{"id":119584,"date":"2016-01-27T06:14:58","date_gmt":"2016-01-27T05:14:58","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=119584"},"modified":"2016-07-26T19:17:39","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:39","slug":"luisa-de-marillac-formadora-de-los-laicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-formadora-de-los-laicos\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac, formadora de los laicos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/vicente-luisa-munecos.jpg\" rel=\"attachment wp-att-386923\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-386923\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/vicente-luisa-munecos-1024x768.jpg?resize=720%2C540\" alt=\"vicente luisa munecos\" width=\"720\" height=\"540\" \/><\/a><\/p>\n<h2><b>1.- Introducci\u00f3n y circunstancias ambientales.<\/b><\/h2>\n<p>Cuando se me pidi\u00f3 este trabajo lo primero que se me ocurri\u00f3 es ir a las biograf\u00edas de Santa Luisa. En la primera biograf\u00eda, escrita por Nicol\u00e1s Gobill\u00f3n catorce a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, encontr\u00e9 esta cita: <i>\u00abDesde el momento en que comenz\u00f3 las reuniones, las damas acudieron en gran n\u00famero y quedaron encantadas con sus charlas\u00bb. <\/i>El hecho lo citan posteriormente<i> <\/i>todos los dem\u00e1s bi\u00f3grafos: Luis Baunard (bi\u00f3grafo del proceso de canonizaci\u00f3n), Ponciano Nieto, Leandro Daydi, Dominique Poinssenet, Jean Calvet, Jos\u00e9 Dirvin y Benito Mart\u00ednez. Este \u00faltimo es el que mejor trata el tema, aunque tambi\u00e9n muy poco desarrollado, ya que se centra m\u00e1s en su misi\u00f3n como formadora de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Al abordar el tema tengo presente, desde los comienzos de mi reflexi\u00f3n, las tres premisas que el Concilio Vaticano II nos se\u00f1ala en el Decreto sobre el Apostolado seglar:<\/p>\n<p>1) El laicado cristiano tiene hoy en la Iglesia una misi\u00f3n insustituible;<\/p>\n<p>2) El apostolado de la caridad, esencial en la vida de la Iglesia, requiere la presencia y el compromiso de los laicos;<\/p>\n<p>3) El laicado cat\u00f3lico necesita una espiritualidad fuerte y firme. Estas premisas nos las ha repetido el Papa Juan Pablo II en la exhortaci\u00f3n <i>Vita Consecratata<\/i> en el n\u00famero 54 cuando nos habla de la colaboraci\u00f3n y comuni\u00f3n con los laicos para la misi\u00f3n compartida y vuelve sobre ellas en el la Exhortaci\u00f3n Caminar desde Cristo o programa pastoral para la vida consagrada del tercer milenio.<\/p>\n<p>Debo pues advertir que he abordado el estudio del tema desde esta triple perspectiva y he podido comprobar con gozo que Santa Luisa es totalmente actual, que su vida y sus ense\u00f1anzas en lo que se refiere a la formaci\u00f3n de los laicos est\u00e1 en total sinton\u00eda con el sentir y el magisterio actual de la iglesia.<\/p>\n<p>Al comenzar esta conferencia me viene a la memoria la frase de Jean Calvet referida a Santa Luisa: <i>Pose\u00eda el gusto, la pasi\u00f3n y el arte de ense\u00f1ar porque sab\u00eda lo que vale el conocimiento y que el alma est\u00e1 hecha para conocer<\/i><i>. <\/i>Formar a otras personas es ense\u00f1ar, transmitir principios, ideas, conocimientos, convicciones y modos de actuar, criterios para saber situarse ante la vida de manera positiva y esperanzada, es ofrecer claves para leer la historia como paso de Dios por nuestra vida; es tambi\u00e9n ense\u00f1ar a mirar el futuro con responsabilidad y esperanza, as\u00ed como infundir principios de sensibilidad hacia los pobres para poder servirlos como hijos de Dios, como amos y se\u00f1ores seg\u00fan el Evangelio. Lo sabemos bien quienes hemos desempe\u00f1ado la tarea de educaci\u00f3n la mayor parte de nuestra vida.<\/p>\n<p>Esto es lo que hizo Luisa de Marillac en la Iglesia francesa del siglo XVII. Transmiti\u00f3 sus convicciones de fe, sus ideas sobre la vida y sobre Dios, sus conocimientos e ideas sobre la sociedad de su tiempo, sus modos y criterios de acci\u00f3n como mujer devota y caritativa y, sobre todo, sus principios, actitudes y formas de servir a los pobres. Esta es la raz\u00f3n por la que el Papa Juan XXIII la declar\u00f3 el 10 de febrero de 1960 patrona de todas las Asociaciones Sociales de Caridad, y \u00e9ste es el motivo por el que volvemos hoy nuestra mirada sobre ella al iniciarse el a\u00f1o jubilar vicenciano, con motivo del 350 aniversario de la muerte de San Vicente y Santa Luisa. Con esta reflexi\u00f3n y estudio pretendo rendir un peque\u00f1o homenaje a Santa Luisa en el p\u00f3rtico del a\u00f1o jubilar vicenciano que vamos a iniciar el pr\u00f3ximo 26 de septiembre.<\/p>\n<p>Antes de entrar de lleno en el tema conviene que recordemos las circunstancias ambientales de la \u00e9poca en torno a la funci\u00f3n, misi\u00f3n y formaci\u00f3n de los laicos en la Iglesia francesa del S. XVII.<\/p>\n<h3><b>1.1. <\/b><b>Los laicos en la Iglesia del siglo XVII franc\u00e9s.<\/b><\/h3>\n<p>Para conocer su situaci\u00f3n tenemos que asomarnos forzosamente a la obra de Ren\u00e9 Taveneaux: <i>El catolicismo franc\u00e9s en el siglo XVII. <\/i>Con rigor y detalle su autor nos cuenta c\u00f3mo viven los obispos, los p\u00e1rrocos, los religiosos y las grandes instituciones religiosas, pero apenas dice nada de los laicos. Tan s\u00f3lo Taveneaux cita como creaci\u00f3n de un laico, Henry de Levis, duque de Ventadour y lugarteniente del rey en Languedoc, la creaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento. Esta Compa\u00f1\u00eda era ante todo una confraternidad de piedad. Las reuniones ten\u00edan lugar cada jueves y se abr\u00edan y cerraban con la oraci\u00f3n. Se conced\u00eda gran espacio a la oraci\u00f3n, la lectura de la Biblia, la Imitaci\u00f3n de Jesucristo y la devoci\u00f3n al Sant\u00edsimo Sacramento. Viv\u00eda de las limosnas entregadas por los miembros de la confraternidad, que aportaban en sobre cerrado y de forma an\u00f3nima una cantidad para los fines de la Asociaci\u00f3n. Hay que hacer notar que en una circular del a\u00f1o 1660 aparecen entre los fines las obras de caridad:<\/p>\n<p><i>\u00abLa Compa\u00f1\u00eda trabaja no s\u00f3lo en las obras ordinarias de socorro a los pobres, enfermos, prisioneros y todos los afligidos, sino tambi\u00e9n en las misiones, en los seminarios, en la conversi\u00f3n de los herejes y en la propagaci\u00f3n de la Fe en todas las partes del mundo. Se empe\u00f1a as\u00ed mismo en impedir los esc\u00e1ndalos, las impiedades, las blasfemias; en una palabra, en prevenir todos los males y aplicarles todos los remedios; en procurar todos los bienes generales y particulares; en abrazar todas las obras dif\u00edciles y fuertes, despreciadas y abandonadas; y en dedicarse a ellas por las necesidades del pr\u00f3jimo en toda la extensi\u00f3n de la caridad<\/i><i>\u00ab.<\/i><\/p>\n<p>Sobre todo, la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento era una asociaci\u00f3n semisecreta de eclesi\u00e1sticos y seglares masculinos creada para remediar, por todos los medios posibles, toda clase de necesidades de la Iglesia. En este sentido afirma el historiador Jos\u00e9 M\u00aa Rom\u00e1n que la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento colabor\u00f3 en la difusi\u00f3n de las cofrad\u00edas de la Caridad, ya que a partir de 1634 envi\u00f3 a sus filiales una Memoria de lo que se practica por la cofrad\u00eda de las damas de la Caridad&#8230; para formar otras parecidas en otros lugares del reino. El obispo de Alet, Nicol\u00e1s Pavillon, aprobaba en su di\u00f3cesis el reglamento de una caridad que era reproducci\u00f3n exacta del redactado por Vicente, gracias a la influencia de esta Compa\u00f1\u00eda. San Vicente de Pa\u00fal y Santa Luisa de Marillac experimentaron el apoyo ideol\u00f3gico y econ\u00f3mico de esta asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de estos indicios, la Iglesia del siglo XVII era clerical, muy clerical. El Concilio de Trento cuya aplicaci\u00f3n se iba extendiendo de d\u00eda en d\u00eda, hab\u00eda acentuado este matiz clerical en sus c\u00e1nones y normativa organizativa. Habr\u00e1 que esperar al siglo XX, al Concilio Vaticano II, para que los laicos, los cristianos bautizados de a pie, tengan un estatuto y una misi\u00f3n definida en la vida de la Iglesia. Por el Decreto sobre el Apostolado Seglar, el Vaticano II se confiere a los laicos una participaci\u00f3n activa en la vida y en la misi\u00f3n de la Iglesia, tal y como se realiz\u00f3 en los or\u00edgenes del cristianismo. As\u00ed lo declara el Concilio en el proemio del Decreto dedicado a los laicos: \u00ab<i>Queriendo intensificar m\u00e1s la actividad apost\u00f3lica del Pueblo de Dios, el Santo Concilio se dirige sol\u00edcitamente a los cristianos seglares, cuyo papel propio y enteramente necesario en la misi\u00f3n de la Iglesia ya ha mencionado en otros lugares. Porque el apostolado de los laicos, que surge de su misma vocaci\u00f3n cristiana nunca puede faltar en la Iglesia\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>El mismo Concilio aporta las razones: la fidelidad a los or\u00edgenes del cristianismo donde se puso de relieve <i>cu\u00e1n espont\u00e1nea y fructuosa fuera esta actividad en los or\u00edgenes de la Iglesia, tal como lo demuestran abundantemente las mismas Sagradas Escrituras<\/i> (Cf. <i>Act<\/i>., 11,19-21; 18,26; <i>Rom<\/i>., 16,1-16; <i>Fil<\/i>., 4,3). Se a\u00f1ade adem\u00e1s que las circunstancias actuales del mundo y el avance de las ciencias y la t\u00e9cnica han abierto a los laicos campos de apostolado que s\u00f3lo ellos pueden realizar. Tambi\u00e9n cita la urgencia del apostolado de los laicos en estos t\u00e9rminos: \u00ab<i>Y este apostolado se hace m\u00e1s urgente porque ha crecido much\u00edsimo, como es justo, la autonom\u00eda de muchos sectores de la vida humana, y a veces con cierta separaci\u00f3n del orden \u00e9tico y religioso y con gran peligro de la vida cristiana. Adem\u00e1s, en muchas regiones, en que los sacerdotes son muy escasos, o, como sucede con frecuencia, se ven privados de libertad en su ministerio, sin la ayuda de los laicos, la Iglesia a duras penas podr\u00eda estar presente y trabajar\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Y el Concilio culmina la presentaci\u00f3n de motivaciones aludiendo, sobre todo, a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en su Iglesia: <i>\u00abPrueba de esta m\u00faltiple y urgente necesidad, y respuesta feliz al mismo tiempo, es la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que impele hoy a los laicos m\u00e1s y m\u00e1s conscientes de su responsabilidad, y los inclina en todas partes al servicio de Cristo y de la Iglesia<\/i><i>\u00ab.<\/i><\/p>\n<p>Para lograr un estatuto digno a nivel pastoral el Concilio, ya en su proemio, ped\u00eda una revisi\u00f3n del Derecho Can\u00f3nico en cuanto se refiere al apostolado seglar (AA, n\u00ba 1) y una espiritualidad seglar fuerte en orden al apostolado (AA., n\u00ba 4). Y en el n\u00famero 8 del Decreto Conciliar \u00ab<i>Apostolicam Actuositatem<\/i>\u00bb sobre el apostolado seglar se establece la acci\u00f3n caritativa y social como distintivo del apostolado cristiano.