{"id":12407,"date":"2009-10-15T20:57:55","date_gmt":"2009-10-15T19:57:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/10\/15\/vicente-de-paul-conferencia-137-conferencia-del-17-de-octubre-de-1659\/"},"modified":"2016-07-26T11:01:18","modified_gmt":"2016-07-26T09:01:18","slug":"vicente-de-paul-conferencia-137-conferencia-del-17-de-octubre-de-1659","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-137-conferencia-del-17-de-octubre-de-1659\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 137: Conferencia Del 17 De Octubre De 1659"},"content":{"rendered":"<p>SOBRE LAS LUCES VERDADERAS Y LAS ILUSIONES<\/p>\n<p>(Reglas comunes, cap. 2, art. 16)<\/p>\n<p><em>Razones para aprender a distinguir las luces verdaderas de las ilusiones. Naturaleza y causas de las ilusiones y las principales que se notan en la compa\u00f1\u00eda. Signos para distinguir las luces verdaderas de las ilusiones. Medios para combatir las inspiraciones del esp\u00edritu maligno<\/em>.<\/p>\n<p>Vamos a hablar, mis queridos hermanos, del art\u00edculo diecis\u00e9is de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, que es el siguiente:<\/p>\n<p><em>Dado que este esp\u00edritu maligno se transforma muchas veces en \u00e1ngel de luz <\/em><em>(1)<\/em><em> y nos enga\u00f1a a veces con sus ilusiones, hay que guardarse mucho de dejarse sorprender por ellas, y ser\u00e1 conveniente aprender los medios para discernirlas y superarlas. Como la experiencia nos demuestra que el medio m\u00e1s f\u00e1cil y seguro en ese caso es abrirse con prontitud a los que est\u00e1n destinados por Dios para eso, apenas uno tenga pensamientos sospechosos de ilusi\u00f3n, o alguna pena interior, o tentaci\u00f3n notable, se lo manifestar\u00e1 lo antes posible al superior o al director designado para ello, para que \u00e9l ponga el remedio oportuno; todos recibir\u00e1n y ver\u00e1n bien su consejo como venido de la mano de Dios y se someter\u00e1n a \u00e9l con confianza y respeto. Sobre todo se guardar\u00e1n mucho de hablar de ello con los dem\u00e1s, tanto de casa como de fuera, ya que la experiencia nos demuestra que, cuando uno se descubre as\u00ed a los otros, empeora su mal, se contagia de \u00e9l a los dem\u00e1s y en definitiva se causa un gran perjuicio a toda la congregaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Este es, mis querid\u00edsimos hermanos, el tema sobre el que vamos a charlar. Procuraremos explicar este art\u00edculo de la formaci\u00f3n que lo hemos hecho en las charlas anteriores. Veremos en primer lugar las razones que tenemos para entregarnos a Dios a fin de distinguir este esp\u00edritu de luz del esp\u00edritu de las tinieblas, al buen \u00e1ngel del malo y las luces verdaderas de las falsas ilusiones. Este ser\u00e1 el primer punto. En el segundo hablaremos del tema de las ilusiones, indicando su naturaleza y sus causas y las principales que tienen lugar en la compa\u00f1\u00eda. Finalmente trataremos de las se\u00f1ales para conocer las luces verdaderas y las falsas; y si el tiempo lo permite, hablaremos de la forma como hemos de portarnos en la lucha contra las ilusiones del esp\u00edritu maligno.<\/p>\n<p>La primera raz\u00f3n es, hermanos m\u00edos, que nos jugamos mucho en ello: esto es, nuestra felicidad o desgracia eterna, nuestra salvaci\u00f3n o condenaci\u00f3n, seg\u00fan sepamos discernir las luces verdaderas de las falsas y abrazar las buenas y huir de las malas. En una palabra, nuestro principal negocio consiste en conocer la importancia que tiene distinguir las m\u00e1ximas de Jesucristo de las del demonio. Toda la desdicha que cay\u00f3 sobre el mundo por nuestro primer padre, despojado de la santidad y privado de la inocencia en que hab\u00eda sido creado, con la consiguiente sujeci\u00f3n de la naturaleza a todos los castigos de Dios y a los males que hay que sufrir, todo esto proviene de las falsas luces, s\u00ed, hermanos m\u00edos, de las malas luces. Para daros a comprender esta verdad, escuchad, por favor, el lenguaje que el esp\u00edritu de las tinieblas us\u00f3 con nuestros primeros padres: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no comes del fruto de la vida?, dijo el esp\u00edritu maligno, \u00bfpor qu\u00e9?