{"id":1204,"date":"2023-05-11T08:00:20","date_gmt":"2023-05-11T06:00:20","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/?p=1204"},"modified":"2023-04-08T10:48:40","modified_gmt":"2023-04-08T08:48:40","slug":"lorenzo-sierra-rubio-el-sabio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/lorenzo-sierra-rubio-el-sabio\/","title":{"rendered":"Lorenzo Sierra Rubio (el sabio)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">(II) Pa\u00fales y Ciencia:<\/p>\n<p align=\"center\">Lorenzo Sierra Rubio (el sabio)<\/p>\n<p align=\"center\">1872-1947<\/p>\n<p><strong>P. Mitxel Olabuenaga <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00abNo busques Ciencia en Pa\u00fales&#8230;\u00bb <\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed comenzaba, no hace muchos a\u00f1os, el poema \u00absat\u00edrico-burlesco\u00bb referente a las \u00abbondades-maldades\u00bb de cada uno de los Institutos religiosos. Ciertamente que los pa\u00fales no \u00e9ramos los peor salidos de aquellos versos (\u00abni piedad en jesuitas, ni pobreza en\u00a0 franciscanos&#8230;\u00bb). Desconozco, adem\u00e1s de las risas correspondientes, el talante interno con el que cada uno de nosotros se tomaba el asunto. A m\u00ed, siempre me interrog\u00f3 y, hasta cierto punto, me repate\u00f3. Luego, he comprendido que no era sino el sarcasmo derivado de nuestra dedicaci\u00f3n al \u00abpobre pueblo que se condena porque no sabe las verdades de la fe\u00bb. Y, para ello, no hac\u00eda falta mucho.<\/p>\n<p>Una somera visita a nuestras Bibliotecas y Archivos (bien est\u00e9n a\u00fan en nuestras leg\u00edtimas manos o en fondos provenientes de robos y saqueos) nos muestra una abundante producci\u00f3n de libros de predicaci\u00f3n, manuales de piadosas meditaciones, asc\u00e9tica, teolog\u00eda, etc &#8230; La no dedicaci\u00f3n a la educaci\u00f3n est\u00e1, sin duda, en el fondo de esta situaci\u00f3n. S\u00f3lo cuando este ministerio se acepte en Espa\u00f1a comenzar\u00e1n algunos misioneros a escribir acerca de otras materias.<\/p>\n<p>Este III CENTENARIO es un buen motivo para sacar de los \u00abanaqueles\u00bb a algunos hombres que supieron ser misioneros sin renunciar al estudio cient\u00edfico. Sus capacidades estuvieron en el fondo del progreso de la Congregaci\u00f3n en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Con estos misioneros ejemplares queremos hacer una llamada (\u00aburgente llamada\u00bb) a paliar la desidia que en este campo nos invade. El \u00abpobre pueblo se condena porque no sabe\u00bb &#8230; Nosotros \u00abno tenemos capacidad de acompa\u00f1amiento\u00bb porque no hacemos ning\u00fan esfuerzo por prepararnos y, lo m\u00e1s grave, nos regocijamos en la ignorancia (aunque la llamemos \u00abhumildad\u00bb, \u00abtrabajo pastoral\u00bb, \u00abausencia de capacidad\u00bb, \u00abedad\u00bb &#8230;). Mirar hacia delante,\u00a0 nueva Presencia &#8230; exige preparaci\u00f3n, esfuerzo, \u00e1nimo.<\/p>\n<p><strong>Nota previa: para facilitar la lectura de estas breves notas evitaremos las referencias. Los elementos b\u00e1sicos son algunos art\u00edculos publicados en ANALES, otras notas aparecidas en revistas de Arqueolog\u00eda y la documentaci\u00f3n (especialmente cartas) conservada en el Archivo de la Casa Provincial de Madrid. <\/strong><\/p>\n<p><strong>I.- <span style=\"text-decoration: underline\">BIOGRAF\u00cdA <\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong>1) Nacimiento y primeros a\u00f1os<\/strong>.<\/p>\n<p>El P. Lorenzo Sierra Rubio nace en <strong>Ezcaray (La Rioja), el 14 de marzo de 1872<\/strong>. Sus padres se llamaron Clemente y Felipa. Aprendi\u00f3 las primeras letras en una de las escuelas de su villa natal. A los diez a\u00f1os comenz\u00f3 a prepararse para abrazar el estado religioso, cursando Lat\u00edn y Humanidades en el mismo Ezcaray, y Morales en la preceptor\u00eda que dirig\u00eda don \u00c1ngel Manso, m\u00e1s adelante can\u00f3nigo de Santo Domingo de la Calzada y acad\u00e9mico de la Historia y Bellas Artes.<\/p>\n<p><strong>2) Ingreso en la Congregaci\u00f3n y formaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>El 18 de mayo de 1887 ingres\u00f3<\/strong> en el noviciado de los PP. Pa\u00fales de Madrid, e hizo los votos perpetuos el 15 de marzo de 1890. Muy pronto se distingui\u00f3 entre sus compa\u00f1eros por su religiosidad y virtudes a toda prueba, por su vivo ingenio y por su talento claro y agudo. Tan aprovechado y sobresaliente fue en los estudios, y tal admiraci\u00f3n caus\u00f3 en sus maestros y superiores despu\u00e9s de la maravillosa defensa que hizo en p\u00fablico de una tesis que se le hab\u00eda se\u00f1alado en 1894, que no titubearon ya en confiarle el desempe\u00f1o de una c\u00e1tedra de Derecho Can\u00f3nico y de Hermen\u00e9utica. Mas apenas comenz\u00f3 a ejercerla, le sobrevino una grave enfermedad, y sus superiores, temiendo ver truncadas para siempre las bellas esperanzas que en \u00e9l ten\u00edan cifradas, sin terminar la carrera, le enviaron al Colegio de Limpias, en Cantabria.