{"id":128626,"date":"2016-09-09T12:00:35","date_gmt":"2016-09-09T10:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=128626"},"modified":"2016-08-06T07:37:36","modified_gmt":"2016-08-06T05:37:36","slug":"federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-18\/","title":{"rendered":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 18"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo XVIII: Vida de familia, de trabajo y de caridad<\/h2>\n<p><i>La paternidad.\u2014Labor y felicidad.\u2014La Germania.\u2014El se\u00f1or Gossin.\u00adLos obreros.<\/i><\/p>\n<p>1844-1846<\/p>\n<p>A principios de 1844, Ozanam hab\u00eda tenido la dicha de que se unieran con \u00e9l en Par\u00eds sus dos hermanos, el sacerdote y el estu\u00addiante, que compart\u00edan con \u00e9l su habitaci\u00f3n de la calle de Fleu\u00adrus. El 14 de enero, anunci\u00f3 a Lallier que hab\u00eda mandado llamar a su anciana criada, <i>Guigui. <\/i>\u00abNo pod\u00eda resolverse, despu\u00e9s de se\u00adsenta a\u00f1os de servicios \u2014escribe&#8211; a dejar .a los hijos de sus amos. As\u00ed pues, como usted ve \u2014a\u00f1ade\u2014 me traje hasta cierto punto los muros de la casa paterna para volverlos a levantar en Par\u00eds: todos los retratos de familia, algunos viejos muebles de mi abuela: \u00a1re\u00adliquias que guardan tantos recuerdos! As\u00ed repoblamos nuestra exis\u00adtencia anta\u00f1o un poco solitaria; y nos sentimos m\u00e1s afianzados en nuestro hogar, que no carece de alegr\u00eda\u00bb. Un piano de la casa Pleyel contribu\u00eda al encanto de ese interior de artistas. Ozanam no era m\u00fasico; pero ten\u00eda el sentimiento y el discernimiento de lo bello en cualquier g\u00e9nero, y la se\u00f1ora Ozanam pose\u00eda el arte de poner su alma en la m\u00fasica y de llegar al alma de su marido.<\/p>\n<p>Ozanam enumera algunos de los amigos que sol\u00eda recibir por aquel entonces: los colaboradores en <i>El Corresponsal, <\/i>Wilson el director, el doctor Gouraud, el conde de Carn\u00e9, el se\u00f1or Champagny. Menciona a Foisset. Y a j\u00f3venes escritores: M\u00e1ximo de Montrond, el bar\u00f3n de Montreuil, Jourdain <i>(Charles de Sainte-Foi), <\/i>Amadeo Gabourg, el ilustre Cauchy. Ernest Leli\u00e8vre, estudiante, los vi\u00adsitaba a veces.<\/p>\n<p>Sobra decir que Ozanam frecuentaba poco la sociedad. Cuando estudiaba en Par\u00eds, Amp\u00e8re hijo lo hab\u00eda presentado en el c\u00e9lebre sal\u00f3n de Madame R\u00e9camier. Asisti\u00f3 a unas cuantas reuniones y luego desapareci\u00f3 totalmente. Como ella se lo reprochara amable\u00admente, respondi\u00f3, modesto y juicioso: \u00abSoy demasiado joven, se\u00ad\u00f1ora, para una sociedad tan sabia y tan seria. Cuando tenga una carrera, dentro de unos seis o siete a\u00f1os, volver\u00e9 con m\u00e1s frecuen\u00adcia a saludarla, si usted me lo permite\u00bb. Cuando volvi\u00f3 a Par\u00eds, profesor, ya casado, una de sus primeras visitas fue para la ilus\u00adtre se\u00f1ora de l&#8217;Abbaye-aux-Bois \u00ab\u00a1Ah! \u2014exclam\u00f3 \u00e9sta al verlo en\u00adtrar\u2014 \u00a1qu\u00e9 bien cumpli\u00f3 con su palabra! Hace exactamente sie\u00adte a\u00f1os que me visit\u00f3 usted por \u00faltima vez\u00bb. Ozanam hab\u00eda olvida\u00addo la promesa, pero la hab\u00eda cumplido.