{"id":129149,"date":"2025-06-29T08:53:38","date_gmt":"2025-06-29T06:53:38","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=129149"},"modified":"2024-08-22T20:56:29","modified_gmt":"2024-08-22T18:56:29","slug":"imaginacion-en-el-gobierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/imaginacion-en-el-gobierno\/","title":{"rendered":"Imaginaci\u00f3n en el gobierno"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">La vida de la se\u00f1orita Le Gras ten\u00eda de todo menos monoton\u00eda, a no ser que monoto\u00adn\u00eda sea la complicada direcci\u00f3n de una Compa\u00f1\u00eda reciente. Luisa no la consideraba mo\u00adn\u00f3tona. Cada fundaci\u00f3n, le exig\u00eda nuevas inventivas acomodadas a las diferencias de los lugares y a las distintas situaciones. Todo envuelto en nuevas preocupaciones amortigua\u00addas por el aplauso de la gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><i>Montreuil-sur-Mer<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A comienzos de 1647, las Hijas de la Caridad se establecieron en Chantilly, feudo de pr\u00edncipes; antes, lo hab\u00edan hecho en Fontainebleau, ciudad real. Las Hijas de la Caridad se estaban convirtiendo en necesarias o, al menos, convenientes para las obras sociales de beneficencia. Tambi\u00e9n, en 1647, aumentaron los motivos para que Luisa se emocionara: el conde Carlos de Lannoy pidi\u00f3 Hermanas para atender a los pobres de Montreuil-sur\u00adMer, en la costa del norte, de donde era gobernador. El conde de Lannoy era el primer Maitre de la Casa del Rey y primo pol\u00edtico de Margarita de Gondi, marquesa de Maigne\u00adlay. La hija del conde, la hermosa y ligera Ana Isabel, se hab\u00eda casado con Enrique du Plessys, duque de la Roche-Guyon, el hijo de la duquesa de Liancourt, la familiar amiga de Luisa. El joven duque de la Roche-Guyon muri\u00f3 en el cerco de Mardyck el 13 de agos\u00adto de 1646, y Ana Isabel, viuda de 22 a\u00f1os, bella y rica, tuvo algunas aventuras amoro\u00adsas. Cierto d\u00eda, el marqu\u00e9s de Vardes, de acuerdo con la joven viuda, prepar\u00f3 raptarla con vistas a un matrimonio. Enterados su cat\u00f3lico padre, el conde de Lannoy, y su devoto sue\u00adaro, el duque de Liancourt, pidieron ayuda al mariscal de Schomberg y una noche, al fren\u00adte de cuarenta soldados a caballo, condujeron a la pasional Ana Isabel a Montreuil. Pri\u00adsi\u00f3n dorada para una inquieta prisionera. Corr\u00eda el a\u00f1o 1647. Este mismo a\u00f1o, llegaron las Hijas de la Caridad al palacio del conde de Lannoy en Montreuil. Montreuil-sur-Mer era plaza fuerte, puerta y defensa en la frontera con los dominios de la Casa de Austria. A los franceses, les sonaba importante por su situaci\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al leer las actas de los dos Consejos en los que se prepar\u00f3 el env\u00edo de dos Hijas de la Caridad, es agradable encontrar una simp\u00e1tica sinton\u00eda de pareceres y de sentimientos en\u00adtre Luisa de Marillac y su superior. Por lo dem\u00e1s, a la veneraci\u00f3n que Luisa profesaba <b>a su <\/b>director, correspond\u00eda admirablemente la benevolencia y el cari\u00f1o que le ten\u00eda \u00e9l. Lui\u00adsa, h\u00e1bilmente, va introduciendo en el di\u00e1logo los temas que le interesaban, del modo que prefer\u00eda y dando la soluci\u00f3n por boca del santo. Los dos se presentan en una compenetra\u00adci\u00f3n absoluta. A una pregunta de Luisa, responde \u00e9l lo mismo que pensaba ella o, despu\u00e9s de tantos di\u00e1logos, Luisa pensaba lo mismo que dec\u00eda Vicente de Pa\u00fal. Cuando Luisa le preguntaba sobre una cuesti\u00f3n, ya sab\u00eda la respuesta, hasta conoc\u00eda su parecer respecto a las situaciones dif\u00edciles en las que se encontrar\u00edan las Hermanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por eso, los avisos que unos d\u00edas despu\u00e9s \u2014el 26 de junio salieron sor Ana y sor Ma\u00adr\u00eda\u2014 les entreg\u00f3 por escrito, coinciden con lo que dijo el santo en los dos Consejos: que busquen primero a Dios y luego el bien de los pobres, y s\u00f3lo en tercer lugar, que se fijen en no perjudicar a la Compa\u00f1\u00eda. Como el superior hab\u00eda recalcado largamente la necesi\u00addad imperiosa de vivir unidas, Luisa volvi\u00f3 a repetir id\u00e9ntica necesidad, usando la misma imagen y el mismo modelo: la uni\u00f3n trinitaria. A ejemplo de la Trinidad, las Hijas de la Caridad no deben \u00abser m\u00e1s que un coraz\u00f3n y no actuar sino con un mismo esp\u00edritu, como las tres divinas personas\u00bb (E 55). Asimismo, el reglamento para los viajes, que les com\u00adpuso Luisa \u2014convertido en norma para el futuro\u2014 lo redact\u00f3 por mandato del superior en estos mismos Consejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa consideraba casi obsesivamente la uni\u00f3n y la alegr\u00eda en las comunidades como el calor de un cuerpo. Cuando falta, se convierte en cad\u00e1ver. Despu\u00e9s de 14 a\u00f1os de exis\u00adtencia, la Compa\u00f1\u00eda hab\u00eda crecido y se hab\u00eda establecido en ciudades lejanas. Las comu\u00adnidades hab\u00edan aumentado en n\u00famero de Hermanas de car\u00e1cter vivo, t\u00edmido, fuerte, me\u00adlanc\u00f3lico, alegre, reservado&#8230;, unidas, no por el v\u00ednculo de la sangre sino por el esp\u00edritu de Jesucristo, por el amor a los pobres y el amor de