{"id":120136,"date":"2022-02-01T17:35:48","date_gmt":"2022-02-01T16:35:48","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=120136"},"modified":"2022-01-05T11:25:35","modified_gmt":"2022-01-05T10:25:35","slug":"los-desafios-de-una-sociedad-injusta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/los-desafios-de-una-sociedad-injusta\/","title":{"rendered":"Los desaf\u00edos de una sociedad injusta"},"content":{"rendered":"<h2>I. Hablar de la justicia desde la caridad<\/h2>\n<p>Perm\u00edtanme, ante todo, comenzar con una advertencia cau\u00adtelar, necesaria para comprender el tipo de reflexi\u00f3n que vamos a hacer sobre los DESAF\u00cdOS DE UNA SOCIEDAD INJUSTA. Hablar de injusticia, de lucha por la justicia, por suerte no es infrecuente. Para los pol\u00edticos, para los trabajadores sociales, para quienes viven o vivimos cerca del mundo de la marginaci\u00f3n y de la exclusi\u00f3n social es algo normal. Y sin embargo, con no poca frecuencia, tambi\u00e9n, se habla de la injusticia, se buscan solucio\u00adnes para combatir sus consecuencias con la l\u00f3gica fr\u00eda del aca\u00addemicismo o de cierto profesionalismo desencarnado o mal en\u00adtendido. En este caso es imposible ir a la ra\u00edz del problema que es eminentemente humano. Por otra parte las soluciones que puedan proponerse no ir\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de los simples parches o arreglos a corto plazo.<\/p>\n<p>Viene esto acuento porque en determinados \u00e1mbitos de la Administraci\u00f3n o del Trabajo Social suele contraponerse \u00abjus\u00adticia\u00bb a \u00abcaridad\u00bb. La justicia como el aumento eficaz y la caridad como la beneficiaria que no soluciona nada. No se trata de hacer juicio de intenciones ante afirmaciones que pueden ser fruto de la ignorancia o de la desinformaci\u00f3n. En cualquier caso para nosotros hay algo muy claro: toda reflexi\u00f3n sobre la injusticia, todo intento de dar una respuesta eficaz han de ir acompa\u00f1ados por una identificaci\u00f3n con el hermano. Por eso afirmamos, al comenzar esta reflexi\u00f3n, que sin esta identificaci\u00f3n humana o sin esta Caridad cristiana cualquier acci\u00f3n en favor de la justicia puede resultar vana y vac\u00eda. Y por eso vamos a hablar y a reflexionar sobre <i>Los desaf\u00edos de una sociedad injusta <\/i>\u00abdesde la Caridad\u00bb; es decir, desde una opci\u00f3n previa en favor de los que sufren, y desde una voluntad sin intereses ego\u00edstas o partidistas. Esto es absolutamente necesario para ir m\u00e1s all\u00e1 del pragmatismo con que hoy se enfocan y dise\u00f1an muchas de las pol\u00edticas sociales. Es absolutamente necesario, tambi\u00e9n, para proponer alternativas eficaces, \u2014serias y cient\u00edficas, desde luego\u2014, pero con cierta dimensi\u00f3n ut\u00f3pica y realista al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Todas y todos ustedes, por su propio trabajo y compromiso con el mundo de la marginaci\u00f3n y de los que sufren, entienden de sobra este lenguaje, y saben muy bien que lo dem\u00e1s son palabras vac\u00edas que no conducen a parte alguna. \u00abNo hay Caridad que no se acompa\u00f1e con Justicia\u00bb, dec\u00eda San Vicente de Pa\u00fal. O lo que es lo mismo, \u00abno hay Justicia que no se acompa\u00f1e con Caridad, con Pasi\u00f3n, con Utop\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLejos de ser contradictorias \u2014Justicia y Caridad\u2014 (nos recuerda el Comentario de la edici\u00f3n francesa a la Regla de la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal, 1975), son preferentemente complementarias \u00bfQu\u00e9 Justicia podemos calificar de aut\u00e9ntica si no est\u00e1 motivada por el Amor? y \u00bfqu\u00e9 Caridad puede merecer tal nombre si no tiende al reino de la Justicia?\u00bb<\/p>\n<p>Dicho esto, como punto de partida, entremos ya en materia. En primer lugar hablaremos del car\u00e1cter institucionalizado de la injusticia hoy en nuestra sociedad, para pasar despu\u00e9s al an\u00e1lisis cuantitativo <i>y <\/i>cualitativo de esta realidad.<\/p>\n<h2><b>II. <\/b>Una sociedad que institucionaliza la injusticia<\/h2>\n<p>Cuando hablamos de sociedad injusta queremos decir pre\u00adcisamente que tal sociedad institucionaliza diversas formas de injusticia. \u00bfQui\u00e9n va a negar que a lo largo de la historia de la humanidad la injusticia ha estado siempre, de una u otra forma, incrustada en su mismo seno? Diversas formas de pobreza y marginaci\u00f3n, opresi\u00f3n de unos pueblos sobre otros, esclavitud, y ese largo etc\u00e9tera que constituye la historia amarga y oscura de los hombres. Frente a tales injusticias ha habido protestas, ha habido levantamientos, luchas valientes y generosas. La llamada \u00abcausa de los pobres\u00bb (de la que ma\u00f1ana les hablar\u00e1 Luis Gon\u00adz\u00e1lez Carvajal) ha estado protagonizada por Profetas, hombres y mujeres de toda religi\u00f3n y raza que no se han conformado con la injusticia institucionalizada.<\/p>\n<p>Pues bien, a nosotros nos ha tocado vivir una \u00e9poca concreta, con sus formas espec\u00edficas de injusticia, y estamos llamados a continuar los pasos de los que nos han precedido en la fidelidad a la \u00abcausa de los pobres\u00bb. \u00bfCu\u00e1l es la realidad espec\u00edfica de nuestra sociedad injusta? En la Semana de Estudios del a\u00f1o pa\u00adsado ya se analizaron las llamadas \u00abNuevas Formas de Pobreza\u00bb. No se trata, l\u00f3gicamente, de repetir lo dicho entonces. Pero s\u00ed se trata de dar un paso m\u00e1s y ver c\u00f3mo la sociedad actual ins\u00adtitucionaliza y estructuraliza de forma implacable esas nuevas formas de injusticia y de pobreza. Y se trata, por supuesto, de preguntarnos si ello ha de ser necesariamente as\u00ed, o si, por el contrario, existen alternativas para combatir y erradicar las in\u00adjusticias de hoy. Soy consciente de que es excesivamente pre\u00adtencioso intentar dar respuestas definitivas a estos interrogantes. Pero s\u00ed que podemos perfilar algunas pistas y podemos hacernos eco de diversas propuestas que en estos momentos se presentan como alternativas esperanzadoras.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00edan describirse las caracter\u00edsticas y rasgos espe\u00adc\u00edficos de las injusticias de hoy?<\/p>\n<p>En primer lugar los contrastes y desigualdades tienden a agu\u00addizarse. Tanto en el \u00e1mbito planetario (la brecha Norte\/Sur, Pri\u00admer Mundo frente a Tercer Mundo) como en el seno mismo de las Naciones y de los Estados. A nosotros nos toca referirnos a la realidad de nuestro Primer Mundo. Por desgracia hablar de pobreza y de hambre en los pa\u00edses del Tercer Mundo no es una tarea dif\u00edcil: Bangladesh, India, Etiop\u00eda, Sud\u00e1n, el Chad y tantas regiones de Africa y de Am\u00e9rica Latina son testigos de la brecha, cada vez m\u00e1s honda y ancha entre Norte y Sur. Sin olvidar esta realidad, no por m\u00e1s conocida menos inquietante e interpelante, nos referimos ahora a la pobreza m\u00e1s cercana&#8230;, a ese <i>Cuarto Mundo, <\/i>a esas m\u00faltiples y amplias bolsas de extrema pobreza incrustadas en el pr\u00f3spero <i>Primer Mundo <\/i>y que afloran de m\u00fal\u00adtiples formas: los pobres de siempre, excluidos de toda vida social, los ancianos, los adultos sin trabajo, j\u00f3venes sin esperanza de futuro y situados ante un f\u00e1cil deslizamiento hacia la margi\u00adnaci\u00f3n total, en las ciudades y en el campo&#8230; (v\u00e9ase <i>Pobreza <\/i>y <i>exclusi\u00f3n social, <\/i>1987, p. 4).