{"id":129624,"date":"2014-03-05T08:20:52","date_gmt":"2014-03-05T07:20:52","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129624"},"modified":"2016-07-27T12:13:04","modified_gmt":"2016-07-27T10:13:04","slug":"memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-viii\/","title":{"rendered":"Memorias de un Pa\u00fal: la Iglesuela del Cid (VIII)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/129606\/la-iglesuela-3\/\" rel=\"attachment wp-att-129607\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-129607\" alt=\"La Iglesuela-3\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/02\/La-Iglesuela-3.jpg?resize=240%2C175\" width=\"240\" height=\"175\" \/><\/a>XX.- PROSIGUE LA OBRA.<\/p>\n<p>Placeta.- Desgracia.- Sustituto.- Otra desgracia.- Consecuencias.- \u00bfY por qu\u00e9 no gracia?<\/p>\n<p>El primer cuerpo del edificio qued\u00f3 efectivamente cubierto a fin de Octubre de 1902, como se dijo al final del p\u00e1rrafo XVIII. Pero t\u00e9ngase en cuenta que solamente estaba formado el armaz\u00f3n, es decir, las paredes y el tejado. Faltaba formar el interior, las vueltas y los tabiques, y por la proximidad del invierno hubo que dejarlo para pro\u00adseguir en la primavera siguiente.<\/p>\n<p>Lo mismo sucedi\u00f3 con la cerca de la finca. Era indispensable cerrar el bancal y el edificio de alg\u00fan modo, y se hizo en Noviembre con valla de madera por el Norte, o sea por la parte que confrontaba con el otro medio bancal, que no hab\u00edan querido vender, y con pared s\u00f3lida y definitiva por el Poniente, que es el lado m\u00e1s largo que tiene la posesi\u00f3n, lindante con el camino de Cantavieja. Pero se qued\u00f3 sin hacer un trozo de pared, el cual corresponde a una placeta que hay al Sur de la finca.<\/p>\n<p>Este trozo era el m\u00e1s importante y exig\u00eda un trabajo serio, porque es el punto adonde afluyen todas las aguas de la finca, que suelen ser muy abundantes, las cuales, al decir de los trabajadores, varias veces hab\u00edan derribado los enormes paredones de piedra seca, otras tantas renovados por el due\u00f1o anterior. Se dej\u00f3, pues, para la prima\u00advera, y por aqu\u00ed comenzaron los trabajos a mediados de Marzo de 1903.<\/p>\n<p>Quince d\u00edas hac\u00eda que se estaba trabajando simult\u00e1neamente en el gran pared\u00f3n que hab\u00eda de resistir, como resiste, todas las futuras avenidas de aguas y deshielos, y en las vueltas que hab\u00edan de servir de cubierta o techo al piso bajo, y de base al de arriba, cuando ocurri\u00f3 una sensible desgracia. Estaba el Sr. Ib\u00e1\u00f1ez, aplicado y laborioso como era, clavando puntas de Par\u00eds en las vigas de las vueltas para sujetar una cimbra, y, de repente, se siente herido en un ojo. \u00bfQu\u00e9 sucedi\u00f3?<\/p>\n<p>La cosa m\u00e1s sencilla. Una punta, topando sin duda con un nudo del madero, rebot\u00f3 con violencia y fue a dar (\u00a1como si no hubiera habido otro blanco a que dirigirse en toda la cara!) fue a dar en la misma pupila del ojo. Y no revent\u00f3 \u00e9ste gracias a su forma esf\u00e9rica, por la cual se desliz\u00f3 la punta hasta los p\u00e1rpados, y en \u00e9stos produjo una he\u00adrida, de la que man\u00f3 alguna cantidad de sangre.