amigas. Sent\u00edan el roce de otras mu\u00adjeres a las que nunca hab\u00edan visto y que conocieron por primera vez el d\u00eda en que entra\u00adron en la Compa\u00f1\u00eda. Los disgustos de Angers y de Nantes eran un ejemplo de lo que po\u00add\u00eda suceder en el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las Hijas de la Caridad hab\u00edan sido llamadas a Montreuil, para atender a los pobres en\u00adfermos de la ciudad y a los hu\u00e9rfanos acogidos en el hospital-hospicio, pero Luisa preve\u00eda que seguramente se les encargar\u00eda el cuidado de los enfermos del hospital. Del cuidado de los ni\u00f1os, ya se ocupaban unas empleadas que ahora quedar\u00edan a las \u00f3rdenes de las Hijas de la Caridad. Luisa adivin\u00f3 la situaci\u00f3n tirante que se crear\u00eda entre aquellas mujeres que llevaban a\u00f1os organiz\u00e1ndolo todo y estas advenedizas que quedaban como directoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su santidad humana hacia aquellas trabajadoras, temerosas de que las Hermanas hu\u00adbieran ido \u00abpara hacerlas saltar y salir del hospital\u00bb, vio comprensibles las quejas y los improperios contra las Hermanas. Propuso a sus hijas comprensi\u00f3n y no replicarles. So\u00adbre un papel, escribi\u00f3 unos consejos humanamente sobrenaturales exigidos en toda con\u00advivencia laboral: tratarlas con mucho respeto, amor y cordialidad; pedirles permiso hasta \u00abpara tomar un puchero o una sart\u00e9n\u00bb; serles sumisas y, si fuera necesario, pedirles per\u00add\u00f3n; humildad para presentarse como unas compa\u00f1eras de trabajo y no como due\u00f1as. Al tener puestos de responsabilidad, tendr\u00e1n que dar cuenta al conde de la marcha del esta\u00adblecimiento; es su obligaci\u00f3n, pero siempre con \u00abprudencia para no detenerse m\u00e1s que en las cosas importantes y no en cantidad de nader\u00edas que no merecen que se las mencione. Y lo que piensen que tienen obligaci\u00f3n de decir, lo dir\u00e1n con la mayor mansedumbre que puedan, pensando que no todo lo que tiene apariencia de mal lo sea siempre y que fre\u00adcuentemente tan s\u00f3lo lo es en nuestros sentimientos y opiniones\u00bb. Como medio, sencilla\u00admente uno: desconfiar de ellas mismas y confiar \u00fanicamente en Dios. Bien lo aprendi\u00f3 ella, cuando era joven, para poder sobrevivir y salir adelante entre tantas capas sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como una madre despidiendo a sus hijas que se marchan lejos, no cesaba de darles consejos. Uno de los m\u00e1s necesarios era ganarse a la gente de la ciudad con su dulzura y cordialidad y, puesto que estar\u00edan solas, que acudiesen a Jesucristo, a la sant\u00edsima Virgen y al \u00c1ngel de la guarda. Las familiaridades con los sacerdotes del hospital eran peligros\u00ed\u00adsimas, y odioso abusar de la confianza del conde. Carlos de Lannoy, viudo desde 1642, abierto y jovial, daba confianza a cualquiera, pero las Hijas de la Caridad, de humilde ori\u00adgen, deb\u00edan respetarlo. \u00a1Jam\u00e1s deb\u00edan hablar mal de la compa\u00f1era! Sin embargo, los con\u00adsejos m\u00e1s entra\u00f1ables se refieren al servicio de los enfermos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abPor lo que se refiere a su comportamiento con los enfermos, \u00a1oh! que no sea para cumplir, sino con mucho afecto, habl\u00e1ndoles y sirvi\u00e9ndolos de coraz\u00f3n, in\u00adform\u00e1ndose muy particularmente de sus necesidades, habl\u00e1ndoles con mansedum\u00adbre y compasi\u00f3n, procur\u00e1ndoles, sin ser demasiado inoportuna ni cargante, los au\u00adxilios a sus necesidades; pero, sobre todo, teniendo un gran cuidado de su salva\u00adci\u00f3n, no separ\u00e1ndose jam\u00e1s de un pobre ni de un enfermo sin haberle dicho una buena palabra; y cuando los vean en gran ignorancia, los animar\u00e1n a hacer actos de fe, de contrici\u00f3n y de amor, como ser\u00eda decir: creo todo lo que la santa Iglesia cree y quiero vivir y morir en esta creencia, y algunas veces animarlos a hacer por separado los actos de los principales art\u00edculos de nuestra fe\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sumisas y apenadas por no recibir la bendici\u00f3n de su padre Vicente, el 26 de junio de 1647, por la ma\u00f1ana, las dos Hermanas salieron para Montreuil en el coche de Calais. Vi\u00adcente de Pa\u00fal hab\u00eda tenido que marchar a Fr\u00e9neville. La despedida se la dio la se\u00f1orita Le Gras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa estuvo atenta a esta fundaci\u00f3n. Frecuentemente, les escrib\u00eda, d\u00e1ndoles directri\u00adces para una vida de Dios e indicarles la manera de actuar en circunstancias especiales. Un d\u00eda, se enter\u00f3 de que hab\u00edan nombrado una directora seglar. Luisa pidi\u00f3 a las Herma\u00adnas que la \u00abobedecieran todo lo que pudiesen y que no pensasen que por humillarse iban a ser objeto de desprecio\u00bb. Como a todas las madres, le daba miedo de que una Hermana se levantara sola de noche. Para que as\u00ed sucediese, la necesidad deb\u00eda ser grande. Tam\u00adbi\u00e9n, como una madre, procuraba, con un orgullo inocente, que hiciesen bien las cosas. A veces, sus cartas son una lista de situaciones embarazosas y de soluciones r\u00e1pidas e inin\u00adterrumpidas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00ab\u00a1Por amor de Dios, querida