<\/p>\n<p>En segundo lugar los contrastes crecientes, a que acabo de referirme, tienen como consecuencia l\u00f3gica que el tejido social sufra un proceso de \u00abdualizaci\u00f3n\u00bb o de \u00abpolarizaci\u00f3n\u00bb, de tal forma que se consolida un n\u00facleo permanentemente marginado y excluido de la vida social, econ\u00f3mica y cultural. Dicho con otras palabras, la sociedad actual para poder funcionar necesita de este n\u00facleo. Tal fen\u00f3meno es conocido por el nombre de <i>sociedad dual <\/i>o de los <i>tres tercios. <\/i>A ello me referir\u00e9 m\u00e1s ade\u00adlante. En realidad significa, ni m\u00e1s ni menos, que, para que puedan existir situaciones de privilegio y de riqueza en volumen creciente, es necesario que aumenten las situaciones de preca\u00adriedad y de pobreza de forma permanente. Los ricos se hacen m\u00e1s ricos y los pobres se hacen m\u00e1s pobres. Los que tienen poder, econ\u00f3mico o pol\u00edtico, consiguen m\u00e1s poder, y los que no ten\u00edan poder se quedan, cada vez, con menos poder.<\/p>\n<p>En tercer lugar puede decirse que, relativamente hablando o, incluso para determinados colectivos, en t\u00e9rminos absolutos, las nuevas situaciones de injusitica o de carencia de derechos sociales y humanos son peores que en \u00e9pocas anteriores. Todo el mundo conoce las terribles condiciones de trabajo y los enormes costes sociales en la \u00e9poca de la primera revoluci\u00f3n industrial, durante los siglos XVIII y XIX y buena parte del siglo presente. Pues bien, una gran parte de los avances que se dieron, gracias a las luchas sociales en favor de la justicia, se est\u00e1n perdiendo, tanto por lo que se refiere a las condiciones de trabajo como a los mismos derechos sociales.<\/p>\n<p>En cuarto lugar las situaciones de injusticia de hoy conviven con unas insospechadas posibilidades de creaci\u00f3n de riqueza. Es decir, hoy m\u00e1s que nunca se est\u00e1 en condiciones econ\u00f3micas y t\u00e9cnicas de superar la injusticia y la pobreza. Los avances tec\u00adnol\u00f3gicos, junto a un mayor conocimiento de las leyes econ\u00f3\u00admicas pasadas son, entre otros, factores que permiten afirmar lo que les acabo de decir: t\u00e9cnicamente es hoy posible superar las situaciones de injusticia, es posible vencer la pobreza.<\/p>\n<p>No estoy haciendo afirmaciones gratu\u00edtas. Todav\u00eda podr\u00edan a\u00f1adirse otras caracter\u00edsticas sobre la naturaleza de la \u00abinjusticia hoy\u00bb. El cat\u00e1logo, por desgracia, es largo. Pero las cuatro que acabo de se\u00f1alar son suficientes como marco de referencia para entrar ya en el estudio cuantitativo y, sobre todo, cualitativo y anal\u00edtico de esa realidd y, desde luego, para proponer pistas alternativas de lucha contra la injusticia y la pobreza.<\/p>\n<h2>III. \u00bfSe puede cuantificar la injusticia?<\/h2>\n<p>No es dif\u00edcil manejar cifras. Las hay y abundantes. Nuestra sociedad informatizada no tiene especial dificultad en resumimos encuestas, aportar datos, hacer estad\u00edsticas. Llegan incluso a abrumarnos y, lo que es peor, se consigue que las mismas cifras nos resbalen y todo aquello que se esconde detr\u00e1s de ellas quede en un segundo plano sin relevancia alguna.<\/p>\n<p>Dicho de otra forma \u00abnos estamos acostumbrando a las es\u00adtad\u00edsticas que nos hablan del PARO y del HAMBRE&#8230; Nos estamos acostumbrando a que se nos hable de OCHO MILLONES DE POBRES en nuestro pa\u00eds&#8230; Nos estamos acostumbrando a las CIFRAS MUN\u00adDIALES DEL HAMBRE&#8230; Nos estamos acostumbrando a considerar a nuestros ANCIANOS como a seres in\u00fatiles&#8230; Nos estamos acos\u00adtumbrando a todo tipo de ECONOM\u00cdA SUMERGIDA&#8230;\u00bb <i>(Pobreza y exclusi\u00f3n social, <\/i>p. 4).<\/p>\n<p>Datos que, en \u00e9pocas pasadas, hubiesen sido noticias de pri\u00admer orden hoy ocupan s\u00f3lo los rincones de la prensa. Por poner un ejemplo. Hace unas pocas semans (el 5 de junio) solamente un peri\u00f3dico <i>(El Peri\u00f3dico <\/i>de Barcelona) que yo sepa, se hizo eco, pero en el rinc\u00f3n de una p\u00e1gina, de un comunicado de la Comisi\u00f3n Europea sobre la Pobreza en la Comunidad Econ\u00f3mica Europea. Dec\u00eda: \u00abEl n\u00famero de pobres ha aumentado en la ma\u00adyor\u00eda de los pa\u00edses de la CEE, hasta alcanzar un total de 44 millones en 1985. El experto Gerard de Selys cree que, si no se toman medidas dr\u00e1sticas, <i>Europa tendr\u00e1 en 1992 el gran mercado de la pobreza, con m\u00e1s de 54 millones de pobres en los 12 pa\u00edses de la Comunidad\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Podr\u00edan citarse muchos ejemplos, conocidos de sobra por ustedes, para ilustrar esta alarmante insensibilidad ante los fe\u00adn\u00f3menos de la injusticia y de la pobreza en nuestro propio en\u00adtorno. Acerqu\u00e9monos, pues, a los datos no con curiosidad aca\u00add\u00e9mica, sino buscando en ellos lo que las cifras fr\u00edas no dicen: la experiencia y el sentido del dolor, de la humillaci\u00f3n, de la impotencia, de la marginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero tampoco quisiera cansarles con cifras y datos. En la Semana del pasado a\u00f1o, <i>(Nuevas Formas de Pobreza), <\/i>tuvieron ocasi\u00f3n de manejar las cifras abrumadoras sobre la pobreza y marginaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds. Solamente completar\u00e9 algunos datos o los ajustar\u00e9 de forma que nos ayuden para nuestro <i>objetivo principal: <\/i>el \u00aban\u00e1lisis del car\u00e1cter estructural de la injusticia hoy y los desaf\u00edos que plantea\u00bb.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed algunos de los indicadores m\u00e1s relevantes de la in\u00adjusticia hoy:<\/p>\n<h3><i>\u2014 La desigualdad <\/i>y <i>la pobreza severa<\/i><\/h3>\n<p>Un primer dato a retener, seg\u00fan el conocido estudio de CA\u00adRITAS (1984): mientras s\u00f3lo un 10 por ciento de las familias espa\u00f1olas acumulan un 40 por ciento de la renta, un 21.6 de las familias, las m\u00e1s pobres, tan s\u00f3lo disponen de un 6.9 por ciento del total de los ingresos.<\/p>\n<p>Dato m\u00e1s significativo, no sospechoso de posible demagogia, por la fuente de que se trata, es el que aporta el Servicio de Estudios del Banco de Bilbao (1987) de acuerdo con el Avance de la Contabilidad Nacional (1987): la <i>renta per capita <\/i>espa\u00f1ola se situar\u00eda en las 911.138 pesetas. Una cifra optimista, se co\u00admenta, que es s\u00f3lo un indicador y, en cierto modo, un espejismo. La realidad es que la mayor\u00eda de los espa\u00f1oles, alrededor de 27 millones de personas, no supera esas m\u00edticas 900.000 pesetas. Y que, por el contrario, otros 12 millones de espa\u00f1oles sobre\u00adpasan, con creces, la media, mientras 11.5 millones est\u00e1n vi\u00adviendo desesperadamente con una renta anual inferior a las 500.000 pesetas. Otros 15 millones, que podr\u00edan coincidir con la clase media baja, se encuentran a las puertas del la <i>renta per capita, <\/i>arregl\u00e1ndose con unos ingresos que oscilan entre las 500.000 y las 900.000. El grupo de los que sobrepasan la media nacional ser\u00edan unos 8 millones, a la vez que la clase privilegiada \u00abformada por los privilegiados de toda la vida y los nuevos ricos, tendr\u00eda cerca de 4 millones de socios\u00bb.<\/p>\n<p>Dicho de otra manera: seg\u00fan las apreciaciones del Banco de Bilbao \u00abel 30 por ciento de los hogares espa\u00f1oles vive en con\u00addiciones de pobreza, el 40 por ciento se sit\u00faa entre los l\u00edmites de la estrechez y del bienestar, el 20 por ciento vive bien y el 10 por ciento vive estupendamente bien.