{"id":129890,"date":"2015-01-21T03:35:41","date_gmt":"2015-01-21T02:35:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129890"},"modified":"2016-07-26T17:21:50","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:50","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 6, cap\u00edtulo 3 (b)"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo III: Misiones de Europa (cont.)<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<h2>Art\u00edculo Segundo: Misiones de las Islas Brit\u00e1nicas.<\/h2>\n<h3>I. <em>Misi\u00f3n de Irlanda.<\/em><\/h3>\n<p>En 1645, en el momento en que fracasaba un proyecto de Misi\u00f3n en Oriente y Vicente enviaba Misioneros a Berber\u00eda, el cardenal Fran\u00e7ois Barberini, sobrino de urbano VIII, le invit\u00f3, en nombre del papa Inocencio X y de la Propaganda, a enviar a algunos a Irlanda para restaurar all\u00ed el uso de las ceremonias y de los ritos sagrados entre los sacerdotes que, impedidos durante mucho tiempo por la herej\u00eda de ejercer el culto cat\u00f3lico, se encontraban casi en completa ignorancia<span id='easy-footnote-1-129890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-1-129890' title='Carta del cardenal Barberini a san Vicente, del 25 de febrero de 1645.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. El papa y la Propaganda acced\u00edan ellos mismos quiz\u00e1s a una invitaci\u00f3n de Enriqueta de Francia, que nunca hab\u00eda dejado de mantener lazos con los cat\u00f3licos irlandeses, y que quer\u00eda aprovecharse de un tratado secreto firmado \u00faltimamente entre ellos y Carlos I.<\/p>\n<p>Por cuya raz\u00f3n, atacados en su fe por los anglicanos, casi sin pastores, los cat\u00f3licos de Irlanda ten\u00edan gran necesidad de recibir entre ellos a una colonia de santos sacerdotes. Vicente obedeci\u00f3 prontamente las \u00f3rdenes del Soberano Pont\u00edfice, y escogi\u00f3 en su Compa\u00f1\u00eda a ocho Misioneros, entre los cuales hab\u00eda cinco irlandeses. Obedientes como su padre, \u00e9stos se pusieron enseguida a sus pies para pedirle la bendici\u00f3n de la partida. \u00abPermaneced unidos, les dijo, y Dios os bendecir\u00e1, pero que sea por la caridad de Jesucristo; pues toda otra uni\u00f3n que no est\u00e1 cimentada en la sangre de este divino Salvador no puede subsistir. Es pues en Jesucristo, por Jesucristo y para Jesucristo como deb\u00e9is estar unidos unos con otros. El esp\u00edritu de Jesucristo es un esp\u00edritu de uni\u00f3n y de paz: \u00bfc\u00f3mo podr\u00edais atraer a las almas a Jesucristo si no estuvierais unidos entre vosotros y \u00e9l mismo? Eso no podr\u00eda ser. No teng\u00e1is entonces m\u00e1s que un mismo sentir y una misma voluntad; de otra forma, ser\u00eda hacer como los caballos, los cuales atados al mismo arado tiraran unos por un lado y los otros por otro, y as\u00ed lo echar\u00edan a perder todo y romper\u00edan todo. Dios os llama para trabajar en su vi\u00f1a; id all\u00e1 como quienes no tienen \u00e9l m\u00e1s que un mismo coraz\u00f3n u una misma intenci\u00f3n; y, por este medio, dar\u00e9is fruto.\u00bb<\/p>\n<p>Les recomend\u00f3 luego la obediencia al Soberano Pont\u00edfice, tan necesaria en un pa\u00eds en el que la pol\u00edtica inglesa empujaba al clero a la revuelta. Plante\u00f3 su conducta durante el viaje y despu\u00e9s de su llegada al teatro de su Misi\u00f3n, y reconocieron m\u00e1s tarde toda la sabidur\u00eda de sus consejos.<\/p>\n<p>Partieron de Par\u00eds a mediados de octubre de 1646. Retenidos alg\u00fan tiempo en Nantes, se emplearon en el servicio de los pobres y de los enfermos en los hospitales, e instruyeron con algunas conferencias a las damas de la caridad de las parroquias.<\/p>\n<p>Igualmente se condujeron en Saint-Nazaire, donde deb\u00edan embarcarse en un nav\u00edo holand\u00e9s. Dieron a los viajeros una especie de Misi\u00f3n y, como primicias de su pr\u00f3ximo apostolado, convirtieron al catolicismo a un gentilhombre ingl\u00e9s que, herido de muerte tres d\u00edas despu\u00e9s, expir\u00f3 bendiciendo su caridad y la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>Se embarcaron por fin y, despu\u00e9s de escapar a las tempestades del mar, a la persecuci\u00f3n en tierra, a la muerte de diversas formas, llegaron al final. All\u00ed se repartieron entre las di\u00f3cesis de Limerick y la de Cashel.<\/p>\n<p>Por ambas partes hicieron sus ejercicios ordinarios con un \u00e9xito que admiraron los obispos de Irlanda, que merecieron el elogio del nuncio Rinuccini, que resid\u00eda a\u00fan en este reino. All\u00ed, como en todas partes, clero y pueblo estaban igualmente transformados. Pero entonces estall\u00f3 la persecuci\u00f3n. Carlos I acababa de morir en el cadalso y los cat\u00f3licos de Irlanda hab\u00edan proclamado al pr\u00edncipe de Gales. Nombrado lord lugarteniente de Irlanda, Cromwell hab\u00eda partido a la noticia de la derrota del ej\u00e9rcito real, y hab\u00eda notificado la la toma de Drogheda, de Wesford, de Kilkenny con horribles masacres; luego hab\u00eda regresado a Inglaterra, dejando a su yerno, al feroz Ireton, el mando en jefe. La tiran\u00eda sanguinaria aument\u00f3 y dej\u00f3 sentir su peso principalmente sobre los cat\u00f3licos. No era posible dar Misiones en los campos, ocupados por los parlamentarios. Es verdad que en todas las partes donde se hab\u00eda dado, los Misioneros hab\u00edan sido reemplazados dignamente por los p\u00e1rrocos, ninguno de los cuales abandon\u00f3 su puesto.. uno de ellos que, durante un retiro celebrado un a\u00f1o antes en Limerick en casa de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, hab\u00eda declarado que ser\u00eda feliz de morir por la fe y la caridad, fue masacrado por los soldados de Ireton, mientras administraba los sacramentos a los enfermos.<\/p>\n<p>No siendo conveniente exponer a los suyos, Vicente llam\u00f3 a cinco de ellos a Francia y dej\u00f3 a tres en Limerick. Estos cinco misioneros le enviaron las cartas m\u00e1s testimoniales m\u00e1s honrosas que les hab\u00edan entregado a la partida los obispos de Limerick y de Cashel. \u00abLa partida de vuestros Misioneros, escrib\u00eda el arzobispo de Cashel me da ocasi\u00f3n de declararos mi gratitud y tributaros muy humildes acciones de gracias por la caridad con la que os hab\u00e9is dignado socorrer, por medio de vuestros sacerdotes, al peque\u00f1o reba\u00f1o que Dios me ha confiado. No es tan s\u00f3lo oportuno, ha sido en nuestra extrema necesidad cuando ellos nos han socorrido. Asimismo es verdad que, con sus trabajos, los pueblos han sido llevados a una devoci\u00f3n que crece d\u00eda a d\u00eda. Aunque, desde su llegada a este pa\u00eds, hayan sufrido muchas incomodidades, ellos no ha cesado de trabajar como obreros infatigables y, con la ayuda de la gracia, han difundido gloriosamente el culto y la gloria de Dios. espero que este mismo Dios, que es bueno y todo poderoso, sea \u00e9l mismo vuestra recompensa y la de ellos. Por mi parte, yo le rogar\u00e9 que os conserve largo tiempo, habi\u00e9ndoos elegido para el bien y utilidad de su Iglesia.