{"id":119421,"date":"2015-02-25T08:00:43","date_gmt":"2015-02-25T07:00:43","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=119421"},"modified":"2015-02-25T08:00:43","modified_gmt":"2015-02-25T07:00:43","slug":"la-espiritualidad-de-san-vicente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/","title":{"rendered":"La espiritualidad de san Vicente"},"content":{"rendered":"<h2><b>Introducci\u00f3n <\/b><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/nddm_vincent1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-32182\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/03\/nddm_vincent1-300x242.jpg?resize=300%2C242\" alt=\"nddm_vincent1\" width=\"300\" height=\"242\" \/><\/a>En \u00abSan Vicente y la Caridad\u00bb, Andr\u00e9 Dodin muestra bien la inutilidad de la empresa, que consistir\u00eda en intentar definir la doctrina espiritual de san Vicente, y demuestra que no pod\u00eda tratarse m\u00e1s que de una doctrina en una vida. Es pues, siguiendo la vida de san Vicente, analizando c\u00f3mo \u00e9l mismo reflexion\u00f3 sobre su experiencia, c\u00f3mo la interpret\u00f3 y tradujo para actuar, como tendremos alguna posibilidad de acercarnos a una espiritualidad, con la que deseamos comulgar\u2026<\/p>\n<p>Durante esta reflexi\u00f3n, intentaremos ver de nuevo esta experiencia espiritual de san Vicente en funci\u00f3n de nuestras situaciones y necesidades. Habr\u00e1 que buscar cuales son los grandes ejes actuales de la fidelidad en san Vicente, los ejes que deber\u00e1n corresponder a lo que frecuentemente llamamos: nuestra identidad. En pocas palabras: \u00bfQu\u00e9 debe ser un sacerdote de la Misi\u00f3n, seg\u00fan san Vicente, en la Iglesia y en el mundo de hoy? La respuesta no es de las m\u00e1s f\u00e1ciles, y m\u00e1s teniendo en cuenta que tendremos que evitar toda sistematizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Podremos volver a contemplar lo esencial de nuestra reflexi\u00f3n en los siguientes puntos: siguiendo a Jesucristo\u2026para evangelizar\u2026a los pobres\u2026en la Iglesia\u2026en Comunidad.<\/p>\n<h2><b>Siguiendo a Jesucristo<\/b><\/h2>\n<p>Es esta una expresi\u00f3n de base de las m\u00e1s cl\u00e1sicas, en la historia y el vocabulario de la espiritualidad; pero en san Vicente, adquiere un sentido muy particular, din\u00e1mico y funcional.<\/p>\n<p>Para comprenderlo bien, es preciso volver al a\u00f1o 1617. San Vicente hace alusi\u00f3n a este a\u00f1o, cada vez que quiere explicar sus intuiciones y sus fundaciones. La relaci\u00f3n de san Vicente con Dios y con Jesucristo ha estado profundamente marcada por la experiencia m\u00edstica de 1617.<\/p>\n<p>Durante seis o siete a\u00f1os, san Vicente parece haber dudado, reflexionado y buscado mucho. Se puso bajo la direcci\u00f3n de B\u00e9rulle, del que ustedes conocen bien la doctrina; ley\u00f3 a Benito de Canfield, este capuchino de origen ingl\u00e9s que hab\u00eda escrito: <i>\u00abLa regla de la perfecci\u00f3n, se reduce al \u00fanico punto de la voluntad divina<\/i>\u00ab; pasa de un ministerio a otro, de un proyecto a otro. Y dos veces, de manera inesperada, Dios se manifiesta claramente en su vida a trav\u00e9s de dos acontecimientos en los que los pobres est\u00e1n directamente implicados.<\/p>\n<p>Muy r\u00e1pido, y cada vez m\u00e1s \u00edntimamente, san Vicente tiene la convicci\u00f3n de que, en cierto modo, en estas circunstancias ha encontrado a\u00a0 Dios. Recordar\u00e1n los pasajes en los que afirma:<i> \u00ab<\/i> <i>\u00a1Ay, padres y hermanos m\u00edos! Nunca hab\u00eda pensado nadie antes en ello, no se sab\u00eda lo que eran las misiones; tampoco yo pensaba en eso ni sab\u00eda lo que eran; y en esto es donde se reconoce que se trata de una obra de Dios\u00bb<\/i> (SV XI-3, 35 [112].<\/p>\n<p><i>\u00ab\u00bfLlamar\u00e9is humano a lo que el entendimiento del hombre no ha previsto nunca, a lo que su voluntad no ha deseado ni buscado en lo m\u00e1s m\u00ednimo? El pobre padre Portail nunca hab\u00eda pensado en esto; yo tampoco; todo se hizo en contra de mis esperanzas y sin que yo me preocupase de nada\u00bb <\/i>(SV XI-3, 103.(17.05.58) pp.321-331). Y para probar lo que \u00e9l considera como una indiscutible mediaci\u00f3n de Dios, Vicente recuerda los acontecimiento teof\u00e1nicos de Gannes-Folleville.<\/p>\n<p>La misma reacci\u00f3n y la misma afirmaci\u00f3n para Ch\u00e2tillon: <i>\u00abPuede decirse realmente que es Dios quien ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda. Yo pensaba hoy en ello y me dec\u00eda: \u00bb \u00bfEres t\u00fa el que ha pensado en hacer una Compa\u00f1\u00eda de Hijas? \u00a1Ni mucho menos! \u00bfEs la se\u00f1orita Le Gras? Tampoco\u00bb. Yo no he pensado nunca en ello, os lo puedo decir de verdad. \u00bfQui\u00e9n ha tenido entonces la idea de formar en la iglesia de Dios una Compa\u00f1\u00eda de mujeres y de Hijas de la Caridad en traje seglar? Esto no hubiese parecido posible. Tampoco he pensado nunca en las de las parroquias. Os puedo decir que ha sido Dios, y no yo\u00bb<\/i> (SV IX-1, 20) Y para probar, lo que para \u00e9l es pura evidencia, evoca los acontecimientos de Ch\u00e2tillon. En un momento de serias dudas de Fe, san Vicente tiene la certeza de una clara intervenci\u00f3n de Dios en su vida. Lo que la direcci\u00f3n de B\u00e9rulle, la lectura, las pruebas y b\u00fasquedas no han podido realizar, los dos encuentros de 1617 lo consiguen. Parece ser que desde ese momento, san Vicente considerar\u00e1 el acontecimiento como un signo de Dios, un signo privilegiado, por poco que este acontecimiento dependa directamente de los pobres. Alguien ya hab\u00eda dicho: <i>\u00abLa necesidad y los acontecimientos son maestros que Dios nos ofrece de su mano\u00bb <\/i>(Pascal).<i><\/i><\/p>\n<p>Lo que a veces se ha llamado el pragmatismo del Se\u00f1or Vicente es, sobre todo, atenci\u00f3n a Dios que habla a trav\u00e9s del acontecimiento. Igualmente su prudencia es con frecuencia, espera del acontecimiento que clarificar\u00e1 su camino. A partir del acontecimiento, sobre todo cuando se refiere a los pobres, Dios se hac\u00eda regularmente presente a Vicente de Pa\u00fal y le revelaba su voluntad. Este tipo de relaci\u00f3n y de\u00a0 comunicaci\u00f3n estaba perfectamente adaptado al temperamento activo de san Vicente. Porque la voluntad de Dios se manifiesta en cierto modo as\u00ed, sobre el mismo terreno en el que deb\u00eda realizarse. De ah\u00ed la extraordinaria continuidad t\u00edpicamente vicenciana: continuidad entre Gannes-Folleville y la Misi\u00f3n, entre el acontecimiento de Ch\u00e2tillon y las Cofrad\u00edas, luego entre las Cofrad\u00edas y las Hijas de la Caridad. La revelaci\u00f3n de Dios y la acci\u00f3n que se sigue, parecen verdaderamente tejidas con el mismo hilo.<\/p>\n<p>Esta continuidad o este atajo entre la revelaci\u00f3n de la voluntad de Dios y el compromiso concreto entre la Fe y la acci\u00f3n, explica sin duda el real apuro humano de san Vicente, cuando habla del origen de sus fundaciones. Con el retroceso, la intervenci\u00f3n de Dios y su propia acci\u00f3n le parecen tan cercanas y encajadas, que los actores se confunden, y que \u00e9l mismo es incapaz pr\u00e1cticamente, de situar el momento de su intervenci\u00f3n personal. Hay ah\u00ed ciertamente otra cosa que la humildad. Adem\u00e1s, san Vicente est\u00e1 tan acostumbrado a esta continuidad y a este atajo entre la presencia de Dios en el acontecimiento y el compromiso, que llega a desconfiar de todos los rodeos, incluso aquellos m\u00e1s nobles, entre Fe y acci\u00f3n. Desconf\u00eda de un Dios que no se revela m\u00e1s que <i>\u00aben afectos y pr\u00e1cticas interiores de un coraz\u00f3n amante, aunque muy buenos y deseables, resultan sin embargo muy sospechosos\u00bb<\/i> (cf. SV XI-4171.\u00a0 pp.733-734) como desconf\u00eda igualmente de una respuesta que se expresase fuera de la acci\u00f3n y se quedara en el amor afectivo: <i>\u00abAmemos a Dios, hermanos m\u00edos, amemos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente\u2026 hay muchos que, preocupados de tener un aspecto externo de compostura y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en esto; y cuando se llega a los hechos y se presentan ocasiones de obrar, se quedan cortos\u2026 Pensemos, pues, en esto; sobre todo, teniendo en cuenta que en este siglo hay muchos que parecen virtuosos, y que lo son efectivamente, pero que se inclinan a una vida tranquila y muelle, antes que a una devoci\u00f3n esforzada y s\u00f3lida\u2026No hay nada tan conforme con el evangelio como reunir, por un lado, luz y fuerzas para el alma en la oraci\u00f3n, en la lectura y en el retiro y, por otro lado, ir luego a hacer part\u00edcipes a los hombres de este alimento espiritual. Esto es hacer lo que hizo nuestro Se\u00f1or y, despu\u00e9s de \u00e9l, sus ap\u00f3stoles; \u2026 es imitar a la paloma, que digiere a medias la comida que toma, y luego pone lo dem\u00e1s en el pico de sus peque\u00f1os para alimentarlos. Esto es lo que hemos de hacer nosotros y la forma con que hemos de demostrar a Dios con obras que lo amamos\u00bb<\/i> (SV XI-4, 171. SOBRE EL AMOR DE DIOS.\u00a0 pp.733-734<\/p>\n<p>Como ven, el a\u00f1o 1617, marca profundamente la\u00a0 fe de san Vicente y su relaci\u00f3n con Dios y con Jesucristo. Su Dios, podemos decir con todos los matices que se imponen, es el Dios de Folleville y de Ch\u00e2tillon, es decir un Dios en relaci\u00f3n con los hombres, en relaci\u00f3n privilegiado con los pobres.<\/p>\n<p>En efecto, la fe de san Vicente se nutre de la doctrina com\u00fan y sabe hablar de Dios, de Jesucristo, de la Iglesia, de los sacramentos, de las virtudes y de la santidad, como hablaban todos los maestros espirituales de la \u00e9poca. Pero precisamente, no era esto lo particular y original en \u00e9l. Lo espec\u00edfico y lo que le caracterizaba \u00abespiritualmente\u00bb, era el modo de vivir y de traducir todo, a trav\u00e9s de la experiencia de 1617.<\/p>\n<p>As\u00ed es, por ejemplo, como su discurso sobre Dios y su manera de hablar de Dios fueron muy din\u00e1micos y actuales. Sus tres temas preferidos eran: la Providencia, la Presencia de Dios y la Voluntad de Dios; tres temas que le permit\u00edan siempre abordar a Dios como presente, implicado en la historia de los hombres e interviniendo constantemente en los acontecimientos.<\/p>\n<p>El prefiere el tema de la voluntad de Dios, porque se trataba del tema mejor encarnado en el hoy, y el m\u00e1s provocador para la acci\u00f3n: <i>\u00abLa pr\u00e1ctica de la presencia de Dios es muy buena, pero me parece que adquirir la pr\u00e1ctica de cumplir la voluntad de Dios en todas nuestras acciones es todav\u00eda mejor, pues esta abraza a la otra.\u00bb<\/i><i> <\/i>(SV XI-3, 066 [143]. pp.210-213). Encontramos en la relaci\u00f3n de san Vicente con Jesucristo el mismo punto de vista selectivo,\u00a0 incluso algunos dir\u00e1n: un poco simplista. Jesucristo, es el Dios encarnado en la historia de los hombres, totalmente apasionado, por lo tanto implicado y constantemente activo en esta historia. Jesucristo es \u00abel Misionero del Padre\u00bb, y es como Misionero-tipo como san Vicente lo ha encontrado. <i><\/i><\/p>\n<p>Se sabe que para profundizar el significado del acontecimiento de Gannes-Folleville, san Vicente lo esclarece a la luz del pasaje del evangelio de san Lucas\u00a0 (4, 18), del mismo modo que con el texto del evangelio de san Mateo (25, 31),lo har\u00e1 con el acontecimiento de Ch\u00e2tillon,<\/p>\n<p>En Lucas IV, 18, Jes\u00fas presenta y define su misi\u00f3n, al comienzo de su vida p\u00fablica, a partir del texto de Isa\u00edas (61, 1-6) : El esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha ungido. Me ha enviado a proclamar la Buena Noticia a los pobres. Ustedes conocen el comentario literal y voluntariamente restrictivo que hace san Vicente: <i>\u00absi se le pregunta a nuestro Se\u00f1or<\/i>:<i> \u00bfqu\u00e9 es lo que has venido a hacer en la tierra?, a asistir a los pobres; \u00bfa algo m\u00e1s?, a asistir a los pobres\u00bb<\/i> (SV XI-3, 004. (29.10.38) pp.33-35 Est\u00e1 claro que para san Vicente, Cristo vino para esto e incluso, s\u00f3lo para esto.<\/p>\n<p>Jesucristo es pues el Enviado del Padre a los pobres. Sin embargo en la Iglesia y en la sociedad de su tiempo, los pobres no eran evangelizados ni asistidos: la misi\u00f3n de Jesucristo no se hab\u00eda continuado.<\/p>\n<p>Su vida y su proyecto volver\u00e1n de nuevo a continuar la misi\u00f3n de: \u00abla evangelizaci\u00f3n de los pobres\u00bb. Y es as\u00ed como el tema de la continuaci\u00f3n y la expresi\u00f3n \u00absiguiendo a\u00bb, se convierten en san Vicente fundamentales y dinamizadores.<\/p>\n<p>Jesucristo se convierte en el modelo de la vida y la acci\u00f3n misioneras <i>\u00abSi nuestro Se\u00f1or nos ha recomendado esto, hemos de aceptarlo as\u00ed; \u00e9l lo quiere; \u00e9l es la regla de la Misi\u00f3n\u00bb<\/i> (SV XI-3, 121.(21.02.59)\u00a0 pp.428-444).<\/p>\n<p>Constatemos de paso que es bastante significativo que san Vicente de como Regla, tanto a los sacerdotes de la Misi\u00f3n como a las Hijas de la Caridad, no el Evangelio sino la persona viva de Jesucristo. Seguramente, desde un cierto punto de vista, todo es lo mismo. Si embargo esta elecci\u00f3n espont\u00e1nea no resulta menos sintom\u00e1tica.<\/p>\n<p>Y encontramos este tipo de orientaci\u00f3n y de relaci\u00f3n con Jesucristo, en los pasajes en los que se complace en subrayar que Jes\u00fas vivi\u00f3 y practic\u00f3, antes de predicar y proporcionar su doctrina. Hay ah\u00ed una anterioridad que seduce a san Vicente y va de acuerdo con lo que llamamos su pragmatismo o su prudencia. Es siempre la\u00a0 primac\u00eda de la experiencia y de la vida, sobre lo escrito y lo institucional: <i>\u00bb La Sagrada Escritura nos ense\u00f1a que Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, habiendo sido enviado al mundo para salvar al g\u00e9nero humano, comenz\u00f3 primero a hacer, y luego a ense\u00f1ar \u00ab.<\/i> Han reconocido la primera frase de nuestras Reglas comunes, y esta reflexi\u00f3n se encuentra igualmente en la introducci\u00f3n que precede el texto de las Reglas de las Hijas de la Caridad: <i>\u00abVosotras ten\u00e9is una gran ventaja sobre las dem\u00e1s comunidades, que han escrito y han obtenido la aprobaci\u00f3n de sus reglas despu\u00e9s de dos o tres a\u00f1os solamente. Luego la experiencia ha demostrado que hab\u00eda algunas cosas imposibles, otras que no deber\u00edan haber sido puestas all\u00ed\u2026Pues bien, hermanas m\u00edas, vosotras no hab\u00e9is hecho eso, por la misericordia de Dios, ya que hace m\u00e1s de dieciocho a\u00f1os que hab\u00e9is empezado a practicar lo que se ha escrito. Hab\u00e9is hecho como Nuestro Se\u00f1or, que ense\u00f1\u00f3 de obra antes de predicar lo que quer\u00eda que se hiciese. \u00a1Qu\u00e9 afortunadas sois! <\/i>\u00a0(SV X 246. pp.816-823)<\/p>\n<p><b>A partir de 1617<\/b>, san Vicente se pone definitivamente en seguimiento de Jesucristo, y situ\u00f3 la Misi\u00f3n siguiendo a Jesucristo enviado a los pobres. Esta \u00faltima precisi\u00f3n es capital para entender el pensamiento exacto de san Vicente y participar hoy en su experiencia y su carisma.<\/p>\n<p>Saben que todas las espiritualidades cristiana se nutren del mismo evangelio. Se distingue por una lectura selectiva, una prioridad de atenci\u00f3n y de inter\u00e9s, por uno u otro aspecto del mensaje. Para San Vicente, la clave de lectura del Evangelio ha sido indiscutiblemente el pasaje de Lucas (IV, 18). Es impresionante ver como san Vicente permaneci\u00f3 l\u00f3gico y constante en este punto, interpretando todos los hechos y gestos de Jesucristo, as\u00ed como todas sus palabras, en funci\u00f3n de su proyecto de Misi\u00f3n seg\u00fan Lucas IV, 18. Su lectura del evangelio estuvo siempre marcada e influenciada por la evangelizaci\u00f3n de los pobres<\/p>\n<p>As\u00ed la imitaci\u00f3n de Jesucristo recomendada por san Vicente no es la propuesta por Tom\u00e1s de Kempis; tampoco es la que presenta B\u00e9rulle. Se trata de la imitaci\u00f3n de Jesucristo misionero, enviado a los pobres.<\/p>\n<p>Puesto que Jesucristo Hijo de Dios es esto y s\u00f3lo esto\u00a0 (cf. Coste XI, 108) y ya que decimos seguirle y continuar su obra, es completamente l\u00f3gico y necesario que le imitemos. Para nosotros, en Jesucristo est\u00e1 el Misionero de los Pobres que debemos tratar de imitar.<\/p>\n<p>Esto me lleva a una r\u00e1pida digresi\u00f3n sobre la santidad seg\u00fan san Vicente. Se trata de la santidad basada en el modelo de Jesucristo, perfecto Misionero del Padre.<\/p>\n<p>Para hacernos la idea m\u00e1s justa sobre la santidad del sacerdote de la Misi\u00f3n o de la Hija de la Caridad seg\u00fan san Vicente, convendr\u00eda analizar las conferencias que se hac\u00edan regularmente sobre los difuntos y las rese\u00f1as que san Vicente propagaba por su correspondencia. En la Congregaci\u00f3n, un santo, es en primer lugar un buen misionero: un Bourdaise, un Lambert aux Couteaux&#8230; todos igual que una santa de las Hijas de la Caridad, es en primer lugar, una buena sierva de los pobres: una Margarita Naseau, una Luisa de Marillac, una B\u00e1rbara Angiboust.<\/p>\n<p>Continuando la misi\u00f3n de Jesucristo, el sacerdote o el hermano de la Misi\u00f3n, la Hija de la Caridad, no tendr\u00e1n mejor garant\u00eda en su caminar hacia la santidad que la imitaci\u00f3n de Jesucristo el misionero tipo. Esta imitaci\u00f3n es selectiva y precisa. Para nosotros, san Vicente retuvo cinco virtudes que son como las facultades del alma de nuestra Congregaci\u00f3n: la sencillez, la humildad, la mansedumbre, la mortificaci\u00f3n y el celo. \u00bfPor qu\u00e9 estas cinco virtudes?<\/p>\n<p>San Vicente esper\u00f3 mucho tiempo antes de hacer esta elecci\u00f3n, e hizo lo mismo con las Hijas de la Caridad, por qu\u00e9 se detuvo en la sencillez, la humildad y la caridad\u00a0 lo explica en otra parte.