{"id":127301,"date":"2024-05-25T08:25:49","date_gmt":"2024-05-25T06:25:49","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=127301"},"modified":"2023-08-20T13:23:27","modified_gmt":"2023-08-20T11:23:27","slug":"avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/","title":{"rendered":"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>En el contexto global de la gran crisis en que estamos inmersos es bueno recurrir a las tradiciones primigenias de la esperanza cristiana. La crisis social, originada por el capitalismo financiero en los pa\u00edses considerados desarrollados, es expresi\u00f3n de la otra gran crisis moral y de valores que invade nuestro mundo. La Primera Carta de Pedro es la carta de la esperanza en el Nuevo Testamento, escrita tambi\u00e9n en tiempos de crisis que provocaban gran sufrimiento especialmente entre los emigrantes de Asia Menor en el siglo I. La gran paradoja de la carta se presenta al abordar el tema del sufrimiento y el misterio de la Pasi\u00f3n de Cristo. Partiendo del acontecimiento de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos el autor de la carta proclama la fuerza de la esperanza en la vida humana. Esta virtud teologal es el primer gran don otorgado por la misericordia divina a los creyentes. Especialmente en las circunstancias de sufrimiento que caracterizan a las comunidades petrinas, la esperanza se convierte en una se\u00f1a de identidad de los cristianos que, habiendo sido liberados por Jesucristo de un estilo de vida absurdo y sin sentido, pueden vivir en una alegr\u00eda permanente y con una sobriedad extraordinaria. Esto les capacita para dar testimonio convincente de la fe en Jesucristo. Pero es conveniente que nos detengamos en algunas consideraciones preliminares para conocer mejor la situaci\u00f3n general y la problem\u00e1tica espec\u00edfica que viven los miembros de la comunidad cristiana a los que esta carta va dirigida.<\/p>\n<h2>1. La carta Primera de Pedro<\/h2>\n<p>El comienzo de la carta menciona grandes y diversas regiones de Asia Menor, que comprenden las zonas costeras de Asia, Bitinia y Ponto y las continentales de Galacia y Capadocia. No aparece mencionada ninguna ciudad, lo cual es indicio de que la actividad evangelizadora en la que se sit\u00faa la carta tiene m\u00e1s bien lugar en zonas rurales del interior de estos territorios. La carta adem\u00e1s no se dirige a individuos ni comunidades particulares, sino a grupos cristianos que habitan principalmente en aldeas rurales. Probablemente los destinatarios de la carta sean en su mayor\u00eda campesinos o pastores, procedentes sobre todo del paganismo, aunque tambi\u00e9n del juda\u00edsmo, de clase social baja, que cuidan y trabajan las propiedades de las clases superiores romanas o locales. Las dificultades que experimentan los creyentes se deben entender como consecuencias de la situaci\u00f3n social, jur\u00eddica y econ\u00f3mica en la que viven. Los cristianos se consideran \u00abextranjeros y emigrantes\u00bb (1,1. 17; 2,11) y su condici\u00f3n de tales es fuente de conflictos y de tensiones sociales. En este sentido se pueden interpretar las referencias a las <i>pruebas <\/i>por las que pasan los cristianos (1,7; 4,12) los <i>insultos, calumnias y maledicencias <\/i>(1,12; 3,9. 16; 4,4; 5,9) en las que se ven involucrados los creyentes hasta el punto de ser maltratados y escarnecidos (4,14).<\/p>\n<p>Acerca de la autor\u00eda de la carta, tras el an\u00e1lisis exhaustivo de los datos que en ella encontramos, creo que se trata de un escrito pseudoepigr\u00e1fico, es decir firmado con pseud\u00f3nimo, por parte de un responsable culto de la comunidad eclesial o fraternidad de creyentes, buen conocedor de la situaci\u00f3n por la que pasan los cristianos, el cual, utilizando la autoridad del ap\u00f3stol Pedro, dirige esta carta circular a las iglesias de Asia Menor, en torno al a\u00f1o 80.<\/p>\n<p>El sufrimiento y la pasi\u00f3n de Cristo y su relaci\u00f3n con la vida cristiana constituyen los temas fundamentales de esta carta. La pasi\u00f3n de Cristo es su clave doctrinal y la fuente de donde emana la novedad genuina de 1 Pe en el tratamiento de los temas doctrinales y paren\u00e9ticos de las iglesias de la di\u00e1spora a las que el autor pretende alimentar y robustecer en la fe y la esperanza, en medio de sus sufrimientos. Asimismo la Carta Primera de Pedro aborda el tema de la <i>esperanza <\/i>en diversos lugares claves de la misma. El sustantivo <i>esperanza <\/i>se encuentra al principio del pr\u00f3logo de la carta (1 Pe 1,3) y constituye el anuncio de un tema estructurante que el autor desarrolla m\u00e1s adelante en la primera parte. En Pe 1,21 la esperanza puesta en Dios es una consecuencia gozosa de la fe en la resurrecci\u00f3n de Cristo, mientras que en 1 Pe 3,15 es el aspecto m\u00e1s profundo del testimonio y de la identidad cristiana desde la perspectiva petrina. Adem\u00e1s, el verbo <i>esperar <\/i>es la primera exhortaci\u00f3n de la carta que invita a poner a Jesucristo (1 Pe 1,13) y a Dios (3,5) en el centro de las motivaciones de una conducta cristiana digna.<\/p>\n<h2>2. El don de la esperanza y la pasi\u00f3n de Cristo<\/h2>\n<h3>a. La esperanza viva de los cristianos: 1 Pe 1,3-12<\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>3 <\/i><i>Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se\u00f1or, Jesucristo, que, por su gran misericordia,<br \/>\nmediante la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado<br \/>\npara una esperanza viva;<br \/>\n4 <\/i><i>para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros,<br \/>\n5 <\/i><i>que, mediante la fe, est\u00e1is protegidos con la fuerza de Dios; para una salvaci\u00f3n dispuesta a revelarse en el momento final.<br \/>\n6 <\/i><i>Por ello os alegr\u00e1is,<br \/>\naunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas;<br \/>\n7 <\/i><i>as\u00ed la autenticidad de vuestra fe, m\u00e1s preciosa que el oro, que es perecedero aunque se aquilata a fuego,<br \/>\nmerecer\u00e1 premio, gloria y honor en la revelaci\u00f3n de Jesucristo;<br \/>\n8 <\/i><i>sin haberlo visto lo am\u00e1is y, creyendo en \u00e9l, sin verlo por ahora, os alegr\u00e1is con un gozo inefable y radiante,<br \/>\n9 alcanzando as\u00ed la meta de vuestra fe: vuestra propia salvaci\u00f3n.<br \/>\n10 <\/i><i>Sobre esta salvaci\u00f3n estuvieron explorando e indagando los profetas que profetizaron sobre la gracia destinada a vosotros.<br \/>\n11 <\/i><i>Seg\u00fan les indicaba el Esp\u00edritu de Cristo que estaba en ellos, averiguaron a qui\u00e9n y en qu\u00e9 momento correspond\u00eda atestiguar la pasi\u00f3n de Cristo y su consiguiente glorificaci\u00f3n.<br \/>\n12 <\/i><i>Y se les revel\u00f3 que no era a ellos,<br \/>\nsino a vosotros a quienes iban a servir estas cosas<br \/>\nque ahora os anuncian quienes os proclaman el Evangelio con la fuerza del Esp\u00edritu Santo enviado desde el cielo.<br \/>\nSon realidades que los mismos \u00e1ngeles ans\u00edan penetrar. <\/i><\/p>\n<p>El pr\u00f3logo de la carta (1 Pe 1,3-12) es un texto denso y magn\u00edfico de car\u00e1cter teol\u00f3gico y cristoc\u00e9ntrico. Teol\u00f3gico porque, igual que en el saludo inicial (1,12), reaparecen las tres personas divinas, el Padre (1,3), el Esp\u00edritu Santo (1,11. 12) y Jesucristo, dando unidad a todo el texto. Asimismo es eminentemente cristoc\u00e9ntrico, pues el t\u00e9rmino mesi\u00e1nico de <i>Cristo <\/i>aparece cinco veces en estos vers\u00edculos sobre los veintid\u00f3s de toda la carta. El tema de la <i>regeneraci\u00f3n <\/i>es un tema original y exclusivo de la Carta primera de Pedro en el NT (1 Pe 1,3. 23). El conjunto del pr\u00f3logo, bellamente estructurado desde el punto de vista ret\u00f3rico, se presenta bajo el aspecto formal del g\u00e9nero literario de bendici\u00f3n lit\u00fargica dirigida a \u00abDios Padre de nuestro <i>Se\u00f1or<\/i>, Jesucristo\u00bb (como en 2 Cor 1,3 y Ef 1,3), pero hemos de advertir que dicha bendici\u00f3n no abarca m\u00e1s que la primera parte del pr\u00f3logo (1,3-5), raz\u00f3n por la cual prefiero considerar el texto de 1,3-12 no como una bendici\u00f3n, sino como un pr\u00f3logo, es decir, como palabra previa que anticipa brevemente el contenido fundamental de todo el escrito.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de <i>regenerar <\/i>es el primer verbo activo de esta carta y se trata de una acci\u00f3n llevada a cabo por Dios en los creyentes en virtud de su gran misericordia y gracias a la resurrecci\u00f3n de Jesucristo. El sentido de la <i>regeneraci\u00f3n <\/i>apunta hacia la concepci\u00f3n de una vida nueva en los cristianos y est\u00e1 determinado por los tres objetivos indicados inmediatamente: <i>para una esperanza viva <\/i>(1,3), <i>para una herencia incorruptible <\/i>(1,4a) y <i>para una salvaci\u00f3n <\/i>que se ha de revelar (1,4b). Estos son tres aspectos esenciales de la nueva situaci\u00f3n de los creyentes. La esperanza es el don divino que capacita para vivir la alegr\u00eda permanente en la actividad cotidiana, especialmente en medio del sufrimiento inherente a la vida humana y con la perspectiva de un horizonte \u00faltimo de amor de Dios. La regeneraci\u00f3n empieza con la vivencia del perd\u00f3n misericordioso de parte de Dios que infunde nueva vida, pues desde la realidad hist\u00f3rica es posible entrar en la experiencia de la realidad trascendente que apunta hacia la vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, ya que no en vano es una consecuencia de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos. La vitalidad de la esperanza cualifica la fuerza de esta virtud teologal. El futuro inmediato y el destino \u00faltimo del hombre han sido trastocados definitivamente por Dios con la victoria de Cristo sobre la muerte. Es propio de los cristianos avivar permanentemente la esperanza en Dios, puesto que la regeneraci\u00f3n consiste en la participaci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre en la resurrecci\u00f3n escatol\u00f3gica e irreversible, que en el <i>Se\u00f1or <\/i>Jes\u00fas ya ha tenido lugar. El segundo objetivo de la regeneraci\u00f3n es la <i>herencia incorruptible<\/i>, intachable e inmarchitable. Una herencia es un don leg\u00edtimo al que se tiene derecho en virtud de una vinculaci\u00f3n directa y personal respecto a quien la otorga gratuitamente. Es Dios quien tiene reservada desde el cielo una herencia magn\u00edfica, no de dones perecederos, sino incorruptibles e inmarchitables, los dones, en definitiva, correspondientes a la vida nueva de los regenerados. La orientaci\u00f3n de la vida humana hacia dicha herencia introduce una escala de valores totalmente diferente en la conducta cristiana. Por ello la Carta Primera de Pedro apela a la fe para fundamentar lo que a lo largo de la carta ser\u00e1 una llamada a vivir en plena disponibilidad hacia los dem\u00e1s y haciendo siempre el bien, aunque los miembros de la comunidad tengan que pasar por sufrimientos injustos o cr\u00edticas despiadadas inmersos en una sociedad descre\u00edda. La calificaci\u00f3n de la herencia como algo incorruptible y derivado de la regeneraci\u00f3n efectuada por Dios anuncia tambi\u00e9n la participaci\u00f3n del hombre en el misterio de la resurrecci\u00f3n, a trav\u00e9s de la palabra de Dios que en el presente hace eficaz y operativa la potencia regeneradora de Dios en la vida humana (1,23) de igual modo que hizo real la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos (cf. 1 Cor 15,42. 50. 53. 54).<\/p>\n<p>En paralelismo con la esperanza viva y con la herencia incorruptible, el \u00faltimo objetivo de la regeneraci\u00f3n indicado en el pr\u00f3logo es la <i>salvaci\u00f3n<\/i>. La Carta Primera de Pedro aborda el tema de la salvaci\u00f3n desde la doble perspectiva t\u00edpica del cristianismo primitivo del \u00abya\u00bb pero \u00abtodav\u00eda no\u00bb. Aqu\u00ed se muestra especialmente el horizonte escatol\u00f3gico de la esperanza cristiana. En el tiempo oportuno de la manifestaci\u00f3n final de Dios se revelar\u00e1 la salvaci\u00f3n que ya est\u00e1 preparada y dispuesta por \u00e9l. Sin embargo, la redenci\u00f3n definitiva y escatol\u00f3gica del ser humano, la herencia incorruptible y eterna, fundamento de la esperanza plena de los regenerados, se activa en el tiempo presente gracias a la fe, la cual, con la potencia de Dios, pone en marcha los mecanismos espirituales, psicol\u00f3gicos y sociol\u00f3gicos para experimentar en esta historia la gracia de la salvaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n en su sentido pleno se identifica con la llegada del Reino de Dios y con el triunfo final de la verdad y del amor. Esta realidad divina es la que est\u00e1 ya dispuesta por Dios y de ah\u00ed se desprende toda una concepci\u00f3n nueva de la vida en los creyentes.