{"id":129647,"date":"2015-01-07T02:25:16","date_gmt":"2015-01-07T01:25:16","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129647"},"modified":"2016-07-26T17:21:54","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:54","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 3, cap\u00edtulo 2 (b)"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Cap\u00edtulo II: Berber\u00eda (cont.)<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>Art\u00edculo II. <em>La Obra de san Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/strong><\/h3>\n<h4>I.<em>Misi\u00f3n de T\u00fanez. \u2013C\u00f3nsules y Misioneros. \u2013Luis Gu\u00e9rin.<\/em><\/h4>\n<p>\u00c9se era el pasado de Berber\u00eda, \u00e9sa su constituci\u00f3n presente, en su doble punto de vista pol\u00edtico y religioso, y en sus relaciones con la Iglesia y los gobiernos, cuando Vicente pens\u00f3 en realizar uno de sus m\u00e1s antiguos y de sus m\u00e1s queridos deseos y en cumplir una da las cl\u00e1usulas de la donaci\u00f3n de la duquesa de Aiguillon. Esta cl\u00e1usula, si bien se recuerda, le dejaba gran libertad, ya que en ella se dec\u00eda que los sacerdotes de la Misi\u00f3n. \u00aben el momento que lo consideraran apropiado,\u00bb enviar\u00edan misioneros a Berber\u00eda \u00abpara consolar e instruir a los pobres cristianos cautivos en la fe, amor y temor de Dios.\u00bb a\u00f1adamos que las 14.000 libras dadas por la duquesa hab\u00edan sido absorbidas, y sobrepasadas, por la obra de las galeras. No obstante, presionado por su esp\u00edritu de caridad y de justicia, Vicente cre\u00eda no poder diferir m\u00e1s y buscaba procurarse alg\u00fan dinero para comenzar la Misi\u00f3n de Berber\u00eda. En ese tiempo, el piadoso rey Luis XIII quien, sea por su propia iniciativa, sea por las s\u00faplicas de algunas personas movidas por un celo parecido, pensaba en el mismo proyecto, le hizo enviar nueve o diez mil libras, con invitaci\u00f3n de enviar a algunos de sus sacerdotes a \u00c1frica en la primera ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Luis XIII muri\u00f3 pronto, y la ocasi\u00f3n no lleg\u00f3 hasta dos a\u00f1os despu\u00e9s. Ya que era una obra de dif\u00edcil ejecuci\u00f3n, no pudiendo los Turcos sufrir la presencia de un sacerdote cristiano sino en la situaci\u00f3n de esclavo o de tributario de su avidez. Vicente se acord\u00f3 al fin que los tratados entre Francia y el Gran Se\u00f1or autorizaban a nuestros reyes a mantener, en todas las ciudades mar\u00edtimas dependientes de la Puerta a algunos de sus s\u00fabditos a t\u00edtulo de c\u00f3nsules, y a estos c\u00f3nsules mismos a recibir a un capell\u00e1n para su uso personal y el servicio religioso de su casa.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda tiempo ya, los reyes de Francia hab\u00edan usado de una parte de este derecho y, en inter\u00e9s tanto del comercio como de los cristianos esclavos, hab\u00edan establecido consulados en las principales ciudades mar\u00edtimas de Levante y de Berber\u00eda. Los c\u00f3nsules eran los promotores pol\u00edticos de sus nacionales. A la llegada de los barcos, acud\u00edan al rey o al dey, reclamaban a los simples pasajeros, pero deb\u00edan dejar en esclavitud a los <em>comprometidos<\/em>, es decir a los que hab\u00edan sido capturados con las armas en la mano. No contentos con arrancar as\u00f3 a un gran n\u00famero de cristianos ala servidumbre, proteg\u00edan a los esclavos, les ahorraban tormentos durante su cautividad o extorsiones en el momento de su rescate. Negociaban con frecuencia su libertad, les arreglaban el regreso a su pa\u00eds. La casa consumar era todav\u00eda para los esclavos un lugar de refugio, y dos veces al a\u00f1o, en Navidad y en Pascua, estos desdichados se reun\u00edan en un banquete en el que recobraban por un instante la libertad y la patria. El c\u00f3nsul de Francia era tambi\u00e9n el protector de todas las naciones que no ten\u00edan representante en Argel, y al propio tiempo de los jud\u00edos extranjeros, de los Griegos y de los Armenios. Era \u00e9l quien llevaba al pacha, al dey o a la aduana las quejas de estos diferentes pueblos, quien reclamaba las capturas hachas en ellos contra la fe de los tratados, quien imped\u00eda que se establecieran derechos exorbitantes sobre sus mercanc\u00edas. El comercio le estaba prohibido; puesto que como protector de los comerciantes habr\u00eda podido sacrificar sus intereses en su provecho personal. En compensaci\u00f3n, los nav\u00edos, para entrar y para salir necesitaban de su pasaporte y algunos derechos le eran debidos sobre todas las mercanc\u00edas, no s\u00f3lo de Francia sino de todas las naciones a cuyos traficantes proteg\u00eda. Por \u00faltimo, le pertenec\u00eda conocer a los distintos llegados buen entre los esclavos, bien entre los comerciantes de las diversas naciones, y deb\u00eda vigilar para que \u00e9stos no trajesen a los Turcos ni plomo, ni hierro, ni armas, ni cordajes, ni velas, nada, en una palabra de lo que se pod\u00edan servir para hacer la guerra a los cristianos. El art\u00edculo 7 de la bula <em>In coena Domini<\/em> se condenaba con excomuni\u00f3n a quien suministrara a los musulmanes armas, municiones de guerra, y las ordenanzas de nuestros reyes, los tratados concluidos con Berber\u00eda concordaban en este punto con los c\u00e1nones de la Iglesia. Funciones delicadas, seg\u00fan se ve, que exig\u00edan mucha destreza y probidad. Era bien dif\u00edcil al c\u00f3nsul conducirse entre su gobierno y una regencia b\u00e1rbara, que pod\u00eda disponer siempre de su libertad y hasta de su vida; dif\u00edcil igualmente conciliar los derechos de los patrones y las exigencias con frecuencia irritadas de los desdichados esclavos, que a veces le echaban la culpa de sus sufrimientos. Por otro lado, que le resultaba f\u00e1cil, si no era de una probidad absoluta, desvalijar a los comerciantes y hasta a los esclavos, so capa de protecci\u00f3n. Vicente, de acuerdo con la duquesa de Aiguillon, apartar\u00e1 todos estos inconvenientes, y har\u00e1 del consulado una instituci\u00f3n verdaderamente protectora de todos los intereses.<\/p>\n<p>Mientras tanto, ya ha escrito a Lange de Martin, entonces c\u00f3nsul de Francia en T\u00fanez, para preguntarle si le agradar\u00eda recibir en su casa, en calidad de capell\u00e1n, a un Misionero, a\u00f1adiendo que ni el sacerdote ni el hermano destinado a servirle no estar\u00edan a su cargo. A la respuesta favorable del c\u00f3nsul, mand\u00f3 marchar en 1645, a Luis Gu\u00e9rin, sacerdote de la di\u00f3cesis de Bayeux, y al hermano Francisco Francillon, quien coronar\u00e1 cerca de medio siglo de trabajos con el martirio.<\/p>\n<p>Luis Gu\u00e9rin hab\u00eda comenzado por llevar las armas, y hab\u00eda agotado en esta profesi\u00f3n el valor que deb\u00eda desplegar en T\u00fanex en medio de peligros mayores y m\u00e1s insuperables que los de la guerra. Una vez sacerdote, se uni\u00f3 a Vicente, que ejerci\u00f3 su cariad en Lorena y la aplic\u00f3 en diversas misiones, en particular en la di\u00f3cesis de Saintes cuyo obispo le tribut\u00f3 este honroso testimonio: \u00abNo he conocido a nadie en el mundo en quien se viera mejor la obra de Dios y que tuviera m\u00e1s gracia para anunciar las verdades del Evangelio.\u00bbSu mortificaci\u00f3n era tal que parec\u00eda haberse librado de de las necesidades de la naturaleza, y que su existencia era una especie de milagro. Pero por muy heroico y duro que fuera su apostolado en Francia, \u00e9l no encontraba all\u00ed el empleo de todo su celo, y hab\u00eda so\u00f1ado siempre el trabajo y la muerte entre los cautivos y los b\u00e1rbaros. Tambi\u00e9n fue para \u00e9l un arrebato de alegr\u00eda cuando Vicente le anunci\u00f3 su misi\u00f3n en T\u00fanez. \u00abSe os ve muy dichoso, le dijo alguien la v\u00edspera de su partida; \u00bfvais pues finalmente a haceros colgar en Berber\u00eda? \u2013Eso ser\u00eda demasiado poco, respondi\u00f3, y a ese precio no quisiera ir. Con la gracia de Dios, cuento con el palo o algo peor.\u00bb<\/p>\n<p>Y tuvo lo peor\u2026y tuvo lo mejor: una muerte m\u00e1s oscura, es verdad, y sin embargo verdadero martirio en el servicio de la caridad.<\/p>\n<p>Los primeros cuidados de Gu\u00e9rin, a su llegada a T\u00fanez, fueron dedicados a los esclavos. Con palabras de consuelo, discursos muy sentidos, limosnas administradas con cuidado y distribuidas con prudencia, les calm\u00f3 primero su desesperaci\u00f3n. Preparada as\u00ed su alma, les habl\u00f3 de Dios llev\u00e1ndolos a la frecuentaci\u00f3n de los sacramentos y a todas las pr\u00e1ctica religiosas. Al principio, todo se hizo en secreto. Pero pronto pudo dar a la religi\u00f3n su aparato exterior, con sus cantos y sus ceremonias. Los calabozos se transformaron en otros tantos peque\u00f1os templos, donde los esclavos pod\u00edan libre y p\u00fablicamente o\u00edr la misa, y participar en los divinos misterios. Jesucristo resid\u00eda all\u00ed noche y d\u00eda en su tabern\u00e1culo, en medio de los pobres y de los afligidos, objetos eternos de su predilecci\u00f3n, y una l\u00e1mpara ard\u00eda siempre delante, s\u00edmbolo de la fe de los esclavos y de su amorosa providencia. Era con la antorcha y el cirio en la mano como le acompa\u00f1aban hasta los enfermos. En la fiesta del Corpus Christi, era llevado en procesi\u00f3n, seguido de una multitud cuyos lazos y ropas pobres formaban, para una mirada cristiana, un espl\u00e9ndido triunfo y, durante toda la octava, quedaba expuesto a la veneraci\u00f3n p\u00fablica. Los domingos y las fiestas, se celebraba el oficio divino en las pobres capillas de los calabozos, con menos riqueza, pero m\u00e1s solemnidad que en las iglesias de Par\u00eds. Se hac\u00edan a menudo piadosas fundaciones a las cuales contribu\u00eda el donativo del esclavo, y se establec\u00edan cofrad\u00edas ya en honor de la sant\u00edsima Virgen, ya para el socorro espiritual de los moribundos y de los muertos. En una palabra, era, en esta tierra infiel, el cumplimiento de la palabra del Profeta: \u00abDijo el Se\u00f1or a mi Se\u00f1or, \u2018Reinad, triunfad en medio de vuestros enemigos\u2019\u00bb.<\/p>\n<p>El nombre franc\u00e9s triunfaba all\u00ed tambi\u00e9n, gracias al patriotismo de nuestros Misioneros. Cada a\u00f1o, la fiesta de san Luis, patr\u00f3n de la capilla consular, patr\u00f3n de toda esta tierra de T\u00fanez, que \u00e9l santific\u00f3 con su muerte, se celebraba con gran pompa. En todas las asambleas religiosas, el rey y Francia ten\u00edan su recuerdo. \u00abEstar\u00edais encantado, escrib\u00eda Gu\u00e9rin a Vicente, -encantado efectivamente, en su ancianidad, reviviendo con tales hijos y presenciando tales maravillas: -encantado al o\u00edr todos los d\u00edas de fiesta y domingos cantar en nuestras iglesias y nuestras capillas el <em>Exaudiat<\/em> y las dem\u00e1s oraciones por el rey de Francia, a quien los extranjeros mismos testimonian respeto y afecto. No lo estar\u00edas menos al ver con qu\u00e9 devoci\u00f3n estos pobres cautivos ofrecen sus oraciones por todos sus bienhechores, a quienes reconocen en su mayor parte que est\u00e1n en Francia o vienen de Francia. No es en verdad un peque\u00f1o motivo de consuelo ver aqu\u00ed casi a toda clase de naciones en grilletes y en cadenas, pedir a Dios por los franceses.\u00bb<\/p>\n<p>La piedad iba en aumento, y tambi\u00e9n el trabajo del misionero en ciertas circunstancias extraordinarias, como las Cuarenta Horas y los Jubileos. Entonces, eran la admirable vuelta a Dios despu\u00e9s de largos a\u00f1os de abandono de las pr\u00e1cticas religiosas, incluso las abjuraciones de la apostas\u00eda hachas con hero\u00edsmo y con peligro de la vida. Entonces tambi\u00e9n las ocho noches enteras pasadas sin dormir oyendo las confesiones porque los amos no permit\u00edan a los esclavos quitarles un instante de trabajo en el curso del d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero el Misionero se sosten\u00eda con la vista de los frutos maravillosos que la gracia de Dios operaba por su ministerio. Esta cristiandad de cautivos parec\u00eda querer reproducir el hero\u00edsmo de los primeros tiempos del cristianismo, y san Cipriano habr\u00eda podido aplaudir tambi\u00e9n a estos confesores de la fe, a estos m\u00e1rtires, el primero que la fecund\u00f3 con su sangre fue un joven portugu\u00e9s de veintid\u00f3s a\u00f1os. Nuevo Jos\u00e9, fue el m\u00e1rtir de la castidad. Despu\u00e9s de resistir m\u00e1s de un a\u00f1o a las solicitaciones de su imp\u00fadica due\u00f1a y de recibir m\u00e1s quinientos bastonazos por los falsos informes que hac\u00eda contra \u00e9l esta <em>loba<\/em> irritada por sus rechazos, estuvo tres d\u00edas atado a un gruesa cadena. Gu\u00e9rin fue visitarle y a consolarle, luego le hizo sellar en la santa comuni\u00f3n la promesa de sufrirlo todo antes que ofender a Dios. \u00abSe\u00f1or, respondi\u00f3 entonces el heroico joven, aunque me sometan a todas las torturas, yo morir\u00e9 cristiano.\u00bb En efecto, \u00e9l march\u00f3 valientemente al suplicio, acompa\u00f1ado del Misionero a quien, por primera vez, le era permitido asistir a un condenado a muerte, no dio ninguna se\u00f1al de impaciencia en medio de los m\u00e1s crueles tormentos, y muri\u00f3 pronunciando, con las manos levantadas hacia el cielo, esta \u00faltima palabra: \u00ab\u00a1Oh Dios m\u00edo, muero inocente! \u00bb Explosi\u00f3n de una conciencia feliz por su fidelidad, y grito de victoria. \u2013\u00bbInvoco su auxilio, escrib\u00eda Gu\u00e9rin a Vicente haci\u00e9ndole este relato (agosto de 1646), como nos quer\u00eda en la tierra, espero que contin\u00fae queri\u00e9ndonos en el cielo.\u00bb<\/p>\n<p>Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, era un joven Franc\u00e9s quien era empalado en T\u00fanez, por no haber querido prestarse a una pasi\u00f3n m\u00e1s abominable todav\u00eda. En su cruel y vergonzoso suplicio, los papeles se invirtieron: mientras segu\u00eda intr\u00e9pido sus verdugos o huyeron, o no le ejecutaron, escrib\u00eda Gu\u00e9rin, sino <em>temblando como una hoja. <\/em><\/p>\n<p>Seg\u00fan estos ejemplos, se comprende en qu\u00e9 peligros, a qu\u00e9 asaltos deb\u00eda exponerse la virtud de las mujeres, cuando eran j\u00f3venes y hermosas. Tambi\u00e9n Gu\u00e9rin con la ayuda de los comerciantes cristianos, no retroced\u00eda ante ning\u00fan sacrificio para arrancarlas, comenzando por las Francesas, de las manos de los patrones imp\u00fadicos, sobre todo de los renegados. Cuando no hab\u00eda podido recoger la suma suficiente, obten\u00eda a veces un t\u00e9rmino para su rescate y, a la espera, las colocaba en lugar seguro, al abrigo de toda persecuci\u00f3n culpable. Pero de vez en cuando era forzado el asilo y las somet\u00edan a las m\u00e1s crueles violencias para hacerlas abjurar de la fe y de la virtud. Una de ellas recibi\u00f3 un d\u00eda m\u00e1s de quinientos bastonazos, y su cuerpo magullado fue pisoteado por los b\u00e1rbaros, que le reventaron as\u00ed los pechos acabando su glorioso martirio. Gu\u00e9rin al enterarse de esta triste noticia, redobl\u00f3 los esfuerzos por recoger el rescate de estas desdichadas; y, cuando lo hab\u00eda reunido, se apresuraba a concluir con los amos y hacerles escribir las cartas de franquicia, y llevar a lugar seguro a las v\u00edctimas rescatadas; porque a menudo exist\u00eda entre estos monstruos innobles arrepentimientos, y hab\u00eda que estar en guardia contra la vuelta de su feroz pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Gu\u00e9rin no pon\u00eda menos inter\u00e9s en rescatar a los j\u00f3venes, expuestos a renegar de la fe o a servir a infames caprichos. Una vez, salv\u00f3 a un ni\u00f1o de Marsella, de tan s\u00f3lo trece a\u00f1os, que hab\u00eda recibido ya mil bastonazos porque no quer\u00eda renunciar a Jesucristo. Despu\u00e9s, le hab\u00edan desgarrado un brazo y le hab\u00edan condenado a cuatrocientos nuevos bastonazos: era, en su estado, la muerte o la apostas\u00eda. Ante esta noticia, Gu\u00e9rin corre a ver a su patr\u00f3n; se arroja, con las manos juntas y en tres o cuatro ocasiones, a los pies de este hombre, y acaba por arrancarle al ni\u00f1o al precio de 200 piastras<span id='easy-footnote-1-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-1-129647' title='Extracto de las cartas de Gu\u00e9rin.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Con estos esfuerzos y sacrificios, Gu\u00e9rin no s\u00f3lo conservaba a los cat\u00f3licos en la fidelidad y en la virtud, sino que devolv\u00eda tambi\u00e9n a la verdadera fe a un gran n\u00famero de protestantes. En una carta a Vicente del mes de junio de 1646, cuenta la conversi\u00f3n de un joven Ingl\u00e9s de once a\u00f1os capturado por los corsarios en las costas de su patria, vendido luego en T\u00fanez. En una edad tan tierna, el ni\u00f1o hab\u00eda reconocido en seguida, a la luz de la desgracia y de la gracia, la verdad y abjurado del error. \u00abEs uno de los ni\u00f1os m\u00e1s hermosos ni\u00f1os que se pueda ver, escrib\u00eda Gu\u00e9rin, y uno de los m\u00e1s fervientes cristianos que se pueda esperar.\u00bb Su fervor se fortalec\u00eda bajo el bast\u00f3n y en las torturas que le inflig\u00eda su amo para hacerle renegar de su fe.\u00bb Golpea, le dec\u00eda \u00e9l entonces, golpea, c\u00f3rtame el cuello si quieres, pero has de saber que soy y morir\u00e9 cristiano cat\u00f3lico. \u2013\u00bbQu\u00e9dese tranquilo, padre, a\u00f1ad\u00eda, volvi\u00e9ndose hacia Gu\u00e9rin, estoy resuelto a sufrirlo todo, hasta la muerte, antes que renunciar a mi divino Salvador.\u00bb Transportado entonces de admiraci\u00f3n, Gu\u00e9rin s\u00f3lo ten\u00eda un pesar, y era no poseer las 200 piastras exigidas para su rescate. \u00abSer\u00eda un segundo Beda para su patria, escrib\u00eda, tanto esp\u00edritu y virtud tiene.\u00bb<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, se trata tambi\u00e9n de un joven Ingl\u00e9s de quince a\u00f1os, quien con un joven Franc\u00e9s de la misma edad, nos devuelve al tiempo heroico de la primitiva Iglesia. los dos hab\u00edan sido secuestrados en su pa\u00eds por los corsarios, luego vendidos en T\u00fanez a dos amos diferentes, pero alojados uno cerca del otro. La proximidad, la igualdad de edad y de fortuna los unieron bien pronto con una amistad fraterna.<\/p>\n<p>El Ingl\u00e9s era luterano, y su compa\u00f1ero le gan\u00f3 para Dios, y le puso en manos del Misionero; y, despu\u00e9s de una ferviente abjuraci\u00f3n, volvi\u00f3 a su amigo, y se afianz\u00f3 de tal manera en la fe, por este dulce y santo trato, que unos mercaderes ingleses y herejes, habiendo querido incluirle en los rescates que hab\u00edan venido a hacer a T\u00fanez de sus nacionales y correligionarios: \u00abNo, respondi\u00f3 \u00e9l, tengo la suerte de ser cat\u00f3lico y prefiero la esclavitud y el exilio a una patria y a una libertad que no podr\u00eda recobrar m\u00e1s que con peligro de mi fe.\u00bb<\/p>\n<p>Los dos amigos volvieron a sus cadenas y a sus dulces charlas. Se animaban mutuamente a guardar inviolablemente en su coraz\u00f3n la fe de Jesucristo, y a profesarla valerosamente ante los infieles, incluso en medio de las torturas. Su resoluci\u00f3n fue puesta a las mayores pruebas, de las que siempre salieron victoriosos. Un d\u00eda que el joven Ingl\u00e9s hab\u00eda ido a visitar como de costumbre a su compa\u00f1ero, se lo encontr\u00f3 tendido en el suelo molido a golpes, sin movimiento y sin vida aparentemente. Se inclina sobre \u00e9l para ver si vive a\u00fan, le llama por su nombre. A esta voz tan familiar, el joven Franc\u00e9s sale de su desvanecimiento; pero, en su delirio, no sabiendo si le est\u00e1n provocando otra vez a la apostas\u00eda: \u00abYo soy cristiano, se apresura a responder como para rechazar todo asalto, y cristiano de por vida.\u00bb Doblemente gozoso por esta resurrecci\u00f3n y por esta fidelidad, el Ingl\u00e9s se arroja sobre \u00e9l, y besa con ternura sus pies magullados y sangrantes. Es sorprendido en esta postura y en esta acci\u00f3n por los Turcos que le preguntan sorprendidos: \u00bf\u00bbQu\u00e9 haces ah\u00ed? \u2013Yo honro, replica con firmeza, los miembros que acaban de sufrir por Jesucristo, mi Salvador y mi Dios.\u00bb Irritados, los Turcos le expulsan con injurias, y no le permiten volver a ir a consolar a su compa\u00f1ero. Es \u00e9ste quien, curado de sus heridas, viene a verle a su vez. Ay, le encuentra en el mismo estado, tendido en una estera de juncos, molido a golpes, rodeado de sus verdugos y de su patr\u00f3n que sacian sus ojos con el espect\u00e1culo de sus heridas. Se precipita de repente hacia \u00e9l y, para desafiar el furor de los Turcos y procurarle el merito de una nueva profesi\u00f3n de fe,, le dice: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n de los dos prefieres t\u00fa, a Jesucristo o a Mahoma? \u2013A Jesucristo, responde en voz alta el joven Ingl\u00e9s; yo soy cristiano y quiero morir cristiano.