{"id":12400,"date":"2009-10-08T20:57:49","date_gmt":"2009-10-08T19:57:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/10\/08\/vicente-de-paul-conferencia-130-conferencia-del-30-de-mayo-de-1659\/"},"modified":"2016-07-26T11:01:18","modified_gmt":"2016-07-26T09:01:18","slug":"vicente-de-paul-conferencia-130-conferencia-del-30-de-mayo-de-1659","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-130-conferencia-del-30-de-mayo-de-1659\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 130: Conferencia Del 30 De Mayo De 1659"},"content":{"rendered":"<p>SOBRE LA CARIDAD<\/p>\n<p>(Reglas comunes, cap. 2, art. 12)<\/p>\n<p><em>El padre Vicente enumera los diversos actos de caridad con el pr\u00f3jimo.<\/em><\/p>\n<p>Mis querid\u00edsimos hermanos, \u00e9ste es el art\u00edculo 12 del cap\u00edtulo segundo de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas que figura en nuestras reglas:<\/p>\n<p><em>Los actos de caridad con el pr\u00f3jimo estar\u00e1n siempre en vigor entre nosotros, como son: primero, hacer a los dem\u00e1s el bien que querr\u00edamos razonablemente que nos hicieran; 2.\u00b0 no contradecir nunca a nadie, y verlo todo bien en nuestro Se\u00f1or; 3.\u00b0 soportarnos mutuamente sin murmurar; 4.\u00b0 llorar con los que lloran; 5.\u00b0 alegrarse con los que se alegran; 6.\u00b0 adelantarse a honrarnos mutuamente; 7.\u00b0 demostrar afecto a los dem\u00e1s y servirles cordialmente. En resumen, hacerse todo a todos para ganarlos a todos para Jesucristo. Todo esto se entiende, en el caso de que no haya nada en contra de los mandamientos de Dios o de la Iglesia ni contra nuestras reglas o constituciones.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed pues, hermanos m\u00edos, el tema de la conferencia de esta tarde es sobre la caridad con el pr\u00f3jimo o, mejor dicho, sobre los actos que proceden de esta caridad, sobre las obras que tiene que realizar.<\/p>\n<p>Esta caridad es de obligaci\u00f3n; es un precepto divino que abarca otros. Todos saben que en el amor de Dios y del pr\u00f3jimo est\u00e1n comprendidos toda la ley y los profetas (2), Todo se condensa en ello; todo se dirige all\u00e1; y este amor tiene tanta fuerza y primac\u00eda que el que lo posee cumple las leyes de Dios, ya que todas se refieren a este amor, y este amor es el que nos hace hacer todo lo que Dios pide de nosotros; qui enim diligit proximum legem implevit.<\/p>\n<p>Pues bien, esto no se refiere \u00fanicamente al amor de Dios sino a la caridad con el pr\u00f3jimo por amor de Dios; fijaos bien, por amor de Dios; esto es tan grande que el entendimiento humano no lo puede comprender; es menester que nos eleven las luces de lo alto para hacernos ver la altura y la profundidad, la anchura y la excelencia de este amor.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s propone la cuesti\u00f3n siguiente: \u00bfqui\u00e9n es el que m\u00e1s merece? \u00bfel que ama a Dios y descuida el amor al pr\u00f3jimo o el que ama al pr\u00f3jimo por amor de Dios? Y da \u00e9l mismo la respuesta a esta duda, diciendo que es m\u00e1s meritorio amar al pr\u00f3jimo por amor de Dios que amar a Dios sin entrega al pr\u00f3jimo. Y lo prueba as\u00ed, de una forma que parece parad\u00f3jica: \u00abDirigirse al coraz\u00f3n de Dios, encerrar en \u00e9l su amor por completo, no es lo m\u00e1s perfecto, ya que la perfecci\u00f3n de la ley consiste en amar a Dios y al pr\u00f3jimo\u00bb. Dadme a un hombre que ame a Dios solamente, un alma elevada en contemplaci\u00f3n que no piense en sus hermanos; esa persona,sintiendo que es muy agradable esta manera de amar a Dios, que le parece que es lo \u00fanico digno de amor, se detiene a saborear esa fuente infinita de dulzura. Y he aqu\u00ed otra persona que ama al pr\u00f3jimo, por muy vulgar y rudo que parezca, pero lo ama por amor de Dios. \u00bfCu\u00e1l de esos dos amores cre\u00e9is que es el m\u00e1s puro y desinteresado? Sin duda que el segundo, pues de ese modo se cumple la ley m\u00e1s perfectamente. Ama a Dios y al pr\u00f3jimo. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puede hacer? El primero no ama m\u00e1s que a Dios, mientras que el segundo ama a los dos. Hemos de entregarnos a Dios para imprimir estas verdades en nuestras almas, para dirigir nuestra vida seg\u00fan este esp\u00edritu y para hacer las obras de este amor. No hay nadie m\u00e1s obligado a ello que nosotros y ninguna comunidad que tenga que dedicarse m\u00e1s al ejercicio de una caridad cordial.<\/p>\n<p>\u00bfY por qu\u00e9? Porque Dios ha suscitado a esta compa\u00f1\u00eda, como a todas las dem\u00e1s, por su amor y benepl\u00e1cito. Todas tienden a amarle, pero cada una lo ama de manera distinta: los cartujos por la soledad, los capuchinos por la pobreza, otros por el canto de sus alabanzas; y nosotros, hermanos m\u00edos, si tenemos amor, hemos de demostrarlo llevando al pueblo a que ame a Dios y al pr\u00f3jimo, a amar al pr\u00f3jimo por Dios y a Dios por el pr\u00f3jimo. Hemos sido escogidos por Dios como instrumentos de su caridad inmensa y paternal, que desea reinar y ensancharse en las almas. \u00a1Si supi\u00e9ramos lo que es esta entrega tan santa! \u00a1Jam\u00e1s lo comprenderemos bien en esta vida, pues si lo comprendi\u00e9ramos, obrar\u00edamos de manera muy distinta, al menos yo, miserable de m\u00ed!<\/p>\n<p>Por tanto, nuestra vocaci\u00f3n consiste en ir, no a una parroquia, ni s\u00f3lo a una di\u00f3cesis, sino por toda la tierra; \u00bfpara qu\u00e9? Para abrazar los corazones de todos los hombres, hacer lo que hizo el Hijo de Dios, que vino a traer fuego a la tierra para inflamarla de su amor. \u00bfQu\u00e9 otra cosa hemos de desear, sino que arda y lo consuma todo? Mis queridos hermanos, pensemos un poco en ello, si os parece. Es cierto que yo he sido enviado, no s\u00f3lo para amar a Dios, sino para hacerlo amar. No me basta con amar a Dios, si no lo ama mi pr\u00f3jimo. He de amar a mi pr\u00f3jimo, como imagen de Dios y objeto de su amor, y obrar de manera que a su vez los hombres amen a su Creador, que los conoce y reconoce como hermanos, que los ha salvado, para que con una caridad mutua tambi\u00e9n ellos se amen entre s\u00ed por amor de Dios, que los ha amado hasta el punto de entregar por ellos a la muerte a su \u00fanico Hijo (6), Esa es mi obligaci\u00f3n. Dios m\u00edo, \u00a1cu\u00e1ntas faltas contra esto! \u00a1qu\u00e9 poco he conocido la importancia de mi regla y qu\u00e9 poca atenci\u00f3n he puesto en esa caridad activa y pasiva a la que Dios me llama! Todos hemos de estar convencidos de ello delante de Dios. Dig\u00e1mosle todos: \u00abDios m\u00edo, \u00a1qu\u00e9 atrasado estoy en este punto!; perd\u00f3name las faltas pasadas y conc\u00e9deme la gracia de que tu santo amor se imprima bien hondo en mi alma, que sea la vida de mi vida y el alma de mis acciones, para que, al salir fuera, entre y act\u00fae tambi\u00e9n en las almas a las que yo me entregue\u00bb.<\/p>\n<p>Pues bien, si es cierto que hemos sido llamados a llevar a nuestro alrededor y por todo el mundo el amor de Dios, si hemos de inflamar con \u00e9l a todas las naciones, si tenemos la vocaci\u00f3n de ir a encender este fuego divino por toda la tierra, si esto es as\u00ed, \u00a1cu\u00e1nto he de arder yo mismo con este fuego divino! \u00a1C\u00f3mo he de inflamarme en amar a aquello con quienes vivo, edificando a mis propios hermanos por el ejercicio del amor e impuls\u00e1ndoles a que practiquen los actos que de \u00e9l emanan! En la hora de la muerte veremos lo mucho que hemos perdido sin remedio, si no todos, al menos los que no tienen ni practican como es debido esta caridad fraterna. \u00bfC\u00f3mo se la daremos a los dem\u00e1s, si no la tenemos entre nosotros? Observemos bien si existe, no ya en general, sino cada uno dentro de s\u00ed, y si ha alcanzado el grado que deb\u00eda; pues, si no es ardiente, si no nos amamos mutuamente como nos am\u00f3 Jesucristo y no producimos actos semejantes a los suyos, \u00bfc\u00f3mo vamos a esperar que podremos llevar este amor por todo el mundo? No se puede dar lo que no se tiene. \u00bfC\u00f3mo una congregaci\u00f3n que no tiene ese amor, podr\u00e1 inflamar los corazones con la verdadera caridad?