{"id":123693,"date":"2016-09-02T12:00:35","date_gmt":"2016-09-02T10:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=123693"},"modified":"2016-08-06T07:33:40","modified_gmt":"2016-08-06T05:33:40","slug":"federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-11\/","title":{"rendered":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 11"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo XI: La barra<\/h2>\n<p><i>La abogac\u00eda.\u2014Los abusos.\u2014Severas prevenciones.\u2014Muerte del padre.\u2014Luto y labores.\u2014La acci\u00f3n literaria.<\/i><\/p>\n<p>1837<\/p>\n<p>Desde antes de la apertura del tribunal real de Lyon, Ozanam hab\u00eda tenido buen cuidado de inscribirse en la lista de los aboga\u00addos: \u00abEs un acto solemne \u2014como \u00e9l mismo lo escribe el 5 de no\u00adviembre\u2014 y todo lo que es solemne es triste\u00bb. Lo que le parec\u00eda triste en ese lazo contra\u00eddo con su profesi\u00f3n era una postrera mi\u00adrada de a\u00f1oranza dirigida a otra, la de la ciencia y de las letras, que le hab\u00eda sonre\u00eddo, que no le hab\u00eda reportado mayores hono\u00adres ni bienes, pero en la cual el ap\u00f3stol de la verdad consideraba, por encima de todo, el mejor y m\u00e1s amplio servicio de Dios: \u00abSu\u00adfro \u2014escribe en el mismo lugar\u2014 de una incertidumbre de mi vo\u00adcaci\u00f3n que me pone de manifiesto el polvo y las piedras de todos los caminos de la vida, y las flores de ninguno. En particular, el de la abogac\u00eda me parece cada vez menos halagador\u00bb.<\/p>\n<p>Era peor a\u00fan, ahora que hab\u00eda pl\u00e1ticado con algunos hombres de negocios de Lyon que le hab\u00edan revelado las miserias del em\u00adpleo y las cadenas de la carrera. Sus dudas volvieron a apoderarse de \u00e9l. No insistiremos en este punto sino para ver c\u00f3mo volv\u00eda a &#8216; elevarse hasta Dios por medio de la <sup>&#8211;<\/sup>oraci\u00f3n: \u00abRecemos uno por otro, mi muy querido amigo, recelemos de nuestros tedi\u00f3s, de nues\u00adtras tristezas, de nuestras desconfianzas. Vayamos sencillamente a donde nos lleva la misericordiosa Providencia, contentos de ver la piedra en que debemos poner el pie, sin querer descubrir todo el camino, con sus recovecos\u00bb.<\/p>\n<p>La frecuentaci\u00f3n del Palacio de Justicia no debilit\u00f3, con mu\u00adcho, la prevenci\u00f3n que sent\u00eda hacia \u00e9l. Algunos procedimientos de abogac\u00eda le disgustaron. Escribe: \u00abNo hay causa, por buena que sea, donde no existan faltas rec\u00edpr<sup>,<\/sup> ocas y en que un alegato leal no tenga que reconocer alg\u00fan punto d\u00e9bil. Sin \u00e9mbargo, ocurre lo contrario en el tribunal. Seg\u00fan el abogado, su, cliente no puede si\u00adno tener raz\u00f3n en todas sus aseveraciones y pretensiones; y el ad\u00adversario, en cambio, es necesariamente un pipo\u2026 As\u00ed se han in\u00adtroducido en la barra inveteradas costumbres de invectivas, hip\u00e9r\u00adboles y reticencias de que hasta los miembros m\u00e1s respetables dan ejemplo; y a las cuales es preciso someterse\u00bb. \u00bfPodr\u00e1 hacerlo ja\u00adm\u00e1s?<\/p>\n<p>En otro pasaje, se escandaliza al ver los asuntos pecuniarios dis\u00adcutirse en las condiciones usuales de insinceridad y exageraci\u00f3n: \u00abEst\u00e1 convenido que deben pedirse doscientos francos de da\u00f1os y perjuicios cuando se quieren conseguir cincuenta. Es preciso lan\u00adzar rayos y centellas contra el adversario, fulminarlo y mantenerlo aplastado y abatido en el suelo. Si emple\u00e1is t\u00e9rminos m\u00e1s razona\u00adbles, es una debilidad; es que os confes\u00e1is vencidos. Los colegas os lo reprochan; el cliente pretende que lo hab\u00e9is traicionado. Y si encontr\u00e1is en una reuni\u00f3n social a uno de los jueces que conoci\u00e9\u00adron el asunto, os dice, al encontraros: &#8216;Querido amigo, fue usted demasiado t\u00edmido&#8217;.\u00bb En vista de todo esto, escribe confidencial\u00admente: \u00abNo me aclimato bien al ambiente de la chicana\u00bb.<\/p>\n<p>Sin hacer alarde de censor ni reformador, el joven conf\u00eda a sus amigos que en cuanto a \u00e9l, \u00abtendr\u00e1 por regla, y costumbre mante\u00adner la balanza equitativamente entre el acusador y el acusado, es\u00adforz\u00e1ndose por justificar al segundo, sin exasperar al primero\u00bb. No buscar\u00e1 clientes. No se pondr\u00e1 al servicio de un abogado pa\u00adtrono que le proporcione expedientes. El mismo habr\u00e1 de elegir sus causas para s\u00f3lo ser vasallo de la justicia. En \u00e9l, se trataba mu\u00adcho m\u00e1s de conciencia que de independencia,y de orgullo.<\/p>\n<p>Litig\u00f3; uno de sus primeros alegatos muestra esos sentimientos elevados. Estaba encargado de la defensa de un acusado indigen\u00adte, demasiado indigente para pagarse a s\u00ed mismo un defensor. \u00abEl amigo de los pobres \u2014refiere su hermano\u2014 puso al servicio de ese menesteroso todos los recursos de talento y sensibilidad que pose\u00eda, con una sinceridad .de convicci\u00f3n que se trasluc\u00eda en la emoci\u00f3n que lo embargaba. El oficial del ministerio p\u00fablico que tom\u00f3 despu\u00e9s la palabra tuvo el mal gusto cle sonre\u00edr, representando ir\u00f3nicamente al abogado novel que en verdad tomaba de\u00admasiado a lo serio un papel que s\u00f3lo se le hab\u00eda asignado por la forma. Ozanam se sonroj\u00f3, no por \u00e9l sino por el que se burlaba.