\u00bb<\/p>\n<p>A estas palabras, la rabia de los turcos est\u00e1 para estallar. Uno de ellos saca una navaja de su cintur\u00f3n, corre hacia el Franc\u00e9s y le amenaza con cortarle las orejas, pero el joven se arroja sobre el arma, se la arranca de las manos al Turco, se corta \u00e9l mismo una oreja, se la presenta al verdugo dici\u00e9ndole a sangre fr\u00eda: \u00bf\u00bbQuieres la otra? Los b\u00e1rbaros se quedan desarmados ante este impasible valor y abandonan a los dos amigos la libertad de su fe. Dios, satisfecho de su fidelidad, no retras\u00f3 por mucho tiempo su recompensa. Al a\u00f1o siguiente, una enfermedad contagiosa se los llev\u00f3 a uno y al otro. \u00abM\u00e1s r\u00e1pidos que la \u00e1guilas, m\u00e1s fuertes que los leones, en la misma muerte no se separaron (II, <em>Reg<\/em>., 1)<span id='easy-footnote-2-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-2-129647' title='Estos detalles est\u00e1n sacados de una lectura de J. Le Vacher de 1648. Fue Le Vacher quien jug\u00f3 el papel principal en la conversi\u00f3n del joven Ingl\u00e9s, y s\u00f3lo la analog\u00eda nos ha hecho colocar este realto en la historia del apostolado de Gu\u00e9rin.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>A pesar de tantos trabajos, T\u00fanez no era una teatro suficientemente ancho para el celo de Gu\u00e9rin. De vez en cuando hac\u00eda excursiones por las costas, o de adentraba tierra adentro para consolar a los esclavos m\u00e1s abandonados. Una vez lleg\u00f3 hasta Bizerta, la antigua \u00datica, donde acababa de enterarse de que una galera de Argel hab\u00eda llegado. Era el d\u00eda de Pascua. Parti\u00f3 enseguida. El viaje fue demasiado duro; pues, habi\u00e9ndose negado a tomar un escolta de jen\u00edzaros, se encontr\u00f3 con unos \u00c1rabes que le molieron a golpes. Uno de ellos, agarr\u00e1ndole por la garganta, apret\u00f3 tan fuerte, que crey\u00f3 que le iban a estrangular. \u00abPero como yo no soy m\u00e1s que un miserable pecador, escrib\u00eda con su deseo siempre equivocado del martirio, Nuestro Se\u00f1or no me crey\u00f3 digno de morir por su servicio. Llegado a Bizerta encontr\u00f3 a trescientos pobres cristianos encadenados, a quienes el capit\u00e1n le permiti\u00f3 darles una corta misi\u00f3n de diez d\u00edas. Ayudado por un pobre que llevaba consigo, se puso a evangelizarlos. Todos, con excepci\u00f3n de algunos Griegos cism\u00e1ticos, hicieron su deber con una piedad que le inund\u00f3 de consuelo, Todos los d\u00edas les hac\u00eda desencadenar y salir de la galera, luego los llevaba a tierra para o\u00edr la misa en la casa de un particular, transformada en capilla y recibir la sagrada comuni\u00f3n, de la que muchos se hab\u00edan visto privados desde hac\u00eda dieciocho o vente a\u00f1os. Un espect\u00e1culo semejante edificaba hasta a los Turcos que, en su ternura, ven\u00edan a besar las manos y el rostro del Misionero. Quien le alojaba no quiso recibir ning\u00fan dinero de \u00e9l, diciendo que era muy justo hacer la caridad a los que se la hac\u00edan a los dem\u00e1s. La misi\u00f3n se termin\u00f3 con \u00e1gapes cristianos, en los cuales Gu\u00e9rin reuni\u00f3 a todos los pobres esclavos, antes de darles el beso de paz y del adi\u00f3s<span id='easy-footnote-3-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-3-129647' title='Carta a Vicente de 1647.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Se ve que en medio de tales trabajos, se hayan agotado pronto sus fuerzas, y que no pudiera con toda la tarea. Pero como se hab\u00eda ganado la estima y el afecto incluso de los musulmanes, se atrevi\u00f3, al cabo de dos a\u00f1os de apostolado, a ir a ver al rey Aagi-Mohamed, y le pidi\u00f3 permiso para mandar venir a ayudarle a otro sacerdote. \u00abDos y tres, si t\u00fa quieres, le respondi\u00f3 el B\u00e1rbaro; yo los proteger\u00e9 como a ti en todas las ocasiones, y yo no os negar\u00e9 nunca nada, porque s\u00e9 que no heces mal a nadie, y que al contrario haces bien a todo el mundo.\u00bb<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca, se ve, Agi-Mohamed estaba de vuelta de todo reparo contra Gu\u00e9rin y le hab\u00eda dado toda su confianza. No habr\u00eda sido as\u00ed el a\u00f1o anterior. Leemos en una carta de Vicente del 25 de julio de 1646, que Gu\u00e9rin acababa de escapar de un gran peligro. Se hab\u00eda visto obligado a permanecer oculto durante un mes, esperando que de un momento a otro \u00abvinieran a prenderle para quemarle, a lo cual estaba resuelto por completo.\u00bb \u00a1Era el martirio tan deseado lo que se le iba de las manos! Se trataba de un hijo del rey llamado Cheruby que, despu\u00e9s de proteger a los cristianos en Tunez, y ya cristiano \u00e9l mismo en su coraz\u00f3n, se hab\u00eda escapado con cinco o seis oficiales y grandes sumas, y se hab\u00eda marchado primero a Sicilia, luego para Espa\u00f1a, donde se hizo bautizar. Tuvo por padrino al rey de Espa\u00f1a Felipe IV, quien le dio su nombre y un patrimonio. De Espa\u00f1a, hab\u00eda querido ir a Roma para besar los pies del soberano Pont\u00edfice; pero durante la traves\u00eda, su madre le mand\u00f3 secuestrar por un capit\u00e1n holand\u00e9s quien le llev\u00f3 a T\u00fanez. All\u00ed conserv\u00f3 en secreto su fe y su afecto protector por los cristianos. All\u00ed le volveremos a ver m\u00e1s tarde en relaci\u00f3n con un enviado de Luis XIV, quien fund\u00f3 en \u00e9l al momento las m\u00e1s altas esperanzas.<\/p>\n<p>Sospechoso, no sin raz\u00f3n, de contribuir a la conversi\u00f3n del joven pr\u00edncipe, Gu\u00e9rin encubri\u00f3 pues el primero en la c\u00f3lera de Ah\u00ed-Mohamed. Pero volvi\u00f3 pronto, m\u00e1s que nunca, a ganarse su gracia. De ello se aprovech\u00f3 para llevar con libertad , como todos nuestros misioneros franceses los intereses de su patria y los de la fe, de tal forma que el rey le dio, para el joven Luis XIV, una carta \u00abque tengo aqu\u00ed, escribe Vicente, y no vemos a nadie que la sepa interpretar. Al mismo tiempo que Gu\u00e9rin establec\u00eda buenas relaciones entre Francia y T\u00fanes, \u00e9l obten\u00eda el permiso de mandar venir a un segundo Misionero. Escribi\u00f3 pues a Vicente para pedirle este precioso compa\u00f1ero. Vicente se rindi\u00f3 a los deseos de Gu\u00e9rin, aunque hubiera enviado ya sacerdotes a Argel, y al mismo tiempo se los pidieran para Sal\u00e9, ciudad del reino de Fez menos famosa por su mezquita de mil cuatrocientos pies de longitud, que por la crueldad y el n\u00famero de sus corsarios.<\/p>\n<p>Se lee, en efecto, en una carta a Portail del 25 de julio de 1646: \u00abNos piden en Sal\u00e9 en Berber\u00eda, donde tienen libertad de predicar a Jesucristo. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda ser id\u00f3neo para eso?\u00bb Era el c\u00f3nsul de Francia quien se hab\u00eda dirigido al santo sacerdote fue derecho a una demanda tan cristiana, y design\u00f3 a uno de sus sacerdotes, a Le Soudier, quien recibi\u00f3 orden de acudir al c\u00f3nsul en Marsella y de estar preparado para hacerse a la vela para Sal\u00e9. Pero un religioso se le adelant\u00f3 y se hizo con esta Misi\u00f3n. Vicente, quien se tem\u00eda un mal entendimiento m\u00e1s fatal todav\u00eda en las cosas de Dios que en los asuntos pol\u00edticos, escribi\u00f3 al c\u00f3nsul el 5 de octubre m\u00e1s o menos en estos t\u00e9rminos: \u00abOs agradecemos el honor que hab\u00e9is hecho a nuestra peque\u00f1a congregaci\u00f3n al querer poner los ojos en ella para emplearla en el servicio de Dios y en la asistencia a los esclavos de Berber\u00eda. Perro tenemos por m\u00e1xima ceder a los dem\u00e1s las buenas obras que se presentan. Estoy persuadido de que lo cumplir\u00e1n mucho mejor que los nuestros sabr\u00edan hacerlo. Si por desgracia estos operarios, cuyos empleos ser\u00edan tan lim\u00edtrofes, llegaran a tener alguna dificultad, no dejar\u00edan de escandalizar a los cristianos y a los infieles.\u00bb La partida del Misionero fue pues suspendida, y el proyecto de Misi\u00f3n en Sal\u00e9 debi\u00f3 quedar abandonado. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, la falta de obreros sin duda debi\u00f3 forzar a Vicente a oponer una negativa a una petici\u00f3n perecida que le llegaba de Tr\u00edpoli. Escrib\u00eda a Ozenne, en Polonia, el 24 de agosto de 1654: \u00abNuestra gente de Berber\u00eda son tan edificantes, por la misericordia de Dios, que el pacha de Tr\u00edpoli pide que se le env\u00eden algunos que hagan como ellos, y se propone incluso escribir al rey. Es lo que el preboste de Marsella me comunica a instancia de algunos que han comerciado en esa ciudad, y que llegan de all\u00ed. Oh, cu\u00e1ntas puertas abiertas para servir a Nuestro Se\u00f1or! Rogadle que env\u00eda obreros a su vi\u00f1a, y que las abominaciones de mi vida no hagan a la Compa\u00f1\u00eda indigna de esta gracia.\u00bb<\/p>\n<p>Pero, a falta de obreros en n\u00famero suficiente, la Providente acababa de proporcionarle nuevos recursos para las Misiones de Berber\u00eda. Mediante un contrato de fundaci\u00f3n del 20 de mayo de 1647, la duquesa de Aiguill\u00f3n le hab\u00eda dado una suma de 40.500 libras, cuya renta deb\u00eda servir para \u00absostener en Argel, T\u00fanez y otros lugares de Berber\u00eda donde hay cristianos detenidos esclavos, a un sacerdote de la Misi\u00f3n en cada uno de dichos lugares que hiciera las funciones de dicha Misi\u00f3n a los esclavos cristianos, les administrara los santos sacramentos, y empleara lo dem\u00e1s de dicha renta, si algo quedara, a limosnas a dichos pobres esclavos.\u00bb Vienen luego, como siempre, esos <em>considerandos<\/em> tan cristianos, o esa sublime <em>exposici\u00f3n de motivos: <\/em>\u00abHabiendo mi dicha se\u00f1ora duquesa deseado hacer la presente donaci\u00f3n con la intenci\u00f3n de honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo que vino a la tierra para sacar a los hombres de la miseria del pecado, y reconciliarlos con Dios su Padre una vez rescatados con su sangre y su muerte<span id='easy-footnote-4-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-4-129647' title='&lt;em&gt;Archives de l\u2019\u00c9tat, &lt;\/em&gt; MM. 536.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Estas hermosas palabras estaba sin duda inspiradas por Vicente, quien ten\u00eda la costumbre de decir, hablando del socorro y del rescate de los cautivos: \u00abHacemos el oficio de los \u00e1ngeles que negocian nuestra salvaci\u00f3n en la tierra, enviando o presentando a Nuestro Se\u00f1or las buenas obras que ha sido del agrado de su divina bondad permitirnos hacer por el rescate de nuestros pecados<span id='easy-footnote-5-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-5-129647' title='Carta a Duchesne.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Para asegurarse de que las cl\u00e1usulas del contrato de fundaci\u00f3n ser\u00edan bien cumplidas, la duquesa de Aiguillon a\u00f1ad\u00eda \u00e9sta: que los Misioneros le escribieran de seis en seis meses el \u00e9xito de sus trabajos. Ella hab\u00eda exigido sin duda verbalmente el informe de las misiones de las galeras, y para cumplir su voluntad le escribi\u00f3 J.-.B. Gault la carta citada ya. Sin duda alguna que los Misioneros de Berber\u00eda hayan satisfecho su piadosa curiosidad, y tenemos que echar de menos esas cartas perdidas, donde se hallar\u00edan detalles tan llenos de inter\u00e9s y de edificaci\u00f3n.<\/p>\n<h4><em>II. Juan Le Vacher, c\u00f3nsul y vicario apost\u00f3lico.<\/em><\/h4>\n<p>Provisto as\u00ed de recursos m\u00e1s abundantes, Vicente no pod\u00eda dudar en enviar refuerzo a Gu\u00e9rin. Le escogi\u00f3 a Juan Le Vacher, el verdadero h\u00e9roe de ls Misiones de Berber\u00eda. Nacido en \u00c9couen, el 15 de marzo de 1619, de una familia honrada, pariente del c\u00e9lebre doctor Andr\u00e9 Duval, consejero y confesor de Vicente, Juan Le Vacher, despu\u00e9s de una educaci\u00f3n cristiana y una juventud pura, iba a contraer matrimonio cuando una dificultad aparecida se lo dio a Dios. su hermano mayor Felipe que se preparaba ya al sacerdocio en el colegio de los Bons-Enfants y a quien veremos enseguida en Argel, le dirigi\u00f3 a su venerado padre. A la vista de este joven, de este ni\u00f1o, Vicente, iluminado de lo alto, adivin\u00f3, bajo la m\u00e1s tenue envoltura , un alma de ap\u00f3stol: \u00abDejad el mundo, le dijo, y venid conmigo a San L\u00e1zaro.\u00bb Era la primera, fue la \u00fanica vez quiz\u00e1s que Vicente us\u00f3 tal lenguaje: en su humildad ten\u00eda por m\u00e1xima no llamar directamente ni indirectamente a nadie a lo que \u00e9l llamaba su peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Era el 5 de octubre de 1643, Juan Le Vacher entr\u00f3 en el seminario interno de San L\u00e1zaro; cuatro a\u00f1os despu\u00e9s era sacerdote.<\/p>\n<p>Hac\u00eda apenas algunos meses que se hab\u00eda ordenado, cuando lleg\u00f3 la petici\u00f3n de Gu\u00e9rin. Vicente, siempre inspirado por Dios, no dud\u00f3 un instante y, para el puesto m\u00e1s dif\u00edcil reserv\u00f3 su elecci\u00f3n al m\u00e1s joven y d\u00e9bil en apariencia con sus disc\u00edpulos. El 28 de agosto de 1647, Juan Le Vacher, conducido por Vicente, iba a franquear el umbral de San L\u00e1zaro para emprender la ruta de Marsella. Al mismo tiempo entraba el nuncio: \u00abMonse\u00f1or, le dijo Vicente, vuestra bendici\u00f3n para este Misionero que parte para Berber\u00eda. \u2013\u00a1Qu\u00e9, este ni\u00f1o! Dijo el nuncio sorprendido. \u2013Monse\u00f1or, tiene vocaci\u00f3n para ello.\u00bb Y el nuncio a\u00f1adi\u00f3, sobre la cabeza de de Juan Le Vacher, su bendici\u00f3n a la de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Llegado a Marsella a la casa de sus cohermanos, Juan Le Vacher cae enfermo, y el superior escribe enseguida Vicente para expresarle la imposibilidad de lanzarle a un viaje as\u00ed y a funciones evidentemente por encima de sus fuerzas. \u2013\u00bbRuego al Sr. Chr\u00e9tien (era el nombre del superior), responde al punto Vicente que haga embarcarse lo antes posible el Sr. Le Vacher. Si la debilidad ocasionada por su enfermedad es tan grande que este Misionero no tenga fuerzas para ir hasta el barco a pie, que le lleven y se embarque, sea cual fuere su estado. Si despu\u00e9s de hacer veinte o treinta leguas no puede resistir el aire del mar, entonces\u2026que le arrojen al mar.\u00bb Convicci\u00f3n siempre evidente de una vocaci\u00f3n celestial, sublime confianza en Dios.<\/p>\n<p>En efecto, Juan Le Vacher se embarca, y se cura enseguida. El 22 de noviembre de 1647, llega a T\u00fanez. Viene a caer en medio de la peste, que hac\u00eda estragos entre los Turcos y los esclavos cristianos. Bonita ocasi\u00f3n de inaugurar su ministerio, bautismo del peligro para su celo y su caridad. In\u00fatil decir lo que hizo aquel sacerdote, en semejantes circunstancias, para ayudar a su cohermano Gu\u00e9rin. A los pocos d\u00edas, se hab\u00eda ganado la confianza y la admiraci\u00f3n de todos. Los pobres esclavos se alegraban, cuenta Vicente, cuando iba a visitar las galeras. Se precipitaban a verle, le agarraban de la ropa, de manera que apenas se pod\u00eda abrir paso. Pero, desde el mes de abril del a\u00f1o siguiente, sucumbi\u00f3 a sus fatigas. La peste se apoder\u00f3 de \u00e9l tambi\u00e9n, y le llev\u00f3 en pocos d\u00edas a las puertas de la muerte. Fue un dolor de todos. Los esclavos se confund\u00edan en llanto y gemidos; los comerciantes cristianos, el c\u00f3nsul de Francia se encontraban desolados, y los propios Turcos, los m\u00e1s grandes de la ciudad a la cabeza, se asociaban a este duelo general, y ven\u00edan a ofrecer a Gu\u00e9rin sus consuelos y sus servicios.<\/p>\n<p>Le Vacher se qued\u00f3 reducido a un extremo tal que se le dio por muerto. Gu\u00e9rin dio \u00f3rdenes para su sepultura y se retir\u00f3, sin dejar a su lado m\u00e1s que al hermano Francillon. Al cabo de dos horas el hermano, cuyas miradas no se pod\u00edan apartar de su querido Misionero, crey\u00f3 percibir en \u00e9l algunas se\u00f1ales de vida. En un transporte de alegr\u00eda contenida todav\u00eda con el temor, acude en se ayuda; llegan y, al ver la verdad, todos dan gracias a Dios.<\/p>\n<p>Pero, d\u00edas despu\u00e9s, el buen hermano mismo es atacado por la peste; por otra parte, Gu\u00e9rin, obligado a multiplicarse en el servicio de los apestados, no teniendo, en un tiempo en el que la guerra interrump\u00eda el comercio, en el que el hambre se a\u00f1ad\u00eda a la peste, m\u00e1s que malos y escasos alimentos para sostener sus fuerzas, cae enfermo tambi\u00e9n, y ah\u00ed est\u00e1n los tres pobres Misioneros a la vez en cama. De pronto Francillon se levanta. En vano quieren detenerle: \u00abQue Dios haga de m\u00ed lo que quiera, responde, pero en el estados en que se encuentran mis dos padres, yo les ofrecer\u00e9 todos los servicios de un hijo.\u00bb Y, en efecto, olvid\u00e1ndose de su mal, va de uno al otro, sin dejar su cabecera m\u00e1s que para ir a la ciudad a buscar alimentos y remedios. Dios bendice su caridad. Pasados cuatro d\u00edas, la peste le deja, y Le Vacher entra en convalecencia. Pero Gu\u00e9rin muere con una alegr\u00eda templada por el dolor del martirio que tanto hab\u00eda deseado.<\/p>\n<p>Todas estas noticias llegaban una tras otra a Vicente. De Argel, le llagaban al mismo tiempo m\u00e1s tristes todav\u00eda. A pesar de su profunda aflicci\u00f3n, alababa a Dios por la salud devuelta a unos que iba a permitirles \u00abcontinuarle sus servicios en la persona de los esclavos enfermos y abandonados, que es el grado de caridad m\u00e1s alto que se pueda ejercer en este mundo\u00bb; de la muerte de los dem\u00e1s, porque una muerte as\u00ed es preciosa en el cielo y en la tierra\u00bb, y que ser\u00e1, \u00abcon la ayuda de Dios, a\u00f1ad\u00eda, la semilla de los Misioneros, como la sangre de los m\u00e1rtires ha sido la de los cristianos. Tambi\u00e9n es un martirio de amor morir por la asistencia espiritual y corporal de los miembros vivos de Jesucristo.\u00bb Vicente, seg\u00fan su costumbre, dedic\u00f3 dos de las conferencias de San L\u00e1zaro a hablar de las virtudes de Gu\u00e9rin, mand\u00f3 recoger los detalles de su vida y de su muerte para comunic\u00e1rselos a todas las casas de la Compa\u00f1\u00eda. \u00abEl asunto se lo merece, escrib\u00eda. Era un alma de las m\u00e1s puras, de las m\u00e1s desprendidas y de las m\u00e1s de Dios y del pr\u00f3jimo que yo haya visto nunca. Oh, qu\u00e9 perdida para los pobres, pero qu\u00e9 p\u00e9rdida para nosotros que no tenemos ya este ejemplo de celo y de caridad. Con frecuencia me he servido de \u00e9l como del m\u00e1s eficaz para animar a la Compa\u00f1\u00eda a la pr\u00e1ctica de estas virtudes. Ya no le tenemos, Dios se lo ha llevado: tal vez para castigarnos por el mal empleo que hemos hecho de \u00e9l; pero como es verdad que la mayor parte se han aprovechado, quiera Dios llevarnos a una mayor emulaci\u00f3n a fin de ir a fundar por todas partes el imperio de su Hijo Nuestro Se\u00f1or<span id='easy-footnote-6-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-6-129647' title='Carta de julio o de agosto de 1648.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>El c\u00f3nsul de Francia sigui\u00f3 de cerca de Gu\u00e9rin en la muerte y el rey de T\u00fanez, que hab\u00eda transportado a Le Vacher todo su afecto y toda su confianza y que por otra parte era solicitado por los comerciantes, le orden\u00f3 desempe\u00f1ar sus funciones hasta que el rey de Francia le diera un sucesor. Encargado \u00e9l solo ya de la salvaci\u00f3n de cinco o seis mil esclavos y, en aquel tiempo de peste y de hambre, de una parte de su subsistencia material, Le Vacher tiembla de no poder sostener este sobrepeso, cuyo peso entero se ve m\u00e1s tarde. Por eso escribe pronto a Vicente para verse pronto libre. Vicente, en esta \u00e9poca, ten\u00eda los consulados de Berber\u00eda casi al alcance de la mano. El consulado entonces era una carga que se pod\u00eda comprar como los oficios de judicatura, y por la cual se pagaba censo al Estado a cambio de no recibir nada. Como se pod\u00eda ejercer el poder sin control, repit\u00e1moslo, requer\u00eda una grande probidad; y, por otro lado, aunque funci\u00f3n puramente secular, afectaba, por muchos de sus deberes, a los intereses de Dios. Por ello la duquesa de Aiguillon, que acababa de enterarse de todo el bien hecho ya por Le Vacher en el ejercicio de este cargo, compr\u00f3 el consulado de T\u00fanez, como hab\u00eda comprado ya el de Argel, y se lo ofreci\u00f3, con permiso del rey, a la congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, pidiendo a Vicente que designara \u00e9l mismo para este puesto. Vicente acept\u00f3, a pesar de su ausencia de los asuntos temporales; pues, habiendo actuado la duquesa sin saberlo \u00e9l, ve\u00eda en ello el dedo de la Providencia, y adem\u00e1s un medio de muy eficaz de favorecer los asuntos de la religi\u00f3n y el bien de los esclavos. Efectivamente, c\u00f3nsules elegidos por \u00e9l, sin otro inter\u00e9s que el servicio de Dios y del pr\u00f3jimo y una misma intenci\u00f3n con sus sacerdotes, podr\u00edan ser infinitamente \u00fatiles a la obra de la misi\u00f3n. Todos, sacerdotes y c\u00f3nsules vivir\u00edan juntos como hermanos, lo pondr\u00edan todo en com\u00fan, renta del consulado y limosnas enviadas de Francia y, apartada su sencilla manutenci\u00f3n, dedicar\u00edan el resto a la asistencia corporal y espiritual de los pobres cristianos cautivos, y en procurar la libertad a los que, por alta a veces de treinta o cincuenta piastras, no ten\u00edan otro remedio que escoger entre una esclavitud perpetua y la apostas\u00eda. La necesidad era tanto m\u00e1s urgente cuanto ya esta desgracia hab\u00eda sucedido muchas veces, desde 1644, a\u00f1o en que los Trinitarios o Mathurinos hab\u00edan interrumpido sus redenciones<span id='easy-footnote-7-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-7-129647' title='Carta de Vicente al Sr. de Lahaye-Vautelay, consejero del rey en su consejo, y su embajador en el Levante, 23 de febrero de 1654.