{"id":129500,"date":"2015-01-31T02:55:46","date_gmt":"2015-01-31T01:55:46","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129500"},"modified":"2016-07-26T17:21:47","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:47","slug":"san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b)"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo Tercero: <strong>Provincias<\/strong> <strong>Salvadas (cont.)<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<h3>III. <em>Extensi\u00f3n de las caridades de Vicente.<\/em><\/h3>\n<p>Tales fueron las caridades primeras ejercidas por San Vicente en Lorena. Costaron tan caras a su casa y a la bolsa de las Damas, que se vio tristemente reducido a esperar el final del a\u00f1o 1639 para extenderlas a Bar-le-Duc y, alg\u00fan mes m\u00e1s para llegar hasta Saint-Mihiel y Pont-\u00e0-Mousson. Los Misioneros de Bar fueron socorridos por los Padres Jesuitas, que los alojaron caritativamente en su casa. A cubierto ellos mismos, se dedicaron con mayor facilidad a procurar auxilio a una multitud de extranjeros, reducidos en su mayor parte durante un invierno riguroso, a dormir sobre el pavimento de las encrucijadas, en las puertas de las iglesias y de las casas burguesas, consumidos por el hambre y el fr\u00edo, esperaban y les sobreven\u00eda a cada instante la muerte. Vistieron en pocos d\u00edas a cerca de trescientos; a todos dieron un cobijo y pan. Pagando al hospital una contribuci\u00f3n mensual, hicieron que se admitiera a los enfermos, de quienes se encargaron por completo. A aquellos incluso que todo el mundo rechazaba; los atacados de sarna, por ejemplo, tan numerosos entonces en Lorena: los vendaban con sus manos y, aplic\u00e1ndoles un remedio que ellos pose\u00edan, extirparon poco a poco la espantosa enfermedad. A los ochocientos pobres m\u00e1s o menos, tanto habitantes como extra\u00f1os de quienes eran responsables ordinarios los Misioneros de Bar, se ha de a\u00f1adir una multitud de transe\u00fantes a quienes deb\u00edan dar posada. Campos sin cultivo, ciudades sin industria, emigraban cada a\u00f1o campesinos y obreros, que se retiraban en grandes cantidades en Francia. Pues bien, Bar fue a donde los dirig\u00edan los Misioneros de Toul y de Nancy, y hab\u00eda que procurarles a, su paso, alojamiento y alimento y, a su partida,\u00a0 darles algo de dinero para continuar el viaje. Gasto enorme y agotador! Tantos cuidados caritativos sobrepasaban ya todo poder humano. Los Misioneros de Bar, no obstante, debieron reservarse tambi\u00e9n para los cuidados espirituales. A estos \u2018Jos\u00e9\u2019, nutricios y salvadores\u00a0 de este peque\u00f1o Egipto, ven\u00edan todos a pedir la vida del alma al mismo tiempo que la del cuerpo. Y ellos no eran m\u00e1s que dos. Uno solo debi\u00f3 escuchar en un mes m\u00e1s de ochocientas confesiones, m\u00e1s o menos generales. Cayeron enfermos; uno de ellos, Germain de Montevit, se muri\u00f3 a los veintiocho a\u00f1os, el 19 de enero de 1640. Un mes despu\u00e9s, el 26 de febrero, Vicente escrib\u00eda a Roma a Le Breton, quien a su vez deb\u00eda sucumbir pronto ante la fatiga: \u00abDios ha dispuesto de nuestro buen Sr. de Montevit, a quien hab\u00edais conocido en el seminario. Su muerte ha tenido lugar en Bar-le-Duc, con la reputaci\u00f3n de un santo, en el colegio de los Jesuitas, que nos han hecho la caridad de acogerle con otro hermano mientras trabaja en la alimentaci\u00f3n corporal y espiritual de\u00a0 quinientos o seiscientos pobres. Todos los cuales lo han acompa\u00f1ado en el funeral, de dos en dos, con un cirio en la mano, llev\u00e1ndolo todos como a un padre difunto,. El R. P. Rector me escribe cosas notables\u00a0 sobre todo esto. En efecto, el P. Roussel, rector de los Jesuitas, despu\u00e9s de querer que Montevit fuera enterrado en la iglesia del colegio, le compuso esta especie de oraci\u00f3n f\u00fanebre en forma de carta a Vicente: \u00abOs hab\u00e9is enterado de la muerte del Sr. de Montevit a quien hab\u00edais enviado aqu\u00ed. Ha sufrido mucho en su enfermedad, pues ha sido larga, y puedo decir sin mentir que no he visto nunca una paciencia m\u00e1s fuerte y resignada que la suya. Nunca le hemos o\u00eddo decir una palabra que fuera una se\u00f1al de la menor impaciencia. Todos sus discursos respiraban una piedad nada com\u00fan. El M\u00e9dico nos dijo m\u00e1s de una vez que no hab\u00eda tratado nunca a enfermo m\u00e1s obediente y m\u00e1s sencillo. Ha comulgado a menudo durante su enfermedad como vi\u00e1tico. Un delirio de ocho d\u00edas completo no le impidi\u00f3 recibir con todo el sentido la extrema unci\u00f3n, lo perdi\u00f3 cuando le dieron este sacramento y lo recuper\u00f3 nada m\u00e1s recibirlo. Por fin, se muri\u00f3 como yo lo deseo y le pido a Dios morir. Los dos cap\u00edtulos de Bar honraron su cortejo, as\u00ed como los Padres Agustinos. Pero lo que m\u00e1s brill\u00f3 en su entierro fueron las lo seis o setecientos pobres que acompa\u00f1aron su cuerpo con cirios en las manos y que lloraban tanto como si hubieran acompa\u00f1ado el cortejo de su padre. Los pobres se lo deb\u00edan: hab\u00eda contra\u00eddo esta enfermedad cur\u00e1ndoles los males y aliviando su pobreza; estaba siempre con ellos y no respiraba otro aire que el de su podredumbre. O\u00eda sus confesiones con tal asiduidad, por la ma\u00f1ana y por la tarde, que nunca pude convencerle que se tomase\u00a0 una vez el descanso de un paseo. Le hemos hecho enterrar junto al confesionario donde contrajo su enfermedad y donde ha hecho acopio de los m\u00e9ritos de los que goza ahora en el cielo. Dos d\u00edas antes de morir cay\u00f3 enfermo su compa\u00f1ero de una fiebre continua, que le ha tenido a las puertas de la muerte ocho d\u00edas; se encuentra bien ahora. Su enfermedad ha sido efecto de un gran trabajo y de la asiduidad con los pobres. La v\u00edspera de Navidad estivo veinticuatro horas sin comer y sin dormir; no dej\u00f3 el confesionario m\u00e1s que para decir la misa. Vuestros son \u00e1giles y d\u00f3ciles en todo, menos en los consejos que se les da de tomarse alg\u00fan descanso; creen que sus cuerpos no son de carne o que su vida no debe durar m\u00e1s que un a\u00f1o. En cuanto al hermano, es un joven piadoso en extremo; ha servido a estos dos sacerdotes con toda la paciencia y asiduidad que los enfermos m\u00e1s dif\u00edciles quisieran para s\u00ed.\u00bb El P. Roussel, no contento con descargar con esta carta su coraz\u00f3n lleno de una religiosa admiraci\u00f3n por el celo caritativo de Germain de Montevit, quiso incluir la historia de este Misionero en el diario de su rectorado. Y Vicente bendijo a Dios por estas noticias, y llevado por la hospitalidad que los jesuitas de Bar hab\u00edan dado a su hijo vivo y muerto, dio a su comunidad como asunto de conferencia espiritual la necesidad del agradecimiento. \u00abTengo dos cosas en m\u00ed, dec\u00eda, el agradecimiento y que no puedo dejar de alabar a Dios.\u00bb Terminaba as\u00ed la carta ya citada del 6 de febrero de 1640: \u00abNosotros seguimos asistiendo a estos pobres con quinientas libras al mes en cada una de dichas ciudades (Bar, Metz, Toul, Verdun y Nancy); pero, ciertamente, Se\u00f1or, temo mucho que no podamos continuar por largo tiempo, ya que tantas dificultades hay para conseguir 2 500 libras al mes.\u00bb Sigui\u00f3 mucho tiempo a\u00fan, y encontr\u00f3 sumas mucho m\u00e1s considerables; ya que a las cinco ciudades ya mencionadas a\u00f1adi\u00f3 pronto otras m\u00e1s. Por el mes de mayo de ese a\u00f1o de 1640, envi\u00f3 a Pont-\u00e0-Mousson a algunos sacerdotes y sus primeras limosnas- Ejercitados ya en el espect\u00e1culo de la miseria, estos sacerdotes sin embargo horrorizados a la vista de cuatrocientos o quinientos pobres, la mayor parte del campo, reducidos por su delgadez al estado de esqueletos, se arrastraban apenas hasta el punto de no poder ya tomar alimento y de morirse mucho comiendo. Y tambi\u00e9n encontraron a un centenar de enfermos, a cincuenta o sesenta pobres vergonzantes, a religiosas en una necesidad extra\u00f1a, y por \u00faltimo, a personas de condici\u00f3n a quienes el bienestar pasado hac\u00eda m\u00e1s dura la necesidad presente. Realizada conjuntamente la lista de las necesidades con los cuatro p\u00e1rrocos de la ciudad, ellos los socorrieron a todos. Compraron tambi\u00e9n \u00fatiles a los que ten\u00edan bastante fuerza y valor para ir a trabajar a los bosques infestados de lobos feroces. De manera que \u00fanicamente pod\u00edan ir en grupos, para enfrentarse\u00a0 a los animales. Ej\u00e9rcito de nuevo cu\u00f1o que, al mismo tiempo que los Suecos y los Croatas, bloqueaba en los pueblos a mujeres y ni\u00f1os e imped\u00eda la caridad de llevarles socorros. Un buen p\u00e1rroco a pesar de todo tuvo este valor. Cargado con el dinero de los Misioneros atraves\u00f3 las filas de estas fieras feroces y lleg\u00f3 hasta estos desgraciados. Era la hora: el hambre se volv\u00eda rabia: un ni\u00f1o tirado en medio de compa\u00f1eros, acababa de ser descuartizado y devorado por ellos. Se ve que la caridad de los Misioneros no se quedaba en las ciudades, sino que se extend\u00eda a los campos. Las ciudades eran para ellos un centro, del que irradiaban para llevar socorros a todas las extremidades de un cant\u00f3n. Socorros de todas clases, lo hemos visto tambi\u00e9n, y que abarcaban las necesidades religiosas como los sufrimientos f\u00edsicos. No contentos con las misiones de las ciudades, ejerc\u00eda las funciones m\u00e1s urgentes del ministerio espiritual en gran n\u00famero de parroquias destituidas de pastores; y si no pod\u00edan por s\u00ed mismos, buscaban a algunos suplentes mediante una retribuci\u00f3n conveniente. Fue as\u00ed como los sacerdotes extranjeros fueron encargados de recorrer la di\u00f3cesis de Toul, de bautizar a todos los ni\u00f1os que no lo hab\u00edan sido, y de ense\u00f1ar a algunas personas piadosas de cada cant\u00f3n el modo de conferir este sacramento necesario. De todas partes, le llegaban al santo sacerdote testimonios de gratitud por tantos servicios, pero siempre moderados por el temor de su continuidad, siempre acompa\u00f1ados de nuevas llamadas a su caridad. Los oficiales de polic\u00eda de Pont-\u00e0-Mousson le escrib\u00edan en diciembre de 1640: \u00abSe\u00f1or, el miedo a vernos en poco tiempo\u00a0 privados de las caridades que ha tenido a bien vuestra bondad mandar repartir a nuestros pobres, nos hace recurrir a vos, Se\u00f1or, con el fin de procurarles, si as\u00ed os place, con tanto celo como hasta ahora, los mismos socorros, ya que la necesidad es la misma. Hace dos a\u00f1os que no ha habido cosecha; las tropas han hecho comerse nuestros trigos en hierba; las guarniciones no nos han dejado m\u00e1s que objetos de compasi\u00f3n; los que eran acomodados se ven reducidos a mendicidad: son motivos tan dolorosos como verdaderos para animar la ternura de vuestro coraz\u00f3n, ya lleno de amor y de piedad, para continuar estas benignas influencias sobre 500 pobres que se morir\u00edan en pocas horas, si por desgracia viniera faltarles esta dulzura. Suplicamos a vuestra bondad que no permita estos extremos sino que nos d\u00e9 migajas de lo que las dem\u00e1s ciudades tienen de superfluo. No har\u00e9is solo la caridad a nuestros pobres sino que los arrancar\u00e9is de las garras de la muerte, y os har\u00e9is acreedor entre nosotros, etc.