<\/p>\n<p>Luego, en una r\u00e9plica serena, pero fuerte y fina, le dijo cu\u00e1nto se sorprend\u00eda \u00e9l, Siendo novato, era cierto, al o\u00edr a un respetable magistrado estimar en tan poco la dignidad del tribunal. \u00bf La defen\u00adsa del pobre acaso no era m\u00e1s que pura comedia; y el ejercicio de la profesi\u00f3n judicial, un simple juego de histri\u00f3n?\u00bb Los jueces son\u00adre\u00edan en sus asientos, manifestando su sentimiento con signos de aprobaci\u00f3n. Aun sucedi\u00f3 que uno de ellos despu\u00e9s de la sesi\u00f3n, fue a estrechar la mano del joven defensor.<\/p>\n<p>Esa antipat\u00eda de Ozanam por la abogac\u00eda explicar\u00e1 c\u00f3mo ape\u00adnas entrado en ella, se esforzaba por salir, abriendo una puerta la\u00adteral. Desde el 15 de noviembre de 1836, hac\u00eda la siguiente confi\u00addencia al se\u00f1or Janmot: \u00abNo encuentro aqu\u00ed otra carrera que la abogac\u00eda, y consider\u00e1ndola demasiado pendsa para m\u00ed, trato de prepararme para otra hacia la cual me siento m\u00e1s inclinado: me refiero a la ense\u00f1anza. . . Bien, podr\u00eda suceder que se establecieran aqu\u00ed c\u00e1tedras de derecho o de letras. Me esforzar\u00eda en prepararme para desempe\u00f1ar una. Por ahora, me ocupo de mis tesis para el doctorado en letras que no pude pasar este a\u00f1o por falta de tiem\u00adpo y para las cuales volver\u00e9 unas semanas a Par\u00eds\u00bb.<\/p>\n<p>El 12 de febrero de 1837, esas opiniones sobre una c\u00e1tedra de derecho se precisan en una visita al se\u00f1or Juan Jacobp Amp\u00e9re: \u00abEl a\u00f1o pasado, al salir de Par\u00eds, tuve con usted una conversa\u00adci\u00f3n en la cual le comuniqu\u00e9 mi aversi\u00f3n a la agitaci\u00f3n de los negocios, mis sue\u00f1os de estudios y la necesidad moral en que me encontraba; a pesar de todo, de acercarme a mis padres y de for\u00admarme en Lyon una existencia ocupada. Le confi\u00e9 al mismo tiem\u00adpo la idea que me hab\u00edan sugerido de obtener del gobierno, que se estableciera una c\u00e1tedra de derecho comercial en Lyon y mi nombramiento para esa c\u00e1tedra. Este pensamiento que hubiese sido temerario si hubiera sido personal, fue concebido y adopta\u00addo por varias personas recomendables de nuestra ciudad. Hoy en d\u00eda, parece acercarse la realizaci\u00f3n de este proyecto. La C\u00e1ma\u00adra de Comercio de Lyon ha presentado ante el Ministro de co\u00admercio una solicitud que deber\u00e1- ser transmitida al Ministro de instrucci\u00f3n p\u00fablica\u00bb.<\/p>\n<p>Esta solicitud de la ciudad y ulteriormente el nombramiento de OzanaM para esta c\u00e1tedra, se le suplicaba a J. J. Amp\u00e9re que la apoyara ante quien correspondiera, como lo hubiese hecho de seguro el gran Amp\u00e9re si hubiese vivido un a\u00f1o m\u00e1s: \u00abRepresen\u00adtante de su hermoso genio \u2014a\u00f1ad\u00eda Federico\u2014 lo es usted tam\u00adbi\u00e9n para m\u00ed de su bondad. Quedo de usted, se\u00f1or, mientras re\u00adcibo el nombre de amigo que a veces me ha dado, su afect\u00edsimo- y obediente servidor\u00bb.<\/p>\n<p>Mas este doble asunto de la creaci\u00f3n de una c\u00e1tedra de dere\u00adcho y del nombramiento de un titular habr\u00eda de exigir largas de\u00admoras. Seis administraciones ten\u00edan que formular sucesivamente su fallo, respecto a \u00e9l. Aunque fuertemente impulsado en Par\u00eds, el asunto no hab\u00eda de resolverse sino dos a\u00f1os despu\u00e9s, durante los cuales Ozanam se dedic\u00f3 a estudiar especialmente este ramo del derecho, a fin de estar capacitado, llegado el momento, para responder a la confianza de sus conciudadanos.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 litigando, sin tomar en ello mayor gusto. \u00abMi vida \u2014es\u00adcribe el 10 de marzo a La Perri\u00e9re\u2014 mi vida transcurre entre es\u00adtudios intermitentes y ocupaciones importunas. Cuento irreveren\u00adtemente entre las \u00faltimas los raros alegatos que me llevan al Pala\u00adcio de justicia\u00bb.<\/p>\n<p>Un proceso de prensa intentado a la <i>Gaceta del Lyonnais <\/i>por ataque al gobierno del rey le vali\u00f3 un hermoso \u00e9xito en la sesi\u00f3n. Elev\u00f3 el debate a altas consideraciones hist\u00f3ricas, pol\u00edticas, y mo\u00adrales que permitieron apreciar su dotes. \u00abMe elogiaron mucho mi discurso. Mis pobres palabras tienen a veces la suerte de obtener felicitaciones; pero jam\u00e1s convicciones\u00bb. Perdi\u00f3 el proceso. En la corte penal, se observ\u00f3 el vuelo magn\u00edfico de su apasionada elo\u00adcuencia, por lo mismo comunicativa. Era sin duda alguna un ora\u00ad&#8217;dor; pero su cliente fue condenado. A fines del a\u00f1o judicial, oc\u00adtubre de 1837, resum\u00eda en la siguiente forma el trabajo y el resul\u00adtado: \u00abHe litigado este a\u00f1o aproximadamente doce veces; s\u00f3lo tres veces en materia civil en que gan\u00e9 cada vez\u00bb. Era indudable\u00admente un jurista. \u2014\u00bbS\u00ed, amigo m\u00edo, sin duda las emociones de la abogac\u00eda no carecen de encantos para m\u00ed; pero los honorarios in\u00adgresan con dificultad; y las relaciones con gente de negocios son tan penosas, tan humillantes, tan injustas que no puedo someter\u00adme a ellas\u00bb.