{"id":12228,"date":"2009-07-27T19:54:30","date_gmt":"2009-07-27T18:54:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/07\/27\/vicente-de-paul-conferencia-057-conferencia-del-20-de-agosto-de-1655\/"},"modified":"2016-07-26T11:01:26","modified_gmt":"2016-07-26T09:01:26","slug":"vicente-de-paul-conferencia-057-conferencia-del-20-de-agosto-de-1655","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-057-conferencia-del-20-de-agosto-de-1655\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 057: Conferencia Del 20 De Agosto De 1655"},"content":{"rendered":"<p>SOBRE EL METODO QUE HAY QUE SEGUIR EN LAS PREDICACIONES<\/p>\n<p><em>El padre Vicente indica las razones que tienen los misioneros para predicar seg\u00fan el peque\u00f1o m\u00e9todo.<\/em><\/p>\n<p><em>Euntes in mundum universum, praedicate evangelium omni creaturae<\/em>. Id por el mundo, por todo el mundo, in mundum universum, y predicad el evangelio a toda criatura.<\/p>\n<p>Son palabras de nuestro se\u00f1or Jesucristo, sacadas de san Marcos, cap\u00edtulo 16.<\/p>\n<p>Me parece, padres, que estas palabras que, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, antes de subir a los cielos, dijo nuestro Se\u00f1or a los ap\u00f3stoles, se dirigen tambi\u00e9n a toda la compa\u00f1\u00eda, y especialmente a los que est\u00e1n destinados a la predicaci\u00f3n. Muchas veces he sentido un gran consuelo, y sigue consol\u00e1ndome tambi\u00e9n ahora, al ver c\u00f3mo Dios nos ha concedido la gracia de enviarnos a predicar, lo mismo que a sus ap\u00f3stoles, por todo el mundo. \u00a1Oh Salvador! \u00a1Nosotros tenemos las mismas cartas credenciales que los ap\u00f3stoles! Por eso vemos, por la misericordia de Dios, c\u00f3mo un hombre va lleno de gozo a llevar hasta el cabo del mundo la palabra divina. No hay m\u00e1s que decirle: \u00abPadre, \u00bfcu\u00e1ndo se va usted a Italia, a Polonia?\u00bb; y siempre est\u00e1 dispuesto, por la gracia de Dios; va por todas partes, como los ap\u00f3stoles, y predica la palabra de Dios de la misma forma que la predicaron los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo predicaban los ap\u00f3stoles? Con toda llaneza, familiaridad y sencillez. Esa es tambi\u00e9n nuestra forma de predicar: con un discurso com\u00fan, llanamente, con toda sencillez y familiaridad. Padres, para predicar como ap\u00f3stol, esto es, para predicar bien y con utilidad, hay que hacerlo con sencillez, con un discurso familiar, de manera que todos puedan entender y sacar provecho. As\u00ed es como predicaban los disc\u00edpulos y los ap\u00f3stoles; as\u00ed es como predicaba Jesucristo; es un gran favor el que Dios ha hecho a esta pobre y miserable compa\u00f1\u00eda, al concedernos la dicha de imitarle en esto.<\/p>\n<p>Hay que confesar que en ninguna otra parte se sigue este m\u00e9todo; la gran perversidad del mundo ha obligado a los predicadores a tener que mezclar lo \u00fatil con lo agradable, sirvi\u00e9ndose de hermosas palabras y de conceptos sutiles, utilizando todo lo que puede sugerir la elocuencia, a fin de contentar de alg\u00fan modo y de detener en cuanto puedan la malicia del mundo. Pero, oh Salvador, \u00bfpara qu\u00e9 esa ostentaci\u00f3n de ret\u00f3rica? \u00bfQu\u00e9 se consigue con ella? Es f\u00e1cil de ver: que muchas veces uno quiere predicarse a s\u00ed mismo. Pero Dios, por su misericordia, ha querido dirigirse a esta peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda, con preferencia sobre las dem\u00e1s, para ense\u00f1arle este m\u00e9todo. As\u00ed pues, tendremos la charla sobre este m\u00e9todo, y luego continuaremos uno tras otro, hasta llegar a los seminaristas, para que todos podamos aprenderlo.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, mi predicaci\u00f3n va a ser sobre el m\u00e9todo de predicar bien; y para que, tratando del m\u00e9todo, pueda seguirlo yo mismo, dividir\u00e9 mi serm\u00f3n en tres puntos: en el primero veremos los motivos que tenemos para apreciar mucho este m\u00e9todo; en el segundo, dir\u00e9 en qu\u00e9 consiste, para que lo conozcamos y podamos practicarlo en el futuro; y en el tercero, se\u00f1alar\u00e9 algunos medios que podr\u00e1n servir para la adquisici\u00f3n de este m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Para ello necesitamos la gracia de Dios. \u00a1Oh Salvador! Te suplicamos humildemente que la derrames sobre nosotros; acudimos a ti, Esp\u00edritu Santo, por intercesi\u00f3n de la sant\u00edsima Virgen. Y como aqu\u00ed estamos en una charla familiar, la saludaremos solamente de coraz\u00f3n; y as\u00ed os pido que lo hag\u00e1is.<\/p>\n<p>El primer punto, mis queridos padres, es sobre las razones que tenemos para abrazar el m\u00e9todo familiar de predicar que Dios ha querido dar a esta peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda. La primera raz\u00f3n es su eficacia. Es que este m\u00e9todo es sumamente eficaz, sumamente eficaz para iluminar los entendimientos y mover las voluntades, para hacer ver con claridad el esplendor y la belleza de las virtudes y la horrible fealdad de los vicios, y para dar al mundo todo lo que necesita para salir del atolladero del pecado y ponerse en el buen camino de la gracia y la pr\u00e1ctica de buenas obras. Esta eficacia tan grande se manifiesta f\u00e1cilmente en la consideraci\u00f3n de lo que se consigue por medio de este m\u00e9todo. Veamos, pues, sus efectos; veamos lo que produce.<\/p>\n<p>Afirmo que este m\u00e9todo contiene todo lo que se necesita alegar para convencer plenamente al mundo; no deja nada de cuanto se puede aportar para convencer y ganarse a las almas. Me atrevo a asegurar que no hay ninguna forma de predicar tan eficaz, al menos que yo sepa. No, lo repito, no hay manera de predicar, actualmente en uso, tan indicada para ganar los corazones y producir grandes efectos. Y os ruego que no me cre\u00e1is: vedlo vosotros mismos; considerad bien todos los m\u00e9todos que se siguen en la predicaci\u00f3n, consideradlo bien y juzgad con toda verdad, seg\u00fan lo que el coraz\u00f3n os diga, seg\u00fan vuestra conciencia. Poneos delante de Dios y decidme si hay un m\u00e9todo m\u00e1s poderoso que el nuestro para conseguir la finalidad y llegar a la meta.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este m\u00e9todo, en primer lugar, se hacen ver las razones y motivos que pueden mover y llevar al esp\u00edritu a detestar los pecados y los vicios, y a buscar las virtudes. Pero no es suficiente reconocer las grandes obligaciones que tengo de adquirir una virtud, si no s\u00e9 lo que es esa virtud ni en qu\u00e9 consiste. Veo bien que tengo mucha necesidad de ella y que esa virtud me es muy necesaria; pero, padre, no s\u00e9 lo que es, ni d\u00f3nde la puedo encontrar. \u00a1Ay, yo no la conozco, pobre de m\u00ed! \u00bfc\u00f3mo podr\u00e9 ponerla en pr\u00e1ctica, si no me hace usted el favor de mostr\u00e1rmela, ense\u00f1\u00e1ndome en qu\u00e9 consiste principalmente, cu\u00e1les son sus obras y sus funciones?<\/p>\n<p>Y he ah\u00ed el segundo punto, que realiza todo eso; porque, seg\u00fan nuestro m\u00e9todo, tras los motivos que deben inducir nuestros corazones a la virtud, hay que ver en segundo lugar en qu\u00e9 consiste esa virtud, cu\u00e1l es su esencia y su naturaleza, cu\u00e1les sus propiedades, cu\u00e1les sus funciones, sus actos y los actos contrarios a ella, las se\u00f1ales y la pr\u00e1ctica de esa virtud. Levant\u00e1is el vuelo y descubr\u00eds plenamente el esplendor y la belleza de esa virtud, haciendo ver con familiaridad y sencillez lo que es, qu\u00e9 actos hay que practicar sobre todo, bajando siempre a los detalles.