{"id":121913,"date":"2013-05-03T02:16:58","date_gmt":"2013-05-03T00:16:58","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=121913"},"modified":"2016-07-27T12:13:10","modified_gmt":"2016-07-27T10:13:10","slug":"historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-viii-a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-viii-a\/","title":{"rendered":"Historia de los Pa\u00fales en Cuba: Cap\u00edtulo VIII (A)"},"content":{"rendered":"<p><b>1. La Obra de las Misiones Parroquiales.<\/b><\/p>\n<p><b><a href=\"http:\/\/vicencianos.org\/?attachment_id=121914\" rel=\"attachment wp-att-121914\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-121914 alignright\" alt=\"aaa\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/05\/aaa.jpg?resize=284%2C400\" width=\"284\" height=\"400\" \/><\/a><\/b>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, desde su inicio en 1625, ha tenido como uno de sus fines el de dar a conocer el mensaje de Jesucristo por medio de las misiones. De ah\u00ed su nombre. Cuba no ha sido la excepci\u00f3n. Ya en el a\u00f1o 1864, un a\u00f1o despu\u00e9s de la llegada de los primeros Pa\u00fales, comenzaron esa hermosa tarea en la Habana y en la Isla del Pinos. Este trabajo se continu\u00f3 desde 1865 pr\u00e1cticamente hasta nuestros d\u00edas. Ya en el a\u00f1o 1907 el Se\u00f1or Obispo de la Habana escrib\u00eda al Visitador de los Padres Pa\u00fales:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Habana, Febrero 26, 1907 <\/i><i>Reverendo P. Ram\u00f3n G\u00fcell<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Mi Venerado y querido Padre:<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>El resultado de las Misiones en la Parroquia de Jes\u00fas Mar\u00eda y Jos\u00e9 ha sido verdaderamente extraordinario por lo que me creo en el deber despu\u00e9s de dar gracias a Dios, significar por su conducto mi reconocimiento y sincera felicitaci\u00f3n a los dos padres que con tanto acierto las han dirigido.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Un saludo cari\u00f1oso para esa venerable Comunidad. Me reitero <\/i><i>como siempre affmo. S.S. en Cristo\u00bb.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>El Obispo de la Habana.<\/i><\/p>\n<p>En el reverso hay otra carta para el P\u00e1rroco de Jes\u00fas Mar\u00eda que dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Estimado Padre:<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Apenas repuesto un poco del cansancio producido por la tarea de <\/i><i>ayer, me es grato significar a Usted mi satisfacci\u00f3n por la <\/i><i>espl\u00e9ndida manifestaci\u00f3n cat\u00f3lica realizada ayer en su <\/i><i>Parroquia. Al mismo tiempo le felicito por el aseo y el buen <\/i><i>estado de la Iglesia y el resultado de las santas misiones.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Con mi bendici\u00f3n pastoral, que hago extensiva a esos buenos <\/i><i>feligreses me reitero Usted como siempre atento S.S. en Cristo.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>+ El Obispo de la Habana<\/i><\/p>\n<p>En cuanto a las Misiones podemos dividirlas en dos \u00e9pocas. La primera desde sus inicios hasta 1926 cuando comienza la segunda etapa con la Obra de las Misiones Parroquiales hasta el a\u00f1o 1961, que por razones pol\u00edticas, se dej\u00f3 de llevar a cabo esta labor misionera. Afortunadamente todos los datos relacionados con las misiones se conservan en el Archivo de la Merced.<\/p>\n<p>Uno de los trabajos m\u00e1s importantes en Cuba fue la magn\u00edfica <b>Obra de las Misiones <\/b><b>Parroquiales <\/b>concebida para llevar la Palabra de Dios a trav\u00e9s de las misiones hasta los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos de la Isla de Cuba. Con los esfuerzos, el carisma y las iniciativas del P. Hilario Chaurrondo Izu C.M., los Padres Pa\u00fales comenzaron a llevar adelante la gran <b>Obra de las Misiones Parroquiales <\/b>a partir de la campa\u00f1a misionera de 1926\u00ad1927 en las di\u00f3cesis de La Habana y Pinar del R\u00edo, extendi\u00e9ndola inmediatamente despu\u00e9s por toda la Isla y organiz\u00e1ndola de la forma minuciosa que caracterizaba a todas las iniciativas que emprend\u00eda el P. Chaurrondo.