\u00bb Ay, casi al mismo tiempo, recib\u00eda Vicente de uno de sus sacerdotes a quien hab\u00eda enviado solo a Saint-Mihiel noticias m\u00e1s lamentables a\u00fan. El Misionero hab\u00eda encontrado a m\u00e1s de trescientos pobres en una necesidad tan grande, y a m\u00e1s de otros trescientos en una necesidad extrema, de los cuales cien, dec\u00eda \u00e9l, se ven reducidos al estado de esqueletos, tan horribles \u00abque si Nuestro Se\u00f1or no me diera fuerzas no me atrever\u00eda ni a mirarlos; tienen la piel atezada y tan estirada que los dientes se les ven secos y descubiertos, los ojos y el rostro reducidos.\u00bb Todos viv\u00edan solamente con la hierba del campo. Lo que m\u00e1s horrorizaba al Misionero era el peligro de un gran n\u00famero de muchachas, expuestas a pedir pan por el deshonor. Algunos meses despu\u00e9s ten\u00eda que describir una miseria mayor todav\u00eda. En su \u00faltima distribuci\u00f3n del pan se hab\u00eda encontrado con 1.132 pobres sin contar los numerosos enfermos a quienes daba alimento y remedios. \u00abRuegan todos por sus bienhechores, segu\u00eda dici\u00e9ndole a Vicente, con tantos sentimientos de gratitud que muchos lloran enternecidos, incluso ricos que se sienten conmovidos por estas cosas. No creo que estas personas por quienes se ofrecen a Dios tantas y tan frecuentes oraciones, puedan perecer. . Se\u00f1ores de la ciudad alaban grandemente estas caridades, diciendo en voz alta que mucos se habr\u00edan muerto sin este socorro, y publicando lo agradecidos que se sienten. Semejantes relatos parec\u00edan incre\u00edbles, incluso a Vicente; o, si la confianza que ten\u00eda en sus sacerdotes le forzaba a a\u00f1adir fe en ellos, \u00e9l se preguntaba c\u00f3mo se pod\u00eda responder a tantas necesidades. Como consecuencia y para conocer la extensi\u00f3n del mal, y para darse cuenta bien del empleo de las limosnas, bien del orden seguido en el ejercicio del ministerio espiritual, y para informar con mayor prontitud y seguridad a la organizaci\u00f3n de socorros, cuyo menor atraso pod\u00eda costar la vida a centenares de desdichados envi\u00f3 en aquel a\u00f1o de 1640 a d\u2019Horgny, a uno de los ancianos sacerdotes de la Compa\u00f1\u00eda, encargado de visitar en sus departamentos a todos los Misioneros de Lorena, y de enviarle un informe sobre todos sus trabajos y del verdadero estado de la regi\u00f3n. Ya que, fij\u00e9monos bien que, en esta \u00e9poca, Vicente era la \u00fanica Providencia, el \u00fanico salvador de Lorena. Francia, con cinco ej\u00e9rcitos a la vez a su cargo, dedicaba toda su fortuna a los gastos militares; y adem\u00e1s, Richelieu, y hasta el piadoso Luis XIII,\u00a0 deb\u00edan sentirse poco inclinados\u00a0 a socorrer a una provincia que quer\u00edan domar por la guerra, por la desgracia y por el agotamiento. Poco se pod\u00eda esperar de la caridad privada, nula necesariamente en Lorena donde los m\u00e1s ricos estaban reducidos a la mendicidad, y que, incluso en Par\u00eds,, sintiendo el contragolpe de los sufrimientos p\u00fablicos, se mostraba t\u00edmida, ego\u00edsta y cobardemente previsora, o no bastaba para las necesidades que la rodeaban. S\u00ed, sin Vicente de Pa\u00fal, esta provincia cuyas p\u00e9rdidas no han podido siquiera reparar del todo dos siglos, estaba aniquilada, o por lo menos, miles y miles de infortunados perd\u00edan en ella a la vez el cuerpo y el alma. Al cabo de algunas semanas, el visitante envi\u00f3 a Vicente, sobre la situaci\u00f3n de Saint-Mihiel un relato espeluznante. Sin hablar de los mendigos, tanto de las ciudades como de los campos, hab\u00eda hallado a la nobleza reducida a la m\u00e1s espantosa hambre y, cosa m\u00e1s triste a\u00fan, resuelta a morir antes que pedir. Si algunos se arriesgaban a mendigar, la mayor parte se contentaban con llorar y sufrir en secreto. Los pobres, obligados por el hambre, no hac\u00edan ascos a la m\u00e1s asquerosa comida. Un misionero encontr\u00f3 un d\u00eda a una viuda y a sus tres hijos ocupados en asar una culebra y listos para devorarla. Si mor\u00eda un caballo, aun de enfermedad contagiosa, se lanzaban para com\u00e9rselo, y esta carne infecta se vend\u00eda incluso, y se entregaba a cambio de unos trocitos de pan. Las j\u00f3venes pon\u00edan en la balanza el pan y el honor, y el honor, ay, de ten\u00eda a veces por barato. Los sacerdotes, casi todos, por suerte, de vida ejemplar, no ten\u00edan ya un trozo de pan, hasta el punto que uno de un pueblo vecino se hab\u00eda uncido al arado con sus parroquianos: bueyes y caballos eran comidos. \u2013Por este detalle, Vicente deb\u00eda recordar T\u00fanez y la Berber\u00eda a nuestras puertas. En medio de tantas miserias, los habitantes de Saint-Mihiel estaban llenos de paciencia y devoci\u00f3n; en la indigencia extrema de los bienes del cuerpo, se mostraban \u00e1vidos de los bienes del alma, y no resultaba raro que esta peque\u00f1a ciudad, si bien abandonada de sus principales habitantes, ofreciera al Misionero hasta dos mil oyentes, que se reun\u00edan a pedir el pan de la palabra y de los sacramentos. La desgracia, sin duda, azote de la c\u00f3lera, o m\u00e1s bien instrumento de la misericordia de Dios, operaba estos prodigios, pero tambi\u00e9n la virtud y la caridad del Misionero, que se privaba de sue\u00f1o y de alimentos, hasta ponerse enfermo, para o\u00edr sus confesiones, que prove\u00eda todas las necesidades de su ciudad y de sus campos. Tambi\u00e9n esta pobre gente se cre\u00edan consolados y dichosos por haberle hablado una vez. Lo que sorprend\u00eda m\u00e1s al visitante era c\u00f3mo se las arreglaba el Misionero, con un poco de dinero que le llegaba de Par\u00eds para tantas limosnas p\u00fablicas\u00a0 y privadas. Para explicar este prodigio, se recurr\u00eda a la bendici\u00f3n de Dios y al recuerdo del man\u00e1 del desierto. Y en efecto, a pesar de la cifra enorme de las sumas repartidas por Lorena,\u00a0 nuestro siglo mismo, calculador as\u00ed como incr\u00e9dulo, no lograr\u00eda comprobar las cuentas de esta desgraciada provincia sino recurriendo al milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes, llevando al activo de la caridad cuotas desconocidas, a tra\u00eddas del tesoro de Dios en sus cofres por las oraciones del santo sacerdote. A la lectura de este informe, Vicente se resolvi\u00f3 a continuar socorriendo a Saint-Mihiel. Aunque Luis XIII hubiera conservado un mal recuerdo de esta ciudad, de cuyas murallas hab\u00eda partido un ca\u00f1onazo que le hab\u00eda roto la carroza, obtuvo de rey que la guarnici\u00f3n se reducir\u00eda; al mismo tiempo, hizo que las personas caritativas la incluyeran en las limosnas hechas a Lorena. Por ello, tres a\u00f1os despu\u00e9s, los lugartenientes, preboste, consejo y gobernador se lo agradecieron en estos t\u00e9rminos: \u00abTodo el cuerpo de la ciudad de Saint Mihiel y todos sus miembros en particular os dan un mill\u00f3n de gracias por las molestias y por los cuidados que os hab\u00e9is dignado tomar para su alivio, tanto por la distribuci\u00f3n de las limosnas y asistencia a los pobres enfermos y necesitados como por la descarga de una parte del peso de nuestra guarnici\u00f3n, para suplicaros muy humildemente que continu\u00e9is vuestra protecci\u00f3n y vuestras limosnas, de las cuales esta pobre y desolada ciudad tiene tanta necesidad como nunca; siendo muy verdad que por este medio una infinidad de personas viven hoy todav\u00eda, y si se lo reducimos o se lo quitamos del todo, una gran parte se morir\u00edan sin remedio, o ir\u00edan a buscarse\u00a0 la vida a otra parte, sin hablar de las distribuciones que hab\u00e9is hecho en los conventos, por las que han subsistido en parte, y de la asistencia que han recibido de vuestros sacerdotes otras tantas personas m\u00e1s, incluso de calidad, en sus enfermedades y necesidades- no podemos menos de alabar lo suficiente los grandes cuidados y el trabajo que se han tomado, ni rogaros lo suficiente con insistencia la continuaci\u00f3n de las mismas asistencias para tantos enfermos y necesitados. Aparte de la gloria y el m\u00e9rito que tendr\u00e9is ante Dios, etc.