{"id":129618,"date":"2014-03-02T08:14:28","date_gmt":"2014-03-02T07:14:28","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129618"},"modified":"2016-07-27T12:11:52","modified_gmt":"2016-07-27T10:11:52","slug":"memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/memorias-de-un-paul-la-iglesuela-del-cid-v\/","title":{"rendered":"Memorias de un Pa\u00fal: la Iglesuela del Cid (V)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/blog\/129606\/la-iglesuela-3\/\" rel=\"attachment wp-att-129607\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-129607\" alt=\"La Iglesuela-3\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/02\/La-Iglesuela-3.jpg?resize=248%2C182\" width=\"248\" height=\"182\" \/><\/a>XIII.- LA PRIMERA CAPILLA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La alcoba.- El desv\u00e1n.- La cueva de Bel\u00e9n.- Familiaridad cristiana.- El ornato.- Amasador.- Caj\u00f3n de tabaco.- Sill\u00f3n de esparto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Qued\u00f3 instalada, como se vio en el p\u00e1rrafo anterior, en su casita de la Costera la microsc\u00f3pica Comunidad, compuesta del Superior y dos hermanos Coadjutores, en primeros de Febrero de 1902.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Natural era que se pensase al momento en una Capilla para celebrar el Santo Sa\u00adcrificio de la Misa y hacer la oraci\u00f3n y dem\u00e1s ejercicios de piedad que prescriben nues\u00adtras santas Reglas. Pero \u00bfd\u00f3nde hacerla, siendo tan diminuta la casa? Un peque\u00f1o patio de entrada con dos cuadritas; encima, la cocina y dos salitas con alcoba; sobre \u00e9stas, una salita y un desv\u00e1n, pero todo reducid\u00edsimo, como se dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No hay remedio, no se puede tener Capilla p\u00fablica. Esta fue la primera impresi\u00f3n. El celo tiene que estar escondido, encerrado, inactivo, como paralizado. El Misionero tiene que resignarse. Forzado se ver\u00e1 a contener los impulsos de su vocaci\u00f3n. Dedicaremos una salita para oratorio y las otras dos para habitaciones. Los hermanos en una, el Superior en la otra. En la alcoba pondremos un altarito; lo dem\u00e1s para el p\u00fablico. \u00bfQu\u00e9 p\u00fablico? Ocho, diez, una docena de personas cuando m\u00e1s. Y \u00e9stas hombres solos, porque ha de haber clausura, y por tanto han de quedar excluidas las mujeres. Y hom\u00adbres de confianza, porque la sala es interior y est\u00e1 en el piso alto, por lo cual no deben penetrar hombres desconocidos. Tales fueron las primeras apreturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero\u2014permitid una reminiscencia del primer a\u00f1o de <i>Lat\u00edn\u2014intellectus apretatus discurrit qui <\/i><i>rabiat<\/i>\u2014barbarismo que aprendimos de ni\u00f1os, entonces gracioso, hoy casi insufrible, que explica, sin embargo, perfectamente c\u00f3mo el hombre, puesto en apuros, sabe aguzar su intelecto, sabe ingeniarse maravillosamente para encontrar una \u00fa otra salida. La salida, en nuestro caso, fue el desv\u00e1n. \u00a1El desv\u00e1n! Vamos a ver el desv\u00e1n. \u2014 Feo, mugriento, suc\u00edsimo. Como que sirve para todo. Para guardar arreos de labranza, hierbas, patatas, cuelgas de frutas, ajos, cebollas, las morcillas, el tocino que se pone a secar, cecina, todo, que de todo eso hab\u00eda habido all\u00ed y m\u00e1s.