{"id":118953,"date":"2022-01-03T08:02:40","date_gmt":"2022-01-03T07:02:40","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=118953"},"modified":"2021-07-15T12:29:10","modified_gmt":"2021-07-15T10:29:10","slug":"historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-iv-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/historia-de-los-paules-en-cuba-capitulo-iv-c\/","title":{"rendered":"Historia de los Pa\u00fales en Cuba (Cap\u00edtulo IV C)"},"content":{"rendered":"<h3><b>3. Fricciones de los Padres Pa\u00fales con el Obispo Manuel Santander Frutos.<\/b><\/h3>\n<p><b><\/b>En el a\u00f1o 1886 el Obispo Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola se vio en la necesidad de partir para la Pen\u00ednsula por decisi\u00f3n del gobierno central. Fue sustituido por un nuevo prelado, el Dr. Manuel Santander y Frutos, quien hizo acto de presencia en Cuba el d\u00eda 5 de diciembre de 1887. Santander era natural de Rueda, Di\u00f3cesis de Valladolid, donde naci\u00f3 el 4 de Julio de 1883. Una vez que termin\u00f3 sus estudios teol\u00f3gicos con el grado de Doctor, Santander se desempe\u00f1\u00f3 como profesor de teolog\u00eda en el seminario de Valladolid, en el que con el tiempo alcanz\u00f3 los cargos de Vicerrector y Rector. M\u00e1s tarde obtuvo, por oposici\u00f3n, el cargo de Can\u00f3nigo Penitenciario de la Di\u00f3cesis de Valladolid y despu\u00e9s como Arcediano de la Catedral de la misma ciudad y este era el cargo que ten\u00eda cuando fue designado Obispo de la Habana.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s de llegar a La Habana comenzaron las fricciones con el prelado en forma de enfrentamientos con los sacerdotes diocesanos y conflictos con las \u00f3rdenes religiosas. El conflicto con los Padres Pa\u00fales tuvo caracter\u00edsticas especiales porque Santander, revestido con toda la autoridad episcopal de su cargo y seguramente mal aconsejado, impuso su criterio contra toda raz\u00f3n en asuntos relacionados con la administraci\u00f3n del centro docente, tal vez actuando como si todav\u00eda estuviera al frente del Seminario vallisoletano.<\/p>\n<p>El caso es que el Obispo Manuel Santander y los principales funcionarios de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica chocaron con los Padres Pa\u00fales varias veces durante el per\u00edodo 1890-1894 e incluso a\u00f1os despu\u00e9s. Con fecha 3 de septiembre de 1888 el P. Santiago Ter\u00e1n Puyol emiti\u00f3 un dictamen sobre \u00abser inconveniente\u00bb un proyecto de anuncio seg\u00fan el cual iban a disminuir notablemente las rentas del Seminario. El dictamen hab\u00eda sido solicitado por el Vicario Administrador General de la Di\u00f3cesis de Cuba, P. Juan Bautista Casas, y el informante opinaba que no deb\u00eda publicarse, sino que era necesario elevar al Obispo una memoria detallada del estado econ\u00f3mico, literario y religioso del Seminario. Juan Bautista Casas volvi\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde a Espa\u00f1a y fue nombrado Can\u00f3nigo de la Catedral de Orense.<\/p>\n<p>Tomando como excusa la debilidad econ\u00f3mica de la casa de estudios eclesiales, el 3 de septiembre de 1889, el Obispo Santander nombr\u00f3 Administrador del Seminario San Carlos a su amigo el P. Pedro Caballer y Mercada11<sup>54<\/sup> para favorecerlo con este empleo, ya que seg\u00fan sus propias palabras \u00abno ten\u00eda otra cosa que darle\u00bb. El prelado comet\u00eda un error. En las Bases sobre las cuales la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n hab\u00eda comenzado a regir el Seminario Conciliar de San Carlos y San Ambrosio, firmadas siete a\u00f1os antes el 4 de diciembre de 1882 por el Obispo Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola y el P. Cipriano Rojas C.M. en representaci\u00f3n de los Padres Pa\u00fales, se estipulaba muy claramente que:<\/p>\n<ol>\n<li><i>Los sacerdotes de la Misi\u00f3n se encargar\u00e1n de la direcci\u00f3n, <\/i><i>administraci\u00f3n y gobierno del Seminario&#8230;<\/i><\/li>\n<li><i>La Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n administrar\u00e1 los bienes del <\/i><i>Seminario, por cuyo concepto percibir\u00e1 el ocho por ciento de lo recaudado, como se ha hecho hasta el presente, siendo obligaci\u00f3n <\/i><i>de aquella pagar con esta cantidad los gastos de escribiente y <\/i><i>cobrador.