<\/p>\n<p>En este mismo orden de cosas, las cifras que nos ofrece el \u00abPrograma 2000\u00bb (PSOE, 1988) coinciden con el estudio de C\u00c1RITAS (1984). Recu\u00e9rdense los 8 millones de pobres que, se\u00adg\u00fan C\u00c1RITAS, estar\u00edan bajo el umbral de la pobreza, bastante menos que ese 30 por ciento de que nos habla el Banco de Bilbao. Por otro lado 4 millones se encontrar\u00edan en situaci\u00f3n de pobreza \u00absevera\u00bb o \u00ababsoluta\u00bb (en torno a un 12 por ciento de la poblaci\u00f3n total espa\u00f1ola). Seg\u00fan las estimaciones del \u00abPrograma 2000\u00bb, de estos 4 millones, dos y medio son personas que han accedido a la pobreza absoluta al perder su puesto de trabajo (situaci\u00f3n de paro de larga duraci\u00f3n). De entre estos \u00faltimos un mill\u00f3n de personas <i>no ingresa nada <\/i>por ning\u00fan concepto, y 980.000 tienen ingresos por subsidio o pensiones de menos de 25.000 pesetas.<\/p>\n<p>Retengamos ahora estos datos. Luego sacaremos las conse\u00adcuencias.<\/p>\n<h3><i>\u2014 La precariedad y las condiciones de trabajo<\/i><\/h3>\n<p>Se trata de un indicador importante, ya que es en torno al trabajo (no nos referimos ahora al \u00abparo\u00bb) donde se est\u00e1n ma\u00adnifestando situaciones de injusticia manifiesta. S\u00f3lo me referir\u00e9 a dos aspectos: la <i>p\u00e9rdida de la estabilidad en el trabajo <\/i>y las condiciones de trabajo en <i>la econom\u00eda sumergida.<\/i><\/p>\n<p>Una de las reivindicaciones m\u00e1s justas por las que se ha luchado en los \u00faltimos cien a\u00f1os ha sido por la estabilidad en el trabajo: garant\u00edas contra el despido injusto, no a la eventualidad y a la incertidumbre. Poco a poco las legislaciones laborales fueron recogiendo estos derechos de los trabajadores. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando en estos momentos? Las \u00abnecesidades\u00bb del sistema han impuesto pr\u00e1cticamente la abolici\u00f3n del derecho a la estabilidad en el trabajo. Cada vez hay m\u00e1s trabajadores que se ven sometidos a una penosa rotaci\u00f3n. Hoy aqu\u00ed, dentro de un mes en otro sitio, luego una temporada de paro, y luego a otro sitio&#8230;, sin ning\u00fan derecho a la antig\u00fcedad, sin poder ejercer el propio oficio en la mayor\u00eda de los casos, incertidumbre en los ingresos salariales, p\u00e9rdida de profesionalidad, miedo, no protestar, no exigir nin\u00adguna mejora salarial para que la \u00abbuena conducta\u00bb sirva de ga\u00adrant\u00eda para una posible renovaci\u00f3n del contrato&#8230; Este ser\u00eda, aproximadamente, el retrato del trabajador eventual. Aqu\u00ed s\u00ed que se puede decir que el \u00absistema\u00bb, (es decir, \u00abel gran capital\u00bb), ha transformado al trabajador en una simple mercanc\u00eda, desperso\u00adnalizada y sin derechos.<\/p>\n<p>\u00bfExageraci\u00f3n? los datos son los datos. Hace s\u00f3lo quince a\u00f1os el 98 por ciento de los contratos eran fijos. En estos momentos el 20 por ciento son ya eventuales. M\u00e1s a\u00fan: las estad\u00edsticas laborales que mensualmente ofrece el Ministerio de Trabajo y de Seguridad Social confirman&#8217; que durante los \u00faltimos cinco a\u00f1os los contratos fijos (indefinidos) alcanzan s\u00f3lo el cinco por ciento en el conjunto de Espa\u00f1a. El resto est\u00e1 formado poi las variadas formas de contrataci\u00f3n que autoriza la nueva legislaci\u00f3n. Se ha calculado , que para final de siglo (dentro \u2022 de unos diez a\u00f1os), de seguir el actual ritmo en los tipos de contrataci\u00f3n, la poblaci\u00f3n activa ocupada se encontrar\u00e1 segmentada de la forma siguiente: un 25 por ciento ser\u00e1n asalariados fijos (los mejor retribuidos y con una cualificaci\u00f3n profesional elevada), un 50 por ciento lo constituir\u00edan los eventuales (normalmente peor retribuidos y con las caracter\u00edsticas antes descritas), y el otro 25 por ciento ser\u00edan los \u00absumergidos\u00bb, a los que ahora voy a referirme.<\/p>\n<p>Hablar de la econom\u00eda sumergida, este gran \u00abamortiguador\u00bb del paro, tolerado e, incluso, fomentado por el \u00absistema\u00bb, podr\u00eda robarnos mucho tiempo a nuestra reflexi\u00f3n. Pero es menester decir algo, ya que constituye otra de las grandes injusticias ins\u00adtitucionalizadas por el \u00absistema\u00bb. Aqu\u00ed hablar de las condiciones de trabajo es afirmar que el trabajador sumergido se encuentra en la m\u00e1s total indefensi\u00f3n social: \u00ablo tomas o lo dejas\u00bb. Claro que no todos los sumergidos lo pasan mal. Sumergido lo es tambi\u00e9n el evasor de capitales, el traficante de drogas, los agu\u00adjeros de los bancos, el dinero negro, etc. No nos referimos a \u00e9stos. Cuando hablamos del trabajador sumergido pensamos en los talleres escondidos, en el trabajo que se hace en casa (con\u00adfecci\u00f3n, calzado, bisuter\u00eda, piezas peque\u00f1as, hosteler\u00eda, trabajo a domicilio, ciertas formas de ayuda familiar&#8230;), sin horario, sin seguridad social, mal pagado.<\/p>\n<p>\u00bfSon muchos los sumergidos? Precisamente porque es algo oculto no es f\u00e1cil su cuantificaci\u00f3n. Pero todo el mundo sabe de ellos. Y todo el mundo sabe que la mayor\u00eda del trabajador y de la trabajadora sumergida aceptan este tipo de trabajo porque no tienen m\u00e1s remedio, porque no tienen subsidio de paro, porque tienen hambre, porque tienen que vivir. Desde luego es una de las explotaciones m\u00e1s inocuas del \u00absistema\u00bb. Es cierto que al\u00adgunos sumergidos lo hacen para completar su sueldo, para com\u00adprarse una segunda residencia y mil cosas m\u00e1s que impone el imperio del consumo. Tampoco nos referimos a \u00e9stos. Pues bien, de los tres millones de sumergidos (son datos del Ministerio de Econom\u00eda) dos millones y medio, por lo menos, se encuentran en esa situaci\u00f3n de injusticia y precariedad vergonzosa porque \u00abno tienen otra salida\u00bb. F\u00edjense en estos datos: ninguno tiene cartilla de seguridad social. Una gran parte de los trabajadores sumergidos son j\u00f3venes sin ninguna experiencia laboral (el 43 por ciento del trabajo irregular est\u00e1 hecho por j\u00f3venes, mientras que el trabajo regular solamente tiene el 11 por ciento entre 16 y 25 a\u00f1os). Una y otra vez tendremos que decir que el sector juvenil es una de las principales v\u00edctimas de la injusticia \u00abins\u00adtitucionalizada\u00bb. Por lo que se refiere a los ingresos, seg\u00fan el mismo Ministerio de Econom\u00eda, el 63.4 por ciento de los su\u00admergidos no pasa de las 25.000 mensuales, a pesar de horarios incontrolados y extremadamente largos. El nivel cultural de los sumergidos es mucho m\u00e1s bajo que en el trabajo regular: el 69 por ciento s\u00f3lo tiene estudios primarios y muchos tambi\u00e9n son analfabetos. En el trabajo regular los que s\u00f3lo tienen estudios primarios no sobrepasan el 42 por ciento. Un \u00faltimo dato: un tanto por ciento muy elevado de sumergidos son personas que han sobrepasado la edad de jubilaci\u00f3n: ancianos y ancianas sin ning\u00fan tipo de pensi\u00f3n. No olvidemos que en este pa\u00eds (ya lo examinaron a fondo en la Semana del ario pasado) cerca de medio mill\u00f3n de personas de m\u00e1s de 65 a\u00f1os no dispone de ninguna pensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme hacerles ya ahora una observaci\u00f3n que luego la desarrollar\u00e9 con m\u00e1s detenci\u00f3n: el \u00absistema\u00bb, causa en definitiva de la injusticia que estoy analizando con ustedes, acorrala siempre a los m\u00e1s d\u00e9biles: j\u00f3venes sin trabajo y sin experiencia, personas con escasa o nula preparaci\u00f3n profesional y cultural, personas que provienen de las bolsas end\u00e9micas de pobreza y marginaci\u00f3n, personas con escasos recursos para salir adelante y abrirse camino en medio de una sociedad competitiva y agresiva como la nuestra.