<\/p>\n<h3>b. La alegr\u00eda en medio del sufrimiento<\/h3>\n<p>El segundo par\u00e1grafo del pr\u00f3logo (1 Pe 1,6-9) trata de la <i>alegr\u00eda en la prueba de la fe<\/i>. El verbo <i>alegrarse <\/i>es el primer verbo de esta carta que tiene como sujeto a los destinatarios de la misma, aqu\u00ed aparece dos veces (1,6. 8) y otra en 4,13, siendo 1 Pe el escrito m\u00e1s significativo del NT para captar su sentido, pues de las once veces que en \u00e9ste aparece, las tres de la Carta primera de Pedro, igual que en el contexto de la bienaventuranza \u00faltima de Mt 5,12, destacan el contraste entre la vivencia profunda de la alegr\u00eda y la cruda realidad del sufrimiento y la persecuci\u00f3n. 1 Pe 1,6 resalta la experiencia de la regeneraci\u00f3n por la resurrecci\u00f3n de Jesucristo como fundamento de la alegr\u00eda desbordante, caracter\u00edstica primordial de la existencia cristiana. La fe en Jesucristo suscita una alegr\u00eda inefable que ni siquiera las condiciones adversas de la vida humana pueden arrebatar. Es la alegr\u00eda en medio de la prueba del sufrimiento, aspecto parad\u00f3jico del testimonio cristiano, que se desarrolla ampliamente a partir de 1 Pe 4,13. R. Bultmann se\u00f1ala que este tipo de alegr\u00eda tiene su origen en la participaci\u00f3n de alg\u00fan bien mesi\u00e1nico, en este caso, en la resurrecci\u00f3n de Cristo. En la carta se pueden apreciar dos aspectos distintivos de la alegr\u00eda cristiana. La alegr\u00eda en el futuro escatol\u00f3gico con la revelaci\u00f3n plena de la gloria de Cristo y la alegr\u00eda en el tiempo presente en medio de las adversidades. Esta doble dimensi\u00f3n de la alegr\u00eda desbordante que conjuga a un tiempo el momento escatol\u00f3gico y el momento hist\u00f3rico muestra la vitalidad de la esperanza de la comunidad cristiana, que no renuncia a experimentar la salvaci\u00f3n en Cristo como alegr\u00eda y como dicha en medio del sufrimiento y de la prueba. Las vicisitudes propias del momento presente constituyen una oportunidad extraordinaria para acrisolar la fe y verificarla, para hacer desarrollar una fe que se concentra exclusivamente en el amor entra\u00f1able a la persona de Jesucristo, en quien, una vez resucitado, est\u00e1 la fuente inagotable de la alegr\u00eda y la primicia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino <i>padecer <\/i>o <i>entristecerse <\/i>s\u00f3lo aparece aqu\u00ed en esta carta y se debe asociar al uso frecuente del verbo <i>sufrir <\/i>(1 Pe 2,21. 23; 3,18; 4,1) y del <i>sufrimiento de Cristo <\/i>(1 Pe 1,11; 4,13; 5,1). Del contexto sociol\u00f3gico de la carta se puede deducir que el padecimiento o la aflicci\u00f3n a los que se est\u00e1n aludiendo aqu\u00ed y en 1 Pe 2,19 es el dolor provocado por la presi\u00f3n social del ambiente de hostilidad en el que los creyentes han de demostrar su fe. El crisol de la autenticidad de la fe es el sufrimiento. La <i>fe <\/i>significa la convicci\u00f3n profunda de realidades que no se ven y la garant\u00eda de las que se esperan (Heb 11,1). En 1 Pe 1,7-8 esa realidad se refiere a la vinculaci\u00f3n amorosa del creyente con la persona de Jesucristo. En la comuni\u00f3n personal con Cristo, aun sin haberlo visto, y en la adhesi\u00f3n firme a su pasi\u00f3n como manifestaci\u00f3n extrema del amor radica la autenticidad de la fe. Para los cristianos de la segunda generaci\u00f3n, entre los cuales est\u00e1n los destinatarios de la carta, el valor de la fe es mayor pues son cristianos que no han visto al Jes\u00fas de la historia y, por tanto, para ellos la fe tiene un doble sentido: no s\u00f3lo se trata de creer en aquel a quien no han visto y amarlo sino tambi\u00e9n de creer que lo que Jes\u00fas hizo y vivi\u00f3, sobre todo a trav\u00e9s de su pasi\u00f3n, es fuente de vida y de alegr\u00eda. El autor recurre a la imagen del aquilatamiento del oro, el m\u00e1s precioso de los metales (cf. Prov 17,3; Is 48,10; Sal 19,10) para alabar lo genuino de la fe cristiana pues la prueba de fuego de la fe es el sufrimiento y el dolor. S\u00f3lo en el crisol de las m\u00faltiples y diversas penas de la vida se muestra la excelencia incomparable de la fe aut\u00e9ntica, la cual es portadora de una alegr\u00eda inefable y radiante. Tambi\u00e9n el texto paralelo de Sant 1,2-3 destaca, como lo m\u00e1s genuino de la fe cristiana, la capacidad de aguante en medio de las pruebas con un talante de gran alegr\u00eda. La alegr\u00eda se convierte, por tanto, en un signo escatol\u00f3gico pues anticipa en la historia humana la salvaci\u00f3n definitiva como meta \u00faltima de la fe. A pesar de su valor, el oro es perecedero, sin embargo, la fe aut\u00e9ntica pertenece a los valores incorruptibles que en la revelaci\u00f3n de Jesucristo obtendr\u00e1n premio, gloria y honor concedidos por Dios, aun cuando esa misma fe sea ahora objeto de burla y de escarnio por parte de los hombres. La alegr\u00eda radiante es el reflejo en la vida terrena de la gloria escatol\u00f3gica, pero ambas tienen en Dios su origen y su fundamento.<\/p>\n<h3>c. La pasi\u00f3n de Cristo y la esperanza cristiana<\/h3>\n<p>La tercera y \u00faltima parte del pr\u00f3logo (1,10-12) anuncia el motivo dominante de todo el desarrollo de la carta: <i>la pasi\u00f3n y la glorificaci\u00f3n de Cristo. <\/i>En realidad \u00e9sta es su clave de interpretaci\u00f3n. Todo lo relativo a la vida cristiana tiene su origen o su fin en este n\u00facleo. Lo m\u00e1s destacado de esta breve y densa concentraci\u00f3n teol\u00f3gica es la referencia expl\u00edcita a la <i>pasi\u00f3n de Cristo y su consiguiente glorificaci\u00f3n<\/i>, as\u00ed como el vocabulario que describe la actividad prof\u00e9tica en un sentido de b\u00fasqueda y de revelaci\u00f3n y el que presenta la actividad de los evangelizadores como anuncio de la Buena Noticia.<\/p>\n<p>Con un estilo denso y compacto el fragmento de 1 Pe 1,10-12 ofrece una sucesi\u00f3n de ideas fundamentales que se presentan en una estructura paralela y conc\u00e9ntrica, que forma un <i>quiasmo<\/i>, en cuyo n\u00facleo aparece la <i>pasi\u00f3n y glorificaci\u00f3n <\/i>de Cristo (1,11) lo cual constituye el centro sint\u00e1ctico, literario y tem\u00e1tico de la \u00faltima parte del pr\u00f3logo (1,10-12). Los elementos correlativos del paralelismo qui\u00e1stico son:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">A (v. 10a): Los profetas quieren conocer<br \/>\nB (v. 10b): A vosotros&#8230; profetizaron<br \/>\nC (v. 11a): Averiguar en qu\u00e9 momento les indicaba&#8230;<br \/>\nD (v. 11b): La pasi\u00f3n de Cristo y la glorificaci\u00f3n<br \/>\nC\u00b4(v. 12a): Se les revel\u00f3 que no a ellos&#8230; ahora os anuncian<br \/>\nB\u00b4(v. 12b): Quienes os proclaman el Evangelio<br \/>\nA\u00b4(v. 12c): Los \u00e1ngeles ans\u00edan penetrar<\/p>\n<p>La primera parte de este texto denota la actividad prof\u00e9tica del Antiguo Testamento en general. La misi\u00f3n de los profetas, que han investigado acerca de la salvaci\u00f3n, es pronunciar una palabra de parte de Dios. Los profetas indagan acerca de la salvaci\u00f3n, pero sin saber las circunstancias en que \u00e9sta se llevar\u00eda a cabo. Ellos no son testigos oculares de la gracia, la cual constituye el objeto de su predicaci\u00f3n. La previsi\u00f3n prof\u00e9tica desconoce el momento preciso. En su discurso hay otro que habla y que da testimonio anticipadamente: el Esp\u00edritu de Cristo. El objeto de su testimonio son los sufrimientos de Cristo. De esto no hay duda posible ni es objeto de investigaci\u00f3n prof\u00e9tica: la Pasi\u00f3n y la Gloria de Cristo. El objeto del testimonio es valorado como <i>gracia <\/i>(1,10) profetizada previamente y destinada a los lectores de la carta. El anuncio de la Pasi\u00f3n de Cristo es pura gracia. La <i>gracia <\/i>es otro tema fundamental de la Carta primera de Pedro pues, igual que el t\u00e9rmino <i>gloria<\/i>, aparece diez veces, y despu\u00e9s del t\u00e9rmino <i>sufrir<\/i>, que aparece doce veces, constituye el segundo concepto m\u00e1s frecuente en la misma. Teniendo en cuenta 1 Pe 2,19-20 y 5,10-12 la gracia consiste en percibir y vivir la relaci\u00f3n entre el sufrimiento y hacer el bien como una experiencia de Dios asociada a la gloria de Cristo.<\/p>\n<p>El testimonio de los profetas supone otro sujeto agente, a saber, el Esp\u00edritu de Cristo. La actividad prof\u00e9tica del Esp\u00edritu de Cristo en 1 Pe 1,11 es una novedad en el NT, pero no se debe pensar necesariamente en la preexistencia de Cristo. No se trata exactamente del Esp\u00edritu de Cristo en sentido subjetivo sino objetivo, es decir, el Esp\u00edritu en los profetas apuntaba ya hacia Cristo, dando testimonio de su pasi\u00f3n y de su glorificaci\u00f3n y mostrando a los profetas las circunstancias de tal acontecimiento. En cambio, en 1,12, se menciona al Esp\u00edritu Santo, no como sujeto de una acci\u00f3n espec\u00edfica sino como complemento instrumental mediante el cual se lleva a cabo la tarea evangelizadora de los primeros cristianos. Hay, pues, una inversi\u00f3n de t\u00e9rminos cuando se habla del Esp\u00edritu. Se utiliza la terminolog\u00eda neotestamentaria del <i>Esp\u00edritu de Cristo <\/i>(cf. Flp 1,19; Rom 8,9) para hablar de la profec\u00eda del AT, pero para abordar la evangelizaci\u00f3n propia del NT se usa el calificativo veterotestamentario de Esp\u00edritu <i>santo<\/i>. Se trata, en definitiva, del mismo Esp\u00edritu, que desempe\u00f1a funciones diversas en los dos periodos de la \u00fanica historia de salvaci\u00f3n. La profec\u00eda de anta\u00f1o y la evangelizaci\u00f3n del presente tienen para el autor de la carta el mismo inspirador (el Esp\u00edritu) y el mismo contenido (el testimonio de la pasi\u00f3n y de la gloria de Cristo).<\/p>\n<p>Tanto la actividad prof\u00e9tica en el pasado como la acci\u00f3n evangelizadora en el presente tienen un objetivo primordial: dar testimonio de la pasi\u00f3n-glorificaci\u00f3n de Cristo y anunciarla como buena noticia de la salvaci\u00f3n. La pasi\u00f3n en su dimensi\u00f3n salv\u00edfica queda de manifiesto en el pr\u00f3logo en virtud de la vinculaci\u00f3n con la constante tem\u00e1tica de la <i>salvaci\u00f3n <\/i>(1,5. 9. 10). La pasi\u00f3n-glorificaci\u00f3n de Cristo es el acontecimiento concreto culminante de la historia de la salvaci\u00f3n. En 1,10 la salvaci\u00f3n es el motivo gen\u00e9rico de investigaci\u00f3n de los profetas, mientras que en 1,11 la pasi\u00f3n de Cristo es el objeto espec\u00edfico de su testimonio gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu en ellos. Por eso se puede decir que el n\u00facleo de la soteriolog\u00eda lo constituye la cristolog\u00eda, cuya clave fundamental en 1 Pe es el misterio pascual, expresado con la terminolog\u00eda de la pasi\u00f3n y de la gloria. Con el Cristo sufriente y viviente irrumpe en la historia humana la salvaci\u00f3n definitiva, la cual, sin embargo, se concibe de un modo din\u00e1mico en 1Pe, pues los creyentes acceden a ella a trav\u00e9s de la fe y el amor a Cristo (1,8-9) y pueden crecer en ella (2,2) hasta llegar al momento escatol\u00f3gico en que se revelar\u00e1 en plenitud (1,5). As\u00ed pues, la salvaci\u00f3n, en cuanto objetivo de la fe cristiana en el presente (1,9) y punto de mira de la regeneraci\u00f3n (1,5), es el anuncio de los profetas de anta\u00f1o y de los evangelizadores del presente, y se ha llevado a cabo en la historia mediante la pasi\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Cristo (1,11).<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n central del quiasmo constituye el objeto directo del testimonio prof\u00e9tico y tiene dos elementos, <i>los sufrimientos referidos a Cristo <\/i>y <i>las glorias posteriores<\/i>. La palabra <i>sufrimiento <\/i>se encuentra diecis\u00e9is veces en el NT, de las cuales nueve en cartas paulinas, tres en Heb y cuatro en 1 Pe. S\u00f3lo en siete ocasiones se refiere a los sufrimientos de Cristo y en ellas, exceptuando Heb 2,9, siempre va en plural: 1 Pe 1,11; 4,13; 5,1; 2 Cor 1,5; Flp 3,10; Heb 2,10. A su vez el t\u00e9rmino <i>gloria <\/i>se encuentra diez veces en 1 Pe sobre 165 en el NT, mas en plural aparece en 1 Pe 1,11; 2 Pe 2,10 y Jds 8, pero s\u00f3lo en 1 Pe 1,11 se refiere a acontecimientos y no a seres personales. Considerando los plurales de los sustantivos <i>sufrimiento <\/i>y <i>gloria<\/i>, toda la expresi\u00f3n podr\u00eda aludir a los diversos <i>sufrimientos <\/i>que precedieron a la muerte de Cristo conduci\u00e9ndolo hasta ella e incluyendo la muerte en dicho proceso, as\u00ed como a los diferentes momentos de su glorificaci\u00f3n: resurrecci\u00f3n, apariciones, ascensi\u00f3n, entronizaci\u00f3n a la derecha del Padre. Por otra parte la relaci\u00f3n entre sufrimiento y gloria es muy frecuente en el NT (Rom 8,18; Heb 2,9; Lc 24,26) y m\u00e1s a\u00fan en la Carta primera de Pedro, en relaci\u00f3n con el sufrimiento de los cristianos (cf. 1 Pe 1,6-7; 4,14. 