Hermana, practique una gran mansedumbre con los pobres y con todo el mundo! Trate de contentar tanto de palabra como con los hechos; y esto le ser\u00e1 f\u00e1cil si conserva una gran estima del pr\u00f3jimo; de los ricos porque est\u00e1n por encima de usted, de los pobres porque son sus amos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a los animales que tienen, si de verdad les roban el tiempo que de\u00adben emplear tanto con los enfermos como con los escolares, hay que quitarlos; y no tomen a nadie para que les ayude en su quehacer. No le moleste, Hermana, que le diga que hay que echar mano a todo, sin pensar que ustedes no est\u00e1n ah\u00ed nada m\u00e1s que de paso. Aun cuando no tuvieran que estar en un lugar m\u00e1s que ocho d\u00edas, es preciso trabajar en \u00e9l como si debi\u00e9ramos estar toda la vida. Pero deben tener tan buena armon\u00eda que lo que una hace, contente a la otra, y no decir: a m\u00ed, me toca esto o aquello, sino que las dos echen mano a todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Le ruego, mi querida Hermana, que sea exacta en dar la ense\u00f1anza tanto del ca\u00adtecismo como de las buenas costumbres y otras advertencias, y no usar esta frase: usted dar\u00e1 el catecismo o vengan al catecismo. No es nuestra forma de hablar ni nuestra manera de ense\u00f1ar, sino m\u00e1s bien decir: haremos la lectura. Y despu\u00e9s, co\u00adgiendo el libro, usted podr\u00e1 hacer algunas explicaciones familiares, y nunca nada relevante. Bien sabe usted que uno se puede equivocar, y esto tendr\u00eda gran impor\u00adtancia si tiene muchos escolares y enfermos o mucha asistencia de chicas mayores a la lectura de las fiestas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A Luisa, le llegaron noticias de los aplausos que recib\u00edan sus hijas y tuvo miedo de tanta alabanza. Les ped\u00eda humildad, aunque se sent\u00eda gozosa de la labor de sus j\u00f3venes: \u00abLas Hermanas de Montreuil hacen maravillas, por la gracia de Dios. El se\u00f1or conde es\u00adt\u00e1 muy contento\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><i>Chars y Valpuiseaux<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A\u00fan no estaban afianzadas las Hermanas en Montreuil y, sin saber c\u00f3mo, se encontr\u00f3 organizando las comunidades de Chars y de Valpuiseaux. Necesit\u00f3 imaginaci\u00f3n para dar vida a unas Hijas de la Caridad que ten\u00edan poco que hacer. Hacia septiembre de 1647, una dama de la caridad, Carlota Ligny, se\u00f1ora de Herse, llam\u00f3 a las Hijas de la Caridad para que atendieran a los pobres enfermos de Chars, peque\u00f1a ciudad al noroeste de Par\u00eds. La se\u00f1ora del lugar, Mar\u00eda Luisa S\u00e9guier, marquesa de O y esposa de Luis Carlos Luines, se preocup\u00f3 de que nada les faltase a las Hermanas. Para Luisa, fue una tranquilidad; pero tambi\u00e9n un temor, \u00bfno llevar\u00eda a las Hermanas a la vagancia? As\u00ed, debi\u00f3 ser, porque se enter\u00f3 de que la Hermana joven, Sor Marta, hab\u00eda engordado bastante. R\u00e1pidamente, ech\u00f3 mano de un papel, escribi\u00f3 a Sor Turgis, la hermana sirviente, que todo deb\u00eda ser a causa del poco trabajo y de las muchas comodidades, y las apremiaba a buscar \u00aben los pueblos vecinos a los enfermos para cuidarlos\u00bb, record\u00e1ndoles que es una \u00abpr\u00e1ctica entre las Hi\u00adjas de la Caridad trabajar para ganarse la vida\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Algunas cartas a Chars, nos recrean, viendo a Luisa como una sencilla ama de casa: env\u00eda una saya y ropa a Sor Turgis, bromea por los zuecos que les han comprado, les co\u00admunica que la harina de trigo est\u00e1 cara y hay que mezclarla con la de centeno, les cuenta que las gallinas no ponen y por ello los huevos est\u00e1n caros, etc..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tranquila fue tambi\u00e9n la vida de las Hijas de la Caridad en Valpuiseaux, al sur de Pa\u00adr\u00eds, cerca de una comunidad de padres pa\u00fales. A Valpuiseaux, pertenec\u00eda la aldea de Fr\u00e9\u00adneville, donde los misioneros ten\u00edan una finca, Orsigny, que sol\u00eda frecuentar Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><i>Los ni\u00f1os abandonados en Bic\u00e9tre<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No s\u00f3lo imaginaci\u00f3n, inventiva necesit\u00f3 Luisa de Marillac para sacar adelante la obra de los ni\u00f1os abandonados. A Luisa, la fascinaban estos ni\u00f1os y sobre ellos volc\u00f3 su ma\u00adternidad afectiva, a pesar de que, durante el a\u00f1o 1647, la agobiaron de trabajo. Agobio que se convert\u00eda en tormento cuando no ve\u00eda claro su bienestar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un d\u00eda de junio de 1643 se les ocurri\u00f3 a las Damas de la Caridad pedir a la reina el castillo de Bic\u00e9tre. La ocasi\u00f3n era propicia: desde hac\u00eda un mes, Ana de Austria gober\u00adnaba como regente de su hijo Luis XIV, y Vicente de Pa\u00fal hac\u00eda poco que hab\u00eda sido nom\u00adbrado miembro del Consejo de Conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para conseguir el castillo, las se\u00f1oras Souscarrier, Romilly y Traversay, mujeres en\u00adtregadas a los ni\u00f1os, se movieron sin descanso, acudiendo a personajes de la corte y del gobierno. Luisa hac\u00eda de enlace entre ellas y Vicente de Pa\u00fal. El santo