{"id":119409,"date":"2021-11-29T07:48:00","date_gmt":"2021-11-29T06:48:00","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=119409"},"modified":"2021-07-15T12:37:30","modified_gmt":"2021-07-15T10:37:30","slug":"historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/","title":{"rendered":"Historia de una mirada sobre el pobre"},"content":{"rendered":"<h2><b>Introducci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>En algunos retratos antiguos que se han conservado de San Vicente de Pa\u00fal, como los de Simon Fran\u00e7ois de Tours, de Nicolas Pitau, de Van Schuppen, de Ren\u00e9 Lochon, sin duda, son los ojos lo que m\u00e1s impresiona. Observamos en ellos una gran calidad de atenci\u00f3n y de observaci\u00f3n; descubrimos tambi\u00e9n una pizca de malicia muy gascona; pero sobre todo encontramos una gran bondad.<\/p>\n<p>Esta mirada no es la de un so\u00f1ador, ni la de un \u00absanturr\u00f3n\u00bb como hab\u00eda en el siglo XVII y que el mismo san Vicente denunciaba con vigor y humor en una conocida cita:<\/p>\n<p><i> \u00abAmemos a Dios, hermanos m\u00edos, amenos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente. Pues muchas veces los actos de amor de Dios, de complacencia, de benevolencia, y otros semejantes afectos y pr\u00e1cticas interiores de un coraz\u00f3n amante, aunque muy buenos y deseables, resultan sin embargo muy sospechosos, cuando no se llega a la pr\u00e1ctica del amor efectivo: \u00abMi Padre es glorificado, dice nuestro Se\u00f1or, en que deis mucho fruto\u00bb . Hemos de tener mucho cuidado en esto; porque hay muchos que, preocupados de tener un aspecto externo de compostura y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en esto; y cuando se llega a los hechos y se presentan ocasiones de obrar, se quedan cortos. Se muestran satisfechos de su imaginaci\u00f3n calenturienta, contentos con los dulces coloquios que tienen con Dios en la oraci\u00f3n, hablan casi como los \u00e1ngeles; pero luego, cuando se trata de trabajar por Dios, de sufrir, de mortificarse, de instruir a los pobres, de ir a buscar a la oveja descarriada, de desear que les falte alguna cosa, de aceptar las enfermedades o cualquier cosa desagradable, \u00a1ay!, todo se viene abajo y les fallan los \u00e1nimos. No, no nos enga\u00f1emos\u00bb <\/i>(XI-4, 733)<\/p>\n<h3><b>Pero \u00bfpor qu\u00e9 la historia de una mirada?<\/b><\/h3>\n<p>El Evangelio, lo sabemos, subraya con bastante frecuencia las miradas de Cristo\u2026 como si esto tuviera alguna importancia en el anuncio del Mensaje. En el episodio del hombre de la mano seca, san Lucas precisa: \u00aby <i>mirando<\/i> a todos ellos, le dijo: \u00abExtiende tu mano\u00bb (Lucas 6, 10). Respecto a la viuda de Na\u00edm: \u00abAl <i>verla, <\/i>el Se\u00f1or tuvo compasi\u00f3n de ella\u00bb (Lucas 7, 13). Para el joven rico: \u00abJes\u00fas, fijando en \u00e9l <i>su mirada,<\/i> le am\u00f3\u00bb (Marcos 10, 21). Y en la Pasi\u00f3n, despu\u00e9s de la negaci\u00f3n: \u00abY en aquel momento, estando a\u00fan hablando, cant\u00f3 un gallo, y el Se\u00f1or <i>se volvi\u00f3 y mir\u00f3<\/i> <i>a Pedro<\/i>\u2026\u00bb (Lc 22, 61). Sin querer explicar los textos, parece probable que los evangelistas y testigos estuvieran impresionados por las miradas de Cristo, porque sin duda le\u00edan en ellas, una cierta calidad de relaci\u00f3n con los hombres.<\/p>\n<p>Sin embargo, en las conferencias y escritos de san Vicente, los verbos <i>VER, MIRAR <\/i>igualmente son muy empleados y a veces de manera muy significativa.<\/p>\n<p>Al Papa Inocencio X, al que se le pide intervenir en favor de la paz, describe los horrores y las injusticias de la guerra y a\u00f1ade: \u00abEs poco o\u00edr y leer estas cosas; ser\u00eda menester <i>VERLAS <\/i> y <i>COMPROBARLAS <\/i> con los propios ojos\u00bb <i> (IV, 427).<\/i><\/p>\n<p>Al Hermano Juan Parre que organiza las ayudas en Picard\u00eda, le escribe con relaci\u00f3n a los pobres que hay que ayudar: \u00ab<i>Para distinguirlos bien, habr\u00eda que VERLOS en sus casas, para conocer de cerca a los m\u00e1s necesitados y a los que no lo son tanto<\/i>\u00bb (VI, 348).<\/p>\n<p>Cuando se conoce un poco a san Vicente, no nos pueden sorprender todas estas ricas expresiones que se refieren al <i>VER. <\/i>San Vicente, en efecto, no es un te\u00f3rico; es un hombre concreto, de experiencia que necesita ver, mirar, para analizar y actuar.<\/p>\n<p>\u00abLa mirada sobre el pobre\u00bb parece ser un tema de estudio v\u00e1lido y rico con relaci\u00f3n a San Vicente; en la misma proporci\u00f3n, se adivina que este estudio superar\u00e1 con mucho el sencillo inventario de las miradas de san Vicente sobre los pobres. La mirada, tal y como la entenderemos aqu\u00ed, es este lugar misterioso de encuentro entre la realidad y una personalidad, ese lugar de s\u00edntesis entre lo que se ve y lo que se es. \u00abLa historia de una mirada sobre el pobre\u00bb deber\u00eda ser as\u00ed la historia de una personalidad, de una santidad\u2026, la historia del Se\u00f1or Vicente en su relaci\u00f3n con los pobres.<\/p>\n<h2><b>1.<\/b> <b>Una mirada que se forma, una mirada que se busca <\/b>(1581-1617)<\/h2>\n<p>Existe en \u00f3ptica una operaci\u00f3n que corresponde bastante bien a esta primera etapa de la vida de san Vicente: <i>la acomodaci\u00f3n<\/i>. Esta operaci\u00f3n que progresivamente trae, a menudo por tanteos al ojo, el objetivo a im\u00e1genes cada vez m\u00e1s n\u00edtidas. Es as\u00ed, en cierto modo, c\u00f3mo la mirada de san Vicente sobre los pobres se form\u00f3 y busc\u00f3. Tal vez en un primer per\u00edodo entre 1581 y 1595, el joven Vicente estaba demasiado cerca, demasiado implicado en una situaci\u00f3n de pobreza para tener una visi\u00f3n objetiva de la misma. Luego, entre <i>1595 y 1617<\/i>, esta vez se ha alejado demasiado. Pero esta primera y larga etapa ha sido ciertamente de las m\u00e1s \u00fatiles y ricas para la acomodaci\u00f3n de la mirada de san Vicente sobre los pobres.<\/p>\n<h3><b>1. Una mirada del interior <\/b><i>(1581-1595)<\/i><\/h3>\n<p>Las primeras miradas de san Vicente sobre los pobres fueron sobre sus padres, su familia, sus vecinos, su medio. <i>Una mirada de pobre sobre los pobres. <\/i><\/p>\n<p>Vicente nace en abril de 1581, en el pueblo de Pouy, cerca de Dax. El tercero de seis hermanos (4 chicos y 2 chicas). Su padre Juan de Pa\u00fal y su madre Bertrande de Moras eran, seg\u00fan su expresi\u00f3n,<\/p>\n<p>\u00abPobres campesinos\u00bb, propietarios de una peque\u00f1a granja de algunas \u00e1reas de tierra. Es ah\u00ed donde vive sus primeros catorce a\u00f1os rodeado, sin duda, de afecto, pero sometido muy pronto a la dura vida \u00abde las pobres gentes del campo\u00bb:<i> \u00absoy hijo de un labrador, que guard\u00e9 puercos y vacas\u00bb <\/i>(IV, 210).<\/p>\n<p>Esta primera experiencia de la pobreza y del trabajo ser\u00e1, para \u00e9l, destacable, como siempre lo son las primeras experiencias de la infancia, del medio familiar y social. San Vicente ha visto as\u00ed, primeramente, a los pobres \u00abdesde el interior\u00bb y en numerosos pasajes de sus escritos y conferencias podemos encontrar f\u00e1cilmente esta mirada de ni\u00f1o sobre su madre y sus hermanas volviendo del campo; sobre su padre, sus hermanos, sus vecinos, trabajando bajo un sol plomizo para recoger un poco de \u00abmijo\u00bb y alimentar a la familia.<\/p>\n<p>Por otra parte es expl\u00edcitamente de sus recuerdos de infancia, de donde san Vicente saca sus ejemplos cuando habla de las pobres gentes del campo.<\/p>\n<p><i> \u00abOs hablar\u00e9 con mayor gusto todav\u00eda,<\/i> dice a las primeras Hijas de la Caridad,<i> de las virtudes de las buenas aldeanas a causa del conocimiento que de ellas tengo por experiencia y por nacimiento, ya que soy hijo de un pobre labrador, y he vivido en el campo hasta la edad de quince a\u00f1os\u00bb <\/i> (IX-1, 92.)<\/p>\n<p>Se observa la insistencia \u00abpor experiencia y por nacimiento\u00bb y la referencia expl\u00edcita a estos catorce primeros a\u00f1os. Es por lo tanto posible que a lo largo de las descripciones tan realistas que siguen, san Vicente, con el pensamiento, ve de nuevo a su madre y a sus hermanas. Tiene entonces 62 a\u00f1os pero sus recuerdos de la infancia permanecen sensibles y precisos:<\/p>\n<p><i> \u00ab(Las verdaderas campesinas) no se glor\u00edan de lo que son\u2026 dicen y hacen sencillamente todo lo que saben sin mirar lo que dicen o hacen\u2026tienen gran sobriedad en su comida\u2026La mayor parte se contenta muchas veces con pan y sopa, aunque trabajen incesantemente y en trabajos fatigosos&#8230; En el pa\u00eds de donde yo procedo, mis queridas Hermanas, se alimentan con un peque\u00f1o grano, llamado mijo, que se pone a cocer en un puchero; a la hora de la comida se echa en un plato, y los de la casa se ponen alrededor a tomar su raci\u00f3n, y despu\u00e9s se van a trabajar\u00bb <\/i>(IX-1, 91-103)<\/p>\n<p>Estas \u00faltimas palabras \u00ab<i>y despu\u00e9s se van a trabajar\u00bb<\/i> tal vez son las m\u00e1s significativas del ritmo de vida en la pobre familia de \u00abRanquines\u00bb, las comidas no eran m\u00e1s que una breve parada en medio de una jornada laboriosa. Adem\u00e1s san Vicente contin\u00faa:<\/p>\n<p><i> \u00abLas verdaderas campesinas, se contentan con lo que son, bien sea en el vestir, bien en el alimento\u2026Vuelven de su trabajo a casa, para tomar un ligero descanso, cansadas y fatigadas, mojadas y llenas de barro; pero apenas llegan, tienen que ponerse de nuevo a trabajar, si hay que hacer algo; y si su padre y su madre les mandan que vuelvan, enseguida vuelven, sin pensar en su cansancio, ni en el barro, y sin mirar c\u00f3mo est\u00e1n arregladas\u2026\u00bb<\/i> (IX-1, 96-100.)<i><\/i><\/p>\n<p>Estas descripciones son de un realismo que no enga\u00f1a. San Vicente ni\u00f1o, adolescente, manifiestamente ha vivido estas pobres comidas, reducidas debido al trabajo; san Vicente vio a su madre y a sus hermanas <i> \u00abcansadas y fatigadas, mojadas y llenas de barro\u00bb<\/i>; se alimentaba con mijo. Muy joven, aprendi\u00f3 a considerar el pan como un lujo. (IX-1, 100).<\/p>\n<p>Otros muchos pasajes de los escritos o conferencias de San Vicente est\u00e1n as\u00ed, como enraizados en esta primera experiencia familiar de la pobreza. A veces encontramos en ellos el eco de un sentimiento de injusticia o de revuelta que marca el mundo de los pobres y que germina inevitablemente en la miseria. En estos textos, por ejemplo, en los que san Vicente compara la vida demasiado f\u00e1cil de los eclesi\u00e1sticos un poco aburguesados y la dura vida de los campesinos:<\/p>\n<p><i> \u00abSi existe una religi\u00f3n verdadera&#8230; \u00bfqu\u00e9 es lo que digo, miserable?&#8230;, \u00a1si existe una religi\u00f3n verdadera! \u00a1Dios me lo perdone! Hablo materialmente. Es entre ellos, entre esa pobre gente, donde se conserva la verdadera religi\u00f3n, la fe viva; creen sencillamente, sin hurgar; sumisi\u00f3n a las \u00f3rdenes, paciencia en las miserias que hay que sufrir mientras Dios quiera, unos por las guerras, otros por trabajar todo el d\u00eda bajo el ardor del sol; pobres vi\u00f1adores que nos dan su trabajo, que esperan que recemos por ellos, mientras que ellos se fatigan para alimentarnos&#8230; Buscamos la sombra; no nos gusta salir al sol; \u00a1nos gusta tanto la comodidad! En la misi\u00f3n, por lo menos, estamos en la iglesia, a cubierto de las injurias del tiempo, del ardor del sol, de la lluvia, a lo que est\u00e1n expuestas esas pobres gentes. \u00a1Y gritamos pidiendo ayuda cuando nos dan un poquito m\u00e1s de ocupaci\u00f3n que de ordinario! \u00a1<b>Mi<\/b> cuarto, <b>mis<\/b> libros, <b>mi<\/b> misa! \u2026Vivimos del patrimonio de Jesucristo, del sudor de los pobres&#8230; Con frecuencia pienso en esto, lleno de confusi\u00f3n: \u00abMiserable, \u00bfte has ganado el pan que vas a comer, ese pan que te viene del trabajo de los pobres?