{"id":130529,"date":"2014-05-27T08:26:13","date_gmt":"2014-05-27T06:26:13","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=130529"},"modified":"2016-07-26T17:27:22","modified_gmt":"2016-07-26T15:27:22","slug":"santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-iii\/","title":{"rendered":"Santa Luisa: ante la infancia abandonada (III)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-i\/hijas-de-la-caridad-18-luisa-2\/\" rel=\"attachment wp-att-130524\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-130524\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/05\/Hijas-de-la-Caridad-18-Luisa.jpg?resize=238%2C296\" alt=\"Hijas-de-la-Caridad-18-Luisa\" width=\"238\" height=\"296\" \/><\/a>Dificultades: &#8230;Sin dinero<br \/>\nEl enfriamiento de la caridad y el agotamiento de los recursos de la obra hac\u00edan de la direcci\u00f3n del personal de los ni\u00f1os abandonados un peso aplastante para la se\u00f1orita Le Gras. Desde el primer a\u00f1o de la guerra civil, las privaciones en la obra fueron extremas. Las hermanas se vieron obligadas a quedarse solamente con dos nodrizas en la casa, y sin \u00abning\u00fan duplicado\u00bb para colocar a los ni\u00f1os con una nodriza en los pueblos&#8230; siete peque\u00f1os no quieren \u00abtomar el biberon\u00bb&#8230; ninguna provisi\u00f3n de pa\u00f1os ni de tela blanca.<br \/>\nAlgo m\u00e1s tarde el apuro se hizo mucho m\u00e1s angustioso, y Luisa escrib\u00eda:<br \/>\n\u00abLas nodrizas de los pueblos comienzan a amenazarnos fuertemente y a enviarnos a los ni\u00f1os, y las deudas se multiplican hasta tal punto que no hay esperanzas de pagarlas\u00bb.<br \/>\nVicente lo sab\u00eda muy bien. El mismo se ve\u00eda hostigado por sor Genoveva Poisson con respecto al salario de las nodrizas de la casa a las que s\u00f3lo pod\u00eda d\u00e1rseles como soluci\u00f3n \u00abtener paciencia durante alg\u00fan tiempo y hacerlo lo menos mal que se pueda\u00bb. Luisa se inquietaba por las nodrizas de los pueblos.<br \/>\n\u00abDesear\u00edamos saber, escribe, si las pobres nodrizas tienen algo de dinero para estas fiestas y si los ni\u00f1os que a\u00fan amamantan, por falta de pago, no ser\u00e1n alimentados con el dinero dado para instalar ah\u00ed a los reci\u00e9n abandonados\u00bb.<br \/>\nA los gritos de angustia de su colaboradora, Vicente se conmueve pero no se resigna a abandonarlo todo. \u00abLa obra de los ni\u00f1os est\u00e1 entre las manos de Nuestro Se\u00f1or\u00bb, recuerda a Luisa.<br \/>\nEn esta angustia cruel, Luisa no se atrev\u00eda ya a interceder ante los grandes; se declaraba cansada de aturdir a la corte y a la ciudad con sus gemidos. Reh\u00fasa, incluso, dirigirse a la se\u00f1ora S\u00e9guier, diciendo qu\u00e9 le parec\u00eda.<br \/>\n\u00abque s\u00f3lo he hecho o\u00edr las necesidades extremas, tanto de los pobres ni\u00f1os como de sus nodrizas&#8230; que he cre\u00eddo que resulta importuno a muchos, contristando en exceso los corazones tiernos y caritativos\u00bb,<br \/>\n\u00bfNo se hab\u00eda dirigido ya al mismo canciller para \u00abdecirle que cien de estos pobres ni\u00f1os, adem\u00e1s de todas las necesidades en que est\u00e1n continuamente, \u00abse encontraban sin pan?\u00bb.<br \/>\n&#8230;Se intenta apiadar a las damas<br \/>\nAcaba sin embargo por mostrar en una carta a la se\u00f1orita de Lamoignon, la necesidad urgente de una asamblea de damas y la necesidad de cuestaciones suplementarias para sostener la empresa una vez m\u00e1s.