<\/p>\n<p>El dolor debi\u00f3 de ser grande. La fortaleza y serenidad del paciente no lo fueron menos. Tres d\u00edas estuvo en casa. Apenas comprendi\u00f3 el Superior que el m\u00e9dico del pueblo andaba a tientas en el conocimiento del mal, y, por consiguiente, de su cura\u00adci\u00f3n, le abord\u00f3 francamente; francamente tambi\u00e9n contest\u00f3 este se\u00f1or, y el Sr. Ib\u00e1\u00f1ez fue enviado a Madrid el d\u00eda 30 de Marzo. Estuvo cur\u00e1ndose all\u00ed cuatro meses comple\u00adtos, y volvi\u00f3 a La Iglesuela el 4 de Agosto. Afortunadamente no qued\u00f3 deformidad al\u00adguna en el ojo.<\/p>\n<p>Imposible que pudiera manejarse solo el Superior. La capillita del desv\u00e1n era un hervidero de confesiones por ma\u00f1ana y tarde, de comuniones y otros ejercicios espiri\u00adtuales. Las atenciones eran multiplicadas. Vigilancia necesaria en la pared de la placeta, en los pisos que se estaban echando, en el sitio donde se arrancaba la piedra, en la ins\u00adpecci\u00f3n de caballer\u00edas y carros que aportaban materiales. Y, adem\u00e1s, era el Superior el predicador cuaresmero de la Parroquia. \u00bfC\u00f3mo atender a todo? Urg\u00eda, claro est\u00e1, la venida inmediata de un auxiliar capaz de sustituir al herido.<\/p>\n<p>No era tiempo oportuno para disponer en Madrid de individuos aptos para el caso. Pero Dios lo ten\u00eda todo dispuesto, y no se hizo esperar mucho el que en verdad lo era. Hac\u00eda pocos meses que hab\u00edan regresado del Brasil algunos de los nuestros. Entre ellos se contaba el Sr. Tabar (Eduardo). Y se present\u00f3 en La Iglesuela el 17 de Abril. Dijo y repiti\u00f3 que iba interinamente, Porque parece que lo ten\u00edan destinado para otra parte. M\u00e1s como siempre es Dios quien dispone, aunque compongan los hombres, es lo cierto que seis meses despu\u00e9s, el 11 de Octubre, fue confirmado su destino en la Casa de La Iglesuela, donde contin\u00faa todav\u00eda.<\/p>\n<p>Este se\u00f1or era el que conven\u00eda, y aun el que se necesitaba, porque es inteligente en tales asuntos, y, por tanto, pod\u00eda aliviar al Superior en las dificultades y agobios refe\u00adridos. Y, adem\u00e1s, el Superior hab\u00eda de quedar tres semanas despu\u00e9s f\u00edsicamente inuti\u00adlizado para algunos meses, lo cual era entonces ignorado de los hombres, pero lo sab\u00eda Dios, quien dispone siempre de todo y de todos, m\u00e1xime de los suyos y para los suyos, de modo suave, benigno y amoroso.<\/p>\n<p>Durante los meses de Abril y Mayo se concluy\u00f3 el muro de la placeta, que mide de tres a cuatro metros de altura y tiene m\u00e1s de un metro de espesor hasta flor de tierra y poco menos despu\u00e9s; se concluyeron de hacer las vueltas y se dio principio a los tabi\u00adques para formar las habitaciones, y a la colocaci\u00f3n de puertas y ventanas.<\/p>\n<p>Estas operaciones, lo mismo que la formaci\u00f3n del segundo cuerpo del edificio que sigui\u00f3 a ellas, no hab\u00edan de ser presenciadas y dirigidas materialmente por el Superior. \u00danicamente hab\u00eda de dar el dise\u00f1o y responder desde la cama o desde el sill\u00f3n, seg\u00fan los tiempos, a las consultas que sobre todos esos asuntos se le hicieran.<\/p>\n<p>Dios quiso que el 4 de Mayo sufriese una ca\u00edda violenta, y que, dando media vuelta su cuerpo, fuese a chocar con fuerza su pantorrilla izquierda con el borde o canto de una tabla, y se abriese en ella \u2014en la pantorrilla, no en la tabla, \u00bfeh?