{"id":123692,"date":"2016-09-01T12:00:35","date_gmt":"2016-09-01T10:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=123692"},"modified":"2016-08-06T07:33:46","modified_gmt":"2016-08-06T05:33:46","slug":"federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-10","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-10\/","title":{"rendered":"Federico Ozanam (por Mons. Baunard): Cap\u00edtulo 10"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo X: La conferencia de Lyon<\/h2>\n<p><i>Visita a Lamartine.\u2014Or\u00edgenes de la Conferencia de Lyon.\u2014Sus obras.\u2014Opo\u00adsiciones y progresos.\u2014Impulso al Consejo General de la Sociedad.<\/i><\/p>\n<p>1836-1838<\/p>\n<p>El regreso de Ozanam a Lyon, despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de escuela, colm\u00f3 de felicidad a su familia. El mismo se abandon\u00f3 sin reserva ni medida a su afecto, compartiendo su alegr\u00eda y su acci\u00f3n de gra\u00adcias. Esa alegr\u00eda para sus padres era la de recobrar a Federico \u00edntegramente. Su madre lo escribe de \u00e9l: \u00abOzanam, ese d\u00eda, ve\u00eda realizado para \u00e9l mismo el deseo que hab\u00eda formulado para tantos otros j\u00f3venes, verbigracia: regresar con su madre tal como ella lo hab\u00eda enviado, confiado y puro como anta\u00f1o, con el coraz\u00f3n siem\u00adpre entregado a los afectos de familia, fiel al deber cristiano y re\u00adsuelto a no desertar jam\u00e1s su sendero\u00bb. Y a\u00f1ade: \u00abEsa alegr\u00eda, s\u00f3lo conocen su dulzitra quienes la han experimentado y dicen que entre todas las gracias recibidas del cielo pocas hay tan valiosas como \u00e9sta\u00bb.<\/p>\n<p>El se\u00f1or y la se\u00f1ora Ozanam hab\u00edan mandado disponer en su casa, seg\u00fan cuenta su hermano, la instalaci\u00f3n del futuro abogado en la corte real de Lyon; pero a\u00fan faltaban cuatro meses para que abrieran sus puertas los tribunales. Esos meses de vacaciones, des\u00adpu\u00e9s de una excursi\u00f3n que vamos a recordar, fueron consagrados por \u00e9l a la fundaci\u00f3n de la primera conferencia lionesa de San Vicente de Pa\u00fal que llenar\u00e1 este cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de esta excursi\u00f3n de vacaciones, a poca distancia por lo dem\u00e1s, queda vinculada con el encuentro que hicieron \u00e9l, su her\u00admano y un amigo, el se\u00f1or de Maubout, del gran poeta Lamartine. Acababan de visitar las ruinas de la abad\u00eda de Cluny cuando en\u00adcontraron al grande hombre que los invit\u00f3 a los tres a cenar con \u00e9l, en Monceaux. La sociedad era numerosa y sumamente distin\u00adguida, refiere el sacerdote. En su estilo brillante, el diputado de Sa6ne-et-Loire fingi\u00f3 que hac\u00eda poco cas\u00f3 de la filosof\u00eda y de la literatura, pues su \u00fanico inter\u00e9s era la pol\u00edtica, ama y se\u00f1ora de los tiempos y de los hombres. Ozanam, modesta y respetuosamente, particip\u00f3 en la conversaci\u00f3n, y lo hizo con una moderaci\u00f3n de pen\u00adsamiento y una distinci\u00f3n de palabra que llamaron la atenci\u00f3n y conquistaron la simpat\u00eda de los comensales a ese joven desconocido, cuyo nombre preguntaban.<\/p>\n<p>De este encuentro, Ozanam habla brevemente a Lallier: \u00abHice con mi hermano dos encantadores viajecitos: uno a Saint-Etienne donde vi los milagros de la industria, el otro al M\u00e1connais y al Beaujolais donde encontr\u00e9 la hospitalidad del se\u00f1or de Maubout, la sociedad del se\u00f1or de Lamartine, bellos paisajes de oto\u00f1o, pobla\u00adciones sorprendentes por su fidelidad a la fe y a las pr\u00e1cticas reli\u00adgiosas\u00bb. Ya en el curso de ese a\u00f1o, siendo estudiante, hab\u00eda obser\u00advado, en una carta a su madre, esa pretensi\u00f3n del gran escritor de ser por encima de todo un gran estadista: \u00abFui a ver \u2014escri\u00adb\u00e9\u2014 al se\u00f1or de Lamartine. Rodeado de pol\u00edticos, apenas me dirigi\u00f3 la palabra\u00bb. Y es que no hablaban el mismo idioma.