<\/p>\n<p>Feliz en su vida de familia, Ozanam aspiraba sin embargo a compartirla con todos los suyos. Por lo cual escrib\u00eda: \u00abOtros de\u00adseos se agitan en nuestros corazones y sentimos que, pese a todos los cuidados que pone uno en ser feliz en la tierra, Dios se empe\u00f1a en que s\u00f3lo en la otra vida encontremos la dicha\u00bb. Esos otros deseos de afectuosa reuni\u00f3n acababan de realizarse en abril de 1845, con la llegada del se\u00f1or Soulacroix en el puesto que lo esta\u00adblec\u00eda en Par\u00eds con su familia. Una nube negra oscurec\u00eda esa feli\u00adcidad perfecta: el estado de invalidez agravada de su hijo Te\u00f3filo. Ozanam, como un verdadero hermano, se encarg\u00f3 de distraer el tedio y la inacci\u00f3n de sus largos d\u00edas inm\u00f3viles. Lo inici\u00f3, aun lo asoci\u00f3 a sus estudios germ\u00e1nicos. \u00abSabe perfectamente el alem\u00e1n \u2014escrib\u00eda al se\u00f1or Le\u00f3n Bor\u00e9, entonces en Munich\u2014; y Dios, que lo ha privado de tantas cosas, le ha dado una bell\u00edsima inteligen\u00adcia. Lo que m\u00e1s necesita es no sentirse in\u00fatil en este mundo; y le agradar\u00eda dar a conocer a Francia algunos buenos libros extranje\u00adros: algo as\u00ed como <i>La Juana de Arco <\/i>de Guido Goerres, por ejem\u00adplo. Para aumentar a\u00fan el favor \u00a1no podr\u00eda usted mandarme una lista de algunos libros alemanes de una literatura agradable y sa\u00adna, entre los cuales pudiera escoger uno para traducirlo?\u00bb<\/p>\n<p>Ese joven era piadoso. Todo este ambiente familiar era cristia\u00adno. Ozanam declaraba que encontraba en \u00e9l, para \u00e9l mismo, ejem\u00adplos de fe y de confianza en Dios que se reprochaba de seguir tan mal. Estando en su casa, en Oullins, escribi\u00f3 anta\u00f1o: \u00ab\u00a1Por qu\u00e9, a pesar de las gracias con que Dios me colma desde hace alg\u00fan tiempo, me siento m\u00e1s que nunca lleno de turbaci\u00f3n y flaqueza?&#8230;<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 la movilidad desoladora de mis ideas no me deja el refu\u00adgio y el reposo que otros encuentran ante el crucifijo? \u00a1Y sin em\u00adbargo, tengo en torno m\u00edo tantos ejemplos y tanto aliento! \u00a1He hecho una experiencia tan afortunada de la solicitud que vela so\u00adbre nosotros! Sin la dulce serenidad que reina en mi hogar, me perder\u00eda en medio de las agitaciones exteriores\u00bb.<\/p>\n<p>A ese hogar, a esa familia, le fue concedida la alegr\u00eda de las ale\u00adgr\u00edas. Un d\u00eda, el 7 de agosto de 1845, Ozanam pudo escribir al se\u00ad\u00f1or Foisset: \u00abDespu\u00e9s de tantos favores que fijaban mi vocaci\u00f3n en este mundo y que pon\u00edan fin a la dispersi\u00f3n de mi familia, un nuevo favor ha venido a darme la mayor alegr\u00eda que probable\u00admente pueda uno experimentar en este mundo: \u00a1soy padre!\u00bb<\/p>\n<p>Ante esa cuna, le apareci\u00f3 la grandeza sobrenatural de la pa\u00adternidad, con sus gracias y sus obligaciones:\u00bb \u00a1Ah se\u00f1or! \u2014excla\u00adma\u2014 \u00a1Qu\u00e9 momento aquel en\u00a0que o\u00ed el primer vagido de mi hijo! \u00a1En que vi a esa criaturita, pero criatura inmortal, que Dios pon\u00eda en mis manos! \u00a1Que me tra\u00eda tantas dulzuras y tambi\u00e9n tantas obligaciones! &#8230; No puedo ver esa suave figura, llena de inocen\u00adcia y pureza, sin encontrar en ella la huella sagrada del Creador, menos borrada que en nosotros. No puedo pensar en esta alma im\u00adperecedera de la que tendr\u00e9 que dar cuentas sin sentirme m\u00e1s pe\u00adnetrado de mis deberes. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda dar lecciones, si no las pon\u00adgo<sub>.<\/sub> en pr\u00e1ctica? Acaso podr\u00eda Dios valerse de un medio m\u00e1s ama\u00adble para instruirme, corregirme y dirigirme en el camino del cielo?