<\/p>\n<p>Convendr\u00eda explicar aqu\u00ed esta virtud seg\u00fan nuestro m\u00e9todo habitual y decir en qu\u00e9 consiste; pero vamos a dejarlo; todos lo sab\u00e9is; fij\u00e9monos en sus efectos.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es su primer acto? \u00bfQu\u00e9 produce en el coraz\u00f3n que est\u00e1 animado por ella? \u00bfQu\u00e9 es lo que sale de \u00e9l, y lo que no sale del coraz\u00f3n de un hombre que est\u00e1 privado de ese amor y no tiene m\u00e1s que movimientos animales? Hacer a los dem\u00e1s lo que razonablemente querr\u00edamos que nos hicieran a nosotros: en eso consiste el <em>quid<\/em> de la caridad. \u00bfEs verdad que yo le hago al pr\u00f3jimo lo que deseo de \u00e9l? \u00a1Es un examen muy serio el que tenemos que hacer! Pero \u00bfcu\u00e1ntos misioneros hay que tengan al menos esta disposici\u00f3n interior? \u00a1Dios m\u00edo! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n? Se encontrar\u00e1n muchos como yo, que no se preocupan de dar a los dem\u00e1s lo que les gustar\u00eda recibir de ellos; y si no existe este afecto, no hay caridad; pues la caridad hace que le hagamos al pr\u00f3jimo el bien que con justicia se puede esperar de un amigo fiel.<\/p>\n<p>Miremos al Hijo de Dios: \u00a1qu\u00e9 coraz\u00f3n tan caritativo! \u00a1qu\u00e9 llama de amor! Jes\u00fas m\u00edo, dinos, por favor, qu\u00e9 es lo que te ha sacado del cielo para venir a sufrir la maldici\u00f3n de la tierra y todas las persecuciones y tormentos que has recibido. \u00a1Oh Salvador! \u00a1Fuente de amor humillado hasta nosotros y hasta un suplicio infame! \u00bfQui\u00e9n ha amado en esto al pr\u00f3jimo m\u00e1s que t\u00fa? Viniste a exponerte a todas nuestras miserias, a tomar la forma de pecador, a llevar una vida de sufrimiento y a padecer por nosotros una muerte ignominiosa; \u00bfhay amor semejante? \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda amar de una forma tan supereminente? S\u00f3lo nuestro Se\u00f1or ha podido dejarse arrastrar por el amor a las criaturas hasta dejar el trono de su Padre para venir a tomar un cuerpo sujeto a las debilidades. \u00bfY para qu\u00e9? Para establecer entre nosotros por su ejemplo y su palabra la caridad con el pr\u00f3jimo. Este amor fue el que lo crucific\u00f3 y el que hizo esta obra admirable de nuestra redenci\u00f3n. Hermanos m\u00edos, si tuvi\u00e9ramos un poco de ese amor, \u00bfnos quedar\u00edamos con los brazos cruzados? \u00bfDejar\u00edamos morir a todos esos que podr\u00edamos asistir? No, la caridad no puede permanecer ociosa, sino que nos mueve a la salvaci\u00f3n y al consuelo de los dem\u00e1s.\u00a0\u00a0 Este primer acto enciende la luz en el entendimiento; esta luz produce la estima, y la estima mueve la voluntad al amor; hace que la persona que ama tenga el convencimiento de que ha de honrar y amar a su pr\u00f3jimo, que se llene de este sentimiento y lo demuestre en sus palabras y acciones.<\/p>\n<p>El que tiene este afecto y este cari\u00f1o al pr\u00f3jimo, \u00bfpodr\u00e1 hablar mal de \u00e9l? \u00bfpodr\u00e1 hacer algo que le disguste? Si tiene estos sentimientos en el coraz\u00f3n, \u00bfpodr\u00e1 ver a su hermano y a su amigo sin demostrarle su amor? De la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca (8); de ordinario, las acciones exteriores son un testimonio de lo interior; los que tienen verdadera caridad por dentro, la demuestran por fuera. Es propio del fuego iluminar y calentar, y es propio del amor respetar y complacer a la persona amada. \u00bfHemos sentido alguna vez cierta falta de estima y de afecto a algunas personas? \u00bfNo nos hemos entretenido m\u00e1s o menos en pensar a veces contra ellas? Si es as\u00ed, es que no tenemos esa caridad que expulsa los primeros sentimientos de menosprecio y la semilla de la antipat\u00eda; pues, si tuvi\u00e9ramos esa divina virtud, que es una participaci\u00f3n del Sol de justicia (9), disipar\u00eda esa humareda de nuestra corrupci\u00f3n y nos har\u00eda ver lo que hay de bueno y de hermoso en nuestro pr\u00f3jimo, para honrarle y quererle. Confieso que, si a veces se ha notado entre nosotros alg\u00fan descuido en esto, ahora Dios nos mira con ojos de misericordia.