<\/p>\n<p>Antes de seguir adelante debo precisar que el Concilio Vaticano II emplea indistintamente la terminolog\u00eda de laicos cristianos y seglares cat\u00f3licos. No as\u00ed en tiempos de Santa Luisa que predominaba la terminolog\u00eda e seglares bautizados para referirse a los miembros del Pueblo de Dios que no eran sacerdotes ni miembros de la vida consagrada. Y tanto ayer como hoy son gran mayor\u00eda del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>En el siglo XVII franc\u00e9s el clero estaba integrado por una m\u00ednima parte de la poblaci\u00f3n a pesar de ser muy numerosos los sacerdotes diocesanos, los religiosos y las religiosas de vida contemplativa. Por entonces no hab\u00eda lugar para la vida consagrada fuera del claustro. Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac ser\u00e1n los pioneros de la vida consagrada dedicada al apostolado en medio del mundo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lugar ocupaban entonces los laicos o seglares bautizados? Siendo el grupo mayoritario de la poblaci\u00f3n, ocupaban un lugar totalmente pasivo en la vida de la Iglesia. Eran meros receptores de la predicaci\u00f3n, la catequesis, los Sacramentos, con una formaci\u00f3n cristiana pobre en general. Muchos, la inmensa mayor\u00eda de hombres y mujeres laicos, sobre todo en los pueblos, no sab\u00edan leer ni escribir, por eso no se contaba con ellos y para la catequesis se recurr\u00eda al Catecismo con estampas e im\u00e1genes.<\/p>\n<p>No obstante, el Concilio de Trento hab\u00eda entreabierto d\u00e9bilmente una puerta a la participaci\u00f3n de los laicos a trav\u00e9s de las Cofrad\u00edas parroquiales. Pod\u00edan ser erigidas por el p\u00e1rroco, bien con fines piadosos o con fines caritativos. Adem\u00e1s los laicos pod\u00edan integrarse en las Terceras \u00d3rdenes de las grandes Congregaciones religiosas como las de los franciscanos o capuchinos. En las capitales grandes como Par\u00eds exist\u00edan tambi\u00e9n los <i>\u00abC\u00edrculos de espiritualidad\u00bb<\/i> que agrupaban a personas piadosas que quer\u00edan profundizar en su vida espiritual. Algunos de estos c\u00edrculos de espiritualidad se hicieron muy famosos, como el de Madame Acarie, m\u00e1s tarde Madre Mar\u00eda de la Encarnaci\u00f3n en las religiosas carmelitas.<\/p>\n<h3><b>1.2. <\/b><b> La formaci\u00f3n cristiana de los laicos<\/b><\/h3>\n<p>Hay que distinguir el \u00e1mbito urbano del \u00e1mbito campesino o rural. En el ambiente urbano hab\u00eda muchos sacerdotes y conventos religiosos, universidades cat\u00f3licas y Seminarios que ofrec\u00edan posibilidades de formaci\u00f3n cristiana muy completa. Santa Luisa de Marillac se interes\u00f3 mucho por proporcionar a su hijo Miguel Antonio esta formaci\u00f3n, por eso le oblig\u00f3 a acudir al seminario organizado por Adrian Bourdoise en la parroquia de san Nicol\u00e1s de Chardontet, a pesar de que su hijo no ofrec\u00eda indicios claros de formaci\u00f3n sacerdotal. Algo semejante ha ocurrido en nuestra historia en tiempos pasados.<\/p>\n<p>Pero a pesar de que en las ciudades hab\u00eda personas y medios para adquirir una buena formaci\u00f3n, se beneficiaban muy pocos de ella; s\u00f3lo las personas de la burgues\u00eda o la nobleza. Los pobres no ten\u00edan tiempo, ni medios para poder acceder a la cultura b\u00e1sica y a una educaci\u00f3n cristiana s\u00f3lida.<\/p>\n<p>En los pueblos apenas hab\u00eda medios para la formaci\u00f3n. Carec\u00edan de maestros y Escuelas, hab\u00eda pocos sacerdotes y mal formados. Recordemos c\u00f3mo San Vicente se encontr\u00f3 con algunos que apenas sab\u00edan la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n para confesar a los fieles. En los campos la ignorancia religiosa y cultural era enorme. La urgencia de la formaci\u00f3n fue una de las primeras necesidades percibida por Luisa de Marillac en su visita a las Caridades y lo mismo le ocurri\u00f3 a Margarita Naseau, la primera Hija de la Caridad.<\/p>\n<h3><b>1.3. <\/b><b>Retos planteados por la reforma protestante.<\/b><\/h3>\n<p>Una de las ideas y convicciones de Lutero para expandir la reforma protestante fue la creaci\u00f3n de Escuelas y la formaci\u00f3n cristiana de catequistas y l\u00edderes para hacer llegar la reforma al pueblo sencillo. A trav\u00e9s de estos cauces la iglesia protestante fue ganando terreno y difundi\u00e9ndose por toda Europa a partir del siglo XVI. La difusi\u00f3n del Catecismo de Lutero fue bastante r\u00e1pida gracias a la formaci\u00f3n protestante de catequistas, pastores y maestros.<\/p>\n<p>As\u00ed la reforma protestante fue calando en Francia, aunque con m\u00e1s lentitud que en otros pa\u00edses gracias al edicto de Nantes de 1598. Seg\u00fan los t\u00e9rminos del edicto, a los hugonotes se les garantiz\u00f3 libertad de conciencia en toda Francia, se les permiti\u00f3 construir iglesias y celebrar servicios religiosos en ciertos pueblos y en los suburbios de las ciudades (excepto en las ciudades episcopales y arzobispales, en las residencias reales y en un radio de cinco millas alrededor de Par\u00eds). Los nobles hugonotes pod\u00edan celebrar servicios religiosos en sus casas, se les garantizaban los derechos civiles y el derecho a desempe\u00f1ar cargos p\u00fablicos, se permiti\u00f3 que cuatro universidades o escuelas (en Montauban, Montpellier, Sedan y Saumur) fueran hugonotes, se estableci\u00f3 un juzgado especial, formado por diez cat\u00f3licos y seis protestantes, llamado <i>Chambre de l\u2019Edit<\/i> (C\u00e1mara del Edicto), para la protecci\u00f3n de los hugonotes en el Parlamento de Par\u00eds; tambi\u00e9n se establecieron c\u00e1maras auxiliares en los parlamentos provinciales. A los pastores hugonotes les pagaba el gobierno, como a los sacerdotes cat\u00f3licos. Como garant\u00eda de protecci\u00f3n, se les concedieron cien plazas fuertes (<i>places de s\u00fbret\u00e9<\/i>) durante ocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>No obstante el cardenal Richelieu, revoc\u00f3 las cl\u00e1usulas pol\u00edticas del Edicto en 1629 y durante el reinado de Luis XIV se reanudaron las persecuciones a los hugonotes, en particular despu\u00e9s de 1681. Con la revocaci\u00f3n del Edicto, cientos de miles de hugonotes salieron de Francia y se refugiaron en los pa\u00edses protestantes. Estos hechos determinaron el lento avance de las doctrinas protestantes en Francia con relaci\u00f3n a otros pa\u00edses de Europa. Hab\u00eda terminado la <i>\u00abGuerra<\/i><i> de los treinta a\u00f1os\u00bb<\/i> entre cat\u00f3licos y protestantes, pero fue notorio el hecho de que alguno cat\u00f3licos se hicieran hugonotes y herejes, abjurando de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, por falta de formaci\u00f3n y convicciones s\u00f3lidas.<\/p>\n<p>El hecho no dej\u00f3 indiferente a Vicente de Pa\u00fal ni a Luisa de Marillac. Conocedores de la situaci\u00f3n, decidieron acogerla como una llamada urgente que requer\u00eda respuesta inmediata. Y as\u00ed lo hicieron, sobre todo Luisa de Marillac, a partir de 1629 con la creaci\u00f3n de las Escuelas de la Caridad dependientes de las Cofrad\u00edas que iba visitando. Ella se dio cuenta de la labor que realizaban los protestantes para formar a las muchachas de las aldeas cuando entraban en ellas y urgi\u00f3 a las Se\u00f1oras de la Caridad a dar una respuesta desde las Cofrad\u00edas, formando maestras y creando Escuelas. Y junto a Luisa de Marillac, el Esp\u00edritu Santo hizo surgir otras personas que tambi\u00e9n se empe\u00f1aron en la misi\u00f3n docente como forma privilegiada de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo, que gu\u00eda siempre la vida de la Iglesia, hab\u00eda manifestado en el Concilio de Trento un camino de renovaci\u00f3n de la vida cristiana de los laicos: las cofrad\u00edas y las escuelas parroquiales. En el periodo postconciliar a Trento, el Papa Clemente VIII (1592-1605) ofrece la normativa concreta para la erecci\u00f3n de las cofrad\u00edas parroquiales: Deb\u00edan tener finalidad claramente piadosa o caritativa, estar sometidas a la autoridad de los obispos, poseer un Reglamento o Estatutos bien definidos, si ten\u00edan exenciones y privilegios deb\u00edan ser conocidos p\u00fablicamente, el rector deb\u00eda ser el P\u00e1rroco u otro sacerdote delegado por \u00e9l y, por fin, el r\u00e9gimen de<b> <\/b>gobierno deb\u00eda constar con precisi\u00f3n en el Reglamento. Este es el marco de referencia en el que san Vicente de Pa\u00fal y santa Luisa de Marillac van a desarrollar su tarea caritativa. En este ambiente de crecimiento y difusi\u00f3n de las cofrad\u00edas de la caridad desarrollar\u00e1 Luisa su misi\u00f3n de formadora de los laicos, bajo la sabia gu\u00eda de Vicente de Pa\u00fal. Como en los or\u00edgenes del cristianismo, ella va a desarrollar el trabajo de la diacon\u00eda de la caridad, como alternativa a la Reforma protestante que hab\u00eda escindido y roto la unidad de la Iglesia universal.<\/p>\n<h2><b>2.- La preparaci\u00f3n de Luisa para la formaci\u00f3n (1626-1629)<\/b><\/h2>\n<p>Todos los miembros de la familia vicenciana conocemos la excelente formaci\u00f3n recibida por Luisa de Marillac en Poissy. Era esmerada en todos los aspectos; human\u00edstico, cultural, social y religioso. No obstante, a partir de su situaci\u00f3n de viudedad, ella se prepara de forma personal y particular. Su correspondencia con Vicente de Pa\u00fal durante estos tres a\u00f1os nos pone de manifiesto c\u00f3mo fue esta preparaci\u00f3n\u2026 Ella, guiada por su director, esper\u00f3 a que la divina Providencia fuera manifest\u00e1ndose y haci\u00e9ndole conocer la voluntad de Dios.<\/p>\n<h3><b>2.1. El encuentro con Isabel du Fay y otras damas.<\/b><\/h3>\n<p>A lo largo de tres a\u00f1os, tras la muerte de su marido, Luisa se plantea la b\u00fasqueda del plan de Dios sobre su vida. Ella tiene presente la inspiraci\u00f3n recibida y no se borran de su mente y de su coraz\u00f3n las <i>idas y venidas<\/i> que hab\u00eda visto en la experiencia espiritual de la Luz de Pentecost\u00e9s del 4 de junio del a\u00f1o 1623.<\/p>\n<p>Su director espiritual es el misionero itinerante Vicente de Pa\u00fal\u2026 Con \u00e9l se dirige tambi\u00e9n la Srta. Isabel du Fay, mujer piadosa y caritativa de la parroquia de San Nicol\u00e1s de Chardonet a la que pertenec\u00eda Luisa de Marillac y amiga suya. La Srta. du Fay ten\u00eda un hermano sacerdote, Antonio Hennequin, Se\u00f1or de Vincy y fiel amigo de Vicente de Pa\u00fal, llegando incluso a ser admitido en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n a\u00f1os despu\u00e9s. Adem\u00e1s su t\u00edo Renato Hennequin estaba casado con Mar\u00eda de Marillac, t\u00eda de Luisa. El parentesco las vinculaba de alguna manera, la pertenencia a la parroquia de San Nicol\u00e1s y la dependencia del mismo director espiritual. Estas circunstancias hicieron florecer una fuerte y sana amistad entre Isabel du Fay y Luisa de Marillac. El grado de intimidad de esta amistad se percibe en la correspondencia que ambas tienen con Vicente de Pa\u00fal. As\u00ed en la primera carta que el director escribe a Isabel du Fay en octubre de 1626, se le escapa esta expresi\u00f3n: \u00ab<i>\u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 diferentes son las hijas de su director; la una llena de respeto ante las prohibiciones de la Iglesia, y la otra llena de confianza en el asunto de Poissy! En fin, Nuestro Se\u00f1or es igualmente honrado en las dos, por lo que veo en vuestra Comunidad, a cuya madre (Juana-Luisa de Gondy) env\u00edo mis saludos<\/i>.