<\/p>\n<p>Una observaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s dolorosa hab\u00eda sido la de la semi-defecci\u00f3n religiosa del poeta. Ozanam desahog\u00f3 su dolor en los siguientes t\u00e9rminos en una carta dirigida a su amigo Dufieux: \u00abAn\u00adta\u00f1o, escuch\u00e1bamos en las <i>Meditaciones <\/i>y las <i>Armon\u00edas <\/i>los melo\u00addiosos gemidos de la poes\u00eda cristiana. Mas he aqu\u00ed que, engre\u00edda en s\u00ed misma, ha pretendido comunicar directamente con Dios, sin int\u00e9rprete y sin velo; y actualmente la vemos con pena detenerse a medio camino en la v\u00eda de la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>Parece que esa alma superficial se aten\u00eda por aquel entonces al puro de\u00edsmo y al racionalismo. La Iglesia tuvo que alzar la voz: \u00abDos acontecimientos literarios recientes \u2014escribe Ozanam durante esas mismas vacaciones\u2014 han dejado en m\u00ed dolorosa amar\u00adgura. Me refiero a la inscripci\u00f3n en el <i>Indice <\/i>del <i>Jocelyn <\/i>de La\u00admartine y a la publicaci\u00f3n de las <i>Palabras de un Creyente <\/i>de Lamennais\u00bb.<\/p>\n<p>Tal es su dolor; pero su dolor en la fuerza; y esa fuerza, la ad\u00admiro en su alta y en\u00e9rgica adhesi\u00f3n a ese gran golpe de la Santa Sede y en esta espl\u00e9ndida profesi\u00f3n de fe cat\u00f3lica romana:: \u00abRoma \u2014escribe a Lallier\u2014 Roma manifest\u00f3 gran valor al condenar al primero, y poco teme al segundo. No teme al genio porque tiene en su favor algo m\u00e1s que el genio, el Esp\u00edritu Santo, que siempre la inspira; pero es doloroso ver al genio desertar solemnemente y pasar tr\u00e1nsfugo al bando opuesto. Piar lo dem\u00e1s, tr\u00e1nsfugo impo\u00adtente, pues al abjurar su fe, abdica su gloria y su fuerza, doble mo\u00adtivo de luto para quienes lo amaban\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam era y segu\u00eda siendo uno de \u00e9stos: \u00abMuchas veces \u2014de\u00adclara el Padre Ozanam\u2014 o\u00edmos a nuestro hermano decirnos que las pruebas y los a\u00f1os llevar\u00edan un d\u00eda al poeta del <i>Crucifijo <\/i>a la fe y a la piedad de<sup>&#8211;<\/sup>su madre\u00bb.<\/p>\n<p>A su vez, Lamartine dejaba ver que pocos hubiesen sido m\u00e1s adecuados para preparar su retorno que el joven sabio de quien escribir\u00e1 m\u00e1s tarde en su <i>Curso familiar de Literatura: <\/i>\u00abEse joven a quien no he dejado de querer, parec\u00eda por la fisonom\u00eda, por el alma, por la serenidad de la mirada, por el timbre mon\u00f3tono y afectuoso de la voz, un brahm\u00e1n cristiano \u2014el s\u00edmil es extra\u00f1o\u2014que predicara el Evangelio de la ciencia y de la paz a nuestro mun\u00addo de discordia y contienda. Cre\u00eda, como nosotros, que la verdad existe en dosis m\u00e1s fuerte en el coraz\u00f3n que en el esp\u00edritu. De sus dogmas rebosaba la unci\u00f3n, como los soles de Oriente derraman, por la ma\u00f1ana y por la tarde, roc\u00edo. Hab\u00eda en torno suyo una es\u00adpecie de atm\u00f3sfera de ternura hacia los hombres. Respiraba y as\u00adpiraba no s\u00e9 qu\u00e9 aire bals\u00e1mico que hab\u00eda atravesado el viejo Ed\u00e9n. Cada una de sus respiraciones y aspiraciones os arrebataba el coraz\u00f3n y os entregaba el suyo. Su ortodoxia era una caridad de esp\u00edritu perfecta tambi\u00e9n para los dem\u00e1s. Suavizaba todas las as\u00adperezas entre las ideas. Aunque mi filosof\u00eda ya no fuese la suya en todos sus art\u00edculos, esas diferencias no establec\u00edan divergencia al\u00adguna de alma, ni la menor frialdad de sentimiento entre nosotros. Se pod\u00eda discrepar, pero no disputar con ese hombre sin hiel: su tolerancia no era una concesi\u00f3n, era un respeto\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam, en esos eclipses y detr\u00e1s de esas ca\u00eddas, consideraba el mal de la Iglesia traicionada, de los fieles escandalizados, de la juventud perturbada, y se le o\u00eda decir como anta\u00f1o: \u00ab\u00bfY ahora, amigo m\u00edo, qui\u00e9n llenar\u00e1 entre nosotros el lugar que dejan va\u00adc\u00edo esos dos hombres? \u00bf Qui\u00e9n, entre nosotros, vendr\u00e1 a sentarse en el asiento desierto de nuestro Tertuliano? \u00bf Qui\u00e9n se atrever\u00e1 a reco\u00adger la lira ca\u00edda en el polvo y a terminar el himno empezado? Yo s\u00e9 que Dios y que la Iglesia no necesitan poetas ni doctores; pero quienes los necesitan son los creyentes endebles que las defecciones escandalizan; son los que no creen y desprecian nuestra pobreza de esp\u00edritu. Somos nosotros los que necesit\u00e1bamos a veces ver a hom\u00adbres m\u00e1s grandes y mejores, cuyo pie abriera el sendero, cuyo ejem\u00adplo alentara y enorgulleciera nuestra debilidad. No podemos, j\u00f3ve\u00adnes cristianos, pensar en substituir a esos hombres; pero \u00bfno podr\u00eda\u00admos ser algo as\u00ed como su moneda y llenar con el n\u00famero y el trabajo la laguna que han dejado en nuestras filas?