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el padre Vicente levant\u00f3 agradecido los ojos al cielo y repiti\u00f3:<\/p>\n<p>\u00a1Dios nos mira con ojos de misericordia! Ha tenido piedad de nosotros, apartando de la compa\u00f1\u00eda a algunos esp\u00edritus mal hechos que eran la causa de esta mengua de amor, de modo que \u00faltimamente me dec\u00edan: \u00abF\u00edjese, padre, parece que vivimos aqu\u00ed como ni\u00f1os, en la libertad de la inocencia y en el ejercicio mutuo de una sincera amistad; no se oye a nadie presumir ni decir palabras mordaces; todos se respetan; nadie se eleva por encima de los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Oh Salvador!, t\u00fa que has desterrado de la compa\u00f1\u00eda los actos contrarios a este primer acto de caridad, cons\u00e9rvala en esta cordial uni\u00f3n en que ahora se encuentra, por tu gracia. No permitas que se vea nunca agitada por un soplo de orgullo, ni por el esp\u00edritu de divisi\u00f3n, que la echar\u00eda a perder, ni que se sienta jam\u00e1s en la situaci\u00f3n en que otras veces se ha visto desgraciadamente; hablo de otras veces, pues ya hace tiempo que tu bondad la ha sacado de all\u00ed; de modo que dentro de veinte a\u00f1os, de cincuenta a\u00f1os, siempre, pueda vivir esta compa\u00f1\u00eda en esta cordialidad y aprecio mutuo.<\/p>\n<p>Os ruego, padres, que se lo pid\u00e1is frecuentemente a Dios y que rec\u00e9is mutuamente unos por otros, para que los misioneros se amen siempre entre s\u00ed. Consol\u00e9monos de que as\u00ed ocurra al presente y pidamos a Dios que no permita que abandonemos alguna vez esta pr\u00e1ctica del amor fraterno. Bien, pasemos a los otros actos.<\/p>\n<p>El segundo acto de la caridad consiste en no contradecir a nadie. Estamos juntos; se habla de algo bueno; uno dice lo que le parece y otro le replica indiscretamente: \u00abNo es as\u00ed; usted no me lo sabr\u00eda demostrar\u00bb. Hacer esto es herir al que se le contradice; si no es humilde, querr\u00e1 sostener su opini\u00f3n, y ya est\u00e1 la discusi\u00f3n que acabar\u00e1 matando la caridad. No ganar\u00e9 nunca a mi hermano contradici\u00e9ndole, sino aceptando buenamente en nuestro Se\u00f1or lo que \u00e9l propone; quiz\u00e1s tenga \u00e9l raz\u00f3n, y no yo; \u00e9l quiere contribuir a mantener una conversaci\u00f3n amable, y yo me empe\u00f1o en convertirla en disputa; lo que dice, lo dice en un sentido que, si yo lo supiese, lo aprobar\u00eda. \u00a1Fuera, pues, la contradicci\u00f3n que divide los corazones! Evit\u00e9mosla como una fiebre que quita la raz\u00f3n, como una peste que lleva consigo la desolaci\u00f3n, como un demonio que destruye las m\u00e1s santas congregaciones, echemos a ese maldito esp\u00edritu con nuestras oraciones; elev\u00e9monos a Dios con frecuencia, y sobre todo cuando tengamos ocasi\u00f3n de entrar en los sentimientos del otro, para que nos conceda la gracia de obrar as\u00ed, en vez de contradecirles y entristecerlos; ellos dicen buenamente lo que piensan, aceptemos tambi\u00e9n nosotros buenamente lo que dicen. Si algunos critican o se burlan, si as\u00ed fuese, (\u00a1no lo permitas nunca! \u00a1oh, Salvador!), no hay que reprenderles en p\u00fablico; no, no es eso lo que indican la regla, ni la teolog\u00eda, ni las m\u00e1ximas del envangelio; hay que hacerlo en particular y en secreto.<\/p>\n<p>Algunas veces me he puesto a pensar si nuestro Se\u00f1or corrigi\u00f3 en alguna ocasi\u00f3n a los disc\u00edpulos en presencia de los dem\u00e1s; s\u00f3lo se me ha ocurrido un ejemplo, cuando contradijo a Pedro dici\u00e9ndole: \u00abSatan\u00e1s\u00bb, y esto en el campo; y otra vez que se gloriaba de que seguir\u00eda al Maestro hasta la muerte: \u00abEsta noche me negar\u00e1s tres veces\u00bb.