{"id":129894,"date":"2015-01-22T03:40:41","date_gmt":"2015-01-22T02:40:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129894"},"modified":"2016-07-26T17:21:50","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:50","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 6, cap\u00edtulo 3 (c)"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo III: Misiones de Europa (cont.)<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<h2>Art\u00edculo Tercero: Misi\u00f3n de Polonia, de Alemania, etc.<\/h2>\n<h3>I<em>. Comienzos de la Misi\u00f3n de Polonia.<\/em><\/h3>\n<p>En 1645, una embajada polaca, compuesta de m\u00e1s de ochocientos gentilhombres, hac\u00eda su entrada en Par\u00eds. ven\u00eda en nombre de Wladislas Wasa, viudo de una archiduquesa de Austria y fracasado en sus esperanzas de operar por un matrimonio con su prima Christina de Suecia, la fusi\u00f3n de las dos ramas de su casa, a pedir la mano de una Francesa, Luisa Mar\u00eda de Gonzaga y de Nevers, llamada com\u00fanmente la princesa Mar\u00eda, en la que ya hab\u00eda pensado en otro tiempo. Luisa Mar\u00eda hab\u00eda salido de esta brillante casa de Gonzaga, desde hac\u00eda tiempo soberana en Mantua, y un ramo de la cual, por una alianza con Isabela de Cl\u00e8ves, hab\u00eda heredado de los ducados de Nevers y de Rethel. Carlos II de Gonzaga, ya investido de todos estos t\u00edtulos, acababa de entrar, por la extinci\u00f3n de la rama mayor de su casa y el apoyo de Francia, en la posesi\u00f3n de Mantua y del Montferrat. De su matrimonio con Catalina de Lorena hab\u00eda tenido dos hijas: una que fue aquella c\u00e9lebre Palaciega cuya oraci\u00f3n f\u00fanebre har\u00e1 Bossuet; la otra, la mayor, , nuestra princesa Mar\u00eda, llamada ahora al trono de Polonia, despu\u00e9s de perder la alianza del Gaston de Orl\u00e9ans y de ser arrebatada a Cinq-Mars por la mano terrible de Richelieu. Ten\u00eda entonces 34 a\u00f1os, y Wladislas 50. Ana de Austria la dot\u00f3 con 60.000 libras. El matrimonio fue celebrado primero en Par\u00eds, en presencia de Luis XIV ni\u00f1o, en la capilla del Palais-Royal, y el a\u00f1o siguiente en Cracovia, donde tuvieron lugar las ceremonias de la coronaci\u00f3n. Los dos esposos no se amaron nunca. La nueva reina, dejando el nombre que hab\u00eda pronunciado Cinq-Mars para no llamarse ya m\u00e1s que Luisa, se consol\u00f3 de Francia, haci\u00e9ndose una corte francesa. Un enjambre de j\u00f3venes Francesas, entre las que se hac\u00eda notar la hermosa Mar\u00eda Casimira de Arquien, la futura esposa de Jean Sobieski, entonces paje en Francia, formaba el cortejo de sus damas de honor. Jesuitas franceses acudieron a su cortejo; y all\u00ed, como en todas partes, difundieron el estudio de las matem\u00e1ticas, de la f\u00edsica, de la astronom\u00eda, haciendo de estas ciencias como la introducci\u00f3n, el prefacio humano del Evangelio. Ingenieros, oficiales, y hasta brillantes aventureros franceses se api\u00f1aron en esta corte, en la que todas las avenidas de la fortuna y de la gloria les parec\u00edan abiertas; por \u00faltimo las artes francesas, las modas francesas, se introdujeron tambi\u00e9n y cambiaron su aspecto, aunque no las costumbres.<\/p>\n<p>El tratado de Westfalia acababa de pacificar el resto de Europa, cuando comenzaron las tormentas que deb\u00edan romper la desdichada Polonia. El primer golpe le vino de los feroces cosacos de Ucrania, que tiranizados por los se\u00f1ores, se sublevaron a la voz de su atam\u00e1n Bogdan Chmielnicki. Fue para Wladislas, que presentaba los mayores desastres, el golpe de muerte. Enseguida Rusos, Kosakos, Tartaros, aprovech\u00e1ndose del interregno y de la anarqu\u00eda, entran en Polonia a sangre y fuego. El cardenal Jean-Casimir se hab\u00eda apresurado, a la muerte de su hermano, a deponer la p\u00farpura romana, y se presentaba como sucesor a la corona y a la mano de la viuda de Wladislas. Por su parte, Luisa, tan rom\u00e1ntica se complac\u00eda en lo que hab\u00eda de rom\u00e1ntico tambi\u00e9n en el excardenal; y, por otro lado, al verle d\u00e9bil y menos h\u00e1bil que ella misma, esperaba reinar bajo su nombre.<\/p>\n<p>Jean-Casimir fue elegido rey el 20 de noviembre de 1648. Seis meses despu\u00e9s se desposaba, con dispensa de roma, con su cu\u00f1ada. Para colmo de prosperidad, Luisa, si bien frisando los cuarenta, fue madre por primera vez: ella cre\u00eda ver la perpetuidad de su reino.<\/p>\n<p>Ya Vicente estaba en tratos y negociaciones con ella, y el 19 de agosto de 1650, escribi\u00f3 a su confesor, el abate Fleury, para felicitarla por su alumbramiento: \u00abEsperamos, dec\u00eda \u00e9l, y pedimos a Dios incesantemente que bendiga y santifique al rey y a la reina, y les d\u00e9 hijos que formen el tronco real que d\u00e9 reyes a Polonia mientras dure el mundo.\u00bb<\/p>\n<p>Ay, el ni\u00f1o se muri\u00f3 y se fue a reinar al cielo; en Jean-Casimir deb\u00eda apagarse la casa de los Jagellons y de los Wasa; en \u00e9l deb\u00eda comenzar el desmembramiento de Polonia, tan r\u00e1pidamente consumado despu\u00e9s de la muerte del valiente Sobieski.<\/p>\n<p>Sin embargo se hab\u00edan entablado negociaciones entre Jean-Casimir y Bogdan: quedaron rotas a causa de las masacres; vuelven a establecerse y con estorbos de nuevo por el orgullo de los se\u00f1ores, ya no quedaba lugar m\u00e1s que para una guerra de exterminio. Esta vez el Kosako levantaba el estandarte del cisma al mismo tempo que el estandarte de la libertad, lo que no hab\u00eda sido m\u00e1s que una especie de <em>Jacquerie<\/em> (revuelta campesina) iba a convertirse adem\u00e1s en una guerra de religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para enfrentarse a un ej\u00e9rcito de m\u00e1s de trescientos mil b\u00e1rbaros, Casimir acudi\u00f3 a las viejas bandas alemanas que se hab\u00edan quedado sin empleo tras la paz de Westphalia. Una embajada magn\u00edfica vino a ponerle en la mano, en nombre de Inocencio X, un casco y una espada, puesto que, una vez m\u00e1s, se trataba de una guerra santa tanto como de una guerra nacional. El ej\u00e9rcito real se prepar\u00f3 a ella con los ejercicios del jubileo; luego se puso en marcha contra el enemigo. Su victoria fue completa, y la lucha que pareci\u00f3 un momento acabada, fue por lo menos suspendida..<\/p>\n<p>En estas circunstancias (1651) fue cuando se pusieron en camino para Polonia cuatro Misioneros enviados por Vicente de Pa\u00fal: Lambet-aux-Couteaux<span id='easy-footnote-1-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-1-129894' title='Lambert era entonces asistente del santo superior, es decir el primero de la compa\u00f1\u00eda despu\u00e9s de \u00e9l,. no obstante Vicente se priv\u00f3 de \u00e9l para esta Misi\u00f3n lejana y dif\u00edcil, conociendo sus m\u00e9ritos y su virtud, que hab\u00eda puesto m\u00e1s de una vez a prueba. Una noche, por ejemplo, que le hab\u00eda retenido trabajando hasta bien avanzada la noche, le dijo, al despedirle, que descansar al d\u00eda siguiente. Al d\u00eda siguiente por la ma\u00f1ana, Lambert se hab\u00eda presentado el primero en la oraci\u00f3n. Vicente lo ve y, delante de toda la comunidad, incluidos los hermanos y los j\u00f3venes seminaristas, le ordena que se ponga de rodillas: \u00abSe\u00f1or, le dice, la obediencia vale m\u00e1s que el sacrificio. Una falta menor que la vuestra pudo costar la vida a Jonat\u00e1s y sembrar la desbandada en el ej\u00e9rcito de los hijos de Israel.\u00bb'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> y Desdames, sacerdotes; Guillot, subdi\u00e1cono, y Casimir Zalazowski, cl\u00e9rigo, un Polaco que iba a llevar a su pa\u00eds la gracia que hab\u00eda venido a buscar en San L\u00e1zaro. Los cuatro Misioneros iban acompa\u00f1ados del Hermano Pausny, quien les deb\u00eda servir. Eran portadores de esta carta de Vicente para la reina, con fecha del 6 de setiembre de 1651:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1ora, ah\u00ed est\u00e1n por fin nuestros Misioneros, que se van a prosternar a los pies de Vuestra Majestad sagrada y a ofreceros sus muy humildes servicios. No son m\u00e1s que tres o cuatro, Se\u00f1ora, si bien el plan era enviaros ocho o nueve. Hemos pensado que \u00e9stos ser\u00e1n suficientes para un comienzo, a la espera que Vuestra Majestad nos conceda el honor de mandarnos que le enviemos otros m\u00e1s. No se saben la lengua del pa\u00eds, pero como hablan lat\u00edn pueden desde ahora ocuparse en educar a los j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos, tanto en la piedad y uso de las virtudes como en todo lo dem\u00e1s que est\u00e1n obligados a saber y a hacer. Vuestra Majestad, Se\u00f1ora, Podr\u00e1 pasarse con tener una docena para empezar y, al cabo de un a\u00f1o, ser\u00e1n obreros hechos que los nuestros podr\u00e1n llevar a Misiones para instruir a los pueblos del campo, la mayor parte de los cuales ignoran las cosas necesarias a su salvaci\u00f3n, y que por eso est\u00e1n en peligro de perdici\u00f3n, seg\u00fan dicen algunos santos. Si vuestra Majestad aprueba este plan, Se\u00f1ora, y el se\u00f1or obispo concede la ejecuci\u00f3n en su di\u00f3cesis, actuando como lo hacen los de Francia, que obligan a los cl\u00e9rigos, antes de entrar en las \u00f3rdenes sagradas, a pasar alg\u00fan tiempo antes en sus seminarios, no puede ser, Se\u00f1ora, que el vuestro no re\u00fana lo mismo que aquellos, sin otros gastos que el alojamiento, el mobiliario y el mantenimiento de los Misioneros, porque los seminarios les pagar\u00e1n la pensi\u00f3n. \u2013No hace mucho, Se\u00f1ora, que tenemos seminarios en este reino, y no por eso los progreso dejan de ser considerables. Uno de los se\u00f1ores obispos tuvo a bien escribirme \u00faltimamente que no pod\u00edan consolarse lo suficiente viendo a su clero reformado por medio de su seminario fundado hace tan s\u00f3lo ocho o diez a\u00f1os y dirigido por cuatro sacerdotes de nuestra Compa\u00f1\u00eda. Nos cuentan aqu\u00ed maravillas de la santidad de vida de Monse\u00f1or el arzobispo de Wilna. Quiz\u00e1s sea muy acertado, Se\u00f1ora, tener esta santa obra en su di\u00f3cesis, a no ser que sea del agrado de Vuestra Majestad darle nacimiento en Varsovia para verle cultivar y reconocer mejor su importancia y sus frutos. \u2013Si Dios quiere bendecir las santas intenciones de Vuestra Majestad para la total felicidad de su gran reino, el cual puede gloriarse de tener a una de las mejores reinas del mundo, a\u00f1adir\u00e1 a la bendiciones que su presencia le ha tra\u00eddo una infinidad de otros bienes, por el adelanto en la virtud del estado eclesi\u00e1stico, la instrucci\u00f3n de sus pobres s\u00fabditos, y adem\u00e1s, Se\u00f1ora, por la fundaci\u00f3n de una nueva y santa religi\u00f3n, como es la de las religiosas de Santa Mar\u00eda, que ofrecer\u00e1 un medio a otras j\u00f3venes de consagrarse al buen Dios, y que servir\u00e1 de remedio al desorden de las j\u00f3venes perdidas, y por \u00faltimo por la asistencia a los pobres enfermos con las Hijas de la Caridad que Vuestra Majestad pide y que est\u00e1n preparadas para ir. \u00bfQu\u00e9 bienes se pueden imaginar que no est\u00e9n comprendidos en todos \u00e9stos? \u00bfQu\u00e9 otro estado habr\u00e1 en el reino que no experimente vuestra incomparable piedad?\u00bb<\/p>\n<p>La partida de las religiosas de Santa Mar\u00eda, o de la Visitaci\u00f3n, se retras\u00f3 por la oposici\u00f3n de los padres, que hicieron prohibir jur\u00eddicamente a la superiora, por la autoridad del oficial y del arzobispo de Par\u00eds enviar a sus hijas a este extremo de Europa. Pero esta oposici\u00f3n hab\u00eda sido inspirada por el propio arzobispo, descontento por que la reina no se hubiera dirigido directamente a \u00e9l en esta circunstancia, descontente tambi\u00e9n con las religiosas por diversas razones, \u00e9stas entre otras, que lo hab\u00edan tratado sin hablar con \u00e9l. De hecho, ni se les hab\u00eda ocurrido, pues hasta entonces \u00e9l no hab\u00eda tenido parte en ninguna de sus fundaciones, y nunca hab\u00eda hecho reclamaciones.<\/p>\n<p>Lo sabemos por un post-scriptum de la carta ya citada a la reina de Polonia, y por otra carta de Vicente a Lambert, con fecha del 21 de junio de 1652. Vicente aconsejaba a la reina Luisa hacer callar a la oposici\u00f3n por la intervenci\u00f3n de la reina de Francia y sobre todo escribiendo ella misma al arzobispo; lo que \u00e9l repite en su carta a Lambert: \u00abTengo mis dudas de que se retracte, si la reina no le escribe en franc\u00e9s una carta cordial que le satisfaga; y, a\u00fan cuando lo haga, seguir\u00e9 dudando de que se entregue. No conviene con todo dejar de emplear este medio, si cumple a Vuestra Majestad hacerle este honor. Despu\u00e9s de todo ello, temo asimismo la oposici\u00f3n de los parientes de las j\u00f3venes, cuando se trate de llevarlo a cabo y decidirlo.\u00bb<\/p>\n<p>La reina de Polonia escribi\u00f3 efectivamente al arzobispo de Par\u00eds, quien levant\u00f3 el veto. Las religiosas se pusieron pues en camino; y, llegadas a Abbeville, tuvieron enormes dificultades, debidas tal vez a las familias. Llegaron sin embargo a Polonia a finales de junio de 1654<span id='easy-footnote-2-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-2-129894' title='Carta del 5 de julio de 1652, de los 13 de febrero y 31 de julio de 1654.