<br \/>\nParecidos gritos de angustia sobre la suerte de las pobres nodrizas se reflejan en sus cartas de comienzos del a\u00f1o 1650.<br \/>\n\u00abNo hay ya medio, escribe, de resistir en conciencia a la piedad que nos causan las pobres nodrizas de los pueblos, pidiendo lo que les es justamente debido, no solamente para sus estrecheces, sino por tener adelantado de lo suyo; tras lo cual, se ven ellas mismas morir de hambre, y se sienten obligadas a venir desde muy lejos, tres o cuatro veces, sin llevar consigo dinero\u00bb.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 hacer sino proponer a las damas el ya no \u00abtomar nuevos ni\u00f1os exp\u00f3sitos para pagar y retirar a todos los destetados de los pueblos\u00bb? Por el intermediario del procurador general, los ni\u00f1os destetados pudieron ser alojados en Enferm\u00e9s; Luisa envi\u00f3 all\u00ed a dos hermanas para ocuparse de ello. \u00abNosotras all\u00ed estamos exclusivamente para alimentar a las nodrizas, explica sin embargo&#8230; si la cosa contin\u00faa, nos vamos a consumir\u00bb.<br \/>\n&#8230;Carencia de nodrizas<br \/>\nEntretanto, surgi\u00f3 sin embargo, una raz\u00f3n m\u00e1s seria para inquietarla. Se vio obligada a contratar nodrizas de las que habla sin ilusi\u00f3n:<br \/>\n\u00abAunque se hace todo lo posible por contratar mujeres de bien, sin embargo parece que la mayor\u00eda no se ven obligadas a retirarse por la necesidad del momento, sino por mala conducta; y adem\u00e1s, todos estos tipos de mujeres, reclutadas de todas partes, son mal habladas y de gran libertinaje\u00bb.<br \/>\n\u00a1Se pide prestado!<br \/>\nSeg\u00fan su primer bi\u00f3grafo, no hubo ning\u00fan tipo de esfuerzos que Luisa no hiciera para poder remediar la situaci\u00f3n. Pide dinero prestado; ella y sus hijas \u00abtomaron incluso de lo que para ellas era necesario para aumentar el fondo, y se contentaron con tomar, una vez al d\u00eda s\u00f3lo, un poco de alimento, el m\u00e1s tosco\u00bb. Algunos meses antes anunciaba a Vicente su necesidad de \u00abdar todo el dinero para gastos que hab\u00eda en casa, unas quince o veinte libras casi&#8230;, que no se podr\u00edan reintegrar hasta dentro de un mes\u00bb. As\u00ed es como Luisa, sin consultar en esta ocasi\u00f3n a las reglas de la prudencia humana, ni a las leyes de la naturaleza, segu\u00eda solamente los impulsos de su celo y de la confianza que ten\u00eda en la providencia de Dios.<br \/>\nSanta Luisa y san Vicente estimulan la abnegaci\u00f3n en las hermanas<br \/>\nA fin de contrarrestar la influencia tal vez nociva de las nodrizas, Luisa velaba muy particularmente por la formaci\u00f3n de las hijas de la caridad a quienes confiaba el papel de madres adoptivas. Desde la casa de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, escrib\u00eda a las hermanas a Par\u00eds:<br \/>\n\u00ab\u00a1Oh! con cu\u00e1nto agrado desear\u00eda que todas estuvieran, aqu\u00ed, con los sentimientos que Dios me da de esta gran obra\u00bb.<br \/>\nY no a cualquiera de las hermanas confiaba Luisa el servicio de los ni\u00f1os. Vicente de Pa\u00fal ve\u00eda la importancia y delicadeza de la elecci\u00f3n que hab\u00eda que hacer; se indignaba al o\u00edr que esp\u00edritus retorcidos hab\u00edan inventado que \u00abcuando una hija no val\u00eda para una parroquia&#8230; se la destinaba a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos\u00bb.