<\/p>\n<p>Bien, ya veo lo que es y en qu\u00e9 consiste esa virtud, las acciones en que se realiza, cu\u00e1les son sus actos; me parece que ya lo tengo bien comprendido; s\u00e9 que es una cosa buena y necesaria; pero, padre, \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil resulta! \u00bfCu\u00e1les son los medios para llegar a ella, los medios de practicar esa virtud tan hermosa y deseable? No s\u00e9 lo que estoy obligado a hacer para ello, ni qu\u00e9 camino seguir. \u00bfQu\u00e9 voy a hacer? De verdad, padres,.sinceramente, \u00bfcre\u00e9is que basta con decirle a esa persona los motivos, se\u00f1alarle en qu\u00e9 consiste la virtud, si la pas\u00e1is ah\u00ed y la dej\u00e1is ir sin m\u00e1s? No s\u00e9, pero a m\u00ed me parece que no es bastante; m\u00e1s a\u00fan, si la dej\u00e1is ah\u00ed sin indicarle ning\u00fan medio de practicar lo que le hab\u00e9is ense\u00f1ado, creo que no habr\u00e9is conseguido mucho; eso es burlarse de ella; nada se ha hecho, qued\u00e1ndose all\u00ed; es burlarse de ella. Y pod\u00e9is verlo mejor que yo: \u00bfc\u00f3mo quer\u00e9is que yo haga una cosa, aun cuando sepa que me es muy necesaria y aunque tenga muchas ganas de hacerla, si no tengo medios para ello? \u00bfC\u00f3mo quer\u00e9is que la haga? Es una burla; no se puede hacer eso. Pero indicad a ese hombre los medios que es el tercer punto del m\u00e9todo; dadle los medios para poner en obra esa virtud, y entonces se quedar\u00e1 contento.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que ahora le falta? \u00bfNo tiene ya ese hombre lo que necesita para trabajar en la virtud? \u00bfQueda a\u00fan algo por decirle? No, creo que no. Primero le hab\u00e9is hecho ver las grandes ventajas de esa virtud, los grandes da\u00f1os que acarrea su p\u00e9rdida y todos los males del vicio contrario; le hab\u00e9is hecho ver su importancia y su necesidad; luego le hab\u00e9is indicado y le hab\u00e9is hecho palpar lo que es, en qu\u00e9 consiste esa virtud, los medios y su pr\u00e1ctica; finalmente, le hab\u00e9is puesto en la mano los medios de conseguirla. Despu\u00e9s de esto, \u00bfqueda algo por hacer para llevar y poner a un hombre en el ejercicio de la virtud? \u00bfQueda algo, padres? Decidme, por favor, \u00bfsab\u00e9is si se necesita algo m\u00e1s? \u00bfpor qu\u00e9 no hac\u00e9is el favor de indic\u00e1rmelo?<\/p>\n<p>Por lo que a m\u00ed respecta, no he sabido nunca, ni s\u00e9 actual-mente, que se necesite nada m\u00e1s. Pues \u00bfqu\u00e9 es lo que se hace cuando se quiere convencer a un hombre del amor y de la pr\u00e1ctica de alguna cosa? Nada m\u00e1s que esto: se le se\u00f1alan las gran-des ventajas que sacar\u00e1 de ello, las desventajas que obtendr\u00e1 si no lo hace; se le hace ver lo que es eso y se le manifiesta su belleza; y en fin, si le ponemos en la mano los medios para conseguirlo, ya no queda nada que hacer. No es posible hacer nada m\u00e1s para convencer y conquistar a un hombre, sea quien fuere. Y en eso consiste nuestro m\u00e9todo; eso es lo que hace el peque\u00f1o m\u00e9todo. No hay que divagar en nada m\u00e1s. Os aseguro sinceramente que, con todo lo viejo que soy, no s\u00e9 ni he o\u00eddo decir que haya que a\u00f1adir nada m\u00e1s para persuadir a un hombre. Todos los d\u00edas vemos por experiencia que, cuando se alegan los motivos tan poderosos que tenemos para hacer alguna cosa, nuestra alma se abraza inmediatamente a ella, la voluntad la acoge, no precisa nada m\u00e1s, la quiere, la desea tener; s\u00f3lo, anhelamos la ocasi\u00f3n de hacernos con ella y tener los medios para entrar en su posesi\u00f3n. \u00bfNo lo veis? \u00bfNo es verdad que es as\u00ed, y nada m\u00e1s que as\u00ed? \u00bfSe necesita algo m\u00e1s? \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Yo creo que no!<\/p>\n<p>\u00bfVeis, pues, la gran eficacia del peque\u00f1o m\u00e9todo? Pero, para que esta eficacia aparezca con mayor claridad y distinci\u00f3n, si es posible, pongamos un ejemplo com\u00fan y ordinario. Cuando se quiere convencer a un hombre de que acepte alg\u00fan empleo, un cargo, de que se case, \u00bfqu\u00e9 se hace sino se\u00f1alarle el placer, el provecho y el honor que le vendr\u00e1 de todo eso, las ventajas tan grandes que all\u00ed encontrar\u00e1?<\/p>\n<p>Se quiere convencer a uno para que acepte una presidencia \u00bfqu\u00e9 es lo que se hace para ello? No hay m\u00e1s que se\u00f1alarle las ventajas y el gran honor que acompa\u00f1an a ese cargo: \u00abUn presidente, se\u00f1or, es el primero de la ciudad; todo el mundo le cede el puesto y le deja la acera; no hay nadie que no le honre; su autoridad le da un gran cr\u00e9dito en el mundo, en la justicia; lo puede todo. \u00a1Un presidente, se\u00f1or! Se codea con un obispo; los mismos soberanos le respetan y le honran. \u00a1Un presidente! Puede obligar y hacer favores a quien quiera, adquirir muchos amigos, hacerse respetar por todos. \u00a1Se\u00f1or! \u00a1Un presidente! \u00a1Vaya cosa tan importante!\u00bb. Y as\u00ed se le dicen las dem\u00e1s ventajas que tiene el ser presidente.<\/p>\n<p>Y al principio ver\u00e9is c\u00f3mo empieza a quemarle el deseo de tener esa dignidad. \u00bfQu\u00e9 es lo que se ha hecho para que nazca en \u00e9l ese deseo? Se le han mostrado las ventajas que hay en ese cargo, como hab\u00e9is visto, las razones y los motivos que tiene para aceptarlo. \u00bfPero nos contentamos con ello? Ni mucho menos; hay que decirle en qu\u00e9 consiste el oficio de presidente. \u00bfQu\u00e9 es lo que hay que hacer en ese cargo? \u00bfEn qu\u00e9 consiste? \u00abSer\u00e1 usted el primer magistrado, miembro de ese cuerpo tan honorable; usted ser\u00e1 el jefe de ellos; no tendr\u00e1 que informar a nadie; distribuir\u00e1 los asuntos; recoger\u00e1 el parecer de los dem\u00e1s y ser\u00e1 usted el que pronuncie el veredicto\u00bb. Eso es lo que se le explica m\u00e1s o menos, junto con las dem\u00e1s funciones de ese cargo.<\/p>\n<p>Y ya tenemos a un individuo con deseos de ocupar el cargo de presidente y que ya sabe en qu\u00e9 consiste. Pero con todo esto no tiene todav\u00eda nada, si no se le sugieren los medios para conseguir ese oficio; tendr\u00eda motivos para enfadarse y quejarse de aquel consejero impertinente, que ha venido a fomentar en \u00e9l el deseo de ese cargo, sin sugerirle ning\u00fan medio para conseguirlo.<\/p>\n<p>Pero si el que le da ese consejo le indica tambi\u00e9n los medios: \u00abSe\u00f1or, usted tiene tantas rentas por una parte, tanto dinero por otra; tome de all\u00ed esa cantidad, de aqu\u00ed esta otra; adem\u00e1s, yo conozco al se\u00f1or tal, que es el que vende ese cargo; tambi\u00e9n el se\u00f1or tal \u00edntimo m\u00edo y amigo de \u00e9l; har\u00e9 que trate con \u00e9l; all\u00ed tenemos un buen apoyo; haremos esto y esto, conseguiremos aquello\u00bb; eso s\u00ed que es servir bien a un individuo y ponerle en el camino m\u00e1s seguro para llegar a la dignidad de presidente; si se le hubiese dejado sin decirle los medios para conseguir ese cargo, despu\u00e9s de haberle mostrado sus grandes ventajas y hab\u00e9rselo dado a conocer, no habr\u00eda adelantado m\u00e1s que molestar a ese hombre y haberle quitado el sue\u00f1o. No hay nada en el mundo, de lo que se quiera persuadir a alguien, en que no se usen estos mismos medios; es \u00e9sta la forma m\u00e1s eficaz y a la cual es imposible no rendirse si se tiene sano el juicio.