{"id":123696,"date":"2016-09-05T12:00:35","date_gmt":"2016-09-05T10:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=123696"},"modified":"2016-08-06T07:36:01","modified_gmt":"2016-08-06T05:36:01","slug":"federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-14\/","title":{"rendered":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 14"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo XIV: El matrimonio<\/h2>\n<p><i>B\u00e9lgica y las orillas del Rin.\u2014El Matrimonio cristiano.\u2014Preludios y noviaz\u00adgo.\u2014\u00bfLyon o Par\u00eds?\u2014Las bodas.\u2014Viaje de bodas.\u2014Sicilia y Roma.<\/i><\/p>\n<p>1841<\/p>\n<p>El deseo de Ozanam, a ra\u00edz de este \u00faltimo combate, habr\u00eda sido regresar inmediatamente a Lyon para festejar su \u00e9xito con sus her\u00admanos y sus amigos y sobre todo para poner el laurel a los pies de una persona con quien lo ligaba ya una grata amistad que se hab\u00eda convertido en una dulce esperanza.<\/p>\n<p>Sin embargo, por otra parte, ten\u00eda que suplir sin tardanza la c\u00e1tedra del se\u00f1or Fauriel para un curso sobre literatura alemana en la Edad Media, empezando con los <i>Nibelungos <\/i>y el <i>Libro de los H\u00e9roes.<\/i><\/p>\n<p>Tal era el tema aconsejado por el se\u00f1or Amp\u00e9re y convenido con el se\u00f1or Fauriel. Mas, para d\u00e9sarrollar como poeta y localizar como testigo esa dram\u00e1tica epopeya de allende el Rin \u00bf no conve\u00adn\u00eda que cuando menos hubiera visitado su escenario? Sus escr\u00fapu\u00adlos de profesor novato lo decidieron a hacer una r\u00e1pida excursi\u00f3n a las orillas del Rin. \u00abEra, como dice, un caso de conciencia literaria\u00bb; pero \u00bfno era m\u00e1s bien, se pregunta \u00e9l, una coqueter\u00eda de amor propio que le permitir\u00e1 decir a sus oyentes: Se\u00f1ores, todo esto lo he visto? \u00abDel mismo modo que, cuando era ni\u00f1o, mojaba la pun\u00adta de los dedos para poder responder a mi madre, sin mentir: \u00a1Me lav\u00e9!\u00bb Sali\u00f3 de viaje, lleno de tristeza por no regresar direc\u00adtamente a Lyon en uno de esos momentos en que \u00abla necesidad de expansi\u00f3n rebosaba de su coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHice pues el gran esfuerzo que exig\u00eda el deber y me precipit\u00e9 a Par\u00eds en coche, con direcci\u00f3n a Bruselas. Entonces la naturaleza super\u00f3 mis fuerzas; durante m\u00e1s de veinticuatro horas, fui presa de un acceso de negra tristeza, al pensar en los vivos goces que sacrificaba\u00bb.<\/p>\n<p>El sexto d\u00eda de su viaje, en una parada en Maguncia, aprove\u00adchando los largos atardeceres de octubre, Ozanam empez\u00f3 el re\u00adlato epistolar de sus impresiones para Lallier. Son las de un pere\u00adgrino m\u00e1s a\u00fan que las de un jurista o de un literato.<\/p>\n<p>Noto en primer lugar sus conceptos sobre B\u00e9lgica, ese \u00abreino reci\u00e9n nacido, esa miniatura de naci\u00f3n, ese imperio liliputiense\u00bb, del que sonr\u00ede primero, pero que lo sorprende despu\u00e9s por su ac\u00adtividad, cuyas instituciones y prosperidad admira y del que dice por fin: \u00abColocada entre Francia, Alemania e Inglaterra, la B\u00e9l\u00adgica cat\u00f3lica est\u00e1 all\u00ed como una lecci\u00f3n y como un ejemplo; en esto es verdaderamente una potencia europea, una potencia moral\u00bb.<\/p>\n<p>En particular observo sus descripciones de Lovaina, \u00abla Sor-bona de los Pa\u00edses Bajos\u00bb: seg\u00fan recordar\u00e1 el lector, el joven es\u00adtudiante de Par\u00eds hab\u00eda saludado y aun defendido su nacimiento. \u00abPuesta de nuevo en posesi\u00f3n de su antigua gloria por los obispos belgas, dotada de cuarenta c\u00e1tedras, de una biblioteca de 130,000 vol\u00famenes, de tres colegios, la Universidad de Lovaina me ha mos\u00adtrado c\u00f3mo la Iglesia, cuando es due\u00f1a de s\u00ed misma, sabe poner el patriotismo al servicio de la fe. En ninguna parte he visto amar tan francamente tres cosas: la <i>ortodoxia, <\/i>la libertad y la ilustraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unas horas pasadas en Aquisgr\u00e1n, Colonia retuvo m\u00e1s tiempo a Ozanam. Habiendo elogiado a sus celebridades an\u00adtiguas, saluda a una m\u00e1s reciente en la heroica persona de Mon\u00adse\u00f1or Droste de Wishering, todav\u00eda prisionero de Prusia por aquel entonces. \u00abVi el trono archiepiscopal vac\u00edo, pero la Iglesia llena. Esa Iglesia viuda, con sus ojivas radiantes en medio de los escom\u00adbros, se me antoj\u00f3 la Andr\u00f3maca antigua, sonriendo entre sus l\u00e1grimas\u00bb.<\/p>\n<p>En Santa Ursula, s\u00f3lo dice de la maravillosa leyenda de las once mil v\u00edrgenes: \u00abCu\u00e9ntelas quien sienta el valor de hacerlo. En cuan\u00adto a m\u00ed, considero el hecho hist\u00f3rico de la virgen m\u00e1rtir. Me arrodillo al pie de su tumba. Y en cuanto al n\u00famero de sus com\u00adpa\u00f1eras, s\u00f3lo s\u00e9 que encontr\u00f3 m\u00e1s v\u00edrgenes en el cielo de las que ten\u00eda a su alrededor en la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>Esa apasionada visita a los monumentos sagrados exalta su ad\u00admiraci\u00f3n. Se complace en yecordar que esas maravillas de arte se deben a los germanos del siglo VIII al XI, que doscientos cincuen\u00adta a\u00f1os de cristianismo hab\u00edan iniciado en los m\u00e1s delicados y sublimes misterios de la verdadera belleza.