<\/p>\n<p>Como se desprende del texto ambas hacen comunidad, ambas est\u00e1n preocupadas por el cambio de priora en Poissy y por las dificultades planteadas en el relevo, pero con diferentes puntos de vista. Esta preocupaci\u00f3n era normal, ya que Poissy era el c\u00edrculo de espiritualidad frecuentado por ambas. Las cartas que se cruzan entre 1626 y 1629 director y dirigidas ponen de relieve los siguientes hechos: Isabel du Fay y Luisa de Marillac mantienen una amistad firme que las lleva a ayudarse mutuamente en su vida espiritual, a buscar la voluntad de Dios, a realizar labores a favor de los pobres, como confeccionar camisas y a vivir abiertas y obedientes a las orientaciones de su director. Este per\u00edodo es una etapa de formaci\u00f3n fuerte para ambas: leen el evangelio juntas y lo comentan, practican la <i>Lectio<\/i><i> divina<\/i>, frecuentan los mimos c\u00edrculos de espiritualidad y realizan id\u00e9nticas lecturas de libros espirituales. Ambas se preocupan mucho por las ausencias de Par\u00eds del Se\u00f1or Vicente y sus largos viajes misioneros. Le escriben con frecuencia comunic\u00e1ndole la situaci\u00f3n espiritual de ambas en una sola carta. As\u00ed la carta que escriben a su director el 5 de junio de 1627 le dan cuenta de la situaci\u00f3n de angustia que sufre la Srta. du Fay y poco despu\u00e9s le informa sobre su enfermedad. Tambi\u00e9n Vicente contesta a las dos en una sola carta.<\/p>\n<p>En octubre de 1627 es el propio San Vicente quien propone a Luisa abrir el c\u00edrculo de sus amistades. Pera esta fecha Vicente se encontraba en las aldeas de Poitou y C\u00e9vennes. Percibe las necesidades de las pobres gentes del campo y su falta de formaci\u00f3n y piensa incorporar a ambas a la misi\u00f3n, pero la Srta. du Fay se hab\u00eda ofrecido a Luisa sin haber concretado y discernido nada con Vicente de Pa\u00fal. \u00c9l expresa as\u00ed su parecer:<\/p>\n<p><i>\u00abGracias por la noticia del ofrecimiento de la buena Srta. du Fay, le ruego que la conserve hasta que haya oportunidad, a no ser que a ella le parezca bien reservarla y destinarla para ir a ganar a esas pobres almas para Dios en estas aldeas de Poitou y C\u00e9vennes. Mas si ella no lo quiere as\u00ed y desea que sea aplicada a esas pobres gentes de ah\u00ed, me har\u00e1 Vd. el favor de comunic\u00e1rmelo y de enviar dos o tres camisas a la Se\u00f1orita Lamy en Gentilly para la Caridad de aquella<\/i> localidad\u00bb.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del texto vemos que Vicente confiere a Luisa la responsabilidad de ayudar a discernir la decisi\u00f3n de la Srta. du Fay, y a la vez la pone en contacto con la Se\u00f1orita Lamy, Catalina Vigor<i>,<\/i> esposa de Antonio Lamy, auditor del Tribunal de cuentas de Par\u00eds y presidente de la Cofrad\u00eda de Gentilly. Ambos esposos, bienhechores de la obra vicenciana, fundaron una Casa misi\u00f3n en 1634. El contacto de Luisa de Marillac con Catalina Vigor abr\u00eda el c\u00edrculo de sus amistades y ensanchaba su acci\u00f3n caritativa.<\/p>\n<p>Unas semanas despu\u00e9s se incorpora al c\u00edrculo de Luisa de Marillac la Se\u00f1orita Guerin, esposa de Gilles Gu\u00e9rin, consejero del rey e interventor del Tribunal de Cuentas. Tambi\u00e9n pertenec\u00eda a la parroquia de San Nicol\u00e1s de Chardonet. En este caso, la Se\u00f1orita Gu\u00e9rin se ofrece espont\u00e1neamente a Luisa de Marillac para participar en el c\u00edrculo de espiritualidad y caridad creado por ella en su parroquia. Su liderazgo espiritual y caritativo va en aumento\u2026 Vicente de Pa\u00fal lo aprueba y reconoce y, a su vez, lo emplea en favor de los pobres. En una carta escrita, probablemente en el oto\u00f1o de 1627, Vicente le conf\u00eda la administraci\u00f3n de los donativos porque sabe que las se\u00f1oras se f\u00edan de ella y de su administraci\u00f3n veraz y efectiva: <i>\u00abY sobre el dinero de la caridad de la Se\u00f1orita du Fay, apruebo de buena gana el uso que Vd. desea hacer del mismo, y me parece bien la resoluci\u00f3n que esas buenas Se\u00f1oritas han tomado de ponerlo todo en com\u00fan\u00bb. <\/i><i> <\/i><\/p>\n<p>Luisa est\u00e1 creando en Par\u00eds un movimiento caritativo a modo de retaguardia de las misiones que desarrollaban Vicente de Pa\u00fal y sus compa\u00f1eros por pueblos y aldeas. Ella no es s\u00f3lo la recaudadora y administradora de los donativos; es tambi\u00e9n la formadora y animadora espiritual del grupo del que m\u00e1s tarde surgir\u00edan las Cofrad\u00edas de la Caridad de Par\u00eds.<\/p>\n<h3><b>2.2. <\/b><b>Formadora de j\u00f3venes aldeanas: \u00bfensayo o misi\u00f3n confiada?<\/b><\/h3>\n<p>La correspondencia de Luisa de Marillac con su director nos revela una nueva faceta de la se\u00f1orita Le Gras. Llama la atenci\u00f3n las informaciones detalladas que da a su director sobre las j\u00f3venes aldeanas que se forman con ella y eso, sucede entre 1627 y 1629, dos a\u00f1os antes de iniciar sus visitas a las caridades.<\/p>\n<p>En su carta del 5 de junio de 1627 ofrece a Vicente este sucinto informe: <i>\u00abPerm\u00edtame, Padre m\u00edo, importunarle una vez m\u00e1s por una joven de 28 a\u00f1os, que quieren traer de Borgo\u00f1a para entreg\u00e1rmela. Es tenida por virtuosa, seg\u00fan me comunican; pero antes que ella, la buena chica ciega de Vertus me hab\u00eda dicho que otra que estaba con ella de 22 a\u00f1os, podr\u00eda quiz\u00e1s venir para ac\u00e1. A \u00e9sta la dirigen los padres del Oratorio hace cuatro a\u00f1os y es enteramente aldeana. No estoy segura de que quiera venir, pero s\u00ed me ha mostrado alg\u00fan deseo. Le suplico, humildemente me diga qu\u00e9 es lo que debo hacer en este asunto\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>El informe plantea algunos interrogantes. En \u00e9l se habla de tres j\u00f3venes: una de 28 a\u00f1os procedente de Borgo\u00f1a con la que Luisa no ha tenido ning\u00fan contacto, pero hay personas interesadas en entreg\u00e1rsela para formarla, probablemente para que pueda trabajar como sirvienta de las Cofrad\u00edas de la Caridad, pagada por la Tesorera de las mismas. Pero \u00bfdebe ella asumir esta misi\u00f3n de la formaci\u00f3n?&#8230; Quiere saber el parecer de su director, raz\u00f3n por la que pregunta qu\u00e9 debe hacer. Las otras dos muchachas proceden de Vertus. Luisa les conoce y ha hablado con ellas: una es ciega y la otra vidente, ambas son virtuosas y se dirigen con los Padres del Oratorio fundados por Pedro Berulle. La vidente ha mostrado deseos de ingresar en el c\u00edrculo espiritual y caritativo de Luisa.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 contesta el Se\u00f1or Vicente?&#8230; No lo sabemos. Ella teme que se hayan perdido las cartas siguientes y nosotros tambi\u00e9n. Pero el tema y la misi\u00f3n de Luisa como formadora de las j\u00f3venes sirvientas de la Caridad contin\u00faa. Luisa deja claro que su hijo est\u00e1 interno como alumno pensionista en el Colegio-Seminario de San Nicol\u00e1s de Chardonet, pero sin intenci\u00f3n alguna de ser sacerdote, hecho que la preocupa y pide consejo a San Vicente. La fecha de su carta es del 13 de enero de 1628. Apenas recibe la misiva, el Se\u00f1or Vicente que se encuentra en Joigny, la contesta s\u00f3lo cuatro d\u00edas despu\u00e9s. Primero la tranquiliza sobre la decisi\u00f3n de su hijo y enseguida le hace un encargo: acoger, recibir y formar a dos j\u00f3venes necesitadas de Joigny: <i>\u00abHemos crecido conveniente que salgan de aqu\u00ed. Se las enviaremos dentro de unos d\u00edas, rog\u00e1ndole que las dirija a una persona honrada que les recomiende y busque acomodo, si es que conoce Vd. a alguna dama honrada que tuviera de ellas necesidad\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal con hechos responde a Luisa de Marillac que ve con buenos ojos el que pueda acoger y formar muchachas para buscarles acomodo; es decir, trabajo, ocupaci\u00f3n y sentido a su vida. En este caso, la finalidad no es el servicio de los pobres de las Caridades. Y la Se\u00f1orita les busc\u00f3 acomodo, una como sirvienta en casa de la Se\u00f1orita Isabel du Fay y la otra como empleada de la Cofrad\u00eda de la Caridad de Joigny.<\/p>\n<p>En febrero de 1628 Vicente escribe a Luisa agradeciendo que haya acogido en su casa a otra joven de Joigny. Su servicio y misi\u00f3n de formaci\u00f3n ha surgido providencialmente, al hilo de los acontecimientos. Ella no lo ha buscado. Son las J\u00f3venes quienes la buscan a ella. Luisa y Vicente ven en ello expresi\u00f3n de la voluntad de Dios. Y en este sentido se expresa el director: \u00ab<i>Se\u00f1orita, cons\u00e9rvese alegre y en disposici\u00f3n de querer todo lo que Dios quiera. Pues es su gusto que nos conservemos en la alegr\u00eda de su santo amor<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>La alegr\u00eda es condici\u00f3n indispensable para ofrecer una buena formaci\u00f3n a las muchachas de las aldeas que buscan ocupaci\u00f3n y sentido de la vida. Luisa es el \u00e1rbol bueno que empieza a dar frutos para el Reino de Dios. As\u00ed se lo valora Vicente en carta del 30 de julio de 1628. En evangelio de la Misa era sobre el texto evang\u00e9lico del \u00e1rbol bueno y el \u00e1rbol malo (Mt 7, 17-20). \u00c9l le dice: <i>\u00abMe imagino que las palabras de este d\u00eda le habr\u00e1n impresionado profundamente. \u00a1Tan apremiantes resultan para el coraz\u00f3n que ama con un amor perfecto! \u00a1Oh qu\u00e9 \u00e1rbol habr\u00e1 parecido hoy Vd. a los ojos de Dios, por haber producido semejante fruto!&#8230; Que pueda ser siempre un hermoso \u00e1rbol de vida que produzca frutos de amor!\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<h3><b>2.3. <\/b><b>El fruto de la formaci\u00f3n se extiende.<\/b><\/h3>\n<p>Luisa experimenta como bendici\u00f3n de Dios su implicaci\u00f3n en la formaci\u00f3n de se\u00f1oritas de la burgues\u00eda como miembros de las Cofrad\u00edas de la Caridad y su experiencia formativa con las muchachas de las aldeas para sirvientas de la Caridad. Animada por su director decide hacer Ejercicios Espirituales y ver, a la luz de Dios, c\u00f3mo puede dar respuesta al sentimiento que bulle en su coraz\u00f3n de expandir esta misi\u00f3n. Vicente le alienta en estos t\u00e9rminos: <i>\u00abSi, por fin, mi querida Se\u00f1orita, me parece muy bien. \u00bfY c\u00f3mo no, si ha sido Nuestro Se\u00f1or el que le ha dado ese santo sentimiento?