{"id":128380,"date":"2016-08-22T12:00:35","date_gmt":"2016-08-22T10:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=128380"},"modified":"2016-08-26T10:40:35","modified_gmt":"2016-08-26T08:40:35","slug":"federico-ozanam-por-mons-baunard-00-prefacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-00-prefacio\/","title":{"rendered":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): 00 Prefacio"},"content":{"rendered":"<h2>Prefacio<\/h2>\n<p>El 10 de abril de 1910, segundo domingo despu\u00e9s de Pascuas, fiesta y asamblea general de la Sociedad de San Vicente de Paul, en Par\u00eds, la misa tradicional se celebr\u00f3 en la cripta de la iglesia de los Carmelitas, calle de Vaugirard, en presencia del Consejo general de la Obra y de un gran n\u00famero de cofrades.<\/p>\n<p>Esa cripta hist\u00f3rica es depositaria del cuerpo de Federico Oza\u00adnam, que all\u00ed descansa bajo un modesto monumento, desde 1853. Aprovechando la oportunidad y el tema de ese recuerdo y de esa tumba, el Padre Guibert, sacerdote de la compa\u00f1\u00eda de San Sul\u00adpicio, superior de la antigua Casa eclesi\u00e1stica de los Carmelitas, ahora seminario del Instituto cat\u00f3lico, pronunci\u00f3 en el momento del Evangelio una memorable alocuci\u00f3n, completamente de ac\u00adtualidad y de circunstancias. Habiendo saludado, en primer lugar, a San Vicente de Paul como el primer patrono de la Sociedad, lleg\u00f3 a pronunciar el nombre de un segundo patrono, que ese lugar manifestaba en el pensamiento de todos. <i>Y Federico Oza\u00adnam <\/i>se volvi\u00f3 desde entonces y hasta el final todo el tema del discurso.<\/p>\n<p>El sacerdote habl\u00f3 de \u00e9l, no s\u00f3lo \u00abcomo de un modelo a quien se imita y de un patrono a quien se honra, sino ya desde entonces como de un protector a quien se invoca, si no en p\u00fablico, cuando menos en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito del coraz\u00f3n\u00bb. Lo salud\u00f3 \u00abcomo el prin\u00adcipal fundador de la Sociedad cuya joven paternidad le ha sido reconocida por la tradici\u00f3n, esa voz de todos que no enga\u00f1a\u00bb. Hi\u00adzo patente el deseo general de las conferencias que anhelan el d\u00eda en que, mediante la sanci\u00f3n de la Iglesia, les sea concedido tribu\u00adtarle un culto p\u00fablico y solemne. Y buscando qu\u00e9 condiciones pone la Iglesia para esa elevaci\u00f3n, el venerado predicador estim\u00f3 que las llenaban admirablemente la vida, la doctrina y las obras de ese justo: su vida de piedad y de inocencia, su doctrina de fe comunicativa; y las obras de luz y de beneficencia corporal y espi\u00adritual, que han hecho de \u00e9l, en conjunto, un incomparable ap\u00f3stol de la verdad y de la caridad, en el mundo.<\/p>\n<p>El amor de Dios es el principio de esas obras, la santificaci\u00f3n de las almas, su finalidad; y el mismo discurso no vacila en llamar a la Sociedad de San Vicente de Paul \u00abuna asociaci\u00f3n de piedad, no menos que una congregaci\u00f3n de caridad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abAhora bien \u2014se pregunta\u2014 cuando, en el seno de la Iglesia, una obra cristiana ha echado ra\u00edces tan profundas en las almas y extendido tan lejos sus ramas cargadas de frutos; cuando busca su savia en una vida religiosa tan pura y tan intensa, \u00bfno tiene uno derecho de inferir que es de Dios, que el coraz\u00f3n en que na\u00adci\u00f3 estuvo lleno de Dios, y que la frente de su autor es digna de llevar la aureola? &#8230; La vitalidad y la eficacia de su acci\u00f3n son la garant\u00eda y la consagraci\u00f3n de sus virtudes\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfFueron esas virtudes cristianas practicadas por Ozanam en un grado heroico? Corresponder\u00e1 a la Iglesia dar su fallo; pero a nosotros, Se\u00f1ores, nos incumbe llevar su causa ante Ella. De antemano, estamos seguros de que ser\u00e1 estudiada con la m\u00e1s viva simpat\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>La Alocuci\u00f3n termin\u00f3 pr\u00e1cticamente con un doble voto: el primero, que fuese m\u00e1s le\u00edda y meditada la biograf\u00eda del funda\u00addor; el segundo, que en sus biograf\u00edas venideras, se concediera una parte m\u00e1s amplia a la vida \u00edntima, cristiana, apost\u00f3lica, en una palabra \u00aba las virtudes eminentes de este verdadero santo\u00bb.<\/p>\n<p>De ese deseo, al que se asociaron el Consejo general y la Asam\u00adblea, naci\u00f3 la presente obra.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 fueron a buscar tan lejos al operario y por qu\u00e9 lo eligieron tan viejo? No es a m\u00ed a quien corresponde decirlo. S\u00f3lo tengo que disculparme por haberme hecho demasiado de rogar, y, a la par que agradezco el gran honor que se me hizo, por no haber considerado sino con un gemido el pesado fardo. Pero es que iba yo a cumplir 83 a\u00f1os de edad. Acababa de publicar mi libro testamentario <i>El Anciano, <\/i>apenas terminaba de pagar una gran deuda de admiraci\u00f3n y gratitud: <i>Los dos Hermanos. <\/i>\u00bfNo era el fin de mi tarea? \u00bfNo era tambi\u00e9n, como lo sent\u00eda, el l\u00edmite extremo de mis fuerzas? Esa hora avanzada de mi larga jornada \u00bfera acaso el momento oportuno de acometer la. empresa? \u00bfY me atrever\u00eda a abrir un nuevo surco que probablemente no lo\u00adgrar\u00eda terminar?<\/p>\n<p>As\u00ed pues, ped\u00ed misericordia &#8230; Pero, al poco tiempo \u00bfcu\u00e1l fue el acicate que me hizo levantarme, ceder, presentar mi cabeza quejumbrosa, pero sumisa y despu\u00e9s feliz al yugo de la obedien\u00adcia, reconocido ahora como suave y bueno, y su fardo ligero?<\/p>\n<p>En primer lugar, yo amaba a Ozanam desde mi temprana ju\u00adventud. El hombre de quien me ped\u00edan que relatara una vez m\u00e1s la historia \u00bfno era aqu\u00e9l de quien el se\u00f1or Guibert acababa de escribirme: \u00abFue el m\u00e1s gran cat\u00f3lico de . su tiempo?\u00bb Yo ama\u00adba la Sociedad de San Vicente de Paul, que tanto puede hoy en d\u00eda por la salvaci\u00f3n de la Iglesia, mediante su fidelidad al esp\u00ed\u00adritu y a la gracia. que Dios hab\u00eda depositado originariamente en ese Vaso de elecci\u00f3n que me ped\u00edan que abriera m\u00e1s profunda\u00admente. Amaba yo la juventud de las Escuelas que serv\u00ed sesenta a\u00f1os y de la cual Ozanam fue el modelo m\u00e1s perfecto. Y luego \u2014\u00bfhabr\u00e9 de confesarlo?\u2014 la idea acaso ego\u00edsta de pasar un a\u00f1o, quiz\u00e1s el \u00faltimo de mi vida, con semejante alma, semejante in\u00adteligencia, semejante coraz\u00f3n, en un trato de todas las. horas, que iluminara mis tinieblas, alentara mis desfallecimientos, consolara mi soledad, me apartara de la tierra y me entreabriera el cie\u00adlo &#8230; Esa perspectiva lo super\u00f3 todo. \u00bfC\u00f3mo cerrar la puerta a ese hu\u00e9sped, a ese amigo? \u00a1Ah, que sea el bienvenido! Se escri\u00adbir\u00e1 el libro, y se escribir\u00e1 con amor. Cuando menos, ser\u00e1 empe\u00adzado. Lo terminar\u00e9 si puedo.. . \u00a1A la gracia de Dios! \u00a1Entrad, buen Ozanam!<\/p>\n<p>Tengo la misma ambici\u00f3n para quienes lean estas p\u00e1ginas: la de hacerlos vivir \u00edntima y constantemente con \u00e9l.