\u00bb Adem\u00e1s de estas siete ciudades y campos colindantes socorridos por Vicente, cu\u00e1ntas ciudades m\u00e1s, burgos y pueblos de Lorena tuvieron que proclamarle su nutricio y su salvador, da fe esta carta, escrita en 1642, por los oficiales de Lun\u00e9ville, ciudad sobre la cual nuestras memorias no nos dan detalle alguno: \u00abSe\u00f1or, hace varios a\u00f1os que esta pobre ciudad se ha visto afligida por la peste, la guerra y el hambre, que la han reducido a la extrema necesidad en la que se halla ahora, en lugar de consuelo, s\u00f3lo hemos recibido rigores de parte de nuestros acreedores, y crueldades por parte de los soldados, que nos han arrancado por la fuerza el poco pan que ten\u00edamos, de manera que parec\u00eda que el cielo no ten\u00eda m\u00e1s que rigor para nosotros, cuando uno de vuestros hijos en Nuestro Se\u00f1or lleg\u00f3 aqu\u00ed cargado de limosnas, ha mitigado grandemente el exceso de nuestros males y alimentado nuestra esperanza en la misericordia de Dios. Como nuestros pecados han provocado su c\u00f3lera, besamos humildemente la mano que nos castiga, y recibimos tambi\u00e9n los efectos de la divina dulzura con sentimientos de extraordinaria gratitud. Bendecimos a los instrumentos de infinita clemencia, tanto a los que nos alivian con sus caridades oportunas, como a quienes nos las procuran y distribuyen; y a vos en particular, Se\u00f1or, de quien creemos despu\u00e9s de Dios que es el principal autor de un bien tan grande. Y deciros que se dedique a este pobre lugar en el que los principales se ven reducidos a nada, lo que el Misioneros que hab\u00e9is enviado os referir\u00e1 con menos inter\u00e9s que nosotros. \u00c9l ha visto nuestra desolaci\u00f3n, y vos ver\u00e9is ante Dios la obligaci\u00f3n que os debemos por habernos socorrido en esta situaci\u00f3n.\u00bb A las cartas de los magistrados civiles hab\u00eda que juntar para medir toda la extensi\u00f3n del beneficio y de la gratitud, las cartas de los superiores de comunidades religiosas; por ejemplo, una carta del P. F\u00e9licien, vicario provincial de los capuchinos de Lorena, fechada en Saint-Mihiel el 20 de mayo de 1645, en la que este religioso en su nombre y en el nombre de sus hermanos, pide en la impresionante ep\u00edstola de san Pablo a Filem\u00f3n la expresi\u00f3n de su com\u00fan agradecimiento: <em>Quia viscera sanctorum requieverunt per te<\/em>; o tambi\u00e9n las cartas enviadas al papa con ocasi\u00f3n del proceso de la beatificaci\u00f3n: \u00abEl nombre de Vicente de Pa\u00fal es bendecido en el ducado de Lorena, escrib\u00eda el 13 de julio de 1706 Gabriel Maillet, general de la congregaci\u00f3n de Saint Vannes, ya que ha cruzado este pa\u00eds haciendo el bien;\u00bb y de Henri-Charles de Cambout de Coislin, obispo de Metz, el 17 de julio el mismo a\u00f1o: \u00abEn estas provincias devastadas por una larga sucesi\u00f3n de guerras, no se podr\u00eda decir cu\u00e1nto ha distribuido y entregado a los pobres.\u00bb Noche y d\u00eda, en efecto, las necesidades de las casas religiosas estaban presentes en el pensamiento de Vicente, al mismo tiempo que las miserias de las ciudades y de los campos; y como su pensamiento no era nunca est\u00e9ril, sino siempre fecundo como el de Dios que lo inspiraba, produc\u00eda al instante socorros abundantes. Aqu\u00ed, eran dos sumas de dinero enviadas a las religiosas de la Visitaci\u00f3n de Nancy; all\u00ed, muebles donados a las Anunciatas de Vaucouleurs quienes, expulsadas de su monasterio, no hab\u00edan encontrado a su regreso m\u00e1s que las paredes; o bien h\u00e1bitos o mantas entregados a la Carmelitas de Neuf-Ch\u00e2teau o de Pont-de-Mousson: bien la mejor parte de setecientas libras de honorarios de misas por el cardenal de Richelieu, destinada de preferencia\u00a0 a los Franciscanos de Vic como m\u00e1s desdichados de las dem\u00e1s comunidades sacerdotales. Lo que no pod\u00eda por s\u00ed mismo, lo consegu\u00eda de la gente a cr\u00e9dito o de los consejos de la realeza. As\u00ed fue como a principios de 1642, pudo enviar a Lorena una orden del Consejo de Estado, que exim\u00eda de tasas a las \u00f3rdenes religiosas de la provincia. Todas estaban comprendidas menos la Misi\u00f3n de Toul que \u00e9l impidi\u00f3 que se aprovechara siguiendo su m\u00e1xima y su pr\u00e1ctica ordinaria: \u00abSi los Misioneros, dec\u00eda \u00e9l, son fieles a los deberes de su vocaci\u00f3n, no les faltar\u00e1 el pan; si no lo son, lo tendr\u00e1n de sobra.\u00bb<\/p>\n<h3>IV. <em>La Lorena en Par\u00eds.<\/em><\/h3>\n<p>Su caridad no se content\u00f3 con ir a buscar a los desdichados Loreneses a su regi\u00f3n; los atrajo tambi\u00e9n a Par\u00eds en gran n\u00famero. M\u00e1s de una vez ya se ha visto el peligro que corr\u00edan en Lorena la virtud de las mujeres expuestas al mismo tiempo a la tentaci\u00f3n del hambre, mala consejera, y a la brutalidad de los soldados sin disciplina. Todos los d\u00edas los Misioneros instru\u00edan sobre ello al santo sacerdote. Horrorizado, Vicente convoca la Asamblea de las Damas y, all\u00ed mismo hace decidir que llamar\u00e1n\u00a0 a Par\u00eds a todas las j\u00f3venes Lorenesas que quieran ir, y que vigilar\u00e1 por su seguridad y por su mantenimiento. Esta decisi\u00f3n se transmiti\u00f3 a Lorena. No se contaba m\u00e1s que con algunas j\u00f3venes; se presentaron en masa tantas que hubo que hacer selecci\u00f3n y quedarse con las m\u00e1s expuestas. El enviado del santo trajo en diversas ocasiones hasta ciento sesenta a Par\u00eds; n\u00famero considerable, por poco que a\u00f1adamos a los gastos de estancia los del viaje, de los que se encarg\u00f3 la caridad igualmente; y hubiera sido a\u00fan mayor si el Misionero no hubiera incluido en el grupo de las j\u00f3venes a una cantidad de chicos hu\u00e9rfanos o pertenecientes a familias arruinadas, condenados en los casos a una muerte segura. Vicente y la se\u00f1orita Le Gras se repartieron la doble colonia. El santo tom\u00f3 para s\u00ed a los ni\u00f1os, a los que acogi\u00f3 y aliment\u00f3 en San L\u00e1zaro, a la espera de poder\u00a0 colocarlos en los servicios. La se\u00f1orita Le Gras recibi\u00f3 en su casa a las j\u00f3venes y con el concurso de las Damas que vinieron a verlas, logr\u00f3 poco a poco colocarlas a todas con las mejores familias de Par\u00eds; a unas como se\u00f1oritas de compa\u00f1\u00eda; a las otras como mujeres de trabajo, cada una seg\u00fan su condici\u00f3n. Algunas se hicieron hermanas de la Caridad y devolvieron a las dem\u00e1s lo que ellas mismas hab\u00edan recibido. Pronto se convirti\u00f3 como en una emigraci\u00f3n en toda Lorena, al menos de todos los cantones que no estaban bajo el dominio del rey. Se ve\u00eda a esta pobre gente reunirse en caravanas, atravesar los ej\u00e9rcitos enemigos y llagar a buscar un asilo en Par\u00eds o en las otras ciudades del reino. As\u00ed se acab\u00f3 las despoblaci\u00f3n de la provincia- No fue un golpe s\u00fabito y pasajero de desesperaci\u00f3n: la trasmigraci\u00f3n dur\u00f3 varios a\u00f1os. Los Misioneros de Toul, de Bar y de otros lugares de paso, incapaces de retener a estos infortunados con auxilios insuficientes, la favorec\u00edan ellos mismos. y bien que ellos les indicasen la direcci\u00f3n de su padre, bien que les fuera bastante conocida por la notoriedad general de sus obras, era a San L\u00e1zaro adonde se dirig\u00edan, como a una California anticipada, donde la caridad les era un recurso m\u00e1s seguro que a los emigrados de nuestras revoluciones las minas de oro del Nuevo Mundo. Por lo dem\u00e1s, no perd\u00edan dejar de llegar hasta Vicente, ya que si no se atrev\u00edan a venir por s\u00ed mismos, eran enviados a \u00e9l, por la gente de bien. \u00abVuestra caridad es tan grande, le escrib\u00eda en 1643 el P. Pierre Fournier, rector del colegio de Nancy, que todo el mundo recurre a ella. Todos os consideran aqu\u00ed como el asilo de los pobres afligidos. Por eso muchos llegan hasta m\u00ed a fin de dirigirlos\u00a0 a\u00a0 y as\u00ed lleguen a experimentar los efectos de vuestra bondad. Y ah\u00ed van dos, cuya virtud y calidad animar\u00e1n a buen seguro a vuestro coraz\u00f3n caritativo a asistirlos.\u00bb Vicente acog\u00eda todos estos pobres emigrados; les proporcionaba un alojamiento, ropas, alimentaci\u00f3n hasta que su regi\u00f3n se abriera o estuviera en condiciones de ganarse la vida. Y como la ruina de las iglesias en Lorena, la dispersi\u00f3n de los pastores hab\u00edan privado, durante mucho tiempo, de la frecuentaci\u00f3n de los sacramentos, les hizo asistir, dos a\u00f1os seguidos, en 1641 y 1642, por Pascua a misiones en la parroquia de la Chapelle por los eclesi\u00e1sticos de su conferencia. Estas misiones produjeron doble fruto en estos infortunados: el pan material y el alimento espiritual del alma. La proximidad de Par\u00eds atrajo un buen n\u00famero de burgueses, entre otras, a un tal Drouart, quien se hizo misionero de la caridad a favor de los pobres Loreneses. Fue defensor entre los de su clase, y tambi\u00e9n entre las personas de condici\u00f3n o las Damas de la Asamblea que necesitaban ayuda; y a pesar de tantas obras que atender, de la prolongaci\u00f3n de los socorros extraordinarios concedidos a Lorena, se pudo recoger con qu\u00e9 hallar pan por alg\u00fan tiempo para los refugiados. A estas limosnas contribu\u00eda Vicente en su mayor parte. Todos los Loreneses que no pod\u00edan ganarse la vida, iban a la puerta de San L\u00e1zaro y all\u00ed recib\u00edan su pan de cada d\u00eda. Una caridad as\u00ed parec\u00eda tan inexplicable que el pueblo de Par\u00eds dec\u00eda: \u00abEs preciso que el Sr. Vicente sea Loren\u00e9s \u00e9l mismo, para hacer tanto bien a los pobres Loreneses<span id='easy-footnote-1-129500' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-1-129500' title='&lt;em&gt;Summ&lt;\/em&gt;., p. 172.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.\u00bb Notamos que, no obstante, continuaba\u00a0 sus env\u00edos de socorro a Lorena, socorros mensuales de muchos miles de libras, socorros extraordinarios cuando le revelaban una miseria excepcional o individual. As\u00ed fue que un d\u00eda le mostr\u00f3\u00a0\u00a0 un refugiado de su hermano, can\u00f3nigo de Verdun: \u00abLa miseria, le escrib\u00eda el can\u00f3nigo, me ha reducido a dejar el servicio de mi iglesia, en el que no encontraba ya m\u00e1s que un pan de l\u00e1grimas y de dolor, y me he puesto a labrar la tierra para tener de qu\u00e9 vivir. Pero el gran trabajo y el escaso alimento me han puesto tan d\u00e9bil que no puedo ya nada, ni evitar la muerte, si no recibo pronto alguna ayuda. En verdad, no s\u00e9 d\u00f3nde encontrarla, si no es de tu parte, hermano, que hab\u00e9is tenido la suerte de ser recibido y favorecido de uno de los m\u00e1s santos y caritativos personajes de nuestro siglo desafortunado. Por medio de vos espero esta suerte del Sr. Vicente.