{"id":121254,"date":"2015-06-27T11:45:30","date_gmt":"2015-06-27T09:45:30","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=121254"},"modified":"2016-07-26T19:17:43","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:43","slug":"el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/","title":{"rendered":"El signo de estos tiempos: Prenotandos"},"content":{"rendered":"<h2>Dos advertencias previas<\/h2>\n<ol>\n<li><i>Como se indica m\u00e1s adelante <\/i><em>(en<\/em> Status qu\u00e6stio\u00adnis<em>)<\/em><i>, este peque\u00f1o estudio quiere ayudar a re\u00adflexionar sobre algunas ideas y pr\u00e1cticas de san Vicen\u00adte de Pa\u00fal desde las perspectivas propias de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. No es, pues, en modo alguno un estu\u00addio de esa misma teolog\u00eda, sino que la presupone. Por ello mismo, nos hemos limitado a dar un m\u00ednimo im\u00adprescindible de citas, pues, dado el prop\u00f3sito de este libro, interesaba muy secundariamente el nombre de sus autores. El buen conocedor de los escritos de la teolo\u00adg\u00eda de la liberaci\u00f3n no tendr\u00e1, sin embargo, ning\u00fan pro\u00adblema en identificar las fuentes de las muchas ideas que hemos tomado de diversos te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n.<\/i><\/li>\n<li><i>Las citas de las obras completas de san Vicente de Pa\u00fal siguen el m\u00e9todo que es ya pr\u00e1cticamente com\u00fan en las ediciones de lengua castellana: <\/i>tomo <i>\u2014en romanos\u2014 <\/i>y p\u00e1gina <i>\u2014en ar\u00e1bigos\u2014 del original fran\u00adc\u00e9s publicado por Coste\/ tomo y p\u00e1gina de la edici\u00f3n en castellano S\u00edgueme-Ceme.<\/i><\/li>\n<\/ol>\n<h2>Prenotandos<\/h2>\n<h3><i>Los signos de los tiempos<\/i><\/h3>\n<p>Cerrado con el \u00faltimo de los ap\u00f3stoles el tiempo de la revela\u00adci\u00f3n expl\u00edcita, camina desde entonces la Iglesia a trav\u00e9s de su his\u00adtoria. Su punto de partida es la palabra de Dios hecha carne en Je\u00adsucristo; el Esp\u00edritu Santo es el alma de su andar, su impulso vital; el destino de su andar y su descanso, la casa del Padre. La Iglesia sabe de d\u00f3nde viene y a d\u00f3nde va; eso se le ha revelado y se le ha dicho. Se le han se\u00f1alado tambi\u00e9n las se\u00f1ales del camino recto: fidelidad a la tradici\u00f3n, a la Escritura, a los sacramentos del Se\u00f1or, al esp\u00edritu de las bienaventuranzas, al mandamiento nuevo.<\/p>\n<p>En su caminar por los caminos de la historia la Iglesia se en\u00adcuentra con paisajes cambiantes, curvas inesperadas, subidas fati\u00adgosas, bajadas s\u00fabitas, oscuridad. Tiene que saber reaccionar, adap\u00adtarse a lo no esperado, evitar los deslizamientos, mantenerse firme y seguir avanzando por el camino cambiante y peligroso. Para ello ni la palabra de Dios ni el impulso del Esp\u00edritu le van a servir de manual pr\u00e1ctico de instrucciones:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abMuchas veces \u2014Dios\u2014 dice la cosa y no dice el modo de hacerla, porque ordinariamente todo lo que se puede hacer por industria y por consejo humano no lo hace El, ni lo dice\u00bb<span id='easy-footnote-1-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-1-121254' title='&lt;i&gt;Subida al monte Carmelo. &lt;\/i&gt;\u00abNoche activa del esp\u00edritu\u00bb, cap. 22,13.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>De manera que Dios ni ha dicho ni har\u00e1 lo que El mismo ha dejado a la industria y al consejo humano de la Iglesia. La Iglesia tiene una historia hecha y fabricada por los hombres y las mujeres que la componen. Historia\u00a0 de la Iglesia y, por ello, porque es histo\u00adria, historia en el mundo. Y aunque no de todo \u00e9l, historia tambi\u00e9n del mundo, porque la Iglesia es \u2014dej\u00f3 escrito a\u00f1os atr\u00e1s el padre Congar\u2014 el mundo convertido.<\/p>\n<p>Entre los signos y las se\u00f1ales que le dej\u00f3 el Se\u00f1or hay uno de car\u00e1cter difuso y multiforme, cambiante como la historia misma; signo y se\u00f1al que El mismo denomin\u00f3 \u00ablos signos de los tiempos\u00bb. No le dijo cu\u00e1les eran esos signos; s\u00f3lo le advirti\u00f3 que estuviera alerta y despierta para discernir con precisi\u00f3n, entre la multitud de los signos hist\u00f3ricos, cu\u00e1l de ellos se\u00f1alar\u00eda el paso del Se\u00f1or, la marcha y la direcci\u00f3n correcta de su andar en el momento. El tra\u00adbajo de discernirlo lo dejaba \u00aba su industria y su consejo\u00bb.<\/p>\n<h3><i>El signo de este tiempo<\/i><\/h3>\n<p>Hace ya m\u00e1s de un cuarto de siglo se reun\u00edan en concilio los pastores de la Iglesia del Se\u00f1or precisamente para tratar de discer\u00adnir \u2014de entre las m\u00faltiples solicitaciones y m\u00faltiples oportunida\u00addes que los caminos del mundo les presentaban\u2014 cu\u00e1les eran sig\u00adnos del Se\u00f1or para continuar con pie recto su camino, y cu\u00e1les eran m\u00e1s bien trampas insidiosas o atajos traidores que podr\u00edan dar con ella no en la casa del Padre, sino en el abismo. Progreso, seculari\u00adzaci\u00f3n, positivismo, rebeli\u00f3n de las masas, amenaza de guerra final, riqueza acumulada por encima de cualquier delirante sue\u00f1o orien\u00adtal, organizaci\u00f3n colectivista de la sociedad&#8230;<\/p>\n<p>De todo ello, y de otras muchas cosas, se habl\u00f3 en el concilio; se hizo un notable esfuerzo por discernir entre lo que pod\u00eda ser una se\u00f1al, un signo del Se\u00f1or y lo que, aunque fuera atractivo y estuvie\u00adra de moda, era en realidad un se\u00f1uelo del diablo. \u00bfCu\u00e1les eran, a la altura de esos tiempos, los signos inequ\u00edvocos del tiempo del Se\u00f1or? Se descubrieron muchos y a casi todos se intent\u00f3 darles una respuesta que asegurara para los tiempos venideros la rectitud del paso y la orientaci\u00f3n justa.<\/p>\n<p>Hubo un signo del que apenas se trat\u00f3 en las numerosas sesio\u00adnes del concilio, pero que acab\u00f3 por ser el signo inequ\u00edvoco, la se\u00f1al infalible del paso y tiempo del Se\u00f1or. No se trat\u00f3 de \u00e9l expresamen\u00adte, no se escribi\u00f3 sobre \u00e9l documento alguno; no se le ocurri\u00f3 estudiario con profundidad ni con detalle, ni siquiera sugerirlo, a nin\u00adguno de los muchos y competentes expertos en liturgia, en c\u00e1no\u00adnes, en Escritura, ni tampoco a ninguno de los te\u00f3logos de presti\u00adgio que asesoraban con su saber a los numerosos padres concilia\u00adres en sus discusiones y en sus votaciones. La irrupci\u00f3n de ese signo en el concilio fue poco m\u00e1s que un grito en labios de un cardenal de porte menudo y alma de fuego. Pero bast\u00f3 ese grito para que todos ellos, expertos consejeros y pastores, se dieran cuenta de golpe de que aquello s\u00ed era un verdadero signo del Se\u00f1or, que no era ne\u00adcesario votar ni siquiera discutir: \u00abla Iglesia de Jesucristo, Iglesia de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfNo hab\u00eda venido su fundador a este mundo sin otro programa que el de evangelizar y redimir a los pobres? \u00bfNo era ese programa el punto y origen exacto de la raz\u00f3n de existir de la misma Iglesia? No hab\u00eda posibilidad de error al anunciarlo como santo y se\u00f1a del recto caminar de la Iglesia por el mundo. Este era un signo inequ\u00ed\u00advoco para todo tiempo y estaci\u00f3n. Pero era m\u00e1s: se hab\u00eda de con\u00advertir, terminado el concilio y dispersados los pastores, en <i>el <\/i>signo soberano de <i>este <\/i>tiempo. \u00bfY c\u00f3mo no, si este tiempo, tan rico en realidades de salvaci\u00f3n y realidades de destrucci\u00f3n, hab\u00eda conse\u00adguido crear la mayor muchedumbre de pobreza en la historia de la humanidad?