<\/p>\n<p>Muchos son los que han escrito sobre Federico Ozanam antes de m\u00ed. Encabeza la lista su hermano, el misionero, que, en la bio\u00adgraf\u00eda demasiado rudimentaria que de \u00e9l traz\u00f3, ha depositado te\u00adsoros de recuerdos hogare\u00f1os que s\u00f3lo pod\u00eda transmitir ese su <i>al\u00adter ego. <\/i>Luego vienen los dos grandes e ilustres amigos que lo conocieron mejor, Lacordaire y Amp\u00e8re, y que le tejieron ambos una bella corona, uno con su elocuencia, otro con su ciencia li\u00adteraria, ambos con su cari\u00f1o. Otros amigos tambi\u00e9n, en art\u00edcu\u00adlos necrol\u00f3gicos o en estudios literarios: el se\u00f1or de Lavillemar\u00adqu\u00e9, el doctor Dufresne, de Ginebra; disc\u00edpulos selectos del co\u00adlegio Stanislao o de la Sorbona, el se\u00f1or Caro, el Padre Perreyve, el se\u00f1or Heinrich, el se\u00f1or M\u00e1ximo Montrond, el se\u00f1or Urbain Legeay, su ex maestro; un hermano de obras, el santo Conde de Lambel, su \u00edntimo amigo Dufieux, en un <i>Elogio <\/i>manuscrito, etc.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde se public\u00f3 una obra considerable del se\u00f1or Charles Huit, profesor en el Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds, bajo los auspicios del Cardenal Perraud. Otro, de primera mano, sobre <i>La juventud de Ozanam, <\/i>por el se\u00f1or L\u00e9once Curnier, coronado por la Aca\u00addemia francesa. Un resumen biogr\u00e1fico y cr\u00edtico, de firme com\u00adpostura, por el se\u00f1or Bernard Faulquier, miembro prominente de la Sociedad de San Vicente de Paul, con un prefacio de Monse\u00ad\u00f1or Baudrillart.<\/p>\n<p>Distingo particularmente el <i>Federico Ozanam <\/i>de Mistress Ka\u00adthleen O&#8217;Meara, una irlandesa, en cuyos relatos tuve la buena suerte de encontrar algunos ecos de sus conversaciones con la viuda de Ozanam. Una biograf\u00eda abreviada nos llega. del Canad\u00e1. Un estudio moral sobre la Correspondencia de Ozanam nos llega de m\u00e1s lejos todav\u00eda, del protestantismo. Es la obra de una dama protestante pietista, la se\u00f1ora Humbert, edificada y conmovida ante la virtud y grandeza de alma que encontr\u00f3 en sus cartas. En fin, estudios literarios, como el excelente <i>Elogio de Ozanam, <\/i>del se\u00f1or Poulin, coronado por los Juegos florales de Tolosa, etc., etc.<\/p>\n<p>He querido nombrarlos a todos o casi a todos, porque siento que tengo, aunque en forma diversa, una deuda con todos, y tam\u00adbi\u00e9n porque todos ellos son un\u00e1nimes en el testimonio de su ve\u00adneraci\u00f3n y admiraci\u00f3n por esa eminente superioridad de la virtud, anticip\u00e1ndose as\u00ed al culto religioso que ya le tributaban como nos\u00adotros en sus corazones.<\/p>\n<p>Sin embargo, tuve que reconocer que esos excelentes trabajos, biograf\u00edas, rese\u00f1as, art\u00edculos y recuerdos, estudios aislados, bue\u00adnos para consultar, no eran, sin embargo, m\u00e1s que esbozos y que faltaba a\u00fan hacer la historia completa de Ozanam. Si, como el sacerdote lo hab\u00eda dicho ante su tumba, en \u00e9l el hombre exte\u00adrior, el hombre de ciencia, el escritor ha dejado un nombre ilus\u00adtre; si aun el hombre de bien, el hombre de las obras ha deja\u00addo un recuerdo universalmente bendito, por otra parte el hombre \u00edntimo, el hombre moral y religioso, el hombre de Dios, en fin, no ha sido a\u00fan presentado al p\u00fablico en la forma en que merece serlo. Es pues, la historia de su alma \u2014\u00a1y qu\u00e9 alma!