\u00bb. \u00abPorque nos lo han prohibido\u00bb. \u00abNo, ni mucho menos; est\u00e1is equivocados; la verdadera raz\u00f3n es \u00e9sta: que si com\u00e9is, <em>eritis sicut dii<\/em>, os convertir\u00e9is en dioses y tendr\u00e9is un conocimiento mayor del bien y del mal\u00bb.<\/p>\n<p>De esas falsas luces proceden todas las miserias que hay que sufrir; falsas luces que nos deben hacer comprender c\u00f3mo son todas las luces del mundo. No cre\u00e1is, hermanos m\u00edos, que es cosa de poca monta, ya que es un crimen enorme haber reducido a todos los hombres a sufrir males tan violentos y continuos, que s\u00f3lo pensarlo nos llena de terror, ya que es preferible la muerte a una vida tan miserable. Hermanos m\u00edos, \u00a1qui\u00e9n nos diera la gracia de discernir bien lo bueno de lo malo, las redes y artificios del esp\u00edritu maligno y finalmente las miserias en que ha ca\u00eddo la pobre naturaleza humana por culpa de las ilusiones!<\/p>\n<p>El segundo motivo es que las falsas luces atacan de ordinario a las personas que se han separado del mundo, m\u00e1s que a las otras. El demonio no tiene que esforzarse mucho en atraer a su partido a las gentes del mundo; no tiene m\u00e1s que proponer lo que quiere, e inmediatamente es obedecido; se hace adorar por ellos, con la esperanza que les da de que gozar\u00e1n de los placeres que buscan; los tiene bien cogidos, les da vueltas, les deja correr adonde quieren y permite que se entreguen a sus goces, con la seguridad de que los tendr\u00e1 siempre sometidos y respetar\u00e1n sus \u00f3rdenes; pero las personas retiradas del mundo para vivir con Jesucristo est\u00e1n m\u00e1s sujetas a ilusiones. De hecho, fij\u00e9monos c\u00f3mo nuestro Se\u00f1or, mientras trataba con los hombres y se manten\u00eda en el recogimiento con su Padre, no se vio nunca tentado; pero, cuando se retir\u00f3 al desierto y se adentr\u00f3 m\u00e1s en la penitencia que no hab\u00eda practicado todav\u00eda, entonces es cuando le tent\u00f3 el esp\u00edritu maligno, tom\u00e1ndose el atrevimiento de probarle tres veces. Seg\u00fan esto, como Dios nos ha concedido la gracia de apartarnos del bullicio del mundo, hemos de creer que estamos m\u00e1s expuestos a las ilusiones que las personas del mundo. Este es, hermanos m\u00edos, el segundo motivo.<\/p>\n<p>El tercero es que, propiamente hablando, las personas espirituales que viven del esp\u00edritu, que viven de una manera espiritual, son las que tienen que saber discernir las falsas luces de las verdaderas, tanto por su inter\u00e9s particular como por el consuelo de sus pr\u00f3jimos; pues, habiendo recibido las luces que el Esp\u00edritu Santo comunica a los que se entregan a \u00e9l, esas personas se dan cuenta de que gozan de la luz y tienen incluso la debida experiencia para ayudar a las almas que se sienten inclinadas a hacer cosas que las conducen a su perdici\u00f3n. \u00a1Cu\u00e1ntas personas hemos conocido nosotros y conocieron los siglos pasados, que han iluminado a una infinidad de almas, a pesar de no haber sido llamadas al sacerdocio, cuyo oficio propio es ser la luz del mundo! Si es as\u00ed, padres, y no hemos de dudar de ello, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s nosotros, los sacerdotes, estamos obligados a entrar en el conocimiento de estas cosas y a aprender cu\u00e1les son las luces verdaderas, para disuadir