<\/p>\n<p>A sugerencia del P. Chaurrondo, Monse\u00f1or Manuel Ruiz procedi\u00f3, en<b> <\/b>1926, a organizar las misiones en La Habana, de la que era Arzobispo, y en Pinar del R\u00edo de cuya di\u00f3cesis era Administrador Apost\u00f3lico, encomendando a los PP. Pa\u00fales, en la persona del P. Chaurrondo dicha organizaci\u00f3n, en virtud de la cual, los Pa\u00fales no solo dar\u00edan misiones sino que utilizando los servicios de las restantes Congregaciones Religiosas, confeccionar\u00edan cada a\u00f1o el plan misional, se\u00f1alando a cada Congregaci\u00f3n las parroquias que deb\u00edan misionar como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio del P. Ra\u00fal N\u00fa\u00f1ez Lloret C.M.,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>El P. Chaurrondo fue el m\u00e1ximo impulsor de la Obra de las <\/i><i>Misiones desde el a\u00f1o 1926. Las Misiones Parroquiales fueron concebidas en la Iglesia de la Merced y se extendieron a todas las di\u00f3cesis de Cuba, donde eran atendidas por delegados de los Obispos. Si se trataba de una di\u00f3cesis donde hab\u00eda Padres Pa\u00fales, los delegados eran los Pa\u00fales.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Aqu\u00ed en los archivos de la Merced se conservan hasta los detalles <\/i><i>m\u00e1s m\u00ednimos referidos a las Misiones. Por tener, se conservan <\/i><i>hasta las cuentas de las medallas y estampitas que se repart\u00edan por miles y miles cada vez que se daba una misi\u00f3n.<\/i><i><\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Todas las \u00d3rdenes religiosas ten\u00edan dos padres dedicados al <\/i><i>trabajo de las Misiones Parroquiales. A partir de un acuerdo <\/i><i>previo con cada p\u00e1rroco, se mandaba a cada uno un programa de la <\/i><i>Misi\u00f3n. <\/i><\/p>\n<p>El programa comprend\u00eda los siguientes aspectos:<\/p>\n<p>En primer lugar, se rezaba el Rosario de la Aurora, de 6:00 a 7:00 de la ma\u00f1ana y despu\u00e9s, concentrados todos los fieles dentro del templo, se explicaba la catequesis, y as\u00ed comenzaba la Misi\u00f3n. Luego se rezaban el Padre Nuestro y el Ave Mar\u00eda, y m\u00e1s tarde, a diversas horas, se dictaban conferencias por la ma\u00f1ana para las mujeres y para los ni\u00f1os y por la tarde para los hombres. Esta organizaci\u00f3n pod\u00eda tener variaciones seg\u00fan las caracter\u00edsticas de cada pueblo.<\/p>\n<p>Estas actividades se repet\u00edan todos los d\u00edas durante una o dos semanas, seg\u00fan la cantidad de habitantes del pueblo. El \u00faltimo d\u00eda de la misi\u00f3n contaba con la participaci\u00f3n del Obispo, si le era posible.<\/p>\n<p>Durante la semana o las dos semanas, seg\u00fan el caso, los misioneros preparaban a los ni\u00f1os para el bautismo o para la primera comuni\u00f3n. Siempre ten\u00edan por delante muchos matrimonios que legalizar, visitas a los enfermos, o si era preciso, aconsejar o reconciliar familias. En este \u00faltimo caso los misioneros ayudaban a solucionar las diferencias.<\/p>\n<p>En una hoja separada al efecto, se iban anotando las diversas estad\u00edsticas de la Misi\u00f3n, y esta hoja se firmaba. El P. Chaurrondo se encargaba de realizar despu\u00e9s una revisi\u00f3n l\u00f3gica de la calidad de la informaci\u00f3n y constataba, por ejemplo, si hab\u00eda muy pocos o demasiados bautizos o comuniones, de acuerdo con los antecedentes del lugar donde se hab\u00eda dado la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Si era el propio P. Hilario Chaurrondo el que dirig\u00eda la Misi\u00f3n, \u00e9l se encargaba a\u00fan de los detalles que pudieran parecer menos relevantes porque para \u00e9l todos los aspectos ten\u00edan mucha importancia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Antes de que llegaran los misioneros al pueblo designado, las calles se llenaban de letreros en las que se daba a conocer el Programa de <\/i><i>la Misi\u00f3n, que los curas explicaban adem\u00e1s en sus Iglesias.