<\/p>\n<p>Se adivina que el profesor de ma\u00f1ana concede amplio lugar al teatro de las epopeyas germ\u00e1nicas y francas. Visit\u00f3 Xanten, patria de Sigfrido, Worms donde Crimilda crec\u00eda a la sombra de sus hermanos. Los Nibelungos, la epopeya carolingia y el ciclo del San\u00adto Grial se encuentran frente a frente. Mitos m\u00e1s antiguos han poblado de elfos y de enanos la colina de Lourdes y las cavernas de Kedrick. As\u00ed se localizan en su esp\u00edritu recuerdos b\u00e1rbaros que evo\u00adcar\u00e1 en su c\u00e1tedra.<\/p>\n<p>El peregrino se complace luego en bajar a la Edad Media, po\u00adblada de santos y leyendas inscritas en las ruinas de los burgos y de los monasterios: \u00abEn todo ese trecho, el r\u00edo corre bajo un cielo cat\u00f3lico. Los santos patrones de los navegantes, San Pedro, San Nicol\u00e1s, la bienaventurada Mar\u00eda tienen sus im\u00e1genes en estas ori\u00adllas; la cruz remata las c\u00faspides de los vecinos montes. . . Nuestro r\u00e1pido recorrido apenas nos permit\u00eda saludar esas apariciones del pasado; sin embargo, les he prometido no olvidarlas. No hay rin\u00adc\u00f3n de mi ruta de Bruselas hasta aqu\u00ed en que no se hayan prendido mis afectos; ni un solo adi\u00f3s que no me haya costado trabajo\u00bb. No fue m\u00e1s que una mirada, es cierto, pero quiz\u00e1 le prestar\u00e1 buen ser\u00advicio a su regreso; y se compara agradablemente al joven Cal\u00edgula, que, habiendo avanzado hasta el Rin, recogi\u00f3 all\u00ed unos guijarros, y volvi\u00f3 para recibir los honores del triunfo en Roma que por eso le dio el apodo de <i>Germ\u00e1nico.<\/i><\/p>\n<p>\u00abVolver\u00e9 a Lyon por Estrasburgo \u2014dec\u00eda al final de su larga carta a Lallier\u2014 y, despu\u00e9s de cinco semanas de negocios y de trabajo, volver\u00e9 a Par\u00eds para instalarme all\u00ed y convertirme en ve\u00adcino de usted\u00bb. El principal asunto que iba a resolver en Lyon era definitivamente el de la elecci\u00f3n de una vida desde hac\u00eda mucho suspendida a la voluntad de Dios. Esta se hab\u00eda hecho conocer por marcas interiores y exteriores que es preciso recordar en primer lugar.<\/p>\n<p>Viviendo por entero de la vida intelectual y sostenido por la gracia de una abundante vida espiritual, Ozanam se hab\u00eda mucho tiempo prohibido a s\u00ed mismo pensar en el matrimonio. En 1835, el estudiante de veintid\u00f3s a\u00f1os s\u00f3lo se mofa de alguno de sus com\u00adpa\u00f1eros \u00abque se prepara \u2014dice\u2014 a encender las antorchas del himeneo con algunos billetes de cien mil francos. . . Para fortificar\u00adme contra el contagio del ejemplo y templarme en el amor de la soledad y de la libertad, acabo de hacer, con mi hermano, una pe\u00adregrinaci\u00f3n a la Gran Cartuja\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl alma muy pura de Ozanam \u2014escribe el se\u00f1or Caro\u2014 con\u00adserv\u00f3 toda su vida una especie de sentimiento caballeroso y tierno por las mujeres. Sent\u00eda particular aversi\u00f3n por las conversaciones y los escritos demasiado libres que profanan la idea de ese sexo y envilecen el amor. Apenas pod\u00eda sufrir aun la verdad hist\u00f3rica cuando daba testimonio de las flaquezas de alguna mujer ilustre. Recuerdo a menudo su encantador desconcierto a prop\u00f3sito de las discretas alusiones de Bossuet en la oraci\u00f3n f\u00fanebre de la duquesa de Orl\u00e9ans. Su casta imaginaci\u00f3n no se atrev\u00eda a ir tan lejos como el pensamiento del sacerdote\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, el anuncio que le hizo uno de sus amigos de su pr\u00f3ximo enlace no tard\u00f3 en colocarlo a \u00e9l mismo frente a la perspec\u00adtiva de ese sagrado v\u00ednculo.<\/p>\n<p>As\u00ed lo considera, en efecto, en la siguiente carta de tan alta ins\u00adpiraci\u00f3n y de tan religiosa elevaci\u00f3n: \u00abEn cuanto a m\u00ed, amigo m\u00edo, aunque mi edad sea la de las pasiones, apenas si \u00e9stas me han rozado. Mi coraz\u00f3n no ha sentido hasta ahora otros afectos que los de la sangre y la amistad. Sin embargo, me parece que experimento, desde alg\u00fan tiempo, los s\u00edntomas precursores de otro orden de sentimientos, y tengo miedo. Siento en m\u00ed un gran vac\u00edo que no llenan ni la amistad ni el estudio; ignoro lo que podr\u00eda colmarlo. \u00bf Ser\u00e1 Dios? \u00bf Ser\u00e1 una criatura? Si es una criatura, ruego que se presente tarde, cuando yo sea digno de ella. Ruego que traiga con\u00adsigo lo que se requiere de encantos exteriores para no dejar lugar a ning\u00fan pesar; pero ruego sobre todo que traiga, en un alma exce\u00adlente, una gran virtud; que valga mucho m\u00e1s que yo; que me atrai\u00adga hacia arriba; que sea generosa, porque a menudo soy pusil\u00e1\u00adnime; que sea ferviente, porque soy tibio en las cosas de Dios; que sea compasiva, en fin, para que no tenga que sonrojarme delante de ella de mi inferioridad. Tales son mis deseos y mis ensue\u00f1os; pero como os lo he dicho, nada me parece m\u00e1s impenetrable que mi propio porvenir\u00bb.