\u2014\u00a1El desv\u00e1n! Peque\u00f1o, irregular. Relativamente a las otras dependencias, grande; para el objeto, escaso, mise\u00adrable; 7,50 de largo, 3,40 de ancho, y \u00a12,05! de alto. No parece que aquello pueda con\u00advertirse en Capilla. Sin embargo, se convierte, y rinde mucha gloria a Dios, y se santifican innumerables almas en \u00e9l durante un a\u00f1o y nueve meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El superior estudia, discurre, siente agitarse su esp\u00edritu, se enamora, se emociona. Ve que aquel desv\u00e1n tiene salida a un callej\u00f3n, por medio de una cuadra, a la cual se baja por tres o cuatro escalones toscos, desiguales, de piedra sin labrar. Aquella salida es brusca, agreste, violenta. Dif\u00edcilmente podr\u00e1n subir y bajar los ancianos, las ancianas, como, en efecto, sucedi\u00f3 despu\u00e9s. Recuerda que cuando entr\u00f3 en aquella cuadra la primera vez, hab\u00eda en ella una vaca de leche. Concibe una idea, y exclama: \u00a1Magn\u00edfico! \u00a1La cueva de Bel\u00e9n! \u00a1Hasta el buey del pesebre! \u00a1Gloria a Dios en los desvanes, y en las capillas paz a los hombres de buena voluntad! \u00a1A instalar aqu\u00ed el Ni\u00f1o! \u00a1El Ni\u00f1o de la Eucarist\u00eda! \u00a1El Ni\u00f1o de la salvaci\u00f3n de las almas! \u00a1El Salvador del mundo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y dicho y hecho. A los tres o cuatro d\u00edas ya se celebra la santa Misa y se da la Sa\u00adgrada Comuni\u00f3n en aquel desv\u00e1n; en aquella falsa, dicen en el pueblo, tan irregular, tan desmantelada; en aquella nueva cueva de Bel\u00e9n, transformada en santuario de la Divinidad y de la santa Humanidad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Dios y hombre ver\u00addadero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">All\u00ed no hay presbiterio, no hay gradas, casi no hay separaci\u00f3n entre el Clero y el pueblo. Un list\u00f3n; horizontalmente sostenido por la mesa del altar y por otro list\u00f3n, verticalmente clavado en una viga y en el suelo, sostiene un mantel y sirve de comul\u00adgatorio. Pero no completamente cerrado, porque no hay otra comunicaci\u00f3n con el in\u00adterior de la casa. De modo que los vestidos de las mujeres est\u00e1n en contacto con el h\u00e1bito del hermano que ayuda a la Misa; sus mantillas, por el lado del Evangelio, en contacto con los manteles del altar. Las primeras Hijas de la Caridad que de este pueblo salieron, chicas entonces de quince a diez y siete a\u00f1os de edad, hoy ya de cuatro y cinco a\u00f1os de vocaci\u00f3n, leen los Evangelios en el Misal y en la Sacra a la misma distancia que el Sacerdote, porque la gente se acumula, se api\u00f1a, de tal suerte que no se puede dejar desocupado ni un dedo de sitio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los que en aquella improvisada Capilla se reun\u00edan, guiados por el esp\u00edritu de Dios, buscando s\u00f3lo a Dios, parec\u00eda que formaban una sola familia, una familia cristiana, una familia semejante a aquella de la que se nos habla en el cap\u00edtulo XII de los Hechos apost\u00f3licos, a la cual se le denomina Iglesia que ora por el Papa, encerrado a la saz\u00f3n en una c\u00e1rcel, y en la cual vemos desempe\u00f1ar un papel tan interesante a la joven Rhode o Rosa. Los miembros todos de esa nueva familia, formada en Cristo y por Cristo en La Iglesuela, que sigue todav\u00eda, despu\u00e9s de m\u00e1s de seis a\u00f1os, si no con las estrecheces materiales de Capilla, s\u00ed con la intimidad y estrechos v\u00ednculos de amistad, franqueza, confianza y cordialidad espirituales que entonces crearon, los individuos, digo, de esa familia cristiana, todos deseaban, sent\u00edan y quer\u00edan una misma cosa; eran todos <i>coru\u00ad<\/i><i>num et anima una <\/i>como los primitivos cristianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">All\u00ed no hay retablo alguno, ni pinturas, ni esculturas, ni dorados, ni cuadros si\u00adquiera. Cubierta est\u00e1 la pared con una tela de a real la vara, y un modesto Crucifico colgado detr\u00e1s del sagrario, es todo el altar. Los adornos del techo\u2014 \u00bfpensabais que iba a decir b\u00f3veda? \u2014son los clavos de