<\/p>\n<p>Un d\u00eda hasta sucedi\u00f3 que, bajo la impresi\u00f3n demasiado viva de un hecho particular sin duda, dej\u00f3 escapar de su pluma esta hu\u00admorada que ser\u00eda injustificable si se aplicara al conjunto de ese tribunal de Lyon que en todo tiempo ha mostrado costumbres tan honorables: \u00abLa justicia, amigos m\u00edos, es el \u00faltimo asilo moral, el, \u00faltimo santuario de la sociedad actual. Verla rodeada de inmun\u00addicias es para m\u00ed una causa de indignaci\u00f3n renovada a cada ins\u00adtante. Ese tipo de vida me irrita demasiado; vuelvo casi siempre del tribunal profundamente agraviado. No puedo resignarme a ver el mal ni a sufrirlo\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, volv\u00eda al final de cuentas a las Letras que, habiendo sido su \u00fanico amor, eran tambi\u00e9n su gran y ulterior esperanza: \u00abCreo haberte dicho ya \u2014prosigue la carta a Janmot\u2014 que una de mis tesis para el doctorado en letras trata de Ja filosof\u00eda del Dante a quien admiro cada vez m\u00e1s. \u00a1Ah, amigo m\u00edo, dichosos aquellos cuya vida puede dedicarse a la busca de la verdad, del bien y de la belleza y a quienes nunca viene a importunar el vulgar pensamiento de las necesidades de la existencia!\u00bb .<\/p>\n<p>Pero en Par\u00eds m\u00e1s que en Lyon sab\u00eda d\u00f3nde encontrar las fuen\u00adtes de esa indispensable documentaci\u00f3n. En Par\u00eds tambi\u00e9n pod\u00eda adelantar el asunto de SU c\u00e1tedra comercial de Lyon. Adem\u00e1s \u00bf to\u00addas esas amistades lo mismo que sus obras no lo llamaban all\u00ed, cuando menos de paso?<\/p>\n<p>Fue a la capital y pas\u00f3 en ella tres meses, en la primavera de 1837, y se dedicaba por entero y deliciosamente a sus sabias inves\u00adtigaciones, cuando de pronto, una tras otra, cayeron sobre \u00e9l car\u00adtas r\u00e1pidas y fulgurantes: \u00ab\u00a1Su padre estaba moribundo!\u00bb El 12 de mayo de 1836, el buen doctor Ozanam, habiendo visitado a unos enfermos pobres hab\u00eda sufrido, en su destartalada escalera, una ca\u00edda mortal: unas horas despu\u00e9s, hab\u00eda dejado de existir.<\/p>\n<p>Ni el tel\u00e9grafo privado ni el ferrocarril exist\u00edan entonces entre Par\u00eds y Lyon. El 15 de mayo, Lallier llev\u00f3 a su amigo, triste y si\u00adlencioso, a la diligencia, sin atreverse a anunci\u00e1rle la muerte que acaba de saber confidencialmente. Federico necesit\u00f3 de tres a cua\u00adtro d\u00edas para unirse con su madre y sus hermanos; y s\u00f3lo con ver sus l\u00e1grimas y caer en sus brazos tuvo la seguridad y comprendi\u00f3 toda la extensi\u00f3n de su desgracia.<\/p>\n<p>Su dolor fue inconsolable. Lo participa a J. J. Amp\u00e9re. Le re\u00adcuerda el d\u00eda en que, un a\u00f1o, antes, habi\u00e9ndolo recibido en su pe\u00adque\u00f1o cuarto de estudiante, los dos juntos hab\u00edan llorado la muer\u00adte del gran Amp\u00e9re, que ambos quer\u00edan casi por igual. Luego a\u00f1a\u00adde: \u00abHoy, han ca\u00eddo tambi\u00e9n sobre m\u00ed las severidades de la Provi\u00addencia. Cuando, despu\u00e9s de breve ausencia, llegu\u00e9 a Lyon, por haber recibido alarmantes noticias, mi padre ya no estaba all\u00ed; no deb\u00eda estarlo hasta el final de mi vida. Quienes no lo han expe\u00adrimentado no pueden decir el vac\u00edo que deja la p\u00e9rdida de seme\u00adjante hombre, cuando tanto amor y respeto lo rodeaban, cuando era realmente entre los suyos la presencia visible de la divinidad.<\/p>\n<p>\u00abEs cierto que mi padre \u2014prosigue&#8211; no hab\u00eda conquistado en la ciencia una ilustraci\u00f3n de primer orden; su nombre no era c\u00e9\u00adlebre en remotos pa\u00edses; pero sus trabajos y sus virtudes le hab\u00edan valido el amor y la estimaci\u00f3n de sus colegas y de sus conciudada\u00adnos en cuyo servicio muri\u00f3. Usted no lo conoci\u00f3, pero me conoce a m\u00ed, su hijo; y si alguna vez su benevolencia ha encontrado en m\u00ed algo que no le desagrade, lo deb\u00eda yo a sus consejos y a sus ejem\u00adplos. As\u00ed pues, su buen afecto .me asegura de antemano que, este a\u00f1o tambi\u00e9n, habr\u00e1 habido entre nosotros comunidad de afliccio\u00adnes: se siente uno casi feliz de no sufrir solo\u00bb.<\/p>\n<p>Con gente m\u00e1s piadosa que Juan Jacobo, lo que gusta recordar es la piedad de su padre. \u00abSentimos, amigo m\u00edo \u2014escribe a Curnier\u2014, un gran alivio al pensar que la piedad de mi padre, templada, a \u00faltimas fechas, por el uso m\u00e1s frecuente de los sacra mentos, las virtudes, los trabajos, las penas, los peligros de su vida le han facilitado la entrada en la celeste morada y que pronto, si somos buenos, lo encontraremos en la cita eterna, donde ya no ha\u00adbr\u00e1 muerte. Cuanto m\u00e1s se\u00a0 multiplica en ese mundo invisible el n\u00famero de las almas queridas que nos han abandonado, m\u00e1s po\u00adderosa se hace la atracci\u00f3n que nos arrastra a ese mundo. Nos ape\u00adgamos mucho menos a la tierra cuando las ra\u00edces que nos ataban a ella han sido arrancadas por el tiempo\u00bb.<\/p>\n<p>Luego habla del v\u00ednculo de la amistad y la oraci\u00f3n: \u00abPero, que\u00adrido amigo \u00bf la amistad no es acaso sino una comunidad de pe\u00adnas? . Ante Dios, deseo que os acord\u00e9is de mis males y de las necesidades de toda mi familia. A Dios querido amigo\/ a El solo que acorta las distancias, consuela de la ausencia y sabe reunir tarde o temprano a quienes hizo amarse\u00bb.