{"id":12398,"date":"2009-10-06T20:57:48","date_gmt":"2009-10-06T19:57:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/10\/06\/vicente-de-paul-conferencia-128-conferencia-del-16-de-mayo-de-1659\/"},"modified":"2016-07-26T11:01:18","modified_gmt":"2016-07-26T09:01:18","slug":"vicente-de-paul-conferencia-128-conferencia-del-16-de-mayo-de-1659","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-128-conferencia-del-16-de-mayo-de-1659\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 128: Conferencia Del 16 De Mayo De 1659"},"content":{"rendered":"<p>SOBRE LA INDIFERENCIA<\/p>\n<p>(Reglas comunes, cap. 2, art. 10)<\/p>\n<p>Naturaleza de la indiferencia Razones para practicarla. Aprecio que nuestro Se\u00f1or tiene de esta virtud. Medios para alcanzarla de Dios: la mortificaci\u00f3n interna y externa.<\/p>\n<p>Hermanos m\u00edos, ante la duda que ayer ten\u00eda de si podr\u00eda hablaros esta tarde, os propusieron otro tema de conferencia: seguramente esa charla habr\u00eda sido m\u00e1s \u00fatil, ya que cada uno de vosotros habr\u00eda dicho lo que nuestro Se\u00f1or le hab\u00eda inspirado, mientras que yo no hago otra cosa m\u00e1s que probar la paciencia de la compa\u00f1\u00eda. Sin embargo, me he propuesto hablaros sobre la indiferencia, que es la regla contenida en el d\u00e9cimo art\u00edculo de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas, cap\u00edtulo 2.<\/p>\n<p>Dice as\u00ed esta regla:<\/p>\n<p><em>Todos se afanar\u00e1n con toda la diligencia posible en la virtud de la indiferencia, que tanto apreciaron y practicaron Jesucristo y los santos, de forma que no tengan ning\u00fan apego ni a los cargos, ni a las personas, ni a los lugares, sobre todo a su pa\u00eds, ni a ninguna otra cosa semejante, sino que est\u00e9n siempre dispuestos y preparados a dejarlo todo de buen \u00e1nimo, apenas el superior les indique su voluntad, aunque s\u00f3lo sea por una se\u00f1al, y aceptar\u00e1n las negativas o los cambios que le parezca conveniente hacer, reconociendo delante de Dios que todo lo que haga est\u00e1 bien hecho.<\/em><\/p>\n<p>Vamos a hablar, por tanto, de la virtud de la indiferencia, que nos impone nuestra regla. Y tiene ciertamente raz\u00f3n pues, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda la compa\u00f1\u00eda llegar a la perfecci\u00f3n, si no adquiriese la indiferencia y el despego en todas las cosas? \u00bfC\u00f3mo llegar\u00eda al fin que se ha propuesto, de ir a instruir a los pobres del pueblo, a sacarles del pecado, a ponerlos en gracia con la gracia de Dios, si no tuvi\u00e9ramos la indiferencia, que nos atrae la misma gracia que queremos derramar sobre ellos? Si estamos apegados al mundo y a nosotros mismos, a nuestros gustos y a nuestra estima, \u00bfc\u00f3mo podremos trabajar por la santificaci\u00f3n del estado eclesi\u00e1stico, que consiste precisamente en el alejamiento de todas estas cosas? Nadie puede dar lo que no tiene: Nemo dat quod non habet. Queremos llevar a los dem\u00e1s al despego de los deseos de la tierra y de las satisfacciones de la naturaleza; \u00bfy c\u00f3mo podremos hacerlo, oh Salvador, si estamos nosotros mismos apegados a ello? \u00bfC\u00f3mo buscar el reino de Dios y su justicia, si estamos atados a cualquier cosa que nos quita los medios y la libertad para buscarlos? \u00bfC\u00f3mo hacer la voluntad divina, que es una de nuestras reglas, si seguimos la nuestra en las cosas que le disgustan, sobre todo en las comodidades, los honores y el aprecio maldito de nosotros mismos? \u00bfC\u00f3mo renunciar a nosotros mismos, seg\u00fan el consejo de nuestro Se\u00f1or, si estamos apegados a nuestros gustos? \u00bfC\u00f3mo despegarnos de todo, si no renunciamos a esas cosillas que nos entretienen? Padres, \u00bfquer\u00e9is un remedio para todo esto? Es preciso que la indiferencia ponga en libertad a la persona que est\u00e1 presa; \u00e9sta es la virtud que nos libera precisamente de la tiran\u00eda de los sentidos y del amor a las criaturas. Por eso, ya veis qu\u00e9 necesaria es y cu\u00e1nta obligaci\u00f3n tenemos de entregarnos a Dios para procurar adquirirla, si no queremos ser esclavos de nosotros mismos y esclavos de una bestia, ya que el que se deja llevar por su parte animal no merece ser llamado hombre, sino bestia.