<br \/>\n\u00abSabed hermanas m\u00edas, les dice \u00e9l, que nunca ha sido ese el pensamiento de la se\u00f1orita Le Gras que, por el contrario, se ha preocupado por enviarles personas que les har\u00e1n las veces de padre y de madre. Adem\u00e1s, \u00bftenemos mejores hermanas que aquellas que, por el amor de Dios, desean prestarle servicio en la persona de estos ni\u00f1os? Yo no veo por otra parte hermanas mejores que aquellas que se dedican a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos\u00bb.<br \/>\nEl coraz\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal se desahoga libremente a prop\u00f3sito de la obra que le es tan querida. \u00a1Cu\u00e1nta precisi\u00f3n pone en las conversaciones que tiene con las hermanas en-cargadas de los reci\u00e9n nacidos! Desde 1643, consagraba una conferencia entera a este servicio. Exalta primero su misi\u00f3n de caridad hacia los ni\u00f1os que son los hijos de Dios. Es El el que les sirve de padre y de madre y provee a sus necesidades&#8230;\u00bb. El que se deleita \u00aben sus peque\u00f1os susurros\u00bb. Qu\u00e9 honor no va a hacerles Dios al inclinarse preferentemente hacia ellas \u00abpobres j\u00f3venes de pueblo, sin experiencia, sin instrucci\u00f3n, excluyendo a muchos, para que le presten este servicio\u00bb. Despu\u00e9s, contin\u00faa:<br \/>\n\u00abDesde toda la eternidad, \u00e9l os ha escogido, hijas m\u00edas, para su servicio. \u00a1Qu\u00e9 honor para vosotras! Si las personas del mundo se sienten bien honradas por servir a los hijos de los grandes, cu\u00e1nto m\u00e1s vosotras por ser llamadas a servir a los hijos de Dios\u00bb.<br \/>\nLa nobleza de su trabajo comporta, en consecuencia, deberes que cumplir. El santo hace resaltar: la necesidad de tener \u00abgran cuidado de lo que les es necesario y vigilar que nada les falte\u00bb; el peligro, adem\u00e1s, de \u00abdarles m\u00e1s cari\u00f1o a unos que a otros, porque las preferencias crean celos y envidias, a la que estos ni\u00f1os podr\u00edan acostumbrarse\u00bb; la resolu-ci\u00f3n, por \u00faltimo, de considerarse sus madres, \u00aby como tales deleitarse en servirles, en hacer todo lo que pod\u00e1is para su conversaci\u00f3n\u00bb.<br \/>\nPara sostener su \u00e1nimo en este trabajo que f\u00e1cilmente pod\u00eda apenarlas, o darles un poco de repugnancia, les muestra la gran recompensa que les corresponder\u00e1.<br \/>\n\u00abSi Dios no os hubiese llamado para su servicio, contin\u00faa dici\u00e9ndoles, si os hubiese dejado en la barah\u00fanda del mundo, habr\u00edais sido madres, y nuestros hijos os habr\u00edan dado muchos m\u00e1s sufrimientos y tormentos que \u00e9stos. \u00bfY con qu\u00e9 provecho? Como la mayor\u00eda de las madres, los hubieseis amado con un amor natural. \u00bfQu\u00e9 recompensa tendr\u00edais? Sencillamente, la recompensa de la naturaleza; vuestra propia satisfacci\u00f3n&#8230; Pero por haber servido a estos ni\u00f1os peque\u00f1os abandonados del mundo, \u00bfqu\u00e9 recibir\u00e9is?: a Dios en la eternidad\u00bb.<br \/>\nEn 1654, el santo habla a las hermanas de la virtud necesaria para que no escandalicen a estos pobres peque\u00f1os. Haciendo alusi\u00f3n a su papel de madres adoptivas, les dice:<br \/>\n\u00abSi ella es buena, ellos ser\u00e1n buenos; si es mala, ellos lo ser\u00e1n&#8230; si os enfad\u00e1is, ellos se volver\u00e1n col\u00e9ricos; si murmur\u00e1is, ellos murmurar\u00e1n; y si se condenan, ellos se atendr\u00e1n a vosotras, no lo dud\u00e9is, porque vosotras habr\u00e9is sido la causa\u00bb. En otras conferencias volver\u00e1 a insistir en la idea de que las hermanas se convierten en \u00abv\u00edrgenes y madres a la vez\u00bb aceptando los deberes de la maternidad con respecto a los peque\u00f1os abandonados.