<\/p>\n<p>Padres, lo mismo ocurre con las cosas espirituales; y para llevar a ellas al esp\u00edritu humano, no s\u00e9 que haya m\u00e1s soluci\u00f3n que la de hacerle ver las ventajas que all\u00ed hay, decirle en qu\u00e9 consisten y lo que hay que hacer para obtenerlas; y no habr\u00e1 nadie de sano juicio que no se rinda a tan poderosos motivos. \u00bfQui\u00e9n puede decir algo contra este m\u00e9todo, si contiene en s\u00ed todo lo que puede inducir a los hombres a trabajar en la adquisici\u00f3n de alguna cosa: las ventajas y desventajas que hay en ella, en qu\u00e9 consiste y los medios para alcanzarla? Yo no veo ning\u00fan m\u00e9todo mejor, y estoy totalmente convencido de esta verdad. \u00bfY qui\u00e9n no lo ve? Es tan evidente que habr\u00eda que cegarse los ojos para no verlo. \u00a1Oh Salvador! Y \u00e9ste es, padres, el primer motivo que tenemos para aceptar con gusto esta pr\u00e1ctica: su eficacia, su gran eficacia.<\/p>\n<p>La segunda raz\u00f3n que tengo para ello es que se trata del m\u00e9todo que quiso utilizar nuestro se\u00f1or Jesucristo para convencernos \u00e9l mismo de su doctrina; fue tambi\u00e9n \u00e9ste el m\u00e9todo que siguieron los ap\u00f3stoles para publicar la palabra de Dios por todo el mundo. \u00a1Oh Salvador, \u00e9se es tu m\u00e9todo! \u00a1Oh Salvador! S\u00ed, padres, es el m\u00e9todo del que se sirvi\u00f3 el Hijo de Dios para anunciar a los hombres su evangelio. \u00a1Oh Salvador! El Hijo de Dios, que era la palabra y la eterna sabidur\u00eda, quiso exponer la altura de sus misterios con formas de hablar aparentemente bajas, comunes y familiares. \u00bfY tendremos nosotros verg\u00fcenza de hacerlo as\u00ed? Tendremos miedo de perder nuestro honor, si hacemos como el Hijo de Dios? \u00a1Oh, Salvador!<\/p>\n<p>Pero \u00bfen d\u00f3nde vemos que el Hijo de Dios utiliz\u00f3 este m\u00e9todo? En el evangelio; s\u00ed, en el evangelio. He aqu\u00ed los tres puntos del m\u00e9todo observados en sus sermones. Ve\u00e1moslo. Cuando Jesucristo predica&#8230;, la pobreza, por ejemplo, en san Mateo, la pone como la primera de las bienaventuranzas y empieza as\u00ed todos sus sermones: <em>Beati pauperes spiritu, quoniam ipsorum est regnum caelorum<\/em>; bienaventurados los pobres de coraz\u00f3n y de afecto, porque su herencia es el reino de los cielos. Esa es la primera raz\u00f3n que el Salvador del mundo alega para llevar a los hombres al amor de la pobreza: Beati pauperes; los pobres son bienaventurados. \u00a1Qu\u00e9 gran raz\u00f3n para amar la pobreza, pues es ella la que nos da la felicidad! Pero \u00bfen qu\u00e9 consiste esa bienaventuranza? Hela aqu\u00ed, como una segunda raz\u00f3n para confirmar la primera: Quoniam ipsorum est regnum caelorum: porque de ellos es el reino de los cielos. Y despu\u00e9s de estas razones, nos ense\u00f1a lo que es la pobreza. Cuando aquel joven fue a buscar a nuestro Se\u00f1or para que le dijera lo que ten\u00eda que hacer para asegurar su salvaci\u00f3n, Jes\u00fas le dijo: <em>Vende omnia<\/em>; v\u00e9ndelo todo, no te reserves nada. As\u00ed dice y explica perfectamente en qu\u00e9 consiste la pobreza: en una perfecta renuncia a todas las cosas de la tierra; una renuncia completa: vende omnia&#8230; Indica tambi\u00e9n los medios para conseguirlo, cuando les dice un poco m\u00e1s tarde a los disc\u00edpulos: es m\u00e1s dif\u00edcil&#8230;, perd\u00f3n, es m\u00e1s f\u00e1cil que pase un camello por el agujero de una aguja que hacer entrar a un rico en el cielo; la puerta es muy estrecha, y esas gentes inflamadas y cargadas de bienes no podr\u00e1n pasar. \u00a1Poderoso medio, poderoso medio, que arrastra detr\u00e1s de s\u00ed a los esp\u00edritus! El fuerza, arrastra la necesidad de la salvaci\u00f3n; no hay medio, si se tiene el coraz\u00f3n apegado a las riquezas. \u00a1Qu\u00e9 medio tan poderoso para hacer que se abrace la pobreza!<\/p>\n<p>Y \u00e9ste es, padres, todo el m\u00e9todo de los sermones de nuestro Se\u00f1or; como acabamos de ver, presenta las razones, los actos y lo que es, e indica medios poderosos para ello.<\/p>\n<p>Vengamos a los ap\u00f3stoles: \u00bfc\u00f3mo convencieron a sus oyentes de las verdades del evangelio? Predic\u00e1ndolas en un estilo familiar, sencillo y popular. Podemos verlo en todos sus escritos: <em>non in persuasibilibus humanae sapientiae verbis<\/em>: no empleamos las sutilezas de la elocuencia para atraerlos a nuestra causa; no queremos halagaros con bellas y agradables palabras; no utilizamos los sofismas de la prudencia humana; non in persuasibilibus humanae sapientiae verbis; no hemos aportado m\u00e1s que lo que era necesario para daros un sencillo conocimiento de la virtud, que hay en la fe que os predicamos, tratando con vosotros con toda sencillez, sin intentar sorprenderos, amablemente para que vieseis la verdad de los misterios que hemos venido a predicaros, no ya por las artes y ma\u00f1as de nuestros razonamientos, sino por la virtud de Dios, que reluce en la humildad y en la sencillez: non in persuasibilibus humanae sapientiae verbis, sed in ostensione spiritus et virtutis.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los ap\u00f3stoles, todos los hombres apost\u00f3licos que les siguieron practicaron este mismo m\u00e9todo, predicando familiarmente, sin esa ostentaci\u00f3n de elocuencia llena de vanidad. Padres, el que dice misionero dice ap\u00f3stol; por tanto, es preciso que hagamos como los ap\u00f3stoles, ya que hemos sido enviados, como ellos, a instruir a los pueblos; es preciso que vayamos all\u00e1 con toda bondad y sencillez, si queremos ser misioneros e imitar a los ap\u00f3stoles y a Jesucristo.<\/p>\n<p>La tercera raz\u00f3n en favor del peque\u00f1o m\u00e9todo, es la consideraci\u00f3n de los grandes frutos que se han seguido de las predicaciones hechas con este m\u00e9todo. No acabar\u00eda nunca si tuviese que referir tan s\u00f3lo una peque\u00f1a parte de lo que Dios ha querido realizar con este m\u00e9todo. Tenemos tantos ejemplos, que habr\u00eda para estar aqu\u00ed toda la noche. Recordemos solamente uno o dos, para poder descubrir mejor las grandes ventajas del peque\u00f1o m\u00e9todo. Recuerdo un caso, que no tiene semejante, de una cosa que nunca ha pasado entre nosotros; nunca he o\u00eddo yo decir, yo que ya s\u00f3lo tengo canas, que ning\u00fan predicador haya llegado hasta aquel extremo. \u00a1Oh Salvador, oh Salvador! Los bandidos, como vosotros sab\u00e9is, son esos ladrones que hay en Italia; dominan por toda la campi\u00f1a, y roban y asaltan por todas partes; son criminales y asesinos; en aquel pa\u00eds hay muchos asesinos, por culpa de las venganzas, que all\u00ed llegan a los mayores extremos; se comen unos a otros, sin perdonarse jam\u00e1s, por la rabia que se tienen. Esa clase de gentes, tras haberse deshecho de sus enemigos, para huir de la justicia y de otros tan malvados como ellos, se van a los caminos, viven en el bosque, robando y despojando a los pobres campesinos. Les llaman bandidos. Son tantos que Italia est\u00e1 llena de ellos; casi no hay ninguna aldea donde no haya bandidos. Pues bien, habi\u00e9ndose tenido una misi\u00f3n en alguna de esas aldeas, los bandidos que all\u00ed hab\u00eda dejaron ese maldito g\u00e9nero de vida y se convirtieron por la gracia de Dios, que quiso en este caso servirse del peque\u00f1o m\u00e9todo. \u00a1Es algo inaudito hasta ahora! Nunca se hab\u00eda visto, por lo que yo s\u00e9, que los bandidos dejasen sus latrocinios. Y esto es, padres, lo que Dios ha querido realizar por medio de esta pobre y mala compa\u00f1\u00eda, predicando seg\u00fan el peque\u00f1o m\u00e9todo.