<\/p>\n<p>\u00abLa madre, casi desfallecida, tiene el consuelo de alimentar a su ni\u00f1a. Es un placer muy laborioso, pero muy vivo. As\u00ed no perde\u00admos las primeras sonrisas de nuestro angelito\u00bb. Y el cristiano a\u00f1ade: \u00ab\u00a1Con qu\u00e9 impaciencia vi venir la hora de su bautismo! Le hemos dado el nombre de Mar\u00eda que era el de mi madre, pero ante todo en memoria de la celeste Patrona a quien atribuimos es\u00adte feliz nacimiento. Empezaremos su educaci\u00f3n al propio tiempo que ella volver\u00e1 a empezar la nuestra; pues ya advierto que el cielo nos la env\u00eda para ense\u00f1arnos muchas cosas y para hacernos mejores\u00bb.<\/p>\n<p>Por razones de amistad, Lallier deb\u00eda ser padrino de la ni\u00f1a. Desde que anunciaron&#8217; este nacimiento, hab\u00eda ido a Par\u00eds. El cua\u00addro que vio entonces es el que Ozanam le trazaba despu\u00e9s en una carta del 27 de agosto: \u00abNo conozco nada m\u00e1s dulce en la tierra que encontrar, al regresar a casa, a mi mujer amada, con mi querida ni\u00f1a entre sus brazos. Soy entonces la tercera figura del grupo; y de buena gana permanecer\u00eda horas enteras en admiraci\u00f3n, si, tarde o temprano, unos gritos no vinieran a recordarme que la po\u00adbre naturaleza humana es muy fr\u00e1gil, que sobre esta cabecita es\u00adt\u00e1n suspendidos muchos peligros y que no nos son dadas todas&#8217; las alegr\u00edas de la paternidad sino para endulzar sus obligaciones\u00bb.<\/p>\n<p>El agradecimiento al padrino es de una gracia celestial; no po\u00addemos omitirlo: \u00abPerm\u00edtame usted agradecerle sus buenos deseos para nuestro angelito que le debe un poco sus alas, puesto que los \u00e1ngeles de la tierra no tienen m\u00e1s que las de la fe y de la caridad que reciben con el sacramento del bautismo&#8230; Su nombre ser\u00e1 uno de los primeros que aprender\u00e1n sus labios, cuando empiece a rezarle a Dios. Siento impaciencia de que llegue pronto ese tiem\u00adpo. Me parece que, tan luego como esta pobre criaturita, tan dul\u00adce e inocente, pueda murmurar una oraci\u00f3n, no habr\u00e1 nada que le pueda negar el cielo\u00bb.<\/p>\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s de su nacimiento, Ozanam llev\u00f3 a su -mujer y a su ni\u00f1a a pasar las vacaciones en Nogent-sur-Marne. Se consi\u00adderaba feliz: \u00abLa estancia en el campo me deja ratos libres, des- conocidos para m\u00ed desde hace mucho. Estamos unos tres cuartos de hora m\u00e1s all\u00e1 de Vincennes, en una colina que domina el r\u00edo Marne. El jard\u00edn es grande, el aire muy puro, el tiempo admira\u00adble. Mi mujer est\u00e1 recuperando r\u00e1pidamente sus fuerzas y mi ni\u00ad\u00f1a se desarrolla como una florecita. Es uno de esos momentos de dicha como hay tan pocos en esta vida, y que nos permiten sentir mejor la bondad de la Providencia de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Queriendo sin duda depositar su regalo de bienvenida en esa cuna, el decano de letras, el se\u00f1or Le Clerc, eligi\u00f3 esos mismos d\u00edas para proponer que condecoraran a Ozanam. Ozanam lo supo y, por un sentimiento de generosa delicadeza, fue a suplicar a su decano que aplazara un acto que, a ra\u00edz de su precoz titularizaci\u00f3n y de la elevaci\u00f3n de su suegro a una alta funci\u00f3n administrativa, parec\u00eda acumular sobre su cabeza los honores c\u00edvicos despu\u00e9s de los favores universitarios. Esa delicadeza fue comprendida; pero el a\u00f1o siguiente, el 4 de mayo de 1846, Ozanam fue nombrado ca\u00adballero de la Legi\u00f3n de Honor.