&#8230; Comulgue, pues, ma\u00f1ana y prep\u00e1rese para la revisi\u00f3n que se propone, y despu\u00e9s de ello comience los santos Ejercicios que se ha impuesto\u2026 Deseo ardientemente saber c\u00f3mo le han ido las cosas, pero quiero mortificarme por el amor de Dios, que es lo \u00fanico que deseo llene su coraz\u00f3n\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los Ejercicios Espirituales, a finales de 1628, toma la resoluci\u00f3n de ofrecerse incondicionalmente al servicio de Dios en las Cofrad\u00edas de la Caridad donde la formaci\u00f3n cristiana y la ense\u00f1anza del catecismo es una urgencia de primer orden. As\u00ed lo expresa ella en el sexto d\u00eda de Ejercicios: <i>\u00abDebo recordar que no he de andar buscando ternuras ni consuelos espirituales para que me inviten al servicio de Dios, sino m\u00e1s bien que me he ofrecido y acepto en \u00e9l todas las insensibilidades y privaciones de consuelos con entero desasimiento\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Esta decisi\u00f3n de ofrenda incondicional se la hace llegar a Vicente de Pa\u00fal, que en principio guarda silencio y la acoge con agrado, aunque tarde en contestar a su dirigida debido al trabajo de las misiones. No obstante busca tiempo para explicar su silencio: <i>\u00abNo tiene raz\u00f3n, mi querida hija, al pensar que yo no hab\u00eda aceptado con agrado la propuesta de la Se\u00f1orita, porque no he pensado nunca en ello. Y no lo he pensado porque estoy seguro de que Vd. quiere y no quiere lo mismo que Dios quiere o no quiere, y que no est\u00e1 jam\u00e1s en disposici\u00f3n de querer y no querer m\u00e1s que lo que nosotros le digamos que nos parece que Dios quiere o no quiere. Reconozca, pues, su culpa en este pensamiento y nunca le vuelva a dar entrada en adelante. Procure vivir contenta en medio de sus motivos de descontento y honre siempre el no hacer y el estado desconocido del Hijo de Dios. All\u00ed est\u00e1 su centro y lo que Dios espera de Vd. para el presente y para el porvenir y por siempre. Si su divina Majestad no le hace conocer, de una forma inequ\u00edvoca que \u00c9l quiere otra cosa de Vd., no piense, ni ocupe su esp\u00edritu en otra cosa. D\u00e9jelo de mi cuenta; yo pensar\u00e9 por los dos\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>\u00bfTen\u00eda cierto miedo el director de que su dirigida hubiese tomado la decisi\u00f3n buscando cierta popularidad, notoriedad o protagonismo, y por eso le pide que honre el estado desconocido del Hijo de Dios?&#8230; Puede ser, ya que la vanidad y la precipitaci\u00f3n eran defectos reconocidos y confesados por Luisa de Marillac. Por eso Vicente se toma un tiempo para discernir la voluntad de Dios sobre el ofrecimiento incondicional de la Se\u00f1orita. Pocas semanas despu\u00e9s a finales de 1628, la anima a confiar en la Providencia en medio de la espera: <i>\u00abDios, hija m\u00eda, tiene grandes tesoros o metas en su santa Providencia. \u00a1Y c\u00f3mo honran maravillosamente a Nuestro Se\u00f1or los que la siguen y no se adelantan a ella!\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea de espera confiada y de aceptar la voluntad de Dios la escribe seis cartas casi seguidas entre febrero y mayo de 1629. \u00c9l reconoce las cualidades de Luisa como formadora de las j\u00f3venes de las aldeas, pero quiere tener clara que esa misi\u00f3n es la misi\u00f3n que Dios espera de ella.<\/p>\n<p>Entretanto Luisa se prepara espiritualmente meditando la Palabra de Dios y socorriendo a los pobres de su entorno, en compa\u00f1\u00eda de las se\u00f1oritas Isabel du Fay, Lamy y Guerin, todas miembros de las Caridades cercanas a Par\u00eds, y presidida por ella.<\/p>\n<h2><b>3.- La formadora enviada a la Misi\u00f3n (1629)<\/b><\/h2>\n<p>Vicente de Pa\u00fal continuaba con su trabajo misionero en los a\u00f1os del noviciado de Luisa (1626-1629). En mayo de 1629 se encontraba cerca de Par\u00eds, en Montmirail, requerido por el reverendo Padre Felipe Manuel de Gondy que hab\u00eda ingresado en los oratorianos. Desde el palacio de la familia Gondy dirige a Luisa su carta de env\u00edo misionero. Era el 6 de mayo de 1629. Antes le hab\u00eda escrito otra con los detalles para llegar a Montmirail.<\/p>\n<h3><b>3.1. <\/b><b>La formadora viajera e itinerante.<\/b><\/h3>\n<p>Es la hora de la misi\u00f3n. Ya ha llegado. Su espera se ve colmada de gozo por la realidad del deseo. Las idas y venidas de la inspiraci\u00f3n de 1623 iban a dar comienzo. La divina Providencia hab\u00eda establecido el momento oportuno y hab\u00eda preparado el coraz\u00f3n y el esp\u00edritu de la misionera. Vicente estaba ya convencido de que esta era la hora de Dios para Luisa de Marillac. Por eso sin pre\u00e1mbulos de tipo afectivo o diplom\u00e1tico se dirige al asunto como algo importante y sagrado: <i>\u00abLe env\u00edo las cartas y la memoria que ser\u00e1n menester para su viaje. Vaya, pues, Se\u00f1orita, en nombre de Nuestro Se\u00f1or. Ruego a su divina bondad que ella le acompa\u00f1e, que sea ella su consuelo en el camino, su sombra contra el ardor del sol, el amparo de la lluvia y el fr\u00edo, lecho blando en su cansancio, fuerza en su trabajo y que, finalmente, la devuelva con perfecta salud y llena de obras buenas\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>El texto inspirado en el Itinerario de los cl\u00e9rigos es una verdadera carta de env\u00edo misionero. Seguidamente el director le da algunas orientaciones espirituales para el viaje: <i>\u00abComulgar\u00e1 el d\u00eda de la partida, para honrar la caridad de Nuestro Se\u00f1or y los viajes que \u00c9l hizo con este mismo fin y la misma caridad, as\u00ed como las penas, contradicciones, cansancios y trabajos que sufri\u00f3, a fin de que \u00c9l quiera bendecir su viaje, darle su esp\u00edritu y la gracia de obrar con ese mismo esp\u00edritu y de soportar las penas de la forma que \u00c9l soport\u00f3 las suyas\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Siguen algunas precisiones pr\u00e1cticas sobre la duraci\u00f3n de cada visita: dos d\u00edas parece suficiente, pero le da libertad para que pueda quedarse m\u00e1s tiempo si lo juzga necesario, mas en este caso, debe escribirle comunicando las causas de prolongaci\u00f3n de su estancia. \u00a1Todo estaba reglamentado y previsto!&#8230; En 1629 estaban funcionando m\u00e1s de 30 Cofrad\u00edas de la Caridad por los pueblos de Francia. Desde 1625 las misiones desarrolladas por Vicente de Pa\u00fal y sus compa\u00f1eros terminaban siempre con el establecimiento de la Cofrad\u00eda de la Caridad. Era uno de los frutos de la Misi\u00f3n. Su crecimiento oblig\u00f3 a Vicente a plantearse el problema de una organizaci\u00f3n central que las coordinase entre si y velase por el buen esp\u00edritu en cada una de ellas.<\/p>\n<p>En algunas se hab\u00edan introducido abusos, otras experimentaban dificultades de funcionamiento, ac\u00e1 y all\u00e1 se hab\u00eda debilitado el fervor primitivo y en casi todas se hac\u00eda sentir la necesidad de instrucciones para hacer frente a las dificultades imprevistas. En definitiva, la necesidad de instrucci\u00f3n y formaci\u00f3n era apremiante. Esta era la misi\u00f3n de Luisa de Marillac como visitadora de las Caridades. La divina Providencia se hab\u00eda manifestado y ella, disponible, se pone en camino.<\/p>\n<p>Hasta este momento hab\u00eda estado en la retaguardia, encargada de la intendencia y de la formaci\u00f3n de Se\u00f1oras y muchachas vinculadas a las Caridades. Ahora pasaba a la vanguardia de la Caridad. Enseguida su actividad fue intensa, el campo de misi\u00f3n era grande y abierto al viento del Esp\u00edritu\u2026 As\u00ed en 1629 visit\u00f3 las Caridades de Montmirail y Asni\u00e8res. La preocupaci\u00f3n durante el viaje, en esta \u00faltima, fue la de ayudar al pr\u00f3jimo a conocer a Dios, encontrando en ello gran consuelo. Es la formadora que transmite con deleite sus conocimientos, criterios y convicciones. Y, a la vez, es la m\u00edstica que experimenta tan dentro de s\u00ed a Dios, que en plena actividad misionera experimenta la gracia del desposorio espiritual: <i>\u00abSal\u00ed el d\u00eda de Santa Agueda, 5 de febrero de 1630, para ir a Saint Cloud. En la Sagrada Comuni\u00f3n me pareci\u00f3 que Nuestro Se\u00f1or me daba el pensamiento de recibirle como al esposo de mi alma, y aun, que esto me era ya una forma de desposorios, y me sent\u00ed tan fuertemente unida a Dios en esta consideraci\u00f3n que para m\u00ed fue extraordinaria, y tuve el pensamiento de dejarlo todo para seguir a mi Esposo y de mirarlo de aqu\u00ed en adelante como a tal, y de soportar las dificultades que encontrar\u00eda como recibi\u00e9ndolas en comunidad de sus bienes\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>En 1630 visita las de Saint Cloud, Villepreux, Villiers-le-Bel, vuelve de nuevo a Montmirail y Beauvais. Entretanto se hab\u00edan fundado, por iniciativa de Luisa, las primeras Caridades de Par\u00eds en las parroquias de San Nicol\u00e1s de Chardonet y San Salvador cuyos primeros pasos inicia a finales de 1629\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 las primeras Caridades de Par\u00eds se debieran, sin duda, a la iniciativa de Luisa de Marillac? La respuesta es clara. Vicente se hab\u00eda comprometido a no misionar en las ciudades. La Cofrad\u00eda de la Caridad se erig\u00eda como fruto de una Misi\u00f3n. Ambas circunstancias imped\u00edan que Vicente pudiera ser el promotor de las Caridades de Par\u00eds, \u00bfqui\u00e9n sino Luisa motiv\u00f3 y convenci\u00f3 al p\u00e1rroco de San Nicol\u00e1s y San Salvador? Ella les conoc\u00eda y sab\u00eda c\u00f3mo abordarles\u2026 Ella ser\u00e1 tambi\u00e9n la encargada de formar a las Se\u00f1oras de la nobleza o de la burgues\u00eda que integraban las respectivas Caridades. Las conoc\u00eda porque hab\u00eda sido feligresa de ambas parroquias. De San Salvador cuando viv\u00eda en la calle Cours-au-Vilain y de San Nicol\u00e1s, mientras vivi\u00f3 en la calle Foxes Saint V\u00edctor. Ella era la Presidenta de la Cofrad\u00eda de San Nicol\u00e1s.<\/p>\n<p>En 1631 Luisa visita las Caridades de Montreuil-sous-Bois, Montmirail por tercera vez, Le Mesnil, Berg\u00e8res, Loisy, Souli\u00e8res, Sannois, Franconville y Herblay. Nada la detiene. Los viajes eran inc\u00f3modos, se ve obligada a utilizar diligencias destartaladas, hospedajes en posadas no siempre seguras, en pueblos y villas medio abandonados, pero no tiene miedo. Siente y experimenta la fortaleza del Esp\u00edritu y gran consuelo interior. Tiene la seguridad de estar cumpliendo la voluntad de Dios y esa seguridad es fuente de serenidad y coraje. Con aire teresiano y celo misionero recorre los caminos de Francia, acompa\u00f1ada de Isabel du Fay o de una criada. Y despu\u00e9s de cada visita redacta el informe y memoria que entrega a Vicente de Pa\u00fal. Gracias a estos informes y a las cartas que conservamos de ambos podemos reconstruir su actividad formadora y misionera en las Cofrad\u00edas de la Caridad.<\/p>\n<h3><b>3.2. <\/b><b>Formaci\u00f3n en cadena: actividad en las Cofrad\u00edas.