\u00bb.<\/i> (XI-3, 120)<\/p>\n<p>Vemos aun en un tono que no enga\u00f1a, una vehemencia e incluso una violencia nacidas de una verdadera y dura experiencia del medio de los pobres, de la vida real, concreta de los pobres.<\/p>\n<p>A partir de 1617, veremos c\u00f3mo san Vicente se sentir\u00e1 en relaci\u00f3n a los pobres como \u00abuno de ellos\u00bb. Los ver\u00e1 como un pobre ve a los pobres; y hablar\u00e1 de ellos como un pobre habla de los pobres, porque seg\u00fan su propia expresi\u00f3n, el conoce a los pobres <i>\u00abpor experiencia y por nacimiento\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Por eso, su relaci\u00f3n con los pobres es habitualmente espont\u00e1nea, justa, realista, sin complejo ni demagogias. Es \u00abdel medio\u00bb como se dir\u00eda hoy, su mirada es \u00abdel interior\u00bb y percibe con naturalidad los valores de este mundo de los humildes, de los trabajadores, pero tambi\u00e9n sus l\u00edmites y sus defectos. Conoce las astucias de la miseria y habla de ellas de un modo tan realista que hoy eso puede <i>parecer <\/i>chocante (XI, 32; VI, 367&#8230;). Es necesario ser del \u00abmedio\u00bb para atreverse a hablar as\u00ed, sin complacencia ni censura, en el mundo de los pobres; la dureza, que a menudo es una forma de sinceridad y el h\u00e1bito de la verdad. Durante catorce a\u00f1os, san Vicente ha vivido en este mundo. Es, en primer lugar, en estos a\u00f1os donde se enra\u00edza y se modela su caridad.<\/p>\n<p>El hecho de haber sido pobre, de haber salido del mundo de los pobres, del \u00abmedio social\u00bb de los pobres ciertamente ha dado a la caridad vicenciana su <i>realismo. <\/i> En efecto, desde 1617, despu\u00e9s de su \u00abconversi\u00f3n\u00bb, san Vicente ver\u00e1 en el pobre una presencia misteriosa de Jesucristo, pero este enfoque aut\u00e9nticamente m\u00edstico del pobre no atenuar\u00e1 nunca, ni de ning\u00fan modo, el encuentro con la persona <i>humana <\/i>del pobre y las condiciones concretas y sociales de su vida. Para san Vicente, el pobre ser\u00e1 siempre y ante todo este hombre, esta mujer, este ni\u00f1o, que vive en una situaci\u00f3n dada de miseria e injusticia.<\/p>\n<p>Tendr\u00edamos que evocar los minuciosos estudios, los contactos directos, estas peque\u00f1as obras maestras de encuestas sociol\u00f3gicas que sobre el terreno, lo m\u00e1s frecuentemente, preceden a las intervenciones caritativas y sociales de san Vicente: ya se tratase de c\u00e1rceles, de ni\u00f1os exp\u00f3sitos, de mendigos, de los desempleados de Joigny o de ayudas en favor de las victima de guerra.<\/p>\n<p>Bajo pretexto de caridad cristiana y sobrenatural, se ha tenido a veces tendencia de olvidar o minimizar los valores y realidades humanas; san Vicente no cay\u00f3 nunca en esta trampa que desfigura la caridad. Y esta atenci\u00f3n del hombre, este realismo \u00absocial\u00bb en la relaci\u00f3n con los pobres, ciertamente en gran parte est\u00e1n sacadas de \u00absu naturaleza y su experiencia\u00bb de pobre campesino. Durante sus catorce primeros a\u00f1os en Pouy, tuvo todo el tiempo para darse cuenta de que ni los buenos pensamientos, ni las hermosas palabras, ni incluso las fervientes oraciones no bastan, no m\u00e1s que las limosnas ante la pobreza, la miseria y la injusticia. Esta mirada de pobre sobre los pobres, esta mirada del \u00abinterior\u00bb ha indiscutible y profundamente marcado la caridad de san Vicente de Pa\u00fal y le ha dado su calidad humana y su s\u00f3lido realismo.<\/p>\n<h3><b>2. Una mirada del \u00abexterior\u00bb<\/b><i> (1595-1617)<\/i><\/h3>\n<p>Estos catorce primeros a\u00f1os, en Pouy, fueron los m\u00e1s ricos. El Se\u00f1or Vicente no ser\u00e1 consciente de ello hasta mucho m\u00e1s tarde, cuando decida consagrar su vida a los pobres.<\/p>\n<p>En 1595, parece ser que sin pesar, el joven Vicente deja la granja paterna, la vida dura de los campesinos y hasta 1617 se multiplican las experiencias, se suceden las situaciones: escolar, estudiante, gran viajero, capell\u00e1n de la corte, p\u00e1rroco, preceptor\u2026, pero en este per\u00edodo tan ca\u00f3tico, un proyecto determinado y perseguido met\u00f3dicamente: el Se\u00f1or Vicente quiere cambiar \u00abde medio social\u00bb, aclimatarse a otro medio, y se aparta efectivamente de los pobres no vi\u00e9ndolos m\u00e1s que de lejos, ocasionalmente\u2026. \u00abdel exterior\u00bb.<\/p>\n<p>En 1595, Vicente es enviado a una escuelita de Dax, cerca de los Franciscanos y vive en casa de una familia burguesa: los de Comet. Cambio brutal, experiencia in\u00e9dita para el joven land\u00e9s, que hasta ese momento, apenas hab\u00eda salido de la granja y del pueblo de Pouy. Sin duda encontramos el eco de lo que ocurre en su psicolog\u00eda y en su mentalidad bajo este recuerdo de infancia que \u00e9l mismo evoca en una de las \u00faltimas conferencias que da a sus misioneros. San Vicente ten\u00eda entonces 79 a\u00f1os y su padre hab\u00eda muerto hac\u00eda ya 62 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00abRecordaba hace unos momentos que, cuando era un muchacho, cuando mi padre me llevaba con \u00e9l a la ciudad, como estaba mal trajeado y era un poco cojo, me daba verg\u00fcenza de ir con \u00e9l y de reconocerlo como padre\u2026Le pido perd\u00f3n a Dios; y tambi\u00e9n os lo pido a vosotros, y a toda la Compa\u00f1\u00eda\u2026\u00bb (XI-4, 692.)<\/p>\n<p>Estudiante en Dax, el joven Vicente comienza ya a separarse un poco de su medio. Sale de Pouy para estudiar y obtener una situaci\u00f3n que le permita ayudar a su familia. Es tambi\u00e9n el c\u00e1lculo de sus padres y en su testamento, su padre pide que se haga todo para que Vicente pueda continuar sus estudios. Sin embargo, en esa \u00e9poca, el camino m\u00e1s accesible para los pobres es el estado eclesi\u00e1stico y es en esta v\u00eda en la que se compromete Vicente, con una cierta precipitaci\u00f3n y mucho \u00e9xito.<\/p>\n<p>Pr\u00e1cticamente analfabeto a los 14 a\u00f1os, es ordenado sacerdote a los 19 a\u00f1os y medio, mientras prosigue sus estudios de teolog\u00eda en la Universidad de Toulouse. Como muchos estudiantes pobres, lleva a la vez la direcci\u00f3n de una peque\u00f1a pensi\u00f3n en Buzet (Tarn). Obtiene el bachiller en Teolog\u00eda de la Universidad, lo que ya le sit\u00faa en un nivel muy honorable entre el clero de la \u00e9poca. Vicente de Pa\u00fal inicia una serie de viajes con miras a obtener la situaci\u00f3n conforme a sus grandes ambiciones\u2026 \u00bftal vez un obispado? Va a Burdeos, Marsella, dos veces a Roma, a Avi\u00f1\u00f3n. Durante dos a\u00f1os se le pierde la pista; es en ese momento en el que se sit\u00faa el controvertido relato de la cautividad en Berber\u00eda. Lo encontramos en Paris en 1608, donde se apresura a entablar relaciones que le permiten entrar en el grupo de capellanes de la corte de la reina Margarita de Valois (la Reina Margot). Estamos en 1610, el joven sacerdote Vicente tiene 29 a\u00f1os y es entonces cuando escribe a su madre esta carta, con fecha del 17 de febrero, en la que claramente revela su proyecto, como tambi\u00e9n un gran apego a su familia.<\/p>\n<p><b>17 de febrero de 1610.<\/b><\/p>\n<p>Le ruego presente mis humildes saludos a todos mis hermanos y hermanas y a todos nuestros parientes y amigos, especialmente a B\u00e9tan\u00bb. (I, 88-90.)<\/p>\n<p><i> <\/i>\u00abLa ocasi\u00f3n de mi ascenso\u00bb&#8230; \u00abEl medio de obtener un honesto retiro\u00bb&#8230; \u00abLa situaci\u00f3n de mis negocios\u00bb&#8230; Tantas expresiones que explican bien la mentalidad, el proyecto del Se\u00f1or Vicente en 1610 y sin duda desde hac\u00eda mucho tiempo. Nada tan escandaloso, pero nada tampoco que de alg\u00fan modo nos permita vislumbrar el futuro. A los 29 a\u00f1os, san Vicente piensa en una pronta honrada jubilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y es en un momento preciso en el que cree tocar fondo, cuantas decepciones y dificultades se multiplican. Ya el a\u00f1o anterior fue acusado p\u00fablicamente de un robo que no hab\u00eda cometido. Fue una prueba muy grave. El que se hab\u00eda dedicado a entablar relaciones, se ve brutalmente obligado a cambiar de barrio y de parroquia.<\/p>\n<p><b>Pero en 1617 \u00bfqu\u00e9 es de la mirada de san Vicente sobre el pobre? <\/b><\/p>\n<p>Desde 1595 y la entrada al colegio de Dax, fue cosa de poco. Estos veintid\u00f3s a\u00f1os est\u00e1n sobre todo consagrados a la prosecuci\u00f3n de un proyecto humano, a una voluntad de promoci\u00f3n y a la b\u00fasqueda de una situaci\u00f3n. No hay en ello m\u00e1s que ego\u00edsmo o vanidad. El Se\u00f1or Vicente sabe que su familia ha hecho grandes sacrificios para sus estudios; \u00e9l considera el \u00e9xito humano y la vuelta a su regi\u00f3n como una especie de justicia.<\/p>\n<p>En 1622, con motivo de una misi\u00f3n en Burdeos, san Vicente ira a Pouy, encontrar\u00e1 a su familia en la misma pobreza y regresar\u00e1 preocupado. El mismo cuenta:<\/p>\n<p><i> \u00abEl d\u00eda de mi partida sent\u00ed tanto dolor al dejar a mis pobres parientes que no hice m\u00e1s que llorar durante todo el camino, derramando l\u00e1grimas casi sin cesar. Tras estas l\u00e1grimas me entr\u00f3 el deseo de ayudarles a que mejorasen de situaci\u00f3n, de darle a \u00e9ste esto y aquello al otro. De este modo, mi esp\u00edritu enternecido les repart\u00eda lo que ten\u00eda y lo que no ten\u00eda;\u2026<\/i> <i>Estuve tres meses con esta pasi\u00f3n importuna de mejorar la suerte de mis hermanos y hermanas; era un peso continuo en mi pobre esp\u00edritu\u00bb.<\/i> (XI-4, 516-517)<\/p>\n<p>Este testimonio permite comprender mejor lo que fue el proyecto, la ambici\u00f3n del Se\u00f1or Vicente desde 1595 a 1617\u2026 per\u00edodo durante el que \u00ablos pobres\u00bb no ten\u00edan mucho lugar, excepto en el feliz par\u00e9ntesis de Clichy. Desliz\u00e1ndose progresiva y met\u00f3dicamente en el mundo de los grandes y de los ricos, no ve a los pobres m\u00e1s que de lejos, del \u00abexterior\u00bb, los ve desde el lado de los ricos y en su nombre\u2026<\/p>\n<p>Abordamos aqu\u00ed un aspecto del comportamiento y de la espiritualidad de San Vicente aparentemente bastante contradictorio y muy provocador para nuestra mentalidad de hoy. A partir de 1617 y hasta su muerte, san Vicente consagrar\u00e1 todo su tiempo a la evangelizaci\u00f3n y al servicio de los pobres; sin embargo, no dejar\u00e1 de mantener contacto con los grandes, los ricos y los poderosos. \u00bfC\u00f3mo \u00abla mirada de san Vicente\u00bb ha podido conciliar la pasi\u00f3n por los pobres y una benevolencia, una preocupaci\u00f3n profundamente pastoral para todos? La respuesta tal vez la encontramos en ese conocido serm\u00f3n de Bossuet \u00absobre <i>la eminente dignidad de los pobres\u00bb;<\/i> se dice que fue un serm\u00f3n pedido e inspirado por el mismo san Vicente hacia el final de su vida.<\/p>\n<p>En ese serm\u00f3n, la concepci\u00f3n de la Iglesia aparece lealmente invertida, por el simple hecho de que los pobres ocupan en ella el primer lugar. Los poderosos y los ricos no est\u00e1n excluidos pero no entran y no se salvan sino en la medida en que ponen su poder y su riqueza al servicio de los pobres. Y Bossuet concluye:<\/p>\n<p>\u00abLa Iglesia de Jesucristo es verdaderamente la Ciudad de los pobres. Los ricos, no temo decirlo, como ricos\u2026son sufridos en ella por tolerancia. Venid pues, \u00a1oh ricos!, la puerta de la Iglesia est\u00e1 abierta, pero se os ha abierto <i>en favor de los pobres y con la condici\u00f3n de servirles.