<\/i><\/li>\n<li><i>Si el tiempo y la experiencia acreditaren la conveniencia de <\/i><i>introducir alguna variaci\u00f3n en estas Bases podr\u00e1 hacerse mediante <\/i><i>acuerdo de ambas partes.<\/i><\/li>\n<\/ol>\n<p>Puesto que el P. Caballer no pertenec\u00eda a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, el hecho de nombrarlo administrador del Seminario contradec\u00eda lo que hab\u00eda dispuesto y acordado el Obispo Fern\u00e1ndez de Pi\u00e9rola en el contrato que firm\u00f3 con los Pa\u00fales a fines de 1882 y por lo tanto, el Obispo Manuel Santander no pod\u00eda disponer libremente en esta materia. Sin embargo, el prelado no quiso dar su brazo a torcer y sugiri\u00f3 a los Padres Pa\u00fales que tomaran a Caballer como profesor para el a\u00f1o acad\u00e9mico 1890-1891.<\/p>\n<p>Pero los Pa\u00fales no estaban dispuestos a admitir al P. Caballer. El primer punto de las bases contractuales aclaraba sin lugar a dudas que:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>(los Pa\u00fales) ense\u00f1ar\u00e1n todas las asignaturas que comprende el <\/i><i>nuevo plan de estudios aprobado por el Excmo. e Iltmo. Sr. Dr. D. Ram\u00f3n F. de Pi\u00e9rola.<\/i><\/p>\n<p>Sin embargo, el P. Caballer, con el mayor desenfado, se present\u00f3 sin avisar en la ceremonia de inauguraci\u00f3n del curso escolar, lo que provoc\u00f3 que los Pa\u00fales,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>en medio de la ceremonia, manifestaran al P. Caballer lo inoportuno <\/i><i>de su presencia.<\/i><\/p>\n<p>Al enterarse de lo sucedido, el Obispo Santander determin\u00f3 castigar al Rector del Seminario, P. Guillermo Vila, con una multa de 30 pesos. A t\u00edtulo de penitencia, deber\u00eda adem\u00e1s dedicarse a la oraci\u00f3n por espacio de varios d\u00edas, supervisado por un religioso carmelita. El P. Vila no estuvo de acuerdo, apel\u00f3 a la sentencia de Manuel Santander, y entonces el Obispo decidi\u00f3 suspenderlo \u00aba divinis\u00bb.<\/p>\n<p>Entre los papeles del Seminario San Carlos se encuentra un telegrama que no tiene fecha y que tal vez se enviara durante este enfrentamiento, que alude a la peculiar situaci\u00f3n existente entre el Obispo Santander y el Rector Guilletino Vila:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Habana \u2014 Madrid<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Se\u00f1oras Habana consternadas. Superior Pa\u00fales suspenso incomunicado <\/i><i>() Visitadora Hijas de la Caridad consejo excomulgada sin causa <\/i><i>suficiente suplican pronta intervenci\u00f3n Nuncio.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Mar\u00eda Ortiz Pinedo.<\/i><\/p>\n<p>Este telegrama muestra con toda claridad que el litigio entre el Obispo y los Padres Pa\u00fales hab\u00eda trascendido los marcos eclesiales. Adem\u00e1s, hubo problemas con las Hermanas de la Caridad, como se deduce del texto del telegrama. Muchas se\u00f1oras principales de La Habana, vinculadas a las Hermanas o a los Pa\u00fales por razones de piedad, devoci\u00f3n o amistad, se sintieron llamadas a participar en el asunto y a solicitar nada menos que el Nuncio de Su Santidad tomara cartas en el asunto.