{"id":127066,"date":"2024-08-07T08:00:08","date_gmt":"2024-08-07T06:00:08","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=127066"},"modified":"2023-08-19T23:00:55","modified_gmt":"2023-08-19T21:00:55","slug":"ante-la-infancia-abandonada-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-iv\/","title":{"rendered":"Ante la infancia abandonada (IV)"},"content":{"rendered":"<h3><i>&#8230;Se intenta apiadar a las damas<\/i><\/h3>\n<p>Acaba sin embargo por mostrar en una carta a la se\u00f1o\u00adrita de Lamoignon, la necesidad urgente de una asamblea de damas y la necesidad de cuestaciones suplementarias para sostener la empresa una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>Parecidos gritos de angustia sobre la suerte de las pobres nodrizas se reflejan en sus cartas de comienzos del a\u00f1o 1650.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abNo hay ya medio, escribe, de resistir en conciencia a la <\/i><i>piedad que nos causan las pobres nodrizas de los pueblos, pi\u00ad<\/i><i>diendo lo que les es justamente debido, no solamente para sus <\/i><i>estrecheces, sino por tener adelantado de lo suyo; tras lo cual, se ven ellas mismas morir de hambre, y se sienten obligadas a <\/i><i>venir desde muy lejos, tres o cuatro veces, sin llevar consigo dinero\u00bb<\/i>.<i><\/i><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer sino proponer a las damas el ya no \u00abtomar nuevos ni\u00f1os exp\u00f3sitos para pagar y retirar a todos los des\u00adtetados de los pueblos\u00bb?. Por el intermediario del procu\u00adrador general, los ni\u00f1os destetados pudieron ser alojados en Enferm\u00e9s; Luisa envi\u00f3 all\u00ed a dos hermanas para ocuparse de ello. \u00abNosotras all\u00ed estamos exclusivamente para alimen\u00adtar a las nodrizas, explica sin embargo&#8230; si la cosa contin\u00faa, nos vamos a consumir\u00bb.<\/p>\n<h3><i>\u00a1Se pide prestado!<\/i><\/h3>\n<p>Seg\u00fan su primer bi\u00f3grafo, no hubo ning\u00fan tipo de es\u00adfuerzos que Luisa no hiciera para poder remediar la situaci\u00f3n. Pide dinero prestado; ella y sus hijas \u00abtomaron incluso de lo que para ellas era necesario para aumentar el fondo, y se contentaron con tomar, una vez al d\u00eda s\u00f3lo, un poco de ali\u00admento, el m\u00e1s tosco\u00bb. Algunos meses antes anunciaba a Vicente su necesidad de \u00abdar todo el dinero para gastos que hab\u00eda en casa, unas quince o veinte libras casi&#8230;, que no se podr\u00edan reintegrar hasta dentro de un mes\u00bb. As\u00ed es como Luisa, sin consultar en esta ocasi\u00f3n a las reglas de la pruden\u00adcia humana, ni a las leyes de la naturaleza, segu\u00eda solamente los impulsos de su celo y de la confianza que ten\u00eda en la pro\u00advidencia de Dios.<\/p>\n<h3><i>&#8230;Carencia de nodrizas<\/i><\/h3>\n<p>Entretanto, surgi\u00f3 sin embargo, una raz\u00f3n m\u00e1s seria para inquietarla. Se vio obligada a contratar nodrizas de las que habla sin ilusi\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abAunque se hace todo lo posible por contratar mujeres de bien, sin embargo parece que la mayor\u00eda no se ven obligadas a retirarse por la necesidad del momento, sino por mala conducta; <\/i>y <i>adem\u00e1s, todos estos tipos de mujeres, reclutadas de todas partes, son mal habladas y de gran libertinaje\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p><i>Santa Luisa y san Vicente estimulan la abnegaci\u00f3n en las hermanas<\/i><\/p>\n<p>A fin de contrarrestar la influencia tal vez nociva de las nodrizas, Luisa velaba muy particularmente por la forma\u00adci\u00f3n de las hijas de la caridad a quienes confiaba el papel de madres adoptivas. Desde la casa de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, escrib\u00eda a las hermanas a Par\u00eds:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00ab\u00a1Oh! <\/i><i>con cu\u00e1nto agrado desear\u00eda que todas