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>El trabajo comenzaba a veces antes del amanecer; y antes del <\/i><i>rosario de la Aurora, el P. Chaurrondo sal\u00eda por las calles del <\/i><i>pueblo con una campana, y con ella en la mano, comenzaba a <\/i><i>llamar a los fieles para que participaran en el Rosario de la <\/i><i>Aurora. <\/i><\/p>\n<p>Como dato curioso que nos revela el estilo de aquellas misiones citamos la siguiente experiencia que tuvimos en Marzo del a\u00f1o 2009, en una de nuestras visitas oficiales a la Parroquia de Nuestra Se\u00f1ora de las Nieves, en Mantua, Pinar del R\u00edo. Visitamos a un habitante del pueblo, de edad avanzada, quien nos invit\u00f3 a cenar en su casa. En la conversaci\u00f3n sali\u00f3 el nombre del P. Chaurrrondo y el viejito nos cont\u00f3 que efectivamente, \u00e9l conoci\u00f3 al P. Chaurrondo siendo ni\u00f1o. Y nos cont\u00f3 que, un d\u00eda, al o\u00edr el sonido de una campana muy de ma\u00f1ana, por pura curiosidad, se asom\u00f3 a la puerta justo cuando pasaba el P. Chaurrondo enfrente de su casa tocando la campana y llamando a los fieles al Rosario de la Aurora. Sin m\u00e1s, el P. Chaurrondo lo agarr\u00f3 por el brazo y se lo llev\u00f3 a la Iglesia.<\/p>\n<p>Gran conocedor de la historia de la Iglesia cubana, Chaurrondo sab\u00eda muy bien que la mayor debilidad de la instituci\u00f3n cat\u00f3lica radicaba en la evangelizaci\u00f3n deficiente o en la ausencia de evangelizaci\u00f3n de los campos de Cuba. El mal se propag\u00f3 con gran rapidez desde los inicios del siglo XIX, cuando la r\u00e1pida expansi\u00f3n de la industria azucarera promovi\u00f3 una acelerada colonizaci\u00f3n de los campos junto con una explosi\u00f3n demogr\u00e1fica artificial a partir, primero, de la importaci\u00f3n de m\u00e1s de medio mill\u00f3n de esclavos africanos en menos de medio siglo, necesarios para la producci\u00f3n azucarera. Segundo, de la introducci\u00f3n de m\u00e1s de cien mil asi\u00e1ticos cuando comenz\u00f3 a dificultarse el tr\u00e1fico de esclavos y tercero, del est\u00edmulo a la entrada de peque\u00f1os agricultores blancos procedentes en gran medida de Islas Canarias para lograr un equilibrio racial que impidiera el predominio de la raza negra en la poblaci\u00f3n cubana.<\/p>\n<p>Como resultado de todo lo anterior, los campos de Cuba a\u00fan estaban por evangelizar durante el primer cuarto del siglo XX. Numerosos miembros de las juntas misioneras protestantes se dedicaban a recorrerlos aprovechando los inmensos espacios vac\u00edos que hab\u00eda dejado la evangelizaci\u00f3n cat\u00f3lica. El P. Chaurrondo comprendi\u00f3 que s\u00f3lo la uni\u00f3n concertada del clero regular y el secular, es decir, los miembros de las Congregaciones Religiosas y los Sacerdotes diocesanos, dentro de una organizaci\u00f3n com\u00fan centralizada, ser\u00eda capaz de llevar la Palabra de Dios a los campos de Cuba.<\/p>\n<p>Chaurrondo convers\u00f3 largamente sobre las Misiones Parroquiales con el arzobispo de La Habana, Monse\u00f1or Manuel Ruiz Rodr\u00edguez, quien estuvo inmediatamente de acuerdo con la propuesta y propici\u00f3 el primer ensayo en la di\u00f3cesis de Pinar del R\u00edo, de la que era Administrador Apost\u00f3lico en 1927. En vista del \u00e9xito obtenido los prelados de Cuba tomaron gran inter\u00e9s y la <b>Obra de las Misiones Parroquiales, <\/b>organizada y dirigida desde la iglesia de la Merced, se extendi\u00f3 a las Di\u00f3cesis de Camaguey, Matanzas, Cienfuegos y Santiago de Cuba.<\/p>\n<p>Tanto los Sacerdotes Diocesanos como las Congregaciones Religiosas daban su aporte. De antemano se sab\u00eda qui\u00e9nes iban a participar en cada nueva campa\u00f1a misionera, fueran miembros del Clero Diocesano o de las Congregaciones Religiosas, en d\u00f3nde llevar\u00edan a cabo las misiones, durante cu\u00e1nto tiempo y a partir de qu\u00e9 fecha. Se llevaban rigurosas y precisas estad\u00edsticas de los lugares visitados, de los fieles asistentes, del n\u00famero de confesiones y de comuniones, de la duraci\u00f3n de las misiones. Desde la Iglesia de la Merced, Chaurrondo coordinaba las acciones con los superiores de las \u00d3rdenes Religiosas y con los diocesanos. Todo estaba previsto, incluyendo los fondos destinados al financiamiento de las misiones. Los principales peri\u00f3dicos del pa\u00eds divulgaban los \u00e9xitos obtenidos por los misioneros en las campa\u00f1as, y en el espacio radial <i>\u00abLa Hora <\/i><i>Cat\u00f3lica\u00bb <\/i>el P. Chaurrondo explicaba, insist\u00eda, divulgaba, convenc\u00eda, buscaba y obten\u00eda nuevos fondos y mejores colaboraciones.