<br \/>\nLuisa sigue con solicitud la actividad de sus hijas<br \/>\nLos escritos de Luisa de Marillac, en particular sus cartas a las hijas de la caridad, atestiguan de una manera no menos expresiva su afectuosa solicitud con (respecto a ellas. \u00a1Cu\u00e1nta exactitud y celo exig\u00eda de ellas! El porvenir de los ni\u00f1os estaba tan influenciado por la manera con que ellas cumplieran su servicio&#8230; Deseaba que sus hijas poseyeran, m\u00e1s incluso que estas preciosas cualidades, una ternura provisora y vigilante que no reh\u00fasa ning\u00fan cuidado ni fatiga&#8230; algo que pertenece al amor maternal. Para facilitarles esto y para recordarles de tiempo en tiempo cu\u00e1n agradable es a Dios su servicio, al mismo tiempo que peligroso si se hace negligentemente, propone a Vicente de Pa\u00fal que redacte \u00abdos o tres meditaciones sobre el tema del servicio a los reci\u00e9n nacidos\u00bb.<br \/>\nAs\u00ed mismo le escrib\u00eda en 1648:<br \/>\n\u00abEl trabajo de nuestras pobres hermanas de esta casa a penas si es digno de cr\u00e9dito, no tanto por la gran pena como por las repugnancias que existen naturalmente en este ejer-cicio; por ello es justo ayudarlas, animarlas y hacerlas conocer qu\u00e9 significa a los ojos de Dios su ejercicio, como tambi\u00e9n ayudarlas con la oraci\u00f3n\u00bb.<br \/>\nSus frecuentes visitas a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos le daban numerosas ocasiones de animar y aconsejar a las hermanas. Ausente de Par\u00eds, no las olvida. Desde Nantes escribe a sor Juana Lepeintre \u00abque tenga gran cuidado de nuestras hermanas de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos para que encuentren ayuda en sus grandes necesidades\u00bb.<br \/>\nLos ni\u00f1os exp\u00f3sitos en Bic\u00e9tre<br \/>\nSu influencia personal en ellas se hizo sentir sobre todo durante la estancia de los ni\u00f1os en el castillo de Bic\u00e9tre, \u00a1qu\u00e9 raz\u00f3n tuvo al temerlo!<br \/>\nDesde 1643 las damas de la caridad hac\u00edan gestiones para entrar en posesi\u00f3n del castillo. Luisa cuenta la buena acogida que les dispens\u00f3 el se\u00f1or canciller y la advertencia que \u00e9l hizo de hablar de ello \u00aba la reina y hacer redactar un certificado\u00bb. Sin embargo fue el 7 de julio de 1647 cuando Luisa recibi\u00f3 la orden:<br \/>\n\u00abde enviar ma\u00f1ana domingo a la una a cuatro ni\u00f1os, dos chicas y dos muchachos, con dos hijas de la caridad al castillo de Bic\u00e9tre, con las ropas, pero sin las cunas de los ni\u00f1os, y lo que har\u00e1 falta para vivir ese d\u00eda y al siguiente\u00bb.<br \/>\nLas damas iban a estudiar sobre el terreno los detalles de organizaci\u00f3n. Aunque Luisa se resign\u00f3 al traslado de los ni\u00f1os a Bic\u00e9tre \u2014no era partidaria de ello\u2014, las disposiciones que las damas tomaron no eran de tal naturaleza que disipara sus temores. Ya hab\u00eda hecho valer las dificultades que comportaba el traslado: inconveniente de una casa antes ocupada por personas de mala vida; camino peligroso; alejamiento de Par\u00eds; grandes gastos para habilitar el lugar; dificultades para que los ni\u00f1os puedan all\u00ed ser visitados.