apost\u00f3lico. Y en Puerto Cort\u00e9s tuvo siempre su habitual residencia los ocho a\u00f1os que permaneci\u00f3 en la Misi\u00f3n, si bien desde, all\u00ed sal\u00eda para excursiones misionales a. las alde\u00edtas o para acompa\u00f1ar en sus visitas apost\u00f3licas a Monse\u00f1or.<br \/>\nReferentes a esta \u00e9poca de su vida, me transmite el Padre Mateo Con los siguientes recuerdos personales: \u00abCuando mi destino a nuestra Misi\u00f3n hondure\u00f1a (1922), tan pronto supo hab\u00edamos llegado- a La Ceiba, \u00e9l vol\u00f3 el primero para darnos la bienvenida, permaneciendo con nosotros varios d\u00edas. Por aquel entonces resid\u00eda en Puerto Cort\u00e9s, pero activo como era tom\u00f3 a su cargo la instalaci\u00f3n de ama nueva iglesia en -Tela. Y de tal manera supo captarse las simpat\u00edas de los altos jefes de la \u00abTela Rail Road Co.\u00bb, que muy pronto, accediendo a sus demandas; le concedieron y edificaron -la iglesia que bendijo e inaugur\u00f3 &#8216;solemnemente Mons. Sastre, en enero de 1923.<br \/>\nPuerto Cort\u00e9s no ten\u00eda casa curad. Viv\u00eda el Padre en la sacrist\u00eda de la vieja iglesia, que hab\u00eda adecentado mucho y hasta agrandado. Decidido a levantar una casa conveniente, consigui\u00f3 que el Ayuntamiento le cediera, gracias a su tenaz insistencia, un solar, en el que fue construyendo una hermosa y c\u00f3moda residencia para los Padres. Pero alguien que apetec\u00eda tambi\u00e9n aquel solar y no lo hab\u00eda podido conseguir, jur\u00f3 que tampoco el Padre lo disfrutar\u00eda fue precisamente en v\u00edsperas del d\u00eda designado para el traslado a la flamante casita. Por la ma\u00f1ana hab\u00eda venido el P. Perell\u00f3 a San Pedro Sula a contarnos de sus obras y a invitarnos al estreno, volvi\u00e9ndose lleno de contento e ilusi\u00f3n a disponer las cosas de all\u00e1&#8230; A altas horas de la noche le despiertan fuertes llamadas a la puerta. Se levanta azorado y ve que algo arde no lejos de la iglesia, pero sin que le pase por las mientes que pueda ser su casita de la que pronto no queda m\u00e1s que un mont\u00f3n de ruinas y ceniza&#8230; Nada dijo ni nada hizo m\u00e1s que exclamar lleno de pena: \u00abAlabado sea Dios\u00bb. M\u00e1s adelante supo que el autor de su desventura era un alto perso-naje y tampoco nada quiso hacer contra \u00e9l si no es dedicarle unos cuantos piropos de grueso calibre en la intimidad de sus amistades.<br \/>\n\u00abIgnoro c\u00f3mo tratar\u00eda a los dem\u00e1s visitantes. De m\u00ed s\u00e9 decir que pasaba a su lado d\u00edas placenteros, momentos de verdadera fraternidad. No era malgastador, quiz\u00e1, un poquit\u00edn taca\u00f1o, pero para obsequiar a los compa\u00f1eros que le visit\u00e1bamos se mostraba de veras espl\u00e9ndido, vi\u00e9ndosele disfrutar en proporcionar un d\u00eda de solaz y verse acompa\u00f1ado. Y en presencia de sus amistades, de las cuales no se mostraba celoso \u2014cosa harto com\u00fan\u2014, goz\u00e1base en present\u00e1rnoslas y hac\u00e9rnoslas conocer, y aun nos alababa ante ellas.<br \/>\n\u00abLos mismos \u00edmpetus de su modo de ser inquieto y nervioso supo utilizarlos para el bien, y por esto fue en Honduras un excelente trabajador\u00bb.<br \/>\nEn este mismo sentido abunda el testimonio del actual Vicevisitador del Vicariato, quien dice: \u00abA pesar de ser algo desequilibrada su vida, hay que reconocer que en Honduras trabaj\u00f3 bien tanto en el orden material corno en el parroquial, dejando en todas partes un buen recuerdo. Prueba de ello que cuando han sabido su muerte \u2014los morenos sobre todo\u2014 han encargado la celebraci\u00f3n de Misas de Funeral en sufragio de su alma\u00bb.