<\/p>\n<p>Fueron, pues, a\u00f1os felices los que van de 1844 a 1846 y que transcurrieron en la vida de familia y en la vida de estudio. En esa vida hogare\u00f1a, Ozanam pon\u00eda una bella y sencilla poes\u00eda que mezclaba a los actos m\u00e1s corrientes para embellecerlos. Por ejemplo, \u00e9l, tan sobrio que ni siquiera se fijaba en lo que le serv\u00edan, cuidaba de que los domingos y d\u00edas de fiesta hubiese en la mesa algo extraordinario; y a menudo \u00e9l mismo llevaba la sorpresa. Daba gran importancia a un ramo de flores y le gustaba tener siempre uno cerca de \u00e9l en su escritorio. El 23 de cada mes, que era la fecha en que se hab\u00eda casado, nunca dejaba de ofrecer a su mujer alguna planta elegida por \u00e9l, y veremos que conserv\u00f3 esa costumbre hasta en v\u00edsperas de su muerte. Dije que amaba las artes, <i>y <\/i>que no hab\u00eda veladas m\u00e1s felices para \u00e9l que cuando la se\u00f1ora de Ozanam tocaba el piano e interpretaba a los grandes maestros que \u00e9l comprend\u00eda y apreciaba como un poeta.<\/p>\n<p>Ten\u00eda que comprar toda esa felicidad a costa de un gran tra\u00adbajo intelectual que le a\u00f1ad\u00ed\u00e0 un suplemento de goce. Las vaca\u00adciones pasadas en Nogent-sur-Marne fueron laboriosas. Casi todas las horas libres fueron consagradas a la redacci\u00f3n y documenta\u00adci\u00f3n de \u00absu interminable volumen sobre los <i>Germanos\u00bb, <\/i>como \u00e9l mismo dec\u00eda.<\/p>\n<p>La reapertura de los cursos de 1846 no aliger\u00f3 su fardo, ni mu\u00adcho menos. Describ\u00eda en la siguiente forma su peso abrumador, el 6 de enero, al docto y piadoso s\u00e9\u00f1or Le\u00f3n Bor\u00e9, su corresponsal en Baviera: \u00abResponder a diez cartas urgentes; que est\u00e1n en mi gaveta; recibir a los candidatos del doctorado, de la licencia, del. bachillerato; no despedir con las manos vac\u00edas a la gente de la imprenta que viene a apresurarme, y al mismo tiempo dar regu\u00adlarmente mi curso: las lecciones del lunes y del s\u00e1bado son inexo\u00adrables\u00bb. Luego, el 26 de febrero, escribe a la misma persona: \u00abEs\u00adte a\u00f1o estoy doblemente abrumado de trabajo. Por una parte, doy un curso sobre los or\u00edgenes de la literatura inglesa, o mejor dicho sobre la historia de las letras entre los bretones, los irlandeses y los sajones, hasta la conquista normanda. Por la otra, dentro de un mes, ver\u00e1 usted dos art\u00edculos m\u00edos en <i>El Corresponsal, <\/i>sobre las leyes de los antiguos germanos, su idioma y . su poes\u00eda que habr\u00e1n de completar el cuadro de la Germania antes de la conquista ro\u00admana&#8230;, etc. As\u00ed pues, mi vida es una verdadera batalla para con\u00adquistar palmo a palmo un poco de tiempo dedicado a mis obliga\u00adciones, mis sociedades, mis obras, mis pobres, mis amigos\u00bb.<\/p>\n<p>En otro orden d\u00e9 cosas, no hab\u00eda abandonado su colaboraci\u00f3n en los <i>Anales de la Propagaci\u00f3n de la Fe. <\/i>En el informe de mayo de 1845 (t. XVII, p. 161), declara, al principio, que \u00abel inter\u00e9s que toma en esa obra aligera su pena y que su alma se siente mejor y m\u00e1s cerca de Dios\u00bb. En otra parte, dice que el espect\u00e1culo de los m\u00e1rtires de Ocean\u00eda le recuerda los de los m\u00e1rtires m\u00e1s c\u00e9\u00adlebres de Lyon en el siglo II. \u00abLas mismas escenas se repiten ante nuestros ojos; el pretorio no est\u00e1 cerrado, las hachas est\u00e1n a\u00fan sangrientas; las cartas de los misioneros nos permiten asistir a los interrogatorios y a los suplicios de nuestros hermanos. Sentimos la fe despertar m\u00e1s ardiente en,nuestros corazones; y, orgullosos del triunfo de los nuestros, exclamamos tambi\u00e9n: \u00a1Somos cristianos!