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>. Vicente consinti\u00f3 pues en designar, para los consulados de T\u00fanez y de Argel, a las personas m\u00e1s id\u00f3neas a su plan. Sin embargo, para conciliarlo todo, el desprendimiento y el celo, la renuncia a los intereses temporales y el provecho de la religi\u00f3n, no quiso en un principio guard\u00e1rselos para los suyos, y mand\u00f3 dar las provisiones de consulado de T\u00fanez a un antiguo procurador del Ch\u00e2telet de Par\u00eds, llamado Huguier, hombre de m\u00e9ritos y de virtud quien, habiendo renunciado al siglo y a la toga, hab\u00eda entrado en el clericato<span id='easy-footnote-8-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-8-129647' title='Carta a Blatiron, superior de la Misi\u00f3n de G\u00e9nova, del 24 de diciembre 1648.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>, para dedicarse, bajo su direcci\u00f3n, a alguna obra que interesara al servicio y a la gloria de Dios. A pesar de estas cualidades eminentes, Huguier no pudo conseguir la conformidad como c\u00f3nsul ante los Turcos, que quer\u00edan conservar a Le Vacher. De manera que le encadenaron, y Le Vacher tuvo que pagar mil cien libras al dey para su liberaci\u00f3n<span id='easy-footnote-9-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-9-129647' title='Carta a la se\u00f1ora de Aiguillon del 20 de noviembre de 1652.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. Despu\u00e9s de permanecer alg\u00fan tiempo en T\u00fanez, para aliviar al Misionero en su cargo, Huguier regres\u00f3 a Francia, recibi\u00f3 las \u00d3rdenes, por consejo de Vicente, volvi\u00f3 a Berber\u00eda como misionero apost\u00f3lico y muri\u00f3 en Argel en medio de los apestados, en abril de 1663.<\/p>\n<p>Le Vacher debi\u00f3 pues retomar y realizar a la vez las dobles funciones de c\u00f3nsul y de Misionero, lo que hizo hasta 1653. Pero en el intervalo hab\u00eda reconocido que cada cargo superaba las fuerzas de un hombre en plenas condiciones, y hab\u00eda escrito varias veces a Vicente para pedirle un c\u00f3nsul. Vicente mismo, que ve\u00eda con pena absorbido por sus funciones consulares, le busc\u00f3 un sustituto, y puso los ojos en Martin Husson, abogado en el Parlamento de Par\u00eds, que por entonces estaba retirado en Montmirail. Escribi\u00f3 pues a Husson; pero, seg\u00fan su prudencia y reserva ordinaria, se limit\u00f3 en su carta a darle las razones en pro y en contra, sin a\u00f1adir una palabra que pudiera hacer violencia a su voluntad. Muy perplejo Husson vino a Par\u00eds, y puso la decisi\u00f3n en manos del santo sacerdote. Vicente se la remiti\u00f3 a los sabios, pero Husson le declar\u00f3 que esperaba su palabra como la expresi\u00f3n de la voluntad de Dios. forzado en sus \u00faltimos reductos, Vicente se puso en oraci\u00f3n y, el d\u00eda de Pascua del a\u00f1o 1653, dijo a Husson: \u00abHe ofrecido a Nuestro Se\u00f1or, al celebrar la santa misa, vuestras penas, vuestros gemidos y vuestras l\u00e1grimas; y yo mismo, despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n, me he puesto a sus pies, pidi\u00e9ndole que me ilumine. Hecho lo cual, he considerado con atenci\u00f3n lo que habr\u00eda querido a la hora de mi muerte haberos aconsejado hacer; y me parece que, si yo hubiera tenido que morir en el mismo instante, yo habr\u00eda tenido el consuelo de haberos dicho que fuerais a T\u00fanez, por el bien que pod\u00e9is hacer all\u00ed, y habr\u00eda sentido por el contrario un extremo pesar por haberos disuadido de ello. Ved sinceramente mi pensamiento. Pod\u00e9is, aun as\u00ed, o bien ir o no ir.\u00bb \u2013\u00bbDios lo quiere, exclam\u00f3 Husson, impresionado por semejante desinter\u00e9s, y yo me pongo en camino.\u00bb Enseguida Vicente le consigui\u00f3 del rey sus provisiones. Semanas despu\u00e9s sali\u00f3.<\/p>\n<p>Husson ten\u00eda todas las cualidades de su dif\u00edcil empleo.\u00bb Se trata, escrib\u00eda Vicente en su carta del 15 de julio de 1653, que le entreg\u00f3 para Le Vacher, de un joven de los m\u00e1s completos de su condici\u00f3n que yo haya conocido. Conocer\u00e1 usted mismo bien pronto su virtud, yo no digo hasta qu\u00e9 punto lo es, puesto que sobrepasa lo que se puede imaginar, pero lo suficiente para obligarle a usted a tenerle en mucho. No es solamente sabio, de ben conformar, vigilante y piadoso; sino muy capaz para los negocios, siempre listo para ocuparse de los dem\u00e1s. Se va a Berber\u00eda \u00fanicamente para servir a Dios y a los pobres esclavos\u2026Deja Par\u00eds y a su familia que le quieren mucho y que han tratado de detenerle con muchas l\u00e1grimas, consejos y estratagemas.\u00bb<\/p>\n<p>Las virtudes mismas de Husson, su probidad severa, su negativa inflexible que opon\u00eda a toda cuesti\u00f3n que da\u00f1aba la conciencia, el honor y los tratados, indispusieron a la vez contra \u00e9l al pacha de T\u00fanez y a los comerciantes europeos. \u00c9stos se negaron a pagarle sus derechos consulares. Husson se quej\u00f3, no por avidez, sino porque, privado de todo recurso, no pod\u00eda cumplir los deberes de su cargo, y Luis XIV escribi\u00f3 a de La Haye-Vautelay, su embajador en el Levante, para que hiciera justicia. Vicente, por su parte, dirigi\u00f3 al embajador con la misiva real una larga carta y una memoria para recordarle que en los t\u00e9rminos de las capitulaciones hachas entre nuestros reyes y Su Alteza los derechos consulares eran debidos al c\u00f3nsul de Francia por casi todas las naciones, fuera de los Ingleses, a saber: los Franceses, los Venecianos, los Espa\u00f1oles, los de Livurno, los Italianos, los Genoveses, los Sicilianos, los Malteses, los Griegos s\u00fabditos o no del sult\u00e1n, los Flamencos, los Alemanes, los Suecos, los Jud\u00edos, y en general por todos los que traficaban o traficar\u00edan bien en T\u00fanez, bien en cabo Negro, bien en Bizerta, bien, en una palabra, \u00abentre todos los dem\u00e1s puertos, abras y playas de la extensi\u00f3n del reino de T\u00fanez.\u00bb Rogaba tambi\u00e9n a de La Haye que consignara en la patente que ped\u00eda para Husson, todas las cl\u00e1usulas contenidas en la memoria que le dirig\u00eda. \u00abDe otra forma, a\u00f1ad\u00eda \u00e9l, el c\u00f3nsul, que ha sido enviado de parte del rey para mantener all\u00ed su autoridad entre sus s\u00fabditos, terminar los diferendos que suceden entre los comerciantes, residentes o traficantes en T\u00fanez, pedir para ellos justicia al dey, al bacha y dem\u00e1s principales, cuando son maltratados de los Turcos, no podr\u00eda cumplir las justas intenciones de Su Majestad, por todo lo que el c\u00f3nsul ingl\u00e9s quiere sobre el consulado de Francia y usurpar sus derechos sobre una parte de las naciones susodichas, en virtud de una nueva patente que ha obtenido del Gran Se\u00f1or contra la antigua costumbre, en lo cual se hace apoyar de los Turcos a fuerza de presentes<span id='easy-footnote-10-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-10-129647' title='Carta citada del 24 de enero de 1654.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Gracias a tan poderosas intervenciones, Husson pudo luchar dos a\u00f1os m\u00e1s contra el oro ingl\u00e9s y la codicia de los comerciantes, pero en medio de toda clase de persecuciones y de escarnios. Se sosten\u00eda por el pensamiento del bien al que contribu\u00eda dejando a Le Vacher toda la libertad de su santo ministerio entre los esclavos, los musulmanes y los renegados. Pero Le Vacher mismo ten\u00eda de vez en cuando que sufrir mucho por caprichos que degeneraban pronto en violencias. Un d\u00eda le llaman ante el dey: \u00abSal de la ciudad. le dice sin pre\u00e1mbulos el b\u00e1rbaro, y no vuelvas a poner los pies en ella; porque me he enterado que, con tus artes, impides a los cristianos que cambien de religi\u00f3n para hacerse turcos y abrazar la ley de Mahoma.\u00bb<\/p>\n<p>Le Vacher obedece y, acompa\u00f1ado de un guardia y de un int\u00e9rprete, parti\u00f3 para Bizerta, donde deb\u00eda seguir los pasos de Gu\u00e9rin. Dos barcas cargadas de esclavos le hab\u00edan precedido unos d\u00edas antes, y la Providencia se hab\u00eda servido evidentemente del dey de T\u00fanez para enviarle en ayuda de estos desdichados. \u00ab\u00bfQui\u00e9n sabe, Se\u00f1ores, dice a prop\u00f3sito Vicente a su Comunidad, si Dios no ha permitido este peque\u00f1a desgracia le haya sucedido al Sr. Le Vacher, para darle el medio de ayudar a esa pobre gente a ponerse en buen estado<span id='easy-footnote-11-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-11-129647' title='Rep. de oraci\u00f3n del 12 de setiembre de 1655.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>?\u00bb Como no ten\u00edan d\u00f3nde alojar a este aumento de cautivos, despu\u00e9s de llenar las mazmorras, hab\u00edan amontonado a los dem\u00e1s en los establos, donde no pod\u00edan ni respirar ni moverse. Le Vacher va a sus tugurios, besa sus cadenas y se pone a consolarlos. De repente oye gritos confusos de mujeres y ni\u00f1os, entremezclados de gemidos y llantos. Se entera de que son cinco pobres j\u00f3venes cristianas, tres de las cuales madres reciente, que sufr\u00edan m\u00e1s todav\u00eda por sus hijos que por ellas mismas. Hab\u00edan o\u00eddo la explosi\u00f3n de alegr\u00eda de los esclavos a la entrada del Misionero y se hab\u00edan acercado al tragaluz para ver qu\u00e9 pasaba. La vista de un sacerdote, de un \u00e1ngel del cielo venido a este infierno, les hab\u00eda hecho estallar en gritos y lloros, y le ped\u00edan con insistencia su parte de consuelo.<\/p>\n<p>Entre estos esclavos acostados en el suelo bajo el peso de sus cadenas, y estas mujeres, estos ni\u00f1os, que confund\u00edan sus lamentaciones y sus gritos, Le Vacher se queda un instante abatido de dolor. Vuelto en s\u00ed pregunta a estas pobres mujeres, y le responden que la m\u00e1s joven de todas es perseguida horriblemente por su patr\u00f3n, que quiere hacer de ella una renegada antes de hacerla su esposa. \u00abAy, se dice a s\u00ed mismo, c\u00f3mo una parte de tantos millones empleados entre los cristianos en cosas superfluas estar\u00eda mejor empleada en socorrer a estas pobres almas anegadas en semejantes olas de amargura.\u00bb A falta de millones \u00e9l prodig\u00f3 a los hombres y a las mujeres los consuelos religiosos; y hasta tuvo que comprar a los patronos el derecho a prestarles este piadoso servicio, pagar de nuevo para quitar las cadenas de los esclavos de algunas galeras a punto de partir, para confesarlos, decirles la misa y distribuirles la sagrada comuni\u00f3n. Despu\u00e9s, siguiendo la impresionante costumbre de los hijos de Vicente de Pa\u00fal, quiso reunirlos en una comida de despedida. Una vez devueltos a las galeras, compr\u00f3 dos bueyes que les distribuy\u00f3 con quinientos panes; y, pensando en los tristes d\u00edas venideros, hizo depositar en cada galera un quintal de galletas blancas para uso de los que cayeran enfermos durante el viaje (45 kgs =1 quintal).<\/p>\n<p>Dos galeras partieron en efecto de recorrido al d\u00eda siguiente, cargadas con m\u00e1s de quinientos esclavos cristianos. \u00a1Qu\u00e9 d\u00eda m\u00e1s doloroso para ellos y para el Misionero, y qu\u00e9 cruel expiaci\u00f3n de las dulces alegr\u00edas de la v\u00edspera les causaron estos b\u00e1rbaros! Los infames renegados sobre todo, que hac\u00edan el oficio de c\u00f3mitres, molieron a estos desdichados a bastonazos a los ojos de Le Vacher. \u00cbste, tratando de desarmar a aquellos monstruos, exhortaba a sus queridos esclavos a sufrir por Dios, y los esclavos, llenos del recuerdo del Dios m\u00e1rtir que hab\u00edan recibido la v\u00edspera, e promet\u00edan paciencia y fidelidad.<\/p>\n<p>Tras este \u00faltimo adi\u00f3s, Le Vacher fue a consolarse o distraerse en otras obras de caridad. Se present\u00f3 en medio de los esclavos de Sydy-Regeppe. Los encontr\u00f3 sin cadenas, y dio las gracias al patr\u00f3n por haber guardadado la palabra dada algunos d\u00edas antes de descargarles de aquellos garfios insoportables. Vio entre ellos a seis j\u00f3venes de diecis\u00e9is a dieciocho a\u00f1os que, esclavos desde hac\u00eda cuatro o cinco a\u00f1os, no hab\u00edan podido obtener una sola vez el permiso de salir y que, por consiguiente, se hab\u00edan visto privados de toda participaci\u00f3n en las cosas santas. .\u00e9l los confes\u00f3, luego los invit\u00f3 a preparar lo menos mal posible sus pobres establos, prometi\u00e9ndoles traer al d\u00eda siguiente la comuni\u00f3n en forma de vi\u00e1tico. En efecto, despu\u00e9s de celebrar la misa en la mazmorra de la Anunciada, tom\u00f3 el Sant\u00edsimo y se hizo seguir de todos los cristianos que encontr\u00f3 en las calles de Bizerta, y regres\u00f3 junto a los pobres cautivos. Con qu\u00e9 devoci\u00f3n, con qu\u00e9 ternura, recibieron estos ni\u00f1os la visita divina. Todos los asistentes derramaron l\u00e1grimas, menos de compasi\u00f3n que de felicidad. En la misma sesi\u00f3n, Le Vacher confes\u00f3 y dio la comuni\u00f3n a un s\u00e9ptimo ni\u00f1o que hab\u00eda ca\u00eddo enfermo la noche anterior. Apenas de hab\u00eda dado la Extremaunci\u00f3n, cuando la muerte rompi\u00f3 sus cadenas y le entreg\u00f3 la libertad del cielo.<\/p>\n<p>Mientras tanto Husson, privado de la sociedad de quien consideraba como a un padre<span id='easy-footnote-12-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-12-129647' title='Cartas de Le Vacher a Vicente, 1655.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>, pensaba en solicitar su llamada. Fue a buscar al dey: \u00bfPor qu\u00e9, le dijo, prolongar el exilio de este buen sacerdote? No se mete con la religi\u00f3n de los Turcos, y no se ocupa m\u00e1s que de su cuidado de los esclavos cristianos. Hace el bien a todos y no perjudica nadie: todos le dan este testimonio.\u00bb El dey confes\u00f3 en su coraz\u00f3n la verdad de estas palabras. Y orden\u00f3 al bey de Bizerta que despidiera a T\u00fanez al moravito de los cristianos, pero tan s\u00f3lo al cabo de un mes. As\u00ed, evitaba condenarse a s\u00ed mismo, y adem\u00e1s cubr\u00eda su injusticia con un velo de clemencia. Pero el motivo real de su conducta el miedo a las represalias de las que se pod\u00edan usar contra los Turcos cautivos en la cristiandad. De esta manera obligaba al mismo tiempo al bey de Bizerta a impedir que Le Vacher regresara a Francia. Se hab\u00eda enterado sin duda de que este Misionero hab\u00eda escrito a Vicente que estaba listo bien para volver a Par\u00eds, sea a trasladarse a Argel, donde deb\u00eda tener que sufrir todav\u00eda m\u00e1s<span id='easy-footnote-13-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-13-129647' title='Confer. de San L\u00e1zaro, del 12 de setiembre de 1655.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Le Vacher y Husson reemprendieron su vida com\u00fan y sus trabajos en T\u00fanez. Pero la calma de que gozaron primeramente no dur\u00f3 mucho. El dey pidi\u00f3 al c\u00f3nsul que le enviaran de Francia <em>cotonina, <\/em>especie de tela gorda que sirve para hacer velas de barcos. Husson, habiendo rechazado una comisi\u00f3n que le estaba prohibida por las leyes de la Iglesia y del Estado, el dey ya descontento, se dirigi\u00f3 a un comerciante de Marsella mucho menos escrupuloso. A esta noticia, Husson va a ver al comerciante, le explica el crimen que va a cometer contra la religi\u00f3n y su pa\u00eds, le amenaza con la c\u00f3lera de Dios y del rey y, no pudiendo sacar nada en limpio de esta alma mercenaria, entabla con osad\u00eda el proceso verbal que env\u00eda a su corte. en consecuencia, el rey env\u00eda a los oficiales de sus puertos de Provenza y del Languedoc que vigilen con cuidado para que no se cargue ninguna mercanc\u00eda de contrabando para Berber\u00eda<span id='easy-footnote-14-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-14-129647' title='Carta de Vicente del 21 de mayo de 1655.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A pesar de todo, el dey esperaba su cotonina. No viendo llegar nada, se sospecha la causa y prepara su venganza. En primer lugar, disimula con el c\u00f3nsul y, reserv\u00e1ndose el turno, comienza a golpearle en la persona de Le Vacher, esta mitad de su alma. Un caballero de Malta, llamado La Ferri\u00e8re era entonces su deudor por una suma de 275 piastras, que no pod\u00eda arrancar Comunica al Misionero: \u00ab- Quiero, le dice, que me pagues lo que me debe el caballero de La Ferri\u00e8re, ya que eres de una religi\u00f3n que entrega los bienes y los males comunes y, a falta de ello, te echo la culpa a ti. -&lt;&lt;los cristianos, es cierto, responde modestamente Le Vacher, se quieren y se ayudan, pero no se obligan a pagar las deudas unos de otros. No debo ni puedo ser contable por el se\u00f1or de La Ferri\u00e8re, puesto que no soy m\u00e1s que un pobre maravito de los cristianos, ocupado en T\u00fanez en el \u00fanico servicio de los esclavos, y me cuesta horrores vivir y socorrerlos. \u2013Di lo que quieras, replic\u00f3 el dey, pero necesito 275 piastras.\u00bb Eterno di\u00e1logo del lobo y del cordero, en el que las buenas razones no hacen m\u00e1s que irritar a la injusticia \u00e1vida. Para escapar a una conclusi\u00f3n, Le Vacher se someti\u00f3 a la ley del m\u00e1s fuerte, y pag\u00f3.<\/p>\n<p>El dey espi\u00f3 entonces la ocasi\u00f3n de vengarse m\u00e1s directamente del c\u00f3nsul: se present\u00f3 pronto. Los buques del gran duque de Florencia se apoderaron de una embarcaci\u00f3n tunecina, que condujeron a Livorno con los trece Turcos que llevaba. Entonces se renov\u00f3 la escena de hace un momento entre el dey y el c\u00f3nsul: -\u00abEs preciso que te obligues a hacer que me devuelvan a mis s\u00fabditos. \u2013En buena hora, si estuvieran en Francia, responde Husson; pero un c\u00f3nsul franc\u00e9s no tiene nada que prescribir a un duque de Toscana.\u00bb<\/p>\n<p>Por muy fuerte que fuera esta raz\u00f3n, no pod\u00eda nada contra la pasi\u00f3n irritada del dey, tanto menos cundo se sent\u00eda entonces apoyado por los Ingleses, y hasta por los nacionales del c\u00f3nsul. Los comerciantes franceses se negaban a pagar a Husson el derecho del 20\/0 sobre las mercanc\u00edas que hab\u00edan embarcado; hasta le injuriaban y le amenazaban con hacerse a la vela sin recibir patentes ni expediciones. En vano hab\u00eda intervenido Luis XIV por segunda vez y, el 14 de julio de 1656, sobre la demanda de Husson al rey en su consejo, hab\u00eda ordenado a todos sus s\u00fabditos traficantes en Berber\u00eda que le reconocieran como c\u00f3nsul, tenerle el honor y respeto debidos a su rango, pagarle sus c\u00e1nones consulares bajo pene de verse obligados a ello por multa y toda clase de v\u00edas judiciales; en vano les hab\u00eda prohibido hacerse a la vela sin expedici\u00f3n, y hab\u00eda mandado de nuevo a su embajador en Levante mantenerse firme en todas estas prescripciones y ordenanzas.<\/p>\n<p>De nada sirvi\u00f3: el oro ingl\u00e9s, la avidez, el amor a la venganza, fueron m\u00e1s fuertes que el buen derecho y que estas poderosas intervenciones. Sin otra forma de proceso, el dey expulsa a Husson de T\u00fanez ignominiosamente. Antes de su salida, el c\u00f3nsul remite los sellos a Le Vacher. \u00c9ste los rechaz\u00f3 primero, esper\u00e1ndose ser expulsado \u00e9l tambi\u00e9n; pero el dey, no queriendo por el momento m\u00e1s que a Husson, y acuciado por otra parte por los comerciantes, le inviste a pesar suyo del consulado hasta que Luis XIV tuviera a bien darle un sucesor. Luis XIV quer\u00eda ante todo una reparaci\u00f3n. Escribi\u00f3 al Gran Se\u00f1or para quejarse de la injuria que el dey de T\u00fanez le hab\u00eda hecho en la persona de su c\u00f3nsul. Las negociaciones fueron para rato, no concluyeron nada, y Le Vacher tendr\u00e1 el consulado dos a\u00f1os, esperando a ser despojado \u00e9l mismo por una intriga muy parecida<span id='easy-footnote-15-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-15-129647' title='Cartas de Vicente de los 25 de mayo y 21 de junio de 1652.