\u00bb<\/p>\n<p>El obispo de Limerick:\u00bbEs justo, Se\u00f1or, que os d\u00e9 gracias con todo mi coraz\u00f3n por el beneficio que he recibido de vos por vuestros sacerdotes y que os exponga la gran necesidad que tenemos de ellos en este pa\u00eds. Puedo aseguraros confidencialmente que sus trabajos han hecho en \u00e9l m\u00e1s fruto, y han convertido a m\u00e1s almas que todo el resto de los eclesi\u00e1sticos. Por sus ejemplos y buena conducta, la mayor parte de la nobleza de uno y otro sexo se ha vuelto modelo de virtud y devoci\u00f3n, que no se ve\u00eda entre nosotros antes de la llegada de vuestros Misioneros a estos barrios. Es verdad que los disturbios y los ej\u00e9rcitos que existen en este reino han sido un gran impedimento para sus funciones. A pesar de ello, han grabado tan profundamente lo que concierne a Dios y a la salvaci\u00f3n en el esp\u00edritu de los habitantes de las ciudades y de las gentes del campo, que bendicen a dios en la adversidad como en la prosperidad. Espero salvarme yo mismo por su ayuda.<\/p>\n<p>Los tres Misioneros de Limerick a invitaci\u00f3n del obispo dieron una Misi\u00f3n en esta ciudad que, incluyendo en ella a los aldeanos refugiados, no contaban menos de veinte mil comulgantes. A pesar de la desproporci\u00f3n entre la enormidad del trabajo y el escaso n\u00famero de obreros, los Misioneros, despu\u00e9s de algunos comienzos dif\u00edciles, tuvieron un \u00e9xito que no se hab\u00eda visto nunca, escrib\u00eda el obispo a Vicente, que se recuerde. Es verdad que el prelado, la nobleza, los magistrados, todos contribuyeron a ello. Dios mismo pareci\u00f3 encargarse de su causa castigando de muerte s\u00fabita a algunos incorregibles blasfemos.<\/p>\n<p>Al escribir estos detalles a Vicente, el obispo de Limerick le invitaba a dirigir unas palabras de consuelo a sus Misioneros. Por otra parte, uno de \u00e9stos le hab\u00eda escrito, al devolver a sus cohermanos a Francia, para decirle que ellos se afirmaban todos cada vez m\u00e1s, sucediera lo que sucediera, en su plan de quedarse en Limerick. Vicente le contest\u00f3 el mes de abril de 1650:<\/p>\n<p>\u00abNos hemos sentido muy edificados por vuestra carta, al ver en ella dos excelentes efectos de la gracia de Dios. Por uno os hab\u00e9is dado a Dios para manteneros firme en un pa\u00eds en el que os veis en medio de los peligros, y prefer\u00eds exponeros a la muerte que dejar de asistir al pr\u00f3jimo; y por el otro os entreg\u00e1is a la conservaci\u00f3n de vuestros cohermanos, envi\u00e1ndolos a Francia para alejarlos del peligro. El esp\u00edritu del m\u00e1rtir os ha llevado al primero, y la prudencia os ha hecho seguir el segundo, y los dos est\u00e1n sacados del ejemplo de Nuestro Se\u00f1or, el cual, en el momento en que iba a sufrir los tormentos de su muerta por la salvaci\u00f3n de los hombres, quiso garantizar a sus disc\u00edpulos y conservarlos, diciendo: \u00abDejad ir a \u00e9stos y no los toqu\u00e9is.\u00bb Es lo que hab\u00e9is hecho como verdadero hijo de este muy adorable Padre, a quien doy gracias infinitas por haber producido en vos actos de una caridad soberana, la cual es el colmo de todas las virtudes.<\/p>\n<p>\u00abYo le pido que os llene de ella, a fin de que, ejerci\u00e9ndola en todo y siempre, la derram\u00e9is en el seno de los que no la poseen. Ya que estos ostros se\u00f1ores que est\u00e1n con vos tienen la misma disposici\u00f3n de permanecer, a pesar del peligro de guerra y de contagio, creemos que conviene dejarlos. \u00bfQu\u00e9 sabemos nosotros lo que Dios quiere hacer? Ciertamente que \u00e9l no les da en vano una resoluci\u00f3n tan santa. \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 inescrutables son vuestros juicios! Y ahora al cabo de una Misi\u00f3n de las m\u00e1s fructuosas y tal vez m\u00e1s necesarias que hayamos visto, deten\u00e9is, seg\u00fan parece, el curso de vuestras misericordias para con esta ciudad penitente, para abrumar m\u00e1s esta ciudad, a\u00f1adiendo a la desgracia de la guerra la plaga de la enfermedad. Pero sea para cosechar las almas bien dispuestas, y reunir el buen grano en vuestros graneros eternos. Nosotros adoramos vuestros comportamientos, Se\u00f1or, etc.\u00bb<\/p>\n<p>En efecto, a la guerra vino a juntarse un contagio tan violento que se llev\u00f3 a ocho mil personas en Limerick. De este n\u00famero fue el hermano del obispo, que se hab\u00eda entregado con los Misioneros al servicio de los apestados. Por lo dem\u00e1s, todos mor\u00edan contentos, ya que, dec\u00edan ellos, \u00abDios nos ha enviado a \u00e1ngeles para reconciliarnos con \u00e9l.\u00bb El obispo, en su agradecimiento, no cesaba de repetir: \u00abAy, aunque el Sr. Vicente no hubiera hecho otra cosa por la gloria de Dios que el bien que ha hecho a estas pobres gentes, debe considerarse muy feliz.\u00bb<\/p>\n<p>Pero la guerra misma acab\u00f3 esta desdichada ciudad. Ireton se hizo due\u00f1o de ella al cabo de cuatro o cinco meses de asedio. Veinte y dos individuos tuvieron que ser entregados a la misericordia del vencedor, entre los cuales el obispo de Emly, refugiado en sus muros, y su alcalde sir Thomas Stretch. Sir Thomas hab\u00eda sido elegido alcalde al salir de un retiro con los sacerdotes de la Misi\u00f3n, y hab\u00eda aceptado por entrega. En poco tiempo hab\u00eda reunido en la iglesia al cuerpo de los magistrados y all\u00ed, a los pies de una estatua de la divina Mar\u00eda, le hab\u00eda suplicado que tomara la ciudad bajo su protecci\u00f3n y le hab\u00eda puesto las llaves en las manos. Luego, en un discurso prof\u00e9tico, hab\u00eda jurado y hecho jurar morir por Dios y por el rey.<\/p>\n<p>Muri\u00f3, en efecto, y con \u00e9l varios de los que hab\u00edan repetido su juramento. Todos, vestidos de fiesta, fueron al suplicio como al triunfo. Desde el cadalso arengaron al pueblo, hasta enternecer a sus verdugos; y para que no quedaran dudas sobre la causa de su tormento, declararon que mor\u00edan por la defensa de la Iglesia romana.,<\/p>\n<p>Entretanto los tres Misioneros hab\u00edan escapado a los furores de Ireton. Uno de ellos se qued\u00f3 en Limerick y all\u00ed termin\u00f3 su santa carrera. Los otros dos, Brinn y Barry, salieron de all\u00ed con cien o ciento veinte sacerdotes y religiosos, amparados en un disfraz o mezclados con los soldados de la plaza que, por la capitulaci\u00f3n, hab\u00edan obtenido la vida a salvo y el derecho de retiro. Como no hab\u00eda cuartel para los sacerdotes cat\u00f3licos, hab\u00edan pasado la noche precedente prepar\u00e1ndose a la muerte; afortunadamente no fueron reconocidos. Al salir de Limerick se separaron, no sin gran dolor, para asegurar la vida de uno de ellos al menos. Brinn tom\u00f3 la ruta de su pa\u00eds con el gran vicario de Cashel. Barry se dirigi\u00f3 a las monta\u00f1as, donde una dama caritativa le recibi\u00f3 y le ocult\u00f3 durante dos meses. Habi\u00e9ndose presentado en la costa luego una barca fletada por Francia, aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n y lleg\u00f3 felizmente a Nantes<span id='easy-footnote-2-129890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-2-129890' title='Carta a Lambert, en Polonia, del 23 de marzo de 1651.