<br \/>\nEn Estados Unidos. Superior de Philadelphia<br \/>\nA partir de 1929 aparece su nombre catalogado entre el personal de la Casa de Brooklyn. Es, pues, probable que volvi\u00f3 a la cosmopolita ciudad de su Primera Misa durante el a\u00f1o 1928, permaneciendo en ella hasta principios de 1931, en que pas\u00f3 a Philadelphia, donde otros dos a\u00f1os despu\u00e9s, en la santa Visita que practic\u00f3 en ella el P. Comellas en septiembre de 1933, recibi\u00f3 el nombramiento de Superior. Suced\u00eda al P. Gual y se le dejaban como s\u00fabditos a los Padres Litr\u00e1, Coll M. y H.\u00b0 Llorach. En los a\u00f1os sucesivos, durante su dilatado superiorato de cuatro trienios, fue repetidamente modificado el cuadro de la reducida comunidad, a lo que no parece ajeno el car\u00e1cter temperamental de su superior&#8230;<br \/>\n\u00abEra de temperamento bilioso \u2014observa uno de sus s\u00fabditos de entonces\u2014 y su vegiguilla excesivamente recargada de hiel, le hac\u00eda f\u00e1cil al desabrimiento y a cierta aspereza amarga que le daba que sufrir mucho a \u00e9l y no menos a los que con \u00e9l conviv\u00edamos. Sin embargo, cuando se serenaba, sol\u00eda reconocer su error y procuraba al menos disimular. Emprendedor como era y buen trabajador, estos arranques supo encauzarlos para llevar a efecto hermosas y \u00fatiles obras en bien de la casa y capilla. Merece ser destacada su gesti\u00f3n econ\u00f3mica acertada que logr\u00f3 rehacer el capital fundacional que manos menos expertas hab\u00edan casi pulverizado. Y para que nadie dude de su inmediato &#8216;antecesor, dir\u00e9 que la gloria es de ambos por igual.\u00bb<br \/>\nEl P. Perell\u00f3 amaba indudablemente a nuestra peque\u00f1a Provincia y por ella, al mismo tiempo que por la gloria de Dios y por las almas, se sacrific\u00f3 y trabaj\u00f3 mucho y bien. \u00abApenas he convivido con \u00e9l \u2014dice otro testimonio (P. So-cias)\u2014, pero en mis relaciones epistolares he podido observar en el P. Perell\u00f3 un gran inter\u00e9s por el bien de la Provincia. Siempre que le ped\u00ed recursos en favor de alguna obra de la misma, me favoreci\u00f3 con \u00e1nimo generoso y sin regateos&#8230;\u00bb<br \/>\nEl compilador de estos apuntes puede testificar haber o\u00eddo al Sr. Visitador, P. Comellas, que le nombraba Procurador Provincial por lo bien que hab\u00eda llevado en Philadelphia la parte econ\u00f3mica, demostrando dotes nada comunes en este sentido.<br \/>\nDestino nonnato<br \/>\nAcabo de referirme al nombramiento del P. Rafael Perell\u00f3 para Procurador Provincial. Fue \u00e9ste un destino non- nato, ya que no pas\u00f3 nunca del papel. Cuando en 1945 (mayo) ces\u00f3 en el oficio de Superior de Philadelphia, llam\u00f3le el Padre Comellas a Barcelona para que substituyera al octogenario P. Vigo en la Procura Provincial. Parece que el tal destino no le agrad\u00f3 poco ni mucho al interesado, sent\u00edase enfermo y agotado por los sufrimientos f\u00edsicos y morales, y no deseaba sino permanecer hasta la muerte en Am\u00e9rica, su patria de adopci\u00f3n. Fu\u00e9se dando largas al asunto y as\u00ed estaba todav\u00eda un a\u00f1o despu\u00e9s cuando el P. Comellas lleg\u00f3 a Estados Unidos para la Visita can\u00f3nica. Y as\u00ed quedaba cuando la muerte, inesperadamente, sorprendi\u00f3 en Nueva. Orleans al. P. Visitador (junio 1946).<br \/>\nEn carta a uno de los Consejeros provinciales, el 22 de julio, alude a la triste nueva, dice que ruega para que \u00abDios nos conceda un buen Visitador, seg\u00fan el esp\u00edritu de Dios y de N. S. P. San Vicente\u00bb, y a\u00f1ade: \u00abConfieso que deb\u00eda de haberle escrito antes para pedirle el auxilio de sus luces y oraciones, pero conf\u00edo que no es demasiado tarde y que me ayudar\u00e1. Supongo que usted se da cuenta de lo mucho que he sufrido y sufro todav\u00eda en estos meses a tal extremo que he enfermado y sigo enfermo todav\u00eda aunque algo mejor&#8230; No dudo que esta prueba Dios la ha permitido o me la ha mandado para mi bien\u00bb.