<\/p>\n<p>Le\u00eda esta ma\u00f1ana el pensamiento de un santo, que dice que la indiferencia es el grado m\u00e1s alto de la perfecci\u00f3n, la suma de todas las virtudes y la ruina de los vicios. Necesariamente tiene que participar la indiferencia de la naturaleza del amor perfecto, ya que es una actividad amorosa que inclina el coraz\u00f3n a todo lo que es mejor y destruye todo lo que impide llegar a \u00e9l, lo mismo que el fuego, que no s\u00f3lo tiende a su centro, sino que consume todo lo que intenta detenerlo. Del mismo modo, hermanos m\u00edos, vuestros corazones se ver\u00e1n totalmente inflamados en la pr\u00e1ctica de la voluntad de Dios, si la indiferencia los despega de la tierra. Necesariamente se sentir\u00e1n llenos de amor a Dios cuando dejen de amar otra cosa. En este sentido puede decirse que la indiferencia es el origen de todas las virtudes y la muerte de todos los vicios.<\/p>\n<p>Digamos en qu\u00e9 consiste. Hay que distinguirla en dos partes: primero, la acci\u00f3n de indiferencia; y segundo, el estado de indiferencia.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n indiferente es una acci\u00f3n moral voluntaria que no es ni buena ni mala. Algunos juzgan que no existe semejante acci\u00f3n, pues dicen que si una acci\u00f3n no es buena, es mala. Sea lo que fuere, vamos a suponer aqu\u00ed que existe el t\u00e9rmino medio: una acci\u00f3n voluntaria que no se refiere ni al bien ni al mal. Existe la obligaci\u00f3n de alimentarse; por eso comemos. Esa acci\u00f3n no se sit\u00faa entre las acciones virtuosas. Mala tampoco es, con tal que no se estropee la acci\u00f3n por alg\u00fan exceso o por alguna prohibici\u00f3n. Pasearse, estar sentado o en pie, pasar por un camino o por otro, son cosas de suyo indiferentes, que no son de ning\u00fan m\u00e9rito, pero tampoco son dignas de reprensi\u00f3n, a no ser que haya alguna circunstancia mala. Eso es la acci\u00f3n indiferente.<\/p>\n<p>En cuanto al estado de indiferencia, es un estado en que se encuentra una virtud por la que el hombre se despega de las criaturas para unirse al Creador. No se trata solamente de una virtud; en cierto modo, se trata de un estado que la comprende y en donde ella opera; es un estado, pero es menester que esta virtud sea activa en \u00e9l y que, mediante ella, el coraz\u00f3n se despegue de las cosas que lo tienen cautivo. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el coraz\u00f3n que ama? En la cosa amada. Por consiguiente, donde est\u00e1 nuestro amor, all\u00ed est\u00e1 cautivo nuestro coraz\u00f3n; no puede salir de all\u00ed, ni puede elevarse m\u00e1s arriba, ni puede ir a la derecha o a la izquierda; all\u00ed est\u00e1 detenido. Donde est\u00e1 el tesoro del avaro, all\u00ed est\u00e1 su coraz\u00f3n; y donde est\u00e1 nuestro coraz\u00f3n, all\u00ed est\u00e1 nuestro tesoro, y lo que resulta deplorable es que estas cosas que nos mantienen cautivos son ordinariamente cosas indignas: una tonter\u00eda, una imaginaci\u00f3n, una palabra seca que nos han dicho, una peque\u00f1a falta de atenci\u00f3n, una negativa, el solo pensamiento de que no nos hacen gran caso, todo esto nos hiere y nos indispone hasta el punto de que ya no podemos curarnos de ello. El amor propio nos apega a todas esas lesiones imaginarias; imposible librarse de ello; estamos all\u00ed metidos. \u00bfPor qu\u00e9? Porque estamos presos de esa pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo propio de la indiferencia es quitarnos todo resentimiento y todo deseo, despegarnos de nosotros mismos y de toda criatura; tal es su oficio, tal es la dicha que nos proporciona, con tal que sea activa, que trabaje. \u00bfY c\u00f3mo? Hay que procurar conocerse; hay que decirse: \u00ab\u00a1Ea, alma m\u00eda!, \u00bfcu\u00e1les son tus afectos? \u00bfa qu\u00e9 nos agarramos? \u00bfqu\u00e9 hay en nosotros que nos tenga cautivos? \u00bfgozamos de la libertad de los hijos de Dios o estamos atados a los bienes, a los caprichos, a los honores?\u00bb. Examinarse para descubrir nuestras ataduras, para romperlas. Realmente, hermanos m\u00edos, la eficacia de la oraci\u00f3n debe tender a conocer bien nuestras inclinaciones y apegos, decidir nos a luchar contra ellas y enmendarnos, y luego a ejecutar bien lo que hemos resuelto. En primer lugar estudiarse, y cuando uno se sienta apegado a algo, esforzarse en desprenderse de eso y en hacerse libre por medio de resoluciones y de actos contrarios. Ciertamente, tenemos muchos motivos para que temamos caer en esos lazos miserables, de los que no podr\u00edamos salir. \u00a1Oh Salvador! \u00a1Qu\u00e9 miseria!.