abrumado de tra\u00adbajo se reserv\u00f3 tan s\u00f3lo la \u00faltima responsabilidad y descarg\u00f3 en Luisa la organizaci\u00f3n. Ella lo acept\u00f3 comprensiva y hasta le indic\u00f3 el camino a seguir y los pasos que deb\u00eda dar: que acuda a la reina \u00e9l que tiene acceso y que le hable cuanto antes. No obstante la importan\u00adcia del castillo, h\u00e1bilmente le record\u00f3 de paso, que recordase a la reina c\u00f3mo \u00abel pueblo agradecer\u00e1 enormemente la rebaja que har\u00e1 el rey (del impuesto) de los portes del grano\u00bb. Recuerdo oportuno, pues repercut\u00eda en la baja del precio del pan en favor de los pobres; sin olvidar que los transportistas sol\u00edan hacer todos los a\u00f1os una donaci\u00f3n a los ni\u00f1os, que ser\u00eda mayor si bajaban los impuestos (c.94,100).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A Luisa, no le gustaba la idea de llevar los ni\u00f1os a Bic\u00e9tre. Sobre ello, habl\u00f3 frecuen\u00adtemente con Vicente de Pa\u00fal. \u00c9ste le encarg\u00f3 un d\u00eda que pusiera por escrito los inconve\u00adnientes que ve\u00eda. Dotada de criterio anal\u00edtico y de facilidad para redactar, r\u00e1pidamente es\u00adcribi\u00f3 una valoraci\u00f3n, que result\u00f3 mas bien negativa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El castillo es enorme y no se llegar\u00eda a ocupar la mitad ni en dos a\u00f1os. El cas\u00adtillo y sus alrededores han estado frecuentados, desde hace varios a\u00f1os, por toda clase de malhechores y gente de mala vida. El castillo est\u00e1 un tanto alejado de Par\u00eds y el camino es peligroso para las Hermanas que frecuentemente tendr\u00e1n que ir y venir a la ciudad . A causa de los fr\u00edos y heladas, es peligroso llevar hasta all\u00e1 a los ni\u00f1os en brazos o en montura por malos caminos. Se necesitar\u00e1n mu\u00adchas Hermanas para atender a los ni\u00f1os y para solucionar sus necesidades y las de la casa, con peligro para la sicolog\u00eda y la moral de las Hermanas, que podr\u00ed\u00adan derrumbarse. Todo esto, m\u00e1s el acondicionamiento del castillo, abandonado desde hace muchos a\u00f1os, exigir\u00eda un gasto enorme. Las Hermanas no podr\u00edan acudir f\u00e1cilmente a las reuniones de Par\u00eds ni los ni\u00f1os podr\u00edan ser visitados. Lle\u00advar all\u00e1 todas las Hermanas ser\u00eda dif\u00edcil por los inconvenientes que supondr\u00eda pa\u00adra las Hermanas que tienen que visitar a los pobres de Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">An\u00e1lisis objetivo de una realidad. Nada le qued\u00f3 sin abrir, sin mirar y sin analizar. Lui\u00adsa no ten\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s en que los ni\u00f1os se quedaran en Par\u00eds. Tan s\u00f3lo examin\u00f3 y des\u00adcubri\u00f3 las dificultades que entra\u00f1aba Bic\u00e9tre. Decidida, las expuso con claridad al supe\u00adrior. Luisa ten\u00eda car\u00e1cter y, al sentir las necesidades de unos pobres ni\u00f1os, habl\u00f3 con la fuerza que le daba el buscar lo que quer\u00eda Dios, aunque fuera contra el idealismo de unas se\u00f1oras nobles. Luisa se mostr\u00f3 como una vidente que percib\u00eda el porvenir, y el futuro le dio la raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">47. El Consejo de Conciencia no formaba parte de los Consejos del rey. Ana de Austria lo instituy\u00f3 poco despu\u00e9s de la muerte de Luis XIII (14 de mayo de 1643) que ya hab\u00eda reunido a algunos eclesi\u00e1sticos para con\u00adsultarlos. En los comienzos, lo formaron Ana de Austria, Mazarino, Vicente de Pa\u00fal y los obispos de Lisieux y <b>de <\/b>Beauvais. La tarea del Consejo consist\u00eda, sobre todo, en la colaci\u00f3n de los beneficios eclesi\u00e1sticos y particu\u00adlarmente el nombramiento de los obispos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A pesar de todo, era una mujer expulsada de la nobleza y conoc\u00eda bien el orgullo aris\u00adtocr\u00e1tico. Preve\u00eda que aquellas damas llevar\u00edan los ni\u00f1os a Bic\u00e9tre y que ella obedecer\u00eda. Precavida, busc\u00f3 soluciones para cuando llegara el d\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSi, no obstante todas estas dificultades, hay que ir all\u00e1, es necesario, al menos durante este invierno, que dos hombres vivan all\u00ed; que todos los d\u00edas haya Misa en la capilla, en la que se podr\u00eda mandar hacer una pila para bautizar a los ni\u00f1os, lo que llevar\u00eda las cincuenta libras que han dado para ello. Adem\u00e1s, ser\u00eda necesario tener un peque\u00f1o carruaje con un caballo para llevar all\u00e1 a los ni\u00f1os, y esto solucionar\u00eda mu\u00adcho; podr\u00eda llevarlo uno de los hombres. Y, siendo esto as\u00ed, ser\u00eda necesario escoger bien a los hombres, ya que tendr\u00edan trato con las nodrizas y las Hermanas\u00bb (c.99).