<br \/>\nAl nuevo Visitador R. P. Jaime Roca le informaba a fines del mismo a\u00f1o en estos t\u00e9rminos: \u00ab&#8230; En contestaci\u00f3n a la suya, quiero hacer constar que lo que me dice usted de mi aceptaci\u00f3n del cargo de Procurador Provincial, de que se daba cuenta el 9 de junio de 1945 seg\u00fan el libro de Consejos Provinciales, creo que no es exacto. Que yo sepa, nunca he aceptado ese cargo para el cual siempre me he considerado indigno y sin las cualidades que supone en el individuo para el fiel cumplimiento de las obligaciones que impone; adem\u00e1s de que el estado de mi salud no me permit\u00eda aceptar. Supe que fui propuesto y aprobado por el M. H. P. Vicario General&#8230; Mi contestaci\u00f3n fue, como usted podr\u00e1 ver por las cartas v cablegramas enviados al P. Comellas (q. e. g. e.), que me era imposible salir en las presentes circunstancias, ya por las leyes de inmigraci\u00f3n de EE. UU., ya por el dictamen de los m\u00e9dicos que se negaron a autorizar mi salida. Ten\u00eda en aquel entonces 230 de presi\u00f3n arterial con peligro inminente de un ataqu\u00e9 de apoplej\u00eda, lo que me oblig\u00f3 a ir al hospital_ en dos ocasiones en estado de gravedad.<br \/>\n\u00abAhora, si es necesario hacer renuncia de ese cargo&#8230; con gusto lo hago por la presente.\u00bb<br \/>\nViaje, enfermedad y muerte<br \/>\nAun suponiendo algo exagerado y subjetivo el anterior, informe era realmente cierto que el estado de salud del Padre Perell\u00f3 no era satisfactorio, ni lo era menos que le conven\u00eda un per\u00edodo de descanso y distracci\u00f3n a su naturaleza minada por el mal. El P. Visitador accedi\u00f3 ben\u00e9volamente a su petici\u00f3n de un viaje a Espa\u00f1a \u2014no hab\u00eda venido desde 1934\u2014, y en febrero de 1947, despu\u00e9s de darle conmovido las gracias, comunica: \u00abPienso salir, si Dios quiere y las cosas no se descomponen, en el mes de abril y en el vapor \u00abAm\u00e9rica\u00bb de la \u00abUnited States Lines\u00bb para. Cherburgo (Francia), en el cual tengo reservado pasaje de ida y vuelta para regresar a \u00faltimos de septiembre. Pienso pasar una semana o dos en Par\u00eds y ver al M. H. P. Vicario General P. Robert y al P. Slattery y a los de mi familia que residen<br \/>\nSubrayemos el inciso \u00abtengo reservado pasaje de ida y vuelta\u00bb. Por su correspondencia y por lo que a todos dec\u00eda aqu\u00ed, se deduce que se le hizo como una obsesi\u00f3n el deseo de volver a Am\u00e9rica.<br \/>\nLlevado de ese deseo, llegaba a olvidar su enfermedad y sus disgustos morales y se consideraba \u00absuficientemente bien para hacer el trabajo de estas casas, donde he trabajado tanto tiempo\u00bb.<br \/>\nEl viaje a Espa\u00f1a v\u00eda Par\u00eds, donde se detuvo algunas semanas, lo realiz\u00f3 felizmente. Sin embargo, cuando lleg\u00f3 a Barcelona, a, principios del pasado junio, hab\u00eda en su rostro un mal disimulado rictus de dolor. El mal ven\u00eda con \u00e9l y prosegu\u00eda por dentro la destrucci\u00f3n del organismo. Todav\u00eda tuvo arrestos para subir a postrarse ante la Virgen morena de Montserrat. Pocos d\u00edas despu\u00e9s yo mismo le acompa\u00f1aba al vapor correo de Mallorca, de donde ya no volver\u00eda m\u00e1s&#8230;<br \/>\nCedo ahora la pluma al Superior de Palma.. Dice as\u00ed el P. Amengual: \u00abLleg\u00f3 el P. Rafael Perell\u00f3 a Mallorca en plan de vacaciones. Estar\u00eda unos d\u00edas, ver\u00eda a sus familiares, y despu\u00e9s, ya repuesto de su dolencia, regresar\u00eda a su destino. Lo not\u00e9 siempre reservado y con un pensamiento dominante,&#8217; Am\u00e9rica&#8230; Fu\u00e9se un d\u00eda a despedir de sus familiares y Dios lo detiene all\u00ed: un ataque al coraz\u00f3n. Acude con urgencia el Doctor y pronostica gravedad. Un d\u00eda por otro y siempre con la esperanza del ma\u00f1ana, va pasando en su casa los tres meses de enfermedad.