\u2014 la que el tiempo ha venido a revelar por medio de cada uno y del con\u00adjunto de los actos de una vida que anim\u00f3 con su gran aliento. Ahora bien, esa alma, la tenemos a\u00fan viva en su palabra: Oza\u00adnam la dej\u00f3 inmortal en sus obras y en sus cartas. Y si su historia \u00edntima est\u00e1 a\u00fan por escribir, no hace falta buscarla: en realidad existe en potencia, en substancia: all\u00ed la encontraremos.<\/p>\n<p>Encontraremos a Ozanam \u00edntimo, en primer lugar en sus escri\u00adtos, que estuvieron formados por sus lecciones. El alma de Oza\u00adnam no se abstrae ni se desinteresa nunca de las cosas de su en\u00adse\u00f1anza. En ellas, sigue siendo \u00e9l mismo por todas sus facultades de juzgar, de admirar o de reprobar, de bendecir o de odiar. Re\u00adsalta de ellas por las bellas moralidades que de ellas saca, por las instrucciones que de ellas recoge para el oyente o el lector; por las actualidades que en ellas mezcla, por las aplicaciones que de ellas hace a su tiempo y a su pa\u00eds, los homenajes que hace subir de ah\u00ed hasta el Rey eterno de los siglos; y a veces tambi\u00e9n, por esos retornos melanc\u00f3licos sobre \u00e9l mismo, sobre su vida, su muer\u00adte, sus ternuras, su sufrimiento, que son acaso las p\u00e1ginas m\u00e1s pat\u00e9ticas de sus obras.<\/p>\n<p>Mas si la vida y el alma de Ozanam se traslucen, por decirlo as\u00ed, en sus libros, llenan sus cartas y de ellas rebosan. Todo \u00e9l est\u00e1 en su <i>Correspondencia. <\/i>Toda su vida, su vida de familia, de amis\u00adtad, de relaciones y de acci\u00f3n, reconstituida en la serie de acon\u00adtecimientos que encuentran ah\u00ed su orden de fecha, el marco de lugares y su ambiente de circunstancias, con su sentido justo y su color verdadero. Asimismo, toda su alma, que se descubre all\u00ed patente, creciente, en cada una de las fases de esa existencia. La de su juventud: las aspiraciones generosas, los designios grandiosos, la angustiosa b\u00fasqueda de su camino, el imperioso rel\u00e1mpago de la vocaci\u00f3n, el flujo y reflujo de la esperanza y del temor, las sagradas embriagueces de la ciencia y de la fe. Luego la etapa de la edad madura: los castos combates, los santos amores, el en\u00adtusiasmo de la verdad y de la caridad, el celo conquistador, el orgullo de la conciencia, las delicadezas del coraz\u00f3n, las crueles decepciones, las traidoras heridas. En fin, el ocaso, no el de la edad, sino el de la vida, antes de la edad: el encarnizado y santificado trabajo, esa crucificaci\u00f3n a su pluma, a su c\u00e1tedra, de que le hab\u00eda hablado Lacordaire. Entonces, la consumaci\u00f3n, la inmolaci\u00f3n: el sufrimiento sobrenaturalizado, el tranquilo hero\u00edsmo del sacrificio en su sublimidad. Florecer, madurar, morir: tal ser\u00eda el ep\u00edgrafe de ese libro como es el destino y el progreso de esa vida tan llena, tan alta, tan corta.<\/p>\n<p>La mayor parte de esas cartas se ha publicado. Algunas otras me han sido comunicadas discretamente por aquella que recibi\u00f3 ese tesoro como herencia y que las conserva religiosamente c\u00f3mo las reliquias de un padre<span id='easy-footnote-1-128380' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-00-prefacio\/#easy-footnote-bottom-1-128380' title='La se\u00f1ora Laurent Laporte Ozanam, fallecida el 26 de junio de 1911, casi a ra\u00edz de la publicaci\u00f3n de esa Vida en la que hab\u00eda grandemente contribuido, y de la que hab\u00eda recibido una gran alegr\u00eda, y la antev\u00edspera de ese centenario de su padre, cuyo aniversario era para ella una grata esperanza.