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El castillo de Bic\u00e9tre fue construido en la Edad Media como fortaleza feudal. En el si\u00adglo XV, cuando los \u00abcarbochiens\u00bb lo destruyeron con todas sus maravillosas riquezas, per\u00adtenec\u00eda a los duques de Berry. Reconstruido en forma de caser\u00f3n, pas\u00f3 al cabildo de No\u00adtre-Dame de Par\u00eds. A comienzo del siglo XVII, era propiedad de la corona. Abandonado, se convirti\u00f3 en guarida de ladrones y vagabundos. En 1632, Luis XIII mand\u00f3 derruirlo en\u00adteramente y edificar de nueva planta un asilo para nobles empobrecidos y soldados muti\u00adlados en servicio del rey. En 1643, hac\u00eda tiempo que hab\u00edan concluido las obras, pero se\u00adgu\u00eda abandonado; convertido de nuevo en guarida de toda clase de malhechores que po\u00adn\u00edan miedo en los alrededores. Luisa lo sab\u00eda y tambi\u00e9n Vicente de Pa\u00fal; de ah\u00ed, que las objeciones hicieran mella y los ni\u00f1os quedaran en Par\u00eds cuatro a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante cuatro a\u00f1os, la obra de los ni\u00f1os abandonados aparec\u00eda afianzada y pr\u00f3spera. Par\u00eds se asombr\u00f3 de los resultados y comenzaron los celos y el deseo de popularidad. Da la sensaci\u00f3n de que al cabildo, de quien dependi\u00f3 la Cuna, le dol\u00eda haber entregado la obra a la Caridad del Gran Hospital y pretendi\u00f3 retomar el control de los ni\u00f1os. Hubo disgus\u00adto entre las Damas y amenazaron con abandonarlo todo. Intervinieron el canciller S\u00e9guier y los se\u00f1ores de la Alta Justicia, quienes redactaron un documento confirmando el primer contrato y reafirmando que la obra depender\u00eda, como hasta entonces, de las Damas de la Caridad. Sin pretenderlo, Luisa ocup\u00f3 el puesto de mediadora ante San Vicente. A Santa Luisa, acudieron las damas como antesala del director y su mano derecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa afront\u00f3 otros problemas parecidos. A imitaci\u00f3n de la obra que llevaban las da\u00admas, surgieron varios hogares de ni\u00f1os abandonados, independientes de la direcci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal. Uno de estos hogares lo hab\u00eda fundado y lo dirig\u00eda la se\u00f1orita Serque\u00admanant. No funcionaba bien, sin embargo, y culpaba a las Damas de la Caridad. Las acu\u00adsaba de querer quitarle los ni\u00f1os y ponerlos con nodrizas en el campo, de impedir que le dieran donativos y, lo que era m\u00e1s grave, las acus\u00f3 ante uno de los capellanes del rey, La\u00advocat, y ante el Primer Presidente, Mateo Mol\u00e9. Era un rumor corriente que la se\u00f1orita Serquemanant hab\u00eda cautivado al Primer Presidente con su labia. Se arm\u00f3 buen alboroto y en \u00e9l quedaron atrapados Vicente de Pa\u00fal y las se\u00f1oras Traversay y Romilly. De nuevo, sin pretenderlo, Luisa fue el enlace entre las se\u00f1oras y el director Vicente. Luisa emple\u00f3 su sagacidad para aplacar la situaci\u00f3n (c.103) y parece que todo se solucion\u00f3, pues no se volvi\u00f3 a hablar de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras ocurr\u00edan estos sucesos que, de alguna manera, siempre reca\u00edan sobre Luisa, los ni\u00f1os viv\u00edan apretados en varias viviendas. Rechazado, por el momento, el castillo de Bic\u00e9tre, hubo que buscar otros alojamientos. Vicente de Pa\u00fal encontr\u00f3 una soluci\u00f3n. La Corte le hab\u00eda entregado 64.000 libras que hab\u00eda dejado el difunto Luis XIII. Sus intere\u00adses \u20142.000 libras anuales\u2014 ser\u00edan suficientes para que seis padres pa\u00fales y dos Herma\u00adnos misionaran Sedan y los pueblos vecinos. Vicente de Pa\u00fal recibi\u00f3 el dinero el 14 de junio de 1644, y al a\u00f1o siguiente, las hab\u00eda invertido en la construcci\u00f3n de 13 casitas en un terreno que ten\u00eda cerca de San L\u00e1zaro. Con las rentas del alquiler, se dar\u00edan las misiones (X, n\u00b0 158). Dos de estas casitas, las arrend\u00f3 a las Damas por 300 libras el 22 de agosto de 1645, como vivienda de un grupito de ni\u00f1os. Las otras casitas las alquil\u00f3 a vecinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pasaron dos a\u00f1os tranquilos. En 1647, Luisa pensaba indemnizar a un vecino para am\u00adpliar los locales de los ni\u00f1os, cuando un d\u00eda, nunca lo olvidar\u00eda, el 6 de setiembre de 1647, recibi\u00f3 una nota escrita por Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abLas damas de la Caridad ruegan a la se\u00f1orita Le Gras que env\u00ede ma\u00f1ana, do\u00admingo, a la una de la tarde, cuatro ni\u00f1os, dos chicos y dos chicas, con dos Hijas de la Caridad, al castillo de Bic\u00e9tre, con la ropa de los ni\u00f1os y todo lo necesario para pasar dos d\u00edas, pero sin las mantas&#8230; Ellas tienen cierto motivo especial para obrar de este modo y les gustar\u00eda que la se\u00f1orita Le Gras se encargara de ellos; pero creo que no puede pensarse en esto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a1Por fin, las damas hab\u00edan logrado su empe\u00f1o! Cierto que, reunir los hogares de los ni\u00ad\u00f1os en uno solo resultaba m\u00e1s econ\u00f3mico, pero a\u00fan persist\u00edan los inconvenientes que cua\u00adtro a\u00f1os antes hab\u00eda descubierto Luisa. Al leer la nota, vemos que tanto las damas como Vicente de Pa\u00fal sospechaban que a Luisa no le agradar\u00eda lo m\u00e1s m\u00ednimo. Sin embargo, obedeci\u00f3. Pasados unos d\u00edas, Luisa fue a Bic\u00e9tre y qued\u00f3 descorazonada. Las damas pe\u00add\u00edan lo imposible a las Hijas de la Caridad. Como alojamiento de los ni\u00f1os, hab\u00edan esco\u00adgido habitaciones peque\u00f1as, donde el aire se cargaba y se corromp\u00eda; no hab\u00edan contrata\u00addo capell\u00e1n y quer\u00edan que las Hermanas fueran a la Misa del pueblo, a Gentilly. Pero en\u00adtretanto \u00bfqui\u00e9n cuidar\u00eda de los ni\u00f1os? \u00bfY qui\u00e9n har\u00eda los trabajos? Para que Vicente de Pa\u00fal no pensara que eran quejas infundadas y suyas \u00fanicamente, le pidi\u00f3 que hablara con Sor Genoveva, la responsable de Bic\u00e9tre, y le \u00abescuchara el agotamiento de las Herma\u00adnas y las pretensiones de las damas\u00bb. Y se le escap\u00f3 una frase cargada de pena: \u00abtengo miedo de que tengamos que abandonar el servicio de estas pobres criaturitas\u00bb (c.203).