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. Fue una ocasi\u00f3n de j\u00fabilo para Vicente, que hab\u00eda cre\u00eddo que sus sacerdotes estaban envueltos en la masacre de Limerick. Por lo dem\u00e1s, su compa\u00f1\u00eda pag\u00f3 tributo a la sangrienta persecuci\u00f3n. Un hermano llamado Lye, descubierto por los herejes, fue horriblemente masacrado a los ojos de su madre: despu\u00e9s de cortarle los pies y las manos, le aplastaron la cabeza.. de esta forma acab\u00f3 la primera Misi\u00f3n de Irlanda que tanto honra al desinter\u00e9s de Vicente de Pa\u00fal como al celo de sus sacerdotes, puesto que, con la excepci\u00f3n de una limosna de la duquesa de Aiguillon, se llev\u00f3 a cabo a expensas de la casa de San L\u00e1zaro, tan endeudada por entonces. No conocemos de ella otros detalles, pues la humildad de Vicente ha querido privarnos del resto. Habi\u00e9ndole propuesto el superior de esta Casa hacer una breve narraci\u00f3n: \u00abno, respondi\u00f3, basta que Dios lo sepa. La humildad de nuestro Se\u00f1or pide a la peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda que se mantenga oculta en Dios con \u00e9l para honrar su vida oculta. Adem\u00e1s, la sangre de estos m\u00e1rtires no se olvidar\u00e1 ente Dios, y pronto o tarde ser\u00e1 la semilla de nuevos cat\u00f3licos \u00ab.<\/p>\n<h3>II. <em>Misi\u00f3n de las Islas H\u00e9bridas.<\/em><\/h3>\n<p>Vicente segu\u00eda inquieto por la suerte de de sus Misioneros de Irlanda; acababa de enviar a Polonia, a Berber\u00eda, a Madagascar, y muchos pa\u00edses m\u00e1s, cuando, sin miedo a la enormidad de los gastos. Ni a las persecuciones, a los naufragios que atravesaban con demasiada frecuencia sus planes, se resolvi\u00f3 a destinar a algunos a las Islas H\u00e9bridas.<\/p>\n<p>Las Islas H\u00e9bridas (<em>Western Islands, <\/em>Islas Occidentales, las <em>\u00c9budes<\/em> de los antiguos) son, como se sabe, un archipi\u00e9lago al oeste de Escocia, compuesto de unas doscientas islas, de las que m\u00e1s de la mitad, todav\u00eda hoy, deshabitadas, y las dem\u00e1s, por raz\u00f3n de la esterilidad del suelo, asilo de la indigencia. Antes del cisma de Inglaterra, varias pose\u00edan no obstante sacerdotes cat\u00f3licos, reemplazados luego por predicadores. Pero \u00e9stos se aburrieron pronto de un ministerio de pobreza y sufrimiento, y los pobres insulares se vieron privados de todo culto. La ignorancia entre ellos se extendi\u00f3 insensiblemente hasta el bautismo, del que acabaron por olvidar la necesidad o el modo de administrarlo y, a mediados del siglo XVII, no era raro ver a ancianos octogenarios incluso a centenarios, que no hab\u00edan recibido el primer sacramento de los cristianos.<\/p>\n<p>De qui\u00e9n recibi\u00f3 Vicente informaci\u00f3n de su triste situaci\u00f3n, no lo sabemos; pero, tan pronto como se enter\u00f3, invit\u00f3 a algunos de sus sacerdotes de Irlanda y de Escocia a volar<\/p>\n<p>A volar en auxilio de sus hermanos. Empresa arriesgada, en esa \u00e9poca, en que Cromwell extend\u00eda sus violencias a Escocia como a Irlanda. Sin embargo Dermot Guy y Francis Whyte<span id='easy-footnote-3-129890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-3-129890' title='Estos dos Misioneros se llaman en las Vidas de san Vicente de Pa\u00fal &lt;em&gt;Germain&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Duiguin&lt;\/em&gt; y &lt;em&gt;Fran\u00e7ois&lt;\/em&gt; Le &lt;em&gt;Blanc&lt;\/em&gt;: nombres evidentemente franceses. Para el segundo, sin dificultades; por el primero, una nota manuscrita de \u00e9l puesta a la cabeza de los comentarios de Tirinus, conservado todav\u00eda hoy en Escocia, en el seminario de Preshome, demuestra por la inicial D que precede su firma que su nombre era Dermot y no &lt;em&gt;Germain&lt;\/em&gt;. Firma Diguin, es cierto; pero no era sin duda el nombre afrancesado que se le daba en la Congregaci\u00f3n, m\u00e1s bien que su nombre verdadero. Y, en efecto, en la lista de los primeros misioneros de Escocia que se ha conservado, estos dos nombre de Diguin y de Le Blanc est\u00e1n escritos &lt;em&gt;Dermot&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Guy&lt;\/em&gt; y &lt;em&gt;Francis&lt;\/em&gt; &lt;em&gt;Whyte&lt;\/em&gt; ; as\u00ed los llamaremos nosotros en este relato en el que rectificamos tambi\u00e9n los nombres propios de lugares y de personas, err\u00f3neos e incluso ininteligibles la mayor parte en Abelly y en Collet.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>, los dos de origen irland\u00e9s, se declararon dispuestos a partir; y, en efecto, ayudados con las limosnas de las presidentas de Lamoignon y de Herse, se pusieron en camino el mes de marzo de 1651.<\/p>\n<p>Para no ser reconocidos de los herejes, se disfrazaron de mercaderes y, en lugar de partir de Calais, tomaron por Holanda, de donde su salida deb\u00eda ser menos sospechosa . partieron con un se\u00f1or escoc\u00e9s llamado Macdonell, joven jefe de Glengarry, reci\u00e9n convertido al catolicismo, que los tom\u00f3 bajo su protecci\u00f3n y no ces\u00f3 en efecto de prestarles buenos servicios.<\/p>\n<p>Sin embargo, apenas llegados a Escocia, se creyeron perdidos. Reconocidos y denunciados p\u00fablicamente por un sacerdote ap\u00f3stata que quer\u00eda inaugurar as\u00ed el ministerio protestante que acababa de abrazar, no pod\u00edan dejar de caer bien pronto en las manos de los soldados de Cromwell. De repente el ap\u00f3stata se siente atacado de una enfermedad horrible en la que reconoce la venganza de Dios. es a Dermot Guy mismo a quien se dirige para obtener la absoluci\u00f3n de su apostas\u00eda; luego le facilita a \u00e9l y a su cohermano el pasaje a las H\u00e9bridas<\/p>\n<p>Durante dieciocho meses, Vicente no recibi\u00f3 noticias de ellos, estando cerradas todas las rutas a los cat\u00f3licos por los Ingleses; y Brinn, que hab\u00eda ido a Londres para unirse a ellos, fue obligado, a pesar de su disfraz, a volver a Francia, por fin lleg\u00f3 en diciembre una carta de Guy con fecha del 21 de octubre de 1652.