<\/p>\n<p>Sea lo que fuere, vemos que nuestro Se\u00f1or fue muy reservado en contradecir; \u00bfpor qu\u00e9 no lo vamos a ser nosotros? El ten\u00eda derecho a reprochar en p\u00fablico a los suyos, ya que era el camino y la verdad; pero nosotros, que podemos extraviarnos, hemos de tener mucho cuidado en no contradecir nunca a los que hablan, por miedo a dejarlos confundidos, promover una discusi\u00f3n y combatir la verdad. Entregu\u00e9monos a Dios, padres, para evitarlo. Si somos de opini\u00f3n contraria, o call\u00e9monos, o digamos sencillamente las cosas como las sabemos, sin impugnar el sentido que los otros les dan, ni la manera con que las refieren, creyendo que tienen raz\u00f3n al hablar as\u00ed. Por eso dice san Pablo que la caridad es benigna (13). Y \u00e9ste es el segundo acto.<\/p>\n<p>El tercero se muestra en la tolerancia mutua de nuestras debilidades. \u00bfDe qui\u00e9n diremos que es perfecto? Nadie es perfecto en la tierra. Y \u00bfqui\u00e9n no es imperfecto? Pues si todos los hombres tienen alg\u00fan defecto, \u00bfqui\u00e9n no tiene necesidad de que lo soporten? El que se examine bien, notar\u00e1 en s\u00ed mismo muchas debilidades y defectos, y reconocer\u00e1 incluso que no es capaz de impedirlos ni, por consiguiente, de ser una molestia para los dem\u00e1s. Y esto, tanto en el cuerpo como en el esp\u00edritu. A veces se encontrar\u00e1 uno, como a todos nos pasa, con cierta antipat\u00eda extra\u00f1a en contra de otro que, aunque no sea malo, nos resulta desagradable en todo lo que hace: si mira, si escucha, si habla, si hace algo, todo nos parecer\u00e1 mal, por la mala disposici\u00f3n de nuestra naturaleza. Otro hablar\u00e1 con claridad, observando todas las reglas gramaticales; pero sus ideas nos parecer\u00e1n oscuras y sus palabras vac\u00edas, s\u00f3lo por esa antipat\u00eda que le tenemos y que, sin embargo, no es voluntaria; por eso, si \u00e9l llega a darse cuenta, nos alegramos de que lo comprenda y nos excuse; \u00bfpor qu\u00e9 no le vamos a excusar nosotros a \u00e9l cuando nos ponga mala cara o reproche nuestras palabras y nuestras acciones? Esa antipat\u00eda que le tenemos, podr\u00eda tambi\u00e9n \u00e9l tenerla hacia nosotros. Unas veces estamos alegres y otras tristes; ayer nos ve\u00edan llenos de gozo y hoy hundidos en la melancol\u00eda. Si queremos que los dem\u00e1s tengan paciencia con nosotros en estos excesos de nuestro buen o mal humor, \u00bfno es justo que nosotros la tengamos con ellos en ocasiones semejantes?<\/p>\n<p>Hag\u00e1monos un buen reconocimiento; que cada uno examine sus piezas, las debilidades de su cuerpo, el desorden de sus potencias, su inclinaci\u00f3n al mal, la exuberancia de su imaginaci\u00f3n, su infidelidad y su ingratitud para con Dios y su mala conducta con los hombres; encontraremos en nosotros m\u00e1s actos de malicia y m\u00e1s motivos para humillarnos que en cualquier otro hombre que hayamos podido conocer. Entonces que cada uno se atreva a decirse a s\u00ed mismo: \u00abSoy el pecador m\u00e1s grande y el hombre m\u00e1s insoportable\u00bb. S\u00ed, si nos estudiamos bien, veremos que somos una carga muy grande para todos los que tratan con nosotros; el que conoce todas sus miserias, que es un fruto de la gracia de Dios, estad seguros que ver\u00e1 muy bien la obligaci\u00f3n que tiene de soportar tambi\u00e9n a todos los dem\u00e1s; no ver\u00e1 ya faltas en ellos o, si las ve, las comparar\u00e1 con las suyas; y de esta forma, en medio de su debilidad, soportar\u00e1 con caridad a su pr\u00f3jimo. \u00a1Admirable paciencia la de nuestro Se\u00f1or! Fijaos en ese poste que sostiene todo el peso del techo; sin \u00e9l, todo se derrumbar\u00eda; tambi\u00e9n Jesucristo nos ha sostenido en todas nuestras ca\u00eddas, nuestras cegueras y nuestra pesadez de esp\u00edritu. Todos est\u00e1bamos como aplastados de iniquidades y de miserias corporales y espirituales, y nuestro bondadosos Salvador se las ha cargado para sufrir su pena y su oprobio. Si lo pensamos bien, veremos el castigo y desprecio que merecemos, por ser tan culpables, sobre todo yo, miserable porquero, que voy acumulando faltas d\u00eda tras d\u00eda por mis malos h\u00e1bitos y por mi ignorancia, que es tan grande que casi no s\u00e9 lo que digo.