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tanto San Vicente como ella sol\u00edan ir a Bic\u00e9tre. Luisa lo hac\u00eda frecuentemente y all\u00ed pasaba semanas enteras, organizando la casa. No quer\u00eda abandonar a sus hijas en los co\u00admienzos, siempre pesados, de una obra, fatigadas, adem\u00e1s, por el trabajo diario de los ni\u00ad\u00f1os y por la repugnancia que les causaba encargarse de aquella clase de ni\u00f1os, fruto del pecado de la carne. \u00a1As\u00ed era el siglo XVII!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa era realista. Aunque no le agradaba Bic\u00e9tre, inmediatamente, comprendi\u00f3 que no hab\u00eda otra salida, que all\u00ed estar\u00edan varios a\u00f1os y procur\u00f3 que lo pasasen lo m\u00e1s c\u00f3mo\u00addo posible: busc\u00f3 le\u00f1a gruesa y menuda para el fuego, bien medida y de buena calidad; pidi\u00f3 cien agujas, hilo, 25 \u00f3 30 dedales, un centenar de libritos piadosos, algunas s\u00e1banas, media docena, apropiadas para hacer pa\u00f1ales. Todo era para los ni\u00f1os, para que apren\u00addieran a coser y a trabajar seg\u00fan su edad. \u00a1C\u00f3mo se acordar\u00eda de los a\u00f1os de su ni\u00f1ez y de lo que aprendi\u00f3 en la residencia de aquella se\u00f1orita! Recordar\u00eda la experiencia que tu\u00adv o hac\u00eda m\u00e1s de quince a\u00f1os, cuando iba por los pueblos ense\u00f1ando a las ni\u00f1as. Luisa era educadora por instinto. La educaci\u00f3n consist\u00eda en saber leer, escribir, c\u00e1lculo y, sobre to\u00addo, aprender a vivir la piedad cristiana. Pero formaci\u00f3n, para la se\u00f1orita Le Gras, era tam\u00adbi\u00e9n ense\u00f1ar a ser \u00fatiles y a ganarse la vida, especialmente para aquellos ni\u00f1os que, de mayores, no tendr\u00edan m\u00e1s fortuna que lo aprendido con las Hijas de la Caridad. Para en\u00adse\u00f1ar a leer y a escribir a los chicos, encarg\u00f3 al superior Vicente carteles alfab\u00e9ticos impresos; para las chicas era distinto. Era muy conveniente ense\u00f1arlas a leer, pero no a es\u00adcribir: \u00a1podr\u00edan tener correspondencia con chicos y peligrar su moralidad! Todo el mun\u00addo estaba de acuerdo entonces, que una mujer no necesitaba saber escribir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por entonces, un d\u00eda, se encontr\u00f3 con el se\u00f1or Leroy, puesto por los se\u00f1ores de la Al\u00adta Justicia de la ciudad para administrar una renta de 1.200 a 1.400 libras que ten\u00edan los ni\u00f1os exp\u00f3sitos en la Cuna, antes de hacerse cargo de ellos las Caridades de Vicente de Pa\u00fal. Se quej\u00f3 de las damas ante Luisa para que se lo contara al padre Vicente. Estaba do\u00adlido porque las damas hab\u00edan llevado a los ni\u00f1os a Bic\u00e9tre sin que \u00e9l lo supiera; porque \u00e9l era el administrador y las damas no le daban las cuentas; y le indic\u00f3 que era \u00e9l quien de\u00adb\u00eda nombrar al capell\u00e1n de los ni\u00f1os; y otras muchas quejas. Pero Luisa, ladina, se excu\u00ads\u00f3 dici\u00e9ndole que no era ella, sino \u00e9l quien deb\u00eda dec\u00edrselo a Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No obstante, al llegar a casa, le escribi\u00f3 a su director cont\u00e1ndoselo todo. De la con\u00adversaci\u00f3n con el se\u00f1or Leroy, retuvo que el se\u00f1or Leroy, \u00abpretend\u00eda ir a Bic\u00e9tre a dar la instrucci\u00f3n a los ni\u00f1os siempre que le pareciese bien, poner all\u00ed un capell\u00e1n y tener \u00e9l to\u00addo el cuidado espiritual de los ni\u00f1os\u00bb. Lo m\u00e1s que permitir\u00eda era que las damas presenta\u00adsen al capell\u00e1n, pero que ser\u00eda \u00e9l quien le dar\u00eda el nombramiento; y que antes ceder\u00eda la administraci\u00f3n que dejar de ejercer este derecho. Con astucia femenina, Luisa se fingi\u00f3 asombrada, y le dijo que hasta entonces las damas \u00abhab\u00edan tenido el mismo cuidado por lo espiritual que por lo temporal\u00bb. Con la viveza de siempre, percibe el peligro de esta in\u00adtromisi\u00f3n y le propone la soluci\u00f3n a Vicente de Pa\u00fal: que obtenga \u00abde la reina este pues\u00adto para la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, as\u00ed se impedir\u00edan muchos obst\u00e1culos y se har\u00eda mu\u00adcho bien\u00bb. En lo tocante a la administraci\u00f3n de las rentas, Luisa le dijo al se\u00f1or Leroy que ella cre\u00eda que los can\u00f3nigos se hab\u00edan descargado de la direcci\u00f3n de la obra en favor de las damas, \u00abexcepto de 1.200 libras de las que ellas les daban cuenta\u00bb, que desde hac\u00eda 50 a\u00f1os \u00e9sta era la \u00fanica suma que administraban los can\u00f3nigos. De nuevo, us\u00f3 su agudeza femenina y le aclar\u00f3 que nunca les hab\u00eda o\u00eddo hablar de ello a las damas y que ahora ha\u00adblaba por s\u00ed sola, pues lo que hab\u00eda dicho \u00abera de sentido com\u00fan\u00bb. Como quien no dice