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En cuanto a las Hijas de la Caridad, ellas llegaron a Polonia el mes de setiembre de 1652. La reina estuvo encantada; y, por su parte, ellas no descuidaron los menores detalles de serle agradables. Como a esta princesa le gustaban mucho los perros, le criaban uno en su casa de Par\u00eds. Lo que leemos en el post-scriptum de una carta a Ozenne del 9 de abril de 1655: \u00abLa Se\u00f1orita Le Gras ha tra\u00eddo a nuestro locutorio este perrito que enviamos a la reina. Le gusta tanto una de las hermanas de la Caridad, que ni siquiera mira a las dem\u00e1s, sea quien sea; y cuando ella sale, no hace otra cosa que dar quejidos sin parar. Este animalito me ha producido m\u00e1s de una confusi\u00f3n, viendo su \u00fanico afecto por quien le da de comer, vi\u00e9ndome tan poco apegado a mi soberano bienhechor y tan poco desprendido de todas las dem\u00e1s cosas. Podr\u00e9is asegurar a Su Majestad que las Hijas tendr\u00e1n sumo cuidado de \u00e9l.<\/p>\n<h3>II. <em>Oposici\u00f3n.<\/em><\/h3>\n<p>Llegados a Polonia, los Misioneros habitaron primero en Sokasko, cerca de Grozno. En 1653, el cuidado de Santa Cruz de Varsovia qued\u00f3 unida a la Misi\u00f3n por renuncia del titular, cosa que aprob\u00f3 el ordinario en 1655<span id='easy-footnote-3-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-3-129894' title='Arch. del Estado, S. 6717.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Pero su establecimiento se vio impedido al principio y bastante tiempo despu\u00e9s. Para comprenderlo, es necesario exponer algunos detalles.<\/p>\n<p>Con su car\u00e1cter novelesco y aventurero, Mar\u00eda de Gonzaga no hab\u00eda dejado de caer en las opiniones nuevas del jansenismo. Hab\u00eda tenido la idea de ponerse bajo la direcci\u00f3n de Saint-Cyran; pero cuatro d\u00edas despu\u00e9s, \u00e9l muri\u00f3, y ella asisti\u00f3 con gran pompa a sus funerales<span id='easy-footnote-4-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-4-129894' title='Memorias de Lancelot.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. Sin embargo, ella formaba parte tambi\u00e9n de la Compa\u00f1\u00eda de las Damas de la Caridad formada por Vicente de Pa\u00fal. Desde entonces, ella se repart\u00eda entre San L\u00e1zaro y Port-Royal, pero, con un atractivo especia hacia \u00e9ste. La madre Ang\u00e9lica, siguiendo la costumbre del partido de acaparar a los grandes, se apoder\u00f3 de ella. Le permiti\u00f3, igual que a la marquesa de Sable, hacerse preparar, en el monasterio del barrio de Saint-Jacques, un peque\u00f1o apartamento, adonde ven\u00eda todos los jueves y pasaba a veces varios d\u00edas seguidos. De ella, de la marquesa de Sable y de la princesa de Gu\u00e9men\u00e9, con frecuencia en prolongada conferencia en Port-Royal, dec\u00eda Ang\u00e9lica: \u00abTengo que ir a separar a <em>nuestras<\/em> damas.\u00bb En una palabra, la princesa parec\u00eda <em>impresionada<\/em>. Recib\u00eda los consejos de Singlin al mismo tiempo que los de Ang\u00e9lica. Cuando fue llamada al trono de Polonia, fue en Port-Royal donde pidi\u00f3 un confesor, y le dieron a Fleury, doctor de Sorbona, uno de los aprobadores del libro de la <em>Frecuente<\/em> <em>Comuni\u00f3n<\/em> y totalmente entregado a la secta. De Polonia continu\u00f3 relacion\u00e1ndose con Ang\u00e9lica. Le escrib\u00eda con frecuencia y le mandaba escribir ella misma todos los ordinarios. Se tienen m\u00e1s de doscientas cartas impresas de Ang\u00e9lica a la reina de Polonia. Por su parte, Mar\u00eda, aparte de las cartas, enviaba a Port-Royal presentes y limosnas considerables, tanto en trigos como en dinero. En 1655, despu\u00e9s de la condena de las cinco proposiciones, lleg\u00f3 hasta escribir a Alejandro VII a favor de las religiosas y de las solitarias. Consol\u00f3 a Port-Royal en la <em>persecuci\u00f3n<\/em>: \u00abDios m\u00edo, escrib\u00eda en 1661, por qu\u00e9 no puedo tener a esta santa Madre (Ang\u00e9lica) y a todas astas pobres afligidas a mi lado en mi habitaci\u00f3n para abrazarlas!\u00bb Y les ofrec\u00eda retiro en sus Estados<span id='easy-footnote-5-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-5-129894' title='&lt;em&gt;Hist. de l\u2019Abbaye de Port-Royal &lt;\/em&gt;(por Besoigne). Cologne, 1752, tom. I, pp. 205-207, 422 y 590.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. M\u00e1s de una vez, ella misma o a instancias de Fleury, quiso conversar con los Misioneros sobre las nuevas opiniones, quiz\u00e1s para gan\u00e1rselos; y nos acordamos que Vicente les prescribi\u00f3 sobre este punto el m\u00e1s absoluto silencio.<\/p>\n<p>Podemos comprender ahora la acogida que les debi\u00f3 ser hecha por los jesuitas cuando llegaron a Polonia. Los jesuitas estaban all\u00ed desde hac\u00eda un siglo. Hab\u00edan cerrado este pa\u00eds al protestantismo. Desde el advenimiento de Casimiro al trono, hab\u00edan llegado en mayor n\u00famero, con la esperanza de aprovecharse, en inter\u00e9s de la fe, de las disposiciones favorables de este ex pr\u00edncipe de la Iglesia romana. En seguida se convertir\u00e1n en un Pedro el Ermita\u00f1o de una cruzada a favor de la cat\u00f3lica Polonia, cuando sea invadida por el cisma y la herej\u00eda. Pues bien, he aqu\u00ed que de pronto ven llegar a su cosecha a unos sacerdotes desconocidos, evidentemente mandados por un sacerdote de fe sospechosa. Ya que es Fleury, no se podr\u00eda dudar quien, m\u00e1s que el recuerdo del santo fundador de las Damas de la Caridad, hab\u00eda contribuido a su llamada a Polonia. S\u00ed, Fleury quer\u00eda oponerlas a los jesuitas, due\u00f1os de la situaci\u00f3n. En esta \u00e9poca san Vicente de Pa\u00fal no hab\u00edan entrado a\u00fan p\u00fablicamente en el gran papel que ha sido contado precedentemente. Fleury pod\u00eda dudar de que sus hijos fuesen tan opuestos a las ideas nuevas, y abrigar la esperanza de que ellos contrabalancear\u00edan, en el sentido de la herej\u00eda, la influencia de los jesuitas. Por su parte, los jesuitas no conoc\u00edan a los reci\u00e9n llegados m\u00e1s que como protegidos de Fleury y, sabi\u00e9ndolos destinados a acercarse m\u00e1s que todos los dem\u00e1s a la reina de Polonia, temblaban por la verdadera fe.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed, tenemos m\u00e1s que conjeturas probables, podemos invocar testimonios positivos y oficiales. El arzobispo de Adrian\u00f3polis, nuncio del papa en Polonia, ten\u00eda \u00f3rdenes de Su Santidad de publicar la bula contra Jansenio y de impedir que la nueva doctrina entrara en el reino. Pues bien, el 5 de julio de 1650, informaba al cardenal Pancirole que el jesuita Pierre-Guillaume Rose, predicador de la reina, predicaba contra un libro de la Frecuente Comuni\u00f3n, enviado de Par\u00eds, declar\u00e1ndole lleno de errores y pernicioso a los fieles; que el Sr. Fleury, doctor de Sorbona y confesor de la reina, defend\u00eda, por el contrario, el libro, y le procuraba defensores, entre otros, Andr\u00e9 Szoldzy Szoldrysky, obispo de Posnania (Posen), y el obispo de Samosky, resuelto a aprobarlo. \u00abYo he escrito al \u00faltimo, prosiguiendo el nuncio, que no lo haga y suspenda su aprobaci\u00f3n hasta que Su Santidad sea informado y se tenga respuesta de la santa Congregaci\u00f3n del \u00cdndice. He pensado que ser\u00eda bueno pedir audiencia al rey y a la reina sobre este asunto, quines ambos fueron del parecer que se impusiera silencio a ambas partes, a la espera del juicio de la Santa Sede, a quien corresponde decretar soberanamente sobre estas materias. Llam\u00e9 hace dos d\u00edas al confesor y al predicador de la reina para exhortarlos a callarse y hablar de estas cosas con mayor moderaci\u00f3n, y trat\u00e9 de reconciliarlos. Ellos me prometieron hacerlo.\u00bb Por otra parte, el nuncio act\u00faa sobre la mente de la reina y, seg\u00fan escrib\u00eda el 17 de setiembre de 1650, consigui\u00f3 apartarla un poco del partido y de sus m\u00e1ximas. Convenci\u00f3 sobre todo al rey quien, cansado de las disputas sobre estas cuestiones de las que resonaba su corte, se dirigi\u00f3 a Roma, el 12 de setiembre de 1650, para tener una decisi\u00f3n en el asunto del libro de Arnauld. Inocencio X le respondi\u00f3, el 9 de noviembre siguiente, que hab\u00eda pronunciado ya, despu\u00e9s de Urbano VIII, sobre la doctrina de Jansenio que \u00e9l quer\u00eda todav\u00eda tomarse su tiempo para examinar la de Arnauld y que, no obstante, hab\u00eda ordenado a su nuncio en Polonia que hiciera uso de su autoridad para imponer silencio a las partes<span id='easy-footnote-6-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-6-129894' title='Extracto de los dieciocho tomos in-folio Mss, del P. Rapin, Biblioteca del Arsenal, teolog. Franc., 53, pp. 102-104. \u2013Notemos de paso que estos Mss fueron copiados en roma por el P. Rapin sobre los documentos oficiales que le hab\u00edan sido comunicados por orden del papa.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Ese era el estado de cosas en Polonia cuando los Misioneros fueron llamados. Ten\u00edan all\u00ed como introductores a Fleury como a la reina y, sin ninguna duda, con Fleury, a este obispo de Posen, uno de los prelados fautores de las doctrinas y de las pr\u00e1cticas jansenistas. Semejantes patronos los deb\u00eda hacer sospechosos al celo perspicaz y vigilante de los jesuitas.<\/p>\n<p>\u00c9stos pusieron pues oposici\u00f3n a su fundaci\u00f3n, pidiendo informaci\u00f3n al nuncio sobre qui\u00e9nes eran y de donde ven\u00edan. Enga\u00f1ados por Fleury, indispuestos por \u00e9l contra los jesuitas a quienes se los pintaba con los colores m\u00e1s odiosos, los Misioneros se asustaron y se quejaron en vivos t\u00e9rminos a su Padre. Vicente se extra\u00f1\u00f3, en tan perfecto acuerdo viv\u00eda con los jesuitas en Francia. No obstante se apresur\u00f3 en enviar a sus sacerdotes todos los t\u00edtulos, todos los documentos testimoniales que pod\u00edan esclarecer todo sobre su verdadero car\u00e1cter. Al mismo tiempo escribi\u00f3 a sus superior Lambert, el 21 de junio de 1652, esta carta, en la que brilla su virtud como su sabidur\u00eda: \u00abEn cuanto al punto segundo de vuestra carta, que habla de las dificultades, que se aducen para permitir vuestro establecimiento. Yo adoro en ello la conducta de Dios, sin cuyas \u00f3rdenes nada se hace, y haremos mejor en ver de su agrado todos los sinsabores que nos ocurran, que imput\u00e1rselos a nadie. Y aunque fuera verdad que aquellos de los que os han hablado pudieran envidiarnos y causarnos el peor de los males, yo todo lo posible por estimarlos, amarlos y servirles, sea aqu\u00ed o sea en otra parte. Sin embargo \u00e9sta es una copia aut\u00e9ntica de nuestra bula, legalizada por el Sr. oficial de Par\u00eds y por Monse\u00f1or el nuncio de quien espero una carta para el Sr. nuncio de Polonia, con recomendaci\u00f3n y testimonio a favor de la Compa\u00f1\u00eda, a fin de que el mismo nuncio de Polonia consiente en presentarlos al obispo de Posnania(Poznam), a falta de la carta testimonial que os ha mandado pedir de parte del arzobispo de Par\u00eds, a quien no me he atrevido a ped\u00edrsela. Espero de la bondad de Dios y de la fuerza de la verdad que ser\u00e1 suficiente y que pronto quedar\u00e9is establecidos.\u00bb<\/p>\n<p>Fueron establecidos, efectivamente; pero las desconfianzas, los temores secretos separaron por mucho tiempo todav\u00eda a los Misioneros y a los jesuitas, a quienes Fleury ten\u00eda todo el inter\u00e9s en dividir. Por eso, dos a\u00f1os despu\u00e9s, el 23 de mayo de 1654, Vicente escrib\u00eda a Ozenne, que hab\u00eda reemplazado a Lambert, esta nueva carta en la que le da por \u00fanico plan de conducta la pr\u00e1ctica de la humildad y de la caridad, su \u00fanica pol\u00edtica propia, la verdadera pol\u00edtica cristiana.<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto a los asaltos que tem\u00e9is por parte de alguna comunidad, espero de la bondad de Dios que no sucedan, y os pido que deis todos los pasos para impedirlos, previniendo a estos buenos padres con vuestros respetos, servicios y deferencias, como nosotros lo intentamos aqu\u00ed, lo que no nos cuesta mucho, y he tomado la resoluci\u00f3n, aunque me arrojaran barro a la cara, de no manifestar ning\u00fan resentimiento para no romper con ellos, ni distanciarme de la estima y del honor que les debo, y ello en presencia de Dios; que si por casualidad dicen o hacen algo molesto contra vuestra peque\u00f1a barca, aunque fuera adrede para hundirla, sufridlo por el amor de Dios, que sabr\u00e1 libraros del naufragio y traer la calma tras la tempestad. No os quej\u00e9is, ni dig\u00e1is tan s\u00f3lo una palabra, y no dej\u00e9is por ello de acariciarlos en los encuentros, como si no hubiera pasado nada. No hay porqu\u00e9 extra\u00f1arse nunca por estos accidentes, sino disponerse a recibirlos bien. Ya que, como pasaron cosas entre los ap\u00f3stoles, y tambi\u00e9n entre los \u00e1ngeles, sin que por ello hayan ofendido a Dios, obrando cada uno seg\u00fan sus luces, as\u00ed Dios permite a veces que sus siervos se contradigan, y una compa\u00f1\u00eda persiga a otra. Y haya m\u00e1s mal de lo que se piensa en ello, aunque todos tengan buena intenci\u00f3n, pero hay siempre un gran bien para los que se humillan y no ofrecen resistencia.