<\/p>\n<p>Es el concepto justo del ideal del matrimonio, sereno, alto y hu\u00admilde a la vez. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 5 de octubre de 1837, el ideal de la vida religiosa que hab\u00eda surgido ante \u00e9l hab\u00eda opacado por alg\u00fan tiempo el de la vida conyugal. \u00abNo es que tenga que desconfiar de los arranques de mi coraz\u00f3n \u2014escribe modestamente el 5 de octubre de 1837\u2014; pero siento que existe tambi\u00e9n una vir\u00adginidad viril que no carece de honor y de encanto\u00bb. El matrimonio lo aterroriza. La perpetuidad de un compromiso con una criatura humana, por perfecta que sea, le parece una abdicaci\u00f3n. Cuando asiste a una boda, no puede reprimir las l\u00e1grimas. Y se necesita nada menos que el pensamiento de la Sant\u00edsima Virgen y el de su santa madre para hacerle perdonar a las hijas de Eva la confisca\u00adci\u00f3n de nuestra libertad, que realizan al robarnos el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEsto no significa \u2014explica a Lallier, su amigo, que entonces era novio\u2014 que pretenda yo predicar un celibato eterno. S\u00f3lo su\u00adplico que llegue tarde la mujer que Dios me destina para que ten\u00adga tiempo de hacerme digno de ella\u00bb. A\u00f1ade: \u00abQuisiera que se esperara para la uni\u00f3n conyugal la \u00e9poca en que el esp\u00edritu se ha desarrollado, en que el car\u00e1cter ha alcanzado su madurez y en que se ha creado cada cual a s\u00ed mismo alg\u00fan derecho a los deleites de la familia por las labores de la soledad\u00bb.<\/p>\n<p>Y esas labores \u00bf cu\u00e1les son? Aqu\u00ed, respondiendo con vehemente candor al amigo que entonces se encontraba sin madre y sin hogar: \u00abDios y la ciencia, la caridad y el estudio \u00bfno bastan acaso para encantar vuestro dolor y ocupar vuestra juventud? \u00bf La sociedad es acaso tan feliz, la religi\u00f3n tan honrada, la juventud cristiana tan numerosa y tan activa para que tenga usted derecho, con los ta\u00adlentos y las dotes que Dios le ha otorgado, de retirarse ya, como un obrero cansado que ha sostenido el peso del d\u00eda y del calor? \u00bfDesespera usted de la regeneraci\u00f3n del pa\u00eds, de la transformaci\u00f3n de las ideas? \u00bfO bien desespera de usted mismo, es decir de Dios, que lo ha creado, redimido, santificadd?\u00bb<\/p>\n<p>Lallier se cas\u00f3 a fines de 1838. El austero Ozanam no se lo tom\u00f3 en cuenta, lejos de eso. Sus felicitaciones de A\u00f1o Nuevo fueron las siguientes, para los reci\u00e9n casados: \u00abMe hab\u00eda usted dado, para Navidad, una cita a la que no he faltado. Rec\u00e9 a ese Dios miseri\u00adcordioso que me visitaba en medio de las ruinas de mi propia fa\u00admilia y le supliqu\u00e9 que visitara tambi\u00e9n el joven hogar en que se forma la suya, para estar con vosotros como estuvo con Jos\u00e9 y Mar\u00eda, y bendecir la primera esperanza de su uni\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando se haya realizado esa esperanza en una cuna, Ozanam le dar\u00e1 una sonrisa, en una p\u00e1gina llena de gracia: \u00ab\u00a1Dichoso el primog\u00e9nito de un matrimonio precoz! \u00a1Dichoso el padre a quien fue concedido el inefable consuelo de ver renacer su juventud bajo los rasgos de la infancia, bajo la persona de un hijo!\u00bb Y da la bienvenida \u00abal angelito cuya presencia santifica la casa, hace la virtud m\u00e1s amable, y la vida m\u00e1s ligera\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan; lleg\u00f3 el d\u00eda, y por cierto muy pr\u00f3ximo, en que, inver\u00adtidos los papeles, le toc\u00f3 a Ozanam pedir a la experiencia de La\u00adllier una consulta en regla sobre ese gran asunto del matrimonio. \u00abNavidad de 1839: es grande mi perplejidad. Por todos lados me hablan de matrimonio. No conozco la materia lo bastante para tomar una resoluci\u00f3n. Deme usted un consejo. Usted sabe cu\u00e1les son las cargas y los consuelos de este estado. Usted sabe cu\u00e1l es el car\u00e1cter y los antecedentes de quien viene a consultarlo. D\u00edgale, por favor, su opini\u00f3n con la misma franqueza que \u00e9l tuvo anta\u00f1o con usted\u00bb.