\u2014 un corte de unos ocho cent\u00edmetros de longitud por uno de profundidad, y que, al desprenderse el cuerpo hasta el suelo, se produjesen en el extremo delgado de la pierna y en el tobillo unas excoriaciones de peor curaci\u00f3n que la herida de la pantorrilla.<\/p>\n<p>Faj\u00f3 toda la pierna con dos pa\u00f1uelos, y resisti\u00f3 tres d\u00edas completos sin declarar a nadie lo sucedido, juzgando que no ser\u00eda tan grande el mal, y que, con haber contenido la hemorragia, se cicatrizar\u00eda y se curar\u00eda todo. \u00a1Ilusi\u00f3n imprudente! Cojeaba sin po\u00adderlo remediar el paciente, sent\u00eda sin cesar agudos dolores, se preocupaba con inter\u00e9s su nuevo compa\u00f1ero, y el cuarto d\u00eda, despu\u00e9s de haber celebrado con grand\u00edsima di\u00adficultad la Santa Misa, metiose en la cama; se llam\u00f3 al m\u00e9dico, y de \u00e9ste, y m\u00e1s a\u00fan del compa\u00f1ero, tuvo que aguantar aquel d\u00eda, y otras cien veces despu\u00e9s, el just\u00edsimo reproche de que por su culpa, por no haberse descubierto a tiempo, se hizo la curaci\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil. \u00a1Todo sea por dios! A m\u00ed me parece que lo mismo hubiera sucedido; pero esos reproches son muy propios del inter\u00e9s m\u00e9dico y del cari\u00f1o fraternal, y hay que agradecerlos.<\/p>\n<p>Resultado: Primeramente, cuatro o cinco semanas de cama fija, con la sujeci\u00f3n y los dolores que se suponen. Despu\u00e9s, otras tantas semanas de muletas dentro de casa, durante las cuales era preciso que un hermano le subiera a cuestas, o sobre sus espaldas, a la capillita del desv\u00e1n para o\u00edr Misa, o celebrarla posteriormente. Tambi\u00e9n merece consignarse que el 29 de Junio hubo de cargar, en cierto modo, con \u00e9l su compa\u00f1ero, para llevarlo apoyado en su hombro \u2014y los tiene buenos, por cierto\u2014 a la Parroquia a predicar el serm\u00f3n de San Pedro, el cual predic\u00f3 teniendo la pierna enferma doblada y sobre una silla con almohada, y la otra verticalmente apoyada sobre el suelo, sin que nadie conociera ni sospechara esa posici\u00f3n. Luego, tres o cuatro meses de salidas para ver las obras, montando sobre un caballito pamplon\u00e9s, cuyo due\u00f1o era el carpintero de casa, o sobre una burra ligera, pac\u00edfica y segura como ella sola, propiedad de la \u00ednclita y conocid\u00edsima se\u00f1ora Pepa. Y por fin, cinco a\u00f1os hasta la fecha, y toda la vida despu\u00e9s, de debilidad de piernas \u2014en plural, porque la otra ya hab\u00eda sufrido otro per\u00adcance en Alcorisa, cuatro o cinco a\u00f1os antes\u2014 y de inutilizaci\u00f3n para andar, pasear y estar de pie.<\/p>\n<p>Tales han sido las consecuencias de la ca\u00edda, que ocurri\u00f3 el 4 de Mayo de 1903. Al parecer, y aun, si lo quer\u00e9is, en realidad, fue una desgracia. Pero \u00bfpor qu\u00e9 no tambi\u00e9n gracia y merced? Desgracia relativa, merced y gracia relativas tambi\u00e9n. Los sucesos de los hombres tienen diversos aspectos, y aparecen con el color del cristal a trav\u00e9s del cual son mirados. No obtendr\u00e9is la misma visi\u00f3n si atend\u00e9is en el suceso actual a la vida corporal, que si pon\u00e9is la mira en la vida espiritual del alma. E igual criterio se debe aplicar a todos los acontecimientos favorables a adversos, amargos o placenteros.