<\/p>\n<p>Del esp\u00edritu de los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n, se ha hecho m\u00e1s de un balance, de lo que han vivido en los primeros a\u00f1os de la Congregaci\u00f3n. As\u00ed, san Vicente ha partido de la vida, de la experiencia y no de una reflexi\u00f3n abstracta sobre un ideal.<\/p>\n<p>San Vicente ha recomendado estas cinco virtudes como las cualidades profesionales del misionero, a imagen de la Regla, que es Jesucristo. Cierto, present\u00e1ndolas, san Vicente deja constancia de lo que hab\u00edan dicho los grandes maestros espirituales; pero lo original que \u00e9l aporta, es la insistencia sobre el aspecto funcional, sobre lo que con frecuencia llama la utilidad.<\/p>\n<p>Contempladas en \u00abJesucristo Misionero\u00bb, estas virtudes son, sobre todo, medios privilegiados para una mejor evangelizaci\u00f3n de los pobres, e igualmente, medios privilegiados para alcanzar nuestra perfecci\u00f3n misionera. Habr\u00e1 que volver a ver toda la conferencia del 22 de agosto de 1659 sobre <i>\u00abLas cinco virtudes fundamentales\u00bb<\/i> (Coste XII, 298-311). Entresaco algunos pasajes:<\/p>\n<p><i>\u00abEsa es la fuerza y el poder de las m\u00e1ximas evang\u00e9licas\u00bb<\/i> dice san Vicente al final de su introducci\u00f3n, <i>entre las cuales ya que son muchas en n\u00famero he escogido especialmente las que son m\u00e1s propias del misionero; \u00bfcu\u00e1les son? Siempre he cre\u00eddo y he pensado que eran la sencillez, la humildad, la mansedumbre, la mortificaci\u00f3n y el celo<\/i><i>.\u00bb<\/i> este es el criterio por el que han sido escogidas las cinco virtudes: la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>La sencillez<\/b><\/p>\n<p><i>\u00abPues bien, hermanos m\u00edos, si hay personas en el mundo que deben tener esta virtud, son los misioneros, ya que toda nuestra vida se emplea en ejercer actos de caridad para con Dios o para con el pr\u00f3jimo. Y en ambos casos hemos de proceder sencillamente, de forma que, si se trata de cosas que hemos de hacer, que se refieren a Dios y dependen de nosotros, hay que huir de los artificios, ya que Dios se complace y comunica sus gracias solamente a las almas sencillas (5). Y si miramos a nuestro pr\u00f3jimo, como hemos de asistirle corporal y espiritualmente, hemos de evitar parecer cautelosos, taimados, astutos, y sobre todo no decir nunca una palabra de dos sentidos. \u00a1Qu\u00e9 lejos ha de estar todo eso de un misionero!! \u00bb <\/i>(SVXI-4, 585). En otra parte dice : <i>\u00bb Nuestro Se\u00f1or, se acomod\u00f3 al alcance de los d\u00e9biles. Si tengo dos planes, uno hermoso y sutil, y el otro m\u00e1s bajo y menos aparente, seguir\u00e9 este y renunciar\u00e9 al primero. Ajust\u00e9monos a la median\u00eda; que parezca que el sabio sabe sobriamente y que el fuerte que trabaja, trabaje humildemente; pues todo lo que se dice y se hace ante el pobre pueblo con esp\u00edritu elevado es vano e in\u00fatil: pasa por encima de sus cabezas, el viento se lo lleva por encima de las casas. Lo que produc\u00eda la t\u00fanica ensangrentada de C\u00e9sar junto con los gritos de quienes la llevaban, es lo que producen los predicadores que tratan de materias nuevas, curiosas y <b>extra\u00f1as, con sus tonos de voz graves o quejumbrosos<\/b><\/i>\u00bb (SV XI-4, 546-547).<\/p>\n<p>Para la <b>HUMILDAD,<\/b> la misma perspectiva y preocupaci\u00f3n<\/p>\n<p><i>\u00abEsta es la segunda m\u00e1xima, absolutamente necesaria a los misioneros; porque, decidme, \u00bfpodr\u00eda un orgulloso avenirse con la pobreza? Pero nuestra finalidad son los pobres, la gente vulgar del pueblo; si no nos acomodamos a ellos, no podremos servirles en nada; el medio para que podamos aprovecharles es la humildad, porque la humildad hace que nos anonademos y nos pongamos en las manos de Dios, soberano ser. El humilde se considera ante Dios como un asno. Pero es cierto; pero yo dir\u00eda que es \u00e9se el estado que conviene a la Misi\u00f3n; y entonces hemos de temer que, si no somos as\u00ed, no tenemos el esp\u00edritu de verdaderos misioneros. \u00ab<\/i> (SVXI-4, 587).<\/p>\n<p>En cuanto a la <b>MANSEDUMBRE<\/b><\/p>\n<p><i>\u00bb &#8230; el misionero necesita mucha paciencia con los de fuera: son pobres gentes que vienen a confesarse, toscos, ignorantes, tan cerrados y, por as\u00ed decirlo, tan animales, que no saben cu\u00e1ntos dioses hay ni cu\u00e1ntas personas en Dios; aunque se lo dig\u00e1is cincuenta veces, al final seguir\u00e1n siendo tan ignorantes como al principio. Si uno no tiene mansedumbre para aguantar su rusticidad, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 hacer? Nada; al contrario, asustar\u00e1 a esas pobres gentes que, al ver nuestra impaciencia, se disgustar\u00e1n y no querr\u00e1n volver a aprender las cosas necesarias para la salvaci\u00f3n.\u00bb<\/i> (SV XI-4, 587-588).<i><\/i><\/p>\n<p><b>LA MORTIFICACION<\/b> es igualmente propuesta y definida en el marco concreto de la vida misionera<\/p>\n<p><i>\u00abCuando vamos a una misi\u00f3n, no sabemos donde nos alojaremos, ni qu\u00e9 es lo que haremos; nos encontramos con cosas muy distintas de las que esper\u00e1bamos y la providencia muchas veces echa por tierra todos nuestros planes. Por tanto, \u00bfqui\u00e9n no ve que la mortificaci\u00f3n tiene que ser inseparable de un misionero, no s\u00f3lo para trabajar con el pobre pueblo, sino tambi\u00e9n con los ejercitantes, los ordenandos, los galeotes y los esclavos? Porque, si no somos mortificados \u00bfc\u00f3mo vamos a sufrir lo que hay que sufrir en todas estas tareas? El pobre padre Le Vacher, del que no tenemos noticias, que est\u00e1 entre los pobres esclavos con peligro de peste, y probablemente su hermano, \u00bfpueden esos misioneros ver c\u00f3mo sufren las personas que les ha encomendado la providencia, sin sentir ellos mismos sus penas? No nos enga\u00f1emos, hermanos m\u00edos, los misioneros deben ser mortificados.\u00bb<\/i> (SV XI-4, 589).<i><\/i><\/p>\n<p>Por \u00faltimo,<b> EL CELO, <\/b>\u00a0que es la llama de la Caridad.<\/p>\n<p>Para san Vicente, es tambi\u00e9n un modo m\u00e1s concreto y funcional, el contrario de la pereza y del aburguesamiento: <i>\u00ab\u00a1Oh, Salvador! \u00a1Mi buen Salvador! \u00a1Quiera tu divina bondad librar a la Misi\u00f3n de este esp\u00edritu de ociosidad, de b\u00fasqueda de la comodidad, y darle un celo ardiente de tu gloria, que la haga abrazarlo todo con alegr\u00eda, sin rechazar nunca la ocasi\u00f3n de servirte! Estamos hechos para <\/i><i>e<\/i><i>sto<\/i><i>\u00ab<\/i> (SV XI-3 048 [125]. pp.119-123).<\/p>\n<p>Este es, pues, nuestro esp\u00edritu tal y como lo defini\u00f3 San Vicente, precisando la motivaci\u00f3n de sus elecciones. No podemos dejar de impresionarnos por su l\u00f3gica y por la unidad de este conjunto que \u00e9l construy\u00f3: unidad alrededor de la Misi\u00f3n y para la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Vicente escribe un d\u00eda a Francisco du Coudray, respecto a la sencillez:<i> \u00abEs la virtud que m\u00e1s aprecio\u00bb<\/i> (SV\u00a0 I, 188 [188] pp.309-310) Despu\u00e9s de 1617, el universo espiritual de san Vicente, hasta entonces bastante complejo y poco productivo, se unifica profundiz\u00e1ndose\u00a0 y simplific\u00e1ndose. Y parece ser que todo lo que se gan\u00f3 en sencillez, se gan\u00f3 tambi\u00e9n para la acci\u00f3n, el compromiso y la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00ed, la fe de san Vicente nos aparece sencilla y din\u00e1mica. Su relaci\u00f3n en Dios y su relaci\u00f3n con Jesucristo aparecen sencillas, tanto como su lectura del evangelio y su concepci\u00f3n de la santidad. En eso existe una unidad, una coherencia y un dinamismo que todav\u00eda hoy son capaces de provocarnos.<\/p>\n<p>Existe un hermoso p\u00e1rrafo en la conferencia de san Vicente a las Hijas de la Caridad sobre el trabajo, un p\u00e1rrafo que nos da alguna idea del modo tan cercano y tan concreto como san Vicente se representaba a Dios: <i>\u00abEs que el mismo Dios trabaja continuamente, continuamente ha trabajado y trabajar\u00e1\u2026 Dios trabaja\u2026 en la producci\u00f3n y conservaci\u00f3n de este gran universo, en los movimientos del cielo, en las influencias de los astros, en las producciones de la tierra y del mar, en la temperatura del aire, en la regulaci\u00f3n de las estaciones y en todo este orden tan hermoso que contemplamos en la naturaleza, y que se ver\u00eda destruido y volver\u00eda a la nada, si Dios no pusiese en \u00e9l sin cesar su mano.<\/i> <i>Adem\u00e1s de este trabajo general, trabaja con cada uno en particular; trabaja con el artesano en su taller, con la mujer en su tarea, con la hormiga, con la abeja, para que hagan su recolecci\u00f3n, y esto incesantemente y sin parar jam\u00e1s. \u00bfY por qu\u00e9 trabaja? Por el hombre, mis queridas hermanas, por el hombre solamente, por conservarle la vida y por remediar todas sus necesidades. Pues bien, si un Dios, soberano de todo el mundo, no ha estado ni un solo momento sin trabajar por dentro y por<\/i> <i>fuera desde que el mundo es mundo, y hasta en las producciones m\u00e1s bajas de la tierra, a las que presta su concurso, \u00a1cu\u00e1n razonable es que nosotros, criaturas suyas, trabajemos, como se ha dicho, con el sudor de nuestras frentes! Un Dios trabaja incesantemente, \u00bfy podr\u00eda mantenerse ociosa una Hija de la Caridad?<\/i> <i>\u00a1Estar\u00e1 convencida quiz\u00e1s de que no est\u00e1 m\u00e1s que para servir a los enfermos!<\/i> <i>Y cuando tenga pocos enfermos o no tenga ninguno, \u00bfse mantendr\u00e1 in\u00fatil?\u00bb<\/i> (SV IX-1, 042 (28.11.49) pp. 439-452)<\/p>\n<p>De modo muy sencillo pero muy sugestivo, este pasaje nos ense\u00f1a c\u00f3mo san Vicente se representaba a Dios como el cercano, presente por todas partes, el implicado directamente en la historia de los hombres \u00abpara el hombre, por el hombre\u00a0 solo\u00bb.<\/p>\n<h2><b>La evangelizaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>En la experiencia y el pensamiento de san Vicente, la Misi\u00f3n, ya lo hemos visto, se define en primer lugar por la relaci\u00f3n a Dios y a Jesucristo. Para san Vicente, ser misionero, es en primer lugar, ponerse en seguimiento de Jesucristo, es seguir a Jesucristo enviado por el Padre. La relaci\u00f3n con Jesucristo misionero, es para san Vicente el fundamento, lo esencial de la Misi\u00f3n: <i>\u00aby de esto es de lo que hacen profesi\u00f3n los misioneros; lo especial suyo es dedicarse, como Jesucristo, a los pobres. Por tanto, nuestra vocaci\u00f3n es una continuaci\u00f3n de la suya o, al menos, puede relacionarse con ella en sus circunstancias. \u00a1Qu\u00e9 felicidad, hermanos m\u00edos! \u00a1Y tambi\u00e9n cu\u00e1nta obligaci\u00f3n de aficionarnos a ella<\/i><i>!\u00bb <\/i>(SV XI-3, 118 (06.12.58)\u00a0 pp.381-398)<\/p>\n<p>San Vicente dec\u00eda igualmente a las Hijas de la Caridad: <i>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 felicidad, hijas m\u00edas, que Dios os haya escogido para continuar el ejercicio de su Hijo en la tierra! \u00ab<\/i> (SV IX-1\u00a0009\u00a0 (09.03.42) pp.71-73).<\/p>\n<p>La palabra continuaci\u00f3n que a san Vicente le gusta emplear, expresa bien lo que hay de particular en su relaci\u00f3n con Jesucristo: es como una relaci\u00f3n de asociados en una misma empresa.<\/p>\n<p>Han observado como es insistente y constante, lo que a falta de algo mejor, llamamos el aspecto funcional o profesional de la espiritualidad vicenciana, una espiritualidad para la acci\u00f3n, inmediatamente traducible en acciones y en compromisos, una espiritualidad para la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Veremos que san Vicente, consideraba la Iglesia como la empresa, encargada de la evangelizaci\u00f3n de los pobres, y como \u00e9l dec\u00eda: <i>\u00ab&#8230; La Iglesia es como una gran mies que requiere obreros, pero obreros que trabajen.\u00bb <\/i>(SV XI-4 171\u00a0 pp.733-734). Encontramos aqu\u00ed otra palabra del vocabulario vicenciano: <i>\u00abobreros\u00bb<\/i>, para cualificar a los misioneros e incluso a todos los cristianos en la Iglesia. Lo mismo ocurre con las Hijas de la Caridad, el t\u00e9rmino \u00absiervas\u00bb fue m\u00e1s bien profesional que m\u00edstico: las Cofrad\u00edas parisinas ped\u00edan aut\u00e9nticas siervas y Margarita Naseau se present\u00f3 como sirvienta.<\/p>\n<p>San Vicente vivi\u00f3 mucho tiempo antes de la era industrial, y de todos modos, era un campesino; para \u00e9l se trataba \u00abde los obreros para la siega\u00bb, pero lo que quiero subrayar es este aspecto din\u00e1mico, pr\u00e1ctico, activo y funcional de su espiritualidad.<\/p>\n<p>Jesucristo es pues enviado por el Padre para una Misi\u00f3n, un trabajo. En 1617, Vicente de Pa\u00fal tuvo la clara impresi\u00f3n, casi una evidencia, de que Jesucristo lo compromet\u00eda en este trabajo y lo tomaba como asociado. Para \u00e9l, este trabajo consist\u00eda en <i>\u00abdar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que est\u00e1 cerca el reino de los cielos y que ese reino es para los pobres<\/i>\u00bb (SV XI-3, 118 (06.12.58) pp.381-398).\u00a0 El sacerdote y el hermano de la Misi\u00f3n est\u00e1n pues en la Misi\u00f3n PARA evangelizar a los pobres; este fin fue escogido por San Vicente para figurar hasta en el sello oficial de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n: Evangelizare pauperibus.<\/p>\n<p>Evangelizar\u2026los Pobres\u2026vamos a tomar de nuevo cada uno de estos dos t\u00e9rminos para ver de m\u00e1s cerca, lo que Vicente entend\u00eda por evangelizaci\u00f3n y c\u00f3mo abordaba al pobre para evangelizarle. Pero ante todo necesitamos dedicar alguna atenci\u00f3n al fin de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n seg\u00fan san Vicente; empleo a prop\u00f3sito la palabra, FIN, en singular. Esta cuesti\u00f3n de la finalidad de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n apasion\u00f3 y dividi\u00f3 a algunas de nuestras asambleas generales, y en las Constituciones, la formulaci\u00f3n ha sido a veces m\u00e1s bien vaga: la evangelizaci\u00f3n de los pobres fue reducida a un s\u00edmbolo que reuni\u00f3 en un denominador com\u00fan que reagrupa todos los c\u00e1lculos. Pero el emblema ha aparecido a\u00fan m\u00e1s preciso y m\u00e1s bien comprometedor. De ah\u00ed\u00a0\u00a0 la famosa nota interpretativa en la que se dice: que la evangelizaci\u00f3n de los pobres es el fin primordial pero no el \u00fanico, que en si es un criterio suficiente pero no necesario, para la determinaci\u00f3n de nuestras obras.<\/p>\n<p>Para razonar as\u00ed hay que aceptar desolidarizarse o no haber le\u00eddo a San Vicente. En \u00e9l la cosa est\u00e1 clara y afirmada sin cesar: sin evangelizaci\u00f3n de los pobres, nunca habr\u00eda habido Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ni Sacerdotes y Hermanos de la Misi\u00f3n. La evangelizaci\u00f3n de los Pobres, no es una de las razones de ser, es <b>la<\/b>\u00a0 raz\u00f3n de ser de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de cada uno de sus miembros. Esto se afirma sin el menor equ\u00edvoco en el contrato fundacional de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n realizado el 17 de abril de 1625, y la expresi\u00f3n es muy firme: \u00bb <i>dedicasen por entero y exclusivamente a la salvaci\u00f3n del pobre pueblo <\/i><i>\u00ab<\/i> (SV X 99 [59]\u00a0\u00a0 pp237-241). Esto est\u00e1 recogido en todos los textos oficiales: en el contrato de asociaci\u00f3n del 4 de septiembre de 1626, en la aprobaci\u00f3n real, en el contrato de uni\u00f3n del priorato de San L\u00e1zaro, del 7 de enero de 1632, en la bula de erecci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n del 12 de enero de 1632\u00a0 (SV X, pp.303-320), etc.<\/p>\n<p>Esta firmeza y esta precisi\u00f3n sobre la finalidad de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n no cesar\u00e1n de confirmarse y subrayarse a lo largo de la correspondencia y de las Conferencias. Lo que de vez en cuando llevar\u00e1 al equ\u00edvoco, ser\u00e1 esta tendencia de confundir fin y opciones u obras. Se ha llegado as\u00ed a las definiciones de tipo descriptivo: a la evangelizaci\u00f3n de los pobres, se a\u00f1adi\u00f3 por ejemplo la obra de los Seminarios, luego en nuestras Constituciones de 1954, se a\u00f1adieron las obras de Caridad y de educaci\u00f3n. Es cierto que este proceso era ya perceptible en tiempo de san Vicente, encontramos indicios en el texto de nuestras Reglas comunes, en las que el fin de la Congregaci\u00f3n estaba presentado en tres t\u00edtulos de cap\u00edtulos:<\/p>\n<ol>\n<li><i>propriae perfectioni studere,<\/i><\/li>\n<li><i>evangelizare pauperibus, maxime ruricolis,<\/i><\/li>\n<li><i>ecclesiasticos adjuvare.<\/i><\/li>\n<\/ol>\n<p>San Vicente, como todo fundador, al pedir el reconocimiento de Roma debi\u00f3 sin duda, aceptar el estilo de g\u00e9nero literario, por otra parte bien comprensible en materia can\u00f3nica. Pero la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica de nuestras Reglas comunes, es el mismo san Vicente quien nos las ha dado principalmente en la conocida charla del 6 de diciembre de 1658, y a lo largo de su correspondencia y de sus Conferencias.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al: <i>propriae perfectioni studere <\/i>(aplicarse en su propia perfecci\u00f3n), por ejemplo, en ning\u00fan momento y de ning\u00fan modo, no ha podido tratarse, para san Vicente, de un fin m\u00e1s o menos distinto e independiente de la Misi\u00f3n. La perfecci\u00f3n que nos propon\u00eda era efectivamente la del Misionero a imagen y en seguimiento de Jesucristo, \u00abMisionero del Padre enviado a los Pobres\u00bb; tal fue ciertamente la santidad de san Vicente, y es en esta misma santidad en la que estamos llamados a participar. Tendr\u00edamos que introducir aqu\u00ed, a modo de prueba o ejemplo, una reflexi\u00f3n sobre la oraci\u00f3n seg\u00fan san Vicente; reflexi\u00f3n que se apoyar\u00eda en los textos en los que san Vicente aborda este tema, tanto con los sacerdotes de la Misi\u00f3n como con las Hijas de la Caridad. Aqu\u00ed a\u00fan constatamos que san Vicente conoc\u00eda los m\u00e9todos de oraci\u00f3n cl\u00e1sicos y tradicionales. Los expuso honestamente despu\u00e9s de que claramente, expresara su preferencia.