<\/i> Dios permite la entrada a estos extranjeros<i> <\/i>solamente por amor a sus hijos. Ved el milagro de la pobreza. Los ricos eran extranjeros, pero <i>el servicio de los pobres los NATURALIZA. <\/i>Por consiguiente, ricos del siglo, tomadlo como quer\u00e1is, los t\u00edtulos magn\u00edficos, esos los podr\u00e9is llevar en el mundo; en la Iglesia de Jesucristo, sois solamente <i>los servidores de los pobres\u2026\u00bb<\/i><\/p>\n<p>Este texto de Bossuet describe con bastante fidelidad lo que podr\u00edamos llamar el pensamiento \u00abpol\u00edtico, social y pastoral\u00bb de san Vicente y explica su comportamiento en la sociedad de su tiempo. El per\u00edodo 1595-1617 y sobre todo a partir de 1610, le ha permitido ver de cerca los defectos y \u00abel pecado\u00bb de los ricos pero tambi\u00e9n los valores y los recursos inexplorados de este mundo y es as\u00ed como \u00absirviendo a los pobres\u00bb, ha podido \u00abnaturalizar\u00bb (seg\u00fan las palabras de Bossuet) a tantos ricos y grandes, comenzando por Luisa de Marillac, abri\u00e9ndoles los ojos y el coraz\u00f3n a la miseria y a la injusticia, y llev\u00e1ndoles a ser \u00ablos servidores\u00bb de los pobres.<\/p>\n<h2>2. Una mirada que se centra, una mirada que se fija (1617)<\/h2>\n<p>En enero de 1617, el Se\u00f1or Vicente es preceptor en la familia de los Gondi. En esa ocasi\u00f3n puede considerar haber alcanzado la situaci\u00f3n envidiable a la que aspira desde hace a\u00f1os. Pero sufre entonces una grave crisis espiritual y moral; vive desencantado. Hablando m\u00e1s tarde de un eclesi\u00e1stico que hab\u00eda vivido una prueba parecida dir\u00e1, puede que recordando su propia experiencia:<\/p>\n<p><i> \u00abY como no predicaba ni catequizaba, se vio asaltado, en medio de la ociosidad en que viv\u00eda, por una fuerte tentaci\u00f3n contra la fe. Esto nos ense\u00f1a, de pasada, qu\u00e9 peligroso es vivir en la ociosidad, tanto de cuerpo como de esp\u00edritu: pues, lo mismo que una tierra, por muy buena que sea, si se la deja durante alg\u00fan tiempo sin cultivar, enseguida produce cardos y abrojos, tambi\u00e9n nuestra alma, al estar largo tiempo en el descanso y la ociosidad, experimenta algunas pasiones y tentaciones que la incitan al mal\u00bb <\/i> (XI-4, 725)<\/p>\n<p>En este estado es como el Se\u00f1or Vicente comienza el famoso a\u00f1o 1617. Seguramente est\u00e1 muy lejos de imaginarse el camino que recorrer\u00e1 este a\u00f1o, sobre todo con los dos acontecimientos que van a impulsar y dar sentido a su vida.<\/p>\n<h3>1. Gannes &#8211; Folleville, 25 de enero de 1617<\/h3>\n<p>A finales de enero de 1617, la Se\u00f1ora de Gondi est\u00e1 de paso en uno de sus castillos, en Folleville (Somme). El Se\u00f1or Vicente, que la acompa\u00f1a, es llamado a la cabecera de un moribundo, en el pueblo vecino de Gannes. Se hace presente y recibe la confesi\u00f3n del anciano\u2026Dejemos que el mismo san Vicente lo cuente:<\/p>\n<p><i>\u00abEsta gracia fue la que realiz\u00f3 este efecto saludable en el coraz\u00f3n de aquel aldeano, cuando confes\u00f3 p\u00fablicamente, y en presencia de la se\u00f1ora esposa del general, de la que era vasallo, sus confesiones sacr\u00edlegas y los enormes pecados de su vida pasada; entonces aquella virtuosa dama, llena de admiraci\u00f3n, le dijo al se\u00f1or Vicente: \u00bb \u00bfQu\u00e9 es lo que acabamos de o\u00edr? Esto mismo les pasa sin duda a la mayor parte de estas gentes. Si este hombre que pasaba por hombre de bien, estaba en estado de condenaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00e1 con los dem\u00e1s que viven tan mal? \u00a1Ay, se\u00f1or Vicente, cu\u00e1ntas almas se pierden! \u00bfQu\u00e9 remedio podemos poner?\u00bb<\/i><\/p>\n<p><i> \u00abEra el mes de enero de 1617 cuando sucedi\u00f3 esto; y el d\u00eda de la conversi\u00f3n de san Pablo, que es el 25, esta se\u00f1ora me pidi\u00f3, dijo el se\u00f1or Vicente, que tuviera un serm\u00f3n en la iglesia de Folleville para exhortar a sus habitantes a la confesi\u00f3n general. As\u00ed lo hice: les habl\u00e9 de su importancia y utilidad, y luego les ense\u00f1\u00e9 la manera de hacerlo debidamente. Y Dios tuvo tanto aprecio de la confianza y de la buena fe de aquella se\u00f1ora (pues el gran n\u00famero y la enormidad de mis pecados hubieran impedido el fruto de aquella acci\u00f3n), que bendijo mis palabras y todas aquellas gentes se vieron tan tocadas de Dios que acudieron a hacer su confesi\u00f3n general. Segu\u00ed instruy\u00e9ndolas y disponi\u00e9ndolas a los sacramentos, y empec\u00e9 a escucharlas en confesi\u00f3n. Pero fueron tantos los que acudieron que, no pudiendo atenderles junto con otro sacerdote que me ayudaba, la se\u00f1ora esposa del general rog\u00f3 a los padres jesuitas de Amiens que vinieran a ayudarnos\u2026<\/i><\/p>\n<p><i>Fuimos luego a las otras aldeas que pertenec\u00edan a aquella se\u00f1ora por aquellos contornos y nos sucedi\u00f3 como en la primera. Se reun\u00edan grandes multitudes, y Dios nos concedi\u00f3 su bendici\u00f3n por todas partes. Aquel fue el primer serm\u00f3n de la Misi\u00f3n y el \u00e9xito que Dios le dio el d\u00eda de la conversi\u00f3n de san Pablo: Dios hizo esto no sin sus designios en tal d\u00eda\u00bb<\/i> (XI-4, 699.)<i><\/i><\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de este testimonio muestra bien la importancia capital que san Vicente concede al acontecimiento de Gannes-Folleville, lo que puede sorprender. En efecto, para un sacerdote, sobre todo en per\u00edodo de cristiandad como a comienzos del siglo XVII en Francia, \u00bfqu\u00e9 cosa m\u00e1s normal que ser llamado a la cabecera de un moribundo? Ciertamente es as\u00ed, pero si el Se\u00f1or Vicente es sacerdote desde hace 17 a\u00f1os, no ha desempe\u00f1ado una labor pastoral m\u00e1s que durante los diecis\u00e9is meses de Clichy. Diecis\u00e9is meses en diecisiete a\u00f1os, es muy poco y lo que para otro p\u00e1rroco hubiera sido un acontecimiento ordinario, para \u00e9l, es un verdadero acontecimiento. Esto con mayor raz\u00f3n al vivir providencialmente esta experiencia junto con la Se\u00f1ora de Gondi, que era bastante escrupulosa, y siempre estuvo m\u00e1s o menos angustiada por temor a la condenaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ciertamente se habr\u00e1n dado cuenta de que en el relato de san Vicente, la Se\u00f1ora de Gondi ocupa un lugar importante en este acontecimiento. Parece ser que es ella la primera en reaccionar, dramatizando y generalizando como pueden hacerlo las conciencias escrupulosas: \u00abEntonces aquella virtuosa dama, llena de admiraci\u00f3n, le dijo al se\u00f1or Vicente: \u00bfQu\u00e9 es lo que acabamos de o\u00edr?&#8230;. Si este hombre que pasaba por hombre de bien, estaba en estado de condenaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00e1 con los dem\u00e1s que viven tan mal? \u00a1Ay, se\u00f1or Vicente, cu\u00e1ntas almas se pierden! \u00bfQu\u00e9 remedio podemos poner?\u00bb Y es la se\u00f1ora de Gondi la que impulsa al Se\u00f1or Vicente a reaccionar; es ella quien le aconseja que predique al d\u00eda siguiente; es ella la que le sugiere el tema del serm\u00f3n. Por \u00faltimo es ella quien le invita a continuar la experiencia en los otros pueblos.<\/p>\n<p>Es posible, incluso probable, que sin la Se\u00f1ora de Gondi, el acontecimiento de Gannes-Folleville hubiera tenido menos importancia y repercusi\u00f3n. En este per\u00edodo el Se\u00f1or Vicente estaba en crisis y sin duda, no estaba en condiciones de reaccionar solo, ni tan positivamente. Pero impulsado por la Se\u00f1ora de Gondi, acepta predicar al d\u00eda siguiente, el 25 de enero y el modo c\u00f3mo en su relato insiste en el \u00e9xito y la continuaci\u00f3n de esta predicaci\u00f3n, parecen indicar que ah\u00ed tenemos una de las claves del acontecimiento y de sus repercusiones en la personalidad y la vida de san Vicente. Psicol\u00f3gicamente ya, para un hombre que duda de \u00e9l, un \u00e9xito es a menudo una especie de revelaci\u00f3n, o al menos un est\u00edmulo. Pero m\u00e1s all\u00e1, san Vicente seguramente se sinti\u00f3 tanto m\u00e1s interpelado y conmovido por la reacci\u00f3n masiva de la parroquia de Folleville que por la conmovedora confesi\u00f3n \u00abp\u00fablica\u00bb del campesino de Gannes. Tiene la evidencia de que estas pobres gentes del campo est\u00e1n abandonadas, cuando no bastaba m\u00e1s que un sacerdote, un serm\u00f3n, un signo de entrega pastoral para suscitar entre ellos un impulso inspirado. <i>\u00abtodas aquellas gentes se vieron tan tocadas de Dios que acudieron a hacer su confesi\u00f3n general\u2026 Pero fueron tantos los que acudieron que, no pudiendo atenderles junto con otro sacerdote que me ayudaba<\/i>\u00bb fue preciso recurrir a los Padres Jesuitas de Amiens.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, esto pas\u00f3 en Folleville, el 25 de enero de 1617 y, seis meses m\u00e1s tarde, el Se\u00f1or Vicente dejaba, a escondidas, la familia de los Gondi para hacerse cargo de una peque\u00f1a parroquia en las Dombes: en Ch\u00e2tillon. \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3, pues, entre el 25 de enero y el 1 de agosto de 1617 para que se decidiera a un tal cambio y que todo proyecto de \u00abun honesto retiro\u00bb fuese bruscamente abandonado? En los numerosos textos anteriores se puede, sin duda, encontrar como el eco de las reflexiones y revisiones desgarradoras del Se\u00f1or Vicente durante estos seis meses: estas p\u00e1ginas, por ejemplo, en las que pone en paralelo el abandono de los pobres del campo y la oleada del clero y de los religiosos hacia las ciudades, junto a los ricos y poderosos.<\/p>\n<p>Ante el abandono de los pobres que \u00e9l constata en Folleville y los alrededores (comenzando por este pobre campesino de Gannes); especialmente ante la respuesta masiva de estas pobres gentes al anuncio de la Palabra de Dios, san Vicente tiene sin duda, brutalmente conciencia de la mediocridad, de la inutilidad de su vida de sacerdote desde hace diecisiete a\u00f1os. Mientras que buscaba una agradable y buena situaci\u00f3n junto a los poderosos, los pobres del campo viven y mueren sin incluso un sacerdote para evangelizarles ni asistirles. Como lo escribir\u00e1 en el contrato de fundaci\u00f3n de la Misi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abLos habitantes de las ciudades de este reino por medio de gran n\u00famero de doctores y religiosos\u2026, <i>pero que entre tanto, el pobre pueblo de los campos est\u00e1 solo y como abandonado<\/i>\u00ab. (X, 236.)<\/p>\n<p>A partir del 25 de enero de 1617, esta constataci\u00f3n se convierte como en la obsesi\u00f3n del Se\u00f1or Vicente. Su mirada, en adelante, no estar\u00e1 ya centrada en si mismo, en su futuro, su jubilaci\u00f3n o su familia. Definitivamente est\u00e1 centrado en los pobres y por eso, deja la familia de los Gondi y cualquier idea de promoci\u00f3n para convertirse, hasta el final de sus d\u00edas (\u00e9l as\u00ed lo cree), en un buen p\u00e1rroco rural.<\/p>\n<p>Una decisi\u00f3n muy valiente, incluso heroica para un hombre de 36 a\u00f1os, edad mucho m\u00e1s avanzada en el siglo XVII que hoy, pero una opci\u00f3n aun muy limitada. Folleville revela al Se\u00f1or Vicente, <i>el abandono espiritual <\/i>de las pobres gentes del campo y va a Ch\u00e2tillon para predicar, catequizar, preparar a los sacramentos y administrarlos. Su mirada se fija, con certeza, en el pobre, pero todav\u00eda no en <i>todo <\/i>el pobre. El acontecimiento de Ch\u00e2tillon va a revelarle una responsabilidad, una vocaci\u00f3n infinitamente m\u00e1s amplia y exigente.<\/p>\n<h3><b>2. Ch\u00e2tillon (20-23 agosto de 1617)<\/b><\/h3>\n<p>El 1 de agosto de 1617, el Se\u00f1or Vicente toma posesi\u00f3n de la parroquia de Ch\u00e2tillon- les-Dombes (hoy Ch\u00e2tillon-sur-Chalaronne, cerca de Bourg-en- Bresse, Ain). Es una parroquia rural de unos 2.000 habitantes, una de las m\u00e1s dif\u00edciles y abandonadas de la regi\u00f3n. El Se\u00f1or Vicente se pone manos a la obra y veinte d\u00edas despu\u00e9s de su llegada, un segundo acontecimiento, en apariencia tan ordinario como el de Folleville, le interpela y le ayuda a descubrir con m\u00e1s claridad lo que Dios quiere de \u00e9l.