<\/p>\n<h3><i>\u2014 El paro como p\u00f3rtico de la pobreza y de la infrasubsistencia<\/i><\/h3>\n<p>El \u00abderecho al trabajo\u00bb (garantizado por el C\u00f3digo Universal de Derechos Humanos y por la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola, art. 35) es papel mojado para tres millones de espa\u00f1oles, m\u00e1s o menos. Todos somos conscientes de esta realidad, de este \u00abbochorno nacional\u00bb. As\u00ed se ha calificado al paro masivo padecido por tantos conciudadanos nuestros (v\u00e9ase <i>Paro y pobreza, <\/i>en \u00abSal Terre, IV, 87).<\/p>\n<p>No se trata ahora de repetir cosas conocidas. Tan s\u00f3lo quiero compartir con ustedes la reflexi\u00f3n sobre algunos aspectos m\u00e1s puntuales y dram\u00e1ticos que caracterizan al paro en estos mo\u00admentos. En primer lugar <i>el paro de larga duraci\u00f3n. <\/i>Hemos al\u00adcanzado ya la cifra record: en 1977 s\u00f3lo el 5.6 por ciento de los parados llevaban m\u00e1s de dos a\u00f1os sin encontrar trabajo. Los datos de comienzos de 1988 nos hablan ya del 53 por ciento (mill\u00f3n y medio). A estos parados se les ha calificado como desempleados \u00absin retorno\u00bb, sobre todo en el caso de los trabajadores de m\u00e1s de 45 a\u00f1os que son la mayor\u00eda de este colectivo. Son trabajadores expulsados del mercado de trabajo, el 78 por ciento de los cuales (datos de la <i>Encuesta de Poblaci\u00f3n Activa) <\/i>s\u00f3lo tienen estudios primarios o son analfabetos. Imposible el reciclaje para ocua\u00adpaciones alternativas. Nadie se ha preocupado seriamente de ellos. Padres de familia que sufren en sus carnes el desgarro de la quiebra familiar, de la depresi\u00f3n, de la impotencia, el alco\u00adholismo, en no pocos casos del suicidio. No son exageraciones. Estas consideraciones est\u00e1n recogidas en un Informe del INEM sobre el paro de larga duraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los <i>j\u00f3venes sin trabajo, <\/i>muchos de ellos todav\u00eda buscando su primer empleo. Es \u00e9ste otro de los colectivos m\u00e1s duramente golpeados por el paro. Cerca de mill\u00f3n y medio. M\u00e1s de la mitad o nunca han trabajado, o lo est\u00e1n haciendo en la precariedad y en la econom\u00eda sumergida o son parados de larga duraci\u00f3n. S\u00f3lo los j\u00f3venes con buena preparaci\u00f3n profesional y provenientes de \u00e1mbitos culturales m\u00e1s selectos y elevados tienen esperanza de encontrar trabajo. Detr\u00e1s quedan tres o cuatro generaciones de j\u00f3venes \u00abperdidas\u00bb, \u00absin retorno\u00bb, que no han tenido ninguna experiencia laboral, o si la han tenido ha sido, como dec\u00eda, en el trabajo precario y sumergido. El f\u00e1cil deslizamiento, de nuevo, hacia la total marginaci\u00f3n, delincuencia, droga, alcoholismo. S\u00e9 que no les estoy diciendo nada que ustedes no conozcan. Pero es \u00fatil recordarlo y ello nos ayudar\u00e1 a sacer las conclusiones pertinentes en esta reflexi\u00f3n que hacemos sobre los desaf\u00edos de esta sociedad injusta y despiadada.<\/p>\n<p>Nos encontramos, pues, ante unas circunstancias donde la \u00abfrontera entre paro y marginaci\u00f3n\u00bb ya no existe. Estos dos colectivos a que me he referido (trabajadores adultos en paro de larga duraci\u00f3n y j\u00f3venes) est\u00e1n m\u00e1s en la categor\u00eda de \u00abexcluidos sociales\u00bb que en la de parados. S\u00f3lo una minor\u00eda recibe un sub\u00adsidio (no llega a un 26 por ciento). En buena medida son esos \u00abnuevos pobres\u00bb sobre los que ustedes reflexionaron el a\u00f1o pa\u00adsado: \u00abHasta hace poco dispon\u00edan de ingresos estables, aunque fueran modestos. Se inicia a partir de la situaci\u00f3n de paro, un proceso sin retorno: degradaci\u00f3n en las condiciones de vivienda, problemas de salud, quiebra familiar, p\u00e9rdida de toda esperanza para escapar de la nueva situaci\u00f3n, transmisi\u00f3n a los hijos de la nueva forma de vida, de pensar y de comportarse. Es el camino abierto a la exclusi\u00f3n social\u00bb (en \u00abSal Terrae\u00bb, IV 87).<\/p>\n<p>Todos estos datos, m\u00e1s los que ustedes manejaron el a\u00f1o pasado sobre las \u00abnuevas formas de pobreza\u00bb y los, de sobra, conocidos sobre la pobreza cl\u00e1sica y tradicional nos permiten afirmar, como primera consecuencia, que la actual sociedad est\u00e1 colocando en sus \u00abM\u00e1rgenes\u00bb a colectivos cada vez m\u00e1s amplios y esto de forma estructural.<\/p>\n<p>Resumiendo: se trata de colectivos muy precisos: buena parte de los parados de larga duraci\u00f3n, j\u00f3venes sin empleo provenientes de los sectores m\u00e1s pobres y populares, los jubilados y ancianos con pensiones exiguas o nulas, gran parte de la poblaci\u00f3n \u00absu\u00admergida\u00bb, los grupos marginales cl\u00e1sicos, como las minor\u00edas \u00e9tnicas (gitanos), inmigrantes africanos, vagabundos y \u00abtranse\u00fantes-mendigos\u00bb, prostituci\u00f3n marginal, el mundo de la droga y de la delincuencia, las bolsas end\u00e9micas de marginaci\u00f3n, ha\u00adcinamiento y hambre en los &#8216;cascos viejos de las ciudades o zonas perif\u00e9ricas, poblaci\u00f3n deprimida de las zonas rurales de la meseta castellana, Extremadura, Galicia y Andaluc\u00eda y de la alta monta\u00f1a en Catalu\u00f1a y Arag\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfHa de ser necesariamente as\u00ed? Esta es la pregunta angustiosa que todos nos hacemos tras la abrumadora realidad que nos presentan los datos aportados. Pues parece que s\u00ed. Todo nos induce a pensar que el \u00absistema\u00bb necesita de esos \u00abm\u00e1rgenes\u00bb, de esa \u00abinjusticia institucionalizada\u00bb para \u00absu\u00bb desarrollo. Incluso pa\u00adrece que lo tiene muy bien programado. No adelantemos con\u00adclusiones. Y no piensen que estamos haciendo demagogia barata.<\/p>\n<p>Nos toca, pues, dar un paso m\u00e1s en nuestra reflexi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de todas estas realidades? \u00bfPor qu\u00e9 ha de ser nece\u00adsariamente as\u00ed? nos volvemos a preguntar. Debemos intentar ir a la ra\u00edz del problema. Desde luego no es tarea f\u00e1cil. Pero ne\u00adcesitamos hacerlo para no dejarnos enga\u00f1ar con falsas promesas, y para dise\u00f1ar opciones alternativas.<\/p>\n<h2>IV. La ra\u00edz econ\u00f3mica de esta sociedad injusta<\/h2>\n<p>Falsas promesas&#8230; No es infrecuente que los portavoces del \u00absistema\u00bb afirmen, una y otra vez, que la crisis que se ha padecido durante los \u00faltimos quince a\u00f1os ha sido la causa del paro, de las nuevas formas de pobreza. Pero, ahora, se nos repite, insisten\u00adtemente, la crisis ha sido superada, y nos encontramos en el camino correcto de la recuperaci\u00f3n y del bienestar para todos los ciudadanos.