<\/p>\n<p><strong>3) Destinos y trabajos <\/strong><\/p>\n<p><strong>A) <span style=\"text-decoration: underline\">COLEGIO DE LIMPIAS<\/span> (Cantabria). Lleg\u00f3 a Limpias en<\/strong> <strong>septiembre de 1894<\/strong>. Se someti\u00f3 a un r\u00e9gimen de curaci\u00f3n extremadamente duro y logr\u00f3 reponerse. Fue ordenado de \u00abmenores y subdi\u00e1cono\u00bb el 29 y el 30 de marzo de 1895 en Santander, y de \u00abdi\u00e1cono\u00bb el 8 de junio del mismo ario y en el mismo lugar. Otro detalle pone de manifiesto cu\u00e1l era la disposici\u00f3n del joven y la confianza que a todos les merec\u00eda, y fue que, siendo todav\u00eda di\u00e1cono, le encomendaron el serm\u00f3n de San Lorenzo en la fiesta principal de Laredo, y lo predic\u00f3 a satisfacci\u00f3n de todos. Se orden\u00f3 de \u00abpresb\u00edtero\u00bb, en Santander, el 21 de marzo de 1896. En esta casa de Limpias desempe\u00f1\u00f3, sucesivamente, y a veces varios a la vez, todos los oficios y cargos del Colegio: profesor, director de estudiantes, procurador, vicesuperior y <strong>rector desde el 6 de octubre de 1906<\/strong>. A su actividad, pericia y celo se debi\u00f3 principalmente la feliz terminaci\u00f3n del edificio nuevo del Colegio de Limpias y la tra\u00edda de aguas para el mismo, tan dif\u00edcil en aquellas circunstancias.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os de estancia en Limpias supusieron para el P. Sierra unos momentos de especial importancia, que le llevaron a ser reconocido mundialmente. Sus trabajos de campo acerca de la Prehistoria (especialmente el rupestre) fueron ampliamente reconocidos y publicados. Los afortunados hallazgos paleol\u00edticos en las cuevas santanderinas, las excavaciones patrocinadas por mecenas principescos y admiradas por hombres de ciencia, le dieron un renombre europeo, y desde Alemania, Austria, Francia, se carteaban con \u00e9l sabios de la talla de Obermaier o el pr\u00edncipe de M\u00f3naco y acud\u00edan a verle al Colegio y buscaban su cooperaci\u00f3n el Abate Breuil y Alcalde del R\u00edo. Fruto, entre otros, de esta colaboraci\u00f3n, es la monumental obra escrita en colaboraci\u00f3n con Hermilio Alcalde del R\u00edo \u00ab<em>Les cavernes de la Region Cantabrique<\/em>\u00bb editada en M\u00f3naco el a\u00f1o 1911 y que forma parte de la colecci\u00f3n \u00abPeintures et gravures murales des cavernes paleolithiques public\u00e9s sous les auspices de S.A.S. le prince Albert ler. de Monaco\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan algunas anotaciones la afici\u00f3n del P. Sierra a los estudios prehist\u00f3ricos se despert\u00f3 con la relaci\u00f3n que dos alumnos del Colegio de Limpias, naturales de Aldea Cueva, en el valle de Carranza, le hicieron de una cueva en que se guardaban huesos humanos. Con objeto de estudiarla, la visit\u00f3 en las vacaciones estivales <strong>de 1895<\/strong>, y, en efecto, encontr\u00f3 en ella muchos restos humanos, que clasific\u00f3 como prehist\u00f3ricos, lo que fue confirmado poco despu\u00e9s por el sabio profesor franc\u00e9s Edouard Harl\u00e9. Con ellos comenz\u00f3 a formarse el museo prehist\u00f3rico del Colegio de Limpias, enriquecido con las sucesivas aportaciones del P. Sierra, que fue adquiriendo fama internacional y atrajo a sabios tan eminentes como Hugo Obermaier, austr\u00edaco; F. Birkener, de la Facultad Antropol\u00f3gica de Mu-nich; el abate H. Breuil, del Instituto de Paleontolog\u00eda de Par\u00eds; al bar\u00f3n A. Blanc, de la Universidad de Roma; a J, Nelsen, de Nueva York; al ya citado F. Harl\u00e9, de la Universidad de Toulouse; al famoso pr\u00edncipe de M\u00f3naco; a Hermenegildo Alcalde del R\u00edo; al se\u00f1or marqu\u00e9s de Cerralbo y otros nacionales y extranjeros, cuya relaci\u00f3n se har\u00eda interminable.<\/p>\n<p>Casi todos los nombrados y alg\u00fan otro extranjero se honraron en solicitar la colaboraci\u00f3n del P. Sierra en sus estudios e incluyeron en sus publicaciones los del sabio paleont\u00f3logo riojano. Desde el feliz hallazgo ya citado, el P. Sierra emprendi\u00f3 la exploraci\u00f3n de las regiones pr\u00f3ximas a Limpias, como <strong>Rasines<\/strong>, en la que descubri\u00f3 la importante <span style=\"text-decoration: underline\">Cueva del Valle <\/span>y en la que encontr\u00f3 objetos y huesos prehist\u00f3ricos; <strong>Gibaja,<\/strong> en la que puso al descubierto otras tres cavernas designadas con los nombres <span style=\"text-decoration: underline\">Venta de la Perra<\/span> (Carranza), de \u00abSolarriza\u00bb y \u00abCova Negra\u00bb, o <strong>Ramales<\/strong> (<span style=\"text-decoration: underline\">Cueva del Mir\u00f3n<\/span>) en las cuales se encontraron diversas pinturas rupestres y variadisimos objetos paleol\u00edticos; entre las pinturas o dibujos, uno incompleto de caballo trazado por gente troglodita.<\/p>\n<p>Para no alargar demasiado este art\u00edculo, bueno ser\u00e1 remitir al lector a 1a Enciclopedia Espasa (volumen dedicado a Espa\u00f1a, en su secci\u00f3n o tratado de Prehistoria) o, mejof todav\u00eda, a la colecci\u00f3n \u00abActas y Memorias\u00bb del Primer Congreso de Naturalistas Espa\u00f1oles, celebrado en Zaragoza los d\u00edas 7-10 de octubre de 1908, en las que se inserta la Memoria que el P.-Sierra present\u00f3 a dicho Congreso con el ep\u00edgrafe de <strong>\u00abNotas para el Mapa Paletnogr\u00e1fico de la provincia de Santander\u00bb,<\/strong> seguido del mapa descriptivo, en que hace una relaci\u00f3n sucinta de las 44 cavernas de la provincia descubiertas hasta entonces, con los nombres de sus descubridores y estudiosos, objetos hallados en cada una con su descripci\u00f3n y clasificaci\u00f3n, y la situaci\u00f3n topogr\u00e1fica de las mismas. De las 44, m\u00e1s de la mitad (24) hab\u00edan sido estudiadas exclusivamente por el autor de la Memoria; varias de las otras, por \u00e9l acompa\u00f1ado de don Hermilio Alcalde del R\u00edo, y algunas, asociado a su amigo el c\u00e9lebre paleont\u00f3logo franc\u00e9s Edouard Harl\u00e9, quien, en 1908, dio a conocer al mundo cient\u00edfico algunos de los descubrimientos del P. Sierra, sobre todo los restos del reno de la Cueva de Valle y de Ojebar. Este \u00faltima fue sin duda el trabajo m\u00e1s importante del P. Sierra, a cuya descripci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de la variedad de objetos que contenta dedic\u00f3 un trabajo, con numerosos dibujos y grabados que recogi\u00f3 el \u00abBolet\u00edn de la Real Sociedad Espa\u00f1ola de Historia Natural\u00bb, <strong>mayo de 1913<\/strong>. Merced a los trabajos cient\u00edficos ejecutados por \u00e9l y por el Conde de la Vega del Selle, \u00abateni\u00e9ndose a la sistem\u00e1tica moderna\u00bb, la regi\u00f3n de Asturias y Santander es \u00absin duda la mejor investigada\u00bb, seg\u00fan testimonio del competent\u00edsimo abate Obermaier.