<\/p>\n<p>Tiene raz\u00f3n, pues, ese superior, que de tal ca\u00edda fue v\u00edctima, para exclamar, cuando se le da pie para hablar o se le pone en el caso de explicar sus inevitables cansancios, tiene raz\u00f3n para decir: \u00ab\u00a1Ya est\u00e1 bien, ya est\u00e1 bien! Ya sabe Dios lo que hace y todo lo hace bien y lo dispone bien todo. Por algo ten\u00edan que comenzar los achaques propios de la vejez; algo conven\u00eda que fuese el indicador y revelador de la proximidad de la muerte; y ese algo son las piernas flojas, pobres e in\u00fatiles. Perfectamente, perfectamente sabe el Se\u00f1or lo que hace, y yo tambi\u00e9n s\u00e9 lo que digo cuando digo lo que digo\u00bb. M\u00e1s dejemos a ese Sr. Superior engolfado en sus reflexiones anacor\u00e9ticas, y pasemos a otro p\u00e1rrafo para dar cuenta de las ampliaciones de la casa y finca que constituyen la pro\u00adpiedad de los Pa\u00fales en La Iglesuela.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>XXI.- COMPLEMENTOS<\/p>\n<p>El huerto del Carrascal.- Otro huerto.- Permuta.- Vetos y alarmas.- Manolito.- El otro medio bancal.<\/p>\n<p>Se dijo en el p\u00e1rrafo XVII que solamente vendieron a los Pa\u00fales medio bancal, y que \u00e9stos tuvieron que contentarse con \u00e9l, aunque mejor hubiera sido la adquisici\u00f3n de toda la finca, no solo por el desahogo, sino m\u00e1s a\u00fan por la independencia. Para conseguir lo primero se hizo una permuta de un huerto por otro huerto. La consecu\u00adci\u00f3n de lo segundo fue efecto de conveniencias mutuas, como se va a ver.<\/p>\n<p>Nosotros \u00e9ramos due\u00f1os de un huerto que nos leg\u00f3 la se\u00f1ora fundadora. No se ex\u00adpresa en el testamento que tal legado nos hac\u00eda, pero nos lo hizo, y el Se\u00f1or se lo ha recompensado ya seguramente en el Cielo. All\u00ed, en el testamento, se lee: \u00abDeja y lega a Fernando Matutano Gil el huerto de la partida del Carrascal\u00bb. Este Sr. D. Fernando, abogado propietario, natural de La Iglesuela, que reside en ella en verano y en invierno en San Mateo (Castell\u00f3n), era amigo de la difunta, y nuestro tambi\u00e9n lo es desde el principio. En el testamento no se dice m\u00e1s. Pero al Sr. Matutano declar\u00f3 verbalmente D\u00f1a. Carmen que le dejaba el huerto como en dep\u00f3sito, para que lo entregara a los Pa\u00addres cuando hicieran la fundaci\u00f3n. Acept\u00f3 aqu\u00e9l el compromiso, y, piadoso y leal como es, lo cumpli\u00f3 fidel\u00edsimamente.<\/p>\n<p>Cuando el P. Garc\u00e9s fue a fundar a La Iglesuela a primeros de Enero de 1902, seg\u00fan se lee en el p\u00e1rrafo XI de esta historia, se hosped\u00f3 en casa de Mos\u00e9n Camilo Lor, y all\u00ed se le present\u00f3 una noche el dicho D. Fernando, le explic\u00f3 el caso del legado, pregunt\u00f3le si, en efecto, ven\u00eda a fundar, y, obtenida respuesta afirmativa, h\u00edzole verbalmente la en\u00adtrega del legado, y tambi\u00e9n le entreg\u00f3 sesenta pesetas que importaba la renta del huerto durante los dos a\u00f1os \u00faltimos, y las llaves de una casita que en el huerto hay y que nos adjudicaron los se\u00f1ores albaceas al verificar el contrato de fundaci\u00f3n, como consta en el expediente can\u00f3nico de 18 de Noviembre de 1901 que poseemos. La renta del arrenda\u00admiento de los a\u00f1os anteriores hab\u00edanla incluido en las cuentas de los r\u00e9ditos de la Granja.