<\/p>\n<p>El doctor Ozanam era uno de esos hombres sobre los cuales des\u00adcansa todo el edificio dom\u00e9stico; al desaparecer \u00e9l, se derrumb\u00f3 todo. En lo sucesivo, el joven se declara presa no s\u00f3lo de dolor, sino de terror. Se compara a un ni\u00f1o a quien dejan solo repentinamen\u00adte en una casa desierta y que, espantado, rompe a llorar, abruma\u00addo por el sentimiento de su soledad y de su debilidad: \u00abEs cierto \u2014dice\u2014 que mi madre est\u00e1 a\u00fan aqu\u00ed para alentarme con su pre\u00adsencia y para bendecirme con sus manos; pero abatida, doliente, me entristece por las inquietudes que me inspira su salud\u00bb. Su her\u00admano sacerdote y misionero estaba, perpetuamente ocupado en su ministerio; su joven hermano Carlos s\u00f3lo ten\u00eda doce arios: \u00ab\u00bfY yo mismo \u2014escribe Federico\u2014 qu\u00e9 puedo hacer con mi car\u00e1cter in\u00addeciso y timorato? M\u00e1s que cualquiera necesito, no s\u00f3lo tener muchos hombres mejores que yo en torno m\u00edo, sino ver a muchos en\u00adcima de m\u00ed. Necesito intermediarios entre mi peque\u00f1ez y la in\u00admensidad de Dios\u00bb. Y se representa como un viajero que, en una regi\u00f3n procelosa, viera derrumbarse el techo que lo proteg\u00eda, y se quedara perdido bajo la b\u00f3veda infinita de los cielos.<\/p>\n<p>El arreglo de los negocios de familia incumb\u00eda al joven juris\u00adta. Fue penosa tarea: \u00abSalvo disputas entre hermanos, tuvimos todas las complicaciones de una sucesi\u00f3n en que figura un menor de edad\u00bb. El inventario de la peque\u00f1a fortuna paterna y la revisi\u00f3n de las cuentas del doctor, le revel\u00f3 el desprendimiento de ese gran coraz\u00f3n. \u00abDebo darle testimonio de esto \u2014escribir\u00e1 Ozanam en sus \u00faltimas p\u00e1ginas\u2014: pude observar con documentos en la ma\u00adno, que la tercera parte de sus visitas se hac\u00edan sin esperanza de pago a indigentes reconocidos como tales\u00bb.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n del peque\u00f1o patrimonio de la que tuvo que hacerse cargo Federico no tard\u00f3 en revelarle cu\u00e1n \u00ednfimo era el ingreso para las necesidades de una familia privada de su jefe. \u00bf Qui\u00e9n sino \u00e9l, deber\u00eda proveer en lo sucesivo a esas necesidades con el, suyo? Mas entre sus inquietudes, la mayor era la salud de su madre. A Henri Pessonneaux, su primo, escribe el 19 de junio:<\/p>\n<p>\u00abMi buena madre sigue enferma; la tristeza le roe el coraz\u00f3n, y siempre tiene un dolor de cabeza interno. Sin embargo, su virtud, piadosamente resignada, admira a todos los que la rodean. \u00a1Dichoso el hombre a quien Dios ha dado una santa madre! Pero \u00bf por qu\u00e9 es preciso que al paso que la aureola de la santidad se vuelva m\u00e1s brillante en torno de esa cabeza querida, la sombra de la muerte parezca acercarse a ella? \u00bf Por qu\u00e9, en los idiomas de los hombres, la perfecci\u00f3n es sin\u00f3nima del final? . . . Querido amigo, reza conmigo para que mi madre me sea conservada; para que la conserven mis hermanos que tanto la necesitan; para que esta ca\u00adsa. que conociste feliz y llena de amor no quede desolada, llena de luto, puesta en espect\u00e1culo como un ejemplo de las vicisitudes humanas; convertida en esc\u00e1ndalo para los imp\u00edos que, al ver tratar tan duramente a las familias cristianas, se preguntan con insolencia d\u00f3nde est\u00e1 el Dios que hab\u00edan esperado: <i>Ubi est Deus eorum? <\/i>\u00abEn cuanto a m\u00ed \u2014a\u00f1ade el cristiano\u2014 en El espero; y hasta ahora, estoy resuelto a seguir las indicaciones que me da en las circunstancias tan intrincadas de mi vida\u00bb.<\/p>\n<p>Una de las consecuencias de la muerte de su padre era que lo fijaba indefinidamente en Lyon, cerca de esa madre, al lado de ese joven hermano, en su calidad de tutor y de sost\u00e9n de la fa\u00admilia. Pero se requer\u00eda que su posici\u00f3n le ofreciera el medio de serlo.<\/p>\n<p>Su trabajo de abogado era casi improductivo: en una carta, declara que se ve obligado a aumentar sus ingresos con una lec\u00adci\u00f3n \u00abque le piden tres j\u00f3venes que se creen demasiado linajudos para ir a sentarse en los bancos de la escuela\u00bb. Mu\u00e9strase, en la intimidad, en lucha con lo que \u00e9l llama <i>Res angusta domus <\/i>(las estrecheces de la casa) . S\u00f3lo le quedaba un recurso: \u00abCerca de mi madre y de mis hermanos, la c\u00e1tedra de derecho comercial, en Lyon, podr\u00eda darme una posici\u00f3n segura, honorable, apacible\u00bb. Con tal objeto multiplica tr\u00e1mites y visitas a las diversas adminis\u00adtraciones. S\u00f3lo de Dios espera el \u00e9xito y se remite a su voluntad de Padre: \u00abEn cuanto a lo dem\u00e1s, en todo esto me mantengo pasivo. Siento una &#8216;especie de respeto religioso, acaso supersticioso por la incertidumbre actual de mi destino. Me he entregado al cuidado de la Providencia, yo temer\u00eda intervenir en esto\u00bb.<\/p>\n<p>Esa mano de la Providencia en la que se hab\u00eda puesto, apren\u00add\u00eda, adem\u00e1s, a besarla y adorarla. El 5 de octubre de ese a\u00f1o de 1837, estando en Pierre-B\u00e9nite, cerca de Lyon, despu\u00e9s de haber desahogado su coraz\u00f3n lleno &#8216;de l\u00e1grimas en el de Lallier, termi\u00adna su carta relatando una charla que acababa de tener con un hombre de Dios, y citando una palabra del Evangelio, referida por un sacerdote, y que lo hab\u00eda asombrado y alentado al mismo tiempo.