<\/p>\n<p>El mismo se\u00f1or Vicente lo cuenta:<\/p>\n<p><i>\u00abYo era cura, aunque indigno, en una peque\u00f1a parroquia, Vinieron a decirme que hab\u00eda un pobre enfermo y muy mal atendido en una pobre casa de campo, y esto cuando estaba a punto de tener que ir a predicar. Me hablaron de su enfermedad y de su pobreza de tal forma que, lleno de gran compasi\u00f3n, lo recomend\u00e9 con tanto inter\u00e9s y con tal sentimiento que todas las se\u00f1oras se vieron impresionadas. Salieron de la ciudad m\u00e1s de cincuenta; y yo hice como los dem\u00e1s; lo visit\u00e9 y lo encontr\u00e9 en tal estado que cre\u00ed conveniente confesarlo; y cuando llevaba el Sant\u00edsimo Sacramento, encontr\u00e9 algunos grupos de mujeres y Dios me dio este pensamiento: \u00ab\u00bfNo se podr\u00eda intentar reunir a estas buenas se\u00f1oras y exhortarles a entregarse a Dios, para servir a los pobres enfermos?\u00bb <\/i>(IX-1, 201.)<\/p>\n<p><i>\u00abLes propuse a todas aquellas buenas personas, a las que la caridad hab\u00eda animado a acudir all\u00e1, que se pusiesen de acuerdo, cada una un d\u00eda determinado, para hacerles la comida, no solamente a aquellos, sino a todos los que viniesen luego; fue aquel el primer lugar en donde se estableci\u00f3 la Caridad.\u00bb <\/i>(IX-1, 233.)<\/p>\n<p>Estamos a 20 de agosto de 1617 y tres d\u00edas m\u00e1s tarde efectivamente se constituye una asociaci\u00f3n de damas encargadas de visitar, cuidar, alimentar a los pobres enfermos de la parroquia \u00aba domicilio\u00bb. Es esta <i>la primera fundaci\u00f3n de san Vicente<\/i><i>. <\/i><\/p>\n<p>El acontecimiento de Ch\u00e2tillon, como el de Folleville, aparecer\u00e1 sin duda muy normal pero el Se\u00f1or Vicente, tiene la convicci\u00f3n de que en ambos casos Dios se manifiesta claramente. Hablando de todas estas fundaciones, sobre todo la de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y la de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, afirmar\u00e1 siempre que, verdaderamente, todo comenz\u00f3 en Folleville y en Ch\u00e2tillon.<\/p>\n<p>En Ch\u00e2tillon, el Se\u00f1or Vicente parece haber tomado conciencia de dos realidades que en adelante marcar\u00e1n profundamente su acci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>por una parte, percibe que no puede haber evangelizaci\u00f3n de los pobres sin intervenci\u00f3n eficaz para <i>la mejora de sus condiciones de vida; <\/i><\/li>\n<li>por otra parte, descubre el lugar principal, el papel irremplazable de <i>los laicos <\/i>tanto para la evangelizaci\u00f3n como para la promoci\u00f3n de los pobres.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En Folleville, el Se\u00f1or Vicente se hab\u00eda impresionado y estuvo provocado por <i>el abandono espiritual <\/i>del pobre, su abandono por la Iglesia, sobre todo por los sacerdotes. En Ch\u00e0tillon, toma conciencia de su <i>abandono material, <\/i>el abandono por la sociedad o m\u00e1s exactamente, comprende que este abandono material concierne tambi\u00e9n y directamente a la Iglesia y a los sacerdotes que no pueden limitarse s\u00f3lo a la evangelizaci\u00f3n. En adelante, dos adverbios vendr\u00e1n a sus labios y bajo la pluma de san Vicente: \u00ab<i>espiritual y corporalmente\u00bb, <\/i>dos adverbios que para \u00e9l son indisociables. Los encontramos ya en el primer reglamento de la Cofrad\u00eda de la Caridad de Ch\u00e2tillon (noviembre-diciembre de 1617) cuya introducci\u00f3n es la siguiente:<\/p>\n<p><i>\u00abPuesto que la caridad para con el pr\u00f3jimo es una se\u00f1al infalible de los verdaderos hijos de Dios y como uno de los principales actos de la misma es visitar y alimentar a los pobres enfermos, algunas piadosas se\u00f1oritas y unas cuantas virtuosas se\u00f1oras de la ciudad de Ch\u00e2tillon-les-Dombes, de la di\u00f3cesis de Li\u00f3n, deseando obtener de la misericordia de Dios la gracia de ser verdaderas hijas suyas, han decidido reunirse para asistir <\/i><i>espiritual y corporalmente<\/i><i> a las personas de su ciudad, que a veces han tenido que sufrir mucho m\u00e1s bien por falta de orden y de organizaci\u00f3n que porque no hubiera personas caritativas\u00bb<\/i> (X, 574)<i><\/i><\/p>\n<p>Aunque escrito en un estilo que hoy parece dif\u00edcil y un poco anticuado, (\u00abpiadosas se\u00f1oritas\u00bb, \u00abvirtuosas burguesas\u00bb&#8230;), este reglamento de la <i>primera fundaci\u00f3n<\/i> del Se\u00f1or Vicente contiene ya en germen todo lo que luego caracterizar\u00e1 su acci\u00f3n caritativa y social. Encontramos su sentido asombroso de observaci\u00f3n y de organizaci\u00f3n, su respeto hacia la persona del pobre y la preocupaci\u00f3n por su promoci\u00f3n. Conviene citar aqu\u00ed, al menos, este pasaje referente a la visita de los pobres enfermos. Manifiestamente, el Se\u00f1or Vicente quiere hacer comprender a estas damas que el enfermo pobre tiene derecho a los mismos cuidados, a las mismas consideraciones que los m\u00e1s poderosos de la sociedad.<\/p>\n<p><i> \u00abLa que est\u00e9 de d\u00eda, despu\u00e9s de haber tomado todo lo necesario de la tesorera para poder darles a los pobres la comida de aquel d\u00eda, preparar\u00e1 los alimentos, se los llevar\u00e1 a los enfermos, les saludar\u00e1 cuando llegue con alegr\u00eda y caridad, acomodar\u00e1 la mesita sobre la cama, pondr\u00e1 encima un mantel, un vaso, la cuchara y pan, har\u00e1 lavar las manos al enfermo y rezar\u00e1 el Benedicite, echar\u00e1 el potaje en una escudilla y pondr\u00e1 la carne en un plato, acomod\u00e1ndolo todo en dicha mesita; luego invitar\u00e1 caritativamente al enfermo a comer\u00bb <\/i>(X, 577.)<\/p>\n<p>Recordemos la descripci\u00f3n de las comidas en \u00abRanquines\u00bb cuando san Vicente era ni\u00f1o: del mijo que se cocinaba en una vasija y se vert\u00eda en un solo plato del que com\u00edan todos los miembros de la familia. \u00a1Nada de servilleta, ni platos! Los gestos que el Se\u00f1or Vicente prescribe a los miembros de la Cofrad\u00eda de Ch\u00e2tillon son los mismos que el ha visto en casa de los poderosos y exige que los m\u00e1s pobres sean tratados igual y que las \u00abdamas\u00bb a la cabecera de los enfermos se comporten exactamente como las sirvientas de una Se\u00f1ora de Gondi. Es en estos detalles como ya se revela lo que ser\u00e1 una de las grandes caracter\u00edsticas de la relaci\u00f3n de San Vicente con los pobres: el respeto, el sentido de su dignidad, la preocupaci\u00f3n de su promoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y el reglamento contin\u00faa:<\/p>\n<p><i> \u00able dir\u00e1 algunas palabritas sobre Nuestro Se\u00f1or; con este prop\u00f3sito, procurar\u00e1 alegrarle si lo encuentra muy desolado, le cortar\u00e1 en trozos la carne, le dar\u00e1 de beber, y despu\u00e9s de haberlo ya preparado todo para que coma, si todav\u00eda hay alguno despu\u00e9s de \u00e9l, lo dejar\u00e1 para ir a buscar al otro y tratarlo del mismo modo, <\/i>acord\u00e1ndose de empezar siempre por aquel que tenga consigo a alguna persona y de acabar con los que est\u00e1n solos, a fin de poder estar con ellos mas tiempo<i>;<\/i><i> luego volver\u00e1 por la tarde a llevarles la cena con el mismo orden que ya hemos dicho\u00bb<\/i> (X, 578-579<\/p>\n<p>Se observar\u00e1 la delicada atenci\u00f3n hacia los enfermos pobres que viven solos. Incluso cuando san Vicente asumir\u00e1 las mayores responsabilidades del Reino: al intervenir en la reorganizaci\u00f3n de las c\u00e1rceles, los hospitales, las escuelas, etc\u2026 tendr\u00e1 siempre cuidado del respeto de la persona de los pobres; tan sensible y susceptible a todo lo que se refiere a su dignidad.<\/p>\n<p>Durante su estancia en Ch\u00e2tillon para predicar, catequizar, evangelizar, vemos al Se\u00f1or Vicente lanzado en lo que hoy dir\u00edamos una \u00abacci\u00f3n social\u00bb. Ha comprendido que la verdadera evangelizaci\u00f3n del pobre pasa, en primer lugar por la b\u00fasqueda de soluciones a su situaci\u00f3n de injusticia y de miseria. Igualmente ha comprendido que en este \u00e1mbito, los laicos tienen que desarrollar un papel irremplazable. Este \u00faltimo descubrimiento puede parecer hoy bastante ordinario; pero en el siglo XVII, era meritorio y significativo. Sabemos que a las ocho mujeres que constituyen la primera Cofrad\u00eda de la Caridad de Ch\u00e2tillon las siguieron un n\u00famero incalculable de mujeres y hombres, ricos y pobres, que san Vicente ha sabido reagrupar, organizar, animar para la evangelizaci\u00f3n y el servicio de los pobres\u2026 Es una caracter\u00edstica esencial de la acci\u00f3n y de la espiritualidad vicenciana que sin duda tiene su origen en el acontecimiento de Chatillon.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1617 fue para san Vicente un a\u00f1o especialmente rico, el a\u00f1o de la \u00abconversi\u00f3n\u00bb. A principios de enero, todav\u00eda estaba indeciso, desencantado, turbado en su fe, incierto. Lo vemos decidido a consagrar el resto de su vida a la evangelizaci\u00f3n y a la promoci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>Su mirada se fija definitivamente, se centra en el pobre hasta el punto de que todo el resto y los dem\u00e1s son percibidos en funci\u00f3n del pobre. Su mirada est\u00e1 centrada sobre TODO en el pobre, hasta el punto de no poder disociar promoci\u00f3n humana y evangelizaci\u00f3n, dignidad de la persona del pobre y dimensi\u00f3n social de la injusticia de la que es v\u00edctima. Es este el balance de lo que se ha podido llamar la \u00abconversi\u00f3n\u00bb de san Vicente de Pa\u00fal en 1617 y que se traduce, <i>en un cierto modo de ver al pobre y de ver su propia vida, el mundo y la Iglesia EN FUNCION de los pobres. <\/i><\/p>\n<h2><b>III. Una mirada que se extiende, una mirada que se universaliza <\/b><b>(1618-1648&#8230;)<\/b><\/h2>\n<p>Despu\u00e9s de la experiencia espiritual y pastoral de Ch\u00e2tillon, san Vicente cree, por fin, haber encontrado su vocaci\u00f3n, su camino: ser\u00e1 p\u00e1rroco rural, como \u00abel cura de Ars\u00bb, unos doscientos a\u00f1os m\u00e1s tarde, m\u00e1s o menos en la misma regi\u00f3n. Un cura rural con un proyecto (hoy dir\u00edamos un proyecto pastoral): dar prioridad a los pobres, suscitar y animar para ello un laicado, procurar llevar siempre al mismo tiempo promoci\u00f3n (san Vicente dec\u00eda servicio) y evangelizaci\u00f3n. En los documentos del proceso de beatificaci\u00f3n encontramos el impresionante balance de su acci\u00f3n pastoral a lo largo de los seis meses de presencia en la parroquia de Ch\u00e2tillon (X, 47-48).<\/p>\n<p>Solamente seis meses, en efecto, porque la familia de los Gondi no se ha consolado de su partida y lleva a cabo todas las gestiones necesarias para obligarle moralmente a volver a su puesto. San Vicente deja Chatilllon aproximadamente en Navidad de 1617, pero no vuelve a casa de los Gondi para comenzar de nuevo su trabajo de preceptor. Regresa para consagrarse totalmente a los 7 u 8.000 pobres campesinos que viven en las inmensas propiedades de la familia. Tal vez el recuerdo del anciano de Gannes tuvo alguna influencia en esta decisi\u00f3n, que, como veremos, no es un paso hacia atr\u00e1s\u2026 \u00a1muy al contrario! San Vicente se cre\u00eda llamado a ser y permanecer un buen p\u00e1rroco rural; la Providencia le destinaba a un campo de acci\u00f3n infinitamente m\u00e1s amplio y d\u00eda tras d\u00eda, experiencia tras experiencia, tomar\u00e1 progresivamente conciencia.