<\/p>\n<p>Fue, por \u00faltimo, el P. Sierra socio numerario de la \u00abAsociaci\u00f3n Espa\u00f1ola para el Progreso de las Ciencias\u00bb, de la \u00abReal Sociedad Espa\u00f1ola de Historia Natural\u00bb, de la \u00abSociedad Espa\u00f1ola de F\u00edsica y Qu\u00edmica\u00bb y socio fundador de la \u00abSociedad Ib\u00e9rica de Ciencias Naturales\u00bb, de Zaragoza.<\/p>\n<p>Por otra parte, elegido diputado por la Provincia de Espa\u00f1a, hab\u00eda participado y actuado en la Asamblea General que la Congregaci\u00f3n celebr\u00f3 en 1914. Desde el 1914 fue elegido diputado por la Provincia de Madrid para participar en todas las Asambleas Generales que se celebraron hasta el a\u00f1o 1939, y en todas intervino muy activamente y con mucha autoridad.<\/p>\n<p><strong>B)\u00a0 <span style=\"text-decoration: underline\">MADRID (Casa Provincial) <\/span>: en 1915<\/strong> tuvo que dejar sus investigaciones y el Colegio de Limpias por haber sido nombrado <strong>Superior de la Casa Central<\/strong> de Madrid, cargo hasta entonces unido al P. Visitador y que desempe\u00f1\u00f3 hasta 1925,<strong> y<\/strong> <strong>Consejero Provincial Madrid.<\/strong> Desde estas responsabilidades consagr\u00f3 de modo especial sus energ\u00edas a la organizaci\u00f3n y buena formaci\u00f3n de nuestros j\u00f3venes, como tambi\u00e9n de las Hijas de la Caridad. Nos podemos formar una idea de lo que ser\u00eda la Casa Central de Madrid en 1915 cuando lleg\u00f3 el P. Sierra si tenemos en cuenta que entre sacerdotes, te\u00f3logos, fil\u00f3sofos, novicios y hermanos coadjutores,no bajaban de 400 los individuos que formaban la Comunidad. N\u00famero exhorbitante, si se quiere, pero no anormal, seg\u00fan los signos de aquellos tiempos.<\/p>\n<p>Sin embargo, las cosas no le fueron demasiado bien en sus relaciones con el Visitador y el resto de sus compa\u00f1eros consejeros. Incluso en la Asamblea Provincial de 1919 hubo alg\u00fan incidente en su contra. Es elegido, no obstante, Diputado para la Asamblea general del mismo a\u00f1o (Septiembre). Poco despu\u00e9s de celebrada esta, dirige una carta, <strong>28 de Noviembre de 1919<\/strong>, al se\u00f1or Visitador (P. Jos\u00e9 Arambarri) en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p><em>\u00abMi respetable y estimado Sr. Visitador: He sabido que estos d\u00edas se halla Vd. reclutando Misioneros para enviarlos a <strong>Cuba y Puerto Rico<\/strong>, y, despu\u00e9s de haberlo meditado seriamente ante Ntro. Se\u00f1or y la Virgen Milagrosa, he resuelto exponer a V. mi deseo y pensamiento, <strong>solicitando con todo respeto y con toda insistencia que me incorpore a los que hayan de salir en la pr\u00f3xima expedici\u00f3n<\/strong>, para trabajar all\u00ed, cuanto pueda, por la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas siempre y nada m\u00e1s en la condici\u00f3n de s\u00fabdito. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>No me parece que esta resoluci\u00f3n deba considerarse como grave, sino como simple aplicaci\u00f3n de la doctrina constante de la Congregaci\u00f3n respecto al cambio frecuente de los Superiores, que debemos dar ejemplo de desprendimiento; pero, para no dar lugar a infundadas sospechas, no temo en declarar sencillamente y respetuosamente <strong>que una de las principales causas es la disconformidad de criterio y de proceder de V., del Asistente de esta Casa y de un servidor en muchas cuestiones referentes principalmente al gobierno de esta Casa<\/strong> y en las cuales he cre\u00eddo estar siempre de conformidad con el dictamen de los Superiores y Vicarios generales Sres. Villette, Louwyck y Verdier, a quienes he tenido el cuidado de expon\u00e9rselas de palabra y por escrito y que han merecido su aprobaci\u00f3n. Estoy plenamente convencido de que no hay arreglo posible entre nosotros, y por esto doy este paso dispuesto a seguir adelante; as\u00ed cesar\u00e1 la p\u00e9sima influencia en la casa y en la Provincia de nuestro desacuerdo, y creo que podr\u00e1 aquietarse mi conciencia. No espere V. rectificaci\u00f3n de mis ideas en mis pr\u00f3ximos Ejercicios espirituales, pues son resoluciones tomadas y en gran parte aconsejadas en otros anteriores y serias consultas. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Si fuera necesario, de rodillas pedir\u00eda a V. que no lleve V. a mal que le haga estas manifestaciones por escrito, pues ser\u00eda una crueldad el ir a discutir con V. hall\u00e1ndose postrado en cama; bastante trabajo es el hallarse as\u00ed sujeto, teniendo que devorar tantas penas f\u00edsicas y morales sin poderlo remediar. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Ya habr\u00e1 notado. V. que no he citado mi situaci\u00f3n de consultor de la Provincia, cuya situaci\u00f3n con tan negros colores nos pinta V. en los Consejos y que es demasiado conocida. Saliendo de aqu\u00ed, se acaba todo. Deseo aprovechar esta oportunidad de ir a Ultramar: <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Por si algo facilitase la soluci\u00f3n deseada, adjunto la Patente de Superior, de triste recuerdo. No solicito ninguna respuesta a estas l\u00edneas, ni la espero; si tienen \u00e9xito, la preparaci\u00f3n del pasaje me lo dir\u00e1. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>No debo ni quiero terminar sin declarar francamente ahora, como lo he hecho siempre, que la conducta de VV. merece todos mis respetos y que siempre la he reputado de buen\u00edsima intenci\u00f3n, no produciendo en m\u00ed ninguna desestima ni desafecto; la creo y he cre\u00eddo muy equivocada y nada m\u00e1s, y parece que la experiencia me garantiza. Conservo y quiero conservar siempre un sincero y cordial amor. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Le suplico humildemente que me perdone, si le molesta esta carta, y se encomienda a sus fervorosas oraciones quien con frecuencia le tiene muy presente en las suyas y tiene el honor de ser su affmo, hno. en San Vicente\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La renuncia no se acept\u00f3, como tampoco la petici\u00f3n por parte del Visitador del nombramiento de un Vicevisitador. Al poco (enero de 1920), el Superior General envi\u00f3 un Comisario extraordinario (P. Patricio MacHale) a pasar visita a la Provincia (de cuya noticia no hay rastro en Anales).<\/p>\n<p>Tras pasar dicha visita por la Casa Central de Madrid, escribe el P. Sierra: <em>\u00abAqu\u00ed todo ha quedado exteriormente exactamente igual que antes. Claro est\u00e1 que se han tratado todas las cuestiones: los proyectos de divisi\u00f3n del personal de esta Casa y otros subsiguientes han quedado aprobados -esto gu\u00e1rdelo a\u00fan en reserva, aunque alguna cosa tiene que ser muy pronto p\u00fablica-; sin embargo, del dicho al hecho hay mucho trecho. Demasiado sabe V. que lo principal en todo son las per-sonas, despu\u00e9s de contar con la Divina Providencia, y es preciso que \u00e9stas quieran: han cedido ahora, pero, si se cede ahora porque no hay m\u00e1s remedio, Dios sabe cu\u00e1ndo se realizar\u00e1 algo. La atm\u00f3sfera ha quedado tan cargada o m\u00e1s que antes, aunque todo ha pasado tranquilamente; cuando estalle la tempestad, alguna v\u00edctima habr\u00e1 que lamentar (no me refiero a m\u00ed), y Dios quiera que se apacig\u00fce pronto. Te-nemos, pues, que seguir en la brecha, trabajando por Dios y por la Congregaci\u00f3n, pues nos encontramos en las circunstancias m\u00e1s cr\u00edticas. Cree el Sr. Comisario que, cuando termine la Visita de la Provincia, se tomar\u00e1n resoluciones; aqu\u00ed hay el obst\u00e1culo de siempre para que las medidas sean radicales. Dicen que no hay cosas de inter\u00e9s contra m\u00ed; sea lo que sea, me he portado con la entereza de siempre al exponer las cuestiones. Que el Se\u00f1or nos ayude\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>La \u00faltima noticia de la visita del P. MacHale es bien significativa. Con su franqueza caracter\u00edstica, en carta desde Murgu\u00eda, fechada el 11 de mayo, al parecer la \u00faltima que escribe, le aconseja que dimita, puesto que ya no puede por sus achaques hacer visitas esenciales a su oficio; le da razones contra su plan de que se le ponga un vicevisitador y sugiere que quite al P. Horcajada de Asistente de la Casa Central (puesto que no se entiende con el Superior) y a dos de los Superiores m\u00e1s impopulares por su autoritarismo.<\/p>\n<p>Vuelto a Par\u00eds y estudiados sus informes en el Consejo General, el primer acuerdo del mismo fue repetir al P. Arambarri, con m\u00e1s autoridad, el mismo consejo que le hab\u00eda dado el P.MacHale, pero fue trabajo perdido. Por fin, en vista de que todo segu\u00eda igual, despu\u00e9s de casi medio a\u00f1o, se decidieron a obrar sin contemplaciones, y el 9 de noviembre le comunica el Superior General que queda descargado de su oficio de Visitador.<\/p>\n<p>Poco tiempo antes, el P. Adolfo Tobar era nombrado Director de estudiantes, y algo m\u00e1s tarde los te\u00f3logos eran trasladados a Cuenca. Tambi\u00e9n se acord\u00f3 en el Consejo Provincial sacar de Madrid el Noviciado, que pas\u00f3 a Hortaleza con nuevo Director. Por fin, el <strong>27 de febrero de 1921 <\/strong>se comunica a la Provincia el nombramiento como nuevo Visitador del P. Joaqu\u00edn Atienza, a quien, en vista de la resistencia que pon\u00eda para aceptar, anim\u00f3 el mismo P. Sierra, prometi\u00e9ndole su ayuda y poni\u00e9ndose incondicionalmente a su disposici\u00f3n. Y as\u00ed termin\u00f3 este primer per\u00edodo del Superiorato del P. Lorenzo Sierra en Madrid.<\/p>\n<p><strong>C) <span style=\"text-decoration: underline\">MADRID (Lope de Vega) <\/span>: 1926. <\/strong>En esta casa residi\u00f3 con el cargo de Subdirector de las Hijas de la Caridad desde el 10 de julio de 1926 hasta el 7 de noviembre de 1932.<\/p>\n<p><strong>D) <span style=\"text-decoration: underline\">MADRID (Casa Provincial):<\/span> en 1932 <\/strong>se traslada de nuevo a la Casa Provincial como Superior donde permanece hasta 1942 con algunas ausencias motivadas por diversas circunstancias: visita a las casas dependientes de la Provincia de Madrid en\u00a0 Am\u00e9rica, la guerra civil y la estancia de un curso con los Estudiantes en Villafranca del Bierzo.<\/p>\n<p><strong>+<\/strong> En la primera de las ausencias ocup\u00f3 un largo per\u00edodo, comisionado por el Consejo Provincial, para <strong>visitar todas las fundaciones<\/strong> <strong>de Am\u00e9rica<\/strong>. Lo hizo a conciencia, empleando en ello algo m\u00e1s de un a\u00f1o, desde noviembre de 1935 hasta el fin de 1936. Vuelve a Londres el 11 de Noviembre de 1936; el 21 de diciembre est\u00e1 en Par\u00eds (dando cuenta al Superior General del resultado de su misi\u00f3n en Am\u00e9rica)\u00a0 y el 3 de enero de 1937 lo encontramos en San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>+ Lleg\u00f3 a San Sebasti\u00e1n el 3 de enero de 1937<\/strong> (tomada por las tropas franquistas en septiembre de 1936) y tras reunirse en Valdemoro con el Visitador, <strong>sali\u00f3 para Marsella,<\/strong> a donde lleg\u00f3 el 8 de febrero y desde donde se dedic\u00f3 a ayudar tanto a los misioneros e Hijas de la Caridad como a todo tipo de evacuados de la zona roja tanto mediante socorros concretos como trasmitiendo noticias a familiares de muchos de ellos.