<\/p>\n<p>Bonita promesa. Pero no todo est\u00e1 tan claro. Disponemos de indicios suficientes para pensar que tal recuperaci\u00f3n \u00abecon\u00f3mica\u00bb se hace a costa precisamente de la recuperaci\u00f3n \u00absocial\u00bb. Indicios que evidencian unos costes sociales \u00abnecesarios\u00bb para que tal recuperaci\u00f3n sea posible. Costes sociales, adem\u00e1s, no de car\u00e1cter temporal sino de car\u00e1cter institucional y estructural. Es decir, que van a permanecer de forma permanente incluso agrav\u00e1ndose cualitativa y cuantitativamente. \u00bfPor qu\u00e9 les digo esto? (V\u00e9ase <i>La salida de la crisis econ\u00f3mica, <\/i>en \u00abSal Terrae\u00bb, IX, 1988).<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n es sencilla. Para salir de la crisis el \u00absistema\u00bb necesitaba recuperar los niveles de beneficio y de acumulaci\u00f3n capitalista que se hab\u00edan perdido o hab\u00edan disminuido durante la d\u00e9cada de los a\u00f1os setenta. Ello exig\u00eda, entre otras cosas, abaratar los costes laborales y aumentar, hasta el m\u00e1ximo posible, la productividad. En t\u00e9rminos corrientes esto quiere decir producir mucho pero con menos personas y con salarios bajos. Y esto s\u00f3lo se pod\u00eda conseguir teniendo las manos libres para poder despedir a los trabajadores (flexibilizar plantillas), cuando ya no fuesen ne\u00adcesarios, porque iban a ser sustituidos por las nuevas tecnolog\u00edas (m\u00e1quinas herramienta, robots, computadoras&#8230;). Dos principios b\u00e1sicos para la salida de la crisis, seg\u00fan los principios \u00abneo-libe\u00adrales\u00bb del \u00absistema\u00bb: trabajo barato y renovaci\u00f3n de la obsoleta estructura productiva mediante las \u00abnuevas m\u00e1quinas\u00bb.<\/p>\n<p>Estas dos pol\u00edticas (innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y \u00abmercado la\u00adboral\u00bb) son la clave de b\u00f3veda del \u00absistema\u00bb. Un breve comen\u00adtario sobre ellas nos abrir\u00e1 el camino para la comprensi\u00f3n de la pregunta que nos hemos planteado: \u00bfha de ser necesariamente as\u00ed?<\/p>\n<p>La innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, tal como se ha introducido y uti\u00adlizado (proceso que s\u00f3lo acaba de comenzar) no s\u00f3lo supone un aumento espectacular de la productividad, sino que sustituye a enormes cantidades de mano de obra humana. Esto provoca y provocar\u00e1 un tipo de desempleo que poco tiene que ver con el paro de los a\u00f1os setenta. Es el llamado paro \u00abtecno-estructural\u00bb sobre el que existe abundante literatura <i>(Informe al Club de Roma, Informe FAST <\/i>de la CEE, Schaff, A., <i>Qu\u00e9 futuro nos aguarda, <\/i>etc.). No es \u00e9ste el momento de detenernos en algo sobre lo que todo el mundo est\u00e1 ya de acuerdo.<\/p>\n<p>Ahora bien para la introducci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas el \u00absistema\u00bb necesitaba y necesita de unas condiciones y garant\u00edas socio-laborales muy concretas. En primer lugar un movimiento sindical d\u00e9bil y dividido para desproteger al mercado laboral y conseguir que, tambi\u00e9n, en este mercado funcionasen libremente las leyes de la oferta y de la demanda. De esta forma los salarios podr\u00edan ser controlados a la baja, lo mismo que las condiciones de contrataci\u00f3n y de trabajo en todos sus \u00e1mbitos. En segundo lugar el \u00absistema\u00bb necesitaba un cambio en las leyes laborales para poder contratar con las manos libres. Es decir, dar v\u00eda libre a todo tipo de contratos eventuales, sin ning\u00fan tipo de contrapartida en materia de reciclaje ocupacional o de compensaci\u00f3n econ\u00f3mica adecuada. Basta con contemplar imparcialmente la escena laboral en estos momentos para ver que TODO se ha con\u00adseguido.<\/p>\n<p>Los datos que les he presentado anteriormente y las perspec\u00adtivas de futuro sobre la segmentaci\u00f3n del mercado de trabajo son una prueba, m\u00e1s que contundente, de lo que les estoy diciendo: recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica, pero \u00bfa costa de qu\u00e9 y de quienes?<\/p>\n<p>Todo esto no es porque s\u00ed. Precisamente Juan Pablo II en su \u00faltima enc\u00edclica <i>Sollicitudo Rei Socialis <\/i>nos recuerda c\u00f3mo el \u00absistema\u00bb capitalista liberal hinca sus ra\u00edces en el mundo de los intereses y no en el mundo de la solidaridad. Seg\u00fan viene a decir el Papa las \u00ableyes del mercado\u00bb son implacables y originan ne\u00adcesariamente las nuevas pobrezas en el Primer Mundo y los escandalosos contrastes entre Norte y Sur. Tampoco se escapa a las advertencias de Juan Pablo II los abusos del Socialismo Co\u00adlectivista, tal como \u00e9ste ha sido llevado a la pr\u00e1ctica hasta ahora. A fin de cuentas tambi\u00e9n pertenece al mundo desarrollado del Norte.<\/p>\n<p>El drama de esta realidad es que la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica supone en s\u00ed misma un gran avance para la humanidad. Las posibilidades de creaci\u00f3n de riqueza alimentaria mediante los espectaculares avances en el terreno de la biotecnolog\u00eda, la sus\u00adtituci\u00f3n del trabajo humano por las mismas m\u00e1quinas, etc., abre unas expectativas insospechadas para mejorar la calidad de vida y para la superaci\u00f3n de las situaciones de hambre y de miseria&#8230; Pero cuando el \u00abmundo de intereses\u00bb, el criterio de la \u00abmaxi\u00admizaci\u00f3n del beneficio\u00bb supera al mundo de la \u00absolidaridad\u00bb, de nada sirven los avances t\u00e9cnicos de la humanidad, conseguidos a costa de muchos sacrificios y, por desgracia, de mucha sangre. La l\u00f3gica fr\u00eda del \u00absistema\u00bb no se para aqu\u00ed. Los gastos suntuarios del consumo por el consumo, la depreciaci\u00f3n de la naturaleza, la carrera armamentista son otras tantas consecuencias l\u00f3gicas de las leyes impuestas por el IMPERIO DEL MERCADO TOTAL.<\/p>\n<p>La historia se repite. La primera revoluci\u00f3n industrial supuso un avance impresionante para la humanidad por lo que se refiere a la creaci\u00f3n de riqueza y a las posibilidades de desarrollo y de cooperaci\u00f3n internacional. \u00bfCu\u00e1ntos quedaron en la cuneta? \u00bfCu\u00e1nta expoliaci\u00f3n del Tercer Mundo? \u00bfCuantas vidas segadas por guerras absurdas? Y ahora volvemos a las andadas. La se\u00adgunda revoluci\u00f3n industrial que estamos viviendo, con posibi\u00adlidades de desarrollo infinitamente superiores a las del siglo pa\u00adsado, lejos de servir para corregir las tremendas injusticias que nos han legado el siglo XIX y el siglo XX, ampl\u00eda y agudiza las diferencias, enriquece mucho, much\u00edsimo a determinados n\u00fa\u00adcleos y vuelve a dejar en la cuneta a los de siempre, pero todav\u00eda m\u00e1s empobrecidos y m\u00e1s humillados.<\/p>\n<p>Las cuatro caracter\u00edsticas y rasgos espec\u00edficos de la injusticia hoy que les he presentado como p\u00f3rtico a esta reflexi\u00f3n, vemos que se cumplen con toda precisi\u00f3n: aumento de la desigualdad y de los contrastes, polarizaci\u00f3n del tejido social y de las situa\u00adciones de riqueza y de pobreza, envuelta a situaciones peores, o por lo menos iguales, a las que se dieron en la primera revoluci\u00f3n industrial y enormes posibilidades de creaci\u00f3n de riqueza y de vencer la pobreza y la miseria.