<\/p>\n<p>\u00a1Oh Salvador! \u00bfNo es verdad, padre Mart\u00edn, que en Italia se han convertido los bandidos en nuestras misiones? Ha estado usted all\u00ed, \u00bfno es verdad? Estamos aqu\u00ed en una charla familiar haga usted el favor de decirnos c\u00f3mo se consigui\u00f3 todo esto.<\/p>\n<p>Padre Mart\u00edn: \u00abS\u00ed, padre; as\u00ed es. En las aldeas donde se ha tenido la misi\u00f3n, los bandidos han venido como todos los dem\u00e1s a confesarse; sucede esto ordinariamente\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Oh Salvador! \u00a1Qu\u00e9 cosa tan prodigiosa! \u00a1Los bandidos convertidos por las predicaciones hechas seg\u00fan el peque\u00f1o m\u00e9todo! \u00a1Ay, padres! \u00a1Hasta los bandidos convertidos!<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed el otro ejemplo, no menos admirable. Hace alg\u00fan tiempo me escrib\u00edan desde Autun, que hab\u00edan tenido una misi\u00f3n en&#8230; Es una aldea junto al mar; todav\u00eda hay por aqu\u00ed algunos seminaristas, s\u00ed, seminaristas, que estuvieron en aquella misi\u00f3n; quiz\u00e1s haya alguno m\u00e1s; pero ciertamente hay dos seminaristas, y quiz\u00e1s alguno m\u00e1s. Hab\u00eda naufragado un barco en aquella costa; las mercanc\u00edas y toda la dem\u00e1s carga de aquel barco fue tirada por la borda; toda aquella aldea de que os hablo y de sus alrededores corrieron como al pillaje y se llevaron todo lo que pudieron atrapar: fardos, telas, paquetes, todo lo que pudieron agarrar, sin conciencia alguna; eso era robar a aquellos pobres y desventurados comerciantes que hab\u00edan naufragado. Pero cuando se dio la misi\u00f3n en aquella aldea seg\u00fan el peque\u00f1o m\u00e9todo, se les hizo devolver lo que hab\u00edan cogido a aquellos pobres comerciantes; despu\u00e9s de exhortarles y predicarles seg\u00fan este m\u00e9todo, se decidieron a restituirlo todo. Unos devolv\u00edan los fardos, otros las telas, otros el dinero, otros firmaban un pagar\u00e9, al no poder ya devolver lo que hab\u00edan robado.<\/p>\n<p>Esos son, padres, los efectos del peque\u00f1o m\u00e9todo. Id a buscar algo semejante entre esas formas rebuscadas, en esa elocuencia ampulosa, en esas pompas oratorias; buscad algo parecido. Dif\u00edcil resulta encontrar a uno solo que se haya convertido con muchas de esas predicaciones de adviento y de cuaresma. Lo vemos en Par\u00eds. \u00bfQu\u00e9 restituciones se han visto despu\u00e9s de todas esas predicaciones tan elocuentes? \u00bfNo veis, padres, qu\u00e9 grande es el n\u00famero de los que se convierten? \u00a1Ay, trabajo os costar\u00e1 encontrar uno solo! Sin embargo, por la gracia que Dios ha querido darle a esta humilde compa\u00f1\u00eda con este peque\u00f1o m\u00e9todo, una misi\u00f3n obtiene tan grandes frutos y conversiones tan admirables, que jam\u00e1s se han visto ni o\u00eddo cosas semejantes.<\/p>\n<p>En fin, padres, apelo a la experiencia, a vuestra propia experiencia. \u00bfNo hab\u00e9is conseguido grandes provechos dondequiera que hab\u00e9is predicado seg\u00fan este m\u00e9todo? \u00bfQu\u00e9 conversiones no se han visto? Aquel hombre y aquella mujer que viv\u00edan mal acud\u00edan a vosotros: \u00ab\u00a1Ay, padre! \u00a1Renunciamos a nuestra mala vida! \u00a1Ay, padre! Desde este momento nos separaremos para siempre. \u00a1Ay, padre! Le prometo que no volver\u00e9 a verla jam\u00e1s\u00bb. \u00bfQu\u00e9 es esto? \u00bfqu\u00e9 significa todo esto? Los rencores, aquellas enemistades inveteradas que parec\u00eda imposible pudieran remediarse, aquellas divisiones, \u00bfno se han reconciliado gracias a la fuerza que Dios daba a vuestras predicaciones, hechas seg\u00fan este m\u00e9todo? En una palabra, no hay pecadores que no se hayan visto tocados por la gracia, por medio del peque\u00f1o m\u00e9todo, y que no hayan acudido a postrarse a vuestros pies, pidiendo misericordia. Lo sab\u00e9is mejor que yo; no os digo nada que no hay\u00e1is visto y hay\u00e1is hecho mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 frutos ha producido este m\u00e9todo en todos los sitios en que se ha usado! \u00a1Qu\u00e9 progresos! \u00a1Y cu\u00e1ntos mayores ser\u00edan, si yo, miserable de m\u00ed, no los hubiera impedido con mis pecados! \u00a1Ay, miserable de m\u00ed! \u00a1Le pido humildemente perd\u00f3n a Dios! \u00a1Oh Salvador! Perdona a este miserable pecador, que estropea todos tus planes, que se opone y va siempre en contra de ellos; perd\u00f3name por tu infinita misericordia, todos los impedimentos que he puesto a los frutos del m\u00e9todo que t\u00fa has inspirado y a la gloria que t\u00fa habr\u00edas conseguido sin m\u00ed miserable. Perd\u00f3name el esc\u00e1ndalo que doy en esto, y en todo. lo que ata\u00f1e a tu servicio. Y vosotros, padres, perdonadme el mal ejemplo que siempre os doy; os pido perd\u00f3n por ello.<\/p>\n<p>La \u00faltima raz\u00f3n, que dir\u00e9 en dos palabras, est\u00e1 sacada de nuestra salvaci\u00f3n, para la que estamos aqu\u00ed y en el mundo. \u00a1Ay, padres, cu\u00e1nto miedo tengo! Corren mucho peligro esos pobres predicadores que se detienen en hermosos conceptos, en arreglar sus pensamientos y en emplear las palabras que inspira la moda, sin tener en tanta cuenta lo m\u00e1s provechoso. \u00a1Cu\u00e1nto temo por esas personas! Y lo que m\u00e1s me asusta en esto es la sagrada escritura; todos sab\u00e9is las palabras exactas, yo no las recuerdo, pero s\u00e9 el sentido: un profeta maldice a aquel que, estando en un lugar elevado, desde donde ve c\u00f3mo el lobo rapaz entra en el aprisco, a la vista de aquel enemigo no se pone a gritar con todas sus fuerzas: \u00ab\u00a1Salvaos, salvaos, que viene el enemigo! \u00a1Poneos a salvo!\u00bb. \u00a1Ay de \u00e9l si no grita con todos sus pulmones: \u00abSalvaos\u00bb!. Y eso es precisamente lo que hacen esos predicadores que no atienden sobre todo al provecho de sus oyentes; aunque ven al enemigo, no dicen palabra; se ponen a cantar aires lisonjeros, en vez de hacer resonar la trompeta: \u00abVamos a perdernos; all\u00ed, ah\u00ed est\u00e1 el enemigo; \u00a1pong\u00e1monos a salvo!\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Ay, padres, cu\u00e1n felices podemos considerarnos de que nuestro m\u00e9todo nos aparte de esos peligros! \u00a1Cuidaremos mucho de despreciarlo! Tengamos cuidado no sea que, para contentar en este punto nuestra vanidad, nos veamos expuestos a la maldici\u00f3n del profeta: vae, vae, \u00a1ay de aquel! \u00bfpara qu\u00e9 subir al p\u00falpito y ponerse a predicar, si no es para hacer que el mundo se salve y para gritar: \u00abAh\u00ed est\u00e1 el enemigo, ah\u00ed est\u00e1; tened cuidado; poneos a salvo\u00bb. Si se pervierte el uso de la palabra de Dios, si uno se sirve de ella para presumir, para hacerse estimar, para que digan: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 hombre tan elocuente! \u00a1Qu\u00e9 capacidad la suya! \u00a1Qu\u00e9 fondo, qu\u00e9 talento!