<\/b><\/h3>\n<p>Una de las primeras Caridades visitadas fue la de Saint Cloud. De la actividad realizada por Luisa tenemos la carta escrita por San Vicente el 19 de febrero de 1630. En ella leemos el siguiente p\u00e1rrafo: <i>\u00abAlabo a Dios de que tenga salud para las sesenta personas, por cuya salvaci\u00f3n tiene que trabajar; pero le ruego me comunique exactamente si sus pulmones no se molestan de tanto hablar, ni su cabeza de tanta confusi\u00f3n y ruido\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hac\u00eda Luisa de Marillac en Saint-Cloud con esas sesenta personas seglares? Por el contexto de la carta vemos que pasaba muchas horas hablando, motivando, alentando\u2026 Unas veces explicaba el Catecismo empezando por el Credo, otras el Evangelio y la vida de Jesucristo y con frecuencia le\u00eda y comentaba el Reglamento para que las Se\u00f1oras que formaban la Cofrad\u00eda de la Caridad tuvieran claro que lo que hac\u00edan era para honrar a Jesucristo y continuar su misi\u00f3n entre los pobres. Esta era su tarea de formaci\u00f3n. Insist\u00eda tambi\u00e9n en la mirada de fe con que deb\u00edan servir a los pobres, recordando el texto del Evangelio de San Mateo, en el cap\u00edtulo 25. <i>\u00abLo que hicisteis con uno de los m\u00e1s necesitados, lo hicisteis conmigo\u00bb. <\/i><\/p>\n<p>Y de Saint-Cloud va a Villepreux y a Beauvais, donde hab\u00eda 18 Cofrad\u00edas en pleno funcionamiento. De all\u00ed pasa a Montreuil, Pontoise, Villeneuve-Saint-Georges, Loisy-en Brie, Gournay-sur-Aronde, Asni\u00e8res y otras muchas poblaciones. Viaja siempre en diligencia y por caminos desconocidos para ella\u2026 Por la noche se detiene en posadas populares donde descubre la promiscuidad, las conversaciones atrevidas de los hombres, la pobreza del alojamiento y de los hu\u00e9spedes, la ignorancia moral y religiosa de los campesinos\u2026 Con frecuencia le toca dormir en jergones de paja de ma\u00edz en habitaciones fr\u00edas y destartaladas. Otras veces, cuando la distancia es corta, viajaba a caballo.<\/p>\n<p>Al llegar al pueblo o ciudad, la mayor\u00eda de las veces es recibida por los miembros de la Cofrad\u00eda con agrado. Durante su estancia re\u00fane a las personas de la asociaci\u00f3n, les alienta en su trabajo y reanima en el fervor. Si le parece necesario, reajusta el Reglamento, examina los libros de cuentas y de actas y percibe si el funcionamiento ha sido fiel o relajado&#8230; Visita a los enfermos personalmente, se re\u00fane con las chicas pobres sin instrucci\u00f3n y se esfuerza por encontrarles una maestra. Su entusiasmo es contagioso. As\u00ed nos lo cuentan los testimonios recogidos: <i>\u00abUna vez fue a un pueblo en el que todas las mujeres se sintieron tan consoladas de o\u00edrla que lo contaron a sus maridos, los cuales quer\u00edan ir; les dijeron que los hombres no pod\u00edan ir all\u00ed. Ellos fueron y se escondieron debajo de la cama y por todos los rincones de la habitaci\u00f3n, y luego preguntaron si ella no confesaba\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Una de sus preocupaciones era la de formar catequistas y maestras para ense\u00f1ar a las ni\u00f1as y j\u00f3venes sin instrucci\u00f3n de las aldeas. De esta forma su labor de formaci\u00f3n hacia cadena o red de transmisi\u00f3n de conocimientos y valores cristianos. Con este fin compuso el Catecismo.<\/p>\n<h3><b>3.3. <\/b><b>Organizadora de la Caridad de San Nicol\u00e1s. <\/b><\/h3>\n<p>A trav\u00e9s de las cartas de San Vicente podemos conocer los detalles de esta Caridad en la que no interviene San Vicente, sino que es Luisa la que prepara el camino. Primero mediante una labor de motivaci\u00f3n caritativa a las Se\u00f1oras de la nobleza y burgues\u00eda dispuestas a comprometerse. Seguidamente la motivaci\u00f3n del p\u00e1rroco a quien correspond\u00eda la erecci\u00f3n y en tercer lugar tambi\u00e9n Luisa con la Srta. du Fay localizaron los pobres enfermos de la parroquia a quienes deb\u00edan servir.<\/p>\n<p>Por las cartas que San Vicente la escribe sabemos que la erecci\u00f3n tuvo lugar en febrero de 1630, probablemente al comienzo de la cuaresma. Hubo un Padre jesuita, cuyo nombre desconocemos, que colabor\u00f3 mucho motivando a las se\u00f1oras y a los vicarios con sus predicaciones. Despu\u00e9s de la erecci\u00f3n de la Caridad, Luisa sigue alentando, fomentando el fervor, alistando nuevos miembros y gracias a su tarea de formaci\u00f3n y transmisi\u00f3n de convicciones, esta Caridad fue mod\u00e9lica para las dem\u00e1s parroquias de Par\u00eds. San Vicente la felicita por ello: <i>\u00abSe\u00f1orita: Por lo que se refiere a su Caridad (la de San Nicol\u00e1s) no puedo decirla cu\u00e1nto ha sido mi consuelo. Ruego a Dios que bendiga su trabajo y que perpet\u00fae esta obra santa\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Despu\u00e9s contin\u00faa San Vicente d\u00e1ndole algunos consejos pr\u00e1cticos que sabe van a ser bien acogidos. \u00c9l sabe que el Vicario quiere hacerse el tesorero y administrador y con toda prudencia la previene: <i>\u00abDeterminar que guarde el dinero el Se\u00f1or Vicario es cosa que conviene mucho evitar por la cantidad de inconvenientes que surgir\u00edan\u2026 El medio m\u00e1s seguro es el que tiene Vd. en su mente\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Se percibe que hab\u00edan hablado y previsto la cuesti\u00f3n de la tesorer\u00eda y administraci\u00f3n. Ambos sab\u00edan y conoc\u00edan por experiencia las dificultades ocasionadas y as\u00ed lo expresa San Vicente al final de la carta: <i>\u00abLa experiencia nos hacer ver que es absolutamente necesario que las mujeres no dependan en esto de los hombres, sobre todo por la bolsa\u00bb<\/i><\/p>\n<p>La presidenta de la Caridad de San Nicol\u00e1s de Chardonet fue Luisa de Marillac. Era su parroquia y l\u00f3gicamente fue elegida ella responsable de la misma, pues era quien la hab\u00eda puesto en marcha. Se siente hija de su parroquia y feligresa comprometida. Seguidamente impulsa la erecci\u00f3n de la Cofrad\u00eda de la Caridad en la parroquia de San Salvador en la que vivi\u00f3 desde 1613 hasta 1621. Luisa ten\u00eda autoridad moral y ascendiente como formadora de laicos. A pesar de su empe\u00f1o y capacidad de motivaci\u00f3n, en su Caridad de San Nicol\u00e1s surgieron pronto los problemas con los turnos de la comida para los pobres. Luisa consulta a San Vicente qu\u00e9 hacer y \u00e9ste responde enseguida: <i>\u00abSi ahora quita Vd. a cada una de las de la Caridad el cuidado de preparar la comida, nunca m\u00e1s las podr\u00e1 volver a meter en ello; y preparar la comida en otra parte, si alguien lo hace por caridad de momento, eso no podr\u00e1 durar m\u00e1s que alg\u00fan tiempo, le costar\u00e1 mucho. Luego al poco tiempo las damas de la Caridad dir\u00e1n que vaya a llevar la marmita la persona que la prepar\u00f3 y de esta forma su Caridad (la de San Nicol\u00e1s) se vendr\u00e1 abajo\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>La vitalidad de la Cofrad\u00eda de San Nicol\u00e1s nos es conocida por la correspondencia entre Vicente y Luisa. El problema siempre es el mismo, ayer y hoy\u2026 Son muchos los enfermos pobres a quienes atender y pocas las personas comprometidas\u2026 Por eso enseguida se hace necesario ayudarse de algunas j\u00f3venes asalariadas por la Cofrad\u00eda. Y San Vicente lo aprueba: <i>\u00abMe alegro del establecimiento de esas buenas mujeres\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Ella ser\u00e1 la encargada de formarlas y orientarlas. El trabajo aumenta y San Vicente anima a Luisa: <i>\u00ab\u00a1He ah\u00ed pocas obreras para tanta tarea!&#8230; Pues bien, Nuestro Se\u00f1or trabajar\u00e1 con Vds. La propuesta de alimentar a los enfermos cada una su d\u00eda a su costa, me parece bien y as\u00ed se hace en otras partes hasta el d\u00eda de la erecci\u00f3n de la Cofrad\u00eda\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>San Vicente sabe y conoce las penurias econ\u00f3micas que pasan y ayuda econ\u00f3micamente: <i>\u00abSer\u00eda muy conveniente que aplicase ofrendas en beneficio de esas pobres gentes. Y veo que son Vds. buenas administradoras, ya que s\u00f3lo gastan alrededor de medio escudo\u2026 Ya tiene cinco mujeres. Ruego a Dios que les env\u00ede m\u00e1s. Respecto a los medios, Dios proveer\u00e1\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>En la primavera de 1630 Luisa tiene ya cinco mujeres al servicio de los pobres de las Caridades de Par\u00eds: San Nicol\u00e1s de Chardonet y San Salvador. Ella las forma, las gu\u00eda, orienta, supervisa su tarea y paga su trabajo con el dinero de la Cofrad\u00eda. Entretanto ella y la Se\u00f1orita du Fay pueden continuar su trabajo misionero visitando las Caridades de pueblos y aldeas. En abril de 1630 se incorpora a los viajes misioneros la Se\u00f1orita du Fresne. As\u00ed Luisa ve ensanchar su red de caridad de d\u00eda en d\u00eda\u2026 La parroquia de San Sulpicio al ver el bien que hacen las Cofrad\u00edas de San Nicol\u00e1s y San Salvador pide tambi\u00e9n que se implante en ella la Cofrad\u00eda de la Caridad.<\/p>\n<p>\u00bfPudo contribuir a esta expansi\u00f3n el renombre del apellido Marillac en la pol\u00edtica y en los c\u00edrculos de espiritualidad, sobre todo, por la acci\u00f3n de Miguel de Marillac?&#8230; Es muy probable, pero ello no disminuye ni aten\u00faa la responsabilidad, el valor y la entrega de Luisa a la formaci\u00f3n de las Caridades. Simplemente puede ser una circunstancia favorable. Sin duda que el apellido Marillac ligado a la nobleza y al <i>partido devoto, as\u00ed como a <\/i>los c\u00edrculos de espiritualidad carmelitanos abrieron las puertas a su influencia sobre las damas de la nobleza y la burgues\u00eda, y probablemente fue ocasi\u00f3n de buena acogida de sus propuestas caritativas por parte de p\u00e1rrocos y vicarios de la capital parisina. Pero el hecho no resta para nada valor humano y evang\u00e9lico a sus iniciativas de ap\u00f3stol de la caridad.<\/p>\n<h2><b>4.- Oferta de una espiritualidad evang\u00e9lica firme.<\/b><\/h2>\n<p>Luisa de Marillac es una mujer espiritual de profunda vida interior que irradia a su alrededor la experiencia de Dios que vive y cultiva de forma habitual. Lo pone de manifiesto en su Reglamento de vida en el mundo y en los informes o escritos de su diario espiritual. Ella misma nos cuenta su experiencia m\u00edstica durante la visita a la Caridad de Asni\u00e8res: <i>\u00abAlo largo de todo el viaje me parec\u00eda obrar sin ninguna intervenci\u00f3n de mi misma, con gran consuelo de que Dios quisiese que, aunque indigna, ayudara a mi pr\u00f3jimo a conocerle\u00bb<\/i><i>. <\/i>Y en el mismo informe narra su experiencia de desposorio m\u00edstico al que ya se ha aludido. Es la experiencia de la que habla Santa Teresa de Jes\u00fas en la sexta morada de su <i>Castillo interior<\/i>. Esta uni\u00f3n extraordinaria con Dios envuelve su piedad y se proyecta en la misi\u00f3n.<\/p>\n<h3>4.1. A los miembros de la Asociaci\u00f3n.<\/h3>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hac\u00eda en las Caridades y qu\u00e9 dec\u00eda Luisa de Marillac a los miembros de la Asociaci\u00f3n para infundir la fuerza del Esp\u00edritu que las arrastraba a la pr\u00e1ctica de la caridad?