15-16; 5,10) o con el de Cristo (1,11. 19-21; 4,13; 5,1). Sin excluir el sentido de sucesi\u00f3n temporal de los sufrimientos y de las glorias de Cristo y teniendo en cuenta que, en 1 Pe 3,18d, muerte y vida son dos dimensiones de un acontecimiento \u00fanico, tal como veremos m\u00e1s adelante, prefiero m\u00e1s bien interpretar los dos plurales como conceptos totalizantes, hol\u00edsticos, que designan un doble proceso de pasi\u00f3n y de glorificaci\u00f3n en vez de los supuestos hechos concretos que dicho proceso implicar\u00eda. En 1 Pe 1,11 se trata sobre todo de presentar el acontecimiento central de la vida cristiana, la pasi\u00f3n y la glorificaci\u00f3n de Cristo, como horizonte \u00faltimo de la palabra prof\u00e9tica del AT, como palabra viva y regeneradora de vida en el \u00e1mbito de la evangelizaci\u00f3n y como clave de interpretaci\u00f3n de la Carta primera de Pedro. Por eso en la traducci\u00f3n se puede hablar de <i>la pasi\u00f3n de Cristo y su consiguiente glorificaci\u00f3n. <\/i><\/p>\n<p>\u00c9ste es el mensaje que est\u00e1n recibiendo ahora los cristianos como buena noticia (1 Pe 1,12). La pasi\u00f3n y la glorificaci\u00f3n de Cristo es el n\u00facleo del kerygma en la versi\u00f3n petrina, que constituye el anuncio de la salvaci\u00f3n. El autor de la carta magnifica el <i>ahora <\/i>de la evangelizaci\u00f3n. A ello contribuye la descripci\u00f3n de la actividad de los profetas del AT y la referencia final a los \u00e1ngeles, ambos mensajeros por excelencia de la palabra divina. Los profetas indagaron acerca de la salvaci\u00f3n y los \u00e1ngeles anhelan su contemplaci\u00f3n, pero parad\u00f3jicamente no es a ellos, sino a los cristianos a quienes en realidad est\u00e1n destinados estos misterios del evangelio. Los mensajeros de anta\u00f1o y los mensajeros supremos est\u00e1n en un estado de carencia y quieren ver, pero no pueden compararse a los mensajeros del presente, a los portadores de la buena noticia del anuncio de la pasi\u00f3n de Cristo. Llama enormemente la atenci\u00f3n que los \u00e1ngeles, superiores a los seres humanos en cuanto a su naturaleza, ans\u00eden penetrar este misterio. El ser humano, que es poco inferior a los \u00e1ngeles, ha experimentado algo grandioso que los mismos \u00e1ngeles s\u00f3lo pueden vislumbrar: la pasi\u00f3n y la glorificaci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Es importante la autonom\u00eda que ha adquirido el Evangelio como palabra viva en el Esp\u00edritu Santo. 1 Pe 1,12 pone el \u00e9nfasis en las acciones de <i>anunciar <\/i>y <i>predicar el evangelio <\/i>as\u00ed como en las realidades que se anuncian, pero deja en el anonimato a las personas concretas que han evangelizado a estas comunidades de Asia Menor. La acci\u00f3n evangelizadora y el contenido del mensaje tienen un protagonismo mayor que los mediadores, los cuales, gracias al Esp\u00edritu Santo, han llevado a cabo su tarea. Queda claro que lo importante es la propagaci\u00f3n del Evangelio como palabra viva y regeneradora (1 Pe 1,23. 25) que ayuda a los creyentes a afrontar la prueba del sufrimiento.<\/p>\n<p>Un significado particular adquiere el anuncio de la pasi\u00f3n de Cristo para los destinatarios de 1 Pe, que est\u00e1n pasando <i>ahora <\/i>por la prueba de la fe en el sufrimiento. En la parte central del pr\u00f3logo (1,6-9) se trata de la paradoja existencial de la alegr\u00eda en el sufrimiento. Gracias a la regeneraci\u00f3n experimentada en la vida cristiana, por la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos, es posible vivir en la esperanza y en la promesa de una salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Por todo ello, tiene sentido hablar de la alegr\u00eda en la prueba del dolor; unidos a Cristo por la fe y el amor, los cristianos tienen la posibilidad de experimentar el sufrimiento en comuni\u00f3n con la pasi\u00f3n de Cristo (cf. 4,13), como una prueba de fe, en la que transformados por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu (cf. 4,14), alcancen la gloria (1,7) inherente a la misma pasi\u00f3n de Cristo. En este sentido la correlaci\u00f3n entre el sufrimiento de los cristianos, aludido en el centro del pr\u00f3logo (1,6) y la pasi\u00f3n de Cristo, en la parte final del mismo (1,11) supone un est\u00edmulo para la vida cristiana, de cara a identificarse con aqu\u00e9l a quien los creyentes amamos sin haber visto y con el proceso de su misterio pascual.<\/p>\n<h3>d. La pasi\u00f3n de Cristo, el justo: 1 Pe 3,17-18<\/h3>\n<p>Este texto expositivo contiene referencias a los acontecimientos cristol\u00f3gicos fundamentales de la fe cristiana y manifiesta el alcance universal de la salvaci\u00f3n en Cristo. Dos referencias a la pasi\u00f3n de Cristo en 3,18 dan consistencia teol\u00f3gica a la cuesti\u00f3n del <i>sufrimiento <\/i>cristiano y marcan la profundidad del tema de la <i>esperanza <\/i>(3,15).<\/p>\n<p>En 1 Pe 3,18a se percibe la dimensi\u00f3n salv\u00edfica y el car\u00e1cter ejemplar de la pasi\u00f3n de Jesucristo: <i>\u00abPorque tambi\u00e9n Cristo sufri\u00f3 su pasi\u00f3n, de una vez para siempre, por los pecados, el justo por los injustos, para conduciros a Dios\u00bb. <\/i><\/p>\n<p>La calificaci\u00f3n de Cristo como <i>justo <\/i>corresponde a un t\u00edtulo mesi\u00e1nico utilizado por Mateo y Lucas para mostrar la inocencia de Jes\u00fas en el proceso que sufri\u00f3 hasta la muerte (Lc 23,47; Mt 27,19; cf. Mt 27,4. 24) y en los discursos de Pedro, Esteban y Pablo de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (Hch 3,14; 7,52; 22,14; cf. Hch 3,14). La concepci\u00f3n del justo en el AT determina la del NT, seg\u00fan la cual el atributo de <i>justo <\/i>se aplica a Dios mismo, al Mes\u00edas que cumple plenamente la voluntad divina y al creyente en la medida en que es fiel a la voluntad de Dios. Las tres acepciones est\u00e1n presentes en esta carta (1 Pe 2,23; 3,12. 18). Lo m\u00e1s probable es que el texto base de 1 Pe 3,18b sea Is 53,11, pues el contexto del sufrimiento del Siervo de Dios y los contactos literarios entre ambos textos as\u00ed lo confirman. De hecho, en los tres grandes desarrollos cristol\u00f3gicos de la carta (1 Pe 1,18-21; 2,2125; 3,18-22) est\u00e1n presentes los elementos fundamentales de la figura del Siervo de Is 53, su impecabilidad e inocencia, su significaci\u00f3n salv\u00edfica y su destino de gloria. Con este trasfondo veterotestamentario el atributo <i>justo<\/i>, de 1 Pe 3,18, no s\u00f3lo expresa la inocencia y la impecabilidad de Cristo, sino que se convierte en un aspecto mesi\u00e1nico y cristol\u00f3gico, unido al valor salv\u00edfico, \u00fanico y definitivo de la pasi\u00f3n de Cristo. Esto no resta nada, sin embargo, al valor ejemplar de la vida de Jes\u00fas para los cristianos (1 Pe 3,12. 14; 4,18).<\/p>\n<p>El tema del sufrimiento de Cristo alcanza una formulaci\u00f3n \u00fanica en el paralelismo antit\u00e9tico de 3,18d, del cual propongo la siguiente traducci\u00f3n din\u00e1mica:<\/p>\n<p><i>\u00abComo v\u00edctima humana sufr\u00eda la muerte, pero por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu recib\u00eda la vida\u00bb. <\/i>Cristo experimenta el proceso de muerte violenta al que los hombres lo someten, y en dicho proceso experimenta tambi\u00e9n la fuerza vivificante del Esp\u00edritu, que reposa sobre \u00e9l conduci\u00e9ndolo a la vida y a la gloria. \u00c9ste es el acontecimiento que da origen a la salvaci\u00f3n expresada y celebrada en el bautismo de los cristianos (cf. 3,21), como fuente para una vida regenerada por Dios en orden al bien, a la justicia y a la esperanza.<\/p>\n<p>Al traducir <i>\u00abcomo v\u00edctima humana sufr\u00eda la muerte\u00bb <\/i>se revela, primeramente, que el tipo de muerte sufrido por Jes\u00fas fue una muerte violenta provocada por otros; en segundo lugar, se significa que la voz pasiva del verbo griego queda patente en el car\u00e1cter pasivo, desde el punto de vista sem\u00e1ntico, de los t\u00e9rminos <i>\u00absufrir\u00bb <\/i>y <i>\u00abv\u00edctima\u00bb<\/i>; y tercero, se indica la dimensi\u00f3n gen\u00e9rica del ser humano como ejecutor de la muerte de Cristo en la expresi\u00f3n <i>\u00abv\u00edctima humana\u00bb<\/i>, es decir, <i>\u00abv\u00edctima del hombre\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>La segunda parte del paralelismo antit\u00e9tico presenta tambi\u00e9n el sentido del verbo original griego, <i>vivificar, <\/i>en voz pasiva. \u00c9ste aparece once veces en el NT, de las cuales cinco est\u00e1 en relaci\u00f3n con el t\u00e9rmino <i>esp\u00edritu<\/i>, que es casi siempre el sujeto del verbo (Jn 6,63; 1 Cor 15,45; 2 Cor 3,6; 1 Pe 3,18; cf. Rom 8,9-11). El significado de <i>vivificar <\/i>es similar al de <i>resucitar <\/i>como se desprende de la correlaci\u00f3n de ambos en 2 Cor 1,9 y Rom 4,17. Sin embargo, el texto de 1 Pe 3,18 es el \u00fanico del NT en que se utiliza el verbo <i>vivificar <\/i>para referirse a la resurrecci\u00f3n de Cristo. En este contexto y, por su forma pasiva, constituye la ant\u00edtesis de <i>\u00abser matado<\/i>\u00ab. Por eso se interpreta como <i>\u00abser vivificado\u00bb <\/i>o <i>recibir vida<\/i>. Por su parte la complejidad del t\u00e9rmino antropol\u00f3gico, <i>esp\u00edritu<\/i>, paralelo contrapuesto al de <i>carne<\/i>, se hace a\u00fan mayor por ir tambi\u00e9n en dativo, sin art\u00edculo y sin determinante preposicional. El esp\u00edritu eterno que impuls\u00f3 a Jes\u00fas a realizar la acci\u00f3n sacerdotal suprema de entregarse a s\u00ed mismo a Dios es el esp\u00edritu de la nueva alianza (2 Cor 3,6) y de la nueva creaci\u00f3n (2 Cor 5,17; G\u00e1l 6,5). Es el esp\u00edritu de Dios que irrumpe definitivamente en la historia humana transformando la misma persona de Cristo en el momento de su pasi\u00f3n y muerte, haci\u00e9ndolo capaz de entrar en la comuni\u00f3n plena con Dios, consiguiendo as\u00ed la redenci\u00f3n definitiva y eterna (cf. 1 Pe 1,18-19; Heb 9,12) como supremo bien para la humanidad.<\/p>\n<p>As\u00ed pues el paralelismo antit\u00e9tico es perfecto en todos sus elementos, desde el punto de vista sint\u00e1ctico, literario y sem\u00e1ntico. La victoria del Esp\u00edritu de Dios en Cristo marca el triunfo de la vida nueva y del bien sobre la muerte y el mal en el hombre. Pero no s\u00f3lo se trata de la coincidencia de dos procesos antit\u00e9ticos pasivos, el de sufrir la muerte y el de recibir la vida, sino que en ambos procesos Cristo tuvo una parte activa de modo que, m\u00e1s que coincidencia de procesos, lo que se lleva a cabo es una <i>transformaci\u00f3n <\/i>del proceso de muerte violenta experimentado por Jes\u00fas como v\u00edctima humana en un proceso de vida nueva. El factor esencial es la persona de Cristo que afronta activamente, de una manera determinada y concreta, el proceso de muerte violenta e injusta al que se ve sometido y lo transforma en proceso vivificante del esp\u00edritu. Lo que Cristo hizo fue sufrir, pero no un sufrimiento sin m\u00e1s especificaci\u00f3n, sino un sufrimiento <i>por <\/i>los otros, el sufrimiento del justo, que se convierte en modelo para aquellos que sufren haciendo el bien. La doble cualificaci\u00f3n del sufrimiento de Cristo, sobre quien act\u00faa el Esp\u00edritu de Dios, hace tan singular su dolor que \u00e9ste, en virtud del amor, adquiere una nueva dimensi\u00f3n por la cual se puede denominar <i>pasi\u00f3n. <\/i>En la trascendencia propia de la pasi\u00f3n queda anclada la esperanza cristiana, que en todo momento recibe la fuerza vital del Esp\u00edritu para ir transformando todo sufrimiento y toda situaci\u00f3n cr\u00edtica de la vida humana y social en ocasi\u00f3n de testimonio de fe, buscando siempre la justicia de Dios.<\/p>\n<h2>3. Sobriedad y esperanza en tiempos de crisis: 1 Pe 1,13-21<\/h2>\n<p>La <i>esperanza <\/i>constituye el tema principal de la exhortaci\u00f3n en la primera unidad literaria (1,13-21), conforma la inclusi\u00f3n literaria de la misma (1,13. 21) y se presenta como una consecuencia y una exigencia de la liberaci\u00f3n llevada a cabo por la pasi\u00f3n de Cristo. A partir de las realidades teol\u00f3gicas indicadas en el pr\u00f3logo (1,3-12) empieza la exhortaci\u00f3n de la carta, la cual va alternando en adelante textos expositivos con paren\u00e9ticos. La regeneraci\u00f3n efectuada por Dios Padre en los creyentes, la vivencia gozosa de la salvaci\u00f3n en el amor a Jesucristo y la fuerza del Esp\u00edritu presente en el anuncio evang\u00e9lico de la pasi\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Cristo, son los pilares de la nueva conducta que los cristianos han de asumir. He aqu\u00ed el texto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>13 <\/i><i>Por eso, con vuestra mente lista para la acci\u00f3n y viviendo con sobriedad, poned toda la esperanza en la gracia<br \/>\nque conlleva para vosotros la revelaci\u00f3n de Jesucristo.