a los que caminan en tinieblas y consolar a las almas que se ven atormentadas por las falsas ilusiones! Si no lo hacemos, seremos culpables ante Dios de las almas que perezcan por culpa nuestra, ya que nuestro car\u00e1cter nos obliga a ello; y si las leyes de Dios se perdiesen, deber\u00edamos establecerlas de nuevo; los pueblos tienen derecho a ped\u00edrnoslo, ya que somos sus legisladores y sus maestros. Este es el motivo de que debamos saber distinguir las verdaderas luces. Ya hemos dicho las tres razones. Pasemos ahora a decir qu\u00e9 es esa ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ilusi\u00f3n, propiamente hablando, puede tomarse de diversas maneras. Las gentes de justicia acostumbran a usar esta palabra en sus memoriales; de ah\u00ed viene que se hable de personas ilusorias, enga\u00f1osas. No es \u00e9ste el sentido con que nuestra regla la entiende. La entiende m\u00e1s bien en el sentido de un espejismo, de una luz falsa que el esp\u00edritu maligno pone en la imaginaci\u00f3n, con repercusi\u00f3n en el entendimiento y con influencia en la voluntad. Esa es la manera y el sentido en el que hay que comprender nuestra regla.<\/p>\n<p>Pero, padre, \u00bfqu\u00e9 dice usted? Habla usted de un espejismo. \u00bfEs que las ilusiones hacen aparecer las cosas de una manera diferente de como son? \u00bfDice usted que lo que es blanco como un cisne puede parecer negro como un cuervo y que lo que es negro como un cuervo puede parecer blanco como un cisne? S\u00ed, hablo de un espejismo que produce el esp\u00edritu maligno en la imaginaci\u00f3n, present\u00e1ndole especies diferentes de la verdad de las cosas que deben expresar. Esas especies entran en la imaginaci\u00f3n, suben al entendimiento y se reflejan finalmente en la voluntad, de forma que ese \u00e1ngel de las tinieblas presenta como blanco lo que es negro, como verdad lo que es mentira.<\/p>\n<p>Pero, padre, \u00bfqu\u00e9 es lo que dice usted? \u00a1Eso es muy raro! \u00bfPasa eso mismo en alguna otra cosa? S\u00ed, tambi\u00e9n la naturaleza padece esas ilusiones. Los que han estado en Montmirail han visto c\u00f3mo un tronco de madera se transforma en una piedra. \u00bfC\u00f3mo es esto? No s\u00e9 por qu\u00e9 virtud la madera llega a unirse con la piedra y a transformarse en ella, de modo que lo que antes era madera ahora parece ser piedra. Esa madera sigue siendo madera; pero \u00bfc\u00f3mo?; los ojos dicen que es madera: el musgo de alrededor, las l\u00edneas y las venas que se ven, indican que es madera; pero el tacto dice que es piedra. He ah\u00ed una ilusi\u00f3n, hermanos m\u00edos. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace la naturaleza? Se corta un \u00e1rbol, se pone en \u00e9l un injerto y, cuando ha prendido, el \u00e1rbol silvestre se convierte en \u00e1rbol frutal, o lo que antes era un manzano ahora es un peral. \u00bfQu\u00e9 es esto? Una ilusi\u00f3n. Yo he visto a un hombre que ten\u00eda un pu\u00f1al puntiagudo que, a medida que se le quer\u00eda hundir en un sitio, se iba encogiendo; aquel hombre se lo met\u00eda por la boca, y cuando lo ve\u00edan los dem\u00e1s le gritaban: \u00abS\u00e1catelo, s\u00e1catelo\u00bb; aunque parec\u00eda que la punta se met\u00eda por la garganta, no era as\u00ed; y de esta forma aquel hombre enga\u00f1aba a la gente. \u00bfY qu\u00e9 es, propiamente hablando, la elocuencia? Una ilusi\u00f3n, que hace aparecer lo bueno malo y lo malo bueno, que hace tomar la verdad por fals\u00eda y la fals\u00eda por verdad, que mediante cierta complicaci\u00f3n y artificio de las palabras al mismo tiempo que halaga y encanta al oyente, lo enga\u00f1a.