<\/p>\n<p>De vuelta a casa de los Gondi, prev\u00e9 explotar y sacar partido de las principales experiencias de Gannes-Folleville y de Ch\u00e0tillon: predicar\u00e1 misiones en cada uno de los pueblos situados en las tierras de los Gondi (como en Folleville) y constituir\u00e1 all\u00ed equipos de laicos para ayudar a los pobres enfermos inspir\u00e1ndose en la primera Cofrad\u00eda de la Caridad de Ch\u00e2tillon. Los objetivos son claros y el campo delimitado: \u00abmisiones\u00bb rurales, \u00abcofrad\u00edas\u00bb para los pobres enfermos a domicilio. Misiones y cofrad\u00edas son en cierto modo, dos aspectos de su acci\u00f3n pastoral y social.<\/p>\n<p>A comienzos del a\u00f1o 1618, cree poder quedarse all\u00ed y vivir as\u00ed su sacerdocio y su carisma. Ha asimilado perfectamente las experiencias de Gannes-Folleville y de Ch\u00e2tillon y eso va a beneficiar a los pobres del lugar.<\/p>\n<p>Pero san Vicente no es, sin duda alguna, el hombre, ni de una especializaci\u00f3n ni de un territorio delimitado; est\u00e1 demasiado atento a lo que hoy llamamos \u00ablos signos de los tiempos\u00bb. Por el momento, <i>sociol\u00f3gicamente <\/i>no se dirige m\u00e1s que a los pobres del mundo rural; <i>geogr\u00e1ficamente <\/i>se limita a la extensa propiedad de los Gondi. Entre 1618 y 1648, <i>los acontecimientos<\/i> que para \u00e9l, como dijo Pascal, ser\u00e1n <i>\u00abMaestros que Dios nos da\u00bb<\/i> van a llevarlo a ampliar indefinidamente su concepci\u00f3n sociol\u00f3gica del pobre, a extender su mirada y el sentido de su responsabilidad hasta los confines del mundo.<\/p>\n<p>Para seguir este camino providencial de una conversi\u00f3n que toma irresistiblemente las dimensiones de la Iglesia y del mundo, lo mejor es, sin duda, evocar r\u00e1pidamente la evoluci\u00f3n de las tres fundaciones principales de san Vicente, desde el punto de vista sociol\u00f3gico y geogr\u00e1fico: en primer lugar las Cofrad\u00edas de la Caridad, seguidamente la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y por \u00faltimo la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h3>1. Una mirada que se extiende: <i>Del encuentro de un pobre al descubrimiento de Todos los Pobres<b>.<\/b><\/i><\/h3>\n<h4>a) Las \u00abCofrad\u00edas\u00bb<\/h4>\n<p>Cuando san Vicente regresa a las tierras de los Gondi, prev\u00e9 fundar en cada pueblo \u00abuna cofrad\u00eda\u00bb seg\u00fan el modelo de Ch\u00e2tillon: para la visita de los pobres enfermos <i>a domicilio; <\/i>pero en septiembre de 1618, predicando una misi\u00f3n en Joigny, visita un peque\u00f1o hospital. Desde la experiencia de Ch\u00e2tillon, pensaba que los enfermos m\u00e1s abandonados eran los que estaban m\u00e1s alejados de todo y de todos, pero se da cuenta de que los pobres \u00abhospitalizados\u00bb est\u00e1n entre los m\u00e1s desheredados. \u00a1Qu\u00e9 importa!, su aun reciente fundaci\u00f3n evolucionar\u00e1 para responder a esta llamada (XI-3, 94-96). En este caso preciso, la evoluci\u00f3n es m\u00ednima y sin problema puesto que se trata de abrir una instituci\u00f3n concebida para los pobres enfermos a domicilio, y a los enfermos hospitalizados, pero lo que se puede llamar el <i>\u00abreflejo vicenciano\u00bb es ya discernible. San Vicente no es hombre de instituci\u00f3n ni de especializaci\u00f3n. Acepta espont\u00e1neamente la realidad del pobre tal y como es, y cualquiera que sea, a\u00fan con riesgo de modificar el plan, proyecto y estructuras para adaptarlas sin cesar a la realidad de los pobres y a sus llamadas circunstanciadas. <\/i><\/p>\n<p>En 1619, Vicente, bajo la intervenci\u00f3n del Se\u00f1or de Gondi, es nombrado \u00abcapell\u00e1n general de las galeras\u00bb (hoy puede ser el equivalente del capell\u00e1n general de prisiones). Esta responsabilidad lo lleva a conocer una nueva forma de miseria y nos damos cuenta de que enseguida su fundaci\u00f3n de \u00ablas Cofrad\u00edas de la Caridad\u00bb se adapta para responder a esta llamada de los pobres encarcelados (X, 619).<\/p>\n<p>El 23 de octubre de 1620, la \u00abCofrad\u00eda\u00bb de nuevo se reforma y esta vez, de arriba abajo, convirti\u00e9ndose en una asociaci\u00f3n mixta. Es que una vez m\u00e1s, la mirada de san Vicente se extiende considerablemente&#8230;al ritmo de sus encuentros y observaciones. Hasta entonces, dejando aparte el caso de los presos, se ha mantenido al servicio de los pobres enfermos (que conservar\u00e1n, por otra parte, en la acci\u00f3n de san Vicente como una especie de predilecci\u00f3n y prioridad); pero una experiencia m\u00e1s amplia lo lleva a tomar conciencia de otras muchas formas y situaciones de miseria e injusticia: ni\u00f1os pobres (problemas de educaci\u00f3n y aprendizaje), ancianos, adultos sin trabajo, hu\u00e9rfanos, viudas e incluso los que \u00e9l llam\u00f3 <i>\u00abpobres vergonzantes\u00bb: <\/i>los arruinados por las guerras. Como siempre, el \u00abreflejo vicenciano\u00bb se manifiesta, r\u00e1pido, adaptado y la estructura de la \u00abCofrad\u00eda\u00bb se transforma para responder eficazmente a estas llamadas de los pobres (cf. X, 594).<\/p>\n<p>En 1620, apenas tres a\u00f1os despu\u00e9s de la \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb de Ch\u00e2tilllon y muy lejos ya de esas \u00abocho piadosas se\u00f1oritas y burguesas virtuosas\u00bb del primer reglamento de las \u00abCofrad\u00edas\u00bb. Desde entonces, la mirada de san Vicente se ha extendido a los hospitales, c\u00e1rceles, escuelas, al aprendizaje, a los ancianos, viudas pobres y a los \u00abpobres vergonzantes\u00bb. As\u00ed ser\u00e1 hasta la muerte de san Vicente y despu\u00e9s, por lo que se refiere a las \u00abCofrad\u00edas de la Caridad\u00bb,hoy: Equipos San Vicente (en Francia) y Asociaci\u00f3n Internacional de Caridades (a nivel internacional).<\/p>\n<h4>b) La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/h4>\n<p>Fundada por san Vicente el 17 de abril de 1625. el proceso es exactamente el mismo: en el comienzo, se trata, de un peque\u00f1o equipo de sacerdotes consagrados a la evangelizaci\u00f3n <i>\u00abde las pobres gentes del campo\u00bb, <\/i>que viven y trabajan en las tierras de los Gondi: una instituci\u00f3n, pues, especializada y \u00ablocalizada\u00bb (X-236).<\/p>\n<p>Sin embargo, muy r\u00e1pidamente esta \u00abespecializaci\u00f3n sociol\u00f3gica\u00bb y esta limitaci\u00f3n geogr\u00e1fica es provocada y contestada por las realidades, las exigencias, las llamadas de los pobres y tambi\u00e9n por la estructura, los proyectos, los planes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n que no cesan de evolucionar, de adaptarse a las nuevas situaciones de pobreza a las que est\u00e1n confrontados. Condici\u00f3n particularmente desestabilizante para un joven instituto y en una de sus mejores conferencias, la del 6 de diciembre de 1658 (XI-3, 381-398), san Vicente tiene 78 a\u00f1os, evoca, imita y casi ridiculiza (como buen gasc\u00f3n), la actitud y las reacciones de sus j\u00f3venes disc\u00edpulos demasiado timoratos para su gusto, ante el espantoso abanico de compromisos misioneros y sociales que se les propone.<\/p>\n<p>Pero, \u00ab\u00bfY qui\u00e9nes ser\u00e1n los que intenten disuadirnos de estos bienes que hemos comenzado? Ser\u00e1n esp\u00edritus libertinos, libertinos, libertinos, que s\u00f3lo piensan en divertirse y, con tal que haya de comer, no se preocupan de nada m\u00e1s. \u00bfQui\u00e9nes m\u00e1s? Ser\u00e1n&#8230; M\u00e1s vale que no lo diga. Ser\u00e1n gentes comodonas (y dec\u00eda esto, anota el secretario, cruzando los brazos, imitando a los perezosos), personas que no viven m\u00e1s que en <i>un peque\u00f1o c\u00edrculo, que limitan<\/i> su visi\u00f3n y sus proyectos <i>a una peque\u00f1a circunferencia en la que se encierran<\/i> como en un punto, <i>sin querer salir de all\u00ed<\/i>; y si les ense\u00f1an <i>algo fuera de ella<\/i> y se acercan para verla, enseguida se vuelven a su centro, <i>lo mismo que los caracoles a su concha<\/i>. (El secretario, manifiestamente subyugado por el fondo y la forma del pasaje, a\u00f1ade en la nota que, al decir esto, hac\u00eda ciertos gestos con las manos y con la cabeza, con cierta inflexi\u00f3n de la voz un poco despreciativa, de manera que con esos movimientos expresaba mejor que con sus palabras lo que quer\u00eda decir\u00bb (XI-3, 396-397.)<\/p>\n<p>Es verdad que para seguir a san Vicente, en la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, m\u00e1s val\u00eda no ser como un \u00abcaracol\u00bb. Fundado en primer lugar y \u00fanicamente para la evangelizaci\u00f3n de las pobres gentes del campo, el instituto supo conformarse y adaptarse, progresivamente, a todas las formas y situaciones de miserias e injusticias que san Vicente descubr\u00eda y encontraba, tanto en la ciudad como en el campo, en las c\u00e1rceles, hospitales, orfelinatos, etc. D\u00e1ndose cuenta r\u00e1pidamente de la importancia de los buenos pastores orientados hacia los pobres, san Vicente igualmente compromete a sus cohermanos en la formaci\u00f3n del clero. Se comprende que <i>\u00abgentes comodonas y de peque\u00f1o c\u00edrculo\u00bb<\/i> se sintieron un poco asfixiados por este programa misionero. \u00a1Pero no para San Vicente, incluso a los 78 a\u00f1os! Como lo dir\u00e1 y repetir\u00e1: <i>\u00ab<\/i>los pobres son nuestros amos y se\u00f1ores<i>\u00ab.<\/i> A ellos les corresponde manifestarse como son; a nosotros el adaptarnos, el convertirnos para encontrarles all\u00ed donde est\u00e1n.<\/p>\n<h4>C)<i> <\/i>Las Hijas de la Caridad.<\/h4>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad fue fundada en noviembre de 1633 por san Vicente y santa Luisa de Marillac. A estos dos nombres tan conocidos se podr\u00eda a\u00f1adir el de <i>Margarita Naseau: <\/i>una pobre aldeana de Suresnes que un d\u00eda de 1630 se present\u00f3 a san Vicente <i>\u00abpara servir a los pobres\u00bb. <\/i> Hasta entonces, en la l\u00f3gica de la experiencia de Ch\u00e2tillon y tambi\u00e9n de su larga estancia en casa de los Gondi, san Vicente se hab\u00eda dedicado sobre todo a orientar la generosidad de las personas m\u00e1s favorecidas hacia los pobres. Margarita Naseau, record\u00e1ndole de repente sus propios or\u00edgenes campesinos y pobres, le lleva a concebir o presentir lo que hoy llamar\u00edamos el apostolado del medio por el medio o la necesidad para un medio de encontrar en su seno la fuerza de su propia promoci\u00f3n y de su salvaci\u00f3n. El compromiso de Margarita Naseau, <i>\u00abla primera Hija de la Caridad\u00bb <\/i>seg\u00fan san Vicente (IX-1, 88), ciertamente es el origen de la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Concebidas, en primer lugar, para la visita a los pobres enfermos a domicilio, en el marco de las Cofrad\u00edas de la Caridad de Par\u00eds, r\u00e1pidamente se encontraron en los hospitales, las escuelas pobres, al servicio de los presos, en los campos de batalla curando a los heridos&#8230;y&#8230;por todas partes donde hay pobres.<\/p>\n<p>Encontramos en estas la misma evoluci\u00f3n que en las Cofrad\u00edas y la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Decididamente parece que sea la tarea o m\u00e1s bien, la gracia original de todas las fundaciones de san Vicente: en un primer tiempo, muy corto, el objetivo aparece muy preciso y delimitado. Pero el descubrimiento de pr\u00e1cticamente infinitas formas de pobreza en el Reino de Francia y en el mundo, lleva a san Vicente a ampliar, sin cesar, los horizontes de sus institutos y a en consecuencia adaptarlos. Adem\u00e1s esto no parece preocuparle demasiado. En una conferencia a las Hijas de la Caridad del 18 de octubre de 1655, presenta esta inveros\u00edmil diversidad de obras y compromisos como una especie de gracia y recompensa de la Providencia.<\/p>\n<p>\u00abOs hab\u00e9is entregado principalmente a Dios para vivir como buenas cristianas, para ser buenas hijas de la Caridad, para trabajar en las virtudes propias de vuestro fin, <i>para<\/i> asistir a los pobres enfermos&#8230; y Dios, al ver que lo hac\u00edan con tanto cuidado, y\u00e9ndolos a ver en sus propias casas, como hac\u00eda Nuestro Se\u00f1or muchas veces, ha dicho: \u00abEstas hermanas me gustan; cumplen bien con esta misi\u00f3n; <i>voy a darles una nueva\u00bb.