nada, le puso a San Vicente una postdata: \u00abAl venirme a la mente la gran necesidad [en que estamos], le dije que cre\u00eda que muy pronto se ver\u00edan obligadas las damas a entregar la obra a quien la pudiese llevar. Todo el tiempo, estuvimos como buenos amigos, pues yo le hablaba como neutral\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al pasar los meses, la intuici\u00f3n rebelde que tuvo Luisa de que los ni\u00f1os permanece\u00adr\u00edan en Bic\u00e9tre varios a\u00f1os, se convirti\u00f3 en convicci\u00f3n resignada. La actividad comenz\u00f3 a empapar su cuerpo como si fuera sudor y su mente a pensar c\u00f3mo sacar provecho de las tierras del castillo. Aquel a\u00f1o hubo gran cantidad de vino. Rechaz\u00f3 la idea de las damas de mezclarlo con vino de inferior calidad para venderlo como vino mediano. No com\u00adpensaba mezclarlo, ya que las ganancias se las llevar\u00eda el obrero contratado para hacer las mezclas. Mejor era vender el excelente vino en Bic\u00e9tre y sus alrededores, \u00aben garrafas o en botellas, por el gran consumo en aquellos barrios, debido al n\u00famero de soldados\u00bb. Al\u00admacen\u00f3 trigo, lo mezcl\u00f3 con centeno y contrat\u00f3 a un obrero para acarrear, hacer el pan y trabajar la huerta. Pasados unos meses, su activa alegr\u00eda se encontr\u00f3 con el dolor: la en\u00adfermedad y la muerte de muchos ni\u00f1os. Su infancia y la de su querido hijo se le hicieron presente. En enero de 1643, cinco meses despu\u00e9s de ir a Bic\u00e9tre, hab\u00edan muerto 52 ni\u00f1os, y 31 estaban muy malitos. Resignada con la realidad de aquel siglo y con la debilidad de aquellos ni\u00f1os, le dec\u00eda al fundador: \u00abEspero que, cuando todo est\u00e9 bien acomodado, se\u00adg\u00fan el deseo de estas damas, no se ir\u00e1n tan deprisa\u00bb. \u00bfIron\u00eda hacia la terquedad de las da\u00admas, o tristeza esperanzada?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s, durante varios meses, la vida en Bicetre camin\u00f3 tranquila con el horario que les dio la santa. Era un horario breve. Dios aparece como el centro del d\u00eda: hay que reco\u00adnocerlo como Dios, hay que adorarlo, darle gracias y pedirle sus bendiciones. La ocupaci\u00f3n primordial es el cuidado material de los ni\u00f1os: limpieza, comida, clases y descanso. Todo gira alrededor de las clases y del catecismo. Se la ve como a una madre, por la edad como a una abuela de 56 a\u00f1os, clasificando las distintas comidas seg\u00fan la edad de los ni\u00f1os: pa\u00adra los de 3 y 4 a\u00f1os y para los de 5 a 8. En 1647, ning\u00fan ni\u00f1o pasaba de esa edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><i>Los gastos<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando las Hermanas y las obras le dejaban tiempo libre, se encerraba en su cuarto para hacer los presupuestos y llevar las cuentas. Era una h\u00e1bil organizadora e impecable administradora. Hizo el inventario de los pocos muebles y cacharros que ten\u00edan en la ca\u00adlle Boulangers y le present\u00f3 al superior lo que costaban los ni\u00f1os de esa calle: 2.121 li\u00adbras con 16 sueldos. Cuando Vicente de Pa\u00fal animaba las damas, les hablaba con las cuentas reales que le hab\u00eda entregado Luisa. Hubo momentos de econom\u00eda d\u00e9bil y de pre\u00adocupaci\u00f3n, pero, a pesar de la guerra que empobrec\u00eda a las familias, los siete primeros a\u00f1os fueron desahogados. La novedad de la obra, la religiosidad de aquellos a\u00f1os y la compa\u00adsi\u00f3n que despertaban las pobres criaturas trajeron abundantes limosnas y muchas dona\u00adciones, como aquella de 8.000 libras en el mes de octubre de 1647.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando las damas de la Caridad se comprometieron con todos los ni\u00f1os abandonados de Par\u00eds, la obra ten\u00eda unas rentas anuales de 1.200 a 1.400 libras, pero con el aumento de los ni\u00f1os se dispar\u00f3 el presupuesto. En 1647, hab\u00eda 820 ni\u00f1os, de ellos s\u00f3lo 150 desteta\u00addos, para el resto hubo que buscarles nodrizas pagadas. Los gastos de tantos ni\u00f1os ascen\u00add\u00edan cada a\u00f1o a 40.000 libras. Todas las capas altas de la sociedad se encontraron com\u00adprometidas en la empresa. En 1642, Luis XIII don\u00f3 una renta anual de 4.000 libras; 3.000 para los ni\u00f1os y 1.000 para los gastos de las Hijas de la Caridad que los cuidaban. En 1644, Ana de Austria, regente desde el a\u00f1o anterior, a\u00f1adi\u00f3 otra renta anual de 8.000 libras, pa\u00adra comenzarlas a cobrar el primer d\u00eda del a\u00f1o 1646. En total, unas 11.000 libras fijas to\u00addos los a\u00f1os, m\u00e1s las 1.000 con que ten\u00edan que vivir las Hijas de la Caridad. Lo que fal\u00adtaba hasta 40.000, lo aportaba la gente con donaciones y colectas que se hac\u00edan en las igle\u00adsias. El gobierno ayudaba por medio de exenciones fiscales y monopolios sobre el grano y el vino. Pero quienes se sacrificaron con el peso de los gastos y la responsabilidad fue\u00adron las Damas de la Caridad del Gran Hospital. En los esquemas de las conferencias que les daba Vicente de Pa\u00fal, aparece el esfuerzo que hac\u00eda el santo para convencerlas. Acu\u00add\u00eda a ellas para todas las necesidades, muchas y grandes, que picoteaban Francia como una bandada de buitres sobre un cad\u00e1ver. Eso, era Francia por las guerras y los desastres