<\/p>\n<p>\u00ab. . .Usted ve, amigo m\u00edo \u2014dice\u2014, que mi vida no est\u00e1 sembra\u00adda d\u00e9 rosas. Ahora bien, uno de estos d\u00edas pasados, perseguido por negras im\u00e1genes, turbado mi esp\u00edritu por la meditaci\u00f3n prolonga\u00adda de mis miserias internas y externas, ardiente la cabeza, reduci\u00addo a una absoluta imposibilidad de pensar y actuar, no vi m\u00e1s que un remedio al exceso de mi mal: recurrir al m\u00e9dico, me refiero al m\u00e9dico que posee el secreto de las enfermedades morales y que tiene el dep\u00f3sito del b\u00e1lsamo de la gracia divina\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bf Cu\u00e1l era ese sacerdote de Lyon? No lo nombra. \u00abDespu\u00e9s \u2014pro\u00adsigue\u2014 que expuse, con una energ\u00eda que en tales casos no suelo te\u00adner, el motivo de mis tristezas al hombre caritativo a quien llamo mi padre \u00bf qu\u00e9 cree usted que me respondi\u00f3? Me respondi\u00f3 con estas palabras del ap\u00f3stol: <i>Gaudete in Domino semper. <\/i>(Regocijaos siempre en el Se\u00f1or) . \u00bf No es \u00e9sta una extra\u00f1a palabra? He aqu\u00ed un pobre hombre que acaba de sufrir la mayor de las desgracias, en el orden de las cosas espirituales, la de ofender a Dios; la ma\u00adyor de las desgracias en el orden de las cosas de la naturaleza, la de quedarse hu\u00e9rfano. Tiene una madre anciana y enferma de quien observa diariamente todos los movimientos, todas las mira\u00addas, todas las facciones, para saber cu\u00e1nto tiempo la conservar\u00e1 todav\u00eda. Tiene que separarse, por la ausencia o la muerte, de va\u00adrios amigos con quien lo un\u00edan lazos de cari\u00f1o; y est\u00e1 amenazado por otras separaciones m\u00e1s dolorosas a\u00fan. Adem\u00e1s, lo abruman todas las angustias de un destino indeciso, mil solicitudes y nego\u00adcios, entre los cuales aun los m\u00e1s felices no dejan de ofenderlo. Si se repliega sobre s\u00ed mismo, se encuentra lleno de flaquezas, imper\u00adfecciones y defectos; y esas humillaciones y sufrimientos secretos no son lo menos penoso de todo. Y vienen a decirle, no que se resigne, no que se consuele, sino que se regocije: <i>Gaudete semper. <\/i>Se requiere toda la audacia, toda la piadosa insolencia del cristia\u00adnismo para hablar as\u00ed.\u2022 \u00a1Y sin embargo, el cristianismo tiene ra\u00adz\u00f3n!\u00bb<\/p>\n<p>Las \u00faltimas palabras de esta carta dirigida a Lallier tienen el prop\u00f3sito de animarse mutuamente: \u00abAyud\u00e9monos, mi querido amigo, con ejemplos y consejos. &#8216;Tratemos de que nuestra con\u00adfianza en la gracia sea tan grande como nuestro recelo de la na\u00adturaleza. Seamos fuertes hasta contra el dolor, pues la enferme\u00addad de este siglo es la debilidad. Pensemos que ya hemos vivido m\u00e1s de la tercera parte de nuestra existencia probable; que hemos vivido para el beneficio de los dem\u00e1s, y que debemos vivir en lo sucesivo para el bien del&#8217; pr\u00f3jimo. Hagamos ese bien, tal como se ofrece a nosotros, sin retroceder jam\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>La fuerza para sufrir, la fuerza para actuar; el sufrimiento y la acci\u00f3n; el sufrimiento interior y el sufrimiento externo; la acci\u00f3n caritativa y la acci\u00f3n literaria; la que alivia y .consuela, la que irradia e ilumina, y que de Lyon llega \u00e1 Par\u00eds y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1: tal es la vida de Ozanam en los primeros a\u00f1os de su estancia en su terru\u00f1o.<\/p>\n<p>Podemos represent\u00e1rnoslo como lo muestran sus cartas, solo en esa casa donde lo detienen todo el d\u00eda, no tanto sus ocupaciones com\u00f3 los cuidados y consuelos que requiere la salud de su madre. \u00abPermanezco solo cerca de ella. Mi hermano menor est\u00e1 en el colegio; las misiones constantes de mi hermano mayor lo mantienen alejado, y tal vez los designios que Dios tiene sobre \u00e9l lo llevar\u00e1n m\u00e1s lejos a\u00fan que,a m\u00ed. El decaimiento de las fuerzas de mi pobre madre me obliga a presenciar diariamente el m\u00e1s doloroso de los espect\u00e1culos. Al mismo tiempo que pierde la vista se debilita su energ\u00eda moral. Su sensibilidad crece con las tristezas \u00edntimas que se traslucen f\u00e1cilmente en un alma como la suya. Y as\u00ed, en vez de encontrar en ella el apoyo que necesito en esta \u00e9poca de mi vida, es preciso que la sostenga con la palabra y con mis brazos\u00bb.<\/p>\n<p>La soledad lo angustia: \u00abLo que m\u00e1s falta me hace es la comu\u00adnicaci\u00f3n de los sentimientos y de las ideas; es la simpat\u00eda, el aliento intelectual, la asistencia moral; son los servicios \u00edntimos de la amis\u00adtad cuya rareza me hace sufrir. Los encuentro, sin embargo; pero menos frecuentes de lo necesario en nuestra Sociedad de San Vicen\u00adte de Paul. Estas veladas semanales son uno de los mayores consue\u00adlos que me haya dejado la Providencia. En particular, mis relacio\u00adnes con Chaurand, Arthaud, La Perri\u00e9re me recuerdan mis mejores d\u00edas de Par\u00eds. Nuestras obras se sostienen; pero si crecen, es como el aluvi\u00f3n. <i>Incrementum latens\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>A la acci\u00f3n caritativa, Ozanam urg\u00eda a Lallier para que uniera la acci\u00f3n literaria, mediante la publicaci\u00f3n de sus trabajos de eco\u00adn\u00f3m\u00eda social, favorablemente acogidos en la prensa cat\u00f3lica. Lallier, oyente asiduo, como<sup>.