estuvieran, <\/i><i>aqu\u00ed, con los sentimientos que Dios me da de esta gran obra\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Y no a cualquiera de las hermanas confiaba Luisa el ser\u00advicio de los ni\u00f1os. Vicente de Pa\u00fal ve\u00eda la importancia y de\u00adlicadeza de la elecci\u00f3n que hab\u00eda que hacer; se indignaba al o\u00edr que esp\u00edritus retorcidos hab\u00edan inventado que \u00abcuando una hija no val\u00eda para una parroquia&#8230; se la destinaba a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abSabed hermanas m\u00edas, les dice \u00e9l, que nunca ha sido ese <\/i><i>el pensamiento de la se\u00f1orita Le Gras que, por el contrario, <\/i><i>se ha preocupado por enviarles personas que les har\u00e1n las ve\u00ad<\/i><i>ces de padre y de madre. Adem\u00e1s, \u00bftenemos mejores hermanas <\/i><i>que aquellas que, por el amor de Dios, desean prestarle servi\u00ad<\/i><i>cio en la persona de estos ni\u00f1os? Yo no veo por otra parte <\/i><i>hermanas mejores que aquellas que se dedican a los ni\u00f1os ex<\/i><i>p\u00f3sitos\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal se desahoga libremente a prop\u00f3sito de la obra que le es tan querida. \u00a1Cu\u00e1nta precisi\u00f3n pone en las conversaciones que tiene con las hermanas en\u00adcargadas de los reci\u00e9n nacios! Desde 1643, consagraba una conferencia entera a este servicio. Exalta primero su misi\u00f3n de caridad hacia los ni\u00f1os que son los hijos de Dios. Es El el que les sirve de padre y de madre y provee a sus necesida\u00addes&#8230;\u00bb. El que se deleita \u00aben sus peque\u00f1os susurros\u00bb. Qu\u00e9 honor no va a hacerles Dios al inclinarse preferentemente hacia ellas \u00abpobres j\u00f3venes de pueblo, sin experiencia, sin instrucci\u00f3n, excluyendo a muchos, para que le presten este servicio\u00bb. Despu\u00e9s, contin\u00faa:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abDesde toda la eternidad, \u00e9l os ha escogido, hijas m\u00edas, <\/i><i>para su servicio. \u00a1Qu\u00e9 honor para vosotras! Si las personas del <\/i><i>mundo se sienten bien honradas por servir a los hijos de los <\/i><i>grandes, cu\u00e1nto m\u00e1s vosotras por ser llamadas a servir a los <\/i><i>hijos de Dios\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>La nobleza de su trabajo comporta, en consecuencia, deberes que cumplir. El santo hace resaltar: la necesidad de tener \u00abgran cuidado de lo que les es necesario y vigilar que nada les falte\u00bb; el peligro, adem\u00e1s, de \u00abdarles m\u00e1s cari\u00f1o a unos que a otros, porque las preferencias crean celos y envi\u00addias, a la que estos ni\u00f1os podr\u00edan acostumbrarse\u00bb; la resolu\u00adci\u00f3n, por \u00faltimo, de considerarse sus madres, \u00aby como tales deleitarse en servirles, en hacer todo lo que pod\u00e1is para su conversaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Para sostener su \u00e1nimo en este trabajo que f\u00e1cilmente po\u00add\u00eda apenarlas, o darles un poco de repugnancia, les muestra la gran recompensa que les corresponder\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abSi Dios no os hubiese llamado para su servicio, conti\u00ad<\/i><i>n\u00faa dici\u00e9ndoles, si os hubiese dejado en la barah\u00fanda del mun\u00addo, habr\u00edais sido madres, y nuestros hijos os habr\u00edan dado mu\u00adchos m\u00e1s sufrimientos y tormentos que \u00e9stos. \u00bfY con qu\u00e9 pro\u00advecho? Como la mayor\u00eda de las madres, los hubieseis amado con un amor natural. \u00bfQu\u00e9 recompensa tendr\u00edais? Sencillamen\u00adte, la recompensa de la naturaleza; vuestra propia satisfacci\u00f3n&#8230; Pero por haber servido a estos ni\u00f1os peque\u00f1os abandonados del mundo, \u00bfqu\u00e9 recibir\u00e9is?: a Dios en la eternidad\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>En 1654, el santo habla a