\u00bb<\/p>\n<p>Ozenne, instruido a fondo por Fleury, respondi\u00f3 con el mismo lenguaje que antes; y Vicente, cada vez m\u00e1s extra\u00f1ado, no pudo sino repetir con m\u00e1s insistencia sus consejos anteriores, en una carta del 27 de noviembre de 1654:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEs posible, Se\u00f1or, que estos buenos padres nos traten as\u00ed seg\u00fan dec\u00eds? Me cuesta creerlo. Pero aunque as\u00ed fuera, os ruego, y a la Compa\u00f1\u00eda con vos, dos cosas: la primera, no hablar de ello, ni quejarse a nadie; esto ser\u00eda peor a\u00fan, y hay que <em>vincere in bono malum<\/em> (-vencer al mal con el bien), que es como decir que no dejar\u00e9is de visitarlos como antes, y hablar respetuosa y favorablemente de ellos en toda ocasi\u00f3n, como tambi\u00e9n servirles, si Dios quiere ofreceros la ocasi\u00f3n; estas pr\u00e1cticas son seg\u00fan Dios y la verdadera sabidur\u00eda y lo contrario a ello causa mil malos efectos. Pienso que har\u00e9is bien en celebrando una conferencia sobre ello.\u00bb<\/p>\n<p>Entre sacerdotes tan llenos igualmente de fe ortodoxa y de celo apost\u00f3lico, el desacuerdo no pod\u00eda durar por largo tiempo. A invitaci\u00f3n de Vicente, los jesuitas de Par\u00eds escribieron a sus cohermanos de Polonia y, el 22 de enero de 1655, el santo sacerdote pod\u00eda al fin exclamar: \u00abBendito sea Dios que la Compa\u00f1\u00eda vive con respeto con estos reverend\u00edsimos Padres, y ruega a Nuestro Se\u00f1or que nos d\u00e9 la gracia de hacer lo mismo con todos los dem\u00e1s! \u00bb Y en adelante todas sus cartas conten\u00edan siempre una palabra de respeto y de ofrecimiento de servicio para los jesuitas de Polonia; en lo sucesivo jesuitas y Misioneros trabajaron de acuerdo en las obras comunes.<\/p>\n<h3>III. <em>Trabajos de los Misioneros. \u2013Lambert-aux-Couteaux.<\/em><\/h3>\n<p>Ya est\u00e1n instalados nuestros Misioneros en Polonia; pero, antes de su establecimiento incontestado y definitivo,, se hab\u00edan destacado por una entrega agradable a la vez a los soberanos, a los grandes y al pueblo.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s llegar ellos, hab\u00eda vuelto la guerra, m\u00e1s general y m\u00e1s amenazadora. Un se\u00f1or polaco, refugiada en Estocolmo, irrit\u00f3 el resentimiento que alimentaba Cristina por la obstinaci\u00f3n de los Wasa de Polonia en conservar su t\u00edtulo de reyes de Suecia, y la hija de Gustavo Adolfo prest\u00f3 o\u00eddo a las proposiciones de Bogdan. Por su cuenta, Bogdan se uni\u00f3 a Rokacy, woiewode de Transilvania, volvi\u00f3 sus ojos hacia los Moscovitas, con quienes ten\u00eda comunidad de extracci\u00f3n, de lengua y de creencia. Por todas partes pues estaba amenazada Polonia. El cielo mismo parec\u00eda declararse contra ella, por un cometa espantoso, por un eclipse de sol contra el que Vicente debi\u00f3 tranquilizar a los suyos, por un incendio que asol\u00f3 Warsowia, y por una peste terrible. La peste y el hambres su compa\u00f1era fueron los primeros enemigos contra los que se dirigi\u00f3 Lambert. Con el parecer de la corte vol\u00f3 a Warsowia y despleg\u00f3 tal desarrollo que la reina se crey\u00f3 obligada a escribir a Vicente, el mes de setiembre de1652, la carta siguiente:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or Vicente, me siento obligada por tantas se\u00f1ales de vuestro afecto, y por la alegr\u00eda que me demostr\u00e1is al recibir de la salud del rey mi Se\u00f1or y la m\u00eda lo que os agradezco.<\/p>\n<p>\u00abEl buen Sr. Lambert, al ver el miedo que los polacos tienen a la peste, ha querido ir a Warsowia para poner un orden mejor que el que hab\u00eda, para el alivio de los pobres. di la orden que fuera alojado en el castillo y en la propia c\u00e1mara del rey. Recibo noticias de \u00e9l todos los d\u00edas, y todos los d\u00edas le recomiendo que no se exponga al peligro. Tiene a su disposici\u00f3n todo lo necesario para venir a verme tan pronto como se establezca el orden, y le exhorto a venir cuanto antes. Sin esta enfermedad, que ha trastornado todos nuestros planes, habr\u00edamos concluido su establecimiento en Varsovia. Hace dos d\u00edas que han llegado vuestras Hijas de Caridad, cosa que me satisface mucho; ellas me parecen muy buenas j\u00f3venes, etc\u2026\u00bb<\/p>\n<p>El servicio de los apestados en la gran ciudad de Varsovia, tal fue pues el primer ejercicio<\/p>\n<p>Al que la Providencia someti\u00f3 a los Misioneros; ejercicio mucho m\u00e1s terrible de lo que se supondr\u00eda por la lectura de esta carta de la reina, sin duda mal informada, o temiendo asustar a su venerable Padre. Pero, por sus hijos o por otras, Vicente conoci\u00f3 toda la extensi\u00f3n del peligro y, por este tiempo, escribi\u00f3 al superior de su casa de Sedan: \u00abLos Misioneros de Polonia trabajan con gran bendici\u00f3n: No tengo tiempo de escribir los detalles; le dir\u00e9 tan s\u00f3lo que habi\u00e9ndose recrudecido la peste en Varsovia, que es la ciudad donde tiene su residencia ordinaria el rey, todos los habitantes que han podido huir han abandonado la ciudad, en la que, no m\u00e1s que en los dem\u00e1s lugares afectados por la enfermedad, no hay apenas orden alguno, sino al contrario una confusi\u00f3n extra\u00f1a; ya que nadie entierra a los muertos. Los dejan en las calles donde se los comen los perros. Nada m\u00e1s que alguien es atacado de esta enfermedad en una casa, el resto le echan a la calle, donde se morir\u00e1, ya que nadie le lleva nada de comer. Los pobres artesanos, los pobres sirvientes y sirvientas, las pobres viudas y hu\u00e9rfanos son abandonados por completo; no encuentran en qu\u00e9 trabajar ni a qui\u00e9n pedir pan, porque todos los ricos han huido. Es a esta desolaci\u00f3n a donde ha sido enviado el Sr. Lambert en esta gran ciudad para remediar todas estas miserias. En efecto, ha provisto, por la gracia de Dios, haciendo enterrar a los muertos y llevar a los enfermos abandonados a lugares propios para ser atendidos y asistidos en el cuerpo y el alma; eso mismo ha hecho con los pobres atacados de enfermedades no contagiosas. Y por \u00faltimo, habiendo hecho preparar tres o cuatro casas diferentes y separadas unas de las otras, como tantos hospicios y hospitales, ha mandado retirarse y alojarse a todos los dem\u00e1s pobres que no estaban enfermos, a los hombres a un lado, a las mujeres i ni\u00f1os al otro, donde son atendidos con las limosnas y beneficios de la reina.\u00bb<\/p>\n<p>Apenas hab\u00eda restablecido Lambert el orden en Varsovia, cuando la reina, que segu\u00eda a Casimir en Lituania, donde el zar Alexis hab\u00eda reunido un inmenso ej\u00e9rcito, quiso que la acompa\u00f1ara. A pesar de los cuidados con que le rode\u00f3 la reina, sucumbi\u00f3 pronto debido a sus nuevas fatigas de Varsovia y a sus nuevas fatigas: muri\u00f3 el 31 de enero de 1653. el abate Fleury, la reina misma, escribieron a Vicente cartas llenas de elogios y de dolor. En cuanto a Vicente, al enterarse de la muerte de un amigo tan querido, de un Misionero tan precioso, se sinti\u00f3 tanto m\u00e1s abatido cuanto conoc\u00eda al mismo tiempo la muerte del superior de Annecy. Ya algo repuesto para respirar por parte del cielo, escribi\u00f3 sobre uno y sobre el otro a todas sus casas esta impresionante carta de informaci\u00f3n; lleva fecha del 23 de marzo de 1653:<\/p>\n<p>\u00abLa gracia de Nuestro Se\u00f1or, dice, est\u00e9 siempre con vosotros, y su santo consuelo con todos nosotros, para soportar con amor las incomparables p\u00e9rdidas que la Compa\u00f1\u00eda acaba de tener en dos de sus mejores s\u00fabditos, uno de los cuales es el Sr. Gu\u00e9rin, superior de la Misi\u00f3n de Annecy, de quien el Se\u00f1or obispo de Ginebra me habla muy favorablemente con l\u00e1grimas en los ojos y el dolor inexpresable en el coraz\u00f3n, as\u00ed me lo dice; en efecto, Dios ha bendecido siempre la conducta y los trabajos de este siervo suyo para contento dentro y fuera de la familia. Ha fallecido el sexto (d\u00eda) de este mes, tras nueve d\u00edas de enfermedad. Ya os he hablado, me parece, del fallecimiento del Sr. Gurlet, como de un buen Misionero, ocurrido algunos d\u00edas antes en la misma casa.<\/p>\n<p>\u00abEl otro de quien tengo que hablaros ahora es el bueno del Sr. Lambert, quien se ha ido a Dios el 31 de enero, tras solamente tres d\u00edas de enfermedad, pero de una enfermedad tan dolorosa, que \u00e9l mismo dec\u00eda que no podr\u00eda aguantarla por mucho tiempo sin morir; lo que ocurri\u00f3 despu\u00e9s de recibir los santos sacramentos de manos del Sr. Desdames. El confesor de la reina de Polonia me informa que es llorado universalmente y que, seg\u00fan el pensar de los hombres, es dif\u00edcil encontrar a un eclesi\u00e1stico m\u00e1s cumplido y m\u00e1s apto para la obra de Dios y a\u00f1ade que pod\u00eda ser nombrado <em>Dilectus Deo et hominibus, cuyus memoria in benecictione est<\/em> (-amado de Dios y de los hombres; su recuerdo est\u00e1 lleno de bendiciones);\u00e9l buscaba \u00fanicamente a Dios; y nunca nadie ha gozado de una estima tan general; pues, por todas partes por donde ha pasado ha dejado el buen olor de sus virtudes. Estos son los sentimientos de este buen doctor; y la reina que me ha escrito una gran carta de su propia mano despu\u00e9s de expresarme su satisfacci\u00f3n por sus trabajos, y su pesar por no tenerlo m\u00e1s, termina con estas palabras: \u2018Por \u00faltimo, dice, si no me envi\u00e1is a un segundo Sr. Lambert, no s\u00e9 ya que hacer. \u2018 Lo que denota la perfecta confianza que le ten\u00eda. Adem\u00e1s \u00e9l la llev\u00f3 a dar cerca de 100.000 libras en limosnas muy por encima de lo que ella hubiera hecho desde que tuvo el honor de acercarse a \u00e9l, por lo que me dice los nuestros, que han distribuido una buena parte de esa cantidad, tanto en los pobres apestados de Cracovia y de Varsovia como en otros enfermos y pobres abandonados.<\/p>\n<p>\u00abNo pongo en duda, Se\u00f1or, que la privaci\u00f3n de este santo hombre, que aflige a toda la Compa\u00f1\u00eda, y m\u00e1s a\u00fan la de los tres juntos, os impresione sensiblemente. Nada extra\u00f1o! La conducta de Dios es adorable, y debemos adorar sus efectos. Es lo que queremos hacer en el inmenso dolor en que estos accidentes nos han sumido, con la confianza que estos queridos difuntos nos sean m\u00e1s \u00fatiles en el cielo de lo que lo hubieran sido en la tierra. Nosotros venimos despu\u00e9s para ocupar sus puestos, en particular el del Sr. Lambert, a causa de las necesidades extremas de ese reino, cuyas disposiciones son muy buenas, y donde los obreros que quedan no son bastante fuertes. Orad y haced que oren, por favor, por los vivos y por los muertos.\u00bb<\/p>\n<h3>IV. <em>Ozenne, Desdames y Duperray.<\/em><\/h3>\n<p>Para reemplazar a Lambert, Vicente puso los ojos en Ozenne, uno de los m\u00e1s antiguos y mejores sacerdotes de su Compa\u00f1\u00eda. Ozenne se puso en camino con algunos Misioneros m\u00e1s en un barco de Hamburgo, pero el nav\u00edo fue capturado por los Ingleses. Aunque el parlamento lo hubiera declarado de mala captura, Ozenne y sus compa\u00f1eros fueron retenido por mucho tiempo en Dover. La disposici\u00f3n del parlamento deb\u00eda pasar al consejo del almirantazgo, donde los partidos adversos ten\u00edan todav\u00eda que debatir sus derechos rec\u00edprocos; motivo de muchos retrasos. Por su parte Vicente encargaba a Ozenne que suspendiera la partida hasta despu\u00e9s de la estaci\u00f3n mala. Pero, una vez libre, el Misionero reanud\u00f3 su viaje, y lleg\u00f3 a Polonia hacia mediados de enero de 1654, ceerca de un a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Lambert<span id='easy-footnote-7-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-7-129894' title='Cartas de los 4 y 7 de setiembre de 1653.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Durante todo este tiempo, la Misi\u00f3n de Polonia se hab\u00eda quedado sin superior; la llegada de Ozenne era pues urgente, tanto m\u00e1s porque Guillot y el cl\u00e9rigo polaco amenazaban con abandonar su puesto y la Compa\u00f1\u00eda. En vano, con el fin de retenerlos, Vicente escribi\u00f3 a Ozenne, el 3 de abril de 1654:<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto a m\u00ed, yo admiro qu\u00e9 fiel es un soldado a su capit\u00e1n, de forma que no se atrever\u00eda a retroceder cuando hay que combatir, ni abandonarlo sin su consentimiento, bajo pena de ser castigado como un desertor de ej\u00e9rcito. Un hombre de honor no abandonar\u00eda a su amigo en apuros, sobre todo si estuvieran en un pa\u00eds extranjero. \u00bfPor qu\u00e9? Por miedo a cometer una cobard\u00eda o falta de civismo. Admiro, digo, ver m\u00e1s firmeza en esa gente por respetos humanos que la que demuestran cristianos y sacerdotes por la caridad, ni por los buenos planes que se han formado.