<\/p>\n<p>Acabo de decir que, cuando uno se conoce bien, sabe soportar f\u00e1cilmente a los dem\u00e1s&#8230; Ahora no s\u00e9 d\u00f3nde estoy ni ad\u00f3nde voy&#8230; Tened paciencia conmigo, por favor. \u00bfQu\u00e9 significa eso de soportarse? Se trata de aquello: alter alterius onera p\u00f3rtate. \u00bfQu\u00e9 es lo que hac\u00e9is al soportaros mutuamente?: cumpl\u00eds la ley de Jesucristo. Dig\u00e1mosle todos: \u00abSe\u00f1or m\u00edo, en adelante s\u00f3lo quiero fijarme en mis propios defectos; haz que, desde ahora, iluminado por el esplendor de tu ejemplo, lleve a todos los hombres en mi coraz\u00f3n y los soporte con tu ayuda; conc\u00e9deme la gracia de obrar as\u00ed e inflama mi coraz\u00f3n en tu amor\u00bb.<\/p>\n<p>Y paso enseguida al cuarto efecto de la caridad. Consiste en no ver sufrir a nadie sin sufrir con \u00e9l, no ver llorar a nadie sin llorar con \u00e9l. Se trata de un acto de amor que hace entrar a los corazones unos en otros para que sientan lo mismo, lejos de aquellos que no sienten ninguna pena por el dolor de los afligidos ni por el sufrimiento de los pobres. \u00a1Qu\u00e9 cari\u00f1oso era el Hijo de Dios! Le llaman para que vaya a ver a L\u00e1zaro; va; la Magdalena se levanta y acude a su encuentro llorando; la siguen los jud\u00edos llorando tambi\u00e9n; todos se ponen a llorar. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace nuestro Se\u00f1or? Se pone a llorar con ellos (15), lleno de ternura y compasi\u00f3n. Ese cari\u00f1o es el que lo hizo venir del cielo; ve\u00eda a los hombres privados de su gloria (16) y se sinti\u00f3 afectado por su desgracia. Tambi\u00e9n nosotros hemos de sentir este cari\u00f1o por el pr\u00f3jimo afligido y tomar parte en su pena. \u00a1Oh, san Pablo, qu\u00e9 sensible eras t\u00fa en este punto! \u00a1Oh, Salvador, que llenaste a este ap\u00f3stol de tu esp\u00edritu y de tu cari\u00f1o, haznos decir como \u00e9l: <em>Quis infirmatur, et ego non infirmor?<\/em>: \u00bfhay alg\u00fan enfermo, con el que yo no me sienta enfermo?<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo puedo yo sentir su enfermedad sino a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n que los dos tenemos en nuestro Se\u00f1or, que es nuestra cabeza? Todos los hombres componen un cuerpo m\u00edstico; todos somos miembros unos de otros (18), Nunca se ha o\u00eddo que un miembro, ni siquiera en los animales, haya sido insensible al dolor de los dem\u00e1s miembros; que una parte del hombre haya quedado magullada, herida o violentada, y que las dem\u00e1s no lo hayan sentido. Es imposible. Todos nuestros miembros est\u00e1n tan unidos y trabados que el mal de uno es mal de los otros. Con mucha m\u00e1s raz\u00f3n, los cristianos, que son miembros de un mismo cuerpo y miembros entre s\u00ed, tienen que padecer juntos. \u00a1C\u00f3mo! \u00a1ser cristiano y ver afligido a un hermano, sin llorar con \u00e9l ni sentirse enfermo con \u00e9l! Eso es no tener caridad; es ser cristiano en pintura; es carecer de humanidad; es ser peor que las bestias.