<\/p>\n<p>Se dispersaron tambi\u00e9n y volvieron a sus casas los grandes te\u00f3\u00adlogos que tanto hab\u00edan trabajado durante el concilio, y tanto ha\u00adb\u00edan trabajado, y algunos hasta sufrido por sus ideas teol\u00f3gicas. en los a\u00f1os anteriores al concilio. No volvieron para disfrutar de un bien merecido descanso. Todo lo contrario. Ahora, al volver a sus c\u00e1tedras y a sus bibliotecas, se encontraron con una inmensa canti\u00addad de material nuevo, debido en parte a su esfuerzo, que hab\u00eda que asimilar y luego exponer en libros eruditos y revistas doctas, en conferencias, congresos, mesas redondas, entrevistas en peri\u00f3di\u00adcos, en radio, en televisi\u00f3n, en homil\u00edas y folletos divulgadores, en enciclopedias de muchos tomos.<\/p>\n<p>La empresa era abrumadora: todo un mundo moderno al que hab\u00eda que evangelizar y toda una Iglesia a la que hab\u00eda que poner al d\u00eda. No les desanim\u00f3, sin embargo, la enorme tarea. M\u00e1s bien les espole\u00f3 a tratar de acomodar a los nuevos tiempos las verdades antiguas, a estudiar desde la antigua fe las realidades nuevas: asun\u00adtos universales de libertad humana, de guerra y paz, problemas her\u00admen\u00e9uticos que planteaba la antigua palabra de Dios a estudiosos y lectores nada c\u00e1ndidos y muy ilustrados, problemas de la persona humana y de la organizaci\u00f3n social suscitados a la fe por esc\u00e9p\u00adticos maestros de la sospecha desde fuera de la Iglesia, Freud, Marx, y por una turbamulta de seguidores y simpatizantes.<\/p>\n<p>Las imprentas, las revistas doctas, los medios de comunicaci\u00f3n bull\u00edan con nuevos planteamientos teol\u00f3gicos para tratar de respon\u00adder a los nuevos signos de los nuevos tiempos. Se escrib\u00eda m\u00e1s teo\u00adlog\u00eda que nunca en tiempos anteriores, se le\u00eda m\u00e1s que nunca. Hubo ejecutivo moderno y progresista que colocaba en las mesillas de noche de su hotel de lujo alguna obra reciente y de mucho ruido de Hans K\u00fcng.<\/p>\n<p>Pero pasados unos a\u00f1os de entusiasmo y de actividad casi fre\u00adn\u00e9tica empez\u00f3 a entrar en los \u00e1nimos de los m\u00e1s celosos hombres de Iglesia y de los m\u00e1s ilustrados te\u00f3logos la insidiosa sensaci\u00f3n de que el mundo, aunque tal vez leyera, no escuchaba ni hac\u00eda nin\u00adg\u00fan caso; segu\u00eda su camino de siempre de insolidaridad despreo\u00adcupada, de amor al dinero y al buen vivir, de luchar no por la liber\u00adtad de todos sino por la autoafirmaci\u00f3n, ante todos los poderes, de quien se sent\u00eda culto, desenga\u00f1ado de los grandes mitos y de las grandes causas, bien vestido y bien alimentado. Tambi\u00e9n en el alma de muchos que hab\u00edan sido fieles hasta entonces empez\u00f3 a insi\u00adnuarse la terrible duda: \u00bfser\u00eda verdad, como hab\u00eda asegurado en su prosa atormentada el otro maestro de la sospecha, Nietzsche, que Dios hab\u00eda muerto?<\/p>\n<h3><i>Teolog\u00eda en la periferia de la historia<\/i><\/h3>\n<p>Tambi\u00e9n a la lejana periferia hab\u00edan llegado los ecos del conci\u00adlio. Sus buenas gentes, de tez oscura y ropas multicolores, segu\u00edan reuni\u00e9ndose, como siempre lo hab\u00edan hecho, en sus iglesias de ca\u00f1a brava o de madera con techos de lat\u00f3n o de paja, en un claro del bosque tropical, en las orillas de los grandes r\u00edos, en los arenales del desierto costero, en los arrabales de las grandes ciudades. Los aires del concilio hab\u00edan entrado por todas las rendijas de sus igle\u00adsias humildes; y con ellos entraron las misas alegres y en su propia lengua, la lectura y el estudio participado de la Biblia, los grupos de acci\u00f3n y de preocupaci\u00f3n por los problemas del barrio, del vecin\u00addario, del pueblo. Poco a poco se fueron dando cuenta de que sus procesiones multitudinarias, sus peregrinaciones festivas, su albo\u00adrozada devoci\u00f3n a la Virgen, sus dram\u00e1ticas semanas santas, se es\u00adtaban convirtiendo \u2014sin dejar de ser lo que siempre hab\u00edan sido, caminos de acceso al Dios vivo, fuente de identidad y de consuelo\u2014en una fuente de energ\u00eda para vivir la fe a pesar de los dolores y de la pobreza de cada d\u00eda, para ayudar al deca\u00eddo, para iniciar cam\u00adpa\u00f1as en la mejora de su vida diaria y, en casos, para protestar y resistir contra las injusticias palmarias a las que estaban sometidos de todos los costados. La Iglesia de la periferia empezaba a ser lo que la Iglesia de los grandes te\u00f3logos proclamaba ser pero a\u00fan no era: Iglesia de los pobres. La Iglesia era para ellos, era de ellos, lo mismo que lo era el evangelio; y a su vez ellos la llevaban con or\u00adgullo sobre sus hombros encorvados y con sus manos gastadas por la aguja y la herramienta.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed entraron en escena sus te\u00f3logos, portadores de diplomas oficiales que garantizaban estudios largos y costosos en lugares de nombres sonoros y remotos: Roma, Innsbruck, Friburgo, Par\u00eds&#8230; Eran algunos de ellos tambi\u00e9n gentes de tez oscura que, aunque pod\u00edan exhibir t\u00edtulos de importancia conseguidos con brillantez y con es\u00adfuerzo, trabajaban entre la gente humilde en las arenas suburbiales de Lima, en las favelas de las grandes ciudades del Brasil, en cual\u00adquier aldea perdida de los Andes.<\/p>\n<p>Hab\u00edan asimilado con fidelidad las brillantes formulaciones teo\u00adl\u00f3gicas que intentaban dar una respuesta a los problemas plantea\u00addos a la fe por la sensibilidad moderna e ilustrada. Pero no eran problemas de modernidad o de ilustraci\u00f3n los que se encontraron al volver de las grandes universidades, sino problemas de pan, de cultura elemental y de justicia. \u00bfTen\u00eda la fe alg\u00fan tipo de respuesta tambi\u00e9n para esos problemas? Sin duda ten\u00eda que tenerlo, pues Cris\u00adto, autor, padre y objeto de la fe, hab\u00eda venido a sanar al hombre de toda dolencia y de toda enfermedad. La que no parec\u00eda tener respuesta definida era la teolog\u00eda que hab\u00edan estudiado en las leja\u00adnas universidades. Hab\u00eda, pues, que crear otra, y pusieron de inme\u00addiato manos a la obra.