las hermanas de la virtud ne\u00adcesaria para que no escandalicen a estos pobres peque\u00f1os, haciendo alusi\u00f3n a su papel de madres adoptivas, les dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abSi ella es buena, ellos ser\u00e1n buenos; si es mala, ellos lo <\/i><i>ser\u00e1n&#8230; si os enfad\u00e1is, ellos se volver\u00e1n col\u00e9ricos; si murmur\u00e1is, <\/i><i>ellos murmurar\u00e1n; y si se condenan, ellos se atendr\u00e1n a voso<\/i><i>tras, no lo dud\u00e9is, porque vosotras habr\u00e9is sido la causa\u00bb<\/i>. En otras conferencias volver\u00e1 a insistir en la idea de que las hermanas se convierten en \u00abv\u00edrgenes y madres a la vez\u00bb aceptando los deberes de la maternidad con respecto a los peque\u00f1os abandonados.<\/p>\n<h3><em>Luisa sigue con solicitud la actividad de sus hijas<\/em><\/h3>\n<p>Los escritos de Luisa de Marillac, en particular sus car\u00adtas a las hijas de la caridad, atestiguan de una manera no menos expresiva su afectuosa solicitud con respecto a ellas. \u00a1Cu\u00e1nta exactitud y celo exig\u00eda de ellas! El porvenir de los ni\u00f1os estaba tan influenciado por la manera con que ellas cumplieran su servicio&#8230; Deseaba que sus hijas poseyeran, m\u00e1s incluso que estas preciosas cualidades, una ternura pro\u00advisora y vigilante que no reh\u00fasa ning\u00fan cuidado ni fatiga&#8230; algo que pertenece al amor maternal. Para facilitarles esto y para recordarles de tiempo en tiempo cu\u00e1n agradable es a Dios su servicio, al mismo tiempo que peligroso si se hace negligentemente, propone a Vicente de Pa\u00fal que redacte \u00abdos o tres meditaciones sobre el tema del servicio a los re\u00adci\u00e9n nacidos\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed mismo le escrib\u00eda en 1648:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abEl trabajo de nuestras pobres hermanas de esta casa a <\/i><i>penas si es digno de cr\u00e9dito, no tanto por la gran pena como <\/i><i>por las repugnancias que existen naturalmente en este ejer\u00ad<\/i><i>cicio; por ello es justo ayudarlas, animarlas y hacerlas cono\u00ad<\/i><i>cer qu\u00e9 significa a los ojos de Dios su ejercicio, como tambi\u00e9n <\/i><i>ayudarlas con la oraci\u00f3n\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Sus frecuentes visitas a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos le daban nu\u00admerosas ocasiones de animar y aconsejar a las hermanas. Ausente de Par\u00eds, no las olvida. Desde Nantes escribe a sor Juana Lepeintre \u00abque tenga gran cuidado de nuestras her\u00admanas de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos para que encuentren ayuda en sus grandes necesidades\u00bb.<\/p>\n<h3><em>Los ni\u00f1os exp\u00f3sitos en Bic\u00e9tre<\/em><\/h3>\n<p>Su influencia personal en ellas se hizo sentir sobre todo durante la estancia de los ni\u00f1os en el castillo de Bic\u00e9tre, \u00a1qu\u00e9 raz\u00f3n tuvo al temerlo!<\/p>\n<p>Desde 1643 las damas de la caridad hac\u00edan gestiones para entrar en posesi\u00f3n del castillo. Luisa cuenta la buena acogida que les dispens\u00f3 el se\u00f1or canciller y la advertencia que \u00e9l hizo de hablar de ello \u00aba la reina y hacer redactar un certi\u00adficado\u00bb. Sin embargo fue el 7 de julio de 1647 cuando Luisa recibi\u00f3 la orden:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abde enviar ma\u00f1ana domingo a la una a cuatro ni\u00f1os, dos <\/i><i>chicas y dos muchachos, con dos hijas de la caridad al casti\u00ad<\/i><i>llo de Bic\u00e9tre, con las ropas, pero sin las cunas de los ni\u00f1os, <\/i><i>v lo que har\u00e1 falta para vivir ese d\u00eda y al siguiente\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Las damas iban a estudiar sobre el terreno los detalles de organizaci\u00f3n. Aunque Luisa se resign\u00f3 al traslado de los ni\u00f1os a Bic\u00e9tre \u2014no era partidaria de ello\u2014, las disposi\u00adciones que las damas tomaron no eran de tal naturaleza que disipara sus temores. Ya hab\u00eda hecho valer las dificultades que comportaba el traslado: inconveniente de una casa antes ocupada por personas de mala vida; camino peligroso; ale\u00adjamiento de Par\u00eds; grandes gastos para habilitar el lugar; di\u00adficultades para que los ni\u00f1os puedan all\u00ed ser visitados.