<\/p>\n<p>Para san Vicente, la oraci\u00f3n es indiscutiblemente un tiempo fuerte de la vida espiritual; pero es un tiempo fuerte en la misi\u00f3n y para la misi\u00f3n. En la oraci\u00f3n, es el misionero quien se interroga ante \u00abJesucristo Misionero\u00bb. \u00bfLa oraci\u00f3n? es el hoy, evocado ante Jesucristo, el Enviado a los Pobres. San Vicente daba como modelo de oraci\u00f3n la oraci\u00f3n del presidente:<i>\u00abExamino de antemano lo que tengo que hacer durante la jornada, y de all\u00ed derivan todas mis resoluciones.\u00bb<\/i><i> <\/i>(SVIX-1, 004.(02.08.40)\u00a0 pp.44-51). Habr\u00eda que volver a leer los pasajes en los que san Vicente denuncia todas las formas de oraci\u00f3n que se separaban de la vida y del hoy\u2026pero no podemos detenernos demasiado.<\/p>\n<p>En resumen, todo lo que nos dice san Vicente lleva a considerar la <i>propriae perfectioni studere<\/i>, como incluso en <b><i>l\u2019Evangelizare pauperibus<\/i><\/b><i>.<\/i><\/p>\n<p>En cuanto a la ayuda a los eclesi\u00e1sticos de la que ya hablamos en algunos textos anteriormente citados, manifiesta, que en la concepci\u00f3n de san Vicente, esta obra en relaci\u00f3n con la evangelizaci\u00f3n de los pobres estaba, de hecho, considerada como un medio. No recuerdo m\u00e1s que dos pasajes muy conocidos: <i>\u00bb &#8230;trabajar por la salvaci\u00f3n de las pobres gentes del campo, ya que es \u00e9sa nuestra vocaci\u00f3n, y de corresponder a los designios eternos que Dios tiene sobre nosotros \u2026 trabajar por la salvaci\u00f3n de las pobres gentes del campo, y todo lo dem\u00e1s no es m\u00e1s que accesorio;<\/i> <i>p<\/i><i>ues no hubi\u00e9ramos nunca trabajado con los ordenandos ni en los seminarios de eclesi\u00e1sticos, si no hubi\u00e9semos juzgado que esto era necesario para mantener al pueblo y conservar el fruto que producen las misiones cuando hay buenos eclesi\u00e1sticos, imitando en esto a los grandes conquistadores, que dejan una guarnici\u00f3n en las plazas que ocupan, por miedo a perder lo que han conquistado con tanto esfuerzo. \u00bfVerdad que nos sentimos dichosos, hermanos m\u00edos, de expresar al vivo la vocaci\u00f3n de Jesucristo?&#8230;\u00bb <\/i>(Coste XI-3, 019.(25.10.43)\u00a0 pp.55-58).<i><\/i><\/p>\n<p>Y el segundo:<i> \u00abPero quiz\u00e1s diga alguno: \u00ab\u00bfY si se me encarga de los ordenandos o de los seminaristas?\u00bb. Esto est\u00e1 bien, cuando Dios quiere que nos ocupemos de ellos y la obediencia nos lo ordena; entonces, que sea en hora buena; pero incluso entonces, por lo que a nosotros respecta, deber\u00edamos sentirnos como en una situaci\u00f3n violenta, ya que, como os he dicho, se trata de cosas accesorias y no principales<\/i><i>.\u00bb<\/i> (Coste XI-3, 019.(25.10.43) pp.55-58).<i><\/i><\/p>\n<p>Ya saben que las expresiones: capital, principal, accesorio, san Vicente las repite con frecuencia. El principal o el capital, es siempre la evangelizaci\u00f3n de los pobres y nada m\u00e1s. Lo accesorio, es sencillamente el resto. El fin de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y el que persiguen todos los que entran en ella, es el de la evangelizaci\u00f3n de los pobres; esta es la raz\u00f3n de ser de la una y de las otras. Es tambi\u00e9n el criterio que presidi\u00f3 la organizaci\u00f3n del Instituto, en sus estructuras, en su vida comunitaria y en la larga y dif\u00edcil discusi\u00f3n sobre los votos.<\/p>\n<p>Para san Vicente, la Congregaci\u00f3n es un instrumento de la evangelizaci\u00f3n de los pobres. Su primera cualidad y su primera obligaci\u00f3n, es estar adaptado o adaptarse sin cesar a las necesidades de la evangelizaci\u00f3n. No creo que sea necesario insistir en otros puntos: la flexibilidad, la adaptabilidad y la movilidad sobre todo, que san Vicente exig\u00eda de sus fundaciones y de sus miembros.<\/p>\n<p>El fin de la Congregaci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, era tambi\u00e9n para san Vicente\u2026por m\u00e1s que lo diga la nota de las Constituciones\u2026el criterio de elecci\u00f3n de las opciones y de los compromisos. Adem\u00e1s se ve mal, como en buena l\u00f3gica pod\u00eda haber sido de otra manera. Lo hemos visto m\u00e1s arriba en la obra de los seminarios:<i> \u00ab&#8230; si no hubi\u00e9semos juzgado que esto era necesario&#8230;\u00bb<\/i> Podr\u00edamos comprobarlo en cada una de las numerosas opciones que san Vicente acept\u00f3, tanto para las Cofrad\u00edas como para los sacerdotes de la Misi\u00f3n o las Hijas de la Caridad. Es as\u00ed como en su conferencia del 6 de diciembre de 1658, san Vicente no ve ninguna contradicci\u00f3n entre un fin claro y exclusivamente definido y una multitud de diversas opciones. Esto no es m\u00e1s que un problema de inter\u00e9s hist\u00f3rico o can\u00f3nico; es un problema de equilibrio pastoral y espiritual para cada uno de nosotros hoy. El razonamiento que tiene san Vicente, a partir de la finalidad de nuestra Congregaci\u00f3n, para aceptar y justificar sus opciones, tenemos que hacerlo nosotros mismos, situ\u00e1ndonos constantemente con relaci\u00f3n a nuestra \u00fanica raz\u00f3n de ser: la evangelizaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<h3><b>Pero, <\/b><b>\u00bfqu\u00e9 es la evangelizaci\u00f3n para san Vicente<\/b><b>?<\/b><\/h3>\n<p>Sencillamente, san Vicente ha partido de la concepci\u00f3n tradicional generalmente recibida de su tiempo. Luego, progresivamente, su experiencia pastoral y misionera y la de sus Institutos lo llevaron a una concepci\u00f3n tradicional cada vez m\u00e1s amplia y completa, bastante parecido a lo que pensamos y vivimos hoy.<\/p>\n<p>I \u2013 Es in\u00fatil volver a la teolog\u00eda de la evangelizaci\u00f3n al comienzo y en la primera mitad del siglo XVII. Esta es una <b>teolog\u00eda<\/b> concebida en per\u00edodo de cristiandad y <b>para un per\u00edodo de cristiandad<\/b>, es decir que el problema presentado no es tanto el de la fe como tal, sino m\u00e1s bien el de una pr\u00e1ctica y una vida religiosa y moral\u00a0 en l\u00f3gica con la fe. De ah\u00ed la importancia concedida a la sacramentalizaci\u00f3n y m\u00e1s particularmente, a la confesi\u00f3n general. En un primer tiempo san Vicente construir\u00e1 la misi\u00f3n sobre el tipo de un buen retiro parroquial. Precisamente, es curioso constatar el paralelismo entre las consignas que san Vicente da para un retiro individual o colectivo en San L\u00e1zaro, por ejemplo, y el ritmo habitual de una misi\u00f3n parroquial, al menos al principio. En un primer tiempo, la evangelizaci\u00f3n era para san Vicente, un intento por situar la vida moral y pr\u00e1ctica religiosa, en conformidad con la fe, supuestamente adquirida y recibida.<\/p>\n<p>II \u2013 Sin embargo, dos elementos vienen ya a perturbar un poco esta teolog\u00eda pastoral, con apariencias bastante serenas. Por un lado est\u00e1 <b>la divisi\u00f3n del Iglesia<\/b>, y por otro el <b>progreso de las misiones exteriores<\/b>: el encuentro de los no-cristianos. Estos dos elementos van a tener una profunda repercusi\u00f3n entre ellos, tanto en el plano de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, como en el de la pr\u00e1ctica pastoral y misionera.<\/p>\n<p>El primer elemento incumbe a los hugonotes, (<b>la divisi\u00f3n de la Iglesia<\/b>) y el asunto aparec\u00eda sencillo para la mayor\u00eda de los contempor\u00e1neos de san Vicente: no pod\u00eda ser cuesti\u00f3n m\u00e1s que de\u00a0 un debate en\u00e9rgico, llegando bien a la condena o a la abjuraci\u00f3n. Sin embargo, pastoralmente, el comportamiento de san Vicente en este punto preciso apareci\u00f3 muy matizado y respetuoso. Para \u00e9l los hugonotes, al menos los m\u00e1s sinceros y los m\u00e1s convencidos, pod\u00edan interpelar saludablemente a la Iglesia. No ignoran ustedes que en un momento muy importante de su evoluci\u00f3n, san Vicente acept\u00f3 dejarse interpelar. Tendr\u00edamos que volver a tomar atentamente el pasaje de SV XI-4, 167.\u00a0 pp727-730.<\/p>\n<p><i>\u00abSan Vicente hizo un d\u00eda a su comunidad el relato de la conversi\u00f3n de un hereje, que el mismo\u00a0 hab\u00eda acompa\u00f1ado a la verdadera fe. Antes de convertirse, el hugonote rog\u00f3 al santo resolverle una objeci\u00f3n :<\/i> <i>\u00abSe\u00f1or, le dijo el hereje, dice usted que la Iglesia de Roma est\u00e1 dirigida por el Esp\u00edritu Santo, pero yo no lo puedo creer, puesto que por una parte se ve a los cat\u00f3licos del campo abandonados en manos de unos pastores viciosos e ignorantes, que no conocen sus obligaciones y que no saben siquiera lo que es la religi\u00f3n cristiana; y por otra parte se ven las ciudades llenas de sacerdotes y de frailes sin hacer nada; puede ser que en Par\u00eds haya hasta diez mil, mientras que esas pobres gentes del campo se encuentran en una ignorancia espantosa, por la que se pierden. \u00bfY quiere usted convencerme de que esto est\u00e1 bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo?; no puedo creerlo\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Muy impresionado por esta objeci\u00f3n, el santo respondi\u00f3 al hereje:<i> \u00abque estaba mal informado de lo que hablaba, pues en muchas parroquias hab\u00eda buenos p\u00e1rrocos y coadjutores, que entre los eclesi\u00e1sticos y religiosos que abundan en las ciudades hab\u00eda muchos que iban a catequizar y a predicar al campo, que otros se dedicaban a rezar a Dios y a cantar sus alabanzas de d\u00eda y de noche, mientras que algunos serv\u00edan \u00fatilmente al p\u00fablico por los libros que compon\u00edan, la doctrina que ense\u00f1aban y los sacramentos que administraban; que si hab\u00eda algunos in\u00fatiles y que no cumpl\u00edan debidamente con sus obligaciones, eran hombres particulares sujetos a debilidades; pero que no son ellos la Iglesia. Que, cuando se dice que la Iglesia est\u00e1 guiada por el Esp\u00edritu Santo, esto se entiende en general, cuando est\u00e1 reunida en los concilios, y tambi\u00e9n en particular, cuando los fieles siguen las luces de la fe y las reglas de la justicia cristiana; pero en cuanto a los que se apartan de ellas, resisten al Esp\u00edritu Santo y, aunque sean miembros de su Iglesia, son sin embargo de los que viven seg\u00fan la carne, como dice san Pablo, y que morir\u00e1n \u00bb <\/i>El hereje\u00a0 no se convenci\u00f3. Al a\u00f1o siguiente, Vicente de Pa\u00fal vuelve a Montmiral con el Padre F\u00e9ron entonces bachiller en teolog\u00eda, posteriormente doctor de la Sorbona y arcediano de Chartres, M. Duchesne doctor\u00a0 en la misma facultad y arcediano de Beauvais, y algunos sacerdotes y religiosos amigos\u00a0; fue a dar la misi\u00f3n en este lugar y en las aldeas de los alrededores. El hereje tuvo la curiosidad de asistir a las predicaciones y a las catequesis; vio el cuidado que se pon\u00eda por instruir a los que ignoraban las verdades necesarias a su salvaci\u00f3n, la caridad con la que se adaptaban a la debilidad y lentitud de entendimiento de los m\u00e1s toscos, y los maravillosos efectos que el celo de los misioneros operaba en el coraz\u00f3n de los m\u00e1s grandes pecadores. Llorando de emoci\u00f3n, se acerc\u00f3 al santo y le dijo:: <i>\u00bb Ahora es cuando he visto que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a la Iglesia romana, ya que se preocupa de la instrucci\u00f3n y la salvaci\u00f3n de estos pobres aldeanos. Estoy dispuesto a entrar en ella, cuando quiera usted recibirme\u00bb. Le pregunt\u00f3 entonces el padre Vicente si no lo quedaba ya ninguna otra dificultad. \u00abNo, le respondi\u00f3, creo que todo lo que usted ha dicho y estoy dispuesto a renunciar p\u00fablicamente a todos mis errores\u00bb. <\/i><\/p>\n<p>El santo le interrog\u00f3 y despu\u00e9s de haberse asegurado de que el nuevo convertido conoc\u00eda bien los puntos esenciales de la doctrina cat\u00f3lica, le inform\u00f3 que recibir\u00eda su abjuraci\u00f3n y la absoluci\u00f3n de su herej\u00eda en la iglesia de Marchais, cerca de Montmirail, donde se estaba haciendo la misi\u00f3n.\u00a0 Ese d\u00eda, al finalizar la predicaci\u00f3n de la ma\u00f1ana, Vicente de Pa\u00fal llam\u00f3 por su nombre, en alta voz, al convertido y le pregunt\u00f3 p\u00fablicamente si a\u00fan estaba dispuesto a adjurar de sus errores. Despu\u00e9s de haber respondido afirmativamente el antiguo calvinista a\u00f1adi\u00f3, mostrando en la iglesia una imagen de la Sant\u00edsima Virgen toscamente esculpida:<i> \u00abNo puedo creer que haya ning\u00fan poder especial en esa piedra\u00bb, y se\u00f1al\u00f3 la imagen que estaba frente a \u00e9l. <\/i>A lo que el santo replic\u00f3 <i>\u00ab<\/i> <i>que<\/i><i> la Iglesia no ense\u00f1aba que hubiese ninguna virtud en esas im\u00e1genes materiales a no ser cuando Dios se la quer\u00eda comunicar, como puede hacerlo y como hizo otras veces con la vara de Mois\u00e9s, que realizaba tantos milagros y que los propios ni\u00f1os se lo podr\u00edan explicar\u00bb <\/i>Entonces, dirigi\u00e9ndose a uno de los m\u00e1s instruidos, le pregunt\u00f3 que es lo que ense\u00f1a la Iglesia sobre las sagradas im\u00e1genes: El ni\u00f1o respondi\u00f3: \u00ab<i>Es conveniente rendirles el honor debido, no por la materia de que est\u00e1n hechas, sino porque representan a nuestro se\u00f1or Jesucristo, a su gloriosa Madre y a los santos del para\u00edso, que habiendo triunfado sobre el mundo nos exhortan por medio de esas im\u00e1genes mudas a seguirles en su fe y en sus buenas obras\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Muy bien respondido. El santo repiti\u00f3 las palabras del ni\u00f1o, e hizo confesar a su interlocutor que resolv\u00edan plenamente la dificultad propuesta. Remiti\u00f3 a otro d\u00eda la ceremonia de la abjuraci\u00f3n, para dar a la fe del nuevo converso el tiempo de consolidarse. En efecto, se consolid\u00f3 tan bien que despu\u00e9s de la profesi\u00f3n p\u00fablica del catolicismo, nada la pudo cambiar. <i>\u00ab\u00a1Oh! qu\u00e9 dicha para nosotros los misioneros, <\/i>a\u00f1ad\u00eda san Vicente despu\u00e9s de haber relatado esto,<i> poder demostrar que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a su Iglesia, trabajando como trabajamos por la instrucci\u00f3n y la santificaci\u00f3n de los pobres\u00bb. <\/i><\/p>\n<p>En esta actitud de Vicente que se deja interpelar y discutir, hay ya algo m\u00e1s en \u00e9l que en la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos. Por otra parte, se conoce la amplitud y prudencia de las consignas que daba a sus Misioneros sobre este tema.<\/p>\n<p>Escrib\u00eda a Guillermo Gallais, superior de Sedan a prop\u00f3sito de un pleito oponiendo un cat\u00f3lico a un hugonote:<i> \u00ab&#8230; que sabe usted de si el cat\u00f3lico tiene justos motivos en su demanda? Hay mucha diferencia entre ser cat\u00f3lico y ser justo. \u00bb <\/i>(SV II, 376).<\/p>\n<p>Escrib\u00eda, en noviembre o diciembre de 1659, al Hermano de la Misi\u00f3n Felipe Patte, cirujano en Nantes: <i>\u00abEstoy muy afligido al saber que ir\u00e1n algunos herejes en su barco y por consiguiente que habr\u00e1 mucho que sufrir por parte de ellos. Pero, en fin, Dios es el due\u00f1o y lo ha permitido as\u00ed por razones que no conocemos; quiz\u00e1s para obligarle a ser m\u00e1s recatado en su presencia, m\u00e1s humilde y m\u00e1s devoto para con Dios y m\u00e1s caritativo con el pr\u00f3jimo, para que ellos vean la belleza y la santidad de nuestra religi\u00f3n y por ese medio se vuelvan a ella. Habr\u00e1 que evitar con mucho cuidado toda clase de disputas y de discusiones con ellos, mostrarse amable y afectuoso aunque se metan con usted o hablen en contra de nuestras creencias y nuestras pr\u00e1cticas. La virtud es tan bella y amable que se ver\u00e1n obligados a amarla en usted, si la practica bien. Hay que desear que, en los servicios que le haga a Dios en el barco 2, no haga acepci\u00f3n de personas y no establezca ninguna diferencia entre los cat\u00f3licos y hugonotes, a fin de que \u00e9stos se den cuenta de que usted los ama en Dios. Espero que sus buenos ejemplos sirvan a los unos y a los otros. Tenga cuidado de su salud, por favor, y de la de nuestros misioneros<\/i><i>&#8230;\u00bb<\/i> (SV\u00a0 VIII, 167-168)<\/p>\n<p>San Vicente escrib\u00eda a Juan Martin el 23 de mayo 1659: <i>\u00abLa conversi\u00f3n de los herejes, lo mismo que la de los pecadores, es obra de la pura misericordia de Dios y de su omnipotencia, que llega antes cuando no se piensa en ella que cuando se la busca. Sin embargo, no hay que dejar de trabajar en ello siempre que se presente la ocasi\u00f3n, porque as\u00ed lo quiere Dios<\/i><i>\u00bb <\/i>\u00a0(SV\u00a0 VII, 481-482)<\/p>\n<p>Estos comentarios y consignas pueden hoy parecernos bastante t\u00edmidos; pero en el siglo XVII y tal vez, incluso hace treinta o cuarenta a\u00f1os, daban testimonio de un esp\u00edritu muy <b><i>abierto y pre-ecum\u00e9nico<\/i><\/b>.<\/p>\n<p>El segundo elemento que en tiempo de san Vicente, atenuaba la serenidad de la evangelizaci\u00f3n de la cristiandad y su lado un poco formalista, fue <b>la experiencia y la expansi\u00f3n de las misiones \u00abad gentes\u00bb. <\/b>Despu\u00e9s de las grandes expediciones y descubrimientos de los siglos XV y XVI, un nuevo campo de acci\u00f3n apost\u00f3lica se abr\u00eda a los pioneros de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia de cristiandad y los te\u00f3logos se encontraban ante una situaci\u00f3n pastoral in\u00e9dita, o m\u00e1s bien, olvidada desde hac\u00eda tiempo. Sin retrasarnos, observemos que es entonces cuando se define una especie de teolog\u00eda del m\u00ednimo vital y una sacramentalizaci\u00f3n de urgencia: el bautismo por supuesto, y las conocidas \u00abverdades necesarias para la salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, si hablo de ello con motivo de la evangelizaci\u00f3n seg\u00fan san Vicente, es porque desde las primeras misiones predicadas en tierras de los Gondi, san Vicente parece aplicar espont\u00e1neamente esta teolog\u00eda del m\u00ednimo vital y esta pastoral de urgencia a las pobres gentes del campo. Esto es tan real que m\u00e1s tarde, cuando los misioneros tendr\u00edan que contactar con el paganismo en Madagascar o en otra parte, no tendr\u00e1n que cambiar de proyecto y de mentalidad misioneras. Ser\u00eda interesante estudiar las cartas del se\u00f1or Nacquart y del se\u00f1or Bourdaise a este prop\u00f3sito.