<\/p>\n<p>Mons. Manuel Ruiz Rodr\u00edguez deposit\u00f3 toda su confianza en aqu\u00e9l Pa\u00fal hijo de Navarra, tan emprendedor como carism\u00e1tico, a quien nombr\u00f3 inmediatamente Delegado Diocesano para la <i>Obra de las Misiones Parroquiales. <\/i>Un a\u00f1o despu\u00e9s de emprender en gran escala la labor misionera, Mons. Ruiz escribi\u00f3 una sentida y profunda carta que firm\u00f3 el 18 de abril de 1928 dirigida a sus diocesanos, en la que entre otras cosas, los exhortaba a colaborar con el Delegado Diocesano y con los p\u00e1rrocos para lograr el mayor \u00e9xito en la Colecta General para la Obra de las Misiones Parroquiales, en la que expresaba las ideas siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>A MIS QUERIDOS DIOCESANOS:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Al dirigirme a vosotros este a\u00f1o con motivo de celebrar el D\u00cdA DE LAS MISIONES PARROQUIALES, no puedo menos de dar gracias a Dios del abundante fruto obtenido por la palabra apost\u00f3lica de los Rdos. PP. Misioneros, de la cooperaci\u00f3n que ha obtenido la obra por parte de los Rdos. Curas P\u00e1rrocos, y de la correspondencia que por parte del pueblo cristiano se ha manifestado a las Santas Misiones.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Veintisiete de mis Parroquias del interior y diez de la ciudad de La Habana, han sido misionadas en este a\u00f1o, y si en algunas el fruto no ha sido tan abundante como hubiera deseado mi paternal coraz\u00f3n, en todas se ha experimentado alguna intensidad en la vida religiosa.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Sobre todo la catequesis de los ni\u00f1os, las primeras comuniones y la celebraci\u00f3n de matrimonios religiosos han recibido un fuerte impulso en las misiones del presente a\u00f1o. Se cuentan por muchos millares las almas que han escuchado la doctrina de Cristo, y ya sabemos que \u00e9sta nunca cae en el vac\u00edo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Animados por estas cristianas realidades se\u00f1alamos el d\u00eda 13 de Mayo para realizar la COLECTA GENERAL PARA LA OBRA DE LAS MISIONES PARROQUIALES en nuestra Archidi\u00f3cesis de La Habana y Di\u00f3cesis de Pinar del R\u00edo, en todas las Iglesias y Capillas p\u00fablicas sometidas a nuestra jurisdicci\u00f3n ordinaria, colecta que se llevar\u00e1 a cabo en todas y cada una de las misas de ese d\u00eda y cuya organizaci\u00f3n encomendamos en uni\u00f3n de los Sres. Curas P\u00e1rrocos a nuestro Delegado Diocesano.<\/em><\/p>\n<p>De esta forma, la semilla sembrada por el P. Hilario Chaurrondo en La Habana <i>y <\/i>Pinar del R\u00edo con la ayuda de Mons. Manuel Ruiz, se convirti\u00f3 en un frondoso \u00e1rbol que cobij\u00f3 a toda la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Durante treinta a\u00f1os, la Obra de las Misiones Parroquiales se convirti\u00f3 en el instrumento m\u00e1s poderoso de la Iglesia Cat\u00f3lica para llevar la Palabra de Dios a los campos de Cuba. En 1957, recordando la participaci\u00f3n masiva de las congregaciones y \u00f3rdenes religiosas, as\u00ed como del clero secular con su apoyo y su presencia en la <i>Obra de las Misiones <\/i><i>Parroquiales, <\/i>el P. Chaurrondo escribi\u00f3 estas l\u00edneas:<\/p>\n<p>Todas a una las \u00d3rdenes Religiosas, aun aquellas cuyo principal ministerio es la ense\u00f1anza o el cuidado de la ni\u00f1ez, como los PP. Escolapios y Salesianos, han trabajado como buenos obreros en estos treinta a\u00f1os de labor en los campos de Cuba. Intensa labor la de los PP. Franciscanos, Jesuitas, Pa\u00fales, Claretianos, Carmelitas, Pasionistas, Dominicos, Agustinos, Redentoristas, Sacramentinos, Capuchinos, Trinitarios, Misioneros del Canad\u00e1; todos han levantado cada a\u00f1o las misiones que el Obispo les ha se\u00f1alado, a m\u00e1s de otras de su propia iniciativa.<\/p>\n<p>Quien m\u00e1s, quien menos, todos han puesto sus brazos en el trabajo Misional, dando un magn\u00edfico ejemplo de cooperaci\u00f3n y mutuo esfuerzo.