<\/p>\n<p>Pues bien, si hay tantas ilusiones en el universo, pensad cu\u00e1ntas podr\u00e1 realizar el demonio, el autor de la mentira, transform\u00e1ndose en \u00e1ngel de luz, como dice san Pablo (5). Si los hombres, cuyos conocimientos son tan peque\u00f1os y limitados, pueden f\u00e1cilmente enga\u00f1arse entre s\u00ed, \u00bfqu\u00e9 no podr\u00e1 el esp\u00edritu maligno, que lo sabe todo y que tiene la ma\u00f1a de presentar los objetos de maneras tan distintas como a \u00e9l le place? \u00bfQuer\u00e9is saber lo que es el maligno esp\u00edritu en relaci\u00f3n con nosotros? No es m\u00e1s que ilusi\u00f3n y enga\u00f1o; nos convence con su ingenio de que seremos felices, si hacemos esto, aquello; incluso nos hace creer que la gloria de Dios est\u00e1 en que tengamos aplauso en la predicaci\u00f3n y en que se nos conozca en toda una provincia. \u00a1Salvador m\u00edo! \u00a1Cu\u00e1ntas trampas, cu\u00e1ntos enga\u00f1os y artificios emplea nuestro enemigo para perder a las criaturas que has redimido con tu preciosa sangre!<\/p>\n<p>Me dir\u00e9is: \u00abPero, padre, es cierto que el esp\u00edritu maligno sabe mucho; pero \u00bfno pueden los hombres saber las especies y las clases de ilusiones que utiliza el esp\u00edritu maligno?\u00bb. \u00a1Qui\u00e9n lo pudiera hacer! Pero acordaos de que, cuando caemos en el pecado, se trata de ilusiones, ya que al cometerlo abandonamos el bien soberano para seguir otro imaginario.<\/p>\n<p>\u00a1Ah, Salvador m\u00edo! \u00a1Cu\u00e1ntas trampas para los hombres! \u00a1Cu\u00e1ntas son las luces que necesitamos para eludir los artificios del demonio! Si el primer hombre, al que Dios hab\u00eda constituido en santidad, cay\u00f3 en el lazo al primer paso que dio; si los \u00e1ngeles, creados como luminarias del cielo, se eclipsaron y cayeron en la trampa y, despu\u00e9s de haber sido atacados por san Miguel por no haber querido obedecer a las \u00f3rdenes de Dios, fueron precipitados en el infierno, hermanos m\u00edos, despu\u00e9s de estas ca\u00eddas, \u00bfno vamos a temer? \u00bfQui\u00e9n se librar\u00e1?<\/p>\n<p>Pero, padre, \u00bfqu\u00e9 hemos de hacer? El demonio sabe cu\u00e1les son los humores que contribuyen a fomentar tal o cual pasi\u00f3n, sabe los medios de excitarlas, de modo que, por las falsas luces que pone en la fantas\u00eda, hace que uno caiga. El conoce todos nuestros humores; conoce nuestras acciones propias y particulares; ve las que pueden producir un espejismo; sabe juntar todos esos humores y componer un espejismo, que de la imaginaci\u00f3n pasa al entendimiento y de all\u00ed se presenta a la voluntad para inducirla a dar su consentimiento. \u00bfY c\u00f3mo lo hace? Mejor dicho, \u00bfno hace m\u00e1s que esto? Por otro lado nos tienta con las criaturas, de las que se sirve como otras tantas trampas para que tropecemos. Ya sab\u00e9is la historia de san Antonio y c\u00f3mo se vio tentado por la representaci\u00f3n de criaturas imp\u00fadicas que el demonio formaba en su imaginaci\u00f3n, con apariencia de mujeres de especial belleza, que se le presentaban totalmente desnudas. El demonio conoce tambi\u00e9n la manera de formar con el aire ciertos cuerpos, de modo que la criatura, al ver esos objetos, se deja muchas veces llevar por ellos. A\u00f1adamos a esto los malos sue\u00f1os que muchas veces son tambi\u00e9n efectos del demonio.<\/p>\n<p>A este prop\u00f3sito, os contar\u00e9 una historia que ya os he contado otras veces; es del papa Clemente VIII, al que tuve el honor de ver. Ya sab\u00e9is los motines que hubo en Francia cuando Enrique IV. Aquel pr\u00edncipe hab\u00eda sido hereje y relapso; esto oblig\u00f3 a sus s\u00fabditos a romper con la obediencia que le habr\u00edan rendido, si por segunda vez no se hubiera declarado enemigo de la religi\u00f3n cat\u00f3lica. Aquel rey, obligado por su conciencia a abandonar sus errores, al ver que los pueblos se negaban a someterse a sus leyes, indic\u00f3 