<\/p>\n<p>Habiendo luego tenido que trasladarse a la Espa\u00f1a Nacional, continu\u00f3 manteniendo correspondencia con la zona roja, debido a enlaces que busc\u00f3 en Francia y a otros medios que desconozco. En Marsella padeci\u00f3 una grave enfermedad que le oblig\u00f3 a estar en el hospital bastante tiempo (cuarenta y cuatro d\u00edas). <strong>Debido a las exigencias de su salud, tuvo que abandonar Marsella y trasladarse a la Espa\u00f1a de Franco, quedando bastante tiempo en San Sebasti\u00e1n<\/strong>, aunque fechaba la correspondencia que nos enviaba en Marsella; los enlaces que all\u00ed ten\u00eda se encargaban de franquearla y ponerla en el correo.<\/p>\n<p><strong>+ En el verano de 1938<\/strong> cay\u00f3 enfermo en <strong>Mar\u00edn<\/strong> y estuvo hospitalizado en el Municipal de Vigo durante una temporada. Estuvo luego unos cuantos meses en <strong>Villafranca del Bierzo<\/strong>, hasta los \u00faltimos meses del citado a\u00f1o, en que se traslad\u00f3 a <strong>Tardajos y a Burgos<\/strong>, para entender en el arreglo de ciertas dificultades surgidas por la movilizaci\u00f3n de nuestros Hermanos estudiantes.<\/p>\n<p><strong>+<\/strong> Al acercarse las tropas de Franco a Madrid, fij\u00f3 su residencia en <strong>Avila,<\/strong> consiguiendo entrar en la capital de Espa\u00f1a casi al mismo tiempo que el Ej\u00e9rcito conquistador y comenzando inmediatamente a hacer gestiones para que nos fuese entregada la Casa de Garc\u00eda de Paredes, que hab\u00eda sido cuartel de los rojos y refugio de evacuados durante el \u00faltimo per\u00edodo de la, guerra.<\/p>\n<p><strong>+<\/strong> Efectivamente, la ocupaci\u00f3n de la Casa de Garc\u00eda de Paredes debi\u00f3 ser solamente dos o tres d\u00edas posterior al \u00faltimo parte de guerra, pues el <strong>17 de abril de 1939<\/strong> escrib\u00eda ya el P. Sierra al Superior General dici\u00e9ndole: \u00ab<em>Entrada en Madrid, terminada la guerra<\/em>.\u00bb A continuaci\u00f3n le expon\u00eda la situaci\u00f3n en que hab\u00eda encontrado la Casa y la Bas\u00edlica, y que eran ya diecis\u00e9is los que formaban la Comunidad.<\/p>\n<p>Habiendo sido cuartel y refugio la \u00faltima temporada y milicianos y evacuados sus \u00faltimos inquilinos, es de suponer c\u00f3mo encontrar\u00edan los misioneros el edificio. Todo desmantelado, las paredes ennegrecidas y llenas de mugre, los pasillos medio levantados, el piso de la iglesia resquebrajado y lleno de hoyos, los altares y confesionarios destrozados, muebles pocos y derrengados, montones de basura y desperdicios por todas partes, cte.<\/p>\n<p><strong>+ De regreso en Madrid despu\u00e9s de la guerra,<\/strong> y puestas alg\u00fan tanto en orden las cosas de casa y de la Bas\u00edlica, se dirigi\u00f3 por escrito al Director del Tesoro Art\u00edstico Nacional pidi\u00e9ndole una relaci\u00f3n de los objetos art\u00edsticos recogidos, por si hubiera alguno nuestro. Gracias a esta medida se recuperaron algunos muebles, bastantes ornamentos de Iglesia y, sobre todo, muchos libros de la biblioteca, aunque poqu\u00edsimos de las ediciones raras e incunables que pose\u00edamos<\/p>\n<p><strong>+<\/strong> En los <strong>primeros d\u00edas de diciembre de 1939<\/strong> aparece tambi\u00e9n formando parte del cuerpo de redactores del proyecto de nuevas Constituciones. Le manda al P. Visitador un borrador, a\u00fan sin terminar, y le dice que el Padre General da de plazo hasta las fiestas de Navidad<\/p>\n<p>Y la Casa y la Iglesia hab\u00eda que ponerlas en movimiento sin p\u00e9rdida de tiempo. Tarea dif\u00edcil, pero insoslayable, que tuvieron que acometer el Padre Sierra y todos los que iban llegando de los diversos puntos de la geograf\u00eda espa\u00f1ola. A los pocos d\u00edas las misas de la Bas\u00edlica se dec\u00edan ya casi normalmente y las confesiones se o\u00edan sin interrupci\u00f3n, sentados los Padres en sillas colocadas a lo largo de las naves laterales y vestidos de seglar casi todos. As\u00ed comenz\u00f3 la restauraci\u00f3n de la Casa Central y as\u00ed fueron volviendo a su curso normal todos sus ministerios y actividades, organizados e impulsados por el P. Sierra. Era lo mismo que empezar a edificar de nuevo; pero por lo menos se ten\u00eda la experiencia anterior, con una interrupci\u00f3n de tres a\u00f1os, y algunos meses despu\u00e9s las cosas volver\u00edan a estar otra vez en su sitio. El P. Sierra puso en marcha en seguida la publicaci\u00f3n de ANALES y revistas, la reorganizaci\u00f3n de las Asociaciones de la Milagrosa, de las Hijas de Mar\u00eda, de las Damas de la Caridad, las capellan\u00edas, retiros mensuales, los ejercicios espirituales, las misiones de fundaci\u00f3n y todos los dem\u00e1s ministerios que eran tradicionales en la Comunidad. Nada qued\u00f3 que no le prestara la debida atenci\u00f3n, y hasta es muy posible que nuevos compromisos vinieran a sumarse a los ya adquiridos.<\/p>\n<p>Tres a\u00f1os largos tuvo a su disposici\u00f3n el P. Sierra para desarrollar el plan que se propuso al entrar en Madrid despu\u00e9s de la guerra; tres a\u00f1os que, por lo duros y dif\u00edciles, parec\u00edan pedir un descanso bien merecido o, por lo menos, cambiar la labor que llevaba entre manos por otra m\u00e1s suave y llevadera. As\u00ed lo debieron comprender los Superiores Mayores, o quiz\u00e1 as\u00ed lo expuso \u00e9l mismo. El caso es que el relevo se produjo.