<\/p>\n<p>Ha sido manifiesto el inter\u00e9s que el clero Parroquial ha manifestado por las misiones, solicit\u00e1ndolas con inter\u00e9s y atendiendo a los PP. Misioneros personalmente. Preparando la recepci\u00f3n de los mismos, y multiplic\u00e1ndose para realizar los matrimonios y los bautizos por ellos preparados. Han sido treinta a\u00f1os de mutua compenetraci\u00f3n de ambos cleros.<\/p>\n<p>Sin los Curas P\u00e1rrocos diligentes en realizar la colecta del PRIMER DOMINGO DE MAYO, no hubiera sido posible la costosa campa\u00f1a misional de estos 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente comenzaron a divulgarse los prop\u00f3sitos de la gran campa\u00f1a misionera. Una Comisi\u00f3n Diocesana, en la que figuraba con car\u00e1cter obligatorio el P. Hilario Chaurrondo junto con otro Pa\u00fal, el P. Vicente Sa\u00ednz C.M., apoyados por Monse\u00f1or Eustaquio Fern\u00e1ndez, se encarg\u00f3 de dar a conocer la Obra desde los p\u00falpitos de la Iglesia de la Merced. A estos efectos se organiz\u00f3 un triduo en la Iglesia de la Merced que tuvo lugar los d\u00edas 11, 12 y 13 de mayo de 1928, y las conferencias misionales estuvieron a cargo de uno de los m\u00e1s grandes misioneros que ha pasado nunca por tierras de Cuba: el Ilmo. Sr. Rafael Gu\u00edzar y Valencia, mejicano, muy conocido en las tierras de las provincias de Camag\u00fcey y Oriente por las extensas correr\u00edas misioneras en las que lo acompa\u00f1aba el Arzobispo Mons. Enrique P\u00e9rez Serantes, sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que una peque\u00f1a campana que hac\u00edan sonar para que los fieles acudieran al llamado de la Palabra Divina, y algunas l\u00e1minas con representaciones de momentos culminantes de la Historia Sagrada. La campana y las l\u00e1minas eran los sencillos pero efectivos medios audiovisuales de entonces. Nadie mejor que el Ilmo. Mons. Gu\u00edzar y Valencia para hablar del trabajo misionero que se estaba realizando. Como recuerdo de aquella se\u00f1alada ocasi\u00f3n podemos citar estas palabras:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>NUESTRA GRAN FIESTA<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>A fin de divulgar y popularizar la Obra de las Misiones <\/i><i>Parroquiales, la Comisi\u00f3n Diocesana, integrada por el Rdo. P. H. <\/i><i>Chaurrondo CM, Monse\u00f1or Eustaquio Fern\u00e1ndez y P. Vicente <\/i><i>Sainz C.M. organiz\u00f3 un tr\u00edduo en la Iglesia de la Merced, Habana, <\/i><i>teniendo las conferencias sobre temas misionales el misionero por <\/i><i>excelencia en Cuba, el Ilmo. Sr. Rafael Gu\u00edzar y Valencia, conocido por P. Ruiz y terminando con una solemn\u00edsima Misa a la que asisti\u00f3 el Excmo. Sr. Arzobispo de La Habana. Fueron estos actos los d\u00edas 11, 12 y 13 de Mayo.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>El p\u00fablico que acudi\u00f3 fue inmenso, y el orador llev\u00f3 al coraz\u00f3n de todos sus oyentes la persuasi\u00f3n de que las Misiones es en Cuba la obra por excelencia, la preferida de los cat\u00f3licos conscientes y generosos.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Desde ahora les invitamos a las fiestas que este a\u00f1o celebraremos <\/i><i>con el mismo objeto. <\/i><\/p>\n<p>UNA NUEVA ETAPA EN LA OBRA DE LAS MISIONES PARROQUIALES.<\/p>\n<p>La Obra de las Misiones Parroquiales tuvo muchos colaboradores directos y muy entusiastas como queda dicho en las p\u00e1ginas anteriores. Una nueva etapa en la historia de la Obra de las Misiones que se abri\u00f3 con la colaboraci\u00f3n del Instituto de las Damas Catequistas, las cuales preced\u00edan a los Padres Misioneros en los pueblos, preparando las misiones, invitando al pueblo y realizando un verdadero censo de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las se\u00f1oras y se\u00f1oritas pertenecientes al Instituto de las Damas Catequistas, fundado en Espa\u00f1a por la Madre Dolores Rodr\u00edguez Sope\u00f1a a comienzos del siglo, se convirtieron en las m\u00e1s eficaces colaboradoras de la Obra de las Misiones Parroquiales llegando antes que los misioneros a los lugares donde se iba a realizar el trabajo evangelizador para preparar el recibimiento y conocer una serie de datos esenciales sobre las personas bautizadas, los casados o no por la iglesia, los enfermos necesitados y otros pormenores:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Las Damas Catequistas (han estado) cooperando eficientemente con <\/i><i>la Obra de las Misiones Parroquiales, atendiendo una semana a los <\/i><i>PP. Misioneros para preparar los pueblos a la Misi\u00f3n, organizar el recibimiento de los misioneros; visitar el pueblo casa por casa, para <\/i><i>saber los que no est\u00e1n casados por la Iglesia, de los adultos no bautizados, de los enfermos y de otras obras de celo. Su labor ha multiplicado la eficiencia de esta obra realizada por los PP. Misioneros.