<\/sup> Ozanam, de los cursos de econom\u00eda del se\u00f1or de Coux, segu\u00eda siendo uno de los disc\u00edpulos m\u00e1s fuertes y autoriza\u00addos de su escuela; no dej\u00f3 de hacer de esta ciencia auxiliar del de\u00adrecho el objeto de sus estudios y meditaciones, durante su vida en\u00adtera. Ozanam le hab\u00eda escrito, desde 1837: \u00abNo entierre el talento del Padre de familia. Usted se debe a los j\u00f3venes de su generaci\u00f3n que recibieron las promesas de sus primeros \u00e9xitos. Se debe a sus amigos que cuent\u00e1n mucho con usted para ayudarlos a conservarse buenos y creyentes en un siglo peligroso\u00bb.<\/p>\n<p>El mismo daba el ejemplo, y nos falta enumerar los trabajos apolog\u00e9ticos de ese per\u00edodo lion\u00e9s que tratan de graves cuestiones de derecho p\u00fablico, escritos cerca del sill\u00f3n de su madre enlutada y de los que dec\u00eda a Henri Pessonneaux, el 13 de junio de 1837: \u00abMientras logro mi candidatura a la c\u00e1tedra de Derecho comer\u00adcial, no abandono los trabajos literarios que son ciertamente para m\u00ed saludables consuelos terrenales\u00bb. En cuanto a los consuelos ce\u00adletiales, acabamos de verlos.<\/p>\n<p><i>De los bienes de la Iglesia: <\/i>tal es el t\u00edtulo y el tema de un estudio en cuatro art\u00edculos, que se convirtieron m\u00e1s tarde en cua\u00adtro cap\u00edtulos de un sabio folleto sobre la propiedad eclesi\u00e1stica. En \u00e9l se ve, fuertemente demostrado, que su origen es sagrado, su posesi\u00f3n intangible y su uso ben\u00e9fico; y que la depredaci\u00f3n que co\u00admeti\u00f3 la Revoluci\u00f3n Francesa es cosa no s\u00f3lo criminal y odiosa, sino antipol\u00edtica, antisocial, antihumanitaria en sumo grado. Muchas p\u00e1ginas de ese escrito podr\u00edan leerse a\u00fan ahora con provecho. Otro estudio, publicado primero en <i>El Universo <\/i>de septiembre y octubre de 1837, con el t\u00edtulo de <i>Or\u00edgenes del Derecho franc\u00e9s, <\/i>era una vigorosa cr\u00edtica de una publicaci\u00f3n de Michelet sobre el mis\u00admo tema. Michelet hab\u00eda emitido la idea parad\u00f3jica de que el de\u00adrecho romano, depurado, vulgarizado, entronizado por el estoicis\u00admo hab\u00eda preparado los caminos del cristianismo. Era un burdo error. El derecho romano es duro, y lo es tambi\u00e9n el estoicismo. Al contrario, el cristianismo fue el que, mediante infiltraciones que se observan desde el primer siglo, hab\u00eda penetrado e impregnado el despotismo del uno, el orgulloso ego\u00edsmo del otro, con el esp\u00ed\u00adritu de justicia y de caridad del Evangelio. Tal es la tesis de Oza\u00adnam, que no tardar\u00eda en adoptar el se\u00f1or &#8216;Troplong, justificada all\u00ed por una erudici\u00f3n que sorprende y deslumbra en un autor tan jo\u00adven.<\/p>\n<p>El Michelet a quien refuta no era a la saz\u00f3n el esp\u00edritu desen\u00adfrenado que m\u00e1s tarde echar\u00e1 espumarajos de rabia con s\u00f3lo o\u00edr el nombre de la Iglesia. El reciente estudiante de la Sorbona de\u00adclara que no ha podido olvidar los d\u00edas en que, al pie de la c\u00e1te\u00addra de ese prestigiado seductor, mezclaba sus aplausos con los de sus compa\u00f1eros. \u00abNo pod\u00edamos \u2014escribe\u2014 contemplar sin emo\u00adci\u00f3n esa frente que el trabajo ha surcado con arrugas y ese pelo en\u00adcanecido prematuramente. Recordaremos siempre el d\u00eda en que, sentados en los bancos de la Sorbona, escuch\u00e1bamos su vibrante palabra contarnos la vida y la muerte de Juana de Arco, con acen\u00adtos que nos hac\u00edan derramar l\u00e1grimas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bf Es todo? A esa simpat\u00eda literaria se a\u00f1ad\u00eda en Ozanam una compasi\u00f3n en que se mezclaba cierta esperanza de ser correspon\u00addido. &#8216;Se interesaba en esa alma\u00bb, dice. Era el mismo hombre a quien hab\u00eda o\u00eddo saludar la cruz del Coliseo en una de sus cla\u00adses: \u00abEsa cruz cada d\u00eda m\u00e1s salut\u00edfera \u00bfno es acaso el \u00fanico asilo del alma religiosa? El altar ha perdido sus honores, la humanidad se aleja de \u00e9l poco a poco. Mas, os lo ruego \u00a1oh!, dec\u00eddmelo si lo sab\u00e9is \u00bf se ha elevado otro altar?\u00bb Lo hab\u00eda escuchado recordar \u00abla emoci\u00f3n de nuestras fiestas cristianas, la voz conmovedora de las campanas y su suave reproche maternal\u00bb; y luego decirse a s\u00ed mismo: \u00abEl esp\u00edritu sigue siendo firme; pero el coraz\u00f3n est\u00e1 muy triste!\u00bb Ahora bien, desde aquel d\u00eda, Ozanam lo hab\u00eda compade\u00adcido, dice, por llevar, sin poder sacudirla todav\u00eda, esa t\u00fanica de Neso de la duda que le arrancaba aquellos dolorosos gritos; y en todo eso su candor saludaba \u00abun sentimiento que se parec\u00eda al esp\u00edritu de reciprocidad\u00bb. Su esperanza, esta vez, fue cruelmente defraudada; pero \u00a1cu\u00e1n noble es su error y cu\u00e1n conmovedora su compasi\u00f3n!