<\/p>\n<p>En Escocia hab\u00edan pagado su tributo de hospitalidad convirtiendo al padre de Macdonell, anciano de 90 a\u00f1os, educado en la herej\u00eda, y que muri\u00f3 con la alegr\u00eda de su reconciliaci\u00f3n con la Iglesia. Guy hab\u00eda devuelto tambi\u00e9n a la verdadera fe , pero en secreto, a muchos de sus criados y de sus amigos; despu\u00e9s dejando a Francis Whyte en las monta\u00f1as de Escocia, hab\u00eda saltado a las H\u00e9bridas. En Ouist, hab\u00eda convertido a Macdonald de Glanranald, se\u00f1or de una buena parte de la isla, a su mujer, a su hijo, a su familia y vasallos. Iguales \u00e9xitos en el pueblo, como en Eigg y en Ganna, donde ochocientas o novecientas personas hab\u00edan vuelto al conocimiento y la pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n. como san Pablo a los de Mileto, el Misionero hab\u00eda podido decir a los isle\u00f1os: \u00abVosotros mismos sab\u00e9is que estas manos han provisto a mis necesidades y a las de los que andan conmigo(Act. XX, 34),\u00bb No hab\u00eda pedido efectivamente nada a este pobre pueblo; y sin embargo se hab\u00eda visto obligado a mantener a dos hombres, a uno como catequista y como criado; al otro pare ayudarle a remar en el paso de una isla a otra, o para llevar sus ornamentos sacerdotales y su peque\u00f1o equipaje en los trayectos a pie de cuatro a cinco leguas por los m\u00e1s espantosos caminos que deb\u00eda recorrer a veces antes de decir la misa.<\/p>\n<p>Es verdad que estos gastos no hab\u00edan debido elevarse muy alto, pues veamos su r\u00e9gimen: una sola comida al d\u00eda con pan de cebada o de avena, un poco de queso o de mantequilla salada; a veces ayuno absoluto, cuando hab\u00eda tenido que pasar monta\u00f1as desiertas y deshabitadas; nunca carne, si no es entre los gentilhombres, y a\u00fan as\u00ed tan suciamente preparada, tan suciamente puesta en el suelo en un poco de paja que serv\u00eda a la vez de mesa y de asiento de mantel y de servilleta, de bandeja y de platos, que le hab\u00eda revuelto el est\u00f3mago. Compr\u00e1rselo para prepar\u00e1rselo al modo de Francia le hab\u00eda sido imposible: all\u00ed, ning\u00fan carnicero ni venta al detalle; habr\u00eda tenido que comprar un buey o un cordero entero; y \u00bfqu\u00e9 hacer en sus marchas continuas para administrar los bautismos y los dem\u00e1s sacramentos?; hab\u00eda mucha pesca en las costas; pero, industriosos y holgazanes, los isle\u00f1os no sab\u00edan o no quer\u00edan pescar. Y sin embargo Guy se hab\u00eda encari\u00f1ado con estas islas, y reclamaba compa\u00f1eros que supieran bien su lengua, mejor todav\u00eda sufrir el hambre, la sed y dormir en el suelo.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, el 10 de abril de 1654, Guy escrib\u00eda una segunda carta, llena de agradecimientos a la bondad divina por el \u00e9xito de sus trabajos. Hab\u00eda visitado las islas de Ouist, Ganna, Eigg y Sky; y en el continente las regiones de Moydart, de Arisaig, de Morar, de Knoidart y de Glengarry. En la isla de Ouist, propiedad de dos se\u00f1ores, de los cuales uno era Macdonald de Glanranald, hab\u00eda convertido a toda una parte, menos a dos pescadores endurecidos, a saber a mil o mil doscientas almas. No hab\u00eda evangelizado a\u00fan la parte de Macdonald, aunque le hubieran llamado todos los d\u00edas, entretanto ten\u00eda controversias con un ministro de quien ten\u00eda buenas esperanzas, pues el ministro comenzaba a retroceder. \u2013La peque\u00f1a isla de Ganna hab\u00eda vuelto casi toda a Dios, y contaba muchas conversiones en la de Eigg. En la isla de Sky, dividida entre res se\u00f1ores las conversiones eran igualmente numerosas; m\u00e1s numerosas todav\u00eda y casi generales en el continente: hab\u00eda all\u00ed sin embargo de seis mil a siete mil almas, dispersas por pueblos, que eran dif\u00edciles de visitar a pie, imposible a caballo.<\/p>\n<p>Barra era la isla que le hab\u00eda ofrecido m\u00e1s consuelo. Estaba encantado del fervor y de los buenos deseos de este pobre pueblo. Le hab\u00eda sido suficiente con ense\u00f1ar a un ni\u00f1o el <em>Pater<\/em>, el <em>Ave<\/em> y el <em>Credo<\/em> para que dos d\u00edas despu\u00e9s todos se los supieran, grandes y peque\u00f1os, en el pueblo. . Hab\u00eda recibido la abjuraci\u00f3n de los principales de Barra, que no osaba nombrar por miedo a que su carta, en caso de ser interceptada les ocasionara una persecuci\u00f3n. \u00c9l hablaba sin embargo del hijo del se\u00f1or, convertido con sus hermanos y hermanas y del hijo de un ministro cuya devoci\u00f3n edificaba a toda la regi\u00f3n. En cuanto al viejo se\u00f1or mismo, ten\u00eda todas las esperanzas de lograrlo en el pr\u00f3ximo viaje.<\/p>\n<p>La Providencia hab\u00eda trabajado con \u00e9l y para \u00e9l en Barra. Hac\u00eda muchos a\u00f1os que este pueblo era muy pobre, porque el <em>alga<\/em> <em>marina, <\/em>\u00fanico abono de sus tierras, hab\u00eda faltado. Este a\u00f1o mismo no hab\u00eda sido arrastrada por el mar. Pero apenas el Misionero hab\u00eda derramado agua bendita sobre las olas y sobre la costa, cuando el <em>alga<\/em> <em>marina<\/em> hab\u00eda podido ser recogida en cantidad suficiente para todo el a\u00f1o. Pretendidos sortilegios hab\u00edan apartado igualmente de Barra, hac\u00eda muchos a\u00f1os, el arenque y otros pescados; tres veces seguidas el agua bendita como un cebo lo hab\u00eda a tra\u00eddo en abundancia. Por \u00faltimo, en el norte de Ouist, residencia del ministro, una epizootia (<em>epidemia<\/em> <em>marina<\/em>) hab\u00eda arruinado a los habitantes; en el sur, residencia del Misionero, ning\u00fan animal se hab\u00eda muerto, gracias siempre al agua bendita. \u00a1Qu\u00e9 descr\u00e9dito para el ministro! Qu\u00e9 autoridad adquirida para el Misionero con ello. Qu\u00e9 gratitud en este pobre pueblo, y qu\u00e9 atractivo hacia la verdadera religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego eran indignos que se hab\u00edan visto en la imposibilidad f\u00edsica de recibir la santa Eucarist\u00eda antes de tener las buenas disposiciones; tambi\u00e9n personas molestadas de fantasmas o de malignos esp\u00edritus que hab\u00edan recobrado la paz con el bautismo o su reconciliaci\u00f3n con la Iglesia; otros tantos pr\u00f3digos que mov\u00edan a este pueblo. Tambi\u00e9n era ordinario bautizar a diez, quince, veinte ni\u00f1os a la vez, y muy frecuente ver a adultos de treinta, cuarenta, sesenta y ochenta a\u00f1os, llegar igualmente a reclamar el santo bautismo.<\/p>\n<p>A la vista de tantos bienes conseguidos y de todo lo que quedaba todav\u00eda por hacer, Guy se encomendaba a las oraciones de Vicente, de la Compa\u00f1\u00eda y de todos los buenos siervos de Dios en Par\u00eds; luego reclamaba refuerzos: \u00abEsta regi\u00f3n es grande, escrib\u00eda, y el pueblo en buena disposici\u00f3n para la gracia de Dios. por eso, os suplico, Se\u00f1or, que nos envi\u00e9is a alg\u00fan sacerdote hibern\u00e9s para que nos ayude. Pero es preciso que sea muy virtuoso, sobre todo muy mortificado, muy desprendido de s\u00ed mismo, de sus propias comodidades y satisfacci\u00f3n; ya que hay mucho que sufrir en todas las formas en esta regi\u00f3n; es preciso tambi\u00e9n que sea muy paciente, muy dulce y muy moderado en sus palabras y acciones para poder ganarse a estos pueblos de aqu\u00ed para Dios, que se desaniman f\u00e1cilmente cuando advierten la menor impaciencia o rudeza.