<\/p>\n<p>Ten\u00edan fe, pose\u00edan las herramientas intelectuales para pensar con precisi\u00f3n y con profundidad; ten\u00edan tambi\u00e9n ante sus ojos \u2014esto era lo diferente\u2014 una realidad inhumana que literalmente clamaba al cielo. \u00bfTendr\u00eda el cielo una respuesta? La ten\u00eda; de la fe antigua acab\u00f3 brotando una teolog\u00eda que pronto recibi\u00f3 la denominaci\u00f3n \u2014novedosa en apariencia, provocadora para los o\u00eddos sensibles de la gente bien instalada, creyente o increyente\u2014 de teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Igual que el grito del cardenal en el concilio, esta teolog\u00eda reci\u00adbi\u00f3 su impulso primero no de especulaciones sutiles, de razona\u00admientos abstractos y complicados sino, sin duda, de un golpe ines\u00adperado del Esp\u00edritu expresado en un sentimiento de indignaci\u00f3n moral y de protesta ante el sufrimiento de los pobres. \u00bfPodr\u00eda el Dios de Jesucristo permanecer insensible ante el hambre de las muche\u00addumbres? \u00bfNo ten\u00eda nada que decir? \u00bfNo ten\u00edan nada que decir, po\u00add\u00edan permanecer insensibles y callados los te\u00f3logos ilustrados y cul\u00adtos que cre\u00edan de verdad en Jesucristo?<\/p>\n<p>No pretend\u00eda ser provocador, ni ten\u00eda por qu\u00e9 serlo, el calificati\u00advo que aquellos hombres hab\u00edan dado a su teolog\u00eda. \u00bfNo llevaba veinte siglos la antigua fe hablando de redenci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 otra cosa quer\u00eda decir \u00abliberaci\u00f3n\u00bb?, vino pronto Pablo VI a advertir con su autoridad.<\/p>\n<p>No era, sin embargo, ocioso el cambio de calificativo. Doscien\u00adtos, o m\u00e1s, a\u00f1os de lenguaje teol\u00f3gico y piadoso hab\u00edan consegui\u00addo desnudar casi del todo a la palabra \u00abredenci\u00f3n\u00bb \u2014en contra de su sentido original b\u00edblico y teol\u00f3gico\u2014 de su carga hist\u00f3rica y te\u00adrrena, para limitarla a la esfera celestial y a la metahistoria. No era eso m\u00e1s que una nueva manifestaci\u00f3n de la permanente tentaci\u00f3n docetista que ya se dio en la misma generaci\u00f3n apost\u00f3lica y de la que nunca se hab\u00eda librado del todo la fe cristiana; una tentaci\u00f3n contra el n\u00facleo fundante de su fe. Jesucristo no es un esp\u00edritu, sino \u00abun hombre que come y bebe\u00bb (Mt 11,19), ni la redenci\u00f3n que trae al mundo se cumple s\u00f3lo cuando se acaba la historia del mundo \u2014aunque s\u00ed se cumple entonces en plenitud, as\u00ed como la resurrec\u00adci\u00f3n es la plenitud de la vida terrena, no su negaci\u00f3n\u2014, sino que se manifiesta ya en la curaci\u00f3n del leproso, en la multiplicaci\u00f3n del pan compartido, en la conversi\u00f3n de un se\u00f1or rico y ladr\u00f3n como Zaqueo, en las apasionadas protestas contra los oprimentes pode\u00adres sociales, pol\u00edticos y religiosos de su tiempo.<\/p>\n<p>Parec\u00eda mejor, visto el desgaste del t\u00e9rmino tradicional, echar mano de otro que dijera lo mismo, hoy, que lo que hab\u00eda querido expresar el tradicional a lo largo de los siglos antes de su desgaste. El procedimiento era leg\u00edtimo en teolog\u00eda y en fe; esto lo sab\u00edan bien los te\u00f3logos que lo hab\u00edan aprendido en sus libros eruditos. San Pablo mismo, sin ir m\u00e1s lejos, se hab\u00eda visto forzado a cambiar el contenido sem\u00e1ntico de expresiones de la revelaci\u00f3n anterior a Jesucristo, y no hab\u00eda tenido empacho alguno en aplicar t\u00e9rminos nuevos a realidades antiguas y conocidas. Se lo impuso, si quer\u00eda seguir hablando del Dios verdadero, la experiencia hist\u00f3rica de la vida del Se\u00f1or y el desgaste del lenguaje del Antiguo Testamento, lenguaje insuficiente para hablar de la nueva perspectiva introduci\u00adda en el mundo por la vida de Jes\u00fas. A tiempos nuevos, lenguajes nuevos para hablar de la hermosura increada, y para hablar ahora de la hermosura encarnada.<\/p>\n<h3><i>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, sospechosa de herej\u00eda<\/i><\/h3>\n<p>Pero hab\u00eda en este caso objeciones de peso contra el cambio de lenguaje. Alguna, de poco peso, podr\u00eda proceder de quien tal vez se sintiera inc\u00f3modo ante cualquier cambio de lenguaje por\u00adque, como quien cambia de lengua, teme pasar por la desagrada\u00adble experiencia de renunciar a la seguridad de lo conocido y aven\u00adturarse en la inseguridad de lo desconocido. Podr\u00eda temer adem\u00e1s, y esto con raz\u00f3n, que el nuevo lenguaje introdujera en su ya bien definido universo mental connotaciones nuevas, y por lo mismo no aceptables. Podr\u00eda temer, incluso, y esto sin raz\u00f3n, que las connota\u00adciones nuevas traicionar\u00edan el contenido original del lenguaje anti\u00adguo. Lo traicionar\u00edan, en efecto, si \u00e9ste no se hubiera desgas\u00adtado previamente y no hubiera perdido por desgaste hist\u00f3rico lo que le pertenec\u00eda por derecho como contenido propio desde un principio.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda objeciones de m\u00e1s peso. As\u00ed como hubo tiempos atr\u00e1s quien hab\u00eda objetado contra la aplicaci\u00f3n al dep\u00f3sito de la fe de t\u00e9rminos y conceptos aristot\u00e9licos por parte de santo Tom\u00e1s y hab\u00eda objetado que al hacerlo el santo hab\u00eda desfigurado ese dep\u00f3sito, tambi\u00e9n ahora se objetaba que el nuevo t\u00e9rmino ocultaba bajo mano una desfiguraci\u00f3n de la fe fuertemente inspirada no ya por el pen\u00adsar de un pagano pre-cristiano (y por ello \u00bfse supon\u00eda tal vez? ino\u00adcente o al menos neutro) como lo era Arist\u00f3teles, sino por el pensar de un nada inocente ni neutro pagano post-cristiano (y post-jud\u00edo) que respond\u00eda al nombre de Karl Marx.<\/p>\n<p>No estaba del todo descaminada la objeci\u00f3n. No hab\u00eda usado \u00e9l mismo en sus escritos la palabra \u00abliberaci\u00f3n\u00bb, pero s\u00ed hab\u00eda bro\u00adtado de sus ideas el uso de la palabra entre sus seguidores y simpa\u00adtizantes para expresar precisamente la liberaci\u00f3n terrenal que la pa\u00adlabra teol\u00f3gica \u00abredenci\u00f3n\u00bb hab\u00eda ido olvidando por el camino a lo largo de los \u00faltimos siglos. O sea, el movimiento que este hom\u00adbre inspir\u00f3 hab\u00eda asumido como tarea central y \u00fanica algo que los cristianos \u2014que lo hab\u00edan tenido como tarea central, aunque no \u00fanica\u2014 parec\u00edan en su conjunto haber olvidado, o al menos no pa\u00adrec\u00edan tener muy en cuenta. De manera que la objeci\u00f3n parec\u00eda, <i>prima facie, <\/i>justa. Parec\u00eda, pero no lo era. Poco importaba de qu\u00e9 hereje o de qu\u00e9 herej\u00eda hab\u00eda tomado el te\u00f3logo sus ideas si esas ideas eran cristianas y ortodoxas mucho antes de que las publicara a los cuatro vientos el hereje.