<\/p>\n<p>La controversia cat\u00f3lica no lo sorprend\u00eda desarmado. A veces suced\u00eda que pastores protestantes de Lyon iban a discutir con ese joven y sabio campe\u00f3n de la Iglesia romana. La se\u00f1ora de Oza\u00adnam gustaba de contar c\u00f3mo uno de ellos entretuvo un d\u00eda a su hijo durante cuatro horas, comentando un pasaje de la Biblia en cuya interpretaci\u00f3n no estaban de acuerdo. El ministro alegaba el texto de una traducci\u00f3n francesa hecha en 1700 por el sabio pro\u00adtestante David Martin. Ozanam le opon\u00eda el texto latino de la Vulgata que tiene a su favor la autoridad de San Jer\u00f3nimo, su autor, y la declaraci\u00f3n del Concilio de Trento que lo reconoci\u00f3 y adopt\u00f3 como aut\u00e9ntico. El otro se refugi\u00f3 en el texto griego de los Setenta, que jer\u00f3nimo, seg\u00fan pretend\u00eda, hab\u00eda comprendido y tra\u00adducido mal. Ozanam tom\u00f3 inmediatamente sobre su mesa la Bi\u00adblia griega, que abri\u00f3 en el lugar del texto discutido, y lo explic\u00f3 palabra por palabra, demostrando que San Jer\u00f3nimo lo hab\u00eda interpretado en su sentido verdadero. El ministro crey\u00f3 salir de apuros replicando que el mismo griego no era, despu\u00e9s de todo, si\u00adno una traducci\u00f3n. \u2014\u00bbEs cierto \u2014dice Ozanam\u2014: report\u00e9monos, pues, juntos al texto hebreo, si le parece\u00bb. All\u00ed estaba la Biblia hebrea y el texto original fue exhibido y traducido literalmente. El temerario controversista se qued\u00f3 no poco desconcertado, pues tuvo que confesar que no sab\u00eda hebreo. Se bati\u00f3 en retirada, pro\u00admetiendo volver cuando se hubiera informado al respecto con es\u00adpecialistas eminentes. \u2014\u00bb\u00a1Jam\u00e1s volvimos a verlo!\u00bb a\u00f1ad\u00eda, no sin orgullo, la madre de Ozanam.<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os antes, la ciudad de Lyon hab\u00eda visto nacer humilde\u00admente su obra de la <i>Propagaci\u00f3n de la fe, <\/i>hermana mayor y pare\u00adcida de la <i>Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal. <\/i>Su consejo general pidi\u00f3 a Ozanam que tomara a su cargo la redacci\u00f3n de las rese\u00f1as de sus Anales. Imposible rehusar, ante una insistencia tan viva y ante un atractivo tan grande. Ozanam se dedic\u00f3 a esa obra durante ocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Su primer art\u00edculo fue un <i>Informe hist\u00f3rico <\/i>sobre los or\u00edgenes de la obra, en 1839, y su extensi\u00f3n en ambos mundos. Ese cuadro pinta a lo vivo el esp\u00edritu y el entusiasmo de ese peque\u00f1o cen\u00e1culo lion\u00e9s en que santas mujeres inspiradas rezaban al lado de los ap\u00f3s\u00adtoles. El historiador dec\u00eda sus nombres; y mostraba tambi\u00e9n alli, en esa nueva Pentecost\u00e9s, el soplo impetuoso del Esp\u00edritu Santo que, derrumbando todos los obst\u00e1culos, encendiendo todos los co\u00adrazones, realizando milagros, tomaba unas cuantas d\u00e9biles criaturas como instrumentos de sus conquistas: \u00abParece que ese viento impetuoso vuelve a soplar sobre el mundo cristiano. Las vocacio\u00adnes se manifiestan m\u00e1s numerosas. El sacerdocio y las \u00f3rdenes religiosas se sienten arrastradas irresistiblemente hacia esos combates heroicos que asombran a la molicie de nuestra \u00e9poca. En qu\u00e9 \u00e9po\u00adca se encontraron m\u00e1s f\u00e1cilmente hombres dispuestos a buscar al\u00admas hasta los confines del mundo, sin otro pago que los dineros necesarios para cubrir su pasaje en el puente de una nave, o su pan bajo una tienda? . . . Pensemos en ello, y si a veces sinti\u00e9ramos la tentaci\u00f3n de descansar en el goce ego\u00edsta de los beneficios de la civilizaci\u00f3n cat\u00f3lica, recordemos a esas multitudes sin n\u00famero que ignoran a\u00fan la Redenci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>En otro de sus informes anuales, en 1840, Ozanam formula su invitaci\u00f3n a los asociados, en estas grandes im\u00e1genes que le pres\u00adtan la Iglesia y el Evangelio: \u00abViejos cristianos de Europa, empe\u00ad\u00f1ados ya en piadosas fundaciones que zozobraron en las tempesta\u00addes de nuestro tiempo, venid a tomar vuestro lugar en \u00e9sta. Sois los padrinos naturales de estos pueblos ni\u00f1os que esperan el bautismo. El agua santa est\u00e1 lista ; la Iglesia est\u00e1 de pie, con el libro de los evangelios y la antorcha en las manos. Apresuraos a acudir a esta cita sagrada en que el lego se encuentra asociado al sacerdote en la obra de la redenci\u00f3n universal. Traedle ese sacerdote de quien sois los humildes auxiliares, como esos oscuros disc\u00edpulos que llevaban ante el maestro los canastos del pan milagroso, o como la mujer desconocida que enjug\u00f3 su rostro ba\u00f1ado en sangre, o el Cireneo que comparti\u00f3 y aliger\u00f3 el fardo de su cruz en el camino del Cal\u00advario\u00bb.<\/p>\n<p>Con un idioma semejante, pero m\u00e1s ardiente a\u00fan, Ozanam, en aquella misma \u00e9poca, a fines de 1837, animaba a la juventud ca\u00adt\u00f3lica de Par\u00eds en la defensa de la Iglesia perseguida por el estrecho evangelismo prusiano. Acababa de verse que \u00e9l gobierno del rey Guillermo III hab\u00eda mandado aprehender de noche, en su propio palacio, y despu\u00e9s encarcelar en la fortaleza de Minden, al arzobis\u00adpo de Colonia, Monse\u00f1or de Droste Wischering, debido a su fide\u00adlidad a las leyes can\u00f3nicas en la celebraci\u00f3n de los matrimonios mixtos entre cat\u00f3licos y protestantes. Era el gran acontecimiento de entonces. El Papa hab\u00eda fulminado, y la opini\u00f3n europea estaba fuertemente excitada. \u00ab\u00bfNo har\u00e9is nada, en Par\u00eds? \u2014escribe Oza\u00adnam a Lallier el 7 de febrero de 1838\u2014. Hubiese querido, en este asunto de Colonia, una manifestaci\u00f3n de la juventud parisiense. \u00bf Record\u00e1is el d\u00eda en que Lacordaire ped\u00eda a Dios que nos diera santos? \u00a1Os dan un Tom\u00e1s de Cantorbery y no lo salud\u00e1is con un grito de admiraci\u00f3n! Me parece, sin embargo, que esta vez los sa\u00adrracenos del racionalismo nos hab\u00edan dado una gran ventaja y que era la oportunidad para gritar: \u00a1Dieu le veut!