econ\u00f3micos. Vicente de Pa\u00fal necesitaba ingenio y coraz\u00f3n para conmoverlas. Cuando el anciano sacerdote ya no ten\u00eda dinero ni sab\u00eda de donde sacarlo, echaba mano de los bie\u00adnes de su casa de San L\u00e1zaro, ante las protestas de alg\u00fan misionero por dar a los ni\u00f1os lo que ellos necesitaban para vivir. Con entra\u00f1as de compasi\u00f3n y agobio de responsable, pre\u00adguntaba a Luisa por el n\u00famero de ni\u00f1os y se interesaba por el precio de cada nodriza. Luisa lo animaba a proseguir y le indicaba caminos que hoy consideramos ingeniosos y hasta ingenuamente avispados:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abSe\u00f1or, si su caridad tuviese la bondad de acordarse de explicar el bien que hay al ayudar a continuar una buena obra comenzada, como la de los ni\u00f1os abandona\u00addos, tanto despu\u00e9s de la muerte como mientras se trabaja en ella, en vida, cuando se emprende por amor de Dios; y que por eso, aquellos que hacen el bien por tes\u00adtamento tienen el mismo m\u00e9rito por esto, cuando lo hacen en caridad perfecta, que por lo que han hecho en vida, si han tenido la voluntad de hacerlo si hubiesen po\u00addido, [con tal de que sea de verdad]\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las Hermanas no eran gravosas. Con 1.000 libras de renta al a\u00f1o, viv\u00edan\u00a0 las diez o do\u00adce que cuidaban de los ni\u00f1os. En realidad, viv\u00edan con menos: Luisa corrigi\u00f3 al santo que eran \u00abmuchas m\u00e1s y que a\u00fan aumentar\u00edan por Todos los Santos\u00bb, pues les iban a traer can\u00adtidad de ni\u00f1os. La conciencia no le permit\u00eda que las Hermanas tomaran nada de los ni\u00f1os sin permiso de las Damas, ni siquiera un trozo de pan, aunque sobrara. Para que no las acusaran, exig\u00eda que las cuentas de los ni\u00f1os y de las Hermanas fueran claras y estuvie\u00adran separadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El trabajo de estas Hijas de la Caridad era duro. San Vicente lo sab\u00eda y sol\u00eda visitar\u00adlas, lo mismo que las damas, pero era Luisa quien pasaba con ellas temporadas largas, lle\u00adn\u00e1ndolas de \u00e1nimos y de regocijo. Por ellas, sent\u00eda un cari\u00f1o predilecto. Cuando, en agos\u00adto de 1646, se ausent\u00f3 para hacerse cargo del Gran Hospital de Nantes, reforz\u00f3 la comu\u00adnidad con una Hermana enfermera, y estando en Nantes, se acord\u00f3 de ellas: escribi\u00f3 a Sor Juana Lepeintre, su sustituta, que cuidara con esmero de aquellas \u00abqueridas Hermanas\u00bb. Tambi\u00e9n, pidi\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal que atendiera con delicadeza a Sor Genoveva que esta\u00adba reponi\u00e9ndose \u00abde la fatiga que hab\u00eda tenido con los ni\u00f1os exp\u00f3sitos durante la cuares\u00adma\u00bb. Un d\u00eda, aclar\u00f3, precisamente, por qu\u00e9 les prestaba tanta atenci\u00f3n: \u00abAqu\u00ed, \u2014les de\u00adc\u00eda\u2014 el trabajo de las pobres Hermanas es incre\u00edble, no tanto por la dureza cuanto por la repugnancia que por naturaleza se tiene a esta labor; por ello, es justo ayudarlas a animarse y a que conozcan lo que hacen y lo que supone este trabajo ante Dios, y ayudarlas con oraciones\u00bb. Frase extra\u00f1a y \u00e1spera a nuestros o\u00eddos, pero com\u00fan en aquella \u00e9poca: ni\u00f1os desnutridos, tarados y con anormalidades muchos de ellos, cientos de ni\u00f1os de cuna ali\u00admentados con biber\u00f3n, cuidarlos de d\u00eda y de noche, veinticuatro horas seguidas, sin des\u00adcanso semanal. Y sobre todo, la impresi\u00f3n de repugnancia que causaban por entonces los pecados de la carne en mujeres consagradas. Y ellas, mujeres puras, ten\u00edan que limpiar y alimentar a aquellos ni\u00f1os, fruto del pecado carnal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luisa comprend\u00eda a las Hermanas, pero no sinti\u00f3 repugnancia. Nunca olvid\u00f3 que ella pudo haber sido una ni\u00f1a igual que ellos; se libr\u00f3 porque era hija de la nobleza. Sin olvi\u00addar que, por estos a\u00f1os, Luisa ya era santa. Con esos ni\u00f1os, pas\u00f3 muchos d\u00edas, enamora\u00adda de ellos. En una carta, les dec\u00eda a las Hermanas de Par\u00eds: \u00ab\u00a1Oh, c\u00f3mo me gustar\u00eda ver\u00adlas a todas aqu\u00ed voluntarias, con los sentimientos que Dios me da por esta obra. Estoy to\u00adda edificada al ver la uni\u00f3n de caridad con que nuestras buenas Hermanas desempe\u00f1an lo que Dios les pide en esta santa obra\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No es extra\u00f1o que las damas, a pesar de no pertenecer a la misma clase social, aco\u00adgieran sus consejos; tampoco sorprende que Vicente de Pa\u00fal le diera autoridad como a una de las principales: \u00abEn cuanto a los papeles de la se\u00f1orita Viole, habr\u00e1 que hacer ma\u00f1ana temprano los poderes que dice ella, a nombre de usted, y que usted los firme como una de las oficialas de la Caridad de los Ni\u00f1os exp\u00f3sitos. Pues tambi\u00e9n lo es usted, y de las m\u00e1s importantes\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida de la se\u00f1orita Le Gras ten\u00eda de todo menos monoton\u00eda, a no ser que monoto\u00adn\u00eda sea la complicada direcci\u00f3n de una Compa\u00f1\u00eda reciente. Luisa no la consideraba mo\u00adn\u00f3tona. 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