\u00bb, \u00a1ay!, \u00bfno incurrimos entonces en la maldici\u00f3n a los falsos profetas? \u00bfNo acabar\u00e1 abandon\u00e1ndonos Dios, ya que no hacemos m\u00e1s que abusar de las cosas m\u00e1s santas para contentar un poco nuestra vanidad, y emplear el medio m\u00e1s eficaz para la conversi\u00f3n de las almas en satisfacer nuestra ambici\u00f3n? \u00a1Ay, padres, cu\u00e1ntos motivos hay para temer y desesperar en cierto modo de la salvaci\u00f3n de esas personas que convierten el remedio en veneno, que para tratar la palabra de Dios no usan m\u00e1s m\u00e9todo que el que les proporciona la prudencia de la carne, su humor, la moda y el capricho! \u00a1Y quiera Dios que no lo hagan por vanidad y orgullo! \u00a1Dios quiera que no sea orgullo! \u00a1Oh Salvador! \u00a1No permitas que ninguno de esta peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda, que est\u00e1 consagrada a tu servicio, caiga en un peligro tan grande, abusando as\u00ed de tu sagrada palabra; No, Se\u00f1or; as\u00ed lo esperamos de tu bondad; no lo permitas, por tu misericordia.<\/p>\n<p>Acabamos de ver cuatro razones por las que tenemos que aficionarnos mucho a este peque\u00f1o m\u00e9todo de predicar que Dios ha querido darle a la compa\u00f1\u00eda. El primer motivo es su gran eficacia, ya que toca todos los recursos necesarios para convencer; lo cual no ocurre con los otros m\u00e9todos, al menos tan eficazmente. El segundo, es la manera de predicar de nuestro Se\u00f1or, que siguieron los ap\u00f3stoles. El tercero, que sus efectos son maravillosos; ha producido grandes frutos, seg\u00fan la experiencia que todos ten\u00e9is. Y finalmente, el peligro tan grande de condenarse en que se incurre actuando de otro modo y viniendo a aprovechar menos a los oyentes. No nos detendremos m\u00e1s en esto; todo esto lo sab\u00e9is mejor que yo, y lo dir\u00edais mejor que yo y con m\u00e1s fuerza y eficacia. Las palabras de Dios, en boca de un profano como soy yo, pobre de m\u00ed, no tiene efecto. Por tanto, no hay nada, tras estos poderosos motivos que acabamos de ver, no hay nada, a no ser mis enormes defectos, que pueda impedir que os aficion\u00e9is al peque\u00f1o m\u00e9todo. \u00bfHay acaso alguno m\u00e1s indicado, m\u00e1s c\u00f3modo y mejor? Si lo sab\u00e9is, haced el favor de indic\u00e1rmelo; decidme, padres, \u00bfhay otro mejor? Yo, desde luego, no lo conozco; y estoy seguro de que tambi\u00e9n vosotros estar\u00e9is convencidos de ello, m\u00e1s por vuestra propia experiencia que por lo que acabo de deciros. Lo que pasa \u00fanicamente es que yo, miserable de m\u00ed, que lo estropeo todo, no soy capaz de adoptar esta santa pr\u00e1ctica; pero, con la ayuda de Dios, procurar\u00e9 aprenderla e imitar a algunos de la compa\u00f1\u00eda, a quienes Dios les ha concedido especialmente este don, y que observan maravillosamente este santo m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Vayamos al segundo punto. \u00bfEn qu\u00e9 consiste el m\u00e9todo de que hablamos? Se trata de una virtud que, en nuestras predicaciones, nos hace guardar cierta disposici\u00f3n y un estilo adecuado al alcance y al mayor provecho de los oyentes. Eso es; esa es su esencia y su naturaleza.<\/p>\n<p>Es una virtud; nuestro m\u00e9todo es una virtud, una virtud, un orden; pero me parece que esa palabra de orden es demasiado amplia, poco precisa; latius patet; digamos, pues, que es una virtud, por el mero hecho de ser un orden, pues la virtud est\u00e1 en el orden, aunque no todo orden es virtud. Por eso digo que nuestro m\u00e9todo es una virtud, ya que la virtud nos dispone para obrar bien, y este m\u00e9todo tambi\u00e9n nos dispone para el bien, ya que, al observarlo, predicamos de forma \u00fatil para todo el mundo y nos ajustamos a la capacidad y al alcance de nuestro auditorio. Nuestro m\u00e9todo es tambi\u00e9n una virtud, ya que es hijo de la caridad, que es la reina de las virtudes. La caridad nos hace adaptarnos a todos, para que podamos ser \u00fatiles a todos; y el m\u00e9todo, que aprende esta lecci\u00f3n de la caridad, hace lo mismo.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, yo tampoco s\u00e9 muy bien en qu\u00e9 consiste este m\u00e9todo; pero creo que todos vosotros lo sab\u00e9is, gracias a Dios, y cu\u00e1les son sus propiedades. Hace que hablemos llanamente en nuestro discurso, lo m\u00e1s sencillamente que podamos, con toda familiaridad, de forma que nos pueda entender hasta el m\u00e1s peque\u00f1o de todos, aunque sin utilizar un lenguaje corrompido, ni demasiado bajo, sino el lenguaje usual, limpio, puro y sencillo; nada de afectaci\u00f3n; buscando s\u00f3lo la utilidad y el provecho de los oyentes; este m\u00e9todo excita, instruye, calienta, aparta f\u00e1cilmente del vicio y convence del amor a la virtud, produciendo mejores efectos dondequiera que se emplea bien.<\/p>\n<p>Pero, padre, \u00bfen esto consiste este m\u00e9todo? S\u00ed, padres; los efectos, las propiedades y la definici\u00f3n, la naturaleza; eso es en lo que consiste precisamente este m\u00e9todo. Pero como no tenemos tiempo para decir las cosas con todo detalle y en particular, y como yo tampoco sabr\u00eda hacerlo, pobre de m\u00ed, que he llegado a esta edad sin haberlo aprendido por culpa de mi pereza, de mi estupidez, de mi torpeza, pues soy un tonto y un est\u00fapido, un bestia, una bestia pesada; \u00a1pobre bestia!, por eso el padre Portail, que deber\u00e1 hablarnos ma\u00f1ana, nos lo ense\u00f1ar\u00e1 en concreto y nos dir\u00e1 qu\u00e9 es lo que hay que hacer para practicarlo bien. Y as\u00ed lo har\u00e1, seg\u00fan espero. Su conferencia ser\u00e1 sobre este m\u00e9todo; \u00e9l lo conoce bien y har\u00e1 el favor de ense\u00f1\u00e1rnoslo.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 veo? Han pasado tres cuartos de hora; padres, sop\u00f3rtenme un poco m\u00e1s, por favor; sop\u00f3rtenme, miserable. Digamos algo del tercer punto; veamos qu\u00e9 medios hay para ponernos en posesi\u00f3n de este m\u00e9todo tan \u00fatil. Esto es bien f\u00e1cil para un hombre que s\u00f3lo busca la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas. Cuando se quiere orientar todo a esos fines, es f\u00e1cil seguir este m\u00e9todo, que est\u00e1 hecho expresamente para ello. Pero se trata de brillar un poco, de buscar la estima de los dem\u00e1s; si sigo este m\u00e9todo, se dir\u00e1: \u00abMira un pobre hombre; lo que hay que hacer es decir cosas bonitas, hay que ir con una actitud completamente distinta. \u00a1Oh, cierto!; \u00a1cierto! hay que predicar de otro modo\u00bb. \u00bfS\u00ed, eh? \u00bfqu\u00e9 es toda esa fanfarria? \u00bfQuiere demostrar que es un gran ret\u00f3rico, un maravilloso te\u00f3logo? \u00a1Cosa extra\u00f1a! Con todo eso, va por un mal camino. Quiz\u00e1s logre que le estimen algunas personas que apenas lo entienden; pero, para adquirir el aprecio de los sensatos, no es \u00e9se el mejor camino<\/p>\n<p>Para pasar por un hombre a quien se entiende y tener fama de persona muy elocuente, hay que saber persuadir al auditorio de lo que uno quiere que abrace y apartarlo de lo que uno quiere que evite; pero esos se\u00f1ores hacen todo lo contrario. \u00bfY los tendr\u00e1n por buenos oradores la gente prudente? Indudablemente, si le pregunt\u00e1is a uno de ellos: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 predica usted? \u00bfCon qu\u00e9 fin anuncia usted la palabra de Dios?