<br \/>\nAlgunos d\u00edas despu\u00e9s de la instalaci\u00f3n, renovaba sus objeciones con m\u00e1s fuerza:<br \/>\n\u00abLa experiencia nos har\u00e1 ver que no eran infundados mis temores sobre el alojamiento de Bic\u00e9tre. Eligen para alojamiento las habitaciones peque\u00f1as, en que el aire al momento estar\u00e1 corrompido, dejan las grandes; pero nuestras pobres hermanas no se atreven a decir nada. No quieren que se diga all\u00ed la misa, sino que nuestras hermanas vayan a o\u00edrla a Gen-tilly. \u00bfY qu\u00e9 har\u00e1n los ni\u00f1os mientras tanto? \u00bfY qui\u00e9n har\u00e1 el trabajo?\u00bb.<br \/>\n\u00bfPeque\u00f1o detalle este del desprecio por las \u00abhabitaciones peque\u00f1as en que el aire al momento estar\u00e1 corrompido\u00bb? El que la higiene de la casa sea defectuosa preocupa a Luisa que insiste siempre en la limpieza, la comodidad y la salubridad de las fundaciones. Los cuidados de limpieza, tan esenciales siempre no lo son menos en un hospicio de ni\u00f1os en que ellos ejercen una gran influencia sobre la salubridad del aire. Peque\u00f1o detalle tambi\u00e9n para nuestro siglo que conoce una aplicaci\u00f3n esclarecida y perseverante sobre todo de la higiene a los reci\u00e9n nacidos, pero Luisa de Marillac pertenece al siglo XVII. Por esta raz\u00f3n, hay que admirar siempre sus precisiones sobre la limpieza y su insistencia en hacer que se tenga en cuenta. Incluso la partida de un ni\u00f1o peque\u00f1o le hace decir: \u00abque se le vista muy aseadamente de pies a cabeza\u00bb.<br \/>\nReglamento de las hermanas de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos<br \/>\nEl reglamento de las hermanas de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, fruto de la colaboraci\u00f3n com\u00fan de Vicente y de Luisa, est\u00e1 adem\u00e1s lleno de excelentes consejos donde se transparenta el cuidado de las almas y de los cuerpos y donde las leyes de higiene, por primitivas que sean, eran escrupulosamente respetadas. En las observaciones hechas por Luisa sobre el reglamento, se lee despu\u00e9s del art\u00edculo sexto:<br \/>\n\u00abNo permitir\u00e1n a los ni\u00f1os lavarse completamente desnudos, ni desnudarse del todo&#8230; tanto para habituados a la honestidad y pureza, como por la necesidad de la salud, no pei-n\u00e1ndolos, ni acical\u00e1ndolos en lugares descubiertos, como el patio, o su habitaci\u00f3n junto a ventanas abiertas\u00bb.<br \/>\nOtra precauci\u00f3n se ha de tomar la de cuidar \u00abque los ni\u00f1os no se duerman al sol, ni en cualquier lugar malsano, y esto siempre\u00bb, y en invierno, \u00abque los ni\u00f1os no est\u00e9n mucho tiempo junto al fuego, sino m\u00e1s bien hacer jugar a los peque\u00f1os a cualquier juego para que entren en calor, aunque sea preciso hacer que se acerquen de vez en cuando al fuego\u00bb.<br \/>\nUn caso de enfermedad contagiosa se ha descubierto, los ni\u00f1os ser\u00e1n separados en tres categor\u00edas: sanos, sospechosos y enfermos. El reglamento prevee hasta \u00absopa cocida a fuego lento\u00bb. Sin embargo, si la salud de los ni\u00f1os ocupa un lugar importante, la obligaci\u00f3n que incumbe a sus \u00abmadres adoptivas\u00bb de velar por la moral de los ni\u00f1os no es olvidada.<br \/>\nSe dan precauciones contra la envidia y la pereza. Si hace falta castigar a los ni\u00f1os que sea primero a trav\u00e9s \u00abde peque\u00f1as mortificaciones\u00bb, mejor a\u00fan, \u00abde dulces palabras que los estimulen al bien\u00bb. Si estas advertencias no son eficaces, la hermana deber\u00e1 entonces advert\u00edrselo a la superiora.