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es un acto de caridad alegrarse con los que se alegran. Ella nos hace entrar en los motivos de su alegr\u00eda. Nuestro Se\u00f1or ha querido con sus m\u00e1ximas hacer que seamos una sola cosa espiritualmente en la alegr\u00eda y en la tristeza; desea que entremos en los sentimientos de todos los dem\u00e1s. El evangelio de san Juan nos cuenta que el bendito precursor, hablando de s\u00ed y de Jesucristo, dec\u00eda que el amigo del esposo se llena de alegr\u00eda al o\u00edr su voz. \u00abMi gozo, exclamaba, ya se ha cumplido; es preciso que \u00e9l crezca y que yo meng\u00fce\u00bb. Alegr\u00e9monos tambi\u00e9n cuando oigamos la voz de nuestro pr\u00f3jimo que se alegra, ya que nos representa a nuestro Se\u00f1or; alegr\u00e9monos de sus \u00e9xitos y de que nos supere en el honor y el aprecio del mundo, en talento, en gracia y en virtudes. As\u00ed es como hemos de entrar en estos sentimientos de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hemos de sentir con \u00e9l cuando tenga alg\u00fan motivo de tristeza; hagamos por virtud lo que hacen muchas veces las gentes del mundo por respeto humano. Cuando van a ver a una persona afligida que ha perdido a su padre, a su esposa, a un pariente, \u00bfqu\u00e9 es lo que hacen? De ordinario, se visten de negro; si tienen joyas, adornos u otras se\u00f1ales de alegr\u00eda, se las quitan y van cubiertos de luto; al llegar, muestran un aspecto triste y acerc\u00e1ndose a la persona afligida le dicen: \u00ab\u00a1Ay! No s\u00e9 como expresarle el dolor que siento por la p\u00e9rdida que hemos sufrido; me siento inconsolable; quiero mezclar mis l\u00e1grimas con las suyas\u00bb; y otras palabras por el estilo, para demostrar que participan de su aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde proviene esta costumbre? Sab\u00e9is mejor que yo que las buenas ceremonias de los cristianos son muy antiguas; tienen su origen en el evangelio y en las cartas de san Pablo. Los primeros cristianos sol\u00edan visitarse, compadecerse y consolarse mutuamente. Esos deberes de amistad han llegado hasta nosotros, proceden del fondo del cristianismo, que hizo esto y lo sigue haciendo todav\u00eda. No se ve nada parecido entre los turcos, ni entre los indios, ni siquiera entre los jud\u00edos; nunca se descubren para saludarse. As\u00ed pues, en su origen estas cosas eran acciones de caridad, y lo malo es que las hemos separado de su fuente; ordinariamente se usan mal ahora en la forma en que se hacen, ya que se hacen por ostentaci\u00f3n, por zalamer\u00eda, por inter\u00e9s o por afecto natural, y no por esa unidad de esp\u00edritu y de sentimiento que vino a traer a su Iglesia el Hijo de Dios, para que los fieles, teniendo un mismo esp\u00edritu con Jesucristo, y como miembros suyos, se alegrasen o entristeciesen con la alegr\u00eda o la tristeza de sus hermanos. Seg\u00fan esto, hemos de considerar las desgracias de los dem\u00e1s como si fueran nuestras.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed cinco o seis actos de caridad; y ahora otro: que nos adelantemos a honrar a los otros 21. \u00bfPor qu\u00e9? Porque si no, parecer\u00eda como si nos rehuy\u00e9ramos o nos comport\u00e1ramos como se\u00f1ores, como gente importante o como fr\u00edos; y eso cerrar\u00eda nuestros corazones, mientras que lo contrario los abre y los ensancha. La humildad es un producto aut\u00e9ntico de la caridad que, cuando llega la ocasi\u00f3n, nos hace que nos adelantemos a honrar y respetar al pr\u00f3jimo y, de esta forma, nos ganemos su afecto. \u00bfQui\u00e9n no ama a una persona humilde? Un le\u00f3n feroz, dispuesto a devorar a otro animal que quisiera resistirle, si lo ve derribado, y, por as\u00ed decir, humillado a sus pies, se aplaca enseguida. \u00bfQu\u00e9 puede hacerse con una persona que se humilla, sino amarla? Un misionero que se arrodilla ante los se\u00f1ores obispos, ante los se\u00f1ores p\u00e1rrocos, como un valle que atrae el agua de las monta\u00f1as, recibe f\u00e1cilmente su bendici\u00f3n y su benevolencia. Y si entre nosotros practicamos ese mismo respeto, practicaremos tambi\u00e9n la humillaci\u00f3n, ya que la humildad, por ser hija del amor, fomenta la uni\u00f3n y la caridad.<\/p>\n<p>El \u00faltimo efecto de la caridad es testimoniar afecto. Hemos de demostrarnos mutuamente que nos queremos de coraz\u00f3n. Hemos de adelantarnos a los dem\u00e1s, para ofrecerles cordialmente nuestros servicios y nuestras ganas de complacerles. \u00ab\u00a1C\u00f3mo me gustar\u00eda demostrarle el cari\u00f1o que le tengo!