\u00bb, os contestar\u00e1: \u00abAnte todo, para convertir; luego, para apartar a los hombres del vicio y llevarlos a la virtud\u00bb. Eso es lo que anhelan, seg\u00fan dicen: convertir al mundo; esa es su finalidad; eso es lo que de-ben, no digo ya obtener puesto que no depende de ellos pero s\u00ed buscar en todos sus discursos: decir y proponer por su parte lo que es m\u00e1s educado, a su juicio, para conseguir su finalidad. Y una vez que haya dicho todo lo que es m\u00e1s indicado para convencer, entonces ser\u00e1 un predicador, un buen predicador: ha alcanzado su fin, lo ha hecho debidamente. Pero esto no consiste en rebuscar bien las palabras, en arreglar bien los per\u00edodos, en expresar de una forma poco com\u00fan la facilidad de sus conceptos y pronunciar su discurso en un tono elevado, como un declamador que pasa por encima de todo lo que dice. Esta gente, \u00bflogra su fin? \u00bfConvencen de veras del amor a la virtud? \u00bfSe sentir\u00e1 el pueblo conmovido y correr\u00e1 luego a hacer penitencia? \u00bfSe logran grandes conversiones? \u00a1Ni mucho menos! Sin embargo, \u00e9sas son las pretensiones de esos grandes oradores. \u00bfNo querr\u00e1n quiz\u00e1s solamente adquirir fama y que todo el mundo diga: \u00abRealmente este hombre habla bien; es elocuente; tiene hermosas ideas; se expresa de una forma agradable\u00bb? A eso se reduce todo el fruto de sus sermones. \u00a1Oh, Salvador! \u00bfEs eso lo que vosotros pretend\u00e9is? \u00bfSub\u00eds al p\u00falpito, no ya para predicar a Dios, sino a vosotros mismos, y para serviros (\u00a1qu\u00e9 crimen!) de una cosa tan santa como la palabra de Dios para alimentar y fomentar vuestra vanidad? \u00a1Oh divino Salvador! Padres, lo primero que se necesita es tener rectitud de intenci\u00f3n, no querer ni pretender nada en esta tarea m\u00e1s que lo que Dios pide de nosotros, buscar s\u00f3lo la conversi\u00f3n de los oyentes y el aumento de la gloria de Dios. Despu\u00e9s de haber purificado nuestra intenci\u00f3n, nos ser\u00e1 f\u00e1cil utilizar el m\u00e9todo m\u00e1s \u00fatil que tenemos para ello, tal como vemos y experimentamos cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Otro medio: <em>attende tibi,<\/em> ten cuidado contigo, no vayas a deshacer con tu conducta lo que edificaste con tu predicaci\u00f3n; no destruyas por un lado lo que levantaste por otro; hay que predicar sobre todo con el buen ejemplo, siendo fiel al reglamento, viviendo como buen misionero, porque sin eso, padres, nada se consigue, nada se consigue. A una persona desordenada, este m\u00e9todo le ser\u00e1 m\u00e1s perjudicial que ventajoso; aparte de que no podr\u00eda practicarlo, al menos por mucho tiempo, ya que este m\u00e9todo est\u00e1 totalmente en contra del esp\u00edritu de libertinaje. Hay que ser sinceros en los buenos sentimientos de devoci\u00f3n y practicarlo para hacer nacer buenos sentimientos en los dem\u00e1s. Si un hombre no siente mucho aprecio de la virtud ni mucho amor a sus obligaciones, no podr\u00e1 observar este m\u00e9todo, eso es seguro. El que est\u00e1 hundido en el desorden, sin reglamento alguno, viviendo en el libertinaje, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 sacar de \u00e9l a los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>Ser\u00eda una burla. Le dir\u00e1n: <em>Medice, cura teipsum<\/em>. Est\u00e1 claro; no hay nada tan evidente. As\u00ed pues, attende tibi pon primero los ojos en ti mismo, practica fielmente los reglamentos y costumbres de nuestra vocaci\u00f3n, ya que de este modo cumpliremos la voluntad de Dios. Attende tibi es otro medio para obtener pronto este m\u00e9todo tan excelente de predicar.<\/p>\n<p>Un tercer medio muy eficaz es aficionarse a este santo m\u00e9todo, apreciarlo mucho. \u00bfPor qu\u00e9 no lo hemos aceptado? Porque no lo amamos, porque preferimos seguir nuestros gustos, nuestras fantas\u00edas y las reglas de no s\u00e9 qui\u00e9n, de un profano; nos resulta antip\u00e1tico este m\u00e9todo, no lo estimamos. Tengo miedo padres, de que hablemos bien de \u00e9l s\u00f3lo de labios afuera; pero en el coraz\u00f3n, en el coraz\u00f3n&#8230; \u00a1Ay! No s\u00e9&#8230; Tengo miedo de que este m\u00e9todo no nos vaya, que nos resulte importuno e inc\u00f3modo, que nos sea molesto. Pero este m\u00e9todo nos lo ha dado Dios, viene de Dios; \u00e9l mismo lo practic\u00f3; los ap\u00f3stoles lo siguieron; es el m\u00e9todo de los ap\u00f3stoles y del propio Hijo de Dios, el m\u00e9todo del Hijo de Dios, el m\u00e9todo de la eterna Sabidur\u00eda; \u00a1y nosotros lo rechazamos, no lo queremos, no lo amamos! Nosotros, que hacemos profesi\u00f3n especial de seguir a nuestro Se\u00f1or y nos llamamos sus servidores, despreciamos y rechazamos su m\u00e9todo, que \u00e9l mismo nos ense\u00f1\u00f3 y nos dio. \u00a1Oh Salvador! \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1n de nosotros? Que amamos lo que Dios odia, y que odiamos lo que Dios ama. \u00a1Oh Salvador! \u00a1Ay, padres! Sint\u00e1monos esta tarde unidos todos juntos en esto, en aficionarnos cada vez m\u00e1s y estimularnos mutuamente en este m\u00e9todo. \u00a1Quiera Dios que, por su gracia, yo alcance esta tarde este favor, que os pido por todo el amor que sent\u00eds a la gloria del Hijo de Dios, por las entra\u00f1as de su misericordia!<\/p>\n<p>Pero \u00a1ay!, soy un miserable, que no s\u00e9 ser breve. Soportadme todav\u00eda un poco m\u00e1s. \u00a1Quiera Dios que tengamos todos un mismo coraz\u00f3n, que nos sintamos \u00edntimamente unidos en la observancia de este m\u00e9todo divino! Padre Portail, me uno a usted para conseguirlo, a usted que lo ha recibido de Dios, y al padre Alm\u00e9ras, que tambi\u00e9n lo tiene; me uno a ustedes con todo mi coraz\u00f3n y prometo hacer en el futuro todo lo posible para entrar por este m\u00e9todo divino.<\/p>\n<p>Pero, padre, \u00bfme permite usted indicarle las objeciones que tengo contra \u00e9l? \u00bfquerr\u00e1 usted escuchar mis razones? \u00a1Ay! \u00a1Ojal\u00e1 tuviese tiempo para ello! Le escuchar\u00eda de buena gana. Bien, veamos un poco, lo que el tiempo nos permita; resolvamos las dificultades que el esp\u00edritu humano puede poner contra lo que acabamos de decir.<\/p>\n<p>\u00bfEs posible utilizar este m\u00e9todo y observar sus tres puntos en toda clase de materias? Aparte de que esto ser\u00eda muy aburrido y fastidioso, no es f\u00e1cil, e incluso es imposible usarlo siempre sin exponerse. As\u00ed es; s\u00ed, se\u00f1or. A la larga aburre hablar siempre del mismo modo; el esp\u00edritu del hombre es tan tornadizo que pronto se cansa hasta de las mejores cosas. Pero, aparte de que nuestras misiones son cortas, las podr\u00e9is adobar un poco, de forma que no se llegue a ver vuestro artificio ni se descubra vuestro m\u00e9todo, cambiando unas veces el orden de los puntos poniendo uno delante de otro, o bien proponiendo s\u00f3lo dos. Hay tambi\u00e9n otras formas que ahora no se me ocurren. Adem\u00e1s, el m\u00e9todo es diferente para los distintos temas: est\u00e1 el m\u00e9todo para tratar de la fiesta de un santo, el m\u00e9todo para tratar de un misterio, el m\u00e9todo para tratar de una par\u00e1bola, el m\u00e9todo para tratar de una sentencia, el m\u00e9todo para tratar del evangelio corriente y de las dem\u00e1s materias de la predicaci\u00f3n. El padre Portail, que conoce bien todas estas maneras de predicar, os explicar\u00e1 esos distintos m\u00e9todos, ya que yo no los conozco, aunque con ]a ayuda de Dios quiero aprenderlos de \u00e9l y de los dem\u00e1s que han recibido de Dios este don.