<\/p>\n<p>Conferencia a un se\u00f1or, del que ya os he hablado en otras ocasiones: un se\u00f1or de Bresse, llamado se\u00f1or de Rougemont, que hab\u00eda sido un conocido espadach\u00edn; era alto, arrogante, que se hab\u00eda encontrado muchas veces en esa situaci\u00f3n rogado por otros nobles que querellaban entre s\u00ed o \u00e9l mismo retaba a duelo a cualquiera que le hiciera un agravio. El mismo me lo dijo y es imposible contar con cu\u00e1ntos pele\u00f3 y a cu\u00e1ntos hiri\u00f3 o dio muerte. Finalmente, Dios le movi\u00f3 de tal modo que entr\u00f3 dentro de s\u00ed mismo y, al ver la triste situaci\u00f3n en que se encontraba, se decidi\u00f3 a cambiar de vida y lo hizo. Despu\u00e9s de aquel cambio, tras ir progresando poco a poco, lleg\u00f3 tan adelante en la vida del esp\u00edritu que pidi\u00f3 al se\u00f1or obispo de Lion permiso para tener el Sant\u00edsimo en su capilla, para poder honrar all\u00ed a nuestro Se\u00f1or y entretener mejor su piedad, que era singular y conocida de todos; esto me dio el deseo de ir a verle un d\u00eda en su casa, donde me cont\u00f3 sus pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n y, entre otras, la del despego de las criaturas. \u00abEstoy seguro, me dec\u00eda, de que si no estoy atado a nada, me dirigir\u00e9 a Dios, que es mi \u00fanico anhelo; para ello miro si me detiene la amistad con tal se\u00f1or, con tal pariente, con tal vecino, si me impide avanzar el amor a m\u00ed mismo, si me atan los bienes o la vanidad, si me retrasan mis asuntos o mis placeres; y cuando me doy cuenta de que hay algo que me aparta de mi soberano bien, rezo, corto, sajo, me libro de aquella atadura. Estos son mis ejercicios\u00bb.<\/p>\n<p>Siempre me acuerdo de una cosa que me dijo: un d\u00eda, yendo de viaje, estaba pensando en Dios, como sol\u00eda hacerlo, y se examinaba sobre si le hab\u00eda quedado, desde su conversi\u00f3n, o le hab\u00eda sobrevenido alguna cosa que lo mantuviera apegado; estuvo recorriendo sus negocios, sus bienes, sus amistades, su reputaci\u00f3n, sus grandezas, los peque\u00f1os entretenimientos del coraz\u00f3n humano; piensa, cavila, y finalmente se fija en su espada.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 la llevas?, pens\u00f3, \u00bfpodr\u00edas pasar sin ella? \u00a1C\u00f3mo! \u00a1Dejar esta querida espada que tan bien me ha servido en tantas ocasiones y que, despu\u00e9s de Dios, me ha sacado de mil peligros! Si alguien me atacara, me ver\u00eda perdido sin ella. Pero tambi\u00e9n es verdad que podr\u00eda surgir alg\u00fan agravio y t\u00fa no tendr\u00edas el valor, llevando una espada, de no servirte de ella, y ofender\u00edas a Dios enseguida. \u00bfQu\u00e9 har\u00e9, Dios m\u00edo?, se dijo; \u00bfes posible que me trabe el coraz\u00f3n este instrumento de mi verg\u00fcenza y de mi pecado? No encuentro ninguna otra cosa que me tenga atado m\u00e1s que esta espada; ser\u00eda un cobarde si no me desprendiera de ella\u00bb. Y en aquel momento vio una piedra grande, se baj\u00f3 del caballo, tom\u00f3 la espada, empez\u00f3 a golpear contra aquella piedra, y tris tras, tris tras: la rompi\u00f3 finalmente, la hizo pedazos y se march\u00f3. Me dijo que aquel acto de desprendimiento, al romper aquella cadena de hierro que lo ten\u00eda preso, le dio una libertad tan grande que, a pesar de ser contra la inclinaci\u00f3n de su coraz\u00f3n, que amaba a esa espada, ya nunca tuvo ning\u00fan afecto a las cosas perecederas; solamente buscaba a Dios.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 gran lecci\u00f3n, hermanos m\u00edos! \u00a1Qu\u00e9 confusi\u00f3n para un miserable como yo, que me apego unas veces a una cosa y otras a otra! No pongo atenci\u00f3n en ello o, si me fijo, no hago un esfuerzo suficiente para salir de all\u00ed. Es este un gran motivo de confusi\u00f3n para m\u00ed y para los que son como yo, que no se examinan para ver a qu\u00e9 est\u00e1n agarrados ni se preguntan jam\u00e1s: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que domina en m\u00ed y qu\u00e9 es ese mont\u00f3n de cosas y de afectos que ocupan in\u00fatilmente mi pensamiento y mi tiempo?