enseguida a Roma sus deseos de reconciliarse. El papa dijo que era relapso y que, por consiguiente, no era claro su deseo de cambiar y que el deseo de reinar era el que le impulsaba a la reconciliaci\u00f3n m\u00e1s bien que el deseo de la conversi\u00f3n. El rey volvi\u00f3 a enviarle sus embajadores; el papa se neg\u00f3, como antes lo hab\u00eda hecho; sin embargo, temiendo que el rey enviase sus embajadores por tercera vez, ayun\u00f3, rez\u00f3 a Dios para ver si deb\u00eda dispensar al pueblo, al que hab\u00eda prohibido la obediencia al rey mientras se mantuviera en su obstinaci\u00f3n; finalmente, tras haber hecho muchas penitencias y mortificaciones, despu\u00e9s de haber mandado que oraran a Dios por este motivo, decidi\u00f3 admitirlo a la penitencia y obligar a sus s\u00fabditos a rendirle obediencia. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, aquel santo var\u00f3n fue llamado durante la noche al tribunal de Dios, donde se le reproch\u00f3 que hab\u00eda expuesto a un macho cabr\u00edo al pueblo de Dios, que hab\u00eda ordenado a los cat\u00f3licos someterse a un verdugo. Esta visi\u00f3n afligi\u00f3 su alma y se dice que experiment\u00f3 las mismas penas que las que padeci\u00f3, seg\u00fan se dice, san Jer\u00f3nimo al verse azotado. Aquel santo papa vi\u00e9ndose en este estado y temiendo haber cedido demasiado f\u00e1cilmente ante el rey, envi\u00f3 a buscar algunas personas espirituales para conocer su opini\u00f3n; pero nadie le content\u00f3, hasta que su confesor, el cardenal Toledo, le dijo que era una ilusi\u00f3n lo que le aflig\u00eda, que despu\u00e9s de haberse comportado con toda la prudencia que requer\u00eda aquel asunto y haberlo hecho todo con consejo y despu\u00e9s de muchas oraciones, ten\u00eda que quedarse en paz y creer que todo lo ocurrido era seg\u00fan la voluntad de Dios. Con esto se fue su pena.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 era entonces lo que hab\u00eda pasado? Una ilusi\u00f3n en el papa, al que quiso turbar el esp\u00edritu maligno, no s\u00f3lo durante el d\u00eda, haciendo que se le aparecieran criaturas por medio de una reuni\u00f3n de especies, sino incluso durante el sue\u00f1o. As\u00ed pues, la ilusi\u00f3n no s\u00f3lo se hace de las dos maneras indicadas, sino tambi\u00e9n de la tercera, o sea, durante el sue\u00f1o. Por eso hemos de examinar esas ilusiones, incluso las que se presentan mientras dormimos.<\/p>\n<p>Hay otra ilusi\u00f3n de cosas extraordinarias, un espejismo. Se acercar\u00e1 a vosotros una persona a deciros que siente un movimiento, que oye como una voz interior que le grita continuamente que debe dejar a su esposa. \u00bfC\u00f3mo llamar\u00e9is esto, hermanos m\u00edos? Una extravagancia. En esas ideas extravagantes es donde necesitamos las luces del cielo, para poder dar consejos saludables a esa clase de personas, cuando se dirijan a nosotros. Tambi\u00e9n las necesitamos para aconsejar a las personas que tengan altos pensamientos de llevar una vida fuera de lo com\u00fan y que quieran cambiar de estado y de condici\u00f3n. Por tanto, hay que estar informados te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente de la naturaleza<\/p>\n<p>y de la diversidad de las ilusiones, para no faltar y para evitar los escollos y los lazos del maligno esp\u00edritu, con la ayuda de Dios.<\/p>\n<p>Pero \u00bfque se\u00f1ales tenemos para conocer esas falsas luces &#8216; Os se\u00f1alar\u00e9 solamente tres o cuatro para abreviar. La primera es que se ver\u00e1 si una luz es falsa o verdadera, mirando la substancia de la cosa y todas las circunstancias que la deben acompa\u00f1ar. Por ejemplo, una persona desea abandonar a su mujer; si es con su consentimiento y por un buen fin, pase: la Iglesia lo permite en ciertas ocasiones. Una persona desea entrar en una comunidad: hay que ver si esto va contra los mandamientos de Dios y de la Iglesia, o contra las leyes del estado.