&#8230; No nos lo dice expresamente, pero podemos intuirlo a trav\u00e9s de las notas de su diario espiritual. Conservamos unas notas espirituales de estos a\u00f1os, hacia 1632, sobre la \u00abConformidad con la Voluntad divina\u00bb. En ellas leemos lo siguiente: <i>\u00abRenuncio al amor propio con todo mi coraz\u00f3n y escojo tu santa y divina Voluntad por \u00fanica gu\u00eda de mi vida\u2026 \u00a1Oh Sant\u00edsima Voluntad de mi Dios! \u00a1Cu\u00e1n razonable es que sea cumplida enteramente! Eres el alimento del Hijo de Dios en la tierra y lo que sostiene mi alma\u2026 Podr\u00e9 llegar a conocerla a trav\u00e9s de la vida de tu amado Hijo en la tierra, con la que deseo configurar la m\u00eda\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Insiste en las mismas disposiciones y resoluciones en los Ejercicios Espirituales de 1632: <i>\u00abHe resuelto decididamente seguirle\u2026 Me he sentido fuertemente impulsada en mi interior a ponerme de grado en santa indiferencia para estar mejor dispuesta a recibir la llamada de Dios y cumplir su sant\u00edsima Voluntad\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que vive y presenta el servicio de la Caridad como una llamada de Dios y una forma de ser fiel a la voluntad de Dios, como lo fue Jesucristo. Vivir como Jesucristo, seguirle y configurarse con \u00c9l es una consecuencia inmediata de la fidelidad al Bautismo. Ser como Jesucristo, vivir como \u00c9l, servir a los pobres como \u00c9l lo hac\u00eda es cumplir la Voluntad de Dios. Esta espiritualidad es la que gu\u00eda su vida y la que irradia y propone a partir de 1632. Adem\u00e1s as\u00ed lo recoge el Reglamento de la Caridad escrito por ella, seguramente por iniciativa y bajo la supervisi\u00f3n de San Vicente: <i>\u00abQuedar\u00e1 instituida en la iglesia parroquial, en la capilla del Sant\u00edsimo Sacramento, lugar de uni\u00f3n, para honrar a Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas, su Patr\u00f3n y a su santa Madre y para asistir a los pobres enfermos de dicha Parroquia\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>El patr\u00f3n con el que hay que conformarse en el ejercicio de la caridad y el modelo a contemplar es Jesucristo. \u00c9l es el manantial y la fuente de la Caridad. Este es el eje de la espiritualidad de las mujeres, casadas, viudas o solteras que integran la cofrad\u00eda de la Caridad. Por eso el Reglamento exige la pr\u00e1ctica asidua de la oraci\u00f3n, la vida sacramental y la caridad mutua, porque Jesucristo as\u00ed lo vivi\u00f3 con sus disc\u00edpulos. El mismo San Vicente le aconseja cultivar esta disposici\u00f3n espiritual: <i>\u00abLea el libro del Amor de Dios, especialmente donde trata de la Voluntad de Dios y de la indiferencia\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Luisa proyecta esta espiritualidad en sus escritos, conferencias y reflexiones. San Vicente conf\u00eda totalmente en ella\u2026 As\u00ed en su segunda visita a la Caridad de Montmirail el 22 de octubre de 1630, le escribe lo siguiente: <i>\u00abDesea Vd. saber si tiene que hablar a la Caridad personalmente. As\u00ed me gustar\u00eda que lo hiciese; pero no s\u00e9 si ser\u00e1 f\u00e1cil y oportuno. Eso les har\u00eda bien\u2026 Hable Vd. con la Se\u00f1orita Champliu (presidenta) y haga lo que Nuestro Se\u00f1or le inspire\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>S\u00f3lo cuatro d\u00edas m\u00e1s tarde le llegan noticias a Vicente del bien que hace la presencia y la palabra espiritual de su dirigida y solicitan las socias m\u00e1s tiempo para la formaci\u00f3n. \u00c9l se apresura a escribirle el d\u00eda 29 de octubre: <i>\u00abPuesto que ya est\u00e1 curada, contin\u00fae ah\u00ed, si le place, hasta que haya hecho el mismo fruto que en otras partes hizo\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde brota el fruto espiritual que va derramando por donde pasa?&#8230; Sin duda de la savia interior que nutre el \u00e1rbol de su vida, savia que riega y alimenta su esp\u00edritu y su misi\u00f3n; regalo y don del Esp\u00edritu Santo, tal como ella nos lo cuenta en el informe o memoria de la visita a las Caridades de Asni\u00e8res y Saint Cloud: <i>\u00abY a lo largo de todo el viaje, me parec\u00eda obrar sin ninguna intervenci\u00f3n de mi misma con gran consuelo de que Dios quisiese ayudase a mi pr\u00f3jimo a conocerle\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Se trata de una espiritualidad encarnada en la vida que la empuja al servicio a los m\u00e1s pobres, a alentar, motivar y corregir a las asociadas, a controlar cuentas y fondos de la asociaci\u00f3n, rectificar errores y poner en orden aquello que funciona mal. Esta fuerza interior de su vida espiritual la lleva a asumir y aceptar con paz las incomprensiones y dificultades que encuentra en la misi\u00f3n. As\u00ed en Villepreux el p\u00e1rroco se molest\u00f3 mucho porque hab\u00eda reunido a las se\u00f1oras de la Cofrad\u00eda y a algunas j\u00f3venes sin su consentimiento. \u00c9ste escribi\u00f3 a San Vicente quej\u00e1ndose de Luisa. Ella acepta las correcciones que la hizo su director y continu\u00f3 la misi\u00f3n encontrando mucho gusto en atrabajar por la salvaci\u00f3n de las almas. Precisamente en esta visita, su tarea fundamental es alentar la revitalizaci\u00f3n de la vida espiritual de las asociadas: oraci\u00f3n y vida sacramental. Esta Caridad llevaba ya 12 a\u00f1os de existencia; es una de las primeras fundadas por Vicente de Pa\u00fal y con el paso del tiempo se hab\u00edan enfriado en el fervor. La visita de Luisa fue ocasi\u00f3n de renovaci\u00f3n y puesta a punto.<\/p>\n<p>San Vicente valora y alienta su misi\u00f3n, pero a la vez trata de purificar su espiritualidad y misi\u00f3n de adherencias que pueden no ser compatibles con el esp\u00edritu evang\u00e9lico que debe animar el servicio de los pobres. Por eso le da una consigna infalible que ella seguir\u00e1 fielmente: \u00ab<i>Dios es amor y quiere que vayamos a \u00c9l por amor\u00bb<\/i><i>. <\/i>Es la espiritualidad que nos transmite el Evangelio de San Juan, el m\u00e1s le\u00eddo y meditado por Luisa de Marillac. Vicente lo sabe y sintoniza con sus intereses y deseos espirituales, haci\u00e9ndole entrar de lleno en la esencia misma del Evangelio: la caridad.<\/p>\n<p>Formar a las Damas para el servicio y la caridad ser\u00e1 la constante de su vida. As\u00ed el s\u00e1bado anterior al domingo de Ramos, 8 de abril de 1656, sabiendo que se va a celebrar la Asamblea general de las Damas de la Caridad, presidida por San Vicente de Pa\u00fal, le previene en estos t\u00e9rminos: <i>\u00abMe han dicho que se celebra hoy la asamblea general de las damas. \u00bfNo cree usted conveniente, mi venerado padre, hablarles del bien espiritual que se podr\u00eda hacer visitando a los pobres presos cuando van nuestras hermanas a llevarles la comida, que es una hora bastante oportuna para que puedan luego volver a sus casas, sin que sufran sus faenas dom\u00e9sticas? El servicio es a las diez\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<h3>4.2. En el encuentro personal y reuniones.<\/h3>\n<p>A partir de septiembre de 1639 la fama de Luisa como maestra espiritual empieza a difundirse por Par\u00eds y es requerida por algunas se\u00f1oras de la nobleza como consejera espiritual. Este es el caso de Genoveva de Attichy, esposa de Scipi\u00f3n d\u2019Acquaviva, duque de Atri en la di\u00f3cesis de Soissons, no lejos de Beauvais, cuyas Caridades fueron visitadas por Luisa. Esta se\u00f1ora, prima de Luisa, recurre a San Vicente para conseguir la entrevista con ella. Estaba pasando por una situaci\u00f3n dif\u00edcil y necesitaba ser escuchada y animada. Vicente anima a Luisa a que acepte esta nueva misi\u00f3n de formaci\u00f3n: <i>\u00abNo es sin objeto alguno el ir a ver una persona de la calidad de la que se lo ruega y que necesita quiz\u00e1 de su consejo para resolverse a alguna cosa de mucho provecho\u2026 Vaya, pues, Se\u00f1orita y vaya en nombre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo y con su bendici\u00f3n. Y si se presenta la ocasi\u00f3n de hacer algo con los ni\u00f1os de aquel lugar (Soissons), h\u00e1galo con precauci\u00f3n. Mucho es lo que en esa di\u00f3cesis se necesita\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Nos encontramos aqu\u00ed con un nuevo env\u00edo a esta misi\u00f3n: consejera espiritual. San Vicente la env\u00eda con la misma f\u00f3rmula empleada para la visita a las Caridades: <i>\u00abVaya, pues, Se\u00f1orita, en nombre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb <\/i>y a la vez le pide un servicio: hacer lo que pueda por los ni\u00f1os. El tema era delicado. La hija de Genoveva de Attichy, Mademoiselle d\u2019Atri, hab\u00eda desencadenado una pol\u00e9mica tremenda en Par\u00eds, con gran disgusto de la familia, ya que se la atribu\u00edan poderes diab\u00f3licos. Luisa acoge la propuesta de Vicente de Pa\u00fal y acepta la nueva misi\u00f3n guiada y confiada en la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Esta misi\u00f3n de consejera personal de las se\u00f1oras de la Caridad la hab\u00eda iniciado ya en 1630. Estando en Beauvais visitando las dieciocho Caridades de aquella di\u00f3cesis con m\u00e1s de 300 mujeres asociadas, Luisa hab\u00eda compartido ya la tarea de formaci\u00f3n de las se\u00f1oras con la supervisi\u00f3n y la misi\u00f3n de consejera. Era el 7 de diciembre de 1630 cuando San Vicente en una larga carta le contesta a varios asuntos. En uno de los puntos reconoce esta misi\u00f3n de consejera: <i>\u00ab\u00a1Quiera Dios que la buena Se\u00f1ora de la Croix pueda hacer lo que Vd. le aconseja!&#8230; Eso le valdr\u00eda una buena religi\u00f3n\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Su fama de consejera espiritual y mujer llena de Dios iba creciendo de d\u00eda en d\u00eda. As\u00ed en los inicios de 1631, la Se\u00f1orita Tranchot de Beauvais viaja a Par\u00eds, donde San Vicente est\u00e1 poniendo en marcha la Caridad en San Benito. \u00c9l escribe a su dirigida en estos t\u00e9rminos: <i>\u00abEstamos a punto de poner la Caridad en San Benito\u2026 S\u00e9 que hablar\u00e1 Vd. en la asamblea de esta parroquia. La Se\u00f1orita Tranchot habla maravillas de ah\u00ed. Piense si ser\u00e1 conveniente que se moleste en ir a ver a esa buena se\u00f1orita para estabilizar su esp\u00edritu, para que ella pueda robustecer a las dem\u00e1s. Si ya la ha visto otras veces, esto servir\u00e1 f\u00e1cilmente de pretexto para verla. No ser\u00e1 necesario hablar de ello, ni de que yo soy (el intermediario)\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Luisa con sus consejos es capaz de tranquilizar el esp\u00edritu de las personas que reciben y acogen sus orientaciones, por eso Vicente le pide que asuma esta misi\u00f3n. En junio de 1632 la Caridad de Villeneuve\u2013Saint Georges pasaba por una situaci\u00f3n cr\u00edtica: s\u00f3lo quedaban nueve asociadas. San Vicente la env\u00eda para que con sus consejos y capacidad de convicci\u00f3n restaure su vitalidad y funcionamiento\u2026 Hace que la acompa\u00f1e la Se\u00f1ora Goussault y la Se\u00f1orita Pollalion. \u00c9l la anima desde Par\u00eds: <i>\u00abYo estaba seguro de que encontrar\u00eda muchas y muy grandes dificultades en el restablecimiento de la Caridad, y a\u00fan m\u00e1s de las que me comunica; mas \u00a1bendito sea Dios porque hay muchos motivos para esperar que quedar\u00e1 restablecida!