<\/p>\n<p>Si de todos lados, en aquella \u00e9poca le hablaban de matrimo\u00adnio, es porque de todos lados ve\u00edan su aislamiento, del que se per\u00adcib\u00eda por lo dem\u00e1s una queja en cada una de sus cartas. Se le ve\u00eda y \u00e9l mismo se describ\u00eda solitario y aburrido en ese hogar do\u00adm\u00e9stico en que, al volver de litigar y de dar sus clases, el hu\u00e9rfano sensible no encontraba ya m\u00e1s que la humilde y prosaica compa\u00f1\u00eda de la anciana Guigui, que recordaba sin cesar a los ausentes, pero sin sustituirlos. Ozanam escribe: \u00abYa empiezo a conocer esa enfer\u00admedad que usted ha sufrido tanto, el tedio. Pida por m\u00ed al soberano guardi\u00e1n de las almas que me salve de los peligros del aislamiento, que me ilumine para conocer sus designios sobre m\u00ed y me conceda energ\u00eda para realizarlos. H\u00e1gase su voluntad en la tierra como en el cielo, es decir con fe y con amor\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la vida en el matrimonio \u00bf es acaso incompatible con una vida de buenas obras? Esa prevenci\u00f3n extra\u00f1a que anta\u00f1o objeta\u00adba a Lallier hab\u00eda desaparecido de su esp\u00edritu al observar j\u00f3venes parejas lionesas cuyos jefes segu\u00edan siendo las columnas m\u00e1s firmes de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal. As\u00ed lo escribe a Pesson\u00adneaux: \u00abLas almas un poco generosas, introducidas en el matri\u00admonio, no dejan por eso de asociarse entre s\u00ed para ese noble ser\u00advicio. Por ejemplo, vemos con benepl\u00e1cito a Arthaud, Chaurand y otros perseverar en sus antiguos afectos. No est\u00e1n perdidos ni para los pobres, ni para la gran obra de la regeneraci\u00f3n francesa\u00bb.<\/p>\n<p>Asimismo, hab\u00eda alegado a Lallier, para que aplazara el matri\u00admonio, la obligaci\u00f3n de merecer por los trabajos de una juventud estudiosa y solitaria la felicidad de una uni\u00f3n a la que tendr\u00edan t\u00edtulos, si no derechos. Ahora bien, Ozanam era entonces un joven de veintis\u00e9is a\u00f1os de edad. Era dos veces doctor, brillante agregado de la facultad de Par\u00eds, en posesi\u00f3n de la c\u00e1tedra de derecho co\u00admercial en Lyon y ma\u00f1ana ser\u00eda suplente de una c\u00e1tedra de lite\u00adratura en la Sorbona. Y al mismo tiempo trabajos, obras, las amis\u00adtades m\u00e1s altas y un nombre a\u00fan superior a todos esos t\u00edtulos. La joven que Dios le destinaba pod\u00eda serle presentada por Su divina mano.<\/p>\n<p>Ozanam no hizo avance alguno. En vano, seg\u00fan leemos en sus cartas de abril de 1840, sus parientes y amigos, para sustraerlo a la soledad, lo convidaban a sus \u00edntimas reuniones familiares, \u00ablas \u00fanicas que le convienen\u00bb, como dice \u00e9l mismo. Declara \u00abque tiene prisa de ver terminarse la temporada de fiestas, para abrir paso a las austeras costumbres de la cuaresma\u00bb. No se niega, sin embargo, a participar en las alegr\u00edas nupciales de sus amigos. Llev\u00f3 al ma\u00adtrimonio de Le Taillandier y al de Dufieux sus felicitaciones her\u00admosamente redactadas. Llev\u00f3 al de Chaurand su presencia, su cor\u00addialidad, aun bonitos versos festivos, \u00ablos \u00faltimos versos de su di\u00adfunta inspiraci\u00f3n po\u00e9tica, por lo que siente \u2014dice\u2014 algo de esa debilidad que acompa\u00f1a a la paternidad de los ancianos\u00bb. Pero en toda reuni\u00f3n se mantiene sistem\u00e1ticamente apartado de \u00ablas se\u00ad\u00f1oritas\u00bb, como las designaba en conjunto, desalentando as\u00ed los pro\u00adp\u00f3sitos secretos, pero transparentes de sus madres. \u00abEstoy libre \u2014dice el 21 de junio de 1840\u2014, libre con la m\u00e1s entera libertad, pero una libertad a veces inc\u00f3moda, pues me expone a solicitudes y especulaciones matrimoniales, que me hacen los avances m\u00e1s comprometedores\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, la Providencia, que ama a los corazones puros y rectos y que toma en su mano soberana la direcci\u00f3n de su d\u00e9stino, encaminaba a Ozanam, sin que \u00e9l lo supiera, hacia el suyo.<\/p>\n<p>El Padre Noirot jam\u00e1s hab\u00eda variado en su opini\u00f3n de que Oza\u00adnam no hab\u00eda nacido para el estado religioso. Pero, no queriendo intervenir directamente en el \u00edntimo refugio de ese car\u00e1cter libre y digno, esperaba que \u00e9l lo interrogara. Entonces su respuesta era invariablemente la siguiente: \u00ab\u00a1C\u00e1sese, amigo m\u00edo, c\u00e1sese!\u00bb Y hasta llevaba secretamente en la mente el nombre de alguna joven de buena familia que le parec\u00eda la m\u00e1s indicada para ser la esposa de su m\u00e1s querido disc\u00edpulo. En cuanto a una entrevista, Federico no la habr\u00eda aceptado. El sacerdote concert\u00f3 un encuentro en apa\u00adriencia fortuito. La Providencia hizo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Ozanam ten\u00eda relaciones rutinarias con el rector de la acade\u00admia de Lyon, el se\u00f1or Soulacroix, su jefe inmediato. Un d\u00eda que fue de visita a su casa, acompa\u00f1ado por el padre Noirot, \u00e9ste, al pasar por la sala present\u00f3, como por casualidad, a la se\u00f1ora Sou\u00adlacroix un joven profesor de derecho, el se\u00f1or Federico Ozanam, con quien cambi\u00f3 unas cuantas palabras de cortes\u00eda. En la misma pieza, sentada frente a la ventana, una joven daba sus cuidados m\u00e1s cari\u00f1osos a un joven inv\u00e1lido que, seg\u00fan se adivinaba, era su hermano. Lo sosten\u00eda, lo alegraba, lo alentaba a tal punto ocupada \u00fanicamente de \u00e9l, que no concedi\u00f3 la menor atenci\u00f3n al visitante desconocido; pero \u00e9l s\u00ed la hab\u00eda observado. Del cuarto vecino a donde lo introdujeron, segu\u00eda admirando, por la puerta entornada, el grupo fraternal de la joven graciosamente inclinada sobre su querido enfermo: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 linda hermana y qu\u00e9 hermano tan di\u00adchoso! \u00a1C\u00f3mo lo quiere!