<br \/>\n14 <\/i><i>Como hijos obedientes, no os amold\u00e9is a las aspiraciones que ten\u00edais antes, en los d\u00edas de vuestra ignorancia.<br \/>\n15 <\/i><i>Al contrario, como santo es el que os llam\u00f3, sed santos tambi\u00e9n vosotros en toda conducta,<br \/>\n16 <\/i><i>porque est\u00e1 escrito: \u00abSer\u00e9is santos, porque yo soy santo\u00bb.<br \/>\n17 <\/i><i>Y puesto que pod\u00e9is llamar Padre al que juzga imparcialmente seg\u00fan el proceder de cada uno,<br \/>\ncomportaos respetuosamente durante el tiempo de vuestra extranjer\u00eda,<br \/>\n18 <\/i><i>Pues ya sab\u00e9is que fuisteis liberados de vuestra conducta absurda y at\u00e1vica, pero no con nada corruptible, ni con oro ni con plata,<br \/>\n19 <\/i><i>sino con la sangre preciosa de Cristo,<br \/>\ncomo la de un cordero intachable e impecable,<br \/>\n20 <\/i><i>previsto ya antes de la creaci\u00f3n del mundo<br \/>\ny manifestado por vosotros en los \u00faltimos tiempos.<br \/>\n21 <\/i><i>Vosotros, por medio de \u00e9l, cre\u00e9is en Dios,<br \/>\nque lo resucit\u00f3 de entre los muertos y le dio gloria,<br \/>\nde manera que vuestra fe tambi\u00e9n es esperanza en Dios. <\/i><\/p>\n<h3>a. Sobriedad en la vida cristiana<\/h3>\n<p>La primera exhortaci\u00f3n de la carta es una llamada a la esperanza. De igual modo que el primer objetivo de la regeneraci\u00f3n (1,3) era avivar la esperanza, as\u00ed el primer imperativo invita a poner plenamente la esperanza en la gracia asociada a la manifestaci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>El autor de la carta empieza subordinando la <i>prontitud <\/i>a la esperanza y recurre a un motivo presente en el AT, precisamente a una met\u00e1fora alusiva a la celebraci\u00f3n primigenia de la pascua jud\u00eda seg\u00fan \u00c9x 12, 11. Con la <i>cintura ce\u00f1ida <\/i>y los pies calzados deb\u00edan comer el cordero pascual los israelitas como se\u00f1al de premura por la intervenci\u00f3n inminente y liberadora de Dios, haciendo justicia en favor de su pueblo e hiriendo a los primog\u00e9nitos de Egipto. La misma imagen aparece en Prov 31,17, donde se hace el elogio de la mujer hacendosa y en Jr 1,17, donde el profeta ha de ponerse a punto para proclamar con valent\u00eda la palabra de Dios contra su pueblo id\u00f3latra. La prontitud mental requerida a los cristianos se sirve de esta imagen de apremio para la acci\u00f3n con el fin de activar los mecanismos internos de la personalidad del creyente que le permitan experimentar el proceso regenerador de la vida en la esperanza iniciado por Dios mediante la resurrecci\u00f3n de Cristo. Los paralelos de la imagen en el NT resaltan el estado de alerta vigilante en el que han de estar firmes los cristianos con las armas de la verdad y de la justicia (Ef 6,14) en la espera del <i>Se\u00f1or <\/i>(cf. Lc 12,35).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, se est\u00e1 haciendo una llamada a la prontitud interior y a la vigilancia activa, que se han de plasmar en una gran <i>sobriedad <\/i>de vida como corresponde a gente que se sabe liberada de un estilo de vida anterior marcado por comportamientos absurdos, conductas libertinas y actitudes corruptas. La <i>sobriedad <\/i>es una aportaci\u00f3n importante de la Carta primera de Pedro (1 Pe 1,13; 4,7; 5,8) a la catequesis del NT (el predicado <i>ser sobrios <\/i>aparece fuera de 1 Pe s\u00f3lo en 1 Tes 5,6. 8; 2 Tim 4,5), es una muestra de la esperanza en los bienes definitivos que conlleva la gracia de la manifestaci\u00f3n de Jesucristo. En el presente y en el futuro escatol\u00f3gico la revelaci\u00f3n de Jesucristo es el motivo fundamental de la <i>esperanza <\/i>cristiana, m\u00e1s a\u00fan, de este modo espec\u00edfico de concebir la esperanza. L. Goppelt cree que \u00e9sta es, en 1 Pe, la se\u00f1a de identidad de los cristianos, y, ciertamente, destaca sobre la fe al ser tratada con prioridad en la carta, tanto aqu\u00ed como en el pr\u00f3logo (1,3). El adverbio <i>plenamente <\/i>cualifica la esperanza pues supone un modo de espera que implica que todas las todas las facetas de la existencia humana est\u00e1n impregnadas por la gracia y orientadas por la confianza en Dios Padre que resucit\u00f3 a Jes\u00fas de entre los muertos y regenera a los creyentes. Se trata, por tanto, de avivar la esperanza teologal que sobrepasa cualquier tipo de pasividad resignada, de frivolidad entusiasta y de optimismo exacerbado. La esperanza cristiana tiene su fundamento en la <i>gracia <\/i>de la <i>revelaci\u00f3n <\/i>de Jesucristo. La palabra <i>revelaci\u00f3n <\/i>apunta hacia la futura manifestaci\u00f3n de Cristo o de su gloria en 1 Pe 1,7 y 4,13. Sin embargo, en 1,13, la revelaci\u00f3n de Jesucristo parece referirse a la manifestaci\u00f3n que ya ha tenido lugar en la historia y es la experiencia que funda la esperanza de los cristianos. En esta misma unidad literaria (1,13-21) se consideran dos dimensiones de la vida de Cristo: su proyecci\u00f3n desde antes de la creaci\u00f3n del mundo y su manifestaci\u00f3n en los \u00faltimos tiempos (1,20), es decir, en la historia concreta. Por otra parte, la <i>gracia <\/i>de la que se trata en 1,13 debe de ser la misma que aparece inmediatamente antes en el final del pr\u00f3logo (1,10), cuyo contenido no es otro que el anuncio de la pasi\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Cristo. Por ello la gracia capacita a los regenerados por la potencia espiritual de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n para afrontar la vida y los sufrimientos y conflictos que comporta, con el realismo de una esperanza aut\u00e9ntica y plena. Las formas concretas apuntadas en la carta para activar la esperanza son la sobriedad en el estilo de vida y una nueva mentalidad de prontitud interior.<\/p>\n<p>Tras la exhortaci\u00f3n a la esperanza viene la llamada a la santificaci\u00f3n y a una vida religiosamente digna en 1 Pe 1,14-17. El t\u00e9rmino <i>santo <\/i>aparece hasta cuatro veces en 1 Pe 1,15-16 para referirse a la santidad de Dios, a la de los creyentes y a la cita correspondiente de Lv 19,2, indica la trascendencia de la santidad en la vida cristiana como vocaci\u00f3n primera mencionada en esta carta (1,15) y m\u00e1s adelante como un aspecto esencial de la realidad eclesial al calificar a la comunidad como un sacerdocio santo (2,5) y una naci\u00f3n santa (2,9).<\/p>\n<p>Dos consideraciones previas preceden a la llamada a la santidad. Mediante la primera remite a los cristianos a la <i>obediencia <\/i>como elemento clave de identidad pues los denomina \u00abhijos de obediencia\u00bb. Se trata de un hebra\u00edsmo que, en forma de met\u00e1fora, destaca la obediencia en cuanto actitud del creyente respecto a Dios, siguiendo los pasos de Jesucristo. La obediencia propia de fe implica la escucha de la palabra del evangelio, la acogida de la gracia anunciada en la pasi\u00f3n de Cristo y la reorientaci\u00f3n de la vida seg\u00fan las pautas de conducta que se desprenden de la obediencia vivida por Jesucristo como fidelidad al Padre y entrega total, hasta el sufrimiento, por el bien de los hermanos. Mediante la segunda consideraci\u00f3n se clarifica que el camino de la obediencia no pasa por la acomodaci\u00f3n ni por la conformidad con los criterios vigentes en la fase anterior a la aceptaci\u00f3n de la fe cristiana. El texto se\u00f1ala la ruptura entre el pasado y el presente de los creyentes, siguiendo la contraposici\u00f3n frecuente en la carta entre \u00abantes\u00bb y \u00abahora\u00bb (cf. 1 Pe 1,12; 2,10. 25; 3,21). De ah\u00ed se puede deducir que entre los destinatarios de esta carta predominaban los procedentes del paganismo pues dif\u00edcilmente se habr\u00eda tratado a los jud\u00edos como ignorantes o depravados por sus <i>aspiraciones <\/i>y <i>bajos deseos <\/i>de anta\u00f1o (cf. 1 Pe 1,14; 2,11; 4,3-4). En la advertencia petrina, \u00ab<i>no os amold\u00e9is a las aspiraciones de antes<\/i>\u00ab, resuena el comienzo de la secci\u00f3n paren\u00e9tica de Rom 12,2, donde Pablo exhorta igualmente a no amoldarse a este mundo, sino a transformarse mediante la renovaci\u00f3n de la mentalidad. El contrapunto positivo en 1 Pe 1,15-16 es la llamada divina a vivir la <i>santidad <\/i>en toda conducta. La invocaci\u00f3n de la santidad de Dios, en la forma verbal del imperativo \u00ab<i>sed santos<\/i>\u00bb y el recurso a la cita expl\u00edcita del AT (Lv 19,2; cf. Lv 11,44. 45) ponen de relieve la importancia de este tema en la identidad cristiana como objetivo particular de la carta (1 Pe 1,2. 15-16; 2,5. 9; 3,5. 15). Desde su significaci\u00f3n veterotestamentaria la santidad implica la segregaci\u00f3n de lo profano y la consagraci\u00f3n a Dios. Sin embargo, esta llamada a la santificaci\u00f3n de la existencia en 1 Pe no conlleva un apartamiento del mundo ni supone una dedicaci\u00f3n particular de espacios ni de tiempos a Dios, no es una santidad vinculada a prescripciones cultuales ni rituales, ni est\u00e1 restringida a personas especialmente consagradas a Dios. Es una llamada general a los creyentes para santificar <i>toda conducta, <\/i>es decir, para llevar a cabo la transformaci\u00f3n espiritual de la existencia humana en la actividad cotidiana, inmersos en el mundo, con un estilo de vida nuevo respecto a los comportamientos del pasado no cristiano. En cualquier circunstancia y actividad de la vida el \u00e1mbito de la santidad es la <i>conducta<\/i>. A ella dedica especialmente su atenci\u00f3n la carta (1,15. 18; 2,12; 3,1. 2. 16) y en ella se concentra formando un quiasmo esta llamada a la santidad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">a ) Dios es santo<br \/>\nb ) Sed santos vosotros<br \/>\nc) En toda conducta<br \/>\nb\u00b4) Ser\u00e9is santos vosotros<br \/>\na\u00b4) Dios es santo.<\/p>\n<p>Pero el texto no especifica en qu\u00e9 consiste una <i>conducta santa<\/i>. Seg\u00fan todos los indicios del contexto inmediato precedente podemos entender que se trata de una vida austera y sobria, en obediencia a Dios y en correspondencia con su gracia (1,13-14), cuya manifestaci\u00f3n m\u00e1s elocuente en la carta procede de la pasi\u00f3n de Jesucristo, ejemplo vivo de conducta a imitar por parte de todo cristiano (1 Pe 2,18-25). Tampoco es mucho m\u00e1s expl\u00edcito acerca de la conducta el texto siguiente (1 Pe 1,17), pues s\u00f3lo indica que se proceda <i>con respeto <\/i>o <i>con temor reverencial<\/i>. \u00c9ste es un t\u00e9rmino frecuente en la carta (1,17; 2,18; 3,2. 14. 16) y su significado depende del contexto. No creo que el autor de la carta pretenda infundir temor a Dios ni a un castigo futuro, sino m\u00e1s bien <i>respeto<\/i>, miramiento y buenos modales en las relaciones con los dem\u00e1s (1 Pe 2,18; 3,2), seg\u00fan el tono general de la carta. La perspectiva de juicio de parte de Dios no lleva necesariamente al temor sino a tomarse en serio la vida cristiana con los criterios que derivan de la relaci\u00f3n con Dios como Padre, ante el cual, sin duda, hay que rendir cuentas del proceder de cada uno. Vivir como hijos obedientes al Padre no supone experimentar el miedo al castigo como amenaza, sino tener la perspectiva de que habr\u00e1 un esclarecimiento de la verdad personal respecto a los m\u00faltiples dones recibidos del Padre (cf. 4,10).<\/p>\n<p>En 1 Pe 1,18-21 aparece el primer desarrollo cristol\u00f3gico de la carta y la fundamentaci\u00f3n doctrinal de la exhortaci\u00f3n precedente a vivir en la esperanza, a la santificaci\u00f3n y a una vida religiosamente digna. De este modo la memoria creyente del acontecimiento liberador llevado a cabo gracias a la <i>sangre <\/i>de Cristo se presenta como la raz\u00f3n profunda del cambio de conducta en los cristianos, del paso de una vida sin sentido a una vida en la esperanza, y de la ignorancia a la santidad. El liberador es Cristo, y el modo de la liberaci\u00f3n es la pasi\u00f3n sellada con el derramamiento de su sangre (1,18-19).<\/p>\n<p>El estilo po\u00e9tico de 1 Pe 1,18-21 y la riqueza de su contenido doctrinal han llevado a algunos ex\u00e9getas a suponer la existencia de un credo primitivo (R. Bultmann, 1947) o de un himno cristol\u00f3gico (H. Windisch, 1930; M. Boismard, 1961) en el trasfondo hist\u00f3rico literario del texto. Independientemente de ello lo que s\u00ed resulta m\u00e1s significativo es su fondo veterotestamentario (Is 52,3; Ex 12,5).