\u00bb<\/p>\n<p>A pesar de esta en\u00e9rgica llamada a su valor, Guillot y Zelazowski regresaron a Francia. Bien es cierto que ambos volvieron a Polonia; pero Zelazowski acab\u00f3 por ser definitivamente apartado de la Compa\u00f1\u00eda; y Guillot, \u00e9l se hallaba ya en Hamburgo para ir a ocupar su puesto, cuando los cat\u00f3licos de esta ciudad le comprometieron a preferir Suecia. La conversi\u00f3n reciente de Cristina daba entonces la esperanza del regreso de este reina a la fe romana. Por eso la Propaganda pidi\u00f3 a Vicente que enviara a siete u ocho sacerdotes a Suecia y a Dinamarca, donde hab\u00eda promesas de que no se los molestar\u00eda mientras no celebraran ning\u00fan ejercicio de su religi\u00f3n y se contentaran con servir a los cat\u00f3licos ocultos entre los herejes. Vicente escribi\u00f3 pues a Guillot, que se sent\u00eda llevado a esta obra y animado por el embajador de Francia en Suecia, y seguir su generosa inspiraci\u00f3n. Al mismo tiempo invit\u00f3 a Ozenne a favorecer con toda su fuerza la santa empresa. Para ello se necesitaba la conformidad y el concurso de la reina de Polonia, y \u00e9sta se neg\u00f3 a contribuir. Por otro lado, el embajador cansado por tantas demoras, descontento por las dificultades, que se le pon\u00edan en Polonia, se volvi\u00f3 hacia Francia de donde le enviaron a tres sacerdotes extranjeros a la Misi\u00f3n. En lugar de tomar la ruta de Estocolmo, Guillot se dirigi\u00f3 a Cracovia<span id='easy-footnote-8-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-8-129894' title='Cartas a Guillot del 30 de enero de 1654, y a Ozenne, de los 28 de agosto, 6 de noviembre, 18 de diciembre, y de los 1\u00ba de enero y 24 de febrero.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Mientras tanto la peste segu\u00eda haciendo estragos en Varsovia, y los m\u00e1s espantosos presagios amenazaban Polonia. Casimir se puso no obstante en campa\u00f1a a la cabeza de un numeroso ej\u00e9rcito. Obtuvo al principio algunos \u00e9xitos de los cuales ninguno fue decisivo. Bogdan acababa de inclinar a Alexis a lanzar a sus ochenta mil combatientes sobre Polonia declar\u00e1ndose su vasallo. Ante este peligro creciente, los de la dieta no pensaron m\u00e1s que en imputar al trono las desgracias p\u00fablicas. Sin embargo Lituania estaba ba\u00f1ada en la sangre de los se\u00f1ores degollados por los campesinos. Un combate honroso para las armas polacas no hab\u00eda cambiado en nada en los horrores de la situaci\u00f3n. Alexia marchaba siempre en vanguardia, \u00abOh Se\u00f1or, escrib\u00eda entonces Vicente a Ozenne (9 de octubre de 1654), qu\u00e9 dolor siento ante la noticia que me dais del avance de los ej\u00e9rcitos de los Moscovitas por Polonia, y cu\u00e1nto le pido a Dios que tenga a bien mirar la santidad de las almas del rey y de la reina y tantas buenas obras que realizan en su reino y en el exterior, y las que proyectan hacer de aqu\u00ed en adelante. Yo lo espero de su divina bondad, y as\u00ed mandar\u00e9 que lo hagan de continuo, y pedir\u00e9 yo mismo, aunque muy indigno pecador.\u00bb<span id='easy-footnote-9-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-9-129894' title='V\u00e9anse tambi\u00e9n las cartas de los 27 de noviembre y 4 de diciembre, con ocasi\u00f3n de una invasi\u00f3n de los cosacos, -12 de marzo 1656: nuevos terrores. \u2013En una palabra, todos los sucesos de Polonia en esta \u00e9poca tienen un eco en las cartas de san Vicente de Pa\u00fal.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pero las inquietudes y las s\u00faplicas de Vicente se redoblaron pronto, cuando un tercer peligro se abalanz\u00f3 sobre Polonia. Cristina de Suecia, \u00faltima representante de la rama cadete y protestante de los Wasa, acababa de abdicar a favor de su primo Carlos Gustavo, conde de los Deux-Ponts, de la casa Palatina, hijo de una hermana del gran Gustavo Adolfo. Era la decadencia de los Wasa. Juan Casimiro, el primero, hace poco \u00fanico v\u00e1stago de esta raza, protest\u00f3. Ya rey, reclamaba el trono de Suecia, \u00e9l que pronto iba a verse forzado a abdicar incluso el reino de Polonia. Carlos Gustavo se encabrit\u00f3 por ello. Joven todav\u00eda, ilustrado ya a la cabeza de los ej\u00e9rcitos de suecos y de la liga protestante en las campa\u00f1as de la guerra de Treinta a\u00f1os, este pr\u00edncipe s\u00f3lo buscaba un pretexto para volver a los campos de batalla. Despu\u00e9s de titubear entre Dinamarca, Moscovia y Polonia, se decidi\u00f3, ante las protestas de Casimiro, a llevar las armas contre \u00e9ste. Singulares vicisitudes de las cosas! Al mismo tiempo el gran visir Kiuperli Ogli, inquieto por las conquistas del zar se acercaba a Polonia y ordenaba al nuevo Kan de Crimea marchar en su auxilio. Y, en efecto, Jean Sobieski, de regreso de Francia para defender a su patria recibi\u00f3 el mando de un cuerpo numeroso de esos T\u00e1rtaros que \u00e9l deb\u00eda combatir algunos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando ellos tuvieran al frente al gran visir Kiuperli en persona.<\/p>\n<p>No obstante Carlos Gustavo avanzaba amenazador, inexorable, rechazando toda negociaci\u00f3n, toda s\u00faplica, con el orgullo intratable de un jefe de rama cadete y femenina. Estaba al frente de un ej\u00e9rcito de sesenta mil Suecos, y ten\u00eda por lugartenientes a los h\u00e9roes de la guerra de Treinta a\u00f1os, o a sus hijos o sus \u00e9mulos: era el protestantismo que marchaba contra la cat\u00f3lica Polonia, al mismo tiempo que era atacada por el Moscovita en nombre del cisma griego, y tristemente partidos en su seno respond\u00edan a la llamada del cisma y de la herej\u00eda.<\/p>\n<p>Guerra religiosa, se lo ve todav\u00eda, tanto como guerra de libertad, de conquista o de raza; lo que, con el reconocimiento del favor, el amor inquieto de la paternidad, explica las cartas escritas por Vicente en esta \u00e9poca a prop\u00f3sito de las desgracias de Polonia y de sus soberanos.<\/p>\n<p>A la noticia de la invasi\u00f3n de los Suecos, en la incertidumbre de los acontecimientos, mand\u00f3 escribir al residente de Francia en Suecia para reclamar proyecci\u00f3n a favor de las religiosas de Santa Mar\u00eda, de las Hijas de la Caridad y de los Misioneros de Varsovia. el mismo d\u00eda, escribi\u00f3 a Roma para retener a Berthe, y a algunas Hijas de la Caridad que se dirig\u00edan a Polonia. Pero Berthe hab\u00eda salido ya. Las acompa\u00f1\u00f3 por lo menos, \u00abcon toda la carga de sus dolores y de sus deseos,\u00bb a Cracovia, adonde la Misi\u00f3n tuvo que retirarse. Y ahora todo eran votos ardientes, esperanzas fundadas en la piedad del rey y de la reina y en el amor de Dios a su Iglesia; eran tambi\u00e9n oraciones y mortificaciones en San L\u00e1zaro a favor de este malhadado pa\u00eds. En la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n del 24 de agosto de 1655, a prop\u00f3sito del gran rey san Luis, pidi\u00f3 con m\u00e1s insistencia las oraciones de los suyos por los soberanos de Polonia. \u00abAyer, dijo, recib\u00ed noticias que me han afligido sobre manera. Y que os deben helar el coraz\u00f3n de dolor al mismo tiempo que os hablo de ello. Siento el coraz\u00f3n helado, oh Salvador, fr\u00edo, me siento transido de dolor, no s\u00e9 si os lo podr\u00e9 contar.\u00bb Y habl\u00f3 de la doble invasi\u00f3n de los Suecos y de los Mosovitas: \u00abEsos gruesos nubarrones que rug\u00edan , sembraban el espanto por doquier, han ca\u00eddo encima<span id='easy-footnote-10-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-10-129894' title='Cartas de los 17 de agosto y 24 de setiembre de 1655. \u2013Fue en esta ocasi\u00f3n cuando escribi\u00f3 a uno de sus sacerdotes (27 de abril de 1655): \u00abMe dec\u00eds que el rey y la reina se van a Cracovia, y que es oportuno que algunos de los nuestros se encuentren all\u00ed para intentar alg\u00fan establecimiento. Pues bien, os dir\u00e9 sobre eso, Se\u00f1or, que la Compa\u00f1\u00eda tiene por m\u00e1xima inevitable no pedir nunca ning\u00fan establecimiento, y que hasta hoy, lo ha practicado as\u00ed, por la gracia de Dios,\u2026y si me lo cree, usar\u00e1 siempre de ella. Qu\u00e9 felicidad, Se\u00f1or, estar en los lugares donde Dios quiere y qu\u00e9 desgracia establecernos donde Dios no nos llama!\u00bb'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Para colmo de desgracias dos palatinos se hab\u00edan pasado al enemigo; as\u00ed: \u00abDivisi\u00f3n por dentro, y guerra por fuera\u2026Roguemos a Dios por la conservaci\u00f3n del rey, un pr\u00edncipe tan bueno, tan amante de la verdadera religi\u00f3n. Mortifiqu\u00e9monos por ello, mortifiqu\u00e9monos para entrar en el esp\u00edritu de penitencia. Estamos obligados a ello particularmente; hay tanta bondad, tanta, tanta bondad para la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda. Oh, ayud\u00e9mosle con nuestras oraciones, Y la reina, \u00bfhay una princesa mejor en el resto del mundo, que tenga m\u00e1s celo por la piedad? Ah, ustedes lo saben, Se\u00f1ores, pero no saben nada en comparaci\u00f3n, no s\u00f3lo de las limosnas que reparte en nuestro lugar, a las Hijas de Santa Maria, tantas para las misiones en los pa\u00edses extranjeros, hasta en Persia!&#8230; Qu\u00e9 celo por el aumento de fe!&#8230;Les suplico que recen mucho estamos obligados por agradecimiento, como por sentimiento de religi\u00f3n. Son nuestros bienhechores. La ingratitud es tan detestada de Dios. Seamos agradecidos. Oh Salvador, oh Se\u00f1ores! Se lo ruego, durante el d\u00eda, cuando se acuerden, hagan una breve elevaci\u00f3n a Dios, para pedirle auxilio en bien de ese reino\u2026 Oremos. Se han visto reinos mucho m\u00e1s bajos que se han levantado con la ayuda que dios les ha dado. Francia misma se ha visto en mayores extremos.\u00bb<span id='easy-footnote-11-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-11-129894' title='Ver tambi\u00e9n la repet. de or. de la v\u00edspera del 23 de agosto.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Una vez m\u00e1s, en todas las conferencias de Vicente, en todas sus cartas, cartas de cada semana, se siente el contragolpe de todos los males de Polonia, se oye el eco de todos los acontecimientos, \u00e9xitos y reveses, que tienen lugar, pero eco inteligente y sensible, animado sobre todo por la fe. La inquietud por la Polonia cat\u00f3lica, amenazada por la Suecia protestante, lo dominaba todo en su coraz\u00f3n, incluso su ternura, sin embargo tan viva, para con sus Misioneros. \u00c9stos por su parte, le escrib\u00edan con mucha frecuencia. La sola firma de sus cartas le llenaba de alegr\u00eda, y el contenido, cuando anunciaban alguna buena noticia, le colmaba de gozo; este j\u00fabilo lo hac\u00eda extensivo a toda la Compa\u00f1\u00eda por el canal de las conferencias o de su correspondencia con sus casas<span id='easy-footnote-12-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-12-129894' title='Carta a Ozenne del 9 de marzo de 1657.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Carlos Gustavo segu\u00eda avanzando: s\u00f3lo quer\u00eda tratar en Varsovia. El 30 de agosto de 1655 entraba en esta capital. Seis semanas despu\u00e9s, era due\u00f1o de Cracovia, mientras que los Moscovitas invad\u00edan Lituania y reinaban en Vilna. Casimiro hu\u00eda con la reina a Silesia, no sinti\u00e9ndose con seguridad m\u00e1s que en las tierras del Imperio, y el ej\u00e9rcito, abandonado por su rey y batido por los Cosacos, para salvar el nombre y los restos de Polonia, proclamaba rey a Carlos Gustavo. En ese momento, Suecia formaba un imperio vasto y formidable, y el protestantismo, -que reinaba ya en Inglaterra, en Dinamarca, en Holanda, y que la pol\u00edtica de Mazarino favorec\u00eda lo mismo que Richelieu, -due\u00f1o tambi\u00e9n de Polonia, este bulevar del catolicismo, se encontraba a punto de dominar el mundo.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando Vicente dec\u00eda en San L\u00e1zaro: \u00ab\u00bfNo parece, Se\u00f1ores, que Dios quiere trasladar a su Iglesia a otros pa\u00edses? S\u00ed, si no cambiamos, es de temer que Dios nos la quite del todo, visto que estos poderosos enemigos de la Iglesia entran con mano fuerte. Este temible rey de Suecia que, en menos de cuatro meses, ha invadido una buena parte de este gran reino, nosotros debemos temer que lo haya suscitado Dios para castigarnos por nuestros des\u00f3rdenes. Son los mismos enemigos de los que se sirvi\u00f3 Dios en otro tiempo para el mismo efecto: puesto que se trata de Godos, Visigodos y V\u00e1ndalos salidos de aquellos cuarteles de los que Dios se sirvi\u00f3 hace m\u00e1s de mil doscientos a\u00f1os para afligir a su Iglesia. estos comienzos, los m\u00e1s extra\u00f1os que se hayan visto nunca, nos deben hacer mantenernos en guardia. Un reino de una extensi\u00f3n tan vasta casi invadida por menos de nada, en el espacio de cuatro meses. Oh Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n sabe si este temible conquistador se va a quedar ah\u00ed, qui\u00e9n lo sabe? Por \u00faltimo, <em>ab aquilone pandetur omne malum: <\/em>desde all\u00ed han venido los males que nuestros antepasados sufrieron, y es de ese lado de donde los debemos temer.