\u00bb<\/p>\n<p>En eso est\u00e1 el ideal del Misionero, ideal que no era, bien se ve, m\u00e1s que una realidad vulgar entre todos los hijos de san Vicente de Pa\u00fal, en esta edad de oro, en esta edad heroica de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Animado por el \u00e9xito e insaciable de conquistas, Guy se dispon\u00eda a partir para una de las tres islas de Pabba al sur de Barra, lugar extra\u00f1o y terrible, escrib\u00eda a uno de sus cohermanos el 5 de mayo de 1657, pero adonde le llamaban la confianza en dios, el desprecio de la muerte y la esperanza de ganar almas: estos isle\u00f1os no hab\u00edan sido da\u00f1ados por la herej\u00eda, y se permit\u00eda creer que recibir\u00edan la buena noticia y acomodar\u00edan a ella su vida.<\/p>\n<p>Ya hab\u00eda obtenido Guy un pasaporte del gobernador de Pabba. Deb\u00eda partir cinco d\u00edas despu\u00e9s. De repente cae enfermo, agotado por el mal alimento, las duras marchas y todas las fatigas de su apostolado; y, como Javier en frente de China, se muere a la vista de Pabba, el 17 de mayo de 1657. Fue enterrado en el lugar de su muerte, en la isla de Ouist, donde una capilla lleva todav\u00eda su nombre.<\/p>\n<p>Vicente no dej\u00f3 de anunciar esta noticia, tan triste a la vez y tan consoladora, a todas sus casas: \u00abEl Sr. Diguin<span id='easy-footnote-4-129890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-4-129890' title='Es as\u00ed como se llamaba a Guy en la congregaci\u00f3n, hemos dicho anteriormente.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> ha muerto en su misi\u00f3n de las H\u00e9bridas, en las que se puede decir que ha hecho maravillas. Sus pobres isle\u00f1os le han llorado como a su padre, tanto los grandes como los peque\u00f1os. No me informan sobre los detalles de los frutos que ha cosechado, o m\u00e1s bien que Dios ha obrado por medio de \u00e9l, porque no se atreven a escribir sobre los asuntos de la religi\u00f3n m\u00e1s que en t\u00e9rminos generales, y en figuras tan s\u00f3lo, a causa de los Ingleses que persiguen con crueldad a los cat\u00f3licos, y m\u00e1s todav\u00eda a los sacerdotes, cuando los descubren.\u00bb<span id='easy-footnote-5-129890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-5-129890' title='Carta a Get, Marsella, y a Ozenne, Polonia, de los 2 y 15 de noviembre de 1657, y rep. del 1\u00ba de setiembre de1657.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En efecto, la persecuci\u00f3n acababa de intensificarse contra los cat\u00f3licos. Se hab\u00eda dado orden a todos los sacerdotes romanos de abandonar Irlanda en un plazo de veinte d\u00edas, so pena de ser tratados como culpables de alta traici\u00f3n, y prohibici\u00f3n hecha de darles asilo bajo pena de muerte; juramento de abjuraci\u00f3n se hab\u00eda impuesto a todos los individuos de edad de veinti\u00fan a\u00f1os, con penas de prisi\u00f3n y confiscaci\u00f3n; por \u00faltimo se hab\u00eda autorizado a los magistrados quitar a los ni\u00f1os de los cat\u00f3licos para educarlos en Inglaterra. Todos estos decretos se aplicaban a Escocia.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo decreto fue el que m\u00e1s indign\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal. \u00c9l que hac\u00eda de padre y de madre de todos los ni\u00f1os abandonados, no pod\u00eda comprender la barbarie que arrancaba a los hijos a sus familias. El 22 de setiembre de 1657, escrib\u00eda al cardenal Bagni: \u00abUn Padre jesuita que llega de Londres me ha dicho que el Protector ababa de publicar un edicto de los m\u00e1s rigurosos que se puedan ver contra los cat\u00f3licos, y ordena que los hijos les ser\u00e1n quitados a los cat\u00f3licos y los dos tercios de sus bienes. Jam\u00e1s los tiranos perseguidores de la Iglesia, que han derramado tanta sangre de los cristianos, llegaron a una persecuci\u00f3n tan extra\u00f1a. Quiere mandar que se les quiten los hijos y se los eduque en la herej\u00eda, para acabar con la religi\u00f3n cat\u00f3lica en la persona de sus padres. No lo permitir\u00e1 Nuestro Se\u00f1or, como hay se\u00f1ales de esperar..\u00bb<\/p>\n<p>Y a pesar de todo, con la misma fecha, prestaba o\u00eddos a una propuesta del cardenal Bagni para enviar a dos sacerdotes seculares y Franceses para visitar a los Misioneros de las diversas \u00f3rdenes en Irlanda y en Escocia, para tener conocimiento del n\u00famero y estado de los cat\u00f3licos y buscar los medios de conservar y aumentar la fe all\u00ed. El cardenal le dejaba la elecci\u00f3n de estos dos embajadores. Vicente se sent\u00eda confuso buscando a semejantes hombres; y, adem\u00e1s, quer\u00eda saber antes si la invitaci\u00f3n le ven\u00eda de la Propaganda<span id='easy-footnote-6-129890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-6-129890' title='Carta a Jolly, Roma, del 7 de setiembre de 1657.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>. Ignoramos si este proyecto tuvo secuencias. Es m\u00e1s probable que la violencia de la persecuci\u00f3n forz\u00f3 a renunciar a \u00e9l.<\/p>\n<h3>III. <em>Misi\u00f3n de Escocia. \u2013Misiones de las Islas Brit\u00e1nicas hasta nuestros d\u00edas.<\/em><\/h3>\n<p>Mientras Dermot Guy convert\u00eda las H\u00e9bridas, Francis Whyte trabajaba tanto en las costas occidentales como en las monta\u00f1as de Escocia en medio de peligros mayores todav\u00eda, y adem\u00e1s con los mismos sufrimientos y los mismos \u00e9xitos. De vez en cuando hizo algunas excursiones por las llanuras del Este. As\u00ed, en 1654 , con el Padre William Grant, jesuita, y Thomas Lumsden, sacerdote secular, asisti\u00f3 en los \u00faltimos momentos del marqu\u00e9s de Huntly el gran protector de los cat\u00f3licos en el norte de Escocia.<\/p>\n<p>El ruido lleg\u00f3 a los o\u00eddos de los ministros, que temiendo se les quitara la regi\u00f3n, recurrieron a Cromwell. Los edictos citados antes fueron renovados en 1655, y se dio orden al lugarteniente de Escocia de rebuscar a todos los sacerdotes romanos y condenarlos, sin proceso, a muerte. La orden fue puesta inmediatamente en ejecuci\u00f3n. Toda la regi\u00f3n fue investigada y, el mi\u00e9rcoles de ceniza, en el castillo de Huntly, se descubri\u00f3 a tres sacerdotes cat\u00f3licos. Eran el P. William Grant, Walker, sacerdote secular, y Francis Whyte. Walker, presentando garant\u00eda por su persona, fue puesto en libertad y se retir\u00f3 a Francia, William y Grant fueron encarcelados en Aberdeen. Se creyeron en el vest\u00edbulo de la muerte; Vicente, que se enter\u00f3 de la cautividad de su Misionero, en el mes de abril, de ese a\u00f1o, tuvo el mismo pensamiento y, al mismo tiempo que anunciaba el pr\u00f3ximo martirio a los superiores de sus casas, se expresaba as\u00ed en San L\u00e1zaro:<\/p>\n<p>\u00abNosotros encomendaremos a Dios a nuestro buen Sr. Le Blanc<span id='easy-footnote-7-129890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-7-129890' title='Nombre afrancesado de Whyte, como hemos dicho antes.