<\/p>\n<p>En 1 Pe 1,18 el <i>rescate sin pagar <\/i>plata ni oro evoca Is 52, 3, mientras que en 1 Pe 1,19, la comparaci\u00f3n de Cristo con el <i>cordero sin defecto <\/i>remite a la celebraci\u00f3n de la Pascua en Ex 12,1-14 y presenta el acontecimiento del <i>rescate <\/i>gracias a la <i>sangre preciosa de Cristo<\/i>. En Is 52,3 se recoge la promesa de liberaci\u00f3n hecha a los israelitas en el exilio de Babilonia, donde Dios se va a revelar como salvador poderoso. La liberaci\u00f3n, sin tener que pagar un precio de rescate, pero obtenida gracias a la sangre de un cordero, es la experiencia de Israel reflejada en el libro del \u00c9xodo. Por ello, la liberaci\u00f3n de la que trata esta carta es comparable a esos dos grandes acontecimientos de la historia de Israel: la liberaci\u00f3n del exilio y la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto. Seg\u00fan 1 Pe 1,18, los creyentes, gracias a la sangre de Cristo, han sido liberados de un estilo de vida absurdo para vivir en una situaci\u00f3n radicalmente nueva, la vida que brota de la regeneraci\u00f3n mediante la resurrecci\u00f3n de Cristo. En este sentido fundamental de <i>liberaci\u00f3n <\/i>se comprende la referencia a Ex 12,5. 7 mediante la alusi\u00f3n expl\u00edcita a la <i>sangre <\/i>de Cristo, como de <i>cordero intachable <\/i>(1 Pe 1,19). La figura de Cristo como cordero se encuentra en la literatura jo\u00e1nica (Jn 1,29. 36), ampliamente desarrollada en el Apocalipsis (Ap 5,6. 8. 12) e, impl\u00edcitamente con sentido pascual, en 1 Cor 5,7. A trav\u00e9s de esta representaci\u00f3n de Cristo se puede percibir una tradici\u00f3n primitiva cristiana de origen palestinense, de car\u00e1cter lit\u00fargico, basada en la tipolog\u00eda de la pascua israelita. La sangre de la Pascua en las tradiciones jud\u00edas del \u00c9xodo adquiere una carga significativa m\u00faltiple como sangre de la alianza, como sangre de expiaci\u00f3n y como sangre de sacrificio, pero adem\u00e1s como marca de protecci\u00f3n, como memorial e instrumento de salvaci\u00f3n. De todos estos aspectos el que m\u00e1s sobresale en 1 Pe 1,19 es la dimensi\u00f3n liberadora de la sangre y su valor como se\u00f1a de identidad de los cristianos.<\/p>\n<p>El verbo <i>liberar <\/i>debido a su posible relaci\u00f3n con la sentencia de Jes\u00fas sobre el <i>precio del rescate <\/i>(Mc 10,45), donde se dice que el Hijo del hombre ha venido a dar su vida en rescate por muchos, se puede interpretar como <i>rescatar <\/i>implicando el precio monetario del rescate. Sin embargo, teniendo en cuenta la referencia a Is 52,3, donde expl\u00edcitamente queda excluido el <i>precio de un rescate, <\/i>se puede descartar la vinculaci\u00f3n al logion evang\u00e9lico. Adem\u00e1s, el texto de Mc 10,15 presenta el rescate desde la perspectiva de Jes\u00fas, a diferencia de 1 Pe 1,18, donde la perspectiva es la experiencia de la nueva situaci\u00f3n de los cristianos que se han apartado de la forma de vida anterior a su regeneraci\u00f3n. Por ello el <i>rescate <\/i>en esta carta se comprende mejor como la <i>liberaci\u00f3n <\/i>llevada a cabo en los creyentes, cuyos prototipos son la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto y la liberaci\u00f3n del destierro.<\/p>\n<p>El tipo de vida del que se han liberado los destinatarios de la carta hab\u00eda sido calificado en 1 Pe 1,14 como un tiempo de <i>ignorancia<\/i>, pues no eran conscientes de la liberaci\u00f3n que hab\u00eda tenido lugar mediante la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Cristo. El t\u00e9rmino <i>ignorancia <\/i>implica no s\u00f3lo el desconocimiento de Dios por parte de los paganos (Hch 1,30; Ef 4,18) sino tambi\u00e9n el rechazo y la muerte de Cristo por parte de los jud\u00edos (Hch 3,17). La Carta primera de Pedro recuerda a sus destinatarios la liberaci\u00f3n, hace memoria concreta del salvador y del modo en que se ha llevado a cabo la liberaci\u00f3n, mediante <i>la sangre de Cristo<\/i>. La conducta correspondiente al tiempo de la ignorancia es calificada como <i>absurda <\/i>y <i>at\u00e1vica<\/i>, es decir con formas de vida heredadas de los antepasados, arcaicas, anacr\u00f3nicas y sin sentido. Se supone que se refiere a la falsedad, la hipocres\u00eda, el enga\u00f1o, la envidia, la maledicencia (1 Pe 2,1) y todo tipo de libertinajes, borracheras, comilonas, org\u00edas e idolatr\u00edas nefastas (1 Pe 4,3).<\/p>\n<p>El autor de la carta destaca sobremanera el modo en que se ha llevado a cabo la liberaci\u00f3n de ese estilo de vida absurdo. La contraposici\u00f3n \u00ab<i>no con nada corruptible, ni con oro ni con plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como la de un cordero intachable e impecable<\/i>\u00bb pone el \u00e9nfasis sobre el segundo elemento, sobre la <i>sangre preciosa de Cristo<\/i>, cuya fuerza expresiva no se puede reducir a su car\u00e1cter meramente instrumental, sino que m\u00e1s bien significa el modo espec\u00edfico por el cual se ha hecho posible la liberaci\u00f3n. Si bien en el texto de base de Ex 12,5 la sangre tiene un valor instrumental y permite identificar a los israelitas en orden a su liberaci\u00f3n, sin embargo, en el caso de Cristo, es precisamente por medio de su sangre, y \u00e9sta derramada no de forma cultual, como se ha hecho efectiva la liberaci\u00f3n. Este aspecto modal y causal acent\u00faa la fuerza teol\u00f3gica de la sangre de Cristo, cuyo alcance es mucho mayor que el del texto subyacente del \u00c9xodo. <i>Oro y plata <\/i>son cosas corruptibles que evocan un rescate de tipo monetario, en donde la importancia recae en el precio que se paga por la liberaci\u00f3n. Sin embargo, la diferencia entre los dos tipos de medios mencionados es tan grande que aqu\u00ed se entrecruza un doble noci\u00f3n de liberaci\u00f3n: una ser\u00eda de orden econ\u00f3mico-social, es decir, la adquisici\u00f3n de la libertad mediante el pago de un rescate, mientras que la otra es de tipo existencial y personal, pues se trata de la <i>sangre <\/i>de una persona cuyo derramamiento permite conseguir una conducta santa. 1 Pe 1,18-19 contrapone asimismo dos \u00f3rdenes de valores, los <i>perecederos <\/i>y los <i>absolutos<\/i>. El oro y la plata pertenecen a los primeros, mientras que la sangre preciosa de Cristo pertenece a los valores absolutos. La transmutaci\u00f3n de los valores implica un nuevo tipo de acci\u00f3n liberadora, pues la sangre desborda los l\u00edmites de un intercambio de valores (el oro y la plata) y supone un nuevo modelo de operaci\u00f3n: el <i>don de la sangre<\/i>, ya que se trata de una p\u00e9rdida sin contrapartida, se trata de un <i>sacrificio<\/i>, de una sangre derramada (cf. 1 Pe 1,2). En virtud del valor <i>precioso <\/i>de la sangre, es preferible hablar m\u00e1s que de rescate, que podr\u00eda connotar un <i>intercambio<\/i>, del <i>don <\/i>de una liberaci\u00f3n inapreciable. El valor indescriptible de la sangre queda insinuado adem\u00e1s en la apertura simb\u00f3lica que proporciona la imagen del cordero <i>intachable e impecable<\/i>. La valoraci\u00f3n de la sangre no se agota con la imagen de este cordero perfecto, sino que la imagen sugiere esa clave de interpretaci\u00f3n liberadora, tomada de la tipolog\u00eda veterotestamentaria del cordero pascual, pero, al mismo tiempo, la trasciende. No se trata de la sangre de un cordero perfecto, sino de la <i>sangre de Cristo<\/i>, la cual anal\u00f3gicamente es algo as\u00ed <i>como la de un cordero intachable. <\/i>Sint\u00e1cticamente, la palabra <i>Cristo <\/i>no es una aposici\u00f3n a <i>cordero<\/i>, sino un complemento nominal de <i>sangre<\/i>. La comparaci\u00f3n es un medio para subrayar la grandeza de lo incomparable, de igual modo que en Heb 9,11-14 la sangre de Cristo es esencialmente distinta a la sangre de los animales del culto antiguo.<\/p>\n<h3>b. Una fe traducida en esperanza<\/h3>\n<p>La memoria de la fe creyente echa sus ra\u00edces en la pasi\u00f3n de Cristo y comprende la grandeza de la liberaci\u00f3n acaecida desde una perspectiva teol\u00f3gica. \u00c9ste era el proyecto de Dios desde antes de la creaci\u00f3n del mundo, Jesucristo, manifestado en los \u00faltimos tiempos, a quien Dios resucit\u00f3 y le dio la gloria. En 1 Pe 1,2021 se encuentran vers\u00edculos cristol\u00f3gicos que revelan la dimensi\u00f3n trascendental, hist\u00f3rica y escatol\u00f3gica del acontecimiento de la pasi\u00f3n de Cristo previamente referida a trav\u00e9s de la <i>sangre <\/i>de Cristo y de la gloria correspondiente en el \u00fanico plan de salvaci\u00f3n de Dios sobre los elegidos. El texto presenta el misterio de Cristo como algo \u00ab<i>previsto ya antes de la creaci\u00f3n del mundo y manifestado por vosotros en los \u00faltimos tiempos<\/i>\u00bb ofreciendo un paralelismo literario de oraciones participiales que, unido a los de 1 Pe 3,18. 22, ha llevado a autores como R. Bultmann (1947) y K. Wengst (1972) a plantear la hip\u00f3tesis de la existencia de un credo primitivo o de un himno lit\u00fargico previos a la composici\u00f3n de la carta y que habr\u00edan sido utilizados por el autor de la misma. La semejanza formal de dicha reconstrucci\u00f3n del texto con 1 Tim 3,16 apoyar\u00eda tales hip\u00f3tesis, pero no creo necesario recurrir a ellas para explicar su relevancia doctrinal en la Carta primera de Pedro. Las distintas fases de la revelaci\u00f3n del misterio de Cristo est\u00e1n presentes en otros lugares de la carta, donde la pasi\u00f3n y la gloria de Cristo van \u00edntimamente unidas (cf. 1,1012; 3,18-22; 5,1). La trascendencia del acontecimiento hist\u00f3rico queda de manifiesto al situar el origen del proyecto divino m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y del espacio en el pasado, antes de la creaci\u00f3n del mundo, y en el presente a trav\u00e9s de la fe en Dios, que por la resurrecci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Cristo abre una perspectiva inaudita de <i>esperanza<\/i>. La llamada a la esperanza es la exhortaci\u00f3n primordial de esta unidad literaria de la carta pues la fe firme en Dios y en la resurrecci\u00f3n de Cristo repercute inmediatamente en los cristianos en una vida impregnada de esperanza, es decir, una existencia colmada de alegr\u00eda espiritual en medio de toda circunstancia, incluida la adversidad, en virtud del destino futuro pr\u00f3ximo y remoto, que aguarda a los creyentes. \u00c9se destino no es otro que Dios mismo (cf. 1 Pe 3,18).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino <i>esperanza <\/i>en 1 Pe 1,21 tiene sentido predicativo respecto al t\u00e9rmino <i>fe: <\/i>\u00ab<i>Vosotros, por medio de \u00e9l, cre\u00e9is en Dios, que lo resucit\u00f3 de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe tambi\u00e9n es esperanza en Dios<\/i>\u00ab. As\u00ed pues, la resurrecci\u00f3n de Cristo y su glorificaci\u00f3n, llevadas a cabo por Dios, anuncian la participaci\u00f3n del ser humano en la glorificaci\u00f3n de Cristo junto a Dios. La fe en Dios y en el misterio pascual de Jesucristo conduce en la trayectoria de la vida presente a una <i>esperanza viva<\/i>, que se ha de plasmar en una conducta nueva, como corresponde a los regenerados por Dios Padre. La esperanza a la que se refiere esta carta lleva consigo la fe inquebrantable en Dios, el amor apasionado a Jesucristo y la resistencia inagotable en el Esp\u00edritu, como distintivos de la identidad cristiana.<\/p>\n<h2>4. Solidaridad y esperanza en el sufrimiento: 1 Pe 3,8-12<\/h2>\n<p>La per\u00edcopa que abarca 1 Pe 3,8-12 es una exhortaci\u00f3n general, dirigida a todos, sobre el tema de <i>hacer el bien <\/i>y va encabezada con una serie de adjetivos y participios con valor imperativo, relativos a las relaciones internas y externas de la fraternidad cristiana.<\/p>\n<p>El texto petrino presenta cinco adjetivos con valor imperativo de los cuales cuatro son h\u00e1pax del NT, es decir, t\u00e9rminos que aparecen s\u00f3lo una vez en el Nuevo Testamento, exactamente los que hacen referencia a tener un <i>mismo talante<\/i>, a ser <i>solidarios en el sufrimiento<\/i>, a quererse <i>como hermanos <\/i>y a ser de <i>talante humilde<\/i>, mientras que el relativo a tener <i>buen coraz\u00f3n <\/i>aparece tambi\u00e9n en Ef 4,32.<\/p>\n<h3>a. Solidaridad en el sufrimiento: 1 Pe 3,8-9<\/h3>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>8 <\/i><i>Y por \u00faltimo, tened todos el mismo talante, sed solidarios en el sufrimiento,<br \/>\nquereos como hermanos, tened buen coraz\u00f3n y sed humildes.<br \/>\n9 <\/i><i>No devolv\u00e1is mal por mal, ni insulto por insulto,<br \/>\nsino al contrario, responded con una bendici\u00f3n,<br \/>\nporque para esto hab\u00e9is sido llamados, para heredar una bendici\u00f3n. <\/i><\/p>\n<p>En 1 Pe 3,8-12 lo que se pide a todos los que son herederos de la bendici\u00f3n de Dios es una misma actitud. En los criterios fundamentales de conducta no puede haber discrepancia entre los creyentes. La solidaridad y el amor fraterno en el interior de la comunidad son indiscutibles como talante cristiano. Los tres primeros adjetivos de 1 Pe 3,8, que animan a tener un <i>mismo talante <\/i>(gr. <i>omofrones<\/i>), a ser <i>solidarios en el sufrimiento <\/i>(gr. <i>sumpatheis<\/i>) y a quererse <i>como hermanos <\/i>(gr. <i>filadelfoi<\/i>) indican actitudes de los creyentes respecto a los hermanos y hermanas en el interior de la comunidad de fe, mientras que los dos \u00faltimos, los que aconsejan tener <i>buen coraz\u00f3n <\/i>(gr. <i>eusplanjnoi<\/i>) y ser de <i>talante humilde <\/i>(gr. <i>tapeinofrones<\/i>), as\u00ed como la exhortaci\u00f3n de 3,9 a <i>no devolver mal por mal <\/i>se refieren a la conducta respecto a los adversarios. La misericordia y la humildad en las relaciones con los otros implican, como en Flp 2,3, abajarse y considerar a los dem\u00e1s superiores a uno mismo, como Cristo que se abaj\u00f3 hasta la muerte y una muerte de cruz.