<\/p>\n<p>Y a\u00fan pod\u00eda tomar una forma m\u00e1s dr\u00e1stica esta objeci\u00f3n. Pues resultaba que, en este caso, no se trataba simplemente de un hereje equivocado por exagerar una verdad y excluir otras, como suelen hacerlo los herejes. Se trataba de un hombre para quien, aunque bautizado, ni Dios ni Jesucristo ni salvaci\u00f3n eterna significaban nada. Esas cosas podr\u00edan ser, a lo m\u00e1s \u2014lo hab\u00eda aprendido leyendo a Feuer\u00adbach siendo joven\u2014 proyecciones imaginarias de la fantas\u00eda crea\u00addora del hombre y de su hambre ilusoria de perfecci\u00f3n absoluta. Para sustituir esa ilusi\u00f3n, sustituyendo esa \u00abilusi\u00f3n\u00bb, hab\u00eda Karl Marx creado su pensamiento y su movimiento de redenci\u00f3n-liberaci\u00f3n exclusivamente terrenal e hist\u00f3rica. Siendo esto as\u00ed, el te\u00f3logo \u2014si hubiere alguno\u2014 que al tomar de Marx la idea de la liberaci\u00f3n te\u00adrrenal la encerrara a la vez en su estrecha visi\u00f3n antropol\u00f3gica, se descalificaba a s\u00ed mismo como te\u00f3logo y aun como hombre de fe. La objeci\u00f3n val\u00eda, en consecuencia, s\u00f3lo contra el te\u00f3logo que, al hablar de liberaci\u00f3n olvidaba o pon\u00eda entre par\u00e9ntesis como irrele\u00advante la fe heredada de sus padres en la liberaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<h3><i>Los precursores<\/i><\/h3>\n<p>Muchas veces se ha notado que hacia el siglo XIV, e incluso antes, comenz\u00f3 a operarse una separaci\u00f3n entre vida espiritual y pensar teol\u00f3gico que result\u00f3 ser muy nociva para ambos. La vida espiri\u00adtual, escasa en inspiraci\u00f3n teol\u00f3gica, se manifest\u00f3 posteriormente con demasiada frecuencia en formas pobres de contenido y, en casos, desviadas y aun her\u00e9ticas. Por otra parte, raro fue el te\u00f3logo, hasta ayer mismo, que, a la vez que un brillante sistema de pensa\u00admiento, pudiera ofrecer el ejemplo de una vida espiritual canoniza\u00adda o canonizable, cual s\u00ed fue el caso de numerosos te\u00f3logos en si\u00adglos anteriores.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan hubo otra separaci\u00f3n m\u00e1s dolorosa: el pensar teol\u00f3gi\u00adco se hab\u00eda ido desvinculando de su imprescindible base b\u00edblica. Este proceso hab\u00eda comenzado mucho antes del siglo XIV con Pedro Lombardo, y tom\u00f3 su forma extrema en los libros de texto en uso en facultades teol\u00f3gicas y seminarios hasta mediados del siglo XX. En esos libros, la Escritura \u2014frases muy seleccionadas de la Escritu\u00adra, para ser precisos\u2014 se usaba a lo m\u00e1s como argumento a\u00f1adido de prueba de la verdad de una tesis que en realidad se probaba con argumentos de tipo racional. Pero no era en manera alguna la Escri\u00adtura la ra\u00edz y la sustancia del argumento teol\u00f3gico. Estas se encon\u00adtraban m\u00e1s bien en las definiciones dogm\u00e1ticas y en las opiniones autorizadas de te\u00f3logos anteriores reconocidos.<\/p>\n<p>Desvinculada de su ra\u00edz b\u00edblica en buena parte, la teolog\u00eda sis\u00adtem\u00e1tica corr\u00eda el riesgo \u2014en el que cay\u00f3 de bruces\u2014 de dejar a un lado aspectos fundamentales de la revelaci\u00f3n que no hab\u00edan sido objeto de definici\u00f3n dogm\u00e1tica previa o de opini\u00f3n teol\u00f3gica com\u00fan. \u00bfEn qu\u00e9 escuela de teolog\u00eda se pod\u00eda encontrar \u2014como no fuera en una versi\u00f3n espiritualizada y deshistorizada\u2014 un estudio del contenido teol\u00f3gico de la fundamental experiencia del Exodo? \u00bfQu\u00e9 te\u00f3logo se preocup\u00f3 por estudiar sistem\u00e1ticamente el conte\u00adnido hist\u00f3rico-terreno de la redenci\u00f3n? \u00bfA qu\u00e9 te\u00f3logo se le ocurr\u00eda presentar como clave, programa y prop\u00f3sito de la encarnaci\u00f3n del Verbo lo que el mismo Verbo encarnado presenta como clave y pro\u00adgrama de su encarnaci\u00f3n: \u00abEl Se\u00f1or me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres\u00bb? (Lc 4,18).<\/p>\n<p>No es que la conciencia de este programa, aunque ausente en buena medida de las preocupaciones de los profesionales de la teo\u00adlog\u00eda, estuviera ausente tambi\u00e9n de la conciencia de la Iglesia en su conjunto. Ah\u00ed estaban, en cualquier biblioteca bien abastecida, los escritos de los grandes Padres de la Iglesia que atestiguaban a la vez un conocimiento profundo de la Biblia, de toda ella, una alta competencia teol\u00f3gica, una experiencia profunda de vida espiritual y, con todo ello, la conciencia refleja de que la redenci\u00f3n de Cristo se hab\u00eda de manifestar tambi\u00e9n en el trabajo activo y la protesta en favor de las muchedumbres pobres de Constantinopla y de Alejan\u00addr\u00eda: Basilio, los dos Gregorios, los dos Ciri los, el de Jerusal\u00e9n (\u00abAl\u00adguno dir\u00e1: \u00bfC\u00f3mo puedo huir del fuego, c\u00f3mo podr\u00e9 entrar en el reino de los cielos? Dice el Se\u00f1or: Tuve hambre y me disteis de comer\u00bb<span id='easy-footnote-2-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-2-121254' title='P.G.33,908.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> y el de Alejandr\u00eda, Cris\u00f3stomo, Agust\u00edn&#8230;<\/p>\n<p>Ni se perdi\u00f3 en los siglos posteriores tal conciencia. Pero para encontrarla hubiera sido casi in\u00fatil acudir a las escuelas de alta teo\u00adlog\u00eda, ocupadas en otros menesteres m\u00e1s refinados e importantes. Se encontraba viva en multitud de hombres y mujeres de toda clase social, en santos canonizados y por canonizar, en la actividad cari\u00adtativa de cofrad\u00edas populares y gremiales, en la idea original de al\u00adgunas \u00f3rdenes religiosas y en la pr\u00e1ctica de muchos de sus miem\u00adbros, en reformadores, algunos oficialmente heterodoxos, en m\u00falti\u00adples instituciones ben\u00e9ficas, en reyes, nobles y gobernantes excepcionales, aunque no raros. Se podr\u00eda encontrar incluso en la visi\u00f3n cristianizada de la organizaci\u00f3n feudal, a pesar de que \u00e9sta hab\u00eda sido en buena parte depredadora en su origen hist\u00f3rico y lo fue siempre en la pr\u00e1ctica de muchos de entre los que se beneficia\u00adban de ella:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abDios no ha puesto a los se\u00f1ores s\u00f3lo para que cobren tribu\u00adtos de sus s\u00fabditos, sino para que les administren justicia, man\u00adtengan la religi\u00f3n y les ense\u00f1en a amar a Dios\u00bb<span id='easy-footnote-3-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-3-121254' title='XIII 25\/X 34.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Esto dej\u00f3 escrito en pleno siglo XVII \u2014como testimonio de la formulaci\u00f3n legitimadora del feudalismo aceptada al menos en teor\u00eda por todo el mundo cristiano desd\u00e9 hac\u00eda casi mil a\u00f1os\u2014 un hom\u00adbre como Vicente de Pa\u00fal, de ninguna manera te\u00f3logo profesional, pero s\u00ed uno de los mejores testigos en tiempos postmedievales del antiguo esp\u00edritu evang\u00e9lico que ve\u00eda un aspecto central de la mi\u00adsi\u00f3n de Jesucristo en la redenci\u00f3n terrena de los pobres.