<br \/>\n\u00abque los azotar\u00e1 \u2014costumbre de la \u00e9poca\u2014, har\u00e1 saber que se los ha dado, lo ha de hacer siempre sin pasi\u00f3n, y para esto debe dejar pasar alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de haber conocido su falta, y se abstendr\u00e1n de darles golpes en la cabeza\u00bb.<br \/>\nLa formaci\u00f3n moral del ni\u00f1o se completaba con una educaci\u00f3n religiosa y t\u00e9cnica. Hab\u00eda que ense\u00f1arle a reprimir sus pasiones, a respetar las leyes, a convivir con los dem\u00e1s, a llegar a ser un d\u00eda un buen ciudadano y un obrero h\u00e1bil. Si el reglamento indicaba a las hermanas la forma de lograrlo, Luisa aprovechaba sus estancias en los ni\u00f1os exp\u00f3sitos para proveerlos de los instrumentos necesarios. Con qu\u00e9 cuidado minucioso llega, como una verdadera madre, a los peque\u00f1os detalles infinitamente conmovedores, sus cartas as\u00ed nos lo revelan. A sor Hellot en 1647 le escrib\u00eda para pedirle:<br \/>\n\u00abcien agujas, veinticinco o treinta dedales y cien libritos como el de Pont. Las agujas todas de la misma clase, y que env\u00eden alguna s\u00e1bana, media docena limpias para hacer las camas. Si sor Juliana tiene hilo, lo enviar\u00e1; es para coser la ropa de los ni\u00f1os peque\u00f1os. Ent\u00e9rese, se lo ruego, por Vicente de Pa\u00fal, si hay cuadernos de lecturas para envi\u00e1rnoslos\u00bb.<br \/>\nLuisa no quiere dejar la fundaci\u00f3n sin que quede en ella una maestra para \u00abense\u00f1arles a coser y a leer\u00bb y un eclesi\u00e1stico para \u00abinstruir a los chicos\u00bb. Pedir\u00e1 tambi\u00e9n que Vicente env\u00ede a un hermano panadero&#8230; \u00abpara ense\u00f1arnos y ayudarnos a hacer una buena hornada\u00bb.<br \/>\nEn el reglamento Luisa se\u00f1alar\u00e1 el esmero que la hermana debe poner \u00abpara que todo el hilo o seda, sea bien empleado, para que los ni\u00f1os tengan o hagan su tarea, y vender lo que se haga en la casa, y cobrar a los compradores, y dar cuentas de las ganancias a la dama tesorera de la compa\u00f1\u00eda de dichos ni\u00f1os\u00bb.<br \/>\nServicio ordenado<br \/>\nLuisa insiste siempre en la necesidad de controlar el dinero que pasa por las hermanas \u00abpara ponerlo exactamente en las manos de la dama destinada a este efecto\u00bb 115. Igual-mente hace hincapi\u00e9 en que las hermanas obedezcan fielmente las leyes establecidas para mantener un buen orden en el servicio. As\u00ed, a la superiora del hospital, servicio anejo al de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, se le advierte que tenga mucho cuidado \u00abde recibir a los ni\u00f1os solamente despu\u00e9s de haber pasado todos los requisitos acostumbrados, y haber recibido los informes que se hayan hecho, con el fin de enviarlos con los ni\u00f1os al hospital que haya sido destinado para educarlos con los otros&#8230;\u00bb.<br \/>\nSi Luisa pide esta exactitud a sus hijas, es porque ella les da antes ejemplo. Los artistas y los poetas que han contribuido a inmortalizar la obra caritativa de san Vicente de Pa\u00fal y de santa Luisa de Marillac con los exp\u00f3sitos, descuidan este hecho. Y, la leyenda que se ha incorporado a la historia ha hecho popular el recuerdo de aquel viejo que desafiaba las tinieblas y los rigores del invierno, para traer a los ni\u00f1os abandonados, recogidos en las puertas de las iglesias o en las calles de la capital al asilo en el que la se\u00f1orita Le Gras y sus hijas, convertidas en los \u00e1ngeles visibles de la ciudad, velaban esper\u00e1ndolo. Cuadro emocionante por cierto, pero que no es m\u00e1s que un s\u00edmbolo en una historia bastante bella que pasa de leyenda.