\u00bb No apartaba de ella la vista. Acababa de aparec\u00e9rsele la viva y encantadora imagen de la caridad.<\/p>\n<p>La joven a quien acababa de entrever gracias al Padre Noirot no le era completamente desconocida. Sab\u00eda, como lo sab\u00eda todo el mundo en Lyon, que el se\u00f1or Soulacroix, su padre, hab\u00eda diri\u00adgido \u00e9l mismo su educaci\u00f3n y que hab\u00eda adornado su esp\u00edritu con todos los conocimientos est\u00e9ticos en que se le reconoc\u00eda como un excelente maestro. La madre, mujer de un m\u00e9rito superior, de trato afable y de sencilla distinci\u00f3n la hab\u00eda iniciado en los tra\u00adbajos \u00fatiles y en las artes de aficionados que forman hogares serios y hacen la vida amable. La muchacha pose\u00eda, seg\u00fan dec\u00edan, un talento musical poco com\u00fan, con el cual agradaba mucho. Sobre todo, la enriquec\u00edan esos tesoros de abnegaci\u00f3n y delicadeza que la piedad pone en el coraz\u00f3n de las mujeres cristianas para dicha de los esposos y salvaci\u00f3n de los hijos.<\/p>\n<p>La fugaz visi\u00f3n que hab\u00eda hecho envidiar a Ozanam la dicha de ser amado por una hermana tan dulce, se complet\u00f3 con visitas cada vez menos raras a su rector, por motivos de negocios que iban surgiendo oportunamente. \u00bfRecordaba a Dante y a Beatriz? Que ese ensue\u00f1o po\u00e9tico pudiera transformarse en realidad, era cosa que ni siquiera se le ocurr\u00eda.<\/p>\n<p>Otro pensaba precisamente en ello. El padre Noirot, que viv\u00eda en gran intimidad con el se\u00f1or Soulacroix, lo hab\u00eda sondeado al respecto; y no hab\u00eda encontrado al padre de familia renuente a la perspectiva de un matrimonio entre su hija y el joven profesor a quien estimaba tanto.<\/p>\n<p>Esa estimaci\u00f3n y esa amistad se hab\u00edan manifestado por toda clase de atenciones administrativas, con el fin de que ese joven doctor, orgullo y esperanza de la Academia de Lyon, mejorara su situaci\u00f3n, ya que hab\u00eda conseguido que se aumentara su sueldo de 3,000 a 4,000 francos. No era sino un principio.<\/p>\n<p>El asunto de la sucesi\u00f3n a la c\u00e1tedra de literatura extranjera de Quinet se trat\u00f3 en la misma \u00e9poca, bajo los mismos auspicios y con iguales prop\u00f3sitos. \u00abNo por eso es menos cierto \u2014nos dice el Padre Ozanam\u2014 que cuando el Padre Noirot vino a comuni\u00adcar a mi hermano la anuencia de su rector a un proyecto de matrimonio, Federico no pod\u00eda creer en tal ventura, a tal punto se consideraba inferior a su elecci\u00f3n: estaba como aturdido de dicha\u00bb.<\/p>\n<p>En esos d\u00edas lo llam\u00f3 de improviso el se\u00f1or Cousin para que participara en el concurso de agregaci\u00f3n. Ozanam tuvo que dedi\u00adcar todo su tiempo a la preparaci\u00f3n inmediata de un examen cu\u00adyas consecuencias estaban naturalmente ligadas a las de ese nue\u00advo proyecto, m\u00e1s grave, aunque menos urgente. Se resolvi\u00f3 que la celebraci\u00f3n del matrimonio se aplazar\u00eda hasta conocer el resul\u00adtado del combate cuyo galard\u00f3n constituir\u00eda.<\/p>\n<p>En efecto, un mes despu\u00e9s que el brillante agregado, de regre\u00adso de su viaje a las orillas del Rhin, se traslad\u00f3 a Lyon, una carta dirigida a Lallier el 6 de diciembre, le participa el compromiso y su alegr\u00eda: \u00abQuerido amigo, este asunto tan cruel de mi vocaci\u00f3n, tanto tiempo incierto, se resolvi\u00f3 de repente. En tanto que la Pro\u00advidencia me lleva al resbaloso terreno de la capital, parece poner a mi lado un angel de la guardia para consolar mi soledad. Salgo por seis meses dejando pactada una alianza que habr\u00e1 de cele\u00adbrarse a mi regreso a esta ciudad\u00bb.<\/p>\n<p>El hermano mayor ha referido en sus pormenores la presenta\u00adci\u00f3n que \u00e9l mismo hizo oficialmente de Federico a sus suegros. Lo recibieron como un hijo esperado y querido. \u00abDespu\u00e9s de una con\u00adversaci\u00f3n de mutuas felicitaciones, \u00edbamos a. retirarnos cuando el se\u00f1or Soulacroix, rebosante de j\u00fabilo, tom\u00f3 las manos de los dos futuros esposos, las enlaz\u00f3 una con otra entre las suyas, como pa\u00adra anudar en tal forma ese lazo que la Iglesia hab\u00eda de consagrar despu\u00e9s\u00bb. El se\u00f1or Soulacroix, gran hombre de bien, era un cris\u00adtiano convencido y declarado; no tem\u00eda, en un tiempo aciago y en un puesto dif\u00edcil, cubrir con su alta protecci\u00f3n las escuelas cris\u00adtianas. &#8211;<\/p>\n<p>Sin embargo, la cuesti\u00f3n de la residencia se plante\u00f3 para la futura pareja, cuesti\u00f3n angustiosa, urgente, entre Lyon y Par\u00eds. La soluci\u00f3n fue magn\u00e1nima, y el honor corresponde a la valiente novia.