\u00bb. O bien, si algunas veces lo piensan, no logran salir de all\u00ed y, en vez de deshacerse de esa servidumbre, cada vez se someten m\u00e1s a ella de modo que ya no son capaces de librarse. \u00a1Qu\u00e9 pena, hermanos m\u00edos, ver c\u00f3mo nos arrastramos, siempre con el vientre en la tierra, hundidos siempre en nuestros defectos y en nuestras miserias! Es lo que debe decirse de los que no se esfuerzan en la indiferencia: no hacen ning\u00fan progreso en la virtud, se encuentran siempre con el mismo obst\u00e1culo y no lo quieren quitar. \u00bfC\u00f3mo no temer que Dios nos abandone? \u00bfHa habido alguna vez un esclavo semejante? \u00bfPor qu\u00e9 no tenemos su amor a la libertad? \u00a1Oh Salvador! T\u00fa nos has abierto la puerta; ens\u00e9\u00f1anos a encontrarla, danos a conocer la importancia de nuestra emancipaci\u00f3n, haznos recurrir a ti para conseguirla; ilum\u00ednanos, Salvador m\u00edo, para que veamos a qu\u00e9 estamos apegados y ponnos <em>in libertatem filiorum Dei.<\/em><\/p>\n<p>Hermanos m\u00edos, Dios, al enviar su Hijo al mundo para redimirnos, nos ha hecho hijos suyos; el hombre cobarde, que se deja subyugar por las criaturas, se convierte en esclavo y, al perder esa libertad de los hijos de Dios, parece como si dijese una blasfemia eterna, como si dijese que Dios no es su padre o que es menos digno de amor que la cosa que ama y que ese placer que lo cautiva.<\/p>\n<p>Pero el Hijo de Dios, \u00bfa qu\u00e9 estaba apegado? \u00bfNo sab\u00e9is c\u00f3mo estaba sometido a la voluntad de su Padre? El profeta rey lo dice con esta comparaci\u00f3n: como un jumento a la de su amo. Compara su perfecta resignaci\u00f3n con la de ese animal, que carece de deseos y de libertad para elegir; hac\u00e9is con \u00e9l lo que quer\u00e9is; est\u00e1 siempre dispuesta a salir y a caminar, a recibir una silla o unas albardas, o cargar con un carro, o estar parado; todo le es indiferente; deja que hagan con \u00e9l lo que quieran, no se empe\u00f1a en tener siempre el mismo establo, no siente inclinaci\u00f3n a ir a un lado o al otro, no est\u00e1 apegado a nada. \u00bfNo hab\u00e9is visto por la calle a unos mulos detenidos ante una puerta? Est\u00e1n cinco o seis juntos aguardando a que salga el arriero y, cuando ha salido, caminan, tuercen a la derecha o a la izquierda, van adonde \u00e9l quiere y se paran cuando \u00e9l lo desea: no se obstinan en nada. Ut jumentum factus sum apud te, As\u00ed es como yo soy, dice nuestro Se\u00f1or, para indicarnos c\u00f3mo acataba todo lo que Dios quer\u00eda de \u00e9l. \u00a1Qu\u00e9 abandono! \u00a1Qu\u00e9 sumisi\u00f3n! \u00bfY qu\u00e9 es lo que le pas\u00f3? <em>Et ego sum semper tecum<\/em>: siempre estuvo con Dios. Como siempre he hecho tu voluntad, Se\u00f1or, y nunca la m\u00eda, por eso t\u00fa has estado conmigo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que hace el que est\u00e1 totalmente sometido a las \u00f3rdenes de la providencia? Hace como el jumento que obedece a todo lo que se quiere, cuando se quiere y de la manera que se quiere. \u00bfY qu\u00e9 hago yo cuando me abandono de esa manera? Atraigo a Dios a mi lado, porque no he tenido voluntad propia. <em>Tenuisti manum dexteram meam, et in voluntate tua deduxisti me, et cum gloria suscepisti me<\/em>; me tuviste de la mano y me llevaste adonde quisiste. Si he hecho alg\u00fan bien, eres t\u00fa el que me has llevado; me he dejado guiar por el m\u00e1s peque\u00f1o signo de tu voluntad. \u00bfY por qu\u00e9? Porque he sido contigo como una bestia de carga; me he entregado a los trabajos, a los desprecios, a los sufrimientos y a todo lo que te ha agradado; por eso, Se\u00f1or, t\u00fa te has servido de m\u00ed en las cosas que has querido.<\/p>\n<p>\u00bfNo veis, hermanos m\u00edos, los felices resultados de los que est\u00e1n en esta indiferencia? S\u00f3lo obedecen a Dios, y Dios los gu\u00eda. Los ver\u00e9is ma\u00f1ana, toda la semana, todo el a\u00f1o y toda su vida en paz, en entusiasmo y en tendencia continua hacia Dios, siempre derramando sobre las almas los efectos tan dulces saludables de las obras de Dios en ellos. Y si compar\u00e1is al indiferente con los que no lo son, ver\u00e9is por un lado c\u00f3mo su vida est\u00e1 llena de luz y produciendo abundantes frutos; no hay m\u00e1s que progresos en sus personas, fuerza en sus palabras, bendici\u00f3n en sus empresas, gracia en sus consejos y buen olor en sus obras. Et in voluntate tua deduxisti me: t\u00fa me has guiado, Se\u00f1or, por el sendero de tu voluntad. Y ver\u00e9is por