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Tantas afrentas, adem\u00e1s de los l\u00edos financieros, le hac\u00edan dudar a Vicente que pudiera mantener los consulados, y sinti\u00f3 tentaciones por un instante de abandonarlos, para no mantener m\u00e1s que a Misioneros en Argel y T\u00fanez. Encarg\u00f3 incluso a uno de sus sacerdotes que se informara en secreto si habr\u00eda en Marsella alg\u00fan comerciante que quisiera o comprar los dos consulados, o tomarlos en beneficio propio, mediante cierto canon que ser\u00eda pagado cada a\u00f1o a los Misioneros de Berber\u00eda. \u00c9l hab\u00eda encontrado ya 1.500 libras al a\u00f1o del de T\u00fanez. Si los Misioneros pod\u00edan desempe\u00f1ar sus funciones sin que estos cargos fuesen ejercidos por personas de su Compa\u00f1\u00eda, consideraba como necesario desprenderse de ellos. Pero, por otro lado, tem\u00eda que si se vend\u00edan los consulados, el comprador no querr\u00eda permitir a un sacerdote a su lado y no encontrara medio de deshacerse de \u00e9l para estar m\u00e1s libre a su gusto; y que, si se los dieran en firme, el arrendatario suscitara afrentas a este sacerdote, o hasta le hiciera expulsar, para verse libre de la obligaci\u00f3n de pagar el precio del contrato. \u00abAs\u00ed, a\u00f1ad\u00eda \u00e9l, no se podr\u00eda ya ayudar a los pobres esclavos. Entonces, la privaci\u00f3n de este bien ser\u00eda un grave mal para ellos.\u00bb . se lo comunic\u00f3 a la Se\u00f1ora de Aiguillon, quien no estuvo de acuerdo en que se abandonaran los consulados en manos extra\u00f1as<span id='easy-footnote-16-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-16-129647' title='Cartas a Get, superior de la casa de Marsella, de los 14 de abril de 1655; 18 de mayo y trece de julio de 1657; 3 y 30 de agosto de 1658.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>. No s\u00f3lo se resolvi\u00f3 a partir de entonces a conservarlos en su Compa\u00f1\u00eda, sino que los defendi\u00f3 contra la Congregaci\u00f3n de la Propaganda, que pensaba por entonces en quit\u00e1rselos.<\/p>\n<p>Fue precisamente la reasunci\u00f3n de este consulado de T\u00fanez por Le Vacher la que fue la se\u00f1al de esta oposici\u00f3n de Roma. La Propaganda record\u00f3 los santos c\u00e1nones que proh\u00edben a los sacerdotes y sobre todo a los misioneros en los pa\u00edses infieles todo comercio y trato en los asuntos temporales. Vicente respondi\u00f3 que no ase trataba aqu\u00ed ni de negocios ni de pol\u00edtica, sino solamente del servicio de Dios y de los esclavos, mucho mejor asegurado si los consulados estaban desempe\u00f1ados por sacerdotes, tan dif\u00edcil era encontrar a laicos propios para tales funciones; que era \u00e9sta una obra de caridad y no de inter\u00e9s; de sacrificios y no de beneficios; ya que estos consulados eran de gran carga a la Compa\u00f1\u00eda, superando los gastos con mucho a las rentas. El de Argel estaba contratado entonces por 30.000 libras, y el de T\u00fanez ped\u00eda igualmente socorro. De manera que, a\u00f1ad\u00eda Vicente, \u00abhabr\u00edamos abandonado esos oficios seis veces, si no hubiera que abandonar al propio tiempo a los lobos a veinte y treinta mil almas que tratamos de conservar para la Iglesia y ganar para Dios con el apoyo de estos cargos temporales. Y no s\u00e9 si al final no nos veremos obligados a ello, sobre todo si no se permite a nuestros sacerdotes su ejercicio, lo que seria una gran desgracia, a causa de los grandes bienes que Dios ha querido hacer por ellos, y que cesar\u00edan por completo por ahora<span id='easy-footnote-17-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-17-129647' title='Carta a Jolly, superior de la casa en Roma, del 23 de noviembre de 1657.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>A pesar de tan fuertes razones, la Propaganda se neg\u00f3 a autorizar la gesti\u00f3n de los consulados por sacerdotes. Cada vez m\u00e1s convencido de la necesidad de conserv\u00e1rsela, Vicente insisti\u00f3 a fin de obtener, a falta de autorizaci\u00f3n expresa, una especie de tolerancia y dejar pasar. Escribi\u00f3 de nuevo al superior de su casa de Roma<span id='easy-footnote-18-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-18-129647' title='21 de diciembre de 1657.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>: \u00abQuerr\u00eda saber si este defecto de consentimiento lleva consigo una defensa, o si, al no querer permitir abiertamente este ejercicio, ella (La Propaganda) est\u00e1 por lo menos dispuesta a toler\u00e1rselo a los Srrs. Le Vacher, de manera que est\u00e9n en seguridad de conciencia. De otro modo, no les queda m\u00e1s que volverse y abandonar por completo a los esclavos, pues no es posible asistirlos como se ha venido haciendo, sin la autoridad de los consulados, ni encontrar a laicos id\u00f3neos para ir a ejercitarlos con la firmeza y desinter\u00e9s que son necesarios para sostener la obra de Dios, despu\u00e9s de los malos tratos que los \u00faltimos han recibido. no obstante no llegaremos a abandonarlos del todo m\u00e1s que lo m\u00e1s tarde posible, ya que si sucede, ser\u00e1 una gran desdicha. Nos enviar\u00e9is pues, por favor, las facultades apost\u00f3licas para estos dos hermanos.\u00bb<\/p>\n<p>Como Vicente, siempre tan sumiso a las decisiones y deseos de Roma, mantuvo a sus sacerdotes en las funciones consulares, es de creer, aunque no tengamos la prueba oficial, que la Propaganda, mejor informada, o consinti\u00f3 o toler\u00f3.<\/p>\n<p>Fue para \u00e9l un consuelo. Alg\u00fan tiempo antes, hab\u00eda tenido otro. Un burgu\u00e9s de Paris, que no quer\u00eda darse a conocer, le dio una suma de 30.000 libras, para ser colocadas en rentas sobre el Ayuntamiento, y cuyo producto deb\u00eda ser empleado en la asistencia y redenci\u00f3n de los esclavos cristianos<span id='easy-footnote-19-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-19-129647' title='V\u00e9anse el recibo y compromiso de cumplir con las intenciones del donante, firmados de la mano de Vicente, Archivos del Estado, MM. 536.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A su cargo de Misionero, Juan Le Vacher debi\u00f3 pues a\u00f1adir el de c\u00f3nsul en Tunez. El primero hubiera sido suficiente para acabar con \u00e9l, ya que, desde hac\u00eda unos a\u00f1os, se hab\u00eda incrementado considerablemente. Hacia 1652, hab\u00eda sido nombrado vicario apost\u00f3lico en T\u00fanez. Pues, est\u00e1 bien que digamos en qu\u00e9 consisten estas funciones.<\/p>\n<p>Un vicario apost\u00f3lico ejerce la funci\u00f3n espiritual sobre todo un pa\u00eds en nombre de la Santa Sede que este pa\u00eds posee o no un obispo que le es propio. En el primer caso, el papa despoja, por alg\u00fan tiempo, al obispo de su jurisdicci\u00f3n y se la atribuye; en el segundo, \u00e9l mismo es el propio obispo del vicariato. Aparte de las funciones anexas al car\u00e1cter episcopal, si no es obispo <em>in<\/em> <em>partibus<\/em> , el vicario apost\u00f3lico, goza de todos los derechos atribuidos a los obispos, y ejerce incluso una jurisdicci\u00f3n m\u00e1s extensa, por estar investido de todos los poderes reservados a la Santa Sede.<\/p>\n<p>No se han de confundir el <em>vicario<\/em> y el <em>prefecto<\/em> apost\u00f3lico. \u00c9ste goza de privilegios mucho m\u00e1s reducidos. Proviene siempre de un cuerpo de eclesi\u00e1sticos ya religiosos, ya formando congregaci\u00f3n o sociedad. El papa le comunica poderes para ejercer \u00e9l mismo o para mandar ejercer las funciones espirituales por los solos sacerdotes que le est\u00e1n sometidos. Debe pedir el consentimiento de los obispos de los lugares, si bien esto sea pura formalidad; adem\u00e1s aprueba a los misioneros que le est\u00e1n asociados y que, por consiguiente, no dependen m\u00e1s que de \u00e9l. Como el vicario apost\u00f3lico, ejerce en ciertos casos una jurisdicci\u00f3n m\u00e1s que episcopal, pues est\u00e1 investido igualmente de poderes reservados a la Santa Sede; en una palabra, el vicariato apost\u00f3lico es una jurisdicci\u00f3n territorial, la prefectura es una jurisdicci\u00f3n personal; una se extiende a in pa\u00eds entero, la otra se limita a los individuos<span id='easy-footnote-20-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-20-129647' title='V\u00e9ase una obra manuscrita titulada: &lt;em&gt;Clerg\u00e9 de la marine&lt;\/em&gt;, Archivos de Argelia y de las Colonias.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En su calidad de vicario apost\u00f3lico en T\u00fanez, J. Le Vacher aprobaba a todos los sacerdotes, libres o esclavos, de esta ciudad, mientras que su hermano Felipe, como misionero apost\u00f3lico y gran vicario de Cartago ejerc\u00eda los mismos derechos en Argel; aprobaba tambi\u00e9n a los capellanes de la compa\u00f1\u00eda real de \u00c1frica en el Basti\u00f3n de Francia, en la Calle, en Bone, y en general en toda esta costa africana; daba a los simples fieles todos los permisos, todas las dispensas de matrimonio o dem\u00e1s, todas las absoluciones reservadas; ten\u00eda derecho u deber de inspecci\u00f3n y de visita cuasi episcopal en toda la extensi\u00f3n de su jurisdicci\u00f3n, y pod\u00eda incluso conferir en ella el sacramento de la confirmaci\u00f3n; era el p\u00e1rroco o sacerdote propio de todos los cat\u00f3licos de la ciudad donde resid\u00eda y de todo su distrito, y el superior particular de la casa de los Misioneros.<\/p>\n<p>Su primera atenci\u00f3n se dirigi\u00f3 a los sacerdotes y religiosos esclavos. Se llev\u00f3 a algunos a su casa bajo su propia responsabilidad, a quienes proporcionaba las ropas y de qu\u00e9 vivir; y, cuando no pod\u00eda soportar sus cargas, por lo menos, para librarlos de sus rudos y viles trabajos, pagaba a sus patrones la <em>luna<\/em>, es decir la tasa mensual, y los aprobaba para el servicio de las mazmorras.<\/p>\n<p>Los esclavos seglares le ayudaban ellos mismos a pagar esta contribuci\u00f3n del mes, para honrar a los ministros de Dios, y devolverles la libertad de la oraci\u00f3n y de sus funciones espirituales. Pero, ay, esta libertad los llev\u00f3 con frecuencia al desorden y al esc\u00e1ndalo. M\u00e1s libres, en efecto, en medio de la esclavitud que bajo los ojos de sus superiores religiosos o eclesi\u00e1sticos, ca\u00edan en un libertinaje tal que los cristianos se sent\u00edan desanimados, y que muchos hasta perdieron la fe, y se pasaron al islamismo. Por otra parte, los Turcos triunfaban con estos des\u00f3rdenes, cuando no estaban obligados a devolver a las cadenas a tal desdichado sacerdote cuyo desenfreno los asustaba a ellos mismos.<\/p>\n<p>Era hora de parar semejante licencia, odiosa bajo todos los puntote vista, fatal para le fe en esta tierra musulmana, y ese fue uno de los primeros servicios de Le Vacher y de sus sucesores.<\/p>\n<p>En ello, s\u00f3lo ten\u00edan que seguir las sabias instrucciones de Vicente. Tenemos otra carta de \u00e9l escrita a uno de sus Misioneros, que, seg\u00fan Abelly, \u00abten\u00eda m\u00e1s necesidad de brida que de espuela\u00bb, en la que le traza la conducta prudente y dulce para con los sacerdotes y religiosos esclavos. Esta carta escrita a un \u00abmisionero apost\u00f3lico, gran vicario de Cartago\u00bb, estaba destinada evidentemente a Felipe Le Vacher; pero como Vicente ha debido dar sobre este particular los mismos consejos a todos los sacerdotes de Berber\u00eda, podemos muy bien suponerla escrita a su hermano, y trasladarla de Argel a T\u00fanez. \u00abNo debe de ninguna manera, dice el santo, endurecerse contra los abusos, cuando ve que resultar\u00eda un mayor mal. Trate de conseguir lo mejor que pueda de los sacerdotes y de los religiosos esclavos\u2026 por las v\u00edas dulces, y no se sirva de las severas sino en casos extremos, por miedo a que el mal que ya sufren debido al estado de su cautividad, unido al rigor que usted querr\u00eda ejercer en virtud de su poder, los lleve a la desesperaci\u00f3n. Usted no es responsable de su salvaci\u00f3n, como usted cree; no ha sido enviado a Argel m\u00e1s que pata consolar a las almas afligidas, animarlas a sufrir, y ayudarlas a perseverar en nuestra santa religi\u00f3n; en eso consiste su misi\u00f3n, y no el cargo de gran vicario, el que no ha aceptado sino en cuanto que sirve de medio para llegar a los fines ya dichos; ya que es imposible ejercerlo en rigor de justicia sin aumentar las penas de esa pobre gente, ni casi sin darles motivo de perder la paciencia, y de perderse usted mismo. Sobre todo no hay que tratar de abolir tan pronto las cosas que est\u00e1n en uso entre ellos, aunque sean malas. Alguien me contaba el otro d\u00eda un bonito pasaje de san Agust\u00edn que dice que se tenga mucho cuidado de atacar el abuso de un vicio que reina en un lugar, porque no s\u00f3lo no se lograr\u00e1 nada, sino al contrario se ofender\u00e1 los esp\u00edritus en quienes esta costumbre es como inveterada, con lo que no se podr\u00eda ya hacer en ellos otros bienes, que no obstante se hubieran hecho, abord\u00e1ndolos bajo otro aspecto. Le ruego pues que condescienda tanto como pueda con la debilidad humana. Se ganar\u00e1 antes a los eclesi\u00e1sticos esclavos compadeci\u00e9ndolos que con el rechazo y la correcci\u00f3n. No les falta luz sino fuerza, la cual se insin\u00faa con la unci\u00f3n exterior de las palabras y del buen ejemplo. Yo no digo que haya que autorizar ni permitir sus des\u00f3rdenes, sino que digo que los remedios deben ser dulces y benignos en el estado en que se hallan, y aplicados con gran precauci\u00f3n, a causa del lugar y del perjuicio que le pueden causar, si los ofend\u00e9is, y no s\u00f3lo a usted sino al c\u00f3nsul y a la obra de Dios; porque podr\u00e1n dar impresiones a los Turcos de que no le quieren aguantar ya m\u00e1s por all\u00ed.\u00bb<\/p>\n<p>El ejemplo de las virtudes apost\u00f3licas de J. Le Vacher fue primero para estos sacerdotes y religiosos culpables una poderosa predicaci\u00f3n. Luego entr\u00f3 en relaciones directas con ellos, les habl\u00f3 con la fuerza y la unci\u00f3n que hab\u00eda aprendido de Vicente, hizo sabias ordenanzas que public\u00f3 en nombre y con la autoridad de la Santa Sede, us\u00f3 incluso a veces contra los m\u00e1s obstinados, pero con discreci\u00f3n y prudencia, de censuras eclesi\u00e1sticas y, con este sabio car\u00e1cter de severidad y dulzura, logr\u00f3 restablecer entre ellos la santa disciplina. Los ministros de Dios no fueron ya para los infieles una ocasi\u00f3n de blasfemar su nombre, ni para los cristianos una piedra de esc\u00e1ndalo que les hiciera caer en la apostas\u00eda<span id='easy-footnote-21-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-21-129647' title='Carta citada de Vicente a de La Haye-Vautelay, del 25 de febrero de 1654.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>In\u00fatil contar con todo detalle lo que hizo J. Le Vacher por el servicio de los esclavos, sus misiones en las tierras: en este informe, camin\u00f3 tras las huellas de Gu\u00e9rin, y hasta las super\u00f3. Revestido de la doble autoridad de vicario apost\u00f3lico y de c\u00f3nsul, se enfrentaba primero a que se hicieran esclavos contra los tratados y reclamaba a los que hab\u00edan sido vendidos a pesar de su oposici\u00f3n o durante su ausencia. A veces lo consegu\u00eda, gracias a os \u00faltimos vestigios de derecho y de justicia, que la barbarie no hab\u00eda borrado a\u00fan, gracias tambi\u00e9n al miedo que sab\u00eda inspirar a las armas de Francia. Vicente se lo agradec\u00eda como por un servicio prestado a \u00e9l mismo. \u00abBendigo a Nuestro Se\u00f1or, de escrib\u00eda en 1653, porque por medio de usted, muchos Franceses apresados en el mar, y llevados a T\u00fanez, no han sido hechos esclavos\u2026 Quiera la bondad de Dios darle gracia para actuar con fortaleza y eficacia con los que tienen en su mano e poder de secundarle.<\/p>\n<p>Cuando sus esfuerzos hab\u00edan fracasado contra la injusticia y la violencia, trataba al menos o de rescatar a los esclavos m\u00e1s expuestos en su fe y su virtud, o de fortalecerlos contra los asaltos del vicio y de la persecuci\u00f3n. Para conocer el mal y las necesidades m\u00e1s urgentes, visitaba las mazmorras, recorr\u00eda las <em>Macer\u00edas<\/em> o granjas de los campos: las de la Cantara, de la Courombaille, de la Tabourne, de la Gaudienne, de los Siete Riachuelos, de la Morlochia, y otras m\u00e1s le ve\u00edan por turno. Distancias de diez y doce leguas que recorrer a pie por un desierto \u00e1rido, y monta\u00f1as, que no parec\u00edan accesibles m\u00e1s que los leones, y en las que estas granjas estaban a veces colgadas como nidos de \u00e1guilas, que trepar con un sol ardiente, nada le asustaba ni deten\u00eda su celo y su intrepidez. Qu\u00e9 necesidad, en efecto, no ten\u00edan de su ayuda unos desdichados que, excluidos la mayor parte por toda su vida del comercio de las ciudades, se ve\u00edan privados desde hac\u00eda quince o veinte a\u00f1os de los divinos misterios, y a veces, lejos de toda predicaci\u00f3n y de todo culto, hab\u00edan perdido hasta el sentido religioso! Con alg\u00fan dinero saso a los patrones o a los guardianes de los esclavos, compraba el permiso de reunirlos, de instruirlos, consolarlos. Acabada la misi\u00f3n, adornaba lo m\u00e1s decentemente posible uno de sus establos, les dec\u00eda la misa, les daba la comuni\u00f3n, gastaba el dinero que le quedaba en el \u00e1gape final, y en limosnas para los m\u00e1s necesitados; luego todos se abrazaban y, si no deb\u00edan volverse a ver, se daban cita en el cielo.<\/p>\n<p>En algunas ocasiones no se comprende c\u00f3mo pod\u00eda llegar a todo. Habi\u00e9ndose llevado una peste a todos los sacerdotes esclavos, se multiplic\u00f3 para decir el domingo tantas misas como presidios hab\u00eda, confes\u00f3 a los esclavos y a los comerciantes asustados, de modo que de medianoche a la una de la tarde estuvo siempre en el altar o en el confesionario.<\/p>\n<p>El espect\u00e1culo de tantos males aumentaba su deseo de traer con el rescate el remedio soberano y definitivo. Una vez ofreci\u00f3 hasta 330 escudos que le hab\u00edan prestado los comerciantes cristianos, para recatar a una joven y bella de Valence, secuestrada por los corsarios cerca de su ciudad y expuesta la venta en la plaza p\u00fablica de T\u00fanez. Pero se vio obligado a cederla a un <em>villano<\/em> Moro, dice, puja por encima de sus medios, y que, despu\u00e9s de tres d\u00edas de lloros y resistencia, roba las desdichada el honor y la fe. \u00abAy, escrib\u00eda entonces Le Vacher, si algunas personas caritativas dieran algo para tales ocasiones, tendr\u00edan su recompensa abundante.\u00bb<\/p>\n<p>Otra vez, tuvo mejor suerte. Habiendo encallado una barca francesa en la costa de T\u00fanez, seis n\u00e1ufragos cayeron en las manos de los Moros, que se los vendieron al dey como esclavos. El dey redujo a dos, a fuerza de golpes, a la apostas\u00eda; otros dos murieron en los tormentos antes que renunciar a Jesucristo. para arrancar a los dos \u00faltimos a semejante alternativa, Le Vacher negoci\u00f3 sus recate al precio de 600 piastras, de las que respondi\u00f3 por la tercera parte, procur\u00e1ndoles as\u00ed la libertad. \u00abEn cuanto a m\u00ed, concluye al contar este hecho, prefiero sufrirlo todo en este mundo antes que permitir que se reniegue a mi divino Maestro, y dar\u00eda con gusto mi sangre y mi vida, hasta mil vidas, si las tuviera, antes que ver a cristianos perder lo que el Nuestro Se\u00f1or les ha adquirido con su muerte.\u00bb<\/p>\n<p>Pero tales gastos y el escaso provecho del consulado pon\u00edan sus finanzas en grandes apuros. En 1658, queriendo librar a su colega de Argel, el hermano Barreau, de parecidos apuros, se comprometi\u00f3 temerariamente por una suma de 1.200 piastras. Vicente, cuya prohibici\u00f3n no hab\u00eda respetado, escribi\u00f3 entonces: \u00abEl Sr Le Vacher de T\u00fanez se ha olvidado de su deber. Es perderlo todo, y de un mal menor hacer dos, porque sigue al otro a su precipicio y no le saca de \u00e9l; y, sin saber si podremos pagar el dinero que pide prestado y remplazar los dep\u00f3sitos que le han confiado para los esclavos, se pone en peligro de hacerles un mal irreparable, de arruinar su cr\u00e9dito y su reputaci\u00f3n, y por \u00faltimo de ponerse fuera del estado de continuar sus empleos en esos pa\u00edses como lo ha hecho el hermano Barreau en Argel; de donde hay que sacarle necesariamente, por ser la causa de que la Compa\u00f1\u00eda est\u00e9 expuesta ahora a una gran confusi\u00f3n. Esto es lo que sucede a las personas de comunidad que obran por su propia inclinaci\u00f3n. Cierto que, cuando son obedientes, Dios se sirve de ellas para hacer su obra y, al contrario, el diablo se prevale de su desobediencia para destruir los planes de Dios y sembrar el desorden por todas partes. Si hubieran resistido para no traspasar nuestra intenci\u00f3n conocida, Dios estar\u00eda de su parte y los habr\u00eda librado de las angustias en que se encontraban, y a nosotros de las penas que estamos pasando. Escribo de nuevo al Sr Le Vacher que no se deje sorprender por ese hermano, y no pague nada a quienquiera que sea, si no lo puede hacer por sus propias fuerzas, sin emplear en ello las de otro<span id='easy-footnote-22-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-22-129647' title='Carta a Get en Marsella del 15 de marzo de 1658.