<\/p>\n<p>El nuevo ministro de la instrucci\u00f3n p\u00fablica, el se\u00f1or Villemain, que hab\u00eda sucedido a Cousin, era amigo \u00edntimo del rector de Lyon. Al enterarse de los proyectos de matrimonio de Ozanam con la hi\u00adja de Soulacroix, cumpliendo adem\u00e1s con la promesa de su antece\u00adsor, crey\u00f3 realizar los deseos de todos al ofrecerle la c\u00e1tedra de lite\u00adratura extranjera, vacante a la saz\u00f3n por la promoci\u00f3n de Quinet al Colegio de Francia. Era, con la c\u00e1tedra de derecho comercial, un ingreso de cerca de quince mil francos, y adem\u00e1s la inamovilidad. Sobre todo, en Lyon, ten\u00edan a su favor la familia de ambos esposos, los amigos, la consideraci\u00f3n adquirida, la seguridad hasta el fin de la carrera. En cambio, Par\u00eds s\u00f3lo les ofrec\u00eda un puesto de profe\u00adsor suplente, con un sueldo modesto, una posici\u00f3n precaria, una vida a base de estrecheces, acaso la penuria. Por otra parte, Par\u00eds representaba el teatro de la gran acci\u00f3n cat\u00f3lica, el campo de ba\u00adtalla de la defensa religiosa, la obra de la verdad por realizar, la obra de caridad que era preciso proseguir, la obra de la restaura\u00adci\u00f3n del reino de Dios en la filosof\u00eda, en la historia, en las letras, en la sociedad; obra inaugurada con ocho a\u00f1os de su joven exis\u00adtencia, obra a la que lo llamaban Dios y sus amigos&#8230;<\/p>\n<p>Ozanam rez\u00f3 mucho en esos d\u00edas. Escribe: \u00abHabr\u00e1 que hacer dolorosos sacrificios; hay separaciones crueles; hay dificultades de negocios y de intereses: es m\u00e1s que suficiente para espantar a un esp\u00edritu de mediocre energ\u00eda. Ser\u00eda afortunado que esa conciencia de mi debilidad me obligara a alzar la vista hacia Aquel que da la fuerza. Hasta ahora, le he pedido que me ilumine para conocer su voluntad. Hoy, le pido que me d\u00e9 valor para realizarla\u00bb.<\/p>\n<p>Fue a consultar a su futuro suegro, que naturalmente abogaba por que permaneciera en Lyon. Abandonar Lyon para ir a Par\u00eds era dejar lo seguro para ir en busca de lo dudoso, cambiar la di\u00adcha y la paz por la pena y la inseguridad. \u00bf Qu\u00e9 padre de familia hubiera querido dar su aprobaci\u00f3n a tan terrible aventura?<\/p>\n<p>Ozanam defendi\u00f3 la causa de Par\u00eds con argumentos especiales que generalmente suelen entender los suegros: la promoci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida de su carrera, las altas influencias favorables y seguras: el se\u00f1or Amp\u00e9re lo garantizaba. Adem\u00e1s, recursos \u00fanicos en el mun\u00addo para sus estudios; un auditorio de juventud que en nincruna otra parte pod\u00eda encontrarse; en fin, un porvenir en que,\u00a0Dios mediante, el trabajo le permitir\u00eda encontrar la independencia en el honor. El se\u00f1or Soulacroix se dej\u00f3 convencer. Ese buen pa\u00addre comprendi\u00f3 que el hero\u00edsmo tiene tambi\u00e9n sus derechos en es\u00adte mundo. Adem\u00e1s, sent\u00eda una confianza ilimitada en el talento y la energ\u00eda del joven sabio; pero \u00bf era acaso su papel enviar a su hija al sacrificio?<\/p>\n<p>Ozanam recurri\u00f3 directamente a la joven. Fue una hora pat\u00e9\u00adtica. Concienzudamente le expuso la situaci\u00f3n tal como era. Cla\u00adro que pod\u00edan permanecer, \u00e9l y ella, en Lyon, en el seno de su fa\u00admilia, de su holgura, de su felicidad, de su tranquilidad. Todo se los aconsejaba como la decisi\u00f3n m\u00e1s cuerda, y era su derecho. Mas para \u00e9l, era renunciar a lo que consideraba m\u00e1s bello en su tarea providencial, la raz\u00f3n de ser de sus trabajos y de su exis\u00adtencia. Era abdicar la noble misi\u00f3n que so\u00f1aba realizar con ella, sostenido por ella, en una condici\u00f3n modesta al principio y en una vida de olvido de s\u00ed mismo y de sacrificios, pero compartida con ella. \u00bf Era pedir demasiado? \u00bfTendr\u00eda bastante confianza en s\u00ed misma y en \u00e9l, con el favor de Dios, para aceptar esos primeros principios, sufrir un poco, tener paciencia y esperar?<\/p>\n<p>A esa pregunta, la novia respondi\u00f3 poniendo su mano en la de Federico y diciendo: \u00ab\u00a1Tengo confianza en usted!\u00bb<\/p>\n<p>La pluma que refiere esta escena la describi\u00f3, seg\u00fan parece, ba\u00adjo el dictado de la propia se\u00f1ora de Ozanam.<\/p>\n<p>As\u00ed terminaron esas vacaciones amenizadas con visitas, conver\u00adsaciones y una serie de fiestas musicales ofrecidas por la se\u00f1ora de Soulacroix a una \u00e9lite de la sociedad y en que su hija era la reina. Ozanam estaba encantado.<\/p>\n<p>Hab\u00eda llegado diciembre; la apertui-a de los cursos de la Sor-bona exig\u00eda que el joven suplente regresara a Par\u00eds. No ten\u00eda tiem\u00adpo de preparar y celebrar su boda. Era preciso posponerla hasta el fin del a\u00f1o acad\u00e9mico, es decir esperar unos siete u ocho meses.