\u00bb<\/p>\n<p>A los temores, a los dolores del ap\u00f3stol se a\u00f1ad\u00edan los dolores y los temores del padre. Ozenne, superior de la Misi\u00f3n, hab\u00eda seguido la corte en su huida; Desdames y Duperray se hab\u00edan quedado en Varsovia, en medio de la peste y de los `peligros de la invasi\u00f3n. Ellos fueron all\u00ed sitiados por los Suecos, quienes, en su segunda entrada en esta capital, los maltrataron, dieron su casa al saqueo, los despojaron de todo, no dej\u00e1ndoles absolutamente nada m\u00e1s que la libertad de retirarse. Se quedaron a pesar de todo, porque los Suecos abandonaron pronto la plaza para marchar contra los Moscovitas que se hab\u00edan levantado contra ellos. Por lo dem\u00e1s, tuvieron que sufrir todav\u00eda dos o tres asedios,, y all\u00eda perder\u00e1n hasta sus h\u00e1bitos<span id='easy-footnote-13-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-13-129894' title='Cartas de los 20 de octubre y 1\u00ba de diciembre de 1656. \u2013Confer, del 18 de oct. de 1656.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Al enterarse que estos dos Misioneros estaban presos de dos plagas terribles de la guerra y de la peste, Vicente se expansion\u00f3 en estos t\u00e9rminos en una de las conferencias ordinarias del viernes:<\/p>\n<p>\u00abEncomiendo a las oraciones de la Asamblea a nuestros dos cohermanos, los Srs. Desdames y Duperray que trabajan en Varsovia. Uno de esos dos (el Sr. Duperray) padece un molesto mal de est\u00f3mago, es el resto de una peste mal cuidada; acabo de saber que le han puesto fuego en el extremo de una costilla que estaba cariada, y su paciencia es tal que no se queja en ning\u00fan momento. Lo sufre tdo con una gran paz y tranquilidad de esp\u00edritu. Cualquier otro se atormentar\u00eda al verse enfermo a trescientas o cuatrocientas leguas de su pa\u00eds; se dir\u00eda: \u00abPor qu\u00e9 me han enviado tan lejos, no me van a sacar de aqu\u00ed? Qu\u00e9, \u00bfes que me quieren abandonar? Los dem\u00e1s est\u00e1n en Francia bien c\u00f3modos y me dejan morir en un pa\u00eds extranjero.\u00bb Esto es lo que dir\u00eda un hombre de carne, que estuviera apegado a sus sentimientos naturales y que no entrara en los sufrimientos de Nuestro Se\u00f1or, haciendo de ello su felicidad. Oh, qu\u00e9 hermosa lecci\u00f3n nos da este servidor suyo de amar todos los estados en los que tenga a bien su divina Providencia colocarnos! En cuanto al otro, ved c\u00f3mo trabaja desde hace tanto tiempo con una paz de esp\u00edritu y una seguridad maravillosa, sin cansarse por la duraci\u00f3n de los trabajos sin desanimarse por la incomodidades, ni tener miedo a los peligros. Los dos son indiferentes a la muerte y a la vida, y humildemente resignados a lo que Dios disponga. No dan se\u00f1ales de impaciencia ni de murmuraci\u00f3n; al contrario parecen dispuestos a sufrir m\u00e1s todav\u00eda. \u00bfHemos llegado nosotros a tanto, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos? \u00bfEstamos listos para sobrellevar las penas que Dios nos env\u00ede y ahogar los sentimientos de la naturaleza para no vivir ya m\u00e1s que la vida de Jesucristo? \u00bfEstamos dispuestos a ir a Polonia, a Berber\u00eda, a las Indias; a sacrificarle nuestras satisfacciones y nuestras vidas? Si as\u00ed es, bendigamos a Dios; pero si, por el contrario, los hay que tienen miedo de dejar sus comodidades, que sean tan tiernos como para quejarse de la menor cosa que les falte y tan delicados como para querer cambiar de casa porque el aire all\u00ed no es bueno, que la alimentaci\u00f3n es pobre, y no disponen de suficiente libertad para ir y venir; en una palabra, Se\u00f1ores, si algunos de nosotros son todav\u00eda esclavos de la naturaleza, entregados a los placeres de sus sentidos, como lo est\u00e1 este miserable que os habla, quien a la edad de setenta a\u00f1os es todav\u00eda muy profano, y que se consideran indignos de la condici\u00f3n apost\u00f3lica a la que Dios los ha llamado y sienten confusi\u00f3n al ver a sus hermanos que la ejercen tan dignamente, y est\u00e1n tan alejados de su esp\u00edritu y de su valor.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 han pasado en ese pa\u00eds? \u00bfEl hambre? All\u00ed la han tenido. \u00bfLa peste? Los dos la han pasado, y uno por segunda vez \u00bfLa guerra? Se encuentran en medio de los ej\u00e9rcitos y han ca\u00eddo en las manos de los soldados enemigos. Por \u00faltimo Dios los ha probado con todas las calamidades. Y nosotros estaremos aqu\u00ed como caseros sin coraz\u00f3n y sin celo. Veremos a los dem\u00e1s exponerse a los peligros para servir a Dios, y nosotros seremos tan t\u00edmidos como gallinas mojadas. Oh miseria, qu\u00e9 peque\u00f1ez Veinte mil soldados se van a la guerra para sufrir toda clase de males, donde uno perder\u00e1 un brazo, el otro una pierna, y muchos la vida, por un poco de viento, y por unas esperanzas muy inseguras, y sin embargo no tienen ning\u00fan miedo y no dejan de ir corriendo como tras un tesoro. Pero, para ganar el cielo, Se\u00f1ores, no hay casi nadie que se mueva; y con frecuencia los que se han propuesto conquistarlo llevan una vida tan floja y tan sensual, que es indigna no s\u00f3lo de un sacerdote y de un cristiano sino de un hombre razonable; y si hubiera entre nosotros algunos parecidos, no ser\u00edan m\u00e1s que cad\u00e1veres de Misioneros. Pues bien, Dios m\u00edo, se\u00e1is bendito por siempre y glorificado por las gracias que otorg\u00e1is a quienes se abandonan a vos, se\u00e1is vos mismo vuestra alabanza por dar a esta peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda a estos dos hombres de gracias.<\/p>\n<p>\u00abD\u00e9monos a Dios. Se\u00f1ores, para ir por toda la tierra a llevar su santo Evangelio, y en cualquier parte a donde nos lleve, mantengamos nuestro puesto y nuestras pr\u00e1cticas, hasta que su voluntad nos retire. Que las dificultades no nos hagan cambiar; va en ello la gloria del Padre eterno y la eficacia de la palabra y la Pasi\u00f3n de su Hijo. La salvaci\u00f3n de los pueblos y la nuestra propia es un bien tan grande que merece que se logre a cualquier precio; y nada tiene que ver que nos llegue la muerte antes mientras que sea con las armas en la mano: nosotros no seremos m\u00e1s felices, y la Compa\u00f1\u00eda no ser\u00e1 por ello m\u00e1s pobre, porque <em>sanguis martyrum semen est Christianorum. <\/em>Para un Misionero que haya dado su vida por caridad, la bondad de Dios har\u00e1 surgir a muchos que hagan el bien que \u00e9l ha dejado por hacer. Que cada uno pues se resuelva a combatir el mundo y sus m\u00e1ximas, a mortificar su carne y sus pasiones, a someterse a las \u00f3rdenes de Dios, y a consumirse en los ejercicios de nuestro estado y en el cumplimiento de su voluntad, en la parte del mundo que a \u00e9l le plazca. Formemos ahora todos juntos esta resoluci\u00f3n, pero hag\u00e1mosla en el Esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or, con una confianza perfecta de que nos ayudar\u00e1 en la necesidad. \u00bfNo la quer\u00e9is, mis hermanos del seminario? \u00bfNo la quer\u00e9is, mis hermanos estudiantes? No se lo pregunto a los sacerdotes, pues sin duda todos est\u00e1n dispuestos. S\u00ed, Dios m\u00edo, nosotros todos queremos responder a los designios que ten\u00e9is sobre nosotros, es lo que nos `proponemos todos en general y cada uno en particular, mediante vuestra santa gracia: ya no tendremos tanto apego ni a la vida ni a la salud, ni a nuestros gustos y diversiones, ni a un lugar ni a otro, ni a ninguna cosa en el mundo que pueda impedir, oh buen Dios, que nos conced\u00e1is esta misericordia, que os pedimos todos unos por otros. No s\u00e9, Se\u00f1ores, c\u00f3mo os he dicho esto, yo no lo hab\u00eda pensado; pero me he sentido tan impresionado por lo que se ha dicho y, por otra parte tan consolado por las gracias que ha concedido a nuestros sacerdotes de Polonia, que me he dejado llevar a infundiros as\u00ed en vuestros corazones los sentimientos del m\u00edo.\u00bb<span id='easy-footnote-14-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-14-129894' title='En las mismas circunstancias dijo tambi\u00e9n: \u00abDichosos nuestros cohermanos de Polonia, que han sufrido tanto durante estas \u00faltimas guerras y durante la peste, y que sufren todav\u00eda para ejercer la misericordia corporal y espiritual, y para aliviar, asistir y consolar a los pobres. Felices Misioneros, a quienes ni el fuego, ni las armas, ni la peste han podido hacer salir de Varsovia, donde la miseria del pr\u00f3jimo los reten\u00eda; que han perseverado y perseveran a\u00fan valerosamente, en medio de tantos peligros y de tantos sufrimientos por la misericordia. Oh, qu\u00e9 suerte la suya al emplear tan bien este momento de su vida. S\u00ed, un momento, ya que toda nuestra vida no es sino un momento que vuela y desaparece en un instante. Ay, cerca de ochenta a\u00f1os que yo he pasado no me parecen ahora m\u00e1s que un sue\u00f1o, un momento, y no me queda ya otra cosa que el dolor de haberlo empleado tan mal. Pensemos qu\u00e9 desagrado sentiremos a la hora de la muerte si no nos servimos de este momento para practicar la misericordia con todos, de manera que no nos encontremos nunca con un pobre sin consolarle, si podemos, ni un hombre ignorante sin ense\u00f1arle lo que es necesario creer y hacer por su salvaci\u00f3n. Oh Salvador, no permit\u00e1is que abusemos de nuestra vocaci\u00f3n, y no apart\u00e9is de esta Compa\u00f1\u00eda el esp\u00edritu de misericordia. Porque \u00bfen qu\u00e9 se convertir\u00e1 si le priv\u00e1is de \u00e9l? D\u00e1dnosle pues, junto con el esp\u00edritu de mansedumbre y de humildad!\u00bb (Rep. de or. de los 2, 3 y 11 de noviembre de 1656.)'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Esto es verdadera elocuencia, la elocuencia apost\u00f3lica, y capaz de suscitar ap\u00f3stoles. Por eso todos le respond\u00eda, como el profeta: \u00abAqu\u00ed estoy, enviadme\u00bb. Pero \u00bfc\u00f3mo atravesar los ej\u00e9rcitos enemigos? Hab\u00eda que esperar un cambio de fortuna.<\/p>\n<p>Entretanto, la violencia y la deslealtad de Carlos Gustavo le han enajenado los esp\u00edritus. Adem\u00e1s, la fe cat\u00f3lica se ha despertado: ella va a salvar a Polonia. A la voz de Alejandro VII, el clero, los jesuitas a la cabeza, predica la guerra santa. Amenazado \u00e9l mismo por las conquistas de Suecia, el Imperio amenaza a su vez. El Zar y Boglan suspenden sus golpes. Entonces Juan Casimiro, animado por la reina, por los Misioneros, por el clero que la rodea, deja la Silesia y marcha contra su enemigo. Carlos Gustavo evacua Varsovia y va a sitiar Dantzig, la \u00fanica plaza que hubiera retado a su poder. Casimiro ha entrado en algunas de sus provincias y ha puesto su reino bajo la protecci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda. Y ahora entra en la capital.. Furioso, Carlos Gustavo ofrece a todos y en primer al elector de Brandeburgo, el reparto de Polonia; luego con el elector marcha contra Varsovia. Una batalla de tres d\u00edas (28, 29, 30 de julio) le disputa la entrada. Juan Casimiro est\u00e1 en medio de sus tropas. La reina, separada de \u00e9l y de y de su enemigo por el V\u00edstula, manda apuntar contra los Suecos el ca\u00f1\u00f3n de su bater\u00eda. A pesar de tantos esfuerzos y de tanto hero\u00edsmo, el 1\u00ba de agosto Varsovia vuelve a caer en poder del extranjero.<\/p>\n<p>Entonces los lamentos y las oraciones, reclamadas siempre con insistencia por la reina redoblan en San L\u00e1zaro. El ruido confuso de la gran batalla de los tres d\u00edas ha llegado hasta all\u00ed, Inseguro de la amplitud de la desgracia, pero demasiado seguro del peligro de Polonia y de sus soberanos, Vicente, en una conferencia del mes de setiembre de ese a\u00f1o de 1656, exclam\u00f3: \u00abOh Se\u00f1ores, oh hermanos m\u00edos, qu\u00e9 confusi\u00f3n debemos sentir por que nuestros pecados han hecho que Dios desoiga nuestras s\u00faplicas. Sintamos dolor por este grande y vasto reino que est\u00e1 siendo atacado con tanto furor, y que se va a perder, si la noticia es verdadera. Pero sintamos dolor por la Iglesia que se va a perder en aquel pa\u00eds, si el rey llega a sucumbir. Pues la religi\u00f3n no puede mantenerse m\u00e1s que por la conservaci\u00f3n del rey, la Iglesia va a caer en manos de sus enemigos en ese reino. El Moscovita ocupa ya m\u00e1s de cien o ciento veinte leguas de extensi\u00f3n, y el resto est\u00e1 en peligro de ser invadido por los Suecos. Oh qu\u00e9 motivos me da esto de temer el acontecimiento de lo que quer\u00eda decir el papa Clemente VIII, que era un santo hombre, estimado no s\u00f3lo por los cat\u00f3licos, sino incluso por los herejes, un hombre de Dios y de la paz, a quien sus propios enemigos alababan. Y en cuanto a m\u00ed, yo he o\u00eddo a Luteranos alabar y apreciar su virtud. Este santo papa pues, habiendo recibido a dos embajadores de parte de algunos pr\u00edncipes de Oriente, donde la fe comenzaba extenderse, y queriendo dar a gracias a Dios por ello en su presencia, ofreci\u00f3 a si intenci\u00f3n el santo sacrificio de la misa. Estando ya en el altar, y en su <em>memento<\/em>, le vieron llorar, gemir y sollozar, lo que les asombr\u00f3 mucho; de suerte que una vez terminada, se tomaron la libertad de preguntarle qu\u00e9 asunto le hab\u00eda hecho derramar l\u00e1grimas y gemidos, en una acci\u00f3n que no deb\u00eda producirle m\u00e1s que consuelo y alegr\u00eda y \u00e9l les dijo sencillamente, que era verdad que hab\u00eda comenzado la misa con grade satisfacci\u00f3n y contento, viendo los progresos de la religi\u00f3n cat\u00f3lica; pero que este contento se ha cambiado de pronto en tristeza y amargura a la vista de los abandonos y de las p\u00e9rdidas que suced\u00edan cada d\u00eda en la Iglesia por parte de los herejes; de modo que hab\u00eda motivo de temer que Dios la quisiera trasladar a otra parte.