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>La deuda de Le Vacher amenazaba con seguir aumentando: ya que, crey\u00e9ndose obligado a golpear a los Turcos y aumentar su autoridad, a dar alg\u00fan brillo a su casa, ten\u00eda demasiados servidores; adem\u00e1s por caridad y para extender relaciones que pon\u00eda al servicio de los esclavos, hac\u00eda del consulado una residencia universal, alojando y sosteniendo gratis a todos los que se presentaban, Franceses o extranjeros, pobres o ricos, recomendados o no. Vicente, siempre tan positivo y tan reglado, a pesar de su bondad de coraz\u00f3n y su confianza en Dios, le reprend\u00eda por su imprevisi\u00f3n y le llamaba a m\u00e1s ahorro. \u00abUsted no puede, le escrib\u00eda, pedir prestado para parecer espl\u00e9ndido y liberal, tampoco para hacer caridad\u2026 Me dir\u00e1 que es muy dif\u00edcil, teniendo los oficios que tiene, dejar de hacerlo; y yo le respondo que ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda, enviarle dinero para pagar, y que si usted conociera nuestra pobreza, no tendr\u00eda ning\u00fan reparo en dar a conocer la suya a los que le piden, para regular as\u00ed e igualar su \u2026. En nombre de Dios, Se\u00f1or, tome estas medidas en lo futuro. Dios no le pide que sobrepase los medios que \u00e9l le da<span id='easy-footnote-23-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-23-129647' title='Carta de 18 de abril de 1659.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>No sabemos si Le Vacher se aprovech\u00f3 mejor de estos consejos que su colega Barreau, pero le debi\u00f3 de resultar dif\u00edcil poner freno a su caridad liberal y expansiva. Es en medio de estos apuros, de estas angustias, de estos trabajos, de estas persecuciones, como prosigui\u00f3 en T\u00fanez su doble ministerio hasta el a\u00f1o 1666. A partir de 1660, sus funciones diplom\u00e1ticas se hicieron m\u00e1s importantes. Por esta \u00e9poca, un gentilhombre de Provenza, llamado de Bricard, fue elegido por el rey para negociar en T\u00fanez el rescate de esclavos retenidos por Agi-Mohamed con desprecio de los tratados. Le Vacher se aprovech\u00f3 de la ocasi\u00f3n para recomendar a todos los esclavos cristianos a Colbert, y escribi\u00f3 al ministro que hiciera escoltar a su enviado del mayor n\u00famero de embarcaciones posible si quer\u00edan imponerse a estos b\u00e1rbaros.<\/p>\n<p>En una de estas memorias remitidas a Bricard en esta ocasi\u00f3n, se trata de un asunto secreto y de gran importancia, recomendado de un modo muy especial a su diligencia y a su sabidur\u00eda. Por otra parte, en una carta de Le Vacher a Vicente de la misma \u00e9poca, se habla de un convertido perteneciente a una ilustre familia<span id='easy-footnote-24-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-24-129647' title='Archivos del ministerio de asuntos exteriores.'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>. Por estos t\u00e9rminos se reconoce a este joven Ch\u00e9ruby, hijo del rey de T\u00fanez, cuya conversi\u00f3n ya hemos visto. Su padre acababa de morir, y no pudo sucederle, porque la dignidad del dey siendo electiva, los sufragios se hab\u00edan inclinado por Agi-Mustaf\u00e1, que estaba entonces en el cargo. Pero se esperaba llevarlo all\u00ed por el cr\u00e9dito de Luis XIV, despu\u00e9s de la muerte del dey actual, y entonces \u00a1qu\u00e9 consecuencias pol\u00edticas y religiosas! Entretanto se trataba de favorecer su evasi\u00f3n a Francia. El comendador Paul, cuya historia vendr\u00e1 despu\u00e9s, recibi\u00f3 orden de recibirle en una embarcaci\u00f3n con sus oficiales, sus esclavos y sus riquezas. Bricard entr\u00f3 en comunicaci\u00f3n con \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? Todo rastro de este asunto parece haberse perdido para siempre. Es probable que la conversi\u00f3n de Ch\u00e9ruby no le sirvi\u00f3 m\u00e1s que a \u00e9l mismo, y acab\u00f3 en la vida privada adonde la muerte de su padre le hab\u00eda devuelto.<\/p>\n<p>En 1665, la negociaci\u00f3n abierta por Bricard a prop\u00f3sito de los esclavos y en suspenso por la muerte de Agi-Mahomet se reanud\u00f3 con su sucesor Agi-Mustaf\u00e1. Bien que el nuevo dey se asustara por los \u00e9xitos del duque de Beaufort, quien acababa de derrotar a la flota argelina a las puertas de T\u00fanez , la restituci\u00f3n se hizo con mucho trabajo. Fue tambi\u00e9n Le Vacher quien sirvi\u00f3 de intermediario entre el dey y el duque de Beaufort, como lo sabemos por una carta de \u00e9l a Colbert, del 30 de noviembre de 1665, en la que le da cuenta de su misi\u00f3n<span id='easy-footnote-25-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-25-129647' title='Mss. del ministerio de la marina.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Parece que tales servicios y tales \u00e9xitos deber\u00edan poner a Le Vacher al abrigo de toda desgracia por parte de su gobierno. Nada de eso. Desde el a\u00f1o siguiente, una intriga codiciosa le arrebat\u00f3 el consulado. Sus limosnas abundantes, el rescate de un millar de esclavos, hicieron creer a los comerciantes de Marsella que el consulado era un puesto muy lucrativo, sobre todo desde que la paz hab\u00eda devuelto la libertad al comercio. Sabemos lo que ocurr\u00eda, los que hemos le\u00eddo la correspondencia \u00edntima entre Vicente y sus Misioneros; sabemos que para ellos mismos los consulados no eran m\u00e1s que una fuente de gastos, y que hubo un tiempo en que s\u00f3lo el consulado de T\u00fanez estaba endeudado por 36.000 libras. Los comerciantes deb\u00edan saberlo por sus gastos. Entretanto, se aprovecharon de la presencia en T\u00fanez de Dumollin, que hab\u00eda llegado a traer la ratificaci\u00f3n de la paz recientemente firmada por el duque de Beaufort para hacer de \u00e9l el instrumento de su codicia. Dumollin, que sin embargo hab\u00eda escrito unos d\u00edas antes a Le Vacher: \u00abContinuad sirviendo al rey con la misma fidelidad\u00bb, entr\u00f3 en la intriga y comenz\u00f3 a privar al Misionero de su correspondencia para quitarle todo medio de reclamar a Par\u00eds. Le Vacher se sospech\u00f3 el motivo y escribi\u00f3 a Dumollin: \u00abNo s\u00e9, Se\u00f1or, de d\u00f3nde proviene la dificultad que dec\u00eds tener en permitir que las cartas que me han sido enviadas de Francia por vuestra embarcaci\u00f3n, me sean entregadas. Si era por complacer a la persona a quien se crea que tra\u00e9is para ejercer el consulado en este pa\u00eds, ni vos, Se\u00f1or, ni esta persona, no deb\u00e9is de ninguna manera temer; puesto que si es orden de Su Majestad, y que esta orden est\u00e9 en su debida forma, \u00bfqui\u00e9n debe, o por mejor decirlo, qui\u00e9n es el que tendr\u00eda la temeridad de oponerse a ella? Ha sido del agrado, Se\u00f1or, de la piedad de nuestro monarca disponer en este cargo a favor de nuestra peque\u00f1a Congregaci\u00f3n, no por inter\u00e9s temporal, sino para servir de medio a procurar la gloria de Dios en este pa\u00eds para el consuelo temporal que puede darse humanamente a los pobres miembros que sufren, a los cristianos cautivos. De manera que a menos de que se d\u00e9 a conocer la revocaci\u00f3n que ha hecho el rey de este cargo con perjuicio de nuestra Compa\u00f1\u00eda, a favor de la cual, su piedad lo hab\u00eda dispuesto para los fines aqu\u00ed indicados, o bien que se exhiba la venta que se ha hecho de ella por el general de nuestra congregaci\u00f3n con la anuencia de Su Majestad; quien intente desempe\u00f1arlo por v\u00edas il\u00edcitas no puede por menos de incurrir en le indignaci\u00f3n de nuestro monarca. He cre\u00eddo, Se\u00f1or, deber daros estos pareceres, a fin de que no os dej\u00e9is llevar a favorecer el establecimiento de esta persona que viene en el ejercicio de este cargo contra las intenciones del rey<span id='easy-footnote-26-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-26-129647' title='Archivos de la marina, consulados.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Pero Dumollin, enga\u00f1ado quiz\u00e1s \u00e9l mismo, hab\u00eda enga\u00f1ado ya a Colbert con falsas acusaciones, a las que Le Vacher, privado de toda comunicaci\u00f3n con Francia, no pod\u00eda responder. El consulado le fue pues brutalmente arrebatado, y se lo dieron a un tal Durand, quien debi\u00f3 arrepentirse m\u00e1s de una vez y hacer arrepentirse a los comerciantes por el \u00e9xito de la intriga. A penas instalado, lo se\u00f1alaron a Luis XIV por medio de su encargado de asuntos en Argel como autor de toda clase de rapi\u00f1as contra los mercaderes y los esclavos cristianos; tanto que los Turcos mismos indignados, le maltrataron hasta darle muerte<span id='easy-footnote-27-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-27-129647' title='Carta de De Bourdieu, c\u00f3nsul de Argel, a Trubert, del 23 de abril de 1669. \u2013Archivos de la Misi\u00f3n'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>. Y as\u00ed sucedi\u00f3 casi siempre. Las rentas del consulado, no siendo nuca muy elevadas, y siempre por debajo de los cargos cuando el comercio se ve\u00eda en problemas, como suced\u00eda en tiempos de guerra<span id='easy-footnote-28-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-28-129647' title='Carta de Piolle, c\u00f3nsul de Argel, a Seignelay, 11 de octubre de 1685. -Archivos de la marina.'><sup>28<\/sup><\/a><\/span>, los c\u00f3nsules se recuperaban con los comerciantes y los esclavos con una probidad igual a la firmeza que hab\u00eda que emplear contra los Turcos. En T\u00fanez primeramente, y m\u00e1s tarde en Argel, fue un verdadero bandidaje. Hablando de los c\u00f3nsules franceses en Berber\u00eda, escrib\u00eda Dussault, el 27 de setiembre de 1684, al marqu\u00e9s de Seignelay: \u00abSon unos miserables que son la deshonra de la naci\u00f3n por las rapi\u00f1as que hacen contra los cristianos y el pobre negociante (Archivos de la marina).\u00bb A pesar de esta triste experiencia, el consulado de T\u00fanez no fue nunca devuelto a la Misi\u00f3n. En vano Jolly, tercer superior general, reclam\u00f3 contra la injusticia y aliment\u00f3 por alg\u00fan tiempo \u00abla esperanza de recuperar este consulado arrebatado por sorpresa<span id='easy-footnote-29-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-29-129647' title='Circular del 18 de febrero de 1674. \u2013Archivos de la Misi\u00f3n.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Jean Le Vacher fue no s\u00f3lo el \u00faltimo c\u00f3nsul, sino el \u00faltimo Misionero de la Compa\u00f1\u00eda de residencia en T\u00fanez.<\/p>\n<p>Antes de partir, Le Vacger rescat\u00f3 a dos padres capuchinos para reemplazarle en su ausencia, y mand\u00f3 distribuir 40 piastras por calabozo. La Misi\u00f3n de T\u00fanez pas\u00f3 desde entonces a los capuchinos italianos, y se convirti\u00f3 en una prefectura apost\u00f3lica dependiente del vicariato apost\u00f3lico de Argel. Pero el servicio religioso tuvo que sufrir, y Dussault, en la carta hace un momento citada, reclamaba el env\u00edo de un Misionero para desempe\u00f1ar las funciones de vicario apost\u00f3lico, \u00ablos sacerdotes de todas las naciones, dec\u00eda, que viven all\u00ed en alg\u00fan desorden, porque la subordinaci\u00f3n ya no es como en tiempos del difunto bienaventurado Le Vacher.\u00bb<\/p>\n<p>Le Vacher parti\u00f3 al fin en medio de lagrimas y del dolor de todos, y desembarc\u00f3 en Marsella. Como los antiguos triunfadores, llevaba en pos de s\u00ed un gran n\u00famero de esclavos, no encadenados, sino liberados por sus limosnas. Ahora se le hac\u00eda justicia. Un Padre de la Merced, Antonio Andoire, provincial de su orden en Provenza, que hab\u00eda acompa\u00f1ado a Dumollin en T\u00fanez, y hab\u00eda visto all\u00ed el buen estado de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, le alab\u00f3 en p\u00fablico como Misionero y como c\u00f3nsul. En cuanto a \u00e9l, fue a encerrarse en San L\u00e1zaro, donde vivi\u00f3 en la mortificaci\u00f3n y en la humildad. De sus altas funciones de anta\u00f1o, le gustaba descender a los trabajos m\u00e1s humildes de la casa, y el ex c\u00f3nsul de Su Majestad Luis XIV<span id='easy-footnote-30-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-30-129647' title='V\u00e9ase sobre J. Le Vacher, su Vida manuscrita. \u2013Archivos de la Misi\u00f3n.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span> pronto saldr\u00e1 de su retiro y se dirigir\u00e1 a Argel, donde le esperamos.<\/p>\n<h4>III. <em>Misi\u00f3n de Argel. \u2013Primeros Misioneros. \u2013Felipe Le Vacher.<\/em><\/h4>\n<p>Fue en 1646, un a\u00f1o despu\u00e9s de la primera fundaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en T\u00fanez, cuando Vicente mand\u00f3 salir para Argel a dos de sus hijos: No\u00ebl o Noueli, sacerdote joven genov\u00e9s, y al hermano Juan Barreau, nacido en Par\u00eds, de una familia honrada, quien deb\u00eda ejercer all\u00e1 las funciones de c\u00f3nsul<span id='easy-footnote-31-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-31-129647' title='Vicente hab\u00eda pensado primeramente en un Misionero, que veremos con frecuencia en esta historia, llamado Lombert-aux-Couteaux, a quien Luis XIV dio poderes de c\u00f3nsul para Argel el 3 de julio de 1646; pero se volvi\u00f3 atr\u00e1s sobre esta elecci\u00f3n, por no estar decidido a\u00fan a investir a un sacerdote de estas funciones temporales.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A uno y otro les dios bonitas y sabias instrucciones. Tendr\u00e1n siempre presente, les dijo, que su ocupaci\u00f3n es una de las m\u00e1s caritativas que podr\u00edan ejercer en este mundo. para desempe\u00f1arlas como es debido, deber\u00e1n tener una devoci\u00f3n particular al misterio de la Encarnaci\u00f3n , por el que Nuestro Se\u00f1or baj\u00f3 a la tierra para ayudarnos en la esclavitud en la que nos tiene el demonio. Ser\u00e1n exactos en las reglas de la Compa\u00f1\u00eda, en las santas m\u00e1ximas, que son las del Evangelio, y trabajar\u00e1n constantemente en la adquisici\u00f3n de las virtudes que hacen a un verdadero Misionero, es decir en el celo, en la humildad, en la mortificaci\u00f3n y en la santa obediencia. El Sr Noueli ser\u00e1 el director de esta peque\u00f1a Misi\u00f3n. Llegados a Argel, los dos misioneros alquilar\u00e1n una casa y all\u00ed har\u00e1n preparar una capilla. Tomar\u00e1n todas las precauciones imaginables para bien vivir con el Virrey, el Pach\u00e1 y el Divan, y sufrir\u00e1n con buen \u00e1nimo las injurias que les haga el pueblo. Tratar\u00e1n de ganarse con la paciencia a los sacerdotes y a los religiosos esclavos y conservarlos en el honor que les es debido y en sus peque\u00f1os provechos. Actuar\u00e1n de manera que mantengan a los comerciantes en la mayor uni\u00f3n posible. Nos enviar\u00e1n noticias suyas por todas las barcas que lleguen a Francia; no hablar\u00e1n en sus cartas de los asuntos del pa\u00eds, sino de los pobres esclavos y de la obra que Nuestro Se\u00f1or les encomienda. Si, fuera de peligro, pueden ir a visitar a los pobres esclavos que est\u00e1n en el campo, all\u00ed ir\u00e1n procurando confirmarlos en su fe, consolarlos en sus penas y aliviarlos con algunas limosnas. Se someter\u00e1n a las leyes del pa\u00eds fuera de la religi\u00f3n, de la que no disputar\u00e1n nunca y no dir\u00e1n ninguna palabra de desprecio. Se enterar\u00e1n, por aquellos que habitan en el pa\u00eds hace tiempo, de los individuos que pueden provocar sospechas y la c\u00f3lera de los hombres que gobiernan, a fin de evitar las persecuciones y las afrentas<span id='easy-footnote-32-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-32-129647' title='Archivos de la Misi\u00f3n.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En Argel como en T\u00fanez, el Misionero pudo con bastante facilidad penetrar en las mazmorras para ayudar a los esclavos; pero otra cosa diferente eran las casas particulares, donde estos infortunados se hallaban no obstante en gran n\u00famero y a veces en mayor peligro de su salvaci\u00f3n. \u00abYa tenemos pelea, escrib\u00eda Noueli a Vicente, cuando un sacerdote es sorprendido en casa de un Turco en ejercicio de su religi\u00f3n.\u00bb Por otra parte, al principio, apenas pod\u00eda circular por la ciudad, su ropa de eclesi\u00e1stico desagradaba a los musulmanes que, tom\u00e1ndole por jud\u00edo y rode\u00e1ndole en su odio hacia esta naci\u00f3n tan universalmente maldita, le llamaban por burla <em>el papa de los Hebreos. <\/em>Cuando voy a la ciudad, escrib\u00eda tambi\u00e9n Noueli, los ni\u00f1os corren detr\u00e1s de m\u00ed, las mayores caricias que me pueden hacer es escupirme a la cara, y los que est\u00e1n m\u00e1s cerca me dan bofetadas.\u00bb<\/p>\n<p>Era pues necesario actuar con prudencia. Cuando un esclavo estaba en peligro de muerte en una casa de dif\u00edcil acceso, envi\u00e1bamos a un farmac\u00e9utico cristiano quien, despu\u00e9s de conversar con el enfermo, dec\u00eda al patr\u00f3n que no pod\u00eda tratarle si no lo ordenaba el m\u00e9dico. El m\u00e9dico no era otro que el Misionero. \u00c9ste estaba en la puerta esperando el resultado de la conferencia y, cuando pod\u00eda ser presentado, \u00e9l cumpl\u00eda con el moribundo su \u00faltimo deseo, a veces en presencia del patr\u00f3n, quien en su ignorancia y su superstici\u00f3n, tomaba las santas ceremonias por alg\u00fan tratamiento misterioso, por alg\u00fan espec\u00edfico desconocido en Berber\u00eda. Y como de vez encunado la virtud del sacramento, brotando del alma al cuerpo, devolv\u00eda al enfermo a la vida, los Turcos tomaron pronto al sacerdote por un personaje extraordinariamente h\u00e1bil, y se dirigieron ellos mismos a \u00e9l en sus enfermedades. Fue de esta forma como poco a poco se acostumbraron a aguantarle y a verle y sus sucesores se vieron abrir, incluso sin pasaporte m\u00e9dico todas las puertas de Argel.<\/p>\n<p>Pero primeramente \u00a1cu\u00e1ntos peligros hab\u00eda que pasar, sobre todo para llevar el santo vi\u00e1tico a los enfermos! En esta tierra infiel, el Dios de los cristianos era dos veces el Dios escondido, hab\u00eda que ocultarse marcha a toda mirada profana. Duele pensar que despu\u00e9s de tantos siglos de cristianismo, en Par\u00eds, en la capital del reino muy cristiano, el paso y el cortejo del Salvador son lo que eran en Argel en 1646, y que las descripciones sorprendidas y entristecidas que de ellas hacen los Misioneros y los primeros historiadores de san Vicente de Pa\u00fal, se refieren con una fidelidad tan desoladora por lo que hemos visto con tanta frecuencia o sospechado en nuestras calles!<\/p>\n<p>En Argel pues, como hoy todav\u00eda en Par\u00eds, dos hombres compon\u00edan el paso del Salvador. el primero era un pobre cristiano que llevaba bajo su abrigo una buj\u00eda encendidas en una peque\u00f1a linterna, agua bendita en una vinajera, un roquete plegado, un ritual, una bolsa con un corporal, y un purificador. El segundo era un sacerdote, que llevaba colgada del cuello una bolsa de seda que encerraba una cajita de plata dorada, donde hab\u00eda colocado la sagrada forma. Por encima de la sotana hab\u00eda una estola; pero \u00e9l lo envolv\u00eda todo con una especie de casaca para ocultarlo a las miradas de los Turcos. Uno y otro caminaban por callejuelas, modestos, recogidos, sin saludar a nadie, por ello reconoc\u00edan los cristianos su divina carga; pero no pod\u00edan ponerse a seguirlos y se contentaban con adorarlo en esp\u00edritu y de coraz\u00f3n a su paso. Algo maravilloso, era en el santuario mismo de la esclavitud donde el Salvador recobraba su libertad: llegado a la mazmorra, se distribu\u00eda abiertamente a todos los esclavos.<\/p>\n<p>Bien pronto sin embargo, la caridad de Misionero, su valor, este espect\u00e1culo tan nuevo en esta tierra de cobard\u00eda y de barbarie, impusieron de tal manera a os Turcos, que cambiaron su primer desprecio en admiraci\u00f3n y dejaron a sacerdote la libertad de su celo.