\u00bb<\/p>\n<p>En la misma fecha, 5 de noviembre de 1836, la misma carta ob\u00adserva, en cambio, un acontecimiento consolador. Ozanam escribe: \u00abHe trabajado un poco, durante estas vacaciones, en la organizaci\u00f3n de nuestra peque\u00f1a Conferencia de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb. Esta r\u00e1\u00adpida y valiosa menci\u00f3n nos indica a ciencia cierta la fecha del pri\u00admer origen de la Conferencia de Lyon. Un mes despu\u00e9s, el 4 de diciembre, Ozanam presentaba el siguiente informe de esta funda\u00adci\u00f3n al consejo de Par\u00eds: \u00abVarios j\u00f3venes, que hab\u00edan formado par\u00adte de la sociedad de Par\u00eds, estando ese a\u00f1o en Lyon, de regreso en sus familias, terminado el curso de sus estudios, recordaron a los amigos que les hab\u00edan hecho grato y suave el destierro de la capital, y la felicidad que hab\u00ed\u00e1n sentido al realizar juntos un poco de bien y al evitar mucho mal. Todo los impulsaba para que reanudaran los lazos que acababan de romper; y habi\u00e9ndose efectuado entre ellos un acercamiento natural, fundaron aqu\u00ed, copiando vuestro modelo, una conferencia de caridad\u00bb.<\/p>\n<p>La primera reuni\u00f3n se hab\u00eda celebrado el 16 de agosto; la asis\u00adtencia fue escasa. La accesi\u00f3n de unos lioneses, antiguos miembros, tambi\u00e9n ellos, de las primeras conferencias de Par\u00eds, aument\u00f3 el n\u00famero a trece. Otros seis j\u00f3venes de la ciudad pidieron que se les admitiera; otros tres fueron presentados: formaron as\u00ed veintid\u00f3s miembros, \u00abcompa\u00f1eros de limosnas y oraciones\u00bb, todos ellos pene\u00adtrados del esp\u00edritu primitivo de la Sociedad: esp\u00edritu de fe y de pie\u00addad para s\u00ed mismo; esp\u00edritu de caridad corporal y espiritual hacia los pobres; esp\u00edritu de celo para el reclutamiento de las conferencias de Par\u00eds por los j\u00f3venes lioneses que estudiaban en la gran ciudad: \u00abregresar\u00e1n formados por vosotros, tray\u00e9ndonos en su pecho el fuego sagrado que vosotros habr\u00e9is mantenido\u00bb.<\/p>\n<p>Veinte familias fueron visitadas y adoptadas: \u00abLos asistidos, co\u00admo sus visitantes, se edifican mutuamente, pues viven unidos y como envueltos todos ellos bajo el manto de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb.<\/p>\n<p>Deb\u00eda leerse esa carta el 8 de diciembre en asamblea en Par\u00eds: \u00abEse d\u00eda que vosotros hab\u00e9is solemnizado, estaremos reunidos en torno de los altares del mismo Dios, a los pies de la misma Virgen inmortal, nosotros, hijos de la ciudad que fue la primera en honrar a su Inmaculada Concepci\u00f3n con un culto p\u00fablico\u00bb. Ozanam, para terminar, saludaba en el presidente general, se\u00f1or Bailly, \u00abal padre que hab\u00eda sido el \u00e1ngel de la guardia de su juventud en la capital y de quien ahora \u00e9l y sus amigos a\u00f1oran siempre la sabidur\u00eda ausente y remota\u00bb.<\/p>\n<p>Los sentimientos de gratitud filial de Ozanam hacia ese gran hombre de bien se manifiestan a\u00fan mejor en una de sus cartas del primer tiempo en la que recomienda a su buena acogida a un joven lion\u00e9s, el se\u00f1or Hatery, que iba a estudiar en Par\u00eds: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n \u2014le pregunta\u2014 a qui\u00e9n lo recomendar\u00eda mejor que a usted que, con ese buen se\u00f1or Amp\u00e9re, hab\u00e9is ejercitado sobre m\u00ed este feliz pa\u00adtrocinio, vosotros a quienes muchas madres que no conoc\u00e9is, ben\u00addicen porque les hab\u00e9is conservado la religi\u00f3n de sus hijos? Si os parece conveniente, podr\u00e9is invitarlo poco a poco a formar parte de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal\u00bb.