\u00bb<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el santo desarroll\u00f3 su idea habitual y traz\u00f3 el cuadro de las p\u00e9rdidas consumadas o inminentes de la Iglesia en Europa. Luego continu\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abEs muy verdad que el hijo de Dios ha prometido que estar\u00eda en su Iglesia hasta el fin de los siglos; pero \u00e9l no ha prometido que esta Iglesia estar\u00eda en Francia, o en Espa\u00f1a, etc. Lo que s\u00ed ha dicho es que no la abandonar\u00eda a su Iglesia, y que permanecer\u00eda hasta la consumaci\u00f3n del mundo, en el lugar que sea, pero no determinadamente aqu\u00ed o en otro lado; y que si hubiera un pa\u00eds al que se la debiera dejar parece que no debiera haber otro que debiera ser preferido a La Tierra Santa, donde naci\u00f3 \u00e9l, dio comienzo a su Iglesia y oper\u00f3 tantas maravillas. Sin embargo, fue a esta tierra, por la que hizo tantas cosas y en la que se complaci\u00f3, de donde quit\u00f3 a su Iglesia en primer lugar para entreg\u00e1rsela a los Gentiles. En otro tiempo, a los hijos de esta misma tierra les quit\u00f3 tambi\u00e9n su arca, permitiendo que les fuera arrebatada por sus enemigos los Filisteos, prefiriendo ser hecho, por as\u00ed decirlo, prisionero con el arca, -s\u00ed, \u00e9l mismo prisionero de sus enemigos, -a seguir entre amigos que no cesaban de ofenderle. As\u00ed es como Dios se ha comportado y se comporta con los que siendo deudores por tantas gracias, le provocan con toda clase de ofensas, como lo hacemos, miserables de nosotros. Y maldici\u00f3n, maldici\u00f3n a este pueblo a quien ha dicho Dios: \u00abNo quiero nada de vosotros, ni de vuestros sacrificios y ofrendas; vuestros sacrificios no me podr\u00edan agradar; ya no los quiero. Lo hab\u00e9is manchado todo con vuestros pecados, os dejo. Id, ya no tendr\u00e9is parte conmigo\u00bb Ah, Se\u00f1ores, qu\u00e9 desgracia! Pero, oh Salvador, qu\u00e9 gracia ser del n\u00famero de aquellos de quienes Dios se sirve para continuar sus bendiciones y su Iglesia. Ve\u00e1moslo, comparando con un se\u00f1or infortunado, que se ve obligado por la necesidad, por la guerra, por la peste, por el incendio de sus casas o por la desgracia con un pr\u00edncipe, a marcharse, a huir y que, en este desastre de toda su fortuna, ve a personas que vienen a ayudarle, que se ofrecen a servirle y a transportar todo lo que tiene. Qu\u00e9 contento y qu\u00e9 consuelo el de este gentilhombre en medio de su desgracia! Ah, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, qu\u00e9 gozo tendr\u00e1 Dios si, en medio del desastre de su Iglesia, de los trastornos a los que la ha sometido la herej\u00eda, de la desolaci\u00f3n que la concupiscencia siembra por todas partes; si, en esta ruina, no encuentra a algunas personas que se ofrezcan a \u00e9l para llevar a otra parte, si hay que hablar as\u00ed, los restos de su Iglesia, y a otros para defender y guardar aqu\u00ed lo poco que queda. Oh Salvador, qu\u00e9 gozo recib\u00eds, al ver a tales servidores y tanto fervor para resistir y defender los que os queda aqu\u00ed, mientras que los dem\u00e1s van a conquistaros nuevas tierras. Oh Se\u00f1ores, qu\u00e9 motivo de alegr\u00eda. veis que los conquistadores dejan una parte de sus grupos para guardar lo que poseen, y env\u00edan a los otros para adquirir nuevos lugares y extender su imperio. Eso es lo que nosotros debemos hacer: mantener aqu\u00ed con todo el valor las posesiones de la Iglesia y los intereses de Jesucristo y, con ello, trabajar sin cesar para hacerle nuevas conquistas y darle a conocer por los pueblos m\u00e1s distantes.\u00bb<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Vicente recuerda la opini\u00f3n de Saint-Cyran, que quer\u00eda trabajar por destruir una Iglesia condenada, dec\u00eda \u00e9l, por Dios mismo. Pero, al contrario, la voluntad de Dios es que trabajemos por defenderla. \u00abQue si hasta el presente, concluye el santo, nuestros esfuerzos parecen haber sido in\u00fatiles a causa de nuestros pecados, al menos por el efecto que de ello se deriva, no hay que desistir sino, humillarnos profundamente, continuar nuestros ayunos, nuestras comuniones y nuestras oraciones con todos los buenos servidores de Dios que ruegan incesantemente por el mismo motivo, y debemos esperar que por fin Dios, por su gran misericordia, se compadezca y nos escuche. Humill\u00e9monos pues todo lo que podamos a la vista de nuestros pecados; pero tengamos confianza, y gran confianza en Dios, que quiere que continuemos cada vez m\u00e1s pidi\u00e9ndole por el pobre reino de Polonia tan desolado, y que reconozcamos que todo depende de \u00e9l y de su gracia.\u00bb<\/p>\n<h3>V. <em>D\u00edas mejores -La Misi\u00f3n de Polonia hasta nuestros d\u00edas.<\/em><\/h3>\n<p>As\u00ed hablaba Vicente siempre a los suyos durante estos a\u00f1os fatales, y esto dos o tres veces a la semana, al final de la oraci\u00f3n o de las conferencias, sin miedo alguno a repetirse, ya que la oraci\u00f3n, el dolor, todos los fuertes sentimientos del alma s\u00f3lo tienen un lenguaje. As\u00ed hablaba afuera, en todas las asambleas tratando de ganarse a todo el mundo para la causa de Polonia, procurarle defensores y recursos. Tenemos tambi\u00e9n de \u00e9l una carta de palabras encubiertas, escrita el 7 de abril de 1657, al capell\u00e1n de la se\u00f1ora de Longueville: \u00abSer\u00eda, dice en ella, el hecho de un gran se\u00f1or, verdaderamente cristiano, como lo es el pariente (el duque de Longueville) de esta se\u00f1ora afligida (la reina de Polonia), prestarles alguna ayuda en esta persecuci\u00f3n. He sabido, hablando de pr\u00e9stamos, que 30.000 libras les vendr\u00edan muy bien para conseguirle oficiales, que es su m\u00e1s urgente necesidad. No veo cosa en el mundo m\u00e1s de la magnificencia y generosidad de este pr\u00edncipe (el duque de Longueville), que un socorro tan \u00fatil y tan oportuno.\u00bb<\/p>\n<p>Muy pronto vio Francia los peligros de su alianza con Suecia, y Mazarino intervino ante Alexis. Pero, abandonado de los Moscovitas, Carlos Gustavo se ech\u00f3 en manos del calvinista Jorge Rakocy, pr\u00edncipe de Transilvania. Se acerc\u00f3 a Varsovia por delante de su nuevo aliado, y los dos entraron en esta capital, a la que trataron como ciudad tomada por asalto. Los dos Misioneros Desdames y Duperray tuvieron mucho que sufrir. \u00abMe dicen de Polonia, escrib\u00eda Vicente a Get, superior de Marsella, 31 de agosto de 1657, que el buen Sr. Desdames lo ha vuelto a perder todo en Varsovia, que ha sido de nuevo sitiada y saqueada por los Suecos, y luego abandonada, La firmeza de este buen Misionero es admirable por no querer dejar su puesto, ni por la guerra, ni por la peste, ni por la pobreza, ni por todo a la vez, aunque haya sido atacado en diversas ocasiones, y la reina le haya invitado a retirarse. Ella misma me ha informado por carta expresa de su pu\u00f1o y letra declarando que se siente grandemente edificada. Y lo est\u00e1 tambi\u00e9n mucho por la virtud del Sr. Duperray.\u00bb<span id='easy-footnote-15-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-15-129894' title='V\u00e9anse tambi\u00e9n cartas a Jolly, en Roma, de los 11 de agosto y 9 de setiembre de 1657.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En esta fecha Desdames no estaba ya sin embargo en Varsovia, pues escrib\u00eda a su superior Ozenne, el 6 de julio anterior: \u00abDios me ha hecho la gracia de escapar vivo y los h\u00e1bitos que llevaba puestos, es decir la sotana y la casaca que me hab\u00e9is enviado, todo lo dem\u00e1s robado en la ciudad por los Suecos\u2026Pero Dios sea bendito que no ha sido m\u00e1s, y que estos tigres no me hayan sorprendido en Sainte-Croix a su llegada. Dios me inspir\u00f3, ya que ese mismo d\u00eda me hab\u00eda retirado por la ma\u00f1ana a la ciudad de Connart. Llegaron pues hacia mediod\u00eda, en contra de los que me aconsejaban que no me diera prisa, que estaban seguros que no hab\u00eda nada que temer. Pero el coraz\u00f3n me dec\u00eda otra cosa, como se demostr\u00f3.\u00bb<\/p>\n<p>Esta \u00faltima guerra fue desastrosa para la Misi\u00f3n de Polonia. Les destruy\u00f3 tres casas en Varsovia y cinco en otra tierra. \u00abEstos da\u00f1os son notables, escribi\u00f3 Vicente (7 de diciembre de 1657), pero no era justo que quedarais libres del dolor p\u00fablico, y Dios que lo ha permitido, tendr\u00e1 la bondad, si as\u00ed le place, de restablecer estas p\u00e9rdidas a su tiempo.\u00bbLa guerra hab\u00eda devuelto tambi\u00e9n a Francia a Guillot. Esveillar, Durand y Sim\u00f3n, es decir la mayor parte de los Misioneros de Polonia. La reino los reclam\u00f3 en 1656 para establecerlos en Cracovia, que acababa de ser devuelta al rey, pero no pudieron regresar todos<span id='easy-footnote-16-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-16-129894' title='Carta a Jolly, en Roma, del 5 de octubre de 1657.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Los tres que se hab\u00edan quedado en Polonia, Ozenne, Desdames y Duperray, separados hac\u00eda tiempo, pudieron reunirse por fin. Austria, Holanda y Dinamarca se hab\u00edan vuelto contra Suecia, y Carlos Gustavo, abandonado de sus aliados, atacado por la coalici\u00f3n, hab\u00eda escapado de alguna forma de Varsovia para correr a la defensa de sus Estados amenazados. En algunas semanas, Polonia se ve\u00eda libre de los ej\u00e9rcitos extranjeros, y Vicente escribi\u00f3 a sus tres sacerdotes, el 22 de octubre de 1657: \u00abQuiero creer que esta carta los encuentre reunidos en Varsovia despu\u00e9s de una separaci\u00f3n tan larga. Si estuviera seguro, sentir\u00eda una alegr\u00eda incomparable, y ya esta esperanza me consuela mucho. As\u00ed es como act\u00faa de ordinario: divide y despu\u00e9s re\u00fane, aleja y luego acerca, quita y acaba devolviendo, destruye y reconstruye, de manera que no deja nada permanente en esta vida, ni a nadie que se quede en un mismo estado.\u00bb<\/p>\n<p>Los tres Misioneros se reunieron, en efecto, cuando el rey y la reina volvieron a Varsovia , pero fue por poco tiempo. Una donaci\u00f3n acababa de permitir una fundaci\u00f3n en Cracovia, a donde Vicente se propon\u00eda enviar a \u00abalguna juventud para formarla\u00bb, una vez que lo permitieran las circunstancias. Mientras tanto, Ozenne y Duperray fueron a tomar la direcci\u00f3n, mientras que Desdames se quedaba solo en Varsovia encargado de la parroquia de Sainte-Croix. Luego ocurri\u00f3 la muerte de Ozenne el 14 de agosto de 1658, nuevo dolor para Vicente, que bendijo a Dios en medio de su pesar, como hac\u00eda poco le hab\u00eda bendecido en su alegr\u00eda<span id='easy-footnote-17-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-17-129894' title='Cartas a Desdames y a Jolly de los 13 y veinte de setiembre de 1658.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>, y pens\u00f3 en reforzar la Misi\u00f3n de Polonia. Como la reina acababa de dar un beneficio para el sostenimiento de un seminario, mand\u00f3 salir, con diez Hijas de la Caridad, a algunos j\u00f3venes Misioneros para establecerse all\u00ed. No se cansaba, en los \u00edmpetus de su gratitud y las piadosas exageraciones de su caridad, de exaltar los favores y las virtudes de la reina. Si tomamos sus elogios a la letra, esta princesa habr\u00eda merecido los honores de la canonizaci\u00f3n. Sin negar las virtudes de Luisa Mar\u00eda, sabemos lo que hay que rebajar y hasta qu\u00e9 punto deb\u00eda ser propuesta como modelo a las Hijas de la Caridad. No obstante es lo que hac\u00eda Vicente, y estas buenas mujeres estaban llenas de emoci\u00f3n ante el cuadro que \u00e9l trazaba de sus favores y virtudes. \u00abOcurri\u00f3 lo mismo, a\u00f1ad\u00eda en una carta de agosto de 1659, a la reina misma cuando yo les dije que vuestra Majestad hilaba y tej\u00eda el hilo que se necesita para coser la ropa de los pobres. Eso no tiene parang\u00f3n en la Iglesia de Dios. Sabemos muy bien que la historia nos hace ver a una princesa que hilaba el hilo que deb\u00eda servir para cubrir su cuerpo, pero yo no recuerdo de ninguna que haya llevado la piedad hasta el punto que Vuestra Majestad lo ha hecho, empleando las labores de sus manos en el servicio de los pobres. Y es, Se\u00f1ora, lo que pienso que Nuestro Se\u00f1or hace ver a los \u00e1ndeles y a las almas bienaventuradas como el objeto de su admiraci\u00f3n y lo que la Iglesia ve con alegr\u00eda en este mismo esp\u00edritu. Alabado sea Dios, Se\u00f1ora, por las alegr\u00edas en las que hace participar Vuestra Majestad y que tenga a bien conservaros por mucho tiempo para edificar de esa manera a la Iglesia de Dios!