<\/p>\n<p>Con el paso de los d\u00edas el litigio se sigui\u00f3 complicando y el Obispo Santander,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>de acuerdo con las obligaciones de su cargo, inspeccion\u00f3 las cuentas <\/i><i>y administraci\u00f3n del Seminario y responsabiliz\u00f3 a los Padres Pa\u00fales <\/i><i>de una deuda por valor de 50,000 duros.<\/i><\/p>\n<p>Mientras, los sucesivos incidentes que tuvieron lugar con el P. Pedro Caballer y Mercadall que fue nombrado primero administrador del Seminario San Carlos y despu\u00e9s profesor de la misma instituci\u00f3n en franca violaci\u00f3n de las bases pactadas entre el Obispado y los Pa\u00fales, iban complicando el asunto. Santander emprendi\u00f3 una nueva acci\u00f3n contra los Padres cuando trat\u00f3 de destituir al Rector del Seminario, P. Cipriano Rojas, y el hecho motiv\u00f3 una emocionada comunicaci\u00f3n al Obispo de los alumnos, disgustados y preocupados ante el<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>peligro en que se encuentran de perder la direcci\u00f3n del ilustrado y <\/i><i>humilde sacerdote, perfecto y necesario modelo en que han de <\/i><i>vaciarse los que aspiran al sublime estado de Ministros del Se\u00f1or.<\/i><\/p>\n<p>Los alumnos, puestos de acuerdo, se unieron y formaron un clima de disgusto y tirantez tan grande, que el Visitador de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, P. Mariano I. Maller, dirigi\u00f3 una comunicaci\u00f3n al Obispo Manuel Santander y Frutos fechada el 18 de noviembre de 1890, por la que le suplicaba<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>se digne permitir que nos retiremos, y encargue a otros, m\u00e1s <\/i><i>dignos y m\u00e1s aptos que nosotros, la important\u00edsima misi\u00f3n de <\/i><i>dirigir el Seminario.<\/i><\/p>\n<p>Cuando el P. Mariano Maller dirigi\u00f3 esta petici\u00f3n al Obispo Santander el 18 de Noviembre de 1890, un mes antes, el 25 de Octubre de 1890, todos los profesores del Seminario hab\u00edan mandado un escrito al Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, pidi\u00e9ndole poner remedio a tan triste situaci\u00f3n y estar dispuestos a ir a cualquier parte del mundo para seguir trabajando por la gloria de Dios y el bien de las almas. La carta dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Habana, 25 de Octubre de 1890 <\/i><i>Honorable Padre Superior General <\/i><i>Vuestra bendici\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Amado y muy respetado Padre:<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Hace mucho tiempo que dese\u00e1bamos escribirle todos los Sacerdotes de este Seminario de la Habana para manifestarle detalladamente el estado en que este Seminario se encuentra. No lo hemos hecho porque el Se\u00f1or Maller, nuestro Visitador, est\u00e1 bien enterado de lo que aqu\u00ed pasa y esperamos que de \u00e9l vendr\u00e1 el remedio. Mas ahora que vemos que han llegado las cosas a un punto completamente insostenible y que el Se\u00f1or Maller no toma una resoluci\u00f3n que arregle o disuelva si es preciso semejante estado, acudimos humildemente a Usted para que ponga remedio a tan triste estado.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Sabemos que nuestro amado superior, Sr. Vila, le escribe a Usted por el correo de hoy con ocasi\u00f3n del escandaloso proceso que le han formado y lo siguen, sabi\u00e9ndolo \u00e9l, le escribimos todos nosotros que tenemos un mismo sentir que junto con \u00e9l padecemos y sufrimos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Nosotros, Honorable Padre, que sabemos como est\u00e1n las cosas, el empe\u00f1o que hay en que salgamos del Seminario, nosotros que presenciamos tan triste suceso por tanto tiempo y como viendo el car\u00e1cter sumamente flojo del Se\u00f1or Obispo, vemos que esto no se arreglar\u00e1 jam\u00e1s a pesar de los buenos deseos que este Ilustr\u00edsimo Se\u00f1or pueda tener, acudimos a Usted, unidos con nuestro Superior, pidi\u00e9ndole y suplic\u00e1ndole se digne