<\/i> Y entonces vinieron, hijas m\u00edas, esos pobres ni\u00f1os abandonados, que no ten\u00edan a nadie que se cuidara de ellos; y Nuestro Se\u00f1or se quiso servir de la Compa\u00f1\u00eda para cuidarles, por lo que le doy las gracias a su bondad. Y luego, al ver c\u00f3mo hab\u00edais abrazado todo esto con tanta caridad, dijo: \u00abTodav\u00eda quiero darles un nuevo empleo\u00bb&#8230;. Fue la asistencia a los pobres criminales o galeotes&#8230;\u00bb (IX-2, 748-749.)<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed como san Vicente, sin duda con un poco de humor y mucha fe, justifica la diversidad de los compromisos de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Los pobres son innumerables e infinitamente diversos, pero ellos son \u00abamos y se\u00f1ores<b>\u00ab<\/b>; corresponde a las siervas y siervos adaptarse a ellos&#8230;<\/p>\n<p>Es as\u00ed como sociol\u00f3gicamente la mirada de san Vicente no cesa de ampliarse desde 1617 y con \u00e9l, los horizontes de sus fundaciones. Parece ser que siempre rechaz\u00f3 escoger a los pobres. Los acepta a todos, tal y como son, en sus situaciones concretas, en sus necesidades y sus llamadas particulares. Su mirada se ampl\u00eda sin cesar y se adapta, como deben tambi\u00e9n adaptarse sus estructuras e instituciones.<i> <\/i><\/p>\n<h3><i>2. Una mirada que se universaliza: De la peque\u00f1a parroquia de Ch\u00e2tillon&#8230; a Madagascar<\/i><\/h3>\n<p>Del pobre anciano de Gannes y de la familia abandonada de Ch\u00e2tillon, san Vicente atento a la Providencia, que se manifiesta en el acontecimiento, llega a sentirse solidario y pr\u00e1cticamente responsable de todas las miserias e injusticias de su tiempo. <i>GEOGRAFICAMENTE <\/i>el proceso es el mismo y su campo de conciencia no har\u00e1 m\u00e1s que extenderse hasta llegar a los confines del mundo.<\/p>\n<p>En agosto de 1617, los horizontes del Se\u00f1or Vicente son los de la peque\u00f1a parroquia rural de Ch\u00e2tillon-les-Dombes. A comienzos del a\u00f1o 1618, su territorio \u00abpastoral y social\u00bb se extiende por todas las tierras de los Gondi y diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, el 1 de agosto de 1628, escribe al Papa Urbano VIII, hablando de las obras de sus primeros misioneros:<\/p>\n<p>\u00abCumplen su piadoso ministerio&#8230; no s\u00f3lo en las villas y aldeas situadas en las tierras (de los Gondi)&#8230;, sino adem\u00e1s en otras muchas partes de este reino de Francia, como en los arzobispados de Par\u00eds y de Sens, en los obispados de Chalons en Champagne, de Troyes, Soissons, Beauvais, Amiens y Chartres, donde ejercen sus funciones para el mayor bien del pobre pueblo&#8230;\u00bb (I, 123.)<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s del Reino de Francia, ser\u00e1 Italia, Polonia, Irlanda, Argel, T\u00fanez, y por \u00faltimo Madagascar en 1648. En adelante, la caridad y la mirada de san Vicente habr\u00e1n encontrado verdaderamente su campo de responsabilidad y de acci\u00f3n: TODOS los pobres POR TODAS PARTES donde est\u00e1n.<\/p>\n<p>La fundaci\u00f3n de la Misi\u00f3n de Madagascar fue, con toda certeza, para san Vicente, una etapa muy importante y una revelaci\u00f3n como la de Folleville y Ch\u00e2tillon. Es entonces cuando su caridad toma definitivamente las dimensiones de la Iglesia y del mundo de los pobres. Y hasta su muerte, se preocupar\u00e1 mucho del universalismo de la mirada y de la total disponibilidad de sus disc\u00edpulos. Un sacerdote de la misi\u00f3n que no est\u00e9 inmediatamente dispuesto a partir a Madagascar no es m\u00e1s que un esqueleto de misionero y <i>un cobarde.<\/i><\/p>\n<p>El 30 de agosto de 1657, se entera que de todos los sacerdotes que ha enviado a la gran Isla, s\u00f3lo ha sobrevivido uno. Los otros han sido victimas de naufragios (el viaje duraba entonces m\u00e1s de seis meses) o de las fiebres nada m\u00e1s llegar. San Vicente interpela a su comunidad:<\/p>\n<p><i>\u00ab<\/i>Quiz\u00e1s diga alguno de esta Compa\u00f1\u00eda que es preciso dejar Madagascar; es la carne y la sangre las que as\u00ed hablan, diciendo que no hay que enviar all\u00e1 a nadie; pero yo estoy seguro de que el esp\u00edritu habla de otro modo, \u00bfPues qu\u00e9, Se\u00f1ores? \u00bfDejaremos all\u00ed completamente solo a nuestro buen Se\u00f1or Bourdaise?&#8230; \u00bfser\u00e1 posible que seamos tan cobardes de coraz\u00f3n y tan poco hombres que abandonemos esta vi\u00f1a del Se\u00f1or, a la que nos ha llamado su divina Majestad, solamente porque han muerto all\u00ed cuatro o cinco o seis personas? Decidme, \u00bfser\u00eda un buen ej\u00e9rcito aquel que, por haber perdido dos, o tres o cinco mil hombres\u2026 lo abandonase todo? \u00a1Bonito ser\u00eda ver un ej\u00e9rcito de ese calibre, huidizo y comod\u00f3n! Pues lo mismo hemos de decir de la Misi\u00f3n: \u00a1bonita Compa\u00f1\u00eda ser\u00eda la de la Misi\u00f3n si, por haber tenido cinco o seis bajas, abandonase la obra de Dios! \u00a1Una Compa\u00f1\u00eda cobarde, apegada a la carne y a la sangre! No, yo no creo que en la Compa\u00f1\u00eda haya uno solo que tenga tan pocos \u00e1nimos y que no est\u00e9 dispuesto a ir a ocupar el lugar de los que han muerto. No dudo de que la naturaleza al principio temblar\u00e1 un poco; pero el esp\u00edritu, que es m\u00e1s valiente, dir\u00e1: \u00abAs\u00ed lo quiero; Dios me ha dado este deseo; no habr\u00e1 nada que pueda hacerme abandonar esta resoluci\u00f3n&#8230;\u00bb (XI-3, 296-297.)<\/p>\n<p>Efectivamente, los voluntarios no faltaron nunca para llenar los vac\u00edos en la Misi\u00f3n. Madagascar fue as\u00ed, a la vez, la obsesi\u00f3n y la gran pasi\u00f3n de san Vicente durante los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Algunos meses antes de su muerte, escrib\u00eda al Se\u00f1or Bourdaise, fallecido hac\u00eda ya dos a\u00f1os&#8230;, pero las comunicaciones eran entonces tr\u00e1gicamente inciertas.<\/p>\n<p>\u00abLe manifestar\u00e9 en primer lugar, Se\u00f1or, el justo temor en que estamos de que no est\u00e9 usted en esta vida mortal, teniendo en cuenta el poco tiempo que sus hermanos que le han precedido, acompa\u00f1ado y seguido, han vivido en esa tierra ingrata, que ha devorado a tantos buenos obreros enviados a desbrozarla. Si aun sigue vivo \u00a1qu\u00e9 grande ser\u00e1 nuestra alegr\u00eda cuando estemos seguros de ello!\u00bb<\/p>\n<p>Y concluye as\u00ed esta carta:<\/p>\n<p>\u00abPida, por favor, tambi\u00e9n a Nuestro Se\u00f1or por m\u00ed, porque ya no durar\u00e9 mucho a causa de mi edad que pasa de los ochenta a\u00f1os y de mis piernas enfermas que ya no me quieren llevar. <i>Morir\u00eda contento si supiera que vive usted<\/i>&#8230;\u00bb (VIII, 145-148)<\/p>\n<p>Es impresionante sorprender as\u00ed la mirada de este anciano fija en la Isla tan lejana de Madagascar, mientras que tantas fundaciones, obras y urgencias lo solicitan en Francia y en otras partes del mundo. Queda lejos el tiempo en el que so\u00f1aba quedarse como un buen p\u00e1rroco rural. Seg\u00fan la divisa que deja a las Hijas de la Caridad \u00abCaritas Christi urget nos\u00bb (la caridad de Jesucristo nos apremia), la caridad de Cristo lo impulsa siempre a ir m\u00e1s lejos y se siente responsable de TODOS LOS POBRES, cualesquiera que sean, tal y como son y donde est\u00e9n&#8230;POR TODAS PARTES, como se lo dir\u00eda un d\u00eda a las Hijas de la Caridad:<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed es como hab\u00e9is de portaros para ser buenas hijas de la Caridad, para ir donde Dios quiera; si es a \u00c1frica, a \u00c1frica; al ej\u00e9rcito (para curar a los heridos), a las Indias, donde os pidan, \u00a1enhorabuena!; sois Hijas de la Caridad y hay que ir&#8230;\u00bb (IX-2, 751.)<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; Mis queridas hermanas, entregaos a Dios desde ahora mismo para ir a TODOS LOS SITIOS donde quieran servirse de vosotras&#8230; Y decidle: \u00abMe pongo en tus manos y me arrojo a tus brazos, lo mismo que un ni\u00f1o en los brazos de su padre, para hacer siempre tu santa voluntad. Yo soy del Havre de Gr\u00e2ce, pero, si quieres, ser\u00e9 de Metz o de Cahors; de todas partes, de TODOS LOS SITIOS donde quieras enviarme\u2026\u00bb (IX-2, 1057.)<\/p>\n<p>Recordamos que un d\u00eda san Vicente ironizaba sobre la gente \u00abque no viven m\u00e1s que en un peque\u00f1o c\u00edrculo, que limitan su visi\u00f3n y sus proyectos a un peque\u00f1o c\u00edrculo en el que se encierran\u00bb&#8230; La mirada de san Vicente era excepcional y de una gran amplitud, sin embargo, supo conservar siempre una extraordinaria atenci\u00f3n a la persona del pobre, a su propia dignidad y sufrimiento particular. Al extenderse y universalizarse, su mirada no ha cesado de ahondarse y sin duda, tocamos aqu\u00ed el fondo de su experiencia y a la misma fuente de su caridad.<\/p>\n<h3><i>3. Una mirada que se profundiza: Del pobre a Jesucristo, de Jesucristo al pobre<\/i><\/h3>\n<p>La caridad del Se\u00f1or Vicente se asemeja a la conocida y vieja encina, pr\u00f3xima a la casa de Ranquines. Sus ramas se extienden y multiplican, porque, regular y en\u00e9rgicamente asegura y fortifica sus ra\u00edces.<\/p>\n<p>En efecto, a medida que la mirada de san Vicente se extiende a todas las categor\u00edas de pobres y a los pobres del mundo entero&#8230; hasta Madagascar&#8230;esta mirada sobre los pobres se profundiza hasta encontrar al mismo Jesucristo.<\/p>\n<p>En el famoso a\u00f1o 1617, el pobre anciano de Gannes y la pobre familia enferma de Ch\u00e2tillon son evidentemente y en primer lugar para San Vicente, personas humanas en una situaci\u00f3n concreta de miseria y abandono: es frente a esta situaci\u00f3n bien precisa cuando inmediatamente reacciona.<\/p>\n<p>Pero r\u00e1pidamente estas pobres gentes le parecen otros y m\u00e1s que personas humanas. Al estar con ellos, tiene la impresi\u00f3n y en cierto modo, la evidencia de haber encontrado a Jesucristo.<\/p>\n<p>Desde hace siete a\u00f1os, recuerda, se interroga y multiplica las experiencias: capell\u00e1n de la corte, p\u00e1rroco en Clichy, preceptor de una gran familia&#8230; no llegando a sacrificar verdaderamente su proyecto de un <i>\u00abhonesto retiro\u00bb.<\/i> Tomaba consejo de los maestros espirituales m\u00e1s ilustres, como B\u00e9rulle, pero permanec\u00eda en la duda y el malestar. Y en el espacio de seis meses, dos encuentros con los pobres, le aportan una luz inesperada y se revelan capaces de obligarle a cambiar radicalmente de mirada y de vida. Tanto en Folleville como en Ch\u00e2tillon, cada vez est\u00e1 m\u00e1s convencido que de alguna manera, Dios ha intervenido en su vida y lo hace por medio de los pobres.<\/p>\n<p>Esta evidencia, de una intervenci\u00f3n de Dios, san Vicente la recuerda y la afirma cada vez que evoca los acontecimientos de Gannes-Folleville y de Ch\u00e2tillon :<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ay, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos! Nunca hab\u00eda pensado nadie antes en ello, no se sab\u00eda lo que eran las misiones; tampoco yo pensaba en eso ni sab\u00eda lo que eran; y en esto es donde <i>se reconoce que se trata de una obra de Dios<\/i>\u00bb (XI-3, 94.)<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfLlamar\u00e9is humano a lo que el entendimiento del hombre no ha previsto nunca, a lo que su voluntad no ha deseado ni buscado en lo m\u00e1s m\u00ednimo? (y parece cierto que en enero de 1617, san Vicente estaba bien lejos de imaginar que consagrar\u00eda el resto de su vida a la evangelizaci\u00f3n de los pobres!) El pobre se\u00f1or Portail (su primer compa\u00f1ero en la Misi\u00f3n, nunca hab\u00eda pensado en esto; yo tampoco; todo se hizo en <i>contra de mis esperanzas<\/i> y sin que yo me preocupase de nada\u00bb (XI-3, 326.)