<\/p>\n<p>Junto al medio bancal que nos vendieron hab\u00eda un huerto, tambi\u00e9n con su casita, propiedad de Ram\u00f3n Ib\u00e1\u00f1ez y Bono, que, agregado al sitio comprado, pod\u00edan darle ensanche y forma m\u00e1s regular. La situaci\u00f3n de esta casita y huerto era al Oriente del sitio, o sea al lado que da a la calle de Raballa, \u00fanica frontera que pod\u00eda tener nuestro edificio hacia el pueblo.<\/p>\n<p>Al momento en que se posesionaron los nuestros del medio bancal comprado y empezaron los preliminares de las obras, a todos, de casa y de fuera, se ocurri\u00f3 la idea de la adquisici\u00f3n de aquel huerto y casita. Se habl\u00f3 con el due\u00f1o, se disput\u00f3 alg\u00fan tanto, tirando cada cual para s\u00ed, y por fin convinieron en hacer una permuta, pelo a pelo, de los dos huertos. Val\u00eda el nuestro trescientas pesetas m\u00e1s que el otro; pero el due\u00f1o de \u00e9ste dejaba el que ten\u00eda contiguo a su casa por el otro, que est\u00e1 a tres cuartos de hora de distancia, y no quer\u00eda pasar adelante si hab\u00eda de abonar algo. A nosotros conven\u00eda el cambio para edificar, y no nos conven\u00eda el huerto del Carrascal por la dis\u00adtancia y por el corto rendimiento que tributaba. Que tributaba a los frailes, por ser frailes, que en la actualidad se paga a la viuda de Ram\u00f3n Ib\u00e1\u00f1ez m\u00e1s del doble. Sino que&#8230; a los frailes&#8230;ya me entienden ustedes. \u00abEn fin, todo pensado, dijo el Superior, huerto por huerto, mejor es tenerlo en casa, y de seguro que as\u00ed lo ve, y lo juzga y lo quiere tambi\u00e9n desde el Cielo la fundadora; a cerrar, pues, el contrato\u00bb. Y se verific\u00f3 la permuta, seg\u00fan consta en instrumento escrito que en casa se guarda.<\/p>\n<p>Este hecho, cambi\u00f3 de plan el Superior. Ten\u00eda ideado el de hacer el edificio en medio del sitio, a manera de hotel, o sea con cerca en el bancal y jard\u00edn o huerto intermedio, dejando el lado oriental, que daba al huertecito y casita, para capilla, y entrando por la placeta en el p\u00e1rrafo anterior mencionada, por medio de una escalinata de piedra. La cosa hubiera resultado vistosa, bonita, pero reducida y de poco provecho. Adquiridos el huerto y casita, ampliado de este modo el sitio, form\u00f3 otro plan, que da a la casa y al huerto m\u00e1s amplitud, gallard\u00eda y utilidad, en el que la fachada principal del edificio, ya realizado, que se describir\u00e1 en el p\u00e1rrafo siguiente, y la de la capilla, que se edifi\u00adcar\u00e1&#8230; cuando se edifique, dan a la calle de Raballa, y, por tanto a la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vamos ahora a la segunda ampliaci\u00f3n, o al segundo complemento, que antes llam\u00e9 de mutuas conveniencias, porque sin ellas dif\u00edcilmente, y acaso nunca, se hubiera con\u00adseguido. A los sobrinos de la se\u00f1ora que nos vendi\u00f3 el medio bancal, los cuales ejerc\u00edan sobre su \u00e1nimo influencia dominante, no les cuadraba lo que iban edificando los Pa\u00fales, y seguramente les pesaba haber hecho la venta. Ya en el a\u00f1o