<\/i><\/p>\n<p>El P. Hilario Chaurrondo dise\u00f1\u00f3 personalmente los controles estad\u00edsticos. Los resultados de la Obra de las Misiones Parroquiales se conservan en la Biblioteca de la Iglesia de la Merced. A\u00f1o tras a\u00f1o y campa\u00f1a tras campa\u00f1a misionera, los Padres Pa\u00fales han conservado minuciosamente los grandes tomos encuadernados donde el P. Chaurrondo guardaba para la posteridad los resultados y las conclusiones de las campa\u00f1as misioneras. Se conservan, adem\u00e1s, numerosos recortes de los principales peri\u00f3dicos de La Habana y de las provincias de Cuba con notas de prensa y art\u00edculos relacionados con las misiones y los misioneros. Las campa\u00f1as anuales, en todo o en parte, se divulgaban adem\u00e1s en revistas cat\u00f3licas como <b>San \u00abAntonio\u00bb y \u00abLa Quincena\u00bb, <\/b>publicadas sucesivamente por los PP. Franciscanos, <b>\u00abRosal Dominicano\u00bb, <\/b>que fue por muchos a\u00f1os la voz de la Orden de Predicadores, <b>\u00abLa Milagrosa\u00bb y <\/b>el <b>\u00abAlmanaque de la Caridad\u00bb <\/b>de los Padres Pa\u00fales. En el espacio radial <b>\u00abLa Hora Cat\u00f3lica\u00bb, <\/b>a cargo del P. Hilario Chaurrondo, tambi\u00e9n se divulgaban las campa\u00f1as misioneras y sus resultados.<\/p>\n<p>Gran parte de los excelentes resultados obtenidos por el P. Chaurrondo se deben a su extraordinaria habilidad para interesar a las personas en la Obra de las Misiones Parroquiales, a los superiores de las \u00f3rdenes religiosas y a la jerarqu\u00eda de la Iglesia, de la misma forma que involucraba tambi\u00e9n a laicos comprometidos y a otros seglares. Dentro y fuera de la Iglesia, Chaurrondo buscaba \u00abprotectores\u00bb para las Misiones Parroquiales que cooperaban de diversas formas con el trabajo. El incansable y carism\u00e1tico P. Chaurrondo obten\u00eda fondos de todas partes, organizaba colectas y sufragaba las campa\u00f1as. Llevaba una contabilidad exacta y precisa y conoc\u00eda a la perfecci\u00f3n el destino de cada centavo invertido en la labor misionera. Los colegios cat\u00f3licos de Cuba cooperaban, campa\u00f1a tras campa\u00f1a, ayudando con buenas sumas de dinero a sostener las misiones y numerosas asociaciones e instituciones cat\u00f3licas que, junto con las Juntas Parroquiales, prestaban gustosamente su colaboraci\u00f3n en el campo econ\u00f3mico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Instituciones Cat\u00f3licas, como los Caballeros de Col\u00f3n, Caballeros <\/i><i>Cat\u00f3licos, Conferencias de San Vicente de Pa\u00fal y otras, pero sobre <\/i><i>todo en estos \u00faltimos a\u00f1os las Juntas Parroquiales, se han tomado el <\/i><i>mayor inter\u00e9s por organizar y hacer efectiva la colecta parroquial del D\u00eda de las Misiones Parroquiales, tanto en la ciudad como en el <\/i><i>campo. Ya las sumas de las colectas rurales est\u00e1n casi equiparadas en su totalidad a la colecta de las ciudades.<\/i><\/p>\n<p>Como resultado de todo lo anterior, fue progresando paulatinamente la labor evangelizadora en las zonas rurales de Cuba. Nunca antes, en toda la historia eclesi\u00e1stica de Cuba, se hab\u00eda realizado un trabajo tan intenso, con una proyecci\u00f3n a largo plazo, para llevar la Buena Noticia a los campos. Durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os no hubo un rinc\u00f3n en Cuba, por agreste que fuera, adonde no pudieran llegar los misioneros.<\/p>\n<p>Todo este trabajo era minuciosamente preparado meses antes de la misi\u00f3n. Todos los a\u00f1os durante el invierno y parte de la primavera, los Pa\u00fales de la Iglesia de la Merced, sede de La Obra de las Misiones, preparaban las futuras misiones.