<\/p>\n<p>Otra se\u00f1al para discernir la ilusi\u00f3n es cuando tiene algo de supersticioso. Y notar\u00e9is que en esto o en aquello hay algo de superstici\u00f3n cuando hay que hacerlo tantas veces, en tal momento concreto, mezclando ciertas hierbas entre s\u00ed, haciendo la cosa en presencia de tales personas que sean de tal condici\u00f3n y de tal edad. Todo esto es una ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La tercera se\u00f1al es cuando esas ilusiones nos oprimen, nos llenan de confusi\u00f3n y de inquietud. La raz\u00f3n es que el esp\u00edritu de Dios no nos inquieta jam\u00e1s: <em>Non in commotione Dominus<\/em>. De modo que, cuando uno venga a quejarse a nosotros, a exponernos sus dolores, sus penas y sus luces, cuando veamos que las lleva con inquietud, con amargura y con impaciencia, concluyamos que se trata de ilusi\u00f3n, pues el esp\u00edritu de Dios es un esp\u00edritu de paz, es una luz dulce que se insin\u00faa en nuestro interior sin violentarnos. Non in commotione Dominus: todo lo que hace va siempre acompa\u00f1ado de suavidad y de dulzura; y como es el Dios de la paz y de la uni\u00f3n, no puede tolerar ninguna turbaci\u00f3n ni divisi\u00f3n. Si, por el ministerio de los \u00e1ngeles, nos comunica a veces alg\u00fan favor, ser\u00e1 f\u00e1cil reconocer que esa luz viene de \u00e9l, si se insin\u00faa en nuestra alma con suavidad y nos mueve a buscar lo que se refiere a la mayor gloria de Dios. Es \u00e9sta, hermanos m\u00edos, una regla vulgar, pero que nos permite distinguir bien entre las luces verdaderas y las falsas.<\/p>\n<p>4.\u00b0 Finalmente, si sentimos esto dentro de nosotros mismos, si lo descubre all\u00ed nuestro superior o nuestro confesor, ser\u00eda una ilusi\u00f3n y un espejismo no querer someter a ellos esa luz o prescindir de ellos, ya que el esp\u00edritu de Dios lleva a la sumisi\u00f3n a aquellos a quienes anima; el esp\u00edritu del evangelio es un esp\u00edritu de obediencia; y negarse a obedecer es resistir a la voluntad de Dios. Bien; por ejemplo, se trata de un asunto de importancia que se nos presenta y que nos ata\u00f1e; \u00bfqu\u00e9 hacer? Hay que tomar consejo. Si la persona recibe con mansedumbre, con paz, con tranquilidad, el consejo que se le da y se somete a \u00e9l, es se\u00f1al de que no hay ilusi\u00f3n en lo que hace o intenta.<\/p>\n<p>Estas cuatro se\u00f1ales son muy comunes; pero, despu\u00e9s de haber considerado si hab\u00eda otras \u00a1he consultado con otras personas sobre ello! me parece que, o bien basta con estas, o bien las dem\u00e1s se reducen a ellas.<\/p>\n<p>Pues, \u00a1c\u00f3mo! Dice usted, padre, que el esp\u00edritu maligno tiende trampas para hacernos da\u00f1o, que procura impedir que sigamos nuestras reglas, que est\u00e1 siempre al acecho; \u00bfqu\u00e9 piensa usted de esto? Que son luces falsas, hermanos m\u00edos. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace que algunos no acudan al oficio? \u00bfDe d\u00f3nde proviene esa singularidad de algunos de la compa\u00f1\u00eda, de estimar tan poco las pr\u00e1cticas y los consejos que se dan? \u00bfDe qui\u00e9n es obra todo eso? \u00bfCu\u00e1l es su autor? \u00bfNo ser\u00e1 el esp\u00edritu maligno que pone en nuestro esp\u00edritu falsas luces y razones imaginarias, a las que acudimos para dispensarnos de nuestras obligaciones? \u00a1Oh, Salvador m\u00edo! \u00a1Oh, Salvador m\u00edo! \u00a1Oh, Salvador m\u00edo! \u00a1Cu\u00e1ntas trampas nos pone el demonio! \u00bfQui\u00e9n nos dar\u00e1 la gracia para evitarlas?