<\/p>\n<p>En este momento de nuestra reflexi\u00f3n vuelve a planear in\u00adsistentemente la pregunta <i>\u00bfha de ser necesariamente as\u00ed? <\/i>Per\u00admaneciendo en el \u00absistema\u00bb, desde luego que s\u00ed. Es su l\u00f3gica. Podr\u00e1n mejorarse algunas cosas, podr\u00e1n \u00abpaliarse\u00bb algunas si\u00adtuaciones m\u00e1s dram\u00e1ticas, pero no se habr\u00e1 ido a la ra\u00edz del problema: el \u00abmundo de intereses\u00bb no se habr\u00e1 reemplazado por el mundo de la solidaridad. No hay ninguna prueba en toda la historia de la humanidad, sobre todo en nuestra historia m\u00e1s reciente, para afirmar que el \u00ablibre mercado\u00bb, el <i>mercado total, <\/i>la \u00abley de la oferta y de la demanda\u00bb, tal como lo entiende el \u00absistema\u00bb garanticen y promuevan la justicia. M\u00e1s bien todo lo contrario. Lo \u00fanico que queda garantizado es el buen funcio\u00adnamiento del llamado \u00abdarwinismo social\u00bb: los m\u00e1s d\u00e9biles son machacados por los m\u00e1s fuertes. Los datos que he examinado con ustedes, hace unos momentos, son una prueba contundente.<\/p>\n<p>Pero qu\u00e9 salidas hay. Qu\u00e9 alternativas. No podemos que\u00addarnos con la actitud fatalista del \u00abnada puede hacerse\u00bb o del \u00abs\u00e1lvese quien pueda\u00bb.<\/p>\n<p>Nos queda, sin embargo, un paso previo antes de ofrecer pistas que nos conduzcan a nuevas alternativas, que sean una respuesta v\u00e1lida a esos desaf\u00edos de nuestra sociedad injusta. Se trata de dejar bien claro que el \u00absistema\u00bb tiene bien programado el tipo de sociedad que necesita, el tipo de tejido social. Para entender esto nos bastar\u00e1 meter en nuestra memoria y en nuestra imaginaci\u00f3n todos los datos que conocemos, los que esta tarde estamos manejando y los que ustedes por su propia experiencia conocen, ordenarlos debidamente y contemplar el resultado. Apa\u00adrecer\u00e1 no s\u00f3lo un tejido social insolidario y resquebrajado, no s\u00f3lo una sociedad dividida (utilizando la terminolog\u00eda del an\u00e1lisis de \u00abclase\u00bb) en burgueses y proletarios, sino una sociedad en la que emerge y se consolida un nuevo sector que podr\u00eda llamarse \u00abno-clase\u00bb (es el \u00absub-proletariado\u00bb en frase del soci\u00f3logo ale\u00adm\u00e1n Ralf Dahrendorf). Son los excluidos sociales (v\u00e9ase <i>Pobreza y exclusi\u00f3n social, <\/i>cp. 4), los que forman parte de la \u00abotra\u00bb sociedad que no cuenta, que no habla. A este fen\u00f3meno se le ha llamado sociedad \u00abdual\u00bb o sociedad de los \u00abtres tercios\u00bb (los \u00abinstalados\u00bb, los \u00abemergentes\u00bb y los \u00absumergidos\u00bb, en frase de V\u00e1zquez Montalb\u00e1n). Es decir:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00abPor un lado se desarrolla y se consolida una sociedad econ\u00f3micamente integrada, con una competitividad y agresividad crecientes, con un gran dinamismo y capaz de ofrecer bienestar y estabilidad en r\u00e1pido aumento, pero que, a su vez, exige mayor sumisi\u00f3n a los principios y a las reglas de juego impuestos por el \u00absistema\u00bb (\u00abMercado Total\u00bb, \u00abMundo de Intereses y de Com\u00adpetencia\u00bb). Esta parte \u00abintegrada\u00bb de la sociedad alberga a sec\u00adtores sociales, aparentemente muy diferentes \u2014por niveles de renta, de consumo y de poder\u2014 que van desde las \u00e9lites eco\u00adn\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales, hasta los trabajadores asalariados con un empleo relativamente estable y bien remunerados. En el conjunto de estas \u00abclases sociales\u00bb, se da una cierta homoge\u00adneidad en aspiraciones, en mentalidad, en formas de consumo. (Salvadas, claro est\u00e1, las excepciones por parte de aquellos que perteneciendo al sector de \u00abclases\u00bb no est\u00e1n de acuerdo con el \u00absistema\u00bb).<\/li>\n<li>En el otro lado, en la otra vertiente de la sociedad, emer\u00adgen y se van consolidando, junto a los sectores hist\u00f3ricamente marginales y \u00abexcluidos\u00bb, los nuevos pobres: desde los parados \u00absin retorno\u00bb, los \u00absumergidos\u00bb, muchos inmigrantes extranjeros (africanos en nuestro caso), un creciente n\u00famero de jubilados y pensionistas, el mundo de la droga y de la prostituci\u00f3n marginal y un largo etc\u00e9tera. Se trata, evidentemente, de un sector en aumento\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Si se prefiere la clasificaci\u00f3n de los \u00abtres tercios\u00bb, en el primero se encontrar\u00eda la \u00e9lite social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la sociedad, relativamente peque\u00f1a, y principal beneficiaria del sis\u00adtema. El segundo, el m\u00e1s numeroso, corresponde a las clases medias profesionales, a los trabajadores asalariados con puestos de trabajo m\u00e1s o menos estables \u00abque consiguen participar, aun\u00adque sea de forma subsidiaria, de una econom\u00eda boyante y del consumo masivo que les ofrece la sociedad\u00bb. En el tercero se encuentran los que han quedado descritos como \u00abno-clase\u00bb, sec\u00adtor en aumento y atrapados por el \u00abc\u00edrculo vicioso de la pobreza y de la exclusi\u00f3n social\u00bb.<\/p>\n<p>En cualquier caso ese \u00abc\u00edrculo vicioso de la pobreza y de la exclusi\u00f3n social\u00bb se va acomodando a las nuevas situaciones. Por eso puede hablarse de \u00abcultura dual\u00bb, de \u00abhabitat-vivienda dual\u00bb, de \u00abescuela-ense\u00f1anza dual\u00bb, de \u00aboportunidades duales\u00bb, etc. Y en este sentido se endurecen, de hecho, las barreras institucionales que imposibilitan o hacen muy dif\u00edcil escaparse de ese c\u00edrculo vicioso. Por otro lado los grupos sociales \u00abintegrados\u00bb se cierran en s\u00ed mismos y en sus privilegios. Los corporativismos se manifiestan de forma agresiva e insolidaria. La pobreza tiende a esconderse. \u00abNo est\u00e1 de moda ser pobre\u00bb. \u00abNo hay pobreza\u00bb se dice. \u00abLa gente viaja, llena los estadios, acude a los restau\u00adrantes, a las discotecas, a los espect\u00e1culos&#8230;\u00bb. Es la excusa de siempre. Pero all\u00ed no est\u00e1n los pobres y los excluidos sociales. Quienes, como ustedes, est\u00e1n cerca del dolor y de la marginaci\u00f3n saben bien que no exagero.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfHa de ser necesariamente as\u00ed? Vamos a so\u00f1ar un poco, pero con los pies en la tierra. \u00bfQu\u00e9 se puede hacer?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se est\u00e1 haciendo ya? Por desgracia el tiempo no me va a permitir ser muy extenso. Adem\u00e1s yo tampoco tengo recetas. Y, sin embargo, tanto ustedes como yo y muchas otras personas identificadas con la \u00abcausa de los pobres\u00bb estamos convencidos que esto no puede ser as\u00ed, que, a pesar de todo, ha de haber otros caminos. Vamos a ver.<\/p>\n<h2>V. Combatir toda situaci\u00f3n de injusticia en un orden social diferente<\/h2>\n<p>A lo largo de todo lo que les he comentado en la \u00faltima parte queda de manifiesto que el actual \u00absistema\u00bb no sirve. En la <i>Sollicitudo Rei Socialis <\/i>Juan Pablo II nos dice que ni el capita\u00adlismo liberal ni el socialismo colectivista, tal como han funcio\u00adnado hasta ahora, pueden aportar soluciones v\u00e1lidas. Como les dec\u00eda antes, en esta enc\u00edclica se nos recuerda que la causa de todas las situaciones de injusticia y de pobreza, provocadas por el \u00absistema\u00bb, se encuentra en los valores que presiden y motivan las acciones econ\u00f3micas y sociales: maximizaci\u00f3n del beneficio a toda costa, caiga quien caiga, individualismo, consumo por el consumo, falta de solidaridad&#8230;<\/p>\n<p>Hay una invitaci\u00f3n expresa a buscar otra salida alternativa. Es tarea de todos nosotros. Es, por tanto, un reto y. un desaf\u00edo. No partimos de cero. Experiencias de nuevas formas de pol\u00edtica fiscal socializadora (por poner un ejemplo, el caso de Suecia), socializaci\u00f3n de la ense\u00f1anza para evitar toda forma de discri\u00adminaci\u00f3n, pol\u00edticas progresivas de atenci\u00f3n a todos los jubilados y pensionistas, extensi\u00f3n universal de la asistencia sanitaria, etc.