&#8230; En cuanto a las dificultades que me indica, me parece bien que las resuelva como dice\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Ella con sus consejos personales, su capacidad de escucha, trato y prudencia, fue capaz, con sus acompa\u00f1antes., de reorganizar la Caridad en poco tiempo, menos de un mes. As\u00ed el 10 de julio de 1632, la escribe San Vicente: <i>\u00abBendito sea Dios, Se\u00f1orita, de que siga bien en medio de tanto trabajo y por haber bendecido \u00c9l su tarea\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>El secreto de su tacto, prudencia y capacidad de consejo lo dice ella misma en los Ejercicios Espirituales preparatorios a la fiesta de Pentecost\u00e9s de 1632: <i>\u00abEl motivo del recogimiento de los ap\u00f3stoles era principalmente el amor que ten\u00edan a su Maestro; ese mismo amor ha de ser el \u00fanico motivo de la dependencia (del Esp\u00edritu Santo) en el que por su santa gracia quiero perseverar toda mi vida\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Esa dependencia del Esp\u00edritu Santo la hace sentir sus dones y sus frutos, y en medio de sus debilidades y limitaciones es capaz de aconsejar, alentar y animar. Es el Esp\u00edritu de Dios que act\u00faa en ella y por ella. A partir de 1633 toda su atenci\u00f3n se centra en las Hijas de la Caridad y la atenci\u00f3n a las Se\u00f1oras queda m\u00e1s en segundo plano, al menos en la correspondencia con su director.<\/p>\n<h3><b>4.3. En los Ejercicios Espirituales y direcci\u00f3n espiritual.<\/b><\/h3>\n<p>Una faceta de formaci\u00f3n realizada por Luisa de Marillac es la direcci\u00f3n de Ejercicios Espirituales a algunas Damas de la Caridad. La correspondencia nos deja entrever que esta experiencia comenz\u00f3 en agosto de 1641. As\u00ed lo expresa ella misma en carta a San Vicentre: <i>\u00abEl Se\u00f1or P\u00e1rroco de San Germ\u00e1n de Auxerre ha mandado a preguntarme si podr\u00eda venir una se\u00f1ora a hacer aqu\u00ed los Ejercicios Espirituales; no s\u00e9 si su marido piensa hacerlo en casa de Vds. Por lo que me han dicho son personas que han tenido grandes aflicciones, pero no s\u00e9 su nombre. Le he dicho que ma\u00f1ana le dar\u00eda contestaci\u00f3n despu\u00e9s de hab\u00e9rselo comunicado a Vd\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Para entonces era sabido en las parroquias de Par\u00eds que la Se\u00f1orita Le Gras era una mujer muy espiritual que dirig\u00eda los Ejercicios de sus Hermanas, tal como se advierte en la posdata de la carta citada anteriormente. San Vicente le contesta el mismo d\u00eda y en el mismo papel que ella ha escrito: <i>\u00abCreo que no hay ning\u00fan inconveniente en que reciba Vd. a esa dama, despu\u00e9s de que le haya indicado su nombre y su condici\u00f3n. No s\u00e9 quien es su marido\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>As\u00ed inici\u00f3 Santa Luisa esta nueva misi\u00f3n en agosto de 1641. En mayo de 1642 es la Se\u00f1ora Humi\u00e8res quien pide y es admitida a hacer los Ejercicios Espirituales en la Casa Madre de las Hijas de la Caridad bajo la direcci\u00f3n de Santa Luisa. Al terminar ella pide a San Vicente para la confesi\u00f3n a otro Padre designado por \u00e9l. El mismo hecho se repite en julio de 1647. En este caso son dos se\u00f1oras las dirigidas por Luisa. En junio de 1656 es la se\u00f1ora Guergret de la Caridad de San Salvador la que realiza los Ejercicios con la Se\u00f1orita Le Gras y en marzo de 1659 es la Se\u00f1ora Baronesa de Mirepoy quien al terminarlos expres\u00f3 su decisi\u00f3n de participar en la Asamblea General de las Damas de la Caridad de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Sobre el fruto de los Ejercicios conservamos una carta escrita por Santa Luisa a una Se\u00f1ora que los ha realizado con ella. No podemos precisar la fecha. Pero su lectura nos da a entender la profundidad de vida espiritual a la que Luisa quiere conducir a su dirigida: <i>\u00abAqu\u00ed tiene el ejercicio de que le he hablado y que me parece muy adecuado para usted, seg\u00fan el conocimiento que su bondad ha querido darme de su alma. Viva, pues, as\u00ed, siendo toda de Dios, querida se\u00f1ora, por esa uni\u00f3n suave y amorosa de su voluntad con la de Dios, en todas las cosas. Esta pr\u00e1ctica comprende en su santa sencillez todos los medios para llegar a la s\u00f3lida perfecci\u00f3n que Dios quiere de usted, seg\u00fan me lo parece. Tenga siempre, querida se\u00f1ora, en gran aprecio la humildad y la mansedumbre cordial, y trate con toda sencillez y familiaridad inocente, con Nuestro Se\u00f1or, en sus oraciones, y cuando durante el d\u00eda eleve su esp\u00edritu hacia \u00c9l, que es la divina dulzura, no tenga en cuenta si siente o no gusto en ello o consuelo. Dios lo \u00fanico que quiere de nosotros es nuestro coraz\u00f3n; no ha puesto en nuestro poder m\u00e1s que el puro acto de la voluntad y es lo que mira, junto con la acci\u00f3n que de \u00e9l procede. Haga las menos reflexiones que le sea posible y viva con una santa alegr\u00eda al servicio de nuestro soberano Due\u00f1o y Se\u00f1or.<\/i><\/p>\n<p><i>Aqu\u00ed tiene, pues, se\u00f1ora, sencillamente como Nuestro Se\u00f1or me lo inspira, lo que su humildad ha pedido a mi pobreza. Suplico a su infinita bondad haga llegar a su amada alma a la m\u00e1s alta perfecci\u00f3n en que su Amor la quiere. Le ruego, se\u00f1ora, me encomiende a su divina Misericordia y crea que he hecho ya lo que deseaba usted de mi y que no la olvidar\u00e9 nunca en mis pobres oraciones, como tampoco a su se\u00f1or marido y dem\u00e1s personas que le son queridas. Dios sea bendito\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>El texto anterior nos revela a una Luisa de Marillac aut\u00e9ntica directora de conciencia. Aconseja, acompa\u00f1a, orienta sobre la forma de ir a Dios que busca una se\u00f1ora casada a la que conoce y ha tratado de cerca\u2026 No lo hace espont\u00e1neamente sino a petici\u00f3n de la dirigida. A la vez que proyecta su experiencia espiritual, ha dirigido su oraci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo para que la ilumine con su Luz y pueda discernir lo que debe decir: \u00ab<i>Aqu\u00ed tiene, pues, se\u00f1ora, sencillamente como Nuestro Se\u00f1or me lo inspira, lo que su humildad ha pedido a mi pobreza\u00bb.<\/i> No se conforma con la simple comunicaci\u00f3n de su experiencia espiritual. Propone a su dirigida metas altas en el camino de la santidad: llegar a la plenitud de la caridad: \u00ab<i>Suplico a su infinita bondad haga llegar a su amada alma a la m\u00e1s alta perfecci\u00f3n en que su Amor la quiere\u00bb. <\/i>Y para terminar pide el auxilio de la oraci\u00f3n: \u00ab<i>Le ruego, se\u00f1ora, me encomiende a su divina Misericordia y crea que he hecho ya lo que deseaba usted de mi y que no la olvidar\u00e9 nunca en mis pobres oraciones\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>\u00bfHab\u00eda hecho esta se\u00f1ora Ejercicios Espirituales bajo la direcci\u00f3n de Luisa de Marillac?&#8230; Es muy probable que la contestaci\u00f3n sea positiva. El contenido de la carta parece sugerirlo. Es normal que en el ambiente de los Ejercicios surja la petici\u00f3n del acompa\u00f1amiento posterior. Y Luisa ten\u00eda experiencia de ello, tanto con las Hermanas como con las se\u00f1oras de las cofrad\u00edas. Sea de ello lo que fuere, lo importante es que Luisa, guiada por el Esp\u00edritu de Dios, anima orienta y dirige a otras personas seglares por los caminos de la santidad cristiana.<\/p>\n<h2><b>5.- Interrogantes y retos para la Familia vicenciana hoy <\/b><\/h2>\n<p>Hemos vuelto la mirada a Luisa de Marillac como formadora de los laicos para aprender de ella a responder a los retos que nos plantea la Iglesia de nuestro tiempo hoy. Ya el Concilio Vaticano II nos invitaba a tener presente lo que se hizo en los or\u00edgenes del cristianismo. La mayor\u00eda de los seguidores de Jes\u00fas convertidos al cristianismo eran laicos. La inmensa mayor\u00eda de los m\u00e1rtires de los primeros siglos del cristianismo eran laicos. Los di\u00e1conos y diaconisas de la caridad de los or\u00edgenes de la Iglesia eran laicos formados por los ap\u00f3stoles y sus seguidores. El monacato y la vida consagrada no aparecen como tales hasta finales del siglo III y comienzos del siglo IV.<\/p>\n<h3>5.1.- Desde la fidelidad a los or\u00edgenes del cristianismo<\/h3>\n<p>Los primeros cristianos catequistas y servidores de la caridad eran laicos. Los primeros m\u00e1rtires de la Iglesia tambi\u00e9n fueron laicos. Las cartas de Pablo y el libro de los Hechos de los ap\u00f3stoles nos hablan claramente del compromiso cristiano del matrimonio Prisca y Aquila. Pablo nos recuerda que todas las comunidades de gentiles estaban en deuda con este matrimonio (Rom 16,4). Sabemos de ellos que fueron expulsados de Roma durante la persecuci\u00f3n de Claudio, vivieron exiliados en Corinto, trabajaban como tejedores de tiendas (la misma ocupaci\u00f3n que tuvo Pablo), hospedaron a Pablo, recibi\u00e9ndolo en su casa\u2026 Sabemos tambi\u00e9n que fueron sus compa\u00f1eros de misi\u00f3n en \u00c9feso y fueron, por cierto, los fundadores de la iglesia en esa ciudad, arriesgaron sus vidas por la seguridad de Pablo, hospedaron a la Iglesia local en su propia casa (un hogar iglesia) y fueron catequistas del gran misionero Apolo. Pablo y Lucas consideraban a este matrimonio como excepcionales misioneros.<\/p>\n<p>El papel de los laicos no se termin\u00f3, ciertamente, con el Nuevo Testamento. Hombres y mujeres laicos han tenido una influencia muy importante en muchos de los grandes movimientos espirituales de la historia de la Iglesia. En los siglos tercero y cuarto, la mayor\u00eda de los padres y madres del desierto fueron laicos. En la tradici\u00f3n m\u00edstica de los siglos XII y XIII, muchas mujeres laicas, como Juliana de Norwich, jugaron un papel fundamental. Y, como todos recordamos, en tiempo de San Vicente, Madame Acarie, madre de seis hijos, fue una de las personas m\u00e1s buscadas como gu\u00eda espiritual de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II nos recuerda que desde los or\u00edgenes del cristianismo, todos estamos llamados a participar en la misi\u00f3n de la Iglesia. <i>\u00abLa Iglesia ha nacido con el fin de que, por la propagaci\u00f3n del Reino de Cristo en toda la tierra, para gloria de Dios Padre, todos los hombres sean part\u00edcipes de la redenci\u00f3n salvadora, y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo. Toda la actividad del Cuerpo M\u00edstico, dirigida a este fin, se llama apostolado, que ejerce la Iglesia por todos sus miembros y de diversas maneras; porque la vocaci\u00f3n cristiana, por su misma naturaleza, es tambi\u00e9n vocaci\u00f3n al apostolado. Como en la complexi\u00f3n de un cuerpo vivo ning\u00fan miembro se comporta de una forma meramente pasiva, sino que participa tambi\u00e9n en la actividad y en la vida del cuerpo, as\u00ed en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, \u00abtodo el cuerpo crece seg\u00fan la operaci\u00f3n propia, de cada uno de sus miembros\u00bb<\/i> (Ef., 4,16).