<\/p>\n<p>Exist\u00eda, siempre existi\u00f3 \u2014c\u00f3mo pod\u00eda dejar de existir en un mundo cristiano\u2014 la conciencia. Exist\u00eda tambi\u00e9n \u2014nunca dej\u00f3 de hacerlo, a pesar de \u00e9pocas casi est\u00e9riles, tal el siglo XVIII\u2014 la teolo\u00adg\u00eda. Pero iban las dos casi paralelas, cada una por su lado. Hab\u00eda ciertamente alg\u00fan punto de contacto. Pero lo que para el hombre de caridad y de acci\u00f3n era el alma de su fe, se reduc\u00eda en los libros del te\u00f3logo al contenido de un peque\u00f1o apartado en el secunda\u00adrio, de ninguna manera central en la visi\u00f3n del te\u00f3logo, tratado de las virtudes; de la virtud de la caridad hacia el pr\u00f3jimo, para ser precisos. Tampoco los catecismos populares, destilaci\u00f3n <i>ad captum populi <\/i>de la teolog\u00eda acad\u00e9mica, se olvidaban del tema. Hablaban, ciertamente, de las obras de misericordia, pero las colocaban entre las varias cosas que deb\u00eda adem\u00e1s hacer el cristiano una vez asegu\u00adradas otras cosas mucho m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>No es que no hubiera cosas m\u00e1s importantes. Las hab\u00eda, sin duda; lo aseguraba la palabra de Dios: el cielo nuevo y la tierra nueva donde no habr\u00e1 muerte, ni llanto, ni lamentos, ni fatigas; la ciudad santa, morada de Dios con los hombres (Ap 21,1-4), donde el hom\u00adbre ser\u00e1 semejante a Dios porque lo ver\u00e1 cara a cara, tal cual es (1 Jn 3,2). Eso hab\u00eda sido siempre lo m\u00e1s importante, a ello llevaban creaci\u00f3n, \u00e9xodo, encarnaci\u00f3n, redenci\u00f3n. No pod\u00eda dejar de ser lo m\u00e1s importante sin que la totalidad de la revelaci\u00f3n cayera en la banalidad del mito c\u00f3smico, po\u00e9tico, hermoso y vac\u00edo.<\/p>\n<p>Pero la importancia de lo anunciado como promesa final no deb\u00eda convertir lo transitorio y temporal (dar de comer al hambrien\u00adto&#8230;) en poco importante, ni siquiera en secundario. Por de pronto el mismo Se\u00f1or hab\u00eda establecido para siempre una conexi\u00f3n in\u00addestructible entre dar de comer al hambriento y la vida eterna junto al Padre (Mt 25,34-35). La realidad de lo que se esperaba en manera alguna privaba de densidad a lo que hab\u00eda que hacer mientras se viv\u00eda en esperanza, sino que lo hac\u00eda m\u00e1s denso y necesario. En efecto, esto segundo era prueba, ra\u00edz y garant\u00eda de lo primero. El hombre, para ser capaz de llegar a ver a Dios cara a cara, ten\u00eda antes que ser hombre. De manera que asegurar esto era no s\u00f3lo tan importante como lo otro, sino adem\u00e1s su precondici\u00f3n nece\u00adsaria.<\/p>\n<p>Si se quiere ser justo hay que advertir que nunca faltaron te\u00f3lo\u00adgos que lo vieran as\u00ed. Ante la inesperada novedad de las muche\u00addumbres emergentes de las Indias, explotadas sin muchos escr\u00fapulos por colonizadores blancos y cristianos bajo el pretexto interesa\u00addo de su \u00abpobreza humana\u00bb aparente, a\u00fan m\u00e1s, de su dudosa hu\u00admanidad, algunos proclamaron \u2014tal hizo Salmer\u00f3n en Trento\u2014 la capacidad de salvaci\u00f3n de los indios basada en el reconocimiento nada ambiguo de la igualdad de sus derechos con los dem\u00e1s hom\u00adbres y la posesi\u00f3n indudable de alma racional. Esto hab\u00eda que de\u00adcirlo contra otros te\u00f3logos, tal Juan Maior, que justificaban conquista y explotaci\u00f3n porque las costumbres salvajes y corrompidas de los indios los hac\u00edan por naturaleza esclavos y destinados a ser domi\u00adnados por los verdaderos hombres, los cristianos blancos<span id='easy-footnote-4-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-4-121254' title='Joannes Maior, &lt;i&gt;Comm. in II Sent., &lt;\/i&gt;d. 44, q. 3.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Pero \u2014advierte Francisco de Vitoria\u2014 \u00abni por la autoridad del Papa pueden los pr\u00edncipes cristianos castigarlos por sus pecados con\u00adtra naturaleza\u00bb<span id='easy-footnote-5-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-5-121254' title='\u00abPrincipes christiani etiam auctoritate papae non possunt coercere barbaros a peccatis contra legem naturae, nec ratione illorum eos punire\u00bb. &lt;i&gt;De Indis. &lt;\/i&gt;De titulis non legitimis quibus barbari novi orbis potuerunt venire in ditionem hispanorum; relectio prima, 16.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Esto lo pod\u00eda decir un te\u00f3logo que, pues atribu\u00eda a los indios los atributos de una humanidad plena, tales como racionalidad y responsabilidad moral, pod\u00eda a la vez afirmar de ellos que \u00abno se excusan de pecado mortal si, rogados y animados a escuchar a quie\u00adnes les hablan de manera pac\u00edfica de la \u2014verdadera\u2014 religi\u00f3n, no los escuchan\u00bb<span id='easy-footnote-6-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-6-121254' title='Ib\u00edd., 12, tercera proposici\u00f3n.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>. Pero aunque no los escuchen, y por ello pequen, \u00abno es l\u00edcito hacerles la guerra ni despojarles de sus bienes\u00bb<span id='easy-footnote-7-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-7-121254' title='Ib\u00edd., sexta proposici\u00f3n: \u00abNon tamen licet eos bello persequi et spoliare bonis suis\u00bb.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Hab\u00eda antes que asegurar que eran verdaderos hombres para que se pudiera tambi\u00e9n decir de ellos que pod\u00edan ser redimidos y salva\u00addos. S\u00f3lo as\u00ed, supuesta y garantizada su humanidad, \u00abtienen los cris\u00adtianos el derecho de predicar y anunciar el evangelio en las tierras de los indios\u00bb<span id='easy-footnote-8-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-8-121254' title='\u00abChristiani habent ius praedicandi et annuntiandi evangelium in provinciis bar\u00adbarorum\u00bb, &lt;i&gt;De Indis. &lt;\/i&gt;De titulis legitimis&amp;#8230;, 9.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>. Con todo lo cual se establec\u00eda el principio de que una humanidad plenamente reconocida y aut\u00f3noma ven\u00eda a ser el sustrato y condici\u00f3n necesaria para que se diera la obra de la re\u00addenci\u00f3n; \u00e9sta, a su vez, \u2014lo ven\u00eda diciendo la fe cristiana desde sus comienzos\u2014, se manifiesta en una mayor plenitud de humani\u00addad Un 3,15-16; 6,58; 8,36; 10,10). Todo esto era lo mismo que reco\u00adnocer que la redenci\u00f3n se basa en la liberaci\u00f3n plena del hombre y, a su vez, la produce y la lleva a mayor plenitud. Con raz\u00f3n la llama\u00adda teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n ha visto en el actuar y en el pensar de hombres inspirados por una teolog\u00eda de ese estilo como la de Vito\u00adria, tal un Bartolom\u00e9 de las Casas, un anticipo de su propio actuar y pensar.