\u00bb<\/p>\n<p>La Sociedad de San Vicente de Paul segu\u00eda siendo su preocu\u00adpaci\u00f3n m\u00e1s frecuente. Desde el 9 de mayo de 1844, el se\u00f1or Bailly hab\u00eda presentado su renuncia a la presidencia mediante una carta conmovedora que en su calidad de vicepresidentes, los se\u00f1ores Oza\u00adnam y Cordet comunicaron a los cofrades el 11 de junio. Termi\u00adnaba con las siguientes palabras: \u00ab\u00a1Adi\u00f3s, se\u00f1ores y queridos co\u00adfrades, adi\u00f3s! Y que este adi\u00f3s, que no es un acto de separaci\u00f3n, nos una m\u00e1s que nunca en jesucristo. Para terminar repito lo que di\u00adje a nuestros cofrades cuando la primera de todas las conferen\u00adcias tuvo que dividirse en secciones debido al n\u00famero de sus miem\u00adbros: \u00a1\u00e1nimo, se\u00f1ores! Reunidos o separados, de cerca o de lejos, hemos de querernos; amemos <i><sub>\u0178<\/sub><\/i> sirvamos a los pobres. Se comete mucho mal; hagamos &#8216; mucho bien\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando, despu\u00e9s de ocho d\u00edas de oraciones al Esp\u00edritu Santo y la oblaci\u00f3n del santo sacrificio con esa intenci\u00f3n, en tres sesiones celebradas el 15, el 18 y el 21 de mayo, el consejo general deliber\u00f3 sobre la elecci\u00f3n de un nuevo presidente, muchas miradas se diri\u00adgieron espont\u00e1neamente al se\u00f1or Ozanam. No hab\u00eda que pensar en ello. El verdadero servicio prestado entonces por \u00e9l a la So\u00adciedad fue el de permitirle que atravesara con \u00e9xito la crisis deli\u00adcada y penosa provocada por el retiro de su primer presidente. \u00c9l y Cornudet hicieron elegir al se\u00f1or Gossin. Cuando despu\u00e9s se le suplic\u00f3 que aceptara o conservara la vicepresidencia se inclin\u00f3. Era todav\u00eda el trabajo, si bien m\u00e1s obscuro, de una constante dedi\u00adcaci\u00f3n a los intereses `de su querida y peque\u00f1a sociedad\u00bb, como la llamaba. Vicepresidente, constantemente prorrogado en sus fun\u00adciones, Ozanam no hab\u00eda de abandonarlas sino con la vida.<\/p>\n<p>La circular con que Ozanam present\u00f3 en las conferencias al se\u00f1or Gossin, ex consejero en la Corte real de Par\u00eds, fundador y presidente de la <i>Sociedad de San Francisco Regis, <\/i>presidente de la Conferencia de San Sulpicio, dec\u00eda brevemente, respecto a \u00e9l: \u00abLos pobres conocen su nombre, los cat\u00f3licos lo aman, todas las opiniones lo respetan. Su en\u00e9rgica madurez \u2014ten\u00eda a la saz\u00f3n cin\u00adcuenta a\u00f1os de edad\u2014 afronta todos los trabajos, y su noble cora\u00adz\u00f3n es capaz de todas las abnegaciones\u00bb.<\/p>\n<p>Si Lallier, antiguo ayudante del se\u00f1or Bailly, ya no . estaba en funciones, en cambio, Ozanam no le escribe una carta en que la Sociedad no ocupe el lugar de honor. \u00abRecuerda usted \u2014le dice en agosto de 1845\u2014 cu\u00e1nto lo reprendimos cuando nos trajo, en 1833, al pobre de La Noue, porque con \u00e9l aumentaba el n\u00famero de los miembros a nueve? Hoy en d\u00eda somos aproximadamente nueve mil\u00bb.<\/p>\n<p>Desde enero de 1844, Lallier hab\u00eda reunido en una modesta ha\u00adbitaci\u00f3n, cerca de la puerta de Nuestra Se\u00f1ora, en Sens, la primera conferencia de&#8217; San Vicente de Paul. \u00abSu personal \u2014dice\u2014 se compon\u00eda de dos miembros; las sesiones, durante tres semanas, se emplearon en oraciones, lecturas piadosas y en pedir limosna, mientras se preguntaban d\u00f3nde encontrar\u00edan a un tercer cofrade para formar con su concurso una de esas reuniones que Nuestro Se\u00f1or ha prometido bendecir y en que se pudiera poner en pr\u00e1c\u00adtica la regla: <i>Tres faciunt capitulum. <\/i>(Se requieren tres personas para formar un cap\u00edtulo). Ese cofrade, el tercero en orden de fe\u00adcha, vino por fin a dar a la naciente reuni\u00f3n su vida normal; y el 13 de febrero de 1844, la conferencia de Sens, provista de un presidente, de un secretario tesorero y de un miembro que consti\u00adtu\u00eda la asamblea, escribi\u00f3 su primer informe. Cinco meses despu\u00e9s, el 26 de julio, la conferencia_ presentaba a su arzobispo 18 miem\u00adbros activos, 17 miembros honorarios, 16 familias pobres visitadas. Hab\u00eda de contar un d\u00eda hasta cincuenta miembros\u00bb.