poner remedio a tan triste situaci\u00f3n. Contentos iremos a cualquier otra parte donde podamos hacer algo por la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Y para que le conste a usted el un\u00e1nime testimonio de todos nosotros, firmamos aqu\u00ed todos los Sacerdotes del Seminario, que son de Usted, Honorable Padre, vuestros m\u00e1s humildes hijos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Pedro S\u00e1inz<br \/>\nJuan Jos\u00e9 Soriano<br \/>\n<\/i><i>Victoriano Muniain<br \/>\n<\/i><i>Vicente P\u00e9rez Diaz<br \/>\n<\/i><i>Carlos Muniain<br \/>\n<\/i><i>Clemente Vigon?(no es legible)<br \/>\nJos\u00e9 Uroz<br \/>\n<\/i><i>Saturnino P\u00e9rez.<\/i><\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, el 6 de Diciembre de 1890, el P. Guillermo Vila escrib\u00eda al P. General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Por el correo de ayer recib\u00ed una carta del Se\u00f1or Maller en que me incluye <\/i><i>otra para entregarla al Ilmo. Sr. Obispo si la sentencia dada contra <\/i><i>nosotros no es revocada y retirar en ese caso la Comunidad de este <\/i><i>Seminario. El asunto nuestro, Padre, sigue lo mismo que le escrib\u00ed en la <\/i><i>\u00faltima carta. El Excmo. Sr. Arzobispo de Santiago de Cuba no ha entregado a\u00fan las actas del proceso verbal al abogado y nosotros juzgamos que est\u00e1 <\/i><i>aguardando a que vulva el Ilmo Sr. Obispo de la Habana, el cual lleg\u00f3 ayer, para entenderse con &#8216;el y evitarle la verg\u00fcenza de una sentencia <\/i><i>condenatoria. Esto es lo que nos imaginamos, aunque nada sabemos de <\/i><i>cierto, <\/i><\/p>\n<p>De nuevo y pocas semanas despu\u00e9s, 2 de Enero de 1891, volv\u00eda el P. Vila a informar al Superior General:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Mi muy H<\/i><em>onorable Padre.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Ya nos extra\u00f1ar\u00e1 Ud. con los precedentes que tiene de los asuntos del Seminario de la Habana que este haya llegado a su t\u00e9rmino, no podr\u00eda tener otro resultado.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Por raz\u00f3n de las circunstancias todos los Consultores fueron de parecer que deb\u00eda presentar al Sr. Obispo la carta que yo guardaba del Se\u00f1or Maller por la que se presentaba el retiro de la Comunidad del Seminario.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>En efecto, el d\u00eda 29 de Diciembre la present\u00e9. El Sr. Obispo acept\u00f3 la renuncia y quedamos que este d\u00eda 2 har\u00edamos la entrega. No har\u00eda una hora que hab\u00eda sucedido esto cuando recib\u00ed telegrama del Se\u00f1or Maller en la que me dec\u00eda que presentara la dicha carta al Sr. Obispo. Y que distribuyera el personal de la manera siguiente: Los Sres P\u00e9rez Antonio, Muniain Escol\u00e1stico y Ur\u00edz a Santiago de Cuba, para donde saldr\u00e1n ma\u00f1ana. Los Sres Sainz, Soriano y Vigo en la Merced; y los Sres. Muniain Victor, P\u00e9rez Ib\u00e1\u00f1ez y un servidor, con tres Hermanos Coadjutores a Puerto Rico, a donde iremos, Dios mediante, el d\u00eda 10.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>El Se\u00f1or Obispo, no se si por desconfianza, ya al d\u00eda siguiente me mand\u00f3 oficialmente la aceptaci\u00f3n de la renuncia y el nombramiento de otro en mi lugar. Nos ha mandado hacer tres inventarios, en lugar de uno o dos, y a\u00fan as\u00ed no ha querido se firmasen porque quiere a\u00fan m\u00e1s, que le demos una lista de todas las cosas de la comunidad que ten\u00edamos en el Seminario. Me temo que a\u00fan nos haga sufrir con reclam<\/em><i>aciones. <\/i><\/p>\n<p>El Visitador, aunque deseaba que el cambio fuera urgente e inmediato, record\u00f3 no obstante, que el punto 7\u00b0 de las bases convenidas y firmadas el 25 de noviembre de 1889, estipulaba que <i>\u00aben caso de que alguna de las partes pidiera la retirada de la <\/i><i>Misi\u00f3n, lo avisar\u00e1 a la otra con tres meses de anticipaci\u00f3n\u00bb, <\/i>y manifest\u00f3 al Obispo que los tres meses comenzar\u00edan a correr desde el d\u00eda en que la carta llegara a sus manos.