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>, que trabajaba en las monta\u00f1as de Escocia, quien ha sido hecho prisionero por los Ingleses herejes con un Padre jesuita. Los han llevado a la ciudad de Aberdeen, de donde es el Sr. Lumsden que no dejar\u00e1 de verle y de asistirle. Hay muchos cat\u00f3licos en esa regi\u00f3n que visitan y alivian a los sacerdotes que sufren. Hay tantos que entre ellos est\u00e1 este buen Misionero en la v\u00eda del martirio. Yo no s\u00e9 si debemos alegrarnos por ello o afligirnos: pues, de un lado Dios es honrado por el estado en que est\u00e1 detenido, ya que es por su amor, y la Compa\u00f1\u00eda se sentir\u00eda muy feliz si Dios la encontrara digna de darle un m\u00e1rtir; y \u00e9l mismo muy feliz de sufrir por su nombre y de ofrecerse, como lo hace, a todo lo que le plazca ordenar de su persona y de su vida. Qu\u00e9 actos de virtud no practica \u00e9l ahora, de fe, de esperanza, de amor de Dios, de resignaci\u00f3n y de oblaci\u00f3n, por los que se dispone cada vez m\u00e1s a merecer una tal corona. Todo ello nos anima en Dios a mucho j\u00fabilo y gratitud. Pero, por otra parte, es nuestro cohermano quien sufre: \u00bfno debemos nosotros sufrir con \u00e9l? en cuanto a m\u00ed, confieso que, seg\u00fan la naturaleza, me siento muy afligido y el dolor me es muy sensible; pero, seg\u00fan el esp\u00edritu, creo que tenemos que bendecir a Dios como por una gracia muy particular. As\u00ed es como Dios act\u00faa: despu\u00e9s de que alguien le ha prestado servicios notables, \u00e9l le carga con la cruz, con aflicciones y oprobios. Oh Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, es necesario que haya algo grande, que el entendimiento no alcanza a comprender, en las cruces y en los sufrimientos, puesto que de ordinario Dios hace suceder al servicio que se le presta las aflicciones, las persecuciones, las prisiones y el martirio, con el fin de elevar a un alto grado de perfecci\u00f3n y de gloria a los que se entregan perfectamente a su servicio. Quien quiera ser disc\u00edpulo de Jesucristo debe esperarse esto; pero debe tambi\u00e9n esperar, que en caso de que las ocasiones se presenten, Dios le dar\u00e1 la fuerza de soportar las aflicciones y superar los tormentos.<\/p>\n<p>\u00abEl Sr. Le Vacher me comunicaba un d\u00eda de T\u00fanez que un sacerdote de Calabria, donde los esp\u00edritus son rudos y toscos, concibi\u00f3 un gran deseo de sufrir el martirio por su nombre, como en otro tiempo el gran san Francisco de Paula, a quien Dios dio el mismo sentimiento, que sin embargo no ejecut\u00f3, porque Dios lo destinaba a otra cosa, pero este buen sacerdote se vio tan presionado por este santo deseo que atraves\u00f3 los mares para ir a buscar la ocasi\u00f3n en Berber\u00eda, donde la encontr\u00f3 por fin, y muri\u00f3 constantemente por la confesi\u00f3n del nombre de Jesucristo. Oh, si fuera del agrado de Dios inspirarnos este mismo deseo de morir por Jesucristo, de la manera que sea, cu\u00e1ntas bendiciones atraer\u00edamos sobre nosotros! Sab\u00e9is que hay muchas clases de martirios; pues, aparte del que acabamos de hablar, est\u00e1 el otro de mortificar incesantemente nuestras pasiones, y otro de perseverar en nuestra vocaci\u00f3n en el cumplimiento de nuestras obligaciones y de nuestros ejercicios. San Juan Bautista, por tener el valor de reprender a un rey por un pecado de incesto y de adulterio que comet\u00eda, y haber recibido la muerte por ello, es honrado como m\u00e1rtir, aunque no haya muerto por la fe, sino por la defensa de la virtud, contra la que este incestuoso hab\u00eda pecado. Es una clase de martirio consumirse por la virtud. Un Misionero que es muy mortificado y muy obediente, que cumple perfectamente sus funciones y que vive seg\u00fan las reglas de su estado, hace ver, por el sacrificio de su cuerpo y de su alma que Dios merece ser \u00fanicamente servido, y que debe ser incomparablemente preferido a todas las ventajas y placeres de la tierra. Obrar as\u00ed es publicar las verdades y las m\u00e1ximas del Evangelio de Jesucristo, y dar testimonio de su verdad y de su santidad a los fieles y a los infieles y, por consiguiente, vivir y morir as\u00ed, es ser m\u00e1rtir.<\/p>\n<p>\u00abPero volvamos a nuestro buen Sr. Le Blanc y consideremos c\u00f3mo le trata Dios, despu\u00e9s de hacer tantas cosas buenas en su Misi\u00f3n. Veamos una maravilla a la que algunos quer\u00edan dar el nombre de milagro. Es que habiendo tenido lugar cierta intemperie del aire hace alg\u00fan tiempo, que hac\u00eda la pesca muy est\u00e9ril y reduc\u00eda al pueblo a una extrema necesidad, le pidieron que hiciera alguna oraci\u00f3n y echara agua bendita al mar, porque pensaban que esta malignidad del aire era producida por algunos maleficios. Pues \u00e9l lo hizo, y Dios quiso que al momento, volviera la serenidad y la pesca fuera abundante; fue \u00e9l mismo quien me lo escribi\u00f3 as\u00ed. Otros me han informado tambi\u00e9n de los grandes trabajos que sufr\u00eda en estas monta\u00f1as para fortalecer a los cat\u00f3licos y convertir a los herejes, los peligros continuos a los que se expon\u00eda y la escasez que sufr\u00eda, no comiendo m\u00e1s que pan de avena. Si pues corresponde a un obrero que ama de verdad a Dios hacer y sufrir estas cosas, para servirle, y que despu\u00e9s de eso Dios permita que le lleguen otras cruces m\u00e1s grandes todav\u00eda, y que hagan de \u00e9l un prisionero de Jesucristo y hasta un m\u00e1rtir, \u00bfno debemos nosotros adorar esta conducta de Dios y, someti\u00e9ndonos amorosamente a ella, ofrecernos a \u00e9l para que d\u00e9 cumplimiento en nosotros a su santa voluntad? As\u00ed que, pediremos a Dios esta gracia; le daremos gracias por la \u00faltima prueba que quiere sacar de la fidelidad de este su siervo, y le rogaremos que si no es de su agrado que se quede con nosotros por m\u00e1s tiempo, al menos le d\u00e9 fuerza por los malos tratos que sufre o que pueda sufrir en adelante.\u00bb<span id='easy-footnote-8-129890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-8-129890' title='Ver tambi\u00e9n rep. de or. del 27 de mayo de 1655.