<\/p>\n<p>Pero, padre, \u00bfes que los dem\u00e1s m\u00e9todos no son tan buenos como \u00e9ste? Vemos a muchos predicadores, muy doctos y excelentes, que no saben lo que es este m\u00e9todo y no por ello dejan de producir grandes frutos y de predicar muy bien. S\u00ed; todos los m\u00e9todos pueden ser buenos y santos; no pretendo aqu\u00ed condenar ninguno de ellos, \u00a1Dios me guarde! Por lo dem\u00e1s, Dios se sirve de quien quiere y de quien bien le parece para procurar su gloria: <em>Potens est de lapidibus istis suscitare filios Abrahae<\/em>; puede hacer de estas piedras hijos de Abraham. Dios es omnipotente y, si as\u00ed lo desea, puede servirse de la dureza de esta piedra para ablandar los corazones m\u00e1s duros y llevarlos a una santa conversi\u00f3n y penitencia. Pero, oh Salvador, a pesar de todo, \u00bfcu\u00e1ntos vemos que se convierten con todos esos m\u00e9todos? Nosotros tenemos la experiencia del nuestro; padres, todos vosotros la ten\u00e9is; pero de los del tiempo, de los de moda ten\u00e9is la experiencia contraria: no hacen m\u00e1s que resbalar por encima, rasgar superficialmente, sin tocar m\u00e1s que la superficie. Un poco de ruido, \u00a1y all\u00ed acaba todo! Todos los d\u00edas se tienen grandes predicaciones en esta ciudad, muchos advientos, muchas cuaresmas; encontradme un hombre, de esos mismos que llevan escuchando esas predicaciones desde hace treinta o cuarenta a\u00f1os, que se haya hecho mejor. \u00a1Oh Salvador! Trabajo os costar\u00eda encontrar uno solo, uno solo que se haya convertido despu\u00e9s de o\u00edr todas esas predicaciones; \u00bfy qu\u00e9 es esto en comparaci\u00f3n de los frutos que vemos que produce el peque\u00f1o m\u00e9todo? Eso es lo que me convence de que, puesto que ninguno produce tales frutos, no hay ninguno que sea tan bueno, ninguno que le sea preferible, al menos entre nosotros, que s\u00f3lo buscamos la salvaci\u00f3n de las almas.<\/p>\n<p>Sabemos que es el m\u00e9todo del Hijo de Dios y de los ap\u00f3stoles, del que se sirvieron y se sirven todav\u00eda grandes personajes, y no solamente nosotros, pobres miserables; es el m\u00e9todo de los predicadores que hacen milagros, de nuestros se\u00f1ores obispos, de los doctores. El se\u00f1or obispo de&#8230; me dec\u00eda que, aunque predicase cien mil veces, no tendr\u00eda nunca otro m\u00e9todo. EL se\u00f1or de Sales, ese gran hombre de Dios, me dec\u00eda lo mismo; y tantos otros, \u00a1oh Se\u00f1or!, que me da verg\u00fcenza nombrarlos.<\/p>\n<p>Y no cre\u00e1is, padres, que este m\u00e9todo sirve s\u00f3lo para el campo, para la gente menuda, para los aldeanos. Es verdad que es excelente para el pueblo, pero tambi\u00e9n es muy eficaz para los oyentes m\u00e1s capaces, para las ciudades, incluso para Par\u00eds, para el mismo Par\u00eds. En la misi\u00f3n que se hizo en San Germ\u00e1n, ven\u00eda gente de todas partes, de todos los barrios de esta gran ciudad; se ve\u00eda gente de todas las parroquias, personas distinguidas, doctores, s\u00ed, hasta doctores. A todo ese gran mundo se le predic\u00f3 siguiendo el peque\u00f1o m\u00e9todo. El se\u00f1or obispo de Boulogne, que dirig\u00eda la palabra, no utiliz\u00f3 otro. \u00a1Y qu\u00e9 fruto se consigui\u00f3! \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1qu\u00e9 fruto! Se hicieron confesiones generales, lo mismo que en las aldeas, con mucha bendici\u00f3n de Dios. Ahora bien, oh Dios, \u00bfse ha visto alguna vez que se eonvirtiera tanta gente en las predicaciones refinadas? Caeli caelorum! Todo queda por los aires. La \u00fanica conversi\u00f3n que all\u00ed se eonsigue es que la gente diga: \u00ab\u00a1Cu\u00e1nto sabe este hombre! \u00a1Qu\u00e9 cosas tan bonitas!\u00bb.<\/p>\n<p>Pero afirmo m\u00e1s todav\u00eda: el peque\u00f1o m\u00e9todo es para la corte, incluso para la corte. En la corte ha aparecido ya por dos veces el peque\u00f1o m\u00e9todo: y, me atrevo a decirlo, ha sido bien recibido. Es verdad que la primera vez surgieron muchas contrariedades y hubo muchas oposiciones; sin embargo, se obtuvieron grandes frutos, grandes frutos. Hablaba el se\u00f1or obispo de Alet. Se acabaron entonces, gracias a Dios, todas las objeciones contra el peque\u00f1o m\u00e9todo. La segunda vez el encargado de hablar era uno de los nuestros, el padre Louistre. Gracias a Dios no hubo ninguna oposici\u00f3n; el peque\u00f1o m\u00e9todo, me atrevo a decirlo a pesar de mi miseria, el peque\u00f1o m\u00e9todo triunf\u00f3; se vieron frutos maravillosos. \u00a1El peque\u00f1o m\u00e9todo en la corte! \u00a1Y luego dir\u00e9is que es para la gente vulgar y para las aldeas! \u00a1En Par\u00eds, en Par\u00eds, y en la corte, en la corte, en todas partes, no hay otro m\u00e9todo mejor ni m\u00e1s eficaz! Porque el mejor m\u00e9todo es el que da todo lo necesario para ganar a los oyentes; y el nuestro tiene todo lo necesario para ese fin. La conclusi\u00f3n es clara. Aceptemos todos este peque\u00f1o, pero poderoso m\u00e9todo.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed el cuarto medio, y acabo. Consiste en ped\u00edrselo a Dios, ped\u00edrselo muchas veces a Dios; se trata de un don de Dios, hay que ped\u00edrselo&#8230;<\/p>\n<p>Este es el cuarto medio, \u00a1oh Salvador! \u00a1Y ya termino! Esos son los cuatro medios para entrar por este m\u00e9todo: pureza de intenci\u00f3n, mucho cuidado con uno mismo attende tibi ; aficionarse a este m\u00e9todo, aficionarse, aficionarse; y pedirle a Dios muchas veces que se lo d\u00e9 a los que \u00e9l ha escogido para aumentar su gloria por este medio, tal como, por su misericordia, hay muchos en esta compa\u00f1\u00eda. \u00a1Bendito sea Dios!<\/p>\n<p>\u00a1Divino Salvador, que viniste a la tierra para predicarnos con toda sencillez y ense\u00f1arnos con tu ejemplo este santo m\u00e9todo, te suplicamos humildemente que nos hagas entrar a todos en tu esp\u00edritu de sencillez, y que nos des, por tu gracia, este santo m\u00e9todo, para que por este medio podamos anunciar con provecho tu santa palabra y llevarla por todo el mundo, lo mismo que tus disc\u00edpulos, a quienes se lo diste! \u00a1Oh dulce Salvador, derrama sobre nosotros este esp\u00edritu de m\u00e9todo! Esperamos que, cooperando por nuestra parte, Dios nos dar\u00e1 esta gracia. El padre Portail nos hablar\u00e1 mejor ma\u00f1ana de este santo m\u00e9todo.<\/p>\n<p>\u00a1Y ya est\u00e1! \u00a1Bendito sea Dios! Habr\u00eda mucho que decir, pero es demasiado tarde. Siempre me alargo demasiado, me entretengo mucho en las cosas; soy un pesado, como un animal bien gordo.<\/p>\n<p>No creo que haya nada que nos impida ahora adoptar este m\u00e9todo de predicar. \u00bfAcaso el gusto? \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Si es este m\u00e9todo el que nos ha hecho predicar con m\u00e1s satisfacci\u00f3n que todos los dem\u00e1s! No creo que todos los gustos del mundo puedan igualar al que se saca de este m\u00e9todo. \u00bfQu\u00e9 mayor satisfacci\u00f3n puede tener un predicador que ver c\u00f3mo sus oyentes acuden a \u00e9l, verlos llorar, como os ha pasado muchas veces a vosotros mismos? \u00bfNo es verdad que veis con frecuencia a vuestro auditorio derramar l\u00e1grimas? Y cuando quer\u00e9is marcharos, hay que escaparse violentamente: corren detr\u00e1s de vosotros, \u00bfno es verdad? D\u00edgame usted, por favor, sinceramente, d\u00edganos si es verdad todo esto. S\u00ed, padre, no sabe uno qu\u00e9 hacer para que le dejen marchar. \u00a1Oh Salvador! \u00bfhay en el mundo mayor alegr\u00eda que esta? \u00a1Ver a todo el mundo impresionado por lo que predic\u00e1is! \u00bfQu\u00e9 mayor satisfacci\u00f3n puede tener un orador, que la de obtener lo que busca? \u00bfQu\u00e9 mayor alegr\u00eda? Y esto es, padres, lo que seg\u00fan vuestra propia experiencia se obtiene todos los d\u00edas con el peque\u00f1o m\u00e9todo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que pretend\u00e9is? \u00bfLa conversi\u00f3n del pueblo? Pues he aqu\u00ed que, despu\u00e9s de vuestros sermones seg\u00fan este m\u00e9todo acuden todos a vosotros, tan convencidos que est\u00e1n dispuestos a hacer todo cuanto les orden\u00e1is. \u00bfQu\u00e9 mayor alegr\u00eda, oh Salvador, qu\u00e9 mayor alegr\u00eda?