<\/p>\n<h3><b>Conclusi\u00f3n de esta reflexi\u00f3n sobre la evangelizaci\u00f3n de los pobres seg\u00fan san Vicente<\/b><b><\/b><\/h3>\n<p>Muy pronto en su proyecto de evangelizaci\u00f3n y en su acci\u00f3n misionera, san Vicente desplaza el problema para centrarlo, no en una vida y una pr\u00e1ctica que debe organizarse en funci\u00f3n de una fe, sino en la fe misma y en el amor a Jesucristo. San Vicente se hab\u00eda impresionado y emocionado por lo que \u00e9l llamaba \u00abla ignorancia de las pobres gentes\u00bb, una ignorancia de la que adem\u00e1s hac\u00eda a los sacerdotes responsables; y ya conocen algunas cr\u00edticas muy severas de san Vicente a este respecto: <i>\u00ab&#8230; Porque son ellos los que la pierden y la arruinan; es demasiado cierto que la depravaci\u00f3n del estado eclesi\u00e1stico es la causa principal de la ruina de la Iglesia de Dios.<\/i> <i>H<\/i><i>ace pocos d\u00edas estuve en una reuni\u00f3n, donde hab\u00eda siete prelados, que, al reflexionar sobre los des\u00f3rdenes que se ven en la Iglesia, dec\u00edan p\u00fablicamente que la causa principal de los mismos eran los eclesi\u00e1sticos.<\/i> <i>\u00a0Porque son ellos los que la pierden y la arruinan; es demasiado cierto que la depravaci\u00f3n del estado eclesi\u00e1stico es la causa principal de la ruina de la Iglesia de Dios&#8230; \u00ab<\/i> (Coste XI-3, 064.(xx.09.55).\u00a0 pp.204-207). Lo que san Vicente reprocha con tanta vehemencia a los sacerdotes es su vida, pero por encima de todo, sus faltas profesionales, es decir, su responsabilidad en la ignorancia de las pobres gentes y la desaparici\u00f3n o las desviaciones de la fe. Desde entonces tiene en su concepci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s acentuada, la importancia del anuncio, a costa de lo que hoy llamamos: el culto. Para Vicente, ya lo he recordado antes, evangelizar era: <i>\u00abdar a conocer a Dios a los pobres, anunciarles a Jesucristo, decirles que est\u00e1 cerca el reino de los cielos y que ese reino es para los pobres\u00bb<\/i><i> <\/i>(SV XI-3, 118.(06.12.58)\u00a0 pp.381-398<\/p>\n<p>Y est\u00e1 bien porque san Vicente considera la evangelizaci\u00f3n incluso en pleno per\u00edodo de Cristiandad, en primer lugar como un anuncio, en el que centra todo su esfuerzo de animaci\u00f3n misionera y de formaci\u00f3n, en dos intervenciones pastorales: la predicaci\u00f3n y la catequesis. No tenemos demasiado tiempo para desarrollar estos dos puntos. Desde luego los m\u00e9todos han envejecido y hoy tienen poca cosa que ense\u00f1arnos\u2026pero, sin duda, podremos sacar provecho de la lectura de SV XI-3 164-187, 161-164, 275-280 ; XI-4 575-582; X, 34-39<\/p>\n<p><b>Para la predicaci\u00f3n<\/b>, de la que con frecuencia no se retuvo m\u00e1s que los consejos sobre el peque\u00f1o m\u00e9todo, san Vicente insisti\u00f3 sobre todo en dos puntos: el Evangelio y \u2026 \u00abbajar a detalles\u00bb.<\/p>\n<p><b>* El Evangelio <\/b>en primer lugar, es lo que los Misioneros tienen que anunciar, y nada m\u00e1s. Lo recuerda muchas veces: el Evangelio debe anunciarse sencilla, sobria y naturalmente, como Jesucristo y los ap\u00f3stoles lo hicieron: <i>\u00abDios est\u00e1 con los sencillos y humildes, les ayuda, bendice sus trabajos, bendice sus empresas. \u00a1Pues qu\u00e9! \u00a1Creer que Dios ayudar\u00e1 a una persona que intenta perderse! \u00a1Que ayuda a un hombre a perderse, como hacen los que no predican con sencillez y humildad, sino que se predican a s\u00ed mismos, etc\u00e9tera, es algo que ni siquiera puede uno imaginarse! Queridos hermanos m\u00edos, si supieseis qu\u00e9 mal est\u00e1 predicar de una forma distinta de como lo hizo nuestro se\u00f1or Jesucristo aqu\u00ed en la tierra, como lo hicieron los ap\u00f3stoles y como lo hacen hoy todav\u00eda muchos siervos de Dios, tendr\u00edais horror de ello.\u00bb<\/i> (Coste XI-3, 105. (08.06.58)\u00a0 pp.336-341).<\/p>\n<p>El segundo punto esencial es\u00a0 <b>\u00abbajar a detalles\u00bb<\/b>: <i>\u00bb Hay que conseguir que la moral les resulte familiar, y bajar siempre a los detalles, para que la entiendan y comprendan bien; hay que buscar siempre eso, que los oyentes pueden referir todo lo que han o\u00eddo en la charla<\/i><i>.\u00bb <\/i>(Coste XI-4, 152.\u00a0 pp.706-707). Encontramos aqu\u00ed una de las constantes de la espiritualidad de san Vicente: una fe que no se expresa, y que no se prueba en la vida y en los hechos, es una ilusi\u00f3n. Anunciando el evangelio a los pobres, aseguramos siempre el encuentro entre la Palabra de Dios que anunciamos y las situaciones concretas que viven los pobres. No hemos conservado demasiados sermones y homil\u00edas de san Vicente. Sin embargo sabemos que era muy concreto y muy convincente. Tanto en Folleville, como en Ch\u00e2tillon, baj\u00f3 a lo particular, y puso en relaci\u00f3n estrecha, el Evangelio y una situaci\u00f3n particular concreta; ustedes saben cu\u00e1les fueron los resultados.<\/p>\n<p>Ah\u00ed tambi\u00e9n estaba la experiencia que llev\u00f3 a san Vicente a este tipo de predicaci\u00f3n sencillamente evang\u00e9lica y directamente aplicada, traducida y adaptada a situaciones y compromisos concretos.<\/p>\n<p><b>Para el catecismo<\/b><b>,<\/b> san Vicente fue a\u00fan m\u00e1s innovador. Termin\u00f3 incluso por concederle m\u00e1s importancia que a la predicaci\u00f3n: <i>\u00ab\u2026he sentido mucho saber que, <\/i>escrib\u00eda a un misionero hacia 1657,<i> en vez de tener el catecismo mayor por las tardes, ha pronunciado usted sermones en la \u00faltima misi\u00f3n. No se debe hacer eso: <\/i><\/p>\n<ol>\n<li><i>porque el predicador de la ma\u00f1ana puede estar quejoso de esta segunda predicaci\u00f3n; <\/i><\/li>\n<li><i>porque el pueblo tiene m\u00e1s necesidad de catecismo y se aprovecha m\u00e1s de \u00e9l;<\/i><\/li>\n<li><i>porque al tener este catecismo, parece como si se pudiera honrar mejor la manera con que Nuestro Se\u00f1or Jesucristo instru\u00eda y convert\u00eda a las gentes; <\/i><\/li>\n<li><i>porque eso es lo que nosotros practicamos y ha querido Nuestro Se\u00f1or dar muchas bendiciones a esta pr\u00e1ctica, en la que hay m\u00e1s medios de ejercer la humildad\u00bb. <\/i>(Coste VI, pp.357-358).<\/li>\n<\/ol>\n<p>Y tambi\u00e9n : <i>\u00abTodo el mundo est\u00e1 de acuerdo en que el fruto que se realiza en la Misi\u00f3n se debe al catecismo; y afirmando esto \u00faltimamente una persona de calidad, a\u00f1adi\u00f3 que los misioneros se esforzaban todos en predicar bien, pero que no sab\u00edan hacer el catecismo, y dijo esto en mi presencia y en la de una buena compa\u00f1\u00eda. En el nombre de Dios. Padre, advierta esto a la compa\u00f1\u00eda de all\u00ed. Mi pensamiento es que los que trabajen, tienen que hacer uno el catecismo mayor y el otro el catecismo menor solamente, y hablar dos veces al d\u00eda. Y se pueden llevar al catecismo algunas moralidades\u00a0 para impresionar; pues, como he dicho, se advierte que todo el fruto viene de all\u00ed.\u00bb<\/i> (SV I, 438-442).<i><\/i><\/p>\n<p>En las misiones, en efecto, el catecismo de la ma\u00f1ana y de la tarde, constitu\u00eda la parte importante del d\u00eda; lo que llevaba a san Vicente a preferirlo a la predicaci\u00f3n, era en forma dialogada y la necesidad de una mayor sencillez, las preguntas del auditorio y sus respuestas, obligaban a los misioneros a situarse al nivel del buen pueblo, y a ajustarse a \u00e9l. En\u00a0 SV X- pp.200-205, tenemos toda una lecci\u00f3n de catecismo sobre la se\u00f1al de la Cruz a los obreros del Nombre de Jes\u00fas animado por san Vicente. En el podemos medir entre otras cosas, la calidad de su pedagog\u00eda, que no ser\u00eda m\u00e1s que para dar confianza a su auditorio: <i>\u00abAs\u00ed pues, \u00e9stas son las dos principales razones que ten\u00e9is para aprender bien. Voy a empezar a preguntaros; aunque no sep\u00e1is responder bien, no os preocup\u00e9is de ello. Os preguntar\u00e9 si sab\u00e9is hacer bien la se\u00f1al de la cruz; aunque no lo sep\u00e1is, no ten\u00e9is que apenaros por ello. No sois los \u00fanicos que no lo sab\u00e9is. \u00a1Cu\u00e1ntos hay en la corte, y hasta presidentes, que no la saben hacer! Esto tiene que animaros a superar la verg\u00fcenza que sentimos muchas veces cuando no sabemos contestar a lo que nos preguntan. Es el orgullo el motivo de esa verg\u00fcenza, porque siempre nos gusta aparentar m\u00e1s de lo que somos y sabemos. Ten\u00e9is que hacer como esas buenas gentes del campo que demuestran tantas ganas de saber que vienen ante nosotros y nos dicen: \u00abPadre, tengo mucho miedo de no saber todo lo que es menester que yo sepa. No me ha instruido nadie. Haga el favor de preguntarme para ver qu\u00e9 es lo que s\u00e9\u00bb. Fijaos bien, hijos m\u00edos, c\u00f3mo esas buenas gentes no tienen verg\u00fcenza de parecer ignorantes. \u00ab<\/i> (SV X, 085 [49]. pp.200-205).<\/p>\n<p>San Vicente prefer\u00eda el <b>catecismo ocasional y espont\u00e1neo<\/b> a esta forma de catecismo organizado e institucionalizado: <i>Al comienzo de la compa\u00f1\u00eda,<\/i><i> <\/i>recuerda san Vicente en la conferencia del 17 de noviembre de 1656 sobre la obligaci\u00f3n de catequizar a los pobres<i>, \u00a0y c\u00f3mo segu\u00edamos exactamente la pr\u00e1ctica de no dejar que pasase ninguna ocasi\u00f3n de ense\u00f1ar a un pobre, si ve\u00edamos que lo necesitaba fueran los sacerdotes, los cl\u00e9rigos que hab\u00eda entonces, o los hermanos coadjutores, cuando iban o ven\u00edan de alg\u00fan sitio. Si se encontraban con alg\u00fan pobre, con alg\u00fan ni\u00f1o, con alg\u00fan buen hombre, hablaban con \u00e9l, ve\u00edan si sab\u00eda los misterios necesarios para la salvaci\u00f3n; y si se daban cuenta de que no los sab\u00eda, se los ense\u00f1aban. No s\u00e9 si ahora son todos tan cuidadosos en observar esta santa pr\u00e1ctica; me refiero a los que van al campo, cuando llegan a alguna posada o por el camino\u00bb<\/i><i> <\/i>(SV XI-3, 085 (17.11.56) pp.266-272).<\/p>\n<p>Esta forma de catecismo y de evangelizaci\u00f3n fue la preferida de san Vicente, sencillamente porque\u00a0 encontraba al hombre en su vida y su trabajo concreto. Siguiendo esta misma conferencia, evoca el ejemplo de Nuestro Se\u00f1or<i> \u00abN<\/i><i>uestro Se\u00f1or cuando fue a sentarse en la piedra que hab\u00eda junto al pozo, desde donde empez\u00f3 a instruir a aquella mujer, pidi\u00e9ndole un poco de agua: \u00abMujer, dame un poco de agua\u00bb, le dijo (Evangelio de Juan 4,7). Y as\u00ed se les puede ir preguntando a cada uno: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hay? \u00bfQu\u00e9 tal esos caballos? \u00bfC\u00f3mo va esto? \u00bfC\u00f3mo va aquello? \u00bfQu\u00e9 tal va usted?\u00bb; y as\u00ed, empezar por algo semejante, para pasar luego a nuestro intento\u00bb<\/i> (Coste XI-3, 085.(17.11.56)\u00a0 pp.266-272).<i> <\/i>\u00a0Partir de las realidades de la vida, como Jes\u00fas con la Samaritana, para llegar al anuncio del Reino; san Vicente conoc\u00eda ya lo que muchos consideran hoy como un descubrimiento.<\/p>\n<p>Partir, pues, de una concepci\u00f3n bastante formalista y estrecha de la evangelizaci\u00f3n y de una primera experiencia misionera centrada en la pr\u00e1ctica religiosa, particularmente en la confesi\u00f3n general, san Vicente desplaza progresivamente, el objetivo y lo orienta hacia la Fe y el anuncio; de ah\u00ed la importancia dedicada a la predicaci\u00f3n y a la catequesis, las dos que deben poner el Evangelio en contacto directo con la vida concreta de la gente y particularmente, de los pobres.<\/p>\n<p>Pues si la evangelizaci\u00f3n se instalara en el anuncio, estar\u00eda mutilada, incluso ser\u00eda una mentira. <b>La evangelizaci\u00f3n debe llegar a hacer efectivo el evangelio.<\/b> Por eso san Vicente denuncia a los misioneros que querr\u00edan quedarse en la parte cultual o estrictamente pastoral: <i>\u00bb &#8230;, si hay algunos entre nosotros que crean que est\u00e1n en la Misi\u00f3n para evangelizar a los pobres y no para cuidarlos, para remediar sus necesidades espirituales y no las temporales, les dir\u00e9 que tenemos que asistirles y hacer que les asistan de todas. Hacer esto es evangelizar de palabra y de obra;<\/i> <i>es lo m\u00e1s perfecto&#8230; <\/i><i>\u00ab<\/i> (SV XI-3 118.(06.12.58) pp.381-398).<\/p>\n<p>Para ilustrar este progreso decisivo, tendr\u00edamos que volver a coger todas las realizaciones sociales y caritativas de san Vicente y ver c\u00f3mo, haciendo esto, se valoraba en pleno trabajo de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es\u00a0 en este nivel, sobre todo, en el que san Vicente llega a la idea de que la evangelizaci\u00f3n no s\u00f3lo es trabajo del clero, sino que es <b>un asunto de todos<\/b>. Sobre este punto, hay textos dignos del Vaticano II: <i>\u00abNing\u00fan cristiano que no sea misionero por naturaleza y por vocaci\u00f3n\u00bb.<\/i> La evangelizaci\u00f3n proviene de la vocaci\u00f3n bautismal, no de la vocaci\u00f3n ministerial y sacerdotal. Y esto porque se evangeliza tanto, y a veces m\u00e1s, por la fuerza de los brazos y el sudor de nuestras frentes, que por el ruido de los sermones y los olores del culto. Sobre este punto preciso, san Vicente habla el mismo lenguaje a los sacerdotes, a los Hermanos de la Misi\u00f3n, a las Hijas de la Caridad y a los laicos. Este compete tambi\u00e9n,\u00a0 muy directamente, a las Hijas de la Caridad y a los militantes de los que ustedes se ocupan.<\/p>\n<p>En la prolongaci\u00f3n de esta reflexi\u00f3n, traten de preguntarse sobre sus propias concepciones en materia de evangelizaci\u00f3n, sobre sus compromisos y comportamientos en la Iglesia y el mundo de hoy. Lo que hemos hablado, nos ha conducido al coraz\u00f3n y a lo esencial de nuestra vocaci\u00f3n vicenciana.<\/p>\n<p>Alguna conciencia triste podr\u00eda precisarse, de la implicaci\u00f3n tan total de la fe en la relaci\u00f3n con el pobre y la identificaci\u00f3n con Jesucristo y el pobre podr\u00edan resentirse como una especie de frustraci\u00f3n en la relaci\u00f3n. Diremos que es al hombre al que hay que encontrar, es al hombre al que hay que dar la totalidad de su atenci\u00f3n y su compromiso; no se puede al mismo tiempo preocuparse de alguien m\u00e1s, ser\u00eda el mismo Jesucristo. De este modo, la b\u00fasqueda de Jesucristo en el pobre, tendr\u00eda para algunos algo de nocivo.<\/p>\n<p>Gracias a Dios, san Vicente no se analiz\u00f3 en este punto; esto no le hubiera dejado mucho tiempo para actuar. Pero, si alguien le hubiera hecho esta objeci\u00f3n, san Vicente hubiese respondido sin duda, lo que \u00e9l acostumbraba a responder, a aquellos que no llegan nunca a comprometerse y a actuar.\u00a0 De cualquier modo, la fe de san Vicente, esta fe que limita con la evidencia vivida de la presencia de Jesucristo en el pobre, nunca le llev\u00f3 a escamotear nada, ya sea en la persona del pobre, o en el peso de su condici\u00f3n social.<\/p>\n<p>No queda m\u00e1s que evocar r\u00e1pidamente la extraordinaria unidad que <b>la m\u00edstica de la relaci\u00f3n con el pobre<\/b> realiz\u00f3 en su vida y su espiritualidad.<\/p>\n<p>San Vicente fue un hombre de experiencia, para quien lo vivido fue espont\u00e1neamente reflexionado, meditado, integrado. Hubo un proceso de una l\u00f3gica y una constante impresionantes. Es as\u00ed como el acontecimiento de Ch\u00e2tillon a la luz del evangelio de Mateo (XXV, 31) fue su camino, y poco a poco se convirti\u00f3 en la clave de b\u00f3veda del edificio y del equilibrio. Todo se organiz\u00f3 m\u00e1s o menos conscientemente, en torno a esta afirmaci\u00f3n-evidencia <i>\u00abJesucristo est\u00e1 en el pobre, tan cierto\u00a0 como estamos aqu\u00ed\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Es as\u00ed, por ejemplo, como lo que se vivi\u00f3 en tensi\u00f3n y en conflicto, se ha convertido para \u00e9l de una sencillez extrema. Es desde que Jesucristo estaba en el pobre, Fe y Misi\u00f3n, Fe y Servicio, Fe y Vida estuvieron en perfecta continuidad. Se tratase de la oraci\u00f3n y del servicio, la competencia no era ya un problema: <i>\u00abHijas m\u00edas, el servicio de los pobres tiene que preferirse siempre a todo lo dem\u00e1s.\u00bb.<\/i> Con un principio, emitido de manera tan categ\u00f3rica, no hay demasiadas excepciones posibles, por buenas que sean. Y san Vicente precisa: <i>\u00abPod\u00e9is incluso dejar de o\u00edr misa los d\u00edas de fiesta, <\/i>para tener buena medida, a\u00f1ade: \u00ab\u2026<i>pero solamente en casos de gran necesidad\u00bb <\/i>\u00c9ste es, por\u00a0 otra parte el razonamiento sobre el que se apoya el principio tan interesante: <i>\u00abDe esta forma, estad seguras de que sois fieles a vuestras reglas, y m\u00e1s todav\u00eda, va que la obediencia es considerada por Dios como un sacrificio. Es Dios, hijas m\u00edas, a quien quer\u00e9is servir. \u00bfCre\u00e9is que Dios es menos razonable que los amos de este mundo? Si el amo dice a su criado: \u00abHaz esto\u00bb y, antes de que sea ejecutada su orden, pide otra cosa, no ver\u00e1 mal que el criado deje lo que se mand\u00f3 en primer lugar; por el contrario, se quedar\u00e1 contento de ello. Lo mismo pasa con nuestro buen Dios. El os ha llamado a una Compa\u00f1\u00eda \u2026 os ha dado unas reglas; si, mientras las practic\u00e1is, os pide otra cosa, id pues, a lo que os ha mandado, hermanas m\u00edas, sin dudar de que se trata de la voluntad de Dios.