\u00bb. Y, despu\u00e9s de hab\u00e9rselo dicho con los labios, confirm\u00e1rselo con las obras, sirviendo efectivamente a cada uno y haci\u00e9ndose todo para todos. No basta con tener caridad en el coraz\u00f3n y en las palabras; tiene que pasar a las obras y entonces ser\u00e1 perfecta y fecunda, al engendrar el amor en los corazones de aquellos a quienes queremos y ganando a todo el mundo.<\/p>\n<p>Cuando se practican todos estos actos 22, a saber: 1.\u00b0 hacer a los dem\u00e1s el bien que razonablemente querr\u00edamos que nos hicieran; 2.\u00b0 no contradecir nunca a nadie y verlo todo bien en nuestro Se\u00f1or; 3.\u00b0 soportarnos mutuamente sin murmurar; 4.\u00b0 llorar con los que lloran; 5.\u00b0 alegrarse con los que se alegran; 6.\u00b0 adelantarse a honrarnos mutuamente; 7.\u00b0 demostrar afecto a los dem\u00e1s y servirles cordialmente, en una palabra, hacerse todo a todos para ganarlos a todos para Jesucristo; \u00bfqu\u00e9 es lo que hacemos cuando practicamos estas cosas? Ocupamos el lugar de nuestro Se\u00f1or, que fue el primero en practicarlas. El ocup\u00f3 el \u00faltimo lugar; hagamos nosotros lo mismo. El vino a demostrar su amor a los hombres y les previno con sus bendiciones; d\u00e9mosle tambi\u00e9n nosotros al pr\u00f3jimo pruebas de nuestro afecto, no de forma importuna e indiscreta, sino a prop\u00f3sito, con moderaci\u00f3n y tino. Y practicar de este modo los dem\u00e1s actos a su debido tiempo y lugar, con tal que estos actos no sean contrarios, como dice la regla, a la ley de Dios, ni a nuestras reglas y constituciones, porque entonces la caridad no podr\u00eda permitirlo. Fuera de esto, hagamos el bien siempre y en todas partes, cuando se presente la ocasi\u00f3n, que ser\u00e1 frecuentemente; y cuanto mejor obremos en el esp\u00edritu de nuestro Se\u00f1or, tanto m\u00e1s agradables seremos a sus ojos. En fin, padres, si Dios les concede esta gracia a los misioneros, \u00bfqu\u00e9 os parece que ser\u00eda esta compa\u00f1\u00eda? Su vida ser\u00eda una vida de amor; ser\u00eda la vida de los \u00e1ngeles, la de los bienaventurados; ser\u00eda el para\u00edso del cielo y de la tierra, si Dios nos concediera esta gracia de amarnos mutuamente. Se ha dicho que viviremos como hijos, pero entonces se dir\u00e1: \u00abComo viven los bienaventurados y los \u00e1ngeles entre s\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Oh Salvador, que viniste a traernos esta ley de amar al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo, que tan perfectamente la practicaste entre los hombres, no s\u00f3lo a su manera, sino de una forma incomparable! \u00a1S\u00e9 t\u00fa, Se\u00f1or, nuestro agradecimiento por habernos llamado a este estado de vida de estar continuamente amando al pr\u00f3jimo, s\u00ed, a este estado y profesi\u00f3n de entrega a este amor, ocupados en el ejercicio actual del mismo o en disposici\u00f3n de ello, abandonando incluso cualquier otra ocupaci\u00f3n para y dedicarnos a las obras caritativas! De los religiosos se dice que est\u00e1n en un estado de perfecci\u00f3n; nosotros no somos religiosos, pero podemos decir que estamos en un estado de caridad, ya que estamos continuamente ocupados en la pr\u00e1ctica real del amor o en disposici\u00f3n de ello.<\/p>\n<p>\u00a1Oh Salvador! \u00a1Qu\u00e9 feliz soy por estar en un estado de amor al pr\u00f3jimo, en un estado que de suyo te habla, te suplica y te presenta incesantemente lo que hago en favor de \u00e9l! Conc\u00e9deme la gracia de conocer mi dicha y de querer mucho este estado bendito, para que contribuya de este modo a que esta virtud aparezca en la compa\u00f1\u00eda ahora, ma\u00f1ana y siempre. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOBRE LA CARIDAD (Reglas comunes, cap. 2, art. 12) El padre Vicente enumera los diversos actos de caridad con el pr\u00f3jimo. 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