\u00bb Algunos d\u00edas despu\u00e9s, el can\u00f3nigo recib\u00eda con qu\u00e9 salir de su extrema necesidad. Otro d\u00eda, era toda una comunidad religiosa a la que Vicente procuraba un retiro que dio lugar a una admirable instituci\u00f3n. En 1632, Catalina de bar, llamada en religi\u00f3n Mechtilde del Santo Sacramento, hab\u00eda hecho los votos en el convento de las Anunciatas de Bruy\u00e8res en Lorena. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, los desastres de la guerra la obligaron a refugiarse en las Benedictinas de Bambervillers, donde hizo una segunda profesi\u00f3n. De all\u00ed, con algunas de sus hermanas, se dirigi\u00f3 a Saint-Mihiel para fundar un nuevo establecimiento. Sabemos qu\u00e9 poco favorables eran las circunstancias para una empresa as\u00ed. Tambi\u00e9n las desdichadas Benedictinas se vieron pronto reducidas a una escasez tal que estaban a punto de morirse de hambre. Informado por su Misionero de Saint-Mihiel de nombre Gu\u00e9rin, Vicente revel\u00f3 esta angustia a las Damas de su Asamblea y, de acuerdo con ellas, mand\u00f3 venir a estas religiosas, en n\u00famero de catorce, y las aloj\u00f3 en la abad\u00eda de Montmartre, luego en Saint-Maur. Agradecida a la Providencia y dolorosamente afectada por el recuerdo de tantas profanaciones de las que hab\u00eda sido testigo en Lorena. Matilde concibi\u00f3 el plan de una obra reparadora. En esta disposici\u00f3n, se junt\u00f3 a algunas damas de un rango distinguido: Ana Courtin, marquesa de Beuves; Mar\u00eda de la Guesle, condesa de Ch\u00e2teauvieux y la marquesa de Sesac, quienes la confirmaron en su piadosa idea y le propusieron\u00a0 establecer en su convento la adoraci\u00f3n perpetuas del Sant\u00edsimo Sacramento. Ana de Austria quiso incluso intervenir en esta fundaci\u00f3n. Era en 1652, en plena guerra civil. La reina hab\u00eda deseado hacer un voto para desarmar la venganza de Dios y atraer sus bendiciones sobre Francia. Un virtuoso sacerdote de San Sulpicio, el abate Picot\u00e9, consultado sobre este punto por mediaci\u00f3n de la condesa de Brienne, le hab\u00eda propuesto la fundaci\u00f3n de un monasterio de la Adoraci\u00f3n perpetua. Semejante coincidencia deb\u00eda parecerle bien\u00a0 el proyecto de Matilde y de sus consejeras. Tambi\u00e9n acept\u00f3 ellas el t\u00edtulo de fundadora del convento, que tuvo su origen el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n, 25 de marzo de 1653. Ella misma vino a plantar la cruz en la puerta de esta comunidad, situada entonces en la calle F\u00e9rou; luego, para dar ejemplo. comenzar la obra reparadora y hacer de alguna manera la primera la santa guardia, fue a postrase con un cirio en la mano, al pie del Sant\u00edsimo Sacramento y le pidi\u00f3 perd\u00f3n con solemnidad. Fue enseguida sustituida por una de las nuevas Benedictinas de la Adoraci\u00f3n perpetua, quienes, a partir de entonces , no ha cesado, noche y d\u00eda, de rodillas en medio del coro, con el cord\u00f3n al cuello y al pie de un poste, de estar presentes sucesivamente como v\u00edctimas expiatorias<span id='easy-footnote-2-129500' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-2-129500' title='En este instituto, aprobado por dos papas, y difundido por muchas ciudades de Francia y del extranjero, se ha visto en nuestros d\u00edas a la Sra. Luisa de Cond\u00e9 hacer profesi\u00f3n; una casa de esta orden fue establecida por la piadosa princesa en el emplazamiento del Temple, que se ha transferido a la calle de Monsieur.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>V. <em>Nobleza Lorenesa e Inglesa. \u2013Asamblea de los se\u00f1ores.<\/em><\/h3>\n<p>Hasta Vicente pues, en la llamada caritativa que hizo\u00a0 a las Benedictinas de Saint Mihiel, se remonta tambi\u00e9n el origen de esta instituci\u00f3n cat\u00f3lica. Por el mismo tiempo, el santo sacerdote se vio en la situaci\u00f3n de tener que atender a las necesidades no s\u00f3lo del pueblo pobre de Lorena, refugiado en Par\u00eds, sino de una buena parte de la nobleza\u00a0 de esta provincia que se lleg\u00f3 all\u00ed a buscar asilo. Esta nobleza pobre vivi\u00f3 all\u00ed primero de los restos de su fortuna; y, consumidos pronto estos d\u00e9biles recursos, se encerr\u00f3 orgullosamente en su miseria resuelta a soportarlo todo antes que confesarlo humildemente. Sin embargo Vicente fue informado de ello por una persona de m\u00e9rito y de honor que vino a proponerle el alivio de\u00a0 un infortunio tan conmovedor. \u00abOh Se\u00f1or, respondi\u00f3 sin titubear y con gratitud; oh Se\u00f1or, qu\u00e9 satisfacci\u00f3n me dais. S\u00ed, es justo asistir y aliviar a esta nobleza pobre, para honrar a Nuestro Se\u00f1or, que era muy noble y muy pobre a la vez.\u00bb No obstante la bolsa de San L\u00e1zaro estaba agotada, y tambi\u00e9n las de sus mejores amigos; adem\u00e1s, no conven\u00eda que las obras comenzadas tuvieran que sufrir competencia de una obra nueva. Poco importa, despu\u00e9s de tomarse el tiempo justo de consultar a Dios\u00a0 en la oraci\u00f3n, Vicente redact\u00f3 su plan\u00a0 en el que todo estaba ordenado. No se cercenar\u00eda nada de las limosnas que continuamente se llevaban a Lorena donde eran necesarias para la vida de miles de desgraciados. No se dirig\u00eda ninguna petici\u00f3n a las Damas de la Asamblea, as cuya caridad y virtud les costaba tantas molestias. Sostener el bien establecido, Vicente pens\u00f3 en hacer asistir a los nobles de Lorena por sus pares. As\u00ed, ide\u00f3 el proyecto de una asociaci\u00f3n de se\u00f1ores que se tomar\u00edan como un deber de religi\u00f3n y un punto de honor aliviar al mismo tiempo a miembros de Jesucristo y a miembros de su orden, a hombres con quienes ten\u00edan la doble confraternidad de la cruz y del blas\u00f3n. Hacia mediados de 1640, comenz\u00f3 por reunir a siete u ocho, llenos de fe y de honor, de caridad y de nobleza. Entre ellos estaba el bar\u00f3n de Renty, uno de esos cristianos de los muchos que se encuentran esta primera mitad del siglo XVII, que rivalizaban en celo con estas mujeres admirables que se ven en gran n\u00famero. Gast\u00f3n de Renty, uno de los m\u00e1s dignos cooperadores de Vicente de Pa\u00fal en el ejercicio de las buenas obras, hab\u00eda nacido en 1611 en el B\u00e9ny, en la di\u00f3cesis de Bayeux. En su juventud hab\u00eda so\u00f1ado con la vida mon\u00e1stica; casado tempranamente por voluntad de su familia con una joven de la casa de Entraigues, sigui\u00f3 por alg\u00fan tiempo, como todos los de su clase,\u00a0 la profesi\u00f3n de las armas. Por de pronto era buen cristiano; y luego fue un santo y un ap\u00f3stol. Despu\u00e9s de asistir a una misi\u00f3n dada por los Padres del Oratorio, entr\u00f3 en la direcci\u00f3n del P. Du Coudren, y no pens\u00f3 ya m\u00e1s que en su salvaci\u00f3n\u00a0 y en la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo. Seminarios, asociaciones piadosas, misiones, obras caritativas, todos los proyectos \u00fatiles a la religi\u00f3n y a la humanidad obtuvieron su consenso y su apoyo. Ning\u00fan nombre m\u00e1s mezclado que el suyo en todas las fundaciones, en todas las obras grandes de este tiempo. Francia no pod\u00eda contener su celo. Se encuentra su mano activa y generosa en las Misiones de Berber\u00eda, del Levante y del Canad\u00e1. Pagaba con su persona y su fortuna. En su castillo del B\u00e9ny, transformado en hospital, instru\u00eda y serv\u00eda \u00e9l mismo a los pobres; en Par\u00eds, visitaba todos los d\u00edas el H\u00f4tel-Dieu y cada tarde iba all\u00ed a dar el catecismo, una instrucci\u00f3n o una lectura a los transe\u00fantes del hospital Saint-Gervais. No se comprende que tantas obras y tantas empresas hayan cabido en una vida que no ha alcanzado los treinta y ocho a\u00f1os<span id='easy-footnote-3-129500' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-3-129500' title='Ver su vida por el P. J..-B. Saint-Jure, 10-4\u00ba, Par\u00eds, 1651.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Un hombre as\u00ed deb\u00eda abrazar con ardor la propuesta de Vicente de Pa\u00fal a favor de la nobleza lorenesa y comunicar su celo a sus compa\u00f1eros. Asimismo, desde esta primera asamblea, la asociaci\u00f3n caritativa estaba formada. Se comunic\u00f3 que se comenzar\u00eda por establecer una situaci\u00f3n de las personas que compon\u00edan cada familia refugiada, y que luego se ver\u00edan los medios de dar a cada una socorros proporcionados a su condici\u00f3n y al n\u00famero de sus miembros. El Bar\u00f3n de Renty se encarg\u00f3 de la investigaci\u00f3n. De su informe, los se\u00f1ores de la Asamblea hicieron c\u00e1lculos y fijaron el fondo de un mes, que sobrepas\u00f3 las 6 000 libras<span id='easy-footnote-4-129500' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-4-129500' title='Carta a Lambert, a Richelieu, del 22 de julio de 1640. \u2013Despu\u00e9s de contar, el santo concluy\u00f3: \u00abEn el nombre de Dios, oremos y humill\u00e9monos mucho!