<\/p>\n<p>De esta forma, los Pa\u00fales respetaban y cumpl\u00edan las bases pactadas con el Obispado de La Habana en 1889, lo que no hab\u00eda hecho el Obispo Santander. El litigio continu\u00f3. Manuel Santander sigui\u00f3 reclamando a los Pa\u00fales una pretendida deuda de 50,000 duros, aunque prometi\u00f3 en una carta al Nuncio, que cesar\u00eda en sus reclamaciones si aceptaba (el Nuncio) el estado de cuentas presentado por los Hijos de San Vicente.<\/p>\n<p>El P. F\u00e9lix Garc\u00eda escribi\u00f3 al P. Fiat, Superior General el 16 de Febrero de 1892:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>En cuanto a mi gesti\u00f3n con este Sr. Obispo sobre la parte econ\u00f3mica <\/i><i>del Seminario, que tuvo lugar hace dos a\u00f1os, tampoco he sido <\/i><i>humillado, pues el testimonio del Sr. Arnaiz es tambi\u00e9n favorable para <\/i><i>m\u00ed. Se ha persuadido en efecto de que yo proced\u00ed en el asunto con un <\/i><i>detenido estudio y de que el arreglo firmado entonces por el Sr. <\/i><i>Obispo y un servidor est\u00e1 plenamente justificado.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Afortunadamente me hallaba yo en Madrid cuando el Sr. Obispo <\/i><i>present\u00f3 su reclamaci\u00f3n y consegu\u00ed que se le contestara por los Sres <\/i><i>Rojas y Madrid, de tal modo que se hizo callar al Obispado sobre ese punto y callado hubiera seguido todav\u00eda, si el Sr. Arnaiz no hubiera <\/i><i>removido ahora esa cuesti\u00f3n con lo cual se ha visto claramente que <\/i><i>hab\u00eda voluntad de dejarla dormir y no hablar jam\u00e1s de ella.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Mucho me alegra saber que se haya ofrecido esta ocasi\u00f3n pues se ha <\/i><i>podido saber que ni se hab\u00eda llevado a Roma el asunto ni se pensaba <\/i><i>en eso. Ahora tal vez lo llevara el Obispado pues ha dicho el Sr. <\/i><i>Arnaiz al Sr. Gobernador Eclesi\u00e1stico que si el Sr. Obispo no lo lleva <\/i><i>o no paga a la Congregaci\u00f3n, esta lo llevar\u00e1. No s\u00e9 si habr\u00e1 sido acertada esta amenaza, pero conf\u00edo en que Dios sacar\u00e1 alg\u00fan bien para la Congregaci\u00f3n. <\/i><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre Santander, sus asesores eclesi\u00e1sticos, los Pa\u00fales y las Hermanas de la Caridad, mortificadas por el proceder del prelado, se iba poniendo cada d\u00eda m\u00e1s tensa y dif\u00edcil. En 1892 los leprosos que atend\u00edan las Hermanas en el Hospital de San L\u00e1zaro se hab\u00edan amotinado, indignados contra el capell\u00e1n ya que \u00e9ste, por miedo a contagiarse, hab\u00eda colocado vasijas con sustancias arom\u00e1ticas y desinfectantes junto al altar de la Capilla, por lo que los enfermos se sintieron ofendidos.<\/p>\n<p>Del Obispado no tard\u00f3 en bajar la sanci\u00f3n contra los leprosos: fueron castigados con pena de \u00abentredicho\u00bb, se mand\u00f3 quitar del altar la reserva del Sant\u00edsimo Sacramento, se apagaron las l\u00e1mparas y se cerr\u00f3 la Iglesia. Enseguida las autoridades eclesi\u00e1sticas convocaron una reuni\u00f3n en el Hospital para levantar acta de los sucesos con la presencia de la Superiora, Sor Sinforosa y de otra antigua Hermana, Sor Refugio, quien se disgust\u00f3 tanto con el castigo tan desproporcionado que se les impon\u00eda, que lleg\u00f3 a pronunciar estas palabras:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>No sea cosa que San L\u00e1zaro ponga enfermo de lepra al que aqu\u00ed os ha enviado. <\/i><\/p>\n<p>Cuando se enter\u00f3 del suceso, el Obispo Santander exigi\u00f3 al