<\/p>\n<p>As\u00ed, por citar un ejemplo, el 17 de Octubre de 1928, escrib\u00eda el P. Chaurrondo a Alberto M\u00e9ndez, Secretario de C\u00e1mara del Arzobispado de la Habana:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>En Entrevista habida con el Ecxmo. Sr. Arzobispo quedamos conformes en <\/i><i>que se dar\u00eda en este a\u00f1o misiones en los siguientes pueblos o parroquias, por las siguientes comunidades.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Padres Dominicos:<br \/>\nParroquia de Marianao<br \/>\nArroyo Arenas<br \/>\nBauta<br \/>\nPunta Brava<br \/>\nAlquilar<br \/>\nLos Palacios<br \/>\nConsolaci\u00f3n del Sur<br \/>\nSan Miguel del Padr\u00f3n<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Padres Franciscanos:<br \/>\nCampo Florido<br \/>\nSan Antonio de R\u00edo Blanco<br \/>\nLa Salud<br \/>\nCarballo y la Nueva Parroquia<br \/>\nConsolaci\u00f3n del Norte<br \/>\nSan Diego de los Ba\u00f1os<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Padres Pa\u00fales:<br \/>\nCalabazar<br \/>\nSantiago de las Vegas<br \/>\nQuivic\u00e1n<br \/>\nRinc\u00f3n<br \/>\nCatalina de Guinnes<br \/>\nBataban\u00f3<br \/>\nSan Juan y Mart\u00ednez<br \/>\nLas Martinas.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Le agradecer\u00eda, P. M\u00e9ndez, que en la forma acostumbrada por esa <\/i><i>Secretar\u00eda expida el correspondiente decreto de Misi\u00f3n en conjunto, misiones <\/i><i>que han de darse entre el 10 de Noviembre y 15 de Mayo de 1929.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Le agradecer\u00eda que a\u00f1adiese la aclaraci\u00f3n de que la misi\u00f3n debe darse en <\/i><i>todos los poblados de la parroquia por peque\u00f1os que sean<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Conseguido el decreto es de mi incumbencia el comunic\u00e1rselo a quienes <\/i><i>interesa, al igual que sufragar los gastos que originen.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>De Su Ilma. Afmo. <\/i><i>s.s.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Delegado Diocesano.<\/i><\/p>\n<p>Casi a vuelta de correo le respondi\u00f3 el P. M\u00e9ndez el 26 de Octubre de 1928:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Rev. Padre Hilarlo Chaurrondo, C.M. <\/i><i>Delegado Diocesano de las obras <\/i><i>De las Misiones parroquiales.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Venerado Padre:<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Me es grato comunicarle a v. que el Excmo y Revdmo. Sr. Arzobispo arquidiocesano se ha servido aprobar la distribuci\u00f3n por V. presentada <\/i><i>a esta Secretar\u00eda de las parroquias que de este arzobispado, desde el <\/i><i>10 de Noviembre pr\u00f3ximo al 15 de mayo venidero, se misionar\u00e1n, Dios <\/i><i>mediante\u00bb<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Dios guarde a V. muchos a\u00f1os, Dean Secretario (firma del mismo)<\/i><\/p>\n<p>El delegado diocesano no era otro que el P. Chaurrondo pues ya desde los inicios de la Obra de las Misiones Parroquiales al Arzobispo de la Habana le hab\u00eda nombrado delegado seg\u00fan consta en el documento que citamos a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Arzobispado de la Habana.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>El Exmo. Y Rvdmo. Sr. Arzobispo de esta Archidi\u00f3cesis ha tenido a bien con esta fecha, nombrar a V. R. Delegado de S.E.R. en la Obra <\/i><i>de las Misiones en esta Archidi\u00f3cesis a fin de dar cumplimiento a <\/i><i>los deseos del Santo Padre y a los de S. E. R. en el desempe\u00f1o de su <\/i><i>cargo pastoral.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Lo que de orden de S. E. R. comunico a V. <\/i><i>R. para su conocimiento <\/i><i>y efectos.