<\/p>\n<p>Esto es muy f\u00e1cil decirlo y, adem\u00e1s, no es suficiente, porque no abarca toda la problem\u00e1tica que acabamos de plantear. Es menester una nueva voluntad pol\u00edtica y \u00e9tica, basada en el con\u00advencimiento de que las soluciones no van a venir exclusivamente, ni mucho menos, por pol\u00edticas macroecon\u00f3micas. El problema, lo sabemos muy bien, tiene, sobre todo, una ra\u00edz \u00e9tica, cultural y social. Por eso debemos poner en cuesti\u00f3n gran parte de los <i>valores \u00e9tico-sociales en <\/i>los que se ha basado y sobre los que se est\u00e1, todav\u00eda, construyendo la sociedad industrial moderna, el <i>modelo de desarrollo <\/i>y el <i>orden econ\u00f3mico internacional <\/i>actual.<\/p>\n<p>Dec\u00eda que no es tarea f\u00e1cil dar respuesta a este desaf\u00edo. Di\u00adficultades las hay y tenemos que ser conscientes de ellas. Tan grave puede ser dejarse vencer por el fatalismo (\u00abnada se puede hacer\u00bb), como poner toda la confianza en el ajuste espont\u00e1neo de las cosas (\u00abtodo se ir\u00e1 arreglando por s\u00ed solo\u00bb). Ya vemos lo que ha pasado y est\u00e1 pasando con eso del ajuste espont\u00e1neo. Y tan grave puede ser buscarse cada uno la soluci\u00f3n individual (\u00abcorporativismos\u00bb, \u00abs\u00e1lvese quien pueda\u00bb), como escudarse en soluciones falsamente ut\u00f3picas, sin ninguna referencia a la rea\u00adlidad concreta. Y peligroso puede ser, tambi\u00e9n, no hacer una distinci\u00f3n estrat\u00e9gica entre lo que <i>ya <\/i>se puede hacer hoy y lo que se puede y se deber\u00eda hacer a medio o largo plazo.<\/p>\n<p>En concreto \u00bfqu\u00e9?<\/p>\n<p>Es \u00e9sta una reflexi\u00f3n que he compartido con otras personas y como tal se la presento. Intenta partir de la hip\u00f3tesis que subyace en todo lo que les vengo comentando: la ra\u00edz de todo tipo de injusticia en la sociedad de hoy se encuentra en la ausencia radical de una voluntad \u00e9tica de solidaridad para repartir o compartir el trabajo existente, para buscar otras formas de ocupaci\u00f3n de uti\u00adlidad y servicio social, para hacer que la cultura, las fuentes de riqueza lleguen a todas las personas sin ning\u00fan tipo de discri\u00adminaci\u00f3n por raza, sexo \u00f3 religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se trata, pues, de una apuesta con una dimensi\u00f3n innovadora y ut\u00f3pica que tiene en cuenta los datos y las posibilidades reales. Se trata de una propuesta que se resiste a aceptar sin m\u00e1s el pragmatismo de lo posible, tal como hace el \u00absistema\u00bb.<\/p>\n<p>Me van a permitir que les resuma, para acabar, las pistas concretas que present\u00e9 hace pocos meses en un Seminario sobre caminos alternativos a las pol\u00edticas econ\u00f3micas y culturales del \u00absistema\u00bb, causa, como una y otra vez estoy repitiendo, de todo tipo de injusticia <i>(La crisis actual: an\u00e1lisis desde una perspectiva de futuro, <\/i>Fundaci\u00f3n Santa Mar\u00eda, 1988).<\/p>\n<p>La propuesta comienza advirtiendo que de nada servir\u00e1 pre\u00adsentar opciones alternativas si al mismo tiempo no se llevan a la pr\u00e1ctica pol\u00edticas a corto o cort\u00edsimo plazo (\u00abmientras tanto \u00bfqu\u00e9?\u00bb), para ahora mismo, con car\u00e1cter urgente. Y medidas a cort\u00edsimo plazo son todas aquellas pol\u00edticas orientadas a ofrecer una respuesta eficaz a situaciones concretas de hambre, de mar\u00adginaci\u00f3n, de droga, de enfermedad desasistida, etc., a poner en marcha medidas \u00abchoque\u00bb para los j\u00f3venes que buscan deses\u00adperadamente su primer empleo, a garantizar ayudas de asistencia real a toda persona, sobre todo anciana, que se encuentra sin ning\u00fan tipo de ingreso, a aumentar la cobertura de desempleo, pero acompa\u00f1ada por pol\u00edticas intensivas de reciclaje y de for\u00admaci\u00f3n ocupacional, a dise\u00f1ar una oferta educativa innovadora adecuada a las necesidades del mercado de trabajo de hoy y de ma\u00f1ana, a fomentar pol\u00edticas de educaci\u00f3n de adultos en pro\u00adfundidad para que los millones de personas a quienes el \u00absistema\u00bb ha negado cultura universitaria o integral puedan disfrutar del patrimonio cultural de la sociedad&#8230;<\/p>\n<p>S\u00f3lo a partir de estas propuestas realistas y posibles y que, en ning\u00fan caso, deber\u00edan calificarse de medidas asistenciales (en el sentido peyorativo con que suele utilizarse esta palabra) po\u00addemos proponer pistas innovadoras de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed <i>cinco grandes cap\u00edtulos de pol\u00edtica alternativa:<\/i><\/p>\n<p><i>\u2014 Un trabajo diferente y alternativo: <\/i>Afirmamos que hay trabajo. Sabemos que si en estos momentos se quisiera atender a las carencias reales en el terreno de la sanidad preventiva, de la cultura y de la ense\u00f1anza (sobre todo de adultos y de los grupos m\u00e1s marginados culturalmente), de la defensa de la naturaleza, de la ayuda a los colectivos en situaci\u00f3n precaria, como la tercera edad, minusv\u00e1lidos, etc., ser\u00edan necesarios tantos puestos de trabajo como los que se est\u00e1n destruyendo por las \u00abreconversiones salvajes\u00bb y por la introducci\u00f3n incontrolada de las nuevas tec\u00adnolog\u00edas. \u00abPero, se dice, no hay dinero para financiar todo esto\u00bb, ni para promover otras ocupaciones de \u00abutilidad social\u00bb: ocu\u00adpaciones creativas, utilizando los recursos<sup>,<\/sup> ociosos, recuperando el medio ambiente, cooperando con las zonas o los pa\u00edses menos desarrollados, etc. La lista ser\u00eda interminable.<\/p>\n<p>Este es el primer \u00e1mbito donde la apuesta innovadora se hace necesaria frente a la impotencia y mezquindad del \u00abpragmatismo realista\u00bb. Y todo ello, si hubiese la voluntad pol\u00edtica y cultural, de la que los dirigentes pol\u00edticos y sociales del \u00absistema\u00bb dan la impresi\u00f3n de carecer, tiene ya unas concreciones y propuestas posibles que bien planificadas podr\u00edan introducirse poco a poco. Algunas de estas propuestas las voy a se\u00f1alar a continuaci\u00f3n junto con el resto de las otras pistas a que antes me he referido.<\/p>\n<p><i>\u2014 Una nueva oferta educativa y nuevos valores: <\/i>Se trata de ofrecer nuevos contenidos educacionales, orientados no tanto a los trabajos cl\u00e1sicos productivos que desaparecen, o a la in\u00adform\u00e1tica a la que s\u00f3lo algunos tendr\u00e1n acceso, sino a esas nuevas ocupaciones, fomentando, al mismo tiempo, nuevas necesidades culturales que, a su vez, crear\u00edan nuevos puestos de trabajo. Pero no olvidemos que los valores culturales prevalentes que exige el pragmatismo realista nada tienen que ver con la oferta educativa alternativa que proponemos. Est\u00e1n impregnados de la \u00abcultura de un trabajo que est\u00e1 desapareciendo\u00bb. Es aqu\u00ed donde adquiere todo su sentido una nueva forma imaginativa, alternativa y crea\u00addora de entender el paro actual: no como \u00abcarencia de trabajo\u00bb sino como \u00abtiempo liberado por las m\u00e1quinas\u00bb. Esto que, en el momento presente no ser\u00eda m\u00e1s que un eufemismo o una c\u00ednica aproximaci\u00f3n al problema del paro, deber\u00eda ser la base de nuevos valores y de nuevas pol\u00edticas socio-culturales.