P. F\u00e9lix Garc\u00eda, Capell\u00e1n del Hospital de San L\u00e1zaro, que Sor Sinforosa fuera depuesta y extra\u00f1ada de la Di\u00f3cesis y que se tomara la misma medida con Sor Refugio, pero el P. Garc\u00eda contest\u00f3 que \u00e9l no ten\u00eda facultades para deponer o para extra\u00f1ar. Entonces el prelado excomulg\u00f3 y mult\u00f3 al P. Garc\u00eda, quien qued\u00f3 virtualmente preso en el Convento de la Merced. Y as\u00ed se lo comunicaba al Superior General el 16 de Febrero de 1892:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>En ausencia del Sr. Arnaiz me veo en la precisi\u00f3n de dar a V. parte de <\/i><i>un asunto grav\u00edsimo que pasa en La Habana. Esta ma\u00f1ana recibo <\/i><i>un telegrama que copio: Neg\u00e1ndose el consejo de Hermanas quitar la <\/i><i>superiora de San L\u00e1zaro juzg\u00e1ndola inocente, estoy excomulgado <\/i><i>vitando, multado y preso en La Merced. La visitadora y asistentas sin <\/i><i>comuni\u00f3n, multadas, privadas de todo cargo interior so\u00bb pena de <\/i><i>excomuni\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p>Con fecha de 20 de Octubre de 1892, el P. F\u00e9lix Garc\u00eda notific\u00f3 al Visitador de Madrid, quien tambi\u00e9n lo era de Cuba, y le dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><i>Ayer ha vuelto a proponerme el Sr. Provisor que saque las dos <\/i><i>Hermanas de San L\u00e1zaro, y se condonar\u00e1n penas y multas y yo me <\/i><i>marchar\u00eda a la Pen\u00ednsula ma\u00f1ana. Le dije que no pod\u00eda, y se march\u00f3 <\/i><i>llam\u00e1ndome malvado delante del Notario. Dios me tenga de su mano y <\/i><i>me de gracia para saber aprovecharme de la prueba&#8230;En este <\/i><i>momento recibo del Se\u00f1or Arn\u00e1iz el telegrama que dice: El Padre Santo aceptando la apelaci\u00f3n ha ordenado se suspenda todo juicio. Gracias a Dios.<\/i><\/p>\n<p>La sentencia de la Curia Romana fue favorable al P. Garc\u00eda. Una copia oficial de esa sentencia se guarda en el archivo de la Merced.<\/p>\n<p>Las Hermanas que formaban parte del Consejo tambi\u00e9n fueron excomulgadas y se les aplicaron sanciones pecuniarias. Aunque pagaron las multas, \u00e9stas iban aumentando hasta que se cumplieran las exigencias del Provisor, por lo que las Hijas de la Caridad apelaron a la Curia Romana y \u00e9sta fall\u00f3 a su favor: se levantaron las <b>\u00abexcomuniones\u00bb\u00bb <\/b>y se devolvieron las cantidades pagadas por concepto de multas.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el pueblo cat\u00f3lico de La Habana contemplaba con asombro aquel largo y escandaloso proceso que dur\u00f3 varias semanas y que tanto desprestigiaba a la religi\u00f3n. Las Asociaciones Cat\u00f3licas de La Habana, en octubre de 1892, tomaron la iniciativa de enviar un Memorial a la Santa Sede, cuyo texto se explica por s\u00ed mismo:<\/p>\n<p><i>Las Asociaciones Cat\u00f3licas can\u00f3nicamente establecidas en La Habana&#8230; con harto dolor de sus corazones vense obligadas a <\/i><i>levantar su voz contra hechos p\u00fablicos y notorios que&#8230; vienen <\/i><i>cometi\u00e9ndose impunemente en el Gobierno de esta Di\u00f3cesis, pues apenas transcurre un mes sin que entre la autoridad eclesi\u00e1stica y <\/i><i>alg\u00fan sacerdote se susciten conflictos&#8230; Trist\u00edsimo espect\u00e1culo en que <\/i><i>la prensa imp\u00eda se goza&#8230; y que redunda en desprestigio del Gobierno <\/i><i>de esta Di\u00f3cesis.<\/i><\/p>\n<p>Indudablemente, para los cat\u00f3licos comprometidos no pod\u00edan tener lugar aquellos esc\u00e1ndalos sin que se sintieran llamados a expresar sus preocupaciones a la Santa Sede Apost\u00f3lica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>3. Fricciones de los Padres Pa\u00fales con el Obispo Manuel Santander Frutos. 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