\u00bb<\/p>\n<p>Todo iba bien en esta \u00e9poca en Polonia para la causa cat\u00f3lica y real. La reina y Mazarino se hab\u00edan acercado cada vez m\u00e1s por su amor com\u00fan a Francia. Los dos actuaron de com\u00fan acuerdo, una sobre su esposo, el otro sobre Carlos Gustavo, y la paz de Oliva se cerr\u00f3. Un mes despu\u00e9s (23 de febrero de 1660) Carlos Gustavo ya no estaba. La Reina de Polonia le sobrevivi\u00f3 siete a\u00f1os. Un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de su mujer, Juan Casimiro abdicaba y volv\u00eda a su primera vocaci\u00f3n en las abad\u00edas de Saint-Taurin, de Saint-Germain-des- Pr\u00e9s, de Saint-Martin, que Luis XIV le hab\u00eda dado; luego \u00e9l iba a morir en su abad\u00eda de Nevers, como para colocar su tumba junto a la cuna de la reina Luisa.<\/p>\n<p>En cuanto a Vicente, no hab\u00eda visto, antes de morir, m\u00e1s que tratados de paz y restauraciones; despu\u00e9s de la paz de Oliva, la paz de los Pirineos, con la restauraci\u00f3n de los soberanos de Polonia, la restauraci\u00f3n de Carlos II de Inglaterra. Dejaba a sus Misioneros pac\u00edficamente instalados en Polonia; all\u00ed resistir\u00e1n a trav\u00e9s de las guerras civiles y extranjeras, a los desmembramientos sucesivos de ese desdichado reino, y si pierden, con ello, un gran n\u00famero de las fundaciones que hab\u00edan formado en el transcurso de los a\u00f1os, conservar\u00e1n sin interrupci\u00f3n las del gran condado de Varsovia, incluso las que se encuentren enclavadas en los pa\u00edses que les han correspondido a Prusia y Austria.<\/p>\n<p>A la muerte de san Vicente, todav\u00eda no se hab\u00edan establecido m\u00e1s que en Varsovia; y el seminario de Cracovia, para el cual el santo os destinaba, no se fund\u00f3 hasta 1682. Pero ya, hacia 1677, hab\u00edan abierto en Kulm, hoy en los Estados prusianos, otro seminario externo y una casa de Misi\u00f3n. El a\u00f1o 1687 dio nacimiento a los seminarios de Wilna y de Premistie, y a la Misi\u00f3n de Sambor, en Lituania y en Galicia. En 1691, se fund\u00f3 en Lowicz una casa de retiro para los ancianos de la congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fundaciones m\u00e1s numerosas se abrieron durante el siglo XVIII<span id='easy-footnote-18-129894' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-c\/#easy-footnote-bottom-18-129894' title='Los seminarios de Pluck y de Kajowic (1711), el seminario de Samogitie(1712), al que se uni\u00f3 la parroquia y la Misi\u00f3n de Dantzig (1713); la parroquia y la Misi\u00f3n de Mlawa (1715); el seminario de Lublin (1717); la Misi\u00f3n y el seminario de Gnesne(1718): el seminario y la Misi\u00f3n de Vladislavie(1719); la Misi\u00f3n de Sclematiscz (1740); el seminario de Kramostaw y la Misi\u00f3n de Horedenka (1743); la Misi\u00f3n de Birozow(1745); la Misi\u00f3n y el colegio de Smiloweze, en la Rusia Blanca, y la Misi\u00f3n de Zaslaw, en Wothynie(1745); el establecimiento de Leopold(1748). Grandes Misiones excepcionales que se dieron con \u00e9xito, en 1751, en las ciudades episcopales de Wilna y de Cracovia dieron lugar a varias fundaciones: Tykocin, parroquia de Misi\u00f3n (1752); el mismo a\u00f1o, Lyskow, Misi\u00f3n y colegio; la Misi\u00f3n de Orsa en la Rusia Blanca(1755); la Misi\u00f3n y el seminario de Kraslaw, la Misi\u00f3n de Weysiey, los seminarios de Posmanie y de Keyow(1756); la Misi\u00f3n y colegio de Lyskow(1760); los seminarios de Tyrnow y de Vartz en Hngr\u00eda en (1763).'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>. Todas estas fundaciones contribuyeron tanto m\u00e1s al nombre de la congregaci\u00f3n, por no ser aceptadas m\u00e1s que despu\u00e9s de larga resistencia, y otras m\u00e1s numerosas todav\u00eda hab\u00edan sido rechazadas por ella: todos los se\u00f1ores piadosos quer\u00edan tener misioneros para evangelizar a sus s\u00fabditos y a sus vasallos.<\/p>\n<p>Sucede el primer desmembramiento de Polonia, y once de estas casas pasan bajo el dominio extranjero: dos dependen en delante de Rusia, tres de Prusia y seis de Austria y de Hungr\u00eda. El rey de Prusia y la emperatriz de Rusia habiendo prometido no estorbar en nada la libertad de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, los Misioneros esperaban no tener que soportar m\u00e1s que sus rudos trabajos, y luchar contra la peste y el hambre, consecuencias de la guerra. No suced\u00eda lo mismo en Hungr\u00eda, donde la corte de Viena proyectaba medidas incompatibles con las reglas de la congregaci\u00f3n. A pesar de tantos obst\u00e1culos, de las p\u00e9rdidas enormes que tuvieron que sufrir, los Misioneros siguieron primero en sus puestos. Pudieron incluso extenderse hasta Asia. En. 1788, el arzobispo de Mohilow los envi\u00f3 en auxilio de los cat\u00f3licos de Astrac\u00e1n, Misi\u00f3n que prosper\u00f3 r\u00e1pidamente y sirvi\u00f3 de gran ayuda a los Armenios y dem\u00e1s cat\u00f3licos. Las segunda y tercera particiones de Polonia, en1793 y 1795, les fueron m\u00e1s funestas que la primera. A las p\u00e9rdidas ocasionadas por la guerra vinieron a a\u00f1adirse contribuciones onerosas. En 1796, la emperatriz de Rusia prohibi\u00f3 toda comunicaci\u00f3n con los superiores extranjeros, y el rey de Prusia se apoder\u00f3 de los bienes eclesi\u00e1sticos, que fueron reemplazados por simples pensiones. Era una amenaza de ruina y de destrucci\u00f3n para una hermosa provincia, compuesta entonces de 35 fundaciones. El a\u00f1o siguiente, 1797, se pone en pr\u00e1ctica la amenaza, Se dicta prohibici\u00f3n por el gobierno cism\u00e1tico de Jos\u00e9 II a las casas dependientes de Austria de comunicar con su superior extranjero. Se funda un seminario general en Cracovia, y se proh\u00edbe provisionalmente a los Lazaristas dar misiones: la inutilidad a la que se los condenaba era un camino hacia la supresi\u00f3n. En efecto, muchas casas desaparecieron; las que llegaron a subsistir o bien rompieron o dejaron relajarse los lazos que las un\u00edan al gobierno central. Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, se reanudaron las relaciones entre Polonia y Francia, siempre dif\u00edciles. La revoluci\u00f3n polaca de 1832 produjo inquietudes que no llegaron a realizarse: la Misi\u00f3n conserv\u00f3 en primer lugar la libertad de sus obras y tan s\u00f3lo sufri\u00f3 p\u00e9rdidas materiales. Pero al a\u00f1o siguiente el gobierno ruso cerr\u00f3 muchas de sus casas y dej\u00f3 una amenaza de muerte en suspenso sobre las dem\u00e1s. A partir de esto, la situaci\u00f3n mejor\u00f3 algo. Hoy, sin embargo, de tantas casas, no posee m\u00e1s en Polonia propiamente dicha, y fuera de Varsovia, que siete casas: la casa de retiro de Lowicz, los seminarios externos Plock, de Lublin y de Wloclavek la parroquia y Misi\u00f3n de Mlawa, la parroquia y el seminario externo de Tykocin, y el hospital de Kurozwenki. A lo que se ha de a\u00f1adir. A loque se ha de a\u00f1adir las fundaciones de Varsovia: una parroquia, un seminario interno y externo, un instituto de beneficencia y el Hospital del Ni\u00f1o Jes\u00fas. este hospital, vasto, iluminado, c\u00f3modo, el m\u00e1s hermoso y el m\u00e1s regular de Polonia, ha sido construido por el misionero Beaudoing y ha costado 200.000 libras. Fue inaugurado el 24 de junio de 1757. Los ni\u00f1os abandonados, a los que estaba destinado, fueron llevados all\u00ed en procesi\u00f3n, en medio de una, en medio de un concurso a la vez inmenso y magn\u00edfico, de pr\u00edncipes, de grandes y de pueblo. En esta circunstancia hubo en Varsovia algo de la maravillosa caridad que Par\u00eds hab\u00eda admirado un siglo antes, a prop\u00f3sito de la misma obra, y el a\u00f1o siguiente, el celo del visitador Slivicwki renov\u00f3 en ella todos los prodigios que tendremos que contar en la fundaci\u00f3n del hospital general.<\/p>\n<h3>VI. <em>Misiones de Austria y de Prusia. \u2013Misiones de Espa\u00f1a y de Portugal<\/em>.<\/h3>\n<p>Para acabar la historia de la Misi\u00f3n de Polonia y completar el cuadro de sus fundaciones en los pa\u00edses eslavos y alemanes, nos queda por habla de las misiones de Austria y de Prusia. En 1760,a petici\u00f3n del cardenal Migazi, arzobispo de Viena, y de conformidad con la emperatriz Mar\u00eda Teresa, dos Misioneros h\u00e1biles en las lenguas francesa y alemana vinieron de Polonia a Viena para dirigir all\u00ed el seminario episcopal. A la espera de que esta fundaci\u00f3n alcanzara una situaci\u00f3n fija, la emperatriz misma provey\u00f3 a su mantenimiento. Ellos cumplieron con tanto celo y desinter\u00e9s, tanta sencillez y edificaci\u00f3n que el cardenal arzobispo pidi\u00f3 otros para el seminario de la di\u00f3cesis de Vatzen, en la alta Hungr\u00eda, de la que acababa de ser nombrado, con vistas, dec\u00eda \u00e9l, no s\u00f3lo a procurar el bien de su clero, sino tambi\u00e9n para demostrar la estima que sent\u00eda por la Misi\u00f3n y darla a conocer. Los Misioneros se instalaron en Vatzen en1762. El a\u00f1o siguiente, el cardenal arzobispo de Strigonie, primado de Hungr\u00eda, consigui\u00f3 cuatro para dirigir el seminario de Tyrnaw, y el cardenal Migazi, cada vez m\u00e1s inclinado por la congregaci\u00f3n logr\u00f3 otros tres para Vartz: habr\u00eda querido, dec\u00eda \u00e9l, confiarle todos los seminarios de Hungr\u00eda y de Alemania. A\u00f1adi\u00e9ndole las casas de Sambor y de Leopold de las que ya se ha hablado, ya tenemos pues despu\u00e9s del primer desmembramiento de Polonia, cinco establecimientos de la Misi\u00f3n en los Estados austriacos. Cinco fueron destruidos en 1773 por la aplicaci\u00f3n de un reglamento josefista que ten\u00eda por t\u00edtulo: <em>Puncta reformationis cleri,<\/em> alguna de cuyas disposiciones: 1\u00ba Cada casa de comunidad eclesi\u00e1stica secular o regular deber\u00e1 estar compuesta de trece miembros al menos. 2\u00ba Todos los miembros de la casa deber\u00e1n ser ind\u00edgenas. 3\u00ba Cada casa tendr\u00e1 en el pa\u00eds un vicario que ser\u00e1 solamente aprobado por el superior general residente en Roma u otra parte; este vicario general tendr\u00e1 el poder absoluto e ilimitado de gobernar, estatuir, cambiar y destruir, a gusto del primado. As\u00ed por medio de medidas parecidas se hab\u00eda preludiado, casi al mismo tiempo, la destrucci\u00f3n de los jesuitas, y como ellos, los Misioneros debieron responder: <em>sint ut sunt, aut non sint <\/em>.-(sigan as\u00ed. o no sigan).<\/p>\n<p>Estas seis casas dispersas, los Estados austriacos no poseyeron ya, antes de estos \u00faltimos a\u00f1os, una sola fundaci\u00f3n de Misi\u00f3n, con la excepci\u00f3n de la de Cracovia que les toc\u00f3 en suerte en el reparto de 1795, y que, tras hab\u00e9rseles sido quitada por los tratados de 1815, les ha sido devuelta tras las \u00faltimas revoluciones (1847). Se hablar\u00e1 en otro lugar c\u00f3mo una comunidad de religiosas hospitalarias de Gratz obtuvo, en 1851, su incorporaci\u00f3n a la compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. El conde de Brandis, hermano de su superiora, quiso atraer a Gratz a los Misioneros para rehacer y completar en Styrie la obra de san Vicente de Pa\u00fal. Con la ayuda de una subscrici\u00f3n que \u00e9l abri\u00f3, cuatro sacerdotes Austriacos vinieron a prepararse a Par\u00eds. Uno de ellos era el Sr. Jean Klaischer, muerto prematuramente superior de la Misi\u00f3n de Cilly en 1853, que hab\u00eda sido director de las religiosas de Gratz y hab\u00eda acompa\u00f1ado a su superiora a Par\u00eds, cuando se negoci\u00f3 su reuni\u00f3n en la casa-madre. en ella, hab\u00eda formado el deseo de ser recibido \u00e9l mismo en el n\u00famero de los hijos de San Vicente de Pa\u00fal y, tan pronto como se dict\u00f3 el proyecto de fundaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Austria, vino \u00e9l el primero naturalmente a pedir el esp\u00edritu al seminario interno de Par\u00eds. Desde el a\u00f1o siguiente, 1852, la Misi\u00f3n de Gratz quedaba fundada. En 1853, y en la misma provincia, otra Misi\u00f3nse establec\u00eda en Cilly. En 1654, los Misioneros se encargaban de la direcci\u00f3n espiritual de la prisi\u00f3n de Neudorf, cerca de Viena; en 1855, regresaban a la misma Viena; y por fin, en 1856, recuperaban el antiguo puesto de Lemberg o Leopold, en Galicie, desde donde dirigen el hospital.