herrar\u2014no digo puntas de Par\u00eds porque eso ser\u00eda permitirse mucho lujo\u2014, los clavos de herrar fijos en las vigas, los cuales ha\u00adb\u00edan servido, y siguen sirviendo hoy, para colgar las cosas antes indicadas. Y esas vigas, a tal altura, que casi tocaba el Sacerdote en ellas con el bonete, y al elevar la Hostia santa y el sagrado C\u00e1liz ten\u00eda que encoger los brazos para no dar con ellos en ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfY no hab\u00eda Sacrist\u00eda? S\u00ed. El amasador. Un pobre cuartito sin luz, sin ventilaci\u00f3n, en el cual con dificultad cab\u00edan la artesa y la mujer que hab\u00eda de amasar. \u00bfY ahora tiene que contener el calaje, al Sacerdote que se reviste los ornamentos sagrados y al hermano que le ayuda? Cabal. \u00bfPues qu\u00e9 calaje ser\u00eda? Os lo dir\u00e9, aunque os riais: un caj\u00f3n de ta\u00adbaco. S\u00ed; un caj\u00f3n de los que suelen emplearse para portear tabaco, fue, durante m\u00e1s de un a\u00f1o, la cajoner\u00eda de la Sacrist\u00eda de la primera Capilla dedicada a nuestro Se\u00f1or en la Casa-Misi\u00f3n de La Iglesuela del Cid. Un caj\u00f3n de tabaco que hab\u00eda venido con cachivaches, y ahora estaba destinado a contener los objetos del culto divino, sostenido a un metro de altura por cuatro toscos listones. Despu\u00e9s de un a\u00f1o, una Superiora de Hermanas nuestras, y su Comunidad, que sent\u00eda como ella, habiendo o\u00eddo, con acom\u00adpa\u00f1amiento de risas y de l\u00e1stimas, lo que se acaba de leer, regal\u00f3, entre otras cosas, una c\u00f3moda de cuatro cajones, que a\u00fan est\u00e1 sirviendo de calaje. Y Dios se lo pague.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mas no todo era all\u00ed pobre. Porque eran ricas la concurrencia, la devoci\u00f3n, las con\u00adfesiones, las comuniones, la asistencia a Misa y las funciones vespertinas, la emulaci\u00f3n santa en los c\u00e1nticos. \u00a1Oh!, todo eso fue un alabar a Dios desde el principio. Ya se ex\u00adplicar\u00e1 detalladamente en otro p\u00e1rrafo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2014 \u00bfPero tambi\u00e9n hab\u00eda confesionario? Porque acaba V. de hablar de confesiones.\u2014 S\u00ed; hab\u00eda para confesionario un sill\u00f3n de esparto, claro est\u00e1 que sus maderas sin pintar, que trajo la vecina consabida, al cual se fij\u00f3 una rejilla. fue colocado en el rinc\u00f3n opuesto al lado del altar llamado de la Ep\u00edstola. Mal servicio, en verdad, mal servicio. Pero \u00bflo tendr\u00e1n mejor en las Misiones extranjeras? Las mujeres ten\u00edan que colocarse de espaldas al altar, casi tocando con los pies en \u00e9l; el confesor, al descubierto; la gente que esperaba, demasiado cerca, con exposici\u00f3n casi inevitable de que se oyeran los pe\u00adcados; y a pesar de todas las preocupaciones, fue muchas veces imposible evitar que se oyese algo. Pero all\u00ed nadir se acordaba, ni el confesor ni los penitentes: todos iban a una con la mayor buena fe; y esa sencillez y ese entusiasmo lo supl\u00edan todo. Y se estaban oyendo confesiones \u00a1friolera! seis, y siete y ocho horas cada d\u00eda. Tomaron las benditas gentes la cosa muy a gusto y muy a pechos, con inter\u00e9s decidido, primero las llamadas piadosas, despu\u00e9s tambi\u00e9n las dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">XIV.- LOS PRIMEROS FRUTOS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Explicaci\u00f3n.- La Cuaresma.- Movimiento.- Compa\u00f1ero.