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>. Gracias le sean dadas. Otras, hasta en\u00adtonces in\u00e9ditas, se han vuelto a encontrar oportunamente. Es una colecci\u00f3n total de doscientas piezas aproximadamente, con que est\u00e1 formado todo el tejido de esta historia, lo mismo la cadena que la trama. Todo Ozanam est\u00e1 all\u00ed constantemente; no s\u00f3lo su huella, sino su voz, su palabra, y por consiguiente su vida, su vida en toda su verdad, su palabra en todo su candor, su voz en sus m\u00e1s bellos acentos, cartas que son las m\u00e1s bellas de sus p\u00e1gi\u00adnas porque son las que m\u00e1s se le parecen. El, en fin, hablando y escribiendo, y \u00e9l en vez de nosotros que s\u00f3lo hemos proporcionado el hilo para atarlo. Nadie perder\u00e1 en ello y nosotros menos que nadie.<\/p>\n<p>Mas \u00bfcu\u00e1l es, pues, esta figura, que permanece velada a me\u00addias, y que en esta hora sombr\u00eda parece subir en el horizonte como una suave luz para iluminar nuestros caminos? \u00abComo San Vi\u00adcente de Paul, Ozanam fue un ap\u00f3stol: ap\u00f3stol de la verdad; ap\u00f3stol de la caridad\u00bb. Todo est\u00e1 dicho en esas dos palabras pro\u00adnunciadas en la cripta de los Carmelitas.<\/p>\n<p><i>Ap\u00f3stol de la verdad, <\/i>de la verdad cat\u00f3lica cuya demostraci\u00f3n emprendi\u00f3. A los diecisiete a\u00f1os de edad Ozanam traz\u00f3 el plan. A los dieciocho, lo pone en obra contra el sansimonismo; a los veinte, enarbola la bandera, en la Sorbona, contra el anticristia\u00adnismo de Jouffroy; a los veintiuno, promueve la ense\u00f1anza supe\u00adrior de su doctrina, en Nuestra Se\u00f1ora, ante el Arzobispo de Par\u00eds. A los treinta, la eleva, sabia, elocuente, a una c\u00e1tedra en la Sor\u00adbona<span id='easy-footnote-2-128380' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-00-prefacio\/#easy-footnote-bottom-2-128380' title='El se\u00f1or Guibert a\u00f1ade aqu\u00ed: \u00abEn todas las cuestiones relativas a la fe, era tal su delicadeza de conciencia, que la Iglesia no tuvo hijo m\u00e1s sumiso a todas sus direcciones. Si comparti\u00f3 algunas ideas liberales de su \u00e9poca, fue por genero\u00adsidad de coraz\u00f3n y debido al amor mismo que sent\u00eda por la religi\u00f3n y por sus her\u00admanos, y no por cualquier desviaci\u00f3n del sentido cristiano\u00bb.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. Se dedica a su defensa hasta su \u00faltimo suspiro, ese suspiro, que, un d\u00eda, se exhalaba as\u00ed de su pecho a punto de romperse: \u00abNuestra vida os pertenece, se\u00f1ores. En cuanto a m\u00ed, si muero, ser\u00e1 a vuestro servicio\u00bb. Este fue su adi\u00f3s.<\/p>\n<p><i>Ap\u00f3stol de la caridad. <\/i>A los veinte a\u00f1os, inaugura, con un pu\u00ad\u00f1ado de estudiantes, la primera conferencia de San Vicente de Paul: \u00ab\u00a1Vayamos a los pobres!\u00bb Despu\u00e9s de Par\u00eds, despu\u00e9s de Lyon, extiende el beneficio de ella a toda Francia, mientras espera hacerlo a ambos mundos: \u00abQuisiera \u2014ha dicho\u2014 enlazar al mundo entero en una red de caridad\u00bb. Sus ojos, antes de cerrar\u00adse, hab\u00edan de contar dos mil de esos hogares de los que el Se\u00f1or hab\u00eda dicho: \u00abVine a traer el fuego en el mundo: \u00bfY qu\u00e9 quiero, si no es que se encienda en todas partes!\u00bb Menos de un mes antes de su muerte se arrastr\u00f3 de Livornio a Siena para ir a preparar all\u00ed la cuna de una conferencia de estudiantes, su \u00faltima hija; luego, volvi\u00f3 para embarcarse, volver a ver Francia y morir al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 a los cuarenta a\u00f1os de edad. Lo hab\u00eda dada todo a Dios por un acto solemne: \u00ab\u00a1Heme aqu\u00ed, Se\u00f1or!