\u00bb (\u00ab\u00a1Dios lo quiere!\u00bb el grito de los cruzados).<\/p>\n<p>\u00abPero \u00bf de qu\u00e9 sirve?, se dir\u00e1. Pues en primer lugar a mantener el calor de las convicciones en la juventud cat\u00f3lica. Sin duda, no ignoro, amigo m\u00edo, que ni el Arzobispo, ni la Iglesia, ni Dios tienen necesidad de nuestros sufragios. . . Pero, aunque somos servidores in\u00fatiles, no es l\u00edcito que seamos servidores ociosos. \u00a1Ay de nosotros si no damos nuestra cooperaci\u00f3n a todas las grandes obras que pueden realizarse sin nosotros! Cuando el Salvador muri\u00f3 en el Calvario, pudo tener a sus \u00f3rdenes m\u00e1s de doce legiones de \u00e1nge\u00adles, y sin embargo no las quiso aceptar. En cambio, acept\u00f3 que Si\u00adm\u00f3n el Cireneo, un hombre oscuro, cargara su cruz y contribuyera as\u00ed a la gran maravilla de la redenci\u00f3n universal\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1L\u00e1stima que no estuviera en Par\u00eds! . . . Despu\u00e9s de este vivo ataque contra el enemigo de afuera, Ozanam se apresur\u00f3 en vol\u00adver a su estudiosa soledad, dedic\u00e1ndose todo \u00e9l, en lo sucesivo, a una sola tarea urgente: su doctorado en letras, y la redacci\u00f3n in\u00admediata de su tesis: <i>Dante y la filosof\u00eda cat\u00f3lica del siglo XIII.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo XI: La barra La abogac\u00eda.\u2014Los abusos.\u2014Severas prevenciones.\u2014Muerte del padre.\u2014Luto y labores.\u2014La acci\u00f3n literaria. 1837 Desde antes de la apertura del tribunal real de Lyon, Ozanam hab\u00eda tenido buen cuidado de inscribirse en la lista &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-11\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149294,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[305,296,297],"class_list":["post-123693","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam","tag-chaurand","tag-curnier","tag-pessonneaux"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Federico Ozanam (por Mons. 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Desde Sceaux, el 22 de octubre de 1851, Ozanam describ\u00eda as\u00ed a Amp\u00e8re su felicidad dom\u00e9stica, obscurecida, es cierto, por una nub\u00e9, mas detr\u00e1s de la cual ve y bendice el sol de la voluntad de Dios: \"Me encuentro en un estado de cansancio que\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":123697,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-06\/","url_meta":{"origin":123693,"position":2},"title":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 06","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo VI: La conferencia de caridad. La Sociedad de san Vicente de Pa\u00fal El se\u00f1or Bailly presidente,\u2014Ozanam fundador.\u2014Los principios.\u2014Sor Rosal\u00eda. Ozanam entre los pobres.\u2014La fiesta de Corpus de Nanterre.\u2014Amp\u00e9re y Ozanam.\u2014Gustavo de la Noue.\u2014La extensi\u00f3n final. El se\u00f1or Bailly hab\u00eda recibido sus sentimientos caritativos en el seno de su propia\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":128643,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-25\/","url_meta":{"origin":123693,"position":3},"title":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 25","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"16\/09\/2016","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XXV: Breta\u00f1a. Inglaterra. La obra de publicaci\u00f3n Breta\u00f1a.\u2014La obra de publicaci\u00f3n.\u2014Las f ioretti de San Francisco.\u2014El siglo V.\u2014Sceaux.\u2014Londres y Dieppe. 1850-1851 El fr\u00e1gil organismo de Ozanam no se hab\u00eda restablecido por completo de su crisis de 1846. El trabajo, la lucha, las heridas aca\u00adban de consumar su ruina. 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Baunard): Cap\u00edtulo 03","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"25\/08\/2016","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo II: Par\u00eda, la acci\u00f3n cat\u00f3lica El aislamiento. El hu\u00e9sped de Amp\u00e8re. Chateaubriand, Ballanche, Mont\u00adalembert. La juventud cat\u00f3lica. La esperanza. Un santo sabio; un santo sacerdote. 1831-1833 Ozanam ten\u00eda cieciocho a\u00f1os de edad cuando su padre crey\u00f3 que hab\u00eda llegado la hora de que iniciara sus estudios de derecho envi\u00e1ndolo\u2026","rel":"","context":"En \u00abFederico Ozanam\u00bb","block_context":{"text":"Federico Ozanam","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/federico-ozanam\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/frederic-ozanam-layman-for-now.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":123680,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-04\/","url_meta":{"origin":123693,"position":5},"title":"Federico Ozanam (por Mons. 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