<\/p>\n<p>Fue preciso separarse. Par\u00eds, para el novio, se convert\u00eda en lu\u00adgar de destierro. Es el nombre que le da en una carta del 6 de diciembre, dirigida a Lallier a quien llama \u00abel mejor amigo del mundo\u00bb: \u00abDespu\u00e9s de seis semanas llenas de grandes aconteci\u00admientos, tengo que regresar a Par\u00eds para empezar mi carrera en el peligroso escenario de la Sorbona. Me encomiendo a sus ora\u00adciones. Dios me conserve, durante este destierro de seis meses, a la joven que El mismo parece haberme elegido y cuya sonrisa es el primer rayo de felicidad que ilumina mi vida desde la muerte de mi pobre padre. \u00a1Estoy muy enamorado! No lo oculto, aunque a veces me dan ganas de re\u00edrme de m\u00ed mismo. Cre\u00eda que ten\u00eda m\u00e1s temple en el coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam no volvi\u00f3 a Lyon sino durante las vacaciones de Pas\u00adcuas, por un per\u00edodo de quince d\u00edas que fueron el preludio a la vez triste y dulce de la felicidad que le esperaba en las vacaciones de verano. Desde el mes de diciembre, una correspondencia inin\u00adterrumpida acercaba a esos dos seres todav\u00eda separados por el tiem\u00adpo y la distancia. Esa correspondencia \u00edntima, de un inter\u00e9s y de una importancia por lo dem\u00e1s desiguales, sigue siendo hasta la fecha, juiciosamente, propiedad in\u00e9dita y reservada de, la familia. Si \u00e9sta nos hubiera permitido tomar algunas l\u00edneas de esas treinta cartas que tuvimos en nuestras manos, hubi\u00e9ramos escogido aque\u00adllas en que Ozanam agradece a su novia que lo haya sostenido con sus oraciones y sus m\u00e9ritos en los d\u00edas en que, dos veces por sema\u00adna, el profesor afrontaba el fuego de la batalla; tambi\u00e9n aquellas en que le ped\u00eda que se asociara, cuando menos de coraz\u00f3n, a sus obras de caridad, como los mejores beneficios y adquisiciones de su pr\u00f3xima comunidad; sobre todo aquellas en que se impon\u00eda co\u00admo un deber de conciencia mostrarse tal como era, con m\u00e1s defec\u00adtos que cualidades, a la que no deb\u00eda unirse con \u00e9l sino con pleno conocimiento de causa:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1orita, ahora no puede usted forjarse ilusiones sobre mi per\u00adsona. Me ha visto, me conoce; y tal como me conoce, me ha acep\u00adtado. No desespera usted de que alg\u00fan d\u00eda sea mejor. Ha cre\u00eddo en m\u00ed, debido a las estimables amistades que me rodeaban; en consideraci\u00f3n a la memoria dejada por mis padres; debido tam\u00adbi\u00e9n a la herencia de creencias y costumbres que ellos me transmi\u00adtieron y que gracias a la Providencia he conservado. Pues bien, su fe sostendr\u00e1 la m\u00eda. Empezar\u00e9 a creer que yo tambi\u00e9n puedo ser bueno, puesto que me quiere otra persona, fuera de m\u00ed mismo. Y cuando tenga dudas respecto a mi carrera, turbaci\u00f3n en mi con\u00adciencia, temores por mi porvenir, cobrar\u00e9 confianza pensando en us\u00adted. Reflexionar\u00e9 que si Dios, en su justicia, pOd\u00eda dejarme abando\u00adnado a mi ceguera y a mi ruina, no pod\u00eda permitir en su bondad de padre, que una joven llena de inocencia y de pureza, de recti\u00adtud y cari\u00f1o, se enga\u00f1ara en su confianza y se extraviara al caer en mis manos\u00bb.<\/p>\n<p>El 23 de junio de 1841, el se\u00f1or Antonio Federico Ozanam, de veintiocho a\u00f1os de edad, se cas\u00f3 con la se\u00f1orita Mar\u00eda Josefina Amelia Soulacroix, que ten\u00eda veintiuno.<\/p>\n<p>Todo lo dice, ocho d\u00edas despu\u00e9s, en esta carta fechada en el castillo de Vernay, el 28 de junio de 1841: \u00abEl mi\u00e9rcoles pasado, a las diez de la ma\u00f1ana, en la iglesia de San Nizier, su amigo es\u00adtaba de rodillas ante el altar en que celebraba la misa su herma\u00adno mayor, y en que su hermano menor respond\u00eda a las oraciones lit\u00fargicas. A su lado, habr\u00eda usted visto a una joven blanca y vela\u00adda, piadosa como un \u00e1ngel y ya, como me permite dec\u00edrselo, afec\u00adtuosa con usted como una amiga. M\u00e1s dichosa que yo, la rodea\u00adban sus padres. Y sin embargo, toda la familia que el cielo me ha dejado se hab\u00eda dado cita en la Iglesia; mis antiguos compa\u00f1eros, mis hermanos de San Vicente de Pa\u00fal llenaban el coro y poblaban la nave. En cuanto a m\u00ed, estaba embelesado. Apenas lograba re\u00adprimir gruesas, pero deliciosas l\u00e1grimas; y sent\u00eda bajar sobre m\u00ed la bendici\u00f3n divina con las palabras consagradas\u00bb.<\/p>\n<p>Escribe a Lallier y a Pessonneaux, a quienes hubiese querido presentar a su encantadora esposa: \u00abTodo el mundo la quiere&#8230; Me abandono a mi felicidad, Ya no cuento los momentos y las ho\u00adras. El correr del tiempo ya no existe para m\u00ed. \u00bf Qu\u00e9 me importa el porvenir? La dicha est\u00e1 en el presente, es la eternidad. Com\u00adprendo el cielo. Ay\u00fademe a ser bueno y agradecido\u00bb.