\u00bb<\/i> (SV IX-1, 021.(22.01.45) pp. 208-217).<i> <\/i>Lo que hay de destacable y significativo en este texto, para nosotros que queremos conocer la espiritualidad de san Vicente y su experiencia espiritual, es la facilidad y la espontaneidad con las que san Vicente confunde e identifica en un solo ser, el Dios que habla en la regla, el Dios de la oraci\u00f3n, el Dios de la misa y el Dios presente en el pobre. Para \u00e9l, sencillamente, es el mismo Maestro que en primer lugar pide una cosa y seguidamente pide otra. Es el \u00abdejar por Dios\u00bb. Viendo a Jesucristo en el pobre, Vicente constata que todo parece unificarse en una continuidad en su fe y su vida: la oraci\u00f3n, la eucarist\u00eda, la misi\u00f3n, el servicio. Para llegar a esta unidad de fe y de vida, le bast\u00f3 encontrar verdaderamente a Jesucristo en un pobre.<\/p>\n<p>Gracias a Dios, nosotros estamos atentos a los valores evang\u00e9licos que viven los pobres. Hoy, san Vicente nos invita a ir m\u00e1s lejos y m\u00e1s profundamente, m\u00e1s lejos que estos mismos valores, hasta el encuentro de la persona viva de Jesucristo, incluso si lo que lleg\u00f3 a ser evidente para el m\u00edstico Vicente de Pa\u00fal, para muchos de nosotros corre el riesgo de no ser m\u00e1s que un interminable esfuerzo de fe.<\/p>\n<p>Para terminar esta reflexi\u00f3n, interrogu\u00e9monos personalmente y en verdad, sobre la calidad de nuestra relaci\u00f3n con el pobre a nivel social, pastoral y m\u00edstico. Como san Vicente, tenemos que mantener estas tres dimensiones, incluso si la tercera debe alimentar y animar las otras dos.\u00a0 Que san Vicente nos ayuda a progresar en la meditaci\u00f3n, la inteligencia y la aplicaci\u00f3n de Lucas 4, 18 y de Mateo 25, 31, estos textos que constituyen las verdaderas luces y\u00a0 los grandes ejes de la reflexi\u00f3n y de la experiencia espiritual de san Vicente.<\/p>\n<h2><b>En la Iglesia&#8230;<\/b><\/h2>\n<p>Seg\u00fan san Vicente, el Sacerdote de la Misi\u00f3n es enviado a evangelizar a los pobres siguiendo a Jesucristo.<\/p>\n<p>Respecto a este tema, hemos anotado el fragmento de una idea de prioridad pastoral,\u00a0 con la evidencia de una presencia de Jesucristo en el pobre. As\u00ed hemos visto a San Vicente mostrarse mucho m\u00e1s consciente de lo que los pobres le han aportado.<\/p>\n<p>En lo que personalmente le concierne, sabe que debe a los pobres la revelaci\u00f3n de un nuevo sentido para su vida, su ministerio y una maduraci\u00f3n decisiva de su fe. En efecto, esto procede de Dios, pero tambi\u00e9n siempre viene a trav\u00e9s de los pobres. Esta experiencia varias veces renovada\u00a0 se ha convertido para \u00e9l y sus disc\u00edpulos en un principio de vida.<\/p>\n<p>Hubiera sido necesario poder volver a tomar, entre las cartas y conferencias, los textos en los que san Vicente evoca la vida de los pobres, la fe, el coraje, el desinter\u00e9s, la ayuda mutua entre los pobres\u2026que al mismo tiempo demuestran este tipo de reciprocidad en la relaci\u00f3n vicenciana, en la que no se sabe muy bien quien aporta al otro y lo enriquece. De todos modos, el pobre ha sido para \u00e9l la se\u00f1al, y el resto para nosotros.<\/p>\n<p>Esta evangelizaci\u00f3n de los pobres y esta relaci\u00f3n vicenciana con los pobres deben vivirse, como lo quer\u00eda san Vicente, en la Iglesia. Es este un elemento esencial de nuestra vocaci\u00f3n y de nuestra identidad; trataremos de analizarlo a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la experiencia espiritual de san Vicente, la noci\u00f3n de Iglesia evolucion\u00f3 al ritmo de los acontecimientos y por lo que se refiere a los Pobres, no se ha organizado verdaderamente hasta despu\u00e9s de 1617.<\/p>\n<p>Antes de 1617, san Vicente parec\u00eda haber percibido el car\u00e1cter institucional y jer\u00e1rquico de la Iglesia. Encontramos en su correspondencia, una carta que tal vez tiene un cierto valor autobiogr\u00e1fico. Fechada del 5 de marzo de 1659, est\u00e1 dirigida a un tal se\u00f1or DuPont-Fournier, abogado en Laval. Este Se\u00f1or era una vocaci\u00f3n tard\u00eda e incluso muy tard\u00eda, a quien san Vicente trataba de razonar en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p><i>\u00abSe\u00f1or, su hijo que sigue en Cahors, me ha mandado una carta para que se la env\u00ede a usted; al mismo tiempo me pide que favorezca los deseos que usted tiene de retirarse a un seminario. Lo har\u00eda con mucho gusto, se\u00f1or, a no ser por las dificultades que encuentro.<\/i><\/p>\n<p><i>En primer, lugar, en todas partes hay que pagar pensi\u00f3n, y una pensi\u00f3n considerable, y no s\u00e9 a qui\u00e9n dirigirme que pueda y que quiera contribuir a pagar la suya, seg\u00fan le indiqu\u00e9 en la carta que tuve el honor de escribirle anteriormente.<\/i><\/p>\n<p><i>En segundo lugar, su avanzada edad no le permite seguir una vida de reglamento y sujetarse a los ejercicios y pr\u00e1cticas de un seminario.<\/i><\/p>\n<p><i>En tercer lugar, por esa misma raz\u00f3n yo me har\u00eda problema de conciencia de contribuir a hacerle entrar en las \u00f3rdenes sagradas, especialmente en el sacerdocio, ya que son desgraciados aquellos que entran en \u00e9l por la ventana de su propia elecci\u00f3n y no por la puerta de una vocaci\u00f3n leg\u00edtima. Sin embargo, es grande el n\u00famero de aquellos, ya que miran el estado eclesi\u00e1stico como una condici\u00f3n tranquila, en la que buscan m\u00e1s bien el descanso que el trabajo; de ah\u00ed es de donde vienen esos grandes desastres que vemos en la Iglesia, ya que se atribuye a los sacerdotes la ignorancia, los pecados y las herej\u00edas que la est\u00e1n desolando. Por eso dec\u00eda san Juan Cris\u00f3stomo que habr\u00e1 pocos sacerdotes que se salven.) Y por qu\u00e9? Porque Dios no da las gracias necesarias para cumplir con las obligaciones de este estado sagrado m\u00e1s que a aquellos que llama su bondad, y no llama nunca a aquellos en los que no ve las cualidades apropiadas o no tiene el designio de d\u00e1rselas; a todos los dem\u00e1s les deja hacer y permite, en castigo de su temeridad, que hagan m\u00e1s da\u00f1o que bien y que finalmente se pierdan. \u00ab<\/i> (SV VII, 395-396).<\/p>\n<p>Vemos f\u00e1cilmente donde puede descubrirse el lado autobiogr\u00e1fico, m\u00e1s o menos consciente, de algunos pasajes de esta carta.<\/p>\n<p>En 1612, en Clichy, el horizonte se amplia y Vicente realiza la experiencia de la vida en medio de un pueblo,\u00a0 junto al que su vida de fe parece haberse consolidado, y su ministerio parece haber encontrado un sentido.<\/p>\n<p>En la conferencia del 27 de julio de 1653\u00a0 (SV IX-1, 578-590 sobre \u00abla pr\u00e1ctica de pedir permiso\u00bb, san Vicente da un testimonio interesante en el que precisamente, pone en paralelo al p\u00e1rroco en medio de un pueblo, y la jerarqu\u00eda a la que Vicente siempre esperaba poder llegar alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n<p>Veamos lo que dec\u00eda: <i>\u00abCreo que el Papa no es tan feliz como un p\u00e1rroco en medio de un pueblo que tiene un coraz\u00f3n tan bueno\u00bb. <\/i>\u00a0Y un d\u00eda al preguntarme el se\u00f1or cardenal de Retz: <i>\u00ab\u00bfQu\u00e9 tal, se\u00f1or? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 usted?\u00bb. Le dije: \u00abMonse\u00f1or, estoy tan contento que no soy capaz de explicarlo\u00bb. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9?\u00bb. \u00abEs que tengo un pueblo tan bueno, tan obediente a cuanto le digo, que me parece que ni el Santo Padre ni su Eminencia son tan felices como yo\u00bb<\/i>\u00a0 (SV IX-1, 578-590).<\/p>\n<p>Indiscutiblemente, este contacto de san Vicente con un pueblo y esta vida en medio de un pueblo han constituido para \u00e9l una nueva y rica experiencia de Iglesia, de esta Iglesia que, sin duda, hasta entonces, san Vicente hab\u00eda abordado y concebido bajo su aspecto institucional y jer\u00e1rquico.<\/p>\n<p>Fue el gran a\u00f1o 1617, con la misi\u00f3n de Folleville y las que siguieron, luego con la experiencia en la parroquia de Ch\u00e2tillon. Todo el pensamiento y la acci\u00f3n de san Vicente se organizan progresivamente alrededor de la evangelizaci\u00f3n de los pobres. La Iglesia empez\u00f3 a ser percibida y definida a la luz del evangelio de Lucas (4, 18). Vicente comprende que es ella, la Iglesia, la que a ejemplo de Jesucristo y con Jesucristo, hab\u00eda sido la primera consagrada y enviada para evangelizar a los pobres.<\/p>\n<p>El relato de la misi\u00f3n de Marchais\u00a0 (SV XI-4,\u00a0 727-730) nos revela un hito m\u00e1s de la <b>reflexi\u00f3n eclesiol\u00f3gica y pastoral<\/b> de san Vicente.\u00a0 La objeci\u00f3n del hugonote contra el comportamiento de la Iglesia por el Esp\u00edritu Santo, se basaba en el hecho de que esta misma Iglesia se desinteresaba del evangelio de los pobres.\u00a0 Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, este protestante asiste a la misi\u00f3n de Marchais y declara: <i>\u00abAhora es cuando he visto que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a la Iglesia romana, ya que se preocupa de la instrucci\u00f3n y la salvaci\u00f3n de estos pobres aldeanos\u00bb.<\/i> Merece recordarse la conclusi\u00f3n de san Vicente: <i>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 dicha para nosotros los misioneros, poder demostrar que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a su Iglesia, trabajando como trabajamos por la instrucci\u00f3n y la santificaci\u00f3n de los pobres!\u00bb<\/i> (SV XI-4,\u00a0 727-730).<\/p>\n<p>La Misi\u00f3n, o la evangelizaci\u00f3n de los Pobres, seg\u00fan san Vicente, se he convertido en la ilustraci\u00f3n de la manera de actuar el Esp\u00edritu Santo en la Iglesia. La Misi\u00f3n es signo privilegiado y en la medida en que la Iglesia va hacia los pobres, demuestra que es de Dios y que realiza la obra de Dios.<\/p>\n<p>Desde entonces, para san Vicente, la Iglesia se ha convertido en la primera responsable de la evangelizaci\u00f3n, y prioritariamente, de la evangelizaci\u00f3n de los pobres. Eso trastorna la concepci\u00f3n institucional y jer\u00e1rquica de la Iglesia que anteriormente ten\u00eda Vicente.<\/p>\n<p>La Iglesia llega a ser como una empresa de evangelizaci\u00f3n, en la que los sacerdotes, laicos, religiosos y religiosas son los \u00abobreros\u00bb, los \u00abobreros evang\u00e9licos\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente pod\u00eda escribir entonces a Claude Dufour, un cohermanos tentado por la vida contemplativa: <i>\u00ab&#8230; Considere tambi\u00e9n c\u00f3mo su vida es ahora conforme con la que llev\u00f3 Nuestro Se\u00f1or en la tierra, que es \u00e9sta su vocaci\u00f3n y que la mayor necesidad que hoy tiene la Iglesia es la de obreros que trabajen por apartar a la mayor\u00eda de sus hijos de la ignorancia\u00a0 y de los vicios en que est\u00e1n, y que le den buenos sacerdotes y buenos pastores, que es lo que el Hijo de Dios vino a hacer a este mundo, y ya ver\u00e1 c\u00f3mo se siente muy feliz de haberse dedicado como \u00e9l y por \u00e9l a esta obra tan santa.\u00bb<\/i> (SV III, 150-151). Un poco m\u00e1s tarde, san Vicente precisa aun m\u00e1s su pensamiento haci\u00e9ndolo de un modo m\u00e1s abrupto y provocante:<i> \u00ab&#8230;\u00a1ay!, la Iglesia tiene bastantes personas solitarias, gracias a Dios, y demasiadas in\u00fatiles, y otras muchas m\u00e1s que la desgarran. Lo que necesita es tener hombres evang\u00e9licos, que se esfuercen en purgarla, en iluminarla y en unirla a su divino esposo; y es lo que usted hace, por su divina bondad.\u00bb<\/i>\u00a0 (SV III, 180).<\/p>\n<p>Obreros evang\u00e9licos, obreros que trabajan\u2026estas son las perspectivas eclesiales de san Vicente a partir de 1617. Est\u00e1 de tal manera apremiado por las urgencias de la evangelizaci\u00f3n de los pobres, que casi llega a rechazar la vida contemplativa o al menos, la vida de muchos contemplativos de su tiempo.<\/p>\n<p>\u00a1Queda muy lejos el tiempo del honrado retiro! La llamada de los pobres, su abandono, su ignorancia, le apremian y le conducen a mirar casi con desconfianza los estados de vida y las vocaciones que se mantienen al margen de la misi\u00f3n y de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que en San Vicente no se encuentran largas y ricas consideraciones sobre el Cuerpo m\u00edstico, sobre las relaciones vivas y vivificantes entre la Trinidad y la Iglesia; salvo quiz\u00e1s, en alg\u00fan pasaje que compete accidentalmente a la vida de Comunidad; pero ya saben que san Vicente no fue un te\u00f3rico. Constantemente estuvo apremiado por la expectativa, la llamada de los pobres y muy poco por lo que ten\u00eda que ver con la reflexi\u00f3n fundamental y la abstracci\u00f3n, incluso en el \u00e1mbito de la eclesiolog\u00eda. Encontramos aqu\u00ed, en san Vicente una sencillez, extra\u00edda\u00a0 del contacto del evangelio y conjugada con la realidad; esta sencillez que algunos han juzgado simplismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que en tal caso Vicente pierde en abstracci\u00f3n y en consideraciones, lo gana en dinamismo y compromiso. \u00bfTal vez es este el carisma de los verdaderos m\u00edsticos, que en la historia de la espiritualidad, tomaron alguna vez caminos desconcertantes entre su fe y su acci\u00f3n?<\/p>\n<p>Para san Vicente a partir de 1617, la Iglesia aparece en primer lugar como \u00abMisionera\u00bb, una manera de encargarse de la misi\u00f3n a ejemplo de Jesucristo; esta misi\u00f3n que tiene como prioridad la evangelizaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>De ah\u00ed surgen tres conclusiones que calibran bien el sentido pr\u00e1ctico de la Iglesia y nuestra identidad eclesial:<\/p>\n<ol>\n<li>No hay misi\u00f3n sin env\u00edo<b> <\/b>por parte de la Iglesia<\/li>\n<li>No hay misi\u00f3n que no sea compartida.<\/li>\n<li>No hay misi\u00f3n que no sea universal.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Vamos a reflexionar sobre estos tres puntos que est\u00e1n en la base de la pr\u00e1ctica vicenciana y que son muy importantes hoy para cada uno de nosotros.<\/p>\n<h3><b>1 \u2013 No hay MISI\u00d3N sin ENV\u00cdO POR PARTE<\/b> <b>DE LA IGLESIA.\u00a0 <\/b><\/h3>\n<p>Tal vez es a este nivel como se mide mejor el sentido de la Iglesia en san Vicente de Pa\u00fal. Esta exigencia radical de un env\u00edo, se enra\u00edza manifiestamente en su fe en Jesucristo y su percepci\u00f3n del misterio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00f3lo Dios pod\u00eda y quiso salvar a los hombres y al mundo. Por eso quiso enviar a su Hijo; desde entonces est\u00e1 claro: Jesucristo es la salvaci\u00f3n. Sin embargo Jesucristo conf\u00eda esta salvaci\u00f3n a los ap\u00f3stoles y los compromete a anunciarlo, a realizarlo hasta las extremidades de la tierra; la Iglesia toma as\u00ed el relevo de Jesucristo. Toda iniciativa\u00a0 en la materia, deber\u00e1 en adelante partir de los ap\u00f3stoles o de sus sucesores, es decir de la Iglesia: <i>\u00abMuchas veces he sentido un gran consuelo, y sigue consol\u00e1ndome tambi\u00e9n ahora, al ver c\u00f3mo Dios nos ha concedido la gracia de enviarnos a predicar, lo mismo que a sus ap\u00f3stoles, por todo el mundo. \u00a1Oh Salvador! \u00a1Nosotros tenemos las mismas cartas credenciales que los ap\u00f3stoles! \u00bb <\/i>(SV XI-3, 164).<\/p>\n<p>Sin duda la gran conmoci\u00f3n del protestantismo esta all\u00ed para algo; pero en el enfoque\u00a0 de la Iglesia por san Vicente, lo que llamamos \u00abla apostolicidad\u00bb hab\u00eda cobrado una gran importancia.<\/p>\n<p>\u00abSiguiendo a Jesucristo\u2026 siguiendo a los ap\u00f3stoles\u2026\u00bb,\u00a0 era un tema en las presentaciones y\u00a0 argumentaciones referentes a la Misi\u00f3n, y \u00e9sta precisamente recib\u00eda todo su valor y su fuerza de eficacia, de la continuidad apost\u00f3lica y de la imitaci\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Entonces se comprende bien la importancia que san Vicente daba a la relaci\u00f3n de todas sus iniciativas y fundaciones con el obispo y el Papa. En esta inquietud, hab\u00eda muchas m\u00e1s preocupaciones de orden institucional o pr\u00e1ctico. Es as\u00ed, por ejemplo, como comprende y admite bastante mal el ansia de autonom\u00eda y de exenci\u00f3n de algunos religiosos de su tiempo y ciertamente esto no se fundaba en cualquier raz\u00f3n oportunista o de conveniencia.<\/p>\n<p>El breve pontifical \u00abEx commissa nobis\u00bb\u00a0 del 22 de septiembre de 1655, que confirma y aprueba el uso de votos simples en la Congregaci\u00f3n, exim\u00eda a los misioneros de la jurisdicci\u00f3n de los Ordinarios en todo, salvo en las funciones exteriores, y les\u00a0 manten\u00eda oficialmente en el cuerpo del clero secular: \u00ab<i>Esta congregaci\u00f3n no ser\u00e1 considerada por ello en el n\u00famero de las \u00f3rdenes religiosas, sino que ser\u00e1 del cuerpo del clero secular<\/i>\u00bb (SV X, 436).<\/p>\n<p>Cuando le lleg\u00f3 la\u00a0 aprobaci\u00f3n de Roma, unida al privilegio de la exenci\u00f3n can\u00f3nica, san Vicente escribe a Etienne Blatiron, superior en G\u00e9nova:\u00a0 <i>\u00abEn cuanto a la dependencia de los obispos, puedo asegurarle que no he contribuido en lo m\u00e1s m\u00ednimo a que se le d\u00e9 la explicaci\u00f3n que indica dicho breve; no he escrito ni hablado de eso ni de cerca ni de lejos; lo han hecho esos se\u00f1ores que ha delegado el Papa, que han juzgado conveniente ponerlo en el sentido que all\u00ed figura. Pues bien, ya sabe usted que no podemos conocer mejor la voluntad de Dios en todos los acontecimientos que cuando ocurren sin nuestra intervenci\u00f3n o de una forma distinta de c\u00f3mo lo ped\u00edamos. Y la verdad es que los se\u00f1ores obispos tienen siempre un poder absoluto sobre nosotros para todas nuestras funciones exteriores, tanto para los seminarios y ordenaciones como para las misiones. \u00bb <\/i>(SV V, 430).