\u00bb'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>. Pasado el mes, volvieron a San L\u00e1zaro, y se apostaron por un mes m\u00e1s; y as\u00ed sucesivamente, mes a mes, durante cerca de veinte a\u00f1os, sin que su ardiente caridad, encendida sin cesar por Vicente de Pa\u00fal, se enfriara nunca en este tiempo de guerras civiles y extranjeras, de miserias de todas clases, a una necesidad suced\u00eda otra, y al encadenamiento de las necesidades deb\u00eda responder el encadenamiento de los socorros caritativos. As\u00ed fue como se mantuvo por tanto tiempo la Asamblea de los se\u00f1ores, digna pareja de la Asamblea de las Damas y hecha a su imagen y semejanza; otra de las grandes creaciones de Vicente, de la que se sirvi\u00f3 para hallar recursos inmensos, a fin de oponerse a una cantidad de des\u00f3rdenes, como el duelo y la blasfemia, y por \u00faltimo procurar bienes incalculables a la religi\u00f3n y a los pobres. La obra de la nobleza lorenesa dur\u00f3 alrededor de ocho a\u00f1os, y con qu\u00e9 constancia de celo para no cansarse nunca, qu\u00e9 delicadeza de proceder para suavizar el amargura del remedio y exaltar la humillaci\u00f3n de la limosna. Los socorros eran distribuidos cada mes a esta nobleza pobre, mas por los gentilhombres mismos de la Asamblea; y \u00e9stos no se limitaban con ella a estas visitas en cierto modo pecuniarias sin que le recordara su humillaci\u00f3n; para ellos era incluso una cuesti\u00f3n de amistad y de honor, en lo que\u00a0 pon\u00edan consuelo y respeto. Eran servidores que ven\u00edan de sus maestros y no bienhechores obligados a ellos; o m\u00e1s bien eran iguales por la fe y el nacimiento, que trataban de gentilhombre a gentilhombre y de cristiano a cristiano. Cuando se calmaron un poco los problemas de Lorena y se curaron sus males, la mayor parte de esta nobleza regres\u00f3 a su provincia. Pero, al partir, Vicente se ocup\u00f3 de darles a todos no s\u00f3lo para pagarse el viaje, sino tambi\u00e9n\u00a0 con qu\u00e9 subsistir por alg\u00fan tiempo, hasta entrar en posesi\u00f3n\u00a0 o en disfrute de sus bienes. En cuanto a aquellos a los que retuvieron en Par\u00eds la p\u00e9rdida total de su fortuna o los asuntos dom\u00e9sticos, no dej\u00f3 nunca de asistirlos, fueran los que fuesen por otra parte sus apuros y sus cargas. Se ha de tener siempre presente, en efecto, que las caridades tan pesadas de Vicente no eran sucesivas sino casi todas simult\u00e1neas. Hac\u00eda frente a la vez a mil necesidades. Una sola de las cuales parec\u00eda agotar sus fuerzas y sus recursos. As\u00ed, mientras ten\u00eda que sostener a un gran n\u00famero de las fundaciones anteriormente citadas, que agotaba su casa y las casas caritativas para asistir a los Loreneses ya en su patria, ya en en Par\u00eds, tuvo que organizar la asistencia de se\u00f1ores a quienes las persecuciones religiosas y pol\u00edticas nos enviaban entonces de Inglaterra, de Escocia y de Irlanda. Fue tambi\u00e9n el bar\u00f3n de Renty quien le inform\u00f3 de este nuevo infortunio que aliviar. Los dos hablaron a la Asamblea de los se\u00f1ores\u00a0 y le inspiraron la resoluci\u00f3n de hacer por la nobleza inglesa lo que se hac\u00eda desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo por la nobleza lorenesa. El Bar\u00f3n de Renty se encarg\u00f3 tambi\u00e9n de la distribuci\u00f3n de una parte de las limosnas. Cada mes, a pie, de ordinario solo, \u00e9l se las llevaba a los barrios m\u00e1s apartados de Par\u00eds, que su caridad y su mortificaci\u00f3n hab\u00edan escogido como su departamento. Siguiendo las instrucciones de Vicente, y las costumbres que el santo inspiraba a todos los distribuidores de limosnas, al entrar en la habitaci\u00f3n de los refugiados ingleses, los saludaba con una compasi\u00f3n educada y una ternura respetuosa, y les rogaba humildemente que aceptaran el cartucho que conten\u00eda su retribuci\u00f3n mensual. Un d\u00eda, que se hab\u00eda dejado acompa\u00f1ar de uno de sus amigos, contra su costumbre, le dijo al regresar: \u00ab\u00c9stos son verdaderos cristianos que lo han dejado todo por Dios. Y \u00bfqu\u00e9 somos nosotros a su lado, nosotros que no hemos perdido nada y a quienes nada les falta? Ellos se contentan con dos escudos al mes, despu\u00e9s de poseer quince o veinte mil libras de renta, y sufren con paciencia este cruel cambio de fortuna. Nosotros tenemos abundancia de bienes, y apenas un poco de caridad. Ah, Se\u00f1or, no es ni en el exterior ni en las palabras, sino en el coraz\u00f3n y en los hechos\u00a0 donde se funda el cristianismo.\u00bb En 1649, la nobleza inglesa vio que la muerte le arrebataba\u00a0 al mismo tiempo a su rey y a su generoso bienhechor. Pero le qued\u00f3 Vicente, que continu\u00f3 asisti\u00e9ndole casi todo el resto de su vida, incluso despu\u00e9s de la muerte de Cromwell; pues no fue hasta 1660 cuando la restauraci\u00f3n de los Esturados permiti\u00f3 a los cat\u00f3licos ingleses volver a su patria<span id='easy-footnote-5-129500' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-5-129500' title='Fue en agradecimiento por tantos beneficios, y tambi\u00e9n por los Misioneros y los socorros enviados a Irlanda, cuando los obispos de este reino insistieron ante el Soberano Pont\u00edfice para obtener la beatificaci\u00f3n del siervo de Dios, testigo el obispo de Waterford: \u00abMientras que toda Europa est\u00e1 prosternada a los pies de vuestra Santidad, y espera el or\u00e1culo del Vaticano para adornar a Vicente con los honores supremos, Irlanda no se puede callar. Los favores que ha recibido merecen que eleve su voz a favor de su generoso consolador. Fue \u00e9l quien, compadeci\u00e9ndose del duelo y de las desgracias de la Iglesia de Irlanda, le procuro m\u00e1s de una vez abundantes provisiones de ornamentos sagrados y de grandes socorros en dinero; fue \u00e9l quien envi\u00f3 a valientes atletas que combatieron valerosamente con las crueles potencias de las tinieblas, y disiparon ante el resplandor de la antorcha de la fe las sombras de la herej\u00eda. Fue \u00e9l finalmente quien de vez en cuando nos enviaba a hombres verdaderamente apost\u00f3licos, a obreros sin motivos de avergonzarse, dispens\u00e1ndonos rectamente la palabra de verdad, que part\u00edan el pan el pan de vida a los hambrientos, echaban a los paral\u00edticos a la piscina, apoyaban y confirmaban en la fe de Pedro los esp\u00edritus vacilantes en medio de las tempestades de la herej\u00eda (febrero de 1706).\u00bb'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>. Lo que Vicente hizo por los se\u00f1ores, lo hizo tambi\u00e9n por el pueblo, y principalmente por los sacerdotes de Irlanda Informado por un Misionero y por un hermano que hab\u00eda enviado a descubrir, de su triste estado: \u00ab\u00bfQu\u00e9 se podr\u00eda hacer por ellos?, pregunt\u00f3 a uno de sus sacerdotes irlandeses. \u00bfNo habr\u00eda medio de reunirlos para consolarlos e instruirlos? Ellos no entienden nuestra lengua, y yo los veo como abandonados, lo que me lleg\u00f3 al coraz\u00f3n y me produjo un gran sentimiento de compasi\u00f3n hacia ellos. \u2013Har\u00e9 lo posible, respondi\u00f3 el Misionero. \u2013Dios os bendiga, Se\u00f1or, replic\u00f3 Vicente. Tomad, ah\u00ed ten\u00e9is diez doblones, id, en el nombre de Dios, y dadles el consuelo que pod\u00e1is.\u00bb Encarg\u00f3 a este mismo Misionero que reuniera a los sacerdotes irlandeses ciertos d\u00edas de la semana con el prop\u00f3sito de instruirlos sobre cosas de su vocaci\u00f3n y facilitarles luego alg\u00fan empleo eclesi\u00e1stico: \u00abPodremos incluso, dijo, hallar medio de asistirles cuando se re\u00fanan para esto, porque se los ver\u00e1 en disposici\u00f3n de hacerse m\u00e1s \u00fatiles y ejemplares de lo que son. Os pido, Se\u00f1or, que trabaj\u00e9is en esto. \u2013Se\u00f1or, objet\u00f3 el Misionero, vos sab\u00e9is que, por vuestras \u00f3rdenes, estas asambleas se han comenzado hasta ahora y continuado durante alg\u00fan tiempo. Pero como son gente dif\u00edcil y dividida entre ellos, as\u00ed como lo son las provincias de su pa\u00eds, esta buena obra ces\u00f3. Entraron en desconfianzas y envidias unos de otros; y, aunque les hay\u00e1is hecho y procurado muchos otros bienes, no se han fiado tampoco de vos, Se\u00f1or; se han quejado y han sido tan desconsiderados que deciros a vos mismo y hacer que se os escriba de Roma que no os met\u00e1is ya mas de ninguna manera con sus personas y en sus asuntos. Pues bien, tal parece, Se\u00f1or, que su ingratitud merece que no los atend\u00e1is m\u00e1s. \u2013Oh Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1is diciendo? respondi\u00f3 Vicente; precisamente por eso hay que hacerlo.\u00bb Y, como Jesucristo, encontrando en la\u00a0 misma ingratitud un nuevo t\u00edtulo para su caridad, continu\u00f3 asistiendo con todas sus fuerzas a estos desdichados sacerdotes. Ya hemos insinuado m\u00e1s de una vez que Vicente contribu\u00eda a estas obras admirables no solamente con sus consejos y sus exhortaciones, sino tambi\u00e9n con continuos impuestos tomados hasta de lo necesario de su comunidad. \u00abEl Sr. Vicente, ha escrito uno de los primeros se\u00f1ores de la Asamblea, era siempre el primero en dar. Abr\u00eda su coraz\u00f3n y su bolsa; de manera que, cuando le faltaba algo, pon\u00eda todo lo suyo y se privaba de lo que le era necesario, para acabar la obra comenzada. Una vez que faltaban trescientas libras para completar una suma considerable, \u00e9l las puso al momento: y se supo m\u00e1s tarde que se trataba de los d\u00e9cimos que una persona caritativa le hab\u00eda dado para comprarse otro caballo mejor que el suyo, que se hab\u00eda ca\u00eddo debajo de \u00e9l de flaco y\u00a0 viejo que estaba. Pero \u00e9l prefer\u00eda sufrir ponerse en peligro de accidente, que dejar a personas que \u00e9l cre\u00eda necesitadas, sin asistirlas.\u00bb En otra ocasi\u00f3n, en circunstancias parecidas, faltaban doscientas libras. Vicente entonces llama al procurador\u00a0 de San L\u00e1zaro, le lleva aparte: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dinero tiene, le pregunta, en su caja? \u2013Exactamente, le responde el procurador, lo que necesito para dar de comer ma\u00f1ana a la comunidad, ahora, bien lo sab\u00e9is, muy numerosa. \u2013Pero aun as\u00ed \u00bfcu\u00e1nto ten\u00e9is? \u2013Cincuenta escudos. \u2013Qu\u00e9, \u00bfno hay m\u00e1s dinero en la casa? \u2013No, Se\u00f1or, cincuenta escudos s\u00f3lo, ni un c\u00e9ntimo m\u00e1s. \u2013Pues bueno, vaya a buscarlos.\u00bb El procurador se va a buscar los \u00faltimos escudos y se los trae a Vicente que los echa en la bolsa de la caridad para completar el presupuesto de un mes. el d\u00eda de ma\u00f1ana no le preocupaba nada, encomend\u00e1ndose con toda confianza a la Providencia divina. La Providencia, en efecto,\u00a0 en la persona de uno de los se\u00f1ores de la Asamblea, lo hab\u00eda visto todo y o\u00eddo todo; y, al d\u00eda siguiente, era enviado un saco de mil francos\u00a0 a San L\u00e1zaro<span id='easy-footnote-6-129500' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-6-129500' title='&lt;em&gt;Sum&lt;\/em&gt;., p. 173.