<\/p>\n<p>Dirigi\u00f3 una carta parecida unos d\u00edas despu\u00e9s, el 29, al se\u00f1or Amp\u00e9re. . . \u00abMe siento iluminado con una dicha interior. Pens\u00e9 en usted en medio de los amigos presentes al pie del altar&#8230; Y a cada instante pronuncio su nombre, junto con el de su venerado padre, en mis conversaciones con mi nueva familia. . . En verdad, casi siento que estoy a mano con usted cuando oigo vuestro elogio en esos labios tan queridos de los que una sola palabra me es\u00adtremece\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de semejante acontecimiento, tenemos que mencionar una estancia de un mes de los dos esposos en las \/ aguas termales de Allevard, para el tratamiento de una laringitis de la que el profesor qued\u00f3 aliviado aunque no curado. Mas el verdadero via\u00adje de bodas fue el de N\u00e1poles y Sicilia, terminado y coronado por diez d\u00edas en Roma. \u00abDesde el primero hasta el \u00faltimo fue como un sue\u00f1o encantado\u00bb, refieren las cartas de Ozanam.<\/p>\n<p>Seg\u00fan parece, se hab\u00edan preguntado poco antes de salir de via\u00adje si no iban a disminuir notablemente la reserva destinada a los gastos de su instalaci\u00f3n en Par\u00eds. Ozanam hab\u00eda insistido: \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda ofrecer a su joven esposa que fuese m\u00e1s amable y durade\u00adro que el recuerdo de esas orillas de las dos Sicilias, vistas con sus ojos de artista y explicado con sus labios de esposo, de historia\u00addor, de cristiano y de poeta?<\/p>\n<p>El cuadro que traza en las cartas dirigidas a sus dos hermanos, a sus suegros y a Lallier es bello. Las dos antig\u00fcedades pagana y cristiana se afrontan all\u00ed entre incomparables paisajes y escenas familiares en que la esposa hace siempre el mejor papel.<\/p>\n<p>La peregrinaci\u00f3n termin\u00f3, pues, en Roma. El 5 de noviembre, Ozanam salud\u00f3 la c\u00fapula de San Pedro de la que dice: \u00abLa c\u00fa\u00adpula de San Pedro es la diadema del papado suspendida entre la tierra y el cielo. Desde los mares que ba\u00f1an la costa de Italia, se divis\u00e1 de paso ese domo colosal. Otras veces, desde las colinas vecinas, se ve el sol ponerse dtras de \u00e9l: emblema admirable de esa instituci\u00f3n que vemos perdurar erguida e inmutable, en tan\u00adto que nosotros pasamos sobre las olas del tiempo, y que seguir\u00e1 irgui\u00e9ndose hasta el ocaso del \u00faltimo sol de la humanidad\u00bb.<\/p>\n<p>El Papa Gregorio XVI lo recibi\u00f3 como un padre y los hizo sentar a ambos cerca de \u00e9l: \u00abSentaos all\u00ed: sois mis hijos, deje\u00admos un momento la etiqueta y charlemos un poco\u00bb. Hablaron mucho de Dante: \u00abJam\u00e1s olvidaremos la hora solemne en que el Sumo Pont\u00edfice, despu\u00e9s de habernos invitado \u201ea sentarnos y charlado largamente con Amelia y conmigo, extendi\u00f3 sus manos veneradas y bendijo, junto con nosotros, a nuestra familia ausente\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam encontr\u00f3 en Roma a algunos de sus amigos, al Padre Gerbet, que hab\u00eda ido a estudiar la Roma cristiana, para escribir su obra del mismo t\u00edtulo, a Cazales que iba a recibir las \u00f3rdenes. Hizo grandes y sabias relaciones eclesi\u00e1sticas y laicas. Recuerda la patriarcal acogida del cardenal Pacca. Habl\u00f3 de orientalismo con el cardenal Mezzofante \u00abde quien los antiguos \u2014dice\u2014 habr\u00edan hecho un dios, y de quien Dios har\u00e1 sin duda un santo\u00bb.<\/p>\n<p>Y termina as\u00ed: \u00abSobre todo, no impunemente se arrodilla uno ante las tumbas de los Santos Ap\u00f3stoles, ni reza una pareja de reci\u00e9n casados ante la sencilla losa que cubre los restos de San Pedro. No en vano, al bajar a las catacumbas, se hunde uno, por decirlo as\u00ed, en las propias entra\u00f1as de la Roma cristiana. Siento una nueva vida circular en mi pensamiento; y mis ideas, un tanto agotadas por un brote prematuro reanimarse, extenderse y rever\u00addecer\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una breve estancia en Florencia, el 28 de noviembre, los viajeros tocaron \u00abMarsella y se detuvieron un d\u00eda en Nimes donde el se\u00f1or Curnier les ofreci\u00f3 una fiesta que \u00e9l mismo ha con\u00adtado. El poeta<sup>&#8211;<\/sup> Reboul llev\u00f3 su presencia y sus versos. Lyon s\u00f3lo detuvo a los esposos el tiempo necesario para los \u00faltimos prepara\u00adtivos y los adioses. En diciembre, estaban en Par\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XIV: El matrimonio B\u00e9lgica y las orillas del Rin.\u2014El Matrimonio cristiano.\u2014Preludios y noviaz\u00adgo.\u2014\u00bfLyon o Par\u00eds?\u2014Las bodas.\u2014Viaje de bodas.\u2014Sicilia y Roma. 1841 El deseo de Ozanam, a ra\u00edz de este \u00faltimo combate, habr\u00eda sido regresar &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-14\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149294,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[305,296,160,297],"class_list":["post-123696","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam","tag-chaurand","tag-curnier","tag-nimes","tag-pessonneaux"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Federico Ozanam (por Mons. 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