<\/p>\n<p>Y para probar la indiscutible intervenci\u00f3n de Dios en este asunto, cuenta de nuevo el acontecimiento providencial de Gannes-Folleville.<\/p>\n<p>La misma reacci\u00f3n y certeza para el acontecimiento de Ch\u00e2tillon que, a medio plazo, fue el origen de la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>\u00abPuede decirse realmente <i>que es Dios<\/i> quien ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda. Yo pensaba hoy en ello y me dec\u00eda: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha pensado en hacer una Compa\u00f1\u00eda de Hijas? \u00a1Ni mucho menos! \u00bfEs la se\u00f1orita Le Gras? (Luisa de Marillac, cofundadora de las Hijas de la Caridad). Tampoco\u00bb. Yo no he pensado nunca en ello, os lo puedo decir de verdad&#8230; Os puedo decir que <i>ha sido Dios<\/i>, y no yo\u00bb (IX-1, 202.)<\/p>\n<p>Y para probarlo, san Vicente repite el relato de Ch\u00e2tillon<i>.<\/i><\/p>\n<p>Y parece muy claro para san Vicente que es Dios, de alg\u00fan modo, manifestado a \u00e9l en Folleville y Ch\u00e2tillon el que se ha manifestado en la persona de los pobres. Sabe as\u00ed, por experiencia, que en lo que le concierne, Dios habla y <i>PREFERENTEMENTE SE REVELA EN LOS POBRES. <\/i>Un d\u00eda dir\u00e1 a las Hijas de la Caridad:<\/p>\n<p>\u00abServ\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. <i>Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed<\/i>\u00bb (IX-1, 240.)<\/p>\n<p>Estas \u00faltimas palabras nos dan una idea del extraordinario realismo con que vivir\u00e1 esta presencia de Jesucristo en el pobre.<\/p>\n<p>Estas experiencias, que pueden calificarse de \u00abm\u00edsticas\u00bb, de Folleville y Ch\u00e2tilon, san Vicente ha intentado comprenderlas y presentarlas a la luz, sobre todo de dos pasajes del Evangelio.<\/p>\n<p>Para la que vivi\u00f3 en Gannes-Folleville, se refiere preferentemente a Lucas IV, 18: Jes\u00fas vuelve a Nazaret, al comienzo de su vida p\u00fablica y entra en la sinagoga. Delante de la asamblea lee un texto del profeta Isa\u00edas:<\/p>\n<p>\u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque \u00e9l me ha ungido. <i>ME HA ENVIADO A<\/i> <i>EVANGELIZAR A LOS POBRES<\/i>, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or. Y enrollando el rollo y devolvi\u00e9ndolo al que lo ayudaba, se sent\u00f3. Toda la sinagoga ten\u00eda los ojos clavados en \u00e9l. Y \u00e9l comenz\u00f3, pues, a decirles: \u00ab<b><i>HOY<\/i><\/b> se ha cumplido esta Escritura que acab\u00e1is de o\u00edr\u00bb (Lucas IV, 17-22)<\/p>\n<p>Para san Vicente, despu\u00e9s de la experiencia de Gannes-Folleville, este texto del evangelio afirma claramente que Jesucristo vino a evangelizar a los pobres, a liberar a los cautivos y a los oprimidos. Prioritarios de la \u00abmisi\u00f3n\u00bb de Jesucristo, los pobres deben ser los prioritarios de la Iglesia de Jesucristo. Sin embargo, los pobres son a menudo, abandonados tanto por la Iglesia como por la sociedad. Siendo joven sacerdote el mismo Se\u00f1or Vicente busca m\u00e1s bien codearse con los ricos y los grandes. La experiencia de Gannes-Folleville le recorda brutal y providencialmente las prioridades del Evangelio. A ejemplo y siguiendo a Jesucristo, se consagrar\u00e1 a los \u00abpropietarios\u00bb: a los pobres, los cautivos, los oprimidos y trabajar\u00e1 sin descanso para que la Iglesia de su tiempo vuelva a su vocaci\u00f3n primera: la evangelizaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>Hacia el 1620, durante las misiones predicadas en los pueblos situados en las tierras de los Gondi, tiene lugar un acontecimiento que lleva a san Vicente a profundizar m\u00e1s su lectura de este pasaje del Evangelio de Lucas. Encuentra a un protestante que lo interpela en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or, dice usted que la Iglesia de Roma est\u00e1 dirigida por el Esp\u00edritu Santo, pero yo no lo puedo creer, puesto que por una parte se ve a los cat\u00f3licos del campo abandonados en manos de unos pastores viciosos e ignorantes, que no conocen sus obligaciones y que no saben siquiera lo que es la religi\u00f3n cristiana; y por otra parte se ven las ciudades llenas de sacerdotes y de frailes sin hacer nada; puede ser que en Par\u00eds haya hasta diez mil, mientras que esas pobres gentes del campo se encuentran en una ignorancia espantosa, por la que se pierden. \u00bfY quiere usted convencerme de que esto est\u00e1 bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo?; no puedo creerlo\u00bb&#8230; (XI-4, 727.)<\/p>\n<p>Es el mismo san Vicente quien cuenta este recuerdo a sus cohermanos y f\u00e1cilmente adivinamos que esta violenta discusi\u00f3n del protestante le perturba&#8230; Apenas hace tres a\u00f1os, formaba parte de esos diez mil sacerdotes \u00absin hacer nada y lejos de las pobres gentes del campo\u00bb.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, san Vicente vuelve a esta comarca para predicar la misi\u00f3n; el protestante asiste y a su vez, se emociona por la manera de hablar a las pobres gentes y por el cuidado que pone en su servicio espiritual y corporal:<\/p>\n<p>\u00abAhora, dice, es cuando he visto que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a la Iglesia romana, ya que se preocupa de la instrucci\u00f3n y la salvaci\u00f3n de estos pobres aldeanos&#8230;\u00bb (XI-4, 729)<\/p>\n<p>Y san Vicente concluye as\u00ed este relato:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 dicha para nosotros los misioneros, poder demostrar que el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a su Iglesia, <i>trabajando<\/i> como trabajamos <i>por la instrucci\u00f3n y la santificaci\u00f3n de los pobres<\/i>\u00ab. (XI-4, 730.)<\/p>\n<p>Este acontecimiento ciertamente que lo ayud\u00f3 a comprender y profundizar mejor su vocaci\u00f3n. En la medida en que la Iglesia da prioridad al servicio de los pobres es fiel a su vocaci\u00f3n; al consagrarse a la evangelizaci\u00f3n de los pobres, san Vicente est\u00e1, a partir de ahora convencido de que se sit\u00faa, sin duda, en la l\u00ednea de la misi\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>Con otro pasaje del Evangelio, la mirada de San Vicente sobre el pobre, se profundiza aun m\u00e1s. Se trata de Mateo 25, 31-46. Los ap\u00f3stoles piden aclaraciones sobre la entrada en el Reino y Jes\u00fas les habla \u00abdel juicio final\u00bb:<\/p>\n<p>\u00ab\u2026Entonces dir\u00e1 el Rey a los de su derecha: \u00abVenid, vosotros benditos de mi Padre\u2026 Porque tuve hambre, y me disteis de comer, tuve sed, y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la c\u00e1rcel y vinisteis a verme\u2026\u00bb<\/p>\n<p>Sorprendidos, los \u00abelegidos\u00bb preguntan cuando visitaron, vistieron, alimentaron a los pobres y Jes\u00fas a\u00f1ade: \u00ab\u2026el rey les dir\u00e1: \u00abEn verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con unos de estos, mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, CONMIGO lo hicisteis.\u00bb<\/p>\n<p>Este pasaje del Evangelio de San Mateo est\u00e1 evocado en el Acta oficial que instituye la primera Cofrad\u00eda de la Caridad (X, 575) y parece seguro que este texto ha sido, para san Vicente, como la \u00abluz de Ch\u00e2tillon\u00bb que le ha permitido comprender y profundizar el acontecimiento vivido. Recordamos que el 20 de agosto de 1617, antes de la misa del domingo le avisaron de que una familia pobre, alejada del pueblo est\u00e1 enferma. Su homil\u00eda en la misa, ser\u00e1 una llamada al fervor de estas pobres gentes y la respuesta de la parroquia es inesperada. De ah\u00ed surge la primera fundaci\u00f3n de la Cofrad\u00eda de la Caridad: \u00abPorque tuve hambre, y me disteis de comer&#8230; enfermo, y Me visitasteis&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Vemos f\u00e1cilmente el paralelismo entre este texto del Evangelio y el acontecimiento. San Vicente lo percibe y, mejor, lo vive. Toma el Evangelio al pie de la letra e intenta vivirlo cada d\u00eda en su relaci\u00f3n con los pobres. Sin duda es ah\u00ed donde su mirada alcanza la verdadera profundidad: <i>el pobre es Jesucristo. <\/i><\/p>\n<p>\u00abAl servir a los pobres, dice a las Hijas de la Caridad, se sirve a Jesucristo&#8230; Serv\u00eds a Jesucristo en la persona de los pobres. <i>Y esto es tan verdad como que estamos aqu\u00ed<\/i>. Una Hermana ir\u00e1 diez veces cada d\u00eda a ver a los enfermos, y diez veces cada d\u00eda encontrar\u00e1 en ellos a Dios&#8230; Id a ver a los pobres condenados a cadena perpetua, y en ellos encontrar\u00e9is a Dios; servid a esos ni\u00f1os, y en ellos encontrar\u00e9is a Dios&#8230; Vais a unas casas muy pobres, pero all\u00ed encontr\u00e1is a Dios.\u00bb (IX-1, 240.)<\/p>\n<p>Para san Vicente, no son s\u00f3lo f\u00f3rmulas espirituales y f\u00e1ciles sino que es el eco vivo de una experiencia personal, profunda; el eco de Gannes-Folleville y de Ch\u00e2tillon se hace o\u00edr cada vez que encuentra a un pobre enfermo, un galeote, un ni\u00f1o abandonado&#8230;Y esta convicci\u00f3n, puede decirse esta EVIDENCIA, de una misteriosa solidaridad entre el pobre y Cristo, de una especie de identificaci\u00f3n del uno en el otro, modifica y renueva definitivamente la mirada de san Vicente.<\/p>\n<p>As\u00ed, su caridad, su manera personal de servir a los pobres, evitaran, muy a menudo, la tentaci\u00f3n del \u00abpaternalismo\u00bb, incluso si los usos de la \u00e9poca pueden parecer hoy bastante curiosos. Jesucristo presente en el pobre, es el pobre&#8230; no podemos estar, piensa san Vicente, ante el pobre m\u00e1s que en situaci\u00f3n de siervos y siervas. Es esta una especie de revoluci\u00f3n de las mentalidades, sobre todo para el siglo XVII. La Dama de las Cofrad\u00edas, el sacerdote de la Misi\u00f3n, la Hija de la Caridad no son los poseedores; no son los due\u00f1os que condescienden, que comparten, que se inclinan hacia los pobres, bienhechores. Son siervos y siervas que, como dice el salmo, <i>levantan <\/i>los ojos hacia sus se\u00f1ores. San Vicente no deja de insistir en este punto y es probable que esta inversi\u00f3n del comportamiento y las mentalidades, en el ejercicio de la caridad cristiana, haya sido tanto m\u00e1s ben\u00e9fico en la Iglesia y en el mundo que las innumerables fundaciones y empresas sociales suscitadas por san Vicente.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, esta conversi\u00f3n de las mentalidades, no es m\u00e1s que la consecuencia l\u00f3gica de una convicci\u00f3n, de una experiencia: Jesucristo est\u00e1 en el pobre; el pobre, de alguna manera, es Jesucristo.<\/p>\n<p><b> <\/b>En esta nueva perspectiva, el riesgo permanece, lo hemos evocado durante este estudio: hacer del servicio de los pobres una especie de acto de devoci\u00f3n, una \u00abbuena acci\u00f3n\u00bb, una b\u00fasqueda espiritual m\u00e1s o menos desinteresada. Para san Vicente esto no es nada. El conoci\u00f3 <i>\u00abpor experiencia y por nacimiento\u00bb <\/i>la condici\u00f3n de los pobres <i> <\/i>y nunca el encuentro de Jesucristo en el pobre molesta, no disminuye su atenci\u00f3n por la situaci\u00f3n concreta, humana y social de los pobres, ni su sentido de la dignidad de la persona de los pobres.<\/p>\n<p>La mirada de san Vicente se profundiza hasta el punto de encontrar verdaderamente a Jesucristo en el pobre, pero sin oscurecer nunca la realidad ni los valores de los pobres.<\/p>\n<p>Al termino de este estudio, queda por subrayar un aspecto, el m\u00e1s caracter\u00edstico tal vez de la mirada de San Vicente sobre el pobre: la unidad o para emplear su propio t\u00e9rmino: <i>\u00abla sencillez\u00bb. <\/i><\/p>\n<p>El periodo que ha precedido al gran a\u00f1o 1617, nos ha revelado a un Vicente de Pa\u00fal complicado, dudando de todo, sobre todo de \u00e9l mismo, multiplicando los intentos y las experiencias de manera bastante incierta, an\u00e1rquica.