otra parte c\u00f3mo esas personas que est\u00e1n apegadas a sus satisfacciones no tienen m\u00e1s que pensamientos terrenos, palabras de esclavos y obras muertas. La diferencia que hay de unos a otros proviene de que \u00e9stos se unen a las criaturas y aquellos se separan de ellas, de que la naturaleza obra en las almas bajas y la gracia en las que se elevan a Dios y s\u00f3lo respiran su voluntad. Por eso estos \u00faltimos podr\u00e1n decir, en cierto modo, lo mismo que nuestro Se\u00f1or: Et cum gloria suscepisti me: t\u00fa me has recibido con gloria, me has dado poder sobre el cielo y la tierra, porque me he portado con Dios y con los hombres lo mismo que el asno o la asna. Soy tan idiota que no s\u00e9 si hay que decir el o la asna. En fin, \u00a1bendito sea nuestro Se\u00f1or! El que tiene este esp\u00edritu de sumisi\u00f3n y de indiferencia, tiene a su Padre consigo, llev\u00e1ndolo de la mano por el camino de su voluntad y rode\u00e1ndolo del esplendor de su gloria.<\/p>\n<p>Pid\u00e1mosle, hermanos m\u00edos, que nos conceda la gracia de ponernos en ese estado, para estar siempre bajo la direcci\u00f3n de Dios, que nos lleva de su mano y nos conduce hasta su divina majestad. Salvador m\u00edo, haz no que estemos apegados a nada, lo mismo que una bestia de carga, que le da lo mismo llevar una carga que otra, pertenecer a un amo rico o a un amo pobre, estar en este pa\u00eds que en otro; todo le parece bien; aguarda, camina, sufre, trabaja de d\u00eda y de noche; nada le sorprende.<\/p>\n<p>\u00a1Dios m\u00edo! Todo esto me parece muy hermoso; tengo ganas de hacer lo mismo, pero me doy cuenta de que soy muy ruin; me cuesta separarme de las cosas que estimo, no predicar, no tener ning\u00fan cargo, no estar bien colocado, no tener buena fama; siento una gran dificultad en sujetarme a toda clase de personas; sin embargo, con tu gracia, Dios m\u00edo, lo podr\u00e9 todo. No te pido ser un \u00e1ngel, ni como un ap\u00f3stol; en cierto modo ya lo soy; lo que deseo solamente, Dios m\u00edo, es tener esa disposici\u00f3n servicial que les das a las bestias, ese coraje para sufrir que les das a los guerreros y la firmeza que tienen en su vida militar. Hermanos m\u00edos, deber\u00edan confundirse nuestros rostros al ver c\u00f3mo nos superan unos ruines soldados y unas pobres bestias en cosas tan agradables a Dios, que su mismo Hijo quiso llevar a cabo en su propia persona. \u00a1Qu\u00e9 confusi\u00f3n, hermanos m\u00edos! No escuch\u00e9is a este miserable que os est\u00e1 hablando; es el m\u00e1s indigno de los hombres de aspirar a ese estado bienaventurado, por el abuso que he hecho de mi libertad y de las gracias de Dios, amando a las cosas m\u00e1s que a \u00e9l. Entregu\u00e9monos a su bondad infinita, hermanos m\u00edos, con la confianza de que nos purificar\u00e1 de estos afectos terrenos en los que estamos hundidos. Hemos de esforzarnos en la indiferencia despeg\u00e1ndonos de nuestro propio juicio, de nuestra voluntad, de nuestras inclinaciones y de todo lo que no es Dios; una virtud es activa y, si no act\u00faa, no es virtud. Hay que esforzarse, hermanos m\u00edos, hay que insistir una y muchas veces, d\u00eda tras d\u00eda, en la oraci\u00f3n; \u00bfpor qu\u00e9 no?<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la regla nos dice que nuestro Se\u00f1or estim\u00f3 mucho y practic\u00f3 la indiferencia, como acabamos de ver; habla tambi\u00e9n de que los santos nos la han ense\u00f1ado con su ejemplo. T\u00fa lo dec\u00edas muy bien, san Pedro, t\u00fa que lo hab\u00edas dejado todo (9), y nos lo ense\u00f1aste cuando reconociste a Jesucristo en la orilla del mar: <em>Dominus est!<\/em> (10). Inmediatamente este ap\u00f3stol dej\u00f3 su ropa, salt\u00f3 de la barca y se ech\u00f3 a nadar; no llevaba nada. Dominus est! Llega hasta \u00e9l despojado de todo. \u00a1Salvador m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 desprendimiento! S\u00f3lo busca a su maestro, sin pensar en el barco, ni en la ropa, ni en la vida.<\/p>\n<p>\u00a1Oh san Pablo! \u00a1Oh gran san Pablo! Desde tu conversi\u00f3n has tenido esta gracia infusa de la indiferencia: <em>Domine quid me vis facere?<\/em>: \u00abestoy dispuesto a hacer lo que quieras; nada me importa\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 lenguaje \u00e9ste tan admirable! \u00abSe\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 quieres que haga?