<\/p>\n<h3><i>Los tiempos actuales<\/i><\/h3>\n<p>No era todo en la Iglesia teolog\u00eda acad\u00e9mica por un lado y vida \u00abespiritual\u00bb, enclaustrada o no, por otro. Ni era ninguna de las dos la realidad m\u00e1s importante en la vida de la Iglesia, aunque a veces ellas mismas dieran la impresi\u00f3n de que pensaran serlo. Lo impor\u00adtante segu\u00eda siendo, como desde el principio, el trabajo de evangelizaci\u00f3n-redenci\u00f3n-liberaci\u00f3n del mundo; con m\u00e1s precisi\u00f3n, la evangelizaci\u00f3n-redenci\u00f3n-liberaci\u00f3n de los pobres del mundo, su gran mayor\u00eda. Esto se ve\u00eda sobre todo \u00e9n el enorme esfuerzo misio\u00adnero desarrollado por el conjunto de las fuerzas de la Iglesia en pa\u00ed\u00adses remotos donde pululaban las muchedumbres oprimidas, anal\u00adfabetas, enfermas, de vida corta. Se ve\u00eda, por ejemplo, en Africa, donde diez a\u00f1os antes de que comenzara el siglo XX exist\u00eda a\u00fan la esclavitud. Contra ella escribi\u00f3 Le\u00f3n XIII una carta breve y vehe\u00admente en la que animaba a los misioneros a redoblar sus esfuerzos en la propagaci\u00f3n de la luz del evangelio, \u00abpues una vez que la hayan recibido \u2014los habitantes de Africa\u2014 se sacudir\u00e1n el yugo de la es\u00adclavitud humana, pues <i>donde la fe ha ense\u00f1ado a los hombres a guardar la justicia y a tener en consideraci\u00f3n la dignidad humana, all\u00ed no puede haber esclavitud\u00bb<\/i><span id='easy-footnote-9-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-9-121254' title='&lt;i&gt;Catholicae Ecclesiae, &lt;\/i&gt;3, 20 de noviembre de 1890.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>. En esta \u00faltima frase, tan tradicio\u00adnal en su contenido y en su formulaci\u00f3n, se encuentra expresado todo lo que busca y persigue y quiere decir la teolog\u00eda de la libe\u00adraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Poco tiempo, menos de seis meses, le cost\u00f3 al mismo Le\u00f3n XIII descubrir, si es que no lo hab\u00eda descubierto mucho antes, que tam\u00adbi\u00e9n en Europa se pod\u00edan encontrar muchedumbres, que de hecho constitu\u00edan la mayor parte de la sociedad, a las que el capitalismo hab\u00eda reducido a una situaci\u00f3n cercana a la esclavitud <i>(prope servi\u00adle iugum), <\/i>causada por la \u00abinhumanidad de los empresarios y la co\u00addicia de los competidores\u00bb. Y aunque la terrible situaci\u00f3n ven\u00eda sien\u00addo tratada por \u00abgentes doctas, en reuniones de sabios, asociaciones populares, leyes y decisiones de los gobernantes\u00bb, Le\u00f3n XIII se crey\u00f3 obligado a contribuir a dar luz al tenebroso tema movido por la preo\u00adcupaci\u00f3n de \u00abla salvaci\u00f3n com\u00fan\u00bb, \u00abtal como lo piden la verdad y la justicia\u00bb<span id='easy-footnote-10-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-10-121254' title='&lt;i&gt;Rerum Novarum, &lt;\/i&gt;1. 15 de mayo de 1891.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>La enc\u00edclica <i>Rerum Novarum <\/i>est\u00e1 en el comienzo de una larga serie de documentos procedentes de Roma que han venido a cons\u00adtituir lo que se conoce como Doctrina Social de la Iglesia, serie a\u00fan no cerrada y que, por otro lado, tampoco contiene ni de lejos todo lo que de doctrina social han sido capaces de extraer del evangelio a lo largo de los siglos la sensibilidad cristiana y el pensar teol\u00f3gi\u00adco; ni tampoco todo lo que esa sensibilidad y ese pensar son capa\u00adces de extraer de una mirada a la necesidad que tiene el mundo de hoy de ser evangelizado y redimido. De hecho la teolog\u00eda de liberaci\u00f3n \u2014la muestra m\u00e1s reciente y s\u00f3lida de lo que puede pro\u00adducir aut\u00e9ntica sensibilidad cristiana y riguroso pensar teol\u00f3gico cuando a\u00fanan esfuerzos\u2014, aunque motivada en parte y puesta en marcha por una atm\u00f3sfera eclesial fuertemente inspirada por la doc\u00adtrina social anterior, naci\u00f3 y creci\u00f3 algo distanciada de esa doctri\u00adna, mostrando ciertas reticencias ante ella. Por ejemplo, se le re\u00adprochaba a la doctrina social su excesiva orientaci\u00f3n europea, para ser precisos, su excesiva preocupaci\u00f3n por los pa\u00edses industrializa\u00addos; objeci\u00f3n que era justa para los primeros documentos, pero que dej\u00f3 de serlo a.partir de la enc\u00edclica <i>Mater et magistra <\/i>de Juan XXIII en 1961.<\/p>\n<p>Hab\u00eda otras objeciones, algunas de mayor hondura, y durante a\u00f1os pareci\u00f3, o as\u00ed tal vez se lo cre\u00edan algunos te\u00f3logos de la libe\u00adraci\u00f3n, que su propia teolog\u00eda pod\u00eda prescindir de la doctrina so\u00adcial por encontrar a \u00e9sta insuficiente en sus planteamientos, blanda en las soluciones, y f\u00e1cilmente manipulable por los ide\u00f3logos de los pa\u00edses y de las clases dominantes. Hoy empiezan a verse las cosas con m\u00e1s s\u00e9renidad. Y mi\u00e9ntras desde la alta sede de Roma ha veni\u00addo a reconocerse, a pesar de ciertas reticencias, la necesidad de una verdadera teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, los te\u00f3logos que la hacen empiezan a se\u00f1alar los puntos de convergencia entre la doctrina social y su propia teolog\u00eda, y a reconocer la influencia de la primera en la segunda, y aun de \u00e9sta en aqu\u00e9lla\u00bb<span id='easy-footnote-11-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-11-121254' title='Cfr. R. Antoncich, \u00abTeolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n y Doctrina Social de la Iglesia\u00bb, en &lt;i&gt;Concilium, &lt;\/i&gt;n. 237, pp. 321 ss. \u00abEn este trabajo deseo mostrar, por un lado, c\u00f3mo una teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n en contacto con las cr\u00edticas del marxismo puede poner de relieve aspectos de interpretaci\u00f3n de la doctrina social de la Iglesia. Pero tambi\u00e9n mostrar c\u00f3mo en los recientes documentos de la misma doctrina social se subrayan a\u00fan m\u00e1s los puntos de convergencia con la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n\u00bb.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<h3><i>Status quaestionis<\/i><\/h3>\n<p>Ser\u00eda pretencioso, y adem\u00e1s hist\u00f3ricamente falso, considerar a san Vicente de Pa\u00fal una especie de te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n <i>avant la lettre, <\/i>y, si no eso, al menos algo as\u00ed como un precursor, aunque mediato y lejano, de lo que hoy se llama teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Para empezar, aunque bachiller en teolog\u00eda y licenciado en dere\u00adcho can\u00f3nicb, nunca pretendi\u00f3 san Vicente ser un te\u00f3logo, ni lo fue en el sentido profesional de la palabra. En cuestiones de teolo\u00adg\u00eda se fiaba m\u00e1s de las opiniones de te\u00f3logos competentes, a los que consultaba con frecuencia, que de sus propias luces y de su propia competencia teol\u00f3gica. Es cierto que con la perspectiva que nos proporcionan hoy los instrumentos anal\u00edticos de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n algunos aspectos de la pr\u00e1ctica caritativa de san Vi\u00adcente se podr\u00edan calificar como praxis liberadora en sentido estric\u00adto. Sin embargo aun esos aspectos parciales brotaban de presupues\u00adtos teol\u00f3gicos diferentes en parte de los de la teolog\u00eda de la libera\u00adci\u00f3n. Por otro lado, aunque de lo mucho que habl\u00f3 y que escribi\u00f3 se puede intentar \u2014se ha intentado repetidas veces y con acierto\u2014dise\u00f1ar algo parecido a un pensamiento sistem\u00e1tico, \u00e9l nunca se preocup\u00f3 por construir un corpus te\u00f3rico-teol\u00f3gico que reflejara de manera sistem\u00e1tica las ra\u00edces de su praxis o que le sirviera de inspi\u00adraci\u00f3n. Una praxis liberadora puede ser intentada y vivida en cualquier siglo por cualquier cristiano convencido; para hacer teolog\u00eda, de la liberaci\u00f3n o de cualquier otra clase, hace falta ser te\u00f3logo.