<br \/>\n\u00abMoment\u00e1neamente le cost\u00f3 resignarse. Cuando le indiqu\u00e9 la necesidad de prepararse a morir, me dice:<br \/>\n\u2014\u00bfDe veras que estoy tan grave?<br \/>\n\u2014Bien, pues, que venga el P. Domenge y voy a confesarme m\u00e1s detenidamente.<br \/>\n\u00abHab\u00eda ya comulgado varias veces por devoci\u00f3n durante su enfermedad. Recibi\u00f3 los \u00faltimos sacramentos con gran edificaci\u00f3n de todo el pueblo. Despu\u00e9s, con toda serenidad y tranquilidad, dispuso de sus cosas, y para evitar posibles dificultades con los parientes, hizo un poder en favor del Padre Capdevila, Superior de Philadelphia (U. S. A.), y por testamento lo dej\u00f3 todo al Superior de la Casa de Palma de Mallorca, quien deber\u00eda respetar unos legados (muy poco) para sus parientes, demostrando con ello un gran desprendimiento y mucho cari\u00f1o a la Congregaci\u00f3n y a esta Casa.<br \/>\n\u00abEl P. Jos\u00e9 M\u00aa Perell\u00f3, su primo, estaba con \u00e9l. El Superior, con alguno de los PP., \u00edbamos a verle casi cada .semana, de lo que el enfermo se alegraba visiblemente. Con mucha satisfacci\u00f3n nos pag\u00f3 \u2014aun en vida\u2014 el equipo de altavoces (5.500 pesetas) que desde entonces usamos en las misiones. En una de las visitas me dec\u00eda as\u00ed, con tristeza y en confianza:<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 me sacar\u00edan de all\u00ed? \u00bfQu\u00e9 dicen de m\u00ed?<br \/>\nAy!, Padre, yo no he o\u00eddo nada contra usted&#8230; No s\u00e9 qu\u00e9 razones tendr\u00edan, pero d\u00e9jelo ahora, Padre, Dios sobre todo.<br \/>\nY resignadamente repet\u00eda: \u00abSea por Dios.\u00bb<br \/>\n\u00abLa v\u00edspera de su muerte fuimos a verle por \u00faltima vez, con prisas, porque aquella misma noche ten\u00edamos pendiente la solemnidad de la Milagrosa. Qued\u00f3se a su lado el Padre Jos\u00e9 M.a Perell\u00f3. El d\u00eda siguiente, 25 de noviembre, mor\u00eda muy pl\u00e1cidamente aunque sufriendo mucho.<br \/>\n\u00abEn el entierro y funerales, el d\u00eda 26, nos acompa\u00f1\u00f3 todo el pueblo de Llub\u00ed. Ofici\u00f3 el P. Superior, ayudado de los PP. Domenge y Llad\u00f3, y presidi\u00f3 el duelo el citado P. Perell\u00f3. Descansan sus restos en la tumba de su madre.\u00bb<br \/>\nNo s\u00e9 por qu\u00e9 vi\u00e9nenme ahora de nuevo a la memoria los versos del principio:<br \/>\nDel navegant son el port&#8230; \u2014 ara i en la riostra mort \u2014 oh dolo Verge Maria!<br \/>\n\u00bfNo ser\u00eda un motiv\u00f3&#8217; de dulce esperanza haber muerto en v\u00edsperas de la fiesta de la Milagrosa?<br \/>\nUna palabra m\u00e1s&#8230;<br \/>\n&#8230;porque se la debo al lector que ver\u00e1 con extra\u00f1eza \u2014como yo mismo\u2014 mi firma al pie de estas cuartillas dedicadas a la memoria del P. Rafael Perell\u00f3. No conviv\u00ed nunca con \u00e9l. Apenas si le vi de paso, breves momentos, cuando sus viajes a la Patria. Pero&#8230; los posibles bi\u00f3grafos han ido declinando amablemente el encargo o han respondido enviando algunas notas, un apunte, un recuerdo y&#8230; diciendo que el Padre tal o cual lo har\u00eda de seguro muy bien.<br \/>\nBien o mal, aqu\u00ed est\u00e1, ordenado amorosamente, cuanto he recibido y algo m\u00e1s de propia cosecha. A los colaboradores, mis acciones de gracias; a todo el que lea, perd\u00f3n por mi excusable atrevimiento, y una oraci\u00f3n por el alma del biografiado.<br \/>\nEspluga, abril de 1948.<br \/>\nNicol\u00e1s Pascual<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es frecuente en la vida del Misionero que cubra su ata\u00fad la misma tierra que sustent\u00f3 su cuna. 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