\u00bb Supone un desprendimiento no menos repentino que completo. \u00a1Qu\u00e9 abundancia de gracias cay\u00f3 de pronto en este vaso de elecci\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 instante tan maravilloso que cambia a un perseguidor en un ap\u00f3stol! \u00a1Y cu\u00e1nta fue la luz que en \u00e9l se produjo y que, al despegarle de la ley, de su comisi\u00f3n, de su fortuna y de sus sentimientos, le hizo decir de golpe: Domine, quid me vis facere?<\/p>\n<p>Ciertamente, la regla tiene raz\u00f3n al decir que nuestro Se\u00f1or y los santos quisieron y practicaron la indiferencia y que todos nosotros estamos obligados a imitarles. S\u00ed, hermanos m\u00edos, esta virtud es necesaria a los misioneros, ya que no se pertenecen a s\u00ed mismos, sino a nuestro Se\u00f1or, que es quien los ha enviado y quiere disponer de ellos. \u00bfY para qu\u00e9? Para que hagan lo que el ha hecho y sufran como \u00e9l. \u00abLo mismo que mi Padre me ha enviado, les dec\u00eda a los ap\u00f3stoles, os env\u00edo yo a vosotros; lo mismo que me han perseguido a m\u00ed, os perseguir\u00e1n a vosotros\u00bb.<\/p>\n<p><em>Ostendam illi,<\/em> dice en otro lugar, hablando de san Pablo, <em>quanta oporteat eum pro nomine meo pati<\/em>: le indicar\u00e9 que mi voluntad es que padezca por mi nombre. En efecto, \u00a1cu\u00e1nto tuvo que soportar! Es algo prodigioso. Cuesta trabajo creer todo lo que sufri\u00f3 en su persona, en su honor y en su ministerio. Aquel coraz\u00f3n generoso y tan resignado de san Pablo se vio perseguido en muchos lugares. En Damasco tuvo que salvarse por una ventana (15); en otras partes recibi\u00f3 azotes, fue arrojado al mar, apedreado, encarcelado varias veces, despreciado, expulsado y finalmente martirizado. Estaba destinado al sufrimiento: <em>Ostendam illi quanta oporteat eum pro nomine meo pati<\/em>: yo le mostrar\u00e9 cu\u00e1nto tiene que sufrir. Y as\u00ed lo hizo. S\u00ed, es prodigioso lo que tuvo que sufrir, prodigioso, prodigioso.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 diremos de Abrah\u00e1n, el corifeo de los verdaderos obedientes y de los perfectamente desprendidos? Dios le manda salir de su pa\u00eds y dejar a sus parientes. \u00abSal de tu tierra, d\u00e9jalo todo y vete\u00bb (17). Lo hace sin replicar, sin retrasarse un minuto. \u00a1Qu\u00e9 sumisi\u00f3n, hermanos m\u00edos! \u00a1Qu\u00e9 desprendimiento! Pero, Dios m\u00edo, no te contentas con eso; fue un primer sondeo que hiciste en su coraz\u00f3n para ver si era capaz de llegar m\u00e1s all\u00e1. \u00abS\u00ed, le dijo Dios a este su siervo, deseo otro testimonio de tu amor; quiero que me sacrifiques a tu hijo\u00bb, y este patriarca ni siquiera duda de si lo ha de hacer. \u00abVamos\u00bb, dijo. Toma todo lo necesario para el sacrificio; coge a Isaac y la espada; se marchan hasta llegar al lugar destinado. Ya est\u00e1 la hoguera preparada; ya est\u00e1 levantado el brazo del padre y el ni\u00f1o a sus pies, esperando el golpe. \u00a1Qu\u00e9 indiferencia la de Abrah\u00e1n! \u00a1Cu\u00e1n por encima de los sentimientos naturales, cu\u00e1n libre en sus acciones y en sus afectos y cu\u00e1n pronto a someterlos a las \u00f3rdenes de Dios m\u00e1s extra\u00f1as y m\u00e1s inesperadas!<\/p>\n<p>\u00bfY no admir\u00e1is tambi\u00e9n la obediencia del hijo lo mismo que la de su padre? Fijaos en su virtud; no pregunta sobre lo que le va a pasar; se deja conducir; se pone de rodillas; ofrece su vida; para \u00e9l hay bastante con saber que as\u00ed lo quiere su padre. \u00a1Oh Dios m\u00edo! Hermanos m\u00edos, \u00a1cu\u00e1nto hemos de temer que los hijos de nuestro entendimiento est\u00e9n muy lejos de este abandono! Estas luces, estos conocimientos y esta ciencia que tenemos, o pretendemos tener, \u00bftienen esta misma sumisi\u00f3n? \u00bfEst\u00e1is dispuestos, hermanos m\u00edos, a sacrificarlos a Dios? Examin\u00e9monos bien y supongamos que un superior nos dice: \u00abYa est\u00e1 bien; ya basta de estudiar; cambie usted de casa, haga otra cosa\u00bb; Podr\u00eda pasarle esto a alguno. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfD\u00f3nde estar\u00e1n vuestros sentimientos, si se os pide a vuestro Isaac? \u00bfCort\u00e1is la garganta a ese deseo vuestro de saber, a esa afici\u00f3n de estar aqu\u00ed mejor que all\u00ed, a ese af\u00e1n por querer una cosa y desechar otra? Poned la mano en vuestra conciencia y ver\u00e9is que no hay all\u00ed nada de indiferencia. \u00a1Dios m\u00edo! Ha habido algunos en la compa\u00f1\u00eda que, al no poder estudiar despu\u00e9s de sus a\u00f1os de seminario todo lo que ellos esperaban, han empezado a murmurar, a quejarse y con un disgusto tan grande que daba l\u00e1stima. Pero, padre, pero, hermano, \u00bfno ha venido usted aqu\u00ed para hacer la voluntad de Dios y no la suya, para obedecer y no para estudiar? Bien, pues no estudie. Ese hijo de su esp\u00edritu lo tiene atado, esa afici\u00f3n desordenada de su esp\u00edritu lo tiene cautivo; vaya, aprenda a ser libre e indiferente; que sea \u00e9sa su lecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otros tienen la pasi\u00f3n de ordenarse de sacerdotes antes de tiempo; otros, de predicar, de discutir, de tener una ocupaci\u00f3n, de ir y venir; hay pocos que no tengan a su Isaac preferido; pero hay que deshacerse de \u00e9l, hay que vaciar nuestro coraz\u00f3n de todo otro amor que no sea el de Dios y toda otra voluntad qu\u00e9 no sea la de la obediencia. Bien, me parece que est\u00e1is todos dispuestos a ello, y espero que Dios os conceder\u00e1 esta gracia. S\u00ed, Dios m\u00edo, espero de tu bondad, que conoce todos mis apegos, que me hablar\u00e1s a m\u00ed el primero; y yo, que me siento sin fuerzas para enmendarme, te dir\u00e9 en mi ancianidad como David: \u00abSe\u00f1or, ten piedad de m\u00ed\u00bb (19). Y vosotros, hermanos m\u00edos, que est\u00e1is en situaci\u00f3n de trabajar en la adquisici\u00f3n de las virtudes, esforzaos en la de la indiferencia ya que, si Dios quiere que la teng\u00e1is alguna vez, alcanzar\u00e9is la muerte de vuestros vicios y la fuente de vuestras virtudes.<\/p>\n<p>Y si quer\u00e9is otro motivo para aficionaros a ella, antes de pasar a los medios de practicarla, es que el hombre indiferente pertenece por completo a Dios. Dios lo es todo para \u00e9l, y todo lo dem\u00e1s no es nada. Si le dec\u00eds blanco, es blanco; si le dec\u00eds negro, es negro; si le mand\u00e1is ir, va; si le mand\u00e1is trabajar, trabaja; est\u00e1 siempre dispuesto a todo sin que se le ordene. \u00bfSab\u00e9is qu\u00e9 es lo que pienso cuando oigo hablar de esas necesidades tan lejanas de las misiones extranjeras? Todos hemos o\u00eddo hablar y sentimos cierto deseo de ir all\u00e1; juzgamos felices al padre Nacquart, al padre Gondr\u00e9e, a todos los dem\u00e1s misioneros que han muerto como hombres apost\u00f3licos por la fundaci\u00f3n de una nueva Iglesia. Y efectivamente, son felices porque han salvado sus almas al entregarlas por la fe y por la caridad cristiana. Todo esto es muy hermoso, muy santo: todos alaban su celo y su entusiasmo; y ah\u00ed se queda todo. Pero si tuvi\u00e9semos esa indiferencia, si no nos apeg\u00e1semos a esa tonter\u00eda y estuvi\u00e9semos dispuestos a todo, \u00bfqui\u00e9n no se ofrecer\u00eda para ir a Madagascar, a Berber\u00eda, a Polonia o a cualquier otro sitio donde Dios desea que le sirva la compa\u00f1\u00eda? Si no lo hacemos as\u00ed, es porque estamos apegados a alguna cosa. Hay algunos ancianos que han pedido que les enviemos all\u00e1 y que lo han solicitado a pesar de su mucha debilidad. \u00a1Es que tienen el coraz\u00f3n libre! Van con su afecto a todos los sitios en donde Dios desea ser conocido, y no hay nada que los detenga aqu\u00ed m\u00e1s que la voluntad divina. Si no estuvi\u00e9semos tan aferrados a nuestros miserables caprichos, dir\u00edamos todos: \u00abDios m\u00edo, env\u00edame, estoy dispuesto a ir a cualquier lugar del mundo adonde mis superiores crean oportuno que vaya a anunciar a Jesucristo; y aunque tuviese que morir all\u00ed, me dispondr\u00eda a ir all\u00e1 y me presentar\u00eda a ellos para eso, sabiendo que mi salvaci\u00f3n est\u00e1 en la obediencia, y la obediencia en tu voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>El medio para alcanzar de Dios esta indiferencia es la mortificaci\u00f3n continua, interior y exterior. No os indicar\u00e9 ning\u00fan otro. Primero, el examen, para reconocer si sentimos m\u00e1s inclinaci\u00f3n a una cosa que a otra y cu\u00e1les son las que m\u00e1s nos atraen, para que, fijaos bien, andemos con cuidado y esforc\u00e9monos en apartarnos incesantemente de ellas, cortando y sajando todo lo que ata nuestro coraz\u00f3n, a fin de despojarnos de todas las criaturas y mortificar nuestros sentidos y nuestras pasiones siempre y en todas partes.