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n espiritual en la forma de afrontar la vida, con sus dificultades y tribulaciones, la unidad de criterios evang\u00e9licos en la percepci\u00f3n y en el an\u00e1lisis de la realidad, la convergencia en las acciones orientadas a hacer el bien en medio de este mundo, generando un estilo nuevo de vida que apunta hacia la fraternidad universal es la que se recomienda en la invitaci\u00f3n a tener un <i>mismo talante <\/i>(gr. <i>omofrones<\/i>). No se trata s\u00f3lo de tener un mismo pensar y un mismo sentir, sino tambi\u00e9n un mismo actuar. Es una llamada a la actividad conjunta y coordinada que emana de un mismo esp\u00edritu. Por eso la exigencia de buscar y articular formas de coordinaci\u00f3n eficaz, y no s\u00f3lo doctrinal, en el interior de la iglesia es una necesidad constante para afrontar como cristianos la lucha por el bien y la justicia en medio de este mundo. Esto no implica una uniformidad en la acci\u00f3n, en el pensamiento y en los sentimientos, sino que abre las posibilidades de realizaci\u00f3n de las m\u00faltiples manifestaciones de la gracia de Dios en cada creyente desde la perspectiva de la comuni\u00f3n fraterna y espiritual.<\/p>\n<p>En este sentido el segundo adjetivo relativo a la <i>solidaridad en el sufrimiento <\/i>(gr. <i>sumpatheis<\/i>), expresa generalmente la solidaridad en los afectos; por tener valor verbal en imperativo se podr\u00eda interpretar como <i>simpatizar, compadecer y compartir<\/i>. Sin embargo, la correspondencia l\u00e9xica formal con el verbo <i>sufrir <\/i>en el 1 Pe 3,18 (gr. <i>epathen<\/i>) es notoria. Por ello sin prescindir del significado m\u00e1s amplio de <i>compartir los sentimientos <\/i>en general, tanto en lo bueno como en lo malo, podemos constatar que compartir la experiencia de los hermanos en la situaci\u00f3n concreta que presupone la carta, comporta principalmente la <i>solidaridad <\/i>en la vivencia del sufrimiento, de lo cual se hace eco expresamente la carta m\u00e1s adelante (1 Pe 5,9). La <i>solidaridad <\/i>implica una adhesi\u00f3n libre y activa a un igual para compartir una experiencia, generalmente de mal, de dificultad y de sufrimiento. La <i>compasi\u00f3n, <\/i>sin embargo, es un sentimiento de pena y de l\u00e1stima hacia otra persona que padece alg\u00fan tipo de mal. Este sentimiento, aun siendo libre, supone una cierta distancia y no suele ser de igual a igual, sino una relaci\u00f3n de superior a inferior, que puede estar marcada solamente por la circunstancia o situaci\u00f3n diversa que uno y otro viven. La <i>simpat\u00eda <\/i>a su vez consiste en compartir sentimientos por afinidades naturales o instintivas, no por una decisi\u00f3n b\u00e1sicamente libre, sino por un afecto m\u00e1s positivo y espont\u00e1neo. En el sentido de solidaridad se interpreta tambi\u00e9n el verbo correspondiente (gr. <i>sumpatheo<\/i>) en Heb 4,15, donde se expresa la profunda solidaridad fraternal de Jes\u00fas, el sumo sacerdote de la nueva alianza, al llamar hermanos a todos los hombres y en Heb 10,34, donde se trata de la solidaridad con los encarcelados compartiendo su sufrimiento. Por ello, teniendo en cuenta adem\u00e1s que el adjetivo griego <i>sumpathes <\/i>(solidario) es h\u00e1pax en el NT (aparece una sola vez), es preferible utilizar el concepto de <i>solidaridad <\/i>para transmitir la fuerza de la exhortaci\u00f3n petrina a compartir las tribulaciones de los que sufren, especialmente de quienes sufren injustamente (J. V. Villiers y M. L. Lamau). Esta palabra contiene una fuerza extraordinaria cuando la leemos en el tiempo actual. La solidaridad ante la crisis econ\u00f3mica y social, causante de tanto sufrimiento, ha de ser una respuesta espec\u00edfica de la comunidad cristiana frente a la crisis. La solidaridad con los emigrantes, con los parados, con los que carecen de medios para una subsistencia digna debe ser la actitud b\u00e1sica de todo creyente que vive en la esperanza.<\/p>\n<p>El <i>amor fraterno <\/i>(gr. <i>filadelfoi<\/i>) constituye el centro de la exhortaci\u00f3n en su formulaci\u00f3n positiva. Tambi\u00e9n este t\u00e9rmino es \u00fanico en el NT. La comunidad eclesial se denomina <i>fraternidad <\/i>\u00fanicamente en esta carta (1 Pe 2,17; 5,9). El t\u00e9rmino vuelve a indicar la relaci\u00f3n espec\u00edfica entre los miembros de la comunidad, una relaci\u00f3n de amor intenso, de entrega total (1,22) por pertenecer todos a una misma familia, la de Dios Padre que nos ha regenerado para vivir en este mundo proclamando, mediante el testimonio, la posibilidad de suscitar una sociedad alternativa y un mundo convertido en un hogar de hermanos, al servicio del cual est\u00e1 la fraternidad cristiana.<\/p>\n<p>La <i>misericordia <\/i>y la <i>humildad <\/i>constituyen en esta exhortaci\u00f3n las actitudes b\u00e1sicas ante los no creyentes. La llamada a tener <i>buen coraz\u00f3n <\/i>(gr. <i>eusplanjnoi<\/i>) expresa la disposici\u00f3n interior para poner en pr\u00e1ctica la misericordia, manteniendo as\u00ed el sentido etimol\u00f3gico del t\u00e9rmino griego, que contiene la referencia a los \u00f3rganos internos del cuerpo humano, a las entra\u00f1as y al coraz\u00f3n en su sentido antropol\u00f3gico. El \u00faltimo de los adjetivos exhorta a tener un <i>talante humilde <\/i>(gr. <i>tapeinofrones<\/i>). Aunque \u00e9ste sea tambi\u00e9n h\u00e1pax del NT, pues s\u00f3lo aparece una vez, sin embargo, es frecuente el uso del verbo y del sustantivo correspondiente. Los textos de Flp 2,3. 5. 8 son, por excelencia, los que describen en qu\u00e9 consiste realmente la humildad en sentido cristiano. En Flp 2,5 aparece el verbo <i>afrontar <\/i>(gr. <i>fronein<\/i>) en su sentido m\u00e1s amplio, que implica una actividad humana que afecta por igual a todas las facultades de la persona, al sentimiento, al pensamiento y a la voluntad y, como tales, configuran las actitudes de la personalidad. Teniendo en cuenta que esa misma ra\u00edz verbal aparece unida a la de la <i>humildad <\/i>(gr. <i>tapeinoun<\/i>), creo que la <i>humildad <\/i>(gr. <i>tapeinofrosune<\/i>) en Flp 2,3 implica la actitud de abajarse y considerar superiores a los dem\u00e1s, siguiendo el ejemplo de Cristo que se abaj\u00f3 hasta la muerte en cruz (Flp 2,8). En este mismo sentido la llamada a la humildad desde la Carta primera de Pedro se ha de entender como la actitud libre de un abajamiento de la persona ante los dem\u00e1s que lleva a considerar superiores a los otros y a ponerse al servicio gratuito de sus necesidades, en la misma l\u00ednea en que se entiende la <i>disponibilidad <\/i>a los dem\u00e1s, en la secci\u00f3n central de la carta (2,13. 18; 3,1).<\/p>\n<h3>b. Hacer el bien a los adversarios<\/h3>\n<p>El culmen de la moral cristiana lo constituye, indudablemente, la postura ante los enemigos, ante los adversarios y ante los que hacen da\u00f1o a los cristianos: hacer siempre el bien, m\u00e1s a\u00fan, devolver bien por mal. Dos participios con valor imperativo constituyen la exhortaci\u00f3n de 3,9 a <i>no devolver mal por mal <\/i>y a <i>responder bien<\/i>. El mal o el da\u00f1o en cuesti\u00f3n es principalmente el mal realizado con la palabra. En la carta se habla de insultos, calumnias, maledicencias, mentiras y enga\u00f1os. Aqu\u00ed se indica adem\u00e1s que se trata de <i>insultos<\/i>. Uno de los problemas a los que intenta responder el autor de la carta es al mal y al sufrimiento provocado por la palabra (1 Pe 2,1. 12. 22. 23; 3,9. 10. 15. 16; 4,4). Especialmente en esta secci\u00f3n la llamada general al buen comportamiento incluye la conducta verbal. Por eso el autor argumenta ampliamente con una cita del Sal 33,13-17 (LXX) sobre el mismo tema. La respuesta genuinamente cristiana, en el contexto de hostilidad ambiental en que se mueven los fieles cristianos, no se puede limitar a evitar el mal, de palabra o de obra (3,10-11a), sino que propone un planteamiento m\u00e1s constructivo, se trata de <i>responder deseando el bien <\/i>al otro (3,9b) y de <i>hacer el bien <\/i>(3,11b). El texto paralelo de 1 Pe 2,23 muestra a Cristo como ejemplo de este comportamiento en los momentos de su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1 Pe 3,9 los dos t\u00e9rminos que expresan el lado positivo de la respuesta cristiana ante el acoso verbal de la gente hostil pueden tener diversos sentidos. Tanto el verbo (gr. <i>eulogein<\/i>) como el sustantivo (gr. <i>eulogia<\/i>) pueden significar <i>bendecir, alabar o hablar bien de alguien<\/i>. La bendici\u00f3n por parte de los hombres ya no es prerrogativa especial de los sacerdotes, como era lo normal en el AT y en el juda\u00edsmo, sino una funci\u00f3n que todos pueden y deben realizar (Lc 6,28; Rom 12,14; 1 Cor 4,12; 1 Pe 3,9). Pero el contexto de estos cuatro textos le da al verbo <i>bendecir <\/i>un rasgo sem\u00e1ntico de respuesta verbal positiva ante el comportamiento ofensivo de otra persona. No predomina en estos textos el sentido de bendici\u00f3n en cuanto consagraci\u00f3n, ni de alabanza, ni de hablar bien de otro, sino el de de <i>responder bien <\/i>a quien verbalmente est\u00e1 haciendo cualquier tipo de da\u00f1o. La raz\u00f3n fundamental de este comportamiento es que los creyentes son herederos de una bendici\u00f3n, de una palabra regeneradora de vida, la palabra que anuncia el nacimiento a la vida nueva por la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos. La herencia es el perd\u00f3n obtenido como gracia para los pecadores, para los injustos y para los que insultaban a Jes\u00fas en la cruz, a quienes Jes\u00fas respond\u00eda tambi\u00e9n con bendiciones, deseando el bien y concedi\u00e9ndoselo.<\/p>\n<p>La herencia de esta bendici\u00f3n se presenta como finalidad \u00faltima de la vocaci\u00f3n cristiana. La bendici\u00f3n significa el don que los creyentes reciben por ser herederos, m\u00e1s a\u00fan, es la herencia misma en cuanto don. Por eso bendici\u00f3n y herencia se identifican (cf. Heb 12,17). El contenido de dicha bendici\u00f3n o herencia se hace expl\u00edcito en diversos lugares de esta carta. Es la vida de la que habla el Sal 33,13 (1 Pe 3,10), la vida como gracia (3,7) de la cual son coherederas las mujeres y los hombres cristianos. La vocaci\u00f3n cristiana a tener parte en esta herencia de vida es el fundamento de la conducta que se pide. Esta experiencia de salvaci\u00f3n que es la participaci\u00f3n en una vida nueva, como herederos de la bendici\u00f3n de Dios est\u00e1 a la base de la conducta genuinamente cristiana que consiste en devolver bien por mal con la palabra o con la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El texto aducido reitera la exigencia de apartarse del mal provocado por la palabra y se concentra en el hacer el <i>bien <\/i>como tema espec\u00edfico de esta unidad literaria (3,8-12). El planteamiento positivo que ofrece el texto mediante el imperativo general de hacer el <i>bien <\/i>tiene un correlato en la b\u00fasqueda de la <i>paz <\/i>(gr. <i>eirene<\/i>), de modo que la persecuci\u00f3n de la paz como objetivo de la vida cristiana es una forma muy concreta de hacer el bien. El salmista y el autor de la carta denominan <i>justos <\/i>(gr. <i>dikaioi<\/i>) a los que as\u00ed act\u00faan (3,12) como contrapunto de los que practican el mal. La b\u00fasqueda incesante de la paz implica un compromiso fuerte a favor de los nuevos valores en medio de los conflictos en que se ven inmersos los cristianos. Siguiendo las instrucciones de Jes\u00fas en las bienaventuranzas (cf. Mt 5,9) y la exhortaci\u00f3n paulina a estar en paz con todo el mundo siempre que sea posible (cf. Rom 12,18), la carta Primera de Pedro apremia a la paz. Se trata de un llamamiento permanente a construir un mundo en paz. Impulsados por el Dios del amor los cristianos de cualquier \u00e9poca hemos de trabajar incesantemente por la paz. Una paz que no s\u00f3lo consiste en la ausencia de guerras y conflictos, sino en la creaci\u00f3n de condiciones de vida justa, igualitaria, digna y libre en todo el planeta. Una paz que adem\u00e1s ha de gestarse con los medios propios de la paz: el di\u00e1logo, el respeto a las diferencias, la tolerancia y la solidaridad con los que sufren. Especialmente cuando hay v\u00edctimas humanas de por medio y no se respetan los derechos humanos fundamentales, ni los derechos sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos en las sociedades modernas, entonces el camino hacia la paz ha de abrirse paso mediante el esclarecimiento de la verdad y la depuraci\u00f3n de responsabilidades, pues la verdad no puede quedar encubierta ni falseada, ni siquiera en aras del amor. \u00c9ste se goza siempre en la verdad (1 Cor 13,6), y una vez clarificada la verdad se hace posible la justicia e incluso el arrepentimiento y el perd\u00f3n. Por ello no es buena ninguna intervenci\u00f3n que pretenda interrumpir, interferir o corregir el esclarecimiento de la verdad. S\u00f3lo el amor que se goza en la verdad es aut\u00e9ntico y de sus hontanares vitales emanan, como inmensos r\u00edos que se besan, la paz y la justicia (cf. Sal 85,11). El evangelio proclama dichosos a los que tienen hambre de esa justicia y a los que realmente trabajan por la paz, porque a \u00e9sos los llamar\u00e1 Dios hijos suyos (Mt 5,9). En cambio Dios se enfrenta a quienes falsean la realidad, aprovech\u00e1ndose de enga\u00f1os y mentiras, y practican el mal.