<\/p>\n<p>Algunos d\u00edas despu\u00e9s de la instalaci\u00f3n, renovaba sus objeciones con m\u00e1s fuerza:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abLa experiencia nos har\u00e1 ver que no eran infundados mis temores sobre el alojamiento de Bic\u00e9tre. Eligen para aloja\u00admiento <\/i>las habitaciones peque\u00f1as, en que el aire al momento estar\u00e1 corrompido, <i>dejan las grandes; pero nuestras pobres hermanas no se atreven a decir nada. No quieren que se diga all\u00ed la misa, sino que nuestras hermanas vayan a o\u00edrla a Gen\u00adtilly. \u00bfY qu\u00e9 har\u00e1n los ni\u00f1os mientras tanto? <\/i>\u00bfY <i>qui\u00e9n har\u00e1 <\/i><i>el trabajo?\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>\u00bfPeque\u00f1o detalle este del desprecio por las \u00abhabitaciones peque\u00f1as en que el aire al momento estar\u00e1 corrompido\u00bb? El que la higiene de la casa sea defectuosa preocupa a Luisa que insiste siempre en la limpieza, la comodidad y la salu\u00adbridad de las fundaciones. Los cuidados de limpieza, tan esenciales siempre no lo son menos en un hospicio de ni\u00f1os en que ellos ejercen una gran influencia sobre la salubridad del aire. Peque\u00f1o detalle tambi\u00e9n para nuestro siglo que co\u00adnoce una aplicaci\u00f3n esclarecida y perseverante sobre todo de la higiene a los reci\u00e9n nacidos, pero Luisa de Marillac per\u00adtenece al siglo XVII. Por lista raz\u00f3n, hay que admirar siempre sus precisiones sobre la limpieza y su insistencia en hacer que se tenga en cuenta. Incluso la partida de un ni\u00f1o peque\u00f1o le hace decir: \u00abque se le vista muy aseadamente de pies a cabeza\u00bb.<\/p>\n<h3><i>Reglamento de las hermanas de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos<\/i><\/h3>\n<p>El reglamento de las hermanas de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, fruto de la colaboraci\u00f3n com\u00fan de Vicente y de Luisa, est\u00e1 adem\u00e1s lleno de excelentes consejos donde se transparenta el cuidado de las almas y de los cuerpos y donde las leyes de higiene, por primitivas que sean, eran escrupulosamente res\u00adpetadas. En las observaciones hechas por Luisa sobre el re\u00adglamento, se lee despu\u00e9s del art\u00edculo sexto:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abNo permitir\u00e1n a los ni\u00f1os lavarse completamente desnu\u00ad<\/i><i>dos, ni desnudarse del todo&#8230; tanto para habituarlos a la ho\u00adnestidad y pureza, como por la necesidad de la salud, no pei\u00adn\u00e1ndolos, ni acical\u00e1ndolos en lugares descubiertos, como el patio, o su habitaci\u00f3n junto a ventanas abiertas\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Otra precauci\u00f3n se ha de tomar: la de cuidar \u00abque los ni\u00f1os no se duerman al sol, ni en cualquier lugar malsano, y esto siempre\u00bb, y en invierno, \u00abque los ni\u00f1os no est\u00e9n mu\u00adcho tiempo junto al fuego, sino m\u00e1s bien hacer jugar a los peque\u00f1os a cualquier juego para que entren en calor, aunque sea preciso hacer que se acerquen de vez en cuando al ruego\u00bb.<\/p>\n<p>Un caso de enfermedad contagiosa se ha descubierto, los ni\u00f1os ser\u00e1n separados en tres categor\u00edas: sanos, sospe\u00adchosos y enfermos. El reglamento prevee hasta \u00absopa cocida a fuego lento\u00bb. Sin embargo, si la salud de los ni\u00f1os ocupa un lugar importante, la obligaci\u00f3n que incumbe a sus \u00abma\u00addres adoptivas\u00bb de velar por la moral de los ni\u00f1os no es olvidada.