<br \/>\nConsideremos mejor la acci\u00f3n caritativa bien ordenada que atestiguan los documentos; ejemplo patente, la petici\u00f3n que san Vicente dirige a Luisa hacia 1638:<br \/>\n\u00ab\u00bfAdmitir\u00eda usted a un ni\u00f1o abandonado que fue tra\u00eddo ayer aqu\u00ed por gente distinguida, que lo encontraron en un campo que depende de aqu\u00ed? No tiene m\u00e1s que dos o tres d\u00edas y fue bautizado ayer por la tarde en san Lorenzo. Al ser de la condici\u00f3n de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, s\u00f3lo nos queda decir que usted no lo admitir\u00e1 ni en \u00abla Cuna ni en el hospital. Si se juzga oportuno hacer esta ceremonia, se har\u00e1\u00bb.<br \/>\nAunque no hayamos encontrado la respuesta de Luisa, s\u00ed conocemos su parecer y las piadosas tradiciones conservadas a\u00fan en el siglo xx por sus hijas, nos hacen llegar a la conclusi\u00f3n de que este ni\u00f1o s\u00f3lo fue aceptado tras la admisi\u00f3n habitual.<br \/>\nLa opini\u00f3n de la madre contin\u00faa hoy en aquellas que la sustituyen. Otras hijas de Luisa, que desempe\u00f1an un servicio p\u00fablico asumiendo los deberes de asistentes sociales o dirigiendo consultas de reci\u00e9n nacidos, escuchan como un eco de su fundadora:<br \/>\n\u00abNo sois libres, por consiguiente, de hacer esta obra seg\u00fan vuestro capricho. Deb\u00e9is organizarla, seg\u00fan el esp\u00edritu del servicio cuyo funcionamiento hab\u00e9is aceptado asegurar, y en conformidad con sus instrucciones\u00bb.<br \/>\nAdmiremos una vez m\u00e1s este genio de organizaci\u00f3n de estos dos santos que, por eso mismo, han fundado una asociaci\u00f3n que se expande y se perpet\u00faa, y que no conoce ni los l\u00edmites del tiempo ni los del espacio.<br \/>\nUn extracto de la correspondencia de san Vicente de Pa\u00fal muestra esta misma preocupaci\u00f3n de servicio ordenado en esta obra de la infancia. Se trata de una respuesta negativa enviada a Felipe Enmanuel de Gondi a prop\u00f3sito de un ni\u00f1o exp\u00f3sito en Villepreux que quer\u00edan alojar en Los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos de Par\u00eds.<br \/>\n\u00abEst\u00e1 prohibido, escribe Vicente&#8230; a los que est\u00e1n encargados del cuidado de estos ni\u00f1os, recibirlos si no es seg\u00fan el orden que marcan los delegados; nosotros s\u00f3lo lo hacemos de esta forma\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dificultades: &#8230;Sin dinero El enfriamiento de la caridad y el agotamiento de los recursos de la obra hac\u00edan de la direcci\u00f3n del personal de los ni\u00f1os abandonados un peso aplastante para la se\u00f1orita Le Gras. &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-iii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":130524,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-130529","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Santa Luisa: ante la infancia abandonada (III) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-ante-la-infancia-abandonada-iii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Santa Luisa: ante la infancia abandonada (III) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Dificultades: &#8230;Sin dinero El enfriamiento de la caridad y el agotamiento de los recursos de la obra hac\u00edan de la direcci\u00f3n del personal de los ni\u00f1os abandonados un peso aplastante para la se\u00f1orita Le Gras. ... 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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