<\/p>\n<h2>5. B\u00fasqueda de la justicia y esperanza cristiana: 1 Pe 3,13-16<\/h2>\n<p>En la secci\u00f3n de 1 Pe 3, 13-16 aparece otra vez el tema de la esperanza. Delimitada por la inclusi\u00f3n literaria de las palabras <i>bien <\/i>y <i>buena <\/i>en 1 Pe 3,13. 16, este fragmento de la carta mantiene el hilo conductor de la esta secci\u00f3n sobre la tem\u00e1tica del bien (3,13. 16), profundiza en el sufrimiento cristiano (3,14) y retoma los temas de la santificaci\u00f3n y la esperanza (3,15):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>13 <\/i><i>\u00bfQui\u00e9n os va a tratar mal si vuestro empe\u00f1o es el bien?<br \/>\n14 <\/i><i>Pero si, adem\u00e1s, tuvierais que sufrir por causa de la justicia,<br \/>\n\u00a1Dichosos vosotros!<br \/>\nAhora bien, a ellos no les teng\u00e1is miedo ni os amedrent\u00e9is.<br \/>\n15 <\/i><i>M\u00e1s bien, glorificad a Cristo como Se\u00f1or en vuestros corazones, dispuestos siempre para dar explicaci\u00f3n<br \/>\na todo el que os pida una raz\u00f3n de vuestra esperanza,<br \/>\n16 <\/i><i>pero con delicadeza y con respeto, teniendo buena conciencia,<br \/>\npara que, cuando os calumnien, queden en rid\u00edculo<br \/>\nlos que atentan contra vuestra buena conducta en Cristo. <\/i><\/p>\n<p>En el contexto del sufrimiento concreto de las injurias y ofensas al que est\u00e1n sometidos los creyentes, la pregunta ret\u00f3rica de 1 Pe 3,13 realza el paralelismo con 3,14a y apunta hacia la proclamaci\u00f3n final de felicidad mediante el contraste parad\u00f3jico entre <i>sufrimiento <\/i>y <i>dicha<\/i>. El autor de 1 Pe responde con un macarismo o bienaventuranza de resonancias evang\u00e9licas: <i>\u00a1Dichosos! <\/i>El bien sigue siendo el objetivo fundamental de la actividad cristiana. El adverbio <i>adem\u00e1s <\/i>del v. 14a tiene sentido ascendente y, al ir en una oraci\u00f3n adversativa, permite interpretar este vers\u00edculo en continuidad con el anterior, indicando as\u00ed un grado superior en la cuesti\u00f3n planteada en 3,13 acerca del empe\u00f1o en el bien por parte de los creyentes. El tema del sufrimiento va unido frecuentemente en esta carta al de hacer el bien (cf. 1 Pe 2,20; 3,13. 17; 4,15. 19). Pero en 3,14 se especifica el motivo del sufrimiento, que en cualquier caso est\u00e1 en paralelo con hacer el bien. El t\u00e9rmino griego <i>dikaiosune <\/i>es susceptible de diversas interpretaciones. Generalmente se traduce como <i>justicia<\/i>, pero tambi\u00e9n puede significar la <i>fidelidad <\/i>de los creyentes. En 1 Pe 2,24 tambi\u00e9n aparece el t\u00e9rmino <i>justicia<\/i>, pero all\u00ed se trata de <i>la justicia <\/i>como obra de Dios realizada mediante la acci\u00f3n salv\u00edfica de la pasi\u00f3n de Cristo. En 1 Pe 3,14, sin embargo, se refiere a una actividad humana ya existente, presente, continua y activa, que es la causa del sufrimiento y, por tanto, anterior al mismo. Esta actividad del creyente que puede llegar hasta el sufrimiento est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con hacer el bien (cf. 1 Pe 2,20; 3,17; 4,19), como voluntad de Dios (cf. 1 Pe 2,15; 3,17) y con llevar una conducta aut\u00e9nticamente cristiana (cf. 1 Pe 4,15; 3,16). El sufrimiento por la fidelidad a los valores cristianos, que incluyen la b\u00fasqueda de la justicia del plan de Dios sobre la humanidad, la adquisici\u00f3n de la libertad para todo ser humano y la lucha permanente por la paz, constituye, sin duda, el culmen del empe\u00f1o en hacer el bien hasta el punto de que quien lo consiga se puede considerar realmente dichoso. 1 Pe 3,14a tiene muchos elementos en com\u00fan con la pr\u00f3tasis del octavo macarismo del primer evangelio (Mt 5,10). Ambos textos est\u00e1n formulados como macarismos mediante el predicado <i>dichosos <\/i>(gr. <i>makarioi<\/i>), los verbos <i>ser perseguido <\/i>y <i>sufrir <\/i>se predican de personas que son v\u00edctimas de alg\u00fan tipo de aflicci\u00f3n y, por \u00faltimo, la motivaci\u00f3n es la misma <i>justicia <\/i>o <i>fidelidad <\/i>(gr. <i>dikaiosune<\/i>). \u00c9sta no lleva art\u00edculo en ninguno de los dos textos sino un determinante causal. Del an\u00e1lisis s\u00e9mico de <i>dikaiosune <\/i>se desprende el sentido de <i>fidelidad <\/i>en ambos, fidelidad en cuanto perseverancia en la buena conducta conforme a la voluntad de Dios, haciendo siempre el bien, aunque esto implique, no pocas veces en la vida humana, experimentar injustamente sufrimientos. En este mismo sentido se entiende el paralelismo con el otro macarismo de esta carta, el de 1 Pe 4,14. En \u00e9ste el anuncio de felicidad se sit\u00faa en un marco concreto de sufrimiento, el de las ofensas o injurias de que son objeto los creyentes por el mero hecho de ser cristianos, lo cual supone que el comportamiento desde la fe que puede conducir al sufrimiento es todo lo contrario a hacer el mal (1 Pe 4,15) y consiste en hacer el bien (4,19) que abarca tambi\u00e9n el empe\u00f1o en la realizaci\u00f3n de la justicia divina en la historia humana.<\/p>\n<h3>a. La libertad interior<\/h3>\n<p>En 1 Pe 3,14-15 hay tres imperativos que dan el tenor paren\u00e9tico a este fragmento. Todos ellos pertenecen a la cita casi literal de Is 8,12-13, a trav\u00e9s de la cual se exhorta a los creyentes a no tener miedo alguno de aquellas personas que suscitan o generan el sufrimiento. <i>\u00abPero a ellos, no les teng\u00e1is miedo ni os amedrent\u00e9is\u00bb. <\/i>Una vez m\u00e1s la carta evoca la gran libertad de pensamiento, de actuaci\u00f3n y de cr\u00edtica que caracteriza la vida cristiana. Al \u00fanico al que hay que tener temor es a Dios (1 Pe 2,17). La libertad interior capacita para hacer posible la paradoja de experimentar la dicha en medio del sufrimiento injusto. Hacer siempre el bien no se puede confundir con acomodarse a los criterios, comportamientos y costumbres del sistema social vigente en una adaptaci\u00f3n resignada, temerosa y acomodaticia a los poderes de turno. Resistir al mal haciendo el bien significa tener el coraje de saber aguantar, la libertad de criticar desde el Evangelio cualquier situaci\u00f3n injusta y la valent\u00eda de enfrentarse, por obediencia a la verdad, a cualquier instancia que maltrate u oprima a los seres humanos. Resistir al mal en la crisis actual implica saber aguantar activamente los coletazos draconianos que golpean a pueblos enteros de la tierra y sectores de poblaci\u00f3n de las sociedades llamadas autodenominadas avanzadas, significa mantener la libertad cr\u00edtica del pensamiento para iluminar las realidades sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas y, no en \u00faltimo lugar, conlleva la valent\u00eda y el coraje de enfrentarse a la red de males generada por la exaltaci\u00f3n de un determinado modelo de desarrollo econ\u00f3mico que sigue dejando en la exclusi\u00f3n y en la marginaci\u00f3n a millones de seres humanos.<\/p>\n<p>El imperativo positivo del par\u00e1grafo tambi\u00e9n forma parte del texto citado de Isa\u00edas, pero el autor de la carta da su propia impronta, como siempre, al pasaje veterotestamentario. En primer lugar ha cristologizado el texto prof\u00e9tico, poniendo la figura de Cristo en el centro de la exhortaci\u00f3n: <i>\u00abM\u00e1s bien, santificad a Cristo como Se\u00f1or en vuestros corazones\u00bb <\/i>(1 Pe 3,15a)<i>. <\/i>En segundo lugar ha omitido la segunda parte de Is 8,13(LXX) que dice: <i>\u00abSantificad al Se\u00f1or y \u00e9l ser\u00e1 vuestro temor\u00bb. <\/i>El autor de la carta da un valor predicativo, no meramente identificativo, al t\u00e9rmino <i>Se\u00f1or <\/i>(gr. <i>kyrios<\/i>). Al omitir la 2\u00aa parte de Is 8,13 destaca el imperativo que exhorta a la santificaci\u00f3n de Cristo, eludiendo la vinculaci\u00f3n de \u00e9ste al t\u00e9rmino <i>temor <\/i>(gr. <i>fobos<\/i>)<i>. <\/i>Siendo el temor un concepto frecuente en la carta (cf. 1,17; 2,17. 18; 3,2. 16) su omisi\u00f3n al citar a Isa\u00edas resulta significativa. A mi parecer se debe a que la relaci\u00f3n personal del creyente con Cristo se describe en otros t\u00e9rminos mucho m\u00e1s expresivos que el <i>temor. <\/i>Los vocablos espec\u00edficos de esa relaci\u00f3n son el <i>amor a Jesucristo <\/i>y <i>la fe en \u00e9l <\/i>(1 Pe 1,8), la <i>cercan\u00eda a \u00e9l <\/i>como piedra viva (2,4), el <i>seguimiento <\/i>de sus huellas (2,21) la <i>comuni\u00f3n <\/i>con sus sufrimientos (4,13) y el <i>testimonio <\/i>de su pasi\u00f3n (5,1). Respecto a la <i>santificaci\u00f3n<\/i>, en la Sagrada Escritura es Dios, el \u00fanico santo, el \u00fanico que santifica algo o a alguien. Pero con la santificaci\u00f3n de Cristo por parte de los hombres no se trata de hacer santo a quien ya lo es y mucho menos de parte de quienes no lo son, sino de <i>reconocer <\/i>el se\u00f1or\u00edo de Cristo sobre la vida y la historia humana y de rendirle el honor que le corresponde. Por ello se puede interpretar en el sentido de <i>glorificar a Cristo como Se\u00f1or<\/i>. El texto de Is 29,23 presenta la santificaci\u00f3n del nombre divino por parte de los hombres y lo entiende como la respuesta adecuada a la contemplaci\u00f3n de la obra de Dios en medio de su pueblo. La obra divina es aquella en la que se manifiesta la santidad de Dios entre los suyos por su inter\u00e9s por la justicia: <i>\u00abAquel d\u00eda oir\u00e1n los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad ver\u00e1n los ojos de los ciegos. Los oprimidos volver\u00e1n a alegrarse con el Se\u00f1or y los pobres gozar\u00e1n con el Santo de Israel; porque se acab\u00f3 el tirano, se termin\u00f3 el c\u00ednico y ser\u00e1n aniquilados los despiertos para el mal, los que van a coger a otro en el hablar, y al que defiende en el tribunal con trampas, y por nada hunden al inocente\u00bb <\/i>(Is 29,18-21). Dios obra con justicia y por eso espera que su pueblo sea santo y justo. De la manifestaci\u00f3n plena de la justicia y de la santidad divina a trav\u00e9s de la pasi\u00f3n de Jesucristo surge la llamada a la <i>glorificaci\u00f3n <\/i>de Cristo en esta carta. Esta glorificaci\u00f3n de Cristo como <i>Se\u00f1or <\/i>se ha de realizar desde el coraz\u00f3n, indicando as\u00ed que el reconocimiento del se\u00f1or\u00edo de Cristo es una acci\u00f3n que nace de la interioridad personal, de la inteligencia, de la voluntad y de los sentimientos.<\/p>\n<h3>b. Dar raz\u00f3n de la esperanza<\/h3>\n<p>Un modo concreto de llevar a cabo la santificaci\u00f3n de Cristo por parte de los cristianos es estar dispuestos siempre para dar explicaci\u00f3n a todo el que pida una raz\u00f3n de la <i>esperanza<\/i>. En esta carta la esperanza es la se\u00f1a de identidad del creyente. Es el primer objetivo mencionado en la carta como consecuencia de la regeneraci\u00f3n por la resurrecci\u00f3n de Jesucristo (1 Pe 1,3) y el primer imperativo de la carta (1,13). Es asimismo la virtud teologal m\u00e1s destacada de la carta incluso por encima de la fe, pues cuando \u00e9sta es aut\u00e9ntica se ha de traducir en <i>esperanza <\/i>(1,21). En este par\u00e1grafo de 1 Pe 3,13-16 constituye un elemento tem\u00e1tico espec\u00edfico. <i>Dar raz\u00f3n de la esperanza <\/i>cristiana significa poder dar testimonio verbal y racional de la identidad profunda del creyente. Si en 1,3 la esperanza designa la realidad salv\u00edfica que lleva consigo la resurrecci\u00f3n de Cristo y en la secci\u00f3n correlativa de la primera parte de la carta (1,13-21) es la virtud teologal correspondiente, en 1 Pe 3,15 la esperanza expresa el <i>valor testimonial <\/i>de ambas, de la salvaci\u00f3n experimentada y de la fuerza divina recibida por el ser humano. La comuni\u00f3n con Cristo, el amor personal hacia \u00e9l y la fe en \u00e9l como <i>Se\u00f1or <\/i>inducen a dar testimonio p\u00fablico y abierto de esa esperanza, mediante <i>la palabra <\/i>y la <i>explicaci\u00f3n <\/i>(1 Pe 3,15b: gr. <i>apologia<\/i>) y con una <i>buena conducta <\/i>(1 Pe 3,16: gr. <i>agathen anastrofen<\/i>). La esperanza en Dios llena de sentido tanto las expectativas del tiempo presente como la perspectiva escatol\u00f3gica de la vida creyente.