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan hay m\u00e1s. Toda posible pretensi\u00f3n de influencia de la praxis vicenciana en la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n se estrellar\u00eda ante el hecho de que \u00e9sta, aunque firmemente anclada en la tradici\u00f3n, se presenta como una construcci\u00f3n teol\u00f3gica que quiere replantear todos los temas teol\u00f3gicos desde una perspectiva nueva. Toda su novedad est\u00e1 impl\u00edcita y encerrada en la palabra liberaci\u00f3n. No es s\u00f3lo que este t\u00e9rmino, aun recogiendo los aspectos esenciales del t\u00e9rmino tradicional \u00abredenci\u00f3n\u00bb, aporte a \u00e9l contenidos hasta cier\u00adto punto nuevos, \u00abmodernos\u00bb, desarrollos extensos y destacados que el t\u00e9rmino tradicional dejaba tal vez en la penumbra. Aunque, por ser una teolog\u00eda joven y en desarrollo, no ha habido a\u00fan tiempo ni perspectiva para llevarlo a cabo \u2014a pesar de algunos intentos sistem\u00e1ticos por hacerlo<span id='easy-footnote-12-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-12-121254' title='Cfr. &lt;i&gt;Mysterium liberationis, &lt;\/i&gt;de varios autores, dos tomos. Editorial Trotta, Ma\u00addrid, 1990.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>\u2014 la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n pretende estudiar <i>todos <\/i>los temas de la teolog\u00eda desde la <i>ratio formalis <\/i>de la liberaci\u00f3n. Para consolidar lo nuevo de esa perspectiva la teolo\u00adg\u00eda de la liberaci\u00f3n no ha necesitado, aunque tal vez le hubiera ve\u00adnido bien, la ayuda de san Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Sin embargo los planteamientos novedosos de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n est\u00e1n resultando ser \u00fatiles para una relectura teol\u00f3gica del pasado; de hechos hist\u00f3ricos importantes, tales como la con\u00adquista y la evangelizaci\u00f3n de las Am\u00e9ricas, as\u00ed como de figuras his\u00adt\u00f3ricas relevantes, tal Bartolom\u00e9 de las Casas, de te\u00f3logos como san Agust\u00edn, y de santos y fundadores como san Francisco de As\u00eds y aun de san Ignacio de Loyola: \u00abEsa nueva realidad (el clamor de los po\u00adbres) invita a salir de un mundo familiar y conocido, y lleva a mu\u00adchos a releer la propia tradici\u00f3n espiritual y reencontrar vitalmente sus fuentes\u00bb<span id='easy-footnote-13-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-13-121254' title='G. Guti\u00e9rrez, &lt;i&gt;\u00abBeber en su propio pozo\u00bb. &lt;\/i&gt;S\u00edgueme, Salamanca, 1984, p. 45.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>De manera que aunque se excluya por inexistente la relaci\u00f3n hist\u00f3rica entre esp\u00edritu vicenciano y teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n a\u00fan podr\u00eda plantearse el estudio de una relaci\u00f3n en la direcci\u00f3n opues\u00adta. Vista desde la perspectiva propia de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 es lo que permanece como m\u00e1s significativo en lo que llama\u00admos espiritualidad vicenciana?, \u00bfqu\u00e9 elementos de \u00e9sta resultan ser de alguna manera precursores, si no hist\u00f3ricamente s\u00ed conceptual\u00admente, de aspectos que parecen ser originales de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n? En fin, \u00bfpuede el conjunto de la espiritualidad vicenciana ser \u00fatilmente rele\u00eddo y reinterpretado, para vivirlo y comprenderlo hoy, a la luz de la perspectiva propia de la teolog\u00eda de la libe\u00adraci\u00f3n?<\/p>\n<p>Parecer\u00eda <i>a priori <\/i>que la respuesta a esta \u00faltima pregunta debe\u00adr\u00eda ser netamente afirmativa. Y hasta se podr\u00eda anticipar ya que la relectura y reinterpretaci\u00f3n no iban a ofrecer dificultades mayores. Pues ambas, teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y espiritualidad vicenciana, centran la obra de la redenci\u00f3n en la redenci\u00f3n hist\u00f3rica de los po\u00adbres, ambas privilegian en la obra de la redenci\u00f3n la actuaci\u00f3n del Jesucristo hist\u00f3rico. Hay otras coincidencias importantes, pero esas dos parecen ser las fundamentales.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n es, como toda teolog\u00eda importante, una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica que brota de y trata de sistematizar una ex\u00adperiencia espiritual previa: \u00abLa grandeza y la verdad del agustinis\u00admo bonaventuriano o escotista est\u00e1 enteramente en la experiencia espiritual de san Francisco&#8230;; la grandeza y la verdad del molinis\u00admo est\u00e1n en la experiencia espiritual de los Ejercicios de san Igna\u00adcio. No se penetra en un sistema \u2014teol\u00f3gico\u2014 por la coherencia l\u00f3gica de su construcci\u00f3n o por la verosimilitud de sus conclusio\u00adnes; se le encuentra desde su nacimiento a trav\u00e9s de la intuici\u00f3n fundamental sobre la que se ha orientado nuestra vida espiritual\u00bb<span id='easy-footnote-14-121254' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/#easy-footnote-bottom-14-121254' title='M.D. Chenu, &lt;i&gt;\u00abLe Saulchoir, &lt;\/i&gt;1937.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>. La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n naci\u00f3 como un intento de sistematizar y dar hondura teol\u00f3gica a la praxis liberadora de multitud de co\u00admunidades cristianas, de laicos, obispos, sacerdotes y religiosos\/as que viv\u00edan esa praxis como una forma de seguimiento de Jesucristo motivada por la postraci\u00f3n moral, cultural, econ\u00f3mica, social de las muchedumbres, por el \u00abclamor de los pobres\u00bb de Iberoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Supuestos y aceptados por la fe el horizonte pre-hist\u00f3rico (crea\u00adci\u00f3n, ca\u00edda) y el post-hist\u00f3rico (glorificaci\u00f3n final), la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n centra su inter\u00e9s en el plano de la historia. \u00bfQu\u00e9 exige hoy del creyente la promesa de redenci\u00f3n consecuente a la ca\u00edda, mientras se espera la gracia de la redenci\u00f3n total? La respuesta, re\u00adducida a su contenido esencial, es la misma que ha motivado la marcha de la fe cristiana desde sus or\u00edgenes: el seguimiento de Je\u00adsucristo, pues El vino al mundo para llevar a cabo el cumplimiento de la promesa y reunir un pueblo santo y glorificado. Seguimiento de Jesucristo es, pues, seguimiento del Jes\u00fas hist\u00f3rico, \u00abimitaci\u00f3n\u00bb de su proceder, de sus preferencias, de sus sentimientos, asimilaci\u00f3n de su \u00abesp\u00edritu\u00bb y de su modo de obrar. Es la cosa m\u00e1s sencilla del mundo extraer del evangelio la idea de que, aunque su desig\u00adnio de redenci\u00f3n alcanza todos los hombres, El manifest\u00f3 de hecho una neta preferencia por los pobres, vivi\u00f3 entre ellos, vivi\u00f3 para ellos, fue privado de la vida por poderes mundanos, pol\u00edticos, econ\u00f3mi\u00adcos y religiosos, que ocupaban un lugar social de privilegio basado en la dominaci\u00f3n sobre muchedumbres sometidas y empobrecidas.