\u00bb Se le vio, todo un a\u00f1o, arrastrarse jadeante de una estaci\u00f3n a otra en el largo cami\u00adno de su calvario. Como un hijo herido que busca los brazos de su madre, se le ve sentarse sucesivamente a los pies de Nuestra Se\u00f1ora de Burgos, de Nuestra Se\u00f1ora de B\u00e9tharam, de Nuestra Se\u00ad\u00f1ora de Buglosse, de Nuestra Se\u00f1ora de Pisa, para bajar hacia el puerto y reclinarse, en fin, a los pies de Nuestra Se\u00f1ora de la Guardia. All\u00ed lo esperaba la Reina del Cielo para levantarlo de su lecho y llevarlo a su lado, en, la casa del Padre. Era el d\u00eda de la fiesta de su Natividad, 8 de septiembre de 1853. No conozco nada m\u00e1s bello y m\u00e1s grande que este itinerario de dolor, soste\u00adnido por el arrebato de<sub>;<\/sub> un coraz\u00f3n lleno ya del cielo a donde \u2022 lle\u00adgaba. No hay p\u00e1gina m\u00e1s divina en la historia de los santos.<\/p>\n<p>Pero no nos apresuremos a pronunciar sobre \u00e9l esa \u00faltima y gran palabra. Escribamos la historia tal como es, y mostremos al hombre tal como fue en las condiciones terrenales de nuestra mortalidad, sin otra preocupaci\u00f3n que la de la sencilla verdad. Ozanam no hubiera tolerado otro lenguaje. No celebremos sus virtudes, sino hagamos un relato de ellas. No exaltemos sus pen\u00adsamientos, sino concret\u00e9monos a exponerlos. No proclamemos bienaventurado a ese misericordioso, a ese pac\u00edfico, a ese manso, a ese sediento y hambriento de justicia; pero recordemos sus obras de misericordia, de clemencia, de mansedumbre, de justicia y de paz. No saludemos en \u00e9l, ;prematuramente, a un confesor de la fe; pero veamos c\u00f3mo la confes\u00f3 ante sus amigos y sus enemigos. No coronemos al m\u00e1rtir, veamos c\u00f3mo supo sufrir por amor a Cristo, y morir en el abrazo y sobre el coraz\u00f3n de Aquel de quien dec\u00eda entonces: \u00ab\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda temerlo? \u00a1Lo amo tanto!\u00bb<\/p>\n<p>Luego \u00a1Silencio y oraci\u00f3n! No renunciemos un solo instante por \u00e9l a nuestra ambici\u00f3n de familia. Mas hagamos que sea multiplicando en torno nuestro las obras de que fue promotor y en nosotros las virtudes de que fue modelo. Despu\u00e9s, llenos de confianza, dejemos que la Iglesia haga sola su obra de sabidur\u00eda y de tiempo. \u00bfNo nos asegur\u00f3 el predicador de la cripta que la causa del pia\u00addoso fundador, si se llevara a Roma, \u00abse estudiar\u00eda all\u00ed con la mayor simpat\u00eda\u00bb?<\/p>\n<p>No es posible dudar despu\u00e9s de las \u00faltimas marcas que la so\u00adciedad de San Vicente de Paul, y la persona de su fundador han recibido de su Santidad P\u00edo X, en fechas recientes:<\/p>\n<p>Hace menos de tres a\u00f1os, el 11 de abril de 1909, habiendo coin\u00adcidido la peregrinaci\u00f3n de las Conferencias de San Vicente de Paul en Roma con las solemnidades romanas de la Beatificaci\u00f3n de Juana de Arco, el \u00f3rgano oficioso del Vaticano, el <i>Osservatore romano, <\/i>aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para asociar a ese nombre el de Ozanam, bajo este t\u00edtulo colectivo y resplandeciente: <i>\u00abDogo cento anni: Giovanna D&#8217;Arco, Frederico Ozanam: <\/i>cien a\u00f1os despu\u00e9s: Juana de Arco y Federico Ozanam\u00bb. Ah\u00ed se lee: \u00abNo por una proximidad fortuita las fiestas de la Bienaventurada Juana de Arco se encuentran ligadas a las del pr\u00f3ximo <i>Centenario <\/i>del nacimiento de Federico Ozanam, uno de los h\u00e9roes y ap\u00f3stoles de la caridad en Francia. Un estrecho lazo une las dos solemnidades de los dos gloriosos hijos de Francia, etc&#8230;\u00bb \u2014El <i>Bolet\u00edn <\/i>de la sociedad tom\u00f3 en cuenta esos avances del <i>Osservatore. <\/i>\u00abEs la pri\u00admera vez, creemos \u2014anota&#8211; que nuestro venerado fundador figura al lado de un bienaventurado colocado en los altares. \u00bfAcaso hay que ver en ello el presagio de una gloria m\u00e1s alta y m\u00e1s pura que la de la fama terrenal?