<\/p>\n<p>A\u00f1ade: \u00abEn lo sucesivo, a menudo llegar\u00e1n j\u00f3venes de Lyon como \u00e9stos, hijos de la ciudad de los m\u00e1rtires. Ya somos varios aqu\u00ed los que hemos hecho la dulce experiencia de los consejos y de los buenos ejemplos de usted. Y nos esforzaremos en procurar el mis\u00admo beneficio a la generaci\u00f3n de la que somos los mayores. Ser\u00e1 uno de los principales prop\u00f3sitos de la Conferencia de San Vicente de Pa\u00fal establecida en nuestra ciudad en uni\u00f3n con la sociedad de Par\u00eds. Nuestra obra aqu\u00ed es naciente, pero viva. Es d\u00e9bil; pero podr\u00e1 volverse fuerte si conserva sus v\u00ednculos con la obra madre. Lo necesita, aunque no fuese m\u00e1s que para superar los obst\u00e1culos que encuentra aqu\u00ed por parte de gentes de bien timoratas.<\/p>\n<p>\u00abHacednos, pues, crecer y multiplicar, mejorar, ser m\u00e1s tiernos y m\u00e1s fuertes, ya que, al paso que los d\u00edas se a\u00f1aden a los d\u00edas, se ve el mal sumarse al mal y la miseria a la miseria. A las cues\u00adtiones pol\u00edticas se substituye la cuesti\u00f3n social, lucha entre la po\u00adbreza y la riqueza, entre el ego\u00edsmo que quiere tomar y el ego\u00edsmo que quiere guardar. Entre esos dos ego\u00edsmos, terrible ser\u00e1 el cho\u00adque, si la caridad no se interpone: si no se hace mediadora, con la omnipotencia del amor, entre los pobres que tienen la fuerza del n\u00famero y los ricos que tienen la del dinero. En estos conceptos mi\u00adsericordiosos, no sin alguna raz\u00f3n, la Providencia ha suscitado en vosotros el pensamiento de fundar nuestra obra, que ha hecho cre\u00adcer bajo vuestros auspicios\u00bb.<\/p>\n<p>El mes de julio siguiente Ozanam pod\u00eda escribir a la Asamblea general de la fiesta de San Vicente de Pa\u00fal que la joven con\u00adferencia de Lyon hab\u00eda elevado a cuarenta el n\u00famero de sus miem\u00adbros. Se visitaba a trescientas familias, etc. Todo hab\u00eda duplica\u00addo en ocho meses. Y el presidente dec\u00eda tambi\u00e9n: \u00abNadie, en esta fiesta faltar\u00e1 a esta cita de las almas. Estaremos all\u00ed todos juntos bajo la mirada de San Vicente de Pa\u00fal, nuestro padre, de la San\u00adt\u00edsima Virgen, nuestra madre, y de Jesucristo nuestro Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Por laica que fuera, la conferencia no dejaba de tener podero\u00adsos apoyos en la \u00e9lite del clero. Varios curas, en particular el de. San Pedro, eran sus adictos; y sobre todo el se\u00f1or Vicario gene\u00adral que administraba las asociaciones cat\u00f3licas de la di\u00f3cesis. En fin, palabras de halago y bendici\u00f3n para ella hab\u00edan ca\u00eddo de los venerables labios del arzobispo, Monse\u00f1or de Pins, administra\u00addor diocesano que ocupaba el lugar del cardenal Fesch.<\/p>\n<p>Ozanam ha escrito: \u00abNo es posible hacerse ilusi\u00f3n: la Socie\u00addad ha encontrado desconfianza en todas partes\u00bb. Acabamos de o\u00edrlo quejarse \u00abde los obst\u00e1culos que le suscitan en Lyon hasta gen\u00adte de bien\u00bb. El Bolet\u00edn de 1837 indica las causas: su origen extran\u00adjero y sobre todo parisiense. Su novedad \u00aben una ciudad no me\u00adnos apegada a sus instituciones y a sus costumbres del pasado que a sus piadosas creencias y a sus antiguos amores\u00bb. En fin, la pie\u00addad rutinaria de varios, desconfiada en sus sospechas, categ\u00f3rica sin miramientos en su celo.<\/p>\n<p>Al referir a los cofrades de Par\u00eds esos laboriosos principios, Oza\u00adnam les describ\u00eda la tradicional modestia de las sesiones, la cegue\u00adra de las prevenciones contrarias, los procedimientos cristianos con que respond\u00eda esa honrada y pac\u00edfica juventud: \u00abNos reunimos el martes a las ocho de la noche. Tenemos como en. Par\u00eds, la mesa, el tapiz verde, las dos velas, los bonos, los trajes viejos, etc., pero la sala no est\u00e1 muy llena, ni tampoco la bolsa. Hemos experimen\u00adtado las peque\u00f1as contrariedades que hab\u00edamos previsto. Piadosas personas, aun personas graves, se han atemorizado; han gritado, han dicho que una c\u00e1bala de j\u00f3venes \u00abmenasianos\u00bb (partidarios de Lamennais) hab\u00edan logrado imponer el Padre Lacordaire al arzobispo de Par\u00eds y quer\u00edan establecerse como amos y se\u00f1ores en Lyon; que hab\u00edan solicitado a todas las Hermanas de la Cari\u00addad de la ciudad para obtener listas de pobres; que eran cuando menos_ treinta; que algunos, entre ellos, ni siquiera eran cristianos; que iban a desacreditar las dem\u00e1s obras por la forma equivocada en que conducir\u00edan la suya, etc., etc.