<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo podremos ponernos en situaci\u00f3n de evitar las ilusiones y de ayudar a los que se sienten atacados por ellas? El primer medio, como ya sab\u00e9is, es que se necesita una luz sobrenatural de Dios para distinguir las verdaderas luces de las falsas. Hay que ped\u00edrsela a Dios. Yo soy un hermano; no entiendo lo que es una ilusi\u00f3n. T\u00fa me has hecho sacerdote; no conozco bien su dignidad; no conozco las luces que esto requiere; no s\u00e9 como ayudar a mi pr\u00f3jimo, que est\u00e1 sometido a ilusiones, si t\u00fa, Dios m\u00edo, no me das tu verdadera claridad para alejarme de la falsa. Te pedimos esta gracia, Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En segundo lugar, no hay que ser demasiado curiosos en querer discernir esos espejismos, porque la curiosidad hace que reflexionemos sobre nuestras propias acciones, que las miremos de diversas maneras, de forma que el esp\u00edritu maligno, que ve todo ese enredo de saber, se aprovecha de ello para inquietar a una pobre alma y apartarla hasta hacerla caer en la trampa. De ordinario Dios castiga con ilusiones a los que quieren saber de milagros y penetrar en lo que deber\u00eda estar oculto. Padres y hermanos m\u00edos, huyamos de la curiosidad y busquemos s\u00f3lo nuestra humillaci\u00f3n, sin tener ninguna estima de nosotros mismos, crey\u00e9ndonos indignos de ver la luz del d\u00eda, convencidos de que merecemos que todo el mundo nos abandone, sin ver en nosotros m\u00e1s que personas dignas de los castigos de Dios. Una persona que se porte de esta manera no se ver\u00e1 sometida a ilusiones. Por tanto, hay que humillarse delante de Dios, no ver en nosotros m\u00e1s que pobreza y miseria, rechazar todos los pensamientos que vayan en contra de esto, alejar de nosotros toda singularidad, todo deseo de tener \u00e9xito en nuestras acciones; y entonces es cuando estaremos en la mejor disposici\u00f3n para distinguir los espejismos. Pero, si buscamos todo lo contrario, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1? Caeremos en el orgullo m\u00e1s sutil, hermanos m\u00edos. Si nos examinamos bien, si nos consideramos hijos de Ad\u00e1n, hijos de la c\u00f3lera y de la maldici\u00f3n, \u00a1qu\u00e9 felices seremos! Por tanto, humildad; y no s\u00f3lo respecto a nosotros, sino que la hemos de aconsejar a las personas con quienes tengamos el honor de conversar. La humildad, querer saber ad sobrietatem, querer hacer lo que Dios quiere que hagamos, y admirarnos de que nos soporte su bondad, despu\u00e9s de los muchos pecados que hemos cometido. \u00a1Ay, hermanos m\u00edos! Si no nos conocemos, es porque no nos hemos estudiado todav\u00eda.<\/p>\n<p>Sab\u00e9is muy bien que somos peores que los demonios, s\u00ed, peores que los demonios. Pues si Dios les hubiera concedido la d\u00e9cima parte de las gracias que nos ha dado a nosotros, Dios :m\u00edo \u00bfqu\u00e9 uso habr\u00edan hecho de ellas? \u00a1Qu\u00e9 desgraciado que eres! \u00a1Has sido redimido con la sangre preciosa de un Dios encarnado, dispones de gracias actuales para vivir de la vida de Jesucristo, pero las desprecias! \u00bfQu\u00e9 castigo no mereces?<\/p>\n<p>As\u00ed pues, estudi\u00e9monos bien; y aunque hayamos hecho todo lo que debemos hacer, concluyamos que somos siervos in\u00fatiles, s\u00ed, siervos in\u00fatiles, y tengamos en cuenta que, despu\u00e9s de haber examinado bien todas nuestras acciones seg\u00fan su substancia, seg\u00fan sus cualidades y sus circunstancias, veremos que en toda nuestra vida no hemos hecho nada que valga la pena; y si queremos ver esta verdad m\u00e1s profundamente, miremos c\u00f3mo hemos hecho nuestra oraci\u00f3n esta ma\u00f1ana, c\u00f3mo hemos rezado las horas menores, c\u00f3mo hemos pasado la ma\u00f1ana, y as\u00ed todo el resto del d\u00eda; pasemos, si os parece bien, a los dem\u00e1s d\u00edas y examinemos delante de Dios todas nuestras acciones y la forma con que las hemos practicado.