<\/p>\n<p>Esta experiencia evang\u00e9lica fundamental recibe ahora un relie\u00adve especial ante el hecho masivo de la pobreza de multitudes in\u00admensas en todos los continentes; y a\u00fan con m\u00e1s fuerza ante la con\u00adciencia, creciente en esas mismas multitudes, de que la pobreza ge\u00adneralizada no es un producto de la naturaleza (o de la providencia, como se pudo pensar en \u00e9pocas pasadas), y, por tanto, inevitable, sino de la historia, es decir de acciones humanas voluntarias, y, por tanto, corregible. El origen pr\u00f3ximo de esa conciencia en la cultura occidental se encuentra en los pensadores de la Ilustraci\u00f3n, en los economistas ingleses del per\u00edodo cl\u00e1sico, en particular en Adam Smith; su expansi\u00f3n posterior y su popularizaci\u00f3n se debe a las ideas y a la acci\u00f3n de Marx y de sus numerosos seguidores. Pero no hay en ella nada que no pueda aceptar una conciencia cristiana aut\u00e9n\u00adtica. Es m\u00e1s: el verdadero origen de la idea se encuentra en el G\u00e9\u00adnesis y nunca desapareci\u00f3 del todo de la conciencia cristiana. Desde siempre sab\u00eda \u00e9sta que el mandamiento de dominar la tierra hac\u00eda al hombre responsable \u00fanico de lo que hiciera en ella y con ella. Y adem\u00e1s, \u00bfpara qu\u00e9 hab\u00eda de venir Cristo al mundo y servir de ejem\u00adplo y modelo si la sociedad del hombre no era mejorable por la acci\u00f3n del hombre? Para informar al hombre sobre la justicia final hubiera bastado un anuncio celestial tal como el del Sina\u00ed. Pero para mostrarle al hombre c\u00f3mo se trabaja por la justicia y por el amor verdadero pie a tierra y d\u00eda tras d\u00eda hac\u00eda falta que la Justicia se hi\u00adciera hombre y se encarnase.<\/p>\n<p>Pero si no la conciencia, s\u00ed pod\u00eda, y deb\u00eda, la teolog\u00eda cristiana aprender de los nietos de&#8217;la Ilustraci\u00f3n, de la ciencia social moder\u00adna, cu\u00e1les son los instrumentos para conocer la realidad social y c\u00f3mo hay que usarlos para mejorarla. Ni una cosa ni otra se las en\u00adse\u00f1a la fe. Esto es algo que Dios ha dejado a la \u00abindustria humana\u00bb. Existe ciertamente el peligro de que el te\u00f3logo, encandilado por la fuerza persuasoria de la ciencia, acabe en \u00abcient\u00edfico\u00bb (o en marxis\u00adta) y deje de ser te\u00f3logo. Tambi\u00e9n en el siglo XIII pululaban por las callejuelas medievales de Par\u00eds gentes que se cre\u00edan profesionales de la teolog\u00eda cristiana y no eran en realidad nada m\u00e1s que entusiastas aristot\u00e9licos. Hubo gentes importantes y entendidas que con\u00adfundieron al gran Tom\u00e1s de Aquino con uno de ellos. Pero prevale\u00adci\u00f3 a la larga la verdad hist\u00f3rica y cristiana, y su teolog\u00eda ha inspira\u00addo a millones de creyentes durante siglos. Si la teolog\u00eda ha de tener alg\u00fan sentido para el creyente y para el no creyente, no puede dejar de usar como instrumentos anal\u00edticos para conocer la realidad his\u00adt\u00f3rica los que le proporcionan la ciencia y la cultura de su tiempo, aun a sabiendas de que tambi\u00e9n esos instrumentos ofrecen sus ries\u00adgos y que son mejorables y corregibles.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n brota, se advirti\u00f3 arriba, de una pra\u00adxis cristiana \u00abespont\u00e1nea\u00bb (en buena teolog\u00eda: inspirada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo), y se orienta a su vez a una praxis consciente y orienta\u00adda. Esto segundo la distingue sobre todo, adem\u00e1s de otros aspectos importantes, de otras teolog\u00edas, tambi\u00e9n algunas recientes, de cu\u00f1o m\u00e1s bien teol\u00f3gico y \u00abcontemplativo\u00bb, tales, por ejemplo, las teolo\u00adg\u00edas de la esperanza.<\/p>\n<p>Una \u00faltima palabra. A pesar de las muchas cr\u00edticas que te\u00f3lo\u00adgos de la liberaci\u00f3n han dirigido al pensar excesivamente te\u00f3rico de las varias teolog\u00edas nacidas en pa\u00edses avanzados, ninguno de ellos pretende que la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n sea una teolog\u00eda obligato\u00adria para la fe, como si hoy s\u00f3lo se pudiera ser te\u00f3logo, o simple\u00admente creyente, si se aceptan los postulados de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. No pretenden tal cosa, pero s\u00ed insisten en que la teolo\u00adg\u00eda de la liberaci\u00f3n ilumina mejor que ninguna otra teolog\u00eda los pro\u00adblemas de conexi\u00f3n y relaciones mutuas entre la fe y la vida en <i>este <\/i>tiempo. No parece que est\u00e9n equivocados al insistir en esto. Lo corroborar\u00eda adem\u00e1s el testimonio expl\u00edcitamente aprobatorio de numerosos te\u00f3logos de primera fila de los pa\u00edses con m\u00e1s s\u00f3lida tradici\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos advertencias previas Como se indica m\u00e1s adelante (en Status qu\u00e6stio\u00adnis), este peque\u00f1o estudio quiere ayudar a re\u00adflexionar sobre algunas ideas y pr\u00e1cticas de san Vicen\u00adte de Pa\u00fal desde las perspectivas propias de la teolog\u00eda &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":121255,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[172],"class_list":["post-121254","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-pobreza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El signo de estos tiempos: Prenotandos - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-signo-de-estos-tiempos-prenotandos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El signo de estos tiempos: Prenotandos - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Dos advertencias previas Como se indica m\u00e1s adelante (en Status qu\u00e6stio\u00adnis), este peque\u00f1o estudio quiere ayudar a re\u00adflexionar sobre algunas ideas y pr\u00e1cticas de san Vicen\u00adte de Pa\u00fal desde las perspectivas propias de la teolog\u00eda ... 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Tesis 8\u00aa: Liberaci\u00f3n de los pobres y \u00abarquitectura\u00bb de la Iglesia","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/07\/2015","format":false,"excerpt":"Tesis 8\u00aa: Liberaci\u00f3n de los pobres y \"arquitectura\" de la Iglesia La verdadera opci\u00f3n por los pobres como manifestaci\u00f3n preferencial de la misi\u00f3n universal de la Iglesia afectar\u00e1 profundamente a la visi\u00f3n tradicional de sus estructuras y de sus instituciones fundamentales: teolog\u00eda, ministerio, vida religiosa, vida laical. 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