<\/p>\n<p>\u00abSeg\u00fan el criterio de nuestro reglamento, nos hemos hecho muy peque\u00f1os y humildes; hemos declarado nuestras intenciones inofensivas, nuestro respeto por las dem\u00e1s obras; y en la actualidad ya no se habla mal de nosotros, si no es para decir que no tendre\u00admos \u00e9xito. . . Espero que, a pesar de esas siniestras profec\u00edas, triunfaremos, no por la clandestinidad, sino por la humildad; no por el n\u00famero, sino por el amor; no por las protecciones, sino por la gra\u00adcia de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s a gusto con Lallier, la pintoresca elocuencia de Ozanam, en una carta \u00edntima, se da rienda suelta respecto de \u00abesos se\u00f1orones legos de la ortodoxia, Padres de concilio vestidos de frac y con pantalones de trabilla; infalibles doctores que fallan <i>ex c\u00e1tedra <\/i>de sobremesa; puritanos de provincia para quienes todo lo que viene de Par\u00eds es perverso; doctrinarios irreductibles cuya opini\u00f3n po\u00adl\u00edtica constituye el d\u00e9cimo tercer art\u00edculo del s\u00edmbolo, acaparado\u00adres de todas las obras de las cuales quieren tener el monopolio, etc. No se imagina usted, amigo <sup>&#8211;<\/sup>m\u00edo, las mezquindades, las ruindades, las vilezas, las argucias y minucias que esas buenas gentes, con la mejor fe del mundo, han mostrado hacia nosotros. Chaurand y yo, como principales fundadores y directores de la obra, hemos estado constantemente sobre la brecha,; y esa lucha nos cansa mucho. Pero el mayor mal es que queda siempre un poco de acritud en el esp\u00edritu, y la caridad sufre forzosamente por raz\u00f3n de estas discusio\u00adnes, a las que, sin embargo, nadie puede sustraerse, en aras del bien y de la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>Esas quejas no eran las del descorazonamiento, como da fe la \u00faltima parte del informe: \u00abLa conferencia, en 1837, llev\u00f3 el n\u00famero de sus miembros a cincuenta, aproximadamente, de los cuales treinta y cinco participan asiduamente en sus trabajos\u00bb. El in\u00adforme de diciembre dec\u00eda: el rigor de la actual estaci\u00f3n hace que encontremos buena acogida- en todas partes y buen auxilio en nues\u00adtra cristiana poblaci\u00f3n lionesa; en nuestros pobres, mucha fe; y en fin, en nosotros mismos, tesoros de alegr\u00eda y resignaci\u00f3n. As\u00ed pues, en este dulce trato de la caridad, los gastos son pocos y grandes las utilidades\u00bb.<\/p>\n<p>Prosigamos. En vista del auge de sus miembros y de la gran distancia qu&#8217;e separaba a los diversos barrios de la ciudad, la conferencia hab\u00eda resuelto escindirse en dos: una para el norte, otra para el sur; una en la parroquia de San Pedro, la otra en la de San Francisco. Se visitaba a setenta y cinco familias. \u00abUna de ellas arrebatada al proselitismo protestante, un ni\u00f1o bautizado, varios hombres llevados a la frecuentaci\u00f3n de los sacramentos, to\u00addo ello permit\u00eda a los cofrades creer que la asistencia de la gra\u00adcia divina no hab\u00eda faltado a sus d\u00e9biles esfuerzos\u00bb.<\/p>\n<p>Mas la obra principal, muy conforme al esp\u00edritu de San Vi\u00adcente de Pa\u00fal, hab\u00eda sido la instit\u00faci\u00f3n de un <i>C\u00edrculo <\/i>o lugar de reuni\u00f3n para la numerosa guarnici\u00f3n de la gran ciudad. \u00abUn buen sacerdote de la Casa de los misioneros diocesanos, situada en el centro de varios cuarteles, se compadeci\u00f3 de tantas pobres almas olvidadas en torno suyo y nos rog\u00f3 que lo ayud\u00e1ramos a salvarlas. Se escogi\u00f3 un local. En \u00e9l se reuni\u00f3 una <i>Biblioteca <\/i>de 500 vol\u00famenes. A la vuelta de cinco meses, 268 soldados han ve\u00adnido a instruirse all\u00ed en fuentes sanas. Los libros prestados han circulado, y m\u00e1s de -mil lectores han recogido el beneficio de esa instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abA la biblioteca vino a a\u00f1adirse una <i>Escuela, <\/i>en donde dos ve\u00adces por semana los cofrades dan lecciones de escritura, de lectu\u00adra, de c\u00e1lculo que, al multiplicar las relaciones entre ellos y nos\u00adotros, provocan de una parte \u00edntimas confidencias y de otra sa\u00adludables consejos. En fin, todos los domingos, una reunioncita que tal vez crezca, se forma para o\u00edr una instrucci\u00f3n del sacerdo\u00adte y decir la oraci\u00f3n de la noche\u00bb. Ozanam refiere los frutos de moralizaci\u00f3n y conversi\u00f3n: \u00abEn esas frecuentes comunicaciones con el soldado hemos aprendido mucho: jam\u00e1s hubi\u00e9ramos cre\u00ed\u00addo que tantos excelentes corazones latieran bajo el uniforme, y conservaran un cari\u00f1oso apego a la fe de su madre y a los ejemplos de sus hermanas\u00bb.