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Singular protecci\u00f3n de Dios! Para ser condenado a muerte por las leyes existentes, un sacerdote deb\u00eda ser sorprendido diciendo la misa. Pues Grant y Whyte no pudieron ser convencidos de este pretendido crimen. Despu\u00e9s de cinco o seis meses de prisi\u00f3n, fueron entonces puestos en libertad, pero con amenaza de horca inmediata si ejerc\u00edan alguna funci\u00f3n del ministerio cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>\u00abHay que obedecer antes a Dios que a los hombres\u00bb, respondi\u00f3 interiormente el Misioneros con los ap\u00f3stoles, y se retir\u00f3 a las monta\u00f1as donde \u00e9l mismo reemprendi\u00f3 su apostolado. Vicente se enter\u00f3 al mismo tiempo de su liberaci\u00f3n y de sus actividades. \u00abDaremos gracias a Dios, dice entonces a su Comunidad, por liberar as\u00ed al inocente, y porque se halle entre nosotros una persona que ha sufrido todo esto por amor a su Salvador. Este buen sacerdote no ha dejado, por miedo a la muerte, de volverse a las monta\u00f1as de Escocia, y trabajar all\u00ed como anteriormente. Oh, qu\u00e9 motivo para dar gracias a Nuestro Se\u00f1or por haber dado a esta Compa\u00f1\u00eda el esp\u00edritu del martirio, esta luz, digo, y esta gracia, que le hace ver algo grande, luminoso, resplandeciente y divino en morir por el pr\u00f3jimo, a imitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or! Por ello daremos gracias a Dios y le pediremos que d\u00e9 a cada uno de nosotros esta misma gracia de sufrir y dar su vida por la salvaci\u00f3n de las almas.\u00bb<\/p>\n<p>La palabra de Dios no estuvo pues encadenada, en Escocia. Adem\u00e1s, el a\u00f1o 1653, Vicente, a la primera demanda de Guy, comprendiendo bien que dos obreros no pod\u00edan ser suficientes para la tarea, les hab\u00eda enviado compa\u00f1eros, pero extra\u00f1os probablemente a la Compa\u00f1\u00eda. Uno de ellos era Thomas Lumsden, nacido en Irlanda y educado en el colegio escoc\u00e9s, en Roma. Por las cartas del santo de 1654 y de 1657, se ve que, despu\u00e9s como antes de los \u00faltimos edictos, la obra apost\u00f3lica se continuaba en estas regiones del Norte. Lumsden lleg\u00f3 hasta las Islas Orcadas. Recorri\u00f3 las comarcas de Moravia, Rossie, Suther, Candie y Cathanesie, donde no hab\u00eda sacerdotes desde hac\u00eda muchos a\u00f1os, y casi ni cat\u00f3licos. Comenzaba a traer a algunas almas a la verdadera fe, cuando un ministro que sent\u00eda hacia \u00e9l una animosidad particular, mand\u00f3 poner en vigor los edictos de Cromwell. El Misionero debi\u00f3 buscar un retiro y esperar el final de la persecuci\u00f3n. Despu\u00e9s de servir doce a\u00f1os en Escocia, Lumsden fue elegido prefecto del colegio escoc\u00e9s en Par\u00eds donde muri\u00f3 en 1672.<\/p>\n<p>Para suavizar tantos males y llevar a los suyos alg\u00fan consuelo, Vicente mand\u00f3 partir para Londres a Brinn, el antiguo misionero de Irlanda, con orden de conversar con el embajador de Francia sobre la forma de pasar a Escocia. Pero entonces Europa estaba cobardemente arrodillada a los pies de Cromwell, y el propio reino cristian\u00edsimo hab\u00eda solicitado su alianza. As\u00ed aconsej\u00f3 al Misionero salir lo m\u00e1s pronto posible de Londres, si no quer\u00eda dejar all\u00ed su vida.<\/p>\n<p>A pesar de todo, la divina semilla, sembrada a trav\u00e9s de tantas tribulaciones, no se perdi\u00f3 nunca. Y si el catolicismo domina todav\u00eda hoy, a pesar de las persecuciones y de las seducciones de todo g\u00e9nero, en muchas de las H\u00e9bridas, en especial en Barra, Eigg y Ouist, es a Vicente de Pa\u00fal y a sus hijos a quienes se debe evidentemente el honor, despu\u00e9s de a Dios.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, despu\u00e9s de la muerte de Vicente, la Misi\u00f3n continu\u00f3 en las H\u00e9bridas, e incluso se trat\u00f3 de reanudarla en vida. Francis Whyte hab\u00eda regresado a Francia en los primeros meses de 1660. En esta ocasi\u00f3n, William Ballantyne, superior de los sacerdotes seculares de la Misi\u00f3n de Escocia, escribi\u00f3 al nuncio de Par\u00eds con fecha del 29 de junio, la carta siguiente, que traducimos del Italiano: \u00abHay un Misionero valiente de la familia del Sr. Vicente en San L\u00e1zaro, en Par\u00eds, el Sr. Whyte, irland\u00e9s de naci\u00f3n, que se ha quedado ocho a\u00f1os en las islas de Escocia, y que, como yo lo s\u00e9 con certeza, se ha comportado como excelente sacerdote y ha producido frutos muy grandes en las Misiones de estas Islas. Ahora ha vuelto a Francia, para dar cuenta a su superior del trabajo de tantos a\u00f1os. Me temo que no quiera volver a Escocia, por no haber medios de subsistencia. Por eso suplico a su se\u00f1or\u00eda reverend\u00edsima, en el caso en que su superior no quisiera dar ni a \u00e9l ni a otros los recursos necesarios para obtener de la S. Congregaci\u00f3n nuestra pensi\u00f3n acostumbrada para \u00e9l y para otros dos de la misma naci\u00f3n que estar\u00edan encargados de las Misiones de las islas y pa\u00edses monta\u00f1osos donde no se oye m\u00e1s que el irland\u00e9s.\u00bb<\/p>\n<p>Por otra parte, la Propaganda escribi\u00f3 a Vicente para urgirle que env\u00ede a Whyte a Escocia . Whyte se encontraba entonces lejos de Par\u00eds, ocupado en ense\u00f1ar la teolog\u00eda moral en un seminario, del que no pod\u00eda ser relevado sin graves inconvenientes. Adem\u00e1s, enfermo desde hace varios a\u00f1os y amenazado de par\u00e1lisis era poco id\u00f3neo para una Misi\u00f3n tan dura, que requer\u00eda hombres de una salud vigorosa. A falta de Whyte, Vicente escribi\u00f3 a otros dos sacerdotes irlandeses, de salud y de celo, de ciencia y de buenas costumbres, y les propuso este apostolado con la aprobaci\u00f3n de la Propaganda. Por lo dem\u00e1s, se declaraba dispuesto a obedecer a la S. Congregaci\u00f3n, no s\u00f3lo para el env\u00edo de Whyte, sino de su propia persona, si le encontraban bueno para algo.<\/p>\n<p>F. Whyte no hab\u00eda regresado todav\u00eda a Escocia, el 26 de setiembre de 1661, pues, en esta fecha, Dunbar y Lumsden, dos Misioneros seculares, anunciando al secretario de la Propaganda la muerte de su superior Ballantyne, a\u00f1aden: \u00abQue tenga a bien la sagrada Congregaci\u00f3n encontrar en Par\u00eds a hombres id\u00f3neos para esta Misi\u00f3n, de origen irland\u00e9s, y principalmente al Sr. Francis Whyte, en San L\u00e1zaro, y a sus otros compa\u00f1eros<span id='easy-footnote-9-129890' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-6-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-9-129890' title='De este pasaje se podr\u00eda concluir que algunos otros Lazaristas hab\u00edan venido a juntarse a Whyte antes de su primer regreso a Francia; ning\u00fan documento apoya sin embargo esta conjetura, y es casi cierto que Whyte y Guy son los dos \u00fanicos sacerdotes de la Misi\u00f3n que hayan trabajado en Escocia hasta estos \u00faltimos tiempos.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>, que han dado pruebas de su virtud y de su celo en las Islas y monta\u00f1as de Escocia , pero se han visto obligados a regresar a Francia por no tener de qu\u00e9 mantenerse.