<\/p>\n<p>Lo aprovech\u00f3 para ensanchar sus obras de misericordia. Como sus cohermanos de T\u00fanez, no se limit\u00f3 ya s\u00f3lo a los enfermos; \u00e9l sostuvo en la fe y en la virtud a los esclavos a quienes sus amos empujaban al vicio y a la apostas\u00eda, y les inspir\u00f3 incluso la fuerza de morir. Uno de ellos, en una lucha de resistencia contra una violencia infame, hiri\u00f3 involuntariamente a su patr\u00f3n en la cara: simple rasgu\u00f1o que le hizo condenar bajo la acusaci\u00f3n de tentativa homicida, al fuego m\u00e1s merecido por su amo. Animado por el Misionero, confes\u00f3 a Jesucristo en medio de las llamas.<\/p>\n<p>Pero la peste, siempre presente en estas comarcas, estall\u00f3 m\u00e1s violenta. Noueli, quien d\u00eda y noche se dirig\u00eda a socorrer a los cristianos apestados, fue tambi\u00e9n atacado, y muri\u00f3 el 22 de julio de 1647, de edad de menos de treinta a\u00f1os, despu\u00e9s de un solo a\u00f1o de apostolado, pero lleno de los trabajos y de las obras de una dilatada carrera. Su muerte fue llorada de los propios musulmanes. Setecientos u ochocientos cristianos formaron el cortejo de sus funerales. Dos oraciones f\u00fanebres se predicaron: una en la capilla de la mazmorra de la Regencia, por un religioso carmelita; la otra en la capilla del consulado, por un franciscano que, aplicando a Noueli las palabras de san Jer\u00f3nimo sobre santa Paula, dijo que Argel hab\u00eda perdido con la muerte de este solo hombre un ejemplo de todas las virtudes: <em>In morte unius omnes defecisse virtutes.<\/em><\/p>\n<p>Vicente escribi\u00f3 entonces a Barreau, que no hab\u00eda salido de la c\u00e1rcel m\u00e1s que para cerrar los ojos de su mejor amigo: \u00abRecib\u00ed ayer por la noche la triste aunque feliz noticia de la muerte del Sr. Noueli; ella me ha hecho derramar mucha l\u00e1grimas repetidas veces, pero l\u00e1grimas de agradecimiento hacia la bondad de Dios con la Compa\u00f1\u00eda, por haberle dado un sacerdote que amaba tanto a Nuestro Se\u00f1or y que ha tenido un fin tan dichoso. Oh, qu\u00e9 suerte la vuestra porque Dios os ha escogido para una obra santa entre tanta gente in\u00fatil del mundo. Y ah\u00ed est\u00e1is pues como prisionero por la caridad o, mejor dicho, por Jesucristo. \u00a1Qu\u00e9 suerte sufrir por este gran monarca y qu\u00e9 coronas os esperan, si persever\u00e1is hasta el fin!\u00bb<\/p>\n<p>Pero faltaba para el consuelo de Barreau, y m\u00e1s todav\u00eda para el servicio de veinte o treinta mil esclavos, otra cosa que palabras y lamentos; faltaba un sustituto de Noueli. Era el primer soldado de la Misi\u00f3n que mor\u00eda en Berber\u00eda en el puesto de la caridad. Hubo por entonces en San L\u00e1zaro una competici\u00f3n heroica para ir a llenar el vac\u00edo. Lesage y Dieppe fueron sucesivamente preferidos. Ellos se siguieron en Argel con un a\u00f1o de distancia, y los dos atacados tambi\u00e9n murieron de la peste, al cabo de seis meses de apostolado, en los primeros d\u00edas de mayo de los a\u00f1os de 1648 y 1649. Dieppe expir\u00f3 con los ojos puestos en el crucifijo que ten\u00eda en la mano, repitiendo en su agon\u00eda: <em>Majoren charitatem nemo habet, quam ut animam suam ponat quis pro amicis suis. <\/em>Era el programa de su vida tan bien cumplido y la seguridad cierta de su recompensa.<\/p>\n<p>A estos dos sacerdotes los sigui\u00f3 Felipe Le Vacher, hermano de Misionero de T\u00fanez, que hab\u00eda hecho sus primeras armas en la Misi\u00f3n de Irlanda. Su apostolado qued\u00f3 marcado por las mismas obras. Rescataba bien a un joven Marsell\u00e9s, capturado por corsarios a la edad de ocho a\u00f1os y apremiado a renunciar a su fe; bien a tres j\u00f3venes hermanas provenzales, una de las cuales, deseada por el gobernador, habr\u00eda arrastrado a las otras dos: bien a una mujer corsa, con su hijo e hija, ene. momento en que su hija iba a casarse con un Turco al precio de la apostas\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando su bolso estaba vac\u00edo, su caridad inagotable lograba llegar a socorrer la debilidad en peligro. De diez mujeres perseguidas y vencidas por sus patronos viciosos y crueles ni una sola sucumbi\u00f3. Entre el misionero que las animaba en decreto a sufrir en el nombre de Dios de los cristianos y el morabito que les promet\u00eda fortuna y goces en nombre de Mahoma, ellas no lo dudaron un instante: vivieron como m\u00e1rtires y murieron como predestinadas.<\/p>\n<p>Felipe Le Vacher no se limit\u00f3 a sus cuidados de los cristianos, se entreg\u00f3 a la conquista de los Turcos e incluso de los renegados. Aqu\u00ed necesitar\u00eda de una gran prudencia; adem\u00e1s de que un celo excesivo la hubiera llevado a la hoguera y hubiera privado a los fieles de su ministerio, \u00e9l ten\u00eda que respetar las sabias prescripciones de la sede apost\u00f3lica, que proh\u00edbe provocar a los musulmanes a disputas religiosas y niega el t\u00edtulo de m\u00e1rtires a quien se atrajera la muerte con indiscretas declamaciones contra Mahoma. Asimismo Vicente trat\u00f3 de evitarlo frente a las inclinaciones de su caridad. Porque a \u00e9l le escribi\u00f3 esta carta de la que hemos citado la primera parte y esta es su terminaci\u00f3n: \u00abTiene usted otro escollo que evitar entre los Turcos y los renegados. En nombre de Nuestro Se\u00f1or, no entre en comunicaci\u00f3n alguna con esa gente. No se exponga a los peligros que le pueden acechar, ya que exponi\u00e9ndose lo expondr\u00eda todo y causar\u00eda un gran da\u00f1o a los pobres cristianos esclavos, tanto que ya no estar\u00edan asistidos y se cerrar\u00eda la puerta en adelante a la libertad presente que tenemos de prestar alg\u00fan servicio a Dios en Argel y otras partes. Vea el mal que causar\u00eda por un peque\u00f1o bien aparente. Es m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s importante impedir que muchos esclavos se perviertan que convertir a un solo renegado. Un m\u00e9dico que preserva del mal merece m\u00e1s que el que lo cura. Usted no est\u00e1 encargado de las almas de los Turcos ni de los renegados, y su misi\u00f3n no se extiende a ellos sino a los pobres cristianos cautivos. Que si, por alguna raz\u00f3n especial, se ve obligado a tratar con los del pa\u00eds, no lo haga, por favor, sino de acuerdo con el c\u00f3nsul, a cuyos consejos le ruego que acceda lo m\u00e1s que pueda.\u00bb<\/p>\n<p>Le compromet\u00eda a la discreci\u00f3n, hasta en el servicio de los esclavos; por eso a\u00f1ade: \u00abTenemos grandes razone de dar gracias a Dios por el celo que le da por la salvaci\u00f3n de los pobres esclavos; pero ese celo no es bueno, si no es discreto. Al parecer se compromete usted con demasiadas cosas desde un principio. Como querer dar misi\u00f3n en las mazmorras, introducir en ellas entre esa pobre gente nuevas pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n. Por eso le pido que siga la costumbre de nuestros sacerdotes que lo hicieron antes que usted. Con frecuencia se echan a perder las buenas obras para ir demasiado de prisa, porque se obra seg\u00fan sus inclinaciones que arrastran al esp\u00edritu y a la raz\u00f3n, y hacen creer que lo que se trata de hacer es factible y oportuno, cosa que no lo es, y se reconoce luego por el fracaso. El bien que Dios quiere se hace por s\u00ed solo, casi sin pensarlo\u2026 Dios m\u00edo, Se\u00f1or, \u00a1c\u00f3mo deseo que modere su ardor y pese con madurez las cosas con el peso del santuario antes de resolverlas! Sea m\u00e1s bien paciente que activo, y as\u00ed Dios har\u00e1 por usted solo lo que todos los hombres juntos no podr\u00edan hacer sin \u00e9l,\u00bb<\/p>\n<p>A pesar del respeto y la deferencia de Felipe Le Vacher por los consejos de su venerado padre, le costaba bastante moderar su celo. Al acercarse la Pascua, no teniendo m\u00e1s que una semana para atender a los pobres esclavos, se encerraba con ellos en las mazmorras, y trabajaba noche y d\u00eda<span id='easy-footnote-33-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-33-129647' title='Rep. de or. Del 12 de setiembre de 1657. \u2013en esta repetici\u00f3n fue cuando Vicente dio la mayor arte de estos detalles sobre Felipe Le Vacher, entonces de misi\u00f3n en Par\u00eds. se aprovech\u00f3 para ensanchar su coraz\u00f3n, de un momento en que el Misionero acababa de salir; luego a\u00f1adi\u00f3: Pues, de eso, le ruego que no le hable . Tal vez hasta yo hago mal en dec\u00edrselo a usted. Y qu\u00e9, yo no podr\u00eda por menos de contar el bien cuando lo veo.\u00bb'><sup>33<\/sup><\/a><\/span>. Pasaba las dos terceras partes del a\u00f1o sin dormir apenas; ya que por la noche confesaba de presidio en presidio y de casa en casa a estos desdichados, cuyos patronos no les quer\u00edan dar ni una hora de respiro durante el tiempo del trabajo, y por el d\u00eda descansaba con las dem\u00e1s obras de caridad, como la visita de los enfermos en el hospital o en las casas particulares, y las diversas funciones de su ministerio. El viernes sobre todo, d\u00eda de oraci\u00f3n para los musulmanes y de cese para os esclavos, y por las noches que preced\u00edan a los domingos y las fiestas, no dejaba un instante a sus queridos cautivos; los consolaba, los instru\u00eda, los confesaba y les dec\u00eda la misa antes de amanecer y de su partida para el trabajo. De vez en cuando los acompa\u00f1aba en sus carreras por el monte. Cada tres a\u00f1os cuando los beys de las ciudades vecinas tra\u00edan su tributo a Argel, tra\u00edan consigo a un gran n\u00famero de esclavos, era para Le Vacher una ocasi\u00f3n de una misi\u00f3n general, despu\u00e9s de la cual estos desafortunados se volv\u00edan consolados y fortalecidos.<\/p>\n<p>Con toda la moderaci\u00f3n y la prudencia de la que era capaz su ardor, buscaba al mismo tiempo de ganarse a los infieles y a los renegados, y m\u00e1s de una vez lo consigui\u00f3. Convirti\u00f3 a un n\u00famero bastante grande de musulmanes algunos de los cuales pertenec\u00edan a familias de condici\u00f3n. Los ten\u00eda escondidos y los instru\u00eda en secreto en la verdad, hasta que pudiera conferirles el bautismo; a otros les abr\u00eda los ojos a la hora de la muerte y mostraba el camino del cielo. Tres renegados en particular murieron como predestinados. Uno de ellos que acababa de recibir la absoluci\u00f3n de su apostas\u00eda, se vio vanamente presionado por los Turcos que le rodeaban el lecho, a blasfemar de la fe a la que hab\u00eda vuelto: con los ojos en el cielo y el crucifijo en el pecho, hasta el final confes\u00f3 su crimen y la misericordia de Jesucristo. su mujer que, con la fe de los cristianos, hab\u00eda renegado de sus votos de religi\u00f3n, pidi\u00f3 tambi\u00e9n con disposiciones admirables, la absoluci\u00f3n de su doble apostas\u00eda. De regreso a su retiro, no pod\u00eda saciarse de penitencias, habr\u00eda corrido al encuentro del martirio, si no la hubieran forzado a vivir para educar en la piedad a sus dos hijos peque\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas m\u00e1s conversiones cuyo recuerdo se perdi\u00f3, puesto que Los Misioneros, con el miedo de que sus cartas fuesen interceptadas, se ve\u00edan obligados a call\u00e1rselas o a hablar de ellas con medias palabras! Por eso uno de ellos, queriendo comunicar a Vicente el retorno de dos renegados, se sirvi\u00f3 de la met\u00e1fora evang\u00e9lica:\u00bbDios me ha hecho la gracia de recobrar dos piedras preciosas que se hab\u00edan perdido; son de gran precio y arrojan un brillo muy celestial.\u00bb<\/p>\n<h4>IV. <em>M\u00e1rtires, -Pedro Borguny.<\/em><\/h4>\n<p>La verdadera perla de la Misi\u00f3n de Argel fue un joven de la isla de Mallorca, llamado Pedro Borguny. Naci\u00f3 en Palma el 16 de mayo de 1628, de padres piadosos, pero que le educaron blandamente, fue muy temprano arrastrado al vicio por malas relaciones. A los doce a\u00f1os, se escap\u00f3 de la casa paterna y, con dos compa\u00f1eros suyos, se embarca en un nav\u00edo que iba a Valencia. Capturado por los corsarios y conducido a Argel, es vendido a Abderame, capit\u00e1n de las galeras, conocido por el Gran Moro, quien trata en vano de pervertirle. Rescatado por sus padres, vuelve a caer, hace contra la voluntad de sus padres un matrimonio secreto, es expulsado, obtiene primero su perd\u00f3n y ayuda al padre en su industria, la fabricaci\u00f3n de los tapices. Despu\u00e9s de la muerte de su mujer, dispara a un hombre de quien ten\u00eda quejas y es condenado al exilio. Se embarca para Valencia, donde trabaja en el arte del padre, recorre toda Espa\u00f1a y hace fortuna. Con el prop\u00f3sito de librar a un amigo, se dirige a Oran y, no habiendo podido lograrlo, regresa a Valencia con el fin de amasar nuevas riquezas. Vuelve a cruzar el mar para rescatar a su amigo; pero en la traves\u00eda le asalta una tempestad que le arroja a las costas, y cae en una segunda esclavitud. Conducido a Tremisen, se escapa, es capturado de nuevo y vendido a un militar que le lleva a Argel. All\u00ed, vendido cinco veces, en \u00faltimo lugar a un amo duro, es maltratado horriblemente. Despu\u00e9s de una querella con otro esclavo, recibe doscientos bastonazos, y le amenazan con venderlo para las galeras de Constantinopla, de donde no se sal\u00eda nunca. La perspectiva de esta cautividad sin retorno y sin esperanza le espanta. Va a ver al pacha, que pone su protecci\u00f3n al precio de la apostas\u00eda. Se niega primero; luego, menos fuerte ante las halagadoras promesas que contra la tortura, sucumbe, toma el turbante y sufre la circuncisi\u00f3n. De vuelta a casa de su amo, que tiene \u00f3rdenes de tratarle bien, no recibe m\u00e1s que injurias y golpes. El remordimiento entra en su alma, y cae enfermo. Apenas recuperado, piensa en escaparse. Su amo le ha arrojado a una barca armada para la pirater\u00eda. A favor de una tempestad que ha hecho perder la cabeza a sus compa\u00f1eros, se apodera del tim\u00f3n y enfila hacia Espa\u00f1a. Pero el canto del gallo avisa a los piratas del vecindario de costas. Adivinan sus intenciones, recuperan la direcci\u00f3n de la barca y dirigen la proa a Argel. Borguny no disimula entonces ni su plan ni su fe. Vencido y arrojado al fondo de la cala con los dem\u00e1s esclavos, responde a los reproches que le hac\u00edan por su apostas\u00eda que, Turco por fuera, es cristiano en el alma, este primer regreso recibe ya su recompensa, pues ha contado que la santa Virgen se le hab\u00eda aparecido entonces con un rostro sonriente, y le hab\u00eda bendecido y fortalecido.<\/p>\n<p>La barca entra en el puerto de Argel el 26 de agosto de 1654. Burguny ten\u00eda entonces veintis\u00e9is a\u00f1os. Se encuentra con un amigo cristiano, a quien anuncia enseguida su conversi\u00f3n y su resoluci\u00f3n por el martirio. Ante esta noticia, el amo redobla los esfuerzos por mantenerle en su apostas\u00eda y, al no lograrlo, quiere al menos parar el santo contagio de su valor y de su muerte pr\u00f3xima. Trata pues de hacerle pasar por loco. Pero el joven protesta p\u00fablicamente de la serenidad de su esp\u00edritu y de su fe. Era precisa una protesta m\u00e1s elocuente. Borguny tuvo entonces que sostener contra s\u00ed mismo un rudo combate. Sent\u00eda horror al sufrimiento, la sola vista de sus verdugos, la sola idea de un cruel suplicio, le hac\u00edan estremecerse hasta la m\u00e9dula de sus huesos. \u00abYo no os oculto, confesaba a sus compa\u00f1eros de esclavitud, mi temor a la muerte, pero,-a\u00f1ad\u00eda con el gesto y la palabra del poeta y una muy santa sublimidad del coraz\u00f3n,-siento no obstante algo ah\u00ed que me dice que Dios me dar\u00e1 el valor de morir.\u00bb Luego, hablando sin sospecharlo como nuestro Corneille que ha pintado tan ingenuamente el hero\u00edsmo cristiano y dialogando consigo mismo, se dec\u00eda: \u00abDios mismo ha temido a la muerte; sin embargo se ofreci\u00f3<span id='easy-footnote-34-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-34-129647' title='&lt;em&gt;Polyeucte&lt;\/em&gt;, acto II, escena VI.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span>. Entonces es hora de aplacar las turbaciones de mi coraz\u00f3n, y de reparar la injuria que he hecho a Jesucristo.\u00bb<\/p>\n<p>Al punto, para precipitar el desenlace, se dirige al pach\u00e1, y sin pre\u00e1mbulo alguno; \u00abT\u00fa me has seducido, le dice, haci\u00e9ndome renunciar a mi religi\u00f3n, que es la buena y la verdadera, y haci\u00e9ndome pasar a la tuya, que es falsa. Pues bien te declaro que soy cristiano y, para demostrarte que abjuro de buena gana de tus creencias y de la religi\u00f3n de los Turcos, rechazo y detesto el turbante que me has dado.\u00bb Y, uniendo a acci\u00f3n a las palabras,, tira en efecto el turbante, le pisotea y a\u00f1ade:\u00bbS\u00e9 que t\u00fa me mandar\u00e1s matar; pero no importa, ya que estoy listo para sufrir toda clase de tormentos por Jesucristo mi Salvador.\u00bb<\/p>\n<p>Irritado por esta audacia, el pach\u00e1 le condena a ser quemado vivo. en el mismo instante le despojan de sus ropas, le ponen una cadena al cuello y, como a su divino maestro, le cargan con el instrumento de su suplicio, con un grueso poste donde debe ser atado y quemado. En este estado es conducido al lugar de su sacrificio a trav\u00e9s de un cortejo de Turcos y de renegados donde se ocultaban algunos cristianos y, a lo largo del f\u00fanebre viaje, no cesa de repetir: \u00ab\u00a1Viva Jesucristo y triunfe por siempre la fe cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana, no hay otra en las que nos podamos salvar! \u00bb<\/p>\n<p>Se llega por fin. La v\u00edctima est\u00e1 atada al poste. A una se\u00f1al convenida, F. Le Vacher, colocado a distancia, le da la absoluci\u00f3n de las censuras que hab\u00eda contra\u00eddo. De repente el fuego se prende, le rodea, y de este crisol brillante su alma purificada sube hacia Dios.<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed, a\u00f1ad\u00eda Vicente al relatar esta feliz muerte a su Compa\u00f1\u00eda , as\u00ed debe ser el valor que debemos tener para sufrir y para morir, cuando sea preciso, por Jesucristo. Pid\u00e1mosle esta gracia, y roguemos a este santo joven que la pida para nosotros, a \u00e9l que ha sido un alumno tan digno de un tan valeroso maestro, que en el espacio de tres horas se ha convertido en su verdadero disc\u00edpulo y en su perfecto imitador muriendo por \u00e9l.<\/p>\n<p>Valor, Se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, esperemos que Nuestro Se\u00f1or nos d\u00e9 fuerzas en las cruces que nos vengan, por grandes que sean, si ve que tenemos amor por ellas y confianza en \u00e9l. Digamos a la enfermedad cuando se presente, y a la persecuci\u00f3n si nos llega, a las penas exteriores e interiores, a las tentaciones, y a la muerte misma que \u00e9l nos enviar\u00e1: \u00abSed bienvenidos, favores celestiales, gracias de Dios, santos ejercicios que ven\u00eds de una mano paternal y muy amorosa para mi bien, yo os recibo con un coraz\u00f3n lleno de respeto, de sumisi\u00f3n y de confianza para con quien os env\u00eda, me abandono a vosotros para darme a \u00e9l. entremos pues en estos sentimientos, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, y sobre todo tengamos gran confianza, como hizo este nuevo m\u00e1rtir, en la ayuda de Nuestro Se\u00f1or, a quien recomendamos, si tienen a bien, a estos buenos misioneros de Argel y de T\u00fanez.\u00bb<\/p>\n<p>Discurso sublime y ardiente del martirio. Digno hijo de tal padre, F. Le Vacher, una hora despu\u00e9s del suplicio de Borguny, y en pleno d\u00eda, se llev\u00f3 el cuerpo medio consumido para darle la sepultura. Escribi\u00f3 luego para Vicente la historia de su martirio, que hizo tambi\u00e9n reproducir en pintura. En un viaje que har\u00e1 a Francia en 1657, traer\u00e1 a San L\u00e1zaro este cuadro y, algo m\u00e1s precioso, los restos del martirio, el trofeo m\u00e1s rico de sus conquistas en Berber\u00eda. El santo cuerpo descans\u00f3 en San L\u00e1zaro hasta 1747, cuando se pens\u00f3 en entreg\u00e1rselo a su patria, y se lo enviaron a la Misi\u00f3n de Mallorca<span id='easy-footnote-35-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-35-129647' title='V\u00e9ase tambi\u00e9n sobre el martirio de P. Borguny, las cartas de san Vicente, y ante todo la enviada a Ozenne en Polonia del 13 de marzo de 1655. \u2013Existe tambi\u00e9n una vida en espa\u00f1ol del joven m\u00e1rtir, impresa en Roma en 1780, cuando se pensaba en instruir el proceso de su canonizaci\u00f3n, con este t\u00edtulo: &lt;em&gt;Vida y martirio del siervo de Dios Pdro Borguny. Mallorquin, martyrizado en Argel a los 3 agosto 1654, dividida en dos partes, y escrita por el reverendo Fernando Nualart, sacerdote de la Congr. De la Misi\u00f3n, postulador de la causa.