<\/p>\n<p>La correspondencia de Ozanam se felicitaba de una dicha m\u00e1s alta: P\u00edo IX acababa de ser nombrado Papa. \u00abA prop\u00f3sito de San Vicente de Paul, sabr\u00e1 usted que el consejo general escribi\u00f3 una carta a Nuestro Santo Padre P\u00edo IX, para felicitarlo por su glorioso advenimiento, para ofrecerle un ejemplar del manual y pedirle que bendiga nuestras obras. Vuestro servidor la redact\u00f3 en su m\u00e1s bello lat\u00edn. Tengo el honor de ser el latinista del consejo, como soy a veces te\u00f3logo de la Facultad: espero que quedar\u00e1n sa\u00adtisfechas mis inclinaciones a la conciliaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Se le ve\u00eda tambi\u00e9n asistir, en aquel tiempo, a la reuni\u00f3n domi\u00adnical de los obreros de la Sociedad de San Francisco Javier en la cripta de San Sulpicio. Era el orador. La palabra que les dirig\u00eda, palabra fraternal, palabra improvisada y familiar, no dejaba de ser sumamente seductora; pero su arte principal consist\u00eda en ponerse al nivel del obrero para ponerse tambi\u00e9n a su alcance: \u00abAmi\u00adgos m\u00edos \u2014les dec\u00eda un d\u00eda\u2014, cada cual tiene su oficio en la tierra. El m\u00edo consiste en compulsar viejos libros. Pues bien, en el polvo de las bibliotecas encuentro a veces buenas lecciones envueltas en bellas historias. Dejadme contaros las que encantaban las veladas de nuestros padres\u00bb.<\/p>\n<p>Entonces, con su gracia natural, refer\u00eda y comentaba una de esas leyendas irlandesas cuyo escenario reconstru\u00eda, cuyos h\u00e9roes y he\u00adro\u00edsmo reviv\u00eda y que terminaban todos donde todo debe terminar, en las sanciones eternas. \u00abSomos nosotros \u2014explicaba\u2014 los que for\u00adjamos nuestro destino desde este mundo, pero sin conocerlo toda\u00adv\u00eda, casi del mismo modo como los obreros de los Gobelinos tejen sus tapices. Siguiendo d\u00f3cilmente el dibujo de un artista descono\u00adcido, se esfuerzan en ajustar sobre el rev\u00e9s de la trama los hilos de diversos colores indicados por \u00e9l, pero sin ver el resultado de su trabajo. S\u00f3lo despu\u00e9s, cuando est\u00e1 terminada la obra, pueden ad\u00admirar esas flores, esos cuadros, esos personajes, esas maravillas de arte que salen de sus manos para ir a adornar las moradas de los reyes. Amigos m\u00edos, trabajemos as\u00ed en la tierra, d\u00f3ciles y sometidos a la voluntad de Dios sin ver lo que hace, vali\u00e9ndose de nosotros. Mas El lo ve, lo sabe. El, el artista divino; y cuando, terminada nuestra tarea, nos muestre la obra de toda nuestra vida de labor y de penas, la contemplaremos ext\u00e1ticos y lo bendeciremos por dig\u00adnarse aceptar nuestras indignas obras para colocarlas en sus eternas moradas\u00bb.