anterior, a la terminaci\u00f3n de las paredes del primer cuerpo, cuando los alba\u00f1iles estaban formando el rafe, o alero del tejado, envi\u00f3 uno de esos sobrinos un recado al Superior, con intenci\u00f3n de que no echasen las aguas a su bancal; porque, ampar\u00e1ndose de la ley, despu\u00e9s de un a\u00f1o ejer\u00adcitar\u00edan su acci\u00f3n para obligar a mudar el tejado. No se movi\u00f3 a dar este paso por ca\u00adridad, claro est\u00e1, pero el aviso fue caritativo, o si quiera provechoso, y habr\u00eda de hab\u00e9rsele dado gracias, aunque no se le dieron. No se echaron las aguas, y santas pascuas.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, cuando vieron que iba a edificarse el segundo cuerpo, se preocuparon ya m\u00e1s, porque evidente era que quedar\u00eda muy sombr\u00eda una buena parte de su medio bancal, con notable perjuicio para las cosechas. En consecuencia, se determin\u00f3 otro sobrino a tener una entrevista con el Superior, para impedir, si pudiera, que pasara adelante la obra. Y fue a visitarle y le habl\u00f3 insinuando ciertas amenazas envueltas en buenos modos y con su color de consejos de amistad. Porque este sobrino era y es un joven de fin\u00edsima educaci\u00f3n, que nunca tuvo repugnancia y siempre se mostr\u00f3 y se muestra ben\u00e9volo y amable.<\/p>\n<p>Dijo, pues, al Superior, en tono de confianza amistosa, que no nos conven\u00eda seguir edificando, porque llegar\u00eda d\u00eda en que, o ellos \u00fa otros que les comprasen el terreno, y ya lo estaban apeteciendo para sitios, edificar\u00edan tambi\u00e9n y nos privar\u00edan de las luces. \u00a1Candidez como la suya! Lo menos que se figuraba fue que el Superior no ten\u00eda la cuenta esa eventualidad. As\u00ed que, en el mismo tono de intimidad y de insinuante son\u00adrisa, le di\u00f3 las gracias por el inter\u00e9s que demostraba a favor nuestro, y le declar\u00f3 que ya ten\u00eda previsto el caso y la soluci\u00f3n. \u2014Pues no comprendo, padre, c\u00f3mo va usted a salvar las ventanas&#8230; \u2014 \u00a1Bah! Manolito (ten\u00eda entonces unos diez y nueve a\u00f1os de edad), no te apures; petr\u00f3leo ya vender\u00e1n, \u00bfme entiendes? Adem\u00e1s de que no es me\u00adnester luz artificial para alumbrar de d\u00eda el claustro que se va a echar en aquel lado. Con un balc\u00f3n en cada uno de los extremos estar\u00e1 suficientemente iluminado para entrar en las habitaciones. Y no pas\u00f3 de ah\u00ed la cosa. Y el edificio pas\u00f3 adelante.<\/p>\n<p>Y los sobrinos aconsejaron entonces de otro modo a su t\u00eda. Que ser\u00eda mejor ven\u00addernos el otro medio bancal. Y todos insinuaron a su administrador que nos indicase la idea de comprarlo. H\u00edzolo \u00e9ste, entr\u00f3 el Superior en el pensamiento, porque estaba conforme con su deseo y con la conveniencia de la casa, y comprado est\u00e1, y escritura p\u00fablica fehaciente tenemos. Y con estas ampliaciones la casa y la finca de los Pa\u00fales en La Iglesuela, rodeada \u00fanicamente de calles y de caminos p\u00fablicos, son completamente independientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XX.- PROSIGUE LA OBRA. Placeta.- Desgracia.- Sustituto.- Otra desgracia.- Consecuencias.- \u00bfY por qu\u00e9 no gracia? 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