<\/p>\n<p>En la historia presente, la esperanza en Dios activa las resistencias personales frente a los acosos del entorno hostil e infunde alegr\u00eda para perseverar con tes\u00f3n en la lucha por la paz y la justicia haciendo siempre y solamente el bien. La esperanza escatol\u00f3gica en Dios supone poner toda la confianza en Dios y en Jesucristo como pastor supremo que vela por cada persona para darle en herencia el don incorruptible de la resurrecci\u00f3n y la salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>Este texto contiene adem\u00e1s un aspecto esencial para la historia de la teolog\u00eda pues en \u00e9l encuentra su argumento b\u00edblico <i>la fe que quiere entender. <\/i>Se trata del texto originario donde tiene su raz\u00f3n de ser la teolog\u00eda en cuanto intento de buscar, analizar, reflexionar y comunicar, desde la raz\u00f3n y con los medios cient\u00edficos adecuados, el fundamento de la esperanza. Esta tarea de la teolog\u00eda implica para los te\u00f3logos no s\u00f3lo la b\u00fasqueda de las razones de la esperanza sino el estar dispuestos a dar una palabra razonable sobre la fe y la esperanza cristianas, inmersos en circunstancias sociales no siempre favorables a la fe ni en sinton\u00eda con los valores \u00e9ticos que de ella se derivan. La investigaci\u00f3n teol\u00f3gica en todas sus especialidades es una necesidad apremiante en todo momento hist\u00f3rico y en cada lugar de la tierra donde se viva la fe. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica es una funci\u00f3n singular, pero ni mucho menos exclusiva, de quienes ejercen el ministerio sacerdotal en la iglesia. Los te\u00f3logos y te\u00f3logas han de posibilitar el encuentro del Dios revelado en Cristo con el hombre de nuestro tiempo a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n y de la palabra, a trav\u00e9s de la raz\u00f3n y de la fe, convirti\u00e9ndose en instrumentos de la \u00edntima uni\u00f3n de los hombres con Dios y de la unidad de toda la familia humana (cf. <i>Gaudium et Spes, <\/i>1)<i>. <\/i>Los te\u00f3logos y te\u00f3logas est\u00e1n llamados a ser mediadores entre el universo de la revelaci\u00f3n de Dios y el universo del ser humano, convirti\u00e9ndose ellos en puente y logos entre Dios y el hombre. Para dar una explicaci\u00f3n como raz\u00f3n de la esperanza cristiana es necesario comprender el misterio de Dios, pero es igualmente urgente conocer el misterio del hombre y que la iglesia sea \u00abexperta en humanidad\u00bb, como afirmaba Pablo VI.<\/p>\n<p>En la carta tiene una relevancia especial el modo de actuar de los cristianos. No importa s\u00f3lo lo que se ha de hacer sino c\u00f3mo se ha de hacer. Por eso el autor muestra una bater\u00eda de actitudes que acompa\u00f1an a cada exhortaci\u00f3n particular. En este caso apela a la <i>delicadeza <\/i>y al <i>respeto, <\/i>as\u00ed como a la <i>buena conciencia <\/i>en la relaci\u00f3n con los que hacen da\u00f1o calumniando a los cristianos (1 Pe 3,16). Como creyentes, la forma de dar testimonio de la verdad, de dar explicaci\u00f3n de la esperanza y de proclamar el se\u00f1or\u00edo de Cristo no puede hacerse desde la prepotencia, desde la arrogancia ni como quien se cree poseedor absoluto de la verdad. En el cristianismo no es v\u00e1lida la estrategia de la imposici\u00f3n de criterios, normas o leyes para persuadir a los dem\u00e1s, ni siquiera a los adversarios. Lo que cuenta es la fuerza interior capaz de infundir convicci\u00f3n y la autoridad moral de la buena conciencia capaz de desenmascarar la mentira y la maledicencia. La <i>conciencia <\/i>se refiere a la conciencia moral en cuanto \u00e9sta es orientadora de la buena conducta. Ambas est\u00e1n estrechamente vinculadas en este vers\u00edculo. Saber resistir haciendo el bien en medio de las difamaciones, con respeto a los otros, con firmeza interior, pero con delicadeza en el trato a los dem\u00e1s es la v\u00eda privilegiada en la carta para dar testimonio de la fe y de la esperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n En el contexto global de la gran crisis en que estamos inmersos es bueno recurrir a las tradiciones primigenias de la esperanza cristiana. La crisis social, originada por el capitalismo financiero en los pa\u00edses &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":400011,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-127301","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-cristiana"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n En el contexto global de la gran crisis en que estamos inmersos es bueno recurrir a las tradiciones primigenias de la esperanza cristiana. La crisis social, originada por el capitalismo financiero en los pa\u00edses ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-05-25T06:25:49+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"66 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro\",\"datePublished\":\"2024-05-25T06:25:49+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/\"},\"wordCount\":14996,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"articleSection\":[\"Formaci\u00f3n Cristiana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/\",\"name\":\"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"datePublished\":\"2024-05-25T06:25:49+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro - Somos Vicencianos","og_description":"Introducci\u00f3n En el contexto global de la gran crisis en que estamos inmersos es bueno recurrir a las tradiciones primigenias de la esperanza cristiana. La crisis social, originada por el capitalismo financiero en los pa\u00edses ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2024-05-25T06:25:49+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"66 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro","datePublished":"2024-05-25T06:25:49+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/"},"wordCount":14996,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","articleSection":["Formaci\u00f3n Cristiana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/","name":"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","datePublished":"2024-05-25T06:25:49+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/avivar-la-esperanza-en-tiempos-de-crisis-una-lectura-de-la-carta-primera-de-pedro\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Avivar la esperanza en tiempos de crisis. Una lectura de la Carta Primera de Pedro"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-x7f","jetpack-related-posts":[{"id":117095,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/carta-de-san-vicente-a-la-iglesia-en-el-ano-de-la-fe\/","url_meta":{"origin":127301,"position":0},"title":"Carta de san Vicente a la Iglesia, en el A\u00f1o de la Fe","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"26\/12\/2012","format":false,"excerpt":"Queridos hijos e hijas, Laicos, Sacerdotes y Consagrados que quer\u00e9is seguir mis huellas: Yo, Vicente de Pa\u00fal, indigno Sacerdote de la Misi\u00f3n, tengo el atrevimiento de dirigirme a vosotros, que os ha tocado vivir en un mundo tan distinto y a la vez tan parecido al m\u00edo, para animaros y\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"vicentepaul","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/12\/vicentepaul-235x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":120616,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/no-os-amoldeis-al-mundo-presente-ser-cristiano-en-un-mundo-en-crisis\/","url_meta":{"origin":127301,"position":1},"title":"&quot;No os amold\u00e9is al mundo presente&quot;. Ser cristiano en un mundo en crisis","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"07\/09\/2022","format":false,"excerpt":"Introducci\u00f3n: Dificultades de la tarea evangelizadora 1. Cuando miramos el momento en que vivimos y el mundo como destinatario de la evangelizaci\u00f3n, surgen muchas pregun\u00adtas a las que no resulta f\u00e1cil responder porque estamos ante un verdadero reto a nuestra imaginaci\u00f3n y creatividad, a nuestra capacidad de riesgo y, en\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/Avila.jpg?fit=1200%2C900&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":132931,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/acercandonos-al-libro-de-los-hechos-de-los-apostoles-04\/","url_meta":{"origin":127301,"position":2},"title":"Acerc\u00e1ndonos al libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (04)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"22\/12\/2014","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo III: De Antioqu\u00eda hasta el confin del mundo. 1. Primera misi\u00f3n de Pablo (Hch 13,1-14,28) a. Bernab\u00e9 y Pablo enviados por la comunidad de Antioqu\u00eda (Hch 13-14) La comunidad de Antioqu\u00eda se fortalec\u00eda y empiezan a organizarse con responsabilidades que recogen t\u00edtulos jud\u00edos como son los \"profetas\" y \"maestros\"\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"pentecostes","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/12\/pentecostes-300x225.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":399052,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-carta-0021-auguste-materne\/","url_meta":{"origin":127301,"position":3},"title":"Federico Ozanam, Carta 0021: A Auguste Materne","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/09\/2016","format":false,"excerpt":"Anima a Materne a elegir la carrera de abogado. Fuerza de la amistad cristiana. Lyon, 14 de junio de 1830. Mi querido Materne, Recib\u00ed tu \u00faltima carta, y tus razones en favor del comercio me han parecido, si no convincentes, al menos muy fuertes. No obstante, sigo siendo del mismo\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Federico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-federico-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-federico-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-federico-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-federico-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-federico-ozanam.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":387041,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/5o-domingo-de-t-o-reflexion-de-jose-cervantes-gabarron-2\/","url_meta":{"origin":127301,"position":4},"title":"5\u00ba Domingo de T.O. (reflexi\u00f3n de Jos\u00e9 Cervantes Gabarr\u00f3n)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"06\/02\/2016","format":false,"excerpt":"El Evangelio fascinante del Resucitado La fe en Cristo Crucificado y Resucitado que nos llama a participar de su triunfo sobre el mal, sobre el pecado y sobre la muerte es lo esencial y espec\u00edfico de la fe cristiana. El principal texto paulino sobre el Resucitado (1 Cor 15,1-5) presenta\u2026","rel":"","context":"En \u00abHomil\u00edas y reflexiones, A\u00f1o C\u00bb","block_context":{"text":"Homil\u00edas y reflexiones, A\u00f1o C","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/homilias-y-reflexiones-a-la-palabra-de-dios\/homilias-y-reflexiones-ano-c\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":117535,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-carta-0677-a-mi-querida-sor-nicolasa-georget\/","url_meta":{"origin":127301,"position":5},"title":"Luisa de Marillac, Carta 0677: A mi querida Sor Nicolasa Georget","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"18\/01\/2013","format":false,"excerpt":"Hija de la Caridad\u00a0 Sierva de los Pobres Enfermos (Nanteuil) Hoy, 28 de marzo de 1659 Mi querida hermana: Mucho he sentido su pena por los diferentes motivos que me comunica, aunque no debemos extra\u00f1arnos por todas las murmuraciones que, mintiendo, quieran decir de nosotras, puesto que somos cristianas y,\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Luisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127301","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=127301"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127301\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405442,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127301\/revisions\/405442"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/400011"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=127301"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=127301"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=127301"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}