<\/p>\n<p><i>\u2014 Repartir el trabajo: <\/i>Repartir el trabajo existente para que puedan trabajar m\u00e1s personas no es, desde luego, la panacea. Pero es una medida complementaria y, en seg\u00fan que casos, puede ser una soluci\u00f3n. Por su parte el objetivo de las \u00ab35 horas\u00bb puede ser bueno, pero, en ning\u00fan caso, servir\u00eda para paliar el desempleo. La hipot\u00e9tica reducci\u00f3n de cinco horas quedar\u00eda absorbida au\u00adtom\u00e1ticamente por la mayor productividad que aportan las nuevas tecnolog\u00edas. Es decir, el trabajar menos tiempo para que puedan trabajar m\u00e1s personas supone una reducci\u00f3n dr\u00e1stica de la jornada laboral. Desde luego que no es una medida f\u00e1cil, ya que su implantaci\u00f3n necesita de un consenso que va m\u00e1s alla de las fronteras de un s\u00f3lo pa\u00eds. Pero, a\u00fan as\u00ed, nos debemos preguntar \u00bfcu\u00e1ntos est\u00e1n dispuestos a compartir su trabajo, incluso su sueldo (en el caso de tener pluriempleo)? \u00bfCu\u00e1ntos est\u00e1 preparados para ocupar el tiempo \u00abliberado\u00bb en otro tipo de ocupaciones de uti\u00adlidad social, libremente escogidas y de forma voluntaria, creativas o simplemente culturales? Este es un reto cultural-ut\u00f3pico, pero, no lo olvidemos, t\u00e9cnicamente es posible.<\/p>\n<p><i>\u2014 <\/i><i>Una asignaci\u00f3n b\u00e1sica universal: <\/i>Las medidas que les aca\u00adbo de mencionar no ser\u00e1n viables si no se reconoce el derecho a todo ciudadano para disponer de una <i>renta b\u00e1sica <\/i>(que nada tiene que ver con \u00abla renta m\u00ednima garantizada\u00bb de asistencia a la que he hecho referencia como medida necesaria a corto plazo) a fin de que las ocupaciones de utilidad social, libremente escogidas, que no son rentables en el contexto de una econom\u00eda de mercado, tal como \u00e9sta est\u00e1 funcionando hasta ahora, puedan ser financiadas. Todo ello quiere decir que los ciudadanos no tienen por qu\u00e9 ser necesariamente remunerados en funci\u00f3n de las horas trabajadas, sino en funci\u00f3n de la riqueza social producida y de acuerdo con las necesidades b\u00e1sicas y normales del ciudadano medio.<i><\/i><\/p>\n<p>Soy consciente de que este planteamiento modifica los cri\u00adterios y los instrumentos actuales para la distribuci\u00f3n de la renta y supone, en cierta medida, un cambio en el concepto cl\u00e1sico de la propiedad privada. Otro reto ut\u00f3pico pero posible. A corto plazo, desde luego, esta medida es imposible. Ni los criterios fiscales, ni los criterios culturales la aceptan, ni los ciudadanos est\u00e1n preparados para asumir las nuevas responsabilidades so\u00adciales que deben acompa\u00f1ar a la asignaci\u00f3n b\u00e1sica. Los expertos nos dicen, sin embargo, que tal pol\u00edtica es t\u00e9cnicamente posible. Y cada vez lo ser\u00e1 m\u00e1s, en la medida en que la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica sea una realidad mucho m\u00e1s masiva. No olvidemos que estamos todav\u00eda en la prehistoria de la \u00abera tecnol\u00f3gica\u00bb. En todo caso, como nos recuerda Adam Schaff, si no se acepta este objetivo (a alcanzar a principios del pr\u00f3ximo siglo) condenamos ya, desde ahora, a millones de personas a la \u00abinanici\u00f3n\u00bb. Y es ahora, con una nueva voluntad pol\u00edtica y cultural como deber\u00eda empezar a planificarse una pol\u00edtica fiscal diferente, una oferta educativa alternativa, y una progresiva remodelaci\u00f3n del Estado de bienestar (v\u00e9ase A. Gorz, <i>Los caminos del para\u00edso, <\/i>1986).<\/p>\n<p><i>\u2014 Un nuevo concepto de trabajo: <\/i>Resumiendo lo dicho hasta ahora. Debe irse hacia un concepto alternativo de trabajo. Hoy el trabajo est\u00e1 orientado y motivado, fundamentalmente, por la rentabilidad productiva y no, salvo excepciones, por la ren\u00adtabilidad social, por la realizaci\u00f3n personal. Claro que todo esto pone en entredicho a muchos aspectos del orden cultural y de valores hoy prevalentes en nuestras sociedades avanzadas. Va\u00adlores que est\u00e1n mucho m\u00e1s cercanos al \u00abmundo de los intereses\u00bb que al \u00abmundo de la cooperaci\u00f3n y de la solidaridad\u00bb.<\/p>\n<p><i>\u2014 Un nuevo tejido social, m\u00e1s participativo y m\u00e1s descen\u00adtralizado: <\/i>para que las alternativas que se est\u00e1n proponiendo sean posibles debe tenderse a un orden social diferente basado en la solidaridad, en la participaci\u00f3n, en la descentralizaci\u00f3n y en la \u00abdesjerarquizaci\u00f3n\u00bb. Con unas relaciones personales fundamen\u00adtalmente horizontales, y con unas ofertas de consumo de car\u00e1cter creativo y no simplemente alienante. Todo esto es algo radical\u00admente diferente a lo que hoy prevalece y se fomenta por el \u00absistema\u00bb, y por sus instituciones educacionales, culturales y pol\u00edticas.<\/p>\n<h2>VI. Un camino abierto a la esperanza<\/h2>\n<p>S\u00e9 que muchas de las cosas que acabamos de comentar, sobre todo en la primera parte de la reflexi\u00f3n, son duras y pueden dejarnos un esp\u00edritu encogido. Pero yo les dec\u00eda que \u00edbamos a reflexionar <b>\u00abdesde la Caridad\u00bb, <\/b>desde nuestro empe\u00f1o por iden\u00adtificarnos con el hermano que sufre, a ejemplo del Samaritano evang\u00e9lico y del cap\u00edtulo veinticinco de San Mateo: estando al lado de la marginaci\u00f3n, asisti\u00e9ndola, pero intentando cortar de ra\u00edz las causas de la injusticia. Y esto es lo que nos da fuerzas para hacer una apuesta, aunque no sepamos cuando se va a realizar. Pero esta apuesta da sentido al trabajo de cada d\u00eda, a las incomprensiones, a los fracasos, a las peque\u00f1as o grandes victorias sobre la injusticia. Queremos ser parte de los que se han identificado y se identifican con este combate. Record\u00e9moslo una vez m\u00e1s:<\/p>\n<p>Hay alternativas posibles frente al \u00abImperio del Mercado To\u00adtal\u00bb, frente al mezquino pragmatismo \u00abde lo posible\u00bb en que se basan las pol\u00edticas del \u00absistema\u00bb. Puede que alguien piense que las alternativas y el proyecto que se ha presentado no sea f\u00e1cil, aunque est\u00e9 muy bien, y que es inviable en el contexto de actual \u00absistema\u00bb. Puede que haya algo de verdad en esto. Personalmente estoy convencido que \u00e9sta no puede ser una excusa para renunciar a \u00e9l. M\u00e1s a\u00fan, este proyecto t\u00e9cnicamente puede ya empezar a ser planificado y ser llevado a la pr\u00e1ctica, por lo menos en parte, sin grandes convulsiones \u00abrevolucionarias\u00bb, y en estos mismos momentos.<\/p>\n<p>Sea lo que sea nadie nos puede impedir crear ya espacios de libertad y de creatividad, al margen y en contra del \u00absistema\u00bb, como islas en las que anticipemos aquello por lo que estamos apostando. Islas que deben hacerse cada vez m\u00e1s grandes. No estamos s\u00f3los. Son muchos los hombres y mujeres de buena voluntad que tambi\u00e9n est\u00e1n apostando por la \u00abcausa de los po\u00adbres\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Hablar de la justicia desde la caridad Perm\u00edtanme, ante todo, comenzar con una advertencia cau\u00adtelar, necesaria para comprender el tipo de reflexi\u00f3n que vamos a hacer sobre los DESAF\u00cdOS DE UNA SOCIEDAD INJUSTA. 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Quiz\u00e1 ning\u00fan documento de la Conferencia ha sido m\u00e1s citado. 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