- Aqu\u00ed y all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto que se acaba de decir en el p\u00e1rrafo anterior parece que necesita alguna expli\u00adcaci\u00f3n. Y la tiene muy natural. A pesar de la propaganda en contra de los frailes \u2014re\u00adcordad que es as\u00ed como se han empe\u00f1ado en llamarnos\u2014 y del aflojamiento en la devoci\u00f3n, por las causas que se indicaron en p\u00e1rrafos anteriores, principalmente en los \u00faltimos a\u00f1os del Cura difunto, D. Manuel Izquierdo, mucha gente conservaba el es\u00adp\u00edritu de piedad y de temor de Dios, y estaban deseando que se establecieran los Padres para aprovecharse de sus ministerios. Por esta raz\u00f3n, en los dos viajes que, antes de la instalaci\u00f3n, hab\u00eda hecho el Superior a La Iglesuela, le abordaron y acosaron con ver\u00addadero inter\u00e9s y anheloso af\u00e1n en el confesonario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y vi\u00e9raisle horas y horas de varios d\u00edas escuchando a unos y otros, no con asombro, porque ya ten\u00eda larga experiencia de lo que en el mundo suele acontecer, pero si con alguna extra\u00f1eza, por lo que respecta a algunas personas. Y en estas ocasiones com\u00adprendi\u00f3 que no era oro todo lo que reluc\u00eda. Qui\u00e9rese decir que el pueblo llevaba fama, y ten\u00eda y tiene hechos de piadoso. Hab\u00eda alguna, no mucha, frecuencia de Sacramentos. Y nadie dejaba de confesarse, a lo menos en Cuaresma, siquiera por respeto humano, por temor de ser notados. Pues este enemigo tan desolador de las conciencias hab\u00edan hecho horrible estrago en las almas de unos y de otros: de los piadosos y devotos y de los que no lo eran. Esto pudo comprender con bastante fundamento y claridad, y se propuso su plan de ataque, de reparaci\u00f3n, de saneamiento, de salvaci\u00f3n de las v\u00edctimas, con la ayuda del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ten\u00eda que predicar la Cuaresma inmediatamente, a los cinco o seis d\u00edas. Los ser\u00admones cuaresmales a que nos hemos obligado, si el Cura los quiere, son once, que se han de predicar desde el Mi\u00e9rcoles de Ceniza al domingo de Pasi\u00f3n, ambos inclusive. Y as\u00ed se ha hecho en las Cuaresmas siguientes. Pero en la primera no se hizo de ese modo. Calcul\u00f3 el Cuaresmero que era corto ese n\u00famero de sermones para llenar cum\u00adplidamente el plan que se hab\u00eda propuesto y conseguir el triunfo que apetec\u00eda; habl\u00f3 con el Cura Ec\u00f3nomo, y convino \u00e9ste en que, por excepci\u00f3n, predicase aquel a\u00f1o cuando quisiese y pudiese. Y predic\u00f3, desde Carnaval, cuatro o cinco veces por se\u00admana,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El resultado fue satisfactorio. Los que no se rindieron, los que no quedaron venci\u00addos, quedaron bien impresionados o desenga\u00f1ados y confundidos. Trat\u00f3 de poner de relieve las causas que producen las confesiones sacr\u00edlegas, las nulas y las in\u00fatiles, y el peligro de condenaci\u00f3n en que se encuentran las almas que profanan los Sacramentos. fue desarrollando la materia paso a paso, detalle por detalle, con aplomo, con energ\u00eda, con ilaci\u00f3n. Sonde\u00f3 el abismo del coraz\u00f3n; registr\u00f3 sus pliegues y repliegues; revolvi\u00f3 las conciencias; examin\u00f3 el uso, o mejor, el abuso de las potencias an\u00edmicas, de los sen\u00adtidos internos y externos; agit\u00f3 vigorosamente el fondo del alma en el ejercicio de todas sus facultades; ahond\u00f3, en fin y profundiz\u00f3 hasta llegar al suelo, removiendo todo el cieno en \u00e9l depositado, hasta ponerlo a la vista de los menos perspicaces, as\u00ed como se hace subir y aparecer sobre la superficie el de un estanque corrompido, cuando se apa\u00adlean y sacuden fuertemente sus aguas, y se produjo un movimiento notable de terror y espanto, pero saludable, en la generalidad del auditorio. Hubo duros, pertinaces, obstinados, \u00bfd\u00f3nde no los hay en tiempos de tanta obcecaci\u00f3n e incredulidad?; pero la conmoci\u00f3n general se hizo