<\/p>\n<p>En su respuesta a Ozanam, el se\u00f1or Bailly dec\u00eda: \u00abEntregu\u00e9 al arzobispo su carta sobre la <i>obra de los soldados; <\/i>lo conmovi\u00f3 mucho. Es una bella misi\u00f3n. Trate de escribirnos antes del 10 de diciembre en que nos reuniremos\u00bb.<\/p>\n<p>Ya lo hab\u00eda hecho Ozanam: \u00abNos sentir\u00edamos muy complaci\u00addos al ver establecerse<sup>,<\/sup> en Par\u00eds y luego en otras partes algo semejante a lo que hacemos aqu\u00ed, para que nuestros buenos sol\u00addados que nos dejan para trasladarse a otra guarnici\u00f3n tengan la seguridad de encontrar all\u00e1 el mismo afectuoso auxilio\u00bb. Y de\u00adsign\u00f3 a cierto celoso sacerdote, vicario de San Valerio, iglesia pr\u00f3 xima a los Inv\u00e1lidos, que le parece muy adecuado para ese mi\u00adnisterio.<\/p>\n<p>Digamos inmediatamente que el informe del a\u00f1o siguiente deja constancia de un progreso en cada una de las dos conferencias y en sus instituciones anexas. Se les a\u00f1adi\u00f3 la asistencia m\u00e9dica impartida a los enfermos por j\u00f3venes m\u00e9dicos de la Sociedad; la distribuci\u00f3n gratuita de medicinas, en dos farmacias de los ba\u00adrrios. \u00abEsperamos que, al cuidar as\u00ed del bien de los cuerpos, ser\u00e1 posible multiplicar el bien de las almas. No se sabe cu\u00e1ntas mara\u00advillosas metamorfosis puede realizar un m\u00e9dico piadoso en un le\u00adcho de muerte\u00bb.<\/p>\n<p>El mismo informe relata los frutos de conversiones debidas a las instrucciones dadas el domingo por la noche a los soldados. En otros, se arroja la semilla, que habr\u00e1 de germinar tarde o tempra\u00adno. Depende en gran parte de nosotros. \u00ab\u00a1Ah! \u2014exclama Oza\u00adnam\u2014 \u00bf qui\u00e9n puede decir los resultados que podr\u00edamos obtener, si una piedad m\u00e1s ardiente nos hiciera menos inferiores a nuestra vocaci\u00f3n? . . . No faltan, en torno nuestro, cat\u00f3licos a secas; pe\u00adro ser\u00eda preciso convertirlos en santos. \u00bf Y c\u00f3mo hacer santos sin serlo uno mismo? \u00bf C\u00f3mo predicar a los desgraciados virtudes que ellos poseen en mayor grado que nosotros? En esto tambi\u00e9n, de\u00adbernos reconocer con San Vicente de Pa\u00fal que son superiores a nosotros. &#8216;Esos pobres de Jesucristo son nuestros amos y se\u00f1ores \u2014dec\u00eda el santo\u2014 y nosotros -no somos dignos de prestarles nues\u00adtros peque\u00f1os servicios&#8217;.\u00bb<\/p>\n<p>Pero sobre todo Par\u00eds, sede y centro de la Sociedad, era obje\u00adto de la incesante y remota solicitud del fundador ausente. Al di\u00adrigirse a Lallier, secretario general, brazo derecho del venerable presidente, Ozanam le recordaba las obligaciones de su cargo. Le escribe que la primera consiste en vincular todas &#8216;las conferencias entre ellas y con Par\u00eds, hogar com\u00fan de luz y de calor. \u00abNo basta crecer, es preciso al mismo tiempo unirse y ligar al centro cada uno de los puntos de la circunferencia con rayos continuos. Nues\u00adtra peque\u00f1a Sociedad de. San Vicente de Pa\u00fal se ha vuelto lo bas\u00adtante considerable para que se la considere como un hecho pro\u00advidencial y por algo ocupa usted en ella un lugar importante. No se enga\u00f1e usted, secretario general: es usted, despu\u00e9s del se\u00f1or Bailly, el alma de la Sociedad. De usted depende la uni\u00f3n de las diversas conferencias, y de la uni\u00f3n depende el vigor y la dura\u00adci\u00f3n de la obra\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam indica uno por uno los medios para lograr tal resulta\u00addo: el primero de todos es la <i>circular <\/i>adjunta al informe anual dirigido a las conferencias. El informe relata las obras, la circular recuerda su esp\u00edritu, sus reglas, su