\u00bb<\/p>\n<p>Esos mismos d\u00edas, 16 de abril, el propio Sumo Pont\u00edfice asoci\u00f3 el nombre de Ozanam con el de San Vicente de Paul, en una obra que estima ser la hermana menor de las de ese gran funda\u00addor de una doble familia religiosa. Su Santidad habl\u00f3 en la si\u00adguiente forma:<\/p>\n<p>\u00abVicente de Paul, que ya se hab\u00eda sobrevivido en la congrega\u00adci\u00f3n de los venerables sacerdotes de la Misi\u00f3n y en la de las incomparables hermanas de la Caridad, se sobrevive en nuestros d\u00edas en el admirable Instituto de las Conferencias, heredero de su fe, de su caridad, de su esp\u00edritu apost\u00f3lico. \u00a1Nueva generaci\u00f3n, posteridad inesperada, innumerable que produjo en todas partes fru\u00adtos de bendici\u00f3n select\u00f3s! El grano de mostaza, sembrado en 1833 por Ozanam, es hoy en d\u00eda un \u00e1rbol gigantesco, que extiende sus ramas en el mundo entero, y se convierte en el refugio en torno del cual se congregan los ne\u00f3fitos de todas las misiones de la tierra\u00bb<span id='easy-footnote-3-128380' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-00-prefacio\/#easy-footnote-bottom-3-128380' title='&lt;i&gt;Peregrinaci\u00f3n a Roma, &lt;\/i&gt;13-20 de abril de 1909, en la secretar\u00eda de la Sociedad, respuesta de su Santidad P\u00edo X, pp. 3 y 4 &lt;i&gt;y Bolet\u00edn &lt;\/i&gt;S. V. P., mayo de 1909, p. 121.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>En fin, he aqu\u00ed que otra palabra, ca\u00edda de los mismos augustos labios, haciendo m\u00e1s cercana la comparaci\u00f3n, afirma la afinidad espiritual de ambos ap\u00f3stoles de la caridad, y la filiaci\u00f3n de sus almas y de sus vidas procedentes ambas de \u00ablas fuentes del Sal\u00advador\u00bb, como se expresa la Iglesia.<\/p>\n<p>Era en las mismas semanas. El Reverend\u00edsimo Monse\u00f1or. Blenk, arzobispo de Nueva Orleans, acababa de presentar a P\u00edo X el in\u00adforme de las obras realizadas en las di\u00f3cesis de Luisiana por la sociedad de San Vicente de Paul. Su Santidad dijo: \u00ab\u00a1Oh, s\u00ed! As\u00ed debe manifestarse el esp\u00edritu de San Vicente de Paul y del gran fundador <i>Ozanam. <\/i>As\u00ed se conquistar\u00e1 el coraz\u00f3n del pueblo y se le llevar\u00e1 a Dios\u00bb. Y como el Obispo le suplic\u00e0ba que rezara por la extensi\u00f3n universal de las conferencias en el Nuevo Mundo: \u00abEs mi constante oraci\u00f3n \u2014repuso el Santo Padre\u2014. No tengo deseo m\u00e1s ardiente que el de ver esta sociedad llevar hasta los \u00faltimos \u00e1mbitos del mundo <i>el esp\u00edritu y la vida de Ozanam, que es la vida del gran ap\u00f3stol de la caridad San Vicente de Paul, la cual a su vez es la vida del <\/i><em>divino Salvador\u00bb<\/em><span id='easy-footnote-4-128380' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-00-prefacio\/#easy-footnote-bottom-4-128380' title='A su regreso de Europa, en octubre, Monse\u00f1or Blenk presid\u00eda la asamblea de las conferencias de la Luisiana, en n\u00famero de m\u00e1s de mil cofrades reunidos para la celebraci\u00f3n del cincuentenario de su fundaci\u00f3n en la catedral de San Luis, asis\u00adtido por los obispos de Natchez, de Oklahoma, de Natchitoches y de Mobile. En la asamblea de la tarde, iniciada con el &lt;i&gt;Veni Creator, &lt;\/i&gt;el Arzobispo, despu\u00e9s de su\u00adbir al p\u00falpito, anunci\u00f3 a la inmensa asamblea que le tra\u00eda de Roma un valioso mensaje, por encargo del Sant\u00edsimo Padre P\u00edo X. Y dio lectura de esas palabras textuales, con el relato de la audiencia. (V\u00e9ase el &lt;i&gt;Bolet\u00edn &lt;\/i&gt;de la Sociedad de San Vicente de Paul, enero de 1910, p. 24).'