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3>VI. <em>Diligencias por la paz. \u2013Guerra y caridad.<\/em><\/h3>\n<p>Entretanto el santo hombre sufr\u00eda; no por \u00e9l ni siquiera por los suyos a quienes hab\u00eda inspirado su pasi\u00f3n por el desprendimiento a favor de los pobres; mas por el honor de Dios ultrajado por tantos sacrilegios y profanaciones, por tantas provincias desoladas por la guerra, el hambre y la peste, por un mill\u00f3n de inocentes que pagaban con sus bienes y sus vidas los c\u00e1lculos de una pol\u00edtica sin compasi\u00f3n. En esto, se va a ver a Richelieu y, con una libertad que le daba su sola caridad, y que el cardenal \u2013dicho sea en su honor- le dejaba, mientras se reservaba la libertad de sus actos, se echa a sus pies, y con una voz entrecortada por las l\u00e1grimas: \u00abLa paz, Monse\u00f1or, exclama, dadnos la paz! Tened piedad de nosotros, Monse\u00f1or, dad la paz a Francia!\u00bb Y para apoyar su s\u00faplica, traza un cuadro l\u00fagubre del triste estado\u00a0 de la religi\u00f3n, de la miseria de los pueblos, de todos los males y de todos los des\u00f3rdenes que una larga y cruel guerra arrastra tras s\u00ed; y repite, sollozando: \u00abLa paz, Monse\u00f1or, la paz!\u00bb. Richelieu mismo qued\u00f3 conmovido; y, levantando al santo sacerdote; \u00abSe\u00f1or Vicente, le dijo, tambi\u00e9n yo deseo la paz, trabajo seriamente en la pacificaci\u00f3n de Europa; pero no depende de m\u00ed solo y, dentro como fuera del reino, existe un gran n\u00famero de personas cuyo concurso\u00a0 necesito para sellarla.\u00bb La paz, siempre obstaculizada por la ambici\u00f3n y la pol\u00edtica, no deb\u00eda llegar hasta veinte a\u00f1os despu\u00e9s! Vicente, sin embargo, no era partidario de la paz a cualquier precio y, cuando el inter\u00e9s de Francia estaba de acuerdo con la religi\u00f3n y la justicia, \u00e9l sab\u00eda llevar a la guerra. Hemos visto todas sus gestiones para procurar una expedici\u00f3n contra Berber\u00eda. ya las hab\u00eda hecho parecidas para dirigir contra Inglaterra protestante y revolucionaria las armas de Francia entonces dirigidas contra la cat\u00f3lica Austria. Ah\u00ed estaba la pol\u00edtica verdaderamente francesa: de Inglaterra, en efecto, deb\u00edan llegarnos la incredulidad y la revoluci\u00f3n;\u00a0 Inglaterra deb\u00eda sernos una rival m\u00e1s temible que El Imperio. Mientras que el Parlamento preparaba el cadalso de Carlos I, a quien el feroz Ireton, yerno de Cromwell, torturaba a la desgraciada Irlanda, refugiados ingleses, secundados por franceses cat\u00f3licos opuestos a la pol\u00edtica extranjera de Richelieu tan favorable al protestantismo, rogaron a Vicente, quien compart\u00eda sus vistas, que fuera a ver al cardenal y le propusiera en su nombre y en el nombre del papa, una intervenci\u00f3n armada en las revueltas del otro lado del canal. Vicente obedeci\u00f3 y, llegado ante Richelieu, le expuso el envilecimiento de la realeza y de Francia en la persona de Carlos I, esposo de una hija de Enrique IV, las desgracias de Irlanda: \u00abSer\u00eda, le dijo, honor del rey defender con su cu\u00f1ado la causa com\u00fan de todos los soberanos; ser\u00eda gloria del cardenal ir en auxilio de un pueblo que no es perseguido m\u00e1s que por su adhesi\u00f3n a la religi\u00f3n de sus padres. \u2013Ah Se\u00f1or Vicente, respondi\u00f3 Richelieu, demasiados asuntos tiene el rey para comprometerse con una empresa parecida! \u2013Pero el papa le sostendr\u00e1, y ofrece cien mil escudos. \u2013Cien mil escudos! \u00bfqu\u00e9 es eso para semejante campa\u00f1a? Millones no ser\u00edan suficientes.\u00bb Y el cardenal hizo la enumeraci\u00f3n de los soldados. De los equipos, de las armas, de los comboyes necesarios. \u00abEso de un ej\u00e9rcito es una gran m\u00e1quina, dijo para terminar, que no se mueve sino con gran trabajo y a fuerza de dinero.\u00bb Richelieu continu\u00f3 pues su guerra contra Lorena y contra el Imperio, y Vicente sus oraciones, sus mortificaciones\u00a0 y sus caridades. Despu\u00e9s de la muerte del cardenal y gracias a la fuerte disciplina que el mariscal de la Fert\u00e9-Senneterre estableci\u00f3 en sus tropas, Lorena comenz\u00f3 a respirar, y Vicente pudo llamar a la mayor parte de sus Misioneros. No obstante, durante cinco o seis a\u00f1os todav\u00eda, procur\u00f3 socorros a los m\u00e1s pobres, y los extendi\u00f3 incluso a casi todas las ciudades de Lorena, como Ch\u00e2teau-Salins, Dienze, Marsal, Moyenvic, Remiremont, \u00c9pinal, Mirecourt, Ch\u00e2tel-sur-Moselle,\u00a0 Stenai, Rambervilliers, etc. Los pobres vergonzantes, los burgueses arruinados, las familias nobles que no hab\u00edan podido recuperar su primer estado, continuaron siendo el objeto de atenci\u00f3n. Cuid\u00f3 de una manera particular, durante este segundo periodo de las comunidades religiosas de ambos sexos a las que las guerras hab\u00edan despojado, y a las que les faltaba no s\u00f3lo pan sino h\u00e1bitos. Fue el 25 de enero de 1643cuando el hermano Marthieu Renard le escrib\u00eda: \u00abSe\u00f1or, el dolor de mi coraz\u00f3n es tan grande que no puedo declararlo sin llorar, por la grand\u00edsima pobreza de estas buenas religiosas a las que vuestra caridad hace socorrer. No soy capaz de expresaros la menor parte. Apenas son reconocibles por sus h\u00e1bitos que tienen remiendos por todas partes, de verde, de gris, de rojo, en fin de todo lo que ellas pueden tener. En cuanto a pan, no se preocupan por tener ni lo suficiente. Y han tenido que pasarlo mal.\u00bb M\u00e1s de diez a\u00f1os despu\u00e9s, 1654, un superior de orden pod\u00eda escribir tambi\u00e9n: \u00abSe\u00f1or, en cuanto a la carne, eso ya es demasiado para nosotros; tenemos bien poco y, si Dios no lo remedia, no s\u00e9 qu\u00e9 vamos a hacer.\u00bb Los a\u00f1os 1646 y 1647 parecen haber estado marcados, entre todos los dem\u00e1s, parecen haber estado marcados por las ayudas entregadas a las comunidades de hombres o de mujeres. Vicente se las busc\u00f3 a mas de seiscientas religiosas a las que se han de a\u00f1adir los religiosos, contando un total de mil ciento veintisiete personas consagradas a Dios, seg\u00fan un registro de 1640. A los diferentes monasterios mand\u00f3 distribuir por barrio hasta tres, cuatro, cinco y seiscientas libras, en la medida de su n\u00famero y de su pobreza sin contar una cantidad enorme de piezas y retazos de las que cada uno se hac\u00eda h\u00e1bitos conformes a su orden. No se les exig\u00eda m\u00e1s que un recibo que se entregaba como justificante al hermano Mathieu, casi siempre responsable de estas distribuciones. Existen tambi\u00e9n unos cincuenta justificantes. Todos con fecha del mes de febrero de 1647, elaborados m\u00e1s o menos as\u00ed: \u00abYo el abajo firmante\u2026 confieso haber recibido de las manos del hermano Mathieu, de la Congregaci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n la suma de\u2026 proveniente de las limosnas que Su Majestad ha otorgado a las religiosas\u00a0 pobres de Lorena; lo que nos obliga a redoblar nuestros votos y oraciones por Su Majestad y por la reina, para bien de su reino y el \u00e9xito de sus armas,\u00bb \u00bfQui\u00e9n dir\u00e1 la cifra total a la que ascendieron todas las limosnas durante tantos a\u00f1os? y notemos que en esta suma, ya tan enorme de por s\u00ed, no est\u00e1n comprendidos ni los muebles, ni las telas, ni los c\u00e1lices y dem\u00e1s objetos de culto. Pues bien, que se juzgue el valor de estas limosnas en especie, cuando se piensa\u00a0 que Vicente hizo trasladar a Lorena, en diversas ocasiones, unas catorce mil varas de pa\u00f1os de todos colores y clases, destinadas a cubrir, con el pueblo pobre a la nobleza y a la burgues\u00eda, al clero secular y a las comunidades religiosas, a un n\u00famero, se dice, de veinte mil personas; que distribuy\u00f3 casi solo s tantas iglesias arrasadas ropas y ornamentos, vasos y mobiliario sagrado. Ya no es entonces a 1 600 000 libras hasta donde\u00a0 se ha de hacer ascender el total de los auxilios, sino hasta dos millones por lo menos, es decir a m\u00e1s de ocho millones quiz\u00e1s de nuestra moneda actual. Y eso, en un momento en que los m\u00e1s ricos andaban en apuros , en que la corte misma estaba agotada; de suerte que la reina y la duquesa de Aiguillon se vieron una vez reducidas a enviar las tapicer\u00edas y atav\u00edos del duelo que hab\u00edan servido en los funerales de Luis XIII y de Richelieu. Tales fueron aproximadamente los socorros enviados a Lorena. M\u00e1s inapreciables son todav\u00eda los distribuidos en Par\u00eds, ya a las j\u00f3venes y a las religiosas que iban llegando, ya a los refugiados del pueblo y la nobleza, socorros que habr\u00eda que a\u00f1adir tambi\u00e9n a nuestra cantidad de dos millones para conocer cu\u00e1nto hizo a favor de aquella desdichada provincia la caridad de san Vicente de Pa\u00fal. Por eso, el Sr. Digot, el historiador moderno de Lorena, con tanta frecuencia citado por nosotros, se sorprende y con raz\u00f3n\u00a0 porque sus m\u00e1s antiguos analistas no se hayan dignado siquiera nombrar a su salvador, y los documentos originales del tiempo no mencionen una intervenci\u00f3n tan caritativa. Consultado de nuevo a invitaci\u00f3n nuestra, -as\u00ed como el Sr. Henry Lepage, archivista de la Meurthe, y el Sr. de Dumast, tan sabio en la historia religiosa de su pa\u00eds, -el Sr.Digot respondi\u00f3 no haber encontrado nunca documento antiguo manuscrito que hablara de ello. \u00bfDe d\u00f3nde procede este silencio? \u00bfEs ignorancia o ingratitud? Estos Se\u00f1ores han supuesto que el Sr. Vicente, como se le llamaba entonces, no habiendo llegado a su gran celebridad, su papel ha debido de perderse en el de sus colaboradores. \u2013Pero, si no al principio, -aunque hubiera realizado ya sus grandes obras, &#8211; al menos al final, Vicente de Pa\u00fal gozaba ya de toda su notoriedad. Adem\u00e1s, veremos despu\u00e9s, diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando estaba en el punto m\u00e1s alto de su fama y a pesar de los servicios mayores a\u00fan, no