<\/p>\n<p><strong>+<\/strong> El <strong>15 de mayo de 1942<\/strong>, el Visitador, P. Adolfo Tobar, le nombr\u00f3 Director Nacional de las Damas de la Caridad, en sustituci\u00f3n del P. Enrique Albiol; y si ya antes se hab\u00eda dedicado a la obra con marcado inter\u00e9s, desde ahora la tomaba como una obligaci\u00f3n que pesaba sobre su conciencia, y a ella dedicar\u00eda las horas m\u00e1s preciosas de su vida<\/p>\n<p><strong>+<\/strong> El d\u00eda <strong>6 de julio de 1942<\/strong> el Sr. Visitador, P. Adolfo Tobar, durante la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana, mand\u00f3 sentar a la Comunidad, y despu\u00e9s de exponer la conveniencia de hacer algunos cambios de oficios en la Provincia y en la Casa Central de Madrid, nombr\u00f3 Procurador Provincial al Padre Bonifacio Gonz\u00e1lez, y Superior de la Casa Central, al P. Aquilino S\u00e1nchez. Respecto al P. Lorenzo Sierra, despu\u00e9s de agradecerle p\u00fablicamente los valiosos servicios prestados en tiempos tan dif\u00edciles a la Casa y Comunidad de Garc\u00eda de Paredes, declar\u00f3 que segu\u00eda siendo Consejero Provincial y pasaba de Superior a la Casa de San Pedro, de la que le dio posesi\u00f3n aquel mismo d\u00eda.<\/p>\n<p><strong>E) <span style=\"text-decoration: underline\">MADRID (San Pedro)<\/span>: en 1942<\/strong> es destinado, como superior, a esta casa que es la Sede de las Conferencias de San Vicente, aunque sigui\u00f3 como Consejero Provincial.<\/p>\n<p>Tras asistir al Consejo Provincial de <strong><span style=\"text-decoration: underline\">enero de 1947<\/span><\/strong>, se sinti\u00f3 mal y lo trasladaron a la enfermer\u00eda que estaba anexa a la Cl\u00ednica de La Milagrosa. Permaneci\u00f3 en la Casa Provincial, entre enfermo y convaleciente, m\u00e1s de dos meses.<\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana del d\u00eda <strong><span style=\"text-decoration: underline\">9 de abril<\/span><\/strong> de este a\u00f1o, sin duda para hacer tiempo hasta la hora de la comida, sali\u00f3 a pasearse a la huerta rezando el rosario. Cuando se sinti\u00f3 cansado fue a sentarse en uno de los bancos que hab\u00eda a ambos lados de los pasillos. El banco era de madera, pero las patas eran de hierro y casi redondas; Adem\u00e1s, estaba colocado sobre tierra h\u00fameda y movediza. Al sentarse, las patas traseras del banco se hundieron en la tierra y \u00e9l qued\u00f3 con la espalda apoyada en el respaldo del mismo banco y las piernas en alto, sin poder moverse ni levantarse. Sea que \u00e9l grit\u00f3 pidiendo auxilio, o que el Hermano que estaba a alguna distancia cavando en la huerta se dio cuenta, el caso es que dicho Hermano acudi\u00f3 presuroso, levant\u00f3 el banco y el Padre pudo incorporarse. No pas\u00f3 nada, s\u00f3lo fue un susto; pero cualquiera dir\u00eda que era una especie de presagio de lo que iba a ocurrir despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Al cabo de un rato de descanso, el P. Sierra volvi\u00f3 a pasear rezando el rosario, y cuando lo termin\u00f3 debi\u00f3 fijarse en los edificios que estaban levantando alrededor de nuestra huerta. El m\u00e1s pr\u00f3ximo estaba en el rinc\u00f3n donde todav\u00eda se conserva la carpinter\u00eda. Esta, por la parte que daba a la calle del General Sanjurjo, estaba completamente descubierta; s\u00f3lo tres o cuatro postes de madera sosten\u00edan el cobertizo protector de la misma carpinter\u00eda. Los postes estaban solamente apoyados en el piso, pero sin clavar, y a pocos cent\u00edmetros hacia afuera empezaba la pared del s\u00f3tano o cimientos del edificio contiguo. Estos cimientos tendr\u00edan de profundidad unos cinco metros aproximadamente, y tres metros m\u00e1s arriba hab\u00eda un tabl\u00f3n grueso y resistente que debi\u00f3 servir de andamio para los obreros. El P. Sierra, movido sin duda por la curiosidad, quiso ver c\u00f3mo andaban las obras de al lado. Entr\u00f3 en la carpinter\u00eda, se inclin\u00f3 un poco para ver el fondo de los cimientos, al mismo tiempo que se apoyaba en uno de los postes, sin reparar en que estaba suelto. El poste cedi\u00f3 hacia el precipicio y detr\u00e1s fue el cuerpo del P. Sierra, d\u00e1ndose el primer golpe en el tabl\u00f3n que hab\u00eda atravesado, qued\u00e1ndole un brazo casi desgajado y cayendo despu\u00e9s de cabeza al fondo de la zanja. El conocimiento debi\u00f3 perderlo en el acto, pero el coraz\u00f3n sigui\u00f3 latiendo, por lo menos hasta la entrada del Sanatorio de la Milagrosa.<\/p>\n<p>Cuando esto ocurr\u00eda no hab\u00eda nadie en la huerta; hasta el Hermano, que estuvo antes cavando, se hab\u00eda marchado; pero al caerse el poste el cobertizo de la carpinter\u00eda experiment\u00f3 una sacudida, o tal vez se desplom\u00f3 en parte, y algunos de los obreros que estaban en los andamios pr\u00f3ximos se dieron cuenta del accidente. Tocaron la bocina o instrumento que ellos usan para interrumpir el trabajo o para casos de accidente, y varios bajaron a recoger al Padre. Intentaron subirlo por la parte de la huerta, pero dada la altura y lo dif\u00edcil del terreno, prefirieron llevarlo a la calle del General Sanjurjo, de all\u00ed a Modesto Lafuente, para entrar en el Sanatorio de la Milagrosa. All\u00ed nos lo entregaron aquellos buenos obreros, pero sin vida.<\/p>\n<p><strong>II.- <span style=\"text-decoration: underline\">ACTIVIDADES INTELECTUALES <\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong>A) Trabajos de antropolog\u00eda y prehistoria. <\/strong><\/p>\n<p>Corresponden a su \u00e9poca de Limpias. Sin duda que su gran aportaci\u00f3n es la ya indicada de <strong>\u00ab<em>Les cavernes de la Region Cantabrique<\/em>\u00ab<\/strong> editada en M\u00f3naco el a\u00f1o 1911.