<\/p>\n<p>En fin, hab\u00eda tambi\u00e9n la Conferencia literaria del C\u00edrculo ca\u00adt\u00f3lico o mejor dicho del Instituto cat\u00f3lico, como se hab\u00eda llamado, desde 1843, a la organizaci\u00f3n general de las conferencias, que abarcar\u00eda en lo sucesivo las ciencias y las artes, as\u00ed como las letras y el derecho. Las impart\u00edan otros tantos grupos de sabios eminen\u00adtes, formados en comit\u00e9s con el fin de hacei competencia a las lec\u00adciones anticristianas de la ense\u00f1anza oficial. El se\u00f1or Cauchy la hab\u00eda, presentado en los t\u00e9rminos siguientes: \u00abUna juventud estu\u00addiosa y cristiana ha deseado que la experiencia de quienes la hab\u00edan precedido en la carrera pudiera servirle de auxilio. Esperaba que los maestros de la ciencia, hombres de talento comprobado y de conocido apego a la fe cat\u00f3lica, no rehusar\u00edan ser sus gu\u00edas. Esa esperanza no ser\u00e1 frustrada. Todos los miembros de los dos comi\u00adt\u00e9s rivalizar\u00e1n de celo en ese servicio. Todos pedir\u00e1n, todos han pedido ya a Dios que se digne bendecir trabajos que s\u00f3lo pueden redundar en su gloria\u00bb<span id='easy-footnote-1-128626' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-18\/#easy-footnote-bottom-1-128626' title='Esos dos comit\u00e9s eran el comit\u00e9 de Ciencias f\u00edsicas y m\u00e9dicas, encabezado por Cauchy, y en torno suyo, los se\u00f1ores Binet, Beudant, los doctores Teissier, Cayol, R\u00e9-carnier, Cruvelhier, etc. El comit\u00e9 de Derecho y de Letras, con el se\u00f1or Pardessus, B\u00e9rard de Glajeux, Fontaine d&amp;#8217;Orl\u00e9ans, Enrique de Riancey, Federico Lauras. Se les uni\u00f3 despu\u00e9s un comit\u00e9 de las Artes, bajo la direcci\u00f3n del se\u00f1or Ra\u00fal Rochette, secre\u00adtario perpetuo de la Academia de Bellas Artes, etc.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La literatura estaba representada brillantemente por la lecci\u00f3n semanaria de Ozanam. Era en su mano la palanca con que elevaba hacia las cosas grandes el alma de esos cristianos. Estos recuerdan una sesi\u00f3n en que, vibrante de emoci\u00f3n, Ie&#8217;s habl\u00f3 as\u00ed: \u00abSe\u00f1ores, to\u00addos los d\u00edas, nuestros amigos, nuestros hermanos se dejan matar co\u00admo soldados en la tierra de Africa o como misioneros frente a los pa\u00adlacios de los mandarines. Y nosotros entre tanto \u00bfqu\u00e9 hacemos? \u00bfCre\u00e9is acaso que Dios haya asignado como destino a unos el deber de morir al servicio de la civilizaci\u00f3n y de la Iglesia, a los otros la facultad de vivir con las manos en los bolsillos o de dormir sobre un lecho de rosas? \u00a1Ah! Se\u00f1ores, trabajadores de la ciencia, literatos, todos cristianos, mostremos que no somos lo bastante cobardes para creer en un destino que ser\u00eda una acusaci\u00f3n contra Dios que lo habr\u00eda hecho, y una verg\u00fcenza para nosotros que lo aceptar\u00edamos. Prepar\u00e9monos para mostrar que tambi\u00e9n nosotros tenemos nues\u00adtros campos de batalla en que a veces se sabe morir\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam enferm\u00f3. No era de sorprender. En agosto de 1846, fue presa de una fiebre perniciosa de la que \u00e9l mismo confiesa el car\u00e1cter alarmante: \u00abTal vez no me hubiera repuesto \u2014escribi\u00f3 despu\u00e9s\u2014 sin los excelentes cuidados de nuestro amigo com\u00fan, el doctor Gouraud, y sin la ternura inteligente y valiente de Amelia que me sostuvo singularmente en esa prueba cruel\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEs cierto \u2014confiesa\u2014 que mucho tiempo viv\u00ed abrumado por ocupaciones sin n\u00famero a cuyo exceso algunos han atribuido mi enfermedad\u00bb. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda no estar de acuerdo con ellos? \u00abEn fin, Dios se ha servido dejarme vivir .para que tuviese tiempo de volverme mejor. Hoy,, como para prolongar la advertencia de la en\u00adfermedad, la convalecencia que dura hace un mes me mantiene todav\u00eda en un estado de debilidad en que todo ejercicio activo, toda aplicaci\u00f3n de esp\u00edritu es para m\u00ed imposible. Nunca&#8217; he sentido mejor cu\u00e1n poca cosa es el hombre, y no puedo decirle a qu\u00e9 pun\u00adto me siento humillado al ver que, aunque como y duermo bien, una hora del trabajo m\u00e1s ligero basta para cansar mi cabeza y obligarme al reposo\u00bb.<\/p>\n<p>Para ese reposo absoluto, e imponi\u00e9ndole una completa inacci\u00f3n con el fin de apartarlo de los libros y de los hombres, lo hab\u00edan alejado y encerrado en los bosques de Meudon. Mas las fuerzas no volv\u00edan. Ensayaron una estancia de buen aire en las alturas, en Bellevue, cerca de Par\u00eds. Persisti\u00f3 el estado de postraci\u00f3n, \u00e0 tal punto que no pod\u00eda siquiera bajar para visitar a sus queridos po\u00adbres. Por v\u00eda de compensaci\u00f3n, compr\u00f3 diariamente una provisi\u00f3n de pan que distribu\u00eda a cualquier pobre que llamaba a su puerta, pidiendo a cada uno que rezara mucho por \u00e9l.<\/p>\n<p>No pod\u00eda pensar en reanudar su curso. Los m\u00e9dicos prescribie\u00adron un a\u00f1o de reposo. El reposo, para \u00e9l, no pod\u00eda ser la inacci\u00f3n en la inmovilidad. Resolvi\u00f3 emprender un viaje \u00fatil y agradable, que dejara al esp\u00edritu satisfecho a la par que fortificara el cuerpo. El se\u00f1or de Salvandy, ministro de la Instrucci\u00f3n P\u00fablica, se lo facili\u00adt\u00f3 al encomendarle una misi\u00f3n de estudios e investigaciones his\u00adt\u00f3ricas en Italia. Su noble prop\u00f3sito no era tanto darle una oportu\u00adnidad de estudiar como de recobrar la salud. Mas \u00bflo entender\u00eda as\u00ed Ozanam y se mostrar\u00eda tan acomodaticio?<\/p>\n<p>Lo cierto es que, cuando menos, ese medio a\u00f1o en Italia fue, en toda su vida, el que le dej\u00f3 la huella m\u00e1s fuerte y a la vez m\u00e1s deliciosa. Emprend\u00eda ese viaje en condiciones y circunstancias excepcionalmente impresionantes. y felices. Sal\u00eda de la enferme\u00addad y se sent\u00eda renacer. Lo acompa\u00f1aban los dos seres a quie\u00adnes m\u00e1s quer\u00eda: su joven esposa y su ni\u00f1a. Se hab\u00eda formado un nombre, mostraba un t\u00edtulo, realizaba una misi\u00f3n que iba a abrir- le todos los santuarios de la ciencia y de las artes. En fin, la hora en que emprendi\u00f3 su viaje era para Europa y en particular para Italia una de las m\u00e1s solemnes de aquel siglo. El peregrino de la historia iba a asistir a uno de esos giros de la vida de las na\u00adciones en que la aparici\u00f3n de nuevos y brillantes horizontes des\u00adlumbra todas las miradas a la par que las llena de entusiasmo y esperanza; y el alma ardiente y generosa de Ozanam iba a en\u00adtregarse todo \u00e9l a su tarea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XVIII: Vida de familia, de trabajo y de caridad La paternidad.\u2014Labor y felicidad.\u2014La Germania.\u2014El se\u00f1or Gossin.\u00adLos obreros. 1844-1846 A principios de 1844, Ozanam hab\u00eda tenido la dicha de que se unieran con \u00e9l en &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-18\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149294,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[164,305,138,149,140],"class_list":["post-128626","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam","tag-bailly","tag-chaurand","tag-montreuil","tag-san-francisco-javier","tag-san-sulpicio"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Federico Ozanam (por Mons. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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