<\/p>\n<p>\u00bfOs sent\u00eds celosos de conquistar honor? \u00bfHay acaso alg\u00fan m\u00e9todo en el mundo en que se alcance m\u00e1s? No se trata de que os sirv\u00e1is de \u00e9l para alcanzar honor: eso ser\u00eda una intenci\u00f3n diab\u00f3lica. Pero, padres, \u00bfpuede haber para nosotros mayor honor que vernos tratados como los ap\u00f3stoles, como el Hijo de Dios?<\/p>\n<p>Pues bien, nos dicen las mismas alabanzas que le dijeron a Cristo: \u00abBienaventurados, se les dice a los misioneros, los vientres que os llevaron\u00bb. Cuando se marchan, gritan detr\u00e1s de ellos: \u00ab\u00a1Bienaventurados los pechos que os dieron de mamar! \u00a1Benditas sean vuestras madres!\u00bb. \u00a1Oh Salvador! \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s se ha dicho del Hijo de Dios? Pues se dicen estas alabanzas a los misioneros y otras muchas, que seguramente os molestan, cuando utilizan s\u00f3lo este peque\u00f1o m\u00e9todo. Por consiguiente, hay mucho honor y mucha satisfacci\u00f3n en seguirlo; aunque no ser\u00e1 por ello por lo que lo abracemos, sino por amor a Dios, que nos lo ha dado.<\/p>\n<p>\u00a1Pero es un m\u00e9todo tan vulgar! \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1n de m\u00ed, si predico siempre as\u00ed? \u00bfPor qui\u00e9n me tomar\u00e1n? Acabar\u00e1n despreci\u00e1ndome y perder\u00e9 todo mi honor. \u00a1Perder\u00e9is vuestro honor! \u00a1Oh Salvador! Predicando como predic\u00f3 el mismo Jesucristo, \u00a1perder\u00e9is vuestro honor! Tratar la palabra de Jesucristo como la quiso tratar el propio Jesucristo, \u00a1es carecer de honor! \u00a1Es perder el honor hablar de Dios como habla su hijo! \u00a1Oh, Salvador! \u00a1Entonces Jesucristo, el Verbo del Padre, no ten\u00eda honor! Hacer los sermones como es debido, con sencillez, hablando familiarmente, de forma ordinaria, como lo hizo nuestro Se\u00f1or, \u00a1es carecer de honor y obrar de otro modo es ser hombre de honor! Disfrazar y falsificar la palabra de Dios, \u00a1es tener honor! \u00a1Es tener honor cubrir de afectaci\u00f3n, enmascarar y presentar la palabra de Dios, la sagrada palabra de Dios como frase bonita llena de vanidad! \u00a1Oh divino Salvador! \u00bfqu\u00e9 es esto? \u00bfQu\u00e9 es esto, padres? \u00a1Decir que es perder el honor predicar el evangelio como lo hizo Jesucristo! Yo preferir\u00eda decir que Jesucristo, la eterna Sabidur\u00eda, no supo c\u00f3mo hab\u00eda que tratar su palabra, que no la entend\u00eda bien, que habr\u00eda que portarse de una manera distinta de como \u00e9l lo hizo. \u00a1Oh Salvador! \u00a1Qu\u00e9 blasfemia! Pues eso es lo que se dice, si no claramente, al menos t\u00e1citamente y en el coraz\u00f3n; si no por fuera, delante de los hombres, al menos delante de Dios, que ve los corazones. \u00a1Y se osa pronunciar esas horribles blasfemias delante de Dios, a su cara!, \u00a1y se siente verg\u00fcenza de los hombres! \u00a1Delante de Dios! \u00a1Delante de Dios! \u00a1Misericordioso Salvador! \u00a1Ay, padres! Ya veis que es una blasfemia decir y pensar que se pierde el honor predicando como predic\u00f3 el Hijo.de Dios, como \u00e9l vino a ense\u00f1arnos, como el Esp\u00edritu Santo instruy\u00f3 a los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Un d\u00eda le preguntaba al padre&#8230; \u00abD\u00edgame, padre, por favor; \u00bfqu\u00e9 hac\u00eda san Vicente Ferrer para convertir a tantas personas y atraer al mundo de todas partes, de forma que le segu\u00edan en caravana?\u00bb. Y \u00e9l me respondi\u00f3: \u00abAs\u00ed es; aquel gran hombre predicaba con sencillez, familiarmente, procurando que todos lo entendieran\u00bb. \u00a1Oh Salvador! \u00a1Oh sencillez, qu\u00e9 persuasiva eres! La sencillez convierte a todo el mundo. La verdad es que, para convencer y conquistar el esp\u00edritu del hombre, hay que obrar con sencillez; ordinariamente no se consigue esto con hermosos discursos de artificio, que gritan alto, hacen mucho ruido, y queda todo en eso. Todos esos hermosos discursos, tan estudiados, de ordinario no hacen m\u00e1s que conmover la parte inferior. Quiz\u00e1s logren asustar a fuerza de gritar en no s\u00e9 qu\u00e9 tono; calentar\u00e1n la sangre, excitar\u00e1n el deseo, pero todo esto en la parte inferior, no en la parte superior; ni la raz\u00f3n ni el esp\u00edritu quedar\u00e1n convencidos. Y todos esos movimientos de la parte inferior no sirven para nada, si no queda convencido el entendimiento; si la raz\u00f3n no lo palpa, todo lo dem\u00e1s pasar\u00e1 pronto, demasiado pronto, y aquel discurso ser\u00e1 in\u00fatil. Por tanto, \u00a1viva la sencillez, el peque\u00f1o m\u00e9todo, que es el m\u00e1s excelente y el que puede producir m\u00e1s honor, convenciendo al esp\u00edritu sin todos esos gritos que no hacen m\u00e1s que molestar a los oyentes! Oh, Padres. Esto es tan cierto que, si un hombre quiere ahora pasar por buen predicador en todas las iglesias de Par\u00eds y en la corte, tiene que predicar de este modo, sin afectaci\u00f3n alguna. Y del que predica as\u00ed dice la gente: \u00abEste hombre hace maravillas, predica como un misionero, predica &#8216;a lo misionero&#8217;, como un ap\u00f3stol\u00bb. \u00a1Oh Salvador! Y el se\u00f1or&#8230; me dec\u00eda que al final todos acabar\u00edan predicando as\u00ed. Lo cierto es que predicar de otra manera es hacer comedia, es querer predicar a s\u00ed mismo, no a Jesucristo.<\/p>\n<p>\u00a1Predicar como misionero! \u00a1Oh Salvador! T\u00fa has sido el que has hecho a esta peque\u00f1a y humilde compa\u00f1\u00eda la gracia de inspirarle un m\u00e9todo que todo el mundo desea seguir; te lo agradecemos con todas nuestras fuerzas. \u00a1Ay, padres! \u00a1No nos hagamos indignos de esta gracia, que todo el mundo aprecia tanto que se dice de un excelente predicador: \u00abPredica a lo misionero\u00bb. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda si fu\u00e9ramos los \u00fanicos en despreciarlo? \u00bfNo tendr\u00eda Dios motivos para quejarse de que hagamos tan poco caso de ese gran don que nos ha hecho, para comunicarnos sus luces, y por medio de nosotros a todo el mundo?<\/p>\n<p>Bien, \u00a1bendito sea Dios! Les ruego que ma\u00f1ana los sacerdotes ofrezcan por ello la misa, y a los hermanos que comulguen por esta intenci\u00f3n la pr\u00f3xima vez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOBRE EL METODO QUE HAY QUE SEGUIR EN LAS PREDICACIONES El padre Vicente indica las razones que tienen los misioneros para predicar seg\u00fan el peque\u00f1o m\u00e9todo. Euntes in mundum universum, praedicate evangelium omni creaturae. 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