<\/p>\n<p>Esto es lo esencial que san Vicente quer\u00eda mantener a toda costa,\u00a0 tanto para la Misi\u00f3n, como para las Cofrad\u00edas y las Hijas de la Caridad. San Vicente escribir\u00e1 en septiembre u octubre de 1635 al obispo de B\u00e9ziers, Cl\u00e9ment de Bonzi: <i>\u00ab&#8230; nosotros estamos por entero bajo la obediencia de nuestros se\u00f1ores los prelados e ir a todos los lugares de sus di\u00f3cesis adonde quieran enviarnos a predicar, catequizar y hacer que el pobre pueblo haga la confesi\u00f3n general\u00bb<\/i> (SV I, 340).<\/p>\n<p>Observemos, al mismo tiempo, la firmeza sobre la finalidad de la Misi\u00f3n: no se trata de aceptar cualquier llamada de una Iglesia local. San Vicente a\u00f1ade: <i>\u00ab&#8230; en una palabra, somos como los criados del amo del Evangelio con nuestros se\u00f1ores los prelados, que cuando nos digan: id, estamos obligados a ir; venid, estamos obligados a venir; haced esto, y estamos obligados a hacerlo\u00bb<\/i> (SV I, 340).<\/p>\n<p>Ciertamente que aun estamos en los comienzos de la Misi\u00f3n, que apenas tiene diez a\u00f1os; pero san Vicente permanecer\u00e1 hasta el final, tan firme sobre la obediencia a los obispos, para los lugares y funciones, como en la finalidad de la Misi\u00f3n rigurosamente interpretada y aplicada. En definitiva: pertenece al obispo decir d\u00f3nde llaman los pobres en su di\u00f3cesis; y trat\u00e1ndose realmente de la evangelizaci\u00f3n de los pobres, corresponde a los misioneros ir, venir, hacer\u2026como el centuri\u00f3n.<\/p>\n<p>Para las Cofrad\u00edas, no hubo ning\u00fan problema, pues ya eran y permanecieron como estructuras parroquiales bajo la dependencia de los p\u00e1rrocos.<\/p>\n<p>Para las Hijas de la Caridad, la misma convicci\u00f3n y la misma perseverancia. \u00abEllas son, dice san Vicente, hijas de parroquia\u00bb. Y Dios sabe si insiste y aporta precisiones sobre este punto: <i>\u00abPadre, \u00bfquiere usted decir que hay que obedecer al p\u00e1rroco de la parroquia en la que sirvo a los pobres? &#8211; S\u00ed, hija m\u00eda, como a Dios, en todo lo que se refiere a los pobres&#8230;. Hijas m\u00edas, sigui\u00f3 el se\u00f1or Vicente, cumplid lo ordenado y respetadles mucho. Cuando os digan: \u00abHermana, hay un enfermo en tal sitio que hay que visitar\u00bb, decidles: \u00abSe\u00f1or, voy a verlo\u00bb\u00bb <\/i>\u00a0(SV\u00a0 IX-2, 960-961).<\/p>\n<p>A Jacques de la Fosse, uno de los esp\u00edritus fuertes pero inteligente y din\u00e1mico, de la Comunidad, san Vicente le hace algunas llamadas en lo que se refiere a las Hijas de la Caridad y es sin duda esta, la carta m\u00e1s clara sobre su estado tal y como lo quer\u00eda san Vicente (7 de febrero de 1660) : <i>\u00ab&#8230;<\/i> <i>Que las Hijas de la Caridad no son religiosas, sino j\u00f3venes que van y vienen como seglares; son personas de las parroquias bajo la direcci\u00f3n de los p\u00e1rrocos donde est\u00e1n establecidas y, si nosotros dirigimos la casa en que se educan, es porque los designios de Dios para que naciera su peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda se sirvieron de la nuestra; y ya sabe que Dios utiliza los mismos medios para dar el ser a las cosas que para conservarlas.\u00bb<\/i> (SV VIII, 225).<\/p>\n<p>Sobre este punto es in\u00fatil multiplicar citas y referencias. Es innegable que san Vicente quiso orientar, autentificar todas sus empresas y fundaciones en la Iglesia, y de modo m\u00e1s preciso, en una Iglesia local. Nada parec\u00eda m\u00e1s extra\u00f1o a su esp\u00edritu que las obras y actividades que\u00a0 hubiesen querido ser aut\u00f3nomas y no integradas.<\/p>\n<p>Convendr\u00eda volver a nuestra situaci\u00f3n y a nuestro estado en la Iglesia y m\u00e1s precisamente a lo que llamamos nuestra secularidad; palabra que ha sido equivalente\u00a0 a la utilizada por san Vicente, cuando hablaba del clero secular, al que quer\u00eda absolutamente que perteneci\u00e9semos. Contra una fuerte corriente en la Comunidad, san Vicente quiso que el sacerdote y el hermano de la Misi\u00f3n pronunciasen votos. Algunos obedecieron, otros se negaron a ello hasta el final. Adem\u00e1s, en 1650, san Vicente afirmaba: <i>\u00abYo nunca he hecho diferencias entre los que han hecho los votos y los que no; no hay que cargar a los unos para descargar a los otros.\u00bb<\/i> (SV IV, 52). Tal vez sepan que san Vicente nombr\u00f3 Visitador provincial a uno de los Cohermanos que se opuso a los votos neg\u00e1ndose a pronunciarlos.<\/p>\n<p>San Vicente quer\u00eda que se pronunciasen los votos en la Comunidad, sin por ello, obligar a nadie. Pero es tambi\u00e9n innegable que\u00a0 nunca ha querido o aceptado nuestra ruptura de lo que \u00e9l llamaba: el clero de San Pedro. Tenemos pruebas de que en un momento dado, hubiera preferido renunciar a los votos, antes que a la pertenencia al clero secular.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 esta uni\u00f3n y esta convicci\u00f3n por parte de san Vicente? Veo en ello varias razones.<\/p>\n<p>No olvidemos, en primer lugar, que hemos sido fundados por un sacerdote secular y que durante m\u00e1s de siete a\u00f1os, de 1617 a 1625, las primeras misiones fueron predicadas y animadas por sacerdotes seculares: san Vicente, Antonio Portail, las ayudas ocasionales. Esto continu\u00f3 unos a\u00f1os m\u00e1s. Puesto que la Misi\u00f3n durante algunos a\u00f1os fue una instituci\u00f3n y una empresa singular. Esto es un hecho hist\u00f3rico: todas las realizaciones de san Vicente pr\u00e1cticamente se definieron en un marco secular.<\/p>\n<p>A esta raz\u00f3n se a\u00f1aden razones de orden pastoral. San Vicente ha concebido todas sus fundaciones y realizaciones, en continuidad y prolongaci\u00f3n natural de una carga pastoral, y esto fue sin duda un eco de Clichy y de Ch\u00e2tillon. La misi\u00f3n, esta \u00abpastoral extraordinaria\u00bb, como la calificaban los p\u00e1rrocos de Paris en su protesta oficial del 4 de diciembre de 1630, \u00a0(SV X, 275-279), san Vicente ve\u00eda lo contrario, como muy cercano y complementario de los cargos habituales de un pastor \u00abresidente\u00bb. Al contrario de los religiosos de la \u00e9poca, san Vicente era espont\u00e1neamente atra\u00eddo por la acci\u00f3n con los residentes y adem\u00e1s, no al lado o por encima de ellos. Adem\u00e1s, la experiencia le demostr\u00f3 que era la \u00fanica manera de ser eficaz para la evangelizaci\u00f3n y el servicio de los pobres. Pastoralmente, una intervenci\u00f3n misionera hacia fuera, al lado o por encima del clero residente, le parec\u00eda peligrosa e ineficaz.\u00a0 Por eso ten\u00eda gran cuidado de salvar el lugar y la primac\u00eda del p\u00e1rroco, tanto en las misiones como en la actividad de las Cofrad\u00edas o el servicio de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la preocupaci\u00f3n de san Vicente por preservar nuestro car\u00e1cter secular, se explica tambi\u00e9n por razones m\u00e1s profundas todav\u00eda: su concepci\u00f3n de la Iglesia, la preocupaci\u00f3n que ten\u00eda por la continuidad de la misi\u00f3n apost\u00f3lica. Podr\u00eda proponerles varios textos de \u00abLumen Gentium\u00bb o de \u00abChristus Dominus\u00bb; pero me basta con decirles que para m\u00ed, un sacerdote de la Misi\u00f3n tiene las mejores razones para sentirse en plena armon\u00eda con Vaticano II, tanto en este punto como en otros muchos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, no hay misi\u00f3n sin env\u00edo por parte de la Iglesia, sin inserci\u00f3n en una Iglesia, sin v\u00ednculo con el obispo y la parroquia.<\/p>\n<h3><b>2 \u2013\u00a0 No hay MISI\u00d3N que no sea COMPARTIDA<\/b><\/h3>\n<p>Es otro aspecto de las convicciones eclesiol\u00f3gicas de san Vicente. Para \u00e9l, una misi\u00f3n nunca era la obra de extranjeros de paso. Al contrario, fue siempre un proyecto com\u00fan\u00a0 que movilizaba hacia la consecuci\u00f3n de un mismo fin, los laicos, el clero residente, e incluso los religiosos que se encontraban\u00a0 en el lugar o aceptaban prestar su ayuda.\u00a0 (Cf. SV I, 229; III, 227; IV, 74; VII, 34, 92, 274, 439,&#8230;).<\/p>\n<p>Para san Vicente, la misi\u00f3n era realmente una experiencia de Iglesia, una experiencia de pueblo de Dios en la que una parroquia, conociendo y tomando conciencia de su identidad cristiana, aceptaba dirigirse a los pobres, comprometerse por los pobres. Se sabe que, en el proceso y la estrategia de la misi\u00f3n, la Cofrad\u00eda (Acci\u00f3n Cat\u00f3lica de la \u00e9poca), deb\u00eda permanecer como el signo que \u00abcomprobaba la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>El lugar que san Vicente dio a los laicos fue al menos, sorprendente y prof\u00e9tico. Hay textos que muestran amplios horizontes con relaci\u00f3n a este punto: por ejemplo, el que se refiere a la Eucarist\u00eda, que da testimonio de una extraordinaria equiparaci\u00f3n de la doctrina del Concilio de Trento, con una pizca de anticipaci\u00f3n al Vaticano II:\u00a0 <i>\u00ab&#8230;cuando un sacerdote celebra la misa, hemos de creer que es el mismo Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, principal y soberano sacerdote, el que ofrece el sacrificio; el sacerdote no es m\u00e1s que ministro de nuestro Se\u00f1or, que se sirve de \u00e9l para realizar externamente esa acci\u00f3n. Pues bien, el ac\u00f3lito que sirve al sacerdote\u00a0 y los que oyen la misa, \u00bfparticipan, como el sacerdote, del sacrificio que \u00e9l hace y que ellos hacen con \u00e9l? Sin duda que participan, y m\u00e1s que \u00e9l, si tienen m\u00e1s caridad que el sacerdote. Las acciones son personales. No es la cualidad de sacerdote o de religioso lo que hace que las acciones sean m\u00e1s agradables a Dios y merezcan m\u00e1s, sino la caridad, si ellos la tienen mayor que nosotros.\u00bb. <\/i>(SV XI-4, 645).<i><\/i><\/p>\n<p>San Vicente ve\u00eda clara y ampliamente el lugar de los laicos en la comunidad eucar\u00edstica y en la obra de evangelizaci\u00f3n.\u00a0 En esto, si no dedic\u00f3 ni tiempo ni energ\u00edas para dejarnos la s\u00edntesis de su teolog\u00eda de la Iglesia, sin embargo trat\u00f3 de realizar y vivir la Iglesia como la experiencia de un pueblo de Dios, en marcha hacia la salvaci\u00f3n en Jesucristo, con los pobres.<\/p>\n<h3><b>3 &#8211; Ninguna MISION que no sea UNIVERSAL, es decir de las dimensiones de la Iglesia. <\/b><\/h3>\n<p>Es la tercera consecuencia de la fe de san Vicente en la Iglesia de Jesucristo.<\/p>\n<p>De experiencia misionera en experiencia misionera, de Marsella a Argelia y de Berber\u00eda a Madagascar, san Vicente, hombre pr\u00e1ctico y concreto, hombre de experiencia, llega a una Iglesia que alcanza sus verdaderas dimensiones; una Iglesia evang\u00e9lica, llamada y enviada hasta los confines de la tierra.<\/p>\n<p>Si tuviesen tiempo para leer la correspondencia y las Conferencias de San Vicente de 1645 a 1652 o 1653, ver\u00edan c\u00f3mo se destaca el a\u00f1o 1648 en la reflexi\u00f3n y el recorrido de san Vicente -1648: \u00a1el a\u00f1o de Madagascar! Indiscutiblemente fue un gran a\u00f1o, como lo fue 1617, como 1624-1625 (el encuentro con Luisa de Marillac), o 1630-l632, el encuentro y el recorrido capital con Margarita Naseau.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1648, perdonen la palabra, fue una revoluci\u00f3n. La caridad de san Vicente y la Misi\u00f3n parec\u00edan haber encontrado entonces sus verdaderas dimensiones, las de la Iglesia y las del mundo.\u00a0 A partir de este a\u00f1o san Vicente no ser\u00e1 ya el mismo. Curiosamente, esta lejana misi\u00f3n de Madagascar casi inaccesible se convertir\u00e1 en el prototipo de misi\u00f3n y los misioneros de all\u00ed ser\u00e1n presentados\u00a0 como los que ha evocado con frecuencia, para reavivar la llama en las comunidades de Francia. San Vicente se las ingeniar\u00e1 para hacer circular en toda la Congregaci\u00f3n, y tambi\u00e9n en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad,\u00a0 la corriente de Madagascar.<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n vicenciana de la Iglesia, ya tan rica y tan\u00a0 prof\u00e9tica, faltaba, al menos en lo concreto, este sentido de lo universal, la atracci\u00f3n por lo m\u00e1s lejano. Despu\u00e9s de 1648, fue cosa hecha y en este nivel de lo universal y de la catolicidad, el papado encontr\u00f3, en lo que se refiere a san Vicente, su papel y su significado misionero as\u00ed como su verdadera responsabilidad: la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la emocionante repetici\u00f3n de oraci\u00f3n del 30 de agosto de 1657, en la que anunciaba malas noticias de la misi\u00f3n de G\u00e9nova y de la de Madagascar, san Vicente, rehaciendo el historial de la misi\u00f3n de Madagascar, subraya que los primeros misioneros hab\u00edan respondido a la llamada de la Sagrada Congregaci\u00f3n para la Propagaci\u00f3n de la Fe: <i>\u00bb &#8230; esta Congregaci\u00f3n es la que tiene el poder de enviar a dichas Misiones, ya que el Papa, que es el \u00fanico que tiene poder para enviar por todo el mundo, le ha concedido esta facultad y este encargo. Los obispos solamente tienen poder dentro del \u00e1mbito de sus respectivas archidi\u00f3cesis y di\u00f3cesis; pero esta Congregaci\u00f3n ha recibido poder del Papa para enviar por toda la tierra, y es la que nos ha enviado a nosotros.\u00bb<\/i> (SV XI-3, 296).<i><\/i><\/p>\n<p>En adelante para San Vicente, la Misi\u00f3n hab\u00eda encontrado la dimensi\u00f3n y el impulso apost\u00f3licos \u00abhasta los confines de la tierra\u00bb, y para \u00e9l, la Iglesia ten\u00eda las dimensiones de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s hemos tratado por encima m\u00e1s que analizado y profundizado. Pero se han desprendido grandes ejes y podemos prolongar nuestra reflexi\u00f3n, pregunt\u00e1ndonos sinceramente sobre nuestra fidelidad a la Iglesia. Para nosotros, a ejemplo de San Vicente, se trata sobre todo de una fidelidad a la Iglesia misionera encargada por Cristo de la evangelizaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n de los pobres; fidelidad a una Iglesia solidaria; fidelidad a una Iglesia con las dimensiones del mundo y atra\u00edda, sobre todo, por los que est\u00e1n\u2026m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda San Vicente, tenemos las mismas cartas de env\u00edo que los Ap\u00f3stoles, en seguimiento de Jesucristo. Pregunt\u00e9monos sobre nuestra fidelidad a estas cartas de env\u00edo.<\/p>\n<h2><b>En comunidad&#8230; <\/b><\/h2>\n<p>Siguiendo a Jesucristo&#8230; el Misionero del Padre&#8230; para evangelizar a los pobres con\u00a0 la Iglesia&#8230; En comunidad.<\/p>\n<p>Es con este tema como terminaremos nuestro retiro. La Comunidad seg\u00fan san Vicente, es un tema esencial y un tema para hoy.<\/p>\n<p>Ciertamente, esta \u00faltima caracter\u00edstica de nuestra identidad y de nuestra vocaci\u00f3n no est\u00e1 en la misma l\u00ednea que las precedentes. Para San Vicente, la Comunidad con relaci\u00f3n a la evangelizaci\u00f3n,\u00a0 no era m\u00e1s que un medio. Pero sin ninguna duda, se trataba de un medio privilegiado muy importante.<\/p>\n<p>En el contrato de fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (17 de abril de 1625), estaba estipulado lo siguiente: <i>\u00abQue dichos eclesi\u00e1sticos vivir\u00e1n en com\u00fan bajo la obediencia del se\u00f1or de Pa\u00fal\u00bb <\/i>(SV\u00a0 X, 239). El acta de asociaci\u00f3n de los cuatro primeros misioneros (4 de septiembre de 1626) afirmaba que estos cuatro sacerdotes <i>\u00abpara vivir juntos y para trabajar por la salvaci\u00f3n del pueblo\u00bb <\/i>y era preciso que vivieran juntos, <i>\u00aben forma de Congregaci\u00f3n, Compa\u00f1\u00eda o Cofrad\u00eda\u00bb<\/i> (SV X, 242).<\/p>\n<p>Para hacernos una idea de la Comunidad, tal y como san Vicente la concibi\u00f3 y quiso para nosotros, Pa\u00fales, una vez m\u00e1s tomemos las sucesivas experiencias de san Vicente en materia de vida comunitaria.<\/p>\n<p>Antes de la Misi\u00f3n, es decir hasta 1625, hubo antecedentes importantes e influencias desiguales. Tuvo lugar, en un principio, la experiencia familiar que de alguna manera fue una experiencia comunitaria, la primera experiencia vicenciana de vida en com\u00fan. Ya hemos tenido ocasi\u00f3n de observar, c\u00f3mo san Vicente ha utilizado con frecuencia el vocabulario de la familia, cuando hablaba de la vida comunitaria y de las relaciones en comunidad.<\/p>\n<p>Tuvo igualmente, a finales de 1611, la experiencia del Oratorio de la que nos habla Abelly y que ciertamente tuvo su influencia en la reflexi\u00f3n posterior de san Vicente. Se trataba de una comunidad, concebida, en primer lugar, como medio de b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n sacerdotal y como lugar de santificaci\u00f3n:<\/p>\n<p><i>\u00abEl mismo Dios, explicaba Berulle, que ha restablecido en nuestros d\u00edas en diferentes familias religiosas el esp\u00edritu y el fervor de su primera instituci\u00f3n, parece tambi\u00e9n querer repartir la misma gracia y favor al estado de sacerdocio\u2026 y renovar en este la perfecci\u00f3n. Es para acoger esta gracia por lo que estamos juntos en este lugar y en este estilo de vida que comienza.\u00bb<\/i>(Migne, 1270).