<\/i><i><\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Dios gde. A V. JR. Ms a\u00f1os. <\/i><i>Habana y Abril 12 de 1926<\/i><\/p>\n<p>En los a\u00f1os que dur\u00f3 <b>La Obra de las Misiones Parroquiales <\/b>ejerci\u00f3 una magn\u00edfica labor misionera extendi\u00e9ndose a toda la naci\u00f3n. No se puede dudar ni del \u00e9xito de la <b>Obra de las Misiones Parroquiales, <\/b>ni de los misioneros, ni de su popularidad. Fue una organizaci\u00f3n bien pensada, planeada y ejecutada. La cooperaci\u00f3n de las distintas congregaciones religiosas, sin las cuales <b>La Obra de las Misiones <\/b>nunca hubiera alcanzado el \u00e9xito que alcanz\u00f3 y no hubiera hecho tanto bien como hizo al pueblo de Cuba, de no haber sido por la generosidad de las Congregaciones Religiosas al prestar sus mejores misioneros con el fin de llevar a cabo esta labor evangelizadora.<\/p>\n<p>Durante sus primeros 25 a\u00f1os se dieron 2.327 misiones en las Di\u00f3cesis de la Habana, Matanzas, Pinar del R\u00edo y Cienfuegos. De ellas, 460 por los Padres Franciscanos, 486 por los Padres Pa\u00fales y el resto distribuido entre los Padres Jesuitas, Dominicos, Redentoristas, Pasionistas, Claretianos, Capuchinos, Carmelitas y Misiones Extranjeras de Canad\u00e1. Algunas fueron dadas por los Sacerdotes Seculares.<\/p>\n<p>As\u00ed todas las Congregaciones Religiosas cumpl\u00edan con el fin se\u00f1alado por Le\u00f3n XIII<b> <\/b>en su Breve pontificio, en el cual, al urgir la vuelta de las Comunidades Religiosas a Cuba, les se\u00f1alaba como su trabajo y misi\u00f3n principal, el consagrarse a las Santas Misiones.<\/p>\n<p>La vitalidad de la Obra de las Misiones Parroquiales era tan grande, que continu\u00f3 adelante a\u00f1os despu\u00e9s del triunfo de la Revoluci\u00f3n por el peso de su inercia y porque hab\u00eda arraigado firmemente en el \u00e1nimo de los misioneros. De esta forma, en 1966 y en 1967 a\u00fan continuaba existiendo y manifest\u00e1ndose a pesar de que la instituci\u00f3n cat\u00f3lica se encontraba sumamente disminuida por la cantidad de sacerdotes, entre ellos Padres Pa\u00fales, que tuvieron que marchar al exilio, y por las condiciones sumamente precarias en las que tuvo que vivir la Iglesia a partir del a\u00f1o 1961.<\/p>\n<p>El alma de la Obra de las Misiones Parroquiales fue el P. Chaurrondo. \u00c9l mismo personalmente desde el principio de 1926 hasta 1952 en que afectado por una dolencia a los ri\u00f1ones, hubo de dejar ese ministerio, aunque aprovech\u00f3 su dolencia para intensificar las misiones en las c\u00e1rceles de casi toda la Rep\u00fablica, especialmente en la Isla de Pino y el Pr\u00edncipe, y con las mujeres en Guanajay. Pero justo es decir, que \u00e9l solo, ni siquiera con la ayuda de todos los Padres Paules que trabajaban en Cuba, hubiera podido realizar esa gigantesca obra. Fue un esfuerzo de toda la Iglesia de Cuba, apoyado por todas las Congregaciones Religiosas y por los Sacerdotes Diocesanos; eso si, dise\u00f1ado por la estrategia de trabajo, de preparaci\u00f3n meticulosa y por la experiencia de un hombre que hab\u00eda dedicado toda su vida a la Iglesia de Cuba. En la Iglesia de la Merced estaba el coraz\u00f3n de toda la actividad misionera de Cuba, una actividad que gan\u00f3 el reconocimiento m\u00e1s alto por parte de la Jerarqu\u00eda de la Iglesia Cat\u00f3lica y la admiraci\u00f3n del pueblo cubano.<\/p>\n<p>Mons. Ram\u00f3n Su\u00e1rez Polcari, en su Historia de la Iglesia Cat\u00f3lica en Cuba, publicada en Miami, en el a\u00f1o 2003, nos deja una imagen bastante completa y llena de elogios por lo que hizo y fue Chaurrondo. Nos dice que es:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>uno de los m\u00e1s destacados sacerdotes misioneros que, naciendo en Espa\u00f1a, <\/i><i>vinieron a trabajar a Cuba y la amaron como a su segunda patria dejando aqu\u00ed sembrada la preciosa semilla de su trabajo apost\u00f3lico y de su propia <\/i><i>vida.<\/i><\/p>\n<p>Un poco m\u00e1s adelante Polcari dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Es indiscutible que el Se\u00f1or dot\u00f3 al Padre Hilario Chaurrondo de una inteligencia sobresaliente que, en su respuesta personal, puso el buen sacerdote al servicio de la obra del Reino, como investigador y escritor de la historia contempor\u00e1nea de la Iglesia y como consagrado al servicio del m\u00e1s pobre y desvalido. Era un hombre polifac\u00e9tico puso siempre sus m\u00faltiples capacidades al servicio de la causa de Cristo.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. La Obra de las Misiones Parroquiales. 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