fin supremo. En efecto, des\u00adde el a\u00f1o de 1837, Lallier inaugur\u00f3 la serie de las Circulares del consejo general, que despu\u00e9s han contribuido tan eficazmente a propagar la corriente de la caridad cristiana hasta los confines del mundo: \u00abEmpezamos con vosotros \u2014dec\u00eda la primera\u2014 un intercambio de palabras que nos ser\u00e1 sumamente grato. Lo sa\u00adb\u00e9is: una cosa sobre todo ayuda y fortifica en el mundo: el pen\u00adsamiento de que est\u00e1 uno rodeado de consejos y de ejemplos. Vi\u00adve uno dos veces cuando tiene amigos; y las sociedades de cari\u00addad viven dos veces cuando tienen hermanas\u00bb.<\/p>\n<p>Fuera de esa primera obligaci\u00f3n, el secretario general asistir\u00e1 con frecuencia a las asambleas particulares; ver\u00e1 de cuando en cuando a los presidentes; presidir\u00e1 las reuniones de la Junta directiva ; estimular\u00e1 a v\u00e9ces la tranquilidad acaso- excesiva del pre\u00adsidente general; no descuidar\u00e1 la correspondencia con las conferencias de provincia; las apremiar\u00e1 para que env\u00eden puntualmen\u00adte sus informes. Luego, para terminar: \u00abAhora, querido amigo, quisiera a todo trance conversar de viva voz con usted dos horas y comunicarle un mont\u00f3n de cosas que se dicen y no se escriben\u00bb.<\/p>\n<p>Lo reprende a veces: \u00abCuidemos de no encerrarnos en costum\u00adbres demasiado estrictas y en infranqueables l\u00edmites de n\u00famero de cofrades y duraci\u00f3n de las sesiones. \u00bfPor qu\u00e9 las conferencias de Saint-Etienne-du-Mont y de San Sulpicio no pueden pasar de cin\u00adcuenta miembros asiduos? Pensemos en ello. Le corresponde a usted, por su ancianidad y su cargo en la Sociedad, reanimarla de cuando en cuando mediante nuevas inspiraciones de celo, sin per\u00adjuicio para el esp\u00edritu antiguo, injertando el progreso en la tradi\u00adci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Lo felicita y le da las gracias a menudo: \u00abEl anuncio de las tres nuevas reuniones que usted tuvo en Par\u00eds nos ha dado una gran alegr\u00eda. No dejemos dispersarse los elementos de la uni\u00f3n ni dete\u00adnerse el movimiento de atracci\u00f3n que los acerca. Siga usted d\u00e1n\u00addonos el beneficio de esas Circulares insistiendo en los puntos m\u00e1s capaces de interesar a la sociedad. . . \u00a1Si supiera usted qu\u00e9 autori\u00addad tiene para nosotros una palabra venida de Par\u00eds!\u00bb<\/p>\n<p>Busca con \u00e9l un medio para vincular entre s\u00ed y con el centro a los j\u00f3venes asociados que el fin de sus estudios ha arrojado en el aislamiento de su ciudad o de su pueblo. \u00abA falta de conferencia \u00bf no podr\u00eda un\u00edrseles en la oraci\u00f3n, en la caridad y el ejercicio pri\u00advado de obras acerca de las cuales dar\u00edan cuenta en una corres\u00adpondencia que mencionar\u00eda el informe anual? En tal forma, habr\u00eda intercambio de ideas, de sentimientos y de consuelos en todos los puntos de Francia en que andan dispersos los hijos de San Vicente de Pa\u00fal. As\u00ed, la Conferencia de Par\u00eds ya no ser\u00eda un simple tr\u00e1nsito de dos o tres&#8217; a\u00f1os sin resultado, y no tendr\u00edais que gemir por m\u00e1s de doscientos asociados perdidos ahora. Ser\u00edais la c\u00faspide de una pir\u00e1mide de amplia base que tocar\u00eda las cuatro extremidades del pa\u00eds. Y la juventud francesa del siglo XIX habr\u00eda levantado un monumento grato a Dios en este suelo que la juventud del si\u00adglo pasado hab\u00eda profanado de modo tan infame\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam advierte cabalmente la debilidad de los instrumentos. \u00abSomos todav\u00eda aprendices en este arte divino \u2014escribe en otra parte\u2014. Esperemos que alg\u00fan d\u00eda nos convertiremos en h\u00e1biles y \u00fatiles obreros. Entonces, en todos los puntos en que nos haya colo\u00adcado la Providencia, lucharemos a qui\u00e9n logre producir mayor dicha y virtud en torno suya. Entonces, cuando nos particip\u00e9is nues\u00adtros \u00e9xitos, nosotros responderemos con los nuestros. Y de todos los puntos de Francia se elevar\u00e1 un armonioso concierto de fe y de amor en alabanza de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Estas cartas de Ozanam tienen postdatas reservadas