\u00bb<\/p>\n<p>Francis Whyte volvi\u00f3 a Escocia en 1662. Una circular de Alm\u00e9ras, de 1664, nos informa que hab\u00eda convertido a catorce parroquias, y que Brinn hab\u00eda conseguido los mismos \u00e9xitos en Irlanda. Whyte abandon\u00f3 Escocia por segunda vez en 1665, volvi\u00f3 una tercera en 1668 y continu\u00f3 hasta su muerte ejerciendo sus penosos trabajos de misionero,<\/p>\n<p>Lamentablemente, Whyte se encontraba solo; comenzaba a envejecer, estaba gastado por las fatigas, m\u00e1s todav\u00eda que por la edad. Por eso, algunos a\u00f1os despu\u00e9s, William Leslie, rector de la Misi\u00f3n escocesa en Roma, escribi\u00f3 a Jolly, tercer superior general de San L\u00e1zaro, una carta urgente para pedirle algunos sacerdotes de su Compa\u00f1\u00eda. Jolly se vio tristemente obligado a responderle, el 5 de marzo de 1677: \u00abQuerr\u00eda de todo coraz\u00f3n corresponder a vuestro celo para el bien de vuestro pa\u00eds, pero no nos hallamos ahora en situaci\u00f3n de hacerlo, no teniendo obreros formados para tal Misi\u00f3n.\u00bb Whyte fue pues el \u00fanico Misionero de san Vicente que quedaba en Escocia. En 1678, el superior de los Misioneros seculares escribi\u00f3 que acababa de pasar un mes en la llanura, en el castillo de Gordon, pero tan enfermo que no pod\u00eda ya viajar, y que hab\u00eda pocas esperanzas de conservarle mucho tiempo. En efecto, Francis Whyte falleci\u00f3 el 28 de enero*(antiguo estilo; 7 de febrero, nuevo estilo) del a\u00f1o siguiente. Dunbar, prefecto de la misi\u00f3n de Escocia, dio parte en dos cartas, una en italiano, la otra en ingl\u00e9s, de la noticia de esta muerte a Bareley, rector del colegio escoc\u00e9s en Par\u00eds. \u00c9sta es la traducci\u00f3n de la carta inglesa: \u00abEl buen Sr. Francis Whyte ha muerto hacia finales del mes de enero \u00faltimo. Despu\u00e9s del suceso, me fui con un tiempo espantoso a visitar los lugares que \u00e9l ten\u00eda por costumbre frecuentar, con el fin de consolar lo mejor que pude a estos pobres pueblos a los que hab\u00eda servido durante tantos a\u00f1os. Que la paz de Dios sea con \u00e9l! si alguno de su naci\u00f3n pudiera sernos enviado para ocupar su lugar nos prestar\u00eda un gran servicio; otros, como muy bien sab\u00e9is, no pueden servirnos, por no conocer la lengua.\u00bb Dunbar ped\u00eda a continuaci\u00f3n ser autorizado por el superior de la Misi\u00f3n a guardar como reliquias las ropas, libros, etc. que Whyte hab\u00eda dejado en las monta\u00f1as. De todo ello no queda m\u00e1s que el ejemplar en 2 vol, in-folio, m\u00e1s arriba mencionado, de los C<em>omentarios<\/em> de Tirinus sobre la sagrada Escritura.<\/p>\n<p>El advenimiento de Jaime II parece un instante deber abrir a los Misioneros una cantera m\u00e1s vasta. En 1685, les encomend\u00f3 en Londres del servicio de su capilla real como hac\u00edan la de Versalles. Pero la revoluci\u00f3n de 1688 arruin\u00f3 pronto sus esperanzas y tuvieron que esperar un siglo y medio para poner mano a la obra otra vez, en Inglaterra y en Escocia.<\/p>\n<p>Por la cat\u00f3lica Irlanda deb\u00edan ellos naturalmente volver a las Islas Brit\u00e1nicas. El lazo de uni\u00f3n, de alguna forma, entre la Misi\u00f3n de san Vicente y la Misi\u00f3n contempor\u00e1nea en Irlanda, es Edouard Ferris, nacido en el condado de Kerry en 1738. Emigrado a Francia, Ferris hab\u00eda pensado en un principio en el estado militar. Pero, habiendo conocido a algunos sacerdotes de la Misi\u00f3n, entr\u00f3 en su Compa\u00f1\u00eda, de la que lleg\u00f3 a ser asistente. En Par\u00eds, gracias a su reputaci\u00f3n de ciencia y de virtud, la corte y la ciudad le ten\u00edan en una estima igual. Despu\u00e9s de luchar vanamente contra la ola revolucionaria, de la que casi fue v\u00edctima, se retir\u00f3 a Roma donde P\u00edo VI le acogi\u00f3 con honor. La Revoluci\u00f3n le forz\u00f3 tambi\u00e9n a buscar sucesivamente asilo en Suiza y en Austria. Estaba de regreso a Roma, 1798, cuando Monse\u00f1or Troy, arzobispo de Dublin y verdadero fundador del colegio de Maynooth. le invit\u00f3 a ir para ocupar un puesto. Nombrado ese mismo a\u00f1o decano del colegio, se volvi\u00f3, al cabo de cuarenta a\u00f1os de ausencia, a su patria, cuya lengua hab\u00eda olvidado casi por completo. La volvi\u00f3 a estudiar y pudo bien pronto predicar en ingl\u00e9s. Profesor de teolog\u00eda en 1801, ocup\u00f3 hasta su muerte la c\u00e1tedra de moral, con una ciencia igual a su virtud. Cuando muri\u00f3, en 1809, sus alumnos le levantaron un mausoleo en el seminario de Lara Brien, y en \u00e9l grabaron en un epitafio su loor y su dolor(de ellos),. Todav\u00eda hoy en el colegio de Maynooth, su memoria goza de bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n del colegio de Maynooth han salido los primeros Misioneros de la Irlanda contempor\u00e1nea. Hacia finales de 1832, un joven estudiante, un simple di\u00e1cono, el Sr. Jacques Lynch, comunic\u00f3 sus proyectos de vocaci\u00f3n religiosa a su decano, el Sr. Dowley, quien pensaba hac\u00eda tiempo en implantar en Irlanda una rama del \u00e1rbol de la Misi\u00f3n. Animado, el Sr. Lynch encontr\u00f3 muy pronto a compa\u00f1eros y dinero. El proyecto fue sometido a Mons Murray, arzobispo de Dublin quien, por su parte, hab\u00eda querido pedir a Par\u00eds Hijas de san Vicente, como vanguardia de los Misioneros. en medio de muchos obst\u00e1culos, la nueva Sociedad se organiza sobre el modelo de la Misi\u00f3n. El 16 de agosto de 1833, se abre el colegio San Vicente en Dublin, y pronto es considerado como una de las mejore casas de educaci\u00f3n de este capital. En el verano del a\u00f1o siguiente, la Sociedad adquir\u00eda Castlecknock, a las puertas de Dublin, y juntaba as\u00ed un seminario eclesi\u00e1stico en el campo al colegio y a la Misi\u00f3n permanente que pose\u00eda en la ciudad.<\/p>\n<p>A pesar de su verdor y su vida aparente, aquello era no obstante una rama sin tallo, y que no pod\u00eda por menos que secarse pronto si no se injertaba en el tronco de la Misi\u00f3n.. es lo que tuvo lugar en 1839. El Sr. Dowley, hoy visitador de la congregaci\u00f3n en Irlanda, se dirigi\u00f3 a Par\u00eds, entr\u00f3 en el seminario interno y transport\u00f3 luego a su pa\u00eds las reglas y el esp\u00edritu de san Vicente que \u00e9l hab\u00eda venido a beber en su fuente.<\/p>\n<p>En el momento actual, fuera del seminario de los Irlandeses en Par\u00eds(1858) y tres fundaciones en Irlanda, a saber, el seminario menor de Castlecknock(1839), el colegio de Cork(1847), la Misi\u00f3n de Saint-Peters-Phibsborough, en Dublin(1839), la congregaci\u00f3n posee otra Misi\u00f3n en Sheffield(1853), en Inglaterra, una Misi\u00f3n tambi\u00e9n en Lanark(1859), en Escocia, y estas casas est\u00e1n casi todas dirigidas por los primeros asociados del colegio de Maynooth.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III: Misiones de Europa (cont.) Art\u00edculo Segundo: Misiones de las Islas Brit\u00e1nicas. I. Misi\u00f3n de Irlanda. 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