visible. Y como atribulados y confusos se les oyeron mu\u00adchas veces estas y otras exclamaciones: \u00a1Estamos perdidos! \u00a1Si lo que dice el Padre es verdad, nunca hemos hecho buenas confesiones! \u00a1Nos vamos a condenar sin remedio! Y se avivaba m\u00e1s y m\u00e1s el inter\u00e9s por o\u00edr al predicador. Y en las cocinas, y en los campos, y en los caminos, ese era el tema de las conversaciones. Y la afluencia de oyentes era la mayor que pod\u00eda esperarse. Del pueblo y las mas\u00edas y los lugares cercanos, a los cuales comunicaban sus impresiones los naturales. Todo esto vi\u00f3 el P. Cuaresmero desde los primeros d\u00edas. Y lo vio y oy\u00f3 tambi\u00e9n, tres semanas despu\u00e9s, el compa\u00f1ero que le fue enviado por el Sr. Visitador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Porque cuando tan temprano, espont\u00e1neo y saludable movimiento not\u00f3 el Cua\u00adresmero, rog\u00f3 al pueblo que no empezasen el cumplimiento de Iglesia el domingo se\u00f1alado, sino que esperaran una semana m\u00e1s, para que recibieran mayor instrucci\u00f3n de cosas muy necesarias antes de confesarse. Y les dijo que no pasasen pena por la con\u00adfesi\u00f3n, que todos se confesar\u00edan con Misionero, si quer\u00edan, porque ten\u00eda pedido un Padre a Madrid y esperaba que pronto se lo enviar\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con efecto, se hab\u00eda apresurado el Superior a escribir al Sr. Visitador, y, refiri\u00e9ndole detalladamente, y con toda exactitud, lo que acontec\u00eda, le dijo que el movimiento era de misi\u00f3n que le ped\u00edan confesiones generales y era de esperar que las har\u00edan muchas gentes; que era natural querer hacerlas con el E Misionero precisamente, y as\u00ed lo ma\u00adnifestaban; que era imposible o\u00edr \u00e9l solo a todos, y, por tanto, que se impon\u00eda la nece\u00adsidad de que enviasen un Misionero apto y con condiciones para el caso. Y le envi\u00f3 sin demora al Sr. Ib\u00e1\u00f1ez (Jos\u00e9), quien fue testigo de todas estas cosas, y despu\u00e9s cooperador valioso en estas y en las otras que se ir\u00e1n relatando, port\u00e1ndose como bueno y mere\u00adciendo muy justamente el nombre de activo cofundador de la casa de La Iglesuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lleg\u00f3 a \u00e9sta el 4 de Marzo de 1902, en un d\u00eda verdaderamente desapacible, \u00e1spero, temible. El coche no llegaba m\u00e1s que hasta el Coll de Ares del maestrazgo. Hubo de montar en un macho, y caminar luchando contra el viento norte y contra la ventisca, y nevando lleg\u00f3 a medio d\u00eda a Villafranca del Cid, donde comi\u00f3, y, como no conoce la cobard\u00eda, nevando se present\u00f3 en La Iglesuela media hora antes de tener que irse a predicar el Superior en la Parroquia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Inmediatamente se entreg\u00f3 al ejercicio del ministerio sagrado de la Confesi\u00f3n, y tuvo un noviciado de prueba, pero satisfactorio. Hasta que \u00e9l lleg\u00f3, el Superior confe\u00adsaba dos o tres d\u00edas cada semana, por las ma\u00f1anas, en la Parroquia. Las restantes ma\u00ad\u00f1anas y las tardes todas lo hac\u00eda en la cueva de Bel\u00e9n. Despu\u00e9s&#8217; confesaba simult\u00e1neamente aqu\u00ed y all\u00e1. El compa\u00f1ero, dos, tres, cuatro d\u00edas, con dos, tres, cuatro horas de tarea, en la Parroquia. El Superior, en casa, como se ha dicho al final del p\u00e1\u00adrrafo anterior. Muchas, much\u00edsimas almas, casi todas las que se confesaban con los Misioneros, y aun algunas que lo hac\u00edan con los otros Sacerdotes, hac\u00edan confesi\u00f3n general. El trabajo fue pesado, pero grato y provechoso. \u00a1Dios sea bendito!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">XV.