&lt;\/em&gt;'><sup>35<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Radiante de dicha por estas noticias, Vicente se las contaba, como hemos dicho, a sus hijos para comprometerles a correr la misma carrera, luego a las personas ricas y pobres para enternecer su cardad y procurar recursos a la santa obra. Aunque cargado entonces con los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, los galeotes, con la salud de provincias enteras, y con todas las dem\u00e1s obras de las que hablaremos, encontr\u00f3 los medios de pasar sunas enormes a Berber\u00eda. Con el concurso de la duquesa de Aiguillon, estableci\u00f3 en Argel un peque\u00f1o hospital para los esclavos franceses, abandonados en sus enfermedades por sus due\u00f1os inhumanos. Adem\u00e1s hizo de su casa la oficina de acceso, de caridad, de correos de todos los esclavos de Berber\u00eda y de sus familias. Recibi\u00f3 por su cuenta todas las cartas que estos infelices escrib\u00edan a sus padres, a sus mujeres, a sus hijos para instruirles sobre su situaci\u00f3n y suplicar socorro, todas las respuestas de \u00e9stos, y se encarg\u00f3 de transmitir unas y otras por todas las provincias y por las costas de Berber\u00eda. De este modo, cautivos y parientes, m\u00e1s separados hasta entonces por la ignorancia de su suerte mutua que por el espacio, pudieron tenderse la mano m\u00e1s all\u00e1 del mar, consolarse con la esperanza del encuentro. Era tambi\u00e9n Vicente quien recib\u00eda informaciones sobre los navegantes desaparecidos en las olas, y quien los encontraba en alguna mazmorra de Argel o de T\u00fanez; era \u00e9l quien se pon\u00eda a buscar a familias desoladas y les anunciaba que sus hijos, aunque bien infelices estaban todav\u00eda vivos; era \u00e9l por \u00faltimo quien se hac\u00eda depositario de las sumas destinadas al alivio o al rescate de los pobres esclavos, y quien, a\u00f1adiendo sus pobres limosnas, los devolv\u00eda a la libertad y a sus familias.<\/p>\n<p>Tantos bienes le consolaban por la muerte de sus propios hijos, de las ofensas, de las persecuciones que los supervivientes ten\u00edan que pasar, y se confirmaba en la resoluci\u00f3n de mantener la santa obra a trav\u00e9s de todas las p\u00e9rdidas y de todas las tribulaciones.<\/p>\n<h4>V. <em>Consulado de Barreau.<\/em><\/h4>\n<p>Estas p\u00e9rdidas y tribulaciones eran numerosas, en particular para el c\u00f3nsul de Argel. Cuando Barreau parti\u00f3 para ocupar su puesto en 1646, Vicente le hab\u00eda dicho al darle el adi\u00f3s que deb\u00eda ser el \u00faltimo: \u00abEl alma de su empresa es la intenci\u00f3n de la pura gloria de Dios, el estado continuo de humillaci\u00f3n interior, sin poder hacer mucho exteriormente, y la sumisi\u00f3n del juicio y de la voluntad al sacerdote de la Misi\u00f3n que le den como consejo, no haciendo nada sin comunicarlo, si no se ve obligado a actuar y responder en el acto, Jesucristo era el soberano se\u00f1or de la sant\u00edsima Virgen y de san Jos\u00e9, y con todo, mientras permaneci\u00f3 con ellos, no hac\u00eda nada sin saberlo ellos; es un misterio que le exhorto a honrar de una manera particular, a fin de que Dios quiera conducirle y asistirle en este empleo al que le ha destinado su Providencia.\u00bb<\/p>\n<p>Barreau era capaz de comprender y de seguir tales instrucciones: aparte de su gran aptitud para los negocios, ten\u00eda mucho desinter\u00e9s, un gran celo por Dios, una gran caridad por los pobres y por los esclavos. Pero estas mismas cualidades y su perfecta probidad le hicieron muy pronto v\u00edctima de la injusticia avara de los Turcos. Hac\u00eda apenas un a\u00f1o que se hallaba en Argel, cuando le forzaron a salir fiador de un Padre de la Merced por una suma de seis o siete mil piastras; y como este religioso no deb\u00eda nada y se negaba a pagar, se volvieron contra \u00e9l. Un nuevo pach\u00e1 acababa de entrar en cargo, ocasi\u00f3n ordinaria de fuertes exacciones. \u00c9ste reclam\u00f3 a Barreau el pago inmediato de la suma de fianza y, para obtenerla antes, le mando llevar a prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Consolado por Noueli, que ven\u00eda a visitarlo cada d\u00eda, Barreau resisti\u00f3 primeramente contra la persecuci\u00f3n; pero habiendo ca\u00eddo enfermo de la peste Noueli, quiso darle sus consuelos y resolvi\u00f3 tratar de su libertad a cualquier precio. Lo consigui\u00f3 al precio de 45 piastras que dio a los oficiales del dey o a las personas favoritas suyas. Pero despu\u00e9s de tributar a Noueli los \u00faltimos deberes, volvi\u00f3 a sus primeros l\u00edos y en 1650 volvi\u00f3 a estar encadenado. Inform\u00f3 de ello a Vicente, quien le respondi\u00f3: \u00abCon gran dolor me he enterado del estado al que se ve reducido ahora, que es un motivo de aflicci\u00f3n para toda la Compa\u00f1\u00eda y pata usted de un gran m\u00e9rito ante Dios, puesto que sufre como inocente. Tambi\u00e9n he sentido el consuelo que sobrepasa a todo consuelo, por la dulzura de esp\u00edritu con la que ha recibido este golpe y por el santo uso que hace de su prisi\u00f3n. Doy por ello gracias a Dios, pero con un sentimiento de gratitud incomparable. Habiendo descendido del cielo a la tierra Nuestro Se\u00f1or para redimir a los hombres, fue capturado y apresado por ellos. Qu\u00e9 suerte la suya, Se\u00f1or, por ser tratado casi igual. Sali\u00f3 usted de aqu\u00ed como de un lugar de gozo y de descanso, para ir a asistir y consolar a los pobres esclavos de Argel., y vea c\u00f3mo ha llegado usted a ser parecido a ellos, aunque de otra forma. Pues bien, cuanto m\u00e1s relaci\u00f3n tienen nuestras acciones con las que Jesucristo hizo en esta vida, y nuestros sufrimientos con los suyos, m\u00e1s agradables son a Dios. y como sus encarcelamiento honra al cielo, as\u00ed le honra \u00e9l con su paciencia, en la que yo le ruego que le confirme.<\/p>\n<p>Yo le aseguro que su carta de ha impresionado tanto, que he resuelto edificar con ella a esta comunidad. Ya les he comunicado la opresi\u00f3n que sufre y la suave tranquilidad de su coraz\u00f3n, con el fin de animarla a pedir a Dios la liberaci\u00f3n de su cuerpo y agradecer a su divina bondad por la libertad de su esp\u00edritu. Continuad, Se\u00f1or, conserv\u00e1ndose en la santa sumisi\u00f3n a la buena voluntad de Dios, ya que as\u00ed se cumplir\u00e1 en usted la promesa de Nuestro Se\u00f1or, que ni uno solo de vuestros cabellos se perder\u00e1, y que con vuestra paciencia poseer\u00e9is vuestra alma. Conf\u00ede con generosidad en \u00e9l y recuerde lo que \u00e9l padeci\u00f3 por usted en su vida y en su muerte. El siervo, dec\u00eda \u00e9l, no es m\u00e1s que su amo; si me persiguieron a m\u00ed, os perseguir\u00e1n a vosotros tambi\u00e9n. Dichosos los que son perseguidos por la justicia, pues suyo es el reino de los cielos. Al\u00e9grese pues, Se\u00f1or, en el que quiere ser glorificado en usted, y que ser\u00e1 su fuerza en la medida que usted le sea fiel. Cosa que yo le pido con mucha insistencia. Y en cuanto a usted, le suplico, por el afecto que profesa a nuestra Compa\u00f1\u00eda, que pida a Dios para todos nosotros la gracia de llevar bien nuestras cruces, peque\u00f1as y grandes; para que seamos dignos hijos de la cruz de su Hijo, que por ella nos engendr\u00f3 en su amor y por ella esperamos poseerle perfectamente en la eternidad de los siglos. Am\u00e9n.\u00bb<\/p>\n<p>Tales cartas, tan llenas de fe y de ternura, llegaban a Barreau, en las angustias de su cuerpo y de su alma, como un roc\u00edo y como un b\u00e1lsamo, y se fortalec\u00eda en su amor para la santa misi\u00f3n, fueran los que fueran sus sufrimientos. Varios meses despu\u00e9s, pod\u00eda escribir a Vicente que nada hab\u00eda podido todav\u00eda ni cansar, ni siquiera sorprender a su paciencia, y \u00e9ste le felicitaba por ello y daba gracias a Dios. Hombre de acci\u00f3n mucho m\u00e1s que de palabras, Vicente no se contentaba con consolar a su hijo, ni siquiera con pedir por \u00e9l; lo pon\u00eda todo en movimiento en Par\u00eds para su liberaci\u00f3n. Desgraciadamente, se vio reducido al principio a la impotencia de actuar. En medio de los disturbios de Francia, , la corte erraba por las provincias, y \u00e9l no sab\u00eda a qui\u00e9n acudir. Pero apenas estuvo de nuevo en Par\u00eds hacia finales de 1650 cuando se puso a la obra a favor del c\u00f3nsul y, el 15 de enero del a\u00f1o siguiente pod\u00eda anunciar las en\u00e9rgicas medidas que hab\u00eda aconsejado. El rey deb\u00eda escribir a Constantinopla para quejarse del apresamiento de su c\u00f3nsul, y pedir al mismo tiempo la ejecuci\u00f3n del tratado concluido en 1604 entre Enrique IV y el Gran Se\u00f1or. Seg\u00fan las cl\u00e1usulas de este tratado, los Turcos tendr\u00edan que cesar sus correr\u00edas contra los Franceses y devolver todos los esclavos, en caso contrario, Su Majestad amenazaba con hacerse justicia. \u00abSeguiremos de cerca esta expedici\u00f3n, con la ayuda de Dios, a\u00f1ad\u00eda Vicente; ser\u00e1 su Providencia la que har\u00e1 lo dem\u00e1s, y espero que todo ir\u00e1 bien si nos abandonamos a ella con confianza y sumisi\u00f3n, como lo hace usted con su gracia. Y tal vez nos sea nos sea tan propicio como para sacarle de prisi\u00f3n y de apuros por un camino m\u00e1s corto que el de Constantinopla; ya que, o el bach\u00e1, que es su partido, se ablandar\u00e1, o habr\u00e1 alg\u00fan cambio o encuentro de negocios que produzca este buen efecto.\u00bb<\/p>\n<p>Palabras de alguna forma prof\u00e9ticas. En efecto, el perseguidor de Barreau, el pach\u00e1 Amurath, enterado de que la Puerta iba a darle a Mohamed como sucesor, no quiso dejar a \u00e9ste al mismo tiempo su puesto y su presa. Conform\u00e1ndose pues con sus primeras pretensiones para no perderlo todo, puso al c\u00f3nsul en libertad por 350 piastras, en lugar de las seis o siete mil que hab\u00eda exigido en un principio.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 felicidad para Vicente! \u00abDios, escrib\u00eda a Barreau, s\u00f3lo Dios, que ve el fondo de nuestros corazones, le puede hacer sentir el gozo del m\u00edo por la tan deseada noticia de su libertad, por la que le hemos dado las gracias tan tiernas como por ning\u00fan bien recibido en mucho tiempo de su bondad. Se lo he comunicado a su se\u00f1or padre, quien se ha sentido muy consolado, lo mismo que el buen uso que ha hecho de su cautividad; ante lo cual no pienso en otra cosa que la dulzura y el esp\u00edritu de que ha dado pruebas se me representan para que vea la sumisi\u00f3n a Dios y la paciencia en los sufrimientos, siempre m\u00e1s hermosos y m\u00e1s amables. N puedo decirle bastante, Se\u00f1or, qu\u00e9 suerte la suya por haber sufrido por Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que le llam\u00f3 a Argel. Usted conocer\u00e1 mejor su importancia y su fruto de aqu\u00ed a quince o veinte a\u00f1os de lo que lo hace ahora, y m\u00e1s a\u00fan cuando Dios le llame para coronarle en el cielo. Tiene muchas razones para estimar el tiempo de supresi\u00f3n como santamente empleado. En cuanto a m\u00ed lo considera como una se\u00f1al infalible de que Dios quiere conducirle a \u00e9l ya que le ha hecho seguir las huellas de su \u00fanico Hijo. que sea por siempre bendecido y usted haya progresado en la escuela de la s\u00f3lida virtud, que se practica excelentemente en los sufrimientos y que mantiene en el temor a los buenos servidores de Dios durante el tiempo en que no sufren. Suplico a su divina bondad que la bonanza que ahora disfruta le colme de paz, ya que la tormenta no ha podido turbarle y dura todo el tiempo conveniente para cumplir perfectamente los designios que Dios tiene sobre usted. Ni mucho menos que usted haya obrado contra mi intenci\u00f3n de dar las mil libras que pidi\u00f3 prestadas, que yo estimo en nada por el precio de su libertad, que nos es mas querida que todo lo dem\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>Se comprende qu\u00e9 hero\u00edsmo cristiano deb\u00edan encender y mantener estas palabras dignas de san Pablo en las almas ya llenas de fe y de caridad. Por eso se entreg\u00f3 Barreau con un nuevo ardor a las funciones de su consulado. Pero es posible que abusara algo de las expresiones generosas con las que termina la carta precedente, y que hab\u00edan sido inspiradas a Vicente por la alegr\u00eda de su liberaci\u00f3n. En todo caso, para \u00e9l y para los ostros, se complic\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de sus fuerzas, y meti\u00f3 a su persona y a la Compa\u00f1\u00eda en apuros financieros casi insalvables.<\/p>\n<p>Por un lado, sus rentas eran escasas. \u00abNos resulta imposible soportar las cargas, escrib\u00eda, nuestro consulado no nos supone gran cosa. Nunca han sido los Argelinos tan insolentes ni tan violentos a causa del n\u00famero de sus barcos. Nuestro negocio se va a pique d\u00eda a d\u00eda<span id='easy-footnote-36-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-36-129647' title='Cartas de 1655.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Vicente, por otra parte, le prohib\u00eda todo negocio, en conformidad con los deberes de su cargo y le afe\u00f3 fuertemente por un comercio de diamantes y de perlas en el que se hab\u00eda metido. \u00bb Todo eso, le dec\u00eda, est\u00e1 fuera de lugar y contra la voluntad de Dios, quien no le ha llamado de all\u00ed m\u00e1s que para el oficio y no para el tr\u00e1fico<span id='easy-footnote-37-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-37-129647' title='Carta de 27 de junio de 1659.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Pero Barreau segu\u00eda quej\u00e1ndose de sus escasos ingresos. \u00abLa situaci\u00f3n de nuestros asuntos va cada vez peor, visto que gastamos mucho y recibimos muy poco<span id='easy-footnote-38-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-38-129647' title='Carta del 26 de julio de 1655.'><sup>38<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Por otro lado, \u00e9l contrataba todos los d\u00edas nuevos compromisos. Bien sal\u00eda fiador o rescataba a ricos esclavos que, devueltos a la libertad, no se lo devolv\u00edan siempre; bien hac\u00eda regalos al pach\u00e1, a su llegada, para tenerle favorable, ya que esa gente, dec\u00eda \u00e9l, \u00abmiran m\u00e1s a las manos que al rostro<span id='easy-footnote-39-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-39-129647' title='Carta del 26 de julio de 1655.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Adem\u00e1s, estaban las afrentas o las extorsiones las que acababan por arruinarle. Una vez, le sacaron a la fuerza hasta 643 piastras por el viaje de un tal Franchison, de Marsella. La suma le fue devuelta m\u00e1s tarde; pero, mientras tanto, \u00e9l se vio reducido a una extrema penuria. A veces se encontraba con un d\u00e9ficit de 6.000 en las cuentas de un solo a\u00f1o. Lo m\u00e1s cruel que hab\u00eda en su estado de cuentas es que pagaba las deudas m\u00e1s urgentes con el dinero que los pobres cristianos le hab\u00edan confiado para su futuro rescate. \u00abYo no hago m\u00e1s que vivir al d\u00eda, seg\u00fan se dice, y de lo que me ha dado un cristiano para guardarlo, lo empleo en el pago del que me pide el pago de lo que me haya dado a guardar mucho tiempo antes.\u00bb Temblaba si llegaran a reclamar todos a la vez. Gritaba entonces a Vicente: \u00abEn nombre de Dios, Se\u00f1or, ay\u00fadenos. Yo no dudo que su bondad no haga hasta lo imposible por todos nosotros. Pero le ruego que recuerde que nosotros corremos m\u00e1s peligro que nadie.. Yo estoy resuelto a sufrir hasta el extremo si hace falta. Nosotros nos veremos pronto obligados a empe\u00f1arnos con los Turcos, lo cual ser\u00e1 un empe\u00f1o mucho m\u00e1s sensible que el de los cristianos, que llevan la mitad de nuestros sufrimientos por la paciencia que tienen con nosotros<span id='easy-footnote-40-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-40-129647' title='Cartas de los 3 de marzo y 5 de abril de 1655.'><sup>40<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>A estas tristes demandas, acompa\u00f1adas siempre de promesas para el futuro, Vicente se multiplicaba para socorrer a sus hijos. El 7 de mayo de 1656, lograba que Luis XIV escribiera \u00abal ilustre y magn\u00edfico Se\u00f1or el bach\u00e1 de Argel\u00bb para recomendar a Barreau y a Felipe Le Vacher. Luego, llamando a todas las puertas caritativas, recog\u00eda abundantes limosnas, que enviaba al c\u00f3nsul para sacarle de sus apuros m\u00e1s urgentes. \u00abPero, dec\u00eda, no s\u00e9 de d\u00f3nde y de qui\u00e9n esperar el medio de sacarle de los otros empe\u00f1os, si usted mismo no encuentra el secreto en otra econom\u00eda, como yo se lo pido a nuestro Se\u00f1or. Ya le he pedio que tuviera cuidado, y que usara de todas las precauciones imaginables para no dar motivos a los Turcos de tiranizarle; y si lo hacen sin causa, que no le sorprendan las amenazas y malos tratos, ya que entonces ser\u00e1 usted feliz, declarado como tal por Nuestro Se\u00f1or mismo, puesto que sufrir\u00e1 por la justicia por causa de \u00e9l; en lugar de que si piensa verse libre de sus manos, por dinero, ser\u00e1 hacerse miserable, pues al verle f\u00e1cil en dar, le presentar\u00e1n querellas sin base ni fundamento para intimidarle<span id='easy-footnote-41-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-41-129647' title='Cartas de los 24 de noviembre de 1656 y 26 de enero de 1657.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Sobre todo le obligaba a guardar fielmente los dep\u00f3sitos que le eran confiados, para poder entregarlos a la primera petici\u00f3n: \u00abEs el dinero de los esclavos lo que se le conf\u00eda, le escrib\u00eda tambi\u00e9n; de ello depende su libertad, y tal vez su salvaci\u00f3n. Si fuera a desviar este dinero para otros fines, o prestarlo para rescatar a otros esclavos, con perjuicio de aquellos a quienes pertenece, estar\u00eda en grave peligro de no pod\u00e9rselo entregar cuando lo necesiten y, por consiguiente, de hacerse culpable ante Dios y ante los hombres. S\u00f3lo se necesita un poco de firmeza para deshacerse de estos impertinentes que le piden prestado. D\u00edgales que no tiene nada suyo, ni el modo de pagar sus deudas, que le est\u00e1 prohibido comprometerse por otro, y razones parecidas, contra las que no puede obrar en conciencia<span id='easy-footnote-42-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-42-129647' title='Carta del 31 de enero de 1659.'><sup>42<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Gracias a la caridad paternal de Vicente, el c\u00f3nsul comenzaba a salir a flote, cuando la bancarrota de alguien llamado Rappiot, comerciante de Marsella, le cost\u00f3 la mayor persecuci\u00f3n, y le volvi\u00f3 a hundir en un abismo m\u00e1s profundo que nunca.<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndose quejado al pach\u00e1 los acreedores de Rappiot, est\u00e9 ech\u00f3 la culpa al c\u00f3nsul y quiso, contra todas las reglas de la raz\u00f3n y de la equidad, hacerle responsable de las reglas del Marsell\u00e9s. Barreau no hab\u00eda tenido nunca relaciones con Rapito, ni tampoco era su fiador, y adem\u00e1s, en su extrema necesidad, con cien escudos que compon\u00edan entonces todo su haber, era incapaz a todas luces de pagar una bancarrota de doce mil libras. El pach\u00e1 no tuvo en cuenta tan perentorias respuestas; sino, contra el derecho de las gentes, con el desprecio del buen sentido, y de la m\u00e1s simple humanidad, como del rey y de Francia, mand\u00f3 tirar al c\u00f3nsul por los suelos y orden\u00f3 a sus verdugos que le descargaran unos centenares de bastonazos en las plantas de los pies. La orden fue ejecutada con un encarnizamiento tan b\u00e1rbaro, que Barreau se desvaneci\u00f3 en medio del suplicio. Temiendo una muerte que pronto o tarde vengar\u00eda Francia, y sin sentirse a pesar de todo saciada su rabia, el pach\u00e1 mand\u00f3 detener los bastonazos y, recurriendo a una tortura menos mort\u00edfera y m\u00e1s cruel, mand\u00f3 que le hundieran leznas puntiagudas en las u\u00f1as. La violencia del dolor hizo volver a Barreau en s\u00ed. Habr\u00eda sufrido de buena gana la muerte; pero, al pensar en el triste abandono en que iba a dejar a los pobres esclavos, firm\u00f3 todos los compromisos que le impuso una avaricia brutal.<\/p>\n<p>Llevado medio muerto a la casa consular, fue pronto seguido de cuatro jen\u00edzaros que acababan de pedirle un pago inmediato, so pena de ser devuelto al pach\u00e1 y de morir all\u00ed. En la incapacidad de pagar, solamente pod\u00eda hacer el sacrificio de su vida y encomendarse a Dios. Pero el rumor de su suplicio y del nuevo peligro que le amenazaba se esparci\u00f3 pronto por la ciudad, y todos los pobres esclavos se agolparon en masa en el consulado para ofrecerle su peculio: \u00abNo hay hilandera en Breta\u00f1a, dec\u00eda Du Guesclin prisionero, que no consienta en hilar un copo para mi recate.