<\/p>\n<p>San Vicente vivi\u00f3 alg\u00fan tiempo con estas perspectivas. Es curioso se\u00f1alar que en Ch\u00e2tillon, encontr\u00f3 a seis ancianos sacerdotes asociados que viv\u00edan en libertinaje, <i>\u00abel se\u00f1or Vicente logr\u00f3 un notable cambio, tanto en sus acciones como en sus costumbres, llev\u00e1ndoles a vivir en com\u00fan\u00bb<\/i> (SV X, 55: Relaci\u00f3n de Carlos Demia sobre la estancia de San Vicente en Chatillon les Dombes). Aqu\u00ed parece que la vida en com\u00fan se viv\u00eda bien, en la l\u00ednea de la experiencia del Oratorio: una Comunidad para la santificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seguidamente vino la experiencia de las Cofrad\u00edas. Fue la primera fundaci\u00f3n vicenciana la que marc\u00f3 profundamente a Vicente y la que le influye y orienta claramente hacia el futuro. Se trataba esta vez de personas que se reun\u00edan <b>para<\/b> una actividad, <b>para<\/b> un servicio. El primer reglamento de Ch\u00e2tillon en sus primera l\u00edneas, afirmaba que, <i>\u00abalgunas piadosas se\u00f1oritas y unas cuantas virtuosas se\u00f1oras de la ciudad de Ch\u00e2tillon-les-Dombes<\/i>, <i>han decidido reunirse PARA\u00a0 asistir a los pobres enfermos\u00bb <\/i>\u00a0(SV X, 574): se re\u00fanen para asistir a los pobres.\u00a0 Esta expresi\u00f3n: \u00abhan decidido reunirse <b>para<\/b>\u2026\u00bb la encontraremos despu\u00e9s constantemente, tanto en la Misi\u00f3n como en las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n del Reglamento de Ch\u00e2tillon (SV X, 574-578) precisa las motivaciones, explicando que la estructura comunitaria es el medio para asegurar el orden y la duraci\u00f3n en la acci\u00f3n:<\/p>\n<p><i>\u00abLos pobres, que a veces han tenido que sufrir mucho m\u00e1s bien por falta de orden, <\/i>(organizaci\u00f3n)<i> que porque no hubiera personas caritativas\u00bb<\/i> (generosas)<i> <\/i><\/p>\n<p>En cuanto a la duraci\u00f3n, dice as\u00ed: <i>\u00abPero, como podr\u00eda temerse que despu\u00e9s de comenzar esta buena obra se viniera abajo en poco tiempo si, para mantenerla, no tuviera alguna uni\u00f3n y vinculaci\u00f3n espiritual, han decidido juntarse en una corporaci\u00f3n\u00bb<\/i><\/p>\n<p>El orden y la duraci\u00f3n de la acci\u00f3n, son las motivaciones t\u00edpicamente vicencianas para un trabajo en com\u00fan.\u00a0 Por el momento, tuvo la experiencia \u00aboratoriana\u00bb: estaban juntos para santificarse mejor\u00a0 y en la experiencia de las Cofrad\u00edas, estaban juntos para servir mejor.<\/p>\n<p>El per\u00edodo de 1618 a 1625 es en el que San Vicente va de pueblo en pueblo para dar una misi\u00f3n. Esta experiencia fue determinante.\u00a0 Necesitar\u00edamos tiempo para analizar los testimonios y los ecos que el mismo san Vicente nos ha dejado.\u00a0 (SV XI-4, 698-700, XI-3, 94-96; XI-3, 321-322). Encontramos en ellos la idea de comunidad, nacer de las exigencias de la Misi\u00f3n y de las realidades concretas del trabajo misionero. Hubo, en primer lugar, la llamada de ayuda dirigida a los Padres Jesuitas de Amiens<i>,\u00a0 <\/i>\u00abcon tanta urgencia\u00bb<i>,<\/i> dice san Vicente.\u00a0 Esta ya fue la percepci\u00f3n de la necesidad de ser varios para la misi\u00f3n, percepci\u00f3n que nace, evidentemente, de las condiciones de trabajo. Luego, de esta ayuda ocasional y repetida, se pasa progresivamente a la\u00a0 idea de un equipo m\u00e1s estable, m\u00e1s especializado y totalmente disponible. Es la \u00e9poca en la que contacta con el se\u00f1or Antonio Portail y comienza a misionar con el Se\u00f1or Vicente.<\/p>\n<p>Vienen a continuaci\u00f3n la instalaci\u00f3n en el colegio des Bons-Enfants (en marzo de 1624) y el contrato de fundaci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00a0 (el 17 de abril de 1625).\u00a0 En el texto se encontraban ya las conclusiones de las experiencias de misi\u00f3n realizadas desde Folleville: se trataba en efecto, de constituir <i>\u00abuna peque\u00f1a comunidad de seis eclesi\u00e1sticos o el n\u00famero que permitan sostener las rentas de la presente fundaci\u00f3n\u00bb<\/i> (SV X, 237- 241)<\/p>\n<p>Esta comunidad tuvo un car\u00e1cter claramente apost\u00f3lico. Se trataba ciertamente, y esto se ha dicho y redicho, de una comunidad para la Misi\u00f3n, en la que se insist\u00eda en la disponibilidad misionera.\u00a0 En esto, los eclesi\u00e1sticos deber\u00e1n aplicarse <i>\u00abpara trabajar por la salvaci\u00f3n del pueblo\u00bb.<\/i> Se percibe ah\u00ed el eco de las dificultades y de las insuficiencias encontradas a lo largo de los ocho a\u00f1os precedentes, cuando san Vicente no pod\u00eda m\u00e1s que pedir ayuda ocasional a los voluntarios.<\/p>\n<p>En el contrato, tambi\u00e9n se trat\u00f3 expl\u00edcitamente de la cuesti\u00f3n de duraci\u00f3n y estabilidad al servicio de la Misi\u00f3n. Para garantizarlos, el contrato preve\u00eda que los misioneros deber\u00edan renunciar a cualquier otro cargo, beneficios y dignidades, aunque estuviese previsto que se pudiera, como m\u00e1ximo, retirarse en cualquier parroquia\u00a0 <i>\u00abdespu\u00e9s de haber servido ocho o diez a\u00f1os en la Misi\u00f3n\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>En cuanto a la vida en com\u00fan, estaba prevista y ritmada\u00a0 por el trabajo del campo: de octubre a junio, eran las misiones; luego, de junio a octubre\u00a0 asistiendo a los p\u00e1rrocos que los llamasen, <i>\u00abo en estudiar para hacerse m\u00e1s capaces de asistir al pr\u00f3jimo\u00bb<\/i>. En resumen, pasando ocho meses de pueblo en pueblo (con un retiro despu\u00e9s de cada mes de misi\u00f3n) y cuatro meses de residencia.<\/p>\n<p>En lo que se refiere a la comunidad de bienes, se estableci\u00f3 un principio, el de la gratuidad del trabajo misionero, principio en el que san Vicente se mantendr\u00e1 firmemente. Los misioneros, por lo tanto, vivir\u00e1n de las rentas de la\u00a0 fundaci\u00f3n. Tambi\u00e9n la comunidad de bienes no fue entonces el hecho de poner en com\u00fan la totalidad de los frutos del trabajo, sino que implicaba, por un lado, la renuncia a las rentas personales y por otro, el hecho de vivir todos de la bolsa com\u00fan, alimentada por las rentas de la fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta fase, ciertamente se trataba sin contestaci\u00f3n posible de una comunidad para la Misi\u00f3n, de una instituci\u00f3n t\u00edpicamente apost\u00f3lica en la que todo estaba concebido y organizado para asegurar mejor el trabajo de la Misi\u00f3n. Y as\u00ed fue hasta el a\u00f1o 1632.<\/p>\n<p>En primer lugar estuvo la comunidad de los tres: san Vicente, Antonio Portail y el sacerdote que cobraba 50 escudos al a\u00f1o. Luego en septiembre de 1626, se pas\u00f3 a la comunidad de los cuatro primeros de la Misi\u00f3n: san Vicente, Antonio Portail, Francisco du Coudray y Juan de la Salle, y por \u00faltimo, el 1 de agosto de 1628, la comunidad de los nueve de la Misi\u00f3n; la comunidad precedente m\u00e1s Juan B\u00e9cu, que naci\u00f3 el 24 de abril de 1592 en Braches, regi\u00f3n de la Somme, Luis Callon doctor en la Sorbona que muri\u00f3 en 1647, Juan Dehorgny d\u2019Estr\u00e9es-Saint-Denis en l\u2019Oise, Juan-Jos\u00e9 Brunet que naci\u00f3 en 1597 en Riom, y Antonio Lucas que naci\u00f3 en Paris\u00a0 el 20 de enero de 1600.<\/p>\n<p>En la primera organizaci\u00f3n de la Comunidad, estuvo el largo per\u00edodo de residencia entre las obras de la misiones. Durante estos per\u00edodos, la vida tomaba progresivamente el ritmo y las costumbres de una vida religiosa; y esto se acentu\u00f3 claramente despu\u00e9s de la entrada, en 1632 al priorato de San L\u00e1zaro, cuyo pasado y la disposici\u00f3n de los lugares favorec\u00edan este giro. Pero el per\u00edodo de residencia no fue un per\u00edodo-tipo, ni la situaci\u00f3n normal de la Comunidad. Este per\u00edodo-tipo fue el del trabajo en misi\u00f3n, de pueblo en pueblo. Muy a menudo, la correspondencia de San Vicente lo testimonia: el tiempo de residencia era reducido en beneficio del trabajo. Encontramos en una carta de san Vicente del 12 de septiembre de 1631, este comentario ligeramente nost\u00e1lgico: <i>\u00bb &#8230; Vivimos una vida casi tan solitaria en Par\u00eds como entre los cartujos, ya que, al no predicar ni catequizar ni confesar en la ciudad, casi nadie tiene que hacer nada con nosotros, ni nosotros con ellos; y esta soledad nos hace aspirar por el trabajo en el campo&#8230; \u00ab<\/i> (SV\u00a0 I, 183).<\/p>\n<p>No puedo explicar m\u00e1s este hecho hist\u00f3rico, pero ya vemos que san Vicente se inclinaba por que la comunidad de la Misi\u00f3n fuese una comunidad apost\u00f3lica. Nac\u00eda de las exigencias de la Misi\u00f3n, hab\u00eda sido concebida y estructurada en funci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Cronol\u00f3gica y l\u00f3gicamente, la Misi\u00f3n precedi\u00f3 a la Comunidad. En Folleville, Vicente se hab\u00eda dado cuenta de que no pod\u00eda bastarse solo en este tipo de trabajo. Las ayudas ocasionales lo llevaron despu\u00e9s a desear y pensar en algo m\u00e1s estable, como un equipo que se entregara \u00abentera y puramente\u00bb a la Misi\u00f3n. Es as\u00ed como la comunidad naci\u00f3 y se estructur\u00f3 verdaderamente de la Misi\u00f3n, de sus exigencias. Incluso los tiempos de residencia fueron en gran parte monopolizados por la Misi\u00f3n: se ejerc\u00eda el debate, la predicaci\u00f3n y el catecismo; se estudiaba \u00abpara ser m\u00e1s aptos en el servicio del pr\u00f3jimo\u00bb, como dec\u00eda san Vicente. As\u00ed pues, se trataba de una Comunidad de trabajo y de una Comunidad de intercambio.<\/p>\n<p>Esta constataci\u00f3n es de gran inter\u00e9s hoy para evaluar nuestro modo de concebir y vivir la Comunidad, en el plano local, provincial o general.<\/p>\n<p>Antes de cualquier otra consideraci\u00f3n, hemos de recordar que nuestra raz\u00f3n de estar juntos y\u00a0 de vivir juntos, es la Misi\u00f3n, la evangelizaci\u00f3n. Es a partir de esta convicci\u00f3n y sobre esta base, como debe construirse, o eventualmente reconstruirse, la Comunidad. Lo que ser\u00eda para nosotros fatal, ser\u00eda establecer o aceptar una dicotom\u00eda, una especie de divorcio entre el ideal comunitario y las necesidades del trabajo. Ser\u00eda tambi\u00e9n peligroso y tal vez mortal, establecer o aceptar una modificaci\u00f3n en la escala de valores, que situar\u00eda a la Comunidad por encima del trabajo; que llevar\u00eda a escoger el trabajo misionero en funci\u00f3n de los imperativos comunitarios y a organizar el trabajo en funci\u00f3n del ritmo de la vida comunitaria. El criterio de las opciones, seg\u00fan san Vicente, s\u00f3lo puede ser la evangelizaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>Conocemos el inter\u00e9s que San Vicente ten\u00eda por la Comunidad. Sin embargo, a partir de 1618, desde que los pobres se convirtieron para \u00e9l en sus amos y se\u00f1ores, son efectivamente ellos los que se impusieron y las estructuras fueron las que se flexibilizaron y adaptaron. San Vicente nunca seleccion\u00f3 a los pobres para retener s\u00f3lo a aquellos cuyo servicio no hubiese perturbado la vida de la Comunidad. Actuar as\u00ed, hubiese sido para \u00e9l una contradicci\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p>En algunas ocasiones, tanto para los sacerdotes y hermanos de la Misi\u00f3n como para las Hijas de la Caridad, cuando las exigencias del servicio de los pobres se revelaban incompatibles con las de la convivencia, san Vicente opta por las primeras, con la preocupaci\u00f3n por mantenerlas \u00abdesprendidas\u00bb, como dir\u00edamos hoy, en relaci\u00f3n viva y permanente con la Comunidad.<\/p>\n<p>San Vicente en esto era totalmente l\u00f3gico: el medio para adaptarse al fin y no el fin al medio. Es cierto que las condiciones actuales del trabajo misionero, nos incitan y nos obligan a encontrar esta flexibilidad; pero como San Vicente, no deberemos nunca resignarnos a la relajaci\u00f3n de los lazos comunitarios. En efecto, no es cuesti\u00f3n de sacrificar la Comunidad a la Misi\u00f3n; pero hay que adaptar constantemente la Comunidad a las condiciones actuales y concretas de la Misi\u00f3n como San Vicente lo hizo siempre. Sin duda necesitamos el esp\u00edritu inventivo; una gran fidelidad y perseverancia para tejer y volver a tejer sin cesar nuestros lazos comunitarios en la Misi\u00f3n de hoy.<\/p>\n<p>Para san Vicente, la Comunidad est\u00e1, pues, fundada en la Misi\u00f3n; no es m\u00e1s que un medio, pero un medio privilegiado para la Misi\u00f3n. A condici\u00f3n de que la Comunidad sea verdaderamente una Comunidad que comparte: comparte el trabajo, la oraci\u00f3n y los bienes, como lo recuerdan nuestras Constituciones, en l\u00ednea directa con san Vicente.<\/p>\n<p>Leyendo las cartas, Conferencias y repeticiones de oraci\u00f3n, no podemos dejar de impresionarnos por el n\u00famero de ocasiones para compartir que exist\u00edan en las comunidades vicencianas, por la variedad de estas ocasiones y por la espontaneidad de estos intercambios. As\u00ed era para la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y aun m\u00e1s para la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Cuando San Vicente organiza sus primeros grupos de trabajo (se podr\u00eda decir sus primeras comunidades, las Cofrad\u00edas), ya comprueba un innegable sentido de la colegialidad y de la corresponsabilidad. Esto habr\u00eda podido asombrar a un organizador de su temperamento. Es a un grupo, a un equipo, a quien conf\u00eda trabajo o misi\u00f3n. En efecto, hab\u00eda responsables de fuera siempre elegidos por el grupo y para un tiempo de mandato generalmente bastante corto, de modo que permitiera una renovaci\u00f3n. Pero estos responsables tendr\u00edan siempre la obligaci\u00f3n de dar cuenta al grupo o al equipo y las decisiones m\u00e1s importantes ser\u00edan tomadas siempre por mayor\u00eda de votos. Estas estructuras que podr\u00edamos calificar de \u00abdemocr\u00e1ticas\u00bb, tienen motivos para sorprendernos en el contexto del siglo XVII, y de una personalidad como la de san Vicente. Nos encontramos con adaptaciones de este esp\u00edritu \u00abcolegial\u00bb, en la concepci\u00f3n comunitaria de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n autoridad-obediencia, por ejemplo, confieso estar sorprendido, despu\u00e9s de haber le\u00eddo a san Vicente, por la manera\u00a0 r\u00edgida y rigurosa como nos lo han presentado. Por supuesto, encontramos en san Vicente los datos cl\u00e1sicos y tradicionales de la espiritualidad sobre este tema y es verdad que, en la pr\u00e1ctica, san Vicente ha demostrado a veces una gran firmeza. Pero, analiz\u00e1ndolo a fondo, describe al responsable mucho m\u00e1s como un animador que como un superior. Por otra parte, tiene pasajes muy sabrosos sobre los superiores, los que se lo creen y los que se imponen. As\u00ed, el 5 de mayo de 1658, escribe a Benjamin Huguier, sacerdote de la Misi\u00f3n en Marsella: <i>\u00abSi me dice que siente usted cierta inclinaci\u00f3n al cargo de superior, no me atrevo a creerlo. \u00a1Ay! No es \u00e9sa la manera de estar contento; los que tienen ese cargo gimen bajo su peso, ya que se sienten d\u00e9biles para llevarlo y se creen incapaces de guiar a los dem\u00e1s. Si as\u00ed no fuera, si alguno presumiese de lo contrario, har\u00eda gemir a sus inferiores, ya que le faltar\u00eda la humildad y las dem\u00e1s gracias necesarias para servir de consuelo y de buen ejemplo a todos ellos.\u00bb<\/i> (SV VII, 129).<\/p>\n<p>Para san Vicente, la prueba de un buen Superior era que no fuese reconocido como tal en su Comunidad y en esto, tiene mucho m\u00e1s que la simple an\u00e9cdota, porque san Vicente deseaba una autoridad bien insertada, en el grupo o en la comunidad. San Vicente escribe en 1656 a Antonio Durand, nombrado superior del seminario de Agde: <i>\u00abSobre todo, no tenga usted la pasi\u00f3n de parecer superior ni de ser el maestro. No opino lo mismo que una persona que, hace unos d\u00edas, me dec\u00eda que para dirigir bien y mantener la autoridad, era preciso hacer ver que uno era el superior. \u00a1Dios m\u00edo! Nuestro Se\u00f1or Jesucristo no habl\u00f3 de esa manera; nos ense\u00f1\u00f3 todo lo contrario de palabra y de ejemplo, dici\u00e9ndonos de s\u00ed mismo que hab\u00eda venido, no a ser servido, sino a servir a los dem\u00e1s, y que el que quiera ser el amo tiene que ser el servidor de todos. Acepte, pues, este santo principio, y p\u00f3rtese con aquellos con quienes va a convivir, dici\u00e9ndoles de antemano que no va usted a ense\u00f1arles nada, sino a servirles; h\u00e1galo as\u00ed por dentro y por fuera y ya ver\u00e1 c\u00f3mo le va todo bien.\u00bb <\/i>(SV XI-3, 237-238).<\/p>\n<p>Aun es m\u00e1s sorprendente este consejo a Antonio Portail, superior de la misi\u00f3n en C\u00e9vennes:<\/p>\n<p><i>\u00abEspero un gran fruto de la bondad de Nuestro Se\u00f1or si la uni\u00f3n, la cordialidad y el apoyo mutuo reinan entre ustedes dos. En nombre de Dios, se\u00f1or, que sea este su mayor ejercicio; y como es usted el de m\u00e1s edad, el segundo de la Compa\u00f1\u00eda y el superior, sop\u00f3rtelo todo, repito todo, del buen se\u00f1or Lucas; repito una vez m\u00e1s: todo; de forma que, cediendo de su superioridad se una usted a \u00e9l en caridad. Ese fue el medio con que Nuestro Se\u00f1or se gan\u00f3 y dirigi\u00f3 a los ap\u00f3stoles, y el \u00fanico con que lograr\u00e1 algo con el se\u00f1or Lucas. As\u00ed pues, tolere su humor; no le contradiga jam\u00e1s de momento; pero advi\u00e9rtale cordial y humildemente despu\u00e9s. Sobre todo, que no se manifieste ninguna escisi\u00f3n entre los dos.<\/i> <i>Est\u00e1 usted all\u00ed como en un teatro, en el que un acto de malhumor es capaz de echarlo todo a perder. Espero que obre convenientemente y que Dios se servir\u00e1 de ese mill\u00f3n de actos de virtud que usted practicar\u00e1 de esta forma, como de base y fundamento para el bien que habr\u00e1 de hacer en ese pa\u00eds\u00bb <\/i>\u00a0(SV\u00a0 I, 174).<\/p>\n<p>No podemos extendernos sobre esta relaci\u00f3n autoridad-obediencia en la Comunidad seg\u00fan san Vicente, pero otros muchos textos lo ilustran y muestran que para san Vicente, el superior debe ser sobre todo el animador de un equipo apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Es este ciertamente el papel que san Vicente desempe\u00f1\u00f3 en sus comunidades, suscitando y animando de manera excepcional intercambios y repeticiones de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aun tendr\u00edamos que hacer un estudio de din\u00e1mica de grupo, por ejemplo, sobre su animaci\u00f3n a las Hijas de la Caridad, sobre su t\u00e9cnica para facilitar la expresi\u00f3n de cada una (cf. Coste X, 730), sobre su manera de dar la misma oportunidad y la misma escucha a las Hermanas menos cultas, que no sab\u00edan ni leer ni escribir.