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Recojamos religiosamente estas palabras: de ellas sale un rayo. \u00bfEs acaso una aurora?&#8230; No quiero ver, a su luz, sino el testi\u00admonio del honor que se tributa, en esas sagradas alturas, a la per\u00adsona y a la obra de Ozanam. Encuentro tambi\u00e9n ah\u00ed el aliento para oportunos tr\u00e1mites, a cambio de someterse a las reglas y con\u00addiciones a las cuales la Iglesia sujeta juiciosamente los votos m\u00e1s leg\u00edtimos de sus hijos. En fin, sirve para recordarnos el deber de la oraci\u00f3n, hasta el d\u00eda, por lo dem\u00e1s pr\u00f3ximo, de una fecha que, despertando un gran recuerdo de familia, afianza ya nuestra con\u00adfianza.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pr\u00f3ximo, 1913, el 23 de abril, se celebrar\u00e1 el <i>centenario del nacimiento de Federico Ozanam. <\/i>La Sociedad de San Vicente de Paul se propone festejarlo, en la acci\u00f3n de gracias, con fiestas solemnes, en vista de un nuevo impulso que se dar\u00e1 a sus obras y del esp\u00edritu apost\u00f3lico que se fomentar\u00e1 en sus miembros, por el recuerdo y el ejemplo de su fundador mejor conocido.<\/p>\n<p>Par\u00eds ser\u00e1 sin duda el centro principal de esos festejos. Mas ya se vuelven hacia Roma las miradas de los Cofrades que ir\u00e1n a lle\u00advar su homenaje a los pies de P\u00edo X, como anta\u00f1o Ozanam a los de P\u00edo IX, para afirmar ah\u00ed la fe, recibir el santo y se\u00f1a, o\u00edr los sa\u00adgrados or\u00e1culos y traer consigo la esperanza y la bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>En cuanto a m\u00ed, no formar\u00e9 parte de esos peregrinos de Roma, ni ser\u00e9 quiz\u00e1 testigo de esas fiestas en este mundo, conforme sola\u00admente con haber tocado, por decirlo as\u00ed, sus primeras v\u00edsperas. Mas si el Maestro de la vida se digna a\u00fan prolongar la m\u00eda hasta ese d\u00eda, recibir\u00e9 de rodillas la palabra de fuerza y de luz dicha por el vicario de Cristo y trasmitida a esos millares y millares de cristianos. Si adem\u00e1s, el nombre de Ozanam se pronuncia all\u00ed particular y religiosamente en el agradecimiento y la veneraci\u00f3n, de ah\u00ed sacar\u00e9 el augurio de un d\u00eda a\u00fan m\u00e1s solemne. Y ser\u00e1 para mi vejez una postrera y gran alegr\u00eda, como ser\u00e1 para este libro la m\u00e1s alta y va\u00adliosa recompensa en este mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Gruson, Villa Jeanne d&#8217;Arc.<br \/>\nEn la santa fiesta de Navidad, 1911.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prefacio El 10 de abril de 1910, segundo domingo despu\u00e9s de Pascuas, fiesta y asamblea general de la Sociedad de San Vicente de Paul, en Par\u00eds, la misa tradicional se celebr\u00f3 en la cripta de &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-00-prefacio\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149294,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[296],"class_list":["post-128380","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam","tag-curnier"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Federico Ozanam (por Mons. 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