<\/p>\n<p>Se dan precauciones contra la envidia y la pereza. Si hace falta castigar a los ni\u00f1os que sea primero a trav\u00e9s \u00abde peque\u00ad\u00f1as mortificaciones\u00bb, mejor a\u00fan, \u00abde dulces palabras que los estimulen al bien\u00bb. Si estas advertencias no son eficaces, la hermana deber\u00e1 entonces advert\u00edrselo a la superiora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\"><i>\u00abque los azotar\u00e1 \u2014costumbre de la \u00e9poca\u2014, har\u00e1 saber <\/i><i>que se los ha dado, lo ha de hacer siempre sin pasi\u00f3n, y para <\/i><i>esto debe dejar pasar alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de haber conocido <\/i><i>su falta, y se abstendr\u00e1n de darles golpes en la cabeza\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n moral del ni\u00f1o se completaba con una educaci\u00f3n religiosa y t\u00e9cnica. Hab\u00eda que ense\u00f1arle a repri\u00admir sus pasiones, a respetar las leyes, a convivir con los de\u00adm\u00e1s, a llegar a ser un d\u00eda un buen ciudadano y un obrero h\u00e1bil. Si el reglamento indicaba a las hermanas la forma de lograrlo, Luisa aprovechaba sus estancias en los ni\u00f1os ex\u00adp\u00f3sitos para proveerlos de los instrumentos necesarios. Con qu\u00e9 cuidado minucioso llega, como una verdadera ma\u00addre, a los peque\u00f1os detalles infinitamente conmovedores, sus cartas as\u00ed nos lo revelan. A sor Hellot en 1647 le escri\u00adb\u00eda para pedirle:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;padding-left: 30px\">\u00abcien agujas, veinticinco o treinta dedales y cien libritos <i>como el de Pont. Las agujas todas de la misma clase, y que en\u00adv\u00eden <\/i>alguna s\u00e1bana, media docena <i>limpias para hacer <\/i>las ca\u00admas. <i>Si sor Juliana tiene <\/i>hilo, <i>lo enviar\u00e1; es <\/i>para coser <i>la<\/i><i> <\/i><i>ropa de los ni\u00f1os peque\u00f1os. Ent\u00e9rese, se lo ruego, por Vicente <\/i><i>de Pa\u00fal, si hay cuadernos de lecturas para envi\u00e1rnoslos\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Luisa no quiere dejar la fundaci\u00f3n sin que quede en ella una maestra para \u00abense\u00f1arles a coser y a leer\u00bb y un ecle\u00adsi\u00e1stico para \u00abinstruir a los chicos\u00bb. Pedir\u00e1 tambi\u00e9n que Vicente env\u00ede a un hermano panadero&#8230; \u00abpara ense\u00f1arnos y ayudarnos a hacer una buena hornada\u00bb.<\/p>\n<p>En el reglamento Luisa se\u00f1alar\u00e1 el esmero que la hermana debe poner \u00abpara que todo el hilo o seda, sea bien empleado, para que los ni\u00f1os tengan o hagan su tarea, y vender lo que se haga en la casa, y cobrar a los compradores, y dar cuentas de las ganancias a la dama tesorera de la compa\u00f1\u00eda de di\u00adchos ni\u00f1os\u00bb.<i><br \/>\n<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;Se intenta apiadar a las damas Acaba sin embargo por mostrar en una carta a la se\u00f1o\u00adrita de Lamoignon, la necesidad urgente de una asamblea de damas y la necesidad de cuestaciones suplementarias para sostener &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-iv\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":404918,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[237],"tags":[],"class_list":["post-127066","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Ante la infancia abandonada (IV) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/ante-la-infancia-abandonada-iv\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Ante la infancia abandonada (IV) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&#8230;Se intenta apiadar a las damas Acaba sin embargo por mostrar en una carta a la se\u00f1o\u00adrita de Lamoignon, la necesidad urgente de una asamblea de damas y la necesidad de cuestaciones suplementarias para sostener ... 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