<\/p>\n<h3><b>5.2.- Desde la fidelidad al Magisterio del Concilio Vaticano II <\/b><\/h3>\n<p>El decreto <i>Apostolicam Actuositatem<\/i> del Vaticano II se ha llamado y con raz\u00f3n la <i>Carta<\/i><i> Magna<\/i><i> del apostolado seglar<\/i>. En \u00e9l se recogen las ense\u00f1anzas de los Papas y Obispos de los cuarenta a\u00f1os precedentes al Concilio, durante los cuales se fue organizando y desarrollando el apostolado seglar en la Iglesia bajo m\u00faltiples formas. El Concilio dej\u00f3 claro tambi\u00e9n la necesidad de llevar a todos los bautizados, jerarqu\u00eda y pueblo de Dios, la idea y convicci\u00f3n de que el apostolado seglar es un deber que dimana del bautismo y de la misma profesi\u00f3n de fe cristiana.<\/p>\n<p>Los seis cap\u00edtulos del decreto presentan los temas m\u00e1s necesarios e importantes a tener presentes en la formaci\u00f3n de los laicos hoy:<\/p>\n<p><i>I.- Apostolado y espiritualidad e los <\/i>seglares. Se destaca la necesidad de una espiritualidad fuerte nutrida de la oraci\u00f3n personal y la participaci\u00f3n en la Liturgia de la Iglesia y expresada en el ejercicio habitual de la fe, la esperanza y la caridad. Los cristianos laicos deben mirar a Mar\u00eda como modelo de vida espiritual y apostolado.<\/p>\n<p><i>II.- Los fines del apostolado seglar son: <\/i>contribuir a la restauraci\u00f3n del orden temporal en conformidad con el mensaje de Cristo, bajo el distintivo de la justicia y la caridad. Y eso desde la cultura, la econom\u00eda, la pol\u00edtica, las artes y todas las dem\u00e1s realidades temporales, <i>combatiendo la idolatr\u00eda de las cosas temporales<\/i> (A:A. n\u00ba 7)<\/p>\n<p><i>III.- Los variados campos del apostolado seglar:<\/i> la familia, los j\u00f3venes, el ambiente social con todas sus realidades y variantes tan complejas hoy, tanto en el orden nacional como en el internacional.<\/p>\n<p><i>IV:- Las diversas formas del apostolado seglar <\/i>tanto a nivel individual a trav\u00e9s del testimonio personal como en el modo asociado o en comunidad. Se percibe claramente el inter\u00e9s del Concilio por las formas de apostolado asociado y en equipo. Es importante tener presente la llamada que se hace en el n\u00ba 19 de decreto a <i>evitar toda<\/i> <i>dispersi\u00f3n de esfuerzos y las posibles interferencias, guardando la debida sumisi\u00f3n a la autoridad eclesi\u00e1stica.<\/i><\/p>\n<p><i>V.- Orden que se ha de observar en el apostolado seglar<\/i>: Se insiste, en primer lugar, en la coordinaci\u00f3n de las variadas formas de apostolado, el aprecio reciproco y el evitar las emulaciones perniciosas\u2026 Se a\u00f1ade la relaci\u00f3n con la Jerarqu\u00eda, la dedicaci\u00f3n del clero a la animaci\u00f3n espiritual como consiliarios, el respeto y estima de religiosos y consagrados, la participaci\u00f3n en los Consejos parroquiales y diocesanos de Pastoral familiar, juvenil, caritativa y social, as\u00ed como la colaboraci\u00f3n con los cristianos no cat\u00f3licos. Se pide la creaci\u00f3n de un <i>Consejo de laicos a nivel internacional<\/i> que impulse el apostolado de los laicos (A.A. n\u00ba 26).<\/p>\n<p><i>VI.- La formaci\u00f3n para el apostolado: <\/i>Se pide una formaci\u00f3n especial para que el seglar pueda realizar las debidas tareas apost\u00f3licas. Me extender\u00e9 m\u00e1s en este punto por ser el tema espec\u00edfico de esta conferencia. Esta formaci\u00f3n requiere cierta formaci\u00f3n humana, \u00edntegra, acomodada al ingenio y a las cualidades de cada uno. Porque el seglar, conociendo bien el mundo contempor\u00e1neo, debe ser un miembro acomodado a la sociedad de su tiempo y a la cultura de su condici\u00f3n. \u00ab<i>Ante todo, el seglar ha de aprender a cumplir la misi\u00f3n de Cristo y de la Iglesia, viviendo de la fe en el misterio divino de la creaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n movido por el Esp\u00edritu Santo, que vivifica al Pueblo de Dios, que impulsa a todos los hombres a amar a Dios Padre, al mundo y a los hombres por El. Esta formaci\u00f3n debe considerarse como fundamento y condici\u00f3n de todo apostolado<\/i> <i>fructuoso\u00bb<\/i><i> <\/i>A lo largo<i> <\/i>del cap\u00edtulo VI se insiste en la necesidad de proporcionar a los laicos formaci\u00f3n b\u00edblica, moral y social, conforme al magisterio de la Iglesia, especialmente en aquellos puntos doctrinales puestos en tela de juicio.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a la formaci\u00f3n para el apostolado de la Caridad que es lo que a nosotros nos compete m\u00e1s directamente como vicencianos, se pide lo siguiente: \u00ab<i>Puesto que las obras de caridad y de misericordia ofrecen un testimonio magn\u00edfico de vida cristiana, la formaci\u00f3n apost\u00f3lica debe conducir tambi\u00e9n a practicarlas, para que los fieles aprendan desde ni\u00f1os a compadecerse de los hermanos y a ayudarlos generosamente cuando lo necesiten (A. A. n\u00ba 31-c)<\/i><\/p>\n<p>Y en lo que se refiere a quienes deben formar a los laicos el apostolado, se cita en primer lugar la familia cristiana, la comunidad parroquial y las Escuelas. De ellas se dice: <i>\u00abEs deber tambi\u00e9n de las escuelas, colegios y otras instituciones dedicadas a la educaci\u00f3n, el fomentar en los ni\u00f1os los sentimientos cat\u00f3licos y la acci\u00f3n apost\u00f3lica. Si falta esta formaci\u00f3n porque los j\u00f3venes no asisten a esas escuelas o por otra causa, raz\u00f3n de m\u00e1s para que la procuren los padres, los pastores de almas y las asociaciones apost\u00f3licas. Pero los maestros y educadores, que por su vocaci\u00f3n y oficio ejercen una forma extraordinaria del apostolado seglar, han de estar formados en la doctrina necesaria y en la pedagog\u00eda para poder comunicar eficazmente esta educaci\u00f3n\u00bb<\/i><i>. <\/i>Aqu\u00ed tenemos uno de los retos m\u00e1s actuales y con m\u00e1s necesidad de respuesta hoy.<\/p>\n<p>Esto no excluye la oferta de formaci\u00f3n continua en el interior de nuestras asociaciones: \u00ab<i>Los equipos y asociaciones seglares, ya busquen el apostolado, ya otros fines sobrenaturales, deben fomentar cuidadosa y asiduamente, seg\u00fan su fin y car\u00e1cter, la formaci\u00f3n para el apostolado. Ellas constituyen muchas veces el camino ordinario de la formaci\u00f3n conveniente para el apostolado, pues en ellas se da una formaci\u00f3n doctrinal espiritual y pr\u00e1ctica. Sus miembros revisan, en peque\u00f1os equipos con los socios y amigos, los m\u00e9todos y los frutos de su esfuerzo apost\u00f3lico y examinan a la luz del Evangelio su m\u00e9todo de vida diaria\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>Como Hijas de la Iglesia hemos de dar respuesta a esta urgencia y llamada, tan repetida por los \u00faltimos pont\u00edfices: Juan Pablo II y Benedicto XVI. Necesitamos formarnos para formar y voluntad decidida de realizar esta tarea a la que Santa Luisa dedic\u00f3 tiempo y energ\u00edas f\u00edsicas y espirituales.<\/p>\n<h3>5.3.- Desde la fidelidad a las ense\u00f1anzas de nuestros Superiores generales.<\/h3>\n<p>Con toda objetividad y verdad creo que el Superior general que m\u00e1s doctrina nos ha legado sobre este tema es el Padre Robert Maloney (1992-2004) Son muchas las llamadas que hizo en este sentido de colaborar en la formaci\u00f3n de los laicos vicencianos. A \u00e9l le debemos la sensibilizaci\u00f3n y motivaci\u00f3n a trabajar juntos como <i>Familia vicenciana<\/i>, luchando contra la pobreza desde nuestro rico carisma. \u00c9l nos ha repetido que el trabajo en la formaci\u00f3n de los laicos es cuesti\u00f3n de fidelidad a san Vicente y a santa Luisa y no s\u00f3lo necesidad de los tiempos presentes. As\u00ed lo expresa en un art\u00edculo publicado en la revista Vincentiana: <i>\u00abDespu\u00e9s del Vaticano II, con un conocimiento m\u00e1s preciso de la misi\u00f3n del laicado y de la necesidad de desarrollar una variedad de ministerios laicales, la Asamblea de 1998 vio esta nueva declaraci\u00f3n de nuestro fin como un desarrollo org\u00e1nico de la percepci\u00f3n original fundacional de San Vicente. \u00c9l mismo hab\u00eda deseado reunir a j\u00f3venes y ancianos, a ricos y pobres, a cl\u00e9rigos y laicos, a hombres y mujeres \u00abpara llevarles a participar m\u00e1s plenamente en la evangelizaci\u00f3n de los pobres\u00bb\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>En el mismo texto el P. Maloney nos ofrece las diez caracter\u00edsticas que debe reunir un vicenciano para ser formador:<\/p>\n<ul>\n<li>Hondamente arraigado en la persona de Jes\u00fas,<\/li>\n<li>Completamente inmerso en el carisma vicenciano,<\/li>\n<li>En contacto con el mundo de los pobres,<\/li>\n<li>Capaz de ser gu\u00eda en el camino espiritual,<\/li>\n<li>Un buen oyente de la Palabra de Dios y de los problemas de los otros,<\/li>\n<li>Un buen comunicador, h\u00e1bil en el uso de los medios actuales para implicar a otros en el proceso de formaci\u00f3n,<\/li>\n<li>Buen conocedor de la doctrina social de la Iglesia,<\/li>\n<li>En di\u00e1logo con la vida de sus estudiantes y con la vida de los laicos,<\/li>\n<li>En contacto con los distintos grupos de nuestra Familia Vicenciana,<\/li>\n<li>Verdaderamente misionero<\/li>\n<\/ul>\n<h3>5.4.- Desde la realidad que vivimos en el presente:<\/h3>\n<p>Teniendo en cuenta todo lo anterior y sabiendo que vivimos en un mundo que continuamente genera nuevas pobrezas, Santa Luisa nos invita a saber acoger las llamadas de la Iglesia en lo que se refiere a la formaci\u00f3n de los laicos. Es f\u00e1cil y est\u00e1 a nuestro alcance: dedicar parte de nuestro tiempo y colaborar en la formaci\u00f3n de los laicos vicencianos como ella lo hizo. Ella que era fiel hija de la Iglesia nos invita hoy, aqu\u00ed y ahora, a hacer nuestros los objetivos propuestos por el Concilio Vaticano II en el decreto sobre el Apostolado seglar en el n\u00ba 30-d:<\/p>\n<ul>\n<li><i>Fomentar cuidadosa y asiduamente, seg\u00fan su fin y car\u00e1cter, la formaci\u00f3n para el apostolado de los laicos vinculados a la Familia Vicenciana.<\/i><\/li>\n<li><i>Proporcionar, planificar y ofertar una formaci\u00f3n doctrinal a nivel moral coherente con el magisterio de la Iglesia, una formaci\u00f3n b\u00edblica y lit\u00fargica que aliente la vida espiritual y el compromiso concreto de caridad con los m\u00e1s necesitados.<\/i><\/li>\n<li><i>Revisar y evaluar en peque\u00f1os equipos, con los socios y amigos, los m\u00e9todos y los frutos del esfuerzo apost\u00f3lico, examinando a la luz del Evangelio el m\u00e9todo de vida diaria que llevamos. <\/i><\/li>\n<\/ul>\n<p>Y desde la llamada de nuestros superiores acogemos tambi\u00e9n el reto del cambio sist\u00e9mico.<\/p>\n<p>Que el Esp\u00edritu Santo nos gu\u00ede y de la fuerza necesaria para dar respuesta a estos retos. No es problema la edad avanzada sino la falta de fuego, la debilidad de la llama del amor de Dios en el coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.- Introducci\u00f3n y circunstancias ambientales. Cuando se me pidi\u00f3 este trabajo lo primero que se me ocurri\u00f3 es ir a las biograf\u00edas de Santa Luisa. 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