<\/p>\n<p>En Prusia como en Austria, el paso de las fundaciones de la provincia desmembrada de Polonia bajo una dominaci\u00f3n nueva qued\u00f3 se\u00f1alado por una dispersi\u00f3n. En 1796, la medida financiera tomada por el rey de Prusia, destruy\u00f3 las cuatro casas de Kulm, de Dantzig, de Gnesne y de Posen. Los establecimientos de Neustadt, de Engerhein y de Dillinger, no tuvieron que esperar para morir la incorporaci\u00f3n de esta parte del Palatinado a Prusia por los tratados de 1815; hab\u00edan sido dispersados lo mismo que el seminario y los colegios de Heidelberg y de Manheim, ciudades que pertenecen hoy al gran ducado de Bade, por las guerras de la revoluci\u00f3n y del Imperio. Fundadas tan s\u00f3lo en 1781 por el pr\u00edncipe elector del Palatinado y de Baviera, para llenar el vac\u00edo dejado por los jesuitas, no tuvieron pues m\u00e1s que una existencia bien breve. Sin embargo, gracias a la generosidad del pr\u00edncipe elector, a la protecci\u00f3n del prelado Maillot, consejero \u00edntimo de Su Alteza, a la entrega de los Misioneros, presentaban las m\u00e1s hermosas esperanzas. El colegio de Manheim, en particular, promet\u00eda un futuro brillante. El P. Desbillons le hab\u00eda legado su rica biblioteca. Se acababa de enviar a un sacerdote franc\u00e9s formado en la ciencia astron\u00f3mica bajo el famoso Lalande. Este sacerdote se qued\u00f3 en Manheim despu\u00e9s de la dispersi\u00f3n y continu\u00f3 dirigiendo su observatorio. Tres sacerdotes franceses se quedaros en Heidelberg; pero los Misioneros alemanes se olvidaron pronto de su vocaci\u00f3n y result\u00f3 imposible reconstruir nada.<\/p>\n<p>Los Lazaristas no han podido luego volver a ninguna de las ciudades de las porciones del antiguo Palatinado y de la antigua Polonia incorporadas a Prusia, si no es a Posen cuyo hospital dirigen a partir de 1848. por el contrario se han establecido en la Prusia renana.<\/p>\n<p>La persecuci\u00f3n suscitada contra el ilustre arzobispo de Colonia, Mons. Clemente Augusto, hab\u00eda sido, como suele suceder casi siempre, la se\u00f1al de un movimiento religioso entre el clero y el pueblo. Pero, para dirigirlo y activarlo m\u00e1s, para satisfacer la piedad de los cat\u00f3licos y responder a los deseo de tantos devotos que ped\u00edan el camino de regreso a la verdad, se sent\u00eda la necesidad de misiones, de retiros, en una palabra, de aquellos medios extraordinarios que mueven a las almas. Cinco sacerdotes j\u00f3venes de la di\u00f3cesis de Colonia se sintieron entonces movidos a vivir en comunidad para lograr reunir sus esfuerzos y combinarlos en bien de su patria. Hab\u00edan buscado en vano, para incorporarse a ella, una congregaci\u00f3n que respondiera a sus planes, y pensaban en formar una nueva, cuando les lleg\u00f3 sobre la Misi\u00f3n informaci\u00f3n que los determino a dirigirse a Par\u00eds. en el mes de mayo de 1850, con la autorizaci\u00f3n del Mons Geissel, cardenal arzobispo de Colonia, ellos entraban en el seminario interno y, al a\u00f1o siguiente, llenos del esp\u00edritu de san Vicente y provistos de sus instrucciones hereditarias, ellos se volv\u00edan a su pa\u00eds bajo la direcci\u00f3n del Sr. Hirl, sacerdote originario de Baviera, que desde hac\u00eda veinticinco a\u00f1os trabajaba en la provincia de Roma. En el mes de junio, inauguraron la congregaci\u00f3n en Colonia y, a pesar de su peque\u00f1o n\u00famero, dieron en el espacio de nueve a\u00f1os, setenta misiones, todas maravillosamente bendecidas de Dios. No habiendo visto este pa\u00eds nada semejante desde la Revoluci\u00f3n, acud\u00edan a los piadosos ejercicios en tal n\u00famero que las iglesias no pod\u00edan contener la multitud y era preciso predicar al aire libre. Pronto la congregaci\u00f3n creci\u00f3 en s\u00fabditos y en casas. El 25 de octubre de 1852, estaba encargada del <em>convict<\/em> de Neuss, especie de seminario menor; en 1853, el 12 de octubre, le fue confiada la casa de retiro para los eclesi\u00e1sticos de Marienthal, en la di\u00f3cesis de Colonia; en 1855, a petici\u00f3n del obispo de Osnabruck, se hac\u00eda cargo de la direcci\u00f3n del seminario menor de Meppen, en el Hanovre; en 1856, el 4 de octubre, se establec\u00eda para el mismo trabajo en Munstereiffel, regencia de Tr\u00e9veris; por \u00faltimo, el 1\u00ba de 1858, junt\u00f3 una Misi\u00f3n a la direcci\u00f3n de hospital de Posen ,. Estas misiones, tan multiplicadas, se constituyeron en provincia distinta, la provincia de Prusia, el 10 de diciembre de 1853. esta joven provincia, pronto madres a su vez, contribuy\u00f3 a la formaci\u00f3n de la provincia de Austria, ya que dos Misioneros de la casa de Colonia fueron enviados all\u00ed con ocasi\u00f3n del renacimiento de la congregaci\u00f3n en los Estados austriacos.<\/p>\n<p>Para concluir, tras los Misioneros, nuestro tour de Europa, no nos queda m\u00e1s que decir una palabra de las Misiones de Espa\u00f1a y de Portugal. En 1659, un gentilhombre espa\u00f1ol, de la di\u00f3cesis de Plasencia, hab\u00eda seguido en Roma los ejercicios de los ordenandos. Al salir de la ordenaci\u00f3n, impresionado hasta el fondo del alma, hizo a su obispo, que se hallaba en Roma en calidad de embajador extraordinario del rey de Espa\u00f1a, un relato tan emocionado de estos retiros, que el obispo expuso sin tardanza al superior de Monte-Citorio que quer\u00eda hablar con \u00e9l sobre el asunto. Lleno de celo, no temiendo hacer \u00e9l mismo en su di\u00f3cesis todas las funciones de un Misionero, este prelado quer\u00eda trabajar tambi\u00e9n en formar a buenos eclesi\u00e1sticos, y esta instituci\u00f3n nueva le parec\u00eda muy propia para este fin. Por lo que pregunt\u00f3 al superior si, a su regreso en Espa\u00f1a, no le podr\u00edan dar algunos Misioneros para hacer all\u00ed los mismos ejercicios que en Roma.<\/p>\n<p>A esta noticia, Vicente de Pa\u00fal tan alejado de extender su congregaci\u00f3n por los medios humanos, temi\u00f3 que sus sacerdotes hubieran sugerido semejante pensamiento al obispo de Plasencia, y les escribi\u00f3 para prohibirles todo tr\u00e1mite en este punto. No era necesario, sin embargo, y despu\u00e9s de su conferencia, los Misioneros no volvieron siquiera al palacio de la Embajada. Pero el obispo espa\u00f1ol no por ello dej\u00f3 de pensar en su proyecto. En la pr\u00f3xima ordenaci\u00f3n, quiso seguir todos los ejercicios, tom\u00f3 un plan y unas memorias que envi\u00f3 a su di\u00f3cesis con orden de acomodarse a ellos inmediatamente, a la espera de que \u00e9l mismo, a su regreso a Espa\u00f1a, har\u00eda una m\u00e1s rigurosa aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muy temprano, algunos obispos de Espa\u00f1a hab\u00edan pedido Misioneros, como se ve por diversas cartas de san Vicente a Jolly, superior de la casa de Roma. Vamos a necesitar de algunos individuos convenientes para Espa\u00f1a,\u00bb le escribi\u00f3 un d\u00eda, y el 29 de noviembre de 1658: \u00abNo parece que la voluntad de Dios sea que accedamos al deseo manifestado por su Em. El cardenal arzobispo de Toledo, quien desea que le enviemos a algunos sacerdotes de la congregaci\u00f3n.\u00bb Por \u00faltimo, el 2 de abril de 1660, con ocasi\u00f3n del obispo de Plasencia: \u00aben caso de que mostrara alg\u00fan deseo de servirse de nuestros sacerdotes, no existe ninguna esperanza, ni tampoco quitarle el afecto que siente por nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda no fue introducida en Espa\u00f1a hasta 1704, por un arcediano de Barcelona, que la hab\u00eda visto trabajar en Roma, y le procur\u00f3 un establecimiento para Misiones y para retiros. En Barcelona fue fundado tambi\u00e9n un seminario interno, de donde salieron los fundadores de las dem\u00e1s casas de Espa\u00f1a. Hubo pronto cinco que dependieron de la provincia de Roma, luego de la de Lombard\u00eda, hasta que Espa\u00f1a formara una provincia particular. La Compa\u00f1\u00eda no se dedic\u00f3 en un principio en Espa\u00f1a ni a seminarios ni a parroquias, sino tan s\u00f3lo a Misiones, ejercicios de los ordenandos y retiros espirituales. Durante la revoluci\u00f3n, la Misi\u00f3n de Espa\u00f1a concedi\u00f3 a su madre y a su hermana de Francia una cristiana hospitalidad, que \u00e9sta le devolvi\u00f3 en 1835. \u2013Revuelta por las guerras napole\u00f3nicas al principio de este siglo, recobr\u00f3 sus avances por la paz, y cont\u00f3 pronto con dos casas nuevas en Badajoz y en Valencia. En 1828, se fund\u00f3 una octava casa en Madrid, para la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad , hasta entonces dirigidas por sacerdotes extranjeros. La casa de Madrid fue desde entonces la residencia del visitador, quien antes resid\u00eda en Barcelona; y con la direcci\u00f3n de las Hijas de la Caridad y las funciones ordinarias de la Compa\u00f1\u00eda, coron\u00f3 los trabajos con un segundo seminario interno. En 1835, la Misi\u00f3n de Espa\u00f1a se vio envuelta en la supresi\u00f3n general de las comunidades religiosas, y sus bienes fueron confiscados. Sus sacerdotes se dispersaron por las diferentes casas de la Compa\u00f1\u00eda; la mayor parte vinieron a Francia; algunos se quedaron en Madrid para la direcci\u00f3n de las hijas de la Caridad, las cuales, ellas s\u00ed, se extendieron en medio de los desastres p\u00fablicos. Los Misioneros se reorganizaron en Espa\u00f1a por el concordato de 1851. En 1853, un proyecto de escisi\u00f3n, favorecido por un gobierno revolucionario, suspendi\u00f3 sus progresos; pero, rechazado por Roma, como hab\u00eda sucedido ya en Italia hacia 1707, asfixiado por una visita del superior general, no pudo impedir que la congregaci\u00f3n reemprendiera en Espa\u00f1a sus progresos interrumpidos. \u2013De igual manera establecida en las islas Mallorca, Menorca, islas adyacentes, en 1736, la congregaci\u00f3n hab\u00eda sido suprimida en 1836; pero su casa de Palma que, durante diecisiete a\u00f1os, hab\u00eda servido de asilo a todos los religiosos desterrados de Espa\u00f1a, le fue restituida en 1853. aparte de la casa de Palma, la Congregaci\u00f3n posee hoy una fundaci\u00f3n en Madrid, seminario interno y casa de Misiones y de retiros(1852), y un seminario en Badajoz (1859.<\/p>\n<p>Fueron precisos m\u00e1s de veinte a\u00f1os para fundar un establecimiento en Portugal. En 1728, , a instancias del rey de Portugal y la orden del Soberano Pont\u00edfice, algunos Misioneros hab\u00edan sido enviados de Roma a Lisboa. Pero como el rey no quer\u00eda que se guardasen all\u00ed las formas ordinarias del Instituto, nada serio se hab\u00eda logrado. Por fin, en 1739, con ocasi\u00f3n de la fiesta de san Vicente de Pa\u00fal recientemente canonizado, Juan V consinti\u00f3 en la observaci\u00f3n de todas las formas prescritas por las constituciones, el establecimiento de Lisboa, en adelante uno de los mejor dotados de la Compa\u00f1\u00eda, pudo entregarse a todas las formas ordinarias de la Misi\u00f3n. En 1752, envi\u00f3 colonias a Miranda y al Guymarens; en 1760, a Madera; en 1780, a Goa; ese mismo a\u00f1o, 1780, se extendi\u00f3 tambi\u00e9n a Evora y a Sarnache, y tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, fundaba dos colegios en las Indias portuguesas. De Lisboa part\u00edan tambi\u00e9n, hacia finales de siglo, varios Misioneros para China. As\u00ed, el terrible temblor de tierra de 1756, durante el cual los Misioneros se\u00f1alaron su entrega, pudo suspender sus progresos, pero no los par\u00f3 para siempre. Protegidos de los obispos y bendecidos por los pueblos, se encerraron en la reserva y en la prudencia durante la persecuci\u00f3n intentada por Pombal a los jesuitas; ellos mismos \u2013los Misioneros- tuvieron que sufrir medidas del ministro reformador; pero pronto pudieron reclutarse libremente y proseguir sus buenas obras. Pasaron as\u00ed la Revoluci\u00f3n. A principios de este siglo pose\u00edan todav\u00eda todas sus fundaciones. Pero su dependencia inmediata del superior general de la Misi\u00f3n, quedaba rota o suspendida durante a\u00f1os; luego se restableci\u00f3. Las cosas duraron as\u00ed hasta 1834. entonces una ley imp\u00eda suprimi\u00f3 todas las comunidades religiosas, en Portugal y en sus colonias, y la provincia portuguesa se vio envuelta en la cat\u00e1strofe. A partir de entonces, muchos intentos ha habido con el fin de rehacerla, al menos para las Misiones extranjeras. M\u00e1s tarde contaremos el ensayo de 1857. Resumiendo, la Misi\u00f3n no ha deca\u00eddo en Europa, desde la muerte de su santo fundador. Ha conservado o recuperado en Francia y fuera de Francia todos los lugares donde se hab\u00eda establecido. Ha incrementado incluso en su entorno su territorio llegando a conquistar nuevos puestos. Se ha extendido por Italia, donde ha recuperado casi todo el terreno invadido por la Revoluci\u00f3n. Simple campo que vuela a las Islas Brit\u00e1nicas, en tiempos de san Vicente de Pa\u00fal, hoy est\u00e1 all\u00ed en puesto fijo. M\u00e1s extendida por Polonia todav\u00eda que en 1660, si ha perdido, por las desgracias de los tiempos, muchas de sus casas, ha recuperado en Austria un buen n\u00famero igual a aquel del que la Revoluci\u00f3n la hab\u00eda despojado, y se ha ganado una nueva provincia, la de Prusia. Por \u00faltimo, siempre a partir de 1660, se ha introducido y reintroducido en Espa\u00f1a, y ah\u00ed est\u00e1 renaciendo en Portugal. No ha perdido su primer esp\u00edritu, ni tampoco fecundidad, y hemos de creer que, en unos a\u00f1os, habr\u00e1 reparado, quiz\u00e1s con super\u00e1vit, todas las p\u00e9rdidas que le han hecho padecer las Revoluciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III: Misiones de Europa (cont.) Art\u00edculo Tercero: Misi\u00f3n de Polonia, de Alemania, etc. I. Comienzos de la Misi\u00f3n de Polonia. 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