<\/p>\n<p>Por lo que a m\u00ed se refiere, no s\u00e9 lo que habr\u00e1n hecho los dem\u00e1s, pero s\u00e9 muy bien que merezco el castigo; s\u00e9 que todos sois buenos, que am\u00e1is a Dios, que proced\u00e9is de buena fe, que camin\u00e1is rectos en presencia de su divina majestad; pero, \u00a1ay!, en m\u00ed no veo nada que no merezca castigo; todas las acciones que he hecho no son m\u00e1s que pecados, y esto es lo que me hace temer el juicio de Dios. Dir\u00eda m\u00e1s todav\u00eda, pero, propiamente hablando, cada vez me ir\u00eda comprometiendo m\u00e1s. Sea lo que fuere, digamos que despu\u00e9s de haber practicado al pie de la letra cada una de nuestras reglas, seguir\u00edamos siendo siervos in\u00fatiles. No dudemos de ello, pues es el mismo Hijo de Dios el que lo ha dicho.<\/p>\n<p>Bien, \u00bfqu\u00e9 hacer despu\u00e9s de todo esto, m\u00e1s que entregarnos a Dios, para que tenga a bien ponernos las armas en la mano para combatir al esp\u00edritu maligno? Si hemos ca\u00eddo, si padecemos alguna ilusi\u00f3n, acudamos a Dios y quedaremos en paz; pero no descubramos nuestra intimidad a cualquiera, sino s\u00f3lo a aquellos que tienen car\u00e1cter para ello, esto es, el superior o el padre espiritual de la casa. Nuestras reglas dicen que, si se conociesen los da\u00f1os que se hacen por las comunicaciones con un tercero o con un cuarto, ciertamente no nos manifestar\u00edamos m\u00e1s que a los que Dios ha puesto para ello. Pod\u00e9is creer, padres, que estos males repercuten en toda la compa\u00f1\u00eda. Y lo mismo que nuestras buenas acciones repercuten en todo el cuerpo de la comunidad, en virtud de la uni\u00f3n que hay de los miembros con la cabeza, de la misma forma todos los males que se producen por esas malditas comunicaciones se extienden sobre toda la compa\u00f1\u00eda. \u00bfVerdad que da l\u00e1stima ver en una comunidad a gente que se preocupa por todas las cosas y que tiene que comentarlo todo?. \u00abOye, \u00bfqu\u00e9 es eso? \u00bfqu\u00e9 es aquello? \u00bfPara qu\u00e9 es eso? \u00bfQu\u00e9 es lo que ha pasado?\u00bb \u00bfY qu\u00e9 ocurre entonces? Se deja en los dem\u00e1s esa maligna impresi\u00f3n; uno se abre a otro; ya son dos; del segundo pasa la cosa al tercero; y as\u00ed toda la comunidad se ve infectada de ese veneno. \u00abMira lo que hace ese hermano; mira lo que dice ese padre; mira lo de ese superior\u00bb, y as\u00ed en todo lo dem\u00e1s. \u00bfAd\u00f3nde lleva todo esto, sino a la destrucci\u00f3n de una compa\u00f1\u00eda? \u00a1Ojal\u00e1 Dios quisiera remediar ese desorden! \u00a1Ojal\u00e1 tomemos hoy la resoluci\u00f3n de entregarnos a su divina bondad para no descubrir jam\u00e1s nuestras penas m\u00e1s que a los que han puesto por encima de nosotros! \u00a1Qu\u00e9 felices ser\u00edamos entonces, padres y hermanos m\u00edos! No es que no haya aqu\u00ed algunos antiguos muy virtuosos; es que adem\u00e1s es infalible que el que se somete a su superior cumple la voluntad de Dios. Dios nos dice entonces: \u00abNo ha sido el superior el que te ha mandado esto, sino yo el que te lo he ordenado por medio de tu superior\u00bb. Y os aseguro que no fallar\u00e9is jam\u00e1s, si recurr\u00eds a \u00e9l. Obremos de esta manera; pid\u00e1mosle a Dios que instruya a la compa\u00f1\u00eda en estas cosas de las que acabamos de hablar y que nos d\u00e9 las armas adecuadas para combatir las ilusiones. Es \u00e9sta la gracia que le vamos a pedir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOBRE LAS LUCES VERDADERAS Y LAS ILUSIONES (Reglas comunes, cap. 2, art. 16) Razones para aprender a distinguir las luces verdaderas de las ilusiones. 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