\u00bb Hay algo m\u00e1s hermoso en la gratitud y en la caridad de estos desdichados que ven\u00edan a traer los ahorros destinados a su propio rescate, y se expon\u00edan as\u00ed a una cautividad perpetua, para librar al c\u00f3nsul que se hab\u00eda entregado a su servicio. Es el m\u00e1s hermoso elogio de Barreau, el m\u00e1s hermoso elogio de la obra de Vicente que, al cabo de unos a\u00f1os, hab\u00eda producido ya tales frutos de hero\u00edsmo.<\/p>\n<p>Como los primeros cristianos depositaban sus bienes al pie de los ap\u00f3stoles para uso de sus hermanos, as\u00ed los esclavos de Argel tra\u00edan al c\u00f3nsul, unos veinte, otros treinta, \u00e9stos cien, aquellos hasta doscientos escudos: tanto que formaron la suma completa.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda que tomar venganza de la violaci\u00f3n del derecho de gentes y de la majestad de Francia en la persona del c\u00f3nsul, y rembolsar a los pobres esclavos. El \u00faltimo deber solo pertenec\u00eda a Vicente; el primero era cosa del rey. El santo sacerdote debi\u00f3 correr con el uno y el otro.<\/p>\n<p>Luis XIV se content\u00f3 con escribir, el 5 de julio de 1657, dos cartas, una a su c\u00f3nsul de Marsella, la otra al gran duque de Toscaza, para detener la ruina de muchos de sus s\u00fabditos. Rappiot hab\u00eda querido salvar con su bancarrota algunos objetos preciosos, que fueron incautados por la galera guardacostas; por otra parte, para frustrar a sus acreedores, hab\u00eda confiado algunas riquezas m\u00e1s a un barco ingl\u00e9s que las hab\u00eda transportado al puerto de Livorno, para ser entregadas all\u00ed a un fideicomisario fraudulento. El rey recomendaba a su c\u00f3nsul y a su \u00abprimo\u00bbque no permitieran que se gastase nada de estos restos de la bancarrota.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, absorto entonces por los disturbios civiles y la guerra con Espa\u00f1a, disimul\u00f3 la injuria que le hab\u00eda infligido en la persona de su representante. Vicente se dol\u00eda de ello en sus cartas. El rey, escrib\u00eda, \u00abencuentra m\u00e1s oportuno disimular que resentirse por ella ni querellarse. Todo lo que haga ser\u00e1 que no enviar\u00e1 otro c\u00f3nsul, y con ello se abandonar\u00e1 el consulado al igual que los esclavos.\u00bb Nuevo motivo de aflicci\u00f3n para el caritativo sacerdote. Fue en esta circunstancia, coincidiendo con el segundo consulado de Juan Le Vacher en T\u00fanez cuando Vicente pens\u00f3 en entregar los dos consulados a sacerdotes. Consideraba entonces como al dif\u00edcil dejar a Barreau por m\u00e1s tiempo en Argel, y no le ve\u00eda otro sustituto que a Felipe Le Vacher, el hermano del c\u00f3nsul de T\u00fanez. Insist\u00eda pues, seg\u00fan hemos visto, ante el papa y la Propaganda por medio de Jolly, superior de la Misi\u00f3n de Roma, para lograr que se permitiera a los dos hermanos ejercer el consulado conjuntamente con sus funciones espirituales, protestando siempre que lo hac\u00eda por puro amor de Dios y servicio de los esclavos. \u00abSe emplea a eclesi\u00e1sticos, escrib\u00eda, para ejercer la justicia civil en el Estado eclesi\u00e1stico, que podr\u00edan ejercer los seglares.\u00bb \u00bfPor qu\u00e9 no permitir algo parecido en Berber\u00eda? y m\u00e1s a\u00fan, a\u00f1ad\u00eda \u00e9l, porque \u00absin este permiso habr\u00eda que abandonar a m\u00e1s de veinte mil esclavos cristianos que hay solamente en la ciudad de Argel, muchos de los cuales se har\u00edan Turcos, si no se vieran animados y ayudados<span id='easy-footnote-43-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-43-129647' title='Cartas a Jolly del 3 de agosto y 7 de setiembre de 1657.'><sup>43<\/sup><\/a><\/span>. En efecto, desde hac\u00eda tres o cuatro a\u00f1os que Felipe Le Vacher se hab\u00eda marcha do de Argel para volver a Francia, m\u00e1s de treinta hab\u00edan apostatado.<\/p>\n<p>Felipe Le Vacher se hallaba por entonces en Par\u00eds para reunir limosnas que pudieran liberar al c\u00f3nsul. Barreau deb\u00eda entonces la suma considerable de 8 a 9.000 escudos. Pues, despu\u00e9s de muchos tr\u00e1mites, Le Vacher no tenia m\u00e1s que unos 500 o 600 seguros. Vicente se dedicaba activamente por su parte, porque compart\u00eda las penas de Barreau y se preocupaba por sus asuntos, como \u00abde los m\u00e1s importantes, dec\u00eda, que tengamos.\u00bb Hab\u00eda logrado que se hablara al ministro de Brienne; \u00e9l mismo hab\u00eda hablado con la duquesa de Aiguillon y sus Damas de la Caridad. Pero la duquesa pod\u00eda poca cosa, a causa del \u00abtrato que le daba el duque de Richelieu.\u00bb El joven duque, en efecto, cuya tutela le hab\u00eda sido confiada con la administraci\u00f3n de sus bienes le buscaba querellas en oposici\u00f3n con el testamento del cardenal.. Por su parte, las Damas se resent\u00edan de las incomodidades p\u00fablicas, tan grandes despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de guerra civil y extranjera. Adem\u00e1s se sent\u00eda cansancio por las demandas incesantes que las desgracias p\u00fablicas suscitaban de todas partes. Apenas era posible hallar peque\u00f1os socorros para las necesidades m\u00e1s urgentes. \u00bfC\u00f3mo encontrar ocho o 10.000 escudos que deb\u00eda Barreau entonces? Sobrecargada ya por las desgracias del tiempo y sus excesivas limosnas, la Compa\u00f1\u00eda no pod\u00eda comprometerse a m\u00e1s<span id='easy-footnote-44-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-44-129647' title='Carta de Vicente del 14 de setiembre de 1657.'><sup>44<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Sin embargo el hermano del c\u00f3nsul hab\u00eda conseguido hacerle llegar una suma de 3.000 libras para satisfacer a los m\u00e1s urgentes de de entre los pobres esclavos. Por su parte, Felipe Le Vacher hab\u00eda recogido al fin sumas bastante abundantes, y esperaba en Marsella el momento favorable de volver a Argel. Pero se tem\u00eda a los acreedores de Rappiot, y tambi\u00e9n Le Vacher de T\u00fanez cre\u00eda oportuno suspender el viaje y hasta retirar a los c\u00f3nsules, hasta que el rey hubiera declarado a los Turcos su resentimiento y asegurado el porvenir. La Puerta acababa de proporcionar a Luis XIV otro motivo de queja encarcelando al embajador de Francia en Constantinopla, La Haye-Vautelay, sustituy\u00e9ndole por su hijo. Mientras llegaba el final de este grave incidente, s\u00f3lo quedaba la paciencia y confianza en Dios<span id='easy-footnote-45-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-45-129647' title='Carta del 11 de octubre de 1658.'><sup>45<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Para colmo de males, el gobernador del Basti\u00f3n de Francia vino a complicar la situaci\u00f3n. Este gobernador era un mariscal de Francia llamado Pecquet. Desde hac\u00eda unos a\u00f1os, hab\u00eda dejado de pagar el tributo a los Argelinos, \u00e9stos enviaron a cuatro chiaoux y a cincuenta Moros para presentarle sus reclamaciones. Pecquet no se dio por enterado, y. como le amenazaban con un arma y con un pago por la fuerza, hizo apresar a los \u00c1rabes por su guarnici\u00f3n, los cargo de cadenas, los arroj\u00f3 a sus propias barcas con todos los muebles del Basti\u00f3n, peg\u00f3 fuego a los edificios y se march\u00f3 para Italia<span id='easy-footnote-46-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-46-129647' title='Carta a Jolly, Roma, del 8 de noviembre de 1658. \u2013V\u00e9ase tambi\u00e9n rep. de or. del 11 de noviembre de 1658, donde Vicente en esta ocasi\u00f3n recomienda a Barreau a los cristianos y esclavos franceses, en n\u00famero de 10.000 entonces, en Argel y los suburbios.'><sup>46<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Un atentado semejante hac\u00eda muy cr\u00edtica la suerte de Barreau y de los esclavos cristianos. En efecto, Barreau fue llevado a prisi\u00f3n, y los esclavos tuvieron que sufrir m\u00e1s que nunca. Vicente volvi\u00f3 a caer por un momento en sus primeros titubeos a prop\u00f3sito de los consulados y hasta de la Misi\u00f3n de Berber\u00eda. Pero volvi\u00f3 muy pronto a su santa obra, y respondi\u00f3 admirablemente a uno de sus sacerdotes que le aconsejaba el abandono: \u00abNo estoy convencido por las razones que me escribe para abandonar la obra comenzada. Un Misionero es, me parece a m\u00ed, necesario en aquel pa\u00eds, bien para asistir a los esclavos en sus enfermedades, como para afirmarlos en la fe en todo tiempo. Es verdad que los sacerdotes y religiosos esclavos pueden suplir; pero no lo hacen; ellos mismos andan tan desordenados, que se necesita un hombre de autoridad para contenerlos; adem\u00e1s, hay motivo de duda si los sacramentos administrados por muchos de ellos ser\u00edan v\u00e1lidos para los pobres cautivos. Pues, si la salvaci\u00f3n de un alma es de tal importancia que se deba exponer la vida temporal para procurarla, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos nosotros abandonar a un n\u00famero tan grande por el miedo a alg\u00fan gasto? Y aunque no resultara otro bien de estos lugares que hacer ver a esta tierra maldita la belleza de nuestra santa religi\u00f3n, envi\u00e1ndole all\u00ed a hombres que atraviesan los mares, que dejan voluntariamente su pa\u00eds y sus comodidades, y que se exponen a mil ultrajes por el consuelo de sus hermanos afligidos, estimo que los hombres y el dinero se dar\u00edan por buen empleados<span id='easy-footnote-47-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-47-129647' title='Carta a Ger, Marsella, 5 de abril de 1658.'><sup>47<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente reemprendi\u00f3 pues su obra con ardor, y logr\u00f3 primeramente librar a Barreau de su segunda prisi\u00f3n . prometieron la devoluci\u00f3n de los \u00c1rabes secuestrados por Pecquet y, con esta condici\u00f3n, el c\u00f3nsul recobr\u00f3 la libertad de su persona y de su ministerio. Pero se necesitaba tiempo y prudencia para sacarle de sus empe\u00f1os, pues los acreedores de Pecquet y de Rappiot estaban al acecho para lanzarse sobre el dinero que le ser\u00eda enviado. Por \u00faltimo, todo se pag\u00f3; se reintegr\u00f3 a los pobres esclavos, y cuando, un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Vicente, Felipe Le Vacher volvieron a Francia, pudieron todav\u00eda llevarse consigo a setenta m\u00e1s que hab\u00edan rescatado con el resto de las limosnas<span id='easy-footnote-48-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-48-129647' title='Carta del 21 de enero de 1659.'><sup>48<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h4>VI. <em>Vicente promotor de las expediciones francesas contra Berber\u00eda. \u2013El capit\u00e1n Paul.<\/em><\/h4>\n<p>Pero Vicente habr\u00eda querido impedir por medios m\u00e1s en\u00e9rgicos la vuelta de semejantes exacciones, de persecuciones tan crueles. Y es un detalle casi desconocido de su historia, que ninguno de su tiempo tuvo parte en la resoluci\u00f3n que se tom\u00f3 al fin de castigar a los corsarios por las armas, de arrancarles por la fuerza, y no al precio de sumas injustamente exigidas, a los esclavos cristianos, al menos los Franceses, y poner de una vez por todas nuestro comercio y a nuestros nacionales al abrigo de de su bandidaje, mediante tratados que el recuerdo de un castigo ejemplar y la amenaza constante del ca\u00f1\u00f3n de Francia har\u00edan m\u00e1s seguros que la palabra siempre violada de aquellos B\u00e1rbaros. En toda ocasi\u00f3n, se alegraba de los \u00e9xitos parciales, por desgracia demasiado ef\u00edmeros, logrados contra los piratas por los Venecianos, los Genoveses, los caballeros de Malta, y hasta por los Ingleses<span id='easy-footnote-49-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-49-129647' title='V\u00e9anse en particular sus cartas de 1656.'><sup>49<\/sup><\/a><\/span>. Pero era un armamento de Francia lo que \u00e9l ped\u00eda con todas ganas.<\/p>\n<p>Hab\u00eda por entonces en Provenza un capit\u00e1n de nombre Paul, especie de Juan Bart, tan solo de maneras menos rudas, a quien solamente le faltaron las circunstancias para adquirir toda la celebridad del gran marino de Dunkerque. \u2013Paul de Saumur, m\u00e1s conocido por el caballero Paul, hab\u00eda tenido por cuna una barca, donde su madre, sencilla lavandera, le hab\u00eda tra\u00eddo al mundo, hacia finales de 1597, en una traves\u00eda de Marsella al castillo de If. Hab\u00eda tenido por padrino al gobernador mismo de ese castillo, Paul de Fort\u00edn, quien le dio su nombre. Sus instintos mar\u00edtimos del todo se revelaron muy temprano. Todav\u00eda ni\u00f1o quiso embarcarse como grumete. Rechazado por el capit\u00e1n, se col\u00f3 detr\u00e1s de los fardos de mercanc\u00edas, de donde no sali\u00f3 hasta que el barco estuvo en plena mar. El capit\u00e1n no tuvo otro remedio que cuidar de \u00e9l. Al cabo de tres a\u00f1os, de grumete se hab\u00eda convertido en marino y, algunos a\u00f1os despu\u00e9s, soldado en el fuerte Saint-Elme, en la isla de Malta. Un duelo con su cabo estuvo a punto de costarle la vida; pero, salvado por caballeros franceses, parti\u00f3 en un bergant\u00edn armado en acci\u00f3n de guerra, y se distingui\u00f3 tanto que, ca\u00eddo el capit\u00e1n, \u00e9l ocup\u00f3 su puesto. Nuevas acciones gloriosas le se\u00f1alaron pronto al gran maestre de Malta, que le nombr\u00f3 caballero de armas, y le confi\u00f3 el mando de un barco. Cuando Richelieu recuper\u00f3 la superintendencia de la marina francesa, se le pidi\u00f3 al gran maestre, y le nombr\u00f3 capit\u00e1n de una barco de guerra. En esta calidad comenz\u00f3 a servir a Francia en la guerra de Espa\u00f1a, y escal\u00f3 sucesivamente las escalas de jefe de escuadra y de vicealmirante de los mares del Levante.<\/p>\n<p>Vicente hab\u00eda entrado en relaciones con \u00e9l en casa del cardenal Mazarino. El humor aventurero del caballero, su valor, sus primeras haza\u00f1as, le designaban al santo sacerdote como el jefe de la expedici\u00f3n que meditaba desde hac\u00eda tiempo. Se abri\u00f3 pues a \u00e9l sobre este plan y, cuando el caballero estuvo de regreso en Provenza, comprometi\u00f3 al rey y al cardenal a escribirle para confirmarle en sus buenas disposiciones e investirle con su autoridad. En este tiempo, Barreau estaba prisionero en la Regencia; se trataba, por lo tanto, no ya de simples represalias de pirater\u00eda, ni siquiera tan s\u00f3lo de una obra de caridad cristiana, sino de vengar el nombre del rey y nombre franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Por si parte, en el curso del a\u00f1o 1658, Vicente escribi\u00f3 una carta tras otra a Get, superior de la Misi\u00f3n de Marsella, corresponsal suyo para todos los asuntos de los forzados y de la Berber\u00eda, en los cuales le compromete a urgir la ejecuci\u00f3n del proyecto de Paul. \u00abLe ruego, escrib\u00eda, que le ve\u00e1is de mi parte, le felicit\u00e9is por el plan; que no pertenece m\u00e1s que a \u00e9l realizar tales proezas; que las hacho y muy hermosas; que su valor con su buena conducta y buenas intenciones, da pie a esperar un feliz \u00e9xito de esta empresa; que yo me considero feliz de llevar su nombre y por haber hecho en otros tiempos la reverencia en casa del Sr. Cardenal, y que le renuevo las ofertas de mi obediencia&#8230; Le hablar\u00e1 del trato que ha recibido el Sr. c\u00f3nsul de Argel, y le podr\u00e1 decir que \u00e9l resarcir\u00e1 a Francia por los insultos que estos b\u00e1rbaros le dirigen; que no podr\u00eda hacer una obra m\u00e1s agradable a Nuestro Se\u00f1or<span id='easy-footnote-50-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-50-129647' title='Cartas del 8 de febrero y del 4 de mayo de 1658.'><sup>50<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente recibi\u00f3 con gozo, en respuesta a sus cartas, la noticia de las buenas disposiciones del caballero Paul para la empresa de Argel. \u00danicamente meditaba Paul en las condiciones pecuniarias, que el pobre sacerdote, tan sobrecargado de buenas obras, encontraba serias dificultades en cumplir. Hab\u00eda logrado con todo reunir una suma de veinte mil libras; pero, con su prudencia acostumbrada y su sentido exquisito de los asuntos, quer\u00eda que no se la pusieran en las manos del caballero hasta despu\u00e9s del \u00e9xito, es decir despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de los esclavos, el retiro del hermano Barreau y la fijaci\u00f3n de otro c\u00f3nsul. \u00abYa que, escrib\u00eda \u00e9l, si no puede hacerlo por la v\u00eda de las armas, este dinero debe servir para lograr estos efectos por la v\u00eda ordinaria, que es dejar libre a este hermano, y entregar a los pobres cristianos lo que le han entregado a \u00e9l, para que les sirva para su rescate<span id='easy-footnote-51-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-51-129647' title='Carta del 6 de julio de 1658.'><sup>51<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb<\/p>\n<p>Vicente no autorizaba pues a Get m\u00e1s que a ofrecer esta suma al caballero, y tambi\u00e9n sin decirle que la ten\u00eda en mano, ni de d\u00f3nde proven\u00eda. Pues insist\u00eda en este punto de no promet\u00e9rsela sino a condici\u00f3n que liberara, no a algunos esclavos, sino a todos los Franceses que se encontraran en Argel, y que no ver\u00eda un c\u00e9ntimo hasta que se hiciera esto.\u00bb Sin embargo \u00e9l actuaba y dejaba actuar, de manera que todo fuera provisto a los gastos de la expedici\u00f3n y a la recompensa del caballero. Get, impulsado por \u00e9l, apremiaba a los oficiales y a los comerciantes de Marsella a contribuir a la empresa, y a invitar a las dem\u00e1s ciudades mar\u00edtimas del reino a contribuir tambi\u00e9n. Por \u00faltimo, Vicente se adelantaba a todas las objeciones. Le hab\u00edan escrito de Marsella que muchos se hab\u00edan parado en la promoci\u00f3n de la empresa por miedo al resentimiento del Gran Se\u00f1or, y al arresto de todos los comerciantes franceses que traficaban en el Levante. Consult\u00f3 a las personas mejor situadas, y respondi\u00f3 que este miedo era quim\u00e9rico, que el Gran Se\u00f1or no pod\u00eda ver mal que el rey se vengara de las injurias recibidas de los Argelinos, de las vejaciones infligidas a sus s\u00fabditos, de las capturas injustas y continuas hechas a ellos, y sobre todo del apresamiento de su c\u00f3nsul. Adem\u00e1s, el rey hab\u00eda dirigido ya un despacho a de La Haye, su embajador en Constantinopla, encarg\u00e1ndole de presentar queja de todos estos agravios al Gran Se\u00f1or y al div\u00e1n<span id='easy-footnote-52-129647' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-3-capitulo-2-b\/#easy-footnote-bottom-52-129647' title='Carta del 19 de julio de 1658'><sup>52<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>A pesar de tanta actividad, de tr\u00e1mites y de sacrificios, la expedici\u00f3n de Paul no tuvo lugar, por causas ignoradas de la historia. Pero una expedici\u00f3n, m\u00e1s eficaz que \u00e9sta no habr\u00eda podido serlo, se dirigi\u00f3 contra Argel algunos a\u00f1os despu\u00e9s, y la iniciativa pertenece ciertamente a Vicente. Leemos, en efecto, en su carta a Get del 3 de mayo de 1658, estas palabras notables: \u00abHabr\u00eda sido bueno que usted hubiera visto al Sr. Paul, como yo le hab\u00eda pedido, aunque no hubiera ninguna apariencia de que fuera a ejecutar su propuesta; puesto que habr\u00eda podido usted descubrir m\u00e1s en particular sus sentimientos sobre semejante empresa, y obtener por ah\u00ed alguna instrucci\u00f3n que nos pudiera servir en caso de que otro la hiciera; ya que, si es factible, <em>la Sra. duquesa de Aiguillon se promete hacer que la haga el Sr. de Beaufort, <\/em>quien, por lo que se dice, debe mandar el ej\u00e9rcito naval, pero usted no tiene otra cosa que hacer sino hacer que se hable de ello.\u00bb Pues bien, se sabe que la duquesa de Aiguillon no hac\u00eda nada sin el consejo de Vicente a quien, hac\u00eda ya muchos a\u00f1os, ella hab\u00eda tomado como por director, y no se podr\u00eda poner en duda que ella hab\u00eda actuado a insinuaci\u00f3n suya al hacer entrega del mando de un ej\u00e9rcito naval al duque de Beaufort. Vicente tuvo pues el m\u00e9rito de esta expedici\u00f3n, si no tuvo la satisfacci\u00f3n, ya que, muerto en 1660, no la pudo ver; el m\u00e9rito tambi\u00e9n de las expediciones posteriores de 1681 y 1688 que se relacionan con la primera, e incluso de le expedici\u00f3n de 1830, que acab\u00f3 por fin con la pirater\u00eda. Desde Carlos Quinto, en efecto, Argel pasaba por impenetrable e invencible. Fue Vicente quien, contribuyendo de una manera tan eficaz a la expedici\u00f3n dirigida por el duque de Beaufort, ense\u00f1\u00f3, de alguna forma, a nuestros barcos de guerra y a nuestras armas la ruta de Argel, ruta que nunca hemos olvidado hasta nuestro triunfo definitivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo II: Berber\u00eda (cont.) Art\u00edculo II. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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