\u00a0 En todo esto, hab\u00eda mucho m\u00e1s que una t\u00e9cnica; hab\u00eda una concepci\u00f3n y casi una teolog\u00eda de la Comunidad, donde cada uno puede y debe participar al mismo nivel que los dem\u00e1s, en el trabajo de todos, en la oraci\u00f3n de todos y en la vida de la Comunidad.<\/p>\n<p>Lo que acabo de decir respecto a las Hijas de la Caridad, lo encontramos principalmente en el comportamiento de san Vicente con relaci\u00f3n a los Hermanos coadjutores en las comunidades de la Misi\u00f3n. Las Reglas comunes hablan un poco torpemente de <i>\u00abcooperando con sus oraciones, l\u00e1grimas, mortificaciones y buenos ejemplos\u00bb.<\/i> Pero, junto a estos t\u00e9rminos tal vez torpes, estaba tambi\u00e9n el lugar confiado por san Vicente a Bertrand Ducournau, Louis Robineau, Jean Parre, Mathieu Regnard, Alexandre V\u00e9ronne y a otros muchos. Hubo tambi\u00e9n su participaci\u00f3n en la oraci\u00f3n de la Comunidad: las repeticiones de oraci\u00f3n, por ejemplo.<\/p>\n<p>Es interesante comentar al mismo tiempo, que la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n fue una manera de intercambios, inventada y lanzada por el mismo san Vicente; algunos hasta piensan que no estuvo poco orgulloso de ello:<\/p>\n<p><i>\u00ab&#8230; la repetici\u00f3n de la oraci\u00f3n, que era antes algo nunca o\u00eddo en la Iglesia de Dios, y que luego se ha introducido en varias comunidades observantes, en las que se practica ahora con mucho fruto, \u00bfc\u00f3mo se nos ocurri\u00f3? No lo s\u00e9. \u00bfC\u00f3mo se nos ocurri\u00f3 la idea de todos los dem\u00e1s ejercicios y ocupaciones de la comunidad. Tampoco lo s\u00e9. Es algo que se fue haciendo ello solo, poco a poco, una cosa tras otra\u00bb<\/i> (SV XI-3, 327).<\/p>\n<p>Y, m\u00e1s tarde : <i>\u00bb\u00a0Hermanos m\u00edos, hoy no haremos la repetici\u00f3n, sino que vamos a tratar de otro tema que ser\u00e1 muy \u00fatil para la compa\u00f1\u00eda; dejaremos para otra ocasi\u00f3n la repetici\u00f3n de la oraci\u00f3n, que es un medio, como todos ustedes saben, de los m\u00e1s necesarios que tenemos para inflamarnos mutuamente en la devoci\u00f3n. Tenemos motivos para dar gracias a Dios por haberle dado esta gracia a la Compa\u00f1\u00eda, ya que podemos decir que nunca se ha usado esta pr\u00e1ctica en ninguna otra Comunidad, m\u00e1s que en la nuestra.\u00bb<\/i> (SV XI-4, 574).<\/p>\n<p>Esto se realiza en \u00e9l mismo, poco a poco, como tantas cosas en la vida de San Vicente. De la oraci\u00f3n\u00a0 hecha en comunidad,\u00a0 se pas\u00f3 sin darse cuenta al intercambio de la oraci\u00f3n. Para encontrar en la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n un intercambio de la oraci\u00f3n, es preciso hacer, tal vez, abstracci\u00f3n de experiencias, demasiado marcadas por el formalismo. Pero al leer, en las obras de Coste, las repeticiones de oraci\u00f3n que se han guardado, nos damos cuenta de que esta invenci\u00f3n vicenciana constitu\u00eda con frecuencia un verdadero intercambio de oraci\u00f3n y una especie de revisi\u00f3n de vida. Era manifiestamente un tiempo fuerte en la vida de la comunidad vicenciana. A este nivel de intercambio, los Hermanos coadjutores m\u00e1s que otros, impresionaban frecuentemente a san Vicente. \u00bfQui\u00e9n de nosotros, los de m\u00e1s edad, no hemos vivido alguna vez alguna experiencia parecida?<\/p>\n<p>San Vicente dec\u00eda a las Hijas de la Caridad:<\/p>\n<p><i>\u00bb La devoci\u00f3n y las luces y afectos espirituales se les comunican m\u00e1s de ordinario a los sencillos y humildes. Estoy persuadido de que la ciencia no sirve, y que un te\u00f3logo, por muy sabio que sea, no encuentra ninguna ayuda en su ciencia para hacer oraci\u00f3n. Dios se comunica m\u00e1s ordinariamente a los simples y a los ignorantes de buena voluntad que a los m\u00e1s sabios; tenemos muchos ejemplos de ello. Entre nosotros, los hermanos dan a veces mejor cuenta de su oraci\u00f3n y tienen ideas m\u00e1s bellas que nosotros, los sacerdotes&#8230; \u00ab<\/i> (SV\u00a0 IX-1, 211).<i> <\/i><\/p>\n<p><i>\u00abCreo que os lo he dicho ya otras veces, y lo repetir\u00e9 una vez m\u00e1s: nosotros hacemos la repetici\u00f3n de la oraci\u00f3n en nuestra casa, no todos los d\u00edas, sino a veces cada dos, o cada tres, cuando la providencia nos lo permite. Pues bien, por la gracia de Dios, los sacerdotes la hacen bien, y tambi\u00e9n los cl\u00e9rigos, m\u00e1s o menos, seg\u00fan lo que Dios les concede; pero, nuestros pobres Hermanos, \u00a1oh! en ellos se realiza la promesa que Dios ha hecho de manifestarse a los peque\u00f1os y a los humildes, pues, muchas veces quedamos admirados ante las luces que Dios les da\u2026<\/i> <i>Unas veces es un pobre zapatero, otras un panadero, un carretero, y sin embargo os llena de admiraci\u00f3n. Algunas veces hablamos entre nosotros de esto, con una gran confusi\u00f3n por no ser como vemos que ellos son. Nos decimos mutuamente: \u00abF\u00edjese en ese pobre Hermano; \u00bfno ha observado usted los hermosos pensamientos que Dios le ha dado? \u00bfNo es admirable? Porque lo que \u00e9l dice, no lo dice por haberlo aprendido, o haberlo sabido antes; lo sabe despu\u00e9s de haber hecho oraci\u00f3n\u00bb<\/i> (SV\u00a0 IX-1, 385)<\/p>\n<p>Y\u00a0 san Vicente, tan santo como era, confesaba: <i>\u00abOs aseguro que no sabr\u00eda explicaros el bien que esto hace. No es de creer que Dios nos tenga secos durante la oraci\u00f3n. Yo estoy seguro de que siempre podr\u00e9 aprender de alg\u00fan buen hermano algunas de las buenas ideas que \u00e9l haya tenido, y que as\u00ed me podr\u00e9 aprovechar de ellas. Lo espero as\u00ed de la bondad de Dios, y nunca me falla\u00bb<\/i> (SV X, 793).\u00a0 Esto es el intercambio de la oraci\u00f3n y san Vicente lo ha reconocido, este intercambio le ha alimentado y ayudado.<\/p>\n<p>Se ve o se adivina, que la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n estaba sin duda m\u00e1s cerca de lo que vivimos hoy con el nombre de intercambios de evangelio o revisiones de vida, que los recuerdos que podemos guardar de algunos ejercicios de nuestra juventud\u2026aunque la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n del Hermano Guerre, del Hermano Vanda\u00eble o del Hermano Puyo ten\u00edan gran valor delante del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>De todos modos, una comunidad verdaderamente vicenciana, que comparte su trabajo, no puede dejar de compartir su oraci\u00f3n: compartirla primero en la Eucarist\u00eda, de la que me hubiera gustado hablar ampliamente\u2026, compartirla tambi\u00e9n, intentando encontrar la sencillez, la espontaneidad y la franqueza que san Vicente suscit\u00f3, y que le ayudaron en su propia oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quisiera terminar con una palabra de san Vicente que sintetiza todo su pensamiento con relaci\u00f3n a la Comunidad: es la palabra <b>trato mutuo. <\/b>En esta palabra, encontramos el reparto del trabajo, la idea de la corresponsabilidad y la necesidad de la comunicaci\u00f3n fraterna. Antes que analizarla y disertar sobre ella, prefiero leeros el pasaje en el que san Vicente nos revela esta palabra:\u00a0 <i>\u00abPadre, ahora queda algo por decir de la manera de actuar nuestras Hermanas entre s\u00ed. \u00bfNo le parece bien a usted que todos los d\u00edas se tomen algo de tiempo para estar juntas, una media hora poco m\u00e1s o menos, para contarse las cosas que hayan hecho, las dificultades que hayan encontrado, y planear juntas las cosas que tienen que hacer?<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a1Dios m\u00edo, desde luego!, dijo nuestro venerado Padre; s\u00ed que se necesita. Eso ata a los corazones y Dios bendice los consejos que as\u00ed se reciben, de forma que los asuntos van entonces mejor. Todos los d\u00edas, durante el recreo, pod\u00e9is decir: \u00abHermana, \u00bfqu\u00e9 tal le ha ido? Hoy me ha sucedido esto, \u00bfqu\u00e9 le parece?\u00bb. Esto hace que la conversaci\u00f3n resulte tan grata que no hay m\u00e1s que desear. Por el contrario, cuando cada uno va a lo suyo, sin decir nada a los dem\u00e1s, es algo que resulta insoportable. Hay en la Compa\u00f1\u00eda una Hermana sirviente que les da a las dem\u00e1s una preocupaci\u00f3n tremenda, por tener ese car\u00e1cter; en cuanto a mi, tengo la experiencia de que, donde tenemos en la Misi\u00f3n unos pobres hombres, si hay sin embargo un superior que es abierto y se comunica a los otros, todo va bien; por el contrario, cuando hay uno que se encierra en lo suyo y act\u00faa particularmente por su cuenta, esto aparta a los corazones y no hay nadie que se atreva a acerc\u00e1rsele. As\u00ed pues, hija m\u00eda, hay que hacerlo as\u00ed, y que no pase nada, ni se haga nada, ni se diga nada, sin que lo sep\u00e1is la una y la otra. Hay que tener ese <b>trato mutuo<\/b>\u00ab<b> <\/b><\/i>(SV X,\u00a0 772).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n En \u00abSan Vicente y la Caridad\u00bb, Andr\u00e9 Dodin muestra bien la inutilidad de la empresa, que consistir\u00eda en intentar definir la doctrina espiritual de san Vicente, y demuestra que no pod\u00eda tratarse m\u00e1s que &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":32182,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[218,130,224,156,173,148,126,124,161,175,145,119,144,131,172,127,166,143],"class_list":["post-119421","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-abelly","tag-beauvais","tag-berulle","tag-blatiron","tag-chatillon-les-dombes","tag-clichy","tag-dehorgny","tag-du-coudray","tag-etienne","tag-folleville","tag-gannes","tag-gondi","tag-lambert","tag-montmirail","tag-pobreza","tag-portail","tag-robineau","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La espiritualidad de san Vicente - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La espiritualidad de san Vicente - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n En \u00abSan Vicente y la Caridad\u00bb, Andr\u00e9 Dodin muestra bien la inutilidad de la empresa, que consistir\u00eda en intentar definir la doctrina espiritual de san Vicente, y demuestra que no pod\u00eda tratarse m\u00e1s que ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-02-25T07:00:43+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"107 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"La espiritualidad de san Vicente\",\"datePublished\":\"2015-02-25T07:00:43+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/\"},\"wordCount\":21477,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Abelly\",\"Beauvais\",\"Berulle\",\"Blatiron\",\"Chatillon\",\"Clichy\",\"Dehorgny\",\"Du Coudray\",\"Etienne\",\"Folleville\",\"Gannes\",\"Gondi\",\"Lambert\",\"Montmirail\",\"Pobreza\",\"Portail\",\"Robineau\",\"San L\u00e1zaro\"],\"articleSection\":[\"Espiritualidad vicenciana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/\",\"name\":\"La espiritualidad de san Vicente - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-02-25T07:00:43+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La espiritualidad de san Vicente\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La espiritualidad de san Vicente - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La espiritualidad de san Vicente - Somos Vicencianos","og_description":"Introducci\u00f3n En \u00abSan Vicente y la Caridad\u00bb, Andr\u00e9 Dodin muestra bien la inutilidad de la empresa, que consistir\u00eda en intentar definir la doctrina espiritual de san Vicente, y demuestra que no pod\u00eda tratarse m\u00e1s que ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2015-02-25T07:00:43+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"107 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"La espiritualidad de san Vicente","datePublished":"2015-02-25T07:00:43+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/"},"wordCount":21477,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Abelly","Beauvais","Berulle","Blatiron","Chatillon","Clichy","Dehorgny","Du Coudray","Etienne","Folleville","Gannes","Gondi","Lambert","Montmirail","Pobreza","Portail","Robineau","San L\u00e1zaro"],"articleSection":["Espiritualidad vicenciana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/","name":"La espiritualidad de san Vicente - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-02-25T07:00:43+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-espiritualidad-de-san-vicente\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La espiritualidad de san Vicente"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-v49","jetpack-related-posts":[{"id":116383,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bibliografia-vicenciana-1960-1970-en-torno-a-la-espiritualidad-de-san-vicente\/","url_meta":{"origin":119421,"position":0},"title":"Bibliograf\u00eda Vicenciana 1960-1970 en torno a la espiritualidad de San Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/07\/2021","format":false,"excerpt":"Lo que antes se llamaba Asc\u00e9tica y M\u00edstica, hoy se llama com\u00fanmen\u00adte Espiritualidad. Es una palabra tra\u00edda de Francia, como tantas otras, que tambi\u00e9n han hecho fortuna, m\u00e1s por moda que por convencimiento. As\u00ed se bautizan los tratados de Historia, desde Pourrat (1926) hasta Bouyer-Vandenbroucke (1963). El recomendar tan insistentemente\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/02\/St_Vincent_De_Paul_-bible-1.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":118009,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-p-andre-dodin-habla-sobre-actualidad-de-los-estudios-vicencianos-1965\/","url_meta":{"origin":119421,"position":1},"title":"El P. Andr\u00e9 Dodin habla sobre \u00abactualidad de los estudios vicencianos\u00bb (1965)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"23\/08\/2021","format":false,"excerpt":"Del 10 al 13 de marzo el P. A. Dodin, de nuestra Casa de Pa\u00adr\u00eds, acompa\u00f1ado del P. Buhigas, de nuestra Casa de Dax, dio en nuestro Seminario de Salamanca un cursillo de cinco conferen\u00adcias sobre la persona, obra y espiritualidad de San Vicente y so\u00adbre la imagen que de\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":117965,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/las-potencias-del-alma-de-la-cm-y-expresion-de-su-espiritu\/","url_meta":{"origin":119421,"position":2},"title":"Las potencias del alma de la CM y expresi\u00f3n de su Esp\u00edritu","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"21\/08\/2021","format":false,"excerpt":"LAS POTENCIAS DE ALMA.... En el cultivo y la pr\u00e1ctica de estas virtudes, la Congregaci\u00f3n ha de empe\u00ad\u00f1arse muy cuidadosamente, pues estas cinco virtudes son como las poten\u00adcias del alma de la Congregaci\u00f3n entera, y deben animar las acciones de todos nosotros (RC II, 14). 1) En la historia de\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2017\/04\/vicente-y-eucaristia.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":131925,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/interesados-en-conocer-el-espiritu-de-la-congregacion\/","url_meta":{"origin":119421,"position":3},"title":"Interesados en conocer el esp\u00edritu de la Congregaci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/08\/2019","format":false,"excerpt":"\"Todo letrado que entiende del reinado de Dios se paree a un padre de familia que saca de su arc\u00f3n cosas nuevas y antiguas\". (Mt 13,52). \"Todos se afanar\u00e1n siempre por conocer m\u00e1s profundamente este esp\u00edritu, volviendo al Evangelio, al ejemplo de San Vicente y a su doctrina, en la\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/10\/ranquines.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":122934,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/introduccion-a-la-espiritualidad-vicenciana-laical\/","url_meta":{"origin":119421,"position":4},"title":"Introducci\u00f3n a la espiritualidad vicenciana laical","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"24\/06\/2015","format":false,"excerpt":"1. Lo que pretendo De momento, en este trabajo, no pretendo ofre\u00adcer un tratado perfecto y acabado de la espiritua\u00adlidad vicenciana laical, sino m\u00e1s bien asentar unos principios a modo de introducci\u00f3n. El pro\u00adyecto es ofrecer algunos criterios que puedan ayudar al laico vicenciano a vivir su condici\u00f3n de cristiano,\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"sanvi_famvi","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2010\/12\/sanvi_famvi-300x296.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":131669,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/edificad-sobre-roca-firme\/","url_meta":{"origin":119421,"position":5},"title":"Edificad sobre roca firme","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/11\/2014","format":false,"excerpt":"\"Todo aquel que escucha estas palabras m\u00edas y las pone por obra se parece al hombre sensato que edific\u00f3 su casa sobre roca. Cay\u00f3 la lluvia, vino la riada, soplaron los vientos, y arremetieron contra la casa; pero no se hundi\u00f3, porque estaba cimentada sobre roca firme\". (Mt 7,24-25). \"La\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"casa-rocas","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/11\/casa-rocas-300x183.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119421","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=119421"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119421\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=119421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=119421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=119421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}