- DOS MESES a OBSCURAS<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Acopio.- Los Fueros de Arag\u00f3n.- El veto.- A juicio.- Fuegos apagados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre tanto no estaba desatendida la reforma de la casa del Aladrero, que ten\u00edamos comprada, seg\u00fan se dijo al fin del p\u00e1rrafo XII. En ella se hizo acopio de materiales para empezar las obras en la primavera. Sesenta o setenta cahices de cal, cincuenta y tres de yeso, algunas docenas de tablas, tablones y otros maderos, estaban depositados all\u00ed antes de Semana Santa, y en Mayo deb\u00eda de trabajarse ya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mas el hombre compone y Dios dispone. Y unos hombres impiden y desconciertan lo que otros combinan e intentan, o todo a un tiempo. Porque la casa de la calle de Ondevilla no nos conven\u00eda para definitiva. Solamente la tom\u00e1bamos para empezar a vivir. No era preciso edificar otra de planta despu\u00e9s. Pero esto era multiplicar gastos y vivir muchos a\u00f1os a disgusto. Y el Se\u00f1or, siempre tan bueno para con los suyos, impidi\u00f3 estos efectos por modo muy sencillo, por medio de los Fueros de Arag\u00f3n, de los cuales quiso hacer uso una hermana del vendedor. \u00a1Vaya usted a atar cabos cuando es la Pro\u00advidencia quien obra y dispone! Porque \u00bfqui\u00e9n pudo sospechar que en los primeros pasos que los Pa\u00fales hab\u00edan de dar para establecerse en La Iglesuela habr\u00edan de inter\u00advenir los Fueros de Arag\u00f3n, para desvanecer sus proyectos y conatos primero, para fa\u00advorecerles despu\u00e9s? Porque lo que pareci\u00f3 un trastorno y una desgracia, result\u00f3 un acierto y un beneficio, como se ver\u00e1 despu\u00e9s de dos p\u00e1rrafos. \u00a1Es Nuestro Se\u00f1or de esa manera sabio, pr\u00f3vido, bondadoso!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan esos Fueros, cuando cualquiera quiere enajenar, vender una finca, sus her\u00admanos tienen derecho preferente a comprarla, y pueden impedir que la adquiera otro no hermano. Ten\u00eda el vendedor una hermana que quer\u00eda poseer casa en La Iglesuela, por vanidad m\u00e1s que por necesidad o utilidad, por no ser menos que otros parientes que van a veranear a dicho pueblo, residiendo en casa propia. Por no ser menos que su hermano que ten\u00eda \u2014ten\u00eda, porque ahora ya no existe\u2014 otra adem\u00e1s de la que que\u00adr\u00eda vender. Tuvo dicha se\u00f1ora noticia de los tratos que hab\u00eda entre nosotros, entr\u00f3 en ganas de poseer la que ya era casa nuestra, aunque fuese con postergaci\u00f3n y da\u00f1o nues\u00adtro \u2014as\u00ed lo declar\u00f3 ella misma\u2014 e inconsiderada y ambiciosa se empe\u00f1\u00f3 en quit\u00e1r\u00adnosla, y lo consigui\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El mi\u00e9rcoles Santo recibi\u00f3 el Superior una carta de su esposo, que entonces era Al\u00adcalde de Calanda, en la cual manifestaba en nombre de su esposa, que estaban resueltos a impedirnos la adquisici\u00f3n de la casa, porque la quer\u00edan ellos para s\u00ed. El superior dio cuenta del veto al vendedor, y escribi\u00f3 a los reclamantes, a quienes conoc\u00eda y hab\u00eda tratado. Aqu\u00e9l declar\u00f3 que de ninguna manera la vender\u00eda a su hermana, y que la casa, o ser\u00eda de los Padres, o no ser\u00eda de nadie. Y excit\u00f3 al Superior a que prosiguiese obrando en ella como suya. Su afirmaci\u00f3n se ha cumplido. La casa no fue de los Padres ni la adquiri\u00f3 su hermana. Su excitaci\u00f3n no tuvo efecto, porque su hermana, desoyendo toda clase de respetos, atenciones y representaciones, insisti\u00f3 en su decisi\u00f3n y amenaz\u00f3 con ir a los tribunales. El Superior no quiso pleitear, ni fingir tampoco, por m\u00e1s que se lo