<\/p>\n<p><strong>B) Trabajos de orden jur\u00eddico y asc\u00e9tico. <\/strong><\/p>\n<p>Tienen por objeto casi exclusivo las dos Congregaciones en cuyo gobierno particip\u00f3 casi constantemente, ya que fue, en toda esta segunda parte de su vida, Consejero Provincial de nuestra Congregaci\u00f3n y durante varios a\u00f1os Subdirector de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Historia acerca del establecimiento de las primeras Hijas de la Caridad en Barbastro<\/strong>. Una serie de documentos desconocidos hasta que \u00e9l se lanz\u00f3 a su b\u00fasqueda y que hoy figuran en nuestro Archivo. Esta obra le dio pie para emprender otra de mucha mayor envergadura, puesto que no se trata ya de la fundaci\u00f3n de una sola casa de Hijas de la Caridad, sino del establecimiento de la Compa\u00f1\u00eda en toda la naci\u00f3n, y que titula: \u00abDatos sobre el establecimiento de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>&#8211; Tambi\u00e9n escribi\u00f3 un largo y profundo estudio sobre la <strong>situaci\u00f3n can\u00f3nica de las Hijas de Caridad<\/strong>, que no se ha publicado.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Memoria de las Escuelas del Dulce Nombre de Jes\u00fas (Madrid<\/strong>). En <em>Anales Madrid<\/em>, 1927, pp. 17 y ss<\/p>\n<p><strong>&#8211; Una Carta Magna de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<\/strong>. En <em>Anales Madrid<\/em>, 1941, pp. 260 y ss.<\/p>\n<p>&#8211; Nos queda as\u00ed mismo un librito manual de 304 p\u00e1ginas, publicado por la Editorial \u00abLa Milagrosa\u00bb, que titula: \u00ab<strong>Las Hijas de la Caridad, llamadas com\u00fanmente Hermanas de la Caridad. Lo que son y deben ser y lo que ser\u00e1n<\/strong>\u00ab. Textos originales de su fundador San Vicente de Pa\u00fal. Madrid, La Milagrosa, 1940.<\/p>\n<p>Es una obra dividida en XXI cap\u00edtulos, en la que se historia a grandes rasgos el origen, principios y desarrollo de la Congregaci\u00f3n de las Hermanas de la Caridad, se fijan normas de vida, sobre todo en lo que se relaciona con el esp\u00edritu, se intercalan consideraciones o meditaciones muy oportunamente tra\u00eddas, y que tienden a prestar \u00e1nimo y consuelo y, finalmente, se exponen ejemplos que imitar y vidas que admirar.<\/p>\n<p>&#8211; En su entusiasmo y devoci\u00f3n por San Vicente, se adentra en el estudio de sus obras y nos deja otro librito con el nombre de \u00ab<strong>Textos de San Vicente sobre la perfecci\u00f3n cristiana<\/strong>\u00ab. (Archivo.)<\/p>\n<p>&#8211; \u00ab<strong>Gu\u00eda de las instituciones de Madrid\u00bb<\/strong>. Madrid, Mas, 1945.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Historia de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en Espa\u00f1a<\/strong>. En <em>Anales Madrid<\/em>, 1893, pp. 372ss y 132ss. \u00danicamente se desarrollan dos cap\u00edtulos que vienen sin firmar. El P. Paradela (p\u00e1gina 9) afirma que son del P. Sierra.<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Materiales o datos para el estudio del establecimiento de las Hijas de la Caridad en Espa\u00f1a<\/strong>. En <em>Anales Madrid<\/em>, 1927, pp. 457 y ss<\/p>\n<p><strong>&#8211; Lista de las Asociaciones de Caridad en Espa\u00f1a, seg\u00fan el orden de su fundaci\u00f3n<\/strong>. En <em>Anales Madrid<\/em>, 1945, pp. 279 y ss<\/p>\n<p><strong>III.- <span style=\"text-decoration: underline\">AN\u00c1LISIS DE UN TEXTO: <\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">\u00abUNA CARTA MAGNA DE LA CONGREGACION DE LA MISION\u00bb <\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">(publicada en Anales Madrid, 1941, pp. 260-276 y 313-332 y 341-360)<\/p>\n<p>\u00cdNDICE<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Texto de las cinco M\u00e1ximas Fundamentales.<\/p>\n<p>I.- Texto de la Carta Magna de San Vicente.<\/p>\n<p>II.- Texto de la Bula de erecci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<\/p>\n<p>III.- Antecedentes de estas M\u00e1ximas:<\/p>\n<p>A) Las M\u00e1ximas en el Contrato de Fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>B) Oposici\u00f3n y negativa en Roma a la aprobaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>C) Oposici\u00f3n de los P\u00e1rrocos de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Explicaci\u00f3n de las Cinco M\u00e1ximas, seg\u00fan las Resoluciones de losromanos Pont\u00edfices y las ense\u00f1anzas de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>I.- Primera M\u00e1xima: Sumisi\u00f3n a los Obispos.<\/p>\n<p>II.- Segunda M\u00e1xima: Sumisi\u00f3n a los P\u00e1rrocos.<\/p>\n<p>III.- Tercera M\u00e1xima: Gratuidad de nuestras Misiones.<\/p>\n<p>IV.- Cuarta M\u00e1xima: El culto p\u00fablico en las ciudades.<\/p>\n<p>&#8211; Misiones.<\/p>\n<p>&#8211; Otros ministerios.<\/p>\n<p>V.- Quinta M\u00e1xima. Libertad de los Superiores en la direcci\u00f3n del Instituto.<\/p>\n<p>Aparte de sus trabajos de campo en el terreno de la Arqueolog\u00eda, esta \u00abobrita\u00bb recoge el talante cient\u00edfico, sacerdotal y misionero del P. Sierra. Con palabras sencillas pero muy pensadas desgrana los cinco puntos que, a su entender, configuran la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. A cada uno de estos puntos los denomina \u00abm\u00e1ximas\u00bb.<\/p>\n<p>La obra tiene, adem\u00e1s de una Introducci\u00f3n, dos partes claramente diferenciadas. En la primera se muestran los textos\u00a0 y sus contextos para comentar, ya en la segunda, cada una de ellas con bastante detalle.