se encuentra m\u00e1s su rastro en las memorias y documentos p\u00fablicos\u00a0 que nos han descrito la desolaci\u00f3n de par\u00eds y de nuestras provincias. Estos Se\u00f1ores quieren tambi\u00e9n\u00a0 que la acci\u00f3n general de Vicente y de los suyos en Lorena no haya sido muy advertida; y eso porque el pueblo loren\u00e9s deb\u00eda considerar como muy naturales y obligatorias limosnas que, a pesar de su cifra enorme, no reparaban m\u00e1s que una parte del mal cometido por los Franceses. Por parte de los sacerdotes franceses, los dones y los cuidados m\u00e1s caritativos no le parec\u00edan apenas m\u00e1s que el pago de una deuda, y una especie de restituci\u00f3n hecha a cargo de sus compatriotas incendiarios y salteadores. Puede que haya verdad en esta apreciaci\u00f3n: pero: de puede y se debe oponer a ella las piezas citadas por Abelly y por Collet: documentos oficiales, escritos por los gobernadores y los magistrados de las ciudades, que todos encierran la expresi\u00f3n del agradecimiento p\u00fablico para Vicente, a pelan a su caridad como a la \u00fanica providencia de Lorena, y le proclaman su salvador. Estar\u00edamos m\u00e1s cerca de la verdad diciendo que la historia, en particular en Francia, ha sido demasiado exterior, demasiado real y aristocr\u00e1tica, demasiado amante de los hechos de armas y del \u00e9xito; de ah\u00ed el olvido del pueblo y de sus sufrimientos, de sus bienhechores t de sus limosnas, de ah\u00ed estos ruidos de batallas y estos gritos de victoria que han cubierto los gemidos de los desgraciados y los han impedido llegar a nuestros o\u00eddos. Tendremos una prueba enseguida en nuestros propios anales.<\/p>\n<h3>VII. <em>El hermano Mathieu Renard.<\/em><\/h3>\n<p>Sea como fuere, la acci\u00f3n de Vicente en Lorena, si fue conocida principalmente del Cielo en la \u00e9poca en que se ejerc\u00eda, es brillante en lo sucesivo como todas las obras de este hombre, a quien Dios se complaci\u00f3 en exaltar en proporci\u00f3n incluso de su humildad. \u00bfNo era justo asociar a su gloria a los que\u00a0 se hicieron los instrumentos de su caridad, al hermano Jean Parre, y sobre todo a este hermano Mathieu Renard, a quien, por lo dem\u00e1s, debemos la conservaci\u00f3n de los m\u00e1s impresionantes recuerdos mencionados poco antes? Pues era del hermano Mathieu de quien casi todos los testigos\u00a0 interrogados en el proceso de canonizaci\u00f3n han declarado tener los detalles que sab\u00edan sobre la asistencia de Lorena<span id='easy-footnote-7-129500' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#easy-footnote-bottom-7-129500' title='&lt;em&gt;Sum&lt;\/em&gt;., n. 63, p.167.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>. Cu\u00e1ntas embajadas, pomposamente relatadas en la historia, son menos preciosas ante Dios y merecen menos ser celebradas entre los hombres que la embajada oscura de este humilde mensajero, cuyos pasos y santas astucias no han acabado m\u00e1s que en el alivio del sufrimiento. Mathieu Renard hab\u00eda nacido en Brienne-le-Ch\u00e2teau , en la di\u00f3cesis de Troyes, de una familia muy honrada y bastante rica., y falleci\u00f3 en San L\u00e1zaro el 5 de octubre de 1669. \u00c9l mismo ha redactado, sin duda por orden de Almeras y en inter\u00e9s de la canonizaci\u00f3n de su venerado padre, un relato de sus viajes caritativos. Odisea de una nueva especie, en la que los prodigios no faltan m\u00e1s que las aventuras, en la que una <em>divinidad<\/em> interviene sin cesar para sacar al humilde h\u00e9roe del peligro. La <em>divinidad<\/em> aqu\u00ed es el mismo Vicente, ya que es a las oraciones y a los m\u00e9ritos del santo a quien atribuye siempre el hermano Mathieu su liberaci\u00f3n y su salvaci\u00f3n. En un tiempo cuando el campo era batido\u00a0 de continuo por tropas de soldados, de ladrones o de bandidos, no hab\u00eda seguridad para la vida ni para la bolsa en viajar por Lorena. Todo el que llevaba algo de dinero era asaltado sin escr\u00fapulos, cuando no era asesinado sin misericordia. Los Croatas sobre todo, acantonados en algunos fortalezas, acampaban all\u00ed en vigilancia, de donde ca\u00edan sobre todo viajero que atravesaba la llanura, sin distinci\u00f3n de amigo ni enemigo, pero reservando el privilegio de su cruel vandalismo a los transe\u00fantes m\u00e1s ricos. Pues bien, el hermano Mathieu levaba siempre al menos 20 000 libras de limosnas, con frecuencia hasta 10 u 11.000 escudos de oro, y una vez hasta 50 000 libras. Bueno pues, con esta rica presa, a trav\u00e9s de tantos peligros, y en el curso de cincuenta y cuatro viajes, no perdi\u00f3 nunca un cabello ni un \u00f3bolo. Admirable triunfo de destreza y de inteligencia, sin duda, pero m\u00e1s evidente protecci\u00f3n de Dios. \u00bfSe un\u00eda a un convoy? El convoy era atacado, golpeado, robado, Y el hermano Mathieu se escapaba siempre. \u00bfSe asociaba a unos viajeros? Los abandonaba un momento, como por una orden secreta de la Providencia y, en ese mismo momento, unos salteadores los despojaban y a \u00e9l, sin verle. Atraves\u00f3 en varias ocasiones bosque apestados de soldados o de bandidos, daba igual: \u00bfQue descubr\u00eda tropas?, arrojaba a las matas, a un charco de agua el zurr\u00f3n desgarrado que conten\u00eda su bolsa; y, as\u00ed libre, sin timidez como sin audacia, iba recto a ellos; a veces le registraban; la mayor parte de las veces, dejaban pasar, sin decirle ni palabra, a este pobre hombre que no ten\u00eda del mendigo ni siquiera el zurr\u00f3n. Rara vez era insultado o maltratado. Despu\u00e9s de aguantar la inspecci\u00f3n de los ladrones, continuaba tranquilamente su ruta y, cuando los ve\u00eda a cierta distancia, se volv\u00eda sobre sus pasos y recog\u00eda su dinero. Una tarde. Se encontr\u00f3 con unos rateros que comenzaron por llev\u00e1rselo a un bosque para asustarle; despu\u00e9s de lo cual, le revisaron todos los bolsillos, los dobles y redobles de sus ropas y, al no encontrar nada, le preguntaron si no pagar\u00eda de buena gana un rescate de 50 doblones, \u00abcincuenta doblones, exclamo el hermano sorprendido. Un pobre hombre como yo. Ni aunque tuviera cincuenta vidas podr\u00eda rescatarlas con un peluc\u00f3n de Lorena!\u00bb Cargado un d\u00eda con 34 000 libras, se vio de repente asaltado por un hombre bien montada quien, con un pistolete en mano, le hizo caminar por delante para registrarle aparte. El peligro estaba presente, y el hermano Mathieu observaba con atenci\u00f3n a su enemigo para sorprenderle un momento favorable. Le vio volver la cabeza; de repente, deja caer suavemente su bolsa, y camina aligerado por doble raz\u00f3n. A cien pasos de all\u00ed, se da la vuelta bruscamente y se pone a hacer al caballero graves reverencias. \u00c9ste toma por loco al astuto hermano, quien no quer\u00eda otra cosa que dejar pisadas hondas en una tierra reci\u00e9n labrada, con el fin de recobrar su tesoro. Y lo encontr\u00f3 en efecto, despu\u00e9s de sufrir, a la orilla de un precipicio, una visita rigurosa que no le cost\u00f3 m\u00e1s que la p\u00e9rdida de la navaja. Quiz\u00e1s el engorro m\u00e1s grande que tuvo que pasar fue un d\u00eda que, caminando por una vasta llanura, descubri\u00f3 a una banda de Croatas. Sin modo de escapar a sus miradas ni d\u00f3nde esconde su oro. Por suerte ve entonces un manojo de hierba, deja caer su zurr\u00f3n, lo recubre con el pie, tira a cuatro o cinco pasos de distancia el peque\u00f1o bast\u00f3n que llevaba en la mano y deb\u00eda servirle de se\u00f1al, y pasa tranquilamente por medio de los soldados. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, vuelve sobre sus pasos. Pero era de noche y la oscuridad hab\u00eda ca\u00eddo. Busca a derecha y a izquierda, sin alejarse sin embargo, la mayor parte de la noche y, no encontrando nada, se acuesta all\u00ed, se encomienda a Dios y espera a la aurora. Al amanecer encuentra su precioso zurr\u00f3n y reemprende jubilosamente el camino. Al final, le result\u00f3 dif\u00edcil pasar desapercibido. Era conocido en toda Lorena, y los ladrones esperaban su paso con la misma impaciencia que los pobres. Cosa maravillosa! Dios le suscit\u00f3 defensores entre los jefes mismos\u00a0 de los saqueadores. Por ejemplo, un capit\u00e1n, emboscado cerca de Saint-Mihiel, le da a conocer a sus soldados; y, vi\u00e9ndoles listos a caer sobre \u00e9l, arma su pistolete: \u00abYo le romper\u00e9 la cabeza, exclama con un tono forme, a quien se sienta lo bastante enrabietado como para hacerle alg\u00fan da\u00f1o a este hombre que s\u00f3lo hace el bien.\u00bbEn otras circunstancias Dios mismo se encargar\u00eda de desviar a sus enemigos y hacerles sus trampas in\u00fatiles. As\u00ed, los Croatas, habi\u00e9ndose enterad que se hallaba en el castillo de Nomeny con una fuerte suma, colocaron emboscada por todas partes para que no se les escapara a la salida. El hermano Mathieu logra entonces, a fuerza de insistir,\u00a0 que le practiquen una poterna y, antes del amanecer, puede llegar a un sendero retirado y desierto. Los Croatas le cre\u00edan a\u00fan en Nomeny, cuando ya estaba en Pont-\u00e0-Mousson. Extra\u00f1ados de no verlo aparecer, fuerzan la entrada del castillo y al saber que ha partido, furiosos por haberse dejado escapar su presa: \u00abDios o m\u00e1s bien el diablo, dicen ellos entre juramentos, ha tenido que llev\u00e1rselo por encima de estos bosques a ese maldito hermano!\u00bb Todo el mundo supo en Lorena pronto la maravillosa protecci\u00f3n con que Dios envolv\u00eda al buen hermano y, en adelante cuando se quer\u00eda viajar, su sola compa\u00f1\u00eda era la mejor de todas las escoltas. La condesa de Montgemery se hab\u00eda procurado pasaportes del rey de Francia, del rey de Espa\u00f1a y del duque de Lorena, y no hab\u00eda podido verse libre del pillaje. De manera que no se atrev\u00eda a hacer la ruta de Metz a Verdun. Entonces ve que el hermano Mathieu se dispone a hacer el mismo viaje. Le manda venir: \u00abS\u00fabase a mi coche, por favor, le dice;\u00a0 ser\u00e9is mejor que todos los pasaportes del mundo.