aconsejaban, proponi\u00e9ndole medios de eludir el efecto de la apelaci\u00f3n a los fueros. Lo primero se lo prohib\u00edan las Reglas y muchos escritos del Santo Padre, autor de ellas. Lo segundo, adem\u00e1s de ser contrario a su car\u00e1cter y modo natural de ser, se lo imped\u00eda su conciencia, porque no quer\u00eda obrar <i>in fraudem legis. <\/i>Y se resolvi\u00f3 a escribir al due\u00f1o de la casa que rescind\u00eda el contrato verbal que ten\u00edan hecho, y por tanto que quedaba otra vez suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y ten\u00eda escrita la carta una noche para ponerla al siguiente d\u00eda en el correo, cuando le dan aviso de haber llegado al pueblo aquella tarde el reclamante, y de que ven\u00eda a citarle a juicio para que hiciese cesi\u00f3n de los derechos que tuviera adquiridos sobre la casa del Aladrero. Puso el superior inmediatamente su carta en el correo, para poder afirmar que ya hab\u00eda escrito y enviado la carta al due\u00f1o con la renuncia de la casa, y esper\u00f3 los sucesos, que no tardaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A las nueve de la ma\u00f1ana del siguiente d\u00eda fue a ver al Superior el Juez municipal \u2014gracias que nos quer\u00eda bien\u2014 y d\u00edjole que se le hab\u00eda presentado Santapau, apellido del reclamante, pidi\u00e9ndole que extendiese papeleta de citaci\u00f3n a juicio contra el Su\u00adperior de los Pa\u00fales, y que sus pretensiones eran que cediese sus derechos adquiridos sobre la casa del Aladrero, y le entregase las cartas y escritos que acerca de este asunto tuviera. Que \u00e9l hab\u00eda intentado disuadirle de lo del juicio, aconsej\u00e1ndole una entrevista privada; pero un pudo conseguirlo. Que se tom\u00f3 tiempo para hablar con el Superior anticipadamente, y que deseaba saber c\u00f3mo se pod\u00eda arreglar el asunto sin pasar ade\u00adlante, porque \u00e9l de ning\u00fan modo quer\u00eda que el Superior fuese al tribunal. Para que se comprenda esta benevolencia oficiosa, s\u00e9pase que el Juez era el esposo de la Sra. Pepa, de quienes se dio noticia en el p\u00e1rrafo XII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Responde el Superior: \u00abBien, vamos a juicio. Con dos palabras quedar\u00e1n enervadas las energ\u00edas de ese se\u00f1or, apagados sus fuegos y paralizando sus br\u00edos. Con decirle que nadie tiene derecho sobre la correspondencia privada, y que ninguna puede dar lo que no tiene, estar\u00e1 \u00e9l despachado y sus planes desbaratados. Porque yo tengo ya hecha la devoluci\u00f3n de la casa a su due\u00f1o\u00bb. Pero el Juez de ning\u00fan modo quiso consentir en que el Superior fuese a la casa de la Villa, mucho menos al tribunal; propuso volver con el reclamante a visitar al Superior para entenderse, como lo realizaron y se enten\u00addieron. O mejor, sucedi\u00f3 aquello de \u2014cal\u00f3 el chapeo, \u2014requiri\u00f3 la espada, \u2014mir\u00f3 al soslayo, \u2014fuese&#8230;.. y no hubo nada. Casi c\u00f3mica fue la escena. Por lo menos su prin\u00adcipio. Porque el Sr. Santapau es buen mozo, y fue oficial carlista, y el Superior le recibi\u00f3 con un poquito de chacota. Pero, en fin, se formaliz\u00f3 la conversaci\u00f3n y desvaneci\u00e9ronse los humos con que se hab\u00eda presentado. Trabajo le costaba creer que hubiese escrito a su cu\u00f1ado el Superior, porque dec\u00eda que dos d\u00edas antes, o sea al salir \u00e9l de Calanda, no hab\u00eda tal; pero al fin se redujo, y qued\u00f3 terminado el incidente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XIII.- LA PRIMERA CAPILLA La alcoba.- El desv\u00e1n.- La cueva de Bel\u00e9n.- Familiaridad cristiana.- El ornato.- Amasador.- Caj\u00f3n de tabaco.- Sill\u00f3n de esparto. 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