<\/p>\n<p><strong>En la Introducci\u00f3n<\/strong> justifica la necesidad de establecer normas siempre que se constituya un grupo de personas. En este sentido act\u00faan las normas de la Iglesia las Congregaciones Religiosas. Y es esto, precisamente, lo que pretende mostrar en el trabajo: los fines de la Congregaci\u00f3n y las Normas fundamentales dadas por su Fundador.<\/p>\n<p><strong>En la PARTE PRIMERA<\/strong> trata del texto de las\u00a0 cinco m\u00e1ximas fundamentales. Encuentra el P. Sierra estas m\u00e1ximas en tres lugares concretos: la carta de San Vicente de Pa\u00fal al P. du Coudray de 1631; la Bula de erecci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y el Contrato de Fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda (en este sentido aporta como muy importante la oposici\u00f3n y negativa de Roma a las peticiones del mismo San Vicente y la oposici\u00f3n de los P\u00e1rrocos de Par\u00eds al reconocimiento de la Congregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En estos textos ya se se\u00f1alan cu\u00e1les son estos principios, bases o m\u00e1ximas program\u00e1ticas,\u00a0 a saber: sumisi\u00f3n a los obispos en cuya di\u00f3cesis est\u00e1 la Congregaci\u00f3n establecida; sumisi\u00f3n a los P\u00e1rrocos durante el tiempo de Misi\u00f3n; gratuidad de las Misiones; ausencia del ejercicio de sus trabajos en ciudades episcopales, y, en quinto lugar, dependencia de los Superiores en la direcci\u00f3n de la Instituci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>En la PARTE SEGUNDA<\/strong> analiza y explica con gran profusi\u00f3n de datos y citas (cual si investigar\u00e1 restos arqueol\u00f3gicos en un yacimiento prehist\u00f3rico) cada una de las m\u00e1ximas, siguiendo los siguientes pasos:<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">M\u00e1xima Primera: sumisi\u00f3n a los Obispos<\/span><\/strong>. Texto de la m\u00e1xima, raz\u00f3n de esta m\u00e1xima, dos modos de trabajar en la di\u00f3cesis, obligaci\u00f3n can\u00f3nica de sujetarnos a los Obispos, en qu\u00e9 cosas, nuestros ministerios exteriores, las cosas a que \u00e9stos se refieren, nuestra comunicaci\u00f3n de privilegios, inspecci\u00f3n y visita episcopal de nuestros ministerios exteriores, informaciones espont\u00e1neas ante los Obispos, los Obispos pueden confiar los ministerios a la Congregaci\u00f3n, la Congregaci\u00f3n puede confiar a los Obispos el personal para los Ministerios, Misioneros diocesanos, derechos de los Obispos para emplearnos en los Ministerios nuestros.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">M\u00e1xima Segunda: sumisi\u00f3n a los P\u00e1rrocos<\/span><\/strong>. Texto de la m\u00e1xima, significado de Parroquia, motivos de esta m\u00e1xima, mandatos de la Bula Salvatoris nostri y de San Vicente, derechos de los P\u00e1rrocos en toda su Parroquia, coordinaci\u00f3n de los trabajos dentro de cada Parroquia, antagonismo entre el clero parroquial y los religiosos: sus causas y remedios.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">M\u00e1xima Tercera: gratuidad de nuestras misiones<\/span><\/strong>. Texto de la m\u00e1xima, dos clases de Misiones, primera clase, segunda clase, gratuidad absoluta, gastos de viaje, limosnas, obsequios despu\u00e9s de haber vuelto de la Misi\u00f3n, gratitud relativa, dificultad de guardar hoy la absoluta, se puede recibir lo que den los que no sean de los pueblos que se han de misionar y, aunque lo sean, si no es del pobre pueblo, lo que dan los Obispos, los P\u00e1rrocos, las Asociaciones piadosas, las personas de prestigio, lo esencial de la gratuidad en las Misiones, en los otros ministerios p\u00fablicos.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">M\u00e1xima Cuarta: el Culto p\u00fablico en las ciudades<\/span><\/strong>. Texto de la m\u00e1xima, texto de la Bula Salvatoris Nostri, raz\u00f3n objetiva de las M\u00e1xima, mal estado del clero franc\u00e9s en tiempo de San Vicente y su reforma, raz\u00f3n eventual de la m\u00e1xima. Relativo a las Misiones: prohibici\u00f3n de misionar en las ciudades, autorizaci\u00f3n para lo mismo, trabajos en Roma para aclarar la cuesti\u00f3n, m\u00e1xima definitiva: no misionar en las ciudades episcopales, se permite en las no episcopales y en las episcopales peque\u00f1as y donde lo exijan los Obispos, misiones en los suburbios donde est\u00e1n los pobres m\u00e1s abandonados, los pobres son nuestra heredad: atenderlos donde est\u00e9n, hoy los de los suburbios son los m\u00e1s necesitados. En otros Ministerios: prohibici\u00f3n, insiste San Vicente en ello, su prohibici\u00f3n en las Reglas Comunes, aplicaci\u00f3n exacta de la Regla: en las parroquias, en las ciudades no episcopales y en las peque\u00f1as, regreso de las misiones, auxiliar de los p\u00e1rrocos, hacer todo el bien posible al pr\u00f3jimo, socorros en el orden temporal, gran variedad de obras de San Vicente.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\">M\u00e1xima Quinta: Libertad de los Superiores en la direcci\u00f3n del Instituto<\/span><\/strong>. Texto de la m\u00e1xima, falta de precisi\u00f3n hasta la resoluci\u00f3n definitiva, San Vicente defiende nuestra exenci\u00f3n, libertad an\u00e1loga a la nuestra concedida a Congregaciones no exentas, libertad an\u00e1loga que sirve al clero secular diocesano, diferencia esencial entre el clero secular diocesano y el no diocesano (nosotros), no tenemos la exenci\u00f3n de los regulares, pero s\u00ed la odiosidad consiguiente, situaci\u00f3n y actitud que nos marc\u00f3 San Vicente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(II) Pa\u00fales y Ciencia: Lorenzo Sierra Rubio (el sabio) 1872-1947 P. 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