\u00bb Y, en efecto, los dos llegaron sin percance a Verdun. Cuando el hermano Marhieu estuvo de regreso en Par\u00eds disfrut\u00f3 mucho llam\u00e1ndole a su lado\u00a0 para escuchar el relato de sus aventuras y de las mil estratagemas que se inventaba, seg\u00fan los encuentros o que \u00e9l cambiaba al infinito, cuando eran ya conocidos. Le felicitaban por su inteligencia y por su buena suerte; en cuanto a \u00e9l, el lo achacaba a la fe y a la caridad, a las oraciones y a las mortificaciones de san Vicente de Pa\u00fal. As\u00ed hac\u00edan los Misioneros cuando quer\u00edan explicar a los dem\u00e1s o quer\u00edan explicarse a s\u00ed mismos los bienvenidos frutos de su palabra y de sus limosnas. Era Vicente, dec\u00edan, al mismo tiempo que el esp\u00edritu de Dios el que hab\u00eda hablado por sus labios y dado a sus predicaciones tal virtud; era la bendici\u00f3n recibida al salir de sus manos la que hab\u00eda multiplicado sus limosnas a proporci\u00f3n de tantas miserias: pues, enormes en su totalidad, las limosnas divididas al infinito seg\u00fan innumerables necesidades, deb\u00edan reducirse a lo imperceptible, y sin embargo hab\u00eda sido bastantes para las calamidades urgentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo Tercero: Provincias Salvadas (cont.) III. Extensi\u00f3n de las caridades de Vicente. Tales fueron las caridades primeras ejercidas por San Vicente en Lorena. Costaron tan caras a su casa y a la bolsa de las &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":103451,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[218,142,152,144,172,143,140,116],"class_list":["post-129500","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul","tag-abelly","tag-collet","tag-duquesa-de-aiguillon","tag-lambert","tag-pobreza","tag-san-lazaro","tag-san-sulpicio","tag-tunez"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo Tercero: Provincias Salvadas (cont.) III. Extensi\u00f3n de las caridades de Vicente. Tales fueron las caridades primeras ejercidas por San Vicente en Lorena. Costaron tan caras a su casa y a la bolsa de las ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-01-31T01:55:46+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T15:21:47+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"59 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b)\",\"datePublished\":\"2015-01-31T01:55:46+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:47+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/\"},\"wordCount\":11887,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Abelly\",\"Collet\",\"Duquesa de Aiguillon\",\"Lambert\",\"Pobreza\",\"San L\u00e1zaro\",\"San Sulpicio\",\"T\u00fanez\"],\"articleSection\":[\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/\",\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-01-31T01:55:46+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:47+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/WeAreVincentians\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\\\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/chento.org\",\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/JavierChento\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/https:\\\/\\\/twitter.com\\\/javierchento\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/author\\\/chento\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b) - Somos Vicencianos","og_description":"Cap\u00edtulo Tercero: Provincias Salvadas (cont.) III. Extensi\u00f3n de las caridades de Vicente. Tales fueron las caridades primeras ejercidas por San Vicente en Lorena. Costaron tan caras a su casa y a la bolsa de las ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2015-01-31T01:55:46+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T15:21:47+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"59 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b)","datePublished":"2015-01-31T01:55:46+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:47+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/"},"wordCount":11887,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Abelly","Collet","Duquesa de Aiguillon","Lambert","Pobreza","San L\u00e1zaro","San Sulpicio","T\u00fanez"],"articleSection":["Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/","name":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-01-31T01:55:46+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:47+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-3-b\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 3 (b)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-xGI","jetpack-related-posts":[{"id":130435,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/las-viejas-caridades-vicencianas-y-las-modernas-conferencias-de-san-vicente-de-paul\/","url_meta":{"origin":129500,"position":0},"title":"Las viejas \u00abCaridades\u00bb y las modernas \u00abConferencias\u00bb","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/05\/2014","format":false,"excerpt":"La cuna de las \"Caridades\" No muy lejos de Li\u00f3n, en las rientes y f\u00e9rtiles m\u00e1rgenes del Chalaronne, hay una peque\u00f1a poblaci\u00f3n, denominada Chatini les-Dombes, que en el a\u00f1o de gracia de 1617 acaba de adquirir en su nuevo y joven p\u00e1rroco, un gran tesoro. Tiene 36 a\u00f1os escasos. Llamase\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Sociedad de san Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Sociedad de san Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-sociedad-de-san-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"Retrato de Federico Ozanam en 1852, copia en miniatura del retrato hecho por Janmot Louis (1814-1892), hecha probablemente por el propio pintor.","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/01\/Frederic_Ozanam.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":126437,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-marillac-las-senoras-las-caridades\/","url_meta":{"origin":129500,"position":1},"title":"Luisa de Marillac y las Se\u00f1oras de las Caridades","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"26\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Los a\u00f1os que van de finales de 1633 a comienzos de 1640 caminan con Luisa de Ma\u00adrillac hacia la consolidaci\u00f3n de lo que ser\u00e1 desde ahora su Cofrad\u00eda de la Caridad. En es\u00adtos a\u00f1os, qued\u00f3 de hecho constituida la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, y, precisan\u00addo m\u00e1s, se\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/con-damas-de-la-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":387215,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/las-hijas-de-la-caridad-2\/","url_meta":{"origin":129500,"position":2},"title":"Las Hijas de la Caridad","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"16\/03\/2016","format":false,"excerpt":"Evoluci\u00f3n de las Caridades Aunque las Caridades estaban fundadas desde 1617, los dos cantos las van a perfeccionar, acomod\u00e1ndolas a la realidad concreta de las se\u00f1oras de Paris y a los pobres de la ciudad. Sin cambiar ni el fin ni la naturaleza, las Caridades de Vicente de Pa\u00fal evolucionaron\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"HIjas-Caridad","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/HIjas-Caridad-300x150.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":125956,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/las-hijas-de-la-caridad\/","url_meta":{"origin":129500,"position":3},"title":"Las Hijas de la Caridad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"07\/12\/2013","format":false,"excerpt":"Evoluci\u00f3n de las Caridades Aunque las Caridades estaban fundadas desde 1617, los dos santos las van a perfec\u00adcionar, acomod\u00e1ndolas a la realidad concreta de las se\u00f1oras de Par\u00eds y a los pobres de la ciudad. Sin cambiar ni el fin ni la naturaleza, las Caridades de Vicente de Pa\u00fal evolucio\u00adnaron\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"Santa Luisa de Marillac","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/09\/santaluisa3.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":387083,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-se-encuentra-con-los-pobres\/","url_meta":{"origin":129500,"position":4},"title":"Santa Luisa se encuentra con los pobres","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"13\/02\/2016","format":false,"excerpt":"Preparaci\u00f3n para el encuentro De 1625 a 1629, Luisa fue descubriendo su vocaci\u00f3n. Su vida espiritual continuaba la que llevo de casada, con un fondo cercano a la llamada Escuela Abstracta que le inculcaron sus primeros directores. Con el nuevo director, hizo un proyecto de vida sin romper su devoci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"San Vicente y Santa Luisa","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2016\/02\/San-Vicente-y-Santa-Luisa-150x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":124906,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-encuentro-con-los-pobres\/","url_meta":{"origin":129500,"position":5},"title":"Luisa de Marillac: encuentro con los pobres","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"15\/03\/2015","format":false,"excerpt":"Preparaci\u00f3n para el encuentro De 1625 a 1629, Luisa fue descubriendo su vocaci\u00f3n. Su vida espiritual continuaba la que llev\u00f3 de casada, con un fondo cercano a la llamada Escuela Abstracta que le inculca\u00adron sus primeros directores. Con el nuevo director, hizo un proyecto de vida sin romper su devoci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"St_Louise_de_Marillac_teaching","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/11\/St_Louise_de_Marillac_teaching-294x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/129500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=129500"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/129500\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=129500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=129500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=129500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}