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Folleville y Ch\u00e2tillon, porque decide consagrarse a la evangelizaci\u00f3n y al servicio de los pobres, de repente, todo parece unificarse, simplificarse en su personalidad y en su vida. Todo se coordina y se organiza progresivamente alrededor de esta convicci\u00f3n: <i>Jesucristo est\u00e1 en el pobre; el pobre, es Jesucristo. <\/i><\/p>\n<p>As\u00ed se instaura una maravillosa y natural <i>continuidad <\/i>entre fe y compromiso, entre oraci\u00f3n y vida, entre dos mundos que, con demasiada frecuencia se consideran distintos, si no separados. Para san Vicente, el Cristo que se busca en la oraci\u00f3n est\u00e1 tambi\u00e9n en los pobres, no hay m\u00e1s dificultad. Dice a las Hijas de la Caridad:<\/p>\n<p><i> <\/i>\u00abHijas m\u00edas, el servicio de los pobres tiene que preferirse <i>siempre a todo lo dem\u00e1s<\/i>. Pod\u00e9is incluso dejar de o\u00edr misa los d\u00edas de fiesta, pero solamente en casos de gran necesidad, \u2026 De esta forma, estad seguras de que sois fieles a vuestras reglas, y m\u00e1s todav\u00eda, ya que la obediencia es considerada por Dios como un sacrificio. Es Dios, hijas m\u00edas, a quien quer\u00e9is servir. \u00bfCre\u00e9is que Dios es menos razonable que los amos de este mundo? Si el amo dice a su criado: \u00abHaz esto\u00bb y, antes de que sea ejecutada su orden, pide otra cosa, no ver\u00e1 mal que el criado deje lo que se mand\u00f3 en primer lugar; por el contrario, se quedar\u00e1 contento de ello. Lo mismo pasa con nuestro buen Dios.<\/p>\n<p>El os ha llamado a una Compa\u00f1\u00eda para el servicio de los pobres; y para hacer que le sea agradable su servicio, os ha dado unas reglas; si, mientras las practic\u00e1is, os pide otra cosa, id pues, a lo que os ha mandado, Hermanas m\u00edas, sin dudar de que se trata de la voluntad de Dios\u00bb. (IX-1, 207-208.)<\/p>\n<p>Se observa, en este texto, la facilidad, la espontaneidad desconcertante con que san Vicente confunde al Dios que habla en el reglamento, al Dios que se encuentra en la oraci\u00f3n y en la misa\u2026y al Dios que llama en el pobre: es, seg\u00fan \u00e9l, el mismo Se\u00f1or que en primer lugar pide algo y seguidamente pide otra cosa. En este caso, seg\u00fan la conocida expresi\u00f3n y tan significativa de san Vicente: \u00ab<i>Es dejar a Dios por Dios\u00bb, <\/i>al Dios de la misa, por el mismo Dios presente en el pobre.<\/p>\n<p>As\u00ed, en la vida del creyente, todo est\u00e1 unificado y en el disc\u00edpulo de san Vicente todo deber\u00eda ser sencillo: el pobre est\u00e1 presente en su oraci\u00f3n y Cristo est\u00e1 presente en el pobre al que sirve.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como la mirada de Vicente de Pa\u00fal se ha vuelto tan sencilla como rica y profunda. <i>Es as\u00ed como san Vicente de Pa\u00fal ha visto al pobre. <\/i>Y se comprende que haya podido decir un d\u00eda a sus misioneros:<\/p>\n<p><i>\u00ab&#8230;Dadle la vuelta a la medalla y ver\u00e9is con las luces de la fe que son \u00e9sos los que nos representan al Hijo de Dios, que quiso ser pobre\u2026<\/i> <i>Dios m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 hermoso ser\u00eda ver a los pobres, consider\u00e1ndolos en Dios y en el aprecio en que los tuvo Jesucristo!!&#8230;\u00bb <\/i>(XI-4, 724.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n En algunos retratos antiguos que se han conservado de San Vicente de Pa\u00fal, como los de Simon Fran\u00e7ois de Tours, de Nicolas Pitau, de Van Schuppen, de Ren\u00e9 Lochon, sin duda, son los ojos &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":399888,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[172,117],"class_list":["post-119409","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-pobreza","tag-pouy"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Historia de una mirada sobre el pobre - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Historia de una mirada sobre el pobre - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n En algunos retratos antiguos que se han conservado de San Vicente de Pa\u00fal, como los de Simon Fran\u00e7ois de Tours, de Nicolas Pitau, de Van Schuppen, de Ren\u00e9 Lochon, sin duda, son los ojos ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2021-11-29T06:48:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"57 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Historia de una mirada sobre el pobre\",\"datePublished\":\"2021-11-29T06:48:00+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/\"},\"wordCount\":13704,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"keywords\":[\"Pobreza\",\"Pouy\"],\"articleSection\":[\"Formaci\u00f3n Vicenciana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/\",\"name\":\"Historia de una mirada sobre el pobre - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"datePublished\":\"2021-11-29T06:48:00+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Historia de una mirada sobre el pobre\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Historia de una mirada sobre el pobre - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Historia de una mirada sobre el pobre - Somos Vicencianos","og_description":"Introducci\u00f3n En algunos retratos antiguos que se han conservado de San Vicente de Pa\u00fal, como los de Simon Fran\u00e7ois de Tours, de Nicolas Pitau, de Van Schuppen, de Ren\u00e9 Lochon, sin duda, son los ojos ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2021-11-29T06:48:00+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"57 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Historia de una mirada sobre el pobre","datePublished":"2021-11-29T06:48:00+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/"},"wordCount":13704,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","keywords":["Pobreza","Pouy"],"articleSection":["Formaci\u00f3n Vicenciana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/","name":"Historia de una mirada sobre el pobre - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","datePublished":"2021-11-29T06:48:00+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-una-mirada-sobre-el-pobre\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Historia de una mirada sobre el pobre"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/ojos-jesucristo.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-v3X","jetpack-related-posts":[{"id":119618,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/relectura-de-los-acontecimientos-desde-la-fe-para-reconocer-en-ellos-la-presencia-de-dios\/","url_meta":{"origin":119409,"position":0},"title":"Relectura de los acontecimientos desde la Fe para reconocer en ellos la presencia de Dios","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"20\/06\/2015","format":false,"excerpt":"Introducci\u00f3n En su carta de Adviento 2010, nuestro Superior general, el Padre Gregory nos invit\u00f3 a reconocer y dejarnos interpelar por la presencia activa de Dios en el coraz\u00f3n y en la vida de los pobres. Nos dice: \"\u2026 han acabado por reconocer que Dios es el don de la\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"manos","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/manos-300x284.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":119555,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-su-entronque-hispanico-vi\/","url_meta":{"origin":119409,"position":1},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y su entronque hisp\u00e1nico (VI)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"10\/05\/2013","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo III: Emparentamiento del afecto \u00bfConoci\u00f3 San Vicente de Pa\u00fal a Espa\u00f1a y a los espa\u00f1oles? Qu\u00e9 pensaba de ellos? \u00bfLe conocieron a \u00e9l los espa\u00f1oles? \u00bfTuvo proyectos de apostolado con respecto a Espa\u00f1a? \u00bfExis\u00adte alg\u00fan atisbo para pensar que Espa\u00f1a entraba en su pen\u00adsamiento y en qu\u00e9 sentido? Los\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"SANV","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/04\/SANV.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":399977,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/espiritu-vicenciano-e-identidad\/","url_meta":{"origin":119409,"position":2},"title":"Esp\u00edritu vicenciano e identidad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"11\/09\/2016","format":false,"excerpt":"Introducci\u00f3n Al comenzar esta reflexi\u00f3n viene a mi mente la memoria de un he\u00adcho notorio en mi vida: la expedici\u00f3n de mi carnet de identidad. Ten\u00eda 16 a\u00f1os. Mi estatura era casi la actual. Los rasgos de mi personalidad, tipo y aspecto exterior estaban ya bastante perfilados... La mayor\u00eda de\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/identidad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/identidad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/identidad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/identidad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/identidad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":398640,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/aportacion-del-carisma-vicenciano-la-mision-la-iglesia-5\/","url_meta":{"origin":119409,"position":3},"title":"Aportaci\u00f3n del carisma vicenciano a la Misi\u00f3n de la Iglesia (5)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/08\/2016","format":false,"excerpt":"5.- El mundo, tal como Dios lo ve y quiere, \u00e1mbito de la Misi\u00f3n de la Iglesia. Para describir la visi\u00f3n vicenciana del mundo y de la historia,\u00a0 el P. Morin ha utilizado el s\u00edmil de la mirada, describiendo la trayectoria espiritual de Vicente de Pa\u00fal como la historia de\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":130259,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/un-perfil-heroico-santa-luisa-de-marillac-06\/","url_meta":{"origin":119409,"position":4},"title":"Un perfil heroico: santa Luisa de Marillac (06)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/02\/2015","format":false,"excerpt":"ESOS que est\u00e1n cubiertos de blancas vestiduras, \u00bfqui\u00e9nes son y de d\u00f3nde han venido? (Apocalipsis, VII.) VICENTE de Pa\u00fal ha sido uno de los mayores dones que la ca\u00adridad y la misericordiosa de Dios han concedido al mundo. Su santidad personal es tan atrayente, tan humana, tan digna de imitaci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"OLYMPUS DIGITAL CAMERA","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/04\/louise-marillac-300x248.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":117335,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/evangelizar-siguiendo-a-san-vicente\/","url_meta":{"origin":119409,"position":5},"title":"Evangelizar siguiendo a san Vicente","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"14\/11\/2018","format":false,"excerpt":"Una de las opciones en Misiones Populares, tal y como lo hacemos los vicencianos, es el trabajo en equipo, que se compone de Consagrados (Pa\u00fales, Hijas de la Caridad, sacerdotes diocesanos\u2026) y Seglares Vicencianos. No lo hacemos as\u00ed por \"moda\", sino que es una de las urgencias en nuestra sociedad\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/sencillos-como-palomas.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119409","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=119409"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119409\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":403750,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119409\/revisions\/403750"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/399888"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=119409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=119409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=119409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}