a la anti\u00adgua clientela de, su caridad en Par\u00eds, en particular la de los ni\u00f1os: \u00abSi ve usted al se\u00f1or de Kerguelen, enc\u00e1rguele que diga dos pala\u00adbras de amistad de parte m\u00eda a los peque\u00f1os aprendices Mario y Blondeau\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el principal inter\u00e9s del que trata con&#8217; el querido secretario general es la lealtad al primitivo esp\u00edritu de la Sociedad, que es el esp\u00edritu mismo de San Vicente de Pa\u00fal. La humildad es la primera virtud. Lo que m\u00e1s teme para ella, m\u00e1s a\u00fan que la contra\u00addicci\u00f3n, es la exaltaci\u00f3n; lo que desea, en cambio, es menos la prosperidad qu\u00e9 la obscuridad en el ejercicio del bien: \u00abApruebo \u2014le escribe\u2014 su intenci\u00f3n de hablarnos, en su pr\u00f3xima circu\u00adlar, de la necesidad, para nosotros, de permanecer oscuros. Ser\u00eda bueno asentar ante todo este principio: que la humildad es obligatoria para las asociaciones como para los individuos, y apoyar\u00adla con el ejemplo de San Vicente de Pa\u00fal que reprendi\u00f3 a un sacerdote de la Misi\u00f3n por haber nombrado a su Compa\u00f1\u00eda \u00a1Nues\u00adtra Santa Compa\u00f1\u00eda! As\u00ed pues, no exhibirse, sino, dejarse ver, tal podr\u00eda ser nuestra f\u00f3rmula\u00bb.<\/p>\n<p>Ozanam reprueba \u00abese orgullo colectivo que, ampar\u00e1ndose de\u00adtr\u00e1s del esp\u00edritu de cuerpo, viene a inflar con vanas alabanzas los relatos sobre las haza\u00f1as de las conferencias y de los cofrades. Re\u00adprueba los sermones y los sermonarios que creen servirnos al coronarnos de flores. Felicita a la Sociedad por haber sabido descon\u00adcertar la envidia al hacerse peque\u00f1a: Nos profetizaba que la pu\u00adblicidad ser\u00eda nuestra muerte; vivimos gracias a la oscuridad; as\u00ed crecimos e hicimos alg\u00fan bien, as\u00ed dimos un ment\u00eds a los profetas de mal ag\u00fcero\u00bb.<\/p>\n<p>Era, pues, exactamente el esp\u00edritu de sabidur\u00eda que el Se\u00f1or ha\u00adb\u00eda comunicado al joven Salom\u00f3n, de quien hab\u00eda hecho el jefe de sus -j\u00f3venes tribus y que hab\u00eda puesto a la cabeza de la construc\u00adci\u00f3n de ese templo de su caridad. Las propias cartas dec\u00edan: \u00abLos jefes de esas asociaciones deber\u00edan ser santos, para atraer sobre ellas las gracias de Dios. Por eso, a menudo me pregunto c\u00f3mo me atrevo, yo tan d\u00e9bil y tan malo, a seguir siendo el represen\u00adtante de tan gran n\u00famero de j\u00f3venes buenos\u00bb. \u2014\u00bbMi querido arraigo \u00a1qui\u00e9n me librar\u00e1 de m\u00ed mismo, sino Aquel a quien pedi\u00admos que nos libre del mal! Pidamos juntos \u00a1y recibiremos! En cuanto a m\u00ed \u2014dice&#8211; jam\u00e1s comulgo sin rezar especialmente por vosotros. \u00a1Adi\u00f3s! Nos encontraremos, creo, el domingo pr\u00f3ximo, en la cita de la Santa Eucarist\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Entre tanto, a fines de 1838, Lallier habiendo a su vez conquis\u00adtado el doctorado y litigado bastante, abandonaba Par\u00eds para ir\u00adse a vivir en Sens donde la funci\u00f3n de juez suplente del tribunal, y poco despu\u00e9s su matrimonio con una persona de esa ciudad, lo fijaron para toda la vida.<\/p>\n<p>Por su parte, Ozan\u00e1m, desde hac\u00eda un a\u00f1o,- ejerc\u00eda, tambi\u00e9n \u00e9l, su profesi\u00f3n. Lo encontraremos en la barra de Lyon.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo X: La conferencia de Lyon Visita a Lamartine.\u2014Or\u00edgenes de la Conferencia de Lyon.\u2014Sus obras.\u2014Opo\u00adsiciones y progresos.\u2014Impulso al Consejo General de la Sociedad. 1836-1838 El regreso de Ozanam a Lyon, despu\u00e9s de cinco a\u00f1os de &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/federico-ozanam-por-mons-baunard-capitulo-10\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149294,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[11],"tags":[164,305,161,172,140],"class_list":["post-123692","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-federico-ozanam","tag-bailly","tag-chaurand","tag-etienne","tag-pobreza","tag-san-sulpicio"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Federico Ozanam (por Mons. 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