<\/p>\n<p>Propong\u00e1monos hoy y empecemos desde ma\u00f1ana a combatir nuestras satisfacciones y nuestros gustos, uno tras otro, y no dud\u00e9is de que, si sois fieles a ello, hermanos m\u00edos, nuestro Se\u00f1or os conceder\u00e1 llegar a la meta; de esta forma, en vez de ser esclavos de nosotros mismos y de las cosas que amamos \u00a0fuera de Dios, alcanzaremos la libertad de hijos y estaremos sujetos \u00fanicamente a la voluntad del Padre celestial. Lex justo non est posita. Los hombres indiferentes est\u00e1n por encima de toda ley; son de una categor\u00eda distinta de los dem\u00e1s y, lo mismo que los cuerpos gloriosos, pasan a trav\u00e9s de todo, van a todas partes, sin que nada les impida ni les retrase. \u00a1Oh Salvador, qu\u00e9 felices ser\u00edamos si estuvi\u00e9semos tan desprendidos, como las bestias de carga, lo mismo que t\u00fa, Se\u00f1or, que te quisiste comparar con un jumento (21), para hacer tuya la disponibilidad del esp\u00edritu m\u00e1s grande que imaginarse pueda! Conc\u00e9denos al menos la gracia de participar de esa disposici\u00f3n; as\u00ed te lo suplicamos, libertador nuestro, con la confianza de que jam\u00e1s perderemos con ello nuestra libertad y permaneceremos firmes en el ejercicio de la santa indiferencia. Siempre tendremos esta virtud en nuestro entendimiento y en nuestra voluntad, en donde no entrar\u00e1 nada que pueda separarnos de ejecutar todo lo que t\u00fa ordenes. Y al obrar as\u00ed, t\u00fa nos tomar\u00e1s de la mano (22) y nos har\u00e1s cumplir tu voluntad, hasta conducirnos a la gloria. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Encomiendo a vuestras oraciones al se\u00f1or obispo de Meaux (23); hace dos d\u00edas que est\u00e1 en la agon\u00eda y sufre muchos dolores en ese estado. Ser\u00e1 en la Iglesia como una l\u00e1mpara extinguida, que iluminaba a los pueblos y al clero con su gran mansedumbre, sabidur\u00eda, dotes de gobierno y firmeza. Quer\u00eda mucho a nuestra compa\u00f1\u00eda, y hemos tenido la dicha de que nos llamara a su di\u00f3cesis y nos mantuviera en ella. La providencia permiti\u00f3 que sali\u00e9ramos de Cr\u00e9cy; y este buen prelado, al ver aquello, tom\u00f3 nuestra causa en sus manos. Como Dios le ha concedido a la compa\u00f1\u00eda la gracia de preferir dejarlo todo antes que disgustar al que nos hab\u00eda fundado en aquel sitio, quisimos salir de all\u00ed para contentarle; se hizo esto solo por amor de Dios, y sin ning\u00fan otro motivo. Durante aquel proceso, este se\u00f1or obispo me indic\u00f3 que deber\u00edamos intervenir para volver de nuevo; le ped\u00ed que nos excusase de no querer pleitear contra nuestro bienhechor. \u00abNos puso all\u00ed por iniciativa propia y ahora quiere disponer de otra forma de su fundaci\u00f3n; nos parece bien; queremos que haga lo que mejor le parezca\u00bb. \u00abEntonces, haga usted ese papel; pero yo representar\u00e9 otro y procurar\u00e9 impedir los planes de ese individuo\u00bb. En efecto, sostuvo los gastos de aquel proceso, los sostuvo y apoy\u00f3 hasta que se consigui\u00f3 lo que era justo. Nos quedamos all\u00ed y se nos adjudicaron los fondos, que se quer\u00edan destinar al hospital mayor. La misma providencia ha permitido que la persona fundadora, al ver que por respeto hacia \u00e9l prefer\u00edamos retirarnos en vez de defendernos, ha venido a presentar excusas por lo que hab\u00eda hecho; y no s\u00f3lo esto, sino que me a\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n&#8230; Pero m\u00e1s vale que nos lo callemos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, tenemos muchos motivos para pedir a Dios por ese buen prelado. Desde esta tarde le rezaremos para que quiera recibirlo en su gracia. Ma\u00f1ana temprano mandaremos a preguntar si ha fallecido y, en ese caso, ofreceremos nuestros sacrificios por su alma.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n les ruego que pidan por las necesidades de la compa\u00f1\u00eda, que no son pocas. Dios la est\u00e1 probando de la manera que su bondad bien conoce; \u00a1quiera su bondad infinita que haga buen uso de todo esto!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOBRE LA INDIFERENCIA (Reglas comunes, cap. 2, art. 10) Naturaleza de la indiferencia Razones para practicarla. 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